perfill humano
ABRA algo más imwnente
-además de cautivador-
que el halo de misterio que
rodea ai alma humana? ¿Aquello que
hace que cada hombre w a Único Y
distinto de los demás? ¿ B e rudimen-
to inaprehensible que escapa a la evi-
dencia? Rero ¿tienen todos los hom-
bres el mismo modo de expresarse,
de comunicarse con el resto de los
mortales? Ciertamente que no. Y
prueba palpable de ello es el encuen-
tro con Msrio Góngora, nuestro Pre-
mio Nacional de fliistorta, cuyo len-
guaje se hace perceptible sólo a tra-
vés de la amistad, de 511.5 clases, de
sus escritos. Y no de otra manera.
“Un clar!vidente”, decía alguien.
“Un hombre cuyas palabras se yer-
guen como una ventana abierta a la
eternioad”, acotaba otro. La esencia
de la respetabilidad, añadimos nos- dad de su cor?c!.encia. Bra silencie ex- +,
nada contar6 yo tampoco af\e !o (áur?
otros. Un ser cae excepción. Alguien presivo. Pudor. .leserva consciente. porque el. me lo ha pedido, y lo ha he-
que se atreve a dejar su alma en si- Delicadeza de espáritu. cho con modestia. Anbe tamaña lec-
lencio, para recrearse en la intimi- Nada quiere 61 contar de sí mismo y ción, nos inclinamos.
Habíamos inaentado, en esos cor- desgraciadamente, no pudo aparecer blo chil,eno, moldeado Tn aquel, uenti-
tos minutos que estuvimos junto a con la frecuencia necesaria- es in- do, es aventurero, Eeroz y errabundo,
él, tomar algunos apuntes. Fueron dispensable para mantener an un país muy extraño al carácter sedentasio
escasos en cantidad, pero cualitati- como Chile la expresión de ideas y del agricultor propiamente dicho o
vamente abundantes. El quiso verlos. propósitos que superen la especializa- del artesano.
Corrigió con un láipiz rojo uno que c i h , que sean propiamente .“cultu- Pero, desde el mgundo tercio del
otro término, para obtener una ma- Tales”. siglo pasado, estos rasgos básicas
yor exactitud. Nos h i z o ieerbs -Como histmiador, ¿cuáles rasgos quedaron recubiertos por una super-
nuevamente. Caviló otro tanto. Por definiría Ud. como los dominantes en estructura estatal civilista, aristomá-
último pidió que le dejásemos el cua- el destino histórico de Chile? ltica y .legal, impuesta desde Santiago
derno, con el fin de Ire-pensar el 4 3 1 rasgo decisivo y más profundo por Portales, al comienzo bajo el pa-
asunto. Añadió otros conceptos: de Chile es el ser un pais guerrero: trocinio de los comandantes del Ejér-
Extendió algunas ideas y convinimos durante la Colonia, es la “frontera de cito del Sur, y, más tarde, puramente
en que la cosa quedaría como sigue. guerra” del Virreinato peruano fren- civil. Así se implantó el régimen pa-
-No quisiera hablar en público de te a los araucanos; en el siglo XM lítico especificamente “decimonónico”,
mi intimidad; prefiero, en todo caso, es teatro de guerras victoriosas con- con BUS matices conservadores o libe-
no hacerlo ahora. Lo que sé decir tra los realistas, los países limítrofes rales; éste dio de Chile la imagen
acerca de ello ha quedado siempre y los araucanos. La primera imagen del “país legal”, que desaparecería al
reservado para la conversación con de Chile está dada en la epopeya y abrir& la naciBn a las oleadas revo-
mis amigos; aquello que puede tener en la crónica, concentrada bhsicamen- lucionarias mundiales de este siglo.
