Librepensador
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Portada de abril de 1926 de la revista L'Idee libre,
influenciada por ideas liberales.
El librepensamiento o pensamiento libre es una doctrina que sostiene que las
posiciones referentes a la verdad deben formarse sobre la base de la lógica,
la razón y el empirismo en lugar de la autoridad, la tradición, la revelación o
algún dogma en particular. Cualquier juicio así constituido debe llamarse
«librepensamiento»1 y quienes lo formulan son «librepensadores»,2 personas que
constituyen sus opiniones y certezas sobre un análisis imparcial de hechos y son
dueñas de sus propias decisiones, independientemente de la imposición
dogmática de cualquier institución, religión, tradición, tendencia política o
cualquier movimiento activista que busque imponer su punto de vista ideológico
o cosmovisión filosófica.
Historia[editar]
Se considera precursores o antecesores del librepensamiento al descreído poeta y
matemático iraní medieval Omar Jayam, autor de Rubaiyat, y al médico y escritor
francés François Rabelais (siglo XVI), quien en la utópica Abadía de Thelema de
su Gargantúa defendió el lema «haz lo que quieras». El hito histórico más
importante para los librepensadores fue, sin embargo, la quema del filósofo
italiano Giordano Bruno por la Inquisición de Roma el año 1600.3
El vocablo se usó primero en Inglaterra a fines del siglo XVII, para denotar a
quienes estaban contra instituciones eclesiásticas, la creencia literal en la Biblia y
su interferencia en las consideraciones científicas, y se documenta por primera
vez en 1697 por el naturalista William Molyneux (1656–1698) en una carta
ampliamente divulgada dirigida a John Locke (1632-1704),4 pero solo se hizo
general cuando se publicó después el Discourse of Freethinking (1713)
de Anthony Collins (1676-1729).
El librepensador deísta John Toland.
El término se aplicó entonces específicamente al grupo de
escritores deístas e ilustrados, los freethinkers, formado por él mismo, el
teólogo Thomas Woolston (1668–1733), el historiador y traductor Nicolas Tindal
(1687–1774), el teólogo John Toland (1670–1722) y otros ilustrados de habla
anglosajona. Desde entonces anduvo parte del camino paralelamente o asociado
a doctrinas afines, como la masónica, de la que sin embargo rechaza sus
ritualismo y jerarquía. En Francia se divulgó a través de la publicación en 1765 del
artículo Liberté de penser («Libertad de pensar») en L'Encyclopédie de Denis
Diderot (1713-1784) y Jean le Rond d'Alembert (1717-1783). Uno de sus mejores
colaboradores, Voltaire (1694-1778), hizo además de este supuesto uno de los
ejes de su pensamiento y su literatura.5 Desde entonces el concepto
de freethought se divulgó por toda Europa y América.
Anthony Collins definió el librepensamiento como un intento de juzgar una
proposición según el peso de la evidencia; pero su libro fue interpretado como un
ataque a los principios fundamentales del cristianismo. Desde ese día, el
vocablo librepensador quedó asociado popularmente al escepticismo, el
descreimiento, falta de fe o infidelidad e incluso al ateísmo, aunque el
librepensador actual no rechaza necesariamente el cristianismo, sino más bien
intenta entenderlo.
El término se usó generalmente para definir a los numerosos
filósofos franceses ilustrados del siglo XVII y actualmente se asocia la palabra
librepensamiento a los términos escepticismo y laicismo. Sin embargo, una
definición precisa hay que buscarla en el origen histórico del pensamiento
revolucionario que dio origen a movimientos como el Renacimiento,
el Humanismo, la Reforma, la Ilustración y la Revolución francesa. Pero con el
surgimiento de nuevas ideas filosóficas también se fueron desarrollando nuevas y
diferentes maneras de manejar el concepto de librepensador. En 1875, el poeta
simbolista Louis Ménard escribió su Catéchisme religieux des Libres-penseurs.6
El término librepensamiento a partir de la Ilustración define una actitud filosófica
consistente en rechazar todo dogmatismo, religioso o de cualquier otra clase, y
confiar en la razón para distinguir lo verdadero de lo falso en un clima
de tolerancia y diálogo; el padre Feijoo, librepensador dentro del ortodoxo dogma
católico cristiano, si tal cosa es posible, prefirió denominarse "ciudadano libre de la
república de las letras". En su ensayo La ética de las convicciones, el matemático
británico del siglo XIX y filósofo William Kingdon Clifford (1845-1879) escribió: «Es
un error siempre, en todas partes, y para cualquier persona, creer cualquier cosa
con insuficiencia de pruebas».7 Clifford dio un fuerte impulso al movimiento
promoviendo el Congreso de librepensadores celebrado en 1878 y en años
sucesivos y se puede decir que en la segunda mitad del siglo XIX fue un
movimiento muy pujante, aunque minoritario.8
Fernando Lozano Montes, «Demófilo», en la
revista Don Quijote, octubre de 1892. Lozano creó la publicación más importante
de tendencia librepensadora en España, Las Dominicales del Libre Pensamiento.
