Depart
ament
o de
Salud
Programa de Acción:
Pública
Detección Oportuna de Cáncer de Próstata
Puebla, 2021
Introducción
El Programa de Acción para la Prevención y Control del Cáncer de Próstata se integra en el
Programa Anual del departamento de Salud Pública de ISSSTEP, en la cual se considera promover
estilos de vida sanos y la prevención de riesgos específicos entre los sectores de la población más
expuesta, así como la detección oportuna de los casos y la atención temprana de los enfermos.
El desarrollo de nuestro país y el aumento en la esperanza de vida han traído consigo el
envejecimiento de la población y el concurrente incremento de enfermedades crónico-degenerativas;
entre ellas destacan por su frecuencia los tumores malignos, que desde 1989 ocupan en México el
segundo lugar como causa de muerte.
Entre las neoplasias malignas, el 90% de los cánceres de pulmón se atribuye al tabaquismo,
mientras que los cánceres de colon y próstata se relacionan al grado de desarrollo y de
envejecimiento de un país, contrario al de estómago, que está vinculado con los hábitos
nutricionales. Los tumores malignos se ubican en el segundo lugar de la tabla de mortalidad general.
El cáncer de próstata es una de las neoplasias malignas más frecuente en los hombres y se
incrementa conforme aumenta la edad. El 87.6% de las defunciones se registraron en la población
mayor de 65 años. Durante 1999, dentro de los tumores malignos, el cáncer de próstata se ubicó en
segundo lugar en el grupo de edad pos productivo, con una tasa de 71.7 por 100 mil habitantes.
En las primeras etapas de la enfermedad, el cáncer se limita a la próstata y no suele ser mortal; las
acciones de detección oportuna son una herramienta que permite incorporar al paciente al
tratamiento radical a tiempo, e impide la progresión de la enfermedad. El examen de detección
requiere una exploración física completa y un análisis de sangre para encontrar el antígeno
prostático específico, y demostrar su elevación en muestras pareadas. Entre las acciones más
importantes de este programa están las de promoción de la salud, dirigidas a vencer la resistencia
de los hombres a realizarse reconocimientos médicos periódicos que incluyan un examen completo,
ya que ésta es la mejor protección contra la enfermedad.
Las intervenciones dirigidas a su combate deben encaminarse a promoción de estilos de vida más
sanos, la prevención de riesgos específicos entre los sectores de la población más expuestos, la
detección oportuna de casos y la atención temprana de los enfermos. El documento está
estructurado en tres capítulos:
Justificación
El cáncer es la segunda causa de mortalidad más común en el mundo, después de las
enfermedades cardiovasculares. En 2008 hubo 12,7 millones de casos nuevos y 7,6 millones de
defunciones por cáncer en el mundo. Esa enfermedad puede conllevar un largo tiempo de
sufrimiento para los que están afectados por ella y sus familias, y tiene importantes repercusiones
sociales y económicas.
A medida que aumenta la longevidad de las personas, se prevé que crezca la carga del cáncer. Se
estima que, entre 2000 y 2020, la incidencia mundial del cáncer se multiplicará por dos y que
aproximadamente en 2030 se triplicará, lo que supondrá una considerable carga adicional para los
sistemas de salud y los costos de la atención sanitaria.
Los esfuerzos de prevención primaria, incluidos la ejecución y/o refuerzo de las intervenciones
ambientales y laborales, ayudarían a reducir la incidencia del cáncer y las cargas clínicas,
personales, económicas y sociales resultantes de esta enfermedad.
El cáncer es una enfermedad multifactorial debido al efecto combinado de factores genéticos y
ambientales que actúan de forma simultánea y secuencial. Existen datos científicos incuestionables,
incluidos algunos estudios con gemelos idénticos, señalando la importancia del entorno en el
desarrollo del cáncer.
Se han identificado muchos agentes cancerígenos como factores de riesgo de cáncer que pueden
encontrarse en el entorno, como los cancerígenos físicos (radiación ionizante y no ionizante como el
radón o los rayos UV, respectivamente) y los químicos (como el humo de tabaco y otros
contaminantes del aire, el asbesto, y los contaminantes del agua potable y los alimentos como las
aflatoxinas o el arsénico).
Los efectos cancerígenos en las personas son el resultado de la exposición repetida y en distintos
lugares a lo largo de la vida al aire, agua, alimentos y radiación, particularmente en el entorno de
trabajo.
Las intervenciones ambientales son fundamentales para reducir la incidencia del cáncer mediante la
disminución de la exposición a los cancerígenos ambientales, su rentabilidad y su contribución al
bienestar general de las comunidades. Esto requiere una amplia respuesta orientada a la salud
pública en la que participen todas las partes interesadas en un enfoque de colaboración
multisectorial.
En diferentes partes del mundo se cuenta con sistemas de información permanentes, que permiten a
los Servicios de Salud contar con información oportuna para la toma de decisiones en la materia.
México cuenta con un sistema de "Registro Histopatológico de las Neoplasias" y con sistemas de
mortalidad eficientes y oportunos, y tendrá que considerar en su sistema de vigilancia
epidemiológica, a la enfermedad prostática: hiperplasia prostática benigna y cáncer de próstata.
El abordaje propuesto en la población derechohabiente de ISSSTEP está enfocado a sensibilizar a
la población mayor de 40 años con antecedentes de riesgo y 45 años sin antecedentes de riesgo a
realizarse una encuesta de factores de riesgo, para evaluar sintomatología prostática, para su
clasificación: leve, moderada y severa; en un inició las personas con sintomatología leve y moderada
recibirán recomendaciones sobre los estilos de vida saludables que previenen o retrasan la aparición
de la enfermedad. Todos aquellos individuos que presenten sintomatología severa serán evaluados
por el médico del primer nivel adiestrado y aquellos sospechosos, serán referidos al médico
especialista para su valoración con tacto rectal, antígeno o ambos con el propósito de determinar el
diagnóstico.
Misión
Prevenir y detectar oportunamente el cáncer de próstata en nombres mayores de 40 años,
identificando los factores de riesgo y desarrollando estrategias educativas que fomenten estilos de
vida saludable.
Visión
Ser referentes de atención, prevención y diagnóstico oportuno de cáncer de próstata,
promocionando estilos de vida saludable y participando en las políticas y normas del Instituto.
Objetivos
General
Prevenir o retardar la aparición de cáncer de próstata, mediante acciones de promoción de la salud,
la detección y el tratamiento oportuno de la enfermedad, con el propósito de disminuir la mortalidad
por esta causa y elevar la calidad de vida en los pacientes con hipertrofia prostática y cáncer de
próstata.
Objetivos Específicos
1. Establecer una campaña de comunicación social para la sensibilización de la población
masculina.
2. Contar con documentos técnico-normativos en materia de prevención, tratamiento y control
del cáncer de próstata y vigilar su cumplimiento.
3. Mantener informada a la población respecto de los riesgos, signos y síntomas propios de la
enfermedad prostática.
4. Detectar los factores de riesgo prostáticos, a partir de los 40 años de edad, en los hombres
que tengan antecedentes familiares de cáncer de próstata y mama y en aquellos mayores
de 45 años cuando no presenten dichos antecedentes.
5. Proporcionar capacitación técnica y humanística al personal de salud, para mejorar la
calidad en la atención del cáncer de próstata y la hiperplasia prostática benigna HPB.
Límite de tiempo
Este programa tendrá vigencia de enero a diciembre 2021 con ajustes anuales.
