COREA
COREA
PENÍNSULA COREANA
Bibliografía: BOLINAGA, L. y BAVOLEO, B. (2017). (Compiladores). e-Corea: procesos políticos, económicos y
sociales en la península coreana. Buenos Aires, Argentina: Teseo – Universidad Abierta Interamericana.
PRÓLOGO
El 19 de julio de 1953 marcó la conclusión formal de la Guerra de Corea mediante el Acuerdo de Armisticio,
también conocido como la Paz de Panmunjon. Este acuerdo dividió el país en dos partes a través de la creación
de una frontera ficticia establecida en el famoso paralelo 38º Norte, con ambas partes de la península
devastadas por los bombardeos aéreos de las fuerzas aliadas lideradas por Estados Unidos.
Aunque el Norte sufrió un mayor daño, con Seúl en condiciones deplorables, pocos hubieran apostado por el
futuro de la República de Corea del Sur en ese momento. Sin embargo, a día de hoy, Corea del Sur ha alcanzado
niveles de desarrollo comparables a países con sólidas bases industriales a fines del siglo XIX y mediados del
siglo XX.
En 2009, Corea del Sur se convirtió en el primer país en transformarse de receptor significativo de ayuda
internacional a convertirse en uno de los principales donantes a través de donaciones y préstamos. Desde 1945
hasta finales de los noventa, Corea recibió más de 12.7 mil millones de dólares en ayuda económica,
principalmente de Estados Unidos, Japón y Europa. Un hito destacado de su desarrollo fue su ingreso a la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 1996.
A lo largo de las décadas, Corea experimentó un crecimiento económico notable, elevando su PIB per cápita de
unos escasos 72 dólares en los años sesenta a casi 30,000 dólares en la actualidad. En comparación, el
informe del Banco Mundial de 1960 colocaba a India en último lugar con 52 dólares per cápita, seguida por
Corea con 72 dólares. Su Producto Nacional Bruto (PNB) creció de 88 mil millones de dólares a 1,460 mil
millones de dólares en tres décadas.
Además de lograr un rápido crecimiento económico, Corea también experimentó mejoras sostenibles en la
calidad de vida de la mayoría de su población, reflejado en un índice GINI (medida de desigualdad de ingresos o
riqueza en una población, con valores entre 0 y 1, donde 0 representa igualdad perfecta y 1 desigualdad total)
de 0.34, uno de los más bajos en Asia y a nivel mundial, refleja una distribución más equitativa de la riqueza. A
diferencia de muchos países latinoamericanos con una alta polaridad entre ricos y pobres, Corea estableció una
clase media y ciudades sostenibles.
A pesar de tener recursos naturales limitados, ser dependiente de recursos mineros y energéticos, y contar con
un territorio pequeño y una población relativamente reducida, Corea se ha destacado como el principal
constructor mundial de barcos y líder en la producción automotriz y construcción a nivel global. Empresas como
Hyundai Heavy Industries, Samsung Heavy Industries, Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering, y el grupo
automotriz Hyundai Kia han llevado a Corea a liderar proyectos de infraestructura en Asia y Medio Oriente,
destacando en la construcción de algunas de las estructuras más imponentes del mundo, como las Torres
Petronas en Malasia, el Taipei 101 en Taiwán y el Burj Khalifa en Dubai.
Después de la Guerra de Corea, los coreanos enfrentaron desafíos significativos en la reconstrucción del país y
la reorganización de su gobierno e instituciones. La incertidumbre inicial sobre el futuro de la República se
disipó con un golpe de Estado que llevó al general Park Chung Hee a la presidencia. Con un enfoque decidido,
Park lideró el desarrollo industrial de Corea, modernizando el país y estableciendo las bases para una de las
economías más avanzadas del mundo.
El éxito de esta transformación se basó en tres pilares clave: una fuerte inversión en educación a todos los
niveles, una política industrial que fomentó la creación de empresas competitivas a nivel mundial, priorizando
las exportaciones, y el desarrollo de infraestructuras para facilitar la logística a nivel nacional e internacional.
Estos logros requirieron grandes esfuerzos y sacrificios, como enviar trabajadores a Alemania occidental en la
década de los sesenta para obtener divisas y apoyo financiero, o incluso participar en la Guerra de Vietnam para
respaldar el desarrollo de conglomerados coreanos que suministraron diversos insumos al ejército
estadounidense. La historia de Corea está marcada por constantes sacrificios y enfrentamientos a desafíos
significativos en su búsqueda por alcanzar el desarrollo y la prosperidad.
La península coreana experimentó divisiones, conflictos y guerras entre tres reinos desde sus inicios. El reino
septentrional de Silla logró unificar la península en el año 668 d.C., pero las tensiones persistieron, alimentadas
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por las dinastías chinas y la división norte-sur. Bajo el reino de Koryo, se alcanzó una nueva unidad sociopolítica,
de donde proviene el nombre del país, Corea, pero sufrió invasiones mongolas. La última dinastía, Choson,
enfrentó invasiones japonesas en el siglo XVI y XIX.
La historia de Corea muestra su delicada situación geopolítica, con fronteras con China y Rusia al norte, y
enfrentando el expansionismo japonés al sur. La colonización japonesa de Corea, de 1910 a 1945, dejó
secuelas profundas, ya que Japón buscaba recursos y mano de obra para su industria militar. A pesar de la
infraestructura desarrollada por Japón en la península, el costo humano fue alto, con violaciones a los derechos
humanos y destrucción durante la Guerra de Corea de 1950-1953.
El legado de la ocupación japonesa sigue siendo una cicatriz para el pueblo coreano, marcando un período
complejo que va más allá de simples desarrollos económicos. Corea pasó de ser un vasallo de China a una
colonia japonesa y, posteriormente, se dividió en dos tras la Segunda Guerra Mundial debido a los intereses de
Estados Unidos y la Unión Soviética.
Desde mediados de los años setenta, el país ha desarrollado un modelo económico e industrial exitoso,
ganando presencia mundial en diversas áreas industriales. Marcas como LG y Samsung dominan las tiendas
minoristas globalmente, mientras que los vehículos Kia y Hyundai son cada vez más comunes en calles de todo
el mundo. Además del éxito en la manufactura, las industrias culturales o creativas han contribuido
significativamente a la generación de riqueza para Corea en años recientes.
Desde los años ochenta, el gobierno de Corea ha invertido en industrias culturales, conocido como la "Ola
Coreana" o Hallyu, abarcando música, juegos, películas, series de televisión, cómics, entre otros. Estas
industrias generan exportaciones de millones de dólares, creando más de un millón de empleos directos e
indirectos. Este auge cultural también ha tenido un impacto directo en el turismo, posicionando a Corea como
uno de los 20 destinos más importantes a nivel mundial. El incremento de turistas de China continental, Hong
Kong, Taiwán y el sudeste asiático se debe a su interés en visitar las locaciones de filmación de películas y
dramas, así como adquirir productos relacionados. Distritos como Myeondgong en Seúl se ven abarrotados por
turistas chinos que contribuyen significativamente al consumo local.
Los desafíos que enfrenta Corea en el siglo XXI incluyen no solo factores externos como la situación geográfica y
la amenaza nuclear norcoreana, sino también desafíos internos significativos. El principal reto se encuentra en
su demografía, con uno de los índices de natalidad más bajos a nivel mundial, un envejecimiento prolongado de
la sociedad y un creciente desempleo entre los jóvenes. Estos factores generan incertidumbre sobre el futuro, ya
que la nueva generación enfrentará la carga financiera de sostener la jubilación y el bienestar social de una
sociedad envejecida.
Las empresas y la economía de Corea enfrentan la competencia significativa de China, que destaca por su gran
tamaño de mercado, vasto territorio, fuerzas armadas y herencia cultural. Aunque Corea supera a China en
innovación y desarrollo, Beijing ha reducido la brecha, superando a Corea en el ecosistema de emprendimiento
durante la Cuarta Revolución Industrial. Los conglomerados coreanos, conocidos como Chaebol, tienen un poder
considerable en innovación y valor de marca a nivel global, pero también representan un desafío para la
economía y sociedad coreanas al controlar el 80% de la economía, con Samsung solo contribuyendo con el 25%
del PNB. Para mantener su ventaja, Corea necesita globalizarse aún más, expandiendo sus fábricas y ganando
mercados fuera de Asia. Aunque Asia sigue siendo su principal mercado, América Latina se ha vuelto crucial,
con Corea invirtiendo en la región y estableciendo tratados de libre comercio con países como Chile, Perú y
Colombia. Corea también es un importante donante en la región, con bancos y empresas desempeñando un
papel creciente en el desarrollo de infraestructura en América Latina. Corea es observador en instituciones clave
del hemisferio, y sus comunidades en América Latina están creciendo en importancia y número.
En la década de los noventa, el interés académico por Corea se consolidó en Argentina, motivado por el ascenso
económico de Corea del Sur y el crecimiento de la comunidad coreana en el país. Inicialmente impulsados por
estudiosos como Liliana García Daris y Jaime Silbert, se abordaron temas como economía, migración, religión y
política. La creación del Departamento de Asia y el Pacífico y el Centro de Estudios Coreanos en 1994
evidenciaron el compromiso institucional. Desde la Universidad de Buenos Aires, los estudios migratorios
liderados por Mirta Bialogorski, Carolina Mera y Corina Courtis, culminaron en libros que exploraron la migración
coreana en Buenos Aires. La relevancia global de Corea en foros como APEC y ASEAN, su creciente comercio con
Argentina y el aumento de residentes coreanos en el país, especialmente en los barrios de Flores y Once,
influyeron en la consolidación de los estudios coreanos en la academia argentina. La década del noventa marcó
el surgimiento y desarrollo inicial de estos estudios, allanando el camino para investigaciones más profundas en
las décadas siguientes.
En los años noventa, pioneros de los estudios coreanos en Argentina contribuyeron a establecer y desarrollar el
campo, formando jóvenes estudiantes y creando espacios académicos. La Korea Foundation, creada en 1991,
respaldó financieramente programas académicos en universidades argentinas, marcando un hito en el
desarrollo de los estudios coreanos en América Latina. En 2003, Carolina Mera organizó el Primer Encuentro de
Estudios Coreanos de América Latina, que llevó a la creación de la Asociación Argentina de Estudios sobre Corea
(AAEC) en 2004. La AAEC, a lo largo de la década, organizó congresos anuales y amplió su membresía en
universidades de todo el país. Durante este tiempo, se establecieron nuevos centros de estudios y programas de
especialización y maestría en universidades como la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de
Córdoba y la Universidad Nacional de Tres de Febrero. En 2006, el Centro Cultural Coreano (CCC) en América
Latina se inauguró en Buenos Aires, fortaleciendo los lazos culturales y académicos entre Argentina y Corea. El
impulso local, apoyado por la Korea Foundation, se tradujo en conferencias, seminarios y traducciones de
literatura coreana al castellano. La década del 2000 fue un período de crecimiento y consolidación para los
estudios coreanos en Argentina, con un énfasis en la formación de jóvenes investigadores y la
internacionalización del campo.
En el último septenio, la cultura popular de Corea del Sur, especialmente el cine y el K-pop, experimentó un
notable aumento en popularidad en Argentina. El cine coreano, que ya era destacado en la década anterior,
alcanzó su punto máximo de audiencia, evidenciado por la creciente participación en eventos cinematográficos
y la organización de festivales como el Han Festival. La música K-pop, respaldada por el Centro Cultural
Coreano, se volvió extremadamente popular, generando interés no solo en el entretenimiento sino también en la
lengua, costumbres y la historia de Corea.
El impulso también se reflejó en el ámbito académico. La cooperación internacional, facilitada por la tecnología,
permitió la participación de estudiantes latinoamericanos en programas académicos sobre Corea. La
consolidación de los estudios coreanos en Argentina se atribuye al respaldo de instituciones coreanas, la
apertura de nuevos espacios académicos y el creciente interés de los estudiantes, lo que demuestra el éxito y la
visibilidad alcanzados por estos estudios en el entorno académico argentino.
El preámbulo destaca el orgullo del pueblo coreano por su historia y tradiciones, estableciendo objetivos de
reforma democrática, unificación pacífica y justicia social. El artículo primero proclama que la República de
Corea será una república democrática. Aunque esta formulación se adoptó en el contexto de la Guerra Fría, la
Constitución es fundamental para la estructura jurídica del Estado.
La Constitución coreana, en sus veinte años de existencia, ha sido clave para la consolidación de la democracia.
La Corte Constitucional, establecida en 1988, ha manejado miles de casos, declarando inconstitucionales leyes
y disposiciones en quinientos casos y emitiendo sentencias contra violaciones de derechos en trescientos casos.
La consolidación del sistema de control constitucional ha permitido que la Constitución se arraigue como norma
suprema, regulando el Estado y empoderando al pueblo. Este desarrollo constitucional se remonta a varios
siglos, cuando la península coreana era un reino confuciano y ermitaño. La Constitución ha sido esencial para la
democracia y el desarrollo legal de Corea.
La construcción de la tradición filosófica en las sociedades asiáticas, principalmente influenciada por China, se
atribuye en gran medida al sistema tributario. Confucio, filósofo nacido en el 551 a.C., desempeñó un papel
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crucial al crear un código ético y de comportamiento en un contexto de inestabilidad política. Sus enseñanzas
fundamentales se encuentran en las Analectas, donde destaca el dao como el camino correcto hacia un mundo
mejor y la importancia de la piedad filial, el respeto a los antepasados y la tradición. La filosofía confuciana
aboga por la rectitud, entendida como el respeto a la posición social y la realización de acciones moralmente
correctas, así como la benevolencia hacia los demás. Estos valores han influido significativamente en China y
otras naciones del Este asiático, perdurando en la actualidad.
