, UNIDAD I.
EDUCACION INCLUSIVA EN MEXICO
PLANTEAMIENTOS INCLUSIVOS DEL ARTICULO 3° CONSTITUCIONAL
Toda persona tiene derecho a la educación. La educación es un derecho
de la niñez y será responsabilidad del Estado concientizar sobre su
importancia.
Corresponde al Estado la rectoría de la educación, la impartida por este,
además de obligatoria, será universal, inclusiva, publica gratuita y laica.
La igualdad se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las
personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva.
Tendera a desarrollar todas las facultades del ser humano y fomentara en
él, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la
cultura de paz y la conciencia de la solidaridad, independencia y justicia.
Promoverá la honestidad los valores y la mejora continua del proceso de
enseñanza aprendizaje.
Será inclusivo, al tomar en cuenta las diversas capacidades, circunstancias
y necesidades de los educandos. Con base en el principio de
accesibilidad se realizarán ajustes razonables y se implementarán medidas
específicas con el objetivo de eliminar las barreras para el aprendizaje y la
participación.
Será intercultural, al promover la convivencia armónica entre personas y
comunidades para el respeto y reconocimiento de sus diferencias y
derechos, en un marco de inclusión social.
Será integral, educará para la vida, con el objeto de desarrollar en las
personas capacidades cognitivas, socioemocionales y físicas que les
permitan alcanzar su bienestar.
HACIA EL DESARROLLO DE ESCUELAS INCLUSIVAS, UNICEF
Derecho a la Educación
La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño tiene una
propuesta muy clara en torno a la educación, en ella se establece que:
La educación es un derecho de todos los niños. El acceso a este derecho
debe estar eximido de discriminación e inspirado en la igualdad de
oportunidades.
Se debe garantizar al interior del sistema escolar un trato compatible con
la dignidad humana.
La educación se orientará por objetivos de calidad, que desarrollen al
máximo las capacidades del niño, preparándole para la vida adulta.
El concepto de educación inclusiva es más amplio que el de integración y
parte de un supuesto distinto, porque está relacionado con la naturaleza
misma de la educación regular y de la escuela común. La educación
inclusiva implica que todos los niños y niñas de una determinada
comunidad aprendan juntos independientemente de sus condiciones
personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan una
discapacidad. Se trata de un modelo de escuela en la que no existen
"requisitos de entrada" ni mecanismos de selección o discriminación de
ningún tipo, para hacer realmente efectivos los derechos a la educación,
a la igualdad de oportunidades y a la participación.
El enfoque de educación inclusiva, pretende modificar substancialmente
la estructura, funcionamiento y propuesta pedagógica de las escuelas
para dar respuesta a las necesidades educativas de todos y cada uno de
los niños y niñas, de forma que todos tengan éxito en su aprendizaje y
participen en igualdad de condiciones. En la escuela inclusiva todos los
alumnos se benefician de una enseñanza adaptada a sus necesidades y
no sólo los que presentan necesidades educativas especiales.
DESAFIOS A LA ATENCION A LA DIVERSIDAD EN L
A ESCUELA.
Para atender a la diversidad lo fundamental es poner en marcha medidas
que cubran sus necesidades en un contexto lo más normalizado posible.
Estas medidas son desafíos a las cuales nos enfrentaremos para la lograr la
atención a la diversidad en la escuela
A continuación, se presentan los desafíos:
Valoración de la diversidad como un elemento que enriquece el desarrollo
personal y social. La condición más importante para el desarrollo de una
educación inclusiva es que la sociedad en general y la comunidad
educativa en particular tengan una actitud de aceptación, respeto y
valoración de las diferencias. Es fundamental desarrollar una intensa
actividad de información y sensibilización, en la que los medios de
comunicación social pueden jugar un rol fundamental.
Un currículo amplio y flexible es una condición fundamental para
responder a la diversidad ya que permite tomar decisiones ajustadas a las
diferentes realidades sociales, culturales e individuales. Un currículo amplio
y equilibrado en cuanto al tipo de capacidades y contenidos que
contempla. Los docentes los debemos apropiar y establecer como
referente para la educación de estos alumnos el currículo común con las
adaptaciones necesarias.
Los enfoques metodológicos y la pedagogía deben estar centrados en el
alumno, y facilitar la diversificación y flexibilidad de la enseñanza, de modo
que sea posible personalizar las experiencias de aprendizaje comunes. El
punto central es cómo organizar las situaciones de aprendizaje de forma
que todos los alumnos participen sin perder de vista las necesidades y
competencias específicas de cada uno. Uno de los mayores desafíos es
romper con la cultura homogenizadora de las escuelas y la enseñanza
transmisora y frontal que considera que todos los alumnos son iguales y
aprenden de la misma forma.
Criterios y procedimientos flexibles de evaluación y de promoción. Desde
la perspectiva de una educación inclusiva, el fin de la evaluación es
identificar el tipo de ayudas y recursos que precisan para facilitar su
proceso de enseñanza-aprendizaje y de desarrollo personal y social. Un
aspecto que favorece la atención a la diversidad, es que en muchos
países se ha superado el modelo curricular en el que se gradúan los
aprendizajes curso por curso, y se ha establecido la promoción
automática. La respuesta a las diferencias implica utilizar una variedad de
procedimientos de evaluación que se adapten a distintos estilos,
capacidades y posibilidades de expresión de los alumnos.
