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Estructura y Función de las Proteínas

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Departamento de Ciencias y Técnicas Fisicoquímicas Grado en Químicas

Técnicas y Métodos en Bioquímica

Tema 9-Proteínas

Proteínas: introducción (recordatorio)


Aminoácidos y proteínas: breve recordatorio
Los aminoácidos son moléculas que poseen un grupo carboxílico y un grupo amino en
su estructura. Ambos están unidos a un átomo de carbono (denominado carbono-α,
Cα), al que también se une una cadena lateral, en la que reside la especificidad de cada
uno de ellos (Figura 1).

Figura 1. Estructura de un aminoácido, en esta caso Alanina, en


el que la cadena lateral (R) es un grupo metilo (adaptada de
Alberts et al. [6]).

El enlace covalente que se forma entre el grupo carboxílico de un aminoácido y el


grupo amino del siguiente es denominado enlace peptídico. En la cadena de
aminoácidos, también denominada polipéptido, quedará por tanto un grupo amino
libre en un extremo (denominado N-terminal) y un grupo carboxílico en el otro (C-
terminal), lo que marca una direccionalidad en la macromolécula (Figura 2).

Figura 2. Formación del enlace peptídico (adaptada de Alberts et al. [6]).


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Tema 9-Proteínas pág. 2

El papel principal de los aminoácidos en la célula es el de ser las unidades


monoméricas constituyentes de las proteínas, que son cadenas polipeptídicas que se
repliegan en una estructura tridimensional única para cada proteína.
Los aminoácidos más comunes en los seres vivos son de veinte tipos diferentes, cada
uno con una cadena lateral distinta en su carbono-α. Como en los azúcares, todos los
aminoácidos, con excepción de la Glicina presentan isomería óptica, originada por la
presencia de átomos de carbono asimétricos. En las proteínas naturales sólo
encontramos una de las formas isoméricas: los L-aminoácidos, existiendo alguna
excepción en las paredes bacterianas y antibióticos, donde podemos encontrar algún
D-aminoácido.
En cinco de los veinte aminoácidos naturales, las cadenas laterales presentan carga
eléctrica en condiciones fisiológicas. En el resto de los aminoácidos, las cadenas
laterales no presentan carga, pero pueden ser polares y, por tanto, hidrofílicas, o
apolares e hidrofóbicas. Las diferencias químicas que aportan estos residuos en los
veinte aminoácidos son de vital importancia para la estructura y función de las
proteínas.
Las proteínas son unas macromoléculas muy versátiles, desempeñando gran número
de funciones en la célula, entre las que destaca su papel como enzimas, catalizadores
en las reacciones biológicas, o sus funciones estructurales (tubulina en microtúbulos –
citoesqueleto-, histonas en el ADN, etc.).
A continuación recordaremos, con algo más de detalle, los conceptos básicos
relacionados con la estructura de las proteínas.

Aspectos básicos de estructura de proteínas


La mayoría de las funciones y estructura de las células están mediadas por proteínas.
Estas complejas y grandes moléculas muestran una gran versatilidad que les permite
realizar gran número de actividades fundamentales para la vida, funciones que son
directamente dependientes de la estructura: las diferentes estructuras de las proteínas
determinan la situación de grupos químicos concretos en lugares específicos en el
espacio tridimensional, siendo esta disposición concreta de los grupos químicos la que
les permite desempeñar sus funciones.
Estas macromoléculas son polímeros de aminoácidos. Los aminoácidos se pueden unir
covalentemente, mediante un enlace que denominamos peptídico, formado
dipéptidos (dos aminoácidos), tripéptidos (tres aminoácidos), o cadenas polipeptídicas.
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Tema 9-Proteínas 3

Una o varias de estas cadenas polipeptídicas constituyen las proteínas que forman los
seres vivos.

Figura 3. Adaptada de Lodish et al [4]

La estructura de las proteínas estará determinada tanto por el ambiente (medio) en el


que se encuentren como por las propiedades químicas de las cadenas polipeptídicas
que las constituyen. En estas macromoléculas podemos ver representados cuatro
niveles de organización: la estructura primaria, que hace referencia a la secuencia de
aminoácidos, la estructura secundaria, conformación adoptada por regiones concretas
(hélices) de la cadena polipeptídica, la estructura terciaria, que describe el
plegamiento global de esta cadena y la estructura cuaternaria, que se refiere a la
asociación específica de varias cadenas polipéptidicas para formar complejos de varias
subunidades.

