0% encontró este documento útil (0 votos)
301 vistas641 páginas

Fundamentos de La Biologia

Este documento presenta la lista de autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En menos de 3 oraciones, resume que el documento incluye los nombres y cargos de los principales funcionarios de la UNAM, encabezados por el Rector Dr. José Narro Robles.

Cargado por

isaac salcido
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
301 vistas641 páginas

Fundamentos de La Biologia

Este documento presenta la lista de autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En menos de 3 oraciones, resume que el documento incluye los nombres y cargos de los principales funcionarios de la UNAM, encabezados por el Rector Dr. José Narro Robles.

Cargado por

isaac salcido
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FUNDAMENTOS HISTÓRICOS

DE LA BIOLOGÍA
DR. JOSÉ NARRO ROBLES
RECTOR

DR. SERGIO M. ALCOCER MARTÍNEZ DE CASTRO


SECRETARIO GENERAL

MTRO. JUAN JOSÉ PÉREZ CASTAÑEDA


SECRETARIO ADMINISTRATIVO

DRA. ROSAURA RUIZ GUTIÉRREZ


SECRETARIA DE DESARROLLO INSTITUCIONAL

M. C. RAMIRO JESÚS SANDOVAL


SECRETARIO DE SERVICIOS A LA COMUNIDAD

LIC. LUIS RAÚL GONZÁLEZ PÉREZ


ABOGADO GENERAL

LIC. ENRIQUE BALP DÍAZ


DIRECTOR GENERAL DE COMUNICACIÓN SOCIAL

LIC. DAVID TURNER BARRAGÁN


DIRECTOR DE PUBLICACIONES Y FOMENTO EDITORIAL

DR. RAMÓN PERALTA Y FABI


DIRECTOR DE LA FACULTAD DE CIENCIAS
FUNDAMENTOS HISTÓRICOS
DE LA BIOLOGÍA

Jorge Llorente
Rosaura Ruiz
Graciela Zamudio
Ricardo Noguera

Compiladores

Universidad Nacional Autónoma de México, 2008


COORDINADOR GENERAL
Dr. Jorge Llorente Bousquets

COORDINACIÓN EDITORIAL
Rosanela Álvarez Ruiz

ASISTENCIA EDITORIAL
Mariana Mendía

CORRECCIÓN DE TEXTOS
Rosalba Aguirre
Anabell García
Felipe Sierra

DISEÑO Y FORMACIÓN DE INTERIORES


Quinta del Agua Ediciones, SA de CV

DISEÑO DE CUBIERTA
Miguel Marín

IMÁGENES DE PORTADA Y CONTRAPORTADA


CAPSICUM ccccxix (portada)
ZEA cccclxxiii (contraportada)
Fuchs, L., 2001, he New Herbal of 1543, Taschen, France.

Primera edición: agosto de 2008.

D. R. © 2008, Universidad Nacional Autónoma de México


Secretaría de Desarrollo Institucional
Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial
Facultad de Ciencias
Ciudad Universitaria, 04510, México, D. F.

ISBN: 978-970-32-4774-5

Impreso en México
Printed in Mexico
CONTENIDO*

Presentación 9

I
INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA Y EL MÉTODO EN LA BIOLOGÍA

Capítulo . Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 13


Helge Kragh
Capítulo 2. Historia de la ciencia 35
Helge Kragh
Capítulo 3. El método en las ciencias. Epistemología y darwinismo 49
Rosaura Ruiz G. y Francisco J. Ayala

II
EL NACIMIENTO DE LA CIENCIA MODERNA

Capítulo 4. Ciencia en la Edad Media y el Renacimiento: consolidación, 83


crisis y transformación de la Filosofía Natural.
J. Rafael Martínez E.
Capítulo 5. La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 131
Juan Antonio Valor Yébenes
Capítulo 6. Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 165
José Luis González Recio

* Las fuentes bibliográficas de los artículos que aquí se compendian se encuentran en la pá-
gina XXX.
III
LA HISTORIA NATURAL Y EL INICIO DE LA GEOLOGÍA

Capítulo 7. Objetos fósiles 201


M. J. S. Rudwick
Capítulo 8. Neptunistas, vulcanistas y plutonistas 243
Anthony Hallam
Capítulo 9. he Buffon-Linnaeus Controversy 271
P. Sloan
Capítulo 10. La síntesis biogeográfica de Charles Lyell 295
Alfredo Bueno y Jorge Llorente

IV
EL TRANSFORMISMO Y EL INICIO DE LA BIOLOGÍA

Capítulo 11. Jean Baptiste Larmarck: la primera teoría coherente de la evolución 323
Ismael Ledesma
Capítulo 12. Forma o función en el nacimiento de la biología: la polémica entre 347
Cuvier y Geoff roy Saint Hilaire
Juan Carlos Zamora
Capítulo 13. Biología 439
William Coleman

V
EL ESTABLECIMIENTO DEL DARWINISMO

Capítulo 14. El núcleo duro del darwinismo 455


Rosaura Ruiz G. y Francisco Ayala J.
Capítulo 15. Darwin entre Paley y Demócrito 483
Gustavo Caponi
Capítulo 16. Against “Revolution” and “Evolution’’ 513
J. Hodge
Capítulo 17. Darwin y los Economistas Políticos: la divergencia de los caracteres 533
Silvan S. Schweber
Capítulo 18. El concepto darwiniano de escasez: la extensión de la ideología 617
capitalista al mundo vivo”
Julio Muñoz Rubio
PRESENTACIÓN*

E
ste volumen es el resultado de un tintos aspectos teóricos, conceptuales, expe-
esfuerzo colectivo más para apoyar rimentales, etcétera. Sin embargo, un curso
el curso obligatorio Filosofía e His- de carácter introductorio en esta temática
toria de la Biología del plan de estudios de debe ser equilibrado; tal equilibrio es muy
la carrera de Biología (1996). La filosofía y complejo y difícil de alcanzar, consideran-
la historia de las ciencias se han hecho in- do la madurez intelectual y la formación e
dispensables en la formación de cualquier información de los estudiantes a los que va
científico, y estas mismas disciplinas han dirigido, así como el limitado tiempo para
ganado un puesto indisputable en las es- un curso semestral. Por ende, puede haber
pecialidades humanístico-científicas, con la un amplio número de justificantes o argu-
aparición de signos de institucionalización mentos para favorecer una compilación de
universales, tales como la aparición de socie- lecturas que conformen una antología in-
dades, congresos y revistas internacionales troductoria de historia de la biología. En
a lo largo del siglo xx y principios del xxi. este caso, los compiladores seleccionamos
Este libro se circunscribe a la parte las lecturas complementarias a las ya exis-
histórica de la biología. Las orientaciones tentes, y que hemos utilizado durante nues-
y proclividades en historia de la ciencia, o tros cursos, aunque no está por demás ad-
bien en la historia de la biología, sabemos mitir que cualquier selección o compilación,
que pueden ser muy variadas. Algunas con implícitamente, puede privilegiar algún tipo
énfasis en los aspectos económicos, otras en de énfasis.
los sociales y políticos, otras más en tenden- Los compiladores coincidimos en que la
cias culturales y tradiciones; algunas, consi- historia de la evolución y de la herencia son
derando una sólida orientación filosófica o ejes fundamentales, en especial durante el
incluso por especialidad científica bajo dis- siglo xix, para el aprendizaje de la historia
de la biología. No obstante, la práctica de
*
Los compiladores agradecemos muy especial-
la enseñanza nos ha obligado a ampliar aún
mente a Jimena Castro, Isabel Vargas y Raúl Cruz
por el cuidadoso escaneo de textos y figuras de más, aunque de modo esquemático por ne-
este libro. cesidad, los periodos de tiempo, los temas y

9
10 Presentación

desde luego algunos autores y/o precursores. o lecturas. Éstas están centradas en his-
Una ampliación en estos temas, focalizada toriografía de la ciencia, algunos aspectos
en dos de los grandes naturalistas del siglo filosóficos y metodológicos de la historia de
xviii (Linneo y Buffon), lo hemos conside- la ciencia, el nacimiento de la ciencia mo-
rado prudente y justificado para consolidar derna, algunos aspectos de la historia na-
las bases de estudio de la biología en el siglo tural con énfasis en la historia de la geolo-
xix. Lo mismo puede decirse de la polémi- gía, algunos debates y polémicas previos al
ca entre Cuvier y Saint Hilaire. darwinismo, así como aspectos relaciona-
Igualmente podríamos justificar otros dos con éste.
periodos, temas y autores, lo que nos llevaría En esta compilación, hemos preferido
a una selección antológica demasiado abul- dejar dos textos en su idioma original, pues
tada e impropia para un curso introductorio. de traducirlos todos al español en aras de
Sin embargo, aprovechando las nuevas tec- facilitarles los materiales a los estudiantes,
nologías y las inclinaciones y facilidades de en realidad los podríamos perjudicar, ya que
los estudiantes, decidimos incluir y sumar es en el idioma inglés en el que se publi-
a nuestra antología un CD anexo, la obra can actualmente la mayoría de los trabajos
Historia de la biología comparada, con especial de esta disciplina científica y de la ciencia
referencia a la biogeografía: del Génesis al Siglo en general, de modo que no consideramos
de las Luces, coordinada por Nelson Papa- contraproducente que los estudiantes hagan
vero y Jorge Llorente, que en su versión un esfuerzo para comprender textos en ese
impresa comprende ocho volúmenes. He- idioma.
mos comprendido que se trata de un ma- Los compiladores esperamos que estos
terial complementario que los estudiantes materiales resulten de utilidad para impartir
pueden consultar más allá del curso semes- los cursos de historia y filosofía de la bio-
tral. Esta obra contiene traducciones de clá- logía, además de que los interesados en el
sicos de la biología, a manera de apéndices tema tendrán a su disposición un punto de
en varios capítulos. De esta manera, pensa- partida para iniciar o continuar su acerca-
mos facilitarle a los estudiantes el acceso a miento con el tema.
esta información.
Esta antología, además del CD citado, Los compiladores
en esencia comprende dieciocho capítulos
I

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA
Y EL MÉTODO EN LA BIOLOGÍA
C A PÍ T U LO 1

ASPECTOS DEL DESARROLLO


DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
Helge Kragh

A
unque la historia de la ciencia hablar de los átomos y el vacío, reprodu-
como disciplina académica autó- cía partes de la historia del atomismo y se
noma no se desarrolló hasta el enzarzaba en una discusión con Demócri-
siglo xx, durante siglos se dieron activida- to, que hacía ya tiempo que descansaba en
des que podrían llamarse con toda razón paz. Cuando un matemático griego quería
formas primitivas de historia de la ciencia. resolver un problema, la manera natural de
Descripciones y análisis históricos han ido proceder era dando una relación de la his-
siempre a la zaga del desarrollo de la cien- toria del tema en cuestión, cosa que se con-
cia. De hecho, hasta la consideración más sideraba parte integrante del problema.
superficial de la historia de la ciencia en Los historiadores clásicos se hallaban
el pasado nos revela que gran parte de los interesados ante todo y sobre todo por la
problemas historiográficos fundamentales historia contemporánea y no creían que
que estudia hoy día la moderna historia de tuviera mucho valor considerar los desa-
la ciencia pueden encontrarse también en rrollos o acontecimientos anteriores en una
siglos pretéritos. perspectiva histórica. Esta actitud tópica
Durante la mayoría de los periodos en y, por lo tanto, en cierto sentido ahistóri-
los que se desarrolló la ciencia, ésta se ca se basaba en la percepción que tenían
aprendió y cultivó como parte de una tra- los griegos del método histórico crítico:
dición histórica que no podía distinguir- se creía que las únicas fuentes dignas de
se de la ciencia propiamente dicha. En la crédito eran los testigos oculares, es decir,
Antigüedad clásica, y en la Edad Media las personas que hubieran asistido directa-
sobre todo, la forma habitual de cultivo de mente al acontecimiento objeto de estudio,
la ciencia implicaba el apoyo en los pensa- y que, en cuanto tales, podían ser interro-
dores anteriores. Se hicieron comentarios gados por el historiador acerca de dicho
y análisis críticos de las obras clásicas, que acontecimiento. A consecuencia de este
se utilizaban como punto de partida para enfoque, la perspectiva histórica griega se
nuevos pensamientos y contribuciones de hallaba limitada, en lo principal, a una sola
interés actual. Cuando Aristóteles quería generación.

13
14 Helge Kragh

Otro factor que contribuyó a la falta de detallados de las obras de Aristóteles sobre
una verdadera perspectiva histórica era la filosofía natural y, en relación con ellas, hizo
visión generalizada que se tenía del tiem- también un estudio de las ideas que tuvie-
po y lo inseguro de la cronología. Entre ron los filósofos de la naturaleza antiguos,
los griegos era habitual considerar que el constituye otro ejemplo de ello. Los comen-
tiempo era cíclico o, siempre que se tratara tarios que escribieron Proclo, Simplicio y
de periodos breves de tiempo, estático. Esta demás pueden considerarse razonablemen-
noción del tiempo no apoya la idea fun- te una historia tardoclásica de la ciencia.
damental de desarrollo histórico, según la Durante los siglos xvi y xvii, cuando
cual las ideas y acontecimientos modernos nació la nueva ciencia, se seguía conside-
se consideran consecuencia de la dinámica rando la historia parte integrante del co-
del pasado. Los griegos no tenían ninguna nocimiento científico. La historia, y sobre
tradición de fechar los acontecimientos, ni todo la historia de la Antigüedad, era con-
el menor interés en ello, soliéndose con- siderada por los pioneros, desde Copérnico
tentar con fecharlos diciendo que ocu- a Harvey, algo definitivamente presente en
rrieron “hace mucho tiempo”. La datación el progreso actual de la ciencia, y que tenía
precisa y la localización de los aconteci- mucho que ver con él. Durante la revolu-
mientos en orden cronológico se hallan en ción científica se utilizaban muchas veces
gran medida ligados a un concepto lineal las autoridades clásicas como oponentes
del tiempo. La idea lineal y dinámica del en las argumentaciones ideológicas. Al mis-
tiempo deriva especialmente del pensa- mo tiempo, la historia servía de legitima-
miento judeocristiano y no se difundió por ción de la nueva ciencia. Haciendo referen-
Europa hasta la Edad Media. cia a los grandes filósofos del pasado, se
Nuestro conocimiento de la forma clá- daba a la ciencia un barniz de respetabilidad.
sica de historia de la ciencia se halla limita- Desde finales del siglo xvii cambió la
dísimo por la ausencia casi total de fuentes actitud que se tenía ante las autoridades
originales. Así, sabemos que Eudemo, per- clásicas. Lo corriente era subrayar los co-
sonaje que vivió durante el siglo iv a.C., es- nocimientos del mundo moderno a expen-
cribió una historia de la astronomía y otra sas de los de la Antigüedad. Muchos pio-
de la matemática, pero ambas obras han neros de la nueva ciencia se hallaban muy
desaparecido. Los conocimientos que tene- influidos por las teorías religiosas de los
mos proceden principalmente de comenta- protestantes: criticaban a los eruditos en la
ristas posteriores que trabajaron a finales del Antigüedad griega por ser paganos, y que-
periodo clásico o a comienzos de la Edad rían remontar la ciencia a los conocimien-
Media. Un ejemplo de ellos sería Proclo tos bíblicos, que databan de una época an-
(c. 420-485), que escribió un estudio históri- terior a la de los griegos. Donde no se tenía
co de las matemáticas de Euclides. Simplicio tales conocimientos, se les construía a par-
(c. 540), que escribió unos comentarios muy tir de la Biblia. Sennert, Boyle y Newton se
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 15

contaban entre quienes creían que Moisés Para Priestley y sus contemporáneos, la
había poseído una percepción divina de las historia de la ciencia era primordialmente
leyes de la naturaleza.1 El atomismo, en su un instrumento, cuyo valor se hallaba liga-
opinión, no debía su existencia al pagano do al progreso de las investigaciones que se
y ateo Demócrito, sino al profeta Moisés. llevaban a cabo en esa época.
Esta teoría ayudó a que el atomismo re-
vistiera en el siglo xvii una gran autoridad Los grandes conquistadores –leemos–
social. Poco a poco, a medida que la ciencia fueron animados y también, en gran
fue adquiriendo una autoridad y un valor medida, formados por la lectura de las
por sí misma, fue haciéndose cada vez me- hazañas de otros conquistadores ante-
nos necesaria la Antigüedad como medio riores. ¿Por qué no íbamos a poder espe-
de legitimación, con lo que las referencias rar que la historia de la filosofía tuviera
a los grandes antepasados fueron parecién- esos mismos efectos en los filósofos?...
doles a todos cada vez más superfluas. En tal caso, un profundo conocimien-
La forma histórica que revistió gran par- to de todo lo que se ha hecho antes de
te de la ciencia más temprana queda bien nosotros no puede sino facilitar grande-
ilustrada en el libro de Joseph Priestley, he mente nuestro progreso futuro, si es que
History and Present State of Electricity (1767) no resulta algo absolutamente necesario
y su otra obra, History and Present State of para él. Estas historias resultan, a lo que
Discoveries Relating to Vision, Light and Co- parece, mucho más necesarias en un es-
lours (1772). Fueron obras pioneras de lo que tado avanzado de la ciencia, de lo que lo
entonces era una investigación de vanguar- son en su infancia. En la actualidad, los
dia, pero, con todo, se presentaban como descubrimientos filosóficos son tantos,
“historias”. Priestley fue uno de los muchos y las exposiciones que de ellos se hacen
que consideraban que el desarrollo histórico se hallan tan dispersas, que no se halla al
formaba una parte natural de su ciencia, un alcance de hombre alguno llegar a cono-
balance de lo que se había ya logrado y de los cer todo lo que se ha hecho para obtener
problemas que seguían sin resolverse. De esa los cimientos de sus propias investigacio-
forma se concedía a la historia un papel en nes. Estas circunstancias, a mi juicio,
las ciencias de la época. De total acuerdo con han retrasado mucho el progreso de los
Priestley, el astrónomo francés e historiador descubrimientos.3
de la astronomía Jean-Sylvain Bailly conside-
raba la historia de la ciencia un informe de “lo Como consecuencia natural de esta ac-
que hemos hecho y lo que podemos hacer”.2 titud, así como de la creencia general que
reinaba durante aquel periodo en el pro-
greso, la historia de la ciencia tomó in-
1
Sailor (1964), reimpreso en Russell (1979), pp.
5-19. Cf. también Hunter (1981).
2
Bailly (1782), vol. 3, p. 315. 3
Priestley (1775), pp. vi-vii.
16 Helge Kragh

equívocamente los rasgos de la historia del alrededor de 1670. La History de Sprat era
progreso. una aportación a este debate, dirigido más
al futuro que al pasado. Como Sprat iden-
He hecho que sea para mí una regla, que tificaba determinadas fuentes (Wilkins,
creo haber cumplido siempre, no seña- Boyle, Bacon y otros) como antepasados
lar nunca los errores, equivocaciones y espirituales de la Royal Society, descartan-
disputas de los electricistas... Todas las do la significación de otros (Descartes y
discusiones que no han contribuido para Gassendi, en particular), y como la obra de
nada al descubrimiento de la verdad, las Sprat logró un rango de autoridad, estable-
echaría yo de buena gana al olvido eter- ció la visión de la ciencia que había de se-
no. Si de mí dependiera, la posteridad no guir en el futuro la Royal Society. Ésta, así
sabría nunca que existía algo parecido a como las actividades que se relacionaban
la envidia, los celos o las críticas malévo- con ella, tenían que basarse en una visión
las entre los admiradores de mi disciplina empírica de la ciencia y no en las ideas más
favorita.4 deductivistas adoptadas por pensadores
continentales como Descartes.
Mientras Priestley utilizaba la historia Deberíamos notar que en los siglos xvii
de la ciencia al servicio de la ciencia de su y xviii la palabra “histórico” se utilizaba
época, otros la utilizaban como contribu- muchas veces en un sentido distinto de
ción al debate sobre la metodología y aquel en el que la empleamos hoy día. Un
normas correctas de la nueva ciencia. Un “fenómeno histórico” significaba frecuen-
ejemplo temprano y clásico de ello es la temente un fenómeno concreto, objetivo, e
obra de homas Sprat History of the Royal “historia” significaba simplemente una re-
Society, que data de 1667. El objetivo más lación de las condiciones objetivas, sin que
importante de esta obra no era hacer una fuera necesario que pertenecieran al pasa-
relación objetiva e histórica de la funda- do. Por ejemplo, las referencias que hacía
ción de la Royal Society, sino desempeñar Bacon a las “historias” que debe investigar
un papel polémico y político. En 1667, la la ciencia del futuro trataban de temas o
Royal Society contaba sólo con cinco años campos de investigación concretos. Hemos
de vida como institución oficial, pero había conservado este significado de la palabra
nacido a consecuencia de las obras y de- historia en el término historia natural.
seos de una serie de grupos informales que La verdadera perspectiva histórica de
existían ya desde 1640, aproximadamente. que el estudio del pasado tiene gran va-
Los métodos, ideales y formas de organi- lor en sí mismo y por lo tanto no requiere
zación que tenía que perseguir la nueva ninguna legitimación respecto al presente,
ciencia eran objeto de grandes discusiones apenas existía antes del siglo xix. Había,
desde luego, determinados pensadores, en
4
Ibidem, p. xi. particular el filósofo italiano Giambattista
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 17

Vico (1668-1744), que hacían hincapié en Aunque la idea de una lógica de los
el valor de la perspectiva histórica. Pero el descubrimientos se fue desacreditando po-
pensamiento de Vico permaneció aislado a co a poco, la función ejemplificadora de la
lo largo del siglo xviii, que, por el contrario, historia de la ciencia –esto es, que la in-
se caracterizó por una tendencia que debe- vestigación moderna puede aprender de
ríamos llamar antihistórica. El Siglo de las la aclaración histórica de cuáles fueron
Luces veía la historia como instrumento los éxitos y los fracasos de las investiga-
del progreso en su lucha contra el viejo ciones precedentes– siguió siendo un tema
orden feudal. Sólo los desarrollos recientes importante. Un siglo más tarde, William
merecían interés, mientras que al pasado Whewell se distanciaba de la idea de que
se le consideraba, por lo general, irracional hay una lógica de los descubrimientos tal
e inferior. Leibniz fue uno de los muchos como la entendía Leibniz. Pero Whewell
que creían que el estudio de la historia de consideraba también que el estudio de la
la ciencia podía contribuir a un mayor re- historia de la ciencia estaba justificado por
conocimiento de cómo habían surgido las unas razones parecidas. En 1837 escribía
ideas científicas. Contemplaba la historia lo siguiente:
de la ciencia como una contribución a la
formulación de la ars inveniendi, con la que El examen de los pasos a través de los
soñaban él y otros muchos: cuales llegaron nuestros antepasados a
nuestro estado intelectual... puede ense-
Resulta muy ventajoso llegar a conocer ñarnos cómo mejorar y aumentar nuestro
las verdaderas fuentes de los grandes bagaje... y proporcionarnos alguna indi-
descubrimientos, en particular los que se cación sobre el modo más prometedor
hicieron no por casualidad, sino por re- de dirigir nuestros esfuerzos en el futuro,
flexión. A consecuencia de ello, no sólo de modo que lo engrandezcamos y com-
expresa la historia de la ciencia su agra- pletemos. La intención original que hizo
decimiento por lo que aportó cada indivi- surgir la presente obra fue deducir unas
duo (es decir, el establecimiento de unos enseñanzas de ese estilo de la historia
hechos históricos objetivos) animándose pretérita del conocimiento humano.6
así otros a adquirir una reputación seme-
jante (es decir, un gran modelo que sirve La profunda fe en el progreso y la cien-
de incentivo a otros), sino que también cia, que constituyó un rasgo característico
el arte de descubrir (ars inveniendi) se ex- de la cultura del siglo xviii, recibió también
tiende cuando uno ve cuáles son los pasos expresión en los escritos acerca de la histo-
que ha dado la investigación a través de ria de la ciencia. En el último cuarto de siglo
ejemplos destacados.5 se publicaron muchas obras históricas, que

5
Leibniz (1849-1863), vol. 5, p. 392. 6
Whewell (1837), vol. 1, p. 42.
18 Helge Kragh

incluían estudios de los desarrollos gene- ca era consecuencia también de las ideas
rales de determinadas ciencias, biografías dominantes en torno al conocimiento, en
históricas y estudios sobre periodos de particular de las ideas racionalistas de Des-
tiempo más breves. Bailly escribió la histo- cartes, adoptadas en muchos terrenos por
ria de la astronomía en una serie de obras los filósofos franceses. Según la epistemo-
realizadas entre 1775 y 1782. Y entre 1771 logía cartesiana, el conocimiento era pura-
y 1788 Haller publicó una colección de mente reflexivo y racional, una abstracción
unas llamadas “bibliotecas”, que eran unos universal y ahistórica. La propia razón no
análisis históricos de las vidas y obras de podía ser contingente en punto a la histo-
los primeros científicos y filósofos.7 ria, lo que quitaba cualquier apoyo a una
La historia de la ciencia durante el historia propiamente dicha de las ideas y
Siglo de las Luces se vio marcada por un de la ciencia.
optimismo científico y social de lo más La corriente romántica que se difundió
ingenuo, que no se hallaba en situación por la filosofía natural del norte de Euro-
de reconocer a la ciencia como fenómeno pa, a finales del siglo xviii, tuvo también
histórico propiamente dicho. Los puntos alguna influencia sobre la historiografía
fuertes de la historia de la ciencia de esa de la ciencia. El romanticismo en general
época estriban en detalles de cronología implicaba un sentido más profundo de la
y en repasos generales del asunto, pero no historia que el que era normal durante los
en la reflexión histórica. Se pensaba que siglos xviii y xix. Entre otras cosas, a la
el surgimiento de la ciencia moderna se historia se la consideraba de manera más
debía a la sed de conocimiento congénita relativa, es decir, se reconocía el valor espe-
en la raza europea, cualidad que no podía cífico y las causas innatas de cada periodo
hallar expresión científica sino en relación y de cada cultura. Los pensadores románti-
con la rebelión ante lo que se consideraba cos tenían muchas veces una comprensión
la autoridad represiva de la Iglesia. Una vez muy clara de lo que se conoce con el nom-
surgida, a la ciencia no se la podía hacer re- bre de historiografía diacrónica, basado en
troceder y pronto alcanzaría la perfección. la idea de que al pasado se le ha de juzgar
Muchos filósofos del Siglo de las Luces según sus propias premisas. Ello queda pa-
–incluidos personalidades como Diderot, tente, por ejemplo, en su actitud benévola
Turgot y Condorcet– pensaban que ese ante la Edad Media y ante unas formas de
estado de perfección se había conseguido conocimientos tan poco ortodoxas como
ya en física y astronomía, campos en los la astrología y la alquimia. Así, Orsted ha-
que no quedaba más que rellenar los de- cía un estudio de la filosofía natural de la
talles. La falta de una conciencia históri- Edad Media que era claramente crítico,
pero, a diferencia de la actitud que prevale-
7
Una información bibliográfica exhaustiva aparece
ciera durante el siglo xviii, se caracterizaba
en Engelhardt (1979). por cierta dosis de simpatía. “La alquimia
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 19

–dice Orsted– no constituía un elemento Los periodos de tiempo cuyas maneras


ideado de manera fortuita, sino absoluta- de pensar o cuya existencia externa eran
mente fundamental en la física por enton- bastante distintas de las nuestras nos re-
ces reinante. Todos los filósofos naturales sultan comprensibles a través de ésta. Si
buscaban la piedra filosofal, pues no existía nos rendimos a ella, renunciaremos al
por aquel entonces otra física ni podía sur- postulado intelectual de la razón que dice
gir ninguna otra...”8 que ha de convertirse en norma absoluta
No obstante, los Naturphilosophen más nuestra propia época y su manera de pen-
importantes enseñaron una teoría de la sar; nos dará los órganos de los tiempos
historia que se basaba en una visión intui- que se hallan ocultos en el pasado.10
tiva, especulativa del espíritu del tiempo.
Era una teoría que se hallaba opuesta a la A consecuencia de la profesionaliza-
historiografía crítica y sistemática que se ción y organización de la vida científica
desarrolló a finales del periodo románti- que se asentó durante el siglo xix, surgió
co. La precisión, los métodos de crítica de cierto interés por la historia de la ciencia.
las fuentes y la responsabilidad en lo con- Pero se trataba de un interés dirigido pri-
cerniente a los hechos históricos, no eran mordialmente hacia asuntos técnicos y de
considerados por los románticos virtudes especialistas. Las ciencias naturales, que
de ningún tipo. Henrich Steffens (1773- cada vez se iban tornando más arrogan-
1845) pensaba que esos esfuerzos eran tes, se iban distanciando de las humani-
algo destructivo para la historia en cuanto dades, produciéndose, consecuentemente,
idea. “Hay especialistas de la historia –es- un cisma entre la historia de la ciencia y
cribía– que piensan que no han de hallar campos como el de la filosofía, la historia
descanso hasta que no hayan seguido la de la civilización y la teoría de la histo-
majestuosa corriente de las turbulencias de ria. La sensación de que la filosofía puede
la historia hasta parar en las charcas más aprender de la historia de la ciencia, mien-
sucias, y eso es lo que ellos llaman estudio tras que ésta no tiene nada que aprender
de las fuentes.”9 En sus Philosophical Lec- de la filosofía fue generalizándose. Ello
tures programáticas realizaba una crítica queda bien ejemplificado en la figura de
parecida, recomendando en ellas al histo- Whewell, que se burlaba de los ejemplos
riador y al naturalista un enfoque totalis- de la lógica tradicional diciendo que eran
ta. Sobre la sensación o intuición de que “tan inconsistentes que parecen un reme-
el verdadero filósofo se une con el todo do de búsqueda de la verdad, y tan monó-
de la naturaleza en tiempo y en espacio tonos que parecen inútiles variaciones del
dice lo siguiente: mismo tema”.11

8
Traducido de Orsted (1856), p. 122. 10
Steffens (1968), p. 28.
9
Citado de Engelhardt (1979), p. 112. 11
Whewell (1867), p. 186.
20 Helge Kragh

La seguridad, tantas veces arrogante, en de una perspectiva crítica. Muchas veces


los métodos y posibilidades de la ciencia revelan más cosas acerca de su autor que
que acompañaba a la corriente positivista sobre la historia del tema en cuestión.
del siglo xix acabó convirtiéndose en una Isaac Todhunter (1820-1884), que es-
forma relativamente ahistórica de historia cribió una serie de historias de las mate-
de la ciencia. Al considerar inequívocos y máticas y la física, puede ejemplificar muy
universales los métodos de la ciencia, la bien el historiador especializado de la
perspectiva histórica se reducía y el interés ciencia típico del siglo xix.14 Sólo en vir-
se centraba en la ciencia contemporánea y tud de su alcance y de la riqueza de detalles
sus inmediatas predecesoras. Así lo afir- que contienen, estas obras tan voluminosas
maba explícitamente Justus Liebig (1803- resultan de provecho incluso hoy en día,
1873), el gran químico: “si resulta imposible como manuales de consulta, pero su nivel
juzgar lo que es mérito y lo que es culpa técnico las hace ilegibles para los que no
en el campo de las ciencias naturales, tam- sean matemáticos y difícilmente podría
poco será posible hacerlo en ningún otro considerárselas una historia de la ciencia
campo, por lo que la investigación his- según los criterios modernos. Las obras de
tórica se convierte en una actividad vana Todhunter resultan representativas de un
e inútil”.12 tipo de historia de la ciencia que existió
Durante los siglos xviii y xix era ha- durante por lo menos doscientos años: los
bitual que los científicos incluyeran en sus científicos profesionales escriben obras so-
obras una “introducción histórica”, en la bre la historia de sus materias en relación
que resumían la prehistoria del tema e in- con su estatus actual. La mayoría de estas
sertaban así su obra dentro de la tradición; obras, en gran medida, pasaban por alto (y
al mismo tiempo, hacían hincapié en la siguen haciéndolo) la perspectiva histórica
originalidad y significación de su propia y se centraban de manera parcial en reali-
obra. Un ejemplo de ello es el “repaso his- zar un estudio preciso de especialista. Sólo
tórico” de Darwin, incluido en las últimas unos cuantos eruditos destacados lograron
ediciones de su El origen de las especies. En combinar la experiencia del especialista
este repaso hacía un estudio histórico y con un verdadero sentido y conocimiento
una evaluación del concepto de evolución de la historia. Hoy día casi no existe ya esa
desde Lamarck hasta sus propias aporta- feliz combinación.
ciones.13 Este tipo de introducciones his- William Whewell (1794-1866), al que
tóricas son muchas veces documentos de a veces se ha llamado el primer historiador
interés para los historiadores modernos, moderno de la ciencia, intentó realizar un
pero, naturalmente, habría que leerlos des- balance global del desarrollo histórico de

12
Liebig (1874), p. 256. 14
Todhunter (1861), Todhunter (1865), Todhunter
13
Darwin (1872). (1873).
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 21

las ciencias deductivas.15 Para Whewell, filosófica de la historia que adoptaron y


como en general para toda esta época, la desarrollaron a finales de siglo particular-
ciencia era un fenómeno puramente euro- mente los especialistas que recibían la ins-
peo que no le debía nada a otras culturas piración del positivismo. Mach, Berthelot,
ni a otras épocas. Pero Whewell no daba Ostwald y Duhem eran científicos desta-
explicación alguna de por qué había de cados que combinaban los puntos de vista
vincularse la ciencia con el pensamiento científicos con un interés, de origen filosó-
europeo, o de por qué surgió en los siglos fico, por la historia de la ciencia. Teniendo
xvi y xvii. Su objetivo consistía más bien en cuenta la visión ahistórica de la ciencia
en desarrollar una comprensión filosófica que el positivismo lógico convirtió poste-
de las ciencias y no en entenderlas en su riormente en virtud, resulta notable consi-
contexto histórico. La especialidad origi- derar hasta qué punto el positivismo hizo
nal de la historia, esto es, el estudio de las en sus comienzos un uso activo de la his-
fuentes primarias, por ejemplo, quedaba toria de la ciencia en sus argumentaciones.
fuera del programa de Whewell, que se El interés que tenía Ostwald por la historia
basaba en una lectura exhaustiva, pero en de la ciencia se reveló en la publicación que
cierto modo al azar de las fuentes contem- hizo de una serie de reimpresiones de con-
poráneas. En vez de utilizar simplemente tribuciones clásicas a la física y la química, la
la historia de la ciencia como una colec- llamada Ostwald’s Classic.17 Esta serie em-
ción de ejemplos de tesis filosóficas, que- pezó a publicarse en 1889 y, desde entonces,
ría basarse en la historia o incluso sacar de comprende más de 250 volúmenes de tex-
ella una metodología precisa de la ciencia. tos originales en traducción. La intención
Sostenía que la historia es la única fuente que tenía Ostwald al publicar estos volúme-
admisible de todo conocimiento filosófico nes era la de dar a los científicos un acceso
de la ciencia. Esta teoría recibe a veces la fácil a las publicaciones de originales de sus
denominación de “historicismo” por opo- predecesores, de manera que no tuvieran
sición al “logicismo”, según el cual los cri- que limitarse a leer extractos o versiones de
terios lógicos determinan la filosofía de la segunda mano de las mismas. Veinte años
ciencia, mientras que la historia resulta, en más tarde, Karl Sudhoff empezó a publicar
principio, irrelevante. Un contemporáneo una serie paralela de clásicos médicos.18
de Whewell, el filósofo John Stuart Mill La integración de ciencia, filosofía e
(1806-1873), mantenía una postura muy historia es todavía más marcada en Ernst
cercana al logicismo.16 Mach (1838-1916), físico y filósofo aus-
El tipo de historia de la ciencia de Whe- triaco. Mach era de la opinión de que el
well es muy representativo de la orientación método histórico era el más adecuado si

15
Whewell (1837), Whewell (1840). 17
Ostwald (1889).
16
Mill (1843). Cf. Losee (1983). 18
Sudhoff (1910).
22 Helge Kragh

se tenía la intención de hacerse con una La investigación histórica no sólo pro-


idea del método científico. Die Mechanik, mueve la comprensión de lo que hay en
posiblemente la obra más importante de la actualidad, sino que además pone ante
Mach, se caracteriza por mostrar su visión nosotros nuevas posibilidades, al demos-
de la historia de la ciencia.19 La intención trar que lo que existe es en gran medida
del autor es, ante todo, de índole filosófica, convencional y accidental. Desde el punto
pues entabla un diálogo con los científi- de vista superior, en el que convergen
cos del pasado, mediante el cual critica sus distintos pasos de pensamiento, podemos
métodos y desarrolla su propia epistemo- mirar a nuestro alrededor con una visión
logía, así como su propia metodología. La más libre y descubrir rutas hasta entonces
famosa crítica que hace Mach al concepto desconocidas.20
de causalidad y a la teoría newtoniana del
espacio y el tiempo es consecuencia de este Desde mediados del siglo pasado em-
método histórico-crítico. Dicho método pezó a desarrollarse una historiografía his-
le descubrió a Mach que la mecánica de tóricamente más consciente que la que se
Newton, lejos de ser absoluta y completa, podía encontrar en Whewell y Mach. Ello
es un “accidente de la historia”. Mach defi- se produjo por obra de unas influencias tan
nía su visión de la función de la historia de heterogéneas en su origen como Hegel,
la ciencia en los siguientes términos: el romanticismo y el nuevo método histó-
rico que desarrollara la escuela de Berlín
Reconoceremos también que la compren- (Leopold von Ranke, Barthold Niebuhr).
sión histórica de una ciencia requiere no Entre otras cosas, Ranke (1795-1886) sub-
sólo un conocimiento de las ideas que han rayaba la objetividad y autonomía del co-
admitido y cultivado los maestros poste- nocimiento histórico y el hecho de que el
riores, sino también que los pensamientos pasado debía entenderse sobre la base de
desechados y fugaces de los investigado- sus propias premisas y no de las contem-
res, por no hablar de las propias nociones poráneas. Puso también los cimientos de
equivocadas, pueden ser muy importantes la crítica sistemática de las fuentes, con la
e instructivos. Resulta de lo más necesario necesidad que ello conlleva de realizar un
la investigación histórica del desarrollo de exhaustivo examen de las fuentes y una
la ciencia, a menos que los principios ate- precisión en las referencias. La nueva his-
sorados en ella se conviertan en un sistema toriografía científica iba dirigida, a todas
de preceptos entendidos a medias o, lo que luces, a las profesiones históricas de la
es peor, en un sistema de prejuicios. época –principalmente la historia política
y diplomática– y no a la ciencia, que no se
19
Mach (1960). Sobre la concepción que tenía
Mach de la historia de la ciencia, véase Blüh Mach (1883), citado de la traducción inglesa de
20

(1968) y Hiebert (1970). 1960, p. 316.


Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 23

consideraba una disciplina histórica. Pero cia y su interrelación con otras partes de
los patrones de la escuela de Berlín influ- la vida social y cultural. De acuerdo con
yeron también sobre algunos historiadores su programa positivista, Auguste Comte
de la ciencia. Puede rastrearse su influ- (1798-1857) hablaba a favor de este tipo
jo en la historiografía de la química, por de historia de la ciencia. En 1832, aunque
dar sólo un ejemplo. Así, Hermann Kopp no lo lograra, habló en defensa de la crea-
(1817-1892) criticaba la simple historio- ción de una cátedra de historia de la cien-
grafía cronológica y su tendencia a presen- cia en el Collège de France: esa cátedra, la
tar todo el progreso de la química en una primera de ese tipo en todo el mundo, se
escala lineal orientada hacia el presente.21 creó por fin en 1892, concediéndosele a un
Su contemporáneo, el historiador francés de leal seguidor de Comte.23 El padre del po-
la química, Ferdinand Hoefer (1811-1878), sitivismo escribía:
hizo asimismo un uso considerable del
método crítico.22 Basaba su obra en el es- Sólo ahora tendría sentido crear esa cáte-
tudio de los textos originales, incorpora- dra, pues hasta el momento presente las
ba fuentes de la historia de la medicina, el diversas ramas de la filosofía natural no
arte y la tecnología, y adoptaba una actitud han adoptado su carácter definitivo ni han
crítica ante la literatura obsesionada con el mostrado sus diferentes conexiones... En
progreso. El uso que hacía Hoefer del mo- el actual estado de nuestro conocimiento,
derno método crítico no era, sin embargo, el saber humano, en lo que a sus partes
nada típico del siglo xix, pues todavía no positivas se refiere, puede considerarse,
se reconocía la necesidad de unos requisi- pues, una unidad y, en consecuencia, pue-
tos tan básicos como el dar unas referencias de entenderse posteriormente su historia.
precisas y distinguir entre fuentes primarias Pero la historia de la ciencia, que resulta
y secundarias. La Mechanik de Mach, men- imposible sin esta unidad, tiene que pro-
cionada anteriormente, resulta típica en este curar que esa unidad sea más completa y
sentido. Mach basaba su libro en una lec- más neta.24
tura global de los textos originales, pero en
sus múltiples citas no se toma la molestia de El programa de Comte para una his-
indicar de dónde proceden. toria positivista de la ciencia, como tantas
En contraste con el tema indicado, la ideas suyas, se quedó en un mero programa.
historia analítica de las distintas discipli- Sin embargo, es muy importante, en parte
nas, está la historia sintética de la ciencia,
en la que se subraya la unidad de la cien- 23
El profesor era cierto Pierre Laffitte, dirigente
de la iglesia positivista de París, pero totalmente
incompetente como historiador de la ciencia. Vé-
21
Kopp (1843-1847). ase Paul (1976).
22
Hoefer (1842-1843). Detalles sobre la histo- 24
Traducido al inglés de Fichant y Pécheur (1971),
riografía de la química en Weyer (1974). p. 52.
24 Helge Kragh

debido a que inspiró a otros historiadores tudio dogmático de la ciencia, sin el cual
posteriores, y en parte también porque resultaría incomprensible la historia.25
contenía nuevas ideas. De este modo su-
brayaba Comte dos maneras básicamente De ese modo, la relación existente entre
distintas de presentar y entender la ciencia, los enfoques histórico y dogmático es, se-
a las que él llamaba el método histórico y gún Comte, dialéctica: para entender una
el dogmático. Este último es esencialmen- ciencia, se ha de entender su sociología y
te el método ahistórico del libro de texto, su historia; pero para entender la historia
según el cual se supone que un tema cien- y evitar que ésta se convierta y degenere
tífico es lógicamente claro y distinto de en un montón de material sin vida, es fun-
las demás disciplinas. Según Comte, por damental un conocimiento de la doctrina
razones filosóficas y pedagógicas, se trata científica. El orden dogmático o lógico ser-
de algo necesario, pero no contribuye a la virá de marco teórico para una interpreta-
comprensión de la verdadera naturaleza de ción de la historia.
la ciencia. Lo que ocurre es que las histo- La teoría de Comte del desarrollo de
rias especializadas de las distintas discipli- la ciencia tenía una auténtica perspectiva
nas por separado no tienen nada que ver histórica. Aunque su filosofía era un cul-
con este objetivo, pues aíslan de manera tivo del progreso cuyo objetivo más alto
artificial el desarrollo de las ciencias del de- era la ciencia positivista, no consideraba
sarrollo de la ciencia, que es el único objeto que la alquimia, la astrología, la cábala,
real del método histórico. etc., fueran simples errores y obstáculos
en el camino hacia la verdad científica. Por
El llamado modo de exposición histórico, ejemplo, prestaba atención al hecho de que
aunque se le pudiera seguir rigurosamente la “oscura” Edad Media constituyó un es-
en los detalles de cada ciencia en particu- tadio necesario en el desarrollo cultural de
lar, seguiría siendo puramente hipotético la humanidad y que había que considerarla
y abstracto en el aspecto más importante, con simpatía, como un periodo con dere-
por cuanto consideraría aisladamente el cho a existir por sí mismo. Esta rehabilita-
desarrollo de dicha ciencia. Lejos de ex- ción de la ciencia de la Edad Media habría
poner la verdadera historia de la ciencia, que verla a la luz del intento impresionan-
tendería a dar una impresión totalmente te que realizó el siglo xviii de pintar a la
falsa de la historia. Desde luego, yo estoy Edad Media como un temps ténébreux (o,
convencido de que la historia de la cien- como diría luego Whewell, un “sopor de
cia tiene una importancia máxima. Pien- la siesta”), y ese intento culminó con éxito.
so incluso que no se conoce del todo una Este retrato era típico de Voltaire y de los
ciencia mientras no se conoce su historia.
Pero se ha de considerar que un estudio Comte (1830), según la traducción inglesa de
25

de ese tipo es totalmente distinto del es- Andreski (1974), p. 52.


Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 25

Enciclopedistas franceses, quienes, de ese la pena mencionar al químico angloalemán


modo, subrayaban la singularidad y el pro- Carl Schorlemmer (1834-1892), íntimo
gresismo de la nueva ciencia. amigo de Marx y Engels, y defensor del
Aunque Comte defendía un enfoque socialismo marxista. Schorlemmer utilizó
histórico de la ciencia, sus aportaciones a partes de la teoría marxista, tanto del ma-
la historia de la ciencia fueron superficiales terialismo histórico como del dialéctico, en
y de un valor dudoso. Además, para Comte una obra suya acerca de la historia de la
la historia de la ciencia tenía sólo interés química orgánica.27 Fue la primera obra de
en la medida en la que podía relacionarse la historia de la ciencia que puede llamarse
con un sistema filosófico general. Para él, con razón marxista y fue la única durante
las fuentes y los datos históricos desempe- medio siglo.
ñaban un papel secundario, lo mismo que A finales del siglo xix, se dio una ten-
ocurría con otros filósofos de sistema del dencia entre algunos científicos a subrayar
siglo xix (Spencer, Mill, Hegel, Engels y de manera partidista el método de la ciencia
Dühring, por ejemplo). a expensas de los métodos dominantes en
Los fundadores del socialismo moder- las humanidades, incluida la historia. Emi-
no, Marx y Engels, eran conscientes, a todas nentes científicos como Wirchow, Haeckel
luces, del mito, sin fundamento histórico e y Ostwald sostuvieron la idea de que el es-
ideológicamente cómodo, de la Edad Me- tudio de la historia tenía que ser cambiado
dia oscura. Debido a este mito, “se hizo im- de manera radical y de que había de subor-
posible una perspectiva racional de la gran dinarse a la nueva cultura dominada por la
continuidad histórica y la historia lo más ciencia. Sin estar influidos en absoluto por
que pudo fue servir como una colección Marx, hablaban con desdén de la “historia
de ejemplos e ilustraciones para uso de los burguesa” tradicional, que se polarizaba en
filósofos”.26 Los rudimentos de una histo- reyes, guerras y diplomacia. Querían susti-
ria materialista de la ciencia, como pueden tuir esta historia por otra universal basada
encontrarse en las obras de Marx y Engels, en el progreso de la ciencia. Naturalmente,
no se desarrollaron durante el siglo xix, los historiadores profesionales reaccionaron
época en la que los historiadores ignoraron ferozmente contra lo que ellos entendían
generalmente las relaciones mutuas exis- que eran unas pretensiones arrogantes y
tentes entre desarrollo científico y desarro- agresivas de la ciencia. En Alemania, his-
llos económicos y políticos. Bien es cierto toriadores como Droysen, Dilthey y Mei-
que hubo unas cuantas excepciones a esta necke se encargaron de subrayar que la
regla, especialmente en los escritos de his- historia era una disciplina humanística,
toria de la química y la medicina. Merece una Geisteswissenschaft, cuyos métodos y
objetivos eran incompatibles con los de las
26
Engels (1886), citado aquí según la traducción
danesa, Marx y Engels (1971), vol. 2, p. 372. 27
Schorlemmer (1879).
26 Helge Kragh

ciencias naturales. La aguda distinción que nes como Paracelso y Stahl. Esta historia
pretendía separar los dos tipos de conoci- arraigada en motivaciones nacionalistas
mientos resultó un factor que contribuyó al daba a entender que la ciencia se había
hecho de que los historiadores oficiales, en convertido en un emblema de prestigio, en
su inmensa mayoría, ignoraran la historia un factor ideológico de importancia nacio-
de la ciencia y de la cultura. Estos campos nal. La historia de la ciencia desempeñó
quedaron relegados, por el contrario, a los también su papel en el conflicto surgido
científicos y a los historiadores aficionados. entre clericalismo y liberalismo. En varias
Naturalmente, a la historia de la ciencia se obras históricas, la Iglesia se vio acusada de
le otorgó un papel fundamental en la vi- ser enemiga del progreso científico, y por
sión que tuvieron los científicos alemanes ende, también se le suponía enemiga del
de una historia universal de la cultura. El progreso humano.30
fisiólogo y físico Emil du Bois-Reymond Estas actividades diseminadas no se or-
(1818-1896) llegó a concluir, de esta for- ganizaron hasta el paso de un siglo a otro
ma, que “la ciencia natural es el órgano y fue entonces cuando la historia de la
absoluto de la cultura y la historia de la ciencia empezó a asentarse como una pro-
ciencia la historia propiamente dicha de fesión independiente. La primera confe-
la humanidad”.28 rencia internacional se realizó en París en
Se escribió cierta cantidad de historia 1900, viéndose seguida a continuación por
de la ciencia por motivos patrióticos, con una serie regular de congresos similares.
la intención de llamar la atención sobre la Otro signo de profesionalización fue el
excelencia de la ciencia de una nación o establecimiento de sociedades nacionales
como argumento en defensa de exigen- para el estudio de historia de la ciencia.
cias de prioridad nacional. Raoul Jagnaux En Alemania se fundó en 1901 una Ge-
(1845-?), por ejemplo, presentaba la quími- sellschaft für Geschichte der Medizin und der
ca como una ciencia esencialmente france- Naturwissenschaften, veintitrés años antes
sa. Los historiadores y químicos franceses de que se fundara la History of Science So-
se dedicaron a un culto casi religioso de ciety norteamericana. En relación con estas
Lavoisier, al que no sólo se le consideraba sociedades, empezaron a aparecer varias
el fundador de la química, sino también revistas para la comunicación de las inves-
un símbolo del poderío francés.29 Muchos tigaciones históricas. En 1902 vieron la luz
alemanes minimizaron el significado histó- las Mitteilungen zur Geschichte der Medizin
rico de Lavoisier y subrayaron, en cambio, und der Naturwissenschaften, y en 1908 Karl
el papel de los primeros químicos alema- Sudhoff (1853-1938) fundó el Archiv für
Geschichte der Medizin, conocido normal-
28
Du Bois-Reymond (1886), p. 271. Cf. Mann mente con el nombre de Sudhoff ’s Archiv.
(1980).
29
Jagnaux (1891). Véase asimismo Bensaude-
Vincent (1983). 30
Draper (1875).
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 27

Al mismo tiempo se crearon las primeras zadas. Su actitud crítica ante las historias
cátedras de historia de la ciencia. de las ciencias particulares que hasta en-
La profesionalización de la historia de tonces habían constituido la mayor parte
la medicina se produjo poco antes de que de la historia de la ciencia, queda de mani-
le ocurriera lo mismo a la historia de la fiesto en el siguiente párrafo:
ciencia. Se dieron con regularidad cursos
de historia de la medicina en varias uni- En la medida en que un científico es tal,
versidades europeas desde mediados del si- se ve sólo llamado a la historia de la cien-
glo xix. A partir de 1893, J. J. Petersen cia particular a cuyo estudio se dedica;
ostentó una cátedra de historia de la me- exigirá que esta historia se escriba con el
dicina en la universidad de Copenhague y mayor detalle técnico posible, pues sólo
en 1905 se creó en Leipzig un Institut für así le proporcionará los materiales que
Geschichte der Medizin. En gran medida, la puedan serle de utilidad. Pero lo que re-
historiografía de la medicina se desarrolló querirá particularmente será el estudio
independientemente del resto de la histo- del curso de las ideas y de la cohesión de
ria de la ciencia. Hoy día ha de considerár- los descubrimientos. Su objetivo princi-
sela aún una rama autónoma, con una serie pal es redescubrir en su forma original
de problemas e intereses que no compar- la expresión del pensamiento preciso de
ten exactamente otros campos.31 sus predecesores, para compararlo con los
Paul Tannery (1843-1904) fue pro- suyos; y pretenderá también desentrañar
bablemente el personaje más importante, los métodos que sirvieron para la cons-
como individuo, por lo que se refiere a la trucción de las teorías existentes, para
organización de la nueva historia de la descubrir en qué punto y hacia qué meta
ciencia. Tannery, más que ningún otro, es ha de hacerse todo esfuerzo encaminado
“el verdadero fundador del movimiento a la innovación.33
de la moderna historia de la ciencia”.32 Al
igual que Comte, Tannery consideraba la Este tema de las relaciones existentes
historia de la ciencia una parte integrante entre la historia especializada de las diversas
de la historia general de la humanidad, y disciplinas y la historia general o sintética de
no sólo una serie de subdisciplinas perte- la ciencia continúa siendo uno de los puntos
necientes a las diversas ciencias especiali- más debatidos por los historiadores.
Un destacado químico y físico, y tam-
bién filósofo de la ciencia, Pierre Duhem
31
La bibliografía que trata la historia de la medi-
cina es muy amplia. Para una introducción, véase (1861-1916), se centró en el desarrollo de
Pelling (1983). las ciencias físicas durante la Edad Media
32
Guerlac (1963), p. 807. Puede verse una infor-
mación bibliográfica detallada sobre el desarrollo
de la historia de la ciencia en hackray (1980) y 33
Tannery (1912-1950), vol. 10, p. 106. Citado
Corsi y Weindling (1983). aquí de Hall (1969), p. 212.
28 Helge Kragh

y el Renacimiento. Duhem, devoto católi- Media y del Renacimiento.36 Las obras de


co, intentó demostrar en una serie de obras Duhem y Wohlwill formaron luego la base
importantes que la llamada revolución cien- de una escuela de historia de la ciencia, en-
tífica no fue más que una extensión natural tre cuyos integrantes se cuentan A. Maier,
de las teorías y métodos que habían desa- A. C. Crombie y M. Clagett, que se cen-
rrollado ya los eruditos medievales.34 “Lo traron en los predecesores de la revolución
que generalmente se supone que fueron re- científica.
voluciones intelectuales –escribía Duhem– La renovación de las actividades de la
casi siempre fueron tan sólo evoluciones historia de la ciencia en torno al cambio
lentas y preparadas desde hacía mucho de siglo se debió a los nuevos descubri-
tiempo... El respeto por la tradición consti- mientos producidos en los terrenos de la
tuye una importante condición previa para arqueología, la antropología y la filología.
el progreso científico.”35 Duhem subrayó Los descubrimientos de nuevas fuentes
también el hecho de que las teorías y mé- ampliaron los horizontes de la historia de
todos de la Edad Media le debían mucho la ciencia y revelaron la existencia de cul-
al cuadro del mundo que trazara el cristia- turas científicas desconocidas hasta enton-
nismo. Su gigantesco proyecto no logró un ces, más antiguas incluso que los venera-
reconocimiento inmediato y no lo conti- dos griegos. Por citar sólo un ejemplo, el
nuaron otros historiadores hasta más tarde. filólogo danés J. L. Heiberg (1854-1928)
Duhem basaba sus estudios críticos en descubrió un manuscrito en Estambul, en
un estudio pormenorizado de los textos 1906, lo que condujo a una manera com-
originales y estableció nuevos modelos de pletamente nueva de entender los métodos
documentación precisa. Su teoría de la de Arquímedes en particular y de las mate-
continuidad de la ciencia y de la importan- máticas griegas en general.37 De modo pa-
cia crucial que tuvo la Edad Media cris- recido, el conocimiento de las matemáticas
tiana no ha dejado de recibir objeciones; y la astronomía egipcia y babilónica estaba
pero sus argumentos y su documentación muy en deuda con los desciframientos que
han desempeñado también un importan- llevaron a cabo a finales del siglo xix ar-
tísimo papel en la moderna historia de la queólogos y filólogos. Ya hacia el año 1800
ciencia. Aproximadamente por la misma los sabios británicos ligados a la Compañía
época que Duhem, el alemán Emil Wohl- de las Indias Orientales habían recogido y
will trabajó sobre los mismos periodos y estudiado las fuentes primitivas de las ma-
problemas, llamando la atención sobre el temáticas indias. Las matemáticas egipcias
significado de la ciencia de la alta Edad quedan al descubierto desde 1858, cuando
el egiptólogo escocés A. Henry Rhind des-
34
Duhem (1905-1907), Duhem (1906-1913),
Duhem (1913-1959). 36
Wohlwill (1909).
35
Duhem (1905-1907), vol. 1, p. 111. 37
Heiberg (1912).
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 29

cubrió una larga cinta de papiro llena de ra, seguramente la única, para dar a los que
ejemplos matemáticos y reglas de cálculo. estudian la física una visión clara y correcta
Otro motivo de la renovación de la his- de la complejísima y viva organización de
toria de la ciencia fue que justo entonces esta ciencia”.41
empezaba a reconocerse que la ciencia Concluiremos este esbozo del desarro-
constituye un importante factor históri- llo de la historia de la ciencia mencionan-
co, y así lo afirmaban incluso historiado- do al belga-estadounidense George Sarton
res profesionales. J. T. Merz (1840-1922) (1884-1956). Sarton se hallaba influido
puede destacarse como representante de por Comte y Tannery y pretendía institu-
estos primeros intentos de incluir la cien- cionalizar una teoría parecida de la historia
cia como una parte más del estudio general de la ciencia, es decir, una teoría en la que
de la cultura.38 Se escribieron bastantes los elementos conductores fueran la uni-
historias de la ciencia, que aspiraban a am- dad sintética y una fe en el progreso. Sar-
pliar su envergadura, según las ideas de ton escribió una serie de artículos en los
Tannery, y que pretendían explorar y des- que desarrolló su programa de lo que debía
cribir el desarrollo de la ciencia globalmen- de ser la historia de la ciencia,42 y traba-
te considerada. Estas obras, por ejemplo jó de firme para organizar este campo como
las de Dannemann y Darmstaedter, son disciplina académica de acuerdo con estas
grandiosos monumentos de la ambiciosa coordenadas. Su teoría, al menos según
corriente que dominaba por aquel enton- los patrones modernos, era algo ingenua y
ces, pero no han resultado de un valor muy sorprendentemente ahistórica.43 Algunos
duradero.39 de los puntos fundamentales del progra-
Finalmente, alrededor del cambio de si- ma de Sarton eran los siguientes:
glo, la historia de la ciencia se convirtió en a) El estudio de la ciencia del pasado
objeto de creciente interés debido a su va- no tiene valor en sí mismo, pero se halla
lor educativo. Muchos autores y maestros justificado simplemente por cuanto tiene
defendieron un método orientado científi- que ver con la ciencia contemporánea y
camente para el estudio de las diversas dis-
ciplinas científicas. Unos cuantos llegaron
41
Duhem (1974), p. 269.
42
Sarton (1936), Sarton (1948), Sarton (1952).
incluso a ponerlo en práctica. En el campo 43
Rupert Hall describe a Sarton como “hombre
de la física, el portavoz de esta tendencia de erudición inmensa”, pero añade que “no pode-
fue Mach y poco después Dannemann y mos más que preguntarnos, con todos los respetos,
si era efectivamente un historiador”. Hall (1969),
Grimsehl.40 En Francia, Duhem defendió
p. 215. Según homas Kuhn, “los historiadores de
el método histórico como “la mejor mane- la ciencia tienen con el difunto Georges Sarton una
deuda inmensa por el papel que desempeñó para
dejar bien asentada su profesión, aunque la imagen
38
Merz (1896-1914). que propagó de su especialidad continúa haciendo
39
Dannemann (1910-1913); Darmstaedter (1906). mucho daño, por más que haya sido rechazada hace
40
Dannemann (1906); Grimsehl (1911). ya muchos años”, Kuhn (1977), p. 148.
30 Helge Kragh

con la por venir. La historia de la ciencia c) Aunque en principio habría que es-
puede y debe servir de inspiración a las tudiar el desarrollo de la ciencia como
investigaciones contemporáneas, actuando parte integrante de las corrientes sociales
en ellas como moraleja. Por este motivo, en y culturales de la época, las condiciones
parte, es preciso que el historiador posea socioeconómicas no tienen, sin embar-
un buen dominio de la ciencia moderna, go, ningún influjo de fondo en la vida de
cuyos predecesores estudia. la ciencia. El tipo de historia de la cien-
b) La ciencia es “un conocimiento po- cia practicado y defendido por Sarton es
sitivo sistematizado, o que ha sido consi- internalista. Se centra en la ciencia como
derado tal en diferentes épocas y lugares”, sistema aislado y autónomo, así como en
con el teorema adjunto que dice que “la los grandes genios que son los portadores
adquisición y sistematización del conoci- de dicho sistema.
miento positivo son las únicas actividades d) Contemplada en perspectiva his-
humanas que son verdaderamente acumu- tórica, la ciencia es un bien absoluto. Es
lativas y progresivas”.44 Se supone que el la gran benefactora de la humanidad, ver-
historiador no debería criticar la ciencia del daderamente democrática e internacio-
pasado por no responder a nuestros cono- nal. El estudio de la historia de la ciencia
cimientos actuales, antes bien debería va- no sólo contribuirá a evitar nuevas gue-
lorar las contribuciones anteriores en rela- rras, sino que edificará también puentes
ción a las que las precedieron; y al hacer su entre las culturas humanística y científi-
valoración debería centrarse en si el desa- co-técnica.
rrollo en cuestión supuso un paso adelante El programa de Sarton no fue lleva-
o no. En qué medida se produjo esto sólo do a cabo en la práctica y difícilmente lo
puede determinarse utilizando los moder- será nunca. El propio Sarton escribió una
nos patrones de progreso y racionalidad. El enorme “introducción” de 4 200 páginas a
moderno historiador de la ciencia es quien, la historia de la ciencia hasta el siglo xiv,
basándose en estos patrones, determina pero ni ésta ni otras obras del mismo esti-
cuándo estaba basada la ciencia del pasado lo grandioso han tenido una significación
en principios verdaderamente científicos y importante en la moderna historia de la
cuándo no era más que una pseudociencia. ciencia.45 En la práctica, los historiadores
Por ejemplo, Sarton se negaba a tener en se han apartado de los ideales que Sarton
cuenta las teorías fisiológicas de Galeno destacaba, ideales que suelen oírse hoy día
por consideradas meras fantasías especu- en los congresos y demás ocasiones ritua-
lativas, lejos del conocimiento positivo que les. La contribución perenne de Sarton a la
debería de ser la marca de garantía de la historia de la ciencia fue, en particular, su
ciencia. enérgico intento, logrado en gran medida,

