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La Antartida

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LA ANTARTIDA

M arcelo Zárate *

La Antártida es única, tan pecu­ colosal donde la naturaleza se ex­ mor sereno que provoca su carácter
liar en su esencia que résulta casi im­ presa con grandilocuencia prover­ monumental. Uno adquiere una
posible lograr transmitir la revolu­ bial. Nos envuelve con su sereni­ dimensión poderosamente insigni­
ción sensorial que produce en aque­ dad, nos sumerge en su blanca in­ ficante: tomamos conciencia que
llos que la hemos conocido. Fotogra­ movilidad, el aire frío se nos recorta somos tan sólo actores de reparto
fías, películas, libros, todo es poco, en las siluetas y la distancia y el ais­ del elenco multiestelar de la Natu­
sólo nos brindan un panorama par­ lamiento nos hunden en una pro­ raleza.
cial, muy aproximado, de lo que es funda reflexión y viaje interior por La Antártida genera respeto y
el mundo antàrtico, en verdad otro esos vericuetos íntimos a los que un sentim iento reflexivo sobre
mundo. pocas veces accedemos. nuestra condición humana; es algo
Debemos estar en la Antártida El efecto es tan sobrecogedor que bien podríamos lograr en cual­
para comprender la dimensión in­ que las reacciones pueden ir de la quier otro rincón del mundo, pero
conmensurable de este ambiente excitación contemplativa o al te­ aquí se acelera si ya lo experimenta­
mos o se inicia repentinamente si
nos es desconocido, afirmándose y
enraizándose profundamente.
Cabe este introito para explicar
el espíritu y emoción interna que
guían esta semblanza de la Antárti­
da cuya finalidad es efectuar una
breve recorrida por su historia geo­
lógica, sus sorprendentes ecosiste­
mas, el hombre y el futuro.
Al definir a la Antártida como
única y peculiar nos referimos a las
características extremas que indivi­
dualizan al continente. H a sido
uno de los últimos en ser explorado
por el hombre. Su clima, atmósfe­
ra, rasgos topográficos básicos per­

* Centro de Geología de Costas y del Cuaternario - UNMDP.

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manecieron casi completamente de Gondwana. la península de la India, continen­
desconocidos hasta la realización La Antártida Occidental que tes con los que Antártida comparte
del Año Geofísico Internacional en incluye la península antàrtica, com­ una buena parte de su historia geo­
1957-1958 cuando doce naciones, prende el área situada al oeste de las lógica.
entre ellas la Argentina, firmaron el montañas Transantárticas. Las ro­ La Antártida Occidental pre­
Tratado Antartico, acuerdo interna­ cas son básicamente plutónicas y senta una evolución distinta. Sus
cional que gobierna las actividades volcánicas, -originadas mayormente rocas son más recientes; en su gran
humanas más allá de los 60° de la­ durante el lapso del Cretácico al mayoría están vinculadas genética­
titud sur. Durante los dos siglos Terciario medio. Sobre este com­ mente a la colisión de las placas an-
precedentes, sólo fue visitada por plejo rocoso se depositaron mate­ tárticas y pacíficas. El proceso, si­
exploradores y traficantes y comer­ riales sedimentarios de ambientes milar al que ocurre actualmente en
ciantes de fauna: loberos, foqueros, continentales del Cenozoico. el margen pacífico sudamericano,
balleneros que diezmaron y casi lle­ La diferente constitución de las se desarrolló aproximadamente en­
varon a esas poblaciones animales rocas revela una historia geológica tre el Cretácico y el Terciario me­
al punto sin retorno de la extin­ distinta para los dos sectores. No es dio.
ción. sino hasta hace muy pocos años, Resulta sorprendente compro­
Los casi 14.000.000 de km2 de los últimos veinte en particular bar que las rocas plutónicas aflo­
superficie están cubiertos por un que, como resultado de las investi­ rantes en la península antàrtica son
potente manto de hielo continental gaciones geofísicas se ha producido semejantes composicional y genéti­
con espesores promedio de 2.000- una verdadera revolución en la camente a los cuerpos intrusivos
2.500 metros y máximos superiores comprensión de la evolución geoló­ graníticos (batolito patagónico) de
a los 4.000 metros. Esta cubierta gica de la corteza a través de la Teo­ los Andes Patagónicos. Estas evi­
glacial se apoya sobre un sustrato ría de la Tectónica de Placas y De­ dencias son, entre otras, las que
rocoso de compleja y prolongada riva Continental. Podemos explicar vinculan el origen de la cordillera
historia geológica. la ocurrencia de rasgos geológicos andina y la cadena montañosa de la
De acuerdo con la com posi­ similares en regiones muy alejadas península antàrtica. Durante un in­
ción, génesis y edad de las rocas y entre sí y formular hipótesis que tervalo prolongado del tiempo geo­
sedimentos, el continente se puede permiten comprender la distribu­ lógico, desde el Cretácico al Tercia­
dividir en dos sectores principales: ción de los focos sísmicos, activi­ rio, ese borde funcionó como un
Antártida Oriental o Gran Antárti­ dad volcánica, yacimientos minera­ arco orogénico cuya actividad, en el
da y Antártida Occidental o Peque­ les, rasgos geomorfológicos mayo­ caso de la península antàrtica fue
ña Antártida. res e inclusive la naturaleza de la decreciendo a través del tiempo
La A n tártida O riental está configuración geográfica de nume­ desde el sudoeste hacia el noreste, a
constituida por rocas precámbricas, rosas regiones y continentes. medida que las placas se consumían
ígneas y metamórficas, similares en Antártida Oriental es una de las por subducción. En la actualidad la
composición y en edad a los nú­ piezas del supercontinente de actividad tectónica en este sector de
cleos cratónicos de Sudamérica, Gondwana durante el Mesozoico la Antártida se ha restringido nota­
Africa y Australia. Sobre este com­ cuya fragmentación ocurrió hace blemente. Los fenómenos volcáni­
plejo rocoso se depositaron paque­ alrededor de 130 millones de años; cos están localizados y se vinculan a
tes sedimentarios del Paleozoico su­ los otros fragmentos mayores son fracturas tensionales a las que se
perior con restos fósiles de fauna y los continentes del Hemisferio Sur, asocia la actividad eruptiva de la is­
flora del primitivo supercontinente Africa, Australia, América del Sur y la Decepción.