Espacio
Las actividades de promoción, educación y detección, se realizará en todas las unidades de
se realizan en todas las unidades Médicas de ISSSTEP de primer, segundo y tercer nivel de
atención.
Diagnóstico
México 1999, las neoplasias malignas ocuparon el segundo lugar en la tabla de mortalidad general.
El cáncer de próstata fue la segunda neoplasia más frecuente, en el hombre en edad pos-productiva,
con 3 766 defunciones y tasa de 71.7 por 100 mil en el grupo de 65 años y más. Es un cáncer
hormonodependiente. Durante el trienio 1993-1995 el RHNM (Registro Histopatológico de
Neoplasias Malignas) lo ubicó en el cuarto lugar respecto a la localización con 9 088 casos y una
media anual de 3 029, correspondiéndole el 4.9% del total de neoplasias registradas, el tipo
histológico más frecuente reportado es el adenocarcinoma. Las entidades con mayor número de
casos son: Distrito Federal, Jalisco y Veracruz.
La magnitud de los efectos del cáncer en la salud del país no es muy diferente al panorama mundial,
pues es la tercera causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.
Además, de acuerdo con cálculos de organismos internacionales, los cánceres de mama, de
próstata, cervicouterino, colorrectal y de pulmón son los más recurrentes en la población en general
en ambos sexos.
Para los hombres, los cánceres más mortales son de próstata, de pulmón, colorrectal, de hígado y
gástrico, en ese orden; mientras que para las mujeres son el de seno, cervicouterino, de hígado,
colorrectal y ovario en ese orden.
Cáncer más comunes en hombres mexicanos: Cáncer más comunes en mujeres mexicanas:
Próstata Mamario
Colorrectal Tiroides
Testicular Cervicouterino
Pulmonar Cuerpo uterino
Gástrico Colorrectal
Fuente: Centro Internacional de Investigaciones Fuente: Centro Internacional de Investigaciones
sobre Cáncer (IARC) sobre Cáncer (IARC)
La prevalencia en la población, es decir el número de casos existentes, se desconoce; pero se trata
de un tumor que aumenta progresivamente con la edad (igual que la hiperplasia benigna de
próstata). En estudios sobre autopsias se ha encontrado que el 10.6% en los varones de 50 a 59
años, el 43.6% entre los 80 y 89 años y el 83% de los varones de 90 a 99 años tienen cáncer de
próstata. El urólogo es el médico más capacitado para diagnosticar y tratar muchos de los problemas
de la próstata, pero el número de ellos es limitado y más su distribución territorial debido a que están
concentrados en las grandes ciudades del país, por lo que el abordaje de estas enfermedades se
tiene que estratificar por niveles de atención. En el primer contacto o primer nivel de atención, se
deberán realizar: Acciones de promoción de la salud mediante campañas de comunicación social y
educativa. De detección, mediante la vigilancia de síntomas sospechosos y de los factores de riesgo
de esta enfermedad. Este es uno de los primeros esfuerzos conjuntos para establecer un programa
de salud pública específico para atender el cáncer de próstata en México, el cual es apoyado por la
Asociación Mexicana de Urología. El cáncer de próstata es uno de los tipos de cáncer cada día más
frecuentes y comunes en los hombres y se estima que la incidencia aumenta conforme la edad.
En las primeras etapas de la enfermedad, el cáncer se limita a la próstata y no suele ser mortal. Sin
embargo, el cáncer puede diseminarse a otras partes del cuerpo y con el tiempo causar la muerte. El
87.5 por ciento del total de las muertes por esta causa, se registró en varones de 65 años y más.
Fisiopatología
El cáncer de próstata sólo presenta síntomas cuando su tamaño rebasa el tamaño normal y tiene
algún grado de invasión, por esto debemos evaluar la sintomatología prostática y cuando se requiera
pedir un antígeno prostático específico a todo hombre mayor de 50 años, de acuerdo a sus factores
de riesgo determinar la periodicidad y siempre que presenten factores de riesgo, o encuesta de
factores de riesgo positiva, examinar con tacto rectal. Esto es válido para cualquier médico, de
cualquier especialidad. En hombres con mayor riesgo, con antecedentes familiares directos de
cáncer de próstata o de mama, se debe iniciar un abordaje de detección a los 40 años. La próstata
es un órgano pequeño del tamaño de una nuez. Se localiza debajo de la vejiga y rodea la uretra. La
próstata produce un líquido que se convierte en parte del semen.
El semen es el líquido blanco que contiene esperma, por tanto es un órgano exclusivo del género
masculino. Fundamentalmente se distinguen 3 zonas: la zona Central cruzada por los conductos
eyaculadores que supone un 25% de la glándula, la zona Transicional que rodea a la uretra posterior
con un 5% del volumen glandular y la zona Periférica que ocupa un 70% del volumen glandular. En
la zona Periférica se desarrollan el 68% de los cánceres, en la zona Central un 8% y en la zona
Transicional un 24%. La zona Periférica es accesible al tacto rectal mientras que los tumores que se
desarrollan en las zonas Central y Transicional se valoran mejor con la ecografía.
La prevalencia de cáncer prostático en especímenes de autopsia varía poco alrededor del mundo, la
diferencia clínica es notable entre países (alta en Norteamérica y países europeos, intermedio en
Sudamérica y baja en el Lejano Oriente), sugiriendo que las diferencias en el medio ambiente y en la
dieta entre las poblaciones, podrían ser de importancia en el desarrollo del cáncer prostático.
Factores de riesgo
Existe poca relación entre cáncer prostático y carcinógenos industriales, tabaquismo, uso de alcohol,
patrón de enfermedades, circuncisión, peso, estatura, grupo sanguíneo o distribución de pelo
corporal; en forma similar, no se ha demostrado relación entre la aparición de hiperplasia prostática
benigna y cáncer prostático. Se han postulado factores genéticos, las razas negras y los
escandinavos tienen una alta incidencia, mientras que los japoneses tienen la más baja. También
existiría una predisposición familiar, pariente en primer grado de caso índice tiene un riesgo 10%
mayor de tener
un cáncer prostático. Otros factores implicados son la alimentación y el ambiente. Se ha visto que el
aceite de soya es un protector ya que se transforma en un estrógeno débil; que los habitantes de
zonas rurales tienen una mayor incidencia atribuida a los insecticidas agrícolas; las prostatitis vírales
por citomegalovirus o virus herpes a repetición también aumentarían las posibilidades de desarrollar
un cáncer de próstata. Un factor clave es el factor hormonal, se relaciona claramente con la
presencia de testículos funcionales; los eunucos no tienen cáncer de próstata.
La presencia de receptores esteroides en las células tumorales y la respuesta positiva a la supresión
de los andrógenos así como los altos niveles de Dihidrotestosterona en las células cancerosas,
apoyan la hipótesis hormonal.
Factores ambientales y alimenticios
Existe una diferencia notable en la incidencia del cáncer entre el mundo Oriental y Occidental,
atribuibles entre otros factores a la ingesta de grasas en la dieta. Un ejemplo lo constituyen los
chinos, que de una incidencia de 0.8 por 100 000 habitantes en su vida nativa, pasan a tener tasas
de 18.6 cuando se integran a la civilización occidental, pero no llegan al 44.5 de la población
caucásica. La raza negra en [Link]. tiene la mayor tasa de incidencia con 100.2 por 100 000
habitantes. Otro factor de riesgo alimenticio son: la vitamina A, oligoelementos como el Zinc, Cadmio
y Selenio que se han considerado como carcinogénicos en estudios experimentales.
