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Apelación de Amparo 1122-2012 en Guatemala

Este documento presenta el expediente de una apelación de amparo. El amparista apeló la sentencia de amparo de primera instancia que denegó su recurso de amparo contra una resolución de la Corte de Apelaciones que declaró improcedente su recurso de apelación en un caso de desahucio. El amparista alega que se violaron sus derechos de defensa y debido proceso. La Corte de Constitucionalidad debe decidir si confirma o revoca la sentencia de primera instancia.

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Apelación de Amparo 1122-2012 en Guatemala

Este documento presenta el expediente de una apelación de amparo. El amparista apeló la sentencia de amparo de primera instancia que denegó su recurso de amparo contra una resolución de la Corte de Apelaciones que declaró improcedente su recurso de apelación en un caso de desahucio. El amparista alega que se violaron sus derechos de defensa y debido proceso. La Corte de Constitucionalidad debe decidir si confirma o revoca la sentencia de primera instancia.

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Expediente 1122-2012 1

APELACIÓN DE SENTENCIA DE AMPARO

EXPEDIENTE 1122-2012
CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Guatemala, diecinueve de junio de dos mil doce.
En apelación y con sus antecedentes, se examina la sentencia de veintidós de
febrero de dos mil doce, dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y
Antejuicio, en la acción constitucional de amparo promovida por Luis Alfredo Enrique
Reyes García contra la Sala Primera de la Corte de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil.
El postulante actuó con el patrocinio del abogado Luis Fernando Godoy Gil. Es ponente en
el presente caso el Magistrado Vocal I, Héctor Hugo Pérez Aguilera, quien expresa el
parecer de este Tribunal.
ANTECEDENTES
I. EL AMPARO
A) Interposición y autoridad: presentado el diecisiete de noviembre de dos mil once,
en la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio. B) Acto reclamado:
auto de catorce de septiembre de dos mil once, emitido por la Sala Primera de la Corte de
Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil, por medio del cual no entró a conocer el recurso
de apelación interpuesto contra la sentencia del Juzgado Quinto de Primera Instancia Civil
del departamento de Guatemala. C) Violaciones que denuncia: al derecho de defensa
y al principio jurídico de debido proceso. D) Hechos que motivan el amparo: de lo
expuesto por el postulante y del estudio de las constancias procesales se resume: D.1)
Producción del acto reclamado: a) Inversiones San Isidro, Sociedad Anónima,
presentó demanda en la vía sumaria contra Luis Alfredo Enrique Reyes García –amparista-
, ante el Juez Quinto de Primera Instancia Civil del departamento de Guatemala, para que
declarara la terminación del contrato de arrendamiento, cobro de rentas atrasadas, cobro
de servicios pendientes de pago, pago de daños y perjuicios y costas procesales, a lo que
el referido órgano jurisdiccional en sentencia de once de marzo de dos mil once resolvió
con lugar, ordenó la desocupación del inmueble, condenó al demandado al pago de
rentas atrasadas y al pago de costas procesales, y b) Luis Alfredo Enrique Reyes García
interpuso recurso de apelación contra la decisión anterior ante la Sala Primera de la Corte
de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil -autoridad impugnada- la que en resolución de
catorce de septiembre de dos mil once -acto reclamado- declaró improcedente el recurso.
D.2) Agravios: el postulante denunció que lo decidido por la autoridad impugnada
conculcó los derechos constitucionales denunciados, debido a que se excedió en el uso de
sus facultades legales, ya que obvió los límites del tribunal de alzada pues entró a
resolver sobre cuestiones distintas a las impugnadas por las partes, sin observar el
principio de imparcialidad y subsanar errores cometidos por los sujetos procesales e
impidiéndole argumentar en contra de lo resuelto por el Juez de Primera Instancia, sin
advertir que la naturaleza de la demanda no se basa en un contrato que determine el
vínculo entre arrendante y arrendatario, realizando así la autoridad impugnada un híbrido
jurídico al declarar improcedente el medio de impugnación interpuesto y no entrar a
conocer del tema sometido a su conocimiento. Además, la Sala Primera de la Corte de
Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil se excedió en sus facultades legales al interpretar
de forma extensiva el artículo 243 del Código Procesal Civil y Mercantil, ya que es lógico
que si el postulante tenía la capacidad para ser sujeto pasivo en el juicio sumario tenía la
consecuente obligación de pagar las rentas, y en tal sentido la autoridad impugnada
estaba obligada a darle trámite y entrar a conocer el recurso de apelación, también debe
Expediente 1122-2012 2

