Ecografía en Manejo Crítico Médico
Ecografía en Manejo Crítico Médico
No existe una forma más segura o más eficiente y depende mucho de la experiencia del médico que
vaya a realizar el procedimiento. En el caso de personal poco experimentado, el hecho de realizar la
canalización con el vaso en transversal con respecto al transductor (aguja fuera de pantalla) genera
mayor seguridad al poder visualizar todas aquellas estructuras que no se desean puncionar. A
medida que la experiencia va siendo mayor, el principal interés es el de controlar la aguja en todo
momento, por lo que se va utilizando más la posición con el vaso en longitudinal con respecto al
transductor.
Las características propias del paciente van a ayudar a decidir la forma de visualización. Pacientes
con un cuello muy corto, la canalización de la yugular será imposible con la aguja en pantalla por una
dificultad anatómica.
Vena femoral: sería de elección en caso de ser imposible un acceso yugular o de la subclavia. Es
útil en el caso de urgencia médica, tanto por la facilidad de su acceso, como por estar alejado de
la zona de trabajo más habitual del paciente urgente como es el tórax, abdomen o cabeza. El
principal problema que presenta es el alto grado de infección y la incomodidad para el paciente.
Colocación del paciente: el paciente en decúbito supino y con el cuello extendido y rotado hacia el
lado contrario donde se va a realizar la punción. Se utilizará una sonda de 5-7,5 MHz y se valorará la
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anatomía del paciente así como la colapsabilidad de la vena. Se colocará un campo quirúrgico y la
vestimenta específica del médico y ayudante. La sonda debe cubrirse de una funda estéril para evitar
el riesgo de infección.
El líquido pleural se ubica entre la pleura visceral y la pleura parietal y tiende a acumularse en las
porciones más declives, sobre todo en los ángulos costofrénicos, y aumenta de nivel conforme
aumenta su volumen.
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Una vez localizado el lugar más adecuado, se marca con rotulador y se procede a esterilizar el campo
y a realizar la prueba según recomendaciones habituales.
Está claramente demostrado en múltiples estudios que la toracocentesis guiada por ecografía es
mucho más segura y tiene una tasa mucho mayor de éxito que la realiza sin control. Además, la
ecografía permite visualizar derrame pleural de pequeña cuantía que puede no observarse en la
radiografía de tórax.
ASCITIS Y PARACENTESIS
La ecografía es muy útil para detectar ascitis en el paciente con distensión abdominal. En muchos
pacientes con hipertransaminasemia y aumento del diámetro abdominal se asume de forma
incorrecta la presencia de ascitis. Independientemente de su utilidad para el diagnóstico de ascitis,
la ecografía facilita la elección del lugar más óptimo para realizar la paracentesis.
En general, la paracentesis
realizada de forma convencional (“a
ciegas”) es un procedimiento
seguro, con muy escasa tasa de
complicaciones graves y
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prácticamente nula mortalidad. No obstante, en algunos estudios se demuestra que la seguridad y
eficacia del procedimiento mejora si se hace con control ecográfico.
PUNCIÓN LUMBAR
INTUBACIÓN OROTRAQUEAL
La evaluación de la vía aérea mediante ecografía puede realizarse de forma metodológica ante un
paciente en el que se plantea una evaluación sistematizada siguiendo el esquema ABCDE, siendo de
especial utilidad en la realización de la intubación orotraqueal.
Al colocar el transductor en un corte transversal por encima del relieve del cartílago tiroides veremos
la imagen típica de vía aérea con los aritenoides y las cuerdas vocales. Por tanto, la presencia de un
tubo endotraqueal que atraviese esta imagen será diagnóstica del correcto emplazamiento de este.
Pero todavía podemos mejorar notablemente la maniobra posicionando el transductor más caudal e
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igualmente en un corte transversal, hasta poder localizar tanto la parte más proximal de la tráquea
como el esófago en la misma visión. El esófago, en condiciones normales, es una estructura con poca
cantidad de aire en su interior y cualquier presencia de movimiento en su interior y/o aparición de
artefacto de aire con reverberación indicará que el tubo está incorrectamente posicionado allí. Para
ver el tubo endotraqueal en vía aérea, observaremos el movimiento y el cambio en la localización de
la reverberación aérea de su imagen basal.
Para todos aquellos que prefieran la maniobra de Sellick durante la intubación, esta puede realizarse
con el transductor. Esta técnica, además de la constatación visual del paso del tubo a través de las
cuerdas, es la más rápida de todas las existentes para comprobar una correcta posición del tubo
endotraqueal.
Esta técnica sólo nos confirma, de forma instantánea, que el tubo endotraqueal se encuentra en la
vía respiratoria, pero no permite conocer si se ha producido una intubación selectiva.
