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Dones Espirituales en la Iglesia

El documento habla sobre los dones espirituales que Dios le da a su iglesia. Explica que en la iglesia de Corinto había confusión sobre los dones porque la gente los usaba de manera incorrecta, como hablar en lenguas sin interpretación. El documento también analiza el propósito original de los dones como el de lenguas según el relato bíblico del día de Pentecostés.

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Dones Espirituales en la Iglesia

El documento habla sobre los dones espirituales que Dios le da a su iglesia. Explica que en la iglesia de Corinto había confusión sobre los dones porque la gente los usaba de manera incorrecta, como hablar en lenguas sin interpretación. El documento también analiza el propósito original de los dones como el de lenguas según el relato bíblico del día de Pentecostés.

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1

Los dones

Buenas noches hermanos/as, que Dios les bendiga, qué bueno que estamos aquí para
escuchar el mensaje de la palabra de Dios.

Les pido, y les agradezco también, de su amable atención.

Como bien sabemos, nuestros cuerpos están compuestos de muchas partes que también
Dios nos ha dado.
Tenemos miembros como los hombros, los brazos, las manos, los pies.

Y aunque algunas de esas extremidades sean parecidas, o se llamen igual, no siempre


tienen las mismas funciones.

Por ejemplo:
Todos tenemos dos manos, pero no todos podemos escribir con la mano izquierda como lo
hacemos con la derecha, a menos de que seamos zurdos.

Y si somos zurdos, tampoco podremos escribir con la mano derecha, ni realizar las
actividades que se hacen con la izquierda.

Pero no por eso voy a despreciar una mano y le daré más cuidado a otra, porque ambas
son muy importantes para mi vida.
1
La Biblia dice que algo parecido pasa con nosotros como iglesia: aunque somos muchos,
todos juntos formamos el cuerpo de Cristo, todos somos importantes.

Y como somos un cuerpo, desempeñamos diferentes trabajos como lo hacen nuestras


extremidades.
Se llamen igual, sean similares, o desempeñemos lo mismo, Dios tiene el mismo cuidado
para todos, y nosotros también debemos de cuidarnos de esa misma manera.

Y para poder servir o trabajar en el cuerpo de Cristo y para Cristo, Dios nos ha dado a todos
diferentes dones y diferentes capacidades a través del Espíritu.

Son como regalos para beneficio y provecho de la iglesia a fin de dar la gloria a Dios.

Pero muchas veces desconocemos cuáles son esos dones que Dios nos dio.
Desconocemos, ignoramos o no sabemos realmente darle el uso correcto.

Eso pasaba en la iglesia de Corinto.

Busquemos 1 Corintios 12:1-3


1 No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.
2 Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los

ídolos mudos.

1
2

3Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a
Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. ORAR.

El trabajo del Espíritu Santo no es promovernos a nosotros mismos a través de los dones, no
es dar a conocer nuestros nombres ni nuestras obras a otras personas, sino glorificar,
exaltar, dar a conocer a Cristo y su obra perfecta.

¿Cómo sabemos eso? Porque mismo Jesús lo dijo:


Cuando venga el Espíritu Santo, a quien les enviaré del Padre, Él dará testimonio acerca de
mí. Sn Juan 15:26
Me glorificará; tomará de lo mío, y se los hará saber. Sn Juan 16:14

Es por eso que el apóstol Pablo dice en el versículo 3 que ninguna persona puede llamar
anatema a Jesús, si es guiada por el Espíritu Santo, tenemos que glorificarlo.

Por eso solo los que son guiados por el Espíritu Santo reconocen que Jesús es el Señor,
reconocen que sólo en Jesús hay salvación y perdón de pecados.
Humanamente, no podemos hablar de Jesús cuando nuestra carne es más grande.

Por eso, cuando recibimos a Cristo Él nos da el Espíritu Santo y poder para hablar de Él sin
ningún temor.
Nos convence de pecados y nos dice que necesitamos arrepentimiento.

Pero también nos da capacidades y diferentes dones para hacer lo que nosotros nunca 2
creímos hacer.
Da sabiduría, ciencia, fe, dones de sanidad, o el hablar en lenguas.

Y la iglesia de Corinto fue una de las iglesias más conflictivas por esto.