tomarse en cuenta que esa norma no era aplicable pues el objeto de la demanda
presentada no era solo el cobro de rentas y el desahucio, sino que contenía otras
pretensiones lo que provocaba que no encajara en ese supuesto. Por último el amparista
manifestó que en el trámite de su recurso de apelación ante la Sala Primera de la Corte
de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil, señaló nuevo lugar para recibir notificaciones y
aún así recibió en lugar distinto la notificación del auto de veintiuno de octubre de dos mil
once, lo cual afectó su derecho de defensa y el principio jurídico de debido proceso. D.3)
Pretensión: el postulante solicitó que se declare con lugar el recurso de apelación
interpuesto y, como consecuencia, se le otorgue la protección constitucional solicitada. E)
Uso de recursos: ninguno. F) Casos de procedencia: artículo 10 de la Ley de
Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad. G) Leyes violadas: citó los
artículos 1º, 2º, 5º, 12, 14, 17, 44, 203, 204 y 206 de la Constitución Política de la
República de Guatemala.
II. TRÁMITE DEL AMPARO
A) Amparo provisional: no se otorgó. B) Tercera interesada: Inversiones San Isidro,
Sociedad Anónima. C) Antecedentes remitidos: expedientes: a) trescientos sesenta –
dos mil once (360-2011) de la Sala Primera de la Corte de Apelaciones del Ramo Civil y
Mercantil; y b) cero mil cuarenta y dos – dos mil diez – cero mil cuarenta y siete (01042-
2010-01047) del Juzgado Quinto de Primera Instancia Civil del departamento de
Guatemala. D) Pruebas: a) los antecedentes del amparo, y b) presunciones legales y
humanas. E) Sentencia de primer grado: la Corte Suprema de Justicia, Cámara de
Amparo y Antejuicio, consideró: “…El agravio es un elemento esencial para la
procedencia del amparo, al no producirse no puede prosperar el otorgamiento de la
protección que la mencionada acción conlleva, sobre todo cuando la autoridad impugnada
al momento de emitir el acto que se denuncia como agraviante, ha actuado en el ejercicio
de sus atribuciones y funciones reconocidas por la ley e interpretando y aplicando la
norma en determinado sentido, sin violar derechos constitucionales. En el presente caso,
esta Cámara considera que la autoridad impugnada, al realizar las actividades contenidas
en el artículo 203 de la Constitución Política de la República de Guatemala, tales como la
potestad de juzgar y promover la ejecución de lo actuado, concluyó sobre la
improcedencia de dar trámite al recurso de apelación interpuesto por el ahora amparista.
Ello refleja que dicha autoridad, aplicó correctamente una facultad conferida por la ley
(artículo 243 del Código Procesal Civil y Mercantil), sin que el ejercicio de dicha facultad
denote violación a derecho fundamental alguno. Por lo anteriormente considerado el
amparo solicitado resulta notoriamente improcedente, toda vez que no ha habido
restricción ni limitación alguna de los derechos que la Carta Magna y demás leyes
garantizan; en consecuencia, debe denegarse por notoriamente improcedente,
condenando en costas al solicitante e imponiendo la multa correspondiente al abogado
patrocinante de conformidad con el artículo 46 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y
de Constitucionalidad…”. Y resolvió: “…Deniega por notoriamente improcedente el
amparo interpuesto por Luis Alfredo Reyes García y en consecuencia: a) se condena en
costas al postulante por la razón considerada; y b) impone multa de mil quetzales al
abogado patrocinante Luis Fernando Godoy Gil, quien deberá hacer efectiva en la
Tesorería de la Corte de Constitucionalidad dentro de los cinco días siguientes de estar
firme este fallo, en caso de insolvencia se cobrará en la vía ejecutiva correspondiente…”.
III. APELACIÓN
El amparista apeló y manifestó que en el trámite de su recurso de apelación ante la Sala
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Primera de la Corte de Apelaciones señaló nuevo lugar para recibir notificaciones pero