Factores genéticos
Si los afectados son el padre y el abuelo, el riesgo se eleva a 9 veces. El modelo hereditario sería el
de un gen autosómico dominante con una penetración del 88% a los 85 años. Los genes supresores
tumorales estarían localizados en 10q y 16q principalmente.
Enfermedades de transmisión sexual
El antecedente de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), en casos de enfermos con cáncer de
próstata es mayor en relación con casos controles. Algunos autores han encontrado partículas
seudo virales en el tejido prostático maligno como el Herpes virus 2, SV 40 y citomegalovirus (CMV).
Factor protector
La mayor producción de vitamina D ante la exposición a la radiación solar parece tener un efecto
protector.
Diagnóstico de la enfermedad
El diagnóstico se establece a través de estudios clínicos y de gabinete: tacto rectal, ultrasonografía,
tomografía axial computarizada (TAC), resonancia magnética nuclear (RMN), y marcadores séricos
del tumor; entre estos, sin duda el más importante es el antígeno prostático específico (APE) el cual
se produce únicamente en el citoplasma de células prostáticas benignas y malignas. Su nivel sérico
se correlaciona con el volumen de ambos tejidos, maligno y benigno. El APE, se determina como El
APE, se determina como normal (<4 nanogramos (ng)/ml), intermedio 4.1-10 ng/ml y altamente
sospechoso arriba de 10 ng/ml. Estos dos últimos requieren de biopsia, ya que las 2 terceras partes
de cáncer prostático se ubican en personas con resultados de 10 y más ng/ml.
En general los cánceres de próstata son silenciosos, crecen lentamente, invaden primero la cápsula
prostática, luego ganglios pelvianos (obturatrices e iliacos) y dan metástasis preferentemente al
hueso. Sólo dan sintomatología obstructiva. Las lesiones en el hueso son osteoblásticas (se ve más
blanco y algodonoso el hueso en la radiografía) y los sitios más frecuentes de metástasis son:
Columna sacra.
Crestas ilíacas.
Columna lumbar.
Columna dorsal, cráneo, etc.
En hombres entre 50 y 55 años se da una forma poco frecuente de cáncer prostático con Gleason 8
a 10, de crecimiento rápido y aneploides, en general se desarrollan en dos o tres meses.
La clasificación se establece: Tumor, Nódulo, Metástasis (TNM), en donde la evaluación inicial
consiste en determinar el estadio local del tumor, ya sea, enfermedad intracapsular (T1-T2) y
extracapsular (T3- T4); tiene un impacto importante en la toma de decisiones para el tratamiento.
Más del 95% de todos los carcinomas prostáticos son adenocarcinomas y desde el punto de vista
anatomopatológico, el 97% de los tumores se originan en la periferia.
La histología del cáncer de próstata es muy importante; se ha visto que un 95% son
adenocarcinomas
acinares originados en la porción glandular de la próstata y sólo un 4% es transicional, escamoso o
endometroide, estos derivan de los conductos y por lo tanto son hormonoindependiente. El 1% son
sarcomas.
Es importante que en el informe que se recibe del patólogo se establezca el grado de Gleason, que
es una clasificación basada en la diferenciación celular y la relación estroma-glándula del cáncer (no
mide anaplasia), para esto se le asigna un puntaje de 1 a 5 a la zona más "mala" del cáncer y otro a
la más "buena" y se suman. La escala de Gleason va del 2 al 10, siendo el 2 el cáncer más benigno.
En general los cánceres con Gleason del 2 al 4 tienen buen pronóstico, del 5 al 7 son de pronóstico
intermedio y del 8 al 10, son los de peor pronóstico. El Gleason es importante porque determina el
pronóstico y evolución.
También se utilizan la clasificación clínica según el grado de invasión local y metástasis es el TNM
del
Cáncer de próstata:
_ TNM I o A: es un cáncer descubierto incidentalmente, paciente con adenoma que se opera y en el
informe del patólogo aparece el cáncer de próstata. Si son positivas para cáncer menos del 5% de
las muestras biópsicas tiene una conducta, si es más del 5% tiene otra.
_ TNM II o B: se detecta al tacto, mediante la palpación de un adenoma que además presenta
pequeños nódulos duros en su interior. B 1 ó 2 depende del tamaño y de si está en los dos lóbulos
de la próstata o no.
_ TNM III o C: es una próstata que al tacto está dura y fija por que el cáncer se extiende más allá de
la cápsula.
_ TNM IV: es el cáncer que ya tiene metástasis a distancia al hacer el diagnóstico.
Entonces, según el Gleason se establece el pronóstico y según el TNM se plantea el tratamiento.
También se puede realizar una citometría de flujo, los cánceres diploides son benignos y los
aneploides y tetraploides son los más malignos.
Marcadores tumorales
Los marcadores tumorales son sustancias que a menudo pueden descubrirse en cantidades
mayores
que las normales en la sangre, orina, o tejidos del cuerpo de algunos pacientes con ciertos tipos de
Cáncer. Los marcadores tumorales son producidos por el propio tumor o por el cuerpo como
respuesta
a la presencia de cáncer o ciertas condiciones benignas (no cancerosas). Este prontuario describe
algunos marcadores tumorales encontrados en la sangre.
La medición del nivel de los marcadores tumorales puede ser útil, cuando se utiliza junto con
radiografías y otras pruebas, para la detección y el diagnóstico de algunos tipos de cáncer. Sin
embargo, la medición de los niveles de los marcadores tumorales por sí sola no es suficiente para
diagnosticar un cáncer por las siguientes razones:
El nivel de un marcador tumoral puede elevarse en personas con condiciones benignas.
El nivel de un marcador tumoral no se eleva en todas las personas con cáncer,
especialmente en las etapas tempranas de la enfermedad.
Muchos marcadores tumorales no son específicos a un tipo particular de cáncer; el nivel de
un marcador tumoral puede aumentar como consecuencia de más de un tipo de cáncer.
En la actualidad, el uso principal de los marcadores tumorales es evaluar la reacción del cáncer al
tratamiento y controlar la recaída. Los científicos continúan estudiando el uso de estos marcadores
tumorales, así como su papel potencial en la detección y diagnóstico temprano del cáncer.
El médico puede explicarle al paciente el papel que juegan los marcadores tumorales en la
detección, diagnóstico o tratamiento para un individuo en particular. A continuación se describen
algunos de los marcadores tumorales que se miden con más frecuencia.
Antígeno Prostático Específico
El Antígeno Prostático Específico (APE) está presente en concentraciones bajas en la sangre de
todos
los varones adultos. Éste es producido tanto por las células normales de la próstata como, prostatitis
(inflamación de la próstata) e Hiperplasia Prostática Benigna (HPB), o con un crecimiento maligno
(canceroso) en la próstata. Aun cuando el antígeno prostático específico no les permite a los
médicos
distinguir entre las enfermedades benignas de la próstata (muy comunes en los hombres mayores
de
edad) y el cáncer, un nivel de antígeno prostático específico elevado puede indicar que son
necesarias
otras pruebas para determinar si el cáncer está presente.
Los niveles de antígeno prostático específico han demostrado ser útiles para supervisar la eficacia
del
tratamiento del cáncer de la próstata, y para controlar la recaída después de que el tratamiento ha
terminado. Cuando se usa el APE para controlar la recaída del cáncer, un solo nivel elevado puede
que no sea de mucho valor. Los médicos generalmente buscan una tendencia, la cual se define
como un aumento regular en los niveles del antígeno prostático específico obtenido en múltiples
pruebas
realizadas en un lapso de tiempo, en vez de concentrarse en el resultado elevado de una sola
prueba.