Fue una de las iglesias más inmaduras por desconocer o ignorar acerca de esos dones y
comenzaron a tener muchos conflictos de doctrina.

Por eso el apóstol Pablo escribe estas cartas.

Todos querían hablar en lenguas ignorando para qué era y cómo se usaba realmente.
Comenzaron a hacer abuso y le estaban dando un uso indebido.

Estaban confundiendo el verdadero propósito sobre esos dones, y al mismo tiempo


estaban confundiendo a los nuevos convertidos en Cristo.

Pasemos al capítulo 14:23 donde nos habla un poco de eso.

1 Corintios 14:23
23 Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran

indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?

Pero regrese al versículo 16 y mire qué dice:


2
3

16 Porque
si bendices solo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá
el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho.

Eso hacían en la iglesia, se excedían en hablar en lenguas y la mayor parte no edificaban


ni ayudaban a nadie.

Por eso el apóstol Pablo dice:


• Supongamos que en ese momento que están hablando en lenguas, llegan algunos
que no creen en Cristo, van a pensar que ustedes están locos.
• Si los escuchan diciendo cosas que ellos no entienden, ¿qué van a pensar?

Eso era un uso indebido del don de lenguas.


Pero hoy podríamos llamarlo como don de idiomas.

Y Dios repartió esos dones a la mayoría de la iglesia primitiva para que el mensaje de ellos,
y del evangelio de Cristo, fuera esparcido al rededor del mundo.

Fue hecho de una manera inmediata, sin tomar clases ni cursos.


Y todos se maravillaban y glorificaban el nombre de Dios.

Pero tal y como pasa ahora, le comenzaron a dar un mal uso.

Por eso el apóstol Pablo dice: En la iglesia no hablen en lenguas, si alguien quiere hacerlo
que sea solo uno o dos, por favor. 3
Máximo tres, pero que haya un intérprete.

Y si no hay intérprete... que se calle, hable para sí mismo y para Dios.

Porque si viene alguien de invitado o de visita a la congregación y si me escucha diciendo


cosas que ni yo mismo entiendo, va a creer que estoy loco y no le va a quedar deseos de
volver a llegar.

Eso se hacían en aquel entonces y se hace hasta el día de hoy en otras denominaciones,
e incluso han entrado más cosas y herejías abusando de los dones, o creyendo que son
dones.

O piensan que es la unción.

Y al que está diciendo palabras extrañas todos le dicen amén y ni siquiera saben lo que ha
dicho, o si tiene algún significado o interpretación.

O piensan que el que se retuerce en el suelo lo tocó el Espíritu y que está bien ungido.
Y nosotros debemos de estar preparados para cuándo nos digan:
• Es que ahí donde vas son muy tristes.
• No danzan.
• No hablan en lenguas.
• No se caen.
3
4

• No tienen el Espíritu Santo.


Y debemos de saber acerca de estas enseñanzas de Dios para no ser engañados.

¿Por qué razón Dios permitió el don de lenguas?


¿Todavía se sigue dando?
¿Por qué repartió diferentes capacidades?

Y muchos hacen tropezar a otros porque no entienden el propósito de esos dones, o


porque tienen diferentes capacidades que él o ella.

Muchos si no se retuercen, si no hablan en lenguas, si no se caen hacia atrás, no pueden


demostrar que el Espíritu Santo los ha tocado.

Para ellos no hay otra manera más que puedan demostrar que han recibido el Espíritu.
Por eso creen que los que no hacen lo mismo que ellos no lo tienen.

Por eso se sienten superiores a los demás engañando a muchos.


Y en Corinto, los creyentes con los “mejores dones”, según ellos, o los que hablaban en
lenguas, eran los más espirituales o elevados por encima de los demás.

Y aquellos sin las habilidades o capacidades que ellos tenían, los consideraban menos
importantes.

Y ningún don es más importante que otro porque todo lo ha dado el Espíritu para beneficio 4
de la iglesia.

En los dones que yo tengo, o que el hermano/a tienen, no se define la madurez, la grandeza
ni la importancia que tengo en la iglesia o en la congregación…

Recordemos que Dios coloca y reparte como él quiere, todos somos parte del cuerpo de
Cristo, y a través de esos dones podemos bendecir a los demás si lo usamos debidamente y
con humildad.

