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Reflexiones sobre el Vía Crucis de Jesús

El documento presenta las 14 estaciones del Vía Crucis. Cada estación describe un momento de la Pasión de Jesús y contiene una oración reflexiva. El Vía Crucis es una tradición católica que conmemora el sufrimiento de Jesús en su camino hacia la crucifixión y su muerte.

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Reflexiones sobre el Vía Crucis de Jesús

El documento presenta las 14 estaciones del Vía Crucis. Cada estación describe un momento de la Pasión de Jesús y contiene una oración reflexiva. El Vía Crucis es una tradición católica que conmemora el sufrimiento de Jesús en su camino hacia la crucifixión y su muerte.

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Vía Crucis

C. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Nosotros, cristianos, somos conscientes de que el vía crucis del Hijo de Dios
no fue simplemente el camino hacia el lugar del suplicio. Sabemos que cada
paso del Condenado, cada gesto, cada palabra suya, son signos que nos hablan
continuamente. En su pasión y en su muerte, Cristo nos revela también la
verdad sobre Dios y sobre el hombre.

Hoy queremos reflexionar con particular intensidad el amor que esconde tras
de sí la cruz de Cristo y a la luz de este amor, aceptar la propia cruz, cargarla
sobre nuestra espalda y, movidos cada vez más por este amor, caminar...
Caminar a través de la vida, imitando a Aquel que «soportó la cruz sin miedo
a la vergüenza, sin miedo al qué dirán y hoy está sentado a la diestra del trono
de Dios» (Hb 12,2).

Canto

1
PRIMERA ESTACIÓN

JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

C. Te adoramos o Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"El Consejo en pleno se levantó y llevaron a Jesús ante Pilato. Allí


empezaron con sus acusaciones: «Hemos comprobado que este
hombre es un agitador. Se opone a que se paguen los impuestos al
César y pretende ser el rey enviado por Dios.»" Lc. 23, 1-2

La Presencia de Jesús se hace ya insoportable para los poderosos de su época.


Sus constantes llamados a la conversión, su amor a los pobres, su denuncia de
una religión que había perdido el rumbo, su identificación con el pueblo
sencillo lo hacen un personaje peligroso. Ante Pilato argumentan que la
seguridad del imperio está amenazada. Pilato cede ante las presiones.

La figura de Jesús, pobre e indefenso ante el tribunal que lo condena, se hace


presente en estos días en la vida de tantos hermanos, víctimas de la injusticia y
la falta de fraternidad, sin vivienda ni salarios dignos, muchas veces
despojados de sus derechos. Son los condenados a muerte de nuestro mundo
de hoy. Los mismos que Jesús amó hasta la muerte de cruz. Cuál es nuestra
respuesta hoy, tomar la cruz de Jesús ayudando a los más necesitados o
lavarnos las manos como Pilato.

Oremos

Padre bueno,
danos fuerza para seguir a tu Hijo
por el camino de la cruz.
Danos fidelidad y valentía
para vivir por la verdad.

Canto

2
SEGUNDA ESTACIÓN

JESÚS LLEVA LA CRUZ

C. Te adoramos o Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz,


salió de la ciudad hacia el lugar llamado Calvario (o de la
Calavera), que en hebreo se dice Gólgota." Jn. 19, 17

La cruz representaba para los romanos un instrumento de condenación y


muerte. Era un castigo terrible reservado solo para pocos. El condenado era
azotado y debía cargar los maderos recorriendo la ciudad. La agonía era lenta
y la muerte humillante.

Jesús le dio un nuevo significado, el camino a la vida pasa por la cruz. Una de
las condiciones del seguimiento de Jesús es la aceptación de la cruz que
representa ser su discípulo. Cargar con la cruz no con resignación y fatalismo,
sino con la alegría del que se da hasta el extremo. Nadie tiene más amor que el
que da la vida por sus amigos. Jesús nos enseña una nueva manera de vivir.
Ser libres es hacerse servidor de todos por amor.

Oremos

Padre bueno,
enséñanos a servir con toda nuestra persona.
Ayúdanos a ser generosos en la entrega,
a dar siempre un poco más.
Muéstranos cómo aceptar los desafíos y riesgos
de seguir a Jesús.

Canto

3
TERCERA ESTACIÓN

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

C. Te adoramos o Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El
que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me
siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que
sacrifique su vida por mí y por el Evangelio, la salvará." Mt. 16, 24-
25

Para llegar a Él, Dios nos propone un camino: dar la vida por los demás.
Ofrecer nuestras fuerzas y comprometer nuestra lucha en la lucha por la vida
de todos.

