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Cosecha de Cerezas (COMPLETO)

✨ Sinopsis: En lugar de sus padres, que murieron, Hee-gyeom amo y crio a su pequeño hermanito, Hee-seo. Aunque la pubertad podia haberle llegado demasiado temprano, el hermano menor, que era simplemente manso, todavía seguia a su hermano mayor, sue era duro. Un dia, el hermano menor volvio llorando de la escuela. El hermano mayor toci la entrepierna de su hermanito, quien gritaba que estaba sangrando, y solo entonces descubrió el secreto de sus padres habian escondido en sus recuerdos: Al parecer, incluso con pene, su hermano pequeño también tenia una vagina y habia comenzado a menstruar.

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Cosecha de Cerezas (COMPLETO)

✨ Sinopsis: En lugar de sus padres, que murieron, Hee-gyeom amo y crio a su pequeño hermanito, Hee-seo. Aunque la pubertad podia haberle llegado demasiado temprano, el hermano menor, que era simplemente manso, todavía seguia a su hermano mayor, sue era duro. Un dia, el hermano menor volvio llorando de la escuela. El hermano mayor toci la entrepierna de su hermanito, quien gritaba que estaba sangrando, y solo entonces descubrió el secreto de sus padres habian escondido en sus recuerdos: Al parecer, incluso con pene, su hermano pequeño también tenia una vagina y habia comenzado a menstruar.

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COSECHA DE CEREZAS

TOMO 1
CAPITULO 1

Extrañamente, le dolía el estómago.

Hee-seo cayó sobre el escritorio, con las manos envueltas


alrededor de su vientre, y de inmediato comenzó a quejarse en
silencio. Pareció que algo muy malo estaba pasando en su interior
porque incluso hoy, ni siquiera fue capaz de desayunar
correctamente.

La mirada de la maestra se posó sobre él, quien estaba acostado


boca abajo, y luego regresó al libro de texto. Era un estudiante
tan tranquilo que no le pareció extraño que descansara en época
de exámenes y, sin embargo, su compañero de pupitre, que
estaba mirando, se acercó un poco para comenzar a hablarle:

"Oye, ¿Estás bien?"

"Sí… Estoy bien."

"Estás sudando."

"..."

Hee-seo no tenía la energía suficiente como para hablar sobre


eso, así que se agachó sin responder.

Mientras frotaba sus piernas para intentar dejar de sentir ese


extraño hormigueo, descubrió que el espacio entre ellas estaba
algo resbaladizo.

Era un sentimiento de incongruencia impresionante que le hizo


estar alerta. De hecho, no se había sentido bien desde antes de
despertar.

Estaba somnoliento, como si tuviera un resfriado. Después de


escuchar la alarma se despertó justo como lo hacía todos los días,
pero, extrañamente, esta vez volvió a dormir a los pocos
segundos.

Había llegado tarde a la escuela, así que era evidente que cuando
llegara a casa le darían una paliza o lo castigarían de alguna
manera más cruel. Cuando recordó el terrible castigo corporal que
le ofrecía su hermano, el deseo de volver a casa disminuyó incluso
aunque su estómago se estaba apretando.

Era un hermano mayor amigable, pero no dudaba en regañarlo


ferozmente para que no se "saliera del camino." Después de todo,
habían crecido sin padres y él pensó que estaría bien tomar el
lugar de ellos.

Hee-seo, que había estado acostado boca abajo todo este tiempo,
fue al baño tan pronto como sonó el timbre. Tal vez era solo un
dolor de estómago ocasionado por la falta de comida, pero era
preocupante que hubiera sentido algo extraño entre sus piernas
todo este tiempo.

Su trasero estaba resbaladizo y su boxer pareció increíblemente


húmedo. Hee-seo, que nunca se había parado frente a un urinario
de hombres, incluso cuando orinaba solo, se encerró en un
cubículo esta vez y puso candado.

Bajó la tapa, aflojó su cinturón y se quitó los pantalones y los


boxers.

"¿Ah?"

Hee-seo bajó la cabeza y tiró de sus calzones hacia adelante. No


podía ver bien debido a su pene, así que agarró esta parte con
una mano y tiró de la ropa con la otra.

Había sangre en el lugar donde entraba en contacto el área


púbica.

Sintió que su corazón se hundía e inmediatamente después, Hee-


seo no pudo ni siquiera respirar. Miró la sangre que salía de su
cuerpo y se preguntó si la razón por la que tenía dolor de
estómago desde antes era porque tenía una enfermedad mortal.

No sabía que era, pero todos los pacientes terminales que veía en
los dramas vomitaban sangre antes de morir. Sangraba desde
abajo, por lo que algo en su vientre podría tener cáncer. Por un
momento, el rostro de su hermano apareció ante sus ojos, y luego
el de su madre y su padre que ya estaban muertos. Estaba
aterrorizado y asustado, así que comenzó a llorar.

"Buaaaaa...."

Había lágrimas, cayendo gota a gota. Hee-seo se secó


rápidamente la cara con ambas manos y silenció su boca. Podía
escuchar a los niños hablando afuera mientras se lavaban las
manos así que intentó ser discreto. Aunque estaba seguro de que
tenía una enfermedad mortal, se preocupaba más de que alguien
pudiera burlarse de él.

Hee-seo, que había estado sollozando por un tiempo considerable,


salió del baño con varias capas de papel sanitario entre sus
piernas húmedas. Se dirigió a la maestra de salón con una cara
fuerte, obtuvo permiso para irse temprano e inmediatamente
después tomó su mochila y salió de allí. Hoy era esa fecha en que
su hermano se quedaba en casa todo el día así que, tan pronto
como llegara a casa, debería agarrarlo de la mano y pedir que lo
llevara al hospital.

"Buaaaaa, um..."

Mientras Hee-seo se dirigía a casa, que solo estaba a diez minutos


a pie, rompió a

llorar de miedo y de tristeza.

Hee-gyeom preparó café y fue a la sala de estar.

Sus ojos estaban pesados así que estaba sentado, quieto y casi a
punto del desmayo debido a la cantidad aterradora de trabajo con
la que había tenido que lidiar desde la noche. Normalmente
despertaba a su hermano menor, que dormía desde las 8, y lo
enviaba a tomar su desayuno en lo que se hacía cargo de algo
más.

Hoy todo se sintió terriblemente desorganizado como para


considerarse un buen día. Hee-seo era un buen hermano
pequeño, lo escuchaba bien, era inteligente y lindo, pero, para ser
honesto, Hee-gyeom no podía permitirse prestarle tanta atención.
Deseaba que creciera solo y de un modo brillante. Pero tampoco
era como si fuera lo suficientemente inteligente como para hacer
eso por su cuenta.

Hee-gyeom sonrió de repente, todavía sosteniendo su café entre


las manos. Recordó que sus mejillas regordetas estaban
hinchadas y que sus labios se crisparon por temor a que se
enojara con él por haberse quedado dormido. Gyeom a veces era
pesado con las responsabilidades que le imponía, pero pensaba
que era necesario para hacerlo crecer. Por supuesto, en lugar de
enseñarle a su inocente hermano como vivir y ganarse la vida,
quería abrazarlo para siempre y protegerlo entre sus brazos.
Incluso si últimamente parecía estar bastante ansioso por
enseñarle a ser independiente, era por presión. No por gusto.

Y honestamente ya estaba cansado de todo eso.

"Tin, tin."

Estaba a punto de subir a la biblioteca con su café cuando


comenzó a sonar su teléfono celular. Cuando revisó, descubrió
que había recibido un mensaje de texto diciendo que su hermano
se había ido temprano de la escuela por motivos de salud. El
instituto privado al que asistía su hermano había introducido un
sistema de asistencia electrónica, por lo que todo, desde la
llegada de su hermano a la escuela, las tardanzas, las salidas
anticipadas y las ausencias, se informaban de inmediato en el
teléfono de Hee-gyeom.
"¿Qué pasa para que venga tan temprano?"

Hee-gyeom, que estaba a punto de llamar a su hermano, cambió


de opinión y se dirigió al sofá de la sala. Su hermano menor
llegaría pronto a casa de todas maneras así que sería mejor
preguntarle en persona.

Gyeom bebió su café lentamente mientras esperaba. Su mente


perturbada había comenzado a despertarse gradualmente con la
noticia de su hermano y lo fuerte que estaba la bebida. Y en el
momento en que el humo del café se volvió plano, el sonido de
unos pequeños pasos comenzó a escucharse en la quietud de la
casa. Poco después, la cerradura de la puerta principal se abrió:

"Bip, bip, bip, bip."

Su hermano menor estaba presionando las teclas con sus manos


pequeñas y lentas. Hee-gyeom dejó el vaso y miró hacia la
entrada: Hee-seo, que estaba en pantuflas ahora, encontró a su
hermano esperándole en la sala. Sus ojos y su nariz estaban rojos
debido al llanto y su pequeño rostro pálido pareció estar lleno de
todos los dolores del mundo.

"¿¡Por qué estás llorando!?"

Hee-gyeom, que planeaba interrogar a su hermano menor, se


levantó de inmediato y se acercó hasta llegar con él. El vaso se
volcó por su movimiento tan brusco pero, Hee-seo, que pareció no
darse cuenta de esto, solo lo miró y dijo:

"Yo..."

Para terminar, abalanzándose sobre él y enterrando la cara entre


sus brazos. Hubo un grito, así que Hee-gyeom, que cubrió las
mejillas húmedas de su hermano menor, le levantó la cabeza para
poder inspeccionarlo de una mejor manera.
Las lágrimas estaban goteando así que en lugar de sentirse triste,
Heegyeom estaba más enojado por la persona que lo había hecho
llorar.

"¿Quién fue? ¿Te dijeron algo malo? ¿Te golpearon?"

"No, no..."

"¿Qué fue? Dime ¿Por qué estás llorando?"

"Yo, yo...."

Mientras envolvía sus manos alrededor de su cintura y acariciaba


la parte de atrás de su cabeza para intentar tranquilizarle, su
hermano menor pareció llorar todavía con más fuerza. Frotando
sus suaves y regordetas mejillas contra el duro pecho de su
Gyeom, lloró y lloró hasta que el hermano le dio palmaditas en la
espalda y le besó sobre la cabeza.

Hee-seo, que todavía estaba descontrolado, solo tembló.

Algo había comenzado a filtrarse entre sus piernas para ese


momento. El papel higiénico que llevaba estaba empapado y
apareció una vívida mancha de sangre en su ropa. El miedo se
salió de control por un instante así que gritó:

"Hermano, ¡Voy a.!. Morir! Yo voy a morir."

"¿De qué estás hablando? ¿Cómo que morir? Habla


despacio para que pueda entenderte".

Hee-gyeom le dio unas suaves palmaditas en la espalda para


intentar que lo dijera de nuevo. Hee-seo, quien tomó una
respiración que pareció ser más un hipo, tartamudeó mientras
intentaba contarle lo que sucedió en la mañana:

"Cuando, cuando llegué a la escuela, me dolía muchísimo el


estómago. Ah, todavía me sentía enfermo así que, fui al
baño ¡Era una locura! ¡Hasta estaba sudando! Yo, cuando
entré, descubrí que el espacio entre mis piernas estaba
resbaladizo."

Hee-seo contuvo su respiración e intentó guardar su miedo. Hee-


gyeom le dio unos toquecitos en el hombro, como si dijera que lo
estaba haciendo bien. Era una mano grande, dura y adulta. La
vaga confianza en que haría algo con respecto a esta situación lo
inundó por completo así que Hee-seo abrió la boca mientras se
aferraba a su hermano mayor:

"Entonces, fui al baño y, mis... Mis pantalones, ¡Ah! Yo no


sé como, pero, um, había sangre, sangre en mis boxers.
Hermano, ¿Voy a morir? ¿¡Voy a morirme!?

"¿Cómo que sangre?"

"Sí. Había mucha sangre. Estoy sangrando... Me duele el


estómago y estoy sangrando. ¡En serio!"

Hee-seo, que pareció decir la verdad, comenzó a llorar de nuevo.


Hee-gyeom, que estaba todavía parado frente a la puerta,
condujo al niño, que estaba llorando, a un lugar más seguro y
cerró la puerta que los separaba de las otras habitaciones.

A Hee-seo, que pareció tan ocupado llorando, no le importó


cuando Hee-gyeom le quitó el cinturón, pero abrió los ojos cuando
sintió que sus boxers se deslizaban hacia abajo. Las delicadas
pestañas en forma de abanico estaban empapadas en lágrimas y
mientras tanto, el hermano mayor solo miraba sus calzones
manchados de terribles gotas de sangre.

La expresión de Hee-gyeom era tan seria que Hee-seo volvió a


estar aterrorizado. Pensó que era un asunto grave, por lo que el
sentimiento de vago alivio se convirtió en ansiedad nuevamente.

