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Resistencia Insurgente 1815-1821

La etapa de Resistencia comenzó en 1815 tras la muerte de Morelos. La lucha insurgente perdió fuerza y se centró en tácticas de guerrilla. Líderes como Guadalupe Victoria, los hermanos López Rayón, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero mantuvieron la resistencia con ataques rápidos. La guerra de guerrillas permitió sostener focos insurgentes a pesar del fortalecimiento del ejército realista.

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Resistencia Insurgente 1815-1821

La etapa de Resistencia comenzó en 1815 tras la muerte de Morelos. La lucha insurgente perdió fuerza y se centró en tácticas de guerrilla. Líderes como Guadalupe Victoria, los hermanos López Rayón, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero mantuvieron la resistencia con ataques rápidos. La guerra de guerrillas permitió sostener focos insurgentes a pesar del fortalecimiento del ejército realista.

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Resistencia

Con la muerte de Morelos, inicia la etapa de Resistencia en diciembre de 1815. El movimiento insurgente
perdió fuerza y cohesión, varios grupos continuaron la lucha pero con una disminución importante de
efectivos, por lo cual la táctica militar más utilizada durante esta etapa fue la guerra de guerrillas, en la que
se realizaron ataques rápidos y sorpresivos para después huir a lugares inhóspitos o de difícil acceso, pero
bien conocidos por los rebeldes, o bien dispersarse y confundirse entre la población civil gracias a que las
acciones son realizadas por grupos pequeños que pueden
desplazarse con facilidad. Con este recurso militar se pudieron
sostener focos insurgentes a pesar del fortalecimiento del ejército
realista, que llegó a tener más de cuarenta mil efectivos, mientras
que la milicia insurgente estaba muy menguada. Los jefes más
importantes que sostuvieron la lucha durante esta etapa, fueron
Guadalupe Victoria, los hermanos López Rayón, Nicolás Bravo y
Vicente Guerrero. En el norte de Veracruz, el indio papanteco
Serafín Olarte también mantuvo una resistencia persistente y
hostilizó a los españoles hasta su muerte en 1821, que ocurrió
paradójicamente unos meses antes del triunfo de la Independencia.
José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix era el verdadero
nombre de Guadalupe Victoria, a quién el Congreso de
Chilpancingo designó al frente del ejercito en Veracruz. En 1815,
Guadalupe Victoria, con el apoyo de Nicolás Bravo, utilizó también la táctica de la guerra de guerrillas para
ganar el control del Puente del Rey, una zona importante por su ubicación entre Xalapa y Veracruz.
Cuando las fuerzas realistas lo obligaron a retirarse, Victoria se trasladó a Nautla porque sabía de la
importancia de permanecer en Veracruz para garantizar los suministros. Poco después tomó Boquilla de
Piedras, lugar situado entre Tuxpan y el Puerto de Veracruz y más tarde, desde Naolinco, tomó Misantla,
Puente Nacional, Huatusco y varios poblados más de Veracruz. A principios de 1817, el ejército realista,
mejor equipado que el insurgente, logró recuperar las plazas que había ganado Guadalupe Victoria, sin
embargo, los triunfos que durante dos años acumuló este jefe insurgente fueron importantes para la causa.
En 1816 llegó a la Nueva España Juan Ruiz de Apodaca, nombrado Virrey en sustitución de Félix María
Calleja. Calleja decretó un documento en 1815 y 1816 donde se observa la confiscación de propiedades
por la Inquisición. El carácter mesurado de Apodaca hizo que su gobierno contrastara con el de Calleja, a
quien se le conocía por su crueldad, las medidas aplicadas por el nuevo Virrey le ganaron la simpatía de
una parte de la población. El virrey Apodaca tomó la decisión de prohibir las ejecuciones sumarias de los
rebeldes apresados por el ejército realista y trató de recomponer, hasta donde le fue posible, la economía
virreinal afectada gravemente por el movimiento de insurrección, que para entonces ya duraba seis años.
Su caravana fue atacada en Perote por el insurgente Antonio Vázquez Aldana, pero gracias a la
intervención oportuna del coronel Márquez Donayo, Apodaca logró llegar a Ciudad de México el día 20 de
