Fundamentos de La Biologia
Fundamentos de La Biologia
DE LA BIOLOGÍA
DR. JOSÉ NARRO ROBLES
RECTOR
Jorge Llorente
Rosaura Ruiz
Graciela Zamudio
Ricardo Noguera
Compiladores
COORDINACIÓN EDITORIAL
Rosanela Álvarez Ruiz
ASISTENCIA EDITORIAL
Mariana Mendía
CORRECCIÓN DE TEXTOS
Rosalba Aguirre
Anabell García
Felipe Sierra
DISEÑO DE CUBIERTA
Miguel Marín
ISBN: 978-970-32-4774-5
Impreso en México
Printed in Mexico
CONTENIDO*
Presentación 9
I
INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA Y EL MÉTODO EN LA BIOLOGÍA
II
EL NACIMIENTO DE LA CIENCIA MODERNA
* Las fuentes bibliográficas de los artículos que aquí se compendian se encuentran en la pá-
gina XXX.
III
LA HISTORIA NATURAL Y EL INICIO DE LA GEOLOGÍA
IV
EL TRANSFORMISMO Y EL INICIO DE LA BIOLOGÍA
Capítulo 11. Jean Baptiste Larmarck: la primera teoría coherente de la evolución 323
Ismael Ledesma
Capítulo 12. Forma o función en el nacimiento de la biología: la polémica entre 347
Cuvier y Geoff roy Saint Hilaire
Juan Carlos Zamora
Capítulo 13. Biología 439
William Coleman
V
EL ESTABLECIMIENTO DEL DARWINISMO
E
ste volumen es el resultado de un tintos aspectos teóricos, conceptuales, expe-
esfuerzo colectivo más para apoyar rimentales, etcétera. Sin embargo, un curso
el curso obligatorio Filosofía e His- de carácter introductorio en esta temática
toria de la Biología del plan de estudios de debe ser equilibrado; tal equilibrio es muy
la carrera de Biología (1996). La filosofía y complejo y difícil de alcanzar, consideran-
la historia de las ciencias se han hecho in- do la madurez intelectual y la formación e
dispensables en la formación de cualquier información de los estudiantes a los que va
científico, y estas mismas disciplinas han dirigido, así como el limitado tiempo para
ganado un puesto indisputable en las es- un curso semestral. Por ende, puede haber
pecialidades humanístico-científicas, con la un amplio número de justificantes o argu-
aparición de signos de institucionalización mentos para favorecer una compilación de
universales, tales como la aparición de socie- lecturas que conformen una antología in-
dades, congresos y revistas internacionales troductoria de historia de la biología. En
a lo largo del siglo xx y principios del xxi. este caso, los compiladores seleccionamos
Este libro se circunscribe a la parte las lecturas complementarias a las ya exis-
histórica de la biología. Las orientaciones tentes, y que hemos utilizado durante nues-
y proclividades en historia de la ciencia, o tros cursos, aunque no está por demás ad-
bien en la historia de la biología, sabemos mitir que cualquier selección o compilación,
que pueden ser muy variadas. Algunas con implícitamente, puede privilegiar algún tipo
énfasis en los aspectos económicos, otras en de énfasis.
los sociales y políticos, otras más en tenden- Los compiladores coincidimos en que la
cias culturales y tradiciones; algunas, consi- historia de la evolución y de la herencia son
derando una sólida orientación filosófica o ejes fundamentales, en especial durante el
incluso por especialidad científica bajo dis- siglo xix, para el aprendizaje de la historia
de la biología. No obstante, la práctica de
*
Los compiladores agradecemos muy especial-
la enseñanza nos ha obligado a ampliar aún
mente a Jimena Castro, Isabel Vargas y Raúl Cruz
por el cuidadoso escaneo de textos y figuras de más, aunque de modo esquemático por ne-
este libro. cesidad, los periodos de tiempo, los temas y
9
10 Presentación
desde luego algunos autores y/o precursores. o lecturas. Éstas están centradas en his-
Una ampliación en estos temas, focalizada toriografía de la ciencia, algunos aspectos
en dos de los grandes naturalistas del siglo filosóficos y metodológicos de la historia de
xviii (Linneo y Buffon), lo hemos conside- la ciencia, el nacimiento de la ciencia mo-
rado prudente y justificado para consolidar derna, algunos aspectos de la historia na-
las bases de estudio de la biología en el siglo tural con énfasis en la historia de la geolo-
xix. Lo mismo puede decirse de la polémi- gía, algunos debates y polémicas previos al
ca entre Cuvier y Saint Hilaire. darwinismo, así como aspectos relaciona-
Igualmente podríamos justificar otros dos con éste.
periodos, temas y autores, lo que nos llevaría En esta compilación, hemos preferido
a una selección antológica demasiado abul- dejar dos textos en su idioma original, pues
tada e impropia para un curso introductorio. de traducirlos todos al español en aras de
Sin embargo, aprovechando las nuevas tec- facilitarles los materiales a los estudiantes,
nologías y las inclinaciones y facilidades de en realidad los podríamos perjudicar, ya que
los estudiantes, decidimos incluir y sumar es en el idioma inglés en el que se publi-
a nuestra antología un CD anexo, la obra can actualmente la mayoría de los trabajos
Historia de la biología comparada, con especial de esta disciplina científica y de la ciencia
referencia a la biogeografía: del Génesis al Siglo en general, de modo que no consideramos
de las Luces, coordinada por Nelson Papa- contraproducente que los estudiantes hagan
vero y Jorge Llorente, que en su versión un esfuerzo para comprender textos en ese
impresa comprende ocho volúmenes. He- idioma.
mos comprendido que se trata de un ma- Los compiladores esperamos que estos
terial complementario que los estudiantes materiales resulten de utilidad para impartir
pueden consultar más allá del curso semes- los cursos de historia y filosofía de la bio-
tral. Esta obra contiene traducciones de clá- logía, además de que los interesados en el
sicos de la biología, a manera de apéndices tema tendrán a su disposición un punto de
en varios capítulos. De esta manera, pensa- partida para iniciar o continuar su acerca-
mos facilitarle a los estudiantes el acceso a miento con el tema.
esta información.
Esta antología, además del CD citado, Los compiladores
en esencia comprende dieciocho capítulos
I
INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA
Y EL MÉTODO EN LA BIOLOGÍA
C A PÍ T U LO 1
A
unque la historia de la ciencia hablar de los átomos y el vacío, reprodu-
como disciplina académica autó- cía partes de la historia del atomismo y se
noma no se desarrolló hasta el enzarzaba en una discusión con Demócri-
siglo xx, durante siglos se dieron activida- to, que hacía ya tiempo que descansaba en
des que podrían llamarse con toda razón paz. Cuando un matemático griego quería
formas primitivas de historia de la ciencia. resolver un problema, la manera natural de
Descripciones y análisis históricos han ido proceder era dando una relación de la his-
siempre a la zaga del desarrollo de la cien- toria del tema en cuestión, cosa que se con-
cia. De hecho, hasta la consideración más sideraba parte integrante del problema.
superficial de la historia de la ciencia en Los historiadores clásicos se hallaban
el pasado nos revela que gran parte de los interesados ante todo y sobre todo por la
problemas historiográficos fundamentales historia contemporánea y no creían que
que estudia hoy día la moderna historia de tuviera mucho valor considerar los desa-
la ciencia pueden encontrarse también en rrollos o acontecimientos anteriores en una
siglos pretéritos. perspectiva histórica. Esta actitud tópica
Durante la mayoría de los periodos en y, por lo tanto, en cierto sentido ahistóri-
los que se desarrolló la ciencia, ésta se ca se basaba en la percepción que tenían
aprendió y cultivó como parte de una tra- los griegos del método histórico crítico:
dición histórica que no podía distinguir- se creía que las únicas fuentes dignas de
se de la ciencia propiamente dicha. En la crédito eran los testigos oculares, es decir,
Antigüedad clásica, y en la Edad Media las personas que hubieran asistido directa-
sobre todo, la forma habitual de cultivo de mente al acontecimiento objeto de estudio,
la ciencia implicaba el apoyo en los pensa- y que, en cuanto tales, podían ser interro-
dores anteriores. Se hicieron comentarios gados por el historiador acerca de dicho
y análisis críticos de las obras clásicas, que acontecimiento. A consecuencia de este
se utilizaban como punto de partida para enfoque, la perspectiva histórica griega se
nuevos pensamientos y contribuciones de hallaba limitada, en lo principal, a una sola
interés actual. Cuando Aristóteles quería generación.
13
14 Helge Kragh
Otro factor que contribuyó a la falta de detallados de las obras de Aristóteles sobre
una verdadera perspectiva histórica era la filosofía natural y, en relación con ellas, hizo
visión generalizada que se tenía del tiem- también un estudio de las ideas que tuvie-
po y lo inseguro de la cronología. Entre ron los filósofos de la naturaleza antiguos,
los griegos era habitual considerar que el constituye otro ejemplo de ello. Los comen-
tiempo era cíclico o, siempre que se tratara tarios que escribieron Proclo, Simplicio y
de periodos breves de tiempo, estático. Esta demás pueden considerarse razonablemen-
noción del tiempo no apoya la idea fun- te una historia tardoclásica de la ciencia.
damental de desarrollo histórico, según la Durante los siglos xvi y xvii, cuando
cual las ideas y acontecimientos modernos nació la nueva ciencia, se seguía conside-
se consideran consecuencia de la dinámica rando la historia parte integrante del co-
del pasado. Los griegos no tenían ninguna nocimiento científico. La historia, y sobre
tradición de fechar los acontecimientos, ni todo la historia de la Antigüedad, era con-
el menor interés en ello, soliéndose con- siderada por los pioneros, desde Copérnico
tentar con fecharlos diciendo que ocu- a Harvey, algo definitivamente presente en
rrieron “hace mucho tiempo”. La datación el progreso actual de la ciencia, y que tenía
precisa y la localización de los aconteci- mucho que ver con él. Durante la revolu-
mientos en orden cronológico se hallan en ción científica se utilizaban muchas veces
gran medida ligados a un concepto lineal las autoridades clásicas como oponentes
del tiempo. La idea lineal y dinámica del en las argumentaciones ideológicas. Al mis-
tiempo deriva especialmente del pensa- mo tiempo, la historia servía de legitima-
miento judeocristiano y no se difundió por ción de la nueva ciencia. Haciendo referen-
Europa hasta la Edad Media. cia a los grandes filósofos del pasado, se
Nuestro conocimiento de la forma clá- daba a la ciencia un barniz de respetabilidad.
sica de historia de la ciencia se halla limita- Desde finales del siglo xvii cambió la
dísimo por la ausencia casi total de fuentes actitud que se tenía ante las autoridades
originales. Así, sabemos que Eudemo, per- clásicas. Lo corriente era subrayar los co-
sonaje que vivió durante el siglo iv a.C., es- nocimientos del mundo moderno a expen-
cribió una historia de la astronomía y otra sas de los de la Antigüedad. Muchos pio-
de la matemática, pero ambas obras han neros de la nueva ciencia se hallaban muy
desaparecido. Los conocimientos que tene- influidos por las teorías religiosas de los
mos proceden principalmente de comenta- protestantes: criticaban a los eruditos en la
ristas posteriores que trabajaron a finales del Antigüedad griega por ser paganos, y que-
periodo clásico o a comienzos de la Edad rían remontar la ciencia a los conocimien-
Media. Un ejemplo de ellos sería Proclo tos bíblicos, que databan de una época an-
(c. 420-485), que escribió un estudio históri- terior a la de los griegos. Donde no se tenía
co de las matemáticas de Euclides. Simplicio tales conocimientos, se les construía a par-
(c. 540), que escribió unos comentarios muy tir de la Biblia. Sennert, Boyle y Newton se
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 15
contaban entre quienes creían que Moisés Para Priestley y sus contemporáneos, la
había poseído una percepción divina de las historia de la ciencia era primordialmente
leyes de la naturaleza.1 El atomismo, en su un instrumento, cuyo valor se hallaba liga-
opinión, no debía su existencia al pagano do al progreso de las investigaciones que se
y ateo Demócrito, sino al profeta Moisés. llevaban a cabo en esa época.
Esta teoría ayudó a que el atomismo re-
vistiera en el siglo xvii una gran autoridad Los grandes conquistadores –leemos–
social. Poco a poco, a medida que la ciencia fueron animados y también, en gran
fue adquiriendo una autoridad y un valor medida, formados por la lectura de las
por sí misma, fue haciéndose cada vez me- hazañas de otros conquistadores ante-
nos necesaria la Antigüedad como medio riores. ¿Por qué no íbamos a poder espe-
de legitimación, con lo que las referencias rar que la historia de la filosofía tuviera
a los grandes antepasados fueron parecién- esos mismos efectos en los filósofos?...
doles a todos cada vez más superfluas. En tal caso, un profundo conocimien-
La forma histórica que revistió gran par- to de todo lo que se ha hecho antes de
te de la ciencia más temprana queda bien nosotros no puede sino facilitar grande-
ilustrada en el libro de Joseph Priestley, he mente nuestro progreso futuro, si es que
History and Present State of Electricity (1767) no resulta algo absolutamente necesario
y su otra obra, History and Present State of para él. Estas historias resultan, a lo que
Discoveries Relating to Vision, Light and Co- parece, mucho más necesarias en un es-
lours (1772). Fueron obras pioneras de lo que tado avanzado de la ciencia, de lo que lo
entonces era una investigación de vanguar- son en su infancia. En la actualidad, los
dia, pero, con todo, se presentaban como descubrimientos filosóficos son tantos,
“historias”. Priestley fue uno de los muchos y las exposiciones que de ellos se hacen
que consideraban que el desarrollo histórico se hallan tan dispersas, que no se halla al
formaba una parte natural de su ciencia, un alcance de hombre alguno llegar a cono-
balance de lo que se había ya logrado y de los cer todo lo que se ha hecho para obtener
problemas que seguían sin resolverse. De esa los cimientos de sus propias investigacio-
forma se concedía a la historia un papel en nes. Estas circunstancias, a mi juicio,
las ciencias de la época. De total acuerdo con han retrasado mucho el progreso de los
Priestley, el astrónomo francés e historiador descubrimientos.3
de la astronomía Jean-Sylvain Bailly conside-
raba la historia de la ciencia un informe de “lo Como consecuencia natural de esta ac-
que hemos hecho y lo que podemos hacer”.2 titud, así como de la creencia general que
reinaba durante aquel periodo en el pro-
greso, la historia de la ciencia tomó in-
1
Sailor (1964), reimpreso en Russell (1979), pp.
5-19. Cf. también Hunter (1981).
2
Bailly (1782), vol. 3, p. 315. 3
Priestley (1775), pp. vi-vii.
16 Helge Kragh
equívocamente los rasgos de la historia del alrededor de 1670. La History de Sprat era
progreso. una aportación a este debate, dirigido más
al futuro que al pasado. Como Sprat iden-
He hecho que sea para mí una regla, que tificaba determinadas fuentes (Wilkins,
creo haber cumplido siempre, no seña- Boyle, Bacon y otros) como antepasados
lar nunca los errores, equivocaciones y espirituales de la Royal Society, descartan-
disputas de los electricistas... Todas las do la significación de otros (Descartes y
discusiones que no han contribuido para Gassendi, en particular), y como la obra de
nada al descubrimiento de la verdad, las Sprat logró un rango de autoridad, estable-
echaría yo de buena gana al olvido eter- ció la visión de la ciencia que había de se-
no. Si de mí dependiera, la posteridad no guir en el futuro la Royal Society. Ésta, así
sabría nunca que existía algo parecido a como las actividades que se relacionaban
la envidia, los celos o las críticas malévo- con ella, tenían que basarse en una visión
las entre los admiradores de mi disciplina empírica de la ciencia y no en las ideas más
favorita.4 deductivistas adoptadas por pensadores
continentales como Descartes.
Mientras Priestley utilizaba la historia Deberíamos notar que en los siglos xvii
de la ciencia al servicio de la ciencia de su y xviii la palabra “histórico” se utilizaba
época, otros la utilizaban como contribu- muchas veces en un sentido distinto de
ción al debate sobre la metodología y aquel en el que la empleamos hoy día. Un
normas correctas de la nueva ciencia. Un “fenómeno histórico” significaba frecuen-
ejemplo temprano y clásico de ello es la temente un fenómeno concreto, objetivo, e
obra de homas Sprat History of the Royal “historia” significaba simplemente una re-
Society, que data de 1667. El objetivo más lación de las condiciones objetivas, sin que
importante de esta obra no era hacer una fuera necesario que pertenecieran al pasa-
relación objetiva e histórica de la funda- do. Por ejemplo, las referencias que hacía
ción de la Royal Society, sino desempeñar Bacon a las “historias” que debe investigar
un papel polémico y político. En 1667, la la ciencia del futuro trataban de temas o
Royal Society contaba sólo con cinco años campos de investigación concretos. Hemos
de vida como institución oficial, pero había conservado este significado de la palabra
nacido a consecuencia de las obras y de- historia en el término historia natural.
seos de una serie de grupos informales que La verdadera perspectiva histórica de
existían ya desde 1640, aproximadamente. que el estudio del pasado tiene gran va-
Los métodos, ideales y formas de organi- lor en sí mismo y por lo tanto no requiere
zación que tenía que perseguir la nueva ninguna legitimación respecto al presente,
ciencia eran objeto de grandes discusiones apenas existía antes del siglo xix. Había,
desde luego, determinados pensadores, en
4
Ibidem, p. xi. particular el filósofo italiano Giambattista
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 17
Vico (1668-1744), que hacían hincapié en Aunque la idea de una lógica de los
el valor de la perspectiva histórica. Pero el descubrimientos se fue desacreditando po-
pensamiento de Vico permaneció aislado a co a poco, la función ejemplificadora de la
lo largo del siglo xviii, que, por el contrario, historia de la ciencia –esto es, que la in-
se caracterizó por una tendencia que debe- vestigación moderna puede aprender de
ríamos llamar antihistórica. El Siglo de las la aclaración histórica de cuáles fueron
Luces veía la historia como instrumento los éxitos y los fracasos de las investiga-
del progreso en su lucha contra el viejo ciones precedentes– siguió siendo un tema
orden feudal. Sólo los desarrollos recientes importante. Un siglo más tarde, William
merecían interés, mientras que al pasado Whewell se distanciaba de la idea de que
se le consideraba, por lo general, irracional hay una lógica de los descubrimientos tal
e inferior. Leibniz fue uno de los muchos como la entendía Leibniz. Pero Whewell
que creían que el estudio de la historia de consideraba también que el estudio de la
la ciencia podía contribuir a un mayor re- historia de la ciencia estaba justificado por
conocimiento de cómo habían surgido las unas razones parecidas. En 1837 escribía
ideas científicas. Contemplaba la historia lo siguiente:
de la ciencia como una contribución a la
formulación de la ars inveniendi, con la que El examen de los pasos a través de los
soñaban él y otros muchos: cuales llegaron nuestros antepasados a
nuestro estado intelectual... puede ense-
Resulta muy ventajoso llegar a conocer ñarnos cómo mejorar y aumentar nuestro
las verdaderas fuentes de los grandes bagaje... y proporcionarnos alguna indi-
descubrimientos, en particular los que se cación sobre el modo más prometedor
hicieron no por casualidad, sino por re- de dirigir nuestros esfuerzos en el futuro,
flexión. A consecuencia de ello, no sólo de modo que lo engrandezcamos y com-
expresa la historia de la ciencia su agra- pletemos. La intención original que hizo
decimiento por lo que aportó cada indivi- surgir la presente obra fue deducir unas
duo (es decir, el establecimiento de unos enseñanzas de ese estilo de la historia
hechos históricos objetivos) animándose pretérita del conocimiento humano.6
así otros a adquirir una reputación seme-
jante (es decir, un gran modelo que sirve La profunda fe en el progreso y la cien-
de incentivo a otros), sino que también cia, que constituyó un rasgo característico
el arte de descubrir (ars inveniendi) se ex- de la cultura del siglo xviii, recibió también
tiende cuando uno ve cuáles son los pasos expresión en los escritos acerca de la histo-
que ha dado la investigación a través de ria de la ciencia. En el último cuarto de siglo
ejemplos destacados.5 se publicaron muchas obras históricas, que
5
Leibniz (1849-1863), vol. 5, p. 392. 6
Whewell (1837), vol. 1, p. 42.
18 Helge Kragh
incluían estudios de los desarrollos gene- ca era consecuencia también de las ideas
rales de determinadas ciencias, biografías dominantes en torno al conocimiento, en
históricas y estudios sobre periodos de particular de las ideas racionalistas de Des-
tiempo más breves. Bailly escribió la histo- cartes, adoptadas en muchos terrenos por
ria de la astronomía en una serie de obras los filósofos franceses. Según la epistemo-
realizadas entre 1775 y 1782. Y entre 1771 logía cartesiana, el conocimiento era pura-
y 1788 Haller publicó una colección de mente reflexivo y racional, una abstracción
unas llamadas “bibliotecas”, que eran unos universal y ahistórica. La propia razón no
análisis históricos de las vidas y obras de podía ser contingente en punto a la histo-
los primeros científicos y filósofos.7 ria, lo que quitaba cualquier apoyo a una
La historia de la ciencia durante el historia propiamente dicha de las ideas y
Siglo de las Luces se vio marcada por un de la ciencia.
optimismo científico y social de lo más La corriente romántica que se difundió
ingenuo, que no se hallaba en situación por la filosofía natural del norte de Euro-
de reconocer a la ciencia como fenómeno pa, a finales del siglo xviii, tuvo también
histórico propiamente dicho. Los puntos alguna influencia sobre la historiografía
fuertes de la historia de la ciencia de esa de la ciencia. El romanticismo en general
época estriban en detalles de cronología implicaba un sentido más profundo de la
y en repasos generales del asunto, pero no historia que el que era normal durante los
en la reflexión histórica. Se pensaba que siglos xviii y xix. Entre otras cosas, a la
el surgimiento de la ciencia moderna se historia se la consideraba de manera más
debía a la sed de conocimiento congénita relativa, es decir, se reconocía el valor espe-
en la raza europea, cualidad que no podía cífico y las causas innatas de cada periodo
hallar expresión científica sino en relación y de cada cultura. Los pensadores románti-
con la rebelión ante lo que se consideraba cos tenían muchas veces una comprensión
la autoridad represiva de la Iglesia. Una vez muy clara de lo que se conoce con el nom-
surgida, a la ciencia no se la podía hacer re- bre de historiografía diacrónica, basado en
troceder y pronto alcanzaría la perfección. la idea de que al pasado se le ha de juzgar
Muchos filósofos del Siglo de las Luces según sus propias premisas. Ello queda pa-
–incluidos personalidades como Diderot, tente, por ejemplo, en su actitud benévola
Turgot y Condorcet– pensaban que ese ante la Edad Media y ante unas formas de
estado de perfección se había conseguido conocimientos tan poco ortodoxas como
ya en física y astronomía, campos en los la astrología y la alquimia. Así, Orsted ha-
que no quedaba más que rellenar los de- cía un estudio de la filosofía natural de la
talles. La falta de una conciencia históri- Edad Media que era claramente crítico,
pero, a diferencia de la actitud que prevale-
7
Una información bibliográfica exhaustiva aparece
ciera durante el siglo xviii, se caracterizaba
en Engelhardt (1979). por cierta dosis de simpatía. “La alquimia
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 19
8
Traducido de Orsted (1856), p. 122. 10
Steffens (1968), p. 28.
9
Citado de Engelhardt (1979), p. 112. 11
Whewell (1867), p. 186.
20 Helge Kragh
12
Liebig (1874), p. 256. 14
Todhunter (1861), Todhunter (1865), Todhunter
13
Darwin (1872). (1873).
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 21
15
Whewell (1837), Whewell (1840). 17
Ostwald (1889).
16
Mill (1843). Cf. Losee (1983). 18
Sudhoff (1910).
22 Helge Kragh
consideraba una disciplina histórica. Pero cia y su interrelación con otras partes de
los patrones de la escuela de Berlín influ- la vida social y cultural. De acuerdo con
yeron también sobre algunos historiadores su programa positivista, Auguste Comte
de la ciencia. Puede rastrearse su influ- (1798-1857) hablaba a favor de este tipo
jo en la historiografía de la química, por de historia de la ciencia. En 1832, aunque
dar sólo un ejemplo. Así, Hermann Kopp no lo lograra, habló en defensa de la crea-
(1817-1892) criticaba la simple historio- ción de una cátedra de historia de la cien-
grafía cronológica y su tendencia a presen- cia en el Collège de France: esa cátedra, la
tar todo el progreso de la química en una primera de ese tipo en todo el mundo, se
escala lineal orientada hacia el presente.21 creó por fin en 1892, concediéndosele a un
Su contemporáneo, el historiador francés de leal seguidor de Comte.23 El padre del po-
la química, Ferdinand Hoefer (1811-1878), sitivismo escribía:
hizo asimismo un uso considerable del
método crítico.22 Basaba su obra en el es- Sólo ahora tendría sentido crear esa cáte-
tudio de los textos originales, incorpora- dra, pues hasta el momento presente las
ba fuentes de la historia de la medicina, el diversas ramas de la filosofía natural no
arte y la tecnología, y adoptaba una actitud han adoptado su carácter definitivo ni han
crítica ante la literatura obsesionada con el mostrado sus diferentes conexiones... En
progreso. El uso que hacía Hoefer del mo- el actual estado de nuestro conocimiento,
derno método crítico no era, sin embargo, el saber humano, en lo que a sus partes
nada típico del siglo xix, pues todavía no positivas se refiere, puede considerarse,
se reconocía la necesidad de unos requisi- pues, una unidad y, en consecuencia, pue-
tos tan básicos como el dar unas referencias de entenderse posteriormente su historia.
precisas y distinguir entre fuentes primarias Pero la historia de la ciencia, que resulta
y secundarias. La Mechanik de Mach, men- imposible sin esta unidad, tiene que pro-
cionada anteriormente, resulta típica en este curar que esa unidad sea más completa y
sentido. Mach basaba su libro en una lec- más neta.24
tura global de los textos originales, pero en
sus múltiples citas no se toma la molestia de El programa de Comte para una his-
indicar de dónde proceden. toria positivista de la ciencia, como tantas
En contraste con el tema indicado, la ideas suyas, se quedó en un mero programa.
historia analítica de las distintas discipli- Sin embargo, es muy importante, en parte
nas, está la historia sintética de la ciencia,
en la que se subraya la unidad de la cien- 23
El profesor era cierto Pierre Laffitte, dirigente
de la iglesia positivista de París, pero totalmente
incompetente como historiador de la ciencia. Vé-
21
Kopp (1843-1847). ase Paul (1976).
22
Hoefer (1842-1843). Detalles sobre la histo- 24
Traducido al inglés de Fichant y Pécheur (1971),
riografía de la química en Weyer (1974). p. 52.
24 Helge Kragh
debido a que inspiró a otros historiadores tudio dogmático de la ciencia, sin el cual
posteriores, y en parte también porque resultaría incomprensible la historia.25
contenía nuevas ideas. De este modo su-
brayaba Comte dos maneras básicamente De ese modo, la relación existente entre
distintas de presentar y entender la ciencia, los enfoques histórico y dogmático es, se-
a las que él llamaba el método histórico y gún Comte, dialéctica: para entender una
el dogmático. Este último es esencialmen- ciencia, se ha de entender su sociología y
te el método ahistórico del libro de texto, su historia; pero para entender la historia
según el cual se supone que un tema cien- y evitar que ésta se convierta y degenere
tífico es lógicamente claro y distinto de en un montón de material sin vida, es fun-
las demás disciplinas. Según Comte, por damental un conocimiento de la doctrina
razones filosóficas y pedagógicas, se trata científica. El orden dogmático o lógico ser-
de algo necesario, pero no contribuye a la virá de marco teórico para una interpreta-
comprensión de la verdadera naturaleza de ción de la historia.
la ciencia. Lo que ocurre es que las histo- La teoría de Comte del desarrollo de
rias especializadas de las distintas discipli- la ciencia tenía una auténtica perspectiva
nas por separado no tienen nada que ver histórica. Aunque su filosofía era un cul-
con este objetivo, pues aíslan de manera tivo del progreso cuyo objetivo más alto
artificial el desarrollo de las ciencias del de- era la ciencia positivista, no consideraba
sarrollo de la ciencia, que es el único objeto que la alquimia, la astrología, la cábala,
real del método histórico. etc., fueran simples errores y obstáculos
en el camino hacia la verdad científica. Por
El llamado modo de exposición histórico, ejemplo, prestaba atención al hecho de que
aunque se le pudiera seguir rigurosamente la “oscura” Edad Media constituyó un es-
en los detalles de cada ciencia en particu- tadio necesario en el desarrollo cultural de
lar, seguiría siendo puramente hipotético la humanidad y que había que considerarla
y abstracto en el aspecto más importante, con simpatía, como un periodo con dere-
por cuanto consideraría aisladamente el cho a existir por sí mismo. Esta rehabilita-
desarrollo de dicha ciencia. Lejos de ex- ción de la ciencia de la Edad Media habría
poner la verdadera historia de la ciencia, que verla a la luz del intento impresionan-
tendería a dar una impresión totalmente te que realizó el siglo xviii de pintar a la
falsa de la historia. Desde luego, yo estoy Edad Media como un temps ténébreux (o,
convencido de que la historia de la cien- como diría luego Whewell, un “sopor de
cia tiene una importancia máxima. Pien- la siesta”), y ese intento culminó con éxito.
so incluso que no se conoce del todo una Este retrato era típico de Voltaire y de los
ciencia mientras no se conoce su historia.
Pero se ha de considerar que un estudio Comte (1830), según la traducción inglesa de
25
ciencias naturales. La aguda distinción que nes como Paracelso y Stahl. Esta historia
pretendía separar los dos tipos de conoci- arraigada en motivaciones nacionalistas
mientos resultó un factor que contribuyó al daba a entender que la ciencia se había
hecho de que los historiadores oficiales, en convertido en un emblema de prestigio, en
su inmensa mayoría, ignoraran la historia un factor ideológico de importancia nacio-
de la ciencia y de la cultura. Estos campos nal. La historia de la ciencia desempeñó
quedaron relegados, por el contrario, a los también su papel en el conflicto surgido
científicos y a los historiadores aficionados. entre clericalismo y liberalismo. En varias
Naturalmente, a la historia de la ciencia se obras históricas, la Iglesia se vio acusada de
le otorgó un papel fundamental en la vi- ser enemiga del progreso científico, y por
sión que tuvieron los científicos alemanes ende, también se le suponía enemiga del
de una historia universal de la cultura. El progreso humano.30
fisiólogo y físico Emil du Bois-Reymond Estas actividades diseminadas no se or-
(1818-1896) llegó a concluir, de esta for- ganizaron hasta el paso de un siglo a otro
ma, que “la ciencia natural es el órgano y fue entonces cuando la historia de la
absoluto de la cultura y la historia de la ciencia empezó a asentarse como una pro-
ciencia la historia propiamente dicha de fesión independiente. La primera confe-
la humanidad”.28 rencia internacional se realizó en París en
Se escribió cierta cantidad de historia 1900, viéndose seguida a continuación por
de la ciencia por motivos patrióticos, con una serie regular de congresos similares.
la intención de llamar la atención sobre la Otro signo de profesionalización fue el
excelencia de la ciencia de una nación o establecimiento de sociedades nacionales
como argumento en defensa de exigen- para el estudio de historia de la ciencia.
cias de prioridad nacional. Raoul Jagnaux En Alemania se fundó en 1901 una Ge-
(1845-?), por ejemplo, presentaba la quími- sellschaft für Geschichte der Medizin und der
ca como una ciencia esencialmente france- Naturwissenschaften, veintitrés años antes
sa. Los historiadores y químicos franceses de que se fundara la History of Science So-
se dedicaron a un culto casi religioso de ciety norteamericana. En relación con estas
Lavoisier, al que no sólo se le consideraba sociedades, empezaron a aparecer varias
el fundador de la química, sino también revistas para la comunicación de las inves-
un símbolo del poderío francés.29 Muchos tigaciones históricas. En 1902 vieron la luz
alemanes minimizaron el significado histó- las Mitteilungen zur Geschichte der Medizin
rico de Lavoisier y subrayaron, en cambio, und der Naturwissenschaften, y en 1908 Karl
el papel de los primeros químicos alema- Sudhoff (1853-1938) fundó el Archiv für
Geschichte der Medizin, conocido normal-
28
Du Bois-Reymond (1886), p. 271. Cf. Mann mente con el nombre de Sudhoff ’s Archiv.
(1980).
29
Jagnaux (1891). Véase asimismo Bensaude-
Vincent (1983). 30
Draper (1875).
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 27
Al mismo tiempo se crearon las primeras zadas. Su actitud crítica ante las historias
cátedras de historia de la ciencia. de las ciencias particulares que hasta en-
La profesionalización de la historia de tonces habían constituido la mayor parte
la medicina se produjo poco antes de que de la historia de la ciencia, queda de mani-
le ocurriera lo mismo a la historia de la fiesto en el siguiente párrafo:
ciencia. Se dieron con regularidad cursos
de historia de la medicina en varias uni- En la medida en que un científico es tal,
versidades europeas desde mediados del si- se ve sólo llamado a la historia de la cien-
glo xix. A partir de 1893, J. J. Petersen cia particular a cuyo estudio se dedica;
ostentó una cátedra de historia de la me- exigirá que esta historia se escriba con el
dicina en la universidad de Copenhague y mayor detalle técnico posible, pues sólo
en 1905 se creó en Leipzig un Institut für así le proporcionará los materiales que
Geschichte der Medizin. En gran medida, la puedan serle de utilidad. Pero lo que re-
historiografía de la medicina se desarrolló querirá particularmente será el estudio
independientemente del resto de la histo- del curso de las ideas y de la cohesión de
ria de la ciencia. Hoy día ha de considerár- los descubrimientos. Su objetivo princi-
sela aún una rama autónoma, con una serie pal es redescubrir en su forma original
de problemas e intereses que no compar- la expresión del pensamiento preciso de
ten exactamente otros campos.31 sus predecesores, para compararlo con los
Paul Tannery (1843-1904) fue pro- suyos; y pretenderá también desentrañar
bablemente el personaje más importante, los métodos que sirvieron para la cons-
como individuo, por lo que se refiere a la trucción de las teorías existentes, para
organización de la nueva historia de la descubrir en qué punto y hacia qué meta
ciencia. Tannery, más que ningún otro, es ha de hacerse todo esfuerzo encaminado
“el verdadero fundador del movimiento a la innovación.33
de la moderna historia de la ciencia”.32 Al
igual que Comte, Tannery consideraba la Este tema de las relaciones existentes
historia de la ciencia una parte integrante entre la historia especializada de las diversas
de la historia general de la humanidad, y disciplinas y la historia general o sintética de
no sólo una serie de subdisciplinas perte- la ciencia continúa siendo uno de los puntos
necientes a las diversas ciencias especiali- más debatidos por los historiadores.
Un destacado químico y físico, y tam-
bién filósofo de la ciencia, Pierre Duhem
31
La bibliografía que trata la historia de la medi-
cina es muy amplia. Para una introducción, véase (1861-1916), se centró en el desarrollo de
Pelling (1983). las ciencias físicas durante la Edad Media
32
Guerlac (1963), p. 807. Puede verse una infor-
mación bibliográfica detallada sobre el desarrollo
de la historia de la ciencia en hackray (1980) y 33
Tannery (1912-1950), vol. 10, p. 106. Citado
Corsi y Weindling (1983). aquí de Hall (1969), p. 212.
28 Helge Kragh
cubrió una larga cinta de papiro llena de ra, seguramente la única, para dar a los que
ejemplos matemáticos y reglas de cálculo. estudian la física una visión clara y correcta
Otro motivo de la renovación de la his- de la complejísima y viva organización de
toria de la ciencia fue que justo entonces esta ciencia”.41
empezaba a reconocerse que la ciencia Concluiremos este esbozo del desarro-
constituye un importante factor históri- llo de la historia de la ciencia mencionan-
co, y así lo afirmaban incluso historiado- do al belga-estadounidense George Sarton
res profesionales. J. T. Merz (1840-1922) (1884-1956). Sarton se hallaba influido
puede destacarse como representante de por Comte y Tannery y pretendía institu-
estos primeros intentos de incluir la cien- cionalizar una teoría parecida de la historia
cia como una parte más del estudio general de la ciencia, es decir, una teoría en la que
de la cultura.38 Se escribieron bastantes los elementos conductores fueran la uni-
historias de la ciencia, que aspiraban a am- dad sintética y una fe en el progreso. Sar-
pliar su envergadura, según las ideas de ton escribió una serie de artículos en los
Tannery, y que pretendían explorar y des- que desarrolló su programa de lo que debía
cribir el desarrollo de la ciencia globalmen- de ser la historia de la ciencia,42 y traba-
te considerada. Estas obras, por ejemplo jó de firme para organizar este campo como
las de Dannemann y Darmstaedter, son disciplina académica de acuerdo con estas
grandiosos monumentos de la ambiciosa coordenadas. Su teoría, al menos según
corriente que dominaba por aquel enton- los patrones modernos, era algo ingenua y
ces, pero no han resultado de un valor muy sorprendentemente ahistórica.43 Algunos
duradero.39 de los puntos fundamentales del progra-
Finalmente, alrededor del cambio de si- ma de Sarton eran los siguientes:
glo, la historia de la ciencia se convirtió en a) El estudio de la ciencia del pasado
objeto de creciente interés debido a su va- no tiene valor en sí mismo, pero se halla
lor educativo. Muchos autores y maestros justificado simplemente por cuanto tiene
defendieron un método orientado científi- que ver con la ciencia contemporánea y
camente para el estudio de las diversas dis-
ciplinas científicas. Unos cuantos llegaron
41
Duhem (1974), p. 269.
