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Desarrollo psicomotor infantil hasta 6 años

Este documento resume el desarrollo psicomotor en niños hasta los 6 años, incluyendo el desarrollo de habilidades motoras, tono muscular, control postural y marcha. Explica las leyes y fases del desarrollo motor, y la importancia de la sensación y percepción. Además, discute la psicomotricidad en el currículo de educación infantil y estrategias de intervención educativa para fomentar el desarrollo integral de los niños.
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Desarrollo psicomotor infantil hasta 6 años

Este documento resume el desarrollo psicomotor en niños hasta los 6 años, incluyendo el desarrollo de habilidades motoras, tono muscular, control postural y marcha. Explica las leyes y fases del desarrollo motor, y la importancia de la sensación y percepción. Además, discute la psicomotricidad en el currículo de educación infantil y estrategias de intervención educativa para fomentar el desarrollo integral de los niños.
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Tema 2: El desarrollo psicomotor en los niños y niñas hasta los seis años.

La

psicomotricidad en el currículo de la educación infantil. La sensación y

percepción como fuente de conocimientos. La organización sensorial y

perceptiva. La intervención educativa


(Tema 2 Oposiciones Educación Infantil - LOMLOE ([Link]))

INDICE

1. Introducción

2. El desarrollo psicomotor en los niños y niñas hasta los seis años

2.1. Leyes del desarrollo motor

2.2. Fases del desarrollo motor hasta los seis años

2.3. Desarrollo del tono, del control postural, la marcha, los reflejos, la prensión
y la motricidad fina

3. La psicomotricidad en el currículo de la educación infantil

4. La sensación y percepción como fuente de conocimientos. La organización


sensorial y perceptiva.

4.1. La sensación

4.2. La percepción

4.3. La organización sensorial y perceptiva

5. Intervención educativa

6. Conclusiones

7. Bibliografía

1. Introducción

El desarrollo psicomotor de los niños y niñas es un proceso fundamental en su


crecimiento y aprendizaje. Durante los primeros seis años de vida, se producen
importantes cambios en la coordinación y control de los movimientos, así como
en la capacidad para percibir, interpretar y comprender el entorno. La
psicomotricidad es un aspecto clave en el currículo de la educación infantil, ya
que a través de ella se potencian las habilidades motrices y cognitivas de los
niños y se fomenta su desarrollo integral. En este tema, abordaremos la
importancia de la sensación y percepción como fuente de conocimiento, así
como la organización sensorial y perceptiva en el desarrollo psicomotor.
También se tratará la intervención educativa y las estrategias pedagógicas para
favorecer el desarrollo psicomotor en los niños y niñas hasta los seis años.

2. El desarrollo psicomotor en los niños y niñas hasta los seis años

Podemos definir desarrollo como el proceso de cambio de todas las estructuras


psicofísicas de un individuo desde la gestación hasta el final de su vida. El nivel
de desarrollo está condicionado por la maduración del sistema nervioso, las
variables ambientales, la nutrición, la herencia genética y el contexto
sociocultural.

El desarrollo psicomotor en los niños y niñas hasta los seis años es un proceso
complejo y gradual que abarca una gran variedad de habilidades motrices,
sensoriales y cognitivas. Durante este período, se producen importantes
cambios en la coordinación y el control de los movimientos, así como en la
capacidad para percibir, interpretar y comprender el entorno.

2.1. Leyes del desarrollo motor

Las leyes del desarrollo motor son principios que describen cómo se
desarrollan las habilidades motoras en los niños y niñas. Estas leyes fueron
propuestas por el psicólogo y teórico del desarrollo Arnold Gesell, y se basan
en la observación de patrones de comportamiento en el desarrollo motor.