un interés “objetivo” -como suele te esta Última, también, en los he- Pero lo más decisivo me parece ser
decirse- lo he dado en mis clases, chos guerreros. Comparado can el que la grandeza política, y, sobre to-
en mis investigaciones y, más toda- resto de América, ésta es su origina- do, la inconfundible fisonomía chile-
vía, en mis artículos en la revista lidad; las regiones pacificadas, in- na en América española, se disuelven
“Dilemas”, donde he expresado más clusive la capitai, carecen de una al desaparecer el rasgo guerrero, a fi-
libremente m i s convicciomes e ideales. gran peculiaridad, si se las compara nes del siglo pasado. Esa originalidad,
Un órgano como este últilmo - q u e , con México, Perú o el Plata. El pue- es ciento, se transfiere en cambio, al
Po
adoptivo Andrés Bello. Una Univer- fenderse toca los límites de la ba-
Le pedi que me mostrara su lugar sidad como la de Bello fue, durante lWa.
de trabajo, dentro de la añosa casa sus 120 años de aproximada $dura- -;Cuál ha sido el sacerdote más
&m& vive, en la calle Seminario. AC- ción (1842 hasta más o menos 1960), ejemplar que Ud. ha conocido?
cedió. No lo hizo a regañadientes, ni un modelo de equilibrio y de .ele- - J u a n Salas Infante, muerto e r
tampoco con entusiasmo. Me previno
que era Cáncer. No sé ,por qué me lo americana. -.
vación, dentro de la escala hispano-
Creo que el chileno de mayor i i j
1944. Tomaba en serio la Biblia. Ja-
más se mezcló en política, rasgo tan,
inusitado en su generación eclesias!
dijo, pero si lo hizo, debe haber sido
por algo. bertaid espiritual h a sido Lacunza.,. tica, como en todas las generaciones
Eiste jesuita exiliado, consagrado in- de la historia del clero hispanoame-
Entra mucha luz a través de esas tegramente a su obra, inmovilizado ricano. Sus explicaciones bíblicas, to-
pequeñas ventanas del altillo. Quizás en su pequeña casa de Imda, ela- das las tardes en la Iglesia de San
si ello sea más significativo aún que borando durante décadas su tesis Juan Evangelista, eran a veces inOl-
el signo Cáncer, para explicarlo a él. milenarista -no ciertamente origi- vidables; pero más todavía lo era Su
Libros. Sólo libros. En las paredes. En nal en su raíz, pero sí en su dispo- libertad evangélica en el trato hu-
el suelo. Sobre la mesa. Nada más sicion y argumentación-, audaz, a mano.
que libros. Una cantidad impresianan- la vez que procuranido mantenerse -&Cómo definiría Ud. sus convic-
te. Un universo pujante de cultura, de obediente a la ortodoxia, me Parece cienes políticas actual-?
sapiencia. un ejemplo inigualado en Chile. -El 11 de septiembre es una fe-
“Esto es Io mío”, son las primeras -&Qué poeta chileno le toca más? &a decisiva para Chile. La guerra
palabras que pronuncia después de -Vicente Huidobro, el del “Ciuda- de Independencia es un movimiento
mucho rato en que no ha dicho nada. dano del olvido” y de 10s ‘‘Poemas Fi- compartido por el surgimiento casi
O en que ha dicho mucho. No quere- naled’. Además, lo admiro porque des- simultáneo de Juntas en todo el coa-
mos violentar esa quietud envolvente pertó en Chile, mas que nadie, el tinente, y la composición misma de
en la cua! -a estas alturas- ya es- sentido de la libertad poética, de lo 10s ejércitos es en buena parte in-
tamos inmersos. Por tanto, nos que- específico del conocimiento Poético. teramericana. En cambio, en 1973 es
dzmos en el umbral del secreto, sin -&Qué piensa de Neruda? solamente nuestro país el que se CO-
siquiera intentar descorrer ninguno --Carezco de competencia para ha- loca en una posición singular, en un
de los velos que podierm habernos blar del poeta de ‘‘Residencia en la hor-imnte mundial, dando Un Salt0
mostrado el corazón, Za siquis o el Tierra”. pero he leído últimamente sobre la historia naCiOn& anterior.
