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El Pituco

El documento describe un concierto punk en Lima, Perú en 1987. La escena punk local estaba disminuyendo debido a la intensificación del conflicto armado interno. En el concierto, una pelea estalla entre un miembro de la audiencia y el vocalista de una de las bandas. El incidente revela divisiones raciales, de clase y espaciales en la sociedad peruana que también afectaban a la escena punk underground. Estas divisiones se expresaban a través de insultos que denotaban la distinción entre los grupos sociales "pitucos" y
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El Pituco

El documento describe un concierto punk en Lima, Perú en 1987. La escena punk local estaba disminuyendo debido a la intensificación del conflicto armado interno. En el concierto, una pelea estalla entre un miembro de la audiencia y el vocalista de una de las bandas. El incidente revela divisiones raciales, de clase y espaciales en la sociedad peruana que también afectaban a la escena punk underground. Estas divisiones se expresaban a través de insultos que denotaban la distinción entre los grupos sociales "pitucos" y
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agosto de 1984, después de la revelación de fosas comunes y

ejecuciones extrajudiciales de pobladores rurales en Pucayacu


a manos de los militares. Pero fueron los eventos del 18 y 19
de junio de 1986 los que innegablemente hicieron compren-
der a los limeños que la guerra también amenazaba la capital
costeña, que ya no se limitaba a las provincias del sur, las que
estaban a una enorme distancia geográica e inmensurable-
mente distancia simbólica. Ningún limeño podía ignorar las
monstruosas noticias y la atención internacional que siguió a
la “matanza de los penales” de aquellos dos días. Un levan-
tamiento coordinado de los prisioneros políticos de Sendero
en tres instalaciones penitenciarias distintas de Lima acabaron
en ejecuciones extrajudiciales de más de doscientos internos.
Fue el resultado de negociaciones ingidas y de un presidente,
Alan García, cuya promesa de campaña de respetar los dere-
chos humanos fue dramáticamente incumplida cuando ordenó
al comando militar retomar el control de las prisiones usando
los medios que fueran necesarios. Voz Propia, una de las prim-
eras bandas de Lima con un estremecedor sonido post-punk,
escribiría después un himno político que señala la magnitud
del evento:
Traumas Terminológicos
Han gritado toda la noche
La fecha es 6 de junio de 1987. La dirección es Coronel Inclán Han matado hasta hartarse
112. Queda justo al lado de la Avenida Brasil, esa vía principal Todos sus pasos rompieron rostros
que comienza en el centro de Lima, atraviesa los distritos de Hoy apuntaron hacia las cárceles
Jesús María y Magdalena, y inalmente acaba en la Avenida
del Ejército, junto al mar. El local se llama Magia. Es uno de
los pocos locales regulares que quedan para conciertos punk
después del boom del 84 y el 85, cuando apareció el fenómeno
del “rock subterráneo” por primera vez en Lima. Con la inten-
siicación de la guerra (que ya no se limitaba a las provincias
del sur; e invadía la capital de manera imparable), es más difícil
organizar eventos que la policía podría percibir como actividad
“subterránea” sospechosa.

