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Análisis del Cantar de mio Cid

El documento analiza El Cantar de mio Cid, una épica medieval española. Explica la autoría, fecha y argumento de la obra, así como los personajes, tema, estructura y lenguaje empleado. Se divide la obra en tres partes y analiza aspectos políticos, socioeconómicos e individuales reflejados en la misma.

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Análisis del Cantar de mio Cid

El documento analiza El Cantar de mio Cid, una épica medieval española. Explica la autoría, fecha y argumento de la obra, así como los personajes, tema, estructura y lenguaje empleado. Se divide la obra en tres partes y analiza aspectos políticos, socioeconómicos e individuales reflejados en la misma.

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El Cantar de mio Cid

El Cantar consta de 3730 versos y se conserva en un manuscrito de la Biblioteca


Nacional, copiado en el siglo XIV. Falta el primer folio del manuscrito y, al final del
mismo, Pere Abbat indica que lo escribió en 1207. Al parecer, solo fue el copista.
Así pues, no está clara ni la autoría ni la fecha de composición. Dos teorías son la que
cobran más fuerza en cuanto a la autoría:

1ª. Menéndez Pidal: dos autores, uno más próximo a los hechos que narra la primera
parte y el otro autor, más tarde, narrando episodios menos históricos.

2ª. Alberto Montaner: un autor culto dada la unidad en el contenido y la perfección del
texto. El rey es el personaje que causa todo, es el personaje vertebral. Además es una
historia progresiva hacia arriba que constituye un hilo narrativo, que da unidad a la obra.

Todavía no existe consenso respecto a la datación, es una gran polémica. Dos


posibilidades: principios del siglo XII o finales del siglo XII. Se habla en la obra sobre
procedimientos jurídicos que aparecen sólo a finales del siglo XII, lo que hace optar
más por la segunda posibilidad.

Argumento
La obra se basa en la parte final de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar (h. 1043-1099),
caballero de la corte de Sancho II de Castilla, quien, tras la muerte de su señor, pasó a
servir a Alfonso VI. Los hechos narrados se refieren a sucesos posteriores a 1081, año
en que el rey Alfonso desterró al Cid, acusado del robo de la recaudación de unos
impuestos.1

Análisis del contenido


En cuanto al contenido, se pueden distinguir tres aspectos:
a) Político: Castilla frente a León. El Cid, caballero castellano, se enfrenta al rey, de
origen leonés. Los enemigos del Cid son, en general, grandes nobles de procedencia
también leonesa. El poema exalta al Cid y con él, a Castilla.

b) Socio-económico: el Cantar expresa ideales de ascenso social que agradaban tanto al


juglar como a sus oyentes, personas que vivían en la frontera con los territorios
musulmanes. El poema refleja en el protagonista el modo de vida guerrero de esas
gentes de frontera, su deseo de prosperar y su desprecio por la alta nobleza.

c) Individual: el héroe, Rodrigo Díaz, desterrado por el rey, se enfrenta con el gran
problema de recuperar su honra perdida y ganarse el pan. El Cid actúa como un héroe
épico cuyas acciones se elevan muy por encima de lo habitual. Se produce, pues, una
glorificación del héroe, y, al mismo tiempo, se ridiculiza a los encumbrados nobles,
1
Ya os he contado en clase el resumen de la obra.

1
representados por los cobardes y mezquinos infantes de Carrión.

Tema
Todo el Cantar gira en torno a la pérdida y la recuperación de la honra y el honor
tanto en el ámbito público como privado. Obviamente, a consecuencia del tema
principal surgen otros secundarios como el amor a la familia, el pacto de vasallaje, la
exposición de técnicas de guerra, la hermandad, la humildad, la religiosidad…

Personajes
Es un relato de protagonista, rasgo común en la poesía épica medieval. Este es
Rodrigo Díaz de Vivar. El resto de los personajes giran en él. Tanto así que todos se
pueden englobar en un grupo o personaje colectivo.

 Rodrigo Díaz de Vivar: el Cid Campeador.