ser intrínseco del maestro. Nos fui- su autobiografía, “Confieso que he Respjecto del comunismo, creo ca-
vivido”, y no he podido menos de da vez más firmemente en la Con-
mos, tratando de no hacer ruido, co- sentir repulsión. Pocos libros hay denación pronulnciada por Pío XI
mo pidiendo excusas ‘por haber im- más convencionales en 10s elogios y - c o m o un movimiento intrínseca-
?ortunado esa meditación constante, en las condenaciones. A veces el ata- mente pervers-; Y en la Proniin
esa plenitud latente. que a personas que no pueden de- ciada Por Solzhenitsyn -la primert
autoridad espiritual en el mundo de
hoy-, en el sentido de que el co-
~ munismo sobrepasa el entendimiento
mundo de la sensibilidad, de la poesía. I hu-mano. Las personas pueden ser
Las épocas de valor cultural suelen ’ honestas, pero hay algo “bestial”, en
RQ coincidir con las de grandeza po-
’ ei sentido apocalíptico, en el movi-
’itica. Políticamente, el Chile del si- miento fundado por Lenin.
*?o XX es un país de socialismo bu,- 1 Por otro lado, me siento cada vex
ocrático, paralizador de toda ele- más adversario del desarrollismo, la
*ación. tecnocracia y el economicismo, al
-&Cuáles son los personajes que - I cual se entregan desgraciadamente
Ud. admira más en la historia chi- ’ buena parte de los gobiernos del
ba? 2 muando occidental. El racionalismo en
-Como el tipo del héroe puro, des-
prendido de todo contexto político,
1 que se basa todo ese complejo ideo-
lógico, su desprecio por las tradicio-
Arturo Prat. j
nes locales y nacionales, su olvido de
Como polít.icos, se suele preferir, i todo humanismo y de toda motiva-
en el gusto común, a los represen- ’ oión espiritual o vital, arrasan con
tantes de un cierto “despotismo ilus- todas las resistencias profundas que
trado”, como Ambrosio y Bernardo precisamente serían los obstácu;os
O’Higgins, Portales, Manuel Montt, para el marxismo. Gracias a esta
1Balmaceda. Confieso sinceramente 7 mentalidad puramente calculadora Y
que me atrae más la simple imagen i
economi&ta de los gobiernos, todos
del fundador: Pedro de Valdivia. F los países occidentales están inte-
,Fundar algo duradero, cuya planta tira riofimente mimnados por una “inteli-
;está sijempre presente, es io )más im- gencia” marxistizada, que se ha apo-
!portante.
Como encarnación de la madurez
intelectual, creo que nadie puede N o se ha plaitearto una respuesta
rA derado de las Universidades y de los
órganos de comunicación desde ha-
ce ya varios años y que ejerce un
disputar la primacía del chileno metafisica 7: - - ‘ : n ; n c n n l nrnrxismo. poder despiadadamente despótico le
21
inquisitorial sobre la opinión públi-
ca. El marxismo es ahora el coafor-
mismo y el oficialismo universitario
en los países “libres” de Occidente,
gracias fundamentalmente a que no
se pudo plantear ni una respuesta
metafísica ni religiosa al marxismo.
Eso ocurrió, por ejemplo, en España,
tras la misma fachada del franquis-
mo, desde La d h d a de 1960; en
Francia, bajo el gobierno de derecha
liberal de Giscard; en los Estados
Unidos, etc. Ojalá Chile no olvide la
lección.
Si uno quisiera explicarse la razón
del 6xito de la tecnocracia y SUS ideo-
logías complementarias, creo que el
trasfondo lo constituye el utopimo,
este rasgo tan característico del Si-
glo XX, en que pur primera vez las
utopías se aealizan en gran escala,
pero a costa de da Vida. La imagen
d.el Paraíso ‘terrestre retorna en for-
ma secularizada.
En este estado de Civilizac!ón Mun-
dial a que va llegando el siglo, se han
cumplido los peores pronósticos: se
h a cumplido Stpengler, se VI cum-
pliendo Huxby.