42
Sarton (1936), Sarton (1948), Sarton (1952).
incluso a ponerlo en práctica. En el campo 43
Rupert Hall describe a Sarton como “hombre
de la física, el portavoz de esta tendencia de erudición inmensa”, pero añade que “no pode-
fue Mach y poco después Dannemann y mos más que preguntarnos, con todos los respetos,
si era efectivamente un historiador”. Hall (1969),
Grimsehl.40 En Francia, Duhem defendió
p. 215. Según homas Kuhn, “los historiadores de
el método histórico como “la mejor mane- la ciencia tienen con el difunto Georges Sarton una
deuda inmensa por el papel que desempeñó para
dejar bien asentada su profesión, aunque la imagen
38
Merz (1896-1914). que propagó de su especialidad continúa haciendo
39
Dannemann (1910-1913); Darmstaedter (1906). mucho daño, por más que haya sido rechazada hace
40
Dannemann (1906); Grimsehl (1911). ya muchos años”, Kuhn (1977), p. 148.
30 Helge Kragh
con la por venir. La historia de la ciencia c) Aunque en principio habría que es-
puede y debe servir de inspiración a las tudiar el desarrollo de la ciencia como
investigaciones contemporáneas, actuando parte integrante de las corrientes sociales
en ellas como moraleja. Por este motivo, en y culturales de la época, las condiciones
parte, es preciso que el historiador posea socioeconómicas no tienen, sin embar-
un buen dominio de la ciencia moderna, go, ningún influjo de fondo en la vida de
cuyos predecesores estudia. la ciencia. El tipo de historia de la cien-
b) La ciencia es “un conocimiento po- cia practicado y defendido por Sarton es
sitivo sistematizado, o que ha sido consi- internalista. Se centra en la ciencia como
derado tal en diferentes épocas y lugares”, sistema aislado y autónomo, así como en
con el teorema adjunto que dice que “la los grandes genios que son los portadores
adquisición y sistematización del conoci- de dicho sistema.
miento positivo son las únicas actividades d) Contemplada en perspectiva his-
humanas que son verdaderamente acumu- tórica, la ciencia es un bien absoluto. Es
lativas y progresivas”.44 Se supone que el la gran benefactora de la humanidad, ver-
historiador no debería criticar la ciencia del daderamente democrática e internacio-
pasado por no responder a nuestros cono- nal. El estudio de la historia de la ciencia
cimientos actuales, antes bien debería va- no sólo contribuirá a evitar nuevas gue-
lorar las contribuciones anteriores en rela- rras, sino que edificará también puentes
ción a las que las precedieron; y al hacer su entre las culturas humanística y científi-
valoración debería centrarse en si el desa- co-técnica.
rrollo en cuestión supuso un paso adelante El programa de Sarton no fue lleva-
o no. En qué medida se produjo esto sólo do a cabo en la práctica y difícilmente lo
puede determinarse utilizando los moder- será nunca. El propio Sarton escribió una
nos patrones de progreso y racionalidad. El enorme “introducción” de 4 200 páginas a
moderno historiador de la ciencia es quien, la historia de la ciencia hasta el siglo xiv,
basándose en estos patrones, determina pero ni ésta ni otras obras del mismo esti-
cuándo estaba basada la ciencia del pasado lo grandioso han tenido una significación
en principios verdaderamente científicos y importante en la moderna historia de la
cuándo no era más que una pseudociencia. ciencia.45 En la práctica, los historiadores
Por ejemplo, Sarton se negaba a tener en se han apartado de los ideales que Sarton
cuenta las teorías fisiológicas de Galeno destacaba, ideales que suelen oírse hoy día
por consideradas meras fantasías especu- en los congresos y demás ocasiones ritua-
lativas, lejos del conocimiento positivo que les. La contribución perenne de Sarton a la
debería de ser la marca de garantía de la historia de la ciencia fue, en particular, su
ciencia. enérgico intento, logrado en gran medida,
44
Sarton (1936), p. 5. 45
Sarton (1927-1948).
Aspectos del desarrollo de la historia de la ciencia 31
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34 Helge Kragh
HISTORIA DE LA CIENCIA
Helge Kragh
S
e acostumbra a distinguir entre dos (H1), es decir, para la investigación históri-
niveles o significados distintos del ca y sus resultados. El objeto de la historia
término “historia”. La historia (H1) (H2) es, pues, la historia (H1), del mismo
puede describir los fenómenos o aconteci- modo que el objeto de las ciencias de la na-
mientos concretos que se produjeron en el turaleza es la naturaleza. Del mismo modo
pasado; es decir, se trata de la historia obje- que nuestro conocimiento (científico) de la
tiva. En expresiones como, por ejemplo, “a naturaleza se limita a los resultados de las
lo largo de la historia el conocimiento de la investigaciones de la ciencia que no son la
naturaleza que ha tenido la humanidad ha naturaleza, sino una interpretación teórica
ido siempre creciendo”, hay que entender de ella, también nuestro conocimiento de
la historia como “el pasado” o los fenóme- los acontecimientos ocurridos en el pasa-
nos que acontecieron concretamente en el do se limita a los resultados de la historia
pasado. Pero como nuestro conocimiento (H2) que no son el pasado, sino una in-
de la realidad del pasado es tan sólo, o terpretación teórica del mismo. Filósofos
sólo podrá ser, limitado, la mayor parte de positivistas radicales han sostenido que
las cosas que acontecieron efectivamen- la existencia de una naturaleza objetiva es
te quedará para siempre lejos de nuestra una ficción sin sentido y que es imposible
comprensión. La parte de la historia (H1) distinguir entre naturaleza y nuestro co-
que conocemos no sólo se limita en su ex- nocimiento de ella. De la misma manera,
tensión, sino que es además producto de algunos historiadores idealistas han afir-
un proceso de investigación que incluye mado que la distinción entre H1 y H2 es
las selecciones, interpretaciones e hipóte- una ficción que no sirve para nada útil; que
sis que hace el historiador. No tenemos un no existe ninguna historia real al margen
acceso directo a H1, sino tan sólo a par- de la que el historiador reconstruye a partir
tes de H1 que se nos han transmitido a tra- de sus fuentes.1 No obstante, en el contexto
vés de diversas fuentes.
Se utiliza también el término de historia 1
“La distinción entre historia tal como ocurrió (el
(H2) para el análisis de la realidad histórica curso de los acontecimientos) e historia tal como
35
36 Helge Kragh
presente, no nos es preciso tomar en serio lución temporal, pero no histórica. Cuan-
esta visión idealista de la historia. Aunque do hablamos de historia del clima o histo-
lo hiciéramos, difícilmente supondría nin- ria de las estrellas, lo hacemos en un sen-
guna diferencia práctica para la investiga- tido distinto y más trivial que cuando lo
ción histórica. hacemos de la historia propiamente dicha,
Suele emplearse muchas veces el tér- que se halla ligada exclusivamente al com-
mino historiografía para H2, para dar a portamiento humano y a la conciencia del
entender los escritos que tratan de histo- hombre. Según Olaf Pedersen, a la historia
ria. En la práctica, la palabra historiografía de la ciencia no le interesan especialmen-
puede tener dos significados. Puede querer te los problemas “históricos” en el sentido en
decir simplemente escrito (profesional) de que los utilizamos aquí. “La historia –dice–
historia, es decir, tratados sobre los acon- no es más que el estudio de un desarrollo
tecimientos del pasado en cuanto escritos en el tiempo de cualquier acontecimiento
por historiadores; pero puede querer decir humano o de otro tipo a lo largo de una se-
también teoría o filosofía de la historia, es rie de condiciones sucesivas... construimos
decir, reflexiones teóricas acerca de la natu- un punto de vista histórico en cuanto em-
raleza de la historia (H2). En este segundo pezamos a organizar los acontecimientos
significado, la historiografía es, por tanto, tomando como parámetro el tiempo.”2 Sin
una metadisciplina, cuyo objeto es H2; la embargo, esta actitud no capta el carácter
historia puramente descriptiva no será en distintivo de la historia y no cabe en ella en
sí misma historiografía, sino que será el toda su envergadura la práctica histórica.
objeto de los análisis historiográficos. Una exposición meramente cronológica de
La historia tiene que ver con las activi- las diversas fases de un acontecimiento (“me
dades humanas, preferentemente con aque- desperté a las 6:30 de la mañana, desayuné
llas que son socialmente pertinentes. Los a las 7, me fui a trabajar a las 7:40...”) no es
factores no humanos se hallan, natural- historia. Por otro lado, en los estudios his-
mente, incluidos en la historia en la medi- tóricos podría incluirse perfectamente una
da en la que hayan influido en las activida- inmersión en el pasado, en la que la orga-
des humanas. Si nos interesa la historia de nización temporal puede no incluirse o no
la agricultura en la alta Edad Media, por tener importancia.
ejemplo, tendremos que tener en cuenta las Según muchos historiadores, podrían
variaciones climáticas que se produjeron describirse los fenómenos en su individua-
en aquel periodo. El clima revela una evo- lidad condicionada por el tiempo y el espa-
cio para que fueran específicamente histó-
se piensa, la distinción entre la propia historia y ricos. Lo que se esconde tras esta fórmula
la historia meramente experimentada, debe desa- es la idea de que los acontecimientos que
parecer; no sólo es falsa, sino que no tiene sentido”,
Oakeshott (1933), p. 93. Compárese la discusión
que hay en Danto (1965), pp. 71 y ss. 2
Pedersen (1975), p. 8.
Historia de la ciencia 37
La distinción entre C1 y C2 corres- no sienten más que desdén por los histo-
ponde, en gran medida, a la pregunta de riadores que, debido a su falta de cono-
hasta qué punto hay que hacer hincapié en cimientos especializados, no poseen una
la historia o en la ciencia. Si se entiende comprensión completa de los aspectos téc-
que es historia de la ciencia, entonces la nicos. “La mayoría de los historiadores de
ciencia en cuestión será con frecuencia la ciencia... raramente entienden la ciencia
la ciencia en el sentido de C1, que consis- sobre la que escriben, de modo que leen
te principalmente en un análisis técnico de los prólogos de las obras científicas e igno-
los contenidos de las publicaciones cien- ran las obras propiamente dichas. A menos
tíficas localizadas en un marco histórico. que sean también matemáticos, no tienen
En historia de la ciencia, en cambio, será la derecho a inmiscuirse en la historia de las
ciencia en el sentido de C2. A veces la dis- matemáticas y de la física teórica”.5 Kuhn
cusión acerca de las dos formas de historia ha criticado también el que ciertos histo-
de la ciencia se ha llevado como si fuere un riadores hayan descuidado los problemas
debate sobre la medida en la que el histo- técnicos concretos.6 Pero al mismo tiempo
riador de la ciencia tendría que tener un ha subrayado la naturaleza estéril y ana-
buen dominio del lado técnico de la cien- crónica de mucha historia centrada en la
cia sobre la que escribe para poder llevar a ciencia. Kuhn y Pearce Williams se cuen-
cabo su trabajo como es debido; y en parti- tan entre los historiadores de la ciencia
cular, sobre hasta qué punto debería tener que han demostrado en la práctica que
un buen dominio de la ciencia en cuestión, ambos aspectos no tienen por qué excluir-
según su moderna formulación. se mutuamente.
Según Pearce Williams, el historiador Hay tantos aspectos de la historia de
de la ciencia moderno es, ante todo, un la ciencia (en el sentido de HC2) y tan-
historiador y por lo tanto no necesita do- tos enfoques de la misma que se necesita
minar los aspectos técnicos de la ciencia y hay sitio suficiente para todo el espec-
que estudie. Su punto de mira debería cen- tro de aportaciones que van de los análisis
trarse en las relaciones históricas y sociales, puramente técnicos a los puramente his-
mientras que los detalles técnicos serían de tóricos. Como la ciencia es una estructu-
menor importancia.4 No cabe duda de que ra tan compleja, la historia de la ciencia
esta opinión la comparten muchos desta-
cados historiadores de la ciencia. Pero hay
5
Hankins (1979), p. 15. La cita no expresa la
también quienes hacen hincapié en que
concepción de Hankins, sino la de historiadores
no se puede cultivar la historia de la cien- más destacados, como Whiteside, Truesdell y
cia si se piensa que el contenido de la Aaboe. La tensión entre historia de la ciencia
ciencia no importa nada. Algunos autores con orientación científica e historia de la cien-
cia con orientación histórica se discute en Rein-
gold (1981).
4
Pearce Williams (1966a). 6
Kuhn (1977), p. 136.
Historia de la ciencia 39
tendrá que ser necesariamente un tema la ciencia sobre la que escribían no puede
con muchas facetas. Echemos una ojeada generalizarse. En otros casos, la tendencia a
a un tema como “ciencia y nazismo”, que ignorar el contenido de la ciencia en cues-
evidentemente pertenece a la historia de la tión puede resultar desastrosa. Cuando se
ciencia. El nazismo alemán de 1933-1945 logra, depende en gran medida del asunto
no se ve particularmente reflejado en la tratado y de la perspectiva del estudio. En
ciencia de dicho periodo, si entendemos general, cuanto más cerca se esté del tema
la ciencia en el sentido C1; pero sí que científico, tanto más peligroso será estu-
lo está y muy fuertemente en el tipo de diarlo simplemente desde fuera.9
ciencia C2, cuyas posibilidades, métodos Sea cual sea el punto de mira en el que
y formas de exposición influyó conside- se centre, la historia de la ciencia trata de
rablemente. Sería absurdo afirmar que el la ciencia en su dimensión histórica. Pero,
nazismo no tiene nada que ver al estudiar ¿cuáles son los sucesos que pueden tenerse
la ciencia alemana en particular. El signi- razonablemente por “científicos” e “histó-
ficado del nazismo para la ciencia alemana ricos”, de modo que puedan incluirse en la
no puede entenderse mediante una mera historia de la ciencia?
historia de la ciencia (HC1), pero puede Difícilmente será provechoso en un
comprenderse hasta cierto punto median- contexto histórico buscar una definición de
te una historia de la ciencia (HC2), aunque “ciencia” o de “científico”. Los criterios
ésta ignore los aspectos técnicos. De he- de demarcación, como los que se pueden
cho, la obra precursora acerca del nazis- encontrar en la filosofía de la ciencia, se
mo y la ciencia la escribió un historiador basan principalmente en reflexiones acerca
sin un bagaje científico de ningún tipo.7 de la ciencia física moderna y no se ajus-
El punto fundamental es que la historia tarían a una utilización histórica. Ello nos
de la ciencia es algo distinto de la propia conduciría inevitablemente a distorsiones
ciencia. Como afirmara paradójicamente y anacronismos, así como a la exclusión
Canguilhem, “el objeto de la historia de la de formas de ciencia que hoy día no son
ciencia no tiene nada que ver con el obje- aceptadas.10 La visión de la ciencia que
to de la ciencia”.8
El hecho de que Beyerchen, Butterfield 9
Existen, por supuesto, numerosos ejemplos de
y muchos otros hayan logrado escribir unas obras que descuidan sin la menor justificación los
historias de la ciencia valiosas sin dominar aspectos técnicos de la ciencia de la que tratan.
Así, Lewis Feuer analiza por extenso las aporta-
ciones de Einstein, Bohr y Heisenberg sin haber
7
Beyerchen (1977). Muchos de los historiadores leído, al parecer, ni haber entendido sus obras
de la ciencia más respetados no han tenido nunca científicas. Véase Feuer (1974).
una educación científica. Bastaría mencionar los 10
La definición de historia de la ciencia de Sarton,
nombres de Edwin A. Burtt, Alexandre Koyré y tal como él mismo la da en Sarton, 1936, proyecta,
Herbert Butterfield. pues, un ideal empirista moderno de ciencia so-
8
Canguilhem (1979), p. 8. bre el pasado. Como apuntamos en el capítulo 1,
40 Helge Kragh
término que debería reservarse ante todo tre ellos se cuentan tanto científicos como
para los “individuos que realizaron una no científicos.
cantidad apreciable, desde el punto de vis- Los problemas de demarcación resultan
ta histórico, de investigaciones originales pertinentes para las actividades y métodos
en torno a los fenómenos naturales y en que o bien chocan violentamente con la
cuya identidad histórica esas investigacio- ciencia contemporánea o bien limitan con
nes fueron un componente importante”.12 ellos. Debería hablarse de la tecnología en
Entre los individuos que resultan perti- relación con este último grupo. Aunque
nentes en la historia de la ciencia se in- ciencia y tecnología son áreas distintas de
cluyen científicos profesionales, científicos hecho, no existe ni tiene por qué haber
aficionados, filósofos, teólogos, artesanos una distinción muy fina entre historia de
y muchas más personas. Resulta eviden- la ciencia e historia de la tecnología. Nada
te que no todos los que contribuyeron a tendría de histórico dividir a Leonardo,
nuestro conocimiento de la naturaleza a lo Smeaton, Watt o Perkins en (por lo me-
largo de los tiempos tienen, además, inte- nos) dos personas a cada uno, en tecnólogo
rés desde el punto de vista de la historia y científico, tratándolos como individuos
de la ciencia. Los historiadores seleccionan distintos. Tanto más cuanto que la distin-
tan sólo una pequeña cantidad de los indi- ción entre ciencia y tecnología es relativa-
viduos a los que potencialmente se les po- mente nueva. Lo único que ocurre es que
dría considerar históricos, convirtiéndolos las innovaciones explícitamente tecnológi-
efectivamente en tales. Debido a la com- cas no pertenecen al campo de la historia
plejidad de la ciencia y a su historia, no es de la ciencia propiamente dicho. También
posible delimitar en abstracto quiénes son es importante la historia de la tecnología
los individuos que entran en la historia de como para merecer que se la trate como
la ciencia. No obstante, esta cuestión tie- apéndice de la historia de la ciencia. Ante
ne alguna importancia práctica en relación todo, debería ser tratada como tema inde-
con los diccionarios, pongamos por caso. pendiente, digno de ser estudiado por pro-
De ese modo una autoridad como el Dic- pio mérito. Por fortuna, se ha producido
tionary of Scientific Biography, en varios vo- recientemente un aumento del interés por
lúmenes, incluye a “aquellas personalida- este estudio.14
des cuyas aportaciones a la ciencia fueron
lo bastante señaladas como para suponer
las áreas “que en la época moderna quedan dentro
una diferencia claramente distinguible en
de la esfera de las matemáticas, la física, la quími-
la profesión o comunidad del saber”.13 En- ca, la biología y la geología” (el subrayado es mío).
Ibidem.
12
Shapin y hakray (1974), p. 11. 14
Tal como lo atestigua un número cada vez ma-
13
Gillispie (1970-1980), vol. 1, prólogo. En cuan- yor de revistas especializadas, por ejemplo, Tech-
to a la delimitación de la “ciencia”, los editores del nikgeschichte, Technology and Culture y History and
Dictionary afirmaban que su política era abarcar Technology.
42 Helge Kragh
torno a las explicaciones de los orígenes de tes escritas. Pero hoy día los historiadores
las ideas científicas. También suele crear están de acuerdo en que esta línea no es
problemas en la comprensión de lo sus- muy significativa y que rompe la continui-
tancial de las ideas, de su contexto cultu- dad histórica de manera artificial. Los
ral y de su contenido. Para los hombres de monumentos megalíticos como los de Sto-
ciencia ingleses del siglo xvii, las conside- nehenge, por ejemplo, probablemente se
raciones religiosas, morales y políticas no utilizaron con finalidades astronómicas. En
sólo tenían un papel de inspiración, sino la medida en la que ello sea así, estos mo-
que también suponían una justificación. numentos son un testimonio de actividades
Boyle y su círculo consideraban que la ex- científicas tempranísimas. La parte más an-
plicación de los experimentos pneumáticos tigua de Stonehenge data de 2700 a.C. y,
de la época (por ejemplo, los de Torricelli) de ese modo, muchos científicos creen que
tenían una significación moral rotunda y forma parte de la historia de la ciencia.22 En
consecuentemente adaptaban la valoración qué fecha empieza la historia de la ciencia
que de ellos hacían.21 En un caso como es un asunto que dependerá de las fuentes
éste sería tremendamente erróneo ais- disponibles y de la flexibilidad con la que se
lar los componentes científicos de los no quiera interpretar el término ciencia. Gor-
científicos. Cuando tenemos testimonios don Childe pretende atribuir actividades
documentales de que Boyle consideraba científicas a los hombres que vivieron antes
su ciencia un elemento de la lucha cultu- del Homo sapiens, aduciendo que la manu-
ral de su época, no podemos descuidar este factura de herramientas es una forma em-
aspecto aduciendo que el comportamiento brionaria de ciencia. “Tal vez parezca una
de los gases a baja presión posiblemente
nada tenga que ver con la condición moral 22
La arqueoastronomía trata de la astrono-
de la sociedad. mía prehistórica. En épocas recientes este cam-
po ha atraído mucho la atención y ha quedado
Hasta qué punto llega la demarcación bien asentado hoy día como un subcampo de
temporal de la historia de la ciencia es un la historia de la ciencia. Tiene su propia revista,
problema que la historia de la ciencia com- Archaeoastronomy (publicada por primera vez en
parte con la historia en general. Se trata 1979), que trata sólo de astronomía prehistórica.
La idea de que Stonehenge fue diseñado como
principalmente de hasta qué punto tiene una especie de observatorio astronómico la pro-
la historia unos límites más altos o más puso ya en el siglo pasado Norman Lockyer, pero
bajos. Tradicionalmente, los historiadores hasta hace pocas décadas no tuvo mayor consis-
tencia. Véase hom (1971). No obstante, la inter-
han trazado una línea demarcatoria entre
pretación arqueoastronómica de los monumentos
las épocas histórica y prehistórica, esta- megalíticos no la han aceptado todos los especia-
bleciendo la distinción en que durante los listas. Un arqueólogo considera, de este modo, que
tiempos prehistóricos se desconocen fuen- se trata de una “especie de versión académica re-
finada de arqueología de astronautas... Parece que
la interpretación es muy subjetiva y que viene im-
21
Jacob (1977), pp. 99 y ss. puesta por el observador”, Daniel (1980), p. 71.
Historia de la ciencia 45
exageración, pero sin embargo es cierto que en estas fuentes tendrá mucha dificultad a
toda herramienta es una encarnación de la la hora de lograr una distancia lo bastante
ciencia. Efectivamente, se trata de una apli- objetiva de sus materiales, sus análisis se
cación práctica de experiencias recordadas, verán “teñidos” de algún color y marcados
comparadas y recogidas, del mismo modo por el compromiso personal que el cientí-
que se sistematizan y resumen en fórmulas, fico tiene con su obra. Según Collingwood,
descripciones y prescripciones científicas.”23 la historia se relaciona sólo con las activi-
Tanto si aceptamos que Stonehenge o los dades que no pueden ser recordadas. “...el
conocimientos de la naturaleza que había pasado sólo necesita investigación históri-
en el Neolítico entran en la historia de la ca siempre que no sea ni pueda ser recor-
ciencia como si no, no tiene demasiada dado. Siempre que se le pueda recordar, no
importancia. No importa realmente que le hacen falta historiadores.”24 Así pues, la
quienes estudien esos fenómenos sean his- visión de la historia que tiene Collingwood
toriadores de la ciencia, arqueólogos o et- excluye la historia contemporánea. 2. En el
nólogos, siempre que sean estudiados por caso de actividades contemporáneas contro-
alguien. vertidas, tales como conflictos de prioridad
No hay por arriba ningún límite natu- o ciencia que comporta controversias polí-
ral de tiempo para la historia de la ciencia. ticas, los compromisos y la situación perso-
Aunque tradicionalmente la historia trata nal del historiador influirán en sus escritos.
del pasado, cuesta trabajo hallar argumen- 3. En historia contemporánea, muchos de
tos convincentes para negar que también los acontecimientos estudiados tal vez no
pueda tratarse históricamente el presente. hayan acabado todavía, de manera que el
De hecho, en los últimos años se ha pro- historiador no conocerá los resultados y, por
ducido una tendencia cada vez mayor a lo tanto, no podrá utilizarlos en su valora-
escribir obras de historia incluso sobre ción de los acontecimientos.
actividades científicas contemporáneas o Sin embargo, ninguna de estas obje-
muy recientes. ciones son admisibles. El hecho de que las
Se ha argumentado a veces que la his- fuentes sean contemporáneas no las hace
toria contemporánea de la ciencia es un menos dignas de confianza o más difíciles
término ilegítimo. Las objeciones más co- de valorar críticamente que lo que podrían
rrientes son las siguientes: 1. La historia serlo muchas fuentes antiguas. La ausencia
contemporánea (de la ciencia) trata de los de toda objetividad innata en las fuentes
científicos vivos y de sus trabajos, y apro- no se limita a las actuales, mientras que,
vecha principalmente las compilaciones y por el contrario, con ellas tiene el histo-
afirmaciones escritas de los científicos vivos. riador más posibilidades de confrontar la
El historiador de nuestra época que se basa fiabilidad de sus fuentes. El compromiso
23
Childe (1964), p. 15. 24
Collingwood (1980), p. 58.
46 Helge Kragh
subjetivo del historiador se halla siempre tarea del historiador evaluar los aconteci-
presente en toda buena historia, incluso mientos en relación con lo que hoy día se
cuando trata de periodos del pasado. El considera verdadero o falso, puede que la
historiador de la ciencia que trabaje sobre objeción sea pertinente en relación con
el papel de la Iglesia católica en el desarro- la utilización de ciertos marcos historio-
llo de las teorías de Copérnico podrá verse gráficos y filosóficos. Por ejemplo, algu-
tan comprometido como el que trabaje en nas teorías historiográficas se basan en
el papel desempeñado por los químicos es- conceptos (tales como crisis, éxito, revo-
tadounidenses durante la guerra de Viet- lución, progreso y degeneración) que sólo
nam. La exigencia de que las opiniones tienen sentido considerados en un periodo
personales del historiador no influyan en de tiempo. Estos esquemas, propuestos por
su obra es, en cualquier caso, un concepto Kuhn, Lakatos y otros, no son aplicables
erróneo. Pues bien, tenemos que disociar- inmediatamente a la ciencia más reciente.27
nos claramente de la opinión que estima Las objeciones que se ponen a la historia
que la ciencia moderna no puede anali- de la ciencia contemporánea están relacio-
zarse históricamente, tal como la expresan nadas a veces con la pretensión de que no se
Forbes y Dijksterhuis: requieren perspectivas o técnicas históricas
especiales para la comprensión de la diná-
El método histórico es distinto del siste- mica de la ciencia moderna. Esta opinión
mático. Ante todo exige la capacidad de ha sido presentada por Ronald Giere:
contemplar con distanciamiento los acon-
tecimientos de los que ha de tratar... Ello ...no se sigue que la historia de la ciencia,
significa, por una parte, que todo lo que en cuanto historia, sea algo crucial, excep-
se conoce como ciencia moderna, esto to en casos en los que la teoría en cuestión
es, lo que podría definirse como todo lo haya sido sostenida en el pasado. Supón-
sucedido a partir de 1900, ha de quedar gase, por ejemplo, que para presentar en
excluido.25 1953 las pruebas de la existencia y el ca-
rácter del adn se tuviera que mirar la evo-
Por lo que se refiere a la tercera obje- lución de dicha teoría desde 1945 a 1953.
ción, se basa en la falsa suposición de que Para ello no haría falta el talento especial
el historiador debe, por así decir, estar en de un historiador de la ciencia... segura-
posesión de una especie de clave de res- mente al estudio de los desarrollos recien-
puestas a los sucesos susceptibles de ser tes que ha conocido la ciencia no le hacen
analizados históricamente.26 Aunque no es falta técnicas históricas especiales, o por lo
25
Forbes y Dijksterhuis (1963), vol. 1, p. 11. vos: “Como este tema [la termodinámica relativa]
26
Ejemplo: en su muy apreciada biografía de Ein- sigue siendo conflictivo hoy día, no se presta aún a
stein, Abraham Pais deja de comentar algunas una valoración histórica”, Pais (1982), p. 154.
obras de Einstein debido a los siguientes moti- 27
Cf. Hendrick y Murphy (1981).
Historia de la ciencia 47
E
l conocimiento deriva de varias con cada generación o con cada nuevo cien-
fuentes, tales como la experiencia tífico. Ciertamente los científicos no con-
del sentido común, la expresión cuerdan entre sí en muchos puntos; pero
artística y la reflexión filosófica. El conoci- éstas son cuestiones aún no establecidas, y
miento científico, sin embargo, se mantie- los puntos de desacuerdo generalmente no
ne al margen como algo especial. El gran ponen en cuestión el conocimiento pre-
éxito de la ciencia como una manera de vio. Los científicos modernos no ponen en
indagar sobre la naturaleza del universo es cuestión el que los átomos existan o el que
motivo de admiración. La tecnología deri- haya un universo con millones de estrellas,
vada del conocimiento científico es igual- o que la herencia se encuentre contenida
mente admirable: los rascacielos de nues- en el dna. Los científicos difieren en este
tras ciudades, cohetes que llevan hombres sentido de los filósofos, quienes debaten in-
a la Luna, teléfonos que proporcionan co- terminablemente las preguntas que buscan
municación instantánea entre continentes, contestar. Los filósofos, hoy en día, se cen-
computadoras que realizan cálculos com- tran en las mismas cuestiones que se deba-
plejos en milésimas de segundo, vacunas tían en la Antigüedad o en la Edad Media
y drogas que controlan las bacterias pa- o hace dos décadas, sin nunca llegar a un
rasíticas, terapias génicas que reemplazan acuerdo definitivo. No sucede así con los
dna en células defectuosas. Todos estos científicos, quienes parten de puntos resuel-
extraordinarios logros brindan testimonio tos en el pasado con el fin de formular nue-
de la validez del conocimiento científico vas preguntas y resolverlas. Tampoco existe
del cual se originan. entre los científicos nada como los puntos
El conocimiento científico es también de vista radicalmente dispares e irreconci-
notable en la medida en la que surge por el liables sostenidos por distintas religiones, o
consenso y acuerdo entre científicos, y por los siempre cambiantes modos de la expre-
la forma en la que los nuevos conocimientos sión artística.
se desarrollan a partir de descubrimientos ¿Qué es, entonces, lo que hace al cono-
anteriores en vez de comenzar nuevamente cimiento científico diferente de todas las
49
50 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
otras actividades mediante las cuales apren- muestra poco interés en establecer siste-
demos acerca del universo y de nosotros máticamente conexiones entre fenómenos
mismos? En este trabajo abordamos la que no parecen estar evidentemente rela-
cuestión identificando primero algunos cionados. En contraste, la ciencia se inte-
rasgos distintivos del conocimiento cien- resa por formular leyes generales y teorías
tífico. Explicamos a continuación que la que manifiesten patrones de relaciones en-
ciencia implica mucho más que el sim- tre muy distintas clases de fenómenos. La
ple razonamiento inductivo, y pasamos a ciencia se desarrolla descubriendo nuevas
proponer el método hipotético-deductivo relaciones, y particularmente integrando
como un paradigma para entender algu- afirmaciones, leyes y teorías, que anterior-
nas características distintivas de la manera mente parecían no estar relacionadas, en
en la que los científicos proceden en sus leyes y teorías más comprehensivas.
esfuerzos para entender el mundo. Más La ciencia procura explicar por qué
adelante consideramos el problema de la los sucesos observados de hecho ocurren.
demarcación, o cómo distinguir entre las Aun cuando el conocimiento adquirido en
afirmaciones científicas válidas e inválidas, el curso de la experiencia ordinaria es fre-
y discutimos brevemente el papel que des- cuentemente preciso, rara vez proporciona
empeñan los mecanismos sociales usados explicaciones de por qué los fenómenos
en la práctica científica para distinguir la ocurren de cierta manera. La experiencia
ciencia válida de la no válida. Utilizamos práctica nos dice que los niños se parecen
ejemplos históricos para ilustrar aspectos a uno de sus padres en ciertos rasgos y al
relevantes de cómo el conocimiento cien- otro en ciertos otros, o que el abono in-
tífico se desarrolla y cómo funciona la de- crementa la producción de la cosecha. Pero
marcación en la práctica. no proporciona explicaciones para estos
fenómenos. La ciencia, por otro lado, bus-
ca formular explicaciones para los fenóme-
CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS nos naturales identificando las condiciones
DE LA CIENCIA que hacen posible su ocurrencia.
La búsqueda de la organización siste-
La ciencia busca la organización sistemáti- mática del conocimiento y el propósito de
ca del conocimiento acerca del mundo. El explicar por qué los sucesos son como se
sentido común, como la ciencia, propor- observan, son dos características que dis-
ciona conocimiento acerca de fenómenos tinguen a la ciencia del conocimiento de
naturales, y este conocimiento es a menu- sentido común. Pero estas características
do correcto. Por ejemplo, el sentido común son también compartidas por otras formas
nos dice que un niño se parece a sus padres de conocimiento sistemático, tales como
y que las buenas semillas producen buenas las matemáticas y la filosofía. Una tercera
cosechas. El sentido común, sin embargo, característica de la ciencia, que distingue a
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 51
las ciencias empíricas de las otras formas definición sería la siguiente: “La ciencia es
sistemáticas del conocimiento, es que las una exploración del universo material que
explicaciones deben ser formuladas de tal busca relaciones naturales y ordenadas entre
manera que puedan ser sometidas a prue- los fenómenos observados y que es autocrí-
bas empíricas, proceso que debe incluir la tica” (Simpson, 1964, p. 91). Otras defini-
posibilidad de refutación empírica. La refu- ciones pueden ser propuestas, pero buscar
tabilidad ha sido propuesta como el criterio una definición “perfecta” es un esfuerzo va-
de demarcación que diferencia a la ciencia no. La ciencia es una empresa compleja que
de las demás formas de conocimiento (Po- no puede ser capturada adecuadamente en
pper, 1959). una sola enunciación. En cualquier caso,
En ciencia, las nuevas ideas son lla- nuestro propósito no es tanto proporcionar
madas hipótesis. Las pruebas a las que las una definición adecuada sino identificar
ideas científicas son sometidas incluyen la los rasgos que distinguen al conocimiento
contrastación de las hipótesis con el mun- científico.
do de la experiencia de tal manera que debe Pasaremos primero a discutir “el méto-
dejarse abierta la posibilidad de que se pue- do inductivo”, del cual se dice a veces que
da rechazar cualquier hipótesis particular si es el método seguido por los científicos.