Continuamos… Todos hemos leído la historia del día del pentecostés que se narra en
Hechos 2, ahí dice que se reunieron muchas personas de muchos países y lugares.

Algunos eran de Partia, Media y Elam.


Otros de Mesopotamia, Judea, Asia, etc., etc. Eran alrededor de 12 países y ciudades.

Y muchos andaban como turistas por esas festividades en Jerusalén.

Entonces, el Espíritu Santo, digamos que aprovechando ese momento donde había
muchísimas personas de muchos lugares, desciende y permite que los apóstoles, y la iglesia,
hablaran en los idiomas natales o maternas de aquellas personas de diferentes países.

Y mire la explicación a eso que da el apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu,


en Hechos 2:16-18
4
5

16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: (Joel 2:28-32)


17 Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros
hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos
soñarán sueños.
18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi

Espíritu, y profetizarán.

Lo que todos estaban presenciando eran las profecías del profeta Joel cumplirse.

A través de él Dios dijo: derramaré mi Espíritu sobre toda carne, o sea, ya no solamente en
los judíos, sino también en los gentiles.

Sus hijos e hijas van a profetizar.

Y profetizar no es anunciar mensajes personales de nuestro futuro de:


• Vas a prosperar.
• Yo veo en ti.
• Dios tiene un propósito para ti.
• Vendrá una catástrofe en pocos días, Dios me lo reveló.

Eso no es lo que está diciendo aquí.

Para empezar, la Biblia ya está completa. Las profecías ya están selladas.


Todo lo que Dios nos quiso dar a conocer ya están escritos en este libro, no hay nada más 5
que agregar.

¿Entonces a qué se refiere el profeta cuando dice que los hijos e hijas profetizarán?
1 Corintios 14:3 dice que el profetizar es hablar para edificación, exhortación y
consolación.

Una joven, o una hermana de la iglesia, hoy en día ya puede agarrar la Biblia y dar
estudios Bíblicos a las demás mujeres de la congregación.
Puede dar a las demás mujeres enseñanzas bíblicas.

Los jóvenes también ya pueden enseñar o predicar la palabra de Dios.

Todo eso, en el antiguo testamento, no era permitido; por eso el Espíritu a través del profeta
Joel, dice: ahora sus hijos y sus hijas van a hablar la palabra de Dios, van a predicar.

Y la mayor parte de estas profecías se cumplieron con la iglesia primitiva.


Hablaron en diferentes idiomas sin estudiarlo; tenían sueños o revelaciones de parte de
Dios que dejaron escritas en este libro.

Pero lamentablemente muchos siguen haciendo malas interpretaciones de este pasaje o


de estos dones como en la iglesia de Corinto.

No saben el verdadero propósito.


5
6

No saben que el trabajo del Espíritu es dar a conocer a Cristo, es exaltar a Cristo y no a
nosotros.

No saben que el Espíritu Santo es nuestro maestro para llevarnos y enseñarnos de Cristo,
para que hablemos de Cristo, Cristo, Cristo y solo Cristo.

Busquemos San Juan 14:26


26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará

todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

El Espíritu Santo es nuestro maestro.

Él nos enseña todas las cosas.


Él nos capacita.
Nos da sabiduría y entendimiento.

Por eso aquellos que no tienen el Espíritu Santo, por más que el predicador se prepare, o
por más que le hablen o les hablemos, no nos van a entender.

Porque quien enseña lo que el mensajero está diciendo, ¿quién es? El Espíritu Santo.

Por eso muchos dicen:


• En la Biblia hay contradicciones.
• Es que no le entiendo. 6
• Es que no puede ser así.
• Dios no pudo haber hecho esto o haber dicho esto.

No es con humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y poder.

Por eso también cuando el Espíritu mora en nosotros, no solo se manifiesta en sabiduría o
entendimiento, ni en dones.

Sino que también en obediencia, somos sellados por Él.


Nos convierte en propiedad de Dios.

Y ese sello nos garantiza ¿de que hablaremos en lenguas?


¿De que seremos mejores que los demás hermanos de la iglesia?
¿De que nos iremos para atrás?

No, nos garantiza la salvación y la resurrección, esa es la promesa de Cristo.