"¿Qué hago? ¿¡Qué hago!?"

La voz, que había estado llorando, llamó a su hermano. Hee-


gyeom no respondió de inmediato, pero, en su lugar, tocó el
interior de los muslos blancos de Hee-seo y mientras buscaba a
tientas en un lugar que no podía ver, comenzó a retirar los restos
del papel de baño y algunas costras de sangre... Y al buscar bajo
sus testículos, tocó algo que definitivamente no debería estar allí.
Hee-gyeom quedó momentáneamente aturdido.

"¿Qué pasa? ¿¡Qué pasa!? ¿¡De verdad está muy mal!?

Había una vagina entre las piernas de su hermano menor.

"Hee-seo es un niño especial, por lo que debes cuidarlo bien."


Eran las palabras que Hee-gyeom había escuchado todo el
tiempo, desde que era muy joven. Aunque había sido criado
durante 12 años como hijo único, Heegyeom no recordaba haber
sido sobreprotegido nunca como lo estaba siendo su hermano
menor.
Era algo que le hacía pensar que, si lo sostenía, se rompería, si
soplaba el viento, se irá volando, y si le levantaba la voz,
entonces lo destrozaría. Sus padres además lo mimaron de una
manera increíble.
Estaba celoso de él, pero, para empezar, era doce años más
grande que el niño.
Además, los celos no duraron mucho porque después de que sus
padres fallecieron en un accidente automovilístico, su relación se
fortaleció mientras se cuidaban el uno al otro. Pero hoy,
finalmente se dio cuenta del motivo de la sobreprotección. Fue
solo ahora, que pareció entender completamente la razón por la
que ni siquiera lo dejaban tomar un baño a su lado.
"Son 23.800 wones."
"Aquí tiene."

Tan pronto como lo descubrió, Hee-gyeom pagó por unas toallas


sanitarias orgánicas y un paquete de cigarrillos. No sabía cuáles
eran las mejores, así que tomó la más grande que encontró y lo
llevó a la caja del supermercado.
No era pesado, pero su mente estaba tan revuelta que sus pasos
se volvieron increíblemente lentos mientras cargaba la bolsa
¿Cómo es que no había conocido los secretos de su hermano
menor hasta ahora?
Obviamente no tenía forma de saberlo a menos que su
entrepierna estuviera expuesta para él y dado que su hermano
menor no convivía con otras personas o tuvo una educación
sexual adecuada, era natural que no pudiera conocer paso a paso
en qué se diferenciaba su cuerpo del de los demás. Su hermano
menor comenzó a crecer pensando que era un hombre completo.
Y mientras le brotaban testículos del tamaño de cacahuates y un
pene pequeño, un útero se abultaba en la parte inferior de su
abdomen. Hee-gyeom recordó a su hermano menor, junto a él y
diciendo que iba a morir.
¿Qué tan sorprendido estaría al descubrir que tenía ambos sexos
y cómo tenía que explicárselo si era tan ingenuo?
Hee-gyeom, que de repente se tenía que hacer cargo de la
educación sexual de su hermano menor, estaba perdido. Quería
fumar, pero no podía retrasarse ni un momento porque estaba
esperando por él en la casa.
"¡Hermano!"
Cuando Hee-gyeom abrió la cerradura de la puerta y entró, Hee-
seo llegó corriendo a su encuentro.
Se quejó del tiempo que se había tardado y también de que
pensaba que iba a morir de miedo.
Hee-gyeom no sabía cómo consolarlo correctamente, así que
envolvió sus brazos alrededor de sus pequeños hombros y le
habló: "Vamos."
Hee-gyeom llevó a su hermano menor al baño, le pidió que
tomara una muda de ropa y unos boxers que estuvieran limpios y
luego, Gyeom naturalmente comenzó a intentar quitarle el
uniforme escolar al niño.
Es decir, todavía era su hermano menor, el pequeño que había
criado con sus propias manos y por supuesto que seguía siendo
familia.
Movió las manos y le quitó la corbata, la camisa, e incluso le sacó
los calcetines.
El hermano menor, que siguió los movimientos de Gyeom, levantó
las piernas y abrió los brazos para ayudar a que la ropa se le
retirara más fácilmente y, al final, volvió a tener hipo por el miedo
a lo silencioso que todo estaba.
"¡Hip!"
Cuando su hermano no lo estaba consolando, solamente tenía
energía para llorar.
"Estoy asustado..."
"¿Por qué?"
"Realmente... Realmente voy a morir ¿Verdad?"
"No morirás".
"Pero, pero… ¿Por qué estás así entonces? Tienes una cara
que da miedo".
Su hermano empezó a llorar de nuevo. Hee-gyeom ni siquiera
sabía por dónde empezar y hasta qué punto explicarle a su
hermano, que realmente no entendía nada.

Se preguntaba si ni siquiera sabía que su cuerpo era diferente a él


de los demás debido a las clases en su escuela, pero cuando
pensó en su hermano menor, que se quejaba de no lograr
terminar la tarea de matemáticas, recordó que su maestra le dio
tiempo para el autoestudio durante la materia de sexualidad.
Tenía algo de sentido.
"Cuando el esperma y el óvulo se encuentran", debieron
haber reproducido un video como este. Pero era Corea, donde
solo se utilizaban el 11% de los condones por lo que nada le
extrañaba en realidad. Hee-gyeom sacó los nuevos calzones de su
hermano.
Eran unos boxers pequeños que se envolvían con facilidad
alrededor de su trasero.
Y mientras observaba como sus pantorrillas blancas y suaves
quedaban atrapadas en la tela de algodón, el hermano mayor
suspiró: "Está bien, Woo Hee-seo. Ahora que eres mayor,
comenzaste a menstruar. No vas a morir."
"¿Cómo qué a menstruar?" Hee-seo parpadeó, con sus
grandes ojos, y Heegyeom pensó entonces en las toallas
sanitarias que había comprado al azar.
Gyeom estaba debatiendo entre tallas medianas y grandes, pero,
al ver el pequeño trasero de su hermano menor, eligió una
mediana que además no tuviera alas.
Rompió el empaque. Era mejor que su hermano en el sentido de
que él no ignoraba sobre estas cosas, pero eso no significaba que
supiera como usar una toalla. Tuvo que investigar.
"Así es."
"La menstruación es lo que les pasa a las chicas, ¿No? Yo
soy un chico."
"Si, eres un hombre ¿Pero entonces por qué tienes tu
período, Hee-seo?"
Los ojos húmedos de Hee-seo se volvieron hacia su hermano,
quien le abrió las piernas para poderlo ayudar.
La ansiedad en sus pupilas brillaba de una manera peligrosa así
que Hee-gyeom se río porque hasta él sabía que era extraño
admitir que su inocente hermanito estaba menstruando.
"¿Conoces que las chicas menstrúan, pero no sabes por
qué?"
"Es porque... ¿Porque están listas para tener un bebé?"
Hee-gyeom se río cuando escuchó a su hermano menor
decir que era porque ya podían tener bebés.
La mirada se le fue inevitablemente hacia el vientre desnudo de
su hermano y pensó que, aunque era delgado, el estómago del
niño estaba ligeramente redondeado.

Era una señal de inflamación debido a todo el trabajo que debían


estar haciendo sus ovarios para ese momento. El tono de Hee-
gyeom se suavizó como si estuviera tratando con una persona
débil:
"Hee-seo, ¿Sabes que tu cuerpo es diferente al de otros
niños?"
Hee-seo puso los ojos en blanco.
Pareció avergonzarse de que su hermano estuviera mirando la
grasa de su vientre así que lo cubrió de inmediato con las dos
manos.
Se podía ver una ingle sin pelo debajo de sus dedos arrugados así
que Hee-gyeom solo apartó la mirada.
"Piensa en por qué empezaste a menstruar si eso es lo que
hacen las chicas".
Hee-seo estaba atónito por la pregunta que surgió de la nada.
Hubo una respuesta que inmediatamente le vino a la mente, pero,
no importaba cuanto lo pensara, no tenía nada de sentido. Dijo
que las niñas menstruaban cuando estaban listas para tener un
bebé porque eso es lo que le enseñaron en las clases de
educación sexual. Entonces, si estaba menstruando... Al final,
Hee-seo, que llegó a la misma conclusión que la primera, vaciló
como si fuera a hablar y finalmente abrió la boca.
"¿Estoy listo para tener un bebé?"
"Eres inteligente, hermanito." Hee-gyeom desplegó la
toalla sanitaria y la colocó en los nuevos calzones de su
hermano.
Hee-seo estaba tan sorprendido que ni siquiera se preguntó qué
estaba haciendo su hermano con él. La menstruación era de las
niñas, pero, él, como hombre, lo estaba haciendo también. Su
cabeza palpitaba por una relación causal que no entendía.
"Oye, pero yo soy un niño. Tengo pene."
"Es... Tu vagina".
Los ojos de Hee-seo se agrandaron ante la palabra "vagina",
porque era la primera vez que la había logrado escuchar.
"¿Qué es una vagina?"
"Estás sangrando... ¿Alguna vez tocaste tu pene mientras
lo lavabas y descubriste que tienes una pequeña abertura
abajo llena de pliegues? Eso es... Una parte del cuerpo que
es de las chicas. Los niños no lo tienen."
Hee-seo se sorprendió hasta el punto en que sus hombros se
levantaron. Pensó que eso lo tenían todos, pero la verdad es que,
entre los chicos, él era el único.
Por un momento, su cuerpo comenzó a sentirse como el de una
criatura desconocida que había perdido completamente el control.
Y cuando se dio cuenta de que no podía hacer nada para
remediarlo, comenzó a asustarse todavía más.
"¿Entonces ni siquiera tienes esa pequeña lengua que
tengo entre mis piernas, hyung? ¿Soy el único?"
"No la tengo."
"..."
Hee-seo, que había tenido ese cuerpo desde que nació, pareció
entrar en shock al descubrir que no tenía "cosas" como las de su
hermano.
Las voces de los chicos, burlándose de él por ir al baño como una
niña en lugar de utilizar el urinario comenzaron a llenarle la
cabeza así que, solo se lamió los labios:
"Yo... ¿Entonces soy una mujer? ¿No soy... ¿No soy un
hombre?"
Hee-gyeom colocó cuidadosamente la toalla sanitaria en sus
calzones y comenzó a subirle la tela.
Su corazón estaba preocupado por los secretos que seguramente
tendría que guardar un hermano tan pequeño y tan joven y
estaba triste por cómo viviría esta persona inocente en el futuro.
El calor ya estaba hirviendo en su cabeza por miedo a que algún
chico malintencionado le quitara los pantalones a su hermano y le
metiera la verga.
El hermano menor, que llevaba solo una pieza de ropa interior,
agitó los dedos de los pies con ansiedad y tiró del dobladillo de la
ropa de su hermano. Las lágrimas brotaron de sus grandes ojos y
cayeron sobre su esbelta barbilla.
"Umm... ¿Qué hago ahora?" Un miedo diferente al de cuando
lloraba porque pensaba que tenía una enfermedad mortal,
apareció en su pequeña carita blanca.

Hee-gyeom no sabía cómo apaciguar a su hermano menor, así


que lo abrazó tan fuerte como pudo y comenzó a decirle que
definitivamente todo iba a estar bien. Hee-seo lloró durante
mucho tiempo, en los brazos de su hermano.

Un tinte rojizo había aparecido en su rostro dormido. Le dio de


beber agua y le ofreció de comer en la boca porque estaba
preocupado de lo agotado que podía estar después de todo lo que
había pasado.
Su hermano menor pareció tener mucho miedo así que no lo soltó
por nada del mundo. Incluso cuando sus párpados comenzaron a
caerse.

"Hermano ¿Qué debo hacer? Hermano ¿No soy un


hombre?"

Al final, Hee-gyeom tuvo que meterse bajo la colcha del niño, que
tenía personajes de conejo, y acariciar su estómago hasta que
finalmente se durmió. Al parecer, habían comenzado a aparecer
los cólicos.

Estiró el brazo y acarició suavemente su cara:

"Todavía es un bebé".

Hee-gyeom miró a su hermanito por un segundo más antes de


levantarse con cuidado de la cama para que no lo fuera a notar.
Se soltó de la mano que sostenía el dobladillo de su ropa y luego
le echó otro vistazo para asegurarse de que estuviera todavía
durmiendo.

Después, Hee-gyeom, quien lo cubrió con la manta hasta la nariz,


se dirigió a la terraza del primer piso casi en puntitas. La luz del
sol del mediodía entraba a raudales desde la puerta que daba al
jardín así que, en el camino que estaba junto a los escalones,
pudo ver un macizo de flores hermosas que Hee-seo había estado
cuidando desde hace algunos meses.

