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JAMES WOOD Los mecanismos de la ficcién Cémo se construye una novela EDITORIAL GREDOS, 6, A DETALLES Pero no x puede hacer deotta mane: slo stand de os detalles podem comprender lo seni ai lo he experimental yo, en los Tibosy en la vida s preciso conocer tds le detalles, porque nun- ta sabemos ul puede ser importante, i condo una palabra puede ‘sdarecer un hecho 40 En 1985, el alpinista Joe Simpson, a 6.40 meteos de alitad en Tos ‘Andes, eay6-de una cornisa de hielo y se compi6lapierna Colgande indefenso de sus cuerdas, 8 compaier de escalada To creyé muet- to. Espontdneamente en su cabera aparesi6 la eancién de Boney M a gustado aquella canci6n, 1s sentia Furioso al pensar en mori con aquella peculiar banda so- in the Ring», Nunca leh En la literatura, coma en la vida, la muerte se suele ver asistida por una aparente irclevancia, desde Falstaff que balbucea algo de ‘unos campos verdes al Lucien de Rubempré de Balzac que observa detalles arquitcténicos justo antes de quitarse la vida (en Eiplendo- rey miserias de las corteanae),oal principe Andeei, ue suefia con tuna conversacign trivial ens lecho de muerte en Guerra y pa, 0 ‘Joachim en La montafe mdgics, que mueve el brazo encita de la manta «coma siestuviea recogiendo o reuniendo algo», Proust daa entender que talirclevancia siempre marcard nuestra muette, por 55 6 _Lesmecnismos de fe ‘que muneaestaremos preparados par ella; nunca pensames que la -muerte puede ocurrir esta misma tarde». Por el contari: Nosaferamon nts lid ctidian para tener darn un et Ia tai neni dese Fes damn allege qo sig cos feta gu coche lamar eos y en lhe la eto tbr ane nowt, reve pore deamon veer ae erp para era un amigsepraman ucla sgleme hap Bi ben tiempo yo pests gue moet que cami con nso ng emo play be lego preciamente nd sia en pra pra acer pic, abo de nes mint, sis meno en el inno sametoen Qu el are leg ‘Campos Eliseos.* 7 . Un ejemplo que se acerca mucho a la experiencia de Joe Simpson ‘ocurre al final de ls historia de Chéjov «E! pabell6n nimeto 6», El doctor, Ragin, se ess muriendes «Un eehafo de ciervos,extranedina- lament bello y graciosos, sobre ls que haba leo el dia anterior, as6 coriendo junto a 4; una campesina se le acer con una carta cettificada.. Mail Averyanych dij algo Lego todo se desvanecié y Andrei Yefimych perdi Ia conciencia para siempre». La mujer ‘ampesina con la carta certiticada quiz sea excesivamenteslitra flaw (La Parca que le reclams, etcttera), pero jeserebufio de cievos! (Qué maravilla a sencille de Chéjoy, que sumido en la mente de su personaje no dice «pens en los cietvos sobre los que habia estado leyendo>, ni siquiera «vio mentalmente los cervos sobre fos que hae bia lefdo>, sino que simplemente afirma que los cervos pasacon +o rriendo junto a és 4 [EL 8 de marzo de 1941 Virginia Woolf se len los boillos de pie- das ye meti6en el rfo Ouse. Su marido, Leonard Woolf, era obse~ sivamente puntllosoy habia levado wn diario durante toda su vida - st adultaen el que apuntaba los ments eotdianosy las mills recorti- thas en coche. Aparentemente, nada cambié el dia que su mujer se suicidésanot6 ls milla recorridas por su coche. Pero ese dia el pa- fel que oscurecdo por un bors, esribe su bidgrafa, Viewria Glendinning, «una mancha de un marrén amarillento que luego se {rots 0 seb. Podria set café o ligrimas. Es la inca mancha en todos los aos de limpias anotaciones en el dariow. EI detalle de fccién més cercano en espirta al diario manchado deLconard Woolf desrbe ls tas horas de Thomas Buddenbrook. La hermaaa de Thomas, la sefiora Permaneder, vla a su cabecera ‘Apasionada pero estoia, da rienda suela un momento a su dolor y cntona tna plegaria: «Ven, Seog, ecibe su aliento desfallecientes Pera a olvidado que nose sabe todo el verso, duda y iene ue «com pensar su conclusi demasiado abrupta coa la acrecentada dignidad

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