FILOSOFÍA DE LA
CONTABILIDAD
PRESENTADO POR:
MABEL LUISA PANEZ LIZARGA
UNIVERSIDAD PERUANA “LOS ANDES”
FACULTAD DE CONTABILIDAD
ESCUELA DE POST - GRADO
“AÑO DE LA CONSOLIDACIÓN DEL MAR DE GRAU”
CÁTEDRA:
DOCTRINA Y FILOSOFÍA DE LA CONTABILIDAD
CATEDRÁTICO:
DR. JUAN JAVIER LEÓN GARCÍA
TEMA:
FILOSOFÍA DE LA CONTABILIDAD
PRESENTADO POR:
MABEL LUISA PANEZ LIZARGA
HUANCAYO – PERÚ
2016
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ÍNDICE
Pág.
Introducción 03
Capítulo I – Filosofía de la Contabilidad 06
1.1. Filosofía y Contabilidad 06
1.2. La ciencia contable en el siglo XXI 08
1.3. La ciencia contable y el conocimiento 09
1.4. La sociedad y la ciencia contable 10
1.5. La ciencia e Investigación Contable 14
1.6. Aporte de la Filosofía en la contabilidad 14
1.7. Conclusiones 16
1.8. Referencias Bibliográficas 17
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INTRODUCCIÓN
La filosofía es un ejercicio crítico que busca cuestionar cualquier objeto de estudio. Incluso
las ciencias exactas no están libres de este cuestionamiento, pues se fundamentan en
decisiones determinadas por los prejuicios compartidos de los científicos de la época.
Gracias a la filosofía, la ciencia ha dado grandes avances. Los principios exactos e
inmóviles de la ciencia, conocidos como ciencia normal, permitieron a los científicos
mejorarlos o cambiarlos, surgiendo así las revoluciones científicas. En conclusión, hay
momentos en que los científicos dejan de aceptar lo dogmático de los principios científicos,
para pensar en alternativas diferentes, porque lo creen mejor o más científico y esto ha
permitido avanzar a la ciencia o por lo menos cambiar paradigmas científicos.
Toda ciencia, incluida la Contabilidad, tiene una filosofía propia: No cabe duda de que
existe una actuación científica que se desarrolla en el interior de cada ciencia sobre la base
de premisas y de conclusiones aceptadas pasivamente; y existe además, la verdadera y
propia investigación científica que realiza el hombre de ciencia en cuanto plantea el
problema de su ciencia y fija los puntos fundamentales de la misma destinados a arrojar luz
sobre todo el camino.
La Contabilidad como ciencia tiene una filosofía propia que no es sino aquella que tiene
por objeto el porqué de la existencia de esta ciencia, su territorio, su problemática;
especialmente, el problema epistemológico, esto es, el que se refiere a las fuentes, los
fundamentos, los métodos de desarrollo, los criterios de control de los conocimientos que
se consideran ciertos o aptos para llegarlo a ser en el campo de nuestra ciencia, y, por ello,
en particular, el problema crítico que existe en las raíces de toda ciencia y saber.
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La Contabilidad se ubica en la historia como una ciencia de vieja data ya que su aparición
se lleva a cabo desde el momento en que el hombre tuvo la necesidad de contar y anotar.
Dicha actividad fue evolucionando conforme se perfeccionó la propiedad y el comercio,
pero aunque sus antecedentes se pueden encontrar desde la época de los sumerios alrededor
de 8000 a.c. no es sino hasta 1494 d.c. que Luca Paciolo expone en 36 capítulos “Métodos
Contables” y desde allí quedarían impresos los fundamentos de la partida doble.
La contabilidad se fue perfeccionando en las distintas etapas históricas y se dice que las
bases del pensamiento contable nacen con la visión mecanicista de Newton y el positivismo
de Augusto Comte. Dichas corrientes dejan por sentado la imperiosa necesidad de explicar
el funcionamiento del mundo a través de leyes y principios, lo que sería el antecedente de la
fundamentación contable a partir de los principios de contabilidad generalmente aceptados,
que darían sustento, forma y difusión a la ciencia contable.