Los investigadores están estudiando la importancia del antígeno prostático específico para el
examen
de detección de cáncer de la próstata (buscar la enfermedad en hombres que no tienen síntomas).
En
este momento, no se sabe si el utilizar el antígeno prostático específico para la detección del cáncer
de la próstata realmente salva vidas. El estudio de Detección Temprana del Cáncer de la Próstata,
Pulmón, Colorectal y del Ovario, patrocinado por el Instituto Nacional del Cáncer, está diseñado para
demostrar si el uso de ciertas pruebas para la detección puede reducir el número de muertes
causadas
por estos cánceres. En cuanto al cáncer de la próstata, en este estudio se está tratando de
determinar
la utilidad de las pruebas, estudiando nuevas maneras de aumentar la exactitud de las pruebas del
antígeno prostático específico.
El mejorar la exactitud de las pruebas del APE puede ayudar a los médicos a distinguir una
hiperplasia prostática benigna de un cáncer de la próstata y así evitar procedimientos adicionales
innecesarios, como las biopsias.
Fosfatasa Ácida Prostática
La Fosfatasa Ácida Prostática (FAP) normalmente sólo se presenta en cantidades pequeñas en la
sangre, pero puede encontrarse en niveles más altos en algunos pacientes con cáncer de la
próstata,
sobre todo si el cáncer se ha extendido más allá de ésta. Sin embargo, los niveles de la FAP en la
sangre también pueden elevarse en pacientes que tienen ciertas enfermedades benignas de la
próstata o cuyo cáncer está en la fase temprana.
CA 15-3
Los niveles CA 15-3 se usan primordialmente para seguir el curso del tratamiento en las mujeres
diagnosticadas con cáncer de mama, principalmente en su forma avanzada. Raramente los niveles
de CA 15-3 se elevan en las mujeres con cáncer del seno en su fase temprana.
Los cánceres del ovario, pulmón y la próstata también pueden elevar los niveles de CA 15-3. Estos
niveles elevados de CA 15-3 pueden estar relacionados con trastornos no cancerosos tales como,
enfermedades benignas del seno o el ovario, endometriosis, enfermedad pélvica inflamatoria y la
hepatitis. El embarazo y la lactancia también pueden causar aumento en los niveles de CA 15-3.
Al contar con nuevos métodos de detección precoz como el antígeno prostático específico y la
ecografía transrectal, ha aumentado la tasa de detección de pequeños tumores localizados. Aunque
por sí solos estos métodos no son concluyentes, asociándolos al tacto rectal son mucho más
eficaces.
Estudios clínicos y de gabinete
Ecografía transrectal
Las diferentes texturas ecográficas permiten clasificar las lesiones en hipoecógenas e
hiperecógenas
con relación al parénquima prostático normal. La gran mayoría de los nódulos tumorales son
lesiones
hipoecógenas pero sólo el 50% de los nódulos observados como hipoecógenos son cáncer. La
utilidad
principal de la ecografía es la posibilidad de realizar biopsias dirigidas de las áreas sospechosas.
Tacto rectal
El valor predictivo positivo del tacto rectal alcanza el 40%, de 100 nódulos detectados por el urólogo
40 serán cánceres y el resto corresponderán a Hiperplasia benigna, prostatitis crónica, infartos
prostáticos, tbc, etc.
Antígeno Prostático Específico (APE) para la detección temprana del cáncer de próstata
Es el examen más importante, es una glicoproteína que sólo se produce en la próstata por glándulas
y conductos y su función es la licuefacción del coagulo seminal, permite detectar precozmente el
cáncer.
Es importante saber que un gramo de adenoma prostático produce 0.3 ng/ml (nanogramos) de
antígeno, mientras que un gramo de cáncer produce 3 ng/ml de antígeno. El valor normal de
antígeno
Prostático va de 0 a 4 ng/ml. En clínica es importante, además de reconocer un valor absoluto
anormalmente alto, pedir exámenes seriados para cuantificar la velocidad de crecimiento anual.
Dado que se considera anormal un aumento de más de 1 ng/ml por año y, en este caso, también es
imperioso estudiar a este paciente. Existe una fracción de antígeno prostático libre que permite
distinguir si el aumento del antígeno es debido a un adenoma o a un cáncer. Si el porcentaje de
antígeno libre es superior a un 25% lo más probable es que sea un adenoma, en cambio sí es menor
a 10% en general es un cáncer; este examen permite realizar menos biopsias. Si encontramos un
antígeno prostático >50ng/ml es cáncer con metástasis a distancia. Se ha visto que un antígeno
prostático elevado con una próstata chica tiene peor pronóstico.
En la prostatitis aguda también aumenta el antígeno prostático, pero obviamente hay fiebre, dolor a
la palpación de la próstata, lo cual no orienta a cáncer.
Todas las enfermedades prostáticas pueden elevar los niveles de APE, incluyendo: adenocarcinoma
de próstata, hiperplasia prostática benigna, biopsia de próstata, prostatectomía transuretral,
retención
urinaria aguda y la prostatitis aguda. El examen digital rectal no presenta un efecto importante sobre
el nivel de APE, pero la eyaculación puede causar una elevación transitoria menor de 1ng/dl. Por lo
que presenta muchos falsos positivos con respecto a la detección del cáncer de próstata. La biopsia
de próstata se considera como "el estándar de oro" pero generalmente se realiza luego de constatar
anormalidades en el tacto rectal o elevación del APE, por lo que la sensibilidad del método está
sobrestimada.
Para la detección del cáncer de próstata, se ha determinado que el valor de corte del APE es de 4.0
ng/dl. Con este valor la sensibilidad y especificidad del método varía según la edad y los factores de
riesgo como raza negra e historia familiar de cáncer de próstata.
Se ha determinado que en hombres con examen rectal normal y de acuerdo a los niveles de APE, la
probabilidad de presentar cáncer es de 12-23% con APE de 2.5-4.0 ng/dl; 25% con APE de 4.1-10.0
ng/dl; y >50% con APE >10 ng/dl. Con base en estos datos, se debe tener la precaución de informar
correctamente al paciente debido a que si presenta APE >4.0 ng/dl y biopsia negativa, puede
conducir
a un estado de ansiedad crónico, o "APEdinia".
Debido a la baja especificidad de la determinación de APE, se ha intentado combinar con el
resultado
de la medición del volumen y densidad prostática (especialmente zona de transición) por
ultrasonografía no siendo útil por las dificultades técnicas y logísticas. También se ha propuesto
utilizar
rangos según la edad, pero ha sido criticado debido a que también se tiene que tener en cuenta en
valores bajos la variación anual (variación >0.75 ng/dl es sugestivo de cáncer prostático).
Se sugiere realizar determinaciones anuales de APE, pero debido al crecimiento lento del cáncer de
próstata podría hacerse a intervalos de 2 años. Presenta beneficios sólo cuando se lo realiza desde
los 40-45 años de edad y hasta los 75 años, o hasta los 65 años si presentó determinación
persistentemente bajas (entre 0.5 y 1.0 ng/dl).
Existen diferencias entre las recomendaciones entre las diferentes sociedades científicas sobre el
beneficio del tamizaje del cáncer de próstata, pero en general se asume que el APE detecta en
forma
temprana el cáncer de próstata en la mayoría de los casos, aunque no existan grandes estudios,
bien
diseñados y aleatorizados que lo avalen.