Jesús lo asume así y se mantiene fiel a pesar del cansancio, la humillación y la


frustración. Fidelidad que es fruto de la oración y la entrega. Fidelidad que
Jesús nos pide para seguirlo y hacer la voluntad de Dios. La tarea no es
sencilla y los obstáculos abundan. Pero Jesús nos enseñó que la fuerza del
amor puede más que la debilidad de una caída.

Oremos

Padre bueno,
necesitamos aprender perseverancia.
Que seamos constantes en nuestros compromisos,
que sepamos reponernos a nuestras caídas,
que sepamos desandar el camino errado
para avanzar, paso a paso,
en el camino hacia el Reino.

Canto

4
CUARTA ESTACIÓN

JESÚS ENCUENTRA A MARÍA

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"También estaban allí, observándolo todo, algunas mujeres que


desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo." Mt. 27, 55

Camino del calvario, los ojos de Jesús encuentran a los de su madre. Ella,
también abandonada, sola, silenciosa entre la gente que murmura. Traspasado
su corazón por el dolor. No se cruzan palabra, solo las miradas. Mirada de
madre, mirada de hijo. El dolor de madre es aliento para el hijo. María
siempre presente en la vida de Jesús, desde un segundo plano, casi perdida,
pero fiel y animando…, siempre animando.

María se hace presente entre su pueblo sufriente acompañándolo y


compartiendo sus angustias como hace tiempo con Jesús. Su presencia
contemplativa no es pasiva, por el contrario, ella inspira y alienta a seguir a
Cristo, a cambiar las cosas.

Oremos

Madre buena,
señora del Espíritu,
muéstranos el rostro de Jesús
y por donde pasa el Reino en nuestros días.
Enséñanos a cantar contigo
el canto al Dios de la Vida,
con la palabra, los gestos y la vida toda.

Canto

5
QUINTA ESTACIÓN

SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Cuando lo llevaban, encontraron a un tal Simón de Cirene que volvía


del campo, y le cargaron con la cruz para que la llevara detrás de
Jesús." Lc.23,26

Al regresar de su trabajo, Simón de Cirene es obligado a ayudar a Jesús. No es


su voluntad pero poco importa. Lo importante es que alivia a Jesús, lo libera
del peso de la cruz y comparte con él su dolor.

La civilización del amor exige personas comprometidas con el sufrimiento y


el dolor de los demás. Solidarias con los que sufren y los marginados. Un
mundo nuevo exige cristianos que caminen junto al pueblo compartiendo su
destino, haciendo más livianas las cruces de nuestros hermanos.

El desafío es descubrir a Jesús que pasa a nuestro lado. Necesitado de ayuda.


Vivo en las angustias del trabajador, del despedido, de la madre sola, del
anciano, y en tantos más, marginados por nuestra sociedad, sorda ante el
reclamo de su Dios: Misericordia quiero y no sacrificios. Como Simón
estamos llamados a colaborar con el que sufre... a diferencia de él la decisión
es nuestra, libre, personal. En ella se juega el aceptar el reino.

Oremos

Padre bueno,
muéstranos la alegría de ser solidario.
Despierta nuestra compasión,
sacude nuestros sentidos,
moviliza nuestras fuerzas y dones:
¡Haz que vivamos la solidaridad!

Canto

6
SEXTA ESTACIÓN

UNA MUJER PIADOSA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Así como muchos quedaron espantados al verlo, pues estaba tan


desfigurado, que ya no parecía un ser humano.
Despreciado por los hombres y marginado,
hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento,
semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara,
no contaba para nada y no hemos hecho caso de él.
Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba,
eran nuestros dolores los que le pesaban." Is. 52, 14; 53, 3-42

Hoy Cristo sufriente se revela en el rostro de los abandonados, de los que


viven oprimidos bajo la miseria y el sufrimiento. Desde allí espera de nosotros
nuestra conversión. Vivir, como la Verónica, la compasión evangélica con
gestos concretos de amor al otro. Aun a costa de ser mal mirados,
incomprendidos y hasta perseguidos.

Oremos

Padre bueno,
condúcenos al encuentro de los marginados de hoy.
Ayúdanos a compartir.
Une nuestras manos para construir la justicia.