ésta lleva a predicciones erróneas acerca del Explicaremos que la inducción no es un
mundo de la experiencia. La posibilidad de método por el cual se pueda establecer la
refutación empírica de una hipótesis se lle- validez del conocimiento científico (aun
va a cabo estableciendo si las predicciones cuando es a menudo un proceso por el cual
precisas derivadas como consecuencias ló- nos encontramos con nuevas ideas, pero
gicas de la hipótesis concuerdan con el esta- esto es un problema distinto).
do de los hechos encontrados en el mundo
empírico. Una hipótesis que no puede ser
sometida a la posibilidad de refutación por LA INDUCCIÓN EN LA CIENCIA
observación y experimentación no puede
ser considerada como científica. Es una idea común pero falsa la de que la
Posteriormente retornaremos esta cues- ciencia avanza por “acumulación de hechos
tión de la “refutación empírica” como el cri- experimentales y extrayendo una teoría de
terio de demarcación que separa a la ciencia ellos” ( Jacob, 1988; véase más adelante).
de otras formas de conocimiento. Por ahora, Este concepto erróneo está basado en la
resumiremos la discusión de la naturaleza muy repetida aseveración de que la cien-
de la ciencia definiéndola como “el cono- cia es inductiva, noción que se remonta al
cimiento acerca del universo formulado en ensayista y estadista inglés Francis Bacon
forma de principios explicativos sostenidos (1561-1626). Bacon tuvo un papel impor-
por la observación empírica, y sujetos a la tante e influyente en los inicios de la ciencia
posibilidad de la refutación empírica”. Otra moderna por su crítica a las especulaciones
52 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
metafísicas propagadas por los filósofos es- hecho observado en todos los momentos
colásticos medievales. En el siglo xix el más de vigilia de su vida, no contribuiría mucho
apasionado y claro proponente del induc- al avance de la ciencia; muy probablemente
tivismo fue John Stuart Mill (1806-1873), sería considerado un loco por sus colegas.
economista y filósofo inglés. Además, la inducción no logra llegar
La inducción fue propuesta por Bacon a verdades universales. No importa cuán-
y Mill como un método para lograr la tas afirmaciones singulares puedan ser
objetividad evitando las preconcepciones acumuladas, ninguna afirmación univer-
subjetivas, y para obtener conocimiento sal puede ser derivada lógicamente de tal
empírico en vez de abstracto o metafísico. acumulación de observaciones. Aun cuan-
En su forma extrema, el método inductivo do todos los árboles observados hasta esos
sostendría que un científico debe obser- momentos tengan hojas, o todos los cisnes
var todos los fenómenos que acontezcan observados sean blancos, queda una posi-
en su experiencia, y registrarlos sin nin- bilidad lógica de que el siguiente árbol no
guna preconcepción sobre qué observar o tenga hojas o que el siguiente cisne no sea
cuál sea la verdad acerca de ellos; se espera blanco. El paso de numerosas afirmaciones
que así emerjan, eventualmente, verdades singulares a una universal implica amplifi-
de validez universal. La metodología pro- cación lógica. La afirmación universal tie-
puesta puede ser ejemplificada como sigue. ne un mayor contenido lógico, esto es, dice
Midiendo y registrando todo lo que se le más que la suma de todas las afirmaciones
confronta, un científico observa un árbol singulares.
con hojas. Observa que un segundo árbol y Otra seria dificultad de la inducción
un tercero, y muchos otros, tienen hojas. como la propuesta del método científico es
Eventualmente, formula una afirmación que las hipótesis y teorías científicas son
universal, “todos los árboles tienen hojas”. formuladas en términos abstractos que no
El método inductivo no logra explicar ocurren para nada en la descripción de los
el proceso real de la ciencia. Antes que sucesos empíricos. Mendel, el fundador de
nada, ningún científico trabaja sin pro- la genética, observó en la progenie de plan-
yecto preconcebido de acuerdo con el tipo tas híbridas que las características alterna-
de fenómeno por observar. Los científicos tivas se segregaban de acuerdo con ciertas
escogen para sus estudios objetos o suce- proporciones. Repetidas observaciones de
sos que, en su opinión, es probable que les estas proporciones nunca podrían haberle
proporcionen las respuestas a preguntas de llevado inductivamente a la formulación de
su interés. De lo contrario, como Darwin su hipótesis de que existen factores (genes)
(1903) escribió, “uno puede igualmente ir en las células sexuales que se combinan
a una mina de grava y contar los guijarros en la descendencia de acuerdo con ciertas
y describir los colores”. Un científico cuya reglas. Los genes no fueron observados, y
meta fuera registrar cuidadosamente cada por lo tanto, no podrían ser incluidos en
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 53
todo, el juego entre las hipótesis y los ex- lación de nuevas ideas (“adquisición de co-
perimentos; entre las construcciones de la nocimiento”); al otro concierne su valida-
imaginación y las inferencias que de ellas ción (“justificación del conocimiento”).
se derivaban. Comenzando con una cierta A los científicos, al igual que al resto de
concepción del sistema, uno diseñaba un la gente, se les ocurren nuevas ideas, es
experimento para probar uno u otro as- decir “adquieren” conocimiento, de muy
pecto de esta concepción. Dependiendo diversas maneras: de conversaciones con
del resultado, se modificaba la concepción otras personas, de leer libros y periódicos,
para diseñar otro experimento. Y así su- de generalizaciones inductivas, y hasta de
cesivamente. Así es como la investigación sueños y observaciones erróneas. Se dice
funcionaba en biología. Contrariamente a que Newton fue inspirado por una man-
lo que anteriormente se pensaba, el pro- zana que cayó. Kekulé había estado inten-
greso científico no consistía simplemente tando sin éxito diseñar un modelo para
en observar, acumular hechos experimen- la estructura molecular del benzeno; una
tales y extraer una teoría de ellos. Co- tarde se encontraba adormilado frente al
menzaba con la invención de un mundo fuego; las flamas le parecieron como gru-
posible, o un fragmento de él, lo cual era pos de átomos en forma de serpientes. De
entonces comparado por medio de la ex- pronto, una serpiente apareció mordiendo
perimentación con el mundo real. Y era su propia cola y luego girando burlona-
este constante diálogo entre la imagina- mente frente a él. La apariencia circular de
ción y la experimentación el que le permi- la imagen le inspiró el modelo del benzeno
tía a uno formar una concepción cada vez en anillo hexagonal. El modelo para expli-
más refinada de lo que llamamos realidad car la diversificación evolutiva de las espe-
( Jacob, 1988, pp. 224-225). cies le vino a Darwin mientras montaba
su carruaje y observaba el paisaje. “Puedo
La ciencia es una compleja actividad recordar el punto preciso en el camino [...]
que consiste esencialmente de dos episo- cuando para mi alegría, me vino a la mente
dios interdependientes, uno imaginativo o la solución; [...] la solución es que la pro-
creativo, y otro crítico. El tener una idea, genie modificada [...] tiende a adaptarse a
proponer una hipótesis, o sugerir lo que diversos lugares en la economía de la natu-
puede ser verdadero es un ejercicio creativo. raleza” (Darwin, 1958).
Pero las conjeturas científicas o hipótesis Las hipótesis y otras conjeturas imagi-
deben además estar sujetas a examen críti- nativas son el estado inicial de la investiga-
co y contrastación empírica. El pensamien- ción científica. Es la conjetura imaginativa
to científico puede ser caracterizado como de lo que puede ser verdadero lo que pro-
un proceso de invención o descubrimiento, porciona el incentivo para buscar la verdad
seguido por su validación o confirmación. y una clave de dónde podemos encontrarla
A uno de los procesos concierne la formu- (Medawar, 1967). Las hipótesis guían la
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 55
es reemplazada por otra nueva, que expli- se pensaba universalmente que sólo las
ca los mismos fenómenos explicados por proteínas conocidas como enzimas podían
la hipótesis preexistente, y otros que la hi- mediar (técnicamente “catalizar”) las reac-
pótesis preexistente no podía explicar. Un ciones químicas en la célula. Sin embargo,
ejemplo es el reemplazo de la mecánica homas Cech y Sidney Altman recibieron
newtoniana por la teoría de la relatividad, en 1989 el premio Nobel por demostrar
la cual rechaza, por ejemplo, la conserva- que ciertas moléculas de rna actúan como
ción de la materia y la simultaneidad de enzimas y catalizan sus propias reacciones.
eventos que ocurren a una cierta distancia Un ejemplo más concierne a la llamada
–dos principios fundamentales de la teoría “colinearidad” entre el dna y la proteína.
de Newton. Un principio generalmente aceptado era la
Abundan ejemplos de este tipo en las noción de que la secuencia de nucleótidos
disciplinas que avanzan rápidamente, como en el dna de un gen se expresa consecu-
la biología molecular en el presente. El así tivamente en la secuencia de aminoácidos
llamado “dogma central” sostiene que la en la proteína. Esta concepción fue pues-
información molecular fluye en una sola ta en jaque por el descubrimiento de que
dirección, de dna a rna y a proteínas. El los genes se dan en fragmentos, separados
dna contiene la información genética que por segmentos intermedios de dna que
determina lo que un organismo es, pero no portan información genética; Richard
esta información debe ser expresada en Roberts y Philip Sharp recibieron el premio
enzimas (una clase particular de proteínas) Nobel en 1993 por este descubrimiento.
que guíen todos los procesos químicos en Estas hipótesis revolucionarias fueron
las células. publicadas después de que sus autores las
La información contenida en las mo- sometieron a severas pruebas empíricas. Las
léculas de dna se transfiere a las proteínas teorías que son inconsistentes con las hipó-
por medio de moléculas intermediarias, tesis bien aceptadas en la disciplina relevan-
llamadas rna mensajero. David Baltimore te tienden a ser ignoradas cuando no están
y Howard Temin ganaron el premio Nobel avaladas por evidencia empírica convincen-
por descubrir que la información podía te. La microhistoria de la ciencia se ve en-
fluir en la dirección opuesta, de rna a dna, suciada con hipótesis rebuscadas o ad hoc, a
por medio de la enzima transcriptasa rever- menudo propuestas por individuos que no
sa. Mostraron que algunos virus, al infectar las apoyan con datos científicos apropiados.
células, son capaces de copiar su rna en Las teorías de este tipo usualmente desapa-
dna, el cual después se integra al dna de la recen de forma gradual ya que son ignoradas
célula infectada, donde es utilizado como por la mayor parte de la comunidad cientí-
si fuera dna propio de la célula. Otros fica. Sin embargo, en ocasiones atraen in-
ejemplos, entre los muchos que podrían terés, cuando una teoría recibe atención de
darse, son los siguientes. Hasta hace poco, los medios de comunicación o en círculos
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 57
por los lógicos “falacia de afirmar lo conse- trar su verdad de manera concluyente. Esta
cuente”. El error de esta clase de inferencia asimetría entre la verificación y la refuta-
puede ser ilustrado con el siguiente ejem- ción se reconoce en la metodología esta-
plo trivial. Si las manzanas están hechas de dística de la prueba de hipótesis. La hipó-
hierro, deben caer al suelo cuando son cor- tesis sujeta a contrastación, la hipótesis nula,
tadas del árbol; las manzanas caen cuan- puede ser rechazada si las observaciones
do son cortadas; por lo tanto, las manzanas son inconsistentes con ella. Si las observa-
son de hierro. La conclusión es inválida ciones son consistentes con las prediccio-
aun cuando las dos premisas son verda- nes derivadas de la hipótesis, la conclusión
deras. En general, puede darse el caso de adecuada es que la contrastación no refuta
que haya alguna otra hipótesis de la cual se la hipótesis nula, y no que la verdad ha sido
puedan derivar las mismas consecuencias establecida.
o predicciones. Los fenómenos observados (El requisito de que las hipótesis cien-
son verdaderos porque son consecuencias tíficas sean refutables tiene un paralelo en
de estas diferentes hipótesis, y no de la uti- la inferencia estadística, a saber, en el re-
lizada en la deducción. querimiento de que el dominio de la con-
La forma adecuada de la inferencia ló- trastación sea mayor que cero. Los estadís-
gica para afirmaciones condicionales es la ticos reconocen dos clases de errores: un
que los lógicos llaman modus tollens (modus error del tipo i, la probabilidad de recha-
= modo; tollens = quitar, rechazar). Puede zar la hipótesis nula cuando es verdadera,
ser representado por el siguiente argumen- usualmente llamado error alfa; y un error
to. Si una hipótesis particular es verdade- del tipo ii, la probabilidad de no rechazar
ra, entonces cierta consecuencia debe ser la hipótesis cuando es falsa, simbolizado
verdadera; pero la evidencia muestra que la como beta. Los científicos ponen consi-
consecuencia no es verdadera; por lo tanto, derable atención a los errores del tipo i, y
la hipótesis es falsa. Como ejemplo sim- por lo tanto, escogen niveles alfa suficien-
ple consideremos el siguiente argumento. temente bajos, pero ponen menos atención
Si las manzanas están hechas de hierro, se a los errores del tipo ii. No obstante, el
hundirán en el agua; no se hunden, por lo poder de la prueba depende de la proba-
tanto no están hechas de hierro. El modus bilidad 1-β de rechazar la hipótesis nula
tollens es una forma concluyente de infe- cuando es incorrecta. Por lo tanto, bajos
rencia. Si ambas premisas son verdaderas, niveles para alfa y para beta son deseables.
la conclusión que refuta la hipótesis se si- Aun cuando para cualquier contrastación
gue necesariamente. dada las magnitudes de alfa y beta estén
De este razonamiento se sigue que inversamente relacionadas, el valor de beta
es posible mostrar la refutabilidad de un puede ser reducido ya sea incrementando
enunciado universal concerniente al mun- el tamaño de la muestra o el número de
do empírico, pero nunca es posible demos- repeticiones en una prueba.)
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 59
Las pruebas de una hipótesis científica Las hipótesis científicas sólo pueden ser
deben tener una probabilidad positiva que aceptadas contingentemente, ya que su ver-
lleve a rechazar la hipótesis si ésta es fal- dad nunca puede ser concluyentemente es-
sa. Una hipótesis científica divide todas tablecida. Esto no significa que tengamos
las proposiciones factuales particulares en el mismo grado de confianza en todas las
dos subclases. Primero, tenemos la subcla- hipótesis que no han sido aún refutadas.
se de todas las proposiciones con las cuales De una hipótesis que ha pasado por mu-
es inconsistente; ésta es la subclase de los chas contrastaciones empíricas se puede
“refutadores potenciales” de la hipótesis. Se- decir que está “probada” o “corroborada”.
gundo, hay una subclase de todas las pro- El grado de corroboración no es simple-
posiciones que la hipótesis no contradice, la mente cuestión del número de contrasta-
subclase de las proposiciones “permitidas”. ciones, sino de su severidad. Las pruebas
Una hipótesis es científica sólo si la clase de severas son precisamente aquéllas que pro-
sus “refutadores potenciales” no está vacía, bablemente darán resultados incompati-
porque la hipótesis hace empíricamente bles con la hipótesis si la hipótesis es falsa.
afirmaciones significativas sólo acerca de Cuanto más precisas sean las predicciones
sus refutadores potenciales –afirma que son contrastadas, más severo será el examen.
falsos–. “No por nada llamamos a las leyes Una contrastación crítica o crucial es un
de la naturaleza ‘leyes’; entre más prohíben experimento para el cual se dan hipótesis
más dicen” (Popper, 1959). antagonistas que predicen resultados al-
El contenido empírico o información de ternativos y mutuamente excluyentes. Una
una hipótesis (la “veracidad” expresada por contrastación crítica, por lo tanto, corrobo-
un enunciado científico) es medido por la rará una hipótesis y refutará las otras.
clase de sus refutadores potenciales. Cuan- Un ejemplo es el experimento realiza-
to más grande sea esta clase, mayor será el do por Mathew Meselson y Franklin Stahl
contenido de información de la hipótesis. (1958) para probar el modelo de la doble hé-
Una hipótesis afirma que sus refutadores lice propuesto por James Watson y Francis
potenciales son falsos; si cualquiera de és- Crick (1953) que marca el comienzo de la
tos es verdadero, se prueba que la hipótesis biología molecular, una de las grandes revo-
es falsa. Una hipótesis o teoría consistente luciones científicas de todos los tiempos. El
con todos los estados posibles o aconteci- modelo de la doble hélice predice que la re-
mientos en el mundo natural (por ejemplo, plicación del dna es “semiconservativa”; esto
“las aves tienen alas porque Dios las hizo quiere decir que cada molécula hija de dna
así; los peces no, por la misma razón”) ca- constará de una hebra parental (la hebra con-
rece de contenido empírico, y por lo tanto, servada) y de una nueva hebra sintetizada.
no es científica. Otros dos modelos posibles de replicación
60 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
ción molecular de la materia, la doble hélice lógicamente concluyente –si una conse-
del dna y la evolución de los organismos, se cuencia necesaria de una premisa es falsa,
dice, son hechos. La posibilidad teórica de entonces, la premisa lo es también. No obs-
que éstas y otras hipótesis o explicaciones tante, el proceso de refutación está sujeto
puedan ser incorrectas permanece como una a error humano. Es posible, por ejemplo,
abstracción, pero han sido confirmadas de que una observación o un experimento que
tantas formas, y se ha construido tanto cono- contradigan una hipótesis hayan sido erró-
cimiento sobre tales hipótesis, que sería to- neamente formulados o interpretados. Por
talmente irracional esperar que se probara, en lo tanto, se requiere a menudo, particular-
un futuro, que son incorrectas. Simplemente mente en el caso de hipótesis importantes
no esperamos que el sol deje de salir o que bien corroboradas, que la observación re-
la nieve se derrita en algo distinto al agua. futadora pueda ser repetida o que se hagan
Los científicos, sin embargo, algunas otras pruebas refutadoras.
veces se refieren a una hipótesis bien esta- El modus tollens puede también llevar
blecida o explicación llamándola “teoría” o a una conclusión errónea si la predicción
“modelo”. Los científicos, por ejemplo, ha- examinada no es una consecuencia lógi-
blan de la “teoría molecular de la materia” o ca necesaria de la hipótesis. Por lo gene-
de la “teoría de la evolución”. Estas expresio- ral, la conexión entre una hipótesis y las
nes no ponen en duda que el conocimien- predicciones específicas derivadas de ella
to en cuestión esté bien corroborado. Más no es un asunto sencillo. La validez lógi-
bien, en el uso científico, el término “teoría” a ca de una inferencia puede depender no
menudo implica un cuerpo de conocimien- sólo de la hipótesis que está siendo proba-
to, un grupo de explicaciones y principios da, sino de otras hipótesis, ya sean explí-
relacionados entre sí, y los hechos que los citamente formuladas o no, así como de
sostienen. El uso científico difiere en esto, suposiciones que atañen a las condiciones
como en muchos otros casos, del uso común. particulares en las cuales se dan las inferen-
En lenguaje común, una “teoría” es un he- cias deducidas (condiciones “limitadoras”).
cho imperfecto, una explicación para la cual Si una predicción particular es refutada, se
hay muy poca o ninguna evidencia; como en sigue que la hipótesis probada, así como las
la afirmación “yo tengo mi propia teoría de otras hipótesis necesariamente implicadas y
quién asesinó al presidente Kennedy”. las condiciones limitadoras no pueden ser
todas ellas verdaderas. Existe la posibilidad
de que una de las hipótesis subsidiarias o
ERROR Y FRAUDE EN LA CIENCIA alguna condición asumida sean falsas. Por
lo tanto, una prueba adecuada para una hi-
El procedimiento por el cual las hipótesis pótesis asume (y en algunos casos, examina)
científicas son empíricamente probadas o la validez de todas las otras hipótesis y con-
rechazadas (el modus tollens) es un método diciones involucradas en el diseño y realiza-
62 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
ción del experimento u observación por me- que estas conclusiones tengan importancia
dio del cual va a ser probada la hipótesis. teórica o práctica, otros científicos reali-
Las conclusiones erróneas en ciencia zarán pruebas adicionales y descubrirán
son, a menudo, consecuencia de suposicio- los errores. La contrastación impropia o
nes erróneas en el diseño o en la realización inadecuada está a menudo acompañada
de los experimentos. Las suposiciones erró- de otras violaciones de los cánones de la
neas pueden ser hipótesis erróneas que se ciencia. Como veremos posteriormente,
consideran correctas, o errores en las con- Robert Koch, el descubridor del bacilo de
diciones o materiales utilizados. Una razón la tuberculosis, hizo uso de su considerable
por la cual los científicos invierten gran par- prestigio para evitar someter su propuesta
te de su tiempo y esfuerzo en procesos de de haber encontrado la cura de la tubercu-
revisión entre colegas (véase más adelante) losis a revisiones críticas antes de anunciar
es que desean eliminar hipótesis erróneas, su “descubrimiento”. Los proponentes de
así como procedimientos incorrectos. la fusión fría cometieron el mismo error
Un experimento (como los requeridos, de contrastación inadecuada, pero también
por ejemplo, para investigar cuestiones buscaron gran publicidad y soporte finan-
de genética de poblaciones) puede llevar ciero comunicando sus conclusiones a los
varios meses y requerir la inversión de mu- medios de comunicación, en lugar de so-
chos miles de dólares para costos de ma- meterlas antes a la revisión de sus colegas
terial, trabajo y equipo. Es por esta razón y a la publicación en revistas científicas.
también que los científicos deben especi- Los errores en la ciencia no siempre se
ficar en detalle el material, las condiciones deben a presupuestos equívocos ni son por
y procedimientos utilizados en sus experi- lo general fraudulentos. Hay cuatro pasos
mentos. En el formato estándar de un ar- en lo que es una progresión continua que
tículo científico hay una detallada sección, va del error inevitable al fraude (National
con frecuencia titulada “Materiales y mé- Academy of Sciences, 1989).
todos”, que sigue a la introducción donde En primer lugar, nos encontramos con
se plantea el problema, pero precede a la “caprichos de la naturaleza”, eventos que
presentación de los resultados. Ya que el pueden suceder aunque sean poco proba-
trabajo del científico depende de la validez bles o debido a leyes desconocidas de la
del trabajo de otros, los científicos exami- naturaleza. Esta situación puede ser ilus-
nan de manera cuidadosa los trabajos de trada con un ejemplo, que es únicamente
sus colegas. Seguramente ocurren abusos, una caricatura. Supongamos que se le pide
pero en general son los científicos mismos a un científico averiguar si saldrá la cara
quienes los descubren. o la cruz de una moneda con la misma
El fracaso de contrastación adecuada es probabilidad. El científico tira la moneda
usualmente la violación que lleva a con- 20 veces, obtiene caras todas las veces, y
clusiones científicas erróneas. Pero aun- concluye que la moneda está sesgada. Con
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 63
todo, este resultado es compatible con una clusiones basadas en ellos es poco probable
moneda sin sesgo: la probabilidad de que que persistan, ya que otros científicos bus-
en las 20 tiradas salga siempre cara es de carán corroborar o refutar cualquier resul-
una millonésima. El ejemplo es una cari- tado de interés. Algunas veces estos errores
catura, ya que un experimento tan simple serán descubiertos, con altos costos perso-
debería ser repetido muchas más veces an- nales, cuando se asume su validez en ex-
tes de llegar a alguna conclusión. La posi- perimentos realizados por otros científicos.
bilidad de que ocurran estos caprichos de
la naturaleza es una razón por la cual los
científicos repiten los experimentos. EL MÉTODO CIENTÍFICO EN LA PRÁCTICA
Los errores también pueden deberse a
equivocaciones “honestas”. Un científico El modelo de práctica científica que hemos
puede utilizar por equivocación el material bosquejado puede ser ejemplificado ad in-
incorrecto, medir erróneamente, o suponer finitum en la historia de la ciencia. Ejem-
las condiciones equivocadas. Estos errores plos bien conocidos son los experimentos
se descubren normalmente por la repeti- de Galileo y de Newton, por los cuales de-
ción. Pero un científico no tiene tiempo mostraron las leyes del movimiento; igual-
o recursos ilimitados, así que hasta el más mente, las mediciones de Pascal sobre la
concienzudo de los científicos puede come- presión atmosférica, la demostración de Wi-
ter un error. Los errores de este tipo son co- lliam Harvey sobre la circulación de la san-
rregidos cuando otros científicos reprodu- gre, el rechazo que hizo Antoine Lavoisier
cen los experimentos o cuando contrastan de la teoría del flogisto y su demostración de
la misma hipótesis de alguna otra forma. la existencia del oxígeno, los experimentos de
Una tercera fuente de error es la negli- Louis Pasteur sobre la fermentación y putre-
gencia. Un científico puede llegar a una con- facción, mostrando que son ocasionadas por
clusión errónea por prisa, descuido o desidia. organismos vivos y algunos otros. Hemos
Éstas y otras faltas similares son violaciones bosquejado anteriormente otro ejemplo: el
a los estándares esperados en ciencia y son experimento de Meselson y Stahl, con el que
reprobadas por los científicos, aun cuando demostraron que el dna se replica tal como
los resultados erróneos no sean intencionales. lo predice el modelo de la doble hélice. Los
Finalmente, tenemos el fraude rotun- dos episodios que caracterizan el conoci-
do, cuando un científico oculta, modifica o miento científico se pueden ver en todos los
fabrica los resultados. Ésta es una violación casos: la formulación de una hipótesis osada
aún más grave de los estándares científicos está asociada con experimentos inteligente-
que el descuido, y es proporcionalmente mente diseñados para refutar la hipótesis si
penalizada cuando se descubre. La desidia ésta no es correcta.
y el fraude pueden ocasionar incontables Enseguida se describe, de una manera
daños a la empresa científica, pero las con- algo más detallada, otro ejemplo: el des-
64 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
las sexuales, de manera que cada célula reci- tunista con pretensiones de gran científi-
be sólo un factor; 4) cada célula sexual recibe co revolucionario– se dirige al Segundo
uno u otro factor de un par con una proba- Congreso de Granjas Colectivas sobre la
bilidad de un medio; 5) los factores alterna- penosa situación de la agricultura soviética.
tivos para diferentes caracteres se asocian al Lysenko castiga a los genetistas soviéticos,
azar en la formación de las células sexuales. acusándolos de ser enemigos del pueblo,
El bien merecido reconocimiento de ya que destruyen la agricultura soviética
Mendel como uno de los más grandes cien- al depender de teorías abstractas impor-
tíficos de todos los tiempos se basa particu- tadas del Occidente capitalista. Stalin, que
larmente en la formulación de esta teoría de preside el acto, expresa su aprobación: “¡Bra-
la herencia. Mendel estaba también cons- vo, camarada Lysenko, bravo!”
ciente del estatus lógico de su propuesta, La aprobación pública de Stalin con-
es decir, que era una hipótesis que requería sumó el meteórico ascenso de Lysenko al
corroboración experimental. Poco después poder y la fama. Por tres largas décadas,
de haber formulado la teoría resumida en hasta la caída de Kruschev, en octubre de
el párrafo anterior, escribió: “Esta hipótesis 1964, Lysenko y sus partidarios presidieron
bastaría para dar cuenta del desarrollo de los y controlaron la agricultura soviética, impu-
híbridos en generaciones separadas”, esto es, sieron sus ideas en biología y completaron
la hipótesis era consistente con los experi- la eliminación de la genética soviética (y de
mentos previos. Pero esto no era suficiente, numerosos genetistas soviéticos que fueron
como él mismo reconoció, ya que la teoría sentenciados a muerte, enviados a campos
había sido diseñada para concordar con los de concentración, o en el mejor de los casos
resultados. Nuevas pruebas serían requeri- despedidos de sus trabajos de enseñanza e
das. Añadió: “Con el fin de someter estas investigación). En consecuencia, la Unión
proposiciones a una prueba experimental, se Soviética, un país con enorme potencial
diseñaron los siguientes experimentos”. Los agrícola, devendría, por muchos años, in-
experimentos fueron dos series de retrocru- suficiente en agricultura y se estancaría en
zamientos que confirmaron la segregación y biología (contrariamente a su éxito en otras
el arreglo independiente en las células hue- disciplinas, como la física y las matemáticas).
vo, y luego en las células del polen. Lysenko denunció a la genética como
una ciencia capitalista que perpetuaba la
noción de que hay diferencias cualitati-
LA DESTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO vas –afirmando que tenían su origen en
POR LA IDEOLOGÍA: LYSENKO los genes– entre plantas, animales o gente.
Y LA GENÉTICA EN LA UNIÓN SOVIÉTICA Tales diferencias inmutables no existen, de
acuerdo con Lysenko; las diferencias entre
Febrero de 1935. El agrónomo Trofim los individuos se deben a los efectos del
Denisovich Lysenko –un charlatán opor- ambiente y pueden ser radicalmente mo-
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 67
dificadas exponiendo los organismos a re- dencia que mostrara lo contrario fue ne-
tos ambientales apropiados. Por lo tanto, la gada o denunciada con base en que nada
producción de nuevas cosechas, o su adap- que contradijera la ideología dominante
tación a nuevos hábitats, no necesitan pa- del marxismo-leninismo podía estar en lo
sar por un largo proceso de selección de los correcto. El enorme fracaso de las prácticas
genotipos adecuados, como proponen los agrícolas de Lysenko fue atribuido a la sub-
capitalistas, sino que puede lograrse simple versión de los campesinos y de los enemigos
y rápidamente exponiendo las semillas de del pueblo. Cualquier evidencia, cualquier
plantas jóvenes a las condiciones apropia- práctica, cualquier teoría era juzgada por su
das. En la cima de su poder, bajo la apro- congruencia con la ideología marxista; sólo
bación protectora de Stalin, las absurdas aquellas acciones que servían a la causa del
ideas de Lysenko incluían la afirmación de Estado soviético estaban justificadas.
que en el ambiente apropiado las plantas Hasta qué punto las consideraciones
de trigo producen semillas de centeno. políticas, en vez de la práctica científica
Lysenko prometió rápido incremento predominaban en esta historia, se pone de
en la producción de las cosechas y en la manifiesto en el registro estenográfico de la
transformación de tierras estériles o pobres sesión de la Academia Lenin para la Cien-
en tierras fértiles y productivas. Introdu- cia de la Agricultura de la urss (julio 31-
jo prácticas como el método de “vernali- agosto 7, 1948). En esa ocasión, Lysenko
zación” para la adaptación de las semillas destrozó lo que quedaba de la genética (y
a climas duros, o el sistema pastizal de de los genetistas) en la Unión Soviética.
rotación de los cultivos, que resultaron ser En el discurso inaugural, Lysenko declara:
enormes catástrofes para la agricultura. Su-
primió la investigación en genética y eli- El partido, el gobierno y personalmente
minó la enseñanza de esta disciplina en las J. V. Stalin, han tenido un interés persis-
universidades e institutos de agricultura. tente en el desarrollo ulterior de la ense-
¿Cómo pudieron afirmaciones absurdas ñanza de Michurin. No hay empresa más
de tan enorme magnitud y consecuencia honorable para nosotros, como biólogos
económica persistir por décadas? Por su- soviéticos, que el desarrollar creativa-
puesto, tuvieron que ver factores sociales mente la enseñanza de Michurin. (Iván
y políticos, entre otros. Lo relevante para Vladimirovich Michurin [1855-1935] fue
el propósito actual es que Lysenko esqui- el horticultor ruso cuyas ideas sobre la
vó las prácticas tradicionales de la ciencia. herencia de los caracteres adquiridos eran
Evitó las pruebas que, diseñadas apropia- consagradas por Lysenko.)
damente, pudieran refutar sus teorías y, en
su lugar, respaldó sus afirmaciones con ex- La transcripción de la última reunión
perimentos mal elaborados y que pudieran de la sesión de la Academia incluye las ob-
ser interpretados a voluntad. Cualquier evi- servaciones concluyentes de Lysenko:
68 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
Camaradas, antes de pasar a mis obser- pótesis y luego las probaban en su trabajo,
vaciones concluyentes, considero mi de- pero a menudo afirmaban en sus escritos
ber hacer la siguiente declaración. Se me que seguían la ortodoxia del induccionis-
pregunta en una de las notas que me han mo proclamada por los filósofos como el
pasado, “¿cuál es la actitud del Comité método para la buena ciencia. Darwin es
Central del Partido con respecto a mi un notable ejemplo de esta discrepancia.
reporte?” Yo respondo: el Comité Cen- En su Autobiografía, Darwin dice que
tral del Partido ha analizado mi reporte y procedió “según los principios baconianos”
lo ha aprobado. (Estruendosos aplausos. y que sus observaciones no estaban hechas
Ovaciones. Todos de pie.) “a partir de una teoría” (1958, p. 119). El
¡Viva la enseñanza de Michurin, que párrafo inicial de El origen de las especies
muestra cómo transformar a la naturale- transmite la misma impresión:
za viva para el beneficio del pueblo sovié-
tico! (Aplausos.) Cuando estaba como naturalista a bor-
¡Viva el partido de Lenin y Stalin, do del Beagle, me impresionaron mucho
quienes descubrieron a Michurin para el ciertos hechos sobre la distribución geo-
mundo (aplausos) y crearon las condicio- gráfica de los seres orgánicos que viven
nes para el progreso y avance de la biología en América del Sur y sobre las relaciones
materialista en nuestro país! (Aplausos.) geológicas entre los habitantes actuales
¡Gloria al gran amigo de la ciencia, y los pasados de aquel continente. Tales
nuestro líder y maestro, camarada Stalin! hechos parecían dar alguna luz sobre el
(todos de pie, aplausos prolongados.) origen de las especies, este misterio de
los misterios, como lo ha llamado uno
La transcripción completa de la sesión de nuestros mayores filósofos. A mi re-
ha sido traducida al inglés y publicada en greso a Inglaterra, ocurrióseme, en 1837,
he Situation in Biological Sciences (véase L. que acaso se podría llegar a descifrar esta
Warren y H. Koprowski, 1991, p. 74). cuestión acumulando pacientemente y re-
flexionando sobre toda clase de hechos que
pudiesen tener quizá alguna relación con
EL CURIOSO CASO DE DARWIN ella. Después de cinco años de trabajo
O LA DISCREPANCIA ENTRE LO QUE LOS me permití discurrir especulativamen-
CIENTÍFICOS DICEN Y LO QUE HACEN te sobre el asunto y redacté unas breves
notas, ampliadas en 1844, formando así
Muy pocos científicos en el siglo xix o en un bosquejo de las conclusiones que en-
cualquier momento anterior igualan la cla- tonces me parecían probables. Desde este
ra delineación de Mendel del método cien- periodo hasta el día de hoy me he dedi-
tífico que él seguía. En los países de habla cado invariablemente al mismo asunto.
inglesa, los científicos adelantaban sus hi- (Cursivas nuestras.)
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 69
En muchos otros escritos, Darwin afir- das en importancia por algunas personas
ma haber seguido los cánones inductivistas, con las leyes de Newton!) las cuales, me
pero los hechos son muy distintos de estas atreveré a decir, pudieran ser muy valiosas
afirmaciones. Sus notas y su corresponden- desde un punto de vista filosófico, son de
cia privada denotan que formuló la hipó- tal naturaleza que no me parece que sean
tesis de la transmutación evolutiva de las de ningún valor estrictamente científico.
especies tiempo después de haber vuelto de Se trata más de definiciones que de leyes
su viaje en el Beagle, y que la hipótesis de la naturaleza. No me ayudan a prede-
de la selección natural se le ocurrió en cir qué sucederá en cualquier caso par-
1838 –varios años antes de cuando él ad- ticular (1958, p. 109).
mite haberse permitido por primera vez el
lujo de “especular sobre el asunto”–. Entre Hay otra razón, una razón de táctica,
el regreso del Beagle –el 2 de octubre de de por qué Darwin afirmaba proceder de
1836 y la publicación de El origen de las acuerdo con los cánones inductivistas. Él
especies (y, de hecho, hasta el final de su no quería ser acusado de sesgos subjetivos
vida)–, Darwin persiguió inexorablemen- en la evaluación de la evidencia empírica.
te evidencias empíricas para corroborar el Esto se muestra en una carta que escribe en
origen evolutivo de los organismos, y para 1863 a un joven científico: “Yo le sugeriría a
contrastar su teoría de la selección natural. usted la ventaja, por ahora, de ser muy
¿Por qué esta disparidad entre lo que comedido en introducir teoría en sus tra-
hacía y lo que afirmaba? Hay por lo menos bajos; deje que la teoría guíe sus observaciones,
dos razones. Primero, en aquellos tiempos, pero sea parco en publicar teoría hasta que
el término “hipótesis” era generalmente re- su reputación esté bien establecida, porque
servado para especulaciones metafísicas sin si no las personas dudarán de sus obser-
contenido empírico. Ésta es la razón por la vaciones”. (F. Darwin, 1903, 2:323; véase
que Newton, el mayor teórico entre todos también Hull, 1973). De manera semejan-
los científicos, también afirmaba Hypothe- te, los científicos de hoy en día, jóvenes o
ses non fingo (“yo no fabrico hipótesis”). no, frecuentemente reportan sus trabajos
Darwin expresaba disgusto y, más aún, de manera que hacen que sus hipótesis
desprecio por las hipótesis que no pueden parezcan como conclusiones derivadas de
ser contrastadas empíricamente. Acerca de la evidencia que acaban de observar, en
Herbert Spencer escribió: vez de presentarlas como preconcepciones
contrastadas por observaciones empíricas.
