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Historia y Clasificación de la Prostitución

Este documento presenta una historia detallada de la prostitución a través de los tiempos, desde la antigüedad hasta la época moderna. Describe cómo la prostitución fue regulada y practicada en diferentes culturas y épocas, incluyendo la antigua Grecia, Roma, la Edad Media y la Edad Moderna. También clasifica a las mujeres prostitutas en diferentes categorías según el precio de sus servicios y el estatus social de sus clientes.
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Historia y Clasificación de la Prostitución

Este documento presenta una historia detallada de la prostitución a través de los tiempos, desde la antigüedad hasta la época moderna. Describe cómo la prostitución fue regulada y practicada en diferentes culturas y épocas, incluyendo la antigua Grecia, Roma, la Edad Media y la Edad Moderna. También clasifica a las mujeres prostitutas en diferentes categorías según el precio de sus servicios y el estatus social de sus clientes.
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La prostitucin

1.- Historia de la prostitucin


El concepto de prostitucin a variado tanto segn las pocas, como los pueblos y hasta desde el punto de vista jurdico, social y mdico. Actualmente el concepto se ha extendido tanto en el campo de las investigaciones que segn algunos autores como Wuttke afirman que existe la prostitucin incluso en las especies animales. En el gnero humano la prostitucin se encuentra definida en las antiguas leyes atenienses. Soln su primer organizador le da como caracteres la variedad de individuos a los que se entrega la mujer. En los tiempos de Roma el concepto se comprueba a travs de las palabras de quaestuosa o que solicita, y meretriz o que comercia. La diferencia entre meretriz y la mujer de prostbulo es que la primera ejerce su comercio clandestinamente y la segunda lo hace pblicamente. En la Edad Antigua, Soln, poltico Ateniense cre unas leyes de organizacin para el estado, el objeto de las leyes solonianas era proteger el matrimonio y evitar el adulterio que castigaba con pena de muerte, las mujeres libres no eran admitidas en la clase de las prostitutas que se reclutaban exclusivamente entre las esclavas extranjeras, stas deban pagar su contribucin al estado en gran parte para la ereccin del templo de Afrodita Pandemus. Sin embargo aparte de la prostitucin oficial exista una privada libre de las HETAIRAS Y CONCUBINAS, cuya frecuentacin no tena nada de vergonzoso ni an para los casados. En los tiempos de Roma no se halla reconocida la prostitucin hasta el siglo III a. De C, la extensin de la prostitucin a Roma se debi al rigor de las leyes contra el adulterio y la seduccin, que persistan an durante el reinado de Augusto. Las guerras y conquistas de los romanos al aumentar enormemente el trfico de esclavos favorecieron como consecuencia la prostitucin. sta se ejerca desde la infancia educando a propsito a las destinadas a ella y por cuenta de mercaderes o lenones de ambos sexos, se observaban una serie de

condiciones como en un contrato cualquier, pudiendo liberarse las prostitutas por un precio fijo que pagaban sus amantes, se cree que en aquellos tiempos hubo de alcanzar la cifra de aquellas mujeres una proporcin mucho mayor que en la actualidad. No solamente en Roma sino en Corinto, Alejandra, Nepolis, Bizancio, Antioqua y Cartago, se contaban innumerables prostitutas, ya en barrios especiales ejerciendo libremente su oficio, generalmente como danzarinas y flautistas. No faltaban fiestas, a veces, con carcter religioso y a las que concurran aquellas como las clebres Afrodisias y Dionisiacas, Floralias y Bacanales. Las cenas con mujeres de tal condicin conservaban el nombre griego de SYMPOSION, eran frecuentes y muy a la moda reconocindolo autores como por ejemplo Cicern. En la Edad Media no se rompi con las tradiciones de la antigedad en lo referente a la prostitucin, adoptando, por el contrario, muchos de sus puntos de vista. Se aprecia ms bien una transformacin gradual que una verdadera reforma en tan importante problema social por parte de los Gobiernos, filsofos y moralistas de la poca. Donde ms claramente se observa esta continuidad es en el Imperio bizantino, como puede colegirse de los escritos de Procopio y de Miguel Psellos. En general las prostitutas de la edad Media ejercan su comercio como gremio reconocido, figurando en las entradas solemnes de prncipes en las poblaciones festejndoles con ofrendas de flores. No era infrecuente tampoco que las visitasen entonces grandes dignatarios, que, por otra parte, las obsequiaban con regalos para bailes y festejos. Tal ocurri en Viena durante el reinado del emperador Segismundo en 1435 y en Praga en el del emperador Alberto II. Las ordenaciones acerca del comercio de las prostitutas eran tan comunes como minuciosas, negndoseles, sin embargo, el derecho de ciudadana a partir del siglo XV. Se las obligaban a usar trajes especiales, separndolas de las mujeres honradas incluso en las tumbas, se les reservaba lugar aparte en las iglesias. No debe olvidarse tampoco que la escasa poblacin y menor riqueza de las ciudades medievales impidieron el lujo y esplendor que acompa al desarrollo de la prostitucin en Grecia y roma. Slo en el Oriente Bizantino e islamita se hallan ejemplos que recuerdan los de las modernas urbes mundiales en esta parte. Donde ms parece haber concentrado el ejercicio de la