Figura 4. Niveles estructurales en proteínas


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Tema 9-Proteínas pág. 4

A continuación describiremos cada uno de estos niveles estructurales en estos


polímeros, después de conocer los tipos de monómeros que los constituyen, los
aminoácidos, así como algunas de sus propiedades fisicoquímicas, y las características
químicas y estructurales del enlace que se forma entre ellos, el enlace peptídico.

Componentes de las proteínas: los aminoácidos


Las proteínas son polímeros de aminoácidos, siendo estos, en algunas ocasiones, los
únicos componentes presentes cuando una proteína es aislada y analizada (aunque
también es frecuente encontrar otras sustancias, como iones metálicos, glúcidos,
lípidos, …). Los aminoácidos comunes a todos los organismos vivos son veinte y están
constituidos por cuatro unidades: un grupo amino, un grupo carboxílico, un átomo de
hidrógeno y una cadena lateral específica (R), las cuatro unidas al mismo carbono,
conocido como carbono alfa (C). Excepto el aminoácido glicina, que es aquiral (no
tiene cadena lateral, R, sino un segundo átomo de hidrógeno), los otros diecinueve
aminoácidos son moléculas con un centro asimétrico. La estereoquímica de los
aminoácidos es importante tanto para definir la estructura, como para determinar la
función de las proteínas que estos forman. En las proteínas, como norma general,
encontraremos L-aminoácidos (Figura 5). Como excepciones podemos hallar
aminoácidos diferentes a estos veinte distribuidos por las distintas especies y, en
algunos casos, son formas D-aminoácidos (por ejemplo, encontramos D-Ala y D-Glu en
los péptidos de paredes bacterianas).

Figura 5. Adaptada de Berg et al. [5]


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Tema 9-Proteínas 5

La característica diferencial entre cada uno de estos veinte aminoácidos comunes


viene marcada por la química de la cadena lateral unida al C (Figura 6). En función de
estas cadenas podemos clasificar a los aminoácidos como hidrofóbicos o hidrofílicos.
La mayoría de las proteínas son anfipáticas (incluyen aminoácidos hidrofóbicos e
hidrofílicos). Los aminoácidos hidrofóbicos tienden a evitar el agua, residiendo en el
interior de las proteínas globulares o hacia el exterior en las proteínas
transmembranas, en contacto con la bicapa lipídica. Los residuos hidrofílicos prefieren
permanecer hidratados. Este reparto de los aminoácidos entre ambientes acuosos y no
acuosos determina el efecto hidrofóbico que conduce al plegamiento de proteínas.

Figura 6. 20 aminoácidos comunes a todos los seres vivos, reproducida desde


[Link]

Aminoácidos hidrofóbicos
Tienen cadenas alquílicas o aromáticas. Las cadenas aromáticas son voluminosas e
interaccionan con otras cadenas laterales aromáticas, tendiendo a colocar los planos
de los anillos perpendiculares entre sí cuando se sitúan en el interior de una proteína
globular, o dentro de la región hidrofóbica de la bicapa lipídica, en las proteínas de
membrana. Los aminoácidos hidrofóbicos son Alanina (Ala, A), Valina (Val, V), Leucina
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Tema 9-Proteínas pág. 6

(Leu, L), Isoleucina, (Ile, I), Prolina (Prolina, P), Metionina (Met, M), Fenilalanina (Phe,
F) y Triptófano (Trp, W).

Aminoácidos hidrofílicos
El resto de aminoácidos son polares, y pueden estar cargados en condiciones de pH
fisiológico. Entre los aminoácidos cargados están los Ácidos aspártico (Asp, D) y
glutámico (Glu, E), y los aminoácidos básicos, Histidina (His, H), Lisina (Lys, K) y Arginina
(Arg, R). La carga global de la proteína dependerá del número de aminoácidos ácidos y
básicos que están cargados a un pH concreto. El pH al cual el total de carga es cero
(todas las cargas negativas están compensadas por las cargas positivas) es el punto
isoeléctrico (pI) de la proteína. Se estima la densidad de carga de una proteína como la
relación de su carga efectiva a un pH, en relación a su peso molecular. Aunque, por
ejemplo, es útil como un indicador aproximado del comportamiento de las
macromoléculas en un campo eléctrico, se trata simplemente de una aproximación,
que no tiene en cuenta el efecto compensatorio de los contraiones sobre la carga total
de la proteína.

