Oliver Sacks, El hombre que confundió a su mujer con un
sombrero, Capítulo 1, El hombre que confundió a su mujer con
un sombrero, Editorial Anagrama, Barcelona, 1985, Págs. 14-29.
A partir de sus estudios en la las cosas, podía identificar distintos
Universidad de Oxford y su rasgos, pero no la realidad en sí. En
especialización en neurología en las ciertas ocasiones, el olor era el único
Universidades de San Francisco y Loa factor que le permitía diferenciar un
Ángeles, Oliver Sacks, utiliza su mundo visual del mundo abstracto en el
conocimiento en el campo de los que estaba viviendo, donde la música y
desórdenes del sistema nervioso para el arte eran elementos fundamentales.
poder relatar las historias de sus
pacientes a un público en general, pues El relato comienza con la trayectoria
su habilidad extraordinaria para describir doctor P., un apasionado por la música y
los fenómenos, ayudan al lector a por enseñarla, que empezó a presentar
conocer los efectos de los trastornos dificultades para distinguir a las personas
neurológicos de los que habla; incluso si de los objetos. Después de esto,
no se ha leído previamente sobre el tema empezaron las entrevistas en las que
tratado. Algunas de sus obras más Oliver se da cuenta que su paciente no
conocidas son “Despertares”, tiene la capacidad de identificar los
“Migraña”, “Musicofilia”, objetos o persona en su totalidad, sino
“Alucinaciones”, entre otros. que menciona características que las
definen; se hace la comparación con un
En este caso, El hombre que computador porque podía reconocer los
confundió a su mujer con un sombrero esquemas sin captar la realidad. El
no difiere de estos relatos cautivadores. doctor P se apoyaba de los sonidos y el
Oliver maneja un lenguaje cotidiano, olfato para determinar qué se encontraba
mediante el uso de diálogos y la primera a su alrededor, por ende, era un caso de
persona, para que el lector pueda agnosia visual que el doctor Sacks no
empezar a cuestionarse sobre el siguió tratando después de un tiempo. La
problema sin necesidad de haber idea central se da al final del relato,
adquirido conocimiento en el área de la donde el autor argumenta que esta
medicina y la neurología. Se trata de un patología demuestra cómo es necesario
paciente al que llama doctor P., el cual que las neurociencias recurran a los
tenía problemas para ver la totalidad de sentimientos, el juicio y lo personal junto
Oliver Sacks, El hombre que confundió a su mujer con un
sombrero, Capítulo 1, El hombre que confundió a su mujer con
un sombrero, Editorial Anagrama, Barcelona, 1985, Págs. 14-29.
a las ciencias cognoscitivas para poder recurre a las ciencias cognoscitivas no
captar lo concreto y real. podrían entender realmente lo que está
pasando en su entorno, es decir, lo
El autor desarrolla la narración por mismo que le ocurría al doctor P.
medio de dos enfoques: la historia del
paciente y la interpretación de esta La obra ilustra las circunstancias por
historia. La primera busca dar un las que pueden estar pasando distintas
contexto del doctor P., que pese a todo personas sin necesidad de presentar la
tenía una memoria sorpresiva, un talento agnosia visual mencionada
congénito para las cosas artísticas y una anteriormente. La claridad con la que se
personalidad admirable. De ahí se lleva a explican y aclaran ciertos
la interpretación que presenta Oliver, el comportamientos del ser humano lleva a
cual comenta que su paciente tiene una un estudio más preciso y acertado de la
incapacidad para realizar juicios mente y el cuerpo humano; un trabajo
cognitivos que se tratan únicamente de que, a pesar de los avances tecnológicos
una afectación en su lóbulo frontal, y que y científicos, no se ha podido mejorar en
el verdadero problema se da en la forma su totalidad.
en la que la neuropsicología y la
neurología en general tratan a un
individuo con trastornos neurológicos.
Esta historia proporciona elementos
que, si se tienen en cuenta, mejorarían la
calidad de los distintos procesos
psicológicos y psiquiátricos. Esto es
porque regularmente en estos
tratamientos, la sociedad y los mismos
especialistas categorizan a los que
presentan estos problemas como
enfermos mentales. Sin embargo, con la
analogía que realiza y la manera en que
la hace, Oliver demuestra que si solo se