Protocolo E-FAST
El protocolo FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma) es una de las exploraciones básicas
dentro del ámbito de la ecografía de urgencias, convirtiéndose en los últimos años en un instrumento
indispensable para el manejo del paciente crítico.
Hoy en día se están incluyendo otras vistas ecográficas en la evaluación del paciente traumatizado, como
es la valoración del tórax para la detección de neumotórax (protocolo E- FAST). Estudios recientes han
demostrado que el protocolo E-FAST es equivalente, e incluso mejor y con mayor sensibilidad, que la
radiografía de tórax para identificar neumotórax o hemotórax en el paciente traumático. Igualmente
existe evidencia de que el protocolo FAST puede ser útil en el triaje en accidentes de múltiples víctimas.
PROTOCOLO FAST
El protocolo FAST es una prueba no invasiva que puede hacerse rápidamente a la cabecera del paciente
para hacer frente a una pregunta clínica específica con una respuesta dicotómica (sí/no):
el receso esplenorrenal?
la pelvis?
el saco pericárdico?
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estudio ecográfico y la situación hemodinámica del paciente.
La indicación de utilización del protocolo FAST no incluye solamente la detección de líquido libre en el
paciente con traumatismo abdominal cerrado, sino que también tiene otras aplicaciones: traumatismo
toracoabdominal abierto, traumatismo toracoabdominal cerrado, hipotensión sin causa objetivada,
sospecha de taponamiento pericárdico de cualquier causa, politraumatismo en embarazadas,...
Para la realización del protocolo FAST es necesario un ecógrafo con una sonda convex. En el protocolo
FAST existen 4 vistas que deberían ser valoradas en 3-4 minutos. La primera vista está orientada a la
búsqueda de derrame pericárdico, y las otras tres vistas comprenden las áreas más declives del peritoneo
en el paciente en decúbito supino.
En esta vista la sonda se coloca en posición longitudinal con el marcador hacia la cabeza del paciente, en
la línea axilar media derecha a la altura del 9.º-10.º espacio intercostal. Se utiliza el hígado como ventana
acústica y la imagen obtenida debe contener las siguientes estructuras:
Hígado.
Diafragma.
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Fosa de Morison o receso hepatorrenal.
Dado que habitualmente no se visualizarán todas las estructuras anteriores en una única imagen, se
moverá la sonda hacia arriba y abajo hasta ver todas las estructuras. Es necesario evaluar la existencia de
líquido a la altura del polo inferior del riñón derecho, subdiafragmática y a nivel de la fosa de Morison. Esta
vista es la considerada como más sensible para el hallazgo de líquido libre peritoneal.
Receso esplenorrenal
Bazo.
Diafragma.
Receso esplenorrenal.
Con esta vista se debe evaluar la existencia de líquido libre a nivel subdiafragmático (localización más
frecuente), a nivel del polo inferior del riñón izquierdo y en el receso esplenorrenal, para ello puede ser
necesario mover la sonda hacia arriba o abajo o inclinarla levemente (10-20º) para evitar la sombra de las
costillas.
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PROTOCOLO E-FAST
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transversal). Esto es así por la disposición anatómica del corazón. Se encuentra situado en una
posición oblicua en el tórax, de derecha a izquierda, de dorsal a ventral y de craneal a caudal. Por este
motivo no se habla de planos sino de ejes y en este caso de eje largo y corto Las ventanas utilizadas
en la exploración ecocardiográfica en urgencias son básicamente 4: paraesternal largo y corto, apical
y subxifoideo o subcostal.
Habitualmente se utiliza una sonda sectorial o microconvex que facilita la visualización entre las
costillas, aunque si no se dispone de la misma, se podrá utilizar una sonda convex.
La otra diferencia depende de la disparidad en el uso del marcador ecográfico entre los distintos
profesionales que realizan la exploración. Los cardiólogos trabajan con el marcador colocado en la
zona izquierda de la pantalla del ecógrafo, mientras que el médico de urgencias, como la mayoría de
los especialistas que realizan ecografía, utilizan el marcador colocado en la parte derecha de la
pantalla.
Finalmente, aunque los cardiólogos suelen realizar la exploración en decúbito lateral izquierdo y con
el brazo izquierdo por encima de la cabeza, en urgencias se realizará en muchas ocasiones en
decúbito supino dada la imposibilidad de adoptar esta posición en la mayoría de nuestros pacientes
en Urgencias.
¿Cómo se realiza?
Para la obtención de la imagen se situará la sonda ecográfica en el 3.º-4.º espacio intercostal
izquierdo próximo al esternón.
¿Qué ver?
En este corte se visualiza el ventrículo derecho más superficial y el ventrículo izquierdo más profundo,
debiendo ver también la salida de la aorta del ventrículo izquierdo y la aurícula izquierda con la válvula
mitral (figura 3 y vídeo 1). Se puede apreciar también la aorta descendente.
