EL LABORATORIO DE CRIMINALÍSTICA –
POLICÍA CIENTÍFICA
TEMA 1. Criminalística. Policía Científica
1. Introducción a la criminalística
1.1. Introducción. Fines y objeto
1.2. La prueba pericial científica
2. Breve evolución histórica de la investigación del delito
2.1. Etapas. Hans Gross
2.2. Principios básicos de Locard
3. Inicios, desarrollo y situación actual de la criminalística en la
Guardia Civil
1. Introducción a la Criminalística
1.1. Introducción. Fines y objeto
La criminalística o policía científica –hoy en día se aceptan ambas
denominaciones–, tiene un carácter técnico científico, habiéndose convertido en una
herramienta fundamental en la investigación del delito.
Bajo el término criminalística se agrupan un elevado índice de materias de
carácter multidisciplinar, con ámbitos tan especializados de manera independiente y
tan diversos como la balística y la biología, la electrónica y la lofoscopia, la química y
la grafística, sólo por poner algunos ejemplos. Por ello, hay que admitir que conocer en
profundidad todos los ámbitos de la criminalística actual es una tarea excesivamente
ambiciosa y poco realista. No obstante, sí que es posible realizar una aproximación al
mundo delincuencial desde el punto de vista de la criminalística, profundizando más,
por cuestiones prácticas, en algunas materias que en otras.
El punto de conexión o lugar de encuentro de todas estas ramas técnico-
científicas será el laboratorio de criminalística, denominación que en cierta manera
acoge e integra a todas ellas.
Así pues, atendiendo a los términos empleados en la intitulación, tenemos por
un lado el laboratorio, que es aquel lugar en el que se realizan investigaciones,
ensayos, prácticas, experimentos y en general trabajos de carácter científico-técnico, y
que consta de los medios materiales necesarios para ello. Las investigaciones que se
lleven a cabo y los medios que se empleen vendrán determinados por la rama
científica concreta de la que se trate. Sin embargo, también es cierto que el laboratorio
no será siempre el lugar de trabajo del investigador, referido en concreto al ámbito de
la investigación policial criminalística, ya que por diversas circunstancias se debe salir
del mismo para recabar datos, muestras o cualquier cosa de interés para la
averiguación o esclarecimiento del delito.
El segundo término en cuestión sería el de criminalística, que habiendo sido
definida numerosas veces, se optará por la siguiente definición:
Disciplina que utilizando métodos técnico-científicos trata de descubrir «cómo»
se cometió un delito y/o determinar de forma indubitada «quién» fue su autor. Al
ocuparse del «cómo» se realizó el delito y de «quién» lo realizó, se mueve en el
terreno de lo tangible y de la realidad concreta del delito.
Ya en los primeros años de la creación de la criminalística muchos expertos de
la investigación criminal denominaban al conjunto de métodos de investigación del
delito como policía científica, sin embargo, originariamente policía científica estaba
referido al policía propiamente que se encargaba de la investigación criminalística. No
obstante, es cierto también que el término «policía científica», empleado actualmente
en España por la Policía Nacional, hizo mayor fortuna que el de criminalística,
seguramente por la influencia de las series de televisión, refiriéndose ambos, no
obstante, al mismo conjunto de métodos que se utilizan para la investigación de los
delitos y siendo por tanto términos intercambiables.
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También es frecuente para los profanos en el mundo delincuencial que se
confundan los términos criminalísticas y criminología (confusión que parece cada vez
menor), debido, probablemente, al desconocimiento y poco uso que tenía hasta hace
poco la palabra «criminalística», que sólo recientemente ha sido incorporada al
Diccionario de la Real Academia Española (23ª edición, octubre de 2014), que la
define como «estudio de los indicios de un hecho criminal con el fin de determinar
todos los datos posibles relativos a la víctima o a las circunstancias del crimen».
Por otra parte, la criminalística se podría englobar dentro de lo que se
denomina técnica policial. Todo trabajo técnico realizado para la averiguación del
delito, descubrimiento de su autor y aclaración de los hechos con aporte de pruebas
es técnica policial, que serían los procedimientos y recursos que aporta la ciencia
policial y que son aplicados para llevar a buen término una investigación. La técnica
policial se ocupa, entre otras cosas, de los indicios probatorios, aplicándose en
criminalística los métodos científicos existentes para descubrir y demostrar
fehacientemente una determinada realidad.
La criminalística requiere por tanto el conocimiento y la aplicación de métodos
técnico-científicos a la investigación del delito. Antes de ella la investigación se
concretaba únicamente en la pesquisa, que en muchos casos no pasaba de ser una
reflexión especulativa.
La criminalística reúne los procedimientos científicos aplicados al examen de
los indicios materiales del delito con el fin de aportar pruebas para esclarecer los
hechos ocurridos y poder imputarlos, o no, a una persona determinada. Se trata en
definitiva de aportar elementos de prueba objetivos para la resolución del delito.
Fines de la criminalística:
a) Investigar el delito.
b) Identificar a los autores de ese delito.
c) Conocer las circunstancias que determinan el hecho punible.
d) Aportar elementos probatorios.
Se pueden distinguir tres partes en la investigación del delito:
1) La inspección técnico ocular, realizada en el lugar de los hechos. Se trata
de la observación directa de la escena del crimen recabando indicios, muestras,
pruebas, etc.
2) Investigación policial, entrevistas, interrogatorios, recogida de informes,
indagaciones y averiguaciones de cualquier índole que permitan conocer de la mejor
manera posible los hechos, sus circunstancias, intervinientes, autores, etc.
3) Investigación técnica de laboratorio, donde se analizan con diferentes
técnicas los indicios/ muestras materiales que se recogieron en el lugar de los hechos
o en cualquier otro de interés para el caso. El tipo de indicio marcará de manera
decisiva el análisis correspondiente; por ejemplo, el análisis de una muestra biológica
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será totalmente distinto que el análisis de una prueba informática, y el análisis de ésta
será distinto de una prueba balística, etc.
La criminalística puede estar relacionada con las tres partes de la investigación,
sólo con alguna, e incluso puede no ser necesaria por las particularidades propias del
delito en cuestión.
1.2. La prueba pericial científica
La inclusión de la ciencia y la tecnología en el auxilio de los procesos judiciales
ha traído consigo un aporte incalculable para los jueces, fiscales y defensores, ya que
les ha permitido incrementar en gran manera las posibilidades de averiguar la verdad
de los hechos ocurridos; el carácter científico de la prueba pericial está vinculado con
los conceptos de objetividad y universalidad de sus principios, características que le
confieren un alto grado de fiabilidad así como fuerza probatoria.
Según la LECrim en su artículo 456 (redacción de 1882) la prueba pericial tiene
por objeto analizar los hechos o circunstancias para cuyo esclarecimiento y
determinación «fuesen necesarios o convenientes conocimientos científicos o
artísticos», de modo que mediante la pericia, se suple la falta de conocimiento
especializados del Juez para conocer los hechos sometidos a su enjuiciamiento.
Dentro de la infinidad de procedimientos técnicos, los análisis de balística, escritura,
ADN, químicos, lofoscópicos e informáticos, están entre los más utilizados.
En la gran mayoría de los casos, la ciencia o técnica aplicada tiene como
objetivo analizar los vestigios encontrados en la investigación del hecho delictivo, y
lograr la identificación de la persona u objeto que los dejó. Un correcto tratamiento de
los indicios hallados, ya sea en la escena del crimen o en cualquier otro lugar
relacionado con éste, puede determinar el éxito de la investigación.
Finalmente, es importante recalcar que el papel del perito en el proceso judicial
es de auxiliar, nunca se deben realizar afirmaciones sobre la culpabilidad o inocencia
de un investigado, sino que se limitará a señalar, responsable y eficazmente, la
correspondencia entre el vestigio y el sospechoso, así como su grado de certeza y
cualquier hallazgo que sea de utilidad para el juez o las partes. El peso de los indicios
deberá ser evaluado por el juez o tribunal dentro del contexto de todo el sumario.
2. Breve evolución histórica de la investigación del delito
2.1. Etapas. Hans Gross
Históricamente pueden distinguirse dos etapas claramente diferenciadas en la
investigación del crimen. Primero se podría hablar de una etapa primitiva o
precientífica, en la que no se recurre a las ciencias positivas para la investigación del
crimen. Aquí la averiguación del delito se basaba principalmente en la manifestación
de testigos, si los había –no se debe menospreciar por ello el valor de la prueba
testifical, tan presente y de tanto peso en nuestro Derecho penal–, el sentido común, la
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intuición, y en general en la pesquisa policial. Esta etapa abarcaría hasta el siglo XVIII.
Pese al espectacular desarrollo científico que comenzará aproximadamente en el siglo
XVII (lo límites históricos son siempre difusos, téngase en cuenta que Copérnico había
muerto en 1543), con Kepler, Galileo, Descartes o Newton, este desarrollo no se
puede aplicar todavía al ámbito delincuencial.
Será en el siglo XIX cuando se comiencen a aplicar técnicas «científicas» para
el uso policial. Entraríamos entonces en la denominada etapa científica, cuyos
principales exponentes serán los positivistas italianos Cesare Lombroso, Enrico Ferri y
Raffaele Garófalo. Es en esta época cuando aparece el Manual del Juez de
Instrucción de Hans Gross y La identificación antropométrica de Bertillón (1880).
El término «criminalística» fue acuñado en 1892 por el doctor en Derecho y
Juez de Instrucción austriaco Hans Gross, dándose a conocer en España en el año
1893 a través de su libro Manual del Juez de Instrucción, cuyo subtítulo en alemán
era: «todos los sistemas de criminalística». En él definía la criminalística como «el
conjunto de teorías que se refieren al esclarecimiento de los casos criminales». Gross
reconocía que los encargados de la instrucción del sumario y de ejercer la acusación
pública carecían, en muchos casos, del tiempo necesario para dedicarse a la
investigación criminal y que era indispensable contar con el auxilio de personal
especializado y dedicado plenamente a colaborar en la administración de Justicia.
El Manual del Juez en su primera parte recogía la educación del Juez instructor
y su misión, el interrogatorio, la inspección ocular, los peritos, etc. Otra parte la
destinaba a la fotografía, modus operandi de los delincuentes, etc. La segunda parte
se refería a las lesiones por arma de fuego, municiones, pisadas y otras huellas,
manchas de sangre, robo, estafas, incendiarios y explosiones en calderas.
Estos estudios fueron ampliados y desarrollados por el francés Edmond
Locard, en su obra Tratado de Criminalística, publicado en siete volúmenes entre 1931
y 1940, que contribuyó de manera fundamental al desarrollo de la disciplina.
2.2. Principios básicos de Locard
En la investigación de delitos todavía hoy la criminalística se basa, si bien no
siempre, en alguno o algunos de los principios básicos establecidos por Locard:
1) Principio del intercambio. Indica que todo contacto deja rastro, se refiere al
intercambio de sustancias de diverso origen, composición y tamaño que se transfieren
de un cuerpo a otro cuando interactúan en el mismo espacio físico. La redacción
original aparece en el Manual de técnica policíaca, al inicio del capítulo 3: «Al
malhechor le es imposible actuar, y sobre todo actuar con la intensidad que supone la
acción criminal, sin dejar indicios de su paso».
2) Principio de correspondencia o reproducción. Cuando un cuerpo deja su
huella o marca sobre una superficie capaz de contenerla, es posible la identificación
del autor o herramienta causante a través del cotejo de ambas.
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3) Principio de reconstrucción del delito. Se trata de una reconstrucción de
los hechos efectuada bajo control policial o judicial. Se efectúa con base en la
hipótesis confeccionada mediante los elementos derivados del proceso de
investigación tales como declaraciones, indicios y muestras recabadas, etc. Su objeto
es aclarar cuestiones relacionadas con la investigación y determinar cómo sucedieron
los hechos.
4) Principio de probabilidad. Es de orden cuantitativo, atiende al porcentaje
de similitudes entre dos elementos que son comparados, a mayor número de
coincidencias, mayor probabilidad de que ambos elementos compartan origen e
identidad.
5) Principio de identidad. Parte de la premisa de la inexistencia de dos seres
vivos exactamente iguales, todos ellos poseen elementos y rasgos únicos y
diferenciadores del resto que, mediante un cotejo adecuado, pueden llegar a ser
individualizadores e identificativos.
3. Inicios, desarrollo y situación actual de la criminalística
en la Guardia Civil
La criminalística alboreó en la Guardia Civil en el año 1903 con una serie de
conferencias que se impartían sobre nuevas investigaciones antropométricas y
dactiloscópicas, a las que siguieron otras sobre la investigación de huellas. Pero no
fue hasta 1914 cuando con la creación del Servicio de Identificación Judicial de la
Guardia Civil se generalizó la lofoscopia.
Los primeros estuches dactiloscópicos para Compañía y Línea -órganos
territoriales encuadrados en la Comandancia-, se entregaron en diciembre de 1914. En
poco tiempo los guardias civiles de todos los Puestos llegaron a conocer estas
técnicas, pues tenían que tomar huellas y confeccionar tarjetas, así como realizar una
vez al mes dos casos prácticos sobre formulación dactiloscópica.
A este periodo siguió la creación en Madrid, en 1953, de la Academia Especial
de Oficiales de la Guardia Civil, en donde se creó un laboratorio para las prácticas de
técnica policial, llegando a convertirse, poco a poco, en un verdadero laboratorio de
criminalística.
En 1982 la Guardia Civil crea el Servicio de Policía Judicial, y dependiendo de
este Servicio nace la Jefatura de Investigación Criminalística, primer embrión de lo que
es en la actualidad el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
Este servicio estaba estructurado en cuatro Departamentos según las
especialidades que en ese momento se desarrollaban: a) Balística e Identificación de
Armas; b) Grafística y Falsificaciones; c) Lofoscopia y Huellas Especiales; y d) Análisis
Químicos; todos ellos apoyados por un laboratorio Fotográfico, así como por un
laboratorio periférico ubicado en cada una de las seis Zonas que en ese momento
existían en la Guardia Civil.
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En el año 2001 se crea el actual Servicio de Criminalística (SECRIM),
reordenado en 2009, estableciéndose la investigación criminalística en tres niveles:
1) Nivel Nacional, denominado Servicio de Criminalística y donde se ubica el
Laboratorio Central, con sede en Madrid.
2) Nivel Regional, donde se encuadran los Laboratorios de Criminalística de
Zona, ubicados en Barcelona, La Coruña, León, Logroño, Sevilla y Valencia, que
cubren, junto con el laboratorio Central, todo el territorio Nacional.
3) Nivel Provincial, con los Laboratorios de Criminalística de Comandancia,
uno en cada Comandancia.
Tanto los laboratorios de Zona como los de Comandancia tienen una
dependencia técnica del Servicio de Criminalística, otra orgánica de la Unidad donde
están encuadradas, y por último funcional de la Autoridad Judicial.
La criminalística se encarga de prestar los servicios propios de la ciencia
forense, desarrollando proyectos de investigación científica que resulten de interés
policial. El estudio del lugar de los hechos de la comisión del delito es el campo de
actuación inicial de los especialistas en esta disciplina; lo protegerán, observarán,
preservarán y obtendrán todos los indicios del hecho a investigar. Después elaborarán
los informes periciales solicitados por los juzgados, tribunales, Ministerio Fiscal,
Unidades del Cuerpo y otras instituciones que los precisen.
A modo de conclusión, diremos que hoy en día la criminalística es una de las
disciplinas clave en el trabajo policial. Desde los primeros trabajos para identificar
huellas dactilares hasta los avances de la medicina forense ha ido incrementado sus
áreas de estudio. Los informes se elaboran de acuerdo a criterios científicos, si bien es
cierto que no todas las disciplinas en criminalística tienen el mismo poder de
discriminación. Se puede afirmar, en definitiva, que es la ciencia aplicada a la
investigación judicial.
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TEMA 2. Ámbitos de investigación en criminalística
1. Normativa legislativa básica
1.1. Constitución Española
1.2. Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
1.3. Ley Orgánica del Poder Judicial
1.4. Ley de Enjuiciamiento Criminal
1.5. R.D. sobre Regulación de la Policía Judicial
2. La investigación del delito (en criminalística)
2.1. El atestado policial
2.2. Inspección ocular
2.3. Estudio de indicios. Tipos. Recogida
2.4. La cadena de custodia
3. Ámbitos de investigación en criminalística. Laboratorios de
Criminalística
Apéndice. Red Europea de Institutos de Ciencias Forenses (ENFSI –
European Network of Forensic Science Institutes)
1. Normativa legislativa básica
1.1. Constitución Española
Artículo 104
1. Las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán
como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la
seguridad ciudadana.
2. Una ley orgánica determinará las funciones, principios básicos de actuación y
estatutos de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad.
Artículo 126
La policía judicial depende de los Jueces, de los Tribunales y del Ministerio Fiscal
en sus funciones de averiguación del delito y descubrimiento y aseguramiento del
delincuente, en los términos que la ley establezca.
1.2. Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad
CAPÍTULO II. Principios básicos de actuación
Artículo quinto.
Son principios básicos de actuación de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad los siguientes:
1. Adecuación al ordenamiento jurídico, especialmente:
a) Ejercer su función con absoluto respeto a la Constitución y al resto del
ordenamiento jurídico.
b) Actuar, en el cumplimiento de sus funciones, con absoluta neutralidad
política e imparcialidad y, en consecuencia, sin discriminación alguna por razón de
raza, religión u opinión.
c) Actuar con integridad y dignidad. En particular, deberán abstenerse de todo
acto de corrupción y oponerse a él resueltamente.
d) Sujetarse en su actuación profesional, a los principios de jerarquía y
subordinación. En ningún caso, la obediencia debida podrá amparar órdenes que
entrañen la ejecución de actos que manifiestamente constituyan delito o sean
contrarios a la Constitución o a las Leyes.
e) Colaborar con la Administración de Justicia y auxiliarla en los términos
establecidos en la Ley.
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5. Secreto profesional.
Deberán guardar riguroso secreto respecto a todas las informaciones que
conozcan por razón o con ocasión del desempeño de sus funciones. No estarán
obligados a revelar las fuentes de información salvo que el ejercicio de sus funciones o
las disposiciones de la Ley les impongan actuar de otra manera.
6. Responsabilidad.
Son responsables personal y directamente por los actos que en su actuación
profesional llevaren a cabo, infringiendo o vulnerando las normas legales, así como las
reglamentarias que rijan su profesión y los principios enunciados anteriormente, sin
perjuicio de la responsabilidad patrimonial que pueda corresponder a las
Administraciones Públicas por las mismas.
CAPÍTULO II. De las funciones
Artículo once.
1. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen como misión proteger el
libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana
mediante el desempeño de las siguientes funciones:
g) Investigar los delitos para descubrir y detener a los presuntos culpables,
asegurar los instrumentos, efectos y pruebas del delito, poniéndolos a disposición del
Juez o Tribunal competente y elaborar los informes técnicos y periciales procedentes.
CAPÍTULO V. De la organización de Unidades de Policía Judicial
Artículo treinta.
1. El Ministerio del Interior organizará con funcionarios de las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad del Estado que cuenten con la adecuada formación especializada,
Unidades de Policía Judicial, atendiendo a criterios territoriales y de especialización
delictual, a las que corresponderá esta función con carácter permanente y especial.
Artículo treinta y uno.
1. En el cumplimiento de sus funciones, los funcionarios adscritos a Unidades de
Policía Judicial dependen orgánicamente del Ministerio del Interior y funcionalmente de
los Jueces, Tribunales o Ministerio Fiscal que estén conociendo del asunto objeto de
su investigación.
Artículo treinta y dos.
La Policía Judicial constituye una función cuya especialización se cursará en los
Centros de Formación y Perfeccionamiento de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad del Estado, con participación de miembros de la Judicatura y del
Ministerio Fiscal, o, complementariamente, en el Centro de Estudios Judiciales.
La posesión del diploma correspondiente será requisito necesario para ocupar
puestos en las Unidades de Policía Judicial que se constituyan.
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1.3. Ley orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial
Título III. De la Policía Judicial
Artículo 547.
La función de la Policía Judicial comprende el auxilio a los juzgados y tribunales y
al Ministerio Fiscal en la averiguación de los delitos y en el descubrimiento y
aseguramiento de los delincuentes. Esta función competerá, cuando fueren requeridos
para prestarla, a todos los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, tanto si
dependen del Gobierno central como de las comunidades autónomas o de los entes
locales, dentro del ámbito de sus respectivas competencias.
Artículo 549.
1. Corresponden específicamente a las unidades de Policía Judicial las siguientes
funciones:
a) La averiguación acerca de los responsables y circunstancias de los hechos
delictivos y la detención de los primeros, dando cuenta seguidamente a la autoridad
judicial y fiscal, conforme a lo dispuesto en las leyes.
b) El auxilio a la autoridad judicial y fiscal en cuantas actuaciones deba realizar
fuera de su sede y requieran la presencia policial.
Artículo 550.
1. En las funciones de investigación penal, la Policía Judicial actuará bajo la
dirección de los juzgados y tribunales y del Ministerio Fiscal.
1.4. Real Decreto de 14 de septiembre de 1882 por el que se aprueba la
Ley de Enjuiciamiento Criminal
TÍTULO III. De la Policía judicial
Artículo 282.
La Policía Judicial tiene por objeto y será obligación de todos los que la componen,
averiguar los delitos públicos que se cometieren en su territorio o demarcación;
practicar, según sus atribuciones, las diligencias necesarias para comprobarlos y
descubrir a los delincuentes, y recoger todos los efectos, instrumentos o pruebas del
delito de cuya desaparición hubiere peligro, poniéndolos a disposición de la autoridad
judicial.
Si el delito fuera de los que sólo pueden perseguirse a instancia de parte legítima,
tendrán la misma obligación expresada en el párrafo anterior, si se les requiere al
efecto. La ausencia de denuncia no impedirá la práctica de las primeras diligencias de
prevención y aseguramiento de los delitos relativos a la propiedad intelectual e
industrial.
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Artículo 283.
Constituirán la Policía judicial y serán auxiliares de los Jueces y Tribunales
competentes en materia penal y del Ministerio fiscal, quedando obligados a seguir las
instrucciones que de aquellas autoridades reciban a efectos de la investigación de los
delitos y persecución de los delincuentes:
Primero. Las Autoridades administrativas encargadas de la seguridad pública y de
la persecución de todos los delitos o de algunos especiales.
Segundo. Los empleados o subalternos de la policía de seguridad, cualquiera que
sea su denominación.
Tercero. Los Alcaldes, Tenientes de Alcalde y Alcaldes de barrio.
Cuarto. Los Jefes, Oficiales e individuos de la Guardia Civil o de cualquier otra
fuerza destinada a la persecución de malhechores.
Quinto. Los Serenos, Celadores y cualesquiera otros Agentes municipales de
policía urbana o rural.
Sexto. Los Guardas de montes, campos y sembrados, jurados o confirmados por
la Administración.
Séptimo. Los funcionarios del Cuerpo especial de Prisiones.
Octavo. Los Agentes judiciales y los subalternos de los Tribunales y Juzgados.
Noveno. El personal dependiente de la Jefatura Central de Tráfico, encargado de
la investigación técnica de los accidentes.
Artículo 284.
1. Inmediatamente que los funcionarios de la Policía judicial tuvieren conocimiento
de un delito público o fueren requeridos para prevenir la instrucción de diligencias por
razón de algún delito privado, lo participarán a la autoridad judicial o al representante
del Ministerio Fiscal, si pudieren hacerlo sin cesar en la práctica de las diligencias de
prevención. En otro caso, lo harán así que las hubieren terminado.
3. Si hubieran recogido armas, instrumentos o efectos de cualquier clase que
pudieran tener relación con el delito y se hallen en el lugar en que éste se cometió o
en sus inmediaciones, o en poder del reo o en otra parte conocida, extenderán
diligencia expresiva del lugar, tiempo y ocasión en que se encontraren, que incluirá
una descripción minuciosa para que se pueda formar idea cabal de los mismos y de
las circunstancias de su hallazgo, que podrá ser sustituida por un reportaje gráfico. La
diligencia será firmada por la persona en cuyo poder fueren hallados.
Artículo 292.
Los funcionarios de Policía judicial extenderán, bien en papel sellado, bien en
papel común, un atestado de las diligencias que practiquen, en el cual especificarán
con la mayor exactitud los hechos por ellos averiguados, insertando las declaraciones
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e informes recibidos y anotando todas las circunstancias que hubiesen observado y
pudiesen ser prueba o indicio del delito.
Artículo 297.
Los atestados que redactaren y las manifestaciones que hicieren los funcionarios
de Policía judicial, a consecuencia de las averiguaciones que hubiesen practicado, se
considerarán denuncias para los efectos legales.
Las demás declaraciones que prestaren deberán ser firmadas, y tendrán el valor
de declaraciones testificales en cuanto se refieran a hechos de conocimiento propio.
En todo caso, los funcionarios de Policía judicial están obligados a observar
estrictamente las formalidades legales en cuantas diligencias practiquen, y se
abstendrán bajo su responsabilidad de usar medios de averiguación que la Ley no
autorice.
TÍTULO V. De la comprobación del delito y averiguación del delincuente
Capítulo I. De la inspección ocular
Artículo 326.
Cuando el delito que se persiga haya dejado vestigios o pruebas materiales de su
perpetración, el Juez instructor o el que haga sus veces ordenará que se recojan y
conserven para el juicio oral si fuere posible, procediendo al efecto a la inspección
ocular y a la descripción de todo aquello que pueda tener relación con la existencia y
naturaleza del hecho.
A este fin, hará consignar en los autos la descripción del lugar del delito, el sitio y
estado en que se hallen los objetos que en él se encuentren, los accidentes del terreno
o situación de las habitaciones y todos los demás detalles que puedan utilizarse, tanto
para la acusación como para la defensa.
Cuando se pusiera de manifiesto la existencia de huellas o vestigios cuyo análisis
biológico pudiera contribuir al esclarecimiento del hecho investigado, el Juez de
Instrucción adoptará u ordenará a la Policía Judicial o al médico forense que adopte
las medidas necesarias para que la recogida, custodia y examen de aquellas muestras
se verifique en condiciones que garanticen su autenticidad, sin perjuicio de lo
establecido en el artículo 282.
Capítulo VII. Del informe pericial
Artículo 456.
El Juez acordará el informe pericial cuando, para conocer o apreciar algún hecho o
circunstancia importante en el sumario, fuesen necesarios o convenientes
conocimientos científicos o artísticos.
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1.5. Real Decreto 769/1987, de 19 de junio, sobre regulación de la Policía
Judicial
Preámbulo
Cuestión inicial que ha debido abordarse en esta nueva regulación es, a no
dudarlo, la propia delimitación y fijación del concepto de Policía Judicial que, lejos de
tener un significado único o monovalente, se presta a interpretaciones dispares. Por
ello, se ha tratado de deslindar la consideración funcional general que refleja el artículo
283 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, de lo que debe ser una conceptuación
moderna de la Policía Judicial como policía científica que requiere la aplicación de
principios de unidad orgánica y, sobre todo, de especialización.
CAPÍTULO I. De la función de policía judicial
Art. 1.º
Las funciones generales de policía judicial corresponden a todos los miembros
de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad cualquiera que sea su naturaleza y
dependencia, en la medida en que deben prestar la colaboración requerida por la
Autoridad Judicial o el Ministerio Fiscal en actuaciones encaminadas a la averiguación
de delitos o descubrimiento y aseguramiento de delincuentes, con estricta sujeción al
ámbito de sus respectivas competencias, y sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo
283 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Art. 4.º
Todos los componentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, cualquiera
que sean su naturaleza y dependencia, practicarán por su propia iniciativa y según sus
respectivas atribuciones, las primeras diligencias de prevención y aseguramiento así
que tengan noticia de la perpetración del hecho presuntamente delictivo, y la
ocupación y custodia de los objetos que provinieren del delito o estuvieren
relacionados con su ejecución, dando cuenta de todo ello en los términos legales a la
Autoridad Judicial o Fiscal, directamente o a través de las Unidades Orgánicas de
Policía Judicial.
Art. 5.º
Cualquiera que sea el funcionario policial que haya iniciado la investigación,
habrá de cesar en la misma al comparecer para hacerse cargo de ella la Autoridad
Judicial o el Fiscal encargado de las actuaciones, directamente o a través de la
correspondiente Unidad Orgánica de Policía Judicial, a quienes hará entrega de las
diligencias practicadas y de los efectos intervenidos, así como de las personas cuya
detención se hubiese acordado.
CAPÍTULO II. De las Unidades de Policía Judicial
Art. 6.º
La Policía Judicial, con la composición y estructuración que en esta norma se
determinan, desarrollará, bajo la dependencia funcional directa de los Jueces y
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Tribunales y del Ministerio Fiscal, funciones de averiguación del delito y
descubrimiento y aseguramiento del delincuente, con arreglo a lo dispuesto en la Ley.
Art. 7.º
Constituyen la Policía Judicial en sentido estricto las Unidades Orgánicas
previstas en el artículo 30.1 de la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
integradas por miembros del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil.
Sección 2.ª Principios que caracterizan su actuación y formas en que la
misma se exterioriza
Art. 18.º
A las Unidades Orgánicas de la Policía Judicial corresponderá la función de
investigación criminal con carácter permanente y especial. A tal fin, contarán con los
efectivos y medios necesarios para el eficaz desenvolvimiento de sus cometidos,
estableciéndose, en aquellas Unidades en cuyo ámbito de actuación el nivel de
delincuencia lo hiciere preciso, los correspondientes equipos de especialización
delictual.
2. La investigación del delito (en criminalística)
2.1. El atestado policial
El atestado forma parte de las diligencias practicadas por los funcionarios de
Policía Judicial para el esclarecimiento de unos hechos que revisten caracteres de
delito, de las circunstancias en que se produjeron, aseguramiento de las personas que
aparezcan como autores de los mismos, del cuerpo del delito y piezas de convicción,
con el fin propiciar la actividad judicial.
Son pues, diligencias de carácter instrumental y previas al verdadero proceso
penal. Estas diligencias pueden ser realizadas bien a iniciativa de los funcionarios de
Policía Judicial, bien directamente por orden de la Autoridad Judicial.
La elaboración de un atestado por la Policía Judicial no está, en principio,
sujeta a ningún tipo de formalismo legal. La LECrim regula los atestados (Arts. 292-
298) en los que determina que deberán hacerse constar el objeto de la denuncia y la
identificación de denunciante y denunciado, estableciendo la íntima relación entre el
atestado policial y la denuncia, como formas de iniciar la investigación.
La doctrina del Tribunal Constitucional establece que el atestado no constituye
prueba que pueda enervar la presunción de inocencia. Por esta razón, deberá
ratificarse por sus instructores en el juicio oral, para que quede garantizado el principio
de contradicción.
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2.2. Inspección ocular
Los medios de investigación no se diferencian, básicamente, de los medios
probatorios, sin embargo, su finalidad es distinta, ya que mientras los medios de
investigación se dirigen a averiguar la verdad de los hechos que se dan en el proceso,
los medios probatorios persiguen alcanzar la convicción del órgano jurisdiccional que,
en definitiva, decide sobre la verdad de estos hechos, para subsumirlos en los tipos
penales, en su caso.
Entre estos medios de prueba figura la inspección ocular, para cuya realización
dice la LECrim que, cuando constituido el Juzgado de Instrucción en el lugar en que se
cometió el delito hallare vestigios, huellas o pruebas materiales, los recogerá y
conservará para el juicio oral si fuere posible, procediendo al efecto a la inspección
ocular y a la descripción de todo aquello que pueda tener relación con la existencia y
naturaleza del hecho.
Todas las diligencias practicadas en la inspección ocular se extenderán por
escrito en el acto mismo de su celebración y será firmadas por el Juez Instructor, el
Fiscal, si asistiere al acto, el Secretario y las personas que se hallaren presentes.
Vista la regulación legal de la inspección ocular, se puede decir, que es una
diligencia procesal, practicada por un funcionario judicial, con el objeto de conseguir
medios de prueba para la formación de la convicción del Juez, mediante el examen y
la observación con sus propios sentidos, de hechos ocurridos durante la diligencia o
antes, pero que subsisten o de rastros o huellas de hechos pasados. La diligencia de
inspección ocular consiste en el examen personal y directo del lugar donde haya
ocurrido el delito investigado así como de las huellas, vestigios o pruebas materiales
que haya dejado su comisión, con la finalidad de describir y recoger y conservarlas a
fin de que sirvan para dirigir la investigación y como elementos de prueba en el juicio
oral.
Se puede considerar la inspección ocular técnico-policial como el conjunto de
observaciones, comprobaciones y operaciones técnico-policiales que se realizan en el
lugar de un suceso a efectos de su investigación, con los siguientes fines:
comprobación de la realidad del delito o accidente, identificación del autor o autores,
demostración de su culpabilidad y circunstancias que han concurrido en los hechos.
Como se ha dicho, entre otros, la inspección ocular tiene por objeto recoger en
el lugar de los hechos cada uno de los indicios que puedan servir para la investigación
del hecho delictivo. Indicio es todo elemento, remitido por los cauces legales a un
tribunal competente, como medio para descubrir la verdad de un tema supuesto,
relacionado con la investigación criminal.
La inspección ocular constituye el proceso clave de toda investigación criminal.
Se trata del proceso de búsqueda, localización, descripción y recogida de indicios o
muestras en el lugar del hecho con la finalidad de investigar delitos.
9
2.3. Estudio de indicios
La Orden JUS/1291/2010, de 13 de mayo, del Instituto Nacional de Toxicología
y Ciencias Forenses, que seguimos a continuación, considera indicio todo material
biológico o no biológico, objeto o fragmento que pueda encontrarse en el lugar de los
hechos, sobre la víctima o sobre un sospechoso y de cuyo estudio pueda llegar a
establecerse una evidencia en la reconstrucción del suceso.
Para la correcta toma de muestras, el entorno debe ser convenientemente
aislado y protegido con el fin de evitar las posibles contaminaciones y/o pérdidas de
los indicios; para ello el operador deberá contar con el equipamiento y el instrumental
adecuados para la búsqueda, recogida y embalaje de las muestras para su traslado al
laboratorio.
Tipos de indicios
1. Pelos y cabellos:
a) Pelos y cabellos dubitados. Los pelos y cabellos dubitados presentes en la
cabeza y el pubis se obtendrán mediante un peinado suave, para evitar que sean
arrancados. Los que se encuentren en las manos, uñas y superficie corporal se
recogerán con pinzas estériles, que se lavarán entre recogida de muestra y muestra
con alcohol al 70 %. En ambos casos, la toma se realizará sobre un papel blanco,
enviándose al laboratorio tanto el peine como el papel sobre el que se ha realizado el
muestreo, plegado e introducido en un sobre de papel convenientemente etiquetado.
Aquellos que se localicen sobre superficies textiles, se recogerán mediante un
soporte ligeramente adhesivo distinto para cada prenda o zona a muestrear. Este
soporte se pegará sobre una hoja de acetato, nunca sobre sí mismo.
b) Pelos y cabellos indubitados. Los pelos indubitados deberán ser siempre
arrancados. Se recogerán de la misma zona anatómica de la que procedan los pelos
dubitados. Se tomarán de diferentes zonas en número suficiente, nunca inferior a 10
que, en todo caso, deberán representar la variabilidad morfológica del sujeto.
2. Fibras:
a) Fibras dubitadas. Se remitirán las prendas o soportes sobre el que se
encuentren las fibras, envasándose separadamente.
Si no es posible remitir el soporte, se recogerán las fibras dubitadas con pinzas
o papel adhesivo, que se depositará sobre una superficie de acetato.
La recogida de fibras en el pelo, se realizará con un peine con algodón en la
base. Para el estudio de fibras en uñas, recortar éstas lo máximo posible y remitir
separadamente las uñas, indicando su procedencia.
En el muestreo se tratará de evitar la contaminación cruzada con las fibras de
las prendas del operador.
b) Fibras indubitadas. Se remitirán todas las ropas y tejidos que sean útiles
para el cotejo.
10
Si la muestra indubitada se encuentra sobre un soporte que no se pueda
transportar, se remitirá un fragmento del mismo que sea representativo del color y del
tipo de fibras de que se componga.
3. Escamas y manchas de pintura:
a) Muestra dubitada. Se buscarán fragmentos de pintura en el lugar de los
hechos y en los efectos personales y ropas de la víctima, que se recogerán siempre
con pinzas.
Los fragmentos de pintura adheridos a las heridas se remitirán en fresco y
refrigerados.
Los restos de pintura pueden transferirse de un soporte a otro, no obstante,
cuando la transferencia de pintura sea mínima, se remitirá con el soporte de origen.
b) Muestra indubitada. Las muestras se recogerán de la zonas próximas al
área en que hayan tenido lugar los hechos.
Para el muestreo se utilizará un cuchillo limpio o un escalpelo. En el caso de
vehículos se profundizará hasta la chapa metálica, y en el caso de edificios o tapias,
hasta el substrato de la pared.
Cuando la muestra indubitada proceda de un vehículo, se enviarán también los
datos sobre el color, marca, modelo, matrícula y zona del vehículo donde se ha
recogido la muestra.
Para evitar mezclar las diferentes capas de pintura o contaminar la muestra, no
se rasparán las superficies ni se utilizará cinta adhesiva.
4. Vidrios:
Las muestras de vidrio se remitirán separadamente, en contenedores estancos
apropiados a su tamaño.
Siempre que sea posible se remitirán muestras indubitadas. Se especificará
con claridad cuáles son las muestras dubitadas y cuáles las indubitadas,
proporcionando información sobre el origen de las mismas.
5. Explosivos:
Se tomarán las muestras en la zona cercana al foco de la explosión,
recogiendo con pinzas las partículas sospechosas. Se recogerán además aquellos
elementos cercanos al foco de la explosión que tengan propiedades absorbentes,
fragmentos de piel, telas, tapicerías, alfombras, etc. y se remitirán en contenedores de
vidrio.
En caso de no existir fragmentos sospechosos, se frotará la zona a investigar
con algodón impregnado en acetona, remitiendo otro algodón impregnado en acetona
como control negativo. Los algodones se remitirán en botes de vidrio, nunca de
plástico.
11
Si se encontraran restos del embalaje del explosivo se remitirán envueltos en
papel o incluidos en contenedores de vidrio.
6. Investigación de incendios: Acelerantes.
Se recogerán en el punto de inicio del incendio los materiales absorbentes que
haya, como madera, tapicerías, telas, etc. y se remitirán las muestras en envases de
vidrio o metálicos, nunca de plástico.
7. Identificación del contenido gástrico: se remitirá la totalidad del contenido
gástrico en un bote cerrado y refrigerado.
Se reseñarán los datos relativos a: ingesta de alimentos, tiempo de digestión,
estado de la dentadura, consumo de alcohol, fármacos u otras sustancias, así como la
edad, posibles patologías, o cualquier otro dato relacionado.
8. Huellas dactilares: se manipulará el objeto sospechoso siempre con
guantes para evitar contaminaciones y se remitirá bien protegido y correctamente
etiquetado, especificando en la etiqueta exterior que se solicita estudio de huellas.
9. Estudio de residuos de disparo:
La toma de muestras se realizará de forma inmediata, tanto sobre el cadáver
como sobre el sospechoso si su detención es cercana a los hechos, a fin de evitar la
pérdida de residuos.
1. Recogida de residuos en manos. La toma de muestras se realizará
preferiblemente en el lugar de los hechos. Si no fuera posible, se protegerán las
manos con bolsas de papel hasta la realización de la toma de muestras.
Se utilizará el «Dispositivo de Recogida de Residuos de Disparo» diseñado a
tal fin por el INTCF u otros similares empleados por los cuerpos y fuerzas de seguridad
del Estado.
En el caso de que no se disponga de estos dispositivos, se recogerán, de los
sujetos vivos, las prendas exteriores que vistan en el momento de los hechos, en
envoltorios distintos para cada prenda. Del cadáver se recortará la piel de la cara
dorsal y de la región interdigital entre pulgar e índice, por ambas caras, tanto de la
mano derecha como de la izquierda, que se enviarán en recipientes independientes,
en refrigeración y sin conservantes.
2. Recogida de residuos de disparo en ropas. Se evitará la manipulación de
las prendas. Cada prenda se remitirá por separado envuelta en papel.
10. Estudio de signos de violencia en ropas, cuerdas y otros objetos.
Se remitirán todas las prendas relacionadas con los hechos, secas y envueltas
en papel. En caso de que estén mojadas o húmedas, se dejarán secar a temperatura
ambiente en un lugar protegido antes de su envío. Se indicarán las zonas a estudiar,
diferenciándolas de aquellas que han sido alteradas en la autopsia o en el
reconocimiento de la víctima.
12
Si se precisará conocer el mecanismo de corte practicado sobre una cuerda se
especificará cuál de los extremos es el dubitado.
Se aportará toda la información disponible sobre los hechos.
11. Estudio de lesiones.
1. Heridas punzantes, incisas o contusas producidas por arma blanca o
por objetos contundentes: Se recortará un colgajo cutáneo amplio, alrededor de
cada una de las heridas. Los colgajos se remitirán en fresco y refrigerados, utilizando
siempre un bote de plástico de boca ancha para cada colgajo.
Se reseñará la región anatómica a la que pertenece cada colgajo siendo
conveniente orientar la pieza con hilos de sutura o marcas, o remitir un esquema de
las lesiones. Si es posible se remitirán fotografías.
Se deberán indicar todos los datos relativos al número y localización de las
heridas, así como la profundidad de las mismas en el cadáver.
Si existen objetos vulnerantes sospechosos, se remitirán en contenedores
normalizados para muestras peligrosas, o en envases rígidos con las zonas punzantes
o cortantes bien protegidas para evitar accidentes. Si son varios los objetos, se
remitirán por separado y correctamente identificados.
2. Surcos de ahorcadura: Se seguirán las mismas instrucciones que para las
heridas por arma blanca. Es fundamental orientar la pieza.
Si existe lazo se remitirá a fin de establecer la compatibilidad entre lazo y
surco.
3. Cordón umbilical: Se remitirá el cordón en fresco y refrigerado. Se reseñará
claramente cuál es el extremo fetal o placentario.
4. Heridas por arma de fuego: Las muestras con los orificios de disparo no
serán manipuladas, para salvaguardar sus características y no introducir
modificaciones en el patrón inicial del disparo. No se lavarán ni rasurarán las zonas
heridas antes de su remisión.
Se recortará un colgajo cutáneo, amplio, alrededor de cada orificio. Los
colgajos se remitirán en fresco y refrigerados, utilizando siempre un bote de plástico de
boca ancha para cada colgajo.
Se reseñará la región anatómica a la que pertenece cada colgajo y se enviará
piel indemne como control negativo.
Se remitirán siempre las ropas afectadas, secas y dobladas, de modo que se
evite, en la medida de lo posible, el contacto entre los diversos orificios. Para ello, si la
separación entre unos y otros lo permite, podrán protegerse colocando sobre ellos un
papel que se fijará mediante cinta adhesiva. Cada prenda se remitirá en un envoltorio
independiente de papel, convenientemente etiquetado.
13
Se enviará toda la información disponible, especialmente en aquellos casos en
los que la víctima recibe más de un impacto, así como todos los datos disponibles
relativos al tipo de arma, munición, asistencia médica del fallecido, etc.
12. Estudios antropológicos y odontológicos forenses.
1. Restos óseos y dentarios. Es fundamental aportar la mayor cantidad de
datos posibles referidos al lugar de los hechos tales como: Informe fotográfico del
levantamiento, mapa del lugar, croquis o dibujo a escala del mismo; descripción
pormenorizada del tipo de enterramiento y del lugar: casa de campo, habitación,
descampado, cueva, pantano, monte bajo o similares; tipo de suelo: color, aspecto
cohesión, textura; condiciones ambientales: temperatura y humedad del lugar donde
se hallaron los restos; la orientación de los mismos; exposición al sol; fauna general,
tanto animales predadores como insectos.
Se remitirán los objetos hallados con los restos tales como vestidos,
ornamentos, prótesis dentales y similares.
Se tomarán muestras de la tierra situada inmediatamente debajo de la caja
torácica y de las cavidades abdominal y pélvica.
Se remitirá toda la información disponible de datos antropológicos y
odontológicos antemortem tanto morfológicos como ocupacionales y patológicos.
a) Restos esqueletizados. Se remitirán todos los restos sin manipular, ni
limpiar, envueltos en papel dentro de cajas de cartón, preferentemente de pH neutro,
provistas con algún sistema de amortiguación de golpes.
b) Restos no esqueletizados. Se remitirá el cráneo completo, el fémur y la
tibia, región anterior de la parrilla costal atlas, axis, alguna otra vértebra y el coxal.
Todos desprovistos de partes blandas que habrán de ser retiradas.
Se remitirán, lo antes posible, en bolsas de plástico o embalados en recipientes
herméticos e impermeables, preferentemente refrigerados.
2. Material radiográfico. Las radiografías, en proyección antero-posterior y, si
fuera necesario, lateral y ortopantografías se remitirán en sobres acolchados.
13. Estudios de documentoscopia y grafística.
En los documentos privados u oficiales podemos distinguir varios tipos:
a) Documentos manuscritos.
b) Documentos impresos.
c) Estudio de firmas.
d) Anónimos.
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2.4. La cadena de custodia
La cadena de custodia se puede definir como el conjunto de medidas que
deben adoptarse para asegurar la identidad y permanencia de los objetos de ensayo.
Un indicio es cada una de las sustancias u objetos recogidos en relación con
los hechos que se pretendan investigar o probar. Una muestra es toda sustancia o
materia de características propias, cuyo análisis individual tiene interés para la
investigación o prueba de los hechos. La importancia de estas denominaciones es
escasa, ya que el único objeto de esta subdivisión es meramente instrumental y para
poder dar unos criterios claros a la hora de identificarlas.
Todo el personal que tenga algún tipo de responsabilidad sobre los indicios o
muestras debe poner especial énfasis en el aseguramiento de su identidad y
permanencia, de manera que se pueda efectuar no sólo una buena recogida de
vestigios o pruebas materiales dejadas en el lugar del delito, sino también garantizar
su validez procesal.
Todo este conjunto de medidas a tomar o a considerar entrarían dentro de lo
que sería una correcta gestión de indicios/ muestras y que tienen como objetivo el
garantizar una adecuada recepción, identificación, almacenamiento y custodia, con el
fin de que tales manipulaciones no afecten al resultado de los ensayos y se garantice
la integridad de las mismas.
Entre los criterios para la práctica de diligencias por la Policía Judicial, dadas
por la Comisión Nacional de Coordinación de la Policía Judicial, se puede ver la
obligación de confeccionar un documento anejo al envío de muestras que acredite la
observación, en todo momento, de la cadena de custodia, desde la toma de muestras,
debiendo quedar en el mismo constancia firmada de todas las personas bajo cuya
responsabilidad hayan estado las muestras. Además se establecen una serie de
requisitos mínimos que debe tener este documento y que serán:
- Identidad de los agentes actuantes, que al final deberán ser todos los que
hayan tenido algún tipo de responsabilidad sobre las muestras o hayan
realizado cualquier actividad sobre ellas.
- Fecha, hora y lugar de la recogida de los indicios/ muestras que puedan ser
de interés para la resolución del caso.
- Relación detallada de las mismas y una completa descripción de ellas.
- Destino de los objetos.
- Además si se necesitara informe pericial de las mismas:
▪ Relación y descripción.
▪ Investigación y atestado.
▪ Unidad de origen y destino.
▪ Causas por las que se envían.
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▪ Medio empleado para el envío.
▪ Autorización de la Autoridad judicial (si fuese necesaria).
Asimismo habrá que tener en cuenta la posibilidad de contra-análisis y la
obligación de llevar a cabo una identificación única de cada uno de los objetos.
Además hay que tener presente que algunas Unidades realizarán en algún
momento la recepción de las mismas, bien como intermediarios bien como destino
final. En esta recepción también será preciso llevar a cabo el control sobre el envío
recibido que asegure su permanencia e integridad. Además en estos pasos
intermedios se deberá realizar también una revisión de la solicitud desde el punto de
vista técnico y administrativo de forma que los posibles errores e impresiones sean
comunicados y subsanados cuanto antes.
En resumen, se puede decir que la Cadena de Custodia es el procedimiento
documentado que, con las debidas garantías legales, permitirá la trazabilidad de los
indicios/ muestras recogidos, en cualquier momento del proceso penal; desde su
recogida en el lugar de los hechos, identificación, recepción, transporte, custodia,
análisis, almacenamiento o cualquier otro, hasta su destino final, sin que tales
manipulaciones afecten a los resultados de los análisis a los que se pueda someter
dicha muestra.
Su objeto será garantizar la integridad y representatividad de los mismos para
poder ser utilizados en la investigación de un hecho delictivo.
La trazabilidad comienza en el lugar de los hechos, quedando constancia en
todo momento, por escrito en un documento que acompaña al indicio, dónde y a cargo
de quién se encuentra la muestra (por lo general será una Unidad investigadora, pero
puede ser también Medicina Legal, por ejemplo). En este documento irá perfectamente
identificado el indicio, así como el envase o bolsa que lo contenga y sus precintos.
Además, en él se reflejarán los estudios o análisis a los que, según la Autoridad
competente o Unidad investigadora, debe someterse el indicio.
Cuando el indicio pase de un lugar a otro, la entidad que lo recibe lo fecha,
firma y sella, haciéndose responsable del mismo, quién realizará el mismo
procedimiento cuando lo remita a otra entidad. Así, se podrá saber posteriormente
dónde ha estado la muestra en todo momento.
Finalmente, la cadena de custodia permitirá asegurar que el indicio/ muestra
analizado y presentado en juicio es exactamente el mismo que en su momento se
recogió como indicio del delito, sea en la escena del crimen o donde fuere;
garantizándose por tanto, desde el punto de vista de las garantías procesales, los
resultados de los análisis.
16
3. Ámbitos de investigación en criminalística. Laboratorios de
Criminalística/ Policía Científica.
A continuación se expondrán los diferentes ámbitos de investigación en los que se
desarrolla actualmente la criminalística en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado, es decir, en Policía Nacional y Guardia Civil.
Se trata de una plétora de especialidades diversas, multidisciplinares, que
hacen su conocimiento holista exhaustivo muy difícil. No obstante, resulta de interés
conocer las distintas posibilidades que ofrecen actualmente los laboratorios de
criminalística en las fuerzas policiales de ámbito estatal.
La Policía Científica de la Policía Nacional se estructura básicamente en áreas
y secciones, mientras que el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil lo hace en
departamentos y áreas. Obviando las distintas nomenclaturas, los diferentes estudios
que pueden solicitarse son los siguientes:
En el ámbito de la analítica forense:
• Química:
- Identificación de drogas y determinación de su pureza, así como las
consecuencias en el organismo vivo.
- Reconocimiento y análisis de explosivos y sus restos.
- Identificación de sustancias incendiarias o acelerantes de la combustión y/o
sus restos.
- Análisis de fármacos.
- Revelado de tintas simpáticas.
- Pruebas de detección de residuos de disparo (pólvora).
- Análisis de tintas empleadas en la escritura (discriminación y/o
diferenciación).
- Análisis de licores y vinos.
- Análisis de pinturas (en coches, barcos, etc.)
- Análisis de tierras y minerales.
- Análisis químicos en general de vidrios, fibras, lámparas, bombillas, etc.
• Medio ambiente:
- Análisis de contaminantes medioambientales en aguas, suelos, residuos,
sedimentos y aire.
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• Biología:
- Análisis de manchas de sangre. Identificación humana a través de dos tipos
de análisis: ADN Nuclear y ADN Mitocondrial.
- Pruebas de origen. Grupos sanguíneos y marcadores enzimáticos.
- Regeneración de tejidos de las falanges de los dedos de las manos.
- Restos (manchas) de esperma.
- Restos de saliva.
- Pelos y cabellos, estudio comparativo.
- Análisis biológico de restos humanos.
- Secreciones, sudor por ejemplo.
En relación con la técnica policial:
• Informática:
- Análisis y descifrado de la información de soportes informáticos, discos
duros, etc.
- Redes informáticas (extracción fraudulenta de información por usuario de
red, etc.).
- Análisis de Internet (pornografía infantil, fraudes, etc.).
• Electrónica:
- Análisis de dispositivos y circuitos analógicos y digitales, para tratar de
averiguar qué función realiza un aparato ya construido –esta operación se
denomina ingeniería inversa-.
- Estudio y análisis forense de teléfonos móviles, tabletas, GPS, tarjetas de
memoria, tarjeta SIM, etc., así como tarjetas de banda magnética o chips
inteligentes (telefónica, canales de televisión, etc.).
• Acústica:
- Realiza informes periciales de autentificación (manipulaciones de registros
y/o ediciones de sonido), limpieza y mejora de grabaciones de audio.
- Análisis de las señales de audio.
- Identificación de personas por la voz.
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• Imagen:
- Autentificación (manipulaciones de registros y/o ediciones de vídeo),
limpieza y mejora de grabaciones de vídeo.
• Grafística (y documentoscopia):
- Análisis de escrituras y firmas (determinación del autor de la escritura o
firma, o exclusión de su intervención en los documentos cuestionados).
- Análisis de documentos con inscripciones mecanografiadas, informáticas y
fotocopiadas.
- Análisis de tintas y papel (por procedimientos físicos).
- Análisis sobre la autenticidad o falsedad de documentos expedidos por
organismos oficiales: de identidad, de conducir, pasaportes, etc.
- Análisis de documentos en general, contratos, herencias, cheques, efectos
timbrados, etc.
- Determinar la autenticidad o falsedad del papel moneda (euro, dólar u
otros).
- Análisis de tarjetas de crédito, débito, etc.
- Estudios tendentes a determinar la autenticidad o falsedad en relación con
la propiedad intelectual e industrial.
• Balística:
- Estudio de las armas, marca, tipo, modelo, año de fabricación, etc., así
como de la cartuchería.
- Comprobar el estado de funcionamiento de las armas y su estado de
conservación.
- La capacidad de las armas de producir lesiones.
- Determinar si un proyectil o un casquillo han sido disparados por un arma
concreta o determinada (relación de identidad).
- Estudio de trayectorias y rebotes de los proyectiles.
- Determinar distancias de disparo en función de las marcas producidas en la
víctima, ropas, tejidos, etc.
- Grabación de datos en el Sistema Informático de Identificación Balística
(IBIS), que permite la búsqueda de antecedentes de proyectiles y casquillos
a nivel nacional.
