LECTURA LUDOPATÍA: JUEGO PATOLÓGICO
(Texto académico de psicología)
Desde hace 2000 años a.C., los juegos de azar han estado presentes en
numerosas civilizaciones antiguas, tales como la egipcia, la griega y la romana,
donde se les consideraba una de las principales pasiones de las clases más
altas. Inclusive se conoce de la adicción de los emperadores romanos como
Augusto y Claudio. Posteriormente, en épocas más recientes, cayeron víctimas
del juego notables personajes, como el poeta español Góngora y Argote, y los
rusos Lermontov y Dostovieski. A lo largo de la historia han existido personajes
populares, y muchos otros anónimos, arrastrados por esta enfermedad que,
desde el punto de vista social, constituye una de las plagas más antiguas y de
mayor poder destructivo de la humanidad.
Etimología
Ludopatía proviene del latín ludos -que significa juego – y la palabra
griega patheia -que significa afección, enfermedad, pasión por el juego -por lo
cual ludopatía tendría dos significados: “enfermedad del juego” y “pasión por el
juego”. Dada la connotación patológica del término, la segunda acepción puede
interpretarse en la práctica clínica como adicción por el juego, lo que concuerda
con el enunciado de “adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar”
que aparece en la 22 edición del Diccionario de la Real Academia Española.
Definiciones
El Manual de diagnóstico y estadística de los desórdenes mentales que
publica la Sociedad Americana de Psiquiatría (DSM IV) considera que la
ludopatía o juego patológico es un comportamiento lúdico desadaptativo,
persistente y recurrente, que altera l continuidad de la vida personal, familiar o
profesional del individuo que la padece en ausencia de un episodio maniaco.
Por otro lado, la Clasificación internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-
10) codifica al juego patológico en el rubro de los desórdenes del hábito y el
impulso, junto con la cleptomanía, la piromanía y la tricotilomanía.
Se han planteado dos modelos fenomenológicos para la ludopatía: 1) es
un desorden obsesivo-compulsivo; y 2) una forma de adicción no
farmacológica. Sin embargo, Dannon y Col proponen tres subtipos de juego
patológico: impulsivo, obsesivo-compulsivo y adictivo.
Este desorden puede ser visto como un trastorno adictivo porque
involucra varios aspectos de este tipo de trastornos, incluso síntomas de
abstinencia, y sin necesidad de ingerir, inhalar o inyectarse sustancia química
alguna; de ahí que muchos investigadores lo consideran como el más puro
estado de adicción.
Epidemiología y factores etiológicos
Existen múltiples factores detrás de la aparición de este desorden. Se
considera que es su etiología es probablemente multifuncional, resultante de
una interrelación compleja entre determinantes ambientales, conductuales,
cognitivos y biológicos.
Estudios de prevalencia realizados por el Consejo sobre problemas de
juego, en el Estado de Nueva York, indicaron que en 1996 el 3,6% de su
población cumplía los criterios para el diagnóstico de juego patológico. Según
un estudio realizado en 1998 el 2,4% de los jóvenes neoyorquinos de entre 13
y 17 años presentaba frecuentes y graves complicaciones de este desorden.
El juego patológico es crónico, progresivo y tiene una prevalencia de 1 a
3,4% en la población general, y se ha observado que predomina en el sexo
masculino en proporción de 2 a 1, lo cual involucraría un desorden genético
heredofamiliar. Entre los sujetos que solicitan asistencia, la proporción aumenta
hasta 10 a 1 a favor de los varones. En términos de edad, destaca el rango
comprendido entre los 18 y los 30 años, pero llama la atención la importante
incorporación de la población adolescente.
Buscando evaluar el factor genético, Back y Col demostraron, en un
estudio controlado, que entre los parientes en primer grado de sujetos con
ludopatía había un significativo incremento de casos de juego patológico y de
abuso de drogas, en comparación con la población control. Tanto el estudio
referido, como otros estudios, encontraron en el análisis de sus datos que la
ludopatía parece estar asociada a otras patologías psiquiátricas, tales como
desordenes del humor, ansiedad, desorden de la personalidad, desorden del
control del impulso, dependencia y abuso de alcohol y drogas. Esta situación
aconseja que en el tratamiento en los sujetos que presentan ludopatía se
incluyan medidas adecuadas para buscar la asociación con otros desordenes
psiquiátricos como los antes mencionados …
Diagnóstico
Según el DSM-IV para el diagnóstico de juego patológico, se requieren cinco o
más de las siguientes características para ser considerado ludopatía:
1. Preocupación frecuente por el juego o por obtener dinero para jugar.
2. Jugar frecuentemente con una mayor cantidad de dinero o por un periodo
más largo con relación a lo previsto.
3. Necesidad de incrementar el volumen o la frecuencia de las apuestas para
conseguir la excitación deseada.
4. Intranquilidad e irritabilidad en caso de no poder jugar.
5. Perdidas repetidas de dinero debido al juego y reiteración en la conducta de
jugar con la finalidad de recuperar lo perdido.
6. Repetidos esfuerzos por abandonar o reducir el juego.
7. Sacrifico de obligaciones familiares, sociales u ocupacionales para poder
jugar.
8. Persistencia en el juego (incapacidad de abstención) a pesar de la imposibilidad
9. de pagar las deudas que crecientes, sin que importen problemas significativos,
como legales, por ejemplo…
Estrategias terapéuticas
Dadas las características de la enfermedad, es probable que la mejor
estrategia sea la prevención. La población debe reconocer dentro de sus
propios hogares la presencia de un integrante en riesgo de ser víctima de la
ludopatía; pues, como vemos este desorden no tiene el impacto ni el manejo de
otras adicciones, como el alcohol o las drogas, aun cuando las consecuencias
sean similares. Estamos invadidos de locales de juegos, muchas casas de
tragamonedas ilegales y de videojuegos están atestados de niños, incluso
escolares en horario de clases. Existen innumerables victimas anónimas, pero
ni las escuelas, ni las universidades ni mucho menos los medios de
comunicación masiva se interesan por un problema real que pasa
desapercibido. De Ahí que también se le denomine “la adicción oculta”.
Alan Bisso-Andrade.