El nombre de las plantas estaba escrito en letras rectas sobre


unos pequeños cartelitos y por supuesto, todo estaba
acompañado por el dibujo de una carita feliz.

Era un poco triste para el momento actual recordar la naturaleza


amable de su pequeño hermanito mientras cuidaba las flores y las
plantas.
Hee-gyeom sacó un cigarrillo de su bolsillo, encendió el fuego e
inhaló profundamente. Se estaba sintiendo como si apenas y
pudiera respirar.

El humo blanco del cigarro salió de sus labios y un profundo


suspiro fue seguido por un profundo lamento. Cuanto más corto
era el cigarrillo, más preocupado volvía a sentirse y
evidentemente, el objeto de todos estos males seguía siendo su
hermano menor.

"¿Debería llevarlo al ginecólogo?

Hee-gyeom volvió a fumar. En su mente, quería ir al hospital de


inmediato y averiguar si había algo malo en el cuerpo de su
hermano o si tal vez, esto había ocasionado algún efecto negativo
en su salud. También le preocupaba que el descubrimiento fuera
demasiado tardío. El útero y los testículos no podían crecer juntos
así que debía ser una mala señal que comenzara a menstruar.

"No sé si Hee-seo se deba operar".

Sus padres probablemente querían que su hermano menor


decidiera su propio género después de haber crecido hasta cierto
punto, pero, desafortunadamente, el descubrimiento llegó de una
manera completamente inesperada.

También tuvo la mala suerte de tener una terrible educación


sexual.

Su hermano menor obedeció el consejo de sus padres de no


mostrar su cuerpo imprudentemente a los demás así que, como
era obvio, se volvió un niño que tenía la costumbre de bañarse
alejado de los otros y en el último cubículo. Y Hee-gyeom no tuvo
la oportunidad de mirar entre las piernas de su hermano gracias a
esto en primer lugar. Por supuesto, no se podía culpar a los que
ya habían fallecido por lo que Hee-gyeom trató de calmar su
confusión mientras pensaba en su hermano, que estaba muy
sorprendido y completamente destrozado como para que lo
pudiera remediar.

Era posible que tuviera que trasladarlo al hospital, a fin de


cuentas.

Después de unos breves suspiros, Hee-gyeom frotó el cigarrillo


contra el cenicero y lo apagó. Regresó a la sala de estar, revisó su
teléfono celular y se ocupó de las tareas de último momento.

En este instante se estaba lamentando profundamente de haber


elegido un trabajo en el que tuviera que viajar tan seguido.

Es decir, de verdad se le rompía el corazón de imaginar lo mucho


que lloraría mientras lo esperaba en una casa desolada y sin nadie
que cuidara de él. Sangrando y muy posiblemente temblando. Por
un tiempo, era evidente que tenía que estar pendiente de la
confusión de su hermano menor más que de su oficina por lo que
Hee-gyeom decidió posponer todo lo que tuviera que hacer por el
mayor tiempo posible.

"Sí. Entonces terminaré mis asuntos e intentaré volver al


trabajo a tiempo. Entiendo..."

Después de terminar la última llamada, miró la hora y vio que ya


se estaba acercando la noche. Su hermano menor, que lloraba
como si estuviera exprimiendo toda la humedad de su cuerpo, no
se había despertado ni una sola vez en lo que iba de la tarde así
que pensó que estaba intentando recuperar sus energías. Se rascó
la cabeza y después fue directo a la cocina, pensando que tenía
que despertarle y darle algo más para comer. Colocó la sopa de
algas hecha por la criada en la lumbre y vertió cinco huevos en un
bol. Mezcló zanahorias picadas y cebollas, luego las echó
lentamente en un sartén engrasado y movió hasta crear un sonido
chisporroteante y apetitoso.
Hee-gyeom rodó el huevo con una capa de queso para crear sus
"famosos rollitos de huevo" amarillos y deliciosamente cocidos y
luego, los colocó en un platito estampado de flores. Era el gran
rollo de huevo con queso que le gustaba mucho a Hee-seo.

Abrió el refrigerador, sacó las guarniciones con anticipación para


que el frío desapareciera y después comenzó a cortar algunas
salchichas en forma transversal.

La sopa de algas estaba hirviendo mientras las salchichas se


asaban a la parrilla en forma de un lindo pulpo. Había carne de
res y algas servidas en un bol así que Hee-gyeom miró hacia las
escaleras al sentir que ya todo estaba listo. No había señales de
que su hermano bajara. En su trabajo, escuchó muchas veces que
las mujeres se quedaban sin energía cuando comenzaban a
sangrar, pero, igual le preocupaba que en realidad el niño
estuviera peor de lo que aparentaba.

Hee-gyeom se quitó el delantal y subió al segundo piso.

Hee-seo, que tenía el hábito de dormir de un modo


increíblemente tranquilo, abrió los ojos y descubrió que se había
quedado en la misma posición que tenía cuando abrazó a su
hermano. Sintió los párpados pesados, como si aún estuvieran
húmedos de lágrimas, se frotó la cara y se acurrucó igual a si
intentara hundirse en el pecho de Gyeom de nuevo. Luego, se dio
cuenta del sitio vacío junto a él. Sus ojos se levantaron de
inmediato por el miedo a que su hermano mayor, quien envolvió
sus brazos alrededor de sus hombros y lo calentó por horas,
desapareciera sin decirle nada.

"Hermano… ¿Dónde estás?"

En la habitación, con la cortina eléctrica hacía abajo, solo la luz de


la lámpara ambiental ocasionaba sombras. Hee-seo buscó a
tientas en la mesa, tomó el control remoto y presionó el botón
que hacía que la cortina comenzara a abrirse por si misma. La luz
del sol comenzó a entrar a raudales en la habitación así que, la
lámpara ambiental, que detectaba los cambios en la iluminación,
se apagó automáticamente con un pequeño sonido de "click".

Hee-seo, que estaba despierto hasta cierto punto, se levantó para


poder sentarse en la cama... Y en ese momento notó una increíble
molestia debajo de las nalgas.

Sus calzones se adhirieron con fuerza a su piel así que, Hee-seo,


sorprendido, enrolló la manta y la levantó hasta descubrirse
completamente las piernas: En el lugar donde había estado
durmiendo, con el cuerpo todo acurrucado, se veía claramente
una mancha de sangre del tamaño de la palma de su mano.

"Sangre."

Cuando se acomodó para que sus nalgas no tocaran el edredón,


descubrió que la toalla sanitaria dentro de sus calzoncillos se
había salido un poco de su lugar... Y entonces recordó que había
comenzado a menstruar precisamente el día de hoy. Su hermano
le dijo que era debido a las grietas debajo de sus testículos, pero,
igual fue injusto empezar a sangrar incluso mientras intentaba
poner en blanco su cabeza.

"Hyung..."

Se estaba sintiendo como un niño que había orinado mientras


dormía. Hee-seo comenzó a hipear y sacó el grueso edredón con
un impulso casi violento. Su manta, que era mucho más grande
que su cuerpo, se sintió tan pesada que hasta se quedó sin aliento
simplemente con el puro hecho de sostenerla un par de pasos. Sin
embargo, incluso después de sacarla, era difícil saber como lavar
algo como eso porque siempre lo había hecho Gyeom en su lugar.
Mientras tanto, podía sentir la sangre saliendo de su cuerpo
nuevamente. Más rápido.

Era extraño sentir que la sangre se filtraba por la compresa


higiénica.
¿Y eso significaba que siempre iba a salir sangre?

¿Esa sería su vida?

Pensó que mejoraría después de dormir, pero...

Hee-seo, enrolló la manta, la escondió, y se dirigió


apresuradamente hacía el inodoro. Su hermano mayor había
colocado las toallas sanitarias, que compró, en el baño de su
habitación así que, cuando abrió el armario que estaba sobre el
lavabo, las toallas sanitarias aparecieron justo al lado de la pasta
de dientes, los cepillos adicionales y el champú. Por fortuna, había
visto como su hermano manejó el paquete la última vez así que
hizo exactamente lo mismo. Al oír el crujido del vinilo, Hee-seo se
sorprendió como si lo hubieran encontrado cometiendo un delito.

"Demonios."

Cuando observó sus calzones, vio que realmente había una


enorme fuga debajo de la toalla sanitaria que había colocado su
hermano.

Hee-seo arrancó la toalla y la tiró a la basura mientras derramaba


lágrimas de pura vergüenza. La parte que seguía manchada de
adhesivo se dobló de modo que la zona con sangre dejó de ser
visible y luego, puso sus boxers en el lavabo y los extendió
completamente para poderlos limpiar.

Cuando abrió el grifo, el agua empapó la tela e hizo danzar la


sangre sin siquiera hacer un gran esfuerzo. Hee-seo, que era dócil
hasta el extremo en que nunca se había lastimado al caer, no
podía creer que hubiese salido tanta sangre de entre sus piernas.
Estaba aterrorizado, en serio muerto de miedo.

"Realmente voy a morir. Voy a morir."

Era como un sangrado excesivo, así que estaba convencido de que


definitivamente se iba a morir en algún momento.
Hee-seo se limpió la nariz mientras todavía estaba tratando de
lavar sus calzones y quitar las costras que se pegaban a la tela.
Todo era confuso porque después de todo, se había convertido en
un niño que menstruaba de la noche a la mañana. ¡Hasta la
sangre que goteaba por el suelo había comenzado a darle mucho
miedo!
Hee-seo arrojó jabón en sus calzones y los frotó varias veces
antes de dejarlos escurrir en la bañera que estaba en la esquina
del baño. Sería bueno secarlos al sol, pero no sabía cómo
excusarse con su hermano a la hora en que viera eso.

El niño volvió a su habitación, deprimido, y colocó la manta


nuevamente entre sus brazos. Había decidido lavarla en la bañera,
pero, de repente, comenzó a escuchar pasos afuera de la puerta.
Era, sin lugar a dudas, su hermano mayor. Hee-seo saltó,
sorprendido por el encuentro que iban a tener. Quería esconderse
en algún lugar, pero no tenía donde. Luego, la madera se abrió de
golpe:

"¡Ay!"

Sin calzoncillos y con una camiseta suelta, pareció un niño


patético abrazado a una manta manchada de sangre. Incluso
tenía hipo.

La verdad era que frente a su hermano siempre parecía


increíblemente patético así que, recordando esto, sus mejillas
blancas se pusieron de un rojo casi brillante.

"¿Estás despierto? ¿Pero qué estás haciendo? ¿Por qué


tienes esa manta?"

"¿Esto?"

Hee-seo movió los dedos, todavía abrazando una manta que era
muchísimo más grande que todo su cuerpo. Su rostro se puso rojo
y no pudo hacer contacto visual con él durante algunos segundos
que se sintieron como horas. Fue ciertamente, una actitud
bastante sospechosa.

Hee-gyeom se acercó a su hermano menor para tratar de verificar


su estado, pero él se sorprendió lo suficiente como para dar un
paso para atrás. Gyeom se estaba sintiendo incómodo con tanta
negativa:

"Woohee-seo, ven aquí".

Hee-seo, al darse cuenta de que estaba actuando de un modo


incorrecto frente a su hermano, comenzó a moverse bastante
lentamente en su dirección.

Y mientras Hee-gyeom observaba como su pequeño hermanito


estaba vacilando, también se dio cuenta de que las piernas que
estaban expuestas debajo de la manta se encontraban
particularmente vacías. Hee-seo tenía hipo otra vez.

"¡Espera! No te acerques."

"Está bien... Solo soy yo."

Hee-gyeom se inclinó, buscó debajo de la camiseta de su hermano


y luego, su mano tocó sus nalgas solo para percatarse de que no
tenía calzones.

Fue un toque seco, por supuesto.

Como para comprobar si un niño se había orinado o no. Hee-seo


estaba avergonzado de que lo tratara como a un niño pequeño y
aun así, Hee-gyeom miró a su tímido hermanito con toda la
amabilidad del mundo:

"¿Por qué no llevas boxers? ¿Te orinaste mientras


dormías?"

"¡No me oriné!"
"Entonces, ¿Por qué llevas...?"

Hee-gyeom se dio cuenta de la razón incluso antes de que


terminara de hablar. La sangre menstrual se había derramado
sobre la manta. Fue entonces cuando comprendió por qué estaba
tan tímido y a la defensiva.

Al darse cuenta de su enorme falta de consideración, lamentó


haber puesto a su hermano menor en una situación tan
embarazosa.

Más cuando sintió que Hee-seo estaba a punto de llorar.

"De verdad no me oriné..."

"Hee-seo, está bien. No dije nada."