prostitucin es en las grandes villas universitarias, como Padua, Florencia, Pars, Heidelberg, Oxford y Salamanca. Los moralistas no cesaron de clamar contra esta proximidad, cual lo demuestran en el siglo XIII las invectivas de Jaime de Vitry. Lo propio se observa en Italia por parte de Eneas Silvio y del Panormita, condenando la inmoralidad de los estudiantes de Siena. Era deber de los rectores vigilar que los estudiantes no salieses de noche para evitar la frecuentacin de tales mujeres. Sin embargo, tales disposiciones eran poco respetadas, renovndose sin cesar con los abusos y escndalos, que se venan sucediendo. La influencia de la prostitucin ambulante en las ferias y mercados es uno de los rasgos caractersticos de esta poca que excedi considerablemente a la antigedad en tal concepto. Lo propio puede decirse de las grandes fiestas populares, como las de los Santos, de Pascua y Carnaval, de los torneos, de las cortes, peregrinaciones y romeras. En cuanto a las grandes expediciones militares, como las de las Cruzadas, no hay que decir que los puertos de mar, como Hamburgo, Venecia, Npoles y Lisboa, eran un centro de una enorme prostitucin, como lo atestiguan las poesas de la poca. No poca influencia ejercieron tambin en ella las gentes de condicin servil, que no dejaron de existir en toda la Edad Media. As, en Bizancio, a pesar de las prohibiciones de la emperatriz Teodora, hubo un gran trfico de esclavas, lo propio que en Italia y en Grecia, no obstante renovarse los edictos persiguiendo tan vergonzoso trato. En las mancebas estaban tratadas las mujeres como verdaderas esclavas, y lo propio aconteca en todo el Oriente musulmn, lo que se refleja en la literatura de aquel tiempo. En la Edad Moderna, a pesar de la influencia del Renacimiento y del descubrimiento de Amrica, pocas modificaciones introdujo en tal estado de cosas. La aparicin del terrible mal glico o de Npoles, coincidi con las guerras de Italia que trajeron como consecuencia la diseminacin por todo el continente de las prostitutas de aquel pas. Las obras de buenaventura-Desperiers, lo propio que la de Broalde de Verville, ensean hasta qu punto la moda italiana se haba enseoreado de Francia, y otro tanto puede decirse de Espaa, donde todo los transalpino hallaba acogida favorable. El siglo XVII no slo presenci la prostitucin femenina, idealizada, por decirlo as, en la persona de Marin Dlorme, sino que toler el escandaloso espectculo de la prostitucin

masculina, como de ello ofrecen ejemplo los meninos de Luis XIII y las ancdotas de Taillemant des raux. Ningn pas se vi libre de tales escenas, que verdaderamente subieron de punto en el reinado de Luis XIV y la Restauracin inglesa. Las pinturas del conde de Gramont, las obras festivas de Quevedo y las stitras de Pope y Prior demuestran lo escandaloso de la prostitucin en todas las esferas sociales. Entre las gentes acaudaladas y la clase nobiliaria el hbito de las cenas galantes contribuy en gran manera a difundir la prostitucin con apariencias ms cautivadoras e inofensivas. Sin embargo, el nmero de mujeres entretenidas era verdaderamente asombroso en las grandes capitales, algunas de las cuales, como Venecia y roma, no eran ms que centros de cortesanas, como se ve en las obras de Rousseau y de Casanova. La tormenta revolucionaria francesa no acab con la prostitucin, como de ello dan ejemplo las obras histricas de los Goncourt, y sabido es el alcance que tom durante el directorio, donde se plagiaron a su manera las costumbres grecorromanas. Acerca de la prostitucin entre los pueblos primitivos, hay que distinguir, ante todo, entre prostitucin como plaga social, en el sentido que se le da comnmente en nuestros das, y prostitucin de carcter religioso, tal como existi en algunas de las civilizaciones primitivas, como Egipto, Fenicia y Babilonia.