recibió en lugar distinto la notificación de la resolución de veintiuno de octubre de dos mil
once, asimismo, la autoridad impugnada se excedió en el uso de sus facultades legales y
conculcó su derecho de defensa y el principio jurídico de debido proceso, ya que obvió los
límites del tribunal de alzada pues entró a conocer y resolver sobre cuestiones distintas a
las impugnadas por las partes, por lo que el órgano jurisdiccional dejó de ser imparcial al
subsanar errores o vicios no advertidos por los sujetos procesales e impidiendo así al
ahora postulante argumentar en contra de lo decidido en primera instancia, sin tomar en
cuenta la naturaleza de la demanda que no se basa en un documento contractual que
determine el vínculo existente entre arrendante y arrendatario, realizando así la autoridad
impugnada un híbrido jurídico al declarar improcedente el medio de impugnación
interpuesto y no entrar a conocer del tema sometido a su conocimiento; asimismo, la Sala
Primera de la Corte de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil se excedió en sus
facultades al realizar una interpretación extensiva del artículo 243 del Código Procesal
Civil y Mercantil, debido a que resulta lógico que si el postulante tenía la capacidad para
ser sujeto pasivo en el juicio sumario con la consecuente obligación de efectuar los pagos,
era viable que la autoridad impugnada conociera el recurso de apelación, además que esa
norma no era aplicable al presente caso debido a que el objeto de la demanda presentada
no era solo el cobro de rentas y el desahucio.
IV. ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA
A) El amparista reiteró los argumentos expuestos en su escrito de apelación. Pidió que
se declare con lugar la apelación interpuesta y, como consecuencia, se otorgue el
amparo. B) La autoridad impugnada no alegó. C) Inversiones San Isidro,
Sociedad Anónima, tercera interesada, manifestó que en el presente caso no se han
evidenciado ninguno de los agravios expuestos por el amparista, y lo que argumenta éste
es que la norma contenida en el artículo 243 del Código Procesal Civil y Mercantil no le
era aplicable, por lo que si considera que es ese su agravió lo debió impugnar en la
jurisdicción ordinaria y no en la acción de amparo, ya que ha tenido acceso a todos los
medios de impugnación y la resolución que constituye el acto reclamado se encuentra
ajustada a derecho conforme a la facultad que tienen los órganos jurisdiccionales
regulada en el artículo 203 de la Constitución Política de la República de Guatemala, por
lo que se evidencia que lo que pretende el accionante es que lo resuelto por los tribunales
ordinarios sea revisado en la acción subsidiaria y extraordinaria de amparo, lo cual
prohíbe expresamente la ley de la materia. Por último la tercera interesada manifiesta que
en relación a lo expresado por el amparista con respecto a que señaló un nuevo lugar
para recibir notificaciones y por esa razón las mismas debieron hacerse en el nuevo lugar
indicado y no en uno distinto como ocurrió, expresa que no se cometió agravio contra el
postulante pues se le notificó en su oficina profesional. D) El Ministerio Público por
medio de la Fiscalía de Asuntos Constitucionales, Amparos y Exhibición
Personal, alegó que comparte el criterio emitido por el Tribunal de Amparo de primer
grado, y considera que lo que pretende el accionante es la revisión de lo actuado por la
autoridad impugnada en el correcto uso de sus facultades legales. Pidió que se declare sin
lugar la apelación interpuesta y que se confirme el fallo apelado.
CONSIDERANDO
-I-
No procede el amparo en materia judicial, cuando la autoridad contra la que se
reclama ha actuado dentro de la esfera de sus facultades legales, sin que su ejercicio
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viole derechos que la Constitución Política de la República de Guatemala y las leyes