Figura 7. Esquema de los 20 aminoácidos naturales y algunas de sus propiedades fisicoquímicas. Adaptado
de Exarchos et al. BMC Bioinformatics (2009) 10:113 ([Link]
2105/10/113/figure/F3?highres=y)
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Tema 9-Proteínas 7

No obstante, existen otras características de los aminoácidos que van a ser muy
importantes para su función como componentes proteicos, y que hacen que su
clasificación como hidrofóbicos e hidrofílicos resulte bastante simple. Es decir, cada
aminoácido tiene una combinación de propiedades única (tamaño, polaridad,
constituyentes cíclicos, aromáticos, etc…), en función de las que podríamos hacer
diferentes agrupaciones, como se muestra en la Figura 7. La combinación de
características de cada aminoácido resultará determinante para las interacciones
covalentes (por ejemplo, enlaces disulfuro) y no covalentes que cada uno establezca, y
que serán las que estabilicen la estructura tridimensional de las proteínas.

Estructura primaria de las proteínas: el enlace peptídico


La secuencia (estructura primaria) de una proteína consiste en la cadena lineal de
aminoácidos unidos mediante enlaces covalentes (enlaces peptídicos). A continuación
analizaremos las características principales de este enlace, que determinarán la
conformación y configuración del polipéptido.

Características y descripción del enlace peptídico


Ya que las proteínas son polímeros lineales de aminoácidos, pueden ser descritas como
una secuencia de aminoácidos que, por convenio, se suelen escribir desde el extremo
Amino Terminal hacia el extremo Carboxilo Terminal. La unión de dos aminoácidos se
realiza a través de un enlace C-N de una unión amida, que denominados enlace
peptídico: el carbono carboxílico de un aminoácido se une al nitrógeno amino del otro,
liberando una molécula de agua. Este enlace peptídico muestra carácter parcial de
doble enlace, por lo que no permite la rotación libre a su alrededor, determinando su
planaridad (Figura 8). Por tratarse de un enlace sin rotación libre, podremos encontrar
dos configuraciones: cis y trans. La forma trans estará muy favorecida debido a las
interacciones estéricas entre cadenas laterales adyacentes (Figura 9), con la excepción
del aminoácido Prolina, en el que ambas configuraciones son aproximadamente
isoenergéticas.
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Tema 9-Proteínas pág. 8

Enlace peptídico

Aminoácido Aminoácido Aminoácido

Figura 8. Planaridad del enlace peptídico

Figura 9. Configuraciones sobre el enlace peptídico. Tomada de Berg et al. [5].

Por tanto, teniendo esto en cuenta, por cada residuo de un polipéptido existirán dos
enlaces con rotación libre:
• la rotación sobre N-C , definida por el ángulo de torsión , y
• la rotación sobre en enlace C-C define el ángulo de torsión  (Figura 10).

Figura 10. Enlaces con rotación libre en la cadena polipeptídica: phi (φ) y psi () (tomada de Berg et al. [5])

Además de la planaridad del enlace peptídico, hemos de destacar que en este enlace
existe un dador (grupo NH) y un aceptor (grupo CO) de enlaces de hidrógeno
(Figura 11). Estos enlaces de hidrógeno entre los grupos del “esqueleto” de las
proteínas son muy relevantes en la estructura secundaria de estas macromoléculas.
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Tema 9-Proteínas 9

En general, la secuencia de aminoácidos determinará, en última instancia, la estructura


tridimensional de la proteína. Se puede asumir que dos moléculas con secuencias
homólogas tendrán estructuras muy similares. Ha sido sugerido que el grado necesario
de homología en la secuencia de dos proteínas para que estas presenten una
estructura similar debe estar en torno al 25 – 30%. Sin embargo, no se puede afirmar
que lo contrario se cumpla, es decir, que una única estructura tenga que tener siempre
secuencias parecidas: podemos encontrar moléculas con estructuras similares que no
presenten secuencias similares.

Aceptor de Dador de
enlace de hidrógeno enlace de hidrógeno

O R2 H O
H
+ H
H3 N C C N C
C -
N C C O
H
R1 H O R3
Figura 11.