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• Trazas Instrumentales:
- Identificación de las micro marcas de máquinas y herramientas: Tenazas,
cuchillos, cizallas, troqueladoras de placas de matrícula, destornilladores
etc., en función de las señales que dejan (sobre los metales) cuando
realizan su función, para la identificación del tipo de herramienta o su
individualización si fuera el caso.
- Huellas de pisadas con calzado, identificación del tipo de calzado, marca, y
en su caso la individualización del mismo.
- Estudio de huellas de neumático, identificación de la marca, modelo etc.
Relacionadas con la identificación y la escena del crimen:
• Identificación y lofoscopia:
- Reseña dactilar de los detenidos.
- Necroreseñas de cadáveres.
- Gestión de la base de datos SAID (Sistema Automático de Identificación
Dactilar), que permite la comparación automática de un elevado número de
huellas en pocos segundos (compartida con policías autonómicas).
- Toma de huellas dactilares en el lugar de los hechos (inspección técnico
ocular), así como palmares y plantares.
- Cotejos de huellas dactilares para la identificación de personas.
- Identificación antropométrica, a partir de los rasgos fisionómicos. Retratos
robot.
- Identificación odontológica.
- Entomología.
• Inspecciones Oculares:
- Para la investigación de determinados delitos.
- Se incluye un Equipo de Identificación en Grandes Catástrofes. De carácter
multidisciplinar, este Equipo se activa en caso de accidentes con un
elevado número de víctimas mortales (que pueden presentar cuerpos
carbonizados o grandes mutilaciones).
• Antropología forense:
- Estudio de restos óseos humanos y el entorno en el que aparecen.
Determinación del sexo, edad, raza, talla y cuales quiera otros rasgos
individuales que se puedan establecer.
- Estudio de las posibles causas y circunstancias de la muerte.
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• Fotografía e Infografía Forense:
- Estudio y análisis de imágenes en movimiento, así como determinar la
autenticidad o falsedad de las imágenes (manipulaciones, montajes,
ediciones, etc.).
- Recreaciones virtuales de (supuestos) hechos delictivos.
- Reproducción y recreación de escenarios virtuales y hechos delictivos
mediante infografía en 3D.
Unidades de organización y apoyo:
• Recursos humanos:
- Gestión de los recursos humanos del personal de los laboratorios, como
organización y/o asistencias a cursos de especialización, seminarios,
jornadas, eventos, etc.
• Área de muestras:
- Recepción y distribución de las muestras, guardando siempre la cadena de
custodia.
• Recursos materiales y otros:
- Gestión de los recursos materiales, informáticos, etc.
- Estadísticas.
- Investigación y desarrollo.
Apéndice. Red Europea de Institutos de Ciencias Forenses
(ENFSI– European Network of Forensic Science Institutes)
En 1995 se fundó la Red Europea de Institutos de Ciencias Forenses (ENFSI),
órgano que en 1998 admitió como miembro de pleno derecho a lo que actualmente es
el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
El objetivo de ENFSI es “garantizar que la calidad del desarrollo y presentación
de la ciencia forense en toda Europa se halle a la vanguardia del mundo”.
En cada uno de los grupos de trabajo de las diferentes especialidades de
criminalística, sobre los cuales basa su fundamento este Organismo, se analizan
nuevas técnicas, se intercambian experiencias y se validan procedimientos (como por
ejemplo el acuerdo sobre el uso de determinados tipos de marcadores de ADN, que
permite intercambiar la información entre países diferentes).
21
Actualmente ENFSI cuenta con diecisiete grupos de trabajo, que se centran
cada uno en una disciplina forense específica. Los miembros de los grupos de trabajo
son científicos, y dichos grupos son los siguientes:
- Huellas de animales, plantas y suelos
- Imagen digital
- ADN
- Documentos
- Drogas
- Explosivos
- Huella dactilar
- Armas de fuego / Residuos de disparo
- Investigación de incendios y explosiones
- Tecnología de la información forense
- Análisis forense de voz y audio
- Escritura
- Marcas
- Pintura y vidrio
- Análisis de Accidentes de Carretera
- Escena del crimen
- Textil y Cabello
22
TEMA 3. La Gestión de la Calidad en los Laboratorios de
Ensayo Forenses
1. Introducción y conceptos básicos
2. Sistema de Calidad. Norma UNE EN-ISO 17.025
2.1. Requisitos de la Norma 17.025
2.2. Sistema documental del laboratorio
2.3. Manual de Calidad
2.4. Evaluación de la calidad de los ensayos
2.5. Gestión del Personal
2.5.1. Funciones y responsabilidades
2.5.2. Instalaciones y condiciones ambientales
2.5.3. Gestión de materiales
2.6. Gestión de indicios/ muestras
2.7. Métodos de ensayo y validación de métodos
2.8. Registros de Calidad
2.9. Emisión de resultados: elaboración de informes
2.10. Aplicaciones informáticas
1
1. Introducción y conceptos básicos
La calidad se puede definir como el conjunto de rasgos y características de un
producto, proceso o servicio que inciden en su capacidad de satisfacer necesidades
reguladas o implícitas. También se puede decir que la calidad es el conjunto de
métodos a través de los cuales un laboratorio, una empresa o una fábrica pueden
estar seguros de que sus resultados o productos cumplen con los requisitos marcados
internamente y por sus clientes.
Hoy en día la cuestión de la calidad es algo plenamente conocido y tiene una
consideración creciente en los contextos empresariales, siendo una preocupación
particular de gerentes, clientes y de la sociedad en general. Actualmente es un factor
decisivo para competir en un mercado cada vez más exigente.
En este contexto, los laboratorios de criminalística han sabido seguir dicha
dirección al garantizar la calidad de los resultados que emiten, ya que hay que tener
en cuenta que dichos resultados serán utilizados, a veces de forma decisiva, para la
toma de decisiones en los Juzgados y Tribunales.
A continuación se expone la definición de algunos términos usados con
asiduidad en la gestión de la calidad, que servirán a su vez para una mejor
comprensión de otros.
- Control de calidad es la parte de la gestión de la calidad enfocada a la
satisfacción de los requisitos de la calidad. Se trata de verificar el
cumplimiento de los requisitos marcados por la norma.
- Evaluación de la calidad es el conjunto específico de actividades
planificadas y ejecutadas con el objetivo de asegurar que las actividades
implicadas en el control de la calidad se realicen de forma adecuada y
eficaz.
- Test interlaboratorio o ejercicio de intecomparación. Actividad de
control de calidad externa que puede definirse como el ensayo o ensayos
organizados por una empresa u organización externa a los que se suscribe
un laboratorio, normalmente con un coste económico, y que permite
comparar los resultados que obtiene con la de otros laboratorios similares.
- Garantía o aseguramiento de la calidad es la parte de la gestión
enfocada a proporcionar confianza en que se cumplen los requisitos de
calidad.
- Gestión de la calidad es el conjunto de actividades coordinadas para
dirigir y controlar una organización en lo relativo a la calidad.
- Mejora de la calidad es la parte de la calidad enfocada a aumentar la
capacidad de cumplir con los requisitos de la calidad.
- Mejora continua es la acción recurrente que aumenta la capacidad de
cumplir con los requisitos marcados.
2
- Política de calidad de una organización debe incluir las intenciones y la
dirección global de la organización en relación con la calidad, las cuales
deben ser expresadas formalmente por la alta dirección.
- Calidad total, supone una mayor implicación y compromiso por parte de la
organización con respecto a sus propios trabajadores (motivación e
incentivos) y a la sociedad en general. Podemos considerar esta calidad
como la suma de la calidad interna (del propio laboratorio), con la calidad
externa (desde los proveedores y hacia los solicitantes/clientes).
Todos esos aspectos deben integrarse dentro de un Sistema de Gestión de la
Calidad, que se refiere al sistema que establece los objetivos de la calidad y la política
para conseguirlos.
Como se puede observar del estudio de las definiciones, la calidad se basa
más en la prevención que en la detección o corrección. Además, el cliente ha pasado
a desempeñar un papel preponderante en el criterio de la calidad.
El sistema de gestión calidad tiene cuatro componentes básicos, cuya
utilización en un ciclo repetitivo (mejora continua), permite mejorar las características
de la organización (tanto servicios, como productos o sistemas) y genera credibilidad y
prestigio al organismo:
1) Planificación de las actividades, mediante la que se trazan las líneas
directoras del funcionamiento del sistema.
2) Control de la calidad de cada uno de los pasos a seguir en las diversas
facetas de la empresa u organismo.
3) Evaluación de la calidad, que podría ser definida como el control del
control de la calidad, de la que se van a desprender 4) medidas
correctivas que subsanen los errores detectados en la evaluación, las
cuales darán lugar a iniciar una nueva planificación que las incluya, que
requerirá un nuevo control y evaluación, y así sucesivamente. Este sistema
producirá una mejora permanente del sistema y, por tanto, del producto, de
su fiabilidad y de la confianza de los consumidores o clientes del mismo,
sea cual sea el ámbito de la sociedad del que se trate.
Asimismo, de la aplicación del sistema de gestión de la calidad, indirectamente,
se obtienen otra serie de beneficios como son que exista una planificación y una
documentación que de no existir el sistema, posiblemente, no se llevaría a cabo;
minimiza las indecisiones e improvisaciones, ya que el trabajo también está planificado
y todas las actividades documentadas; se optimizan los recursos materiales y
humanos, así como las inversiones que se realizan; se estimula el progreso y exige la
formación permanente del personal.
La mejora continua es imprescindible, a pesar del probable aumento del coste
económico, y el margen de error debe tender a cero.
Otros conceptos a tener en cuenta relacionados con el ámbito de la calidad,
pero ahora referido a normas, son los siguientes:
3
- Norma: Documento que contiene las especificaciones técnicas, elaborado
por consenso entre las partes interesadas, aprobado por un organismo de
normalización reconocido y que está a disposición del público en general.
- ISO: International Organisation for Standardisation (Organización
Internacional de Estandarización). Elabora normas conocidas como normas
ISO que tienen carácter internacional.
- EN: European Norme (normas europeas). Normalmente son trasposiciones
de las normas internacionales al ámbito europeo.
- UNE: Una Norma Española. Se trata normalmente de una transposición de
las normas europeas para su adaptación al ámbito nacional. Su adquisición
se debe realizar a través de AENOR.
- AENOR: Asociación Española de Normalización.
- Normalización: elaboración, difusión y aplicación de normas.
- Certificación: Proceso por el que un organismo independiente y
reconocido, declara formalmente que un producto, un proceso o un servicio,
debidamente identificado y definido, satisface los requerimientos que marca
una determinada norma. Actualmente existen en España múltiples
entidades de certificación reconocidas formalmente por la Entidad Nacional
de Acreditación (ENAC)
- ENAC: Entidad Nacional de Acreditación (en España). Existe una sola
entidad de acreditación por país dentro de la Unión Europea. Es una
asociación privada e independiente que participa en grupos de trabajo a
nivel europeo (EA - European co-operation for Accreditation), como
intercontinental (ILAC - International Laboratory Accreditation Conference),
entre los que existen acuerdo de reconocimiento mutuo.
- Acreditación: Proceso por el cual un organismo autorizado (ENAC)
reconoce formalmente que una entidad tiene una competencia técnica para
la realización de unas tareas perfectamente especificadas. En el caso de un
laboratorio de ensayo, en la realización de ensayos repetitivos.
2. Sistema de Calidad. Norma UNE EN-ISO 17.025
El Sistema de Gestión de la Calidad implantado en los laboratorios de
criminalística, como cualquier otro laboratorio de ensayo, se basa en el cumplimiento
de una serie de requisitos que marca la Norma UNE EN-ISO 17.025, cuyo fin es
asegurar la competencia técnica de los laboratorios en la realización de ensayos y
estudios en el campo de la investigación criminalística actual.
En los laboratorios de criminalística la aplicación de esta norma se ha realizado
de forma voluntaria, sin ninguna norma jurídica que haya obligado su aplicación, si
bien en el contexto europeo de la Red Europea de Institutos de Ciencias Forenses
4
(ENFSI- European Network Forensic Science Institute) ha sido una preocupación
prácticamente desde su fundación en la década de los noventa.
2.1. Requisitos de la Norma 17.025
Se trata de una norma que no cubre aspectos de seguridad ni de riesgos
laborales. Los requisitos se pueden agrupar en dos grandes bloques: requisitos de
gestión y requisitos técnicos .
Requisitos de Gestión son aquellos que tienen que ver con la organización; el
sistema de gestión de la calidad; el control de documentos; la revisión de pedidos; las
ofertas y los contratos; la subcontratación de ensayos y calibraciones; la compra de
servicios y suministros; el servicio al cliente; las quejas; el control de trabajos de
ensayo y/o calibración no conformes; las acciones correctivas y preventivas; el control
de los registros; las auditorías internas y las revisiones por la dirección.
Requisitos Técnicos son los que se refieren al personal; a las instalaciones y
condiciones ambientales; a los métodos de ensayo; a la calibración y validación de
métodos; a los equipos; a la trazabilidad de las medidas; al muestreo; al manejo de
muestras (ítems) de ensayo y calibración; al aseguramiento de la calidad de los
resultados de los ensayos y calibraciones y el informe de los resultados.
En calidad existe una máxima que es “lo que no está escrito, no existe”. La
actividad más simple en el laboratorio debe estar normalizada y plasmada por escrito,
con detalle y sin ambigüedad.
2.2. Sistema documental del laboratorio
El Sistema de Gestión engloba tanto el sistema de calidad, como el
administrativo y el técnico.
Los documentos se pueden dividir en internos y externos. Dentro de los
documentos internos se incluyen los siguientes:
• Manual de la Calidad (MC). Documento base del sistema, en los que
siguiendo los puntos marcados en la norma, se establece, a modo de
declaración de intenciones, los aspectos a desarrollar en los procedimientos
generales.
• Procedimientos Generales (PG). Documentos en los que se describen de
manera general las directrices de actuación sobre los distintos aspectos,
evitando en la medida de lo posible las indefiniciones e improvisaciones.
• Procedimientos Normalizados de Trabajo (PNT). Documentos técnicos o
complementarios de distintas actividades que afectan directamente a los
ensayos que se realizan. Pueden ser de diversos tipos, de ensayo propiamente
5
dicho, de mantenimiento o manejo de equipos, etc. Pueden denominarse como
Instrucciones Técnicas (IT).
• Guías de Procedimiento Técnico (GPT). Son procedimientos que se
establecen para regular tareas concretas, en las diferentes áreas de actuación
(mecanización de datos, utilización de material, procedimientos de trabajo
internos, formatos de diligencias, etc.).
En los documentos internos se dictan las directrices, los procesos y recursos
que establece la Dirección del Laboratorio para la implantación del Sistema. El
resultado de la aplicación de los documentos se recoge en los registros de calidad
(formatos, hojas de trabajo, etc.).
Entre la documentación externa se incluyen todos aquellos documentos
obtenidos de fuentes exteriores al Laboratorio y que han servido como base para la
redacción de los documentos internos. La inclusión de este tipo de documentación
puede tener carácter obligatorio (como es el caso de normas jurídicas, leyes, tratados,
etc.) o voluntario (como las referencias o publicaciones o tratados científicos asociado
a un determinado ensayo científico, directrices de organismos nacionales o
internacionales, libros técnicos, documentos normativos).
Es muy importante la distribución y el control de esta documentación, de forma
que se garantice su acceso a todo el personal que debe realizar los distintos
cometidos.
2.3. Manual de Calidad
Como documento básico del Sistema debe ser elaborado y actualizado por el
Responsable de la Unidad de Gestión de la Calidad del Laboratorio.
La responsabilidad de la revisión y aprobación del Manual recae en el Jefe del
Laboratorio antes de su aplicación definitiva, con el fin de verificar que en él se
incluyen todos los elementos y principios de la Política de Calidad y demás
documentos aplicables.
En el Manual de Calidad se debe hacer una descripción detallada de la
organización interna del laboratorio. Algunos aspectos de interés que se pueden
recoger en un Manual son los siguientes: a) política de calidad, b) objetivos generales,
c) revisión del Sistema de Gestión y d) auditorías internas.
2.4. Evaluación de la calidad de los ensayos
La evaluación de la calidad de los ensayos es el conjunto de actividades que
permiten garantizar que nuestro laboratorio sigue dando resultados correctos en
condiciones normales, al mismo tiempo nos permite detectar errores existentes
durante la realización de las operaciones suponiendo una actividad que produce la
6
detección de errores, la mejora continua de los resultados e incluso la realización de
acciones preventivas antes que se produzcan los errores.
Se trata de un control que demuestra con evidencias objetivas (registros
documentales) que las actividades se realizan conforme a lo previsto y se obtienen los
objetivos previstos.
Los controles se pueden agruparse en dos grandes clases:
• Controles internos: dentro de los cuales se pueden establecer cuatro grandes
grupos:
- Controles negativos para comprobar que no existe contaminación que se
realizan en general en cada serie.
- Controles positivos que se realiza, en algunos parámetros en cada serie,
para verificar que se han realizado correctamente todas las actividades. No
siempre se realizan puesto que conllevan el riesgo de una contaminación
adicional lo que aconseja que solo se realicen periódicamente.
- Muestras ciegas que consisten en la repetición de una muestra ya
analizada y por tanto con un valor definido para confirmar que los
resultados se repiten.
- Repetición de Muestras consiste en la repetición de una muestra por dos
analistas al mismo tiempo. Dicha muestra no ha sido analizada en general
previamente.
• Controles externos: tienen como objetivo ver como se encuentran tus
resultados con respecto a valores o resultados ajenos al laboratorio. Ejemplo de
este tipo son los ensayos de intercomparación, o realización de ensayos
utilizando material de referencia, etc.
La realización de los test intercomparación persigue una serie de objetivos que
pueden ser diversos. Entre ellos se encuentran:
- Evaluar la calidad de los ensayos que se realizan de rutina en un
Departamento.
- Poner a punto técnicas analíticas antes de su puesta en funcionamiento de
rutina en el laboratorio.
- Criterio de calificación técnica: aumenta la calificación técnica del personal,
sobre todo en la realización de ensayos que podemos denominar subjetivos, en los
que el Especialista elabora una conclusión en base a la experiencia acumulada.
Los ensayos de intercomparación se pueden dividir en tres grandes grupos en
función del objetivo que persiguen:
• De aptitud. Evalúan la competencia técnica de un laboratorio.
7
• Colaborativos. Evalúan métodos analíticos. Su resultado se plasma en
métodos normalizados.
• De certificación. Siguen una técnica validada. Su resultado se plasma
en la certificación de materiales de referencia.
En líneas generales se puede decir que la sistemática a seguir con cualquier
test interlaboratorio que se realice en el laboratorio será la misma que se sigue para
cualquier otra solicitud de ensayo que se reciba en cuanto a su aceptación,
adjudicación, realización de ensayo, elaboración del informe y emisión del mismo, con
las peculiaridades que se detallan a continuación:
Tras la recepción de los resultados enviados por el organismo organizador, el
Director Técnico, o Especialista (personal con competencia técnica), revisará los
resultados obtenidos teniendo en cuenta los criterios establecidos, elaborará un
informe de evaluación del test con las conclusiones sobre la comparación de los
resultados obtenidos, con los dados por los otros laboratorios participantes, o por la
Organización. No obstante, la evaluación se realizará comparándolos con los criterios
propios puestos por el laboratorio para ese tipo de ensayo.
2.5. Gestión del Personal
Dentro la aplicación de la norma uno de los aspectos fundamentales a controlar
es el personal. El laboratorio debe documentar y garantizar que el personal implicado
en actividades del Sistema de Gestión tiene los requisitos de titulación, experiencia y
entrenamiento para desempeñar adecuadamente sus funciones.
Los requisitos establecidos se aplican a todo el personal que realiza
actividades de manejo de equipos, ensayos y/o calibraciones, emisión de
interpretaciones, firma de informes, etc. y para el que se han definido funciones y
responsabilidades con anterioridad.
El laboratorio debe establecer un programa de formación adecuado para
garantizar que el personal dispone de los conocimientos, teóricos y prácticos
suficientes, para desarrollar las actividades que se le encomiendan.
Se establecerán los requisitos de titulación, formación y experiencia necesarios
para incorporarse a cada uno de los puestos de trabajo que afectan a la calidad de los
ensayos o análisis. Estos requisitos se recogerán en las Fichas Descriptivas de
Puestos de Trabajo. Dichos requisitos serán aprobados por el Jefe del Laboratorio y
se tendrán en cuenta a la hora de realizar nuevas incorporaciones o en el momento de
realizar cambios de puestos de trabajo.
8
2.5.1. Responsabilidades
El Laboratorio debe garantizar en todo momento la imparcialidad, independencia
e integridad del personal que realiza cada una de las actividades, y que no está
sometido a ninguna presión que pueda afectar su juicio técnico.
El personal de la Guardia Civil como Cuerpo de Seguridad del Estado recogido
en la Ley Orgánica 2/86, tiene exigida la imparcialidad, por lo que no necesita la
elaboración de ningún otro documento adicional en este sentido. Sin embargo, el
personal externo (no integrado dentro del Cuerpo) tiene que firmar un compromiso que
garantiza que no tiene vínculos con otras organizaciones que puedan afectar a su
independencia (declaración de confidencialidad).
La política del Laboratorio debe prever una formación continua de su personal
en todos los aspectos afectados por el Sistema (técnicos, calidad y administrativos).
Esta formación puede incluir tanto actividades internas como externas, tanto de
carácter teórico, por ejemplo la asistencia a cursos, seminarios, conferencias, etc.,
como práctico, en el campo de actuación del Laboratorio. Se deberá evaluar la eficacia
de las acciones de formación implementadas.
El Laboratorio debe establecer una sistemática para la calificación de su
personal, teniendo en cuenta que este apartado nunca puede ser objeto de
acreditación por parte de ENAC. Se entiende por calificación, el reconocimiento formal
de que una persona puede realizar correctamente las actividades que tiene
encomendadas. La calificación del personal del laboratorio será certificada por el Jefe
del Laboratorio.
2.5.2. Instalaciones y condiciones ambientales
El Laboratorio debe asegurar que las instalaciones permanentes o móviles (en
el caso de ensayos in situ) facilitan la correcta realización de los ensayos, y no afectan
negativamente a la misma, estableciendo un sistema de control de acceso a las áreas
de ensayo.
a) Condiciones ambientales
Las condiciones ambientales en las que se realizan los ensayos deben ser
tales que garanticen el correcto funcionamiento de los equipos y el cumplimiento de
los requisitos establecidos en las Instrucciones Técnicas de Ensayo, de forma que no
invaliden los resultados ni comprometan la calidad requerida de las mediciones.
b) Control de acceso
Todas las áreas de los laboratorios deberán ser zonas de acceso limitado y
controlado. No se permitirá la estancia a personal no autorizado, si no va acompañado
por personal del Laboratorio.
9
c) Instalaciones
Las instalaciones deberán estar lo suficientemente acondicionados para limitar
los riesgos de contaminación cruzada de muestras y permitir a los analistas realizar su
trabajo con facilidad y precisión.
2.5.3. Gestión de Materiales
La norma exige que los laboratorios deben establecer un sistema de control,
calibración, mantenimiento y verificación de equipos de tal manera de que se asegure
que las medidas realizadas son correctas y trazables a patrones nacionales o
internacionales de modo que exista una intercomparabilidad entre las efectuadas en
un laboratorio o en otro.
2.6. Gestión de indicios/ muestras
La norma UNE-EN-ISO 17.025 marca una serie de requisitos restrictivos en
cuanto a la manipulación de objetos de ensayo, trazabilidad de las medidas y
relaciones con los solicitantes.
En este sentido, la metodología implantada garantiza el cumplimiento de los
requisitos de la norma y cubre los siguientes puntos:
- Asegurar que la toma de indicios/ muestras se ha realizado de forma
adecuada de acuerdo a una instrucción técnica.
- Establecer las condiciones para la correcta recepción, manipulación y
almacenaje de los indicios/ muestras evitando su pérdida o deterioro.
- Identificar los indicios/ muestras de forma adecuada para evitar su confusión
durante el tiempo de trabajo o su almacenamiento.
- Asegurar que las muestras se conservan en condiciones adecuadas para
mantener sus propiedades y las condiciones de conservación no afectan
adversamente al posterior resultado de los análisis.
- Determinar las formas de remisión, si procede, de las muestras durante todo
el proceso y una vez analizados cuando se envíen a la Autoridad Judicial o Unidad
que solicita un estudio sobre las mismas.
Trazabilidad de indicios/ muestras dentro del laboratorio
La trazabilidad de las muestras dentro del laboratorio permite conocer, a través
de registros documentales, qué ha ocurrido con cada una de las muestras que se han
extraído de los indicios. En el caso de que las almacene, se puede determinar el lugar
exacto de su depósito. Esto es de vital importancia cuando se manejan un gran
volumen de muestras y es frecuente reanalizar las muestras que quedan en depósito,
por ejemplo en el caso de los extractos de ADN (ampliación de los resultados
10
obtenidos en una muestra con el paso del tiempo debido a la mejora y optimización de
las técnicas de análisis).
Recepción de solicitudes en el Laboratorio
El personal encargado de la recepción tendrá los conocimientos específicos
para la manipulación y verificación que el indicio/ muestra o el envase en el que se
encuentra, llega en condiciones óptimas para la realización de los ensayos solicitados.
Esta revisión de la solicitud, desde el punto de vista técnico y administrativo, tiene un
doble objetivo:
- Verificar que se puede realizar lo solicitado sobre los indicios/ muestras
recibidos.
- Garantizar desde el primer momento que la manipulación dentro del
laboratorio no afecta a la calidad de los ensayos posteriores.
Después de esta revisión de la solicitud se hará una comunicación con el
solicitante antes de comenzar con los ensayos o estudios. En esta comunicación se
especificará que si el estado de los indicios permiten realizar los ensayos solicitados, o
en su caso necesario es necesario las especificaciones pertinentes sobre el estado de
las muestras y/o indicios, así como las aclaraciones, deficiencias o matizaciones
referentes a los ensayos solicitados, que se deberá comunicar al solicitante.
Cuando existan dudas sobre la idoneidad de un indicio/ muestra, el laboratorio
solicitará más información al solicitante para establecer la influencia del estado de la
muestra en el resultado del ensayo. En el caso de llegarse a la conclusión de que la
muestra no es idónea para el ensayo solicitado se deberá consultar con el solicitante
antes de continuar con el ensayo.
Si no existen garantías de alcanzar resultados fiables, el ensayo, si se realiza,
debe hacer mención expresa a que los resultados no son fiables, expresando el
motivo.
En la medida de posible, las secuencias de ensayos a realizar y las técnicas
analíticas que se empleen en el laboratorio trataran de preservar o conservar la mayor
cantidad y en el mejor estado los indicios/ muestras, con el fin de posibilitar la
realización de una contrapericia o unos nuevos ensayos.
2.7. Métodos de ensayo y validación de métodos
El laboratorio debe tener descritos un procedimiento para seleccionar, elaborar,
validar y documentar los métodos utilizados para la realización de los ensayos o
estudios científicos como forma de asegurar la obtención de unos resultados correctos
y comparables.
Durante la realización del ensayo se anotarán todos los datos suficientes en los
registros correspondientes, en papel o informáticamente, que aseguren la correcta
realización del ensayo y la repetibilidad del mismo. En los registros, tanto en papel
11
como informáticos, se identificará la persona o personas responsables de su
realización.
Los registros se realizarán de manera indeleble y en el supuesto de hacer
correcciones, éstas se harán de manera que se vea el dato corregido, identificándose
el responsable de la modificación o corrección.
2.8. Registros de calidad
En los registros de ensayo se recogen toda la información obtenida durante la
realización de los ensayos (desde los datos primarios hasta los resultados obtenidos
de equipos analíticos). Ésta debe ser tal que se garantice que los ensayos se han
realizado correctamente y que se pueden reproducir.
2.9. Emisión de resultados: elaboración de informes
En lo referente a la emisión de informes, el laboratorio emitirá por cada
solicitud/ pedido recibida, uno o varios informes, en los que hará constar los resultados
de ensayos obtenidos en las diferentes muestras extraídas de los indicios recibidos.
Este informe se elabora siguiendo un modelo preestablecido en el que se
incluyen todos los requisitos establecidos en la norma UNE EN-ISO-17.025,
destacando:
- Una identificación única del informe pericial (mediante un número de
referencia), así como de cada una de sus páginas con el número total de
páginas de que consta.
- Fechas de recepción del producto a ensayar, fecha o fechas de realización
del ensayo, y fecha de emisión del informe.
- Un apartado de “opiniones e interpretaciones”, que en ningún caso será
objeto de acreditación por ENAC.
- Firma de la persona o personas que aceptan la responsabilidad técnica del
informe.
- Declaración de que el informe sólo afecta a los indicios o muestras
sometidos a ensayo.
El informe será elaborado por los especialistas, responsables y/o el director
técnico, encargados de los ensayos. Todos los ensayos serán revisados por el director
técnico o su sustituto, antes de su emisión. El informe tendrá un visto bueno del jefe
del laboratorio o director técnico.
12
2.10. Aplicaciones informáticas
Para gestionar y agilizar el trabajo burocrático y garantizar la integridad en su
aplicación del Sistema de Calidad es necesario tratar de gestionar todos los aspectos
contemplados por la norma dentro de una única base de datos para todo el laboratorio.
Para alcanzar este objetivo, a partir de una aplicación informática existente, el
software conocido como LIMS (Laboratory Information Management System – Sistema
Integral de Gestión de Laboratorio), se desarrolló y adoptó a las necesidades
concretas de los laboratorios de criminalística.
La implantación de una aplicación de este tipo permite la unificación en una
sola base de datos forense de todos aquellos aspectos de interés en cada uno de los
campos de trabajo de la criminalística.
13
TEMA 4. Balística 1. Reglamento de Armas
R. D. 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas
(incluye actualizaciones hasta R.D. 653/2023, de 18 de julio, BOE núm. 171)
1. Objeto y ámbito
2. Definiciones
3. Clasificación de las armas reglamentadas
4. Armas prohibidas
5. Armas de guerra
6. Intervención e inspección
7. Señales y marcas
8. Guías de pertenencia
9. Revista de armas
10. Licencia de armas
11. Inutilización de armas
12. Disposiciones sobre tenencia y uso
Sección 1. Objeto y ámbito
Artículo 1.
1. El presente Reglamento regula los requisitos y condiciones de la fabricación
y reparaciones de armas, sus imitaciones y réplicas, y de sus componentes
esenciales, así como todo lo concerniente a su circulación, almacenamiento y
comercio, su adquisición y enajenación, su tenencia y utilización, determinando las
medidas de control necesarias para el cumplimiento de tales requisitos y condiciones,
con objeto de salvaguardar la seguridad pública. Sus preceptos serán supletorios de
cualquier otra disposición que, con distinta finalidad, contenga normas referentes a
dichas materias.
2. Se entenderá por pieza todo elemento o elemento de repuesto
específicamente concebido para un arma de fuego e indispensable para su
funcionamiento y todo dispositivo, concebido o adaptado para disminuir el sonido
causado por el disparo de un arma de fuego.
Son componentes esenciales:
a) El armazón, el cañón, el tambor y la corredera o el cerrojo de las armas de
fuego cortas.
b) La caja o cajón de los mecanismos, incluidos el superior y el inferior, cuando
corresponda, el cañón, el cerrojo o báscula y el cierre o el bloqueo del cierre de las
armas de fuego largas.
A los efectos de lo previsto en este Reglamento, los componentes esenciales
considerados como objetos separados, tendrán el mismo régimen jurídico que las
armas de las que formen parte y quedan incluidos en la categoría en que se haya
clasificado el arma en la que se monten o vayan a ser montados.
3. Las disposiciones para la adquisición y tenencia de municiones serán las
mismas que las que se apliquen a la adquisición y tenencia de las armas a las que se
destinen.
4. Quedan excluidos del ámbito de aplicación de este Reglamento, y se regirán
por la normativa especial dictada al efecto, la adquisición, tenencia y uso de armas por
las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el Centro Nacional de
Inteligencia. Para el desarrollo de sus funciones también quedan excluidos los
establecimientos e instalaciones de dichas Fuerzas y Cuerpos y del Centro Nacional
de Inteligencia.
Sección 2. Definiciones
Artículo 2.
A los efectos de este Reglamento, en relación con las armas y su munición, se
entenderá por:
2
1. Arma acústica y arma de salvas: Arma de fuego transformada de forma
específica para su uso exclusivo con cartuchos de fogueo en recreaciones históricas,
filmaciones, artes escénicas y espectáculos públicos.
2. Arma antigua: Arma de fuego cuyo modelo o cuyo año de fabricación es
anterior al 1 de enero de 1890.
3. Arma asimilada a arma de fuego: Arma, objeto o instrumento que por sus
características y peligrosidad tiene el mismo régimen que un arma de fuego. En todo
caso, se considerarán armas asimiladas, las armas reglamentadas de las categorías
3.ª 3 7.ª 2 y 3.
4. Arma artística: Arma de fuego que en su ornamentación presenta una
peculiaridad distinta a las demás de su clase, en razón de los materiales nobles
empleados o de diseño, que le confiere un especial valor.
5. Arma automática: Arma de fuego que recarga automáticamente después de
cada disparo y con la que es posible efectuar varios disparos sucesivos mientras
permanezca accionado el disparador. importante
6. Arma basculante: Arma de fuego que, sin depósito de municiones, se carga
mediante la introducción manual de un cartucho en la recámara y tiene un sistema de
cierre mediante báscula. Puede tener uno o varios cañones.
7. Arma blanca: Arma constituida por una hoja metálica u otro material de
características físicas semejantes, cortante o punzante.
8. Arma combinada: Arma formada por la unión de elementos intercambiables
o fijos de dos o más armas de distinta categoría, que pueden ser utilizados separada o
conjuntamente.
9. Arma de aire u otro gas comprimido: Arma que utiliza como fuerza
impulsora del proyectil la originada por la expansión de un gas comprimido.
10. Arma de alarma y señales: Dispositivo con una recámara diseñada para
disparar únicamente cartuchos de fogueo, productos irritantes u otras sustancias
activas o cartuchos pirotécnicos de señalización, y que no pueda transformarse para
lanzar un perdigón, una bala o un proyectil por la acción de un combustible propulsor.
11. Arma de avancarga: Arma de fuego en la que la carga de proyección y el
proyectil se introducen por la boca del cañón o, en su caso, por la boca de la recámara
del tambor. La carga de proyección es de pólvora negra o de sustancia explosiva o
pirotécnica similar.
12. Arma de fuego: Toda arma portátil que tenga cañón y que lance, esté
concebida para lanzar o pueda transformarse fácilmente para lanzar un perdigón, una
bala o un proyectil por la acción de un combustible propulsor.
A estos efectos, se considerará que un objeto es susceptible de transformarse
para lanzar un perdigón, bala o proyectil por la acción de un combustible propulsor
cuando tenga la apariencia de un arma de fuego y debido a su construcción o al
material con el que está fabricada, pueda transformarse de este modo.
3
13. Arma de fuego corta: Arma de fuego cuyo cañón no exceda de 30 cm o
cuya longitud total no exceda de 60 cm.
14. Arma de fuego larga: Cualquier arma de fuego que no sea un arma de
fuego corta.
15. Arma de repetición: Arma de fuego que se recarga después de cada
disparo, mediante un mecanismo accionado por el tirador que introduce en el cañón un
cartucho colocado previamente en el depósito de municiones. importante
16. Arma de un solo tiro: Arma de fuego sin depósito de municiones, que se
recarga antes de cada disparo mediante la introducción manual de un cartucho en la
recámara o en un alojamiento especial a la entrada del cañón.
17. Arma Flobert: Arma de fuego portátil que utiliza munición de calibre
Flobert. Dicha arma siempre es de percusión anular y puede llevar una pequeña carga
de pólvora o solo la carga iniciadora. La energía cinética en boca no puede sobrepasar
los cien (100) J para ningún calibre.
18. Arma histórica: Arma de fuego que se signifique especialmente por su
relación con un hecho o personaje histórico relevante, convenientemente acreditada.
19. Arma inutilizada: Arma de fuego que haya sido inutilizada
permanentemente para su uso, mediante operaciones de inutilización que garanticen
que todos los componentes esenciales se hayan vuelto permanentemente inservibles
y que no se puedan retirar, sustituir o modificar de cualquier forma que pueda permitir
su reactivación, de conformidad con la Instrucción técnica complementaria número 2
(ITC 2).
20. Arma puesta a tiro o tomada en diente: Arma de fuego que estando en
proceso de fabricación ya está preparada para efectuar el disparo, aunque para su
total terminación falten todavía otras operaciones.
21. Arma semiautomática: Arma de fuego que después de cada disparo se
recarga automáticamente y con la que solo es posible efectuar un disparo al accionar
el disparador cada vez. importante
22. Armero: Toda persona física o jurídica cuya actividad profesional consista,
en todo o en parte, en la fabricación, comercio, intercambio, alquiler, reparación,
modificación o transformación de armas de fuego o componentes esenciales, así como
la fabricación, comercio, intercambio, modificación o transformación de municiones.
23. Coleccionista: Toda persona física o jurídica dedicada a reunir y conservar
armas, componentes esenciales o municiones con fines históricos, culturales,
científicos, técnicos, educativos o de conservación del patrimonio, y que está
autorizada como tal por la autoridad competente.
24. Corredor: Persona física o jurídica, distinta del armero, cuya actividad
profesional consista, en todo o en parte, en la negociación u organización de
transacciones para la compraventa o suministro de armas de fuego, componentes
esenciales o municiones, o bien en la organización de la transferencia de armas de
4
fuego, componentes esenciales o municiones dentro de un Estado miembro de la
Unión Europea, de un Estado miembro a otro, de un Estado miembro a un tercer país
o de un tercer país a un Estado miembro.
25. Desmilitarización: Actividad fabril cuyo objetivo es transformar en civil o
desbaratar un arma de guerra.
26. Fabricación ilícita: La fabricación o el montaje de armas de fuego, sus
componentes esenciales y municiones, siempre que se dé alguna de las siguientes
circunstancias:
a) Que se realicen a partir de componentes esenciales de dichas armas de
fuego que hayan sido objeto de tráfico ilícito.
b) Que no cuentan con autorización concedida por una autoridad competente
del Estado miembro en el que se realice la fabricación o el montaje.
c) Que se hallen sin marcar las armas de fuego en el momento de su
fabricación, de conformidad con el artículo 28.
27. Imitación o réplica de un arma: Objeto que por su apariencia física o
características externas puede inducir a confusión sobre su auténtica naturaleza,
aunque no pueda transformarse en un arma.
28. Localización o trazabilidad: Rastreo sistemático de las armas de fuego y,
de ser posible, de sus componentes esenciales y municiones, desde el fabricante
hasta el comprador, con el fin de ayudar a las autoridades competentes a detectar,
investigar y analizar la fabricación y el tráfico ilícitos.
29. Munición: Cartucho completo o sus componentes, incluidas las vainas, los
cebos, la carga propulsora, las balas o los proyectiles utilizados en un arma de fuego,
siempre que estos componentes estén autorizados en territorio nacional.
30. Munición de bala perforante: Munición de uso militar que se utiliza para
perforar materiales de blindajes o de protección que normalmente son de núcleo duro
o material duro.
31. Munición de bala explosiva: Munición de uso militar con balas que
contienen una carga que explota por impacto.
32. Munición de bala incendiaria: Munición de uso militar con balas que
contienen una mezcla química que se inflama al contacto con el aire o por impacto.
33. Munición de bala expansiva: Munición con proyectiles de diferente
composición, estructura y diseño con el fin de que, al impactar estos en un blanco
similar al tejido carnoso, se deformen expandiéndose y transfiriendo el máximo de
energía en estos blancos.
34. Museo: Una institución permanente al servicio de la sociedad y de su
desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga y expone armas o
municiones con fines históricos, culturales, científicos, técnicos, educativos, de
5
conservación del patrimonio o recreativos y que está autorizada como tal por la
autoridad competente.
35. Reproducción: Arma que es copia de otra original, reuniendo todas sus
características, aptitudes y posibilidades de uso.
36. Residente: Las personas se considerarán residentes en el país que figure
en su pasaporte, documento nacional de identidad o documento oficial que indique su
lugar de residencia y que presenten, con motivo de un control de la adquisición o la
tenencia, a las autoridades competentes de un Estado miembro o a un armero o
corredor. Si la dirección de la persona no apareciera en su pasaporte o documento
nacional de identidad, su país de residencia se determinará a partir de cualquier otra
prueba oficial de residencia reconocida por el Estado miembro de que se trate.
37. Tráfico ilícito en la Unión Europea: La adquisición, venta, entrega,
circulación o transferencia de armas de fuego, componentes esenciales o municiones
desde o a través del territorio de un Estado miembro al de otro Estado miembro si
cualquiera de los Estados miembros interesados no lo autoriza o si las armas de
fuego, componentes esenciales o municiones no han sido marcados de conformidad
con lo establecido en el artículo 28.
Sección 3. Clasificación de las armas reglamentadas
Artículo 3. importante clasificación
Se entenderá por «armas» y «armas de fuego» reglamentadas, cuya
adquisición, tenencia y uso pueden ser autorizados o permitidos con arreglo a lo
dispuesto en este Reglamento, los objetos que, teniendo en cuenta sus
características, grado de peligrosidad y destino o utilización, se enumeran y clasifican
en el presente artículo en las siguientes categorías:
1.ª categoría.
Armas de fuego cortas: Comprende las pistolas y revólveres.
2.ª categoría:
1. Armas de fuego largas para vigilancia y guardería: Son las armas largas que
reglamentariamente se determinen por Orden del Ministerio del Interior o mediante
decisión adoptada a propuesta o de conformidad con el mismo, como específicas para
desempeñar funciones de vigilancia y guardería.
2. Armas de fuego largas rayadas: Se comprenden aquellas armas utilizables
para caza mayor. También comprende los cañones estriados adaptables a escopetas
de caza, con recámara para cartuchos metálicos, siempre que, en ambos supuestos,
no estén clasificadas como armas de guerra.
3.ª categoría:
1. Armas de fuego largas rayadas para tipo deportivo, de calibre 5,6 milímetros
(.22 americano), de percusión anular, bien sean de un disparo, bien de repetición o
semiautomáticas.
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2. Escopetas y demás armas de fuego largas de ánima lisa, o que tengan
cañón con rayas para facilitar el plomeo, que los bancos de pruebas reconocidos
hayan marcado con punzón de escopeta de caza, no incluidas entre las armas de
guerra.
3. Armas accionadas por aire u otro gas comprimido, sean lisas o rayadas,
siempre que la energía cinética del proyectil en boca exceda de 24,2 julios.
4.ª categoría:
1. Carabinas y pistolas, de tiro semiautomático y de repetición; y revólveres de
doble acción, accionadas por aire u otro gas comprimido no asimiladas a escopetas.
2. Carabinas y pistolas, de ánima lisa o rayada, y de un solo tiro, y revólveres
de acción simple, accionadas por aire u otro gas comprimido no asimiladas a
escopetas.
5.ª categoría:
1. Las armas blancas y en general las de hoja cortante o punzante no
prohibidas.
2. Los cuchillos o machetes usados por unidades militares o que sean imitación
de los mismos.
6.ª categoría: importante
1. Armas de fuego antiguas o históricas, sus reproducciones y asimiladas,
conservadas en museos autorizados por el Ministerio de Defensa, si son dependientes
de cualquiera de los tres Ejércitos, y por el Ministerio del Interior, en los restantes
casos.
2. Las armas de fuego cuyo modelo o cuyo año de fabricación sean anteriores
al 1 de enero de 1890, y las reproducciones y réplicas de las mismas, a menos que
puedan disparar municiones destinadas a armas de guerra o a armas prohibidas.
La antigüedad será fijada por el Ministerio de Defensa, que aprobará los
prototipos o copias de los originales, comunicándolo a la Dirección General de la
Policía y de la Guardia Civil, ámbito de la Guardia Civil.
3. Las restantes armas de fuego que se conserven por su carácter histórico o
artístico, dando cumplimiento a lo prevenido en los artículos 107 y 108 del presente
Reglamento.
4. En general, las armas de avancarga.
7.ª categoría:
1. Armas de inyección anestésica capaces de lanzar proyectiles que faciliten la
captura o control de animales, anestesiándolos a distancia durante algún tiempo.
2. Las ballestas.
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3. Las armas para lanzar cabos.
4. Las armas de sistema «Flobert».
5. Los arcos, las armas para lanzar líneas de pesca y los fusiles de pesca
submarina que sirvan para disparar flechas o arpones, eficaces para la pesca y para
otros fines deportivos.
6. Armas de alarma y señales y pistolas lanzabengalas.
8.ª categoría:
Armas acústicas y de salvas.
9.ª categoría:
Armas inutilizadas.
Sección 4. Armas prohibidas
Artículo 4.
1. Se prohíbe la fabricación, importación, circulación, publicidad, compraventa,
tenencia y uso de las siguientes armas o de sus imitaciones:
a) Las armas de fuego que sean resultado de una fabricación ilícita o de modificar
sustancialmente las características de fabricación u origen de otras armas, sin la
reglamentaria autorización.
b) Las armas largas que contengan dispositivos especiales, en su culata o
mecanismos, para alojar pistolas u otras armas.
c) Las pistolas y revólveres que lleven adaptado un culatín.
d) Las armas de fuego para alojar o alojadas en el interior de bastones u otros
objetos.
e) Las armas de fuego simuladas bajo apariencia de cualquier otro objeto.
f) Los bastones-estoque, los puñales de cualquier clase y las navajas llamadas
automáticas. Se considerarán puñales a estos efectos las armas blancas de hoja
menor de 11 centímetros, de dos filos y puntiaguda.
g) Las armas de fuego, de aire u otro gas comprimido, reales o simuladas,
combinadas con armas blancas.
h) Las defensas de alambre o plomo; los rompecabezas; las llaves de pugilato, con
o sin púas; los tiragomas y cerbatanas perfeccionados; los munchacos y xiriquetes,
así como cualesquiera otros instrumentos especialmente peligrosos para la
integridad física de las personas.
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2. No se considerará prohibida la tenencia de las armas relacionadas en el
presente artículo por los museos, coleccionistas u organismos a que se refiere el
artículo 107, con los requisitos y condiciones determinados en él.
Artículo 5.
1. Queda prohibida la publicidad, compraventa, tenencia y uso, salvo por
funcionarios especialmente habilitados, y de acuerdo con lo que dispongan las
respectivas normas reglamentarias de:
a) Las armas de fuego cortas semiautomáticas de percusión central cuya
capacidad de carga sea superior a veintiún cartuchos, incluido el alojado en la
recámara.
b) Las armas de fuego largas semiautomáticas de percusión central cuya
capacidad de carga sea superior a once cartuchos, incluido el alojado en la recámara.
c) Las armas de fuego largas de cañones recortados.
d) Las armas de fuego automáticas que hayan sido transformadas en armas de
fuego semiautomáticas.
e) Los cargadores aptos para su montaje en armas de fuego de percusión central
semiautomáticas o de repetición, que en el caso de armas cortas puedan contener
más de 20 cartuchos, o en el de armas largas más de 10 cartuchos, salvo los que se
conserven por museos, organismos con finalidad cultural, histórica o artística en
materia de armas o coleccionistas, con los requisitos y condiciones determinados en el
artículo 107.
f) Las armas de fuego largas que puedan reducirse a una longitud de menos de 60
cm sin perder funcionalidad por medio de una culata plegable, telescópica o
eliminable.
g) Las armas de fuego que hayan sido transformadas para disparar cartuchos de
fogueo, productos irritantes, otras sustancias activas o cartuchos pirotécnicos, o para
disparar salvas o señales acústicas. Se exceptúan aquellas armas autorizadas para su
uso en recreaciones históricas, filmaciones, artes escénicas o espectáculos públicos,
con los requisitos y condiciones determinados en los artículos 107 bis y 149.3.
h) Las armas de alarma y señales que no vayan a emplearse para actividades
deportivas, adiestramiento canino profesional, espectáculos públicos, actividades
recreativas, filmaciones cinematográficas y artes escénicas, así como para fines de
coleccionismo.
i) Los "sprays" de defensa personal y todas aquellas armas que despidan gases o
aerosoles, así como cualquier dispositivo que comprenda mecanismos capaces de
proyectar sustancias estupefacientes, tóxicas o corrosivas.
De lo dispuesto en este apartado se exceptúan los sprays de defensa personal
que, en virtud de la correspondiente aprobación del Ministerio de Sanidad, previo
informe de la Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos, se
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consideren permitidos, en cuyo caso podrán venderse en las armerías a personas que
acrediten su mayoría de edad mediante la presentación del documento nacional de
identidad, pasaporte u otros documentos que acrediten su identidad.
j) Las defensas eléctricas, las defensas de goma o extensibles, y las tonfas o
similares.
k) Los silenciadores adaptables a armas de fuego.
l) Las municiones con balas perforantes, explosivas o incendiarias, así como los
proyectiles correspondientes.
m) Las municiones para pistolas y revólveres con proyectiles ‘‘dum-dum’’ o de
punta hueca, así como los propios proyectiles.
2. Queda prohibida la tenencia, salvo en el propio domicilio como objeto de
adorno o de coleccionismo, con arreglo a lo dispuesto en el apartado b) del artículo
107 de este Reglamento, de imitaciones de armas de fuego que por sus
características externas puedan inducir a confusión sobre su auténtica naturaleza,
aunque no puedan ser transformadas en armas de fuego.
Se exceptúan de la prohibición aquellas cuyos modelos hayan sido aprobados
previamente por la Dirección General de la Guardia Civil, con arreglo a la normativa
dictada por el Ministerio del Interior.
3. Queda prohibido el uso por particulares de cuchillos, machetes y demás
armas blancas que formen parte de armamentos debidamente aprobados por
autoridades u organismos competentes. Su venta requerirá la presentación y
anotación del documento acreditativo del cargo o condición de las personas con
derecho al uso de dichos armamentos.
También se prohíbe la comercialización, publicidad, compraventa, tenencia y
uso de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros, medidos
desde el reborde o tope del mango hasta el extremo.
No se considerarán comprendidas en las prohibiciones anteriores, la
fabricación y comercialización con intervención de la Guardia Civil, en la forma
prevenida en los artículos 12.2 y 106 de este Reglamento, la compraventa y la
tenencia exclusivamente en el propio domicilio, con fines de ornato y coleccionismo,
de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros.
4. Las armas, objetos y dispositivos del apartado 1 solo se podrán
comercializar por armeros y corredores autorizados a las entidades u organismos de
los que dependan los funcionarios especialmente habilitados, de conformidad con lo
establecido en el artículo 48 bis.
Disposición final tercera. Armas y dispositivos prohibidos.
Se considerarán prohibidas, en la medida determinada en los artículos 4 y 5 del
Reglamento de Armas, las armas, imitaciones o dispositivos que en lo sucesivo se
declaren incluidas en cualesquiera de sus apartados, mediante Ordenes del Ministro
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del Interior, dictadas a propuesta de la Dirección General de la Guardia Civil, previo
informe de la Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos.
Sección 5. Armas de guerra
Artículo 6. todas las armas de fuego automática son armas de guerra en España
1. Se consideran armas de guerra, quedando en consecuencia prohibidos su
adquisición, tenencia y uso por particulares:
a) Armas de fuego o sistemas de armas de fuego de calibre igual o superior a 20
milímetros. importante
b) Armas de fuego o sistemas de armas de fuego de calibre inferior a 20
milímetros, cuyos calibres sean considerados por el Ministerio de Defensa como de
guerra. importante
c) Armas de fuego automáticas.
d) Las municiones para las armas indicadas en los apartados a) y b).
e) Los conjuntos, subconjuntos y componentes esenciales de las armas y
municiones indicadas en los apartados a) a d), así como, en su caso, sus sistemas
entrenadores o subcalibres.
f) Bombas de aviación, misiles, cohetes, torpedos, minas, granadas, así como sus
subconjuntos y componentes esenciales.
g) Las no incluidas en los apartados anteriores y que se consideren como de
guerra por el Ministerio de Defensa.
2. Corresponde al Gobierno, a propuesta conjunta de los Ministerios de
Defensa y del Interior, determinar las armas comprendidas en este artículo que
pueden ser utilizadas como dotación de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad.
3. No obstante lo dispuesto en el apartado 1, el Gobierno, en los supuestos de
vigilancia y protección relacionados con la defensa nacional, las infraestructuras
críticas, los buques mercantes, pesqueros o de transporte marítimo comercial, los
convoyes de alto valor y los edificios sensibles, a propuesta conjunta de los Ministros
de Defensa y del Interior, podrá fijar por Orden los términos y condiciones para la
tenencia, control, utilización y, en su caso, adquisición por parte de las empresas de
seguridad privada, de armas de guerra, así como las características de estas últimas.
Sección 6. Intervención e inspección
Artículo 8.
1. Para efectuar la intervención, la Guardia Civil procederá a inspeccionar,
cuantas veces lo considere preciso y sin necesidad de previo aviso, los diferentes
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locales de las fábricas, talleres, depósitos o comercios de armas, vehículos que las
transporten, lugares de utilización de éstas y todos aquellos que se relacionen
directamente con las actividades realizadas en los mismos.
2. Todas las Compañías territoriales de la Guardia Civil dispondrán, para su
demarcación respectiva, de una Intervención de Armas ordinaria, sin perjuicio de las
especiales que puedan establecerse en aquellas localidades en que el número de
armas a controlar así lo haga necesario.
Artículo 9. esto no va
2. La Dirección General de la Guardia Civil llevará los Registros de Actividades
de Tratamiento de los datos de carácter personal contenidos en el Registro Nacional
de Armas.
3. Los datos de las armas y componentes esenciales, incluidos los datos
personales conexos, se conservarán de conformidad con las instrucciones del
responsable del tratamiento, por un periodo de treinta años después de la destrucción
de las armas o de los componentes esenciales de que se trate.
4. El responsable del tratamiento podrá ceder los datos de las armas y
componentes esenciales y los datos personales conexos:
a) A las autoridades competentes para conceder o retirar las distintas
autorizaciones o a las autoridades competentes en procedimientos aduaneros, durante
un período de diez años tras la destrucción del arma de fuego o de los componentes
esenciales de que se trate.
b) A las autoridades competentes para la prevención, investigación, detección o
enjuiciamiento de infracciones penales o la ejecución de sanciones penales, incluidas
la protección y prevención frente a amenazas contra la seguridad pública, durante un
período de treinta años tras la destrucción del arma de fuego o de los componentes
esenciales de que se trate.