Las leyes del desarrollo motor incluyen:

1. Ley de la Cefalocaudalidad: Este principio establece que el desarrollo motor


sigue un patrón de desarrollo desde la cabeza hacia los pies. Es decir, los
movimientos y habilidades se desarrollan primero en la cabeza y los brazos, y
luego en el tronco y las piernas.
2. Ley de la Proximodistalidad: Esta ley se refiere a que el desarrollo motor se
produce primero en las partes más cercanas al cuerpo (como el tronco y los
brazos) y luego se extiende hacia las partes más distales (como las manos y
los pies).
3. Ley de la Jerarquía Integrada: Las habilidades motoras se desarrollan en un
orden jerárquico y secuencial, de manera que las habilidades más simples se
adquieren primero y luego se construyen habilidades más complejas sobre
ellas.
4. Ley de la Diferenciación: Las habilidades motoras se vuelven más precisas y
específicas a medida que los niños y niñas se desarrollan, lo que les permite
realizar movimientos cada vez más complejos y precisos.
5. Ley de la Independencia de los Sistemas: Los sistemas motores y cognitivos
se desarrollan de manera independiente, aunque estén interconectados. Es
decir, el desarrollo motor no está directamente relacionado con el desarrollo
cognitivo y emocional, aunque influyen en él.
Estas leyes del desarrollo motor son importantes para comprender el proceso
de desarrollo motor en los niños y niñas, y pueden ser útiles para diseñar
estrategias educativas que promuevan su desarrollo integral.

2.2. Fases del desarrollo motor hasta los seis años

El desarrollo motor de los niños y niñas hasta los seis años se divide en varias
fases, cada una de las cuales se caracteriza por un conjunto de habilidades
motoras que se adquieren. Las fases del desarrollo motor son las siguientes:

1. Fase de control cefálico (0-3 meses): Durante esta fase, los bebés aprenden
a controlar su cabeza y cuello, y adquieren habilidades como girar la cabeza
hacia los sonidos y seguir objetos con la mirada.
2. Fase de control postural (4-8 meses): En esta fase, los bebés comienzan a
sentarse con ayuda, y luego aprenden a sentarse solos. También comienzan a
gatear y a desplazarse de forma autónoma.
3. Fase de habilidades motoras finas (9-18 meses): Durante esta fase, los
niños y niñas perfeccionan su coordinación ojo-mano y comienzan a manipular
objetos de manera más precisa, como apilar bloques o encajar piezas.
4. Fase de habilidades motoras gruesas (18-24 meses): En esta fase, los niños
y niñas dominan habilidades motoras como correr, saltar, trepar y lanzar
objetos.
5. Fase de habilidades motoras complejas (2-6 años): Durante esta fase, los
niños y niñas perfeccionan habilidades motoras más complejas, como montar
en bicicleta, dibujar con precisión, y participar en actividades deportivas y
juegos de grupo.

Es importante tener en cuenta que estas fases son generales y pueden variar
de un niño o niña a otro. Además, el proceso de desarrollo motor está
estrechamente relacionado con otros aspectos del desarrollo, como el
desarrollo cognitivo y socioemocional. Por lo tanto, es importante ofrecer un
entorno estimulante y adecuado para el desarrollo integral de los niños y niñas.

2.3. Desarrollo del tono, del control postural, la marcha, los reflejos, la
prensión y la motricidad fina

Otros aspectos a destacar en el proceso de desarrollo psicomotor son los


siguientes.

Tono muscular, control postural y marcha

El tono muscular es la tensión que presenta el músculo en reposo y es


fundamental para el desarrollo motor de los niños y niñas. El control
postural es la capacidad de mantener una postura estable y equilibrada
mientras se realiza una actividad motora. Respecto a la marcha, es una de las
habilidades motoras más importantes que se adquieren durante los primeros
años de vida. El desarrollo de la marcha implica una compleja interacción entre
factores neurológicos, musculoesqueléticos y ambientales.