Durante la noche, se llevan a cabo toques de queda ejecutados


por el ejército. La simpatía por Sendero Luminoso se expande
en Lima, particularmente en los pueblos jóvenes y entre los
jóvenes interesados en la idea de un cambio radical. Los mili-
tantes callejeros hacen pintas maoístas en los muros de la ciu-
dad. Los estudiantes forman miríadas de comités revoluciona-
rios y grupos de lectura para aprender teoría marxista. Personas
enmascaradas irrumpen en aulas universitarias para difundir el
mensaje de la “guerra popular” contra el “estado semi-feudal” Pero volvamos a ese concierto punk de la primera semana de
del Perú. Esa era la caracterización rápida que los ideólogos junio del 87 que se llevaba a cabo casi exactamente un año
de Sendero usaban para describir las condiciones históricas del después de la masacre en las prisiones. Tocan Kaos, Descontrol
Perú a inales del siglo XX. La juventud limeña también em- y Kaos General. G3 también forma parte del cartel. Las tres
pieza a sentir una especie de carga particular, porque eran ellos “G” representan Gonzalo Farfán (guitarrista/vocalista), Juan
los destinados a representar un posible cambio social. Gabriel “El Gordo” Bellido (bajo) y Guillermo Figueroa (bat-
ería). Guillermo y Gonzalo fueron parte del cuarteto hardcore
Las imágenes periodísticas acerca de la violencia en la pro-
Autopsia en 1984. Después de la desintegración de Autop-
vincia de Ayacucho aparecidas en 1984 y 1985 sugerían una
sia, Guillermo y Gonzalo buscaron a El Gordo para un nuevo
impresionante intensiicación de la guerra, particularmente
proyecto y así fue como nació uno de los grupos hardcore más
las más perturbadoras, como las que aparecieron a inales de
conocidos de Lima. En 1986 comenzaron a desarrollar un
sonido (rifs melódicos, mensajes posi- veinticinco años después del hecho, es lictos. Finalmente, sirven para disfrazar
tivos en lugar del típico nihilismo punk imposible saber exactamente lo que está un problema más profundo, un problema
y muchos “whoa, whoa, whoa”) inspira- pasando en el pogo. Ni siquiera han ter- mucho más contextual. Es un problema
do por bandas straight edge de Estados minado la canción y Gonzalo deja de del que solo podemos dar cuenta dejando
Unidos como 7 Seconds y Minor hreat. tocar abruptamente la guitarra, dejando clara la manera en que la gran guerra pe-
de lado a sus com- ruana (llena de marcados antagonismos
pañeros de banda raciales, geográicos y de clase) se volvió
y luego grita en el una pequeña guerra dentro de la escena
micrófono: “¡Hijo subterránea. Por tanto, es el problema
de puta! ¡Fuera, primario del Perú, el problema del pitu-
conchasumadre! ¡A co.
ese huevonazo si
no le gusta, sácale a El conlicto que no se puede ver pero
patadas!”. Desde la que se escucha en esta vieja grabación del
batería, Guillermo concierto de Magia revela una serie de
interviene para retar divisiones raciales, espaciales y de clase
al tipo a pelear en distintas pero relacionadas, especíicas de
el escenario, “¡Sube la manera en que los limeños atribuyen
conmigo, sube con- la categoría de Otro y a cómo vivían la
migo!”. Gonzalo guerra expresándola dentro de su propio
interviene otra vez, lenguaje urbano. La guerra punk tuvo
gritándole al provo- lugar de manera muy explícita a través
cador anónimo que de una jerga limeña particular, marcando
se vaya: “¡Lárgate! una división, demostrando una poder-
Nadie te pide que osa relación, y revelando un profundo
te quedes, huevón. conlicto que existe entre el pituco y el
Este concierto es cholo. En la última mitad de los 80, estas
para gente inteli- denominaciones peculiarmente urbanas
gente, no para hue- se usaban rutinariamente como preijos,
vonazos”. unidas a identiicadores subculturales
importados del extranjero. Poco después
Algunas preguntas de la aparición del término subte, ese
necesarias: ¿Cómo particular término derivado del cartel del
una pequeña escena concierto de 1984 que proclamó al punk
de rock subterráneo limeño como rock subterráneo, apareció
que comenzó a ini- otro discurso callejero. A diferencia del
Cuando G3 subió al escenario cios de los ochenta se dividió interna- término subte, enraizado en un acto de
de Magia, los insultos desde el público mente de una manera tan profunda pocos auto-identiicación colectiva para el rock
comenzaron casi inmediatamente. Justo años después? ¿Por qué se dividió en fac- subterráneo, estos términos obedecían a
antes de que empezaran la canción “Cay- ciones hostiles, generando un ambiente un motivo distinto, que consistía clara-
endo al otro lado” una voz apenas audible en el que la violencia entre grupos en mente en imponer nombres a un Otro
grita algo que se escucha como: “¡Muerte los conciertos y los insultos en fanzines ya conocido que estaba deinido por las
a los pitucos!”. La canción termina y y las letras se volvieron la norma? ¿El categorías limeñas, complejamente vin-
otra voz, mucho más clara esta vez, grita: conlicto era solo consecuencia de men- culadas, de raza, clase y espacio. La esce-
“¡Hijo de puta!”. Después de los insultos tes adolescentes que necesitaban discur- na ya no se deinía por estar conformada
vinieron las burlas. Mientras se prepara- sos de autenticación? ¿Eran los dilemas por subtes, sino por estar dividida entre
ban para tocar “Traicionado”, alguien en subculturales generalizados acerca de pitu-punks y cholo-punks. El énfasis
el pogo provoca una reacción de la ban- puristas y poseros, ilósofos straight-edge lingüístico se encuentra innegablemente
da. Gabriel se para frente al micrófono y vs. imitadores de Syd Vicious autode- en el complemento peruano más que en
se burla de él: “Déjenlo, es punk”, dice, structivos, metaleros rednecks pegándole el sustantivo en lengua extranjera al cual
señalando inconcientemente, el hecho a punks callejeros lacos? se agrega, en especial porque estos cali-
de que a pesar de todos los esfuerzos de icativos demostraron ser transportables
auto-airmación subcultural el término Había dinámicas parecidas en la escena a otros géneros musicales (por ejemplo,
“punk” nunca pierde sus connotaciones limeña: el impulso por autenticar la pro- pitu-metal).
esencialmente peyorativas. pia condición subterránea deiniendo a
tal o cual persona como posero y declarar De manera signiicativa, el discurso del
La creciente tensión entre la banda y a determinados géneros musicales como mestizaje (esas liminales razas y culturas
el público inalmente explota cuando prohibidos basándose en los propios gus- mixtas asumidas como predominantes en
G3 comienza la canción “Presión”. Al tos subculturales. Pero hay solo una cosa las naciones latinoamericanas) no se en-
escuchar una grabación distorsionada verdaderamente destacable en estos con- contraba por ninguna parte en este con-
texto. Simplemente no existe evidencia señala el hecho de que la guerra entre los La guerra punk primero tomó la forma
de “mestizo-punks” a pesar del hecho de subtes tuvo lugar en el lenguaje de con- metafórica de una ruptura gastrointesti-
que casi todos los implicados se identii- licto urbano más polarizador disponible. nal, una pequeña sensación de malestar
carían ahora como mestizos, conclusión Fundamentalmente, la división entre pi- que creció y creció hasta que fue violen-
a la que llegué luego de entrevistarlos tu-punks y cholo-punks habla no solo tamente vomitada. A inicios de 1985,
veinte años después y, sobre todo, en un del contexto de violencia política, en el apenas un par de meses después de que
momento post-conlicto. La mayoría de que se superponían dinámicas raciales, Leo Escoria de Leusemia diseñara el vo-
los involucrados pertenecen a familias espaciales y de clase, sino que provee un lante que bautizó al movimiento con el
con profundas raíces limeñas. Si son de punto de vista privilegiado para comen- nombre de “rock subterráneo”, apareció
provincias, son de ciudades (Arequipa, tar las transformaciones históricas de i- en Lima un nuevo fanzine. Se llamaba
Piura, etc.) y no de áreas rurales. La gran nales del siglo XX en el Perú. La lucha Kolera, con la ‘k’ subversiva en lugar de la
mayoría encaja en algún punto del con- interna subterránea era otra expresión ‘c’. Kolera era la creación de dos bandas
tinuum de clases altas, medias y medias de los cambios demográicos masivos emergentes: Sociedad de Mierda (SdeM)
bajas de Lima y residen en los distritos que hicieron que el Perú pasara de ser un y Excomulgados. El primer número in-
urbanos centrales. Ninguno creció en los país rural a un país urbano, redeinien- cluía la letra de lo que se convertiría en
pueblos jóvenes precarios que rodean al do completamente las dimensiones so- el controvertido salto a la fama de SdeM,
centro de la ciudad, poblados por genera- cio-espaciales de Lima en el proceso. un tema titulado “Púdrete Pituco”. La
ciones recientes de inmigrantes andinos. canción era un ataque deliberado a los
De hecho, aún no he conocido a ningún En lugar de profundizar en el signiicado punks pitucos cuya actitud anti-sistema
subte de la generación de los 80 que haya teórico de esta igura clave y problemáti- parecía en directa contradicción con su
estado expuesto al quechua de manera ca del pituco, déjenme hacer algo distin- condición aparentemente acomodada en
signiicativa. Sus apellidos generalmente to. Déjenme retroceder y tratar de ubicar distritos residenciales y colegios privados
sugieren complejas transformaciones de el origen del trauma. Reabrir la herida. con educación en idioma extranjero. La
ascendencia española, vasca, italiana, ale- Dejar que sangre otra vez. Examinar el canción completa dura cuarenta y cinco
mana, japonesa y libanesa en lugar de un trauma subterráneo en su momento de segundos, un testimonio de velocidad
linaje andino directo. origen y el término en sus connotaciones punk seguramente pero en este caso tam-
limeñas. Quizás entonces parezca obvio, bién una señal de purga psicosomática.
Si los miembros de la generación de incluso necesario a nivel teórico, que de-
punks limeños de los 80 ahora se ven claremos que el problema primario del Con la excepción de un elemento
como mestizos, ¿por qué no se consid- Perú es el pituco. lingüístico (hablar en un tono snob o
eraban como tales en los 80? ¿Por qué el soltar palabras en inglés para demostrar
contraste enfático entre pitucos y cholos? Ruptura Gastrointestinal familiaridad con las lenguas dominantes
Esto es particularmente curioso porque la del mundo) casi todo lo que el pituco
palabra cholo, a inicios de la mitad del si- La mayoría de relatos punks de representa se pone en evidencia en la
glo veinte, se reiere en primera instancia Lima (y la narración basada en la historia canción. El pituco está deinido por una
a las nuevas generaciones de inmigrantes oral de Carlos Torres Rotondo en su libro orientación hacia la cultura extranjera y
andinos rurales que se trasladaron a la Se Acabo el Show) sugiere que hubo un no por un interés en lo nacional (ropa
ciudad: los recién llegados a Lima, no momento original de gloria subcultural. importada), por una posición de clase
sus residentes establecidos. La respuesta Varios recuerdos hablan de un periodo elitista (mansiones, explotación del ham-
a este problema se encuentra en el mo- inicial (del 84 al 85) lleno de eferves- bre, un futuro seguro), por una condición
mento histórico, un periodo en el que cencia colectiva y solidaridad subte, de- racial (blanco) y por una relación exclu-
las profundas contradicciones del Perú struida posteriormente por un puñado sivista con el espacio urbano (descono-
estaban revelándose violentamente en de resentidos sociales que entraron a la cimiento de los barrios pobres). Ningún
lugar de resolverse históricamente. En escena a “cagar la movida.” Esto es poco criterio es más determinante que el otro
toda América Latina, el mestizaje es una más que historia revisionista, mezclada porque así opera la lógica confusamente
construcción ideológica ambivalente. con un poco de ilusión nostálgica pro- mezclada de división social en el Perú
Permite a las élites latinoamericanas dis- pia de los que ahora tienen 40 y 50 años, y en gran parte de América Latina. El
frazar las diferencias y silenciar a las vo- muchos de los cuales ahora aprovechan cholo, el contrapunto urbano del pituco,
ces subalternas. Sin embargo, al ser una el boom económico post-conlicto y la está igualmente asociado con una serie
igura inherentemente más inestable que expansión de la clase media en el Perú. compleja de realidades sociológicas y
ija, mestizo también es utilizado para Lo que evolucionó en un conlicto ab- materiales yuxtapuestas. El cholo repre-
hablar acerca de reconciliación nacional, ierto a ines de la década de los 80 ya senta a la población inmigrante pobre de
para proyectar una imagen que contraste estaba latente desde los inicios del rock Lima, los crecientes asentamientos hu-
con la versión de la blancura “pura” e im- subterráneo. De cualquier modo, esos manos llenos de infraestructura incom-
perial de los Estados Unidos, para articu- punks que lanzaron las primeras piedras pleta y vidas humanas que dependen de
lar diversas formas de movilización social ya eran participantes de la escena mucho la informalidad económica, y que tiene
y para referirse a las culturas híbridas de antes de volverse protagonistas de ban- lazos raciales reales o asumidos con el
América Latina. das con la misión explícita de enfrentarse Otro primordial del Perú, el indio. En
a otras bandas etiquetándolas de punks posiciones relativas pero siempre con-
La curiosa ausencia de mestizo-punks con privilegios pitucos. trastantes, el pituco y el cholo son las
manifestaciones sociales primarias de las sobre-determinadas ibían a sí mismos como marginales al menos comparados a los
divisiones de clase, raciales, culturales y espaciales de Lima. punks mucho más privilegiados. La mayoría eran de barrios de
clase media baja a clase trabajadora, aunque no de los vastos y
El primer número de Kolera deja claro que un dramático de- empobrecidos asentamientos de inmigrantes recién llegados a
sahogo de resentimiento contra los pitu-punks comenzó ya a Lima. Al adoptar este mito global del proletario punk, y adap-
inicios de 1985. Con el irónico título “¿Punk en Lima?” un tarlo a las realidades de Lima, imaginaron al verdadero punk
escritor anónimo declara con absoluta certeza que un pitu- como más conectado al cholo que al pituco. Los pitu-punks,
co nunca es un verdadero punk porque, “Solamente son una dice el autor de Kolera, “No saben ni mierda de la gente de
askerosa pose de mierda”. El autor vomita su rabia, terminando abajo, ignoran los barrios limeños. Si los provincianos son ex-
el articulo con una serie inequívoca de órdenes: kremento para estos y lo peor y más vergonzoso es hablar de
la CHICHA”. Aunque el término cholo no se utiliza en un
Una forma precisa de razonamiento acompaña esta expresión
sentido explícitamente auto-referencial, la jugada de asociar
gráica de repulsión visceral, este relejo casi-biológico de pur-
a los anti-tucos con los cholos de Lima es bastante evidente
por las referencias a las provincias, la pobreza y sobre todo la
chicha (un género musical que surgió de la inmigración rural
a la urbe).