Con base a los datos disponibles, los hombres de 50 a 75 años deberían realizarse pruebas de APE,
la edad puede ser menor en sujetos con factores de riesgo y mayor en aquellos con buen estado
general de salud. Siempre se debe discutir con el paciente con respecto a los riesgos y beneficios de
la prueba, que incluya los siguientes puntos:
_ Posibilidad de que el cáncer de próstata sea diagnosticado.
_ Posibilidad de resultados falsos positivos y negativos.
_ Ansiedad relacionada con una prueba positiva.
_ Tener en cuenta que no existe evidencia que avale que el tamizaje reduce el riesgo de muerte por
cáncer de próstata.
La determinación de APE es un avance muy importante de la última década, siendo actualmente una
herramienta en el diagnóstico y control terapéutico del cáncer de próstata. Es discutida su utilidad en
la detección temprana del cáncer de próstata, por lo que hasta que se disponga de mayor evidencia,
debemos seguir las recomendaciones de las principales sociedades científicas.
El tejido prostático hiperplásico o afectado de procesos inflamatorios puede inducir a falsos positivos,
por ello se han introducido nuevas valoraciones del APE: la densidad del APE que es el volumen
prostático ecográfico/valor del APE (cuando es mayor de 0.15 se recomienda biopsia de próstata) y
la
velocidad del APE o aumento anual del APE mayor de 0.75 ng/ml, que haría aconsejable la biopsia.
Fracción prostática de fosfatasa ácida
Esta fosfatasa sólo se produce en la próstata, pero se elevan en etapas tardías de cáncer, cuando
ya
hay metástasis es positivo en el 80% de los casos. No sirve en la detección. Además tiene el
inconveniente de tener falsos negativos y también falsos positivos en cáncer de páncreas, óseo,
mama y en trombo embolismo. Se determinan mediante el método de radio inmunoensayo sérico.
Fosfatasa alcalina
Se alteran en metástasis óseas importantes, es inespecífica.
Ecotomografía transrectal
Es útil para identificar la etapa en que se encuentra el cáncer de próstata ya que permite ver
claramente su grado de infiltración, por ejemplo si sobrepasa o no la cápsula, compromete las
vesículas seminales.
Permite una muy buena visión de la próstata, se distingue la zona periférica de la transicional. El
cáncer se ve como nódulos negros hipogénicos.
Cintigrama óseo
Se realiza para la búsqueda de metástasis, es importante realizarla porque permite la detección de
una metástasis ósea 6 meses antes que una radiografía. Se considera positiva cuando se ve un 30%
o más de reemplazo óseo en un área mayor que 5 cm.
Ecotomografía pelviana
Se utiliza para identificar ganglios afectados.
Tomografía Axial Computarizada (TAC) y Resonancia Magnética Nuclear (RMN)
Sólo se utilizan en estudio de diseminación, aportan poco.
Biopsia
El tejido prostático hiperplásico o afectado de procesos inflamatorios puede inducir a falsos positivos,
por ello se han introducido nuevas valoraciones del APE: la densidad del APE que es el volumen
prostático ecográfico/valor del APE (cuando es mayor de 0.15 se recomienda biopsia de próstata) y
la
velocidad del APE o aumento anual del APE mayor de 0.75 ng/ml, que haría igualmente aconsejable
la biopsia.
Recomendaciones internacionales
La Sociedad Americana de Cáncer, recomienda que todos los varones de más de 50 años se
sometan
a Tacto Rectal (TR) y determinación del Antígeno Prostático Específico (APE). En los casos con
antecedentes familiares, el control se deberá iniciar a los 40 años.
Si el TR y el APE son normales se recomienda control anual. Si el TR es normal y el APE está entre
4.1 y 10 ng/ml se realizará Ecografía Transrectal (ETR) para determinar la densidad del APE y
detectar nódulos con el fin de realizar biopsia prostática dirigida o aleatoria.
Si el TR es normal y el APE mayor de 10 se realizará biopsia dirigida o aleatoria mediante ETR.
Si el TR es sospechoso se realizará biopsia de dicha zona, independientemente del APE.
Tratamiento
El tratamiento depende del TNM y de la edad del paciente. Las personas con cáncer T1-T2
tempranos, localizados, que no han invadido la cápsula, deberán ser sujetos a prostatectomía
radical, resecando la próstata y cuello vesical, ganglios obturatrices, ganglios ilíacos y vesículas
seminales. La sobre vida de estos pacientes, en general es buena; es decir el 90% sobrevive a los
15 años, con tratamiento precoz. Las complicaciones de la prostatectomía radical son la impotencia
que se produce en casi el 100% de los tratados y la incontinencia de orina se ve en un 30%
aproximadamente.
Si se diagnóstica un cáncer TNM etapa IV con metástasis a distancia, sólo se realiza tratamiento
paliativo con supresión del estímulo hormonal, de estos pacientes con o sin tratamiento un 10% se
muere antes del año y otro 10% vive más de 10 años. El promedio de sobrevida con un TNM IV es
dos a tres años. No es un cáncer tan maligno, responde a la supresión de testosterona.
Para obtener un bloqueo hormonal completo se realiza:
Orquiectomía.
Fármacos bloqueadores androgénicos.
Para el bloqueo androgénico se pueden utilizar análogos de LHRH como el Leuprolide y Decapeptil
que tienen el problema de su alto costo. También se puede utilizar glutámica. Se ha ensayado la
administración de estrógenos como el dietilestilbestriol en dosis de 2.5 mg al día, es menos costoso,
actúa bloqueando los receptores periféricos de testosterona. En general con el tratamiento paliativo
se obtiene una mejoría de la sintomatología general y también de la uropatía obstructiva. No se
realiza quimioterapia. Radioterapia solo local con implantes en el cáncer TNM I o II. También se
utiliza como tratamiento local de las metástasis de columna, pero sólo es paliativo.
Tratamiento del tumor incidental
En los pacientes con expectativa de vida menor de 10 años y con un tumor focal A1, se les aplicará
conducta conservadora efectuando controles de APE, TR y EcoTR cada 6 meses. En los pacientes
con expectativa mayor de 10 años o tumores focales A2 se realizará cirugía radical o radioterapia
local.
Tratamiento del tumor localizado
El tratamiento de elección es la Prostatectomía radical, siempre que el estado general sea bueno y
la
esperanza de vida sea superior a 10 años. En los casos con mal estado general, edad avanzada o
negativa al tratamiento quirúrgico puede ser útil la Radioterapia radical o bien el bloqueo
androgénico.
Tratamiento del tumor con extensión extraprostática
Los pacientes con afectación capsular no son buenos candidatos para la cirugía radical pues más
del
50% van a tener afectación ganglionar y la exéresis puede ser incompleta. El tratamiento con
bloqueo
hormonal completo logra disminuir el volumen tumoral y facilita la cirugía, pero pocos pacientes
logran
disminuir el estadio tumoral y la supervivencia no se modifica.
El tratamiento adecuado dependerá de la presencia de síntomas obstructivos para instaurar el
bloqueo
androgénico completo o la desobstruccion mediante RTU. Hay autores que prefieren instaurar el
tratamiento hormonal cuando se demuestran metástasis y mantienen a los enfermos sin tratamiento
mientras no tengan sintomatología clínica. La supervivencia no se ve alterada aunque la calidad de
vida puede ser mejor en los pacientes con bloqueo hormonal.
Tratamiento del tumor diseminado
El tratamiento es mediante la supresión hormonal, bien sea por castración quirúrgica o bien con
análogos de la LHRH. Si se quiere actuar sobre los andrógenos suprarrenales se asociará un
antiandrógeno al tratamiento, efectuándose un bloqueo completo.
