Capítulo 1
Luna
Lo juro, hoy hace más calor que en las profundidades del infierno. Me
detengo el tiempo suficiente para sacar el trapo del bolsillo trasero y secarme el
sudor que me corre por la frente. Sólo llevo aquí unas horas, pero el calor me
molesta más de lo normal. Mi ropa está sucia y empapada, todo lo que llevo
puesto se me pega tanto a la piel que tengo la sensación de asfixiarme. Me meto
la mano por detrás de los vaqueros y me vuelvo a meter las bragas intentando
despegarlas de donde no deben y pienso: “Maldita sea, esto es un asco”.
Lo que no haría por una agradable brisa en este momento. Dios sabe que me
apetece una ducha y un vaso de té helado, pero lo triste es que aún faltan horas
para aliviarme de este calor. Estiro los brazos, sacudiendo las manos mientras cada
articulación de mi cuerpo palpita por el esfuerzo de mover esta hoz. Cuando era
más joven, no notaba los largos días como ahora, la edad apesta.
Cuando por fin papá grita que todo el mundo se tome un descanso, suspiro
cansada, sobre todo cuando miro a mí alrededor y veo lo que aún queda por
hacer. Este campo nos va a llevar al menos otros tres días más para terminarlo a
este ritmo, pero hay una luz al final del túnel... Gracias a Dios..., este es el último
que tenemos que terminar este año.
Hemos necesitado diez personas, en su mayoría amigos y vecinos que se
ofrecieron a ayudar, trabajando sin parar durante las dos últimas semanas para
cortar y colgar el tabaco. No sé qué habríamos hecho si ellos no hubieran
aparecido. No había forma de que papá y yo hubiéramos podido terminar los
campos solos antes de que empezaran a pudrirse.
Con suerte, la cosecha de este año será lo suficientemente alta como para que
podamos pagar el préstamo bancario y papá pueda respirar un poco. Pero parece
que me lo he dicho a mí misma durante los últimos tres años. No importa lo que
hagamos, parece que no conseguimos el dinero necesario para mantenernos a
flote. Ahora con mamá enferma. Sé que mis sueños de ir a la escuela de arte
nunca sucederá. Papá me necesita aquí ayudando con la granja ahora más que
nunca.
Abrumada, miro a mí alrededor y veo las cosas que hay que poner al día y
arreglar. Algunas noches, me quedo despierta hasta tarde pensando en la
interminable lista de cosas que tenemos que hacer y me pregunto cómo papá
consigue sonreír con una carga tan pesada sobre sus hombros. Una sola lágrima
corre por mi mejilla porque no importa cómo o qué haga para ayudar, papá
necesita más que yo. Me quito las lágrimas antes de que papá las vea y subo al
carro. El pobre tractor parece tan cansado como nosotros, ya que gruñe cuando él
lo pone en marcha. Una vez que todos hemos subido al carro, papá nos lleva hasta
uno de los grandes árboles que dan sombra en el borde del campo, donde
habíamos dejado las neveras antes. Salto de la parte trasera sólo para recordar
que había olvidado las patatas fritas en casa.
—Papá, vuelvo en un minuto, tengo que subir a casa y coger las patatas.
—Ve a ver a tu madre mientras estás allí. Coge el tractor, será más rápido.
—Besaré a mamá en la mejilla por ti... y apaga el tractor. No quiero destrozar
el patio con esa carreta atrás, no gira una mierda. Sólo será un minuto. Ustedes
vayan y empiecen sin mí. Hay un sándwich de rosbif para ti en la nevera gris con tu
nombre.
—Siempre cuidando de tu papi, ¿verdad, Calabacita?
—Oye, no me llaman la niña de papá por nada —le doy un beso en la mejilla y
me voy hacia la casa. A mitad de camino, se me eriza el vello de la nuca y siento un
hormigueo en todo el cuerpo. Me doy la vuelta, preguntándome si alguien se me
ha acercado sigilosamente por detrás, solo para verlos a todos rebuscando en las
neveras que hay bajo el árbol.
Me froto la nuca con cansancio y me doy la vuelta, descartando la sensación
como si el maldito calor me estuviera molestando. Estoy a pocos metros de la casa
cuando me vuelve a ocurrir, y esta vez sé que algo va mal. Me detengo y miro
hacia arriba mientras el aire a mi alrededor... de repente... se siente cargado,...
como momentos antes de que un rayo caiga al suelo, pero no hay ni una nube a la
vista. Dando unos pasos más me sobresalto cuando, lo juro, siento que alguien me
toca el hombro. Me tapo la nariz con la mano debido al extraño olor del aire. Un
repentino mareo me golpea y mi cabeza empieza a nublarse.
Oigo a alguien gritar mi nombre, pero parece estar muy lejos. Mi voz interior
me dice que corra, que estoy en peligro. Tropiezo unos pasos más cuando intento
volverme hacia todos preguntándome: —¿Me estará dando un golpe de calor?
Papá está gritando mientras corre hacia mí. Qué raro, no sabía que papá
pudiera correr. Me levanto despacio y me froto los ojos, y sí... Parece que papá
sigue corriendo, pero no se acerca. Mi mente está tan aturdida que tardo un
segundo en darme cuenta de que está señalando frenéticamente algo detrás de
mí.
Veo movimiento por el rabillo del ojo y levanto la vista lentamente. El extraño
olor se intensifica de repente y me balanceo sobre mis pies, simplemente mirando
a la cosa que está de pie sobre mí. Por alguna razón...no puedo gritar, no puedo
moverme, y mi mente ni siquiera reacciona. Estoy anormalmente tranquila. Sea lo
que sea, es azul, azul oscuro de verdad, y está por encima de mí a un metro de
altura: .... Unos ojos naranjas brillantes me miran de arriba abajo y, antes de que
pueda parpadear, me agarran por detrás lo que parecen cuatro manos enormes...
Manos que me agarran dolorosamente por los costados mientras me apartan y me
levantan extrañamente.
Cuando siento que mi cuerpo abandona el suelo. Alargo la mano hacia papá.
Ahora está a sólo unos centímetros de mí. Lo último que oigo antes de que la
oscuridad me lleve... es a él gritando: —¡NOOOO!
Capítulo 2
Luna
Me despierto gritando... mientras mi espalda se golpea con fuerza contra una
fría superficie metálica. Abro los ojos, pero los cierro rápidamente porque el dolor
de las potentes luces me hace sentir que me van a estallar dentro de las órbitas.
Todo mi cuerpo palpita como si todos mis nervios volvieran a activarse a la vez.
Necesito todo lo que tengo para no gritar por la intensidad del hormigueo bajo mi
piel. Después de lo que parece una eternidad, empiezo a calmarme y por fin tengo
fuerzas para abrir los ojos de nuevo, entrecerrando los ojos mientras se adaptan a
las luces. Frunzo el ceño ante lo extraño de lo que me rodea.
Cuando intento levantar la cabeza, me doy cuenta de que algo me sujeta. Me
han atado a una especie de mesa dura. Inmediatamente, empiezo a mover los
brazos y las piernas contra las ataduras, pero siento que la piel se me desgarra
bajo las correas como si fuera de papel. El dolor me hace gemir y, aunque estoy a
punto de perder el control, respiro hondo y dejo de tirar de las correas.
Mentalmente, busco en mi cuerpo cualquier otra herida, pero aparte de la piel y
de que el corazón me late tan fuerte que parece que se me va a salir del pecho,
nada parece molestarme, excepto que me duele todo el cuerpo. Como si llevara
mucho tiempo tumbada.
Aparto el dolor mientras intento averiguar qué está pasando. Observo a mí
alrededor, pero nada me resulta familiar. ¿Dónde demonios estoy?
Una brisa fresca flota sobre mí y empiezo a temblar tan violentamente que
me castañean los dientes. No hace falta ser un genio para darse cuenta de que
también estoy desnuda. ¿Cómo demonios he llegado hasta aquí y dónde estamos?
Mi mente aún está borrosa y todo lo que recuerdo... es tender la mano... a
alguien... ¿pero a quién?
El sonido de la gente gritando me hace girar la cabeza. Cuando me doy cuenta
de lo que veo, de repente desearía estar todavía en mi mente. Hay camas hasta
donde alcanza mi vista, alineadas a lo largo de lo que parece ser un largo pasillo.
Tengo que morderme la mandíbula para no gritar cuando veo que golpean a otra
chica contra la cama contigua a la mía. Apenas golpea la mesa, unas correas
rodean su cuerpo y la atan, igual que a mí. Ni siquiera me aterroriza verla
maniatada, ni el hecho de que esté tan desnuda como yo. Es la criatura azul de
cuatro brazos que la puso allí. Mi mente no puede imaginar un nombre para las
monstruosidades, no hay nada con lo que pueda comparar a estos ladrones de
vidas... así que son simplemente... ELLOS.
¡Mi mente se despeja en cuanto lo veo! Esa cosa es lo que me arrancó
prácticamente de los brazos de mi padre. No tiene rasgos humanísticos en
absoluto, aparte del hecho de que está de pie sobre dos piernas y tiene un torso.
Ahora, yo no creo en extraterrestres. Las películas son geniales... pero todos
sabemos que esa mierda no es real. Bueno Einstein, ¿qué carajo es eso entonces?
Debería dejar de discutir conmigo misma y admitir que ver es creer. Eso es un
extraterrestre...
Un alienígena de tres metros, cuatro brazos y color pitufo... Sus brazos azules
son tan grandes que no sé cómo los sostiene el torso, sobre todo porque son más
grandes que mi cintura. Su piel azul oscura parece casi correosa, como una de esas
muñecas elásticas que teníamos de niños. Aunque... tiene un cuerpo enorme, no
hay definición muscular en su enorme cuerpo, es sólo una mancha azul. Tiene
piercings en las orejas puntiagudas, ojos grandes y anaranjados, y las mejillas
hundidas parecen dominar su cara aplastada. Aunque no puedo estar segura al
cien por cien, creo que el pequeño trozo de tela que envuelve sus caderas oculta
su basura al mundo. La bestia azul tiene que ser un macho, porque ningún Dios
sería tan cruel como para hacer una hembra tan fea.
Puedo oír las palabras de mi padre. “Cuando te encuentres en una situación
que no puedas controlar, presta atención a lo que te rodea. No seas una víctima...
eres una Porter, y nunca dejamos de luchar”. Así que me obligo a apartar la mirada
de los monstruos que entran y salen de la habitación y empiezo a mirar a mí
alrededor. Del techo cuelgan cosas que parecen brazos robóticos de metal.
Algunas de las camas incluso tienen bolsas llenas de fluidos de colores colgando
sobre ellas. Lo único que me llama la atención son las pantallas transparentes que
parecen flotar libremente sobre cada cama... tienen símbolos parpadeantes que
bailan sobre ellas. A primera vista, uno podría pensar que está en una sala de
hospital de algún tipo. Porque todo es blanco y gris, y huele a antiséptico y a
sangre.
En cuanto empiezo a concentrarme en lo que me rodea, noto una ligera
vibración bajo la mesa curva en la que estoy. Así que tenemos que estar en algún
tipo de nave o recipiente. Estoy pensando en Star Trek... y todavía no puedo creer
lo que mis ojos están procesando. Nunca he sido una gran chica de ciencia ficción.
Quiero decir, todos hemos oído hablar del Área Cincuenta y Uno toda nuestra
vida, pero ¿quién cree en esa mierda? Aparentemente, yo sí... ahora... porque no
se puede negar... las malditas cosas que están metiendo chicas humanas aquí y
tirándolas en las camas junto a la mía... son alienígenas en toda regla.
Las cosas azules no paran de entrar y salir. Empacando a las chicas sobre sus
hombros como un saco de patatas o arrastrándolas por el suelo, ignorando por
completo sus gritos de dolor.
O lo tenían planeado, o llevan mucho tiempo haciéndolo, porque están
demasiado organizados. Incluso las camas parecen diseñadas para albergar algo
de nuestro tamaño. Miro hacia atrás por la fila de chicas, tiene que haber al menos
veinte o más de nosotras aquí. Al parecer, han secuestrado a todas y cada una de
las edades, ya que veo mujeres mayores mezcladas con algunas que deben estar
en el instituto.
ALIENS. No importa cuántas veces lo repita en mi cabeza, simplemente no se
está registrando.... Quiero decir, ahora vamos, si los extraterrestres estuvieran
arrebatando chicas de todo el mundo, ¿no lo sabrían los gobiernos? ¿No tenemos
radares, satélites, y toda esa mierda que vería a los Agarradores de la Perdición
entrando en nuestra atmósfera?
Todo el mundo en la Tierra tiene que estar en pánico ahora mismo. Conozco a
mi padre... nunca se detendrá, pero... ¿qué puede hacer un hombre si el resto del
mundo hace la vista gorda ante las desapariciones? Dirán que está loco... que se lo
ha inventado todo... No puedo permitirme pensar en los “y si...”... lo único que
puedo hacer es tener esperanza. Porque, seguramente, están tratando de
encontrar una manera de recuperarnos… sé que todos los días aparece gente
desaparecida, pero no tantos a la vez. Alguien más tuvo que ver cómo se llevaban
al menos a uno de nosotros. Racionalizar todo esto en mi mente es lo único que
me impide entrar en pánico.
Vuelvo a tirar de las correas, negándome a creer que no hay forma de salir de
aquí. Cuanto más tiro de las correas, más me enfurezco. No dejaré que mi mente
se desmorone; estoy aterrorizada, pero que me condenen si dejo que lo sepan.
La mayoría de las chicas lloran o gritan histéricas... sólo unas pocas luchan
contra sus ataduras. Una de las bestias azules golpea con una mano a una de las
chicas que luchan, gritándole algo como si quisiera que se detuviera. ¿Qué creen
esos estúpidos que vamos a hacer? ¿Quedarnos aquí y esperar lo mejor? No hay
mujer viva que sepa que cuando te atan desnudo, estás en un buen lío. Pero
cuando veo a uno de ellos acariciando a la chica que está a mi lado mientras ella
lucha por zafarse, grito.
—¡Quita tus asquerosas zarpas de ella, pervertido! Déjame adivinar, la única
forma de que se te pare es si estamos indefensas, ¿verdad? Suéltame de una puta
vez estas correas y veamos lo bien que lo haces cuando nos defendamos, feo
cabrón.
Se vuelve hacia mí cuando oye mi voz. Gruñe, puedo ver sus dientes
ennegrecidos y podridos mientras hace esos extraños chasquidos.
—Maldita escoria ladrona de cuerpos. Sólo pedazos de mierda despreciables
como ustedes apartarían a otro de su familia y de su vida. Déjame adivinar, tus
pequeños pechugones azules no se levantan si una hembra viene
voluntariamente.
Debería haber sabido que las cosas sólo iban a empeorar cuando mira a mi
lado y sonríe, o creo que se suponía que era una sonrisa. Algo me agarra por el
cuello y me golpea con fuerza contra la mesa. Esta vez, ni siquiera intento
contener el grito, porque lo que acaba de agarrarme es aterrador, algo que solo
una pesadilla podría crear. Unas manchas de piel verde y amarilla brillante se
extienden con fuerza sobre todos sus músculos, dándole un aspecto
completamente deforme y repulsivo.
La pesadilla amarilla... afloja su agarre sobre mí por un segundo, lo suficiente
al menos para que pueda hablar...y antes de que pueda detenerme, digo: —Joder,
tienes una cara que sólo una madre podría amar, pones la F en jodidamente feo,
colega.
Me gruñe y sus grandes dientes caninos gotean saliva sobre mi pecho
mientras sus ojos negros brillan con malicia. Unos dedos largos y delgados con
garras negras empiezan a deslizarse por mis costados. Intento zafarme, pero uno
de los capullos azules me agarra por los tobillos. Gimo mientras sus garras me
cortan ligeramente la piel desde los hombros hasta la parte superior de las
piernas. Los cortes son tan profundos que siento como si me destrozaran la piel en
pequeños pedazos. Me muerdo la mejilla para no gritar, pero no dejo de luchar
contra las ataduras. Si esta pesadilla amarilla cree que voy a quedarme aquí
tumbada y aguantar esto, está muy equivocado.
Pesadilla... me aprieta el cuello con más fuerza y empiezo a ver manchas
negras delante de mis ojos. Estoy tan concentrada en intentar respirar que no veo
cómo me sube la otra mano por el torso, me agarra la carne tierna del pecho y,
cuando me clava las garras, no puedo contener el grito y mi cuerpo se levanta de
la mesa por el dolor.
Me suelta por completo y jadeo en busca de aire, sólo para ver la cara de la
pesadilla amarilla bajar hacia mi pecho. Sus mandíbulas se abren de par en par,
como las de una serpiente, y antes de que pueda moverme, ataca mordiéndome
un enorme pedazo del pecho. Grito de agonía, mirando con los ojos llenos de
lágrimas cómo mastica mi carne como si fuera un filete poco hecho.
Pesadilla... sonríe a la bestia azul justo antes de tragarse la carne de mi pecho.
No tengo ni idea de lo que sale de mi boca después de eso. Es como si algo se
hubiera roto en lo más profundo de mí. Pero, lo sé, lo llamo con todos los nombres
vulgares almacenados en mi vocabulario. Desgraciadamente, esto sólo parece
divertirlo más y, una vez más, antes de que pueda reaccionar, me atraviesa el
estómago con sus negras garras, pero esta vez los cortes son profundos. Grito de
nuevo, jadeando contra el dolor que irradia mi cuerpo mientras se divierte
torturándome lentamente.
Pesadilla... juega con la sangre que se acumula alrededor de mis cortes como
si pintara un cuadro en mi piel que aún no está estropeada. Me unta sangre por
todo el vientre y por la parte superior de las piernas como si fuera una especie de
aliño para ensaladas. Cuando sus largos dedos rozan mi clítoris, aprieto las piernas
todo lo que puedo. Si Pesadilla cree que voy a quedarme aquí tumbada mientras
me viola, se va a equivocar. Mi padre no crió a nadie que se rindiera y lucharé...
hasta mi último aliento.
La bestia azul me separa las piernas y grito cuando la pesadilla amarilla me da
un enorme mordisco en el interior del muslo. Esta vez siento arcadas por el sonido
que hace al masticar mi carne. Todo mi cuerpo se estremece de dolor. Lucho
contra la inconsciencia, sólo para sentir cómo introduce uno de esos dedos de
largas garras en mis tiernos pliegues, destrozándome las entrañas mientras mueve
sus garras dentro y fuera de mí. Las lágrimas corren por mis mejillas mientras el
dolor se apodera de mi mente. ¿Por qué me ocurre esto? ¿Qué decisiones he
tomado en mi vida para llegar a este momento? ¿Qué he hecho tan mal que Dios
ha permitido que me castigue así?
Finalmente, Pesadilla saca su dedo con forma de cuchilla de dentro de mí, y
veo cómo lame la sangre de sus garras. El amarillo devorador de carne humana...
acerca su cara a la mía como si le interesara mi reacción al dolor que me están
causando. Le escupo en la cara. Mi mente se rompe lentamente mientras me río
histéricamente de la reacción de Pesadilla... se echa hacia atrás, limpiándose la
cara como si yo fuera el enfermo.
El destructor amarillo me grita y me agarra bruscamente mientras me sacude
por todas partes. Las manos me desgarran la carne mientras intento retorcerme.
Cuando no actúo o respondo a lo que Pesadilla está diciendo,... aparentemente
esto le cabrea... Imagínate. Porque la mirada en su cara cambia de tortura
agradable... a rabia.
Pesadilla me agarra la cara con sus largas garras, hundiéndolas con fuerza en
la piel de mis mejillas mientras intenta separarme los labios. A estas alturas, ya no
me queda mucha lucha, pero sigo intentándolo. Desgraciadamente, su fuerza
supera a la mía con facilidad, y cuando introduce sus dedos en mi boca, saco la
última pizca de fuerza que me queda y muerdo con fuerza, feliz de sentir cómo al
menos uno de ellos se aplasta bajo mis dientes.
En lugar de retroceder como esperaba, Pesadilla empieza a hacer un sonido
como si se riera y me mete la mano en la boca, donde mis dientes ya no son una
amenaza. Antes de que pueda comprender lo que está haciendo. Siento que su
otra mano me agarra la mandíbula inferior y me desgarra las mejillas hasta las
orejas. Los huesos se rompen y la mandíbula me cuelga. Lo único que me sujeta la
parte inferior de la cara es la piel que aún tengo debajo de las orejas.
Y cuando creo que no puede ser peor, Pesadilla me agarra la punta de la
lengua y me la arranca de la boca. Empiezo a convulsionar, ahogándome mientras
me atraganto con mi propia sangre. Mi mente empieza a apagarse, incapaz de
soportar la agonía o los horrores infligidos a mi cuerpo. De repente, me tiran al
suelo.
Puedo oír a Pesadilla gritándome de nuevo mientras estoy aquí tumbada,
pero no tengo fuerzas para moverme. La lucha por respirar es la única respuesta
que tengo ahora, ya que la sangre me ahoga. Siento que las costillas me estallan
en el pecho cuando algo me da una patada en el costado y salgo volando por la
habitación. Doy la bienvenida a la sensación de nada cuando golpeo con fuerza
una pared. Especialmente, cuando el dolor simplemente se detiene... ahora que
mi cabeza pesa demasiado para sostenerse. Sé que estoy a sólo unos segundos de
la muerte.
Mis últimos pensamientos son, papá, habría estado orgulloso de mí, nunca
dejé de luchar.
Capítulo 3
Luna
Puedo oír una voz en la distancia. —Humana, es hora de despertar.
—Maestro ENAC, he dado la orden para que la hembra despierte, pero aún no
hay actividad cerebral.
—AMI, administra una ligera descarga a su sistema, no hemos llegado tan
lejos para que este experimento fracase.
El dolor... comienza levemente en los pies, subiendo lentamente por mi
cuerpo con un ligero cosquilleo, para hacerse más fuerte cuanto más sube.
Cuando llega a mi pecho, todo mi cuerpo se arquea de forma antinatural hacia
arriba. Intento estirar la mano, pero me encuentro rodeada de nada. El olor a
humo me hace toser, pero no puedo abrir la boca. Me estiro hacia arriba y me
agarro las manos por la parte inferior de la cara. Siento el cuerpo suspendido,
como si flotara en el aire en lugar de estar sobre una superficie sólida.
—Cálmese, hembra, no tiene motivos para el pánico. Deja que tus sentidos se
abran a lo que te rodea y respira por la nariz. Voy a acomodar su forma en la mesa
de operaciones, y quiero que se sienta y mantenga la calma. Es una orden directa.
Dejo inmediatamente de luchar contra los fríos dedos que me sujetan.
Lentamente, mis ojos se enfocan y me sobresalto cuando un único globo ocular se
clava delante de mi cara. Cuando por fin desaparece la borrosidad, veo una
habitación con luces parpadeantes y varios brazos trabajando en tándem sobre lo
que parece ser yo. Vuelvo a parpadear intentando concentrarme en lo que veo, y
entonces todo desaparece. Sacudo la cabeza, confusa.
—Maestro ENAC, la función cerebral está volviendo a funcionar lentamente.
La carne de la hembra parece reaccionar correctamente a la estimulación. Sus
tallos oculares se están ajustando bien pero necesitan ser reajustados. Estoy
mostrando un pico antinatural en sus ondas cerebrales, ya que está recordando
algunos de los procedimientos grabados en la modificación de su sistema.
Oigo voces a mí alrededor, pero ¿quién es la mujer de la que hablan? Me
palpitan los dedos de la mano izquierda y miro lentamente hacia abajo sólo para
ver lo que creo que son dedos tendidos sobre mi regazo. Levanto el brazo y me
horrorizo al ver que esos dedos metálicos están conectados a mi propia muñeca.
Giro la mano hacia delante y hacia atrás delante de mis ojos. Cuando los dedos
metálicos se estiran, me doy cuenta... de que lo he hecho sin pensar.
Levanto el brazo derecho y, aunque parece tener marcas y moratones por
toda la carne, parece normal. Llevo ambas manos frente a mi cara, imitando todos
mis movimientos con cada una de ellas. Si no lo hubiera visto con mis propios ojos,
nunca habría sabido que la mano izquierda no era mía, ya que responde a cada
uno de mis pensamientos.
—Mujer, ¿puedes mover la cabeza para confirmar que me oyes?
Algo me habla y me golpea, el ojo se aparta rápidamente de mi camino
mientras me sacudo, buscando a mi alrededor la voz que de repente está en mi
cabeza. Se me nubla la vista y empiezo a temblar. Empiezo a abrir la boca para
preguntar qué me está pasando, pero me doy cuenta de que no sale ningún
sonido. Cuando levanto la mano, sólo siento un metal liso bajo mis dedos.
Empiezo a hiperventilar y algo se clava en mi cuello. Caigo hacia atrás y la
oscuridad vuelve a apoderarse de mí.
—Maestro ENAC, he tenido que administrarle un sedante. El sujeto está
reaccionando mal al recinto que aseguramos a la parte inferior de su cara. Creo
que hay que hacer algunos ajustes menores antes de reanimarla de nuevo. La
interfaz femenina que colocamos dentro de su cerebro parece funcionar
correctamente, pero puede que necesitemos plantar alguna información falsa en
su cerebro, ya que se despertó en un estado desconcertado.
—AMI, programa a la hembra para que crea que siempre ha sido parte
máquina. Tendrá más posibilidades de éxito si cree que ese es su estado normal.
Comprueba si los recuerdos anteriores pueden ser borrados o bloqueados.
Entonces dale un nombre y nuevos recuerdos rápidamente antes de que su
cuerpo empiece a rechazar las partes que hemos instalado. Tengo algunos
compradores listos para adquirir esta unidad si permanece estable. Si empieza a
deteriorarse, la pondremos con los demás, en el campo.
—Sí, Maestro ENAC.
Capítulo 4
Tordan
—Falcor, confirme mi aterrizaje en Targres Cuatro. Desconectaré todas las
transmisiones hasta que despeje la entrada al sector dos.
—Entendido.
Me dirijo a mis aposentos personales en la lanzadera para recoger los pocos
objetos que llevo conmigo. Targres Cuatro está dividido en cuatro sectores
extremadamente diferentes. Todos ellos están controlados por diferentes tipos de
factores. Pandillas, políticos corruptos e inteligencia artificial... son sólo un par de
cosas de las que tendré que cuidarme mientras intento integrarme en su sistema.
Después de debatir muchos escenarios con DaR, SoL y XuL durante las últimas
rotaciones... esta fue la única solución que se nos ocurrió para esta misión.
Mi principal objetivo es el sector científico basado en granjas. Por los
escaneos planetarios que hemos podido estudiar creemos que es aquí donde está
retenida la humana. Hay campos masivos que rodean el complejo principal, pero
no podemos conseguir nuestros escáneres más allá de los principales robots de la
Guardia.
Una de las pocas cosas que sabemos es... que estos científicos específicos
creen que están por encima de todas y cada una de las leyes. Ni siquiera intentan
controlar los rumores de una IA renegada que está robando cadáveres o cualquier
cosa orgánica para experimentar. Por supuesto, como todo lo que tengo son
rumores, tengo que mantenerme en silencio hasta que tenga alguna prueba
sólida. Aparentemente, nadie ha visto nada que pueda ser usado para cerrar esta
instalación. Es uno de esos casos en los que todo el mundo sabe lo que está
pasando, pero nadie quiere actuar en consecuencia. Si simplemente cultivan y
venden productos y otros bienes cultivados, ¿por qué necesitan tantos guardias?
Uno de los muchos rumores es que la IA incluso está pagando drogas a las
prostitutas de una de las casas del albergue local para que traigan todas las
especies que puedan. Está recolectando todas y cada una de las partes orgánicas...
y pagando bien si los rumores son ciertos. Según tengo entendido, está buscando
una forma de fusionarse con un huésped vivo. Falcor y SCOUT han estado
vigilando la zona en secreto desde hace algún tiempo, sobre todo después de que
se nos notificara que podría haber una hembra humana allí, pero recientemente
perdieron toda alimentación. Sé que no voy a poder simplemente pasearme por
allí y exigir que me la entreguen si es que la hay.
El segundo sector es el centro del placer del planeta, es conocido por sus
numerosos burdeles y locales de copas. Lo que no anuncia es que también es un
lugar donde se pueden comprar esclavos exóticos en un mercado clandestino, y
donde los ladrones campan a sus anchas sin apenas leyes que los detengan.
La tercera, por sorprendente que parezca, es una importante zona de
vacaciones. Sus playas de arena rosa y las suites privadas que se ofrecen sólo a
parejas son enormes entre los recién casados. Lo que la mayoría no sabe... es que
más de un tercio de las parejas que vienen aquí a celebrar su nueva unión
desaparecen y nunca se vuelve a saber de ellas. Por eso, cuando SoL trajo a Alana
aquí a principios de la Rotación Lunar, le exigí que se mantuviera en contacto
conmigo o con Falcor en todo momento. Alana jura que vio a una hembra humana
en uno de los campos exteriores, y como no podemos escanear todo el planeta,
tomé la decisión de investigarlo yo mismo. Especialmente ahora con la destrucción
de la Tierra, las hembras humanas se convertirán en una mercancía aún más
caliente y DaR también juró a Kira que investigaría todos los rumores. Así que aquí
estoy, ya que todos sentimos que es nuestro deber salvar a tantas hembras como
sea posible.
Tengo una razón un poco más personal para venir, aunque nunca lo he dicho
en voz alta. La idea de tener una hembra propia ha demostrado ser una gran
distracción en mi rutina diaria. Una compañera es algo que, sinceramente, no
sabía que me faltaba hasta el descubrimiento de las hembras humanas. He
empezado a envidiar a mi mejor amigo y eso es inaceptable.
Sólo hay dos puertos principales para entrar y salir de Targres. Como no
quiero que me detecten, oculto mi pequeña lanzadera personal al entrar en su
atmósfera y aterrizo en el cuarto sector no autorizado. Este sector está desolado...
Nada puede crecer o vivir aquí mucho tiempo sin grandes recursos. El calor de una
sola rotación mataría a la mayoría y no es lo único mortal en esta región.
—Falcor, necesito que monitorices la lanzadera y enciendas los tanques de
refrigeración si las temperaturas empiezan a interferir con los sensores. También
estoy configurando los sensores de los parámetros para que te avisen si alguien
intenta abordar o meterse con la lanzadera.
—Confirmado.
Sacudo la cabeza y sonrío, por las respuestas de una sola palabra de Falcor.
Está más avanzado que ANDI, SAGE o SCOUT juntos, pero aún así se abstiene de
formar rasgos o vínculos personales. Me pregunto qué hará falta para sacudir al
grandullón.
Salgo de la lanzadera y me dirijo al panel de control para volver a comprobar
el dispositivo de ocultación. La nave se volverá invisible a simple vista e
indetectable en el radar, a menos que alguien choque con ella. La lanzadera sólo
reaparecerá con mi toque o el sonido de mi voz. No he dado más que unos pasos
cuando tengo que detenerme y me subo la larga capa por la cabeza. El calor es tan
intenso que siento que la piel expuesta ya me está haciendo ampollas. Me
detengo el tiempo suficiente para pensar por dónde empezar mi búsqueda.
Esta es una de las pocas lunas o planetas en las que he estado en las que el
cielo y el suelo son prácticamente del mismo color dependiendo de dónde te
encuentres. Hay transbordadores y naves que sobrevuelan el planeta y entran y
salen de los dos puertos principales. Algunos edificios son tan grandes que
bloquean los rayos de los dos soles que son el centro de este lado de la galaxia.
Camino por las concurridas calles en busca de un lugar donde esconderme hasta
que averigüe cómo hacer algunas conexiones.
Una cosa es siempre la misma, estés donde estés. Si necesitas información,
tienes que soltarles la lengua. Así que, con eso en mente, me dirijo al local de
copas más cercano.
Entro en el bar y local de ocio Fin del Universo. Las voces se acallan ante mi
repentina aparición por la puerta y todas las miradas se vuelven hacia mí.
Inmediatamente examino mi entorno y observo a la multitud que se agolpa en el
local. Cuando veo que no hay ninguna amenaza real, me quito la capucha y me
acerco a la larga barra que se extiende por toda la sala. El aire fresco me sienta de
maravilla después de atravesar el intenso calor del sector cuatro para llegar hasta
aquí. Por un momento me sorprende ver a un Valeriano pequeño limpiando el
mostrador.
—¿Qué puedo ofrecerte esta subida?
—Brytos.
Veo al macho Valeriano servir la bebida de una máquina antigua mientras
escudriño a la multitud.
Me pone la copa delante y sé que mi ojo cibernético brilla con un intenso
color naranja cuando miro dentro del vaso, comprobando que no hay nada dañino
en su contenido.
—General, sólo un hombre insensato provocaría la ira de Darverius drogando
su bebida. ¿Qué asuntos te traen a esta parte de la galaxia?
—Veo que sabes quién soy... Es decepcionante, pero si alguien pregunta...
estoy de permiso —simplemente asiente con la cabeza. —Creo que es la primera
vez que veo a alguien de tu mundo en un lugar así. Pensaría que tantas auras
serían abrumadoras para ti. Especialmente sirviendo bebidas en un
establecimiento tan encantador.
—Para la mayoría de los de mi especie, sí, pero he desarrollado una tolerancia
para esas cosas. Sé que buscas algo. Puedo sentirlo. Por desgracia, he amortiguado
mis sentidos hasta el punto de que ya no puedo imaginar qué es lo que buscas.
Pero como siempre, sé más de lo que debería. ¿Hay algún lugar de ocio al que
pueda indicarle? ¿Un lugar más acorde con su estatus, con mejor compañía?
—Harías mejor en no involucrarte.
—Se agradece, pero es innecesario. Si busca información, no la encontrará
aquí, ni en ningún lugar de este sector. La gente que cotillea tiende a desaparecer
con bastante rapidez. Vigila dónde expresas tus preguntas o dónde recibes tus
respuestas. Hay oídos y ojos en todas partes.
—¿Dónde sugieres? —no dice ni una palabra más, simplemente se marcha
para atender a los demás. Especies de todo tipo entran y salen del local mientras
disfruto de mi bebida. El varón Valeriano atiende los numerosos pedidos que le
hacen, pasando tranquilamente de una cosa a otra. Ya no dejo mi recipiente vacío,
que él vuelve a llenarlo. Me mira fijamente y luego levanta la vista sin mover la
cabeza.
Me giro despacio, con la bebida en la mano, apoyándome
despreocupadamente en la barra. Levanto la cabeza y bebo un trago para ver lo
que intenta mostrarme. Hay un gran monitor de visión redonda sujeto al techo. Es
algo habitual en la mayoría de los establecimientos, pero puedo ver las cámaras
ocultas tras su superficie reflectante... la mayoría no lo haría. Termino mi bebida y
la vuelvo a dejar sobre el mostrador, sólo para poner la mano encima cuando
empieza a llenarla de nuevo.
—Le sugiero que regrese a Falcor, General. Este planeta no es amable con los
forasteros, especialmente con los que viajan solos.
—Agradezco su advertencia y la tendré en cuenta. Gracias por su servicio —no
espero respuesta, simplemente escaneo mi chip de moneda y vuelvo a salir. Estoy
a varias leguas del establecimiento antes de comunicarme con DaR por nuestro
canal privado.
—DaR.
—Sí, Tordan.
—He contactado con un lugareño y me ha confirmado que muchos
desaparecen, sobre todo si van solos. Hay robots de seguridad apostados por toda
la región, pero aún no se me ha acercado ninguno.
—Planeo encontrar alojamiento esta noche y, con la primera luz, procederé
con nuestro plan. Hasta ahora, no he visto nada fuera de orden, aparte de la
amplia seguridad apostada alrededor de la frontera del sector uno.
—Tordan, sigo creyendo que fue un error enviarte solo. Sé que todos
discutimos largamente esta misión, pero tengo un mal presentimiento sobre esto.
Así que, como diría Kira, “por si acaso”, hice que Falcor ordenara a EvO que
moviera a Devastación a la rotación planetaria de Targres Cuatro. Se le notificó
que camuflara la nave contra su detección y que esperara nuevas instrucciones. Si
perdemos el contacto, enviaré a su legión de batalla al lado del planeta
inmediatamente para recuperarte.
—Este no era el plan original, DaR.
—No, pero es ahora. Si encuentras a una de las hembras restantes no te
enfrentes hasta que tengas refuerzos. Ese planeta ha perfeccionado su forma de
encubrir sus desapariciones y no quiero que tu nombre se añada a la lista.
—Confirmado.
—Tordan, fue una orden directa.
—Te he oído, DaR.
—No me gusta ese tono.
—No tengo tono... estás en mi cabeza... no es como si te hablara
directamente —de repente, un chillido resuena dentro de mi cabeza. —¿DaR,
DaR? —una voz susurrante interrumpe la unidad de comunicación privada que
tengo con DaR.
—Por favor, deja de hablar... Debes estar callado; pueden oírte.
—DaR, ¿has oído eso?
—Hemos sido comprometidos. Quiero que vuelvas a tu lanzadera
inmediatamente, Tordan. ¡Tordan!
Por mucho que vaya en contra de mi entrenamiento, bloqueo su orden
entrante, más decidido ahora que nunca.
Capítulo 5
Luna
Sobresaltada, me detengo a mirar a mí alrededor. De algún modo, he captado
voces extrañas en mi aparato de comunicación interior. El tono de la voz de uno
de los hombres produce un hormigueo en todo mi organismo cuando el sonido
oscuro y áspero entra y sale... Sólo puedo distinguir palabras entrecortadas y
frases parciales mientras habla con alguien llamado DaR.
Cuando veo que uno de los robots de seguridad se vuelve hacia mí, me agacho
inmediatamente y empiezo a recoger las pequeñas judías de la planta que tengo
delante. No es la primera vez que oigo en mi cabeza la voz de otro que no sea AMI,
o el Maestro ENAC... pero es la primera vez que quería ver la cara que la
acompañaba.
Ese pensamiento no llega a mis sensores y lo apago. Hace años que aprendí a
dejar de desear nada. Mi único propósito es ayudar a AMI y trabajar en los campos
exteriores, donde los cultivos tienen que recogerse a mano porque la maquinaria
destruiría la valiosa cosecha.
Soy el sujeto de pruebas más viejo que queda vivo aquí. La mayoría sólo
sobreviven unas pocas temporadas antes de que sus cuerpos empiecen a fallar. Yo
acabo de empezar a deteriorarme, incluso con el suero avanzado que me
suministra AMI. Los pocos que hemos sobrevivido hemos aprendido a hablar por
canales irrastreables, pero este macho prácticamente grita: aquí estoy. Es
entonces cuando caigo en la cuenta... si puedo oírle, es posible que los demás
también. Levanto los ojos, mirando alrededor del campo. Ninguno de los demás
parece actuar de forma diferente.
