PLATÓN
Platón fue un filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles. En 387 a. C. fundó
la Academia de Atenas, institución que continuaría a lo largo de más de novecientos años y a
la que Aristóteles acudiría desde Estagira a estudiar filosofía
La circunstancia de que Sócrates no dejase obra escrita, junto al hecho de
que Aristóteles construyese un sistema opuesto en muchos aspectos al de su
maestro, explican en parte la rotundidad de una afirmación que puede
parecer exagerada. En cualquier caso, es innegable que la obra de Platón,
radicalmente novedosa en su elaboración lógica y literaria, estableció una
serie de constantes y problemas que marcaron el pensamiento occidental
más allá de su influencia inmediata, que se dejaría sentir tanto entre los
paganos (el neoplatonismo de Plotino) como en la teología cristiana,
fundamentada en gran medida por San Agustín sobre la filosofía platónica.
Obras de Platón
Los veintiséis diálogos platónicos probadamente auténticos (de los cuarenta
y dos transmitidos por la Antigüedad) pueden clasificarse en tres grupos. Los
diálogos del llamado período socrático (396-388), entre los que se incluyen
la Apología, Critón, Eutifrón, Laques, Cármides, Ión, el Hipias menor y tal vez
Lisis (que quizá sea posterior), revelan claramente la influencia de los
métodos de Sócrates y se distinguen por el predominio del elemento mímico-
dramático: comienzan abruptamente, sin preámbulos preparatorios. Todas
estas obras son anteriores al primer viaje de Platón a Sicilia, y en ella
dominan los diálogos investigadores a la manera socrática.
La filosofía de Platón
El conjunto de la obra de Platón, cuya producción abarcó más de cincuenta
años, ha permitido formular un juicio bastante seguro sobre la evolución de
su pensamiento. De las obras de juventud consagradas a las investigaciones
morales (siguiendo el método socrático) o a la defensa de la memoria de
Sócrates, pasó Platón a desarrollar sus ideas filosóficas y políticas en los
diálogos constructivos o sistemáticos, y luego a revisar y completar sus
propias teorías en las difíciles obras de su etapa final.
La teoría de las Ideas
La doctrina de las Ideas se fundamenta en la asunción de que más allá del
mundo de los objetos físicos existe lo que Platón llama el mundo inteligible
(cósmos noetós). Tal mundo es un reino espiritual constituido por una
pluralidad de ideas, como la idea de Belleza o la de Justicia. Las ideas son
perfectas, eternas e inmutables; son también inmateriales, simples e
indivisibles.
El mundo de las Ideas posee un orden jerárquico; la idea que se encuentra
en el nivel más alto es la del Bien, que ilumina a todas las demás,
comunicándoles su perfección y realidad. Le siguen en esta jerarquía
(aunque Platón vacila a veces en su descripción) las ideas de Justicia, de
Belleza, de Ser y de Uno. A continuación, las que expresan elementos
polares, como Idéntico-Diverso o Movimiento-Reposo; luego las ideas de los
Números o matemáticas, y finalmente las de los seres que integran el mundo
material.
El alma
Existe pues un mundo inteligible, el de las Ideas, que posibilita el
conocimiento, y un mundo sensible, el nuestro. Esa misma dualidad se da en
el ser humano. El hombre es un compuesto de dos realidades distintas
unidas accidentalmente: el cuerpo mortal (relacionado con el mundo
sensible) y el alma inmortal (perteneciente al mundo de las Ideas, que
contempló antes de unirse al cuerpo). El cuerpo, formado con materia, es
imperfecto y mutable; es, en definitiva, igual de despreciable que todo lo
material. De hecho, la abismal diferencia entre el nulo valor del cuerpo y el
altísimo del alma lleva a Platón a afirmar (en el Alcibíades) que "el hombre es
su alma".
Ética y política
El hombre sólo puede conseguir la felicidad mediante un ejercicio continuado
de la virtud para perfeccionar y purificar el alma. "Purificarse -escribió en el
Fedón- es separar al máximo el alma del cuerpo." Dominando las pasiones
que la atan al cuerpo y al mundo sensible, el alma va desligándose de lo
terrenal y acercándose al conocimiento racional, hasta que, inflamada en el
amor a las Ideas, logra su completa purificación. Este amor a las Ideas es el
sentido original del amor platónico, muy distinto del que le daría la tradición
literaria posterior y del que tiene la expresión en nuestros días.
Su influencia
Sin embargo, las ideas de Platón siguieron influyendo (por sí mismas o a
través de su discípulo Aristóteles) sobre toda la historia posterior del mundo
occidental: su concepción dualista del mundo y del ser humano (materia-
espíritu, cuerpo-alma), la superioridad del conocimiento racional sobre el
sensible o la división de la sociedad en tres órdenes funcionales serían ideas
recurrentes del pensamiento europeo durante siglos.
Los estudios de la Academia
El tema de los estudios de la Academia ofrece gran dificultad, pues los diálogos platónicos no son un
desarrollo del programa de la Academia, aunque sólamente a través de ellos se puede conocer este
programa. Los estudios de la Academia tendrían que ver con el conjunto de disciplinas necesarias
para la formación de los filósofos gobernates, tal como se presentan en el libro VII de la República: la
aritmética (522 c), la geometría (526 c), astronomía (528 e), música (531 a-c), y dialéctica (532-537)