A continuación, se describen las principales etapas del desarrollo del tono


muscular, el control postural y la marcha hasta los seis años:
1. Recién nacido: En el momento del nacimiento, el tono muscular del recién
nacido es bajo, lo que significa que los músculos están relajados y no
presentan resistencia al movimiento pasivo. Los recién nacidos presentan un
control postural muy limitado. En posición supina, los movimientos son lentos y
desorganizados, y en posición prona, la cabeza cae hacia un lado.
2. Primeros meses de vida: A medida que el bebé comienza a moverse y a
adquirir habilidades motoras básicas, el tono muscular aumenta gradualmente.
Los músculos del cuello y la cabeza son los primeros en fortalecerse y a los
tres meses de edad, los bebés ya pueden sostener su cabeza erguida. Durante
este periodo, los bebés comienzan a desarrollar un control postural más
efectivo. Pueden mantener la cabeza erguida cuando se les sostiene en
posición vertical y empiezan a girar la cabeza hacia los sonidos. Al final de esta
etapa, pueden sentarse sin apoyo y mantener el equilibrio por cortos períodos
de tiempo.
3. De 6 a 12 meses: Durante este periodo, el tono muscular sigue aumentando y
los bebés adquieren mayor control sobre su cuerpo. A medida que aprenden a
sentarse y gatear, los músculos del tronco y las extremidades superiores e
inferiores se fortalecen. Los bebés adquieren mayor control sobre su tronco y
pueden sentarse sin apoyo durante períodos más largos de tiempo. También
comienzan a gatear y a desplazarse de forma autónoma.
4. De 1 a 2 años: A medida que los niños y niñas empiezan a caminar, su tono
muscular sigue aumentando y adquieren mayor estabilidad. Los músculos de
las piernas y los pies se fortalecen para sostener su peso y mantener el
equilibrio. A medida que los niños y niñas comienzan a caminar, adquieren
mayor control postural. Pueden mantener el equilibrio en una pierna durante
unos segundos y caminar sobre superficies irregulares.
5. De 2 a 4 años: Durante este periodo, el tono muscular se estabiliza y los niños
y niñas adquieren mayor control sobre su cuerpo. A medida que se vuelven
más independientes, desarrollan un tono muscular más firme y coordinado. Los
niños y niñas perfeccionan su control postural y pueden realizar actividades
motoras más complejas, como saltar, correr y trepar.
6. De 4 a 6 años: En esta etapa, el tono muscular se vuelve más preciso y
coordinado, lo que les permite realizar movimientos más complejos y precisos,
como correr, saltar y lanzar. El control postural se vuelve más preciso y
coordinado. Los niños y niñas pueden mantener el equilibrio en una variedad
de posiciones y realizar movimientos más complejos, como girar y saltar con
precisión. Asimismo la marcha se vuelve más precisa y coordinada. Los niños y
niñas pueden caminar en línea recta.

Los reflejos

Los reflejos son movimientos automáticos e involuntarios que se producen en


respuesta a un estímulo específico. En la infancia, los reflejos son una parte
importante del desarrollo motor y neurológico del niño o niña. A continuación,
se describen algunos de los reflejos más comunes en la infancia:

1. Reflejo de succión: Este reflejo se produce cuando se estimula el labio del


bebé y el niño o niña comienza a succionar. Este reflejo es importante para la
alimentación del recién nacido y suele desaparecer alrededor de los 4 meses.
2. Reflejo de Moro: Este reflejo se produce cuando el niño o niña siente una
sensación de caída repentina o una sacudida brusca. El niño o niña extiende
los brazos y las piernas y luego los retrae. Este reflejo suele desaparecer
alrededor de los 3-6 meses.
3. Reflejo de Babinski: Este reflejo se produce cuando se estimula la planta del
pie del niño o niña y los dedos se extienden y se separan. Este reflejo
desaparece alrededor de los 12 meses.
4. Reflejo de gateo: Este reflejo se produce cuando se coloca al niño o niña en
posición ventral y se estimula la planta del pie. El niño o niña comienza a
moverse hacia adelante como si estuviera gateando. Este reflejo suele
desaparecer alrededor de los 4 meses.
5. Reflejo de Landau: Este reflejo se produce cuando se sostiene al niño o niña
en posición ventral y se eleva el cuerpo por debajo de la cintura. El niño o niña
extiende los brazos y las piernas y mantiene la cabeza levantada. Este reflejo
suele desaparecer alrededor de los 12-24 meses.