Situaciones clínicas especiales
Obstrucción infravesical: enfermos con Retención Aguda de Orina (RAO), se puede actuar mediante
tratamiento hormonal o bien con resección transuretral desobstructiva.
Obstrucción de la uretra: se utilizará la derivación urinaria y tratamiento hormonal, recurriendo con
posterioridad a la resección desobstructiva si no hay mejoría.
Dolor intratable: radioterapia sobre las metástasis.
Compresión medular: Dexametasona y Ketoconazol en primer lugar y recurrir a la radioterapia o la
laminectomía según los casos.
Hiperplasia prostática benigna
Se ha propuesto reiteradamente la necesidad de definir una evaluación diagnóstica apropiada para
aquellos hombres que, en cualquier parte del mundo, se presentan al médico con Síntomas del
Tracto
que cada hombre con STUI debe esperar de su médico, independientemente del país en el que
reside y de su nivel socio-económico. Se pretende identificar a los hombres con síntomas por HPB,
excluyendo posibles enfermedades subyacentes, lo cual resulta un desafío particular en el grupo
etáreo de hombres con STUI en el que la HPB es una enfermedad con alta prevalencia.
Definición del paciente habitual para esta evaluación
El modelo de evaluación diagnóstica está dirigido a hombres de 40 años o más en quienes es
posible excluir:
_ Cáncer de próstata.
_ Tratamiento previo por síntomas miccionales.
_ Diabetes y neuropatía diabética.
_ Historia sugestiva de enfermedad neurológica.
_ Historia de cirugía o trauma pélvico.
_ Uso de drogas que afectan el esfínter o que alteran los hábitos miccionales del paciente.
Exámenes recomendados en la evaluación inicial
Los exámenes que deben realizarse en todos los pacientes son:
_ Historia clínica.
_ Investigación de síntomas.
_ Examen físico y exploración rectal digital.
_ Examen de orina.
1. Historia clínica. Debe focalizarse en:
_ Enfermedades, cirugía o traumatismos previos de la vía genitourinaria.
_ Historia familiar de enfermedades prostáticas (HPB o cáncer).
_Hábito de fumar y uso de otras drogas.
_ Función sexual.
_ Medicación corriente particularmente aquella que pueda afectar el tracto urinario superior.
2. Investigación de síntomas
El modelo más utilizado en la actualidad es una escala desarrollada por la Asociación Americana de
Urología, conocido como "AUA-SI" y que las Consultas Internacionales sobre HPB desde 1991 han
adoptado con el nombre de International Prostate Symptom Score o "I-PSS". Tiene asociado un
cuestionario sobre calidad de vida vinculada con los síntomas urinarios que se nombra con las siglas
del inglés "QoL" por Quality of Life. Se expone a continuación el formulario que contiene los dos
cuestionarios, diseñados para que el enfermo los responda por sí mismo, sin asesoramiento por el
especialista.
El cuestionario I-PSS o AUA-SI consta de 7 preguntas, cada una referida a un síntoma. El paciente
debe elegir entre 6 respuestas, la que mejor califica su sintomatología. Las respuestas se valoran
con 0 a 5 puntos según la frecuencia o intensidad del síntoma en cuestión. El puntaje total oscila
entonces entre 0 y 35, clasificándose a los pacientes como sigue:
La investigación sobre calidad de vida (QL o QoL) consta de una sola pregunta con 7 respuestas
calificadas entre 0 y 6 puntos. Aunque con esta sola pregunta es difícil captar el impacto global de
los síntomas miccionales en la calidad de vida, puede ser un punto de partida para iniciar con el
enfermo un cambio de opiniones sobre el tema.
Los puntajes de ambos cuestionarios deben quedar registrados en la historia clínica para
proporcionar
una idea de la condición basal del paciente y su evolución con el tiempo, reciba o no tratamiento.
La cédula se aplicará en las unidades del 1er nivel de atención, por personal paramédico a todas las
personas del sexo masculino mayor de 40 años, derivando al médico a aquellas que resulten con
sintomatología, cuya puntuación le califique como severa, para su evaluación clínica y por
laboratorio,
quien a su vez derivará ante el médico especialista a los sospechosos o diagnosticados con
enfermedad prostática: HPB o cáncer. Las personas con sintomatología leve o moderada serán
sujetas a acciones de educación y orientación educativa, citándoseles al año para otra detección.
Debe recordarse que el resultado que el paciente espera es el alivio de la molestia ocasionada por
los síntomas miccionales más que la mejoría en el caudal urinario, la presión de los factores
urodinámicos.
3. Examen físico y Exploración Rectal Digital (ERD)
El examen físico se centrará en el hipogastrio para investigar una posible distensión vesical, en las
funciones motoras y sensoriales y en el ERD. Este tiene por finalidad descartar enfermedades
subyacentes como cáncer rectal o prostático, establecer en primera aproximación el tamaño y forma
de la próstata, e investigar el tono del esfínter anal como parte de la exploración neurológica.
4. Examen de orina
Permite detectar hematuria, proteinuria o glucosuria. Los síntomas miccionales son inespecíficos, un
hombre con infección del tracto urinario tiene similares síntomas que otro con HPB. Con el uso de un
examen de orina es posible distinguir estas eventualidades.
Pruebas diagnósticas recomendadas
Son exámenes de valor probado en la gran mayoría de pacientes, alentándose fuertemente su uso
en
la evaluación inicial.
Exploración de la función renal.
Determinación sérica del antígeno prostático específico.
Uroflujometría.
Evaluación del residuo post-micción.
Carta micciones.
Cuando el resultado de la evaluación inicial es compatible con el diagnóstico de HPB obstructiva, si
no hay indicación imperativa de tratamiento quirúrgico y los síntomas ocasionan algún deterioro de
la
calidad de vida, los test enumerados pueden ser necesarios para establecer las posibilidades de
manejar al paciente con observación o con algún tipo de terapia.
1. Exploración de la función renal
Se realiza mediante la determinación plasmática de creatinina. Se estima que cerca del 15 % de los
pacientes con HPB sintomática tienen algún grado de deterioro de la función renal. El hallazgo de
esta
condición hará necesario recurrir a estudios por imágenes de la vía urinaria superior. También
significa
para el portador un mayor riesgo de complicaciones en un eventual postoperatorio o la necesidad de
administrar con precaución ciertos fármacos.
2. La determinación sérica del antígeno prostático específico
La determinación de APE en combinación con el ERD aumenta las tasas de detección del cáncer de
próstata en comparación con el ERD solo. Se recomienda utilizarlo en los hombres que llegan a la
evaluación inicial con una expectativa de vida superior a 10 años y en quienes el diagnóstico de
cáncer de próstata cambiaría los planes terapéuticos.
Dada la incertidumbre que rodea a la detección del cáncer de próstata, el médico debe usar su juicio
clínico para determinar en qué paciente debe recurrirse a la ecografía prostática transrectal y biopsia
de próstata en respuesta a un valor particular de APE.
3. Uroflujometría
Es un recurso reproducible para cuantificar la fuerza del chorro miccional. Es un test básico en la
evaluación inicial y durante el monitoreo de enfermos, resultando también necesario si se planea
algún
tratamiento invasivo o si hay discordancias entre los síntomas y el ERD en la evaluación inicial.
