DEPRESIÓN
Información tomada de la pàgina web de NIMH (National Institute of Mental
Health)
¿Qué es un trastorno depresivo?
El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el
ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y
duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que
uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de
tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno
puede liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno
depresivo no pueden decir simplemente "ya basta, me voy a poner bien". Sin
tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin
embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión puede mejorar
con un tratamiento adecuado
Síntomas de depresión
No todas las personas que están en fases depresivas o maníacas padecen de
todos los síntomas. Algunas padecen de unos pocos síntomas, otras tienen
muchos. La gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede
variar con el tiempo.
Depresión
Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se
disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en
cámara lenta."
Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la
cuenta y aumento de peso.
Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
Inquietud, irritabilidad.
Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico,
como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
Causas de la depresión
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo
cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. En algunas
familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin
embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen
una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo
severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones
cerebrales.
Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al
mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se
abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se
sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa
temprana de la enfermedad.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas
enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades
tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el
cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden
llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente
apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual
prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los
problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier
situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también
pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos
depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos,
psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios
depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso
pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.
La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del
hombre.1 Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de
depresión en la mujer. En particular, los cambios del ciclo menstrual, el
embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la
menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del
cuidado de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas mujeres
tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o por
asumir el cuidado de padres ancianos.
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por su sigla
en inglés) demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome
premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por
ejemplo depresión) cuando se les suprimen sus hormonas sexuales con una
medicación. Si se deja de dar dicha medicación, las hormonas se reactivan y al
poco tiempo los síntomas vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la
supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.6,7
Muchas mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento
de un bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como la
responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión de
posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros
de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere tratamiento.
El tratamiento por un médico sensible, y el apoyo emocional de la familia son
de importancia vital para que la nueva madre recupere su bienestar físico y
mental. El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y disfrutar el niño.
Depresión en el hombre
Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir depresiones que la
mujer, de tres a cuatro millones de hombres en los Estados Unidos son
afectados. El hombre tiende as ser más reacio para admitir que tienen
depresión. Por lo tanto, el diagnóstico de depresión puede ser más difícil de
hacer. El hombre es diagnosticado menos que la mujer. La tasa de suicidio en
el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos
de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70
años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel
máximo después de los 85 años.
La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una
forma diferente a la de la mujer. Un estudio reciente indicó que la depresión se
asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón) en
ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte
debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno
depresivo.2
El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más
comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de
trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión. En el hombre, no es
raro que la depresión se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar
de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil
de reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido,
comparado con la mujer, tiende menos a buscar ayuda. El apoyo familiar
generalmente es una ayuda importante. Algunas compañías ofrecen
programas de salud mental para sus empleados. Estos pueden ser de gran
ayuda para el hombre. Es importante que el hombre deprimido entienda y
acepte la idea que la depresión es una enfermedad real que requiere
tratamiento.
Evaluación diagnóstica y tratamiento
El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión
consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas
enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos
síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por
medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si
causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación
psicológica o dirigir a el paciente a un psiquiatra o psicólogo.
Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa.
¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si
el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas
fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar
acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de
muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros
miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado,
qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado
mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se
han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o
maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe
una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se
pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es
efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas
con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos.
La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de
medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y
psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida,
incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de
las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la
depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad
de los síntomas.
Medicamentos
Hay varios tipos de medicamentos antidepresivos utilizados para tratar
trastornos depresivos. Estos incluyen los "inhibidores selectivos de la
recaptación de serotonina"(ISRS) que son medicamentos nuevos, los tricíclicos
y los "inhibidores de la monoaminoxidasa" (IMAO). Los ISRS y otros
medicamentos aún más nuevos que afectan los neurotransmisores como la
dopamina o la noradrenalina, generalmente tienen menos efectos secundarios
que los tricíclicos. Algunas veces el médico prueba una variedad de
antidepresivos antes de encontrarse el medicamento o combinación de
medicamentos más efectiva. Generalmente la dosis se debe ir aumentando
hasta que la medicación es efectiva. Por lo general, el efecto terapéutico
completo de los medicamentos antidepresivos no se observa inmediatamente.
Hay que tomarlo en dosis adecuadas por 3 ó 4 semanas, y en algunos casos
lleva hasta 8 semanas, para que se produzca el efecto completo. Sin embargo
a veces se empiezan a ver mejorías en las primeras semanas.
Es posible que el paciente se sienta tentado a dejar de tomar el medicamento
prematuramente. Él puede sentirse mejor y pensar que ya no lo necesita. O
puede pensar que el medicamento no le está ayudando en absoluto. Es
importante seguir tomando el medicamento hasta que éste tenga oportunidad
de actuar en el organismo. Algunos efectos secundarios (vea la sección Efectos
Secundarios, página 13) pueden aparecer incluso antes de que se produzca el
efecto antidepresivo. Una vez que el paciente se sienta mejor, es importante
continuar el medicamento por 4 a 9 meses para prevenir una recaída de la
depresión. Algunos medicamentos deben dejar de tomarse gradualmente (es
decir reduciendo la dosis poco a poco) para dar tiempo a que el organismo se
adapte y para prevenir síntomas de abstinencia, los que se producen cuando
algunos medicamentos se descontinúan abruptamente. En los casos de
trastorno bipolar y depresión severa crónica o recurrente, es posible que el
paciente tenga que tomar el medicamento por un tiempo indefinido
Psicoterapias
Muchas formas de psicoterapia, incluso algunas terapias a corto plazo (10-20
semanas), pueden ser útiles para los pacientes deprimidos. Las terapias "de
conversación" ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y a resolverlos,
a través de un intercambio verbal con el terapeuta. Algunas veces estas
pláticas se combinan con "tareas para hacer en casa" entre una sesión y otra.