Sin embargo con la llegada de la teoría de la relatividad de Einstein se derrumbó la
linealidad cartesiana, que también fue base para el pensamiento contable, al igual que el
mecanicismo y el positivismo, para dar paso a una visión más realista sobre el dinamismo
que conllevan los estados financieros. Esto viene a acompañar la necesidad de
interrumpir la llamada “parálisis paradigmática” que afronta la ciencia contable,
producto de haberse reducido a la ecuación patrimonial: A=P+C, que sólo permite
cuantificar un equilibrio aparente, porque está aislado del entorno, obteniendo entonces sólo
cifras frías sin contexto, basadas en métodos y normas que le han producido un desmérito a
la contabilidad por la escasa racionalidad y profundidad con las cifras son manejadas; lo
cual lleva a la búsqueda de una teorización de la ciencia contable que responda al aspecto
cuantitativo, al cualitativo y, a los requerimientos de la sociedad para la cual le es útil y se
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valga de la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad como medios para crecer de forma
holística y así complementar su base conceptual.
Es por ello que la contabilidad se debe desarrollar con miras al cambio paradigmático que
permita superar las limitaciones que el proceso histórico contable ha legado: el empírico,
el de la aparición de la partida doble y el del desarrollo del positivismo, se sigue
transmitiendo de teoría en teoría un engranaje básico de conformidad e inmediatez en el fin
y utilidad de nuestra ciencia.
La alumna
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I. FILOSOFÍA DE LA CONTABILIDAD
I.1. Filosofía y Contabilidad
El pragmatismo y el materialismo han ejercido una significativa
influencia en el pensamiento contable, en el cual lo verdadero está
constituido por lo útil, práctico, concreto y productivo en el proceso de
generación de bienestar y confort para el ser humano.
Las posturas básicas asumidas por los investigadores y practicantes de la
ciencia contable ante la construcción del conocimiento, han transitado
desde el racionalismo del giro cartesiano y la máquina mundo de
Newton, hasta la reacción empirista. Estas posturas dieron origen al
positivismo de Augusto Comte o Concepción Heredada, que le dio fuerza
a los principios, proporcionó métodos y formas de operar en la
contabilidad; pero que, a su vez, la hizo parecer más como una técnica
que como una ciencia. A esta concepción le debemos la excesiva
objetivización, la cuantificación y la obsesiva medición. (Damian s/f).
La ciencia contable ha respondido fielmente a los paradigmas creados
por el positivismo, a saber: el funcionalismo y el estructuralismo. Estos
enfoques paradigmáticos le han dado la fisonomía que hoy tienen los
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sistemas contables, la clasificación y distribución de las cuentas en los
estados financieros, las técnicas de registro utilizadas, el conjunto de
tareas y tiempo del ciclo contable, los métodos de auditoria, las
funciones de costos y utilidades, entre otros.
El método fundamental de la contabilidad ha sido la cuantificación de
todas las magnitudes contables, en detrimento de la cualificación o
explicación amplia y profunda. Todo ello producto de la objetivización
positivista.
Como resultado de la incidencia de estos enfoques filosóficos y
epistemológicos en la ciencia contable, su estado del arte o del
conocimiento hasta mediados de la última década del siglo XX, era el de
un oficio o artesanía contable, que la reducía al rol de técnica y no de
ciencia, por lo que parecía empobrecida frente a otras ciencias que
ocupaban sus espacios naturales. El ejercicio profesional era lo
fundamental. Muy pocos contadores públicos creían en la contabilidad
como una ciencia. En los congresos, jornadas, seminarios y otros
espacios de difusión, se tendía a incrementar las destrezas para fortalecer
el ejercicio; pero estos eventos no constituían el escenario para presentar
y discutir nuevos conocimientos o avances científicos de la contabilidad
con sólidas bases epistemológicas. Es cierto que los nuevos métodos,
procedimientos y técnicas contables resolvían problemas, pero no podían
ser calificados como aportes científicos, puesto que carecían de la debida
racionalidad e hilomorfismo ontológico, epistemológico, teleológico,
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axiológico y metodológico; elementos que le darían rigor científico,
validez y confiabilidad a los procesos mediante los cuales se produce
cualquier conocimiento derivado de la contabilidad.