Sabía que era tímido, así que estaba fingiendo que no sabía sobre
lo ocurrido. A Hee-gyeom le faltaba delicadeza y a Hee-seo dejar
de llorar.

"No te burles de mí."

"No lo hago ¿Lavaste tus boxers?"

Asintió con la cabeza. Su carita pareció estar enterrada en el


edredón así que era obvio que estaba completamente aterrado.
Su voz se volvió muy suave de nuevo:

"¿Intentaste lavar la manta tú solo? ¿Cómo lo ibas a hacer


siendo tan pequeñito? Hasta parece que esa cosa te va a
comer".

"Te dije que no bromearas."

"Tu hermano pondrá las mantas en la lavadora, así que


baja y come mientras tanto. Te has estado muriendo de
hambre todo el día".

"¡Yo lo haré!"
Hee-seo insistió en hacerlo por su cuenta así que abrazó la manta
con muchísima más fuerza.

Hee-gyeom sonrió para él, pero era evidente que sus ojos estaban
tristes:

"Entonces bajemos juntos ¿De acuerdo?"

"Sí."

Hee-gyeom sacó un par de calzones del armario de su hermano y


una de las toallas sanitarias que naturalmente se encontraban en
el cajón del baño.

Los bóxers que había lavado Hee-seo colgaban en la bañera así


que podía imaginar como su hermano menor se había encargado
del problema mientras se quejaba y se ponía a llorar. Hee-gyeom
recogió la ropa, exprimió la humedad y la colgó en el toallero.

"¿Ya?"

Hee-seo estaba esperando a su hermano fuera del baño. Pareció


estar muy preocupado de que hubiera visto sus calzones colgando
así que Gyeom imaginó que, si decía que había exprimido el agua
por su cuenta, seguramente se pondría a llorar otra vez.

Hee-gyeom no quería nada de esto así que solo envolvió su brazo


alrededor de los hombros pequeños y redondos de su hermano
menor y luego, lo condujo escaleras abajo:

"Cuida donde pisas".

Hee-seo no podía ver la planta de sus pies mientras abrazaba su


gran manta así que Hee-gyeom tenía todo el trabajo de guiarlo. El
niño pareció honestamente encantado con las fuertes manos que
envolvían suavemente sus hombros y con el aroma de "adulto"
que fluía hasta golpearle por completo la nariz.
En realidad, cada respiración que daba en su dirección le hacía
sentir como si tuviera plumas en su pecho, girando y girando
hasta hacerle cosquillas en el interior.

Hee-seo, que estaba tan absorto como para conocer la manera en


la que había llegado a la lavandería, solo recuperó el sentido
cuando su hermano le dio una palmada en la cabeza. Pareció que
ahora era su turno de ponerse a trabajar en la manta por lo que
corrió hacía la esquina de la habitación y puso la ropa dentro de la
lavadora.

"¿Sabes cuánto detergente poner?"

"Sí, ya he utilizado una lavadora antes".

Con la esperanza de que las manchas de sangre desaparecieran


sin dejar rastro, Hee-seo llenó la cuchara con detergente tres
veces. Después de eso, lógicamente ya no quedaba nada que
pudiera cubrirlo así que el pequeño trasero del niño quedó
completamente expuesto frente a él.

Era tan pequeño que no pareció que existiera una buena solución
para poderlo manejar. Necesitaba algo mediano o pequeño que
pudiera protegerlo bien durante la noche así que Hee-gyeom, que
estaba reflexionando sobre los tipos de toallas sanitarias que
existían en el mercado, de repente murmuró:

"Tal vez sea mejor usar un pañal".

"¿Qué?"

"Nada. Ponte los boxers y vamos a comer. Tienes hambre,


¿no?"

"Sí."

Hee-seo puso sus piernas en los agujeros de los calzones que le


dio su hermano. Había pasado apenas unas horas desde que
Gyeom le quitó la ropa y le puso una toalla sanitaria que pudiera
protegerlo, pero, esta vez, estaba tan extrañamente avergonzado
con sus movimientos que prefirió no voltear a ver.

Pero incluso si quería que su hyung se fuera, también había una


parte en él que deseaba que se quedara a su lado.

Al final, Hee-seo, que estaba dudando, simplemente se quedó


jugando con la toalla sanitaria entre las yemas de sus dedos.

"¿No puedes?"

"Si puedo."

"A ver, te ayudo. Tienes que quitar esta parte y pegarla. No


es difícil, así que no tengas miedo".

El hermano mayor, de rodillas, colocó con cuidado la toalla


sanitaria en los calzones de su pequeño hermano. Esta vez, había
traído una lo suficientemente grande como para cubrirle las nalgas
por lo que pensó que podría durar hasta pasada la media noche.
Hee-seo, por otro lado, deseó cruzar las piernas de inmediato
cuando su aliento caliente comenzó a tocarle la piel. Incluso sus
pies, dentro de las pantuflas, se estremecieron.

"Es más fácil que atarse los cordones de los zapatos".

"Sí."

"Uy, pero mi hermano ni siquiera puede atarse los cordones


de los zapatos correctamente ¿No es verdad? Estamos en
problemas."

"... Sigue jugando y ya no te hablaré."

Hee-seo, que toda la vida había tenido problemas para aprender a


atar sus cordones, comenzó a quejarse de sus bromas. Hee-
gyeom, por el contrario, sonrió y pellizcó la mejilla de su pálido
hermanito. Luego, naturalmente, lo tomó de la mano.
"Ahora, comamos. Tu hermano hizo rollos de huevo. Y
además les agregué queso".

"¿De verdad?"

"Sí. Vamos a comer ahora".

"¡Sí!"

Cuando escuchó que había hecho su comida favorita, lo inundó


una sensación de hambre que había olvidado desde la mañana.
Hee-seo tomó la mano de su hermano mayor y dejó que lo llevara
hacia donde quisiera.

La sensación de estar deprimido desapareció de una vez

"¡Oh, Woohee vino a la escuela!"

"¿Puedes regresar ya? Creí que estabas muy enfermo."

"No. Todo está bien ahora."

Hee-seo, quien se fue temprano el miércoles por la mañana y


regresó a la escuela una semana más tarde, estaba lleno de gente
con preocupaciones y preguntas bastante curiosas. Ya había
agotado todas las excusas que tenía en su cabeza el día que tuvo
que irse, pero no pareció haber logrado transmitir sus emociones
correctamente a los otros niños. Hee-seo bajó la cabeza debido a
la carga de tener que mentir.

Su cariñoso hermano mayor retrasó el comienzo de la escuela


hasta el lunes gracias a una llamada telefónica que realizó muy
rápidamente.

Se preguntaba qué debían de hacer en caso de que su período no


hubiera terminado para ese entonces, pero afortunadamente
acabó por quitarse la toalla sanitaria el sábado por la madrugada.
Su hermano había dicho que era bueno que su ciclo menstrual
fuera tan corto. Hee-seo no entendió porque estaría bien para él
sentir que iba a colapsar por un sangrado excesivo y por cólicos
menstruales terribles durante tres días. Debería ser solo uno.

"¿Dónde te dolía? Tal vez estabas defecando cosas del


tamaño de una ballena."

"Jajaja, que asco."

"¿De verdad vas a decir eso? ¿Cuántos años crees que


tenemos?"

"Solo digo que es sospechoso que siempre vaya al baño


solo. ¡Ya sé! ¿Y si no puede mostrarnos su pene porque
todavía no tiene la circuncisión?"

"Ya detente."

Si-woo Lee, quien era el presidente, comenzó a regañar a los


chicos que estaban haciendo bromas que "cruzaban la línea de lo
divertido." Los chicos se quedaron callados como si las risas no
hubieran existido en primer lugar y luego bajaron la cabeza. Si-
Woo Lee observó atentamente como Hee-Seo pintaba su cara de
colo rojo brillante:

"No es nada así, fue solo gastritis".

Hee-seo pudo escaparse gracias al "repentino" momento de


silencio y luego, simplemente se sentó en su pupitre sin decir ni
una sola palabra más. Tenía las mejillas calientes así que se puso
el dorso de la mano para tratar de enfriarse. Se sentó, más
avergonzado que de costumbre.

Por alguna razón, desde que era pequeño, solía ser el objetivo
directo de los chicos malos.

Le robaban juguetes, le tiraban del pelo, lo tocaban abiertamente


y después de crecer un poco, comenzó a darse cuenta de que esta
agresividad era más bien un marcado acoso sexual.
A veces, incluso cuando su hermano venía por él a la escuela,
sentía que ni siquiera podía acercarse porque era evidente que
todos los miraban para tratar de sacar "material" con el que
seguir molestando. Hee-seo estaba orgulloso de su alto y apuesto
hermano mayor, pero por otro lado, en comparación con él, sabía
que palidecía completamente.

Su rostro estaba blanco, sus muñecas eran tan delgadas que ni


siquiera podía usar su fuerza, y sus ojos eran caídos. Y los chicos
que lo acosaban siempre parecieron sentir una extraña
satisfacción por llevarlo hasta el límite. Como si estuvieran
acosando a la chica más bonita de su clase.

Y no tenía sentido.

No tenía sentido que supieran que no era completamente un


hombre.

Hee-seo, que pretendía organizar sus libros de texto, bajó la


mirada y observó detenidamente su entrepierna. De hecho,
siempre estuvo curioso por su pene y por todo ese tema sobre la
"circuncisión."

Esto se debía, principalmente, a que lo que tenía era una cosa lisa
y sin rastro de prepucio.

Hee-seo recordó a un niño, compañero suyo, que apareció en la


escuela justo después de haberse hecho una circuncisión. Al
parecer, mientras actuaba imprudentemente, otro niño apareció
en el extremo contrario, le pegó accidentalmente en la
entrepierna y por supuesto, lo hizo llorar y gritar frente a toda la
escuela.

Debido a que la figura de ese momento todavía estaba clara en su


cabeza, Hee-seo no molestó a su hermano preguntándole cosas
sobre por qué no lo circuncidaban como a los otros niños. Más
bien, temía que su hermano lo llevara a cirugía para hacerle algo
así de terrible.
Ahora parecería una tontería.

"Todavía tengo miedo".

Hee-seo se estremeció ante la idea de que lo cortaran con un


cuchillo.

"¿Tu cuerpo está bien?"

"Si, estoy bien."

"Gracias a Dios. Te veías realmente enfermo esa vez. Pero


dices que fue gastritis."

"Sí, fue gastritis por estrés ".

Después de una breve conversación con su compañero, finalmente


entró el profesor del aula. La primera clase que tenían era coreano
por lo que el maestro aprovechó esto para señalar a Hee-seo y
dejar una advertencia a todos para que tuvieran cuidado con su
salud. Luego, abrió el libro.

Mientras estaba tomándose un tiempo libre, evidentemente los


temas que tenía que repasar ya habían cambiado. Hee-seo
rebuscó en los libros una y otra vez, pero no encontró el pasaje
que el hombre estaba recitando. La mano de un compañero cruzó
el escritorio para pasar la página por él.

"Gracias."

Ahora estaban en la parte media de un nuevo poema.

El coreano era una asignatura que se impartía cuatro veces a la


semana por lo que pareció que el progreso que tuvieron fue
evidente. Tanto así, que comenzó a pensar que definitivamente
tendría que pedir prestadas sus notas a alguien más y hacer una
copia a mano.
Hee-seo se dio cuenta del enorme espacio vacío que se había
ocasionado en sus libretas debido a la enfermedad así que, de
inmediato y sin que nadie lo notara, comenzó a tomar un
montón de notas utilizando sus bolígrafos de colores y hojitas de
blog.

En realidad, podría decirse que todas sus anotaciones estaban


hechas de una manera casi perfecta.

La primera sesión transcurrió rápidamente.

El maestro, que había terminado con la clase de manera


anticipada, salió por la puerta tan pronto como sonó la campanita
del receso por lo que no fue extraño que la clase rápidamente se
volviera ruidosa. Tres de sus amigos cercanos se reunieron para
comenzar a contar un montón de anécdotas sin sentido y mientras
tanto, Hee-seo revisó su horario, anotó lo que tenía que corregir y
terminó por sacar un libro de música, un cuaderno y una
grabadora. En cuanto a la materia de música, solo la tenían una
vez cada lunes por lo que no tenía que ponerse al corriente con
eso.

Los chicos se acercaron a él, le mostraron que habían conseguido


algunas golosinas de la máquina expendedora que tenían en el
pasillo y comenzaron a repartirlas de forma que pareciera
"equitativo." Eran amigos mansos y tranquilos, de esos que
estudiaban seguido y daban los "Buenos días" al entrar por la
puerta.

"Vamos a la sala de música, Hee-seo".

"Oh, ya voy."

"¿De verdad estás bien? Tienes mala pinta."

"¿Es por lo que te dijeron?"