44
Sarton (1936), p. 5. 45
Sarton (1927-1948).
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 31

de conferir a esta disciplina la condición va historia de la ciencia. Charles Singer


de profesión académicamente reconocida. (1876-1960), por lo menos, merece ser
Fue un propagandista incansable de la his- mencionado también. A él se debió la
toria de la ciencia y logró unir a científicos creación de un departamento de historia y
humanistas y administradores en intere- métodos de la ciencia en el University Co-
sarse por el tema. Nos sentimos tentados a llege de Londres en 1923. La visión que
llamarlo el Bacon de la historia de la cien- tenía Singer de la historia de la ciencia co-
cia. Pero nunca su Newton. incidía bastante con la de Sarton.
Las contribuciones más importantes de Deberemos concluir nuestro esbozo de
Sarton se dieron en Estados Unidos, país historia de la historia de la ciencia en este
en el que se ha enseñado historia de la punto. En los capítulos que vienen a conti-
ciencia en unas cuantas universidades des- nuación se estudiarán algunas partes de su
de finales del siglo xix y en el que el clima evolución posterior.
ideológico era adecuado a sus teorías. Este
interés tan temprano de los estadouni-
denses se hallaba ligado al deseo de atraer REFERENCIAS
estudiantes a las ciencias naturales progre-
sistas. En gran medida tenía un sentido Andreski, S. (ed.), he Essential Comte, Lon-
propagandista y misionero. La historia de dres, Croom Helm, 1974.
la ciencia debía servir como objetivo moral, Bailly, J. S., Histoire de l’astronomie moderne, 3
tenía que ser una muestra resplandeciente vols., París, 1782.
del progreso triunfal de la razón científica Bensaude-Vincent, B., “A Founder myth in
en todo el orbe. Un prospecto de 1914, un the History of Sciences? he Lavoisier
año antes de que Sarton llegara a Estados case”, en Graham, Lepenies y Weingart,
Unidos, afirma que “una ojeada a las cien- 1983, pp. 53-78.
cias tiende a aumentar el respeto mutuo y Blüh, O., “Ernst Mach as an Historian of
a enaltecer los sentimientos humanitarios. Physics”, Centaurus, 1968(13):62-84.
La historia de las ciencias puede enseñarse Corsi, P. y P. Weindling (eds.), Information
a personas de todos los credos y colores, y Sources in the History of Science and Medi-
no puede dejar de imbuir en los corazo- cine, Londres, Butterworths, 1983.
nes de todo joven, hombre o mujer, fe en Crombie, A. C. (ed.), Scientific Change, Lon-
el progreso humano y benevolencia hacia dres, Heinemann, 1963.
toda la humanidad”.46 Dannemann, F., Quellenbuch zur Geschichte der
Naturalmente, Sarton no fue el único Naturwissenschaft in Deutschland, Leip-
organizador del movimiento de la nue- zig, 1906.
––––––––, De Naturwissenschaften in ihrer En-
46
Libby (1914). Citado aquí de hackray (1980),
twicklung und in ihrem Zusammehang,
p. 456. 4 vols., Leipzig, 1910-1913.
32 Helge Kragh

Darmstaedter, L., Handbuch zur Geschichte Grimsehl, E., Didaktik und methodik der
der Naturwissenschaften und der hechnik, physic, Munich, 1911.
Berlín, 1906. Guerlac, H., “Some Historical Assumptions
Darwin, C., On the Origin of Species, 6a. ed., of the History of Science”, en Crombie,
Londres, 1872. 1963, pp. 797-812.
Draper, J. W., History of the Conflict between Hall, A. R., “Can the History of Science be
Religion and Science, Nueva York, 1875. History?, en British Journal for the History
Du Bois-Reymond, E., Reden, Leipzig, 1886. of Science, 1969;4:207-220.
Duhem, P., Les Origines de la Statique, 2 vols., Heiberg, J. L., Naturwissenschaften und Ma-
París, 1905-1907. thematik im Klassischen Altertum, Leipzig,
––––––––, Études sur Léonard de Vinci, 3 vols., Teubner, 1912.
París, 1906-1913. Hiebert, E. N., “Mach’s Philosophical use
––––––––, Le Systéme du Monde, 10 vols., París, of the History of Science”, en Historical
1913-1959. and Philosophical Perspectives on Science,
––––––––, he Aim and Structure of Physical Stuewer, 1970, pp. 184-203.
heory, Nueva York, Atheneum, 1974. Hoefer, F., Histoire de la chimie, 2 vols., París,
[Publicado originalmente en París en 1842-1843.
1906. Traducción al español de La théo- Jagnaux, R., Histoire de la chimie, París, 1891.
rie physique, son object, sa structure (1914), Kopp, H., Geschichte der chemie, 4 vols.,
Barcelona, Herder, 2003.] Braunschweig, 1843-1847.
Durbin, P. T. (ed.), A Guide to the Culture of Kuhn, T. S., he Essential Tension: Selected
Science, Technology and Medicine, Nueva Studies in Scientific Tradition and Chan-
York, Free Press, 1980. ge, Chicago, University of Chicago Press,
Engelhardt, D., Historisches Bewusstsein in 1977. [Edición al español: Madrid, Fon-
der Naturwissenschaft, Alber, Freiburg, do de Cultura Económica, 1983.]
1979. Leibniz, G. W., Mathematische Schriften,
Engels, F., Ludwig Feuerbach und der ausgang Berlín, 1849-1863.
der klassischen deutschen philosophie, Stut- Libby, W., “he History of Science”, Science,
tgart, 1886. [Edición en español: Feuer- 1914;40:670-673.
bach y el fin de la filosofía clásica alemana, Liebig, J. V., Reden und abbandlungen, Lei-
Madrid, Ricardo Aguilera, 1969.] pzig, 1874.
Fichant, M. y M. Pécheux, Om Vetens Kaper- Losee, J., “Whewell and Mill on the Rela-
nas Historia, Estocolmo, Bo Cavefors, tion between Philosophy of Science and
1971. [Traducción sueca de Sur L’histoire History of Science”, en Studies in His-
des Sciences, París, Maspéro, 1969.] tory and Philosophy of Science, 14; 1983:
Graham, L., W. Lepenies y P. Weingart 113-126.
(eds.), Functions and Uses of Disciplinary Mach, E., he Science of Mechanics: A Critical
Histories, Dordrecht, D. Reidel, 1983. and Historical Account of its Development.
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 33

Open Court, Illinois, La Salle, 1960. [Pu- Sarton, G., An Introduction to the History of
blicado originalmente en Leipzig, 1883; Science, 3 vols., Baltimore, Williams and
edición en español: Desarrollo histórico- Wilkins, 1927-1948.
crítico de la mecánica, Madrid, Espasa- ––––––––, he Study of the History of Science,
Calpe, 1959.] Harvard University Press, Cambridge,
Mann, G., “Geschichte als wssenschaft und Mass., 1936.
wissenschaftsgeschichte bei du bois- ––––––––, he Life of Science, Nueva York, Hen-
Reymond”, en Historische Zeitschrifti, ry Schuman, 1948.
1980;231:75-100. ––––––––, Horus. A Guide to the History of Scien-
Merz, J. T., A History of European hought in ce, Waltham, Mass., Chronica Botanica,
the Nineteenth Century, 4 vols., Londres, 1952.
1896-1914. [Reimpreso en Dover, Nueva Schorlemmer, C., he Rise and Develop-
York, 1965.] ment of Organic Chemistry, Manchester,
Mill, J. S., A System of Logic, 2 vols., Londres, 1879.
1843. Steffens, H., Indledning til philosophiske fo-
Orsted, H. C., Anden i Naturen, Copenha- reloesninger, Copenhague, Gyldendal,
gue, 1856. [Publicado originalmente en 1968. [Publicado originalmente en Co-
Copenhague, 1851; edición inglesa: he penhague, 1803.]
Soul in Nature, Londres, 1852.] Stuewer, R. H. (ed.), Historical and Philoso-
Ostwald, W. (ed.), Klassiker der exakten na- phical Perspectives of Science, Minneapolis,
turwissenschaften, Leipzig, 1889. University of Minnesota Press, 1970.
Paul, H. W., “Scholarships versus Ideolo- Sudhoff, K. (ed.), Klassiker der Medizin, Lei-
gy: the Chair of the General History of pzig, 1910.
Science at the Collège de France, 1892- Tannery, P., Mémoires Scientifiques, 17 vols.,
1913”, en Isis, 1976;67:376-398. París, Gauthier-Villars, 1912-1950.
Pelling, M., “Medicine since 1500”, en Cor- hackray, A., History of Science, en Durbin,
si, P. y P. Weindling (eds.), Information 1980, pp. 3-69.
Sources in the History of Science and Me- Todhunter, I., History of the Calculus of Va-
dicine, Londres, Butterworths, 1983, pp. riations During the Nineteenth Century,
379-409. Cambridge, 1861.
Priestley, J., he History and Present State of ––––––––, History of the Mathematical heory of
Electricity, Londres, 1775. Probability, Cambridge, 1865.
Russell, C. A. (ed.), Science and Religious Be- ––––––––, A History of the Mathematical heories
liefs, Kent, Open University Sevenoaks, of Attraction and the Figure of the Earth,
1979. Cambridge, 1873.
Sailor, D. B., “Moses and Atomism”, en Jour- Weyer, J., Chemiegeschichtsschreibung von wie-
nal of the History of Ideas, 1964;25:3-16. gleb (1790) bis partington (1970), Hildes-
[Reimpreso en Russell, 1979, pp. 5-19.] heim, Gerstenberg, 1974.
34 Helge Kragh

Whewell, W., History of the Inductive Scien- ––––––––, “On


the Influence of the History of
ces, 3 vols., Londres, 1837. [Reimpreso en Science upon Intellectual Education”, en
Londres, Cass, 1967.] Youmans, 1867:163-189.
––––––––, he Philosophy of the Inductive Scien- Wohlwill, E., Galilei und sein Kampf für die
ces, Founded upon their History, 2 vols., Copernicanische Lehre, 2 vols., Hamburgo,
Londres, 1840. 1909.
C A PÍ T U LO 2

HISTORIA DE LA CIENCIA
Helge Kragh

S
e acostumbra a distinguir entre dos (H1), es decir, para la investigación históri-
niveles o significados distintos del ca y sus resultados. El objeto de la historia
término “historia”. La historia (H1) (H2) es, pues, la historia (H1), del mismo
puede describir los fenómenos o aconteci- modo que el objeto de las ciencias de la na-
mientos concretos que se produjeron en el turaleza es la naturaleza. Del mismo modo
pasado; es decir, se trata de la historia obje- que nuestro conocimiento (científico) de la
tiva. En expresiones como, por ejemplo, “a naturaleza se limita a los resultados de las
lo largo de la historia el conocimiento de la investigaciones de la ciencia que no son la
naturaleza que ha tenido la humanidad ha naturaleza, sino una interpretación teórica
ido siempre creciendo”, hay que entender de ella, también nuestro conocimiento de
la historia como “el pasado” o los fenóme- los acontecimientos ocurridos en el pasa-
nos que acontecieron concretamente en el do se limita a los resultados de la historia
pasado. Pero como nuestro conocimiento (H2) que no son el pasado, sino una in-
de la realidad del pasado es tan sólo, o terpretación teórica del mismo. Filósofos
sólo podrá ser, limitado, la mayor parte de positivistas radicales han sostenido que
las cosas que acontecieron efectivamen- la existencia de una naturaleza objetiva es
te quedará para siempre lejos de nuestra una ficción sin sentido y que es imposible
comprensión. La parte de la historia (H1) distinguir entre naturaleza y nuestro co-
que conocemos no sólo se limita en su ex- nocimiento de ella. De la misma manera,
tensión, sino que es además producto de algunos historiadores idealistas han afir-
un proceso de investigación que incluye mado que la distinción entre H1 y H2 es
las selecciones, interpretaciones e hipóte- una ficción que no sirve para nada útil; que
sis que hace el historiador. No tenemos un no existe ninguna historia real al margen
acceso directo a H1, sino tan sólo a par- de la que el historiador reconstruye a partir
tes de H1 que se nos han transmitido a tra- de sus fuentes.1 No obstante, en el contexto
vés de diversas fuentes.
Se utiliza también el término de historia 1
“La distinción entre historia tal como ocurrió (el
(H2) para el análisis de la realidad histórica curso de los acontecimientos) e historia tal como

35
36 Helge Kragh

presente, no nos es preciso tomar en serio lución temporal, pero no histórica. Cuan-
esta visión idealista de la historia. Aunque do hablamos de historia del clima o histo-
lo hiciéramos, difícilmente supondría nin- ria de las estrellas, lo hacemos en un sen-
guna diferencia práctica para la investiga- tido distinto y más trivial que cuando lo
ción histórica. hacemos de la historia propiamente dicha,
Suele emplearse muchas veces el tér- que se halla ligada exclusivamente al com-
mino historiografía para H2, para dar a portamiento humano y a la conciencia del
entender los escritos que tratan de histo- hombre. Según Olaf Pedersen, a la historia
ria. En la práctica, la palabra historiografía de la ciencia no le interesan especialmen-
puede tener dos significados. Puede querer te los problemas “históricos” en el sentido en
decir simplemente escrito (profesional) de que los utilizamos aquí. “La historia –dice–
historia, es decir, tratados sobre los acon- no es más que el estudio de un desarrollo
tecimientos del pasado en cuanto escritos en el tiempo de cualquier acontecimiento
por historiadores; pero puede querer decir humano o de otro tipo a lo largo de una se-
también teoría o filosofía de la historia, es rie de condiciones sucesivas... construimos
decir, reflexiones teóricas acerca de la natu- un punto de vista histórico en cuanto em-
raleza de la historia (H2). En este segundo pezamos a organizar los acontecimientos
significado, la historiografía es, por tanto, tomando como parámetro el tiempo.”2 Sin
una metadisciplina, cuyo objeto es H2; la embargo, esta actitud no capta el carácter
historia puramente descriptiva no será en distintivo de la historia y no cabe en ella en
sí misma historiografía, sino que será el toda su envergadura la práctica histórica.
objeto de los análisis historiográficos. Una exposición meramente cronológica de
La historia tiene que ver con las activi- las diversas fases de un acontecimiento (“me
dades humanas, preferentemente con aque- desperté a las 6:30 de la mañana, desayuné
llas que son socialmente pertinentes. Los a las 7, me fui a trabajar a las 7:40...”) no es
factores no humanos se hallan, natural- historia. Por otro lado, en los estudios his-
mente, incluidos en la historia en la medi- tóricos podría incluirse perfectamente una
da en la que hayan influido en las activida- inmersión en el pasado, en la que la orga-
des humanas. Si nos interesa la historia de nización temporal puede no incluirse o no
la agricultura en la alta Edad Media, por tener importancia.
ejemplo, tendremos que tener en cuenta las Según muchos historiadores, podrían
variaciones climáticas que se produjeron describirse los fenómenos en su individua-
en aquel periodo. El clima revela una evo- lidad condicionada por el tiempo y el espa-
cio para que fueran específicamente histó-
se piensa, la distinción entre la propia historia y ricos. Lo que se esconde tras esta fórmula
la historia meramente experimentada, debe desa- es la idea de que los acontecimientos que
parecer; no sólo es falsa, sino que no tiene sentido”,
Oakeshott (1933), p. 93. Compárese la discusión
que hay en Danto (1965), pp. 71 y ss. 2
Pedersen (1975), p. 8.
Historia de la ciencia 37

son históricos son únicos en el tiempo y autonomía a la historia, si bien el precio de


en el espacio debido a su localización en el tal autonomía sea la esterilidad.
pasado. Niels Bohr nació en Copenhague La segunda parte de la expresión “his-
en 1885 y este acontecimiento es único en toria de la ciencia” se interesa por el tipo
cuanto que no puede repetirse o generali- especial de comportamiento humano lla-
zarse. Sin embargo, la pretensión de una mado ciencia. Al analizarlo, resultará de
individualidad condicionada por el tiempo nuevo útil distinguir entre dos niveles.3
y el lugar es demasiado lábil por cuanto no Puede considerarse la ciencia (C1) como
demarca efectivamente las ciencias his- una colección de expresiones empíricas
tóricas en relación con las ciencias natu- y formales acerca de la naturaleza, como
rales (por no hablar de las sociales). Esta las teorías y datos que, en un determina-
demarcación metodológica, globalmente do punto del tiempo, abarcan lo que se
considerada, es muy difícil y, en cualquier acepta como conocimiento científico. Se-
caso, no puede basarse en la idea de que gún esta teoría, la ciencia será típicamen-
los acontecimientos históricos se hallan fi- te un producto acabado, tal como aparece
jados exclusivamente en el espacio y en el en los libros de texto y en los artículos.
tiempo. Además, es demasiado fuerte por Como realmente C1 no es concebida como
cuanto implícitamente confina a la histo- comportamiento humano, no es el tipo de
ria a interesarse por determinados sucesos ciencia que es de suponer que atraiga al
que pueden situarse en un tiempo y en un historiador.
lugar determinados. Además la historia se La ciencia que es históricamente per-
interesa también por fenómenos, relacio- tinente (C2) consiste en las actividades o
nes, corrientes, analogías y estructuras a comportamientos de los científicos, inclui-
modo de leyes, que no pueden reducirse dos los factores que para ello resultan im-
a un conglomerado de acontecimientos in- portantes, siempre y cuando tales actividades
dividuales y que no se hallan fijados por estén relacionadas con trabajos científicos.
el espacio y por el tiempo. Se considerarán De este modo, C2 es la ciencia en cuanto
profundamente históricas en su significa- comportamiento humano, tanto si dicho
do afirmaciones como las siguientes: “Las comportamiento lleva a un conocimiento
innovaciones tecnológicas crean un creci- verdadero, objetivo en torno a la naturaleza
miento económico” o “la filosofía del siglo como si no. C2 abarca a C1 en cuanto resul-
xvii se hallaba dominada por las ideas tado de un proceso, pero en C1 no se refleja
empiristas”. Uno de los efectos, y tal vez la el propio proceso. Normalmente no podrá
motivación oculta, de confinar la historia a encontrarse C2 en artículos o en libros, sino
acontecimientos únicos es que así aislamos que se tendrá que ir componiendo median-
la ciencia histórica de los puntos de vista te el uso de las fuentes históricas.
sociológicos, psicológicos y económicos;
aislamiento que, al decir de todos, prestará 3
Cf. McMullin (1970).
38 Helge Kragh

La distinción entre C1 y C2 corres- no sienten más que desdén por los histo-
ponde, en gran medida, a la pregunta de riadores que, debido a su falta de cono-
hasta qué punto hay que hacer hincapié en cimientos especializados, no poseen una
la historia o en la ciencia. Si se entiende comprensión completa de los aspectos téc-
que es historia de la ciencia, entonces la nicos. “La mayoría de los historiadores de
ciencia en cuestión será con frecuencia la ciencia... raramente entienden la ciencia
la ciencia en el sentido de C1, que consis- sobre la que escriben, de modo que leen
te principalmente en un análisis técnico de los prólogos de las obras científicas e igno-
los contenidos de las publicaciones cien- ran las obras propiamente dichas. A menos
tíficas localizadas en un marco histórico. que sean también matemáticos, no tienen
En historia de la ciencia, en cambio, será la derecho a inmiscuirse en la historia de las
ciencia en el sentido de C2. A veces la dis- matemáticas y de la física teórica”.5 Kuhn
cusión acerca de las dos formas de historia ha criticado también el que ciertos histo-
de la ciencia se ha llevado como si fuere un riadores hayan descuidado los problemas
debate sobre la medida en la que el histo- técnicos concretos.6 Pero al mismo tiempo
riador de la ciencia tendría que tener un ha subrayado la naturaleza estéril y ana-
buen dominio del lado técnico de la cien- crónica de mucha historia centrada en la
cia sobre la que escribe para poder llevar a ciencia. Kuhn y Pearce Williams se cuen-
cabo su trabajo como es debido; y en parti- tan entre los historiadores de la ciencia
cular, sobre hasta qué punto debería tener que han demostrado en la práctica que
un buen dominio de la ciencia en cuestión, ambos aspectos no tienen por qué excluir-
según su moderna formulación. se mutuamente.
Según Pearce Williams, el historiador Hay tantos aspectos de la historia de
de la ciencia moderno es, ante todo, un la ciencia (en el sentido de HC2) y tan-
historiador y por lo tanto no necesita do- tos enfoques de la misma que se necesita
minar los aspectos técnicos de la ciencia y hay sitio suficiente para todo el espec-
que estudie. Su punto de mira debería cen- tro de aportaciones que van de los análisis
trarse en las relaciones históricas y sociales, puramente técnicos a los puramente his-
mientras que los detalles técnicos serían de tóricos. Como la ciencia es una estructu-
menor importancia.4 No cabe duda de que ra tan compleja, la historia de la ciencia
esta opinión la comparten muchos desta-
cados historiadores de la ciencia. Pero hay
5
Hankins (1979), p. 15. La cita no expresa la
también quienes hacen hincapié en que
concepción de Hankins, sino la de historiadores
no se puede cultivar la historia de la cien- más destacados, como Whiteside, Truesdell y
cia si se piensa que el contenido de la Aaboe. La tensión entre historia de la ciencia
ciencia no importa nada. Algunos autores con orientación científica e historia de la cien-
cia con orientación histórica se discute en Rein-
gold (1981).
4
Pearce Williams (1966a). 6
Kuhn (1977), p. 136.
Historia de la ciencia 39

tendrá que ser necesariamente un tema la ciencia sobre la que escribían no puede
con muchas facetas. Echemos una ojeada generalizarse. En otros casos, la tendencia a
a un tema como “ciencia y nazismo”, que ignorar el contenido de la ciencia en cues-
evidentemente pertenece a la historia de la tión puede resultar desastrosa. Cuando se
ciencia. El nazismo alemán de 1933-1945 logra, depende en gran medida del asunto
no se ve particularmente reflejado en la tratado y de la perspectiva del estudio. En
ciencia de dicho periodo, si entendemos general, cuanto más cerca se esté del tema
la ciencia en el sentido C1; pero sí que científico, tanto más peligroso será estu-
lo está y muy fuertemente en el tipo de diarlo simplemente desde fuera.9
ciencia C2, cuyas posibilidades, métodos Sea cual sea el punto de mira en el que
y formas de exposición influyó conside- se centre, la historia de la ciencia trata de
rablemente. Sería absurdo afirmar que el la ciencia en su dimensión histórica. Pero,
nazismo no tiene nada que ver al estudiar ¿cuáles son los sucesos que pueden tenerse
la ciencia alemana en particular. El signi- razonablemente por “científicos” e “histó-
ficado del nazismo para la ciencia alemana ricos”, de modo que puedan incluirse en la
no puede entenderse mediante una mera historia de la ciencia?
historia de la ciencia (HC1), pero puede Difícilmente será provechoso en un
comprenderse hasta cierto punto median- contexto histórico buscar una definición de
te una historia de la ciencia (HC2), aunque “ciencia” o de “científico”. Los criterios
ésta ignore los aspectos técnicos. De he- de demarcación, como los que se pueden
cho, la obra precursora acerca del nazis- encontrar en la filosofía de la ciencia, se
mo y la ciencia la escribió un historiador basan principalmente en reflexiones acerca
sin un bagaje científico de ningún tipo.7 de la ciencia física moderna y no se ajus-
El punto fundamental es que la historia tarían a una utilización histórica. Ello nos
de la ciencia es algo distinto de la propia conduciría inevitablemente a distorsiones
ciencia. Como afirmara paradójicamente y anacronismos, así como a la exclusión
Canguilhem, “el objeto de la historia de la de formas de ciencia que hoy día no son
ciencia no tiene nada que ver con el obje- aceptadas.10 La visión de la ciencia que
to de la ciencia”.8
El hecho de que Beyerchen, Butterfield 9
Existen, por supuesto, numerosos ejemplos de
y muchos otros hayan logrado escribir unas obras que descuidan sin la menor justificación los
historias de la ciencia valiosas sin dominar aspectos técnicos de la ciencia de la que tratan.
Así, Lewis Feuer analiza por extenso las aporta-
ciones de Einstein, Bohr y Heisenberg sin haber
7
Beyerchen (1977). Muchos de los historiadores leído, al parecer, ni haber entendido sus obras
de la ciencia más respetados no han tenido nunca científicas. Véase Feuer (1974).
una educación científica. Bastaría mencionar los 10
La definición de historia de la ciencia de Sarton,
nombres de Edwin A. Burtt, Alexandre Koyré y tal como él mismo la da en Sarton, 1936, proyecta,
Herbert Butterfield. pues, un ideal empirista moderno de ciencia so-
8
Canguilhem (1979), p. 8. bre el pasado. Como apuntamos en el capítulo 1,
40 Helge Kragh

tenemos en la actualidad es producto de un volvieron a proponer la palabra hacia 1840,


proceso histórico, de una lucha en la que se levantó una gran oposición y sólo fue
sólo han sobrevivido las teorías vencedoras. aceptándose la palabra en el habla popu-
El historiador debería interesarse primor- lar poco a poco. El científico tenía un status
dialmente por los sucesos que en su época muy bajo entre los eruditos bien afincados,
se reconociera que pertenecían al campo de especialmente entre los que pertenecían a
la ciencia, tanto si estos sucesos se adecuan las clases altas, debido a que se veía asocia-
a los puntos de vista contemporáneos como do a una actitud moderna de saber remu-
si no. Pero esta versión relativista de lo que nerado. Los nobles eruditos británicos lo
es la ciencia supone, al parecer, que también consideraban una especie de traición a los
en el pasado existió algo llamado ciencia. Se ideales y a los valores sociales de la ciencia.
trata de una suposición que no es válida para Incluso en plenos años noventa muchos
todos los tiempos y para todas las culturas. hombres de ciencia, incluidas eminencias
La ciencia, en cuanto institución y profe- como Huxley, Kelvin y Rayleigh, se nega-
sión que tiene sus propias normas y valores, ban a utilizar la palabra.11
procede, sobre todo, del siglo pasado y sólo En épocas anteriores resultaría aún más
desde esa fecha podemos hablar de ciencia peligroso hablar de la institución científica
en el sentido moderno de la palabra. o apropiarnos el término “ciencia” sacán-
La palabra científico, en nuestra lengua, dolo fuera de su contexto preciso. Los “as-
tiene sólo 150 años de vida. Antes no exis- trónomos” y “matemáticos” que vivieron en
tía realmente la profesión de científico, y la antigua Babilonia eran científicos sólo
ello se refleja en la diversidad de nombres si aislamos e interpretamos sus actividades
que se daban a los que se interesaban por científicas al margen de toda referencia al
el descubrimiento de los secretos de la na- contexto institucional (social y religioso)
turaleza: sabio, filósofo natural, hombre de como elementos del cual podemos recons-
ciencia, virtuoso, cultivador de la ciencia, truirlos. No se consideraban a sí mismos
etc. Hasta mediados del siglo xix no se sin- científicos, y menos aún astrónomos o ma-
tió en Inglaterra la necesidad de hallar un temáticos. A pesar de todo, los historiado-
nombre, y ello por razones prácticas, para res de la ciencia, en su afán por simplificar
el profesional de la ciencia que emergía las cosas y a falta de expresiones más exac-
como fenómeno social por aquel entonces. tas, suelen llamarlos científicos.
Whewell propuso el nombre de científico Los actores de la historia de la ciencia
en 1834, medio en broma, y sin que se lo son los individuos que coadyuvaron, de he-
tomaran en serio. Cuando Whewell y otros cho, a recoger el conocimiento acerca de
la naturaleza o de quienes se piensa que
lo hicieron. No todos ellos son científicos,
la definición de Sarton hacía parecer a muchos
hombres de ciencia importantes, tales como Ga-
leno, carentes de interés científico. 11
Ross (1962).
Historia de la ciencia 41

término que debería reservarse ante todo tre ellos se cuentan tanto científicos como
para los “individuos que realizaron una no científicos.
cantidad apreciable, desde el punto de vis- Los problemas de demarcación resultan
ta histórico, de investigaciones originales pertinentes para las actividades y métodos
en torno a los fenómenos naturales y en que o bien chocan violentamente con la
cuya identidad histórica esas investigacio- ciencia contemporánea o bien limitan con
nes fueron un componente importante”.12 ellos. Debería hablarse de la tecnología en
Entre los individuos que resultan perti- relación con este último grupo. Aunque
nentes en la historia de la ciencia se in- ciencia y tecnología son áreas distintas de
cluyen científicos profesionales, científicos hecho, no existe ni tiene por qué haber
aficionados, filósofos, teólogos, artesanos una distinción muy fina entre historia de
y muchas más personas. Resulta eviden- la ciencia e historia de la tecnología. Nada
te que no todos los que contribuyeron a tendría de histórico dividir a Leonardo,
nuestro conocimiento de la naturaleza a lo Smeaton, Watt o Perkins en (por lo me-
largo de los tiempos tienen, además, inte- nos) dos personas a cada uno, en tecnólogo
rés desde el punto de vista de la historia y científico, tratándolos como individuos
de la ciencia. Los historiadores seleccionan distintos. Tanto más cuanto que la distin-
tan sólo una pequeña cantidad de los indi- ción entre ciencia y tecnología es relativa-
viduos a los que potencialmente se les po- mente nueva. Lo único que ocurre es que
dría considerar históricos, convirtiéndolos las innovaciones explícitamente tecnológi-
efectivamente en tales. Debido a la com- cas no pertenecen al campo de la historia
plejidad de la ciencia y a su historia, no es de la ciencia propiamente dicho. También
posible delimitar en abstracto quiénes son es importante la historia de la tecnología
los individuos que entran en la historia de como para merecer que se la trate como
la ciencia. No obstante, esta cuestión tie- apéndice de la historia de la ciencia. Ante
ne alguna importancia práctica en relación todo, debería ser tratada como tema inde-
con los diccionarios, pongamos por caso. pendiente, digno de ser estudiado por pro-
De ese modo una autoridad como el Dic- pio mérito. Por fortuna, se ha producido
tionary of Scientific Biography, en varios vo- recientemente un aumento del interés por
lúmenes, incluye a “aquellas personalida- este estudio.14
des cuyas aportaciones a la ciencia fueron
lo bastante señaladas como para suponer
las áreas “que en la época moderna quedan dentro
una diferencia claramente distinguible en
de la esfera de las matemáticas, la física, la quími-
la profesión o comunidad del saber”.13 En- ca, la biología y la geología” (el subrayado es mío).
Ibidem.
12
Shapin y hakray (1974), p. 11. 14
Tal como lo atestigua un número cada vez ma-
13
Gillispie (1970-1980), vol. 1, prólogo. En cuan- yor de revistas especializadas, por ejemplo, Tech-
to a la delimitación de la “ciencia”, los editores del nikgeschichte, Technology and Culture y History and
Dictionary afirmaban que su política era abarcar Technology.
42 Helge Kragh

Al evaluar el primer grupo de activida- de hacía tiempo, los eruditos no estaban


des que hemos mencionado, en el que se muy dispuestos a prestarles atención en se-
incluirían tradicionalmente las áreas ocul- rio, como si pertenecieran al Newton que
tas, religiosas y pseudocientíficas, debemos tenía interés para la historia de la ciencia.
admitir igualmente que entran dentro de Los testimonios se eliminaron, se racio-
la historia de la ciencia en la medida en la nalizaron como si fueran química o se
que, consciente o inconscientemente, han desecharon explicándolos como si de una
contribuido al desarrollo de la ciencia. Re- afición inocua se tratara.15 Tras el descu-
cientemente se ha dado una tendencia muy brimiento de nuevas fuentes y la aparición
clara a incluir las actividades no científicas de unas investigaciones sobre Newton de
en la historia de la ciencia, aunque ha ha- renovado vigor, ha resultado imposible ne-
bido cierta discrepancia en torno al punto gar que trabajó con seriedad y durante
hasta el cual debería hacerse así. Ilustraré largo tiempo sobre problemas de alquimia.
el problema con un ejemplo procedente de Newton no transcribió obras de alqui-
las investigaciones acerca de Newton, uno mia con el simple afán de extraer su fondo
de los puntos de vista clásicos de nuestra racional, puramente químico; tampoco su
disciplina. interés era un simple capricho de juventud
Newton, que personifica más que nadie que desapareciera con la edad, ni tampoco
a la ciencia, utilizó una considerable can- era el resultado de su senilidad.16 Se han
tidad de sus recursos trabajando en temas dado tres tipos de respuestas principal-
que no son decididamente científicos: la mente a la cuestión de hasta qué punto ha-
cronología de las Escrituras, la alquimia, bríamos de tomarnos en serio la alquimia
la medicina ocultista y las profecías de la de Newton como tema de estudio adecua-
historia. Los manuscritos y otras fuentes do a la historia de la ciencia.
demuestran que Newton debió de emplear Algunos eminentes especialistas en New-
más tiempo en estos trabajos dudosos que ton que representan el enfoque racionalista
en las obras de matemáticas y física de las y centrado en la ciencia, a la historia de la
que le viene la fama. Deberíamos pregun- ciencia han negado que Newton fuera al-
tamos entonces si las obras de Newton so- quimista en absoluto, en el sentido preciso
bre la alquimia, por ejemplo, forman parte
legítimamente de la historia de la ciencia. 15
El albacea de Newton, homas Pellet, conside-
Las investigaciones newtonianas han raba que los montones de copias y manuscritos
no científicos que dejó eran “escritos en sucio e
intentado tradicionalmente presentarnos
inútiles”, que no “cabía imprimir”. El primer gran
un retrato glorioso, racionalista de Newton biógrafo de Newton, el físico David Brewster,
y se han centrado, de manera bastante par- se vio en dificultades a la hora de reconocer los
cial, en sus obras puramente matemáticas intereses poco ortodoxos de Newton, así que
los minimizó en su biografía, Brewster (1855).
o físicas. Aunque las obras (no publicadas) 16
Dobbs (1975). Asimismo, Westfall (1980), pp.
de Newton sobre alquimia se conocían des- 285 y ss.
Historia de la ciencia 43

de la palabra.17 Han subrayado el hecho de Newton contribuyó de una forma muy


que su dedicación era una cuestión “priva- interesante.
da” y que no tenía relación alguna con sus También puede justificarse el interés
grandes obras científicas. Como éstas son por la alquimia newtoniana argumentan-
las obras fundamentales para las investi- do que tenía que ver directamente con las
gaciones newtonianas en la medida en la teorías científicas de Newton. Según Karin
que pertenecen a la historia de la ciencia, el Figala, la alquimia de Newton constituye
interés que tenía Newton por la alquimia realmente una teoría racional de la ma-
no tiene por qué interesar al historiador de teria, recubierta, a manera de adorno, del
la ciencia. De ese modo, historiadores tan lenguaje simbólico de las ciencias ocultas;
afamados como M. Boas Hall, A. Rupert al mismo tiempo, es un primer esbozo y
Hall, I. B. Cohen y D. T. Whiteside opinan luego un desarrollo de las ideas que publi-
que está perfectamente justificado “desal- có sobre la estructura de la materia.19 La al-
quimizar” a Newton. quimia de Newton, como tal, asume, pues,
Otros expertos aducen que, efectiva- la forma de una teoría racional, científica,
mente, Newton era alquimista, según una convirtiéndose en un elemento perfecta-
interpretación razonable de esta palabra, mente natural de la historia de la ciencia.
y que se hallaba fuertemente influido por No importa cómo se han de interpretar
las corrientes neoplatónicas y herméti- las obras de alquimia de Newton, en cual-
cas de su época.18 Estos eruditos (P. M. quier caso sería erróneo ignorarlas sin ana-
Rattansi, R. Westfall, B. Dobbs, F. E. Ma- lizarlas de cerca. “Si estudiamos los ma-
nuel, entre otros) piensan que la alquimia nuscritos, hemos de estudiarlos todos, y
era parte integrante de la representación aceptar lo que en ellos aparezca tanto si se
del mundo que tenía Newton y que, como adecua a las teorías del siglo xx como si
tal, era coherente con la filosofía sobre la no. Decir que Newton ejercía la alqui-
que se habían edificado sus obras de físi- mia no implica que sea también ocultista
ca. La alquimia de Newton entra dentro ni que se niegue la perpetua realidad de los
de la historia de la ciencia por propio de- Principia. Lo único que hemos de admitir
recho; no ya fundamentalmente porque la es la importancia manifiesta de los manus-
alquimia puede ayudar a iluminar ciertos critos, tan importantes como los cuadernos
pasajes de los Principia o de la Óptica, las de matemáticas, aunque más numerosos.”20
dos obras principales de física de Newton, Lo excesivo de una separación estricta
sino porque constituía un elemento im- de las actividades científicas y no científi-
portante de la historia cultural, a la que cas de una persona no sólo queda de ma-
nifiesto en los problemas que se crean en
17
Boas y Hall (1958).
18
Véanse las aportaciones en Bonelli y Shea
(1975), y para un repaso reciente de la discusión, 19
Figala (1977), Figala (1978).
Vickers (1984). 20
Wetsfall (1976), p. 180.
44 Helge Kragh

torno a las explicaciones de los orígenes de tes escritas. Pero hoy día los historiadores
las ideas científicas. También suele crear están de acuerdo en que esta línea no es
problemas en la comprensión de lo sus- muy significativa y que rompe la continui-
tancial de las ideas, de su contexto cultu- dad histórica de manera artificial. Los
ral y de su contenido. Para los hombres de monumentos megalíticos como los de Sto-
ciencia ingleses del siglo xvii, las conside- nehenge, por ejemplo, probablemente se
raciones religiosas, morales y políticas no utilizaron con finalidades astronómicas. En
sólo tenían un papel de inspiración, sino la medida en la que ello sea así, estos mo-
que también suponían una justificación. numentos son un testimonio de actividades
Boyle y su círculo consideraban que la ex- científicas tempranísimas. La parte más an-
plicación de los experimentos pneumáticos tigua de Stonehenge data de 2700 a.C. y,
de la época (por ejemplo, los de Torricelli) de ese modo, muchos científicos creen que
tenían una significación moral rotunda y forma parte de la historia de la ciencia.22 En
consecuentemente adaptaban la valoración qué fecha empieza la historia de la ciencia
que de ellos hacían.21 En un caso como es un asunto que dependerá de las fuentes
éste sería tremendamente erróneo ais- disponibles y de la flexibilidad con la que se
lar los componentes científicos de los no quiera interpretar el término ciencia. Gor-
científicos. Cuando tenemos testimonios don Childe pretende atribuir actividades
documentales de que Boyle consideraba científicas a los hombres que vivieron antes
su ciencia un elemento de la lucha cultu- del Homo sapiens, aduciendo que la manu-
ral de su época, no podemos descuidar este factura de herramientas es una forma em-
aspecto aduciendo que el comportamiento brionaria de ciencia. “Tal vez parezca una
de los gases a baja presión posiblemente
nada tenga que ver con la condición moral 22
La arqueoastronomía trata de la astrono-
de la sociedad. mía prehistórica. En épocas recientes este cam-
po ha atraído mucho la atención y ha quedado
Hasta qué punto llega la demarcación bien asentado hoy día como un subcampo de
temporal de la historia de la ciencia es un la historia de la ciencia. Tiene su propia revista,
problema que la historia de la ciencia com- Archaeoastronomy (publicada por primera vez en
parte con la historia en general. Se trata 1979), que trata sólo de astronomía prehistórica.
La idea de que Stonehenge fue diseñado como
principalmente de hasta qué punto tiene una especie de observatorio astronómico la pro-
la historia unos límites más altos o más puso ya en el siglo pasado Norman Lockyer, pero
bajos. Tradicionalmente, los historiadores hasta hace pocas décadas no tuvo mayor consis-
tencia. Véase hom (1971). No obstante, la inter-
han trazado una línea demarcatoria entre
pretación arqueoastronómica de los monumentos
las épocas histórica y prehistórica, esta- megalíticos no la han aceptado todos los especia-
bleciendo la distinción en que durante los listas. Un arqueólogo considera, de este modo, que
tiempos prehistóricos se desconocen fuen- se trata de una “especie de versión académica re-
finada de arqueología de astronautas... Parece que
la interpretación es muy subjetiva y que viene im-
21
Jacob (1977), pp. 99 y ss. puesta por el observador”, Daniel (1980), p. 71.
Historia de la ciencia 45

exageración, pero sin embargo es cierto que en estas fuentes tendrá mucha dificultad a
toda herramienta es una encarnación de la la hora de lograr una distancia lo bastante
ciencia. Efectivamente, se trata de una apli- objetiva de sus materiales, sus análisis se
cación práctica de experiencias recordadas, verán “teñidos” de algún color y marcados
comparadas y recogidas, del mismo modo por el compromiso personal que el cientí-
que se sistematizan y resumen en fórmulas, fico tiene con su obra. Según Collingwood,
descripciones y prescripciones científicas.”23 la historia se relaciona sólo con las activi-
Tanto si aceptamos que Stonehenge o los dades que no pueden ser recordadas. “...el
conocimientos de la naturaleza que había pasado sólo necesita investigación históri-
en el Neolítico entran en la historia de la ca siempre que no sea ni pueda ser recor-
ciencia como si no, no tiene demasiada dado. Siempre que se le pueda recordar, no
importancia. No importa realmente que le hacen falta historiadores.”24 Así pues, la
quienes estudien esos fenómenos sean his- visión de la historia que tiene Collingwood
toriadores de la ciencia, arqueólogos o et- excluye la historia contemporánea. 2. En el
nólogos, siempre que sean estudiados por caso de actividades contemporáneas contro-
alguien. vertidas, tales como conflictos de prioridad
No hay por arriba ningún límite natu- o ciencia que comporta controversias polí-
ral de tiempo para la historia de la ciencia. ticas, los compromisos y la situación perso-
Aunque tradicionalmente la historia trata nal del historiador influirán en sus escritos.
del pasado, cuesta trabajo hallar argumen- 3. En historia contemporánea, muchos de
tos convincentes para negar que también los acontecimientos estudiados tal vez no
pueda tratarse históricamente el presente. hayan acabado todavía, de manera que el
De hecho, en los últimos años se ha pro- historiador no conocerá los resultados y, por
ducido una tendencia cada vez mayor a lo tanto, no podrá utilizarlos en su valora-
escribir obras de historia incluso sobre ción de los acontecimientos.
actividades científicas contemporáneas o Sin embargo, ninguna de estas obje-
muy recientes. ciones son admisibles. El hecho de que las
Se ha argumentado a veces que la his- fuentes sean contemporáneas no las hace
toria contemporánea de la ciencia es un menos dignas de confianza o más difíciles
término ilegítimo. Las objeciones más co- de valorar críticamente que lo que podrían
rrientes son las siguientes: 1. La historia serlo muchas fuentes antiguas. La ausencia
contemporánea (de la ciencia) trata de los de toda objetividad innata en las fuentes
científicos vivos y de sus trabajos, y apro- no se limita a las actuales, mientras que,
vecha principalmente las compilaciones y por el contrario, con ellas tiene el histo-
afirmaciones escritas de los científicos vivos. riador más posibilidades de confrontar la
El historiador de nuestra época que se basa fiabilidad de sus fuentes. El compromiso

23
Childe (1964), p. 15. 24
Collingwood (1980), p. 58.
46 Helge Kragh

subjetivo del historiador se halla siempre tarea del historiador evaluar los aconteci-
presente en toda buena historia, incluso mientos en relación con lo que hoy día se
cuando trata de periodos del pasado. El considera verdadero o falso, puede que la
historiador de la ciencia que trabaje sobre objeción sea pertinente en relación con
el papel de la Iglesia católica en el desarro- la utilización de ciertos marcos historio-
llo de las teorías de Copérnico podrá verse gráficos y filosóficos. Por ejemplo, algu-
tan comprometido como el que trabaje en nas teorías historiográficas se basan en
el papel desempeñado por los químicos es- conceptos (tales como crisis, éxito, revo-
tadounidenses durante la guerra de Viet- lución, progreso y degeneración) que sólo
nam. La exigencia de que las opiniones tienen sentido considerados en un periodo
personales del historiador no influyan en de tiempo. Estos esquemas, propuestos por
su obra es, en cualquier caso, un concepto Kuhn, Lakatos y otros, no son aplicables
erróneo. Pues bien, tenemos que disociar- inmediatamente a la ciencia más reciente.27
nos claramente de la opinión que estima Las objeciones que se ponen a la historia
que la ciencia moderna no puede anali- de la ciencia contemporánea están relacio-
zarse históricamente, tal como la expresan nadas a veces con la pretensión de que no se
Forbes y Dijksterhuis: requieren perspectivas o técnicas históricas
especiales para la comprensión de la diná-
El método histórico es distinto del siste- mica de la ciencia moderna. Esta opinión
mático. Ante todo exige la capacidad de ha sido presentada por Ronald Giere:
contemplar con distanciamiento los acon-
tecimientos de los que ha de tratar... Ello ...no se sigue que la historia de la ciencia,
significa, por una parte, que todo lo que en cuanto historia, sea algo crucial, excep-
se conoce como ciencia moderna, esto to en casos en los que la teoría en cuestión
es, lo que podría definirse como todo lo haya sido sostenida en el pasado. Supón-
sucedido a partir de 1900, ha de quedar gase, por ejemplo, que para presentar en
excluido.25 1953 las pruebas de la existencia y el ca-
rácter del adn se tuviera que mirar la evo-
Por lo que se refiere a la tercera obje- lución de dicha teoría desde 1945 a 1953.
ción, se basa en la falsa suposición de que Para ello no haría falta el talento especial
el historiador debe, por así decir, estar en de un historiador de la ciencia... segura-
posesión de una especie de clave de res- mente al estudio de los desarrollos recien-
puestas a los sucesos susceptibles de ser tes que ha conocido la ciencia no le hacen
analizados históricamente.26 Aunque no es falta técnicas históricas especiales, o por lo

25
Forbes y Dijksterhuis (1963), vol. 1, p. 11. vos: “Como este tema [la termodinámica relativa]
26
Ejemplo: en su muy apreciada biografía de Ein- sigue siendo conflictivo hoy día, no se presta aún a
stein, Abraham Pais deja de comentar algunas una valoración histórica”, Pais (1982), p. 154.
obras de Einstein debido a los siguientes moti- 27
Cf. Hendrick y Murphy (1981).
Historia de la ciencia 47

menos no las técnicas que ahora enseñan REFERENCIAS


ciertos historiadores de la ciencia.28
Beyerchen, A. D., Scientists Unter Hitler:
Sin embargo, la única manera de poder Politics and the Physics Community in the
alcanzar una perspectiva adecuada de la hird Reich, New Haven, Yale University
dinámica real de la ciencia moderna no es Press, 1977.
en absoluto el análisis histórico; un análi- Boas, M. y A. Rupert Hall, “Newton’s Chemi-
sis que no sólo será histórico en el sentido cal Experiments”, en Archive Internationale
de que contempla la ciencia en su dimen- d’Histoires des Sciences, 1958; 11: 113-152.
sión temporal, sino también en el sentido Bonelli, M. y W. R. Shea (eds.), Reason, Ex-
de que utiliza las técnicas y métodos que periment, and Mysticism in the Scientific
caracterizan la investigación histórica. En la Revolution, Nueva York, Science History
práctica, la considerable cantidad de biblio- Publications, 1975.
grafía sobre la historia de la ciencia contem- Brewster, D., Memoirs of the Life, Writings,
poránea refuta las afirmaciones de Giere. and Discoveries of Sir Isaac Newton, 2
vols., Edimburgo, 1855.
Canguilhem, C., Wissenschaftsgeschichte und
Epistemologie, Francfort, Suhrkamp, 1979.
Childe, G., What Happened in History, Pen-
guin, Harmondsworth, 1964.
Collingwood, R. G., he Idea of History,
Oxford, Oxford University Press, 1980.
Daniel, G., “Megalithic Monuments”, en
Scientific American, 1980;(julio):64-76.
Danto, A. C., Analytical Philosophy of History,
Cambridge University Press, Cambridge,
1965.
Dobbs, B. J. T., he Foundation of Newton’s
Alchemy. Or he Hunting of the Grene
Lyon, Cambridge, Cambridge University
Press, 1975.
Feuer, L., Einstein and the Generations of
Science, Nueva York, Basic Books, 1974.
Figala, K., “Newton as Alchemist”, en His-
tory of Science, 1977;15:102-137.
––––––––, “Newtons Rationale System der al-
chemie”, en Chemie in unserer zeit, 1978;
28
Giere (1973), pp. 289 y 290. 12: 101-110.
Forbes, R. J. y E. J. Dijksterhuis, A History University Press, 1982. [Edición en espa-
of Science and Technology, 2 vols., Penguin, ñol: Barcelona, Ariel, 1985.]
Harmondsworth, 1963. Pearce Williams, L., “he Historiography of
Giere, R., “History and Philosophy of Scien- Victorian Science”, en Victorian Studies
ce: Intimate Relationship or Marriage of 1966;9:197-204.
Convenience?”, en British Journal for the Pedersen, O., Matematik og naturbeskribelsei
Philosophy of Science, 1973; 24: 282-297. oldtiden, Copenhague, Akademisk For-
Gillispie, C. C. (ed.), Dictionary of Scientific lag, 1975.
Biography, 16 vols., Nueva York, Charles Reingold, N., “Science, Scientists, and His-
Scribner’s Sons, 1970-1980. torians of Science”, en History of Science,
Hankins, T. L., “In Defence of Biography: he 1919;81:274-283.
use of Biography in the History of Scien- Ross, S., “Scientist: he Story of a Word”, en
ce”, en History of Science, 1979 (17): 1-16. Annals of Science, 1962;18:65-86.
Hendrick, R. E. y A. Murphy, “Atomism Shapin, S. y A. hackray, “Prosopography as a
and the Illusion of Crisis: the Danger of Research tool in History of Science, he
Applying Kuhnian Categories to Current British Scientific Community, 1700-1800”,
Particle Physics”, en Philosophy of Science, en History of Science, 1974; 12: 1-28.
1981(48):454-468. hom, A., Megalithic Lunar Observations,
Jacob, J. R., Robert Boyle and the English Oxford, Oxford University Press, 1971.
Revolution, Nueva York, Burt Franklin, Vickers, B. (ed.), Occult and Scientific Men-
1977. talities in the Rennaisance, Cambridge
Mc Mullin, E., “he History and Philosophy University Press, Cambridge, 1984.
of Science: A Taxonomy”, en Stuewer, Westfall, R. S., “he Changing World of the
1970, pp. 12-67. Newtonian Industry”, en Journal of the
Oakeshott, M. J., Experience and its Modes, History of Ideas, 1976;37:175-184.
Cambridge, Cambridge University Press, Westfall, R. S., Never at Rest. A Biography of
1933. Isaac Newton, Cambrigde, Cambridge
Pais, A., Subtle is the Lord. he Science and the University Press, 1980. [Existe traduc-
Life of Albert Einstein, Oxford, Oxford ción al español de la misma editorial.]
C A PÍ T U LO 3

EL MÉTODO EN LAS CIENCIAS:


EPISTEMOLOGÍA Y DARWINISMO
Rosaura Ruiz G.
Francisco J. Ayala

E
l conocimiento deriva de varias con cada generación o con cada nuevo cien-
fuentes, tales como la experiencia tífico. Ciertamente los científicos no con-
del sentido común, la expresión cuerdan entre sí en muchos puntos; pero
artística y la reflexión filosófica. El conoci- éstas son cuestiones aún no establecidas, y
miento científico, sin embargo, se mantie- los puntos de desacuerdo generalmente no
ne al margen como algo especial. El gran ponen en cuestión el conocimiento pre-
éxito de la ciencia como una manera de vio. Los científicos modernos no ponen en
indagar sobre la naturaleza del universo es cuestión el que los átomos existan o el que
motivo de admiración. La tecnología deri- haya un universo con millones de estrellas,
vada del conocimiento científico es igual- o que la herencia se encuentre contenida
mente admirable: los rascacielos de nues- en el dna. Los científicos difieren en este
tras ciudades, cohetes que llevan hombres sentido de los filósofos, quienes debaten in-
a la Luna, teléfonos que proporcionan co- terminablemente las preguntas que buscan
municación instantánea entre continentes, contestar. Los filósofos, hoy en día, se cen-
computadoras que realizan cálculos com- tran en las mismas cuestiones que se deba-
plejos en milésimas de segundo, vacunas tían en la Antigüedad o en la Edad Media
y drogas que controlan las bacterias pa- o hace dos décadas, sin nunca llegar a un
rasíticas, terapias génicas que reemplazan acuerdo definitivo. No sucede así con los
dna en células defectuosas. Todos estos científicos, quienes parten de puntos resuel-
extraordinarios logros brindan testimonio tos en el pasado con el fin de formular nue-
de la validez del conocimiento científico vas preguntas y resolverlas. Tampoco existe
del cual se originan. entre los científicos nada como los puntos
El conocimiento científico es también de vista radicalmente dispares e irreconci-
notable en la medida en la que surge por el liables sostenidos por distintas religiones, o
consenso y acuerdo entre científicos, y por los siempre cambiantes modos de la expre-
la forma en la que los nuevos conocimientos sión artística.
se desarrollan a partir de descubrimientos ¿Qué es, entonces, lo que hace al cono-
anteriores en vez de comenzar nuevamente cimiento científico diferente de todas las