Y Él dijo: yo rogaré al Padre para que les envíe el Espíritu y esté con ustedes siempre.

Y si hoy tenemos el Espíritu Santo, no es porque hayamos ido al Peniel, o a un retiro o a un


concierto.

No es porque nos haya soplado en la cara el apóstol del pueblo o tengamos el trapito
ungido, no es así.
6
7

Es porque Cristo murió, resucitó, y subió al Padre y le rogó.

Pero el mundo no lo puede recibir porque no le ve, ni le conoce; pero nosotros le


conocemos porque mora con nosotros, y está en nosotros…

No se me fue dado solo un poquito y al siguiente año recibo otro poco...


No, Dios nos lo dio completo.

Dijimos ese rato que los cristianos de Corinto tenían problemas y se excedieron en el uso de
los dones.

Y con esa conducta impedían el crecimiento y la madurez de la iglesia.


Prácticamente eran como niños cuando les regalan un juguete y lo usan mal, o presumen
lo que otros niños no tienen, así estaban actuando.

No eran como adultos con herramientas de trabajo que saben cómo utilizarlos.

Y así muchos usaban el don de lenguas como juguete.


O lo siguen haciendo. (Como dijimos ese rato).

O muchos otros usan los dones que Dios les dio para sentirse superiores a otros y no como
Dios quiere que sean, no para lo que verdaderamente deben usarlos.

Por eso el apóstol Pablo dice en 1 Corintios 12:1 no quiero que ignoren acerca de los dones 7
espirituales.

Hermanos, en el momento en que recibimos a Cristo y somos bautizados, hay dones que
Dios nos dio, y esos dones son regalos de parte de Él.

Y quizás muchos se pregunten:


¿Y cómo sé cuál es el don que Dios me dio si ya llevo 5 o 20 años y no lo veo?

Lo primero, y lo más importante, es que tenemos que crecer espiritualmente.

Tenemos que entregarnos a Dios, y de esa manera descubriremos el trabajo y cuáles son
los dones que Dios tiene preparado para nosotros en su obra para beneficio de la iglesia.

Pero tampoco vamos a confundir los dones con las capacidades o habilidades que
muchos tienen desde que nacen.

Por ponerles un ejemplo muy sencillo: ¿cuántos conocemos a Leonel Messi?


• Denle un balón de fútbol y que juegue contra nosotros; obviamente nos pasa muy
fácil.
• Pero pongan a Messi a jugar basquetbol contra Michael Jordan.
• O háganlo competir en natación.

7
8

Como dicen por ahí, no la va a armar, porque la capacidad de Messi, o su habilidad es el


fútbol.

Y así con este ejemplo tan sencillo, ¿cuántos han querido aprender a tocar un instrumento,
pero se desaniman a la mitad y dicen "ya mejor no sigo”?

Pero quizás no se ha esforzado lo suficiente o simplemente no es el don o la habilidad que


Dios le dio.

A muchos, Dios les ha dado el don de tocar muchos instrumentos sin haber estudiado
música.

Hay niños que desde temprana edad tocan muy bien la guitarra o el piano porque tienen
esa habilidad desde que nacen.

Recuerdo hace años que le dije a mi familia que quería ser locutor, pero ni siquiera me
entendían lo que yo decía porque no me expresaba claramente.

También recuerdo que quería aprender a hablar en inglés, miraba videos, miraba clases
en internet, pronunciación y todo, pero no pude.

Y así pasa, aunque nos matemos estudiando idiomas, pagando clases.

Y aunque diga: 8
• Yo quiero que mi hijo sea esto, que estudie esto.
• Mi hijo estudiará esta carrera porque yo se lo dije.
• Porque fue lo mismo que yo trabajé o yo quise trabajar.

Y aunque nos matemos estudiando y pagando clases de música o clases de canto, y si


Dios no nos ha dado ese don o esa capacidad de aprender otros idiomas, ni chichimeca
vamos a aprender.

Va a ser todo en vano porque todos nacimos con diferentes capacidades.


Dios nos ha dado diferentes capacidades o diferentes dones en la iglesia.

Y equivocadamente muchos menosprecian a otros porque no hacen lo mismo que ellos


pueden hacer.

Y tristemente así estamos en la iglesia.