Canto

7
SEPTIMA ESTACIÓN

JESÚS CAE POR SEGUNDA VES

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"... eran nuestras faltas por las que era destruido


nuestros pecados, por los que era aplastado.
El soportó el castigo que nos trae la paz
y por sus llagas hemos sido sanados". Is. 53, 5

El camino se hace largo y pesado, las fuerzas escasean y Jesús cae por tierra
nuevamente. El amor es inmenso y todo lo soporta. De pie, tambaleante, sigue
el camino que nos traerá la paz. Nada se consigue sin esfuerzos y el camino
del cristiano no está libre de sacrificios. Jesús nos muestra que el amor al
Padre es mayor que cualquier sufrimiento. En sus manos se ofrece: Padre
bueno, dame fuerzas para hacer tu voluntad.

A veces sentimos la tentación de bajar los brazos y no continuar adelante.


Jesús nos enseña que Dios no nos abandona, siempre nos acompaña, aun en
los momentos más penosos de la vida.

Oremos

Padre bueno,
a veces caemos y no sabemos levantarnos.
Haznos humildes y sencillos
para recomenzar el camino
las veces que haga falta.

Canto

8
OCTAVA ESTACIÓN

JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES QUE LLORAN POR ÉL

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se


golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose
hacia ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por mí. Lloren
más bien por ustedes mismas y por sus hijos." Lc. 23, 27-28

Jesús invita a cambiar de vida. A renovarse desde el interior y expresarlo en


obras y actitudes. Escuchar su palabra y ponerla en práctica. Ser solidarios,
justos, fraternos. Empeñar la vida en la construcción del Reino.

Seguir a Jesús exige la conversión. Ser hombres nuevos para construir un


mundo nuevo. Vivir los valores del evangelio e impregnar de ellos nuestra
cultura y sociedad.

Oremos

Padre bueno,
ayúdanos a clamar por la justicia,
enséñanos a denunciar lo que se opone al Reino,
danos valentía y decisión,
pero sobre todo danos coherencia
para que nuestra voz y nuestras obras
caminen juntas, tras los pasos de Jesús.

Canto

9
NOVENA ESTACIÓN

JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos
es el Reino de los Cielos."
Mt. 5, 10

El peso de los maderos se acrecienta a cada paso. Jesús cae. La tierra cubre su
rostro y empasta sus heridas. No resiste más. Sus fuerzas, al límite de lo
humano. Pero su fidelidad es mayor que el dolor. Una vez más se sobrepone.
Jesús se reincorpora y prosigue. Los últimos pasos son terribles, pero se
mantiene fiel a sus palabras: el buen pastor da la vida por sus ovejas. Mantiene
viva la esperanza.

Nosotros también si queremos vivir para los demás vamos a encontrar


incomprensión y soledad. Y a veces hasta tortura y muerte. Vivir para los
demás, hacer el bien, practicar la justicia, exige dejar todo, darlo todo de uno,
hasta la vida si es necesario.

Oremos

Padre bueno,
que valoremos los pequeños y grandes sacrificios
de caminar tras Jesús.
Gracias por los mártires de nuestro tiempo.
Ellos nos muestran
que el evangelio de la Vida
es siempre más fuerte que la muerte y la injusticia.

Canto

10
DECIMA ESTACIÓN

DESPOJAN A JESÚS DE SUS VESTIDURAS

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Después de clavar a Jesús en la cruz, los soldados tomaron sus


vestidos y los dividieron en cuatro partes, una para cada uno de
ellos. En cuanto a la túnica, tejida de una sola pieza de arriba
abajo sin costura alguna, se dijeron: «No la rompamos, echémosla
más bien a suertes, a ver a quién le toca.» Así se cumplió la
Escritura que dice: Se repartieron mi ropa y echaron a suertes mi
túnica. Esto es lo que hicieron los soldados."Jn. 19, 23-24

Llegamos al calvario. Jesús, agotado y exhausto, es desnudado delante de la


multitud, herido, desolado al pie de la cruz, se hace solidario de tantos
hombres y mujeres despojados de sus derechos a lo largo de la historia.

La ambición de tener domina a los soldados. El hombre no importa, lo que


vale son las cosas. Dramático paralelo con nuestro tiempo donde millones de
hombres sufren por la ambición descontrolada de algunos.