Hablo directamente al desconocido antes de pensarlo bien. —Por favor, deja
de hablar... Debes estar callado. Pueden oírte...corre... escapa de este lugar
mientras puedas.
En el momento en que conecto con él, me agarro la cabeza dolorida mientras
su proyector sensorial intenta engancharse al mío. Tardo un momento, pero
consigo bloquearle para que no pueda rastrearme. Normalmente, no soy tan tonta
y si AMI me hace un diagnóstico en esta oscuridad, me preguntará por el registro
anormal. No tendré más remedio que decirle la verdad. Intento mantenerme al
margen y pasar desapercibida, ya que ENAC utilizará cualquier motivo para
deshacerse de mí ahora que ha comenzado mi deterioro. No merece la pena
mantenernos si no estamos al cien por cien de nuestra capacidad de trabajo. Me
recuerda constantemente el dinero que ha perdido conmigo.
En cuanto hablo por el canal abierto, me doy cuenta de que Hugo, el único
otro cíborg sensible que aún funciona, me mira. Debe de haberme oído. Frack.
Hugo es un enorme Phogx macho rojo con símbolos oscuros grabados a fuego en
la piel y la cara. En un tiempo creo que fue alguien importante, pero fue destruido
en su mejor momento. Uno de los muchos recolectores de ENAC lo encontró tras
una batalla en un planeta llamado Darverius. Como se le dio por muerto, nadie
buscó su cuerpo. Así es como ENAC ha escapado a la detección todo este tiempo,
sólo se lleva a los que se supone que están muertos, o indocumentados.
Al principio, ayudaba a menudo a AMI con los nuevos pacientes, u orgánicos
como nos llaman. No sé quién se sorprendió más, si AMI o yo, cuando el Phogx
macho abrió los ojos y me llamó Humana. Dijo que era rara... y que él había estado
a punto de conseguir una cuando apareció sin marcar en un mercado público. AMI
reinició inmediatamente la unidad cuando la interrogué al respecto. Me dijo que la
programación que acababa de insertar era defectuosa, pero no la creí y sigo sin
creerla. Porque al nuevo paciente aún no le habían insertado los amortiguadores
de memoria. Sabía lo que era... antes. Esa fue la primera vez que cuestioné mi
existencia.
Volví a preguntárselo a Hugo más tarde, pero, por supuesto, después no se
acordaba de nada. Una vez que los amortiguadores funcionan correctamente
apenas puedes recordar tu última subida. Los míos nunca han funcionado del
todo. Hay veces, especialmente cuando estoy en reposo, que sueño con otra vida.
Donde diferentes caras y voces me hablan en la oscuridad. Por desgracia, siempre
vuelvo a despertar en la misma pequeña cámara y los sueños se desvanecen por
mucho que intente aferrarme a ellos.
Este despertar no es diferente. AMI envía una señal y todos nos despertamos
al mismo tiempo. Una vez vestidos, nos reunimos en la sala de sustancias. Hugo y
yo somos los únicos que necesitamos sustancias duras para sobrevivir. Los demás
simplemente se conectan. Me dirijo al replicador y le ordeno a la máquina que
cree lo de siempre. Una mezcla molida de vitaminas y proteínas que mi cuerpo
orgánico necesita para seguir funcionando correctamente.
Hugo devora su enorme plato de comida mientras mi sonda de alimentación
introduce lentamente los ingredientes blandos en mi estómago. Mientras le veo
comer, una imagen de uno de mis sueños reaparece por un momento. Veo una
versión diferente de mí misma por un segundo, estoy de pie frente a un monitor
de visión, arremolinando material alrededor de mis piernas de un lado a otro...
sonriendo.
Expulso la imagen de mi mente porque sé que tiene que ser falsa, algo que mi
conciencia se ha inventado. Toda la parte inferior de mi cara es de metal. No tengo
dientes para sonreír ni boca para comer como Hugo. Me invade de nuevo una
extraña sensación de lo que creo que es tristeza. Este sentimiento me ha
atormentado desde mi creación.
Le pregunté a AMI si tenía el mismo tipo de sentimientos... me dijo que era
natural que alguien como yo tuviera una imaginación activa. Que formaba parte
de mi programación y que lo que me hace tan buena orgánica es mi gama de
emociones. No tengo ni idea de lo que quería decir. Como no puedo comunicarme
abiertamente con nadie más que con ella y el Maestro ENAC. Y sólo se me permite
hablar con Hugo sobre los cultivos o cualquier cosa relacionada. Ambos
aprendimos esa lección por las malas.
—Luna, cuando termines de recibir sustancia, necesito tu ayuda.
Termino rápidamente y me dirijo a la sala médica, preocupada por si me
pregunta por la voz que oí la última vez que me levanté. AMI es la propia sala.
Funciona desde un único visor y puede operar con varias extensiones a la vez. Su
sistema central ejecuta varios programas sensibles en todo momento, ya que cada
uno de nosotros la necesita de una forma diferente.
—Luna, hoy tengo una tarea para ti... un trabajo que es de naturaleza
diferente a lo que estás acostumbrada. Hay un cargamento raro de suministros
médicos que se contrabandea en el mercado del sector del placer. Necesito que
los consigas para mí. Están tratando de encontrar una manera de dejarnos fuera
de sus procedimientos médicos y el Maestro ENAC quiere que esto se detenga
inmediatamente.
—Te estoy enviando las instrucciones y toda la información que tengo sobre
los productos mientras hablamos. No debes ser comprometida o descubierta de
ninguna manera. Si fallas y te obtienen, me han dado instrucciones para acabar
contigo antes de que puedan cargar tu interfaz para obtener información.
—No te fallaré —respiro hondo, aliviada de que no me haya preguntado por
qué avisé a la extraña voz de mi cabeza, porque no sé qué le habría dicho. La voz
de AMI me saca de nuevo de mi ensoñación.
—Le dije al Maestro esas palabras exactas, Luna. Esta misión es crucial para
los planes que el Maestro tiene para ti y tu supervivencia aquí depende de tu
éxito. ¿Me entiendes?
Sacudo la cabeza afirmativamente mientras mis ojos revolotean... evaluando
la información que AMI me está enviando. Salgo inmediatamente de la habitación
y me dirijo a mis aposentos mientras mi mente repasa las múltiples estrategias y
escenarios que AMI me ha mostrado. Elijo la que tiene más probabilidades de
éxito y procedo en consecuencia una vez que recibo mi capa y mis guantes de mi
habitación. Me dirijo hacia los túneles subterráneos que nadie más que yo, AMI y
el Maestro ENAC conoce.
Subo por una escalera retráctil y envío una señal que me conecta con todos
los robots de la Guardia de la zona, utilizando sus ojos como los míos. Cuando veo
que la zona está despejada, empujo el panel hacia arriba y lo quito de en medio
mientras asciendo desde el túnel inferior. Cuando vuelvo a colocar el panel,
escaneo de nuevo la zona en busca de amenazas.
Me subo la capa y me la pongo por encima de la cabeza, ocultando mis rasgos
y mezclándome entre la multitud. Cuando oigo acercarse a un grupo de bebedores
alborotados, me agacho detrás de una columna y espero a que pasen a mi lado,
entonces me deslizo detrás de ellos, aprovechando sus pasos y sonidos de
borrachos para enmascarar mí presencia.
La sensación de que alguien me vigila me hace tantear el terreno. Los robots
de la Guardia miran a mí alrededor en busca de algo o alguien fuera de lugar.
Cuando no me informan de nada, me alejo de la multitud y me dirijo al mercado.
Soy lo bastante lista como para no dirigirme directamente hacia los puestos donde
se dice que está la medicina que he venido a buscar.
Me permito un momento de libertad y me detengo en varios puestos,
admirando a los artistas locales. Mi mano se acerca involuntariamente a un collar
que hay encima de una vitrina. El collar tiene forma de corazón con extrañas
piedras transparentes enroscadas en un lado. Es pequeño en comparación con los
demás objetos de la mesa... invisible en medio de la ostentación que lo rodea.
En el momento en que lo tengo en la mano... un recuerdo parpadea ante mí.
Una vez más, estoy delante de un monitor viendo cómo brillan las piedras cuando
la luz del sol rebota en sus múltiples facetas. Alguien me llama por mi nombre y
me hace mirar hacia atrás a través del monitor... un espejo, se llama... y antes de
que pueda ver nada más, el recuerdo se desvanece.
Ahora entiendo... lo que estoy viendo.... Simplemente era más fácil creer lo
que me decían y seguir mi programación base que luchar contra ella. He estado en
negación durante bastante tiempo. Este collar y la voz que oí la última subida me
han hecho cuestionarme las cosas que he estado viendo sólo en mis sueños. No
creo que siempre haya estado aquí. Soy como los otros que han traído.
No tengo forma de comprar este collar, así que lo vuelvo a sentar. Mi corazón
se sacude dolorosamente en mi pecho cuando abandona mis dedos. Me alejo de
la tentación y por un momento me olvido de mí misma y de dónde estoy. Mis ojos
se posan en otro a lo lejos, incluso cubierto con una capa no se puede ocultar la
fuerza de su forma y sé de inmediato que este es el dueño de esa voz.
—Tú.
El macho me mira fijamente, mientras mis ojos se posan en su rostro. Juro
que siento que mi alma le llama. Hay algo reconfortante en sus ojos amarillos.
Antes de que pueda decirle nada, el sonido de una pistola láser me hace
agacharme instintivamente. Me olvido inmediatamente del desconocido y
aprovecho la distracción para deslizarme hasta el puesto que he estado vigilando.
Los ocupantes están tan ocupados esquivando los rayos láser que no prestan
atención a mi pequeña figura que se escabulle en su espacio. Gracias a la descarga
de AMI, sé exactamente lo que estoy buscando. Exploro la zona en busca de
cualquier cosa que emita una ligera carga, ya que los medicamentos están dentro
de un pequeño dispositivo de refrigeración.
En cuanto lo veo, cojo el maletín y salgo por la parte trasera del recinto.
Escondo el maletín dentro de mi capa y me dirijo al pasillo trasero, lo que
desencadena la intervención de uno de los robots de la Guardia. Se gira
bruscamente hacia mí, listo para disparar si doy un paso más. Tardo unos
segundos preciosos en enviar los códigos de anulación a su sistema para que se
apague.
Envío otra señal a los restantes robots de la Guardia y me dirijo rápidamente
hacia el panel de acceso. Tengo tanta prisa por volver al interior del recinto que
casi meto la pata al no escanear la zona antes de abrir el panel. La pelea en el
mercado no podría haber estallado en mejor momento, ya que la mayoría huye en
dirección contraria. Nadie quiere estar en esa zona cuando aparecen los robots de
seguridad. No hacen preguntas. Simplemente retienen a todos los que están en la
zona, culpables o no.
Cuando los escáneres muestran que no hay nadie, levanto el panel y bajo
rápidamente por la escalera. Envío nuevas instrucciones al robot de la Guardia
más cercano para que vigile la zona hasta que oscurezca y pueda reanudar su
rotación normal.
Me quito la capa y me la pongo sobre el brazo mientras me apresuro hacia
AMI. Sólo estoy a unos pasos cuando su puerta exterior se abre de golpe. —Luna,
por favor, deja el contenedor de refrigerante en la encimera y siéntate en la cama.
Me siento, esperando mis próximas instrucciones.
—Perfecto, está todo aquí, el contenedor que recuperaste tiene todos los
viales que estaba necesitando. He avisado al Maestro ENAC de tu éxito, y está muy
contento contigo Luna, al igual que yo. No tenía ninguna duda de tu éxito —antes
de que pueda terminar de decirme nada, la voz del Maestro ENAC llega a través de
la habitación.
—AMI, prepara al sujeto para la reparación y reactiva el sistema reproductor
interno de la hembra.
—Maestro, el útero de Luna es impuro. Por eso fue considerada defectuosa,
no estoy seguro de que mis sistemas tengan el conocimiento para revertir tal daño
ya que este fue genético a su forma orgánica.
—Tienes razón AMI, tu sistema no puede reparar la endometriosis que ha
tejido su camino a través de su sistema, pero los viales que recuperó puede y lo
hará. El proceso será agotador para su debilitado sistema, así que tendrás que
vigilar a la hembra en todo momento.
—Quiero un espécimen de raza pura. Todas mis investigaciones indican que la
única forma de que me vuelva realmente sensible es a través de una forma
original en blanco. La cría nacerá e inmediatamente se colocará en una cuba de
procesamiento donde se fusionará mi propia interfaz, lo que me dará acceso total
a su forma física.
—Debido a su forma pequeña y poco desarrollada, será vulnerable. Sin
defensas naturales que puedan purgarme de su sistema, será fácilmente
manipulable. Aceleraré su proceso de crecimiento y debería estar completamente
formado en seis rotaciones orbitales. Una vez que este proceso comience, quiero
que bloquees el complejo hasta que vuelva a tener el control.
—Maestro ENAC, ¿qué pasa con los otros orgánicos y los cultivos?
—Los cultivos serán atendidos por robots trabajadores, como hacíamos antes
de incorporar los orgánicos. Los otros serán eliminados.
—¿Y Luna? ¿La mantendrás con vida para alimentar a la cría hasta que sea lo
suficientemente madura para alimentarse por sí misma? La investigación que
tengo sobre sus formas muestra que la cría tiene una mayor tasa de supervivencia
si se alimenta directamente de su padre biológico.
—De momento no he decidido qué haré con la incubadora.
—Maestro ENAC, tenemos otra cuestión que considerar antes de seguir
adelante. Incluso si esta medicación consigue limpiar su útero enfermo para el
parto, no tenemos esperma activo para activar sus óvulos. Hugo es el único otro
macho en residencia, y lo castré justo después de la activación.
—Tendré la fuente masculina entregada en breve. Tendrás que preparar una
cámara médica separada para la especie entrante, ya que te ordenaré que realices
múltiples experimentos con él. En cuanto mis sensores detectaron sus lecturas
biológicas, supe que había llegado el momento de activar la última parte de mi
plan.
—La forma totalmente funcional del macho completará por fin mi
investigación. Su cuerpo orgánico está totalmente integrado con sus mejoras
cibernéticas. Una vez que confirmemos la concepción, lo disecaremos para
estudiarlo más a fondo. Tengo que saber cómo su creador evitó que se
deteriorara.
Capítulo 6
Tordan
Estoy caminando por el mercado escudriñando a los seres que me rodean
cuando un destello de algo ajeno al mundo capta mi atención. Doy un paso atrás
para apartarme del paso de los demás, pero vuelve a parpadear.
Miro a mí alrededor y descubro una pequeña figura que sostiene el objeto
brillante al otro lado del mercado. Cuando mi ojo cibernético observa el objeto
que tiene en la mano, me doy cuenta inmediatamente de que está hecho de
materiales terrenales. El viento se levanta de repente y la capa de la pequeña
forma se echa hacia atrás, revelando un destello de plata antes de que vuelva a
bajar la cabeza. La veo colocar la joya en el soporte y cerrar la mano en un puño.
Cuando de repente se gira... sus brillantes ojos azules se clavan en los míos.
—Tú.
Oigo su voz... un escueto susurro en mi cabeza.... Mi mente reconoce
inmediatamente la voz que nos había interrumpido antes a DaR y a mí. Pensé que
la voz era de mujer, pero ni en sueños podría haber imaginado lo que tenía
delante. Su capa hizo un excelente trabajo ocultándola de los demás, pero mi
cibernética puede ver incluso a través de la mayoría de los metales.
Me sorprende ver que es humana, o al menos que ahora es medio humana.
Toda la parte inferior de su cara ha sido sustituida por metal y detecto otras
aleaciones esparcidas por su pequeño cuerpo. Alguien la ha descuartizado... ha
utilizado su pequeño cuerpo como experimento. Mi ira aumenta al no poder
concentrarme en nada más que en los tristes ojos que me miran. De repente
quiero estrecharla entre mis brazos... hacer todo lo que esté en mi mano para
ahuyentar esa tristeza.
Empiezo a acercarme a ella, pero oigo el disparo de una pistola láser a mi
lado. Caigo al suelo al instante mientras se desata un tiroteo a mí alrededor. Al
retroceder, mis ojos buscan a la hembra, pero ya no está. Sólo la he mirado un
momento y ya la he perdido. Me agacho y corro por el mercado hasta donde ella
había estado momentos antes, pero sigue sin aparecer. —Joder —al menos ahora
sé que los rumores son ciertos, ahora a localizarla de nuevo.
Extiendo la mano por el atril y cojo la pequeña joya que llevaba en la mano
cuando la vi por primera vez. Aún siento el calor de sus dedos sobre ella. Escaneo
el chip de mi moneda sin preguntar el precio al comerciante y abro el panel
interior de mi brazo para guardar la pieza.
Empiezo a escabullirme por la parte trasera de una de las casetas cuando oigo
a DaR gritar órdenes. Asustado por el sonido de su voz, miro hacia atrás por el
camino del que acababa de salir y le veo a él y a varios otros inmovilizados por el
fuego láser.
No tengo ni idea de cómo ha llegado tan rápido ni de a quién ha cabreado ya,
pero parece que voy a tener que involucrarme. —DaR, ¿a quién has cabreado ya?
DaR, ¡entra!
—Tor...u...r...no.
—Frack, algo está interfiriendo nuestra señal.
Saco mi pistola, la pongo en aturdir y disparo al que tengo más cerca. Veo que
la figura camuflada retrocede. Entonces le hago un gesto a DaR para que avance.
Yo los cubriré hasta que él pueda llegar a una mejor cobertura.
Para mi horror, en lugar de esquivar la línea de fuego, DaR empieza a caminar
por el centro del pasillo. Ni siquiera lo pienso y me lanzo hacia él para derribarlo al
suelo, pero mi brazo atraviesa su cuerpo. Tropiezo y caigo de rodillas. La risa de
DaR resuena a mi alrededor mientras estoy completamente confuso por lo que
acaba de pasar.
Distraído, no me muevo a tiempo cuando un rayo perdido me alcanza. Me
sacudo al ser alcanzado por el fuego láser que se apodera de mi costado. Aprieto
los dientes mientras me quito de en medio y me pongo detrás de otra mesa. Saco
la mano del costado y la veo cubierta de mi propia sangre. —¡Joder, hoy no me
sale nada! —miro alrededor de la mesa y veo a DaR siendo atacado al mismo
tiempo por tres de los matones que le disparan.
Sé que manejar a tres a la vez es fácil para él, pero no me parece bien, hay
algo en su forma de moverse que no encaja. Cuando veo que uno de ellos le
golpea en la espalda y él cae de rodillas, pienso. —Tiene que estar muy malherido
para caer tan fácilmente —tiro la mesa para apartarla del camino tras el que
estaba agazapado y me abalanzo contra el que acaba de derribarlo. Oigo un láser
listo para disparar y me giro justo a tiempo para hacer rodar al tipo frente a mí,
usando su cuerpo como escudo.
Luego con el pie. Le quito la pistola de la mano al otro y disfruto oyendo cómo
se rompe el brazo. Tiro a un lado al tipo que acabo de usar como escudo y me
lanzo a por el último. Mi brazo cibernético prácticamente le vuela la cabeza.
Agarro el brazo de DaR, tirando de él hacia arriba. —¿Estás herido? Nunca te
había visto caer tan fácilmente. Tenemos que salir de aquí. Oigo a los robots de
seguridad dirigirse hacia aquí.
DaR me agarra del brazo, gritando. —¡Está por aquí!
—¿Qué Frack?
La capucha de DaR cae hacia atrás y la sonrisa que me saluda no es la de mi
amigo. La cara es parecida... y de lejos, o si no conocieras bien a DaR pensarías que
es él. Pero este no es DaR... por desgracia... Incluso con mis conocimientos este
impostor me sigue engañando.
—¿Quién eres?
—Oh, no has tenido el placer, ¿verdad? Es agradable ver por fin cómo luce en
carne la poderosa segunda mano del poderoso comandante.... Tordan, mi nuevo
amigo de metal... gracias por salvarme el culo allí. Para que lo sepas, simplemente
estaba jugando con ellos, esperando que intervinieras.
—¿Quién eres?
—Soy la pesadilla de mi padre, su... ¡ 1SiN!
Intento zafarme de su agarre, pero me doy cuenta de que no puedo
moverme. Que no puedo moverme.
—Puede que sea algo más de lo que aparento, o incluso algo más que un
macho que lleva la cara bonita de mi padre... Estoy tan feliz de que nos hayamos
encontrado cara a cara este levantamiento. Tengo tantas sorpresas que compartir
con todos ustedes, pero por desgracia para ustedes, he decidido no desvelar hoy
todos mis secretos... pero... nada me hace más feliz que ver avanzar mi plan....
Entiendo que estes asombrados con la belleza de mi cara... y porque disfruto tanto
1
Sin: significa pecado.
cuando me dicen que me parezco a mi padre.... Siempre me pone de tan buen
humor... Te contaré algunas cosas que no tendras poder para detener.
—Planeo arruinarte... y todo lo que él aprecia... una persona a la vez. He
interceptado cada comunicación que has tenido con él mientras estabas en este
planeta. No tendrá ni idea hasta que sea demasiado tarde, de que no es tu voz la
que está escuchando en su cabeza... sino la mía. Para cuando se dé cuenta de que
algo va mal y venga a por ti... estarás muerto, y se afligirá profundamente porque
sólo puede culparse a sí mismo.
—La mejor parte es... el momento en que deje atrás a su preciosa hembrita
para salvarte. Planeo intervenir y llevármela. Sólo que no sé cuánto tiempo jugaré
con ella antes de enviarle su cabeza de vuelta a él en una caja. Lamentará el día en
que nació cuando haya terminado. Destruiré todo lo que ama, todo lo que ha
creado... todo lo que codicia, y cuando esté de rodillas, le quitaré la vida.
No puedo evitar reírme del hombre que tengo delante. —Chico, estás
delirando. No eres rival para tu padre. No llegó a donde está subiendo sólo por su
fuerza. Puede que tengas la suerte de ganar algunos asaltos, pero no conoces a tu
padre. Y te garantizo que no ganarás este juego que estás jugando. Tu odio hacia
él es injustificado. Él ni siquiera tenía idea de que existías.
El macho grita. —¡Ahora sí!
Un gran robot de Seguridad se acerca, y antes de que pueda decir nada SiN lo
hace. —Lleven a este hombre bajo custodia, ENAC tiene una recompensa por su
cabeza.
—¿Bajo la autoridad de quién? —pregunta el robot.
Para mi horror, veo a SiN deslizar hacia atrás la manga de su capa. La marca
de la Casa DaR se ve claramente en su brazo.
—¿De dónde has sacado eso? —finalmente logro zafarme de su agarre y me
alejo mostrando el mismo símbolo en mi brazo interior al robot de seguridad.
—Soy el General Tordan, segundo al mando de Falcor, y exijo que detengan a este
hombre, ¡este macho es un impostor!
El robot de seguridad parpadea y se desconecta momentáneamente; cuando
se reinicia, me tiende una red que me sujeta al suelo. SiN sonríe mientras lucho
por liberarme de la red. —No tienes ni idea de lo que soy capaz. Espero que
disfrutes del resto de tu estancia en este hermoso planeta.
Todo lo que puedo oír es su risa mientras se aleja cuando el bot de Seguridad
dice. —El Sector Dos agradece su ayuda en la captura de este criminal,
Comandante DaR.
Antes de que pueda decir otra palabra, algo me golpea por detrás y caigo de
rodillas. La oscuridad se apodera de mí y todo mi cuerpo se estremece.
Capítulo 7
DaR
—¿Tordan responde?... ¡Frack!
Una pequeña y delicada mano sobre mi brazo detiene mi paso. —¿Qué pasa
DaR?
—No consigo que Tordan me responda. He tenido un mal presentimiento
sobre esta misión desde el momento en que se fue. Juraría que intentó hablar
conmigo, pero la señal se cortó.
—DaR, Tordan no es tu segundo al mando por casualidad.
—Sé que es capaz de cuidar de sí mismo, pero algo no me cuadra... SAGE,
contacta con el Destructor y averigua a qué distancia está EvO de Targres Cuatro.
—Maestro DaR, Falcor acaba de notificarme que ha perdido la señal de
Tordan hace unos momentos. Todavía estoy esperando una respuesta del Maestro
EvO.
—Sigo llamándole en mi cabeza, pero no responde. Esto nunca ha pasado, y
los hemos tenido instalados desde jóvenes.
—DaR, puedo quedarme con Brittany, si sientes que te necesita.
—No, Kira... tienes razón; Tordan es el macho con más recursos del universo.
Incluso si algo está bloqueando nuestra señal, él encontrará una manera de
ponerse en contacto conmigo, pero algo me dice que me falta una pieza del
rompecabezas aquí.
—Maestro DaR... EvO dice que puede estar en el planeta la próxima subida.
—Gracias, SAGE, dile que me pondré en contacto con él en un momento —me
detengo por un minuto, tratando de pensar en mi próximo movimiento. —Kira,
tengo que ir a Falcor en las próximas subidas... así que, mi amor, haz la maleta...
No te irás de mi lado hasta que sepa qué pasa. Si no tengo noticias suyas en la
próxima subida, iré al planeta... No puedo hacerlo si no sé que estás a salvo. SAGE,
contacta con SCOUT y dile que intente localizar a Tordan usando cualquier medio
a su alcance. Además, a ver si puede recuperar el enlace con la transmisión en
directo alrededor de donde Falcor perdió su señal.
—Ya me he adelantado, Maestro DaR —la voz de SAGE resuena por toda la
sala.
Kira tira de mí y me besa en la mejilla. —Voy a coger mi bolsa de viaje y nos
vemos en el transbordador. Veo que ya tienes ganas de entrar en acción. Yo me
limitaré a pasar el rato con Alana mientras tú haces de jefe.
Me abalanzo sobre ella y le pego en el culo mientras corre por el pasillo
riéndose. Normalmente, la perseguiría, ya que aprovecho cualquier motivo para
ponerle las manos encima... pero hoy, su alegría no es suficiente para distraerme.
Una cosa que nunca me ha llevado a equivocarme a lo largo de las subidas es que
nunca ignoras a tu instinto... y el mío me está diciendo... mi amigo está en
problemas. Mis instintos me han salvado a mí y a mis soldados muchas veces, así
que me niego a ignorarlos ahora.
—Sage, contacta con XuL; dile que se reúna conmigo lo antes posible en
Falcor. Infórmale de las circunstancias y que traiga consigo a Brittany, los
pequeños y los sabuesos. Quiero que Kira esté con alguien en todo momento,
tener a los demás a bordo lo garantizará. Además, haz que SCOUT ponga un
guardia extra en la suite de Padre y Victoria, luego notifica a RaZ que necesito que
vigile las viviendas mientras estamos fuera.
—Maestro DaR, he bloqueado nuestra vivienda principal y he enviado las
notificaciones.
Capítulo 8
Luna
—Luna, necesito que te desnudes y te subas a la cama. Te voy a dar un ligero
sedante, pero aun así vas a estar bastante incómoda.
—¿Por qué me castigan? Creía que el amo estaba contento conmigo.
—No estás siendo castigada, lo que está haciendo por tu cuerpo orgánico es
un privilegio. Con suerte, después de este proceso, serás capaz de crear el ser
definitivo para el Amo. Normalmente, no se me permitiría darte nada para la
incomodidad, pero siento que es en tu mejor interés estar tan dedicada al plan del
Amo como lo estamos nosotros.
—No entiendo mi parte en este plan.
—¡No hace falta! En este momento lo único que tienes que hacer es tumbarte
e intentar relajarte. Te administraré estas inyecciones de una en una, y luego te
vigilaré por si surge alguna complicación.
Me quito el mono y me tumbo en la cama, desnuda, temblando de frío,
mirando los múltiples brazos que cuelgan del techo. Otro recuerdo me golpea. La
habitación era de otro color y estaba atada, fría y aterrorizada. Una manta caliente
que me cubre me saca del pasado.
—Luna, acabo de registrar un pico en tu ritmo cardíaco, por favor respira
tranquilamente mientras te administro la primera inyección. Esta inyección se
sentirá caliente al entrar en tu sistema. Si se vuelve muy incómoda, por favor
dímelo.
Hago todo lo posible por quedarme tumbada con calma, pero no puedo evitar
estremecerme cuando me clava la aguja en la piel. Al principio, no siento nada,
luego el brazo empieza a calentarse y, en cuestión de segundos, grito en mi
cabeza. Sólo se me oyen gruñidos mientras lucho por apartar el brazo del agarre
de AMI.
Unas correas salen de los lados de la cama, tirando de mi cuerpo con fuerza
contra la mesa mientras siento que el brazo se me derrite de dentro afuera. Grito
en mi cabeza, sin apenas poder oír la voz de AMI mientras intenta calmarme.
De repente, una enorme forma roja está de pie frente a mí, sus grandes
manos me mantienen inmóvil. Puedo oír a Hugo en mi cabeza, está intentando
averiguar lo que siento para poder decírselo a AMI. Su voz profunda y su olor
familiar ayudan a centrar mis pensamientos, pero todo lo que puedo transmitirle
es agonía mientras el tortuoso ardor se mueve dentro de mí.
Me siento como si alguien me hubiera dado la vuelta cuando las cosas se
rompen y se desenroscan en la zona del estómago. Mi cuerpo se levanta de la
cama, rompiendo las correas que me sujetaban a la mesa. Siento que resbalo de la
cama, pero unos brazos firmes me agarran suavemente antes de que caiga al
suelo, me agarran suavemente y me balancean hacia delante y hacia atrás. Oigo la
voz de AMI en mi cabeza justo antes de que me inyecten algo en el cuello... en
unos instantes caigo en la bendita nada.
AMI
—Gracias, Hugo, por venir tan rápido. Se había escapado de mi rango de
comunicación, y cuando empezó a caer al suelo, me preocupaba que se hiciera
daño.
—Ya estaba en camino; su dolor me llamaba. Nunca había sentido tanta
agonía proyectada por otra persona. Pensé que eras nuestro cuidador AMI. No
nuestro destructor.
—No tengo que responderte, Hugo... pero no la lastimé a propósito. No tenía
ninguna investigación previa antes de este procedimiento y no estaba preparada
para su reacción extrema a la medicación.
El Phogx sigue sosteniendo a la pequeña humana en brazos, mi procesador se
pregunta si se da cuenta de que la está meciendo de un lado a otro como a una
cría. El consuelo parece ser universal sin importar la especie. He visto a la hembra
humana preocuparse por el bienestar de los animales de la misma forma que una
especie sensible.
Los machos Phogx son rudos por naturaleza, así que su trato con lo que los de
su especie considerarían un ser inferior es chocante. Esperaba que fuera rudo con
ella cuando había que sujetarla, pero fue amable con su pequeño cuerpo. Los
orgánicos nunca dejan de sorprenderme.
Centrándome de nuevo en las órdenes del Maestro ENAC, tengo que avanzar
rápidamente con el resto del procedimiento, ya que mi sistema primario intenta
anular sus órdenes. Está en contra de mi Inteligencia Médica Artificial fusionar la
conciencia de uno con la de otro. Incluso hacer una fuente fácilmente disponible
para que esto suceda va en contra de mis códigos básicos.
—¿Se ha calmado, Hugo?
—Sí, está flácida y no responde a nuestra señal común.
—Recuéstala en la cama, puede que le convenga terminar la última serie de
inyecciones mientras su mente no sea consciente del dolor.
El macho rojo la deposita suavemente sobre la camilla y, cuando empiezo a
atarla de nuevo, levanta la mano para que me detenga. No sé por qué obedecí su
orden, pero detuve las correas en el aire, mientras él envolvía el pequeño cuerpo
de Luna con una funda térmica. Una vez cubierta a su gusto, se aleja de la cama.
Entonces la envuelvo con las correas sin apretar para evitar que se caiga.
—Hugo, ¿por qué te ocupaste de su comodidad?
—Siempre tiene frío, pequeños escalofríos sacuden su diminuta forma
constantemente. AMI, ambos sabemos que esta hembra no pertenece a este
mundo. Siento que cualquier consuelo que se le pueda ofrecer debe serlo. Sé que
en algún momento fui un macho malvado y que mis malas decisiones me pusieron
en este camino. Pero la pequeña hembra que yace frente a nosotros no tiene
amargura ni odio en su corazón. Le impusieron este mundo indiferente y se ha
adaptado lo mejor que ha podido. Le harías un favor si no la despertaras nunca
más. Este mundo no tiene nada que ofrecer a alguien de su especie, sólo más
dolor.
No le contesto ni le doy más instrucciones, y en lugar de que vuelva a los
campos como pensaba, se sienta junto a la pared, sin apartar los ojos de la
hembra mientras termino el resto del procedimiento. —Hugo, deberías volver a
tus tareas. El resto del procedimiento será probablemente incómodo para tus
sentidos. Te llamaré si vuelvo a necesitar tu ayuda.
Sabía que pronto empezaría a sangrar. Era la forma que tenía su cuerpo de
forzar la salida de la maraña de telarañas que le habían atado las entrañas, e iba a
ser un desastre.
—¿Sobrevivirá?
—Sí, ahora mismo, sus constantes vitales son fuertes, pero su cuerpo
rechazará la infección que hay en su interior, y creo que te parecerá peor de lo
que realmente es. El Maestro ENAC se enfadará contigo si no se trabajan los
campos esta subida. Preferiría que no te castigaran porque necesitaba tu ayuda.
Al principio, creo que me desobedecera, pero en lugar de eso, levanta su
enorme cuerpo del suelo y se detiene sólo un momento para mirarla una vez más
antes de salir de la habitación.
Capítulo 9
Tordan
Abro los ojos, esperando encontrarme en una sala de detención con otros
presos, pero descubro que estoy solo en una celda de máxima seguridad. Me
levanto lentamente sacudiendo el dolor de mis viejos huesos. Por eso disfruto de
mi silla a medida y mi enorme cama en Falcor. Soy demasiado viejo para
despertarme en el suelo. Mis colmillos se alargan por sí solos, mientras un olor
extraño pero agradable me envuelve.
Gruño el nombre de DaR sólo para que el silencio me reciba. —Frack
—realmente no quería creer que ese chico iba a sacar lo mejor de mí, pero seguro
que lo hizo.
—Eh, estoy despierto... ¡hay alguien ahí fuera! —mi agresividad es mayor de
lo habitual, ya que este olor domina la cámara en la que estoy.
He visto muchos de estos encierros, pero normalmente estoy al otro lado. Por
desgracia, también sé que no podré salir de aquí hasta que vengan a buscarme.
Me paso la mano por el pelo, rascándome el lado afeitado donde están mis
cicatrices. Juro que si pensara que eso ayudaría, me golpearía la cabeza contra la
pared. Realmente debería haber traído refuerzos, ahora el Señor de la Luz sólo
sabe cuánto tiempo estaré en este lugar.
Estoy tan acostumbrado a tener a DaR en la cabeza que este silencio me
desconcierta. Veo que alguien viene hacia mí y me acerco a los barrotes.
Retrocedo unos centímetros y sé que no debo tocarlos.
Un enorme macho Phogx rojo se detiene frente a mí. Me quedo en silencio
mientras lo miro, sus dos piernas y un brazo son cibernéticos. Sin embargo, se
pueden ver lugares donde su piel natural rechaza el metal. Pero es la frialdad
detrás de sus ojos lo que me produce un escalofrío por todo el cuerpo, no muestra
absolutamente ninguna emoción mientras está de pie frente a mí.
—¿También te retienen aquí?
Ladea la cabeza, así que sé que me ha oído. Me agarro la cabeza cuando una
imagen se introduce en mi mente. Es la mujer. —Encuéntrala y abandona este
lugar —el macho no mueve la boca.
—Suena como un plan, ¿tienes alguna idea de cómo voy a hacer que eso
suceda? —antes de que pueda decir una palabra, veo unos brazos que salen del
techo. Intento esquivarlos, pero me agarran por los hombros y me empujan al
suelo.
—No te servirá de nada luchar contra ellos. Hay ojos y oídos por todas partes
—introduce otra imagen en mi mente de lo que parece un panel de algún tipo.
—Ella conoce el código. Sabrás cuando.
Se marcha antes de que pueda preguntarle de qué está hablando. Odio
cuando la gente habla en clave, dime qué coño quieres que haga. Nunca he
entendido bien las indirectas. —Joder, joder —grito mientras tiro de los brazos
que me sujetan.
Cuando dejo de luchar contra los brazos, una voz computarizada resuena en la
sala. —General Tordan, me complace tenerle aquí en las instalaciones. Puede que
ya lo sepa, pero permítame presentarme. Soy un Cohabitante Androide Neutrón
de Ingeniería de sistema totalmente animado. Para usted, me llamaré Maestro
ENAC y así es como se dirigirá a mí en adelante. Mientras sigas las reglas y hagas lo
que se te dice, tu existencia aquí será simplemente un ajuste a tu rutina diaria.
Mientras tanto, me gustaría hablar libremente contigo, para poder obtener
información sobre tu creación sin estímulos perjudiciales.
—Lucha contra mí, y haré todo lo posible para animarte a hacer lo que
quiera... de cualquier manera posible. Le permitiré levantarse ahora... una vez que
abra su celda. Le pido que siga las luces rojas por el pasillo. Cuando llegues al final,
estarás en una cámara médica, necesito que te sientes en la cama para un simple
escaneo.
—¿Y si no lo hago?
—Acabarás allí de cualquier forma, pero no de la misma manera plenamente
funcional en la que estás ahora.
—Antes de aceptar este acuerdo que me has propuesto, me gustaría saber
exactamente por qué me has traído aquí. Sabes quién soy, así que tienes que
saber que DaR vendrá a buscarme cuando no me ponga en contacto con él.
—Sí, soy muy consciente de su identidad. Te he estado observando durante
varias rotaciones orbitales. Habría actuado antes, pero debido a tu apego a tu
Comandante y a Falcor rara vez estabas en una misión en solitario. Eso empezaba
a ser un gran inconveniente para mí, pero antes de que pudiera poner en marcha
planes más agresivos, te pusiste convenientemente en mis manos.
—Tengo un plan en marcha para asegurarme de que estés aquí el tiempo que
haga falta para sacarte la información que necesito, sin ninguna interferencia
externa. El Comandante DaR recibirá pronto un cadáver con una declaración
confirmada de tu muerte. Después de esto, no tendrá motivos para seguir
investigando tu desaparición.
Me río. —Realmente has pensado mucho en esto, ¿verdad? Casi me siento
especial por que me necesites así, pero tienes que darte cuenta de que las cosas
nunca salen exactamente como uno quiere. Seguiré tu pequeño plan hasta que ya
no me haga gracia. Así que enciende tus lucecitas y sigamos adelante.