La fuerte influencia de Confucio en la formación de la sociedad coreana y sus valores es innegable. Gran parte
de la cultura y tradición coreanas se originaron en una reorganización social iniciada en el siglo X, según
Cumings (2004). La adopción del confucianismo, principalmente a través de las enseñanzas neoconfucianas de
Chu Hsi durante la dinastía Choson, desempeñó un papel crucial al establecer preceptos para la renovación
social y política de manera gradual.
Durante la dinastía Choson, la elite y la sociedad impusieron el confucianismo como el sistema dominante de
pensamiento, impactando profundamente en las costumbres, prácticas religiosas y relaciones sociales, incluso
a nivel familiar. La sociedad se estructuró en tres tipos de relaciones y se regía por cinco mandatos, todos
derivados del confucionismo. Con el tiempo, esta doctrina se convirtió en numerosas observancias rituales,
destacando la importancia de la educación y la figura del "verdadero caballero" como el funcionario virtuoso y
culto. A lo largo de la dinastía Choson, la educación formal, los registros oficiales y los exámenes se realizaban
en chino clásico, marcando un periodo de 500 años en el que se consolidó un Estado confuciano, donde el rey
era considerado el padre del Estado. Los valores confucianos influyeron en las relaciones políticas y
económicas, promoviendo activamente la agricultura y controlando estrictamente el comercio. En el ámbito
político, las relaciones eran consideradas como una extensión de las interpersonales, y el emperador chino era
reconocido como el hermano mayor del rey coreano, dando forma a lo que se conoce como el orden mundial
chino o sistema tributario chino.
En el contexto del orden mundial chino, las relaciones interestatales implicaban que el emperador chino fuera
tratado como el único emperador en el mundo, exigiendo obediencia, presentación de tributos y una
coexistencia pacífica sin interferencia en los asuntos internos del reino Choson. En este sistema, se promovía el
intercambio comercial, especialmente de oro, plata y ginseng por parte de los emisarios coreanos, quienes
recibían a cambio telas de seda, satín, hierbas medicinales y otros bienes.
La introducción del cristianismo en Corea, en un contexto donde prevalecía el sistema de valores confuciano,
generó diversas reacciones. Inicialmente, hubo curiosidad intelectual, pero con el tiempo, tanto el gobierno
como las elites dominantes rechazaron el cristianismo. La aceptación del cristianismo implicaba un cambio
radical en la cosmovisión y un desafío a los principios confucianos arraigados en la sociedad coreana. La
introducción del cristianismo fue posible en un momento de desorden en el sistema coreano.
EL REINO ERMITAÑO
La península coreana estuvo bajo el dominio de la dinastía Choson desde el siglo XIV hasta 1910, con creciente
influencia japonesa a partir de 1894. El sistema legal y de gobierno se basaba en los principios neoconfucianos,
que también guiaban la burocracia y justificaban el poder de la elite dominante. Estos principios establecían
normas de comportamiento y, aunque las leyes eran secundarias frente a los principios neoconfucianos, el
sistema jurídico estaba compuesto por normas penales o administrativas. A pesar de la falta de referencia a
elementos espirituales o divinos, el Estado era la única autoridad moral capaz de impartir justicia.
Debido a su proximidad con China, Corea desempeñaba un papel crucial en el sistema tributario liderado por
China. Entre 1637 y 1894, hubo 507 misiones coreanas a Beijing y 169 misiones chinas a Corea. La
importancia de la península para China se evidencia en el envío de tropas para defenderla de la invasión
japonesa en 1592 y 1597. Los coreanos eran agradecidos y respetuosos hacia China, vivían bajo sus políticas y
cultura. A partir de 1637, Corea se cerró al mundo exterior, manteniendo solo relaciones con China a través de
misiones tributarias y ocasionalmente con Japón. Este aislamiento llevó a que Corea fuera conocida como el
"Reino Ermitaño". La élite coreana buscaba abolir la influencia externa para preservar el equilibrio del orden
existente y evitar el flujo libre de ideas.
LA LLEGADA DE OCCIDENTE
A finales del siglo XVIII, a pesar de los esfuerzos por mantener a Corea aislada, surgieron situaciones que
indicaban que este hermetismo no sería sostenible. A través de China, las primeras ideas cristianas llegaron a
Corea por emisarios del sistema tributario. En este periodo, influenciado por las revoluciones liberales europeas,
el cristianismo fue seguido por la presencia de barcos de guerra y naves comerciales de Reino Unido, Francia y
Rusia en las costas coreanas en busca de comercio (1797, 1816, 1832). El declive de la China imperial
permitió una mayor influencia occidental en la región. Se promulgaron las primeras constituciones occidentales
liberales, con principios como la división de poderes, protección del individuo, separación entre Estado y
sociedad, propiedad privada, entre otros. Estas ideas, contrarias al orden confuciano, también llegaron a la
península coreana. Tras la llegada de Occidente al este asiático, Corea se vio forzada a incorporarse al sistema
de comercio capitalista, adoptar valores religiosos distintos y establecer relaciones diplomáticas. Sin embargo,
la élite coreana se oponía a estos cambios, argumentando que el país era pequeño y pobre para comerciar con
el exterior, y la población no comprendía el cristianismo. Aunque los líderes coreanos reconocían la
transformación de la posición de China debido a la presencia de buques de guerra y comerciantes occidentales,
respondieron a la Primera Guerra del Opio cerrando aún más las puertas de Corea al contacto con Occidente.
En 1864, Taewon-gun asume el poder en Corea, pero su restauración carece de una nueva ideología, conexión
renovada con el pueblo, modelo político estatal o planes para adoptar la tecnología occidental. A pesar de
enfrentarse a la aristocracia y perturbar el equilibrio de poder en la burocracia agraria, Taewon-gun era
conservador. En un contexto de condiciones sociales precarias y señales de deterioro, la sociedad de Choson se
encontraba en un dilema entre el cambio y la tradición. Optando por el aislacionismo, Taewon-gun preservó la
unidad nacional pero frenó la posibilidad de cambio social necesario para superar el aislamiento económico. A
partir de 1870, el escenario se tornó aún más complejo, con dificultades para emprender reformas debido al
conservadurismo, luchas faccionarias, corrupción burocrática y la elite buscando consejo de potencias
extranjeras, resultando en una marcada distancia entre el gobierno y la población.
En 1876, Japón interviene en los asuntos internos de la península coreana después de un incidente militar,
firmando el Tratado de Kanghwa. Este tratado, similar a los tratados desiguales impuestos a China y Japón,
establece la apertura de puertos coreanos, extraterritorialidad para los japoneses, y garantiza la independencia
y soberanía de Corea. Japón obtiene beneficios económicos, como el uso de su moneda en puertos coreanos y
exención de impuestos a la importación de productos japoneses. El declive chino permitió la creciente influencia
no solo de Occidente sino también de Japón, que se estaba modernizando desde la Reforma Meiji. Aunque este
periodo marcó el inicio de la modernización de Corea con la llegada de potencias industriales, se excluyó un
proceso fundamental: la participación política de los campesinos comunes. La modernización no abarcaba
aspectos políticos.
En 1894, el control chino sobre Corea llegó a su fin con el levantamiento Tonghak, una revuelta campesina que
abogaba por la igualdad social. La revuelta fue provocada por el autoritarismo y la corrupción gubernamental, la
ineficiencia administrativa y la intrusión extranjera. El avance de los rebeldes llevó al gobierno coreano a
solicitar ayuda militar a China, desencadenando un enfrentamiento con Japón. Tras la derrota china, el Tratado
de Shimonoseki de 1895 marcó el comienzo de un nuevo orden en el Este Asiático, generando un impacto
cultural y psicológico en la sociedad coreana y dando paso a un proceso interno de reforma e iluminismo.
Entre 1894 y 1896, Corea experimentó las reformas Kabo, un movimiento de modernización influenciado por
Japón y Occidente. Estas reformas marcaron el final de un proceso de cuestionamiento del sistema tradicional y
representaron un intento de implementar cambios basados en ideas occidentales. Hasta entonces, la tradición
había establecido un Estado jerárquico según los principios del confucionismo. Las reformas fueron lideradas
por el Consejo Deliberativo, una entidad especial encargada de discutir y tomar decisiones sobre asuntos
gubernamentales, administrativos, judiciales, fiscales, financieros, educativos, militares, industriales y
comerciales, así como la defensa del reino. Este consejo estaba compuesto por un presidente (Primer Ministro),
un vicepresidente (el miembro de más alto rango) y entre diez y veinte consejeros. El grupo más numeroso en el
Consejo, conocido como Kabo, estaba formado por funcionarios de edad avanzada de las élites político-sociales,
muchos de los cuales inicialmente apoyaron reformas de estilo "la vía oriental con máquinas occidentales". Sin
embargo, se sorprendieron por la ineptitud de las fuerzas de la dinastía Qing y estaban dispuestos a considerar
reformas más radicales.
Un segundo grupo, Kapsin, conformado en su mayoría por jóvenes que abogaban por la "civilización e
ilustración", se destacaba por respaldar el golpe de Estado fallido de 1884. Integrado por hombres jóvenes
educados en el extranjero, especialmente en Japón o Estados Unidos, incluía a aquellos que, como hijos de
concubinas, habían experimentado discriminación legal y social en el antiguo sistema. Este grupo admiraba los
logros del Japón Meiji y buscaba aprovechar la presencia militar japonesa en Seúl para impulsar reformas
radicales al estilo occidental.
Un tercer grupo, El Club Chongdong, compuesto principalmente por hombres de origen elitista y algunos hijos de
concubinas, compartía con el grupo Kapsin el deseo de reestructurar el gobierno y la sociedad de manera rápida
y profunda. Sin embargo, a diferencia del grupo Kapsin, los líderes del Club Chongdong estaban preocupados
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por las intenciones de Japón en Corea. Habían pasado tiempo en Estados Unidos y Rusia y buscaban utilizar a
estos dos países como contrapeso frente a la influencia japonesa.
Por último, el grupo Taewŏn’gun, compuesto por funcionarios vinculados a la familia real, era conservador y
trabajaba discretamente para evitar ciertas reformas propuestas por el Consejo Deliberativo. A pesar de su
naturaleza conservadora, desde este grupo surgieron algunas ideas revolucionarias, desafiando la estructura
del orden confuciano. Entre estas ideas, se destacaba la resolución que permitía a cualquier plebeyo con ideas
beneficiosas para el Estado y el bienestar de la gente presentar un memorial para su debate en el Consejo.
Después de las primeras reformas Kabo en Corea, el gobierno japonés, preocupado por las discordias internas
generadas por las ideas propuestas al consejo coreano, intervino de manera más fuerte en la segunda fase de
reformas. Tras la derrota de las fuerzas de la dinastía Qing en la batalla de Pyonyang, Japón consideró necesario
asumir un papel más activo en la gestión de Corea para evitar posibles resultados no deseados. Se promulgaron
numerosas leyes, se llamó a consejeros japoneses para todos los ministerios y se reorganizó el sistema judicial.
Se estableció un sistema judicial legal y racional, así como una policía nacional que abarcaba todo el país. En
total, se sancionaron 208 leyes, incorporadas a la Constitución de 1895. Los nacionalistas coreanos
interpretaron estas reformas como una promoción de los intereses económicos y políticos de Japón en Corea.
Los líderes coreanos intentaron revertir algunas de las reformas, pero el ministro japonés, Miura Goro, decidió
sofocar la oposición asaltando el palacio Kyonbok, resultando en el asesinato de la reina Min y levantamientos
en todo el país. Ante esta situación, el rey buscó ayuda en Rusia, y esta potencia comenzó a influir en el
gobierno coreano. En 1897, el rey se estableció en el palacio Toksu y se autoproclamó emperador,
argumentando que el título de rey no era adecuado para el soberano de un Estado independiente.
A finales del siglo XIX, Corea dejó de ser el "Reino Ermitaño" e inició un intento de modernización, aunque no lo
hizo de manera independiente. Las consecuencias de estas decisiones se manifestaron con la invasión
japonesa de 1904. La derrota de Rusia por Japón en 1905 consolidó el ascenso de Japón como potencia
asiática, convirtiendo a la península coreana en el escenario del imperialismo japonés en Asia. A pesar de la
resistencia inicial a abrirse a Occidente, muchos coreanos vieron en Japón un modelo de progreso, y las
reformas fueron bien recibidas como un antídoto frente a una aristocracia en colapso que parecía reservar más
privilegios para sí misma.
CONCLUSIÓN
La Constitución de 1895 para el Estado coreano a finales del siglo XIX incorporó elementos del
constitucionalismo occidental y, aunque mantuvo algunos aspectos confucianos, otorgó un poder significativo a
Japón. Las consecuencias no previstas llevaron a una nueva constitución en 1948 en la República de Corea,
poniendo fin al sistema confuciano y adoptando principios del constitucionalismo liberal. Simultáneamente, se
estableció la Constitución de la República Popular Democrática de Corea, formalizando la división de la
península bajo la influencia de Estados Unidos y la Unión Soviética. A principios del siglo XXI, en la República de
Corea, menos del 2% de la población sigue el confucianismo como religión, y el sistema jurídico se basa en una
Constitución con principios democráticos y liberales, marcando el fin de la era del "Reino Ermitaño".
A pesar de la percepción monolítica del régimen norcoreano, se pueden identificar periodos diferenciados en su
historia económica que desmienten la imagen de estabilidad. Este trabajo se enfoca en la última década y
media, pero considera tres etapas clave en el desarrollo económico de Corea del Norte: desde la Guerra de
Corea hasta la crisis del petróleo (1953-1973), de 1974 a 1990 (auge, estancamiento y crisis), y finalmente
desde 1991 hasta 2003, que abarca la crisis estructural tras la disolución de la Unión Soviética y los primeros
intentos de reformas económicas y políticas.