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Decepción es una de las islas se pondría en evidencia que lo que de las glaciaciones en la isla repre­
del archipiélago de las Shetlands hemos llamado Antártida occiden­ sentado por el blanco paisaje an­
del Sur, conjunto insular unido a tal es un archipiélago de islas, pe­ tàrtico y el presente, en un con­
la península hasta hace unos 3 mi­ queñas placas corticales, hoy uni­ traste remarcable, testim oniado
llones de años, momento en el que das por el manto de hielo. por el verde pletòrico del bosque
se inició un proceso de fractura- Escudriñar en los paisajes an­ de Nothofagus que cubre las for­
m iento y expansión del fondo tárticos actuales es de alguna ma­ mas modeladas por los glaciares.
oceánico que originó el actual es­ nera abrir una ventana al pasado En el marco de estos paisajes
trecho de Bransfield. geológico reciente de la Tierra, de antárticos englazados, la comuni­
En la historia geológica del Ce­ hace unos 20.000 años, cuando el dad biológica sorprende por las
nozoico tardío el desarrollo del mundo transitaba por el máximo adaptaciones que han experimen­
manto de hielo que cubre el conti­ de la última Gran Glaciación y tado sus especies en un ecosistema
nente es el acontecimiento geoló­ amplias regiones tenían el aspecto de características ambientales úni­
gico más trascendente. El inicio de que hoy sólo podemos ver en este cas. A diferencia de lo que ocurre
la formación de esta potente cu­ continente. Así, cuando conoce­ en latitudes templadas donde tene­
bierta glacial se cree que proviene mos la Antártida y admiramos sus mos una enorme cantidad de espe­
del establecimiento de la corriente paisajes englazados, podemos tan cies, la biota antàrtica está com­
circumpolar antàrtica, hace alrede­ sólo entonces, imaginar y com ­ puesta por muy pocas, pero con
dor de unos 30 millones de años. prender el aspecto que tuvo Cana­ gran número de individuos.
Com o resultado de la deriva dá; el norte de Estados Unidos o el Los ecosistemas antárticos te­
continental en aquel momento se extremo sur de Sudamérica (Tierra rrestres y marinos dependen de las
produce la apertura del pasaje de del Fuego y Patagonia austral). plantas verdes como productores
Drake y consecuentem ente un Consideremos por caso Tierra primarios de energía. La flora te­
profundo reordenamiento de la del Fuego cuyas formas de superfi­ rrestre está dominada por las crip-
circulación oceánica global: se ini­ cie han sido modeladas por la calo- togamas, entre las que se cuentan
cia la corriente antàrtica circumpo­ ta de hielo que cubrió la isla hasta algas, liqúenes, musgos y hongos.
lar cuyo correlato habría sido el hace unos 14.000 años cuando co­ Los bajos tenores de humedad, las
aislamiento climático del conti­ menzó la retracción generalizada temperaturas muy frías y la ausen­
nente. de los glaciares en el mundo. cia de suelos minerales constituyen
Sólo aproximadamente el 2% Inspeccionar la península an­ factores limitantes para el creci­
del continente está libre de hielos. tàrtica y las islas cercanas con sus miento y desarrollo de la vegeta­
Para poder dimensionar el volu­ glaciares de descarga y la calota de ción. Existen sólo dos plantas con
men de hielo en el continente an­ hielo nos retrotrae en el tiempo; flores, una gramínea (Deschampsia
tàrtico, pensemos que, si llegaran a vemos la geografía de Tierra del antárctico) que crece en lugares
derretirse los hielos antárticos pro­ Fuego de fines del Pleistoceno. protegidos, especialmente en las is­
ducirían un ascenso mundial del Una oportunidad inmejorable para las Shetlands del Sur y también las
nivel del mar del orden de los 70 poner en práctica el Principio del Oreadas del Sur, y Colobanthus
metros. Podemos vislumbrar las Actualismo: el Presente es la clave quietensis no tan común como la
consecuencias: inundaciones en del Pasado. Visitar la Antártida y anterior.
amplias áreas costeras del planeta después volver a Tierra del Fuego El elenco de los productores
densamente pobladas. De ocurrir es una excursión a través de un tú­ primarios se completa con los or­
un acontecimiento de esta índole, nel del tiempo geológico: el ayer ganismos marinos, protegidos por