5. Los datos personales serán suprimidos del Registro de Actividades de
Tratamiento al expirar los períodos especificados en los apartados 3 y 4, sin perjuicio
de los casos en que se hayan transferido datos personales específicos a las
autoridades competentes.
6. El ejercicio de los derechos de los interesados se facilitará de conformidad la
normativa reguladora de protección de datos de carácter personal aplicable.
7. En todo caso, las armas sujetas a control administrativo y los componentes
esenciales estarán vinculados a sus propietarios en todo momento, de conformidad
con lo establecido en este Reglamento.
8. En aras de la colaboración que debe existir entre las distintas Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad, deberán comunicarse oportunamente por el medio más rápido
cualquier circunstancia de interés policial del que tuvieran conocimiento en materia de
armas, como las relacionadas con el tráfico o empleo ilícito, pérdida o sustracción de
armas o documentaciones, decomisos, enajenaciones o cualesquiera otras que
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afectaran a su tenencia y uso, siempre que fuera necesario a efectos de
descubrimiento y persecución de actos delictivos o infracciones.
CAPITULO I
Fabricación y reparación
[7] Sección 4. Señales y marcas
Artículo 28.
1. Todas las armas de fuego, sus componentes esenciales, así como los que
se comercialicen por separado, serán registrados de conformidad con este
Reglamento y señalados con un marcado claro, permanente y único, sin demora tras
su fabricación y a más tardar antes de su comercialización, o sin demora tras su
importación en la Unión Europea. Igualmente estas, así como las armas de alarma y
señales de calibre igual o superior al 22 o su equivalente en mm, dispondrán del
punzonado de un Banco Oficial de Pruebas español o reconocido por España,
conforme a las disposiciones del Convenio de 1 de julio de 1969, para el
reconocimiento recíproco de los punzones de prueba de armas de fuego portátiles.
2. El marcado único se realizará de conformidad con las disposiciones de la
ITC 4 e incluirá el nombre del fabricante o de la marca, el país o lugar de fabricación,
la numeración de fábrica y el modelo cuando sea posible. Ello se entiende sin perjuicio
de la posible colocación de la marca comercial del fabricante. Cuando un componente
esencial sea demasiado pequeño para ser marcado de conformidad con este artículo,
se marcará al menos con la numeración de fábrica.
3. La numeración de fábrica será compuesta y estará integrada, separada por
guiones y en este orden, por las siguientes partes:
a) número asignado a cada fábrica o taller por la Intervención Central de Armas
y Explosivos.
b) el código de dos cifras correspondiente al tipo de arma.
c) número de serie correlativo correspondiente a cada arma fabricada,
comenzando cada año en el número 1.
d) las dos últimas cifras del año de fabricación.
La numeración de fábrica constituirá un número único o, cuando el componente
esencial sea demasiado pequeño, dos números en los que se integren,
respectivamente, las dos primeras y las dos últimas partes enumeradas.
4. En el caso de armas o componentes esenciales que pudieran ofrecer dudas
o dificultades de espacio para la inserción del marcado, éste deberá aparecer en el
lugar que decida el banco oficial de pruebas, participándolo a la Intervención Central
de Armas y Explosivos.
5. También llevarán numeración correlativa las armas de las categorías 3.ª 3,
4.ª y 7.ª 1, 2, 3 y 6.
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6. Los fabricantes de armas de fuego que tengan contratos con órganos del
Estado numerarán independientemente los componentes esenciales objeto de los
mismos, poniendo en cada arma, en vez de la numeración a que se refiere el apartado
anterior, la contraseña propia del órgano a que vayan destinadas. Estas contraseñas
serán:
a) Para el Ejército de Tierra: E.T. y numeración correlativa.
b) Para la Armada: F.N. y numeración correlativa.
c) Para el Ejército del Aire: E.A. y numeración correlativa.
d) Para otros usos del Ministerio de Defensa: M.D y numeración correlativa.
e) Para la Guardia Civil: G.C. y numeración correlativa.
f) Para el Cuerpo Nacional de Policía: C.N.P. y numeración correlativa.
g) Para la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera: S.V.A. y numeración
correlativa.
h) Para los Cuerpos de Policía de las Comunidades Autónomas: La letra de
identificación correspondiente y numeración correlativa.
10. Se exceptúan de la obligación de marcar y punzonar prevista en el
apartado 1, las armas incluidas en las categorías 6.ª y 7.ª,4 que no sean susceptibles
de hacer fuego y se posean en las condiciones del artículo 107. Las armas antiguas,
históricas y artísticas susceptibles de hacer fuego no se marcarán ni punzonarán,
requiriendo un certificado de un banco oficial de pruebas que las identifique y garantice
la seguridad técnica de su uso por el tirador.
Artículo 29.
En la Intervención Central de Armas y Explosivos de la Dirección General de la
Policía y de la Guardia Civil, ámbito de la Guardia Civil, se llevará un registro de
marcas de fábrica, de contraseñas de las armas y de los punzones de los bancos
oficiales de pruebas, españoles y extranjeros, oficialmente reconocidos, a cuyo efecto
las fábricas y bancos oficiales de pruebas deberán comunicar a aquélla la información
necesaria.
Artículo 30.
1. Queda prohibido vender, adquirir, poseer o utilizar las armas a que se refiere
el artículo 28.1 que no tengan estampados los punzones correspondientes a las
pruebas reglamentarias, de bancos oficiales de pruebas, sean españoles o extranjeros
reconocidos, a excepción de lo establecido en el artículo 28.10 para las armas de las
categorías 6.ª y 7.ª 4 que se posean o, en su caso, usen con las condiciones del
artículo 107
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2. Todas las marcas, numeraciones y señales a que hacen referencia los
artículos y apartados anteriores deberán efectuarse por punzonado o procedimiento
que aseguren su permanencia.
CAPÍTULO IV
Documentación de la titularidad de las armas
[8] Sección 1. Guías de pertenencia
Artículo 88.
Para la tenencia de las armas de las categorías 1.ª, 2.ª, 3.ª, 6.ª, 7.ª, 1, 2, 3, 4 y
8.ª, cada arma habrá de estar documentada con su correspondiente guía de
pertenencia
Artículo 89.
1. Las guías de pertenencia serán expedidas a los titulares de las armas por las
Intervenciones de Armas, excepto al personal relacionado en el artículo 114 al que se
las expedirán las autoridades que se determinan en el artículo 115. Las guías de
pertenencia de las armas de fuego para lanzar cabos las expedirán las Comandancias
de la Guardia Civil, previo informe de las Comandancias de Marina.
2. En la guía de pertenencia, extendida en el correspondiente impreso
confeccionado por la Dirección General de la Guardia Civil, se harán constar el
número del documento nacional de identidad o documento equivalente y los datos
personales del propietario del arma, así como los de la licencia correspondiente;
contendrá una reseña completa del arma; y la acompañará siempre, en los casos de
uso, depósito y transporte.
3. En los casos en que el titular de las armas sea un organismo, entidad o
empresa, se hará constar su denominación o razón social en el lugar correspondiente
de la guía.
4. En la misma guía del arma se reseñarán, en su caso, los cañones, tambores,
calibres y subcalibres intercambiables que se adquieran para usar con aquélla,
siempre que no supongan cambio de categoría del arma.
5. Para la expedición de la guía de pertenencia, los titulares de las armas de
fuego acreditarán ante las Intervenciones de Armas y Explosivos, si no lo hubieran
acreditado con anterioridad, que cumplen las medidas de seguridad establecidas en
este Reglamento para su custodia.
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[9] Sección 2. Revista de armas
Artículo 90.
1. Las armas que precisen guía de pertenencia, pasarán revista cada cinco
años. Las revistas se pasarán en el momento de presentar las solicitudes de
renovación de las correspondientes licencias de armas de los titulares de aquellas.
4. Para el pase de la revista, es inexcusable la presentación del arma,
personalmente o por medio de tercero debidamente autorizado por escrito.
CAPÍTULO V
Licencias, autorizaciones especiales y tarjetas de armas
[10] Sección 1. Licencias en general y tarjetas
• Licencias en general
Artículo 96.
1. Nadie podrá llevar ni poseer armas de fuego en territorio español sin
disponer de la correspondiente autorización expedida por los órganos administrativos
a quienes este Reglamento atribuye tal competencia. Si se tratara de personas
residentes en un Estado miembro de la Comunidad Económica Europea distinto de
España, la concesión de la autorización deberá ser comunicada a la autoridad
competente de dicho Estado.
2. La tenencia y el uso de las armas de las categorías 1.ª, 2.ª y 3.ª precisará de
licencia de armas. importante 1. armas de fuegos cortas
2. armas de fuego largas
3. La licencia de armas A, con la eficacia de las licencias B, D y E, reguladas
en los artículos 99 a 104 de este Reglamento, documentará las armas de las
categorías 1.ª, 2.ª y 3.ª de propiedad privada del personal de los Cuerpos Específicos
de los Ejércitos, de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad y del Servicio de Vigilancia Aduanera.
4. Las demás licencias para armas de las categorías 1.ª, 2.ª y 3.ª serán:
a) La licencia de armas B para armas de fuego cortas de particulares.
b) La licencia C, para armas de dotación del personal de vigilancia y seguridad no
importante comprendido en el apartado 3.
c) La licencia D de arma larga rayada para caza mayor.
d) Los poseedores de armas de las categorías 3.ª y 7.ª, 2 y 3, precisarán licencia
de armas E.
5. La licencia de armas F documentará las armas de concurso de tiro deportivo
de afiliados de federaciones deportivas que utilicen armas de fuego para la práctica de
la correspondiente actividad deportiva.
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6. Para llevar y usar armas de la categoría 4.ª se necesita obtener tarjeta de
armas.
7. Los poseedores de armas de las categorías 6.ª y 7ª., 4, deberán
documentarlas en la forma prevenida en el artículo 107.
8. Las autorizaciones de tenencia de fusiles de inyección anestésica deberán
ser específicas para su uso en lugares concretos, y para poder adquirir dichas armas
será necesaria la exhibición de las autorizaciones a los establecimientos vendedores
que, previa comprobación de las mismas, anotarán la venta en los libros
correspondientes.
9. Para la posesión y uso de armas combinadas que participen de las
características de armas de más de una categoría, cuyo régimen no se halle
especialmente determinado, se tendrá en cuenta, a efectos de documentación, el arma
componente de mayor peligrosidad y habrá de obtenerse la autorización de menor
duración y correspondiente a las armas que precisen mayores garantías a efectos de
seguridad.
10. Se prohíbe a las personas que residan en España la tenencia de un arma
de fuego adquirida en otro Estado miembro si su adquisición y tenencia está prohibida
en territorio español.
Artículo 106.
La adquisición y tenencia de armas de la categoría 5.ª, 1, es libre para
personas mayores de edad.
Artículo 107.
El uso y tenencia de armas de las categorías 6.ª y 7.ª, 4, se acomodará a los
siguientes requisitos:
a) No precisarán licencia las armas de avancarga ni las demás armas de fuego
antiguas, históricas o artísticas que sean inscritas en los Libros-Registro a que se
refiere el apartado siguiente y que sean conservadas en museos autorizados por la
Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior o en armeros de los que
sean titulares los coleccionistas u organismos con finalidad cultural, histórica o artística
en materia de armas, autorizados como tales por la Dirección General de la Guardia
Civil. Las autorizaciones se efectuarán en procedimientos instruidos a solicitud de los
interesados por la Dirección General de la Guardia Civil, previa aportación de los
documentos e informes del artículo 97.1 y la acreditación de la adecuación de los
inmuebles y armeros correspondientes para la guarda de las armas, y de la adopción
de las medidas de seguridad necesarias para su custodia, que habrán de ser
consideradas suficientes por dicha Dirección General. La correspondiente Intervención
de Armas y Explosivos podrá comprobar en todo momento la presencia de las armas y
la eficacia de las medidas de seguridad adoptadas.
La validez de estas autorizaciones está supeditada al mantenimiento de los
requisitos exigidos para su otorgamiento de conformidad con el artículo 97.5, debiendo
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ser visadas cada cinco años por la Intervención de Armas y Explosivos, previa
aportación por el interesado de un informe favorable de aptitudes psíquicas y físicas
expedido por un centro de reconocimiento autorizado.
b) Las personas físicas y jurídicas coleccionistas de armas de avancarga o de
otras armas de fuego antiguas, históricas o artísticas, sus reproducciones y
asimiladas, susceptibles o no de hacer fuego, y de armas sistema «Flobert» podrán
poseerlas legalmente si las tienen inscritas en un Libro-Registro, diligenciado por la
Intervención de Armas respectiva, en el que se anotarán las altas y bajas. Queda
prohibido el uso de las armas inscritas en dicho Registro. Para la circulación y
transporte será necesaria una guía especial, que expedirá, en cada caso, la
Intervención de Armas, a la vista de los datos que consten en el Libro, haciendo
constar el destino concreto.
c) Las armas largas y cortas de avancarga y las demás armas de fuego
antiguas o históricas, sus reproducciones y asimiladas, susceptibles de hacer fuego, y
las de sistema «Flobert», salvo en los casos de festejos tradicionales -en los que,
previa autorización del Gobernador civil, se podrán utilizar en lugares públicos
únicamente con pólvora-, se utilizarán exclusivamente en campos, galerías o
polígonos de tiro de concurso y terrenos cinegéticos, controlados, para prácticas y
competiciones, a cuyo efecto las armas largas y cortas de avancarga y las demás de
la categoría 6.ª, 2, precisarán la posesión de un certificado de banco oficial de pruebas
para cada arma y la obtención de autorización especial, que podrá amparar un número
ilimitado de estas armas, en la forma prevenida en el artículo 101. Las de sistema
«Flobert» podrán ser utilizadas también en la explotación de puestos de tiro al blanco,
especialmente autorizados para estas armas.
d) Para la tenencia y uso por personal con licencia A de armas de avancarga y
de las armas de la categoría 6.ª, 2, así como de las armas sistema «Flobert»,
corresponderá expedir la guía de pertenencia a las autoridades que se determinan en
el artículo 115. Asimismo, dichas autoridades podrán expedir al personal a que se
refiere el artículo 114 la autorización especial de coleccionistas, comunicándolo a
efectos de control al Registro Nacional de Armas (Disposición adicional cuarta).
e) Las armas reguladas en los párrafos anteriores se guardarán en un lugar
seguro bajo llave en el propio domicilio de su titular. En el caso de armas que se
expongan en el interior del domicilio, éstas deberán poseer un sistema de anclaje
adecuado al medio de exposición o una vitrina dotada con cerradura y cristal,
autorizados por la Dirección General de la Guardia Civil.
Sin perjuicio de lo anterior, las reproducciones de armas de fuego largas
antiguas o sus componentes esenciales se custodiarán en cajas fuertes autorizadas
por la Dirección General de la Guardia Civil, y las reproducciones de armas de fuego
cortas antiguas se guardarán completas en cajas fuertes autorizadas por dicha
Dirección General.
Artículo 107 bis.
1. La conversión de un arma de fuego en un arma acústica y de salvas sólo
podrá realizarse por la armería propietaria del arma de fuego previa aportación de una
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memoria técnica descriptiva de la transformación a efectuar en el arma, y autorización
de la Intervención Central de Armas y Explosivos, con informe favorable del organismo
competente del Ministerio de Defensa en el caso de armas de guerra.
2. Las armas acústicas y de salvas serán grabadas en el Registro Nacional de
Armas, previa presentación de la correspondiente certificación expedida por un banco
oficial de pruebas o por el organismo competente del Ministerio de Defensa en caso de
armas de guerra, acreditando que la transformación del arma de fuego en arma
acústica y de salvas es irreversible.
3. Las armas acústicas y de salvas solo podrán adquirirse por armerías o
empresas autorizadas por la Intervención Central de Armas y Explosivos con la
finalidad de su alquiler temporal a personas físicas o jurídicas para su uso concreto en
una recreación histórica, filmación, arte escénica o espectáculo público con los
requisitos y condiciones determinados en el artículo 149.3.
4. Las armerías y empresas autorizadas para la adquisición de las armas
acústicas y de salvas llevarán un libro-registro conforme al modelo que se determine
por la Dirección General de la Guardia Civil, diligenciado o validado por la Intervención
de Armas y Explosivos, donde se consignarán los datos de las armas y, en su caso,
del arrendatario.
5. En el caso de transformación de armas de avancarga en armas acústicas y
de salvas, esta se podrá realizar por su propietario en las condiciones de los apartados
anteriores.
[11] Artículo 108.
1. La inutilización de un arma de fuego deberá contar con la aprobación previa
de la Intervención de Armas y Explosivos, excepto en el caso de armas de guerra y de
dotación de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y Guardia Civil, así como de las
armas de fuego de propiedad particular de sus miembros. En este último caso, se
requerirá la aprobación previa de las Intervenciones Centrales de Armas del Ministerio
de Defensa, de la División de Personal de la Policía Nacional o de la Intervención de
Armas y Explosivos, respectivamente.
2. La inutilización de un arma de fuego, excepto la de las armas de guerra y las
de dotación de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y Guardia Civil, se llevará a
cabo por un banco oficial de pruebas o por un armero autorizado, de acuerdo con las
técnicas establecidas en la ITC 2.
La inutilización de las armas de guerra o de las de dotación de las Fuerzas
Armadas, se realizará por los Centros autorizados por el Ministerio de Defensa. La
inutilización de las armas de dotación de la Policía Nacional y la Guardia Civil se
realizará por los Servicios de Armamento o banco oficial de pruebas. En ambos casos,
la inutilización de las citadas armas se efectuará de acuerdo con las técnicas
establecidas en la ITC 2.
3. Una vez efectuada la inutilización, un banco oficial de pruebas u otro
organismo designado por la Dirección General de la Guardia Civil como entidad
19
verificadora comprobará que la inutilización del arma de fuego se ha llevado a cabo
con arreglo a lo determinado en el anexo I de la ITC 2, a fin de garantizar que las
modificaciones aportadas a un arma de fuego conviertan a todos sus componentes
esenciales en permanentemente inservibles e impidan que puedan retirarse,
sustituirse o modificarse de manera que el arma de fuego pueda reutilizarse de algún
modo. En el caso de armas de guerra o de dotación de las Fuerzas Armadas, Policía
Nacional o Guardia Civil, la comprobación será realizada por la entidad verificadora
que designe el Ministerio de Defensa, la Dirección General de la Policía o la Dirección
General de la Guardia Civil, respectivamente.
4. Verificada la inutilización, el banco oficial de pruebas o la entidad verificadora
procederán a marcar las armas de fuego inutilizadas de forma claramente visible,
inamovible y única de conformidad con el modelo establecido en el anexo II de la ITC
2. El marcado de inutilización se realizará en todos los componentes esenciales
modificados por la inutilización del arma de fuego.
Asimismo, el banco oficial de pruebas o la entidad verificadora emitirán un
certificado de inutilización, en castellano e inglés, conforme al modelo que figura en el
anexo III de la ITC 2. En el caso de armas de guerra y de dotación de las Fuerzas
Armadas, el certificado de inutilización deberá ser firmado por personal de los Cuerpos
de Ingenieros de los Ejércitos y de la Armada.
5. Las armas inutilizadas de propiedad particular, así como las armas de guerra
inutilizadas o de dotación de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y Guardia Civil
que pasen a propiedad particular, junto con su certificado de inutilización, serán
remitidos a la Intervención de Armas y Explosivos para su inscripción en el Registro
Nacional de Armas y entrega al interesado. Se remitirá una copia del certificado de
inutilización a las Intervenciones Centrales de Armas del Ministerio de Defensa o a la
División de Personal de la Policía Nacional que, en su caso, aprobaron la inutilización.
6. Los bancos oficiales de pruebas o entidades verificadoras designadas
llevarán un registro, que podrá realizarse por medios electrónicos, informáticos o
telemáticos, de los certificados de armas de fuego inutilizadas que extiendan, en el
que constará, al menos, la fecha de inutilización, el número de certificado, el número
de la autorización y el número de documento de identidad del titular del arma y la
reseña de las armas de fuego que se inutilicen.
7. Las armas inutilizadas a que se refiere este artículo se podrán poseer sin
limitación de número, en el propio domicilio, acompañadas del correspondiente
certificado de inutilización.
8. En todo caso, el particular o vendedor que desee enajenar un arma
inutilizada, lo hará con conocimiento de la Intervención de Armas y Explosivos, la cual,
a la vista del arma inutilizada y su certificado de inutilización, inscribirá el cambio de
titularidad en el Registro Nacional de Armas.
9. Las Intervenciones de Armas y Explosivos podrán requerir a los poseedores
de armas inutilizadas su presentación, al objeto de realizar las comprobaciones que
consideren oportunas.
20
10. Se asimilan al régimen de tenencia de las armas de fuego inutilizadas
aquellas que han sido seccionadas longitudinalmente en todas sus piezas
fundamentales dejando ver los mecanismos interiores y que se utilizan con el único
propósito de enseñanza en los centros autorizados para ello.
11. Las armas de fuego inutilizadas solo se podrán transferir a otro Estado
miembro de la Unión Europea o enajenar si llevan el marcado único común y van
acompañadas de un certificado de inutilización de conformidad con lo dispuesto en la
ITC 2.
CAPÍTULO VII
[12] Disposiciones comunes sobre tenencia y uso de armas
Sección 1. Disposiciones generales
Artículo 144.
1. Tanto las personas físicas como las jurídicas que posean armas de fuego,
están obligadas:
a) A guardarlas en lugar seguro y a adoptar las medidas necesarias, tanto a fin
de reducir al mínimo el riesgo de que personas no autorizadas accedan a las mismas y
a los componentes esenciales, como de evitar su pérdida, robo o sustracción.
b) A presentar las armas a las autoridades o a sus agentes, siempre que les
requieran para ello.
c) A declarar, inmediatamente, en la Intervención de Armas correspondiente, la
pérdida, destrucción, robo o sustracción de las armas o de su documentación.
d) A que las armas y sus municiones no sean fácilmente accesibles de manera
conjunta.
e) A una adecuada supervisión, que implicará que la persona en tenencia legal
del arma o de la munición correspondiente, las mantenga bajo control durante su
transporte y uso.
Artículo 145.
1. En todo caso de pérdida, destrucción, robo o sustracción de armas de las
categorías 1.ª, 2.ª y 3.ª el titular deberá dar cuenta inmediata por conducto jerárquico
cuando proceda, a la Intervención de Armas de la Guardia Civil correspondiente con
entrega de la guía de pertenencia. Si del procedimiento que instruya la Intervención de
Armas en averiguación de los hechos, resultara comprobada la destrucción del arma o
se dedujera la falta de responsabilidad del interesado, éste conservará su licencia,
pudiendo adquirir otra arma en la forma establecida, sin que se le imponga sanción
alguna.
21
Artículo 146.
1. Queda prohibido portar, exhibir y usar fuera del domicilio, del lugar de
trabajo, en su caso, o de las correspondientes actividades deportivas, cualquiera clase
de armas de fuego cortas y armas blancas, especialmente aquellas que tengan hoja
puntiaguda, así como en general armas de las categorías 5.ª, 6.ª y 7.ª. Queda al
prudente criterio de las autoridades y sus agentes apreciar si el portador de las armas
tiene o no necesidad de llevarlas consigo, según la ocasión, momento o circunstancia
en especial si se trata de armas amparadas en licencias B, por razones de seguridad.
2. Deberá en general estimarse ilícito el hecho de llevar o usar armas los
concurrentes a establecimientos públicos y lugares de reunión, concentración, recreo o
esparcimiento, así como en todo caso los que hubieran sufrido condena por delito o
falta contra las personas o la propiedad o por uso indebido de armas o sanción por
infracción de este Reglamento.
Artículo 147.
1. Los usuarios de las armas deberán estar en todo momento en condiciones
de controlarlas. En la presencia o proximidad de otras personas, deberán actuar con la
diligencia y precauciones necesarias y comportarse de forma que no puedan causar
peligro, daños, perjuicios o molestias a terceras personas o a sus bienes.
2. Queda prohibido portar, exhibir o usar las armas:
a) Sin necesidad o de modo negligente o temerario.
b) Mientras se utilizan cascos o auriculares conectados con aparatos
receptores o reproductores de sonidos.
c) Bajo los efectos de bebidas alcohólicas, estupefacientes, psicotrópicos,
estimulantes u otras sustancias análogas.
Artículo 148.
1. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 18 de la Ley Orgánica 1/1992,
de 21 de febrero, de Protección de la Seguridad Ciudadana (L.O. 4/2015 de Protección
de la Seguridad Ciudadana), los agentes de la autoridad podrán realizar, en todo caso,
las comprobaciones necesarias para impedir que en las vías, lugares y
establecimientos públicos se porten o utilicen ilegalmente armas.
2. Dichos agentes podrán proceder a la ocupación temporal de las mismas,
depositándolas en una Intervención de Armas de la Guardia Civil, incluso de las que
se lleven con licencia, con objeto de prevenir la comisión de cualquier delito o
garantizar la seguridad de las personas o de las cosas, pudiendo quedar depositadas
en las correspondientes dependencias policiales por el tiempo imprescindible para la
instrucción de las diligencias o atestados procedentes, dando cuenta inmediata a la
Intervención de Armas de la Guardia Civil.
3. Los asistentes a reuniones en lugares de tránsito público o manifestaciones,
portando cualquier clase de armas, serán denunciados a la autoridad judicial
22
competente a los efectos prevenidos en el artículo correspondiente del Código Penal
(artículos 563 y ss.).
Artículo 149.
1. Solamente se podrán llevar armas reglamentadas por las vías y lugares
públicos urbanos, y desmontadas o dentro de sus cajas o fundas, durante el trayecto
desde los lugares en que habitualmente están guardadas o depositadas hasta los
lugares donde se realicen las actividades de utilización debidamente autorizadas.
2. Las armas solamente podrán ser utilizadas en los polígonos, galerías o
campos de tiro y en los campos o espacios idóneos para el ejercicio de la caza, de la
pesca o de otras actividades deportivas.
3. Salvo las actuaciones propias de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad, así como las actividades cinegéticas, que se regirán por sus
legislaciones especiales, la realización de cualesquiera clase de concursos o
actividades con armas de fuego, de aire comprimido de la categoría 3.ª,3 o armas
acústicas y de salvas que tengan lugar fuera de campos, polígonos o galerías de tiro
autorizados, o espacios permitidos por las autoridades competentes, requerirán
autorización previa del Delegado o Subdelegado del Gobierno de la provincia en que
tengan lugar. Sus organizadores habrán de solicitarla al menos con quince días de
antelación, facilitando información suficiente sobre los lugares de celebración,
actividades a realizar, datos sobre participantes, armas a utilizar y medidas de
seguridad adoptadas, todo ello sin perjuicio de otras autorizaciones que procedan, de
las autoridades competentes de la Administración General del Estado, de las
Comunidades Autónomas o de las Corporaciones Locales.
4. Previo informe del Alcalde del municipio y de la unidad correspondiente de la
Guardia Civil, el Gobernador civil podrá prohibir tales actividades o autorizarlas
disponiendo la adopción de las medidas de seguridad y comodidad complementarias
que estime pertinentes.
5. Los Alcaldes podrán autorizar, con los condicionamientos pertinentes para
garantizar la seguridad, la apertura y funcionamiento de espacios en los que se pueda
hacer uso de armas de aire comprimido de la categoría 4.ª.
23
TEMA 4. Balística 2. Estudio de armas de fuego
1. Normas de seguridad en el manejo de las armas de fuego
2. Armas de fuego
2.1. Pistolas
2.2. Revólveres
2.3. Armas largas
3. Piezas de armas de fuego
4. El cartucho
4.1. La vaina
4.1.1. Tipos de vainas
4.2. Sistemas de iniciación
4.3. Carga de proyección
4.4. La bala
5. Cartuchos para escopetas
6. Calibres
6.1. Calibres de armas de cañón de ánima lisa
6.2. Calibres de armas de cañón rayado
1
1. Normas de seguridad en el manejo de las armas de fuego
Antes de seguir conociendo las armas se van a repasar algunas medidas de
seguridad que habrá que tener en cuenta siempre que se manipulan armas de fuego.
- Actuar siempre como si el arma estuviera cargada, aunque sepa de antemano
que no lo está.
- Cuando tenga el arma en las manos se debe mantener siempre apuntando en
dirección segura, para el supuesto de un disparo accidental.
- Nunca apuntar a nadie ni a nada a lo que no se quiera disparar.
- Mantener siempre el dedo fuera del disparador; introducirlo solamente cuando se
tenga intención de disparar.
- No alimentar el arma, ni por lo tanto montarla, hasta que no vaya a ser utilizada.
- Comprobar siempre la posible existencia de un cartucho en la recámara. Para
ello, extraer el cargador del arma, tirar de la corredera hacia atrás, y asegurarse
visualmente de que no hay cartucho en la recámara. Téngase en cuenta de que
realizar esta operación mecánicamente sin comprobación visual corre el riesgo de
que el sistema de extracción del arma esté averiado y quede algún cartucho dentro
de la recámara o un proyectil obstruido en el cañón, con los consiguientes riesgos.
- Si se va a mostrar el arma a alguien, hay que revisarla antes de entregársela. Si
es usted quien recibe el arma, debe igualmente revisarla, aunque ya lo haya hecho
quien se la muestra.
- Emplear siempre munición adecuada al calibre del arma.
- No manipular las armas en presencia de otras personas, salvo que sea
imprescindible.
- Nunca dejar el arma accesible a otras personas que no sea la encargada o
encargadas de su custodia.
- Asegúrese de que sabe cómo funciona un arma antes de dispararla.
- Evite caídas y golpes a las armas, sobre todo si están alimentadas, cargadas o
montadas.
- Los dispositivos de seguridad de las armas son un complemento, no un sustituto,
al uso correcto de las mismas.
- Use siempre protección para los ojos (gafas) y oídos (cascos).
- Tener siempre separada la munición y el arma, excepto cuando sea necesario
unirlos.
- Comprobar el arma después de cada disparo o tanda de disparos.
- No consumir nunca alcohol, drogas o medicamentos (con efectos secundarios)
antes o durante el manejo de las armas.
- Los accidentes son siempre el resultado de no cumplir las normas de seguridad.
2
Además de las anteriores, habrá que tener en cuenta también las siguientes
normas de seguridad en la manipulación de las armas en los distintos procesos de
análisis dentro del laboratorio.
- Evitar cortes con diferentes partes de las armas, por ejemplo con un cañón
mal recortado. Para ello, emplear guantes adecuados al uso que se vaya a
realizar (de látex, anticorte, etc.).
- Evitar inhalar sustancias nocivas, por ejemplo restos de los reveladores de
huellas que puedan tener, o de diferentes elementos químicos a los que
hayan podido estar expuestas las armas o sus piezas. Emplear mascarillas.
- Evitar inhalar los gases producidos por las armas al ser disparados en el
cuarto de pruebas de disparo. Emplear mascarillas e instalación de
campanas extractoras.
- Evitar inhalar gases durante el proceso de limpieza de un arma (con
gasóleo por ejemplo), o durante el proceso de restauración del número de
serie. Emplear mascarillas y campanas extractoras.
- Emplear la mordaza de sujeción y disparo para los casos en los que las
condiciones del arma lo hagan aconsejable (por ejemplo armas
rehabilitadas).
2. Armas de fuego
2.1. Pistolas
Se llama pistola semiautomática a aquélla que después de cada disparo se
carga automáticamente y con la que solo es posible efectuar el disparo de un cartucho
cada vez que se acciona el disparador.
Las pistolas semiautomáticas tienen un armazón fijo donde va montado el
disparador (y la cola del disparador, percutor, cañón y corredera), que encaja sobre el
armazón y lleva montado un muelle recuperador y una aguja percutora, así como una
ventana de expulsión del casquillo.
La ventaja de las pistolas semiautomáticas respecto de los revólveres radica en
su cargador, que le permite alojar mayor cantidad de munición y una recarga
potencialmente más rápida. Sin embargo, la mayor complejidad del mecanismo
aumenta su coste de fabricación y las hace más susceptibles de encasquillarse.
Funcionamiento de una pistola semiautomática:
1º Se inserta un cargador con munición (arma alimentada). La cantidad de
cartuchos que se pueden alojar en el cargador varían según el modelo.
2º Se tira de la corredera hasta su posición más atrasada y se suelta la misma
(sin acompañar a la corredera). El muelle recuperador hará que la corredera recupere
su posición inicial. Al tirar de la corredera hacia atrás, el martillo ha quedado
amartillado y sujeto por un fiador. El arma está lista para efectuar el disparo (arma
montada).
importante el funcionamiento
3º Si se acciona el disparador o gatillo, a través de un fiador libera el martillo
que golpea a la aguja percutora, que a su vez golpea violentamente el fulminante del
cartucho, lo que provoca la deflagración del combustible (pólvora) y el disparo.
4º El proyectil sale lanzado por el cañón. La reacción producida por la
combustión hace retroceder la corredera, expulsa la vaina con la uña o mecanismo
extractor y alcanza su posición más atrasada nuevamente (montando el martillo). Al
avanzar por la acción del muelle recuperador arrastra e introduce un nuevo cartucho
en la recámara y queda lista para efectuar un nuevo disparo (mientras quede munición
en el cargador).
2.2. Revólveres
El revólver es un arma de fuego que se caracteriza por llevar la munición
dispuesta en un tambor o cilindro.
Respecto de una pistola un revolver tiene dos desventajas. 1) menor cantidad
de munición (entre cinco y nueve cartuchos); y 2) el disparo en doble acción requiere
realizar una fuerza considerable sobre el gatillo, lo que afecta a la puntería; si ya está
amartillado el revólver la presión sobre el disparador es similar al de una pistola.
No obstante tiene las siguientes ventajas. 1) un uso más fácil; 2) la munición
puede ser más potente o de mayor calibre; 3) mayor precisión; 4) menos posibilidades
de que se atasque; 5) no puede descargarse de manera accidental (por presionar de
manera involuntaria el botón del cargador, como en las pistolas).
Funcionamiento de un revólver:
1º La munición se introduce en las recámaras del tambor o cilindro (como se ha
dicho suelen ser entre 5 y 9, si bien las hay de más recámaras, de calibres pequeños).
2º Si se hace retroceder manualmente el martillo (si es de doble acción esta
operación se puede realizar con el disparador), rota el cilindro, alineándose con el
cañón la siguiente recámara y quedando el martillo amartillado y listo el revólver para
efectuar el disparo.
3º Se aprieta o acciona el disparador o gatillo, soltándose o liberándose el
martillo que golpea violentamente el fulminante del culote del cartucho, lo que produce
la deflagración y el consiguiente disparo.
4º Para efectuar otro disparo habrá que repetir el proceso. Si es de doble
acción, presionando el disparador se completa el proceso. Si es de simple acción,
habrá que amartillar manualmente.
2.3. Armas largas
- Fusil de asalto. Un fusil de asalto está diseñado para el combate. Tienen un
selector de tiro que les permite realizar disparos tanto en modo automático (o a
ráfagas) como semiautomático (o tiro a tiro). Por la munición de uso y su alcance
4
efectivo (entre 100 y 400 metros, pero obviamente depende del modelo) se encuadran
entre los subfusiles y los fusiles de gran calibre.
- Subfusiles. Al igual que los fusiles, tienen un selector de tiro que les permite
realizar disparos en modo semiautomático o automático (o a ráfagas), de ahí que
también sean llamados metralletas. Está diseñada para disparar munición de pistola,
por tanto su alcance será menor que el del fusil, pero superior al de la pistola, por ser
un arma larga. La capacidad del cargador varía en función del modelo.
- Carabinas. Es un arma de fuego similar al fusil, pero generalmente más
corta y con menor potencia de fuego.
- Rifle. Puede referirse a fusiles o a carabinas (no a escopetas). En los rifles el
ánima del cañón está rayada o estriada.
- Escopeta. Arma larga de fuego de ánima lisa o rayada diseñada para
disparar cartuchos de perdigones. Se utiliza sobre todo en caza menor.
- Escopeta recortada. Es una escopeta con un cañón más corto y,
habitualmente, con la culata acortada o eliminada. A cortas distancias tiene mayor
efectividad que la escopeta normal, porque la dispersión de perdigones se produce
antes (por estar recortado el cañón); esto a su vez hace que ya a medias distancias
sea muy ineficaz.
- Escopeta de corredera. Estas escopetas tienen sólo un cañón. El depósito
tubular se sitúa bajo el cañón, depósito en el que se introducen los cartuchos. La carga
se efectúa arrastrando hacia atrás el guardamanos, que al llevarlo de nuevo
manualmente a su posición original aloja el cartucho en la recámara. Si se repite el
proceso, al arrastrar hacia atrás el guardamanos expulsará el cartucho disparado, y al
adelantarlo introducirá uno nuevo.
3. Piezas de armas de fuego
Algunas de las piezas más importantes de las presentes en las armas de fuego
son las siguientes:
- Armazón. Referido a las armas de fuego se trata del esqueleto o armadura en el
que se insertan varias piezas para el funcionamiento del arma, incluido el cargador.
- Corredera. En las pistolas se trata de una pieza móvil situada arriba del armazón
y unido a éste por unas guías que posibilitan el movimiento de traslación longitudinal
necesario para la función semiautomática. Tiene una ventana para permitir la
expulsión de la vaina. En la parte posterior de la corredera está el bloque de cierre,
donde se aloja la aguja percutora. En su parte delantera están alojados el cañón y el
muelle recuperador que tiene la misión de llevar a la corredera a su posición inicial
después de disparada el arma o montada manualmente. Sobre la corredera van los
elementos de puntería, esto es el alza y el punto de mira.
- Cañón. En las armas cortas y largas es un tubo torneado de una sola pieza, de
acero especial, abierto por sus dos extremos, por el que discurre el proyectil impulsado
por los gases producidos por la deflagración de la pólvora. Su parte anterior se
5
denomina boca de fuego, la posterior recámara, donde suele tener una rampa de
acceso. Puede ser estriado, poligonal o liso. Asimismo, en las pistolas puede ser fijo,
en el que una vez producido el disparo, el cañón permanece inmóvil sujeto al armazón
mientras el cierre es desplazado hacia atrás por la fuerza de los gases; o móvil,
donde el cañón es basculante; en este tipo, el cañón y la corredera retroceden
conjuntamente hasta un tope en que el cañón se desplaza hacia abajo fijándose y
dejando el cierre libre para introducir un nuevo cartucho.
- Cañón de ánima lisa. Su uso más habitual es en la escopeta. Ésta, al disparar
proyectiles múltiples (perdigones), si tuviera un cañón de ánima rayada formaría un
patrón en forma de “O”, produciendo una alta densidad de proyectiles en la periferia y
baja densidad en el interior. Para alcances cercanos esto sería válido, pero no para
alcances más largos, donde se requiere un patrón más concentrado para aumentar la
probabilidad de impactar en el blanco.
Dentro del cañón de las escopetas se encuentra el choke (estrangulamiento), que
es un estrechamiento del extremo anterior del cañón (a unos 10 cm. de la boca de
fuego), que actúa sobre los perdigones variando la densidad del rociado. Debido al
estrechamiento que se produce en la boca de fuego los perdigones consiguen una
mayor concentración (menor dispersión) al abandonar el ánima del cañón.
- Cañón de ánima estriada. Es el grabado con estrías o surcos helicoidales en
el ánima del cañón. Estas estrías al disparar imprimen al proyectil un movimiento de
rotación a lo largo de su eje longitudinal que estabiliza el proyectil y mejora su
aerodinámica y precisión.
- Cañón de ánima poligonal. Es el cañón carente de estrías que sustituye este
sistema giroscópico del proyectil por un cañón en forma de prisma poligonal con las
aristas y los lados redondeados y sometidos a un giro (dextrógiro o levógiro). El
proyectil disparado sometido a una conducción por cañón de ánima poligonal presenta
su lateral laminado y su sección transversal es un polígono redondeado como lo es la
propia sección de dicha ánima. El ánima poligonal imprime mayor velocidad que el
estriado porque el proyectil tiene menos rozamiento.
- Conjunto recuperador. El resorte o muelle recuperador es el encargado de
llevar la corredera a su parte más adelantada una vez efectuado el disparo. Consta del
muelle recuperador y su varilla guía.
- Retenida. Mecanismo, normalmente compuesto por una palanca, que deja
abierta la recámara después del último cartucho. La forman la pieza de retenida y la
teja del cargador.
- Cilindro. También llamado tambor, es la pieza característica y que determina el
concepto de revólver. Formado por un cilindro con orificios diseñados para contener
cartuchos, llamados recámaras.
- Cerrojo. En un arma de fuego es la parte que cierra posteriormente la recámara,
introduciendo un cartucho en la misma, al ser accionado, y que contiene el percutor.
También puede incluir la uña extractora o extractor de casquillos. En algunas armas,
como los fusiles de cerrojo o escopetas correderas, el cerrojo se mantiene fijo
mediante tetones de acerrojado durante el disparo, obligando a los gases a expandirse
6
hacia adelante. Hay que abrirlo manualmente hacia atrás para extraer el casquillo
vacío y empujarlo hacia adelante para colocar un nuevo cartucho en la recámara.
- Culata. Parte posterior de fusiles y escopetas que se apoya en el hombro del
tirador para minimizar los efectos de la fuerza de retroceso al ser disparada el arma.
En las pistolas la culata es la empuñadura por la que el arma se sujeta con una sola
mano.
- Cajón de mecanismos. Donde se alojan diversos mecanismos de
funcionamiento del arma de fuego. Por ejemplo el mecanismo de disparo y percusión
(martillo percutor, aguja percutora, etc.).
- Mecanismos de seguridad. Diseñados para evitar disparos accidentales o
fortuitos. Algunos de ellos son: 1) Seguro de aleta, que bloquea el mecanismo de
percusión, normalmente la aguja percutora, impidiendo su movimiento. 2) Seguro de
caída de percutor, que mediante un diente que retiene el martillo percutor, éste queda
en una posición intermedia impidiendo que el martillo golpee la aguja percutora. 3)
Seguro de cargador, es un seguro automático que imposibilita el disparo siempre que
el arma (normalmente en las pistolas) no contenga el cargador. 4) Seguro de cámara
abierta, es un seguro automático que impide el disparo accidental cuando el arma de
fuego no tiene la recámara perfectamente cerrada. Y 5) seguro de empuñadura,
situado normalmente en la empuñadura de las pistolas, funciona desconectando el
mecanismo de disparo cuando el arma no ha sido empuñada.
- Báscula. El cañón basculante es un tipo de acción de arma de fuego, donde el
cañón o los cañones tienen una bisagra y giran perpendicularmente a su eje para
exponer la recámara y permitir la carga y recarga de cartuchos. Para cargar el arma se
acciona un retén que hace bascular el cañón y deja la recámara al descubierto. Se
inserta un cartucho en la recámara (o recámaras, según sea una escopeta de dos
cañones o un revólver de seis, por ejemplo), se cierra el mecanismo y éste queda
fijado. Se tira del martillo y el arma queda lista para disparar. Después de disparar los
cartuchos, se acciona la palanca de apertura y el cañón bascula junto con el
guardamanos. Esto acciona el extractor, que eyecta el cartucho vacío. El arma está
lista para ser recargada.
- Silenciador. Un silenciador es un dispositivo que tiene la finalidad de reducir o
eliminar el sonido del disparo.
- Cargador. El cargador es una caja metálica que sirve para almacenar y cargar la
munición que utilizará el arma de fuego. Posee un resorte en su parte inferior que
presiona a los cartuchos almacenados hacia arriba, y así ascender e introducirse uno
a uno en el arma inmediatamente después de cada disparo. Los cargadores pueden
ser de hilera simple, que solo almacenan una fila de cartuchos y por lo tanto menos
munición; y de hilera doble, que almacenan dos filas de cartuchos y eso les permite
más munición.
4. El cartucho
Se puede definir el cartucho como el cuerpo compacto y unitario que reúne
todos los elementos necesarios para producir un disparo en un arma de fuego.
7
Un cartucho consta de las siguientes partes: proyectil o bala, vaina o casquillo,
carga propulsora, culote y cápsula fulminante. Un cartucho sin bala es un cartucho de
fogueo.
Actualmente los cartuchos son de dos tipos: semimetálicos y metálicos. Los
semimetálicos se caracterizan por estar formada su vaina de dos o más materiales
distintos y son utilizados preferentemente para armas largas como las escopetas (uso
cinegético o deportivo). Los cartuchos metálicos se aplican a las armas portátiles,
tanto para armas cortas como largas, y su característica principal es la condición de
estar constituido íntegramente por un metal o aleación metálica destinado para ser
disparados por armas de cañón rayado. importante
4.1. La vaina
Es un recipiente metálico de variado aspecto que contiene el resto de los
elementos que producen el disparo. Además realiza la función de obturar la recámara
mediante la dilatación de sus paredes como consecuencia de la presión ejercida por
los gases de la pólvora en su interior.
El metal usado para la fabricación de vainas es el latón, que puede cumplir con
las suficientes condiciones de dureza, elasticidad y resistencia a la oxidación. Se
compone aproximadamente de un 70 % de cobre y un 30 % de cinc. Es además metal
idóneo para soportar grandes presiones. Igualmente hay vainas construidas con otros
materiales, como acero, aluminio, plástico, etc.
4.1.1. Tipos de vainas
Por su forma geométrica las vainas son
a) Golleteada. Tiene aspecto de botella, de cuello estrecho que engarza al
proyectil o bala. Es una sola pieza metálica dividida en boca, gollete o
cuello, gola, cuerpo y culote.
b) Cilíndrica. Cuando la vaina presenta figura de tubo. Para su estudio se
divide en tres partes: boca, cuerpo y culote.
c) Troncocónica. Exhibe una estructura de cono truncado. Se emplean
excepcionalmente en calibres muy potentes con la finalidad de una mejor
extracción.
Por el material que están constituidas pueden ser metálicas, semimetálicas y
de plástico y cartón.
Por el culote se clasifican en (la forma del culote depende del sistema de
extracción del arma que las dispara):
a) De reborde o pestaña (De calibre .22 americano, 5,56 mm.)
b) De garganta o ranura (para armas automáticas y semiautomáticas).
c) Reforzada.
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4.2. Sistema de iniciación
a) Sistema Lefaucheux
El cartucho Lefaucheux es de vaina metálica, bala de plomo, pólvora negra y el
sistema de ignición que lo caracteriza es de varilla. La cápsula iniciadora contienen
fulminato de mercurio y está alojada en el interior del cuerpo de la vaina, rodeada de
pólvora negra.
Forma parte del cartucho una varilla metálica, llamada espiga, con un extremo
situado próximo a la cápsula iniciadora, asoma el otro lado al exterior por donde es
golpeada con el martillo del arma. Cuando ocurre esto, la punta interior de esta aguja
percutora hiere el fulminante produciéndose su explosión y consecuentemente la
deflagración de la pólvora.
Las armas de percusión Lefaucheux eran sencillas en sus mecanismos,
fabricándose hasta el siglo XIX. Los cartuchos tenían el defecto de poco alcance, pero
con respecto a las armas de avancarga presentaban una superior velocidad de
disparo. Sin embargo poseían el grave inconveniente de dar lugar a explosiones
accidentales por caída del propio cartucho o presión involuntaria, originadas al
disponer de una varilla percutora externa.
Este tipo de armas hoy en día son destinadas para colección.
b) Sistema Flobert o de percusión anular
Flobert desarrolló un cartucho sin pólvora. La carga de proyección era el mismo
fulminante, alojado en el interior de la corona circular externa del culote de la vaina. Se
usó este nuevo cartucho, por sus débiles efectos, para tiro de salón.
El cartucho Flobert o de percusión anular es de pólvora negra, vaina de una
sola pieza y culote de pestaña en donde queda alojado el fulminante.
c) Percusión central
Se caracteriza fundamentalmente porque la cápsula iniciadora, independiente
de la vaina, está alojada en el centro de la base del culote de esa vaina. La percusión
del cartucho ocurre en el punto central de la región posterior de la vaina, detonando la
mezcla explosiva e iniciándose el disparo. Carece de los defectos de los demás
sistemas y está adaptado a todos los cartuchos de armas portátiles.
La cápsula iniciadora, llamada pistón o fulminante es metálica, y contiene la
sustancia explosiva iniciadora. Para producirse la explosión es necesario la
compresión del iniciador, el cual requiere de un yunque o cuerpo antagónico. A la
energía del golpe las moléculas del explosivo se activan y comprimen contra el yunque
dando lugar a la detonación. A través de unas chimeneas llamadas oídos, pasa la
energía calorífica en forma de llama, originada en el pistón, a la carga de proyección.
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4.3. Carga de proyección
Para que un proyectil alcance el blanco con suficiente energía cinética requiere
unas sustancias con capacidad de proyección. Estas sustancias, bien formando parte
del cartucho o bien independientemente del resto de los elementos que producen el
disparo, son las pólvoras, que actúan por deflagración, que es una combustión súbita
con llama a baja velocidad de propagación, sin explosión (en la explosión la onda de
choque es de velocidad superior a la del sonido).
4.4. La bala
La bala o proyectil es la parte del cartucho que abandona la boca de fuego en
el momento del disparo, dirigiéndose al blanco para cederle su energía residual. Es la
encargada de desarrollar toda la balística exterior y de efectos.
Salvo excepciones es metálica y pesada. Su diámetro es una o dos décimas de
milímetro mayor que el calibre del arma, medido por campos, al objeto de una correcta
toma del rayado del ánima del cañón y obturación de los gases que permite el
aprovechamiento total de la energía de proyección y una idónea estabilidad
giroscópica en su vuelo.
Partes de la bala. Las balas, excepto las esféricas, poseen las siguientes
partes para su estudio: 1) punta; 2) cuerpo, que es la superficie en donde se produce
el rozamiento con el ánima del cañón; y 3) culote.
Por la forma del cuerpo de la bala se pueden clasificar en: esféricas,
cilíndricas, cilíndrico-cónicas, cilíndrico-ojivales, cilíndrico-esféricas y variantes mixtas.
Por la forma del culote de la bala, pueden ser: planas, talonadas, huecas o
perforadas, cóncavas, troncocónicas, romas, ojivales agudas, duras y blandas, etc.
Por la forma de la punta las balas pueden ser: plana, roma, hueca, blanda,
dum-dum, etc.
Las balas pueden estar formadas de un solo elemento, generalmente plomo,
pudiendo ser macizas y huecas.
Si están formadas por dos o más elementos, el núcleo normalmente es de
plomo, y la envuelta o camisa metálica puede estar formada por distintas aleaciones
de metales, principalmente cobre, cinc, plomo y estaño.
La envuelta requiere que sea sólida y resistente, pero con cierto equilibrio
dureza/ maleabilidad, que permita una buena toma de rayado. Una aleación
excesivamente dura o blanda provocaría arrancamiento del metal con alteración de la
dinámica de la bala. Las armas de alta velocidad inicial requieren que los proyectiles
tengan envueltas muy resistentes.
Además, el revestimiento se presenta blindado y semiblindado, según sea
total o parcial .
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Las semiblindadas se pueden clasificar en:
- Punta blanda, que deja al descubierto el plomo en la ojiva. Se produce la
deformación con el choque.
- Punta dura, lo que queda descubierta es la región cilíndrica o parte del
cuerpo en su posición atrasada (y no la punta). Por efecto de la inercia,
aparece la forma de hongo con el impacto.
5. Cartuchos para escopetas
El cartucho destinado para armas denominadas escopetas tienen un carácter
diferenciado del resto de cartuchos, aunque tengan elementos comunes. Son
principalmente semimetálicos, constituidos por un metal y por un cartón o plástico.
Los cartuchos para escopeta están formados por los siguientes componentes:
- Vaina de cartón, plástica o semimetálica.
- Pistón o cápsula iniciadora.
- Pólvora o carga de proyección.
- Taco o elemento obturador.
- Proyectiles.
- Tapadera.
La teoría del cartucho empieza con la percusión de la cápsula iniciadora, que
explosiona al fulminante dando una llamarada viva e intensa sobre la pólvora que
deflagra. La presión de los gases de la pólvora empujan al taco que a su vez da un
movimiento rápido de traslación de todos los proyectiles, que rompen la tapa de cierre
del cartucho y abandonan la boca de fuego dotados de energía cinética.
La vaina es semimetálica, de cuerpo de cartón o de plástico y el culote
metálico (de hierro latonado u otro metal). También existen vainas totalmente
metálicas de latón o de aluminio de manera excepcional. La altura del culote es
variable dependiendo del fabricante, sin que tenga influencia en la calidad o eficacia.
Taco. Junto con las balas, perdigones, pólvora y vainas, el taco es fundamental
en la consecución de la regularidad balística, en presiones y velocidades, de las
escopetas. La calidad del cartucho depende en gran medida de su taco. Cuanto mejor
sea el taco mejor rendimiento obtendremos del cartucho, sobre todo cuando va
cargada de perdigones o postas.
La misión del taco es actuar de obturador o tapón, para evitar las fugas de
gases, evitando asimismo las dispersiones que ocasionaría la perturbación del haz por
los gases. También protege a los perdigones impidiendo que se deformen. Además, al
ir los perdigones en la cubeta del taco no tocan las paredes del ánima.
Debido al menor peso, el taco una vez en el aire pierde rápidamente velocidad
y cae, mientras que los proyectiles continúan su trayectoria.
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Perdigones y postas. Los proyectiles de un cartucho semimetálico de
escopeta son de dos tipos: perdigones y postas, pero también se fabrican cartuchos
para escopeta con bala o proyectil único, cuyo diámetro es coincidente con el ánima
del cañón. Generalmente son de plomo; y ello es así porque dos proyectiles de igual
masa, de igual calidad y con la misma cantidad de pólvora, lanzados con la misma
arma, el que más pesa llega más lejos y sus efectos perforantes son superiores.
Los perdigones son proyectiles esféricos, generalmente de plomo, para armas
de ánima lisa, que tienen un tamaño igual o menor cada uno a 5 mm. de diámetro. Las
postas son cuando el tamaño del perdigón sea superior a 5 mm. de diámetro.
6. Calibres
El calibre de un arma de fuego es en sentido amplio el diámetro del ánima del
cañón. Cuando de un arma nos indican el calibre nos están dando información sobre
cual es el cartucho diseñado para la misma. Según se trata de cartucho metálico o
semimetálico, el primero para arma de cañón rayado y el segundo para liso, varía el
concepto de calibre.