Después de la guerra entre 1950 y 1953, Corea del Norte y Corea del Sur enfrentaban una situación económica
aparentemente similar en términos de producción de riqueza. Sin embargo, a partir de mediados de los setenta,
el PIB per cápita surcoreano experimentó un crecimiento acelerado, duplicándose casi entre 1973 y 1983,
mientras que el de Corea del Norte se estancó. La igualdad en la distribución también jugó un papel crucial, ya
que en el norte se implementó una reforma agraria radical en 1946, eliminando la clase terrateniente. A pesar
de la destrucción de la infraestructura fabril norcoreana durante la posguerra, la ayuda de países socialistas y el
conocimiento técnico permitieron una industrialización acelerada en Corea del Norte, especialmente en la rama
pesada y armamentística. Corea del Sur, por otro lado, estaba experimentando una transformación de su
estructura económica agraria a una incipiente industrialización de productos medios durante ese período.
Mientras Corea del Norte obtenía recursos principalmente a través de la Unión Soviética y, en algunos
momentos, de China, Corea del Sur financiaba gran parte de sus planes quinquenales gracias a la alianza con
Estados Unidos y Europa occidental.
Durante este período, Corea del Norte experimenta un estancamiento debido al agotamiento de su modelo
económico, con recursos desviados hacia el sector militar y la industria armamentística. Esta práctica resulta en
escasez crónica de alimentos para la mayoría de la población. Mientras tanto, Corea del Sur experimenta un
rápido despegue económico, con un cambio hacia una industria pesada y compleja, así como la
profesionalización de la mano de obra y los cuadros técnicos. La economía surcoreana se vuelve dependiente
de las exportaciones y del comercio exterior, destacándose por la importación de bienes primarios y la
transformación de estos en productos de alto valor agregado. A mediados de los setenta, Corea del Norte
depende cada vez más del apoyo económico de Moscú.
La situación empeora para Corea del Norte debido al shock en los precios del petróleo y la caída de los precios
de exportación de los minerales, su principal fuente de divisas. El país queda virtualmente sin acceso a
tecnología de punta y fuentes de financiamiento internacional. A su vez, China inicia reformas económicas en
1978, transitando hacia un "socialismo de mercado". Corea del Norte se inspira en este modelo para llevar
adelante su propio proceso de reformas, aunque en una escala más pequeña y errática. Además, la caída del
bloque socialista en Europa del Este a fines de los ochenta y la crisis en China contribuyen a la situación
económica precaria de Corea del Norte. En 1988, se firma una declaración entre ambas Coreas para promover
el intercambio comercial, marcando un intento de apertura económica en la península.
Resumen: Este periodo es crucial para Corea del Norte y del Sur, ya que experimentan cambios profundos a
nivel económico, social y geopolítico. La caída de la Unión Soviética, que era el principal respaldo económico de
Corea del Norte, lleva a una dependencia creciente de China. Este cambio provoca el estancamiento económico
y la peor crisis humanitaria en Corea del Norte, con inundaciones, sequías y hambrunas que causan la muerte
de más de un millón de personas.
En Corea del Norte, la sucesión de Kim Jong Il en 1994 trae la expectativa de reformas pro-occidentales, pero en
cambio, se fortalecen los sectores militares con la doctrina Songun. Kim Jong Il enfatiza la preponderancia de
las fuerzas armadas sobre el partido y el Estado.
Mientras tanto, Corea del Sur vive su primer periodo de democracia plena, con traspasos pacíficos de poder y la
presidencia de Kim Dae-jung, quien aboga por la paz y la reconciliación con Corea del Norte. A nivel económico,
se liberaliza el sector bancario y se modernizan los sectores productivos. Aunque enfrenta una crisis en 1997,
se recupera rápidamente. En 1998, Corea del Norte realiza reformas constitucionales para permitir la propiedad
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privada e incentivar la inversión extranjera, destacándose el proyecto turístico Kumgang. Sin embargo, la falta
de estabilidad y cambios abruptos en las reglas del régimen dificultan los emprendimientos conjuntos.
Durante este periodo, se destaca la firma del Acuerdo Básico Intercoreano en 1991, marcando un importante
marco institucional para fortalecer el intercambio económico entre ambas Coreas. El comercio intercoreano
experimentó un crecimiento significativo, alcanzando un volumen de 106 millones de dólares en 1991 y 163
millones en 1992. Sin embargo, esta tendencia se estabilizó y disminuyó en 1994 debido a la crisis humanitaria
en Corea del Norte y posteriormente a la crisis en Corea del Sur.
La Sunshine Policy (1998-2007) fue crucial para el acercamiento entre las dos Coreas. Se adoptaron medidas
para promover el intercambio, incluyendo la creación del Ministerio de la Unificación y el proyecto del área
industrial de Kaesong. Estas acciones se basaron en cuatro principios, como la no agresión militar, la no
intervención extranjera en el proceso de reunificación, la cooperación mutua y el reconocimiento mutuo de la
soberanía entre Corea del Norte y del Sur. La Sunshine Policy buscaba poner fin a décadas de tensiones y
prometía ser el comienzo del fin del conflicto. En junio de 2003, se llevó a cabo una ceremonia cerca de
Kaesong para lanzar la construcción del Complejo Industrial de Kaesong, el proyecto conjunto más grande entre
las dos Coreas hasta ese momento, simbolizando un paso significativo hacia la cooperación económica y la
reconciliación.
Bajo la administración de Roh Moo-hyun, sucesor de Kim Dae-jung, se continuó con la política orientada a la
confluencia y cooperación intercoreana. En diciembre de 2004, se iniciaron las operaciones del Complejo
Industrial Kaesong, una iniciativa intercoreana que permitía a empresas surcoreanas establecerse en territorio
norcoreano, cerca de la frontera, aprovechando la mano de obra barata. Este proyecto no solo representaba una
fuente de ganancias para las empresas, sino también tenía un significado político y simbólico profundo, ya que
influía en las relaciones bilaterales entre ambos países. El complejo se convirtió en un termómetro de la
coyuntura en la península, reflejando las tensiones militares y políticas. Desde su concepción en 2002 hasta su
cierre, en 2016, más de 100 empresas surcoreanas emplearon a casi 55 mil norcoreanos, en su mayoría
mujeres.
Inicialmente, el proyecto del Complejo Industrial Kaesong tenía metas ambiciosas, pero a lo largo del tiempo, se
observaron resultados más modestos en términos de participación de empresas y empleo. A pesar de no
alcanzar las metas iniciales, el proyecto no puede considerarse un fracaso, ya que fortaleció los canales de
cooperación comercial intercoreana y fomentó el desarrollo de nuevas zonas económicas y reformas de
flexibilización económica en Corea del Norte.
El proyecto contribuyó al aumento del volumen comercial entre ambas Coreas, especialmente a través de las
actividades del Complejo Kaesong, según el White Paper On Korean Unification de 2016. Sin embargo, las
tensiones en torno al programa nuclear y misilístico generaron caídas en el comercio intercoreano en los años
2009, 2011 y 2013.
Las relaciones bilaterales también se vieron afectadas por la ambición nuclear de Corea del Norte, que retomó
su programa en 2002, desencadenando tensiones internacionales. Las "conversaciones a seis bandas"
(Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Norte, Corea del Sur y Japón) se iniciaron para abordar esta cuestión,
pero quedaron congeladas. La situación se complicó aún más con el comportamiento impredecible de Kim Jong-
un, sucesor de Kim Jong Il.
La administración surcoreana de Lee Myung-bak adoptó una postura más dura, lo que llevó a episodios de
tensión y el cierre del Complejo Industrial Kaesong en 2016, después de nueve años de clausura. Las tensiones,
las pruebas nucleares y los incidentes militares contribuyeron a fluctuaciones en el comercio intercoreano, pero
el Complejo Kaesong mostró resistencia al mantener su crecimiento, incluso en períodos de desafíos en las
relaciones entre ambas Coreas.
La insistencia de Corea del Norte en desarrollar armas nucleares se interpreta como un instrumento de
disuasión y un medio para consolidar su posición regional. Las pruebas nucleares generan reacciones de
condena y sanciones económicas de Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, China y otros países. En respuesta,
Corea del Norte utiliza amenazas y cierra o limita la actividad de empresas surcoreanas en Kaesong. Estas
provocaciones son parte de la estrategia norcoreana de "juego a la crisis", que implica crear condiciones para
presionar al adversario, magnificar circunstancias y utilizar la información (o la falta de ella) como un factor
clave en el conflicto. Este juego se repite recurrentemente, con reacciones predecibles de ambas partes.
Durante la presidencia de Park Geun-hye (2013-2017), las tensiones entre Corea del Norte y Corea del Sur se
intensificaron, especialmente tras la tercera prueba nuclear norcoreana en 2013. Esto llevó a la declaración de
la nulidad del armisticio de 1953 por parte de Corea del Norte y al cierre unilateral del CIK. Después de
prolongadas negociaciones, el CIK volvió a operar, pero se registró una significativa disminución en el volumen
del comercio intercoreano en 2013. A pesar de esto, entre 2014 y 2015, el comercio, la producción y el empleo
en el CIK experimentaron un aumento. Se observó un crecimiento notable en el número de trabajadores
norcoreanos contratados, la productividad y el valor de los bienes producidos, atribuido a las inversiones de
empresas surcoreanas debido a bajos salarios y la calificación de la mano de obra.
Entre 2014 y 2015, se observa un crecimiento significativo en la producción de bienes eléctricos y electrónicos
en el CIK. Aunque la rama textil sigue siendo la de mayor producción, representando el 55% del total en 2015,
la industria de electricidad y electrónica representa un 22%. A pesar de que la mayoría de las empresas
instaladas en el CIK son textiles, las empresas de la rama tecnológica muestran una productividad mucho
mayor. Este aumento en la producción de tecnología podría vincularse con una mayor inversión en otras
industrias por parte del capital surcoreano y la orientación del gobierno norcoreano hacia el desarrollo paralelo,
una nueva doctrina que combina el desarrollo armamentístico con el económico. A diferencia de la doctrina
Songun, centrada en lo militar, la doctrina Byungjin, presentada por Kim Jong-un en 2013 y reafirmada en 2016,
busca la combinación de construcción económica y seguridad nacional como una estrategia invariable mientras
persistan las amenazas nucleares e imperialistas.
En febrero de 2016, Seúl cerró unilateralmente el Complejo Industrial de Kaesong (CIK) como respuesta a la
cuarta prueba nuclear realizada por Corea del Norte. Se acusó a Pyongyang de utilizar los fondos obtenidos a
través del Complejo para financiar su programa nuclear. Este cierre se produjo en el contexto de un
empeoramiento de las relaciones intercoreanas, con Seúl adoptando una postura más confrontativa, expresada
retóricamente como una "política de confianza" (Trustpolitik). Sin embargo, esta política no logró disuadir a
Pyongyang, sino que, por el contrario, condujo a más pruebas nucleares y misilísticas por parte de Corea del
Norte en 2016.
BALANCES Y PERSPECTIVAS
Resumen: Los episodios recientes relacionados con el Complejo Industrial de Kaesong generaron desconfianza
y desincentivaron la inversión de nuevas empresas en la zona. Entre 2010 y 2015, solo 4 empresas iniciaron
operaciones en el complejo, a diferencia de los primeros años, donde hubo un crecimiento significativo. Esto
obstaculiza el desarrollo económico de Corea del Norte y aumenta su dependencia de China, que ya representa
el 90% de su comercio total. Además, la ambigua postura de Estados Unidos, que busca la apertura en Corea
del Norte pero impone restricciones al comercio de bienes provenientes de Kaesong, contribuye a un clima
hostil. A pesar de ello, el comercio intercoreano se duplicó en 11 años.
El cierre del Complejo Industrial de Kaesong rompió la válvula de seguridad que facilitaba un intercambio
relativamente fluido entre las dos Coreas, complicando la posibilidad de disminuir las tensiones en la península.
A pesar de estos desafíos, el proceso de apertura ya está en marcha y podría conducir gradualmente a
relaciones predominantemente capitalistas en Corea del Norte. La dirigencia norcoreana enfrentará el desafío
de llevar a cabo una transición sin cambios sustanciales en el régimen político, planteando la posibilidad de una
Perestroika sin Glasnot (reforma económica sin apertura política).
CICLO VIRTUOSO DE LA ECONOMÍA DEL ESTE DE ASIA: ESTUDIO DE CASO DE LAS EMPRESAS
JAPONESAS EN LA REPÚBLICA DE COREA
LA TEORÍA DE LOS GANSOS VOLADORES Y EL CONTEXTO REGIONAL
Resumen: Desde 1911 hasta 1945, Corea fue colonia de Japón, y tras la creación del Estado de Corea del Sur
en 1948, no hubo relaciones diplomáticas con Japón debido a resentimientos de la época colonial. El
acercamiento entre Seúl y Tokio, iniciado en 1965 con la firma del tratado de normalización de relaciones
diplomáticas, se vio motivado por la necesidad de contener el comunismo en el contexto de la Guerra Fría y por
la presión de Estados Unidos. A medida que Japón se industrializaba y se convertía en un importante socio
económico, se volvía crucial para el desarrollo de Corea del Sur. Además, la competencia asiática por
inversiones extranjeras impulsó la creación de Zonas de Libre Comercio (ZLC), como la Masan Free Export Zone
en Corea del Sur, para fomentar la industrialización y las exportaciones. Estas zonas atrajeron inversión
extranjera y ofrecieron beneficios arancelarios, flexibilidad en contratos laborales e incentivos fiscales. Entre
1970 y 1980, se establecieron al menos 35 ZLC, generando empleo para al menos 250,000 personas.
