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Historia Del Café

El café se originó en Etiopía y fue cultivado primero en el Yemen en el siglo XV. Los árabes establecieron cafeterías que se expandieron por el mundo árabe y se convirtieron en lugares populares de reunión. Los holandeses llevaron el café a Java e Indonesia en 1699 y pronto se convirtieron en el principal proveedor de café de Europa. El café llegó a las Américas en 1720 cuando un oficial francés transportó un cafeto vivo a la Martinica, estableciendo el cultivo comercial en el Nuevo Mundo.

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Historia Del Café

El café se originó en Etiopía y fue cultivado primero en el Yemen en el siglo XV. Los árabes establecieron cafeterías que se expandieron por el mundo árabe y se convirtieron en lugares populares de reunión. Los holandeses llevaron el café a Java e Indonesia en 1699 y pronto se convirtieron en el principal proveedor de café de Europa. El café llegó a las Américas en 1720 cuando un oficial francés transportó un cafeto vivo a la Martinica, estableciendo el cultivo comercial en el Nuevo Mundo.

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Historia del café

La historia de cómo se expande por todo el mundo el cultivo y el consumo de café es


una de las más atractivas y románticas que pueda haber. Esa historia comienza en el
Cuerno de África, en Etiopía, donde el cafeto tuvo su origen probablemente en la
provincia de Kaffa. Hay varios relatos, imaginativos pero poco probables, acerca de
cómo se descubrieron los atributos del grano tostado de café. Cuenta uno de ellos que
a un pastor de cabras etíope le asombró el animado comportamiento que tenían las
cabras después de haber mascado cerezas rojas de café. Lo que se sabe con más
certeza es que los esclavos a los que se llevaba de lo que es hoy el Sudán a Yemen y
Arabia a través del gran puerto de aquel entonces, Moca, sinónimo ahora con el café,
comían la suculenta parte carnosa de la cereza del café. De lo que no cabe duda es de
que el café se cultivaba en el Yemen ya en el siglo XV y es probable que mucho antes
también.

Moca era también el puerto principal de la única ruta marítima a la Meca, el lugar más
concurrido del mundo en aquella época. Los árabes, sin embargo, tenían una rigurosa
política de no exportar granos fértiles de café, para que no se pudiese cultivar en ningún
otro lugar. El grano de café es la semilla del cafeto, pero cuando se le quitan las capas
exteriores se vuelve infértil. Muchos fueron los intentos que se hicieron para lograr
llevarse algunos cafetos o granos fértiles, pero esa carrera la ganaron por fin los
holandeses en 1616, que consiguieron llevarse algunos a Holanda y allí los cultivaron
en invernaderos.

Al principio, las autoridades del Yemen alentaron mucho el consumo de café, ya que
sus efectos se consideraron preferibles a los más fuertes del “ Kat” , un arbusto cuyas
hojas y brotes se masticaban como estimulante. Los primeros establecimientos de
servicio café se abrieron en la Meca y se llamaban “kaveh kanes”. Ese tipo de
establecimiento se expandió rápidamente por todo el mundo árabe y los cafés se
convirtieron en lugares muy concurridos en los que se jugaba al ajedrez, se
intercambiaban chismes y se disfrutaba del canto, el baile y la música. Los
establecimientos estaban decorados con lujo y cada uno de ellos tenía su propio
carácter. Nada había existido antes como el establecimiento de café: un lugar en el
que se podía hacer vida de sociedad y tratar de negocios en un ambiente cómodo y al
que todo el mundo podía ir por el precio de un café.

Los establecimientos de café árabes pronto se convirtieron en centros de actividad


política y fueron suprimidos. Después, en las siguientes décadas, el café y los
establecimientos de café fueron prohibidos varias veces, pero siguieron reapareciendo.
Con el tiempo se encontró una solución: el café y los establecimientos de café tuvieron
que pagar impuestos.
EL CAFÉ LLEGA AASIA

Los holandeses empezaron también a cultivar café en Malabar, en la India, y en 1699


llevaron alguno a Batavia, en Java, en lo que es ahora Indonesia. Unos cuantos años
después, las colonias holandesas se habían convertido en la principal fuente de
suministro de café a Europa. Hoy en día Indonesia es el cuarto exportador de café del
mundo.

EL CAFÉ LLEGA A EUROPA

Los comerciantes venecianos fueron los que primero llevaron el café a Europa en 1615.
Esa fue la época en que también aparecieron en Europa las otras dos grandes bebidas
calientes: la primera, el chocolate caliente, que llevaron los españoles de las Américas
a España en 1528. ; la otra el té, que se vendió por primera vez en Europa en 1610.

Al principio el café lo vendían sobre todos los vendedores de limonada y se creía que
tenía cualidades medicinales. El primer establecimiento de café en Europa se abrió en
Venecia en 1683, y fue el famoso Caffè Florian de la Plaza de San Marcos, que abrió
sus puertas en 1720 y sigue aún hoy abierto al público.