6.1. Calibres de armas de cañón de ánima lisa
Está referido al número de bolas esféricas del diámetro del ánima del cañón,
que están contenidas en una libra inglesa de peso, equivalente en gramos a 453,59.
Por lo tanto, cuando hablamos escopeta del calibre 12, estamos diciendo que
el cañón de esta arma tiene el mismo diámetro que tendría una bola de las doce que
se pueden hacer usando el total de plomo que hay en una libra inglesa de peso
(453,59 gr.), es decir, el calibre equivalente al diámetro de una bola esférica de plomo
que pesa la doceava parte de una libra inglesa. Por ello, a un calibre mayor le
corresponde un diámetro menor de cañón, al entrar más bolas con la misma cantidad
de plomo. Por ejemplo, un calibre 12 tiene un cañón con diámetro mayor que el de un
cañón del calibre 20.
Como regla general se puede decir que las escopetas son armas de fuego con
un alcance máximo de unos 300 metros (distancia de la boca de fuego a término del
proyectil). Su alcance eficaz (distancia que conserva energía cinética para originar
efectos deseados) es de 75 metros, siempre aproximadamente.
6.2. Calibre de armas de cañón estriado.
El calibre de las armas de cañón estriado corresponde de forma generalizada
al diámetro entre campos del ánima, aunque también es recogido como el
correspondiente al diámetro interno del cañón sin referencias a los campos y estrías.
Otros criterios para el calibre indican, además del diámetro del ánima, otras
características técnicas del cartucho, como por ejemplo su longitud. Por ejemplo, cal.
5,56 x 45 mm OTAN.
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La nomenclatura aplicada al calibre del arma tiene por objeto definir el cartucho
destinado a la recámara de esa arma y viceversa. Existen dos nomenclaturas
principalmente para designar el calibre.
a) Nomenclatura de origen europeo
El sistema de medidas en Europa para el cartucho fue el Sistema Métrico
Decimal. El primer número indica el diámetro de sección de la bala y el segundo la
longitud de la vaina, ambas en milímetros. Por ejemplo calibre 7,62 x 51; la primera
cantidad es el diámetro entre campos del ánima del cañón, y la segunda corresponde
a la longitud de la recámara.
Otros calibres se expresan con un número y un nombre. Así en medidas
europeas el 9 mm. parabellum, 9 mm. corto o 9mm. largo. Todos ellos de
características distintas, teniendo en común solamente el diámetro del cañón. También
se expresan por dos números separados por una x, el cartucho 9 mm. parabellum es
el 9 x 19 mm.
b) Nomenclatura de origen anglosajón
Una de las muchas formas utilizadas en armas cortas es por un número
precedido de un punto. Por ejemplo en el .38, equivale a 0,38 pulgadas del Sistema
Inglés de Medidas (1 pulgada = 25,4 mm.).
De la misma forma en medidas inglesas está .222 Remington y el .222
Remington Magnum, que indican el diámetro de sección de la bala y algunas
características más como tipo de pólvora. Magnum significa cartucho de gran potencia,
cuya bala tiene una velocidad superior a 760 m/s.
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TEMA 4. BALÍSTICA 3. Introducción a la balística forense
1. Breve reseña histórica
2. Balística forense. Concepto
2.1. Balística interior
2.2. Balística exterior
2.3. Balística de efectos
2.3.1. Poder de penetración
2.3.2. Poder de perforación
2.3.3. Poder de parada
3. Balística forense. Periciales en el laboratorio de criminalística
3.1. Análisis de heridas
3.2. Análisis de residuos de disparo
3.3. Análisis del estado de funcionamiento de armas de fuego
3.4. Análisis operativos de balas, vainas y cartuchos
3.5. Análisis de determinación de trayectorias balísticas y
reconstrucciones
3.6. Análisis identificativos
1. Breve reseña histórica
Henry Goddard fue el primero en realizar una identificación balística cuando en
1835 resolvió un asesinato cometido con arma de fuego en la ciudad de Londres. En
ese tiempo se utilizaban armas de avancarga y cada dueño fabricaba sus propias
balas mediante un molde. Durante la investigación Goddard observó que la bala
encontrada poseía un abultamiento irregular en su cuerpo, por lo que se realizó un
registro en la casa del sospechoso en busca del molde. Después de hallarlo y fabricar
con éste una nueva bala, Goddard encontró que también dejaba una protuberancia
irregular, que al compararla con la original, resultaban idénticas, por lo que llegó a la
conclusión de que ambas habían sido hechas con el mismo instrumento. A la luz de
esta y otras pruebas, el asesino confesó.
Después de esto varios investigadores utilizaron la observación detallada de
las muestras balísticas por medio de microscopios o fotografías ampliadas. Destacan
los aportes del profesor Víctor Balthazard, uno de los padres de la criminalística, quien
ya en 1912 presentó dos ponencias, una sobre vainas y otra sobre balas, en un
congreso de medicina legal celebrado en París, donde expuso los procedimientos para
realizar identificaciones.
En 1925 en la ciudad de Nueva York se creó el primer instituto dedicado a la
investigación balística, el Bureau of Forensic Ballistics (Oficina de Balística Forense)
integrada por Charles E. Waite, Philip O. Gravelle y John H. Fisher, y más tarde Calvin
H. Goddard. En el seno de esta oficina se desarrolló el microscopio de comparación
balístico, lo que significó un importante paso en el desarrollo de los estudios
identificativos, y se establecieron los fundamentos para llevar a cabo la investigación
balística. La resolución del primer caso judicial en 1927 gracias a los análisis balísticos
de Calvin Goddard le ha merecido que en los Estados Unidos lo consideren el padre
de la balística forense moderna.
El microscopio de comparación fue introducido en Europa por Sydney Smith,
director del Instituto Forense de El Cairo, en la década de 1920. Rápidamente se
difundiría por toda Europa, donde expertos como Locard, Söderman y Churchill, entre
otros, pusieron en práctica las experiencias de Goddard y compañía, e incluso las
superaron. Para 1930 la balística identificativa había desarrollado plenamente su
potencial y su sustento teórico. En España se adquiere el primer microscopio de
comparación en el año 1975, año en que se crea el primer laboratorio de balística
forense del país.
El mayor avance desde la creación del microscopio de comparación se dio a
finales de los años 1980 y la década de 1990, cuando se desarrollaron en varios
países bases de datos informáticas con imágenes capaces de realizar identificaciones
por medio del ordenador. Estos sistemas aplican diversos filtros y seleccionan una lista
de posibles candidatos. A partir de esta selección un perito debe realizar las
comparaciones para determinar el resultado. Estos sistemas han significado un
enorme paso en este campo, ya que permite relacionar de una manera rápida los
antecedentes balísticos de la muestra. El primero de ellos se adquirió en España en el
año 2000.
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En la actualidad las metodologías y tecnologías siguen siendo prácticamente
las mismas. En cuanto a sistemas formalizados, desde 2006 las empresas que
comercializan sistemas de identificación automática, tales como IBIS (Sistema
Integrado de Identificación Balística), han implementado una tecnología de escaneo
láser tridimensional de las superficies de balas y vainas en lugar de la tradicional
captura fotográfica, lo que ha ayudado a mejorar la calidad visual de las imágenes con
las que el perito puede trabajar. No obstante, los resultados requieren de la
experiencia y conocimientos del experto para identificar los resultados correctos.
2. Balística Forense. Concepto
La balística es la ciencia que estudia el movimiento de cualquier tipo de
proyectil lanzado a través del espacio, así como del mecanismo utilizado para
proyectarlo; estos proyectiles pueden ser de diverso tipo y tamaño, impulsados por
mecanismos muy variados: jabalinas, flechas, balas, bombas, cohetes, etc. Se trata de
un campo de análisis que se enmarca dentro de la rama de la física conocida como
mecánica, aunque también puede incluir distintas áreas de la ciencia dependiendo del
sistema de proyección utilizado; su desarrollo histórico está relacionado principalmente
con fines militares y de cacería.
La balística forense es la parte de la criminalística que analiza los
movimientos de los proyectiles lanzados como consecuencia de la deflagración de las
pólvoras por medio de un arma de fuego portátil, de sus causas y efectos relacionados
en una investigación criminal.
El estudio de la balística empieza con datos previos conocidos: tipo del arma
utilizada; la forma, dimensiones y peso de la bala; cantidad y clase de la pólvora
usada. Para después verificar los frutos obtenidos, o también deseando unos
determinados efectos balísticos, proyecta parte de los elementos mecánicos térmicos.
Pero siempre lo hace mediante la observación empírica de los efectos conseguidos en
las pruebas (prueba controlada).
Sin embargo en la balística forense el problema que normalmente se plantea
parte de los resultados ocasionados, y a través de su examen, intenta conocer su
origen. Del efecto se pretende saber su causa.
Los detalles suministrados en la inspección ocular, o sobre la víctima, respecto
a hechos causados con armas de fuego o similares (es decir, por los efectos de
proyectiles por cualquier otro medio distinto al de la deflagración de la pólvora), nos
reconducirán al conocimiento del lugar de procedencia del disparo, de la trayectoria
del proyectil, del arma empleada, de la identificación del tipo del cartucho y de todos y
cada uno de sus elementos, etc.
Resumiendo se puede afirmar que la balística fundamenta sus cálculos del
conocimiento de las fuerzas impulsoras y de las de resistencia. Mientras que la
balística forense conociendo los efectos ocasionados por un arma de fuego, los que
igualmente estudia, determina origen, trayectoria e identificación de la causa.
3
La balística forense es una ciencia, que forma parte de la balística, vinculada
íntimamente con la investigación jurídico policial de un supuesto hecho delictivo
acaecido con arma de fuego, para resolver principalmente dos complejas cuestiones:
a) Identificación de la causa. Concerniente al arma, cartucho, proyectil, etc.
b) Reconstrucción de los hechos. Lo relativo al ángulo de tiro, origen del
disparo, situación de la víctima, trayectoria balística, etc.
La balística forense está relacionada con el lanzamiento de proyectiles por
medio de armas de fuego portátiles o manuales. Estudia tanto el funcionamiento del
arma y su acción sobre las partes del cartucho, así como el vuelo del proyectil y el
medio con el que interactúa, desde el momento en que parte del reposo e inicia su
movimiento dentro del arma, adquiere velocidad, y se desplaza por el aire hasta
impactar con alguna barrera a la cual le cede parte o toda su energía. En general, el
análisis es complejo y se relaciona con aspectos de la química, termodinámica,
metalurgia, acústica, óptica, aerodinámica, etc. Se divide en tres áreas principales: 1)
balística interior; 2) balística exterior; y 3) balística de efectos.
2.1. Balística interior
Estudia los fenómenos que ocurren en el interior del arma de fuego, desde que
se produce la percusión hasta que la bala abandona el cañón del arma. Incluye por lo
tanto los fenómenos relacionados con los sistemas de alimentación, percusión,
obturación y extracción de los cartuchos, la deflagración de la pólvora, el movimiento
lineal causado por la presión de los gases, y el movimiento rotacional que adquiere el
proyectil en virtud del rayado del ánima.
En las armas de fuego modernas se utilizan cartuchos que poseen todos los
elementos necesarios para el disparo. La bala, que será lanzada; la pólvora o carga de
propulsión; la cápsula iniciadora, que contiene una mezcla detonante, que al ser
percutida produce una llama que enciende la pólvora; y la vaina o casquillo, cuya
función es contener a todos los anteriores, además de asegurar una óptima obturación
de manera que se aprovechen al máximo los gases generados por la deflagración de
la pólvora.
Esta primera etapa se origina toda ella en el interior del arma, principalmente
en la recámara y el cañón. El proceso de disparo, que puede varia según el tipo de
arma, tarda en producirse de alrededor de 5 a 10 milisegundos.
2.2. Balística exterior
Estudia el comportamiento del proyectil desde que sale de la boca del cañón
del arma de fuego, hasta que colisiona con alguna barrera. Incluye todo lo referente a
los sistemas de mira de las armas y cálculo de trayectorias en el aire. Se entiende por
trayectoria el espacio recorrido por dicho proyectil en el aire, desde la salida por la
boca de fuego hasta la llegada al blanco.
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En los primeros instantes luego de abandonar el cañón del arma, la bala
experimenta un brusco cambio de presión, además de que sale acompañada por
gases y partículas (también se le denomina a esta etapa balística intermedia).
Después de recorrer unos pocos centímetros, la bala logra estabilizarse y realiza el
resto de su trayecto influenciada únicamente por la gravedad y los efectos producidos
por el medio en el que viaja, es decir, la fricción del aire, los efectos de la rotación y la
influencia del viento. En los disparos a distancias cercanas, esta trayectoria es
básicamente una línea recta, debido a la alta velocidad del proyectil, que para el caso
del calibre más pequeño es alrededor de 250 m/s. Cuando el tiro se realiza a
distancias largas o mayores que 50 metros, la trayectoria muestra comportamiento
curvo, similar a una parábola.
2.3. Balística de efectos
Estudia la acción del proyectil sobre el blanco, cómo realiza la trasferencia de
su energía, y todos los efectos que se producen alrededor de la superficie de impacto.
Una parte principal de esta área es la que estudia la efectividad del proyectil al
impactar en un ser vivo, ya sea un ser humano o una pieza de caza. Aquí son
importantes los conceptos de energía cinética, tanto al momento del contacto (que
determina la capacidad de efectuar daños), como la residual luego de abandonar el
cuerpo, y viene dada por la masa del proyectil de detener a un ser vivo, y el poder de
penetración, el cual caracteriza la capacidad de una bala de poder atravesar una
barrera; estos dos conceptos dependen de la energía, el calibre y un coeficiente que
se obtiene según la forma del proyectil. Aunque todas estas nociones están
entrelazadas, enfocan el análisis de la interacción bala-barrera desde ángulos distintos
y complementarios.
Los efectos que se esperan de un cartucho podemos delimitarlos por tanto en
función de su precisión, que se resume en alcance y eficacia de llegada al blanco.
Penetración o perforación y ¿poder de parada?, o cesión de energía de detención o
contención.
Un proyectil en movimiento, en cada uno de los puntos de su trayectoria tiene
una capacidad de trabajo en función de la energía cinética remanente y otras variables
como el coeficiente de forma, densidad del medio, etc.
Cuando penetra un proyectil desaloja bruscamente las partículas del medio
penetrado en dirección perpendicular a la trayectoria de entrada. Las partículas
desplazadas que han tomado energía cinética de la bala, se alejan centrífugamente
del agujero de penetración con velocidad decreciente, hasta que, detenidas por las
fuerzas elásticas del medio, vuelven o intentan volver otra vez a su posición primitiva.
Se forma un “hueco temporal” cuyo diámetro máximo se alcanza cuando la energía
cinética de las partículas desplazadas se transforman totalmente en elástica (energía
potencial).
La energía cinética como consecuencia del rozamiento se transforma parte de
ella en calor. Rozamiento derivado de la fricción del proyectil con el medio y entre las
moléculas del propio medio con ellas mismas.
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2.3.1. Poder de penetración
Está determinado por la capacidad del proyectil de avanzar en la masa del
medio penetrado. El poder o potencia de penetración del proyectil lanzado con un
arma de fuego es una energía de presión.
El poder de penetración se calcula dividiendo la energía cinética en
kilográmetros por la sección de la bala en centímetros cuadrados. Su unidad es el
“Perf”. El coeficiente de perforación variará según la naturaleza del blanco impactado,
la naturaleza del proyectil (plomo desnudo, blindado, semiblindado, etc.) y de la forma
de éste.
La velocidad necesaria para atravesar la piel es de 36 m/s, manejándose cifras
de entre 7 y 10 Perf. La velocidad para que sea mortal un disparo se sitúa en los 122
m/s, entre 30 y 40 perf. A velocidad superior a 800 m/s se puede producir la muerte
por el efecto de choque, sin que sea necesario que dañe un órgano vital.
Tabla de valores de Potencia de Penetración de algunas municiones:
.22 Short 24 a 30 Perf.
6,35 mm. 27 a 30 Perf.
9 mm. corto 30 a 35 Perf.
.22 long rifle 40 a 54 Perf.
9 mm. parabellum 75 a 80 Perf.
.38 Special 50 a 60 Perf.
.45 ACP 54 a 55 Perf.
44-40 60 a 65 Perf.
.357 Magnum 145 a 150 Perf.
.44 Magnum 160 a 170 Perf.
7,65 mm. Mauser 105 a 110 Perf.
El tipo de munición influye en los efectos que produce y son factores de gran
importancia para determinar la fuerza de penetración de un proyectil: la forma alargada
del mismo, la resistencia de éste a la deformación, la capacidad de expandirse, la
solidez de su revestimiento y la adherencia de esta al núcleo, así como el poder de la
pólvora.
2.3.2. Poder de perforación
No confundir con el anterior. Es la capacidad de un proyectil de atravesar
elementos duros como blindajes, chapas, cristales, etc., dependiendo de la velocidad
inicial, del material y forma de la punta. Los proyectiles perforantes tienen
generalmente núcleo de acero. El poder de perforación, dentro de proyectiles de
similar energía y tipo de punta, es favorecido por la más alta velocidad. Por ejemplo,
entre el cartucho de 9 mm. y el de .45 ACP, el primero superará ampliamente el poder
de perforación por tener mayor velocidad inicial (350 m/s contra 250 m/s), menor
superficie frontal, punta más aguda y de menor diámetro.
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2.3.3. Poder de parada
El poder de parada sería la capacidad que tiene un proyectil con determinada
masa y velocidad de derribar a un blanco (causando shock hidrostático). Según se
creía, el poder de parada aumentaba cuando la munición obtenía una gran energía (si
es que logra transmitir toda la energía que posee al objetivo). Por otro lado, si la
munición traspasa el objetivo, el poder de parada disminuye, porque no puede
transmitir toda la energía que poseía al blanco, ya que la munición sigue teniendo
energía porque sigue en movimiento.
Entonces, cuanta mayor energía entrega la munición, el blanco más va a
tender a detenerse o caerse; es lo que solía llamarse poder de parada (la capacidad
de derribar al objetivo). A su vez, la energía de una munición está relacionada con su
masa y con su velocidad al cuadrado. Entonces, cuando un proyectil tiene más masa o
más velocidad tiene más energía, pero puede que no tenga más poder de parada,
porque puede llegar a atravesar el objetivo y no transmitirle toda su energía.
Según esto, a mayor calibre (superficie de impacto) mejor transmisión de la
energía. Por este motivo las balas de pistola para defensa en general son de calibre
mayor que las de fusil, pues compensan así su menor potencia aprovechado mejor la
energía al momento del impacto. Hoy se sabe que esto no es del todo cierto, ya que la
incapacitación que produce el impacto de un proyectil se debe a los daños que
produce ya sea por el tamaño de la herida en calibres grandes (armas cortas) o por el
shock hidrostático (armas largas) y que esto puede incrementarse utilizando
municiones especiales como balas huecas o explosivas sin importar su masa y
velocidad, y por ende sin importar la energía que transmite al cuerpo.
En un informe realizado en 2012, el FBI califica el poder de parada como un
mito, afirmando que la capacidad de derribo de un proyectil está relacionada casi
exclusivamente por la probabilidad de realizar daños orgánicos incapacitantes y el
dolor que estos producen.
3. Balística forense. Periciales en el laboratorio de criminalística
La balística forense se refiere a todo conocimiento relacionado con las áreas de
estudio de la balística, que pueda ser utilizado con fines de investigación forense.
Incluye todo tipo de análisis sobre armas de fuego, balas, vainas, cartuchos, residuos
de disparo y orificios dejados por el paso de las balas sobre distintas superficies o
cuerpos.
Por ejemplo, los fenómenos de la balística interior son de gran interés desde el
punto de vista identificativo, ya que es en este periodo donde el arma imprime todas
sus huellas sobre el cuerpo de la bala y la vaina; mientras que la balística exterior y la
balística de efectos son importantes para la determinación de trayectorias y distancias
del disparo, etc. Algunos de los estudios periciales que son de utilidad forense se
describen brevemente a continuación.
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3.1. Análisis de las heridas
Este campo es propio de los médicos forenses, quienes son los que realizan
las autopsias y valoraciones médicas sobre el cuerpo, no sobre las ropas, las cuales
por lo general se envían al laboratorio de balística. Al analizar la morfología de la
herida y los signos adyacentes, se puede establecer si los disparos son de contacto,
próximos al contacto, o a cierta distancia. Además, el análisis de la causa de la muerte
es útil para estimar el tiempo de vida y movilidad de la persona luego de recibir el
disparo. Esto, junto con la determinación del trayecto intracorpóreo, son datos
necesarios para reconstruir una posible dinámica sobre cómo ocurrió el disparo, así
como descartar o comprobar versiones de testigos, o hipótesis de investigación.
3.2. Análisis de residuos de disparo
Cuando una bala es disparada sale del arma acompañada de una serie de
gases y partículas, los cuales viajan a corta distancia, por lo general menor de un
metro. Mediante el análisis de la superficie de impacto, habitualmente las prendas de
vestir de una persona, y de acuerdo con el área de la depositación de estas partículas,
se puede establecer la distancia aproximada a la que se encontraba el arma de fuego.
Esto es de gran importancia para descartar o confirmar versiones de testigos o
hipótesis en la investigación criminal. También se realizan análisis en las manos de los
sospechosos y ofendidos para indagar si pudieron haber disparado un arma de fuego,
por medio de la detección de los residuos del disparo. Este campo de estudio
corresponde al ámbito de la química.
3.3. Análisis del estado de funcionamiento de armas de fuego
El perito balístico analiza el funcionamiento de los diversos sistemas mecánicos
del arma de fuego, sus seguros y su capacidad de percutir un cartucho. En muchas
ocasiones, el mal funcionamiento de alguno de los sistemas no evita que el arma sea
capaz de disparar. Además, se analiza si el arma puede dispararse en situación
involuntaria, ya sea por una caída o porque el mecanismo de disparo sea muy
sensible. Por último, en los casos en que el arma presente su número de serie
alterado, el perito utiliza técnicas de restauración para recuperar la numeración.
3.4. Análisis operativos de balas, vainas y cartuchos
Cuando en el lugar de los hechos no se recupera el arma de fuego, pero sí se
encuentran balas, vainas y cartuchos, el perito balístico puede analizar las
características impresas en dichos elementos para establecer el calibre, y el posible
tipo y marca del arma utilizada en el lugar. La importancia principal de estos análisis es
colaborar con las unidades de investigación en la búsqueda de posibles armas de
fuego y establecer hipótesis de investigación iniciales.
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3.5. Análisis de determinación de trayectorias balísticas y
reconstrucciones
Por medio del análisis de los orificios provocados por el paso de una bala en un
lugar cerrado, es posible determinar la trayectoria del disparo, su sentido y ángulos,
así como establecer una posible ubicación de quien disparó. En el caso de múltiples
disparos, es posible en ocasiones establecer la secuencia de los disparos. Además,
junto con los análisis de distancias de disparo, trayectos intracorpóreos, y resultados
identificativos, se establecería una dinámica sobre cómo ocurrieron los hechos.
3.6. Análisis identificativos
Los peritos establecen la correspondencia de una bala o vaina con un arma de
fuego. En los casos donde no hay arma, relacionan entre ellas varias muestras, ya sea
del mismo o de diferente caso. Además, se estudian los antecedentes de la evidencia,
es decir, se compara con todos los casos anteriores para buscar relaciones. Estas
pericias son importantes porque permiten confirmar o descartar la presencia de un
arma específica en el lugar de los hechos, o saber si las balas o vainas de distintos
hechos tienen relación. La balística identificativa no es en sí misma una aplicación de
alguna rama de la ciencia balística, sino que posee sus propios fundamentos
científicos.
Actualmente la relevancia que tienen los análisis de balística identificativa
radica en que los delitos cometidos con arma de fuego suelen ser graves, como
homicidios, suicidios, robo, asalto con violencia, etc.
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TEMA 4. Balística 4. Balística identificativa
1. Balística identificativa y comparativa
2. Procesos de impresión sobre balas y vainas
2.1. Huellas producidas en el interior del arma de fuego
2.1.1. Huellas por estampado
2.1.2. Huellas por arrastre
2.2. Clasificación de las huellas sobre balas y vainas
2.2.1. Huellas impresas por el arma
2.2.2. Huellas de clase
2.2.3. Huellas individuales
2.2.4. Huellas de subclase
2.2.5. Huellas producidas posteriormente al disparo
2.3. Marcas en la bala
2.3.1. Método de comparación en las balas en balística forense
2.3.2. Estudio sobre la deformación de la bala en relación a la
investigación técnico policial
2.4. Estudio balístico forense sobre marcas en la vaina
2.4.1. Marcas repetitivas en la vaina
2.5. Factores que afectan la impresión de huellas
3. Teoría clásica de la balística identificativa. Fundamentos
4. Formación del perito analista
5. Conclusiones o resultados
Apéndice. IBIS TRAX-3D
1. Balística identificativa y comparativa
La balística identificativa y comparativa es la parte de la balística forense que
se basa en las relaciones de identidad existentes entre las marcas y lesiones sufridas
en los elementos no combustibles del cartucho (bala, vaina y pistón), con las partes
del arma causantes de dichas lesiones.
Calvin Goddard demostró que toda arma de fuego dejaba marcadas en los
proyectiles una señales características, con valor identificativo igual al de las huellas
dactilares. También halló características en el culote de las vainas. Así, convenció que
se podía crear una balística forense basada en principios de ciencia exacta.
Goddard esclareció por medio de la balística forense la matanza ocurrida el día
de San Valentín (1929); las pruebas balísticas, que resultaron innegables, fueron
posteriormente confirmadas en 1961.
2. Procesos de impresión de huellas sobre balas y vainas
2.1. Huellas producidas en el interior del arma de fuego
Cuando un material es sometido a presión se presenta el fenómeno de la
deformación. En la mayoría de los sólidos la deformación se da en varias etapas: una
deformación elástica, que tiene la característica de que una vez retirada la presión el
material regresa a su forma original; y una deformación plástica, que se presenta
cuando la presión supera cierto límite, que depende de cada material, y provoca que el
material no recupere su forma original luego de retirar la presión. La dureza es la
propiedad de un cuerpo que determina cómo es de susceptible a deformarse
permanentemente al aplicársele una fuerza.
De esta forma cuando dos sólidos de distinto material, y por lo tanto de distinta
dureza, se presionan uno contra el otro, el de mayor dureza puede no deformarse,
mientras que el de menor dureza sí lo hace. Esto es lo que ocurre cuando una bala de
plomo o revestida de cobre interactúa contra el acero endurecido del cañón del arma
de fuego: el arma deforma la bala, mientras que la bala deja prácticamente inalterable
el arma. Lo mismo ocurre con el latón, aluminio o cupro-níquel del que están hechas
las vainas y cápsulas iniciadoras, frente al acero o los polímeros que conforman las
piezas de los mecanismos de alimentación, percusión y obturación de las armas de
fuego.
Esto no es algo casual, los fabricantes en general construyen sus armas con
materiales mucho más duros que las balas y vainas, porque deben estar diseñadas
para poder realizar muchos disparos y seguir funcionando sin problemas, soportando
el roce constante con los elementos del cartucho, además de las inmensas presiones
y temperaturas que se producen en cada disparo.
Estas huellas que el arma imprime sobre los elementos del cartucho son
principalmente de dos tipos diferentes: huellas por estampado y huellas por arrastre.
Según el tipo de arma y sus mecanismos se imprimirán unas huellas u otras.
2
2.1.1. Huellas por estampado
Se dan cuando un material se comprime con fuerza contra el otro, de forma
que los relieves presentes en el material duro se estampan en el más suave. En el
caso de las armas de fuego, estas huellas se imprimirán únicamente en la vaina:
- En la base de la vaina, originada por el tope de expulsión (“huella de
expulsión”). Se pueden producir aunque el cartucho no sea percutido.
- En la cápsula iniciadora producida por la aguja percutora (“huellas de
percusión”).
- En la base de la vaina y cápsula iniciadora, producidas por el plano de cierre
del arma (“huellas de cierre”).
- En la cápsula iniciadora, producido por el orificio donde se aloja la aguja
percutora (“hernia de reflujo”).
- En el cuerpo de la vaina, producidos por la recámara del arma cuando la
vaina se dilata (“huella de recámara”). Esta es, en parte, también de arrastre.
2.1.2. Huellas por arrastre
Se presentan cuando se ejerce un movimiento relativo entre dos superficies
que están presionadas, dejando una serie de líneas (paralelas). Nuevamente, los
relieves presentes en el material más duro rayarán al material más suave. Este tipo de
huellas se pueden encontrar tanto en la vaina como en la bala:
- En el borde interno de la vaina, producido por la uña extractora (“huella de
extracción”). Es en parte, también de estampado. Se produce aunque el
cartucho no sea percutido.
- En la cápsula iniciadora, producidas por la aguja percutora en algunas armas
de fuego que tienen sistema de retroceso con cañón basculante (“huella de
resbalón”).
- En la hernia de reflujo, producido por el plano de cierre de algunos cartuchos
con sobrepresión (“huella de rebaje del plano de cierre”).
- En el cuerpo de la vaina, producido por el roce entre el cuerpo dilatado y la
recámara cuando la vaina está siendo extraída (“huella de recámara”).
- En el cuerpo de la vaina, producido por el roce de los labios del cargador
(“huella de cargador”). Se produce aunque el cartucho no sea percutido.
- En la base de la vaina muy cerca del borde, producidas por el empuje que
realiza la corredera sobre la vaina que se encuentra en el cargador, para hacer
ingresar el cartucho a la recámara. Se puede producir aunque el cartucho no
sea percutido.
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- En el cuerpo de bala, mayormente en las estrías, producidas por el ánima del
cañón del arma, principalmente por los campos o macizos, así como por la
presencia de pequeñas partículas metálicas en el ánima (“rayado balístico”).
- En el cuerpo de la bala, producidas por la zona no estriada del cañón durante
el vuelo libre, es decir, previo a que la bala tome el estriado (“líneas de fuga”).
- En la ojiva de la bala, producidas en los revólveres donde el tambor no se
alinea correctamente; cuando la bala sale de la recámara, sufre un golpe al
ingresar al cañón.
2.2. Clasificación de las huellas sobre balas y vainas
Para facilitar el análisis, es necesario clasificar las huellas según el momento
en que se producen, o el mecanismo productor de huellas.
2.2.1. Huellas impresas por el arma
Una vez que el cartucho es alimentado en el arma y luego percutido, tanto la
bala como la vaina recibirán una marcas en su superficie, que se imprimen a causa del
proceso de disparo. Como se mencionó anteriormente, la impresión de estas huellas
se debe a la presencia de relieves macro y microscópicos, presentes en las diferentes
piezas de los mecanismos del arma de fuego. Estos relieves entran en contacto con la
superficie de la bala o vaina, rayándola.
Por la forma en que funcionan las armas de fuego, el usuario interviene poco
en la forma en que las piezas interactúan, de forma que cada cartucho percutido y bala
disparada serán sometidos aproximadamente a los mismo procesos, de acuerdo con
los mecanismos que posea el arma, de manera que habrá un grupo de huellas que
llamaremos “huellas consistentes” que se imprimen una y otra vez en cada disparo.
Sin embargo, es preciso mencionar que la impresión de huellas no ocurre de
una manera perfectamente repetitiva, es decir, las balas disparadas de forma
consecutiva no son “clones”, sino que cada una de ellas tiene unas marcas que
llamaremos “huellas transitorias”, que se observarán junto con las “huellas
consistentes”.
Las huellas transitorias son las que aparecerán de manera única en cada
bala, y se pueden atribuir a fenómenos variables, como por ejemplo, a las partículas
metálicas libres que se depositan sobre la superficie del ánima después de cada
disparo a causa de la presión y temperatura en el interior del cañón. Estas partículas,
así como se depositan libremente, de esa misma forma abandonan también la
superficie, dando lugar a mucha variabilidad. La presencia de estas huellas puede
superponerse y ocultar a las huellas consistentes. Para el caso de las vainas, las
huellas transitorias se deben también a la deposición aleatoria de partículas sobre el
plano de cierre y aguja percutora, a las pequeñas variaciones en la fuerza de la
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percusión, a la variabilidad que existe en la deflagración de la pólvora en cada
cartucho, generando diferentes fuerzas de retroceso, etc.
La forma más efectiva para reconocerlas es mediante la toma de testigos del
arma (al menos tres), de forma que al cotejarlos entre ellos, permite filtrar visualmente
todas aquellas huellas que sean transitorias y dejar solamente las huellas
consistentes. Las huellas consistentes suelen clasificarse como huellas de clase,
huellas individuales y huellas de subclase.
2.2.2. Huellas de clase
Se les denomina con este nombre porque son las huellas que sirven para
clasificar, dentro de un grupo de armas, a las que tienen ciertas características
comunes. Son huellas impresas por razones de diseño o modelo del arma.
Para el caso de las balas, se trata del tamaño, número, giro y ángulo de
inclinación de las estrías (referido a caras en el caso de cañones poligonales). Para las
vainas, sería principalmente la forma y tamaño de la aguja percutora, la forma,
tamaño y posición del tope de expulsión y uña extractora, así como la forma del
rayado del plano de cierre. Igualmente habría que añadir, en ambos casos, el calibre.
En principio, estas características deben aparecer en las balas y vainas de forma
consistente, sin importar el material del que estén hechos.
La razón de esto es que el fabricante del arma tiene un interés especial en que
estas huellas sean impresas siempre, para asegurar la estabilidad de la bala
disparada, y el correcto funcionamiento de los sistemas de percusión y alimentación
de los cartuchos. Como cada empresa fabrica las armas de acuerdo a sus diseños
propios, estas características muchas veces difieren entre casas comerciales y
modelos. Sin embargo, es claro que todas las armas constituidas bajo los mismos
diseños imprimirán iguales características de clase. Otras armas de marcas y modelos
diferentes que utilicen piezas con medidas similares, también imprimirán algunas
características de clase iguales.
2.2.3. Huellas individuales
Son huellas microscópicas impresas por razones ajenas al diseño del arma,
que tienen su origen en las irregularidades aleatorias que existen en toda la superficie
metálica del ánima del cañón del arma de fuego, así como en las distintas piezas que
entran en contacto con la vaina. Debido a que su origen es aleatorio, es decir, no es
decisión del fabricante agregarlas o no, sino que aparecen simplemente porque no
existe ningún proceso industrial que genere piezas de armas que sean idénticas desde
el punto de vista microscópico, se dice que pueden individualizar el arma de fuego.
Además, otras huellas individuales se van agregando a lo largo del uso del
arma de fuego, a la vez que algunas de las originales van despareciendo, como parte
del proceso natural de desgaste y fricción de los metales. En la práctica se ha
5
observado la consistencia de las huellas individuales, es decir, que se imprimen
reiteradamente sobre las balas y vainas de los cartuchos utilizados en el arma.
En vista de que cada arma tiene diferentes huellas individuales, son de gran
utilidad forense, ya que sirven para relacionar una muestra con un arma específica.
2.2.4. Huellas de subclase
Esta clasificación surgió al observar que algunas herramientas con las que se
fabrican armas de fuego imprimen sus mismas señales irregulares sobre un grupo de
piezas de armas fabricadas de forma consecutiva. Estas, a su vez, imprimen dichas
irregularidades sobre las balas o vainas, de manera que las señales tienen la
apariencia de ser individuales, pero en realidad son comunes a todo el grupo de
armas. Es importante recalcar el hecho de que es una condición temporal y no
controlada durante el proceso de manufactura, tal como una muesca o fractura en una
herramienta utilizada en la fabricación. Dada la tendencia a cometer el error de
confundirlas con huellas individuales, el estudio de las huellas de subclase adquiere
una gran importancia.
Para el caso de las balas se han hallado huellas de subclase únicamente en
los campos de la bala y nunca en las estrías. Esto se debe a que en el proceso de
fabricación del cañón, el orificio central se realiza con un taladro, y luego los surcos de
las estrías se realizan con una herramienta de corte o por estampado. El taladro no
dejará huellas de subclase por su forma de operar, mientras que la herramienta que se
usa para crear el estriado sí puede repetir sus señales, en tanto no se desgasten sus
irregularidades lo suficiente para que estas señales cambien.
Para el caso de las vainas se han reportado casos de huellas de subclase
presentes en algunos tipos de aguja percutora, específicamente las que tienen un
acabado con círculos concéntricos. Además, se ha observado que los planos de cierre
de algunas armas (Ruger, Lorcin, Brownin, HK) son susceptibles de presentar este
fenómeno, así como algunos topes de expulsión.
Dichos estudios indican que normalmente, junto con las huellas de subclase, se
imprimen suficientes huellas individuales, de forma que con un análisis profundo se
evita la confusión. Sin embargo, es de suma importancia que una analista conozca las
distintas metodologías de fabricación de armas de fuego y pueda familiarizarse con las
huellas de subclase para distinguirlas sin problemas.
2.2.5. Huellas producidas posteriormente al disparo
Otras huellas pueden producirse después de que la bala y la vaina abandonan
el arma de fuego e interactúan con otras superficies. Cuando una bala impacta una
superficie sólida y frágil, es muy posible que ésta se quiebre o se astille (por ejemplo,
madera, vidrio o hueso), de forma que los bordes irregulares de la superficie quebrada
rayan la bala. En las superficies lisas y duras (por ejemplo, una lámina gruesa de
metal), la bala experimenta una aplastamiento.
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La forma principal de diferenciar las huellas de arrastre provocadas después de
chocar con una superficie es a través de la orientación del rayado, ya que la mayoría
del rayado balístico impreso por el arma es paralelo a los flancos de las estrías,
mientras que el rayado aleatorio que se produce al contacto con una superficie puede
seguir cualquier dirección.
En muchas ocasiones, tras una colisión, la bala puede fragmentarse, o
separarse el revestimiento del relleno, por lo que suele ocurrir que solamente se
recupere algún fragmento de la bala o de su revestimiento. Además, la bala puede
rebotar o atravesar completamente una barrera y continuar su movimiento, por lo que
es capaz de impactar varias superficies antes de detenerse por completo. En algunos
casos, a la bala se le adhieren materiales de las superficies impactadas, los cuales
ocultan las huellas en su cuerpo, tal es el caso de vidrio pulverizado, pintura de la
superficie, hormigón (concreto, mortero, etc.), madera, restos orgánicos como hueso y
tejidos.
En el caso de las vainas, si caen al suelo podrían ser aplastadas por una
persona o vehículo, rayándose contra las irregularidades del suelo. Muchas veces la
sangre o humedad puede provocar que se forme herrumbre, lo cual daña las huellas
impresas por el arma.
2.3. Marcas en la bala
Cuando una bala pasa a través de un cañón rayado, tiende a dilatarse, por
estar sometida a alta presión, rellenando toda la sección transversal del cañón,
quedando impreso en ella unos surcos, que son producidos por los campos del ánima.
Los campos del cañón forman las estrías de la bala, si queremos saber el
calibre de entre campos del cañón que ha disparado, se obtendrá midiendo el
diámetro entre estrías del proyectil (diámetro del surco a surco).
Los proyectiles de plomo acusan y quedan más profundamente marcadas sus
estrías, adaptándose mejor al ánima del cañón, como consecuencia de tratarse de un
metal maleable. Sin embargo los proyectiles revestidos con un metal duro, sus marcas
son más débiles, pero por la menor elasticidad del material son más nítidas y de mejor
calidad. Sus finos grabados son permanentes.
En el caso de que el proyectil sea más pequeño que el calibre del arma, éste
no tomará las estrías lo suficiente para recibir marcas repetitivas, existiendo
deslizamiento sobre el cañón, que originará un problema de peritación, porque no es
probable que dos balas se deslicen de la misma manera, por lo que difícilmente por
deslizamiento se presentaran marcas idénticas.
Las lesiones producidas en la bala por las rayas del cañón, formando unos
profundos surcos paralelos, que son de gran intensidad y afectan a toda la superficie
del cuerpo de la bala, tienen carácter de marcas repetitivas.
Es conveniente expresar que en balística identificativa y sobre todo tratándose
de marcas de estriado, tiene que basarse la identidad en criterios de atención al mayor
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número de correspondencias que de desemejanzas, respetando, cuando es posible la
calidad de las microlesiones sobre la cantidad. Esto se debe a que siempre existirán
unas variaciones, aunque sean mínimas, producidas como consecuencia del
rozamiento de la bala sobre el ánima con arrastre de partículas depositadas y
arrancamiento de adherencias e irregularidades. Por lo tanto, nunca se da la perfecta,
completa y absoluta correspondencia de las lesiones marcadas en dos balas
disparadas consecutivamente con la misma arma.
La pericia sobre la identidad lleva dos escalones:
1º Igualdad de características de clase: calibre, número, anchura, dirección e
inclinación de las estrías.
2º Identidad de las microlesiones realizada con el microscopio comparativo
estría con estría y campo con campo, de las dos balas a estudio. El análisis de
comparación se realiza de esa manera extendido a todas y cada una de las estrías y
campos.
En las balas pueden darse otro tipo de señales o marcas repetitivas de carácter
complementario:
- A la entrada del proyectil desde la recámara al cañón se produce una fricción
con el cono de entrada al inicio de las estrías, dando lugar a señales como
consecuencia de ese golpe, denominadas “marcas o señales de abocamiento”.
En los revólveres, si el eje de simetría de cada uno de los alveólos (recámaras)
del tambor, no coincide exactamente con el eje de simetría del cañón, se
producirá un pequeño “desfase”, entre ambas piezas, lo que implicará la
producción de las citadas “marcas de abocamiento”, que pueden llegar a
suministrar importantes indicios de alto valor identificativo.
- Incisiones en la bala, en forma de ranuras longitudinales. Debidas a la
existencia de rebabas, o rugosidades en la boca del cañón.
- Las balas disparadas con revólver muestran, generalmente, “deslizamiento o
marca de patinado”, siendo las estrías más anchas al extremo de la ojiva, que
en la base. Se debe al vuelo libre en el cilindro o tambor hasta la toma del
estriado.
- El afeitado de plomo se da en los revólveres de defectuosa fabricación o
estado, debiéndose a que los tambores no se encuentran perfectamente
alineados con el ánima del cañón. En estos casos para su estudio se aconseja
recuperar muchas balas testigo.
2.3.1. Método de comparación de las balas en balística forense
Actualmente se utiliza el microscopio especial de comparación, con el que se
consigue que en el visor se yuxtapongan las dos imágenes, una al lado de la otra, y se
observa la coincidencia o desemejanza de las estrías o impresiones del cañón sobre el
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proyectil. Con visión directa y con capacidad de ser fotografiada y capturada la imagen
por medios informáticos.
2.3.2. Estudio sobre la deformación de la bala en relación a la investigación
técnico policial
Al hablar de las balas deformadas nos referimos a aquellos proyectiles que
además de las huellas normales al paso por el cañón quedan otras ajenas, que las
desfiguran en mayor o menor grado.
Las deformaciones involuntarias se pueden producir en cualquiera de las
fases del trayecto:
- Deformación antes de producir lesión corporal, por choque contra algún
obstáculo o cuerpo duro situado en su trayectoria. Es de gran importancia en la
investigación, circunstancia que en muchos casos ha resuelto el conocer de la
intencionalidad del que dispara y determinante para saber el origen del disparo.
- Cuando son originadas por el choque contra la misma víctima, ya sea contra
objetos metálicos o duros que lleve ésta, como son hebillas, botones, medallas,
etc., o sobre partes óseas superficiales.
- Deformación intracorporal como consecuencia del choque de la bala contra los
huesos de la víctima.
- No se debe descartar la posibilidad de que las deformaciones sean a posteriori,
es decir, a la salida del organismo.
Las características son variadas y heterogéneas, desde pequeñas abolladuras
hasta la total fragmentación o deformación. Por lo tanto es fundamental en la
investigación el examen de todos los elementos extraños para averiguar la
deformación, trayectoria, etc., que será complementada con una inspección ocular
técnico policial.
2.4. Estudio balístico forense sobre marcas en la vaina
Las marcas repetitivas se reproducen mejor en la vaina que en la bala, porque
aquella está estática en la recámara y recibe una especie de estampación o troquel y
en la bala son en movimiento, parecido a marcas por deslizamiento sobre
herramientas.
Por estar formando parte del culote de la vaina, la cápsula iniciadora o pistón,
las lesiones que recibe forman parte de marcas en la vaina.
El estudio balístico forense sobre vainas percutidas nos da información de:
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1) Tipo de cartucho. Mediante la observación de las dimensiones, formato y
características de la vaina (calibre, longitud, diámetro en base, cuerpo y
boca, medidas de gola y gollete, etc.).
2) Datos de fabricación de origen del cartucho. Frecuentemente facilitados
por las inscripciones en el culote de la vaina, troquelados o estampados. En
las fábricas españolas y en otras muchas, se graba el calibre, las iniciales
de la factoría y el año de fabricación.
Todos los laboratorios de balística forense deben tener una colección, lo
más completa posible, de marcas procedentes de todos los fabricantes del
mundo.
Debido a las variaciones y manipulaciones motivadas por el proceso de
recarga, hace que un cartucho original se convierta en otro diferente.
3) Armas utilizadas, diferenciándolas por marcas y modelos. Se determinará
con el microscopio comparativo. Observando una a una cada vaina hallada
en el lugar del hecho se formarán grupos por características identificativas
coincidentes, es decir, procedentes de la misma arma.
Con los grupos formados se conocerá el número de armas y tras el estudio
de sus marcas en el microscopio, con la aportación de los datos obtenidos,
tipo de cartucho, se pueden conocer cada una de las armas utilizadas.
4) Relación de identidad con las vainas dubitadas archivadas anónimas.
Las vainas dubitadas que faltan aún por identificar el arma que las ha
percutido, quedan archivadas atendiendo a sus características de clase en
el apartado “dubitadas-anónimas”.
De manera que el estudio en microscopio comparativo nos puede afirmar
que vainas recogidas en lugares distintos, causantes de hechos criminales
diferentes, han sido percutidas por idéntica arma, que puede estar aún
pendiente de ser localizada.
El estudio y cotejo con muestras anónimas archivadas al que se refiere este
apartado es aplicable igualmente a las balas.
5) Relación de identidad con las vainas testigo. Recogida o intervenida un
arma se realizarán pruebas de disparo y se recuperarán las vainas
percutidas, que se denominan vainas testigo o indubitadas. Estas vainas se
cotejan usando el microscopio comparativo, con las vainas anónimas hasta
llegar a obtener la relación de identidad. Realizándose con ello el proceso
identificativo. Las lesiones con valor identificativo deben darse en igualdad
de forma, tamaño y ubicación, para que exista la llamada correspondencia
perfecta, que da plenas garantías de fiabilidad a la identidad establecida.
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2.4.1. Marcas repetitivas en la vaina
Para facilitar el cotejo en el microscopio comparativo es conveniente, siempre
que sea factible, que las vainas testigo sean procedentes de la misma munición,
marca y año de fabricación, que la de la vaina dubitada (pendiente de identificación)
para que reúnan similares condiciones físicas (elasticidad, resistencia, color, brillo,
etc.).
En la vaina se distinguen las siguientes marcas repetitivas:
a) Marcas de aguja percutora
La aguja percutora puede ser parte integrante del martillo percutor o por el
contrario una aguja o varilla, con muelle o sin él, independiente del martillo percutor.
Al golpear el pistón se produce la detonación y al hacerlo deja una impresión
facsímil más o menos completa del extremo de la aguja percutora. Por ser causada
por choque sobre un cuerpo estático, las impresiones creadas son excelentes
reproductoras del elemento causante.
Como características de clase goza de gran importancia la relación existente
entre las marcas dejadas por el percutor con las que deja el expulsor y la uña
extractora.
La morfología de la huella producida por percusión sobre el culote de la vaina
dependerá del sistema de percusión del arma utilizada.
b) Marcas de percusión por fuego anular
Por las diferentes formas de las marcas de la aguja percutora sobre el culote
de la vaina se puede hacer una clasificación para facilitar la búsqueda en los archivos
de balística. Estas diferentes formas pueden ser: de barra, rectangular, redonda,
semicircular, especial (siendo especiales las no coincidentes con ningún tipo anterior).
Para archivar las vainas anónimas, es decir, las vainas recogidas en el lugar de
los hechos delictivos y pendientes de identificación, se tendrá en cuenta además las
dimensiones de la lesión producida.
Las formas y dimensiones de las marcas producidas por la aguja percutora no
siempre serán iguales. El tamaño y la forma depende del impacto y de la penetración.
A mayor presión la marca es de tamaño más grande. Influyendo, también, la
colocación del cartucho en recámara del arma, si éste no está alojado firmemente la
penetración será más débil.
Son bastantes repetitivas las marcas producidas por la aguja percutora en
armas recién fabricadas, limpias y correctamente adecuada la vaina en la recámara.
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A pesar de las dificultades y de las inseguridades que encierra un estudio de
las impresiones y tipos de marcas producidas por la aguja percutora en la vaina es sin
embargo de gran ayuda, para determinar el tipo o marca de un arma y para eliminar a
su vez a un gran número de posibles armas, descartándolas por no haber podido
disparar el cartucho dubitado.
c) Marcas del percutor en fuego central
El extremo del percutor de fuego central tiene a menudo anillos concéntricos
producidos por la herramienta que los hizo. Al incidir sobre la cápsula estos anillos
quedan impresos sobre el culote de la vaina, concretamente sobre el revestimiento del
pistón. Estos anillos son diferentes en todos los percutores, siendo cotejables sus
microlesiones.
La individualidad la adquieren los percutores no sólo por las herramientas, sino
también por el uso y deterioro del propio material. Son marcas con capacidad de por sí
de individualizar e identificar el arma.
En este tipo de señales hay que tener en cuenta el ángulo de incidencia del
percutor sobre el pistón. En algunos revólveres el ángulo de incidencia no es
constante, varía por el movimiento del arco que tiene el percutor, al estar unido con el
martillo o por ser parte integrante del mismo.
d) Marcas producidas por la culata de cierre (espaldón)
El tope de la culata de cierre (o espaldón) es la superficie del arma situada en
la corredera que delimita por su parte posterior a la recámara. En posición normal la
superficie del extremo del culote de la vaina está en contacto con el tope de la culata
de cierre, que contienen normalmente en su centro la aguja percutora (en las armas de
fuego central). Como consecuencia del empuje de los gases en todas las direcciones,
la vaina se adhiere a las paredes de la recámara y a la culata de cierre, quedándose
las marcas microscópicas de dichas superficies por la presión.
En las armas que utilizan cartuchos del calibre .22 difícilmente sus vainas
presentan marcas por culata de cierre, como consecuencia de la insuficiente presión o
empuje de la vaina hacia atrás, donde se producía la estampación culote de la vaina-
bloque de cierre.
En los cartuchos de percusión central la claridad de la impresión del plano de
cierre depende:
- De las paredes del pistón en relación a su grosor.
- De la composición del pistón.
- De la fuerza de la carga de proyección.
- De la colocación del pistón.
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- Del estado de conservación de la culata de cierre.
- Del estado de limpieza de dicho cierre. La presencia de grasa, aceites,
herrumbre, que influyen negativamente.
- De la aleación de la vaina.
- De la holgura de la base del cartucho.
- Las estampaciones sobre el culote del cartucho realizadas en la factoría
perjudican la identificación y dificultan el cotejo.
e) Marcas ocasionadas por la uña extractora
Las marcas del extractor o uña extractora son más homogéneas en vainas
percutidas por armas automáticas y semiautomáticas que en las de repetición. En
estas últimas variarán según el vigor del operador, mientras que en las dos primeras
los movimientos al ser automáticos de los mecanismos son más uniformes.
Las marcas del extractor se producen en el culote y en los laterales del reborde
o de la garganta de la base de la vaina. Produciéndose por presión y por
deslizamiento.
Cuando el extractor está flojo las marcas son variables, que aún siendo
identificables pueden crear problemas en la pericial.
Para recoger vainas indubitadas, pero sospechosas, el investigador debe tener
en cuenta la práctica habitual (y loable) de descargar las escopetas y rifles de
repetición después de cada jornada de caza, originando marcas repetitivas similares
en cuanto a la intensidad de las mismas, favoreciendo y facilitando el cotejo.
Cuando una vaina presenta varias marcas del expulsor y del extractor se debe
a que ha sido colocada varias veces en una o varias armas.
En el caso de revólveres y pistolas no automáticas y en general armas que
carezcan de dispositivo automático o de repetición, raramente aparecen en las vainas
por ellas disparadas marcas del extractor o expulsor.
f) Marcas por tope de expulsión (o botador)
Se pueden establecer dos grandes grupos de armas portátiles las que poseen
tope de expulsión o botador y los que carecen de él. Se trata de un elemento metálico
diferenciador que facilita la expulsión de la vaina por choque en su base, por lo que la
señal se graba por presión.
Deben de buscarse siempre las marcas por tope de expulsión, su ausencia
indica que dicha vaina ha sido percutida por un arma que carece de este dispositivo,
que normalmente no será ni automática ni de repetición, aunque existen excepciones.
13
La relación entre las marcas producidas por la uña de extracción y las del tope
de expulsión pueden facilitar la determinación, como se ha dicho, del tipo y modelo.
Participando, por tanto, como característica de clase, aparte de los valores de las
microrrayas que llevan a la individualidad del arma.
g) Marcas por otros mecanismos circunstanciales
Siempre se deben buscar otras marcas que sean repetitivas, producidas como
consecuencia del contacto entre partes del arma con el cartucho, como por ejemplo
las producidas por defecto de las paredes de la recámara del arma que son causadas
en el cuerpo de la propia vaina.
Las producidas en los labios de las pinzas del cargador, que normalmente
originan confusión por ser repetitivas.
Procedentes por defecto del mecanismo de carga pueden ser las marcas de
raspadura sobre el pistón; ocurre en los cartuchos en donde sobresale de su
alojamiento, producidas en el revólver cuando el cartucho que se halla en una de las
recámaras gira y fricciona con el armazón.
También en el revólver si la aguja no se aparta inmediatamente después de la
percusión al girar para el segundo disparo, puede dar lugar a señales por arrastre en
el culote de la vaina.
Otra de las marcas a tener en consideración pero de muy difícil identificación
son las producidas en aquellas armas que en la expulsión la vaina se golpea con uno
de los laterales de la propia ventana.