Busto en su lugar natal con la efigie de Ramón
Verea tomada de un grabado de su libro Contra el altar y el trono, 1890.
Fuera de España, el tecnólogo, escritor y periodista gallego Ramón Verea (1833-
1899), un auténtico librepensador, creó, patentó y fue galardonado por los dos
prototipos de la primera calculadora mecánica que, aparte de las demás
operaciones, lograba multiplicar velozmente, y publicó en español en Nueva York,
en su propia imprenta ("El Polígloto") provista de la recién inventada linotipia,
adaptada a la lengua española, el periódico El Cronista y la revista El
Progreso (1884), con suscriptores en treinta países, y un fundamental Contra el
altar y el trono (1890) que recogía sus artículos de libre pensamiento y traducía
ensayos iusnaturalistas de Thomas Paine, Robert Ingersoll y H. W. Beecher. En
España, el librepensamiento se difundió principalmente a través del semanario
decimonónico Las Dominicales del Libre Pensamiento (1883-1909),9 editado
por Fernando Lozano Montes (1844-1935), y Ramón Chíes (1846-1893), y
perseguido sin tregua por las autoridades religiosas y civiles. El propio Fernando
Lozano, máxima autoridad del movimiento en España, y Chíes, fallecido poco
después, organizaron en 1892, año del cuarto centenario del Descubrimiento de
América, un magno Congreso Universal de Libre-Pensadores. En 1902 se
constituyó la Federación Internacional de Librepensadores en España, Portugal y
América ibera en el Congreso de Ginebra (14-18 de septiembre de 1902), donde
se acordó promover un monumento a Miguel Servet. Más o menos asociados
al Krausismo y a la Institución Libre de Enseñanza, otros destacados intelectuales
españoles se agregaron al movimiento, como Francisco Ferrer Guardia, Antonio
Rodríguez García-Vao y Rosario de Acuña.10 También hay que mencionar al
posterior escritor Augusto Vivero.
En Alemania, se formó en Fráncfort en 1881 la Liga de Librepensadores Alemanes
(Deutscher Freidenkerbunden) presidida por Ludwig Büchner (1824-1899),
hermano del famoso dramaturgo Georg Büchner, agrupando a diversos ateos y
agnósticos.11 En 1892 se formaron el Freidenker-Gesellschaft y en 1906 el
Deutscher Monistenbund y desarrollaron una Jugendweihe (literalmente,
«Consagración de la Juventud»), una ceremonia laica atea.1112 La Unión de
Cremación de Librepensadores se fundó en 1905 en polémica con los religiosos
que creían en la resurrección de los cuerpos,11 así como la Unión Central del
Proletariado Alemán Librepensador en 1908; ambos grupos se fusionaron en
1927, convirtiéndose en la Asociación Alemana de Librepensadores (1930).13
Grupos de librepensadores socialistas europeos formaron la Internacional de
Proletarios Librepensadores (IPF) en 1925. Agitadores de esta sociedad
promovían desafiliarse a las iglesias y secularizar las escuelas primarias; de 1919
a 21 y de 1930 a 1932 más de 2,5 millones de alemanes, en su mayoría
partidarios de parte de los partidos socialdemócratas y comunistas, renunciaron a
pertenecer a iglesia alguna.
En Suiza, con la introducción de impuestos eclesiásticos cantonales en la década
de 1870, los anticlericales comenzaron a organizarse. Hacia 1870 se fundó
en Zúrich un "club de librepensadores". Durante el debate sobre la ley eclesiástica
de Zúrich en 1883, el profesor Friedrich Salomon Vögelin y el concejal Kunz
propusieron separar la Iglesia y el Estado.14
El movimiento de Libre Pensamiento se organizó por primera vez en los Estados
Unidos como la "Asociación de Prensa Libre" (Free Press Association) en 1827 en
defensa de George Houston, editor de The Correspondent, una de las primeras
revistas de crítica bíblica en una época en la que las condenas por blasfemia
todavía eran posibles. Houston había ayudado a fundar una
comunidad owenita en Haverstraw, Nueva York, en 1826-1827. El
efímero Correspondent fue reemplazado por el Free Enquirer, el órgano oficial de
la comunidad New Harmony de Robert Owen en Indiana, editado por Robert Dale
Owen y Fanny Wright entre 1828 y 1832 en Nueva York. Durante este tiempo,
Robert Dale Owen buscó introducir el escepticismo filosófico del movimiento de
Libre Pensamiento en el Partido de los Trabajadores de la ciudad de Nueva York.