2.- Clasificacin de la mujer prostituta


Las prostitutas suelen clasificarse segn el precio que exigen por sus servicios y el status social de sus clientes. En algunas sociedades, como las de la antigua Grecia y el moderno Japn, esta clasificacin puede institucionalizarse, de forma que los distintos grados de prostitutas reciben diferente preparacin y desempean roles sociales muy diferentes. En casi todas las sociedades, las prostitutas de los estratos ms bajos son marginadas sociales y es considerado una deshonra el asociarse con ellas para fines que no sean sexuales, mientras que las de las clases sociales altas gozan de gran prestigio y atractivo.

La prostitucin de hombres para homosexuales o clientes femeninos es relativamente menos importante si se la compara con la prostitucin femenina, y est regulada por pautas institucionales muy diferentes. Los principales estratos del orden de grados de prostitutas son las callejeras, las call girls y las party girls. Las callejeras -el grado ms bajo de prostitutas- buscan a sus clientes en los lugares pblicos. Son arrestadas frecuentemente y tienen su mayor propensin a contraer enfermedades venreas. Las call girls permanecen en sus apartamentos por razones de su oficio y realizan sus citas por telfono. Sus clientes tienen conocimiento de ella a travs de otros clientes o de otros agentes, tales como los botones y los taxistas. Las call girls ordinariamente logran quedar libres del arresto de un modo u otro. Las party girls son las prostitutas de categora ms alta y por lo tanto no siempre pueden identificarse como tales. Son lo suficientemente presentables como para aparecer en pblico con sus clientes y ser sus compaeras temporalmente adems de tener relaciones sexuales con ellos. Las party girls son frecuentemente contratadas por compaas de negocios y otras grandes organizaciones como parte de la hospitalidad ofrecida a los clientes y a los visitantes oficiales; la hospitalidad en tales casos es considerada ms corts si la muchacha no aparece como profesional.

3.- El mundo de la prostituta


La cultura de la prostitucin, como todas las culturas, est compuesta por una serie de otros yo significativos que reclaman el tiempo, la energa y el afecto de la prostituta. La entrada en este mundo exige a la prostituta que efecte abundantes modificaciones en los mecanismos mediante los cuales ella define a los dems. Estas nuevas definiciones invalidad irremediablemente muchas de sus antiguas y ms tradicionales definiciones. Pero las viejas definiciones pueden todava ejercer una influencia latente en la prostituta, y hacer que quede enredada por ellas, de una u otra manera, precisamente cuando ms metida est en su nueva experiencia. El mundo de la prostituta se halla compuesto por otras prostitutas, por clientes, alcahuetas y terceros; en algunos casos, por proxenetas, y en otros, por amantes lesbianas, y

finalmente por policas y otros agentes del orden. Las relaciones con otras prostitutas son enormemente complejas, per parecen llevar consigo en todas las circunstancias un nivel no despreciable de antipata y explotacin mutuas. El contenido de las conversaciones suele limitarse a la vida profesional, ya que la esteriorizacin de la personalidad a otros niveles invita a la explotacin, dada la creciente vulnerabilidad social de la prostituta. De todas maneras, el hecho de que comparta un tipo especial de alienacin y el distanciamiento social de la sociedad convencional en que se encuentra fuerzan a la prostituta a relacionarse ms con las restantes protitutas, ya que no hay otras personas con las que pueda compartir la casi totalidad de su experiencia diaria. Las relaciones con los clientes son igualmente difciles. Se manejan con mucho mayor facilidad cuanto menos se asmejan al tipo de relaciones normales, cuanto menos caractersticas poseen de este tipo de relaciones. As, la muchacha del burdel, que vive en un mundo hecho de otas prostitutas y que sirve a una clientela de clase baja, es menos propensa a crear lazos con los clientes y los ve muy fcilmente como una serie de objetos reemplazables. La call girl (cuyo telfono conocen clientes escogidos), por el contrario, debido a que ha de aparecer en pblico con sus clientes de manera que aparente ser absolutamente normal, corre el riesgo de comprometerse emocionalmente con ellos. Este lazo emocional se expresa en solicitudes para que paguen los honorarios de abogados, las fianzas o, en general, para que les ayuden cuando tienen problemas lo que da como resultado tpico un intenso odio cuando no lo hacen. En tales casos, y debido a que subsiste an un residuo de la antigua relacin, est claro que la prostituta no ha realizado una separacin total entre su vida profesional y su vida personal. El fracaso en lograr una separacin del tipo sealado puede explicar tambin por qu las call girls manifiestan a menudo ms profundos sentimientos de antipata ante sus clientes que las prostitutas callejeras o de bar. La dificultad del papel de la call girl se complica aqu con su posible origen de clase media, por lo que puede estar ms comprometida con la tica del amor y ser ms vulnerable a la desilusin.