septiembre. Un mes más tarde, Calleja se dirigió a Veracruz escoltado por Márquez Donayo. A su regreso
a España, Fernando VII le otorgó el título de Conde de Calderón como premio a su desempeño. Años más
tarde, sería nombrado jefe de un ejército destinado a la reconquista de Nueva España, pero el propósito
de ese ejército nunca se llevó a cabo.
Vicente Guerrero se había unido al movimiento de
Independencia desde 1810, cuando las tropas de
Morelos llegaron a Tecpan de Galeana, lugar de
nacimiento de Guerrero. A la muerte de Morelos,
Vicente Guerrero mantuvo la lucha en la Sierra
Madre del Sur, región en la que actualmente se
asienta el estado de Guerrero, llamado así en su
honor, y fue quizá el militar insurgente más
destacado de la Resistencia. Guerrero se anotó
varios triunfos en su lucha contra el ejército
realista, aunque también fuertes derrotas, en
momentos en que el movimiento insurgente había decaído notablemente. En 1818, el virrey Apodaca
envió tropas a la zona de influencia de Vicente Guerrero con el objetivo de capturarlo. Los realistas se
adentraron en zonas donde nunca había incursionado el ejército español, pero a pesar de causarles varias
derrotas importantes no logró atrapar a Guerrero. Guerrero seguía en pie de guerra, aunque bastante
debilitado, tanto que el movimiento parecía casi apagado. El virrey Apodaca consideró oportuno ese
momento de agotamiento del movimiento insurgente para modificar la estrategia que llevara a aniquilar la
insurrección y ofreció indulto a los rebeldes, a cambio de abandonar la lucha. Muchos combatientes lo
aceptaron, lo cual, tal como lo había previsto el virrey, efectivamente minó todavía más al desgastado
movimiento. Sin embargo, Vicente Guerrero, Guadalupe y Nicolás Bravo rechazaron la oferta de Apodaca,
y mantuvieron su postura independista y su lucha contra el poder virreinal. Apodaca envió entonces a
Pedro Guerrero, padre del militar insurgente y quien se había vuelto adepto de las autoridades españoles,
a convencerlo de aceptar la oferta del virrey. A pesar del pedido de su padre, Vicente Guerrero rechazó la
propuesta del gobernante. Ante la negativa, se dice que su padre se lo pidió nuevamente de rodillas y con
lágrimas en los ojos. Vicente le volvió a decir que no, afirmando que la Patria es primero.
El coronel español Francisco Javier Mino luchó en su patria contra la invasión francesa, donde el enemigo
lo apresó y mantuvo prisionero en Francia. A su regreso a España en 1814, organizó un levantamiento
contra el rey Fernando VII que no tuvo éxito y se vio obligado a huir a Londres, lugar en el que conoció a
Fray Servando Teresa de Mier. Allí, Mina tomó la
decisión de viajar a América para participar en la
lucha por la independencia de la Nueva España.
Para seguir su plan viajó a Estados Unidos en
1816, donde organizó el ejército con el que
incursionaría en el movimiento rebelde de la
Nueva España que tenía como intención
fundamental continuar su lucha contra el régimen
absolutista de Fernando VII. En abril de 1817
desembarcó en el puerto de Soto la Marina,
Tamaulipas, desde comenzó su marcha hacia el
interior del país. Mina dejó cien hombres, entre
ellos a Servando Teresa de Mier y al mando del
mayor José Sardá, para proteger la plaza y se internó tierra adentro con trescientos ocho hombres para
unirse con los ejércitos insurgentes el 24 de mayo de 1817. Sostuvo el primer combate contra fuerzas
realistas, dirigidas por el capitán Villaseñor, en la Batalla del Valle de Maíz el 8 de junio. Siete días más
tarde pudo repeler el ataque de una fuerza superior dirigida por Benito Armiñán en la Batalla de Peotillos.
El 23 de junio, llegó al fuerte del Sombrero para reunirse con Pedro Moreno. Mientras tanto, el brigadier
Joaquín de Arredondo forzó a la pequeña guarnición insurgente a capitular durante el Sitio de Soto la
Marina el 15 de junio. Sardá y los soldados fueron encarcelados en San Juan de Ulúa para después ser
exiliados a España. Teresa de Mier fue trasladado a la Fortaleza de San Carlos de Perote y después a las
cárceles de la Inquisición, lugar en donde estuvo preso hasta 1820.
El 28 de junio, sumando poco más de quinientos hombres, las fuerzas combinadas de Mina y Moreno