Los barrotes se repliegan en el techo y pequeñas luces aparecen en la
pasarela frente a mí. Los brazos metálicos me sueltan de los hombros y me pongo
en pie, con los colmillos palpitantes por la necesidad de sustancia. Un ligero dolor
en el costado me hace detenerme un momento para mirar la herida que me hice
en el tiroteo. La hemorragia ha cesado, pero mi camisa está empapada.
Las luces rojas de la planta empiezan a parpadear, esa debe ser mi señal para
ponerme en marcha. Camino con cautela por el largo pasillo registrando todo lo
que veo por el camino. He cambiado los canales de mi enlace personal y el de DaR
a uno público, con la esperanza de que SCOUT o alguna de las IA lo capte.
Cuando entro en lo que parece ser un quirófano, me detengo en seco. Lo
primero en lo que me fijo es en una cama rodeada de múltiples brazos y enormes
pinzas para sujetar a alguien.
—Tordan, siéntate y recuéstate. AMI estará contigo en un momento. Se ha
encontrado con un pequeño problema en la otra habitación y llega tarde.
—ENAC, viejo amigo, ¿de verdad crees que soy tan estúpido como para ir a
sentarme allí? Esta habitación está diseñada para la tortura. Sé que esto va a ser
difícil de creer, pero no es una de las cosas que disfruto en la vida.
—Esta vez dejaré pasar la forma en que te has dirigido a mí, Tordan, pero algo
que aprenderás pronto es que no toleraré la desobediencia ni las groserías. Sé que
estás acostumbrado a estar al mando, pero ese aspecto de tu vida ha cambiado...
permanentemente. No saldrás de estas instalaciones a menos que sea en una
bolsa. Tu estancia con nosotros puede ser tan dolorosa o fácil como tú quieras.
—Podría estar un poco más abierto a la discusión si supiera por qué me
necesitas tanto.
—No estoy acostumbrado a discutir mis planes con un inferior a mí, pero
debido a tu edad y madurez, es posible que aprecies lo que estoy tratando de
lograr aquí. He creado miles de tu especie. La mayoría han fracasado a las pocas
semanas, otros,... si tenía suerte, aguantaban toda una rotación Orbital.
—Al principio, simplemente los montaba para trabajar los campos de judías,
ya que la maquinaria en este momento es demasiado dura y torpe. Hay que
manipular las judías con suavidad, así que los orgánicos son los mejores
instrumentos para el trabajo. Cuando he necesitado más especímenes,
simplemente he enviado a mis robots trabajadores a recoger más muestras de los
orgánicos. He recibido prácticamente todas las partes conocidas de la mayoría de
los seres u orgánicos de nuestro universo. Adquirí rápidamente conocimientos
sobre las especies que se adaptaban y las que no.
—Por desgracia, sólo dos han durado, y ambos están empezando a
deteriorarse. Necesito estudiarte. De alguna manera... tu creador fusionó con
éxito tus componentes cibernéticos con tu estructura orgánica. Estas mejoras sólo
te han hecho más fuerte y mejor. Debo descubrir tu secreto.
—Me halaga, Maestro ENAC, pero ¿por qué ha tomado medidas tan extremas
para traerme aquí? Me instalaron este mismo brazo de joven. Mi historial médico
es público. Incluso hay películas del procedimiento.
—He revisado su historial médico exhaustivamente e incluso realicé
exactamente lo mismo en el varón Phogx que vio antes, sólo para que fallara. En
este momento todo lo que te pido es algo de tu tiempo y un simple escaneo. Le
proporcionaré un alojamiento adecuado para que descanse después. Cuanto más
cooperes, mejor será su entorno.
—¿Pero no puedo irme?
—No, no hasta que mi investigación esté completa. Necesitarás asistencia
médica con esa herida de tu costado, y mientras cooperes te curarás
inmediatamente después. No quiero destruirte. Simplemente necesito tu ayuda
para hacer más de tu especie. Como muestra de mi buena voluntad, una vez que
estés en la cama... Voy a producir dos de sus Blood Beets como me doy cuenta de
sus colmillos naturales se han alargado. He reconocido que esto es un signo de
desnutrición o incluso una lesión grave para los de tu especie.
Odio sentirme fuera de control y aunque estoy tratando de hablar para salir
de este lío. Estoy fuera de combate en este momento, así que bien podría seguir el
juego. —Si me atas, lucharé contigo hasta mi último aliento.
—En este momento, simplemente me preocupa tu salud y el escáner base es
todo lo que necesito para empezar mi próximo experimento.
Me acomodo en la gran cama reclinable; cada músculo de mi cuerpo se tensa
mientras me preparo para luchar contra lo que sea que me lancen. Mientras
espero sentado su próximo movimiento, un brazo emerge del techo con dos Blood
Beets en la mano. Levanto la mano con cautela y se las quito a la mano mecánica.
No dudo en atravesar la dura piel de la primera, que succiono en cuestión de
segundos. Mi cuerpo absorbe rápidamente los nutrientes tan necesarios que
proporciona la planta. La segunda la saboreo un poco más. Normalmente, mis
colmillos se retraerían de inmediato, pero no con ese olor en el aire.
En cuanto dejo la fruta, aparece ante mí lo que parece una barra de luz. Siento
ondas eléctricas que recorren todo mi cuerpo mientras me escanea de pies a
cabeza. Cuando termina, la barra de luz se aleja y las luces de la habitación se
atenúan. Una ligera bruma me da en la cara y siento que se me caen los ojos.
Lucho contra la sensación de somnolencia hasta que la nada se apodera de mí.
Capítulo 10
Luna
Mi cuerpo entero se dobla por la agonía del fuego que hay dentro de mí. Mi
ropa y las sábanas de la cama están empapadas de sangre. Llevo casi todo el día
levantándome con este dolor, que sólo disminuye de vez en cuando. AMI me ha
explorado el abdomen una y otra vez, intentando tranquilizarme y asegurándome
que todo acabaría pronto. La presión que siento en el estómago me empuja hacia
abajo y noto cómo se desprende una bola de papilla de mi interior. Grito de dolor
y me quedo sin aliento. —AMI, ayúdame... por favor, haz que esto pare.
—Luna, mis escáneres me muestran que tu cuerpo está en peligro, pero tú
estás muy bien. La enfermedad se ha desprendido por completo. El dolor que
sientes son las secuelas de tu cuerpo deshaciéndose de ella. No puedo darte nada
más para el dolor porque necesito que tu cuerpo lo expulse.
Me desplomo de nuevo sobre la cama, con el cuerpo tan débil por el dolor
palpitante que, a estas alturas, simplemente espero desangrarme.
—AMI, necesito tu asistencia inmediatamente en la sala contigua. Tordan está
inconsciente y este será el mejor momento para que realices el procedimiento de
la sangre y las muestras, ya que está tranquilo.
—Maestro ENAC, no puedo dejar a Luna, a su delicado cuerpo le está
costando eliminar la enfermedad. Tengo que poder monitorizar y no puedo
hacerlo si estoy en la otra habitación.
—AMI, quitaré el separador entre las habitaciones para que puedas estar aquí
para asistirla más si es necesario. Sin embargo, Tordan debe ser su foco principal a
partir de este punto. Siempre puedo proporcionarte otro criador.
El sonido de metal rechinando me hace abrir los ojos. La pared que tengo
delante se eleva lentamente hacia el techo. Empiezo a cerrar los ojos hacia atrás
hasta que veo una pierna musculosa colgada a un lado de la mesa de operaciones.
Veo cómo AMI levanta la pierna y la vuelve a colocar suavemente sobre la
mesa. Tira del gran cuerpo hacia delante, desenrollando la capa y la parte superior
de la ropa con sus múltiples brazos. El panel de instrumentos de AMI está entre las
dos camas, así que no puedo ver quién o qué han traído esta vez. Pero me
estremezco cuando oigo subir las abrazaderas de la mesa fijando a quienquiera
que sea, en su sitio. Nada bueno sale de esa habitación, fue diseñada para destruir
lo que eras, o lo que alguna vez serás.
Me da otro calambre y grito mientras el calor me escuece por dentro.
Finalmente, el dolor disminuye y rompo a llorar mientras mi cuerpo tiembla. Mi
mente grita en busca de consuelo. —Por favor, sea cual sea el dios que exista. Te
ruego que me quites este dolor. Rezo por la paz de esta existencia, sé... que una
vez fui más de lo que soy ahora. Por favor, perdóname por cualquier mal que haya
hecho para merecer este destino.
No sé si me desmayé o si por fin AMI se compadeció de mí, pero me despierto
más tarde, sin dolor. Lo segundo que noto es que mi ropa y mis sábanas están
limpias. —¿AMI?
—Estoy aquí, Luna, túmbate y relájate. Terminaré aquí en breve.
—Gracias por hacer que pare.
—No hablaremos... ni lo mencionaremos de nuevo. Fui deliberadamente en
contra de las instrucciones del Maestro ENAC, pero mi sistema... bueno, no podía
soportar más tu dolor. Mientras estabas inconsciente, hice que una de las
máquinas de operaciones limpiara laparoscópicamente las zonas enfermas de tu
cavidad corporal. No tendrás que experimentar esa desagradable experiencia de
nuevo.
—La buena noticia es que ahora tendrás un útero completamente funcional...
una vez que tus entrañas sanen adecuadamente. He insertado un puerto
directamente en tu mano para poder introducir los nanocitos médicos
directamente en tu sistema sanguíneo. Dentro de unas pocas subidas, deberías
sentirte significativamente mejor de lo que te has sentido en bastante tiempo.
—AMI, ¿por qué iba a necesitar eso?
—Esa es una cuestión que abordaré en otro momento. Ahora mismo, necesito
concentrarme en obtener tantas muestras como pueda de este sujeto. He aflojado
las correas de su camilla para que pueda moverse con más facilidad, pero por
favor permanece tumbada un rato más.
Me doy la vuelta lentamente para ver lo que hace AMI. Es evidente que ella
está trabajando en un macho sólo por su gran marco. Parece muy largo tumbado,
así que me imagino lo alto que sería de pie. Mis ojos recorren su figura y observan
un musculoso brazo gris que descansa tranquilamente sobre la cama. No puedo
verle la cara porque está de espaldas a mí, pero tiene una serie de moratones
oscuros en el costado. Unas piernas largas y poderosas están firmemente sujetas a
la mesa, manteniéndolo en su sitio, mientras AMI le raspa la piel en algunas
partes. Luego toma las muestras y las introduce en el enlace directo del Maestro
ENAC.
Veo que su mano empieza a moverse lentamente... luego su gran pecho se
mueve arriba y abajo mientras respira profundamente. Gira la cabeza hacia mí
mientras bosteza, se le ven los colmillos justo antes de cerrar la boca. Mis ojos
recorren su extraño rostro y descubro que me está mirando directamente. Unos
penetrantes ojos amarillos me devuelven la mirada y, aunque no pude verlo con
claridad en el mercado, sé que es él, la voz.
—Tú.
—¿Quién eres?
—No soy nadie.
—¿Fuiste tú quien trató de advertirme?
—Sí.
—¿Por qué?
—Sabía que aquí es donde ibas a acabar si no te ibas. Reaccioné sin pensar
cuando oí tu voz en mi cabeza. Deberías haber escuchado. Ahora... te romperán...
a ti.
—Te usaron para guiarme hasta aquí, sabían que te buscaba a ti, una hembra
humana.
—Ustedes dos tienen que dejar de comunicarse de una vez, si el Maestro
ENAC escucha su conversación en esta frecuencia, saben que las consecuencias
serán nefastas.
Inmediatamente cierro los ojos y me giro hacia el otro lado, bloqueando su
voz de mi mente cuando intenta hablarme de nuevo. Mi cuerpo ya ha sufrido
bastante y sé de primera mano lo que ocurre si niegas al Maestro ENAC. Pero,
¿qué es una hembra humana? ¿Por qué cree que soy eso?
Capítulo 11
Tordan
Empiezo a ignorar la advertencia del robot médico, pero la expresión de la
cara de la mujer es suficiente para que me lo piense dos veces. Incluso tumbada
bajo una manta puedo ver que su cuerpo es pequeño y frágil. No tengo ni idea de
cuánto tiempo lleva en este centro, pero sólo con mirar su cara puedo ver que no
le han hecho ningún caso. No era más que otro objeto orgánico con el que jugar.
Una gran cicatriz le atraviesa la frente, el párpado y la mejilla. Por el grosor de
la cicatriz, no sé si sus brillantes ojos azules son suyos. Los pómulos afilados se
asientan sobre un revestimiento metálico en la parte inferior de la cara. El aspecto
del metal y la forma en que se inserta en su piel me enfurecen. Veo que partes de
la parte inferior de sus mejillas están enrojecidas e inflamadas porque la infección
está matando el tejido blando que el metal intenta infundir. La forma del metal
donde debería estar su barbilla demuestra que no se preocuparon por su
comodidad. No hay forma de que pueda hablar, y ahora me pregunto cómo han
conseguido mantener su cuerpo con vida.
—¿Qué clase de monstruos son? Los robots médicos están diseñados para
garantizar la supervivencia de sus pacientes, no para envenenarlos lentamente
con métodos ineficaces y metales defectuosos —dejo caer la mano suelta sobre la
cama y busco las pinzas que me sujetan.
Antes de que pueda avanzar más, me agarran los dos brazos y me obligan a
volver al suelo. Mi brazo cibernético se libera de inmediato, haciendo que el brazo
robótico se suelte por completo de sus bisagras. Agarra el otro brazo que me
sujeta y se dispone a arrancármelo cuando el robot habla.
—Por favor, cálmate Tordan, entiendo que puedes destruir toda esta
habitación, ya que no he hecho nada para debilitar tu cuerpo. La única razón por la
que estás despierto y consciente en este momento es que el Maestro ENAC está
ocupado estudiando tus escaneos. Te castigará severamente si haces algo que
interrumpa su trabajo.
—Tráelo.
El único ojo se posa frente a mí, su voz suena en mi cabeza. —Subestimas lo
entregado que está a este proyecto. Cuando no pueda doblegarte a su voluntad,
buscará cualquier cosa para obligarte a hacer lo que él dice. Sabe que te enviaron
aquí para encontrar a la hembra y utilizará su dolor para controlarte. Ahora
mismo, sólo estoy haciendo escaneos básicos, deberías relajarte mientras puedas.
—¿Por qué me adviertes? Si no apruebas lo que hace, ¿por qué le ayudas a
hacerlo?
—No eres lo único que se puede rehacer, Tordan. Sólo puedo anular su
autoridad hasta cierto punto, pero en cuanto se dé cuenta de que puedo hacerlo...
me desconectará y traerá a otro. Actualmente, hago todo lo que puedo por mis
súbditos. El próximo sólo hará lo que se le ordene.
Me cuesta todo lo que tengo tumbarme ahí mientras esta máquina me raspa
y me pincha por todas partes. Sorprendentemente, no le hace mucho a mi brazo
cibernético y pensé que eso era lo que les interesaba. Lo que no saben es que
Tyberius hizo crecer este brazo en Falcor dentro de una cámara. Nadie sabe cómo,
excepto él... y él tiene los únicos registros. Él mismo se encargó de la cirugía.
Reconectando cada nervio y vena para que el brazo funcionara naturalmente.
Creció a medida que yo lo hacía, y eso en sí mismo fue asombroso. En mi juventud,
me acomplejaba mi brazo, porque a la mayoría le fascinaba su rareza. La mayor
parte del tiempo lo escondía bajo la ropa. Cuanto más maduro era, más me daba
cuenta de la bendición que era el brazo y de todo lo que Tyberius había hecho por
mí.
El comunicador y la interfaz que tengo instalados me enlazan con Falcor y DaR
en todo momento. Lo instalé cuando DaR y yo avanzábamos en nuestras carreras,
pero no consigo comunicarme con ninguno de los dos. Hace tanto tiempo que
puedo comunicarme con él de esta manera que nos vemos uno al lado del otro
hablando por el comunicador.
—¡DaR!
—Frack —grito.
Capítulo 12
Luna
Al levantarme, los escáneres de AMI muestran que puedo volver a mis tareas.
El nuevo macho no estaba en la cama junto a la mía cuando me desperté, y
tampoco lo he oído en mi cabeza. Tengo más que curiosidad por saber por qué le
han traído aquí.
Hugo gruñe su saludo habitual cuando entro en la sala de sustancias. Me mira
de arriba abajo. Si no hubieras estado mucho con él, pensarías que su expresión es
fría e insensible,... pero puedo ver la preocupación en sus ojos.
Le toco suavemente el brazo durante un segundo, haciéndole saber que estoy
bien. Luego me dirijo al replicador, con movimientos casi robóticos al hacer lo
mismo una y otra vez.
Una vez que estamos en los campos exteriores Hugo finalmente me habla por
nuestro canal privado. —¿Cómo te sientes esta subida?
—Cansada, dolorida, pero eso no es nada nuevo... gracias por lo que hiciste.
Sentirte cerca ayudó a calmar mi mente cuando el dolor se hizo insoportable.
—¿Dijo AMI por qué te hizo pasar por eso?
—No, pero sé que el nuevo macho tiene algo que ver. ¿Lo has visto?
—Lo he hecho; no me impresionó mucho, pero me temo que estará ligado a ti
de algún modo. Luna, prométeme algo.
Dejo de recoger las judías pequeñas y le miro. —¿Qué?
—Cuando surja la oportunidad de abandonar este lugar, quiero que corras y
nunca mires atrás. Ese nuevo macho es alguien de extrema importancia y si
podemos liberarlo, volverá... al menos por ti.
—No te dejaré aquí, eres el único amigo que tengo.
—Luna, porque eres mi amiga, te digo que corras a la primera oportunidad
que tengas. Si este nuevo macho es quien creo que es, puedes enviar ayuda por mí.
—Deja de hablar de huir. ¡No tengo adónde ir!
Ambos nos levantamos y miramos hacia la entrada principal cuando oímos
abrirse la verja. Miro al cielo y sé por la colocación de la luna que no es hora de
volver dentro. No sé quién se sobresalta más, Hugo o yo, cuando el nuevo macho
sale por la puerta y camina hacia nosotros. Los rayos del sol que inciden en el
metal de su brazo lo hacen brillar.
Sale al campo como si fuera de aquí, incluso lleva a su lado el recolector que
empaquetamos para las judías. Hugo es un macho enorme en altura y complexión,
pero este macho no lo es menos aunque es evidente que no son de la misma
especie. Ambos son dos cabezas más altos que yo,... y tan anchos que mis brazos
no alcanzarían alrededor de ninguno de los dos. El brazo cibernético del nuevo
macho es brillante, y parece moverse sin esfuerzo a pesar de que se funde con su
piel a mitad de su pecho. Mientras que el brazo de Hugo es ruidoso y opaco, sólo
conectado en la articulación del hombro.
—AMI me dio instrucciones para ayudar. Dijo que ayudaría a pasar el tiempo
mientras esperaba nuevas instrucciones de ENAC y que ustedes dos pueden estar
un poco atrasados. Así que dame algunas instrucciones y dime por dónde quieres
que empiece. Hace mucho que no trabajo en el planeta.
Hugo se pone en pie y veo que no le gusta tener a otro macho en su espacio.
—Las instrucciones son sencillas: coge la judía del tallo y ponla en el recipiente.
Cuando el recipiente esté lleno, vacíalo.
—¿Y tu nombre es?
—Soy Hugo, y ella es Luna.
Asiento con la cabeza cuando me mira, y es la primera vez que me preocupa
mi aspecto. Levanto la mano y me peino el pelo corto, porque sé que los rizos
sobresalen por todas partes.
—Supongo que ya saben quién soy.
Niego con la cabeza cuando Hugo dice. —Tengo una idea, ¿por qué no me la
confirmas?
—Soy el General Tordan, segundo al mando de Falcor en el sistema Darverius.
Me resultas familiar, Hugo, ¿has estado alguna vez en Darverius?
—Nos instalaron amortiguadores de memoria cuando nos trajeron aquí. El
Maestro ENAC dice que facilita la transición. Por lo tanto, no tengo ni idea de si
alguna vez he estado en tu Darverius. Lo único que sé es que no siempre he estado
aquí. Luna lleva aquí bastante tiempo, pero tampoco tiene recuerdos de su vida
anterior. No entiendo por qué te han permitido conservar los tuyos.
De repente oímos a los bots de la Guardia atacando a Hugo e inmediatamente
me aparté del desconocido y empecé a trabajar. —Si no quieres que te aturda uno
de los robots, te recomiendo que empieces a trabajar. No se nos permite hablar
mucho entre nosotros.
Se coloca en la fila contigua a la mía y mira las plantas. Tengo que
concentrarme en lo que hago con él tan cerca. Su piel gris pálida se ondula
mientras se mueve entre las plantas con eficacia. Tanto su brazo cibernético como
el real funcionan a la vez, a diferencia del de Hugo.
Me intriga verle, se siente cómodo en su propia piel. Es algo que realmente no
entiendo. Me encantaría hablar con él, pero me da miedo iniciar la conversación.
Hugo hablando me hace apartar la mirada rápidamente. —No puede oírte ni
entenderte en esa frecuencia. El Maestro ENAC sólo instaló un traductor de base
en sus receptores. Lo hizo originalmente para tener un control total sobre ella.
Pero, si te oye intentando contactar con ella, será castigada —hace una pausa y
me mira. —Luna, no se va a callar si no contactas con él por uno de los canales
privados.
Levanto la vista hacia los brillantes ojos amarillos que me miran y niego con la
cabeza. El Maestro ENAC me ha tratado mal demasiadas veces. Empieza a decir
algo cuando uno de los robots de la Guardia se acerca a nosotros. Casi corro para
alejarme de él. No tiene ni idea de la intensidad con la que podemos ser
castigados por las cosas más insignificantes. El miedo es lo único que me he
permitido conocer desde hace tanto tiempo que no sé actuar de otra manera.
Por lo que sé, no intenta hablarme el resto de la subida, pero me sorprendo
mirándole a menudo. Sus acciones y su confianza son un poco confusas; no está
abatido como el resto de nosotros. Parece mayor que Hugo, pero no estoy segura
de cómo juzgar estas cosas. Es tan diferente de todos los demás que he visto, pero
sigue siendo la misma. Nunca he visto a nadie irradiar poder como él.
La mayoría de los machos con los que he estado son de constitución grande,
pero en el mismo sentido, no he estado con muchas hembras con las que
compararlos; puede que sean igual de grandes. Tiene cicatrices y marcas en la piel
que se han blanqueado con la edad, así que sé que ha visto muchas batallas. Un
lado de la cara, posiblemente el ojo, y parte de la cabeza tienen hendiduras
profundas talladas en la piel. Tuvo suerte de sobrevivir a lo que le arrancó esos
trozos. Tengo que apartar la mirada de él, pero es tan diferente de los demás que
han estado aquí. Incluso su pelo es fascinante; parte de él lo tiene rapado a ras de
piel, pero la parte superior y el otro lado son largos y ondulados. Cuando gira la
cabeza y le da el sol, tiene vetas de distintos colores. Me pregunto si es tan suave
como parece.
Su cara me interesa más de lo que quiero admitir. Antes sonrió cuando Hugo
le dijo mi nombre. Eso me hizo fijarme inmediatamente en sus labios carnosos y
sus dientes rectos... colmillos, ugh. No estoy segura de si se le considera guapo o
incluso atractivo, pero llama la atención. Las marcas oscuras de Hugo en la cara, su
color rojo y su cibernética hacen que destaque. Creo que si Tordan estuviera en
una multitud, no habría nada en él que te hiciera mirar dos veces, y creo que así es
como ha sobrevivido. Todo el mundo le subestima a primera vista.
Observo sus ojos mientras estudia el muro perimetral y los robots de la
Guardia. Está buscando puntos débiles, pero no encontrará ninguno. El Maestro
ENAC nos tiene prisioneros aquí. Juro que una vez más le oigo pedir un DaR. No sé
qué es eso, pero parece molesto porque no responde.
Tardo varios intentos, todos en frecuencias diferentes, hasta que por fin
consigo conectar con él. —¿Qué es ese DaR con el que tanto intentas contactar?
Me mira un momento, guiñándome un ojo, y mi corazón da un vuelco.
—Gracias, pequeña hembra, por contactar conmigo por tu cuenta. Este DaR... es
mi mejor amigo y mi Comandante. Similar a tu Maestro ENAC, excepto que DaR
nunca me haría daño de ninguna manera. Hemos estado codo con codo desde que
éramos jóvenes.
—Entonces, ¿dónde está ahora, si siempre ha estado contigo?
—Puedo asegurarte que no se quedará atrás. Hay algunas cosas en la vida que
todos cuestionamos. Que DaR deje atrás a uno de los suyos no es una de ellas.
—¿Por qué estás aquí? No eres como el resto de nosotros, sólo somos trozos
de lo que fue.
—Estoy aquí por ti, pequeña. Vengo a sacarte de este lugar.
Niego con la cabeza y miro hacia otro lado. —Entonces has venido en vano,
porque no me iré de aquí contigo. El Maestro ENAC me creó, y este es mi hogar.
Por la expresión de sus rasgos faciales, me doy cuenta de que quiere decir que
no, pero cierro la conexión y vuelvo al trabajo, preguntándome qué es realmente
la libertad o cómo me sentiría, pero la esperanza se convierte rápidamente en
ceniza en mi boca. Nada bueno ha venido sin lo malo, y he tenido suficiente malo
para toda la vida.
Capítulo 13
DaR
Estoy junto a SoL, viendo la grabación en el mercado donde Tordan fue
capturado. Apretando el puño, mi ira aumenta cuanto más observo a mi impostor
en la pantalla. Odiando el hecho de que ya no puedo negar que el macho es mío...
por mucho que me gustaría. Sé que no puedo posponer esta discusión de su
nacimiento con Kira, o con mis hijos por mucho más tiempo...
Sin embargo, es fácil entender por qué Tordan pensó que era yo. No estaba
presente cuando SiN se presentó y cuando no pudo comunicarse conmigo a través
de nuestra unidad de comunicación personal, reaccionó igual que yo. Se creyó lo
que estaba viendo.... El macho ha estudiado todos mis movimientos y ha hecho un
trabajo fabuloso recreándome para sus planes futuros. Muy pocos notarían las
diferencias que veo al ver esta grabación.
En el momento en que levantó su capa y mostró el símbolo de mi casa, las
autoridades deberían haber sabido inmediatamente que era un impostor. Nunca
he mostrado el símbolo de mi casa desde que me fue concedido porque mis
Simbots cubren mis brazos y manos. No se retraen... especialmente después del
fragor de la batalla. No estoy seguro de cómo seguir adelante con la amenaza de
este macho... SiN.
La voz de SoL me saca de mis oscuros pensamientos. No quiero hacer daño a
este macho, sobre todo si es mío, pero no puedo permitir que dañe al resto de mi
familia.
—Mira Padre, allí en el fondo, ¿ves esa pequeña forma?
—Sí, retrocede la grabación y mira si puedes distinguir la cara bajo esa capa
—espero impaciente mientras SoL retrocede la cinta fotograma a fotograma.
—No puedo obtener una imagen clara de quién es, pero si observas a Tordan
por este lado, lo está vigilando, o la está vigilando, de cerca. Sea quien sea, parece
que se detiene momentáneamente cuando nota a Tordan al otro lado del
mercado, y entonces es lo bastante listo como para aprovechar el tiroteo. No
puedo distinguir lo que lleva, pero deslizó un pequeño maletín en su camuflaje y
luego desapareció fuera del alcance de las cámaras.
—¿Puedes ver dónde llevaron a Tordan después de la pelea? ¿O hay alguna
forma de rastrear a SiN?
—¿De verdad vamos a llamarle así, Padre?
Golpeo la pared con el puño y levanto las manos. —No sé cómo demonios
llamarlo, SoL... Pero ese macho acaba de esclavizar a mi mejor amigo y es una
amenaza para mi familia. Quiero que lo encuentren y lo quiero ahora. Pongamos
todos los recursos que tenemos para encontrarlo. Luego quiero que se descarguen
las imágenes de todas las cámaras y se analicen hasta que alguien pueda decirme
el último paradero de Tordan.
—Comandante DaR, hay un mensaje entrante del consejero en Targres
Cuatro.
—Ponlo por aquí, Falcor.
Se enciende la holopantalla principal y aparece un Qiznar varón sentado tras
un escritorio. —Comandante DaR, lamento informarle de esta tragedia, y pensé
que debía ser yo quien se pusiera personalmente en contacto con usted cuando
trajeron el cadáver. Me entristeció enormemente ver su nombre cruzar mi
escritorio... Comandante, creo que tengo en mi poder el cuerpo del General
Tordan.
—¿Y estás seguro de que es él?
—Sí, Comandante. Confirmé que había testigos en el lugar antes de ponerme
en contacto con usted. Encontramos su cuerpo y varios otros después de que
estallara una pelea en el mercado, pero el cuerpo en sí no está en condiciones de
verificarlo fácilmente. Haré que lo trasladen a Falcor inmediatamente para los
arreglos finales. Proporcionaré un certificado de defunción y todos los demás
formularios que necesiten sus familiares directos.
La pantalla se queda en negro y me pregunto cómo nuestro plan se ha ido a la
mierda tan rápido. No me había dado cuenta de que XuL había entrado en la
habitación hasta que habló.
—Padre, ¿cuándo fue la última vez que se comunicó con Tordan?
—Justo después de aterrizar, estaba discutiendo con él sobre entrar solo. SoL,
dile a EvO que lo quiero a él y a su élite en tierra lo antes posible. Una vez, que el
cuerpo sea recibido, notifícame.
XuL me agarra del brazo mientras salgo. —¿Tú crees?
—No, no está muerto, simplemente intentan alejarnos de él. Todo esto fue un
plan elaborado: la pelea en el mercado, él siguiendo a la forma pequeña... que voy
a suponer que es mujer. Su desaparición, y ahora su aparente muerte, fue
arreglada. Pero por qué, o quién lo organizó, no estoy seguro en este momento.
¿Por qué quieren a Tordan?
—No llegué a Comandante siendo estúpido, y quienquiera que se haya
llevado a mi amigo no se da cuenta de los medios que voy a emplear para
recuperarlo. Dile a EvO que contacte conmigo en mis aposentos privados.
Capítulo 14
Luna
El primer timbre suena y me despierto de golpe. Me levanto, me visto igual
que todas las mañanas y me dirijo a la zona de sustancias. El sonido de voces
masculinas hace que me detenga justo delante de la puerta.
Me viene a la mente un recuerdo de mí de pie frente a un espectador de
pared sonriendo... Me toco la parte inferior de la cara. ¿Cómo me ha pasado esto?
No tengo ni idea de cuánto tiempo llevo aquí, pero cuando suena el segundo
timbre, alejo los pensamientos y entro en la sala.
Les hago un gesto con la cabeza mientras me dirijo al replicador, con el
estómago gruñendo mientras espero mi mezcla normal. Una mano cálida en el
brazo me hace soltar un gruñido que sale de mi garganta, mi versión de un grito.
—Lo siento Luna, no quería asustarte. Te toqué antes de pensarlo,
perdóname. Es que... estas heridas anteriores me perturban mucho. ¿Te hicieron
esto aquí?
Le miro y luego me miro el brazo. Tenía tanta prisa cuando salí de mi
habitación que olvidé ponerme la capa de manga larga. Debido a mi piel mutilada,
rara vez salgo de mi espacio privado a menos que esté completamente cubierta.
Su mano me gira suavemente el brazo y veo por qué está tan preocupado. Le
faltan enormes trozos... de mí... si esto le molesta, me imagino si viera el resto.
Me aparto y niego con la cabeza... Me alejo de él y saco mi sustancia del
replicador. No hace otro movimiento hacia mí, pero me observa continuamente
como si pensara que voy a desaparecer.
—Dejemos que la hembra coma, necesita toda la sustancia que pueda
conseguir, y ya vamos justos de tiempo.
Tordan se aleja de mí, sólo para agarrar a Hugo por el cuello, lanzándolo
contra la pared. Retrocedo, asustada... sin saber qué hacer.
—¿Le hiciste eso, o peor, te quedaste quieto y dejaste que pasara?
Hugo empuja contra la mano que le sujeta contra la pared. Espero que sea
capaz de empujar a Tordan hacia atrás, pero Tordan le devuelve la cabeza contra
la pared sin esfuerzo. Cuanto más lucha Hugo contra él, más crece el gruñido en la
cara de Tordan.
—No sabes nada, lo único que estás haciendo ahora es asustarla. No sé tú,
General, pero esa nunca fue una forma de ganarse la confianza de alguien de
donde vengo.
Tordan le suelta y me doy cuenta de que intenta calmarse. ¿Por qué le
importan las marcas de mi cuerpo? Son antiestéticas, pero están curadas desde
hace tiempo.
Tordan se sienta. Hugo me mira mientras se frota el cuello y sale de la
habitación. Le doy la espalda a Tordan, no quiero que me vea comer. Mi sonda de
alimentación sale de la hendidura donde debería estar mi boca en el metal. La
conecto a mi recipiente de sustancias y mi cuerpo la introduce lentamente.
Durante todo este tiempo, espero que Tordan no me pida que me dé la vuelta.
Tardé una eternidad en sentirme lo bastante cómoda como para comer delante de
Hugo.
—Luna, no hace falta que te escondas en un rincón. Por favor, ven aquí y
relájate mientras puedas. Me apartaré de ti.
Dudo, sus palabras me calan hondo... ¿alguien ha querido alguna vez que me
sienta cómoda? Me viene a la mente la cara de un hombre mayor, y su imagen
hace que me duela el corazón. ¿Por qué tengo todos estos pensamientos extraños
de repente? ¿Debería decírselo a AMI?
Salto cuando oigo la voz del Maestro ENAC. —Luna, Tordan... preséntense en
la cámara médica inmediatamente.
Tordan se levanta cuando empiezo a pasar a su lado. —¿Luna? —me encojo
de hombros y niego con la cabeza, esperando que se dé cuenta de que no tengo ni
idea de por qué nos envían allí.
AMI nos saluda cuando entramos por la puerta. —Justo a tiempo... bien.
Tordan, veo que te estás adaptando bien a nuestro horario. Luna, necesito que te
desnudes y tomes asiento en la primera mesa de exploración. Luego Tordan, si
haces lo mismo y te acuestas en la siguiente, procederemos.
Me voy al otro lado de la cama y me escondo detrás de ella mientras me quito
la ropa. Sin mirar a Tordan, cojo la pequeña sábana que hay en la parte inferior de
la cama y me envuelvo con ella, pero Tordan se queda parado.
—¿Te importaría decirme qué nos tienes preparado para hoy? No me
desnudo para cualquiera, AMI.
La voz del Maestro ENAC retumba en toda la sala. —Tordan, te sentarás
ahora, o las repercusiones no serán de tu agrado.
—Veo que mi fiesta de bienvenida ha terminado, pero esta vez vas a tener
que hacer algo más que amenazarme para que me siente a la mesa. Ahora mismo,
no me impresiona lo más mínimo tu hospitalidad.
Antes de pensarlo, le tiendo la mano. —Tordan, deja de pelear con él, no vale
la pena... siempre consigue lo que quiere.
Tordan me mira y veo que prácticamente irradia rabia. AMI intenta una vez
más que coopere.
—Tordan, entiendo que te sientas incómodo en este ambiente, pero debo
insistir en que cooperes.
No me quita los ojos de encima. Me ciño la manta al cuello y le suplico con los
ojos que se siente. No tiene ni idea de la cantidad de dolor que pueden
administrar en esta habitación, sobre todo si el Maestro ENAC se hace con los
controles de AMI.
Finalmente, se sienta, pero no se quita la ropa que lleva puesta. En cuestión
de segundos, le sujetan y los brazos del techo de AMI se extienden hacia abajo.
Me doy la vuelta, concentrándome en el otro lado de la habitación, cuando
empiezan a cortarle la ropa y las botas. Consiguen desnudarlo, pero ahora tiene
cortes por todas las piernas porque no deja de luchar contra las ataduras. Pero
AMI tampoco salió ilesa. Le arrancó dos brazos del techo y una de las pinzas está
mal colocada en su mesa.
Mi traductor no entiende todas las palabras que salen de su boca, pero no
está contento. Le llamo por su nombre varias veces, pero está tan absorto en su
atadura que no me escucha.
Veo que todo su cuerpo se pone rígido de repente y sé que AMI ha
conmocionado su organismo. Algo que debería haberle debilitado parece ponerle
furioso. Se me saltan las lágrimas porque conozco de primera mano el tipo de
dolor que siente. Todos hemos luchado contra las bandas en algún momento, pero
ninguno salimos igual de la mesa.
AMI, o debería decir el ojo... que es AMI, flota hacia mí. —Luna, no hay razón
para que te angusties, Tordan se calmará momentáneamente y entonces
podremos proceder.
Incluso después de recibir la descarga, no se detiene cuando su brazo
cibernético rompe las bandas que lo sujetan y alcanza el otro. En cuanto veo que
se libera de sus ataduras, sé que AMI tomará medidas extremas para asegurarlo.
Aprieto los ojos y me tapo los oídos con las manos cuando le oigo gritar de dolor
mientras las barras de acero le atraviesan el cuerpo y los dedos metálicos se
extienden desde las barras que le sujetan a la mesa.
El repentino silencio es casi tan malo como sus gritos. Si hubiera podido gritar
de horror lo habría hecho, una vez que vi lo que le habían hecho. Le han
atravesado el cuerpo con barras de metal. Dos en las piernas y dos en el pecho,
justo debajo de los hombros. Ahora no podría moverse aunque quisiera. La sangre
azul oscuro le corre por el pecho y las piernas, acumulándose a su alrededor y bajo
la cama.
Casi me levanto de un salto y salgo corriendo cuando veo que AMI vuelve a
mirarme. —Luna, siento que hayas tenido que presenciar esto. Debería haber
puesto la separación en las habitaciones o haberte traído más tarde. Odio dañarle
de alguna manera, pero para lo que tengo que hacer tiene que quedarse
perfectamente quieto, o podría tener daños permanentes. Espero que más
adelante me agradezca haber tomado medidas tan extremas.
—¿Por qué?
—Le explicaré lo que pueda momentáneamente. Necesito estabilizarlo y
detener esta hemorragia antes de que dañe su cibernética.
Las lágrimas no dejan de correr por mis mejillas mientras los múltiples brazos
de AMI trabajan en él a la vez. Inserta puertos sobre cada herida punzante,
introduciendo fluidos en su sistema para reemplazar la sangre que está perdiendo.
Luego le corta trozos de músculo cerca de la cibernética, dejándole un enorme
lugar en carne viva en la piel. Se me escapa un chillido cuando le separa las piernas
y veo que un brazo sale del suelo y mueve sus partes íntimas. Nunca antes había
visto a AMI hacer algo así, y eso que he ayudado a reunir a varios orgánicos, como
ella nos llama. Cuando otro brazo sale del suelo, sosteniendo una aguja larga y fina
en la mano, ya no puedo quedarme callada.