"No, no es así..."
Hee-seo le respondió suavemente a sus amigos, que de por si
estaban hablando con una voz extremadamente bajita.

Como en cualquier otro lugar, el grupo que lo acosaba estaba


conformado por niños más grandes y mucho más gruesos
también. Era evidente que sus ganas de protestar casi siempre
terminaban cayendo en la basura.

Sus amigos ni siquiera se atrevían a dar un paso para defenderlo


a pesar de que estaban enojados por lo que le habían dicho a
Hee-seo y Hee-seo, por supuesto, tampoco era del tipo que
pudiera darse a respetar. Al final, trató de burlarse de la
situación ofreciendo una sonrisa y dando una vuelta al tema para
hablar de algo más. No quería que el asunto de su circuncisión se
volviera realmente un punto a tratar.

Mientras pensaba en ello y cuando estaba a punto de preguntar si


podía tomar prestado el cuaderno de alguien, un chico más alto
que él se le acercó por detrás y le puso la mano en el hombro.
Sus amigos cerraron la boca de inmediato y pusieron caras
realmente incómodas. Era Siwoo.

"Oye. ¿Podemos hablar un segundo?"

Si-woo Lee, quien miró al grupo con ojos parecidos a los de una
bestia carnívora, le dijo esto a Hee-seo.

"¿Yo?"

"¿Esperabas a uno de esos bastardos?"

"No puedes usar esas palabras".

Hee-seo lo regañó como si pensara que podían meterse en


problemas por hablar así. Si-woo Lee no dijo nada al respecto,
pero imaginó que esto sería similar a ser imprudente con una
mujer.
"Bueno, ya no lo diré ¿Vienes conmigo?"

"Ahora tengo que ir a la clase de música. ¿No podemos


hablar más tarde?"

"Para nada."

Hee-seo parpadeó un montón de veces. No tenían nada de qué


hablar así que en realidad no podía entender su urgencia. Si-woo
y él habían estado yendo al mismo lugar desde el jardín de
infantes, pero no eran "unidos". Hee-seo frunció el ceño, sin saber
que esperar de parte de Siwoo ni tampoco sobre lo que estaba
tratando de decir. Sin embargo, incluso si no respondió, el chico lo
agarró del brazo y comenzó a guiarlo hacia otra dirección. El niño,
que estaba siendo completamente arrastrado, se apresuró a
decirle a sus amigos:
"Lo siento, vayan primero".
Y luego fue testigo de lo verdaderamente grande que era su
mano.
La diferencia de altura entre los dos era bastante considerable así
que, además de sus dedos, los pasos que daba eran tan rápidos
que Hee-seo tuvo que seguirlo casi como si estuviera corriendo.

"Espera un minuto."

Si-woo, quien no respondió incluso al escucharlo jadear para


poder respirar, miró hacia atrás solo después de que Hee-seo lo
llamó "Si-woo".

El niño llenó su pecho poco a poco para recuperar el aliento y


después lo miró cuando notó que realmente le había hecho caso.

"Caminas demasiado rápido."

Si-woo, que estaba mirando el rostro de Hee-seo de un modo


demasiado atento, rápidamente giró la cabeza y comenzó a
caminar muchísimo más lento que la primera vez. Hee-seo quería
decir que ahora le dolía el brazo, pero era un poco incómodo
volver a hablarle.

El lugar donde Si-woo condujo a Hee-seo era la sala de arte. Se


trataba de un salón que estaba completamente vacío porque era
utilizado únicamente por el turno de la tarde. Dentro, había filas
de pinturas y estatuas de yeso que aún no se habían tallado bien.
Y además se comenzó a sentir una atmósfera increíblemente
extraña alrededor de ellos.

Hee-seo, que estaba analizando las pinturas dibujadas por los


estudiantes del departamento de arte, miró hacia atrás cuando la
puerta golpeó el marco para cerrarse. La luz del sol, que había
comenzado a entrar por la ventana, atravesó la sala sin
iluminación y luego apuntó a Si-woo como si quisiera hacer que
saliera de las sombras. Los ojos, que todavía se estaban
moviendo de arriba para abajo, eran bastante feroces.

"¿Qué pasa...?"

Hee-seo estaba aterrorizado. Tenía miedo de dar un paso atrás y


que Siwoo Lee lo siguiera. Siwoo, que era esgrimista, creció
rápido gracias a que perteneció toda su vida al equipo atlético y
por consiguiente, su físico y su estatura eran diferentes a los de
los otros niños de su salón.

El hecho de que solo estuviera él, acompañado de un chico fuerte


y en un lugar tan sombrío como ese, lo puso tan nervioso como
para que comenzara a temblar. Cuando recordó los chistes de los
chicos que se burlaban de él, hablando acerca de si lo habían
circuncidado, incluso comenzó a tener un ataque de pánico. ¿Y
qué si le bajaba los pantalones para comprobar su pene? Sin
embargo, surgió una pregunta completamente inesperada:

"¿Por qué estás ignorando mis mensajes de texto?"

"¿Eh?"
Siwoo suspiró como si estuviera reprimiendo su lenguaje ante tan
estúpida respuesta.

"Mis mensajes. Te escribí un montón de veces en la


semana".

"No sé de lo que hablas."

Hee-seo, que no podía haber imaginado nunca que lo hubiera


llevado a un lugar tan lúgubre solo para preguntar la razón por la
que no respondía sus mensajes de texto, sintió que era realmente
una tontería y que se había puesto nervioso por nada.

Sus hombros se relajaron al liberar tensión y la cantidad de veces


que parpadeó hizo que sus pestañas parecieran abanicos. Si-woo,
quien vio a Hee-seo lamiendo sus gruesos labios y haciendo que
sus mejillas se hincharan, finalmente escupió una breve palabrota
que sonaba como un "carajo". Hee-seo se sorprendió por su
repentino enojo y retrocedió tanto que tuvo que aceptar que
Siwoo lo sujetara cuando estuvo a punto de caerse en su trasero.

"Ah, gracias..."

Hee-seo se estaba aferrando a Si-woo como si sostuviera un


salvavidas por lo que lógicamente no pudo notar que el joven
pareció no poder apartar los ojos de él ni un centímetro. Observó
el proceso de su cabello volviéndose desordenado dependiendo
del ángulo. Miró como inclinaba la cabeza y como sus pestañas
revoloteaban y sus mejillas se volvían de un color rojo intenso.

Cuando la mirada de Si-woo se encontró con la suya, Hee-seo se


apartó de él de inmediato.

"Ten cuidado."

"Sí."

Hee-seo se tambaleó e intentó quitar su mano, pero pareció que


Si-woo no lo quería así.
"Tu celular ¿Puedes darme tu número otra vez? Tal vez el
problema es... Que tengo el equivocado."

"Yo..."

"¿No?"

"Oh, no es eso."

Hee-seo tomó el celular de Si-woo de mala gana y comenzó a


anotar su número. Sin embargo, antes de que terminara de
hacerlo, apareció su nombre y la leyenda de que ya estaba
almacenado. Hee-seo se sintió desconcertado por esto.

"Ya tienes mi número."

"¿Qué?"

"Está aquí."

Después de recibir el teléfono de vuelta, Si-woo verificó el


número y el nombre, reveló su frustración y se rió: "Entonces,
debes haber ignorado mis mensajes a propósito".

"¡Oh no! Realmente no me llegaron." Hee-seo se sintió


avergonzado a pesar de que no había cometido ningún error.
Luego repitió: "Confía en mi. Yo no te ignoraría."

"..."

Si-woo, que había estado viendo a Hee-seo en secreto todo este


tiempo, sintió una sensación de ardor en la parte posterior de su
cuello simplemente por su tono. Incluso comenzó a pensar en la
necesidad de... Hacer una locura.

En la sala de arte vacía, todo lo que se podían escuchar eran risas


y charlas estúpidas. El viento soplaba desde la ventana abierta,
las cortinas blancas estaban moviéndose y la deslumbrante luz del
sol pegaba en su rostro pálido, acumulando luz en sus pestañas y
coloreando sus ojos de una manera fabulosa.
El corazón de Si-woo latía con fuerza debido a él. Y en el
momento en que estaba a punto de atrapar a su enamorado para
confesarse, sonó la campana y el niño contestó:

"Perdón. Tengo que ir a la sala de música".

La ilusión de que el tiempo se había detenido para los dos, se hizo


añicos.

"Tengo... Que ir por el libro de partituras así que ¿Vienes


conmigo?"

"Oh... Por supuesto."

De pie, hombro con hombro, Si-woo miró a Hee-seo moverse


cuidadosamente. Le envió un mensaje de texto una vez más, pero
su celular ni siquiera sonó.

"... ¿Tu cuerpo está bien?"

"Sí. Todo está bien."

"..."

Pero ya no había más palabras que decirle. Hee-seo notó el


incómodo silencio entre los dos así que se movió un poco más
rápido para intentar escapar de eso... Aún así, pese a sus
esfuerzos, igual tuvo que ir al salón de música junto con Siwoo.

Hee-seo, quien prendió su teléfono celular después de la escuela,


estaba completamente emocionado de poder ver un mensaje de
texto de su hermano mayor.

Era un recado que decía que Gyeom, que había dicho más
temprano que estaría todo el día en el trabajo, llegaría antes
para poder comer con él.

Hee-seo agarró su mochila y se dirigió casi corriendo hasta su


casa. Y tan pronto como llegó, se dirigió hacia su hermano en el
estudio, se colgó de su cintura y frotó sus mejillas contra él una
y otra vez y casi como si fuera un perrito. Fue un acto en el que
no sabía si estaba tratando de conseguir su olor en él o si quería
poner su aroma en su camisa.

Una marca de pertenencia.

"¿Cómo estuvo la escuela?"

Hee-gyeom sonrió y aceptó los excesivos mimos de su hermano.


Levantó ligeramente al niño, que colgaba de su cintura y lo colocó
en su regazo para poderlo inspeccionar.

Y sin pensarlo dos veces, Hee-seo, que había estado esperando


este momento porque le gustaba estar así con su hermano mayor,
de repente recordó lo que habían dicho sobre él en el salón:

"Pues..."

"¿Qué pasó?"

"Hay... Algunos niños horribles."

Hee-gyeom acarició suavemente la cintura de su hermano menor,


que hablaba abiertamente de todos sus problemas y molestias.

Excepto, claro, por lo que le habían dicho sobre la circuncisión.


Hee-seo comenzó a tener cosquillas debido al toque de su
hermano así que las palabras fueron interrumpidas debido a tanta
risa. Sin embargo, Hee-gyeom escuchó pacientemente. No le
gustó la historia del niño al que parecía gustarle su
hermano menor.

"Eso fue... Muy extraño ¿No estás herido?"

"Sí, me atrapó en el salón de arte para poder hablarme,


pero... No me lastimó ni nada."

"No vayas a lugares como ese en el futuro. Es peligroso, no


sabemos que piensa o lo que esté tratando de hacer
¿Bueno?"
"Está bien, hermano."

"De acuerdo. Buen niño."

Hee-gyeom besó el cabello de su hermano.

El olor a champú no se había ido del todo y sus pequeños pelitos


estaban completamente despeinados y cayendo sobre sus cejas.

Hee-gyeom decidió cortar la historia de su hermano en este


punto porque sí, la verdad era que estaba increíblemente enojado
con esto. No quería que ese chico pensara en su hermano y
tampoco que le mandara mensajes de texto. Hee-gyeom hizo
contacto visual con él niño y le preguntó:

"Woo Hee-seo, ¿Qué fue lo primero que hiciste cuando


llegaste a casa?"

"Saludé a mi hermano..."

"Y eso no es lo correcto". Hee-gyeom le sonrió, pellizcó la


mejilla de su hermano menor y luego le dijo: "Lávate bien,
cámbiate de ropa y baja para que comiences a comer."

"Bueno."

Hee-seo, que llegó a ver a su hermano sin dejar su mochila, se


bajó de su regazo y corrió a su habitación.

No hace mucho, estaba preocupado por él porque estaba


extrañamente débil, pero cuando terminó su período logró
recuperar toda su energía.

Pensando en ello ahora, era evidente que se trataba de un


síndrome premenstrual y por supuesto, tampoco fue un hecho
completamente tranquilizador.

Sintió pena por el niño, miedo, y entonces todas las


preocupaciones que había estado posponiendo en días anteriores
surgieron de repente.
"Tengo que llevarlo al hospital".

