Conceptos básicos
Desastre: Un desastre es un hecho provocado por el ser humano que afecta
negativamente a la vida, al sustento o a la industria y desemboca con frecuencia en
cambios permanentes en las sociedades humanas y a los animales que habitan en ese
lugar; en los ecosistemas y en el medio ambiente.
Catástrofe: Suceso desdichado en el que se produce gran destrucción y muchas
desgracias con grave alteración del desarrollo normal de las cosas.
Emergencia. es una situación fuera de control que se presenta por el impacto de un
desastre y requiere acción inmediata.
Urgencia: Es una situación que no amenaza de forma inminente la vida del enfermo, ni
hace peligrar ninguna parte vital de su organismo o si lo hace es en el transcurso de
varias horas.
Emergencia médica: Es una enfermedad o lesión que pone en riesgo la vida de una
persona en menos de una hora y requiere atención médica inmediata.
TELECOMUNICACIONES EN CASO DE EMERGENCIAS Y
DESASTRES
¿Qué es un Sistema de Comunicación de Emergencia? Consiste en un sistema
organizado con una función principal: brindar apoyo a la comunicación de la
información (relacionada con una emergencia) a individuos y grupos de individuos. Esta
comunicación puede ser de dos tipos: unidireccional y bidireccional.
¿QUE SE ENTIENDE POR TELECOMUNICACION?
Puede definirse Telecomunicación como toda emisión, transmisión y recepción de
información por hilo, radioelectricidad, medios ópticos u otros sistemas
electromagnéticos.
COMUNICACIÓN UNIDIRECCIONAL: Existe una diferencia esencial entre la
comunicación bidireccional y la unidireccional. En la unidireccional no existe
posibilidad de retroinformación: por ejemplo, que no exista la posibilidad de preguntarle
algo al comunicador. Entonces, se reduce la transmisión de información, ya que solo
puede ir en una dirección.
¿COMO SE PRODUCE LA COMUNICACIÓN UNIDIRECCIONAL?
La comunicación unidireccional es la que plantea un flujo comunicacional que se
transmite sólo de emisor a receptor. El receptor sólo recibe información, pero no emite
mensajes. No existe un feedback por parte del receptor. La información fluye en una
sola dirección.
COMUNICACIÓN BIDIRECCIONAL: Se caracteriza por establecer una
comunicación colaborativa y en ambas direcciones entre los sujetos protagonistas, es
decir, entre ambas partes comunicativas.
¿COMO SE PRODUCE LA COMUNICACIÓN BIDIRECCIONAL?
La comunicación bidireccional se produce cuando existe retroinformación constante, en
la que tanto el receptor del mensaje como el emisor intercambian los papeles para crear
una conversación en ambas direcciones.
¿Que son las telecomunicaciones en una emergencia?
Las telecomunicaciones de emergencia proveen los servicios vitales de comunicación
para la seguridad y la conectividad a Internet requerida para apoyar la respuesta
humanitaria para salvar vidas y la continuidad de la asistencia humanitaria.
TELECOMUNICACION EN CASO DE DESASTRES
las telecomunicaciones cumplen un rol fundamental para facilitar el proceso de
rehabilitación y reconstrucción, que se conoce como la fase de resiliencia, permitiendo
que las personas recuperen las comunicaciones y traten de volver a una normalidad
después de los eventos que se produzcan.
La Comunicación otorga valor a la gestión del riesgo la cual dinamiza, promueve, y
facilita la comprensión. La Comunicación de riesgo resulta una estrategia
comunicacional integral y planificada que acompaña a la gestión ante una determinada
amenaza de emergencia o desastre.
Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) son un eje transversal en las
actividades de los seres humanos, así también permiten actuar de manera oportuna ante
amenazas naturales y riesgos generados por el ser humano, minimizando los efectos
adversos que estos pueden ocasionar durante situaciones de emergencia, facilitando la
adopción de mejores decisiones para salvar vidas.
Convenio de Pampere
En Tampere, ciudad de Finlandia situada a 200 km al norte de Helsinki, 225 delegados
de 75 países se congregaron en junio de 1998 en el marco de la Conferencia
Intergubernamental sobre Telecomunicaciones para Casos de Emergencia. Esa
importante reunión culminó con la adopción y firma del Convenio de Tampere sobre el
suministro de recursos de telecomunicaciones para la mitigación de catástrofes y las
operaciones de socorro en casos de catástrofe —primer tratado internacional que
reconoce la importancia vital de las tecnologías de la comunicación en las crisis
humanitarias. La UIT fue una de las organizaciones que dirigieron la redacción de dicho
tratado destinado a salvar vidas.
El Convenio de Tampere entró en vigor el 8 de enero de 2005, tras ser ratificado por 30
Estados apenas dos semanas después de producirse el devastador tsunami en el Océano
Índico, en diciembre de 2004. Hasta la fecha ha sido ratificado por un total de 36 países.
El secretario general de las Naciones Unidas es el depositario del Convenio.
Eliminación de obstáculos a la instalación de equipos de telecomunicaciones
En muchos países, la legislación sigue entorpeciendo —y, en el peor de los casos,
prohibiendo— la llegada e instalación oportunas de equipos de telecomunicaciones en
los lugares siniestrados. Las leyes restrictivas aplicadas a la importación pueden obstruir
la tarea de los aduaneros locales, de modo que los organismos humanitarios pueden
encontrarse en situaciones difíciles y sin tan siquiera acceso a las comunicaciones
básicas durante las operaciones de búsqueda y socorro.