I.2. La ciencia contable en el siglo XXI
En este comienzo de siglo, la vorágine del cambio ha impactado todas las
dimensiones de las geoestructuras, tecnoestructuras y socioestructuras
creadas y percibidas por el hombre. La contaduría como ciencia no ha
sido una excepción.
La globalización ha traído consigo nuevos paradigmas frente a los
cuales se derrumban los antiguos. Las fronteras que antes nos dividían,
ahora nos unen; lo parcelado pasa a ser complemento. En lo simple se
observan sus estructuras caóticas y complejas. Se vuelven pequeñas las
distancias por el hilo de la teleinformática. Los grandes organismos se
atomizan; se reunifican e integran las naciones; se aplican los nuevos
principios de la física en la explicación de la realidad, como la
complementariedad y la incertidumbre.
Ante esta nueva realidad, la contabilidad como ciencia tiende a
transformarse, a través de la investigación, para responder a estos rápidos
y profundos cambios.
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Esta realidad, formada por multifacéticos escenarios, ha sido posible
gracias a la incidencia de las obras de Kuhn (1992) y Stafford Bear
(1959), quienes dieron origen a la teoría de la formación de nuevos
paradigmas y al modelo sistémico, respectivamente. De aquí se alimenta
y enriquece la operación de los sistemas contables y toda la práctica
profesional e investigativa de los últimos años.
Los cambios paradigmáticos han sido acelerados por la significativa
participación y contribución de la teleinformática, la cual ha
evolucionado con una vertiginosa rapidez, producto de la aplicación de la
teoría de sistemas, el avance de la microelectrónica y la utilización del
chip de silicio.
Los avances de la ciencia y la tecnología de la información le han
permitido a la contabilidad proyectar y consolidar el ejercicio
profesional. En este contexto, muchos profesionales de la contaduría
pública, visualizando los retos profesionales y científicos del nuevo
siglo, han iniciado una cruzada por la construcción de la ciencia contable
a través de la investigación.
El camino a seguir es sembrar la semilla y adquirir el compromiso de
darle a la contabilidad su carácter de ciencia, para colocarla en el sitial
que bien merece en el contexto de las ciencias sociales.
I.3. La Ciencia Contable y el conocimiento:
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La actividad de investigación hoy y siempre ha revestido gran
importancia; pero, en esta nueva sociedad, denominada sociedad del
conocimiento, se hace indispensable la generación de nuevos saberes.
“El creciente volumen de información producido por la investigación,
los descubrimientos y los inventos, somete a la enseñanza académica a
las fuerzas siempre cambiantes y dinámicas que dominan la estructura
del conocimiento mismo” (Mattessich, 2002, p. 5). De lo anterior se
desprende que son las universidades (como uno de los representantes
fundamentales de dicha sociedad), las que deben comprometerse con los
actores del proceso educativo, a través de programas y estrategias
institucionales que garanticen y cimienten las bases, que avalen la
continuidad y permanencia de la generación y producción de
conocimientos a través de la investigación. Ésta debe constituir una
actividad primordial en nuestras universidades. La responsabilidad de la
misma recae en el profesor universitario, quien debe ser un investigador,
productor y revisor de conocimientos, y proyectarse como un líder capaz
de dirigir procesos educativos que ayuden a los estudiantes a encontrar el
camino cognitivo que se les presenta a lo largo de su vida académica,
estimulándolos, además, en el proceso de “aprender a aprender”. Así,
resulta importante formar a ese docente dentro de la cultura de la
investigación.