9
La normalización de las relaciones entre Corea del Sur y Japón fue impulsada por el interés del gobierno
surcoreano, liderado por Park, en atraer inversiones extranjeras. El gobierno surcoreano tenía como objetivos
clave la promoción de exportaciones, la atracción de inversiones en industrias de alto valor agregado y mano de
obra intensiva, así como la mejora de la capacidad tecnológica local. Para lograr esto, Seúl estableció una ZLC
en la ciudad de Masan, seleccionada por su proximidad al área industrial de Pusan, a los puertos japoneses y la
disponibilidad de mano de obra en la región. La internacionalización de empresas, especialmente japonesas,
contribuyó al desarrollo teórico de Akamatsu. El Flying Geese (FG) explica el modelo de desarrollo en Asia y
describe cómo evoluciona la economía de los países menos avanzados cuando entran en relaciones
económicas internacionales con naciones avanzadas.
La teoría FG describe el desarrollo económico como una división regional del trabajo, representada por una
formación de gansos siguiendo a las naciones industriales en diferentes etapas de crecimiento. Japón lidera,
seguido por naciones recién industrializadas, países de la ASEAN y, finalmente, China, Vietnam y Filipinas. La FG
fue facilitada por la internacionalización de empresas, atrayendo inversiones japonesas hacia nuevas Zonas de
Libre Comercio. La transferencia de procesos intensivos en mano de obra a países en desarrollo generó redes
de producción, impulsando la industrialización en naciones como Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y Taiwán.
La teoría sostiene que el éxito de las empresas asiáticas, especialmente en la región, se puede atribuir en gran
medida al ciclo virtuoso de relación entre inversión y exportación, respaldado por la teoría de FG y la
internacionalización. La convergencia de la región hacia los estándares de industrialización de los países
desarrollados sigue este proceso, donde las empresas se internacionalizan para establecerse en ZLC y exportar.
Este ciclo virtuoso se expande en la región, liderado por Japón, como se evidencia en el caso de las empresas
japonesas en la industria electrónica de Corea, respaldando la hipótesis propuesta.
En el Segundo Plan Quinquenal (1966-1971), el gobierno coreano de Park Chung-Hee buscó estimular la
industria electrónica para aumentar la producción. La promoción de la electrónica como industria de
exportación estratégica ocurrió en 1969 mediante la Ley de Promoción de la Industria Electrónica, inspirada en
una ley japonesa. Según Castley (1998), la elección de la electrónica como industria estratégica se basó en
supuestos como la ventaja comparativa de Corea en mano de obra barata, la generación de empleo, el estímulo
al crecimiento de otros sectores económicos, la transferencia de tecnología extranjera y la existencia de
suficiente demanda, especialmente en mercados extranjeros. El "Plan Electrónico" abarcó un periodo de ocho
años (1969-1976) con una meta inicial en exportaciones, superada según los resultados.
El impulso clave para la industria electrónica en Corea provino de inversiones extranjeras, especialmente de
empresas japonesas durante el Plan Electrónico de 1969-1976. Este aumento en la inversión japonesa se
atribuye a varios factores, incluyendo la búsqueda de mano de obra barata y una ubicación estratégica para
ingresar al mercado estadounidense. La proximidad geográfica también facilitó la ventaja de la mano de obra
barata sin incurrir en costos significativos de transporte. Además, la competencia con empresas
estadounidenses influyó en la decisión de inversión. Castley (1998) destaca las diferencias en la estrategia de
inversión entre empresas estadounidenses, que preferían subsidiarias, y las japonesas, que optaron por Joint-
Ventures (JVS), permitiendo la transferencia de tecnología.
Castley expone los motivos de la inversión extranjera directa (IED) japonesa en Corea, incluyendo factores
"Push" como la necesidad de buscar nuevas bases de producción y exportación para competir en mercados
europeos y estadounidenses. También señala factores "Pull" como la proximidad geográfica de Corea, la
disponibilidad de mano de obra barata y las políticas del gobierno de Park durante el Segundo Plan Quinquenal
que favorecieron la inversión en la industria electrónica. La intervención japonesa en la creación de la Zona de
Libre Comercio (ZLC) de Masan en Corea también se destaca, con inversiones japonesas representando un
significativo porcentaje de las exportaciones producidas en esa área específica.
A mediados de la década de 1980, los chaebol comenzaron a reducir la dominación japonesa. A través de Joint-
Ventures (JVS) y conexiones con proveedores japoneses, ganaron en competitividad. Aunque los conglomerados
coreanos aún dependían de la industria japonesa y estadounidense para componentes, tecnologías y capital, la
iniciativa inicial de los japoneses permitió a la industria coreana seguir su propia estrategia de marketing y
expansión. Trabajaron en estrecha colaboración con empresas japonesas a través de JVS y con proveedores. Un
ejemplo claro es el progreso de la industria electrónica coreana en el ranking de exportación. En 1970,
representaba solo el 4% de las exportaciones, pero para 1988, alcanzó el 25%, ubicándose en el primer lugar
del ranking. Además, Corea del Sur avanzó en la cadena de valor, pasando de la exportación de industria liviana
(textiles) a industrias con mayor valor agregado, como la electrónica.
CONCLUSIÓN
En el este de Asia y la región de Asia Pacífico, el proceso sigue evolucionando. El ciclo virtuoso de exportación,
inversión e importación de bienes de capital se expande a medida que más países se desarrollan. A medida que
estos países experimentan la revaluación de sus monedas, legislación laboral más estricta y competencia
saturada en sus mercados locales, se favorece la internacionalización de empresas. Según la teoría del
diamante de las ventajas comparativas de Porter, el aumento en los costos laborales locales podría eliminar
ciertas ventajas, impulsando a las empresas a buscar la internacionalización en países cercanos con ventajas
en costos laborales.
En el caso específico de Corea, se observan dos variantes de inversión: la inversión directa, que implica la
fabricación en el país de destino, y la inversión indirecta, donde la empresa invierte en un país perteneciente a
una unión aduanera o tratado de libre comercio con el país objetivo, o simplemente cercano a este. Este
proceso se extiende a países de la ASEAN, seguido por China, Vietnam y Filipinas, que ocupan posiciones
posteriores en la estructura del FG. La internacionalización de las empresas no solo afecta a los países
receptores a través del ciclo virtuoso, sino también a través de la formación de redes de producción con
proveedores en otros países.
CAMBIO DEL SISTEMA POLÍTICO DE COREA DEL SUR: DEL AUTORITARISMO A LA DEMOCRACIA
PRIMER GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE COREA: SYNGMAN RHEE (1948-60)
Después de la formación de la Primera República de Corea en 1948, bajo el liderazgo de Syngman Rhee, se
estableció un gobierno democrático que, aunque se esforzó por mantener formalidades democráticas, mostró
signos de manipulación y fraude en las elecciones. Rhee, reconocido como anticomunista, consolidó una alianza
política y económica con Estados Unidos durante la Guerra Fría, convirtiendo a Corea en un pilar de la política de
contención del comunismo en Asia del Este, junto con Japón y Taiwán.
Aunque la Casa Blanca apoyaba la formación de un régimen democrático, las acciones de Rhee indicaron una
distancia de esa lógica, ya que las elecciones eran poco competitivas y a menudo oscurecidas por la sospecha
de manipulación y fraude. Washington permitió el giro hacia el autoritarismo, respaldando reformas
institucionales y legislativas en Corea. Estas reformas, incluyendo cambios en el Código Civil y Penal, así como
en las leyes de derechos de autor y laborales, reflejaron un autoritarismo creciente. Las reformas laborales, en
particular, provocaron resistencia social, manifestada en huelgas reprimidas por el gobierno, alimentando la
oposición de la población contra Rhee (Jin, 2003).
Por otro lado, durante el gobierno de Syngman Rhee, Corea experimentó una recuperación económica,
especialmente en el sector agrícola, gracias a la cooperación de Estados Unidos. La colaboración llevó a la
implementación de la Revolución Verde, una reforma agraria que confiscó tierras explotadas por el gobierno
colonial japonés. Estas tierras fueron redistribuidas de manera equitativa entre nuevos propietarios rurales,
fomentando la adopción de técnicas modernas de producción agrícola. A lo largo de la década del cincuenta,
esta reforma redujo la dependencia de la asistencia externa para cubrir las necesidades nutricionales de la
población. La iniciativa de la reforma agraria surgió como parte de la estrategia gubernamental para sustituir
importaciones con productos nacionales, impulsando la industrialización y satisfaciendo las necesidades de la
población. Se buscó promover la industrialización a través del intervencionismo estatal, aunque este proceso
tuvo desafíos y adaptaciones. En una primera etapa, se privilegió una estrategia de sustitución generalizada de
importaciones con políticas proteccionistas, lo que permitió el desarrollo del sector agroalimentario y textil,
aunque se encontró con limitaciones debido a la escasa disponibilidad de materias primas.
11
Amsden explica que los países con industrialización tardía adoptan un enfoque económico centrado en competir
en el mercado mundial mediante la reducción de salarios para minimizar los costos laborales. Otra estrategia
consiste en establecer, a través de políticas estatales, un control sobre la productividad de las industrias de
bienes finales. Para mejorar la productividad, el gobierno busca la especialización y capacitación de los
trabajadores. En el caso de Corea, se implementaron ambas medidas según Amsden.
La salida de Syngman Rhee del gobierno de la República de Corea en 1961 se debió a varios motivos, siendo
dos de los más destacados. En primer lugar, su estrategia de Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI)
para el desarrollo de la industria mediana y pesada buscó diversificar la estructura económica y social,
estableciendo la base del modelo económico actual de Corea del Sur. Sin embargo, esta iniciativa no fue
particularmente exitosa en sus primeros años, ya que la economía surcoreana históricamente se centraba en la
producción agrícola, generando descontento en la sociedad rural debido al bajo incentivo e inversiones
gubernamentales. Por otro lado, la movilización estudiantil masiva en 1960, protestando contra los excesos
autoritarios de Syngman Rhee, y el fraude electoral en 1956, junto con la represión durante la Guerra de Corea
(1950-53), fueron factores determinantes que llevaron a su renuncia.
Tras la renuncia de Syngman Rhee, los ciudadanos surcoreanos esperaban la instauración de un gobierno
democrático; sin embargo, Park Chung Hee asumió el poder en 1963, estableciendo un régimen mixto con
elementos institucionales y un poder personalista. Aunque inicialmente pretendió mostrar matices democráticos
al mantener una Asamblea Nacional de bajo perfil, el gobierno de Park Chung Hee se caracterizó por su
autoritarismo.
Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue la creación de la Agencia Central de Inteligencia de Corea
(KCIA), cuyo propósito era perseguir a quienes expresaran opiniones negativas sobre el gobierno de Park. Esta
agencia garantizó un estricto control de las actividades políticas de los ciudadanos mediante intimidaciones,
arrestos, desapariciones y exilios forzados. En la década del setenta, la KCIA extendió su influencia más allá de
las fronteras nacionales, destacándose el caso de Kim Dae Jung, el principal líder opositor, quien fue capturado
en Tokio en 1973, trasladado a Corea del Sur y sometido a torturas y encarcelamiento. La KCIA ha sido
comparada con instituciones de características similares en otras partes del mundo, como la KGB en la Unión
Soviética.
El gobierno de Park Chung Hee intensificó la política anticomunista que existía desde la Guerra de Corea,
especialmente después de la declaración de la Doctrina Nixon en 1969, cuando Corea del Sur perdió el
respaldo financiero de Estados Unidos para la defensa conjunta contra el comunismo. Ante esta situación, Park
decidió continuar con la inversión en la industria pesada y mejorar las relaciones con Japón para contrarrestar la
amenaza comunista de la República Popular de Corea.
El Primer Plan Quinquenal (1963) en Corea del Sur se centró en promover industrias medianas, como la
confección textil, la agroindustria, la industria del cemento, los fertilizantes, la electricidad y la refinación del
petróleo. El Segundo Plan Quinquenal (1967) priorizó la industria pesada, incluyendo siderurgia, mecánica y
automotriz. El Tercer Plan Quinquenal (1972) tuvo como objetivo impulsar la industria química, junto con la
continuación del desarrollo de la industria pesada, ahora también enfocada en la construcción naval, la
producción de acero y la petroquímica. Este último plan buscaba obtener ventajas competitivas en sectores
como siderurgia, automóviles, electrónica y productos químicos, siendo considerado exitoso desde la
perspectiva del desarrollo.
No obstante, la crisis petrolera de 1973 y la necesidad de inversión para los planes quinquenales llevaron al
gobierno de Park a solicitar préstamos internacionales. Esto resultó en un aumento significativo del
endeudamiento externo, especialmente con Japón, Estados Unidos y el Banco Mundial. En 1975, Corea del Sur
ocupó el tercer lugar en el ranking mundial de países deudores debido a esta cuestión de endeudamiento.
En la década de los sesenta, la oposición política en Corea del Sur se organizó, destacándose la figura de Kim
Dae Jung como ícono de la democratización. A pesar de su intento de presentarse a las elecciones de 1971,
perdió frente a una reelección sospechosa de Park Chung Hee. La falta de legitimidad llevó a Park a impulsar
con éxito la ley marcial en 1972, modificando la Constitución mediante la instauración de la Constitución
Yushin, que le otorgó facultades legislativas y eliminó las elecciones directas.
La Constitución Yushin permitió la promulgación de la Ley de Seguridad Nacional y la Ley Anticomunista, ambas
con un fuerte sesgo represivo, imponiendo penas de cárcel a quienes fueran considerados contrarios al Estado
Nacional y con el objetivo de beneficiar a Corea del Norte. La Ley Anticomunista, aún vigente, restringe los
derechos básicos de los trabajadores, prohibiendo sindicatos no supervisados por el gobierno, negando el
derecho de negociación colectiva y la realización de huelgas, consideradas ilegales. Durante el régimen Yushin,
los sindicatos de trabajadores industriales, que buscaban mejoras salariales mediante huelgas, fueron
severamente reprimidos. La crisis petrolera de 1973 impactó en Corea, agravando las condiciones para las
clases medianas y bajas debido al endeudamiento externo del país. En la década de los setenta, el activismo
estudiantil se extendió a las fábricas para concientizar a los obreros sobre las injusticias sociales. Una huelga
significativa fue la de 1970 en el Mercado de La Paz, donde un obrero textil, Chon Tae Il, se prendió fuego como
protesta contra las malas condiciones laborales y salarios bajos.