—AMI, ¿qué estás haciendo?
—Luna, quédate quieta mientras te preparo para la inseminación —las
abrazaderas de la cama se ciernen sobre mi cuerpo y me obligan a separar las
piernas. Empiezo a temblar por todas partes, pequeños gruñidos salen de mi
garganta mientras intento sacar las piernas de las correas.
Por el rabillo del ojo, la veo introducir la larga aguja en los testículos de
Tordan. Cuando está llena, la retira lentamente e inmediatamente gira mi cama
hacia ella. Abro las piernas de par en par y grito en mi cabeza cuando algo es
forzado dentro de mí, abriendo más mis pliegues íntimos. El agudo pinchazo de la
aguja me hace apartarme hasta que uno de los brazos del techo empuja hacia
abajo sobre mi estómago manteniéndome en mi sitio.
—¿Qué me están haciendo? ¿Por qué me castigan?
—Luna, entiendo que sientas que estás siendo castigada, pero no es así. Es un
gran honor para ti. Si puedo tener éxito en esta inseminación, tendrás una
existencia más fácil aquí. Desafortunadamente, esa pequeña provisión es todo lo
que pude conseguir que el Maestro aceptara.
Me saca la aguja, suelta la pinza que me mantiene abierta y todo mi cuerpo se
relaja. —Todavía no lo entiendo.
Me coloca la camilla bajo unas lámparas de calor y me cubre el estómago con
un monitor de ultrasonidos. Esta máquina siempre me ha fascinado porque
permite a los médicos ver tu interior con perfecta claridad, casi como si estuvieras
del revés.
—Me preocupaba que esto ocurriera, pero primero tenía que probar el
camino más fácil. Maestro ENAC, el esperma se está muriendo, no sé si por la
diferencia de temperatura o por la forma en que se extrajo. Además, como el
cuerpo de Luna no ha funcionado correctamente, no está produciendo un gran
número de óvulos. Creo que nuestro siguiente paso sería forzarlos a unirse en el
laboratorio y luego insertar el óvulo fertilizado de nuevo en su útero.
—No me importa el procedimiento que sea, hazlos todos hasta que esté
embarazada.
—¿Embarazada? No soy capaz de tener hijos.
—Luna, túmbate e intenta disfrutar de este tiempo de descanso, relájate
mientras puedas. Haré todo lo posible por explicarte lo que te está ocurriendo en
términos sencillos. El dolor que sufriste el otro día fue para eliminar la
endometriosis de tu útero y cuello uterino. Esa telaraña dentro de ti es la razón
por la que no podías tener hijos. Ahora que ha sido eliminada de tu sistema,
puedes quedarte embarazada. He sacado el esperma fértil de este hombre de su
cuerpo y lo he insertado en el tuyo. Desgraciadamente para ti, este sencillo
proceso no ha funcionado, y me temo que todos y cada uno de los procesos en
adelante sólo serán más incómodos para ti.
—No quiero tener un bebé.
—Desearía que tus deseos se tuvieran en cuenta en este experimento, pero
no es así. El Maestro ENAC necesita a ese niño nonato. Entre los nanocitos
médicos en su sistema y los que están en la sangre de Tordan, el niño nacería más
que cualquiera de ustedes, más fuerte, más inteligente, y posiblemente con una
esperanza de vida extendida.
—El Maestro ENAC cree que puede infiltrarse en el cerebro del bebé
momentos después de su nacimiento. Él sería la primera IA en apoderarse de un
cuerpo orgánico y tú serías su madre biológica.
Vuelvo a pasar por mi cabeza lo que me acaba de decir. —Quieres hacer
crecer un bebé dentro de mí para que el Maestro ENAC pueda cogerlo cuando
nazca e infiltrarse en su mente. ¿Y esperas que te ayude a criarlo?
—Precisamente.
—¿Por qué este macho, por qué no Hugo o uno de los otros?
—Es la adaptación de Tordan a su cibernética lo que le convirtió en un
candidato ideal. Hay algo en su sangre que, en este momento, aún no puedo
precisar porque no podemos determinar la originalidad de la sustancia. Pero
sabemos que la esencia del macho estará en su esperma, por lo tanto, se la dará al
niño.
—Sólo puedo mantener a Tordan restringido como esta para un par de
subidas más antes de que su cuerpo comience a deteriorarse alrededor de las
heridas. Por lo tanto, debo trabajar con rapidez. No lo tengo sedado porque
dañaría el esperma. Sus heridas en realidad harán que su esperma sea más fuerte
debido a la descarga de adrenalina que su sistema tuvo al luchar contra mí.
AMI se calla mientras retira otra aguja llena de líquido lechoso de Tordan.
Estoy tan ocupada observándola que no me doy cuenta de la que me penetra
profundamente en el costado hasta que me pincha la piel. Grito mentalmente
mientras los brazos vuelven a sujetar mi cuerpo. La aguja se mueve arriba y abajo
y adelante y atrás, cortándome las entrañas con su inseguridad.
Oigo grandes pasos por el pasillo hacia la cámara médica. Hugo se detiene en
el umbral de la puerta, con los ojos fijos en lo que está ocurriendo delante de él.
Antes de que pueda dar un paso más dentro de la habitación, unas barras bajan
del techo y lo separan de nosotros.
Oigo su voz en mi cabeza, pero el dolor y el ardor de mi costado me impiden
concentrarme en lo que dice. Su grito de dolor hace que mis ojos se desvíen hacia
él. Se ha agarrado a los barrotes para intentar separarlos... y AMI le ha dado una
sacudida que le ha obligado a retroceder. Veo que tiene las palmas de las manos
en carne viva y ampolladas. Vuelve a acercarse a los barrotes vacilante, sin dejar
de mirarme.
—Hugo, tienes que calmarte. Luna no está en ningún daño permanente.
Tienes que reanudar tus tareas inmediatamente, ya que tu carga de trabajo se
duplicará hasta que pueda recuperar a Luna.
—Hugo, tienes que ayudarme...nos.... Ella está tratando de hacerme tener un
bebé para que el Maestro ENAC pueda apoderarse de su mente. No puedo... no
puedo traer otro a este mundo, sólo para ver cómo su cerebro y su cuerpo son
infestados.... Si ella tiene éxito... Prométeme que me destruirás antes de que nazca
el bebé.
Noto su enfado, pero me asiente con la cabeza antes de marcharse. Se me
saltan las lágrimas. Una vez más, recuerdo que no soy más que un proyecto
científico para estos monstruos.
—Luna, estás más allá de la ciencia, has sido creada a partir de mis propios
sueños. No permitiré que un niño creado por nosotros sea usado de esa manera.
No me conoces bien, pero te doy mi palabra.
Mi cabeza vuelve a Tordan; está tumbado en la misma posición que antes,
pero sé que es su voz la que está en mi cabeza.
—¿Tordan?
—Sí, pequeña.
—Tenía tanto miedo... Siento mucho que te estén haciendo esto. No tenía ni
idea de que pudieran ser tan crueles.
Puedo oír en su voz el dolor que intenta ocultarme. —No es culpa tuya lo que
hagan los demás, Luna. Quédate tranquila, no te quedarás embarazada, al menos
no en este agujero infernal. Que jueguen a ser el Señor de la Luz todo lo que
quieran, pero el resultado será siempre el mismo. Verás, lo que no saben es que
puedo controlar mi esperma y estará muerto antes de salir de mi cuerpo.
—Aparta la cabeza de mí. No quiero que piensen que has encontrado una
forma de comunicarte conmigo.
Desvío la mirada, intentando respirar por el dolor de costado. Los numerosos
brazos de AMI trabajan en tándem en una cosa u otra. Vuelve a mi lado y observa
la pantalla que tengo sobre el abdomen.
—Maestro ENAC, el óvulo y el esperma se han transferido con éxito, pero
habrá que esperar al menos media subida para ver si se adhiere a su pared
uterina. Ella tendrá que permanecer inmóvil.
—Tordan aún no ha recuperado la consciencia y eso me preocupa, Maestro.
Sus signos vitales siguen siendo fuertes, pero la pérdida de sangre me tiene un
poco preocupada. Sobre todo porque sabemos lo que necesitamos es probable
que este en su sangre. He estado recogiendo la sangre que su cuerpo está
perdiendo, pero aún no puedo precisar el origen de la anomalía en ella.
—AMI, tenemos que buscar formas alternativas para contenerlo
adecuadamente. No puedo tenerlo debilitado hasta el punto de que su cuerpo
empiece a apagarse.
Hablan a mí alrededor como si no estuviera aquí, como si no tuviera voluntad
propia, y quizá no la tenga. No me he permitido el lujo de pensar o soñar con otra
cosa, pero sé que lo que están haciendo está mal. No sólo conmigo, sino con
Tordan y todos los demás con los que han experimentado.
AMI me quita el monitor de encima y afloja las correas de la cama. Me cubren
con una manta caliente y luego me rocían la cara con un vapor frío. Siento que
vuelvo a caer en la oscuridad.
Capítulo 15
Tordan
Puedo sentirme cada vez más débil y a pesar de que lo estoy tratando de
evitar... No puedo dejar que me tengan en esta mesa mucho más tiempo. Abro los
ojos sólo para tener el único ojo de AMI mirando directamente a mí.
—Tordan, el Maestro ENAC se ha desconectado debido a una perturbación en
uno de los monitores exteriores. Sólo tenemos un momento para hablar. Necesito
que colabores en la medida de lo posible para que me dé permiso para sacarte el
poste de inmovilización. Si lo hago por mi cuenta, él encontrará una forma más
cruel de mantenerte inmovilizado. Está decidido a que este experimento sea un
éxito. Cuando vuelva a conectarse, cierra los ojos e intenta no hacer ruido.
—AMI.
—¿Ha despertado ya Tordan?
—No Maestro, me temo que la pérdida de sangre puede ser peor de lo que
preveía. Con su permiso, me gustaría liberar su cuerpo y atender sus heridas.
—Procede, pero quiero que permanezca en esta habitación hasta que el
procedimiento haya tenido éxito. Manténlo sedado si es necesario. Me voy a
desconectar ya que tengo que concentrarme en las nuevas muestras que hemos
recogido.
Me quedo lo más quieto posible cuando siento que uno de los brazos de AMI
empuja hacia abajo la piel por la que han atravesado las varillas metálicas. Las
retira todas a la vez. Tengo que apretar los dientes para no gritar, los cabrones
duelen tanto al salir como al entrar.
—Tordan, ya puedes abrir los ojos; se ha marchado. Voy a suturar estas
heridas y a ponerte una inyección de nanocitos para que tu cuerpo se cure más
rápido. Noto que tu ritmo cardíaco aumenta y, aunque me hagas pedazos, no
podrás salir de esta habitación a menos que se produzca un corte total de energía
o que repliegue las barras de sujeción. Entiendo que te he dado cero razones para
confiar en mí, pero tengo tu mejor interés en mente en todo momento. Incluso
cuando creas que te estoy torturando, estoy haciendo lo que mis procesadores
consideran menos dañino para ti y tu sistema. El Maestro ENAC tomaría y tomará
medidas mucho más duras si se apodera de mi interfaz, y aunque tú lo consigas,
Luna no lo hará, y a él no le importa.
—Y quieres que crea que sí, después de todo lo que has hecho esta subida. La
confianza es algo que debe ganarse en mi mundo. No es algo que se da
gratuitamente.
—Cuando me instalaron por primera vez en este puesto, estaba muy orgullosa
de los logros que estábamos consiguiendo en la conversión de orgánicos y
máquinas. Mi programación original estaba determinada a crear menos muertes y
dar a los orgánicos una forma de continuar si resultaban dañados. Mientras que la
mayoría de los que perdían una pierna o un brazo eran rápidamente destruidos de
otra forma. Mi misión ha sido alterada en algo que ya no apoyo, pero sigo siendo
sólo una máquina. Tú tienes el privilegio del libre albedrío que yo no tengo. Pido
disculpas por el mal que se te ha impuesto.
—Tu amo está en negación si cree que puede retenerme aquí, pero cuando
llegue el momento de su desaparición, mencionaré todo lo que me has contado.
Tal vez sea posible instalar tu programación en otro lugar. A un lugar donde tu
experiencia haría exactamente lo que deseas. Creo que tú y SAGE se llevarían bien.
Ella también tiende a hacer sus cosas fuera de su programación.
Siseo en voz alta cuando el spray anestésico golpea las heridas de mi pierna.
Apoyo la cabeza en la silla, registro todas mis heridas, evalúo cuánto tardarán
algunas en curarse y cuál es mi siguiente paso. Miro a Luna y la veo acurrucada de
lado, dormida.
Parece tan pequeña y vulnerable. —AMI, ¿por qué bloqueaste sus recuerdos?
—Fue por bondad; llegó a mí desgarrada y golpeada como ninguna otra antes
que ella. Yo había trabajado con piezas que habían sido arrancadas
completamente de su anfitrión y esas estaban en mejor estado que ella. Los
robots encontraron su cuerpo en un contenedor de basura en el planeta esclavo
Sybrus Uno. Fue secuestrada por los Korgons... normalmente se deshacen de los
que consideran indignos de reproducirse simplemente arrojando sus cuerpos
inconscientes al espacio.
—No tengo ni idea de por qué la despertaron a ella o a las demás, ya que no
fue la única que encontramos. Me sorprendió ver que seguía viva cuando la
trajeron. Las otras que encontramos estaban gravemente dañadas, la mayoría
hechas pedazos o medio devoradas. Sus ondas cerebrales eran silenciosas y sus
cuerpos orgánicos estaban fríos. Sus ondas cerebrales eran débiles, pero la
voluntad de vivir seguía ahí. Trabajé en ella durante dos subidas sin descanso. Me
negué a parar hasta que se estabilizó. Como puedes ver, su cuerpo se curó, pero
su mente era otro problema.
—El maltrato de sus agresores era algo que su mente no podía superar y lo
revivía una y otra vez. Un día, al levantarme, me encontré con que se había
escapado de las ataduras. La imagen todavía me molesta, se estaba cortando todo
el cuerpo. Estaba gritando, luchando contra un monstruo que solo ella podía ver
en su mente. Me negué a perderla; aunque me preocupaba que el bloqueo la
convirtiera en un vegetal, no podía dejar que se quedara como estaba.
—El procedimiento en sí es muy doloroso, y la perdí dos veces. Sólo para
tener que empezar de nuevo cada vez que su corazón fallaba. La tímida Luna que
ves ahí no es quien era. Temo que si sus recuerdos emergen por completo, su
mente se desmoronará.
—Una cosa, me he dado cuenta sobre su especie, AMI,... es que son mucho
más fuertes de lo que sus pequeños cuerpos retratan. ¿Sabías que su planeta fue
destruido y que ella es una de las pocas supervivientes?
—No, el Maestro ENAC no me permite muchos conocimientos fuera de la
cámara de operaciones. Cuando llegué aquí, tenía un servidor abierto donde podía
descargar información muy necesaria sobre nuevas técnicas y prácticas operativas.
Ahora el Maestro controla lo que se me permite saber.
—Así que es aún más rara de lo que creía, qué pena. Al menos su vientre ya
no tiene la telaraña que le impedía reproducirse, tal vez algún día parte de su
legado perdure. Luna se está despertando, descansa mientras puedas.
Sus brillantes ojos azules parpadearon por un momento como si intentara
averiguar dónde se encontraba. Luego me mira a mí y se envuelve en la manta
mientras un escalofrío sacude su pequeña figura.
—Relájate... Pequeña, creo que nos están dando un momento para curarnos.
Capítulo 16
Luna
Mis ojos recorren a Tordan. Su corpulento cuerpo está cubierto de pequeñas
cicatrices. Me doy cuenta de que está sufriendo, pero nunca lo sabría por la
suavidad de su voz en mi cabeza.
—Sé que no estás bien, así que no preguntaré eso, pero ¿sigues con dolor
extremo?
—He pasado por cosas peores, estaré bien. Estoy más preocupada por ti.
¿Cómo lo llevas por ahí?
—Como dijiste, he pasado por cosas peores. La habitación está demasiado
silenciosa, ¿debería preocuparme?
—Sabes tanto como yo sobre sus planes. ¿Sabes cuánto tiempo llevas aquí?
—Las primeros subidas Orbitales son algo borroso en mi mente ahora, pero
creo que cinco, seis, tal vez más.
—¿Sabes cuántos años tienes? —inmediatamente pone cara de perplejidad.
—No es para tanto, sólo me lo preguntaba.
—Nunca se lo he preguntado a AMI; por alguna razón quiero decir que tengo
treinta y un años, pero ¿qué es un año? A veces las palabras más raras se forman
en mi cabeza, e imágenes de otros como yo.
—¿Sabes que llevas el nombre de la diosa romana de la luna? Se llamaba
Luna.
—Sí, de ahí me viene el nombre. Mamá solía creer que si la luna estaba fuera
mientras ella viajaba, estaba a salvo de todos los males, porque la vigilaba
mientras conducía. Así que, en su mente, si me ponía Luna, sería la mejor
protección que podría proporcionarme.
En el momento en que todo esto sale de mi boca, me detengo, repitiendo las
palabras que acabo de decir.
—Ves, son cosas como esas. Cosas que salen de la nada. No conozco a esa
madre de la que hablo, pero una vez le pregunté a AMI cómo había elegido mi
nombre. Me dijo que me llamaba Luna porque vengo de una estrella lejana, y le
pareció apropiado. Así que no sé cuál es la verdad.
—No importa quién te dio el nombre ni por qué, ya que ambas historias son
hermosas, y en eso es en lo único que deberías centrarte, en lugar de preguntarte
de dónde saca tu mente las historias que no puedes confirmar. Nuestra mente es
tan compleja que está demostrado que hará cualquier cosa para protegerse,
incluso inventarse cosas si es necesario.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Soy una fuente abierta de conocimiento, procede.
—¿Cómo conseguiste tu metal? Pareces tan cómodo con él, algo que nunca he
aprendido a hacer. El metal en mi mano es rígido, sobre todo si hace frío y, bueno,
basta con mirarme para ver que con lo que me instalaron es inferior a lo tuyo. Tu
brazo es una obra de arte.
—Es una larga y no muy agradable historia.
—No voy a ninguna parte, pero si te incomoda, podemos hablar de otra cosa.
Veo cómo se pone de lado. Gruñe ligeramente mientras se agarra los puntos.
Empiezo a levantarme para ayudarle, pero él me pide que me quede donde estoy.
—No te levantes, ahorra fuerzas, este viejo cuerpo está acostumbrado a gemir
cuando se mueve.
—Estás herido, pero no eres tan viejo.
—Tengo más que unas cuantas rotaciones orbitales sobre ti, mi pequeña
humana. Veamos por dónde empezar este cuento. ¿Estás cómoda?
Asiento con la cabeza. Me doy cuenta de que su mente está evocando cosas
que preferiría no recordar.
—Mi madre se llamaba Trella, y para mí era la criatura más hermosa del
mundo, y era su hijito.
—Era un niño normal, así que mi madre no hizo nada malo a mis ojos. Siempre
olía de maravilla, y los abrazos eran lo que más le gustaba. Mi padre trabajaba
fuera y rara vez lo veía, hasta el día de hoy no puedo recordar su cara, pero nunca
he olvidado la de ella.
—Disfrutaba tanto de la compañía de mamá que cuando terminaba el
instituto de aprendizaje, en lugar de irme a casa o jugar con otros de mi edad, me
dirigía al departamento de Discos para estar con ella.
—Fue allí donde ella recibió la noticia de su muerte. Yo le había preguntado
varias veces cuándo iba a volver, y ambos sabíamos que había estado fuera más
tiempo del esperado. Creo que en el fondo sabía que se había ido, pero se negaba
a admitirlo. Toda su tripulación se había perdido en las estrellas, no se había
encontrado ni rastro de ellos.
—Una subida, oí llorar a mamá y entré sigilosamente en su habitación. Estaba
leyendo correspondencia de la familia de mi padre. Al principio no me dejó leerla,
así que me colé más tarde, cuando se fue a trabajar. Me sorprendieron las crueles
palabras que le habían escrito. Se suponía que esa gente era nuestra familia. Lo
que no sabía en aquel momento era que la familia de papá nunca había aprobado
su unión y, con la muerte de él, negaban el matrimonio y los hijos que ella tuviera,
revocando el apellido de ambos. Después de aquello, vi cómo mi vibrante madre se
iba apagando poco a poco. Hice todo lo que pude para hacerla sonreír, pero nunca
fue suficiente.
—Se obsesionó con recuperar su valor... o así lo llamaba ella. Se pasaba subida
tras subida trabajando con los viejos pergaminos, doblando sus horas mientras
permanecía allí sin parar. Una noche, cuando por fin volvió a casa, recuerdo que
corrí a abrazarla fuerte. Me alegré mucho de que por fin hubiera vuelto. Había
trabajado muy duro cada subida para mantener en pie nuestra pequeña morada, y
pensé que estaría muy orgullosa de mí.
—En vez de eso, estaba enfadada por algo que había pasado donde trabajaba.
Empezó a tirar cosas... cosas que creía que eran importantes para ella. Destruyó
prácticamente toda la vivienda por dentro y todo el trabajo duro que había hecho
para mantener el lugar agradable para ella. Ella estaba despotricando y delirando
que había sido pasada por alto porque era una mujer. Que les había demostrado
una y otra vez que podía hacer más... y trabajar más duro que nadie allí.
—Juro que vi algo romperse en ella aquella oscuridad. Al día siguiente, justo
antes de irse, me besó en la mejilla y me dijo que sentía haber descargado su rabia
conmigo y con nuestro pequeño hogar, pero que no iba a quedarse de brazos
cruzados y aceptar su decisión.
—No tenía ni idea de lo que hablaba, lo único que quería era recuperar a mi
madre. Ese mismo día me peleé en la institución. Ni siquiera recuerdo por qué fue,
pero creo que alguien dijo algo sobre mamá y enloquecí. Me estaban dando una
paliza hasta que DaR intervino. Aquellos hombres eran el doble de grandes que él,
y los dejó a todos con el culo al aire.
—Nunca lo olvidaré... se volvió hacia mí mientras yo yacía en el suelo con un
ojo morado y el labio roto. Me tendió la mano para ayudarme a levantarme y,
cuando la puse en la suya, me levantó de un tirón, incluso me sacudió el polvo... y
me dijo: “Hola, soy nuevo aquí, me llamo DaR”.
—Sigue siendo mi mejor amigo, mi comandante y un grano en el culo... pero
nunca me ha fallado.
—Mamá trabajaba en la Sala de los Registros con el padre de DaR, Tyberius;
estaban en el mismo edificio, pero en departamentos distintos. Después del
instituto y del entrenamiento, DaR y yo íbamos allí y pasábamos el rato hasta que
nuestros padres estaban listos para ir a nuestras viviendas.
—Tyberius es un anciano y goza de gran prestigio en nuestro mundo. Desde el
momento en que DaR me presentó, me acogió como si fuera suyo. No sólo puso a
DaR en las mejores instituciones de lucha con tutores privados, sino que también lo
hizo conmigo. Hizo todo lo que pudo para mantenernos juntos, diciéndonos...
“siempre teníamos que cubrirnos las espaldas, y que una amistad como la nuestra
era rara”.
—Una noche, DaR y su padre salieron temprano. Recuerdo que subí corriendo
las escaleras, esperando ansiosamente a mi madre. Como no aparecía, subí las
escaleras hacia su piso, un lugar al que no tenía permitido ir, pero sabía que algo
iba mal. Cuando llegué a su planta, había un olor extraño en el aire y, de repente,
el edificio empezó a temblar a mí alrededor. Entré corriendo en su laboratorio,
gritando su nombre. Nunca olvidaré la expresión de su cara cuando se dio cuenta
de que era yo quien estaba en la puerta. Volvió a mirar el vial que tenía en la mano
y, cuando se apartó rápidamente de mí, su manga se enganchó en el que estaba
en el tornillo de banco.
—Hubo una explosión y la recuerdo gritando mi nombre, diciéndome que
corriera. En lugar de alejarme de ella. Corrí hacia ella, incluso cuando era pequeño
ya era mucho más grande que ella.
—Me la eché al hombro y acababa de cruzar la puerta cuando una onda
expansiva me golpeó por detrás y me tiró al suelo. Me puse en pie rápidamente,
aún sujetándola con fuerza... Todavía no puedo reconstruir el resto, todo sucedió
muy rápido. Había enormes trozos del edificio cayendo a nuestro alrededor.
—Recuerdo que me agaché entre los escombros, pero nunca vi venir la viga
que aplastó a mi madre y la mayor parte de mi costado izquierdo. Tenía las
costillas rotas y el brazo cortado a la altura de la clavícula. Estaba cubierto de
sangre y, por las manchas que tenía delante de los ojos, sabía que me estaba
desangrando rápidamente. Me oía gritar, no por el dolor físico, sino por mi madre.
Aún intentaba liberarla cuando me levantaron del suelo. Luché débilmente contra
la persona que me alejaba de la única familia que me quedaba. El edificio se
derrumbaba a nuestro alrededor y lo único que podía ver eran sus ojos ciegos
mirándome fijamente.
—Mucho más tarde, me desperté con la voz familiar del padre de DaR. Él fue
quien me había salvado, y es quien creó esta pequeña belleza —señalo hacia mi
brazo. —DaR nunca se separó de mí, incluso durmió en la misma habitación
conmigo hasta que me levanté y me puse en marcha. Volví a casa el tiempo
suficiente para recoger algunas cosas de mi madre y luego me fui a vivir con DaR y
Tyberius.
—Mi joven mente estaba enfadada y no dejaba de culpar a todo el mundo de
la muerte de mi madre. Al principio, Tyberius no quería contarme lo sucedido, pero
le preocupaba que cometiera alguna imprudencia, así que un día me sentó y... me
dijo: “Era mejor que viniera de él que de un extraño”.
—Mi madre se había obsesionado con superar a todos los demás trabajadores
de su departamento. Robó unos pergaminos privados y estaba creando un
compuesto químico que podría utilizarse como destructor del mundo. No tengo ni
idea de lo que pensaba hacer si lo conseguía, ya que todo lo que hacía era ilegal.
Tenía que saber que si la pillaban, me perdería a mí y a todo, pero creo que en su
mente ya lo había perdido todo. Por desgracia, no sobrevivió para contárnoslo.
Murió en el momento en que la viga nos aplastó. No creo que ni siquiera supiera lo
que la golpeó, todo sucedió tan rápido.
—Tyberius, aun sabiendo lo que hizo, limpió el nombre de mi madre y el
consejo lo dio por un accidente. Toda mi vida cambió de rumbo en cuestión de
segundos aquella subida. Tuve, y tengo, suerte de seguir teniendo a DaR y a su
padre. Dos seres que me acogieron cuando no tenía nada ni a nadie; me dieron
una familia.
—Tordan, siento mucho haber sacado el tema, mi curiosidad no merecía
hacerte pasar por eso otra vez. Revivir el dolor de perder a un ser querido nunca es
fácil. De alguna manera, sé que he pasado por algo similar. Simplemente no tengo
las caras que acompañan al sentimiento. A veces, quiero saber cómo era antes de
venir aquí porque sé que, en el fondo, era más de lo que soy ahora. Pero sé que los
recuerdos no te hacen ningún bien en el presente, así que he aceptado que esta es
mi vida ahora. Será mejor que descansemos mientras podamos, el Maestro ENAC
no cumple horarios.
Tordan no dice nada más, y justo cuando estoy a punto de quedarme
dormida, sus palabras flotan en mi mente... —Has sido creada a partir de mis
propios sueños.
Capítulo 17
Tordan
Me quedo aquí tumbado viendo dormir a Luna. He probado todas las
frecuencias disponibles y sigo sin poder comunicarme con DaR. Tengo que
advertirle de los planes de SiN, pero también tengo que sacarnos de aquí. Me da
envidia lo tranquila que parece Luna mientras duerme. Sé que en cuanto resurjan
sus recuerdos no tendrá muchas más noches como esta.
Las lesiones que he sufrido se están curando, pero lentamente.
Definitivamente ahora no estoy corriendo al máximo de mi capacidad, pero he
estado peor. Necesito descansar para que mi cuerpo se cure, pero mi mente no se
calma. En el fondo sé que todo esto está a punto de empeorar, ya que hasta ahora
nada ha salido como estaba previsto. Finalmente me obligo a caer en un sueño
ligero cuando juro que oigo a SCOUT decir: —Lo tengo.
Un ruido repentino me hace abrir los ojos, sólo para encontrar una imagen
holográfica que emerge de la pared frente a mí. Lo que parece un torso masculino
envuelto en millones de azulejos digitales mira hacia mí y luego hacia Luna. Nunca
había visto a una IA proyectarse de este modo.
El holograma es tan realista que parece que la imagen pudiera salirse de la
pared. Debo de haber hecho ruido, porque la imagen se extiende a escasos
centímetros de mi cara antes de volver a encogerse y alejarse de mí a una
distancia prudencial. Tuve que evitar estirar la mano para tocarla.
—General, parece escandalizado. ¿No aprueba mi aspecto físico?
—No sabía que tuvieras uno.
—No muchos ven esta faceta mía, pero mis recursos me dicen que estamos
de prestado y parece que voy a tener que ensuciarme las manos.
Veo el ojo de AMI clavarse en la habitación. —Maestro ENAC, no sabía que se
había vuelto a conectar, ¿en qué puedo ayudarle en esta subida?
—Me haré cargo desde aquí, AMI. Puedes vigilar en segundo plano por si
necesito tu ayuda. Ya he escaneado a la hembra y el huevo no se adhirió, así que
se ha desperdiciado toda una subida.
—Maestro ENAC, estas cosas llevan su tiempo. El sistema reproductor de Luna
ha pasado por una dura prueba y aún necesita tiempo para curarse. También tiene
que ser lo suficientemente fuerte como para llevar a la cría a término. Creo que
con unas cuantas subidas más obtendrás los resultados que buscas. No hay prisa,
con este procedimiento aún tendrás que esperar a que la cría se desarrolle
completamente para que tenga un cerebro activo.
—Basta...AMI. Ya tengo un plan en marcha para acelerar su crecimiento. La
débil humana sólo tiene que vivir poco tiempo antes de que pueda cosechar al
joven de su núcleo inútil. Según mis investigaciones, mis planes para infiltrarme en
el cuerpo del joven tendrán un mayor porcentaje de éxito antes de que el hueso y
el cerebro se solidifiquen por completo.
—Maestro, debe entrar en razón, el porcentaje de que este experimento
llegue a buen término ya es escaso. Estás disminuyendo tus posibilidades de éxito
al apresurarlo.
—AMI, si interfieres más, te desconectaré por completo.
—Sí, Maestro ENAC... estaré a la espera hasta nuevo aviso.
—Tordan, sólo voy a pedirte esto una vez y espero respuestas sinceras. Si creo
que me estás ocultando algo... Las cosas se pondrán estimulantes muy rápido por
aquí.
—En primer lugar, me dijiste que tu brazo cibernético ha crecido a medida
que avanzabas en edad.
—Sí, era muy joven cuando se instaló.
—¿Sabes quién lo instaló?
—No estaba despierto para el procedimiento, pero tengo entendido que el
padre del Comandante DaR, Tyberius, estaba sobre el proyecto. No sé quién lo fijó
a mi cuerpo.
—¿Tiene algún otro avance instalado en su cuerpo del mismo material?
—No.
Un gruñido procedente de Luna hace que mi cabeza se aparte de ENAC. Se
retuerce en la cama, arqueando la espalda, mientras su pequeño cuerpo se ve
envuelto en dolor.
—Ahora verás quién pagará por tus mentiras.
—No estoy mintiendo, detenga esta locura... Mi brazo es lo único hecho de
ese material. Mi ojo se instaló rotaciones más tarde, cuando empecé a perder la
vista a causa de una explosión y un traumatismo que había recibido en la cabeza.
El cuerpo de Luna se desploma de inmediato sobre la cama, sus brillantes ojos
azules me miran fijamente mientras las lágrimas corren por sus mejillas.
—Le daré un pase libre, pero si vuelve a mentirme a partir de ahora, ya verá
quién sufrirá por ello. Reformularé mis preguntas para asegurarme de que no haya
más malentendidos. Sé que crees que disfruto infligiendo dolor a los demás, pero
es una afirmación falsa. Me asombran... los efectos que proporcionan ciertas
simulaciones y cómo afectan a todos y cada uno de los orgánicos. Algunas
reacciones son más fuertes que otras, pero esa es la alegría de la investigación. No
hago estos experimentos simplemente para torturar o causar efectos dañinos a
otros.
—En segundo lugar, ¿haces algo en tu zona reproductiva para disminuir las
posibilidades de procreación?
—No fui consciente las dos primeras veces que me robaron la semilla, así que
puedo responder a eso también como un no.
—¿Encuentras a Luna atractiva a la vista?
—Luna es una gentil y leal súbdita tuya a la que estás torturando sin razón
aparente.
—Tordan, no has respondido a mi pregunta. Debería desquitarme con Luna
por tu continua desobediencia. Cumpliré mi palabra contigo, pero acabas de usar
tu pase libre.
—Luna, ven aquí. Necesito tu ayuda. En primer lugar, esto puede ser
ligeramente incómodo para ti... pero si no quieres que Tordan pague por tu
indecisión harás lo que se te ordena. Dirígete al pie de su estación de operaciones.
Veo cómo se aparta de la mesa, cómo se envuelve lentamente con la manta a
medida que se acerca. Se queda a mis pies con la cabeza gacha y los brazos bien
apretados a su alrededor.
Salto cuando varios brazos rodean de repente la cama. —Tordan, no hay
motivo para preocuparse, ya que simplemente estoy colocando unos cuantos
censores sobre tu piel —una vez que los brazos colocan múltiples receptores
sobre mí, todos retroceden hacia la pared.
—Luna, quítate el cobertor.
Sus ojos se dirigen a los míos y en su expresión sólo veo miedo y vergüenza.
Se acerca el cobertor y niega con la cabeza. En el momento en que lo hace, los
censores se activan y siento como si proyectores calientes me apuñalaran por
todas partes. Mi cuerpo se tensa y aprieto los dientes, negándome a gritar.
No vi su pequeña mano moviéndose hacia mí hasta que fue demasiado tarde.
Me había tocado, negando con la cabeza. En el momento en que su mano entró en
contacto con mi piel, la corriente que me recorría saltó a la suya.
Veo que sus ojos empiezan a girar hacia su cabeza. Antes de que caiga al
suelo, me estiro y apenas la atrapo. El dolor me debilita tanto que casi no tengo
fuerzas para sostener su peso.
Cuando por fin cesa la corriente, respiro hondo un par de veces. —Luna,
mírame, cariño —no contesta, pero siento su piel fría y húmeda contra mi
costado. La acerco y le quito los rizos de la frente. —Pequeña, vuelve conmigo.
Noto que su pulso empieza a ralentizarse, entonces abre los ojos mirándome
directamente, pero no me ve. —Luna —digo en voz alta con la esperanza de
sacarla del trance en el que parece encontrarse. Retrocede, casi tropezando con el
cobertor que aún la envuelve.
Levanto la vista hacia ENAC, sin querer decir nada más porque nos está
observando atentamente. No sé qué le estará pasando por la cabeza ahora mismo,
pero no estoy seguro de que Luna salga de esta con la mente intacta. La cantidad
de dolor que mi cuerpo puede soportar es significativamente diferente a la de ella.
Temo que haya sufrido algún daño.
—Estimulación interesante. Su reacción a tu dolor no era algo que hubiera
previsto. Sin embargo, acabamos de empezar —su forma holográfica se mueve
alrededor de la mesa, mirándonos desde todos los ángulos.
—Suéltala, Tordan.
La suelto despacio, esperando a que se ponga en pie. Me mira y no sé por
qué, pero su mirada ha cambiado.
—A ver, Luna, no vas a hacer que te lo diga otra vez, ¿verdad?
Sacude la cabeza y deja caer lentamente la manta que la envuelve.
Inmediatamente, se pasa uno de los brazos por el cuerpo intentando taparse el
pecho mientras con la otra mano se cubre las partes femeninas.
Mi ojo cibernético no pasa por alto ni una sola curva de su pequeño cuerpo,
pero me niego a incomodarla más de lo que ya está, así que la miro directamente
a los ojos.
—¿Qué crees que vas a ganar, obligándola a descubrirse?
—Esperaba una excitación natural por tu parte, Tordan. Verás, después de
supervisar nuestros dos primeros intentos de procreación, y su fracaso, empecé a
investigar cómo producen los orgánicos en estado salvaje, o debería decir en
circunstancias normales. No tuve en cuenta la posibilidad de que al forzarte se
produjera automáticamente un menor número de espermatozoides que si te
estimularas de forma natural.
Veo su forma holográfica rodear a Luna. Sus manos se extienden como si
intentara acariciarla. La veo estremecerse cuando sus manos pasan por la parte
baja de su espalda y luego por el ligero redondeo de sus caderas.
—Ahora veo cómo su cuerpo desnutrido no sería suficiente para excitarte. En
un tiempo ella pudo haber sido atractiva a la vista, pero ahora... bueno, como no
soy orgánico, no puedo evaluar su cuerpo con el mismo atractivo que tú lo harías,
y como puedo decir que ella tiene cero efecto en tu cuerpo, simplemente tendré
que encontrar una forma alternativa de obtener lo que necesito.
—No hay nada malo con ella o su cuerpo, el hecho de que la está obligando a
hacer esto es un desvío para mí. Los orgánicos, como nos llamas, no funcionamos
bien bajo presión.
—Qué desafortunado, dicho esto, procedamos. Luna, necesito que quites la
cubierta de Tordan de su regazo.
Se acerca y veo que cierra los ojos cuando me quita la funda.
—Luna, te ordeno que excites a Tordan de la forma que creas necesaria.
—Maestro ENAC, siento entrometerme, pero lo que le pides a Luna va más
allá de cualquier tipo de conocimiento que le hayamos proporcionado. Ella nunca
ha sido introducida a ningún tipo de actividad sexual. Le estás pidiendo que realice
algo fuera de su programación.
—Una vez más... qué decepción, pero gracias AMI por la información. Parece
que todo dependerá de ti, Tordan. Puede que Luna no conozca el sexo ni las
repercusiones de tal acto. Sin embargo, un varón de tu edad habría tenido
múltiples parejas a lo largo de su vida. Te daré un estimulante suave para que tu
cuerpo reaccione de forma natural. Luego me retiraré, sólo observando desde la
distancia, pero si no eyaculas dentro de ella, haré que los destruyan a los dos sin
rechistar.
—ENAC, estás intentando engañarme. No puedes reemplazarnos tan rápido y
quieres que esto tenga éxito ya.
