El Neolítico: una revolución especial
Generalmente las personas tienden a ver los acontecimientos históricos como si fuesen un
vehículo que transita al lado nuestro. Simplemente nos pasa por al lado y hasta lo
ignoramos. Nos cuesta analizar y comprender que somos forjadores de nuestra propia
historia. Con esta breve premisa quiero introducirlos en un tema que es dificil abordar en
clase, no solo por el lugar que ocupa en apretada currícula de segundo año sino por el
desafío que implica trabajar este tema a partir de los problemas de nuestro presente. El tema
de este breve artículo o nota ensayística es la revolución neolítica que algunos historiadores
la denominaron como la primera revolución de la historia de la humanidad.
Vivir para sobrevivir
Las primeras relaciones sociales entre los seres humanos y el comienzo de su historia como
especie, partieron de su necesidad por producir sus condiciones para existir o, mejor dicho,
para sobrevivir. Sus primeras manifestaciones partieron de una fuerte dependencia de la
naturaleza que garantizó su sustento: alimentos, refugio, etc. En sus orígenes, el ser humano
no tenía nada, pero nada que ver con lo que somos nosotros ahora. La especie fue sufriendo
una serie de transformaciones a lo largo de su desarrollo. Perdón: fuimos desarrollando una
serie de transformaciones a lo largo de nuestro desarrollo evolutivo, hasta alcanzar lo que
somos ahora. En ese período -de decenas y decenas de miles de años- fuimos superando
varios obstáculos.
1) Nuestra existencia como especie frente a otros depredadores. El primer homínido no
llegaba a medir 1 metro y por lo tanto debía vivir en los árboles porque si no era presa fácil
de especies de mayor tamaño que nosotros ¿Saben de qué nos alimentábamos?
Principalmente de hojas y frutos de los árboles, pero nuestra principal fuente alimenticia era
otra. Éramos los últimos en llegar al asado, es decir un depredador cazaba, se comía los
principales cortes y luego venían los animales carroñeros, y de lo que quedaba nosotros
extraíamos de la médula de la presa el tuétano (una gran fuente de proteínas). Acá algunos
ponen cara de impresión pero es como comer sesos de vaca. Podríamos decir que nuestro
debut como especie partió de ser más carroñeros que una hiena o un buitre.
2) Otro obstáculo fueron las propias condiciones del medio natural. Aquí debemos separar
dos cuestiones. La primera se refiere a los obstáculos que debió superar en cuanto a los
cambios climáticos. Por ejemplo, las glaciaciones, las lluvias torrenciales, etc. Más adelante
veremos los primeros indicios de rasgos religiosos, donde los grupos humanos trataban de
explicar estos fenómenos naturales. El segundo aspecto ¿por qué los primeros grupos
humanos eran bandas que iban de un lado a otro? Justamente porque iban en busca de
alimentos y de buenas condiciones para cazar y recolectar. Al movilizarse sólo para vivir,
para subsistir, debían hacerlo en grupos reducidos, lo que daba por resultado que la
población no crecía. Aunque no lo crean todavía hay tribus del África que se mueven de un
lado a otro en búsqueda de alimentos.
3) La especie humana también compitió o convergió con otras fracciones de la misma
especie, como es el caso del “Hombre de Neanderthal”. La producción de sus medios de
existencia produjo un fuerte cambio sobre el ser humano, especialmente en el desarrollo de
sus actividades para perseguir sus objetivos. Estas transformaciones fueron biológicas y
sociales: biológicas porque el desarrollo de su postura, el aumento de su capacidad
craneana (con la ingesta de verduras, una alimentación diversa), la utilización de los brazos,
el desarrollo de sus pulgares y del arco del pie le permitieron al ser humano recorrer una
mayor cantidad de territorio, resolver problemas adversos y crear herramientas. Aquí
tenemos la primera manifestación del trabajo como una actividad humana y necesaria del
ser humano. Pero esto no quedó aquí. Para relacionarse, el ser humano tuvo que organizarse
para coordinar y cooperar en la caza, incluso la reproducción humana constituyó un proceso
social. Por ejemplo, el descubrimiento del fuego no sólo permitió enfrentar las temperaturas
frías y la cocción de alimentos, dio lugar a una nueva forma de socialización. O ¿no les da
resultado cuando hacen una fogata en el río con sus amigos que se ponen a dialogar o
compartir anécdotas? Ven que muchas cosas que ustedes practican tienen un origen
ancestral.