En un mundo donde el conocimiento es poder, potenciar la investigación
es imprescindible para el desarrollo de un país. Las sociedades más
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avanzadas están conscientes de los beneficios generados al apoyar los
esfuerzos científicos e intelectuales de su población. Ante esta realidad,
es importante promover el espíritu crítico y constructor de profesores y
estudiantes de pre y postgrado para repensar al hombre, la sociedad y la
ciencia, característica propia de una universidad.
“La universidad como institución u organización social se caracteriza
por ser una corporación (estudiantes y profesores), científica, universal
y autónoma; que investiga, enseña y educa para la transformación de
una realidad concreta”. (Rojas, 1997: 124).
I.4. La sociedad y la ciencia contable en el nuevo milenio:
Vivimos inmersos en la sociedad del conocimiento. Esta es la Cuarta Ola
a la que se refiere Toffler en sus obras El Cambio de Poder y Las Luchas
del Futuro. Quien posea el conocimiento tiene y ejerce el poder. La lucha
por el poder, no sólo dentro de un país sino frente al mundo, está dada
por el valor económico del conocimiento y su distribución entre los
habitantes. En este contexto, la diferencia entre los países estriba en la
capacidad de cada individuo de estar aprendiendo para mantenerse al día
y no volverse obsoleto. Se dice que las próximas guerras serán por la
información y el conocimiento (Toffler, citado por García, 1996). No
queda otra alternativa para los países menos avanzados que aceptar las
reglas de juego de los países avanzados.
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Los 29 países que concentran el 80% de la riqueza mundial deben su
bienestar en un 67% al capital intelectual (educación, investigación
científica y tecnológica, sistemas de información), en el 17% a su capital
natural (materias primas), y en 16% a su capital productivo (maquinaria,
infraestructura). Otras muchas cifras y evidencias indican con igual
claridad que el desempeño de las sociedades actuales depende
crecientemente de lo que logren hacer para preparar a su gente,
desarrollar su capacidad de investigación e innovación, crear sistemas
para acceder, guardar, procesar y usar información, en fin, de la inversión
en la formación de su capital intelectual. (Ávalos, 1998: 27).
Según Fuentes, citado por Carvajal (1998:5): “Todos están de acuerdo
en que la naturaleza del progreso del siglo XXI dependerá, ante todo, del
factor educativo. La educación como base de conocimiento. El
conocimiento como base de información. La información como base del
desarrollo”. Lo que se necesita es pasar de políticas educativas de
gobiernos a verdaderas políticas de Estado que respondan a necesidades
nacionales y regionales, respaldadas como garantía de sostenibilidad, en
donde lo importante es el conocimiento compartido a través de la
investigación.
El camino a seguir en cualquier país, hacia su desarrollo como sociedad
de conocimiento, debe ser a través de la educación, y la educación
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superior es la que está llamada a responder a esas necesidades de
conocimiento. En la actualidad, la diferencia entre las naciones estriba en
el nivel de conocimiento y su vinculación con lo social y lo económico.
La sociedad tiende cada vez más a fundarse en el conocimiento, razón
por la cual la educación superior y el conocimiento forman una parte
esencial del desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente
sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones.
La enseñanza de la contabilidad no puede escapar de este desafío.
