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Aportaciones clave en neurociencia

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Santiago Ramón y Cajal

Nació en Petilla de Aragón, hijo de Justo Ramón Casasús y de Antonia Cajal, realiza el primer
curso de Medicina en Zaragoza. Don Justo es nombrado cirujano del Hospital Provincial y toda
la familia se traslada a Zaragoza. C ursó sus estudios con éxito y tras licenciarse en 1873, fue
llamado a filas. El servicio militar era obligatorio según una ley que había establecido Emilio
Castelar, presidente de la Primera República. Cuando llevaba unos meses en la milicia, se
convocaron oposiciones para el cuerpo de Sanidad Militar. Después de quedar el número 6,
ingresó y fue inmediatamente destinado a Cuba .
Sus aportaciones sobre el conocimiento del sistema nervioso central y periférico le convierten
en el creador de la neuroanatomía moderna. Sus descripciones y sus láminas han servido de
texto para la formación de generaciones de médicos en todo el mundo. Publicó más de 200
artículos en revistas nacionales y extranjeras. Entre sus libros es necesario mencionar: Manual
de Histología normal y técnica micrográfica (1889), Manual de Anatomía patológica general
(1890), Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados (1904).
Ramón y Cajal escribió su «Doctrina de la Neurona» : la teoría de que las neuronas eran células
cerebrales individuales, lo cual hizo que se diera cuenta de cómo estas células cerebrales
individuales envían y reciben información; eso constituye la base de la neurociencia moderna.
La teoría de Ramón y Cajal describía cómo fluía la información en el cerebro. Las neuronas eran
unidades individuales que se comunicaban unas con otras de manera direccional a través del
espacio entre ellas, al mandar información desde unos largos apéndices llamados axones hacia
las dendritas ramificadas.
Una de las aportaciones fundamentales de Cajal a la neurociencia fue el descubrimiento de las
sinapsis. El bello lenguaje poético de Cajal al hablar de las conexiones entre las neuronas no
tuvo el éxito del término sinapsis acuñado por Sherrington. Pero fue Cajal quien descubrió la
estructura e interpretó, correctamente, su función. Las sinapsis ejercen un papel fundamental
en la teoría neuronal. Cajal describió la organización topográfica básica de circuitos neuronales
completos y esta descripción anatómica iba siempre acompañada de una interpretación.
Hans Berger

Psiquiatra y neurólogo alemán, pionero en el estudio de los impulsos eléctricos del cerebro.
Estudió bajo la tutela de Otto Binswanger y ocupó una cátedra en Jena en 1882. Sus
investigaciones acerca de la actividad cerebral se plasmaron en 1929 en la obra titulada Sobre
el electroencefalograma humano, que constituye la primera descripción del
electroencefalograma (EEG).
Berger divide las ondas cerebrales en ritmos alfa y beta, según la actividad cerebral que, a su
vez, depende de factores como la edad y el estado de consciencia, así como de las posibles
alteraciones patológicas del cerebro. Berger derivó sus especulaciones de las realizadas antes
en el área de la cardiología, y comenzó sus ensayos con animales y con enfermos a los que se
les había practicado una trepanación; después de algunos años, consiguió mejorar su técnica y
aplicar los electrodos a un cráneo sin abrir, lo que experimentó en la persona de su propio hijo
Klaus. El diagnóstico realizado a través de los electroencefalogramas dio un gran impulso al
campo de la neurología.
Phineas Gage
Phineas Gage fue un capataz de la construcción de ferrocarriles que sufrió un terrible accidente en 1848 y sobrevivió. Los
cambios de personalidad y carácter asociados a su herida, abrieron un nuevo campo del estudio de la relación entre las
lesiones cerebrales y el comportamiento.