Después de que estas acusaciones fueran emitidas, los que se


gar algo irritante contenido durante mucho tiempo, de vom- sintieron directamente aludidos como pitucos prepararon una
itar una nueva clase de Otro peruano. El sentimiento de los respuesta. En marzo de 1986 los miembros de G3, con ayuda
anti-tucos (un término de negación usado para referirse a su de unos amigos, comenzaron a hacer circular su propio fan-
actitud anti-pituco e incluso como auto-airmación en el caso zine llamado “Últimos Recursos”, usando pseudónimos en las
del baterista de SdeM, apodado Ricardo “Anti-tuco”) tenía sus publicaciones. El número uno incluía un artículo con el título
bases en una demanda especíica. Demandaban el derecho ex- “¿La Unión Hace la Fuerza?” y trataba el problema de los pi-
clusivo al infame nihilismo del punk, ese espíritu del “no futu- tu-punks directamente. El texto está en gran parte lleno de
ro” que los Sex Pistols habían popularizado mundialmente a preguntas retóricas que intentan comunicar una sensación de
ines de los 70. Creían que el punk había nacido esencialmente perplejidad:
de la clase trabajadora urbana y que cualquier punk con privi-
legios que se estuviera apropiando de él tenía que devolverlo a
sus dueños legítimos:

El reclamo se basa en aceptar una falsa premisa. Los reportes


sociológicos del Londres de inales de los 70 muestran que por

lo menos la mitad de miembros de la escena punk provenían


de familias de clase media, y que muchos tenían estudios uni-
versitarios o habían estado en escuelas de arte. No se trató sim-
plemente de un producto de londinenses provenientes de los
barrios del East End con ganas de hacer una “White Riot” a lo
he Clash. De hecho, la estética punk del Reino Unido apunt- La confusión del autor (“No logro entender la actitud de estos
aba más allá de cualquier motivo de clase particular, especial- grupos”) pronto se convierte en una serie de preguntas retóri-
mente si lo comparamos con las primeras subculturas juveniles cas: “¿Querrán destruir lo que con mucho esfuerzo se ha em-
(skinheads, teddy boys, etc.). En todo caso, lo prominente eran pezado a ediicar? ¿Quiénes son? ¿De donde salieron?”.
los anti-valores de una juventud alienada, bastante blanca, de
clase media, sobre todo en el caso de los Estados Unidos. A
La expresión de confusión no encaja con algunos hechos bási-
pesar de dicha complejidad sociológica, el espíritu general-
cos. El autor, y la banda, sabían exactamente qué grupo era
izado de recesión económica que se estableció con hatcher y
autor de la canción “Púdrete Pituco”. Eso estaba claro desde
Reagan sin duda ayudó a dar vida a un mito global del punkla edición del fanzine Kolera y, al momento de la respuesta de
como proletario. G3, también desde la aparición del cassette compilatorio (con-
ocido simplemente como “Volumen II”) en el que el himno
Quizás no sorprenda que estos punks anti-pitucos se perc- anti-pituco de SdeM aparece junto a temas de otras 12 ban-
das. Sin embargo, aunque el texto simula perplejidad, el dibujo de los que eran frecuentemente señalados como pitu-punks
anónimo que lo acompaña deja ver que los editores de Ultimos son también los que muy probablemente habían estudiado en
Recursos tenían los estereotipos más agresivos listos para sol- los colegios privados de Lima que daban clases en lengua ex-
tar y deinir la línea de batalla. Quizás hay mucho de humor tranjera. Su exposición y su familiaridad con las lenguas domi-
irónico en esta imagen, ya que es imposible que el artista haya nantes, principalmente el inglés, tiene base en la realidad.
confundido a los miembros de SdeM con recién llegados in-
migrantes andinos. En cualquier caso, la imagen representa un En la imagen, el cholo-punk lleva su inferioridad racial en el
“nuevo enemigo” (G3 más tarde usaría esa misma frase como cuerpo, comenzando con su extraño calzado híbrido. El uso de
el título de su demo de 1987 en referencia a los anti-tucos) es- botas de combate como símbolo de militancia subcultural es
pecíicamente bajo la familiar forma limeña del Otro, el cholo. aquí negado a través del comentario directo sobre la vulgaridad
de la igura. El cholo-punk es solo una cabeza llena de ruido y
una bota en vez de cerebro, que obedece a instintos animales
en lugar de tener una razón legítima para su uso de la violencia.
En su otro pie aparece una ojota, esa sandalia de caucho bara-
to hecha de llantas recicladas y usada por los andinos rurales,
lo que maniiesta, de una manera brutalmente transparente, la
imputación racial de indianidad interna. En la cabeza lleva un
chullo, gorra de lana con orejeras que siempre usa el estereoti-
po de andino pobre, lo cual solo profundiza el efecto “estúpido
= indio”.

Finalmente, la rata en la esquina declarando su hambre es


una inversión simbólica de lo que se estaba volviendo un tro-
po anti-tuco conocido. Los anti-tucos varias veces airmaron
de manera simbólica la igura de la rata callejera hambrienta
como un superviviente urbano subterráneo. Esto ya era algo
notable en el artículo de Kolera a inicios de 1985 pero se hizo
mucho más elaborado en canciones como “Ratas Callejeras”
de Eutanasia, la primera banda en tomar la misión anti-tuco
después de la disolución de SdeM en 1987. Contrario a lo que
Eutanasia imagina, esta representación del cholo-punk como
el Otro le quita a la rata hambrienta todo potencial de resisten-
cia urbana. Al contrario, contempla al cholo-punk como a un
estúpido, que se encoge de hombros y declara su impotencia al
tratar de satisfacer sus necesidades materiales básicas.