Su manera deductiva de tratar cualquier Darwin rechazaba la afirmación induc-
tema es totalmente opuesta a mi manera tivista de que las observaciones no deberían
de pensar. Sus conclusiones nunca me estar guiadas por las hipótesis. El enuncia-
convencieron [...] sus generalizaciones do citado anteriormente, “un hombre pu-
fundamentales (¡que han sido compara- diera igualmente ir a una mina de grava y
70 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
contar los guijarros y describir los colores”, frecuentemente perduran; pero propues-
es seguida por esta observación significati- tas erróneas apoyadas por alguna eviden-
va: “Qué extraño es que cualquiera pueda cia, no ocasionan gran daño, ya que todo
no ver que todas las observaciones deben el mundo encuentra un sano placer en
estar a favor o en contra de algún punto probar su falsedad; y cuando esto suce-
de vista si van a servir a algún propósito” de, se cierra el camino hacia el error y al
(F. Darwin, 1903, 1:195). Él reconocía el mismo tiempo se abre el camino hacia la
papel heurístico de las hipótesis, las cuales verdad (Darwin, 1871, 2a ed., p. 606).
guían la investigación empírica diciéndo-
nos qué es lo que merece ser observado, Algunos filósofos de la ciencia han afir-
qué evidencia buscar. Y confesaba: “No mado que la biología evolutiva es una cien-
puedo evitar formular una [hipótesis] so- cia histórica que no necesita satisfacer los
bre cada tema” (1958, p. 141). requisitos del método hipotético-deduc-
Darwin era un excelente practicante del tivo. La evolución de los organismos, se ha
método hipotético-deductivo de la ciencia, argumentado, es un proceso histórico que
como los estudiantes actuales de Darwin depende de eventos únicos e imprede-
han mostrado abundantemente (DeBeer, cibles, y por lo tanto, no está sujeto a la
1964; Mayr, 1964; Ghiselin, 1969; Hull, formulación de teorías e hipótesis contras-
1973). Darwin avanzaba hipótesis en mu- tables. Dichas afirmaciones emanan de un
chos campos, incluyendo geología, mor- malentendido monumental. Hay dos tipos
fología y fisiología de plantas, psicolo- de cuestiones en el estudio de la evolución
gía y evolución, y sometía sus hipótesis a biológica (Dobzhansky, 1951, pp. 11-12).
contrastación empírica. “La línea de ar- Unas conciernen a la historia: el estudio de
gumentación frecuentemente seguida en la filogenia, el desenmarañamiento y des-
mi teoría es el establecer un punto como cripción del curso actual de la evolución
probable por inducción y aplicado como sobre la Tierra, que ha conducido al estado
una hipótesis a otras para ver si las resuel- actual del mundo biológico. Las discipli-
ve” (Darwin, 1960). Popper (1934) no sólo nas científicas que contribuyen al estudio
ha puesto en claro que la refutabilidad es de la filogenia incluyen la sistemática, la
el criterio de demarcación que separa las paleontología, la biogeografía, la anatomía
ciencias empíricas de otras formas de co- comparada, la embriología comparada y la
nocimiento, sino también que la refutación bioquímica comparada. El segundo tipo
de hipótesis aparentemente verdaderas de cuestiones concierne a la elucidación de
contribuye al avance de la ciencia. Darwin los mecanismos o procesos que causan el
reconoció esto: cambio evolutivo. Estas cuestiones tratan
con las relaciones causales más que con las
Los hechos falsos son altamente injurio- históricas. La genética de poblaciones, la
sos para el progreso de la ciencia, ya que ecología de poblaciones, la paleobiología y
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 71
muchas otras ramas de la biología son las una mayor similitud proteínica que la que
disciplinas relevantes. presenta cualquiera de los dos en relación
Puede haber cierta duda de que el es- con los orangutanes. Estas predicciones al-
tudio causal de la evolución proceda me- ternativas proporcionan una contrastación
diante la formulación y la contrastación empírica crítica de las hipótesis. Los datos
empírica de las hipótesis, de acuerdo con la disponibles favorecen la segunda hipótesis.
misma metodología hipotético-deductiva El hombre, los chimpancés y los gorilas
característica de las ciencias fisicoquími- parecen estar más relacionados filogenéti-
cas y otras disciplinas que se ocupan de los camente entre sí, que como lo está cual-
procesos causales. Pero aun el estudio de la quiera de ellos con los orangutanes.
historia evolutiva se basa en la formulación Ciertas disciplinas biológicas impor-
de hipótesis empíricamente contrastables. tantes para el estudio de la evolución son
Consideremos un sencillo ejemplo. Du- principalmente descriptivas. La descripción
rante muchos años, los especialistas man- y la clasificación son actividades necesarias
tenían que el linaje evolutivo que condujo en todas las ramas de la ciencia, pero tienen
hacia el hombre se separó de los linajes que un papel más importante en ciertas disci-
condujeron hacia los grandes monos (chim- plinas biológicas, como la sistemática y la
pancé, gorila, orangután) antes de que los biogeografía, que en otras disciplinas, como
linajes de los grandes monos se separaran la genética de poblaciones. Sin embargo,
entre sí. Algunos autores recientes han su- aun la sistemática y la biogeografía utilizan
gerido, por el contrario, que el hombre, los el método hipotético-deductivo y formulan
chimpancés y los gorilas están más cerca- hipótesis empíricamente contrastables.
namente relacionados entre sí, en contraste
con el chimpancé y el gorila con respecto al
orangután. Un gran número de predicciones REEMPLAZO DE TEORÍAS:
empíricas puede ser derivado lógicamente EL FLOGISTO Y LAVOISIER; LA MECÁNICA
de estas hipótesis. Una predicción concierne NEWTONIANA Y EINSTEIN
al grado de similitud entre enzimas y otras
proteínas. Se sabe que la tasa de sustitución La ciencia es progresiva. Las teorías que son
de aminoácidos es aproximadamente cons- aceptadas en un momento dado pueden ser
tante, cuando se toman en cuenta muchas rechazadas después. Más común aún, sin
proteínas y largos periodos de tiempo. Si la embargo, particularmente en las disciplinas
primera hipótesis es correcta, el grado pro- bien desarrolladas, es que una teoría que ex-
medio de diferenciación debería ser mayor plica mucho de lo que se sabe es eventual-
entre el hombre y los monos africanos, que mente reemplazada por una teoría distinta
entre éstos y los orangutanes. Por otro lado, que explica los mismos fenómenos, así como
si la segunda hipótesis es correcta, el hom- otros más que la primera dejaba sin explicar.
bre y los chimpancés deberían presentar Dos ejemplos ilustran ambas situaciones: la
72 Rosaura Ruiz G. / Francisco J. Ayala
teoría del flogisto que fue reemplazada por de sustancias orgánicas, así como de me-
el descubrimiento del oxígeno por Lavoisier tales. Estos experimentos manifestaron la
y su teoría de la combustión, y la teoría de presencia de dos sustancias en el aire; una
Newton sobre el movimiento, que fue re- (a la cual llamó oxígeno) era absorbida al
emplazada por la teoría de la relatividad. quemar, la otra era el aire “no vital” (nitró-
Johann Becher propuso en 1669 que la geno) que se quedaba como residuo. En-
materia consistía de tres tipos de tierra: tonces propuso que la combustión no era
la vitrificable, la mercúrica y la combustible. el resultado de la liberación del flogisto
Una sustancia como la madera consistía en hipotético, sino de la combinación de la
tierra combustible más cenizas. Cuando la sustancia que se quemaba con el oxígeno.
madera se quemaba, la tierra combustible Contrastó su teoría con experimentos di-
era liberada. Medio siglo después, la tierra señados cuidadosamente, en los que todas
combustible hipotética fue llamada “flogis- las sustancias involucradas eran pesadas
to” por Georges Stahl, quien afirmaba que antes y después de ser quemadas; e inclu-
la corrosión de los metales también era una so extendió la teoría a otros procesos que
forma de combustión, y que en el proceso implicaban oxidación, como la oxidación
se perdía flogisto. La teoría del flogisto fue del hierro y otros fenómenos naturales.
aceptada por Joseph Priestley y otros emi- De manera similar, Lavoisier explicó que
nentes científicos del siglo xviii. el producto de la combinación del oxígeno
La teoría del flogisto fue demolida por con el hidrógeno era el agua. Aplicó esta
Antoine Lavoisier en una serie de experi- metodología de contrastar teorías por me-
mentos publicados en 1787. Esta publi- dio de la predicción de sucesos y la medi-
cación fue seguida en 1789 por su Traité ción precisa de sus resultados para resolver
élémentaire de chimie, que bien podría ser numerosas cuestiones de interés público.
considerado el tratado que da inicio a la quí- Es bien conocido que en una ocasión cola-
mica moderna. Lavoisier rechazaba la teo- boró con Benjamin Franklin para bajar de
ría del flogisto con la base de que conducía su pedestal a Franz Anton Mesmer, quien
a predicciones erróneas. Primero notó que afirmaba que era capaz de curar por medio
las cenizas de la madera y otras sustancias de “magnetismo animal”.
orgánicas quemadas pesaban menos que La teoría del flogisto también ilustra una
las mismas sustancias antes de ser quema- importante dimensión del proceso científico:
das, mientras que el sulfuro y el fósforo pe- la aversión de los científicos por rechazar
saban más, aunque el flogisto hubiera sido las teorías aceptadas antes de que sea for-
liberado en ambos casos de acuerdo con la mulada otra que dé cuenta de los fenóme-
teoría. Lavoisier contrastó la teoría del flo- nos explicados por la teoría preexistente.
gisto, pesando sistemáticamente todas las Joseph Priestley y otros científicos con-
sustancias involucradas en la combustión temporáneos suyos siguieron aceptando
o en la calcinación de una gran variedad durante algún tiempo la teoría del flogisto,
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 73
las proteínas, como generalmente se creía cleico, y el dna) y después de esto su com-
en esa época); y dos, la teoría de la deriva posición fue pronto elucidada. Se mostró
continental propuesta por Alfred Wegener. que el dna está integrado con cuatro com-
Avery fue un científico distinguido en ponentes relativamente simples (nucleóti-
una de las principales instituciones de in- dos) muy parecidos entre sí en todo res-
vestigación, el Instituto Rockefeller para la pecto, excepto en sus bases nitrogenadas,
Investigación Médica en Nueva York. En cada una de las cuales podría ser de uno
1944 publicó un trabajo, con sus colegas de cuatro tipos: adenina, guanina, citosina
C. M. Mac Leod y M. Macarty, mostran- y timina (usualmente representadas por A,
do que el “factor transformador” respon- G, C y T). Mucho del conocimiento rele-
sable de la especificidad hereditaria de la vante viene de Phoebius Aaron Levene, un
bacteria Pneumoccocus (agente de la pulmo- químico orgánico de alta reputación que
nía severa) era el ácido desoxirribonucleico también trabajaba en el Instituto Rocke-
(dna) y que las proteínas no estaban invo- feller. Levene propuso que el dna estaba
lucradas del todo. Avery llevó a cabo series hecho de largas repeticiones de los cuatro
cuidadosas de diversos y muy específicos nucleótidos seguidos uno de otro en una
experimentos que definitivamente identifi- forma invariante. Fue llamada “hipótesis
caron al dna como el factor transformante del tetranucleótido”, la que fue aceptada
y excluye a otras especies moleculares. No sin ninguna objeción –en gran parte por-
hubo objeción a los resultados experimen- que mediciones exactas de las proporciones
tales, pero la comunidad científica se rehu- de los cuatro nucleótidos no eran posibles
só por varios años a aceptar que el dna es con los métodos analíticos de química dis-
la sustancia de la herencia. Esta renuencia ponibles en la época, pero además porque
derivaba precisamente de lo que se conocía fue incorporada en el modelo para la com-
del dna, “conocimiento” que establecía la posición de dna elucidado por el altamen-
imposibilidad para el dna de codificar te reconocido Levene.
la información hereditaria. Impensada- La hipótesis del tetranucleótido hacía
mente sucedió que “lo que se conocía” imposible que el dna pudiera ser el porta-
acerca del dna estaba equivocado; aparen- dor de la información hereditaria. Una re-
temente al menos un hecho inconsecuente petición interminable de los mismos cuatro
lo estaba. El dna vino a ser aceptado como componentes en el mismo orden no puede
la sustancia hereditaria sólo después de que codificar información de ningún tipo, por
el “detalle” equivocado fue corregido. la misma razón que una repetición de las
El ácido nucleico fue descubierto en mismas cuatro letras del alfabeto español
1869 por Johann Friedrich Miescher, un no puede transmitir información semán-
suizo de 25 años de edad. Para la década tica, no importando cuán larga sea la se-
de los veinte se llegó a conocer dos tipos de cuencia. Por el contrario, se conocía que
ácidos nucleicos (rna, i.e., ácido ribonu- las proteínas estaban hechas de unos vein-
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 77
dicen a una hipótesis pueden haber sido la cual cada científico debe construir sobre
ejecutados o interpretados erróneamente. el trabajo de otros, la comunidad científica
Por esto, los científicos requieren que sus tiene gran interés en echar fuera ideas fal-
experimentos se publiquen con suficiente sas. Por lo tanto, la creatividad es templada
detalle, de modo que puedan ser repeti- por la necesidad de revisiones rigurosas de
dos. La repetición actual de experimentos los nuevos resultados.
es, no obstante, selectiva. Usualmente está Las revisiones hechas por los pares re-
reservada para experimentos de significan- presentan un esfuerzo tanto de vigilar los
cia inusual o para aquéllos que contradicen resultados científicos, como de asegurar su
conocimientos bien establecidos. Con- diseminación lo más ampliamente posible.
frontados con un nuevo resultado que La presión que los científicos tienen de
impacta su propio trabajo, en general los publicar deriva no sólo del interés de reco-
científicos no proceden a repetirlo, sino, nocimiento y desarrollo profesional, sino
más bien, se basan en tales resultados también del deseo que ellos tienen de estar
cuando formulan sus propias hipótesis y informados sobre nuevos descubrimientos
diseñan sus propios experimentos. Si el que puedan guiar su propio trabajo. Porque
resultado de los experimentos es inespe- someter un trabajo para su revisión por
rado, pueden regresar sobre los resultados pares es la mejor manera de difundir y de
originales y repetir para asegurarse de que establecer prioridades, tanto para difundir
son válidos. Pero entonces queda el riesgo nueva información, como para controlar
de perder tiempo, recursos y prestigio a lo su calidad. Las observaciones de los pa-
largo del camino. res contribuyen al desarrollo de la ciencia,
Para minimizar dichos problemas, los puesto que ayudan a los proponentes de
mecanismos de revisión han venido a ser nuevas hipótesis a mejorar sus investiga-
parte integral de la ciencia. La comunidad ciones e interpretaciones.
científica busca simultáneamente estimular El escrutinio del arbitraje por pares de
el pensamiento innovador y asegurar que la ciencia ocurre en una amplia variedad
las nuevas ideas son revisadas rigurosa- de contextos. La revisión informal puede
mente. Por un lado, la ciencia es un proce- ocurrir cuando los científicos discuten su
so creativo en el cual el avance ocurre sólo trabajo entre ellos en las bancas del labo-
si las investigaciones son alentadas a desa- ratorio, durante conversaciones y semina-
rrollar y contrastar ideas innovadoras. De rios, en encuentros científicos. El arbitraje
hecho, la comunidad científica reserva los formal generalmente es una parte integral
más altos honores para aquellos individuos del proceso de publicación científica y del
que se han arriesgado a tomar perspecti- proceso por el cual las bolsas de investiga-
vas novedosas para resolver cierto proble- ción y otros recursos son distribuidos. Una
ma. Por otro lado, precisamente porque la conclusión que cambia significativamente
ciencia es una actividad acumulativa en el cuerpo del conocimiento científico debe
El método en las ciencias: epistemología y darwinismo 79
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II
EL NACIMIENTO
DE LA CIENCIA MODERNA
C A PÍ T U LO 4
L
as primeras luces del Renacimien- ante la amenaza del imperio turco que fi-
to se encendieron en Florencia. nalmente la avasalló en 1453. Es tradición
Ahí se escribió la Divina Comedia, marcar el año de la caída de la emblemá-
el primer libro en lengua vernácula. Tam- tica ciudad como el fin de la Edad Media.
bién en esa antigua ciudad, y para orgullo El fin de una época reclama la aparición
de los fieles, se levantó en la catedral de de otra. Maquiavelo, situado en la moder-
Santa María del Fiore la cúpula más gran- nidad y optimista por la buena fortuna
de construida desde la Antigüedad. La que cobijaba a la república florentina, no
primera ópera, la Eurídice de Jacopo Peri, se confió y estudió los mecanismos del po-
se compuso en esta cuna de artistas que der inspirándose en los gobiernos locales y
creció a ambos lados del Arno; las prime- vecinos. La primera biblioteca pública fue
ras piezas de crítica literaria moderna fue- fundada por Cósimo el Viejo, alojándola
ron elaboradas y presentadas públicamente en el convento de San Marco.
por Boccaccio, respondiendo a un llamado Se dice que Giotto, allá por el 1300, fue
de la Signoria para que la obra del poeta el primer pintor del Renacimiento, en tan-
“vulgarmente llamado Dante” fuera dada to que Brunelleschi lo fue en arquitectura.
a conocer a quienes no poseían los me- Leon Battista Alberti, también florentino,
dios para adquirir una copia manuscrita, la aún antes que Leonardo mereció el califi-
única forma en ese entonces de reproducir cativo de hombre universal por su sapiencia
un texto. y obras relacionadas con la arquitectura, la
La primera cátedra para la enseñanza ética, el urbanismo y, sobre todo, por el pri-
del griego se instauró en Florencia en el mer tratado de pintura moderno. Con este
siglo xv, aprovechando la migración de texto se proponía un cambio mayúsculo en
el ámbito de la cultura: elevar la pintura, el
*
Deseo agradecer el apoyo de Rafael Reyes Sán- arte de Zeuxis, de Agatarco y de Apelles,
chez para la realización de este trabajo. a la categoría de un arte liberal por la vía
83
84 J. Rafael Martínez E.
lidades: todos eran gente de letras, prac- de la intervención humana) los pilares de
ticantes de algunas de las artes, fuera or- la verdadera naturaleza, es decir, de todas
febrería, arquitectura, escultura, ingeniería las cosas y de todos los fenómenos.
de fortificaciones, pintura, y todos cono- El mundo visible es, según el idealismo
cían la geometría en una u otra medida. platónico, el producto de la acción (arte)
Eran hombres inmersos en una cultura que del ánima del mundo que dirige los acon-
favorecía el saber heredado de los clásicos teceres en los que participan los elementos
y además eran hábiles en algunas de las –pasivos en sí mismos– que conforman la
técnicas. La sofía unida con la techne. Esto, naturaleza y que en este sentido quedan
de un modo, marcaba el modelo a seguir sujetos al imperio del arte y el logos.4 En
para un hombre del Renacimiento.3 paralelo había otras corrientes en las que
el énfasis en la noción de ‘naturaleza’, te-
nida como un artífice, fue desplazado de
CIENCIA Y TECHNE los ámbitos originales de la moral y de las
leyes al de la física –la physis–, la del mun-
En sus orígenes la palabra techne (‘arte’ en do sujeto a cambios. Dentro de esta nueva
el sentido de lo que se hace con las manos) visión Aristóteles y Galeno, sus más conspi-
estaba ligada con la elaboración de leyes o cuos representantes, comparaban al logos del
reglas y con la habilidad para medir y con- mundo con una especie de artifex, artesano,
tar, así como con el trazo de imágenes y ingeniero –creador de “ingenios”–, cocinero,
la construcción de herramientas, edifica- orfebre, carpintero, pintor, oficiantes todos
ciones e incluso con la repostería. A todo ellos de una actividad realizada con un pro-
ello se añadía lo que hoy tenemos como su pósito bien establecido y que hacía pensar
sinónimo: la tecnología, la ciencia como el que la propia naturaleza actuaba siguiendo
uso práctico de lo que se conoce acerca de las directrices de un plan maestro.
la naturaleza. Situada por encima de la ley Lo anterior no llevaba a suponer la pri-
(nomos) y de la religión, la naturaleza abar- macía sobre lo natural por parte del objeto
caba los elementos sujetos a la necesidad construido por la mano del hombre. Todo
ciega (ananke) o al azar (tyche). En sus pri- lo contrario, el hombre como artífice no
meras elaboraciones sobre el tema Platón sería sino una pálida sombra del Gran Ar-
reorganizó tales concepciones e hizo de la tifex o, como sería tenido en la Edad Me-
ley (nomos) y del artificio (techne, el resultado dia, el Gran Arquitecto, con lo que se daba
mayor peso a su aspecto de planificador.
3
Una época marcada por la rinascita de un nuevo Aristóteles lo había señalado: las artes del
espíritu. Vasari fue quien introdujo la palabra Ri- hombre “o superan los logros de la natura-
nascimento para referirse a esta época en la que el leza a partir de lo alcanzado por la misma
hombre salía de las épocas oscuras representadas
por la Edad Media y, más en concreto, por el estilo
gótico. 4
Platón, Leyes, 892.
86 J. Rafael Martínez E.
naturaleza” –como sucede con la agricul- todos los seres entonces existentes gozaban
tura– o “imitan a la naturaleza”. Esta idea de plena salud y vivían satisfechos, pues
de que las artes se inspiraron en la misma nada les faltaba. Estos debates, comunes
naturaleza se convirtió en un dicho con entre los filósofos de la Antigüedad clá-
gran arraigo entre poetas y filósofos en sica, pasaron casi desapercibidos durante
la Antigüedad: Demócrito señalaba que la la Edad Media, primero porque la litera-
araña había mostrado al hombre el arte tura que los tocaba no estaba disponible
de diseñar y de tejer, y la abeja el de cons- durante la mayor parte de este periodo, y
truir. Para Lucrecio el sol había sido el segundo porque el parangón entre ambas
maestro del cocinero, mientras que para visiones estaba mediado por la religión y el
Vitruvio el acto de mirar rotaciones en el conflicto sólo resurgiría cuando se hiciera
cielo había conducido al diseño de apara- presente un sistema de ideas que pudie-
tos mecánicos. ra desafiar las verdades reveladas.
La naturaleza, tal y como la concebía la Por ello, para alcanzar un cabal enten-
tradición aristotélica, poseía tanto un aspec- dimiento del panorama frente al cual se
to racionalista como otro vitalista. Mientras generan todos esos focos de cambio que
el primero establecía la semejanza con el con el paso de casi doscientos años –siglos
oficio de un artesano o artífice, pues tanto xv al xvii– se resolverían en ese conjunto
éste como la naturaleza se conducían bajo de disciplinas que hoy se considera consti-
la guía de un logos y de un plan, para quie- tuyen la simiente de la ciencia que instaura
nes resaltaban el vitalismo los objetos natu- la modernidad, es necesario trazar un esbo-
rales seguían un principio de movimiento zo de lo que en la Edad Media constituía la
alojado en su interior y dirigido a alcanzar filosofía natural, la precursora de las ciencias
la plenitud de la ‘forma’. de la naturaleza –aunque no en el sentido
Por su parte, las cosas que eran el pro- evolutivo, sino más bien como el resulta-
ducto del artificio humano recibían su ‘for- do de en ocasiones una refutación, en otras
ma’ y sus movimientos de causas externas una superación, o bien una transformación
a ellas mismas. Según esto los objetos na- y, también, la aparición de algo completa-
turales surgen mediante un acto generati- mente novedoso– de la edad moderna. Esto
vo en el que participa un objeto similar, en se llevará a cabo a continuación.
tanto que las cosas artificiales llegan a ser
a través de la ‘fabricación’. Y ciertamente,
la naturaleza reinaba suprema pues no exis- FILOSOFÍA, RELIGIÓN Y CIENCIA
tía artesano alguno que imitándola pudiera EN LA EDAD MEDIA
igualar la calidad de lo natural. Al no lo-
grar superarla, lo artificial fue considerado Desde los siglos previos a la Edad Media
inferior a lo natural, como lo resaltan las era evidente que la filosofía griega encon-
historias de una Edad Dorada en la que traría puntos de encuentro con la teología
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 87
necían casi siempre ocultos para el hom- un material según las necesidades que éste
bre. Con el resurgimiento del platonismo debe satisfacer. Más aún, el hombre y todo
en el siglo xii, pensadores como Bernardo lo animado –lo que posee un alma– es dise-
Silvestre y Alain de Lille hicieron de la na- ñado y construido por dioses menores que
turaleza una especie de intermediaria entre fueron creados por el Demiurgo. Que así
Dios y el mundo, un administrador, por la lo hiciera lo justifica Platón en el Timeo,
Gracia del Señor, de las obras del mundo. señalando que era su intención que estos
El reposicionamiento de las doctrinas aris- seres que tendrían a la Tierra como habi-
totélicas, debido en gran medida a la tra- táculo deberían ser inferiores a los dioses,
ducción al latín de la Física de Aristóteles y y no lo serían si el propio Demiurgo –por
de algunos textos de sus comentaristas ára- ser perfecto sus obras lo serían también– se
bes, y a su enseñanza en la universidad de hiciera cargo de su creación. Así, en Platón
París (siglo xii) y su consiguiente difusión el hombre está hecho como una imagen de
en otros centros del saber, trajo consigo un la figura del Demiurgo, no así el universo
nuevo compromiso entre la teología bíbli- cristiano en donde el hombre es creado a
ca y la filosofía ‘pagana’. imagen y semejanza del mismo Dios. Al
Por un lado estaban las influencias que realizar sus trabajos este creador los califica
el platonismo había ejercido sobre el cris- como el producto cuyo “padre y construc-
tianismo y que resulta interesante señalar tor soy yo” (Timeo 41 A, 37 C y 28 C) para
en lo que se refiere al papel del creador en resaltar que mientras un padre transmite
ambas doctrinas, y de paso aclarar sus di- su ‘forma’ mediante una reproducción de sí
ferencias. El Demiurgo platónico trabaja mismo, el constructor modula esta imagen
la materia a la manera de un alfarero y le a través de lo que ha contemplado median-
confiere la forma que desea. Por su parte, te su intelecto.
San Pablo retoma la misma metáfora y Aristóteles desecha este argumento y
describe la relación entre Dios y el hom- sólo guarda la idea de un ser primigenio
bre como semejante a la que existe entre –el primum mobile– para explicar el movi-
el alfarero y la arcilla (Romanos 9:20-21), miento de los cuerpos celestes. Después de
y en los salmos su autor habla de la obra esta intervención la divinidad, o como se le
realizada por los dedos divinos (Salmos quiera concebir, no desempeña ningún otro
8:4). Pero a pesar de las similitudes con papel en el universo aristotélico. Las cosas y
las que se describe el trabajo del Creador, los fenómenos son explicados a partir de la
en ambos casos hay diferencias de fondo en naturaleza misma, la cual posee los medios
la manera como se le concibe: en la Bi- y atribuciones de padre y constructor. Para
blia la imagen del alfarero se utiliza sólo los seguidores de esta corriente la natura-
para resaltar el origen del hombre, mien- leza actúa como lo haría un artesano, un
tras que el Demiurgo, imaginado como una cocinero o un carpintero, sin que ello signi-
especie de artesano, lo que hace es moldear fique que posee una inteligencia que actúa
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 89
por cuenta propia. Destacan la noción de los detalles– de los movimientos celestes y
generación o que lo “semejante” engendra de los fenómenos supralunares.
lo “semejante”, es decir, que la ‘forma’ (lo- A partir del siglo xiii varios textos im-
gos) del padre es retomada por el embrión, portantísimos –como los Elementos de
como si la acción de la autorreproducción Euclides y la Física de Aristóteles– ya ha-
fuese un proceso lógico que daba lugar a bían sido traducidos del árabe al latín y
productos inteligibles por estar dotados de esto favoreció su difusión en los centros de
‘formas’ calificadas como racionales o suje- aprendizaje latinos. Como resultado de ello
tas a ser aprehendidas por la razón. la mayor parte de los pensadores del perio-
Siguiendo la idea anterior los pensado- do tardo-medieval concibieron a la natu-
res latinos calificaron a la naturaleza como raleza como un poder casi independiente.
natura artifex, aludiendo a su capacidad de Esto significaba que cuando los fenómenos
reproducción –a la manera en que lo ha- se desarrollaban siguiendo los dictados de
cían las semillas– y al carácter racional del la naturaleza, lo hacían siguiendo el patrón
proceso, siempre sujeto a reglas en tanto que parecía racional para la mente humana
que había sido modelado según una peren- y cuyos elementos básicos habían sido es-
ne repetición biológica que reflejaba una tablecidos por Aristóteles y sus seguidores.
concepción del mundo que le tenía como Según este último esquema, la natu-
un organismo vivo. raleza alcanzaba la expresión plena de sus
Durante la Edad Media el mundo oc- ‘formas’ inmanentes a través de las llama-
cidental adoptó una cosmovisión que de das causas eficientes y teleológicas actuan-
manera muy compleja e imposible de re- do sobre la material.6 De manera un tanto
sumir en unos cuantos párrafos llevó a una explícita la visión bíblica se amalgamaba
especie de síntesis que según el lugar y el con estas nociones, de modo que el orden
momento adquirió varios matices. Por una que se contemplaba en la naturaleza era
parte el peso que poseía la religión para concebido como impuesto por Dios pero
modular formas de pensamiento y enfo- sujeto a las alteraciones que Él mismo po-
ques sobre la naturaleza y su conocimiento día dictar por medios supranaturales, como
contrastaba con la ausencia de propósitos cuando ocurrían milagros. Tomás de Aqui-
en los escritos religiosos para ofrecer una no, el pensador más influyente en la etapa
explicación acerca del conocimiento del final de la Edad Media, señalaba que una
mundo y de los métodos para su adquisición. de las funciones de la filosofía natural era
Sumado a esto estaba el innegable valor ex- permitir distinguir entre lo que pertenecía
plicativo que poseían los sistemas filosóficos al ámbito de lo divino –el origen de las
heredados de la Antigüedad clásica, ya que
tanto el platonismo como el aristotelismo
6
La cuestión de las cuatro causas aristotélicas se
desarrollará líneas más adelante. Se puede consul-
ofrecían visiones suficientemente coheren- tar al respecto J. Lear (1988), Aristotle: he Desire
tes y satisfactorias –si no se cuestionaban to Understand, pp. 28-42.
90 J. Rafael Martínez E.
cosas o los milagros– y lo que era propio El nombre de Tomás de Aquino está
de la naturaleza, y que en sus términos co- estrechamente asociado con la escolástica,
rrespondía a establecer la distinción entre a la que en este contexto se le toma como
la razón, la fe y la necesidad de su concor- sinónimo de filosofía medieval. Más en
dancia. Para el monje de Aquino el do- particular, a la escolástica se le asocia con
minio entero de la filosofía proviene de la las prácticas de enseñanza y discusión fi-
razón, es decir, el filósofo no debe admitir losófica desarrolladas a partir del siglo xiii.
nada más que lo que le sea accesible a la luz Si bien en sentido estricto la escolástica es
natural y demostrable por sus propios re- la especulación filosófica que se desarrolla
cursos. Por el contrario, la teología se basa en las escuelas del medievo desde Car-
en la revelación, es decir, en la autoridad lomagno hasta entrado el siglo xv, y que
de Dios. Los artículos de la fe son conoci- incluye a los centros de enseñanza locali-
mientos contenidos en fórmulas cuyo sen- zados primero en conventos y catedrales y,
tido no es enteramente comprensible pero a partir del siglo xi, en los nuevos centros
que se deben aceptar como tales. Así, un del saber que serían las universidades y que
filósofo argumenta buscando en la razón los en sus orígenes eran poco más que corpo-
principios de su argumentación; un teólogo raciones dedicadas a la enseñanza, lo que
argumenta siempre buscando sus principios hoy en día se arropa bajo este concepto son
primeros en la revelación. Ambos universos las doctrinas que se consolidaron a partir
de ideas ocupan muchos lugares en común, de pensadores como el mismo Tomás de
y como ni la razón ni la revelación deben Aquino, Guillermo de Ockham o Siger
engañar, debe haber una concordancia entre de Brabante.
ambos.7 De ahí la importancia de la fórmula
de San Anselmo (siglo xi): “entiende para
creer; cree para entender”. Esta expresión LOS CONFLICTOS ENTRE LA RELIGIÓN
apuntaba a la creencia en una unidad entre Y EL PENSAMIENTO RACIONAL
la fe, la filosofía y la ciencia, y también al
deseo de que el pensamiento cristiano asu- Desde su sede en Canterbury, San Anselmo
miera a la filosofía, reclamándola para sí y (siglo xii) enmarcó el programa teológico
concediéndole de paso un estatus inferior del siglo xii: se tenía una fe –una doctrina
en el sentido de que siempre que la conclu- cuyo origen era producto de la ‘revelación’–
sión filosófica contradijera al dogma, la pri- que requería ser entendida. Seguidores de
mera debería ser falsa, y es tarea del filósofo esta directriz, Pedro Abelardo y Gilberto
o del teólogo encontrar el punto en que se de la Porrée aceptaban las líneas conteni-
habría producido el error. das en las Santas Escrituras y los textos de
los llamados Padres de la Iglesia, pero las
7
Gilson, E. (1985 ), La filosofía en la Edad Media,
consideraban no como proposiciones que
pp. 491-493. debían asimilar sin cuestionamiento algu-
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 91
no, sino como proposiciones que reclama- la Astronomía y la Música. Este canon de
ban ser comprendidas. Este planteamiento siete saberes o ‘artes liberales’ quedó ins-
encendió un debate sobre la primacía de la titucionalizado en la Edad Media y cons-
fe o de la razón. Para Anselmo el énfasis se tituyó el núcleo del saber profano que la
inclinó por lo racional, y en su Proslogion Antigüedad clásica había heredado a oc-
habla de la Fe que busca el entendimien- cidente. Que sólo hayan sido siete las artes
to. Esto no significaba de ninguna manera no era casualidad, tal número respondía
que a fin de cuentas el entendimiento es- al prestigio simbólico adquirido desde los
tuviera por encima del dogma. Si bien la tiempos de auge del pitagorismo y que se
razón producía confianza en sus resultados vio reforzado gracias a una conocida cita
al mostrar las relaciones y la coherencia bíblica: “La sabiduría se hizo una casa: la-
entre los conceptos y establecer la necesi- bró sus siete columnas.”9
dad lógica de sus conclusiones, esta razón, A pesar de lo rudimentario de los con-
por su origen mismo –el ser humano–, era tenidos del cuadrivium y de los textos más
provisional y falible, por lo que Anselmo bien elementales en los que se apoyaba,10
aconsejaba que se “alegrara quien pudiera las explicaciones de las cosas de este mun-
alcanzar el entendimiento, y quien no lo do pasaron a adquirir un tono más racio-
consiguiera que reverenciara lo que no lo- nalista en el siglo xii. Según esta doctrina
gró comprender”.8 el mundo –entendido como el conjunto
Las temáticas que se abordaban produ- de las cosas creadas– era un todo armóni-
cían enormes dificultades, pero esto en lu- co organizado bajo determinadas leyes, y
gar de desanimar a los intelectuales medie- el hombre, como parte integrante de ese
vales los motivó para que ahondaran en los orden y gracias a la capacidad de raciocinio
instrumentos de análisis a su disposición, y que le había conferido Dios, podía aspirar
puesto que los contenidos de la ‘revelación’
se expresaban en un lenguaje, esto llevó a 9
Proverbios 9.1.
otorgar una gran importancia al estudio y 10
Hasta antes del siglo xii los textos en los que se
la enseñanza de la gramática, la lógica y estudiaban las matemáticas y demás ciencias eran
la dialéctica, las tres disciplinas que cons- las enciclopedias, como la de Marciano Capella
con el sugerente título de La boda de Mercurio
truían el trivium, nombre que es calca del y la Filología o las Etimologías de Isidoro de Se-
que Boecio (c. 480-525 d.C.) acuñó –cua- villa, recopilaciones de los elementos básicos de
drivium– para referirse a las cuatro disci- otros textos y con muy bajos niveles de dificultad.
Los textos originales que habían sobrevivido al
plinas que se ocupaban de la ‘realidad’, las
fin de la Antigüedad fueron la Historia Natural
cuales hoy llamaríamos ciencias y que co- de Plinio, las Cuestiones Naturales de Séneca, los
rresponden a la Aritmética, la Geometría, Saturnalia y los Comentarios al sueño de Escipión
de Macrobio, y aproximadamente la mitad del
Timeo de Platón. Al respecto, véase Dales (1980),
8
Citado por R.N. Southern, Saint Anselm and his he Intellectual Life of Western Europe in the Middle
Biographer, p. 54. Ages, pp. 263-284.
92 J. Rafael Martínez E.
iluminar verdades religiosas a través de ana- nómicos se basaban en esto, y tenían como
logías con el mundo natural y refutar obje- apoyo que correspondían a lo observado
ciones a la fe. y que sus modelos predecían con bastante
Pero a pesar del estatus superior que se finura los aspectos estelares con mucha
le concedía a la verdad religiosa, el balance anticipación.
de la historia apunta a que Santo Tomás Y sin embargo la autoridad y la omni-
logró, en cierto sentido, cristianizar a Aris- potencia divina debían prevalecer, y si Dios
tóteles y, al mismo tiempo, ‘aristotelizar’ así lo deseaba podría crear otros mundos,
al cristianismo.12 Esto no resolvía todas y si así lo hiciera significaba que más allá
las posibles diferencias que existían y que de nuestro mundo habría un espacio vacío
podían surgir al enfrentar explicaciones para ser ocupado por una nueva Creación.
acerca del curso natural de los fenómenos Y como corolario de lo anterior un cuerpo
que tuvieran planteamientos discordantes, podría desplazarse de manera rectilínea en
según provinieran de las enseñanzas de la este vacío sin que ningún ‘pleno’ se lo impi-
Iglesia o de los textos sustentados en la sa- diera. Como puede suponerse, este tipo de
biduría pagana –la de Platón o Aristóteles– argumentación no necesariamente prove-
y en las deliberaciones de sus seguidores nía de las esferas eclesiásticas desligadas de
medievales. ¿Cómo conciliar, por ejemplo, la filosofía o ciencia natural. En este caso
que Aristóteles negara la existencia del va- particular quien así lo sostenía era Nicolás
cío con la posibilidad de que, si Dios lo de- Oresme (1320-1382), uno de los innova-
seaba, podían existir varios mundos, y tam- dores medievales más relevantes en el ám-
bién de que era capaz de dotar al cielo más bito de las teorías de movimiento.13
externo de un movimiento rectilíneo? Esta Para enfrentar todas aquellas discusio-
última parte cancelaba el dogma sostenido nes en las que se ponía en duda la capaci-
por Platón, Aristóteles, Ptolomeo, es de- dad de Dios para actuar como su sapiencia
cir, por todos los que a lo largo de la histo- le guiara, aun fuera crear algo indestructi-
ria habían incursionado en las cuestiones y ble –es decir, algo que ni Él mismo pudiera
los modelos cosmológicos y coincidían en anular– o superar oposiciones de carácter
que la última esfera contenía a las estrellas lógico que hoy nos parecerían absurdas o
fijas y que éstas se desplazaban, en función meras acrobacias lingüísticas, en 1270 y
de su movimiento natural –el único posi- luego en 1277 se emitieron en París con-
ble según este modelo–, en círculos. Todas
las explicaciones acerca de los ciclos astro- 13
Sobre sus contribuciones a la filosofía natural se
puede consultar a Grant (2001), A History of Na-
lógica’, que fue presentada en el Proslogium. Todas tural Philosophy, quien le dedica varias secciones.
ellas tienen como característica común que no se Véanse también las traducciones al inglés de dos
basaban en las Escrituras sino sólo en la razón. textos básicos de Oresme: Le Livre du ciel et du
12
Deason (1986), “Reformation heology and the monde (1968) y he Medieval Geometry of Qualities
Mechanistic Conception of Nature”, p. 169. (1968).