49
50 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

otras actividades mediante las cuales apren- muestra poco interés en establecer siste-
demos acerca del universo y de nosotros máticamente conexiones entre fenómenos
mismos? En este trabajo abordamos la que no parecen estar evidentemente rela-
cuestión identificando primero algunos cionados. En contraste, la ciencia se inte-
rasgos distintivos del conocimiento cien- resa por formular leyes generales y teorías
tífico. Explicamos a continuación que la que manifiesten patrones de relaciones en-
ciencia implica mucho más que el sim- tre muy distintas clases de fenómenos. La
ple razonamiento inductivo, y pasamos a ciencia se desarrolla descubriendo nuevas
proponer el método hipotético-deductivo relaciones, y particularmente integrando
como un paradigma para entender algu- afirmaciones, leyes y teorías, que anterior-
nas características distintivas de la manera mente parecían no estar relacionadas, en
en la que los científicos proceden en sus leyes y teorías más comprehensivas.
esfuerzos para entender el mundo. Más La ciencia procura explicar por qué
adelante consideramos el problema de la los sucesos observados de hecho ocurren.
demarcación, o cómo distinguir entre las Aun cuando el conocimiento adquirido en
afirmaciones científicas válidas e inválidas, el curso de la experiencia ordinaria es fre-
y discutimos brevemente el papel que des- cuentemente preciso, rara vez proporciona
empeñan los mecanismos sociales usados explicaciones de por qué los fenómenos
en la práctica científica para distinguir la ocurren de cierta manera. La experiencia
ciencia válida de la no válida. Utilizamos práctica nos dice que los niños se parecen
ejemplos históricos para ilustrar aspectos a uno de sus padres en ciertos rasgos y al
relevantes de cómo el conocimiento cien- otro en ciertos otros, o que el abono in-
tífico se desarrolla y cómo funciona la de- crementa la producción de la cosecha. Pero
marcación en la práctica. no proporciona explicaciones para estos
fenómenos. La ciencia, por otro lado, bus-
ca formular explicaciones para los fenóme-
CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS nos naturales identificando las condiciones
DE LA CIENCIA que hacen posible su ocurrencia.
La búsqueda de la organización siste-
La ciencia busca la organización sistemáti- mática del conocimiento y el propósito de
ca del conocimiento acerca del mundo. El explicar por qué los sucesos son como se
sentido común, como la ciencia, propor- observan, son dos características que dis-
ciona conocimiento acerca de fenómenos tinguen a la ciencia del conocimiento de
naturales, y este conocimiento es a menu- sentido común. Pero estas características
do correcto. Por ejemplo, el sentido común son también compartidas por otras formas
nos dice que un niño se parece a sus padres de conocimiento sistemático, tales como
y que las buenas semillas producen buenas las matemáticas y la filosofía. Una tercera
cosechas. El sentido común, sin embargo, característica de la ciencia, que distingue a
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 51

las ciencias empíricas de las otras formas definición sería la siguiente: “La ciencia es
sistemáticas del conocimiento, es que las una exploración del universo material que
explicaciones deben ser formuladas de tal busca relaciones naturales y ordenadas entre
manera que puedan ser sometidas a prue- los fenómenos observados y que es autocrí-
bas empíricas, proceso que debe incluir la tica” (Simpson, 1964, p. 91). Otras defini-
posibilidad de refutación empírica. La refu- ciones pueden ser propuestas, pero buscar
tabilidad ha sido propuesta como el criterio una definición “perfecta” es un esfuerzo va-
de demarcación que diferencia a la ciencia no. La ciencia es una empresa compleja que
de las demás formas de conocimiento (Po- no puede ser capturada adecuadamente en
pper, 1959). una sola enunciación. En cualquier caso,
En ciencia, las nuevas ideas son lla- nuestro propósito no es tanto proporcionar
madas hipótesis. Las pruebas a las que las una definición adecuada sino identificar
ideas científicas son sometidas incluyen la los rasgos que distinguen al conocimiento
contrastación de las hipótesis con el mun- científico.
do de la experiencia de tal manera que debe Pasaremos primero a discutir “el méto-
dejarse abierta la posibilidad de que se pue- do inductivo”, del cual se dice a veces que
da rechazar cualquier hipótesis particular si es el método seguido por los científicos.
ésta lleva a predicciones erróneas acerca del Explicaremos que la inducción no es un
mundo de la experiencia. La posibilidad de método por el cual se pueda establecer la
refutación empírica de una hipótesis se lle- validez del conocimiento científico (aun
va a cabo estableciendo si las predicciones cuando es a menudo un proceso por el cual
precisas derivadas como consecuencias ló- nos encontramos con nuevas ideas, pero
gicas de la hipótesis concuerdan con el esta- esto es un problema distinto).
do de los hechos encontrados en el mundo
empírico. Una hipótesis que no puede ser
sometida a la posibilidad de refutación por LA INDUCCIÓN EN LA CIENCIA
observación y experimentación no puede
ser considerada como científica. Es una idea común pero falsa la de que la
Posteriormente retornaremos esta cues- ciencia avanza por “acumulación de hechos
tión de la “refutación empírica” como el cri- experimentales y extrayendo una teoría de
terio de demarcación que separa a la ciencia ellos” ( Jacob, 1988; véase más adelante).
de otras formas de conocimiento. Por ahora, Este concepto erróneo está basado en la
resumiremos la discusión de la naturaleza muy repetida aseveración de que la cien-
de la ciencia definiéndola como “el cono- cia es inductiva, noción que se remonta al
cimiento acerca del universo formulado en ensayista y estadista inglés Francis Bacon
forma de principios explicativos sostenidos (1561-1626). Bacon tuvo un papel impor-
por la observación empírica, y sujetos a la tante e influyente en los inicios de la ciencia
posibilidad de la refutación empírica”. Otra moderna por su crítica a las especulaciones
52 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

metafísicas propagadas por los filósofos es- hecho observado en todos los momentos
colásticos medievales. En el siglo xix el más de vigilia de su vida, no contribuiría mucho
apasionado y claro proponente del induc- al avance de la ciencia; muy probablemente
tivismo fue John Stuart Mill (1806-1873), sería considerado un loco por sus colegas.
economista y filósofo inglés. Además, la inducción no logra llegar
La inducción fue propuesta por Bacon a verdades universales. No importa cuán-
y Mill como un método para lograr la tas afirmaciones singulares puedan ser
objetividad evitando las preconcepciones acumuladas, ninguna afirmación univer-
subjetivas, y para obtener conocimiento sal puede ser derivada lógicamente de tal
empírico en vez de abstracto o metafísico. acumulación de observaciones. Aun cuan-
En su forma extrema, el método inductivo do todos los árboles observados hasta esos
sostendría que un científico debe obser- momentos tengan hojas, o todos los cisnes
var todos los fenómenos que acontezcan observados sean blancos, queda una posi-
en su experiencia, y registrarlos sin nin- bilidad lógica de que el siguiente árbol no
guna preconcepción sobre qué observar o tenga hojas o que el siguiente cisne no sea
cuál sea la verdad acerca de ellos; se espera blanco. El paso de numerosas afirmaciones
que así emerjan, eventualmente, verdades singulares a una universal implica amplifi-
de validez universal. La metodología pro- cación lógica. La afirmación universal tie-
puesta puede ser ejemplificada como sigue. ne un mayor contenido lógico, esto es, dice
Midiendo y registrando todo lo que se le más que la suma de todas las afirmaciones
confronta, un científico observa un árbol singulares.
con hojas. Observa que un segundo árbol y Otra seria dificultad de la inducción
un tercero, y muchos otros, tienen hojas. como la propuesta del método científico es
Eventualmente, formula una afirmación que las hipótesis y teorías científicas son
universal, “todos los árboles tienen hojas”. formuladas en términos abstractos que no
El método inductivo no logra explicar ocurren para nada en la descripción de los
el proceso real de la ciencia. Antes que sucesos empíricos. Mendel, el fundador de
nada, ningún científico trabaja sin pro- la genética, observó en la progenie de plan-
yecto preconcebido de acuerdo con el tipo tas híbridas que las características alterna-
de fenómeno por observar. Los científicos tivas se segregaban de acuerdo con ciertas
escogen para sus estudios objetos o suce- proporciones. Repetidas observaciones de
sos que, en su opinión, es probable que les estas proporciones nunca podrían haberle
proporcionen las respuestas a preguntas de llevado inductivamente a la formulación de
su interés. De lo contrario, como Darwin su hipótesis de que existen factores (genes)
(1903) escribió, “uno puede igualmente ir en las células sexuales que se combinan
a una mina de grava y contar los guijarros en la descendencia de acuerdo con ciertas
y describir los colores”. Un científico cuya reglas. Los genes no fueron observados, y
meta fuera registrar cuidadosamente cada por lo tanto, no podrían ser incluidos en
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 53

afirmaciones que reflejen lo que Mendel saberse de antemano si tales consecuencias


observó. se cumplen o no; también se requiere que
Las hipótesis científicas más interesan- las consecuencias sean poco probables.)
tes y fructíferas no son simples generaliza- El análisis del método hipotético-de-
ciones. Por el contrario, las hipótesis cientí- ductivo se remonta a William Whewell
ficas son creaciones de la mente, sugerencias (1794-1866) y William Stanley Jevons
imaginativas de lo que podría ser cierto. (1835-1882) en Inglaterra, y a Charles S.
La inducción yerra en los tres puntos Peirce (1838-1914) en Estados Unidos. La
señalados. No es un método que asegure caracterización más precisa del método
la objetividad y que evite las preconcep- científico ha sido expuesta por Karl R.
ciones; no es un método para alcanzar la Popper (1959; véase también Hempel,
verdad universal, y no es una buena des- 1965). Los científicos, por supuesto, prac-
cripción del proceso por medio del cual los ticaban el método hipotético-deductivo
científicos formulen sus hipótesis y otras mucho antes de que estuviera adecuada-
formas del conocimiento científico. Es un mente definido por los filósofos. Eminen-
asunto diferente el que, de hecho, un cien- tes practicantes de este método incluyen a
tífico pueda llegar a una nueva idea o de- Blaise Pascal (1623-1662) y a Isaac New-
sarrollar una hipótesis como consecuencia ton (1624-1727) en el siglo xvii y, entre los
de repetidas observaciones de fenómenos biólogos del siglo xix, a Claude Bernard
relacionados entre sí. Pero cómo llegamos a (1813-1878) y Louis Pasteur (1822-1895)
tener una nueva idea es una cuestión distin- en Francia, Charles Darwin (1809-1882) en
ta de por qué aceptamos que algo es cien- Inglaterra y Gregor Mendel (1822-1884)
tíficamente válido. Ya hemos señalado esta en Austria. Éstos, y otros grandes científi-
distinción pero volveremos a ella de nuevo. cos, practicaron el método hipotético-de-
ductivo aun cuando algunos de ellos, por
ejemplo Darwin, alegaban ser inductivistas
EL MÉTODO HIPOTÉTICODEDUCTIVO con el fin de concordar con los debates de
los filósofos contemporáneos.
Ya hemos señalado que la validez de una El premio Nobel François Jacob, en su
idea científica (una “hipótesis”) se establece autobiografía, describe como sigue la in-
derivando (“deducción”) sus consecuencias vestigación, en el Instituto Pasteur de París,
con respecto al mundo real, y procediendo que lo llevó en la década de los cincuenta a
a averiguar si la predicción derivada es co- uno de los descubrimientos fundamentales
rrecta o no. Se dice que el método científi- de la biología molecular:
co es, por lo tanto, hipotético-deductivo. (Es
esencial al proceso, como se explicará, que Lo que hizo posible el análisis de la mul-
para que la observación de tales consecuen- tiplicación de los bacteriófagos, y el en-
cias sirva para validar la hipótesis, no debe tender sus diferentes estadios, fue, sobre
54 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

todo, el juego entre las hipótesis y los ex- lación de nuevas ideas (“adquisición de co-
perimentos; entre las construcciones de la nocimiento”); al otro concierne su valida-
imaginación y las inferencias que de ellas ción (“justificación del conocimiento”).
se derivaban. Comenzando con una cierta A los científicos, al igual que al resto de
concepción del sistema, uno diseñaba un la gente, se les ocurren nuevas ideas, es
experimento para probar uno u otro as- decir “adquieren” conocimiento, de muy
pecto de esta concepción. Dependiendo diversas maneras: de conversaciones con
del resultado, se modificaba la concepción otras personas, de leer libros y periódicos,
para diseñar otro experimento. Y así su- de generalizaciones inductivas, y hasta de
cesivamente. Así es como la investigación sueños y observaciones erróneas. Se dice
funcionaba en biología. Contrariamente a que Newton fue inspirado por una man-
lo que anteriormente se pensaba, el pro- zana que cayó. Kekulé había estado inten-
greso científico no consistía simplemente tando sin éxito diseñar un modelo para
en observar, acumular hechos experimen- la estructura molecular del benzeno; una
tales y extraer una teoría de ellos. Co- tarde se encontraba adormilado frente al
menzaba con la invención de un mundo fuego; las flamas le parecieron como gru-
posible, o un fragmento de él, lo cual era pos de átomos en forma de serpientes. De
entonces comparado por medio de la ex- pronto, una serpiente apareció mordiendo
perimentación con el mundo real. Y era su propia cola y luego girando burlona-
este constante diálogo entre la imagina- mente frente a él. La apariencia circular de
ción y la experimentación el que le permi- la imagen le inspiró el modelo del benzeno
tía a uno formar una concepción cada vez en anillo hexagonal. El modelo para expli-
más refinada de lo que llamamos realidad car la diversificación evolutiva de las espe-
( Jacob, 1988, pp. 224-225). cies le vino a Darwin mientras montaba
su carruaje y observaba el paisaje. “Puedo
La ciencia es una compleja actividad recordar el punto preciso en el camino [...]
que consiste esencialmente de dos episo- cuando para mi alegría, me vino a la mente
dios interdependientes, uno imaginativo o la solución; [...] la solución es que la pro-
creativo, y otro crítico. El tener una idea, genie modificada [...] tiende a adaptarse a
proponer una hipótesis, o sugerir lo que diversos lugares en la economía de la natu-
puede ser verdadero es un ejercicio creativo. raleza” (Darwin, 1958).
Pero las conjeturas científicas o hipótesis Las hipótesis y otras conjeturas imagi-
deben además estar sujetas a examen críti- nativas son el estado inicial de la investiga-
co y contrastación empírica. El pensamien- ción científica. Es la conjetura imaginativa
to científico puede ser caracterizado como de lo que puede ser verdadero lo que pro-
un proceso de invención o descubrimiento, porciona el incentivo para buscar la verdad
seguido por su validación o confirmación. y una clave de dónde podemos encontrarla
A uno de los procesos concierne la formu- (Medawar, 1967). Las hipótesis guían la
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 55

observación y la experimentación porque Primero, la hipótesis debe ser examina-


sugieren qué es lo que debe ser observa- da en cuanto a su consistencia interna. Una
do. El trabajo empírico de los científicos es hipótesis que es autocontradictoria o que
guiado por hipótesis, ya sea explícitamen- no está lógicamente bien formulada, debe
te formuladas o simplemente en la forma ser rechazada.
de conjeturas vagas o intuiciones acerca de Segundo, la estructura lógica de una
cuál sea la verdad. Pero la conjetura imagi- hipótesis debe ser examinada para averi-
nativa y la observación empírica son pro- guar si tiene valor explicativo; esto es, si
cesos mutuamente interdependientes. Las hace al fenómeno observado inteligible en
observaciones hechas para probar una hi- algún sentido, si ayuda a comprender por
pótesis son a menudo la fuente de inspi- qué el fenómeno ocurre de hecho como se
ración de nuevas conjeturas o hipótesis. observa. Una hipótesis que es puramente
Como lo describe Jacob, el resultado de tautológica debe ser rechazada, ya que no
un experimento a menudo inspira la mo- tiene valor explicativo. Una hipótesis cien-
dificación de una hipótesis y el diseño de tífica identifica las condiciones, procesos o
nuevos experimentos para probarla. mecanismos que responden a los fenóme-
La concepción de una idea es el punto nos que pretende explicar. Por lo tanto, las
de partida de la investigación científica, hipótesis establecen relaciones generales
pero este proceso no es objeto de investiga- entre ciertas condiciones y sus consecuen-
ción en lógica o epistemología. Los com- cias o entre ciertas causas y sus efectos. Por
plejos sucesos conscientes e inconscientes ejemplo, el movimiento de los planetas al-
que están detrás de la mente creativa son rededor del Sol es explicado como conse-
propiamente el interés de la psicología em- cuencia de la gravedad, y la respiración es
pírica. El proceso creativo, obviamente, no un efecto de los glóbulos rojos, que trans-
es único para los científicos. Los filósofos, portan oxígeno de los pulmones a varias
así como los novelistas, poetas y pinto- partes del cuerpo.
res, también son creativos; ellos también Tercero, la hipótesis debe ser examina-
proponen modelos de experimentación y da en cuanto a su consistencia con hipó-
también generalizan por inducción. Lo que tesis y teorías comúnmente aceptadas en
distingue a la ciencia de otras formas de el campo particular de la ciencia; es decir,
conocimiento es el proceso por el cual es- si representa algún avance con respecto a
te conocimiento es justificado o validado. hipótesis alternativas bien establecidas. La
carencia de consistencia con otras teorías
no siempre es razón para rechazar una
EL CRITERIO DE DEMARCACIÓN hipótesis, aunque a menudo lo sea. Al-
gunos de los grandes avances científicos
El probar una hipótesis (o teoría) implica ocurren precisamente cuando se muestra
por lo menos cuatro actividades diferentes. que una hipótesis ampliamente sostenida
56 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

es reemplazada por otra nueva, que expli- se pensaba universalmente que sólo las
ca los mismos fenómenos explicados por proteínas conocidas como enzimas podían
la hipótesis preexistente, y otros que la hi- mediar (técnicamente “catalizar”) las reac-
pótesis preexistente no podía explicar. Un ciones químicas en la célula. Sin embargo,
ejemplo es el reemplazo de la mecánica homas Cech y Sidney Altman recibieron
newtoniana por la teoría de la relatividad, en 1989 el premio Nobel por demostrar
la cual rechaza, por ejemplo, la conserva- que ciertas moléculas de rna actúan como
ción de la materia y la simultaneidad de enzimas y catalizan sus propias reacciones.
eventos que ocurren a una cierta distancia Un ejemplo más concierne a la llamada
–dos principios fundamentales de la teoría “colinearidad” entre el dna y la proteína.
de Newton. Un principio generalmente aceptado era la
Abundan ejemplos de este tipo en las noción de que la secuencia de nucleótidos
disciplinas que avanzan rápidamente, como en el dna de un gen se expresa consecu-
la biología molecular en el presente. El así tivamente en la secuencia de aminoácidos
llamado “dogma central” sostiene que la en la proteína. Esta concepción fue pues-
información molecular fluye en una sola ta en jaque por el descubrimiento de que
dirección, de dna a rna y a proteínas. El los genes se dan en fragmentos, separados
dna contiene la información genética que por segmentos intermedios de dna que
determina lo que un organismo es, pero no portan información genética; Richard
esta información debe ser expresada en Roberts y Philip Sharp recibieron el premio
enzimas (una clase particular de proteínas) Nobel en 1993 por este descubrimiento.
que guíen todos los procesos químicos en Estas hipótesis revolucionarias fueron
las células. publicadas después de que sus autores las
La información contenida en las mo- sometieron a severas pruebas empíricas. Las
léculas de dna se transfiere a las proteínas teorías que son inconsistentes con las hipó-
por medio de moléculas intermediarias, tesis bien aceptadas en la disciplina relevan-
llamadas rna mensajero. David Baltimore te tienden a ser ignoradas cuando no están
y Howard Temin ganaron el premio Nobel avaladas por evidencia empírica convincen-
por descubrir que la información podía te. La microhistoria de la ciencia se ve en-
fluir en la dirección opuesta, de rna a dna, suciada con hipótesis rebuscadas o ad hoc, a
por medio de la enzima transcriptasa rever- menudo propuestas por individuos que no
sa. Mostraron que algunos virus, al infectar las apoyan con datos científicos apropiados.
células, son capaces de copiar su rna en Las teorías de este tipo usualmente desapa-
dna, el cual después se integra al dna de la recen de forma gradual ya que son ignoradas
célula infectada, donde es utilizado como por la mayor parte de la comunidad cientí-
si fuera dna propio de la célula. Otros fica. Sin embargo, en ocasiones atraen in-
ejemplos, entre los muchos que podrían terés, cuando una teoría recibe atención de
darse, son los siguientes. Hasta hace poco, los medios de comunicación o en círculos
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 57

políticos o religiosos. El desastre de la pro- ciencias empíricas de otras formas de co-


puesta reciente sobre la “fusión fría” es, sin nocimiento (Popper, 1959). Una hipótesis
embargo, un ejemplo de una hipótesis mal que no está sujeta a la posibilidad de refu-
contrastada experimentalmente que recibió tación empírica no pertenece al campo de
alguna atención de la comunidad científica la ciencia.
porque sus proponentes eran científicos re-
nombrados (Taubes, 1993).
La cuarta y más distintiva de las prue- VERIFICABILIDAD Y REFUTABILIDAD
bas a que debe someterse una hipótesis es
la siguiente: una hipótesis científica debe El requisito de que una hipótesis científi-
ser probada empíricamente indagando si las ca sea refutable, y no simplemente verifi-
predicciones acerca del mundo de la expe- cable, puede parecer sorprendente en un
riencia derivadas como consecuencias lógi- principio. Podría parecer que el propósito
cas de la hipótesis, concuerdan con lo que se de la ciencia es el de establecer la verdad de
observa o no. Éste es el elemento crítico que las hipótesis antes que intentar refutarlas.
distingue a la ciencia empírica de otras for- No es así. Hay una asimetría entre la refuta-
mas de conocimiento: el requerimiento de bilidad y la verificabilidad de las afirmacio-
que las hipótesis científicas sean refutables nes universales que deriva de la naturaleza
empíricamente. Las hipótesis científicas no lógica de dichas afirmaciones. Puede mos-
pueden ser consistentes con todos los estados trarse que una proposición universal es falsa
posibles de sucesos en el mundo empírico. si es inconsistente con una sola proposición
Una hipótesis es científica sólo si es consis- singular (esto es, una proposición sobre un
tente con algunos pero no con otros estados suceso particular), aun cuando sea una sola
posibles de sucesos aún no observados, de entre numerosas que sean consistentes con
manera que puedan ser sujetas a la posibili- dicha proposición universal. Pero, como se
dad de refutación por observación. Las pre- ha señalado en la discusión sobre la induc-
dicciones derivadas de hipótesis científicas ción, una afirmación universal nunca pue-
deben ser lo suficientemente precisas para li- de ser probada como verdadera por virtud de
mitar el rango de posibles observaciones con la verdad de afirmaciones particulares, no
las cuales son compatibles. Si los resultados importando qué tan numerosas sean éstas.
de un examen empírico concuerdan con las Considérese una hipótesis particular de
predicciones derivadas de una hipótesis, se la cual se derivan lógicamente ciertas con-
dice que la hipótesis está provisionalmen- secuencias. Considérese el argumento: si la
te corroborada; de lo contrario, es refutada. hipótesis es verdadera, entonces la conse-
El requerimiento de que una hipótesis cuencia específica también debe serlo; es el
científica sea refutada ha sido apropiada- caso que la consecuencia es verdadera; por
mente llamado el criterio de demarcación de lo tanto, la hipótesis es verdadera. Ésta es
las ciencias empíricas, ya que separa a las una manera errónea de inferencia, llamada
58 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

por los lógicos “falacia de afirmar lo conse- trar su verdad de manera concluyente. Esta
cuente”. El error de esta clase de inferencia asimetría entre la verificación y la refuta-
puede ser ilustrado con el siguiente ejem- ción se reconoce en la metodología esta-
plo trivial. Si las manzanas están hechas de dística de la prueba de hipótesis. La hipó-
hierro, deben caer al suelo cuando son cor- tesis sujeta a contrastación, la hipótesis nula,
tadas del árbol; las manzanas caen cuan- puede ser rechazada si las observaciones
do son cortadas; por lo tanto, las manzanas son inconsistentes con ella. Si las observa-
son de hierro. La conclusión es inválida ciones son consistentes con las prediccio-
aun cuando las dos premisas son verda- nes derivadas de la hipótesis, la conclusión
deras. En general, puede darse el caso de adecuada es que la contrastación no refuta
que haya alguna otra hipótesis de la cual se la hipótesis nula, y no que la verdad ha sido
puedan derivar las mismas consecuencias establecida.
o predicciones. Los fenómenos observados (El requisito de que las hipótesis cien-
son verdaderos porque son consecuencias tíficas sean refutables tiene un paralelo en
de estas diferentes hipótesis, y no de la uti- la inferencia estadística, a saber, en el re-
lizada en la deducción. querimiento de que el dominio de la con-
La forma adecuada de la inferencia ló- trastación sea mayor que cero. Los estadís-
gica para afirmaciones condicionales es la ticos reconocen dos clases de errores: un
que los lógicos llaman modus tollens (modus error del tipo i, la probabilidad de recha-
= modo; tollens = quitar, rechazar). Puede zar la hipótesis nula cuando es verdadera,
ser representado por el siguiente argumen- usualmente llamado error alfa; y un error
to. Si una hipótesis particular es verdade- del tipo ii, la probabilidad de no rechazar
ra, entonces cierta consecuencia debe ser la hipótesis cuando es falsa, simbolizado
verdadera; pero la evidencia muestra que la como beta. Los científicos ponen consi-
consecuencia no es verdadera; por lo tanto, derable atención a los errores del tipo i, y
la hipótesis es falsa. Como ejemplo sim- por lo tanto, escogen niveles alfa suficien-
ple consideremos el siguiente argumento. temente bajos, pero ponen menos atención
Si las manzanas están hechas de hierro, se a los errores del tipo ii. No obstante, el
hundirán en el agua; no se hunden, por lo poder de la prueba depende de la proba-
tanto no están hechas de hierro. El modus bilidad 1-β de rechazar la hipótesis nula
tollens es una forma concluyente de infe- cuando es incorrecta. Por lo tanto, bajos
rencia. Si ambas premisas son verdaderas, niveles para alfa y para beta son deseables.
la conclusión que refuta la hipótesis se si- Aun cuando para cualquier contrastación
gue necesariamente. dada las magnitudes de alfa y beta estén
De este razonamiento se sigue que inversamente relacionadas, el valor de beta
es posible mostrar la refutabilidad de un puede ser reducido ya sea incrementando
enunciado universal concerniente al mun- el tamaño de la muestra o el número de
do empírico, pero nunca es posible demos- repeticiones en una prueba.)
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 59

CONTENIDO EMPÍRICO O “VERACIDAD” CONTINGENCIA Y CERTEZA EN LA CIENCIA

Las pruebas de una hipótesis científica Las hipótesis científicas sólo pueden ser
deben tener una probabilidad positiva que aceptadas contingentemente, ya que su ver-
lleve a rechazar la hipótesis si ésta es fal- dad nunca puede ser concluyentemente es-
sa. Una hipótesis científica divide todas tablecida. Esto no significa que tengamos
las proposiciones factuales particulares en el mismo grado de confianza en todas las
dos subclases. Primero, tenemos la subcla- hipótesis que no han sido aún refutadas.
se de todas las proposiciones con las cuales De una hipótesis que ha pasado por mu-
es inconsistente; ésta es la subclase de los chas contrastaciones empíricas se puede
“refutadores potenciales” de la hipótesis. Se- decir que está “probada” o “corroborada”.
gundo, hay una subclase de todas las pro- El grado de corroboración no es simple-
posiciones que la hipótesis no contradice, la mente cuestión del número de contrasta-
subclase de las proposiciones “permitidas”. ciones, sino de su severidad. Las pruebas
Una hipótesis es científica sólo si la clase de severas son precisamente aquéllas que pro-
sus “refutadores potenciales” no está vacía, bablemente darán resultados incompati-
porque la hipótesis hace empíricamente bles con la hipótesis si la hipótesis es falsa.
afirmaciones significativas sólo acerca de Cuanto más precisas sean las predicciones
sus refutadores potenciales –afirma que son contrastadas, más severo será el examen.
falsos–. “No por nada llamamos a las leyes Una contrastación crítica o crucial es un
de la naturaleza ‘leyes’; entre más prohíben experimento para el cual se dan hipótesis
más dicen” (Popper, 1959). antagonistas que predicen resultados al-
El contenido empírico o información de ternativos y mutuamente excluyentes. Una
una hipótesis (la “veracidad” expresada por contrastación crítica, por lo tanto, corrobo-
un enunciado científico) es medido por la rará una hipótesis y refutará las otras.
clase de sus refutadores potenciales. Cuan- Un ejemplo es el experimento realiza-
to más grande sea esta clase, mayor será el do por Mathew Meselson y Franklin Stahl
contenido de información de la hipótesis. (1958) para probar el modelo de la doble hé-
Una hipótesis afirma que sus refutadores lice propuesto por James Watson y Francis
potenciales son falsos; si cualquiera de és- Crick (1953) que marca el comienzo de la
tos es verdadero, se prueba que la hipótesis biología molecular, una de las grandes revo-
es falsa. Una hipótesis o teoría consistente luciones científicas de todos los tiempos. El
con todos los estados posibles o aconteci- modelo de la doble hélice predice que la re-
mientos en el mundo natural (por ejemplo, plicación del dna es “semiconservativa”; esto
“las aves tienen alas porque Dios las hizo quiere decir que cada molécula hija de dna
así; los peces no, por la misma razón”) ca- constará de una hebra parental (la hebra con-
rece de contenido empírico, y por lo tanto, servada) y de una nueva hebra sintetizada.
no es científica. Otros dos modelos posibles de replicación
60 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

son 1) el modelo conservativo, de acuerdo al unas a otras, con densidades de un cuarto


cual la molécula de dna parental es conser- del rango entre las moléculas ligeras y pe-
vada completamente y la molécula hija con- sadas. Las predicciones de los tres modelos
siste totalmente en nuevo dna sintetizado; y eran también distintas para la tercera y de-
2) el modelo disperso, de acuerdo al cual am- más rondas de replicación. Meselson y Sta-
bas moléculas hijas de dna son sintetizadas hl llevaron a cabo experimentos críticos y
de novo y la molécula parental es degradada corroboraron el modelo de la doble hélice
en los fragmentos que la componen (nucleó- y rechazaron los otros dos.
tidos), los cuales son posteriormente utiliza- Cuanto mayor sea la variedad de con-
dos, junto con nucleótidos adicionales en la trastaciones severas a las que se resista una
síntesis de moléculas hijas de dna. hipótesis, mayor será su grado de corrobo-
Meselson y Stahl produjeron bacterias ración. Las hipótesis o teorías pueden, por
que contenían nitrógeno radiactivo (el isóto- lo tanto, llegar a ser establecidas sin que
po N15) en su dna; luego transfirieron esas se les pueda poner en duda razonablemen-
bacterias a un medio que contenía nitróge- te. El modelo de la doble hélice del dna,
no ligero (N14). También tenían un método por ejemplo, también fue corroborado por
para determinar exactamente la densidad un experimento realizado por J. Herbert
del dna en las bacterias. El modelo de la Taylor y sus colegas (1957) utilizando dna
doble hélice predecía que después de una de raíces de plantas, marcado autorradio-
generación de replicación todo el dna ten- gráficamente, y por la observación directa
dría una densidad intermedia (ya que una en el microscopio de cromosomas en re-
hebra de cada molécula tendría nitrógeno plicación (los cuerpos celulares que contie-
radiactivo y la otra hebra nitrógeno ligero). nen el dna; véase Cairns, 1963). Desde la
Esto también lo predecía el modelo dis- década de los sesenta, las observaciones y
perso (pues cada molécula tendría más o experimentos que han corroborado el mo-
menos el mismo número de nucleótidos delo de la doble hélice (y refutado modelos
pesados y ligeros), no así el modelo conser- alternativos del material hereditario) son
vativo (el cual predecía que la mitad de las tan numerosos (y consistentes) como para
moléculas de dna serían pesadas y la otra hacer imposible resumirlos aun en una dis-
mitad ligeras). El modelo de la doble hélice cusión del tamaño de un libro.
predecía que después de una segunda ron-
da de replicación, la mitad de las moléculas
de dna serían intermedias en densidad y la “HECHO” Y “TEORÍA” EN LA CIENCIA
otra mitad sería ligera. Los otros dos mode-
los llevaban a predicciones distintas para la Algunas veces los científicos se refieren a las
segunda generación de moléculas. En par- hipótesis o modelos científicos que se han
ticular, el modelo disperso predecía que to- establecido, más allá de la duda razonable,
das las moléculas de dna serían idénticas como “hechos”. Por ejemplo, la composi-
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 61

ción molecular de la materia, la doble hélice lógicamente concluyente –si una conse-
del dna y la evolución de los organismos, se cuencia necesaria de una premisa es falsa,
dice, son hechos. La posibilidad teórica de entonces, la premisa lo es también. No obs-
que éstas y otras hipótesis o explicaciones tante, el proceso de refutación está sujeto
puedan ser incorrectas permanece como una a error humano. Es posible, por ejemplo,
abstracción, pero han sido confirmadas de que una observación o un experimento que
tantas formas, y se ha construido tanto cono- contradigan una hipótesis hayan sido erró-
cimiento sobre tales hipótesis, que sería to- neamente formulados o interpretados. Por
talmente irracional esperar que se probara, en lo tanto, se requiere a menudo, particular-
un futuro, que son incorrectas. Simplemente mente en el caso de hipótesis importantes
no esperamos que el sol deje de salir o que bien corroboradas, que la observación re-
la nieve se derrita en algo distinto al agua. futadora pueda ser repetida o que se hagan
Los científicos, sin embargo, algunas otras pruebas refutadoras.
veces se refieren a una hipótesis bien esta- El modus tollens puede también llevar
blecida o explicación llamándola “teoría” o a una conclusión errónea si la predicción
“modelo”. Los científicos, por ejemplo, ha- examinada no es una consecuencia lógi-
blan de la “teoría molecular de la materia” o ca necesaria de la hipótesis. Por lo gene-
de la “teoría de la evolución”. Estas expresio- ral, la conexión entre una hipótesis y las
nes no ponen en duda que el conocimien- predicciones específicas derivadas de ella
to en cuestión esté bien corroborado. Más no es un asunto sencillo. La validez lógi-
bien, en el uso científico, el término “teoría” a ca de una inferencia puede depender no
menudo implica un cuerpo de conocimien- sólo de la hipótesis que está siendo proba-
to, un grupo de explicaciones y principios da, sino de otras hipótesis, ya sean explí-
relacionados entre sí, y los hechos que los citamente formuladas o no, así como de
sostienen. El uso científico difiere en esto, suposiciones que atañen a las condiciones
como en muchos otros casos, del uso común. particulares en las cuales se dan las inferen-
En lenguaje común, una “teoría” es un he- cias deducidas (condiciones “limitadoras”).
cho imperfecto, una explicación para la cual Si una predicción particular es refutada, se
hay muy poca o ninguna evidencia; como en sigue que la hipótesis probada, así como las
la afirmación “yo tengo mi propia teoría de otras hipótesis necesariamente implicadas y
quién asesinó al presidente Kennedy”. las condiciones limitadoras no pueden ser
todas ellas verdaderas. Existe la posibilidad
de que una de las hipótesis subsidiarias o
ERROR Y FRAUDE EN LA CIENCIA alguna condición asumida sean falsas. Por
lo tanto, una prueba adecuada para una hi-
El procedimiento por el cual las hipótesis pótesis asume (y en algunos casos, examina)
científicas son empíricamente probadas o la validez de todas las otras hipótesis y con-
rechazadas (el modus tollens) es un método diciones involucradas en el diseño y realiza-
62 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

ción del experimento u observación por me- que estas conclusiones tengan importancia
dio del cual va a ser probada la hipótesis. teórica o práctica, otros científicos reali-
Las conclusiones erróneas en ciencia zarán pruebas adicionales y descubrirán
son, a menudo, consecuencia de suposicio- los errores. La contrastación impropia o
nes erróneas en el diseño o en la realización inadecuada está a menudo acompañada
de los experimentos. Las suposiciones erró- de otras violaciones de los cánones de la
neas pueden ser hipótesis erróneas que se ciencia. Como veremos posteriormente,
consideran correctas, o errores en las con- Robert Koch, el descubridor del bacilo de
diciones o materiales utilizados. Una razón la tuberculosis, hizo uso de su considerable
por la cual los científicos invierten gran par- prestigio para evitar someter su propuesta
te de su tiempo y esfuerzo en procesos de de haber encontrado la cura de la tubercu-
revisión entre colegas (véase más adelante) losis a revisiones críticas antes de anunciar
es que desean eliminar hipótesis erróneas, su “descubrimiento”. Los proponentes de
así como procedimientos incorrectos. la fusión fría cometieron el mismo error
Un experimento (como los requeridos, de contrastación inadecuada, pero también
por ejemplo, para investigar cuestiones buscaron gran publicidad y soporte finan-
de genética de poblaciones) puede llevar ciero comunicando sus conclusiones a los
varios meses y requerir la inversión de mu- medios de comunicación, en lugar de so-
chos miles de dólares para costos de ma- meterlas antes a la revisión de sus colegas
terial, trabajo y equipo. Es por esta razón y a la publicación en revistas científicas.
también que los científicos deben especi- Los errores en la ciencia no siempre se
ficar en detalle el material, las condiciones deben a presupuestos equívocos ni son por
y procedimientos utilizados en sus experi- lo general fraudulentos. Hay cuatro pasos
mentos. En el formato estándar de un ar- en lo que es una progresión continua que
tículo científico hay una detallada sección, va del error inevitable al fraude (National
con frecuencia titulada “Materiales y mé- Academy of Sciences, 1989).
todos”, que sigue a la introducción donde En primer lugar, nos encontramos con
se plantea el problema, pero precede a la “caprichos de la naturaleza”, eventos que
presentación de los resultados. Ya que el pueden suceder aunque sean poco proba-
trabajo del científico depende de la validez bles o debido a leyes desconocidas de la
del trabajo de otros, los científicos exami- naturaleza. Esta situación puede ser ilus-
nan de manera cuidadosa los trabajos de trada con un ejemplo, que es únicamente
sus colegas. Seguramente ocurren abusos, una caricatura. Supongamos que se le pide
pero en general son los científicos mismos a un científico averiguar si saldrá la cara
quienes los descubren. o la cruz de una moneda con la misma
El fracaso de contrastación adecuada es probabilidad. El científico tira la moneda
usualmente la violación que lleva a con- 20 veces, obtiene caras todas las veces, y
clusiones científicas erróneas. Pero aun- concluye que la moneda está sesgada. Con
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 63

todo, este resultado es compatible con una clusiones basadas en ellos es poco probable
moneda sin sesgo: la probabilidad de que que persistan, ya que otros científicos bus-
en las 20 tiradas salga siempre cara es de carán corroborar o refutar cualquier resul-
una millonésima. El ejemplo es una cari- tado de interés. Algunas veces estos errores
catura, ya que un experimento tan simple serán descubiertos, con altos costos perso-
debería ser repetido muchas más veces an- nales, cuando se asume su validez en ex-
tes de llegar a alguna conclusión. La posi- perimentos realizados por otros científicos.
bilidad de que ocurran estos caprichos de
la naturaleza es una razón por la cual los
científicos repiten los experimentos. EL MÉTODO CIENTÍFICO EN LA PRÁCTICA
Los errores también pueden deberse a
equivocaciones “honestas”. Un científico El modelo de práctica científica que hemos
puede utilizar por equivocación el material bosquejado puede ser ejemplificado ad in-
incorrecto, medir erróneamente, o suponer finitum en la historia de la ciencia. Ejem-
las condiciones equivocadas. Estos errores plos bien conocidos son los experimentos
se descubren normalmente por la repeti- de Galileo y de Newton, por los cuales de-
ción. Pero un científico no tiene tiempo mostraron las leyes del movimiento; igual-
o recursos ilimitados, así que hasta el más mente, las mediciones de Pascal sobre la
concienzudo de los científicos puede come- presión atmosférica, la demostración de Wi-
ter un error. Los errores de este tipo son co- lliam Harvey sobre la circulación de la san-
rregidos cuando otros científicos reprodu- gre, el rechazo que hizo Antoine Lavoisier
cen los experimentos o cuando contrastan de la teoría del flogisto y su demostración de
la misma hipótesis de alguna otra forma. la existencia del oxígeno, los experimentos de
Una tercera fuente de error es la negli- Louis Pasteur sobre la fermentación y putre-
gencia. Un científico puede llegar a una con- facción, mostrando que son ocasionadas por
clusión errónea por prisa, descuido o desidia. organismos vivos y algunos otros. Hemos
Éstas y otras faltas similares son violaciones bosquejado anteriormente otro ejemplo: el
a los estándares esperados en ciencia y son experimento de Meselson y Stahl, con el que
reprobadas por los científicos, aun cuando demostraron que el dna se replica tal como
los resultados erróneos no sean intencionales. lo predice el modelo de la doble hélice. Los
Finalmente, tenemos el fraude rotun- dos episodios que caracterizan el conoci-
do, cuando un científico oculta, modifica o miento científico se pueden ver en todos los
fabrica los resultados. Ésta es una violación casos: la formulación de una hipótesis osada
aún más grave de los estándares científicos está asociada con experimentos inteligente-
que el descuido, y es proporcionalmente mente diseñados para refutar la hipótesis si
penalizada cuando se descubre. La desidia ésta no es correcta.
y el fraude pueden ocasionar incontables Enseguida se describe, de una manera
daños a la empresa científica, pero las con- algo más detallada, otro ejemplo: el des-
64 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

cubrimiento de las leyes de la herencia de notable por su lúcido conocimiento de los


Mendel y la formulación de una teoría requisitos del método científico. Mendel
que constituye el núcleo de la genética. El formuló hipótesis; examinó su consisten-
ejemplo de Mendel es significativo por- cia con resultados previos; luego sometió
que manifiesta el diálogo entre hipótesis las hipótesis a severa contrastación crítica
y experimento. Los experimentos iniciales y sugirió pruebas adicionales que podrían
diseñados para probar hipótesis simples ser realizadas más adelante.
(por ejemplo, si tanto los rasgos maternos El genio de Mendel es evidente en su
como paternos son transmitidos a la pro- reconocimiento de las condiciones reque-
genie) llevaron a la formulación de nuevas ridas para formular y contrastar una teoría
hipótesis (la primera y segunda leyes de la de la herencia: diferentes caracteres en una
herencia), las cuales fueron posteriormente planta (tales como el color de la flor o la
contrastadas e impulsaron una teoría gene- forma de la semilla) deben ser considera-
ral de la herencia, la cual fue entonces obje- dos individualmente; estados alternativos
to de experimentos críticos. Es notable que de los caracteres deben diferir de mane-
todo esto se llevara a cabo en un solo tra- ra bien clara (como los colores morado
bajo científico, siendo su autor un humilde o blanco de la flor); se debe conocer con
maestro de escuela. precisión el ancestro de las plantas utili-
zando únicamente líneas de razas puras en
los experimentos. (En el lenguaje técnico
UN PARADIGMA HISTÓRICO: moderno, éstas son “condiciones limitan-
EL DESCUBRIMIENTO DE MENDEL tes” que deben obtenerse con el fin de es-
DE LAS LEYES DE LA HERENCIA tablecer los patrones conforme a los cuales
los caracteres paternos son heredados por su
Gregorio Mendel era un monje agustino progenie.) Las hipótesis de Mendel fueron
que vivió en la ciudad austriaca de Brünn formuladas en términos probabilísticos; por
(ahora Brno, República Checa). Estudió consiguiente, obtuvo grandes muestras y
con distinguidos científicos en la Universi- las sometió a análisis estadístico.
dad de Viena y se convirtió en maestro de Mendel estudió la transmisión de siete
ciencias del bachillerato. Tuvo éxito donde caracteres diferentes en el guisante de jar-
sus contemporáneos y predecesores distin- dín, Pisum sativum, incluyendo el color de
guidos habían fracasado: descubrió las leyes la semilla (amarillo vs. verde), la configu-
de la herencia y formuló la teoría sobre la ración de la semilla (lisa vs. rugosa) y el
cual se construyó toda la genética moderna. tamaño de la planta (altas vs. enanas). Los
Mendel realizó experimentos con plan- resultados de los experimentos de Mendel
tas de guisante y reportó sus descubri- son bien conocidos como para que necesi-
mientos en un trabajo publicado en 1866, ten una presentación detallada, pero mere-
“Experimentos en hibridación de plantas”, ce la pena analizar los distintos pasos de su
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 65

metodología. Su primera serie de experi- El estudio de las progenies de cruzas


mentos fue con plantas que diferían en un entre plantas que difieren en dos caracte-
solo carácter. Las regularidades observadas rísticas (e.g., semillas lisas y amarillas en
lo llevaron a ciertas generalizaciones for- uno de los progenitores y semillas arru-
muladas en forma de ley: sólo uno de los dos gadas y verdes en el otro progenitor) le
caracteres (el carácter dominante) aparece permitió formular una segunda ley, que
en la primera generación de la progenie; más tarde fue llamada Principio de la Re-
después de la autofecundación, tres cuar- combinación Independiente. “El principio
tos de la segunda generación de progenie implica que en la progenie de híbridos en
exhiben el carácter dominante, y un cuar- los cuales varios caracteres esenciales son
to exhibe el otro carácter (recesivo); las plan- combinados [...] la relación de cada par de
tas de la segunda generación que exhiben caracteres diferentes en uniones híbridas
el rasgo recesivo dan lugar a razas puras es independiente de las otras diferencias
en las siguientes generaciones, pero las en las dos estirpes parentales originales”.
plantas que exhiben la característica domi- Corroboró este principio examinando las
nante son de dos tipos, un tercio dará lugar progenies de plantas que difieren en tres
a razas puras, y los otros dos tercios son y cuatro caracteres. Predijo correctamente
híbridos. Mendel contrastó estas gene- y corroboró experimentalmente que en las
ralizaciones repitiendo sus experimentos progenies de plantas híbridas para n carac-
para cada uno de los siete caracteres. Estas teres habrá 3n clases diferentes de plantas.
generalizaciones fueron resumidas en una La formulación y la corroboración expe-
ley, llamada posteriormente Principio de la rimental de los dos principios establecidos
Segregación: las plantas híbridas produ- (también conocidos como la primera y se-
cen semillas que son la mitad híbridas, un gunda leyes de la herencia) ocupan aproxi-
cuarto puras para el carácter dominante y madamente la primera mitad del trabajo de
un cuarto puras para el carácter recesivo. Mendel. En este punto Mendel adelanta lo
Mendel contrastó la hipótesis de la se- que él propiamente llamó una “hipótesis”
gregación derivando y verificando predic- o teoría para explicar los resultados experi-
ciones adicionales. Por ejemplo, predijo mentales previos y las dos leyes. La segun-
que después de n generaciones de autofe- da mitad del trabajo está dedicada a deducir
cundación la proporción entre plantas de predicciones de la teoría y a contrastarlas.
raza pura y plantas híbridas en la progenie La teoría de Mendel de la herencia con-
de un híbrido debería ser de 2n – 1 a 1. Ex- tiene los siguientes elementos: 1) para cada
plícitamente formuló que esta predicción carácter, en cualquier planta, sea híbrida o no,
prevalecería sólo si se da la condición de hay un par de factores hereditarios (“genes”);
que todas las plantas tengan “el mismo 2) estos dos factores son heredados, uno de
promedio de fertilidad [...] en todas las cada padre; 3) los dos factores de cada par
generaciones”. se segregan durante la formación de las célu-
66 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

las sexuales, de manera que cada célula reci- tunista con pretensiones de gran científi-
be sólo un factor; 4) cada célula sexual recibe co revolucionario– se dirige al Segundo
uno u otro factor de un par con una proba- Congreso de Granjas Colectivas sobre la
bilidad de un medio; 5) los factores alterna- penosa situación de la agricultura soviética.
tivos para diferentes caracteres se asocian al Lysenko castiga a los genetistas soviéticos,
azar en la formación de las células sexuales. acusándolos de ser enemigos del pueblo,
El bien merecido reconocimiento de ya que destruyen la agricultura soviética
Mendel como uno de los más grandes cien- al depender de teorías abstractas impor-
tíficos de todos los tiempos se basa particu- tadas del Occidente capitalista. Stalin, que
larmente en la formulación de esta teoría de preside el acto, expresa su aprobación: “¡Bra-
la herencia. Mendel estaba también cons- vo, camarada Lysenko, bravo!”
ciente del estatus lógico de su propuesta, La aprobación pública de Stalin con-
es decir, que era una hipótesis que requería sumó el meteórico ascenso de Lysenko al
corroboración experimental. Poco después poder y la fama. Por tres largas décadas,
de haber formulado la teoría resumida en hasta la caída de Kruschev, en octubre de
el párrafo anterior, escribió: “Esta hipótesis 1964, Lysenko y sus partidarios presidieron
bastaría para dar cuenta del desarrollo de los y controlaron la agricultura soviética, impu-
híbridos en generaciones separadas”, esto es, sieron sus ideas en biología y completaron
la hipótesis era consistente con los experi- la eliminación de la genética soviética (y de
mentos previos. Pero esto no era suficiente, numerosos genetistas soviéticos que fueron
como él mismo reconoció, ya que la teoría sentenciados a muerte, enviados a campos
había sido diseñada para concordar con los de concentración, o en el mejor de los casos
resultados. Nuevas pruebas serían requeri- despedidos de sus trabajos de enseñanza e
das. Añadió: “Con el fin de someter estas investigación). En consecuencia, la Unión
proposiciones a una prueba experimental, se Soviética, un país con enorme potencial
diseñaron los siguientes experimentos”. Los agrícola, devendría, por muchos años, in-
experimentos fueron dos series de retrocru- suficiente en agricultura y se estancaría en
zamientos que confirmaron la segregación y biología (contrariamente a su éxito en otras
el arreglo independiente en las células hue- disciplinas, como la física y las matemáticas).
vo, y luego en las células del polen. Lysenko denunció a la genética como
una ciencia capitalista que perpetuaba la
noción de que hay diferencias cualitati-
LA DESTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO vas –afirmando que tenían su origen en
POR LA IDEOLOGÍA: LYSENKO los genes– entre plantas, animales o gente.
Y LA GENÉTICA EN LA UNIÓN SOVIÉTICA Tales diferencias inmutables no existen, de
acuerdo con Lysenko; las diferencias entre
Febrero de 1935. El agrónomo Trofim los individuos se deben a los efectos del
Denisovich Lysenko –un charlatán opor- ambiente y pueden ser radicalmente mo-
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 67

dificadas exponiendo los organismos a re- dencia que mostrara lo contrario fue ne-
tos ambientales apropiados. Por lo tanto, la gada o denunciada con base en que nada
producción de nuevas cosechas, o su adap- que contradijera la ideología dominante
tación a nuevos hábitats, no necesitan pa- del marxismo-leninismo podía estar en lo
sar por un largo proceso de selección de los correcto. El enorme fracaso de las prácticas
genotipos adecuados, como proponen los agrícolas de Lysenko fue atribuido a la sub-
capitalistas, sino que puede lograrse simple versión de los campesinos y de los enemigos
y rápidamente exponiendo las semillas de del pueblo. Cualquier evidencia, cualquier
plantas jóvenes a las condiciones apropia- práctica, cualquier teoría era juzgada por su
das. En la cima de su poder, bajo la apro- congruencia con la ideología marxista; sólo
bación protectora de Stalin, las absurdas aquellas acciones que servían a la causa del
ideas de Lysenko incluían la afirmación de Estado soviético estaban justificadas.
que en el ambiente apropiado las plantas Hasta qué punto las consideraciones
de trigo producen semillas de centeno. políticas, en vez de la práctica científica
Lysenko prometió rápido incremento predominaban en esta historia, se pone de
en la producción de las cosechas y en la manifiesto en el registro estenográfico de la
transformación de tierras estériles o pobres sesión de la Academia Lenin para la Cien-
en tierras fértiles y productivas. Introdu- cia de la Agricultura de la urss (julio 31-
jo prácticas como el método de “vernali- agosto 7, 1948). En esa ocasión, Lysenko
zación” para la adaptación de las semillas destrozó lo que quedaba de la genética (y
a climas duros, o el sistema pastizal de de los genetistas) en la Unión Soviética.
rotación de los cultivos, que resultaron ser En el discurso inaugural, Lysenko declara:
enormes catástrofes para la agricultura. Su-
primió la investigación en genética y eli- El partido, el gobierno y personalmente
minó la enseñanza de esta disciplina en las J. V. Stalin, han tenido un interés persis-
universidades e institutos de agricultura. tente en el desarrollo ulterior de la ense-
¿Cómo pudieron afirmaciones absurdas ñanza de Michurin. No hay empresa más
de tan enorme magnitud y consecuencia honorable para nosotros, como biólogos
económica persistir por décadas? Por su- soviéticos, que el desarrollar creativa-
puesto, tuvieron que ver factores sociales mente la enseñanza de Michurin. (Iván
y políticos, entre otros. Lo relevante para Vladimirovich Michurin [1855-1935] fue
el propósito actual es que Lysenko esqui- el horticultor ruso cuyas ideas sobre la
vó las prácticas tradicionales de la ciencia. herencia de los caracteres adquiridos eran
Evitó las pruebas que, diseñadas apropia- consagradas por Lysenko.)
damente, pudieran refutar sus teorías y, en
su lugar, respaldó sus afirmaciones con ex- La transcripción de la última reunión
perimentos mal elaborados y que pudieran de la sesión de la Academia incluye las ob-
ser interpretados a voluntad. Cualquier evi- servaciones concluyentes de Lysenko:
68 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

Camaradas, antes de pasar a mis obser- pótesis y luego las probaban en su trabajo,
vaciones concluyentes, considero mi de- pero a menudo afirmaban en sus escritos
ber hacer la siguiente declaración. Se me que seguían la ortodoxia del induccionis-
pregunta en una de las notas que me han mo proclamada por los filósofos como el
pasado, “¿cuál es la actitud del Comité método para la buena ciencia. Darwin es
Central del Partido con respecto a mi un notable ejemplo de esta discrepancia.
reporte?” Yo respondo: el Comité Cen- En su Autobiografía, Darwin dice que
tral del Partido ha analizado mi reporte y procedió “según los principios baconianos”
lo ha aprobado. (Estruendosos aplausos. y que sus observaciones no estaban hechas
Ovaciones. Todos de pie.) “a partir de una teoría” (1958, p. 119). El
¡Viva la enseñanza de Michurin, que párrafo inicial de El origen de las especies
muestra cómo transformar a la naturale- transmite la misma impresión:
za viva para el beneficio del pueblo sovié-
tico! (Aplausos.) Cuando estaba como naturalista a bor-
¡Viva el partido de Lenin y Stalin, do del Beagle, me impresionaron mucho
quienes descubrieron a Michurin para el ciertos hechos sobre la distribución geo-
mundo (aplausos) y crearon las condicio- gráfica de los seres orgánicos que viven
nes para el progreso y avance de la biología en América del Sur y sobre las relaciones
materialista en nuestro país! (Aplausos.) geológicas entre los habitantes actuales
¡Gloria al gran amigo de la ciencia, y los pasados de aquel continente. Tales
nuestro líder y maestro, camarada Stalin! hechos parecían dar alguna luz sobre el
(todos de pie, aplausos prolongados.) origen de las especies, este misterio de
los misterios, como lo ha llamado uno
La transcripción completa de la sesión de nuestros mayores filósofos. A mi re-
ha sido traducida al inglés y publicada en greso a Inglaterra, ocurrióseme, en 1837,
he Situation in Biological Sciences (véase L. que acaso se podría llegar a descifrar esta
Warren y H. Koprowski, 1991, p. 74). cuestión acumulando pacientemente y re-
flexionando sobre toda clase de hechos que
pudiesen tener quizá alguna relación con
EL CURIOSO CASO DE DARWIN ella. Después de cinco años de trabajo
O LA DISCREPANCIA ENTRE LO QUE LOS me permití discurrir especulativamen-
CIENTÍFICOS DICEN Y LO QUE HACEN te sobre el asunto y redacté unas breves
notas, ampliadas en 1844, formando así
Muy pocos científicos en el siglo xix o en un bosquejo de las conclusiones que en-
cualquier momento anterior igualan la cla- tonces me parecían probables. Desde este
ra delineación de Mendel del método cien- periodo hasta el día de hoy me he dedi-
tífico que él seguía. En los países de habla cado invariablemente al mismo asunto.
inglesa, los científicos adelantaban sus hi- (Cursivas nuestras.)
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 69

En muchos otros escritos, Darwin afir- das en importancia por algunas personas
ma haber seguido los cánones inductivistas, con las leyes de Newton!) las cuales, me
pero los hechos son muy distintos de estas atreveré a decir, pudieran ser muy valiosas
afirmaciones. Sus notas y su corresponden- desde un punto de vista filosófico, son de
cia privada denotan que formuló la hipó- tal naturaleza que no me parece que sean
tesis de la transmutación evolutiva de las de ningún valor estrictamente científico.
especies tiempo después de haber vuelto de Se trata más de definiciones que de leyes
su viaje en el Beagle, y que la hipótesis de la naturaleza. No me ayudan a prede-
de la selección natural se le ocurrió en cir qué sucederá en cualquier caso par-
1838 –varios años antes de cuando él ad- ticular (1958, p. 109).
mite haberse permitido por primera vez el
lujo de “especular sobre el asunto”–. Entre Hay otra razón, una razón de táctica,
el regreso del Beagle –el 2 de octubre de de por qué Darwin afirmaba proceder de
1836 y la publicación de El origen de las acuerdo con los cánones inductivistas. Él
especies (y, de hecho, hasta el final de su no quería ser acusado de sesgos subjetivos
vida)–, Darwin persiguió inexorablemen- en la evaluación de la evidencia empírica.
te evidencias empíricas para corroborar el Esto se muestra en una carta que escribe en
origen evolutivo de los organismos, y para 1863 a un joven científico: “Yo le sugeriría a
contrastar su teoría de la selección natural. usted la ventaja, por ahora, de ser muy
¿Por qué esta disparidad entre lo que comedido en introducir teoría en sus tra-
hacía y lo que afirmaba? Hay por lo menos bajos; deje que la teoría guíe sus observaciones,
dos razones. Primero, en aquellos tiempos, pero sea parco en publicar teoría hasta que
el término “hipótesis” era generalmente re- su reputación esté bien establecida, porque
servado para especulaciones metafísicas sin si no las personas dudarán de sus obser-
contenido empírico. Ésta es la razón por la vaciones”. (F. Darwin, 1903, 2:323; véase
que Newton, el mayor teórico entre todos también Hull, 1973). De manera semejan-
los científicos, también afirmaba Hypothe- te, los científicos de hoy en día, jóvenes o
ses non fingo (“yo no fabrico hipótesis”). no, frecuentemente reportan sus trabajos
Darwin expresaba disgusto y, más aún, de manera que hacen que sus hipótesis
desprecio por las hipótesis que no pueden parezcan como conclusiones derivadas de
ser contrastadas empíricamente. Acerca de la evidencia que acaban de observar, en
Herbert Spencer escribió: vez de presentarlas como preconcepciones
contrastadas por observaciones empíricas.
Su manera deductiva de tratar cualquier Darwin rechazaba la afirmación induc-
tema es totalmente opuesta a mi manera tivista de que las observaciones no deberían
de pensar. Sus conclusiones nunca me estar guiadas por las hipótesis. El enuncia-
convencieron [...] sus generalizaciones do citado anteriormente, “un hombre pu-
fundamentales (¡que han sido compara- diera igualmente ir a una mina de grava y
70 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

contar los guijarros y describir los colores”, frecuentemente perduran; pero propues-
es seguida por esta observación significati- tas erróneas apoyadas por alguna eviden-
va: “Qué extraño es que cualquiera pueda cia, no ocasionan gran daño, ya que todo
no ver que todas las observaciones deben el mundo encuentra un sano placer en
estar a favor o en contra de algún punto probar su falsedad; y cuando esto suce-
de vista si van a servir a algún propósito” de, se cierra el camino hacia el error y al
(F. Darwin, 1903, 1:195). Él reconocía el mismo tiempo se abre el camino hacia la
papel heurístico de las hipótesis, las cuales verdad (Darwin, 1871, 2a ed., p. 606).
guían la investigación empírica diciéndo-
nos qué es lo que merece ser observado, Algunos filósofos de la ciencia han afir-
qué evidencia buscar. Y confesaba: “No mado que la biología evolutiva es una cien-
puedo evitar formular una [hipótesis] so- cia histórica que no necesita satisfacer los
bre cada tema” (1958, p. 141). requisitos del método hipotético-deduc-
Darwin era un excelente practicante del tivo. La evolución de los organismos, se ha
método hipotético-deductivo de la ciencia, argumentado, es un proceso histórico que
como los estudiantes actuales de Darwin depende de eventos únicos e imprede-
han mostrado abundantemente (DeBeer, cibles, y por lo tanto, no está sujeto a la
1964; Mayr, 1964; Ghiselin, 1969; Hull, formulación de teorías e hipótesis contras-
1973). Darwin avanzaba hipótesis en mu- tables. Dichas afirmaciones emanan de un
chos campos, incluyendo geología, mor- malentendido monumental. Hay dos tipos
fología y fisiología de plantas, psicolo- de cuestiones en el estudio de la evolución
gía y evolución, y sometía sus hipótesis a biológica (Dobzhansky, 1951, pp. 11-12).
contrastación empírica. “La línea de ar- Unas conciernen a la historia: el estudio de
gumentación frecuentemente seguida en la filogenia, el desenmarañamiento y des-
mi teoría es el establecer un punto como cripción del curso actual de la evolución
probable por inducción y aplicado como sobre la Tierra, que ha conducido al estado
una hipótesis a otras para ver si las resuel- actual del mundo biológico. Las discipli-
ve” (Darwin, 1960). Popper (1934) no sólo nas científicas que contribuyen al estudio
ha puesto en claro que la refutabilidad es de la filogenia incluyen la sistemática, la
el criterio de demarcación que separa las paleontología, la biogeografía, la anatomía
ciencias empíricas de otras formas de co- comparada, la embriología comparada y la
nocimiento, sino también que la refutación bioquímica comparada. El segundo tipo
de hipótesis aparentemente verdaderas de cuestiones concierne a la elucidación de
contribuye al avance de la ciencia. Darwin los mecanismos o procesos que causan el
reconoció esto: cambio evolutivo. Estas cuestiones tratan
con las relaciones causales más que con las
Los hechos falsos son altamente injurio- históricas. La genética de poblaciones, la
sos para el progreso de la ciencia, ya que ecología de poblaciones, la paleobiología y
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 71

muchas otras ramas de la biología son las una mayor similitud proteínica que la que
disciplinas relevantes. presenta cualquiera de los dos en relación
Puede haber cierta duda de que el es- con los orangutanes. Estas predicciones al-
tudio causal de la evolución proceda me- ternativas proporcionan una contrastación
diante la formulación y la contrastación empírica crítica de las hipótesis. Los datos
empírica de las hipótesis, de acuerdo con la disponibles favorecen la segunda hipótesis.
misma metodología hipotético-deductiva El hombre, los chimpancés y los gorilas
característica de las ciencias fisicoquími- parecen estar más relacionados filogenéti-
cas y otras disciplinas que se ocupan de los camente entre sí, que como lo está cual-
procesos causales. Pero aun el estudio de la quiera de ellos con los orangutanes.
historia evolutiva se basa en la formulación Ciertas disciplinas biológicas impor-
de hipótesis empíricamente contrastables. tantes para el estudio de la evolución son
Consideremos un sencillo ejemplo. Du- principalmente descriptivas. La descripción
rante muchos años, los especialistas man- y la clasificación son actividades necesarias
tenían que el linaje evolutivo que condujo en todas las ramas de la ciencia, pero tienen
hacia el hombre se separó de los linajes que un papel más importante en ciertas disci-
condujeron hacia los grandes monos (chim- plinas biológicas, como la sistemática y la
pancé, gorila, orangután) antes de que los biogeografía, que en otras disciplinas, como
linajes de los grandes monos se separaran la genética de poblaciones. Sin embargo,
entre sí. Algunos autores recientes han su- aun la sistemática y la biogeografía utilizan
gerido, por el contrario, que el hombre, los el método hipotético-deductivo y formulan
chimpancés y los gorilas están más cerca- hipótesis empíricamente contrastables.
namente relacionados entre sí, en contraste
con el chimpancé y el gorila con respecto al
orangután. Un gran número de predicciones REEMPLAZO DE TEORÍAS:
empíricas puede ser derivado lógicamente EL FLOGISTO Y LAVOISIER; LA MECÁNICA
de estas hipótesis. Una predicción concierne NEWTONIANA Y EINSTEIN
al grado de similitud entre enzimas y otras
proteínas. Se sabe que la tasa de sustitución La ciencia es progresiva. Las teorías que son
de aminoácidos es aproximadamente cons- aceptadas en un momento dado pueden ser
tante, cuando se toman en cuenta muchas rechazadas después. Más común aún, sin
proteínas y largos periodos de tiempo. Si la embargo, particularmente en las disciplinas
primera hipótesis es correcta, el grado pro- bien desarrolladas, es que una teoría que ex-
medio de diferenciación debería ser mayor plica mucho de lo que se sabe es eventual-
entre el hombre y los monos africanos, que mente reemplazada por una teoría distinta
entre éstos y los orangutanes. Por otro lado, que explica los mismos fenómenos, así como
si la segunda hipótesis es correcta, el hom- otros más que la primera dejaba sin explicar.
bre y los chimpancés deberían presentar Dos ejemplos ilustran ambas situaciones: la
72 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

teoría del flogisto que fue reemplazada por de sustancias orgánicas, así como de me-
el descubrimiento del oxígeno por Lavoisier tales. Estos experimentos manifestaron la
y su teoría de la combustión, y la teoría de presencia de dos sustancias en el aire; una
Newton sobre el movimiento, que fue re- (a la cual llamó oxígeno) era absorbida al
emplazada por la teoría de la relatividad. quemar, la otra era el aire “no vital” (nitró-
Johann Becher propuso en 1669 que la geno) que se quedaba como residuo. En-
materia consistía de tres tipos de tierra: tonces propuso que la combustión no era
la vitrificable, la mercúrica y la combustible. el resultado de la liberación del flogisto
Una sustancia como la madera consistía en hipotético, sino de la combinación de la
tierra combustible más cenizas. Cuando la sustancia que se quemaba con el oxígeno.
madera se quemaba, la tierra combustible Contrastó su teoría con experimentos di-
era liberada. Medio siglo después, la tierra señados cuidadosamente, en los que todas
combustible hipotética fue llamada “flogis- las sustancias involucradas eran pesadas
to” por Georges Stahl, quien afirmaba que antes y después de ser quemadas; e inclu-
la corrosión de los metales también era una so extendió la teoría a otros procesos que
forma de combustión, y que en el proceso implicaban oxidación, como la oxidación
se perdía flogisto. La teoría del flogisto fue del hierro y otros fenómenos naturales.
aceptada por Joseph Priestley y otros emi- De manera similar, Lavoisier explicó que
nentes científicos del siglo xviii. el producto de la combinación del oxígeno
La teoría del flogisto fue demolida por con el hidrógeno era el agua. Aplicó esta
Antoine Lavoisier en una serie de experi- metodología de contrastar teorías por me-
mentos publicados en 1787. Esta publi- dio de la predicción de sucesos y la medi-
cación fue seguida en 1789 por su Traité ción precisa de sus resultados para resolver
élémentaire de chimie, que bien podría ser numerosas cuestiones de interés público.
considerado el tratado que da inicio a la quí- Es bien conocido que en una ocasión cola-
mica moderna. Lavoisier rechazaba la teo- boró con Benjamin Franklin para bajar de
ría del flogisto con la base de que conducía su pedestal a Franz Anton Mesmer, quien
a predicciones erróneas. Primero notó que afirmaba que era capaz de curar por medio
las cenizas de la madera y otras sustancias de “magnetismo animal”.
orgánicas quemadas pesaban menos que La teoría del flogisto también ilustra una
las mismas sustancias antes de ser quema- importante dimensión del proceso científico:
das, mientras que el sulfuro y el fósforo pe- la aversión de los científicos por rechazar
saban más, aunque el flogisto hubiera sido las teorías aceptadas antes de que sea for-
liberado en ambos casos de acuerdo con la mulada otra que dé cuenta de los fenóme-
teoría. Lavoisier contrastó la teoría del flo- nos explicados por la teoría preexistente.
gisto, pesando sistemáticamente todas las Joseph Priestley y otros científicos con-
sustancias involucradas en la combustión temporáneos suyos siguieron aceptando
o en la calcinación de una gran variedad durante algún tiempo la teoría del flogisto,
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 73

aun a la luz de experimentos refutadores. solutas, son rechazadas por la teoría de la


La teoría del flogisto sólo fue generalmen- relatividad. Sin embargo, con respecto a
te rechazada hacia finales del siglo xviii, los cuerpos con masa intermedia y veloci-
después de que Lavoisier había desarro- dades intermedias (esto es, los cuerpos y
llado y corroborado su propia teoría de la movimientos que se observan en el curso
combustión. de la experiencia ordinaria), las teorías de
El avance científico ocurre no sólo, co- Newton y Einstein hacen predicciones
mo en el caso del flogisto, por medio del prácticamente idénticas.
reemplazo de una teoría errónea por una Isaac Newton (1642-1727) es uno de
correcta, sino también por el reemplazo de los grandes científicos de todos los tiem-
una teoría correcta en lo general por otra pos. Formuló las leyes del movimiento, así
más precisa o más inclusiva. Los ejemplos como la ley de la gravedad; desarrolló una
son numerosos. Un caso famoso es el re- teoría de la luz, inventó el cálculo, y mucho
emplazo de la mecánica newtoniana por la más. El gran número de descubrimientos
teoría de la relatividad de Einstein. Como de Newton incluye soluciones del llamado
es común en el progreso del conocimien- “problema de dos cuerpos”, i.e., la configu-
to científico, las predicciones hechas por ración y dimensiones de las órbitas plane-
la teoría anterior son en general correctas, tarias; la masa de la Luna (un octavo de la
razón por la cual la teoría, en este caso la de la Tierra), calculada por la elevación de
mecánica newtoniana, ha pasado numero- las mareas; la inclinación del eje de la Tie-
sas contrastaciones y ha sido generalmente rra (23.5 grados) que da cuenta de las esta-
aceptada. Pero la nueva teoría científica ciones del año; el tamaño de la convexidad
es capaz de explicar los fenómenos que la de la Tierra en el Ecuador; y demostró que
teoría previa había dejado sin explicar. En los tiempos de las órbitas planetarias debe-
algunos casos, esto ocurre porque la nueva rían ser proporcionales al cuadrado de sus
teoría es mucho más general y es capaz de distancias al Sol, en vez de tres mitades,
incluir fenómenos explicados por teorías como lo predijo Descartes.
diferentes o, más aún, por disciplinas dis- Albert Einstein (1879-1955) es otro
tintas. Un ejemplo es la mecánica estadís- científico gigante. Como Newton, hizo des-
tica, que fue capaz de explicar muchas con- cubrimientos de importancia monumental.
clusiones de la termodinámica una vez que En 1905, formuló la teoría especial de la re-
se descubrió que la temperatura de un gas latividad, la cual establece que la masa de un
refleja la energía cinética de sus moléculas. cuerpo no es constante, como fue asumido
En el caso de Einstein vis a vis Newton por la teoría de Newton y por la experiencia
es particularmente interesante que las afir- del sentido común, sino que se incrementa
maciones fundamentales de la teoría new- con la velocidad del cuerpo y tiende a infinito
toniana, e.g., que la masa es constante y a medida que la velocidad del cuerpo se acer-
que espacio y tiempo son realidades ab- ca a la velocidad de la luz. (La ecuación es
74 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