Estructura secundaria de las proteínas


Las proteínas en su forma nativa (“forma nativa” puede ser definida como la
conformación biológicamente activa) no son cadenas de aminoácidos completamente
extendidas, sino cadenas replegadas en una forma muy definida, dando lugar a
estructuras “fibrosas” como es el caso de la seda o queratina, o estructuras
“globulares” o más esféricas, como la hemoglobina o muchas de las enzimas. En ambos
casos (tanto en proteínas fibrosas como en globulares) encontramos estructuras
regulares y repetitivas en la cadena polipeptídica. Estas estructuras constituyen
regiones tridimensionales localmente ordenadas y simétricas, que son los elementos
que definen la estructura secundaria.
La estructura tridimensional simétrica que puede ser construida desde una cadena
lineal de unidades quirales (aminoácidos, en este caso) es una hélice, por tanto, al
referirnos a la estructura secundaria de una proteína estaremos describiendo estas
hélices, es decir, estos patrones de plegamiento regular que están estabilizados por
enlaces de hidrógeno formados entre los hidrógenos amino (dadores) y los oxígenos
carboxílicos (aceptores) de una cadena polipeptídica. Podemos pensar en la estructura
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Tema 9-Proteínas pág. 10

secundaria de una proteína como la conformación local de la cadena, independiente


del resto de la proteína, y que vienen determinadas por las limitaciones impuestas
sobre la geometría por las características del enlace peptídico (planaridad y
consideraciones sobre los enlaces de hidrógeno).

Elementos más frecuentes en la estructura secundaria de proteínas


Hay dos elementos de estructuras secundarias que han resultado ser las
conformaciones locales predominantes: las hélices  y las hebras  (Figura 12). Estas
estructuras fueron predichas por L. Pauling, R. Conery y H. R. Branson, basándose en
las limitaciones físicas conocidas para las cadenas polipeptídicas, antes de haber sido
determinadas de forma experimental. Ambas estructuras muestran un alto grado de
regularidad: una combinación concreta de ángulos  y  en la cadena polipeptídica
que se repite, de forma aproximada, durante cada elemento (hélice) de estructura
secundaria.
Estos elementos pueden verse más claramente en las proteínas fibrosas, las cuales
tienen principalmente un papel estructural y por tanto un patrón de plegamiento
altamente repetitivo. La mayoría de las proteínas globulares, por otra parte, tienen
sólo cortas extensiones de estructuras  y  intercaladas con patrones de plegamiento
irregular.

Figura 12. La estructura de una proteína contiene diferentes elementos de estructura secundaria. Por
ejemplo, la proteína representada (A) se encuentra constituida por diferentes regiones con estructura en
hélice , otras con láminas  y también los denominados giros , cuya estructura también se incluye en la
figura.
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Tema 9-Proteínas 11

Como hemos mencionado, además de los elementos regulares que encontramos en la


estructura secundaria, también se pueden observan otros motivos estructurales
frecuentes en regiones irregulares (presentan ángulos  y  variables), que serán
igualmente esenciales para la estructura y la función de estas macromoléculas.
Fundamentalmente hay que mencionar, dentro de esta categoría, los giros (turns) y los
bucles (loops). La mayoría de los giros y bucles presentan mayor flexibilidad que las
estructuras ordenadas y se encuentran en la superficie de la proteína, siendo, por
tanto, regiones de la proteína más expuestas al ambiente (hidrofílicas, interaccionan
con el disolvente).

Estructuras supersecundarias y terciarias en proteínas


Como ya hemos mencionado, las proteínas estructurales fibrosas como las - y
-queratinas y el colágeno, están constituidas por elementos de estructura secundaria
(hélices) muy extensas. Sin embargo, las proteínas solubles y de membrana tienen una
forma más “esférica”, más globular, y por tanto, adoptan plegamientos más complejos.
La conformación global total de una proteína es su estructura terciaria, las cuales son
muy variables de unas proteínas a otras. No obstante, existe cierto grado de
regularidad entre las estructuras terciarias de diferentes proteínas, ya que se pueden
observar determinadas regiones locales con estructuras secundarias regulares, es
decir, existen grupos de hélices que se asocian, formando estructuras que podemos
denominar supersecundarias. Estas combinaciones de elementos de estructura
secundaria que se repiten frecuentemente en muchas proteínas diferentes son los que
denominamos motivos. Otro concepto paralelo que debemos introducir, relacionado
con la estructura de una proteína, es el de dominios: una proteína puede ser, a
menudo, separada en dominios que tienen distintas estructuras y funciones.
Hablaremos de ellos un poco más adelante.