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 95
denas –del orden de 219– de lo que ‘se 172. Que la Revelación es un obstáculo
prohibía pensar’. Ejemplos de ellas son las para el aprendizaje.
siguientes, citadas según el número que les
fue asignado en la Condena: En vista de que la condenación –cuyo
autor intelectual fue Étienne Tempier, obis-
Se prohíbe pensar: po de París– incluía varios artículos que
rebatían posiciones sostenidas por Tomás
21. Que nada ocurre al azar, que todo de Aquino, y por otros religiosos interesa-
ocurre por necesidad, y que todas las co- dos en la filosofía natural y que en cierta
sas futuras que serán lo serán por necesi- medida congeniaban con algunas ideas de
dad, y aquellas que no sean es imposible Aristóteles, es evidente que no sólo había
que sean. una polémica que enfrentaba a hombres de
la Iglesia con otros intelectuales, en parti-
48. Que Dios no puede ser la causa de un cular con los profesores de las facultades de
nuevo acto [de creación]. artes, sino que también convocaba a teólo-
gos conservadores para que se manifesta-
77. Que si hubiera una sustancia separada ran en contra de aquellos con ideas reno-
que no moviera nada, no estaría incluida vadoras que buscaban separar los ámbitos
en el universo. de lo divino y de lo natural. Como miem-
bro de este último bando destacaba Tomás
81. Que, puesto que las inteligencias no de Aquino, quien explícitamente decía: “no
tienen materia, Dios no puede hacer va- veo qué relación pueda haber entre la in-
rias inteligencias de la misma especie. terpretación de un texto de Aristóteles y la
enseñanza de la fe”.14 Varios de los artícu-
87. Que el mundo es eterno y que tam- los de la condenación iban expresamente
bién lo son las especies contenidas en él. dirigidos contra ideas tomistas, pero como
también en cuestiones de religión desem-
107. Que los elementos son eternos, sin peñan su papel la política y los juegos de
embargo han sido creados en la relación poder, una vez que Tomás fue canonizado
que ahora tienen. en 1323, el nuevo obispo de París sustra-
jo de la prohibición aquellos artículos que
141. Que Dios no puede hacer que exista iban específicamente dirigidos contra el
un ‘accidente’ sin un sujeto, pues esto da ideario tomista.
lugar a un argumento de imposibilidad La prohibición de pensar libremente,
que deriva en una contradicción. pues eso era a lo que se reducía la lista de la
Si bien es cierto que en ocasiones quien cuanto a opinión y que, aunque el ideal se-
fungía como árbitro de la disputatio no po- ría que hubiera una especie de unidad, con-
seía la preparación o los atributos intelec- cordia o armonía, esta especie de sinfonía
tuales necesarios para conducir adecuada- sólo podía elaborarse a partir de la polifo-
mente el certamen, de cualquier manera el nía. Guillermo de Auvergne lo comenta en
ejercicio cumplía con una función: que los una forma un tanto poética: “si contemplas
participantes tomaran una posición frente la belleza y la magnificencia del universo,
al tema discutido y que aprendieran a re- descubrirás que éste es un himno muy de-
conocer la legitimidad de que existiera di- licado, y que las criaturas, por su variedad,
versidad de opiniones.16 Con ello el método cantan al unísono produciendo una armo-
escolástico lograba inducir en el estudian- nía de excelsa belleza”.17
tado la idea de que abrazar un sistema de Por último, el otro supuesto que hacía
pensamiento o de opinión conllevaba una del pensamiento tardo-medieval algo que
responsabilidad intelectual. El refinamien- iniciaba un rompimiento con la tradición
to de la ratio –razón– propiciado por estas es precisamente la introducción y acep-
prácticas se puede entrever en al menos tres tación de ideas novedosas. Desde los te-
áreas: una sería el uso sutil de las opinio- rrenos de la música, pasando por la difu-
nes de las autoridades, y de ello un buen sión de la Física aristotélica y las novitates
ejemplo es el Sic et Non, trabajo de Pedro profanae –novedades profanas– incluidas
Abelardo que es reconocido como una es- en el Libro de Sentencias de Pedro Lom-
pecie de ‘Discurso del método’ de la Edad bardo, hasta los nuevos métodos y siste-
Media. En este texto Abelardo analiza el mas de demostración que utilizó Santo
uso y significado de las palabras, y enseña Tomás de Aquino, se recibían señales de
a discutir si las fuentes de información son que poco a poco se gestaba una nueva ma-
las adecuadas, a identificar pasajes ‘corrup- nera de mirar, describir e interpretar a la
tos’ en la literatura a su alcance y a distin- naturaleza.
guir si lo que se dice responde a un dogma Un nuevo tipo de argumento cobra-
o a una opinión, si es del autor o si es ajena. ba importancia conforme los filósofos
Finalmente aconseja que ante diferencias naturales atendían a los fenómenos tal y
irreconciliables entre diversos autores, uno como se presentaban, y no como apare-
debe seguir al de mayor autoridad. cían descritos en los textos de uso en la
Otra área consistió en acostumbrar a época. La faceta que se abría paso, si bien
las mentes a reconocer las diferencias en no era desconocida aunque sí poco recu-
rrida desde la Antigüedad, era el uso sis-
16
Sobre la dinámica de la enseñanza medieval se temático –y ajustado a reglas racionales–
puede consultar Piltz (1981), he World of Medie-
val Learning, pp. 86-87, 114, 145, 148, 185 ff., 236
ff., y Le Goff (1965), Los intelectuales de la Edad 17
Citado por Le Goff (1992) en Medieval
Media, la segunda parte: el siglo xiii… Civilization, p. 348.
98 J. Rafael Martínez E.
más adelante en este escrito– y que has- de cualidades generaba el elemento situa-
ta bien entrado el Renacimiento seguían do en el vértice entre ellas.
siendo motivo de discusión. Los objetos en los que predominaban
En los inicios del siglo xv la cosmolo- el agua o la tierra se movían ‘hacia abajo’.
gía y la física aristotélicas se complementa- Esta conclusión tenía como sustento el
ban y apuntalaban una con otra. La Tierra simple acto de la observación empírica y
estaba situada en el centro del universo y concordaba con que el movimiento debe-
alrededor de ella giraban los planetas, el ría efectuarse con miras a una cierta fina-
Sol y la Luna, cada uno guiado por la es- lidad que en este caso era ocupar su lugar
fera o sistema de esferas que explicaban su natural. Esta búsqueda de paso explicaba el
movimiento. Arriba y abajo eran conside- hecho de que la velocidad aumentara con-
rados términos absolutos en tanto que se forme el objeto se acercara a su destino, y
definían sobre la base de los ‘lugares na- lo hacía siguiendo una trayectoria rectilí-
turales’ de los objetos que eran calificados nea puesto que ésta era la forma de movi-
como pesados o ligeros, según su tendencia miento apropiada para el mundo sublunar,
a desplazarse por sí mismos hacia el cen- el dominio de lo imperfecto, lo inacabado,
tro de la Tierra o en dirección opuesta a lo aún sujeto a cambio.
dicho sitio, respectivamente. Además, en En cuanto a lo que ocurría en la región
la zona situada por encima de la Luna los situada más allá de la esfera lunar, donde
cuerpos se movían siguiendo órbitas circu- se movían los cuerpos celestes, las obser-
lares, mientras que en el mundo sublunar el vaciones recogidas desde la Antigüedad y
movimiento natural era rectilíneo y la ma- recopiladas en el Almagesto o Sintaxis Mate-
teria se constituía a partir de cuatro elemen- mática de Ptolomeo, junto con los modelos
tos: dos ‘ligeros’ (aire y fuego) y dos ‘graves’ o teorías que explicaban con cierta exactitud
(tierra y agua), a su vez con propiedades –suficiente para la época en la mayor parte
que pedían ser explicadas mediante las de los casos– los movimientos celestes, apo-
cuatro cualidades: caliente, frío, húmedo yaban la idea aristotélica de que los plane-
y seco.28 La composición de los elementos tas y demás cuerpos supralunares se movían
atendiendo a sus cualidades con frecuencia en trayectorias circulares alrededor de la
se representaba mediante un cuadro que Tierra. Estos movimientos los efectuaban
posteriormente sería también aceptado por con periodos orbitales conocidos que per-
la tradición alquimista. Con los elementos mitían tanto predicciones de las posiciones
en los vértices, las cualidades se intercala- de las luminarias más conspicuas como de
ban en las aristas, de manera que cada par los eventos singulares, tales como la ocu-
rrencia de eclipses, alineaciones planetarias
y arreglos particulares de interés astrológico.
28
Al fuego le correspondía lo caliente y lo
seco, al aire lo caliente y lo húmedo, al agua
Para 1500 la información contenida en
lo húmedo y lo frío y a la tierra lo seco y lo frío. el Almagesto o las diferentes tablas astronó-
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 103
micas elaboradas en la Edad Media como según el cual el objeto desplazaba al aire
correcciones a la obra de Ptolomeo –por que a su vez volvía para empujar al objeto,
ejemplo, las tablas elaboradas a petición de éste continuaba una trayectoria siguiendo
Alfonso X el Sabio–, podían ser utilizadas los dictados del movimiento natural. Dicho
como apoyo para la causa aristotélica. Los proceso, llamado antiperistasis, empezó a
datos extraídos de estas fuentes servían para perder credibilidad en el siglo xiv y pasó
justificar el principio filosófico según el a ser sustituido paulatinamente por otro que
cual el movimiento circular en los planetas, introducía un elemento explicativo com-
eterno y sin alteraciones, era el movimiento pletamente ajeno a lo que previamente se
natural y a la vez perfecto, y a él se acomo- había manejado: el ímpetu.
daban todos los luceros que tachonaban la El ímpetu sería una cualidad que el pro-
bóveda celeste. Esto marcaba la diferencia yectil adquiría al ser lanzado y que confor-
entre un ámbito, el supralunar, en el que me se desarrollaba el movimiento era perdi-
todo se sometía a la perfección de la inmu- da gradualmente. Quien primero planteó el
tabilidad y de los movimientos circulares, manejo de este concepto para explicar qué
y otro, el imperfecto y cambiante dominio mantenía al proyectil en movimiento ascen-
que circundaba a la Tierra y donde los cua- dente sin que hubiera una causa eficiente
tro elementos empedoclianos daban curso en contacto con él fue Jean Buridan.29 Más
a los fenómenos que recogía la experiencia adelante se le uniría Alberto de Sajonia y
humana. el mismo Leonardo apelaría a esta extraña
Sin embargo, no todas las explicaciones cualidad que sin poseer sustancialidad daba
resultaban fáciles de digerir. Había un caso cuenta del fenómeno.30
en particular que despertó inquietud entre Había otro tipo de cambio que la teo-
los filósofos naturales y tocaba la cuestión ría aristotélica lograba explicar con cierto
del movimiento de un proyectil que du- éxito. Éste era el que se producía al poner
rante la primera parte de su recorrido era en contacto los diferentes elementos bási-
realizado bajo la modalidad de movimien- cos planteados por Empédocles y que pro-
to ‘violento’ para finalmente transformarse ducían lo que ahora llamamos un cambio
en uno ‘natural’. Los aristotélicos lo expli- ‘químico’. De ninguna manera era explica-
caban como un efecto del aire que, al ser ble –según los aristotélicos– en términos
desplazado por el proyectil lanzado hacia de encuentros de átomos interactuando
arriba, efectuaba un giro que pretendía im-
pedir la formación del vacío en la parte del 29
La teoría del ímpetu es tratada, junto con
medio que era desalojada por el objeto. Al extractos de la obra de Buridan, en Clagett (1979),
ocupar dicho espacio el aire imprimía un Science of Mechanics in the Middle Ages, pp. 505-540.
impulso que mantenía al móvil alejándose
30
Las teorías medievales del movimiento son pre-
sentadas de manera abreviada en Murdoch y Sy-
de su ‘lugar natural’. Una vez ‘agotado’ –lo lla, “he Science of Motion”, en Lindberg (1978),
que fuera que esto significaba– este efecto Science in the Middle Ages, pp. 206-264.
104 J. Rafael Martínez E.
cabo la traducción de dichos textos, lo cual derivadas del pitagorismo que destacaban
favoreció que el cristianismo renacentista la armonía matemática del mundo, se su-
adoptara una nueva fuente de conocimien- gería que los secretos del cosmos habían
to que hacía de Hermes Trismegisto el re- sido plasmados por Dios en un lenguaje
cipiente de revelaciones acerca del mundo matemático que podía verse manifiesto en
físico de igual manera en que Moisés lo las armonías musicales y en la numerología
había sido del mundo moral. Esta sabi- o búsqueda de afinidades entre las cosas,
duría, teñida de lo egipcio, y sólo en parte los fenómenos y los números. Gran parte
disponible en occidente gracias a lo que de de su prestigio derivaba de su supuesta an-
ella habían transmitido los pitagóricos y tigüedad y por ello fue un duro golpe para
los seguidores de Platón, ahora estaría dis- sus seguidores que Isaac Casaubon (1559-
ponible en su forma original.31 Si bien a fin 1614) demostrara, con base en estudios
de cuentas la ciencia no se benefició direc- filológicos, que los escritos herméticos te-
tamente, en cambio la cultura en general nían su origen en una época más temprana,
recibió un nuevo impulso al darse a cono- en el siglo II d.C., siendo parte del movi-
cer las posturas herméticas y las platónicas miento neoplatónico iniciado por Plotino
asociadas con la moda de ‘lo griego’ que (205-270 d.C.) y fortalecido por Porfirio
irrumpiría primero en Italia y en el resto (232-303 d.C.).
de Europa en los años subsiguientes. Al igual que Platón, Plotino y Porfi-
El impacto sobre la ciencia de la tra- rio consideraban al mundo material como
dición hermética se dio a través de postu- la forma más baja en la jerarquía del ser.
ras filosóficas y otras de carácter un tanto Calificado como irreal en este sentido,
estético. Un magnífico ejemplo de esto lo opuesto lo constituían el mundo de las
ocurrió en el seno de la astronomía. Según ideas, el de las formas eternas sobre las cua-
el hermetismo el Sol ocupa el centro del les sólo podíamos aprehender una parte de
universo y la Tierra gira a su alrededor. A sus modalidades a través de la razón. Según
su vez el Sol era el símbolo de la divinidad Plotino, la fuente del ser era el Uno de don-
y su luz la fuente de la vida. Al incorporar de emanaba todo lo existente, desde la vida
la doctrina atribuida a Hermes varias ideas y el alma hasta la luz y la materia. Puesto
que en ocasiones encajaban en doctrinas
31
Hasta el momento la mejor y más completa distintas, los mismos vocablos con frecuen-
presentación de esta visión del mundo aparece en cia poseían significados diferentes, como
Yates (1964 en inglés, 1983 en español), Giordano
fue el caso del alma humana, que para el
Bruno y la tradición hermética. También se reco-
mienda Gatti (1999), Giordano Bruno and Renais- neoplatonismo era aquella parte de la crea-
sance Science. En cuanto a las fuentes originales ción que encerrada en el cuerpo lo conec-
el Corpus Hermeticum está disponible en cuatro taba con lo eterno y las formas inteligibles,
volúmenes en la edición en francés de A. J. Festu-
gière y A. D. Nock (1945-1954), y en inglés de W.
las reales y por ende eternas. En cambio,
Scott (1924-1936). para los aristotélicos el alma era lo que daba
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 107
‘forma’ a la ‘materia’, lo que equivalía a que los falsos libros de magia de aquellos que
le impartiera las cualidades que identifica- contenían la verdadera sabiduría.32
ban a unos objetos respecto de otros. Al igual que ocurría con algunas sectas
La tradición ‘mágica’ no se limitaba a como la pitagórica, las enseñanzas guar-
las enseñanzas desplegadas en los escritos dadas en el Secretum estaban ocultas bajo
herméticos, si bien éstos le confirieron una enigmas y signos que las mantendrían a
nueva fortaleza, y fácilmente se pueden ras- salvo de quienes no se hubieran hecho me-
trear otros antecedentes tanto en la cábala recedores de conocerlas. Quienes pudieran
judía como en los escritos de magia que descifrar sus arcanos se verían recompen-
proliferaron en Europa a partir del siglo xii. sados con un tipo de saber que permitiría
Quienes seguían el estudio de la cábala llevar a la práctica el conocimiento filosó-
buscaban descifrar los secretos ocultos en fico (scientia) del ‘maestro de los que saben’
el Viejo Testamento. Para ello recurrían al –como era usual referirse a Aristóteles en
manejo de la numerología, con lo cual da- la Edad Media–, lo que le otorgaría un
ban una nueva dimensión a la figura de Pi- poder sin límites sobre el mundo material.
tágoras, quien había intentado entender el Tan grande fue el impacto que el Secre-
mundo a través de las claves que, según él, tum tuvo entre sus lectores que gente del
le ofrecían las matemáticas. Bajo esta doc- talento de Bacon pareció “despertar a un
trina, en contraste con las aristotélicas para nuevo mundo” después de recorrer sus pá-
las que las matemáticas eran una actividad ginas. Sin importar las claras alusiones a
intelectual de poca monta y que no poseían doctrinas islámicas, lo que Bacon creyó en-
ninguna connotación religiosa, el uso de la trever en sus líneas fue una especie de
geometría y la aritmética era equiparable a ciencia universal que Dios había revelado
la contemplación religiosa. a sus patriarcas y profetas. Llegó incluso a
Había otro tipo de magia, ésta más co- creer que el tratado contenía la clave para
nectada con cuestiones experimentales o del entender las ‘ciencias verdaderas’, entre las
orden práctico y que se difunde en Europa que incluía a la astrología, alquimia y fisio-
conforme llegaban a ella los tratados árabes nomía, mismas que operaban a través del
repletos de ‘secretos’ para dominar a la na- ‘arte’ que apoya a la ciencia y no a través
turaleza. Y junto con ellos arribó el Secretum de la magia de los hechiceros. En efecto, la
Secretorum, durante siglos atribuido a Aris- magia que se debe cultivar, según Bacon,
tóteles y para muchos el libro más famoso era la magia culta, y a ésta se le debía salva-
de la Edad Media. Contra esta literatura se guardar de la corrupción que le imprimiría
levantó Roger Bacon (1220-1292), y par- el vulgo.
te de su propaganda en favor de la scienta
experimentalis que él practicaba es que le 32
Bacon [1859], Epístola. Sobre los ‘libros de se-
servía para poner a prueba las afirmaciones cretos’ véase Eamon (1996), Science and the Secrets
de una magia fraudulenta y para separar a of Nature, pp. 1-37.
108 J. Rafael Martínez E.
Con todo, el Secretum y la literatura que efectos que no se podían justificar a partir
surgió a lo largo de directrices similares al- de las propiedades de los elementos com-
canzó una inmensa popularidad gracias a ponentes –tierra en el primer caso y rábanos
que sus tópicos abarcaban diferentes ramas en el segundo– y de los cánones de la lógica
de la ciencia y la medicina, y aun cuestio- y de la filosofía natural.
nes calendáricas, y en su conjunto daban El que un practicante de las artes secre-
cuerpo a un mensaje que justificaba que “el tas pudiera una y otra vez reproducir una
conocimiento es poder”.33 El conocimien- ‘experiencia’ apuntaba a que las operacio-
to, según el Secretum, es el “entendimiento nes técnicas no necesariamente producían
[que] está en la cima del poder de gobernar. conocimiento pues dependían, en última
Es la fuente de la virtud y la raíz de todo instancia, de la habilidad y de los secretos
bien y de las cosas honorables”.34 Esto, para del oficio que poseía el artesano, el técnico,
las clases educadas y los cortesanos, y en el mago, el experimentador. Todos ellos,
especial para los príncipes, parecía ofrecer bajo la regla del discurso escolástico, a lo
la esperanza de ejercer el dominio median- más que llegaban era a producir demos-
te el conocimiento del mundo y el consejo traciones quia, pero no las de tipo propter
que le aportarían las fuentes de saber esoté- quid, ya que su arte no se ocupaba de lo
rico. Mientras la scientia o el conocimiento que ocurría por necesidad ni de las co-
científico consistía para Aristóteles en el sas que actuaban según las reglas naturales.
conocimiento empírico de los hechos (de- Un criterio muy socorrido por los es-
monstratio quia) y en la demostración del colásticos para distinguir entre lo que era
porqué de estos hechos (demonstratio prop- un hecho y lo que era producto de la su-
ter guid), es decir, conocer el fenómeno, las perstición se reducía a distinguir entre lo
causas de éste y la seguridad de que no hay que aparecía reportado o confirmado por
otras causas,35 los secreta –o temas propios los litterati (los que escribían en latín para
del Secretum– son los fenómenos o propie- un público educado) y lo que se conocía
dades de las cosas que podían ser percibidos por circular entre los illiterati (la tradición
pero no eran demostrables a través de los oral o vernácula), es decir, los granjeros,
métodos propios de la scientia y no eran por albañiles y artesanos. Bajo esta perspec-
tanto sujetos del conocimiento científico. El tiva la credibilidad de un hecho radicaba
poder magnético de un imán y la capacidad en si aparecía o no reportado en un texto
de una cocción hecha a base de rábanos para con autoridad intelectual. En general, la
endurecer el hierro son ejemplos típicos de ciencia escolástica en su vertiente medie-
val no pretendía descubrir nuevos hechos
33
Eamon (1996), Science and the Secrets of Nature, mediante la investigación empírica o la
pp. 95-105. realización de experimentos, su propósi-
34
Ibid., pp. 45-53.
35
Analíticos posteriores 71b 10ff. Véase también
to era únicamente asignar causas a lo que
Dear (1995), Discipline and Experience, p. 27. había sido aceptado como un hecho. Sin
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 109
este tipo de tratados muestra por un lado mecánicas, quedando justo por debajo de
la multiplicación de autores o practicantes las artes militares. Es el perfecto ejemplo
de las artes mágicas y de índole manual, y de quien , como constructor de artilugios,
por otro el crecimiento de la demanda por se sitúa a medio camino entre el mago y el
estas obras. ingeniero.
A su vez, y quizá por obvio pasa desa- La fuente de inspiración para las cues-
percibido, indica que el hábito de la lec- tiones relacionadas con las ciencias ocultas
tura se extendía entre artesanos e ingenie- no eran los tratados árabes ni nada que ver
ros, quienes por sus mismas inclinaciones con grimorios o lo demoniaco. La autori-
serían más proclives a ser influidos por la dad a la que con frecuencia se recurría era
magia que por la filosofía escolástica. Un un tratado erróneamente atribuido a Alber-
efecto de esto fue que un número aprecia- to Magno –monje dominico famoso por
ble de ingenieros y artesanos comenzaron la sabiduría– y por ello conocido como
a formar parte de ese pequeño sector de la Secreta Alberti o Experimenta Alberti (Los
sociedad que podía leer y escribir razona- experimentos de Alberto), siendo uno de los
blemente bien. Además, muchos de los in- libros criticados por Roger Bacon porque
genieros comenzaron a ver en la magia una lo relacionaba con cuestiones de necroman-
especie de marco teórico para lo que hoy se cia y el uso de imágenes para producir efec-
tiene como tecnología.39 Bajo esta perspec- tos materiales. Pero en esencia el Secreta Al-
tiva la magia era tenida como una ciencia berti sólo era un tratado que instruía en el
hermana para quien cultivaba las prácticas empleo de las virtudes secretas de las plan-
de diseñar y construir ‘ingenios’ mecánicos tas, las piedras y los animales. Ejemplo de
o simplemente máquinas. De esta fusión lo que en él se encontraba es la afirmación
entre la magia culta –aquella que se pre- de que quien portara un heliotropo recogi-
sentaba en tratados que en cuanto a pre- do con el sol en el signo de Leo, y envuelto
sentación y retórica eran semejantes a los en hojas de laurel junto con el diente de
que se ocupaban de las disciplinas consa- un perro, sólo recibiría buenos tratos de sus
gradas por la tradición– y las prácticas del conocidos. Otro enseña que quien porta-
ingeniero surgió una nueva imagen de éste ra la piedra opthalmus sería invisible, pues
como una especie de mago que con sus este mineral poseía la propiedad de provo-
inventos manipulaba a las fuerzas ocultas car ceguera a quien lo observara. También,
de la naturaleza para dominar o controlar según esta obra, se podían utilizar las ma-
los aconteceres del mundo físico. El mis- ravillosas propiedades de algunos objetos
mo Kyeser declaró que las artes mágicas o para provocar sueños terroríficos o crear
artes theurgies eran una rama de las artes ilusiones como estar en un cuarto lleno de
serpientes. Todas éstas eran instancias de lo
39
Eamon (1996), Science and the Secrets of Nature,
que llamaban ‘experimentos’ y que apun-
p. 69. taban, las más de las veces, a producir
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 111
‘portentos’ o ‘maravillas’ que no eran sino los de los artesanos y los filósofos naturales
experiencias cuyas causas resultaban hasta –situados a ambos extremos del espectro
entonces desconocidas, fuera por su propia cognitivo tardo-medieval y renacentista–,
naturaleza o por un cierto grado de igno- y que respondían a un nuevo clima inte-
rancia por parte de sus practicantes. Pero lectual que consistía en la idea de que el
tan comunes se volvían estas ‘experiencias’ conocimiento podía ser puesto en uso para
que para muchos resolver estos misterios obtener resultados del orden práctico.41 Al
sólo requería estudiarlos con más deteni- reclamar un reconocimiento o valoración
miento, y así eventualmente serían recupe- semejante al de las ciencias teóricas para la
rados para el dominio de lo racional. scientia experimentalis, Bacon y sus segui-
Varios filósofos naturales dedicaron tra- dores defendían la idea de que un sinfín
tados a cuestiones del orden mágico, entre de beneficios resultarían de los eventuales
ellos Santo Tomás de Aquino y Nicolás descubrimientos que se realizarían si se
Oresme (1320-1382). Este último, en su De fomentaba el desarrollo de la medicina y
causis mirabilium se ocupó de los fenómenos de las artes mecánicas. A fines de la pri-
tenidos como ‘maravillosos’ o producto de mera mitad del siglo xv, y al menos en las
causas ocultas. En dicho tratado presentó cuestiones llamadas mecánicas, los afanes
argumentos muy detallados para demostrar de sus practicantes –representantes de lo
que muchos eventos que la gente considera que luego se identificaría como la tradi-
maravillosos no requieren de causas sobre- ción mecánica– las colocaban en una ruta
naturales para ser explicados, simplemente de convergencia con la filosofía escolástica
son el resultado de causas naturales que no y las matemáticas.
han sido identificadas o que provienen de Pero si bien en ciertos aspectos estas
errores de percepción. Según Oresme “el tradiciones convergían, de todas formas
trabajo del filósofo es que dejen de existir mantenían cierta identidad que se nutría
los fenómenos maravillosos”,40 ya que una de los principios metodológicos que, aje-
vez develadas las causas lo que tenían de nos y aun contrarios entre las diversas tra-
maravilloso desaparece. Así, lo mágico y diciones, seguían dando frutos conforme se
lo experimental se revelaban como empre- adecuaban a los nuevos tiempos y sus cir-
sas con muchas cosas en común, y una de cunstancias. Así fue como la tradición má-
ellas era el esfuerzo de los filósofos naturales gica siguió madurando y alcanzó la cima
por encontrar las causas subyacentes a ellos. de su desarrollo a fines del siglo xvi para
No menos importantes eran los pro- luego iniciar su declive, el cual fue con-
pósitos detrás de las prácticas experimen- secuencia del fortalecimiento de la visión
tales y de las mágicas que se ligaban con mecanicista del mundo que tuvo en Mer-
senne, Hobbes y Descartes a sus más fir- te sencillos, aunque ingeniosos, comenza-
mes propagandistas.42 ron a utilizarse para realizar funciones que
La idea de mecanismo remite a un tipo transformarían a la sociedad. Tal fue el caso
de fenómeno o acción que se produce a de la imprenta, el reloj y, en cierto modo,
través de la concatenación de una serie algunas piezas de artillería. Ya desde el si-
de eventos que se siguen en orden y por glo xiii el paisaje de muchas regiones venía
necesidad desde una causa inicial hasta un transformándose con la proliferación de los
efecto final. El modelo original de estos molinos, una máquina que transformaba la
procesos fue la teoría atomista en la que energía de las corrientes de agua o de vien-
todo se explicaba mediante la colisión de to en energía para mover una rueda que
átomos moviéndose en el vacío. Una co- trituraba granos. También se popularizaba
lisión producía, si las circunstancias eran el uso de velas de viento que con nuevos
las mismas, el mismo efecto. Así, conoci- diseños mejoraban el arte de la navegación,
das las condiciones y las leyes que regían las y se mejoraban los sistemas de poleas, las
colisiones, los efectos subsiguientes queda- máquinas para levantar peso y las bombas
ban perfectamente determinados. Esto, en de agua. La curiosidad que despertaban
breve, es el corazón de lo que se entiende no terminaba en sus aplicaciones, y hubo
por un fenómeno regido por leyes deter- quienes se plantearon entender su fun-
ministas. No resulta difícil entender por cionamiento también en el nivel teórico.
qué se dice que una máquina funciona de Tal es el caso de Oresme, quien recurrió a
manera determinista y que de ahí se siga analogías basadas en el reloj para explicar
que ésta se haya transformado, para la algunos modos de actuar de la naturaleza.43
Edad Media, en el epítome de algo que Para fines del siglo xvi las analogías mecá-
funciona determinísticamente y que ade- nicas eran de uso común entre los filósofos
más provea un modelo o una imagen de naturales y la razón de ello se encuentra en
cómo y cuáles podían ser los modos de ac- la recuperación, traducción y publicación
tuar de la naturaleza. desde fines del xv de las Quaestiones Me-
En el Renacimiento los máquinas no chanicae –Cuestiones mecánicas– del pseudo
eran algo nuevo y no ocurrió algo realmen- Aristóteles44 y el renovado interés que tu-
te revolucionario en cómo funcionaban, lo vieron los textos de Arquímedes, para mu-
más que puede decirse al respecto es que el
número de ellas se multiplicó fuera de toda
43
Mencionado por Rearney (1974), Science and
Change, p. 44.
proporción imaginable durante los siglos 44
Aunque circulaban copias manuscritas desde
anteriores, y que mecanismos relativamen- los inicios del siglo xv, la primera impresión fue
de Aldo Manutius (1497) y a ella le sucedieron
42
Dos obras excelentes que explican el mecanicis- las de Vittore Fausto y Alessandro Piccolomini,
mo del siglo xvi son: Lenoble (1969), Mersenne ou entre otras. El estudio clásico sobre el tema es de
la naissance du mécanism, y Bennett (1986), he Me- Rose y Drake (1971), “he Pseudo-Aristotelian
chanics’ Philosophy and the Mechanical Philosophy. ‘Questions on Mechanics’ in…”.
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 113
chos el más grande matemático que había sos a sus ciudadanos– haya sido presionado
producido la Antigüedad. para dar conferencias acerca de los trabajos
Sin embargo, lo que más atraía de los de Arquímedes sobre cuerpos flotantes,
escritos de este último era el uso práctico pues esto redundaría en beneficio de los
de la matemática, lo cual realizaba a tra- intereses navales de la república.46
vés de la ley de la palanca y de la reduc- Los trabajos de Arquímedes se situa-
ción de otros problemas mecánicos a esta ban en un territorio de la ciencia que no
ley. Lo que hermanaba este enfoque con era ni platónico ni aristotélico, y menos
las Cuestiones mecánicas era que en ambos aún podrían ser vinculados con la tradi-
casos el contenido se presentaba con ropa- ción mágica. La tradición arquimediana
jes de textos teóricos en el sentido de que –su alcance la hace merecedora de ser
gran parte de la argumentación descansa- identificada como tal– es la del ingeniero
ba sobre razonamientos o demostraciones mecánico, una tradición que también es-
de carácter matemático. En este sentido la tuvo en deuda con Vitruvio (siglo i a.C.),
mecánica aparecía como una ciencia su- autor de Los diez libros de arquitectura, y
bordinada, puesto que estaba sujeta, para en los que discute, además de los asuntos
establecer sus principios y sus demostra- directamente vinculados con el arte de la
ciones, a una ciencia superior que en este construcción, temas relacionados con hi-
caso era la geometría. dráulica, estética, poleas, palancas, grúas,
Pero no hay que perder de vista que en máquinas de asalto, relojes solares y de
el caso de la tradición mecánica el motor agua, además de molinos y acueductos. Y
que la promovía se alimentaba fundamen- aunque muchas de estas cuestiones sirvie-
talmente de las tareas tecnológicas a las que ron para el diseño de objetos ‘maravillo-
serviría. Así, la traducción de las Cuestiones sos’ –puertas que giraban sin que alguien
por parte de V. Fausto (1517)45 parece estar las moviera, lámparas mágicas, fuentes
relacionada con su diseño de una galera de giratorias, etc.–, lo cierto es que este sa-
guerra y el nombramiento de Fausto como ber mecánico estaba muy alejado de las
responsable de un equipo que en el Arsenal discusiones de cualidades ocultas o de la
de Venecia –una fábrica de embarcaciones búsqueda de armonías musicales con sig-
al servicio del estado veneciano– se ocupa- nificados religiosos. Con el surgimiento
ba de experimentar con el diseño de naves. del ideal arquimediano lo que se presen-
En el mismo sentido apunta el hecho de ta es una simbiosis entre los alcances de
que Giorgio Valla –profesor de humanida- una ciencia mecanicista y las necesidades
des pagado por Venecia para impartir cur- tecnológico-militares.47
45
Para un listado de las principales ediciones 46
Véase Lowry M. (1979), he World of Aldus Ma-
de las Cuestiones mecánicas, véase Rose y Drake nutius, p. 188.
(1973), “he Pseudo-Aristotelian ‘Questions on 47
Comentarios sobre la inserción del estilo ar-
Mechanics’…”. quimediano en el uso de las ciencias aparece en
114 J. Rafael Martínez E.
esquema predictivo sustentado en las ma- no estaba exenta de problemas, pues re-
temáticas, constituía un desafío a la visión sultaba incompatible aceptarla y al mismo
aristotélica que sostenía que: tiempo creer en las disquisiciones escolás-
ticas acerca de la naturaleza de Dios, de la
a) Sólo el movimiento supralunar era recurrencia de milagros y de las razones de
perfecto, lo cual permitía una des- ser del género humano.
cripción matemática; el de los obje- El giro que el mecanicismo le daría a
tos por debajo de la esfera lunar era la participación de lo divino fue hacer de
irregular, errático. Dios el Gran Ingeniero, en contraste con el
b) Los animales y las plantas se movían Gran Arquitecto que era como se represen-
en virtud de sus almas y los cuerpos taba al Dios santificado por el pensamiento
inanimados. pitagórico-platónico del medievo. Al cobijo
de la visión mecanicista, la tarea del cien-
Ambos supuestos constituían un obstáculo tífico sería establecer cuáles eran las partes
para suponer que alguna rama de las mate- que constituían el mundo y cómo encaja-
máticas pudiera asimilar a la balística bajo ban unas con otras en la Gran Máquina. Las
sus propios esquemas, fueran éstos de ca- pequeñas máquinas que proliferaban en el
rácter numérico, geométrico o algebraico. mundo servirían para combatir la adversi-
La veracidad de las matemáticas de nin- dad, superar las restricciones que la natu-
guna manera podría recoger lo inestable e raleza imponía al hombre y coadyuvar a la
impredecible. solución de los problemas sin que pareciera
Pero si el énfasis que ponía la tradición que éstos requirieran de gran esfuerzo.
mecánica en los fenómenos como produc- Un nuevo espíritu se apoderaría de las
to de fuerzas ajenas –al menos en todas sus altas esferas cortesanas así como de los ar-
manifestaciones, excepto posiblemente en tesanos y comerciantes ilustrados que, sa-
el caso de “aquello” que puso en marcha el biendo leer, habían aprendido que la prác-
mecanismo– a las acciones o intervencio- tica de la mecánica cultivaba la actuezza o
nes de espíritus, del alma o de agentes so- agudeza de ingenio, en tanto que los ins-
brenaturales, etc., lo cual la situaba en una trumentos mecánicos –desde los utiliza-
posición opuesta a la tradición mágica, lo dos en astronomía hasta los relacionados
cierto es que también se enfrentó con la con la maquinaria hidráulica para cuidar
aristotélica. Dadas las virtudes explicativas un jardín– eran percibidos como poseídos
de cada una de estas tradiciones en el con- por el ingegno o la chispa del talento, por un
texto de los siglos xv-xvi, resultaba difícil espíritu inventivo que le confería su poder
adjudicar la supremacía a cualesquiera de motriz. Que el entusiasmo por las máqui-
ellas. Aun la tradición mecánica, la que nas y la unión que hacía de éstas el modelo
eventualmente fue el punto de partida para de funcionamiento de la naturaleza había
lo que sería la nueva ciencia del siglo xvii, alcanzado a las cortes y los círculos de po-
116 J. Rafael Martínez E.
puesta novedosa a varios problemas que y de paso corregir los errores ya por demás
desde tiempo atrás venían planteándose los evidentes tanto en los calendarios en uso
astrónomos y todos aquellos que se ocu- como en el Almagesto. Por un lado suce-
paban de determinar las fiestas religiosas y día que los solsticios y los equinoccios no
demás acontecimientos que requerían man- ocurrían en las fechas previstas, y por otro
tener un calendario correcto que marcara las había predicciones que no correspondían a
efemérides en las fechas cuando realmente la realidad, como aquellas que de acuerdo
ocurrían.53 Se puede decir que este movi- con los movimientos lunares colocaban
miento de reforma calendárica inicia con a dicho astro a una distancia de la Tierra
Georg von Peurbach (1423-1461) y con su que no correspondía a las mediciones del
alumno Johannes Müller (1436-1476), me- diámetro aparente. Más importante aún,
jor conocido como Regiomontano. los astrónomos no eran todavía capaces de
Trabajando con el Almagesto de Ptolo- determinar el periodo de duración del año
meo, Peurbach vio las ventajas de utilizar los tropical, en gran medida debido a una de-
senos de los arcos y no las cuerdas, que eran ficiente teoría de la precesión de los puntos
el elemento geométrico usual para presentar equinocciales.
las tablas astronómicas que se deducían de Por desgracia Regiomontano murió
los cálculos sobre los modelos geométricos antes de alcanzar resultados interesantes
de los movimientos planetarios. Este traba- y eventualmente Copérnico se ocupó del
jo inspiró a Regiomontano para avanzar en problema. En 1625, uno de sus biógrafos,
el estudio de las relaciones entre los lados dijo que “al igual que Hércules sostuvo los
de un triángulo, sus ángulos y sus relacio- cielos cuando Atlas se sintió agotado, así
nes con la esfera y el círculo. Gracias a es- sucedió que cuando su coterráneo Regio-
tos trabajos se le considera el iniciador de montano falleció, tocó a Copérnico revi-
la geometría moderna. En 1475 el Papa lo vir la ciencia de los movimientos celestes”.
invitó a Roma para que se uniera al equipo Aunque equivocada en varios puntos, esta
de expertos que buscaban resolver los pro-
blemas que de manera sistemática había torio del Sacro Imperio Romano Germánico por
venido acumulando el calendario juliano,54 temor de que los príncipes protestantes se mo-
lestaran. De cualquier manera “protestaron” por
este intento del Papa de –según ellos– recurrir a
53
Sobre la aceptación y difusión de la obra de Co- la venta de los nuevos almanaques y calendarios
pérnico, véase Gingerich (2004), he Book Nobody para restituir al papado de las pérdidas sufridas
Read. por la falta de ventas de indulgencias (perdones).