Entonces, arrancando con el tema de hoy, el Neolítico fue el resultado del primer punto de
inflexión en la existencia de la humanidad ¿Cómo sobrevivimos? Aquí debemos
detenernos. El gran descubrimiento del ser humano bajo el Neolítico fueron la agricultura y
la ganadería. Imaginen que compran un kilo de falda o aguja parrillera y la dejan a la
intemperie uno o dos días. Además de correr el riesgo que se la coman los gatos o los
perros ¿qué sucede? El alimento comienza a tomar olor, se pudre. Este problema lo
tuvieron los primeros seres humanos y no era un problema menor. Era “el gran problema”.
Por lo tanto, a partir de la observación de los animales que cazaban tenían un ciclo de vida,
igual que nosotros, y que si lograban controlar ese ciclo de vida del animal y lograr
domesticarlo podría brindarle una mayor cantidad de alimentos. Lo mismo ocurría con los
frutos y sus semillas. Entonces comenzaron a practicar la ganadería (domesticación y cría
de animales) y la agricultura (cultivo).
La cuestión de la mujer es muy importante abordarla ahora, en esta clase. Como vieron en
las imágenes de la fotocopia, se encontraron muchas estatuillas de mujer con los pechos
grandes y el estómago ensanchado ¿Por qué creen que las elaboraron así y no delgadas y
esbeltas como en los afiches publicitarios que saben ver en las carteleras de los teatros de
Carlos Paz?
La primera cuestión que debe ser tenida en cuenta es que la mujer, desde el comienzo de la
historia, fue considerada un objeto. Pero principalmente la consideraban un objeto valioso.
¿Por qué? Porque aquellas aldeas que tenían una cantidad considerable de mujeres se
aseguraban un crecimiento de la población. He aquí una de las primeras causas de
enfrentamientos bélicos entre aldeas o tribus, donde el rapto de mujeres era uno de los
botines más preciados por la cuestión de la fecundidad.
La imagen que tienen ustedes es la de la “Venus de Willendorff”. Y tiene esos rasgos
porque justamente simboliza la fecundidad: pechos grandes para amamantar y panza
prominente como expresión de embarazo. La belleza para los primeros grupos humanos
estaba relacionada con la fecundidad y no por los implantes, las cirugías o si participabas en
“el Bailando”. El culto a la tierra como diosa forma parte de esta cuestión de la fertilidad.
Donde las herramientas o el cielo se encuentran asociados a la masculinidad. La relación
cielo-tierra es fruto del sometimiento de la tierra por parte del cielo, el dios masculino.
Aunque no lo crean, esta situación es visible en varios hogares en los barrios cordobeses,
donde la mujer cumple un rol de satisfacción de las necesidades masculinas, de
mantenimiento de la casa, es decir una “cosa u objeto”. Esto es para que veamos que
podemos cambiar la historia para el progreso humano, pero también se puede retroceder al
período de las cavernas.