Estructuras supersecundarias
Los motivos estructurales formados por la asociación de dos o más hélices son
considerados estructuras supersecundarias: patrones de múltiples hélices que suceden
con regularidad. Un ejemplo sencillo es la estructura en lámina , formada por dos
hebras  paralelas o antiparalelas que se mantienen juntas mediante enlaces de
hidrógeno (Figura 13).
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Tema 9-Proteínas pág. 12

Figura 13. Dos tipos de láminas β: (A) hebras β antiparalelas y (B) hebras β paralelas. Adaptada de Alberts
et al.[6].

Existen otros tipos de estructuras supersecundarias que constituyen motivos muy


recurrentes en las proteínas: encontramos combinaciones simples de -hélices y
hebras-, y otros motivos más complejos como son los -hairpin (horquilla-), los
-barrel (barriles-) o los Greek key (Llave o clave griega) (Figura 14). Es muy
interesante tener en mente que estas estructuras repetitivas pueden diferir mucho en
su estructura primaria, y que además, las podemos encontrar en proteínas muy
diferentes. Una puntualización importante: no todas las proteínas tienen elementos de
estructura supersecundaria.

Figura 14. Diagrama esquemático de diferentes estructuras supersecundarias. (a) motivo , (b) motivo
-hairpin (c) un motivo , (d) Llave griega. Tomada de Voet & Voet [7].
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Dominios
En una cadena polipeptídica podemos encontrar distintas regiones funcionales y
estructurales a las que denominamos dominios, que tienen mayor rango o extensión
que la estructura supersecundaria. Un ejemplo claro de distintos dominios se ve en la
calmodulina. Esta proteína tiene dos dominios de unión de calcio conectados por una
única y larga -hélice. La activación de la proteína por la unión del calcio se asocia con
un cambio en la longitud de esta “hélice de conexión”, acercando estos dos dominios
entre sí. Los dominios se distinguen tanto por función como por estructura. Muchas
enzimas, tales como la tRNA sintetasa, tienen dominios funcionales separados para
unión de sustrato, unión de efectores, y de unión con otras proteínas que con las que
interactúa (Figura 15).

Figura 15. Estructura cristalina de la Calmodulina: dos dominios de unión de Calcio, separados por una -
hélice. Adaptada de Van Holde et al. [1].

Estructura terciaria
Cuando hablamos de la estructura terciaria de una proteína globular nos estamos
refiriendo a la conformación tridimensional total de la cadena polipeptídica: diferentes
motivos o elementos de estructura supersecundaria, o simplemente secundaria, que
pueden organizarse formando dominios funcionales, estarán replegados de una forma
determinada para dar la forma 3D de la cadena polipeptídica. Esta disposición global es
lo que describe la estructura terciaria.
En las proteínas solubles en agua podemos encontrar determinadas características
comunes en su estructura terciaria: fundamentalmente tendrán un interior formado
por aminoácidos con cadenas laterales hidrofóbicas y una superficie en la que
encontraremos principalmente aminoácidos hidrofílicos. Las fuerzas que conducen a la
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Tema 9-Proteínas pág. 14

formación de estructuras terciarias en estas proteínas solubles, para llegar a las formas
nativas, son las interacciones hidrofóbicas de los residuos interiores. En proteínas que
se hallan en ambientes hidrofóbicos (membranas) la situación se invierte: aminoácidos
hidrofílicos en el interior e hidrofóbicos en el exterior. En la Figura 16 se esquematizan
las fuerzas que estabilizan la estructura terciaria.