El mayor mercado de seguros del mundo, Lloyd's de Londres, empezó a funcionar como
un establecimiento de café. Empezó el negocio en 1688 Edward Lloyd, que preparó allí
las listas de los buques que sus clientes habían asegurado.

EL CAFÉ LLEGA A LAS AMÉRICAS

La primera referencia a que se tomó café en Norteamérica data de 1668 y, pronto


después de esa fecha, se abrieron establecimientos de café en Nueva York, Filadelfia,
Boston y algunas otras ciudades. El Boston Tea Party de 1773 se planeó en un
establecimiento de café, el Green Dragon. Tanto la Bolsa de Nueva York como el Banco
de Nueva York empezaron en establecimientos de café, en lo que es hoy el distrito
financiero de Wall Street.

Fue en el decenio de 1720 cuando el café se empezó a cultivar por primera vez en las
Américas, gracias a lo que es quizás el relato más fascinante y romántico de la historia
del café. Gabriel Mathieu de Clieu era un oficial de la Marina francesa que estab a de
servicio en la Martinica y que, en 1720, viajó a París con permiso. Con alguna ayuda y
no poco encanto personal adquirió un cafeto que se llevó con él en el viaje por mar de
vuelta. El cafeto fue instalado en una caja de cristal y dejado en cubierta para
mantenerlo caliente y que no lo dañe el agua salada. El viaje estuvo lleno de incidentes,
o al menos así fue como lo contó Mathieu de Clieu en su diario: piratas tunecinos
persiguieron el buque, hubo una fuerte tormenta y el café tuvo que ser amarrado.
Nuestro héroe se vio obligado a enfrentarse con un enemigo a bordo que tenía envidia
y trato de sabotear el arbusto, hubo una pelea violenta en la que una de sus ramas se
quebró, pero el cafeto sobrevivió a todo ello.

Después de esos incidentes el buque quedó inmóvil por falta de viento y se racionó el
agua potable. Para De Clieu estaba claro qué era lo más importante de todo y cedió la
mayor parte del agua que le correspondía al cafeto . El cafeto sobrevivió y él también.

Por último, el buque llegó a la Martinica y el cafeto fue replantado en Preebear, donde
lo cercaron con un seto de espinas y lo cuidaron esclavos. El cafeto creció, se multiplicó,
y en 1726 se hizo la primera cosecha. Está registrado que en 1777 había entre 18 y 19
millones de cafetos en la Martinica. Había quedado establecido el modelo para un
nuevo cultivo comercial que podía darse en el Nuevo Mundo.

Fueron los holandeses, sin embargo, los que primero empezaron a propagar el cafeto
en América Central y del Sur, donde hoy en día reina sin rival como el principal cultivo
con fines comerciales del continente. El café llegó primero a la colonia holandesa de
Surinam en 1718, y después se plantaron cafetales en la Guyana francesa y el primero
de muchos en Brasil, en Pará. En 1730 los británicos llevaron el café a Jamaica, donde
hoy en día se cultiva el café más famoso y caro del mundo, en las Montañas Azules.
Llegado 1825, América Central y del Sur estaban en ruta hacia su destino cafetero. Esa
fecha también es importante porque fue cuando se plantó café por primera vez en
Hawai, que produce el único café estadounidense y uno de los mejores.

EL CAFÉ HOY

Para los estadounidenses, los mayores consumidores del mundo, Seattle es el nuevo
hogar espiritual del café. La ciudad más lluviosa de entre las principales de los Estados
Unidos dio a luz, en la década de 1970, una cultura cafetera o de “ Latte ” que se impuso
en los Estados Unidos y mejoró de forma espectacular la calidad general del café que
toman los americanos. Hoy en día, en cualquier lugar público de los Estados Unidos
habrá uno o varios puestos de cafetería que ofrecerán una variedad de cafeterías,
bebidas y refrigeradores.

Esa recién descubierta “cultura cafetera” ha comenzado a extenderse al resto del


mundo. En los países que ya tenían gran tradición cafetera, como Italia, Alemania y los
países escandinavos, agregaron nuevos conversos a los placeres del buen café. Hoy
es posible encontrar un buen café en cualquier ciudad importante del mundo, desde
Londres hasta Sydney y hasta Tokio; mañana se tomará más café en todo el mundo y,
lo que es más importante, un café mejor.

EL CAFÉ ES UN PRODUCTO BÁSICO MUNDIAL

No es posible exagerar la importancia del café en la economía mundial. El café es uno


de los productos primarios más valiosos, segundo en valor durante muchos años
únicamente al petróleo como fuente de divisas para los países en desarrollo. El cultivo,
procesamiento, comercio, transporte y comercialización del café proporciona empleo a
millones de personas en todo el mundo. El café tiene una importancia crucial para la
economía y la política de muchos países en desarrollo. Para muchos de los países
menos adelantados del mundo, las exportaciones de café representan una parte
sustancial de sus ingresos en divisas, en algunos casos más del 80%. El café es un
producto básico que se comercia en los principales mercados de materias primas y de
futuros, muy en especial en Londres y en Nueva York.

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