54
La reforma del calendario tuvo lugar hasta 1582. También se le acusaba de querer “robar” el tiempo,
Para entonces el Sol alcanzaba el punto vernal, el pecado por el cual esperaban “con toda devoción”,
sitio en el ecuador celeste donde tiene lugar el que el Papa fuera sometido a juicio por el Creador
equinoccio de primavera, diez días antes de lo que diez días antes del Juicio Final. Sobre esto véase
marcaba el calendario. Cuando el Papa promulgó Heilbron (1999), he Sun in the Church, p. 45, una
la reforma calendárica, los países protestantes no excelente obra sobre la astronomía del siglo xvi y
la aceptaron. Ni siquiera fue adoptada en el terri- el uso de las catedrales como observatorios.
118 J. Rafael Martínez E.
que Copérnico estaba en flagrante contra- satélite. Por si fuera poco el simple hecho de
dicción con la doctrina católica. que Venus presentara fases semejantes a las
Todo esto ocurría como resultado di- que la Luna nos ofrecía cada mes era prue-
recto de la publicación en 1610 del Side- ba contundente de que el sistema ptolemai-
reus Nuncius –El mensajero de las estrellas–56 co no era viable58 y dejaba abierta la posibi-
de Galileo Galilei (1564-1642). En este lidad de que el copernicano fuera el sistema
pequeño libro Galileo presentaba los nue- que verdaderamente representaba los movi-
vos descubrimientos hechos gracias al uso mientos celestes. Este logro era impresio-
de un nuevo artefacto –el telescopio– que nante, pues, como lo reconocía el embaja-
permitía ver, como si estuviera cerca, lo dor de Inglaterra en Venecia, Galileo había
que en realidad estaba distante. Con este “derrumbado la columna que sostenía toda
instrumento pudo argumentar que las som- la astronomía de la Antigüedad, y había que
bras que se observaban sobre la faz de la salvar de otra manera las apariencias, y lo
Luna revelaban, en realidad, la presencia mismo había hecho con la astrología, pues
de cráteres y de montañas sobre su super- a las ‘virtudes’ de estos planetas habría que
ficie, lo cual hacía de nuestro satélite un agregarles las de otro más [la Tierra]”.59
cuerpo igual a la Tierra, es decir, ambos La gloria de Galileo sería la causa de
estarían constituidos por los mismos ele- sus futuras penas. Si bien en 1616 se li-
mentos. Esto venía a invalidar el supuesto bró de un primer embate por parte de la
aristotélico de que la Luna y demás objetos Inquisición –y aquí cabe recordar que sólo
celestes estaban formados de una sustancia 16 años antes Giordano Bruno había sido
diferente –el éter– de la que existía dentro llevado a la hoguera por sostener, entre
de la primera esfera que rodeaba a la Tierra. otras herejías, la verdad del sistema coper-
Además, dejaba de ser una superficie com- nicano–, en 1633 fue acusado una vez más
pletamente lisa y por ende perfecta, razón de defender ideas heréticas implícitas en el
por la que se le vinculaba con la Virgen heliocentrismo. Esto lo hacía en su Diálo-
María y el pasaje de la Inmaculada Con- go sobre los dos sistemas máximos del mundo,
cepción.57 También mostraba que la Vía el ptolemaico y el copernicano. Después de
Láctea estaba formada por un sinnúmero un juicio cuyos detalles han sido motivo
de estrellas y que Júpiter poseía cuatro sa- de mucha polémica, Galileo fue hallado
télites. Esto último despojaba a la Tierra de culpable de defender posiciones contrarias
su estatus como el único cuerpo celeste que
por su cualidad singular de ser el sitio 58
Una explicación sencilla de este hecho aparece
que alojaba al hombre merecía poseer un en Cohen (1985), La nueva física, pp. 83-84. El
capítulo 4, pp. 65-90, es una revisión de cómo los
56
Galileo [1610] (1989), Sidereus Nuncius. descubrimientos y deducciones de Galileo mina-
57
Booth and van Helden (2001), “he Virgen and ban el edificio aristotélico.
the Telescope: he Moons of Cigoli and Galileo”, 59
Citado en Boas Hall (1994), he Scientific Re-
pp. 193-216. naissance 1450-1630, p. 320.
120 J. Rafael Martínez E.
a las Santas Escrituras y condenado a pri- sustrajera la obra de Copérnico del Índice
sión domiciliaria hasta su muerte. Así pasó de Libros Prohibidos, y no fue sino hasta
el resto de sus días, en parte cuidado por 1979 cuando el papa Juan Pablo II abrió la
su hija sor María Celeste,60 y hasta el final puerta para que oficialmente la Iglesia reto-
de su vida apoyado por Vincenzio Viviani mara el caso Galileo. Finalmente, en 1992
y Evangelista Torricelli, quienes en años el florentino fue reivindicado aunque, si se
posteriores alcanzarían su propia fama lee con cuidado el documento que sobre el
como científicos. Tan grande fue la fama asunto leyó el Papa, lo que hace es culpar a
alcanzada en vida por Galileo que aun bajo una “trágica y mutua incomprensión” de las
la mira del Santo Oficio era visitado por partes involucradas de lo que a fin de cuen-
toda clase de personajes, desde un emba- tas le tocó a Galileo soportar.61 No se dice,
jador francés hasta John Milton. Antes explícitamente, “Galileo tenía razón”.
de morir se dio tiempo y tuvo la entereza de En esta presentación del eventual triun-
escribir y publicar sus discursos sobre Dos fo del copernicanismo no hay que dejar
nuevas ciencias (1638), obra monumental de lado a Johannes Kepler, el astrónomo
en la que da a conocer su nueva dinámica y y matemático que en su Astronomía Nova
con la cual sepulta las ideas sobre el movi- (1609) presentó dos de las leyes –las pri-
miento de Aristóteles. meras– que llevan su nombre y que descri-
El camino quedaba despejado, aparen- ben los movimientos planetarios:
temente, para la aceptación de la teoría
copernicana, visto que la ptolemaica de- a) La órbita de cada planeta tiene la
pendía esencialmente de dos elementos: forma de una elipse con el Sol situa-
a) la concordancia entre el modelo y la ob- do en uno de sus focos.
servación de los movimientos celestes, y b) Si se toman intervalos de tiempo
b) la validez de la teoría aristotélica del mo- iguales, una línea trazada desde el
vimiento. Invalidada esta última, ya que en Sol hasta el planeta recorrerá áreas
términos observables los sistemas de Pto- iguales.
lomeo y de Copérnico eran equivalentes, el
heliocentrismo resultaba ser la única alter- La tercera ley es uno de los tantos enun-
nativa disponible. No lo pensó así la Iglesia, ciados de inspiración neopitagórica que
pues hubo que esperar hasta 1958 para que aparece en el Harmonices Mundi (1619) de
Kepler, y establece que:
60
Daba Sobel escribió una recreación de la época
y el entorno de Galileo con base en el intercam- c) Los cuadrados de los tiempos de re-
bio epistolar entre éste y su hija Virginia, que al volución de cada dos planetas alrede-
ingresar a un convento como monja clarisa adopta
el nombre de sor María Celeste. Murió en 1634,
víctima de una disentería. Véase Sobel (1999), Fantoli, A. (2002), “Galileo and the Catholic
61
dor del Sol son proporcionales a los fuera de manera superficial, en la mente del
cubos de sus distancias medias al Sol. creador y por consiguiente en los más pro-
fundos recovecos de la filosofía natural. Esta
Estas tres leyes, se demostraría más adelante, inclinación a suponer que había una estruc-
eran equivalentes a la Ley de la Gravitación tura geométrica subyacente a la estructura
Universal de Newton, la cual aparecería en material del universo fue lo que le llevó a
los Philosophiae Naturalis Principia Mate- concebir una relación entre la dimensión
matica (1687), el libro de filosofía natural de cada una de las órbitas planetarias con
más importante de los inicios de la época uno y sólo uno, el correspondiente, de los
moderna. Kepler no podía haber intuido cinco sólidos platónicos o sólidos regulares
nada semejante, pues para ello aún faltaba perfectos.63 Para llegar a esto debieron des-
desarrollar un inmenso sistema conceptual empeñar un papel importante en su mente
y además un igualmente complejo aparato sus predilecciones teológicas y metafísicas,
matemático, lo cual, por hacerlo, le mereció y una franca concordia con el pitagorismo
a Newton la gloria de ser considerado como que había sido reavivado por las corrientes
poseedor de una de las más grandes mentes neoplatónicas de las que ya se habló previa-
científicas que ha producido la humanidad. mente en relación con la tradición mágica.
Al respecto tenemos el homenaje del poe- ¿Cómo es que los planetas se movían
ta Alexander Pope, quien a propósito de sobre superficies determinadas como cir-
Newton escribió: “La naturaleza y sus leyes cunscripciones de los sólidos platónicos, si
permanecían en la oscuridad, y Dios dijo: no es porque esto respondiera a un plan di-
‘¡Sea Newton!’ Y se hizo la luz.”62 vino? ¿No era esto una prueba de la acción
Sobre lo que se pretende poner énfasis de un Dios arquitecto que dotaba a su crea-
en este momento es en el papel central que ción con las simetrías más bellas que pro-
desempeñaron las matemáticas en el pensa- porcionaba la geometría, el lenguaje que
miento kepleriano. Como todo astrónomo unía a nuestra razón con la mente de Dios?
de su época, Kepler se enfrascó en una in- ¿Qué mejor manera de mostrar la versatili-
vestigación sobre la estructura del cosmos dad de las matemáticas que por igual unían
que era fundamentalmente matemática y la con el Creador que servían a las artes me-
consideraba estrechamente vinculada con lo cánicas, a la navegación y a la arquitectura?
que pensaba era la esencia –el logos– del uni- Esto a su vez fortalecía la opinión de que
verso. Por ello su enfoque se dirigía hacia la había un componente de carácter práctico
promoción de una especie de física matemá- en el mundo de las matemáticas, lo cual lle-
tica, puesto que el universo era inteligible en vó a que muchos autores, en particular los
términos matemáticos, y en especial era la de nacionalidad inglesa, se constituyeran en
geometría la que permitía penetrar, aunque
Esta presentación se hace en el Mysterium Cos-
63
62
Citado en Fauvel (1988), Let Newton Be! mopraphicum (1596).
122 J. Rafael Martínez E.
practicantes de una nueva matemática que, despertaba la curiosidad, sin duda siguien-
además de sus obvias ligas con el saber clá- do la inercia marcada por la Historia na-
sico y las beatitudes que se expresaban en tural de Plinio y que también influiría en
las demostraciones ‘a la Euclides’, también la lectura de las Cuestiones mecánicas del
cultivaron una imagen más emparentada pseudo Aristóteles. El descubrimiento de
con los aspectos prácticos y computaciona- América, el interés que volvían a despertar
les que contrastaban con las disciplinas más los escritos biológicos de Aristóteles y sus
filosóficas de las filosofías naturales tradi- usos en materia médica hicieron que los
cionales. Y sin embargo, esta matemática herbarios –libros que se ocupaban de las
utilitaria también alcanzó importancia filo- plantas, su aspecto, sus usos, etc.– volvie-
sófica gracias a los escritos de Francis Ba- ran a ser foco de atención y su producción
con64 en los que proclamaba una nueva or- se vio incentivada por las posibilidades que
ganización social fundamentada en el saber ofrecía la imprenta. Además de ya no de-
y en su utilización para el beneficio mate- pender de la maestría del copista para re-
rial de sus miembros. A este aspecto habría producir figuras y colores, pues la imprenta
que añadir la nueva capacidad de entender permitía recuperar las imágenes una y otra
a la naturaleza mediante reglas que, como vez –con la misma fidelidad del original–
decía Galileo, estaban escritas en lenguaje contenidas en las placas aprobadas por el
matemático: “La filosofía está escrita en ese autor, los costos de producción se reducían
grandísimo libro que tenemos abierto ante y su mercado se amplió hasta hacer de ellos
los ojos,… el universo, pero no se puede en- artículos con una gran popularidad.
tender si antes no se aprende a entender la El más famoso de todos los herbarios
lengua, a conocer los caracteres en los que antiguos era el de Dioscórides (siglo i d.C.)
está escrito. Está escrito en lengua matemá- y fue impreso por primera vez en 1478, re-
tica y sus caracteres son triángulos, círculos produciendo las ilustraciones que habían
y otras figuras geométricas, sin las cuales es sido parte integral del libro desde su ori-
imposible entender ni una palabra.”65 gen. Requeridos por quienes disfrutaban
de los jardines y de los adornos florales,
los herbarios fomentaron que los artistas
BOTÁNICA Y ZOOLOGÍA. y los naturalistas se unieran a las corrientes
LO MARAVILLOSO Y LO CURIOSO humanistas que cultivaban el deleite en los
productos de la naturaleza por sus virtudes
La historia natural en el siglo xv ponía individuales y ya no como alegorías de la
especial énfasis en lo maravilloso y lo que obra del Creador. Este amor por la natura-
leza se puede apreciar en el suizo Conrad
Gesner (1516-1565) –autor de una Historia
64
Peter Dear (2001), Revolutionizing the Sciences,
pp. 57-61.
de los animales– cuando escribe sobre el pla-
65
Galileo (1984), El ensayador [1623], p. 61. cer de subir a las montañas, y también en
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 123
el botánico alemán Leonhard Fuchs (1501- de la herbolaria para algunas de las enfer-
1566), quien en su prefacio a la Historia de medades más comunes, y también, cuando
las plantas (1542) señala que para él “no hay fue el caso, a que su calidad artística hacía
nada más placentero en la vida que pasearse de ellos objetos apreciados por los colec-
en los bosques, las montañas y los valles… cionistas. Entre los herbarios más famosos
adornados con pequeñas flores y plantas se encuentran el ya mencionado de Fuchs,
con múltiples y elegantes variaciones… y y los de Valerius Cordus (1515-1544), Ca-
este placer aumenta cuando se conocen las merarius (1534-1598) y Brunfels (1464-
virtudes y los placeres de estas plantas”.66 1534) en Alemania; Plantin (1514-1588)
La publicación de herbarios fomentó y Dodoens (1517-1585) en los Países Ba-
que ilustradores y autores estrecharan sus jos; Mattioli (1501-1577) y Alpin (1553-
lazos de colaboración y llegó a suceder que 1617) en Italia, y Turner (c.1510-1568) y
la calidad de la ilustración superaba en in- Gerard (1545-1607) en Inglaterra.
formación al contenido del texto, como es Un desarrollo no menos importante fue
el caso de Otto Brunfels (1488-1534) y su la ‘invención’ del herbarium (u hortus siccus),
famoso Herbarum vivae icones (Retratos vi- como se llamó a la colección de plantas secas
vos de las plantas, 1530), el primer libro en el que se obtenían prensando los especímenes
que las ilustraciones son el elemento esen- entre hojas de papel. El primer herbarium
cial del mensaje científico. La palabra vivae del que se tiene noticia es el del botánico
en el título servía para resaltar que para este italiano Lucca Ghini (m. 1586), profesor
libro las imágenes habían sido tomadas en de Bolonia.
directo, teniendo el artista los ejemplares La nueva zoología siguió una ruta en
frente a sí, lo contrario de lo que sucedía cierto modo paralela a la de la botánica,
antes, cuando simplemente se copiaban las puesto que los textos clásicos tenían ca-
ilustraciones que se venían transmitiendo a racterísticas semejantes a los de botánica, y
través de los libros precedentes. Igual ocu- además la fauna que poblaba el continente
rrió con las más de 1 500 ilustraciones de americano, tan extraño en muchas ocasio-
plantas, realizadas con todo cuidado y al- nes como la misma tierra que habitaba,
gunas de ellas a color, que Conrad Gesner sólo podía ser dada a conocer en forma
había acumulado para una Historia planta- extensiva a través de las ilustraciones que
rum.67 Su muerte, víctima de la plaga, im- cada vez con mayor atención por el detalle
pidió que llevara a término su proyecto. o lo genérico eran capaces de producir esa
La popularidad de estos herbarios cre- nueva raza de naturalistas que buscaba la
ció debido a que incluían muchos remedios verdad observando in situ a la naturaleza
en lugar de hacerlo interrogando a los au-
66
Citado por Boas Hall (1994), he Scientific Re- tores clásicos. Al igual que sucedía con los
naissance, 1500-1630, p. 51.
67
Hoeniger, F., “How Plants and Animal Were
filósofos naturales que se interesaban por
Studied”, p. 142. el movimiento o por la constitución de la
124 J. Rafael Martínez E.
materia, la fuente del saber consistía ahora la ilustración que acompañaba al texto. El
en observar directamente a la naturaleza y avance de la anatomía es lento, casi inexis-
sobre esta base discurrir sobre ella. tente hasta el año 1500, pero después ha-
La zoología no gozó en el siglo xvi de brá una especie de explosión en cuanto a la
la misma popularidad que la botánica, y aparición de escritos con ilustraciones ana-
sólo un puñado de autores escribió textos tómicas. Esto sucede a partir de la publica-
tan completos como los de botánica, ade- ción en 1543 de la obra de Andrea Vesalio
más de que en ciertos casos sus obras se (1514-1564), De humani corporis fabrica,
limitaron a describir pequeños grupos de cuyo contenido y presentación revolucio-
animales. Con una concepción opuesta nará la práctica tanto de la anatomía como
en cuanto a la cobertura de información, de sus representaciones.
Ulises Aldrovandi (1522-1605), profesor Hasta el siglo xv la tendencia en la
de farmacología en Bolonia, se inscribe en enseñanza de la medicina era privilegiar
la tradición enciclopedista y dejó una obra la identificación de las enfermedades y la
que abarca catorce volúmenes publicados preparación de drogas o brebajes para cu-
y con mucho material adicional que no ha rar al enfermo. La guía para estas prácticas
sido editado. Estos libros son de una be- eran las obras de Galeno (130-200 d.C.)
lleza difícil de superar y muestran un gran y de Avicena (979-1037). Resulta curioso
cuidado en las clasificaciones que discute. que no se diera mucha importancia al De
Sin duda su trabajo está en deuda con el usu partium –Del uso de las partes– galénico,
de Gesner, el sumario del mundo animal en el que se discutían las funciones de cada
que publicó como Historia de los animales órgano y se describía lo que se ofrece ante
(1551-1558). Su sapiencia era tan vasta la vista a través de una disección.
y profunda que fue calificado como un Históricamente se puede decir que el
monstruo de la erudición. Su obra principal renacimiento del estudio de la anatomía
es comparable a la Historia de las plantas de humana tiene lugar con la aparición de la
Fuchs, pero resulta aún más enciclopédica. Anatomía de Mondino de Luzzi (1316),
En ella separa –al igual que Aristóteles– a quien se ocupa de estas temáticas como
los animales en aves, peces, insectos, etc. Y respuesta a las necesidades de los cirujanos.
a cada uno de los individuos que menciona Modelado en la tradición médica árabe,
le agrega los diferentes nombres con que se convirtió en el libro de anatomía que se
es conocido, su hábitat, fisiología, utilidad, utilizaba en las universidades italianas. Pe-
tipo de enfermedades a las que es propen- ro con la llegada de gran número de textos
so, etc., citando autoridades clásicas y mo- griegos provenientes de Constantinopla
dernas y dando el crédito que corresponde sucedió en medicina lo mismo que con la
a sus demás fuentes de información. astronomía: Galeno, al igual que Ptolo-
La zoología y la botánica tenían en co- meo, vino a sustituir los textos tradiciona-
mún con la anatomía su dependencia de les escritos en las épocas oscuras en las que
La ciencia en la Edad Media y el Renacimiento 125
sólo en el Islam parecía haber cierto pro- entre los órganos, los músculos y demás
greso. Así sucedió que el lugar del libro de componentes con el cuerpo humano como
Mondito lo tomaría el Fascicolo di Medi- un todo. Es fascinante ver cómo lo logra a
cina (1493) de Johannes de Ketham. Este través de láminas sucesivas, tras ir elimi-
libro era un compendio del conocimiento nando capa tras capa del cuerpo y redu-
médico que combinaba las tradiciones an- ciendo la cantidad de huesos o de múscu-
tiguas y medievales con las innovaciones los, que muestran los diferentes niveles de
renacentistas. Ahora es famoso por una de la estructura y sus relaciones.
sus ilustraciones que muestra una sesión de Cabe hacer notar en este momento la
disección con el doctor describiendo desde deuda mutua que existe entre la anatomía
la cátedra las acciones que un cirujano lle- y las prácticas artísticas de la época. Des-
va a cabo sobre un cuerpo que yace sobre de mediados del siglo xv todo taller esta-
una mesa. Una escena similar compone el ba consciente de que la mejor manera de
frontispicio del De fabrica de Vesalio, y es ilustrar la figura humana era conociendo
ésta la que se ha convertido en la imagen su anatomía. Reconocían que las expre-
viva de la nueva anatomía –su práctica– siones faciales y del cuerpo eran indispen-
que propone Vesalio. sables para transmitir los movimientos de
Lo que hace al De fabrica un texto su- los cuerpos y también los del alma. Sólo
perior a todos los demás libros de anato- el dominio de estos elementos permitiría
mía de su época, además de la calidad ar- alcanzar una representación naturalista de
tística de sus ilustraciones, es el proyecto objetos o de seres vivos. El ejemplo más
global en el que se circunscribe la obra. Al notable de este esfuerzo lo encontramos en
igual que hizo Copérnico, quien modela su Leonardo da Vinci (1452-1519).
De revolutionibus en el Almagesto, Vesalio
sigue en su libro el plan de Galeno en su
De anatomicis administrationibus –De los ARTE Y CIENCIA.
procedimientos anatómicos–, aunque de paso LO RACIONAL Y LO UTILITARIO
critica y corrige las ideas de éste. Pareciera
que más que el cuerpo humano el punto de Entre las imágenes anatómicas previas al
partida de Vesalio fuera Galeno. Al igual siglo xvi y las ilustraciones de Leonardo
que todos los anatomistas de su época, Ve- hay un abismo. Además de sus dotes artís-
salio no podía sentir que había alcanzado ticas poseía una capacidad inusitada para
el prestigio que requería si no descubría captar los detalles y plasmarlos sobre una
algo en el cuerpo humano que hubiera es- superficie de manera que resaltaban más
capado al ojo de Galeno, para luego hacer que en el objeto que servía de modelo, y
alarde de todas las novedades encontradas. todo ello sin perder su aspecto naturalista.
Tal vez lo más importante de su trabajo es Leonardo desarrolló técnicas que le per-
la manera en que describe las relaciones mitieron, conforme avanzaba en sus co-
126 J. Rafael Martínez E.
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C A PÍ T U LO 5
E
n 1624, Luis XIII manda construir un jardín con rampas, terrazas y escalinatas.
en Versalles, cerca de París, un pe- Pirro Ligorio aprovecha estas soluciones
queño palacio de caza. En 1631 es arquitectónicas cuando el cardenal Ippolito
agrandado hasta convertirlo en un edificio II d’Este le manda construir un jardín para
de tres alas, y hacia 1668 Luis XIV inicia armonizar el palacio cardenalicio con la
un complejo proceso de ampliación. vertiente de la colina que cae desde el pala-
Para ello convoca a Le Vau, Le Braun cio. Tanto en el Belvedere como en el Tívoli
y Le Nôtre, artistas que habían trabajado los jardines se planifican en función de los
en el palacio de Vaux-le-Viconte, propie- palacios que se han construido previamen-
dad de Nicolas Fouquet, ministro de fi- te, por lo que el arquitecto o el jardinero se
nanzas del rey. encuentran con un marco restringido que
El encargado de proyectar y ejecutar los determina el diseño. Sin embargo, no por
jardines fue, en un primer momento, An- ello se abandona el objetivo en el que co-
dré Le Nôtre, el cual venía trabajando des- incidían tanto la Arcadia de Jacopo Sanna-
de 1662 en la creación de los parterres y los zaro como El cicerone de Jacob Burckhardt,
bosquetes. Le Nôtre procedía de una familia a saber: que el jardín ponga de manifiesto
de jardineros y su padre ocupaba el puesto de los encantos de la naturaleza con el fin de
jardinier en chef du roi. A los jardineros fran- reposar el ánimo ofuscado por las intrigas
ceses les entusiasmaban las ideas que había de la ciudad.
conseguido plasmar la jardinería italiana, e Lo interesante de la Villa Borghese es
influyó decisivamente en ellos el patio del que el jardín se independiza del conjunto
Belvedere del Vaticano, el jardín Tívoli de la arquitectónico previo. El cardenal Scipio
Villa d ‘Este y la Villa Borghese de Roma. Borghese insiste en la necesidad de pres-
El patio del Belvedere del Vaticano unía, cindir de rampas y escaleras diseñadas en
a lo largo de trescientos metros, el palacio función de un edificio previamente cons-
131
132 Juan Antonio Valor Yébenes
truido. De esta forma el jardín se convierte Algunos presentan el siglo xvii como
en una obra valiosa por sí misma, con un un periodo de depresión generalizada, y
discurso propio que debe responder exclu- hay argumentos para ello. Ciertamente en
sivamente al interés del artista. Francia aumenta la riqueza de forma conti-
Le Nôtre había aplicado estas ideas en nua entre 1600 y 1640, debido en gran par-
Vaux-le-Viconte y las vuelve a utilizar te al crecimiento de la producción textil y
cuando proyecta los jardines de Versalles. la construcción. En la década de los treinta
Sus jardines mantienen una estricta con- se superan todos los índices de producción
figuración geométrica, y son por ello fácil- textil, y en cuanto a la construcción, París,
mente distinguibles de los jardines ingleses junto con otras grandes capitales europeas,
de la época. Éstos se caracterizan por una sufre la transformación más radical de su
configuración basada en escenas pastora- historia, puesto que se consigue sustituir
les, recurso utilizado por los artistas ingle- una ciudad de madera por una ciudad de
ses porque entienden que de esta manera piedra. Sin embargo, el siglo encadena va-
se explicita lo propio de la naturaleza, que rios ciclos depresivos: debido a anomalías
es su libre desenvolvimiento. Desde este climáticas hay malas cosechas, surge el
punto de vista cualquier determinación hambre, ello obliga a consumir buena parte
geométrica o arquitectónica se considera de las reservas y las siembras se reducen.
una imposición a la naturaleza que enmas- Se califican como periodos negros los que
cara, desfigura y finalmente oculta lo que van de 1629 a 1630, de 1648 a 1651 y
propiamente la define. Sin embargo, éste de 1660 a 1661. Además, la producción de
no es el punto de vista de Le Nôtre, para lana veneciana baja 1% anual entre 1600 y
el cual la configuración geométrica no se 1660, y 30% más hasta 1700, la moneda se
impone a la naturaleza obligándola a seguir devalúa 45% en el reinado de Luis XIV, la
las trayectorias previamente determinadas guerra de los Treinta Años reduce la pobla-
por el artista, sino que ocurre justamente lo ción al 35% de algunas ciudades, y el poder
contrario: es la configuración geométrica adquisitivo del obrero de la construcción
lo que permite sacar a la luz todo el encanto disminuye de tal manera que en 1700 sólo
de una naturaleza en su máximo esplendor. puede comprar 20% de lo que podía com-
prar en 1450.
Sobre este fondo se ha ido dibujando
CONTINGENCIA Y NECESIDAD hasta bien entrado el siglo xx la figura del
EN LA REPRESENTACIÓN TEATRAL barroco como un arte sin sustancia, vacío
más allá de la riqueza y la multiplicidad de
Ha sido difícil y contradictoria la aproxima- sus conjuntos, como un mero juego de los
ción al arte barroco. En el siglo xviii ya se sentidos cuyo único fin es el de hacer ol-
entendía como un arte extravagante, excesi- vidar al espectador la tragedia de su exis-
vo, grotesco, propio de un siglo decadente. tencia. Pero han aparecido en la década
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 133
de los ochenta y las noventa obras que anuales, para el paso de las procesiones y
reivindican otra perspectiva, presentada para el teatro de los comediantes.
por algunos autores como propuesta al- Dentro de los palacios hay un espacio
ternativa y por otros como propuesta a las especialmente dotado para la representa-
concepciones tradicionales. Se trata ahora ción: es la escalera ceremonial. En la pri-
de entender que, para el barroco, el mundo mera parte del recorrido por el palacio de
es un teatro. Versalles nos encontramos con la más im-
Rolf Toman comienza su estudio sobre portante escalera ceremonial del barroco,
la arquitectura, escultura y pintura barroca con la Escalier des Ambassadeurs. Quizá
de la siguiente manera: sea el elemento más significativo del pala-
cio, porque fue diseñada como un magnífi-
Nadie ha caracterizado con más acierto co escenario donde los visitantes se encon-
el sentimiento vital del barroco que el traban, al subir, con el rey, que bajaba a su
dramaturgo español Calderón de la encuentro.
Barca. En su obra alegórica El gran En la escalera aparece representada la
teatro del mundo, estrenada en 1645, escena en una luz particular, propia, que
trasladó a su tiempo el viejo tópico del recorta, define, realza el hecho y lo sitúa
“mundo, un teatro”: los hombres actúan en el primer plano de la atención del es-
como actores en presencia de Dios Pa- pectador. No hay una luz universal que
dre y de la corte celestial; la obra que in- gradúa la perspectiva, sino que, como en
terpretan es su propia vida y el escenario La conversión de San Pablo de Caravaggio o
es el mundo.1 en el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini, un
golpe de luz llega desde arriba y apresa el
La representación teatral desborda en instante breve, efímero, en un plano aisla-
el siglo xvii los límites de un escenario do. El fondo retrocede hasta el infinito y se
determinado para la actuación. Todo es un pierde de vista. No hay un relato, no se hil-
inmenso escenario: los palacios, donde los vanan episodios para narrar una historia,
cortesanos siguen estrictas pautas ceremo- sino que lo único que aparece, lo único que
niales a las horas en que el rey se levanta y viene a la luz, es un hecho, sin pasado y sin
se acuesta, en las comidas, en las recepcio- futuro, cristalizado en el presente.
nes y en los paseos por el jardín; la ciudad, Ha sido habitual hasta los años ochen-
que celebra las fiestas con una coreografía ta decir que de esta manera el barroco trata
establecida en la que no pueden faltar la de poner de manifiesto la contingencia de
ópera, el ballet y los fuegos artificiales; las lo presente (de la vida, de las riquezas, del
calles, que se embellecen para las ferias poder o de la fama, en el caso de Calderón
de la Barca). Sin embargo, no hay nada de
1
R. Toman, El barroco. Arquitectura, escultura, pin-
contingente en el hecho de que Luis XIV
tura, Colonia, Könemann, 1997, p. 7. recorra la Escalier des Ambassadeurs en la
134 Juan Antonio Valor Yébenes
también de césped fueron sembradas am- mero recurso explicativo que nos ayudará a
plias superficies. dar cuenta de la concepción cartesiana de
Con todo ello se agravó el problema la naturaleza.
del suministro del agua tanto a las plantas En primer lugar señalaba que la confi-
como a los estanques y a las fuentes. La es- guración geométrica de los jardines de Ver-
tación de bombeo por tracción animal que salles no se entiende como una imposición
se había construido en 1664 en el estanque al libre desenvolvimiento de la naturaleza
de Clagny era insuficiente; también lo era sino que, por el contrario, se utiliza con el
el depósito de Le Vau, los molinos de vien- fin de poner de manifiesto la regularidad
to construidos para impulsar el bombeo, las de la naturaleza y tomar clara conciencia de
torres de agua levantadas en los estanques todo su esplendor. Desde este punto de vis-
y las superficies pantanosas de los alrede- ta el jardín pastoral inglés tiene algo de
dores de Versalles. Con el fin de resolver irrelevante, precisamente porque se delei-
el asunto de manera definitiva en 1685 se ta en la pluralidad de lo inmediatamente
construyó en Marly la famosa Machine dado y no da cuenta de su unidad.
de Marly, un sistema de bombeo formado Intentaré mostrar que Descartes, como
por 287 bombas que hacía llegar el agua Le Nôtre, insiste, tanto en las Reglas co-
desde el Sena hasta Versalles, atravesando mo más tarde en las Meditaciones, en que el
la colina por medio de un acueducto. Ac- conocimiento de la pluralidad de lo inme-
tualmente la máquina está destruida, pero diatamente dado es, cuando menos, incom-
se puede reconocer la sofisticación técni- pleto y frecuentemente falso, porque pasa
ca del conjunto en el óleo de Pierre Denis por alto la unidad geométrica que vertebra
Martin del año 1724, el cual se guarda en dicha pluralidad.
el Musée-Promenade de Marly. Señalaba, en segundo lugar, que el ba-
El sistema de riego de Versalles se com- rroco utiliza la representación teatral no
pletaba con un circuito semicerrado de sólo para afirmar la contingencia de lo pre-
doscientos kilómetros, diseñado con alta sente, sino sobre todo para dar cuenta del
precisión, formado por galerías, acequias, orden implícito. Y lo más relevante es que
pozos, acueductos, bombas y depósitos so- tanto en la arquitectura como en la pin-
bre tierra y bajo la superficie. tura y en las esculturas barrocas se insiste
en que es posible reconocer el orden nece-
sario en el hecho presente, aunque éste sea
DESCARTES Y EL BARROCO fugaz y cambiante. El conocimiento del or-
den se obtiene a partir del conocimiento
Sin ánimo de hacer un análisis riguroso del inmediato de la pluralidad concreta que
arte barroco, quiero poner de manifiesto tres aparece. Por ello afirma Castex que no es
características que se recogen ejemplarmen- un conocimiento a priori, es decir, que
te en el palacio de Versalles. Se trata de un se pueda obtener con independencia de la
136 Juan Antonio Valor Yébenes
crito original ésta constaba de diecisiete del conocimiento sensible, pero elaborada
capítulos, y lo referente al cuerpo humano con argumentos distintos de los utilizados
aparecía en el capítulo dieciocho. Actual- en las Meditaciones y en Los principios (re-
mente los quince primeros capítulos son cordemos que aquéllas fueron escritas en
los que se publican bajo el título El mundo 1641 y éstos en 1644). El argumento utili-
o el tratado de la luz. Los capítulos dieciséis zado en El mundo es que las ideas son me-
y diecisiete o bien se perdieron o bien los ros signos, y de la misma manera que entre
destruyó Descartes. El capítulo dieciocho un signo y su referencia no tiene por qué
se publica por primera vez en 1677, en edi- haber ninguna semejanza, tampoco hay ra-
ción conjunta con El mundo, bajo el título zón para suponer semejanza alguna entre
Tratado del hombre. las ideas y los objetos por ellas referidos.6
El objetivo de El mundo es explicar la No hay ninguna semejanza entre la idea de
naturaleza de las cosas materiales. Si al tí- cosquilleo y la pluma sobre los labios de un
tulo se le añade tratado de la luz es porque niño, entre la idea de dolor y la hebilla que
también se trata de explicar la naturaleza de aprieta, o entre la idea de luz y calor y las
la luz y comprender que ésta depende de la acciones físicas en los cuerpos.
naturaleza de las cosas materiales. Puestas así las cosas, Descartes anali-
La crítica recurrente de Descartes a Ga- za en el capítulo segundo en qué consiste,
lileo, tal como se aprecia, por ejemplo, en atendiendo no a las ideas sino a la natu-
la carta a Mersenne del 11 de octubre de raleza de la materia, la luz y el calor. La
1638, es que éste se preocupa por resolver conclusión es que estos fenómenos son
determinados problemas físicos, pero en efectos producidos por los movimientos
ningún momento ofrece un sistema que más o menos rápidos y violentos de peque-
explicite las causas primeras de la naturale- ñas partes de la llama. Comienza de esta
za.5 En este sistema general las soluciones manera a elaborarse una física mecanicista,
a los problemas físicos concretos aparece- la cual se presenta como un nuevo sistema
rían como corolarios. Por consiguiente, la explicativo del mundo. Una física que se
tarea que se propone Descartes es de en- levanta sobre el principio de que los fenó-
vergadura, porque quiere elaborar una fí- menos naturales que observamos no son
sica general que reemplace a la existente más que efectos producidos por el movi-
hasta el momento, que es, con algunas co- miento de las partes de la materia.
rrecciones, la de Aristóteles. Así, en los capítulos tercero y cuarto
El mundo comienza haciendo una dis- explica que la diferencia entre los cuerpos
tinción entre las ideas en nuestro pensa- sólidos, los líquidos y el aire no tiene que
miento y las cosas que las producen. Nos ver, tal como afirma la física aristotélica, con
encontramos, por tanto, con una crítica cualidades y formas, sino con el tamaño y
5
at, iii, 380. 6
at, xi, 4.