Es importante destacar que la presencia o ausencia de los reflejos en la


infancia puede ser un indicador del desarrollo neurológico del niño o niña. Si un
reflejo persiste más allá de la edad esperada, puede ser un indicio de una
posible alteración en el desarrollo.

La prensión y la motricidad fina

La prensión se refiere a la capacidad de agarrar y manipular objetos con las


manos. La motricidad fina, por su parte, es la habilidad para realizar
movimientos precisos y coordinados con los dedos y las manos. Estas
habilidades son fundamentales en el desarrollo psicomotor de los niños y niñas,
ya que les permiten explorar el entorno, interactuar con los objetos y desarrollar
su creatividad e imaginación.

Durante los primeros meses de vida, los bebés tienen una prensión refleja, es
decir, agarran los objetos de forma involuntaria cuando entran en contacto con
sus manos. Con el tiempo, esta prensión se vuelve más precisa y coordinada,
lo que les permite agarrar objetos con intencionalidad y control.

A medida que los niños y niñas crecen, la motricidad fina se va desarrollando a


través de actividades que les permiten practicar y mejorar sus habilidades. Por
ejemplo, pueden manipular bloques, jugar con plastilina, colorear o dibujar,
cortar con tijeras, escribir, entre otras actividades.

Es importante destacar que la motricidad fina está estrechamente relacionada


con otras áreas del desarrollo infantil, como el lenguaje, la percepción y la
cognición. De hecho, se ha demostrado que los niños y niñas que tienen una
buena motricidad fina tienen más facilidad para el aprendizaje y el rendimiento
escolar.

3. La psicomotricidad en el currículo de la educación infantil

La psicomotricidad es una disciplina que se ocupa de la relación entre el


movimiento y los procesos psicológicos y cognitivos. En la educación infantil, la
psicomotricidad tiene un papel fundamental en el desarrollo integral de los
niños y niñas, ya que les permite desarrollar su capacidad de movimiento y
expresión corporal, así como su equilibrio emocional y su autoestima.

En el currículo de la educación infantil, la psicomotricidad es una de las áreas


de aprendizaje que se trabaja de manera transversal, es decir, se integra en
todas las áreas y actividades educativas. A través de la psicomotricidad, se
busca desarrollar las habilidades motoras, emocionales, cognitivas y sociales
de los niños y niñas, fomentando su creatividad, su imaginación y su capacidad
de comunicación y relación con los demás.

La LOMLOE, Ley Orgánica 3/2020 del 29 de Diciembre de Modificación de la


Ley Orgánica de Educación, establece que la educación infantil es una etapa
fundamental en el desarrollo integral de los niños y niñas, y reconoce la
importancia de la psicomotricidad en esta etapa. Dicha ley establece que el
currículo de la educación infantil debe contemplar la enseñanza y el desarrollo
de habilidades psicomotoras, tanto gruesas como finas. La psicomotricidad fina
es una habilidad fundamental en el desarrollo de la motricidad de los niños y
niñas, ya que les permite realizar movimientos precisos y coordinados con las
manos y los dedos. La enseñanza de la psicomotricidad fina debe abarcar
actividades que permitan a los niños y niñas manipular objetos con destreza y
precisión, tales como la escritura, el dibujo, el recorte, la pintura y la
modelación con diferentes materiales. Estas actividades deben estar adaptadas
a las capacidades de cada niño y niña, y deben ser realizadas de manera
lúdica y creativa, fomentando su imaginación y su capacidad de exploración.

Además, la LOMLOE reconoce la importancia de la educación emocional en la


educación infantil, y establece que la enseñanza de la psicomotricidad fina
debe ser abordada desde una perspectiva emocional, fomentando la
autoestima, la confianza en uno mismo y el respeto por los demás.