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el hielo y el agua, de las condicio­ terísticos. En las costas de la pe­ cangrejeras sobre los témpanos y
nes climáticas y físicas extremas. nínsula antàrtica pueden verse tres elefantes marinos y lobos de dos
En el fitoplancton las diatomeas especies del género Pygoscelis pelos o focas peleteras en las playas
juegan un papel preponderante en (Adelia, Barbijo y Papua). Las pin- y sitios de afloramientos rocosos.
términos de la biomasa e impor­ güineras que cubren los sustratos También en Antártida hay eviden­
tancia fotosintética. rocosos pulidos por el hielo son lu­ cias de las épocas pasadas de la ca­
Además de los herbívoros y gares de una inusitada actividad en za indiscriminada de ballenas; osa­
consumidores secundarios como época de cría y reproducción. Alre­ rios con decenas de restos o los
peces, calamares y el benthos de la dedor de los nidos construidos con tanques de alm acenamiento del
cadena trófica, el otro grupo de piedras que colectan los pingüinos aceite como en Puerto Foster (Isla
consumidores secundarios, adapta­ adultos, merodean otras aves, los Decepción).
dos a las condiciones antárticas, skuas y la paloma antàrtica en bus­ En este contexto, único, el
son las aves y los mamíferos. En las ca de alimento. En el mar, el leo­ hombre ha iniciado una incipiente
escasas zonas libres de hielo se con­ pardo marino acecha a aquellos pero activa y creciente ocupación, a
centra la actividad de la fauna de que van a alimentarse. través de las estaciones científicas
vertebrados en épocas de repro­ La ballena, entre ellas las joro­ de numerosos países, entre ellos Ar­
ducción. badas, suelen verse en grupos ali­ gentina. Llama poderosamente la
De los diferentes grupos, qui­ mentándose de krill en los parajes atención a un argentino llegar a la
zás los pingüinos sean los que les del estrecho de Gerlache; el pano­ isla 25 de Mayo del Archipiélago
dan uno de los aspectos más carac­ rama se com pleta con las focas de las Shetlands, en lo que uno

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Fig.2. Estrecho de Lemaire desde las islas Peterman (65° [Link]).