Escapar de la impasse exigiría de
algún gran hombre, de alguna é l i k
que redescubrieran, que revelaran el
espíritu viviente, una nueva y real
jerarquía espiritual y vital de los
l a b r e s . Eso parece hoy día imposi- Mario Góngora: “clarividente”.
ble, pero “los pensamientos que
avanzan a paso de paloma dirigen el
mundo”, escribía Nietzsche. que Peter Wust escribía en 1929: “De da cual debe actuar en conciencia y
-El Cristianismo, ¿no es acaso una ciento, nosotros los católicos necesi- según su vocación.
alternativa a esa impasse? taríamos en primer lugar de un pe- -Pasando a otro asunto, ¿cuál es
-Creo que el Cristianismo es la queño círculo intelectual, estricta- su concepción de la Universidad chi-
última verdad; que su trascend’encia mente católico, religiosa y espiritual- lena?
es inconmensurable. Pero la verdad m’mte aermdo, como fuencte de una -Es fundamental recordar que las
cristiana se presenta en el Nuevo nueva formación sustancial, una es- universidades hispanoamericanas son
Tesbmento lproféticmente : hay que pecie de Círculo de George católico, la primera institucih educacional
poder Interpretar esas profecías, a en que el punto ceatral no fuese que funda el Estado español, y luego
través del tiempo y de la historia, George, sino Cristo. A partir de este los Estadas republicanos. No se crea
hay que saber interpretar esos enig- Círculo, orando, deberíamos llegar a prii!mero una enseñanza elemental,
mas. Por eso se han dado diversos configurar algo nuevo (que sería en luego ‘media, hasta llegar con el
movimientos creadores dentro de la el fondo lo más antiguo de nuestros tiempo a establecer universidades, si-
Cristiandad: para hablar del solo antepasados), en medio de este mun- no a la inversa. La cultura se funda
Oocidente católico, la Patrística lati- do desesperado”. Pero todos esos en la Universidad y desde allí irra-
na y especialmente San Agustín, las signos, y tanltos otros de comienzos dia hacia abajo: tal es nuestra tra-
distintas corrientes de la Escolástica, de siglo, que han dejado una huella dición, diferente *de la nortesmeri-
el Jesuitismo y la Contrarreforma, en la historia espiritual europea, se cana, y de la que en el mismo Chile
el Romanticismo religioso, los “rena- han visto interrumpidos por la dolo- propiciaba Sarmiento. El Estado chi-
cimientos” inteleotuales católicos de rosa realidad actual de la Iglesia. leno se dcecidiÓ en favor de Bello y
comienzos de siglo en varios países -¿Qué piensa de los movimientos en contra de Sarmiento y de sus ten-
de Europa, etc. Desgraciadamente, no tradicionalistas de resistencia contra tativas de imitar a los Estados Uni-
se percibe hoy día respuesta creado- la reforma conciliar? dos. Si se hubiera tenido que espe-
ra comparable, ni de lejos, con tales -El que más me impresiona son rar a que no hubiese analfabetismo
movimientos. Pienso en “El resenti- los “Silmcieux de France”, que se re- en C h i k para fund‘ar la Universidad,
miento en la moral”, (de Max Sche- ducen a desfilar en silencio y a c m - ésta no hubiese podisdo aparecer en
la, en que se aproximaban el Crts- tar en latín el Credo. La protesta el siglo X I X . El privilegio de Ia Uni-
tianismo y la actmiración nletzschea- más íntima y más callada sea qui- versidad para gozar de todo el apo-
n a por los valores vitales. Recuerdo zás, al final, la más eficaz. Pero ca- yo del Estaldo (entre otros del apoyo
id 23
financiero) es un privilegio justo. adecuadas para la “tecnodemocra-
porque allí se funda la cultura na- Cizt”.
cional y se forma la élite dirigente Este ejemplo es temible para Chi-
del mismo Estado. le. % fundamental reforzar la for-
Bello fue ei gran educador nacio- mmióui filosófica en tooas b disci-
nal del Chile del siglo XIX, gracias plinas; es indispensable insistir en la
a w ooncepción humanista, en que necesidad de la formacibn filosófica
se artmonimaban ejemplarmenite, a la en Historia, a fin de impe’dir que se
medida de €EiEispanoaméI%C¿3, Filosofía, transforme, también, en Soeiología o
Letras y Humanidades en general y Economía retrospectiva. La Univer-
profesiones liberales basada8 en el si&d debe comprender que la Filo-
Derecho, las Matemáticas y la Bio- sofía no es una apedalidad más, si-
logía. (Esa Universidad humanista for- no que ella defiende al conocimiento
mó el .tipo del hombre Cultivado que de caer en la espedaliaación bárba-
da su sello a la vida nacional de la ra; es la defensa del pensamiento
etapa civilista, que se inicia en nues- humano.