Personaje histórico, nos interesa la versión literaria. El Cid es un protagonista de
rica personalidad, con sentimientos de dolor, de alegría, de cólera, etc. que acercan al
héroe a su público. No es un héroe cliché dotado de fuerza y valor sobrehumanos,
aunque sí posee rasgos de los tradicionales en esta clase de personajes.

El Cid será excelente guerrero: es fuerte, valiente, animoso, fiel y atento con sus
compañeros de armas. Respeta el orden establecido, particularmente en lo que se refiere
a la autoridad real, es justo y equitativo: conoce perfectamente el derecho en caso de
guerra y hace el reparto del botín de acuerdo con las normas habituales. A la fuerza
física se le añade la fuerza moral que hace de él un “jefe” o “caudillo” y le permite
sobreponerse a los reveses que sufre y de los que sale reforzados. La combinación de su
inteligencia, fuerza moral y física (sapientia et fortitudo) hacen que gane en todos los
enfrentamientos y batallas. Con toda su prudencia y cautela, es confiado, delega
responsabilidades en los suyos, rompiendo así el canon del héroe individualista. Suele
ser clemente y no se ensaña con los vencidos.

Como los grandes héroes realiza un viaje en el que ha de pasar por diversas pruebas y
posee atributos físicos de héroe como unas espadas, Tizona y Colada, y un caballo
excepcionales, Babieca.

Entre los rasgos que lo singularizan de entre todos los otros héroes épicos destaca su
cordialidad y amabilidad, tanto con su familia como con sus hombres. Es un gran
guerrero, pero también un hombre muy hogareño y familiar, con gran sentido del
humor: gasta bromas y se ríe con frecuencia. También es capaz de llorar y conmoverse.

Una de las notas dominantes del carácter del protagonista es la mesura, es decir, su
equilibrio emocional y su capacidad para actuar en cada momento como es preciso.
Frente al héroe épico típico de las gestas al que sólo le importa la gloria, el Cid supera
todas las dificultades dando muestras de prudencia. El Cid se caracteriza además por su
sentido práctico: se ocupará de todas las cuestiones prácticas (el dinero, la protección
de su familia) con astucia y sagacidad. Con sus hijas y con su mujer se muestra como

2
un padre y un esposo generoso, atento y muy cariñoso

Por último, se muestra como un caballero cristiano: se encomienda a Dios o a la


Virgen en los momentos de dificultad y siempre les agradece todo lo bueno que le
ocurre, sin perder la fe ni siquiera en los momentos más duros.

 Personajes positivos:
- Su familia: Jimena, Elvira y Sol. Son claves para el desarrollo de la trama.

- Sus vasallos: se caracterizan por seguir fielmente las instrucciones del


protagonista. Destaca especialmente, Alvar Fánez de Minaya, el lugarteniente y sobrino
del Cid.
- Abengalvón, señor de Molina. Su presencia en el Cantar evita que los
musulmanes sean presentados como globalmente negativos. Con él, aparece la figura
del moro caballeresco y noble, que alcanzará tanta importancia en el romancero y la
novela morisca.
- Clero: el abad don Sancho y don Jerome. Sirven para otorgar el apoyo de la
Iglesia al héroe.

 Los personajes negativos


- Los “mestureros” o intrigantes: ponen al rey contra Rodrigo. Son los causantes
del destierro, partícipes en las bodas con los infantes de Carrión y, en consecuencia, en
la afrenta. Destaca García Ordóñez, representante de la nobleza leonesa, que en el
Cantar se opone a la nobleza castellana.

- Yusef y Búcar, dos reyes de Marruecos, derrotados por el Cid.

- Los infantes de Carrión, emparentados con los “mestureros”, literariamente


estereotipo caricaturesco de personas cobardes, viles, calculadores… la perfecta
contrafigura del Cid.

- Ramón Berenguer, conde de Barcelona, personaje con el que se representa a


los cristianos enemigos.

- Raquel y Vidas, son prestamistas, su presentación caricaturesca y despectiva


puede tener que ver con la escasa consideración social de la burguesía mercantil
incipiente.