No se trata de productividad
La agricultura y la ganadería produjeron un cambio enorme en la humanidad porque les
permitió a los seres humanos el tránsito de una economía de subsistencia o sobrevivencia a
una productiva donde el ser humano con su labor (la palabra labor la coloco en el pizarrón,
porque justamente significa actividad corporal, de ahí proviene la palabra comúnmente
utilizada por nosotros: “laburo”) producía sus propios alimentos ¿Comprenden la
profundidad del cambio para la humanidad? El ser humano dejó de caminar y caminar para
buscar alimentos, comenzó a estabilizarse y a convertir su vida de nómade a sedentario. El
otro aspecto importante es que el ser humano abandonó las cavernas y las cuevas y
construyó sus primeras viviendas. La agricultura, la ganadería y la vivienda fueron distintas
formas de socialización. Porque para llevarlas a cabo requería de muchas personas, la
conformación de familias y planteó un mayor agrupamiento humano ¿No les pasa a los
barrios que se forman, donde los vecinos comienzan a relacionarse entre sí? Esto es lo que
produce una revolución: no sólo un cambio en la producción de alimentos sino el tránsito,
la forma de socializarse, que se evidenció en la cooperación y el cuidado en las actividades
como la caza o la preservación de los alimentos recolectados. También, en el cuidado entre
las personas dado que en la época que vivían en hordas, la cuestión de la supervivencia
implicaba que si una persona se enfermaba o era herida el resto del grupo debía
abandonarlo porque no contaba con los recursos para salvarlo, y, además, tenía que imperar
la búsqueda de alimentos como fin máximo para garantizar la supervivencia de la banda.
La revolución neolítica no sólo produjo una transformación de las formas de trabajo y de
las relaciones sociales. Dio un salto cualitativo, es decir enorme, en sus expresiones y
formas de manifestarse. Dio lugar al arte como las pinturas rupestres, donde los grupos
humanos describieron su vida cotidiana como la caza, recolección, etc. También en la
creación de objetos a partir de la cerámica, tejidos y herramientas o figuras pulidas en
piedra. Estas técnicas artísticas tuvieron un doble objeto: un carácter cultural como la
expresión y la creatividad humana; y un carácter económico como su aplicación para el
almacenamiento de alimentos. Esta combinación de trabajo manual y creativo es lo que se
denominó praxis.
La explosión de la Poiesis
Pero debemos destacar que la creación del arte fue la primera manifestación de la capacidad
creativa del ser humano, de su independencia como especie y sobre todo su independencia
frente a la naturaleza. Nos da una visión del trabajo más allá de una visión productiva, sino
creativa y espiritual. De aquí vino la palabra “poiesis” como resultado de una creación
intelectual y genuina del ser humano. El arte fue una expresión de la creatividad, desde los
bisontes en las cuevas hasta las primeras cerámicas y estatuillas de barro. Tuvo un doble
objetivo; por un lado, cubrir la necesidad de almacenar y transportar la comida y los
líquidos. Por otro lado, desarrollar sus capacidades a partir de los ratos libres ¿o acaso
ustedes en su tiempo libre no leen, dibujan o escriben una canción o un poema? Eso fue lo
que hicieron las primeras sociedades. Pero lo más importante fue la necesidad de dejar un
registro de su actividad. Ahora ¿saben quiénes fueron los primeros artistas de la historia?
Las mujeres, dibujaban en las paredes de las piedras con los pigmentos que elaboraban en
base a las cenizas de la fogata, la arcilla y otros minerales.
La cantidad de actividades, el crecimiento de la población y el excedente de producción
generaron un nuevo problema a los grupos humanos: ¿cómo nos organizamos? Una
solución fue la división del trabajo. Estaban aquellos que cultivaban, aquellos que
domesticaban animales, aquellos que construían, los que cuidaban los almacenes, los que
fabricaban las vasijas, etc.
¿Por qué significó una revolución?
Una revolución no solamente consiste en un cambio profundo o una vuelta de página. Una
revolución consiste en una transformación radical, es decir que da vuelta de raíz la forma de
organización, las relaciones sociales, las formas de vida y hasta las mentalidades de los
seres humanos ¿Quiénes producen las revoluciones? Nosotros, los seres humanos, la
humanidad en sí y para sí. Lo hace desde la profunda necesidad de dar un salto cualitativo a
su existencia y su desenvolvimiento en el medio que lo rodea. Esta superación radical es la
que vamos a ver en la clase de hoy.