El conocimiento científico frecuente-


mente avanza por la sustitución y suplemen-
tación de una teoría por otra más completa,
más precisa y más comprehensiva. De este
donde m0 es la masa en reposo, v es la ve- modo, la teoría moderna de la genética, por
locidad del cuerpo, y c es la velocidad de ejemplo, identifica circunstancias que son
la luz en el vacío.) La teoría general de la excepciones a la segunda ley de Mendel; ha
relatividad de Einstein (1916) establece definido la composición química de los ge-
que la masa no es constante, y que, por el nes; ha integrado ideas originalmente for-
contrario, puede ser convertida en ener- muladas por la teoría celular, y ha integrado
gía, como expresó por medio de la famosa la teoría de Darwin en una subdisciplina
ecuación E = mc 2; que, contrariamente a la conocida como genética de poblaciones.
experiencia del sentido común y a la teoría
de Newton, el espacio y el tiempo no son
absolutos; que dos mismos eventos pue- CIENCIA ACELERADA:
den ser simultáneos para un observador, LA VACUNA FALLIDA DE ROBERT KOCH
pero no para otros observadores; que la CONTRA LA TUBERCULOSIS
velocidad de la luz es la velocidad máxima
posible en el universo; que el ritmo de un Hacia la mitad de sus 30 años, Robert Koch
reloj en movimiento decrece a medida que (1843-1910) era ya considerado un científi-
su velocidad aumenta (y en consecuencia co distinguido. Ejerciendo como médico y
que si un viajero del espacio dejara a su trabajando en un modesto laboratorio que
hermano gemelo en la Tierra mientras él construyó en su propia casa (en la pequeña
viajara a gran velocidad durante un año, ciudad de Wollstein en el norte de Ale-
al regresar descubriría que era más joven mania), desarrolló métodos para cultivar y
que su hermano gemelo), y otras conse- fotografiar bacterias. Esos métodos lo lle-
cuencias similares. La teoría especial de la varon al descubrimiento del ciclo de vida
relatividad está ahora bien confirmada y del ántrax (lo cual hizo posible explicar la
la teoría general se ha mostrado consisten- recurrencia de una enfermedad en grandes
te con algunos experimentos críticos di- pastizales abandonados por mucho tiem-
señados para contrastarla. Con respecto a po). Después adquirió un puesto científico
fenómenos de experiencia ordinaria, los re- en Berlín, donde empezó a investigar la
sultados predichos por la relatividad y por tuberculosis, la mayor causa de mortandad
la mecánica newtoniana son virtualmente en el siglo xix. El 24 de marzo de 1882
idénticos. En cambio, para fenómenos que anunció que había descubierto el origen de
ocurren a velocidades cercanas a la veloci- la tuberculosis, el tubérculo bacillus, descu-
dad de la luz, las dos teorías discrepan de brimiento que le trajo mayor fama y más
manera importante. tarde el premio Nobel.
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 75

Koch aisló y cultivó al tubérculo ba- nóstico y la cura de la tuberculosis pro-


cilo y comenzó a buscar una cura para la baría ser correcta. De este modo, procedió
tuberculosis. Pronto anunciaría que ha- a anunciarlo como un método curativo
bía descubierto una sustancia que podría sin ninguna contrastación adecuada. he
proteger contra la tuberculosis e incluso British Medical Journal, el cual celebró pre-
la curaría. Ese anuncio fue recibido en el maturamente el anuncio original, publicó
mundo como una bomba. Diarios ingle- un artículo devastador condenando a Koch
ses como he Lancet y he British Medical por haber intentado guardar en secreto la
Journal publicaron la traducción com- composición de la sustancia y por haber-
pleta del artículo, y el Review of Reviews la recomendado como remedio sin haber
le dedicó casi un número completo al hecho pruebas adecuadas.
asunto. Arthur Conan Doyle (creador de
Sherlock Holmes), quien aún ejercía la
medicina cuando era ya un escritor bien EL CONTEXTO EXPLICATIVO DEL
conocido, llegó a Berlín poco tiempo des- DESCUBRIMIENTO, O POR QUÉ LA
pués del anuncio, y pronto publicaría un CONTRASTACIÓN NO ES SUFICIENTE:
artículo sobre Koch y su descubrimiento. EL DNA DE AVERY Y LA DERIVA
Dos cosas importunaron el anuncio de CONTINENTAL DE WEGENER
Koch. Una fue que rechazó en un principio
revelar la naturaleza de la sustancia curati- La contrastación empírica puede ser ne-
va, aunque si bien lo hizo un año después cesaria, pero no es suficiente para que la
bajo la presión de la crítica pública. El se- comunidad científica acepte una nueva hi-
gundo asunto puede estar relacionado con pótesis. Una hipótesis que ha resistido aun
el primero: la contrastación experimental los intentos más severos para refutarla no
de la vacuna de Koch estuvo virtualmente será aceptada a menos que tenga valor ex-
ausente. Eventualmente fue probada su plicativo; i.e., a menos que pueda ser en-
ineficacia curativa y preventiva. Koch pre- tendida en el contexto científico contem-
supuso, basado en evidencia limitada, que poráneo y a menos que haga inteligible el
habiendo inyectado bacilos muertos a una problema en mano. Hay varios casos no-
persona, si ésta más tarde fuera infecta- tables de descubrimientos científicos que
da con bacilos vivos, el resultado sería una no fueron aceptados en su momento por-
reacción local que podría proteger a la per- que eran “prematuros”: contextualmente
sona. En cualquier caso la reacción local no eran inteligibles. El descubrimiento de
serviría para propósitos de diagnóstico. Mendel de las leyes de la herencia pue-
Quizás por su éxito temprano (que incluye de caber en esta situación. Dos ejemplos
el descubrimiento del agente del cólera y más recientes son, uno, el descubrimiento
su manera de transmisión), Koch se per- de Oswald Avery y sus colegas de que el
suadió de que su hipótesis para el diag- dna es la sustancia hereditaria (en lugar de
76 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

las proteínas, como generalmente se creía cleico, y el dna) y después de esto su com-
en esa época); y dos, la teoría de la deriva posición fue pronto elucidada. Se mostró
continental propuesta por Alfred Wegener. que el dna está integrado con cuatro com-
Avery fue un científico distinguido en ponentes relativamente simples (nucleóti-
una de las principales instituciones de in- dos) muy parecidos entre sí en todo res-
vestigación, el Instituto Rockefeller para la pecto, excepto en sus bases nitrogenadas,
Investigación Médica en Nueva York. En cada una de las cuales podría ser de uno
1944 publicó un trabajo, con sus colegas de cuatro tipos: adenina, guanina, citosina
C. M. Mac Leod y M. Macarty, mostran- y timina (usualmente representadas por A,
do que el “factor transformador” respon- G, C y T). Mucho del conocimiento rele-
sable de la especificidad hereditaria de la vante viene de Phoebius Aaron Levene, un
bacteria Pneumoccocus (agente de la pulmo- químico orgánico de alta reputación que
nía severa) era el ácido desoxirribonucleico también trabajaba en el Instituto Rocke-
(dna) y que las proteínas no estaban invo- feller. Levene propuso que el dna estaba
lucradas del todo. Avery llevó a cabo series hecho de largas repeticiones de los cuatro
cuidadosas de diversos y muy específicos nucleótidos seguidos uno de otro en una
experimentos que definitivamente identifi- forma invariante. Fue llamada “hipótesis
caron al dna como el factor transformante del tetranucleótido”, la que fue aceptada
y excluye a otras especies moleculares. No sin ninguna objeción –en gran parte por-
hubo objeción a los resultados experimen- que mediciones exactas de las proporciones
tales, pero la comunidad científica se rehu- de los cuatro nucleótidos no eran posibles
só por varios años a aceptar que el dna es con los métodos analíticos de química dis-
la sustancia de la herencia. Esta renuencia ponibles en la época, pero además porque
derivaba precisamente de lo que se conocía fue incorporada en el modelo para la com-
del dna, “conocimiento” que establecía la posición de dna elucidado por el altamen-
imposibilidad para el dna de codificar te reconocido Levene.
la información hereditaria. Impensada- La hipótesis del tetranucleótido hacía
mente sucedió que “lo que se conocía” imposible que el dna pudiera ser el porta-
acerca del dna estaba equivocado; aparen- dor de la información hereditaria. Una re-
temente al menos un hecho inconsecuente petición interminable de los mismos cuatro
lo estaba. El dna vino a ser aceptado como componentes en el mismo orden no puede
la sustancia hereditaria sólo después de que codificar información de ningún tipo, por
el “detalle” equivocado fue corregido. la misma razón que una repetición de las
El ácido nucleico fue descubierto en mismas cuatro letras del alfabeto español
1869 por Johann Friedrich Miescher, un no puede transmitir información semán-
suizo de 25 años de edad. Para la década tica, no importando cuán larga sea la se-
de los veinte se llegó a conocer dos tipos de cuencia. Por el contrario, se conocía que
ácidos nucleicos (rna, i.e., ácido ribonu- las proteínas estaban hechas de unos vein-
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 77

te aminoácidos diferentes, los cuales va- Wegener contrastó su hipótesis de que


rían en proporción de una a otra proteí- los continentes se mueven a la deriva, bus-
na. Las proteínas, por lo tanto, podrían ser cando en la literatura evidencias geoló-
una molécula informativa, mientras que gicas, biogeográficas y paleoclimatológicas
el dna era una molécula “estúpida”. Dado relevantes. Las evidencias eran extraordi-
que proteínas y dna estaban ambos pre- narias; mostraban, por ejemplo, que los es-
sentes en el núcleo de la célula, se asumió tratos y los pliegues en los lados opuestos
generalmente que las proteínas probarían del Atlántico encajaban precisamente unos
ser las portadoras de la información he- con otros, y se extendían más allá de las
reditaria. En cualquier caso, el dna no lo líneas de costa en patrones complemen-
podía ser; los experimentos de Avery no tarios. Wegener, sin embargo, fue incapaz
aguantaron, porque podrían no llevar in- de producir una explicación convincente de
formación. Más tarde, después de que el cómo los continentes podrían moverse. Su
químico Erwin Chargaff de la Universidad hipótesis fue rechazada con incredulidad y
de Columbia mostrara que las proporcio- la evidencia relegada a una simple coinci-
nes de las cuatro bases, A, T, C y G, varían dencia. Sólo tres décadas después la deriva
de un organismo a otro y que la hipóte- continental sería aceptada, una vez que la
sis del tetranucleótido era errónea, el dna teoría de la tectónica de placas proporcio-
vino a ser prontamente aceptado como el nara un mecanismo plausible para el des-
material químico de la herencia. La carrera plazamiento continental.
para determinar su estructura se puso en
marcha, una hazaña que fue realizada en
1953 por James Watson y Francis Crick. MECANISMOS SOCIALES:
Un estado de acontecimientos un poco REVISIÓN Y PUBLICACIÓN
diferentes, pero basados en la misma ne-
cesidad de valor explicativo, es el caso de El proceso de contrastar una hipótesis cien-
Alfred Wegener, un geólogo y meteoró- tífica puede validarla o refutarla. La vali-
logo respetado, quien propuso primero en dación puede ser más tarde derribada. La
1912, y desarrolló en 1915, la hipótesis de la refutación es un método lógico conclusi-
deriva continental. Él notó la forma com- vo: si una consecuencia necesaria de una
plementaria de la línea de costa en ambos premisa es falsa, entonces la premisa tam-
lados del Atlántico y revisó la evidencia bién debe ser falsa. Pero los procesos de
geológica y paleontológica esparcida en la validación y refutación están sujetos a
literatura, lo que le permitió concluir que error. Por ejemplo, pueden llegar a conclu-
durante el Paleozoico tardío (225 a 350 siones erróneas si se da el caso de que la
millones de años) todos los continentes predicción contrastada en realidad no si-
estuvieron ensamblados en un único su- gue lógicamente de la hipótesis. Además,
percontinente, al cual nombró Pangea. observaciones o experimentos que contra-
78 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

dicen a una hipótesis pueden haber sido la cual cada científico debe construir sobre
ejecutados o interpretados erróneamente. el trabajo de otros, la comunidad científica
Por esto, los científicos requieren que sus tiene gran interés en echar fuera ideas fal-
experimentos se publiquen con suficiente sas. Por lo tanto, la creatividad es templada
detalle, de modo que puedan ser repeti- por la necesidad de revisiones rigurosas de
dos. La repetición actual de experimentos los nuevos resultados.
es, no obstante, selectiva. Usualmente está Las revisiones hechas por los pares re-
reservada para experimentos de significan- presentan un esfuerzo tanto de vigilar los
cia inusual o para aquéllos que contradicen resultados científicos, como de asegurar su
conocimientos bien establecidos. Con- diseminación lo más ampliamente posible.
frontados con un nuevo resultado que La presión que los científicos tienen de
impacta su propio trabajo, en general los publicar deriva no sólo del interés de reco-
científicos no proceden a repetirlo, sino, nocimiento y desarrollo profesional, sino
más bien, se basan en tales resultados también del deseo que ellos tienen de estar
cuando formulan sus propias hipótesis y informados sobre nuevos descubrimientos
diseñan sus propios experimentos. Si el que puedan guiar su propio trabajo. Porque
resultado de los experimentos es inespe- someter un trabajo para su revisión por
rado, pueden regresar sobre los resultados pares es la mejor manera de difundir y de
originales y repetir para asegurarse de que establecer prioridades, tanto para difundir
son válidos. Pero entonces queda el riesgo nueva información, como para controlar
de perder tiempo, recursos y prestigio a lo su calidad. Las observaciones de los pa-
largo del camino. res contribuyen al desarrollo de la ciencia,
Para minimizar dichos problemas, los puesto que ayudan a los proponentes de
mecanismos de revisión han venido a ser nuevas hipótesis a mejorar sus investiga-
parte integral de la ciencia. La comunidad ciones e interpretaciones.
científica busca simultáneamente estimular El escrutinio del arbitraje por pares de
el pensamiento innovador y asegurar que la ciencia ocurre en una amplia variedad
las nuevas ideas son revisadas rigurosa- de contextos. La revisión informal puede
mente. Por un lado, la ciencia es un proce- ocurrir cuando los científicos discuten su
so creativo en el cual el avance ocurre sólo trabajo entre ellos en las bancas del labo-
si las investigaciones son alentadas a desa- ratorio, durante conversaciones y semina-
rrollar y contrastar ideas innovadoras. De rios, en encuentros científicos. El arbitraje
hecho, la comunidad científica reserva los formal generalmente es una parte integral
más altos honores para aquellos individuos del proceso de publicación científica y del
que se han arriesgado a tomar perspecti- proceso por el cual las bolsas de investiga-
vas novedosas para resolver cierto proble- ción y otros recursos son distribuidos. Una
ma. Por otro lado, precisamente porque la conclusión que cambia significativamente
ciencia es una actividad acumulativa en el cuerpo del conocimiento científico debe
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 79

ser tomada escépticamente en tanto no disparada por una secuencia de descubri-


haya sido sujeta a revisión por pares y otras mientos inesperados, recompensados por
formas de arbitraje y escrutinio, incluyen- el premio Nobel y por otros premios, que
do preferiblemente su publicación en una contradecían presupuestos previos.
revista prestigiosa. La publicación en una re- Equivocaciones, errores, fracasos y pre-
vista que incluya el arbitraje por pares no juicios infectan la ciencia, así como otras
garantiza por sí misma la validez de los actividades humanas. Pero el largo y siem-
resultados publicados; no hay tampoco ra- pre expansivo cuerpo del conocimiento
zón para rechazar cualquier trabajo que no científico y sus aplicaciones útiles atesti-
ha sido publicado en una revista prestigia- guan el éxito de la empresa científica. La
da. Pero se debe tratar con suma sospecha metodología distintiva de la ciencia da
cualquier conclusión que no haya sido su- cuenta en parte de ese éxito, pero los me-
jeta al arbitraje. canismos institucionales que se han desa-
El arbitraje retrasa algo la publicación rrollado, también contribuyen a él.
de los resultados, pero ese retraso y el largo
tiempo que los examinadores y los editores
de las revistas dedican a tal proceso están REFERENCIAS
justificados por la necesidad de eliminar
resultados erróneos. El proceso de arbitraje Avery, O. T., C. M. MacLeod y M. McCar-
está sujeto al error humano y los prejui- thy, “Studies on the Chemical Nature of
cios, pero es el más accesible y a menudo the Substance Inducing Transformation
el elemento más confiable del proceso de of Pneumococcal Types. Induction of
invención, validación y refinamiento por el Transformation by a Deoxyribonucleic
cual el conocimiento científico avanza. Fraction Isolated from Pneumococcus
El arbitraje no impide las nuevas ideas. Type III”, en J. Experimental Medicine,
Los editores de revistas y el “establishment 1944;7:137-158.
científico” no son hostiles hacia los nuevos Cairns, J., “he Chromosome of Escherichia
descubrimientos. La ciencia prospera gra- coli”, en Cold Spring Harbor Symposia on
cias a los descubrimientos; y las publicacio- Quantitative Biology, 1963; 28: 43-46.
nes científicas compiten para dar a conocer Darwin, C. [1871]), he Descent of Man and
nuevos avances. Los premios más presti- Selection in Relation to Sex, 2a. ed., Lon-
giados son concedidos a aquellos científi- dres, Murray, 1889.
cos que hacen los más dramáticos e intré- ––––––––, he Autobiography of Charles Darwin
pidos descubrimientos, aun cuando éstos (1809-1882), N. Barlow (comp.), Lon-
contradigan teorías veneradas. Nos hemos dres, Collins, 1958.
referido antes al carácter revolucionario de ––––––––, Darwin´s Notebooks on Transmuta-
la teoría de la relatividad de Einstein y al tion of Species, G. De Beer (comp.), Bul
avance explosivo de la biología molecular Brit Mus, 1960; 2: 23-200.
80 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala

Darwin, F., More Letters of Charles Darwin, Popper, K. R., Logik der Forschung, Viena,
vol. 1, Londres, Murray, 1903, p. 195. Julius Springer, 1934. [Las referencias
De Beer, G., Charles Darwin, A Scientific Bio- corresponden a la edición española, La
graphy, Doubleday, Nueva York, Garden lógica de la investigación científica, Tecnos,
City, 1964. Madrid, 1985.]
Dobzhansky, h. [1937], Genetics and the ––––––––, he Logic of Scientific Discovery, Lon-
Origin of Species, 2a. ed., Nueva York, Co- dres, Hutchinson, 1959.
lumbia University Press, 1951. Simpson, G. G., his View of Life, Nueva
Ghiselin, M. T., he Triumph of the Darwin- York, Harcourt, Brace, and World, 1964.
ian Method, Estados Unidos, University Taubes, G., Bad Science: he Short Life and
of California Press, 1969. Weird Times of Cold Fusion, Nueva York,
Hull, D., Darwin and His Critics, Harvard Random House, 1993.
University Press, Massachusetts, Cam- Taylor, J. H., P. S. Woods y W. L. Hughes,
bridge, 1973. “he Organization and Duplication of
Jacob, F., he Statue Within: An Autobiogra- Chromosomes as Revealed by Autora-
phy, Nueva York, Basic Books, 1988, pp. diographic Studies Using Tritium-La-
224-225. belled hymidine”, en Proc Natl Acad Sci,
Mayr, E., “Introducción a C. Darwin, On the 1957; 3: 122.
Origin of Species”, facsímil de la prime- Warren, L. y H. Koprowski (comps.), New
ra edición, Cambridge, Massachusetts, Perspectives in Evolution, Nueva York,
Harvard University Press, 1964. John Wiley, 1991, pp. 65-75.
Medawar, P. B., he Art of the Soluble, Lon- Watson, J. D. y F. H. C. Crick, A Structure for
dres, Methuen, 1967. Deoxyribose Nuclei Acid, en Nature, 1953;
Messelson, M. y F. Stahl, “he Replication 171: 964.
of dna in Escherichia Coli”, en Proc Natl
Acad Sci,0 1958;44:671-682.
II

EL NACIMIENTO
DE LA CIENCIA MODERNA
C A PÍ T U LO 4

LA CIENCIA EN LA EDAD MEDIA


Y EL RENACIMIENTO: CONSOLIDACIÓN, CRISIS Y
TRANSFORMACIÓN DE LA FILOSOFÍA NATURAL*
J. Rafael Martínez E.

EL RENACIMIENTO COMO IDEA quienes, junto con sus reliquias, libros y


conocimientos, huían de Constantinopla

L
as primeras luces del Renacimien- ante la amenaza del imperio turco que fi-
to se encendieron en Florencia. nalmente la avasalló en 1453. Es tradición
Ahí se escribió la Divina Comedia, marcar el año de la caída de la emblemá-
el primer libro en lengua vernácula. Tam- tica ciudad como el fin de la Edad Media.
bién en esa antigua ciudad, y para orgullo El fin de una época reclama la aparición
de los fieles, se levantó en la catedral de de otra. Maquiavelo, situado en la moder-
Santa María del Fiore la cúpula más gran- nidad y optimista por la buena fortuna
de construida desde la Antigüedad. La que cobijaba a la república florentina, no
primera ópera, la Eurídice de Jacopo Peri, se confió y estudió los mecanismos del po-
se compuso en esta cuna de artistas que der inspirándose en los gobiernos locales y
creció a ambos lados del Arno; las prime- vecinos. La primera biblioteca pública fue
ras piezas de crítica literaria moderna fue- fundada por Cósimo el Viejo, alojándola
ron elaboradas y presentadas públicamente en el convento de San Marco.
por Boccaccio, respondiendo a un llamado Se dice que Giotto, allá por el 1300, fue
de la Signoria para que la obra del poeta el primer pintor del Renacimiento, en tan-
“vulgarmente llamado Dante” fuera dada to que Brunelleschi lo fue en arquitectura.
a conocer a quienes no poseían los me- Leon Battista Alberti, también florentino,
dios para adquirir una copia manuscrita, la aún antes que Leonardo mereció el califi-
única forma en ese entonces de reproducir cativo de hombre universal por su sapiencia
un texto. y obras relacionadas con la arquitectura, la
La primera cátedra para la enseñanza ética, el urbanismo y, sobre todo, por el pri-
del griego se instauró en Florencia en el mer tratado de pintura moderno. Con este
siglo xv, aprovechando la migración de texto se proponía un cambio mayúsculo en
el ámbito de la cultura: elevar la pintura, el
*
Deseo agradecer el apoyo de Rafael Reyes Sán- arte de Zeuxis, de Agatarco y de Apelles,
chez para la realización de este trabajo. a la categoría de un arte liberal por la vía

83
84 J. Rafael Martínez E.

de proveerlo de un sustento geométrico. delos –Cicerón, Cesar, Quintiliano, Vitru-


También en Florencia se formaron quie- vio…–, establecía con ellos una especie de
nes ocuparon las más elevadas cumbres del rivalidad. Cuando Brunelleschi y Donate-
arte universal de su época: Leonardo y Mi- llo viajaban a Roma para tomar medidas
guel Ángel. de los templos y estatuas que reflejaban el
Si no la mayoría, al menos muchos de esplendor del viejo Imperio, lo hacían no
los más importantes arquitectos y esculto- con el afán de imitar sino para aprender
res florentinos fueron también ingenieros. lo hecho por los antiguos; descubrir sus
A modo de ejemplo tenemos a Brunelles- principios para, a partir de ellos, estable-
chi, hombre de muchos ingenios que diri- cer sus propios cánones y mostrar el brío de
gió los trabajos para desviar el río Serchio su espíritu. Resonaban en sus mentes las
y así afectar a la ciudad de Lucca, en ese palabras de Arnolfo di Cambio, quien con
entonces en guerra con Florencia. Y aun motivo de los trabajos para sustituir a la
cuando ésta a su vez se vio sometida en iglesia de Santa Maria Reparata, presumía
1530 a un asedio, Miguel Ángel era el su- que construiría un edificio tan majestuoso
pervisor de las fortificaciones, algunas de en altura y belleza que superaría los logros
las cuales aún es posible ver cerca de San alcanzados en su propio tiempo por los
Miniato, en las afueras de la ciudad. Leo- griegos y los romanos. La nueva construc-
nardo, en el imaginario de nuestra cultu- ción fue Santa Maria del Fiore, la catedral
ra el epítome del ingeniero-arquitecto- que muchos llamaron desde entonces el
naturalista-científico-pintor, fue durante Duomo. Acerca de ella Vasari, pintor y au-
un tiempo asesor de los Sforza en Milán, tor de una biografía de los artistas más re-
para quienes diseñaba ingenios que ma- conocidos de la época reciente,1 decía que
ravillaban a los cortesanos invitados a sus “la escala de un esfuerzo es la medida de
representaciones teatrales, planeaba traba- sublimidad [que alcanza]; el público, al re-
jos escultóricos de envergadura tal como correr con su mirada la suma de sus medi-
fundir en bronce una estatua ecuestre de das contemplaba un logro del arrojo. Y en
dimensiones nunca antes logradas, y reali- arrojo los florentinos eran excelsos, por ello
zaba proyectos de ingeniería que iban des- su arquitectura y su escultura, y mucho de
de la construcción de canales y arsenales su pintura, poseen un carácter tan viril”.2
hasta la planificación de fortificaciones y Recordando los nombres hasta aquí
ciudadelas amuralladas cuyo diseño giraba mencionados resulta que todos poseían
en torno de los aspectos defensivos frente una cualidad, o mejor dicho, varias habi-
a los afanes de dominio de sus podero-
sos rivales. 1
Vasari, Giorgio, Le vite delle più eccellenti pittori,
El Renacimiento florentino gozaba de scultori ed archittetori (1550). Existen múltiples
ediciones recientes en casi cualquier idioma.
una doble identidad: a la vez que tomaba 2
Citado en McCarthy, he Stones of Florence,
a los clásicos de la Antigüedad como mo- p. 69.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 85

lidades: todos eran gente de letras, prac- de la intervención humana) los pilares de
ticantes de algunas de las artes, fuera or- la verdadera naturaleza, es decir, de todas
febrería, arquitectura, escultura, ingeniería las cosas y de todos los fenómenos.
de fortificaciones, pintura, y todos cono- El mundo visible es, según el idealismo
cían la geometría en una u otra medida. platónico, el producto de la acción (arte)
Eran hombres inmersos en una cultura que del ánima del mundo que dirige los acon-
favorecía el saber heredado de los clásicos teceres en los que participan los elementos
y además eran hábiles en algunas de las –pasivos en sí mismos– que conforman la
técnicas. La sofía unida con la techne. Esto, naturaleza y que en este sentido quedan
de un modo, marcaba el modelo a seguir sujetos al imperio del arte y el logos.4 En
para un hombre del Renacimiento.3 paralelo había otras corrientes en las que
el énfasis en la noción de ‘naturaleza’, te-
nida como un artífice, fue desplazado de
CIENCIA Y TECHNE los ámbitos originales de la moral y de las
leyes al de la física –la physis–, la del mun-
En sus orígenes la palabra techne (‘arte’ en do sujeto a cambios. Dentro de esta nueva
el sentido de lo que se hace con las manos) visión Aristóteles y Galeno, sus más conspi-
estaba ligada con la elaboración de leyes o cuos representantes, comparaban al logos del
reglas y con la habilidad para medir y con- mundo con una especie de artifex, artesano,
tar, así como con el trazo de imágenes y ingeniero –creador de “ingenios”–, cocinero,
la construcción de herramientas, edifica- orfebre, carpintero, pintor, oficiantes todos
ciones e incluso con la repostería. A todo ellos de una actividad realizada con un pro-
ello se añadía lo que hoy tenemos como su pósito bien establecido y que hacía pensar
sinónimo: la tecnología, la ciencia como el que la propia naturaleza actuaba siguiendo
uso práctico de lo que se conoce acerca de las directrices de un plan maestro.
la naturaleza. Situada por encima de la ley Lo anterior no llevaba a suponer la pri-
(nomos) y de la religión, la naturaleza abar- macía sobre lo natural por parte del objeto
caba los elementos sujetos a la necesidad construido por la mano del hombre. Todo
ciega (ananke) o al azar (tyche). En sus pri- lo contrario, el hombre como artífice no
meras elaboraciones sobre el tema Platón sería sino una pálida sombra del Gran Ar-
reorganizó tales concepciones e hizo de la tifex o, como sería tenido en la Edad Me-
ley (nomos) y del artificio (techne, el resultado dia, el Gran Arquitecto, con lo que se daba
mayor peso a su aspecto de planificador.
3
Una época marcada por la rinascita de un nuevo Aristóteles lo había señalado: las artes del
espíritu. Vasari fue quien introdujo la palabra Ri- hombre “o superan los logros de la natura-
nascimento para referirse a esta época en la que el leza a partir de lo alcanzado por la misma
hombre salía de las épocas oscuras representadas
por la Edad Media y, más en concreto, por el estilo
gótico. 4
Platón, Leyes, 892.
86 J. Rafael Martínez E.

naturaleza” –como sucede con la agricul- todos los seres entonces existentes gozaban
tura– o “imitan a la naturaleza”. Esta idea de plena salud y vivían satisfechos, pues
de que las artes se inspiraron en la misma nada les faltaba. Estos debates, comunes
naturaleza se convirtió en un dicho con entre los filósofos de la Antigüedad clá-
gran arraigo entre poetas y filósofos en sica, pasaron casi desapercibidos durante
la Antigüedad: Demócrito señalaba que la la Edad Media, primero porque la litera-
araña había mostrado al hombre el arte tura que los tocaba no estaba disponible
de diseñar y de tejer, y la abeja el de cons- durante la mayor parte de este periodo, y
truir. Para Lucrecio el sol había sido el segundo porque el parangón entre ambas
maestro del cocinero, mientras que para visiones estaba mediado por la religión y el
Vitruvio el acto de mirar rotaciones en el conflicto sólo resurgiría cuando se hiciera
cielo había conducido al diseño de apara- presente un sistema de ideas que pudie-
tos mecánicos. ra desafiar las verdades reveladas.
La naturaleza, tal y como la concebía la Por ello, para alcanzar un cabal enten-
tradición aristotélica, poseía tanto un aspec- dimiento del panorama frente al cual se
to racionalista como otro vitalista. Mientras generan todos esos focos de cambio que
el primero establecía la semejanza con el con el paso de casi doscientos años –siglos
oficio de un artesano o artífice, pues tanto xv al xvii– se resolverían en ese conjunto
éste como la naturaleza se conducían bajo de disciplinas que hoy se considera consti-
la guía de un logos y de un plan, para quie- tuyen la simiente de la ciencia que instaura
nes resaltaban el vitalismo los objetos natu- la modernidad, es necesario trazar un esbo-
rales seguían un principio de movimiento zo de lo que en la Edad Media constituía la
alojado en su interior y dirigido a alcanzar filosofía natural, la precursora de las ciencias
la plenitud de la ‘forma’. de la naturaleza –aunque no en el sentido
Por su parte, las cosas que eran el pro- evolutivo, sino más bien como el resulta-
ducto del artificio humano recibían su ‘for- do de en ocasiones una refutación, en otras
ma’ y sus movimientos de causas externas una superación, o bien una transformación
a ellas mismas. Según esto los objetos na- y, también, la aparición de algo completa-
turales surgen mediante un acto generati- mente novedoso– de la edad moderna. Esto
vo en el que participa un objeto similar, en se llevará a cabo a continuación.
tanto que las cosas artificiales llegan a ser
a través de la ‘fabricación’. Y ciertamente,
la naturaleza reinaba suprema pues no exis- FILOSOFÍA, RELIGIÓN Y CIENCIA
tía artesano alguno que imitándola pudiera EN LA EDAD MEDIA
igualar la calidad de lo natural. Al no lo-
grar superarla, lo artificial fue considerado Desde los siglos previos a la Edad Media
inferior a lo natural, como lo resaltan las era evidente que la filosofía griega encon-
historias de una Edad Dorada en la que traría puntos de encuentro con la teología
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 87

para constituirse en un elemento primor- estoico y que en cierto modo encontraban


dial del pensamiento cristiano. Si se revisa puntos de coincidencia con el neoplatonis-
la historia de lo que se consideraban como mo. Una de estas ideas la podríamos llamar
los temas y textos dignos de estudio en los ‘teología física’, pues consideraba al mundo
siglos iv y v d.C., se encuentra que algunos como constituido por la materia –ousia–
de ellos sufrieron el rechazo de personajes que ha sido permeada por un principio es-
como Tertuliano, quien se negaba a con- piritual –pneuma, eter– o ‘fuego’, conside-
siderar el conocimiento de origen pagano rado este último como una ‘forma’ sutil de
como algo digno de ser estudiado dentro la materia que era el responsable de las ac-
de los cánones del cristianismo. Con es- tividades calificadas como vitales, es decir,
to se referían a que, para ellos, la astrono- las que eran propias de la materia animada.
mía, las matemáticas y las disciplinas que se Las almas individuales de animales, seres
ocupaban de los hechos del mundo, como humanos y cuerpos celestes conformaban
la física y la medicina, no ofrecían ninguna el ‘alma del mundo’ –el anima mundi– y
razón que hiciera pertinente su estudio. En ello permitía afirmar que todas las cosas
cambio la ética, algunos textos platónicos guardaban relaciones de ‘simpatía’ unas
y, por supuesto, la Biblia, ofrecían todo lo con otras. Además, todas ellas estarían or-
que poseía un valor que transmitir a tra- ganizadas de manera jerárquica según un
vés de la educación. A fin de cuentas esta orden o diseño establecido por la divini-
corriente no prosperó en gran medida por- dad, idea que encontró su máximo grado
que fue rechazada por personajes del mis- de esplendor y complejidad en la llamada
mo o superior calibre que Tertuliano, como ‘cadena del ser’,5 noción un tanto vaga en
fue el caso de Clemente de Alejandría y su momento pero que subyacía a las formas
del mismo San Agustín. Esto explica la de organización de la sociedad medieval y
transmisión al imaginario colectivo me- definía las diferencias insalvables entre los
dieval de una gran variedad de elementos diferentes estratos jerárquicos y las activi-
provenientes de las distintas corrientes fi- dades a las que estaban sujetos, o a las que
losóficas que existieron en la Antigüedad: se podían entregar los miembros de cada
estoicismo, atomismo, platonismo, pitago- uno de ellos.
rismo y aristotelismo. De todos ellos el Un mundo así organizado parecía una
que predominaría en los inicios de la Edad naturaleza cuyas formas de aparición se en-
Media sería una variante del platonismo, cargaban de regular el curso de los fenóme-
impulsada por un personaje que la historia nos llamados naturales y en los que el Dios
recuerda como pseudo Dionisio y que es bíblico intervenía, aunque fuera raramente,
recordada como neoplatonismo. según sus designios, mismos que perma-
Esto no cancelaba a las demás corrien-
tes y es posible discernir la presencia de 5
Esta idea aparece desarrollada en he Great
ideas que formaban parte del pensamiento Chain of Being (1936), de Arthur Lovejoy.
88 J. Rafael Martínez E.

necían casi siempre ocultos para el hom- un material según las necesidades que éste
bre. Con el resurgimiento del platonismo debe satisfacer. Más aún, el hombre y todo
en el siglo xii, pensadores como Bernardo lo animado –lo que posee un alma– es dise-
Silvestre y Alain de Lille hicieron de la na- ñado y construido por dioses menores que
turaleza una especie de intermediaria entre fueron creados por el Demiurgo. Que así
Dios y el mundo, un administrador, por la lo hiciera lo justifica Platón en el Timeo,
Gracia del Señor, de las obras del mundo. señalando que era su intención que estos
El reposicionamiento de las doctrinas aris- seres que tendrían a la Tierra como habi-
totélicas, debido en gran medida a la tra- táculo deberían ser inferiores a los dioses,
ducción al latín de la Física de Aristóteles y y no lo serían si el propio Demiurgo –por
de algunos textos de sus comentaristas ára- ser perfecto sus obras lo serían también– se
bes, y a su enseñanza en la universidad de hiciera cargo de su creación. Así, en Platón
París (siglo xii) y su consiguiente difusión el hombre está hecho como una imagen de
en otros centros del saber, trajo consigo un la figura del Demiurgo, no así el universo
nuevo compromiso entre la teología bíbli- cristiano en donde el hombre es creado a
ca y la filosofía ‘pagana’. imagen y semejanza del mismo Dios. Al
Por un lado estaban las influencias que realizar sus trabajos este creador los califica
el platonismo había ejercido sobre el cris- como el producto cuyo “padre y construc-
tianismo y que resulta interesante señalar tor soy yo” (Timeo 41 A, 37 C y 28 C) para
en lo que se refiere al papel del creador en resaltar que mientras un padre transmite
ambas doctrinas, y de paso aclarar sus di- su ‘forma’ mediante una reproducción de sí
ferencias. El Demiurgo platónico trabaja mismo, el constructor modula esta imagen
la materia a la manera de un alfarero y le a través de lo que ha contemplado median-
confiere la forma que desea. Por su parte, te su intelecto.
San Pablo retoma la misma metáfora y Aristóteles desecha este argumento y
describe la relación entre Dios y el hom- sólo guarda la idea de un ser primigenio
bre como semejante a la que existe entre –el primum mobile– para explicar el movi-
el alfarero y la arcilla (Romanos 9:20-21), miento de los cuerpos celestes. Después de
y en los salmos su autor habla de la obra esta intervención la divinidad, o como se le
realizada por los dedos divinos (Salmos quiera concebir, no desempeña ningún otro
8:4). Pero a pesar de las similitudes con papel en el universo aristotélico. Las cosas y
las que se describe el trabajo del Creador, los fenómenos son explicados a partir de la
en ambos casos hay diferencias de fondo en naturaleza misma, la cual posee los medios
la manera como se le concibe: en la Bi- y atribuciones de padre y constructor. Para
blia la imagen del alfarero se utiliza sólo los seguidores de esta corriente la natura-
para resaltar el origen del hombre, mien- leza actúa como lo haría un artesano, un
tras que el Demiurgo, imaginado como una cocinero o un carpintero, sin que ello signi-
especie de artesano, lo que hace es moldear fique que posee una inteligencia que actúa
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 89

por cuenta propia. Destacan la noción de los detalles– de los movimientos celestes y
generación o que lo “semejante” engendra de los fenómenos supralunares.
lo “semejante”, es decir, que la ‘forma’ (lo- A partir del siglo xiii varios textos im-
gos) del padre es retomada por el embrión, portantísimos –como los Elementos de
como si la acción de la autorreproducción Euclides y la Física de Aristóteles– ya ha-
fuese un proceso lógico que daba lugar a bían sido traducidos del árabe al latín y
productos inteligibles por estar dotados de esto favoreció su difusión en los centros de
‘formas’ calificadas como racionales o suje- aprendizaje latinos. Como resultado de ello
tas a ser aprehendidas por la razón. la mayor parte de los pensadores del perio-
Siguiendo la idea anterior los pensado- do tardo-medieval concibieron a la natu-
res latinos calificaron a la naturaleza como raleza como un poder casi independiente.
natura artifex, aludiendo a su capacidad de Esto significaba que cuando los fenómenos
reproducción –a la manera en que lo ha- se desarrollaban siguiendo los dictados de
cían las semillas– y al carácter racional del la naturaleza, lo hacían siguiendo el patrón
proceso, siempre sujeto a reglas en tanto que parecía racional para la mente humana
que había sido modelado según una peren- y cuyos elementos básicos habían sido es-
ne repetición biológica que reflejaba una tablecidos por Aristóteles y sus seguidores.
concepción del mundo que le tenía como Según este último esquema, la natu-
un organismo vivo. raleza alcanzaba la expresión plena de sus
Durante la Edad Media el mundo oc- ‘formas’ inmanentes a través de las llama-
cidental adoptó una cosmovisión que de das causas eficientes y teleológicas actuan-
manera muy compleja e imposible de re- do sobre la material.6 De manera un tanto
sumir en unos cuantos párrafos llevó a una explícita la visión bíblica se amalgamaba
especie de síntesis que según el lugar y el con estas nociones, de modo que el orden
momento adquirió varios matices. Por una que se contemplaba en la naturaleza era
parte el peso que poseía la religión para concebido como impuesto por Dios pero
modular formas de pensamiento y enfo- sujeto a las alteraciones que Él mismo po-
ques sobre la naturaleza y su conocimiento día dictar por medios supranaturales, como
contrastaba con la ausencia de propósitos cuando ocurrían milagros. Tomás de Aqui-
en los escritos religiosos para ofrecer una no, el pensador más influyente en la etapa
explicación acerca del conocimiento del final de la Edad Media, señalaba que una
mundo y de los métodos para su adquisición. de las funciones de la filosofía natural era
Sumado a esto estaba el innegable valor ex- permitir distinguir entre lo que pertenecía
plicativo que poseían los sistemas filosóficos al ámbito de lo divino –el origen de las
heredados de la Antigüedad clásica, ya que
tanto el platonismo como el aristotelismo
6
La cuestión de las cuatro causas aristotélicas se
desarrollará líneas más adelante. Se puede consul-
ofrecían visiones suficientemente coheren- tar al respecto J. Lear (1988), Aristotle: he Desire
tes y satisfactorias –si no se cuestionaban to Understand, pp. 28-42.
90 J. Rafael Martínez E.

cosas o los milagros– y lo que era propio El nombre de Tomás de Aquino está
de la naturaleza, y que en sus términos co- estrechamente asociado con la escolástica,
rrespondía a establecer la distinción entre a la que en este contexto se le toma como
la razón, la fe y la necesidad de su concor- sinónimo de filosofía medieval. Más en
dancia. Para el monje de Aquino el do- particular, a la escolástica se le asocia con
minio entero de la filosofía proviene de la las prácticas de enseñanza y discusión fi-
razón, es decir, el filósofo no debe admitir losófica desarrolladas a partir del siglo xiii.
nada más que lo que le sea accesible a la luz Si bien en sentido estricto la escolástica es
natural y demostrable por sus propios re- la especulación filosófica que se desarrolla
cursos. Por el contrario, la teología se basa en las escuelas del medievo desde Car-
en la revelación, es decir, en la autoridad lomagno hasta entrado el siglo xv, y que
de Dios. Los artículos de la fe son conoci- incluye a los centros de enseñanza locali-
mientos contenidos en fórmulas cuyo sen- zados primero en conventos y catedrales y,
tido no es enteramente comprensible pero a partir del siglo xi, en los nuevos centros
que se deben aceptar como tales. Así, un del saber que serían las universidades y que
filósofo argumenta buscando en la razón los en sus orígenes eran poco más que corpo-
principios de su argumentación; un teólogo raciones dedicadas a la enseñanza, lo que
argumenta siempre buscando sus principios hoy en día se arropa bajo este concepto son
primeros en la revelación. Ambos universos las doctrinas que se consolidaron a partir
de ideas ocupan muchos lugares en común, de pensadores como el mismo Tomás de
y como ni la razón ni la revelación deben Aquino, Guillermo de Ockham o Siger
engañar, debe haber una concordancia entre de Brabante.
ambos.7 De ahí la importancia de la fórmula
de San Anselmo (siglo xi): “entiende para
creer; cree para entender”. Esta expresión LOS CONFLICTOS ENTRE LA RELIGIÓN
apuntaba a la creencia en una unidad entre Y EL PENSAMIENTO RACIONAL
la fe, la filosofía y la ciencia, y también al
deseo de que el pensamiento cristiano asu- Desde su sede en Canterbury, San Anselmo
miera a la filosofía, reclamándola para sí y (siglo xii) enmarcó el programa teológico
concediéndole de paso un estatus inferior del siglo xii: se tenía una fe –una doctrina
en el sentido de que siempre que la conclu- cuyo origen era producto de la ‘revelación’–
sión filosófica contradijera al dogma, la pri- que requería ser entendida. Seguidores de
mera debería ser falsa, y es tarea del filósofo esta directriz, Pedro Abelardo y Gilberto
o del teólogo encontrar el punto en que se de la Porrée aceptaban las líneas conteni-
habría producido el error. das en las Santas Escrituras y los textos de
los llamados Padres de la Iglesia, pero las
7
Gilson, E. (1985 ), La filosofía en la Edad Media,
consideraban no como proposiciones que
pp. 491-493. debían asimilar sin cuestionamiento algu-
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 91

no, sino como proposiciones que reclama- la Astronomía y la Música. Este canon de
ban ser comprendidas. Este planteamiento siete saberes o ‘artes liberales’ quedó ins-
encendió un debate sobre la primacía de la titucionalizado en la Edad Media y cons-
fe o de la razón. Para Anselmo el énfasis se tituyó el núcleo del saber profano que la
inclinó por lo racional, y en su Proslogion Antigüedad clásica había heredado a oc-
habla de la Fe que busca el entendimien- cidente. Que sólo hayan sido siete las artes
to. Esto no significaba de ninguna manera no era casualidad, tal número respondía
que a fin de cuentas el entendimiento es- al prestigio simbólico adquirido desde los
tuviera por encima del dogma. Si bien la tiempos de auge del pitagorismo y que se
razón producía confianza en sus resultados vio reforzado gracias a una conocida cita
al mostrar las relaciones y la coherencia bíblica: “La sabiduría se hizo una casa: la-
entre los conceptos y establecer la necesi- bró sus siete columnas.”9
dad lógica de sus conclusiones, esta razón, A pesar de lo rudimentario de los con-
por su origen mismo –el ser humano–, era tenidos del cuadrivium y de los textos más
provisional y falible, por lo que Anselmo bien elementales en los que se apoyaba,10
aconsejaba que se “alegrara quien pudiera las explicaciones de las cosas de este mun-
alcanzar el entendimiento, y quien no lo do pasaron a adquirir un tono más racio-
consiguiera que reverenciara lo que no lo- nalista en el siglo xii. Según esta doctrina
gró comprender”.8 el mundo –entendido como el conjunto
Las temáticas que se abordaban produ- de las cosas creadas– era un todo armóni-
cían enormes dificultades, pero esto en lu- co organizado bajo determinadas leyes, y
gar de desanimar a los intelectuales medie- el hombre, como parte integrante de ese
vales los motivó para que ahondaran en los orden y gracias a la capacidad de raciocinio
instrumentos de análisis a su disposición, y que le había conferido Dios, podía aspirar
puesto que los contenidos de la ‘revelación’
se expresaban en un lenguaje, esto llevó a 9
Proverbios 9.1.
otorgar una gran importancia al estudio y 10
Hasta antes del siglo xii los textos en los que se
la enseñanza de la gramática, la lógica y estudiaban las matemáticas y demás ciencias eran
la dialéctica, las tres disciplinas que cons- las enciclopedias, como la de Marciano Capella
con el sugerente título de La boda de Mercurio
truían el trivium, nombre que es calca del y la Filología o las Etimologías de Isidoro de Se-
que Boecio (c. 480-525 d.C.) acuñó –cua- villa, recopilaciones de los elementos básicos de
drivium– para referirse a las cuatro disci- otros textos y con muy bajos niveles de dificultad.
Los textos originales que habían sobrevivido al
plinas que se ocupaban de la ‘realidad’, las
fin de la Antigüedad fueron la Historia Natural
cuales hoy llamaríamos ciencias y que co- de Plinio, las Cuestiones Naturales de Séneca, los
rresponden a la Aritmética, la Geometría, Saturnalia y los Comentarios al sueño de Escipión
de Macrobio, y aproximadamente la mitad del
Timeo de Platón. Al respecto, véase Dales (1980),
8
Citado por R.N. Southern, Saint Anselm and his he Intellectual Life of Western Europe in the Middle
Biographer, p. 54. Ages, pp. 263-284.
92 J. Rafael Martínez E.

a comprender el funcionamiento de la na- turalismo fueron los que irrumpieron en el


turaleza, considerando a ésta como el ins- horizonte europeo a partir del siglo xiii:
trumento de la operación divina. el Organon, la Física, Del cielo, Meteoroló-
Este naturalismo filosófico fue recha- gicos, De la generación y la corrupción de las
zado en sus inicios por algunos filósofos al cosas y la Metafísica. Los temas discutidos
ver en él una ofensa a Dios y a su poder. en estos escritos se convertirían en elemen-
Quienes lo defendían, como Guillermo tos nodales del currículum universitario.
de Conches en su Filosofía del mundo, res- La fascinación que ejercía el pensa-
pondían que sus detractores ignoraban la miento aristotélico derivaba de la amplitud
fuerza de la naturaleza y “desean tener a de los campos del saber que abarcaba y de
todos los hombres en su ignorancia, y están la gran solidez explicativa y argumentativa
poco dispuestos a que alguien las investi- que permeaba sus libros. Sin embargo, era
gue [las fuerzas]... sin embargo, nosotros evidente que había diversos asuntos en los
decimos que las causas de todas las cosas que la obra del griego se confrontaba con
deben investigarse”. Esta corriente se vio la Iglesia. Puntos de conflicto había varios,
reforzada en el siglo posterior con la irrup- y para dar una idea de las cuestiones deba-
ción en Europa de traducciones de algunos tidas se mencionarán algunas, aunque sin
de los tratados griegos más importantes. abundar en las discusiones a las que die-
Preservados para la posteridad gracias a las ron lugar. Entre las más evidentes estaban
versiones en árabe que se encontraban en las cuestiones de la eternidad del cosmos:
la tierra dominada por los seguidores de para Aristóteles el universo no tenía inicio
Alá, personajes como Juan de Sevilla, Ro- y no tendría fin. Por el contrario, la doctri-
berto de Chester, Platón de Tívoli, Gerar- na cristiana señalaba que el mundo había
do de Cremoma, Abelardo de Bath, entre sido creado y testimonio de ello era el re-
muchos otros, se abocaron a pasar al latín lato contenido en el Génesis. Otro giraba
el Almagesto de Ptolomeo, los Elementos en torno de la finitud del mundo, sostenida
y la Óptica de Euclides, varios trabajos de por los aristotélicos y negada por la Igle-
Galeno y otros tratados astronómicos y mé- sia, ya que, sobre todo después de las dos
dicos que en conjunto pasaron a alterar la condenas emitidas por Étienne Tempier
vida intelectual bajo-medieval. Pero sin du- –obispo de París– en 1270 y 1277 respecti-
da lo que tuvo mayor impacto fueron las vamente, Dios podía crear tantos mundos
obras de Aristóteles y de sus principales como quisiera.
comentaristas árabes: Averroes y Avicena. Otro punto de conflicto era el de la
Si bien los libros con contenidos de carácter existencia de influencias que, a través de
lógico –las Categorías, los Tópicos y los Ana- las cadenas de causa-efecto a las que da-
líticos– eran relativamente conocidos desde ban lugar, hacían que los fenómenos que se
el siglo ix, los textos que poseían los con- desarrollaban en el universo –y esto incluía
tenidos más relevantes para el naciente na- el comportamiento de los humanos– es-
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 93

tuvieran determinados, inexorablemente, aristotelismo, la vía que se siguió fue la de


por la concatenación de efectos que a su conciliar ambos enfoques. Roberto Grosse-
vez fungirían como causa de otros efectos. teste, Rogerio Bacon y Alberto Magno se
Bajo este esquema había preguntas que encuentran entre los más conspicuos re-
surgían de manera inmediata entre quie- presentantes de esta corriente, pero sería
nes se preocupaban por la salvación del Tomas de Aquino el que con mayor cla-
alma, el castigo de las culpas o el curso de ridad definió las relaciones y las fronteras
las enfermedades: ¿qué papel le correspon- entre la religión y el naturalismo filosófico
día desempeñar a la Divina Providencia?, que tantos cuestionamientos producía a
¿cómo quedaban enmarcados los milagros? ciertas explicaciones acuñadas desde el po-
Si todo evento futuro estaba determinado dio del cristianismo.
por la situación actual, ¿qué caso tenía es- En principio, señaló el hombre de Aqui-
forzarse para alcanzar una cierta posición no, la fe y la razón podían conducir a ver-
o un fin concebido en la mente?, y obvia- dades aparentemente diferentes, pero que
mente ¿había lugar para el libre albedrío? bien analizadas nunca podían ser contra-
A pesar de lo inquietantes que eran es- dictorias, pues lo que era divinamente en-
tas cuestiones, en particular la última, pa- señado por la fe no podía ser contrario a
lidecían ante el estado de indefensión me- aquello que resultaba de utilizar la razón,
tafísica que provocaba la idea aristotélica misma que le había sido conferida al hom-
de que el alma dejaba de existir en cuanto bre por el Creador. De haber conflicto,
el cuerpo moría. De aceptar la destructibi- una u otra, la fe o la razón, sería la causa
lidad del alma, la cual era consecuencia de del error. Pero ambas habían sido dadas al
considerarla compuesta de elementos ma- hombre por designio divino, “por lo que Él
teriales, por rarificados que se mostraran sería la causa del error, lo cual es imposible”
en dicho caso, quedarían anuladas todas (Questión I-IV, Comentario al “De Trini-
las ideas cristianas respecto del paso a otra tate” de Boecio).
vida y, en particular, de la valoración última Esto no cambiaba el hecho de que la
que tenía lugar durante el Juicio Final y el teología ocupara un lugar superior al de
anhelado sitio que podría ganar el alma en la filosofía, aun cuando la segunda mantuvie-
el Paraíso. ra un lugar de privilegio, puesto que a través
La salida más sencilla de este conflic- de la razón se podían demostrar proposi-
to, la de desmontar el aristotelismo por su ciones de fe –como la existencia de Dios,11
desacuerdo con la religión, no era la más
aceptable al tomar en cuenta los beneficios 11
Una presentación breve de las ‘demostraciones’
intelectuales y prácticos que le habían con- de la existencia de Dios de Anselmo de Can-
vertido en la corriente filosófica dominante. terbury (1033-1105) aparece en Grant, God and
Reason in the Middle Ages, pp. 53-56. Se mencio-
Así las cosas, y siendo impensable adaptar nan las tres demostraciones que aparecen en el
las verdades de la Iglesia a los credos del Monologium y la más conocida, la llamada ‘onto-
94 J. Rafael Martínez E.

iluminar verdades religiosas a través de ana- nómicos se basaban en esto, y tenían como
logías con el mundo natural y refutar obje- apoyo que correspondían a lo observado
ciones a la fe. y que sus modelos predecían con bastante
Pero a pesar del estatus superior que se finura los aspectos estelares con mucha
le concedía a la verdad religiosa, el balance anticipación.
de la historia apunta a que Santo Tomás Y sin embargo la autoridad y la omni-
logró, en cierto sentido, cristianizar a Aris- potencia divina debían prevalecer, y si Dios
tóteles y, al mismo tiempo, ‘aristotelizar’ así lo deseaba podría crear otros mundos,
al cristianismo.12 Esto no resolvía todas y si así lo hiciera significaba que más allá
las posibles diferencias que existían y que de nuestro mundo habría un espacio vacío
podían surgir al enfrentar explicaciones para ser ocupado por una nueva Creación.
acerca del curso natural de los fenómenos Y como corolario de lo anterior un cuerpo
que tuvieran planteamientos discordantes, podría desplazarse de manera rectilínea en
según provinieran de las enseñanzas de la este vacío sin que ningún ‘pleno’ se lo impi-
Iglesia o de los textos sustentados en la sa- diera. Como puede suponerse, este tipo de
biduría pagana –la de Platón o Aristóteles– argumentación no necesariamente prove-
y en las deliberaciones de sus seguidores nía de las esferas eclesiásticas desligadas de
medievales. ¿Cómo conciliar, por ejemplo, la filosofía o ciencia natural. En este caso
que Aristóteles negara la existencia del va- particular quien así lo sostenía era Nicolás
cío con la posibilidad de que, si Dios lo de- Oresme (1320-1382), uno de los innova-
seaba, podían existir varios mundos, y tam- dores medievales más relevantes en el ám-
bién de que era capaz de dotar al cielo más bito de las teorías de movimiento.13
externo de un movimiento rectilíneo? Esta Para enfrentar todas aquellas discusio-
última parte cancelaba el dogma sostenido nes en las que se ponía en duda la capaci-
por Platón, Aristóteles, Ptolomeo, es de- dad de Dios para actuar como su sapiencia
cir, por todos los que a lo largo de la histo- le guiara, aun fuera crear algo indestructi-
ria habían incursionado en las cuestiones y ble –es decir, algo que ni Él mismo pudiera
los modelos cosmológicos y coincidían en anular– o superar oposiciones de carácter
que la última esfera contenía a las estrellas lógico que hoy nos parecerían absurdas o
fijas y que éstas se desplazaban, en función meras acrobacias lingüísticas, en 1270 y
de su movimiento natural –el único posi- luego en 1277 se emitieron en París con-
ble según este modelo–, en círculos. Todas
las explicaciones acerca de los ciclos astro- 13
Sobre sus contribuciones a la filosofía natural se
puede consultar a Grant (2001), A History of Na-
lógica’, que fue presentada en el Proslogium. Todas tural Philosophy, quien le dedica varias secciones.
ellas tienen como característica común que no se Véanse también las traducciones al inglés de dos
basaban en las Escrituras sino sólo en la razón. textos básicos de Oresme: Le Livre du ciel et du
12
Deason (1986), “Reformation heology and the monde (1968) y he Medieval Geometry of Qualities
Mechanistic Conception of Nature”, p. 169. (1968).
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 95

denas –del orden de 219– de lo que ‘se 172. Que la Revelación es un obstáculo
prohibía pensar’. Ejemplos de ellas son las para el aprendizaje.
siguientes, citadas según el número que les
fue asignado en la Condena: En vista de que la condenación –cuyo
autor intelectual fue Étienne Tempier, obis-
Se prohíbe pensar: po de París– incluía varios artículos que
rebatían posiciones sostenidas por Tomás
21. Que nada ocurre al azar, que todo de Aquino, y por otros religiosos interesa-
ocurre por necesidad, y que todas las co- dos en la filosofía natural y que en cierta
sas futuras que serán lo serán por necesi- medida congeniaban con algunas ideas de
dad, y aquellas que no sean es imposible Aristóteles, es evidente que no sólo había
que sean. una polémica que enfrentaba a hombres de
la Iglesia con otros intelectuales, en parti-
48. Que Dios no puede ser la causa de un cular con los profesores de las facultades de
nuevo acto [de creación]. artes, sino que también convocaba a teólo-
gos conservadores para que se manifesta-
77. Que si hubiera una sustancia separada ran en contra de aquellos con ideas reno-
que no moviera nada, no estaría incluida vadoras que buscaban separar los ámbitos
en el universo. de lo divino y de lo natural. Como miem-
bro de este último bando destacaba Tomás
81. Que, puesto que las inteligencias no de Aquino, quien explícitamente decía: “no
tienen materia, Dios no puede hacer va- veo qué relación pueda haber entre la in-
rias inteligencias de la misma especie. terpretación de un texto de Aristóteles y la
enseñanza de la fe”.14 Varios de los artícu-
87. Que el mundo es eterno y que tam- los de la condenación iban expresamente
bién lo son las especies contenidas en él. dirigidos contra ideas tomistas, pero como
también en cuestiones de religión desem-
107. Que los elementos son eternos, sin peñan su papel la política y los juegos de
embargo han sido creados en la relación poder, una vez que Tomás fue canonizado
que ahora tienen. en 1323, el nuevo obispo de París sustra-
jo de la prohibición aquellos artículos que
141. Que Dios no puede hacer que exista iban específicamente dirigidos contra el
un ‘accidente’ sin un sujeto, pues esto da ideario tomista.
lugar a un argumento de imposibilidad La prohibición de pensar libremente,
que deriva en una contradicción. pues eso era a lo que se reducía la lista de la

152. Que las discusiones teológicas se 14


Citado en Grant (2006), History of Natural Phi-
sustentan en fábulas. losophy, p. 252.
96 J. Rafael Martínez E.