Figura 16. Tipos de fuerzas que estabilizan la estructura terciaria en proteínas

Hay diferentes formas, con diferente grado de detalles, de representar la estructura


terciaria (Figura 17). Una representación muy detallada implica la especificación de las
coordinadas cartesianas (x,y,z) de todos los átomos que constituyen la molécula. Sin
embargo, cuando se trata de una macromolécula esto no nos da una idea clara de su
aspecto 3D: no sabemos dónde hay hélices, dónde estructuras supersecundarias,
dónde dominios, y no ilustra cómo estas diferentes posibles partes se relacionan entre
sí. Existen programas de visualización, actualmente fácilmente accesibles, que
muestran, a partir de estas coordenadas atómicas, la estructura 3D en diferentes
formatos.
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Tema 9-Proteínas 15

Figura 17. Diferentes formas de representación de proteínas

Estructura cuaternaria
Las proteínas compuestas por más de una cadena polipeptídica presentan estructura
cuaternaria. A cada cadena polipeptídica se la denomina subunidad. La estructura
cuaternaria puede ser tan simple como la que forman dos subunidades idénticas, o tan
complejas como la formada por varias subunidades diferentes (Figura 18). En la
mayoría de los casos, las subunidades se mantienen unidas a través de enlaces no
covalentes.
Para definir este nivel estructural tendremos que informar del tipo y número de
subunidades de polipéptido que existen, así como las relaciones de simetría que
existen entre las distintas subunidades. Así pues, por ejemplo, para referirnos un
complejo formado por dos subunidades idénticas hablamos de homodímero, mientras
que el formado por dos subunidades no idénticas será un heterodímero. Los complejos
de subunidades idénticas o casi idénticas suelen ser simétricos.
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Tema 9-Proteínas pág. 16

Figura 18. Algunos ejemplos de proteínas con estructura cuaternaria

Un ejemplo clásico del significado de la estructura cuaternaria para la función de una


proteína lo ilustran la mioglobina y la hemoglobina. Ambas unen oxígeno, pero han
evolucionado para desarrollar funciones muy específicas en el cuerpo: la mioglobina es
la responsable del almacén de oxígeno en las células musculares, mientras la
hemoglobina funciona como una proteína de transporte para llevar el oxígeno desde
los pulmones a los diferentes tejidos, incluyendo los músculos. Sus estructuras
primarias, secundarias y terciarias son aproximadamente idénticas en todos los
aspectos, desde su secuencia de aminoácidos, a sus estructuras helicoidales y hasta el
plegamiento global de sus cadenas polipeptídicas para formar un único “bolsillo” de
unión de oxígeno para el grupo prostético hemo, encargado de esa unión. Se
diferencian fundamentalmente en su estructura cuaternaria: mientras que la
mioglobina es un monómero, la hemoglobina tiene la estructura cuaternaria de un
heterotetrámero, compuesto de dos cadenas alfa y dos cadenas beta, (tetrámero
22). Estructuralmente, la hemoglobina parece ser un complejo tetramérico de
moléculas que individualmente se parecen mucho a la mioglobina, pero,
funcionalmente una hemoglobina no equivale a cuatro moléculas de mioglobina.
Aunque la hemoglobina tiene la capacidad de unir cuatro moléculas de O 2, como se
espera para un tetrámero, tiene una afinidad más baja para el O2 que la mioglobina,
siendo la unión del ligando al tetrámero cooperativa, es decir, las cadenas
polipeptídicas de la hemoglobina interactúan y se “comunican” dentro del tetrámero.
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Tema 9-Proteínas 17

Figura 19.
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Tema 9-Proteínas pág. 18

Determinación de la concentración de proteína


Existen bastantes métodos disponibles para determinar la concentración de proteínas.
La mayoría están basados en ensayos colorimétricos o en espectroscopía de absorción
UV. La elección de un método u otro dependerá de diferentes factores, entre los que
están la cantidad de proteína a medir o la especificidad necesitada.
Para determinar la concentración a partir de la absorbancia es importante tener un
valor exacto de la absortividad molar, . Existen diferentes formas de estimar el valor
de este coeficiente para una proteína. Normalmente se hace uso de los valores medios
de  para los tres cromóforos principales de las proteínas (triptófano, tirosina y
cistina). También existen otras opciones en las que se contempla el efecto del
plegamiento de la proteína o en las que se trabaja con proteínas que tengan bajo
contenido de estos aminoácidos.

Ejemplo. Sobre la estimación de la absortividad molar de una proteína


C. N. F. Vajdos, L. Fee, G. Grimsley and T. Gray (1995). How to measure and predict
the molar absorption coefficient of a protein, Protein Science 4:2411-2423.