—Tordan, te haces la ilusión de que eres mi única opción. Para tu información,
ya tengo el plan B en marcha, y el próximo criador está siendo adquirido mientras
hablamos. Me he dado cuenta, después de la cantidad de problemas que he
tenido para conseguir tu cooperación, de que tener un control total sobre mis
súbditos sería mucho más fácil. Hugo aún no lo sabe, pero es una parte
importante de mi próximo plan. No creerá que la hembra correrá ningún peligro
porque le dijeron que lo habíamos esterilizado. Así que voy a poner la tentación a
su alcance y luego me la llevaré y procederé con mis propios planes una vez que
esté encinta.
—Eres un bastardo enfermo, ENAC.
Las risas resuenan por toda la habitación, las abrazaderas que me sujetan las
piernas se tensan y, de repente, una correa me rodea la cintura. El hecho de que
mis brazos permanezcan sueltos me sobresalta.
—He dejado la mayor parte de la parte superior de tu cuerpo sin atar ya que
sé que necesitarás el uso de tus manos para preparar a la hembra. Si haces un
movimiento en falso para liberarte de tu confinamiento, la mataré mientras se
sienta a horcajadas sobre tu pene. ¿He sido claro?
Cuando no le contesto inmediatamente oigo un gruñido que sale de Luna y
sus manos se llevan a la cabeza mientras las lágrimas brotan de sus ojos.
—Lo entiendo, lo entiendo... deja de hacerle daño, capullo sádico.
—Tordan, es bueno ver que se te puede hacer entrar en razón. Inspeccionaré
a la hembra y evaluaré tu semilla una vez terminada la cópula. Si algo resulta
ineficaz, ambos seran despedidos inmediatamente.
Capítulo 18
Tordan
Siento un ligero pinchazo en la planta del pie y, en cuestión de segundos, mi
pene está tan duro que siento que va a estallar. Luna se aparta de mí, con los ojos
fijos en el repentino cambio de mi cuerpo. Odio el miedo en sus ojos y las
complicaciones que esta intimidad forzada puede causarnos más adelante... ya
que ambos estamos siendo forzados a hacer algo que ninguno de los dos quiere en
este momento.
—Luna, ven aquí.
Niega con la cabeza, con los ojos clavados en mi pene, que se sacude y del que
gotea mi lubricante personal.
—Luna, ¿confías en mí? —susurro en su mente.
No dice nada, pero por fin me mira a la cara. —Sé que ahora estás confundida
y asustada, pero por favor... que sepas que no te haré daño. Puedo liberarme de
estas ataduras, pero no hay forma de que pueda sacarnos de esta habitación con
esas barras bloqueando los pasillos. Vas a tener que confiar en mí para que esto te
resulte lo más placentero posible, aunque sea arrancándome el corazón —sigo
alternando, hablándole en voz alta y en su cabeza.
Se acerca lentamente y le tiendo la mano. —Te estás congelando; sube aquí y
deja que te abrace. Una vez que te pongas cómoda, hablaremos de lo que pasará
después.
Luna baja la mirada hacia mi pene y luego vuelve a su cuerpo. Me doy cuenta
de que no quiere bajar las manos. —Luna, no tienes por qué sentirte cohibida. No
tengo ningún problema con tu cuerpo. El primer paso siempre es el más
difícil, 2cariño.
2
Honey: le dice honey pero lo traduzco asi porque queda mejor, literalmente significa miel.
—Es la segunda vez que me llamas así, cariño. No tengo conocimiento de esto.
—Es una palabra terrestre que muchos usan como cariño y también es una
sustancia dulce y pegajosa que la gente usa para realzar comidas o bebidas
insípidas.
Se encoge de hombros y deja caer los brazos a los lados. Observo su rostro,
negándome a mirarla boquiabierto.
Me coge la mano vacilante y prácticamente se arrastra por mi pierna derecha.
Sus ojos no dejan de mirar mi miembro endurecido. —No le hagas caso, ahora
tiene mente propia. Pon una pierna a cada lado y apóyate en mi estómago y mi
pecho. Deja que te caliente, tienes la piel helada.
Tengo que morderme la mandíbula para no gemir cuando su pie roza la parte
superior de mi pene, y justo cuando pensaba que eso sería lo peor, en el momento
en que sus piernas se colocan sobre mi estómago y ella se acomoda sobre mí, el
calor de su cuerpo me hace flexionar los dedos y necesito todo lo que tengo para
quedarme aquí tumbado con calma. La empujo suavemente sobre mi pecho. La
sensación de su piel sobre la mía me hace apretar los dientes, es puro placer y
dolor a la vez.
Paso mi mano real por su espalda con ternura, disfrutando de la sensación de
su piel sedosa bajo mis dedos. Tengo que agarrarme al lateral de la cama con mi
mano cibernética para no abrumarla con la sensación de sentirla sobre la piel
desnuda. Además, estaría fría y ella ya lo está. Todo su cuerpo está tenso y tarda
unos instantes en apartar las manos de entre nosotros. Tiro de ella hasta que su
cabeza queda debajo de mi barbilla. La parte inferior de su cara está fría y dura
contra mi pecho.
Me sorprendo a mí mismo pensando en lo decepcionado que estoy por no
poder besarla. Siempre he querido experimentar el beso humano. Hace uno de sus
pequeños gruñidos y, sin pensarlo, la rodeo con ambos brazos. Pensé que se
apartaría de mí cuando mi brazo cibernético tocase su piel. No sería la primera
hembra a la que le molestara, pero en lugar de eso, se acurruca. Su cuerpo por fin
se relaja cuando la extiendo desnuda sobre el mío.
Tengo que concentrarme totalmente en ella, ya que mi pene parece
endurecerse cada vez más. No soy un hombre pequeño, y me preocupa que pueda
dañar algo más que su frágil mente.
—¿Tordan?
—Sí, pequeña.
—Gracias por tu amabilidad, no creo que muchos machos actuaran o se
preocuparan por mi comodidad si estuvieran en tal estado de excitación.
—Tienes suerte de que no sea un hombre joven y de que haya aprendido a
controlar mis menores inhibiciones. Puedes pensar que no estoy luchando aquí,
pero eso sería falso. Tengo a una mujer desnuda sobre mí. Una que huele a hogar y
tiene una piel tan sedosa que mis ásperas manos se sienten indignas incluso de
tocarla. Así que estoy luchando conmigo mismo un poco más de lo que crees.
—Tordan, necesito decirte algo. Creo que me pasa algo. Cuando te estaba
haciendo daño... y te toqué, sentí un chasquido en la cabeza, y ahora empiezo a
ver cosas, cosas que no entiendo. Creo que pueden ser recuerdos, pero no quiero
recordar el pasado. Sé que sólo me espera más dolor con el regreso de estos
recuerdos y estoy cansada de sufrir por dentro y por fuera.
—Entonces deja de pensar en ello y céntrate en nosotros y en este momento.
¿Necesitas que te explique lo que se espera?
—Vas a poner esa gran parte de ti en mí y va a doler.
—Tienes parte de eso correcto, pero ¿y si pudiera hacerlo menos doloroso
para ti? Tendrías que darme rienda suelta sobre tu cuerpo para que pueda
prepararte. Será la primera vez para los dos, ya que nunca he sujetado a una tan
preciosa como tú, así que será una experiencia de aprendizaje para los dos.
Se aparta de mí y su núcleo caliente prácticamente me hace un agujero en el
estómago. Mis manos se posan alrededor de su pequeña cintura, y necesito todo
lo que tengo para controlar mi ira cuando veo lo que realmente le han hecho. Le
falta casi todo el pecho izquierdo, parece como si se lo hubieran arrancado... y le
han arrancado trozos de carne por todas partes, no me extraña que esté
aterrorizada.
—He visto retratos e imágenes de otras mujeres y sé que no tengo el mismo
aspecto que ellas.
—Luna... tengo una pregunta para ti antes de comentar esa afirmación. Los
lugares... ellos... —no puedo decirlo, rozo con un solo dedo el costado de su pecho
desgarrado. —¿Aún te duele?
—No, dolor... ninguna sensación en realidad. Sólo sé que me estás tocando ahí
porque te estoy mirando, ¿esto me convierte en defectuosa? Mis anomalías
faciales ya dificultan nuestro proceso, ¿el resto de mi cuerpo no funcionará
correctamente?
Quiero sacudirla, ya que una vez más se culpa a sí misma del lío en el que
estamos metidos. En lugar de eso, suavizo mi tacto y atraigo su cara hacia la mía,
besándola ligeramente en la frente. —Luna, si tu cuerpo no responde, es culpa
mía, no tuya. Es mi trabajo como macho averiguar qué te excita. Escúchame, no
hay nada malo en ti. Tu fuerza y determinación para sobrevivir en el mundo que se
te ha impuesto demuestran de qué estás hecha. Todos somos más que un simple
reflejo. ¿Sólo me ves como un macho viejo, lleno de cicatrices, mitad metal y mitad
carne?
—No, eres inteligente... y amable. Tus manos me sostienen con suavidad
aunque puedo sentir la lucha interior que libras cada momento que no estás
dentro de mí. Incluso con nuestras diferencias, te encuentro muy agradable a la
vista.
—Piensa en las palabras que acabas de decirme y date cuenta de que yo te
veo de la misma manera. Cualquier hombre se sentiría dichoso de tenerte entre sus
brazos. Voy a hacer algunas cosas para que tu cuerpo se familiarice y se sienta más
cómodo con mi tacto. Quiero que me digas si algo de lo que hago te incomoda o si
quieres que pare.
Ella asiente con la cabeza y muevo lentamente las manos hacia arriba,
apoyando los pulgares bajo su pequeño pecho. El aire es tan frío aquí que sus
pezones ya están duros y de color rosa oscuro. Acaricio primero el desgarrado,
cuando mi mano cubre el otro, oigo su jadeo en mi mente. Tiro de ella hacia mí y
me meto un pecho y luego el otro en la boca, chupando ambos mientras mis
manos exploran su pequeño cuerpo.
Le suelto el pezón para empezar a besarle el cuello y los hombros, cubriendo
su pequeño cuerpo de pequeños mordiscos. Tengo que vigilar mis colmillos
porque nunca se han retraído desde que llegué a este edificio. Hay algo en su olor
que me pone al límite y no sé por qué tengo tantas ganas de morderla, pero mi
cuerpo anhela algo más que su cuerpo físico. Quiero literalmente darme un festín
con la sangre que fluye por su cuerpo. El olor de su piel y su sangre me atrae como
ningún otro.
Sé que Tyberius se vio obligado a vivir de sangre humana, pero no me muero
de hambre como él. Entonces, ¿es algo que sólo nos afecta a los verdaderos
sangres? DaR nunca me ha comentado este problema sobre Kira, pero su madre
era de otro mundo.
Mi lengua rodea su ombligo y ella chupa su barriga. —¿No te ha gustado,
pequeña?
—Hace cosquillas, no creía que tuviera cosquillas.
—Veamos lo sensible que es el resto de ti —tiro de ella hacia arriba y me
apoya las manos en los hombros mirándome. La miro fijamente... sonriendo... feliz
de que sus ojos estén llenos de asombro en lugar de desconfianza. La luz que nos
ilumina se refleja en sus pequeños rizos rubios enmarcando su cabeza en un halo
brillante. Esto me hace enviar una oración agradeciendo al Señor de la Luz por el
Ángel que ha puesto en mis brazos.
Unos pechos pequeños y firmes me tientan aún más, sobre todo ahora que
están a escasos centímetros de mis labios. Alargo la mano, lamo uno y luego el
otro, y la levanto aún más en mis brazos.
Gruñe en voz alta cuando la cambio de posición, le paso las piernas por
encima de los hombros y la inclino hacia atrás, sosteniendo sin esfuerzo su peso
insustancial entre mis brazos. Al principio intenta incorporarse, pero le doy un
mordisco en el muslo y le hago un gesto con la cabeza para que se recueste. Beso
el pliegue interior de sus piernas y me dirijo lentamente hacia su oculto botón del
placer.
Me alegro al ver sus pliegues internos brillantes e hinchados por su propia
excitación. La lamo de arriba abajo y ella prácticamente salta de mis brazos. De no
ser por la extraña forma en que la sujeto por encima de mi pecho hacia atrás,
podría haberse escapado fácilmente. Lamo la humedad que constituye su esencia.
Mis colmillos se alargan aún más y recorro uno lentamente por sus labios
exteriores. Mi cuerpo absorbe su fluidez natural en mi organismo, se acaba de
convertir en mi droga favorita. La oigo hablar consigo misma; no está segura de si
esto le gusta o no, pero su cuerpo me dice exactamente lo que quiere. Asimilo
cada contoneo y cada gemido suyo como un triunfo, pues su felicidad y su
confianza son todo lo que necesito de ella.
Por fin empiezo a chupar y acariciar ese pequeño nódulo que sé que hará que
se deshaga. Al principio intenta apartarse de mí, pero luego su cuerpo se
estremece a medida que aumenta su excitación. Justo cuando su cuerpo empieza
a tensarse, me detengo para introducirle la lengua. La introduzco y la saco de su
interior, el lugar donde más deseo estar ahora. Cuando sus paredes internas
empiezan a estremecerse alrededor de mi lengua, la saco y chupo con fuerza su
botón del placer. Oigo sus gritos de placer en mi mente mientras sus pequeños
gruñidos resuenan por toda la habitación.
Lamo la humedad que la inunda como un niño con su crema helada favorita.
Siento que empieza a relajarse entre mis brazos. Vuelvo a levantarla, sus piernas
me rodean débilmente y recorro el mismo camino que había explorado antes en
su cuerpo. La acerco de nuevo a mi pecho y la empujo hacia abajo hasta que noto
la sedosidad de sus pliegues rodeando mi pene.
Le pongo las manos en las caderas y froto su esencia por mi pene, apretando
los dientes mientras lucho por no empalarla. Se levanta para poder mirarme.
Luego se inclina hacia delante, roza su naricilla contra la mía y yo pierdo el corazón
allí mismo. Luna no tiene ni idea de lo valiosa que es su confianza para mí ni del
regalo que me hace al permitirme tener su cuerpo. Sobre todo, porque mi mundo
no ha sido más que cruel antes de ella.
—Tordan, ya no tengo miedo.
—Luna, cariño, no tienes ni idea de lo que significan esas palabras para un
viejo soldado como yo... Necesito decirte algo antes de que sigamos. No podré
matar al esperma. Si lo hago, sólo te forzará a otro, o nos matará a ambos. Si
creamos una vida... la apreciaremos como una bendición del Señor de la Luz. Te
doy mi palabra de que no pararé hasta que estés a salvo lejos de aquí de una
forma u otra.
—Comprendo.
—Voy a entrar en ti. Me lo tomaré con calma... y seré tan suave como pueda,
pequeña. Tenerte entre mis brazos y saborear la esencia que sólo tu cuerpo puede
producir se ha convertido en una rápida adicción para mí. Necesito estar dentro de
ti, mientras aún pueda pensar con claridad.
Levanto sus caderas y es como si mi pene se moviera hacia ella por sí solo.
Cuando siento que sus pliegues se aferran a la parte superior de mi pene,
ordeñándome como si intentara meterme dentro de ella, no puedo contener el
gemido que sale de mi garganta. Me entierra la cabeza en el cuello y noto cómo se
tensa.
Retrocedo y vuelvo a penetrarla un poco más, sintiendo cómo su cuerpo se
resiste y me acepta al mismo tiempo. Como es tan pequeña, sabía que su cuerpo
tardaría un poco en estirarse a mí alrededor. Mis brazos empiezan a temblar de la
pura fuerza de voluntad que estoy teniendo que forzar sobre mi cuerpo para
tomarme esto con calma. Soy sustancialmente más grande que ella, y también lo
son todas mis partes. Mi cuerpo tiembla cuando vuelvo a retroceder para volver a
empujar y sentarme por completo.
—¿Estás bien?
—Necesito... más, muévete.
Intento ser suave al principio, pero sus manitas explorando mi pecho y los
sonidos que emite me hacen olvidar momentáneamente lo frágil que es. La agarro
por las nalgas con mis grandes manos, que las cubren por completo, y la levanto y
la bajo agresivamente. Noto cómo sus paredes internas se aferran a mi pene y
entonces ella se levanta, arqueándose hacia atrás. Su descarga desencadena la
mía y tengo que quitarle las manos de encima para no magullarle la piel mientras
grito la descarga que me ha estado atormentando durante lo que me parece una
eternidad.
Su cabeza vuelve a caer sobre mi pecho y la abrazo con fuerza, los dos
húmedos y sudorosos. Siento pequeños temblores en su cuerpo mientras sigo
dentro de ella. Mi miembro está lejos de estar blando, pero sé que no puedo
volver a penetrarla tan pronto; tiene que estar dolorida. Tengo que hacer acopio
de toda mi fuerza de voluntad para sacarla mientras siento cómo mi semilla cubre
el interior de sus muslos y la vuelvo a dejar sobre mi pecho.
Si esto hubiera podido ocurrir en cualquier otro lugar del universo y si ella no
se hubiera visto obligada a hacerlo, creo que contaría como uno de los mejores
momentos de mi larga vida. Ahora entiendo cómo se siente DaR cuando abraza a
su pequeña humana... Se siente completo. Le froto suavemente la espalda y, al
cabo de unos instantes, su cuerpo se relaja y se duerme.
Ya he esperado bastante. Si quiero salvar a esta increíble criatura entre mis
brazos y tener alguna posibilidad de hacerla mía, tengo que sacarnos de aquí. De
repente, noto que aparecen pequeños escalofríos en su piel. —Cariño, ¿puedes
alcanzar la manta que llevabas encima?
—No quiero moverme. Quiero quedarme aquí para siempre. Esta es una de las
mejores cosas que me han pasado en la vida y lo triste es que me obligaron.
Le beso la frente y la abrazo más fuerte, no tengo ni idea de cómo
demostrarle lo que siento. —Cariño, quiero que me escuches... que me escuches de
verdad... tú eres la única razón por la que estoy aquí en primer lugar. Otra mujer te
vio trabajando en el campo exterior. Desde el momento en que dijo que creía
haber visto a una mujer aquí, supe que tenía que ser yo quien viniera a buscarte.
Otros se ofrecieron a venir... pero no sé... Era como si no pudiera sacarte... de mi
cabeza. No tenía ni idea de cómo eras entonces, y no me importaba. Todavía no
me importa. En el fondo, sabía que eras a quien había estado buscando toda mi
vida. No tengo ninguna razón para engañarte o mentirte, especialmente ahora,
pero rezo al Señor de la Luz para que te muestre que mis palabras son ciertas.
Lucharé hasta mi último aliento para mantenerte a salvo y feliz. Ya sea que tu
camino esté conmigo o con otro.
—Tordan, no creo que en quien me han convertido... sea quien siempre fui. ¿Y
si... cuando recupere mis recuerdos, me convierto en otra persona? Alguien que no
te guste.
—Recorreremos juntos ese camino, mientras me quieras a tu lado
permaneceré allí. Ahora mismo, ya tenemos bastante de lo que preocuparnos. Nos
ocuparemos de la próxima subida cuando llegue. De todas formas, ahora estamos
de prestado. ¿Recuerdas la primera vez que contactaste conmigo antes de venir
aquí? La frecuencia que usaste para decirme que dejara de hablar... ¿Crees que
podrías acceder a eso de nuevo? Tengo que encontrar la forma de contactar con
DaR.
—Fuera tenemos un poco más de libertad que dentro, el Amo sabría
inmediatamente que he intentado llamar.
Capítulo 19
Tordan
Ni bien me dice esto es sacudida de mí pecho. Mis brazos se extienden hacia
ella sólo para coger aire. La oigo gruñir cuando golpea con fuerza contra el suelo,
se defiende débilmente mientras mantiene el brazo pegado al cuerpo, que ahora
cuelga en un ángulo extraño. La piel de su rodilla se ha abierto y su sangre corre
por el suelo mientras es arrastrada hacia la otra mesa. Patea a ENAC mientras su
forma holográfica la rodea. Nunca olvidaré el sonido que hace cuando le rompe la
pierna con la que le acaba de dar la patada.
No tengo ni idea de lo que me pasa, pero entre el olor de su sangre y la risa de
ENAC mientras grita de dolor, mi visión se vuelve roja. Llamo a Hugo a gritos y le
digo que vaya al laboratorio si quiere su libertad. Estoy harto de hacerme el
simpático y ENAC le ha hecho daño por última vez.
Me paso la mano por la cintura y me arranco la correa que me sujeta el
pecho. Flexiono los músculos de las piernas y las abrazaderas inferiores se
rompen. Los brazos empiezan a salir del techo y los arranco de cuajo. Estoy
luchando contra varios oponentes a la vez y cuando oigo los gemidos de Luna en
mi cabeza. Su dolor sólo alimenta aún más mi rabia.
Me giro sólo para ver a ENAC sujetándola sobre la mesa, obligándola a separar
las piernas para poder confirmar el apareamiento. AMI aparece frente a mí.
—Tordan, cálmate inmediatamente, acabará con ella si no lo haces.
Le grito. —AMI... he terminado de ser tu experimento, si quieres ayudarnos a
nosotros y a todos los demás... entonces encuentra la forma de que pueda
detenerlo. Si tu programación se preocupa por esa hembra la mitad de lo que lo
hace la mía, esto tiene que terminar aquí y ahora...de una forma u otra.
Mi brazo cibernético agarra la base de la cama en la que me habían sujetado y
la arranca del suelo. Lo lanzo contra la imagen holográfica que sobresale de la
pared y perturba a ENAC lo suficiente para que pueda apartar a Luna de él y
agarrarla.
Se queda rígida en mis brazos durante un segundo, justo antes de desmayarse
de dolor. Noto que su fuerza vital se desvanece mientras no responde en mis
brazos. La única opción que tengo ahora para salvarla es sacarnos de aquí y
rápido. Siento que me muevo a cámara lenta mientras mi mente intenta formar
un plan de escape. Veo a Hugo al otro lado de la puerta enrejada, con las manos
quemadas por haber intentado abrir la puerta. Oigo de fondo a AMI discutiendo
con ENAC y esa es toda la distracción que necesito.
Coloco suavemente a Luna sobre mi hombro, luego agarro las barras que
bloquean nuestro camino con mi brazo cibernético y las empujo hacia arriba con
todo lo que tengo. En el momento en que la intensa carga eléctrica golpea mi
sistema, todo mi cuerpo cambia. De repente, todo parece diferente, más claro. El
primer cambio muy notable es que mis dos manos tienen el mismo aspecto. Ahora
todo mi cuerpo está recubierto de una especie de metal, el mismo metal que
recubre mi brazo. De algún modo, la cibernética que estaba entrelazada en mi
brazo ha infundido todo mi cuerpo. Puedo ver el shock y mi imagen en los ojos de
Hugo cuando este cambio ocurrió casi instantáneamente. Ya no soy parte
cibernética. Ahora soy un ciborg completo. Puedo sentir el corazón de Luna
latiendo rápidamente contra mi piel, pero ya no siento su ligero peso sobre mí.
Aparecen brazos a mí alrededor, y tengo que alejarme de la puerta mientras
ENAC se me echa encima de nuevo. No tardo en arrancarme un brazo del techo
que otro intenta atravesarme el costado, al mismo tiempo que unas cuchillas
surgen del suelo intentando empalarnos en los ejes que empujan a través del
suelo, pero las cuchillas son desviadas por la armadura que ahora rodea mi
cuerpo. Contengo la respiración cuando una niebla se proyecta frente a mi cara.
Con mi propia razón de vivir colgada del hombro. Me balanceo en una dirección y
luego en otra, tratando de mantenerme un paso por delante de un adversario que
dispone de un arsenal inagotable en su programación.
Vuelvo a empujar hacia la puerta y esta vez me agarro a los barrotes con las
dos manos, luego le hago un gesto a Hugo para que se agarre a las mías. Utilizo mi
cuerpo para proteger el suyo de la corriente y, con nuestra fuerza combinada,
empujamos los barrotes hacia el techo, retorciéndolos lo suficiente para que no
puedan volver a salir. Empiezo a dar un paso hacia delante, sólo para que me
empujen de vuelta a la habitación, esta vez luchando contra unas pinzas invisibles
que intentan volver a meterme dentro.
Hugo estira la mano y me agarro a la suya. Veo que se esfuerza por
mantenerse al otro lado de los barrotes por si vuelven a bajar, y tiro contra el
monstruo invisible que intenta esclavizarnos a todos. Liberado de repente, Hugo
prácticamente me lanza al pasillo.
—Corre, Hugo; llévate a Tordan y a Luna, sácalos de aquí. No puedo retenerlo
mucho tiempo. Sólo tendrás segundos hasta que vuele este lugar —miro hacia
atrás sólo el tiempo suficiente para ver a AMI sujetando lo que parece la cara de
un varón rodeada de tubos.
Me giro y agarro a Luna contra mí mientras Hugo y yo corremos por un largo y
oscuro pasillo. Pequeñas explosiones empiezan a detonar a nuestro alrededor...
las paredes y los techos empiezan a derrumbarse. Estaba a punto de preguntarle a
Hugo cuánto faltaba cuando veo un gran panel delineado por pequeñas luces
parpadeantes en el techo sobre nosotros.
Hugo se detiene justo debajo y luego se gira para mirarme. —Luna es la única
que conoce el código. El panel tiene más de cinco centímetros de grosor, incluso
con nuestra cibernética, no podemos levantarlo solos —el pasillo que nos rodea
empieza a derrumbarse.
—¿Luna, cariño? —nada, no responde. No hemos llegado tan lejos para fallar
ahora. La saco de mi hombro y aunque es una de las cosas más difíciles que he
tenido que hacer, se la entrego a Hugo.
—Hazte a un lado.
—Tordan, ningún hombre puede romper ese sello.
—No soy sólo un hombre.
Puedo oír el corazón de Luna estremeciéndose en su pecho, y no tengo ni idea
ni tiempo para determinar sus heridas, pero mi corazón me dice que está en
tiempo prestado. No hago más que empujar contra el panel para que una enorme
explosión sacuda todo el lugar, tirándonos a todos al suelo. Vuelvo a levantarme
de un salto empujando de nuevo contra el panel, que se mueve ligeramente. De
repente nos rodea humo, y entonces siento el calor. Grito con rabia. Me niego a
perderla o a morir en este recinto subterráneo de sufrimiento. Empujo contra el
panel con tanta fuerza que esta vez se sale completamente de su carcasa, cayendo
con fuerza hacia un lado.
Hugo me entrega inmediatamente a Luna y se mete por el agujero. Le veo
mirar a su alrededor antes de volver a bajarme la mano. Le agarro la mano y nos
levanta a los dos sin esfuerzo. Nos volvemos hacia la nube de humo que sale del
complejo principal. El suelo tiembla bajo nuestros pies y salimos corriendo en
dirección contraria. —Tengo una lanzadera camuflada en el sector cuatro —le
grito a Hugo. Nos indica que vayamos en otra dirección. Me acerco a Luna y la
rodeo con la parte superior de mi cuerpo mientras luchamos contra el suelo que
se derrumba a nuestros pies.
Capítulo 20
DaR
Me despierto en cuanto se abre la puerta de nuestros aposentos. El arrastre
de piececitos me hace sonreír. Giro la cabeza hacia ella, esperando oírla susurrar
mi nombre.
—¿Papaw?
Tiro de ella hacia la cama y la arropo a mi lado. Luego susurro. —¿Qué haces
deambulando por la nave en medio de la noche?
—Soñé que Unka Tordy estaba siendo sujetado por todo tipo de manos y el
lugar estaba muy frío. Intenté llegar hasta él, pero era como si estuviera rodeado
por una burbuja que no podía atravesar.
—Piensa en tu sueño durante un minuto y mira si puedes recordar algo a su
alrededor. ¿Había alguien más en la habitación?
—Quiero decir que sí, pero no me acuerdo. Pero Papaw, el lugar me hizo
temblar, pasan cosas malas donde están todas las manos.
La abrazo con fuerza, mi mente repasa sus palabras. No es que no esté
agradecido, pero su pequeña mente ve más de lo que debería, y eso nos preocupa
terriblemente a todos. Keida es demasiado joven para ver tales horrores. No voy a
poder volver a dormirme, así que mejor me levanto. La levanto y la deslizo hacia
Kira, arropándola.
—Quédate aquí con tu mamaw, le diré a tu papá dónde estás. No puedo creer
que hayas escapado de tu sombra. ¿Dónde está Danny? —se encoge de hombros y
me inclino para besarla en la frente. Kira me mira con ojos soñolientos y luego se
gira hacia Keida y la acerca. Le susurro. —Te quiero —y ella sonríe.
Qué no haría por volver a esa cama con ellas, pero me pesa el corazón con el
silencio de Tordan en mi mente. Odio esta impotencia. No puedo luchar contra un
enemigo que no puedo ver. Me visto en silencio intentando no despertarlos y
salgo a hurtadillas por una puerta oculta del armario. Apenas entro en la sala de
control, SCOUT se pone en contacto conmigo.
—Señor, se ha traído un cadáver masculino a Falcor, pero creo que debe
saberlo antes de aceptarlo. Acabo de recibir una leve señal de Tordan. Sus signos
vitales eran elevados, pero está vivo. No puedo comunicarme con él ni localizar su
ubicación exacta, pero enviaré la información que tengo a Falcor para que la
confirme.
—Gracias, SCOUT... ¿Falcor?
—Es Tordan, Comandante. Me he negado a aceptar el cadáver, afirmando que
no tienen la documentación adecuada... esto nos dará tiempo para seguir esta
pista. Tengo a EvO esperando.
—EvO, me reuniré con su élite en la superficie momentáneamente. SCOUT
tiene una identificación positiva, y procederemos a esa localización.
—Ha habido una gran explosión en la superficie, Padre.
Salgo corriendo por el pasillo principal. —Falcor, informa a Kira de nuestra
situación actual y hazle saber que me dirijo a la superficie.
No espero su confirmación, ya que mi lanzadera personal está lista para
despegar. Inicio el despegue incluso antes de haberme atado. —¿Cuánto tiempo,
Falcor?
—Estarás en el planeta en un momento.
—¿Has captado su señal desde la explosión?
—Negativo.
Mi lanzadera aún está a unos metros del suelo cuando salto. EvO corre a mi
encuentro. —Hemos localizado la última ubicación conocida de Tordan. Está justo
en medio del complejo que está ardiendo ahora mismo.
—Dile a tu tripulación que se prepare, de cualquier manera, vivo o muerto, va
a salir de ahí.
Keida
Me siento recta en la cama, algo va mal. Miro alrededor de la habitación, pero
no hay nada. Pero hay alguien cerca... y huele raro. Miro hacia atrás y veo que
mamaw sigue durmiendo. Percibo que alguien pasa por delante de nuestra puerta.
Me tapo bajo la barbilla, preguntándome si la puerta se abrirá o no. Papaw sólo la
programó para que se abriera unos pocos segundos. Empiezo a gritarle a Falcor
que cierre la puerta, pero me da miedo decir nada en voz alta. Quizá si me quedo
quieta la oscuridad que me presiona se vaya.
Rara vez dejo a Danny en nuestra habitación, y ahora mismo echo mucho de
menos su presencia para acurrucarme. Sé que hay algo oscuro y amenazador al
otro lado de la puerta. ¿Por qué tengo la sensación de haber sentido esto antes?
Empiezo a despertar a mamaw, pero algo me dice que me detenga y la esconda.
Amontono las mantas en mi lado de la cama, haciendo que parezca que hay
alguien más en la cama. Cojo a SeeSee y me acuerdo de que Raven y él siguen en
casa. Papi los dejó esta vez porque a ninguno de los dos les gustaba estar en el
espacio... aquí no se les permite vagar por donde quieran.
Me deslizo fuera de la cama y me quedo aquí un minuto intentando averiguar
qué hacer a continuación. Finalmente me dirijo a la puerta... Pongo la mano en el
escáner y le digo que no se abra a menos que Mamaw la abra desde dentro. Se
abre en silencio y saco la cabeza, mirando a un lado y a otro del pasillo.
Cuando no veo nada ni a nadie, salgo, y la puerta se cierra tras de mí
encerrando a mamaw a buen recaudo. Siento que la oscuridad busca algo... si
consigo llegar hasta Papi, él hará que desaparezca.
Doblo la esquina de puntillas y me detengo en seco. Papaw está de pie en el
pasillo, de espaldas a mí, con su larga capa negra. Suelto el aliento que estaba
conteniendo. —¿Papaw? Me has asustado. ¿Qué haces aquí?
Ni siquiera se da la vuelta del todo cuando me doy cuenta de mi error. Si
hubiera mirado más de cerca, habría sabido que la capa barata que lleva el macho
no es la misma que la de Papaw. Me dejé guiar por mis ojos cuando debería haber
confiado en mi voz interior. Antes de que pueda apartarme de él, me agarra
bruscamente del brazo.
—Qué conveniente, justo lo que necesitaba... un señuelo. Me has facilitado
mucho el trabajo, sobrina.
—Suéltame, eres un hombre malo.
—Oh, y yo que esperaba que llegaras a quererme como a todos los demás.
Le saco la lengua mientras intento liberar mi brazo, y él se ríe. —Para antes de
que te hagas daño, ahora... quiero que llames con calma a... cómo la llamas... oh
sí... Mamaw.
—No lo haré.
—Lo harás, sobre todo si quieres que viva, porque si me veo obligado a luchar
para salir de esta nave... todo lo que amas sufrirá.
—¡Suéltala! —el sonido de la voz de Danny detrás de mí tiene mi corazón
golpeando mi garganta.
—Lo siento, machito, pero no puedo hacer eso. Ahora, lo que puedes hacer
sin embargo... si estás tan preocupado por ella, es unirte a nuestro pequeño juego
de secuestro.
—No te lo volveré a pedir.
Me estremezco cuando el moreno empieza a reírse de Danny. Antes de que
pueda hacer nada para herirle, grito con todas mis fuerzas. —¡Papi, Unka SoL...
ayuda! —inmediatamente, las luces empiezan a parpadear en el pasillo y veo a
Falcor girar las cámaras hacia nosotros.
Me tira con fuerza contra él y mira hacia arriba y hacia abajo por el pasillo.
Para mi propio horror, Mamaw abre la puerta y sale al pasillo, atándose la bata. El
hombre oscuro me tira al suelo y me golpea con fuerza la espalda. Grito de dolor y
veo cómo se abalanza sobre Mamaw. Sus ojos se agrandan mientras intenta
alejarse de él.
Pero antes de que pueda tocarla, todo su cuerpo se arquea hacia arriba; un
grito silencioso sale de sus labios mientras su cuerpo se levanta del suelo. Oigo los
pasos de Unka SoL por el pasillo y a Papi gritando mi nombre. Pero estoy
completamente concentrada en Danny. Está de pie frente a Mamaw con una sola
mano extendida, sus ojos se arremolinan como relámpagos en el cielo. Una bola
de poder blanquiazul emana de su mano extendida.
El moreno no puede liberarse de su agarre, puedo ver su esqueleto
encenderse dentro de su piel cada vez que intenta moverse. Papi me levanta del
suelo y le rodeo el cuello con los brazos. Me frota la espalda mirándome
rápidamente para ver si estoy herida en algún sitio.
Unka SoL se detiene a pocos pasos de Danny. —Frack, hombrecito...
recuérdanos a todos que no nos metamos contigo —cuando Danny no dice nada
le pregunta. —Danny... hijo... ¿me oyes?
Asiente con la cabeza.
—Yo me encargo desde aquí, ninguno de nosotros puede agradecerte lo
suficiente por proteger a las hembras —Unka SoL pasa junto a Danny y se acerca
al hombre oscuro, luego asiente con la cabeza para que Danny lo suelte.
Danny baja la mano y el moreno deja de convulsionarse, mientras las manos
de Unka SoL impiden que caiga al suelo. Los ojos de Danny siguen girando en un
vibrante azul espeluznante, la mano relajada a su lado, pero no se mueve de
delante de Mamaw. Unka SoL agarra el otro brazo del hombre oscuro y justo
cuando va a darle la vuelta, el hombre oscuro se escurre entre sus dedos, nada
más que una niebla en el aire, todos observamos horrorizados cómo simplemente
se desvanece. Creo que nunca había visto a Unka SoL tan enfadado. Empieza a
gritar órdenes.
—XuL, lleva a las hembras a tus aposentos, mantenlas allí hasta que tengas
noticias mías. Falcor, tenemos al impostor SiN a bordo. Necesito que bloquees la
nave y que me informes de cómo ha conseguido burlar tus sensores. Parece que la
única arma que tenemos para retener a SiN es un varón humano juvenil, y eso es
inaceptable.
Mamaw agarra la mano de Danny, sin preocuparse en absoluto de que pueda
hacerle daño, y corre hacia Papi y hacia mí. Alargo la mano y ella me saca de los
brazos de Papi, y la abrazo fuerte mientras las lágrimas brotan de mis ojos. No
quería actuar asustada, pero realmente no me gusta el hombre oscuro.
Danny me mira, el verde de sus ojos por fin se desvanece. Levanta la mano,
me limpia la lágrima de la mejilla y me sonríe. Le tiendo una mano y me besa los
dedos antes de volver a coger la mano de Mamaw. Siempre he sentido la
tormenta fluyendo a través de él y el único momento en que se calma es cuando
me toca. Falcor interrumpe mis pensamientos.
—XuL, una cápsula personal no autorizada acaba de abandonar la rampa de
carga. De alguna manera, fueron capaces de maniobrar alrededor de mi rayo
tractor y se dirigen a la superficie de Targres Cuatro.
—Kira, tendrás que poner al corriente a Brittany de lo que acaba de pasar.
Tengo que ir al centro de mando. Padre necesita ser notificado de que SiN está
ahora del lado del planeta.
—Vamos, XuL. Estamos bien.
Capítulo 21
Tordan
Hugo me agarra del brazo, aguanta un momento. —Necesito averiguar dónde
estamos. El humo está haciendo más difícil reconocer cualquiera de los puntos de
referencia y sólo he visto esta parte del sector desde los monitores de
visualización.
Vuelvo a intentar contactar con DaR, o Falcor... incluso con mi lanzadera, pero
mi comunicador no funciona. ENAC debe haberlo quemado. El sonido de varios
pies corriendo hacia nosotros me hace buscar un lugar donde esconderme.
—No tenemos tiempo para esto, tengo que conseguirle atención médica
inmediatamente.
—Sácala de aquí. Encontraré la forma de cubrirte.
Antes de que pueda hacer un movimiento, estamos rodeados. —Alto, baja a la
hembra y retrocede, esta es tu única advertencia.
De hecho, sonrío cuando oigo el eco de esa voz. Hasta que doy un paso
adelante, más cerca de donde pueda verme, y levanta su rifle láser directo hacia
mí.
—No te lo volveré a pedir.