• Jajaja no sabe cantar (como yo).
• Jaja, no habla en lenguas como yo.
• No hace lo mismo que yo.

Mire qué dice 1 Corintios 12:11


11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en

particular como él quiere.

8
9

Dios, en su soberanía, sabe darnos a cada quien como a Él le da la gana, y como a Él le


place.

Ahí dice: "el mismo Espíritu reparte en particular..."

• Repartiendo a Brayan, a José.


• Al Chencho no le voy a dar el mismo don que al Brayan, cada uno diferente.

Así que, por favor, hermanito/a, no me haga hablar en lenguas porque Dios no me dio ese
don, si se lo dio a usted qué bueno.

Pero no nos menospreciemos porque no desempeñamos el mismo trabajo o el mismo don


que a otros se les fue dado.

Él o ella tienen otros dones u otras capacidades que poco a poco van a ir descubriendo.
Muchos tienen la capacidad de aprender rápidamente, o hacen muchas cosas para el
beneficio de la iglesia.

Recuerdo que a mí nunca me gustaron las matemáticas, pero habían compañeros de la


escuela que les apasionaban las matemáticas.

Muchos otros la ciencia.


El deporte.
La mecánica. 9
La construcción.
El cantar.

En un par de veces yo he querido cantar, pero no es mi don, y cuando canto parezco


iguana con calentura.

Por eso no canto en el coro.

Pero a otros sí se les fue dado ese don de cantar.


Otros lo van descubriendo o destapando poco a poco conforme a su relación y devoción
con Dios.

Porque es muy diferente pasar al frente porque me gusta que todos me vean, a hacerlo de
todo corazón, pero si yo no tengo ese don, Dios me dio otro.

No todos cantamos, no todos tocamos instrumentos.


No todos enseñamos.
No todos oramos de la misma manera que otro.

Pero a todos se nos es ordenado el orar.

El pastor Andrés nos platicó un testimonio de un hermano que le gustaba orar mucho por
todos.
9
10

Si decían "hay que ir a orar a casa de tal hermano", él decía "yo voy."

Que vamos para orar, "yo voy".

Y en una ocasión se encontraba un hermano hospitalizado porque le estaban haciendo


transfusión de sangre, y había la necesidad de ir a orar por él hasta el hospital.

Entonces este hermano, que le gustaba y tenía el don de orar, dijo: "yo voy".
Y fue.

Y cuando entra, pregunta "dónde está fulano de tal, vine a orar por él".

Y le señalan donde estaba; pero cuando ve al hermano acostado en la camilla que le


están haciendo transfusión, y que tenía suero y agujas, cae desmayado porque no soportó
ver sangre.

Este hermano podía orar, pero no podía estar en un hospital, no podía ver sangre ni agujas.

Y lo que quiero decir es que también hay muchos que tienen el don de cuidar a los
enfermos, de curar heridas graves, y el ver sangre no les causa ningún miedo.

Aquí les decimos que son de sangre fría, pero es Dios el que da esa facultad o esa capacidad.

Por eso no todos pueden desempeñar el mismo trabajo que el otro hace. 10
Hay quienes conducen barcos o aviones sin ningún problema.
Pero el que conduce un barco no puede pilotear un avión. (Tal vez le teme a la altura).

((A mí me da mucho vértigo la altura, y los aviones también, por eso cuando viajo siempre
ven que es taxi.))

¿Cuántos ojos tenemos? Dos. (Pero yo quería tener tres).


Dios consideró que con dos es suficiente.

¿Cuántas bocas tenemos? Una, (pero a veces parece que tuviéramos dos o tres.)
Pero Dios quiso que tuviéramos sólo una. (Si una a veces no controlamos, ahora con dos o
tres.)

Pero ahora, si todo nuestro cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído?
Y si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?

No todos hacen y pueden hacer lo mismo.


Sin embargo, Dios a muchos les ha dado dos talentos, tres talentos, cuatro talentos.

Y muchos podrán decir:


• Yo soy ese el de los muchos talentos.
Pero conforme a lo que Dios nos ha dado, así también Él nos va a pedir cuentas.

10
11

Si Dios le dio la capacidad o el don de ser profesor/a, sea un profesor apasionado por
enseñar lo correcto a los niños.