[Link]

Por otra parte, se han desarrollado métodos basados en determinaciones


colorimétricas, a los que se recurre cuando no se necesita mucha exactitud. Las
proteínas, por si mismas, no absorben en la región del visible, pero existen diferentes
ensayos que utilizando determinados reactivos colorantes conducen a la formación de
derivados proteínicos con alguna absorción específica en la región del visible.
Realizando la curva patrón de referencia específica podremos estimar la concentración
de proteína de nuestra muestra.
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Tema 9-Proteínas 19

Lecturas complementaria: Determinación de la concentración de proteína


En las siguientes unidades de Current Protocols in Protein Science se recopilan diferentes
protocolos de trabajo para la determinación espectrofotométrica de la concentración de proteína
(especialmente interesante la introducción y comentarios).

LC1. Gerald R. Grimsley y C. Nick Pace (2003)


Spectrophotometric Determination of Protein Concentration, Current Protocols in Protein
Science UNIT 3.1
[Link]
[Link]

Incluye:
Protocolo 1: cálculo del coeficiente de absorción molar () de una proteína
Protocolo 2: determinación del coeficiente de absorción molar ( ) para una proteína plegada
Protocolo 3: Determinación de la concentración de proteína mediante espectroscopía de absorción utilizando el
coeficiente de absorción molar
Protocolo 4: Determinación de la concentración de proteína mediante espectroscopía de absorción a 205 nm.
Protocolo 5: Determinación espectrofotométrica de la concentración de proteína total en un extracto.

LC2. Bradley J.S.C. Olson and John Markwell (2007)


Assays for Determination of Protein, Current Protocols in Protein Science UNIT 3.4. 3.4.1-
3.4.29
[Link]
[Link]

Incluye:
Protocolo 1: Método de Lowry
Protocolo 2: Método de Bradford
Protocolo 3: Ensayo con el ácido bicinconínico (BCA)
Protocolo 4: Absorbancia UV para la medida de la concentración de proteína.

Referencias utilizadas
[1] K.E. Van Holde, W.C. Jonson y P.S. Ho (1998) 1ª ed., Principles of Physical
Biochemistry, Prentice Hall, Upper Saddle River, Nueva Jersey.

[2] C.R. Cantor y P.R. Schimmel (1980) Biophysical Chemistry. Part I: The
conformation of biological macromolecules. W. H. Freeman and
Company, New York.

[3] Lenhinger. Principios de Bioquímica. Ed. Omega.


[4] H. Lodish y col. 4ª (2000), Molecular Cell Biology, W. H. Freeman
[Link]
(Full contents)
[Link]
AND%20mcb%5Bbook%5D&doptcmdl=TOCView

[5] J. Berg, J. Tymoczko y L. Stryer (2002), Biochemistry, 5ª Ed. W. H.


Freeman and Co.
[Link]
(Full contents)
Grado en Químicas
Técnicas y Métodos en Bioquímica
Tema 9-Proteínas pág. 20

[Link]
AND%20stryer%5Bbook%5D&doptcmdl=TOCView

[6] B. Alberts et al. (2002), Molecular biology of the cell, 4ª Ed. Garland
Science, Taylor & Francis Group.
[Link]
[Link]
388#406

[7] D. Voegt y J.G. Voegt (2004), Biochemistry, 3ª Ed. John Wiley & Sons.

[8] C.K. Mathews, K.E. Van Holde y K.G. Ahern (2003), Bioquímica, 3ª Ed.
Addison- Wesley.

[9] Е. McKee & J.R. McKee (2004), Biochemistry: the molecular basis of life,
3ª ed., Mc Graw-Hill Interamericana.

Otras lecturas complementarias:

LC3. Fernández Santarén, 2004, De la tesis doctoral de Tiselius a la proteomica:


setenta y cinco años de electroforesis de proteínas, Arbor CLXXVII, 698, págs.
259-284 [Link]
LC4. Guevara-Hernández E., López-Zavala A.A., Jiménez-Gutiérrez L.R. y Sotelo-
Mundo R.R. PERSPECTIVAS ACTUALES DEL USO DE PROTEÍNAS
RECOMBINANTES Y SU IMPORTANCIA EN LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA E
INDUSTRIAL. Biotecnia. Vol. XV, Num. 3, pp. 8-17 (2013)
[Link]

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