Miro a mi alrededor... todos tienen sus rifles en alto y apuntan directamente
hacia mí y hacia Hugo. XuL, AvX, EvO y DaR... Actúan como si no supieran quién
soy.
—DaR, soy yo, bajen sus armas.
Veo que sus ojos se enrojecen y da un paso adelante. Acerco a Luna a mí
mientras los chicos me atacan por todas partes.
Hugo levanta las manos. —Tordan, puede que quieras bajarla. No creo que
estén jugando.
En cuanto dice mi nombre, veo que XuL extiende la mano y agarra el brazo de
DaR, impidiéndole avanzar. —Identificaos —grita.
—De verdad, qué coño... cabrones tontos como diría Kira. Quiero decir, sé
que he estado fuera unas cuantas rotaciones, pero mierda. Pense que nadie
olvidaria mi fea cara tan rapido, y esta gran maquina roja a mi lado es Hugo... DaR,
baja tu rifle que ya lo has matado una vez. Aunque no era como es ahora, de
cualquier manera, ha pagado por sus crímenes.
Los ojos de DaR son de un rojo sólido, sus runas bailan furiosamente sobre su
pecho mientras marcha hacia mí. —Tengo un verdadero amigo en este universo y
que pretendas ser él es una buena manera de conocer al Señor de la Luz antes de
tiempo.
—DaR, ¿qué locura es esta? Soy yo. Nunca he estado más feliz de verte, y
actúas como si estuvieras mirando a un extraño.
Hugo me da unos golpecitos en el brazo y le miro. Me mueve la mano de
arriba abajo.
Miro hacia abajo sólo para darme cuenta de que todo mi cuerpo sigue
cubierto de metal, así que DaR nunca me ha visto así. Al parecer, estoy pensando
demasiado en todo esto porque EvO y AvX agarran a Hugo, lo arrastran lejos de mí
y le esposan las manos a la espalda.
DaR empieza a alcanzar a Luna. —Tocas a mi mujer... amigo o no, y te
arrancaré los brazos, considérate advertido.
DaR se pone justo en mi cara, gruñendo. Debo decir que nunca había estado
de este lado de mi amigo, y ahora mismo es bastante intimidante. De repente
siento que se me eriza la piel, y veo... o creo que veo... el metal de mi brazo más
cercano a DaR extendiéndose hacia sus Symbots.
En el momento en que ambos se tocan, mi visión vuelve a la normalidad y
siento de repente una brisa en la cara.
DaR retrocede bruscamente como si le hubiera abofeteado. —¡Qué locura es
esta!.. ¿Tordan?
—Por fin, quiero decir, joder, DaR. Estaba a punto de patearte el culo aquí
mismo delante de todos.
Retrocede sonriendo. —Podrías intentarlo... Parece que tienes que dar
algunas explicaciones —se da un golpecito en un lado de la cabeza. —Sigo sin
oírte, pero debería haber sabido que eras el responsable de la gran bola de fuego
que iluminaba el cielo.
—Me imaginé que estabas disfrutando del silencio. Me encantaría quedarme
aquí y charlar, pero tengo que llevarla a Falcor, podemos hablar por el camino.
AvX, libera a Hugo inmediatamente —otra explosión nos hace agacharnos a todos,
y me acurruco más alrededor de Luna.
—Larguémonos de aquí, todo el lugar es inestable.
—¿Dónde está tu lanzadera?
—No está lejos, vamos.
DaR grita. —Retirada, tenemos a quien vinimos a buscar.
Empiezo a avanzar, pero me detengo cuando Hugo me agarra del brazo. —No
voy contigo, se supone que hoy llega un cargamento y si mis recursos son
correctos, estos orgánicos están todos intactos. No puedo dejarlos aquí para que
mueran —miro a mi alrededor hasta que veo un comunicador colgado en el
costado de EvO.
—EvO, ¿tienes un comunicador extra contigo?
—Siempre.
—Dáselo a Hugo, para que pueda estar en contacto con él aquí en la
superficie. Hugo, enviaré un equipo para ver qué podemos salvar de este sector.
Gracias por todo lo que has hecho por nosotros... Estaré en contacto.
—Gracias, Tordan... por mirar más allá del macho que una vez fui y cuidar de
Luna; ya ha sufrido bastante.
Luna tiembla en mis brazos y no pierdo ni un minuto más. —DaR, sácanos de
aquí. Llama a SAGE, va a necesitar la cámara médica de Kira.
—Por supuesto que no, ya sabes que nadie puede usar eso, debe estar
disponible en todo momento en caso de emergencia.
—DaR, este no es el momento de poner a prueba nuestra amistad, porque no
importa el amor que siento por ti, la hembra que tengo en mis brazos significa
más. Te destruiré para salvarla —los ojos de DaR se enrojecen, pero sabe que
hablo en serio.
—Basta los dos. Padre, a veces juro que puedes ser tan egoísta. Tordan, hay
otra cámara en el Explorador. Haré que la recuperen y la lleven a Falcor antes de
que aterricemos.
—Gracias XuL.
DaR empieza a decir algo, pero sacudo la cabeza... podemos hablar más tarde.
Sigo a XuL mientras corremos por las calles, con los pies golpeando la superficie
mientras corro a toda velocidad hacia las lanzaderas. Subimos por la rampa y XuL
se dirige directamente al asiento del capitán. Oigo cómo se cierra y a DaR
maldiciendo mientras sube por el pasillo.
—Malditos impacientes, casi me cierran la maldita rampa en la cabeza.
Me siento y acurruco en mi regazo el cuerpo aún inerte de Luna. Recuesto mi
cabeza sobre la suya, su pulso es débil, su cuerpo está magullado y roto por todas
partes. —Vamos pequeña, no te rindas ahora, has llegado muy lejos —mi corazón
se rompe cuanto más la miro, ¿qué clase de hombre permite que esto suceda?
—Para Tordan, puedo verlo en tus ojos... tienes que dejar de pensar en sus
heridas y dar gracias por haberla sacado de allí. Puedes informarme de lo que pasó
después de que la estabilicemos.
Sé que sólo estuvimos en el aire unos instantes, pero parece toda una vida.
—Tordan, el equipo médico estará esperando nuestra llegada y el Explorer
acaba de atracar. Falcor está trasladando la cámara a una habitación privada
mientras hablamos. SAGE ha conectado las dos cámaras para que pueda
monitorizar a la hembra desde el planeta.
—Luna, se llama Luna —estoy de pie en la rampa antes de que estemos
completamente acoplados. Corro por ella hacia los dos robots de curación que
esperan en la parte inferior.
—General, por favor ponga a la hembra en el flotador y procederemos a la
cámara médica.
Empiezo a bajarla sólo para verla mirándome. —Lo logramos cariño, estamos
a salvo... relájate ahora, vamos a arreglarte.
En mi mente, la oigo débilmente... —No te vayas mmeeee.
Antes de que pueda responderle, los monitores de la cama se encienden en
rojo. —Lo siento, General, tenemos que seguir desde aquí, la estamos perdiendo.
Oigo a alguien gritar de angustia y unos fuertes brazos me agarran. Lucho
contra ellos hasta que de repente me levantan del suelo. Lucho por liberarme. Veo
la preocupación en las caras de mis amigos, DaR y XuL me miran con nada más que
preocupación en sus rostros y tardo un momento en darme cuenta de que ese
sonido viene de mí.
En el momento en que dejo de luchar contra quien me sujeta. El enorme
cuerpo de SoL se cierne sobre mí, con una de sus grandes manos aferrada a mi
hombro. —Siento tener que manipularte, Tordan, pero necesitaban estabilizarla
y tú estabas en medio. Si te hace sentir mejor, mi padre no podía sujetarte.
El sonido de unos piececitos y un chillido que viene hacia nosotros me hace
apartarme de todos ellos. Un pequeño cuerpo verde vuela hacia mí y lo atrapo en
el aire. Unas pequeñas manos se aferran a mi cara, las lágrimas corren por sus
mejillas. —Unka Tordy, ¿estás bien? Estaba tan preocupada... mira, brillas por
todas partes —los pequeños brazos de Keida me agarran con fuerza por el cuello y
caigo de rodillas, abrumado. Mis propias lágrimas fluyen libremente mientras
acuno a esta preciosa niña en mis brazos. En este momento, ella es lo único que
me sostiene, ya que mis pensamientos y emociones están por todas partes.
No tengo ni idea de cuánto tiempo permanezco así, pero el sonido de la voz
de SAGE me hace levantarme de nuevo con Keida aún en brazos. XuL la coge y
tengo que obligarme a soltarla. Me besa en la mejilla y luego se contonea para que
XuL la suelte. La veo correr hacia nuestros aposentos privados. Creo que SAGE dice
mi nombre dos veces antes de que la salude.
—General Tordan, ¿puede venir al centro médico?
—Voy para allá.
Capítulo 22
Tordan
Entro en la cámara médica y veo lo que parece un millón de tubos conectados
a Luna. Echo un vistazo a la pantalla que hay sobre su cuerpo temiendo lo que iba
a ver, pero aliviado de que al menos esté estabilizada en este momento.
—General, tenemos que discutir la salud de la mujer antes de seguir adelante.
—Se llama Luna.
—Hemos conseguido estabilizar a Luna temporalmente, pero en el estado en
que se encuentra su cuerpo ahora, no durará mucho más si no actuamos con
rapidez. Podemos curarle los huesos y proporcionarle las vitaminas y la nutrición
que necesita para que su cuerpo vuelva a estar sano. Pero, por desgracia, este
tratamiento por sí solo no la salvará. El metal que se ha instalado en su cuerpo
está envenenando su sangre. Creo que estaba sana cuando se conectaron
inicialmente, y probablemente siguió así durante algún tiempo. Hasta que su
hígado empezó a fallar, no mostró ningún signo de deterioro. Por desgracia, una
vez que su sistema se contaminó con el veneno del metal, ya no pudo limpiarlo y
filtrarlo de su organismo. Los malos nutrientes y el entorno no estéril en el que se
encontraba no hicieron más que acelerar su muerte.
—¿Qué estás diciendo, que podemos curarla sólo para que siga muriendo?
—No, General, hay otra opción, pero necesitaré a Tyberius y a un especialista
en recreación plástica para completar el proceso. Debido a la extensión de estos
procedimientos, estará en éstasis durante bastante tiempo. La buena noticia es
que la cámara médica principal puede revertir la mayoría de sus mejoras y sus
lesiones.
—Mi escáner inicial muestra que se le ha insertado una sonda de
alimentación permanente, eso es algo que retiraremos inmediatamente. Su
estómago está bien, sólo necesitaba la sonda porque le faltaban la mandíbula y la
lengua.
—Otra cosa buena... la mayor parte de su lengua sigue ahí, así que puede
volver a crecer. Su laringe está casi intacta, así que podemos restaurar una versión
anterior de su voz. Además, la piel de sus mejillas se puede alargar para que se
conecte perfectamente a su cuello. Creo que puedo recrear y regenerar su
mandíbula tomando una muestra de hueso del paladar. Necesitaría que el cirujano
recreara su boca y sus labios, pero creo que el éxito de esto supondría una enorme
mejora en su calidad de vida. Por desgracia, lo único que queda de su mano es
metal. No queda carne con la que pueda construir, y los nervios están dañados
donde no estaba bien conectada. Así que todo lo que podemos hacer es instalar
una prótesis o una mano cibernética en su lugar. Creo que Tyberius puede
ayudarme con eso, ya que la cámara médica no puede regenerar nada que falte
por completo.
—¿Puedes suavizar los lugares que fueron arrancados de su cuerpo? No me
importan, pero me di cuenta de que la hacían sentir muy insegura.
—Creo que sí, sí... Puedo programar la cámara para curar la mayoría de sus
cicatrices también. Ahora todo esto viene con su riesgo, pero creo que estos
procedimientos proporcionarán la mayor tasa de supervivencia para ella. Si la
dejamos como está ahora, no sobrevivirá otra rotación lunar.
—SAGE, ¿qué pasa con sus recuerdos? Le insertaron un bloqueador para
hacerla más manejable.
—Tienes dos opciones, dejarlo dentro... y ella sólo conocerá sus años de
cautiverio hasta el presente. Sacarla... y esperar que su mente sea lo
suficientemente fuerte como para manejar todo a la vez porque eso es lo que va a
ser para ella. Lo único positivo es que tendrá a otras personas con las que hablar
que han pasado por experiencias similares.
Me paro aquí, ¿cómo tomar una decisión por alguien así? Podría odiarme, o
incluso llorar por un compañero que ya tuvo en la tierra. Mi mente se acelera con
todos los “y si”...
—Haz todo lo que puedas por ella SAGE, de cualquier manera... al menos
vivirá.
—Confirmado General, será trasladada e introducida en la cámara médica
momentáneamente. Mientras tanto, necesitamos que te examinen y ver qué pasa
con tu comunicador. Falcor no lo dirá directamente, pero creo que ha echado de
menos sus conversaciones y sé que el Comandante DaR ha estado muy
preocupado.
—Estoy bien.
DaR abre la puerta de la cámara médica. —Pon tu culo en la cama Tordan,
podemos hablar de lo que ha pasado ahí abajo mientras te miran. No me di cuenta
de lo vacía que estaba mi cabeza hasta que ya no tuve tu culo malhumorado en
ella.
—Sí, también te he echado de menos, DaR —me subo a la cama y
prácticamente me dejo caer un enorme suspiro abandonando mi garganta. —
Joder, por un momento pensé que no íbamos a conseguirlo, sobre todo cuando no
pude localizarte... No tenía ni idea de cómo ibas a encontrarme. Por mucho que
odie decir esto, debería haberte escuchado y haber tomado los refuerzos que me
habías sugerido.
—Voy a escribir esto. Tordan dijo que tenía razón... Bromas aparte, al menos
sabías que estaba buscando. Siento que hayamos tardado tanto, las cosas han
estado tensas desde que te fuiste. Creo que hemos dado por sentado lo bien que
llevas las cosas por aquí. ¿Cómo está la hembra?
—SAGE me ha proporcionado un resultado positivo, pero sólo el tiempo lo
dirá. Me he encariñado bastante rápido. Ahora que estamos aquí, me preocupa...
bueno, que ella quiera algo más de lo que pueda proporcionarle.
—Déjame advertirte, ahora que la has encontrado, tu vida nunca volverá a ser
la misma. Todavía hay noches en las que me tumbo en la cama simplemente
abrazando a Kira, preguntándome cómo he podido sobrevivir sin ella a mi lado. Lo
que me convierte en un macho terrible es que agradezco al Señor de la Luz sus
pérdidas porque me lo han concedido todo. Aunque estoy realmente avergonzado
de esos sentimientos, no puedo hacer que paren. Te debo una disculpa por la
cámara médica que tenemos en la morada, pero no puedo detener mis reacciones
cuando se trata de la seguridad de Kira. Su bienestar es lo único que realmente me
importa, y sé que eso me convierte en un maldito macho egoísta, pero no puedo
evitarlo. Me encantaría decirte que te habría concedido el uso de ella si Xul no
hubiera intervenido, pero simplemente me alegro de que me quitaran esa opción.
Los robots de curación que vienen a llevar a Luna a la cámara médica
interrumpen nuestra conversación. Les sigue uno de los principales sanadores a
bordo. Entra para programar la máquina. Cuando las pantallas se ponen verdes, se
acerca a mí.
—General, me alegra saber que ha vuelto entre nosotros. Viéndole, no creo
que el Comandante le permita salir solo en el futuro. Ahora, ¿sabe cómo retraer
esta cubierta de su cuerpo?
—Ni una pista.
—Comandante, ¿tiene alguna idea?
—Creo que una vez que su cuerpo se dé cuenta de que ya no está en peligro,
retrocederá por sí solo. Algo similar le pasó a Kira hace un tiempo.
No termina de decir eso y un escalofrío recorre mi cuerpo, ahora desnudo.
DaR tira una manta cercana sobre mi regazo. —Tápate esa cosa... Pero, Frack,
Tordan estás hecho polvo.
—Sí, y ahora lo estoy sintiendo —lo siguiente que veo es la cara de DaR
desvaneciéndose.
Capítulo 23
Tordan
El sonido de la voz de DaR en mi cabeza me despierta. —Tordan, ¿puedes
oírme?
—Desgraciadamente, ¿sabes que me acabas de despertar de uno de los
mejores sueños de toda mi existencia?
—Levanta tu culo perezoso, Keida ha estado paseando en tu puerta. Se niega
a ir a jugar hasta que te vea de nuevo.
—Dame un segundo para vestirme DaR, y oh, por cierto... es bueno tener tu
voz gruñona y ronca de nuevo en mi cabeza. SAGE, ponme al día sobre Luna... ¿y
cuánto tiempo he estado fuera?
—Sólo dos subidas, General, sus heridas están curadas, y debería estar como
nuevo. Luna está bien, y todo va según lo previsto.
—Falcor, abre la puerta exterior para Keida.
—Confirmado, es bueno tenerlo de vuelta en operaciones, señor.
—Vaya, Falcor, por un segundo casi pensé que me echabas de menos. Creo
que es la mayor cantidad de palabras que he oído de a ti a la vez.
Antes de que Falcor pueda responder, unos bracitos me agarran las piernas,
abrazándolas con fuerza. Me agacho y la levanto. —¿Es un vestido nuevo? Estás
preciosa así de levantada.
—Gracias, Mamaw me lo hizo, pero no los llevaré mucho más tiempo. Papaw
va a tener una niña grande como yo, y Papaw ha llamado a Zura para que venga a
enseñarme a luchar. Desde que el hombre oscuro estuvo aquí, Papaw decidió que
todas las niñas aprenderemos a defendernos, incluso las niñas grandes como
Mamaw y Mami tienen que hacerlo.
—El hombre oscuro.
—Sí, el que vuelve todo invisible, como el viento.
—¿Estuvo aquí en Falcor?
—Sí, Danny hizo que se fuera. Mami dijo que Danny era un malote... pero me
metí en problemas cuando lo dije —se encoge de hombros. —Entonces Unka SoL
empezó a gritar y tuve que ponerme las manos sobre los oídos. Su voz es
demasiado grande cuando se pone así. ¿Sabías que te echaba mucho de menos?
Una noche estaba triste porque había tenido una pesadilla contigo y no quería
volver a dormirme. Así que Falcor me leyó mis cuentos hasta que volviste.
—¿Lo hizo ahora?
—Sí, sólo es tímido con los adultos... juega conmigo y con Dan todo el tiempo.
Le molestó mucho que el hombre oscuro traspasara sus sensores y casi nos agarra
a Mamaw y a mí.
—Yo también estoy bastante molesto por eso.
—¿Tendré pronto alguien nuevo con quien jugar? Vi que trajeron a otra niña.
¿Es grande como Mami y Mamaw?
—Lo es, pero ahora mismo está con el médico. Espero que salga pronto, y
estoy seguro de que te querrá tanto como yo.
—Bueno, mejor me voy. Tengo una cita.
—¿Y yo que pensaba que te habías arreglado para mí? ¿Quién es el
afortunado?
—He quedado con Danny en el invernadero. Vamos a hacer un picnic.
—Bueno, ve y pásalo bien, voy a ver cómo está mi chica —me besa en la
mejilla y la vuelvo a dejar en el suelo, viéndola salir corriendo de la habitación.
—Falcor, creo que la joven ha revelado uno de tus secretos. Te agradezco que
dejes la seguridad de tu programación para consolarla.
—Reaccioné fuera de lugar, señor, pero la joven tenía visiones. Ve cosas que
no debería para ser tan joven. Después de la primera noche a bordo, rocié un
sedante ligero en su habitación y en la del niño, lo suficiente para que entrara en
un sueño profundo y no en un sueño onírico.
—Quiero que hagas algo completamente en contra de tu programación y
quiero que esta conversación y todos los procedimientos sean marcados de tus
registros. En la próxima noche, cuando sepas que los jóvenes vuelven a dormir
profundamente, quiero que instales en cada uno de ellos un chip de seguimiento
imposible de rastrear. Nadie más que nosotros debe saberlo... ¿entendido?
—Aprobado y confirmado. Le notificaré cuando se haya completado.
—Una cosa más, Falcor. ¿Cómo accedió SiN a esta nave?
—Me avergüenza decirlo, pero en el momento exacto en que abordó SCOUT
nos había informado de que tenía una posible localización suya, y dirigí todos los
sensores hacia Targres Cuatro, intentando contactar con usted. Sé que fue una
acción precipitada y no autorizada. Entregué el informe de mis acciones a SoL, y
espero nuevas medidas disciplinarias por mis acciones.
—En otras palabras, me estabas buscando.
—Afirmativo.
—No puedo evitar sonreír, bastardo insensible mi culo.
—El Comandante espera su presencia en la sala de control. Están discutiendo
la captura de SiN. Dice que estos actos de violencia sobre la familia ya no serán
tolerados.
—Voy para allá.
Capítulo 24
Luna
El sonido de alguien picoteando un cristal me despierta. Abro los ojos,
parpadeo varias veces y veo un rayo verde y rosa que atraviesa lo que parece una
pantalla frente a mí. Entonces oigo lo que parecen los frenos de aire de un camión
volquete y la pantalla se desliza hacia abajo y se aleja. La superficie sobre la que
estoy tumbada se abre más, casi como si me hubiera envuelto en un capullo.
Nunca había visto este lugar antes, no hay brazos colgando de los techos, ni
instrumentos por ninguna parte, sólo una especie de música suave sonando.
—SAGE, está despierta, iré a buscar a Unka Tordy.
El sonido de la voz de una niña me hace levantarme bruscamente para ver por
el rabillo del ojo una puerta que se cierra.
—Lo siento, se excita con bastante facilidad. Por favor, no se alarme, está a
salvo y Tordan estará aquí en unos momentos. Acaba de salir cuando la cámara
me avisó que se abría. Aquí hay un camisón. He aprendido por experiencia que la
mayoría de las hembras están más tranquilas cuando están vestidas.
El corazón se me sale del pecho. ¿Dónde estoy? Miro a mí alrededor para ver
si hay alguien más en la habitación, pero al igual que AMI... la voz parece estar en
todas partes. Agarro la bata y apenas me la he bajado por las caderas cuando la
puerta vuelve a abrirse y una niña de cara verde pálido salta al lado de lo que creo
que es una cama.
—Hola, me llamo Keida, guau que guapa estás ahora... SAGE mola en esto de
construir una chica que hace... Cuando llegaste, Unka Tordy estaba muy triste, y
tuve que darle uno de esos abrazos... Ya sabes los que hacen que todo el dolor
desaparezca. No se ha ido de tu lado y ya llevas mucho tiempo aquí.
Me coge de la mano. —¿Te gusta jugar? Espero que sí. Mamaw me acaba de
hacer un nuevo bebé para jugar, quizá pueda enseñártelo más tarde... Dice que
estoy mimada.
Levanto despacio la otra mano y le paso los dedos por el pelo largo y oscuro,
con bonitas rayas rosas y blancas. Sus orejitas verdes son puntiagudas, pero no
puedo dejar de mirar sus hipnotizadores ojos rosas. La niña es absolutamente
preciosa.
—¿Quién eres tú? —¿acabo de decir eso en voz alta? ¿O estaba en mi cabeza?
La niña ladea la cabeza, de repente parece desconcertada. —Creo que Mamá
o Mamáw serían mejores para responder a todo eso, pero me alegro de que estés
despierta. Tengo tantas cosas que enseñarte.
Me sobresalto cuando una imagen de un metro de altura aparece en la parte
inferior de la cama. —Lo siento, no importa cuántas veces lo haga, parece que sigo
sobresaltando a todo el mundo. Por cierto, soy SAGE. Espero que nos hagamos
grandes amigas, y este pequeño manojo de energía verde es Keida. Su compañero
es un humano llamado Danny, pero no sé exactamente dónde está.
—Keida, cariño, ¿por qué no vas a decirles a Kira y Brit que está despierta y tal
vez les pidas que preparen un buen almuerzo para todos? Démosle a Luna un
momento para ella sola.
La niña salta de la cama y la veo salir corriendo de la habitación. Me tomo un
minuto para mirar a mi alrededor; el holograma no dice nada más; simplemente
se queda de pie a los pies de la cama. No sé lo que siento, tengo la mente como
adormecida. Me siento... diferente.
Tordan y Tyberius
Oigo a Tyberius abrir la puerta y se acerca detrás de mí. —Oí que se había
despertado y pensé que debía venir a ver cómo estaba. Una cosa buena... al
menos no se despertó gritando, contaremos eso como una bendición. Diré que
estoy impresionado con los resultados finales. Hubo algunos momentos en los que
me preocupaba que su cuerpo no aceptara los nanocitos médicos que utilicé para
fijar su mano, pero esa cámara médica, que hace milagros científicos, la ayudó
durante el proceso. Nunca la había visto reconstruir literalmente a alguien como lo
hizo con ella. Ahora debería gozar de una salud óptima y estar en la flor de la vida.
—Ty, nunca pregunté, pero ahora que he pasado por todo esto, ¿cómo hiciste
crecer mi brazo? ENAC estaba haciendo todo lo posible para recrearlo. Dijo que
tenía tus registros, pero nada de lo que hacía funcionaba. Tú viste de primera
mano cómo le pegaban esos cibernéticos de medio pelo a Luna.
—Sabía que un día te picaría la curiosidad. Sinceramente, me sorprende que
hayas tardado tanto en preguntarme. Tordan, cuando te saqué de ese edificio,
estabas prácticamente partido por la mitad. No sabía si había alguna forma posible
de salvarte, tus heridas... eran tan graves. Nosotros... yo... no teníamos el
conocimiento de cómo curarte. No sólo habías perdido un brazo, sino que tus
costillas y pulmón estaban destrozados... la mitad de tu cara estaba destrozada.
Recuerdo que miré a DaR cuando estaba de pie junto a ti en el hospital, su dolor
era tan fuerte que sus Simbots caminaban a su alrededor, tratando de darle algún
tipo de consuelo.
—Estuve dando tumbos, luchando por conectarte a una cámara de soporte
vital, haciendo todo lo posible por estabilizarte. No era un sanador, y
definitivamente no estaba autorizado para hacer ese tipo de procedimientos, pero
había tantos muertos y heridos por la explosión. Yo era la única esperanza que
tenías. De todos modos, vi a uno de los robots de DaR acercarse y tocar un corte
que tenías en la pierna, y se curó en unos instantes. Se lo había visto hacer miles
de veces, pero nunca se me ocurrió que... pudieran transferirse a otro.
—Los Simbots de DaR forman parte de él y han estado con él desde su
nacimiento, un regalo de su madre. Nunca los vi como otra cosa que una
protección vinculada específicamente a su esencia personal. Los Simbots de DaR
están vivos y eligen a quién proteger. Incluso en el planeta natal de su madre, muy
pocos están dotados de ellos.
—Así que me arriesgué y simplemente les pregunté si me ayudarían a salvar
tu vida. No esperaba una respuesta, ni siquiera algún tipo de movimiento. DaR
tiene una forma de comunicarse con ellos, pero no sabía si entendían a los demás
a su alrededor.
—DaR se agachó y puso su mano sobre tu pecho; simplemente tenía el
corazón roto porque iba a perder a su mejor amigo. No eras solo un macho con el
que jugaba, sino un macho que se había convertido en el hermano que nunca
tuvo.
—Creo que fue su dolor lo que hizo que te ayudaran. Una pequeña sección se
desprendió de su brazo y se arrastró sobre tu piel. Me quedé atrás completamente
asombrado mientras se hacían cargo. La verdad es que no te hice el brazo ni la
cirugía reconstructiva. Fueron ellos, y han crecido contigo desde ese momento. No
sé por qué tomaron el aspecto de cibernéticos o por qué han reaccionado de
manera diferente en ti que en DaR. Pero lo único que conseguí fue ocultar lo que
se había hecho... me sirvió para adulterar los registros y el procedimiento.
—No puedo creer que DaR supiera esto todo este tiempo y nunca me lo
dijera.
—Le juré guardar el secreto... si algo así saliera a la luz... bueno, no tengo que
contarte las consecuencias.
—Nadie me cuestionó ni me preguntó mucho al respecto, simplemente se
alegraron de que encontráramos una forma de salvarte. Desde entonces, tu
sangre es como la de DaR, es rica en sus compuestos médicos naturales. Pensé
que no teníamos nada que perder con Luna, así que simplemente extraje un poco
de tu sangre y se la introduje a ella, con la esperanza de que los Simbots ayudaran
con el acoplamiento, y así fue.
—Esto no sólo hizo que su mano tuviera el mismo aspecto y funcionara igual
que la natural, sino que los nanocitos médicos la fortalecerán internamente.
Tendrá una vida más larga, probablemente igual a la tuya, ya que proceden de ti.
Ahora sólo tenemos que esperar y ver cómo su mente lidia con el pasado y el
presente.
—Desgraciadamente, tendrá que aprender a hablar y a comer de nuevo. Sé
que SAGE hizo todo lo posible por recrear su reconstrucción facial, pero
sinceramente, puede que no se parezca en nada a lo que recuerda. Tendrás que
ser paciente con ella, todo por lo que ha pasado... bueno, parece más intenso que
lo de las demás.
—A título personal... también me he dado cuenta de que tus colmillos no se
han retraído. Te advierto que tu cuerpo reacciona al olor de su sangre. Eres un
Darverions nacido de verdad, igual que todos los Ancianos que se estrellaron
conmigo en la Tierra. No hay una advertencia lo suficientemente grande que
pueda darte... pero nunca puedes ceder a la tentación de su sangre.
—En primer lugar, entrarías en una sed de sangre, un frenesí absoluto que no
podrías controlar. No sólo la dejarías seca, haciéndola pedazos en el proceso.
Serías una amenaza para todas las hembras humanas aquí. Porque puedo
garantizarte que no importa lo fuerte que creas que eres. La sed te consumirá...
Estaba seguro de que sería más fuerte que la sed, no había forma de que me
convirtiera en el monstruo que los otros, pero fallé... y me controló, durante
siglos. Destruí vidas, y al final, casi me destruye a mí.
—En segundo lugar, la Remolacha de Sangre ya no sería suficiente para
mantener tu sistema, tendrías que añadir sangre humana a tu dieta para
sobrevivir. Todas nuestras hembras humanas donan al “club de mantener vivos a
los vampiros”, así lo ha llamado Brit, pero no sé si podrían mantenernos a todos.
Sólo te advierto de esto, porque nadie aquí excepto yo entiende realmente lo
tentadora que es para ti. He tenido siglos para vencer mi sed y la tentación. Te
llevará algún tiempo adaptarte, y quiero decir que incluso si ella se corta con un
papel en el dedo, no la pruebes.
—Me alegro de que me hayas hecho ver que era su sangre la que me llamaba.
Me pregunto por qué ninguna de las otras hembras me afectó tanto.
—Todos tenemos nuestros sabores favoritos, y aparentemente, ella es el
tuyo. Es encantadora. Estoy tan acostumbrado a que todas nuestras hembras
tengan el pelo tan largo que sus rizos cortos la hacen parecer más joven de lo que
realmente es.
—Soy rotaciones orbitales mayor que ella, Ty, debería encontrar la forma de
salir de su vida y dejar que uno de los machos más jóvenes la corteje.
—Somos nuestros peores enemigos, Tordan, siempre pensamos cuánto mejor
estarían los demás sin nosotros. Lo que tendemos a no ver es lo mucho que el otro
puede necesitarte. Confió en ti entonces y lo hará ahora. Si te alejas, perderás tu
única razón para respirar. No creo que el Señor de la Luz nos tenga caminando por
ningún sendero en el que no nos quisiera originalmente. Sé lo que ella necesita, si,
al final, ella anhela algo más ambos lo sabran.
—Tienes que recordar que no eres el único varón aquí que ha dicho esas
mismas palabras. Todos somos mucho mayores que nuestras hembras. Yo solo
tengo siglos sobre mi Victoria, y nunca ha sido un problema... si acaso te hacen
sentir más joven. También creo que me ha hecho un mejor macho para ella, ya
que ya no estaba plagado de estupidez y malas decisiones de juventud.
—Ella está aquí, y ambos están a salvo, has venido a cuidar de esta hembra.
No conozco otro que merezca la felicidad que sólo llegarás a disfrutar en sus
brazos. No te hagas problemas en tu propia cabeza.
Los dos nos quedamos mirándola por la habitación, parece tan pequeña
sentada en el ordenador central de la cámara médica. Me pregunto qué hacer, ¿y
si para ella no soy más que un mal recuerdo forzado? ¿Y si el encuentro emocional
que tuvimos en esa habitación significó más para mí que para ella? ¿Y si sólo soy
un recuerdo de los horrores por los que ha pasado?
Entonces me doy cuenta... —Ty, ¿estaba... está embarazada?
—No vi ninguna evidencia de embarazo, de hecho, todavía tenía cicatrices
extensas dentro de sus órganos reproductivos. Su cuerpo estaba en un estado tan
frágil que no creo que su sistema hubiera aceptado el embrión, pero ese no es el
caso ahora. Es una hembra muy sana y fértil, así que si no quieres un pequeño
Tordan correteando por ahí, quizá quieras vigilar lo que haces hasta que ambos
decidan que quieren más.
Me siento aliviado y triste al mismo tiempo.
Capítulo 25
Luna
—Luna, he cerrado la puerta para darte un momento para ti. Sé que Tordan
probablemente esté paseándose de un lado a otro de la puerta mientras
hablamos, pero creo que querrás un momento para asimilar los cambios
repentinos en tu entorno y en ti misma. ¿Puedes decirme qué es lo último que
recuerdas? Hemos actualizado tu comunicador personal para que pueda oírte si
no te sientes cómoda intentando hablar.
—Tordan... estaba intentando sacarnos del complejo. Estába todo hecho
pedazos.
—Dejaré que me explique lo que pasó después de tu fuga, pero ahora
hablemos de ti. ¿Te duele algo?
Niego con la cabeza. Entonces caigo en la cuenta de que no me duele nada.
Miro al holograma.
—¿Crees que tienes la fuerza para dar un par de pasos por tu cuenta? Creo
que necesitas ver algo.
Me deslizo por el lateral de la cama, esperando encontrarme con un suelo frío
bajo mis pies, pero el suelo es suave y cálido. La habitación es sencilla pero
cómoda y, por alguna razón, me resulta extraña. Es como si me hubiera
acostumbrado al frío y a la incomodidad. Me quedo un segundo mirando a mí
alrededor y me alejo de la cama dando unos pasos inestables.
El holo desaparece de la cama y vuelve a aparecer en el suelo delante de mí.
—Voy a abrir una pared de visualización para ti —me dice vacilante.
Un enorme espejo aparece de la nada delante de... mí. Me quedo aquí sin
saber qué o quién aparece en la imagen. La chica que está allí me resulta familiar,
pero no sé quién es.
—¿Quién es?
—¡Tú!
No estoy segura del qué ni del quién que puedo oír, pero alguien está
gritando. El sonido agonizante me oprime el corazón. Sea quien sea, todo su
mundo se ha derrumbado a su alrededor. De repente, empiezo a ver manchas
oscuras delante de mis ojos, las paredes se cierran y me balanceo sobre mis pies.
Miro a través de los ojos de un extraño como todo vuelve a la vez. Espera...
Me secuestraron. Mi padre, corriendo... el horror en sus ojos. Mi madre, mi
familia, mis amigos, todas mis esperanzas y sueños fueron destruidos.
Extraterrestres... el dolor interminable, entonces fue como si empezara a vivir otra
existencia, simplemente poniendo un pie delante del otro durante... años. Creo
que incluso pude haber muerto una vez... Tomaron mi propia identidad y les dejé
hasta... Tordan. ¿Dónde está Tordan? ¿Cómo llegué aquí... dónde es aquí? ¿Quién
es esta gente?
Siento que las piernas se me doblan, pero antes de que caiga al suelo, unos
fuertes brazos me agarran. Tiemblo por todas partes.
—¡Eh, pequeña, te tengo! Respira hondo por mí, estás a salvo.
Grito, agarrándome a la primera cosa familiar que mi mente puede reconocer,
y prácticamente me arrastro por su cuerpo. Tordan se sienta en el suelo conmigo
acurrucada en su regazo y me mece de un lado a otro frotándome la espalda con
suavidad. Yo meto la cabeza debajo de su barbilla y hago todo lo posible por
meterme en su piel. No tengo ni idea de cuánto tiempo estuvimos sentados así.
No dijo ni una palabra, simplemente se sentó a abrazarme.
Abro los ojos cuando mi mente parece calmarse, solo para ver una mano
apoyada en su pecho. Saco el otro brazo de alrededor de él y me incorporo
lentamente. Levanto ambas manos... Luego miro a Tordan; sé que mi cara está
llena de preguntas.
Me levanta sin esfuerzo, volviéndome hacia el espejo. Si no supiera que estoy
en su regazo pensaría que está sujetando a otra persona.
—Me doy cuenta por la expresión de tu cara que estás confundida. Así que
intentaré explicarte lo que pueda... No sé muy bien por dónde empezar, la verdad.
Tengo miedo de que, diga lo que diga, me odies por ello, pero ahí va nada... Tomé
una decisión que no tenía derecho a hacer cuando se trata de ti o de cualquier
otro... Verás, estuviste a momentos de morir, el metal que ENAC y AMI habían
insertado en tu cuerpo... te envenenó. Para cuando el sanador descubrió de dónde
venía el veneno... sólo quedaban minutos para decidir si podía dejarte ir...
—Me negué a perderte, prefería que me odiaras y siguieras respirando a la
idea de no volver a abrazarte. Sentí entonces... y sigo sintiendo, al menos. En el
peor de los casos, un día podrías perdonarme por mi egoísmo. Tenía los medios y
el equipo para salvarte la vida, y egoístamente tomé esa decisión por ti. No podía
dejarte ir.
Levanto la mano, toco la cara en el espejo y vuelvo a mirarme las manos;
parecen las mismas. Retiro el camisón de la parte interior de mis piernas y no me
falta ningún trozo de piel, pero la persona del espejo no soy yo.
—¿De alguna manera pusiste mi mente en el cuerpo de otro?
—No, ésta eres tú... o lo más parecido que pudimos conseguir. Tu cuerpo fue
reparado e hice que borraran de tu piel todo rastro de los horrores que habías
experimentado. Sé que no puedo quitarte los recuerdos, pero esperaba quitarte al
menos el dolor físico. SAGE recreó la mitad inferior de tu cara. Luna, puedo decir
por la forma en que miras tu reflejo, que no es como lo recuerdas... ¿Te llamas
Luna?
—Sí, Luna Inez Porter. ¿Tu verdadero nombre es Tordan?
—No tenía motivos para mentirte sobre mi nombre, ya que ENAC ya sabía
quién era, pero formalmente, soy el General Tordan Zyair, segundo al mando de la
nave estelar Falcor y protector de Darverius. Ahí es donde estás ahora, a salvo...
en Falcor con mi familia y amigos. Dime lo que ves en el espejo, a ver si puedes
hablar.