Actividades para desarrollar la psicomotricidad

Entre las actividades que se pueden desarrollar en el marco de la


psicomotricidad en la educación infantil, se encuentran las siguientes:

 Juegos y actividades que fomenten el movimiento y la coordinación, como


saltar, correr, trepar, gatear, entre otros.
 Actividades que estimulen la expresión corporal y la creatividad, como la
danza, el teatro, la música, la pintura y el dibujo.
 Actividades que fomenten la relación y la comunicación con los demás, como
los juegos cooperativos, los juegos en equipo y las dinámicas de grupo.
 Actividades que estimulen la concentración, la memoria y la atención, como los
juegos de atención, los juegos de memoria y los juegos de asociación.

4. La sensación y percepción como fuente de conocimientos. La


organización sensorial y perceptiva.

La sensación y percepción son dos procesos cognitivos fundamentales que nos


permiten obtener información sobre el mundo que nos rodea. A través de la
sensación, nuestro cuerpo recibe información de los estímulos del entorno,
mientras que la percepción nos permite dar sentido a esa información y
construir una representación mental de la realidad. Piaget (1964) indica que “el
desarrollo motor y cognitivo están estrechamente relacionados, y el desarrollo
de la percepción y la atención son esenciales para el aprendizaje motor y el
desarrollo psicomotor”.

4.1. La sensación

La sensación se refiere a la recepción de estímulos a través de los sentidos,


como la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Cada sentido recoge
información específica sobre el entorno, y esta información es transmitida al
cerebro a través de señales eléctricas y químicas. Por ejemplo, la retina del ojo
recoge información visual y la convierte en señales que son procesadas por el
cerebro. Se pueden distinguir varias fases en el proceso de sensación:

1. Estímulo: La sensación comienza con la presencia de un estímulo en el


entorno, como un sonido, una luz o un objeto que se toca.
2. Receptores: Los receptores sensoriales son células especializadas en los
sentidos que recogen la información del estímulo. Por ejemplo, los receptores
de la retina del ojo detectan la luz, mientras que los receptores de la piel
detectan el calor o el frío.
3. Transducción: Una vez que los receptores han recogido la información
sensorial, la transducción es el proceso de convertir esta información en
señales eléctricas y químicas que el cerebro puede procesar. Esto ocurre
cuando los receptores generan un impulso nervioso en respuesta al estímulo.
4. Vías sensoriales: Después de la transducción, la información sensorial es
transmitida por vías nerviosas específicas al cerebro. Cada sentido tiene una
vía nerviosa dedicada que transmite la información sensorial al área
correspondiente del cerebro.
5. Procesamiento cerebral: El cerebro procesa la información sensorial recibida
de las vías sensoriales y la integra con la información previa almacenada en la
memoria para formar una percepción completa del estímulo. Esta percepción
incluye características como la forma, el color, la textura, el sabor y la ubicación
del estímulo.

4.2. La percepción

La percepción es el proceso mediante el cual interpretamos y damos sentido a


la información sensorial que recibimos. La percepción no es una copia fiel de la
realidad, sino que está influida por nuestra experiencia previa, nuestras
expectativas y nuestras emociones. Por ejemplo, el cerebro puede interpretar
una mancha en la pared como un rostro humano si tiene una forma parecida, a
pesar de que no sea realmente un rostro.

Componentes de la percepción

Algunos de los componentes principales de la percepción son:

1. Sensación: La sensación es el primer componente de la percepción y se


refiere a la recepción de información sensorial a través de los sentidos.
2. Atención: La atención es el proceso mediante el cual seleccionamos ciertos
estímulos y los enfocamos mientras ignoramos otros. La atención selectiva es
importante para la percepción ya que permite que nuestro cerebro procese
información relevante y filtre información irrelevante.
3. Percepción constante: La percepción constante se refiere a la capacidad del
cerebro para mantener la percepción de un objeto constante a pesar de que el
estímulo cambie en tamaño, forma, brillo u orientación.
4. Reconocimiento: El reconocimiento es la capacidad de identificar y nombrar
un objeto o estímulo. Esta habilidad está estrechamente relacionada con la
memoria y el conocimiento previo.
5. Interpretación: La interpretación se refiere a la comprensión y atribución de
significado a los estímulos percibidos. La interpretación puede estar
influenciada por la cultura, la experiencia y las expectativas.
6. Percepción temporal: La percepción temporal se refiere a la capacidad del
cerebro para percibir la duración y el tiempo de los estímulos.
7. Percepción espacial: La percepción espacial se refiere a la capacidad del
cerebro para percibir la posición y la distancia de los objetos en relación con el
cuerpo.