lograron derrotar al capitán Cristóbal Ordóñez en la Batalla de Los Arrastraderos. El virrey se alarmó tanto
por los triunfos que había cosechado Mina, como por que su combate en apoyo de los insurgentes
resultaba simbólico y alentador para el movimiento por el hecho de ser él español. Las fuerzas realistas
finalmente apresaron a Mina en el rancho El Venadito, ubicado en El Bajío, y fue trasladado al Cerro del
Bellaco en Guanajuato, donde fue fusilado por la espalda como traidor el 11 de noviembre de 1817. La
intervención de Mina fue corta, pero importante y alentadora para los insurgentes.
Desde el 15 de diciembre de 1817, el coronel Matías Martín de Aguirre y el coronel José Barradas iniciaron
con una fuerza de mil hombres el sitio al Fuerte de Jaujilla, donde la defensa estuvo a cargo del coronel
insurgente Antonio López de Lara y de los capitanes Christie y Devers. Los vocales de la Junta de Jaujilla,
Antonio Cumplido, Ignacio Ayala, el canónigo José de San Martín, así como los secretarios Francisco
Lojero y Antonio Vallejo, huyeron del sitio para establecerse en la ranchería de Zárate en el partido de
Turicato, aunque Ayala prefirió dimitir y su lugar fue ocupado por Pedro Villaseñor. El 3 de febrero, el
presbítero José Antonio Torres levantó una fuerza de trescientos hombres en Pénjamo para ayudar a
romper el sitio, pero su ataque fue rechazado. Por la intercepción de un correo, los miembros de la Junta
de Zárate fueron sorprendidos el 18 de febrero, pero lograron huir, con excepción de José de San Martín,
quien fue aprehendido y encarcelado por tres años. Finalmente, después de casi tres meses de sitio, los
insurgentes del Fuerte de Jaujilla capitularon el 6 de marzo de 1818. Los miembros de la Junta de
Gobierno se reorganizaron en la ranchería de Zárate en Huetamo; esta vez fue conformada por José
Pagola, Mariano Sánchez Arriola y Pedro Villaseñor, decidiéndose relevar del mando al presbítero José
Antonio Torres debido a que por causas desconocidas había pasado por armas a su segundo, Lucas
Flores, y a Remigio Yarza, quien fuera firmante de la Constitución de Apatzingán.
Constituida la nueva Junta del Balsas, la cual se hizo llamar Superior Gobierno Republicano, se ratificó el
nombramiento de Vicente Guerrero como general en jefe del Ejército del Sur. Con esta investidura, el
caudillo se dedicó a reclutar nuevas fuerzas y reorganizar a las existentes para construir un fuerte en el
cerro de Santiago, al que se llamó Fuerte de Barrabás. El 1 de abril de 1818, debido a una traición,
Guerrero fue atacado por Gabriel de Armijo en el campamento de San Gregorio. El general insurgente fue
perseguido hasta Zacatula, en donde los capitanes Isidoro Montes de Oca, Pablo Galeana y Pedro
Mongoy, al mando de trescientos hombres, confrontaron a los realistas. El combate se mantuvo durante
varios días y sin ninguna victoria definida, Armijo se trasladó a Teloloapan y los insurgentes hacia
Coahuayutla. El 15 de septiembre de 1818, Armijo realizó una nueva ofensiva, pero fue derrotado en la
Batalla de El Tamo. Con esta victoria y las armas capturadas, Guerrero incrementó su fuerza de
ochocientos a mil ochocientos hombres. Quince días más tarde, cerca de Zirándaro, se desarrolló la
Batalla de Cerro de Barrabás y nuevamente la victoria fue para los insurgentes, quienes lograron capturar
cuatrocientos fusiles más. Con un mayor ejército, Guerrero emprendió la reconquista de Tierra Caliente,
fortificándose en Huetamo, Cutzamala, Tlachapa, y la hacienda de Cuauhlotitlán, en donde también
provocó fuertes bajas a los realistas. Durante estas campañas comenzó a destacar el insurgente Pedro
Ascencio Alquisiras.
Guerrero constantemente ponía en apuros a las tropas realistas, establecidas en la montañosa región del
sur, y comandadas por el Coronel Gabriel Armijo, ya que los atacaba continuamente y se movía de sitio;
parecía un fantasma insurgente, que sólo se sentía cuando atacaba. El Virrey Apodaca, constantemente
urgía a Armijo a que acabara con los insurgentes, dirigidos por Vicente Guerrero y por Pedro Ascencio
Alquisiras. Al final de la etapa de Resistencia en enero de 1821 parecía que los insurgentes habían sido
totalmente derrotados. Solo Vicente Guerrero continuaba la lucha en el sur.

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