El flujo urinario máximo (Qmax) es la determinación aislada más valiosa, pero no es capaz de
distinguir
entre obstrucción y deterioro en la contractilidad del detrusor. Se ha demostrado que existe un efecto
aprendizaje por el cual es más probable que registros subsiguientes tengan un flujo máximo
incrementado con respecto a los anteriores.
También hay marcadas variaciones intraindividuales y dependencia del volumen, por lo cual es
recomendable que las decisiones terapéuticas se basen en por lo menos dos flujos registrados, con
un volumen emitido mayor a 150 ml. Por el momento no hay nomogramas aceptados para corregir el
flujo máximo con el volumen emitido. El flujo máximo muestra una pobre correlación con diversos
parámetros, entre ellos severidad de síntomas o calidad de vida, pero resulta útil para pronosticar
resultados del tratamiento quirúrgico.
4. Evaluación del residuo postración
Es un estudio recomendable como guía y parámetro de seguridad durante la evaluación inicial y
seguimiento de pacientes manejados con observación o tratamiento medicamentoso.
La mejor forma de determinar el residuo es por ecografía transabdominal. Como hay significativas
variaciones intraindividuales, la determinación debe hacerse varias veces, especialmente si la
primera
revela un volumen importante. No se demostró correlación entre residuo postmicción y volumen
prostático, flujo máximo, grado sintomático o de calidad de vida.
5. Carta miccional
Son llamadas también cartas de frecuencia-volumen, consisten en el registro diario de las micciones
y el volumen emitido en cada una. Es posible complementarlas con el registro del tipo y volumen de
líquido ingerido. En los pacientes cuya máxima queja es la frecuencia de las micciones nocturnas, el
uso de la carta miccional con información complementaria sobre el tipo de bebida y comida, puede
ayudar a identificar factores que contribuyan a la nicturia.
Pruebas diagnósticas opcionales
Son aquellas pruebas que tienen una utilidad comprobada sólo en pacientes seleccionados.
Estudio urodinámico completo o estudio de precisión-flujo.
Imágenes de la próstata por ecografía transabdominal o transrectal.
Imágenes del tracto urinario superior por ecografía o urografía por excreción.
Endoscopía del tracto urinario inferior.
Pruebas diagnósticas no recomendadas para la evaluación inicial
Son los exámenes que no han demostrado tener valor para investigar rutinariamente a los enfermos
habituales. Su utilización primordial es en pacientes con características particulares.
Cistouretrografía retrógrada y miccional.
Perfilometría de presión uretral.
Electromiografía del esfínter urinario externo.
Factores económicos en el manejo de la hiperplasia prostática benigna sintomática
Un desorden frecuente entre los hombres de edad avanzada es la aparición de síntomas
miccionales
originados en la hiperplasia benigna de la próstata. Aunque es bien conocido que esta circunstancia
origina gastos relevantes en el presupuesto de salud de cualquier nación, no es menos conocido que
la cantidad y calidad de datos en este tópico es incompleta, insuficiente o no existe en la mayoría de
las naciones. La reducida información disponible que se expondrá a continuación proviene
exclusivamente de países desarrollados.
Costos de la evaluación en hiperplasia prostática benigna sintomática
Desde 1991 existe consenso internacional en que el modelo más efectivo para evaluar esta
afección,
también desde el punto de vista de los costos, se compone de: historia clínica, examen físico que
incluya la exploración rectal digital, dosificación plasmática de creatinina, examen de orina completo
y
respuesta del enfermo al cuestionario sobre síntomas y calidad de vida conocido como I-PSS
(International Prostate Symptom Score) que significa Escala Internacional de Síntomas Prostáticos.
Son opcionales la uroflujometría, la determinación ecográfica del residuo postmicción, los estudios
urodinámicos y la determinación plasmática de antígeno prostático específico (APE).
El aumento que sufren los costos si se realizan sistemáticamente estudios como urografía por
excreción, ecografía del árbol urinario o cistoscopía es muy importante, mientras los datos que
proporcionan no son de utilidad significativa.
La uroflujometría y la medición ecográfica del residuo postmicción se continúan realizando
rutinariamente y aunque todos conocen el cuestionario I-PSS, sólo el 60% registra sus resultados en
la historia clínica.
En el mundo entero hubo simultáneamente una explosión en la venta de alfabloqueadores y
finasteride
a partir de su introducción al comienzo de los 90. Los extractos de plantas, pese a la ausencia de
trabajos clínicos que demuestren su eficacia, mantuvieron sus niveles de venta previos.
La calidad de vida es de suma importancia en el resultado de las terapias, por lo tanto los puntos de
mejoría en este parámetro deben ser adecuadamente valorados. Si se emplea la pregunta 8 del I-
PSS, cada punto de mejoría debería multiplicarse por un factor no menor a 7 para darle apropiada
importancia este parámetro en relación con los puntos de la escala sintomática. Usando la
clasificación PSQF como base para seleccionar un tratamiento, en conjunto con el sistema Q-SOCC,
es posible comparar la eficacia de los costos de las terapias establecidas para pacientes con
similares características, por ejemplo volumen prostático, nivel de síntomas o calidad de vida.
Resumidamente, es posible observar pacientes comparables.
La edad del paciente en el momento de instituir una terapia también es un factor muy importante en
el
análisis de la eficacia de los costos.
Es necesario invertir en un abordaje preventivo para la enfermedad prostática, por lo que se
requieren
anualmente 6.2 millones de evaluaciones a mayores de cuarenta y cinco años de edad, para
prevenir
esta patología. Estas acciones servirán para prevenir la exposición atribuible a los estilos de vida.
Estrategias
1. Contar con los lineamientos técnico-normativos en materia de prevención, tratamiento y
control del cáncer de próstata y la hiperplasia prostática benigna, entre la comunidad médica
y la población general, asegurando la participación de todas las instituciones y organismos
expertos en el tema.
2. Realizar campañas de comunicación educativa orientadas a identificar oportunamente los
factores de riesgo de la enfermedad prostática y el cáncer.
3. Establecer el uso de la "Encuesta de búsqueda de síntomas prostáticos", en todas las
unidades de salud del 1er nivel de atención de ISSSTEP.
4. Dar seguimiento a las personas con hiperplasia (aumento del tamaño y consistencia) o
cáncer de próstata (clínico y por laboratorio).
5. Establecer el sistema de referencia y contrareferencia para los pacientes con enfermedad
prostática.
6. Generar metodologías didácticas para garantizar aprendizajes significativos en las
intervenciones Educativas.
7. Facilitar al personal de salud involucrado, así como a la población en general, el acceso a la
información y actualización en temas de interés.
8. Establecer diagnóstico diferencial entre hiperplasia prostática benigna y cáncer prostático
mediante la participación coordinada del médico del 1er nivel de atención y el urólogo en los
hospitales de 2do nivel.
Establecer coordinación con otros Programas de Acción tales como:
Programa de Educación Saludable
Los programas escolares, incluyendo trípticos, considerando en sus contenidos actividades e
información que promuevan la adopción de estilos de vida saludables y eviten conductas de riesgo,
como el consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y el uso de otras substancias adictivas.
Lo anterior se sustenta en que la educación es el recurso más poderoso para alcanzar mejores
niveles
de salud y promover el desarrollo humano, considera a las escuelas como privilegiadas para
proporcionar a los niños y jóvenes los conocimientos y habilidades necesarios para la promoción y el
cuidado de su salud, la de su familia y su comunidad.
Principalmente se promoverá la actividad física en las escuelas primarias, secundarias y de nivel
superior.
