0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas5 páginas

Comunicación emocional en el matrimonio

El documento discute la inteligencia emocional en las relaciones de pareja y el lugar de trabajo. Explica que las mujeres tienden a prestar más atención a las emociones y comunicación, mientras que los hombres tienden a encerrarse cuando surgen conflictos. Esto puede conducir a círculos viciosos de peleas si no se aprenden estrategias como escucha activa, enfocarse en acciones en lugar de ataques personales, y tomar descansos para enfriar las emociones. Las críticas destructivas también ocurren en el trabajo y deb

Cargado por

Jung Min
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas5 páginas

Comunicación emocional en el matrimonio

El documento discute la inteligencia emocional en las relaciones de pareja y el lugar de trabajo. Explica que las mujeres tienden a prestar más atención a las emociones y comunicación, mientras que los hombres tienden a encerrarse cuando surgen conflictos. Esto puede conducir a círculos viciosos de peleas si no se aprenden estrategias como escucha activa, enfocarse en acciones en lugar de ataques personales, y tomar descansos para enfriar las emociones. Las críticas destructivas también ocurren en el trabajo y deb

Cargado por

Jung Min
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

2

Universidad Autónoma de Nuevo León


Facultad de Filosofía y Letras

Unidad de Aprendizaje
Educación Socioemocional
Actividad de aprendizaje:
Resumen y Cuestionario 7

Nombre:
Keila Beatriz García Barrientos 1898913
Diana Alejandra Hernández Pérez 1904163
Edgar Antonio Martínez Coronado 1919923