Leyes de la percepción

Las leyes de la percepción son principios que describen cómo nuestro cerebro
organiza y interpreta la información sensorial que recibimos del mundo que nos
rodea. Estas leyes fueron propuestas por primera vez por el psicólogo alemán,
Max Wertheimer, en su teoría de la Gestalt en la década de 1920. Algunas de
las leyes más importantes de la percepción son:

1. Ley de la proximidad: Los objetos que están cerca uno del otro tienden a ser
percibidos como un grupo o unidad.
2. Ley de la similitud: Los objetos que comparten características similares, como
el color o la forma, tienden a ser percibidos como un grupo o unidad.
3. Ley de la continuidad: La percepción tiende a favorecer la continuidad en las
formas y patrones, incluso si no están completamente presentes.
4. Ley de la figura-fondo: Los objetos se perciben como una figura (el objeto
principal) y un fondo (el espacio que lo rodea).
5. Ley de la cerradura: La mente tiende a completar formas incompletas o
figuras que parecen ser reconocibles.
6. Ley de la simplicidad: La mente tiende a organizar y percibir los objetos en su
forma más simple y fácil de entender.
Estas leyes de la percepción son importantes porque nos ayudan a entender
cómo nuestro cerebro organiza y da sentido a la información sensorial que
recibimos. Al aplicar estas leyes, podemos comprender mejor cómo las
personas perciben el mundo a su alrededor y cómo podemos diseñar objetos y
entornos para que sean más fácilmente comprensibles y accesibles para todos.

4.3. La organización sensorial y perceptiva

La organización sensorial y perceptiva se refiere a cómo nuestro cerebro


organiza y da sentido a la información sensorial que recibimos del mundo que
nos rodea; y se produce en varias etapas, comenzando con la detección de
estímulos sensoriales básicos, como la luz y el sonido, y avanzando a través de
la percepción de formas, patrones y objetos completos. El cerebro utiliza varias
estrategias para organizar y dar sentido a la información sensorial. Una de
estas estrategias es la agrupación, donde el cerebro agrupa elementos
similares en patrones coherentes. Por ejemplo, podemos percibir una serie de
puntos en un patrón como una línea curva en lugar de un conjunto de puntos
separados.

Otra estrategia es la segmentación, donde el cerebro separa diferentes


elementos en un patrón para crear una comprensión más clara de la
información. Por ejemplo, cuando escuchamos una canción, nuestro cerebro
separa la melodía, el ritmo y la letra para crear una comprensión completa de la
canción.

5. Intervención educativa

La intervención educativa en el desarrollo psicomotor hasta los seis años es


crucial para ayudar a los niños y niñas a alcanzar sus hitos de desarrollo y
prepararlos para la vida escolar y más allá. La intervención educativa debe ser
una combinación de actividades estructuradas y espontáneas que promuevan
el desarrollo motor, cognitivo y socioemocional. Es importante proporcionar un
ambiente seguro y estimulante que permita a los niños y niñas explorar y
aprender a través del movimiento. Las actividades físicas y lúdicas, como
correr, saltar, trepar y jugar con pelotas y otros objetos, son esenciales para el
desarrollo motor y la coordinación.

Además, la intervención educativa también debe incluir actividades para


mejorar la coordinación ojo-mano y la motricidad fina, como dibujar, recortar,
pegar y modelar. Estas actividades también pueden ayudar a mejorar la
capacidad de concentración y la coordinación de los movimientos precisos.