El estereotipo es obvio ya que las diversas lógicas de superiori-


dad racial, lingüística, cultural y de clase funcionan para jus-
tiicar el privilegio implícito de la imaginación artística que
construye la imagen. El cholo-punk viste una camiseta hecha
en casa que dice “Soy un panc”. El error ortográico es más que
una referencia al hecho de que los punks de Lima comúnmente
sustituyen la ‘a’ española por el vocal inglés ‘u’, un sonido corto
Esta clara respuesta a las expresiones públicas de los anti-tucos
y difícil de imitar para hispanohablantes. Ya que los pitucos
de resentimiento social no constituye un sentimiento exclusivo
presumen de tener mayor familiaridad con lenguas extranjeras,
de la banda G3. Como con todas las lógicas de jerarquía social
lo que se iniere es que el mal inglés del cholo-punk es en reali-
que estructuran sentimientos colectivos, la reacción representa-
dad solo un síntoma de su mal uso del idioma en general, y por
ba una actitud más generalizada. En el número tres del fanzine
tanto su aparente falta de cosmopolitismo. El cholo-punk no
Últimos Recursos, aparecido en julio de 1987, se puede encon-
puede hablar, ni escribir, “bien” en inglés a pesar de vivir en una
trar comentarios anónimos enviados a los editores y publica-
ciudad transnacional, de la misma manera en que sus primos
dos en una sección llamada “Agresiones verbales”. Uno de ellos,
quechuahablantes manejan mal el español en la provincia. En
irmado por “El Fan”, dice: “A todos los punks hambrientos,
el Perú, tener habilidades lingüísticas deicientes es algo que
pobres y gritones, estamos repartiendo pan y agua acá en San
no se puede separar de una historia que atribuye inferioridad
Isidro y Miralores”. En otras palabras, no importa quién haya
lingüística, y por asociación, inferioridad cultural al indio. Esa
creado la caricatura del cholo-punk, el punto crucial es que ya
simple idea era esencial para el proceso colonial y tuvo como
había un público dispuesto a recibir y perpetuar un estereotipo,
resultado las distintas formas institucionales de supresión del
a idear respuestas al resentimiento anti-tuco de maneras que
quechua a través de la iglesia y más recientemente en las es-
además revelarían el paternalismo enraizado del pituco hacia
cuelas. En este punto, es también relevante señalar que varios
el cholo como Otro.
¿No hubo nada de sustancia crítica en conirman que el conlicto también era dos al norte de Javier Prado, se conocen
la respuesta de los llamados pitu-punks? sobre las divisiones espaciales de Lima. generalmente como barrios. Simbólica-
¿Solamente usaban como recurso es- Julio fue solo el primero en explicar- mente, esto se entiende más en el sentido
tereotipos para justiicar sus privilegios? lo con tan brillante concisión. Poco de “barriada” o distrito misio.
En realidad, sí hubo. Si los pitu-punks después, Guillermo Figueroa, baterista
tuvieron una crítica convincente fue que de G3, que había vivido la mayor parte Por supuesto, ninguna división espacial
la posición anti-tuco tenía una tenden- de su vida al otro lado de la Javier Pra- es la metáfora perfecta para las jerarquías
cia a terminar reproduciendo una forma do de donde había vivido Julio, repitió la sociales. Jesús María y Lince caen en al-
simplista de nacionalismo peruano, igno- misma idea, “La frontera era Javier Prado gún punto en medio de todo esto, tanto
rando el hecho de que el punk peruano hasta Lince, pasada esa frontera ya eras en términos geográicos como simbóli-
por su propia naturaleza representa un pitu-punk”. El signiicado simbólico cos. La Molina, probablemente el más
acto transgresivo de apropiación global. de la avenida Javier Prado se encuentra ostentoso de todos los distritos residen-
“Y eso que sólo escucho music nacional”, en su función material. Una vía pública ciales, se ubica al extremo este de Javier
se lee en el texto de la burbuja atribuida principal, de varios corredores, que va de Prado. Chorrillos, ubicado al sur de Javier
a la igura caricaturizada. El golpe acá este a oeste y que atraviesa todo el paisaje Prado, es una mezcla compleja. De todas
se reiere a lo inherentemente absurdo de la ciudad, corta Lima literalmente en maneras, la prominencia de Javier Prado
que es que un peruano que habla español dos partes, dividiendo geográicamente como una frontera geográica principal la
proclame la propiedad exclusiva de un la ciudad de manera igurativa entre “los convierte en el icono más fácil de citar
género de rock que está tan asociado a que tienen” y “los que tienen menos”. si uno desea simpliicar las jerarquías so-
orígenes extranjeros, especíicamente Mejor dicho, el sentido común limeño cio-espaciales de Lima: “este lado” contra
blancos y anglosajones. Esto revela que dice que los que viven en la parte norte “ese lado”; “nosotros” contra “aquellos”.
los cholo-punks también están, por lo de Javier Prado son más pobres y mar-
La Avenida Javier Prado, como la di-
menos implícitamente, reclamando ser rones (por tanto más cholos) mientras
visión ideológica entre lo residencial y
los peruanos más auténticos al decir que que los que viven en la parte sur son más
barrio, no cuenta para las áreas periféricas
ellos son los únicos punks auténticos en ricos y blancos (por tanto más pitucos).
y más pobres del espacio metropolitano.
Perú. El hecho de que lo hagan princi-
Javier Prado marca otras diferencias im- Los extensos asentamientos humanos de
palmente basándose en la raza y la clase
portantes. Las áreas más ricas denomi- inmigrantes andinos que comenzaron a
social solo pone en claro lo que el sentido
nadas “distritos residenciales” se ubican formarse en los años 60 y 70, conocidos
peruano común dicta: cuanto más blanco
en la parte sur (San Isidro, Miralores, como pueblos jóvenes, efectivamente
y más rico es un pituco, menos se percibe
Barranco) por razones históricas. En los forman un cinturón inmenso que se ex-
su pertenencia a un país que debería per-
primeros tiempos de la República, antes pande cada vez más alrededor de las zo-
tenecer a los indios y a sus primos cho-
de que Lima fuera “invadida” por inmi- nas centrales de la ciudad. Su naturaleza
los. Por más irónico que sea su propio
grantes andinos, la élite de Lima vivía en marginal queda más en evidencia por el
interés en la extranjeridad del punk, el
el centro colonial y mantenía sus casas hecho de que los limeños generalmente
cholo-punk corre el riesgo de volverse un
de veraneo en las áreas más cercanas al se reieren a estos espacios circundantes
etno-nacionalista al reclamar el punk pe-
océano. Con el inlujo de la migración como “conos” (es decir, extremos de Lima
ruano como propiedad de él y nadie mas.
andina que comenzó a mediados del sig- metropolitana).
lo XX, el centro de Lima se convirtió en
Si se describe la lógica espacial de Lima al
el sitio principal del comercio ambulato-
detalle es precisamente porque releja la
Refugio Residencial, Guerra en rio e informal. Esto tuvo como resultado
intensiicación del conlicto pituco-cho-
el Pogo el “deterioro” del centro de Lima (que
lo a medida que avanzaba la década de
pronto se plagó de crimen, prostitución
Un día de abril de 2009, estaba hueve- los 80. Lo que comenzó con acusaciones
y condiciones insalubres) que duró has-
ando con Julio Durán, autor de la novela en letras y fanzines pasó a ser violencia
ta mediados de los 90, cuando un nuevo
Incendiar la ciudad, ambientada en la es- entre facciones en conciertos y división
alcalde, Alberto Andrade, diseñó un plan
cena subte de inicios de los 90 en Lima. geográica en términos de locales donde
para restaurar el centro de la ciudad, una
Tocamos el tema de las innumerables las bandas tocaron. Los recuerdos son de-
política basada parcialmente en la trans-
batallas entre pitu-punks y cholo-punks masiados. Hubo una vez en que una tur-
formación de Nueva York. Mientras los
y se me ocurrió hacer una de esas pre- ba de cholo-punks vandalizaron un club
nuevos habitantes cholos inundaban el
guntas etnográicas de respuesta abierta: New Wave en Miralores que creían que
centro para salir adelante con una exis-
“Oye, en serio, ¿de qué se trataba toda esa atendía a clientes pitucos (irónicamente,
tencia económica paupérrima, la élite de
huevada?”. Su respuesta fue tan rápida y destrozaron las ventanas del lugar equiv-
Lima tomó vuelo y estableció su residen-
precisa que fue como si estuviera citando ocado, revelando su ignorancia acerca
cia permanente en las que habían sido
una especie de sentido común urbano. de dónde estaban ubicadas las cosas en
históricamente áreas de vacaciones. En
“Se trataba de Lima, huevón, los de este Miralores). También está mi entrevista
contraste con la riqueza adinerada que
lado de la Javier Prado contra los del otro con Gabriel Bellido, quien confesó que
implica lo “residencial” en Lima, áreas
lado”. llevaba una pistola dentro del estuche de
como Breña, La Victoria, Barrios Altos,
su bajo debido a las constantes amenazas
Rímac, que están geográicamente más
Casi todas las entrevistas que he hecho contra su banda G3. Y una larga etc.
cerca del centro histórico de Lima, y to-
Hacia 1988 las cosas ya eran tan desagradables que los que es-
taban directamente involucrados en el conlicto comenzaron a
retirarse a sus respectivos rincones en la ciudad: curiosamente,
en lados opuestos de la Javier Prado. En 1988, los punks vin-
culados a Eutanasia (la banda que tomó la posición anti-tuco
después de que se desintegrara SdeM en 1987) empezaron
a realizar conciertos principalmente en un lugar llamado “El
Hueco”. Ubicado en el pequeño barrio de Santa Beatriz, era
la propiedad familiar del segundo bajista de Eutanasia, Pepe
“Asixia”. El Hueco se convirtió en el lugar de reunión de una
pandilla revoltosa, en ocasiones puramente agresiva, de punks
conocidos como Bandera Negra. La mayoría eran del oprim-
ido distrito de Barrios Altos, ubicado justo al este del centro
de Lima. Su propensión al vandalismo callejero y la violencia
(razones por las que algunos los consideraran una especie de La presencia de dos anarquistas alemanes es curiosamente rev-
lumpen proletariado peligroso) es algo que los antiguos miem- eladora. Es curiosa porque el contingente anti-tuco asociado
bros de Bandera Negra no niegan. Miembros destacados, como con El Hueco claramente tenía sus propias relaciones con ac-
Chovi y Chiki, lo explican como una combinación compleja de tores extranjeros a través de los circuitos globales de subcul-
cosas que resultaron de un momento particular, una mezcla tura anarco-punk a pesar del nacionalismo un poco simplón
de radicalización inspirada en el anarquismo motivada por el implícito en su resentimiento social contra el pituco. Es tam-
contexto de militancia política, sincero resentimiento social y bién revelador porque inalmente tres de los cuatro miembros
simplemente un elemento de autodestrucción. de Eutanasia emigraron a Alemania luego de que la banda se
desintegrara en 1991, haciendo que algunos eventualmente
Mientras tanto, varios punks y metaleros, especialmente los cuestionaran su compromiso con el radicalismo anarco-punk
que se sentían señalados como pitucos, empezaron a realizar basado en el Perú. A pesar de estas contradicciones (¡y nadie
conciertos en un lugar llamado “La Jato Hardcore”, ubicada dijo que los cholo-punks eran perfectos!), esto aún sugiere que
en el centro de Barranco. Además de G3, varias bandas hard- El Hueco produjo una respuesta policial de sospecha, vigilan-
core (Sentido Común, Kaos General) hacían conciertos regu- cia y arresto arbitrario.
lares, así como una serie de bandas thrash y metal (Curriculum
Mortis, Hadez y Sepulcro). Al igual que El Hueco, La Jato Por el contrario, los relatos de La Jato Hardcore indican que
Hardcore fue posible gracias a lazos familiares ya que la casa la policía tenía un desinterés absoluto en los jóvenes, también
era propiedad de Raúl Andrade. Aunque en esa época era ape- vestidos de punks, que se reunían en una casa que estaba ubica-
nas un chibolo de 12 años, más tarde se convertiría en miem- da a menos de una cuadra de la comisaría de Barranco. La úni-
bro de la banda Fuerza Positiva a inicios de los 90. ca vez en que la policía llegó fue en junio de 1989 cuando un
vecino molesto llamó porque alguien había roto una ventana
Otros elementos pusieron en evidencia la división entre El con una botella. Raúl Andrade, el único responsable, recuerda
Hueco y La Jato Hardcore. Las relaciones con la policía es uno cómo él y Armando Millán (bajista de Kaos General) fueron
de ellos. Los asiduos a El Hueco recuerdan varias incursiones llevados a la policía y llamaron a sus padres. Así que no hay
policiales y punks detenidos por sospecha de subversión en base historias de redadas, requisas y detenciones, solo un joven ad-
a evidencia mínima o simplemente por asociación. Muchos olescente en problemas con un padre que luego pidió que cer-
recuerdan una enorme redada en 1993 luego de la detención raran La Jato Hardcore para no seguir molestando los vecinos.
policial de El Chato Víctor. Él había ido a una cárcel de Lima
a visitar a un punk de Bandera Negra, Chiki, que estaba cum- El punto debería quedar claro. Mientras gran parte de Lima
pliendo sentencia acusado de terrorismo. Chiki reconoce que estaba tomada a ines de los 80 (tanques en las esquinas, apa-
fue capturado con materiales para fabricar cócteles Molotov gones y toques de queda militares eran la norma) la relación
pero insiste en su desprecio hacia los grupos subversivos. Dice estado-ciudadano no era la misma en todas las áreas. Tener una
que actuó guiado por su rabia individual y vandálica y sin em- apariencia más de cholo que de pituco (más moreno, menos
bargo fue procesado por “simpatía por el terrorismo”, obligado blanco) era en sí motivo de sospecha. La ubicación urbana pre-
a pasar diez años junto a los Senderistas que tanto detestaba. cisa en la que uno llevaba a cabo actividades diarias, o noctur-
nas, también lo era. La policía ni siquiera contempló alguna
La evidencia respalda estos recuerdos de agresion policial ar- vez la idea de que pudiera haber militantes marxistas en La
bitraria. Por ejemplo, el fanzine llamado “Asco” describe una Jato Hardcore (a pesar de ciertos rumores de participación, o
redada que tuvo lugar en un concierto en diciembre de 1989 en al menos de simpatía, con ideologías subversivas entre algu-
el que tocaban en El Hueco por lo menos ocho bandas, entre nas bandas que tocaban ahí de manera regular). En cambio,
ellas, Desayunados, Combustible, Anti y Genocidio. Después la policía asumió más de una vez que encontraría ese tipo de
de merodear en los alrededores por un rato y bloquear la entra- subversivos en El Hueco a pesar de cualquier evidencia con-
da a los que llegaban tarde: creta de que los principales actores no eran más que una sarta
de punks callejeros agresivos, más dedicados a la destrucción
de propiedades y al alboroto que a planear cómo derrocar al
estado.
Los volantes y los fanzines se convirtieron en los medios prin- La idea de que el hardcore (un sub-género del punk que es
cipales para comentar este conlicto a inales de los 80. La idea un sub-género del rock) no es rock sugiere que en realidad
de que los punks de Lima eran aún todos subtes, participantes Peña está hablando en código. Se ve obligado a inventar un
de una escena deinida por la frase rock subterráneo, se puso pretexto para evitar hablar acerca de lo que estaba realmente
en cuestionamiento. Los volantes sugerían que los que estaban más presente en la mente de todos en ese momento, es decir el
a cargo de El Hueco seguían usando el término “subterráneo”. conlicto cholos vs. pitucos. El segundo comentario que seña-
Por el contrario, el término nunca aparece en los volantes de la a los punks con una actitud positiva y no auto-destructiva
conciertos de La Jato Hardcore y predominan símbolos de era simplemente otra manera de hablar indirectamente acerca
géneros como el hardcore y el thrash. de pitucos pacíicos y cholos conlictivos. Los que concurrían
con más frecuencia a La Jato Hardcore se sentían injustamente
acusados y comenzaron a evitar el término subterráneo precis-
amente porque los cholo-punks se apropiaron de él.