Otro órgano mecánico que tienen algunas armas y que da origen a posibles
señales repetitivas es el indicador de cartucho en recámara o indicador de carga, cuya
marca aparece sobre el cuerpo de la vaina. Dicha pieza suele hallarse colocada en la
parte superior de la recámara.
2.5. Factores que afectan la impresión de huellas
Un primer factor que suele afectar la impresión de huellas en las balas, y
principalmente en las vainas, es que no son superficies completamente lisas, de modo
que las huellas impresas pueden confundirse o interferir con sus irregularidades o
estampados de fábrica. Por ejemplo, las vainas suelen tener inscripciones en su base
haciendo referencia a su calibre o marca, algunas veces la cápsula presenta un
acabado superficial con líneas paralelas, otras veces, presenta rugosidades, etc. En el
caso de las balas, a veces tienen anillos de engarce, canales y moleteados
(terminaciones o acabados para facilitar el agarre) que vienen de fábrica.
Por otro lado, hay que considerar que existe factores de muchos tipos que
afectan la impresión de las huellas consistentes del arma, unos debidos a la
cartuchería y otros al arma en sí. Este mundo de posibilidades que complican el
análisis de la comparación, deben ser estudiados en profundidad por los peritos. Es
14
decir, el analista no sólo debe realizar comparaciones escrupulosas, sino que debe
estar capacitado para caracterizar los distintos fenómenos que causan variación, de
manera que llegue a resultados concretos. Estos factores son:
a) Marca y material de la cartuchería utilizada
Se ha observado que la impresión de huellas varía según la marca de la
cartuchería utilizada, principalmente por las diferencias de dureza que le confieren los
distintos porcentajes de elementos en las aleaciones utilizadas. Otros factores que
pueden influir son la profundidad a la que esté colocada la cápsula iniciadora respecto
de la base del cartucho, dado que una pocas fracciones de milímetro pueden provocar
que una huella se marque con mucha o poca fuerza, así como la cantidad y calidad de
la pólvora utilizada por cada casa fabricante.
b) Diferencia de presiones en los cartuchos
Incluso en cartuchos de un mismo calibre y tipo, que en teoría se fabrican todos
de la misma forma y deberían funcionar igual, se ha observado en la práctica que a
veces ocurre bien un exceso, bien poca presión de los gases producidos en la
deflagración de la pólvora, lo que provoca que las huellas no siempre se impriman de
la misma manera sobre las vainas.
c) Preutilización del cartucho en otra arma
Puede ocurrir que un cartucho se alimente en un arma de fuego pero luego se
extraiga sin percutir, y posteriormente se utilice en otra arma. Esto significa que el
cartucho puede tener las huellas del sistema de alimentación de ambas armas: dos
huellas de extracción y dos huellas de tope de expulsión, así como dos marcas de
cargador. Aunque se esperaría que las huellas más fuertes se impriman cuando hay
expulsión automática y no manual.
d) Uso de cartuchos de calibre distinto al del arma
Si se utilizan cartuchos de calibre diferentes, siempre que sean compatibles y
permitan el funcionamiento del arma, puede que la recámara y el cañón del arma no
estén diseñados para ellos, imprimiendo mayor o menor cantidad de huellas según
sea el caso. Además, en calibres con más o menos pólvora se pueden imprimir
diferentes huellas.
15
e) Limpieza del arma
Cada usuario de armas de fuego tiene su modo y frecuencia con la que realiza
la limpieza de las armas. En muchos casos, la presencia de suciedad en las armas
imprime huellas en las balas, por lo que habrá variaciones entre un arma antes y
después de limpiarla, y también según lo exhaustiva que sea la limpieza.
f) Calidad del arma
Se ha observado que hay fabricantes de armas que tanto por sus materiales
como por los procesos industriales seguidos presentan sistemas de menor calidad que
tienden a imprimir huellas muy variables. En estas armas el desgaste en los estriados
suele ser muy alto con pocos disparos, lo cual produce que las balas “resbalen” dentro
del cañón en vez de tomar el estriado con firmeza. Además, tienden a desprender
muchas partículas metálicas a causa de la temperatura y presión de los disparos.
En contraste, también hay armas que utilizan procesos de fabricación muy
minuciosos y de alta calidad, con cañones con tipo poligonales en vez de estriados, en
los que la superficie queda muy pulida y la bala tiene un contacto mínimo con el
cañón, lo que limita notablemente la impresión de huellas particulares.
g) Cambio de piezas del arma
A fin de reparar o con intención de despistar a los analistas forenses una
persona puede cambiar algunas partes del arma, lo cual provoca que algunas huellas
desaparezcan y surjan otras distintas. Por este motivo, el analista no puede atenerse
únicamente a los resultados de las huellas impresas por una sola pieza del arma, sino
que debe buscar analizarlo todo.
h) Daños intencionales del ánima del cañón del arma
Ocurren principalmente por un daño mecánico al introducir alguna pieza dura
que raya el interior, o por un daño químico que genera corrosión en el ánima.
i) Asentamiento de relieves en el arma
Se ha documentado que algunas armas de fuego nuevas adquieren su rayado
balístico “definitivo” después de algunos primeros disparos, como si las huellas
necesitaran estos disparos para asentarse. Esto puede provocar que dos balas
disparadas por un arma, aun si fuera en forma consecutiva, puedan presentar algunas
diferencias; lo mismo ocurre con las vainas.
16
3. Teoría clásica de la balística identificativa. Fundamentos
La pericia de la balística identificativa se basa en la premisa de que un perito
entrenado es capaz de relacionar una bala o vaina con otra indubitada (testigos de un
arma de fuego) o dubitada (del mismo o de otro caso), a través de las huellas
individuales que se encuentran impresas en ellas. La aleatoriedad de las microlesiones
observadas en las distintas partes del arma, como el cañón, plano de cierre, aguja
percutora, etc., han conducido a proponer cuatro principios fundamentales en los que
converge todo el análisis identificativo.
a) Unicidad
Es un principio que se basa en el hecho básico de que no existen dos objetos
que sean perfectamente idénticos. Aunque dos armas de fuego fabricadas de forma
consecutiva parezcan muy similares, al observarlas bajo un microscopio a unos 30
aumentos se observa una serie de irregularidades y diferencias. Esto se debe en gran
medida a que en los procesos de fabricación una misma herramienta de corte se
utiliza para confeccionar varios cañones u otras partes del arma, pero sus filos se
desgastan rápidamente, lo que origina variación microscópica que son inherentes a la
propia estructura de las aleaciones metálicas. Habrá zonas microscópicas de mayor y
menor dureza, que por el uso, la constante presión y altísimas temperaturas,
desgastarán las zonas más suaves y dejarán sobre relieve las porosidades más duras.
Debido a esto, la superficie microscópica del ánima del cañón y de las piezas
de los sistemas de alimentación y percusión en un arma de fuego presentan relieves
peculiares y porosidades totalmente aleatorios. Estos relieves, que originalmente se
forman desde el mismo proceso de fabricación, también se enriquecen durante el uso
del arma de fuego.
Por lo tanto, es imposible que dos cañones observados microscópicamente
tengan el mismo conjunto exacto de irregularidades distribuidas en la misma
ubicación, número e intensidad. De la misma forma se puede argumentar sobre la
aguja percutora, el plano de cierre, el tope de expulsión y el resto de piezas que entran
en contacto con la vaina.
b) Permanencia
Muchos de los relieves presentes en el arma son estables en el tiempo, es
decir, no se modificarán de manera apreciable, e imprimirán las mismas lesiones
prácticamente de forma inmutable durante una secuencia larga de disparos, dada la
mayor dureza del acero de las armas de fuego frente al plomo, latón, etc., de los que
están hechas las balas y vainas. Aunque las huellas pueden ir desapareciendo y otras
se vayan incorporando, esta evolución es lenta y no afecta la totalidad de los
elementos identificables. Ahora bien, esta característica puede ser un problema en las
armas de fuego de mala calidad.
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Hay muchos estudios que apoyan esta aseveración, en los que se han
realizado miles de disparos con una misma arma de fuego, y luego se han comparado
los testigos obtenidos. Se ha observado que en las vainas hay una mayor
permanencia de las huellas que en las balas, principalmente si éstas son de plomo sin
revestimiento, aunque se comprueba que para secuencias mayores a las del uso
estándar (cientos de disparos) se sigue observando suficientes huellas identificativas.
c) Repetibilidad
En cada disparo el arma imprime lesiones sobre las balas que atraviesan el
cañón y sobre las vainas que interaccionan con los sistemas del arma. En vista de que
todo el proceso está mecanizado, cada cartucho interactúa con el arma de forma
prácticamente igual, por lo cual todas las balas y todas las vainas son expuestas a las
mismas lesiones.
Además, las grandes presiones a las que se ven sometidas las partes, así
como el diseño de las armas en las que el diámetro de la bala es mayor que el
diámetro del cañón para asegurar que tome el estriado y se bloquee el escape de los
gases, permiten un mayor contacto entre las superficies, lo que causa que se
impriman todas sus imperfecciones.
Esto no significa que las balas o vainas tomadas de una misma arma sean
totalmente idénticas, dado que las huellas consistentes se entremezclan con las
huellas transitorias, y además, los múltiples factores expuestos más arriba de los que
afecta las impresiones de las huellas pueden provocar variaciones. Sin embargo, el
principio de repetibilidad asegura que, aparte de las diferencias notadas, también se
observan múltiples señales coincidentes.
d) Suficiencia
Estas lesiones deben ser observadas en aumentos de 30X a 50X, para poder
encontrar suficiente abundancia de marcas, puesto que en aumentos menores
solamente se observan características de clase, pero muy pocas individuales. Es
importante apuntar que las huellas buscadas pueden estar presentes a lo largo de
toda la superficie del cuerpo de la bala, principalmente en las estrías, en la zona
cercana a la base, mientras que en las vainas se localizan en todas las piezas que
entran en contacto con ella.
De esta forma, el principio de suficiencia asegura que el rayado balístico es tan
variado y abundante, y por lo tanto tan distinto entre diferentes armas de fuego, que
con este grado de aumento óptico es posible localizar, en la mayoría de los casos,
suficientes huellas individuales en cantidad y morfología, de manera que el analista
tenga un alto grado de certeza de que no están presentes por casualidad, y así excluir
otras posibles armas de fuego.
Este elemento es crítico en el caso de trozos de balas donde la cantidad de
rayado es muy poca, o en las vainas percutidas por armas que no posean
18
mecanismos automáticos de alimentación, como el revólver, en donde muchas veces
sólo se cuenta con la huella de percusión. Otro caso complicado es el de las armas
con ánima poligonal, donde el diámetro promedio del cañón es muy similar al de la
bala, de manera que hay poco roce y la impresión de las huellas es mucho menor.
4. Formación del perito analista
Es importante recalcar que los resultados de los análisis identificativos se
consideran válidos únicamente si son emitidos por un perito debidamente capacitado y
con experiencia, dado que la cantidad de factores que intervienen producen resultados
que no siempre son evidentes para un ojo no entrenado. La capacitación del perito se
logra tras estudiar múltiples situaciones y variables, en las que aprende a caracterizar
las huellas observadas. Además, debe conocer y dominar los procesos de impresión
de las huellas, así como los mecanismos internos de los diferentes tipos de armas de
fuego. Por esto, la duración del período de formación suele tardar más de un año, al
lado de un perito de mayor experiencia, y debe incluir los siguientes aspectos:
- Identificar por separado las huellas impresas por el arma de las huellas
impresas antes o después del contacto con el arma.
- Reconocer y distinguir las huellas comunes en muchos tipos de armas de las
huellas particulares.
- Diferenciar las huellas consistentes de las huellas transitorias en un arma.
- Valorar todos los aspectos que pueden alterar la impresión de huellas.
Este último aspecto por lo general conlleva un trabajo adicional, dado que si el
perito valora que existe algún factor que cause variabilidad de las huellas, deberá
realizar las acciones que considere necesarias para respaldar o descartar su hipótesis.
Por ejemplo, puede ser necesario que tenga que tomar más elementos testigo de otro
material o casa fabricante, realizar una limpieza del arma de fuego, o una inspección
detallada del ánima del cañón. Puede ocurrir también que las huellas estén ocultas por
la propia deformación de la bala, por ejemplo en las balas expansivas, así que el perito
tendrá que descubrir el rayado balístico al enderezar las zonas deformadas.
Además, el perito deberá dominar las técnicas de empleo de los microscopios
de comparación, principalmente sobre el uso de una iluminación adecuada y también
acerca de los distintos sistemas ópticos y mecánicos. Deberá conocer a fondo el
microscopio de comparación, su utilización y limitaciones.
Básicamente hay dos situaciones posibles a las que el analista debe
enfrentarse. Por un lado, comparar balas o vainas para relacionarlas con un arma de
fuego sospechosa. Por otro lado, comparar una bala con otra, o una vaina con otra, en
ausencia del arma.
En el caso de tener el arma de fuego se revisará minuciosamente el ánima del
cañón para descartar alteraciones intencionales de este. Luego se tomarán al menos
tres muestras testigo, preferiblemente con cartuchos de la misma casa comercial de la
19
evidencia a analizar, con el fin de corroborar la repetibilidad de las huellas. Si no está
disponible el arma de fuego por carecer de ella, no será posible evaluar esta
repetibilidad, ni su variabilidad frente a factores que puedan modificar las huellas, por
lo que el resultado debe emitirse de forma más cuidadosa.
5. Conclusiones o resultados
Después de considerar la correspondencia o no de las huellas impresas en las
balas o vainas analizadas, el perito llegará a una de las siguientes conclusiones (para
lo que sigue se entenderá que hay marcas suficientes cuando haya una reproducción
significativa de marcas aleatorias, que excedan cualquier posible coincidencia al azar
de las que se hayan estudiado entre las distintas muestras).
- Resultado positivo. Identificación. La muestra y los testigos del arma
presentan coincidencia en las huellas de clase. Además, las huellas
individuales en los testigos muestran mucha riqueza en cuanto a posición,
cantidad y grosor de las secuencias de líneas observadas, y esto se encuentra
reproducido de forma suficiente en la muestra analizada.
En el caso de no contar con el arma, se evalúa que haya huellas individuales
suficientes para poder relacionar ambas balas o vainas con una misma arma.
- Probable identificación. Coinciden las huellas de clase y hay similitudes en
algunas individuales, pero son insuficientes para emitir el criterio positivo.
- No concluyente. Coinciden las huellas de clase, pero la muestra carece de
huellas individuales. Criterio neutral.
- Probable exclusión. Coinciden las huellas de clase pero las diferencias en las
individuales no son suficientes para declararlo negativo.
- Resultado negativo. Exclusión. Básicamente se englobarían estos tres
supuestos: 1) La muestra dubitada y los testigos del arma (indubitada)
presentan diferentes características de clase, tales como ancho o inclinación
de las estrías en la bala, o forma distinta de la huella de la aguja percutora en
la vaina, etc. Se debe descartar cualquier causa que haya modificado las
huellas de clase.
2) Hay correspondencia entre las características de clase. Aunque los testigos
muestras (indubitados) presentan secuencias individuales claras y repetibles
entre ellos, existen diferencias suficientes y considerables respecto de las que
presenta la muestra dubitada. Se debe descartar cualquier causa que haya
modificado las huellas individuales.
3) En el caso de no contar con el arma, se evalúa que haya pruebas suficientes
de que ambas muestras dubitadas presentan huellas individuales tan diferentes
que permiten descartar que ambas balas o vainas procedan de la misma arma
de fuego.
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- No apto para realizar el análisis identificativo. La muestra estudiada posee
muchos daños producidos después de haber impactado una superficie, los
cuales ocultan las huellas individuales que pudo haber obtenido. O bien la
muestra es sólo un trozo de tamaño muy pequeño y eso limita el criterio que se
podría emitir.
- Inadecuado. Cuando los elementos a comparar son incompatibles, como por
ejemplo ser de calibres diferentes.
Apéndice. IBIS TRAX-3D
IBIS (Integrated Ballistics Identification System) Trax-3D ofrece de manera
automatizada la generación y comparación de datos balísticos en tres dimensiones. Su
finalidad consiste en maximizar la capacidad de procesar la información obtenida de
las armas de fuego y de los componentes de las municiones disparadas. En general
se puede decir que se trata de generar de manera automatizada imágenes balísticas.
La investigación de delitos cometidos con armas de fuego exige que sea
preciso tener al alcance gran cantidad y calidad de información, que debe por ello ser
recolectada, procesada y difundida.
Cada arma usada en un delito tiene una historia que contar. Gran parte de esta
historia está escrita dentro del arma bajo la forma de marcas únicas que se transfieren
a los proyectiles y los casquillos que se disparen con esta arma.
IBIS es una herramienta que permite extraer información clave de cada arma o
muestra balística de manera automatizada, rápida y precisa, ayudando a establecer la
relación entre las armas usadas en la comisión de un delito y los sospechosos.
Además IBIS es capaz de trabajar en red con otros sistemas IBIS, por lo que la
muestra obtenida por un cuerpo policial puede ser compartida con otros cuerpos. Esto
es de gran importancia, pues las bandas modernas de crimen organizado gozan de
gran movilidad y, constantemente, atraviesan los límites de las jurisdicciones
(demarcaciones) locales, nacionales e internacionales, dejando un rastro de muestras
tras de sí.
Algunos aspectos clave de los usos de IBIS son:
- Ayuda a resolver delitos relacionados con armas de fuego.
- Una correlación obtenida puede ser de gran valor para investigar otros
delitos que no cuentan con un sospechoso obvio ni pistas claras.
- Las correlaciones obtenidas por el sistema han conducido a la detención de
muchos delincuentes armados acusados de delitos graves.
- Esta tecnología incrementa la capacidad de los cuerpos policiales para
realizar correlaciones balísticas de muestras recogidas en diversas escenas
del crimen.
21
Asimismo, la tecnología tridimensional del sistema permite obtener imágenes
en 2D y 3D. Su adquisición de datos se divide en tres operaciones: 1) recolección de
datos; 2) almacenamiento; y 3) análisis e informe.
Adquisición de datos de proyectiles
IBIS Bullettrax-3D tiene una tecnología no invasiva, que sin siquiera tocar la
muestra, capta imágenes de alta resolución en 2D y 3D de toda la gama de proyectiles
y fragmentos encontrados y estudiados en los laboratorios forenses.
El sistema proporciona imágenes de 360 grados de las estrías y campos del
proyectil, además de imágenes parciales de zonas específicas. El proceso de
adquisición de imágenes, completamente automatizado, rota y desplaza el proyectil,
adaptándose así a las deformaciones superficiales del mismo. Proporciona
información tridimensional precisa y crea modelos topográficos de la superficie del
proyectil medidos con una resolución a escala nanométrica (1 nanómetro = a una
millonésima parte de un milímetro).
IBIS permite observar y medir con precisión las diferencias topográficas causadas
por las marcas en la superficie del proyectil con una resolución a escala nanométrica y
comparar el corte transversal de los perfiles topográficos de la superficie del proyectil.
Adquisición de datos de casquillos
Brasstrax-3D es una estación de adquisición de casquillos de alta resolución,
tanto en dos como en tres dimensiones, con abundantes detalles y vistas desde
múltiples perspectivas.
El sistema proporciona una imagen automatizada del cierre de la recámara del
casquillo de percusión central y de la marca del percutor, tanto en 2D como en 3D, así
como de la marca completa del culote del casquillo en 2D. Además, genera imágenes
de las marcas del expulsor y de la marca del percutor del casquillo de percusión
central.
Almacenamiento de datos y comparación
Las muestras estudiadas serán comparadas y clasificadas de acuerdo a sus
similitudes, a fin de lograr la mayor probabilidad de correlación. Posteriormente, los
resultados se visualizan nuevamente en la estación de análisis Matchpoint+.
Matchpoint+ es la estación de análisis usada por los peritos para revisar las
posibles correlaciones obtenidas con el Servidor de Correlación IBIS. La nueva y
dinámica herramienta de visualización en 2D y 3D integrada al sistema permite a los
analistas de armas de fuego llegar a conclusiones más rápidamente y con menor
esfuerzo.
Matchpoint+ permite a los analistas emular, de manera virtual, las funciones de
un microscopio de comparación, tales como la orientación de la imagen, el ajuste del
aumento, la dirección de la fuente de luz y mucho más. Las excepcionales
capacidades en 3D ofrecen opciones que más más allá de la experiencia relacionada
con el uso de un microscopio.
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Matchpoint+ permite a los analista visualizar mejor las imágenes de todo tipo
de proyectiles y casquillos, bien sea que estén intactos o que muestran daños severos,
incluyendo proyectiles disparados a través de cañones de rayados y poligonales, lisos
o intencionalmente modificados.
23
TEMA 5. Trazas Instrumentales
1. Marcas de herramientas
1.1. Marcas de herramientas
1.2. Vaciado de marcas, huellas y señales de fracturas por
herramientas
1.3. Identificación de las señales o marcas de herramientas
2. Huellas de calzado
2.1. Metodología en la investigación de huellas de pisadas
2.2. Huellas causadas por pies calzados
2.3. Huellas de pisadas aisladas
2.4. Obtención de vaciado de huellas moldeadas
2.5. Preparación de la huella antes del vaciado
2.6. Técnica de vaciado sobre huella en tierra
2.7. Vaciado de huella en nieve
2.8. Huellas de pisadas en serie
2.9. Cotejo de huellas de calzado
3. Huellas de neumáticos
1. Marcas de herramientas importante
1.1. Marcas de herramientas
Señales y marcas de herramientas son las impresiones que producen una
parte de la herramienta, objeto o instrumento al ponerse en contacto con una
superficie para fracturarla o violentarla.
La variabilidad que en el lugar del delito se hallará es múltiple, como los
utensilios que el delincuente usa.
Las marcas y señales de fuerza en las cosas basándonos en el famoso
“principio de intercambio” de Locard (todo contacto deja rastro), así como en algunos
de los principios estudiados en balística (unicidad, permanencia, suficiencia y
repetibilidad) aportan a la investigación características de clase e identificativas.
Características de clase
La anchura, longitud y perfil reflejadas en las marcas y señales son
características de clase. Orientan sobre la forma, dimensiones y tipo del instrumento
dubitado, es decir, del medio empelado en la ejecución del delito. De manera que
observadas esas huellas, se establece una hipótesis que indica la línea de la
investigación, en la búsqueda de la herramienta sospechosa. Puede ocurrir, una vez
localizada, una no coincidencia de esas peculiaridades, en cuyo caso inmediatamente
se descarta, sin necesidad de un trabajo de reconocimiento más exhaustivo. Por el
contrario si el útil testigo o indubitado por sus similitudes entra dentro de los posibles
causantes del crimen, requiere un posterior estudio microscópico entorno a las
particularidades identificativas para confirmar la igualdad.
Características identificativas
Corresponden a las microrrayas, microestrías y microlesiones que posee el
instrumento o herramienta utilizado en la ejecución delictiva, los cuales quedan
reproducidas por contacto sobre la superficie capaz de asumirlas y contenerlas.
Las herramientas desde su elaboración y por el uso y desgaste van
adquiriendo peculiaridades microscópicas que facilitarán la identidad exclusiva,
cuando se dé una coincidencia cualitativa y cuantitativamente suficiente, para poder
por analogía a través del microscopio comparativo, establecer la afinidad de modo
decisivo. Se basa tal identidad en la semejanza de elementos análogos recogidos en
la inspección ocular con los obtenidos de la herramienta indubitada.
La igualdad de particularidades microscópicas son las que fijan una identidad
del instrumento de microestrías diferentes, pues la herramienta puede con
posterioridad a la ejecución del crimen, haber adquirido otras, que nada indican sobre
si se trata o no del medio utilizado en la perpetración del delito.
En razón a los efectos causados, las marcas y señales, se clasifican por:
2
a) Compresión.
b) Resbalamiento.
c) Mixtas o combinadas de las dos anteriores.
d) Corte.
e) Combustión.
f) Explosión.
a) Señales por compresión
Son las huellas dejadas por un objeto o herramienta al hacer fuerza sobre o
dentro de la extensión de un material, originándose una impresión negativa del útil
empleado, reproduciéndose las características individuales de éste. Comprende estas
señales las producidas por golpes o por presión; generalmente, se crean cuando la
herramienta actúa perpendicularmente sobre la superficie atacada, la cual para que
quede huella que refleje las características generales e individuales de la herramienta,
será de menor dureza que aquélla.
Estudiando las marcas y señales deduciremos la habilidad del sujeto. Pero lo
que es más importante, si éstas son útiles para la investigación, nos informaran de
figuras y dimensiones de la herramienta empleada e incluso si han reproducido las
características específicas de la misma, llegaremos a identificarla. Normalmente las
señales por compresión informan de la naturaleza del instrumento, tamaño, forma, e
incluso color y en ocasiones las irregularidades de su superficie, si es que existe,
siendo éstas las que llevan a la identidad por analogía. Presenta, por tanto, buenas
características de clase siempre y en ocasiones aportan aceptables elementos
identificativos.
La validez de las huellas dejadas por las herramientas depende de:
• El propio utensilio: dureza, irregularidades en su plano, anomalías en
relación a su origen de fabricación, etc.
• La fuerza practicada por el autor en el uso y aplicación del
instrumento. A superior energía ejercida, con la misma herramienta y en
iguales condiciones de extensión agredida, zonas de contacto, ángulo y
forma de ataque, dará siempre mayor marca o señal, la huella originada
será superior en profundidad. La presión depende de la intensidad de la
fuerza infligida y de la superficie.
• La naturaleza del soporte en donde quedan las señales. Por razón del
soporte distinguiremos superficies blandas, porosa como la madera y
superficies duras como las de origen metálico.
En la madera, debido a la compresión, se crearán distorsiones, astilladuras
y roturas, que reducen considerablemente el valor de la señal, dependiendo
3
de la propia estructura (celulosa, vasos y fibras). La porción de madera que
recibe directamente la tensión, tras el aplastamiento o hundimiento, tiende a
recuperar por elasticidad su morfología primitiva, cuando cesa de sufrir la
opresión.
Sobre superficies metálicas y rígidas, para que queden señales impresas
de la herramienta es necesario que el útil empleado sea de dureza mayor
que el metal sobre el cual actúa, en este caso las huellas causadas resultan
muy valiosas a efectos identificativos, por su doble condición de
permanentes e inmutables.
b) Señales por resbalamiento
Generadas como consecuencia del deslizamiento de una herramienta sobre
una superficie. Se origina por fricción o por raspadura.
Si examinamos al microscopio la extensión de una herramienta, suele ofrecer
irregularidades diminutas, a manera de estrías paralelas. Son estas marcas las que
quedan reproducidas por resbalamiento, siempre y cuando la superficie receptora
reúna unas condiciones determinadas, como en las áreas pulimentadas. Son soportes
adecuados para este tipo de marcas: la madera lacada, pintada o barnizada; y las
superficies metálicas sobre todo si están muy pulidas.
Las señales por resbalamiento informan muy poco sobre la naturaleza de la
herramienta (forma, tamaño y tipo). Pero sí que copian muy bien las características
individuales de la herramienta. La disposición de las desigualdades de su superficie y
la morfología de éstas, resultan muy válidas para su identidad, cuyo valor en
ocasiones concluyente, es equiparable a los puntos característicos de las crestas
papilares y con la balística a las microrrayas. Es decir, engendran buenas
características identificativas y malas características de clase.
Las estrías o microestrías que presentan las superficies de los instrumentos o
herramientas pueden crearse en el proceso de fabricación, o se adquieren por el
tiempo como consecuencia del uso y desgaste.
c) Señales mixtas
En el punto que la acción de violencia entre dos objetos, herramienta agresora
y cuerpo agredido, actúa dejando restos de rascadura y de aplastamiento, estamos en
presencia de señales mixtas (fricción + compresión). Este tipo de marcas es muy
frecuente en la casuística delincuencial de delitos con uso de fuerza en las cosas,
cuando el delincuente emplea palanqueta, destornillador y similar para abrir una puerta
cerrada, un cajón, etc.
Las señales mixtas al concurrir las impresiones por compresión y por
resbalamiento, en un mismo plano, reúnen las características de ambos tipos de
huellas. Mientras el instrumento avanza penetrando entre dos superficies próximas,
4
causa trazas por resbalamiento, se graban en las superficies agredidas por
microseñales y micromarcas de la herramienta, proporcionando buenas características
identificativas. Además, por el roce dejan sobre la huella restos de cromado, pinturas,
etc., de la herramienta, tratándose de una característica de clase (análisis químico).
En la siguiente fase de forzamiento mediante acción de palanca, una vez
introducida ésta por fricción entre las dos superficies, que el agresor quiere separar,
produce un empuje perpendicular a ambos cuerpos y con fuerzas vectoriales
contrarias, en sentido de su apertura natural. En dicho momento se está ejerciendo un
mecanismo de presión, dando lugar a señales por compresión, que causan buenas
características de clase, pudiendo conocerse el tipo, dimensiones y forma de la
herramienta.
Concluyendo, las señales y marcas mixtas permiten conocer el instrumento con
todas las características externas, para en la investigación proceder a su búsqueda, y
una vez localizado, posibilita por comparación la certeza de identificarlo como el
causante de los daños.
d) Señales por corte
Debidas a las irregularidades que tiene el filo de la herramienta y que quedan
impresas sobre la superficie cortada. La relación que guardan entre sí las estrías
dependen del ángulo bajo el cual el utensilio fue aplicado. Estas señales pueden
originarse por instrumentos cortantes, como tenazas, cuchillos, navajas, barrenas,
berbiquís y hasta sierras.
Las marcas, tanto penetrantes como cortantes, frecuentemente no
proporcionan detalles de identificación del instrumento, limitándose a informar sobre su
dimensión y tamaño en el mejor de los casos.
Las huellas causadas por dientes de sierra facilitan datos de características de
clases (tamaño de los dientes, ángulo que forman, distancia entre crestas, etc.)
conducentes a aportar rastros como indicio excluyente e incluso como prueba
concluyente, siempre y cuando no se ha llegado a aserrar completamente un trozo y
quedan grabados los dientes de la sierra. Los cortes producidos por un “hacha”,
determinan el tamaño o dimensiones de su hoja, incluso algunas irregularidades de su
filo.
El orificio de una herida de navaja o cuchillo fija en ocasiones el tamaño de su
hoja. También, el diámetro de la broca en los orificios producidos mediante taladro.
Procediéndose al estudio de los cortes, cuando así interesen a la investigación, pero
sin olvidar la elasticidad del objeto o cuerpo que ha sufrido la agresión.
Un ejemplo de marcas de corte con navaja que facilitó el esclarecimiento de un
asesinato es el expuesto por Hk Nag y T. Mazunder (1977), las señales producidas por
una navaja fueron halladas en un cordón de teléfonos con el que el delincuente ató a
la víctima. Las marcas quedaron grabadas en una superficie circular de diámetro de
2,6 mm., de fundas de polietileno que envolvían a hilos metálicos.
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La hoja causante era de longitud de 12,2 cm., y tenía un solo filo. Lo difícil en el
laboratorio fue determinar qué parte de la hoja del cuchillo había producido las
lesiones apreciadas en el politileno. Realizadas diversas muestras con la navaja del
sospechoso sobre material similar al cordón telefónico, una de ellas correspondía con
la pieza de convicción en lo concerniente a las estrías dejadas por el puñal. Se llegó a
la conclusión de que el hilo telefónico había sido cortado por la navaja intervenida al
sospechoso.
e) Señales de combustión
Indicarán que en la comisión del hecho delictivo se ha empleado el fuego para
hacer perforaciones, cortar planchas metálicas e incluso para la realización del butrón.
Se hallan cuando se ha utilizado sopletes o lanza térmica. En el lugar de los hechos se
detecta por la existencia de escorias, sustancias o restos de materias quemadas y
carbonizadas.
Las peculiaridades respecto a las características de clase vienen dadas por la
etiología del incendio y por el valor de la temperatura. El origen del fuego se obtiene
analíticamente de los restos y residuos recogidos del incendio. Conociendo las
temperaturas de fusión de los minerales y elementos habidos en el incendio se puede
calcular el calor alcanzado por las llamas.
f) Señales de explosión
La explosión es una reacción química exotérmica producida por un explosivo,
con liberación en un brevísimo período de tiempo, de una gran cantidad de energía,
que se manifiesta en la violenta emisión de calor, luz y gases, acompañados de fuerte
estruendo.
1.2. Vaciado de marcas, huellas y señales de fracturas por
herramientas
Sobre la superficie atacada por un utensilio empleado por el delincuente ha
quedado un hueco, del que se quiere obtener un molde por vaciado. Esta matriz
reflejará las características propias e individuales de la herramienta productora del
mismo.
Por ser estas huellas creadas por útiles o instrumentos de reducidas
dimensiones no es conveniente el uso del yeso, más propio para huellas de pisadas, y
sí lo es la pasta de dentista, que una vez reblandecida con agua (a 60 ó 65ºC), se
coloca sobre la superficie en donde aparecen las marcas y se retira cuando ésta se ha
endurecido. Es aconsejable para huellas en madera.
Otras materias empleadas en el vaciado son la plastilina, mejor pasta a base
de siliconas, untada con agua o manchada de aceite para que no quede adherida al
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soporte. Colocar la plastilina en la señal, presionar y separar a continuación la
reproducción obtenida.
En superficies metálicas puede usarse plomo de cañería, cepillándolo con un
objeto duro, con el objeto de que las irregularidades de la superficie se incorporen al
plomo. Como el plomo tiene una temperatura de fusión baja (327º C), se utiliza fundido
en soportes metálicos de aleaciones más resistentes al calor. Logrando así un
positivado como si fuese la propia herramienta.
El problema que se presenta en la consecución de un vaciado, sobre planos
tanto horizontales como inclinados o verticales, si son sustancias líquidas o viscosas,
se soluciona circundando la huella con una barrera de plastilina de una altura de unos
dos centímetros, bastando para estancar en su interior la pasta necesaria para la
realización del molde. Si la extensión es vertical, el dispositivo de retención se hará de
modo similar a la de un nido de golondrinas, empleando plastilina.
1.3. Identificación de las señales o marcas de herramientas
Intervenido el útil sospechoso de ser causante de las señales dejadas en el
lugar del delito, se sacarán muestras de las marcas que produce, bien con plastilina, o
mejor, sobre materiales iguales o similares a las descubiertas en el lugar del hecho,
consiguiendo, después, los vaciados respectivos para cotejo.
En ningún caso debe aplicarse para hacer un examen comparativo el
instrumento sobre la huella, pues podríamos introducir variaciones en los pequeños
detalles de ésta. La observación inicial para el reconocimiento de huellas, marcas y
señales se hará con visión directa y sirviéndose de lupa de pocos aumentos.
Encontrada la herramienta sospechosa se realizarán las siguientes
operaciones en el laboratorio:
1. Fotografía directa y con testigo métrico de la herramienta (y de las huellas
lofoscópicas que puedan contener, de los restos de sangre, pelos,
sustancias orgánicas e inorgánicas, polvo, etc.).
2. Limpieza del instrumento, evitando crear nuevas marcas. Se recogen
previamente todos los restos y residuos (astillas, pelos, sustancias, restos,
etc.).
3. Reproducir el utensilio sospechoso en una superficie similar, o mejor, igual
a la del objeto en donde asentó la huella dubitada, con humedad y dureza
análogos. El ángulo de incidencia de esta nueva marca será lo más
semejante posible al ángulo con el que el instrumento actuó en el lugar del
crimen. Es aconsejable lograr diferentes muestras con ángulos variables
para cotejar y buscar el que más se aproxime al real.
4. Estudio comparativo, se puede hacer directamente entre las huellas
dejadas por el instrumento y las de las muestras sacadas, o también a
través de sus fotografías, compulsándolas (microscopia de comparación),
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fijándose en ambas las peculiaridades morfológicas, como si de huellas
lofoscópicas se tratase, o bien, por fotografía de acoplación, que
corresponde al estudio de semejanzas por superposición fotográfica.
Además cabe el análisis directo o fotográfico sobre sus vaciados, de la
misma manera que se ha expuesto para sus moldes o instrumentos.
5. Demostración en el informe pericial del examen comparativo, que se hará
por medio de fotografías técnico policiales.
El montaje de las imágenes yuxtapuestas a través del microscopio de
comparación demostrará la coincidencia o desemejanza entre ambas marcas.
2. Huellas de calzado
Las huellas de pisadas son las marcas y señales que deja la persona cuando
camina a cualquier velocidad con calzado o sin él. También comprenden las trazas de
rodaduras producidas por las ruedas (neumáticos) de los vehículos, que veremos en el
apartado siguiente.
Las huellas de pisadas son útiles a la investigación técnico policial por múltiples
razones, en ocasiones llevan a la identificación del autor de un crimen, descartar a un
sospechoso, dar luz a la investigación en cuanto a circunstancias, número de
delincuentes, la forma de cómo ocurrieron los hechos, la ruta seguida por el
delincuente, etc.
Lo primero que toca el suelo, pavimento o calzada al andar convencionalmente
es el tacón o talón, continúa la planta y por último la punta del pie. Se presiona con
mayor fuerza con el tacón y la punta, estas partes profundizan más sobre superficies
blandas.
De la observación de las huellas de pisadas obtendremos, en principio, si se
han producido por andar normal o excepcionalmente, caso de carreras o caminar a
puntillas, generalmente para evitar hacer ruido.
Las huellas se pueden clasificar en razón al proceso de formación:
Huellas visibles:
- Moldeadas. Resultado de la presión de la pisada sobre un cuerpo
blando o arcilloso o materia pulverulenta poco compacta.
- Por sustracción. Creadas cuando al pasar sobre una superficie sucia
por cualquier masa blanda o sustancia pulverulenta retira parte de esa
extensión.
- Estampadas. Se originan al hollar con la suela de los zapatos o plantas
de los pies, previamente manchada con cualquier elemento (sangre,
pintura, polvo, etc.), dejando rastros de las mismas.
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Huellas invisibles o latentes. Se dan en pisadas con pies desnudos o
cubiertos con calcetines o medias. Se producen por exudación de los pies. Requieren
para su observación revelado con reactivos.
Como las huellas de pies desnudos o semidesnudos (calcetines o medias) la
metodología es básicamente la misma que en las huellas dactilares, aquí nos vamos a
referir exclusivamente a las huellas causadas por pies calzados.
El autor del hecho delictivo puede dejar distintas huellas de pisadas:
a) Aisladas. Las halladas solas e independientes, sin relación con las demás.
b) En serie. Producidas por una persona al caminar.
c) Superpuestas. Cuando se producen mezcla de huellas, unas encima de
otras, que deforman los elementos identificativos. Suelen darse en los
lugares muy transitados, como cuando ha existido lucha. En ellas es más
difícil detectar elementos identificativos.
2.1. Metodología en la investigación de huellas de pisadas
Las huellas de pisadas las hallaremos junto a la víctima, próximas al lugar de
los hechos e incluso alejadas a una cierta distancia de la escena del crimen. Una vez
descubiertas hay que proceder del siguiente modo:
1. Fotografiar.
2. Examen previo, indiciario de lo ocurrido por observación directa.
3. Proteger la huella. Normalmente, basta con cubrirla con una caja, tablón o
tabla. Si estuviera sobre nieve, entonces, para evitar el deshielo, se cubre
con una caja rodeada de una cantidad suficiente de nieve.
4. Remitirlas al laboratorio, bien en su soporte, por trasplante o por vaciado.
2.2. Huellas causadas por pies calzados
Las huellas producidas por pies calzados son todas de tipo visible, no se dan
huellas latentes, cuya existencia se debe al sudor y materia sebácea.
El calzado suele tener, en cuanto a la zona que está en contacto con el suelo:
a) Suela lisa y tacón liso.
b) Suela grabada y tacón liso.
c) Suela lisa y tacón grabado.
d) Suela y tacón grabados.
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e) Suela y tacón con elementos metálicos (clavos, taloneras, punteras, etc.).
Como es lógico, las superficies grabadas dan mayor información que las lisas.
El distinto desgaste de suela y tacón producido en la planta facilita la individualización.
Por la huella de pisada, sobre todo originadas por presión, se determina en ocasiones
defectos que pudiera padecer el individuo: pies planos, pies cavos, cojera (el pie que
cojea da el paso de menor longitud que el bueno). Si se ha caminado cargando con un
peso de importancia, la longitud del paso es menor, a la vez buscará mayor estabilidad
ampliando la base de sustentación, abriendo más las piernas y separando las punteras
de los pies. Asimismo se puede en ocasiones determinar el sexo de las personas, por
las diferencias de calzado entre hombres y mujeres.
Se observará el desgaste en suela y tacón, sabiendo que es más frecuente el
adelgazamiento por uso en la parte externa y trasera; el desgaste en sentido contrario,
por ser excepcional, tiene su importancia de cara a la individualización. Porque la
mayoría de la gente camina apoyándose sobre la parte exterior del tacón y de la suela.
Sólo una minoría lo hace sobre la parte interna.
2.3. Huellas de pisadas aisladas
Normalmente la suela del calzado transporta materia (polvo, pintura, sangre,
etc.), que irá dejando sobre el suelo o tarimado, en el supuesto de superficie apta para
acoger dichas sustancias. Es interesante, en estos casos, no sólo el estudio de la
huella sino, también, el análisis de las mismas, para determinar, entre otras cosas, su
procedencia. En muchas muertes por homicidio el asesino pisa alguna mancha de
sangre existente dejando por estampación o sustracción marcas de huellas.
Las impresiones de los pies al andar y al correr pueden producir una rotación o
un deslizamiento, que ocasiona una dilatación de la huella a lo largo y a lo ancho. El
grado de humedad de la suela puede inducir a error en cuanto a las dimensiones
reales, sobre todo, si se trata de suela de cuero mojada, al sobredimensionarse.
Al igual que se efectúa con huellas de todo tipo, lo primero es proceder a su
fotografiado con testigo métrico. Obtenida ésta, trasladar la misma al laboratorio
preferentemente en su propio soporte, si se trata de huella moldeada efectuar un
vaciado. Lo que nunca debe hacerse es la comparación directa, colocando el calzado
del sospechoso sobre la misma huella, aunque pareciese coincidir, el error es muy
probable y posiblemente se destruirían elementos de la huella.
2.4. Obtención de vaciado de huellas moldeadas
Por el vaciado se consigue la reproducción del objeto originario causante de la
huella. En caso de pisadas, por vaciado se saca un modelo de características
idénticas a la suela o planta del pie productor de la huella.
Las acciones previas a la consecución del vaciado son:
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a) Protección de la huella. Se efectúa indicando por marcas y señales el
lugar donde está la huella.
b) Limpieza de la huella.
- Extracción del agua, en el caso de que la huella estuviera encharcada
con papel secante o con una jeringuilla. Otras veces hacer una
perforación en la huella para que salga el líquido.
- Si la huella ha sido invadida de elementos extraños (hierbas, piedras,
palillos, hojarasca, etc.), siempre que no se modifiquen sus
características, se extraerán al exterior con una pinzas. No haciéndolo
si forman parte de la estructura de la huella o reproducen su dibujo o
contorno.
2.5. Preparación de la huella antes del vaciado
Pulverizar la superficie de la huella cubriéndola de una capa muy fina de una
disolución de goma laca en alcohol o en sustancia de propiedades similares. La
pulverización ha de hacerse como si de una microlluvia se tratase, procurando no
dañar la huella. La película finísima de goma-laca dará consistencia a la impresión.
Una vez solidificada añadir polvos de talco y aceite lubricante para impedir que el
molde se adhiera a la huella.
2.6. Técnica de vaciado sobre huella en tierra
Para el vaciado en tierra se emplea escayola o yeso de París, agua, recipiente
para mezcla, una cucharilla, una espátula, trozos de alambre, cuerdas, palitos y
ramas. Si la huella asienta sobre un suelo de arena muy fino podemos utilizar látex y
en otros casos da mejores resultados parafina.
Cuando se trata de superficies duras el vaciado puede realizarse directamente
con escayola, plastilina, pasta dentista o material plástica, sin necesidad de usar goma
laca como endurecedor.
James V. Vandiver (Criminal Investigator, USA) recomienda que el yeso de
París o la escayola se tengan colocados en un primer saco de plástico trasparente
cerrado con cinta adhesiva, para colocarlo después en una segunda bolsa, de iguales
características, sellada a su vez con cinta adhesiva. Así se puede guardar con
facilidad y su transporte y utilización no ofrece dificultad alguna. Una vez usado el yeso
o la escayola, podemos emplear el resto o prescindir de él.
La escayola define mejor las características físicas, entramado, rugosidades,
alteraciones, anomalías, etc., que el yeso, por lo que es recomendable para efectuar
un vaciado de huella de considerable volumen como una pisada humana.
Proceso a seguir para obtener un molde por vaciado de escayola:
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2.6.1. Preparación de la mezcla
A un recipiente con agua se le va añadiendo la sustancia endurecedora
(escayola o yeso), previamente tamizada por cedazo. Mientras se remueve con la
espátula lentamente para eludir las burbujas siguiendo el mismo sentido de giro, hasta
que el sólido sobresalga por encima del agua. Terminado de mover, no es conveniente
agregar más soluto (escayola o yeso), pero sí se puede adicionar agua, para evitar
una pasta excesivamente espesa.
La masa preparada ha de tener consistencia como la de una palilla. Para una
huella de calzado completa es suficiente la cantidad de 900 gramos de yeso o
escayola.
2.6.2. Añadido
La escayola o el yeso dispuesto se vierte por medio de una cuchara, cubriendo
el fondo y los bordes de la huella. Esto se efectúa rápidamente, en caso contrario,
unas zonas van a secarse antes que otras. Esta capa debe ser inferior a 15 ó 20 mm.
Al tener esa primera lechada protectora se mezclan los elementos de
consistencia (palitos de madera, palillos, trozos de alambre, etc.), formando una
especie de andamiaje, que fortalecen y dan solidez al molde. Si la sustancia es látex
podemos usar trozos de compresa o gasa en sustitución de los palitos o alambres.
Finalmente se echa a la huella más yeso o escayola, según el producto
empleado, hasta lograr al menos un espesor de molde de 35 a 40 mm. Para evitar un
desbordamiento de la papilla, se cerca la huella con plastilina, cartón o chapa. Es
conveniente y facilita la extracción del molde obtenido el haber colocado un asa para
tirar de ella.
2.6.3. Extracción del molde
Un indicativo de que la escayola o el yeso seca es cuando empieza a
calentarse. Una vez seco el molde, se saca con sumo cuidado no arrancando los
cuerpos extraños, puesto que tal vez, al extraerlos estropearíamos detalles.
2.7. Vaciado de huella en nieve
1. Espolvorear talco en el fondo de la huella.
2. Pulverizar con goma laca y antes de que se seque volver a añadir más polvos
de talco. Esto se repite hasta tres veces.
3. Proceder con la lechada como se ha descrito en el punto anterior.
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2.8. Huellas de pisadas en serie
Son el conjunto de huellas plantares dejadas por la persona al trasladarse de
un sito a otro. La manera de andar individualiza a la persona, forma parte del gesto y
en muchas ocasiones sirve para reconocerla. De ahí su importancia en criminalística.
El hallazgo de las huellas en serie tienen una doble importancia:
1. Entendida por separado, como si una de ellas se tratase de una huella
aislada.
2. Análisis de conjunto. Relacionando unas huellas con otras como un todo,
producto del caminar de una persona.
Ante huellas en serie la primera medida es el registro fotográfico, no sólo de
cada huella, sino también del conjunto con su correspondiente referencia métrica.
Basándonos en las peculiaridades que proporcionan las huellas de pisadas en
serie pueden determinarse diferentes detalles de la persona que las produjo, lo cual
llevará a su identificación. Estas características son:
a) Eje de marcha
Línea imaginaria equidistante de una serie de pisadas. Esta línea se halla
situada figuradamente en el eje geométrico entre las huellas del pie derecho y las del
izquierdo.
b) Línea de marcha
Si unimos con una recta el centro de los talones de la serie de huellas de
pisadas obtendremos la línea de marcha, que será una recta quebrada.
Muchos trabajos condicionan un tipo específico de la manera de andar, los
marineros, generalmente caminan en muy exagerado zig-zag. Sin embargo a los
albañiles les ocurre todo lo contrario, la amplitud del paso es insignificante, tal vez por
la costumbre de desplazarse en los andamios.
c) Ángulo de marcha o paso
Es el ángulo formado por el eje geométrico de la pisada con la línea de marcha.
d) Longitud de paso
Distancia del centro del extremo del tacón del pie derecho al mismo sitio del
correspondiente pie izquierdo, en dos pasos sucesivos, medidos longitudinalmente
sobre el eje de marcha.
e) Anchura de paso
Suma de las longitudes resultantes de unir los centros de los extremos de los
tacones de las huellas de ambos pies, derecho e izquierdo, con el eje de marcha. Es la
distancia longitudinal entre el centro de los talones de dos pasos sucesivos o la
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separación respecto a la perpendicular al eje de marcha entre dos centros de los
tacones, derecho e izquierdo en dos pisadas sucesivas.
f) Amplitud de paso
Ángulo formado por la concurrencia de los ejes geométricos del pie derecho e
izquierdo respectivamente. Valor numérico apreciable aún en estado de reposo.
Normalmente el ángulo de marcha o de paso en el hombre vienen a ser de 30º
a 35º. En la mujer es sensiblemente menor.
La longitud de paso del hombre medio de estatura normal oscila de 65 a 90
cm., según la velocidad.
Pasando de un metro de longitud de paso se considera correr y lo corroborará
si las huellas dejan de ser completas al desaparecer parte del tacón y acentuándose la
zona de la puntera.
La anchura de paso es superior ostensiblemente en personas ancianas, ciegos,
mujeres en avanzado período de gestación, individuos exageradamente gruesos y
sujetos cargados con grandes pesos a la espalda.
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2.9. Cotejo de huellas de calzado
El cotejo de huellas de calzado puede realizarse entre tanto entre huellas
indubitadas y dubitadas, como dubitadas entre sí.
En el calzado a la hora de realizar el cotejo también se contará y habrá que
tener en cuenta las denominadas huellas de clase e individuales. Las de clase nos
podrán informar sobre la marca y modelo del calzado, número de pie, diseño y
morfología en general. Las individuales serán las propias que adquiera el calzado por
el uso o por mantenimiento del mismo.
Los cotejos se pueden realizar por yuxtaposición, colocando la imagen
dubitada junto a la indubitada, y por superposición, en el que con un software
adecuado se pueden superponer las imágenes y así compararlas. Asimismo se deben
realizar estudios geométricos teniendo en cuenta distintos puntos característicos
dentro de la huella de calzado, midiendo distancias y ángulos que posteriormente
serán cotejados entre las muestras comparadas.
Para la realización de los cotejos habrá que tener en cuenta la
contemporaneidad de las huellas dubitadas y el calzado indubitado del sospechoso, ya
que si el tiempo entre la toma de la huella y la disponibilidad del calzado es muy
grande puede haber variaciones lógicas por el uso, del que a su vez, obviamente,
también dependerá la huella en el calzado.
Efectuado el cotejo las conclusiones pueden ser las siguientes:
- Resultado positivo. Si hay plena concordancia entre las señales de
clase y suficientes puntos característicos plenamente coincidentes.
- Probable positivo. Si las señales de clase son iguales y las
individuales presentan concordancias, si bien no tan rotundamente
como para concluir positivo.
- No concluyente. Cuando las señales de clase son iguales pero las
individuales no son suficientes ni para atribuir ni para descartar que se
trata de la “misma” pisada.
- Resultado negativo. Cuando las señales de clase son distintas o,
siendo similares, las individuales permiten descartar la igualdad.
- Resultado inadecuado. Las huellas no presentan la claridad suficiente
como para realizar el cotejo – por mal estado, fragmento escaso, etc.-
con las debidas garantías, por lo que dicho cotejo no se realiza.
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3. Huellas de Neumáticos
Una huella producida por la banda de rodadura de un vehículo aporta a la
investigación características de clase y características identificativas, en condiciones
similares a las trazas y señales por huellas de calzado.
Las características de clase proporcionan conocimientos de la marca y modelo
de la cubierta, que reconducirán la investigación en la búsqueda de vehículos que
calcen ese tipo de neumáticos.
Características de clase en huellas rodadas:
1. Anchura de la rueda. Diseñada entre otras razones en función de las
prestaciones del vehículo. Un automóvil diseñado para adquirir una gran
velocidad llevará neumáticos anchos que faciliten la estabilidad.
2. Morfología del dibujo del neumático. Los diferentes fabricantes y modelos
poseen un diseño de la cubierta, en la superficie externa de fricción con la
calzada o suelo, en función de las características técnicas.
3. Diámetro de la rueda. A mayor diámetro de las ruedas del vehículo recorre
más longitud dando el mismo número de vueltas. Igualmente tienen una
tolerancia en relación a la capacidad de poder llevar ruedas tanto respecto a su
anchura como a su diámetro. Aparte de la normativa existente relacionada con
las condiciones técnicas del vehículo sujeto a determinados tipos de ruedas, la
norma se basa en la seguridad y prestaciones del tipo de vehículo.
Si a través de una amplia huella de rodada aparecen dos señales idénticas
repetidas, indicará que la rueda ha pasado dos veces por el mismo punto, es
decir, habrá dado una vuelta completa, pudiéndose medir la distancia de punto
a punto, con lo cual se tendrá la longitud externa total de dicha rueda. Mediante
la conocida fórmula matemática de: longitud de una circunferencia igual al
diámetro por el valor de π (3,1416), conseguiremos el diámetro externo de la
rueda productora.
Diámetro= Longitud de la circunferencia / π
Recuperando el vehículo sospechoso se toman las marcas de las ruedas y
comparan las características identificativas, como las anomalías, alteraciones y
deformaciones adquiridas en el proceso de fabricación o durante su uso, la cuales
determinarán si se trata de la misma rueda o no. Naturalmente para llegar a este
estudio, serán ruedas con las mismas características de clase, pues de no ser así, es
imposible que se dé una coincidencia con las características identificativas.