138 Juan Antonio Valor Yébenes
que están regulados, siguen cierto orden. extraño que yo suponga que la cantidad
Y éste se puede reconocer cuando atendemos de materia que he descrito no difiere más de
aquello que se presenta ante los sentidos. su sustancia de lo que el número difiere
De tal manera que para tomar conciencia de de las cosas numeradas, y que conciba su
las leyes no hace falta abandonar la plurali- extensión o la propiedad que tiene de ocu-
dad; esto es imposible para el conocimiento par espacio no como un accidente, sino
humano. Lo que hay que hacer es atender como su verdadera forma y su esencia”.7
esa pluralidad sin dispersarse en ella, sino Los principios de filosofía fueron publica-
intentando reconocer su orden. dos en 1644. Parece que es una obra escrita
En este punto Descartes es un hombre para la enseñanza; de hecho Descartes se
del barroco. Lo es porque, como Carava- la dedicó a su discípula y amiga la prin-
ggio o Bernini, no se limita a ofrecer una cesa Isabel de Bohemia. En ella encontra-
mera descripción de la representación, del mos expresiones más claras al respecto. Por
signo, de la pluralidad, sino que pretende ejemplo, el cuarto parágrafo se titula “La
dar cuenta, a través de ella, del orden im- naturaleza del cuerpo no consiste ni en el
plícito, de las leyes que la vertebran. Como peso, ni en la dureza, ni en el color, ni en
el ser humano no ha asistido a la creación nada similar, sino sólo en la extensión”.8
del mundo ni puede salir de él para mirar- Y en el mismo parágrafo dice:
lo desde el ojo del creador, el conocimien-
to de esas leyes no puede ser a priori, sino Su naturaleza no consiste en la dureza
a posteriori, es decir, un conocimiento que que algunas veces sentimos con ocasión de
parte de la pluralidad presente pero que bus- su presencia, ni tampoco en el peso, color
ca su unidad interna. u otras cualidades de este género, pues si
examinamos un cuerpo cualquiera, pode-
mos pensar que no posee estas cualida-
LA CONCEPCIÓN DE LA MATERIA des y, sin embargo, clara y distintamente
conocemos que tiene todo aquello que le
El nuevo sistema físico exige una materia constituye como cuerpo con tal de que sea
homogénea fracturada y en movimiento. extenso en longitud, anchura y profundidad.
Pero aún no sabemos en qué consiste esta Así pues, se sigue que, para ser, no tiene
homogeneidad. Al final del sexto capítulo necesidad de ellas en forma alguna, y que
de El mundo Descartes insiste en distin- su naturaleza consiste sólo en que es una sus-
guir la noción de materia que él maneja tancia que posee extensión.9
de la materia primera de los escolásticos.
Al hablar de homogeneidad no se refiere a 7
R. Descartes, El mundo o el tratado de la luz, Ma-
la potencialidad de todo ente para venir drid, Alianza Editorial, 1991, p. 105.
8
at, viii, 42.
a ser esto que precisamente es. Ellos (los 9
R. Descartes, Los principios de filosofía, Madrid,
escolásticos) “no deben tampoco encontrar Alianza Editorial, 1995, p. 74.
140 Juan Antonio Valor Yébenes
Por consiguiente, la esencia de los en- el contrario, sólo hay una región del ser, a
tes materiales, aquello en lo que consisten, saber, el mundo en el que vivimos cotidia-
aquello que los caracteriza precisamente namente, y lo interesante es que podemos
como entes materiales y no de otro tipo, es reconocer en él la estructura geométrica
la extensión, su extensión geométrica. Por que lo articula.
ejemplo, el pensamiento, el recuerdo, la li- Descartes entiende, como Le Nôtre, que
bertad, la justicia, etc., no son entidades ma- la geometría no es una mera construcción
teriales, y no lo son porque no son extensas. mental que se impone a la naturaleza con-
De entre todo lo presente calificamos algo virtiéndola en algo que no es, sino que, por
como material si, y sólo si, es extenso y dado el contrario, se trata de la íntima articula-
que la extensión es una, que la geometría no ción que hace de ella un todo ordenado.
distingue en ella clases porque no hay nada Quien no toma conciencia de ello no sabe
que distinguir, la materia es homogénea. reconocer la naturaleza en su totalidad, en
Situados en el siglo xxi la pregunta que su máximo esplendor.
surge de manera inmediata es: ¿qué tienen No encontraremos en El mundo argu-
que ver los cuerpos físicos, a los que en- mentos a favor de esta posición. Desde
contramos puestos ahí y les atribuimos una este punto de vista la obra adquiere cierto
existencia independiente de nuestro cono- aire dogmático. Pero esto es así porque los
cimiento, con la extensión geométrica, que argumentos ya los ha expuesto Descartes
depende de cierto proceder de la mente?, en una obra anterior, en Las reglas para la
¿en virtud de qué algo estrictamente mate- dirección del ingenio.
mático como la extensión se considera que
es aquello en lo que consiste la naturale-
za de los cuerpos físicos?; o dicho de otro LA ESTRUCTURA GEOMÉTRICA DEL MUNDO
modo: ¿qué tiene que ver la geometría con
la naturaleza? Poco antes de su viaje a Holanda en 1628,
La pregunta es fácil de comprender para Descartes redactó parcialmente las Reglas.
nosotros, pero no tiene sentido para Des- Trabajó en la obra durante los tres años y
cartes. No lo tiene porque nuestra pregunta medio que vivió en París tras volver de su
supone que hay dos mundos, el mundo de viaje por Italia, pero no la terminó nunca.
la naturaleza y el mundo de las matemáti- La parte escrita se publicó por primera vez
cas, y que por alguna razón no explicitada en una traducción holandesa en 1684, y la
Descartes ha hecho depender ontológica- versión original no se publicó hasta 1701.
mente el primero del segundo. Pero es que No obstante, circulaban copias manuscri-
no hay dos mundos, sino uno. Por tanto, no tas; sabemos que Leibniz había comprado
se trata de salir de la pluralidad presente y una de estas copias.
de reconocer una nueva región del ser, la En la segunda parte de la regla xii re-
geometría, de la cual depende aquélla. Por sume Descartes lo explicado diciendo que
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 141
“ningún camino se abre a los hombres manera que aparecen como son; que son
para el conocimiento de la verdad aparte distintas quiere decir que están tan sepa-
de la intuición evidente y de la deducción radas de otras, tan nítidamente recortadas,
necesaria”.10 En la regla iii ya se había re- que no hay posibilidad de confusión. La
ferido a dos vías para llegar al conocimien- definición de estos conceptos no se hace
to de las cosas sin temor al error: éstas son explícita ni en las Reglas ni en El mundo,
la intuición y la inducción (término que pero sí en los parágrafos 45 y 46 de la pri-
emplea en el mismo sentido de deducción). mera parte de Los principios.
A propósito de la intuición afirma lo si- La extensión, la figura, el movimiento,
guiente: “Entiendo por intuición no el el conocimiento, la duda, la ignorancia, la
testimonio fluctuante de los sentidos, o volición, la existencia, la unidad, la dura-
el juicio falaz de una imaginación que ción, etc., son naturalezas simples. Pero
compone mal, sino la concepción de una unas se atribuyen a los cuerpos, otras al es-
mente pura y atenta tan fácil y distinta, píritu y otras se atribuyen indistintamente
que en absoluto quede duda alguna sobre a las cosas corporales y a las espirituales.
aquello que entendemos”.11 Descartes las denomina naturalezas sim-
La intuición es presencia inmediata, ples puramente materiales, puramente in-
presencia más allá de la cual no se puede telectuales y comunes respectivamente. La
ir. Pero no es presencia sensible, sino pre- extensión es una naturaleza simple pura-
sencia en el espíritu, en el entendimiento mente material.
o en la imaginación. Es decir, lo presente En la regla xiv Descartes insiste en no
en este caso no aparece ante los sentidos; separar la extensión del sujeto mismo al
tiene otra naturaleza, se manifiesta de otra que se atribuye la extensión mediante la
manera. Descartes le da el nombre de “co- imaginación. Es decir, la extensión no es
sas simples” o “naturalezas simples”.12 un ente separado ontológicamente de los
Su presencia inmediata se caracteriza, a cuerpos. Lo que ocurre es que en el cuerpo,
diferencia de lo que ocurre con el conoci- una vez que se ha llevado a la imaginación,
miento sensible, por ser clara y distinta. La es posible reconocer inmediatamente y sin
claridad y la distinción son precisamente necesidad de explicación alguna –esto es
los rasgos del conocimiento absolutamen- intuir– que precisamente por el hecho de
te cierto e indudable. Que las naturalezas ser cuerpo, y no otra cosa, tiene longitud,
simples son claras significa que su presen- anchura y profundidad, o dicho de otra
cia es total, que ya no es posible encontrar manera, extensión.
un grado mayor de manifestación, de tal Al comienzo de la regla xii se expli-
ca que todo ello requiere no permanecer
10
R. Descartes, Reglas para la dirección del espíritu, pasivamente en la experiencia sensible, en
Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 131.
11
Ibid., p. 75.
el testimonio presente de los sentidos, sino
12
Ibid., pp. 123-125. atender a la figura del cuerpo que se traza,
142 Juan Antonio Valor Yébenes
mediante el sentido común, en la fantasía Es lo mismo que ocurre con los núme-
o imaginación.13 De la misma manera que ros. Éstos no son entes independientes on-
cuando escribimos no sólo es puesta en tológicamente de las cosas numeradas, sino
movimiento la parte inferior de la pluma, que son intuidos en las cosas una vez que
sino toda la pluma, con el movimiento de tenemos la experiencia sensible de ellas y
los sentidos se mueve la totalidad del es- nos atenemos a cierta unidad presente en
píritu, y también la imaginación. El hom- la pluralidad manifiesta. Podemos, como
bre posee la libertad de atender sólo a lo hacen los matemáticos, considerarlos in-
dado a la experiencia sensible, y en este dependientemente de las cosas numeradas,
caso no tomará conciencia más que de la pero esto sólo es posible una vez que el
pluralidad manifiesta en los cuerpos: su entendimiento ha conseguido abstraerlos,
color, su solidez, su peso, su textura, etc. es decir, independizarlos de lo dado en la
Pero puede también cambiar su mirada y experiencia sensible y en la imaginación.
atender a lo dado en la imaginación. En Tratamos en este caso con abstracciones, las
este caso hay una intuición clara y distinta cuales no tienen propiedades por sí mismas,
de aquello en lo que consiste no este cuer- sino en relación con las cosas numeradas.
po en particular, sino todos los cuerpos Si preguntamos qué tiene que ver el
por el hecho de serlo; hay una intuición mundo de la geometría con el mundo físi-
de la extensión. co, hacemos una mala pregunta, porque no
Por consiguiente, la extensión no es un se trata de dos mundos, sino sólo de uno.
ente ontológicamente independiente del La extensión geométrica forma parte de
cuerpo extenso, sino que es aquello en lo las cosas materiales, y no es una parte cual-
que consiste el cuerpo. Ahora bien, se pue- quiera sino precisamente la que define el
de tomar la extensión con independencia de mundo físico. Lo que ocurre es que esto no
los cuerpos. Es lo que hacen los geómetras. lo sabe quien sólo se atiene al testimonio
En este caso al término extensión no le co- de los sentidos. Se necesita ir más allá de
rresponde ninguna idea en la fantasía que la experiencia sensible para reconocer otras
a su vez dependa de la experiencia sensible, partes, que son ontológicamente primeras.
sino que se trata de un ente abstracto sepa- La extensión no es una entidad mate-
rado de la imaginación por el entendimien- mática a la cual se intenta reducir el mun-
to puro.14 Es posible decir cosas tales como do físico. Si esto fuera así Descartes habría
que la extensión no es el cuerpo, pero sólo dejado sin explicar lo más importante, a sa-
cuando prescindimos de la imaginación, es ber, cómo es posible tal reducción, qué rela-
decir, cuando nos referimos a la extensión ción hay entre el mundo físico y el mundo
considerada de forma abstracta. matemático. Pero Descartes insiste en las
Reglas en que lo matemático no es más que
13
Ibid., pp. 119-120.
una parte, aunque la esencial, del mundo
14
Ibid., p. 147. físico. No hay entes matemáticos más que
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 143
que se quiera convertir en ciencia, es decir, El método así planteado no tiene nada de
cualquier disciplina que quiera compren- subjetivo ni psicológico. Se corre el riesgo
der la verdadera naturaleza de su objeto de de malentender a Descartes si llegamos a
estudio. En definitiva, el trabajo de todas la conclusión de que la necesidad observa-
las ciencias sólo trata, a juicio de Descartes, da tanto en las naturalezas simples como
de la detección de las naturalezas simples en las relaciones que guardan entre sí es, en
que articulan su respectivo objeto.16 último extremo, una necesidad que pone el
Esto se concreta en la siguiente serie de pensamiento, pero no una necesidad de las
pautas:17 cosas mismas. Como si fuera el científico
el que atribuye las necesidades a las cosas,
1. El punto de partida es la experien- como si la claridad y la distinción que se
cia sensible de un determinado fe- observa en las naturalezas simples no fue-
nómeno. ran atributos de ellas, sino un estado de la
2. Se deben reunir diligentemente to- mente del observador.
das las experiencias del fenómeno. Pero el hecho de la pasividad del co-
3. El científico debe eliminar las par- nocimiento muestra que la mente no pone
tes contingentes y localizar las partes nada, sino que se limita a recibir lo que
necesarias, de las cuales no hay ex- de alguna manera se encuentra. Sólo hay
periencia sensible, sino que se hacen conocimiento, y no ficción o ilusión, en la
presentes a la intuición. Para ello se medida en que nos atenemos a lo presente,
requiere la experimentación repetida: y conocimiento cierto en la medida en que
se modifican las condiciones inicia- abandonamos lo dado a los sentidos y nos
les, se modifican o anulan determi- dirigimos a lo dado a la intuición. Por con-
nadas propiedades del fenómeno, y siguiente, si describimos fielmente el he-
se observa si se mantienen o dejan cho del conocimiento hemos de reconocer
de producirse las experiencias del fe- que la necesidad de las naturalezas simples
nómeno reunidas con anterioridad. no es creada, o fingida, sino un atributo de
4. Una vez localizadas las partes nece- lo presente a la intuición.
sarias es posible intuir las conexiones,
también necesarias, que guardan di-
chas partes entre sí. A este momento FUNDAMENTACIÓN DE LA FÍSICA DE LA
de intuición, no de las partes nece- EXTENSIÓN EN LAS MEDITACIONES
sarias mismas, sino de la conexión
que hay entre ellas, Descartes le da En las Reglas la fundamentación de la fí-
el nombre de “deducción”. sica de la extensión se hace depender de
la intuición de naturalezas simples. Dado
16
Ibid., p. 132.
que de ellas no tenemos un conocimiento
17
Ibid., pp. 132-133. sensible, pero tampoco las podríamos co-
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 145
nocer sin tener previamente experiencia entre lo objetivo y lo subjetivo. Para ello
sensible, las Reglas es un tratado del méto- Descartes emplea el recurso de la duda. No
do que permite ir de la pluralidad sensible es que las cosas se presenten por sí mismas
(colores, sonidos, sabores, figuras, etc.) a en la duda; por el contrario, la mayor parte
la intuición de la unidad estructural (for- de nuestra experiencia cotidiana consiste
mada por naturalezas simples) que regula en tratar con cosas de las que no dudamos.
dicha pluralidad. Pero, si libremente envolvemos toda nues-
¿Cuál es la relación entre las natura- tra experiencia de duda, entonces conse-
lezas simples, que han sido caracterizadas guiremos localizar en cada ente sus partes
como partes necesarias del ente, y la plu- objetivas, que propiamente le pertenecen,
ralidad sensible, que es un conglomerado y sus partes subjetivas, que aparecen en el
de partes contingentes?; o en el caso de los ente no porque le pertenezcan, sino porque
cuerpos, ¿cuál es la relación entre la ex- el hombre las ha puesto.
tensión, la figura y el movimiento, por un Sólo se duda de algo si, y sólo si, es
lado, y los colores, los sonidos, los sabores, posible su modificación o anulación. Pues
etc., por otro? El mundo comienza expli- bien, las partes objetivas no se pueden mo-
cando que esta pluralidad son signos que dificar ni anular sin que el ente desaparez-
están relacionados con la unidad implícita ca; por lo tanto acerca de ellas no se puede
en la medida en que son efectos de ésta. dudar. Las partes subjetivas, en cambio, se
En concreto, son efectos producidos por pueden modificar, e incluso se pueden eli-
la naturaleza en unos determinados entes, minar, y con ello el ente ni desaparece ni
en aquellos que son capaces de tener ex- resulta esencialmente alterado; son partes
periencia sensible ligada a un mínimo de que se dejan envolver por la duda.
entendimiento o de fuerza espiritual. El resultado de las Meditaciones coin-
Puestas así las cosas se entiende fácil- cide con el de las Reglas: la extensión es
mente que la ciencia cartesiana considere aquello en lo que consiste propiamente un
que las naturalezas simples son objetivas, cuerpo; las propiedades sensibles en estric-
es decir, propiedades esenciales de los en- to sentido no son propiedades del cuerpo,
tes mismos, y que la pluralidad sensible es sino propiedades atribuidas al cuerpo por
subjetiva, es decir, el efecto de la acción de la subjetividad del observador.
las naturalezas simples en un determinado Sin embargo, entiendo que son más in-
ente que es el hombre. teresantes las Reglas que las Meditaciones,
Por esta razón tanto en Los principios y esto por tres razones que expongo bre-
como en las Meditaciones la fundamenta- vemente.
ción de la física de la extensión ya no se La primera es que en las Reglas se acep-
hace recurriendo a un análisis de las par- tan los objetos tal como aparecen, y de lo
tes necesarias y contingentes de los cuer- único que se trata es de distinguir en ellos
pos, sino que se hace buscando el deslinde sus partes necesarias y sus partes contingen-
146 Juan Antonio Valor Yébenes
tes. El recurso de la duda empleado en las la ciencia trabaja para encontrar las partes
Meditaciones tiene, frente a este procedi- necesarias, entonces podemos defender la
miento, una contrapartida, y es que con- tesis de que la ciencia contemporánea si-
vierte los objetos en algo que de suyo no gue entroncada metodológicamente con la
son. Los convierte en objetos dudosos, o ciencia moderna (y tener una buena base
sospechosos, cuando no lo eran justo an- para oponernos tanto a la discontinuidad
tes de comenzar la reflexión filosófica ni lo como a la inconmensurabilidad), porque
serán después de finalizada ésta, una vez aún hoy de lo que se trata es de detectar
que volvamos a recuperar nuestro trato co- las partes necesarias y las conexiones que
tidiano con las cosas. guardan entre sí.
La segunda razón para preferir las
Reglas es que en ellas resulta claro que la
extensión no es nada distinto de lo extenso. LAS LEYES DE LA NATURALEZA
No hay peligro de separar dos mundos, el
mundo físico y el de las matemáticas. En Una vez que, a través de algunos ejemplos,
cambio, en las Meditaciones el criterio de la se da al lector la pauta de cómo entender la
duda se utiliza para separar estos dos mun- naturaleza a partir de una materia homogé-
dos, lo cual plantea un problema filosófico nea dividida en partes de distinto tamaño y
clásico en todo el pensamiento moderno, a movimiento, en el séptimo capítulo de El
saber, el de la conexión o el puente entre lo mundo se estudian cuáles son las leyes que
matemático y lo empírico. regulan los cambios en la materia.
La tercera razón es que si el problema El ser humano no ha asistido en direc-
del deslinde entre las partes necesarias y to a la creación del universo, y por tanto no
contingentes de los entes se convierte en puede saber de antemano si está ordenado
un problema de distinción entre propie- o es caótico, y en el caso de que esté or-
dades objetivas y subjetivas, entonces la denado, no puede saber de antemano cuá-
ciencia contemporánea que se desarrolla les son esas reglas. Según Castex, también
a partir de la mecánica cuántica supone el Caravaggio o Bernini saben que no es po-
hundimiento del programa cartesiano, por- sible este conocimiento a priori. El conoci-
que pone en primer plano la imposibilidad miento del orden interno de la naturaleza
de distinguir entre propiedades objetivas sólo puede ser a posteriori, es decir, a par-
y subjetivas. Y esto lleva a sospechar de la tir de la experiencia que el hombre tiene
continuidad del conocimiento científico y con la representación que cotidianamente
a ofrecer, a cambio, argumentos en favor nos ofrece la naturaleza, a partir de la ex-
de la discontinuidad, e incluso argumentos periencia con los signos, con la pluralidad
en favor de la inconmensurabilidad de las manifiesta a los sentidos.
teorías científicas. En cambio, si afirma- La experiencia sensible nos da noticia
mos, con el Descartes de la regla xii, que de cierto orden en las cosas con las que tra-
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 147
tamos. Gracias a ello podemos desplegar cómo ha llegado Descartes a ellas, sino a
hacia el futuro conductas rutinarias que partir de qué observaciones las ha corro-
tienen éxito. Por ejemplo, me levanto de la borado. Puesto que Descartes sólo cuenta
cama y pongo los pies en el suelo porque con un número finito, y sorprendentemen-
sé que el suelo soportará mi peso, busco la te pequeño, de observaciones, estas leyes,
ropa en el armario porque sé que, estan- aunque corroboradas, no podrían ser califi-
do yo solo en casa, la ropa no ha podido cadas nada más que como conjeturas.
desaparecer, etc. E incluso cuando el futuro Pero en este punto el planteamiento
nos sorprende buscamos insertar el episo- metodológico de Descartes está muy ale-
dio sorprendente en una nueva secuencia jado del planteamiento anterior, de raíz
ordenada. Por ejemplo, abro la llave del popperiana. Descartes insiste en la verdad
agua para asearme, pero si hoy no cae agua de sus leyes, y las aplica a unos pocos casos
pensaré que han cortado el suministro concretos no con el ánimo de corroborarlas,
porque durante la noche detectaron alguna sino con el ánimo de ejemplificarlas, porque
avería en el drenaje. ya sabe de antemano que las leyes son ver-
Dado que la experiencia sensible no es daderas. La cuestión es: ¿por qué lo sabe?
más que un signo de una unidad interna, La respuesta no está ni en El mundo ni
esto es, dado que la pluralidad presente no en Los principios; ambas obras las escribe
es más que el efecto de naturalezas simples dando por bueno el planteamiento que al
o partes necesarias, si reconocemos un or- respecto elaboró en las Reglas.
den en los efectos es porque hay un orden En la segunda parte de la regla xii Des-
en las causas que los generan. La cuestión cartes analiza la conjugación necesaria y
es cuál es este orden, o dicho de otra ma- contingente entre naturalezas simples.18 Es
nera, cuáles son la(s) leyes que regulan la contingente la unión de aquellas partes que
naturaleza, teniendo en cuenta que ésta no no son inseparables. Por ejemplo, si decimos
es nada más que materia y movimiento. “un cuerpo animado”, la unión entre “cuer-
En el capítulo séptimo de El mundo, po” y “animado” es contingente, porque un
y también a partir del parágrafo 37 de la cuerpo puede no ser animado y sin embargo
segunda parte de Los principios, Descartes seguir siendo un cuerpo. Lo mismo ocurre
enuncia lo que considera las tres leyes fun- cuando decimos “un hombre vestido”; po-
damentales que regulan el comportamien- demos eliminar la parte a la que nos referi-
to de los cuerpos. Sin embargo, los textos mos con el término vestido porque por ello
referidos resultan decepcionantes, porque el hombre no deja de serlo.
se limitan a enunciar las leyes y a aplicarlas Pero el caso no es el mismo si digo “el
a algunos casos concretos. movimiento tiene una duración”, o “la figu-
Podemos pensar que estas leyes son me- ra tiene extensión”, porque no puede haber
ramente conjeturas y que, desde un punto
de vista lógico, no tiene sentido preguntar 18
Ibid., pp. 126-130.
148 Juan Antonio Valor Yébenes
un movimiento sin tiempo ni una figura Así es como se elaboran las leyes en
sin extensión. El movimiento y el tiempo, todas las ciencias, buscando las conexiones
o la figura y la extensión, son partes que necesarias que hay entre las partes necesa-
están unidas inseparablemente, de tal ma- rias del objeto respectivo de estudio. Pues-
nera que no podemos concebir la primera to que las partes necesarias son claras y
sin la segunda. Insisto en lo siguiente: al distintas, y por tanto lo más cierto en el co-
decir, como Descartes, “no podemos con- nocimiento, las leyes, que no son más que
cebir”, no estamos diciendo que esta unión conexiones necesarias entre partes necesa-
necesaria entre las partes sea una necesi- rias, también han de contener la máxima
dad impuesta por el pensamiento, sino una certeza, lo cual equivale, para Descartes, a
necesidad de las cosas, de manera que, en la máxima realidad y verdad. No tiene sen-
estricto sentido, habría que decir que no tido, por consiguiente, decir que las leyes
puede existir la primera parte separada de son conjeturas.
la segunda. En esta imposibilidad de exis- El término conjetura se lo atribuye Des-
tir radica la conjugación necesaria entre cartes no a las leyes que se alcanzan por
naturalezas simples. intuición de las conexiones de partes nece-
Pero la cuestión que aquí importa es la sarias, sino a las que se alcanzan por induc-
siguiente: ¿cómo sabemos que la figura tie- ción sobre la experiencia sensible. El ejem-
ne extensión?, ¿a través de la observación? plo que pone es el siguiente: vemos que el
Se necesita la experiencia sensible, porque agua está por encima de la tierra y que es
sólo a partir de la experiencia de los cuer- más sutil que la tierra; vemos que el aire está
pos podemos llegar a saber, por intuición y por encima del agua y que es más sutil que
mediante la imaginación, qué es la figura el agua; y concluimos que por encima del
y qué es la extensión. Una vez que tenemos aire hay un éter purísimo mucho más sutil
conocimiento de las naturalezas simples o que el aire. Esta conclusión es una conje-
partes necesarias, en este caso de la figura tura, porque se ha establecido una relación
y de la extensión, la unión necesaria que entre el aire y otro elemento no en función
hay entre ellas se intuye atendiendo a las de un análisis de partes necesarias, sino de
naturalezas simples mismas. Esto coincide la observación de una relación contingen-
con el cuarto punto del método cartesia- te entre partes. Dice Descartes que lo que
no que explicitábamos más arriba: una vez de esta manera componemos, “ciertamente
localizadas las partes necesarias es posible no nos lleva a error, si juzgamos que sólo es
intuir las conexiones necesarias que se dan probable y nunca afirmamos que es verda-
entre ellas. Y con independencia, llegados dero, pero tampoco nos hace más sabios”.19
a este punto, de la experiencia sensible, la Al proceso que nos permite componer
cual se utilizará a partir de ahora sólo para leyes verdaderas a partir de la intuición de
ejemplificar eso que ya hemos conocido de
antemano por intuición. 19
Ibid., p. 130.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 149
Descartes no es: dado que los sentidos nos privarle de él a menos que aumente
engañan, llegamos a afirmar cosas como la el suyo en la misma proporción.
existencia del vacío. Atendiendo a la cita, 3. Cuando un cuerpo se mueve, aun-
así como al contexto de la regla xii, el ar- que su movimiento se realice lo más
gumento es: dado que deducimos mal, es frecuentemente en línea curva y no
decir, dado que unimos indebidamente par- pueda darse jamás ninguno que no
tes necesarias con partes contingentes, po- sea en alguna forma circular, sin em-
demos afirmar que el vacío existe. bargo cada una de sus partes, con-
Por consiguiente, lo que lleva a algunos sideradas individualmente, tiende
a afirmar erróneamente la existencia del va- siempre a continuar el suyo en línea
cío no es la engañosa experiencia sensible; recta. Y así su acción, es decir, la in-
ésta es sólo una representación, un signo, y clinación que tienen a moverse, es
por tanto no se la puede calificar de tal ma- diferente de su movimiento.
nera. Lo que lleva a afirmar erróneamente
la existencia del vacío es la precipitación La misma formulación de las leyes apare-
en la deducción, porque el entendimiento ce en los parágrafos 37, 39 y 40 de la segunda
precipitado toma partes contingentes por parte de Los principios. La diferencia es que
partes necesarias y establece conexiones aquí la tercera ley aparece como segunda, y
necesarias entre partes que, de suyo, no se la segunda ley aparece como tercera.
relacionan de esa manera.
a) Primera ley
La primera ley establece la absoluta pa-
LAS TRES LEYES FUNDAMENTALES sividad de la materia. Esto quiere decir
que entre las naturalezas simples o partes
Descartes enuncia, explica y ejemplifica las necesarias de un cuerpo no encontramos
tres leyes fundamentales de la naturaleza ninguna que remita a cierta forma de ac-
en el capítulo siete de El mundo. Son las tividad generada por el propio cuerpo. De
siguientes: tal manera que si un cuerpo es cuadrado
permanece con esta figura, si tiene cierto
1. Cada parte de materia, considerada tamaño no lo reducirá por sí mismo, si tie-
individualmente, permanece siempre ne cierto color o textura no cambiará, por
en el mismo estado, en tanto que el sí mismo, ni el color ni la textura, etc.; y
encuentro con las demás no la obliga en lo que se refiere al movimiento, si está
a modificarlo. en reposo en un lugar no partirá jamás de
2. Cuando un cuerpo empuja a otro, allí a no ser que los demás lo desplacen, y
no podría transmitirle ningún movi- si está en movimiento continuará en mo-
miento a no ser que pierda al mismo vimiento a no ser que algo lo retarde o lo
tiempo otro tanto del suyo, ni podría detenga. Es decir, la materia, por sí misma,
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 151
no cambia, dado que la extensión, por sí grediente propio, resto alguno de acción que
misma, no cambia. modifique el reposo o el movimiento que le
Descartes niega la validez de la física aris- ha sido dado o le está siendo dado.
totélica, según la cual los cuerpos se mueven
por sí mismos atendiendo a su naturaleza. b) Segunda ley
La razón para ello radica, en último extre- Los cuerpos por sí mismos no se mueven,
mo, en considerar que el cambio, en senti- pero existe movimiento en el universo. Po-
do aristotélico, no es una parte necesaria de dría no existir, pero lo dado, el punto de
los entes naturales, que éstos no contienen partida, lo que nosotros nos encontramos y
ninguna actividad propia, sino que es la ex- debemos reconocer –éste es, a mi juicio, el
tensión aquello que propiamente los define. sentido que tienen en Descartes las continuas
Y a partir de aquí es fácil comprender la referencias a Dios– es que hay movimiento.
siguiente diferencia: que Aristóteles insis- Puesto que la materia es pasiva, ella mis-
te en la imposibilidad de la reducción de la ma no puede generar movimiento, ni tam-
pluralidad sensible a una unidad debido a poco disiparlo, sino meramente transmitir,
que hay muchos tipos de cambio, mientras en un universo que está lleno, el movimiento
que Descartes admite la unidad de la plu- que le ha sido dado. La segunda ley explica
ralidad sensible porque la extensión es una. cómo se transmite en función del empuje, y
Esto implica una transformación del dice que un cuerpo aumenta el movimiento
concepto de movimiento, que ahora ya no sólo cuando otro se lo transmite, disminu-
puede entenderse como el cambio de las yendo en la misma cantidad el movimiento
propiedades del cuerpo generado por una de éste. Lo cual implica que el incremento
actividad propia sino, tal como lo conciben del movimiento de las partes de un sistema
los geómetras, como la traslación de un cerrado (y el universo es un sistema cerrado)
lugar a otro lugar pasando por todos los es cero, o de otro modo, que el promedio
lugares intermedios. Y puesto que no se da del movimiento de las partes de un sistema
el vacío, la traslación del cuerpo se produce cerrado se mantiene constante.
“de la vecindad de los que contactan inme- La formulación de la ley es clara, dado
diatamente con él y que consideramos en que hace referencia sólo a los incrementos
reposo a la vecindad de otros”.23 de movimiento. En la explicación poste-
Cuando la primera ley se aplica al caso rior que se ofrece tanto en El mundo como
del movimiento entendido como traslación, en Los principios aparecen, explícitamen-
se deduce que la materia en sí misma es te en esta segunda obra, los conceptos de
pasiva ante el reposo y ante el movimien- “fuerza con que un cuerpo obra sobre otro”
to, sea éste rectilíneo o circular. Es decir, no y “fuerza con que un cuerpo opone resis-
contiene, a modo de parte o contenido in- tencia a la acción de otro”.24
23
Los principios, p. 88. 24
Ibid., p. 103.
152 Juan Antonio Valor Yébenes
que un barco que permanece en reposo ante el espectador. Pero no es la única po-
en el mar sigue el flujo y reflujo del agua. sibilidad. Las historias que contaban los
Tanto el habitante de la Tierra como el antiguos sobre héroes y paladines también
marinero del barco permanecerán insen- eran una buena manera de hacer inteligibles
sibles a este movimiento mientras tomen los principios más simples de la naturaleza
como sistema de referencia los cuerpos in- del poder, de la sociedad o del Estado.
mediatamente vecinos. Lo cual se deduce Dice Descartes:
del hecho de que la materia es pasiva ante
todo movimiento, es decir, que en sí misma No dudo en modo alguno que el mundo
no contiene acción alguna que delate el haya sido creado desde el primer mo-
movimiento. mento de su existencia con tanta perfec-
Será la física newtoniana la que ma- ción como ahora posee, de suerte que el
tice este planteamiento al insistir en que Sol, la Tierra, la Luna, las Estrellas, exis-
de la pasividad de la materia no se puede tan desde entonces, [...] sin embargo [...]
concluir la equivalencia mecánica entre re- lograremos un mejor entendimiento de
poso y movimiento, sino sólo entre repo- lo que sea la naturaleza de las cosas que
so y movimiento rectilíneo uniforme. El pueblan el mundo, si pudiéramos imagi-
movimiento acelerado, ya sea rectilíneo o nar algunos principios que fueran muy
circular, siempre generará “acciones” (es inteligibles y muy simples, y a partir de
decir, efectos mecánicos) en el interior del los cuales hiciéramos ver claramente que
propio sistema móvil, de tal forma que un los astros y la Tierra, al igual que cuanto
observador podría saber, sin salir del sis- es visible en el mundo, hubiera podido
tema, si se mueve aceleradamente, o bien generarse a partir de ciertas semillas, aun
se encuentra en reposo o en movimiento cuando supiéramos que no fue generado
rectilíneo uniforme. de esta forma.36
Se trata ahora de contar la historia del Las dimensiones de las partes en las que
universo, la cual no puede ser entendida la materia está dividida, ni cuál es la ve-
más que como una nueva historia de héroes. locidad con la que tales partes se mueven,
Si la escuchamos con el rigor del científico ni cuáles son los círculos que describen
tendremos que decir que comienza descri- al moverse. No ha sido posible esta de-
biendo un momento fingido, meramente terminación, pues habiendo podido ser
supuesto, dado que no estuvimos allí. Sin ordenadas por Dios en una infinidad de
embargo, no todo en la historia es suposi- distintas formas, sólo la experiencia y en
ción; no lo es el final, porque coincide con modo alguno la fuerza del razonamiento,
el momento presente que ahora vivimos; permite conocer cuál de todas estas for-
y tampoco son suposiciones las leyes que mas ha sido elegida. Esta es la razón en
regulan el orden que nos encontramos.37 virtud de la cual y libremente podemos
En todo caso, la historia se cuenta, como elegir aquella que deseemos siempre y
cualquier otra fábula, para hacer inteligi- cuando todo lo que sea deducido sea en-
ble una moraleja. No son esenciales los teramente acorde con la experiencia.39
personajes, que bien pudieran ser otros,
ni el contexto inicial en el que se sitúan, Es decir, del universo conocemos las
sino el orden implícito, que los obliga a re- leyes que lo regulan y el estado final, que es
accionar para acabar componiendo siem- en el que nos encontramos, pero no el es-
pre la misma escena final. tado inicial. Así que hemos de suponerlo
Ya conocemos los principios del meca- para componer la fábula, la cual se narra en
nicismo cartesiano, a saber: “Que todos los los capítulos octavo, noveno y décimo de El
cuerpos que componen el universo están mundo y en la tercera parte de Los principios.
formados de una misma materia; que tal Supongamos que Dios ha creado en
materia es divisible en infinidad de partes; el comienzo materia dividida en partes de
que está dividida en partes que se mueven diversos tamaños y figuras, y que ha do-
de modo diverso y cuyos movimientos son tado a todas ellas desde el comienzo de
en cierto modo circulares; que se mantie- distintos movimientos, con la restricción
ne una cantidad igual de movimiento en el de la misma cantidad de materia y de mo-
mundo[...]”.38 vimiento que ahora tendría que haber en el
A esto hemos llegado por la fuerza del momento de la creación. Estamos ante un
razonamiento, es decir, a partir de la intui- caos inicial de partes de materia, las cuales
ción en la imaginación de partes necesarias no se pueden mover en línea recta, pues-
y conexiones entre ellas. Pero lo que no se to que no hay vacío. Necesariamente han
ha podido determinar son: de moverse de forma más o menos circu-
lar, resultando una trama de infinidad de
37
Ibid., pp. 148-152.