En la década del setenta, el régimen Yushin en Corea del Sur enfrentó una férrea represión mientras la
economía experimentaba altas tasas de crecimiento derivadas de la industrialización sustitutiva de
importaciones. Hacia fines de la década, el modelo de desarrollo surcoreano se vio afectado por problemas
financieros para respaldar la industrialización pesada. En 1979, el gobierno de Park Chung Hee perdió respaldo
popular, enfrentando fuertes protestas sociales y una creciente oposición política que ganaba apoyo de la clase
media. Un incidente crucial ocurrió con el cierre violento de una fábrica de textiles y la represión policial a
mujeres obreras refugiadas en la sede del Nuevo Partido Democrático. Este evento desencadenó explosivas
protestas sindicales y estudiantiles en todo el país. Ante este conflicto social, Park se reunió con el director de la
KCIA, Kim Chae Gyu, para discutir acciones que pusieran fin a la movilización social. Sin embargo, Park fue
asesinado por Kim, quien argumentó en el juicio que lo hizo para detener un régimen cada vez más autoritario y
errático.
Tras la muerte de Park Chung Hee, se estableció un gobierno de transición que prometía la liberalización política
mediante una reforma constitucional y otorgó amnistía a presos políticos, permitiendo la rehabilitación de Kim
Dae Jung. Sin embargo, este intento de liberalización generó desconfianza entre los altos oficiales militares. El
general Chun Doo-hwan se autodeclaró director de la KCIA y Jefe de Estado mediante un golpe de Estado con
respaldo del grupo de oficiales de Hanahoe. Se restableció la ley marcial, se cerraron universidades, se
prohibieron partidos políticos y se disolvió el poder legislativo, consolidando una dictadura.
A principios de la década del ochenta, Chun logró gestionar la crisis económica provocada por el aumento de los
precios del petróleo. La recuperación económica se atribuyó a una moderada apertura comercial hacia el
exterior, eliminando la protección a los grandes conglomerados. Estos, habiendo ganado competitividad con el
respaldo gubernamental, pudieron competir con éxito a nivel internacional, equilibrando la economía y
generando un superávit comercial durante la década.
Durante el "Verano Caliente" de 1987, Chun Doo-hwan no pudo contener la movilización sindical y fue destituido
por el Hanahoe, siendo reemplazado por Roh Tae Woo. Roh propuso una transición del régimen militar a una
verdadera democracia, reformando la constitución con un límite de un mandato de 5 años sin posibilidad de
reelección. Las elecciones de 1987 ratificaron la reforma, pero las facciones lideradas por Kim Dae Jung y Kim
Young Sam perdieron, resultando victorioso Roh Tae Woo.
Bajo el gobierno de Roh, la economía continuó creciendo con superávit comercial, pero enfrentó desafíos en el
manejo de agitaciones sociales internas. Los sindicatos, estudiantes y la población demandaban
democratización política y cambios en el sistema electoral. El gobierno buscó respaldo internacional,
destacando el cambio en Corea desde el final de la Guerra de Corea en 1953. Los Juegos Olímpicos de 1988 en
Seúl fueron utilizados como una oportunidad para mostrar la modernización del país, aunque se vieron
empañados por demandas de apertura y democratización provenientes de la sociedad civil.
En la década de los noventa, durante el gobierno de Kim Young Sam, se llevaron a cabo los "Juicios del siglo" en
Corea del Sur. Estos juicios procesaron a los responsables de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura
previa. Chun Doo-hwan, expresidente, fue declarado culpable de sobornos, enriquecimiento ilícito, corrupción y
delitos contra la seguridad nacional, recibiendo la pena de muerte. Además, Roh Tae Woo, también
expresidente, fue condenado a 22 años de prisión por su participación en el golpe de Estado de 1979 y la
masacre en Kwangju, que resultó en la muerte de más de 190 personas.
CONCLUSIÓN
La liberalización política en Corea del Sur se manifestó como un fenómeno tardío, iniciándose a finales de los
años ochenta y consolidándose en la década de los noventa. Este cambio contrasta con la industrialización
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sustitutiva de importaciones, que desempeñó un papel crucial en la transformación de Corea en un mercado
emergente y se logró antes del proceso de apertura política. Los gobiernos autoritarios anteriores garantizaron
la continuidad del modelo económico que posicionó a Corea del Sur entre las quince economías más
desarrolladas del mundo en los primeros años del siglo XXI. El cambio en el sistema político a finales de la
década de los ochenta fue resultado de revoluciones internas y luchas entre facciones, así como de la unión de
sectores populares con el objetivo común de poner fin al autoritarismo que prevalecía desde la formación del
Estado coreano.
A finales del siglo XIX, la dinastía obtuvo independencia, pero en 1905 cayó bajo el protectorado japonés,
convirtiéndose en colonia formal en 1910. Durante la administración japonesa, se persiguió a comunistas, y la
invasión de Manchuria en 1931 trajo cambios económicos y sociales, con el establecimiento de industrias en el
norte de la península. La resistencia contra los japoneses creció, y tras la Segunda Guerra Mundial, se presentó
una oportunidad de independencia para el pueblo coreano.
LA INDEPENDENCIA
Después de la rendición incondicional del Imperio Japonés en 1945, la península coreana fue liberada pero
quedó dividida por las fuerzas soviéticas al norte y las fuerzas estadounidenses al sur, marcando el inicio de la
división del país. En agosto de 1945, se formó un gobierno provisional llamado República Popular de Corea,
liderado por Yo Um-hyong, pero fue desmantelado en enero de 1946 por las fuerzas estadounidenses bajo el
mando de John Reed Hodge, quien instauró el "gobierno militar del Ejército de los Estados Unidos en Corea".
El gobierno militar, impulsado por la sospecha de comunismo, implementó una política de contención
comunista, llevando a la persecución y eliminación de simpatizantes comunistas en Corea del Sur. Esto incluyó
la formación de una policía militar llamada Constabulary. La represión fue brutal, con asesinatos, violaciones y
torturas generalizadas, causando descontento en la población. En septiembre de 1946, estalló una rebelión
campesina que buscaba reinstaurar los comités. Aunque fue reprimida, reflejó la insatisfacción popular con el
gobierno militar. En el norte, la Unión Soviética optó por mantener los comités y la estructura del gobierno local
para influenciar y orientar la política en esa región.
LA DIVISIÓN Y RUPTURA
En la Conferencia de Moscú en 1945, se acordó la creación de una comisión conjunta de Estados Unidos y la
Unión Soviética para abordar la cuestión coreana, con el objetivo de unificar el país y establecer un nuevo
gobierno. Sin embargo, las conversaciones no lograron acordar la formación de un nuevo gobierno, lo que llevó
al fracaso de la comisión. En 1947, Estados Unidos llevó el tema a las Naciones Unidas, generando protestas de
la Unión Soviética.
A pesar de las objeciones soviéticas, las Naciones Unidas establecieron una comisión temporal en Corea para
promover elecciones en el sur de la península. Las elecciones se llevaron a cabo el 10 de mayo de 1948,
resultando en la creación de la República de Corea, con Syngman Rhee como presidente, quien tenía
conexiones con la Casa Blanca. Sin embargo, las elecciones fueron mal recibidas, provocando la creación de
grupos antigubernamentales y levantamientos en Cheju y el "incidente de Yeosun" en octubre de 1948.
El gobierno respondió estableciendo cuarteles generales y facultando la ley marcial. Hubo supresión exitosa de
las rebeliones, pero continuaron ejecuciones y violaciones de derechos humanos. En paralelo, la República
Popular Democrática de Corea se fundó en 1948 bajo el liderazgo de Kim Il-sung, respaldado por la Unión
Soviética. La educación y la cultura fueron profundamente politizadas en Corea del Norte, generando protestas
estudiantiles. Además, se impulsó la industria del cine como medio de propaganda para ambos regímenes.
LA GUERRA
Durante la Primera República Coreana (1948-1960), Syngman Rhee buscaba unificar la península bajo su
gobierno, pero Corea del Sur carecía del equipo militar necesario. En 1949, Rhee solicitó ayuda militar a Estados
Unidos, pero la Casa Blanca se negó. En el Norte, Kim también buscaba la unificación y solicitó ayuda a Moscú,
que inicialmente se negó pero finalmente aceptó en 1950. La guerra estalló el 22 de julio de 1950 cuando el
ejército norcoreano avanzó sobre el paralelo 38º.
En menos de dos meses, Corea del Sur estaba casi derrotada gracias al crucial apoyo militar de Moscú. Sin
embargo, la situación cambió cuando las Naciones Unidas, a través de la Resolución 83 del Consejo de
Seguridad, decidieron prestar ayuda militar a Corea del Sur. A pesar de casi ser derrotada por las fuerzas
estadounidenses y de la ONU, Corea del Norte se vio respaldada por la intervención de voluntarios chinos en
noviembre de 1950. La guerra se estancó, llevando a la firma de un armisticio el 23 de julio de 1953, sin que se
llegara a firmar un tratado de paz, estableciendo una zona desmilitarizada.
La Guerra de Corea también fue testigo de violaciones de derechos humanos, con ejecuciones de civiles por las
fuerzas de seguridad del Sur, como el asesinato del National Guidance Alliance en 1950. La ley marcial fue
proclamada en todo el país, pero las ejecuciones violaron la ley internacional humanitaria al afectar a individuos
no participantes activos en el conflicto. Estados Unidos también estuvo implicado en el asesinato de civiles
debido a su uso de bombardeos indiscriminados, causando la muerte de miles de civiles y provocando críticas
por la falta de evacuaciones y reconocimientos de campo.
UN PERIODO DE ESTABILIDAD
En 1960, el gobierno de Syngman Rhee en Corea del Sur concluye, dando paso a elecciones que son ganadas
por Yun Bo-seon, marcando el inicio de la Segunda República. Sin embargo, esta República dura solo hasta
1961, cuando un golpe de Estado liderado por Park Chung Hee termina abruptamente con el gobierno. Park
Chung Hee instaura un régimen autoritario y lleva a cabo un riguroso proceso de industrialización, resultando en
un período de crecimiento económico y estabilidad política, aunque alejado de la democracia.
Mientras tanto, Corea del Norte, a pesar de quedar devastada después de la guerra, experimenta un
crecimiento económico superior al de Corea del Sur en los años cincuenta y principios de los sesenta, con el
respaldo de la Unión Soviética y la República Popular China en la reconstrucción del país. No obstante, en los
sesenta, el modelo económico norcoreano comienza a desacelerarse, siendo pronto superado por los logros
económicos de Seúl.
CONCLUSIÓN
La península coreana experimentó notables cambios desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX, culminando en
la formación de dos Estados en la mitad del siglo XX: la República de Corea, una economía capitalista, y la
República Popular Democrática de Corea, un régimen comunista. A pesar de un proceso de establecimiento
tumultuoso con conflictos internos y externos, la Guerra de Corea marcó un punto crucial en la historia de la
nación.
En el siglo XXI, persiste la incertidumbre geopolítica en el último vestigio de la Guerra Fría. Mientras Corea del
Sur estabilizó y desarrolló su economía, transitando hacia un régimen democrático, Corea del Norte enfrenta
desafíos en su régimen totalitario y centra su poder en un programa nuclear. El futuro de la península sigue
siendo un foco de tensión regional, ya que no ha surgido una voluntad política para contener las tensiones o
lograr un tratado de paz entre ambas Coreas. Ambos estados están inmersos en un juego de tensiones entre
Rusia, China, Estados Unidos y Japón, dejando claro que el destino de la nación coreana está vinculado a los
intereses de las grandes potencias.
A principios de los años noventa, se establecieron relaciones diplomáticas entre China y Corea del Sur,
rompiendo la falta de vínculos comerciales preexistentes. Aunque inicialmente había desconfianza debido a la
falta de acuerdos y seguridad, la necesidad mutua de comerciar y satisfacer las demandas internas impulsó las
actividades económicas entre ambos países. China se convirtió en el principal socio comercial de Corea del Sur
en el siglo XXI, marcando un cambio significativo en su dependencia tradicional de Estados Unidos. La relación
comercial con China desplazó progresivamente a Estados Unidos como socio principal y fuente de divisas. Este
cambio llevó a Corea del Sur a equilibrar sus relaciones entre ambas potencias. En términos de impacto, la
15
hipótesis sugiere que la necesidad mutua de expansión comercial y financiera dinamizó la variable política,
generando un acercamiento entre ambos países. La importancia de China como mercado para las manufacturas
coreanas y la transferencia de tecnología beneficiaron a ambas naciones, fomentando un intercambio
intraindustrial y agregación de valor en sus exportaciones.
1. Desarrollo agrícola
La estrategia de desarrollo económico en China bajo el liderazgo del Partido Comunista, iniciada en 1978, tuvo
éxito y fortaleció la conducción del partido. La fórmula 4+4 de Zhou Enlai y Deng Xiaoping se centró en las
cuatro modernizaciones y los cuatro principios, incluyendo la vía socialista y la transformación de una economía
planificada a una de mercado, así como la transición de una sociedad rural a una urbana.
Deng Xiaoping impulsó reformas, siendo clave la introducción del "sistema de responsabilidad familiar" en la
agricultura en 1978. La descolectivización buscó un reparto equitativo de tierras, facilitando la migración del
excedente laboral hacia la industria rural y proporcionando estímulos individuales a las familias campesinas
para aumentar la producción.
