Tema 8.
El verbo
Desde el punto de vista morfológico, el verbo está formado por:
La raíz. Contiene el significado léxico. Es la parte que se
mantiene en la conjugación regular.
Las desinencias verbales. Morfemas flexivos que expresan
número, persona, modo, aspecto y tiempo.
La vocal temática. Determina la conjugación a la que pertenece
el verbo.
Ejemplo:
Llamabas: Llam- (raíz) -a- (vocal temática) -ba- (desinencia de
tiempo y aspecto, pretérito imperfecto, y de modo, indicativo) -s
(desinencia de número, singular, y persona, segunda.
Desde el punto de vista semántico, el verbo indica acciones,
acontecimientos, estados… asociados de alguna manera a
la idea de tiempo, es decir, si la acción se está produciendo, se
produjo o se producirá.
Desde el punto de vista sintáctico, el verbo es el núcleo del
predicado y concuerda en número y persona con el núcleo del
sujeto. Sin verbo no existe oración.
Verbos regulares e irregulares
Los verbos regulares son los que mantienen la raíz en todas
sus formas y sus desinencias son iguales que las que el verbo
que constituye su modelo de conjugación. Por ejemplo, amar.
(Yo amo, tú amarás, él amó, … todas las formas conservan la
raíz “am-”)
Los verbos irregulares presentan alguna alteración en la raíz o
en las desinencias. Por ejemplo, tener (“tienen” no mantiene la
raíz “ten-”), salir (“salgo” no mantiene la desinencia al añadir la
consonante -g-), ir (“voy” altera completamente la raíz y
desinencia)
Formas no personales del verbo: Infinitivo
Se construye añadiendo a la raíz las terminaciones -ar, -er e -ir.
Tiene una forma simple (amar) y una compuesta (haber amado)
Realiza funciones propias del sintagma nominal, por ejemplo,
de sujeto (Pasear es mi tiempo favorito) o complemento directo
(Necesitas descansar).
En ocasiones puede ir acompañado por determinantes (el
cantar de los pájaros) o adjetivos y complementos
preposicionales (el dulce cantar del pájaro)
Formas no personales del verbo: Gerundio
Se construye añadiendo a la raíz las desinencias -ando o
-iendo.
Tiene una forma simple (amando) y una compuesta (habiendo
amado).
Sintácticamente, funciona como un complemento circunstancial
de modo (Se entrena corriendo) o de tiempo (Cantaba
canciones cocinando).
También admite todo tipo de complementos verbales.
Formas no personales del verbo: Participio
Se construye añadiendo a la raíz las desinencias -ado o -ido.
No tiene forma compuesta pero sí morfemas de género y
número (Amado, amada, amados, amadas)
Desempeña funciones propias de los adjetivos, como
complemento del nombre (Un militar vencido) o atributo (Está
terminada).
Puede llevar algunos complementos verbales, por ejemplo,
Complemento Indirecto (Una postal enviada a sus amigos).
A veces se convierten en adjetivos. Admiten gradación pero
pierden capacidad de llevar complementos verbales.
Desinencias verbales
Número: Indica si el sujeto es singular o plural.
Persona: Expresa si el sujeto se refiere al hablante, al
destinatario o a algo o alguien fuera de la conversación.
Modo:
Indicativo: Presenta el proceso verbal como real y objetivo.
Subjuntivo: Presenta el proceso verbal como irreal, hipotético
o que forma parte de un deseo.
Imperativo: Expresa órdenes o ruegos.
Aspecto: Presenta la acción como acabada (aspecto perfecto)
o no informa sobre su finalización (aspecto imperfecto).
Tiempos verbales: Son pasado, presente y futuro. Cada uno
con sus distintas formas que tienes que repasar.
No siempre corresponde tiempo verbal y tiempo cronológico,
muchas formas verbales tienen usos estilísticos que no se
corresponden con el significado de su tiempo verbal.
Valores del presente de indicativo:
Histórico: El hablante se sitúa en el momento en el que
transcurre una situación pasada: Colón descubre América en
1942.
Habitual: Describe un proceso que se repite habitualmente con
independencia del tiempo. Trabaja por las tardes.
Valores del presente de indicativo:
Intemporal o gnómico: Se usa en oraciones que no expresan
valores temporales, sino afirmaciones generales. Cinco por dos
son diez.
Inmediato: Expresa una acción inminente. En un segundo te
llamo.
De posterioridad: Indica una acción que sucederá en el futuro.
El próximo fin de semana me voy de viaje.
De mandato: Acción imperativa y futura. Mañana la llamas.
Valores del pretérito imperfecto:
Habitual o reiterativo: Señala acciones repetidas. Todos los
domingos salían al campo.
De cortesía: Forma cortés en peticiones. Deseaba ofrecerle
mis servicios.
De fantasía: En lugar del presente para asignar papeles en
juegos infantiles. Yo era Caperucita y tú eras el lobo.
De opinión: Expresa la opinión del hablante. Esta casa se
arreglaba con poco dinero.
De posterioridad: Acciones previstas para el futuro. El próximo
martes actuaban en Jaén pero el concierto se ha suspendido.
Valores del futuro simple:
De probabilidad: Expresa probabilidad o posibilidad. Estarán
en el cine.
De mandato: Expresa mandatos, órdenes o consejos.
Escucharás lo que dicen.
Valores del futuro compuesto:
De probabilidad: Expresa probabilidad. Se lo habrá dicho él.
De sorpresa: Expresa sorpresa. ¡Habrán sido capaces!
Valores del condicional simple:
De exclamación: Señala hechos del pasado. ¡En qué estarías
pensando!
De cortesía: Fórmula cortés con un valor de presente.
Desearía pedirte un favor.
De probabilidad: Indica probabilidad en el pasado. Entonces
viviríamos en Vigo.
Usos estilísticos de las formas verbales de subjuntivo:
Presente: Acción posible del presente o futuro (Aunque sea
muy hábil, no lo conseguirá). Tiene un valor imperativo en las
terceras personas (Que vayan ellos) y en la negación (No la
animes).
Pretérito imperfecto: Acción posible no acabada que podemos
ubicar en el pasado (Se quejó de que no le llamaras), presente
(¡Quién lo supiera!) o futuro (Si fuese posible, hazlo).
Pluscuamperfecto: Acción posible anterior a otra acción en el
pasado. (Si lo hubieras dicho, te habríamos ayudado)