condenación, no afectó seriamente el desa- de posición de ambos ha sido publicado en


rrollo de la filosofía natural. Por el contra- Early Science and Medicine (2000).15
rio, una vez que los temperamentos auto-
ritarios se apaciguaron pocas décadas más
tarde, lo que produjo fue una larga lista ENSEÑANZA ESCOLÁSTICA
de argumentos racionales pero contrarios Y FILOSOFÍA NATURAL
a los hechos observados en el mundo, mu-
chos de los cuales se referían a fenómenos Si se le quiere hacer justicia, es necesario
considerados naturalmente imposibles de aclarar que sería una tarea imposible inten-
acuerdo con las doctrinas aristotélicas. Si tar describir en unas pocas líneas las carac-
dejamos de lado aquellos planteamientos terísticas del método escolástico. Nace de
en los que Dios se veía desafiado a producir la lectio, la lectura, interpretación y comen-
situaciones lógicamente inadmisibles, las tarios a un texto que el maestro presentaba
más de las veces lo que los filósofos some- ante un grupo de estudiantes. De ahí pasó a
tían a discusión era si el mundo no habría la questio y luego a la disputatio. La primera
sido creado de manera diferente a como consistía en el ejercicio mediante el cual el
lo suponían los filósofos clásicos y los que maestro planteaba preguntas –mismas que
defendían sus tesis en las universidades de con el tiempo se recogían en tratados– a las
fines del medievo, a quienes se sumaban que una vez discutidas se daba la respuesta
los teólogos que matizaban o regulaban ‘oficial’, sustentada en los textos canónicos y
estas doctrinas con la vara de la fe. Inevi- en las interpretaciones que la Iglesia ofrecía
tablemente una pregunta se insinúa: ¿qué al respecto. La disputatio o ‘disputa’ era una
tan preparada o qué tan dependiente era la confrontación entre estudiantes –y en oca-
filosofía natural del papel que Dios desem- siones entre maestros– que sostenían tesis
peñaba en la cosmovisión de los siglos xi encontradas y en la que se ponían en juego
al xiv? Andrew Cunningham ha sostenido los conocimientos de los participantes y la
que toda la discusión filosófica de este pe- capacidad para enlazar citas y silogismos
riodo, incluida la que se ocupó de las cien- que condujeran al fin deseado. Finalmente
cias de la naturaleza, giró siempre en torno era el maestro –y en el caso de la disputatio
de algún asunto referido a la divinidad, y entre profesores una autoridad con mayor
que además, y aun sin ser nombrado ex- reconocimiento, o el sentir del público con-
plícitamente, Dios siempre estaba presente gregado para escuchar a los rivales– el que
en la mente de los pensadores medievales y aportaba la conclusio o fallo final y que daba
sus opiniones siempre lo tenían en cuenta. por terminado el debate.
En contra de esta posición –que a muchos
lectores de inicios del siglo xxi les puede
15
Esta discusión la recogió la revista Early Scien-
ce and Medicine bajo el título “Open Forum: he
parecer exagerada– se levantó la pluma de Nature of ‘Natural Filosophy’”, en el volumen 5,
Edward Grant, y el resultado de las tomas núm. 3, pp. 228-300.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 97

Si bien es cierto que en ocasiones quien cuanto a opinión y que, aunque el ideal se-
fungía como árbitro de la disputatio no po- ría que hubiera una especie de unidad, con-
seía la preparación o los atributos intelec- cordia o armonía, esta especie de sinfonía
tuales necesarios para conducir adecuada- sólo podía elaborarse a partir de la polifo-
mente el certamen, de cualquier manera el nía. Guillermo de Auvergne lo comenta en
ejercicio cumplía con una función: que los una forma un tanto poética: “si contemplas
participantes tomaran una posición frente la belleza y la magnificencia del universo,
al tema discutido y que aprendieran a re- descubrirás que éste es un himno muy de-
conocer la legitimidad de que existiera di- licado, y que las criaturas, por su variedad,
versidad de opiniones.16 Con ello el método cantan al unísono produciendo una armo-
escolástico lograba inducir en el estudian- nía de excelsa belleza”.17
tado la idea de que abrazar un sistema de Por último, el otro supuesto que hacía
pensamiento o de opinión conllevaba una del pensamiento tardo-medieval algo que
responsabilidad intelectual. El refinamien- iniciaba un rompimiento con la tradición
to de la ratio –razón– propiciado por estas es precisamente la introducción y acep-
prácticas se puede entrever en al menos tres tación de ideas novedosas. Desde los te-
áreas: una sería el uso sutil de las opinio- rrenos de la música, pasando por la difu-
nes de las autoridades, y de ello un buen sión de la Física aristotélica y las novitates
ejemplo es el Sic et Non, trabajo de Pedro profanae –novedades profanas– incluidas
Abelardo que es reconocido como una es- en el Libro de Sentencias de Pedro Lom-
pecie de ‘Discurso del método’ de la Edad bardo, hasta los nuevos métodos y siste-
Media. En este texto Abelardo analiza el mas de demostración que utilizó Santo
uso y significado de las palabras, y enseña Tomás de Aquino, se recibían señales de
a discutir si las fuentes de información son que poco a poco se gestaba una nueva ma-
las adecuadas, a identificar pasajes ‘corrup- nera de mirar, describir e interpretar a la
tos’ en la literatura a su alcance y a distin- naturaleza.
guir si lo que se dice responde a un dogma Un nuevo tipo de argumento cobra-
o a una opinión, si es del autor o si es ajena. ba importancia conforme los filósofos
Finalmente aconseja que ante diferencias naturales atendían a los fenómenos tal y
irreconciliables entre diversos autores, uno como se presentaban, y no como apare-
debe seguir al de mayor autoridad. cían descritos en los textos de uso en la
Otra área consistió en acostumbrar a época. La faceta que se abría paso, si bien
las mentes a reconocer las diferencias en no era desconocida aunque sí poco recu-
rrida desde la Antigüedad, era el uso sis-
16
Sobre la dinámica de la enseñanza medieval se temático –y ajustado a reglas racionales–
puede consultar Piltz (1981), he World of Medie-
val Learning, pp. 86-87, 114, 145, 148, 185 ff., 236
ff., y Le Goff (1965), Los intelectuales de la Edad 17
Citado por Le Goff (1992) en Medieval
Media, la segunda parte: el siglo xiii… Civilization, p. 348.
98 J. Rafael Martínez E.

de la observación y la experimentación. esto, lo apropiado era leer a Aristóteles y a


Quien durante la Edad Media podría ser Galeno, no realizar experimentos o llevar
tenido como el primer gestor de esta co- a cabo disecciones o estudios anatómicos
rriente, o al menos el más conspicuo, es directamente sobre el cuerpo humano. En
Rogerio Bacon, el primero en haber uti- una sinergia muy compleja los prejuicios
lizado –hasta donde se sabe– el término de los maestros en las facultades de me-
scientia experimentales.18 Aunque en parte dicina se sumaban a los de la Iglesia para
fuera un resultado de la rivalidad entre los frenar los avances en el conocimiento di-
oxonienses y parisinos, se sabe que miraba recto de la anatomía humana, situación
con desdén las enseñanzas de la filosofía que se mantendría hasta la segunda mitad
natural de los maestros parisinos que se del siglo xv, cuando anatomistas como
ocupaban sólo de repetir lo que aparecía Mondino y artistas como Leonardo ini-
en los libros. La excepción de ello era Pie- ciaron los estudios que culminarían en el
rre de Maricourt, autor de un texto sobre revolucionario libro De humani corporis
magnetos y conocido como “el maestro de fabrica de Vesalio (1543).
los experimentos”. A pesar de la innegable influencia de
Bacon, franciscano educado y traba- la religión sobre la formación de una vi-
jando en Oxford, formaba parte de una sión del mundo, y de los modos de pen-
tradición más cercana a las ciencias na- sar y concebir los objetos de estudio de la
turales para la cual las matemáticas, sobre filosofía natural o scientia, esta disciplina
todo en el campo de la óptica, podrían no generó un enfoque rígido y unitario.
ser de gran utilidad.19 Sin embargo, aun Atendiendo a las características de cada
en Oxford había reticencias sobre la vali- sitio, a las preferencias de los maestros o
dez o el significado de los “experimentos”. de las órdenes religiosas dominantes en la
Puede uno encontrar las razones de esta región, a la disponibilidad de unos u otros
situación en la manera en que se transmi- textos y a la problemática que adoptaron
tió el interés por el conocimiento, los pro- como insignia las diferentes comunida-
pósitos a los que éste se dirigía y, además, des, se desarrollaron varias tradiciones y
la existencia de una serie de prejuicios, enfoques respecto de la construcción de
heredados de la cultura clásica, que hacían un saber acerca del mundo natural. Con
del trabajo manual una actividad propia el propósito de identificar algunas de es-
de los esclavos y de la servidumbre. Según tas grandes corrientes que en sí agrupa-
ban a su vez una variedad de enfoques y
18
Sobre Bacon y la importancia de los experi- objetos de estudio, resulta útil seguir una
mentos, véase Clegg (2003), he First Scientist, pp. cierta clasificación que distingue entre tres
193-206. corrientes o tradiciones que podría uno
19
Los principales escritos de Bacon sobre óptica
son el Opus Majus, De la multiplicación de las espe-
describir respectivamente como orgánica,
cies y la Perspectiva. mágica y mecanicista.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 99

LA BÚSQUEDA DEL CONOCIMIENTO. unión de un caballo y una yegua el produc-


TRES TRADICIONES: ORGÁNICA, MÁGICA to sea un elefante o un insecto.
Y MECANICISTA La analogía con una naturaleza que
funciona a la manera del artesano que a
Antes de seguir adelante es necesario acla- partir de una materia prima genera una es-
rar que, como dama de compañía de las tres tatua, obra que es producto de una inten-
tradiciones, en todo momento está presen- ción que guía la acción del artesano, inspi-
te el elemento religioso, aun cuando no se ró la idea de que existe una intención o un
manifieste explícitamente. Aunado a lo an- propósito que guía las formas de actuar de
terior hace falta tener cuidado de no caer la naturaleza. A este propósito se le llamó
en anacronismos, es decir, proyectar nues- la “causa final”, y retomado por Aristóteles
tras visiones acerca del mundo teñidas con adquirió el rimbombante nombre de ‘causa
toda nuestra cultura y el saber que hemos teleológica’. Ésta sería la causa dominante
acumulado, sobre las formas de pensar de en el devenir de un fenómeno; las otras tres
las sociedades que nos antecedieron. Bajo causas que integraban el compendio aris-
estos supuestos se presenta a continuación totélico eran conocidas como la material, la
una descripción esquemática de las tres formal y la eficiente. Para la tradición aristo-
tradiciones que con el fin de descubrir ten- télica entender un fenómeno consistía en
dencias y métodos podría uno identificar. identificar las cuatro causas.
La primera, la ‘material’, se refiere a la
La tradición orgánica materia –sustancia, sustrato– que constitu-
En el seno de la tradición orgánica sus ye el objeto, aquello a partir de lo cual la
partidarios explicaban el mundo a partir cosa se conforma y que persiste.20 La se-
de analogías sustentadas en lo que hoy se gunda causa se refiere a la forma especifica-
acomodaría como parte del pensamiento da como tal. En su sentido más inmediato
biológico. El filósofo natural apegado al alude a la figura, a lo que nuestro sentido
pensamiento de corte biológico recurría a de la vista percibe para identificar lo que
imágenes y vocablos extraídos de los pro- distingue a un objeto dado de otros objetos
cesos de crecimiento y decaimiento, con que provocan una percepción visual dife-
analogías del tipo de “la bellota que se rente. En un sentido más estricto la ‘for-
transforma en roble” siempre a la mano. ma’ es el “logos de la esencia”,21 alude a la
El cambio y no la regularidad o la unifor- naturaleza del organismo, su principio in-
midad es lo que se destaca, y lo que debe terno de cambio, lo que el organismo u ob-
justificarse es la consistencia con la que el jeto ‘es’. El ‘logos de la esencia’ convoca las
patrón se repite, que dada una causa o con- ideas de orden, arreglo, razón, proporción,
currencia de causas el efecto siempre es el
que corresponde al eslabón que ocupa en 20
Física II.7, 194b 24.
la cadena causal. Así, no sucede que de la 21
Ibid, II.7, 194b 27.
100 J. Rafael Martínez E.

lo que aporta inteligibilidad a la esencia. recta hacia el centro de la misma, cesan-


La ‘forma’ es aquello que permite, “al de- do su movimiento sólo hasta que el suelo
finirlos, que podamos establecer lo que la la detuviera, y que el fuego se desplazaría
carne o el hueso son”.22 Es también el or- hacia las alturas para alcanzar la capa más
den que la mente puede aprehender, es lo alta de la región interna a la esfera donde
que señala “lo que la cosa es” en donde el encaja la luna. El segundo caso se refería
“porqué” y el “cómo” convergen y gracias a al movimiento que se efectuaba en direc-
lo cual al conocer el “porqué” se entiende ción contraria de donde se encontraba el
la esencia. ‘lugar natural’ del objeto. Una piedra al ser
La tercera causa, ‘la eficiente’, es la soltada desde las alturas se desplazaba ha-
fuente primaria del cambio o del reposo.23 cia abajo con movimiento natural en tan-
El padre es la causa del hijo de igual ma- to que un objeto lanzado hacia arriba se
nera que el artesano es el generador de su movía –al menos durante la parte inicial
obra. Lo que provoca el cambio es la causa de su trayectoria– primero con movimien-
de lo que sufre el cambio.24 La misma ma- to ‘violento’ hacia arriba y luego, una vez
nera de explicar o describir cómo ocurren agotado el agente que lo provocaba, con
los fenómenos según estas causas hacía movimiento natural hacia abajo. Como se
patente que eran los organismos vivos y ve, la causa teleológica o final imponía que
sus procesos lo que inspiraba esta forma de el cuerpo se dirigiera y alcanzara el lugar
enfocar y entender los hechos de la natura- que su esencia le asignaba.
leza, tanto si se refería a hechos del mundo Esta forma de entender el mundo y sus
animado como si se ocupaba del inanima- fenómenos a través de las cuatro causas
do. Tan es así que un problema tan ajeno a perduró hasta el siglo xvii, y no es difí-
la esencia de los objetos animados, como cil darse cuenta de que en cierto sentido
lo sería el del movimiento de un proyectil, aportaba y se sustentaba en argumentos
era tratado bajo el esquema de movimien- y hechos que interpretados a su manera
to ‘natural’ vs. movimiento ‘no natural’ o estaban muy cercanos a lo que entonces
‘violento’. Así es como se ocupaba, en el se tenía como parte del ‘sentido común’,
primer caso, de aquel que se lleva a cabo es decir, todas aquellas nociones que la
para restaurar a los objetos a su lugar ‘natu- experiencia y la tradición hacían inteli-
ral’, el que les corresponde en función de su gibles en el seno de una cultura o visión
esencia, y que para este efecto significaba del mundo. Por ejemplo, para Aristóteles
decir que una piedra alejada de la tierra y y los pensadores medievales y renacentis-
sin nada que la sostuviera viajaría en línea tas un cambio consiste en la actualización
de lo que existe en potencia.25 Una pila de
ladrillos potencialmente es una casa y un
22
Ibid., II.I, 193b 2.
23
Ibid., II.3, 194b 29-30.
24
Ibid., II.3, 194b 30-32. 25
Ibid., IV.4.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 101

constructor puede hacerla. Actualizar esta ‘formas’: la reproducción sexual, la creAción


potencialidad es construir la casa. Pode- de artefactos y la enseñanza. El modelo que
mos entonces concebir el cambio en tér- recoge al constructor o artesano creando
minos de un constructor actualizando su un artefacto es muy ilustrativo. Este perso-
potencial al transformarse en el construc- naje aloja su arte o techne en su alma, es de-
tor que construye, y que los ladrillos se cir, la ‘forma’ que posteriormente impondrá
actualizan en la casa que se está constru- sobre la materia externa reside en primera
yendo. Estas dos acciones, la actualización instancia en su alma. La ‘forma’ del arte-
de las dos potencias –el constructor y los facto, en tanto que está ya presente en el
ladrillos– no constituían dos eventos se- alma del artesano, existe en potencia, y es
parados. Actualizar el agente –causa efi- en virtud de este poder que posee su alma
ciente– y el paciente –causa material– para que se dice que es un artesano. La actuali-
tener una casa con el diseño que adquiere zación completa de su arte consiste en que
–causa formal– en función de la necesidad haya construido el artefacto. Así, el proce-
que debe satisfacer –causa teleológica–, no so de construcción que lleva a cabo el ar-
constituye en Aristóteles una sucesión de tesano es en acto la ‘forma’ del artefacto en
eventos sino que todos ellos son uno solo, acción. Esta actividad ocurre conforme se
si bien visto desde diferentes perspectivas. lleva a cabo el proceso y por ello se afirma
Un símil sería pensar en el maestro que que el primer principio del cambio es la
enseña. Sólo si hay un alumno que apren- ‘forma’ en acción. Y esta ‘forma’ deberá ser
de se puede hablar de que la enseñanza la causa en el sentido de “aquello para lo
ha tenido lugar: hay un agente y un pa- cual se establece el cambio”.26 Expresar
ciente que al realizar ambos su cometido así esta modalidad de acción de la ‘forma’
logran que ‘enseñar’ pase de ser algo en llevó a referirse a ella como la ‘causa fi-
potencia a un hecho realizado, la potencia nal’, siendo sólo una manera de aludir al
que deviene en acto. modo de actuar de la naturaleza y que con-
De acuerdo con Aristóteles el princi- dujo a Aristóteles a resaltar que “es eviden-
pio primario del cambio se identifica con te que la naturaleza es una causa, una causa
la ‘forma’, y ésta posee dos características que opera con un propósito”.27
que se deben destacar: la ‘forma’ es algo Estas consideraciones, además de apor-
inherente a los objetos naturales y tiene tar una explicación de los propósitos y las
propiedades que la hacen dinámica. Así, maneras de actuar de la naturaleza, también
las formas se constituyen en los principios servían como base de los embates que los
internos del cambio y actúan como una es- aristotélicos emprendían en contra de las
pecie de fuerza bajo cuyo efecto se produce corrientes mecanicistas –que se presentarán
o reproduce la ‘forma’.
En el mundo natural se reconocían al 26
Ibid., II.8, 199a, pp. 30-32.
menos tres maneras de transmisión de las 27
Ibid., II.8, 199b, pp. 32-33.
102 J. Rafael Martínez E.

más adelante en este escrito– y que has- de cualidades generaba el elemento situa-
ta bien entrado el Renacimiento seguían do en el vértice entre ellas.
siendo motivo de discusión. Los objetos en los que predominaban
En los inicios del siglo xv la cosmolo- el agua o la tierra se movían ‘hacia abajo’.
gía y la física aristotélicas se complementa- Esta conclusión tenía como sustento el
ban y apuntalaban una con otra. La Tierra simple acto de la observación empírica y
estaba situada en el centro del universo y concordaba con que el movimiento debe-
alrededor de ella giraban los planetas, el ría efectuarse con miras a una cierta fina-
Sol y la Luna, cada uno guiado por la es- lidad que en este caso era ocupar su lugar
fera o sistema de esferas que explicaban su natural. Esta búsqueda de paso explicaba el
movimiento. Arriba y abajo eran conside- hecho de que la velocidad aumentara con-
rados términos absolutos en tanto que se forme el objeto se acercara a su destino, y
definían sobre la base de los ‘lugares na- lo hacía siguiendo una trayectoria rectilí-
turales’ de los objetos que eran calificados nea puesto que ésta era la forma de movi-
como pesados o ligeros, según su tendencia miento apropiada para el mundo sublunar,
a desplazarse por sí mismos hacia el cen- el dominio de lo imperfecto, lo inacabado,
tro de la Tierra o en dirección opuesta a lo aún sujeto a cambio.
dicho sitio, respectivamente. Además, en En cuanto a lo que ocurría en la región
la zona situada por encima de la Luna los situada más allá de la esfera lunar, donde
cuerpos se movían siguiendo órbitas circu- se movían los cuerpos celestes, las obser-
lares, mientras que en el mundo sublunar el vaciones recogidas desde la Antigüedad y
movimiento natural era rectilíneo y la ma- recopiladas en el Almagesto o Sintaxis Mate-
teria se constituía a partir de cuatro elemen- mática de Ptolomeo, junto con los modelos
tos: dos ‘ligeros’ (aire y fuego) y dos ‘graves’ o teorías que explicaban con cierta exactitud
(tierra y agua), a su vez con propiedades –suficiente para la época en la mayor parte
que pedían ser explicadas mediante las de los casos– los movimientos celestes, apo-
cuatro cualidades: caliente, frío, húmedo yaban la idea aristotélica de que los plane-
y seco.28 La composición de los elementos tas y demás cuerpos supralunares se movían
atendiendo a sus cualidades con frecuencia en trayectorias circulares alrededor de la
se representaba mediante un cuadro que Tierra. Estos movimientos los efectuaban
posteriormente sería también aceptado por con periodos orbitales conocidos que per-
la tradición alquimista. Con los elementos mitían tanto predicciones de las posiciones
en los vértices, las cualidades se intercala- de las luminarias más conspicuas como de
ban en las aristas, de manera que cada par los eventos singulares, tales como la ocu-
rrencia de eclipses, alineaciones planetarias
y arreglos particulares de interés astrológico.
28
Al fuego le correspondía lo caliente y lo
seco, al aire lo caliente y lo húmedo, al agua
Para 1500 la información contenida en
lo húmedo y lo frío y a la tierra lo seco y lo frío. el Almagesto o las diferentes tablas astronó-
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 103

micas elaboradas en la Edad Media como según el cual el objeto desplazaba al aire
correcciones a la obra de Ptolomeo –por que a su vez volvía para empujar al objeto,
ejemplo, las tablas elaboradas a petición de éste continuaba una trayectoria siguiendo
Alfonso X el Sabio–, podían ser utilizadas los dictados del movimiento natural. Dicho
como apoyo para la causa aristotélica. Los proceso, llamado antiperistasis, empezó a
datos extraídos de estas fuentes servían para perder credibilidad en el siglo xiv y pasó
justificar el principio filosófico según el a ser sustituido paulatinamente por otro que
cual el movimiento circular en los planetas, introducía un elemento explicativo com-
eterno y sin alteraciones, era el movimiento pletamente ajeno a lo que previamente se
natural y a la vez perfecto, y a él se acomo- había manejado: el ímpetu.
daban todos los luceros que tachonaban la El ímpetu sería una cualidad que el pro-
bóveda celeste. Esto marcaba la diferencia yectil adquiría al ser lanzado y que confor-
entre un ámbito, el supralunar, en el que me se desarrollaba el movimiento era perdi-
todo se sometía a la perfección de la inmu- da gradualmente. Quien primero planteó el
tabilidad y de los movimientos circulares, manejo de este concepto para explicar qué
y otro, el imperfecto y cambiante dominio mantenía al proyectil en movimiento ascen-
que circundaba a la Tierra y donde los cua- dente sin que hubiera una causa eficiente
tro elementos empedoclianos daban curso en contacto con él fue Jean Buridan.29 Más
a los fenómenos que recogía la experiencia adelante se le uniría Alberto de Sajonia y
humana. el mismo Leonardo apelaría a esta extraña
Sin embargo, no todas las explicaciones cualidad que sin poseer sustancialidad daba
resultaban fáciles de digerir. Había un caso cuenta del fenómeno.30
en particular que despertó inquietud entre Había otro tipo de cambio que la teo-
los filósofos naturales y tocaba la cuestión ría aristotélica lograba explicar con cierto
del movimiento de un proyectil que du- éxito. Éste era el que se producía al poner
rante la primera parte de su recorrido era en contacto los diferentes elementos bási-
realizado bajo la modalidad de movimien- cos planteados por Empédocles y que pro-
to ‘violento’ para finalmente transformarse ducían lo que ahora llamamos un cambio
en uno ‘natural’. Los aristotélicos lo expli- ‘químico’. De ninguna manera era explica-
caban como un efecto del aire que, al ser ble –según los aristotélicos– en términos
desplazado por el proyectil lanzado hacia de encuentros de átomos interactuando
arriba, efectuaba un giro que pretendía im-
pedir la formación del vacío en la parte del 29
La teoría del ímpetu es tratada, junto con
medio que era desalojada por el objeto. Al extractos de la obra de Buridan, en Clagett (1979),
ocupar dicho espacio el aire imprimía un Science of Mechanics in the Middle Ages, pp. 505-540.
impulso que mantenía al móvil alejándose
30
Las teorías medievales del movimiento son pre-
sentadas de manera abreviada en Murdoch y Sy-
de su ‘lugar natural’. Una vez ‘agotado’ –lo lla, “he Science of Motion”, en Lindberg (1978),
que fuera que esto significaba– este efecto Science in the Middle Ages, pp. 206-264.
104 J. Rafael Martínez E.

mecánicamente en el vacío. Por princi- un tanto de lado al recibir el apoyo de un


pio de cuentas, Aristóteles no aceptaba la instrumento que parecía prevalecer sobre
existencia del vacío ni la explicación de los todo lo demás que conformaba el aparato
atomistas que sólo consideraban mezclas del conocimiento, excepción hecha de la
del tipo que resultaría de juntar trigo y verdad revelada mediante la fe o el con-
lentejas. El cambio ‘químico’ debería res- curso de la divinidad. Este instrumento
ponder a variaciones en la participación de era el silogismo y sus derivaciones. Una
los cuatro elementos en una sustancia. El vez identificados el tipo de proposiciones
cambio material que se producía al que- lógicas del lenguaje y las relaciones que
marse un pedazo de madera consistía en las conectaban para producir conclusiones
una pérdida de aire que dejaba un produc- verdaderas o falsas, estos silogismos permi-
to con un contenido proporcionalmente tían edificar un sistema filosófico que sólo
mayor de tierra y al que se conocía como podría ser minado por hechos concretos y
carbón. Pero aunado a ello resultaba que evidentes que no se acomodaran con las
este carbón poseía otras propiedades o cua- ‘verdades’ del sistema.
lidades diferentes de las que ostentaba la Con este aparato argumentativo la filo-
madera, y esto se debía al cambio en la sofía natural justificaba sus verdades hilan-
‘forma sustancial’. do ideas, como se ejemplifica claramente
El énfasis que los aristotélicos ponían en en el Libro VIII de la Física al mostrar que
la ‘forma’ y las diferencias cualitativas anu- el movimiento circular es –en su escala de
laban toda posibilidad de explicar el cam- valores que a la vez responde a la relevan-
bio ‘químico’ en términos de simples mo- cia del fenómeno– prioritario respecto del
vimientos de partículas, como sería el caso movimiento rectilíneo. Este último, según
de una explicación mecanicista. Aun en el Aristóteles, al efectuarse en línea rec-
caso del proyectil en que se había recurrido ta no puede ser ni infinito ni eterno, pues-
a la idea de ímpetu, éste, a fin de cuentas, to que no existe una recta infinita y por
era considerado como una cualidad adqui- lo tanto o se detiene o se regresa, lo que
rida y consumible por el proyectil. implica un momento de reposo al cambiar
de dirección y que lo hace un movimien-
Una disgresión: el trasfondo lógico y el aparato to incompleto, en el primer caso, o com-
argumentativo de la filosofía medieval puesto en el segundo. Y puesto que según
El enfoque utilizado por Aristóteles y per- el orden de lo natural, por definición, lo
feccionado a lo largo de los siglos tenía co- incompleto y lo perecedero son secunda-
mo uno de sus ejes la sistematización y la rios respecto de lo completo y lo eterno,
generalización de los datos y las inferen- el movimiento rectilíneo es secundario
cias que a partir de ellos se podían realizar, respecto del que se efectúa en círculo, que
aun cuando la evidencia empírica no fuera puede ser eterno y es completo, pues una y
tan robusta. Pero esta debilidad se dejaba otra vez lleva a cabo su periplo. Más aún,
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 105

el movimiento rotatorio es simple y no ñanza en las universidades católicas e in-


compuesto como el rectilíneo. Como todo cluso en las protestantes que surgirían a
movimiento es o circular o rectilíneo, o mediados del siglo xvi.
una combinación de ambos –lo que hace Pero a la par de esta tradición había
de este último algo compuesto–, se sigue, otras dos que, además de las prácticas ar-
por definición, que el circular ocupa el si- tesanales mencionadas al inicio de este es-
tial de honor entre los movimientos. crito, se habían venido fortaleciendo. Esto
Esta manera de argumentar, basada en ocurrió gracias a que, entre otras cosas,
una lógica muy elaborada y en las clasifica- varios textos habían llegado a Italia prove-
ciones aristotélicas de lo que existía en el nientes de Constantinopla y de la zona bajo
mundo, dando cuenta de su sustancia y de su influencia que estaban cayendo ante el
su forma, aunada a las causas finales, eran avance de los turcos hacia occidente. Estos
los pilares de un sistema que comenzaría a escritos básicamente contenían la doctrina
verse minado en el siglo xvi y finalmente platónica tal y como aparecía en los Diálo-
sería desbancado a finales del siglo xvii. gos de Platón, y la hermética, una colección
Pero mientras tanto esta cosmovisión, a de escritos atribuidos a Hermes Trismegis-
pesar de las críticas que podía recibir, pare- to y de quien se decía había instruido a los
cía en ese entonces superior a otras visio- hombres sabios de Egipto durante el pe-
nes alternativas. riodo de Moisés. De la interacción de estas
El vocabulario y los esquemas argu- dos fuentes del saber antiguo o clásico sur-
mentativos aristotélicos como sustancia, girían dos corrientes de pensamiento, una
accidente, forma y causa se utilizaban que podríamos calificar de mágica y que
para explicar desde la formación de nubes ponía a sus seguidores en comunión con las
hasta lo que ocurría durante la Eucaristía fuerzas que propician la armonía universal,
–la transustanciación, es decir, la conver- haciendo de sus practicantes una especie de
sión durante la misa del vino y la hostia magos, y otra que tomaba a las matemáticas
en la sangre y el cuerpo de Cristo–, en como instrumento para entender y descri-
la que sin cambiar la materia sí ocurría bir el mundo. Esta última se fusionaría con
una transformación en la esencia. Por los otras corrientes para integrar un estilo de
escolásticos la doctrina aristotélica ser- ciencia que eventualmente sería el germen
vía para elucidar las operaciones de Dios de la ciencia moderna que se configuraría
en el mundo natural. Dios había diseña- en torno de las llamadas –un tanto equívo-
do una lógica cuyas premisas podían ser camente– ‘ciencias duras’.
analizadas y sus propósitos revelados. En
la mente de los eruditos la ciencia aristo- La tradición mágica
télica y la teología escolástica marchaban La tradición mágica inspirada en los escri-
de la mano y, junto con las enseñanzas de tos herméticos quedó en deuda con Marci-
Galeno y Ptolomeo, dominaban la ense- lio Ficino (1433-1495) por haber llevado a
106 J. Rafael Martínez E.

cabo la traducción de dichos textos, lo cual derivadas del pitagorismo que destacaban
favoreció que el cristianismo renacentista la armonía matemática del mundo, se su-
adoptara una nueva fuente de conocimien- gería que los secretos del cosmos habían
to que hacía de Hermes Trismegisto el re- sido plasmados por Dios en un lenguaje
cipiente de revelaciones acerca del mundo matemático que podía verse manifiesto en
físico de igual manera en que Moisés lo las armonías musicales y en la numerología
había sido del mundo moral. Esta sabi- o búsqueda de afinidades entre las cosas,
duría, teñida de lo egipcio, y sólo en parte los fenómenos y los números. Gran parte
disponible en occidente gracias a lo que de de su prestigio derivaba de su supuesta an-
ella habían transmitido los pitagóricos y tigüedad y por ello fue un duro golpe para
los seguidores de Platón, ahora estaría dis- sus seguidores que Isaac Casaubon (1559-
ponible en su forma original.31 Si bien a fin 1614) demostrara, con base en estudios
de cuentas la ciencia no se benefició direc- filológicos, que los escritos herméticos te-
tamente, en cambio la cultura en general nían su origen en una época más temprana,
recibió un nuevo impulso al darse a cono- en el siglo II d.C., siendo parte del movi-
cer las posturas herméticas y las platónicas miento neoplatónico iniciado por Plotino
asociadas con la moda de ‘lo griego’ que (205-270 d.C.) y fortalecido por Porfirio
irrumpiría primero en Italia y en el resto (232-303 d.C.).
de Europa en los años subsiguientes. Al igual que Platón, Plotino y Porfi-
El impacto sobre la ciencia de la tra- rio consideraban al mundo material como
dición hermética se dio a través de postu- la forma más baja en la jerarquía del ser.
ras filosóficas y otras de carácter un tanto Calificado como irreal en este sentido,
estético. Un magnífico ejemplo de esto lo opuesto lo constituían el mundo de las
ocurrió en el seno de la astronomía. Según ideas, el de las formas eternas sobre las cua-
el hermetismo el Sol ocupa el centro del les sólo podíamos aprehender una parte de
universo y la Tierra gira a su alrededor. A sus modalidades a través de la razón. Según
su vez el Sol era el símbolo de la divinidad Plotino, la fuente del ser era el Uno de don-
y su luz la fuente de la vida. Al incorporar de emanaba todo lo existente, desde la vida
la doctrina atribuida a Hermes varias ideas y el alma hasta la luz y la materia. Puesto
que en ocasiones encajaban en doctrinas
31
Hasta el momento la mejor y más completa distintas, los mismos vocablos con frecuen-
presentación de esta visión del mundo aparece en cia poseían significados diferentes, como
Yates (1964 en inglés, 1983 en español), Giordano
fue el caso del alma humana, que para el
Bruno y la tradición hermética. También se reco-
mienda Gatti (1999), Giordano Bruno and Renais- neoplatonismo era aquella parte de la crea-
sance Science. En cuanto a las fuentes originales ción que encerrada en el cuerpo lo conec-
el Corpus Hermeticum está disponible en cuatro taba con lo eterno y las formas inteligibles,
volúmenes en la edición en francés de A. J. Festu-
gière y A. D. Nock (1945-1954), y en inglés de W.
las reales y por ende eternas. En cambio,
Scott (1924-1936). para los aristotélicos el alma era lo que daba
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 107

‘forma’ a la ‘materia’, lo que equivalía a que los falsos libros de magia de aquellos que
le impartiera las cualidades que identifica- contenían la verdadera sabiduría.32
ban a unos objetos respecto de otros. Al igual que ocurría con algunas sectas
La tradición ‘mágica’ no se limitaba a como la pitagórica, las enseñanzas guar-
las enseñanzas desplegadas en los escritos dadas en el Secretum estaban ocultas bajo
herméticos, si bien éstos le confirieron una enigmas y signos que las mantendrían a
nueva fortaleza, y fácilmente se pueden ras- salvo de quienes no se hubieran hecho me-
trear otros antecedentes tanto en la cábala recedores de conocerlas. Quienes pudieran
judía como en los escritos de magia que descifrar sus arcanos se verían recompen-
proliferaron en Europa a partir del siglo xii. sados con un tipo de saber que permitiría
Quienes seguían el estudio de la cábala llevar a la práctica el conocimiento filosó-
buscaban descifrar los secretos ocultos en fico (scientia) del ‘maestro de los que saben’
el Viejo Testamento. Para ello recurrían al –como era usual referirse a Aristóteles en
manejo de la numerología, con lo cual da- la Edad Media–, lo que le otorgaría un
ban una nueva dimensión a la figura de Pi- poder sin límites sobre el mundo material.
tágoras, quien había intentado entender el Tan grande fue el impacto que el Secre-
mundo a través de las claves que, según él, tum tuvo entre sus lectores que gente del
le ofrecían las matemáticas. Bajo esta doc- talento de Bacon pareció “despertar a un
trina, en contraste con las aristotélicas para nuevo mundo” después de recorrer sus pá-
las que las matemáticas eran una actividad ginas. Sin importar las claras alusiones a
intelectual de poca monta y que no poseían doctrinas islámicas, lo que Bacon creyó en-
ninguna connotación religiosa, el uso de la trever en sus líneas fue una especie de
geometría y la aritmética era equiparable a ciencia universal que Dios había revelado
la contemplación religiosa. a sus patriarcas y profetas. Llegó incluso a
Había otro tipo de magia, ésta más co- creer que el tratado contenía la clave para
nectada con cuestiones experimentales o del entender las ‘ciencias verdaderas’, entre las
orden práctico y que se difunde en Europa que incluía a la astrología, alquimia y fisio-
conforme llegaban a ella los tratados árabes nomía, mismas que operaban a través del
repletos de ‘secretos’ para dominar a la na- ‘arte’ que apoya a la ciencia y no a través
turaleza. Y junto con ellos arribó el Secretum de la magia de los hechiceros. En efecto, la
Secretorum, durante siglos atribuido a Aris- magia que se debe cultivar, según Bacon,
tóteles y para muchos el libro más famoso era la magia culta, y a ésta se le debía salva-
de la Edad Media. Contra esta literatura se guardar de la corrupción que le imprimiría
levantó Roger Bacon (1220-1292), y par- el vulgo.
te de su propaganda en favor de la scienta
experimentalis que él practicaba es que le 32
Bacon [1859], Epístola. Sobre los ‘libros de se-
servía para poner a prueba las afirmaciones cretos’ véase Eamon (1996), Science and the Secrets
de una magia fraudulenta y para separar a of Nature, pp. 1-37.
108 J. Rafael Martínez E.

Con todo, el Secretum y la literatura que efectos que no se podían justificar a partir
surgió a lo largo de directrices similares al- de las propiedades de los elementos com-
canzó una inmensa popularidad gracias a ponentes –tierra en el primer caso y rábanos
que sus tópicos abarcaban diferentes ramas en el segundo– y de los cánones de la lógica
de la ciencia y la medicina, y aun cuestio- y de la filosofía natural.
nes calendáricas, y en su conjunto daban El que un practicante de las artes secre-
cuerpo a un mensaje que justificaba que “el tas pudiera una y otra vez reproducir una
conocimiento es poder”.33 El conocimien- ‘experiencia’ apuntaba a que las operacio-
to, según el Secretum, es el “entendimiento nes técnicas no necesariamente producían
[que] está en la cima del poder de gobernar. conocimiento pues dependían, en última
Es la fuente de la virtud y la raíz de todo instancia, de la habilidad y de los secretos
bien y de las cosas honorables”.34 Esto, para del oficio que poseía el artesano, el técnico,
las clases educadas y los cortesanos, y en el mago, el experimentador. Todos ellos,
especial para los príncipes, parecía ofrecer bajo la regla del discurso escolástico, a lo
la esperanza de ejercer el dominio median- más que llegaban era a producir demos-
te el conocimiento del mundo y el consejo traciones quia, pero no las de tipo propter
que le aportarían las fuentes de saber esoté- quid, ya que su arte no se ocupaba de lo
rico. Mientras la scientia o el conocimiento que ocurría por necesidad ni de las co-
científico consistía para Aristóteles en el sas que actuaban según las reglas naturales.
conocimiento empírico de los hechos (de- Un criterio muy socorrido por los es-
monstratio quia) y en la demostración del colásticos para distinguir entre lo que era
porqué de estos hechos (demonstratio prop- un hecho y lo que era producto de la su-
ter guid), es decir, conocer el fenómeno, las perstición se reducía a distinguir entre lo
causas de éste y la seguridad de que no hay que aparecía reportado o confirmado por
otras causas,35 los secreta –o temas propios los litterati (los que escribían en latín para
del Secretum– son los fenómenos o propie- un público educado) y lo que se conocía
dades de las cosas que podían ser percibidos por circular entre los illiterati (la tradición
pero no eran demostrables a través de los oral o vernácula), es decir, los granjeros,
métodos propios de la scientia y no eran por albañiles y artesanos. Bajo esta perspec-
tanto sujetos del conocimiento científico. El tiva la credibilidad de un hecho radicaba
poder magnético de un imán y la capacidad en si aparecía o no reportado en un texto
de una cocción hecha a base de rábanos para con autoridad intelectual. En general, la
endurecer el hierro son ejemplos típicos de ciencia escolástica en su vertiente medie-
val no pretendía descubrir nuevos hechos
33
Eamon (1996), Science and the Secrets of Nature, mediante la investigación empírica o la
pp. 95-105. realización de experimentos, su propósi-
34
Ibid., pp. 45-53.
35
Analíticos posteriores 71b 10ff. Véase también
to era únicamente asignar causas a lo que
Dear (1995), Discipline and Experience, p. 27. había sido aceptado como un hecho. Sin
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 109

embargo, en el siglo xv todo empezó a ducto de la agudeza de mente de su crea-


cambiar, gracias en gran medida a la prác- dor.37 Con una educación muy amplia que
tica de la medicina y a las discusiones que le permitía desempeñarse como médico e
surgieron en torno del origen de las enfer- ingeniero, sirvió en las cortes de Bavaria
medades36 y de la acción de las drogas y y de Bohemia y acompañó al rey Sigis-
demás recursos que utilizaban los médicos mundo de Hungría en la última cruza-
y cirujanos –ungüentos, sangrados, apli- da contra los turcos, misma que terminó
cación de copas para provocar el vacío– en desastre para el ejército cristiano en
basados en la observación del paciente y 1396. Alejado de la corte desde 1402 es-
de sus síntomas. La puesta en práctica de cribió un texto sobre el arte de la guerra,
nuevas modalidades para restituir la salud el Bellifortis (1405), que durante más de
al enfermo hizo que los experimentos y los un siglo gozó de gran fama.38 Ilustrado con
libros que los contenían adquirieran una bellísimas imágenes de máquinas de guerra,
nueva reputación y se reconociera que aun además de presentar algunos de los más in-
los no instruidos podían poseer un instinto geniosos ejemplos –algunos realmente fan-
natural para identificar remedios y que los tasiosos– de la tecnología militar de su
filósofos naturales los podían usar como época, incluía decenas de artilugios, póci-
punto de partida para integrar nuevos co- mas y fórmulas mágicas: lámparas fantás-
nocimientos a su scientia. ticas que mostrarían a los enemigos figuras
A la curiosidad que despertaban los extrañas que interpretarían como visiones
saberes no acreditados por la scientia se demoniacas, amuletos para mantener ale-
sumó la necesidad de recurrir a estas prác- jados a los malos espíritus, una especie de
ticas en tanto que conformaban un ‘arte’, antorcha fabricada con pelos de la cola y
un saber cómo manipular los objetos para la grasa de un perro con rabia que servi-
que de acuerdo con sus reglas –conocidas ría para ahuyentar al enemigo, etc. Esta
o no– la naturaleza se convirtiera en ins- multiplicidad de facetas en una misma obra
trumento del hombre. Dentro de esta co- ilustra el hecho de que como parte de la
rriente se puede inscribir a Conrad Kyeser búsqueda del poder, el esfuerzo por domi-
(1366-1405). nar a la naturaleza y a las personas seguía
el mismo camino, y que la proliferación de
Los ‘ingenios’. Entre la magia y la mecánica
Kyeser fue un constructor de ingegni –ma-
37
En Of Wisdome (1608), Pierre Charron define
ingenium como “un instrumento muy agudo, sutil
quinaria de funcionamiento muy sutil pro-
y cortante…y que sirve al hombre para defenderse
de engaños y argumentos sutiles”. Se servía de la
36
Textos en los que se describen con detalle las analogía con el ingegno o maquinaria maravillosa
prácticas médicas de la Edad Media y el Renaci- con poder mecánico. Wolfe (2004), Humanism,
miento son Nancy Siraisi (1981), Taddeo Alderoti, Machinery, and Ranaissance Literature, p. 49.
y Medieval and Early Renaissance Medicine: An In- 38
Gille (1964), Les Ingénieurs de la Renaissance,
troduction to Knowledge and Practice (1990). p. 53.
110 J. Rafael Martínez E.

este tipo de tratados muestra por un lado mecánicas, quedando justo por debajo de
la multiplicación de autores o practicantes las artes militares. Es el perfecto ejemplo
de las artes mágicas y de índole manual, y de quien , como constructor de artilugios,
por otro el crecimiento de la demanda por se sitúa a medio camino entre el mago y el
estas obras. ingeniero.
A su vez, y quizá por obvio pasa desa- La fuente de inspiración para las cues-
percibido, indica que el hábito de la lec- tiones relacionadas con las ciencias ocultas
tura se extendía entre artesanos e ingenie- no eran los tratados árabes ni nada que ver
ros, quienes por sus mismas inclinaciones con grimorios o lo demoniaco. La autori-
serían más proclives a ser influidos por la dad a la que con frecuencia se recurría era
magia que por la filosofía escolástica. Un un tratado erróneamente atribuido a Alber-
efecto de esto fue que un número aprecia- to Magno –monje dominico famoso por
ble de ingenieros y artesanos comenzaron la sabiduría– y por ello conocido como
a formar parte de ese pequeño sector de la Secreta Alberti o Experimenta Alberti (Los
sociedad que podía leer y escribir razona- experimentos de Alberto), siendo uno de los
blemente bien. Además, muchos de los in- libros criticados por Roger Bacon porque
genieros comenzaron a ver en la magia una lo relacionaba con cuestiones de necroman-
especie de marco teórico para lo que hoy se cia y el uso de imágenes para producir efec-
tiene como tecnología.39 Bajo esta perspec- tos materiales. Pero en esencia el Secreta Al-
tiva la magia era tenida como una ciencia berti sólo era un tratado que instruía en el
hermana para quien cultivaba las prácticas empleo de las virtudes secretas de las plan-
de diseñar y construir ‘ingenios’ mecánicos tas, las piedras y los animales. Ejemplo de
o simplemente máquinas. De esta fusión lo que en él se encontraba es la afirmación
entre la magia culta –aquella que se pre- de que quien portara un heliotropo recogi-
sentaba en tratados que en cuanto a pre- do con el sol en el signo de Leo, y envuelto
sentación y retórica eran semejantes a los en hojas de laurel junto con el diente de
que se ocupaban de las disciplinas consa- un perro, sólo recibiría buenos tratos de sus
gradas por la tradición– y las prácticas del conocidos. Otro enseña que quien porta-
ingeniero surgió una nueva imagen de éste ra la piedra opthalmus sería invisible, pues
como una especie de mago que con sus este mineral poseía la propiedad de provo-
inventos manipulaba a las fuerzas ocultas car ceguera a quien lo observara. También,
de la naturaleza para dominar o controlar según esta obra, se podían utilizar las ma-
los aconteceres del mundo físico. El mis- ravillosas propiedades de algunos objetos
mo Kyeser declaró que las artes mágicas o para provocar sueños terroríficos o crear
artes theurgies eran una rama de las artes ilusiones como estar en un cuarto lleno de
serpientes. Todas éstas eran instancias de lo
39
Eamon (1996), Science and the Secrets of Nature,
que llamaban ‘experimentos’ y que apun-
p. 69. taban, las más de las veces, a producir
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 111

‘portentos’ o ‘maravillas’ que no eran sino los de los artesanos y los filósofos naturales
experiencias cuyas causas resultaban hasta –situados a ambos extremos del espectro
entonces desconocidas, fuera por su propia cognitivo tardo-medieval y renacentista–,
naturaleza o por un cierto grado de igno- y que respondían a un nuevo clima inte-
rancia por parte de sus practicantes. Pero lectual que consistía en la idea de que el
tan comunes se volvían estas ‘experiencias’ conocimiento podía ser puesto en uso para
que para muchos resolver estos misterios obtener resultados del orden práctico.41 Al
sólo requería estudiarlos con más deteni- reclamar un reconocimiento o valoración
miento, y así eventualmente serían recupe- semejante al de las ciencias teóricas para la
rados para el dominio de lo racional. scientia experimentalis, Bacon y sus segui-
Varios filósofos naturales dedicaron tra- dores defendían la idea de que un sinfín
tados a cuestiones del orden mágico, entre de beneficios resultarían de los eventuales
ellos Santo Tomás de Aquino y Nicolás descubrimientos que se realizarían si se
Oresme (1320-1382). Este último, en su De fomentaba el desarrollo de la medicina y
causis mirabilium se ocupó de los fenómenos de las artes mecánicas. A fines de la pri-
tenidos como ‘maravillosos’ o producto de mera mitad del siglo xv, y al menos en las
causas ocultas. En dicho tratado presentó cuestiones llamadas mecánicas, los afanes
argumentos muy detallados para demostrar de sus practicantes –representantes de lo
que muchos eventos que la gente considera que luego se identificaría como la tradi-
maravillosos no requieren de causas sobre- ción mecánica– las colocaban en una ruta
naturales para ser explicados, simplemente de convergencia con la filosofía escolástica
son el resultado de causas naturales que no y las matemáticas.
han sido identificadas o que provienen de Pero si bien en ciertos aspectos estas
errores de percepción. Según Oresme “el tradiciones convergían, de todas formas
trabajo del filósofo es que dejen de existir mantenían cierta identidad que se nutría
los fenómenos maravillosos”,40 ya que una de los principios metodológicos que, aje-
vez develadas las causas lo que tenían de nos y aun contrarios entre las diversas tra-
maravilloso desaparece. Así, lo mágico y diciones, seguían dando frutos conforme se
lo experimental se revelaban como empre- adecuaban a los nuevos tiempos y sus cir-
sas con muchas cosas en común, y una de cunstancias. Así fue como la tradición má-
ellas era el esfuerzo de los filósofos naturales gica siguió madurando y alcanzó la cima
por encontrar las causas subyacentes a ellos. de su desarrollo a fines del siglo xvi para
No menos importantes eran los pro- luego iniciar su declive, el cual fue con-
pósitos detrás de las prácticas experimen- secuencia del fortalecimiento de la visión
tales y de las mágicas que se ligaban con mecanicista del mundo que tuvo en Mer-

Véase Hansen (1985), Nicole Oresme and the


40 41
Véase White (1962), Medieval Technology and
Marvels of Nature, pp. 54-61. Social Change.
112 J. Rafael Martínez E.

senne, Hobbes y Descartes a sus más fir- te sencillos, aunque ingeniosos, comenza-
mes propagandistas.42 ron a utilizarse para realizar funciones que
La idea de mecanismo remite a un tipo transformarían a la sociedad. Tal fue el caso
de fenómeno o acción que se produce a de la imprenta, el reloj y, en cierto modo,
través de la concatenación de una serie algunas piezas de artillería. Ya desde el si-
de eventos que se siguen en orden y por glo xiii el paisaje de muchas regiones venía
necesidad desde una causa inicial hasta un transformándose con la proliferación de los
efecto final. El modelo original de estos molinos, una máquina que transformaba la
procesos fue la teoría atomista en la que energía de las corrientes de agua o de vien-
todo se explicaba mediante la colisión de to en energía para mover una rueda que
átomos moviéndose en el vacío. Una co- trituraba granos. También se popularizaba
lisión producía, si las circunstancias eran el uso de velas de viento que con nuevos
las mismas, el mismo efecto. Así, conoci- diseños mejoraban el arte de la navegación,
das las condiciones y las leyes que regían las y se mejoraban los sistemas de poleas, las
colisiones, los efectos subsiguientes queda- máquinas para levantar peso y las bombas
ban perfectamente determinados. Esto, en de agua. La curiosidad que despertaban
breve, es el corazón de lo que se entiende no terminaba en sus aplicaciones, y hubo
por un fenómeno regido por leyes deter- quienes se plantearon entender su fun-
ministas. No resulta difícil entender por cionamiento también en el nivel teórico.
qué se dice que una máquina funciona de Tal es el caso de Oresme, quien recurrió a
manera determinista y que de ahí se siga analogías basadas en el reloj para explicar
que ésta se haya transformado, para la algunos modos de actuar de la naturaleza.43
Edad Media, en el epítome de algo que Para fines del siglo xvi las analogías mecá-
funciona determinísticamente y que ade- nicas eran de uso común entre los filósofos
más provea un modelo o una imagen de naturales y la razón de ello se encuentra en
cómo y cuáles podían ser los modos de ac- la recuperación, traducción y publicación
tuar de la naturaleza. desde fines del xv de las Quaestiones Me-
En el Renacimiento los máquinas no chanicae –Cuestiones mecánicas– del pseudo
eran algo nuevo y no ocurrió algo realmen- Aristóteles44 y el renovado interés que tu-
te revolucionario en cómo funcionaban, lo vieron los textos de Arquímedes, para mu-
más que puede decirse al respecto es que el
número de ellas se multiplicó fuera de toda
43
Mencionado por Rearney (1974), Science and
Change, p. 44.
proporción imaginable durante los siglos 44
Aunque circulaban copias manuscritas desde
anteriores, y que mecanismos relativamen- los inicios del siglo xv, la primera impresión fue
de Aldo Manutius (1497) y a ella le sucedieron
42
Dos obras excelentes que explican el mecanicis- las de Vittore Fausto y Alessandro Piccolomini,
mo del siglo xvi son: Lenoble (1969), Mersenne ou entre otras. El estudio clásico sobre el tema es de
la naissance du mécanism, y Bennett (1986), he Me- Rose y Drake (1971), “he Pseudo-Aristotelian
chanics’ Philosophy and the Mechanical Philosophy. ‘Questions on Mechanics’ in…”.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 113

chos el más grande matemático que había sos a sus ciudadanos– haya sido presionado
producido la Antigüedad. para dar conferencias acerca de los trabajos
Sin embargo, lo que más atraía de los de Arquímedes sobre cuerpos flotantes,
escritos de este último era el uso práctico pues esto redundaría en beneficio de los
de la matemática, lo cual realizaba a tra- intereses navales de la república.46
vés de la ley de la palanca y de la reduc- Los trabajos de Arquímedes se situa-
ción de otros problemas mecánicos a esta ban en un territorio de la ciencia que no
ley. Lo que hermanaba este enfoque con era ni platónico ni aristotélico, y menos
las Cuestiones mecánicas era que en ambos aún podrían ser vinculados con la tradi-
casos el contenido se presentaba con ropa- ción mágica. La tradición arquimediana
jes de textos teóricos en el sentido de que –su alcance la hace merecedora de ser
gran parte de la argumentación descansa- identificada como tal– es la del ingeniero
ba sobre razonamientos o demostraciones mecánico, una tradición que también es-
de carácter matemático. En este sentido la tuvo en deuda con Vitruvio (siglo i a.C.),
mecánica aparecía como una ciencia su- autor de Los diez libros de arquitectura, y
bordinada, puesto que estaba sujeta, para en los que discute, además de los asuntos
establecer sus principios y sus demostra- directamente vinculados con el arte de la
ciones, a una ciencia superior que en este construcción, temas relacionados con hi-
caso era la geometría. dráulica, estética, poleas, palancas, grúas,
Pero no hay que perder de vista que en máquinas de asalto, relojes solares y de
el caso de la tradición mecánica el motor agua, además de molinos y acueductos. Y
que la promovía se alimentaba fundamen- aunque muchas de estas cuestiones sirvie-
talmente de las tareas tecnológicas a las que ron para el diseño de objetos ‘maravillo-
serviría. Así, la traducción de las Cuestiones sos’ –puertas que giraban sin que alguien
por parte de V. Fausto (1517)45 parece estar las moviera, lámparas mágicas, fuentes
relacionada con su diseño de una galera de giratorias, etc.–, lo cierto es que este sa-
guerra y el nombramiento de Fausto como ber mecánico estaba muy alejado de las
responsable de un equipo que en el Arsenal discusiones de cualidades ocultas o de la
de Venecia –una fábrica de embarcaciones búsqueda de armonías musicales con sig-
al servicio del estado veneciano– se ocupa- nificados religiosos. Con el surgimiento
ba de experimentar con el diseño de naves. del ideal arquimediano lo que se presen-
En el mismo sentido apunta el hecho de ta es una simbiosis entre los alcances de
que Giorgio Valla –profesor de humanida- una ciencia mecanicista y las necesidades
des pagado por Venecia para impartir cur- tecnológico-militares.47

45
Para un listado de las principales ediciones 46
Véase Lowry M. (1979), he World of Aldus Ma-
de las Cuestiones mecánicas, véase Rose y Drake nutius, p. 188.
(1973), “he Pseudo-Aristotelian ‘Questions on 47
Comentarios sobre la inserción del estilo ar-
Mechanics’…”. quimediano en el uso de las ciencias aparece en
114 J. Rafael Martínez E.