Las celebraciones cívicas anuales del Free Enquirer del cumpleaños de Paine
después de 1825 finalmente se fusionaron en 1836 en la primera organización
nacional de librepensadores, la "Sociedad Filosófica y Moral de los Estados
Unidos para la Difusión General del Conocimiento Útil". Fue fundada el 1 de
agosto de 1836 en una convención nacional en el Lyceum de Saratoga Springs
con Isaac S. Smith de Buffalo, Nueva York, como presidente. Smith también fue
candidato a gobernador de Nueva York por el Partido de Igualdad de Derechos de
1836 y también había sido candidato del Partido de los Trabajadores a
vicegobernador de Nueva York en 1830. La Sociedad Moral y Filosófica
publicó The Beacon, editado por Gilbert Vale.15
El librepensamiento decimonónico se considera heredero de
la Ilustración dieciochesca; rechaza en su mayor parte la religión, considerándola
un tipo de superstición, y los dogmas y fenómenos sobrenaturales, de los cuales
descree y a los que somete a una crítica implacable. Para el librepensamiento
(también denominado durante el siglo XIX libre examen o examen libre),
ninguna ortodoxia mayoritaria presupone necesariamente la verdad. Por este
rechazo del dogma, entre los librepensadores se
encuentran ateos, agnósticos, deístas racionalistas y libertarios; pero también
investigadores de la religión como hecho empírico y universal cuya existencia no
puede ser negada sin negar al hombre mismo.
El librepensamiento es la base filosófica para el reconocido movimiento
del humanismo secular. También es la base pedagógico-filosófica para la escuela
racionalista.
Características[editar]
Entre los librepensadores, para que una noción se considere verdadera debe ser
comprobable, verificable y lógica. Muchos librepensadores tienden a
ser humanistas, que basan la moralidad en las necesidades humanas y
encontrarían significado en la compasión humana, el progreso social, el arte, la
felicidad personal, el amor y la promoción del conocimiento. Generalmente, a los
librepensadores les gusta pensar por sí mismos, tienden a ser escépticos,
respetan el pensamiento crítico y la razón, permanecen abiertos a nuevos
conceptos y, en ocasiones, están orgullosos de su propia individualidad.
Determinarían la verdad por sí mismos, basándose en el conocimiento que
adquieran, las respuestas que reciban, las experiencias que tengan y el equilibrio
que así adquieran. Los librepensadores rechazan la conformidad por el simple
hecho de conformarse, por lo que crean sus propias creencias considerando la
forma en que funciona el mundo que los rodea y poseerían la integridad intelectual
y el coraje para pensar fuera de las normas aceptadas, lo que puede llevarlos o no
a creer en algún mayor poder.16
Librepensamiento y ciencia[editar]
Bertrand Russell en 1936.
El librepensamiento está comprometido fuertemente con el uso de la investigación
científica y la lógica para la libranza del error. Por medio del hipercriticismo
escéptico intenta zafarse de sesgos cognitivos que limiten el intelecto: las
creencias populares (terraplanismo, antivacunación, creacionismo...), los prejuicios
culturales, el chauvinismo, el etnocentrismo o el sectarismo. Por eso la ciencia y
más exactamente el método científico guía al librepensamiento por su naturaleza
racional e imparcial. La ciencia moderna está basada en la obtención y verificación
del conocimiento, a diferencia de la ciencia clásica que estaba basada en la mera
recolección y organización de conocimiento, de ahí que el librepensamiento se
identifique con el criticismo del método científico. Las actuales asociaciones
humanistas son impulsoras del pensamiento científico y rechazan doctrinas como
el creacionismo.
Es error común pensar que el librepensamiento trata todas las ideas por igual; el
librepensamiento utiliza a la ciencia y la lógica para discriminar qué ideas son
falaces. El filósofo Bertrand Russell en su ensayo El valor del
librepensamiento (1957), escribió17:
Lo que hace a un librepensador no son sus creencias, sino la manera como las sostiene. Si él las
mantiene porque sus viejos maestros le dijeron que eran ciertas cuando él era joven o si las mantiene
porque si no sería infeliz, su pensamiento no es de ninguna manera libre; pero si los mantiene porque,
tras cuidadosa reflexión, se encuentra con un balance de pruebas a favor, su pensamiento es libre, por
extrañas que sus conclusiones puedan parecer.
