“Agarra la onda.
Dios les bendiga, muy buenas tardes.
Yo creo que todos en algún tiempo anduvimos muy a la onda o muy a la moda en
nuestra época.
Muchos queríamos imitar la vestimenta de algún famoso o de alguna persona
cercana a nosotros.
¿Recuerdan hermanos, cuál era la moda muy famosa de su época?
1. El cabello largo.
2. Vestirse de negro.
3. Los famosos baile de los 60 ó 70. (Todos querían bailar igual).
4. Los pantalones acampanados.
Muchos de nosotros anduvimos con los lentes oscuros, con un peinado un poco
extravagante, (), o con el cuello de la playera hacia arriba.
Y eso le llamábamos estar a la onda, muchas cosas mirábamos bonito.
Y a muchos les decíamos o nos decían:
1. Agarra la onda.
2. Es que tú no estás a la onda.
3. O cuando saludábamos o saludamos decímos "qué onda".
Es una frase muy utilizada hoy en día.
Y es cierto que muchas veces también nosotros quisimos tener la moda de aquel
entonces.
En el tiempo de David estuvo "muy de moda" un gigante de nombre Goliat, era muy
temible porque andaba en su propia onda.
Y la onda de este gigante era intimidar a los demás.
Era ser peleonero con todos.
Mataba.
Él se vestía como ningún otro podía vestirse.
Goliat era un gigante temible por muchos.
1 Samuel 17:4-7
4 Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat,
de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. 5 Y traía un casco de bronce en su
cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de
bronce. 6 Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus
hombros. 7 El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza
seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él. Orar.
¿Quién podía vestirse o cargar todo ese peso que cargaba Goliat y todavía pelear en
una guerra?
Yo creo que si intentemos cargar una bolsa de cemento de 50 kg y correr como
mínimo 20 mts no vamos a poder porque no estamos acostumbrados.
Para cargar tanto peso, yo me imagino que este hombre tenía muchos músculos, por
eso era temido en muchos lugares.
Versículos 10-11
10 Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un
hombre que pelee conmigo. 11 Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se
turbaron y tuvieron gran miedo.
Dijimos que la onda de este gigante era intimidar a todos y era andar peleando y
buscando pleito con todos.
Él decía:
1. No se metan conmigo porque yo soy el gran guerrero Goliat.
2. Si se meten conmigo me van a encontrar y me van a conocer.
3. Vení aquí y vas a ver cómo te va a ir.
Eso decía y todos temblaban de miedo y nadie quería acercarse a él.
Pero si nos damos cuenta, son las mismas palabras que nosotros usábamos o todavía
seguimos usamos.
Creemos que por intimidar a los demás vamos a ganar respeto a donde vayamos,
pero es todo lo contrario.
Muchos creen que por actuar de esa forma como Goliat, vamos a ser temidos por los
demás; ya sea en casa, en el trabajo con los empleados, o en donde quiera que
vayamos.
1. Es que en mi casa yo soy el mero mero macho Camacho y todos me respetan.
2. Y se callan porque les va a ir peor.
3. Yo aquí mando.
Y no solo me refiero al padre de familia, también los hijos podemos pensar eso, o la
esposa.
Otras veces en el trabajo o en la escuela nos podemos creer superiores a los demás.
1. Yo soy el más inteligente.
2. Yo lo sé todo.
3. Yo lo puedo todo.
Creemos que por nuestras capacidades o logros podemos tratar como queramos a
todo mundo y comenzamos a menospreciar a otros.
Busquemos San Mateo 23:13
12 Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Personas así con un ego hasta el cielo, no llegarán muy lejos, creen tener un nivel de
superioridad diferente o mejor que los demás.
Pero tenemos que saber que solo la gracia de Cristo puede transformar corazones a la
humildad, a reconocer nuestros errores y pecados, yo creo que no hace falta tener
tantos estudios para comprender eso.
O tener un rango más alto que todos, solo es cuestión de humillarse delante de Dios.
Él dice: quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y les daré un corazón de carne.
Ezeq 36:26
Leamos el versículo 24 de nuestra lectura.
24 Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y
tenían gran temor.
Es cierto, hermanos, que muchas veces actuamos, o actuábamos como Goliat, todos
huyen o huían de nuestra presencia.
Como su nombre y su fama de rasca rasca se había esparcido alrededor de todo
Israel pensó que era invencible, pensó que nadie podía ponerle un alto.
Huían de su presencia y tenían gran temor con solo ver a Goliat y con solo oír su
nombre.