La reforma incluyó la creación de empresas rurales no agrícolas y ZEE para absorber el excedente laboral y
aumentar la competitividad. Hacia la década de 1980, se enfocó en el desarrollo de ZEE en provincias como
Guangdong y Fujian, con regímenes fiscales diferentes para facilitar la inversión extranjera. Para 2005, se
establecieron más de 210 Zonas de Desarrollo Nacional y 1,300 Zonas de Desarrollo Provinciales.
En los años setenta, surgieron sectores no estatales como industrias rurales, empresas individuales, joint
ventures y empresas extranjeras. La reforma de las empresas públicas comenzó concediéndoles más
autonomía y permitiéndoles retener beneficios que excedieran las cuotas de producción, estableciendo
contratos de responsabilidad del empresario. Estas medidas marcaron la transición de China hacia un modelo
económico más orientado al mercado y descentralizado.
2. Desarrollo industrial
En el gobierno de Mao, el Partido Comunista Chino seguía una doctrina de autosuficiencia y un modelo industrial
cerrado siguiendo el ejemplo soviético. Desvalorizaban el comercio exterior y la producción de bienes para la
exportación. En 1984, se inició una reforma que transformó las empresas estatales y promovió el desarrollo del
sector no estatal, adoptando una "economía de mercado socialista". Se implementaron cambios en los precios,
la separación entre gobierno y empresas, y la gestión económica se movió de un plan a un mecanismo de
control macroeconómico, donde el Estado regulaba el mercado y las empresas se disciplinaban. Las empresas
estatales retuvieron parte de sus utilidades para reinvertir o financiar instalaciones y servicios para los
empleados, lo que junto con la autonomía aumentada y un mercado más abierto, incentivó la producción.
3. Desarrollo financiero
En 1978, el Banco Popular de China era el único banco estatal, pero a partir de esa fecha, el sistema financiero
experimentó un desarrollo significativo. A principios de la década de 1990, se estableció el Banco Central y se
constituyeron cuatro bancos comerciales estatales, tres bancos para financiar las políticas gubernamentales,
once bancos comerciales más pequeños, más de cien bancos comerciales resultantes de la reforma de
cooperativas de crédito urbanas, y varias instituciones financieras no bancarias, incluyendo cooperativas de
crédito y sociedades de inversión. En 1990 se creó la bolsa de Shanghái y en 1991 la de Shenzhen. La reforma
del sistema bancario se centró en el saneamiento de los cuatro grandes bancos comerciales, incluyendo la
cancelación de créditos fallidos, recapitalización, liberalización de tasas de interés para préstamos
(manteniendo bajas tasas para ahorradores), entrada de la banca extranjera, mejoras en el sistema corporativo
de gestión, introducción de evaluaciones de riesgos y provisiones para créditos fallidos, y fortalecimiento del
sistema de inspección.
En 1986, China inició el proceso de adhesión al Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT),
pero las negociaciones se detuvieron debido a la represión en Tiananmen. El vínculo con la Casa Blanca fue
crucial en el proceso. Después de la formación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), China buscó ser
miembro adherente. El acuerdo con Estados Unidos aceleró el proceso, y en diciembre de 2001, China ingresó a
la OMC. Su comercio exterior experimentó un crecimiento significativo, siendo actualmente un actor importante
en la demanda mundial de cobre, aluminio, petróleo y soja.
Las cifras indican un aumento constante en las exportaciones chinas durante las décadas de los ochenta,
noventa y entre 2000 y 2003, así como un crecimiento similar en las importaciones. El ingreso de China a la
OMC tuvo un impacto significativo en su comercio exterior. En cuanto a los servicios, las exportaciones chinas
pasaron de 1,6% en 1994 a 3,4% del total mundial en 2005, mientras que las importaciones aumentaron de
1,5% a 3,6% en el mismo período.
La diversificación de las exportaciones chinas es evidente, con productos de alta tecnología representando un
tercio de las exportaciones en 2004. La apertura económica, medida como el porcentaje de exportaciones en
relación al PIB, experimentó un crecimiento constante, pasando de menos del 10% en 1980 a 15,7% en 1990 y
20,8% en el año 2000. La consideración del capital extranjero en la construcción de la "economía socialista de
mercado" atrajo un importante flujo de IED a China, convirtiéndola en el segundo receptor de IED desde 2010 y
el tercer emisor desde 2013 en la segunda década del siglo XXI.
EL IMPACTO DE LA REFORMA ECONÓMICA CHINA EN EL VÍNCULO CON COREA DEL SUR: DE LA TENSIÓN A
LA ASOCIACIÓN ESTRATÉGICA
Durante la Guerra de Corea (1950-53), China desempeñó un papel crucial al respaldar a las tropas norcoreanas,
provocando un cambio inesperado al retroceder el comando aliado y facilitar un empate técnico que condujo al
armisticio. Las relaciones entre Seúl y Beijing se estancaron en el contexto de la Guerra Fría, pero en los años
sesenta, Corea del Sur inició una política exterior para mejorar los lazos con China y la Unión Soviética, con el
objetivo de reducir las tensiones con el Norte y fomentar una mejor relación en el futuro. La Nordpolitik, una
corriente que buscaba reconciliar las relaciones del Oeste con las oportunidades del Este, influyó en esta
estrategia. El contacto entre Beijing y Seúl comenzó en 1983, aprovechando un incidente de un avión
secuestrado. Sin embargo, fue en 1992 que Corea del Sur y China establecieron relaciones diplomáticas,
poniendo fin a décadas de tensión ideológica y política derivada de la Guerra de Corea y la Guerra Fría. A pesar
de ello, China continuó reconociendo a Corea del Norte, y se formalizó el intercambio de embajadores,
requiriendo que Corea del Sur rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán.
Corea del Sur ha logrado un fuerte desarrollo económico, destacándose en los sectores tecnológico y
automotriz. Actualmente, es el sexto socio comercial más importante de China. La industria automotriz, liderada
por Hyundai y su afiliada Kia, ha experimentado un notable crecimiento, posicionándose como la tercera
compañía con mayores ventas en China, superando a empresas japonesas como Nissan y Toyota. Este sector se
ha convertido en un componente crucial para la expansión de las relaciones comerciales entre China y Corea del
Sur. Aunque Seúl disfruta de un considerable superávit comercial, lo que representa el saldo positivo más
significativo para el país, esta dependencia del "socio chino" también puede plantear riesgos a largo plazo. Sin
embargo, en la actualidad, ambas naciones continúan necesitándose mutuamente.
CONCLUSIÓN
En retrospectiva, los cambios significativos experimentados a finales del siglo XX y principios del XXI, impulsados
por la expansión económica de China, han tenido un impacto profundo a nivel nacional e internacional. Aunque
la relación entre China y Corea ha mejorado, especialmente en las negociaciones con Corea del Norte, el
acercamiento económico presenta efectos mixtos. Por un lado, prosperan las relaciones políticas y las
oportunidades de acuerdos futuros, pero por otro, la necesidad de acceso al mercado chino plantea desafíos y
un riesgo potencial de dependencia para Corea del Sur. La interdependencia comercial y financiera entre ambos
países ofrece tanto beneficios como amenazas, destacando el diálogo político como la variable clave para
avanzar hacia una cooperación más sólida.
Dokdo, ubicado a 87,4 kilómetros al sureste de la isla Ulleungdo, es un conjunto de islotes rocosos con una
geotectónica única. También conocido como las Rocas Liancourt, destaca estratégicamente en el mar del Este.
Su superficie total es de aproximadamente 18 km2 y pertenece a Ulleung-Gun, provincia de Kyongsan Norte.
Estas islas tienen importancia estratégica para Corea del Sur debido a los derechos de pesca y la posibilidad de
explotación de recursos naturales, especialmente gas. Dokdo está ubicado en un punto estratégico, marcando
el extremo este del territorio coreano. La relación entre Corea del Sur y Japón sobre estas islas ha generado
tensiones diplomáticas.
Dokdo alberga una riqueza única de flora y fauna, incluyendo diversas plantas, aves, invertebrados y organismos
marinos vertebrados, como focas y leones marinos. Esta biodiversidad, resultado de un proceso natural antiguo,
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se conserva excepcionalmente debido a la limitada actividad humana en el territorio. La ubicación remota de
Dokdo como una isla oceánica sugiere una biodiversidad única en comparación con las islas continentales.
Dokdo cuenta con limitadas reservas de agua propia y presenta desafíos para la vegetación debido a fuertes
vientos marinos, clima, salinidad y topografía. A pesar de ello, se han identificado alrededor de 61 especies de
plantas, cuyo origen se atribuye a la actividad volcánica y al transporte por viento, oleaje y aves. El clima
moderado, influenciado por corrientes cálidas y frías, contribuye a la singularidad del paisaje y la biota de las
islas. Estos factores geográficos y climáticos hacen de Dokdo un paraíso biológico único con valor no solo
económico y estratégico, sino también evolutivo.
¿DOKDO O TAKESHIMA?
Desde el siglo XV y especialmente a finales del siglo XVII, la isla de Dokdo fue una activa zona de pesca para los
coreanos, conocida por varios nombres como Sambongdo, Kajido, y Sokto en chino. El dominio coreano sobre
estos islotes se remonta al año 512 cuando el general Lee Sa Bu de la Dinastía Shilla conquistó la región,
incluyendo Dokdo. Documentos históricos, como el Samkuksaki y el Sejong Sillok Jiriji, evidencian la inclusión de
Dokdo y Ulleungdo en el territorio coreano desde principios del siglo VI, registrándolas como parte de la
provincia de Gangwon.
Desde el año 1900, el Gran Imperio de Corea de la Dinastía Joseon otorgó a Ulleungdo el estatus de un condado
independiente, incluyendo Dokdo bajo su jurisdicción. Tanto Corea como Japón reconocieron la soberanía
coreana sobre Dokdo en numerosos documentos y mapas oficiales. Sin embargo, durante la guerra ruso-
japonesa en 1905, Japón incorporó Dokdo alegando que los islotes "carecían de dueño". En 1945, después de
la liberación de Corea de la dominación japonesa, se restituyó la soberanía coreana sobre las islas según la
Declaración de El Cairo, la Declaración de Potsdam y la rendición japonesa. En enero de 1946, el SCAP excluyó
a Dokdo como territorio de soberanía japonesa y lo devolvió a Corea. En 1954, se creó la Guarnición de
Voluntarios de Dokdo respaldada por el gobierno coreano, que fue reemplazada por la Policía Nacional Coreana
en diciembre de 1956. En noviembre de 1982, Dokdo fue designado como monumento nacional por el gobierno
coreano.
Japón reclama Dokdo, alegando un siglo de posesión y formalizando el "Día de Takeshima". Esto genera
protestas violentas en Corea. Los intereses económicos japoneses incluyen extender su Zona Económica
Exclusiva debido a la rica pesca y depósitos minerales. Corea ve Dokdo como símbolo de resistencia a la
ocupación japonesa y rechaza la discusión de soberanía. Tras la creación del "Día de Takeshima", Corea
protesta y el presidente coreano amenaza con una guerra diplomática, exigiendo disculpas y compensación por
las víctimas coreanas. La disputa intensifica las tensiones entre ambos países.
En protesta, Corea levanta parcialmente la prohibición de visitas a Dokdo y crea un Comité Especial para
defender la soberanía y oponerse a la narrativa japonesa en libros escolares. Corea del Norte respalda a Corea
del Sur ante los reclamos japoneses sobre Dokdo, expresando condena en la ONU y solicitando la exclusión de
Japón en las negociaciones nucleares. Aunque ambos países mantienen posiciones firmes, coinciden en
clasificar a Dokdo como un archipiélago, importante bajo la ley marítima internacional.
CONCLUSIÓN
Actualmente, la resolución inmediata de estos conflictos es difícil. Las autoridades japonesas persisten en su
reclamo, posiblemente buscando el reconocimiento internacional de Takeshima como territorio en disputa. Este
conflicto, común en la región asiática, involucra disputas territoriales y económicas. Aunque Japón argumenta
que Corea ocupó Takeshima, la realidad es que Dokdo está bajo la posesión de la República de Corea, con
plena soberanía desde el ámbito legislativo, administrativo y judicial.
En los primeros tiempos de la formación política de la península coreana, dividida en tres reinos (Koguryo, Silla y
Paekche), el reino de Silla destacaba por otorgar a las mujeres un papel importante, con derechos equiparables
a los de los hombres. Las mujeres en Silla tenían derechos de herencia y linaje, y la sucesión real podía ser
tanto masculina como femenina. Los matrimonios se basaban en la elección libre, y al casarse, el hombre se
mudaba al hogar de la esposa, donde los padres de ella tenían autoridad. En tiempos de guerra, si el hombre
partía, la mujer asumía el control del hogar. Se registraron tres reinas en la cronología de reyes: Sondok, quien
gestionó una administración benevolente y sofocó rebeliones; Chindok, que luchó contra Paekche y centralizó el
poder; y Chinsong.
En todos los reinos de la península coreana, la religión predominante fue el chamanismo, caracterizado por
creencias vinculadas a la naturaleza y los espíritus. En esta forma arcaica de organización matriarcal, la mayoría
de los chamanes, quienes realizaban rituales y se comunicaban con los espíritus, eran mujeres, aunque
también podían ser hombres. El chamanismo, con una proporción de 3 a 7 en favor de mujeres, se considera
centrado en ellas y vinculado a los sectores marginados socialmente. Se cree que las mujeres, al poseer más
"ying," que se asocia con características pasivas y receptivas, tienen una mayor habilidad para conectarse con
los espíritus. Las chamánicas desempeñaban roles como sacerdotisas, curanderas y educadoras, transmitiendo
la cultura ligada a la tradición del chamanismo. Desde los inicios de Silla hasta el siglo I, las mujeres chamanas
tenían un papel destacado en los rituales a los ancestros, incluso permitiéndoseles el ingreso al palacio,
otorgándoles un significativo poder político y social.