El máximo representante en el Renaci- literatura biográfica, Le vite de Matematici 49


miento de esta vertiente arquimediana de la (c. 1595), que constituye el primer intento de
ciencia fue Niccolò Tartaglia (1499-1557), escribir una historia de la ciencia matemática
quien además de publicar dos textos se- realizado en la época moderna.
minales de la ciencia renacentista, la Nova Si se busca el origen del impulso inicial
Scientia (1537)48 y Quesiti et Inventione Di- que despertó este furor por la mecánica, la
verse (1546), publicó en latín Del equilibrio respuesta gira en torno de las necesidades
de los planos y De los cuerpos en agua, ambos prácticas de los artilleros. La nueva ciencia
en 1543. Parte del último libro lo produjo de la balística –como tal la presenta Tarta-
en 1551 y en 1560 hizo lo propio con De la glia en su Nova Scientia– iba dirigida a los
esfera y el cilindro. A estas obras habría que cortesanos que mantenían estrechas rela-
añadirle las que sobre estos temas publi- ciones con el arte de la guerra y a los arti-
caron Cardano y Benedetti, muy cercanos lleros, usuarios últimos de esta ciencia. En
a Tartaglia y quienes formaban un grupo sus páginas Tartaglia fusionó las experien-
trabajando en el norte de Italia en los as- cias de los constructores de armas y de los
pectos prácticos de la mecánica. Sus fuentes bombarderos con las de los jefes militares
de inspiración eran, además de Arquímedes, y los responsables de tomar las decisiones.
las obras de Ctesibio, Herón y Vitruvio, y Esto lo realizó aplicando sus experimentos
un autor del siglo xiii, Jordano de Nemore. matemáticos a los resultados empíricos de
En contraste con este grupo hubo otro los artilleros y a los pasajes que la filosofía
más al sur que se concentraba en los aspec- natural le dedicaba el tema.
tos matemáticos de la mecánica. Entre sus Sin querer exagerar diciendo que hubo
miembros estuvieron Federico Comman- una revolución científica –entendida como
dino, Guidobaldo del Monte y Bernardino el remplazo de las doctrinas aristotélicas
Baldi, este último también autor de una co- acerca de la materia y el movimiento por
lección de biografías de matemáticos ilustres. otra que sigue una metodología matemática
El segundo publicó una versión muy acaba- en el marco de un paradigma mecánico–, y
da de la mecánica –el Mechanicorum Liber que ésta fue impulsada por la proliferación
(1577)–, a la usanza de una mecánica mate- de los cañones en las prácticas bélicas, lo
matizada, y el último se ocupó de una mecá- cierto fue que su uso funcionó como una
nica fuertemente influenciada por el pseudo especie de crisol en el que se recolectaban
Aristóteles de las Cuestiones mecánicas y tam- varios de los componentes que se conside-
bién fue autor de otra, hoy un clásico de la ran parte de esa revolución. El simple he-
cho de que la balística quedara sujeta a un
la introducción al volumen editado por Steele y
Dorland (2005), he Heirs of Archimede: Science
and the Art of War through..., pp. 1-7. 49
Existe una edición reciente a cargo de Elio
48
De la Nova Scientia existe una versión al español Nenci: Bernardino Baldi, Le vite de Matematici
de Martínez, R., y Guevara, C. (1998). (1998).
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 115

esquema predictivo sustentado en las ma- no estaba exenta de problemas, pues re-
temáticas, constituía un desafío a la visión sultaba incompatible aceptarla y al mismo
aristotélica que sostenía que: tiempo creer en las disquisiciones escolás-
ticas acerca de la naturaleza de Dios, de la
a) Sólo el movimiento supralunar era recurrencia de milagros y de las razones de
perfecto, lo cual permitía una des- ser del género humano.
cripción matemática; el de los obje- El giro que el mecanicismo le daría a
tos por debajo de la esfera lunar era la participación de lo divino fue hacer de
irregular, errático. Dios el Gran Ingeniero, en contraste con el
b) Los animales y las plantas se movían Gran Arquitecto que era como se represen-
en virtud de sus almas y los cuerpos taba al Dios santificado por el pensamiento
inanimados. pitagórico-platónico del medievo. Al cobijo
de la visión mecanicista, la tarea del cien-
Ambos supuestos constituían un obstáculo tífico sería establecer cuáles eran las partes
para suponer que alguna rama de las mate- que constituían el mundo y cómo encaja-
máticas pudiera asimilar a la balística bajo ban unas con otras en la Gran Máquina. Las
sus propios esquemas, fueran éstos de ca- pequeñas máquinas que proliferaban en el
rácter numérico, geométrico o algebraico. mundo servirían para combatir la adversi-
La veracidad de las matemáticas de nin- dad, superar las restricciones que la natu-
guna manera podría recoger lo inestable e raleza imponía al hombre y coadyuvar a la
impredecible. solución de los problemas sin que pareciera
Pero si el énfasis que ponía la tradición que éstos requirieran de gran esfuerzo.
mecánica en los fenómenos como produc- Un nuevo espíritu se apoderaría de las
to de fuerzas ajenas –al menos en todas sus altas esferas cortesanas así como de los ar-
manifestaciones, excepto posiblemente en tesanos y comerciantes ilustrados que, sa-
el caso de “aquello” que puso en marcha el biendo leer, habían aprendido que la prác-
mecanismo– a las acciones o intervencio- tica de la mecánica cultivaba la actuezza o
nes de espíritus, del alma o de agentes so- agudeza de ingenio, en tanto que los ins-
brenaturales, etc., lo cual la situaba en una trumentos mecánicos –desde los utiliza-
posición opuesta a la tradición mágica, lo dos en astronomía hasta los relacionados
cierto es que también se enfrentó con la con la maquinaria hidráulica para cuidar
aristotélica. Dadas las virtudes explicativas un jardín– eran percibidos como poseídos
de cada una de estas tradiciones en el con- por el ingegno o la chispa del talento, por un
texto de los siglos xv-xvi, resultaba difícil espíritu inventivo que le confería su poder
adjudicar la supremacía a cualesquiera de motriz. Que el entusiasmo por las máqui-
ellas. Aun la tradición mecánica, la que nas y la unión que hacía de éstas el modelo
eventualmente fue el punto de partida para de funcionamiento de la naturaleza había
lo que sería la nueva ciencia del siglo xvii, alcanzado a las cortes y los círculos de po-
116 J. Rafael Martínez E.

der político y económico, se percibe en el Al hablar de Kepler se sitúa uno en


prefacio que Henri de Monantheuil escri- el centro de una época de cambios en la
bió en 1599 a su traducción de las Cuestio- ciencia que no sólo abarcan las discipli-
nes mecánicas del pseudo Aristóteles, en el nas físico-matemáticas sino que incluyen
que afirma que el universo “es una máqui- además transformaciones en el terreno de
na… el mecanismo más poderoso, práctico las ciencias de la vida, como podría ser la
y elegante de todos los tiempos”.50 botánica, la anatomía y la medicina, y en
Que estos artificios tenían la capacidad el ámbito de las cuestiones utilitarias, la
de maravillar e inspirar visiones del mun- navegación, la operación de instrumentos
do lo constatamos en el impacto que tuvo más sofisticados, las fortificaciones, la car-
sobre Kepler atestiguar la presentación en tografía y muchas disciplinas más que co-
Praga de un autómata del emperador Ro- menzarán a consolidarse o que de plano
dolfo II, quien bajo la forma de un tambo- apenas acababan de irrumpir en el hori-
rilero tocaba el tambor con mayor aplomo zonte científico. Dada la extensión que
y corrección que los de un ejecutante de podría alcanzar la presentación de todos y
carne y hueso. Éste y otros ingenios mecá- cada uno de estos temas, y habiendo pre-
nicos de la colección del emperador sin sentado un perfil de las grandes corrien-
duda generaron en la mente de Kepler es- tes del pensamiento científico que puede
tampas de un cosmos cuyas esferas y lumi- uno identificar, me limitaré a presentar los
narias se desplazaban en rieles circulares, avances más relevantes en el Renacimien-
impulsadas por un mecanismo oculto, y que to, aquellos que llevarían en el siglo xx
inspirarían al Gran Matemático Imperial51 a que se hablara de la revolución científica
a contemplar la posibilidad de construir un que tuvo lugar, grosso modo, desde el siglo xv
modelo del cosmos bajo el supuesto de que hasta mediados del xvii.
“la máquina del universo no guarda seme-
janza con un ser animado por la divinidad,
en todo caso pareciera funcionar como un LAS NUEVAS CIENCIAS
reloj”. La imagen que Kepler ofrece es la
de un universo movido por engranes y rue- La ciencia que por antonomasia viene a
das y no por un alma.52 la mente cuando se habla de la revolución
científica, o de los orígenes de una nueva
50
Citado en Wolfe (2004), Humanism, Machinery visión del mundo, es la astronomía, y si se
and Renaissance Literature, p. 31.
piensa en un evento que la coloque en este
51
Título que le confirió Rodolfo ii, emperador del
Sacro Imperio Romano Germánico, a la muerte sitial resulta fácil identificarlo: la aparición
de Tycho Brahe, quien por entonces ostentaba el en 1543 de un libro de Copérnico (1473-
título. 1543) titulado De Revolutionibus Orbium
52
Sobre los modelos mecánicos que Kepler tiene
en mente véase, Bredekamp (1995), he Lure of
Coelestium –De las revoluciones de las orbes
Antiquity, p. 37. celestes–, obra que llegó a ofrecer una res-
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 117

puesta novedosa a varios problemas que y de paso corregir los errores ya por demás
desde tiempo atrás venían planteándose los evidentes tanto en los calendarios en uso
astrónomos y todos aquellos que se ocu- como en el Almagesto. Por un lado suce-
paban de determinar las fiestas religiosas y día que los solsticios y los equinoccios no
demás acontecimientos que requerían man- ocurrían en las fechas previstas, y por otro
tener un calendario correcto que marcara las había predicciones que no correspondían a
efemérides en las fechas cuando realmente la realidad, como aquellas que de acuerdo
ocurrían.53 Se puede decir que este movi- con los movimientos lunares colocaban
miento de reforma calendárica inicia con a dicho astro a una distancia de la Tierra
Georg von Peurbach (1423-1461) y con su que no correspondía a las mediciones del
alumno Johannes Müller (1436-1476), me- diámetro aparente. Más importante aún,
jor conocido como Regiomontano. los astrónomos no eran todavía capaces de
Trabajando con el Almagesto de Ptolo- determinar el periodo de duración del año
meo, Peurbach vio las ventajas de utilizar los tropical, en gran medida debido a una de-
senos de los arcos y no las cuerdas, que eran ficiente teoría de la precesión de los puntos
el elemento geométrico usual para presentar equinocciales.
las tablas astronómicas que se deducían de Por desgracia Regiomontano murió
los cálculos sobre los modelos geométricos antes de alcanzar resultados interesantes
de los movimientos planetarios. Este traba- y eventualmente Copérnico se ocupó del
jo inspiró a Regiomontano para avanzar en problema. En 1625, uno de sus biógrafos,
el estudio de las relaciones entre los lados dijo que “al igual que Hércules sostuvo los
de un triángulo, sus ángulos y sus relacio- cielos cuando Atlas se sintió agotado, así
nes con la esfera y el círculo. Gracias a es- sucedió que cuando su coterráneo Regio-
tos trabajos se le considera el iniciador de montano falleció, tocó a Copérnico revi-
la geometría moderna. En 1475 el Papa lo vir la ciencia de los movimientos celestes”.
invitó a Roma para que se uniera al equipo Aunque equivocada en varios puntos, esta
de expertos que buscaban resolver los pro-
blemas que de manera sistemática había torio del Sacro Imperio Romano Germánico por
venido acumulando el calendario juliano,54 temor de que los príncipes protestantes se mo-
lestaran. De cualquier manera “protestaron” por
este intento del Papa de –según ellos– recurrir a
53
Sobre la aceptación y difusión de la obra de Co- la venta de los nuevos almanaques y calendarios
pérnico, véase Gingerich (2004), he Book Nobody para restituir al papado de las pérdidas sufridas
Read. por la falta de ventas de indulgencias (perdones).
54
La reforma del calendario tuvo lugar hasta 1582. También se le acusaba de querer “robar” el tiempo,
Para entonces el Sol alcanzaba el punto vernal, el pecado por el cual esperaban “con toda devoción”,
sitio en el ecuador celeste donde tiene lugar el que el Papa fuera sometido a juicio por el Creador
equinoccio de primavera, diez días antes de lo que diez días antes del Juicio Final. Sobre esto véase
marcaba el calendario. Cuando el Papa promulgó Heilbron (1999), he Sun in the Church, p. 45, una
la reforma calendárica, los países protestantes no excelente obra sobre la astronomía del siglo xvi y
la aceptaron. Ni siquiera fue adoptada en el terri- el uso de las catedrales como observatorios.
118 J. Rafael Martínez E.

valoración es correcta en lo que vale la a) El centro de la Tierra no es el centro


pena, y fue así como el astrónomo polaco del universo.
pudo retomar sus inquietudes astronómicas b) Todas las esferas giran alrededor del
gracias a una estancia que realizó en Bo- Sol como su punto medio, y por en-
lonia como alumno de Domenico María de el Sol es el centro del universo.
da Novara (1454-1504). Este astrónomo c) Cualquier movimiento que se obser-
había criticado el Almagesto por diver- va en el firmamento es el resultado
sas razones, y su filiación neoplatonista del movimiento de la Tierra alre-
lo llevó a considerar la posibilidad, junto dedor del Sol y sobre su propio eje.
con otros humanistas como Pico Della Este último determina la sucesión
Mirandola, de que el centro del universo del día y de la noche.
estuviera ocupado por el Sol, en tanto que
éste era el astro más brillante y por ello se Años más tarde, tres después de pu-
le vinculaba con el Creador, quien cierta- blicado el magnum opus de Copérnico,
mente debería ocupar el sitio de honor de comenzó la polémica de si esta obra con-
la creación, es decir, el centro. tradecía o no a la Biblia. Este texto, la base
En apoyo de esta hipótesis, y gracias del cristianismo, en varios pasajes hacía
a que la tradición astronómica griega co- referencia a los movimientos del Sol alre-
menzaba a ser conocida desde mediados dedor de la Tierra55 y esto abría, una vez
del siglo xv, ya era posible para Copérni- más, otro episodio de conflictos entre la
co leer los trabajos de Aristarco de Samos ciencia y la religión. Sin embargo, no fue
(siglo iii a.C.), quien a su vez se refería a hasta el 5 de marzo de 1616 que la Con-
Heráclides de Ponto, el primero –hasta gregación General del Índice emitió un
donde se sabe– que propuso una teoría decreto prohibiendo la venta y la lectura
heliocéntrica sustentada en bases científi- del De revolutionibus hasta que se corrigie-
cas. Además, también estaba disponible el ran u omitieran los nueve párrafos en los
Arenario, obra de Arquímedes traducida al
latín por Copérnico, y en la que el genio 55
Eran varios los pasajes bíblicos en los que se
de Siracusa suscribía también esta teoría. afirmaba el movimiento del Sol y que la Tierra
permanecía fija. Véase el Libro de Josué X, 12-14,
Copérnico empezó a trabajar seriamente y Salmos, 92, respectivamente. Más poéticas son
la idea del heliocentrismo desde 1503, y en las líneas siguientes: “El Sol, que es como un des-
1514 publicó un panfleto –el Commentario- posado que sale de su recámara y se alegra como
un hombre fuerte al participar en una carrera. Su
lus– de seis hojas en el que planteaba siete
avance es desde el final del cielo y su circuito al-
supuestos que constituían el corazón de lo canza el fin de él” (Salmos, 19, 5-6. En Eclesias-
que sería el sistema copernicano que más tés 1, 5, aparece que “El Sol también se levanta, y
adelante aparecería completamente desa- también se pone, y se apura hacia el sitio donde
nació.” Sobre el debate entre las ideas copernica-
rrollado en el De revolutionibus. Los puntos nas y la Iglesia se puede consultar Fantoli (1994),
más importantes afirmaban que: Galileo. For Copernicanism and for the Church.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 119

que Copérnico estaba en flagrante contra- satélite. Por si fuera poco el simple hecho de
dicción con la doctrina católica. que Venus presentara fases semejantes a las
Todo esto ocurría como resultado di- que la Luna nos ofrecía cada mes era prue-
recto de la publicación en 1610 del Side- ba contundente de que el sistema ptolemai-
reus Nuncius –El mensajero de las estrellas–56 co no era viable58 y dejaba abierta la posibi-
de Galileo Galilei (1564-1642). En este lidad de que el copernicano fuera el sistema
pequeño libro Galileo presentaba los nue- que verdaderamente representaba los movi-
vos descubrimientos hechos gracias al uso mientos celestes. Este logro era impresio-
de un nuevo artefacto –el telescopio– que nante, pues, como lo reconocía el embaja-
permitía ver, como si estuviera cerca, lo dor de Inglaterra en Venecia, Galileo había
que en realidad estaba distante. Con este “derrumbado la columna que sostenía toda
instrumento pudo argumentar que las som- la astronomía de la Antigüedad, y había que
bras que se observaban sobre la faz de la salvar de otra manera las apariencias, y lo
Luna revelaban, en realidad, la presencia mismo había hecho con la astrología, pues
de cráteres y de montañas sobre su super- a las ‘virtudes’ de estos planetas habría que
ficie, lo cual hacía de nuestro satélite un agregarles las de otro más [la Tierra]”.59
cuerpo igual a la Tierra, es decir, ambos La gloria de Galileo sería la causa de
estarían constituidos por los mismos ele- sus futuras penas. Si bien en 1616 se li-
mentos. Esto venía a invalidar el supuesto bró de un primer embate por parte de la
aristotélico de que la Luna y demás objetos Inquisición –y aquí cabe recordar que sólo
celestes estaban formados de una sustancia 16 años antes Giordano Bruno había sido
diferente –el éter– de la que existía dentro llevado a la hoguera por sostener, entre
de la primera esfera que rodeaba a la Tierra. otras herejías, la verdad del sistema coper-
Además, dejaba de ser una superficie com- nicano–, en 1633 fue acusado una vez más
pletamente lisa y por ende perfecta, razón de defender ideas heréticas implícitas en el
por la que se le vinculaba con la Virgen heliocentrismo. Esto lo hacía en su Diálo-
María y el pasaje de la Inmaculada Con- go sobre los dos sistemas máximos del mundo,
cepción.57 También mostraba que la Vía el ptolemaico y el copernicano. Después de
Láctea estaba formada por un sinnúmero un juicio cuyos detalles han sido motivo
de estrellas y que Júpiter poseía cuatro sa- de mucha polémica, Galileo fue hallado
télites. Esto último despojaba a la Tierra de culpable de defender posiciones contrarias
su estatus como el único cuerpo celeste que
por su cualidad singular de ser el sitio 58
Una explicación sencilla de este hecho aparece
que alojaba al hombre merecía poseer un en Cohen (1985), La nueva física, pp. 83-84. El
capítulo 4, pp. 65-90, es una revisión de cómo los
56
Galileo [1610] (1989), Sidereus Nuncius. descubrimientos y deducciones de Galileo mina-
57
Booth and van Helden (2001), “he Virgen and ban el edificio aristotélico.
the Telescope: he Moons of Cigoli and Galileo”, 59
Citado en Boas Hall (1994), he Scientific Re-
pp. 193-216. naissance 1450-1630, p. 320.
120 J. Rafael Martínez E.

a las Santas Escrituras y condenado a pri- sustrajera la obra de Copérnico del Índice
sión domiciliaria hasta su muerte. Así pasó de Libros Prohibidos, y no fue sino hasta
el resto de sus días, en parte cuidado por 1979 cuando el papa Juan Pablo II abrió la
su hija sor María Celeste,60 y hasta el final puerta para que oficialmente la Iglesia reto-
de su vida apoyado por Vincenzio Viviani mara el caso Galileo. Finalmente, en 1992
y Evangelista Torricelli, quienes en años el florentino fue reivindicado aunque, si se
posteriores alcanzarían su propia fama lee con cuidado el documento que sobre el
como científicos. Tan grande fue la fama asunto leyó el Papa, lo que hace es culpar a
alcanzada en vida por Galileo que aun bajo una “trágica y mutua incomprensión” de las
la mira del Santo Oficio era visitado por partes involucradas de lo que a fin de cuen-
toda clase de personajes, desde un emba- tas le tocó a Galileo soportar.61 No se dice,
jador francés hasta John Milton. Antes explícitamente, “Galileo tenía razón”.
de morir se dio tiempo y tuvo la entereza de En esta presentación del eventual triun-
escribir y publicar sus discursos sobre Dos fo del copernicanismo no hay que dejar
nuevas ciencias (1638), obra monumental de lado a Johannes Kepler, el astrónomo
en la que da a conocer su nueva dinámica y y matemático que en su Astronomía Nova
con la cual sepulta las ideas sobre el movi- (1609) presentó dos de las leyes –las pri-
miento de Aristóteles. meras– que llevan su nombre y que descri-
El camino quedaba despejado, aparen- ben los movimientos planetarios:
temente, para la aceptación de la teoría
copernicana, visto que la ptolemaica de- a) La órbita de cada planeta tiene la
pendía esencialmente de dos elementos: forma de una elipse con el Sol situa-
a) la concordancia entre el modelo y la ob- do en uno de sus focos.
servación de los movimientos celestes, y b) Si se toman intervalos de tiempo
b) la validez de la teoría aristotélica del mo- iguales, una línea trazada desde el
vimiento. Invalidada esta última, ya que en Sol hasta el planeta recorrerá áreas
términos observables los sistemas de Pto- iguales.
lomeo y de Copérnico eran equivalentes, el
heliocentrismo resultaba ser la única alter- La tercera ley es uno de los tantos enun-
nativa disponible. No lo pensó así la Iglesia, ciados de inspiración neopitagórica que
pues hubo que esperar hasta 1958 para que aparece en el Harmonices Mundi (1619) de
Kepler, y establece que:
60
Daba Sobel escribió una recreación de la época
y el entorno de Galileo con base en el intercam- c) Los cuadrados de los tiempos de re-
bio epistolar entre éste y su hija Virginia, que al volución de cada dos planetas alrede-
ingresar a un convento como monja clarisa adopta
el nombre de sor María Celeste. Murió en 1634,
víctima de una disentería. Véase Sobel (1999), Fantoli, A. (2002), “Galileo and the Catholic
61

Galileo’s Daughter. Church…”, p. 20.


La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 121

dor del Sol son proporcionales a los fuera de manera superficial, en la mente del
cubos de sus distancias medias al Sol. creador y por consiguiente en los más pro-
fundos recovecos de la filosofía natural. Esta
Estas tres leyes, se demostraría más adelante, inclinación a suponer que había una estruc-
eran equivalentes a la Ley de la Gravitación tura geométrica subyacente a la estructura
Universal de Newton, la cual aparecería en material del universo fue lo que le llevó a
los Philosophiae Naturalis Principia Mate- concebir una relación entre la dimensión
matica (1687), el libro de filosofía natural de cada una de las órbitas planetarias con
más importante de los inicios de la época uno y sólo uno, el correspondiente, de los
moderna. Kepler no podía haber intuido cinco sólidos platónicos o sólidos regulares
nada semejante, pues para ello aún faltaba perfectos.63 Para llegar a esto debieron des-
desarrollar un inmenso sistema conceptual empeñar un papel importante en su mente
y además un igualmente complejo aparato sus predilecciones teológicas y metafísicas,
matemático, lo cual, por hacerlo, le mereció y una franca concordia con el pitagorismo
a Newton la gloria de ser considerado como que había sido reavivado por las corrientes
poseedor de una de las más grandes mentes neoplatónicas de las que ya se habló previa-
científicas que ha producido la humanidad. mente en relación con la tradición mágica.
Al respecto tenemos el homenaje del poe- ¿Cómo es que los planetas se movían
ta Alexander Pope, quien a propósito de sobre superficies determinadas como cir-
Newton escribió: “La naturaleza y sus leyes cunscripciones de los sólidos platónicos, si
permanecían en la oscuridad, y Dios dijo: no es porque esto respondiera a un plan di-
‘¡Sea Newton!’ Y se hizo la luz.”62 vino? ¿No era esto una prueba de la acción
Sobre lo que se pretende poner énfasis de un Dios arquitecto que dotaba a su crea-
en este momento es en el papel central que ción con las simetrías más bellas que pro-
desempeñaron las matemáticas en el pensa- porcionaba la geometría, el lenguaje que
miento kepleriano. Como todo astrónomo unía a nuestra razón con la mente de Dios?
de su época, Kepler se enfrascó en una in- ¿Qué mejor manera de mostrar la versatili-
vestigación sobre la estructura del cosmos dad de las matemáticas que por igual unían
que era fundamentalmente matemática y la con el Creador que servían a las artes me-
consideraba estrechamente vinculada con lo cánicas, a la navegación y a la arquitectura?
que pensaba era la esencia –el logos– del uni- Esto a su vez fortalecía la opinión de que
verso. Por ello su enfoque se dirigía hacia la había un componente de carácter práctico
promoción de una especie de física matemá- en el mundo de las matemáticas, lo cual lle-
tica, puesto que el universo era inteligible en vó a que muchos autores, en particular los
términos matemáticos, y en especial era la de nacionalidad inglesa, se constituyeran en
geometría la que permitía penetrar, aunque
Esta presentación se hace en el Mysterium Cos-
63

62
Citado en Fauvel (1988), Let Newton Be! mopraphicum (1596).
122 J. Rafael Martínez E.

practicantes de una nueva matemática que, despertaba la curiosidad, sin duda siguien-
además de sus obvias ligas con el saber clá- do la inercia marcada por la Historia na-
sico y las beatitudes que se expresaban en tural de Plinio y que también influiría en
las demostraciones ‘a la Euclides’, también la lectura de las Cuestiones mecánicas del
cultivaron una imagen más emparentada pseudo Aristóteles. El descubrimiento de
con los aspectos prácticos y computaciona- América, el interés que volvían a despertar
les que contrastaban con las disciplinas más los escritos biológicos de Aristóteles y sus
filosóficas de las filosofías naturales tradi- usos en materia médica hicieron que los
cionales. Y sin embargo, esta matemática herbarios –libros que se ocupaban de las
utilitaria también alcanzó importancia filo- plantas, su aspecto, sus usos, etc.– volvie-
sófica gracias a los escritos de Francis Ba- ran a ser foco de atención y su producción
con64 en los que proclamaba una nueva or- se vio incentivada por las posibilidades que
ganización social fundamentada en el saber ofrecía la imprenta. Además de ya no de-
y en su utilización para el beneficio mate- pender de la maestría del copista para re-
rial de sus miembros. A este aspecto habría producir figuras y colores, pues la imprenta
que añadir la nueva capacidad de entender permitía recuperar las imágenes una y otra
a la naturaleza mediante reglas que, como vez –con la misma fidelidad del original–
decía Galileo, estaban escritas en lenguaje contenidas en las placas aprobadas por el
matemático: “La filosofía está escrita en ese autor, los costos de producción se reducían
grandísimo libro que tenemos abierto ante y su mercado se amplió hasta hacer de ellos
los ojos,… el universo, pero no se puede en- artículos con una gran popularidad.
tender si antes no se aprende a entender la El más famoso de todos los herbarios
lengua, a conocer los caracteres en los que antiguos era el de Dioscórides (siglo i d.C.)
está escrito. Está escrito en lengua matemá- y fue impreso por primera vez en 1478, re-
tica y sus caracteres son triángulos, círculos produciendo las ilustraciones que habían
y otras figuras geométricas, sin las cuales es sido parte integral del libro desde su ori-
imposible entender ni una palabra.”65 gen. Requeridos por quienes disfrutaban
de los jardines y de los adornos florales,
los herbarios fomentaron que los artistas
BOTÁNICA Y ZOOLOGÍA. y los naturalistas se unieran a las corrientes
LO MARAVILLOSO Y LO CURIOSO humanistas que cultivaban el deleite en los
productos de la naturaleza por sus virtudes
La historia natural en el siglo xv ponía individuales y ya no como alegorías de la
especial énfasis en lo maravilloso y lo que obra del Creador. Este amor por la natura-
leza se puede apreciar en el suizo Conrad
Gesner (1516-1565) –autor de una Historia
64
Peter Dear (2001), Revolutionizing the Sciences,
pp. 57-61.
de los animales– cuando escribe sobre el pla-
65
Galileo (1984), El ensayador [1623], p. 61. cer de subir a las montañas, y también en
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 123

el botánico alemán Leonhard Fuchs (1501- de la herbolaria para algunas de las enfer-
1566), quien en su prefacio a la Historia de medades más comunes, y también, cuando
las plantas (1542) señala que para él “no hay fue el caso, a que su calidad artística hacía
nada más placentero en la vida que pasearse de ellos objetos apreciados por los colec-
en los bosques, las montañas y los valles… cionistas. Entre los herbarios más famosos
adornados con pequeñas flores y plantas se encuentran el ya mencionado de Fuchs,
con múltiples y elegantes variaciones… y y los de Valerius Cordus (1515-1544), Ca-
este placer aumenta cuando se conocen las merarius (1534-1598) y Brunfels (1464-
virtudes y los placeres de estas plantas”.66 1534) en Alemania; Plantin (1514-1588)
La publicación de herbarios fomentó y Dodoens (1517-1585) en los Países Ba-
que ilustradores y autores estrecharan sus jos; Mattioli (1501-1577) y Alpin (1553-
lazos de colaboración y llegó a suceder que 1617) en Italia, y Turner (c.1510-1568) y
la calidad de la ilustración superaba en in- Gerard (1545-1607) en Inglaterra.
formación al contenido del texto, como es Un desarrollo no menos importante fue
el caso de Otto Brunfels (1488-1534) y su la ‘invención’ del herbarium (u hortus siccus),
famoso Herbarum vivae icones (Retratos vi- como se llamó a la colección de plantas secas
vos de las plantas, 1530), el primer libro en el que se obtenían prensando los especímenes
que las ilustraciones son el elemento esen- entre hojas de papel. El primer herbarium
cial del mensaje científico. La palabra vivae del que se tiene noticia es el del botánico
en el título servía para resaltar que para este italiano Lucca Ghini (m. 1586), profesor
libro las imágenes habían sido tomadas en de Bolonia.
directo, teniendo el artista los ejemplares La nueva zoología siguió una ruta en
frente a sí, lo contrario de lo que sucedía cierto modo paralela a la de la botánica,
antes, cuando simplemente se copiaban las puesto que los textos clásicos tenían ca-
ilustraciones que se venían transmitiendo a racterísticas semejantes a los de botánica, y
través de los libros precedentes. Igual ocu- además la fauna que poblaba el continente
rrió con las más de 1 500 ilustraciones de americano, tan extraño en muchas ocasio-
plantas, realizadas con todo cuidado y al- nes como la misma tierra que habitaba,
gunas de ellas a color, que Conrad Gesner sólo podía ser dada a conocer en forma
había acumulado para una Historia planta- extensiva a través de las ilustraciones que
rum.67 Su muerte, víctima de la plaga, im- cada vez con mayor atención por el detalle
pidió que llevara a término su proyecto. o lo genérico eran capaces de producir esa
La popularidad de estos herbarios cre- nueva raza de naturalistas que buscaba la
ció debido a que incluían muchos remedios verdad observando in situ a la naturaleza
en lugar de hacerlo interrogando a los au-
66
Citado por Boas Hall (1994), he Scientific Re- tores clásicos. Al igual que sucedía con los
naissance, 1500-1630, p. 51.
67
Hoeniger, F., “How Plants and Animal Were
filósofos naturales que se interesaban por
Studied”, p. 142. el movimiento o por la constitución de la
124 J. Rafael Martínez E.

materia, la fuente del saber consistía ahora la ilustración que acompañaba al texto. El
en observar directamente a la naturaleza y avance de la anatomía es lento, casi inexis-
sobre esta base discurrir sobre ella. tente hasta el año 1500, pero después ha-
La zoología no gozó en el siglo xvi de brá una especie de explosión en cuanto a la
la misma popularidad que la botánica, y aparición de escritos con ilustraciones ana-
sólo un puñado de autores escribió textos tómicas. Esto sucede a partir de la publica-
tan completos como los de botánica, ade- ción en 1543 de la obra de Andrea Vesalio
más de que en ciertos casos sus obras se (1514-1564), De humani corporis fabrica,
limitaron a describir pequeños grupos de cuyo contenido y presentación revolucio-
animales. Con una concepción opuesta nará la práctica tanto de la anatomía como
en cuanto a la cobertura de información, de sus representaciones.
Ulises Aldrovandi (1522-1605), profesor Hasta el siglo xv la tendencia en la
de farmacología en Bolonia, se inscribe en enseñanza de la medicina era privilegiar
la tradición enciclopedista y dejó una obra la identificación de las enfermedades y la
que abarca catorce volúmenes publicados preparación de drogas o brebajes para cu-
y con mucho material adicional que no ha rar al enfermo. La guía para estas prácticas
sido editado. Estos libros son de una be- eran las obras de Galeno (130-200 d.C.)
lleza difícil de superar y muestran un gran y de Avicena (979-1037). Resulta curioso
cuidado en las clasificaciones que discute. que no se diera mucha importancia al De
Sin duda su trabajo está en deuda con el usu partium –Del uso de las partes– galénico,
de Gesner, el sumario del mundo animal en el que se discutían las funciones de cada
que publicó como Historia de los animales órgano y se describía lo que se ofrece ante
(1551-1558). Su sapiencia era tan vasta la vista a través de una disección.
y profunda que fue calificado como un Históricamente se puede decir que el
monstruo de la erudición. Su obra principal renacimiento del estudio de la anatomía
es comparable a la Historia de las plantas de humana tiene lugar con la aparición de la
Fuchs, pero resulta aún más enciclopédica. Anatomía de Mondino de Luzzi (1316),
En ella separa –al igual que Aristóteles– a quien se ocupa de estas temáticas como
los animales en aves, peces, insectos, etc. Y respuesta a las necesidades de los cirujanos.
a cada uno de los individuos que menciona Modelado en la tradición médica árabe,
le agrega los diferentes nombres con que se convirtió en el libro de anatomía que se
es conocido, su hábitat, fisiología, utilidad, utilizaba en las universidades italianas. Pe-
tipo de enfermedades a las que es propen- ro con la llegada de gran número de textos
so, etc., citando autoridades clásicas y mo- griegos provenientes de Constantinopla
dernas y dando el crédito que corresponde sucedió en medicina lo mismo que con la
a sus demás fuentes de información. astronomía: Galeno, al igual que Ptolo-
La zoología y la botánica tenían en co- meo, vino a sustituir los textos tradiciona-
mún con la anatomía su dependencia de les escritos en las épocas oscuras en las que
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 125

sólo en el Islam parecía haber cierto pro- entre los órganos, los músculos y demás
greso. Así sucedió que el lugar del libro de componentes con el cuerpo humano como
Mondito lo tomaría el Fascicolo di Medi- un todo. Es fascinante ver cómo lo logra a
cina (1493) de Johannes de Ketham. Este través de láminas sucesivas, tras ir elimi-
libro era un compendio del conocimiento nando capa tras capa del cuerpo y redu-
médico que combinaba las tradiciones an- ciendo la cantidad de huesos o de múscu-
tiguas y medievales con las innovaciones los, que muestran los diferentes niveles de
renacentistas. Ahora es famoso por una de la estructura y sus relaciones.
sus ilustraciones que muestra una sesión de Cabe hacer notar en este momento la
disección con el doctor describiendo desde deuda mutua que existe entre la anatomía
la cátedra las acciones que un cirujano lle- y las prácticas artísticas de la época. Des-
va a cabo sobre un cuerpo que yace sobre de mediados del siglo xv todo taller esta-
una mesa. Una escena similar compone el ba consciente de que la mejor manera de
frontispicio del De fabrica de Vesalio, y es ilustrar la figura humana era conociendo
ésta la que se ha convertido en la imagen su anatomía. Reconocían que las expre-
viva de la nueva anatomía –su práctica– siones faciales y del cuerpo eran indispen-
que propone Vesalio. sables para transmitir los movimientos de
Lo que hace al De fabrica un texto su- los cuerpos y también los del alma. Sólo
perior a todos los demás libros de anato- el dominio de estos elementos permitiría
mía de su época, además de la calidad ar- alcanzar una representación naturalista de
tística de sus ilustraciones, es el proyecto objetos o de seres vivos. El ejemplo más
global en el que se circunscribe la obra. Al notable de este esfuerzo lo encontramos en
igual que hizo Copérnico, quien modela su Leonardo da Vinci (1452-1519).
De revolutionibus en el Almagesto, Vesalio
sigue en su libro el plan de Galeno en su
De anatomicis administrationibus –De los ARTE Y CIENCIA.
procedimientos anatómicos–, aunque de paso LO RACIONAL Y LO UTILITARIO
critica y corrige las ideas de éste. Pareciera
que más que el cuerpo humano el punto de Entre las imágenes anatómicas previas al
partida de Vesalio fuera Galeno. Al igual siglo xvi y las ilustraciones de Leonardo
que todos los anatomistas de su época, Ve- hay un abismo. Además de sus dotes artís-
salio no podía sentir que había alcanzado ticas poseía una capacidad inusitada para
el prestigio que requería si no descubría captar los detalles y plasmarlos sobre una
algo en el cuerpo humano que hubiera es- superficie de manera que resaltaban más
capado al ojo de Galeno, para luego hacer que en el objeto que servía de modelo, y
alarde de todas las novedades encontradas. todo ello sin perder su aspecto naturalista.
Tal vez lo más importante de su trabajo es Leonardo desarrolló técnicas que le per-
la manera en que describe las relaciones mitieron, conforme avanzaba en sus co-
126 J. Rafael Martínez E.

nocimientos de anatomía –precarios en sus una capacidad de observación y de ejecu-


inicios (1497-1499)– y con miras a escribir ción que opacaba lo que hacían sus con-
un ambicioso libro que titularía De la figu- temporáneos, su influencia en generacio-
ra humana, alcanzar un dominio del arte nes posteriores fue casi nula, básicamente
de la reproducción anatómica que lo ponía porque todos sus logros permanecieron
por encima de sus contemporáneos, inclu- bajo la forma de notas –es decir, sin que
yendo a Miguel Ángel y a Durero. llegaran a ser reproducidas de alguna ma-
Fue el primero en utilizar técnicas que nera–, ilustraciones o pinturas que, o per-
bajo el nombre de sfumato o de chiaroscuro manecían con él, o formaban parte de las
le permitían resaltar las partes significati- colecciones de sus patronos o de quienes
vas de un objeto para mostrarlo como si integraban su círculo social más íntimo.
fuera real. Recurrió a líneas para formar Por si lo anterior no bastara, Leonardo
redes o una especie de coordenadas que le albergaba otros intereses que lo situaban
ayudaban a mostrar qué parte de una es- en las corrientes más ortodoxas de los
tructura se enlazaba con qué parte de otra cambios que ocurrían en el Renacimiento,
que mostraba a su lado. Inventó estrate- y uno de ellos era el estudio de la perspec-
gias que exhibían rincones o partes que tiva de los pintores y de sus relaciones con
de otra manera sería imposible apreciar, la óptica, la arquitectura y la geometría. Lo
como sucede con las imágenes ‘desmem- que permitió la perspectiva fue algo más
bradas’ en las que, por ejemplo, partes co- que representar una escena o un objeto
nexas como las vértebras eran mostradas tridimensional sobre una superficie, que
con una pequeña separación, justo lo sufi- es lo que básicamente hacen los pintores
ciente para ilustrar las formas y la posición al recoger sobre su tela o sobre una pared
de las partes en la unión. Asimismo, y algo una escena que se pretende debe ser per-
que hoy en día no sorprende, mostró las cibida como si fuera algo real. Según E.
partes internas del cuerpo, las venas y Panofsky las obras típicamente medieva-
las arterias, como si estuvieran inmersas les proponen un ‘espacio agregado’, un es-
en un marco que le servía de referencia y pacio en el que los objetos se yuxtaponen
que estaba constituido por un torso con sin que se tomen en cuenta sus relaciones
superficie transparente. espaciales. En contraste con ello lo que el
Algo por demás ingenioso y que se con- Renacimiento ofreció, a través de figuras
virtió en una técnica usual para el ilustra- como las de León Battista Alberti, Piero
dor de anatomía, fue su idea de rellenar los della Francesca, Paolo Ucello, Leonardo
ventrículos del cerebro con cera derretida da Vinci, Guidobaldo del Monte, Federico
que una vez enfriada constituía un mol- Commandino y demás ‘perspectivistas’, fue
de que fácilmente podía ser utilizado como un ‘espacio sistema’ en el que los objetos
modelo. A pesar de todo esto, y que bien ocupan situaciones precisas unos respecto
mirado lo presenta como un personaje con de otros, y se organizan de un modo or-
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 127

denado y unitario.68 Todo esto lo lograban EPÍLOGO


a través de la geometría, y se puede argu-
mentar que los desarrollos a los que esto Quede esto no como una historia de las cien-
dio lugar coadyuvaron a la geometrización cias en la Edad Media y el Renacimiento,
del espacio que se llevó a cabo entre los si- sino como una recolección de algunos de los
glos xv y xvii. Y como ya es historia, este acontecimientos e ideas más relevantes que
paso tuvo consecuencias más amplias que condujeron –a través de una transformación
simplemente la descripción de hechos del cultural que abarcó nuevas geografías, nue-
orden matemático. vas maneras de contemplar y de entender a
Según lo argumentan varios autores,69 la naturaleza, y de una adaptación a la tradi-
esta nueva cultura de la representación en ción religiosa– a que en el crisol del siglo xvi
perspectiva llevó a nuevas maneras de con- fueran el fermento de la ciencia moderna.
templar el mundo, de teorizar sobre sus En 1450 un filósofo natural, lo que hoy
estructuras y de percibir la realidad. Sus llamamos un científico, era un erudito, un
consecuencias en los campos de la estética, conocedor de los textos clásicos, o algo
artillería, cartografía, teología y astronomía, cercano a un mago. Para 1630 este filósofo
no eran imaginables en los albores del si- natural se había convertido en un erudito
glo xvi. No obstante, sin ella resulta difícil que conocía los nuevos textos y que extraía
concebir otra posible historia para la con- su saber directamente de la naturaleza,
ceptualización de un espacio matematizado, usaba las matemáticas y, en ocasiones, uti-
sea al estilo cartesiano o al proyectivo. Sin lizaba todo esto como lo haría una espe-
esto, y sin el desarrollo del álgebra –arte ma- cie de artesano de la ciencia. Y todo sería
temático típicamente renacentista, pues en [idealmente] para beneficio de la humani-
sus inicios participan hombres de muchos dad, como diría Francis Bacon.
saberes como Tartaglia, Cardano y Viète– y
de la traducción al latín de Las cónicas de
Apolonio, la matemática no hubiera alcan- REFERENCIAS
zado la madurez para que Descartes, Wallis
y Newton construyeran el edificio de las Aristóteles, Física (versión al español de Ute
nuevas ciencias. Schmidt), México, unam, 2001.
Bennett, J. A., “he ‘Mechanics’ Philosophy
and the Mechanical Philosophy”, en His-
68
Existen varios libros en los que se trata la histo-
tory of Science, 1986;24:1-28.
ria y los logros de los ‘perspectivistas’. Entre ellos
están Edgerton (1975), he Renaissance Rediscov- Boas Hall, Marie [1962], he Scientific Re-
ery of Linear Perspective; Field (1997), he Inven- naissance, 1450-1630, Nueva York, Dover
tion of Infinity. Publications, 1994.
69
Véase, por ejemplo, Elkins (1994), he Poetics of
Perspective, y Smith (1994), Here I Stand. Perspec-
Booth, S. E. y A. van Helden, “he Virgin
tive from Another Point of View. and the Telescope: he Moons of Cigoli
128 J. Rafael Martínez E.

and Galileo”, en Galileo in Context, J. Field, J. V., he Invention of Infinity. Mathe-


Renn (ed.), Cambridge, Cambridge Uni- matics and Art in the Renaissance, Oxford,
versity Press, 2001. Oxford University Press, 1997.
Clagett, Marshall [1959], he Science of Me- Galileo Galilei, El Ensayador. Il Saggiatore…
chanics in the Middle Ages, Madison, he (traducción de J. M. Revuelta), Madrid,
University of Wisconsin Press, 1979. Sarpe, 1984.
Clegg, Brian, he First Scientist. A Life of ––––––––, Sidereus Nuncius or he Sidereal, Mes-
Roger Bacon, Nueva York, Carroll & Graf senger (traducción de A. van Helden),
Publ., 2003. Chicago, Chicago University Press, 1989.
Dales, Richard, he Intellectual Life of Western Gilson, Étienne, Filosofía en la Edad Media
Europe in the Middle Ages, Washington, (trad. al español de A. Pacios y S. Caba-
University Press of America, 1980. llero), Madrid, Gredos, 1985.
Dear, Peter, Discipline and Experience. he Gingerich, Owen, he Book Nobody Read.
Mathematical Way in the Scientific Revolu- Chasing the Revolutions of Nicolaus Coper-
tion, Chicago, he University of Chicago nicus, Nueva York, Walter and Company,
Press, 1995. 2004.
––––––––, Revolutionizing the Sciences. Euro- Goff Le, Jacques, Los intelectuales en la Edad
pean Knowledge and its Ambitions, 1500- Media, Barcelona, Impresora Gráfica, 1986.
1700, Inglaterra, Houndmill, 2001. –––––––– [1964], Medieval Civilization, Ox-
Deason, Gary B., “Reformation heology ford, Blackwell, 1988.
and the Mechanistic Conception of Na- Grant, Edward, God and Reason in the Middle
ture”, en Lindberg, God and Nature: His- Ages, Cambridge, Cambridge University
torical Encounters, Berkeley, University of Press, 2001.
California Press, 1986. ––––––––, A History of Natural Philosophy. From
Eamon, William, Science and the Secrets of the Ancient World to the Nineteenth Cen-
Nature, Princeton, Princeton University tury, Cambridge, Cambridge University
Press, 1996. Press, 2007.
Edgerton, Samuel Y., he Renaissance Redis- Guille, Bertrand, Les ingénieurs de la Renais-
covery of Linear Perspective, Nueva York, sance, París, Hermann, 1964.
Basic Books, 1975. Heilbron, J. L., he Sun in the Church. Cathe-
Elkins, James, he Poetics of Perspective, Itha- drals as Solar Observatories, Cambridge,
ca, Cornell University Press, 1994. Mass., Harvard University Press, 1999.
Fantoli, Annibal, Galileo. For Copernicanism Hoeniger, F. David., “How Plants and Ani-
and for the Church, Vaticano, Vatican Ob- mals Were Studied in the Mid-Sixteenth
servatory Publications, 1996. Century”, en Hoeniger y Shirley (eds.),
Fauvel, John et al. (eds.), Let Newton Be!, Science and the Arts in the Renaissance,
Nueva York, Oxford, Oxford University Cranbury, Nueva Jersey, University As-
Press, 1988. sociated Presses, 1985.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 129

Hooykaas, R., Religion and the Rise of Mo- Rose, P. L. y Drake, S., “he Pseudo-Aristo-
dern Science, Edinburgh, Scottish Acade- telian Questions on Mechanics”, en Stu-
mic Press, 1977. dies in the Renaissance, 1971;18;65-104.
Kearney, Hugh, Science and Change, 1500- Smith, N. K., Here I Stand. Perspective from
1700, Nueva York, MacGraw-Hill, 1974. Another Point of View, Nueva York, Co-
Lear, Jonathan, Aristotle: he Desire to Un- lumbia University Press, 1994.
derstand, Cambridge, Cambridge Uni- Sobel, Dava, Galileo’s Daughter, Londres,
versity Press, 1988. Fourth State, 1999.
Lenoble, Robert [1943], Mersenne ou la nais- Southern, R. W., Saint Anselm and his Bi-
sance du mechanism, París, J. Vrin, 1971. ographer. A Study of Monastic Life and
Lovejoy, Arthur O. [1936], he Great Chain hought, 1059-c. 1130, Cambridge, Cam-
of Being. he History of an Idea, Harvard, bridge University Press, 1963.
Harvard University Press, 1976. Steele, B. y T. Dorland, he Heirs of Archime-
Lowry, Martin, he World of Aldus Manutius: des: Science and the Art of War hrough the
Bussiness and Scholarship in Renaissance Ve- Age of Enlightenment, Cambridge, Mass.,
nice, Ithaca, Cornell University Press, 1991. he mit Press, 2005.
McCarthy, Mary [1959], he Stones of Flo- Tartaglia, N., La nueva ciencia (edición, estu-
rence, Nueva York, Harcourt Brace Jova- dio introductorio y trad. de R. Martínez
novitch, Publ., 1987. E. y J. César Guevara), México, Facul-
Murdoch, J. y Sylla, E., “he Science of Mo- tad de Ciencias, unam, 1998 (Colección
tion”, en Linberg, D. (ed.), Science in the Mathema).
Middle Ages, Chicago, he University of White, Lynn, Jr., Medieval Technology and
Chicago Press, 1978, pp. 206-264. Social Change, Londres, Oxford Univer-
Naess, Atle, Galileo Galilei. When the World sity Press, 1962.
Stood Still, Berlín, Springer, 2005. Wolfe, Jessica, Humanism, Machinery and
Nenci, Elio, Bernardino Baldi. Le vite de´ma- Renaissance Literature, Cambridge, Cam-
tematici, Milán, Franco Angeli, 2007. bridge University Press, 2004.
Piltz, Anders, he World of Medieval Lear- Yates, Frances A., Giordano Bruno y la tra-
ning, Southampton, he Camelot Press, dición hermética, Barcelona, Ariel, 1983.
1981. [edición en inglés: Routledge, 1964.]
C A PÍ T U LO 5

LA FÁBRICA CARTESIANA DEL MUNDO:


UN PASEO POR LOS JARDINES DE VERSALLES
Juan Antonio Valor Yébenes

LOS ENCANTOS DE LA NATURALEZA pontifical y la villa, situada en un plano más


EN LOS JARDINES DE VERSALLES elevado. El papa Julio II quería armonizar
ambos conjuntos y con este fin construye

E
n 1624, Luis XIII manda construir un jardín con rampas, terrazas y escalinatas.
en Versalles, cerca de París, un pe- Pirro Ligorio aprovecha estas soluciones
queño palacio de caza. En 1631 es arquitectónicas cuando el cardenal Ippolito
agrandado hasta convertirlo en un edificio II d’Este le manda construir un jardín para
de tres alas, y hacia 1668 Luis XIV inicia armonizar el palacio cardenalicio con la
un complejo proceso de ampliación. vertiente de la colina que cae desde el pala-
Para ello convoca a Le Vau, Le Braun cio. Tanto en el Belvedere como en el Tívoli
y Le Nôtre, artistas que habían trabajado los jardines se planifican en función de los
en el palacio de Vaux-le-Viconte, propie- palacios que se han construido previamen-
dad de Nicolas Fouquet, ministro de fi- te, por lo que el arquitecto o el jardinero se
nanzas del rey. encuentran con un marco restringido que
El encargado de proyectar y ejecutar los determina el diseño. Sin embargo, no por
jardines fue, en un primer momento, An- ello se abandona el objetivo en el que co-
dré Le Nôtre, el cual venía trabajando des- incidían tanto la Arcadia de Jacopo Sanna-
de 1662 en la creación de los parterres y los zaro como El cicerone de Jacob Burckhardt,
bosquetes. Le Nôtre procedía de una familia a saber: que el jardín ponga de manifiesto
de jardineros y su padre ocupaba el puesto de los encantos de la naturaleza con el fin de
jardinier en chef du roi. A los jardineros fran- reposar el ánimo ofuscado por las intrigas
ceses les entusiasmaban las ideas que había de la ciudad.
conseguido plasmar la jardinería italiana, e Lo interesante de la Villa Borghese es
influyó decisivamente en ellos el patio del que el jardín se independiza del conjunto
Belvedere del Vaticano, el jardín Tívoli de la arquitectónico previo. El cardenal Scipio
Villa d ‘Este y la Villa Borghese de Roma. Borghese insiste en la necesidad de pres-
El patio del Belvedere del Vaticano unía, cindir de rampas y escaleras diseñadas en
a lo largo de trescientos metros, el palacio función de un edificio previamente cons-

131
132 Juan Antonio Valor Yébenes

truido. De esta forma el jardín se convierte Algunos presentan el siglo xvii como
en una obra valiosa por sí misma, con un un periodo de depresión generalizada, y
discurso propio que debe responder exclu- hay argumentos para ello. Ciertamente en
sivamente al interés del artista. Francia aumenta la riqueza de forma conti-
Le Nôtre había aplicado estas ideas en nua entre 1600 y 1640, debido en gran par-
Vaux-le-Viconte y las vuelve a utilizar te al crecimiento de la producción textil y
cuando proyecta los jardines de Versalles. la construcción. En la década de los treinta
Sus jardines mantienen una estricta con- se superan todos los índices de producción
figuración geométrica, y son por ello fácil- textil, y en cuanto a la construcción, París,
mente distinguibles de los jardines ingleses junto con otras grandes capitales europeas,
de la época. Éstos se caracterizan por una sufre la transformación más radical de su
configuración basada en escenas pastora- historia, puesto que se consigue sustituir
les, recurso utilizado por los artistas ingle- una ciudad de madera por una ciudad de
ses porque entienden que de esta manera piedra. Sin embargo, el siglo encadena va-
se explicita lo propio de la naturaleza, que rios ciclos depresivos: debido a anomalías
es su libre desenvolvimiento. Desde este climáticas hay malas cosechas, surge el
punto de vista cualquier determinación hambre, ello obliga a consumir buena parte
geométrica o arquitectónica se considera de las reservas y las siembras se reducen.
una imposición a la naturaleza que enmas- Se califican como periodos negros los que
cara, desfigura y finalmente oculta lo que van de 1629 a 1630, de 1648 a 1651 y
propiamente la define. Sin embargo, éste de 1660 a 1661. Además, la producción de
no es el punto de vista de Le Nôtre, para lana veneciana baja 1% anual entre 1600 y
el cual la configuración geométrica no se 1660, y 30% más hasta 1700, la moneda se
impone a la naturaleza obligándola a seguir devalúa 45% en el reinado de Luis XIV, la
las trayectorias previamente determinadas guerra de los Treinta Años reduce la pobla-
por el artista, sino que ocurre justamente lo ción al 35% de algunas ciudades, y el poder
contrario: es la configuración geométrica adquisitivo del obrero de la construcción
lo que permite sacar a la luz todo el encanto disminuye de tal manera que en 1700 sólo
de una naturaleza en su máximo esplendor. puede comprar 20% de lo que podía com-
prar en 1450.
Sobre este fondo se ha ido dibujando
CONTINGENCIA Y NECESIDAD hasta bien entrado el siglo xx la figura del
EN LA REPRESENTACIÓN TEATRAL barroco como un arte sin sustancia, vacío
más allá de la riqueza y la multiplicidad de
Ha sido difícil y contradictoria la aproxima- sus conjuntos, como un mero juego de los
ción al arte barroco. En el siglo xviii ya se sentidos cuyo único fin es el de hacer ol-
entendía como un arte extravagante, excesi- vidar al espectador la tragedia de su exis-
vo, grotesco, propio de un siglo decadente. tencia. Pero han aparecido en la década
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 133

de los ochenta y las noventa obras que anuales, para el paso de las procesiones y
reivindican otra perspectiva, presentada para el teatro de los comediantes.
por algunos autores como propuesta al- Dentro de los palacios hay un espacio
ternativa y por otros como propuesta a las especialmente dotado para la representa-
concepciones tradicionales. Se trata ahora ción: es la escalera ceremonial. En la pri-
de entender que, para el barroco, el mundo mera parte del recorrido por el palacio de
es un teatro. Versalles nos encontramos con la más im-
Rolf Toman comienza su estudio sobre portante escalera ceremonial del barroco,
la arquitectura, escultura y pintura barroca con la Escalier des Ambassadeurs. Quizá
de la siguiente manera: sea el elemento más significativo del pala-
cio, porque fue diseñada como un magnífi-
Nadie ha caracterizado con más acierto co escenario donde los visitantes se encon-
el sentimiento vital del barroco que el traban, al subir, con el rey, que bajaba a su
dramaturgo español Calderón de la encuentro.
Barca. En su obra alegórica El gran En la escalera aparece representada la
teatro del mundo, estrenada en 1645, escena en una luz particular, propia, que
trasladó a su tiempo el viejo tópico del recorta, define, realza el hecho y lo sitúa
“mundo, un teatro”: los hombres actúan en el primer plano de la atención del es-
como actores en presencia de Dios Pa- pectador. No hay una luz universal que
dre y de la corte celestial; la obra que in- gradúa la perspectiva, sino que, como en
terpretan es su propia vida y el escenario La conversión de San Pablo de Caravaggio o
es el mundo.1 en el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini, un
golpe de luz llega desde arriba y apresa el
La representación teatral desborda en instante breve, efímero, en un plano aisla-
el siglo xvii los límites de un escenario do. El fondo retrocede hasta el infinito y se
determinado para la actuación. Todo es un pierde de vista. No hay un relato, no se hil-
inmenso escenario: los palacios, donde los vanan episodios para narrar una historia,
cortesanos siguen estrictas pautas ceremo- sino que lo único que aparece, lo único que
niales a las horas en que el rey se levanta y viene a la luz, es un hecho, sin pasado y sin
se acuesta, en las comidas, en las recepcio- futuro, cristalizado en el presente.
nes y en los paseos por el jardín; la ciudad, Ha sido habitual hasta los años ochen-
que celebra las fiestas con una coreografía ta decir que de esta manera el barroco trata
establecida en la que no pueden faltar la de poner de manifiesto la contingencia de
ópera, el ballet y los fuegos artificiales; las lo presente (de la vida, de las riquezas, del
calles, que se embellecen para las ferias poder o de la fama, en el caso de Calderón
de la Barca). Sin embargo, no hay nada de
1
R. Toman, El barroco. Arquitectura, escultura, pin-
contingente en el hecho de que Luis XIV
tura, Colonia, Könemann, 1997, p. 7. recorra la Escalier des Ambassadeurs en la
134 Juan Antonio Valor Yébenes

dirección en que lo hace. Todo lo contra- LA MACHINE DE MARLY


rio; se trata de invitar al espectador a que
reconozca la necesidad del hecho anali- Situado entre dos colinas suavemente on-
zando cuidadosamente su figura, su com- duladas al norte y al sur, Versalles se orien-
posición y finalmente su estructura. Aquí ta al este. Desde el palacio se abren paso
el hecho es que el soberano, ataviado con las avenidas en forma de rayos, como si se
ropas resplandecientes, baja en armonía al tratara de simbolizar un nuevo orden en
encuentro de su pueblo. Lo que el público el mundo de Luis XIV. Se distinguen tres
debe reconocer en la escena es el origen zonas: la primera se denomina actualmen-
divino de su majestad, la llegada de la te Petit Parc, y es el parque proyectado por
edad de oro que describía Virgilio en su Jacques Boyceau en el reinado de Luis XIII.
Bucólica, la conquista del estado utópico Se trata de noventa y tres hectáreas que lle-
que Tommaso Campanella buscaba en gan hasta la avenida transversal, donde se
Cilta del sole. encuentra el estanque de Apolo. La segun-
Jean Castex subraya esta característica da zona es diez veces mayor; actualmente
del arte barroco a propósito de la obra de se denomina Grand Parc, y se utilizaba
Caravaggio y la resume diciendo que “ha para la caza al blanco. La caza de monte-
terminado el tiempo de los esquemas... ría se practicaba en la tercera zona, que es
dados a priori: habrá que aprender a razo- el antiguo Grand Parc, coto de nueve mil
nar... a posteriori”.2 Ahora ya no se trata de quinientas hectáreas que incluía las aldeas
representar una serie de acontecimientos y de Saint Cyr, Rennemoulin o Marly.
poner de manifiesto la cadena lógica que Para Le Nôtre el orden y el desorden
los conecta causalmente a lo largo de la formaban parte del mismo todo que era
historia, porque el hombre barroco sabe la naturaleza, y el trabajo del estudioso
que no conoce de antemano esa lógica consistía en entender el lugar del desor-
interna de desarrollo. De lo que sí tiene den en el orden imperante del conjunto.
conocimiento es del momento, del hecho Por esta razón se recreaba en el Petit Parc
instantáneo, que es lo que se representa en proyectando caminos serpenteantes entre
la escalera para que el espectador reconoz- arroyuelos. Pero en 1684 el arquitecto Ju-
ca que no es gratuito, sino que se levanta les Hardouin-Mansart recibió la orden de
sobre una estructura interna que es posible alinear los caminos, especialmente en el
descubrir en el hecho cuando se atiende a Bosquet des Sources, que Le Nôtre ha-
él cuidadosamente. bía terminado cinco años antes. La con-
figuración del jardín cambió. Se buscó una
separación más clara entre la arquitectura
edificada y la arquitectura vegetal, se elimi-
2
J. Castex, Renacimiento, barroco y clasicismo: his-
toria de la arquitectura, 1420-1720, Madrid, Akal,
naron los muros de contención de piedra
1994, p. 239. y se sustituyeron por taludes de césped, y
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 135

también de césped fueron sembradas am- mero recurso explicativo que nos ayudará a
plias superficies. dar cuenta de la concepción cartesiana de
Con todo ello se agravó el problema la naturaleza.
del suministro del agua tanto a las plantas En primer lugar señalaba que la confi-
como a los estanques y a las fuentes. La es- guración geométrica de los jardines de Ver-
tación de bombeo por tracción animal que salles no se entiende como una imposición
se había construido en 1664 en el estanque al libre desenvolvimiento de la naturaleza
de Clagny era insuficiente; también lo era sino que, por el contrario, se utiliza con el
el depósito de Le Vau, los molinos de vien- fin de poner de manifiesto la regularidad
to construidos para impulsar el bombeo, las de la naturaleza y tomar clara conciencia de
torres de agua levantadas en los estanques todo su esplendor. Desde este punto de vis-
y las superficies pantanosas de los alrede- ta el jardín pastoral inglés tiene algo de
dores de Versalles. Con el fin de resolver irrelevante, precisamente porque se delei-
el asunto de manera definitiva en 1685 se ta en la pluralidad de lo inmediatamente
construyó en Marly la famosa Machine dado y no da cuenta de su unidad.
de Marly, un sistema de bombeo formado Intentaré mostrar que Descartes, como
por 287 bombas que hacía llegar el agua Le Nôtre, insiste, tanto en las Reglas co-
desde el Sena hasta Versalles, atravesando mo más tarde en las Meditaciones, en que el
la colina por medio de un acueducto. Ac- conocimiento de la pluralidad de lo inme-
tualmente la máquina está destruida, pero diatamente dado es, cuando menos, incom-
se puede reconocer la sofisticación técni- pleto y frecuentemente falso, porque pasa
ca del conjunto en el óleo de Pierre Denis por alto la unidad geométrica que vertebra
Martin del año 1724, el cual se guarda en dicha pluralidad.
el Musée-Promenade de Marly. Señalaba, en segundo lugar, que el ba-
El sistema de riego de Versalles se com- rroco utiliza la representación teatral no
pletaba con un circuito semicerrado de sólo para afirmar la contingencia de lo pre-
doscientos kilómetros, diseñado con alta sente, sino sobre todo para dar cuenta del
precisión, formado por galerías, acequias, orden implícito. Y lo más relevante es que
pozos, acueductos, bombas y depósitos so- tanto en la arquitectura como en la pin-
bre tierra y bajo la superficie. tura y en las esculturas barrocas se insiste
en que es posible reconocer el orden nece-
sario en el hecho presente, aunque éste sea
DESCARTES Y EL BARROCO fugaz y cambiante. El conocimiento del or-
den se obtiene a partir del conocimiento
Sin ánimo de hacer un análisis riguroso del inmediato de la pluralidad concreta que
arte barroco, quiero poner de manifiesto tres aparece. Por ello afirma Castex que no es
características que se recogen ejemplarmen- un conocimiento a priori, es decir, que
te en el palacio de Versalles. Se trata de un se pueda obtener con independencia de la
136 Juan Antonio Valor Yébenes

experiencia, sino un conocimiento a pos- compañías de París. En noviembre de ese


teriori. mismo año comienza a escribir su primera
También Descartes insiste en los textos gran obra física, El mundo o el tratado de la
citados en que hay que poner de manifiesto luz. En ella quiere dar cumplida explica-
el orden geométrico de la naturaleza, pues- ción, según declara él mismo a Mersenne,
to que ni de antemano ni de un modo sen- no sólo de un fenómeno, sino de todos los
sible tenemos conocimiento de ello. Esto fenómenos de la naturaleza.3 La ejecución
es así porque el hombre no ha asistido al de la obra no le resulta fácil y trabaja en
proceso de creación de la naturaleza. Sin ella de forma discontinua, obligado más
embargo, tiene la capacidad de atender a la por la promesa hecha a Mersenne que por
pluralidad presente y de llegar a reconocer interés en el tema, hasta julio de 1633. En
en ella no sólo lo que tiene de contingente, noviembre de ese mismo año Descartes
sino la necesidad geométrica implícita. tiene noticia de la condena de Galileo.
En tercer lugar he hecho una referencia A finales de mes envía una carta a Mersen-
a la Machine de Marly para destacar, por ne en la que le expresa su sorpresa por la
un lado, el sometimiento que se hace de la condena y declara que si el movimiento de
naturaleza con el fin de solucionar proble- la Tierra es falso, entonces todos los fun-
mas prácticos concretos, y por otro lado, el damentos de su filosofía también son fal-
avance tecnológico de la época. Descartes sos, razón por la cual no publicará la obra.4
contribuyó a lanzar el programa moderno No sabemos si ésta fue en verdad la causa
de búsqueda de las estructuras internas que o si más bien fue una buena excusa para
articulan la naturaleza no sólo por afán de evitar la polémica que pudiera surgir tras
conocimiento, sino también con la idea la publicación. Sea como fuere, lo cierto es
de intervenir en dicha estructura para po- que no se publicó hasta 1664, catorce años
ner la naturaleza al servicio de los fines después de la muerte de Descartes.
humanos. En el proyecto inicial la obra contenía
tres partes: la primera debía tratar de los
seres inanimados, la segunda de la genera-
EL NUEVO SISTEMA FÍSICO DE EL MUNDO ción de los animales y la tercera del cuer-
po humano. En junio de 1632 renuncia a
Descartes muere en 1650 a la edad de cin- escribir la segunda parte y afirma haber
cuenta y cuatro años. Es un hombre del terminado la primera parte. En el manus-
barroco, y no sólo por haber vivido en el si-
glo xvii, sino porque su obra se hace cargo 3
at, i, 136-137. Nos referimos a la edición de las
de los asuntos y las propuestas que definen obras completas de Descartes realizada por Ch.
esta época. Adam y P. Tannery. El primer número (en nu-
meración romana) indica el tomo y el segundo la
En abril de 1629 llega a Holanda y se página.
instala en Frise, huyendo de la fama y de sus 4
at, i, 270-271.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 137

crito original ésta constaba de diecisiete del conocimiento sensible, pero elaborada
capítulos, y lo referente al cuerpo humano con argumentos distintos de los utilizados
aparecía en el capítulo dieciocho. Actual- en las Meditaciones y en Los principios (re-
mente los quince primeros capítulos son cordemos que aquéllas fueron escritas en
los que se publican bajo el título El mundo 1641 y éstos en 1644). El argumento utili-
o el tratado de la luz. Los capítulos dieciséis zado en El mundo es que las ideas son me-
y diecisiete o bien se perdieron o bien los ros signos, y de la misma manera que entre
destruyó Descartes. El capítulo dieciocho un signo y su referencia no tiene por qué
se publica por primera vez en 1677, en edi- haber ninguna semejanza, tampoco hay ra-
ción conjunta con El mundo, bajo el título zón para suponer semejanza alguna entre
Tratado del hombre. las ideas y los objetos por ellas referidos.6
El objetivo de El mundo es explicar la No hay ninguna semejanza entre la idea de
naturaleza de las cosas materiales. Si al tí- cosquilleo y la pluma sobre los labios de un
tulo se le añade tratado de la luz es porque niño, entre la idea de dolor y la hebilla que
también se trata de explicar la naturaleza de aprieta, o entre la idea de luz y calor y las
la luz y comprender que ésta depende de la acciones físicas en los cuerpos.
naturaleza de las cosas materiales. Puestas así las cosas, Descartes anali-
La crítica recurrente de Descartes a Ga- za en el capítulo segundo en qué consiste,
lileo, tal como se aprecia, por ejemplo, en atendiendo no a las ideas sino a la natu-
la carta a Mersenne del 11 de octubre de raleza de la materia, la luz y el calor. La
1638, es que éste se preocupa por resolver conclusión es que estos fenómenos son
determinados problemas físicos, pero en efectos producidos por los movimientos
ningún momento ofrece un sistema que más o menos rápidos y violentos de peque-
explicite las causas primeras de la naturale- ñas partes de la llama. Comienza de esta
za.5 En este sistema general las soluciones manera a elaborarse una física mecanicista,
a los problemas físicos concretos aparece- la cual se presenta como un nuevo sistema
rían como corolarios. Por consiguiente, la explicativo del mundo. Una física que se
tarea que se propone Descartes es de en- levanta sobre el principio de que los fenó-
vergadura, porque quiere elaborar una fí- menos naturales que observamos no son
sica general que reemplace a la existente más que efectos producidos por el movi-
hasta el momento, que es, con algunas co- miento de las partes de la materia.
rrecciones, la de Aristóteles. Así, en los capítulos tercero y cuarto
El mundo comienza haciendo una dis- explica que la diferencia entre los cuerpos
tinción entre las ideas en nuestro pensa- sólidos, los líquidos y el aire no tiene que
miento y las cosas que las producen. Nos ver, tal como afirma la física aristotélica, con
encontramos, por tanto, con una crítica cualidades y formas, sino con el tamaño y