garantizan.
-II-
En el presente caso se examina, en apelación, la sentencia de veintidós de febrero
de dos mil doce, dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y
Antejuicio, en la acción de amparo promovida por Luis Alfredo Enrique Reyes García,
contra la Sala Primera de la Corte de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil. El postulante
dirigió su reclamo contra el auto de catorce de septiembre de dos mil once dictado por la
Sala Primera de la Corte de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil que declaró
improcedente el recurso de apelación interpuesto y, como consecuencia, no lo entró a
conocer.
Contra ese fallo el amparista interpuso recurso de apelación por estimar que
quedó en un estado de indefensión, debido a que al no permitirle el trámite del medio de
impugnación interpuesto no puede ejercer su derecho de defensa y debido proceso, ya
que la autoridad impugnada se excedió en el uso de sus facultades legales al haber
interpretado en forma extensiva y errónea el artículo 243 del Código Procesal Civil y
Mercantil, pues si era sujeto pasivo de la demanda presentada en su contra, por lógica
era viable la interposición del recurso de apelación, asimismo alegó que en el trámite del
recurso de apelación señaló nuevo lugar para recibir notificaciones y lo cual no fue
observado por la autoridad impugnada por lo que no se pudo enterar de las actuaciones
judiciales.
-III-
Del análisis del caso objeto de estudio, así como de los argumentos manifestados
por el amparista, se concluye que la autoridad impugnada al dictar el acto reclamado no
se excedió en el uso de las facultades que la ley le otorga, pues al declarar improcedente
el recurso de apelación interpuesto y ordenar la devolución de las actuaciones al Juzgado
de Primera Instancia lo hizo con fundamento en el artículo 243 del Código Procesal Civil y
Mercantil en el cual se regula lo relativo a la apelación en los juicios sobre arrendamientos
y desahucio, que en su parte conducente establece: “…Para que se conceda el recurso de
apelación, el arrendatario apelante debe acompañar a su solicitud el documento que
compruebe el pago corriente de los alquileres o haber consignado la renta dentro del
juicio…”. En ese sentido se debe atender lo preceptuado en el artículo 13 de la Ley del
Organismo Judicial, en cuanto a que las disposiciones especiales de las leyes prevalecen
sobre las disposiciones generales, motivo por el que se concluye que el ahora amparista
debió cumplir con la norma anterior y acompañar el documento que comprobara el pago
del alquiler o su consignación ante juez competente, estimándose correcto el criterio
expuesto por la autoridad impugnada al dictar el acto reclamado. En ese punto deviene
menester considerar que en cuanto a la limitación al recurso de apelación que establece
la ley respecto a esa clase de procesos, esta Corte ha expresado criterio en las sentencias
de cuatro de noviembre de dos mil siete dictada dentro del expediente mil novecientos
veintinueve – dos mil siete (1929-2007), de dieciséis de julio de mil novecientos noventa
y siete, dictada en dentro del expediente ciento trece – noventa y siete (113-97) y de
doce de noviembre de mil novecientos noventa y siete, dictada dentro del expediente
doscientos cincuenta y uno – noventa y siete (251-97), todas acciones de
inconstitucionalidad de ley en caso concreto y estimó con relación a la interpretación del
artículo 243 del Código Procesal Civil y Mercantil que: "... a) la norma impugnada, en la
parte que expresamente se ataca, forma parte del Título III del Libro Segundo del Código
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Procesal Civil y Mercantil, que al tratar los procesos de conocimiento, se refiere en