En el siglo IV, la introducción del budismo en Corea condujo a la limitación de las prácticas chamánicas, ya que
la realeza adoptó nuevas tradiciones. Las mujeres nobles participaron activamente en el budismo, brindando
ayuda comunitaria y buscando refugio en monasterios. El chamanismo quedó relegado a las clases populares,
donde las chamanas eran consultadas en casos de enfermedad, conflictos o desastres naturales.
En este periodo, la sociedad experimentó un cambio gradual del sistema matriarcal al patriarcal. La necesidad
de mejorar la alimentación llevó a que los hombres abandonaran las tareas de caza para dedicarse al cultivo y
la cría de animales, intensificando la diferenciación de género y cambiando la percepción de la mujer.
La autoridad femenina se limitó a los asuntos domésticos, y surgieron pactos matrimoniales entre familias,
trasladando derechos, honores y bienes del padre a sus hijos varones. Se abolieron los derechos de la madre,
asegurando así la continuidad de la línea familiar paterna. Los hombres asumieron la responsabilidad de
mantener a sus padres ancianos, preservar la tradición y el honor familiar, siendo los únicos encargados de los
ritos de veneración a los antepasados.
DINASTÍA CHOSON
La dinastía Choson, que abarcó desde 1392 hasta 1910, se caracterizó por la influencia del neoconfucianismo,
que promovía la jerarquización social y limitaba la participación de las mujeres en un sistema paternalista.
Según la ética confuciana, las relaciones se basaban en obligaciones y deberes, destacando la obediencia en
cinco principios: rey-súbdito, padre-hijo, esposo-esposa, hermano mayor-hermano menor y relaciones entre
amigos. El sistema confuciano estableció relaciones basadas en obligaciones y deberes, las mujeres estaban
subordinadas, guiadas por la "triple obediencia" al padre en la infancia, al esposo después del matrimonio y al
hijo en viudez. Su papel se centraba en la sexualidad y la reproducción, considerando la maternidad como
virtud suprema. Aunque la piedad filial otorgaba cierto respeto, las mujeres nobles tenían limitaciones en
educación y participación pública, incluso evitando la atención médica masculina, lo que llevó a la propuesta de
educar a mujeres de clase baja como curanderas supervisadas por hombres.
Resumen: En la sociedad de la dinastía Choson, el matrimonio era universal y diferenciaba a casados y solteros
incluso en la vestimenta y peinado. Se practicaba la poligamia solo para los hombres, mientras que las mujeres
no podían tener dos esposos ni volverse a casar después de quedar viudas. Los hombres tenían el derecho
exclusivo de solicitar el divorcio, con causales que incluían desobediencia, infertilidad, adulterio, celos,
enfermedad, chismes o robo, y el divorcio resultaba en la pérdida de posición social y separación de los hijos
para la mujer. El neoconfucianismo rechazaba el chamanismo, pero este continuaba siendo practicado
principalmente por mujeres como una forma de escape a la opresión patriarcal. Aunque el gobierno intentó
erradicar estas creencias, algunas mujeres encontraron en el chamanismo y el budismo una vía para obtener
cierto reconocimiento y poder económico al contribuir al erario público (conjunto de bienes y recursos
financieros de un gobierno).
En la estructura confuciana que separaba estrictamente a los sexos, surgía una clase social de mujeres
llamadas kisaeng, que desafiaba los preceptos morales dominantes. Estas mujeres eran educadas en artes
como literatura, danza y pintura, y se dividían en jerarquías según sus habilidades. Las más talentosas
entretenían a los señores feudales, mientras que otras combinaban la práctica artística con la prostitución.
Aunque disfrutaban de ciertos privilegios, como la libertad de vestimenta y movimiento, vivían en las afueras de
las ciudades y eran marginadas socialmente. Algunas kisaeng, como Yi Mae chang, Uhwudong, y Hwang Jin Yi,
destacaron como importantes artistas en poesía y música.
A finales del siglo XIX, el confucianismo empezó a ser cuestionado en relación con el papel de la mujer.
Movimientos como Tonghak abogaron por reformas que legalizaran el matrimonio de viudas y promovieran la
igualdad social de los hijos de segundas esposas o concubinas. El Tongnip Shinmun, un medio de difusión
masiva, abordó la situación de la mujer, defendiendo la necesidad de educación y participación femenina, y
19
publicó en 1898 la considerada primera declaración de los derechos de la mujer. La organización Ch’anyanhoe,
formada por mujeres de clase alta, abogaba por una educación secular para niñas. El movimiento Yo u hoe,
Asociación de Amigas Mujeres, en 1906, solicitó la abolición del concubinato y promovió debates sobre la
posición social femenina. Al final de la dinastía Choson, se fomentó la educación occidental, y en 1886 se
estableció la primera escuela para mujeres, Ewha, liderada por la misionera Mary F. Scranton. Estas iniciativas
educativas, muchas impulsadas por la religión católica, contribuyeron al surgimiento de líderes feministas e
independentistas durante el periodo colonial posterior.
COLONIALISMO JAPONÉS
La dominación japonesa sobre Corea, iniciada formalmente en 1910 y concluida con la Segunda Guerra
Mundial, marcó el fin del confucianismo como política estatal. Durante este periodo, se implementó el Código
Civil Choson, basado en el japonés, que permitió el divorcio por mutuo consentimiento pero con autorización
paterna. Se autorizó la instrucción para hombres y mujeres, siendo la educación esencial para cambiar las
costumbres arraigadas y avanzar hacia la igualdad. Con la introducción del pensamiento occidental y el modelo
económico liberal, surgió el movimiento Sinyoosoong o nueva mujer, compuesto por mujeres de clase alta que
desafiaban valores tradicionales y buscaban vivir según su propia determinación. Sin embargo, el colonialismo
también trajo la institucionalización de las "mujeres de confort", más de 200,000 mujeres sometidas a
esclavitud sexual por las fuerzas militares japonesas, una consecuencia atroz que afectó a Corea y otras
naciones del este asiático. Tras la guerra, muchas de estas mujeres enfrentaron dificultades para reintegrarse a
la sociedad.
A partir de la década de los setenta, los movimientos feministas y de derechos humanos comenzaron a abordar
la problemática de las "mujeres de confort". En los ochenta, se centraron en la lucha contra la prostitución y el
turismo sexual, principalmente de Japón. En la década de los noventa, se estableció el Consejo Coreano para las
Mujeres Forzadas a la Esclavitud Sexual Militar, compuesto por más de 36 organizaciones feministas, que
lograron en 1993 la implementación de una pensión para las víctimas. La persistencia de este problema afecta
actualmente las relaciones diplomáticas entre Corea del Sur y Japón, debido a la falta de reconocimiento oficial
por parte de Japón de los delitos de violación a los derechos humanos cometidos durante el colonialismo.
INDEPENDENCIA Y AUTORITARISMO
Con el inicio del proceso de industrialización en los años sesenta bajo el gobierno de Park Chung hee, se
observaron cambios en los valores y pautas de convivencia, especialmente en la familia y el papel de la mujer,
generando una transformación en corto tiempo. Las políticas gubernamentales abandonaron los estrictos
preceptos confucianos para adaptarse al nuevo esquema económico y social. Destacan logros como el sufragio
femenino y el derecho a ocupar cargos políticos incorporados en la Constitución de 1948, así como el primer
código de igualdad de género en 1960. A pesar de estos avances, la Ley de Familia de 1958 mantenía roles
tradicionales, con derechos legales transmitidos por progenitura masculina. La participación femenina se
incrementó en el sistema educativo, aunque persistió la discriminación. En el ámbito político, se demandó
mayor representación y fondos para políticas de género. En el mercado laboral, muchas mujeres se emplearon
en industrias y servicios, vinculados a las tareas domésticas, pero con bajos salarios, falta de seguridad social y
pocas oportunidades de especialización.
En el contexto de los movimientos democráticos, se formaron grupos de mujeres que participaron en protestas
políticas y organizaciones de base. Destacan la Liga Coreana de Mujeres Votantes en 1969, que promovía la
participación y educación femenina, y la Unión de Mujeres para la Reforma de la Ley Familiar en 1973. En
1979, Corea del Sur firmó la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer de
las Naciones Unidas. Este hecho condujo a la creación en 1983 de la Sociedad de Amigos por la Igualdad de las
Mujeres y el Teléfono de Emergencia de las Mujeres para abordar el problema urgente de la violencia de género.
DEMOCRACIA
Con la restauración de los derechos civiles y la reforma electoral en 1987, se llevaron a cabo las primeras
elecciones libres, dando paso a la formación de agrupaciones sociales centradas en temas de democracia y
nacionalismo. Estas organizaciones abogaban por derechos de igualdad laboral, educacional, sexual y de
organización, incluyendo cuestiones específicas de género como el aborto, la anticoncepción y la autodefensa.
Surgieron movimientos feministas que luchaban por el reconocimiento de derechos económicos, políticos y
sociales, enfrentándose a la resistencia conservadora. Entre estas organizaciones se encuentran la Unión de
Asociaciones de Mujeres de Corea, la Asociación de Mujeres para la Igualdad y la Paz, y la Asociación Unida de
Mujeres Coreanas. En años recientes, se han creado nuevas asociaciones feministas que defienden los
derechos de minorías sociales como trabajadoras extranjeras, lesbianas, trabajadoras sexuales y
discapacitadas. Entre ellas destacan el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres Inmigrantes y Solidaridad
con la Liberación de las Mujeres.
El aumento de la participación de las mujeres en el sector laboral, marcado por la discriminación de género,
fortaleció las demandas por la mejora de la condición femenina. Las organizaciones feministas jugaron un papel
crucial en la formación de una agenda política y lograron influir en la legislación. A lo largo de los años, se
aprobaron leyes como la de prevención de la violencia doméstica en 1993, la ley básica de desarrollo de la
mujer en 1995, la ley de Maternidad en 2001, y las leyes de Prevención de la Prostitución y de Castigo a los
Causantes de la Prostitución y Hechos Asociados en 2004. En 1988 se crearon el Instituto Coreano de
Desarrollo de la Mujer y el Comité Nacional de Políticas de la Mujer. Más tarde, se estableció el Comité Especial
de la Mujer, y durante el gobierno de Kim Dae jun se creó el Ministerio de Igualdad de Género. La Ley Civil de
2005 mejoró las condiciones de la mujer en aspectos como la herencia, la autoridad paterna, la custodia de los
hijos y el acceso a beneficios como la pensión nacional y el seguro médico. Aunque ha habido avances en la
conciencia social de género, persisten desafíos como la discriminación sutil, la violencia doméstica, el aborto
selectivo, el acoso sexual y la feminización de la pobreza.
En el ámbito familiar en Corea del Sur, los padres continúan influyendo en las decisiones individuales, opinando
sobre el estatus socioeconómico, educativo y religioso de la pareja. Existe presión social para casarse y persiste
el ideal de la mujer como "madre no trabajadora", limitando la mujer profesional a las tareas domésticas y
subordinándose a un esposo enfocado exclusivamente en el trabajo. Esto ha llevado a desinterés y rechazo
hacia el matrimonio, ya que las expectativas no se alinean con la realidad conyugal. La creencia en que tener un
hijo varón garantiza la estabilidad matrimonial y la aceptación por parte de la familia política persiste, llevando a
un aumento en la tasa ilegal de abortos de niñas. Las mujeres enfrentan la falta de apoyo social para las
responsabilidades familiares y las malas condiciones laborales, lo que las empuja a casarse antes que buscar
empleo inseguro. Esto contribuye a altos índices de divorcio, bajos matrimonios y una disminución en la tasa de
natalidad, convirtiéndose en un problema demográfico.
En el ámbito laboral en Corea del Sur, existe segregación de género, con trabajos femeninos percibidos
socialmente como menos valorados. Los hombres ocupan el 98% de los puestos jerárquicos y, en tiempos de
crisis, las mujeres son las primeras en ser despedidas. Las oportunidades laborales para las mujeres son
limitadas, con proporciones bajas de asalariadas y salarios bajos. A menudo, las mujeres casadas abandonan
sus trabajos para dedicarse exclusivamente al cuidado de los hijos y el hogar, reintegrándose tardíamente al
mercado laboral. Las mujeres casadas suelen ser las principales responsables del trabajo doméstico, lo que
contribuye a la inseguridad laboral femenina y aumenta la propensión de los hogares pobres con jefas de familia
a permanecer en la pobreza.
Los medios de comunicación en Corea del Sur perpetúan estereotipos de género al retratar a las mujeres como
emocionales, jóvenes, bellas, amas de casa o secretarias, mientras que presentan a los hombres con roles más
diversos y destacados. Los libros escolares refuerzan estas nociones al mostrar a los niños resolviendo
problemas y aceptando desafíos, mientras que las niñas aparecen en roles sumisos en el hogar. La respuesta
gubernamental a esta problemática incluyó la Ley de Igualdad en el Empleo, que busca establecer la igualdad
salarial, reconocer la baja por maternidad, prohibir la discriminación por razones de matrimonio, embarazo y
nacimiento, y proporcionar apoyo para guarderías en el lugar de trabajo. A pesar de estas medidas, la violación
de las normas de igualdad laboral es común y no está reglamentada, lo que impide la imposición de sanciones.
La desigualdad de género también afecta el empleo público, y aunque se ha promovido una mayor presencia
femenina en el gobierno central, muchos de estos puestos son temporales. Los movimientos feministas han
abogado por una cuota femenina en la Asamblea Nacional y apoyo activo a las candidatas electorales para
abordar esta desigualdad.