38
Ibid., p. 149. 39
Idem.
La fábrica cartesiana del mundo: un paseo por los jardines de Versalles 159
complejos torbellinos o vórtices iniciales, Son cuerpos que pertenecen al tercer ele-
cada uno compuesto por partes de materia mento, formado por partes de mayor ta-
girando en tomo a un centro. maño y de menor movimiento.
En un espacio lleno los constantes cho- Por otro lado, la continua limadura,
ques entre las partes acabarán produciendo por medio de los choques, de los ángulos
tres consecuencias: una reducción del ta- de las partes del segundo elemento produ-
maño de las más grandes, y consiguiente- cirá partes de materia de tamaño mucho
mente, un aumento del número de partes menor, de formas diversas y con movi-
con tamaño semejante; la limadura de sus miento rápido. Su pequeño tamaño hace
ángulos hasta alcanzar figuras aproxima- que esas partes puedan rellenar los hue-
damente esféricas, y el aumento del núme- cos que quedan al contactar las partes esfé-
ro de partes con velocidad semejante. De ricas del segundo elemento, y las sobrantes
esta manera surge una gran cantidad de seguirán las trayectorias de los torbellinos
lo que Descartes llama segundo elemento, hasta precipitarse en los centros, forman-
formado por partículas de tamaño medio do, al chocar, el Sol y las estrellas.
y velocidad media. Se trata de la materia La diferencia entre la fuerza de movi-
sutil interestelar en la que finalmente se miento de las partes del segundo elemento
generan los torbellinos. que componen un torbellino y la fuerza de
Si los choques entre partes se prolon- resistencia de las partes del tercer elemento
gan durante tiempo suficiente, el resulta- implicadas, fuerzas ambas que se calculan
do final es una materia homogénea en lo en función del tamaño y la velocidad de los
referente a su tamaño y a su movimiento. cuerpos, explica la diferencia entre come-
Pero el hecho es que este momento aún no tas, planetas y satélites.
ha llegado, porque lo que vemos son cuer- Si la diferencia es negativa, entonces
pos de muy distinto tamaño y muy dis- las partes del tercer elemento no quedarán
tinto movimiento. Por tanto, tenemos que atrapadas en el torbellino y se adentrarán
suponer que en el comienzo había partes en otro, hasta alcanzar un torbellino en el
de materia con un tamaño mayor, lo cual que la diferencia ya no sea negativa. Son
implica, para Descartes, que su fuerza de los cometas.
resistencia a los choques también es mayor. Si la diferencia es positiva, entonces las
Dependiendo del balance entre la fuerza partes del tercer elemento quedarán atrapa-
de movimiento de las partes del segundo das en el torbellino, precipitándose hacia
elemento y la fuerza de resistencia de las su centro hasta alcanzar una región en la
partes de materia de mayor tamaño, éstas que la fuerza de movimiento sea igual
permanecerán en los torbellinos o no que- a la fuerza de resistencia. En este momen-
darán atrapadas en ellos, logrando pasar de to la parte del tercer elemento seguirá la
uno a otro. Así se explica el movimiento trayectoria de las partes del segundo ele-
de los cometas, los satélites y los planetas. mento implicadas. Estos cuerpos son los
160 Juan Antonio Valor Yébenes
insistir en la tercera característica que atri- gracias a sus teorías se produjo el desarro-
buía a la época barroca, a saber, el some- llo tecnológico e instrumental del que se
timiento que se hace de la naturaleza con aprovecharon artesanos e ingenieros.
el fin de solucionar problemas prácticos Sin entrar en el debate, la perspectiva
concretos y, en relación con ello, el avance metodológica expuesta por Descartes en
tecnológico que se produce. las Reglas aporta una interesante reflexión
La Machine de Marly fue una gran sobre el asunto. El trabajo del científico
obra técnica en la que trabajaron los me- consiste en la detección de las naturalezas
jores matemáticos e ingenieros de la corte simples o partes necesarias de su respec-
de Luis XIV, y se convirtió en un símbolo tivo objeto de estudio y en el análisis de
del progreso científico y tecnológico. Re- las conexiones, también necesarias, entre
presenta la imagen de la ciencia moderna: dichas partes. Con ello perdemos de vista
autónoma, pública y puesta al servicio del lo que el fenómeno tiene de individual
progreso de la sociedad. Se entiende me- y concreto, sus partes contingentes, pero a
jor la novedad de estas características por cambio obtenemos un conocimiento de su
contraposición con el conocimiento dispo- naturaleza, de aquello en lo que consiste.
nible en la época, en el que confluyen la A partir de ahora quizá sea el poeta el único
tradición hermética, la alquimia, la astro- que permanece en lo contingente, se recrea
logía, la magia, etcétera. en ello y lo describe con el ánimo de po-
Cambia también la imagen del sabio. ner de manifiesto no la esencia de lo que se
Ahora surge fuera de las viejas institucio- encuentra sino, por el contrario, lo que ello
nes en las que se centralizaba y certificaba tiene de único, de irrepetible, de privado,
el saber, y tiene que ver con el artista y a de fugaz. El científico se dedica a otra cosa,
la vez ingeniero capaz de construir canales, su trabajo trata de desentrañar la necesidad
diques, fortificaciones; capaz, en definitiva, implícita en las cosas y, en último extre-
de resolver de manera eficaz y fiable pro- mo, de hacer comprensible lo contingente
blemas prácticos concretos. desde lo necesario.
A partir de estas consideraciones ha ¿Y todo ello para qué? O dicho de otro
surgido, dentro de la filosofía de la cien- modo: el ser humano tiene la posibilidad
cia, una polémica en tomo a los autores de de permanecer en lo contingente, e inclu-
la ciencia moderna. Por un lado, Laber- so de disfrutar con ello, de pasar los días
thonnière o Zilsel defienden que son los viviéndolo y, por así decir, saborearlo has-
artesanos y los ingenieros que trabajan en ta en sus partes más efímeras; ¿por qué
talleres con sofisticados instrumentos los iniciar la búsqueda de lo necesario? Des-
que desarrollan la nueva ciencia. Por otro cartes liga esta pregunta al problema de
lado, autores como Koyré sostienen la te- la libertad; tenemos la libertad de iniciar
sis de que la nueva ciencia fue creada por el viaje o de permanecer en nuestro tra-
teóricos y filósofos como Descartes, y que to habitual y cotidiano con las cosas. Pero
162 Juan Antonio Valor Yébenes
Gouhier, H., Les premières pensées de Des- Rioja, A., Ordóñez, J., Teorías del universo,
cartes, París, J. Vrin, 1958. vol. II, Madrid, Síntesis, 1999.
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Mouy, P., Le développement de la physique car- vestigación pura, Madrid, Cátedra, 1996.
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C A PÍ T U LO 6
ISAAC NEWTON:
EL IMPERIO DE LA MECÁNICA RACIONAL
José Luis González Recio
I
saac Newton nació el día de Navidad la comarca, a los doce años continúa sus
de 1642 en Woolsthorpe, un pueblo estudios en la King’s School de Grantham,
del condado de Lincolnshire, Inglate- donde residirá durante todo el curso, pues
rra. Su padre, pequeño terrateniente, había no le era posible regresar diariamente a
muerto antes de que él naciera dejando a Woolsthorpe. Newton es ya en estos mo-
la familia en condiciones económicas di- mentos de su vida un niño lleno de curio-
fíciles. Probablemente, tal circunstancia sidad. Hace anotaciones sobre los libros
hizo que su madre no tardara en volver a que lee y llega a realizar la maqueta de un
casarse. En efecto, Hannah Ayscough con- molino con tanta destreza, que funciona
trajo matrimonio, poco después de morir reproduciendo exactamente el original.
el padre de Newton, con el reverendo Bar- Su patente capacidad intelectual hace
nabas Smith, y se trasladó a casa de éste que la familia procure enviarle a Cambrid-
con sus hijos, en la aldea próxima de North ge. No era fácil conseguir que fuera admi-
Witham. Como es señalado habitualmen- tido, dado su humilde origen.
te en las biografías del científico, el reve-
rendo Smith “no tenía la menor intención En aquella época la universidad era un
de hacerse cargo de aquel hijo que no era privilegio destinado a una élite muy res-
suyo, por lo que el pequeño [...] fue con- tringida, y eran pocos los jóvenes de la
fiado a los cuidados de su abuela [...]. No extracción social de Newton que conse-
sabemos hasta qué punto sintió Newton guían llegar a ese nivel de estudios [...].
el peso de esta situación familiar. Lo úni- La pensión de un College universitario
co cierto es que creció tímido y suspicaz, [alcanzaba las] 45 libras esterlinas, cifra
con muchas dificultades para relacionar- insostenible para una familia como la
se con los demás; características que, con
el transcurso del tiempo, se harán cada 1
I. Belmonte et al., Newton, Madrid, Debate,
vez más evidentes, hasta convertirse en 1983, p. 10.
165
166 José Luis González Recio
de Newton, si se tiene en cuenta que su los Comunes, pretendiendo jugar con ella
propiedad agrícola rendía a lo sumo poco a su antojo. También ha chocado con los
más de 80 libras esterlinas anuales.2 puritanos y los escoceses. Su fin se ha es-
crito este año en el terreno militar. El 30
Cambridge, como la mayoría de las uni- de enero de 1647 cayó la cabeza de Car-
versidades británicas y europeas, dependía los I ante un pueblo estupefacto que aún
aún de la inflexible influencia del aristote- no podía asimilar este tratamiento para
lismo. Hacía siglos que se estudiaban las un rey que quiso proclamar la institución
mismas materias. Dentro de la formación divina del gobierno monárquico. En torno
superior estaban incluidas la filosofía, la a Cromwell se habían aglutinado en un
política, la ética y la física. Junto a tales principio, tanto los parlamentarios y los
disciplinas se recibía también formación anglicanos, como los puritanos. Su gran
en dialéctica, matemáticas, griego, latín y, triunfo en el campo de batalla le hizo ad-
con carácter optativo, hebreo. Un panora- quirir un prestigio extraordinario. Pero su
ma, pues, similar al que Galileo encontró ideal puritano tampoco coincidía con el
en su Italia natal, cosa no demasiado extra- de la mayoría anglicana. Disolvió la Cá-
ña si tenemos en cuenta que Newton nace mara de los Lores, depuró la Cámara de
el año de la muerte del científico italiano. los Comunes y se dio paso a su mandato
Por lo que se refiere a las circunstan- personal en mayo de 1649 bajo una cons-
cias históricas que rodearon aquellos pri- titución republicana [...], hasta su muer-
meros años de la vida de Newton, lo más te en 1658. La guerra civil ha terminado.
destacable es el final de la guerra civil que Ha sido una larga lucha que ha agotado a
ha vivido su país. Adrián García Jiménez Inglaterra, Escocia e Irlanda. Su huella ha
describe así la situación política que atra- quedado grabada sobre la conciencia del
vesaba Gran Bretaña: pueblo que la ha tenido que mantener du-
rante seis años.3
En 1647, Carlos I se ha refugiado en Es-
cocia para ensayar un nuevo levantamien- Pese al anquilosamiento de la universi-
to [...], fracasando una vez más. El abso- dad, la filosofía de Descartes se ha difun-
lutismo de Carlos I ha encallado; ni su dido con rapidez por Europa. Una imagen
política de unidad nacional, ni sus sueños renovada de la naturaleza comienza a ex-
de gobierno personal y autoritario sobre tenderse entre quienes están dispuestos a
los reinos unidos de Gran Bretaña e Irlan- mirar con nuevos ojos al nuevo tiempo que
da, ni [...] su política de unidad religiosa se avecina. El filósofo francés proponía una
han satisfecho a la mayoría del pueblo. Ha concepción del universo que lo equiparaba a
chocado, por otra parte, con la Cámara de
3
A. García Jiménez, Isaac Newton (1642-1727),
2
Ibid., p. 12. Barcelona, Urbión, 1984, p. 20.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 167
una gran máquina. Descartes ha empezado idea de renovación, integrada por Hooke,
a dar los primeros pasos para la concreción Boyle, Oldenburg, etc. En lo que tiene que
teórica de su programa, y su física empieza ver con el ambiente religioso, Cambridge
a gozar de crédito. Galileo había mostrado constituía una “singular isla de moderación,
que la vieja filosofía natural aristotélica era, un oasis en una nación en la que los con-
a la vez, inapropiada y sustituible por otra flictos de religión generaban polémicas
filosofía de la naturaleza matemática que violentas continuas. Esta tolerancia te-
se adaptaba por completo a la justificación nía origen en el acento particular que se
de la hipótesis copernicana: le daba a la religiosidad, vivida más como
experiencia interior que como una suma de
Descartes estaba convencido de que su artículos de fe. ‘Lanzarse contra la razón
sistema era exacto y de que sólo eran ne- es lanzarse contra Dios’: [...] idea que de-
cesarias algunas tareas de pulimiento en jará una señal indeleble en la religiosidad
cuanto a algunos detalles; en realidad, de Newton –se dice dentro la biografía de
muy pronto aparecieron errores e im- Belmonte–, sobre todo gracias a la influen-
perfecciones y todo el sistema no habría cia de Henry More, académico ilustre, ori-
de resistir la interpretación del universo ginario de Grantham, que después habría
formulada por Newton. Pero, de todos de convertirse en su amigo íntimo”.5
modos, la importancia de Descartes en
la historia de la ciencia fue extraordina-
ria: estableció ante sus contemporáneos PRIMEROS AÑOS EN CAMBRIDGE
el ideal claro y transparente de un siste-
ma de interpretación de la naturaleza que En 1663, llega a Cambridge Isaac Barrow.
tenía que confiar únicamente en concep- Ocupará la cátedra de matemáticas funda-
ciones y métodos prestados por las ma- da y financiada por el matemático Henry
temáticas.4 Lucas, y que por esa razón es conocida
como la cátedra lucasiana. Barrow estaba
Esta nueva ciencia, esta nueva filosofía obligado a enseñar, además de matemáti-
del universo será el punto de partida para cas, astronomía, óptica, estática y geografía.
Newton. Tendrá que atender simultánea- Disponía, asimismo, de la posibilidad de
mente a las antiguas ideas medievales y al encargar la adquisición de libros o instru-
nuevo proyecto de física-matemática que mentos científicos. La relación de Newton
circula por Europa. Sin embargo, su ac- con Barrow –al igual que con Henry More,
titud intelectual lo acerca de inmediato a según acabamos de indicar– fue de enor-
lo que será la generación de científicos in- me trascendencia. Barrow era un excelente
gleses e irlandeses comprometidos con la profesor que no tardó en percibir las apti-
4
I. Belmonte et al., op. cit., p. 19. 5
Idem.
168 José Luis González Recio
febrero de 1672, Newton leyó ante la mente en los trabajos de investigación que
asamblea de la Royal Society su nueva realizaba. En ellas no se preocupaba por
Teoría de la luz y los colores. La Sociedad ser especialmente didáctico y, de hecho, no
felicitó solemnemente a su autor por su tuvo nunca un número elevado de alum-
“ingenioso discurso” [que] se pasó al libro nos. Las lecciones de óptica tuvieron que
de actas, y se pidió a tres miembros de la resultar profundamente innovadoras. Los
Sociedad que lo leyesen y lo analizasen. enfoques de la nueva física y de la vieja
Uno de ellos era precisamente Hooke. filosofía natural resultaban heterogéneos.
Reprocha –Hooke– a Newton el no ha- Newton sabrá conciliarlos, puesto que se va
ber tenido en consideración las ideas de a seguir preguntando por la naturaleza de
los científicos contemporáneos. Ni su tra- la luz, pero comprenderá que hay que dar a
tamiento ni su forma ni su contenido es- la respuesta una orientación acorde con la
taban “homologados” a las modernas con- filosofía mecánica y geométrica. Descartes
tribuciones. Le acusa de haber hecho caso ya había formulado su ley de la refracción,
omiso de todas las teorías corrientes, sin pero la teoría de los colores se había modi-
que en ningún momento haya acudido ficado muy poco desde la Antigüedad. Se
a ellas para su refutación o aprobación. suponía que los cuerpos poseedores de co-
Este informe disgustó a Newton. Le mo- lor emitían corpúsculos cromáticos y, por
lestó enormemente el tono diplomático consiguiente, se creía que el color era una
con que estaba redactado y las sutilezas cualidad de los objetos.
acusatorias. No tenía ningunas ganas de
verse envuelto en enfrentamientos viciosos. La idea predominante era que el color
Seguía pensando que estos comentarios de suponía una característica más que se
Hooke eran anacrónicos y fuera de lugar.7 añadía al rayo luminoso, de por sí inco-
loro, después del impacto sobre los cuer-
La polémica, no obstante, no ha hecho pos con color. Por lo tanto, una cosa era
más que empezar. Cartesianos y defensores el comportamiento de la luz, calculable
de la hipótesis ondulatoria –Huygens en y estudiado por medio de leyes exactas
especial– impugnarán la teoría corpuscular por los físicos; y otra el discurso sobre los
de Newton. Todo ello le hará odiar a par- colores, todavía vago, no vinculado [...]
tir de entonces los debates e incluso le mo- a ninguna “cantidad” mensurable y, en
verá a solicitar la baja en la Sociedad; baja consecuencia, asignado a los filósofos que
que, sin embargo, Oldenburg no aceptó. estudiaban la naturaleza de las cosas.8
A lo largo de veinte años Newton ex-
plica matemáticas, óptica y mecánica en Newton tomó la dirección adecuada en
Cambridge. Sus clases se basaban directa- el estudio del problema. La cuestión con-
7
Ibid., pp. 79-80. 8
I. Belmonte et al., op. cit., p. 31.
170 José Luis González Recio
sistía en averiguar en qué relación se en- la pantalla, una tablilla con un orificio tan
contraban los distintos colores con la luz pequeño como para que sólo dejara pasar
blanca, y en hacerla de un modo auténti- la luz de un único color; a cierta distancia
camente experimental y no especulativo. dispuso un segundo prisma al que llegaba
Dentro de una habitación oscura realizó un ese color; finalmente, el rayo era recogido
pequeño orificio en la ventana por el que en la pared. Los resultados fueron los que
podía penetrar un rayo de sol. Situó, des- esperaba. Los rayos conservaban su co-
pués, un prisma triangular en el camino del lor y mantenían también sus ángulos de
rayo, y más lejos aún una pantalla en la que refracción. Resultaba claro, pues, que la
quedaban recogidos los rayos. Era conoci- luz se componía de aquellos rayos y que
do que, al colocar así el prisma óptico, en la el color pertenecía a ella y no a los objetos
pantalla aparecían los colores del espectro: coloreados.9 Éstas fueron las revoluciona-
rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil rias conclusiones que hizo públicas a través
y violeta. De acuerdo con la ley de Descar- de su comunicación a la Royal Society; las
tes, la figura que debía aparecer en la pan- que despertaron tanto asombro, tantas ad-
talla era un círculo, dado que se suponía hesiones y tanta oposición.
que la luz incidente en el prisma tenía una
sola naturaleza. No obstante, la figura que
siempre se formaba era aproximadamente LA MECÁNICA
una elipse. Newton modificó de diferen-
te manera las condiciones del experimento, El centro de atención de Newton pasa de
pero los resultados permanecieron invaria- la óptica a la mecánica cuando entramos
bles. Se le ocurrió entonces considerar a la en la década de los ochenta. Numerosos
luz blanca compuesta de rayos distintos, científicos se están ocupando de los movi-
correspondientes a los diversos colores del mientos planetarios. La física celeste cons-
espectro. El color rojo sufría la desviación tituía un campo de investigación al alza
mínima y el violeta, la máxima. En con- desde que Kepler había superado la vieja
junto, los siete colores, con sus desviacio- separación entre la astronomía geométrica
nes respectivas, componían la forma que la y la cosmología. Los astrónomos alejan-
pantalla recogía. Esto implicaba, primero, drinos tuvieron que entregarse al cálculo
que cada color poseía su propio ángulo de geométrico para dar cuenta de las obser-
refracción y, segundo, que la luz consta- vaciones que realizaban en términos de los
ba en sí misma de esos diferentes colores. dos axiomas pitagórico-platónicos: el de la
Con objeto de comprobar que no se equi- uniformidad y el de la circularidad de los
vocaba, y que cada rayo estaba sometido movimientos planetarios. Los complejos sis-
a una refracción característica y perma- temas de construcciones geométricas capa-
nente, ideó un segundo experimento. Si-
tuó, en el lugar donde antes había puesto 9
Cf., [Link]., p. 33.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 171
de este intercambio de cartas Newton ex- el título que dará a su obra de 1687 –Phi-
trajo nuevos motivos de hostilidad hacia losophice naturalis principia matemática– lo
Hooke, pero, también, el estímulo para muestra expresamente. Ya en el De motu
muchas reflexiones que acabaron siendo aparecen aportaciones decisivas, como las
de importancia decisiva. En enero de traducciones matemáticas de las nocio-
1680, aquél le envió otra carta que termi- nes de fuerza, inercia o masa. La idea de
naba con la misma pregunta sobre la tra- masa inercial que presentaba poseía un
yectoria de los planetas que Halley habría valor muy singular. En Galileo aparece ya
de plantearle cuatro años después –tras la un empleo del principio de inercia, si bien
reunión de los tres científicos en la taber- se trataba del concepto de inercia circu-
na, como hemos dicho antes–. “No dudo lar. Asimismo, la dinámica de Aristóteles
de que usted, gracias a su excelente mé- suponía que el único estado físico que no
todo [concluía Hooke], encontrará fácil- necesitaba explicación era el reposo y que
mente el resultado, es decir, de qué curva un movimiento mantenido exigía una cau-
se trata y cuáles son sus propiedades” .10 sa también constante. Kepler, en este orden
de cosas, sigue siendo por completo aris-
Hooke confiaba en Newton con sobra- totélico. Él, que es quien acuña el término
dos motivos. En poco tiempo, el profesor inercia, piensa siempre que ésta es una ten-
de Cambridge encontró respuesta no ya a dencia al reposo. Descartes propone en El
las limitadas preguntas que se le hacían sino mundo y Los principios de la filosofía una ley
a muchas más. Se inicia así el camino hacia de inercia rectilínea, y éste será el punto de
la redacción y publicación de los Principia. partida de Newton. Las trayectorias de los
Hay una etapa intermedia de importancia, planetas son concebidas por él como resul-
no obstante. En pocos meses escribe el De tado de dos movimientos combinados: el
motu corporum. La tarea resultaba titánica, movimiento inercial en línea recta a velo-
puede decirse sin exagerar. Además de te- cidad constante, y el que los llevaría hacia
nerse por cierta la existencia de la fuerza el Sol. El movimiento resultante de ambos
gravitatoria, Kepler, Hooke y algún dis- es el sometido a la trayectoria elíptica que
cípulo de Galileo como Borelli ya habían en realidad siguen los planetas.
concebido la necesidad de recurrir a dos En 1684, la Royal Society recibe y co-
fuerzas actuantes sobre los planetas para noce el De motu. Despierta tanta admira-
justificar su trayectoria. Aun así, todo esta- ción que se solicita de Newton que amplíe
ba por hacer, puesto que lo que hacía falta su contenido en una obra mayor, a lo que
era dar forma matemática al planteamien- accede. Dos años después, aparece el primer
to y las soluciones. Newton fue consciente libro de los Principia, al que seguirán dos
de la altura de la empresa que acometía y más, terminados hacia el verano de 1687.
Hooke tenía reservados a Newton nuevos
10
Ibid., p. 38. momentos de disgusto, con todo. Exigía
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 173
que se le mencionase como adelantado en junto a otros científicos en una nota a pie
el descubrimiento de la ley de la gravita- de página.12
ción. Es verdad que el requerimiento que El comportamiento mecánico de todo
hacía no carecía de algún fundamento, el universo es explicado en los Principia a
pero a estas alturas Newton ya no fue ca- partir de muy pocas leyes y a través de una
paz de soportar las repetidas intromisiones rigurosa estructura matemático-deductiva.
de Hooke en su labor. Respondió, por ello, En el primer libro aparecen estudiados los
en un tono muy duro: movimientos que tienen lugar en ausencia de
fuerzas de resistencia. Antes de iniciarse pro-
[...] no ha hecho nada, y no obstante ha piamente este Libro i, se formulan ya las tres
escrito como si supiese o hubiese profun- famosas leyes de la mecánica newtoniana:
dizado todo suficientemente, a excepción
de lo que todavía tenía que ser determina- 1. Todos los cuerpos perseveran en su
do con observaciones y cálculos laborio- estado de reposo o de movimiento
sos, excusándose de no haber podido efec- uniforme en línea recta, salvo que se
tuar dicha tarea porque estaba dedicado a vean forzados a cambiar ese estado
otras actividades, mientras que, más bien, por fuerzas impresas.
habría debido excusarse por su incapaci- 2. El cambio de movimiento es propor-
dad. Porque resulta claro, de sus propias cional a la fuerza motriz impresa, y se
palabras, que no era capaz de resolver tales hace en la dirección de la línea recta
problemas. Ahora bien –continuaba–, ¿es en la que se imprime esa fuerza.
quizás aceptable todo esto? Los matemá- 3. Para toda acción hay una reacción
ticos, que estudian, calculan y hacen otras opuesta e igual. Las acciones recípro-
cosas propias del género, tienen que con- cas de dos cuerpos entre sí son siem-
formarse con no ser otra cosa que hábiles pre iguales y dirigidas hacia partes
calculadores y mostrarse resistentes a toda contrarias.13
fatiga; y uno de ellos, que no hace nada y
en cambio pretende entenderlo todo, ¿tie- La demostración de las leyes de Kepler
ne que atribuirse cuanta invención haya, la figura en esta parte de la obra. En el Li-
de aquellos que lo siguen y la de aquellos bro ii se generaliza la aplicabilidad de las
que lo han precedido?.11 leyes descubiertas en presencia de medios
que ofrezcan resistencia. El Libro iii lleva
Newton llegó a decir que si se le exigía
citar a Hooke en el tercer libro, prefería 12
Cf., ibid., p. 42.
no publicarlo; y sólo, gracias a los buenos 13
Philosophiae naturalis principia mathematica,
oficios de Halley, consintió mencionarlo axiomas o leyes del movimiento. Reproducimos la
traducción que hace de ellas Antonio Escohotado
en su versión de los Principia (Madrid, Editora
11
Ibid., p. 42. Nacional, 1982, pp. 237-238).
174 José Luis González Recio
los principios mecánicos establecidos al 2ª Por ello, en tanto que sea posible, hay
estudio de los movimientos de los cuerpos que asignar las mismas causas a los
celestes. Se logra allí, en consecuencia, la efectos naturales del mismo género.
unificación de la mecánica del cielo con 3ª Han de considerarse cualidades de
la de los fenómenos terrestres. La imagen todos los cuerpos aquellas que no
del cosmos aristotélico ha sido derrotada pueden aumentar ni disminuir y que
en todos sus extremos, con su escisión in- afectan a todos los cuerpos sobre los
superable entre los mundos sublunar y su- cuales es posible hacer experimentos.
pralunar. El universo se rige por leyes in- 4ª Las proposiciones obtenidas por in-
variables a lo largo de su extensión infinita. ducción a partir de los fenómenos,
Tal es la nueva imagen de la naturaleza. pese a las hipótesis contrarias, han de
Los tres principios de la mecánica y la ley ser tenidas en filosofía experimental
de la gravitación universal extienden su por verdaderas exacta o muy aproxi-
imperio por el espacio infinito. La ley de la madamente, hasta que aparezcan
gravitación (Libro iii, proposición vii) de otros fenómenos que las hagan o más
acuerdo con la cual: “La fuerza de la gra- exactas o expuestas a excepciones.
vedad entre dos cuerpos es inversamente
proporcional al cuadrado de la distancia Las Regulae philosophandi aparecieron
entre ellos y proporcional a la cantidad de en la segunda y tercera ediciones de los
materia [masa] que cada uno contiene”. Principia, sustituyendo a una serie de pro-
posiciones que figuraban en la primera
edición bajo el título de “Hipótesis”. En
conjunto constituyen los preceptos meto-
dológicos de la filosofía natural newtonia-
na. La primera regla enuncia el principio
LAS REGULAE PHILOSOPHANDI de simplicidad de la naturaleza; la segunda,
la aplicación del mismo; la tercera formula
Como introducción a este Libro iii, New- un principio de uniformidad, y la cuarta es
ton incluye sus famosas Regulae philoso- una defensa de la inducción. Resulta par-
phandi con la intención de justificar la ticularmente llamativo el extenso párrafo
aplicación de los principios de su mecánica que acompaña a la Regla iii, en donde
a regiones en las que no es posible una co- Newton alude al carácter empírico de las
rroboración experimental. Dicen así: cualidades primarias de los cuerpos, en
contraposición a la doctrina filosófica car-
1ª No deben admitirse más causas de tesiana. Las cualidades de los cuerpos nos
las cosas naturales que aquellas que son reveladas por la experiencia, y cuando
sean verdaderas y suficientes para ésta nos muestra las mismas relaciones y
explicar sus fenómenos. propiedades en distintos cuerpos –como
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 175
Newton vivirá aún veintitrés años. Se- sólo cualidades primarias. Newton añadió,
rán años igualmente fecundos, aunque las además, otra nueva cualidad a los cuerpos:
principales aportaciones de su labor cien- la fuerza de la inercia, “un principio pasi-
tífica estaban concluidas. Cabe mencionar, vo gracias al cual los cuerpos persisten en
por su repercusión, la polémica con Leib- su movimiento o reposo –afirma–, reci-
niz sobre la paternidad del cálculo infini- ben movimiento en proporción a la fuerza
tesimal, que tiene lugar tras la publicación que lo imprime y resisten tanto como son
de la Óptica. Leibniz había dado a conocer resistidos”.19 Aunque los átomos se inter-
en 1684 su Nova methodus pro maximis et pretan de un modo matemático, en reali-
minimis, complementado en 1686 con De dad, debido al peso de su empirismo, para
geometria recondita. Newton había redac- Newton son los elementos más pequeños
tado en 1668, no obstante, un trabajo que de los que están compuestos los objetos
entregó a Barrow, titulado Análisis para las sensibles. Si deseamos comprobarlo, no
ecuaciones de un número infinito de términos. tenemos nada más que recordar parte de
Convertido en libro, aparece en 1704, des- sus palabras en el extenso comentario que
atándose una agria polémica. Todo indica hace a la Regula Philosophandi iii de los
que ambos científicos desarrollaron por se- Principia:
parado las bases del cálculo infinitesimal,
si bien es obligado reconocer que entre los La extensión de los cuerpos no se nos
manuscritos de Leibniz aparecieron ex- revela si no es por los sentidos, y no se
tractos seleccionados por él mismo de una siente por todos, pero como concierne
copia del trabajo que Newton hizo para a todos los sensibles, se atribuye univer-
Barrow y que poseía desde 1675. salmente. Experimentamos que muchos
Dedicado a sus responsabilidades como cuerpos son duros. Pero la dureza del
director de la Casa de la Moneda y presi- todo se origina de la dureza de las par-
dente de la Royal Society, Newton vivirá tes, y de aquí concluimos con razón que
rodeado por el respeto y la admiración son duras las partículas indivisas no sólo
hasta su muerte en 1727. de los cuerpos que sentimos sino tam-
bién las de todos los demás. Que todos
los cuerpos son impenetrables lo inferi-
LA TEORÍA DE LA MATERIA mos no de la razón sino de la sensación.
Los cuerpos que manejamos resultan ser
La concepción general del mundo físico impenetrables, y de aquí concluimos que
que Newton tenía fue tomada básicamen- la impenetrabilidad es una propiedad de
te de Galileo, Kepler y Descartes. Era una todos los cuerpos. Inferimos que todos
concepción comprometida con un mundo los cuerpos son móviles y perseveran en
material, compuesto de partículas duras e
indestructibles –los átomos– que poseían 19
Optics, Libro iii, Opera, vol. iv, p. 258.
180 José Luis González Recio
20
Philosophiae naturalis principia mathematica, re- 21
Optics, Libro iii, Opera, vol. iv, p. 260. (Óptica,
gulae philosophandi, Libro iii, Opera, vol. iii, p. 3. pp. 345-346.) En los textos castellanos reprodu-
Reproducimos la traducción de Eloy Rada en su cimos la traducción de Carlos Solís en su versión
versión española de los Principia, p. 617. española de la obra.
Isaac Newton: el imperio de la mecánica racional 181
adonde llegan los estímulos de los objetos empleó en su estudio de los colores. Sostu-
a través de los nervios, y desde el que vo que los colores no tenían una existencia
(los estímulos motores) son transmitidos real fuera del cerebro, ni siquiera en la luz.
a los músculos por los espíritus animales. Los colores son finalmente la disposición
Los estímulos visuales de los objetos físi- que poseen los rayos para transmitir deter-
cos que se transmiten y se dirigen al senso- minados movimientos:
rio proceden de la retina. Así se explica en
el Libro 1 de la Óptica: Si en algún momento hablo de luces o ra-
yos de colores o digo que están dotados
De modo similar, cuando una persona ve de colores, ha de entenderse que no estoy
un objeto [...], la luz proveniente de los hablando filosóficamente o con propie-
diversos puntos del mismo se refracta en dad, sino groseramente y según esos con-
las membranas y humores transparentes ceptos que las personas ordinarias habrían
del ojo [...] de modo que converge y se en- de tramar frente a todos estos experimen-
cuentra de nuevo en tantos otros puntos tos, pues, propiamente hablando, los rayos no
del fondo del ojo, formando una repre- tienen colores. En ellos no existe más que
sentación del objeto sobre esa membrana una capacidad o disposición para desper-
que cubre el fondo del ojo [...]. Dichas tar este o ese color. Del mismo modo que
representaciones, propagadas por medio el sonido en una campana o en una cuerda
del movimiento a través de las fibras de musical u otro cuerpo sonoro no es otra
los nervios ópticos hasta alcanzar el cere- cosa que un movimiento vibratorio, en el
bro, constituyen la causa de la visión.22 aire no es otra cosa que movimiento pro-
pagado desde el objeto y en el sensorio no
Y en el Libro iii, cuestión 28, Newton es otra cosa que la sensación de ese movi-
pregunta: “¿No es el sensorio de los ani- miento en la forma de sonido, así el color no
males el lugar en que está presente la sus- es en el objeto más que una disposición a refle-
tancia sensitiva y adonde son llevadas las jar este o aquel tipo de rayos más copiosamente
formas sensibles de las cosas a través de los que el resto. En los rayos no existe más que
nervios y el cerebro, a fin de que sean allí esa disposición a propagar este o aquel movi-
percibidas por su presencia inmediata en miento hasta el sensorio y, en éste, se dan las
dicha sustancia?”23 sensaciones de dichos movimientos en forma
Newton llevó la doctrina de las cuali- de colores.24
dades primarias y secundarias a sus inves-
tigaciones sobre los fenómenos ópticos y la Desde la metafísica que Newton acep-
tó de sus predecesores, el mundo aparecía
22
Optics, Libro i, Opera, vol. iv, pp. 13-14. (Óptica,
p. 22.)
23
Optics, Libro iii, Opera, vol. iv, p. 238. (Óptica, 24
Optics, Libro i, Opera, vol. iv, pp. 80-81. (Óptica,
p. 320.) pp. 112-113.) Las cursivas son mías.
182 José Luis González Recio
como un mundo sin colores ni sonidos; era racterística matemática, desde el momento
un mundo de cantidades y movimientos. en que puede medirse por la aceleración
El otro, aquel en el que los hombres creían que manifiestan cuando se ven sometidos
vivir, estaba ubicado en el cerebro. Pero el a la acción de una fuerza. Ello permitía de-
profesor lucasiano no se limitó a asumir finir la fuerza como un producto entre la
la concepción general sobre el mundo y aceleración y la masa. Con estas tres mag-
sobre el ser humano de quienes le habían nitudes, y con la depuración del cálculo
precedido en la construcción de la nueva para resolver los problemas inherentes al
filosofía n