Me imagino que cuando Goliat llegaba de trabajar creo que todos sus hijos salían
corriendo, hasta su esposa.
1. Cuando llegamos a casa, sus hijos o su esposa ¿huyen de su presencia con solo
verlo? ¿Huyen de nuestra presencia? (Ahí vino ya).
2. Qué bueno que ya se fue.
3. Por fin se fue.
4. O es de aquellos que ni ha pasado ni una hora y ya su ausencia en casa se extraña.
En la escuela había jóvenes que se creían invencibles, bien a la onda y temibles busca
pleito, pero que cuando no llegaban era alegría.
1. Se dio de baja, qué bueno.
2. No vino, qué bueno.
Hasta los mismos maestros se alegraban cuando no llegaba.
Eso es lo que causa una persona que actúa como Goliat.
Eso causamos en los demás cuando agarramos la onda de Goliat.
Muchas veces huirán de nosotros no porque seamos temibles o respetados, por eso
analicemos cómo somos con los demás.
¿Mi forma de ser causa incomodidad?
¿Mi forma de hablar, mi expresión?
¿Tengo mal aliento y por eso huyen de mí?
Goliat pensó que nadie podía ponerle un alto, pero se olvidó que Dios tenía
preparado a un joven que tenía su propia onda.
¿Quién era? David.
Todos sabemos que David, el hombre conforme al corazón de Jehová, en un futuro
pecó; le falló a Dios y le falló a todos, y las consecuencias sabemos cuáles fueron.
Pero Dios lo perdonó, lo levantó, eso nos dice que también nosotros estamos expuestos
a pecar estando en ese mundo, y hemos pecado.
También el hecho de que yo esté aquí delante de ustedes no me hace mejor que los
demás.
Fallo, y hay ocasiones que uno dice "hasta aquí llegué", “ya no puedo”.
Si usted está pasando por la misma situación que David, por la misma situación que yo,
que él y que ella, sepamos que hay un Dios que nos quiere perdonar.
Nos sentimos sucios, pero sepamos que la sangre de Cristo nos puede limpiar, purificar;
nos puede lavar más y más de nuestra maldad.
Así oraba el rey David:
Leamos Salmos 51:1-12
1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
5 He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.
((Y Dios se agradó de la sinceridad de David.))
Quizás habíamos oído o habíamos cantado las mañanitas que cantaba el rey David,
hoy por ser el día de tu santo, te las cantamos aquí.
Y solo por eso teníamos una idea de que existió el rey David.
Pero esas mañanitas no están en la Biblia y ni la cantó nunca el rey David.
David en su adolescencia o su niñez, fue pastor de ovejas, y esto era lo que él hacía en
muchas ocasiones:
Versículo 34-36 de 1 Samuel 17
34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando
venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo
hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la
quijada, y lo hería y lo mataba. 36 Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este
filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios
viviente.
David era un muchacho valiente, confiaba plenamente en Dios.
Y si vencía a un león él decía: "Dios me ayudó".
Y si vencía a un oso él volvía a decir: "Dios me ayudó".
Si recuperaba una oveja él decía:
"Dios lo hizo".
Pero nosotros hemos creído que por nuestras propias fuerzas tenemos lo que tenemos
ahora.
Creemos que es gracias al negocio y gracias a nuestra habilidad en los negocios que
prosperamos.
Creemos que entre más demos, más vamos a tener o a recibir.
Es cierto que Dios dice:
1. Es mejor dar que recibir.
Pero si damos con la mentalidad de tener más, y más y más, no es correcto, es como si
estuviéramos poniendo condiciones.
Demos sin esperar nada a cambio.
Y si tenemos salud no es porque nos levantemos tempranito todos los días a correr o al
gimnasio, es porque Dios nos ha dado salud.
Y no es malo hacer ejercicio, no es malo comer saludablemente, pero sepamos que
de Dios proviene todo; incluso Él nos da las fuerzas para ejercitarnos, y el sustento para
comprar el alimento saludable.
Si tenemos trabajo en abundancia, o un buen trabajo, es porque proviene de Dios.
Porque si Él quisiera, aun teniendo el mejor trabajo del mundo, no ganaríamos ni un
peso.
Pero Él hace salir el sol para buenos y para malos.
Versículo 37
37 Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del
oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Vé, y Jehová
esté contigo.
David está diciendo:
1. Jehová me ha librado, me ha dado todo.
2. Él me da las fuerzas.
3. Jehová me ha librado de accidentes.
4. De peligros.
5. De enfermedades y de muchas cosas más.
Y todo eso ha hecho Dios en nuestras vidas, primeramente nos ha dado a Su Hijo único
aun siendo nosotros inmerecedores.