Pero aquí surgió una cuestión fundamental y que generó un parte aguas en la historia de la
humanidad hasta nuestros días. Por un lado, la mayoría de la población se encargó de
trabajar y producir el excedente de la producción de alimentos. Por otro lado, una minoría
(pequeña) se erigió como el punto más alto de la jerarquía social dentro de la aldea, y fue la
que administró y controló la producción y distribución del excedente. Incluso justificó su
estatus al plantear que estaba legitimado por los dioses o las normas. Incluso comenzó a
utilizar dicho excedente para intercambiar con otros productos elaborados por aldeas
vecinas dando pie al surgimiento del comercio, o preparó a los guerreros para capturar
nuevos excedentes y avanzar en su prestigio y dominio territorial. Todo esto dio a lugar a la
primera división de clases en la historia de la humanidad, que se proyectara con matices
entre amos y esclavos; señores y siervos; empresario y obreros ¿O acaso no estamos
gobernados por una minoría de 20 familias que acaparan la riqueza que producimos todos
nosotros? Bueno, podemos decir que en este periodo tenemos el origen, el “pecado
original”.
Hay un hermoso cuento de Jack London, que lo recomiendo y, de hecho, lo trabajo en
clases, que se titula “La fuerza de los fuertes”. La historia trata sobre una tribu basada en la
división del trabajo y con un consejo de sabios. El problema comienza a producirse con el
desarrollo del excedente, el intercambio de productos, y sobre todo con la creación de un
patrón de cambio (una especie de moneda por así decirlo) que produce una fuerte división
social. Los fuertes y los débiles. Los fuertes van a acaparar el consejo de sabios e incluso
van a llevar cabo una suerte de asesinatos sobre todo aquel que pensara distinto con el
objeto de imponer el miedo para garantizar el orden. London, como un historiador de las
primeras sociedades antiguas llamado Mario Liverani, se hacen una pregunta que tiene una
fuerte actualidad ¿Cómo, a pesar de la agricultura y la ganadería, la división de tareas y una
mayor organización urbana y del trabajo, la gente igual se moría de hambre o culminaba
bajo la servidumbre? Acá está el punto central, las sociedades se complejizan, creció la
población, crecieron las tareas y la división del trabajo, creció la producción, pero la
cuestión es que todo esto culminó acaparado por un grupo minoritario. Este grupo
minoritario, a través de una legislación, tradiciones y costumbres se consideró que tenía el
“derecho legal y divino” para apropiarse de ese excedente. Este grupo minoritario ejerció
una clara dominación sobre la mayoría de la población. Cuando me refiero al “derecho
divino”, me refiero a que la idea de declararse descendiente de los dioses y por lo tanto con
la legitimidad para gobernar y recibir de sus súbditos el pago de un tributo, es decir del
excedente de la cosecha. Pero cuando había una sequía o catástrofe social como una guerra,
tenían que pagarlo igual, aun si se morían de hambre. Pero ¿qué recibía a cambio el
campesino? Protección y una mejor vida después de la muerte. Aquí surgen cuestiones
como la idea de la reencarnación, etc. Entonces el mito, la leyenda o la religión fueron una
elaboración social que pretendía explicar tanto los fenómenos naturales como legitimar la
relación desigual entre el rey y el campesino basada en la ofrenda tributaria.
Ese mismo excedente se amplió a través del comercio. Por ejemplo, mi ciudad tenía granos
de trigo y los intercambiaba por bloques de piedra. El otro factor, más sencillo que esperar
los ciclos de la naturaleza para la cosecha, fue la guerra. Pero para ello necesitabas de toda
una estructura militar que una pequeña aldea no tenía. A través de la guerra, se obtuvo el
incremento del excedente y a su vez subordinabas a otro grupo humano a que te entregase
una porción de su excedente como pago de tributo. Así surgieron los primeros imperios.
Además, la guerra permitía advertir o atemorizar a los enemigos externos o cohesionar a los
súbditos sobre la base de un enemigo común y así olvidar sus penurias sociales.