concreto al juicio sumario, esto es, la serie o sucesión de actos, jurídicamente regulados,
caracterizados por la abreviación que la ley hace en cuanto a términos y modos de
impugnación, según la materia de la que se conozca, a fin de satisfacer su requerimiento
de evitar la dilación innecesaria del pleito. Es utilizando esta especie de proceso sumario
que puede conocerse de las contiendas relativas a arrendamientos y desahucios,
limitándose la apelación sólo al auto que resuelva las excepciones previas y a la
sentencia; b) la diferencia de tratamiento procesal que la ley aplica a las partes deriva de
la naturaleza de la contienda, ya que ésta se entabla por incumplimiento contractual de
una o más de las obligaciones a las que se obligaron en la relación de arrendamiento,
imputada por una de las partes a la otra. En los casos en que ésta última radica en la
falta de pago de rentas es obvio que, de ser así, ocasiona al arrendante un perjuicio
económico que, por el contrario, favorece indebidamente al arrendatario, desigualdad que
la ley acude a corregir dentro del proceso, condicionando -no prohibiendo- al último la
posibilidad de apelar un fallo en su contra, si prueba que luego de emplazado ha pagado
los alquileres o consignado su importe dentro del juicio. Se trata, entonces, de una
medida de naturaleza previsora que busca evitar, no su conocimiento en segunda
instancia sino obstruir el uso de la alzada como medio simplemente dilatorio; y c) esta
característica de brevedad no la impone la ley sólo en esta especie de juicio sumario,
porque de manera similar ocurre en otros, como se advierte de la limitación de los
recursos en materia de responsabilidad civil deducida en juicio sumario contra
funcionarios y empleados públicos (artículo 248), y la autorización al juez para dictar, sin
derecho a ulterior recurso, toda clase de medidas de seguridad que estime necesarias, en
el juicio sumario de obra nueva y peligrosa (artículo 265). Las razones anteriores
conducen a concluir que la norma cuestionada de inconstitucional no es contraria al
principio de igualdad que proclama el artículo 4o. de nuestra ley fundamental, porque tal
principio ha de entenderse en función de las circunstancias propias que concurren en
cada caso concreto. En el que ahora se resuelve, como el de aquéllos a que se refieren
los expedientes que arriba quedaron citados, la diferencia de trato procesal dispuesto por
la ley se justifica por aplicarse a situaciones desiguales de las partes en la contienda. No
existiendo base, conforme a este criterio, para estimar que la aplicación que el juez de los
autos hizo del párrafo segundo del artículo 243 del Código Procesal Civil y Mercantil sea
contraria al principio constitucional de igualdad, ni que ocurra acto parecido en lo que
hace al derecho de defensa ni al de tener libre acceso a los tribunales, el fallo debe
aprobarse...”. Del análisis de los fallos anteriormente identificados se determina que los
agravios expresados por el amparista en cuanto a que la Sala Primera de la Corte de
Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil no advirtió que la naturaleza de la demanda no se
basaba en un contrato de arrendamiento que determinara un vínculo entre arrendante y
arrendatario, por lo que la autoridad impugnada realizó un hibrido jurídico al declarar
improcedente el medio de impugnación interpuesto y no entrar a conocer el tema
sometido a su conocimiento y que además el objeto de la demanda no era sólo el cobro
de las rentas y el desahucio sino que contenía otras pretensiones, lo cual provocaba que
la situación procesal no encajara en el caso de procedencia regulado en el artículo 243 del
Código Procesal Civil y Mercantil, esta Corte concluye que el juicio que dio origen al acto
reclamado se inició por una demanda de desahucio y cobro de rentas en la vía sumaria y
en sentencia el Juez de Primera Instancia la declaró con lugar, por lo que en tal sentido y
conforme a la lógica procesal el fallo de primer grado debía ser impugnado conforme lo
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regulado en la norma antes señalada, debido a que desde que fue notificado de la
admisión de la demanda para su trámite el amparista debió hacer valer sus defensas
procesales ante la jurisdicción ordinaria, ya que desde que se presentó una demanda de
desahucio y cobro de rentas en la vía sumaria y que provocó que se dictara una sentencia
en ese sentido, la especialidad de la norma está determinada, por lo que la autoridad
impugnada no causó agravio a los derechos constitucionales del postulante.
Con respecto al agravio denunciado por el accionante y consistente en que la Sala
Primera de la Corte de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil resolvió cuestiones distintas
o no alegadas por las partes y por lo mismo no cumplió con el principio de imparcialidad,
se determina que conforme a lo regulado en los artículos 204 y 205 de la Constitución
Política de la República de Guatemala los tribunales de justicia siempre observarán el
cumplimiento de ese cuerpo legal en sus resoluciones que dicten, por lo que al autoridad
impugnada actuó conforme el correcto uso de las facultades que le otorga el Código
Procesal Civil y Mercantil, al determinar que el recurrente no cumplió con lo estipulado en
el artículo 243 de ese cuerpo legal, por lo que declaró improcedente la apelación.
Por las razones anteriormente consideradas, en el caso objeto de estudio se
reitera el razonamiento en los fallos invocados anteriormente, por darse el supuesto
consistente en el incumplimiento por parte del arrendatario de probar el pago corriente de
los alquileres o haber consignado la renta dentro del juicio y, con base en lo analizado,
esta Corte determina que no se conculcaron los derechos constitucionales del postulante
que ameriten la protección constitucional instada, razón por la cual el recurso de
apelación interpuesto debe ser declarado sin lugar y, como consecuencia, se confirma el
fallo apelado.
LEYES APLICABLES
Artículos citados y 265, 268, 272, inciso c), de la Constitución Política de la
República de Guatemala; 1º, 5º, 6º, 8º, 27, 42, 44, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58,
59, 60, 61, 62, 63, 64, 149, 163, inciso c), 185 y 186 de la Ley de Amparo, Exhibición
Personal y de Constitucionalidad; 17 y 34 bis del Acuerdo 4-89 de la Corte de
Constitucionalidad.
POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad, con base en lo considerado y leyes citadas,
resuelve: I) Sin lugar el recurso de apelación interpuesto por Luis Alfredo Enrique Reyes
García –postulante del amparo- contra la sentencia de veintidós de febrero de dos mil
doce dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio. II) Se
confirma el fallo apelado en cuanto a la denegatoria del amparo. III) Notifíquese y, con
certificación de lo resuelto, devuélvanse los antecedentes.

MAURO RODERICO CHACÓN CORADO


PRESIDENTE

HÉCTOR HUGO PÉREZ AGUILERA ROBERTO MOLINA BARRETO


MAGISTRADO MAGISTRADO

GLORIA PATRICIA PORRAS ESCOBAR ALEJANDRO MALDONADO AGUIRRE


MAGISTRADA MAGISTRADO

JUAN CARLOS MEDINA SALAS CARMEN MARÍA GUTIÉRREZ DE COLMENARES


MAGISTRADO MAGISTRADA
Expediente 1122-2012 7

MARTÍN RAMÓN GUZMÁN HERNÁNDEZ


SECRETARIO GENERAL

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