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TEMA 6. Investigación de Incendios
1. Introducción
1.1. Definiciones
1.2. Principios Fundamentales de la Ciencia del Fuego
1.2.1. Química de la Combustión
1.2.2. Transmisión del Calor
1.2.3. Ignición
1.2.4. Desarrollo del Incendio
2. Investigación de incendios. Metodología
2.1. Introducción
2.2. Metodología en la investigación de incendios
2.3. Entrevistas
2.4. Sistemas de Seguridad
2.5. Inspección Técnico Ocular del Incendio
3. Determinación del Origen del Incendio
4. Determinación de la Causa del Incendio
5. Marcas de fuego
6. Toma de muestras para la detección de acelerantes de la
combustión
1
1. Introducción
El objetivo del presente tema será presentar información básica para la
comprensión del campo de trabajo en la investigación criminalística de incendios,
concretamente en los procedimientos de investigación producidos por incendios y
explosiones de origen no terrorista, puesto que éstas caerían en otro campo de
actuación.
La investigación de un incendio o explosión es una actividad compleja, que
implica destreza, tecnología, conocimientos y ciencia. La recopilación de información
sobre los hechos y el análisis de esta información, debe llevarse a cabo de manera
objetiva y sincera. La metodología básica de la investigación de un incendio debe
basarse en el uso de un enfoque sistemático y en la atención a todos los detalles
relevantes. El uso de un enfoque sistemático revelará con frecuencia datos nuevos
que analizar, que pueden requerir una reconsideración de las conclusiones anteriores.
Salvo escasas excepciones, la metodología adecuada para la investigación de un
incendio o explosión implica, en primer lugar, determinar y establecer el(los)
origen(es), y posteriormente investigar la causa: circunstancias, condiciones, o
situaciones que han puesto en contacto al combustible, al foco de ignición y al
oxidante.
1.1. Definiciones
• Acelerante de la combustión: Es generalmente un líquido inflamable
que se utiliza para iniciar o acelerar la propagación de un incendio. Por
ejemplo la gasolina o el alcohol etílico.
• Aireación. Salida de humo y calor a través de las aperturas en un
edificio.
• Análisis de un incendio o explosión: Todo el proceso que trata de
determinar el origen, causa, desarrollo y responsabilidades de un
incendio o explosión.
• Arco. Descarga eléctrica luminosa y de alta temperatura entre dos
conductores separados.
• Arco eléctrico a través de un material carbonizado. Arco que se
produce a través de un material carbonizado (por ejemplo el forro
aislante de un cable) que actúa como medio semiconductor.
• Área de origen. Recinto o área donde comenzó un incendio.
• Autocalentamiento: Cuando se producen reacciones exotérmicas de
manera espontánea en ciertas sustancias o materiales en determinadas
condiciones. En dicha reacción se libera suficiente calor como para
elevar la temperatura del material.
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• Autoignición. Inicio de la combustión mediante calor pero sin chispa o
llama.
• “Back-draft” o explosión de humo: Explosión producida por la
entrada de manera súbita de aire en un espacio confinado que tiene
productos recalentados de una combustión incompleta pero en el que
hay falta de oxígeno.
• BLEVE (Boiling Liquid Expanding Vapour Explosion): Explosión de los
vapores en expansión de un líquido en ebullición.
• Calentamiento espontáneo. Proceso mediante el cual un material
aumenta de temperatura sin absorber calor de su alrededor.
• Calor. Forma de energía que se caracteriza por la vibración de
moléculas, capaz de iniciar y mantener cambios químicos y de estado.
• Calor de ignición. Energía calorífica que provoca la ignición.
• Calor de radiación. Energía calorífica transportada por ondas
electromagnéticas más largas que las luminosas y más cortas que las
de radio. El calor de radiación (radiaciones electromagnéticas) aumenta
la temperatura de cualquier sustancia capaz de absorber las
radiaciones, sobre todo los objetos macizos y opacos.
• Caloría. Cantidad de calor necesario para llevar 1 gramo de agua desde
1ºC a 15ºC.
• Capa de techo. Capa flotante de gases calientes y humos producidos
por un incendio en un recinto cerrado.
• Carbonizado. Material carbonoso que se ha quemado o pirolizado y
presenta un aspecto renegrido.
• Carga de fuego: Cantidad total de elementos combustibles que hay
dentro de un edificio, espacio o zona de un incendio.
• Causa. Circunstancias, condiciones o hechos que dan lugar a la
entrada en contacto de un combustible, una fuente de ignición y un
comburente (como aire y oxígeno), con el resultado de un incendio o
explosión.
• Chispa. Partícula de material sólido en movimiento que emite energía
radiante debido a su temperatura o al proceso de combustión sobre su
superficie.
3
• Chispa eléctrica. Pequeña partícula incandescente creada por un arco
eléctrico.
• Combustible: Sustancia capaz de arder, generalmente en el aire y en
condiciones normales de temperatura y presión ambientes. La
combustión se puede producir con comburentes u oxidantes distintos
del oxígeno del aíre, como pueden ser cloro, flúor o productos químicos
en cuya composición entre el oxígeno.
• Combustión: Es una reacción exotérmica autoalimentada con
presencia de un combustible en fase sólida, líquida y/o gaseosa. El
proceso está generalmente asociado con la oxidación de un
combustible por el oxígeno atmosférico con emisión de calor y luz. Una
combustión confinada con una súbita elevación de presión constituye
una explosión.
• Combustión incandescente o sin llama. Combustión de materiales
sólidos sin producir llama visible.
• Combustión limpia: Marca dejada por el fuego sobre una superficie en
la que se ha quemado todo el hollín.
• Combustión súbita generalizada o “flashover”: Fase de transición en
el desarrollo de un incendio en un recinto cerrado en la cual las
superficies expuestas a la radiación térmica alcanzan su temperatura de
ignición más o menos simultáneamente, lo que hace que el fuego se
generalice rápidamente en todo el recinto.
• Combustión total. Escenario del incendio en el que el fuego ha
progresado hasta consumir la mayoría de combustibles y extinguirse
por falta de éstos o cuando la carga de combustible queda reducida y el
incendio se extingue por aplicación de un agente supresor.
• Conducción. Transmisión de calor por contacto directo con otro cuerpo
o dentro de un cuerpo.
• Conexión a tierra. Unión permanente de partes metálicas para formar
un recorrido de conducción eléctrica que asegure la continuidad
eléctrica, así como la capacidad para conducir de forma segura toda
corriente esperada.
• Contratiro. Deflagración resultante de la entrada repentina de aire en
un espacio confinado que contienen productos de la combustión
incompleta por deficiencia de oxígeno.
• Convección. Transmisión de calor mediante circulación a través de un
medio, como líquido o gas.
4
• Corrimiento. Tendencia de un material a moverse o deformarse
permanentemente para liberar tensión.
• Cortocircuito. Conexión anormal de baja resistencia entre conductores
normales de un circuito cuya resistencia es normalmente mucho mayor;
esta situación produce sobreintensidad, pero no es una sobrecarga.
• Deflagración: Reacción de combustión en la que la velocidad del frente
de reacción a través del medio combustible que no ha reaccionado, es
menor que la velocidad del sonido.
• Densidad. Peso de una sustancia por unidad de volumen, especificado
normalmente a temperatura y presión normales. La densidad del agua
es aproximadamente 1000 Kgr. por metro cúbico. La del aire es de unos
1,275 Kgr. Por metro cúbico.
• Detección. Acto o proceso de descubrir y localizar un incendio.
• Detonación: Reacción en la que la velocidad del frente de reacción a
través del medio combustible que no ha reaccionado, es igual o superior
a la velocidad del sonido.
• Energía de ignición. Cantidad de energía calorífica que debe absorber
una sustancia para inflamarse y arder.
• Exfoliación. Producción de picaduras y grietas en superficies de
hormigón o ladrillo.
• Explosión: Conversión instantánea de la energía potencial (química o
mecánica) en energía cinética con la consiguiente producción y
liberación de gases a presión o liberación de un gas que estaba a
presión. Estos gases a presión realizan un trabajo mecánico, como
mover, cambiar o empujar los materiales que hay alrededor.
• Explosivo. Mezcla, compuesto químico o dispositivo que funciona por
explosión.
• Extinción. Conjunto de todos los trabajos realizados para extinguir un
fuego desde el momento en que fue detectado.
• Extinguir. Provocar el cese de la combustión.
• Fuego: Proceso de oxidación rápida con producción de luz y calor de
distinta intensidad.
5
• Gas: Estado físico de una sustancia que no tiene forma ni volumen por
sí misma y que se expande hasta tomar la forma y volumen del
recipiente que lo contiene.
• Goteo. Propagación del incendio por la caída de gotas o materiales en
combustión.
• Hollín: Partículas negras de carbón que se producen en una llama.
• Humo: Productos en suspensión en el aire, derivados de la combustión
incompleta de gases, vapores, sólidos o aerosoles líquidos.
• Ignición. Proceso de iniciación de una combustión automantenida.
• Ignición espontánea. Inicio de la combustión de un material mediante
una reacción interna, química o biológica, que produce calor suficiente
para que el material arda.
• Inflamable: Capaz de arder con llama.
• Investigación de un incendio: Proceso que trata de determinar el
origen, causa y desarrollo de un incendio o explosión.
• Límites de inflamabilidad: Límites superior o inferior de concentración,
a una temperatura y presión dadas, de gases inflamables o vapores de
líquidos inflamables en el aire, expresados en porcentaje de
combustible por volumen.
• Líquido combustible: Todo líquido cuyo punto de inflamación es igual
o superior a 37.8 ºC.
• Líquido ignitible. Líquido o fase líquida de un material que es capaz de
alimentar un fuego, incluyendo un líquido inflamable, combustible
líquido, o cualquier otro material que pueda licuarse y quemarse.
• Líquido inflamable: Líquido con punto de inflamación inferior a 37.8 ºC.
• Llama. Cuerpo o corriente de material gaseoso implicado en el proceso
de combustión que emite energía radiante con longitudes de onda
específicas según la química de combustión del material. En la mayoría
de los casos, parte de la energía radiante emitida es visible para el ojo
humano.
• Llamarada. Incendio que se propaga rápidamente a través de un
combustible difuso como polvo, gas o vapores líquidos inflamables sin
que se produzca un aumento peligroso de presión.
6
• Marcas de fuego. Cambios físicos visibles o mensurables, o formas
identificables, producidas por el efecto o grupo de efectos de un
incendio.
• Material no combustible. Material que, en la forma y condiciones en
que normalmente se usa, no se quema, arde, mantiene la combustión o
libera vapores inflamables cuando se le somete al fuego o al calor
(también se les llama incombustibles).
• No inflamable. Que no arde fácilmente con llama.
• Penacho. Columna de gases calientes, llamas y humo que se eleva de
un fuego. También se llama columna de convección, remolino térmico o
columna térmica.
• Perla. Gota de metal solidificado en el extremo de un conductor
eléctrico, causada por un arco, y caracterizado por una fina línea de
demarcación entre las superficies fundida y no fundida del conductor.
• Propagación del incendio. Movimiento del fuego de un lugar a otro.
• Punto de ignición de un líquido. Temperatura mínima de un líquido a
la cual desprende, bajo determinadas condiciones, vapores en cantidad
suficiente para mantener una llama momentánea en superficie.
• Punto de origen: Lugar físico exacto donde ha entrado en contacto una
fuente de calor y un combustible, dando lugar a un incendio.
• Pirólisis: Descomposición química de un compuesto en una o más
sustancias por el calor; la pirólisis precede generalmente a la
combustión.
• Pirolizado. Producto de descomposición mediante calor, producto de
un cambio químico ocasionado por calentamiento.
• Radiación. Transmisión de calor mediante ondas electromagnéticas.
• Reacción exotérmica: Reacción en la que se produce calor.
• Reavivado. Reinicio de una combustión con llama después de que un
fuego haya quedado mal apagado.
• Separación por capas. Proceso sistemático consistente en retirar los
residuos descendiendo desde la parte superior y observar la posición
relativa de los objetos en la escena del incendio.
7
• Sobrecarga. Funcionamiento por encima de lo normal de un equipo,
sobrecarga de intensidad de un conductor que, si persiste durante largo
tiempo, causaría daño o un calentamiento peligroso. Funcionamiento de
un equipo o cableado bajo condiciones de flujo de corriente que
producen temperaturas superiores a las admitidas por el mismo.
• Sobrecorriente. Corriente superior a la nominal de un equipo o a la
capacidad de un conductor; puede producirse por sobrecarga,
cortocircuito o fallo de puesta a tierra.
• Temperatura. Intensidad del calor sensible de un cuerpo, medida con
un termómetro o aparato similar.
• Temperatura de ignición. Temperatura mínima que debe alcanzar una
sustancia para empezar a arder en condiciones específicas de
laboratorio.
• Vapor. Fase gaseosa de una sustancia que, normalmente, es sólida o
líquida a la presión y temperatura normales.
• Velocidad de combustión. Velocidad de desprendimiento del calor.
• Ventilación. Circulación de aire en cualquier sitio debida al viento
natural o a la convección por ventiladores que extraen el aire de un
edificio a través de orificios de ventilación. Operación de la lucha contra
incendios consistente en sacar el humo y el calor de un edificio,
abriendo las ventanas y puertas o haciendo agujeros en el techo.
1.2. Principios fundamentales de la Ciencia del Fuego
1.2.1. Química de la combustión
El investigador de un incendio debe tener conocimientos básicos de los
principios de ignición y combustión y ser capaz de aplicarlos para que le ayuden a
interpretar las pruebas en el lugar de los hechos y el establecimiento de conclusiones
relativas al origen y causa del incendio.
El tetraedro del fuego
La reacción de combustión se puede caracterizar por cuatro componentes: el
combustible, el agente oxidante, el calor y una reacción química auto mantenida. Estos
cuatro componentes se han simbolizado clásicamente mediante el sólido de cuatro
caras llamado tetraedro. Los incendios se pueden evitar o suprimir controlando o
eliminando una o más de las caras del tetraedro.
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1) Combustible
Un combustible es cualquier sustancia que puede experimentar combustión. La
mayoría de los combustibles son orgánicos y contienen carbono y una combinación de
hidrógeno y oxígeno en distintas proporciones. En algunos casos habrá nitrógeno.
Algunos ejemplos son la madera, plásticos, gasolina, alcohol y gas natural. Los
combustibles inorgánicos no contienen carbono. Entre ellos están los metales
combustibles, como el magnesio y el sodio. Toda la materia puede existir en una de
estas tres fases: líquida, sólida o gaseosa. La fase en la que se encuentra un material
depende de la presión y la temperatura y puede variar si las condiciones varían. Si hay
suficiente frío, por ejemplo, el dióxido de carbono puede ser sólido (hielo seco). El
Estado normal de un material es aquel que presenta en condiciones normales de
temperatura (20°C ó 68°F) y presión (14,7psi) o atmósfera 1 a nivel del mar.
La combustión de un combustible sólido o líquido tiene lugar sobre su
superficie, en una zona en que se forman vapores debido al calentamiento de esa
superficie. El calor puede proceder de las condiciones ambientales, de la presencia de
una fuente de ignición o de la exposición a un fuego declarado. La aplicación del calor
hace que el combustible libere vapores o productos de la combustión a la atmósfera,
donde pueden arder si se mezclan con el aire y si existe una fuente de ignición
adecuada, o si se alcanza la temperatura de autoignición del combustible.
Algunos materiales sólidos pueden sufrir una reacción de carbonización,
cuando el oxígeno reacciona directamente con el material. La carbonización puede ser
la fase inicial o final de la combustión. A veces la carbonización acaba en llamas; en
otras ocasiones continúa así hasta el final del incidente.
Los combustibles gaseosos no requieren que se produzca vaporización o
pirolisis antes de la combustión. Sólo son necesarias la mezcla del combustible con
aire y la presencia de una fuente de ignición.
La forma de un combustible sólido o líquido es un factor importante en su
ignición y su velocidad de combustión. Por ejemplo un serrín fino arde mucho más fácil
y rápidamente que un bloque de madera. Algunos líquidos inflamables, como el
gasóleo, no arden fácilmente en un depósito pero sí pueden arder y quemarse
rápidamente en forma de pulverizado fino o neblina.
9
2) Agente oxidante
En la mayoría de los fuegos, el agente oxidante o comburente es el oxígeno de
la atmósfera de la tierra. Se pueden producir incendios en ausencia del oxígeno
atmosférico si los combustibles se mezclan con oxidantes químicos. Muchos oxidantes
químicos contienen oxígeno que se libera fácilmente. Por ejemplo, el nitrato amónico
utilizado como abono o fertilizante, el nitrato potásico y el peróxido de hidrógeno.
El aire normal contiene un 21 por 100 de oxígeno. En las atmósferas ricas en
oxígeno, como las zonas en las que se utiliza oxígeno médico o en las cámaras
hiperbáricas médicas o de buceo, la combustión se acelera mucho. Los materiales
ignífugos o que arden lentamente en el aire pueden hacerlo vivamente cuando existe
oxígeno adicional. La combustión se puede iniciar en atmósferas que contengan muy
poca proporción de oxígeno, según sea el combustible implicado. A medida que
aumenta la temperatura ambiente, se reducen las necesidades de oxígeno. Mientras
que la combustión con llama se puede producir a concentraciones de sólo el 14-16 por
100 de oxígeno en el aire a temperatura ambiente de 21°C (70°F), la combustión con
llama, a temperaturas superiores a la de combustión súbita generalizada, puede
continuar aunque la concentración de oxígeno se aproxime al 0 por 100.
Además, la combustión sin llama, una vez iniciada, puede continuar con poco
oxígeno incluso aunque en los alrededores haya una temperatura relativamente baja.
Cuanto más alta sea la temperatura ambiente, menos oxígeno se necesita. Por eso es
por lo que la madera y otros materiales continúan consumiéndose aunque ardan en
una habitación cerrada con poco oxígeno. Los combustibles que están envueltos en
una capa de productos de la combustión calientes y sin oxígeno, en la parte superior
de una habitación, se pueden consumir también.
Hay que observar que ciertos gases pueden formar mezclas inflamables en
atmósferas distintas a las del aire u oxígeno. Por ejemplo, una mezcla de hidrógeno y
cloro gaseoso.
El combustible arde sólo cuando la relación aire/combustible cae dentro de
ciertos límites conocidos como límites de inflamabilidad (de explosividad).
Estos límites de inflamabilidad se corrigen normalmente a una temperatura de
0ºC y presión atmosférica. Los aumentos de temperatura y presión reducen los límites
inferiores de inflamabilidad posiblemente por debajo de 1 por 100 y aumentan los
límites superiores de inflamabilidad. Estos límites superiores pueden ser, para algunos
combustibles a alta temperatura, próximos al 100 por 100. Un descenso en la
temperatura y la presión tendrán el efecto contrario. Cuando se utilizan los valores de
los límites de inflamabilidad que encontramos en textos técnicos, hay que hacerlo con
cuidado. Los valores aludidos se basan a menudo en un solo aparato de experimentos
que no cumple necesariamente las condiciones que se encuentran en la práctica.
10
3) Calor
El calor representa la energía calorífica por encima del nivel mínimo necesario
para liberar vapores combustibles y causar la ignición. El calor se define normalmente
en término de intensidad o velocidad de calentamiento o como energía calorífica total
producida durante un tiempo. En un incendio, el calor produce vapores combustibles,
causa la ignición y favorece el desarrollo del fuego y la propagación de las llamas, al
mantener un ciclo continuo de producción e ignición del combustible.
4) Reacción química auto-mantenida (reacción en cadena)
La combustión es un conjunto complejo de reacciones químicas que producen
la oxidación rápida de un combustible, dando lugar a calor, luz y a distintos
subproductos químicos. La oxidación lenta, como la de los metales o el amarilleo del
papel de los periódicos, produce tan poco calor que no da lugar a combustión. La
combustión auto-mantenida se produce cuando mucha cantidad de calor procedente
de una reacción exotérmica es radiado otra vez hacia el combustible, produce vapores
y causa la ignición en ausencia de la fuente original de ignición.
1.2.2. Transmisión del calor
Es un factor en los incendios que afecta a la ignición, desarrollo, propagación,
disminución y extinción. La transmisión de calor es además responsable de gran parte
de las pruebas físicas que utilizan los investigadores cuando tratan de establecer el
origen y causa de un incendio.
Es importante distinguir entre calor y temperatura. La temperatura es una
medida que expresa el grado de actividad molecular de un material en comparación
con un punto de referencia, como el de congelación del agua. El calor es la energía
necesaria para mantener o variar la temperatura de un objeto. Cuando se transmite
energía calorífica a un objeto, su temperatura aumenta. Cuando ese objeto transmite
calor, su temperatura disminuye.
11
La transmisión de calor se realiza de tres formas: conducción, convección y
radiación.
a) Conducción
La conducción es la forma de transmisión de calor que tiene lugar en los
sólidos cuando se calienta una parte de un objeto. La energía se transmite desde la
zona caliente hasta la que no lo está, a una velocidad que depende de la diferencia de
temperatura y de las propiedades físicas del material. Estas propiedades son su
conductividad térmica, su densidad y su capacidad calorífica.
Si la conductividad térmica es alta, también lo es la velocidad de transmisión de
calor a través del material. Los metales tienen una alta conductividad térmica, mientras
que los plásticos o el vidrio la tienen baja. Si la conductividad y la capacidad calorífica
son iguales, los materiales de mayor densidad conducen el calor más rápido que los
de menor densidad. Por eso, los materiales de baja densidad son buenos aislantes y
del mismo modo, los materiales con gran capacidad calorífica requieren más energía
para aumentar su temperatura que los de baja capacidad calorífica.
b) Convección
La convección es la transmisión de energía calorífica por el movimiento de
líquidos o gases calientes desde la fuente de calor a una parte más fría de su entorno.
El calor se transmite por convección a un sólido cuando pasan gases calientes
sobre superficies más frías. La velocidad de transmisión de calor a un sólido depende
de la diferencia de temperatura, el área de la superficie expuesta a los gases calientes
y la velocidad de estos gases. Cuanto mayor sea la velocidad de los gases, mayor
será la transmisión por convección. El contacto de las llamas implica transferencia de
calor por convección.
En las primeras fases de un incendio la convección desempeña un papel muy
importante, al mover los gases calientes desde el lugar del incendio a la parte superior
de la habitación de origen y a través del edificio. A medida que la temperatura de la
habitación aumenta cuando se acerca la combustión súbita generalizada, la
convección continúa, pero la importancia de la radiación aumenta rápidamente y se
convierte en el mecanismo dominante de transmisión del calor.
c) Radiación
Es la transmisión de energía calorífica desde una superficie caliente a otra más
fría mediante ondas electromagnéticas, sin que haya un medio entre una y otra. La
energía radiante sólo se puede transmitir en línea recta y se reduce o bloquea si hay
materiales que la obstaculizan. Estos obstáculos no bloquean necesariamente todo el
calor radiante. Por ejemplo, algunos tipos de cristales lo reducen del orden del 50 por
100. Los elementos radiantes y los objetivos no son únicamente sólidos, también
pueden ser líquidos y gases. Por ejemplo, el humo y los gases calientes que se
12
acumulan al nivel del techo en un recinto cerrado son la fuente del calor de radiación
que puede inflamar algunos materiales.
La cantidad de calor transmitido desde un material radiante es proporcional a la
temperatura absoluta del mismo elevada a la cuarta potencia. Por ejemplo, al duplicar
la temperatura absoluta de un material radiante, la radiación se incrementará dieciséis
veces.
La velocidad de transmisión del calor se ve también muy afectada por la
distancia entre el elemento radiante y el cuerpo frío. Si aumenta la distancia, la
cantidad de energía que incide disminuye.
1.2.3. Ignición
Para que ardan la mayoría de los materiales deben encontrarse en estado
gaseoso o de vapor. Muy pocos materiales pueden arder directamente en estado
sólido con llama, como algunas formas de carbono y magnesio. Esos gases o vapores
deben estar presentes en la atmósfera en cantidad suficiente para formar una mezcla
inflamable.
Los líquidos con punto de ebullición inferior a la temperatura ambiente no
requieren calor adicional para producir una mezcla inflamable. Los vapores
combustibles producidos deben elevarse hasta su temperatura de ignición. El tiempo y
la energía necesarios para que esa ignición se produzca, son función de la energía de
la fuente de ignición, la inercia térmica del combustible (que mide la facilidad con la
que aumenta la temperatura superficial de un material cuando se transmite el calor por
su interior), de la energía de ignición mínima necesaria para ese combustible y de su
geometría.
Para que el combustible alcance su temperatura de ignición, la velocidad de
transmisión de calor hasta el mismo debe ser superior a la suma de las pérdidas de
conducción, de convección, de radiación, de la energía asociada con los cambios de
fases (tales como el calor de vaporización), y la energía asociada con los cambios
químicos (tales como pirólisis).
En muchos casos, los cambios químicos en el combustible durante el
calentamiento también pueden producir calor previo a la combustión (reacción
exotérmica). Si el combustible va a alcanzar su temperatura de ignición, la fuente de
calor en sí misma debe tener una temperatura mayor que la temperatura de ignición
del combustible. La ignición espontánea es una excepción.
13
1.2.4. Desarrollo del incendio
La velocidad y modelo de desarrollo de un incendio dependen de relaciones
complejas entre el combustible que se quema y su entorno. En incendios en
habitaciones cerradas, la acumulación de calor en el techo de la habitación puede
hacer que se eleve su temperatura y producir una columna de humo de alta
temperatura. La radiación desde esa parte superior del espacio puede aumentar
significativamente la cantidad de calor liberado por un determinado elemento.
La velocidad de crecimiento de un incendio apreciada mediante observación es
muy subjetiva. En muchas ocasiones los testigos informan del desarrollo del incendio
desde el momento que se descubre, que puede no corresponderse con el momento de
ignición.
La velocidad de crecimiento del incendio depende de muchos factores además
de la carga de fuego, entre los que se incluye la configuración del combustible, tamaño
y propiedades de la habitación, ventilación, fuente de ignición y primer combustible
afectado. La casuística en este punto se pude considerar “infinita”.
2. Investigación de Incendios. Metodología
2.1. Introducción
Antes de comenzar la investigación del lugar del siniestro deben establecerse
una serie de consideraciones básicas. El investigador debe identificar los recursos con
los que cuenta y los procedentes de fuentes externas.
Es recomendable aplicar a la investigación el concepto de trabajo en equipo.
Se entiende que el investigador en muchos lugares tendrá que tomar fotografías,
hacer planos del lugar de los hechos, recoger muestras, entrevistar a testigos y
responsabilizarse de toda la investigación.
Cuando se le haya informado de un incidente, el investigador debe de obtener
de la persona que se lo notifique la máxima información posible sobre la situación del
lugar, fecha y hora del incidente, condiciones atmosféricas (dirección y velocidad del
viento, temperatura y si ha llovido), magnitud y complejidad del incidente, tipo y uso del
edificio (industrial, procesos químicos, almacén, etc.), naturaleza y cuantificación de
los daños, seguridad del lugar de los hechos y objeto de la investigación (el
investigador debe ser consciente de su papel, fines y responsabilidades).
Los objetivos generales de la investigación técnica de incendios serán:
a) Localización del origen del fuego
El primer trabajo específico a realizar es la localización del punto o la zona
donde se inició el fuego, ya que sin conocer este parámetro no vamos a ser capaces
de relacionar elementos posteriores ligados a él.
14
b) Determinación de la causa
Una vez se determina "dónde" ha comenzado el fuego, habrá que averiguar
"cómo" se ha producido y qué elementos han sido los desencadenantes del mismo.
c) Determinación de la circunstancia ¿Por qué?
En muchos casos no basta con conocer la causa para sacar conclusiones de
una investigación, sino que es preciso estudiar las circunstancias que se han dado
para que ese hecho se produzca.
Con el fin de lograr los objetivos antes señalados se debe ejecutar una
metodología en la investigación de incendios, cuyo esquema en líneas generales
podría ser como el que describimos a continuación.
Gestiones iniciales. Se trataría de contactar con testigos presenciales, como la
primera persona que vio el fuego, qué es lo que vio; evolución del fuego; dirección del
viento; la hora del aviso, hora de llegada; si había otras personas en el lugar, si había
vehículos. Si se oyeron ruidos, sintieron olores, etc.
Asimismo habría que entrevistarse con las primeras personas que acuden al
lugar del incendio: bomberos, policía local, etc., En este caso nos podrán informar del
área afectada; evolución del fuego, dirección del viento; ruidos, olores. Cómo entraron,
si había algo abierto; roturas, alteraciones de la escena (voluntarias e involuntarias),
remoción del escenario y método de extinción del fuego.
En la investigación del incendio se pueden distinguir tres fases.
Primera fase
Examen de las inmediaciones en busca de huellas de calzado, de posibles
escalos para acceder al lugar del incendio; de rodaduras de neumáticos. Asimismo se
incluiría el estudio de proyección de objetos o la presencia de latas, botes o envases
sospechosos de contener sustancias acelerantes; en general, la búsqueda de
cualquier indicio o elemento que pudiera tener relación con el origen/ fuente de
ignición.
Examen externo. Observación de los accesos, puertas y ventanas en general.
Dilataciones y grietas en el exterior; conos y horizontes de calor; horizontes de humo.
Examen interno. Reconocimiento general de la zona del incendio. Búsqueda
de conos y horizontes de calor, horizontes de humo; evolución y propagación del
fuego; localización del foco o focos origen del incendio.
Segunda fase
Búsqueda de la fuente de ignición. Estudio de la instalación eléctrica y de
otras posibles fuentes de ignición; de la materia combustible existente en el/ los foco/s
e inmediaciones. Posibilidades de ignición según lo observado.
15
Desescombro selectivo por capas. Asimismo comprende la toma de indicios/
muestras, superficiales, medias y profundas. En caso positivo se remiten las muestras
al laboratorio (de química etc.).
Tercera fase
Informe con el resultado del análisis de las muestras remitidas (con el
correspondiente análisis químico por ejemplo).
Valoración de resultados. De la inspección técnico ocular; de las pruebas
experimentales efectuadas, en su caso; todo ello en concordancia con el contenido del
informe emitido con el resultado analítico de las muestras obtenidas.
Confección del informe. Incluye el detalle de lo actuado, documentación
obtenida de interés, croquis, reportaje fotográfico, etc. Objeto del informe y
conclusiones.
2.2. Metodología en la investigación de incendios
Antes de comenzar la investigación técnica, con el objeto de determinar el
origen y la causa de un incendio, hay que tener en cuenta que éste puede haber
producido una amplia destrucción sobre estructuras, muros de cerramiento, tabiques,
puertas, ventanas, mobiliario, etc., así como una gran acumulación de escombros,
circunstancias todas que dificultan y pueden demorar a los investigadores la
realización y conclusión de la tarea que tienen encomendada.
Las circunstancias y dificultad referidas conllevan la demora en la investigación
técnica, por consiguiente no es aconsejable anticipar el resultado de la misma hasta
que concluya la investigación (tanto en lo referente a la investigación de campo como
a la recopilación total de la información preliminar y complementaria que en relación al
siniestro se pueda adquirir). De esta forma se evita cometer errores de apreciación
iniciales.
Producido un incendio en el que se estima necesario la presencia de los
especialistas en investigación de incendios, por existir sospechas de criminalidad, la
solicitud irá acompañada, siempre que sea posible, de:
- Datos de los instructores de las diligencias iniciales referentes al incendio sobre
el que se ha solicitado su investigación técnica con el fin de agilizar el contacto
(teléfono, nombre, cargo, etc.).
- Dos o tres fotografías (digitales) de los exteriores del lugar del siniestro, al
objeto de que los especialistas en la investigación de incendios puedan prever
las necesidades de material técnico.
- Datos identificativos de la propiedad siniestrada y de su ubicación.
16
- Valoración de las condiciones en que se encuentra el lugar del siniestro
realizada por la Unidad instructora o por los equipos de extinción (bomberos
generalmente): estado de la extinción, tipo de establecimiento, actividad,
existencia de materiales o sustancias peligrosas, riesgos de derrumbe, etc.
Recibida la solicitud de investigación técnica de un incendio:
a) A través del programa informático LIMS (Sistema de gestión de la
Información del Laboratorio) se efectúa el oportuno registro siendo asignado de forma
automática un número de expediente.
b) A partir de dicho registro toda la documentación de interés que se genere
durante la investigación del siniestro se incorporará y quedará debida constancia en el
expediente. Se abre igualmente una carpeta física (en papel), en la que a partir de ese
momento se archivará toda la documentación e información que se recabe durante la
investigación.
c) Se designa el personal a intervenir (junto con vehículo, material, vestuario de
seguridad y otros medios adicionales que se estimen necesarios).
El vestuario en concreto debe ser el adecuado de acuerdo a la dificultad y
riesgo que se pueda presentar en el escenario del suceso durante la realización de la
correspondiente inspección ocular.
Como elementos de protección básica es aconsejable que cuando el
investigador acceda al interior del escenario de un incendio lo efectúe equipado con
casco, botas de trabajo (tipo bombero) con protección de la planta del pie y suela de
goma, mascarilla, guantes de látex, guantes de seguridad (para el manejo de
escombros, elementos metálicos, etc.).
Se insiste en la necesidad del uso habitual de mascarillas durante la inspección
ocular y tareas de desescombro realizadas en un escenario de incendio, como
protección (fundamental) de las vías respiratorias.
Antes de ponerse en marcha, habiéndose recibido la solicitud de investigación
de un incendio, resulta de interés, mediante contacto telefónico, ampliar la información
recibida en lo referente a:
a) Situación del lugar, distancia y características de la zona, por si fuera necesario
el uso de vehículos, equipos o maquinaria especial.
b) Tipo y uso del edificio en el que ha ocurrido el incendio (planta industrial, planta
de procesos químicos, de reciclaje, almacén, hospital, vivienda, etc.), ya que
dicho uso u ocupación puede obligar a la delimitación especial de residuos, uso
de ropa adecuada contra materiales peligrosos o contaminantes (por ejemplo
amianto), mascarillas especiales y otros equipos protectores. (En el caso de
una vivienda sería necesario el consentimiento del titular o la autorización
judicial, que habrá que solicitar o disponer, por medio de la unidad territorial
investigadora, previamente al acceso a la vivienda).
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c) Naturaleza y magnitud de los daños, con el fin de facilitar al personal
encargado de la investigación el determinar las necesidades de personal,
equipos especiales de seguridad y de desescombro, o medios para la toma de
fotografías aéreas, si fueran necesarios.
d) Recabar en lo posible información sobre los diversos acontecimientos, hechos
y circunstancias que se conozcan directamente relacionados con el suceso a
investigar (testigos, etc.).
Una vez desplazados al lugar del siniestro, en la fase inicial de la investigación,
se procede a establecer contactos y ampliar la información preliminar sobre el incendio
ocurrido a través de:
a) Unidad policial instructora de las diligencias:
- Obtener copia de las diligencias que se hayan instruido.
- Solicitar los apoyos operativos que sean necesarios.
- Identificación y opiniones de los primeros testigos presentes.
- Identidad de los propietarios de los bienes afectados.
- Identidad de la primera persona que detectó el fuego.
- Identidad de la última persona presente en la escena del incendio, antes de
que se iniciara el mismo.
- Información sobre alarmas, cámaras de seguridad, grabaciones o fotografías,
que pudieran existir del incendio en su fase inicial.
b) Bomberos actuantes en las labores de extinción:
- Es importante destacar que los componentes de las unidades de extinción de
incendios (bomberos) gozan de una situación óptima para poder aportar
información de interés en relación a la función investigadora de incendios, ya
que en ellos se da la circunstancia de ser, no solo de los primeros que acuden
al lugar del siniestro, sino también los únicos que normalmente lo invaden tras
iniciarse el fuego. Por ello cuentan con una información privilegiada para
reconstruir la dinámica del incendio y la propia escena del siniestro.
- La información que pueden aportar los bomberos en relación a la función
investigadora de incendios se puede dar en los siguientes ámbitos:
• Centro de Coordinación de Emergencias / Parque de Bomberos.
• A la llegada del incendio.
• Durante la extinción.
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• Después de la extinción.
Centro de Coordinación de Emergencias / Parque de bomberos
Se puede afirmar que desde el momento en que suena el teléfono avisando del
incendio ya se está generando información de interés. Es habitual que en la propia
gestión de la llamada dando aviso del suceso de un incendio se intenten recabar datos
básicos, los cuales suelen quedar debidamente registrados, como son:
a) Hora del aviso. Se trata de la primera información “exacta” con la que se va
a contar a la hora de realizar la investigación, y por lo tanto constituirá el elemento
básico alrededor del cual girará la determinación del momento del inicio del incendio.
Posteriormente y conociendo esta hora de aviso, el personal encargado de la
investigación tratará de situar la hora de descubrimiento y la hora de inicio del
incendio, se trata por tanto de un proceso inverso temporalmente. Desde la hora del
aviso se retrocede a la hora del descubrimiento y de ésta se va hasta la hora del inicio,
que, obviamente, es primera en el tiempo.
b) Identificación de la persona que efectúa el aviso. Nombre, dirección,
teléfono y lugar desde el que realiza la llamada. Esta persona es, desde el momento
de la llamada, el primer testigo conocido. Por ello es importante recabar sus datos de
localización e identificación con el fin de completar posteriormente la información que
dicho testigo pueda aportar.
Llegada al lugar del incendio
Al llegar al lugar del incendio las observaciones de los bomberos resultan de
sumo interés en la posterior investigación del incendio. Esta importancia deriva del
hecho de que es posiblemente el primer momento en que un profesional cualificado
observa la situación y evolución del incendio y se procede a una primera evaluación
sobre:
- El peligro que representa el incendio.
- Los materiales que arden.
- La/s zona/s afectada/s.
- La dirección de propagación del fuego y la velocidad de la misma.
Redundando en algo ya apuntado, resulta de especial interés para el personal
encargado de la investigación del incendio concretar la información que los bomberos
puedan aportar sobre lo que observaron una vez en el lugar del siniestro en cuanto a
la ubicación de las llamas.
Hay que tratar de distinguir con la mayor precisión posible cada punto en que
sean visibles las llamas, constatando si las mismas están confinadas en el interior, en
el exterior o salen al exterior por ventanas, puertas, tejados, etc.
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En cuanto a la información que pueden aportar los bomberos habrá que
interesarse igualmente por la intensidad y evolución del fuego.
Un factor importante, que a veces se olvida considerar, es el análisis de la
evolución del fuego en su fase inicial. Se trataría de dar respuestas a las siguientes
preguntas: ¿Es normal el fuego? (por ejemplo, puede ser evidente que en el lugar de
inicio del incendio no haya, en principio, fuente de ignición alguna) ¿Es excesivamente
rápido? (podría deberse a la presencia de acelerantes) ¿Se ha propagado a sitios
inverosímiles? (por ejemplo, una supuesta propagación artificiosa teniendo en cuenta
el punto de inicio).
Una velocidad extraña o superior a la normal puede indicar la presencia de
acelerantes o bien un exceso de ventilación, que podría haberse producido de manera
intencionada para una más rápida evolución del fuego. La movilización de las llamas
en contra del viento es otro factor que puede indicar la utilización de líquidos
inflamables o sustancias similares.
Otras preguntas de interés para recabar información de los bomberos serían:
¿Qué partes del inmueble, vivienda, vehículo etc., se encontraron a su llegada ya
afectadas por el incendio? ¿Y la situación de la zona más dañada?
Resulta también de interés, referido para el personal encargado de la
investigación del incendio, obtener información de los bomberos intervinientes sobre la
situación y la forma de cómo se encontraron los accesos y en especial obtener
repuesta a las siguientes preguntas: ¿Cómo entraron al edificio? ¿Forzaron la puerta,
la ventana? ¿Encontraron ventanas, puertas y/o cristales rotos? ¿Qué daños o
modificaciones se realizaron con el fin de facilitar el acceso y las tareas de extinción?
Las respuestas a todas estas preguntas facilitarán la investigación del origen y causa
del incendio.
Durante la extinción
En este punto, la determinación exacta de la ubicación del fuego, presencia de
focos separados, olores inusuales, muebles movidos, la posición de las puertas y
ventanas, entre otros posibles, serán datos que posteriormente resultaran importantes
para el equipo investigador de incendios.
En este sentido hay que señalar que durante la inspección técnico ocular que
se efectúe por el investigador de incendios, cuando sea posible se tratará de ubicar los
restos correspondientes al contenido en su posición original, es decir, de la misma
manera en que estaban antes del incendio, en especial en aquellas zonas que resulten
de mayor interés. El fin de esto será comprobar las marcas de fuego que dichos restos
presentan, lo que tras su estudio y valoración aportarán información sobre las
trayectorias de transmisión de calor ocurridas.
20
Asimismo es importante para la investigación la información que los bomberos
actuantes en la extinción puedan aportar referente a apilamientos anormales de
mobiliario, mercancía diversa o cualesquiera otros materiales.
Habrá que considerar la presencia de mechas u otras evidencias de interés;
mobiliario con cajones abiertos y estantes vacíos que resulten sospechosos.
Igualmente otros indicios observados como, por ejemplo, recipientes en el
interior del local siniestrado o alrededores conteniendo o despidiendo fuerte olor a
algún acelerante líquido de la combustión. Papeles, trapos, etc., impregnados con
algún acelerante, etc.
Después de la extinción
Es la fase en la que más evidencias desaparecen, ya que entre las tareas que
realizan los bomberos están:
- Asegurarse de que el fuego está totalmente extinguido.
- Permitir que el edificio se encuentre en las mejores condiciones de seguridad.
- Es aquí donde se realizan las tareas de desescombro, retirada de materiales,
apuntalamientos, derribos, recubrimientos con tierra, etc.
En las tareas de desescombro de materiales, ocasionalmente, los bomberos se
pueden encontrar con cuerpos carbonizados de víctimas mortales, resultando, como
siempre, su información de gran interés para el personal encargado de la
investigación. En estos casos el trabajo de los bomberos debe adaptarse al protocolo
de actuación establecido, que en líneas generales se resume en los siguientes puntos:
- Modificar lo menos posible su entorno.
21
- No variar la posición inicial del finado.
- No tocar nada (que no sea imprescindible).
- Preservar la zona del hallazgo.
- Notificar de inmediato el suceso al personal policial competente territorialmente
(Policía Nacional, Guardia Civil, etc.), quienes en el momento de presentarse
en el lugar de los hechos y una vez extinguido el incendio, se harán cargo de la
situación (las tareas de extinción se realizan bajo la dirección del Jefe de
bomberos). .
Por último, a modo de conclusión, se puede decir que las informaciones de los
bomberos que intervienen en un principio en las tareas de extinción y que se faciliten
al investigador criminalístico de incendios, en la mayoría de los casos aportará
información adicional a la ya obtenida; igualmente servirá de verificación al resultado
de las propias observaciones del investigador de incendios.
2.3. Entrevistas
El objeto de cualquier entrevista es obtener información que sea útil y pueda
complementar los resultados obtenidos en la inspección técnico ocular efectuada por
el investigador encaminada a determinar el origen y la causa del incendio:
Testigos de interés
- Primera persona que detectó el incendio y dio el aviso.
- Primeros testigos en acudir al lugar del suceso.
- Propietario/ gerente del inmueble, vivienda, industria siniestrada.
- Encargado y/o empleados, en especial los que desempeñen su trabajo en las
zonas afectadas por el fuego que se consideren de mayor interés.
- Última persona que abandonó el lugar del suceso antes de ocurrir el incendio.
Preparación de la entrevista
- Antes de realizar la entrevista el investigador debe prepararla, saber lo que va
a preguntar.
- Siempre que sea posible se debe realizar después de que se haya efectuado
un primer examen general del lugar del siniestro, así se tendrá un criterio mejor
formado para la formulación de las preguntas.
- No obstante lo anterior, se debe tener presente con el fin de no demorar en
exceso la entrevista, que ésta debe ser lo más próxima en el tiempo al
22
momento del suceso, asegurándose así una mayor precisión en los datos
sobre el siniestro que pueda aportar el entrevistado.
Clasificación de las entrevistas
En general, se pueden clasificar en tres tipos distintos:
a) Entrevistas ante las que se puede actuar con una actitud de confianza. Este
tipo de entrevistas se refiere a personas cuya información se considera básicamente
fiable:
- Guardia Civil, Policía Nacional, Policía local, Bomberos, Vigilantes de
seguridad, etc.,
- Testigos que no tengan interés alguno en los resultados de la investigación
b) Entrevistas ante las que debe actuar con cautela. Se refiere a las personas
cuya información debe ser considerada, ocasionalmente, con reservas, por tratarse de
personas que pudieran tener algún tipo de interés en los resultados de la
investigación. Por lo tanto el investigador debe asegurarse, en la medida de lo posible,
de la validez de las informaciones aportadas por el entrevistado.
c) Entrevistas en la que se tiene que actuar con precaución. Se refiere a las
personas cuya información se debe considerar eventual, hasta que se verifique con
detalle. Estas personas son aquellas que pueden tener un interés evidente o
documentado en los resultados de la investigación, como pueden ser, por ejemplo, los
sospechosos de haber provocado el incendio.
2.4. Sistemas de seguridad
Se trata de extraer información de los sistemas de seguridad de los que
dispone, en su caso, el lugar del incendio. Básicamente se trata de alarmas (que
informan sobre horarios, puntos de salto de la alarma, secuencias, etc.) y de cámaras
de seguridad, que además de informar del lugar donde comenzó el incendio también lo
hacen de la hora de inicio, día, etc.
2.5. Inspección técnico ocular del incendio
La inspección técnico ocular referida a la investigación de incendios se puede
definir como el conjunto de observaciones, comprobaciones y operaciones técnicas
que se realizan en el lugar del incendio para descubrir el origen y causa del mismo, y
por tanto si del mismo se derivan indicios de criminalidad.
Diferenciar entre mirar y ver. No se trata solo de mirar, sino principalmente de
ver el escenario del siniestro y todo lo relacionado con él. El investigador debe, en el
desarrollo de la inspección técnico ocular o investigación de campo, observar con
23
tranquilidad la escena del incendio, tratando de identificar e interpretar las huellas,
signos e indicios dejados por el fuego en su evolución.
La inspección técnico ocular del lugar del incendio debe ser: inmediata,
ordenada, minuciosa y objetiva.
Inmediata: a fin de evitar la destrucción, simulación y alteraciones voluntarias o
accidentales de las evidencias, indicios o rastros que pudieran existir en el lugar del
suceso.
Ordenada: Se debe seguir siempre una metodología en los trabajos de
investigación de campo a realizar, que generalmente parten de la identificación del
lugar de origen para posteriormente localizar la posible fuente de ignición, la causa
que desencadenó el suceso, no debiendo nunca comenzar por suponer esta causa, a
menos que fuera muy evidente.
Minuciosa: En cuanto hay que atender al mínimo detalle por insignificante que
pueda parecer en un principio, ya que un detalle pequeño, en razón de las
circunstancias del caso, puede alcanzar un valor primordial, incluso pudiendo llegar a
ser prueba concluyente para la determinación del origen y la causa del incendio.
Objetiva: Nunca debe partirse de una hipótesis y pretender que los hechos se
adapten a ella, sino que es al contrario, será la hipótesis la que se deberá ajustar a los
hechos observados. Tiene que ser desapasionada e impersonal, prevaleciendo la
verdad científico-técnica.
Desarrollo de la inspección técnico ocular
Durante la inspección técnico ocular se llevan a cabo un conjunto de
observaciones, comprobaciones y operaciones técnicas que se realizan en el lugar del
incendio y que, de forma cronológica, se pueden efectuar tal y como se expone a
continuación:
- Reconocimiento aéreo. Es aconsejable en incendios de gran envergadura y
con una amplia superficie afectada por las llamas.
- Reconocimiento perimetral.
- Examen externo.
- Examen interno.
- Búsqueda del origen del fuego.
- Búsqueda de la fuente de ignición (energía de activación).
- Estudio de los indicios/ muestras de interés.
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1. Reconocimiento aéreo. En incendios de gran envergadura, con el fin de
obtener un plano general de todo el escenario del suceso y poder así acotar, ya en
tierra, la zona que se considere de mayor interés en relación al origen del fuego,
resulta aconsejable, si se cuenta con medios para ello, efectuar un reconocimiento
aéreo del lugar del suceso, que se aprovechará igualmente para la toma de fotografías
aéreas.
2. Reconocimiento perimetral. El investigador debe examinar, en un principio,
las zonas circundantes al edificio, inmueble industrial, vehículo, etc., siniestrado, ya
que en dicho espacio perimetral se pueden hallar signos, vestigios o indicios de
cualquier tipo de interés para la investigación.
3. Examen externo. Un recorrido alrededor del inmueble siniestrado ayudará a
identificar y valorar las marcas generadas por el incendio en su evolución, detectadas
desde el exterior.
4. Examen interno. Se debe efectuar un detallado examen del interior del
inmueble siniestrado, con el fin de identificar las marcas de fuego existentes, que,
previo estudio y valoración, deberán señalar la trayectoria general de transmisión de
calor ocurrida y generada por el incendio en su evolución.
5. Búsqueda del origen del fuego. Basándose en las marcas del incendio
presentes e identificables en la propia escena del suceso, el investigador deberá
identificar las trayectorias de transmisión de calor ocurridas (vectores de propagación),
generadas por el incendio en su evolución. Si dicha interpretación es correcta, el
investigador efectuando un recorrido inverso a las mismas deberá llegar a la zona
considerada como origen del incendio.
6. Determinación de la causa (fuente de ignición). La causa de un incendio
viene directamente relacionada con la fuente de ignición que provocó el mismo.
7. Valoración de resultados y conclusiones. Por último, la evaluación de
todo el proceso sistemáticamente permitirá elaborar una hipótesis de trabajo lo más
acertada posible, para finalmente emitir unas conclusiones, que deberán recoger:
- La ubicación de la zona origen del incendio, así como el número de focos, si
fueran más de uno.
- Identificación de la fuente de ignición (energía de activación del incendio).
- La categoría del siniestro en lo referente a su etiología, a tenor de su fuente de
ignición y causa (causas naturales, intencionado, accidental o indeterminado).
25
3. Determinación del origen
La determinación del origen de un incendio supone con frecuencia coordinar la
información procedente de:
1. Las marcas físicas dejadas por el fuego.
2. Las declaraciones hechas por las personas que han sido testigos del
incendio o conocían las condiciones que se daban en el momento de
declararse.
3. El análisis de los fenómenos físicos y químicos de iniciación, desarrollo
y propagación del fuego como instrumento para establecer o hacer
hipótesis sobre las condiciones que dieron lugar a esos fenómenos.
4. Y encontrar exactamente el lugar, o lugares, donde se ha originado el
incendio.
En ciertos casos, un solo elemento como puede ser una prueba física,
irrefutable o el testimonio fiable de la iniciación, puede ser la base para la
determinación concluyente de su origen. Pero en la mayoría de los casos un solo
elemento no es suficiente. Por ello la investigación debe acudir a todos los recursos
disponibles para desarrollar las posibles hipótesis y determinar cuáles de ellas encajan
aceptablemente con las pruebas disponibles. Si una hipótesis aparentemente
aceptable no encaja con alguna de las pruebas, es fundamental que el investigador
determine si el error está en la hipótesis o en la prueba. En algunos casos será
imposible determinar incuestionablemente el origen de un incendio. Es importante no
hacer la determinación de un solo punto de origen hasta contar con pruebas
concluyentes. Aunque haya un punto que no se pueda establecer, seguirá siendo
valioso para muchas cosas identificar las posibles fuentes de origen del incendio. En
tales casos el investigador debe hacer una lista de todas las explicaciones posibles del
origen, con las pruebas que apoyen cada una de ellas.
El área de origen casi siempre se determina por el examen de las marcas de
fuego en el lugar del incendio, comenzando con las áreas de menor daño y
desplazándose a las más dañadas. Si es identificable, las marcas de movimiento e
intensidad del incendio se podrán rastrear hasta el área o el punto de origen. Una vez
que se haya establecido el área de origen, el investigador podrá comprender y
documentar la propagación del incendio. El objetivo de determinar el origen de un
incendio es identificar el punto geográfico exacto donde empezó. Una vez que se ha
determinado esta área, en base a las marcas producidas por el movimiento del calor,
las llamas y el humo, se podrá identificar el lugar específico de origen. El punto exacto
es aquel en el que la fuente de calor hizo que ardiera el primer combustible, y se
denominará punto de origen o foco primario.
Un procedimiento adecuado para el estudio del lugar del incendio es realizar un
examen preliminar del lugar, el establecimiento de una hipótesis inicial de propagación
del fuego y el examen en profundidad del lugar, la reconstrucción de los hechos, una
hipótesis final sobre la propagación del fuego y la identificación de su origen.
26
4. Determinación de las causas
La meta ideal de cualquier investigación de incendios es llegar a una
conclusión correcta sobre las características significativas de un incendio o un fuego
específico. Las características significativas se pueden agrupar en los siguientes
cuatro grupos:
1. Causa del fuego.
2. Causa del daño a la propiedad como consecuencia de un incidente.
3. Causa de las muertes o lesiones de las personas.
4. Grado en que el error humano o su intencionalidad contribuyó a uno o
varios de los elementos descritos en los tres puntos anteriores.
La determinación de la causa de un incendio requiere la identificación de las
circunstancias y factores necesarios para que se produjera fuego. Por ejemplo, entre
otros, el aparato o equipo que se ha visto implicado en la ignición, la presencia de otra
fuente de ignición compatible, el tipo y forma del material que ardió primero y las
circunstancias o hechos humanos que concurrieron para juntar todos esos factores, de
modo que se produjera el incendio.
La causa de un incendio concreto puede implicar varias circunstancias y
factores. Por ejemplo, un fuego que empieza porque se quema una manta debido a
una bombilla incandescente en un armario. Esos factores serían una bombilla
colgando muy cerca de un estante, un combustible puesto muy cerca de la bombilla y
la bombilla que ha quedado encendida mientras no se usaba el armario. La ausencia
de cualquiera de estos factores podría haber evitado el incendio. La función del
investigador es identificar esos factores y circunstancias que han contribuido a la
causa.
Se pueden clasificar como accidental, natural, provocado de manera
intencionada o indeterminado. El término sospechoso no es una descripción exacta de
la causa de un incendio, estos incendios se deberían clasificar como no determinados.
• Causa accidental. Son todos los casos en que la causa probada no
supone un acto humano deliberado para iniciar o propagar el fuego a
una zona donde no se debería haber propagado.
• Causa natural. Son aquellas en las que no hay intervención humana
directa, como los rayos, terremotos, viento o similares.
• Incendio provocado de manera intencionada. Es aquél que se inicia
en circunstancias en las que una persona no debería haber encendido
un fuego.