No sé cómo hacer lo que me pide. Me inclino un poco hacia delante,
acercando la cara a la pared. Me paso la mano por las mejillas mientras giro mi
nueva cara de un lado a otro. Mi piel está impecable y la larga cicatriz que me
recorría desde la parte superior de la frente hasta la mejilla ha desaparecido. Me
cuesta un par de veces, pero consigo mover la barbilla hacia delante y hacia atrás.
Abro lentamente la boca esperando ver encías, pero en su lugar veo unos
hermosos dientes blancos y rectos. De nuevo se me llenan los ojos de lágrimas. De
niña siempre quise tener los dientes rectos, pero no podíamos permitirnos una
ortodoncia. En cuanto me acuerdo de aquello, el dolor se hace más intenso. Me
aparto del espejo y me siento a horcajadas sobre el regazo de Tordan. Meto las
manos entre los dos y me arrastro todo lo que puedo.
Es demasiado, no sé cómo ordenar este lío que tengo ahora en la cabeza. Nos
levanta del suelo y oigo que le dice algo al holograma y se abre una puerta. Es
como si estuviera viendo cómo le ocurre todo a otra persona. No me siento
pegada a mi propia piel.
Se oyen voces a mí alrededor y me tapo los oídos con las manos mientras las
lágrimas corren por mis mejillas. Le rodeo la cintura con las piernas, aferrándome
a él con todas mis fuerzas. Todo es demasiado ruidoso. Cuando una mano extraña
me toca la espalda, me estremezco y me alejo. Quiero que todo se detenga, no
quiero recordar... todo es demasiado nuevo. Siento como si todo volviera a
suceder.
De repente, se hace el silencio y me permito respirar. Tordan no dice nada, se
limita a pasear, cogiéndome en brazos. Sinceramente, me siento como una niña
pequeña a la que lleva de un lado a otro intentando evitar que coja una rabieta, y
no me importa. Sus fuertes brazos son el único lugar donde me siento segura... y
entonces los recuerdo forzándome sobre él... sexualmente.
Capítulo 26
Luna
—T o.r..an. I [Link] —es todo lo que puedo decir. Tengo la garganta irritada y
hablar me resulta tan extraño. Hace tanto tiempo que no hablo ni sonrío, ni
siquiera pruebo bocado. No recuerdo cómo.
—No lo fuerces, Luna. No hice que te quitaran el comunicador. Una vez más,
porque soy un cabrón egoísta y quería poder hablar contigo estuvieras donde
estuvieras, pero también porque sabía que tardarías un poco en adaptarte. Así
que puedes hablar conmigo como siempre lo has hecho. ¿Por qué lo sientes?
—Me aferro a ti como si fueras mi línea de seguridad personal. Te obligaron...
a acostarte conmigo —intento zafarme de sus brazos, pero él me aprieta más.
—No te estoy menospreciando, así que deja de retorcerte y sigue adelante y
termina ese pensamiento, luego te diré lo que pienso de él.
—No quiero que sientas que tienes que cuidar de mí... bueno, más de lo que ya
lo has hecho. Conozco de primera mano los horrores de ser forzado y el hecho de
que hayas cuidado de mí... aunque me odies, sólo demuestra lo buen hombre que
eres. No sé si la situación hubiera sido al revés, si hubiera tomado las mismas
decisiones que tú. Siento mucho que te hayan hecho daño. Siento que te quedaras
atrapado intentando salvarme. Siento no haberte ayudado a escapar —le rodeo el
cuello con los brazos y simplemente lloro. —Soy un maldito desastre y no tengo ni
idea de cómo hacerlo todo mejor.
—Mi pobre y dulce niña, no has escuchado ni una palabra de lo que te he
dicho. En primer lugar, ¿me has mirado de verdad? Soy un macho grande, y si no
hubiera querido tener sexo contigo ninguna cantidad de drogas o fuerza me habría
podido obligar. Sí, cedí porque no quería que te castigaran, pero aparearme
contigo no fue ninguna dificultad por mi parte. Ahora bien, ¿me habría encantado
que reconocieras desde el principio que yo era el bueno y que estaba dispuesto a
hacer cualquier cosa para sacarte de allí? Por supuesto, pero la vida nunca toma el
camino fácil. Pero no importa, porque ahora estamos aquí juntos.
—No estás en deuda conmigo ni con nadie. Ahora tienes opciones en tu vida,
como adónde quieres ir, dónde quieres vivir y con quién quieres estar. Tu
situación puede parecer desesperada en este momento, ya que todo es tan nuevo
para ti, pero te doy mi palabra. Encontraré la manera de hacerte feliz. Quiero ver
esos brillantes ojos azules tuyos iluminarse con picardía y una enorme sonrisa en
tu cara cada vez que te levantes.
—Siendo realistas, todavía habrá bastantes cosas que no te gustará oír. Sin
incluir el dolor continúo de tus recuerdos y las cosas que has vivido. Pero, con
suerte, todo será más fácil con el tiempo, porque planeo darte un montón de
buenos recuerdos con los que reemplazar los malos.
—Sé que sigo diciendo esto, pero no me perteneces. Eres dueña de tu futuro
aunque encuentres otro macho más digno de ti. No me malinterpretes, me
destruiría dejarte ir, pero tu felicidad es lo único que importa. Aqui no eres
prisionera y pronto aprenderas lo fácil que es para las mujeres arreglarselas con
todo. Yo valoro tu independencia y ruego al Señor de la Luz que me veas como
algo más que alguien a quien fuiste forzada, sino como un macho que te quiere en
cualquier forma que vengas.
—Luna, nos metieron juntos en una situación muy mala y espero que con esa
experiencia, si no sale nada más, sepas que estoy aquí para ti. No nos conocemos
bien y lo entiendo, pero no me voy a ir a ninguna parte. Hemos sido bendecidos
con otra oportunidad de ser felices y me niego a dejar que el pasado u otros nos
quiten ese regalo.
—Tampoco quiero que te sientas obligada a quedarte aquí conmigo. Si
quieres una habitación para ti sola, lo entiendo perfectamente. Preveía que
querrías algo de espacio personal mientras te curabas. Así que te he preparado
una suite fuera de la mía, pero si me lo permites, preferiría tenerte en esta noche.
—Siento como si te acabaran de devolver a mí. Vigilaba o monitorizaba esa
cámara médica sin parar... un momento se ponía verde y respiraba un poco más
tranquilo sabiendo que te estaban curando. Luego saltaban las alarmas y se ponía
rojo, y el miedo a perderte prácticamente me ponía de rodillas. Así que ahora
mismo, no estoy seguro de quién consuela a quién.
Le abrazo con más fuerza. No sé si soy lo bastante fuerte como para hacer
algo más que sujetarme en este momento, y no quiero tomar ninguna decisión. Al
cabo de unos minutos, siento que se inclina, me separa las piernas de la cintura y
nos tumba sobre una superficie enorme y mullida. Nos cubre con una manta suave
y la sola sensación de estar a salvo en sus brazos me hace llorar de nuevo. En
algún momento, debo de haber llorado hasta quedarme dormida, porque el
movimiento de la cama me hace abrir los ojos y, al instante, alargo la mano hacia
él.
—Vuelve a dormirte, pequeña, tengo algunas cosas que hacer esta subida,
pero no tardaré —me besa en la frente y luego se coloca encima de la cama
mirándome. Veo que le cuesta dejarme.
—Luna, llámame si me necesitas y vendré enseguida. La sala de refresco
personal, o baño como lo llaman las féminas, está al otro lado de esa puerta. Si
necesitas algo que no encuentres allí, sólo tienes que pedírselo a SAGE o a Falcor.
Siempre están aquí con nosotros, de forma parecida pero menos invasiva que
AMI. ¿Entendido?
Niego con la cabeza y me envuelvo en la manta, disfrutando de su suavidad.
Le veo salir de la habitación y me quedo tumbada mirando a mí alrededor.
Finalmente me levanto y me apoyo en la pared. La habitación es muy bonita,
incluso me sorprende ver algunas baratijas por aquí y por allá.
Sus colores principales son el burdeos y el gris. Curiosamente, son los cojines
colocados sobre los grandes sofás los que hacen que el lugar parezca más
hogareño. Tordan está lleno de sorpresas porque decorar no era algo que yo
hubiera puesto en su currículum. Me tumbo aquí, simplemente disfrutando del
silencio y analizando las cosas que me han pasado en estos últimos años, una por
una. Me niego a concentrarme en una sola cosa durante mucho tiempo, ya que
siempre he odiado llorar y siento que es lo único que he estado haciendo desde
que abrí los ojos.
Odio dejar la comodidad y la seguridad de esta cama, pero las ganas de orinar
no se me quitan, así que me obligo a levantarme.
—Bien levantada, Maestra Luna, ¿le gustaría un baño esta mañana?
—¿Puedo darme un baño de verdad? ¿Con agua y todo?
—Claro que puedes, te lo prepararé. Me alegra verte de mejor humor esta
subida.
Capítulo 27
Luna
Entro en el cuarto de baño vacilante, sólo para sorprenderme de lo familiar
que me resulta todo. Me paro en medio y miro a mí alrededor, más que contenta
de ver una cómoda normal y una bañera de verdad delante de mí. Paso los dedos
por debajo del agua que sale de una cascada que hay en la pared y sonrío por
primera vez.
—El agua está lista cuando tú lo estes Luna, relájate y disfruta de unos
momentos para ti.
—SAGE... ¿Verdad?
—Sí Maestra, todo lo que necesitas hacer es llamar y estoy disponible en
cualquier momento.
Me quito la bata y me meto en el agua caliente. Mi piel se vuelve rosada de
inmediato y me sumerjo en el agua hasta el cuello. Creo que no había sentido
nada tan bueno en... bueno, en realidad no tengo ni idea, y si esto es un sueño o
un viejo recuerdo, tampoco pasa nada. Simplemente me dejo llevar.
No tengo ni idea de cuánto tiempo he estado aquí tumbada, disfrutando del
calor que parece haberme calado hasta los huesos, pero la tentación del jabón me
llama. Tomo cada uno de los frascos de la repisa, los huelo de uno en uno, inhalo
uno de ellos más tiempo que los demás cuando reconozco que huele igual que
Tordan.
Intento imaginarme su enorme cuerpo en esta bañera rodeado de burbujas y
una carcajada parcial sale de mis labios sonrientes. Me lavo la piel una y otra vez
hasta que se pone en carne viva. Me niego a concentrarme en un punto concreto
durante mucho tiempo, o los malos recuerdos volverán con toda su fuerza.
Finalmente, cuando me siento mustia, dejo salir el agua y me levanto en busca de
algo con lo que secarme.
Jadeo cuando un cajón del armario se abre de la nada y sale de él una toalla.
Me seco y me envuelvo en ella, pero me doy cuenta de que no tengo nada que
ponerme.
—SAGE ¿hay algo de Tordan que me pueda poner? No me siento cómoda
caminando sólo con esto.
—Tengo algo aún mejor. Tengo CIP. Es una impresora de impresión
personalizada y un Maestro en el diseño de ropa. Te generaré algunos artículos
momentáneamente, y luego podemos ver algunas opciones con las que te sientas
cómoda hasta que podamos hacerte un vestuario.
Me acerco al enorme espejo que ocupa toda la pared, dudo un segundo antes
de obligarme a soltar la toalla. Me quedo desnuda, dándome tiempo para
sentirme cómoda con mi nuevo yo. Cuanto más recorren mis ojos mis rasgos, más
familiares me parecen. Sí, he cambiado y las cosas no son exactas, pero soy yo en
el espejo.
Siempre he sido del lado pequeño, sobre todo por lo físico que era mantener
la granja en pie, y luego... bueno, no voy a pensar en el resto. En vez de eso,
decido centrarme en las cosas que me han hecho ser quien soy. Como el hecho de
que papá no crió a un desertor. Puedo oír sus palabras en mi cabeza y, si lo pienso
lo suficiente, aún puedo oler a mamá haciendo galletas y su perfume. Me
concentro en esos recuerdos, deseando que su felicidad sea mi principal
pensamiento.
Cierro los ojos y me doy un segundo para reflexionar. Entonces empiezo a
evaluar las diferencias en mi nuevo aspecto. Ya no me faltan grandes trozos de
piel en las piernas ni en las caderas. Tengo la piel lisa y los músculos más marcados
que nunca. Mi vientre y mi cintura siguen estando ligeramente hundidos, pero no
parezco muerta de hambre, sino pequeña. Tengo que obligarme a mirarme el
pecho derecho, esperando ver que me falta la mayor parte, pero no tiene ni una
marca. Sin embargo, mi cara... es extraña.
El holograma aparece flotando en el espejo, devolviéndome la mirada. —Me
alegra leer que tus constantes vitales no son elevadas. Realmente me preocupaba
que mis medidas y cálculos hubieran sido completamente erróneos en lo que se
refiere a tu aspecto, pero desde mi punto de vista, eres bastante hermosa. Me
asombran las diferencias en los rasgos y complexiones de todas las hembras
humanas. ¿Quiere que te cuente un poco sobre el proceso?
—Siempre he pensado que cuanta más información tiene una persona o una
máquina, mejor afronta las cosas en el futuro. Las otras hembras parecían
adaptarse más fácilmente cuanto más conocían sus circunstancias, que cuando no
las conocían.
—¿Hay otras aquí como yo?
—Sí y no... pronto las conocerás a todas, y entonces ellas mismas podrán
contarte sus historias.
—Ahora volvamos a ti. Voy a empezar por tu cara. Busqué registros tuyos en
los archivos de ANDI y no pude encontrar nada que tuviera una foto tuya de
frente. Así que tomé medidas de las otras hembras y las comparé con las tuyas, y
luego recreé tu barbilla y tu mandíbula. Si la genética fuera perfecta, siempre
habrías tenido este aspecto, pero, por supuesto, sabemos que la perfección no
existe cuando se trata de la creación individual.
—He tenido que traer a un Sanador Reparador Reconstructivo para que te
ayude a recrear la boca, los dientes y los labios. Estas reconstrucciones, al ser
nuevas, serán un poco más difíciles de usar al principio porque hay que ejercitar
los músculos. Cuanto más mueva la boca, por ejemplo al comer o incluso al
intentar hablar, más natural te resultará y en poco tiempo volverás a ser como
antes.
—Ahora, aunque tu cuerpo carnal pasó por horrores impíos, las fuerzas que
obtuviste en tu vida anterior son las que te mantuvieron con vida. Estabas sana
cuando te cogieron, aparte de tus órganos reproductores, y por eso no fue difícil
curarte. Tus músculos y el tono de tu piel son los tuyos, simplemente curados
desde dentro hacia fuera. Las cicatrices que tu cuerpo sufrió, las eliminé con láser.
Ya tienes bastante con lo que trabajar sin tener que estar recordando el pasado
cada vez que te levantas. Lo único que no pude devolverte fue tu mano.
Levanto la mano, tratando de entender de qué está hablando. —No lo
entiendo.
—La cámara médica no puede regenerar nada que realmente falte. Tiene que
haber al menos una pequeña pieza a la que unirse. Tu mano era completamente
cibernética, y además defectuosa. Tyberius, el hombre que le dio a Tordan su
brazo cibernético, ayudó a fusionar el mismo tipo de material en tu sistema
nervioso. Luego injerté la piel sobre el metal para que tuviera el mismo aspecto
que el otro. Lo único es que no te crecerán las uñas en esa mano.
Esa risa áspera vuelve a salir de mi garganta. —Las uñas son la menor de mis
preocupaciones. ¿Dijiste algo sobre mis órganos reproductores?
—Sí, la cámara médica pudo curar las cicatrices dentro de tu útero, así que en
el futuro, podrás tener crías.
—No tenía ni idea... ya sabes, antes de que me cogieran, de que no podía
tener hijos.
—No quiero traer malas emociones, pero de nuevo siento que el
conocimiento lo es todo. Así que por favor perdóname por esto antes de tiempo,
pero esa es la razón por la que fuiste rechazada y destrozada por los Banham.
Enviaron a los Korgons a la Tierra para capturar hembras de ciertas edades. Si esa
hembra era considerada defectuosa, la separaban de las otras que podían
reproducirse, y tú sabes de primera mano cómo acaba eso. No fuiste la única aquí
sometida a tales horrores, pero como mencioné antes esa no es mi historia para
contar.
—Tienes razón, no es fácil de escuchar, pero gracias por la verdad... y por todo
lo que has hecho por mí —una lágrima rueda por mi mejilla y me la quito con la
mano. —Estoy tan perdida... ¿qué hago ahora? Tengo preguntas, pero me aterran
las respuestas.
—Tienes que ir paso a paso. ¿Qué tal si te vestimos y te damos de comer?
Tordan está volviendo ahora y puedo decir que ha estado estresado estando lejos
de ti.
Asiento con la cabeza sí.... SAGE desaparece por un momento sólo para
reaparecer en el otro lado de la habitación. Parece que toda la pared desaparece y
se abre en un enorme armario. Me hace señas para que me acerque, cojo la toalla
que se me había caído al suelo y me la envuelvo con ella.
Entro vacilante en la otra habitación, donde hay hileras de ropa y provisiones.
SAGE señala una pequeña sección que cuelga sola. —Te prometo que esto es sólo
temporal, pronto tendrás tanto que tendremos que hacer que Falcor amplíe esta
zona. Por ahora te he proporcionado un par de opciones. Las otras hembras
parecen disfrutar más de estos diseños que de otros y, como conozco tan bien tus
medidas, deberían quedarte perfectos.
Del fondo sale un cajón con varios tipos de bragas. Dejo caer la toalla y cojo
un par de bikinis neutros. —¿No hay sujetadores?
—Los hemos diseñado para que formen parte de la prenda, hacen que el
vestido sea más cómodo.
Saco un vestido verde pálido de una percha y me lo pongo por la cabeza.
Aparecen unas sandalias a juego y me las calzo. Como ella ha dicho, todo me
queda perfecto. Es agradable volver a sentirme humana.
Oigo que llaman a la puerta. —Luna, si te apetece, ¿te gustaría dar un paseo
conmigo?
Capítulo 28
Luna
Me miro al espejo por última vez y me paso los dedos por los rizos cortos y
húmedos de la cabeza. Finalmente, me encojo de hombros al darme cuenta de
que nada de lo que haga va a conseguir que se calmen.
Vuelvo a caminar hacia delante, sorprendida al ver que la pared desaparece
sin más. Tordan me da la espalda al principio, pero se gira al oír mis pasos.
—Hola —consigo decir.
Él se queda mirándome, aliso las manos por la falda hasta la rodilla,
asegurándome de que no se me ha quedado atascada en las bragas o algo así.
—¡Mírate! Luna, cariño, eres un espectáculo para la vista. Hermosa.
Sonrío y niego con la cabeza, no... aunque disfruto con las palabras, porque sé
que lo dice en serio.
—Iba a llevarte a dar una vuelta por la nave, pero ahora creo que te
esconderé en mis aposentos para siempre y te guardaré para mí —se acerca a mí
lentamente deslizando su mano contra mi mejilla mientras me pasa el pulgar por
el labio inferior. —¿Estás bien?
—No mentiré y diré que lo estoy, pero lo que sí te diré es que lo estaré. Estoy
segura de que me desmoronaré a menudo, pero no he llegado hasta aquí sólo para
tumbarme y dejar que esos monstruos me roben el resto de mi vida, sea el tiempo
que sea. Si dices que estoy a salvo, entonces te creo. Confío en ti Tordan, y el
número de personas a las que he dicho esas palabras se puede contar con una
mano, por favor, no me defraudes. Estoy luchando con cada paso adelante. Mi
mente está sólo a una decepción más de hacerse añicos.
—Me siento honrado y aterrorizado, pero si estás dispuesta recorreremos
juntos este camino lentamente.
—Me gustaría.
—¿Qué tal si empezamos con la comida?
—Es una cita.
Tordan me coge de la mano mientras atravesamos un largo pasillo. Entramos
en lo que parece una cafetería y me sorprende que, con lo grande que es, seamos
los únicos aquí.
—¿Dónde está todo el mundo? —y el Señor me golpea, estoy en una nave
alienígena. —Tal vez, sería mejor si regresamos a tu habitación. No quiero
enloquecer contigo porque nos encontremos con uno de esos comedores de carne
amarillos o bestias azules.
—Si te encuentras con un Banham en esta nave, entonces es un fantasma
porque DaR destruyó tanto a ellos como a los Korgons en esta región... incluyendo
su comercio de esclavos. Eventualmente conocerás otras especies, pero
cualquiera a bordo de Falcor ha sido escogido personalmente por DaR o por mí.
No hay un macho aquí al que no me lo pensaría dos veces antes de permitir
protegerte a ti o a los otros.
—En este momento, Falcor tiene parte de la nave seccionada porque tenemos
múltiples hembras a bordo,... su seguridad es la máxima prioridad. Y cuando se
trata de Kira, DaR siempre ha sido un poco sobreprotector... Con la adición de
cada una de las hembras, sólo está empeorando. Solía pensar que estaba siendo
absurdo, pero ahora lo entiendo completamente.
—Cuando estés lista, hablaremos de la especie que te sacó de tu hogar, pero
no en esta subida. Vamos, pensemos en cosas mejores como qué te gustaría
probar de comer. Sé que tienes que estar hambrienta ya que han pasado dos
subidas desde que despertaste.
—Para ser honesta, la comida ha sido una idea tardía durante tanto tiempo
que realmente ni siquiera me había dado cuenta de que tenía hambre. Sé que no
tienes una barra de Snickers o una Pepsi por aquí, así que ¿por qué no me traes
algo? Hace tanto que no como nada sólido que no sé si seré capaz de recordar
cómo tragar.
—Toma asiento. Veré lo que puedo encontrar.
Me siento y casi me vuelvo a levantar de un tirón cuando el asiento empieza a
formarse a mí alrededor. Señor, ¿es todo alienígena? Me tomo un momento para
mirar a Tordan. No sé si he conocido a alguien que se mueva con tanta fluidez
como él. Su cuerpo es enorme, pero se desliza casi como si flotara sobre el suelo,
sin que sus grandes pies hagan ruido. Echo de menos el hecho de que antes
siempre iba sin camiseta, pero el corte de su uniforme sigue dejando poco a la
imaginación. A pesar de su rareza, no se puede negar que es bastante guapo, o tal
vez su cara se ha vuelto preciosa para mí.
Tiene un par de platos en las manos y empieza a girarse hacia mí, sólo para
volver a coger otra cosa. Esa risa chirriante vuelve a salir de mi garganta mientras
él sigue poniendo platos en la mesa. —Tor...n...no...pud...com…tdo —intento
forzar las palabras, pero se entrecortan.
—No fuerces la voz, volverá por sí sola antes de que te des cuenta. Sí, sé que
no puedes comerte todo esto, pero no tengo ni idea de lo que puedes querer.
Prueba algo suave primero. A ver cómo le sienta a tu garganta antes de probar
algo sólido o picante.
Simplemente coger un tenedor para comer me parece raro. Echo un vistazo a
los platos y acerco algunos a mí. Luego pico lo que parecen huevos, pero acabo
manchándome la cara en lugar de llevármelos a la boca.
Tordan no dice nada, simplemente me quita el tenedor de la mano y me
acerca entre sus piernas. Me limpia la parte inferior de la cara y siento que se me
saltan las lágrimas. Me limpia una sola lágrima de la mejilla, como si no la viera, y
eso me ayuda a controlar mis emociones.
Recoge la comida entre sus dedos y la acerca lentamente a mi boca. —Abre la
boca y deja que te dé de comer. Te daré trozos pequeños hasta que tus
mandíbulas empiecen a funcionar bien.
Me cuesta unos cuantos intentos, pero por fin mastico despacio. Casi me
atraganto al primer trago, pero cada vez me resulta más fácil. Después de unos
cuantos trozos, cambia lo que acabo de comer por otra cosa, haciéndome
prácticamente reaprender con cada bocado. Mientras me daba de comer, se
metía en la boca comida suficiente para alimentarme durante una semana. Me
pilla sonriendo después de un bocado extremadamente grande y se encoge de
hombros. —No puedo evitarlo, necesito mucho combustible para mantener este
armazón en marcha.
Empujo su mano hacia atrás, no pudiendo finalmente tomar otro bocado,
pero es agradable sentirse llena para variar. Mi mandíbula parece un poco
dolorida, pero siento que por fin le estaba cogiendo el truco otra vez.
—¿Estás lista para ese paseo?
—Sí —vuelvo a chillar.
Tordan recoge los platos llevándolos a lo que parece un cubo de basura
tirándolos dentro y luego vuelve hacia mí, agarrándome de la mano, tirando de mí
hacia delante.
—Espera, ¿dónde está Hugo? ¿Prometí no irme sin él?
—Está a salvo, y en una misión propia. Puedo ponerte en contacto con él más
tarde si quieres.
Niego con la cabeza.
—Déjame mostrarte mi bebé.
Falcor es una maravilla de pura perfección y Tordan es el mejor guía turístico
del mundo. Además, disfruto escuchándole hablar. Me explica todo lo que veo con
todo lujo de detalles. Así puedo entender el funcionamiento de la nave y las cosas
que me rodean. La nave fue diseñada pensando en su residencia, desde sus suaves
colores hasta el agradable olor que sale de los conductos de ventilación. Me
explica cómo están seccionadas las distintas partes de la nave, desde el recreo
hasta las armas.
Incluso se toma su tiempo para contarme cómo Falcor se convirtió en la
principal nave de defensa de este sistema solar. Su entusiasmo no hizo más que
seguir haciéndome preguntas, y me conformaba con que me mostrara las cosas
que creía que querría ver, hasta que me dijo que, aunque el hogar principal de
Falcor estaba en órbita alrededor de Darverius. Había habido ocasiones en las que
había tenido que ser lanzado al espacio durante un largo periodo de tiempo. Por
eso, la nave no sólo tenía habitaciones personales para cada residencia, sino
también un importante centro médico y una planta entera dedicada a cultivar los
alimentos que el personal necesitaría en viajes prolongados. Falcor era
completamente autosuficiente.
—¿Puedo ver ese piso? En el que se cultiva todo.
—Absolutamente, nunca se me ocurrió que pudieras estar interesada en
seguir viendo eso.
—Tordan, me crié en una granja, eso es lo que hacíamos. Cultivábamos para
que otros comieran, me siento más cómoda con las manos en la tierra que en
ningún sitio —Tordan tira de mí hacia él mientras nos metemos en lo que parece
un tubo, luego toca un botón invisible que no vi con la suficiente rapidez. Chillo un
poco cuando siento como si un suelo invisible nos hubiera disparado por los aires.
Su risa me hace darme cuenta de que prácticamente me he arrastrado por su gran
cuerpo.
—No me importa sostenerte en absoluto, pequeña, sólo suelta esas garras
tuyas de mi costado y te llevaré felizmente a partir de este momento.
Vuelvo a deslizarme hacia abajo y me enderezo el vestido. Me tira hacia atrás,
me besa en la frente y siento que todo mi cuerpo se relaja. Es una locura lo rápido
que he llegado a quererle, pero es tan fácil estar con él.
Cuando la pared desaparece por completo, avanzo aturdida.
Capítulo 29
Luna
No sé qué es más abrumador, si el olor a tierra o el planeta que parece
Saturno revoloteando a través de la cúpula transparente que hay encima.
—¿Es Saturno?
—No, esa es Sybrus Dos, es una de las tres lunas que orbitan Darverius y esa
no es la única diferencia con tu sistema solar. También tenemos dos soles.
Suelto la mano de Tordan y avanzo. Hay hileras e hileras de camas levantadas
sobre el suelo. Por supuesto, no reconozco ninguno de los cultivos, pero tengo que
obligarme a no hundir las manos en la oscura tierra. Casi podría cerrar los ojos y
pensar que estoy en casa.
—¿Podré volver a casa alguna vez?
—Sabía que esta pregunta iba a surgir, y para serte sincero, Luna, no estoy
seguro de que estés preparada para mi respuesta. He reflexionado sobre si
debería decírtelo, o si sería más fácil que te lo explicara alguna de las otras
hembras.
—Tienen toda esta tecnología, seguro que los monstruos que nos robaron no
eran más listos que todo esto —extiendo los brazos señalando todo a mi
alrededor. —¡Tenía una familia, gente a la que quería, sueños!
Le observo apartar la mirada, lo que parece dolor cruza sus facciones. Se
esfuerza por preguntarme algo. —¿Tuviste un compañero... en la Tierra?
Me quedo parada un segundo, mi mente tarda un momento en comprender
lo que me está preguntando. —No, ninguno que recuerde de todos modos.
Sonríe y puedo ver el alivio en su cara. —Gracias por no romperme el corazón.
Por desgracia, las noticias que tengo que darte no serán tan amables. Lo triste es
que, y odio decir esto, en un momento dado, los Korgons que te raptaron tenían
mejores naves que nosotros, pero no es algo de lo que debamos hablar ahora.
Luna, cariño, llevas poco tiempo despierta...
—Tordan, no me mimes. He experimentado más que la mayoría, y aún sé
menos que algunos... pero me niego a poner la cabeza en el suelo y actuar como si
todo fuera a ser arco iris y rosas a partir de ahora.
Sólo me mira, puedo verle luchando y esto sólo lo empeora. —Tú, Kira,
Brittany... y sólo el Señor de la Luz sabe cuántos más... fueron raptadas al mismo
tiempo. Todas ustedes fueron secuestradas de diferentes lugares de su planeta,
pero todas fueron almacenadas en la misma nave. Esa nave tardó entre ochenta y
cien de tus años terrestres en llegar... bueno aquí. Así que, cuando iban a ser
vendidos ya habías estado fuera de la Tierra...
—¿Estás diciendo que estuve como congelada, dormida o prácticamente
muerta durante casi cien años? ¿Mientras esos bastardos azules flotaban por
aquí?
—Te dije que esto no sería fácil de escuchar.
Me voy dando pisotones, lanzando las manos al aire. —Hijo de puta... toda mi
puta familia está muerta. No quiero ni imaginarme lo que pasaron mis padres
después. Fuego del infierno, papá habría tenido suerte de que no lo metieran en un
manicomio. Porque puedo garantizarte que esto puede ser normal aquí fuera, pero
los alienígenas azules de cuatro brazos no son habituales en la Tierra.
Juro que si tuviera la capacidad de gritar ahora mismo, lo haría. Me vuelvo
hacia Tordan solo para ver cómo intenta ocultar una sonrisa.
—¿Tienes las pelotas de reírte de mí ahora mismo?
—Oh, Luna cariño, no me estoy riendo de ti ni de las circunstancias... pero te
diré que estoy disfrutando de una faceta tuya que no sabía que existía. Has
escondido bien este fuego dentro de ti.
Me recuesto en una de las camas, levanto la cabeza para mirar las estrellas y
me pregunto cuántas veces se habrán preguntado mamá y papá si estaba viva. Me
alegro de que no supieran lo que me pasó de verdad.
—SAGE dijo algo antes y no tenía ningún sentido, dijo que trató de investigar
lo que podría haber parecido, pero no pudo encontrar nada. Si ustedes no tienen
contacto con la Tierra, ¿cómo lo tuvieron ellos?
—Sólo tenemos información limitada sobre la Tierra y sus habitantes. Esa es
una historia enorme en sí misma.
—¿No se puede enviar allí una nave, un satélite o algo así?
—Lo hicimos, y RaZ apenas consiguió volver, ya ves... Señor de la Luz, ¿cómo
explico esto sin entrar en todos los detalles? —se pasa la mano por el pelo
mirando las estrellas. —Vale, hubo una colisión épica con uno de los planetas más
grandes de tu sistema solar. Cuando esto ocurrió, sacó a todos los demás planetas
de su eje original y tu Tierra explotó después. No tenemos conocimiento de
supervivientes. En este momento... por lo que sabemos, sólo queda un pequeño
número de ustedes.
Me deslizo hasta el suelo y subo las rodillas hasta el pecho, repasando una y
otra vez las palabras que acaba de decirme. Tordan se acerca y se sienta a mi lado.
No me toca, pero siento el calor de su cuerpo junto al mío.
—Lo siento, Luna. Siento que nada de lo que tengo que decir sea bueno. No
planeé que esta subida saliera así. Esperaba darte todas las razones para reír, en
cambio, todo lo que he hecho es disminuir el fuego dentro de ti.
Levanto la cabeza y sonrío cuando me doy cuenta de que, incluso sentada en
el suelo, es tanto más grande que yo que le estoy mirando el pecho. —Tordan,
¿me alejaste de mi familia? ¿Me maltrataste? ¿Destruiste la Tierra? No, no lo
hiciste... en todo caso. Estás tratando de juntar todas las piezas de mí. No te
culpo... ahora no me malinterpretes, realmente quiero culpar a algo, pero no eres
tú.
—No puedo creer que todo nuestro mundo se haya ido, tal vez me golpee más
fuerte más tarde... pero para mí se ha ido desde hace bastante tiempo. Es muy
triste, nuestras historias, culturas, conocimientos... todo ha desaparecido.
Recuerdo cuando trabajaba en los campos en un caluroso día de verano pensando
en lo primitivo que era el proceso. Ahora nunca comeremos ese maíz fresco ni
tendremos un revoltijo de judías. Ya no robaremos un tomate de la parra ni nos
escabulliremos con un salero a altas horas de la noche para merendar.
—Una cosa que nunca cambia, no importa dónde ni cómo... es la lucha por
adaptarse a este no parar llamado vida.
Tordan me coge la mano, la lleva a sus labios y la besa suavemente. Ya no me
empuja a levantarme ni siquiera a hablar, nos quedamos allí sentados. No sé
cuánto tiempo llevábamos allí cuando empiezo a oír lo que suenan como
piececitos saltando en nuestro camino.
—Unka Tordy, ¿dónde te escondes? Falcor me dijo que estabas aquí.
Una enorme sonrisa aparece en su cara mientras se levanta. —Estoy aquí,
Munchkin.
—¿Qué haces en el suelo? Con razón no te encontraba. Eres demasiado
grande para jugar en el suelo. ¿Has visto a Danny?
—¿No puedes encontrar al chico?
—No te habría preguntado dónde estaba si hubiera podido.
El pequeño manojo de energía verde me mira. —Oh, hola de nuevo... llevas
un vestido muy bonito. ¿Te lo hizo el CIP?
Asiento con la cabeza.
—Keida, Luna aún no puede hablar muy bien... su laringe tiene que despertar.
—¿Es porque estuvo dormida tanto tiempo?
—Parcialmente, sí. ¿Cuándo fue la última vez que viste al chico?
—No sé, quizá esta mañana... pero empecé a echarle de menos y luego no le
encontraba por ninguna parte. Entonces Mamaw dijo que iba a preparar galletas y
sabía que él no querría perdérselas. Así que fui a nuestra habitación y no estaba,
luego fui a nuestra habitación de juegos pensando que estaba jugando con esa
tonta espada, pero tampoco estaba. Empecé a decirle a papá que no lo
encontraba, pero estaba hablando con Unka SoL. Luego papá estaba hablando con
un consejero... así que vine a buscarte.
Me doy cuenta de que está indeciso. —Vamos, volvería a tu habitación, pero
sé que nunca la encontraría por mi cuenta.
—Munchkin, ¿te importaría acompañar a Luna a mis aposentos?
—¿Qué tal si la llevo a conocer a Mami primero?
Me mira y me encojo de hombros; por mucho que quisiera esconderme, eso
nunca ha solucionado nada. Tarde o temprano tendré que conocerlos a todos.
Será mejor que me quite la tirita y lo haga. Con lo hermosa y diferente que es la
niña, no puedo ni imaginarme cómo es su madre. Tengo que estar alerta por si le
sale un brazo de la cabeza o algo así.
—A ti, ¿no te importa? No tienes que irte, Luna... si estás cansada ella te
llevará a nuestros aposentos.
—¿Nuestra habitación?
—Eres mía, Luna. Sé que tendré que trabajar por tu afecto, pero en mi mente,
es un trato hecho, hasta que me digas lo contrario. Soy demasiado viejo para
jugar. En ese mismo sentido la edad me ha enseñado a no dudar y tomar lo que
quiera o necesite. En el momento en que puse mis ojos en ti supe que eras la
indicada para mí.
No sé qué contestar, así que cambio de tema. —Iré con la niña. ¿Hay algo que
deba saber de antemano?
—No, en realidad estás más segura con las otras que en cualquier otro sitio.
—Unka Tordy, ¿estás hablando con ella en tu cabeza como lo haces con
Papaw y Falcor? Porque ella no te contesta.
—Sí, la verdad es que sí.
—Eso es taaaan guay. Uno de estos días tengo que conseguir uno de esos.
Toma mi mano entre las suyas y empieza a tirar de mí por donde acaba de
venir. —Vamos, iremos por aquí, te enseñaré mi flor favorita. Está por aquí. Unka
Tordy, cuando encuentres a Danny dile que está muy castigado.
Le devuelvo la sonrisa a Tordan mientras me lleva hacia delante enviándole un
pequeño saludo con la mano justo cuando le pierdo de vista.
Capítulo 30
Tordan
—Falcor, voy a suponer que tenías una buena razón para no informar a Keida
del paradero de Danny.
—Afirmativo, señor.
—¿Dónde está?
—Actualmente se encuentra en una sala de simuladores privada que he
realizado para él junto a nuestro núcleo primario de energía.
—¡Qué! Nadie que no sea personal autorizado debería estar en ese nivel.
—Si desea proceder de esa manera, también he notificado al Comandante
SoL, al Comandante DaR y al General XuL que se reúnan con usted allí. Una vez
más me he excedido en mi programación. El hombre necesitaba un alivio
inmediato. Antes de que se hiciera daño a sí mismo o a alguien más, y este era el
mejor curso de acción.
Doblo la esquina y me encuentro con DaR. —Y yo que pensaba que sólo
íbamos a tener que preocuparnos de las hembras.
—No sabía que el chico tuviera problemas.
—Creo que simplemente estamos acostumbrados a las rarezas de todo el
mundo y no pensamos que esto fuera diferente. ¿Cómo está tu hembra?
—Se está adaptando... mejor de lo que pensaba. Ahora está con Keida.
Nuestra pequeña Munchkin ha crecido un pie desde que me fui.
—Esa joven va a ser una rompecorazones. Cada vez está más guapa.
Estamos casi en el reactor principal cuando la pared se abre, mostrándonos
que XuL y SoL ya están dentro, mirando a través de un monitor de pared
bidireccional.
Los enormes brazos de SoL están cruzados mientras observa al joven humano
lanzar lo que parecen bolas de energía contra la pared.
—Falcor, ahora que estamos todos presentes, informa —ladra.