Personajes como Silvio “Spatula” Ferrogiaro, cantante de


Ataque Frontal (una formación posterior de Guerrilla Urbana,
una banda pionera del rock subterráneo) explicó el problema
de una manera mucho más directa. “Con respecto al ‘SUBTE’,
no me gustan los dirigentes”, declaró en el mismo número de
Espantapájaros. Silvio, junto con su compañero de banda José
Eduardo Matute, eran incuestionablemente algunos de los
punks más privilegiados en términos socio-económicos. Iróni-
camente, de alguna manera no sufrieron la intensidad de los
ataques anti-tucos que bandas como G3 y Kaos General re-
cibieron. De todas formas, se deben haber sentido implicados
en alguna medida. De ahí, el comentario sarcástico de Silvio
cuando me dijo en una entrevista que tenía que vivir con la
mala fama de ser “el punk más rico del Perú”. Desde su punto
de vista, era precisamente una rebelión contra ese privilegio lo
que lo hizo querer ser punk en un inicio. Matute escribió el
himno de batalla de Ataque Frontal de inales de los 80, “Ya no
formo parte de esto”, esperando que fuese posible ocupar algu-
na posición crítica trascendente e individualista por encima de
lo que parecía ser un mezquino comportamiento adolescente
de camarilla. En la entrevista que le hice antes de su inesperado
fallecimiento en 2010, declaró que todos los involucrados en
el conlicto cholos-pitucos eran poco más que un “grupo de
imbéciles”.

Al sentirse constantemente acusados y en varias ocasiones


atacados físicamente, los organizadores de La Jato Hardcore
En el fanzine Espantapájaros, un entrevistador pregunta al vo- inalmente emplearon una lógica exclusionista de refugio resi-
calista de Kaos General, una banda que tocaba casi exclusiva- dencial. Quizás no podemos culparlos por querer organizar un
mente en La Jato Hardcore, sobre la escena: concierto punk en paz. Pero el lenguaje de exclusividad expre-
sado en los volantes de conciertos es incómodamente similar
a las otras formas de exclusión basadas en raza y clase social
tan comunes en los clubes, discotecas y restaurantes elitistas de
Lima. La aparición de la frase “se reserva el derecho de admis-
ión” es sin duda lo más concluyente. Varios volantes también
emplean un lenguaje de “prohibición”. Comparar frases como
“prohibido: alcohol, drogas, cadenas y cualquier clase de armas”
con entrevistas que se enfocan en peleas (más que en alcohol
o drogas) hace evidente que el problema real era la percepción
de una amenaza constante de violencia. Así actores especíicos
también estaban prohibidos, junto con la amplia categoría de
personajes indignos que se suponía estos representaban. Uno
de los volantes prohíbe la entrada al cantante de Eutanasia y
los de su ralea: “El Kike y sus anti-tukos, cobardes, resentidos,
y que tengan el cerebro cerrado y podrido!”
Bandera Negra) apareció y entró al con- contrado en el tercer número de “Últi-
cierto, pero negándose a pagar la entra- mos Recursos” con el retórico título de
da. La agresión física que se supone que “¿Slam o Bronca?”. Es una referencia a
el pogo dispersara comenzó más bien a las peleas que empezaron en el concierto
aumentar, hasta que explotó en forma de en Magia en 1987, mi punto de entrada
violencia claramente determinada por las a este ensayo. El artículo que acompaña
categorías sociales antagónicas de Lima. el dibujo se lamenta de que “sufrimos
El Topo, miembro de la mancha de Eu- algunas agresiones dentro del slam” de
tanasia esa noche, recuerda: “Entonces en parte de gente que “no pudo aguantar la
ese pogo ya no solamente fue empujarse y envidia al ver a otros divirtiéndose libres
patearse el poto, pues, ¿no? Ya fue empu- de complejos y limitaciones”. Podríamos
jar y si tú veías alguno que era más blan- reemplazar envidia de ver que otros se
co que tú, paf, meterle el puñete, pues. divierten por resentimiento de un priv-
De costado, de frente,
de espaldas, como sea,
pero hubo golpe.” Esos
puñetazos provocaron
una respuesta por par-
te de los “más blancos”,
que eran la mayoría y
tenían la ventaja de es-
tar en su territorio.