Los profesionales de la psicoterapia que utilizan una terapia "de
comportamiento" procuran ayudar a que el paciente encuentre la forma de
obtener más satisfacción a través de sus propias acciones. También guían al
paciente para que abandone patrones de conducta que contribuyen a su
depresión o que son consecuencia de su depresión.
Estudios de investigación han comprobado que dos psicoterapias a corto plazo
son útiles para algunas formas de depresión. Se trata de la terapia
interpersonal y de la cognitiva-conductual. Los terapeutas interpersonales se
concentran en los problemas en las relaciones con los otros que causan y
agravan la depresión. Los terapeutas cognitivo-conductuales ayudan a los
pacientes a cambiar los estilos negativos de pensamiento y comportamiento
que se asocian con la depresión.
Las terapias dinámicas o "de insight", que se usan en ocasiones para tratar
personas deprimidas, apuntan a ayudar al paciente a resolver sus conflictos.
Estas terapias a menudo se reservan para casos en que los síntomas
depresivos han mejorado bastante. Para obtener mejores resultados, los
cuadros depresivos severos (en especial los que son recurrentes) por lo general
requieren medicamentos (o ECT bajo condiciones especiales), junto con, o
antes de, una psicoterapia.
Cómo uno puede ayudarse a si mismo cuando está deprimido
Los trastornos depresivos hacen que uno se sienta exhausto, inútil,
desesperanzado y desamparado. Esas maneras negativas de pensar y sentirse
hacen que las personas quieran darse por vencidas. Es importante ser
consciente de que las maneras negativas de ver las cosas son parte de la
depresión. Estas son distorsiones que, por lo general, no se basan en
circunstancias reales. Los pensamientos negativos desaparecen cuando el
tratamiento empieza a hacer efecto. Mientras tanto:
Fíjese metas realistas, tomando en cuenta la depresión, y no trate de
asumir una cantidad excesiva de responsabilidades.
Divida las metas en partes pequeñas, establezca prioridades y haga lo
que pueda cuando pueda.
Trate de estar acompañado y de confiar en alguna persona; siempre es
mejor que estar solo y no hablar con nadie.
Tome parte en actividades que le ayuden a sentirse mejor.
Haga ejercicio liviano, vaya al cine, vaya a un juego deportivo, o
participe en actividades recreativas, religiosas, sociales o de otro tipo.
Todo eso puede ayudar.
No espere que su estado de ánimo mejore de inmediato, sino
gradualmente. Sentirse mejor toma tiempo.
Es aconsejable que posponga las decisiones importantes hasta que la
depresión mejore. Antes de hacer cambios importantes, como cambiar
de trabajo, casarse o divorciarse, consulte con personas que lo
conozcan bien y tengan una visión más objetiva de su situación.
La gente rara vez sale de una depresión de un día para el otro. Pero se
puede sentir un poco mejor cada día.
Recuerde, patrones positivos de pensamiento eventualmente van a
reemplazar los pensamientos negativos que son parte de la depresión.
Los patrones negativos van a desaparecer tan pronto su depresión
responda al tratamiento. Recuerde, tan pronto su depresión responda al
tratamiento, los pensamientos negativos van a ser reemplazadas por
pensamientos positivos.
Deje que sus familiares y amigos le ayuden.
Cómo pueden los familiares y amigos ayudar a la persona deprimida
Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es
ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto tal vez
implique que tenga que aconsejar al paciente para que no deje el tratamiento
antes de que los síntomas puedan empezar a aliviarse (varias semanas). Tal
vez implique ayudarle a obtener un tratamiento diferente, si no se observa
ninguna mejoría con el primer tratamiento. En ocasiones puede requerir que
el familiar o amigo haga una cita y acompañe a la persona deprimida al
médico. A veces es necesario asegurarse que la persona deprimida esté
tomando el medicamento. A la persona deprimida se le debe recordar que
obedezca las órdenes médicas con respecto a beber bebidas alcohólicas
mientras está medicado. Otra cosa muy importante es dar apoyo emocional.
Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. Busque la forma de
conversar con la persona deprimida y escucharla con atención. No minimice
los sentimientos que el paciente expresa pero señale la realidad y ofrezca
esperanza. No ignore comentarios o alusiones al suicidio. Informe al terapeuta
si la persona deprimida hace comentarios sobre la muerte o el suicidio. Invite
a la persona deprimida a caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades.
Persista con delicadeza si su invitación es rechazada. Fomente la participación
del paciente en actividades que antes le daban placer, como pasatiempos,
deportes, actividades religiosas o culturales, pero no fuerce a la persona
deprimida a hacer demasiadas cosas demasiado pronto. La persona deprimida
necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar
su sentimientos de fracaso.
No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad o ser perezoso, ni
espere que salga de esa situación de un día para el otro. Con tratamiento, la
mayoría de las personas mejora. Tenga eso presente y continúe repitiéndole a
la persona deprimida que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.