El contrario de religión[editar]
Según Paulo Bitencourt, autor del libro Liberto de la religión. El inestimable placer
de ser un librepensador:18
El libre pensamiento es el opuesto del pensamiento dogmático. Luego, nada puede ser más
incompatible con el libre pensamiento que creencias religiosas, pues en nada hay más dogmatismo que
en la religión. [...] Solo librepensadores son personas verdaderamente racionales. Su escepticismo no
las deja ser seducidas por ninguna ideología. No creyendo en cosa alguna desprovista de evidencias,
librepensadores son inmunes también a todo y cualquier tipo de superstición.19
Librepensadores, [son] personas que no huyen de la realidad y no son guiadas por supersticiones, sino
por la razón, pues es ella que genera la lucidez productora de ideas coherentes y sensatas.20
Véase también[editar]
Agnosticismo
Anarquismo
Anexo:Sesgos cognitivos
Anticlericalismo
Ateísmo
Deísmo
Deísmo en Inglaterra y Francia durante el siglo XVIII
Eclecticismo
Edad de oro del librepensamiento
Empirismo
Escepticismo
Ética laica
Humanismo secular
Humanismo
Ilustración
Irreligión
Laicismo
Libertarismo
Individualismo
Método científico
Positivismo / Antipositivismo
Post-teísmo
Racionalismo
Secularismo
Zindīq
Referencias[editar]
1. ↑ Real Academia Española. «librepensamiento». Diccionario de la lengua
española (23.ª edición). Consultado el 1 de junio de 2017.
2. ↑ Real Academia Española. «librepensador». Diccionario de la lengua española (23.ª
edición). Consultado el 1 de junio de 2017.
3. ↑ Gatti, Hilary (2002). Giordano Bruno and Renaissance Science: Broken Lives and
Organizational Power. Ithaca, New York: Cornell University Press. pp. 18-19. ISBN 978-
0801487859. Consultado el 21 de marzo de 2014. «Porque Bruno estaba reivindicando
para el filósofo un principio de libre pensamiento e investigación que implicaba un
concepto completamente nuevo de autoridad: el del intelecto individual en su
búsqueda seria y continua de una investigación autónoma... Es imposible comprender
la cuestión involucrada y evaluarla. con razón la postura adoptada por Bruno con su
vida sin valorar la cuestión del libre pensamiento y la libertad de expresión. Su
insistencia en situar esta cuestión en el centro tanto de su obra como de su defensa es
la razón por la que Bruno sigue siendo una figura tan importante del mundo moderno.
Si existe, como muchos han argumentado, un vínculo intrínseco entre ciencia y
libertad de investigación, entonces Bruno fue uno de los que garantizaron el futuro de
las ciencias emergentes, además de reclamar en términos más amplios un principio
general de libre pensamiento y expresión. »
4. ↑ Johannes Hoffmeister (Hrsg.): Wörterbuch der philosophischen Begriffe. 2. Auflage.
Meiner, Hamburg 1955, S. 236.
5. ↑ «ARTFL Encyclopédie Search Results». 1751–1772. p. 472. Archivado desde el
original el 22 de marzo de 2019.
6. ↑ Ménard, Louis (1875). «Catéchisme religieux des libres-penseurs» (en francés).
Consultado el 19 de octubre de 2023.
7. ↑ Clifford, William K. (1st pub. 1877). «5. The Ethics of Belief». En Levin, Noah,
ed. Philosophy of Western Religions. N.G.E. Far Press. pp. 18-21.
8. ↑ Becker, Lawrence and Charlotte (2013). Encyclopedia of Ethics (article on
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9. ↑ http://www.filosofia.org/hem/med/m039.htm
10. ↑ http://www.filosofia.org/ave/001/a340.htm
11. ↑ Saltar a:a b c Bock, Heike (2006). «Secularization of the modern conduct of life?
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12. ↑ Reese, Dagmar (2006). Growing up female in Nazi Germany. Ann Arbor, Mich:
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13. ↑ Reinhalter, Helmut (1999). «Freethinkers». En Bromiley, Geoffrey William; Fahlbusch,
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14. ↑ «Geschichte der Freidenker». FAS website (en alemán). Archivado desde el
original el 2 de noviembre de 2017. Consultado el 10 de mayo de 2016.
15. ↑ Hugins, Walter (1960). Jacksonian Democracy and the Working Class: A Study of the
New York Workingmen's Movement 1829–1837. Stanford: Stanford University Press.
pp. 36–48.
16. ↑ «A COMMON PLACE by Ruth Kelly and Liam Byrne» (en inglés). Archivado desde el
original el 2 de enero de 2019. Consultado el 1 de enero de 2019.
17. ↑ Bertrand Russell, The Value of Free Thought. How to Become a Truth-Seeker and
Break the Chains of Mental Slavery
18. ↑ Libro Liberto de la religión, de Paulo Bitencourt
19. ↑ Qué es el Libre Pensamiento y por qué es mejor ser un librepensador
20. ↑ Cita del libro Liberto de la religión, de Paulo Bitencourt