La intervención educativa debe ser adaptada a las necesidades y capacidades


individuales de cada niño o niña. Los niños y niñas con necesidades
especiales, por ejemplo, pueden requerir una intervención educativa específica
para abordar sus desafíos particulares.

Respecto a la educación sensorial hasta los seis años, implica la utilización de


actividades que estimulen los sentidos y ayuden a los niños y niñas a
desarrollar sus habilidades sensoriales y perceptivas. La educación sensorial
puede involucrar actividades que estimulan los cinco sentidos: vista, oído,
tacto, gusto y olfato. Por ejemplo, se pueden utilizar diferentes texturas y
materiales en actividades de manipulación, experimentar con diferentes
sonidos y ritmos en actividades musicales, o involucrar a los niños y niñas en
actividades de exploración visual para fomentar el desarrollo de la percepción
visual.

La educación sensorial también puede ayudar a los niños y niñas a desarrollar


habilidades sociales y emocionales al fomentar la colaboración y la interacción
entre compañeros de clase. Por ejemplo, se pueden llevar a cabo actividades
en grupo que requieran la coordinación y el trabajo en equipo. Además puede
ser una herramienta útil para abordar las necesidades de los niños y niñas con
discapacidades sensoriales o del desarrollo. Los niños y niñas con
discapacidades sensoriales pueden requerir una intervención educativa
específica que se centre en la estimulación sensorial para mejorar su desarrollo
cognitivo y motor.

Rodriguez (2002) menciona que “la educación sensorial permite a los niños
aprender a través de la exploración y el descubrimiento, y desarrollar una
comprensión más profunda y significativa del mundo que les rodea”.

Es importante destacar que la intervención educativa también debe involucrar a


los padres y cuidadores para fomentar la colaboración entre el hogar y la
escuela. Los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades
motoras, sensoriales y cognitivas mediante el juego y la exploración en casa.

6. Conclusiones

El desarrollo psicomotor en los niños y niñas hasta los seis años es un proceso
complejo y dinámico que involucra la adquisición de habilidades motoras
gruesas y finas, el control postural, la marcha y la prensión, así como el
desarrollo de los reflejos y el tono muscular. La psicomotricidad juega un papel
fundamental en el desarrollo infantil y debe estar presente en el currículo de la
educación infantil para asegurar un desarrollo adecuado de los niños y niñas.
La psicomotricidad fina, en particular, es importante para el desarrollo de
habilidades manuales y la coordinación ojo-mano. La sensación y percepción
son procesos fundamentales en la comprensión del mundo que nos rodea y
son esenciales para la toma de decisiones y la resolución de problemas. Los
componentes de la percepción y las leyes que rigen la percepción nos permiten
entender cómo procesamos la información sensorial y cómo organizamos la
información para comprender el mundo que nos rodea.

La educación sensorial es fundamental en el desarrollo de los niños y niñas


hasta los seis años, ya que les permite explorar y entender el mundo que les
rodea a través de sus sentidos. La educación sensorial puede involucrar
actividades que estimulan los cinco sentidos y puede ser una herramienta útil
para abordar las necesidades de los niños y niñas con discapacidades
sensoriales o del desarrollo.

Para finalizar, destacar una cita de Aucouturier y Dupont-Boime (2012): “La


educación psicomotriz tiene como objetivo fomentar el desarrollo integral del
niño, abordando no solo su aspecto físico, sino también su aspecto emocional y
cognitivo”

7. Bibliografía

 Mora, F. (2014). Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama.


Alianza Editorial.
 Piaget, J. (1964). Cognitive development in children: Piaget development and
learning. Journal of research in science teaching, 2(3), 176-186.
 Rodríguez, A. M. (2002). Aprendizaje sensorial en educación infantil. Ediciones
Morata.
 Santos del Cerro, J. (2005). Manual de psicomotricidad. Editorial Médica
Panamericana.
 Ley Orgánica 3/2020 del 29 de diciembre por la que se modifica la Ley
Orgánica de Educación (LOMLOE)

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