Oremos
Padre bueno,
te pedimos perdón
porque en nuestra sociedad
los bienes generosos de la tierra
están mal distribuidos.
Nos avergüenza el hambre y las privaciones de tantos,
frente a la opulencia antievangélica de otros,
pueblos y personas que a veces se llaman cristianos.
Muéstranos caminos de justicia,
y enséñanos a empezar por nosotros mismos.
Canto

11
DÉCIMA PRIMERA ESTACIÓN

CLAVAN A JESÚS EN LA CRUZ

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Al llegar al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, y


con él a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda."
Lc. 23, 33

Clavado en la cruz espera pacientemente el momento de dar la vida. En su


dolor tiene tiempo para los que lo rodean. Su compasión no tiene límites.
Abandonado y humillado pide perdón por quienes lo están matando. Es el
punto máximo del amor: el perdón.

Oremos

Padre bueno,
Jesús cargó con nuestro pecado,
llevó adelante nuestras faltas
para liberarnos del mal.
Haz que vivamos
en espíritu de conversión permanente.

Canto

12
DÉCIMA SEGUNDA ESTACÍON

JESÚS ENTREGA SU VIDA POR NOSOTROS

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió


de tinieblas. A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lamá
sabactani, que quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?» Pero nuevamente Jesús dio un fuerte grito y entregó
su espíritu." Mt. 27, 45-46. 50

La existencia de Jesús fue toda servicio, total disponibilidad, anticipo de su


entrega máxima: su propia vida. Muere por nuestros pecados para que exista
una esperanza. Desde la cruz, todo cambia. Los olvidados del mundo no son
los olvidados de Dios. Los vencidos resultaran los vencedores y los últimos
los primeros. La novedad es que para tener vida hay que morir, para recibir
hay que entregarse sin reservas, para ser libre hay que hacerse esclavo de los
demás por amor.

Oremos

Padre bueno,
ante la cruz de Jesús,
me comprometo a vivir
anunciando el Evangelio
y construyendo el Reino
donde Tú me llames a servir.

Canto

13
DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN

EL CUERPO DE JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana


de su madre, esposa de Cleofás, y María de Magdala." Jn. 19,25

Junto a la cruz, en silencio, traspasada por el dolor, María.

La Virgen de la fidelidad a la Palabra de Dios. María, presente en la cruz y


presente junto a cada uno de nosotros. Contagiándonos su fidelidad y su
fortaleza para seguir a Jesús. Al pie de la cruz, la Virgen fiel nos enseña que
ella acompaña a todos los que buscan a su Hijo. Ella también es nuestra madre
para siempre.

Oremos

Padre bueno,
queremos vivir
anunciando el Evangelio de Jesús.
Queremos encarnar la vida nueva del Reino
en la familia, en el trabajo, en el barrio, en la comunidad.
Envía el Espíritu de tu Hijo,
para mostrarnos el camino.

Canto

14
DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN

JESÚS ES SEPULTADO

C. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos


T. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo

"Estaban tan asustadas que no se atrevían a levantar los ojos del


suelo. Pero ellos les dijeron: «¿Por qué buscan entre los muertos al
que vive? No está aquí. Resucitó. Acuérdense de lo que les dijo
cuando todavía estaba en Galilea." Lc 24, 5-6

Jesús Es enterrado. Ha muerto. Pero el plan de salvación triunfa.

"Si hemos muerto con él, viviremos con él" (2 Tim. 2,11). De la muerte nace
la vida, del sufrimiento y la frustración surge la esperanza. Nos ha liberado del
pecado y de la muerte. De la noche surge la luz que nos ilumina y acompaña.
El Padre no nos abandona. Su promesa liberadora se hace realidad en Jesús.
La vida vence.

Este es el mensaje para nosotros. Dios no nos abandona en el dolor, en la


injusticia y el sufrimiento. Nos quiere libres y libres para amar. Nos propone a
todos el camino de Jesús. Camino de cruz, camino de esperanza y liberación.
Camino de donación, dar la vida para que otros vivan.

Canto

15
ORACIÓN FINAL

Seguirte, Señor,
es emprender contigo
el camino de la cruz.
Confiarse en Dios,
abandonarse en él,
ser fiel hasta en lo más difícil.

Seguirte, Señor,
es aprender a caminar
al lado de María
Es descubrir que todo en la vida
puede ser fuente de amor,
aún los problemas y caídas,
si sabemos mirarlo todo
con ojos de esperanza.

Seguirte, Señor,
es comenzar a dar la vida
para que otros vivan más y mejor.

Señor, me pongo en tu presencia.


Aquí estoy para emprender contigo
el camino que conduce al Reino.
Ayúdame a recorrerlo
sirviendo y dando lo mejor de mi vida
por los demás. Como Tú lo hiciste.
Que así sea, Amén.

Canto

16

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