aprende desde muy joven como gen premonitoria, una visión futu­ de contaminación e impacto en el
Sector Antàrtico Argentino, y des­ ra de los que puede llegar a ser la ambiente antàrtico. En la actuali­
cubrir que hay bases científicas, Antártida de los próximos siglos. dad se está estudiando la adopción
permanentes y temporarias de va­ En los últimos años la Antártida de medidas concretas que regulen
rios países: Polonia, Brasil, Rusia, se ha convertido en un destino tu­ las visitas turísticas.
China, Uruguay, España, Argenti­ rístico sofisticado al alcance de unos Esta semblanza antàrtica no es­
na, Ecuador, Estados U nidos y pocos. Por lo menos unas 5.000 taría completa si no nos refiriéra­
Chile, compartiendo el mismo te­ personas, especialmente estadouni­ mos al futuro, un futuro que, en
rritorio, por ahora con fines cientí­ denses y europeos, visitaron el con­ gran medida está sujeto a las deci­
ficos. La sorpresa es mayúscula al tinente en la temporada 91-92 a siones que tomen las generaciones
llegar a la base Marsh de Chile, po­ bordo de embarcaciones de diversas actuales y futuras. Por ahora prote­
dríamos definirla como la ciudad compañías. Muchos de los barcos gida por el Tratado Antàrtico, este
de la Antártida: un hotel, puesto de tienen como cabecera la ciudad de continente único y peculiar, está re­
correo, almacenes, casas y una red Ushuaia que en el verano adquiere lativamente a salvo de la explota­
de caminos que comunican con la una fisonomía muy especial, pobla­ ción de sus recursos naturales, no
base china La Gran Muralla a unos das sus calles céntricas por turistas tanto quizás por las medidas de
3 km y la rusa y uruguaya. No pa­ de todo el mundo con el consi­ protección que regulan la actividad
rece la Antártida, se asemeja más a guiente beneficio económico. El in­ en la Antártida y la restringen a fi­
los hábitats ya modificados por la cremente de la actividad turística ha nes científicos, sino por la inexisten­
actividad antropica de latitudes provocado reacciones de diversas cia de tecnología adecuada que haga
más templadas. Nos preguntamos organizaciones no gubernamentales rentable económicamente la explo­
si estamos en presencia de una ima- que ven en esta actividad un factor tación de sus recursos minerales, no

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completamente conocidos y evalua­ Antártida cuando la gente común sólo con la Antártida, sino con to­
dos todavía. Recordemos la reticen­ establece un contacto directo con dos los rincones que aún quedan
cia inicial del gobierno de los Esta­ ella, por ejemplo a través de las ac­ de la Naturaleza en nuestro país y
dos Unidos para firmar durante el tividades del turismo científico, el mundo. Es nuestro mayor com­
Protocolo de Madrid en 1991, el tiene oportunidad de comprender promiso. ❖
tratado que compromete a los paí­ los delicados mecanismos que ri­
ses signatarios a la no explotación gen la trama biológica y la evolu­ Referencias
de los recursos minerales. ción de los ambientes fomentando
En la situación actual donde lo una conciencia colectiva, la forma­ Dalziel, I. W. D., Tectonics of the Scotia
Arc, Antarctica. Field Trip Guide­
único primordial y que mueve al ción de una opinión pública que
book T 180. Punta Arenas, Chile to
mundo es aparentemente el factor puede presionar ante la adopción
Ushuaia, 1989, Jan 1-Feb. 1, 1989.
económico, suele ser extremada­ de políticas contrarias a la preser­ 28th International Geological Con­
mente difícil convencer a los que vación de los ambientes naturales. gress, Washington, USA.
toman decisiones que la ganancia Por el contrario, el desconocimien­ Moss, S. Natural history of the Antarctic
inmediata actual a partir de la ex­ to genera apatía y desinterés, falta Peninsula. 1988, Columbia Univer­

plotación indiscriminada de los re­ de compromiso con el mundo que sity Press. 208 p. New York.
Panzarini, R. N., La naturaleza del Antàr­
cursos naturales, aún en muchos nos rodea.
tico. 1958, Victor Leni, Buenos Ai­
casos en que se declama la protec­ De nosotros dependerá que
res, 174 p.
ción del ambiente, puede conver­ aquellos que nos sigan en el tiem­ Instituto Antàrtico Argentino, Tratado
tirse en una hipoteca para las futu­ po también puedan tener la opor­ Antàrtico. Medidas de conservación.
ras generaciones. En el caso de la tunidad de gozar y extasiarse no 1987.

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