Vivimos en un mundo de permanentes cambios; no existe ninguna razón
para considerar que la contabilidad pueda estar ajena a los mismos. Los
grandes desarrollos tecnológicos, matemáticos y científicos se encuentran
trabajando para ejercer un impacto en la práctica y en la teoría contable, y
eso es una realidad que no puede ser ignorada ni por los académicos
(profesores del área contable), ni por quienes practican el oficio de la
contabilidad (contadores públicos). Esto impone un replanteamiento de la
estructura de la enseñanza en contabilidad, que satisfaga tanto las
necesidades presentes como las futuras. (Mattessich, 2002). En esta nueva
sociedad, se pugna por instaurar una nueva razón contable con base en el
nuevo paradigma de la ciencia, la complejidad dialógica, recursiva y
hologramática de la realidad. Esto nos ha permitido observar fenómenos y
mensajes ocultos en las magnitudes contables y financieras, hasta ahora
manejadas con una visión cartesiana. Los procesos de investigación que se
están llevando a cabo se han orientado hacia la deconstrucción de la
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ciencia contable y hacia el análisis de formas de pensamiento profesional
y científicamente legitimadas, para iniciar la reconstrucción de la nueva
ciencia contable, con base en la visión compleja de una realidad contable
y financiera inexplorada. Lo anterior nos está conduciendo hacia el
cuestionamiento y redimensionamiento de los principios fundamentales de
nuestra ciencia, sobre la base de los siguientes planteamientos: la
objetividad frente a la inter subjetividad, la estática financiera frente al
dinamismo permanente de los fenómenos, los valores discretos frente a
los números borrosos, la pérdida del valor frente a la conservación de la
energía para producir riqueza, la cuantificación frente a la explicación,
entre otros. Hemos entendido la transversalidad de la ciencia contable,
puesto que todas las demás ciencias requieren de su apoyo, y la
contabilidad, a su vez, requiere del soporte de aquéllas. Para lograrlo, urge
crear un lenguaje que permita la sinapsis entre una ciencia y otra (Zaá,
2000).
I.5. La Ciencia e Investigación Contable:
La necesidad de conformar un riguroso, profundo y amplia base teórica
de la ciencia contable ha llevado a los investigadores de distintas
universidades del país, y de otras instituciones preocupadas por el saber
contable, a abordar aquellos problemas considerados de importancia y
trascendencia en la actualidad, para configurar el tejido o entramado
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epistemológico que sustente los postulados fundamentales de la
contabilidad.
Tales problemas son los siguientes: la razonabilidad frente a la
racionalidad contable; la epistemología contable; la matematización
frente a la teorización contable; la cuantificación frente a la cualificación
contable; la definición a la explicación contable; el enriquecimiento del
lenguaje contable bajo la transversalidad y complementariedad de la
ciencia; las nuevas categorías contables; y el derrumbamiento de
paradigmas contables.
I.6. Aporte de la Filosofía en la Investigación Contable:
La situación actual de la contabilidad, su práctica, su teoría y su
enseñanza, han sufrido fuertes críticas por parte de los que imparten las
disciplinas vinculadas. Para ellos, la práctica contable no proporciona una
escala objetiva de valuación para ser utilizada en la toma de decisiones y
auditoría de gestión administrativa; la teoría contable ha desarrollado un
cuerpo de conocimiento más de carácter dogmático que científico; y, en lo
pedagógico, la enseñanza contable hace más énfasis en lo técnico, sin
relacionar los nuevos logros científicos con el conocimiento contable. Se
propone, entonces, concebir a la contabilidad de una manera menos
técnica y específica, pero más general y científica (Mattessich, 2002).
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CONCLUSIONES
1. Contabilidad es la ciencia que establece principios y normas fundamentales para
llevar un control exacto de todos los bienes, derechos y obligaciones de un
comerciante individual o jurídico.
2. Algunos autores consideran que la contabilidad es una disciplina otros consideran
que la contabilidad es una ciencia, porque sus análisis están basados en principios
verdaderos y demostrables por medio de cuentas.
3. La contabilidad no es arte, ya que no se basa en la inspiración de los individuos, ni
técnica, por ser aplicada a las ciencias y las artes, lo cual está inmerso en una
ciencia.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Villanueva Canan Erick: introducción a la filosofía. Tomo I
2. Bernejo Barrera José Carlos, Historia de la Filosofía.
3. [Link]
4. [Link]
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