Asimismo, se proporcionará información sobre los riesgos biológicos, físicos y químicos del ambiente
general y ocupacional, y la forma de contender con ellos.
Programa de Comunidades Saludables
Se constituye en el conjunto de acciones destinadas a generar y fortalecer actitudes y aptitudes
relacionadas con el auto cuidado de la salud, mediante el fortalecimiento de la acción comunitaria;
es decir, con la participación plena y entusiasta del personal de primer nivel de atención.
La estrategia de difusión de los documentos técnicos del programa, se realizará a través de:
Trípticos.
Grupos de Ayuda Mutua.
Platicas con material didáctico (rotafolios).
Colaboración con páginas de Internet.
Recursos
Humanos: personal de las áreas involucradas en el primer nivel de atención, personal del
Departamento de Salud Pública para la coordinación, seguimiento y supervisión.
Físicos: instalaciones médicas.
Financieros: en virtud de que éste es un Programa de Acción Preventiva, se le asignarán recursos
como necesidad para la adquisición de pruebas rápidas para antígeno prostático.
Externos:
Trípticos
Videos
Tarjeta guía de hiperplasia prostática benigna para médico en la
unidad de 1 er. Nivel de atención
Rotafolios
Formatos
Guantes de látex
Pruebas rápidas para antígeno específico Seratec
Antígeno Prostático Específico - Seratec PSA
Con el método de Antígeno Prostático Específico
PSA, se puede detectar las primeras etapas del
cáncer de próstata.
La principal función de las pruebas PSA es
detectar el cáncer antes de presentar algún
síntoma, también con la detección de cáncer a
temprana edad hace que sea más fácil de tratar.
La prueba de Antígeno Prostático Específico
Seratec PSA SEMIQUANT ha sido desarrollada
para la determinación de niveles elevados de t-
PSA en suero o sangre entera. Es ideal como un primer y rápido ensayo de tamizaje y ha sido
diseñado como una prueba semicuantitativa que brinda resultados en menos de 10 minutos.
Prueba para la Detección de Antígeno Prostático Específico
La prueba de PSA puede ayudar a una detección temprana del cáncer de próstata. El cáncer es más
fácil de tratar y más probable de curar si se diagnostica en sus etapas primarias. El número de
muertes por cáncer de próstata ha disminuido desde la introducción de pruebas de PSA.
Pruebas de tamizaje ayudan a la prevención y detección temprana de enfermedades de próstata.
Beneficios de Prueba Antígeno Prostático Específico
Fácil Manejo
Puede emplearse directamente en sitio o en un laboratorio.
Resultados Rápidos
Se obtienen resultados rápidos y confiables en tan solo 10 minutos.
Estable
No requiere refrigeración para transporte o almacenaje, cuenta con una amplia caducidad (24
meses).
Versátil
Detecta la presencia de niveles elevados de PSA tanto en muestras de suero y plasma, así
como sangre entera.
Resultados Semi-cuantitativos
Presenta resultados positivos a partir de 2 ng / ml, identificando con una mayor intensidad
aquellos que sobrepasan los 10 ng / ml.
TECNICA
Preparación de la muestra
Paso 1
Modo de Empleo Muestra en Sangre
1. Añadir 2 gotas de sangre en el pocillo del test, obtenida con un pinchazo en un dedo con
una lanceta, eventualmente añada 2 gotas de la solución proporcionada (buffer).
2. Interprete los resultados luego de 10 minutos.
Modo de Empleo Muestra en Suero sanguíneo
1. Añadir 2 gotas de suero en el pocillo del test, la muestra se obtiene usando un tubo sin
anticoagulante, eventualmente añada 2 gotas de la solución proporcionada (buffer).
2. Interprete los resultados luego de 10 minutos.
Modo de Empleo Muestra en Plasma
1. Añadir 2 gotas de suero en el pocillo del test, obteniendo la muestra usando un tubo con un
anticoagulante como heparina o EDTA y centrifugar la muestra para obtener la muestra de
plasma, eventualmente añada 2 gotas de la solución proporcionada (buffer).
2. Interprete los resultados luego de 10 minutos.
Paso 2
Empiece el temporizador.
Tiempo de incubación a temperatura ambiente (10 minutos), leer la línea de resultado de la
prueba e interprétela con la línea de referencia.
Paso 3
Interpretación.
2 líneas concentración abajo del límite de detección de PSA
3 líneas concentración dentro de rango detectable de PSA
Línea de resultado de la prueba (T): La intensidad de color refleja el nivel de PSA de la
muestra.
Línea de referencia (R): La intensidad del color corresponde a aproximadamente 4 ng/ml
PSA
Línea de control (C): Indica el funcionamiento correcto de la prueba y la integridad de los
componentes de la prueba.
Interpretación del resultado
Negativo: Intensidad de color de T < R
Positivo: Intensidad de color de T > R
Línea de resultado de la prueba aparece y tiene una intensidad de color más fuerte o igual
de la línea de referencia. Aparece la línea de Control. El nivel de PSA debe ser cuantificado
y son necesarios exámenes de seguimiento.
Invalido: El resultado no debe ser interpretado
La línea de Control y/o Referencia no es visible. La determinación debe ser repetida con una
nueva prueba.
Limitaciones de la Prueba
Los resultados de la pruebas que den positivo usando esta prueba deben ser sujetos a un
método específico de detección.
Antes de un diagnóstico definitivo debe realizarse una valoración clínica de la condición
médica e historial clínico del paciente.
En el caso de un resultado positivo de PSA, no es suficiente para el diagnóstico de cáncer
de próstata.
Factores que pueden incrementar el nivel de PSA
Montar una bicicleta (24 hrs antes de la toma de muestra)
Actividades sexuales (eyaculación 24 – 48 hrs antes de la toma de muestra)
Consumo de Finasterida (reduce la concentración hasta el 50 % de PSA)
Cualquier manipulación de la próstata por motivo de exámenes médicos (biopsia, resección
trasuretral de la próstata, US, Cistoscopia, examen rectal digital, masaje prostático)
Metas
Para el período 2021-2022:
1. Mantener una campaña permanente de comunicación educativa que fomente estilos de vida
saludable y una actitud responsable en la prevención de la enfermedad prostática y el
control del cáncer de próstata.
2. Realizar anualmente, _________“Encuestas de búsqueda de síntomas prostáticos”, en la
población mayor de 40 años de edad que tenga antecedentes familiares de cáncer de
próstata y mama y, en aquella mayor de 45 años de edad cuando no presente dichos
antecedentes.
3. Sensibilizar a la población masculina sobre la importancia de realizar acciones para prevenir
la enfermedad prostática.
4. Detectar oportunamente _________ casos anuales con sintomatología prostática severa,
mediante la aplicación de la encuesta para investigar sintomatología prostática, en las
unidades de 1er nivel.
5. Evitar la diseminación del cáncer prostático en ________ casos detectados oportunamente.
6. Aumentar hasta tres años de vida en las personas con cáncer de próstata detectado
tempranamente.
7. Garantizar el tratamiento, como mínimo, en el 90 % de los casos detectados de cáncer de
próstata.
8. Establecer en todas las unidades de primer nivel de ISSSTEP, protocolos obligatorios de
tratamiento para cáncer de próstata de acuerdo al estadio clínico de la enfermedad.
9. Capacitar al 100% del personal del equipo de salud involucrado.
10. Mantener la mejora continua del servicio médico y del procedimiento de Detección Oportuna
de Cáncer de Próstata, mediante la supervisión y seguimiento de los pacientes detectados,
así como la supervisión a las unidades médicas.