• Causa indeterminada. Si no se puede probar cuál ha sido la causa de
un incendio, se debe clasificar como indeterminada. Eso permite seguir
investigando la causa y quizá determinarla posteriormente. Si el
27
investigador no puede identificar todos los componentes de la causa de
un incendio, no siempre tiene que clasificarla como indeterminada. Si
las pruebas físicas apuntan a un factor, como la presencia de un
acelerante, eso puede ser suficiente para establecer la causa aunque
no se puedan determinar otros factores, como la fuente de ignición.
Estas situaciones se pueden dar en menor grado en los incendios
accidentales. La determinación de la causa en tales situaciones es más
subjetiva. Por tanto, el investigador debe tratar de ser lo más objetivo y
abierto posible durante la investigación.
Proceso de eliminación
Cualquier determinación de la causa del fuego se debería basar en la
presencia de pruebas más que en su ausencia, pero si está claramente definido el
origen del incendio, a veces es posible hacer una determinación creíble sobre la causa
del incendio, incluso cuando no hay pruebas de tal causa. Este descubrimiento se
puede lograr con la eliminación lógica del resto de causas potenciales, siempre que la
causa que permanezca sea consistente con los hechos conocidos.
La eliminación que involucra la prueba y rechazo de hipótesis alternativas, se
vuelve muy complicada a medida que aumenta el grado de destrucción en la zona de
origen, o no es posible en muchos casos. Siempre que el investigador proponga la
eliminación de un sistema o equipo específico como fuente de ignición, deberá de ser
capaz de explicar cómo se diferenciaría el aspecto o estado actual del sistema o
equipo si hubiera sido la causa del incendio.
La eliminación de todas las causas accidentales que lleva a la conclusión de
que el fuego fue intencionado, rara vez puede justificarse científicamente, utilizando
sólo datos físicos. Sin embargo, la eliminación de todas las causas aparte de la
aplicación de llama directa es un hallazgo demostrable en circunstancias concretas,
donde el área de origen está claramente definido y el resto de fuentes potenciales de
calor en el origen se pueden examinar y eliminar razonablemente.
Ejemplo de eliminación lógica de causas, una vez determinado el punto de
origen. Si se descarta:
- Origen mecánico (fricción, chispas, etc.).
- Origen eléctrico.
- Causas naturales, sol, rayos, viento, etc.
- Origen químico, autocombustión, etc.
Por tanto → Origen térmico: aplicación directa de llama.
Fuente y forma del calor de ignición
La fuente de energía que ha causado la ignición estará en el punto de origen o
cerca de él, aunque en algunas circunstancias parezcan no coincidir. Algunas fuentes
de ignición permanecen en el punto de origen del incendio en forma reconocible,
mientras que otras pueden quedar muy alteradas o completamente destruidas. No
obstante, para que la causa se pueda demostrar hay que identificar la fuente. A veces,
esa fuente sólo se puede suponer y la causa hallada será sólo la más probable.
28
Una fuente de ignición debe alcanzar la temperatura y energía suficiente y
estar en contacto con el combustible el tiempo necesario para elevar su temperatura
de ignición.
Material que ardió primero
El primer material que ardió es el primero que mantiene la combustión, fuera de
la fuente de ignición. La forma física del combustible desempeña un papel importante
en su capacidad para arder. Un combustible no gaseoso con una gran relación
superficie-peso, arde mucho más fácilmente que otro con una baja relación superficie-
peso. Ejemplos de combustibles con alta relación superficie-peso son los polvos, fibras
y papel. Si el combustible inicial tenía una alta relación superficie-peso, la intensidad y
duración de la fuente de calor resultan menos determinantes. Cuanto mayor sea la
relación superficie-peso del combustible, menos energía debe producir la fuente de
calor para quemarlo, aunque su temperatura de ignición sea la misma. Los gases y
vapores se dispersan totalmente, por lo que pueden arder al instante incluso con una
fuente de baja energía.
Causa de la ignición
El combustible solo o una fuente de ignición sola no producen un fuego. El
fuego es el resultado de la combinación de la fuente y el combustible. Por tanto, el
investigador debe tener mucho cuidado al establecer la causa de un incendio sólo
porque pudiera haber un combustible y una posible fuente de ignición. La causa la
determina el orden de los acontecimientos que ha permitido que la fuente de ignición y
el combustible se junten.
5. Marcas de fuego
Uno de los principales objetivos del examen del lugar de un incendio es el
reconocimiento, identificación y análisis de las marcas dejadas por el fuego. Este
análisis se hace para intentar establecer la ruta de propagación del fuego, de
identificar las zonas y puntos de origen e identificar los combustibles que han ardido.
Las circunstancias de cada fuego son distintas de todos los demás porque son
distintos los edificios, carga de fuego, factores de ignición, corrientes de aire,
ventilación y muchos otros factores variables. Sin embargo, en esta explicación no
podemos abarcar todos los tipos de marca que deja el fuego y cómo se producen. Nos
ocuparemos de los principios básicos y el investigador los deberá aplicar a cada
siniestro que investigue.
Dinámica de la producción de las marcas
El reconocimiento, identificación y análisis adecuado de las marcas del fuego
por un investigador depende de su conocimiento de la dinámica del desarrollo del
fuego y de la propagación de las llamas y el calor. Este reconocimiento, identificación,
y análisis adecuado supone conocer qué marcas producen los tres tipos de
29
transmisión de calor (conducción, convección y radiación) y la naturaleza del
movimiento de las llamas, calor y humos dentro de un edificio.
Los daños producidos por las llamas, la radiación, los gases calientes y el
humo son de determinadas formas, que los investigadores utilizan para localizar la
zona o punto de origen del incendio. Las formas que observa un investigador pueden
indicar mucho sobre el desarrollo del incendio. Si cambia el tipo de combustible o la
ventilación, también cambiarán la producción de energía y la distribución de calor.
Todo objeto que se quema puede producir un penacho y por tanto, algún tipo de forma
de fuego. Determinar qué tipo de incendio se ha producido en el punto de origen por el
primer material que ardió, resulta más difícil a medida que aumenta la magnitud y
duración del siniestro.
Formas del penacho
La forma del penacho de gases que se elevan por encima de un objeto que se
quema se puede describir como un cono cuyo vértice descansa directamente sobre la
fuente de calor. Si no hay factores distorsionantes, el ángulo entre los límites de la
pluma y la vertical es de unos 15 grados. Cerca de la fuente de calor, los bordes se
separan para formar un cono que describe los límites de la zona de llamas.
A medida que los gases van ascendiendo en el penacho, se enfrían por
arrastre del aire y la temperatura del penacho se aproxima a la del aire que la rodea,
los límites superiores se abren hacia fuera. La presencia de cualquier barrera física,
como el techo, contribuye a la prolongación lateral de los límites del penacho.
Cuando un penacho se trunca por una superficie vertical, como una pared,
sobre esa superficie aparecen formas en “V” o en “U”. En la parte de los gases
calientes del penacho, la “y” está en su posición natural pero en la zona de las llamas
puede aparecer como una “y” invertida. Estas dos formas hacen que la marca que deja
el penacho se conozca a menudo como «reloj de arena».
La anchura del penacho varía según el tamaño de la base del incendio y se va
ensanchando a medida que el fuego se propaga. A partir de un fuego con una
superficie pequeña se desarrolla una “y” estrecha mientras que un fuego grande da
lugar a una “y” más ancha. Sin embargo, los ángulos de los lados de la “y” siguen
estando a unos 10-15 grados con independencia del calor producido por el
combustible.
Si la superficie es combustible, el fuego se propaga a menudo lateralmente
ampliando la anchura de la forma más de lo que sería normal sobre una superficie no
combustible. La magnitud de esa ampliación dependerá de la propagación de la llama
sobre la superficie, su orientación con respecto a otros materiales ardiendo y la
temperatura de los gases que se desprenden. En tales casos, las llamas pueden dejar
formas muy distintas de los 10-15 grados normales de pendiente de un penacho
normal.
30
Formas creadas por la ventilación
Si se insufla aire sobre brasas encendidas, aumentará su temperatura y se
puede generar calor suficiente para fundir metales. A medida que aumenta la
velocidad de los gases calientes, se transmite más calor por convección. Estos
fenómenos pueden explicar la presencia de distintas formas de combustión.
Una corriente de aire sobre carbón o brasas puede elevar su temperatura lo
suficiente para que se produzca un agujero en el suelo. Si un edificio sufre un incendio
grave y se hunde, las brasas enterradas entre los escombros pueden producir
agujeros en el suelo. Una vez hecho un agujero, el aire puede pasar a través del
mismo y aumentar la velocidad de combustión.
Formas de la capa de gases calientes
El flujo radiante de la capa de gases calientes bajo el techo puede causar
daños en la superficie superior de los elementos contenidos en la habitación y en los
revestimientos de suelos. Esto empieza generalmente cuando el entorno de la
habitación se acerca a la combustión súbita generalizada. Daños similares a los de los
revestimientos de suelo por la acción del calor radiante, se producen frecuentemente
en los espacios adyacentes a las habitaciones en las que se ha declarado el incendio
cuando éste se ha extendido a toda la habitación.
Por ejemplo, daños en los suelos de los vestíbulos y porches. Si el fuego no
avanza hasta que se halle implicada toda la habitación, los daños pueden ser
ampollas, carbonizado o fundido de la pintura. Puede ser que las superficies
protegidas no resulten dañadas. En ese momento del desarrollo del fuego en las
superficies verticales se puede formar una línea de demarcación que indica la parte
inferior de la capa de gases calientes. Los daños producidos serán generalmente
uniformes excepto si se producen caídas, combustión de los elementos aislados que
arden fácilmente o de las zonas protegidas. No es probable que se produzcan daños
en la parte inferior de los muebles que quede por debajo de la capa de aire caliente.
Formas generadas por los incendios en los que se ve implicada toda la
habitación
Si un fuego se extiende hasta implicar a toda la habitación, los daños
producidos en los niveles inferiores de la habitación, hasta el suelo inclusive, pueden
ser más amplios debido a los efectos del alto flujo radiante y al calor que transmite por
convección la capa de los aires calientes a medida que va descendiendo.
Los daños pueden ser carbonizado de la parte inferior de los muebles,
quemaduras en las alfombras bajo los muebles, quemaduras uniformes alrededor de
las patas de las mesas, quemaduras de los zócalos y parte inferior de las puertas y de
los revestimientos del suelo en las esquinas. Pueden producirse agujeros por
quemaduras en las alfombras y suelos. Si se han producido pocas quemaduras, hay
31
que tener en cuenta los efectos de las zonas protegidas y de los suelos muy
ocupados.
Aunque la magnitud de los daños aumentará con el tiempo, las condiciones
extremas que se dan cuando el fuego abarca toda la habitación pueden producir
daños importantes en pocos minutos, dependiendo de la ventilación y los combustibles
presentes.
Definición de marcas de fuego
Las marcas de fuego son los efectos físicos, visibles o medibles que
permanecen después del incendio. Por ejemplo, los efectos térmicos en los materiales
tales como carbonizado, oxidación, consumo de combustibles, humo, depósitos de
hollín, distorsión, fundido, cambios de color, cambios en la estructura de los
materiales, hundimiento de edificios y otros.
Líneas o zonas de demarcación
Las líneas o zonas de demarcación son los bordes que definen las diferencias
de ciertos efectos producidos por el humo y el calor del fuego en distintos materiales.
Aparecen entre la zona afectada y las zonas adyacentes no afectadas o menos.
La producción de líneas y zonas de demarcación y las consiguientes marcas
de fuego que definen, dependen de una combinación de variables: el propio material,
la cantidad de calor liberada por el fuego, las actividades de extinción de incendios, la
temperatura de la fuente de calor, la ventilación y la cantidad de tiempo que el material
ha estado expuesto al calor. Por ejemplo, un material concreto puede presentar las
mismas marcas de exposición al calor producido por una fuente de baja temperatura
durante mucho tiempo que por una fuente de alta temperatura durante poco tiempo. El
investigador debe tener esto en cuenta cuando analice las marcas del fuego.
Efecto superficial
La naturaleza y materiales de la superficie que contiene las marcas del fuego
influirán en la forma y naturaleza de la propia marca. La forma y textura de la
superficie pueden afectar a la forma real de las líneas de demarcación observadas o a
aumentar o reducir la cantidad de pirólisis y combustión según las distintas superficies.
Si se expone a una fuente de calor el mismo material con superficie lisa o
rugosa, el de superficie rugosa sufrirá mayores daños. Esto es consecuencia de la
turbulencia de los gases calientes que afectan a la superficie y a un aumento de la
relación superficie/ peso. Los distintos revestimientos como pintura, azulejo, ladrillo,
papel pintado, escayola, etc., pueden aumentar o disminuir la cantidad de calor
producido durante la combustión.
Las superficies combustibles se oscurecen o chamuscan al principio de la
pirólisis, se queman o presentan varias fases de carbonizado, llegando incluso a la
32
pérdida total. Las superficies no combustibles, como las minerales o metálicas, pueden
presentar cambios de color, oxidación, distorsiones físicas o fundirse.
Penetración en las superficies horizontales
La penetración por arriba o por abajo en las superficies horizontales puede
estar causada por el calor radiante, la exposición directa a las llamas o la creación
localizada de brasas, con o sin los efectos de la ventilación.
La penetración hacia abajo se considera a menudo rara porque la dirección
más natural del movimiento del calor es hacia arriba, gracias a la acción de flotación.
Pero en habitaciones afectadas totalmente por el fuego, los gases calientes pueden
pasar a través de pequeñas aberturas que hubiera previamente en el suelo, dando
lugar a penetración. La penetración puede ser también el resultado de una combustión
intensa bajo muebles como colchones de poliuretano, tumbonas o sillones. Las llamas
o brasas bajo suelos o techos hundidos, pueden producir también penetraciones de
arriba a abajo. El investigador debe observar y analizar las penetraciones de arriba a
abajo, como los agujeros en los suelos o en la superficie de las mesas.
Para saber si un agujero en una superficie horizontal se ha generado desde
arriba o desde abajo, se deben examinar sus superficies inclinadas. Los laterales que
se inclinan de arriba a abajo hacia el centro del agujero, indican que el fuego venía de
arriba. Si los laterales del agujero son más anchos por abajo y se inclinan desde abajo
hacia el centro, indican que el fuego venía de abajo.
Otro medio fiable para saber si el fuego se movía hacia arriba o hacia abajo de
una superficie es comparar la destrucción en los dos lados definidos por esa
superficie. Si el fuego iba de abajo a arriba, los daños en la parte inferior de la
superficie penetrada serán más extensos que los de la parte superior. Lo contrario
sucedería si el fuego viniera desde arriba.
Por supuesto, durante un incendio se pueden producir movimientos del fuego a
través de un agujero hacia arriba y hacia abajo. El investigador debe tener en cuenta
que sólo puede resultar evidente el último caso.
Pérdidas materiales
Generalmente, cuando la madera u otras superficies combustibles se queman,
pierden peso y material. La forma y cantidad del combustible restante pueden
constituir por sí mismas líneas de demarcación y, en último término, marcas de fuego
que debe analizar el investigador. Por ejemplo, si la parte superior de los listones de
las paredes de paneles de madera está quemada cada vez hasta más abajo, se puede
aplicar el análisis de las marcas en “punta de flecha” para analizar la propagación del
fuego.
Interpretación del carbonizado
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Los investigadores de incendios han atribuido al aspecto de las zonas
carbonizadas y las grietas, mucho más significado de lo que se deduce de la
experimentación controlada. Se ha dicho muchas veces que la presencia de grandes
grietas oscuras (piel de cocodrilo) es una prueba de que en el incendio existió un
acelerante líquido. Esto es un error. Esos tipos de grietas se pueden encontrar en
incendios de muy diverso tipo, por lo que no está justificado decir que la existencia de
grietas anchas y curvas se deba exclusivamente a la presencia de acelerantes.
A veces se dice que el aspecto superficial de la parte carbonizada (oscura,
brillante o de colores) tiene alguna relación con el uso de hidrocarburos como
acelerantes o la velocidad de crecimiento del fuego. No existe prueba científica de
dicha correlación, por lo que se recomienda al investigador que no confirme la
presencia de acelerantes o velocidad de crecimiento del fuego exclusivamente por el
aspecto de la parte carbonizada.
Exfoliación
La exfoliación (o descamación) es la rotura de la resistencia superficial a la
tensión del hormigón, mampostería o ladrillo a causa de la exposición a altas
temperaturas y cantidades de calor que producen fuerzas mecánicas en el interior del
material. Se cree que estas fuerzas proceden de una o más de las siguientes causas:
• La humedad presente en el hormigón sin secar.
• La dilatación diferencial entre el acero de armado y el propio hormigón.
• La dilatación diferencial entre el hormigón y los áridos (material
granulado como arenas, gravas, etc.).
• La dilatación diferencial de las capas superficiales, de grano más fino, y
las interiores de grano más grueso.
• La dilatación diferencial entre la superficie expuesta al fuego y el interior
de la pieza.
La exfoliación de las superficies de hormigón o mampostería puede estar
causada por el calor, hielo, los productos químicos o la abrasión. Se puede producir
más fácilmente en hormigón pobre o en las superficies de acabado. La exfoliación se
caracteriza por presentar distintas líneas de estriación y por la pérdida de material en
la superficie que produce fisuras, roturas, desprendimientos o la formación de
agujeros.
La exfoliación o termo-fractura del hormigón, mampostería o ladrillo se asocia
con frecuencia a las temperaturas anormalmente altas causadas por la combustión de
algún acelerante. Mientras que la exfoliación requiere grandes cantidades de calor o
aumentos rápidos de la temperatura, éste no es el caso con los acelerantes. El
mecanismo principal de exfoliación es la dilatación o contracción de la superficie,
mientras que el resto de la masa de hormigón se dilata o contrae a distinta velocidad.
34
Oxidación
La oxidación es el proceso químico básico asociado a la combustión. La
oxidación de algunos materiales que no se queman puede producir líneas de
demarcación y marcas de fuego que pueden utilizar los investigadores. Los efectos de
la oxidación son, entre otros, el cambio de color y textura. Cuanto mayor sea la
temperatura y el tiempo de exposición, más pronunciados serán los efectos de la
oxidación.
El hollín y la carbonilla también se oxidan. La capa oscura de la superficie del
papel de los paneles de yeso, los depósitos de hollín y la pintura expuestos
continuamente al calor del fuego, se pueden oxidar. El carbón se oxida formando
gases y desapareciendo de la superficie donde estaba depositado. Esto produce lo
que se llama combustión limpia.
Fusión de materiales
La fusión de un material es un cambio físico producido por la reacción causada
por el calor. Los bordes entre las partes fundida y sólida de un material fusible pueden
ofrecer líneas de demarcación del calor y la temperatura que el investigador puede
usar para definir las marcas dejadas por el fuego.
Humo y hollín
Los combustibles que contienen carbono pueden formar hollín en sus llamas.
La mayoría de los productos derivados del petróleo forman hollín rápidamente. Este
hollín se deposita en las paredes y techos cuando son alcanzados por las llamas. Un
depósito de hollín muestra que ha existido una carga de fuego especial. El hollín se
deposita también sobre las superficies por deposición. Se suelen acumular en las
superficies frías, generalmente en la parte superior de las paredes en las habitaciones
cercanas al lugar del incendio.
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Calcinación
Son los cambios que se producen en las superficies de las paredes de yeso o
escayola durante un incendio. La calcinación de una auténtica pared de escayola
supone separar el agua, unida químicamente a la escayola del yeso.
Los paneles normales de yeso tienen una respuesta al calor más compleja que
los de escayola. Primero, la superficie de papel se carboniza y puede arder. El yeso de
la cara expuesta al fuego se pone gris por carbonización de los aglutinantes y
flexibilizantes orgánicos que contiene. Si se sigue calentando desaparece el color gris
y se carboniza la superficie de papel de la cara posterior. La cara expuesta al fuego se
hace más blanca a medida que se va quemando la carbonilla. Cuando todo el panel se
ha puesto blanquecino, quiere decir que ya no queda papel en su superficie, el yeso se
deshidrata y se convierte en un sólido disgregable.
Estos paneles pueden permanecer verticales sobre la pared, pero también
pueden caer si su superficie se calienta demasiado. Los paneles de yeso ignífugos
llevan incorporadas fibras minerales o partículas de vermiculita (sustancia mineral que
bajo la acción del calor se deshidrata y toma un volumen mayor y aspecto similar al de
una masa de gusanos. Se usa como aislante o absorbente) para aumentar su
resistencia al fuego. Las fibras mejoran la resistencia del panel, incluso aunque esté
completamente calcinado.
Calcinación
Zonas protegidas
Se observa una zona protegida porque hay un objeto que evita que los
productos de la combustión se depositen sobre el material que protege el objeto o
evita que ese material se queme.
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El objeto que evita que se depositen los productos de la combustión puede ser
un sólido o líquido, combustible o no combustible. Cualquier objeto que evite que se
depositen productos de la combustión o que se queme el material protegido, puede
evitar el desarrollo de una marca sobre el material que protege.
Zona protegida
Marcas en forma de “V” en superficies verticales
Las marcas en forma de “V” se crean por las llamas, por el calor
convectivo o radiado desde incendios de gases calientes, y por el humo dentro del
penacho del fuego. La marca en “V” a menudo aparece como líneas de demarcación
definiendo los bordes del penacho del fuego y áreas menos calentadas alrededor del
penacho.
Cono Invertido
Están causadas generalmente por penachos verticales de combustibles
ardiendo que no llegan al techo.
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Marcas en forma de “U”
Las marcas en forma de “U” son similares a las marcas en “V” pero presentan
líneas de demarcación más curvas y un eje curvo o redondeado, no puntiagudo. Las
marcas en forma de “U” se producen por los efectos de la energía calorífica radiante
sobre las superficies verticales más distantes, de la misma fuente de calor que
aquéllas en las que se producen marcas en “V”. Las líneas de demarcación inferiores
de las marcas en “U” están generalmente más altas que las de las marcas en “V”, que
están más cercanas a la fuente de calor.
Rastro de combustible
En muchos incendios provocados intencionadamente, en los que se vierte o
“dirige” combustible desde un lugar a otro, pueden quedar visibles marcas alargadas.
Estas marcas, llamadas rastros, se pueden encontrar a lo largo del suelo de una zona
que une otras dos donde se ha producido el incendio, o en las escaleras entre dos
pisos o entre un edificio y otro, etc. Los combustibles que dejan estas marcas pueden
ser líquidos, sólidos o una combinación de ambos.
Reguero de combustible.
6. Toma de muestras para la detección de acelerantes de la
combustión
Los acelerantes de la combustión tienen características exclusivas
relacionadas directamente con su recogida como pruebas físicas. Por ejemplo:
1. Los acelerantes líquidos son fácilmente absorbidos por la mayoría de los
componentes estructurales, acabados interiores y otros restos del incendio.
2. En general, los acelerantes líquidos flotan en el agua (una excepción es el
etanol que es miscible – Miscibilidad, usado en química se refiere a la
propiedad de algunos líquidos para mezclarse en cualquier proporción,
formando una disolución. En principio, el término es también aplicado a
otras fases, sólidos o gases, pero se emplea más a menudo para referirse a
la solubilidad de un líquido en otro.).
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3. Los acelerantes líquidos tienen cierta persistencia cuando entran en
contacto con materiales porosos.
En la investigación de incendios, lo más importante para determinar la causa
de un siniestro, será ubicar el punto exacto de inicio del mismo. Ubicado el punto de
inicio podrá determinarse la causa última que lo originó. En esta ingente tarea, que
según el caso puede ser nada fácil, deberá emplearse a fondo el especialista en
investigación de incendios (ESIN,s). Cuando en el desarrollo de la investigación se
tenga la sospecha o duda razonable del empleo de algún acelerante de la combustión
se procederá a una toma de muestras para su análisis en el laboratorio de la siguiente
forma:
a) Ubicación del foco o lugar de inicio. Será en este lugar donde ha podido
haber un vertido del acelerante.
b) Toma de los sustratos del foco. El investigador será quien decide qué
muestras se toman. Para ello se dispone de tarros de vidrio herméticos de
varios tamaños con una válvula especial. Se tomarán muestras que por su
olor, aspecto de la mancha u otros indicios se prevean con más garantías
de ofrecer resultados. El muestreo propiamente puede hacerse a tres
niveles: superficial, medio y profundo, aunque no necesariamente tienen
que ser todos ellos.
Además de las muestras dubitadas, que son las que se van a
someter a estudio para ver si tienen acelerantes, será necesario tomar una
muestra blanco. Las muestras blanco son aquellas que tienen la misma
matriz que la dubitada pero se sabe con certeza que no llevan acelerantes y
sirven para hacer una valoración del efecto de la matriz.
Eventualmente habrá que tomar muestras de comparación, caso de
que sean necesarias realizar contrapericias. Sirva el siguiente ejemplo, si
se tiene la sospecha de que ha habido un vertido de gasolina sobre una
moqueta, habrá que tomar muestras justo en el lugar donde se sospecha
que ha tenido lugar el vertido (muestra dubitada), se tomará otra en el
mismo lugar para una posible contrapericia (muestra de comparación) y
finalmente se tomará una tercera en un lugar lo suficientemente alejado
para tener la certeza de que no hay gasolina (muestra blanco).
La cantidad de muestra a tomar nunca debe completar el bote,
debemos guardar un espacio de aire libre entre la muestra y la tapadera de
unos 3 cm. No por coger más cantidad se obtendrá mejor resultado,
simplemente se debe afinar en el lugar adecuado para hacer la toma.
c) Contaminación de la prueba. Para evitar contaminaciones de acelerantes
por contacto con utensilios (palas y otros útiles), se procederá al llenado de
los tarros con la propia tapadera del bote. No olvidar que los acelerantes
son muy persistentes y es fácil que haya una contaminación cruzada con
otros casos anteriores. Habrá que estar seguro que los tarros son nuevos o
que se encuentran completamente limpios, a la vez que durante su
almacenaje deben estar cerrados, abriéndolos solo en el momento de la
39
toma de muestras. Para que el envase sea hermético debe roscar
debidamente la tapadera y previamente haber comprobado que la válvula
esta suficientemente apretada y no cabecea.
d) Traslado y conservación. Deberá evitarse su traslado hasta que las
muestras estén debidamente documentadas (hoja de toma de evidencias
muestras). Son imprescindibles los botes herméticos, téngase en cuenta
que presumiblemente el análisis se realizará días o incluso meses después
de la toma de muestras, evitando la pérdida de volátiles. No son adecuadas
las bolsas de plásticos oficiales y mucho menos, las de papel, puesto que
no son herméticas y la pérdida definitiva de los acelerantes es solo cuestión
de tiempo.
Siempre que sea posible y cuando se prevea un retardo en el
traslado de las muestras se deben conservar a temperatura de refrigeración
(4º C).
Espacio de cabeza
suficiente para
poder introducir
la fibra.
Botes herméticos de incendios remitidos de manera
correcta al laboratorio.
40
TEMA 6. Investigación de Incendios 2. Explosiones
7. Explosiones
7.1. Introducción
7.2. Explosiones Físicas. BLEVE
7.3. Explosiones Químicas
7.4. Explosiones Eléctricas
7.5. Caracterización de los Daños Producidos por una Explosión.
7.6. Efectos de las Explosiones
7.7. Proceso de Investigación de Explosiones
7.7.1. Introducción
7.7.2. Metodología general
1
7.1. Explosiones. Introducción
Se puede definir una explosión como una súbita liberación de gas a alta
presión en el ambiente. La liberación debe ser lo suficientemente rápida de forma que
la energía contenida en el gas se disipe mediante una onda de choque. El segundo
término en importancia es “alta presión”, que significa que en el instante de la
liberación de la presión del gas es superior a la de la atmósfera circundante.
Una explosión puede resultar de una sobrepresión de un contenedor o
estructura por medios físicos, medios físico-químicos o una reacción química.
Determinadas explosiones se provocan mediante reacciones químicas que progresan
tan rápidamente que el gas a alta presión se genera instantáneamente, a pesar de que
no exista ningún contenedor o estructura de confinamiento.
Las explosiones se producen en situaciones donde el combustible y el agente
oxidante se mezclan íntimamente antes de la ignición. Por tanto, la reacción de la
combustión progresa con gran rapidez al no existir la necesidad previa de mezcla. Si
se confinan gases premezclados, su tendencia a la expansión, durante la combustión,
puede provocar una súbita elevación de la presión y dar lugar a una explosión.
La diferencia fundamental entre explosiones causadas por un gas a alta
presión se debe al origen de las mismas: físico y/o físico-químico y reacción química.
En determinados casos todo el gas a alta presión se genera por medios mecánicos o
por fenómenos sin presencia de un cambio fundamental en la sustancia química. El
gas puede alcanzar alta presión mecánicamente; por aportación de calor a gases,
líquidos o sólidos bien un líquido sobrecalentado puede liberarse súbitamente por
medios mecánicos y generar alta presión por evaporación repentina. Ninguno de estos
fenómenos significa cambio en la naturaleza química de las sustancias involucradas,
todo el proceso de generación de alta presión, descarga y efectos de la explosión
puede entenderse de acuerdo a las leyes fundamentales de la física. Dichos
fenómenos se denominan comúnmente explosiones físicas.
En otros casos, la generación del gas a alta presión es el resultado de
reacciones químicas donde la naturaleza del producto difiere sustancialmente de la
inicial (reactivo). La reacción química más común presente en las explosiones es la
combustión, en la cual un combustible se mezcla con el aire y se inflama y arde
generando productos. Hay otras muchas reacciones químicas que generan gases a
alta presión. Las explosiones resultan de la descomposición de sustancias puras,
detonación, deflagración, combustión, hidratación, corrosión y distintas interacciones
de dos o más sustancias químicas en mayor o menor grado de mezcla. Cualquier
reacción química puede provocar una explosión si se emiten productos gaseosos, si
se vaporizan sustancias ajenas por el calor liberado en la reacción o si se eleva la
temperatura de gases presentes, por la energía liberada.
2
7.2. Explosiones Físicas
Las explosiones físicas constituyen descargas de gas a alta presión sin
presencia de reacción química, aunque en la mayoría de los casos se produce
vaporización.
La mayor parte de ellas involucran a un contenedor, tal como una caldera, un
cilindro de gas, etc. En el contenedor se genera alta presión por compresión mecánica
del gas, calentamiento del contenido o introducción de un gas a elevada presión desde
otro contenedor. Cuando la presión alcanza el límite de resistencia de la parte más
débil del contenedor, se produce el fallo. En algunos casos, componentes
relativamente pequeños en la instalación, constituyen el punto más débil y se
proyectan como metralla. A veces son las paredes las que fallan y el contenedor
revienta con extremada violencia.
Generalmente, el fallo de las paredes del contenedor resulta en la proyección
de metralla de mayor tamaño y provoca un violento empuje de la estructura del
contenedor en la dirección opuesta a la descarga de gas. No obstante, en estas
circunstancias la liberación de gas es extremadamente rápida y se genera una violenta
onda de choque. El potencial destructivo puede estimarse de forma grosera
multiplicando el volumen de gas contenido por la presión en el momento del fallo,
aunque la exactitud de esta aproximación puede variar considerablemente en función
de la compresibilidad y condensabilidad del gas. La onda de presión provocada por la
rotura del contenedor es muy direccional, desplazándose fundamentalmente en la
dirección de la descarga y causando efectos de presión a distancias mucho mayores
en dicha dirección. Pero se generan prácticamente en todas las direcciones
significativos efectos de presión.
BLEVE
El término BLEVE son las siglas en inglés de Boiling Liquid Expanding Vapor
Explosion, es decir una explosión de vapores en expansión de un líquido en ebullición.
Son explosiones físicas o mecánicas que afectan a recipientes que contienen líquidos
a presión a una temperatura superior a su punto de ebullición a la presión atmosférica.
El líquido no tiene por qué ser inflamable. Se puede producir en recipientes tan
pequeños como los mecheros desechables o los aerosoles, o tan grandes como
camiones cisterna o depósitos industriales.
La BLEVE se produce cuando la temperatura del líquido y el vapor que hay en
un depósito o recipiente cerrado, se eleva hasta un punto en que el recipiente ya no
soporta el aumento de presión interna y explota. La rotura del recipiente hace que
salga el líquido a presión, que se evapora casi inmediatamente. Si el contenido del
recipiente es combustible, casi siempre se produce un incendio. Si no es combustible,
existirá BLEVE, pero no arderán los vapores. La ignición se produce normalmente a
causa del calor externo originado por la BLEVE o por alguna fuente eléctrica o de
rozamiento creado por la explosión o metralla.
3
También se puede producir por la pérdida de resistencia del contenedor como
resultado de daños mecánicos o calentamiento localizado sobre el nivel del líquido. La
ruptura del continente libera el líquido presurizado, que se vaporiza casi
instantáneamente. Un ejemplo corriente de BLEVE en la que no participan líquidos
inflamables, es la explosión de una caldera de vapor. El aumento de presión se debe
al vapor creado por el agua que se calienta y evapora. Cuando la presión del vapor no
puede ser contenida por la caldera, el recipiente se rompe y se produce la explosión.
En este caso no hay combustión química, el vapor a presión es la fuente de energía, la
naturaleza química del agua no cambia.
4
Efectos producidos por una explosión física de tipo BLEVE, debido a una caldera de agua.
Estado de la caldera de agua que produjo la explosión vista en la fotografía anterior.
5
7.3. Explosiones Químicas
En las explosiones químicas la generación de gases a alta presión es el
resultado de las reacciones exotérmicas que hacen cambiar la naturaleza química del
combustible. Las reacciones químicas que se producen como resultado de
explosiones se suelen propagar en un frente de reacción que se desplaza a partir del
punto de la explosión.
Las explosiones químicas pueden ser de combustibles sólidos o de mezclas
explosivas de combustibles y oxidantes, pero las más corrientes con las que se
encontrará el investigador son reacciones de propagación en las que han intervenido
gases, vapores o polvos mezclados con aire. Estas combustiones se llaman
reacciones de propagación porque se producen progresivamente a través del reactivo
(combustible), con un frente de llamas bien definido que separa la parte del
combustible que ha reaccionado de la que no lo ha hecho.
Las reacciones de combustión son reacciones químicas exotérmicas de una
sustancia o mezcla de sustancias combustibles con el oxígeno (O2) o con mezcla de
sustancias que contengan el O2 denominadas comburente, siendo los productos de la
combustión más habituales el gas dióxido de carbono (CO2) y el vapor de agua (H2O).
La deficiencia de oxígeno en el aire durante la reacción de combustión
ocasiona la disminución de la producción de CO2 formándose monóxido de carbono
(CO), así como la generación de productos intermedios de la combustión, los cuales
pueden causar una explosión si entran en contacto con el oxígeno.
Combustión completa. Tiene lugar con exceso de oxígeno, de tal forma que
las sustancias combustibles reaccionan hasta el máximo grado posible de oxidación,
no habiendo sustancias combustibles presente en los humos de la reacción.
Combustión incompleta. Cuando hay deficiencia de oxígeno, no
alcanzándose el grado máximo de oxidación, habiendo presencia de sustancias
combustibles en los gases o humos de la reacción.
Combustión estequiométrica. La cantidad de oxígeno es la mínima necesaria
para que se complete la combustión, de tal manera que no hay presencia de oxígeno
en los humos, debido a que se ha consumido íntegramente en la combustión.
Combustión con exceso de aire. La reacción se desarrolla en presencia de
una cantidad de aire (oxígeno) mayor al mínimo necesario. La combustión tiende a no
producir sustancias combustibles en los gases de reacción. En los gases de
combustión hay presencia de oxígeno.
Combustión con defecto de aire. La reacción se desarrolla con una menor
cantidad de aire (oxígeno) que el mínimo necesario. En los gases o humos de la
reacción hay presencia de sustancias combustibles.
La velocidad del frente de reacción es uno de los factores claves en los
efectos causados por una explosión, motivo por el cual las explosiones químicas se
clasifican según la velocidad de propagación del frente de reacción a través del
combustible.
6
Deflagraciones. Reacciones en las que la velocidad de reacción es subsónica
(menor que la del sonido) en el medio combustible sin reaccionar, generándose una
onda de presión por delante del frente de reacción que se desplaza a una velocidad
superior al frente de reacción (también denominado frente de llamas para las
reacciones de combustión).
Detonaciones. Reacciones en las que la velocidad de reacción es supersónica
(mayor que la del sonido) en el medio combustible sin reaccionar, generándose una
onda de presión que se desplaza con el frente de reacción. En las detonaciones la
onda de presión se la denomina onda de choque.
La velocidad del sonido es de 343,2 m/s en la atmosfera terrestre, a una
temperatura de 20ºC, con 50% de humedad y a nivel del mar, variando su magnitud
según el medio en el que se transmite.
La velocidad del frente de reacción depende de muchos factores, entre los que
cabe destacar:
- Materiales involucrados.
- Forma física.
- Características del entorno.
Por otro lado, las explosiones por combustión se pueden clasificar según el
combustible afectado:
- Gases inflamables.
- Vapores de líquidos inflamables y combustibles.
- Polvos combustibles.
- Humos y productos inflamables resultantes de una combustión incompleta.
Explosiones de polvo o nebulizaciones
Los polvos y nebulizaciones (líquidos en estado pulverizado) pueden generar,
al quemarse en el aire o en otro medio gaseoso reactivo, gases a elevada presión. Sin
embargo, puesto que las reacciones solo pueden producirse en la superficie de
contacto entre las gotas o partículas dispersas y el gas circundante, la presión
generada viene limitada por el área disponible. Para una masa dada de polvo o
nebulización, a medida que disminuye el diámetro de la partícula o gota, aumenta la
superficie de contacto y, por tanto, la intensidad de la combustión. El comportamiento
en la combustión de estas fases condensadas dispersas resulta bastante similar.
La combustión puede producirse con cualquier partícula, pero en la práctica los
mayores riesgos se encuentran en las de 840 micras o menos. A medida que
disminuye su tamaño, más fácilmente se crea la dispersión y más estable y duradera
resulta. Por tanto, las partículas más finas implican mayor riesgo al facilitar la
7
formación de dispersiones, mantenerlas durante más tiempo y quemarse más
rápidamente que las partículas de mayor tamaño. Sin embargo, en la mayoría de los
agentes combustibles, cualquier ignición de una dispersión, en aire u otro gas reactivo,
puede generar presiones lo suficientemente elevadas para provocar la destrucción de
estructuras y medios productivos.
Explosiones de humo o contratiro
Casi siempre afectan a un gran volumen de gases combustibles y partículas,
muy dispersos. Su velocidad de propagación es subsónica (deflagración), por lo que
no producen cráteres.
Explosiones de gases combustibles
Los gases combustibles, como el gas natural, y gases licuados del petróleo
(GLP), suelen producir explosiones sin cráter, porque generalmente están contenidos
en grandes recipientes, dentro de habitaciones o edificios, y su onda expansiva es
subsónica.
7.4. Explosiones Eléctricas
La energía térmica de origen eléctrico puede generar suficiente calor como
para causar una explosión. El rápido calentamiento de los gases circundantes puede
causar una explosión mecánica que, a su vez, puede derivar en un incendio.
Un efecto de una explosión eléctrica es una especie de estallido que acompaña
a una fuerte descarga visible. Las explosiones eléctricas requieren conocimientos muy
específicos.
7.5. Caracterización de los daños producidos por una
explosión
La diferencia en los daños producidos por las explosiones depende
básicamente de:
- Cantidad de energía liberada por la explosión.
- Velocidad de aumento de presión.
- Configuración del entorno resistencia, geometría y materiales del recipiente,
del edificio o de la construcción en donde se produzca la explosión.
- La presión máxima alcanzada es menos significativa.
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Los daños producidos por una explosión se clasifican en: 1) daños leves,
explosión de bajo rendimiento; y 2) daños graves, explosión de alto rendimiento. En
una explosión se pueden producir daños de ambas categorías.
1) Daños leves producidos por las explosiones
En general se deben a un aumento lento de la presión.
Se consideran daños leves las ventanas que saltan de sus marcos o se
rompen, las paredes que se abomban, se desencajan o se caen, prácticamente
intactas, los cielos rasos que se cuartean, los tejados que se elevan ligeramente y
vuelven casi a su posición original, la rotura parcial de algunas jácenas, viguetas y/o
montantes, desplazamiento de mobiliario, desperfectos en cerramientos o elementos
estructurales reparables, etc.
En general, los escombros son generalmente grandes, abombados y
proyectados a poca distancia.
2) Daños graves producidos por las explosiones
En general, se deben a un aumento rápido de la presión.
Se consideran daños graves el desprendimiento de los muros del edificio, al
menos un muro exterior puede quedar dañado gravemente, las cubiertas total o
parcialmente destruidas, dentro del edificio paredes portantes, tabiques, techos y otros
elementos estructurales se agrietan o se desprenden, el edifico puede incluso hundirse
parcial o totalmente. En general los daños no son reparables.
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Es habitual que se encuentren escombros pequeños y pulverizados en las
proximidades del punto de inicio, así como restos a gran distancia, hasta incluso varios
centenares de metros.
El grado de severidad de los daños a personas y materiales, depende de los
efectos mecánicos de las proyecciones o desplome de materiales y también de la
intensidad de las quemaduras.
7.6. Efectos de las explosiones
La manifestación de que ha ocurrido una explosión son los daños o cambios
producidos por los obstáculos materiales a la onda expansiva de la explosión, que
asimismo es capaz de proyectar otros materiales y provocar efectos físicos en las
superficies del entorno.
Una explosión es un fenómeno de dinámica de gases que, en condiciones
teóricas ideales, se manifiesta como un frente esférico de ondas de presión (onda
expansiva) seguido de un frente de llamas, que se expanden desde un punto central
de ignición radialmente hacia afuera, pudiendo causar daños mecánicos y térmicos.
Las restricciones impuestas por el compartimento en el que tiene lugar la
explosión, los obstáculos materiales en la trayectoria del frente de llamas y de la onda
expansiva, así como variaciones en la composición de la mezcla, pueden causar que
el frente esférico de las ondas de presión y del frente de llamas se distorsionen. Las
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aberturas ocasionadas por la onda expansiva también contribuyen en distorsionar el
frente esférico de llamas.
Los efectos de las explosiones se producen en cinco formas principales:
a) Efecto de la onda expansiva de la explosión.
b) Efecto metralla.
c) Efecto térmico.
d) Efecto sísmico.
e) Efecto sonoro.
a) Efecto de la onda expansiva de la explosión
Responsable de la mayor parte de los daños materiales y personales causados
por las explosiones.
No dependen únicamente de la cantidad total de energía generada, sino de
cómo se libera esta energía, produciendo una onda de expansión con una
determinada velocidad de aumento de la presión durante su propagación, siendo este
aumento progresivo para las deflagraciones (onda expansiva) y prácticamente
instantáneo para las detonaciones (onda de choque).
Esta onda expansiva tiene dos fases claramente definidas considerando el
sentido de las fuerzas de dicha onda respecto al punto de origen de la explosión. 1) La
fase de presión positiva y 2) la fase de presión negativa.
Fase de presión positiva: se desarrolla cuando la onda de presión generada
de forma súbita se expansiona violentamente, desplazando, comprimiendo y
calentando el aire que es alcanzado por dicha onda de presión, siendo la fase más
potente y, por tanto, es la fase que causa la mayoría de los daños de la explosión.
Fase de presión negativa: simultáneamente al alejamiento de la onda
expansiva se forma una zona de bajas presiones (inferiores a la presión ambiente), lo
que motiva a que cuando se disipa la presión positiva el aire vuelve rápidamente a
ocupar dicha zona de bajas presiones, dando lugar a la fase de presión negativa,
durante la cual la onda expansiva regresa hacia el punto de origen de la explosión,
pudiéndose desplazar restos o indicios hacia el punto de origen, los cuales habrían
sido alejados previamente durante la fase de presión positiva, pudiendo incluso ocultar
total o parcialmente el punto de origen.
En ambos casos, después de la sobrepresión máxima la presión positiva se
disipa paulatinamente dando lugar a una fase de presión negativa, siendo la magnitud
de depresión máxima durante la fase de presión negativa significativamente inferior a
la magnitud de la sobrepresión máxima alcanzada durante la fase de presión positiva.
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Gráfico presión tiempo de una onda expansiva causada por una deflagración
ideal en un punto alejado del epicentro.
Siendo: ∆P = incremento de presión; i+, i-= fase de impulso positivo y fase de impulso
negativo respectivamente; t+= duración de la fase positiva.
Gráfico presión tiempo de una onda de choque causada por una detonación
ideal en un punto alejado del epicentro.
Siendo: ∆P = incremento de presión; i+, i-= fase de impulso positivo y fase de impulso
negativo respectivamente; t+= duración de la fase positiva.
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Eventualmente la fase de presión negativa puede hacer que colapsen edificios
previamente dañados de forma severa durante la fase de presión positiva, a pesar de
ser la fase de presión negativa sustancialmente menos intensa que la fase de presión
positiva.
Forma y modificaciones de la onda expansiva de la explosión. En
condiciones ideales la onda de expansión se propaga en todas direcciones, a partir del
epicentro, uniformemente, por lo tanto, en forma de esfera. Sin embargo, en
condiciones reales, más o menos alejadas de las condiciones ideales según la
cantidad y distribución de los obstáculos o límites que se encuentran los gases durante
su expansión, como suele suceder en la mayoría de siniestros por explosión, la forma
no es esférica.
En condiciones reales, la onda expansiva se refleja en los diferentes obstáculos
sólidos que encuentra durante su propagación y también se refracta, pudiendo
cambiar bruscamente su dirección de propagación, sentido, forma e intensidad, de tal
manera que la propagación deja de ser esférica.
La reflexión es el cambio de dirección de la onda expansiva en el mismo
medio en el que se propaga la onda después de incidir en un obstáculo
La refracción es el cambio de dirección de la onda expansiva que ocurre tras
pasar de un medio a otro al propagarse con distinta velocidad.
Reflejo de la onda expansiva. Si la onda se encuentra algunos obstáculos
sólidos durante su propagación, puede cambiar su dirección e incluso parte de ésta
regresar en sentido contrario, aumentando la presión significativamente, y en
ocasiones enormemente, en la parte anterior del objeto y disminuyendo la presión en
la parte posterior del objeto, atendiendo al sentido principal de propagación de la onda
de presión.
13
En las detonaciones, el reflejo hace que la presión pueda aumentar
considerablemente, incluso hasta ocho veces según el ángulo de incidencia. No
obstante, el efecto causado por el reflejo es mínimo en las deflagraciones.
Refracción y concentración de la onda expansiva. La variabilidad de las
condiciones atmosféricas en el espacio puede alterar el comportamiento y la dirección
de las ondas expansivas, ya que si encuentran una capa de aire con temperatura muy
distinta entonces la onda se curva o refracta, cambiando su trayectoria.
Refracción Reflexión
En resumen, en términos generales, los daños más severos tienen lugar en el
recorrido de la onda expansiva. Por otro lado, la reflexión y la refracción pueden
provocar un significativo aumento o disminución de la presión de la onda expansiva en
función de las características, tamaño y ubicación de los obstáculos encontrados
(obstáculos de tipo estructural u otros), causando daños más graves o leves según
sea el caso.
Velocidad de aumento de presión en relación a la presión máxima. Los
daños causados por la onda expansiva generada por una explosión no dependen
únicamente de la cantidad total de energía liberada, sino también y generalmente de
forma más significativa, de cómo se libera esta energía y la consecuente velocidad de
aumento de la presión durante la propagación de la onda de expansión.
En las deflagraciones el incremento progresivo de la presión de la onda
expansiva permite que algunos elementos estructurales realicen cierta función de
amortiguación, sufriendo éstos ciertas deformaciones temporales o permanentes de
distinta gravedad, como son abombamientos, si bien también se producen
desplazamientos, como, por ejemplo, puede ocurrir con paredes, techos y
cerramientos. Es decir, los típicos daños leves.
Por otro lado, en las deflagraciones la rotura de ventanas, puertas, junto con
las aberturas causadas por los desperfectos en paredes, tabiques o techo, permiten
14
que la onda expansiva se disipe a través de éstas, reduciéndose la presión máxima y
con ello los efectos de la explosión.
El efecto del alivio tendrá una gran influencia sobre la presión máxima
alcanzada en las deflagraciones en espacios confinados, no así en las detonaciones,
cuya influencia es mínima.
En condiciones prácticas, como por ejemplo las explosiones de gas en el
interior de un edificio causadas por una fuga de gas inflamable (deflagraciones) la
presión máxima será levemente superior a la que pueden soportar, sin romperse, los
elementos que rodean el edificio, como pueden ser muros, tejados, puertas, ventanas
grandes, etc.
En las detonaciones los efectos que se producen son más destructivos que
en las deflagraciones, produciéndose mayores destrozos en el recipiente o en el
edificio, incluso elementos estructurales pueden sufrir una destrucción total, siendo sus
restos lanzados a mayores distancias.
Ello ocurre debido a que en una detonación la velocidad de propagación de la
onda de presión es supersónica, motivo por el cual los distintos elementos que
obstaculizan su avance tienen un comportamiento aparentemente más rígido, ya que
éstos no tienen tiempo de deformarse para amortiguarla, de tal forma que se fracturan
antes de poder amortiguar la presión de la onda de choque.
Los efectos de las detonaciones pueden provocar daños estructurales
importantes y la proyección de objetos a grandes distancias.
b) Efecto metralla
La propagación de la onda expansiva resultante de una explosión puede
ocasionar la rotura, en fragmentos de diferente tamaño, de los recipientes o
estructuras que impiden su avance.
Estos fragmentos debido a la explosión pueden ser proyectados a grandes
distancias, actuando como metralla, pudiendo causar daños materiales y personales
también a grandes distancias del epicentro de la explosión, aumentando la dimensión
y severidad de los daños en los siniestros.
Además, la metralla puede desencadenar incendios y/o explosiones
secundarias, ya que puede haber fragmentos que estén incandescentes o incluso
ardiendo.
La metralla se proyecta con una trayectoria asimilable al tiro parabólico. Por lo
tanto, depende de: la velocidad inicial, peso, características aerodinámicas y ángulo
con que el fragmento es proyectado.
Por otro lado, la trayectoria también depende de los choques que se puedan
producir durante su trayectoria al impactar contra distintas superficies o entre sí,
modificando su trayectoria original.
15
c) Efecto térmico
En el caso de siniestros de explosión sin incendio asociado, los efectos
térmicos dependerán básicamente de la naturaleza y tipo de explosión, del tiempo de
afectación y de la temperatura máxima alcanzada.
Cabe indicar que habitualmente los efectos térmicos severos observables en el
escenario de un siniestro de incendio y explosión, o viceversa, suelen ser, en gran
medida, producidos por el incendio.
En las detonaciones sin incendio asociado se producen temperaturas muy
altas, pero durante un periodo de tiempo reducido, estando el escenario expuesto al
calor durante poco tiempo.
En las deflagraciones sin incendio asociado se producen temperaturas
ciertamente elevadas, pero significativamente inferiores a las alcanzadas durante las
detonaciones, sin embargo, estas temperaturas se mantienen durante un periodo de
tiempo más prolongado.
Motivo por el cual las afectaciones térmicas son distintas según si la explosión
es una detonación o una deflagración, siendo en general más acentuadas las
afectaciones térmicas en las deflagraciones que en las detonaciones.
En las deflagraciones se suele apreciar signos evidentes de quemaduras y
daños por contacto con las llamas, pudiéndose originar incendios post explosiones.
Es poco frecuente que en las detonaciones se causen quemaduras y, en caso
contrario, éstas suelen ser leves, siendo poco habitual que se originen incendios post
explosiones.
d) Efecto sísmico
El efecto sísmico se produce como consecuencia de los temblores resultantes
de la caída al suelo o a distinto nivel de elementos del edificio, de su contenido y/o de
las instalaciones, debido a la explosión, causando temblores, pudiendo originar daños
adicionales.
e) Efecto sonoro
Los efectos mecánicos tienen la capacidad de producir efectos sonoros. El
sonido producido por el desplome de un edificio y el producido por una explosión de
gas butano puede diferenciarse.
Como ejemplo, en el caso de las explosiones de gas butano se suele producir
un ruido seco e instantáneo, mientras que el desplome de un edificio de 6 plantas
puede comportar un estruendo que depende de la altura de los objetos y del tiempo de
caída de los mismos. Por la altura de los pisos desplomados, el estruendo del
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desplome podría durar un mínimo de 2 segundos. En muchos casos ambos sonidos
pueden oírse acoplados.
Explosiones con cráter
Los cráteres se forman debido a que los materiales que estaban inicialmente
en el lugar donde estaba concentrado el material que explotó salen proyectados por el
efecto de la explosión, motivo por el cual el cráter en una situación ideal estaría en el
centro de esta zona de máxima afectación.
La tipología de las explosiones que generaran un cráter en el epicentro está
asociada normalmente a las detonaciones, pues generan y liberan una gran cantidad
de energía de forma prácticamente instantánea y las ondas de choque tienen un
incremento de la presión de carácter súbito, causando severos daños mecánicos en el
epicentro, así como en sus proximidades.
El cráter suele indicar que allí estaba establecido un combustible concentrado
de alta potencia en contacto o muy próximo con la zona donde se localiza la depresión
del cráter. Se pueden encontrar cráteres de explosión en siniestros que tengan por
causa: materiales explosivos; calderas de vapor y recipientes a presión; gases y
vapores combustibles a presión (si están confinados en recipientes pequeños);
BLEVEs.
Por consiguiente, no solo los materiales explosivos producen cráteres, sino
también calderas de vapor y recipientes a presión, gases y vapores combustibles,
BLEVEs, los cuales normalmente producen explosiones tipo deflagraciones, pero que
en determinadas circunstancias, como son si la onda expansiva tiene un muy rápido
crecimiento de su presión y que el efecto de la onda expansiva afecte a una zona muy
concreta (habitualmente si están contenidos en recipientes de pequeño tamaño
depósitos, barriles o similares) también pueden producir cráteres.
Explosiones sin cráter
No en todas las explosiones se localiza un cráter en la zona de origen. Las
explosiones sin cráter generalmente son debidas a que los combustibles están
dispersos o extendidos en el momento de la explosión, ocupando un volumen
relativamente grande, produciendo un aumento de presión moderado y una onda
expansiva a velocidad subsónica, como sería el caso de las deflagraciones.