Grupo N24
Mtro. Ricardo Martínez Rodríguez
Inteligencia Emocional
(Pág. 89-100)
La investigación ha descubierto la existencia de una diferencia básica en el valor que
asignan los hombres y las mujeres (después incluso de treinta y cinco años de matrimonio)
a la comunicación emocional. Por término medio, las mujeres afrontan con más facilidad
que los hombres las molestias que conlleva una disputa matrimonial. Por esto es por lo que
los maridos tienden a encerrarse en si mismos en la misma proporción en que las mujeres
tienden a atacarles. Esta asimetría es la consecuencia de que las mujeres tiendan a prestar
más atención a las cuestiones emocionales. Y esta propensión a sacar a colación las
desavenencias y las protestas para tratar de resolverlas es la que desata la resistencia de
los maridos a comprometerse en algo que posiblemente termine abocando a una acalorada
discusión. En el momento en que la mujer percibe el intento del marido de eludir este
compromiso, aumenta el volumen y la intensidad de sus demandas y comienza a criticarle
abiertamente. Cuando el marido, como respuesta, se pone a la defensiva y se encierra en
si mismo, la mujer se siente frustrada e irritada, añadiendo así más motivos de queja que
no hacen sino incrementar su frustración. Luego, en el momento en que el marido percibe
que está siendo objeto de las críticas y quejas de su esposa, comienza a adoptar un modelo
de pensamiento de víctima inocente o de justa indignación que fácilmente desencadena el
desbordamiento. Para protegerse de este desbordamiento, el marido se pone cada vez más
a la defensiva atrincherándose en sí mismo. Pero recordemos que, en el momento en que
el marido recurre a la táctica del encerramiento es la esposa quien se siente abocada al
callejón sin salida del desbordamiento. Es así como el círculo vicioso de las peleas
matrimoniales termina desencadenando una espiral de agresividad completamente
descontrolada. La acumulación soterrada de quejas va creciendo en intensidad hasta el
momento en que se produce una explosión, mientras que su expresión abierta, en cambio,
libera el exceso de presión. Los maridos, por su parte, deben comprender que el enfado y
el descontento no son sinónimos de un ataque personal sino meros indicadores de la
intensidad emocional con que sus esposas viven la relación. Dado que uno de los
principales problemas para el hombre es que su esposa suele ser demasiado vehemente
al formular sus quejas, ésta debería hacer el esfuerzo de no atacarle personalmente. Una
cosa es una queja y otra muy distinta una crítica o una expresión de desprecio personal.
Las quejas no son ataques al carácter sino tan sólo la clara afirmación de que una
determinada acción resulta inaceptable. Las agresiones personales suelen provocar la
reacción defensiva y el atrincheramiento del marido, lo cual sólo contribuye a aumentar la
sensación de frustración y a provocar la escalada de la violencia. Las parejas que acaban
divorciándose suelen mostrarse incapaces de encontrar argumentos que detengan la
escalada de la tensión. La diferencia existente entre las parejas que mantienen una relación
saludable y aquéllas otras que terminan divorciándose radica en la presencia o ausencia
de vías que ayuden a disolver las desavenencias conyugales. Aquellos matrimonios que,
por la razón que fuere, consideren embarazoso el hecho de monitorizar sus pulsaciones
cardíacas durante una discusión, pueden establecer, al menor indicio de desbordamiento
emocional por parte del otro, algún tipo de acuerdo previo que les proporcione un tiempo
muerto. Durante este período de descanso, el enfriamiento puede verse potenciado
mediante la práctica de algún tipo de relajación o de ejercicio aeróbico (o cualquiera de los
otros métodos que hemos mencionado en el capítulo 5) que contribuyan a que el cónyuge
afectado se recupere del secuestro emocional. Existe un método muy eficaz, utilizado con
frecuencia en la terapia matrimonial, que se denomina «reflejar» y que permite establecer
una escucha emocionalmente adecuada. Cuando un miembro de la pareja expresa una
demanda, el otro debe reformularla en sus propias palabras, tratando de expresar no sólo
los pensamientos sino también los sentimientos subyacentes implicados. El arte de hablar
de forma no defensiva consiste en la capacidad de ceñirse a una queja concreta sin terminar
desembocando en un ataque personal. El psicólogo Haim Ginott, el pionero de los
programas de comunicación eficaz afirma que la mejor forma de expresar una demanda
responde al modelo «XYZ», es decir, «cuando dices X me haces sentir Y, pero me habría
gustado sentirme Z».
Para que estas estrategias demuestren su utilidad en los momentos emocionalmente más
críticos, deben estar suficientemente grabadas. El hecho es que nuestro cerebro emocional
reacciona de manera automática con aquellas respuestas emocionales que hemos
aprendido a lo largo de toda nuestra vida en los repetidos momentos de enfado y de
sufrimiento emocional, de tal modo que éstas terminan dominando todo nuestro panorama
mental. Por esta razón. si queremos que las estrategias recién citadas se conviertan en
respuestas espontáneas (o al menos en respuestas que no tarden demasiado en
producirse) y lleguen a formar parte de nuestro repertorio emocional, deberemos ensayarlas
y practicarlas tanto en los momentos más tranquilos como en medio de la más acalorada
discusión. Todos éstos son, pues, pequeños remedios que contribuyen a forjar nuestra
inteligencia emocional, antídotos, en fin, contra la desintegración matrimonial.
Las vicisitudes emocionales que operan en el seno del matrimonio también lo hacen en el
mundo laboral, donde asumen formas similares. En ambos casos, las críticas suelen
expresarse en forma de quejas personales más que como quejas sobre las que se puede
actuar, en forma de acusaciones personales cargadas de disgusto, sarcasmo y desprecio
y, en consecuencia, también dan lugar a reacciones de defensa, de declinación de la
responsabilidad y finalmente al pasotismo o a la amarga resistencia pasiva que provoca el
hecho de sentirse maltratado. De hecho, como nos dijo un ejecutivo, una de las formas más
comunes de crítica destructiva consiste en una afirmación generalizada y universal —como,
por ejemplo: «¡tú lo confundes todo!», expresada en un tono duro, sarcástico y enojado—
que no propone una forma mejor de hacer las cosas ni tampoco deja abierta la menor
posibilidad de respuesta. Este tipo de afirmación, en suma, despierta los sentimientos de
impotencia y de enojo. Desde el punto de vista de la inteligencia emocional, estas críticas
manifiestan una flagrante ignorancia de los sentimientos que puede llegar a tener un efecto
devastador en la motivación, la energía y la confianza de quien las recibe.
«La concreción —señala Levinson— es tan importante para los elogios como para las
críticas. Con ello no quiero decir que los elogios difusos no tengan efecto sobre el estado
de ánimo y que no se pueda aprender de ellos.». Ofrezca soluciones. La crítica, como todo
feedback útil, debería apuntar a una forma de resolver el problema. De otro modo, el
receptor puede quedar frustrado, desmoralizado o desmotivado. La crítica puede abrir la
puerta a posibilidades y alternativas que la persona ignoraba o simplemente sensibilizaría
a ciertas deficiencias que requieren atención, pero, en cualquier caso, debe incluir
sugerencias sobre la forma más adecuada de afrontar estos problemas. Permanezca
presente. Las críticas, al igual que las alabanzas, son más eficaces cara a cara y en privado.
Es muy probable que las personas a quienes no les agrada criticar —ni alabar— tiendan a
hacerlo a distancia, pero, de ese modo, la comunicación resulta demasiado impersonal y
escamotea al receptor la oportunidad de responder o de solicitar alguna aclaración.
Permanezca sensible. Esta es una llamada a la empatía, a tratar de sintonizar con el
impacto que tienen sus palabras y su forma de expresión sobre el receptor. Según Levinson,
los ejecutivos poco empáticos tienden a dar feedbacks demasiado hirientes y humillantes.
Pero el efecto de este tipo de críticas resulta destructivo porque, en lugar de abrir un camino
para mejorar las cosas, despierta la respuesta emocional del resentimiento, la amargura,
las actitudes defensivas y el distanciamiento.
El aprendizaje del componente emocional de los prejuicios tiene lugar a una edad tan
temprana que hasta quienes comprenden que se trata de un error tienen dificultades para
erradicarlo por completo. Según afirma Thomas Pettigrew, un psicólogo social de la
Universidad de California en Santa Cruz que se ha dedicado durante varias décadas al
estudio de los prejuicios: «las emociones propias de los prejuicios se consolidan durante la
infancia mientras que las creencias que los justifican se aprenden muy posteriormente. Si
usted quiere abandonar sus prejuicios advertirá que le resulta mucho más fácil cambiar sus
creencias intelectuales al respecto que transformar sus sentimientos más profundos. No
son pocos los sureños que me han confesado que, aunque sus mentes ya no sigan
alimentando el odio en contra de los negros, no por ello dejan de experimentar una cierta
repugnancia cuando estrechan sus manos. Los sentimientos son un residuo del aprendizaje
al que fueron sometidos siendo niños en el seno de sus familias». Un estudio descubrió
que, cuando las personas de un grupo escuchan a alguien expresar prejuicios étnicos, los
miembros del grupo tienden a hacer lo mismo. El simple acto de llamar a los prejuicios por
su nombre o de oponerse francamente a ellos establece una atmósfera social que los
desalienta mientras que, por el contrario, hacer como si no ocurriera nada equivale a
autorizarlos. En este quehacer, quienes se hallan en una posición de autoridad
desempeñan un papel fundamental, porque el hecho de no condenar los actos de prejuicio
transmite el mensaje tácito de que tales actos son adecuados. Por el contrario, responder
a esas acciones con una reprimenda transmite el poderoso mensaje de que los prejuicios
no son algo intrascendente, sino que tienen consecuencias muy reales (y, por cierto, muy
negativas). Además, dado que los prejuicios constituyen una variedad del aprendizaje
emocional, el reaprendizaje es posible, aunque necesite tiempo y no pueda ser el resultado
de un simple cursillo de entrenamiento en la diversidad. Lo que sí puede servir, en cambio,
es la cooperación sostenida día tras día y el esfuerzo cotidiano hacia un objetivo común
entre personas procedentes de sustratos diferentes. Lo que nos enseñan las escuelas que
promueven la integración racial es que, cuando el grupo fracasa en este intento, se forman
pandillas hostiles y se intensifican los estereotipos negativos.
Cuestionario:

1. Según _______, la razón de que los hombres estén tan predispuestos a


atrincherarse en sí mismos hay que buscarla en la protección que esta situación les
procura contra el desbordamiento emocional.
Gottman

2. Consiste en escuchar los sentimientos reales subyacentes al mensaje verbal— es


el modo más eficaz de escuchar sin adoptar una actitud defensiva:
Empatía

3. «cuando dices X me haces sentir Y, pero me habría gustado sentirme Z», este se
refiere al modelo:
XYZ

4. Es el estado en el que te encuentras al tener la capacidad de sintonizar con los


sentimientos de las personas que nos rodean, poder manejar los desacuerdos antes de
que se conviertan en abismos insalvables mientras trabajamos, etcétera:
Flujo

5. En su sentido original en la teoría de sistemas, implica el intercambio de datos sobre


cómo está funcionando una parte de un sistema, con la comprensión de que todas las
partes están interrelacionadas, de modo que la transformación de una parte puede
terminar afectando a la totalidad:
Feedback

6. «La ________ —señala Levinson— es tan importante para los elogios como para
las criticas. Con ello no quiero decir que los elogios difusos no tengan efecto sobre el
estado de ánimo y que no se pueda aprender de ellos.».
concreción

7. La acumulación de estas va creciendo en intensidad hasta el momento en que se


produce una explosión, mientras que su expresión abierta, en cambio, libera el exceso
de presión.
Quejas

8. ¿Quiénes afrontan con más facilidad las molestias que conlleva una disputa
matrimonial?
Mujeres

9. ¿Quiénes tienden a encerrarse en sí mismos en la misma proporción en que sus


parejas tienden a atacarles?
Hombres

10. El _______ y el amor no sólo pueden despejar la hostilidad del seno del matrimonio,
sino también de todos los demás ámbitos de nuestra vida:
respeto

También podría gustarte