Pero igual Hee-gyeom decidió esperar un poco más hasta que


Hee-seo aceptara sus propios cambios y se pusiera firme.
Primero, tenía que dirigirse a la cocina para alimentar a su
hambriento hermano menor.
CAPITULO 2

Habían pasado tres semanas desde que Hee-seo volvió a la


escuela. Pero como si hubiera pasado un año desde la última vez
que regresó a casa llorando, el niño estaba recuperando su lado
animado y extrovertido.
Era amable y gentil por naturaleza, por lo que se llevaba bien con
casi todos sus compañeros de clase. Los días en que no había
clases de coreano, se sentaba con sus amigos en un restaurante
de comida rápida para poder charlar y también, para hacer los
deberes.
No era diferente de antes. Excepto por inspeccionar sus boxers
en el cubículo del baño en cada uno de sus tiempos libres.

"¿Que haré...?"

Sus calzones, de algodón blanco, estaban secos y sin siquiera un


rastro de humedad.
Hee-seo se sintió aliviado gracias a esto y se acomodó los
pantalones después de tocarse la entrepierna con toda la palma
de su mano. Su hermano le dijo que tuviera cuidado porque su
período volvería a comenzar el próximo mes. Pero Hee-seo no
quería creerlo. Deseaba pensar que su cuerpo, de alguna
manera... Solo había funcionado mal esa vez.

Así que, por supuesto, incluso cuando parecía una estupidez dada
la lógica de su caso, estaba feliz de caer en la ilusión de que "todo
se había acabado de una buena vez.

Hee-seo se subió la cremallera y se puso el cinturón para poder


salirse del cubículo. Debido a que el tiempo de descanso había
terminado desde hace un buen rato, había pocos estudiantes en el
baño para ese momento y casi nada de ruido.
Pero mientras se secaba las manos, que se había lavado muy
cuidadosamente, con un pañuelo de papel, de repente lo tomaron
bruscamente del hombro hasta provocar que abriera los ojos casi
el doble de su tamaño original.

Era Hyun-soo, el compañero de clases que a menudo lo acosaba.

"¿De nuevo en el baño?"

"Sí..."

Debido a que no eran amigos cercanos, el exceso de contacto


físico que estaban teniendo era completamente desagradable para
él.

Hee-seo intentó soltarse, pero él tomó su brazo con una increíble


fuerza y lo azotó de inmediato contra la pared que estaba próxima
al lavabo. Una mirada siniestra se reunió en su cinturón.

"Hee-seo... No me burlaré de ti, así que sé honesto".

"¿Qué?"

"¿Qué tiene tu pene?"

"¿...Qué?"

"Joder, ¿Cómo dices eso? ¡Me refiero exactamente a tu


puto pene! Siempre vienes al baño solo, te encierras en un
cubículo, te vistes en un salón a parte y haces cosas que
facilitan que no te muestres ante los demás. Es como si
fuera demasiado pequeño o como si no te funcionara."

Ahora que lo pensaba, el día que volvió a la escuela después de


tomarse un descanso por los síntomas de la menstruación, fue
Hyeon-soo quien se burló de él para terminar hablando sobre su
circuncisión.

Hee-seo de repente tuvo una sensación siniestra. Sintió que


incluso podría obligarle a bajarse los pantalones para poder verlo
por su cuenta y, al hacerlo, entonces descubriría las líneas que se
escondían debajo de sus testículos. Hee-seo estaba temblando,
pero el chico le sujetó los hombros con tanta fuerza que su cuerpo
apenas y se movió.

"Oye, no hagas esto Hyunsoo"

"¿Y qué vas a hacer al respecto? Correrás hacia el maestro


y le dirás:
"Hyunsoo se burló de mí por culpa de mi pene?"

Los pocos estudiantes que se habían reunido en el baño, abrieron


los ojos como si estuvieran viendo un espectáculo interesante en
lugar de un desastre inminente. Hee-seo sintió una completa
sensación de desesperación gracias a esto.

Después de todo, incluso si le quitara la parte inferior de la ropa


y comenzara a tocarlo, las acciones de todos solo demostraban
que no ayudarían y que solo observarían con interés lo que había
entre sus piernas. Si solo hubiera tenido un pene normal, se lo
enseñaría rápidamente y se iría al salón justo después, pero ahora
que tenía un cuerpo completamente diferente al de los demás,
Hee-seo tenía miedo de que pudiera revelarse su secreto
Si tan solo su hermano mayor estuviera allí. Si tan solo... Pudiera
aparecer y abrazarlo como de costumbre entonces, de seguro se
sentiría más fuerte.

"¿Qué? ¿Estás llorando?

"No estoy llorando... Solo no sigas burlándote de mí".


"¿No estás llorando? Creo que mientes."

"..."

Hyeon-soo, que había casi abrazado a Hee-seo, lo miró


directamente a la cara y descubrió que sus pestañas estaban
repletas de un montón de pequeñas lagrimitas. En realidad, el
niño tenía la frente redonda, piel suave, nariz recta y labios
increíblemente maravillosos. Era bonito, incluso en una situación
tan lamentable como esta podía asegurar que era más guapo que
cualquier chica que hubiera visto en la vida real. Y tenía la
sensación de que este ranking no cambiaría durante los próximos
años.

Entonces por eso se estaba convirtiendo en un blanco fácil.

Era bonito, gentil y no se enojaba nunca, por lo que todos jugaban


con él justo como querían. Hyeon-soo era amigo cercano de Si-
woo Lee, y lo habia escuchado decir cosas increíblemente malas
y perversas contra Hee-seo. Y, como era natural, Hee-seo se
convirtió rápidamente en una existencia que podía ser acosada a
voluntad. Alguien que ofrecía una sensación de logro cuando se
despedazaba. Como si fuera una medalla de oro.

Hyeon-soo miró de nuevo a Hee-seo, quien pareció poder


quebrarse si lo empujaba tan solo un poco. Al principio era solo
una broma, pero en realidad ahora quería quitarle los pantalones
y revisar entre su ingle a profundidad.

"No. Odio esto."

"Simplemente quiero echarle un vistazo a tu cuerpo ¿Por


qué estás actuando tan a la defensiva cuando todos aquí
somos hombres? Porque eres un hombre ¿No?"

Fue en el momento en que Hyeon-soo, quien sostenía su


antebrazo con fuerza, estaba a punto de llevar a Hee-seo al
cubículo de la esquina, que alguien agarró su hombro y lo volteó:
"¿¡Qué estás haciendo!?"

"Siwoo."

Si-Woo Lee estaba allí, mirando al niño que parecía seguir


sosteniendo a Hee-seo como si fuera un pedazo de carne. Estaba
enojado.

"¿Qué? Vamos ¿No tienes curiosidad también? Estoy a


punto de ver entre las piernas de WooHee-seo, hermano.
Ya no puede seguir escondiéndose."

"Déjalo ir."

"¡Por favor! ¿Por qué quieres que paremos justo cuando se


está poniendo divertido?"

"¿Tus orejas están sucias o algo así?"

"¿En serio?"

"¡Déjalo!"

"Ya, está bien."

Cuando lo empujó en su dirección, el cuerpo que nunca había sido


tratado de esta manera se derrumbó contra el suelo en un
momento. Y al mismo tiempo que se había sentido aliviado,
estaba triste y enojado así que Hee-seo apenas y pudo contener
sus lágrimas.

Hyeon-soo salió del baño con la excusa de estar completamente


aburrido de los dos, y los estudiantes, que lo estaban viendo todo
desde el principio, también salieron del lugar para seguirlo y
comenzar a hablar sobre lo verdaderamente extraño que era Hee-
seo.

El niño, que apenas y se había calmado, levantó la cabeza y miró


a Si-woo, que estaba de pie como si todavía lo estuviera
cuidando. Suspiró y terminó por sonreír ampliamente, dando las
gracias a pesar de que él también lo trataba mal:

"Gracias por tu ayuda, Si-woo".

Si-woo suspiró:

"¿¡Por qué dejas que te traten como a un idiota!? ¿¡No


puedes pelear!?

"¿Por qué estás enojado?"

"¡Maldita sea! ¡Que te quedes en silencio es lo que hace que


sigan siendo así contigo! ¡Despierta!"

Hee-seo, que solía sonreír como si estuviera avergonzado y


bromear diciendo que no era nada, estaba a punto de tirarse al
suelo y ponerse a llorar. De hecho, pareció tan triste que Si-woo
Lee se sorprendió. Hee-seo, quien aparentemente fue muy amado
y criado con cariño desde que era pequeño, estaba tan
mentalmente sano que actuaba como si el acoso no tuviera
ningún efecto en él y también como si pudiera superarlo. Si-woo
Lee, que quería llamar la atención del niño del que estaba
enamorado, gradualmente aumentó la intensidad de sus acciones,
lo acosó todos los días, lo insulto hasta que se cansó y ahora, lo
habían lastimado tanto como para ponerlo en ese estado. Su
mente estaba en blanco.

"Yo... Yo me iré primero. Porque la clase ya empezó."

Hee-seo se secó los ojos con el dorso de la mano y salió corriendo


de allí. Si-woo ni siquiera tuvo el corazón para llegar a detenerlo.
Y pensando en Hyeon-soo, quien debió haber inspeccionado el
interior de Hee-seo con sus siniestros ojos mientras envolvía sus
horribles brazos alrededor de él, comenzó a enojarse tanto como
para estar verdaderamente lleno de ira. Siwoo Lee regresó al
salón de clases, con una cara fría y endurecida.
Tan pronto como Hee-seo, que estaba sentado, sacó su libro de
texto y alcanzó a sonarse la nariz una última vez, entró la
maestra para comenzar a hablar sobre lo horrible que estaba el
tráfico y también sobre lo frío que era el clima. Era una materia
en la que no era muy bueno y en la que sabía que tenía que
concentrarse casi a la perfección para poder entenderle, pero
seguía pensando que todo lo que le estaba pasando era una
completa mierda. El baño, donde nadie lo ayudó, el chico que
pensó que tenía derecho a ver su cuerpo y el otro que lo regañó
como si fuera su culpa... Todo era, insoportable.

"Necesito dejar de pensar y concentrarme".

Pero incluso moviendo la cabeza, esa imagen siguió apareciendo


tanto que no puedo concentrarse en nada más que en eso. Hee-
seo presionó su mejilla aún caliente contra el dorso de su mano y
descubrió que su corazón seguía latiendo por lo conmocionado y
asustado que todavía estaba. No notó la mirada de Lee Siwoo en
él durante toda la clase, o los ojos de Hyeon-soo, que lo
recorrieron completo incluso cuando la clase terminó. Solo estaba
pensando en su hermano. En verlo. En sostenerlo y quedarse todo
el tiempo durmiendo entre sus brazos.

"Quiero verte. Quiero verte ahora."

En estos días, Hee-seo se había vuelto cada vez más mimado. El


hermano menor, que se veía muy "mayor" cuando se ponía
corbata y su uniforme, pareció no poder tener ni la más mínima
intención de bajar del regazo de Gyeom. Era como si fuera un
canguro bebé.

"Hermano, tengo que contarte algo."

Hee-gyeom estaba triste de que su hermano menor pareciera


necesitar de tanto afecto. Es decir, hizo lo mejor que pudo para
criarlo bien durante todos estos años, pero también era evidente
que sentía la falta que le hacía papá y mamá.
"Dime."

Hee-gyeom hizo que dejara el sofá, lo sentó de nuevo en su


regazo y le palmeó mientras tanto la espalda y en el inicio del
trasero. Le cepilló el cabello y le dio un beso tan profundo en la
frente, que ocasionó que el parloteo de su hermanito menor se
apagara de inmediato. El niño tenía las mejillas sonrojadas cuando
cerró los ojos.

"¿Por qué te quedaste en silencio? Sigue diciéndome. Estoy


escuchando."

"Es que... Mi hermano me besó de repente así que, me


olvidé de todo".

"Ahora que has crecido, ¿Odias que tu hyung te bese?"

"..."

El hermano menor negó con la cabeza un montón de veces.


Estaba avergonzado, así que los dedos de sus pies comenzaron a
moverse y al final, la risa estalló ante algo que él consideraba
simplemente "una broma". Hee-gyeom pensaba que era imposible
hacer que su hermano menor dejara de verse tan lindo como un
niño de seis. Tendría que hacerse independiente algún día, lo
sabía, pero mientras no lo hiciera, mientras estuviera junto a él en
esa casa, quería abrazarle con fuerza y no dejarlo ir jamás.

Hee-gyeom dijo, mientras miraba todavía a su hermano:


"¿Realmente no lo odias?"

"Pam, pam", su cabello se balanceó suavemente hacía adelante y


hacía atrás cuando asintió con la cabeza. Hee-gyeom le acomodó
los pelitos, revelando la timidez que su hermano menor deseaba
ocultar.

"Bueno, pero dime con palabras para que lo pueda


entender".
"¡Está bien! Está bien que mi hermano me bese."

"¿Te gusta que tu hermano te de besos?"

"Sí..."