5
at, iii, 380. 6
at, xi, 4.
138 Juan Antonio Valor Yébenes

la agitación de las partes de la materia, y en Ahora bien: si la pluralidad presente a


el capítulo quinto se concluye que los cuatro los sentidos fuera nada más que signos por
elementos de la física aristotélica se pueden completo arbitrarios que no tuvieran nada
reducir a tres, en función del tamaño y del que ver, absolutamente nada que ver, con esa
movimiento de sus partes componentes: materia homogénea, entonces, ¿cómo po-
el elemento del fuego, o primer elemen- dría saber el hombre de ella si se encuentra
to, está compuesto de las partes menores encerrado, desde que nace, en aquella plura-
y con mayor movimiento; el elemento del lidad? Dicho de otro modo: si no existiera
aire, o segundo elemento, está compuesto ningún tipo de relación entre los signos y
de partes de tamaño intermedio que tienen la unidad ontológica más allá de los signos,
velocidades intermedias; y el elemento de y dado que estamos continuamente en pre-
la tierra, o tercer elemento, es el que está sencia de signos, habría una desconexión
compuesto de las partes con mayor tamaño tal entre éstos y aquélla que no existiría ni
y con movimiento más lento. puerta, ni camino, ni puente que nos permi-
Con esto lo que Descartes está ha- tiese salir del mundo de los signos. Quizá
ciendo es explicitar la base ontológica de ni podríamos preguntamos qué hay más allá
su mecanicismo. La materia ya no se en- del mundo sensible si su impermeabilidad
tiende, como hacía Aristóteles, en función fuera completa.
de distintas naturalezas, la heterogeneidad Pero Descartes no dice esto. Estricta-
observada no se debe a una pluralidad de mente lo que afirma es que no hay seme-
principios sino a una íntima unidad, que janza entre los signos y lo situado más allá
consiste justamente en una materia homo- de ellos, pero sí algún tipo de relación, aun-
génea fracturada en partes con distinto ta- que no sea de semejanza. La relación está
maño y movimiento. explicitada en el nuevo principio físico que
Si se mantiene el principio ontológico de propone, y consiste en que lo inmediata-
que hay una unidad de lo real más allá mente observado, la pluralidad presente, los
de la abigarrada pluralidad de lo presente signos, son efectos de aquella materia ho-
a los sentidos, entonces hay que concluir mogénea en movimiento.
que, cuando nos atenemos al conocimiento La ciencia moderna ha defendido, y por
sensible, no es posible el acceso a la unidad eso se ha caracterizado, el principio onto-
buscada, puesto que éste no nos ofrece nada lógico de la unidad de lo real. En lo que
más que pluralidad. De ahí que Descartes no ha habido acuerdo es en la manera de
comience El mundo con una crítica al co- entender la relación efectiva entre unidad y
nocimiento sensible, afirmando que lo in- pluralidad. Por lo pronto Descartes insiste
mediatamente presente, es decir, las ideas, en el capítulo séptimo que esa relación que-
son signos que pueden no tener nada que da determinada por las leyes de la naturale-
ver con la materia homogénea fracturada y za. Es decir: los efectos del movimiento de
en movimiento que compone el mundo. las partes de la materia no son al azar, sino
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 139

que están regulados, siguen cierto orden. extraño que yo suponga que la cantidad
Y éste se puede reconocer cuando atendemos de materia que he descrito no difiere más de
aquello que se presenta ante los sentidos. su sustancia de lo que el número difiere
De tal manera que para tomar conciencia de de las cosas numeradas, y que conciba su
las leyes no hace falta abandonar la plurali- extensión o la propiedad que tiene de ocu-
dad; esto es imposible para el conocimiento par espacio no como un accidente, sino
humano. Lo que hay que hacer es atender como su verdadera forma y su esencia”.7
esa pluralidad sin dispersarse en ella, sino Los principios de filosofía fueron publica-
intentando reconocer su orden. dos en 1644. Parece que es una obra escrita
En este punto Descartes es un hombre para la enseñanza; de hecho Descartes se
del barroco. Lo es porque, como Carava- la dedicó a su discípula y amiga la prin-
ggio o Bernini, no se limita a ofrecer una cesa Isabel de Bohemia. En ella encontra-
mera descripción de la representación, del mos expresiones más claras al respecto. Por
signo, de la pluralidad, sino que pretende ejemplo, el cuarto parágrafo se titula “La
dar cuenta, a través de ella, del orden im- naturaleza del cuerpo no consiste ni en el
plícito, de las leyes que la vertebran. Como peso, ni en la dureza, ni en el color, ni en
el ser humano no ha asistido a la creación nada similar, sino sólo en la extensión”.8
del mundo ni puede salir de él para mirar- Y en el mismo parágrafo dice:
lo desde el ojo del creador, el conocimien-
to de esas leyes no puede ser a priori, sino Su naturaleza no consiste en la dureza
a posteriori, es decir, un conocimiento que que algunas veces sentimos con ocasión de
parte de la pluralidad presente pero que bus- su presencia, ni tampoco en el peso, color
ca su unidad interna. u otras cualidades de este género, pues si
examinamos un cuerpo cualquiera, pode-
mos pensar que no posee estas cualida-
LA CONCEPCIÓN DE LA MATERIA des y, sin embargo, clara y distintamente
conocemos que tiene todo aquello que le
El nuevo sistema físico exige una materia constituye como cuerpo con tal de que sea
homogénea fracturada y en movimiento. extenso en longitud, anchura y profundidad.
Pero aún no sabemos en qué consiste esta Así pues, se sigue que, para ser, no tiene
homogeneidad. Al final del sexto capítulo necesidad de ellas en forma alguna, y que
de El mundo Descartes insiste en distin- su naturaleza consiste sólo en que es una sus-
guir la noción de materia que él maneja tancia que posee extensión.9
de la materia primera de los escolásticos.
Al hablar de homogeneidad no se refiere a 7
R. Descartes, El mundo o el tratado de la luz, Ma-
la potencialidad de todo ente para venir drid, Alianza Editorial, 1991, p. 105.
8
at, viii, 42.
a ser esto que precisamente es. Ellos (los 9
R. Descartes, Los principios de filosofía, Madrid,
escolásticos) “no deben tampoco encontrar Alianza Editorial, 1995, p. 74.
140 Juan Antonio Valor Yébenes

Por consiguiente, la esencia de los en- el contrario, sólo hay una región del ser, a
tes materiales, aquello en lo que consisten, saber, el mundo en el que vivimos cotidia-
aquello que los caracteriza precisamente namente, y lo interesante es que podemos
como entes materiales y no de otro tipo, es reconocer en él la estructura geométrica
la extensión, su extensión geométrica. Por que lo articula.
ejemplo, el pensamiento, el recuerdo, la li- Descartes entiende, como Le Nôtre, que
bertad, la justicia, etc., no son entidades ma- la geometría no es una mera construcción
teriales, y no lo son porque no son extensas. mental que se impone a la naturaleza con-
De entre todo lo presente calificamos algo virtiéndola en algo que no es, sino que, por
como material si, y sólo si, es extenso y dado el contrario, se trata de la íntima articula-
que la extensión es una, que la geometría no ción que hace de ella un todo ordenado.
distingue en ella clases porque no hay nada Quien no toma conciencia de ello no sabe
que distinguir, la materia es homogénea. reconocer la naturaleza en su totalidad, en
Situados en el siglo xxi la pregunta que su máximo esplendor.
surge de manera inmediata es: ¿qué tienen No encontraremos en El mundo argu-
que ver los cuerpos físicos, a los que en- mentos a favor de esta posición. Desde
contramos puestos ahí y les atribuimos una este punto de vista la obra adquiere cierto
existencia independiente de nuestro cono- aire dogmático. Pero esto es así porque los
cimiento, con la extensión geométrica, que argumentos ya los ha expuesto Descartes
depende de cierto proceder de la mente?, en una obra anterior, en Las reglas para la
¿en virtud de qué algo estrictamente mate- dirección del ingenio.
mático como la extensión se considera que
es aquello en lo que consiste la naturale-
za de los cuerpos físicos?; o dicho de otro LA ESTRUCTURA GEOMÉTRICA DEL MUNDO
modo: ¿qué tiene que ver la geometría con
la naturaleza? Poco antes de su viaje a Holanda en 1628,
La pregunta es fácil de comprender para Descartes redactó parcialmente las Reglas.
nosotros, pero no tiene sentido para Des- Trabajó en la obra durante los tres años y
cartes. No lo tiene porque nuestra pregunta medio que vivió en París tras volver de su
supone que hay dos mundos, el mundo de viaje por Italia, pero no la terminó nunca.
la naturaleza y el mundo de las matemáti- La parte escrita se publicó por primera vez
cas, y que por alguna razón no explicitada en una traducción holandesa en 1684, y la
Descartes ha hecho depender ontológica- versión original no se publicó hasta 1701.
mente el primero del segundo. Pero es que No obstante, circulaban copias manuscri-
no hay dos mundos, sino uno. Por tanto, no tas; sabemos que Leibniz había comprado
se trata de salir de la pluralidad presente y una de estas copias.
de reconocer una nueva región del ser, la En la segunda parte de la regla xii re-
geometría, de la cual depende aquélla. Por sume Descartes lo explicado diciendo que
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 141

“ningún camino se abre a los hombres manera que aparecen como son; que son
para el conocimiento de la verdad aparte distintas quiere decir que están tan sepa-
de la intuición evidente y de la deducción radas de otras, tan nítidamente recortadas,
necesaria”.10 En la regla iii ya se había re- que no hay posibilidad de confusión. La
ferido a dos vías para llegar al conocimien- definición de estos conceptos no se hace
to de las cosas sin temor al error: éstas son explícita ni en las Reglas ni en El mundo,
la intuición y la inducción (término que pero sí en los parágrafos 45 y 46 de la pri-
emplea en el mismo sentido de deducción). mera parte de Los principios.
A propósito de la intuición afirma lo si- La extensión, la figura, el movimiento,
guiente: “Entiendo por intuición no el el conocimiento, la duda, la ignorancia, la
testimonio fluctuante de los sentidos, o volición, la existencia, la unidad, la dura-
el juicio falaz de una imaginación que ción, etc., son naturalezas simples. Pero
compone mal, sino la concepción de una unas se atribuyen a los cuerpos, otras al es-
mente pura y atenta tan fácil y distinta, píritu y otras se atribuyen indistintamente
que en absoluto quede duda alguna sobre a las cosas corporales y a las espirituales.
aquello que entendemos”.11 Descartes las denomina naturalezas sim-
La intuición es presencia inmediata, ples puramente materiales, puramente in-
presencia más allá de la cual no se puede telectuales y comunes respectivamente. La
ir. Pero no es presencia sensible, sino pre- extensión es una naturaleza simple pura-
sencia en el espíritu, en el entendimiento mente material.
o en la imaginación. Es decir, lo presente En la regla xiv Descartes insiste en no
en este caso no aparece ante los sentidos; separar la extensión del sujeto mismo al
tiene otra naturaleza, se manifiesta de otra que se atribuye la extensión mediante la
manera. Descartes le da el nombre de “co- imaginación. Es decir, la extensión no es
sas simples” o “naturalezas simples”.12 un ente separado ontológicamente de los
Su presencia inmediata se caracteriza, a cuerpos. Lo que ocurre es que en el cuerpo,
diferencia de lo que ocurre con el conoci- una vez que se ha llevado a la imaginación,
miento sensible, por ser clara y distinta. La es posible reconocer inmediatamente y sin
claridad y la distinción son precisamente necesidad de explicación alguna –esto es
los rasgos del conocimiento absolutamen- intuir– que precisamente por el hecho de
te cierto e indudable. Que las naturalezas ser cuerpo, y no otra cosa, tiene longitud,
simples son claras significa que su presen- anchura y profundidad, o dicho de otra
cia es total, que ya no es posible encontrar manera, extensión.
un grado mayor de manifestación, de tal Al comienzo de la regla xii se expli-
ca que todo ello requiere no permanecer
10
R. Descartes, Reglas para la dirección del espíritu, pasivamente en la experiencia sensible, en
Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 131.
11
Ibid., p. 75.
el testimonio presente de los sentidos, sino
12
Ibid., pp. 123-125. atender a la figura del cuerpo que se traza,
142 Juan Antonio Valor Yébenes

mediante el sentido común, en la fantasía Es lo mismo que ocurre con los núme-
o imaginación.13 De la misma manera que ros. Éstos no son entes independientes on-
cuando escribimos no sólo es puesta en tológicamente de las cosas numeradas, sino
movimiento la parte inferior de la pluma, que son intuidos en las cosas una vez que
sino toda la pluma, con el movimiento de tenemos la experiencia sensible de ellas y
los sentidos se mueve la totalidad del es- nos atenemos a cierta unidad presente en
píritu, y también la imaginación. El hom- la pluralidad manifiesta. Podemos, como
bre posee la libertad de atender sólo a lo hacen los matemáticos, considerarlos in-
dado a la experiencia sensible, y en este dependientemente de las cosas numeradas,
caso no tomará conciencia más que de la pero esto sólo es posible una vez que el
pluralidad manifiesta en los cuerpos: su entendimiento ha conseguido abstraerlos,
color, su solidez, su peso, su textura, etc. es decir, independizarlos de lo dado en la
Pero puede también cambiar su mirada y experiencia sensible y en la imaginación.
atender a lo dado en la imaginación. En Tratamos en este caso con abstracciones, las
este caso hay una intuición clara y distinta cuales no tienen propiedades por sí mismas,
de aquello en lo que consiste no este cuer- sino en relación con las cosas numeradas.
po en particular, sino todos los cuerpos Si preguntamos qué tiene que ver el
por el hecho de serlo; hay una intuición mundo de la geometría con el mundo físi-
de la extensión. co, hacemos una mala pregunta, porque no
Por consiguiente, la extensión no es un se trata de dos mundos, sino sólo de uno.
ente ontológicamente independiente del La extensión geométrica forma parte de
cuerpo extenso, sino que es aquello en lo las cosas materiales, y no es una parte cual-
que consiste el cuerpo. Ahora bien, se pue- quiera sino precisamente la que define el
de tomar la extensión con independencia de mundo físico. Lo que ocurre es que esto no
los cuerpos. Es lo que hacen los geómetras. lo sabe quien sólo se atiene al testimonio
En este caso al término extensión no le co- de los sentidos. Se necesita ir más allá de
rresponde ninguna idea en la fantasía que la experiencia sensible para reconocer otras
a su vez dependa de la experiencia sensible, partes, que son ontológicamente primeras.
sino que se trata de un ente abstracto sepa- La extensión no es una entidad mate-
rado de la imaginación por el entendimien- mática a la cual se intenta reducir el mun-
to puro.14 Es posible decir cosas tales como do físico. Si esto fuera así Descartes habría
que la extensión no es el cuerpo, pero sólo dejado sin explicar lo más importante, a sa-
cuando prescindimos de la imaginación, es ber, cómo es posible tal reducción, qué rela-
decir, cuando nos referimos a la extensión ción hay entre el mundo físico y el mundo
considerada de forma abstracta. matemático. Pero Descartes insiste en las
Reglas en que lo matemático no es más que
13
Ibid., pp. 119-120.
una parte, aunque la esencial, del mundo
14
Ibid., p. 147. físico. No hay entes matemáticos más que
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 143

abstractamente considerados, es decir, sólo que no puedo prescindir es de la extensión,


en la medida en que tomamos como sujeto de la figura o del movimiento, porque no
de nuestra consideración aquello que no es puede haber un cuerpo material que no sea
más que una parte de un sujeto dado, en extenso, que no tenga alguna figura o que
primer lugar, en la experiencia sensible. no tenga algún movimiento.
Por consiguiente, al considerar la mate- La extensión, la figura, el movimiento,
ria como extensión no le estamos añadien- son partes del cuerpo, como su color, su sa-
do nada, sino sacando a la luz lo que más bor, su olor, etc. Pero son partes que no se
propiamente le pertenece, su unidad inter- pueden modificar o anular sin que el cuer-
na y como Caravaggio, Descartes afirma po resulte también modificado o anulado.
que para tomar conciencia de esa unidad Son partes necesarias para la existencia del
no es necesario contar la historia del pro- cuerpo, mientras que las otras son contin-
ceso que ha generado los entes materiales. gentes. Componen la estructura que ver-
Esa historia no sería más que una fábula, tebra lo presente, aunque hay otras partes
porque no hemos asistido en primera per- no estructurales que hacen de lo presente
sona al proceso de génesis. Basta con mirar precisamente esto en concreto. Ahora bien,
a lo presente de determinada manera, sin mientras que las partes no estructurales
dejamos seducir por la pluralidad sensible, las podemos modificar, e incluso podemos
sino buscando la unidad que la vertebra. prescindir de ellas sin que el ente deje de
ser lo que es, si modificamos la estructura
el ente se convierte en otro ente, y si la eli-
EL MÉTODO CIENTÍFICO minamos el ente se derrumba.
En el caso de los cuerpos, la figura, la
Descartes insiste en que el hombre tiene extensión y el movimiento son naturalezas
la posibilidad de ir más allá del testimo- simples, partes necesarias o estructurales.
nio que aportan los sentidos. En las Reglas Pero dado que no puede haber ni figura ni
ofrece un camino para alcanzar las natura- movimiento sin extensión, es decir, dado
lezas simples que buscamos. que la extensión es una parte que está uni-
Una naturaleza simple es una parte del da inseparablemente tanto a la figura como
ente de la que no se puede prescindir sin al movimiento, decimos que la extensión
que el ente se destruya. Por ejemplo, puedo es propiamente aquello en lo que consisten
prescindir del rojo del libro porque el libro los cuerpos.15
puede ser de otro color bajo otra ilumina- Éste es el punto de partida de la ciencia
ción; puedo prescindir del sabor salado de la de los seres inanimados. Y el procedimien-
sopa porque la sopa puede tener otro sabor to que nos ha llevado hasta aquí es el mé-
en la boca de un enfermo; puedo prescindir todo que debe seguir cualquier disciplina
del olor de la rosa porque la rosa puede tener
otro olor pasados unos días, etc., pero de lo 15
Ibid., pp. 126-127.
144 Juan Antonio Valor Yébenes

que se quiera convertir en ciencia, es decir, El método así planteado no tiene nada de
cualquier disciplina que quiera compren- subjetivo ni psicológico. Se corre el riesgo
der la verdadera naturaleza de su objeto de de malentender a Descartes si llegamos a
estudio. En definitiva, el trabajo de todas la conclusión de que la necesidad observa-
las ciencias sólo trata, a juicio de Descartes, da tanto en las naturalezas simples como
de la detección de las naturalezas simples en las relaciones que guardan entre sí es, en
que articulan su respectivo objeto.16 último extremo, una necesidad que pone el
Esto se concreta en la siguiente serie de pensamiento, pero no una necesidad de las
pautas:17 cosas mismas. Como si fuera el científico
el que atribuye las necesidades a las cosas,
1. El punto de partida es la experien- como si la claridad y la distinción que se
cia sensible de un determinado fe- observa en las naturalezas simples no fue-
nómeno. ran atributos de ellas, sino un estado de la
2. Se deben reunir diligentemente to- mente del observador.
das las experiencias del fenómeno. Pero el hecho de la pasividad del co-
3. El científico debe eliminar las par- nocimiento muestra que la mente no pone
tes contingentes y localizar las partes nada, sino que se limita a recibir lo que
necesarias, de las cuales no hay ex- de alguna manera se encuentra. Sólo hay
periencia sensible, sino que se hacen conocimiento, y no ficción o ilusión, en la
presentes a la intuición. Para ello se medida en que nos atenemos a lo presente,
requiere la experimentación repetida: y conocimiento cierto en la medida en que
se modifican las condiciones inicia- abandonamos lo dado a los sentidos y nos
les, se modifican o anulan determi- dirigimos a lo dado a la intuición. Por con-
nadas propiedades del fenómeno, y siguiente, si describimos fielmente el he-
se observa si se mantienen o dejan cho del conocimiento hemos de reconocer
de producirse las experiencias del fe- que la necesidad de las naturalezas simples
nómeno reunidas con anterioridad. no es creada, o fingida, sino un atributo de
4. Una vez localizadas las partes nece- lo presente a la intuición.
sarias es posible intuir las conexiones,
también necesarias, que guardan di-
chas partes entre sí. A este momento FUNDAMENTACIÓN DE LA FÍSICA DE LA
de intuición, no de las partes nece- EXTENSIÓN EN LAS MEDITACIONES
sarias mismas, sino de la conexión
que hay entre ellas, Descartes le da En las Reglas la fundamentación de la fí-
el nombre de “deducción”. sica de la extensión se hace depender de
la intuición de naturalezas simples. Dado
16
Ibid., p. 132.
que de ellas no tenemos un conocimiento
17
Ibid., pp. 132-133. sensible, pero tampoco las podríamos co-
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 145

nocer sin tener previamente experiencia entre lo objetivo y lo subjetivo. Para ello
sensible, las Reglas es un tratado del méto- Descartes emplea el recurso de la duda. No
do que permite ir de la pluralidad sensible es que las cosas se presenten por sí mismas
(colores, sonidos, sabores, figuras, etc.) a en la duda; por el contrario, la mayor parte
la intuición de la unidad estructural (for- de nuestra experiencia cotidiana consiste
mada por naturalezas simples) que regula en tratar con cosas de las que no dudamos.
dicha pluralidad. Pero, si libremente envolvemos toda nues-
¿Cuál es la relación entre las natura- tra experiencia de duda, entonces conse-
lezas simples, que han sido caracterizadas guiremos localizar en cada ente sus partes
como partes necesarias del ente, y la plu- objetivas, que propiamente le pertenecen,
ralidad sensible, que es un conglomerado y sus partes subjetivas, que aparecen en el
de partes contingentes?; o en el caso de los ente no porque le pertenezcan, sino porque
cuerpos, ¿cuál es la relación entre la ex- el hombre las ha puesto.
tensión, la figura y el movimiento, por un Sólo se duda de algo si, y sólo si, es
lado, y los colores, los sonidos, los sabores, posible su modificación o anulación. Pues
etc., por otro? El mundo comienza expli- bien, las partes objetivas no se pueden mo-
cando que esta pluralidad son signos que dificar ni anular sin que el ente desaparez-
están relacionados con la unidad implícita ca; por lo tanto acerca de ellas no se puede
en la medida en que son efectos de ésta. dudar. Las partes subjetivas, en cambio, se
En concreto, son efectos producidos por pueden modificar, e incluso se pueden eli-
la naturaleza en unos determinados entes, minar, y con ello el ente ni desaparece ni
en aquellos que son capaces de tener ex- resulta esencialmente alterado; son partes
periencia sensible ligada a un mínimo de que se dejan envolver por la duda.
entendimiento o de fuerza espiritual. El resultado de las Meditaciones coin-
Puestas así las cosas se entiende fácil- cide con el de las Reglas: la extensión es
mente que la ciencia cartesiana considere aquello en lo que consiste propiamente un
que las naturalezas simples son objetivas, cuerpo; las propiedades sensibles en estric-
es decir, propiedades esenciales de los en- to sentido no son propiedades del cuerpo,
tes mismos, y que la pluralidad sensible es sino propiedades atribuidas al cuerpo por
subjetiva, es decir, el efecto de la acción de la subjetividad del observador.
las naturalezas simples en un determinado Sin embargo, entiendo que son más in-
ente que es el hombre. teresantes las Reglas que las Meditaciones,
Por esta razón tanto en Los principios y esto por tres razones que expongo bre-
como en las Meditaciones la fundamenta- vemente.
ción de la física de la extensión ya no se La primera es que en las Reglas se acep-
hace recurriendo a un análisis de las par- tan los objetos tal como aparecen, y de lo
tes necesarias y contingentes de los cuer- único que se trata es de distinguir en ellos
pos, sino que se hace buscando el deslinde sus partes necesarias y sus partes contingen-
146 Juan Antonio Valor Yébenes

tes. El recurso de la duda empleado en las la ciencia trabaja para encontrar las partes
Meditaciones tiene, frente a este procedi- necesarias, entonces podemos defender la
miento, una contrapartida, y es que con- tesis de que la ciencia contemporánea si-
vierte los objetos en algo que de suyo no gue entroncada metodológicamente con la
son. Los convierte en objetos dudosos, o ciencia moderna (y tener una buena base
sospechosos, cuando no lo eran justo an- para oponernos tanto a la discontinuidad
tes de comenzar la reflexión filosófica ni lo como a la inconmensurabilidad), porque
serán después de finalizada ésta, una vez aún hoy de lo que se trata es de detectar
que volvamos a recuperar nuestro trato co- las partes necesarias y las conexiones que
tidiano con las cosas. guardan entre sí.
La segunda razón para preferir las
Reglas es que en ellas resulta claro que la
extensión no es nada distinto de lo extenso. LAS LEYES DE LA NATURALEZA
No hay peligro de separar dos mundos, el
mundo físico y el de las matemáticas. En Una vez que, a través de algunos ejemplos,
cambio, en las Meditaciones el criterio de la se da al lector la pauta de cómo entender la
duda se utiliza para separar estos dos mun- naturaleza a partir de una materia homogé-
dos, lo cual plantea un problema filosófico nea dividida en partes de distinto tamaño y
clásico en todo el pensamiento moderno, a movimiento, en el séptimo capítulo de El
saber, el de la conexión o el puente entre lo mundo se estudian cuáles son las leyes que
matemático y lo empírico. regulan los cambios en la materia.
La tercera razón es que si el problema El ser humano no ha asistido en direc-
del deslinde entre las partes necesarias y to a la creación del universo, y por tanto no
contingentes de los entes se convierte en puede saber de antemano si está ordenado
un problema de distinción entre propie- o es caótico, y en el caso de que esté or-
dades objetivas y subjetivas, entonces la denado, no puede saber de antemano cuá-
ciencia contemporánea que se desarrolla les son esas reglas. Según Castex, también
a partir de la mecánica cuántica supone el Caravaggio o Bernini saben que no es po-
hundimiento del programa cartesiano, por- sible este conocimiento a priori. El conoci-
que pone en primer plano la imposibilidad miento del orden interno de la naturaleza
de distinguir entre propiedades objetivas sólo puede ser a posteriori, es decir, a par-
y subjetivas. Y esto lleva a sospechar de la tir de la experiencia que el hombre tiene
continuidad del conocimiento científico y con la representación que cotidianamente
a ofrecer, a cambio, argumentos en favor nos ofrece la naturaleza, a partir de la ex-
de la discontinuidad, e incluso argumentos periencia con los signos, con la pluralidad
en favor de la inconmensurabilidad de las manifiesta a los sentidos.
teorías científicas. En cambio, si afirma- La experiencia sensible nos da noticia
mos, con el Descartes de la regla xii, que de cierto orden en las cosas con las que tra-
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 147

tamos. Gracias a ello podemos desplegar cómo ha llegado Descartes a ellas, sino a
hacia el futuro conductas rutinarias que partir de qué observaciones las ha corro-
tienen éxito. Por ejemplo, me levanto de la borado. Puesto que Descartes sólo cuenta
cama y pongo los pies en el suelo porque con un número finito, y sorprendentemen-
sé que el suelo soportará mi peso, busco la te pequeño, de observaciones, estas leyes,
ropa en el armario porque sé que, estan- aunque corroboradas, no podrían ser califi-
do yo solo en casa, la ropa no ha podido cadas nada más que como conjeturas.
desaparecer, etc. E incluso cuando el futuro Pero en este punto el planteamiento
nos sorprende buscamos insertar el episo- metodológico de Descartes está muy ale-
dio sorprendente en una nueva secuencia jado del planteamiento anterior, de raíz
ordenada. Por ejemplo, abro la llave del popperiana. Descartes insiste en la verdad
agua para asearme, pero si hoy no cae agua de sus leyes, y las aplica a unos pocos casos
pensaré que han cortado el suministro concretos no con el ánimo de corroborarlas,
porque durante la noche detectaron alguna sino con el ánimo de ejemplificarlas, porque
avería en el drenaje. ya sabe de antemano que las leyes son ver-
Dado que la experiencia sensible no es daderas. La cuestión es: ¿por qué lo sabe?
más que un signo de una unidad interna, La respuesta no está ni en El mundo ni
esto es, dado que la pluralidad presente no en Los principios; ambas obras las escribe
es más que el efecto de naturalezas simples dando por bueno el planteamiento que al
o partes necesarias, si reconocemos un or- respecto elaboró en las Reglas.
den en los efectos es porque hay un orden En la segunda parte de la regla xii Des-
en las causas que los generan. La cuestión cartes analiza la conjugación necesaria y
es cuál es este orden, o dicho de otra ma- contingente entre naturalezas simples.18 Es
nera, cuáles son la(s) leyes que regulan la contingente la unión de aquellas partes que
naturaleza, teniendo en cuenta que ésta no no son inseparables. Por ejemplo, si decimos
es nada más que materia y movimiento. “un cuerpo animado”, la unión entre “cuer-
En el capítulo séptimo de El mundo, po” y “animado” es contingente, porque un
y también a partir del parágrafo 37 de la cuerpo puede no ser animado y sin embargo
segunda parte de Los principios, Descartes seguir siendo un cuerpo. Lo mismo ocurre
enuncia lo que considera las tres leyes fun- cuando decimos “un hombre vestido”; po-
damentales que regulan el comportamien- demos eliminar la parte a la que nos referi-
to de los cuerpos. Sin embargo, los textos mos con el término vestido porque por ello
referidos resultan decepcionantes, porque el hombre no deja de serlo.
se limitan a enunciar las leyes y a aplicarlas Pero el caso no es el mismo si digo “el
a algunos casos concretos. movimiento tiene una duración”, o “la figu-
Podemos pensar que estas leyes son me- ra tiene extensión”, porque no puede haber
ramente conjeturas y que, desde un punto
de vista lógico, no tiene sentido preguntar 18
Ibid., pp. 126-130.
148 Juan Antonio Valor Yébenes

un movimiento sin tiempo ni una figura Así es como se elaboran las leyes en
sin extensión. El movimiento y el tiempo, todas las ciencias, buscando las conexiones
o la figura y la extensión, son partes que necesarias que hay entre las partes necesa-
están unidas inseparablemente, de tal ma- rias del objeto respectivo de estudio. Pues-
nera que no podemos concebir la primera to que las partes necesarias son claras y
sin la segunda. Insisto en lo siguiente: al distintas, y por tanto lo más cierto en el co-
decir, como Descartes, “no podemos con- nocimiento, las leyes, que no son más que
cebir”, no estamos diciendo que esta unión conexiones necesarias entre partes necesa-
necesaria entre las partes sea una necesi- rias, también han de contener la máxima
dad impuesta por el pensamiento, sino una certeza, lo cual equivale, para Descartes, a
necesidad de las cosas, de manera que, en la máxima realidad y verdad. No tiene sen-
estricto sentido, habría que decir que no tido, por consiguiente, decir que las leyes
puede existir la primera parte separada de son conjeturas.
la segunda. En esta imposibilidad de exis- El término conjetura se lo atribuye Des-
tir radica la conjugación necesaria entre cartes no a las leyes que se alcanzan por
naturalezas simples. intuición de las conexiones de partes nece-
Pero la cuestión que aquí importa es la sarias, sino a las que se alcanzan por induc-
siguiente: ¿cómo sabemos que la figura tie- ción sobre la experiencia sensible. El ejem-
ne extensión?, ¿a través de la observación? plo que pone es el siguiente: vemos que el
Se necesita la experiencia sensible, porque agua está por encima de la tierra y que es
sólo a partir de la experiencia de los cuer- más sutil que la tierra; vemos que el aire está
pos podemos llegar a saber, por intuición y por encima del agua y que es más sutil que
mediante la imaginación, qué es la figura el agua; y concluimos que por encima del
y qué es la extensión. Una vez que tenemos aire hay un éter purísimo mucho más sutil
conocimiento de las naturalezas simples o que el aire. Esta conclusión es una conje-
partes necesarias, en este caso de la figura tura, porque se ha establecido una relación
y de la extensión, la unión necesaria que entre el aire y otro elemento no en función
hay entre ellas se intuye atendiendo a las de un análisis de partes necesarias, sino de
naturalezas simples mismas. Esto coincide la observación de una relación contingen-
con el cuarto punto del método cartesia- te entre partes. Dice Descartes que lo que
no que explicitábamos más arriba: una vez de esta manera componemos, “ciertamente
localizadas las partes necesarias es posible no nos lleva a error, si juzgamos que sólo es
intuir las conexiones necesarias que se dan probable y nunca afirmamos que es verda-
entre ellas. Y con independencia, llegados dero, pero tampoco nos hace más sabios”.19
a este punto, de la experiencia sensible, la Al proceso que nos permite componer
cual se utilizará a partir de ahora sólo para leyes verdaderas a partir de la intuición de
ejemplificar eso que ya hemos conocido de
antemano por intuición. 19
Ibid., p. 130.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 149

conexiones necesarias Descartes le da el El análisis del vacío que se hace a lo


nombre de deducción, e insiste en que nos largo de los primeros parágrafos de Los
libra del error “si no unimos nunca entre sí principios es del todo coherente con los
ninguna cosa, a no ser que intuyamos que fundamentos ontológicos que aportó Des-
la unión de una cosa con otra es absoluta- cartes en las Reglas, y eso a pesar de que
mente necesaria: como si del hecho de que entre la redacción de una obra y la otra
la figura tenga una unión necesaria con la median cerca de dieciséis años. En el ca-
extensión, deducimos que no puede tener pítulo cuatro de El mundo, donde también
una figura lo que no sea extenso, etcétera”.20 se trata el asunto del vacío, el análisis si-
gue también la línea argumentativa de las
Reglas, pero es un poco más complejo. A
EL VACÍO NO EXISTE propósito de los errores que se pueden co-
meter en la deducción, es decir, en la intui-
La primera consecuencia física que Descar- ción de conexiones necesarias entre partes
tes extrae de este planteamiento ontológico necesarias, dice Descartes en la regla xii:
y metodológico es que no existe el vacío. La
razón que da es la siguiente: se considera que Puede haber en ella [en la deducción] mu-
el vacío es un espacio extenso sin cuerpos, chos defectos: como si, de que en este es-
pero dado que la extensión no es un ente se- pacio lleno de aire no percibimos nada ni
parado de los cuerpos, sino una parte (nece- con la vista ni con el tacto ni con ningún
saria) de los cuerpos, se ha de concluir que no otro sentido, concluimos que está vacío,
existe la extensión sin cuerpos, es decir, que uniendo indebidamente la naturaleza del
no existe el vacío. Podemos distinguir la ex- vacío con la de este espacio; y lo mismo
tensión una vez que, a partir de la experiencia sucede siempre que de lo particular y con-
sensible, la intuimos en la imaginación y la tingente juzgamos poder deducir algo ge-
separamos del cuerpo, pero tomada de esta neral y necesario.22
manera es un ente abstracto que sólo se da en
el pensamiento y no en la naturaleza, o como Como se aprecia en la cita, Descartes
dice Descartes, no en el universo. liga la negación del vacío con la crítica
El argumento queda resumido en el pa- de la experiencia sensible, cosa que vuelve
rágrafo 16 de la segunda parte de Los prin- a hacer en el capítulo cuatro de El mundo,
cipios: “El vacío... es evidente que no puede cuando afirma que erróneamente admiti-
darse en el universo, ya que la extensión del mos la existencia del vacío allí donde hay
espacio o del lugar interior no difiere de la cuerpos que nuestros sentidos no perciben.
extensión del cuerpo”.21 Pero, si somos rigurosos en la interpreta-
ción, hay que decir que el argumento de
20
Idem.
21
Los principios, p. 82. 22
Reglas, p. 130.
150 Juan Antonio Valor Yébenes

Descartes no es: dado que los sentidos nos privarle de él a menos que aumente
engañan, llegamos a afirmar cosas como la el suyo en la misma proporción.
existencia del vacío. Atendiendo a la cita, 3. Cuando un cuerpo se mueve, aun-
así como al contexto de la regla xii, el ar- que su movimiento se realice lo más
gumento es: dado que deducimos mal, es frecuentemente en línea curva y no
decir, dado que unimos indebidamente par- pueda darse jamás ninguno que no
tes necesarias con partes contingentes, po- sea en alguna forma circular, sin em-
demos afirmar que el vacío existe. bargo cada una de sus partes, con-
Por consiguiente, lo que lleva a algunos sideradas individualmente, tiende
a afirmar erróneamente la existencia del va- siempre a continuar el suyo en línea
cío no es la engañosa experiencia sensible; recta. Y así su acción, es decir, la in-
ésta es sólo una representación, un signo, y clinación que tienen a moverse, es
por tanto no se la puede calificar de tal ma- diferente de su movimiento.
nera. Lo que lleva a afirmar erróneamente
la existencia del vacío es la precipitación La misma formulación de las leyes apare-
en la deducción, porque el entendimiento ce en los parágrafos 37, 39 y 40 de la segunda
precipitado toma partes contingentes por parte de Los principios. La diferencia es que
partes necesarias y establece conexiones aquí la tercera ley aparece como segunda, y
necesarias entre partes que, de suyo, no se la segunda ley aparece como tercera.
relacionan de esa manera.
a) Primera ley
La primera ley establece la absoluta pa-
LAS TRES LEYES FUNDAMENTALES sividad de la materia. Esto quiere decir
que entre las naturalezas simples o partes
Descartes enuncia, explica y ejemplifica las necesarias de un cuerpo no encontramos
tres leyes fundamentales de la naturaleza ninguna que remita a cierta forma de ac-
en el capítulo siete de El mundo. Son las tividad generada por el propio cuerpo. De
siguientes: tal manera que si un cuerpo es cuadrado
permanece con esta figura, si tiene cierto
1. Cada parte de materia, considerada tamaño no lo reducirá por sí mismo, si tie-
individualmente, permanece siempre ne cierto color o textura no cambiará, por
en el mismo estado, en tanto que el sí mismo, ni el color ni la textura, etc.; y
encuentro con las demás no la obliga en lo que se refiere al movimiento, si está
a modificarlo. en reposo en un lugar no partirá jamás de
2. Cuando un cuerpo empuja a otro, allí a no ser que los demás lo desplacen, y
no podría transmitirle ningún movi- si está en movimiento continuará en mo-
miento a no ser que pierda al mismo vimiento a no ser que algo lo retarde o lo
tiempo otro tanto del suyo, ni podría detenga. Es decir, la materia, por sí misma,
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 151

no cambia, dado que la extensión, por sí grediente propio, resto alguno de acción que
misma, no cambia. modifique el reposo o el movimiento que le
Descartes niega la validez de la física aris- ha sido dado o le está siendo dado.
totélica, según la cual los cuerpos se mueven
por sí mismos atendiendo a su naturaleza. b) Segunda ley
La razón para ello radica, en último extre- Los cuerpos por sí mismos no se mueven,
mo, en considerar que el cambio, en senti- pero existe movimiento en el universo. Po-
do aristotélico, no es una parte necesaria de dría no existir, pero lo dado, el punto de
los entes naturales, que éstos no contienen partida, lo que nosotros nos encontramos y
ninguna actividad propia, sino que es la ex- debemos reconocer –éste es, a mi juicio, el
tensión aquello que propiamente los define. sentido que tienen en Descartes las continuas
Y a partir de aquí es fácil comprender la referencias a Dios– es que hay movimiento.
siguiente diferencia: que Aristóteles insis- Puesto que la materia es pasiva, ella mis-
te en la imposibilidad de la reducción de la ma no puede generar movimiento, ni tam-
pluralidad sensible a una unidad debido a poco disiparlo, sino meramente transmitir,
que hay muchos tipos de cambio, mientras en un universo que está lleno, el movimiento
que Descartes admite la unidad de la plu- que le ha sido dado. La segunda ley explica
ralidad sensible porque la extensión es una. cómo se transmite en función del empuje, y
Esto implica una transformación del dice que un cuerpo aumenta el movimiento
concepto de movimiento, que ahora ya no sólo cuando otro se lo transmite, disminu-
puede entenderse como el cambio de las yendo en la misma cantidad el movimiento
propiedades del cuerpo generado por una de éste. Lo cual implica que el incremento
actividad propia sino, tal como lo conciben del movimiento de las partes de un sistema
los geómetras, como la traslación de un cerrado (y el universo es un sistema cerrado)
lugar a otro lugar pasando por todos los es cero, o de otro modo, que el promedio
lugares intermedios. Y puesto que no se da del movimiento de las partes de un sistema
el vacío, la traslación del cuerpo se produce cerrado se mantiene constante.
“de la vecindad de los que contactan inme- La formulación de la ley es clara, dado
diatamente con él y que consideramos en que hace referencia sólo a los incrementos
reposo a la vecindad de otros”.23 de movimiento. En la explicación poste-
Cuando la primera ley se aplica al caso rior que se ofrece tanto en El mundo como
del movimiento entendido como traslación, en Los principios aparecen, explícitamen-
se deduce que la materia en sí misma es te en esta segunda obra, los conceptos de
pasiva ante el reposo y ante el movimien- “fuerza con que un cuerpo obra sobre otro”
to, sea éste rectilíneo o circular. Es decir, no y “fuerza con que un cuerpo opone resis-
contiene, a modo de parte o contenido in- tencia a la acción de otro”.24

23
Los principios, p. 88. 24
Ibid., p. 103.
152 Juan Antonio Valor Yébenes

Los conceptos se extraen de la primera una nueva distinción, la existente entre el


ley y, en definitiva, no ponen de manifiesto “movimiento de una cosa” y su “determi-
más que el hecho de que cada cosa per- nación hacia un lado más bien que hacia
siste en el estado en que se encuentra, ya otro lado”.25 Tras el choque lo que ocurre
sea de movimiento o de reposo. Descartes es que cambia la determinación que tenía
los utiliza para explicar el choque entre dos a, para moverse hacia b, por la fuerza de
cuerpos. Si a es un cuerpo duro que está en resistencia de b, pero no cambia el movi-
movimiento hacia b, más grande, más duro miento de a.
y en reposo, entonces a retorna hacia el El cálculo del movimiento y la determi-
punto de donde procede y no pierde nada nación del movimiento en un choque entre
de su movimiento; en cambio, si b es blan- dos cuerpos depende del cálculo de la fuer-
do, entonces a se acaba deteniendo porque za de movimiento y la fuerza de resistencia
le transfiere movimiento. Descartes explica de los cuerpos implicados. En los parágra-
que el movimiento de a no es retardado fos que van del 46 al 52 de la segunda parte
por el choque con b en proporción a la de Los principios se observa que Descartes,
fuerza de resistencia de b, sino en propor- en primer lugar, sólo tiene en cuenta los
ción a lo que la fuerza de movimiento de choques entre cuerpos que se mueven en la
a sobrepase la fuerza de resistencia de b. misma dirección (ya sea en el mismo o en
De tal manera que el movimiento que se distinto sentido) y, en segundo lugar, hace
transmite a b es proporcional a la diferen- depender el cálculo de estas fuerzas del ta-
cia entre la fuerza de movimiento de a y la maño y la velocidad de los cuerpos.
fuerza de resistencia de b. Así, dado b en Será la mecánica de Newton la que per-
reposo más grande y más duro que a en feccione el análisis de los choques, distin-
movimiento, lo que ocurre es que la fuerza guiendo entre choques elásticos e inelásti-
de movimiento de a es inferior a la fuer- cos y definiendo la cantidad de movimiento
za de resistencia de b, por lo cual después como el producto entre la masa inercial del
del choque todo el movimiento permanece cuerpo y su velocidad, vectorialmente con-
en a, y b no se mueve. En el caso de que siderada. Pero estos nuevos conceptos no se
b sea blando lo que ocurre es que la fuer- pueden entender en el marco conceptual
za de movimiento de a supera la fuerza cartesiano, porque ello requiere de nociones
de resistencia de b, y después del choque como la de espacio vacío, fuerzas de acción
b comienza a moverse con una fuerza de a distancia, energía, etcétera.
movimiento que es proporcional a la dife-
rencia entre la fuerza de movimiento de a c) Tercera ley
y la fuerza de resistencia de b. La primera ley establece la pasividad de la
El choque de a en movimiento con un materia ante el reposo o el movimiento rec-
cuerpo b, tan duro y resistente que no pue-
de ser impulsado por a, obliga a reconocer 25
Ibid., p. 102.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 153

tilíneo o circular. La tercera ley establece A esta necesidad se refiere Descartes en


una diferencia entre los movimientos rec- El mundo cuando dice: “Sólo Dios es el au-
tilíneos y los circulares. Los movimientos tor de todos los movimientos que existen
circulares cesan cuando cesa la acción ex- en el mundo, en tanto que existen y en tan-
terna que, aplicada continuamente sobre to que son rectilíneos”.26 Y a la intuición de
el cuerpo, genera el movimiento circular. la naturaleza simple que es el movimiento
En cambio, el movimiento rectilíneo no rectilíneo se refiere así: “De todos los mo-
cesa cuando cesa la acción externa que, vimientos, sólo el rectilíneo es enteramen-
aplicada momentáneamente sobre el cuer- te simple, de modo que su naturaleza esté
po, genera dicho movimiento, sino que comprendida en un único instante”.27
éste permanece aunque haya dejado de La tercera ley se puede ejemplificar
aplicarse la acción externa sobre el cuerpo. atendiendo al movimiento de una piedra
O de otro modo: la materia no sólo es pasi- en una honda. Ocurre que, cuando se eli-
va ante todo movimiento, sino que además mina la acción de la honda sobre la piedra,
es capaz de mantener el movimiento rec- ésta continúa moviéndose por la tangente
tilíneo cuando la causa que lo genera deja con un movimiento rectilíneo. Se aprecia
de actuar, cosa que no ocurre en el caso del que el cuerpo mantiene por sí mismo no
movimiento circular. el movimiento circular, que depende de
Con esto, la tercera ley pone de ma- la acción continua sobre la piedra, sino el
nifiesto que la extensión y el movimiento movimiento rectilíneo.
son naturalezas simples o partes necesarias La ley añade algo importante, y es que
de la materia. Pero no todo movimiento, en un mundo lleno el movimiento recti-
sino sólo el movimiento rectilíneo, ya que, líneo ha de entenderse meramente como
una vez dado, es el único que la materia una inclinación del cuerpo. No puede ha-
es capaz de mantener por sí misma, sin el ber efectivamente movimiento rectilíneo,
concurso de una acción externa. porque la fuerza de resistencia de la materia
Puede haber movimiento o no en el interpuesta saca al cuerpo de la trayecto-
universo; esto es contingente. Podría exis- ria recta y lo obliga a trazar una trayectoria
tir un universo completamente en reposo, curva en forma de torbellino. Los movi-
y en tal caso la única parte necesaria de la mientos rectilíneos sólo podrían desplegar-
materia sería la extensión. Pero si hay mo- se en un espacio vacío, tal como propone
vimiento en el universo, cosa que ocurre, Newton, pero se ven continuamente inte-
entonces las partes necesarias de la materia rrumpidos en el espacio lleno cartesiano,
son la extensión y el movimiento rectilí- quedando reducidos a una mera tendencia
neo. Esto es: en un universo en movimien- del cuerpo.
to no podemos prescindir de la extensión y
el movimiento rectilíneo, porque si lo ha- 26
El mundo, p. 113.
cemos ese universo se destruye. 27
Ibid., p. 112.
154 Juan Antonio Valor Yébenes

La consecuencia de este planteamiento plica que la noción de lugar interior surge


para el estudio del movimiento de los cuer- al separar el cuerpo extenso de su exten-
pos celestes es clara: ahora estamos obliga- sión, y en los parágrafos que van del once
dos a explicar la acción continua que hace al trece insiste en que esta diferenciación se
que los planetas no abandonen sus órbitas produce en el pensamiento, pero que no se
circulares. Esta explicación no se planteaba da en las cosas, de esta manera:
en la tradición cosmológica heredada de
Aristóteles, en la que el movimiento circular Las palabras “lugar” y “espacio” nada sig-
se consideraba un movimiento propio del nifican que difiera verdaderamente del
planeta y, por tanto, un movimiento man- cuerpo del que nosotros decimos que está
tenido por la actividad interna del cuerpo. en algún lugar, y que designan únicamen-
La permanencia del cuerpo en su es- te su magnitud, su figura y cómo está si-
tado de reposo o movimiento rectilíneo tuado entre los otros cuerpos.28
es algo que, posteriormente, queda formu-
lado en la primera ley de Newton. Pero hay El lugar exterior es la superficie que
una diferencia básica entre ésta y la formu- rodea un cuerpo, según dice el parágrafo
lación derivada de las leyes cartesianas, y quince. Pero no es una parte del cuerpo
es que Newton no se refiere al movimien- que rodea ni tampoco una parte del cuerpo
to rectilíneo sin más, sino al movimiento rodeado, sino el límite entre uno y otro.
rectilíneo y uniforme. En el planteamien- El movimiento en su uso común se en-
to newtoniano el movimiento rectilíneo tiende, según Descartes, como “la acción
acelerado no puede ser mantenido por el por la cual un cuerpo pasa de un lugar a
cuerpo, sino que depende de la acción de otro lugar”.29 Así, quien está sentado en la
una causa externa, ya se trate de un cho- popa de un barco pensará que está en re-
que o de una fuerza de acción a distancia. poso mientras no sienta acción alguna
sobre él. Pero este uso es inapropiado, ya
que vincula el movimiento a alguna acción
ANÁLISIS DEL MOVIMIENTO continuada sobre el móvil y, sin embargo,
hay movimientos, como el rectilíneo, que
Descartes entiende el movimiento como la no se mantienen por la acción de algo, sino
traslación de un cuerpo de un lugar a otro. que están dados a los cuerpos y éstos los
En la segunda parte de Los principios dis- mantienen por sí mismos.
tingue entre lugar interior y lugar exterior. El movimiento propiamente dicho es
El lugar interior es la extensión del cuerpo definido como la traslación de un cuerpo
cuando se piensa que constituye un espacio de un lugar externo a otro lugar externo,
independiente del cuerpo, el cual está ocu-
pado de forma más o menos provisional 28
Los principios, p. 79.
por dicho cuerpo. En el parágrafo diez ex- 29
Ibid., p. 87.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 155

es decir, como la traslación de un cuerpo hipótesis para resolver problemas, sino en


de la vecindad de los que contactan inme- formular leyes a partir de la intuición de
diatamente con él, y que consideramos que las conexiones necesarias entre las partes
están en reposo, a la vecindad de otros.30 necesarias de los objetos. Por consiguiente,
Algunos autores afirman que la defi- entiendo que Descartes no propone una
nición se propone con el fin de establecer definición de movimiento con el fin de
un “sistema de referencia objetivo, en vez de solucionar un problema (a saber, la deter-
subjetivo o relativo al observador”.31 Dado minación de un sistema de referencia obje-
que, a diferencia de lo que afirma la mecá- tivo), sino que estudia las conexiones entre
nica newtoniana, ese sistema no puede ser las partes necesarias de los cuerpos (la ex-
el espacio vacío, la hipótesis más sencilla es tensión, la figura y el movimiento) y de ahí
que el sistema esté formado por los cuer- extrae una definición de movimiento que,
pos limítrofes. posteriormente, trata de ejemplificar en la
No comparto este punto de vista por experiencia.
tres razones. La primera es que, según en- En tercer lugar, hay que tener en cuenta
tiendo, Descartes no busca un sistema de que la definición aparece en el contexto de
referencia objetivo. Y, de hecho, el sistema la discusión acerca de la relación entre los
formado por los vecinos inmediatos del movimientos y la acción externa, y no en
móvil no es objetivo, sino relativo al ob- medio del debate sobre la búsqueda de un
servador, porque es el observador quien lo sistema de referencia objetivo, por lo que
considera en reposo. Descartes afirma en el entiendo que ésta no es la cuestión aquí.
parágrafo trece de la segunda parte de Los Sí lo es cuando, en la parte tercera de Los
principios que “no podríamos identificar en principios, se estudia el movimiento de la
todo el universo [un] punto que fuera ver- Tierra, pero este problema se resuelve, a mi
daderamente inmóvil”, que “no hay lugar juicio, a partir de las conclusiones extraídas
de cosa alguna que sea firme e inmóvil” y del análisis de las partes necesarias, y no a
que “sólo podemos afirmar que sea tal lu- partir de definiciones planteadas a modo
gar en razón de que nuestro pensamiento de hipótesis.
así lo establece”.32 La definición de movimiento propues-
La segunda razón es que, atendiendo ta pretende, en un primer momento, in-
a la metodología cartesiana, la ciencia es sistir en que la acción sobre el cuerpo no
incompatible con la formulación de hipó- es criterio para determinar su estado de
tesis. En las Reglas se señala repetidamen- movimiento o de reposo, y ello debido a
te que la ciencia no consiste en formular que puede haber movimiento sin acción
sobre el móvil, como ocurre en el caso del
30
Ibid., p. 88. rectilíneo. Por consiguiente, el movimien-
31
A. Rioja y J. Ordóñez, Teorías del universo, vol.
ii, Madrid, Síntesis, 1999, pp. 150-151.
to debe ser entendido simplemente como
32
Los principios, p. 80. traslación.
156 Juan Antonio Valor Yébenes

La definición añade, en un segundo mo- tos es que al cuerpo sólo se le atribuye un


mento, que no se trata de una traslación de movimiento. Si se definiera el movimiento
un lugar a otro lugar sino, “puesto que el lu- sólo como una traslación de lugar, entonces
gar puede ser considerado en formas diver- a un mismo cuerpo se le podrían atribuir
sas que dependen de nuestro pensamiento, infinitos movimientos, incluso movimien-
como ha sido señalado anteriormente”,33 se tos en sentido contrario. Lo cual es un error
trata de una traslación del cuerpo de la ve- si se tiene en cuenta que el movimiento es
cindad de aquellos con los que está en con- una propiedad del móvil, y en concreto el
tacto hacia la vecindad de algunos otros. Es movimiento rectilíneo es una propiedad
decir, el movimiento se entiende no como la esencial (una naturaleza simple).
traslación de un lugar interior a otro, porque Cuando Descartes, al comienzo de la
el lugar interior es una mera abstracción del tercera parte de Los principios, aplica estas
pensamiento; se entiende como la traslación consideraciones al movimiento de la Tie-
en el seno de un espacio lleno, y consiguien- rra, concluye que, hablando con propiedad,
temente, una traslación que obliga al cuerpo ésta no se mueve, porque no es transpor-
a cambiar de cuerpos vecinos. tada en el cielo líquido inmediatamente
Pero hay un tercer aspecto que destacar. circundante, el cual se toma como sistema
De entre todos los cuerpos vecinos se con- de referencia.
sideran los vecinos inmediatos, aquellos con
los que el móvil está en contacto, aquellos No se podría hallar en la Tierra ni
que conforman su lugar exterior. La ra- en los otros planetas movimiento alguno,
zón queda explicitada en la siguiente cita: de acuerdo con la significación propia de
esta palabra, porque no son transporta-
Pero cuando tomamos el movimiento dos desde la proximidad de las partes del
como la traslación de un cuerpo que cielo que les son tangentes, en tanto que
abandona la vecindad de aquellos cuer- consideramos estas partes como en re-
pos que toca, es cierto que no podríamos poso [...] para ser transportados de este
atribuir a un mismo móvil más que un modo, sería necesario que los planetas
movimiento, puesto que no hay sino una se alejasen al mismo tiempo de todas las
cierta cantidad de cuerpos que pueden partes de ese cielo, tomado en su conjun-
serle tangenciales en un mismo instante to; esto no sucede.35
del tiempo.34
La Tierra, por consiguiente, reposa
Es decir, lo que ganamos al tomar como en su cielo, tal como reza el parágrafo 26.
sistema de referencia los vecinos inmedia- Pero esto no impide que siga el curso del
movimiento del cielo, de la misma forma
33
Ibid., p. 90.
34
Idem. 35
Ibid., p. 136.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 157

que un barco que permanece en reposo ante el espectador. Pero no es la única po-
en el mar sigue el flujo y reflujo del agua. sibilidad. Las historias que contaban los
Tanto el habitante de la Tierra como el antiguos sobre héroes y paladines también
marinero del barco permanecerán insen- eran una buena manera de hacer inteligibles
sibles a este movimiento mientras tomen los principios más simples de la naturaleza
como sistema de referencia los cuerpos in- del poder, de la sociedad o del Estado.
mediatamente vecinos. Lo cual se deduce Dice Descartes:
del hecho de que la materia es pasiva ante
todo movimiento, es decir, que en sí misma No dudo en modo alguno que el mundo
no contiene acción alguna que delate el haya sido creado desde el primer mo-
movimiento. mento de su existencia con tanta perfec-
Será la física newtoniana la que ma- ción como ahora posee, de suerte que el
tice este planteamiento al insistir en que Sol, la Tierra, la Luna, las Estrellas, exis-
de la pasividad de la materia no se puede tan desde entonces, [...] sin embargo [...]
concluir la equivalencia mecánica entre re- lograremos un mejor entendimiento de
poso y movimiento, sino sólo entre repo- lo que sea la naturaleza de las cosas que
so y movimiento rectilíneo uniforme. El pueblan el mundo, si pudiéramos imagi-
movimiento acelerado, ya sea rectilíneo o nar algunos principios que fueran muy
circular, siempre generará “acciones” (es inteligibles y muy simples, y a partir de
decir, efectos mecánicos) en el interior del los cuales hiciéramos ver claramente que
propio sistema móvil, de tal forma que un los astros y la Tierra, al igual que cuanto
observador podría saber, sin salir del sis- es visible en el mundo, hubiera podido
tema, si se mueve aceleradamente, o bien generarse a partir de ciertas semillas, aun
se encuentra en reposo o en movimiento cuando supiéramos que no fue generado
rectilíneo uniforme. de esta forma.36

Desde la metodología expuesta en las


LA FÁBRICA DEL CIELO Y DE LA TIERRA Reglas es posible tomar conciencia de la
esencia de la naturaleza, de su totalidad,
El cortesano que observa el paso rítmico atendiendo al hecho concreto de la expe-
y sereno de Luis XVI bajando la Escalier riencia presente y remontándonos sobre la
des Ambassadeurs tiene la oportunidad de pluralidad sensible. Pero la cita dice que lo-
reconocer el poder divino del rey, fuente graremos un mejor entendimiento de ello
de donde emana la organización del Estado si contamos la historia de cómo el mundo
y el orden de una sociedad libre, próspera y ha llegado a ser lo que es a partir de los
pacífica. La conciencia nítida y transparen- principios considerados.
te de todo ello requiere saber interpretar el
sentido de la representación que se ofrece 36
Ibid., p. 148.
158 Juan Antonio Valor Yébenes