Cabe indicar que en algunas circunstancias las detonaciones pueden producir
también explosiones sin cráter. Se pueden encontrar explosiones sin cráter en
siniestros originados por explosiones de:
- Gases combustibles o inflamables: Como por ejemplo el gas natural y
gases licuados del petróleo, pues generalmente están contenidos en
grandes recipientes, dentro de habitaciones o edificios, siendo su onda
expansiva subsónica.
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- Líquidos combustibles o inflamables derramados: La explosión de los
vapores de tales líquidos no produce cráter, debido a las grandes zonas
que cubren y la velocidad del frente de reacción es inferior a la del sonido.
- Polvos combustibles: A pesar de que las explosiones de polvos suelen
ser de las más violentas y dañinas, pues generalmente se producen en
espacios cerrados o en zonas poco dispersas (zonas con un importante
grado de confinamiento), como son silos de cereales, plantas de procesos,
minas de carbón, etc., no es habitual la formación de cráter debido a que
los espacios o zonas son relativamente grandes.
- Explosiones de humo o backdraft. Suelen afectar a un gran volumen de
gases combustibles y partículas distribuidas de forma muy dispersa, siendo
su velocidad de propagación subsónica, por consiguiente, una explosión
tipo deflagración, motivo por el cual no producen cráter.
7.7. Proceso de investigación de las explosiones
7.7.1. Introducción
Los objetivos de una investigación de una explosión son los mismos que los de
un incendio, a saber, determinar el origen (el combustible interviniente, la fuente de
ignición) y establecer la causa de la explosión.
El examen de la escena de una explosión es generalmente llevado a cabo de
manera semejante a la investigación correcta y completa de una investigación de la
escena de un incendio y, de hecho, la mayoría de las veces la investigación de la
explosión es una parte de la investigación de un incendio.
No se debe presumir que el siniestro es un accidente, debiéndose tratar el
escenario siniestrado como una posible escena de un crimen, desde el punto de vista
de la seguridad, preservación y documentación de la escena. La evidencia de que una
explosión es el resultado de una causa accidental particular puede ser tan importante
como la evidencia que demuestre que fue un acto criminal y, por lo tanto, requiere el
mismo estándar de cuidado.
Es importante añadir que si se detecta que ha podido haber la intervención de
explosivos o se encuentran restos de algún tipo de explosivo entonces la investigación
debería pararse inmediatamente, acordonar el lugar y avisar a los equipos
especialistas en desactivación de explosivos.
18
7.7.2. Metodología general
A continuación, se adjunta un esquema básico de la metodología general de la
investigación de una explosión.
Teniendo en cuenta dicha similitud, la metodología a aplicar en la investigación
de siniestros producidos por una explosión tiene básicamente las mismas fases que la
investigación de incendios estructurales.
No siempre aparece asociado un incendio a una explosión o viceversa. Sin
embargo, en muchos casos, el incendio puede ser previo, producirse durante la
explosión o desarrollarse post explosión. En general, establecer la secuencia de
eventos del siniestro, en particular determinar qué ha sucedido primero el incendio o la
explosión, es esencial para determinar la causa, siendo habitualmente una de las
claves donde radica la verdadera dificultad de la investigación.
En una explosión, generalmente las marcas e indicios causados por la
explosión son debidos a los efectos mecánicos asociados a una sobrepresión en un
corto instante de tiempo, sin olvidar, los efectos térmicos producidos por una posible
bola de fuego u otros efectos secundarios similares.
La severidad de los desperfectos en el escenario del siniestro conlleva la
necesidad de que se asegure el lugar con un acordonamiento de la zona, con el objeto
de poder efectuar posteriormente una inspección sistemática y pormenorizada, ya que
en caso contrario puede ser difícil e incluso imposible realizar la investigación.
Si bien, como se ha dicho, la investigación de un incendio y una explosión
tienen elementos comunes, la investigación de la explosión tiene ciertas
características que conducen a adoptar una metodología con ciertos rasgos propios
para adaptar la investigación a este tipo de siniestros, tal como se describirá a
continuación.
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1) Seguridad del escenario del siniestro
La primera tarea es asegurar el lugar de la explosión y zonas circundantes, así
como prohibir la entrada de personas no autorizadas.
En estas investigaciones se debe tener en cuenta las medidas preventivas
adecuadas con el objetivo de minimizar el riesgo de accidente laboral en el escenario
siniestrado, ya que se pueden producir afectaciones estructurales con el riesgo de
derrumbes de paredes, techos, suelos, etc.
Asimismo, podría existir un riesgo añadido por la posibilidad de explosiones
secundarias, como podría ser el caso de la fuga de un gas combustible, zonas con
acumulaciones importantes de polvos finos combustibles, etc., motivo por el cual es
necesario tomar las precauciones adecuadas antes de iniciar la inspección técnico
ocular del escenario siniestrado.
En tal estado de cosas, cabe remarcar que antes de iniciar la inspección
técnico ocular del lugar de los hechos se deben de adoptar todas aquellas medidas
que sean necesarias para poder realizar la referida inspección con seguridad.
2) Acordonamiento de la zona
En los escenarios de incendios y más especialmente en los escenarios de
explosiones es importante que las evidencias o las partes estructurales no se muevan
antes de un examen pormenorizado, dado que las relaciones entre las diversas piezas
puede ser crítica para reconstruir la causa del siniestro, motivo por el cual es
primordial preservar el escenario siniestrado para su posterior inspección ocular.
El acordonamiento de la zona impedirá la entrada de personas no autorizadas,
evitando posibles daños personales a los curiosos, y permitirá preservar el escenario
del siniestro.
La inspección preliminar del escenario siniestrado revelará la extensión y la
dirección de propagación de fragmentos de edificios, vehículos, aparatos o víctimas, lo
que permite establecer el patrón de explosión, así como establecer el área aparente
en la que se originó la explosión.
A ser posible, se deberá también hacer una inspección desde algún punto lo
suficientemente alto que permita tener una vista general de la escena.
Es necesario realizar un reportaje fotográfico sistemático y a ser posible grabar
con vídeo el escenario siniestrado, incluidas aquellas áreas que parecen no haber
estado involucradas en el evento principal.
Para establecer el perímetro preliminar de preservación del escenario
siniestrado se debe determinar la distancia desde la aparente área origen de la
explosión al fragmento descubierto más alejado y luego dicha distancia se debe
multiplicar, por lo menos, por 1,5 obteniendo el citado perímetro (si esto es posible,
que no siempre lo será).
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Si es necesario, el perímetro de preservación se expandirá, en el caso de que
durante la inspección se observe una direccionalidad específica de la propagación y,
en tal caso, la expansión del perímetro debe ser lo suficientemente amplia como para
proteger, en lo posible, la mayoría de las evidencias dispersas en el lugar de los
hechos. En definitiva, asegurar la escena siniestrada es primordial.
3) Información previa del incidente
Se debe conocer el escenario siniestrado, siendo necesario recoger, entre
otros aspectos, información relacionada con la actividad implicada y las instalaciones,
así como condiciones y hechos que pueden haber desencadenado el siniestro,
posibles materiales explosivos y causas sospechosas.
Por otro lado, hay que determinar las canalizaciones de gas combustible que
hay en la zona, procesos industriales que se llevaban a cabo, materiales empleados,
ubicación de recipientes con líquidos o gases combustibles o inflamables, así como los
recipientes que contienen oxidantes, almacenamiento de combustibles
(independientemente de la fase en la que se almacenen, sólido, líquido o gas),
recipientes con algún liquido o gas en su interior, aunque no sea combustible o que
estuviesen vacíos en el momento del siniestro, materiales explosivos, etc.
Será necesario verificar el registro de datos históricos de accidentalidad de la
industria o sobre incidencias anteriores al siniestro (sonidos, trabajos de
mantenimiento realizados, etc.) que pudieran aportar indicios adicionales, cambios
recientes de los equipos, reparaciones o trabajos de mantenimiento, cambios en los
procedimientos y en las condiciones de funcionamiento.
Se deben analizar las declaraciones de los testigos, fotografías tomadas antes,
durante y después del siniestro por distintos testigos, registros operativos, manuales,
informes meteorológicos, informes de anteriores siniestros, así como cualquier otro
informe pertinente para la investigación.
También puede ser muy importante el recabar las grabaciones de las cámaras
de vigilancia, las cuales son cada vez más comunes y, en ocasiones, capturan los
eventos críticos justo antes, durante y después de la explosión.
Es conveniente disponer de planos del edificio o del proceso, pues permiten
documentar mejor el escenario del incidente.
4) Inspección técnico ocular del lugar del siniestro
Cualquier investigación del lugar de un siniestro tiene que ser sistemática y
metódica, pero en los siniestros donde nos encontramos los efectos de las explosiones
la zona afectada puede tener una superficie considerable y es habitual que participen
varias personas en la fase inicial, por lo tanto, estos dos principios (sistemática y
metódica) toman mucha importancia para realizar una correcta inspección.
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La inspección de la escena se puede considerar como el primer paso en el
proceso de la investigación, que se puede recordar como las “cuatro R”.
Reconocimiento. Evaluar el daño causado por la explosión (intensidad,
dirección), así como reconocer piezas de evidencia física para ser usadas en etapas
posteriores El entrenamiento y la experiencia de los investigadores es crítica, ya que
tales evidencias pueden ser fácilmente pasadas por alto por personas inexpertas.
Recuperación. Proceso de documentar, recoger y preservar evidencias físicas
(fragmentos primarios y secundarios).
Reensamblaje. Reunir los dispositivos o mecanismos puede tener lugar en el
laboratorio o bien en el mismo escenario.
Reconstrucción. Reconstruir el escenario para intentar determinar que estaba
presente, que fue el iniciador, como sucedió, quien estaba presente, etc.
Durante la inspección técnico ocular es conveniente levantar planos a escala,
bocetos y hacer notas, lo que es esencial como ayuda para la memoria, y deben
usarse para registrar áreas donde las paredes, puertas y particiones han fallado, o
donde permanecen intactos, o muestran signos de fallo incipiente.
Se deben registrar patrones de distribución de daños fácilmente identificables,
como los patrones de fallo y el desplazamiento de elementos constructivos de un
edificio, los niveles de daño periférico y la distancia de desplazamiento de los
fragmentos de vidrio desde las ventanas del edificio.
Además de identificar posibles fuentes de combustible, se deben considerar
posibles fuentes de ignición que puedan estar presentes, aunque este aspecto de la
investigación asumirá más importancia en una etapa posterior.
Asimismo, las fuentes potenciales de fuga asociadas con la red de gas, las
tuberías de servicio y las tuberías de los consumidores, deben someterse a pruebas
sistemáticas de presión para verificar la estanqueidad lo antes posible, para evitar las
posibles perturbaciones de la escena.
5) Evaluación inicial del escenario siniestrado
Realizar la inspección técnico ocular preliminar del escenario siniestrado para
evaluar el tipo de siniestro, si es explosión, incendio, explosión incendio o bien
incendio explosión, gravedad de los daños, tipo de explosión, turbulencias, cráteres,
afectaciones térmicas, etc.
Para determinar si se produjo una combustión, deflagración o detonación, una
directriz a tener en cuenta es el tamaño de las piezas o fragmentos, así como la
distancia a su posición inicial. De manera que cuanto más pequeñas sean las piezas o
fragmentos y mayor sea la distancia entonces mayor será la intensidad de la
explosión.
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Características de una deflagración
La relativa lentitud de la deflagración en relación a la detonación es importante
y se puede distinguir en los materiales próximos al epicentro examinando los efectos
causados por la onda expansiva.
En las deflagraciones la lentitud de la propagación de la onda expansiva se
traduce en que los materiales próximos al epicentro estarán sujetos a un pulso de
presión más o menos progresivo, dándoles la posibilidad de absorber el impulso de
presión, manifestándose en empujes en las piezas más grandes, así como menos
roturas.
Las presiones producidas por una deflagración son normalmente bajas y, por lo
tanto, generalmente no causan severas roturas o pulverización, pero pueden causar
daños estructurales muy serios en las construcciones y edificios, básicamente por
empuje, tal como se ha explicado.
El grado de reacción de una deflagración de una mezcla de combustible/aire se
incrementa con el aumento del área de la superficie del frente de llama en expansión,
de tal modo que la potencia de la deflagración aumenta a medida que evoluciona la
reacción, aumentando así la potencia de la deflagración en la medida que aumenta la
distancia desde la fuente de ignición. Lógicamente, una vez que se alcanza el límite
del volumen premezclado entonces la potencia de la deflagración disminuye con la
distancia.
Por esta razón, el área de más destrucción de una deflagración de una mezcla
de combustible aire, por lo general, no estará cerca de la fuente de ignición, sino
bastante lejos de ésta. Este patrón hace que sea muy difícil la determinación de la
fuente de ignición real.
Al ser las presiones producidas por una deflagración muy bajas en las
proximidades de la fuente de ignición y crecer en la medida que la llama se expande,
no suelen producir un cráter localizado de daño más intenso.
Además, en recintos de dimensiones de escasos metros ocurre que las
presiones producidas por una deflagración se equilibran en las distintas superficies del
recinto en unos pocos milisegundos y las presiones crecen hasta que falla alguna
parte del recinto (puertas, paredes, etc.) causando una abertura por donde se escapan
los gases en expansión, actuando como un alivio y el correspondiente descenso de las
presiones
Cuanto más fuerte sea la estructura y mayor el grado de confinamiento
entonces mayores serán las presiones que se pueden desarrollar por una
deflagración.
La mezcla y la turbulencia causadas por el paso del frente de la llama alrededor
de los muebles y a través de las puertas pueden aumentar drásticamente la superficie
del frente de la llama y con ello las presiones. Este hecho puede aumentar la
extensión del daño causados por la explosión, alcanzando áreas alejadas de la fuente
de ignición.
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Cabe añadir que la distribución de las afectaciones térmicas, tales como la
fusión o el chamuscado de los materiales (particularmente los materiales delgados y
de baja masa) pueden revelar si el gas o el vapor era más ligero o más pesado que el
aire.
Por ejemplo, cuando los vapores de un líquido inflamable (como la gasolina, los
cuales son más densos que el aire) se encienden dentro de una habitación cerrada, la
propagación de la llama ocurre solo a través de la capa de vapor próxima al nivel del
suelo. Puede ocurrir que las llamas se extiendan por la rendija inferior de la puerta.
En una deflagración confinada también hay un pulso de presión negativa
después de la onda de presión positiva, capaz de mover algunas cosas, así las
cortinas pueden volver a través de las ventanas rotas, retirar las pinturas de las
paredes, tirar de las puertas sin soporte hacia el interior de una habitación o causar un
colapso adicional de partes estructurales previamente debilitados por la presión
positiva.
Características de una detonación
En las detonaciones la brusca y altísima presión de la onda de choque, al ser
supersónica, ocasiona que en las inmediaciones del epicentro el material no pueda
responder a dicha onda de choque, rompiéndose y pulverizándose, en lugar de ser
primordialmente empujado.
Este efecto de intensa fragmentación generalmente da lugar al daño localizado
denominado cráter, cuya profundidad y dimensiones reflejan en ocasiones el tamaño y
la forma de la carga explosiva. Lógicamente, a medida que la energía se dispersa
entonces los daños son menos severos.
En las detonaciones se suele generar una onda de choque masiva con un
frente de presión positiva y una onda de presión negativa justo detrás.
La onda de presión negativa genera un vacío parcial el cual es llenado por el
aire, estableciéndose unas corrientes de aire hacia el cráter de la explosión. Estas
corrientes pueden ser lo bastante fuertes para mover escombros ligeros e incluso
derribar paredes de mampostería debilitadas en una dirección opuesta a la explosión
original.
En una detonación el confinamiento de la estructura no es un factor significativo
en relación a las presiones generadas, pudiéndose éstas reflejarse en las superficies
grandes, introduciendo daños en las esquinas, así como por encima o por debajo de
las distintas barreras.
La onda de presión de las detonaciones se mueve inicialmente a velocidades
supersónicas, sin embargo, se disipa muy rápidamente, lo que hace que el daño esté
muy localizado.
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Debido a su velocidad supersónica, la onda de presión apenas se atenúa por
los alivios, motivo por el cual puede destruir paredes cercanas, a pesar de tener
puertas y/o ventanas.
La apariencia normal de una escena que ha sufrido una detonación son unos
daños claramente localizados, con roturas, pulverización, con una gran cantidad de
escombros de pequeño tamaño, algunos de los cuales pueden ser proyectados a
grandes distancias.
Cabe notar que todas las detonaciones derivan en ondas de presión de baja
energía a grandes distancias de la fuente de ignición.
Finalmente, las temperaturas en una deflagración no suelen alcanzar los
1500ºC, mientras que en una detonación pueden superarlos.
Se puede producir una explosión como resultado de la combinación de una
detonación en presencia de vapor de líquidos inflamables. En tal caso, en la escena
siniestrada se podrán observar evidencias causadas por ambos tipos de explosiones.
En las inmediaciones del cráter se podrán observar los efectos devastadores
causados por la detonación, mientras que en otras partes de la estructura se podrán
observar los efectos causados por el vapor de líquidos inflamables.
6) Identificar si el siniestro fue causado por una explosión o un incendio
En los siniestros donde se producen explosiones e incendios en un mismo
lugar, es primordial esclarecer si se trata de un incendio consecuencia de una
explosión o viceversa.
Dado que las explosiones pueden ocurrir antes que un incendio (como medio
de ignición) o durante un incendio, la presencia o ausencia de productos de pirolisis en
los escombros expulsados de un edificio puede revelar si el incendio estaba
evolucionando antes de la explosión.
Una vez completada la evaluación preliminar de los restos de los escombros y
de las marcas térmicas, se debería dirigir la búsqueda de cierto tipo de evidencias en
ciertas áreas.
La búsqueda de una escena de explosión puede hacerse siguiendo círculos
concéntricos, espiral interna, sectorial, de banda o en cuadrícula. Las dos primeras
opciones son generalmente más fiables ya que normalmente nos aportan una visión
global de la posición de los restos que permite una mayor facilidad de análisis.
En la búsqueda en escenarios siniestrados grandes puede ser útil el trazado de
líneas de cuadrícula o sectores con cuerdas, siendo especialmente útil si el número de
personas que investigan es limitado.
Es conveniente disponer de un croquis detallado de la escena, en el que se
posicione las evidencias, junto con las mediciones de su distancia a un punto de
referencia, así como dibujar la trayectoria de sus líneas de vuelo, lo que puede
contribuir en determinar las relaciones entre los elementos. Si se hace correctamente,
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el croquis mostrará que los recorridos tienden a cruzarse en un área, que corresponde
al área del epicentro, permitiendo centrar allí la búsqueda de evidencias de la fuente
de ignición o del dispositivo.
El tamaño de los sectores de búsqueda estará determinado por el tamaño de la
escena y por el número de personas que realicen la inspección ocular. Los sectores
cerca del epicentro deben ser pequeños (menos de 0,5 m2) siendo cada vez más
grandes hacia los márgenes del área de búsqueda, donde los restos estarán en
principio ligeramente dispersos.
Los sectores pueden ser marcados con tiza, cuerdas, cuerdas con estacas, o
bien con cinta pegada al suelo, siendo numerados para tener una referencia. Una vez
que la escena está asegurada y los sectores marcados, la búsqueda puede comenzar,
empezando desde los sectores perimetrales, documentando las evidencias
fotográficamente, como en la investigación de incendios.
Lógicamente el tamaño, la forma, las condiciones de la escena y el número de
investigadores cualificados disponibles condicionarán y determinarán la organización
de la búsqueda. En cualquier caso, la búsqueda debe empezar desde el exterior del
perímetro hacia el epicentro de la explosión. Esto permite mejor preservación y
aumenta la protección contra los curiosos.
El primer objetivo de la inspección ocular y su documentación es la
identificación de los escombros desplazados, fragmentos, así como medir sus
desplazamientos (distancia en relación a su posición inicial) y recuperar aquellos que
sean relevantes para una evaluación posterior.
La distribución, distancia y trayectoria de fragmentos de los cristales de las
ventanas es especialmente importante, ya que las ventanas generalmente rompen en
una explosión. Una muestra del vidrio debe conservarse o al menos documentarse en
cuanto al grosor y tipo (vidrio de seguridad, plano, armado con alambre, etc.). Además,
si la distancia, grosor y tipo son conocidos, las presiones producidas en el interior de la
estructura pueden ser estimadas.
El examen de una escena debe incluir el examen de los restos de botellas
rotas, cilindros a presión o fragmentos de tubería, así como tapas de tuberías
encontradas entre los escombros.
La ropa y los cuerpos de las víctimas (vivos o fallecidos) deben examinarse
cuidadosamente para detectar la presencia de fragmentos (primarios o secundarios).
Los patrones de quema, daños térmicos o de impacto en la ropa y piel de las víctimas
también pueden ser críticos para reconstruir el accidente, debiéndose de ser
documentado mediante fotografías y diagramas. El tratamiento médico puede alterar
rápidamente los patrones de daño de las lesiones y, por lo tanto, la documentación y la
recuperación de las pruebas de las víctimas deben realizarse lo antes posible.
Los rayos X son insustituibles para ayudar a buscar fragmentos, pero debe
recordarse que el PVC y otros plásticos tienen la misma textura física y densidad de
rayos X que los cartílagos o huesos del cuerpo humano, pudiendo éstos pasarse por
alto fácilmente durante el examen de las heridas con rayos X.
26
7) Inspección exterior
La metodología a utilizar para la inspección técnico ocular del escenario del
incidente es inicialmente desde los puntos más alejados hacia las zonas próximas al
epicentro de la explosión, es decir, desde el exterior hacia el interior.
La determinación definitiva del epicentro de la explosión solo se debería hacer
después de haber examinado detenidamente todo el lugar.
En la inspección exterior se situará la posición final de las proyecciones de los
elementos estructurales y objetos, con la finalidad de delimitar el lugar de origen de la
explosión, acumulación de gases, vapores, polvos, etc.
La posición donde se encontraron las proyecciones de los diferentes
materiales, junto con la observación de las deformaciones estructurales producidas por
la explosión, son pruebas esenciales para establecer las diferentes direcciones e
intensidades de la explosión por zonas y así poder orientar la ubicación de la zona de
origen, donde se identificará dentro de lo posible la fuente de la explosión y su causa.
A estas diferentes direcciones de propagación de la onda expansiva y la
intensidad de los efectos de la onda expansiva se les denomina “vectores de fuerza”,
cuya plasmación en un plano del lugar del siniestro es muy útil para el análisis de la
dinámica de la explosión.
La observación de la afectación por calor y fuego que presentan los elementos
proyectados nos puede indicar si había un incendio antes que la explosión.
Hay que prestar atención a los cristales, pues cuando se produce una
explosión habitualmente los cristales se rompen y gran parte de sus restos son
proyectados al exterior, alcanzado una gran distancia. Si los restos de dichos cristales
tienen adherido humo y/o hollín se desprende que la explosión se produjo como
consecuencia de un incendio previo, mientras que la ausencia de humo y/o hollín
adherido indican que el incendio fue post explosión.
La inspección interior se iniciará desde las zonas más alejadas del lugar de
origen de la explosión y se avanzará hasta alcanzar el epicentro, empleando la
metodología descrita anteriormente
En caso de incendio, durante la inspección interior se buscarán los indicios
suficientes para poder determinar si el siniestro se originó por una explosión o por un
incendio con posterior explosión.
Se deberán observar los restos estructurales del interior del edificio para
encontrar lesiones y afectaciones que sean indicativas de cualquier tipo de
sobrepresión en el lugar de siniestro.
Se deben examinar los desplazamientos, abombamientos, afectaciones de
paredes o techos, así como otros elementos estructurales, con el fin de determinar la
dirección, sentido e intensidad de la onda expansiva, lo que se debe reflejar en el
croquis mediante los “vectores de fuerza”.
27
8) Inspección interior
Se han de relacionar las afectaciones y daños observados causados por la
onda expansiva, en la fase positiva y negativa, las afectaciones que son consecuencia
de la metralla, los efectos térmicos de la explosión o de un posterior incendio, así
como establecer si se observa cráter o no.
Diagrama de la dinámica de una explosión. Las flechas indican
la dirección de desplazamientos de paredes, puertas y ventanas debido a la explosión.
A la vista de los desperfectos es conveniente efectuar una aproximación sobre
la velocidad de aumento de presión, para determinar, en lo posible, si se trató de una
deflagración o de una detonación, así como delimitar el epicentro de la explosión y
finalmente poder esclarecer la causa.
En el caso de que se produzcan explosiones múltiples, la primera explosión
con más fuerza tiende a ventilar el edificio, con lo que la fase de presión positiva de las
explosiones sucesivas suele ser menor en el caso de que sean de las misma o menor
potencia que la primera. Mientras que las explosiones de polvo se comportan en
sentido contrario, ya que las explosiones sucesivas suelen ser de mayor potencia que
la primera.
Se debe procurar determinar la materia particular que explosionó. En ocasiones
residuos de la materia explosiva pueden verse a simple vista y encontrarse fácilmente,
en otras ocasiones se debe emplear sofisticados análisis de laboratorio. En cualquier
caso, se pueden encontrar residuos de la materia que explosionó entre los restos
próximos al epicentro o en zonas más alejadas.
28
9) Recogida de muestras
En muchas ocasiones durante el transcurso de la investigación de la explosión,
será necesario efectuar una recogida de diferentes tipos de muestras e indicios
(pruebas físicas), para su posterior estudio, análisis y/o ensayo, con la finalidad de
obtener datos complementarios que puedan añadir información sobre las
circunstancias del siniestro.
Todas las muestras o pruebas se deberán marcar o etiquetar en el momento de
su recogida. A menudo es necesario recoger, a parte de la muestra objeto de estudio,
muestras blancas para compararlas. Es importante esta actuación cuando se trata de
materias que se cree que puedan contener líquidos inflamables o restos sólidos con
acelerantes líquidos o productos químicos determinados.
10) Determinar el área origen de la explosión
En términos generales, la distribución del daño resultante de una explosión
puede proporcionar una indicación confiable del área donde se originó.
Las estructuras como puertas, tabiques y paredes que forman el límite de un
recinto se alejan de un área en la que se genera la presión, siempre que esta exceda
la presión de fallo de dichas estructuras. Estos efectos suelen ser más notorios cuando
los límites forman las extremidades de un edificio.
Se debe tener cuidado al examinar las estructuras internas de un edificio, como
las paredes divisorias, ya que será necesario tener en cuenta los compartimentos
interconectados en los que la sobrepresión de la explosión puede aumentar a tasas y
niveles similares, lo que puede reducir significativamente la diferencia de presión en
todo el espesor de la pared en cualquier instante en el tiempo.
También se debe tener en cuenta la posibilidad de acumulaciones de una
mezcla combustible aire en varios compartimentos adyacentes, en cuyo caso la mayor
presión podría generarse en un compartimento diferente al que se produjo la ignición.
Esto puede deberse a un aumento en el nivel de turbulencia de los gases no
quemados en el compartimento secundario en el que se ventila la explosión primaria,
un aumento en la fuerza de la fuente de ignición creada por la ventilación de la llama
en el compartimento secundario y a la precompresión de gases no quemados
resultando en una presión inicial más alta antes del encendido.
Los polvos combustibles que se encuentran en varios compartimentos de
interconexión de un edificio pueden dispersarse, ya que se distribuyen por la
propagación de una explosión desde un compartimento vecino, de modo que también
se involucran en el evento de combustión, creando así un daño generalizado.
El desarrollo de una explosión de polvo puede rastrearse hasta su origen
buscando depósitos de partículas de polvo quemado, particularmente en superficies
verticales.
29
En resumen. Para poder formular las hipótesis para explicar el siniestro,
primero se deberá identificar el origen de la explosión.
Es conveniente hacer un croquis del lugar del siniestro, en el que se
identificaran los vectores de fuerza, extrapolados de las posiciones de las
proyecciones, afectaciones y desplazamientos, observados anteriormente. Los
vectores indicaran gráficamente la dirección e intensidad aproximada de la onda de
expansión por la sobrepresión de la explosión. Establecer la dirección y sentido de
propagación de la onda de choque será de gran utilidad para establecer el origen de la
explosión. También puede ser de gran utilidad plasmar en el croquis las afectaciones
térmicas localizadas.
En las explosiones por gases vapores, polvos, etc., en las que no se encuentre
un cráter definido, muchas veces el lugar de origen no se puede establecer más allá
de una dependencia, recinto o zona concreta.
Identificar el combustible
Después de localizar la zona de origen se ha de establecer qué había en el
lugar de origen capaz de provocar algún tipo de explosión y comparar sus posibles
efectos con toda la tipología de afectaciones que se encuentran en el siniestro.
La finalidad es que, entre todas las explosiones con posibilidades de haberse
producido, sea por presencia en el lugar de origen de un combustible, recipiente,
canalización, etc. puedan descartarse todas las hipótesis que no puedan tener relación
con los resultados y efectos observados.
En muchos casos las posibilidades de encontrar varios combustibles,
reacciones químicas o elementos capaces de generar la explosión se reduce a pocas
posibilidades o solo a una.
A veces para establecer qué productos han generado y participado en la
explosión podremos recoger muestras de los escombros, tierra, etc., para su análisis
químico, con la finalidad de facilitar la identificación de materiales explosivos,
combustibles líquidos, etc.
Identificar la fuente de fuga (una vez se ha establecido el tipo de gas
involucrado en el incidente)
Es probable que una fuga de gas de una tubería fracturada o dañada en un
edificio se incendie y continúe quemándose después de una deflagración,
ocasionando afectaciones por calor y/o contacto directo con el fuego, de tal manera
que dichas afectaciones pueden facilitar la determinación de su ubicación.
Las fugas de las tuberías de gas enterradas o las tuberías de servicio pueden
conducir a un escape de gas a través del suelo hacia un sótano o un espacio debajo
del piso de un edificio.
Las tuberías están asentadas en camas horizontales de arena, con tierra suelta
de relleno, lo que da lugar a la existencia de muchos caminos porosos en comparación
con el suelo natural en el que se excavó la zanja y, por otro lado, con el transcurso del
30
tiempo la tubería sufre movimientos de asentamiento, debido a la dilatación y
contracción térmica, vibraciones, asentamientos del propio suelo, etc., pudiéndose
además formar ahuecados entre la tubería y la cama, formando una vía a través de la
cual el gas fugado puede fluir pudiendo alcanzar e introducirse en un edificio por
conductos de cables y otros puntos de entrada de servicio.
En los puntos de una línea subterránea en los que hay fuga de gas la
vegetación próxima suele estar muerta, atrofiada o amarillenta. Normalmente, la
vegetación afectada seguirá en gran medida la tubería enterrada.
Normalmente los gases combustibles están olorizados, de modo que una
persona normal pueda distinguirlos a una concentración de menos de un quinto de su
concentración correspondiente a su límite inferior de inflamabilidad, de tal manera que
las personas olerán el gas antes de que se alcancen concentraciones peligrosas,
dándoles tiempo para ventilar la habitación y cerrar la válvula de gas correspondiente.
Sin embargo, testigos directos de la explosión si son fumadores con fuerte
adicción a menudo no huelen el gas natural (olorizado) o no lo huelen tan fácilmente
como las personas no fumadoras.
Asimismo, algunas personas pueden haber perdido parcial o totalmente la
capacidad olfativa debido a la edad (las personas de edad superior a los 70 años
tienen en general un umbral de detección diez veces mayor que el de las personas de
edades comprendidas entre los 18 y 25 años), por algún problema, como puede ocurrir
en aquellas personas que trabajan en un lugar donde su olfato está sometido
diariamente a intensos olores, quedando su olfato perturbado durante varias horas, por
nacimiento o por enfermedad.
Adicionalmente, algunas casas o edificios están sujetos a fuertes olores que
pueden ocultar el olor odorante del gas natural, como puede ser olores generados por
mascotas, animales, fertilizantes, granos caducados, o similares, olores asociados a
medicamentos, los cuales pueden llegar a enmascarar los odorantes para incluso
personas normales. También las temperaturas muy bajas pueden causar la pérdida de
odorante.
Identificar la fuente de ignición
Cuando se ha identificado el origen de la explosión y qué clase de explosión se
ha producido, se deben centrar los esfuerzos en encontrar la fuente de calor que ha
intervenido en la ignición del gas, vapores, calentamiento del recipiente, etc.
Es probable que la fuente de calor que ha iniciado la deflagración de una
acumulación de un gas o vapores sea difícil de encontrar, ya que es posible que
existan varias fuentes de calor con capacidad de actuar inicialmente y de corta
duración, como eléctricas, mecánicas, etc.
Por el contrario, si se trata de determinar la fuente de calor que ha intervenido
en el calentamiento de un recipiente que ha provocado una explosión física,
generalmente puede ser más fácil de identificar dada su posible prolongación en el
tiempo.
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Se deberá considerar la temperatura de inflamación del gas, vapor o
combustible y compararlas con las temperaturas que pueden proporcionar las distintas
fuentes de calor posibles, para descartar las que no puedan suministrar la temperatura
necesaria.
Analizar posibles causas
La investigación debería determinar, en lo posible, cuál fue el lugar de origen
de la explosión, cuáles fueron las circunstancias previas y cuál fue la causa que hizo
que se produjera la explosión.
Cabe la posibilidad que, debido a los mismos efectos de la explosión, a veces
no se pueden establecer con seguridad estas conclusiones y sólo se podrá establecer
una hipótesis con descarte de determinadas posibilidades.
Parte de este análisis puede incluir consideraciones sobre cómo se podría
haber evitado la explosión, por ejemplo, sobre el incumplimiento de la reglamentación
vigente y normas de aplicación.
Recogida de pruebas físicas típicas en caso de fallecidos
Entre otras se pueden citar las huellas dactilares, cabellos, fibras, huellas de
los pies y calzado, marcas de herramientas, restos de tierra y arena, madera y serrín,
cristal, pinturas, metales, papeles escritos, metales y cualquier tipo de resto adosado
al cuerpo.
Se deberá informar al forense que vaya a examinar o analizar las pruebas
físicas presentes en el cadáver. Es necesario solicitar el informe forense para la
investigación de la explosión.
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TEMA 7. Nuevas Tecnologías. Metodología para el análisis
forense de muestras electrónicas
1. Introducción
2. Términos, definiciones y abreviaturas
3. Preservación
4. Adquisición
4.1. Sistemas apagados
4.2. Sistemas encendidos
5. Análisis
6. Equipamiento para el análisis forense de muestras
electrónicas
1. Introducción
Un análisis forense de una muestra electrónica puede confirmar la existencia
de un delito, las causas que lo originaron, así como sus consecuencias. Para ello, se
requiere una labor previa de localización de las mismas, para posteriormente, ser
analizadas con una metodología forense.
Una muestra electrónica puede ser cualquier objeto físico como son el
ordenador, los periféricos, la salida visual del monitor, la evidencia impresa, los
registros informáticos, el teléfono móvil, etc.
En el presente texto se tratará de establecer una metodología para la
preservación, adquisición y análisis de muestras electrónicas.
No obstante, previo a cualquier análisis conviene recordar que el secreto a las
comunicaciones está garantizado por el artículo 18 de la Constitución Española, que
en su punto 3 dice: “Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de
las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.” Por ello, habrá que
atenerse en todo momento al desarrollo legislativo correspondiente.
2. Términos, definiciones y abreviaturas
Clonado: Proceso de copia, firmada digitalmente, de la información original por
el cual se traslada ésta a un nuevo soporte de almacenamiento digital, preservando la
inalterabilidad de la información en el sistema o soporte de origen y asegurando la
identidad total entre aquella y la extraída.
Imagen forense: Es el producto de realizar un clonado de cualquier muestra
electrónica en un formato de fichero, sin tener en cuenta el soporte que la contiene.
Información original: Conjunto organizado de datos que mantiene su
integridad desde el inicio hasta el final del fichero o soporte informático que los
contiene.
Prueba electrónica: Es la demostración en un procedimiento judicial de los
hechos que fundamentan la aplicación de requerimientos formales, procesales y/o
legales.
Registro: Conjunto de datos que almacena la información y configuraciones de
todo el hardware, software, usuarios y preferencias de un sistema de información.
Sistema de ficheros: Organización lógica de un dispositivo.
IP: Protocolo de Internet (Internet Protocol)
PIN: Número de identificador personal (Personal Identification Number)
PUK: Clave personal de desbloqueo (Personal Unlocking Key)
RAM: Memoria de acceso aleatorio (Random-access memory)
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SIM: Módulo de identificación del suscriptor (Subscriber Identity Module)
URL: Localizador de recursos uniforme (Uniform Resource Locator)
VLAN: Red de área local virtual (Virtual Local Area Network)
3. Preservación
El análisis de la información digital exige preservar las muestras originales para
que éstas no pierdan en ningún momento su validez y confiabilidad, garantizando
también la reproducibilidad de los estudios efectuados por cualquier entorno de
análisis forense o laboratorio designado para su análisis, caso de existir contraanálisis
o contrapericias sobre esta misma información.
Se debe tener en cuenta los siguientes principios a la hora de interactuar con
las muestras electrónicas a las cuales se les pueda realizar un análisis forense:
• Poseer protocolos detallados que aseguren la integridad de las muestras
objeto del estudio forense, de tal forma que se evite la manipulación de las
mismas por los efectos de la modificación intencionada, descargas
electrostáticas, campos magnéticos o la conexión accidental a redes
inalámbricas.
• Almacenar las muestras en soportes adecuados, para además de
garantizar su integridad, poder preservar otras muestras ajenas a las
nuevas tecnologías presentes en los soportes digitales, como son, huellas,
restos orgánicos asociados con el ADN o partículas diversas.
• Manipular las evidencias con la indumentaria adecuada, especialmente
adaptada para evitar descargas electrostáticas. En ocasiones se deberá
utilizar medios técnicos que eviten las interferencias externas que puedan
modificar los datos originales.
4. Adquisición
Es un principio ineludible del mundo forense de las nuevas tecnologías trabajar
con imágenes, copias o clonados de los datos originales.
El proceso de adquisición o captura forense de las muestras, debe incluir,
según los casos:
– Un clonado forense; o
– La realización de imágenes completas o lógicas de la información de interés.
A tal fin, se debe seguir un procedimiento documentado de tal forma que se
asegure que es reproducible y repetible.
3
Para la adquisición forense de los datos de interés almacenados en los
distintos soportes digitales se pueden distinguir dos situaciones:
a) La adquisición de información de sistemas apagados.
b) La adquisición de información de sistemas encendidos, donde el aplicar
métodos intrusivos, aunque sean mínimos, puede comprometen en algún estadio la
integridad de la información original a estudiar.
El personal encargado de la adquisición debe seguir un procedimiento de
adquisición documentado y debe utilizar herramientas de hardware y software
reconocidas en el ámbito forense, dejando constancia documental o telemática, a su
vez, de los pasos básicos realizados y la metodología seguida en dicha adquisición,
que deben ir acompañados del correspondiente historial temporal, asegurando así la
cadena de custodia.
Se deben adoptar, como mínimo, las siguientes precauciones antes de
proceder a la correcta adquisición forense de la información o datos de interés:
- En principio, se debe trabajar siempre con el dispositivo apagado, pero si
urge extraer datos de manera directa a través de la pantalla, se puede
realizar dicha extracción antes de apagarlo. Si el dispositivo está
encendido, conviene obtener fotografías o dejar constancia visual y escrita
de lo que se visualiza en la pantalla antes de apagarlo.
- Buscar en dicho entorno todo tipo de notas asociadas a las palabras de
paso y al PIN de acceso a los equipos o ficheros, diarios y manuales
técnicos de los equipos involucrados.
- Fotografiar y grabar en vídeo la escena de interés, anotando
detalladamente la posición original de los distintos equipos con el cableado
correspondiente y sus periféricos (módem, impresoras, routers, cámaras de
grabación activas, etc.), haciendo especial mención a los puertos o salidas
estándar a las que se encontraban conectados, con vistas a una posible
reconstrucción posterior en el laboratorio o entorno forense que analizará
las muestras.
- Localizar todos los equipos inalámbricos instalados, tanto los visibles como
los ocultos, determinando los modos de comunicación que usan éstos. Si la
escena lo recomienda, deben activarse equipos que inhiban a la misma de
interferencias radioeléctricas externas.
- Prestar especial atención para no desconectar las fuentes de alimentación
cuando las muestras estén almacenadas en soportes volátiles (por ejemplo
la memoria RAM). En el caso de equipos dependientes de baterías, se
deben mantener, en lo posible, en perfecto estado de carga.
- En los distintos dispositivos digitales, conviene revisar todos los sistemas
multimedia incorporados a los mismos, por si hubiese algún dispositivo
adicional de almacenamiento digital introducido en ellos.
4
Igualmente, conviene no separar los soportes digitales de almacenamiento de
los equipos en los que están ubicados, especialmente en los sistemas de
videograbación o sistemas cerrados de televisión (CCTV) y ordenadores portátiles,
pues en muchos casos dichos soportes vienen asociados al equipo correspondiente,
de tal forma que al activar un análisis forense de la información de los datos en ellos
almacenados, es preciso efectuar este proceso únicamente en el equipo contenedor, y
no en otro de similares características o serie ubicado en el laboratorio o entorno
forense.
4.1. Sistemas apagados
En el proceso de adquisición de la información almacenada en un sistema
apagado se deben seguir unas recomendaciones básicas, como son las siguientes:
– De forma previa, el disco duro o soporte que va a guardar el clonado forense
o copia íntegra de los datos originales debe ser sometido a un borrado seguro y estar
dentro de su vida útil. Dicho soporte debe estar libre de información previa.
– Igualmente, se debe efectuar un resumen digital (“hash”) de la información
contenida en el disco duro o soporte original de forma simultánea al proceso de
clonado u obtención de la imagen a bajo nivel, usando herramientas hardware o
software contrastadas en el ámbito forense.
– Finalmente, al concluir con los procesos anteriores, se debe proceder a
efectuar un nuevo resumen digital (“hash”) de la información contenida en el disco o
soporte copia obtenido, comprobando que el resumen digital previo y posterior
coinciden, lo cual garantiza la integridad de los datos almacenados en el disco original
y los obtenidos en las sucesivas copias o imágenes que se elaboren de la información
de partida.
Dispositivos móviles
Un caso particular dentro de estos sistemas apagados son los dispositivos
móviles. En este apartado se debe incluir el estudio y extracción de la información
contenida en la tarjeta SIM, si la portan y siempre y cuando se disponga del número
PIN o PUK correspondiente. Si no es así, se debe solicitar el número PUK de la
operadora de telefonía propietaria de la tarjeta a través de la correspondiente
autorización judicial tomando como referencia el número ICCID (Identificador de
Tarjeta con circuitos Integrados – Integrated Circuit Card ID) de dicha tarjeta SIM.
También existe información en el terminal móvil, para lo cual se debe proceder
a efectuar una copia de los datos obrantes en la memoria o memorias internas del
dispositivo móvil como puedan ser los archivos de audio, imágenes, etc.
De toda la información extraída de la tarjeta SIM y de las memorias del terminal
móvil se debe realizar un resumen digital (“hash”) de su contenido mediante un
algoritmo criptográfico, para así garantizar la no alteración de los datos extraídos, caso
de tener que efectuar más copias o imágenes de éstos.
5
4.2. Sistemas encendidos
El análisis forense de estos sistemas se refiere a los equipos en
funcionamiento, en los cuales se reconoce el valor de la información volátil existente
principalmente en la memoria RAM del dispositivo, de tal forma que ésta se pierde al
apagar el equipo. Para evitar este hecho, se debe proceder a la adquisición de la
información desde el propio sistema en funcionamiento con una mínima alteración o
impacto, con vistas a su análisis posterior, siguiendo entonces la metodología utilizada
en los sistemas apagados.
Para asegurar la validez forense de las muestras, dejando claro que toda
adquisición de un sistema en funcionamiento conlleva el uso de técnicas intrusivas, se
deberían seguir las siguientes recomendaciones:
– Se deben documentar perfectamente todos los procesos efectuados.
– Se debe tener claro que estas técnicas no permiten su reproducibilidad. Por
tanto, la validez de los resultados obtenidos depende en gran medida de cómo se
justifiquen en el informe pericial correspondiente a entregar a la autoridad judicial.
– En el informe se debe detallar la metodología seguida para la adquisición
efectuada en los sistemas en funcionamiento.
En estos casos, el resumen digital (“hash”) es dinámico. Según el instante
temporal en que se efectúe se obtendrá uno distinto. Si bien, un resumen digital
(“hash”) de la información volcada va a permitir, como en los dispositivos apagados,
identificar de forma única la misma, garantizando así la posibilidad de contrastar la
integridad de cualquier copia que se haga del archivo con la imagen de la información
obtenida en un determinado momento.
Los datos en un sistema encendido tienen un determinado orden de volatilidad
que determina la permanencia de esta información disponible para su adquisición,
debiendo iniciar este proceso con la recogida de los datos más volátiles y finalizar con
los menos volátiles. En general, el grado de volatilidad posee dos niveles.
1º La información de la memoria, particiones y archivos de intercambio
(“swap”), procesos de red y procesos del sistema en ejecución, los cuales son los más
volátiles y se pierden al reiniciar o apagar el equipo.
2º La información de los sistemas de ficheros y los datos existentes en los
sectores de los dispositivos de bloques, los cuales son los menos volátiles.
Dispositivos móviles
Por la peculiaridad de estos dispositivos de poder interactuar con redes
inalámbricas, los dispositivos móviles deben ser protegidos o aislados debidamente a
fin de evitar su entrada en contacto con las citadas redes y así evitar la manipulación
accidental de los datos en ellos almacenados, impidiendo de esta forma que se
produzca el cambio de los ficheros.
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La metodología de análisis a seguir con estos dispositivos móviles encendidos
debe ser la siguiente:
En el caso de que las herramientas específicas forenses para este fin no
soporten algún modelo de dispositivo móvil o no se disponga del cableado adecuado
de comunicaciones, se puede optar por la opción de trasladar literalmente al informe
pericial la información que se lea en la pantalla visual del mismo, caso de que posea
esa posibilidad, o bien, se puede proceder como en el caso de los sistemas apagados.
Es decir, se debe extraer la información directamente de la memoria del dispositivo
utilizando para ello dispositivos hardware, para posteriormente emplear el software
correspondiente que permita interpretar en claro los datos almacenados en ellas.
De toda la información extraída de las memorias del terminal móvil se debe
realizar un resumen digital (“hash”) de su contenido mediante un algoritmo
criptográfico, para así garantizar la no alteración de los datos extraídos, caso de tener
que efectuar más copias o imágenes de éstos.
5. Análisis
Los procesos y tareas que se detallan a continuación deben ser realizados de
forma metódica, auditable, repetible y defendible. En líneas generales, el análisis de
las muestras digitales debe conllevar la realización de las siguientes acciones y
procesos.
Las acciones previas que se deben tener en cuenta en el análisis de las
muestras electrónicas al llegar las mismas a un entorno o laboratorio forense son:
Solicitar las autorizaciones necesarias, según la legislación vigente a nivel
nacional, para el estudio completo de lo solicitado.
Comprobar que las muestras no están deterioradas y son susceptibles de su
estudio forense.
Recuperación de los ficheros borrados
Este proceso, cuando se pueda efectuar, consiste en la localización de las
entradas de archivos o carpetas borradas.
Es decir, se debe efectuar una recuperación parcial o total de la información
borrada existente en los distintos soportes de almacenamiento, unido a una
recuperación de los datos ubicados en las áreas o espacio del disco sin asignar
actualmente por el sistema y en el espacio del disco sin utilizar, así como la obtención
de las carpetas y archivos “huérfanos” contenidos dentro de los distintos ficheros, de
los que se ha perdido su vinculación.
Igualmente, este proceso consiste en una búsqueda, a través de sus
cabeceras, de archivos completos o fragmentos de éstos existentes en los dispositivos
de almacenamiento.
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Estudio del sistema operativo
Este proceso consiste en el estudio del sistema o sistemas operativos
instalados en los volúmenes lógicos de los dispositivos de almacenamiento, la
actividad de los usuarios existentes en el mismo y su política de seguridad.
Dicho proceso debe englobar distintos pasos, como son los siguientes:
– La identificación del sistema operativo principal del equipo y su localización.
– La identificación del sistema o sistemas operativos utilizados, su fecha de
instalación, así como sus revisiones o actualizaciones.
– La identificación de los distintos usuarios con sus privilegios y permisos
dentro del sistema operativo.
– Las fechas de último acceso al equipo de cada uno de ellos y su política de
seguridad.
– La identificación de los dispositivos de hardware y de software reconocidos
por el sistema o que pudieran haber estado instalados anteriormente.
Estudio de la seguridad implementada
Este proceso tiene por finalidad estudiar si las muestras electrónicas remitidas
para su estudio han sido comprometidas.
Existen distintos grados de vulnerabilidad de las muestras electrónicas objeto
de análisis, bien por métodos de intrusión, modificación, eliminación y sustracción de
la información almacenada en los soportes originales.
Se debe identificar el software malicioso (virus, troyanos, etc.) que pudiera
existir en las distintas particiones identificadas, evaluando el grado de intrusión en el
sistema informático y qué archivos se han visto comprometidos, identificando de qué
modo.
Análisis detallado de los datos obtenidos
Incluye el análisis detallado de las muestras electrónicas, aprovechando todos
los análisis previos ya especificados.
Para ello se debe utilizar software contrastado en el ámbito forense.
Igualmente, este análisis se debe ajustar estrictamente a las cuestiones planteadas
por el organismo o entidad que solicita el estudio forense (juzgado).
Este análisis conlleva la realización al mismo tiempo de una clasificación de los
datos, así como de un proceso previo de indexado de los mismos, el cual agilizará
posteriormente las distintas búsquedas de los indicios a encontrar en los soportes
digitales. El análisis del soporte y su adquisición de datos se puede llevar a cabo de
dos formas: 1) físico, que incluye toda la información almacenada en el dispositivo,
incluyendo la eliminada del sistema de ficheros; y 2) lógico, que se trata de la
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información accesible desde el propio dispositivo. El análisis físico es por tanto más
completo y por ello aportará mejores resultados forenses para la investigación.
Un análisis forense detallado de las muestras electrónicas, sin ánimo de ser
exhaustivos, puede contemplar los siguientes estudios:
- Determinación de información del sistema: hardware instalado y reconocido
por el sistema operativo, fecha, hora y usuario de la última actividad del
sistema, datos de la configuración regional, etc.
- Estudio de los dispositivos físicos conectados en algún momento al equipo
informático: agendas personales digitales, teléfonos móviles, lápices de
memoria, impresoras, escáneres, equipos multifunción, cámaras
fotográficas y de vídeo, tarjetas de memoria y otras unidades de
almacenamiento externo.
- Estudio del escritorio o pantalla principal de visualización y su papelera de
reciclaje.
- Las conexiones de red y las tarjetas instaladas, además de los protocolos
usados y direcciones IP.
- Estudio de las comunicaciones habidas desde el equipo informático.
- Estudio del registro del sistema y registros de auditoría del propio sistema
operativo.
- Información contenida en los espacios no asignados en las particiones y en
el espacio físico no ocupado por los archivos lógicos, entre el cual se
incluyen las áreas o espacio del disco sin asignar actualmente por el
sistema.
- Análisis de la cola de impresión.
- Visualizar los enlaces a archivos, así como los archivos accedidos de forma
reciente.
- Estudio de las carpetas de los distintos usuarios.
- Estudio de las aplicaciones instaladas relativas a programación, grabación y
tratamiento de imágenes, procesamiento de audio, imagen y vídeo,
software de uso contable y de gestión económica, programas ofimáticos,
etc.
- Estudio de las bases de datos instaladas.
- Estudio de la navegación por Internet, con determinación de las “cookies” y
análisis de la distintas carpetas que presenten historial de navegabilidad en
dicha red.
- Análisis del posicionamiento registrado por el terminal.
- Análisis de los correos electrónicos y correos vía web.
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- Análisis de los registros de llamadas, mensajería instantánea y
conversaciones (conocidas como “chats”), junto con las listas de contactos.
- Análisis de archivos de documentos y multimedia (de audio, vídeo,
imágenes, etc.).
- Cualesquiera otros que pudieran ser de interés en la investigación.
6. Equipamiento para el análisis forense de las muestras
electrónicas
Para el análisis forense descrito se debe contar con hardware y software
reconocido por la comunidad forense internacional para dichos fines.
1) Hardware forense
Este hardware puede estar integrado básicamente, por dispositivos
electrónicos que permitan las siguientes funcionalidades:
- Efectuar un duplicado forense con el que obtener capturas/adquisiciones de
un clon forense o imagen fiel de los datos originales, tanto en un entorno
forense como en el lugar de trabajo donde ocurrió el incidente. Dichos
elementos han de permitir acceder de igual modo a cualquier área
protegida, siendo capaces de operar también sobre dispositivos de
memoria u otros elementos de almacenamiento digital de datos.
- Acceder a los distintos soportes magnéticos sin alterar su contenido.
- Permitir extraer datos de los dispositivos móviles.
- Opcionalmente, contar con aceleradores hardware para la recuperación de
contraseñas.
- Estar dotados de sistemas de bloqueo de escritura sobre los soportes
originales.
2) Software forense:
El software forense que se utilice debería, como mínimo, permitir las siguientes
funcionalidades:
- Efectuar una captura exacta de los datos hallados en el dispositivo o medio
bajo estudio.
- Generar resúmenes digitales (“hash”) de dichas imágenes o clonados
forenses, pudiendo así mantener la validez legal de los datos para su uso
en procedimientos judiciales.
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- Indexar por tipos de documentos y procesos para obtener una base de
datos con todos los elementos de análisis fácil de operar.
- Tener la posibilidad de obtener informes forenses de diversa precisión, con
los que presentar la información hallada ante cualquier autoridad legal o
gerencia que lo solicite.
- Recuperar archivos y carpetas eliminadas.
- Recuperar particiones, pudiendo reconstruir la estructura de los volúmenes.
- Analizar los archivos de registro y configuración de los dispositivos
hardware bajo estudio.
- Analizar los resúmenes digitales (“hash”) existentes.
- Analizar las firmas de archivos.
- Tener la posibilidad de realizar búsquedas en el espacio de disco no
asignado.
- Generar listados detallados de archivos, carpetas y direcciones URL junto
con las fechas y horas de visita a las mismas.
- Poder reconstruir los artefactos de Internet, siendo los principales los
relacionados con la navegación web, el correo electrónico, las herramientas
de intercambio de ficheros y la mensajería instantánea.
- Recuperar los archivos de registros de seguridad y las trazas de los
paquetes de red.
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