4. La actitud de la sociedad civil.


Cara a la represin de prostitutas, cabra objetar -y as se hace desde diversos ambientes- que la pasin natural del hombre, su desarrollo sexual normal, exige desahogos ocasionales. Para estos tales, la prostituta sera un fenmeno inevitable. Sin

embargo, en las grandes ciudades, el desarrollo sexual se caracteriza por una hiperactividad prematura -fruto de la permisividad- que constituye una excitacin puramente ficticia del instinto. El instinto desempea en la prostituta un papel mucho menos importante de lo que se afirma, y gran parte de lo que se ha considerado como fisiolgico es, sin duda, un mal social, atajable. Muchas de las prostitutas han llegado a ese modo de vida por una serie de circunstancias ambientales; de ah que la prostituta pueda ser combatida eficazmente por medio de una poltica social que modifique aquellos factores ocasionantes (vivienda, educacin, igualdad de salarios respecto al hombre, cualificacin profesional, etc.) y que proteja a las jvenes contra las solicitaciones de personas u organizaciones proxenetistas. Pero lo importante es eliminar las causas morales; algunas tienen su raz en aquella pretendida dualidad de las diferentes morales en materia sexual exigidas al hombre y a la mujer; es un objetivo a largo plazo que deberan proponerse los diferentes movimientos feministas. La solucin no ser, en ningn caso, rebajar el nivel de exigencia moral en las mujeres -como reclaman solapada o explcitamente algunos de estos movimientos-, sino ms bien elevar la actitud moral en la conducta de los hombres; terminar -por parte de la autoridad pblica- con el permisivismo social, promover una poltica de proteccin a la familia, elevar el nivel de educacin moral y subvencionar suficientemente centros e instituciones para la reinsercin social de estas mujeres. La sociedad civil no puede reprimir todos los vicios, pero la tendencia actual es suprimir los sistemas de reglamentacin de la prostituta e implantar el abolicionismo, persiguiendo la prostituta practicada con protecciln y reclamo escandaloso. A nivel internacional se han firmado diversos acuerdos en 1904, 1910, 1921 y 1933 para combatir la prostitucin, pero el mejor y ms completo instrumento, en el plano del derecho, es la Convencin Internacional, relativa a la represin de la trata de blancas, votada por la IV Asamblea General de las Naciones Unidas (2 de dic. de 1949), a la que no pueden adherirse los pases que sigan manteniendo un sistema de reglamentacin. El sistema seguido en Espaa -al igual que en Francia, Italia, Alemania, Holanda, Luxemburgo, etc.- es el abolicionismo. Despus de una tradicin de tolerancia reglamentada, el decreto-Ley de 3 de mar. De 1956 aboli en Espaa los centros de tolerancia y adopt medidas represivas contra la prostitucin.

5.- La actitud de la autoridad moral. La iglesia


La Iglesia al exponer la moral cristiana rechaza la prostitucin, al igual que cualquier otro tipo de relacin sexual fuera del matrimonio, ya que constituyen pecado grave, independientemente de la legislacin estatal al respecto. Lo especifica como pecado de fornicacin, que excluye del reino de los cielos al que lo comete, como declara S. Pablo a los de Corinto y a los de feso [(1 Cor 6, 9-10), (Eph 5,5)]. Posee adems una serie de efectos a nivel moral y a nivel fsico, tanto en el individuo como en la sociedad, que convendr tener presentes para despertar en las conciencias cristianas la necesidad de luchar para acabar con l en cuanto sea posible. Entre los efectos morales podemos citar: la frecuencia del pecado de fornicacin, el aumento de la lbido que echa races ms profundas, se favorece la solicitacin a las mujeres honestas, ms jvenes se prostituyen, los adolescentes desprecian a sus padres, gastan ms dinero del que tienen, no estudian, se vuelven pendencieros y rechazan el matrimonio. Entre los efectos fsicos se encuentran: el contagio y transmisin de las enfermedades venreas. Sin duda, nadie niega la importancia de estas enfermedades sobre la persona y la sociedad.

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