Hee-gyeom entendió las palabras de su hermano menor como,


algo tímido. Y cuando lo abrazó de nuevo y lo besó desde la
frente, la sien y hasta la punta de la oreja, se echó a reír con
fuerza mientras decía que le estaba haciendo muchas cosquillas y
también, que se detuviera. Pero mientras el niño, que era
propenso a reírse por todo, se quejaba y sonreía, los labios de
Gyeom descendieron por su delgado cuello y fueron corriendo
hasta que chuparon su clavícula.

"Jajajajaja ¡Tu lengua hace cosquillas!"

Su corazón se aceleró.

Su cara se puso completamente roja y luego descubrió que estaba


respirando con dificultad.

Hee-gyeom separó apresuradamente los labios ante un


pensamiento aterrador y se puso completamente derecho en el
sofá. Su hermano menor solo se estaba riendo.

"Jajajaja ¿Qué fue eso? Sabes que no puedo aguantar


tantas cosquillas ¡Tonto!"

Estaba completamente loco, ¿Qué carajo estaba pensando sobre


Hee-seo?

Sin embargo, su hermano menor, ignorante de sus pensamientos,


comenzó a rodear el cuello de Gyeom con ambos brazos sin notar
que estaba completamente perdido en él. Las coloridas
respiraciones del niño le cosquilleaban y también lo perturbaban
hasta un extremo en el que tuvo que inhalar profundo, como si
estuviera luchando por calmarse. El hermano menor, que solo
podía entender que sus sentimientos por él eran "algo familiar",
habló con franqueza:

"Mi hermano es el mejor".

"¿Es tu hermano realmente el mejor?"

"¡Sí lo es!"

¿Debía mencionar la historia de su compañero de clase a punto de


quitarle los pantalones en el baño de la escuela? Hee-seo tenía
miedo de preocupar a su hermano, quería llorar porque estaba
aterrado, deseaba hablar sobre todo lo del día, pero también
sintió como si sus preocupaciones hubieran desaparecido gracias a
los juegos de su hyung. No había necesidad de tener miedo, ya
que tenía un hermano mayor muy guapo y muy fuerte que podía
protegerlo. Hee-seo se hundió en los brazos de su hermano y lo
besó en la mejilla. Fue extraño ver los ojos sorprendidos de
Gyeom, así que estalló en carcajadas otra vez.

Hee-gyeom, que estaba revisando su último informe, de repente


miró su reloj de muñeca: Ya era pasada la medianoche. Gyeom se
quitó las gafas, estiró las manos y luego presionó suavemente sus
párpados para abajo. El calor de sus palmas se transfirió a sus
ojos y el dolor de tanto esfuerzo comenzó a desaparecer
gradualmente. Tenía miedo de ir a trabajar porque estaba
preocupado por su hermano menor, que había sufrido un cambio
que sacudiría toda su identidad sexual. Pero lógicamente, eso no
quería decir que su trabajo desapareciera de un día para otro
solamente por eso. Hee-gyeom estaba atrapado en medio de las
enormes tareas que tenía que realizar mientras cuidaba a su
hermano menor.

Después de ordenar la biblioteca, recoger los libros y quitar un


poco del polvo que comenzaba a pegarse en la pared, Hee-gyeom
se fue directo al baño. Solo quería darse una enjuagada muy
rápida así que pasó de largo por la bañera y entró de inmediato
en la cabina de ducha. El agua tibia, que goteaba de la regadera,
empapó todo su cuerpo hasta hacer que la fatiga del día
comenzara a desaparecer y que incluso se sintiera un poco más
ligero. Estaba deliberadamente inmerso en su trabajo de oficina
para no distraerse en algo más, pero, tan pronto como suspiró,
recordó el impacto que le había ocasionado tener una imaginación
tan enfermiza contra su inocente hermanito menor. Era
quemazón, como una bruma, que había florecido dentro de su
cuerpo sin razón aparente. Una enfermedad.
El cuerpo de su hermano nunca se había visto tan hermoso como
cuando se quedó en su regazo. Sintió su calor palpitante bajo las
yemas de los dedos mientras lo abrazaba y cuando lo encerró
entre sus manos, descubrió que estaba codiciando su piel con los
labios y también con toda la lengua. Su voz era clara y aguda y
luego se volvió ronca. Sin saber lo que había imaginado sobre él,
lo sostuvo gentilmente y le confesó que le gustaba.

Hee-gyeom se cepilló el cabello mojado. Trató de deshacerse de


sus pensamientos inmorales a como diera lugar, pero, una vez
que el fuego se encendió, se extendió para carcomerlo desde un
sitio que era completamente terrible.

"Mierda."

Las palabrotas fluyeron como una risa. Su pene, que nunca había
sido tocado, se puso de pie y comenzó a enseñarle lo hinchadas
que ya estaban sus venas Hee-gyeom no pudo evitar sentirse
avergonzado al mirarse. Tan asqueroso. Había tenido una erección
mientras pensaba en su hermano menor y se sentía
increíblemente disgustado por haber pensado al menos una vez
en meterse dentro de la pequeña vagina del niño.

Hee-gyeom cambió el agua caliente por agua fría para que la


fiebre inmoral se alejara de él. Pensó "¿Qué estoy haciendo?" Él
mismo estaba asombrado. Era una conmoción lo suficientemente
fuerte como para hacer desaparecer todos los otros muchos
pensamientos que estaban atrapados dentro de su cabeza. Tal vez
era porque había estado sin un amante durante demasiado tiempo
o por la edad o tal vez simplemente era el estrés. Aún así, Hee-
gyeom no estaba nada orgulloso de las excusas que estaba
recitando. Era peor que un animal. Era complejo y pecaminoso,
tan terrible que ni siquiera podía atreverse a tocar su propio pene.
Incluso aunque estaba en medio de una ducha.

Haciendo caso omiso del impulso de masturbarse, Hee-gyeom se


apartó el cabello mojado antes de volver a suspirar. Supuso que
tomaría mucho tiempo antes de que pudiera quedarse dormido.

Gyeom se secó, se colocó su pijama y tomó un libro que acababa


de leer y que había dejado sobre la mesa. Se acomodó las gafas
que utilizaba para esos momentos y se obligó a poner atención a
cada una de las letras. Tal vez, leyendo oraciones cargadas de
complicados contenidos académicos, sus deseos inmorales
simplemente... Se irían muy lejos de allí para dejarlo en paz. Es
decir, no hacía daño intentarlo.

"Veamos..."

Pero de repente se escuchó un golpe. Y su hermano era el único


que podía estarle llamando a esas horas.

De inmediato, su hermano pequeño, enfundado completamente


en un pijama, asomó la cabeza por la puerta que ya estaba bien
abierta. Parpadeó, como un animal pequeño, y luego simplemente
le preguntó: "Hermano, ¿Puedo estar contigo?"

"¿No puedes dormir?"

Él era el tipo de hermano mayor que hubiera estado dispuesto a


enrollar las mantas en un segundo y dejar espacio para su
hermano menor a un lado suyo, pero ahora estaba
completamente indeciso sobre sus siguientes movimientos. Hee-
seo, que no quería dormir solo, añadió apresuradamente:

"Tuve un sueño aterrador así que, no puedo volver a


dormir".

Hee-gyeom, muy a su pesar, levantó la colcha para dejar un lugar


en el que su hermano pudiera acostarse. El libro que estaba
leyendo, fue colocado sobre la mesa sin ponerle un marcador.

"Ven aquí."

"¡Sí!"

Emocionado, Hee-seo cerró la puerta silenciosamente y se acerca


a la cama en la que estaba descansando su hermano mayor.
Cuando lo cubrió con el edredón, su pequeño cuerpo se hundió de
inmediato entre sus brazos y luego comenzó a moverse para
buscar la parte que se sintiera más calientita. Hee-gyeom se
quedó en blanco por un momento, le dio unas palmaditas a su
hermano menor igual a si nada hubiera pasado y después
comenzó a sonreír como siempre lo hacía para él. El niño se rió,
feliz de estar en la misma cama con el hermano que tanto le
gustaba y feliz de ser tan mimado. Su rostro, que antes había
estado palido por el miedo, ahora estaba tan increíblemente
brillante que pensó que se trataba de la inocencia de alguien que
ni siquiera podía imaginar los oscuros pensamientos internos de
su hermano mayor.
Hee-gyeom estaba contrariado, pero, al mismo tiempo, opinaba
que su pequeño hermanito era tan encantador que no podría
dejarlo ir jamás. Mucho menos correrlo del cuarto.
Gyeom abrazó al niño que se estaba hundiendo en sus brazos y
luego le dijo, casi en broma, que le gustaba más él que tener que
abrazar una almohada.

"Entonces ¿Tuviste un sueño muy feo?"

"Sí."

"Supongo que mi hermanito todavía es un bebé."

"Fue un sueño realmente aterrador, ¡Pero no es como si por


eso ya fuera un bebé!"

Hee-seo refunfuñó, sacando los labios como si ahora estuviera


haciendo un pequeño puchero. Y Hee-gyeom no pudo evitar los
tiernos sentimientos que surgieron dentro de él cuando lo miró
actuar así. Sonrió dulcemente, como si nunca hubiera tenido un
corazón inmoral por su hermano en primer lugar, y luego lo
aproximó un poco más para darle un pequeño beso. El hermano
menor, que había perdido la cabeza por culpa de Gyeom, comenzó
a ponerse muy nervioso mientras más se colaba entre los
enormes brazos de su hermano. Cada vez que Gyeom lo miraba
con ternura y lo acariciaba de arriba para abajo, todo su cuerpo se
retorcía de una manera bastante escandalosa. Era como si le
estuviera haciendo cosquillas así que realmente no sabía qué
hacer. Su pecho se sentía extraño, su vientre, incluso sus piernas.

Hee-seo, cuyo rostro pálido estaba teñido de rojo, movió las


piernas que su hermano estaba apretando con las suyas y respiró
profundamente para intentar soportar la sensación de calor abajo
de su ombligo. Ni siquiera podía levantar la cabeza y mucho
menos ver a su hermano directamente a la cara. No sabía si era
timidez o vergüenza, pero la tibieza del momento ahora estaba
haciendo desastres con todo su cuerpo... Y sintió, una sensación
de humedad bajando por su entrepierna.
Hee-seo, que ya había sufrido de la menstruación, de repente se
puso muy ansioso. Estaba empezando a preocuparse porque tenía
muchísimo miedo de que su período hubiera comenzado otra vez
y en un momento como ese. Hee-seo levantó la cabeza del hueco
de unos brazos de los que nunca hubiera querido escapar.

"Regreso en un segundo."

"¿Um?"

"Voy al baño."

"¿Voy contigo?"

"No, no. ¡Puedo ir solo! "

El hermano mayor se echó a reír porque le hacía gracia que su


hermanito se pusiera tan furioso por ser tratado como un niño. Al
parecer fue una broma desde el principio, por lo que las orejas de
Hee-seo se pusieron rojas en un segundo.

El baño adjunto a la habitación de Gyeom estaba completamente


lleno de su aroma. Hee-seo, que estaba a punto de bajarse los
pantalones, se dio cuenta de que su hermano todavía era visible
desde el lugar en el que estaba así que cerró la puerta, prestando
atención para ni siquiera hacer un "click". Hee-seo estaba
realmente nervioso con su presencia, incluso pese a que habían
vivido bajo el mismo techo desde hace ya bastantes años. Y fue
todavía más notorio mientras intentaba bajarse los pantalones
para comprobar si había sangre.

Hee-seo, que estaba postergando el momento, finalmente miró


sus pantalones de pijama y sus calzoncillos. Todavía quedaba esa
sensación de humedad resbaladiza, pero sus boxers estaban
limpios y sin mancha alguna de sangre.

"... ¿Qué es esto?"

Pero en lugar de manchas rojas, descubrió que había marcas


húmedas en el centro sus calzones. Cuando lo tocó con los dedos,
solo se sintió pegajoso pero, era lo único. Como... Moco. Hee-seo
siempre estaba buscando a su hyung cuando tenía alguna
pregunta sobre su cuerpo pero, instintivamente, sintió que no
podía contarle nada sobre esto. Hee-seo, que todavía tenía las
mejillas calientes, de repente revivió la sensación de su dulce y
guapo hermano mayor tocando suavemente su cuerpo hasta
tranquilizarlo, por lo que apretó los dedos de los pies para intentar
controlar esas horrendas cosquillas.

Sacó con cuidado un pañuelo para que el sonido no se filtrara y se


limpió entre las piernas para intentar quedar nuevamente limpio.
El papel estaba cubierto de moco transparente.

"No sé qué es..."