Porque verdaderamente quién soy yo, quiénes somos para que Dios haya hecho así y
nos haya amado tanto.
Por eso no hay Dios como Él y no hay Dios fuera de Él.
Versículos 40-41
40 Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso
en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia
el filisteo. Y mire qué dice el 41:
41 Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él.
¿Alguna vez han visto un pleito callejero? Ya sea en una película o de verdad.
Obviamente ambas personas o pandillas se van a intimidar diciéndose de todo,
insultándose, tirándose cosas, piedras y muchas cosas más.
Pues lo mismo hizo Goliat, es por eso que causaba miedo en muchos.
Continuemos leyendo el versículo 42
42 Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y
rubio, y de hermoso parecer...
Goliat tenía en poco a David por 3 razones, pongamos atención y leamos otra vez
porqué.
42 Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; (muy poca cosa) porque era
muchacho, y rubio, y de hermoso parecer.
¿Alguna vez lo han despreciado por su belleza?
1. Ay qué hermoso (tal hermano), lo odio.
Suele pasar hermanos:
1. Ese vestido ni le queda.
2. Esa camisa ni era de su talla.
Y Goliat decía:
1. No puede haber otro mejor que yo.
2. ¿Tan joven y que pelee conmigo? Nooo.
3. Aquí yo soy el único guerrero y temible y no me va a vencer un guapo.
Y eso es lo que pasa también en nuestras vidas.
Busquemos Filipenses 2:3
3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando
cada uno a los demás como superiores a él mismo.
Hay muchos que saben hacer cosas que nosotros no, pero no por eso lo voy a
menospreciar.
Y muchos que desconocemos ciertas cosas, pero tampoco voy a menospreciarlo por
eso.
Ahora el versículo 44 de nuestra lectura (en 1 Samuel 17):
44 Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las
bestias del campo.
Ahorita que lo estamos leyendo no se oye tan agresivo.
Pero si nos imaginamos la voz de este gigante de una manera espantosa, o si
hubiéramos estado en ese momento, de seguro nos iba a dar miedo.
Ahora, si existiera este gigante actualmente, y si fuera Covadonga él dijera algo como:
1. Vení pa'ca.
2. Te voy a mata cuando te vea.
3. Te voy a encontrar solo en la calle y me las vas a pagar.
4. Te va a come el zope del cielo.
Porque las aves del cielo me imagino que eran los zopilotes.
Y lo que Goliat decía es lo que muchas veces nosotros decimos y hacemos, y no me
refiero a buscar pleito en la calle, sino que la mayoría de veces pasa en casa, pasa
con la familia o con los hermanos.
Que levante la mano el que no haya tenido problemas en casa o en el matrimonio.
Todos hemos tenido problemas dentro de casa, lo que pasa es que muchas veces
actuamos como si fuéramos 2 Goliats, 3 Goliats o hasta 6 Goliats en una sola casa.
El papá Goliat dice:
1. Vení pa ca y vas a ve como te voy a agarrar. (Vieja bruja).
Y la mamá Goliat dice:
2. Veni tú primero, acercate te voy a dar un sartenazo. (Le lanza la lanza).
Y el hijito o el hijo/a Goliat dice:
1. Ya cállense, o me voy de la casa.
Y se hace una guerra en casa de puros Goliats como si no nos conociéramos.
Y muchas veces llaman a la suegra Goliat y ahí es donde todo empeora.
Versículo 48 y 49
48 Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro
de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. 49 Y
metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e
hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su
rostro en tierra.
Fue un tiro con onda, fue un tiro con toda la actitud y confianza puesta en Dios.
Podía David tener una gran puntería en sus manos, pero si de Jehová no era la batalla,
o el propósito, no iba a vencer a Goliat.
Y si no es la voluntad de Dios, no se hará nada en nuestras vidas.
Versículo 50
50 Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener
David espada en su mano.
David venció al filisteo en su propia onda sin tener mucha preparación en guerra, y ni
siquiera tenía una espada.
Quizás sea la primera vez que estamos pasando por esta situación que no nos
imaginábamos, pero salgamos en el nombre de Jehová.
Las batallas no las vamos a ganar quedándonos sentados, si David se hubiera
quedado ahí parado esperando que Goliat se acercara bastante, lo más seguro era
que iba a morir.
Pero David se dio prisa antes de que llegara.
Nos demos prisa para pedir perdón a Dios.
Para buscar de su ayuda y de su misericordia, antes de que sea tarde.
32 min.