¿Cómo se realiza?
Desde el paraestenal eje largo se rota 90º la sonda en
sentido horario.
¿Qué ver?
En corte trasversal el ventrículo derecho (más cercano a
la superficie, de menor diámetro y con un espesor
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parietal menor en condiciones normales) y el ventrículo izquierdo. Vasculando la sonda hacia craneal
se pueden llegar a valorar las válvulas mitral y aórtica y hacia caudal los músculos papilares y el ápex
cardíaco.
¿Cómo se realizan?
En el caso de la ventana subxifoidea, el transductor se debe colocar con un grado de inclinación de
unos 15º y aprovechar el hígado para mejorar la ventana, por lo que la sonda se situará ligeramente
a la derecha y apuntando hacia el hombro izquierdo.
En el caso de la ventana apical se realiza colocando la sonda en el 4.º-5.º espacio intercostal a
nivel de la línea del pezón.
Primero se debe explorar al paciente localizando con el dedo el punto donde se palpa el pulso apical.
Se coloca el transductor sobre ese punto con la marca hacia la derecha del paciente y oblicuada hacia
la cadera derecha. El grado de giro vendrá dado en función de cada individuo con el objeto de buscar
un corte donde se localicen ambos ventrículos en su eje mayor al mismo tiempo. Por tanto la
necesidad de realizar un corte transversal o girar el transductor serán diferentes en cada exploración
¿Qué ver?
En ambas proyecciones se muestra una imagen de las 4 cámaras cardíacas, pudiéndose valorar las
aurículas, los ventrículos y las válvulas auriculoventriculares. A la izquierda de la pantalla quedan
ventrículo y aurícula izquierdas con la válvula mitral entre ellos, mientras que a la derecha de la
pantalla se sitúan ventrículo y aurícula derechas con la válvula tricúspide entre ellas.
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¿EXISTE ACTIVIDAD CARDÍACA?
Esta valoración es extraordinariamente útil para establecer el pronóstico de una parada cardíaca. En
aquellos casos en los que la movilidad cardíaca es nula, el pronóstico es muy malo y prácticamente el
100% de los pacientes no van a presentar un retorno a la circulación espontánea (RCE), pudiendo ser
un dato más a tener en cuenta en la decisión de finalizar los esfuerzos de reanimación.
La ventana que se utiliza es la subxifoidea, pues permite realizar la valoración sin interferir con las
maniobras de reanimación.
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¿LA FUNCIÓN VENTRICULAR ES NORMAL?
Los cortes subxifoideo, apical y también el paraesternal corto en el que el ventrículo derecho pierde
su forma circular y adopta forma de “D” son los que nos permiten de forma más precisa valorar los
datos de sobrecarga del ventrículo derecho.
En una situación de shock el ecocardiograma, especialmente las ventanas paraesternales, junto con
la valoración de la vena cava inferior, es un elemento de mucha ayuda para guiar la resucitación del
paciente. La presencia de un ventrículo izquierdo hipercontráctil con una cava no aumentada y con un
colapso inspiratorio superior al 50% sugiere un origen hipovolémico o distributivo del shock y el
tratamiento deberá incluir la reposición de volumen. Sin embargo la presencia de una depresión de la
función contráctil del ventrículo izquierdo junto con una cava aumentada de tamaño y no colapsable
orienta a la necesidad del uso de aminas vasoactivas como parte del tratamiento, no siendo el
paciente respondedor a la administración de volumen.
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Ecografía pulmonar
El manejo del paciente con disnea aguda en urgencias, en ocasiones, se produce en circunstancias en las
que las herramientas tradicionales de diagnóstico (auscultación en ambiente ruidoso, radiografía de tórax
portátil o desplazamiento del paciente al servicio de radiodiagnóstico) no son útiles o poco rentables. En
este escenario, la ecografía pulmonar es una herramienta de extraordinario valor en el diagnóstico
precoz y la administración de tratamiento inmediato en un intervalo de tiempo mucho más reducido.
En el pulmón coexisten aire y fluidos. En el aire se propagan muy mal los ultrasonidos, mientras que
los fluidos facilitan enormemente su transmisión. Esta diferencia de impedancia acústica es la que
genera la aparición de artefactos.
Las sondas de alta frecuencia permiten el estudio pormenorizado de las estructuras más superficiales
(pleura). Para el estudio de zonas más profundas (parénquima), utilizaremos una sonda convex o
microconvex.
Aproximadamente medio
centímetro por debajo de la
línea de las costillas, aparece
una imagen hiperecoica
horizontal denominada línea
pleural. La imagen formada
Por las dos costillas y la línea
pleural es lo que clásicamente
se denomina signo del murciélago y es la base del estudio en la ecografía pulmonar.