Se trata ahora de contar la historia del Las dimensiones de las partes en las que
universo, la cual no puede ser entendida la materia está dividida, ni cuál es la ve-
más que como una nueva historia de héroes. locidad con la que tales partes se mueven,
Si la escuchamos con el rigor del científico ni cuáles son los círculos que describen
tendremos que decir que comienza descri- al moverse. No ha sido posible esta de-
biendo un momento fingido, meramente terminación, pues habiendo podido ser
supuesto, dado que no estuvimos allí. Sin ordenadas por Dios en una infinidad de
embargo, no todo en la historia es suposi- distintas formas, sólo la experiencia y en
ción; no lo es el final, porque coincide con modo alguno la fuerza del razonamiento,
el momento presente que ahora vivimos; permite conocer cuál de todas estas for-
y tampoco son suposiciones las leyes que mas ha sido elegida. Esta es la razón en
regulan el orden que nos encontramos.37 virtud de la cual y libremente podemos
En todo caso, la historia se cuenta, como elegir aquella que deseemos siempre y
cualquier otra fábula, para hacer inteligi- cuando todo lo que sea deducido sea en-
ble una moraleja. No son esenciales los teramente acorde con la experiencia.39
personajes, que bien pudieran ser otros,
ni el contexto inicial en el que se sitúan, Es decir, del universo conocemos las
sino el orden implícito, que los obliga a re- leyes que lo regulan y el estado final, que es
accionar para acabar componiendo siem- en el que nos encontramos, pero no el es-
pre la misma escena final. tado inicial. Así que hemos de suponerlo
Ya conocemos los principios del meca- para componer la fábula, la cual se narra en
nicismo cartesiano, a saber: “Que todos los los capítulos octavo, noveno y décimo de El
cuerpos que componen el universo están mundo y en la tercera parte de Los principios.
formados de una misma materia; que tal Supongamos que Dios ha creado en
materia es divisible en infinidad de partes; el comienzo materia dividida en partes de
que está dividida en partes que se mueven diversos tamaños y figuras, y que ha do-
de modo diverso y cuyos movimientos son tado a todas ellas desde el comienzo de
en cierto modo circulares; que se mantie- distintos movimientos, con la restricción
ne una cantidad igual de movimiento en el de la misma cantidad de materia y de mo-
mundo[...]”.38 vimiento que ahora tendría que haber en el
A esto hemos llegado por la fuerza del momento de la creación. Estamos ante un
razonamiento, es decir, a partir de la intui- caos inicial de partes de materia, las cuales
ción en la imaginación de partes necesarias no se pueden mover en línea recta, pues-
y conexiones entre ellas. Pero lo que no se to que no hay vacío. Necesariamente han
ha podido determinar son: de moverse de forma más o menos circu-
lar, resultando una trama de infinidad de
37
Ibid., pp. 148-152.
38
Ibid., p. 149. 39
Idem.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 159

complejos torbellinos o vórtices iniciales, Son cuerpos que pertenecen al tercer ele-
cada uno compuesto por partes de materia mento, formado por partes de mayor ta-
girando en tomo a un centro. maño y de menor movimiento.
En un espacio lleno los constantes cho- Por otro lado, la continua limadura,
ques entre las partes acabarán produciendo por medio de los choques, de los ángulos
tres consecuencias: una reducción del ta- de las partes del segundo elemento produ-
maño de las más grandes, y consiguiente- cirá partes de materia de tamaño mucho
mente, un aumento del número de partes menor, de formas diversas y con movi-
con tamaño semejante; la limadura de sus miento rápido. Su pequeño tamaño hace
ángulos hasta alcanzar figuras aproxima- que esas partes puedan rellenar los hue-
damente esféricas, y el aumento del núme- cos que quedan al contactar las partes esfé-
ro de partes con velocidad semejante. De ricas del segundo elemento, y las sobrantes
esta manera surge una gran cantidad de seguirán las trayectorias de los torbellinos
lo que Descartes llama segundo elemento, hasta precipitarse en los centros, forman-
formado por partículas de tamaño medio do, al chocar, el Sol y las estrellas.
y velocidad media. Se trata de la materia La diferencia entre la fuerza de movi-
sutil interestelar en la que finalmente se miento de las partes del segundo elemento
generan los torbellinos. que componen un torbellino y la fuerza de
Si los choques entre partes se prolon- resistencia de las partes del tercer elemento
gan durante tiempo suficiente, el resulta- implicadas, fuerzas ambas que se calculan
do final es una materia homogénea en lo en función del tamaño y la velocidad de los
referente a su tamaño y a su movimiento. cuerpos, explica la diferencia entre come-
Pero el hecho es que este momento aún no tas, planetas y satélites.
ha llegado, porque lo que vemos son cuer- Si la diferencia es negativa, entonces
pos de muy distinto tamaño y muy dis- las partes del tercer elemento no quedarán
tinto movimiento. Por tanto, tenemos que atrapadas en el torbellino y se adentrarán
suponer que en el comienzo había partes en otro, hasta alcanzar un torbellino en el
de materia con un tamaño mayor, lo cual que la diferencia ya no sea negativa. Son
implica, para Descartes, que su fuerza de los cometas.
resistencia a los choques también es mayor. Si la diferencia es positiva, entonces las
Dependiendo del balance entre la fuerza partes del tercer elemento quedarán atrapa-
de movimiento de las partes del segundo das en el torbellino, precipitándose hacia
elemento y la fuerza de resistencia de las su centro hasta alcanzar una región en la
partes de materia de mayor tamaño, éstas que la fuerza de movimiento sea igual
permanecerán en los torbellinos o no que- a la fuerza de resistencia. En este momen-
darán atrapadas en ellos, logrando pasar de to la parte del tercer elemento seguirá la
uno a otro. Así se explica el movimiento trayectoria de las partes del segundo ele-
de los cometas, los satélites y los planetas. mento implicadas. Estos cuerpos son los
160 Juan Antonio Valor Yébenes

planetas. Efectivamente, en cada estrella o Consecuentemente ofrece Descartes una


centro del torbellino puede haber planetas caracterización óptica de los elementos. El
girando a su alrededor dentro de la región primer elemento es el que emite la luz y
delimitada por el torbellino. también se puede llamar elemento lumi-
La fuerza de resistencia del planeta gi- noso; el segundo elemento transmite la luz
rando en su órbita es igual a la fuerza de y también se le denomina elemento trans-
movimiento de las partes del segundo ele- parente; el tercer elemento refleja la luz y
mento implicadas. Pero dado que el tamaño se le da el nombre de opaco.
de las partes del tercer elemento es mayor Todo ello constituye la parte central de
que el tamaño de las partes del segundo la fábula. Descartes insiste en que no pre-
elemento, la velocidad de éstas ha de ser tende contar la historia del universo. Pue-
mayor que la de aquéllas si se quiere mante- de ocurrir que el universo no tenga his-
ner la igualdad de fuerzas. La diferencia de toria, “que Adán y Eva no fueran creados
velocidades tiene, para Descartes, dos con- niños, sino con la edad de hombres per-
secuencias: la primera es que las partes del fectos”, y que todo lo que la omnipotencia
segundo elemento obligan a girar al planeta de Dios ha hecho “tuvo desde sus comienzos
alrededor de su eje; la segunda es que se for- toda la perfección que debía tener”.40 No
marán remolinos en la materia circundante dice esto por respeto a la Iglesia, sino por
del planeta, de modo que otro cuerpo puede respeto a sus convicciones metodológicas
verse atrapado, en función de su fuerza de y ontológicas. Lo que quiere transmitir, a
resistencia, en ese remolino. Se forman así mi juicio, es que el mundo nos es dado tal
los satélites de los planetas. como aparece. Ni siquiera se trata de un
Esta configuración del universo tam- límite cognoscitivo, sino el punto de parti-
bién permite explicar el fenómeno de la da del pensamiento. Lo interesante es que
luz. Se produce por el movimiento, más o a partir del análisis de lo dado a la expe-
menos circular y a gran velocidad, de las riencia sensible podemos concluir que hay
partes del primer elemento en el centro una unidad interna que lo vertebra. Ésta
de los torbellinos. La tendencia al movi- es la moraleja de la historia, otra historia
miento rectilíneo de los cuerpos en rota- de héroes y paladines, que Descartes nos
ción hace que estas partes presionen sobre ha contado.
las del segundo elemento. La presión se
transmite en línea recta desde el centro al
exterior del torbellino, y es reflejada si en la EL DOMINIO DE LA NATURALEZA
trayectoria de transmisión hay un planeta.
Cuando esa presión alcanza el sentido de Quiero terminar este trabajo volviendo la
la vista se inicia en nosotros un complejo mirada a la Machine de Marly. Pretendo
proceso que finaliza con el reconocimiento
del fenómeno de la luz. 40
Ibid., p. 148.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 161

insistir en la tercera característica que atri- gracias a sus teorías se produjo el desarro-
buía a la época barroca, a saber, el some- llo tecnológico e instrumental del que se
timiento que se hace de la naturaleza con aprovecharon artesanos e ingenieros.
el fin de solucionar problemas prácticos Sin entrar en el debate, la perspectiva
concretos y, en relación con ello, el avance metodológica expuesta por Descartes en
tecnológico que se produce. las Reglas aporta una interesante reflexión
La Machine de Marly fue una gran sobre el asunto. El trabajo del científico
obra técnica en la que trabajaron los me- consiste en la detección de las naturalezas
jores matemáticos e ingenieros de la corte simples o partes necesarias de su respec-
de Luis XIV, y se convirtió en un símbolo tivo objeto de estudio y en el análisis de
del progreso científico y tecnológico. Re- las conexiones, también necesarias, entre
presenta la imagen de la ciencia moderna: dichas partes. Con ello perdemos de vista
autónoma, pública y puesta al servicio del lo que el fenómeno tiene de individual
progreso de la sociedad. Se entiende me- y concreto, sus partes contingentes, pero a
jor la novedad de estas características por cambio obtenemos un conocimiento de su
contraposición con el conocimiento dispo- naturaleza, de aquello en lo que consiste.
nible en la época, en el que confluyen la A partir de ahora quizá sea el poeta el único
tradición hermética, la alquimia, la astro- que permanece en lo contingente, se recrea
logía, la magia, etcétera. en ello y lo describe con el ánimo de po-
Cambia también la imagen del sabio. ner de manifiesto no la esencia de lo que se
Ahora surge fuera de las viejas institucio- encuentra sino, por el contrario, lo que ello
nes en las que se centralizaba y certificaba tiene de único, de irrepetible, de privado,
el saber, y tiene que ver con el artista y a de fugaz. El científico se dedica a otra cosa,
la vez ingeniero capaz de construir canales, su trabajo trata de desentrañar la necesidad
diques, fortificaciones; capaz, en definitiva, implícita en las cosas y, en último extre-
de resolver de manera eficaz y fiable pro- mo, de hacer comprensible lo contingente
blemas prácticos concretos. desde lo necesario.
A partir de estas consideraciones ha ¿Y todo ello para qué? O dicho de otro
surgido, dentro de la filosofía de la cien- modo: el ser humano tiene la posibilidad
cia, una polémica en tomo a los autores de de permanecer en lo contingente, e inclu-
la ciencia moderna. Por un lado, Laber- so de disfrutar con ello, de pasar los días
thonnière o Zilsel defienden que son los viviéndolo y, por así decir, saborearlo has-
artesanos y los ingenieros que trabajan en ta en sus partes más efímeras; ¿por qué
talleres con sofisticados instrumentos los iniciar la búsqueda de lo necesario? Des-
que desarrollan la nueva ciencia. Por otro cartes liga esta pregunta al problema de
lado, autores como Koyré sostienen la te- la libertad; tenemos la libertad de iniciar
sis de que la nueva ciencia fue creada por el viaje o de permanecer en nuestro tra-
teóricos y filósofos como Descartes, y que to habitual y cotidiano con las cosas. Pero
162 Juan Antonio Valor Yébenes

en lo que tiene que ver con el asunto que REFERENCIAS


estamos tratando, que es el de la relación
entre ciencia y tecnología, la respuesta es Adam, Ch. y P. Tannery (ed.), Euvres de Des-
que el conocimiento de las partes necesa- cartes, 11 tomos, París, J. Vrin, 1961-1971.
rias nos permite resolver problemas prác- Alquie, E, La découverte métaphysique de
ticos concretos. Problemas que tienen que l’homme chez Descartes, París, Presses
ver con nuestro acomodo al entorno en el Universitaires de France, 1994.
que vivimos: con la construcción de las Álvarez, C. y J. R. Martínez (ed.), Descartes y
viviendas, con el transporte del agua y de la ciencia del siglo XVII, México, Siglo xxi,
mercancías, con enfermedades de diverso 2000.
tipo, con el buen gobierno de los países, Baillet, A., La vie de monsieur Descartes,
con las relaciones pacíficas entre los pue- Hildesheim, G. Olms Verlag, 1972.
blos, etcétera. Bertacco, D., Descartes e la questione della tec-
Ello es así porque sólo el conocimiento nica, Padua, Il Poligrafo, 2003.
de las partes necesarias nos permite trans- Castex, J., Renacimiento, barroco y clasicismo:
formar la realidad mediante la modifica- historia de la arquitectura, 1420-1720,
ción o la anulación de dichas partes. Es Madrid, Akal, 1994.
decir, los problemas se pueden solucionar, Chica Blas, A., Descartes: geometría y método,
podemos sentimos mejor en el entorno Madrid, Nivola, 2001.
que nos ha tocado vivir, mediante el co- Clarke, D. M., La filosofía de la ciencia de Des-
nocimiento, primero, y la manipulación, cartes, Madrid, Alianza Editorial, 1986.
después, de los componentes esenciales de Descartes, R., Meditaciones metafísicas, Ma-
nuestro mundo. drid, Alfaguara, 1977.
Por consiguiente: es posible permanecer ––––––––, Reglas para la dirección del espíritu,
en el mundo inmediatamente dado a la ex- Madrid, Alianza Editorial, 1989.
periencia sensible, recrearnos en él, disfru- ––––––––, El mundo o el tratado de la luz, Ma-
tarlo y apurarlo. Pero esta actitud conlleva drid, Alianza Editorial, 1991.
también asumir pasivamente lo que menos ––––––––, Los principios de filosofía, Madrid,
nos gusta, lo desagradable, lo problemático. Alianza Editorial, 1995.
Y ciertamente se puede asumir como aque- Garber, D., Descartes’ Metaphysical Physics,
llo que nos ha tocado vivir. Pero Descartes Chicago, University of Chicago Press,
nos invita a no permanecer pasivos, a no 1992.
asumir los proyectos dados, sino a trans- Gaukroger, S., Descartes’ System of Natural
formar la realidad en función de los propios Philosophy, Cambridge, Cambridge Uni-
proyectos. Quizá ahora, casi cuatrocien- versity Press, 2002.
tos años después, estemos en disposición Gilson, E., Études sur le role de la pensée
de evaluar nítidamente las consecuencias de médiévale dans la formation du systeme
este planteamiento. cartésien, París, J. Vrin, 1975.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 163

Gouhier, H., Les premières pensées de Des- Rioja, A., Ordóñez, J., Teorías del universo,
cartes, París, J. Vrin, 1958. vol. II, Madrid, Síntesis, 1999.
Hamelin, O., El sistema de Descartes, Buenos Robinet, A., Descartes, la lumière naturelle:
Aires, Losada, 1949. intuition, disposition, complexion, París, J.
Koyré, A., Estudios galileanos, Madrid, Siglo Vrin, 1999.
xxi, 1990. Rodis-Lewis, G, L’oeuvre de Descartes, París,
Lablaude, P. A., Die Gärten von Varsailles, J. Vrin, 1971.
Werner, Worms, 1995. Toman, R., El barroco. Arquitectura, escultura,
Mosser, T., he History of Garden Design, pintura, Colonia, Konemann, 1997.
Londres, hames & Hudson, 1991. Williams, B. A., Descartes, el proyecto de la in-
Mouy, P., Le développement de la physique car- vestigación pura, Madrid, Cátedra, 1996.
tésienne, Nueva York, Amo, 1981.
C A PÍ T U LO 6

ISAAC NEWTON:
EL IMPERIO DE LA MECÁNICA RACIONAL
José Luis González Recio

LA INFANCIA el aspecto más destacado de su historia


personal”.1 Tras acudir a dos escuelas de

I
saac Newton nació el día de Navidad la comarca, a los doce años continúa sus
de 1642 en Woolsthorpe, un pueblo estudios en la King’s School de Grantham,
del condado de Lincolnshire, Inglate- donde residirá durante todo el curso, pues
rra. Su padre, pequeño terrateniente, había no le era posible regresar diariamente a
muerto antes de que él naciera dejando a Woolsthorpe. Newton es ya en estos mo-
la familia en condiciones económicas di- mentos de su vida un niño lleno de curio-
fíciles. Probablemente, tal circunstancia sidad. Hace anotaciones sobre los libros
hizo que su madre no tardara en volver a que lee y llega a realizar la maqueta de un
casarse. En efecto, Hannah Ayscough con- molino con tanta destreza, que funciona
trajo matrimonio, poco después de morir reproduciendo exactamente el original.
el padre de Newton, con el reverendo Bar- Su patente capacidad intelectual hace
nabas Smith, y se trasladó a casa de éste que la familia procure enviarle a Cambrid-
con sus hijos, en la aldea próxima de North ge. No era fácil conseguir que fuera admi-
Witham. Como es señalado habitualmen- tido, dado su humilde origen.
te en las biografías del científico, el reve-
rendo Smith “no tenía la menor intención En aquella época la universidad era un
de hacerse cargo de aquel hijo que no era privilegio destinado a una élite muy res-
suyo, por lo que el pequeño [...] fue con- tringida, y eran pocos los jóvenes de la
fiado a los cuidados de su abuela [...]. No extracción social de Newton que conse-
sabemos hasta qué punto sintió Newton guían llegar a ese nivel de estudios [...].
el peso de esta situación familiar. Lo úni- La pensión de un College universitario
co cierto es que creció tímido y suspicaz, [alcanzaba las] 45 libras esterlinas, cifra
con muchas dificultades para relacionar- insostenible para una familia como la
se con los demás; características que, con
el transcurso del tiempo, se harán cada 1
I. Belmonte et al., Newton, Madrid, Debate,
vez más evidentes, hasta convertirse en 1983, p. 10.

165
166 José Luis González Recio

de Newton, si se tiene en cuenta que su los Comunes, pretendiendo jugar con ella
propiedad agrícola rendía a lo sumo poco a su antojo. También ha chocado con los
más de 80 libras esterlinas anuales.2 puritanos y los escoceses. Su fin se ha es-
crito este año en el terreno militar. El 30
Cambridge, como la mayoría de las uni- de enero de 1647 cayó la cabeza de Car-
versidades británicas y europeas, dependía los I ante un pueblo estupefacto que aún
aún de la inflexible influencia del aristote- no podía asimilar este tratamiento para
lismo. Hacía siglos que se estudiaban las un rey que quiso proclamar la institución
mismas materias. Dentro de la formación divina del gobierno monárquico. En torno
superior estaban incluidas la filosofía, la a Cromwell se habían aglutinado en un
política, la ética y la física. Junto a tales principio, tanto los parlamentarios y los
disciplinas se recibía también formación anglicanos, como los puritanos. Su gran
en dialéctica, matemáticas, griego, latín y, triunfo en el campo de batalla le hizo ad-
con carácter optativo, hebreo. Un panora- quirir un prestigio extraordinario. Pero su
ma, pues, similar al que Galileo encontró ideal puritano tampoco coincidía con el
en su Italia natal, cosa no demasiado extra- de la mayoría anglicana. Disolvió la Cá-
ña si tenemos en cuenta que Newton nace mara de los Lores, depuró la Cámara de
el año de la muerte del científico italiano. los Comunes y se dio paso a su mandato
Por lo que se refiere a las circunstan- personal en mayo de 1649 bajo una cons-
cias históricas que rodearon aquellos pri- titución republicana [...], hasta su muer-
meros años de la vida de Newton, lo más te en 1658. La guerra civil ha terminado.
destacable es el final de la guerra civil que Ha sido una larga lucha que ha agotado a
ha vivido su país. Adrián García Jiménez Inglaterra, Escocia e Irlanda. Su huella ha
describe así la situación política que atra- quedado grabada sobre la conciencia del
vesaba Gran Bretaña: pueblo que la ha tenido que mantener du-
rante seis años.3
En 1647, Carlos I se ha refugiado en Es-
cocia para ensayar un nuevo levantamien- Pese al anquilosamiento de la universi-
to [...], fracasando una vez más. El abso- dad, la filosofía de Descartes se ha difun-
lutismo de Carlos I ha encallado; ni su dido con rapidez por Europa. Una imagen
política de unidad nacional, ni sus sueños renovada de la naturaleza comienza a ex-
de gobierno personal y autoritario sobre tenderse entre quienes están dispuestos a
los reinos unidos de Gran Bretaña e Irlan- mirar con nuevos ojos al nuevo tiempo que
da, ni [...] su política de unidad religiosa se avecina. El filósofo francés proponía una
han satisfecho a la mayoría del pueblo. Ha concepción del universo que lo equiparaba a
chocado, por otra parte, con la Cámara de
3
A. García Jiménez, Isaac Newton (1642-1727),
2
Ibid., p. 12. Barcelona, Urbión, 1984, p. 20.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 167

una gran máquina. Descartes ha empezado idea de renovación, integrada por Hooke,
a dar los primeros pasos para la concreción Boyle, Oldenburg, etc. En lo que tiene que
teórica de su programa, y su física empieza ver con el ambiente religioso, Cambridge
a gozar de crédito. Galileo había mostrado constituía una “singular isla de moderación,
que la vieja filosofía natural aristotélica era, un oasis en una nación en la que los con-
a la vez, inapropiada y sustituible por otra flictos de religión generaban polémicas
filosofía de la naturaleza matemática que violentas continuas. Esta tolerancia te-
se adaptaba por completo a la justificación nía origen en el acento particular que se
de la hipótesis copernicana: le daba a la religiosidad, vivida más como
experiencia interior que como una suma de
Descartes estaba convencido de que su artículos de fe. ‘Lanzarse contra la razón
sistema era exacto y de que sólo eran ne- es lanzarse contra Dios’: [...] idea que de-
cesarias algunas tareas de pulimiento en jará una señal indeleble en la religiosidad
cuanto a algunos detalles; en realidad, de Newton –se dice dentro la biografía de
muy pronto aparecieron errores e im- Belmonte–, sobre todo gracias a la influen-
perfecciones y todo el sistema no habría cia de Henry More, académico ilustre, ori-
de resistir la interpretación del universo ginario de Grantham, que después habría
formulada por Newton. Pero, de todos de convertirse en su amigo íntimo”.5
modos, la importancia de Descartes en
la historia de la ciencia fue extraordina-
ria: estableció ante sus contemporáneos PRIMEROS AÑOS EN CAMBRIDGE
el ideal claro y transparente de un siste-
ma de interpretación de la naturaleza que En 1663, llega a Cambridge Isaac Barrow.
tenía que confiar únicamente en concep- Ocupará la cátedra de matemáticas funda-
ciones y métodos prestados por las ma- da y financiada por el matemático Henry
temáticas.4 Lucas, y que por esa razón es conocida
como la cátedra lucasiana. Barrow estaba
Esta nueva ciencia, esta nueva filosofía obligado a enseñar, además de matemáti-
del universo será el punto de partida para cas, astronomía, óptica, estática y geografía.
Newton. Tendrá que atender simultánea- Disponía, asimismo, de la posibilidad de
mente a las antiguas ideas medievales y al encargar la adquisición de libros o instru-
nuevo proyecto de física-matemática que mentos científicos. La relación de Newton
circula por Europa. Sin embargo, su ac- con Barrow –al igual que con Henry More,
titud intelectual lo acerca de inmediato a según acabamos de indicar– fue de enor-
lo que será la generación de científicos in- me trascendencia. Barrow era un excelente
gleses e irlandeses comprometidos con la profesor que no tardó en percibir las apti-

4
I. Belmonte et al., op. cit., p. 19. 5
Idem.
168 José Luis González Recio

tudes extraordinarias de Newton, quien se Inmediatamente se solicita el ingreso de


licencia en 1665. Ese mismo año se decla- Newton en la institución. Éste se dirige a
ra una epidemia de peste, obligando a la su secretario –Oldenburg– agradeciéndole
universidad a interrumpir sus actividades la favorable disposición de sus miembros
ordinarias. Newton marcha a Woolsthorpe, y añadiendo que “si lo elegían sabría de-
donde permanecerá por espacio de año y mostrar su gratitud comunicando –dice–
medio. Entregado a una actividad desbor- ‘cuanto puedan hacer mis pobres y solita-
dante, allí realizará progresos definitivos rios intentos en pro de vuestros designios
en el campo de las matemáticas, la óptica y filosóficos’ ”.6 Así lo cumple. En 1672, en-
la mecánica; progresos no sólo en su carre- vía a la Sociedad Real un extracto de sus
ra personal como científico, sino progresos lecciones de óptica que será recibido con
para todo el pensamiento occidental. Aun- inusitado interés. Se producen muy pronto
que continúe investigando con posteriori- reacciones tanto favorables como críticas.
dad, con veintidós años, durante aquella Entre estas últimas la más virulenta será la
estancia en la campiña inglesa, establece de Robert Hooke:
los principios del cálculo infinitesimal, abor-
da la cuestión de la naturaleza de la luz y Hooke –miembro de la Royal Society–
los colores, perfecciona la construcción de que tenía a su cargo la dirección y realiza-
telescopios y entra en el fascinante mundo ción de los experimentos, parecía escépti-
de la mecánica. co al principio. Tan habituado estaba a la
realización de multitud de experimentos
que no puede entender que una persona
FELLOW EN EL TRINITY COLLEGE. siete años más joven que él y con me-
LA TEORÍA DE LA LUZ nos experiencia pueda haber deducido
tan osadas y trascendentes conclusiones.
En 1667, la Universidad de Cambridge Quizá no comprendiera claramente que
vuelve a funcionar con normalidad. Newton la cuestión no reside solamente en hacer
regresa a la pequeña ciudad. Ese año es ad- muchos experimentos, sino en hacerlos
mitido como fellow del Trinity College, el de forma más clara y más susceptible de
siguiente es nombrado Master of Arts y en interpretación. Al mismo tiempo, Hooke
1699 sustituye a Barrow en la cátedra luca- hubiera necesitado las dotes matemáticas
siana. Las lecciones de Newton no tardan de Newton. En 1665 Hooke había pu-
en hacerse famosas. Los científicos de la blicado su libro Micrografía, en el cual
época muestran su interés y quieren co- expone su teoría sobre la luz: por eso ha
nocer el resultado de sus investigaciones. creído ver en el documento de Newton
Newton construye un nuevo telescopio una airada refutación de la suya. El 8 de
y ofrece sus hallazgos a la Royal Society,
que había sido fundada pocos años antes. 6
Citado en A. García Jiménez, op. cit., p. 75.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 169

febrero de 1672, Newton leyó ante la mente en los trabajos de investigación que
asamblea de la Royal Society su nueva realizaba. En ellas no se preocupaba por
Teoría de la luz y los colores. La Sociedad ser especialmente didáctico y, de hecho, no
felicitó solemnemente a su autor por su tuvo nunca un número elevado de alum-
“ingenioso discurso” [que] se pasó al libro nos. Las lecciones de óptica tuvieron que
de actas, y se pidió a tres miembros de la resultar profundamente innovadoras. Los
Sociedad que lo leyesen y lo analizasen. enfoques de la nueva física y de la vieja
Uno de ellos era precisamente Hooke. filosofía natural resultaban heterogéneos.
Reprocha –Hooke– a Newton el no ha- Newton sabrá conciliarlos, puesto que se va
ber tenido en consideración las ideas de a seguir preguntando por la naturaleza de
los científicos contemporáneos. Ni su tra- la luz, pero comprenderá que hay que dar a
tamiento ni su forma ni su contenido es- la respuesta una orientación acorde con la
taban “homologados” a las modernas con- filosofía mecánica y geométrica. Descartes
tribuciones. Le acusa de haber hecho caso ya había formulado su ley de la refracción,
omiso de todas las teorías corrientes, sin pero la teoría de los colores se había modi-
que en ningún momento haya acudido ficado muy poco desde la Antigüedad. Se
a ellas para su refutación o aprobación. suponía que los cuerpos poseedores de co-
Este informe disgustó a Newton. Le mo- lor emitían corpúsculos cromáticos y, por
lestó enormemente el tono diplomático consiguiente, se creía que el color era una
con que estaba redactado y las sutilezas cualidad de los objetos.
acusatorias. No tenía ningunas ganas de
verse envuelto en enfrentamientos viciosos. La idea predominante era que el color
Seguía pensando que estos comentarios de suponía una característica más que se
Hooke eran anacrónicos y fuera de lugar.7 añadía al rayo luminoso, de por sí inco-
loro, después del impacto sobre los cuer-
La polémica, no obstante, no ha hecho pos con color. Por lo tanto, una cosa era
más que empezar. Cartesianos y defensores el comportamiento de la luz, calculable
de la hipótesis ondulatoria –Huygens en y estudiado por medio de leyes exactas
especial– impugnarán la teoría corpuscular por los físicos; y otra el discurso sobre los
de Newton. Todo ello le hará odiar a par- colores, todavía vago, no vinculado [...]
tir de entonces los debates e incluso le mo- a ninguna “cantidad” mensurable y, en
verá a solicitar la baja en la Sociedad; baja consecuencia, asignado a los filósofos que
que, sin embargo, Oldenburg no aceptó. estudiaban la naturaleza de las cosas.8
A lo largo de veinte años Newton ex-
plica matemáticas, óptica y mecánica en Newton tomó la dirección adecuada en
Cambridge. Sus clases se basaban directa- el estudio del problema. La cuestión con-

7
Ibid., pp. 79-80. 8
I. Belmonte et al., op. cit., p. 31.
170 José Luis González Recio

sistía en averiguar en qué relación se en- la pantalla, una tablilla con un orificio tan
contraban los distintos colores con la luz pequeño como para que sólo dejara pasar
blanca, y en hacerla de un modo auténti- la luz de un único color; a cierta distancia
camente experimental y no especulativo. dispuso un segundo prisma al que llegaba
Dentro de una habitación oscura realizó un ese color; finalmente, el rayo era recogido
pequeño orificio en la ventana por el que en la pared. Los resultados fueron los que
podía penetrar un rayo de sol. Situó, des- esperaba. Los rayos conservaban su co-
pués, un prisma triangular en el camino del lor y mantenían también sus ángulos de
rayo, y más lejos aún una pantalla en la que refracción. Resultaba claro, pues, que la
quedaban recogidos los rayos. Era conoci- luz se componía de aquellos rayos y que
do que, al colocar así el prisma óptico, en la el color pertenecía a ella y no a los objetos
pantalla aparecían los colores del espectro: coloreados.9 Éstas fueron las revoluciona-
rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil rias conclusiones que hizo públicas a través
y violeta. De acuerdo con la ley de Descar- de su comunicación a la Royal Society; las
tes, la figura que debía aparecer en la pan- que despertaron tanto asombro, tantas ad-
talla era un círculo, dado que se suponía hesiones y tanta oposición.
que la luz incidente en el prisma tenía una
sola naturaleza. No obstante, la figura que
siempre se formaba era aproximadamente LA MECÁNICA
una elipse. Newton modificó de diferen-
te manera las condiciones del experimento, El centro de atención de Newton pasa de
pero los resultados permanecieron invaria- la óptica a la mecánica cuando entramos
bles. Se le ocurrió entonces considerar a la en la década de los ochenta. Numerosos
luz blanca compuesta de rayos distintos, científicos se están ocupando de los movi-
correspondientes a los diversos colores del mientos planetarios. La física celeste cons-
espectro. El color rojo sufría la desviación tituía un campo de investigación al alza
mínima y el violeta, la máxima. En con- desde que Kepler había superado la vieja
junto, los siete colores, con sus desviacio- separación entre la astronomía geométrica
nes respectivas, componían la forma que la y la cosmología. Los astrónomos alejan-
pantalla recogía. Esto implicaba, primero, drinos tuvieron que entregarse al cálculo
que cada color poseía su propio ángulo de geométrico para dar cuenta de las obser-
refracción y, segundo, que la luz consta- vaciones que realizaban en términos de los
ba en sí misma de esos diferentes colores. dos axiomas pitagórico-platónicos: el de la
Con objeto de comprobar que no se equi- uniformidad y el de la circularidad de los
vocaba, y que cada rayo estaba sometido movimientos planetarios. Los complejos sis-
a una refracción característica y perma- temas de construcciones geométricas capa-
nente, ideó un segundo experimento. Si-
tuó, en el lugar donde antes había puesto 9
Cf., [Link]., p. 33.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 171

ces de justificar las apariencias no podían hipótesis de que la fuerza gravitacional


tomarse como realmente existentes en el actuase en razón inversa al cuadrado de
cielo. Se produce, entonces, el divorcio en- la distancia?”, Newton contestó inmedia-
tre astronomía física y astronomía geo- tamente: “Una elipse”. [...] Sorprendido,
métrica, que perdura en parte aún en la Halley le preguntó cómo había llegado
obra de Copérnico y que sólo Kepler di- a saberlo. “¿Cómo?, [...] lo he calcula-
solverá cuando explicite en su Astronomia do”[...]. [El interés de Newton] por la
nova que pretende estar elaborando no astronomía, por los movimientos plane-
sólo una geometría, sino también una fí- tarios en especial, había sido despertado
sica celeste. Su contribución a tal objetivo precisamente por Hooke en noviembre
es esencial, pues las tres leyes que estable- de 1679. En su calidad de secretario de
ce abren el camino a la formulación de la la Royal Society, éste le había escrito in-
ley de la gravitación universal. Tal fuerza formándole sobre los debates en curso y
gravitatoria estaba siendo considerada en exponiéndole algunas ideas propias acer-
la época de Newton tanto por Edmund ca de mecánica celeste; le solicitaba amis-
Halley como por Robert Hooke. La cues- tosamente que efectuase una valoración
tión era, sin embargo, que ninguno de ellos al respecto. Newton contestó que hacía
había sido capaz de traducirla matemáti- mucho tiempo que se dedicaba a otros
camente ni de explicar por qué obligaba a temas y que había dejado de estar al día
los planetas a describir órbitas elípticas: acerca de los estudios más recientes, y re-
cordó su decisión de mantenerse alejado
Un día de enero [de 1684 –nos cuentan de las discusiones sobre filosofía natural
los biógrafos de Newton–, Christopher [...]. A pesar de esto, la correspondencia
Wren, Edmond Halley y Robert Hooke] continuó, siempre con escaso entusiasmo
se citaron en una taberna con el fin de por parte de Newton, referida a distintos
discutir el tema, admitiendo sus fracasos. temas. En una ocasión, al escribir sobre
En ese momento, Wren, con el propósi- el efecto de la rotación terrestre sobre un
to de alentarse a sí mismo tanto como a cuerpo en caída libre, cometió un error,
los otros, llegó a prometer la edición de y Hooke, que en sus cartas solía ser muy
un libro de 40 chelines de valor como respetuoso, no perdió la ocasión de su-
premio a quien, en el lapso de dos meses, brayarlo públicamente en una sesión de
lograse suministrar una demostración de la Royal Society. Newton se irritó sobre-
la ley. [En agosto] Halley se dirigió adre- manera y procuró, secamente, interrumpir
de a Cambridge para saber qué pensaría la correspondencia, pero infravaloraba la
Newton del asunto, en espera, evidente- obstinación de Hooke que, sinceramente
mente, de una contribución suya al pro- interesado en los problemas planteados,
blema. Ante la [...] pregunta: “¿Cuál sería siguió escribiéndole para [exponerle] sus
la curva descrita por los planetas en la descubrimientos e intuiciones. En suma:
172 José Luis González Recio

de este intercambio de cartas Newton ex- el título que dará a su obra de 1687 –Phi-
trajo nuevos motivos de hostilidad hacia losophice naturalis principia matemática– lo
Hooke, pero, también, el estímulo para muestra expresamente. Ya en el De motu
muchas reflexiones que acabaron siendo aparecen aportaciones decisivas, como las
de importancia decisiva. En enero de traducciones matemáticas de las nocio-
1680, aquél le envió otra carta que termi- nes de fuerza, inercia o masa. La idea de
naba con la misma pregunta sobre la tra- masa inercial que presentaba poseía un
yectoria de los planetas que Halley habría valor muy singular. En Galileo aparece ya
de plantearle cuatro años después –tras la un empleo del principio de inercia, si bien
reunión de los tres científicos en la taber- se trataba del concepto de inercia circu-
na, como hemos dicho antes–. “No dudo lar. Asimismo, la dinámica de Aristóteles
de que usted, gracias a su excelente mé- suponía que el único estado físico que no
todo [concluía Hooke], encontrará fácil- necesitaba explicación era el reposo y que
mente el resultado, es decir, de qué curva un movimiento mantenido exigía una cau-
se trata y cuáles son sus propiedades” .10 sa también constante. Kepler, en este orden
de cosas, sigue siendo por completo aris-
Hooke confiaba en Newton con sobra- totélico. Él, que es quien acuña el término
dos motivos. En poco tiempo, el profesor inercia, piensa siempre que ésta es una ten-
de Cambridge encontró respuesta no ya a dencia al reposo. Descartes propone en El
las limitadas preguntas que se le hacían sino mundo y Los principios de la filosofía una ley
a muchas más. Se inicia así el camino hacia de inercia rectilínea, y éste será el punto de
la redacción y publicación de los Principia. partida de Newton. Las trayectorias de los
Hay una etapa intermedia de importancia, planetas son concebidas por él como resul-
no obstante. En pocos meses escribe el De tado de dos movimientos combinados: el
motu corporum. La tarea resultaba titánica, movimiento inercial en línea recta a velo-
puede decirse sin exagerar. Además de te- cidad constante, y el que los llevaría hacia
nerse por cierta la existencia de la fuerza el Sol. El movimiento resultante de ambos
gravitatoria, Kepler, Hooke y algún dis- es el sometido a la trayectoria elíptica que
cípulo de Galileo como Borelli ya habían en realidad siguen los planetas.
concebido la necesidad de recurrir a dos En 1684, la Royal Society recibe y co-
fuerzas actuantes sobre los planetas para noce el De motu. Despierta tanta admira-
justificar su trayectoria. Aun así, todo esta- ción que se solicita de Newton que amplíe
ba por hacer, puesto que lo que hacía falta su contenido en una obra mayor, a lo que
era dar forma matemática al planteamien- accede. Dos años después, aparece el primer
to y las soluciones. Newton fue consciente libro de los Principia, al que seguirán dos
de la altura de la empresa que acometía y más, terminados hacia el verano de 1687.
Hooke tenía reservados a Newton nuevos
10
Ibid., p. 38. momentos de disgusto, con todo. Exigía
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 173

que se le mencionase como adelantado en junto a otros científicos en una nota a pie
el descubrimiento de la ley de la gravita- de página.12
ción. Es verdad que el requerimiento que El comportamiento mecánico de todo
hacía no carecía de algún fundamento, el universo es explicado en los Principia a
pero a estas alturas Newton ya no fue ca- partir de muy pocas leyes y a través de una
paz de soportar las repetidas intromisiones rigurosa estructura matemático-deductiva.
de Hooke en su labor. Respondió, por ello, En el primer libro aparecen estudiados los
en un tono muy duro: movimientos que tienen lugar en ausencia de
fuerzas de resistencia. Antes de iniciarse pro-
[...] no ha hecho nada, y no obstante ha piamente este Libro i, se formulan ya las tres
escrito como si supiese o hubiese profun- famosas leyes de la mecánica newtoniana:
dizado todo suficientemente, a excepción
de lo que todavía tenía que ser determina- 1. Todos los cuerpos perseveran en su
do con observaciones y cálculos laborio- estado de reposo o de movimiento
sos, excusándose de no haber podido efec- uniforme en línea recta, salvo que se
tuar dicha tarea porque estaba dedicado a vean forzados a cambiar ese estado
otras actividades, mientras que, más bien, por fuerzas impresas.
habría debido excusarse por su incapaci- 2. El cambio de movimiento es propor-
dad. Porque resulta claro, de sus propias cional a la fuerza motriz impresa, y se
palabras, que no era capaz de resolver tales hace en la dirección de la línea recta
problemas. Ahora bien –continuaba–, ¿es en la que se imprime esa fuerza.
quizás aceptable todo esto? Los matemá- 3. Para toda acción hay una reacción
ticos, que estudian, calculan y hacen otras opuesta e igual. Las acciones recípro-
cosas propias del género, tienen que con- cas de dos cuerpos entre sí son siem-
formarse con no ser otra cosa que hábiles pre iguales y dirigidas hacia partes
calculadores y mostrarse resistentes a toda contrarias.13
fatiga; y uno de ellos, que no hace nada y
en cambio pretende entenderlo todo, ¿tie- La demostración de las leyes de Kepler
ne que atribuirse cuanta invención haya, la figura en esta parte de la obra. En el Li-
de aquellos que lo siguen y la de aquellos bro ii se generaliza la aplicabilidad de las
que lo han precedido?.11 leyes descubiertas en presencia de medios
que ofrezcan resistencia. El Libro iii lleva
Newton llegó a decir que si se le exigía
citar a Hooke en el tercer libro, prefería 12
Cf., ibid., p. 42.
no publicarlo; y sólo, gracias a los buenos 13
Philosophiae naturalis principia mathematica,
oficios de Halley, consintió mencionarlo axiomas o leyes del movimiento. Reproducimos la
traducción que hace de ellas Antonio Escohotado
en su versión de los Principia (Madrid, Editora
11
Ibid., p. 42. Nacional, 1982, pp. 237-238).
174 José Luis González Recio

los principios mecánicos establecidos al 2ª Por ello, en tanto que sea posible, hay
estudio de los movimientos de los cuerpos que asignar las mismas causas a los
celestes. Se logra allí, en consecuencia, la efectos naturales del mismo género.
unificación de la mecánica del cielo con 3ª Han de considerarse cualidades de
la de los fenómenos terrestres. La imagen todos los cuerpos aquellas que no
del cosmos aristotélico ha sido derrotada pueden aumentar ni disminuir y que
en todos sus extremos, con su escisión in- afectan a todos los cuerpos sobre los
superable entre los mundos sublunar y su- cuales es posible hacer experimentos.
pralunar. El universo se rige por leyes in- 4ª Las proposiciones obtenidas por in-
variables a lo largo de su extensión infinita. ducción a partir de los fenómenos,
Tal es la nueva imagen de la naturaleza. pese a las hipótesis contrarias, han de
Los tres principios de la mecánica y la ley ser tenidas en filosofía experimental
de la gravitación universal extienden su por verdaderas exacta o muy aproxi-
imperio por el espacio infinito. La ley de la madamente, hasta que aparezcan
gravitación (Libro iii, proposición vii) de otros fenómenos que las hagan o más
acuerdo con la cual: “La fuerza de la gra- exactas o expuestas a excepciones.
vedad entre dos cuerpos es inversamente
proporcional al cuadrado de la distancia Las Regulae philosophandi aparecieron
entre ellos y proporcional a la cantidad de en la segunda y tercera ediciones de los
materia [masa] que cada uno contiene”. Principia, sustituyendo a una serie de pro-
posiciones que figuraban en la primera
edición bajo el título de “Hipótesis”. En
conjunto constituyen los preceptos meto-
dológicos de la filosofía natural newtonia-
na. La primera regla enuncia el principio
LAS REGULAE PHILOSOPHANDI de simplicidad de la naturaleza; la segunda,
la aplicación del mismo; la tercera formula
Como introducción a este Libro iii, New- un principio de uniformidad, y la cuarta es
ton incluye sus famosas Regulae philoso- una defensa de la inducción. Resulta par-
phandi con la intención de justificar la ticularmente llamativo el extenso párrafo
aplicación de los principios de su mecánica que acompaña a la Regla iii, en donde
a regiones en las que no es posible una co- Newton alude al carácter empírico de las
rroboración experimental. Dicen así: cualidades primarias de los cuerpos, en
contraposición a la doctrina filosófica car-
1ª No deben admitirse más causas de tesiana. Las cualidades de los cuerpos nos
las cosas naturales que aquellas que son reveladas por la experiencia, y cuando
sean verdaderas y suficientes para ésta nos muestra las mismas relaciones y
explicar sus fenómenos. propiedades en distintos cuerpos –como
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 175

ocurre en el caso de la gravedad–, podemos obra con hostilidad y percibieron desde el


inferir que tal propiedad o relación per- primer momento que su título (Principios
tenece a todos los demás. Partiendo de la matemáticos de la filosofía natural) era una
observación y la experimentación pode- réplica a los Principios de filosofía de Des-
mos hacer generalizaciones gracias a esta cartes. La difusión de la mecánica newto-
regla, es decir, en virtud del principio de niana en Francia sufrió, por ello, un retraso
uniformidad de la naturaleza. La inferen- considerable. Sin embargo, otros científi-
cia inductiva, por tanto, está fundada en él. cos, Huygens, por ejemplo, tampoco se mos-
Roger Cotes, dentro del prefacio a la se- traron partidarios del sistema de Newton.
gunda edición de los Principia, declaraba: Existía en él, ciertamente, un aspecto fácil
de atacar. Newton consagraba a la atrac-
Las conclusiones que anteceden se basan ción gravitatoria como agente universal que
en el siguiente axioma que todos los fi- justificaba la dinámica celeste y terrestre,
lósofos aceptan: las causas y las propie- pero no explicaba su modo de actuación, su
dades de los efectos que aún no se cono- naturaleza. Para muchos, tal cosa equiva-
cen, y que son del mismo género que los lía a la introducción de las antiguas causas
que se conocen, son causas y propiedades ocultas, de las cualidades fantasmagóricas.
iguales a las de los efectos que se cono- Por si fuera poco, Newton mismo había
cen [...]. Toda la ciencia se basa en esta confesado que renunciaba a explicitar la
regla, puesto que si la suprimimos nada naturaleza de la gravitación. Para él era su-
podríamos afirmar universalmente. La ficiente poder calcular matemáticamente
constitución de las cosas singulares se su valor, sus efectos. En el Escolio General
hace patente por medio de las observa- con que concluye el Libro iii de los Prin-
ciones y los experimentos, y, por tanto, cipa afirma:
sólo mediante esta regla podemos hablar
de la naturaleza de todas las cosas.14 Hasta aquí hemos explicado los fenó-
menos de los cielos y de nuestro mar
por la fuerza gravitatoria, pero no he-
EL ECO DE LOS PRINCIPIA mos asignado aún causa a esa fuerza. Es
seguro que debe proceder de una causa
Las reacciones a los Principia no se hicie- que penetra hasta los centros mismos
ron esperar. Los cartesianos recibieron la del Sol y los planetas, sin sufrir la más
mínima disminución de su fuerza; que
14
C. Pérez Hernández, Hume, intérprete de no opera de acuerdo con la cantidad de
Newton, Madrid, Editorial Complutense, 2003, las superficies de las partículas sobre las
pp. 149-154. (El texto de Cates aparece en Phi- que actúa (como suele acontecer con
losophia naturalis principia mathematica. Cotes II
Prafatio in editionem secundam, opera, vol. 11,
las causas mecánicas), sino de acuerdo
p. xviii.) con la cantidad de materia sólida con-
176 José Luis González Recio

tenida en ellas, propagándose en todas de la presencia de Dios en el universo. En


direcciones y hasta inmensas distancias, seguida vamos a comentar la actuación de
y decreciendo siempre como el cuadrado Dios en su concepción de la naturaleza o
inverso de las distancias. La gravitación los diferentes momentos por los que pasó
hacia el Sol está formada por la gravi- la hipótesis del éter; primero nos deten-
tación hacia las diversas partículas que dremos un instante en el acercamiento que
componen el cuerpo del Sol; y al ale- realizó a las propiedades de la materia que
jarse del Sol decrece como el cuadrado estaban más allá de la mecánica, acerca-
inverso de las distancias hasta la órbita miento que se expresó fundamentalmente
de Saturno, como demuestra con evi- en su atención a la alquimia.
dencia la quietud del afelio de los pla-
netas, e incluso el afelio más remoto de
los cometas, si tales afelios son también EL OTRO NEWTON
invariables. Pero hasta el presente no he
logrado descubrir la causa de esas pro- Próximo al Newton científico, existía tam-
piedades de gravedad a partir de los fe- bién un Newton preocupado por cuestio-
nómenos, y no finjo hipótesis. Pues todo nes bíblicas, históricas, filológicas y alquí-
lo no deducido a partir de los fenóme- micas. En efecto, Newton prestó también
nos ha de llamarse una hipótesis, y las gran atención a la tradición hermética.
hipótesis metafísicas o físicas, ya sean de Ello significó, quizá, una rebelión contra
cualidades ocultas o mecánicas, carecen los estrechos límites que la mecánica im-
de lugar en la filosofía experimental.15 ponía a la filosofía natural. Si ésta había
planteado una radical separación entre
Carecen de lugar en la filosofía experi- cuerpo y espíritu, y explicaba los fenó-
mental –cabría reconocer–, pero a Newton menos por la necesidad física de las par-
le fue imposible no investigarlas en otros tículas en movimiento, la alquimia ofre-
dominios. De hecho, en el curso de su vida cía precisamente la recuperación de todo
nunca dejará de buscar la justificación na- aquello que la mecánica había rechazado.
tural o sobrenatural de las fuerzas gravita- “Frente a la inactividad y pasividad de la
torias. Lo hizo siguiendo tres vías: la inda- materia, cuyo exponente máximo era la ley
gación del papel que pudiera desempeñar de inercia, la alquimia afirmaba la exis-
el éter como soporte mecánico de la gra- tencia de principios activos como agentes
vitación; el estudio de las propiedades no fundamentales de los fenómenos natu-
mecánicas de la materia, y la consideración rales reincorporando en la naturaleza lo
que la mecánica había previamente deja-
15
Philosophia naturalis principia mathematica, do fuera”.16
escolio general (versión española de Antonio Es-
cohotado, Madrid, Editora Nacional, 1982, pp.
816-817). 16
C. Mataix, Newton, p. 42.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 177

Tenemos plena constancia del interés acusados de ser inconsistentes [con] la


–sin límite, en realidad– que Newton sin- práctica del ideal ilustrado.17
tió por la alquimia. En el Trinity College
preparó un laboratorio, y en su biblioteca Newton, no obstante, integró en su perso-
existían centenares de libros sobre cues- nalidad, de forma aparentemente armónica,
tiones alquímicas. La historia tradicional los diversos centros de atención sobre los que
y positivista de la ciencia ha marcado una giraba su actividad científica. La influencia
frontera infranqueable entre la visión de en él del neoplatonismo está fuera de cual-
la naturaleza que los neoplatónicos del Re- quier duda. La filosofía experimental y me-
nacimiento propusieron –la de Paracelso, cánica no agotaba los modos de penetración
muy en especial– y aquella otra que pare- en los secretos del universo. No hay que ol-
ce triunfar, tras el siglo de Newton, en la vidar que Newton creyó en la existencia de
Ilustración. Se ha venido dando por senta- un espacio y un tiempo absolutos, que se en-
do que pertenecen a mundos intelectuales cuentran más allá del conocimiento sensible;
escindidos y que no comparten elementos que habló en ocasiones de ese espacio vién-
relevantes. La identificación de la Revolu- dolo como el sensorio de Dios; y que se trata-
ción Científica con el progreso técnico y ba de un concepto con origen en las ideas del
con la consolidación del programa meca- neoplatónico More. Había, pues, un mundo
nicista resulta un lugar común. Lo cierto definitivamente real y fundante cuya natura-
es, sin embargo, que el ideal del control de leza dejaba de ser mecánica y que soportaba,
la naturaleza late al unísono en ambas tra- aun así, ese otro que se ofrece a nuestra expe-
diciones. Como Webster se ha encargado riencia como portador de propiedades ma-
de señalar: temáticas que pueden formularse mediante
leyes. La alquimia aparecía como una vía de
Es tan grande la evidencia que indica el aproximación a dicho mundo paramecánico
constante interés en filosofías contrarias primario, y Newton no dudó en tomarla, en
a la filosofía mecanicista, que la única la convicción de que le podía proporcionar
forma de arreglar esta vasta anomalía ha conocimientos de enorme valor.
sido separar a los líderes de la ciencia [...]
de la mayoría más crédula y no represen-
tativa. Por desgracia para quienes pro- LOS AÑOS FINALES
ponen esta teoría, figuras de notable im-
portancia, incluyendo a Newton mismo, En 1696, su vida cambia de manera brusca.
[tuvieron] vivo interés por lo oculto. La Después de tantos años pasados en Cam-
única manera de encontrar una salida a
este fenómeno es adoptar el recurso poco 17
Webster, De Paracelso a Newton. La magia en la
convincente de postular una división de creación de la ciencia moderna (trad. Ángel Miquel y
la personalidad, en [aquellos] científicos Claudia Lucotti), México, fce, 1988, p. 19.
178 José Luis González Recio

bridge, se le ofrece el puesto de director de sobre esta parte de la física. En el primero


la Casa de la Moneda. Acepta y se trasla- de los libros vuelve a examinar sus expe-
da a Londres. Newton había entrado con rimentos con los prismas y aborda el pro-
anterioridad en el mundo de la política, si blema de la mejora de los telescopios, así
bien es cierto que por medio de la univer- como de otros instrumentos ópticos. En el
sidad. En 1687, el rey Jacobo II quiso que Libro ii propone su teoría corpuscular de
Cambridge concediera un título académico la luz. Por último, en el tercero se ocupa
a cierto protegido benedictino. La univer- de temas físicos mucho más generales, y
sidad se opuso –dados los pocos méritos del plantea, en forma de cuestiones –que am-
candidato– y envió una delegación a la cor- pliará en las sucesivas ediciones de la obra–,
te dentro de la que se encontraba Newton. un conjunto variado de asuntos relativos a
Parece que su comportamiento en la comi- la concepción que tiene del universo. Vuel-
sión fue alabado por todos y la defensa que ca Newton aquí
hizo de la autonomía universitaria hábil y
tenaz. Consecuencia de ello sería su futu- observaciones extraídas no sólo de la as-
ra elección, como representante de la uni- tronomía, la mecánica y la óptica, sino
versidad en el Parlamento. Desempeñó el también de la química y la fisiología, en un
cargo, al parecer, con gran fidelidad al rey intento de vincular todas estas diferentes
–entonces ya Guillermo III de Orange–, disciplinas. No podía proceder del modo
por lo que éste aceptó de muy buen grado orgánico y riguroso que había caracte-
que se convirtiera en director de la Casa rizado la exposición de los Principia, y
de la Moneda cuando Lord Hallifax –mi- por consiguiente tenía que limitarse a
nistro de Hacienda– así se lo propuso. El plantear problemas [...]. A pesar de su
profesor de Cambridge era reconocido en forma expresamente no orgánica [...],
aquellos años como el científico más des- las cuestiones conforman un marco rico
tacado de toda Europa. Ahora empezaría a en intuiciones sumamente avanzadas en
serlo como una de las personalidades polí- sectores que por entonces eran prácti-
ticas más brillantes de Inglaterra. camente desconocidos [...]. Su carac-
Su ascenso en los honores públicos y terística principal reside precisamente
académicos lo llevará a convertirse en pre- en dirigirse al futuro de la ciencia. Lle-
sidente de la Royal Society el año 1703. vando hasta las [últimas] consecuencias,
La posición que ocupa –tal vez también con plena libertad, su rica experiencia
la muerte de Hooke– le dan la confianza intelectual en relación con la naturaleza,
que necesitaba para publicar entonces una llegó a prefigurar [...] interrogantes y so-
obra que tiene terminada hace tiempo y luciones que marcarán la investigación
que aparece en 1704: la Óptica. Estructu- física durante casi dos siglos.18
rada en tres libros, es una recopilación de
las clases que ha impartido en Cambridge 18
I. Belmonte et al., op. cit., pp. 61-62.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 179

Newton vivirá aún veintitrés años. Se- sólo cualidades primarias. Newton añadió,
rán años igualmente fecundos, aunque las además, otra nueva cualidad a los cuerpos:
principales aportaciones de su labor cien- la fuerza de la inercia, “un principio pasi-
tífica estaban concluidas. Cabe mencionar, vo gracias al cual los cuerpos persisten en
por su repercusión, la polémica con Leib- su movimiento o reposo –afirma–, reci-
niz sobre la paternidad del cálculo infini- ben movimiento en proporción a la fuerza
tesimal, que tiene lugar tras la publicación que lo imprime y resisten tanto como son
de la Óptica. Leibniz había dado a conocer resistidos”.19 Aunque los átomos se inter-
en 1684 su Nova methodus pro maximis et pretan de un modo matemático, en reali-
minimis, complementado en 1686 con De dad, debido al peso de su empirismo, para
geometria recondita. Newton había redac- Newton son los elementos más pequeños
tado en 1668, no obstante, un trabajo que de los que están compuestos los objetos
entregó a Barrow, titulado Análisis para las sensibles. Si deseamos comprobarlo, no
ecuaciones de un número infinito de términos. tenemos nada más que recordar parte de
Convertido en libro, aparece en 1704, des- sus palabras en el extenso comentario que
atándose una agria polémica. Todo indica hace a la Regula Philosophandi iii de los
que ambos científicos desarrollaron por se- Principia:
parado las bases del cálculo infinitesimal,
si bien es obligado reconocer que entre los La extensión de los cuerpos no se nos
manuscritos de Leibniz aparecieron ex- revela si no es por los sentidos, y no se
tractos seleccionados por él mismo de una siente por todos, pero como concierne
copia del trabajo que Newton hizo para a todos los sensibles, se atribuye univer-
Barrow y que poseía desde 1675. salmente. Experimentamos que muchos
Dedicado a sus responsabilidades como cuerpos son duros. Pero la dureza del
director de la Casa de la Moneda y presi- todo se origina de la dureza de las par-
dente de la Royal Society, Newton vivirá tes, y de aquí concluimos con razón que
rodeado por el respeto y la admiración son duras las partículas indivisas no sólo
hasta su muerte en 1727. de los cuerpos que sentimos sino tam-
bién las de todos los demás. Que todos
los cuerpos son impenetrables lo inferi-
LA TEORÍA DE LA MATERIA mos no de la razón sino de la sensación.
Los cuerpos que manejamos resultan ser
La concepción general del mundo físico impenetrables, y de aquí concluimos que
que Newton tenía fue tomada básicamen- la impenetrabilidad es una propiedad de
te de Galileo, Kepler y Descartes. Era una todos los cuerpos. Inferimos que todos
concepción comprometida con un mundo los cuerpos son móviles y perseveran en
material, compuesto de partículas duras e
indestructibles –los átomos– que poseían 19
Optics, Libro iii, Opera, vol. iv, p. 258.
180 José Luis González Recio

reposo o en movimiento gracias a ciertas la primera creación. En tanto las partícu-


fuerzas [que llamamos fuerzas de inercia] las permanezcan enteras, pueden formar
a partir de esas propiedades de los cuer- cuerpos de una y la misma naturaleza y
pos observados. La extensión, la dureza, la textura en todo momento. Sin embargo,
impenetrabilidad, la movilidad y la fuerza si se gastasen o rompiesen en pedazos, la
de inercia del todo surge de la extensión, naturaleza de las cosas que de ellas de-
dureza, impenetrabilidad, movilidad y pende habría de cambiar. El agua o la
fuerza de inercia de las partes: y de ahí tierra formadas de viejas partículas gas-
concluimos que todas las partes mínimas tadas o de fragmentos de partículas no
de todos los cuerpos son extensas, duras, habría de presentar la misma naturaleza
impenetrables, móviles y dotadas de fuer- y textura que el agua y la tierra formadas
za de inercia.20 desde el principio con partículas enteras.
Por consiguiente, puesto que la naturale-
El mundo físico es, pues, un mundo za ha de ser perdurable, los cambios de
material de objetos con cualidades que las cosas corpóreas han de ser atribuidos
pueden expresarse matemáticamente. Así exclusivamente a las diversas separacio-
lo manifiesta también en la Óptica: nes y nuevas asociaciones de los movi-
mientos de estas partículas permanentes,
Tras considerar todas estas cosas, me pa- al ser rompibles los cuerpos sólidos, no
rece muy probable que Dios haya creado en el medio de dichas partículas, sino allí
desde el comienzo la materia en forma donde se juntan, tocándose en unos po-
de partículas sólidas, masivas, duras, im- cos puntos solamente.21
penetrables y móviles, con tales tamaños
y figuras, con tales otras propiedades y en ¿Cómo interactúa el ser humano con la na-
una proporción tal al espacio que resul- turaleza en semejante modelo del mundo?
ten lo más apropiadas al fin para el que Newton también aceptó en este punto las
fueron creadas. Estas partículas primiti- principales características de la fisiología
vas, al ser sólidas, son incomparablemen- y la metafísica cartesianas. El ser humano
te más duras que cualesquiera cuerpos no tiene un contacto inmediato, por medio
porosos formados a partir de ellas. Tan de los sentidos, con los objetos físicos de
duras, incluso, como para no gastarse ni la naturaleza. El alma humana, prisione-
romperse nunca en pedazos, pues nin- ra en el cuerpo, no puede relacionarse con
gún poder ordinario es capaz de dividir el mundo externo. Se comunica con una
lo que el mismo Dios ha hecho uno en parte concreta del cerebro, el sensorium,

20
Philosophiae naturalis principia mathematica, re- 21
Optics, Libro iii, Opera, vol. iv, p. 260. (Óptica,
gulae philosophandi, Libro iii, Opera, vol. iii, p. 3. pp. 345-346.) En los textos castellanos reprodu-
Reproducimos la traducción de Eloy Rada en su cimos la traducción de Carlos Solís en su versión
versión española de los Principia, p. 617. española de la obra.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 181

adonde llegan los estímulos de los objetos empleó en su estudio de los colores. Sostu-
a través de los nervios, y desde el que vo que los colores no tenían una existencia
(los estímulos motores) son transmitidos real fuera del cerebro, ni siquiera en la luz.
a los músculos por los espíritus animales. Los colores son finalmente la disposición
Los estímulos visuales de los objetos físi- que poseen los rayos para transmitir deter-
cos que se transmiten y se dirigen al senso- minados movimientos:
rio proceden de la retina. Así se explica en
el Libro 1 de la Óptica: Si en algún momento hablo de luces o ra-
yos de colores o digo que están dotados
De modo similar, cuando una persona ve de colores, ha de entenderse que no estoy
un objeto [...], la luz proveniente de los hablando filosóficamente o con propie-
diversos puntos del mismo se refracta en dad, sino groseramente y según esos con-
las membranas y humores transparentes ceptos que las personas ordinarias habrían
del ojo [...] de modo que converge y se en- de tramar frente a todos estos experimen-
cuentra de nuevo en tantos otros puntos tos, pues, propiamente hablando, los rayos no
del fondo del ojo, formando una repre- tienen colores. En ellos no existe más que
sentación del objeto sobre esa membrana una capacidad o disposición para desper-
que cubre el fondo del ojo [...]. Dichas tar este o ese color. Del mismo modo que
representaciones, propagadas por medio el sonido en una campana o en una cuerda
del movimiento a través de las fibras de musical u otro cuerpo sonoro no es otra
los nervios ópticos hasta alcanzar el cere- cosa que un movimiento vibratorio, en el
bro, constituyen la causa de la visión.22 aire no es otra cosa que movimiento pro-
pagado desde el objeto y en el sensorio no
Y en el Libro iii, cuestión 28, Newton es otra cosa que la sensación de ese movi-
pregunta: “¿No es el sensorio de los ani- miento en la forma de sonido, así el color no
males el lugar en que está presente la sus- es en el objeto más que una disposición a refle-
tancia sensitiva y adonde son llevadas las jar este o aquel tipo de rayos más copiosamente
formas sensibles de las cosas a través de los que el resto. En los rayos no existe más que
nervios y el cerebro, a fin de que sean allí esa disposición a propagar este o aquel movi-
percibidas por su presencia inmediata en miento hasta el sensorio y, en éste, se dan las
dicha sustancia?”23 sensaciones de dichos movimientos en forma
Newton llevó la doctrina de las cuali- de colores.24
dades primarias y secundarias a sus inves-
tigaciones sobre los fenómenos ópticos y la Desde la metafísica que Newton acep-
tó de sus predecesores, el mundo aparecía
22
Optics, Libro i, Opera, vol. iv, pp. 13-14. (Óptica,
p. 22.)
23
Optics, Libro iii, Opera, vol. iv, p. 238. (Óptica, 24
Optics, Libro i, Opera, vol. iv, pp. 80-81. (Óptica,
p. 320.) pp. 112-113.) Las cursivas son mías.
182 José Luis González Recio

como un mundo sin colores ni sonidos; era racterística matemática, desde el momento
un mundo de cantidades y movimientos. en que puede medirse por la aceleración
El otro, aquel en el que los hombres creían que manifiestan cuando se ven sometidos
vivir, estaba ubicado en el cerebro. Pero el a la acción de una fuerza. Ello permitía de-
profesor lucasiano no se limitó a asumir finir la fuerza como un producto entre la
la concepción general sobre el mundo y aceleración y la masa. Con estas tres mag-
sobre el ser humano de quienes le habían nitudes, y con la depuración del cálculo
precedido en la construcción de la nueva para resolver los problemas inherentes al
filosofía n