 El rey. No es el antagonista del Cid. Este siempre le rinde vasallaje y le envía


partes del botín. Accede a casar a sus hijas con los candidatos que el rey propone y la
venganza contra los infantes tiene lugar bajo su regulación y supervisión. El rey está por
encima del bien y del mal, como sucederá en las obras de teatro del Siglo de Oro.

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Estructura literaria

 Organización del texto: se ha dividido modernamente en tres partes o


cantares:

- Cantar del destierro: Narra los sucesos acaecidos desde la partida de Vivar hasta la
victoria del Cid sobre el conde de Barcelona. (1084 versos conservados)

- Cantar de las bodas: Se extiende desde el comienzo de la campaña levantina hasta


las bodas de las hijas del Cid con los infantes de Carrión. (1183 versos conservados)

- Cantar de la afrenta de Corpes: Abarca desde la escena del león hasta el desenlace
de la historia, con el triunfo final de Rodrigo. (1443 versos conservados)

En cada una de las tres partes se va marcando un hito en la progresión personal del
héroe, al tiempo que avanzan los tres hilos conductores que componen el relato:
desgracia y reposición del Cid, hazañas militares e historia familiar, si bien la presencia
de los tres no es completamente homogénea, puesto que en el Cantar del Destierro
predominan las hazañas militares, en el Cantar de las Bodas llega a su cénit la
rehabilitación de Rodrigo y en el Cantar de la Afrenta está más presente la historia
familiar.

 Modelos de discurso

El texto presenta la forma de un discurso literario oral. La presencia de un recitador


que se dirige a su auditorio se evidencia frecuentemente en fórmulas orales: “bien oiréis
lo que diría” o en verbos en segunda personal: “veriedes (veríais) gozo tanto”

En segundo lugar, es muy notable el equilibro entre narración, descripción y diálogo, así
como la ausencia de elementos expositivos y argumentativos. El autor se maneja
perfectamente con la acción del relato, sin necesidad de añadir argumentaciones fuera
del relato mismo.

Por último, hay que valorar la minuciosidad, el detallismo y la plástica del texto, tanto
en narración, como en descripción o diálogo.

La lengua del poema

Destaca por su claridad, lo que es lógico porque los oyentes del poema eran
normalmente analfabetos. Los rasgos del texto tienen que ver con la transmisión oral
del poema:
 Frecuentes llamadas a los oyentes: “bien oiréis lo que dirá”
 Expresiones exclamativas: “¡Mahoma, gritan los moros, Santiago, la cristiandad!"
 Paso constante de la narración al diálogo en estilo directo.

4
 Extraordinaria libertad con que se emplean las formas verbales.
 Uso de aposiciones y de epítetos épicos que sirven para engrandecer a los héroes.
La mayoría se dedican al Cid: el que en buena hora ciñó espada, el que en buena
hora nació, el de la luenga barba, el que Valencia ganó…
 Frecuentes paralelismos, que ayudan a la memorización por parte de los juglares.
 Disposición de palabras y elementos en grupos de dos (bimembración): moros y
cristianos; burgueses y burguesas; con lumbres y con candelas.
 Amplísimo vocabulario especializado, en temas como la guerra y el derecho.
 Incorporación de gran cantidad de arabismos.
 Precisión y abundancia de cuantificaciones referidas a tropas, dinero, caballos,
tiempo…
 La abundancia y coherencia de los topónimos, que refuerzan el verismo del relato.

Forma métrica
Respecto a la métrica, los 3730 versos del Cantar se agrupan en series de versos, o
tiradas, de desigual extensión, con la misma rima asonante (cuando cambia la rima,
acaba la tirada). La rima suele ser: rima aguda o simple en á, ó; rima llana o doble en á-
a, á-o. La asonancia no siempre se respeta, a veces se logra mediante la adición de una
/e/ llamada paragógica.

Los versos son irregulares, esto es, sin medida fija, y están divididos en dos partes, o
hemistiquios, por una fuerte pausa intermedia, o cesura, que suele representarse con una
separación central. El hemistiquio más frecuente suele tener ocho sílabas, aunque los
hay de muchas otras medidas (7+7, 8+7, 8+8…); a este tipo de versos se les llama
anisosilábicos.

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