Si le dio el don o la destreza de la mecánica, el de obrero, o de los negocios, sea honesto,


sea sincero, no juegue ni mienta a los clientes.

Si Dios le dio la voz para cantar y la destreza de tocar instrumentos, usemos esos dones con
humildad para el reino de Dios.
Que todo lo que hagamos sea para honrar a Dios.

Miremos qué dice en Romanos 12:6-7


6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de

profecía, úsese conforme a la medida de la fe;


7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza.

No todos son maestros, no todos ingenieros, no todos cantores.


Pero si Dios nos pone a servir a otros, lo hagamos bien. Si nos da la capacidad de
enseñar, dediquémonos a enseñar.

No debe existir conflictos entre nosotros y tampoco debemos de tratar de imponer dones a
otras personas si Dios es el que reparte como Él quiere.

En muchas denominaciones hay clases para los que quieran aprender a hablar en
lenguas, pero ese es trabajo del Espíritu Santo, no de las personas. 11

Dios es el que reparte dones, nosotros no podemos obligarles ni imponerles nada que esté
en contra de su voluntad.
Hay que orientarlos e invitarles, después se verá o descubrirán si es o no es su talento o
capacidad.

Comencemos a orar, comencemos a estudiar la Biblia, comencemos a tener comunión


con Dios, para que en esa comunión empecemos a descubrir cuáles son los dones que Él
nos dio.

Es como un entrenamiento de fútbol, el futbolista, a pesar de tener el don de jugar y meter


goles, tiene que entrenar con todo el equipo, tiene que ejercitarse, practicar cómo
pegarle mejor al balón.

La persona que tiene el don de la medicina o de médico, tiene que estudiar muchos años
para llegar a ser doctor.
No puede ser doctor solo porque lo siente, tiene que prepararse, practicarlo.

De igual manera si no sabemos en qué servirle al Señor, si pensamos que Él no nos dio
ningún don, es porque no lo estamos practicando.

Y si no estudiamos, y si no tenemos comunión con Dios, ni con el cuerpo de Cristo que es la


iglesia, nunca vamos a descubrir el talento o el don que Dios nos ha dado.
11
12

Van a pasar 10, 15, 20 años y vamos a seguir preguntándonos:


• ¿Y yo para qué nací?
• ¿Cuál será mi trabajo?
• ¿Cuál será mi don?

Y si en lo poquito que Dios nos ha dado le somos fieles, sobre mucho te pondré, dice el
Señor.

Tampoco debemos de insistir o de obligar a alguien a trabajar en la obra de Dios, hay que
invitarlos y decirles que es por amor y no por obligación.

Si el hermano/a saben que tienen el don o la capacidad que Dios les dio para servir en ese
ámbito, pero si no lo hacen, y lo ocultan como en la parábola que Cristo dijo, los que van
entregar cuentas por eso, son ellos.

Pero si los comenzamos a obligar y por esa razón lo empiezan a hacer, ya no será de todo
corazón, lo van a hacer de mala gana, aburridos, enojados; y un corazón así no agrada al
Señor.

Eso no es correcto.
Pero si sabemos claramente que tenemos que trabajar para el Señor con esos dones y
talentos que Él nos dio y no lo hacemos, con el Señor daremos cuentas.

También entregaremos cuentas de qué manera lo utilizamos, si hicimos un uso debido con 12
humildad o solamente para satisfacer nuestro ego, menospreciando a los demás.

Todo lo ha dado el Espíritu para beneficio de la iglesia.

Recordemos que Dios coloca y reparte como él quiere, y si Dios nos ha dado esa capacidad,
entonces lo desempeñemos de buena gana. (Colosenses 3:23) ...

Y a través de eso podemos bendecir a los demás si lo usamos debidamente con humildad…

Vamos a concluir haciendo una oración a Dios para que nos ayude a servirle de corazón,
con humildad, de buena gana y correctamente.

Tenemos que estudiar y tener devoción con Dios y así no vamos a desconocer ni a ignorar los
dones y capacidades que a todos se nos ha sido dada.

Y como dijo el apóstol Pablo: (1 Cor.7:35)


No les digo todo esto para complicarles la vida, sino para ayudarlos a vivir correctamente y
para que amemos, y sirvamos a Cristo por encima de todo.

12

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