Las peleas en el pogo


pronto se convirtieron
en una tremenda bron-
ca. Los organizadores
del concierto, incluy-
endo al director de Los
Reyes Rojos, trataron
de sacar del colegio a los cholo-punks ilegio sin reconocer, y de ahí, se explican
usando la fuerza. Estos respondieron con los complejos y limitaciones.
palos, bates y botellas tratando de volv-
er a entrar a punta de golpes. Guiller- Otra vez es un código visual comunicado
mo Figueroa de G3 se encontró al otro a través de un dibujo anónimo que tiene
lado de la puerta del colegio durante la más importancia que el discurso menos
conmoción y recibió una fuerte golpiza explícito del texto del fanzine. Este no es
como resultado. Antes de retirarse a El un simple pogo con agresiones adoles-
Hueco (cruzando de nuevo a su lado de centes ni la representación de una pelea
Inevitablemente, la máxima expresión la Javier Prado) la turba prendió fuego a provocada por excesos individuales. A
del conlicto entre pitu-punks y cho- un Mercedes Benz que estaba estaciona- la izquierda están los punks buenos con
lo-punks se encontraba en ese espacio, do cerca. Todos los testimonios cruciales sus poses de superman musculosos, ca-
tan simbólico como sudoroso, llamado en primera persona suman algo a este bello corto y bien cuidado, y sus camisas
el pogo. A través de una mezcla com- episodio especíico, ya sea Guillermo re- a cuadros (irónicamente, los pitu-punks
pleja de memoria y leyendas urbanas, cordando cómicamente cómo quedó at- estaban enamorados del look Chica-
todas las personas conocidas de la época rapado fuera (“puta no sé, me haría, pues, no-punk que surgió en Venice Beach
recuerdan algo parecido a un enfrenta- el valiente, qué chucha me creería, pues en Los Ángeles con la banda Suicidal
miento inal entre los pitu-punks y los ¿no?”) o Chovi, la leyenda de Bandera Tendencies). Muchos de ellos están son-
cholo-punks durante una tocada real- Negra, expresando su orgullo por haber riendo, como si estuvieran coniados de
izada en el colegio “Los Reyes Rojos” de puesto su “granito de arena” para quemar que van a ganar la guerra aunque pier-
Barranco, uno de los pocos casos de ed- el Mercedes. dan la pelea (nótese al tipo con el puño
ucación izquierdista alternativa en Lima. levantado o al pisoteado, que mira atrás
Los recuerdos varían un poco respecto Hoy en día todo esto se ha convertido en en busca de ayuda). A la derecha están
a de qué concierto se trata, ya que hubo mitología urbana, pero en aquella época los punks malos. Son más lacos porque
varios conciertos en ese local. las peleas grupales eran no solo reales como la rata tienen hambre. Escupen
sino simbólicamente inscritas dentro de veneno porque se portan como serpien-
Los testimonios varían mucho menos la cultura de fanzines, lo que servía para tes. Sacan armas y pelean sucio. Y, quizás
acerca de lo que pasó aquella noche reforzar una división aparentemente inevitablemente, tienen un atuendo sucio
en 1988. Un inmenso grupo de punks absoluta entre pitucos y cholos. Esto es con púas y bocas abiertas para expresar
(miembros y aliados de Eutanasia, que evidente, por ejemplo, en un dibujo en- facialmente su animal interior.
incluían principalmente a la pandilla
La historia que ilustra este gráico es sobre cómo resolver el problema del in- dia) asumía que la sangre del indio, como
una con varios niveles: una escena punk dio, él apuntó a redeinirlo. la del africano, era un potente diluyente
que sucumbe a la guerra entre grupos; el de la pureza moral de los cristianos
deseo de delimitar a un necesario Otro; Resolver un problema así (tan histórica- blancos. Estas diferencias proto-raciales
el impulso de deinir líneas de combate mente real y tan teóricamente abstracto fueron luego elaboradas, y recibieron la
claras en torno a diferencias irreconcili- al mismo tiempo) era particularmente legitimación cientíica con el nacimiento
ables. Nos dice que los pogos de Lima relevante para un país como el Perú con de la antropología física y la eugenesia en
(esos espacios punks con la carga sim- una inmensa población andina. Pero el siglo XIX y a inicios del siglo XX. El
bólica más importante, y que daban una tenía consecuencias de gran alcance. El mestizaje fue escrito profunda y siem-
forma sudorosa a los sentimientos de ira, indio no era solo el problema primario pre ambivalentemente en el interior de
inseguridad y rabia propios del punk) se del Perú sino también uno de los subal- las narrativas de la nacionalidad latino-
volvieron zonas de guerra. A una dis- ternos principales del mundo moderno: americana. Era el material de la posibi-
tancia menos simbólica es también una una construcción generada a partir del lidad utópica, esperanzas futuras puestas
referencia a las divisiones de raza-espa- deseo global de Europa de despojar ma- en una mezcla perfecta que contrastara
cio-clase más reveladoras de Lima. Las terialmente a otros pueblos apoderán- con la blancura imperial de los Estados
categorías de diferencia social, relativas y dose territorialmente de otras tierras solo Unidos, según Vasconcelos. También
abstractas en un momento, demostraron para convertir ideológicamente a otros era el símbolo mismo del declive racial
ser devastadoramente reales y absolutas sujetos en una versión inferior de su pro- y cultural, el resultado presumiblemente
en otro. En cualquiera de los casos, la fe- pia imagen. A pesar de las tradiciones inevitable del cruce de razas dentro de un
liz ignorancia que el pituco tiene del pod- latinoamericanas que elogian a imperi- orden racial global emergente que valor-
er de su privilegio siempre representa un os autóctonos vencidos pero civilizados aba la pureza de la blancura por encima
contraste con el profundo resentimiento (por ejemplo, los Incas, los Mayas y los de todo lo demás según Gobineau, Le
estructural del cholo, quien debe decidir Aztecas), el indio común, oprimido y Bon y otros cientíicos de la raza. Sin
si es mejor contenerlo o dejarlo reventar embrutecido de la historia post-conquis- embargo, tanto la versión positiva como
dependiendo de las condiciones históri- ta estaba destinado a simbolizar muchos la negativa acerca del mestizaje eran en
cas. de los proyectos inacabados de América el fondo soportadas por una sola idea: el
Latina: naciones aún no realizadas; una mestizo siempre está delante del indio en
Finalmente, es todo la incerteza política modernidad estancada; geografías aisla- la línea de tiempo de la modernidad.
de esas condiciones históricas desplega- das llenas de culturas atrasadas; un dile-
das por la guerra interna la que ayudó a ma racial que necesita una solución inal. Al escribir en los años 1920 en medio
estructurar esta pequeña guerra entre los de la expansión de la praxis socialista
punks de Lima. Si las divisiones urbanas El pensamiento latinoamericano acerca y anarquista en América Latina, poco
se muestran como marcadamente agresi- del indio cubre un vasto espectro históri- después de las revoluciones rusa y mex-
vas en este caso (y no como controladas y co y abarca siglos. Era justamente todo icana, y determinado a “crear heroica-
escondidas como lo son generalmente) es el pensamiento acerca del indio aquello mente” un marxismo adecuado para
porque relejan como la violencia política que servía para oscurecer sus propios las realidades americanas, en lugar de
llevó a la supericie las tremendas contra- pensamientos. Los primeros debates co- un derivado de la historia eurocéntrica,
dicciones de raza, clases sociales y rela- loniales acerca de si el indio tenía alma Mariátegui propone una idea radical. El
ciones espaciales en el Perú. (Fray Bartolomé de las Casas inalmente indio, no el proletario, es el sujeto revolu-
convenció a España de que el indio era cionario. El principal problema del indio
El Problema del Pituco en realidad un ser moral) sentaron las no era su condición racial, cultural o es-
bases para su tratamiento permanente piritual sino el problema de la tierra, un
José Carlos Mariátegui quería que las como una igura infantil que necesita tu- problema histórico material. Con “tier-
primeras líneas de su famoso ensayo “El telaje, paternalismo y protección. El im- ra” quiso decir varias cosas. Mariátegui
Problema del Indio”, inicialmente llama- pulso cristiano colonial de salvar el alma estaba escribiendo en un momento en
do “El Problema Primario del Perú” en del indio había cambiado inalmente a que los andinos vivían en condiciones
un artículo para la revista Mundial de inicios del siglo veinte, cuando el lugar esencialmente feudales a pesar de que el
1924 y luego modiicado para 7 Ensayos para elevar moralmente al indio pasó de Perú era formalmente una república lib-
de Interpretación de la Realidad Perua- la iglesia a la escuela. Esta primera mitad eral; se explotaban su mano de obra y sus
na, fueran provocadoras. “Todas las tesis del siglo veinte también fue testigo del tierras a través de un sistema conocido
sobre el problema indígena, que ignoran surgimiento de esfuerzos, en su mayoría como gamonalismo. El Perú tenía un
o eluden a éste como problema económi- intelectuales y artísticos, de indigeni- incipiente sistema capitalista en la cos-
co-social, son otros tantos estériles ejer- stas que buscaban revalorizar al indio. ta, manejado por la clase criolla de Lima