El Convenio de Tampere tiene por objeto impulsar la utilización de tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) entre los equipos de emergencia, para lo que es
preciso abstenerse temporalmente de aplicar la legislación nacional relativa a la
importación, la concesión de licencias y la utilización de equipos de comunicaciones.
También garantiza la inmunidad jurídica del personal de apoyo que emplea TIC de
emergencia en casos de catástrofe.
El Convenio prevé una mejora de la preparación en casos de catástrofe mediante la
creación de un mecanismo de intercambio de información y prácticas óptimas. Además,
establece un marco claro de cooperación internacional dirigido por la UIT por
mediación de coordinadores nacionales.
Transcurridos prácticamente 10 años, el Convenio de Tampere se ha convertido en el
pilar mundial que permite instalar TIC eficazmente en las operaciones de socorro en
caso de emergencia. La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de los
Asuntos Humanitarios (OCHA), que actúa en calidad de coordinador mundial de las
operaciones en relación con el Convenio, ha observado que ya se han logrado
importantes mejoras en el ámbito de la preparación en casos de catástrofe y que muchos
países han forjado activamente alianzas para responder ante situaciones de emergencia.
Se precisa más dedicación
Sin embargo, los expertos coinciden en que resulta apremiante desarrollar más
actividades para hacer el mejor uso posible del enorme potencial de las TIC. Uno de los
ámbitos de mayor importancia es el de las radiocomunicaciones. "Para acelerar el
proceso de autorización de la instalación de equipos de radiocomunicaciones en casos
de emergencia, estamos alentando a las autoridades nacionales a que elaboren normas
con anticipación, a fin de facilitar al personal visitante el uso de equipos de este tipo",
afirmó Fabio Leite, Vicedirector de la Oficina de Radiocomunicaciones de la UIT.
"También instamos a los fabricantes a que sus equipos inalámbricos y radioeléctricos
sean conformes con las Recomendaciones de la UIT, para evitar toda posibilidad de
causar interferencia perjudicial a otros servicios de los países donde se instalen dichos
equipos", añadió.
La reforma reglamentaria es otro ámbito que requiere atención. "Uno de los motivos por
los que el Convenio de Tampere aún no ha sido ratificado por más Estados es que los
países con escasez de recursos carecen de los conocimientos técnicos necesarios para
determinar cómo incide el Convenio en las responsabilidades, los derechos nacionales y
las leyes vigentes", observó el Sami Al Basheer Al Morshid, Director de la Oficina de
Desarrollo de las Telecomunicaciones de la UIT. A fin de animar a los países a ratificar
el Convenio, los participantes en la Conferencia Mundial de Desarrollo de las
Telecomunicaciones que se celebró en Doha en marzo de 2006 adoptaron una decisión
(Resolución 34) que obligará a la UIT a ayudar más activamente a las administraciones
en su proceso de aplicación del Convenio de Tampere.
La Resolución 34 trata sobre la función de las telecomunicaciones y las TIC "en los
sistemas de alerta temprana y disminución de los efectos de las catástrofes y la
asistencia humanitaria". En noviembre de 2006, la Conferencia de Plenipotenciarios de
la UIT celebrada en Antalya tomó otra decisión importante al respecto. En su
Resolución 36 invita a los Estados Miembros "a tomar con carácter prioritario las
disposiciones necesarias para adherirse al Convenio de Tampere". También insta a los
Estados Miembros partes del Convenio de Tampere a que adopten todas las
disposiciones prácticas necesarias para aplicar el Convenio y colaboren estrechamente
con el Coordinador de las operaciones, según lo previsto en la Resolución 34 (Doha
2006).
La experiencia práctica adquirida tras el tsunami ocurrido en el Océano Índico en 2004
mostró que también puede ser necesario brindar apoyo continuo a los países que han
ratificado el Convenio. "En muchos países, pese a haber ratificado el Convenio, la
importación y utilización de equipos de telecomunicaciones sigue planteando
problemas", dijo Chérif Ghaly, Presidente del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas
sobre Telecomunicaciones en Situaciones de Emergencia (WGET). "Es evidente que
debemos redoblar esfuerzos para asegurarnos de que los Estados conocen perfectamente
la función que desempeñan, sus responsabilidades y las disposiciones del Convenio".
Pese a todo, se han logrado progresos importantes desde la firma del Convenio. Se han
forjado sólidas alianzas destinadas a responder en caso de emergencia, mucho antes de
que ocurran catástrofes. "Ya podemos recurrir a acuerdos claros de reserva, equipos
básicos de telecomunicaciones de reserva y listas internacionales de recursos
disponibles" dijo el Sr. Ghaly. "Desde que se firmó el Convenio de Tampere,
disponemos de muchos más instrumentos para reducir los efectos de las catástrofes
naturales. Debemos sacar provecho de estas ventajas creando sistemas de alerta
temprana, adoptando sistemas de información compartida, como el Protocolo de Alerta
Común, e implantando tecnologías mejor adaptadas para responder a las catástrofes,
como tecnologías geoespaciales e imágenes y comunicaciones por satélite".