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Deslizamiento pleural
DESCRIPCIÓN DE ARTEFACTOS
Se han descrito multitud de artefactos siguiendo una clasificación alfabética. En este capítulo
aparecerán los más útiles y habituales en el diagnóstico del paciente crítico.
Líneas A
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Líneas B
Neumotórax
En casos como la apnea o la intubación selectiva sí que existe cierto movimiento correspondiente a
que las pleuras transmiten el impulso del corazón, apreciándose en el modo B un movimiento de la
línea pleural mínimo, a golpes, siendo cada golpe la transmisión de un latido cardíaco. Esto es lo que
se conoce como pulso pulmón e indica que las pleuras están adheridas y descarta la presencia de
neumotórax.
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Derrame pleural
La ecografía pulmonar permite valorar la existencia y el volumen del derrame, su naturaleza y
además marcar la zona apropiada para realizar toracocentesis mejor que la radiografía convencional.
En el síndrome alveolar, el líquido rellena los alveolos. La consolidación alveolar puede localizarse en
varios puntos y tener distintos tamaños, sin embargo, si aplicamos la sonda en los puntos PLAPS,
detectaremos la mayoría de ellas (90%).
Signo de la hepatización: la consolidación presenta ecogenicidad con un patrón tisular similar al del
hígado.
El síndrome intersticial agudo incluye el síndrome de distrés respiratorio del adulto (SDRA), edema
agudo de pulmón (EAP), neumonía, enfermedad intersticial crónica exacerbada y contusión
pulmonar.
El patrón que define al síndrome intersticial agudo es el de las líneas B o artefactos en "cola de cometa"
que se obtienen al colocar la sonda convex perpendicularmente a las costillas y que aparecen cuando
hay líquido intersticial, partiendo de la línea pleural y borrando las líneas A.
En una situación de emergencia, la exploración física del paciente con disnea puede ser complicada.
Los crepitantes pueden estar ausentes y podemos confundir los sibilantes del asma cardial con un
broncoespasmo. Sabemos que el edema intersticial precede al alveolar y por ello la ecografía puede
proporcionar un diagnóstico temprano.
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Las líneas B, que aparecen cuando hay líquido intersticial, en ambos campos pulmonares, sugieren
insuficiencia cardíaca. En las reagudizaciones de EPOC y en el asma no aparecen líneas B.
Para una correcta valoración es necesario utilizar una sonda convex, debiendo visualizar la totalidad
de la aorta abdominal, desde el diafragma hasta las arterias ilíacas, utilizando los siguientes cortes de
forma protocolizada (cortes transversales y longitudinales en todos los casos):
1. Aorta proximal
2. Aorta media.
3. Aorta distal.
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La aorta abdominal, desde el diafragma, va disminuyendo progresivamente su calibre hasta llegar a la
bifurcación de las arterias ilíacas. Más del 90% de los AAA se localizan por debajo de la salida de las
arterias renales.
El objetivo primordial consiste en tratar de visualizar la totalidad de la aorta abdominal para buscar un
aumento de su diámetro superior a 3 cm en cualquier punto de su trayecto (en las arterias ilíacas,
dicho diámetro no ha de ser mayor de 1,5 cm), tomando siempre como medida el diámetro entre las
paredes externas de la arteria, evitando medir la luz de esta.
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Técnica de compresión simplificada
Consiste en explorar dos áreas del sistema venoso profundo: la VFC (explorando la entrada de la VSM
y la bifurcación en VFS y VFP) y la VP mediante la maniobra de compresión. Una vena no trombosada
se colapsa completamente a la compresión. Se asume que existe trombo cuando al comprimir la vena
no se colapsa o no lo hace en su totalidad (las paredes no se tocan). Múltiples estudios demuestran
que simplemente evaluando la colapsabilidad se obtienen la misma sensibilidad y especificidad que
con estudio Doppler pulsado, siendo cercanas al 100%. Además, la evaluación exclusivamente a nivel
femoral y poplíteo detecta un porcentaje de TVP similar al obtenido al examinar todo el recorrido de la
vena femoral, ya que prácticamente el 100% de las trombosis proximales afectan a estas
localizaciones. Las TVP distales a la VP sólo suponen el 20-30% y raramente embolizan a pulmón sin
antes progresar a TVP proximal.
Se utilizará una sonda lineal de alta frecuencia (7-10 MHz) con al marcador a la derecha del paciente.
Colocaremos al paciente en decúbito supino, flexionando la cadera 30º y la rodilla en rotación externa.
Exploraremos de proximal a distal la región inguinal. Posteriomente la fosa poplítea, flexionando
cadera y la rodilla a 45º.
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