cicios teoréticos -y a veces sólo verbales- Mariátegui representa el tipo socialista; pero capturado por los intereses imperia-
condenados a un absoluto descrédito”. Vasconcelos la versión ilosóica; Argue- les del capital británico y estadounidense,
Mariátegui era así de punk. Estaba dici- das el furioso retrato poético. una clara forma de dependencia periféri-
endo que todo lo que todos habían dicho ca antes de que existiera siquiera dicha
acerca del indio era una absoluta mierda. El sistema de castas colonial (la elabora-
teoría. La idea de Mariátegui de que el
Escribiendo tras siglos de pensamiento da codiicación española de pueblos de
problema del indio era esencialmente un
alternativamente pesimista y optimista “sangre mezclada” que dio origen al mes-
problema de la tierra fue también una
tizo como la principal categoría interme-
demanda por empezar a analizar y dar orización abstracta del contexto históri- Latina, atravesó una reforma agraria en
cuenta de las relaciones de poder históri- co mientras se vive a la vez en medio de los años 60, que puso efectivamente in
camente especíicas dentro de las que el la inluencia de un momento histórico al sistema de tierras tipo hacienda que
indio se encontraba, antes que partir de particular. La reformulación creativa mantenía a los andinos en condiciones
suposiciones sobre su esencia interior, ya que Mariátegui hace del marxismo en de siervos. Como curioso resultado de
sea deinida racial, cultural o espiritual- los años 20 en el Perú —su análisis del uno de los pocos gobiernos militares de
mente. La solución al problema era el poder como un problema material pero izquierda populista en América Latina,
socialismo, obviamente, pero Mariátegui no sólo eso; su idea que el indio está su- la reforma agraria de Velasco en 1969
no creía que esto implicara una simple jeto, pero que también resistente, a lo que llevó a una redistribución masiva de tier-
importación de las prácticas revolucio- históricamente se ha hecho de él— es un ras y obligó a los grandes terratenientes a
narias de Europa. Las instituciones co- intento de enfrentarse precisamente a empezar a buscar otras formas de capital
munales andinas, sobre todo las desarrol- ese dilema central de cómo representar en los centros urbanos o en la agricul-
ladas por el estado Inca y por tanto no teóricamente la historia y a la vez formar tura costera industrializada. En medio
tan fácilmente desestimadas como el “co- parte de su desarrollo. de la des-campesinización, y los falli-
munismo primitivo” que Marx y Engels dos experimentos con las cooperativas
asumieron como algo de las épocas an- Es por eso que su análisis de la realidad agrícolas, la mayoría de andinos se vieron
tiguas de la evolución humana, servirían peruana, y de la realidad latinoameri- viviendo en aislamiento rural y pobreza
para construir soluciones políticas autóc- cana en general, es un avance. Y esa es a pesar de la tenencia colectiva de títulos
tonas para los problemas de América. la razón por la que necesita ser creati- de tierra.
vamente reformulada. El marxismo de
La genialidad de Mariátegui no con- Mariátegui surgió en un Perú que era Esto llevó a un segundo cambio im-
sistía solamente en este intento de leer aún fundamentalmente rural y él hizo un portante: la inmensa reformulación de-
el problema del indio de una manera que diagnóstico correcto de las condiciones mográica del Perú en un país urbano.
no fuera eurocéntrica: de hecho, él esta- materiales del indio como ampliamente Los andinos comenzaron a emigrar a
ba pensando en la post-colonia cuando feudales. Una pequeña élite limeña dom- las ciudades, Lima principalmente, con
Fanon era aún un recién nacido. Su tra- inaba la política, reclamaba la “cultura” la esperanza de mejores posibilidades a
bajo demostraba un entusiasmo por dar solo para ellos y mantenía un monopolio inicios de los 40 y 50. El hecho de que la
cuenta de las diversamente enredadas sobre las exportaciones e importaciones reforma agraria no signiicara una solu-
formas de poder, una búsqueda incans- extranjeras. Sin embargo, el antagonismo ción económica real para el problema
able por ubicar el ángulo creativo, un social predominante giraba en torno a del indio descrito por Mariátegui tuvo
impulso anarquista para resistir toda au- una región en las montañas en donde los como resultado una dramática intensii-
toridad recibida, incluso desde la misma grandes propietarios de la tierra (gamo- cación del proceso. En 1940, las 661,508
escuela de pensamiento con la que estaba nales) reclamaban como su propiedad el personas que vivían en Lima represent-
profundamente comprometido. Como trabajo y la tierra de extensas poblaciones aban solo un 9.4% de la población to-
haciendo un paralelo entre el análi- de andinos analfabetos. Este momento tal del país. Para 1993, la población de
sis raza-clase que desarrollaría W.E.B. era completamente distinto al de las últi- Lima había alcanzado los 6.4 millones y
DuBois cuando se expuso también al mas dos décadas del siglo XX cuando el ha constituido casi un tercio de toda la
marxismo, Mariátegui insistía, “En estos Partido Comunista del Perú, mas cono- población del Perú desde entonces. La
países el factor raza se complica con el cido por un nombre que se inspiraba en migración masiva desde áreas rurales a
factor clase, de forma que una política la frase de Mariátegui acerca de un “sen- la urbe, en un periodo de cuatro décadas
revolucionaria no puede dejar de ten- dero luminoso hacia la revolución”, de- y en un país con profundas jerarquías
erse en cuenta,” en un famoso discurso claró la guerra basándose en la falsa pre- geográicas, raciales, lingüísticas y cul-
sobre raza preparado para el encuentro misa de que el Perú era todavía un país turales, signiicó una redeinición total
en 1929 de comunistas latinoamericanos “semi-feudal”: de ahí su llamado a una de las dinámicas político-económicas y
en Buenos Aires. Su análisis de la liter- revolución inspirada en la experiencia sociales. Ejércitos de trabajadores inmi-
atura y la promoción del arte fueron tan maoísta que avanzaría desde el campo a grantes llegaron a Lima: para invadir los
importantes para su famosa revista Am- la ciudad. Al desconocer la realidad ma- cerros de arena que rodeaban los distritos
auta como cualquiera de sus discusiones terial histórica, los ideólogos de Sendero centrales de la ciudad; para sobrevivir en
sobre política o economía. La dimensión también perdieron una oportunidad de la economía callejera informal o trabajar
cultural tomaba una dimensión casi es- teorizar la realidad peruana de inales del como empleadas domésticas (en el caso
piritual por momentos y tenía fe en la siglo XX de una manera distinta. de la mano de obra femenina); para de-
búsqueda de nuevas formas de expresión mandar una expansión de infraestructura
estética que revelaran un espíritu social- Grandes cambios históricos sucedieron estatal y servicios básicos en los precar-
ista interior, un ser humano universal. en el transcurso del siglo XX, relejan- ios pueblos jóvenes; para re-racializarse
do las amplias tendencias globales que como cholos urbanos en lugar de indios
Pensar con Mariátegui también genera Hobsbawm sintetiza en La era de los rurales; para sentir más vergüenza de la
problemas, dilemas que requieren pensar extremos. Hay tres cambios que son de que sentían en la sierra por hablar quec-
más allá y contra aquellos que podrían extrema importancia y todos están pro- hua y así abandonarlo en una generación.
seguir a Mariátegui ciegamente. Lo fundamente relacionados. Primero, Perú,
primero es la tensión generada por la te- como la mayoría de países de América Tercero, algo que relejaba profunda-
mente los extendidos procesos de urbanización, el Perú era indigenista Luis Valcárcel, quien sugirió que el indio “espera su
testigo de una tremenda expansión en las instituciones edu- Lenin” para hacer posible la revolución? ¿No reveló sus propias
cativas secundarias y post-secundarias. Una cantidad inmensa contradicciones desde aquel primer ensayo acerca del proble-
de estudiantes de primera generación —que incluía notable- ma del indio?
mente muchos con ascendencia andina— tuvieron acceso a
las experiencias educativas asociadas con las ideologías mod-
ernas de movilidad social, alfabetización como conocimiento
iluminado y valores de clase media, incluso cuando la recom-
pensa económica por dicha educación seguía siendo bastante
limitada. De hecho, fue precisamente el surgimiento de toda
una generación de jóvenes con educación secundaria, repre- Justo después de escribir estas frases felicita a los indios por
sentantes de este proceso masivo de alfabetización y urban- tomar contacto “con los hombres de vanguardia de la capital”,
ización—pero sin mucha esperanza de un trabajo decente—lo todos esos Lenin que vivían en Lima, solo para lamentar la
que explica los orígenes de Sendero en la ciudad de Huaman- conciencia política provinciana del indio, que ni siquiera era
ga, según el análisis de Carlos Iván Degregori. También expli- nacional en alcance, mucho menos universal.
ca por qué Sendero encontró ávida simpatía en la población
estudiantil de universidades públicas de Lima, ese sector de
jóvenes relacionadas con la clase media baja y más cercana al
polo mestizo-cholo del espectro racial de Lima.

