SALMO, XCI-91
El justo que confía en Dios vence todos los peligros. Alabanza y Cántico de
David.
1.El que se acoge al asilo del Altísimo, descansará siempre bajo la protección
del Dios del cielo.
2.El dirá al Señor: Tú eres mi amparo y refugio, el Dios mío en quien
esperaré.
3.Porque Él me ha librado del lazo de los cazadores y de terribles
adversidades.
4.Con sus alas te hará sombra y debajo de sus plumas estarás confiado*.
5.Su verdad te cercará como escudo, no temerás terrores nocturnos.
6.Ni la saeta disparada de día, ni el enemigo que anda entre tinieblas, ni los
asaltos del demonio en medio del día.
7.Caerán a tu lado izquierdo mil saetas y diez mil a tu diestra, mas ninguna te
tocará a ti.
8.Tú lo estarás contemplando con impropios ojos y verás el pago que se da a
los pecadores, y exclamarás:
9.¡Oh, y cómo eres tú, oh Señor, mi esperanza! Tú, oh justo, has escogido al
Altísimo para asilo tuyo.
10.No llegará a ti el mal ni el azote se acercará a tu morada.
11.Porque Él mandó a sus ángeles que cuidasen de ti, los cuales te guardarán
en cuantos pasos dieres.
12.Te llevarán en las palmas de sus manos, no sea que tropiece tu pie en
alguna piedra.
13.Andarás sobre áspides y serpientes, y hollarás los leones y dragones:
14.Ya que ha esperado en mí, yo lo libraré, yo le protegeré, pues que ha
conocido o adorado mi Nombre.
15.Clamará a mí y lo oiré benigno. Con él estoy en la tribulación, lo pondré en
salvo y he de llenarlo de gloria.
16.Lo saciaré con una vida muy larga y le haré ver el Salvador que enviaré.3
Salmos 91
Oración de la noche.—Oración del creyente que repite su certeza: Dios protege
al que confía en él.
1. Tú que habitas al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Omnipotente,
2. dile al Señor: «Mi amparo, mi refugio,
mi Dios, en quien yo pongo mi confianza».
3. El te librará del lazo del cazador
y del azote de la desgracia;
4. te cubrirá con sus plumas
y hallarás bajo sus alas un refugio.
5. No temerás los miedos de la noche
ni la flecha disparada de día,
6. ni la peste que avanza en las tinieblas,
ni la plaga que azota a pleno sol.
7. Aunque caigan mil hombres a tu lado
y diez mil, a tu derecha,
tú estarás fuera de peligro:
su lealtad será tu escudo y armadura.
8. Basta que mires con tus ojos
y verás cómo se le paga al impío.
9. Pero tú dices: «Mi amparo es el Señor»,
tú has hecho del Altísimo tu asilo.
10. La desgracia no te alcanzará
ni la plaga se acercará a tu tienda:
11. pues a los ángeles les ha ordenado
que te escolten en todos tus caminos.
12. En sus manos te habrán de sostener
para que no tropiece tu pie en alguna piedra;
13. andarás sobre víboras y leones
y pisarás cachorros y dragones.
14. «Pues a mí se acogió, lo libraré,
lo protegeré, pues mi Nombre conoció.
15. Si me invoca, yo le responderé,
y en la angustia estaré junto a él,
lo salvaré, le rendiré honores.
16. Alargaré sus días como lo desea
y haré que pueda ver mi salvación».