tra historia hacia 1830 Ó 1840. --Quisiéramos terminar pregun-
La institución pensada por Bello tándole por su formación como his-
se mantiene en sus líneas esenciales, toriador: &a quiénes, entre Ins maes-
no obstante la ampliación de las pro- tros chilenas y 10s europeos, admira
fesiones y las inflexiones de las ideas Ud.?
generales dominantes, hasta por los 4 u i e r o precisar, en primer lu-
anos 1960. Las aleadas posteriores son gar, que una cosa es lo que he po-
muy conocidas para abordarlas aquí. dido h a m wmo investigador y otra
La innovación más positiva es el c o 6 ~ lo que admiro. Mis investiga-
aprecio por la i~nvestigación,a la par ciones han quedado sujetas a la C r i -
que la docencia, dentro de la vida tica nacional e internacional; a ésta
universitaria. Sin embargo, esta va- me remito. En cuanto a io que ad-
laación se ha dirigido más a las miro, confieso que es siempre muy
Ciencias Matem-áticas, Fisicas y Bio- diferente de io que he podido hacer.
lógicas, o a las Ciencias Aplicadas. Sinceramente hablando, no me he
Acomodándose el ambiente chileno a formado e n la admiración por los
las modas del pensamiento h p e r a n - historiadones ckrilerioa del Siglo pa-
te difusamenite en Europa y Estados sado: pertenezco a una generaciór
Unidos, la Universidad chilena tien- que necesitó romper con ellos, para
de a apreciar menos ia Filosofía y no ser meros epígonos. Entre los de
Humanidades. Y dentro de las Cien- este sigh, mis simpatías van hacia
cias Humanas, el desarrollismo domi- Alberto Edwards, el. maestro del en-
nap& prefiere naturalmente la ECO- sayo histórico. El argentino Ernesto
nomia y las Ciencias Sociales a las Quesada - e n varios aspectos una fi-
Humanidades uclásicas’’. La enseñan- gura correspondiente a Edwards-
za de la Historia a nivel secundario despertó también mi interés en mis
sufrió un golpe muy severo al ser tiempos de estudiante.
clasificada como “dencia social“’ Y
ai mezclarse así con una rudimenta- En la hhtoriografía europea, mi§
ria Socioiogía. lecturas más llenas de entusiasmo se
Este proceso es un reflejo fiel de han dirigido a Ranke, el maestro del
tendencias occidentales. En ‘‘SoCie- gran espectáculo histórico-político, Y
dades tmnodemocráticas”, se ha di- hacia los granldes maestros de la
cho en Francia -en 1975, ya no debe historia cultural: Jacobo Burckhardt,
haber privilegio de la Filosofía ni de Dilthey, Huizinga, Meinecke. El ho-
las Humanidades; su papel debe ser rizonte de la Filosofía de k Historia
sustiltuido por el “conocimiento de ha quedado para mí marcado por la
las estructuras económicas, políticas lectura juvenil entusiasta de Spen-
y a&ministrrttkvas del mundo cm- gler, por la más tardía de Herder y
tempoiráneo”. {Así, las instituciones por la de V i a ; sin duda este Últi-
educacionales del mundo occidental, mo, el más grande de ellos. Cada vez
en lugar de buscar una respuesta fi- mas me quisiera adentrar ahora en
lothfica coherente al marxismo, que Nietzsche, d más clarividente de los
tiende a monopolizar la instrucción pensadores del mundo contemporá-
filosófica, histórica, literaria, etc., so- neo, que fue asimismo una de mis
lucionan el -problema cppsocurimndomi- primeras lecturas cuando joven.
ntmizar la formación humanista, y
reemplaaarla por disciplinas mera-
mente positivas (“Ciencias Sociales”) Rosario Gurmh E.