Nada de lo antes mencionado pertenece a un contexto domi-


nado por condiciones de clase feudal o a las relaciones colonia-
les iniciales que dieron forma al indio como un sujeto moral y El asunto es que el indio nunca aparece sin su pasividad
un Otro racial que es necesariamente rural. A diferencia de la histórica, nunca tiene independencia intelectual ni posee su-
interpretación errada de Sendero, varios intelectuales se esfor- iciente conciencia política, incluso (o quizás especialmente)
zaron por deinir nuevos análisis sociales y por construir narra- cuando el hombre de vanguardia de la capital pone sobre él la
tivas distintas sobre la realidad peruana de inales del siglo XX. terrible carga de representar al sujeto revolucionario mundial.
Ya a mediados de los años 60, Aníbal Quijano propuso que el
Esta solución que consiste en renombrar al problema—el in-
cholo era el actor histórico emergente con el que la sociedad
dio de ayer es el cholo del presente—demuestra al inal ser
peruana, y por tanto la ciencia social, tenía que lidiar. Dem-
una reinscripción de otro problema más serio, ideológicamente
ostró ser solamente uno de los tantos intentos de redeinir el
oscurecido. El paternalismo profundamente enraizado, que al-
problema social principal del Perú a inales del siglo XX como
guna vez se reservó para el indio, reaparece en las declaraciones
algo determinado por la dinámica de la choledad, evidente en
de hoy: ahora en el Perú se necesita resolver el problema del
los cambios históricos antes descritos. De hecho, constituye
cholo. No olvidemos que es necesariamente una posición de
una tendencia intelectual que llegó a impregnarse en el análisis
privilegio la que en primer lugar le permite a alguien deinir los
del Perú, ya sea implícito en las ideas de “desborde popular” de
problemas de Otro con la pretensión de resolverlos. Esta lógica
José Matos Mar y el “discurso callejero” ambulante de Victor
—antigua y familiar; también difícil de traer a la supericie—
Vich, o mas explícito en los trabajos de Guillermo Nugent y
pasa por alto una mejor solución, una que el himno anti-tuco
Jorge Bruce.
de Sociedad de Mierda de 1985 nos brinda. Así, invertimos la
A pesar de ser diversas en orientación teórica, bajo estas per- forma en que se nombra al problema:
spectivas subyace una actualización del viejo problema de
El problema primario del Perú es el problema del pituco.
Mariátegui, uno presumiblemente adecuado para el momento
histórico. El signiicado del término cholo ha variado con el El pituco con empleadas domésticas en casa. El pituco que
paso del tiempo. Relacionado con el mestizo en ciertos mo- piensa que violar a su empleada doméstica en casa no es en
mentos, por lo menos en la medida en que indica un complejo realidad una violación. El pituco que se da una escapada de
proceso de mezcla, impone al sujeto una calidad subhumana. in de semana a una de las playas exclusivas del sur del Perú
Un cholo es un perro chusco, un perro cruzado, pero sobre todo llevando a sus empleadas domésticas que les dan a sus hijitos
es un perro. En un país como el Perú un cholo no es un indio pitucos todo lo que quieren. El pituco que frecuenta la disco-
per se sino un indio per quod. En resumen, durante el trans- teca exclusiva; o los clubes deportivos adinerados; o los baños
curso del siglo XX el problema del indio se ha convertido en el turcos con pequeñas cajas de seguridad para billeteras grandes;
problema del cholo. o el restaurante lujoso con el guardia moreno-a-negro que bota
del local a los ambulantes molestos; o el burdel caro con una
Aquí encontramos otro problema de Mariátegui, uno más
mezcla, para escoger, de cholitas ricas y rubias difíciles de en-
serio: tan serio que ninguna de estas nuevas propuestas para
contrar. Derechos de admisión reservados y buena apariencia
redeinir al Perú en términos de su choledad puede abordar.
requerida. La pituca que pasea por el centro comercial sabien-
En realidad, el contacto de Mariátegui con el indio estaba rad-
do que está ahí para comprar y no para pasar el rato. El pituco
icalmente limitado por su propia educación criolla costera, su
que se compra un cafecito en el Haiti, sentadito por el óvalo
imaginario marxista del indio como el nuevo sujeto histórico
de Miralores para hacer que su consumo sea bastante visible.
estaba totalmente desconectado de la propia realidad del indio.
El pituco que tiene piscina y cochera con Mercedes y un guar-
¿No estuvo de acuerdo Mariátegui con el legendario escritor
daespaldas y una pequeña fortaleza a la que llama “mi jato” en Aquí es donde las similitudes terminan. Motherfucker tiene
La Molina. El pituco que no tiene un empleo bien pagado, como resultado algo un poco melodramático y burgués en el
o que “anda misio”, pero cuenta con suicientes propiedades fondo, excesivamente edípico y seguramente digno de un psi-
heredadas y las pericias del “culto” para salir adelante. El pituco coanálisis. El término anglosajón es insultante porque impli-
que pronuncia la palabra “brother” como si fuera “broder” y la ca que te tiras a tu madre. Por el contrario, “conchatumadre”
usa aproximadamente cada tres frases. El pituco al que le gusta es una versión abreviada de la frase original que revela la in-
irse de Lima para irse del Perú. El pituco que piensa que Lima, tención real: “Ándate a la concha de tu madre”. Bueno, seguro
de todos modos, es lo mismo que el Perú. El pituco con ropa que la madre no sale ilesa en este asunto. Pero, en realidad, el
de cholo. El pituco que ahora usa la marca de ropa de cholo punto es que constituye un acto de repudio. Regresa a antes de
hipster para demostrar que no es pituco. El pituco que va al que nacieras. Es insultante porque exige al sujeto que vuelva a
centro de Lima vestido de cholo para que no le roben. El pitu- un momento de no existencia. Nada más; solo ininitamente
co que nunca va al centro de Lima porque no le gustan todos menos.
los cholos que andan por ahí. El pituco que está obligado ir al
centro de Lima porque ahí quedan el Palacio de Gobierno, el Desde las profundidades de ese gran depósito de resentimien-
Congreso y todos los ministerios. ¡Alguien tiene que dirigir to real y fundamento intelectual; a partir de toda esa compleja
un país lleno de cholos! El pituco que jura que realmente, al historia del problema indio que implicaba que el problema
fondo, en su corazoncito, es un cholo. El pituco, o un presi- del Perú es necesariamente tener demasiados indios; en base
dente anterior, o varios académicos, que utilizan argumentos a todo ese ilosofar sobre cómo y cuándo el indio se convirtió
intelectuales para demostrar cómo en realidad todos los peru- en cholo para transformar al Perú: Sociedad de Mierda marcó
anos son cholos porque les conviene políticamente. El pituco el inicio de una era distinta. Pituco: ¡deja de existir! Nadie
que rellena su genealogía con todas las referencias a provincias dice que fueran infalibles o que no se contradijeran: los cho-
andinas posibles para quitarse la vergüenza de ser un pituco los también se visten con ropa de pitucos. Nunca fueron en
limeño. El pituco que tiene tantas cosas bacanes de qué hablar realidad héroes de nadie y deinitivamente no fueron los Le-
con su primo gringo cuando este llega a Lima pero trata a los nin de Lima que los indios de ayer, y los cholos de hoy, su-
otros gringos que viven en Lima hasta el culo. Porque el pituco puestamente están esperando. Simplemente eran unos subtes
en realidad no necesita la atención del gringo. Ya tiene bastan- ochenteros, unos chicos punks rabiosos y revoltosos, pero del
te atención. Tiene por lo menos veinte veces más atención que tipo listos-para-decir-algo-que-nadie-más-estaba-diciendo-
cualquier cholo de hoy en día, ya que cuatro testigos indios y-se-tenía-que-decir. Pero llegó un nuevo día; se pensó que un
valían lo mismo que un solo español en las cortes coloniales. nuevo Perú era posible; y se imaginaron distintas soluciones
La historia tiene una habilidad para multiplicar los problemas para problemas llamados de otra manera. Esto era lo que se
en lugar de resolverlos. tenía que hacer. Señalar al pituco como el problema y después,
porque eran punks, despreciar al pituco como a una cosa in-
¡No sé, huevón! Pero yo diría que el pituco se ha convertido munda: repudiando el poder, detestando el privilegio, en toda
realmente en un gran problema. su corrupta y abominable existencia.

¿Existe una solución al problema del pituco? ¿Habría que ex- ¡No te molestes conmigo, pues, pobre pituquito! No es mi in-
terminar a todos los de su clase? ¿Cómo saber si te has bajado tención joderte. Entiendo un poco cómo te sientes. Soy tu pri-
a todos si son tantos y se muestran con distintos disfraces, for- mo el gringo. Hasta podría ser tu broder, en caso que necesites
mas y tamaños, en contextos tan diferentes? Pituco un rato; al mi atención. Vengo con un pasaporte azul que brinda fácil ac-
otro rato, ya no pituco. Pituco maldito hoy; pituco buena gente ceso a tu país cholo, llevando ensayos de interpretación de por
mañana. Además, generalmente tienen mucha seguridad a su qué te sientes tan profundamente acusado y te niegas tanto a
alrededor. Sería difícil y peligroso y, si la historia de Sendero aceptarte como parte de la realidad peruana.
nos enseña algo, solo morirían mayormente los indios de ayer
y los cholos de hoy en el proceso. Pucha, ya es tiempo de imag- En otros lugares el poder lleva otros nombres. Pero ya es ti-
inar una solución diferente. empo de reconocer que el problema primario del Perú es el
pituco.
Sociedad de Mierda presentó una solución justo al inal de su
himno anti-pituco. La presentó en forma de un insulto muy
conocido, unido a la letra de una canción ahora legendaria.
“¡Púdrete, pituco reconchatumadre!”. Como yo no soy pituco
sino gringo lo fácil para mi sería entenderlo como “mother-
fucker” (literalmente, follamadre o cachamadre), salvo que la
lógica (y la solución) se perderían. Existen algunas similitudes,
comenzando con un grado de vulgaridad igualmente alto. Am-
bos hacen referencia a una dimensión sexualizada de la madre.
Sin embargo, a diferencia de otras vulgaridades relacionadas
con la madre (hijo de puta y su equivalente “son-of-a-bitch”)
este insulto no está inalmente dirigido a la madre o, como
resultado, al género femenino. Reconchatumadre y mother-
fucker están directamente dirigidas al sujeto al que se insulta,
generalmente, aunque no siempre, del género masculino.

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