Este personaje se llamaba Phineas Gage,, fue un obrero de ferrocarriles que vivía en un pequeño pueblo de Estados
Unidos a finales del siglo XIX. El 13 de septiembre de 1843 se encontraba dirigiendo un grupo de trabajadores que tenían
como trabajo volar rocas para la construcción de una línea de ferrocarril. Para preparar las detonaciones, tenían que
perforar un agujero en la roca, y ahí añadir explosivos, un detonador y arena. Todo eso se compactaba con una barra de
hierro para, posteriormente, proceder a la detonación. Nuestro protagonista se encontraba justo en medio de estas
tareas cuando a las 16:30 de la tarde, según cuentan los periódicos de la época, parece ser que se creó una chispa
mientras compactaba la mezcla con su vara de hierro, probablemente porque se le olvidara añadir la arena a la mezcla. El
caso es que esta chispa produjo una explosión que haría que la barra que sostenía entre sus manos, de un metro de
longitud y 3 centímetros de diámetro, saliera disparada a una enorme velocidad atravesando su cráneo. La vara entró por
el lado izquierdo de su cara, pasó por detrás su ojo izquierdo y salió por la parte superior de la cabeza.

Tras la explosión, todo el mundo se giró a ver lo que había ocurrido, y vieron a Phineas Gage en el suelo, en un gran
charco de sangre, con la cabeza destrozada. Pero pese a que todos le daban por muerto, sorprendentemente no fue el
caso. Phineas Gage se mantuvo consciente en todo momento, e incluso un rato después del accidente ya se encontraba
hablando con los médicos que le atendían y los testigos del accidente. Se cuenta que, al médico que se acercó a
socorrerle minutos después del accidente, le dijo: «Doctor, aquí tiene mucho trabajo por delante».

Un cambio total en su conducta

Según la familia, Phineas sufrió un cambio completo en su personalidad y carácter. De ser considerado por todos como un
hombre gentil, inteligente y capaz pasó a ser díscolo, caprichoso, irreverente, grosero y violento. Sus jefes fueron
incapaces de emplearlo otra vez. Su esposa lo abandonó.

Todo parece indicar que su conducta estaba fuera de toda norma cultural, social o moral de la época. Pasó un largo
período en Chile, Boston y Nueva York y se dice que incluso trabajó en el circo, siempre acompañado por la barra de
hierro que provocara sus heridas. En 1860 una serie de crisis epilépticas terminan por provocarle la muerte.

¿Quién hubiera imaginado que su caso comenzaría a cambiar la percepción con respecto a las funciones de ciertas áreas
del cerebro tan solo 10 años después?

Durante mucho tiempo se consideró que determinadas áreas cerebrales tenían escasa funcionalidad e importancia en los
seres humanos. El caso de Phineas Gage se considera uno de los primeros en demostrar la importancia los lóbulos
frontales en el comportamiento humano.
Paul MacLean
El cerebro humano es el sistema más complejo que se conoce, por lo que los misterios que engloba, son aún difíciles de
descifrar. Sin embargo, sí conocemos que el cerebro actual que poseemos los humanos, es fruto de una evolución donde
se han ido creando tres sistemas neuronales que regulan la adaptación conductual y fisiológica.

La idea del cerebro triple de Paul MacLean se fundamenta en la idea de que en el encéfalo humano habitan 3 sistemas
cerebrales distintos, con sus propias lógicas de funcionamiento, y que cada uno de ellos ha ido apareciendo en nuestra
línea evolutiva de manera secuencial, el uno sobre el otro. Eso significa, entre otras cosas, que estos tres cerebros serían
relativamente independientes y que se relacionarían entre sí siguiendo una jerarquía, dependiendo de su antigüedad y lo
importante de sus funciones de cara a nuestra supervivencia.

Dicho esto, os vamos a describir a que se dedica cada uno de estos cerebros y en que estructuras cerebrales se sitúa:

El cerebro reptiliano: Cuando hablamos de cerebro reptiliano, nos referimos a la zona más baja del prosencéfalo, donde
están los llamados ganglios basales, y también zonas del tronco del encéfalo y el cerebelo, responsables del
mantenimiento de las funciones necesarias para la supervivencia inmediata. Estas zonas estaban relacionadas con los
comportamientos estereotipados y predecibles que definen a los animales vertebrados poco evolucionados, como los
reptiles.