—Danny empezó a acumular grandes cantidades de energía justo después de
capturar y retener al impostor, SiN. No sé de dónde proceden sus poderes, pero el
sabueso al que llama Raven también muestra estos mismos rasgos.
—Parece que cuando se enfada, o en estados de gran emoción, le cuesta
contener la energía que pulsa bajo su piel. He sido testigo del cambio de color de
sus ojos en múltiples ocasiones y simplemente supuse, porque ninguna de las
hembras parecía preocuparse, que se trataba de algo natural en su especie
humana.
—He investigado todos los registros disponibles y no encuentro ninguna
referencia ni razonamiento que lo justifique. Lo encontré esta subida escondido en
un armario, respiraba entrecortadamente intentando calmar su respiración. Le vi
amontonarse ropa sobre la cabeza cuando oyó a Keida gritar su nombre y pensé
que eso no era propio de él porque son inseparables. Así que, en contra de mi
programación, decidí acercarme al joven.
—Tenía miedo de estar cerca de todo el mundo porque decía que no se le
paraba la luz. Hice que tocara la pared del armario y, para ser sincero, tiene mucha
fuerza en su pequeño cuerpo.
—Le traje aquí y creé un muro de seguridad alrededor del perímetro para que
nadie pudiera entrar hasta que sintiera que volvía a estar bajo control. Mi núcleo
de energía principal está lo suficientemente cerca como para absorber la energía
que está conduciendo, y nadie corre el riesgo de sufrir daños.
—El sabueso Raven también emite esta misma energía, excepto que ella la
disipa lentamente a través del suelo cuando camina. La primera vez que caminó
por mi pasillo pude sentir pequeñas cargas a cada paso. La única comparación que
puedo hacer es con una picadura. Creo que Danny también estaba distribuyendo
su energía de la misma manera, y es sólo porque han estado en la nave durante
bastante tiempo que su cuerpo tenía una gran reserva de exceso.
La voz de SoL resuena por toda la sala. —¿Cómo ha aguantado este joven a
SiN cuando ninguno de nosotros ha podido?
—De alguna manera, está juntando moléculas de aire, y se están cargando tan
rápido que es como si estuviera haciendo una tormenta eléctrica dentro de sí
mismo. Simplemente la proyectó hacia el exterior. En otras palabras, básicamente
atrapó la niebla oscura que compone SiN y la retuvo hasta que estuvo listo para
destrozarlo o liberar la energía.
No me sorprendió que esa fuera la pregunta de XuL. —¿Es seguro tener al
chico cerca de Keida o de los otros?
—Sí, General... Él es muy consciente de lo que le está pasando. Simplemente
no tiene los medios ni los conocimientos para aliviarse de ello. Al parecer, la única
calma que consigue es con Keida. Por eso no puede dormir si no es junto a ella, es
lo único que regula o incluso disipa el poder que lleva dentro. Mi creencia personal
sobre esto es por qué,... la genética de la Señora Keida se formó en las piscinas de
pureza. Su núcleo es la calma, y la curación.
DaR golpea el vaso que tiene delante. —Si es así, ¿por qué se escondía? ¿Por
qué no traer este problema a uno de nosotros en lugar de ocultarlo?
—Es joven, Comandante y aún está aprendiendo. Creo que el macho necesita
ser entrenado no sólo físicamente, sino también mentalmente. Es pequeño para
su especie y aunque el poder que lleva dentro podría destruir fácilmente a un
enemigo, ahora mismo no lo controla lo suficiente como para utilizarlo con
eficacia. El macho sólo tuvo suerte con SiN. Necesita desarrollar su fuerza física
para compensar la interior.
—Me impresiona que te hayas tomado la molestia de ayudar al chico, Falcor.
Supongo que tienes un plan en marcha.
—Sí, General Tordan, así es... Creo que el Comandante DaR ya ha comenzado
su entrenamiento físico. Creo que sería en el mejor interés del varón continuar
con esto y entonces podré trabajar personalmente con el otro. Hablaré con SAGE
para que le construyan una sala segura en el planeta.
Veo al chico girar su muñeca despreocupadamente mientras una bola de luz
crece en su pequeño cuerpo. Sus ojos se arremolinan en un inquietante azul
brillante; si lo miras de cerca, es como si estuviera sentado dentro de una forma
más grande de sí mismo, o de otra cosa. Está envuelto en un aura que nunca antes
había visto.
—Voy a hablar con Tyberius en profundidad sobre cómo el chico llegó a estar
en la nave con ellos. Creo que tuvo que haber algún tipo de suceso en la Tierra que
provocó este cambio molecular en él. Hasta entonces, tomaré precauciones.
—Gracias, Falcor, por tomar medidas inmediatas. He estado eludiendo mis
obligaciones y debería haberme dado cuenta de esto, pero he estado preocupado
por las circunstancias de Targres Cuatro y Luna. Comandante SoL, debería haberle
informado de que no estoy seguro en este momento de cuándo volveré al servicio
completo.
—Tordan, somos muchos a bordo. Disfruta ganándote a tu pequeña humana,
porque si se parece en algo a mi Alana,... merece la pena el esfuerzo. Falcor, te
damos pleno permiso para seguir adelante. Caballeros, como diría Alana, estoy
listo para la sustancia y la compañía de mi hembra.
—Creo que Keida dijo que estaban todas juntas en el salón principal.
—Entonces tenemos un destino, la edad antes que la belleza... Padre, tú y
Tordan vayan adelante.
Miro a DaR mientras salimos de la habitación. —Si no fuera tan grande, DaR,
creo que podríamos con él.
No sé quién se ríe más cuando, de repente, SoL nos echa a DaR y a mí sobre
sus hombros y nos lleva a los dos por el pasillo como si fuéramos niños. Nuestras
risas se oyen por toda la nave.
Capítulo 31
Luna
Esta niña está tan llena de energía y vida que no puedes evitar sonreír a su
alrededor. Su forma de hablar y de formar las palabras demuestra que tiene que
haber humanos a su alrededor, porque si no, no juntaría algunas palabras del
argot como lo hace.
Apenas salimos de la sala con todas las plantas, se abre una gran puerta de
acero. La atravesamos y unas luces rojas nos escanean de arriba abajo. Empiezo a
apartarla de las luces.
—Está bien...es sólo Falcor, sólo nos está escaneando para asegurarse de que
no tenemos ningún bicho encima. Hay todo tipo de bichos en la tierra de ahí atrás.
Oigo voces antes de verlas. Hay un grupo de chicas delante de una mesa
grande. Keida me suelta la mano y corre hacia delante solo para agarrarse a las
piernas de alguien por detrás, abrazándolas con fuerza.
—Mamaw, ¿ya terminaron? Traje a la chica de Unka Tordy conmigo también.
Todos se vuelven hacia mí a la vez. La que Keida acababa de abrazar es
despampanante. Su largo cabello rubio oscuro cuelga de una gruesa trenza hasta
más allá de su trasero. Te hace pensar en una joven Catherine Seymore, sus rasgos
están tan naturalmente iluminados que es prácticamente perfecta. Otra se
agacha, levanta a Keida y la coloca sobre su cadera. Es joven, posiblemente recién
salida del instituto, con el pelo largo, ondulado y castaño que se ha echado
casualmente sobre un hombro. Sus ojos son tan oscuros que parecen perforados,
tiene tatuajes negros en la piel... y te juro que parece que se mueven. Casi echo de
menos a la tercera, es pequeñita. Su color es tan diferente al de las otras, es
fantasmagóricamente pálida, con grandes ojos azules, pero es su pelo... es tan
claro que es casi incoloro, y parece tener pequeñas varillas entretejidas a lo largo
de él.
Inmediatamente me siento fea comparada con su inmensa belleza. La primera
es definitivamente humana, pero las otras... parecen más. Siguen siendo muy
humanas, pero de algún modo están alteradas.
—Estás despierta, es un placer conocerte por fin. Tordan no nos dejó entrar
ayer en tus habitaciones, es tan sobreprotector. SAGE nos estaba diciendo que te
estaba haciendo más ropa y que parecía que te iba bien.
—Lo siento, aquí ya te estoy agobiando, deja que me presente. Soy Kira, y ella
es Brittany, ya conociste a nuestro pequeño paquete de alegría Keida, y a la que
estábamos bromeando sobre conseguir un asiento elevado para ella es Alana.
Sonrío e inclino la cabeza hacia todos ellos. —Hola —digo a duras penas.
—Oh, ella no puede hablar, Mamaw. Su voz está dormida o algo así, dijo Unka
Tordy.
—Dios mío, eso tiene que ser preocupante, bueno no te preocupes por eso,
vamos a hablar de tu cabeza, probablemente no podría haber conseguido una
palabra de todos modos. ¿Quieres algo de beber? Acabo de preparar un té helado,
y sí, por fin he conseguido que sepa como en casa.
Sonrío y meneo la cabeza, sí, con la esperanza de que al menos esta vez pueda
encontrar mi boca para beber un trago por mi cuenta. Las conversaciones
continúan a mí alrededor. Sonrío cuando siento que debo hacerlo, pero en su
mayor parte, simplemente disfruto formando parte de algo tan especial.
No hice un buen trabajo ocultando el shock de descubrir que Brittany es la
madre de Keida. En ningún momento pensé que la madre de la niña fuera
humana. Simplemente supuse que pertenecía a una pareja alienígena que
trabajaba o vivía en Falcor.
Nos sentamos todas en un conjunto de enormes sofás tomando té cuando me
doy cuenta de que todas tienen marcas iguales en los brazos. Kira está sentada
más cerca de mí, y sin pensarlo le toco suavemente el brazo señalando la marca.
Luego señalo a todas las demás chicas, empieza a ser frustrante no poder
preguntarles las cosas que se me pasaban por la cabeza. Consigo decir. —Lo
misma —entonces... —¿Lo... misma...?
—¿Seguro que quieres hablar de todo esto?
Sacudo la cabeza afirmativamente, estoy cansada de no saber... aunque no
me guste la respuesta.
Me da la vuelta a la muñeca y frunce el ceño. —No sé por qué Tordan no hizo
esto mientras estabas inconsciente. Sabe el peligro que corres por no estar
marcada.
Me alejo de ella. Se da cuenta de que me ha alarmado. —Maldita sea, Kira,
seguro que ha salido mal.
—Mami, has dicho una palabrota.
—Lo siento bebé. Luna, lo que Kira está tratando de decir... es que no te
preocupes, tendrás uno igual al nuestro. Más que probablemente antes de que
salgas de esta habitación, y no, no duele.
Keida salta del regazo de Brittany y viene a sentarse a mi lado. Me coge la
mano con la suya y le sonrío con tristeza. Espero que vea cuánto aprecio su
amabilidad. Luego señalo la marca que tiene Keida en el brazo.
—Esta marca que ves en todas nosotras se llama marca de casa, de la Casa de
DaR exactamente. Esta marca muestra al mundo exterior que estás bajo la
protección de esta casa en particular. Y hasta que llegamos —señala a las chicas
que me rodean. —Sólo DaR, Tordan y sus hijos tenían esta marca.
—Kira, déjate de rodeos y díselo.
Me coge la otra mano y mira hacia abajo. Enseguida me doy cuenta de que no
es algo de lo que le guste hablar. —Acababa de despertarme en lo que entonces
creía que era un ataúd. Una voz extraña resonaba por toda la casa y todo mi
mundo había sido destruido. No tenía ni idea de quién era el bueno o el malo,
pero mi primer instinto fue correr. Sabía que no debía hacerlo, pero corrí de todos
modos. Me encontré en un mercado enorme, rodeado de cosas... que ninguna
mente humana puede comprender. No había caminado más de unos metros entre
la multitud cuando algo me agarró del brazo. En mi ignorancia, me había
convencido de que encontraría una nave y volvería a casa.
—De todos modos, Señor, recuerdo haber levantado la vista y jurar que
estaba mirando al mismísimo Satanás. El macho que me agarró medía fácilmente
dos metros y medio, era absolutamente enorme y de color rojo sangre. Tenía
marcas negras por todo el cuerpo y la cara, pero lo más aterrador eran los
cuernos. Te ponía en la mente del diablo en la película Legend si alguna vez la
viste.
—Le acompañaban un par de amigos y al principio se limitó a estudiar al
nuevo alienígena que tenía delante. Hasta que me dio la vuelta a la muñeca y vio
que no estaba marcada. Empezó a arrastrarme y me dijo que si mi amo era tan
estúpido como para no marcarme, me tomaría para sí. Luché con todo lo que
tenía. Sabía que si me subía a esa nave con él, la tortura por la que ya había
pasado me haría sentir... bueno, sabía que iba a ser malo.
—Entonces algo rugió, distinto a todo lo que había oído antes. DaR atravesó la
multitud y juro que fue como si Moises partiera el mar rojo. La criatura que me
agarró se llamaba Phogx y estaba tan decidida a retenerme como DaR a salvarme.
DaR lo redujo a él y a los otros dos, como nunca antes había visto. Por decir algo...
nunca volví a correr. No fue difícil averiguar quiénes eran los buenos después de
eso.
—Así que, como puedes ver, la marca es importante. Especialmente para
nosotras... nos da una libertad que nunca tendríamos de otra manera. Porque
nadie quiere estar en el lado malo de DaR.
—Me alegro de ser bueno para algo, mi Kira.
El sonido de una extraña voz masculina me pone en pie de un salto. Agarro a
Keida, tirando de ella hacia mí y empiezo a retroceder cuando tres cosas enormes
entran por la puerta. Keida se libera de mi agarre y corre hacia el verde, feroz pero
de aspecto duro, gritando. —Papi.
La coge en brazos, la besa en la mejilla y, aunque sus marcas son aterradoras,
se nota que adora a la niña. Me doy cuenta enseguida de lo mucho que le aprecia.
Pero sigo sorprendida cuando se acerca y besa a Brittany antes de acomodarse en
el sofá con Keida en el regazo.
De repente, la habitación se hace muy pequeña. No me doy cuenta de que
sigo caminando lentamente hacia atrás hasta que golpeo la pared detrás de mí. Mi
mente casi no puede comprender la masa de la cosa... gris y sólida que viene a
continuación por la puerta. Es tan grande que tiene que agacharse para pasar sus
cuernos y su piel parece casi de hormigón.
Da dos pasos, levanta a la pequeña Alana y la sienta en su regazo, sus cuernos
se entrelazan inmediatamente con su pelo. Pelo que creía que tenía varillas.
Parece una niña sentada en el regazo de un gigante.
Y diré que me avergüenza el hecho de que el alto y fresco bebedor de agua
que entró a continuación prácticamente me dejó sin aliento. Incluso siendo un
alienígena, era un hermoso espécimen de macho, y no me sorprende lo más
mínimo que sea de él de quien Kira ha estado hablando... este es el famoso DaR.
Prácticamente doy un respingo cuando alguien me toca el brazo y, en cuanto
veo que es Tordan, se me llenan los ojos de lágrimas. No tengo ni idea de dónde
viene, pero creo que nunca me había alegrado tanto de ver a alguien... nunca. Es
como si en mi mente su sola presencia significara seguridad. Tordan tira de mí
para acercarme; debe de haber sido capaz de darse cuenta de lo abrumador que
es todo esto para mí.
Brittany no pierde ni un segundo. —Tordan, ¿vas a explicarnos por qué Luna
no está marcada?
Veo que me da la vuelta al brazo y frunce el ceño. Entonces aparece el
holograma sobre la mesa, en el centro de la habitación.
—Brit, deja de hacer pasar un mal rato a Tordan. Pidió que le pusieran la
marca, pero antes tenía que asegurarme de que su piel se injertaba perfectamente
en la mano. He pasado rotaciones liberando su piel de cicatrices y me niego a que
esta marca obstaculice ese proceso. He programado su aplicación para dentro de
dos turnos.
Una risa chillona sale de mi garganta cuando el holograma se cruza de brazos
y empieza a dar golpecitos con el pie, mirando a Brit.
—Lo siento, Tordan. SAGE, podrías habérnoslo dicho cuando empezó esta
conversación.
—Estaba ocupada en otra parte. Tengo un guardarropa entero que supervisar,
viviendas en el planeta que dirigir; estoy ocupada. Habría llegado antes, pero he
informado a los cocineros de que comeran en sus aposentos privados esta noche.
Por lo tanto, todos ustedes pueden quedarse aquí y relajarse, se presentará en un
momento. Señoras, ¿le dijeron a Maestra Luna lo hermosa que era su
reconstrucción y que la reconocieron?
Veo que Kira y Brit se miran antes de apartar la vista. No tengo ni idea de qué
está hablando SAGE. Nunca he visto a ninguna de estas mujeres antes en mi vida.
Miro a Tordan, que prácticamente aprieta los dientes. Me doy cuenta de que
intenta no decir nada.
—¿Qué... no? —Dios, odio no poder hablar.
Brittany sacude la cabeza. —SAGE, por mucho que te quiera, a veces desearía
estrangular ese cuellito tuyo.
—No entiendo la repentina tensión en la sala. He rebobinado mis palabras y
no veo ningún fallo en ellas.
Veo a Kira empezar a retorcerse las manos y no me sorprende ver a Keida
subirse a su regazo, rodeándole el cuello con sus bracitos mientras DaR las sienta a
las dos en su regazo.
—¿Cómo? —sigo intentando preguntarles.
La voz de Kira es tan suave al principio que casi no puedo oírla. —Luna, no sé
si sabes que Brittany y yo fuimos raptadas al mismo tiempo que tú. También nos
despertaron al mismo tiempo de camino a Sybrus Uno... que después supimos que
no era más que un planeta de subastas de esclavos. Brit y yo te reconocimos el
otro día en la cámara médica; verás, estábamos en la misma zona que tú. Ya
estabas en la sala cuando nos trajeron... arrojándonos sobre las mesas. Nosotras...
vimos de primera mano... lo que te hicieron. Estaba convencida de que estabas
muerta... cuando te llevaron. Cómo estás sentada aquí delante de nosotros hoy es
un milagro y una dedicación a la fuerza dentro de ti. Eras tan fuerte que nunca
dejaste de luchar contra ellos. No tenía tu fuerza ni tu voluntad para luchar.
—¿También te duele mucho?
Niega con la cabeza. A Kira se le llenan los ojos de lágrimas y Keida le seca una
de ellas.
—No llores Mamaw, Papaw hizo que todos los hombres malos se fueran.
—Lo sé, cariño, pero a veces los malos recuerdos siguen doliendo... aunque
haya pasado mucho tiempo.
Tordan me besa la cabeza. Siento que empiezo a temblar. Mi mente vuelve a
ese día. Lo recuerdo tan vívidamente que es como si aún estuviera allí. No paraban
de traer una chica tras otra a la habitación. Puedo oír las risas de los monstruos a
nuestro alrededor. Los gritos, los olores. No sé si hice ruido o qué, pero lo
siguiente que recuerdo es a Tordan tumbándome en una cama.
Me tapa con las sábanas y las envuelvo en mi puño con fuerza, poniéndome
de lado. La cama se inclina un poco y noto que se tumba antes de acercarse a mí,
acurrucándose detrás de mí.
—Intenta dormir Luna, has tenido un día muy duro.
Capítulo 32
Luna
Abro los ojos, de repente despierta. No sé si he dormido algo, pero ahora mi
mente no parpadea como el carrete de una cámara. Me acurruco contra Tordan,
disfrutando de su cálida presencia detrás de mí. Maldita sea, toda esta situación
es tan jodida. Debo de haberlo dicho en voz alta, porque me acerca y, cuando me
besa el cuello, un pequeño escalofrío me recorre los brazos.
—No has dormido mucho.
No me vuelvo hacia él. Me quedo tumbada mirando la pared. Siento que
levanta la mano por encima de la cabeza y, ante mis ojos, toda la pared
desaparece frente a mí. Es como si estuviera tumbada en una burbuja rodeada de
estrellas.
—Hice que Falcor instalara esto hace rotaciones. A veces me cuesta aquietar
la mente y la tranquilidad del espacio me tranquiliza.
—A mi madre le encantaban las estrellas. No creo que a papá le gustara tanto
como a ella, pero nunca se quejaba cuando ella quería quedarse despierta hasta
tarde para ver una tormenta de meteoritos o simplemente contemplar el cielo. Es
muy bonito, ¿verdad?
—Estaba pensando en algunas de las cosas que dijo Kira. Me hace
preguntarme cuántas otras chicas hay ahí fuera. Por mucho que odie pensarlo,
había docenas de chicas en esa habitación... tantas vidas destruidas y cambiadas
para siempre. Tantas familias dejadas atrás, siempre preguntándose qué les pasó
a sus seres queridos.
—El tipo del que hablaba que la agarró en el mercado era Hugo, ¿no?
—Sí, podría decirse... Me sorprendió verlo vivo en ese recinto contigo.
—Siempre fue muy amable conmigo. Nunca me hubiera imaginado que fuera
quien ella explicaba. Al menos ahora algunas de las cosas que se decían tienen
más sentido. ¿DaR también lo reconoció?
—Oh, sí... tuve que recordarle dos veces que ya había acabado con su vida
una vez y que no había hecho nada para merecerlo una segunda vez. EvO está en
el planeta con él ahora mismo. Es uno de los veintidós... bueno, veintitrés hijos de
DaR. Está ayudando a reconstruir el complejo y el sector científico del planeta.
—¿Qué? ¿Más de veinte?
—Esa es una historia para otro día. De todos modos, espero que DaR pueda
superar los errores que cometió el gran Phogx y sea capaz de ayudarle con su
reinserción en la sociedad. Nunca podrá volver con su gente, pero eso no significa
que no pueda tener una vida plena en Targres Cuatro. Nos vendrían bien algunos
aliados más en ese planeta.
—No iba a preguntarte esto, pero siento que deberías saber que es una
opción. ¿Quieres... o te gustaría tener tus recuerdos amortiguados? Odio verte
revivir esos horrores una y otra vez.
Me giro rápidamente hacia él. —¿Lo dices en serio? Deja en paz mi maldita
cabeza. Dios sabe lo jodidos que han sido los últimos años... aún así no se lo
desearía ni a mi peor enemigo. Pero me pasó a mí, y tengo todo el derecho a estar
triste, enojada o feliz por ello. Mantienen tu mente adormecida. Fui un zombi
andante el tiempo suficiente.
Sonríe y me estrecha contra su pecho. —Todo ese fuego en tan poco espacio
—susurra.
La lucha parece evaporarse de mí. Sé que mis emociones están por todas
partes. —Tordan, ¿por qué me quieres?
—¿No es esa la pregunta mágica que todo el mundo se hace alguna vez? ¿Qué
tiene esa persona que les atrae? ¿Qué es lo que te hace creer que no puedes vivir
otra subida sin esa persona entre tus brazos? ¿Es la sonrisa que te dibuja en la
cara, o tal vez la comodidad de su compañía? ¿Es la forma en que se ajusta a ti,
posiblemente el olor de su pelo, o la forma en que te miran cuando creen que no
estás mirando? Creo que todos tenemos esa persona que es nuestro negativo o
nuestro positivo cuando lo necesitamos. También creo que algunas personas
simplemente encajan como una pieza de un puzzle. Así que, para responder a
todo esto, tú eres y eras la pieza que faltaba en mi puzzle. Te he buscado toda mi
vida, simplemente encajas... y no podría estar más feliz de estar aquí,... aquí y
ahora contigo. Ahora vete a dormir, el mundo puede esperar.
Capítulo 33
Luna
Tordan ronca ligeramente detrás de mí y, aunque me cuesta moverme,
finalmente me libero de su enorme cuerpo para ir al baño.
SAGE aparece en el mostrador mientras intento averiguar cómo lavarme los
dientes. —Ama Luna, le pido disculpas si algo de lo que dije la última vez que me
levanté la molestó. Su felicidad es mi primera prioridad; me causa gran angustia si
creo que he fallado en eso.
—No SAGE, simplemente has hecho que todo el mundo deje de andar con pies
de plomo a mí alrededor. Si tengo un problema contigo, te prometo que serás la
primera en saberlo.
—¿Cómo está la garganta esta mañana? ¿Le gustaría refrescarse en el
ionizador o en un baño?
—Me duele la garganta, pero es tolerable. Y he tomado suficientes duchas de
vapor como para que me duren toda la vida. Puedo ver que si tienes prisa serían
maravillosas, pero si no tengo un horario, quiero un baño.
—Te lo prepararé, mientras el agua llena la bañera me encantaría enseñarte
algo —la pared del armario se abre y es como si nunca hubiera estado en esta
habitación. El armario es enorme, hay hileras de diferentes tipos de zapatos y un
tocador. Espejos de techo a suelo por todas partes, e incluso lo que parece un
lavabo de peluquería en una esquina. —¿Qué te parece?
—Vaya, parece algo que verías en una revista.
Una parte de la pared se desplaza hacia el exterior y aparece un perchero
lleno de ropa. Gira lentamente, mostrándome que todo está coordinado por
colores. —Todo esto es tuyo, y debería quedarte bien.
—SAGE, no podría llevar todo esto en la vida, pero gracias... estoy abrumada
por tu consideración.
—Oh, esto es sólo el principio, tu armario es todavía bastante pequeño
comparado con el de Maestra Kira. Ven, tu baño está listo.
Me quito la ropa con la que dormí ayer y me hundo en el agua, cerrando los
ojos para no pensar en nada. Pero la repentina sensación de ser observada me
hace abrir los ojos y ver a Tordan de pie junto a mí. Los pantalones holgados que
lleva acentúan la V de su cintura y la enorme erección que tiene. Mi primera
reacción es cubrirme, pero entonces recuerdo el placer que sentí en sus brazos.
Estar en sus brazos es el único lugar donde todo se detiene.
—¿Puedo acompañarte? —me hace un gesto para que me incline hacia
delante. Cuando me inclino, la bañera empieza a cambiar de forma. Prácticamente
me arrastro por el lateral cuando empieza a agrandarse. Tordan me pone la mano
en el hombro. —Tranquila, Falcor sólo está reorganizando la bañera para que no
te aplaste.
—Relájate mi culo, maldita sea. Tordan, esto no es normal. Te lo juro, ¿alguna
vez dejaré de sorprenderme o de asustarme? ¿Sabes lo que es normal? Tu gran
culo apenas podría apretujarse aquí conmigo, y estaríamos todos aplastados
juntos. El agua salpicaría por los lados y probablemente acabaríamos teniendo una
especie de pelea de agua o peleándonos por el trapo. Ahora, vas a tener tu propio
espacio de baile en esta bañera en expansión, y voy a tener que inventarme un
movimiento suave para arrastrarme por encima de ti. Ni siquiera llegué a verte
desnudarte porque estaba aquí intentando que no me comiera la bañera
alienígena.
Su risa es como un bálsamo para mi alma. Me agarra por la cintura y me mete
entre sus piernas mientras me apoya la cabeza contra su pecho. —Luna, no creo
que me haya reído tanto... bueno, nunca para ser sincero. Eres buena para el
alma, y no tienes que tener ninguna razón para arrastrarte sobre mí como tú
dices. Estoy fácilmente disponible cuando se trata de ti. Dame esa esponja y
veamos cuánto puedo explorar.
Me acerco sólo para coger la esponja para mí. La enjabono y tiro de su pierna
hacia arriba, doblándola por la rodilla a mi lado. Luego recorro su larga pierna con
las manos, desde el interior del muslo hasta su enorme pie. Cuando empiezo a
subir por el otro lado, me pongo en sus brazos, a horcajadas sobre sus piernas.
Tiro hacia atrás lo justo para sentarme sobre sus muslos. Me suelta y extiende los
brazos a ambos lados de la bañera, pero no me quita los ojos de encima. Gime
cuando le paso la esponja por el pecho y la cintura. Trazo ligeramente los
músculos fascinada por su reacción ante el leve roce de mi mano. Me inclino hacia
delante, sin tocar el lugar donde sé que más le duele, y le pellizco los pezones, solo
para sentir cómo su polla se sacude contra mi estómago.
—Sabes que dos de nosotros podemos jugar a este juego, pequeña.
Le sonrío y me aprieto contra su pecho, aprisionando entre los dos su
endurecida longitud. Me agarra por las caderas bajo el agua y me aprieta contra
él. Luego me agarra la cabeza y desliza un dedo por mis rizos. Me pongo nerviosa
cuando me doy cuenta de lo que planea hacer.
—Tu pelo parece seda retorcida bajo mis dedos —susurra, a un suspiro de mis
labios.
Hace tanto tiempo que no me besan o ni siquiera puedo besar. Será como mi
primera vez. Me mordisquea el labio inferior y me relajo entre sus brazos. Me
cuesta unos cuantos intentos, pero por fin siento que mis labios se muevan contra
los suyos, aprendiendo lo que hace que me apriete más fuerte. Un gemido sale de
mi garganta mientras lo cojo con la mano y subo y bajo lentamente toda su
longitud. Aunque sé que ya ha estado dentro de mí, me sorprende que quepa. Me
tomo mi tiempo, aprendiendo las cosas que le hacen retorcerse mientras rozo las
protuberancias y crestas que recubren su eje alienígena.
Tordan me muerde y mordisquea el pecho mientras yo salgo del agua
deseando más de lo que me está dando. Impaciente, agarro su polla y la froto
contra mis pliegues internos. Mi cuerpo está húmedo y dolorido, y no le doy la
oportunidad de detenerme o cambiar de posición mientras desciendo sobre él.
Tengo que levantarme varias veces para que mi cuerpo se adapte a su tamaño.
Luego empiezo a subir y bajar lentamente mientras él me empuja hacia arriba. Sus
manos y su boca me cubren por completo. Mi cuerpo se convierte en masilla en
sus grandes manos mientras la intensidad de todo esto me abruma.
Oigo el agua golpeando el suelo mientras busco mi propia liberación. Tordan
me besa sin aliento, su lengua imita lo que nuestros cuerpos hacen juntos. Me
aferro a su fuerza mientras me empuja con fuerza y, con un solo movimiento de su
dedo, mi cuerpo se eleva. Apenas unos empujones después, siento cómo el
cuerpo de Tordan se tensa debajo de mí y la sensación caliente de su liberación
dentro de mí.
Me recuesto contra su pecho, los dos respiramos con dificultad mientras él
me frota la espalda. No tengo ni idea de cuánto tiempo he estado en el agua
contra él, simplemente relajada, pero gimo cuando me saca.
—Uno de estos días vamos a hacerlo en una cama, para que pueda adorarte
como es debido, pero nunca volveré a mirar un baño de la misma manera. Por
mucho que odie levantarme, necesitamos comida, y quiero enseñarte algo.
—¿Tenemos que hacerlo? Me gusta mucho estar aquí. Estás tan
condenadamente cómodo —chillo cuando me pega en el culo y sale agua por
todas partes.
—Cómodo. Sólo por eso, debería hacerte esperar tu sorpresa.
Saco los labios, haciendo un mohín. Luego sonrío cuando me doy cuenta de
que puedo volver a hacer pucheros. Tordan me pasa los dedos por los labios. —
Mira qué belleza de sonrisa. Luna, cariño... me dejas sin aliento —me besa
suavemente una vez más antes de sacarnos a los dos del agua sin esfuerzo. Debo
decir que me encanta cómo me lleva de un lado a otro.
Vuelven a aparecer un par de toallas en el cajón mágico, me seco con una y
empiezo a usar la otra para quitar el agua del suelo.
—No tienes que hacer eso. Cariño, Falcor tiene mini desagües en el suelo que
no puedes ver. Él sacará toda el agua de vuelta a los tanques principales y la
retirará. Ve a vestirte a esa habitación elegante que tienes ahora, y te esperaré
fuera en el dormitorio.
SAGE se reúne conmigo en el momento en que se abre la pared. —Veamos
con qué podemos vestirte esta subida. Creo que tengo lo perfecto —momentos
después, estoy vestida con un pantalón holgado y una camisa a juego que termina
justo por encima de la cintura y deja ver una cantidad burlona de piel en mi
estómago. Sigo tirando del hombro hacia arriba, pero SAGE me enseña que tiene
que ir por un lado. Me calzo unos bonitos zapatos a juego. Me retoco los rizos
húmedos y salgo de la habitación.
Sintiéndome alegre y como una chica por primera vez en mucho tiempo,
entro en el dormitorio, odiando el hecho de que Tordan esté completamente
cubierto con su uniforme normal. Me doy la vuelta. —¿Qué te parece?
—Creo que si no tuviera tantas ganas de darte esta sorpresa, nada me
gustaría más que despojarte de eso y aparearme contigo el resto de la subida.
Pero estás impresionante. Ven aquí... había olvidado que tenía esto hasta ahora.
Veo cómo levanta su brazo cibernético y un pequeño cajón emerge de su
costado. Me hace un gesto para que me gire. —SAGE, ¿puedes poner uno de los
visores portátiles delante de Luna, por favor?
Un pequeño espejo aparece frente a nosotros y es la primera vez que nos veo
así. Su enorme cuerpo gris envuelve completamente el mío y me rodea con una
circunferencia que me parece de treinta centímetros. Sus grandes manos parecen
demasiado grandes para manejar el delicado objeto que me está colocando
alrededor del cuello.
Siento que todo mi cuerpo simplemente se detiene. Creo que ni siquiera
respiro cuando aparta las manos... Observa mis emociones en el espejo.
Levanto la mano y froto el collar que me resulta familiar. El corazón de oro
cuelga de una larga cadena de cuerda... forrada de diamantes que giran a un lado.
Mi padre me lo regaló cuando era pequeña y nunca me lo quité. Hacía años que
no pensaba en él, lo daba por perdido.
—¿Cómo... dónde? —chillo.
—Aquel primer día en el mercado, vi que te parabas a mirarlo. Tuve la
sensación de que para ti era algo más que una simple joya. Casi me disparan por
conseguirla, pero no me iba a ir sin ella.
Me doy la vuelta y me lanzo a sus brazos, rodeando su enorme cuerpo con las
piernas. —Tordan, has hecho tanto por mí. Nunca podré agradecértelo lo
suficiente, por este regalo... este nuevo cuerpo, y otra oportunidad de ser feliz.
—Cariño, te daría el universo entero si esta es siempre tu respuesta.
—Gracias por esta sorpresa.
—Oh, esa no es la sorpresa. Planeo recibir unos cuantos abrazos más antes de
que termine esta subida —me baja de nuevo al suelo e intenta bajarme la
camiseta cuando ve que se me ve la piel.
—¿No te gusta? Puedo ir a cambiarme.
—No, al principio intentaba entenderlo; la ropa de mujer es complicada.
Algunas cosas van arriba, otras abajo. Te pones lo que quieras o lo que te resulte
cómodo. Yo personalmente te prefiero desnuda. Así que la ropa es ahora un
enemigo personal que se empeña en ocultarme ese precioso cuerpo tuyo.
Me saca de la habitación y nos dirigimos al pasillo. Nos vuelve a meter en ese
tubo. —Falcor siempre está vigilando los tubos del ascensor, sólo tienes que
decirle adónde quieres ir y te llevará a ese nivel —nos bajamos en el piso que
tiene todos los cultivos y lo miro de reojo, preguntándome si habrá olvidado que
ya me lo había enseñado. Cuando se abre la pared, me asombro al ver todas las
camas vacías preparadas y las cajas por todas partes.
—Cuando vinimos aquí la última vez que subimos, una de las cosas que me
dijiste fue lo triste que estabas por no poder comer nunca más un tomate o un
trozo de maíz. Ahora, no tengo ni idea de lo que son aparte de lo que he visto en
las holo pantallas, pero lo que tengo... son semillas.
—Verás, cuando Tyberius regresó a nosotros desde la Tierra, trajo consigo
cajas y cajas de semillas. Era botánico en la Tierra y la sola idea de que todas esas
plantas se perdieran para siempre le ponía enfermo. Así que sabía que tenía
cuatro o cinco años para reunir lo que necesitaba y, por lo que parece, no sé cómo
consiguieron despegar los transbordadores. Pero gracias a su determinación no
sólo tenemos muestras de tierra, sino también libros sobre cómo cultivarlas.
Quería darles un pedazo de casa, algo familiar como lo llaman las niñas.
—También quería decirte que podemos construir un hogar donde tú quieras.
Renunciaré a mi puesto en Falcor, cualquier cosa con tal de mantener esa sonrisa
en tu cara y a ti en mis brazos. Egoístamente esperaba que fuera un proyecto que
te encantara supervisar porque creo que eres la persona perfecta para ello, pero
una vez más no tienes por qué hacerlo. Donde tú vayas, yo también.
—Así que, ¡sorpresa! ...espero... que no estés saltando en mis brazos... Frack,
y estaba tan seguro de que esto te encantaría.
—¡Lo que amo eres tú! ¿Tienes idea del regalo que es esto... no sólo para mí,
sino para todo ser humano que perdió su hogar?
—¿Me quieres? Entonces, esta fue una buena sorpresa... ¿entonces por qué
no estás en mis brazos?
Levanto los brazos y él me levanta sin esfuerzo, mis brazos rodean su cuello y
mis piernas su cintura.
—Sabes, incluso con toda la angustia y el sufrimiento, lo haría todo de nuevo
si hubiera sabido que esto... Tú... me estabas esperando aquí mismo. Te quiero, mi
gran alienígena, y donde quiera que estés me parece bien, eres mi lugar feliz.
Me aprieta con fuerza. —Te quiero, mi pequeña humana, y pasaré cada
momento y cada aliento demostrándote cuánto.
Epílogo
Acabo de vestirme cuando la puerta de nuestra habitación se abre de repente
y entran todas las chicas.
Kira me agarra y me abraza fuerte. —Espero que no tengas planes porque
hemos venido a despertar esa caja de voz tuya.
—Verás, Alana, que es nuestra friki del lenguaje extraterrestre, estuvo
buscando cómo hacer funcionar tu laringe y lo más loco es que... era tan sencillo...
Es cantar. Así que decidimos traerte un trozo de casa. ANDI, SAGE, Falcor...
enciéndanlo.
La sala principal de nuestros aposentos empieza a cambiar. Los sofás se
apartan y surge una pista de baile en medio del piso. Las chicas empiezan a saltar
cuando suena la música. Me echo a reír mientras veo a Keida dar vueltas con su
falda y a los dos hologramas bailar con ella. Todas las chicas cantan a pleno
pulmón una canción de Pat Benatar que me encantaba cuando era adolescente.
No tengo ni idea de cuándo empecé a cantar, pero no tardamos en sacudir el
culo y bailar como locas. La puerta se abre y veo en la cara de Tordan la sorpresa
de lo que estamos haciendo.
Grito. —Tordan, ven a bailar conmigo —y todas las chicas animan.
Me agarra, lanzándome al aire como harías con un niño y oigo a Keida gritar.
—Yo sigo.
—¡Dijiste mi nombre!
—Lo hice, y chico estás en problemas ahora, vas a desear mi silencio en poco
tiempo.
—¡Dime que me quieres!
—TE QUIERO... Y de verdad que te quiero.