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CUENTO

El resumen en 3 oraciones es: Adeline recibe la visita de su hermano Benjamín, quien le deja un periquito robado para que lo cuide. Adeline devuelve el periquito a su dueño, un anciano. Al día siguiente, Benjamín vuelve a visitar a Adeline con otro periquito robado, indicando que los días de Adeline ya no serán monótonos.
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CUENTO

El resumen en 3 oraciones es: Adeline recibe la visita de su hermano Benjamín, quien le deja un periquito robado para que lo cuide. Adeline devuelve el periquito a su dueño, un anciano. Al día siguiente, Benjamín vuelve a visitar a Adeline con otro periquito robado, indicando que los días de Adeline ya no serán monótonos.
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COLEGIO DE ESTUDIOS CIENTIFICOS Y TECNOLOGICOS

DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA SUR

NO SON LOS PERIQUITOS DE ADELINE

Autor: Jenifer Morales Orozco

6°E
NO SON LOS PERIQUITOS DE ADELINE

Adeline una mujer joven, inteligente y alegre, se despertaba temprano para ver el

amanecer pasar por su ventana, imaginar que sorpresas traerá consigo el día, y

hoy no debía ser la excepción. Pero en la mañana alguien toca a la puerta y como

Adeline no esperaba visitas tan temprano, se tomó un poco de tiempo para

arreglarse y no hacer notorios sus malos hábitos de dormir, se peinó un poco el

pelo y limpio su cara, ya menos somnolienta camino hacia la puerta apresurando

el paso debido a la insistencia de los golpes a la puerta, al llegar a la entrada

Adeline preguntó quien era y a que se debía tan inesperada visita, en repuesta la

persona al otro lado de la puerta contestó: Soy Benjamín, Adeline sin pensarlo

abrió la puerta, y de días sin ver a su hermano, ahí estaba frente a ella, Benjamín

con una apariencia más vieja y cansada, Adeline invito a pasar a su hermano a su

hogar, pero Benjamín no venía solo, traía consigo una jaula con un pequeño

periquito dentro.

Adeline inevitablemente cuestionó a su hermano por ese hecho, con una voz

suave preguntó ya sabiendo la calaña de Benjamín - ¿Lo has robado o quieres

que cuide del periquito?

A lo que Benjamín contestó- Las dos cosas querida hermana, le he robado a un

hombre este periquito que aseguraba era su más grande tesoro, le he robado ya

que no me ha pagado el dinero que le preste y de mala forma se enterará que ha

Benjamín nadie lo engaña.


Adeline sintió un poco de pena por su hermano, el tonto había robado un periquito

que su único gran valor era el sentimental, en la mente de Adeline no hacía

sentido sobre como compensaría el dinero perdido.

Adeline de nuevo hizo una pregunta a Benjamín - ¿Esto saldará tu perdida

monetaria? El pobre hombre ha de estar buscando al periquito.

Benjamín sonrió y contestó – Me habré convertido en ladrón, pero acepto que los

sentimientos no tienen precio, soy un ladrón empático.

Adeline replicó – No existe tal cosa, tú eres un ladrón sin más, un ladrón roba a

ricos a pobres da igual y ante la ley y la sociedad no está bien visto, hermano,

seré joven pero no tonta.

Hubo un silencio después de aquellas palabras, Benjamín solo dijo – Hay tantas

cosas por hacer, acepta este regalo que a mí ya no me interesa el periquito y a ti

no te vendría mal un poco de compañía, por cierto, quizás vuelva. Benjamín se

marchó sin si quiera haber tomado asiento o haber tenido una conversación

decente con Adeline.

Y ahí estaba Adeline en la puerta de su casa con periquito enjaulado, Adeline

primero cerró la puerta y observó a la criatura durante unos segundos, decidió

abrir la jaula y en cuanto la abrió el periquito salió volando y se posó en su mano.

Es un animal pequeño, colorido, la mayoría de sus plumas son verdes y algunas

amarillas y de cerca se notan unas franjas negras. Y Adeline pensó que quizás si

debería quedarse con él ave, al menos por un tiempo, un tiempo, hasta que el

dueño o Benjamín venga con algún reclamo.


No, Adeline no podía hacer eso, ella no era ese tipo de persona, mañana sin falta

iría a buscar al dueño y le devolvería su periquito.

Adeline dejó al animal fuera de la jaula y empezó a hacer algunas labores de la

casa, empezar su día con normalidad. Un día solitario y monótono, ella era una

mujer sola y no tenía interés en las relaciones sentimentales.

El día transcurrió de manera casi usual a excepción del canto de aquel periquito,

de alguna forma su canto alegro su día.

Al día siguiente, Adeline salió temprano de su casa, con el periquito en la jaula,

por las calles preguntaba si alguien conocía al dueño del periquito, busco, busco y

busco durante mucho tiempo, hasta que se encontró con un señor viejo, estaba

sentado en una silla afuera de lo que parecía su casa, una casa algo vieja, Adeline

se acercó sin esperanzas a preguntarle al hombre. Al parecer el la viejo y tan solo

verla corrió hacia Adeline desesperado.

Al llegar sus labios pronunciaron un gracias tan sincero y sin remordimiento

alguno, hacía que Adeline sintiera culpa sin siquiera haberle arrebatado el

periquito al señor.

El hombre dijo – has vuelto mi querido amigo. Se dirigió a Adeline y en forma de

regaño le dijo: Tu sabrás jovencita, que robar a la gente no es bueno para el

corazón y la conciencia, se que no has sido tu la culpable de mi temporal

desgracia y te pido le digas a tu hermano que no lo vuelva hacer, sé muy bien

cuales son mis deudas y sin importar el tiempo nunca las olvido.
Adeline dejo la jaula en el suelo y le pidió disculpas al hombre cuyo nombre no

conocía y tampoco preguntó, sin más Adeline se dispuso a volver a su casa con la

sensación que había aprendido una lección que no le correspondía.

Al llegar a su solitaria casa, se sentó en uno de los sofás de su casa y empezó a

reflexionar sobre sus dos anteriores días, habían pasado cosas interesantes e

inesperadas, buenas o malas ya habían pasado y esperaba no volverlo a vivir

nunca más o quizás sí.

Al día siguiente alguien toco la puerta, no era tan temprano por lo que Adeline ya

estaba arreglada y vestida como cualquier día, camina a la puerta y la abre, en el

rostro de Adelina se posa una expresión de asombro, era Benjamín quien traía en

una jaula una pequeña ave, que si era nuevamente un periquito.

A lo que Adeline no pudo mas que pensar que era el loco que roba periquitos.

Al parecer sus días de ahora en adelante no iban a ser tan monótonos, entre el

tonto de su hermano y los periquitos que no son de Adeline

Fin

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