CONCLUSIÓN
A lo largo de la historia coreana, la organización social y las pautas de comportamiento, así como la identidad de
la mujer, han sido influenciadas por el chamanismo, el budismo y el confucianismo. La estructura patriarcal se
consolidó durante la dinastía Choson al incorporar el confucianismo, perpetuando una dicotomía entre lo
público y lo privado que jerarquiza y sexualiza los roles sociales. Este esquema binario persiste en la Corea
moderna, justificando desigualdades de género. El chamanismo otorgó a la mujer un papel relevante,
especialmente en zonas urbanas, donde las chamanas son contratadas para diversos propósitos. Aunque el
budismo coexistió con las costumbres confucianas, no propició un aumento significativo de la participación
femenina, aunque sirvió como refugio para mujeres en situaciones desfavorables.
El proceso de incorporación de la mujer en el ámbito público comenzó de manera marginal en los años setenta,
limitada y focalizada en sectores sociales específicos. La representación femenina en la política ha avanzado
21
lentamente debido al conservadurismo en el sistema democrático. La estructura familiar, respaldada por la
figura del "amo de familia", se ha considerado crucial para el desarrollo nacional, perpetuando la visión
confuciana de la mujer en el ámbito privado y el hombre en lo público.
A pesar del notable desarrollo económico de Corea del Sur, persisten las disparidades de género. La identidad
dual de la mujer, subordinada en el hogar pero autónoma económicamente, social y políticamente, ha
comenzado a redefinir los roles familiares. Sin embargo, ciertas lógicas tradicionales obstaculizan la ruptura
definitiva de los prejuicios de género, destacando la necesidad de ampliar y diversificar el papel de las mujeres
para lograr una igualdad de género más profunda.
EL HANGUL Y LAS MUJERES COREANAS: ¿ES POSIBLE SU ANÁLISIS BAJO UNA PERSPECTIVA DE
GÉNERO Y CLASE?
ENTRAMADO SOCIAL DE LAS DINASTÍAS KORYO Y CHOSON COMO MARCO SOCIO HISTÓRICO AL
SURGIMIENTO DEL HANGUL: ¿Y LAS MUJERES?
El surgimiento del Hangul en el siglo XV está intrínsecamente ligado al periodo entre 918 y 1446 d.C., durante el
cual las dinastías Koryo y Choson desempeñaron roles fundamentales en la formación de la identidad coreana.
Ambas dinastías, aunque diferentes, compartieron una estructura social rígida y jerárquica, con una aristocracia
que dirigía la sociedad y una mayoría rural explotada.
La dinastía Koryo (935-1392 d.C.) reemplazó al Reino Unificado de Shilla y se caracterizó por una aristocracia
hereditaria que monopolizaba el gobierno y la alfabetización. Esta elite acumulaba tierras y recursos, mientras la
base social, compuesta mayormente por campesinos y clases bajas, carecía de acceso a la educación y cargos
gubernamentales.
En la sociedad de Choson, los yangban, que eran funcionarios, intelectuales y terratenientes, ejercían un
dominio absoluto sobre el gobierno, la educación y la tierra. Los chungin, compuestos por antiguos nobles de la
era Koryo, y los sangmin, principalmente campesinos, pescadores, comerciantes y artesanos, constituían el
resto de la población, marginados de la alfabetización y explotados por trabajos y tributos.
Antes de estas dinastías, las mujeres tenían un papel activo en la agricultura y la manutención del hogar, pero
con la llegada del budismo y el confucianismo, fueron relegadas a roles domésticos y de crianza de hijos. Esto
marcó el inicio del patriarcado, donde la participación femenina en la vida pública y religiosa fue limitada.
Sin embargo, las mujeres de la aristocracia tenían una experiencia diferente debido a su posición social, aunque
también enfrentaban opresión. Para la mayoría explotada y marginada, especialmente las mujeres campesinas,
la opresión de clase y género fue especialmente difícil de sobrellevar.
Yi Song-Ye representó la ascensión de un nuevo grupo social surgido del ejército, inaugurando la dinastía
Choson. Los primeros monarcas y aliados derribaron antiguos cimientos, como el poder de los budistas y la
casta de funcionarios de Koryo, para establecer bases sólidas mediante la adopción de valores neoconfucianos.
El rey Sejong de Choson (1418-1450 d.C.) desempeñó un papel crucial al sentar los cimientos de la identidad y
soberanía coreanas. Promovió altos estudios, fundó academias y modernizó diversos aspectos de la sociedad,
incluyendo el lenguaje. En 1446 d.C., promulgó el hunmijeongeum, marcando un hito al introducir una nueva
etapa en la escritura coreana. Esto tuvo profundas implicancias en una sociedad gobernada por élites que
utilizaban la escritura china como fuente de prestigio y poder. A pesar de la resistencia de algunos ilustrados,
Sejong reconoció la necesidad de mejorar la alfabetización en la sociedad, enfrentando la dificultad de la
administración estatal debido a la falta de funcionarios cualificados.
La creación del Hangul tuvo un papel crucial en la formación de la nueva administración y sociedad durante la
dinastía Choson. A pesar de la resistencia de la aristocracia que concentraba poder en el Estado y poseía
tierras, el rey Sejong promovió el Hangul como una herramienta para mejorar la eficiencia estatal y debilitar el
poder de los sabios que empleaban la escritura china. Este nuevo sistema de escritura representó un desafío
social significativo, ya que la élite resistió, considerándolo una amenaza a sus privilegios, llegando incluso a
menospreciarlo como una "lengua de mujeres".
EL HANGUL Y LAS MUJERES
Desde su creación, el Hangul fue adoptado por las mujeres coreanas, permitiéndoles acceder por primera vez a
la escritura, lectura y enseñanza. Aunque esto les otorgó nuevos roles y funciones anteriormente vedados, su
situación social no cambió. Sin embargo, ¿cuánto se beneficiaron realmente las mujeres al usar el Hangul? Esta
pregunta debe ser considerada dentro del contexto de las estructuras sociales, jerarquías de clase y
construcciones de género de Corea en los siglos XIV y XV, bajo las dinastías Koryo y Choson.
El Hangul se convirtió en un alfabeto marginado por los hombres del poder, pero posteriormente fue apropiado
por las mujeres, permitiéndoles expresar su cultura, vida cotidiana, intereses y percepciones del mundo. Por
primera vez, las mujeres comenzaron a representar y exponer sus propias experiencias. Esto se evidencia en los
"Romances del género femenino", un género literario propio que llevó a la escritura cantos tradicionales que
antes estaban reservados a la oralidad.
Aunque las mujeres podían escribir y leer, lo hacían dentro de un contexto de producción que las limitaba,
especialmente en términos de temas tratados. Estaban sujetas a ciertas exigencias impuestas por la sociedad
patriarcal y jerárquica, lo que las relegaba a un acceso limitado al discurso, tal como lo describió Foucault.
Aunque ingresaron al mundo de lo escrito, lo hicieron de manera restringida por los poderosos grupos en el
poder, quienes las veían como no cualificadas.
Estudios literarios actuales revelan la producción literaria de mujeres coreanas desde el siglo XV, destacando en
los siglos XVIII y XIX. La arqueología ha descubierto centenares de cartas en tumbas, incluyendo un caso donde
la esposa escribía a su esposo en un calcetín. Además, se encuentran novelas, canciones y diarios,
principalmente de mujeres aristócratas. Ejemplos notables incluyen las Memorias de dama Hyegyeong, escritas
entre 1795 y 1805, el Eumsik dimibang, primer libro de cocina de Corea escrito por Lady Jang en 1670, y el
Chongseo gyuhap de Lady Bingheogak, que ofrece consejos a mujeres, escrito en 1809.
Las prácticas confucianas del siglo XV en Corea impusieron restricciones severas a las mujeres, marcadas por la
sumisión y la discriminación. Desde los siete años, se les prohibía interactuar con hombres, compartiendo
espacios solo con mujeres en recintos internos de la casa. La vida conyugal se limitaba a "visitas nocturnas" y la
vida cotidiana se llevaba a cabo por separado. Estas limitaciones incluían la ausencia de educación académica,
deliberadamente vetada para perpetuar el rol de madres y esposas obedientes. Las mujeres eran encadenadas
por normas sociales, restricciones en la vida privada y la falta de educación.
La feminista Andrea D’atri destaca la intersección de género y clase, subrayando que la pertenencia de clase
delimita la opresión y las posibilidades de superación. Aunque algunas mujeres de clases altas se apropiaron
del Hangul y accedieron al mundo escrito, la mayoría, independientemente de su origen, eran analfabetas. Esto
resultaba en una doble opresión para las mujeres de clases bajas, cuyas vidas continuaban centradas en el
trabajo de la tierra y el mantenimiento del hogar sin poseer tierras.
A pesar de que el Hangul no fue exclusivo de las mujeres, también fue utilizado por hombres para reforzar su
superioridad social y oprimir a las mujeres. Los letrados masculinos, a partir del siglo XVI, emplearon el Hangul
para expresar fidelidad, lealtad y distraer a las mujeres, manteniéndolas en sus roles tradicionales durante
épocas de apertura y modernización. Un ejemplo es el libro "Naehun" escrito por la reina Sohei en 1475, que
ofrece consejos a las mujeres basados en valores confucianos.
El Hangul se convirtió en una herramienta especial para las mujeres, especialmente las nobles y aristócratas,
permitiéndoles aprender un alfabeto que les posibilitó escribir, leer y enseñar. La condición de clase de estas
mujeres les permitió enfrentar su existencia y opresión social de manera distinta, mientras que la mayoría de las
mujeres, particularmente las de clases más bajas, tenían un acceso limitado a la escritura, y aquellas
vinculadas a la servidumbre o campesinado solo podían acceder gradualmente a ciertas obras que reforzaban
las normas sociales y su lugar predefinido en la sociedad.
El Hangul fue introducido por el rey Sejong en el siglo XV como parte de la consolidación de la dinastía Choson,
enfrentando inicialmente el rechazo de los hombres que preferían la escritura china. Considerado inicialmente
como "escritura de mujeres", el Hangul fue incluso prohibido en 1504. Sin embargo, su uso se intensificó,
siendo adoptado tanto por mujeres como por hombres hacia finales del siglo XVI. A pesar de su creciente
popularidad, la escritura china seguía siendo dominante en la vida oficial del Estado. A lo largo de los siglos, el
Hangul se enfrentó a períodos de proscripción, pero se convirtió en un símbolo de resistencia durante la
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invasión japonesa en el siglo XIX. Aunque la mayoría de los adultos en Corea del Sur están alfabetizados, las
mujeres, especialmente en áreas rurales, aún enfrentan dificultades de acceso. Se han implementado
programas como la "Escuela de madres" para abordar estas disparidades. A 571 años de su creación, el Hangul
sigue siendo un instrumento crucial para la instrucción y la comunicación en Corea.
En el período final de la dinastía Goryeo, la sociedad coreana estaba dominada por clanes aristocráticos, con
acceso a cargos públicos restringido a través de complejos exámenes. El confucianismo y el budismo coexistían,
pero durante la dinastía Joseon, el confucianismo se convirtió en la ideología dominante. En este contexto, el
género literario Sijo, un poema lírico breve, ganó relevancia, especialmente gracias a las Gisaeng, artistas
entrenadas para el entretenimiento de la élite. Aunque provenían de estratos sociales bajos, las Gisaeng tenían
acceso a una educación que era negada a la mayoría de las mujeres de la época. Desafiando las normas
confucianas, las Gisaeng, lideradas por figuras como Hwang Jini, jugaron un papel crucial al conectar la cultura
de la élite con la población general. Hwang Jini, renombrada Gisaeng, utilizó su arte, especialmente la poesía,
para expresar sus sentimientos y desafiar las restricciones impuestas a las mujeres por los códigos confucianos,
destacando su inteligencia y belleza.
LA MEDIADORA
Durante la dinastía Choson en Corea, el confucianismo estableció una jerarquía social rígida con la clase
Yangban en la cima. Los chamanes, proscritos y gravados con impuestos en una sociedad altamente
burocrática, fueron principalmente mujeres. La princesa Bari, considerada la primera chamana, desafió las
normas confucianas al rechazar su herencia y casarse sin consentimiento paterno. Aunque los chamanes eran
intermediarios entre el cielo y la tierra, reconciliando opuestos, su papel disminuyó con la centralización del
poder monárquico y la competencia de nuevas religiones de China. A pesar del sincretismo, el chamanismo
persistió en sectores populares, liderado mayoritariamente por mujeres. Su función era satisfacer necesidades
prácticas y armonizar opuestos, y las mujeres chamanes, a través de los siglos, prevalecieron en número,
posiblemente debido a su acción vital y expresión de libertad en una sociedad patriarcal. Aunque en la vida
pública predominaba el confucianismo dirigido por hombres, las tradiciones chamánicas, especialmente en
clases populares, daban un papel preponderante a las mujeres.
CONCLUSIONES INICIALES
Durante la dinastía Choson en Corea, se estableció una marcada división de género en las prácticas religiosas y
el acceso a la educación. Mientras que el confucianismo predominaba para los hombres, las mujeres
encontraron en el chamanismo un espacio de participación y expresión espiritual. La educación formal estaba
limitada a los hombres, y solo las mujeres que seguían el camino de las Gisaeng tenían acceso a la misma. En el
ámbito literario y artístico, las Gisaeng tenían más libertad para expresar sus pensamientos, especialmente a
través de la poesía, desafiando las restricciones impuestas a los hombres por las reglas de la escritura clásica
china. En la literatura y el arte, utilizados como medios de expresión por las Gisaeng, así como en el terreno del
mito y el chamanismo, se refleja el elemento emotivo y la fuerza asociada a lo femenino. La capacidad de las
mujeres para negociar con la ideología dominante permitió que se expresaran dentro de los límites impuestos
por el poder, utilizando sus habilidades para encontrar canales eficaces de expresión en una sociedad que
ofrecía pocas oportunidades para hacerlo sin ser amonestadas.