Esta estructura se limitaría a hacer que aparezcan conductas simples e impulsivas, parecidas a rituales que siempre se
repiten del mismo modo, dependiendo de los estados fisiológicos del organismo: miedo, hambre, enfado, etc. Puede
entenderse como una parte del sistema nervioso que se limita a ejecutar códigos programados genéticamente cuando se
dan las condiciones adecuadas.

El cerebro límbico

El sistema límbico, apareció con los mamíferos más primitivos y sobre la base del complejo reptiliano, fue presentado
como una estructura responsable de la aparición de las emociones asociadas a cada una de las experiencias que se viven.

Su utilidad tiene que ver con el aprendizaje. Si una conducta produce emociones agradables, tenderemos a repetirla o a
intentar cambiar nuestro entorno para que se produzca de nuevo, mientras que si produce dolor, recordaremos esa
experiencia y evitaremos tener que experimentarla otra vez.

Así pues, este componente tendría un papel fundamental en procesos como el condicionamiento clásico o el
condicionamiento operante.

La neocorteza

El neocórtex es el hito evolutivo más reciente del desarrollo de nuestro cerebro. En esta estructura tan compleja reside la
capacidad para aprender todos los matices de la realidad y de trazar los planes y las estrategias más complicadas y
originales. Si el complejo reptiliano se basaba en la repetición de procesos totalmente por la propia biología, la
neocorteza era permeable a todo tipo de sutilezas provenientes del entorno y del análisis de nuestros propios actos.

Para Paul Maclean la neocorteza podía considerarse la sede de la racionalidad en nuestro sistema nervioso, ya que nos
permite la aparición del pensamiento sistemático y lógico, que existe independientemente de las emociones y de las
conductas programadas por nuestra genética.

A modo de ejemplo:

 Cuando nos asustamos ante un ruido fuerte, se activa nuestro cerebro reptiliano.
 Cuando nos enfadamos y damos un golpe en la mesa, actúa nuestro sistema límbico.
 Cuando valoramos y recapacitamos sobre nuestros, actos,
actúa el neocórtex o cerebro racional.
Tony Buzan

El psicólogo británico Anthony Peter (Tony) Buzan falleció el pasado sábado 13 de abril de 2019, dejando un
legado incalculable para la inteligencia humana: su invento de los «mapas mentales», una poderosa
herramienta que ayuda a procesar la información y elaborar cualquier plan de acción. El reto de sus últimos
años fue mejorar la memoria humana para hacer frente al avance de la Inteligencia Artificia
Su manual, publicado hace menos de un mes, ha merecido opiniones como la de Dominic O’Brien, ganador del
Campeonato Mundial de Memoria, que «recomendaría el libro de Tony a cualquiera que quiera mejorar su
forma de pensar».
Su sistema se ha mostrado efectivo tanto para mejorar la memoria como para planificar una estrategia
empresarial. Conferenciante y consultor de empresas internacionales, gobiernos, educadores y atletas
olímpicos, Buzan publicó sus trabajos en más de cien países. Estas fueron nuestras preguntas y sus respuestas,
que cobran un sentido especial en estos días para sus miles de seguidores y todos los pensadores del planeta.
¿En qué apoya sus teorías?
Estudiando la estructura del cerebro descubrí lo que buscaba. Poseemos un mínimo de cien mil millones de
neuronas, cada una de las cuales contribuye a nuestro pensamiento, y me resultó apasionante que cada una de
estas neuronas posea tentáculos que irradian del centro de la célula como ramas de un árbol. Entonces, me di
cuenta de que podía emplear este modelo como un diagrama para crear una herramienta de pensamiento
fundamental.
Su descubrimiento se aplica para fomentar la creatividad y fortalecer la memoria, pero… ¿Qué es un «mapa
mental»?
En su forma más simple, un mapa mental es un intrincado diagrama que refleja la estructura de una neurona
con ramas que se expanden desde su centro y que evoluciona a través de patrones de asociación. Los mapas
mentales han demostrado ser una forma eficiente de alimentar nuestros hambrientos intelectos. Se han
desarrollado de manera exponencial y, como explico en esta Guía definitiva para aprender a utilizar la
herramienta de pensamiento más efectiva jamás inventada, contribuyen también a combatir la demencia.

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