Proyectos educativos de toda la escuela que contemple la diversidad y
compromiso de cambio. Los procesos de descentralización curricular y de
gestión educativa facilitan que las escuelas puedan elaborar proyectos
educativos acordes a las necesidades de sus alumnos y su realidad. En
aquellas escuelas en las que existe un trabajo colaborativo entre los
profesores, entre profesores y padres y entre los propios alumnos, es más
factible que se pueda atender a la diversidad.
Participación de los padres y de la comunidad. Es importante una relación
de colaboración entre todos los implicados en el proceso: entre directivos,
directivos y docentes, entre docentes, entre docentes y padres, y entre los
propios alumnos.
Formación de los docentes y otros profesionales. Todos los cambios
señalados no pueden llevarse a cabo si los docentes y especialistas no
cuentan con las competencias necesarias para desarrollar una práctica
educativa distinta. Por ello es fundamental renovar los programas de
formación docente inicial y en servicio y de otros especialistas para
responder a los requerimientos de la educación inclusiva. Es también
importante que los profesores tengan unas condiciones laborales
adecuadas, una mayor valoración por el trabajo que realizan y una serie
de incentivos que redunden en su desarrollo profesional.
Cantidad de alumnos. Agrupamientos flexibles para la atención al
alumnado en un grupo específico.
Prioridad en los apoyos en el primer ciclo de Primaria con el fin de prevenir
las dificultades lectoescritoras. Tanto en primero como en segundo, el
apoyo directo de un maestro o maestra más en el aula facilitaría la
individualización sobre todo en grupos numerosos, esto contribuirá a una
mejora en el aprendizaje y favoreciendo la detección precoz de posibles
alteraciones en el proceso lectoescritor.
EL VALOR DE LAS DIFERENCIAS PARA LA INCLUSION DESDE LA EDUCACION
La educación es un derecho fundamental de todas las personas y hacerlo
efectivo exige garantizar que todos los niños y jóvenes tengan acceso a
una educación de calidad en igualdad de oportunidades. Esto incluye a
todos los niños y jóvenes con y sin diversidad funcional/discapacidad.
Este derecho a la educación inclusiva consiste en reconocer el valor de la
diferencia y brindarle los apoyos necesarios para conseguir su máximo
potencial en función de sus capacidades dentro de las aulas y con los
niños de su contexto, en las mismas escuelas sin que su diversidad sea un
motivo para segregarlos en escuelas especiales. Consiste en ver a la
persona y no su diagnóstico o etiqueta, basándonos en el principio de
igualdad dentro de las diferencias y brindarle los apoyos necesarios para
alcanzar su máximo desarrollo.
La educación inclusiva se basa en el principio de que cada sujeto tiene
características, capacidades, intereses, necesidades de aprendizaje y
contextos diferentes y los sistemas educativos se deben diseñar teniendo
en cuenta la amplia diversidad de características y necesidades. Dentro
del aula es el docente quien propone actividades para desarrollar las
habilidades de cada estudiante y es válido también que en ocasiones
sean los estudiantes quienes las proponen.
– El primer paso para trabajar de forma inclusiva en el aula es tan fácil
como complejo, lo más importantes es creer en el valor de la inclusión de
cada ser humano, reconociendo que todos tienen algo que aportar. De
otra forma es imposible como docente transmitirle ese mensaje a los
estudiantes.
Acercarse a nuestros estudiantes, conocer la situación de cada alumno
implica un gran esfuerzo, sobre todo si se trata de un grupo grande, sin
embargo no todos los alumno se encuentran en la misma situación, no
aprenden, piensan o trabajan igual. Al inicio de cada curso debemos
observar y hacer una evaluación de cada uno, para planear las diferentes
actividades a realizar durante el ciclo escolar, de esta manera podremos
ver su sus avances.
– Tenemos que evaluar de manera diferente. Alentar a que los alumnos
participen sin temor a equivocarse y comprender no todos aprenden al
mismo ritmo.
– Brindar tiempo suficiente para que se conozcan y relacionen. El
aprendizaje no está peleado con la diversión, algunos aprenden mejor
leyendo, otros actuando, platicando, pintando… por ello es necesario
promover actividades grupales, motivar el trabajo en equipo.
– Establecer objetivos alcanzables pero que sigan siendo un desafío para
los estudiantes, asegurarnos que todos hayan comprendido el tema por
completo.
Conclusión
El papel de la escuela consiste en facilitar los aprendizajes básicos a todos,
respetando las diferencias y evitando cualquier discriminación en el
acceso, en el proceso y en los resultados finales de la escolaridad. La
atención a la diversidad implica una enseñanza personalizada a partir de
estrategias metodológicas y organizativas en el aula que permitan un
trabajo tanto individual como en equipo adaptado a los diferentes ritmos y
modos de aprendizaje. Así mismo, exige tanto una acción tutorial que
atienda y oriente el proceso educativo y de aprendizaje de cada uno,
como una convivencia entre todos entendida como un fin educativo y no
sólo como un medio para evitar interferencias en el trabajo escolar. La
atención a la diversidad exige una acción coordinada de los centros
educativos, de las familias e instituciones implicadas.