Hee-seo, que tiró el pañuelo de papel en el inodoro para que su


hermano no lo notara, se lavó bien las manos antes de salir
finalmente del baño. Su hermano cerró los ojos, como si hubiera
estado dormido todo este tiempo, así que Hee-seo se subió con
mucho cuidado a la cama y se hundió entre sus brazos otra vez. Y
después de estar completamente pegado a su pecho, se sintió
incluso un poco orgulloso de no haberlo despertado incluso tras
haber hecho tanto barullo.

Sin embargo, el hombre que pensó que estaba durmiendo, abrazó


gentilmente a Hee-seo y comenzó a besarle la cabeza: "Hee-seo".

"Deberías estar durmiendo..."


"Yo... ¿Qué tal si vamos al hospital este fin de semana?"

"¿Hospital?"

"Necesito ver si mi hermano no está enfermo. Tu cuerpo,


tus hábitos de sueño, todas esas cosas."

Hee-seo suspiró con tanta fuerza que Hee-gyeom pareció obligado


a besarle en la frente una vez más. Sus orejas se pusieron
terriblemente rojas gracias a eso.

"Algún día, te vas a enamorar de alguien y vas a querer...


Estar con esa persona y comenzar una vida a su lado. Un
doctor va a ayudarte con todo eso, para que sea más fácil."

"No haré nada de eso. Quiero vivir contigo por el resto de


mi vida".

"Entonces, ¿Estás diciendo que no vas a tener citas o a


casarte nunca?"

"Pero, dado que la casa es grande, ¿No podemos vivir todos


juntos si eso llegara a pasar?"

"No. Mi hermano tendrá una nueva casa cuando se case. Y


si yo me caso, tendré una nueva casa también."

Sus palabras parecieron casi una broma, pero Hee-seo sintió que
se estaba convirtiendo en una terrible carga para su hermano
mayor. Comenzó a deprimirse.

"Es una broma. Aunque mi hermanito quiera ser


independiente, yo lo abrazaré por el resto de mi vida."
Cada vez que besaba su frente y los párpados que ya tenía
húmedos, salía un tono amistoso que provocaba que Hee-seo
comenzara a sentirse considerablemente aliviado con la situación.
Hee-gyeom, sonrió:

"Todavía te voy a llevar al hospital".

"..."

"¿De acuerdo?"

"... Sí."

Hee-gyeom tomó al hermano menor, que respondió de mala


gana, entre sus brazos, y lo palmeó porque estaba realmente
orgulloso de lo valiente que se había mostrado en este mes. Era
una cama cómoda cuando lo abrazaba.

Con el sonido de la alarma en su teléfono, Hee-gyeom se despertó


mucho antes que su pequeño hermano menor. Consciente de la
presencia de Hee-seo entre sus brazos, apresuradamente apagó el
sonido y descubrió, segundos más tarde, que en realidad seguía
con los párpados bien cerrados. Al parecer tuvo un sueño terrible
y problemas para dormir por la noche que podían deberse en su
mayoría a lo ocurrido con su cuerpo.

Hee-gyeom pospuso el comienzo del día por un tiempo y miró el


rostro que había comenzado a colorearse debido a la luz del
amanecer. Algunas de las marcas en su piel eran lo
suficientemente maduras como para preguntarse cuándo es que
había crecido tanto, y otras parecieron lo suficientemente
inocentes como para pensar que todavía era su niño.

Hee-gyeom, que lo besó una última vez, se quitó él edredón


lentamente para que no se fuera a despertar y luego se levantó
por completo de la cama. Bajo al primer piso, donde no llegaba el
sonido del agua, se bañó y preparó el desayuno para que el niño
pudiera comer. Colocó sobre la mesa tonkatsu, sopa de miso clara
y guarniciones de verduras en una especie de comida hecha a la
medida del gusto de su hermano.
Hee-gyeom era el mayor, quien tomó el lugar del padre y cuidó
estrictamente del niño. Aunque era un hecho que recientemente
había llegado a pensar que lo estaba mimando demasiado. Para
ser precisos, fue desde el día en que la sangre fluyó de entre las
piernas de Hee-seo. Si sus padres hubieran gozado de buena
salud, Hee-gyeom habría podido simplemente cuidar de su
hermano sin ponerlo en su regazo todos los días.

"Buenos días..."

"¿Dormiste bien? ¿Por qué despertaste tan temprano?"

"Olía delicioso así que..."

El niño bostezó y luego comenzó a sonreír cuando notó su


guarnición favorita justo en el plato que tanto le gustaba. Hee-
gyeom alisó el cabello que estaba pegado a su frente y luego se
sentó finalmente frente a él. Desayunar juntos todas las mañanas
era un hábito que había desarrollado después de la muerte de sus
padres. Originalmente, Gyeom era alguien que a menudo se
saltaba el desayuno pero, para obligar a su hermano menor a
comer, tuvo que acostumbrarse a desayunar también. El hermano
menor, que siempre había seguido al mayor desde que era muy
pequeño, se sentaba con él a la mesa todas las mañanas. Sin
embargo, los hábitos alimentarios no se corrigieron fácilmente.

"¿Está sabroso?"

"Sí, está delicioso".


"No solo comas lo que te gusta, come todo".

"¡Lo estoy haciendo!"

Hee-seo, a regañadientes, se llevó a la boca las verduras que su


hermano le había traído. No le gustaba la sensación crujiente, así
que lo hizo de un modo muy lento y casi agonizante. Luego,
cuando encontró a su hermano sonriéndole y diciendo que era un
buen chico, se lo trago rápidamente y comenzó a cubrir unos
oídos que sintió estaban ardiendo. No quería parecer un niño
frente a él pero siempre parecía terminar actuando como un
inmaduro para su hyung. Con la esperanza de lucir un poco más
maduro, Hee-seo vació el arroz sobrante junto con una enorme
guarnición de verduras que no le gustaban. Gyeom los miró como
si no se lo hubiera esperado.

Cuando Hee-seo dejó el cuenco vacío en el fregadero para


regresar finalmente a la mesa, Hee-gyeom le entregó un vaso de
agua y unos suplementos nutricionales. Hee-seo, quien frunció el
ceño ante el sabor amargo, miró como Gyeom esperaba
pacientemente a que lo tragara todo:

"Woo Hee Seo ¿Recuerdas de lo que hablamos ayer?

"Sobre... Que vamos al hospital este fin de semana."

"Sí, así que no lo olvides".

"No lo he olvidado."

El hermano pequeño, incluso respondiendo de mala gana, era tan


lindo que Heegyeom no tuvo más remedio que sostenerlo de
nuevo entre sus brazos para empezarlo a consolar.

"Buen niño."
Para Hee-seo transcurrió un día como cualquier otro. Escuchó la
clase con atención y pasó el tiempo restante con sus amigos
durante el descanso. Obviamente le preocupaba que Hyun-soo
volviera a decir algo en contra suya pero, por alguna razón, tanto
él como Si-woo estaban pretendiendo que no existía en el salón.
Ambos eran oponentes terriblemente duros así que, ya que era
preferible estar lo más lejos posible de su vista, lo único que
comenzaba a preocuparle ahora era la visita al hospital que ya
estaba a un día de distancia.

"¿Qué debería hacer? Tengo miedo."

¿Qué tipo de pruebas le tomarían? ¿Cómo se las realizarían y qué


tipo de indicaciones recibiría después de eso? Su hermano dijo
que era simplemente un chequeo médico para controlar su salud,
pero, como Hee-seo sabía que su cuerpo no era completamente
normal, comenzó a preocuparse muchísimo por su futuro. Pareció
terrible ser un macho y una hembra al mismo tiempo así que sus
miedos solo se volvieron considerablemente más intensos. Hee-
seo se sentó frente a una de esas computadoras que no solía
utilizar con frecuencia y comenzó a buscar datos sobre todo lo que
le ocurría. Por supuesto, rápidamente descubrió que casos como
el suyo se llamaban "Disgenesia", y que ninguna página le daba
información realmente útil al respecto. La pregunta que había
comenzado a leer en serio resultó ser parte de una novela extraña
y no había un hilo organizado que pudiera conseguir. Sin
embargo, la historia que más se repetía era que podía
determinarse el género mediante una cirugía. Hee-seo, que se
había deprimido con solo pensar en ir al hospital y hacerse la
prueba, de repente se asustó muchísimo.

"¿Debería operarme? No quiero hacerlo. Será muy


doloroso."
Hee-seo rápidamente negó con la cabeza. El niño era muy joven y
desde que podía recordarlo había estado temiendo incluso de pisar
el umbral de un hospital. Después de todo, sus padres habían
muerto en uno. Una cirugía era completamente imposible. La cara
blanca de Hee-seo se volvió casi azul después de pensar en la
escena de estar postrado en una camilla por horas o semanas. No
podría ser sencillo tener un cuchillo en la entrepierna.

Hee-seo apretó las rodillas y presionó la parte inferior de su


abdomen hacia abajo utilizando su puño. Estaba sintiendo que su
entrepierna estaba completamente adolorida, pero, tal vez solo se
debía al hecho de tener una imaginación bastante extensa. Tenía
miedo y era evidente que la parte baja de su estómago estaba
tirando y palpitando con ganas. También sintió una extraña
incomodidad entre las piernas. Se estaba sintiendo como una
muñeca rota que había perdido peso en un instante. Al fin y al
cabo, el pene que siempre había estado con él podría solo...
Desaparecer.
Todo tipo de ansiedad y confusión fluyó por todo el cuerpo de
Hee-seo, que estaba sentado en medio de otros estudiantes
varones.

Desde que había estado con Hyun-soo en el baño, había estado


tratando de reducir la cantidad de veces que verificaba su pene y
también la cantidad de veces que veía si tenía o no sangre en su
ropa interior. Pero pensó... Que tal vez sería reconfortante mirarlo
una última vez solo para estar seguros.

"Iré al baño un rato".

"Vale, te esperamos."

Hee-seo se dirigió apresuradamente al baño. Luego, fue al


compartimiento más interno del lugar y cerró la puerta con un
fuerte golpe. El sonido de los otros niños, riendo y hablando en
grupo, se extendió por cada parte de las paredes y los cubículos
por lo que se necesitó de mucho valor de su parte para bajarse los
pantalones y comprobar si todo estaba en orden.

Hee-seo, quien vaciló por un momento dentro del cubículo, miró


cuidadosamente sus calzoncillos. La entrepierna, que no había
estado nunca expuesta al sol, seguía inmaculada y su pene y sus
testículos estaban bien intactos. Estas eran las cosas que siempre
habían estado a su vista cada vez que se bajaba los pantalones
para ir al baño. Fue así durante toda su vida y pensó que
definitivamente siempre sería así. Hee-seo extendió su mano y
frotó su pene y sus testículos para confirmar que su cuerpo no se
estaba comportando de manera extraña. Habían cambiado un
poco de tamaño y apariencia, pero seguían en este lugar
prácticamente desde que era un niño. La sensación de alivio que
había surgido desapareció repentinamente al mismo tiempo en
que recordó el día en que la sangre bajó por entre sus piernas.
Desafortunadamente, no podía solo confiar en su sentido común.

"Voy a ir al hospital."

La idea de ir al hospital era tan aterradora que las lágrimas


brotaron de sus ojos. Suspirando, Hee-seo se sonó la nariz una
vez, luego se subió los calzones y los pantalones y se cerró el
cinturón para acomodarse todo. Los pasos que dio en dirección al
aula, eran excepcionalmente pesados.

Pero incluso en medio de los problemas, el mañana siempre


llegaba sin problemas.

Hee-seo, que había desperdiciado varias lecciones pensando en


otra cosa, estaba aturdido incluso cuando llegó la hora del
almuerzo. Sus amigos conversaban y contaban historias
divertidas. Y aunque entendía que todos ellos estarían
preocupados si seguía pareciendo tan infinitamente sombrío, la
verdad era que no se sentía con mucha energía como para
aparentar que todo estaba bien. Todo lo que hacía, era
preocuparse por el hospital y la cirugía. Sintió que quería gritar y
rogarle a su hermano mayor para ver si podían ir al hospital
dentro de un mes o algo así. Por supuesto, hyung no escucharía.
Luego, alguien golpeó la mesita frente a él. Cuando giró la cabeza
para ver de
que se trataba, se encontró con su viejo amigo, quien lo estaba
viendo con una expresión increíblemente preocupada en su rostro.
La conversación que habían estado manteniendo se detuvo y en
su lugar, todos comenzaron a mirarlo como para ver si de verdad
estaba bien. Hee-seo estaba tan avergonzado que solo parpadeó.

"¿Qué estás pensando? No nos respondiste."

"¿Sí? Oh ¿Qué preguntaste? Lo siento."

"¿Te duele algo?"

"No, no es así... Mañana es fin de semana así que estoy


deseando irme a casa pronto."

¿Estás planeando flojear? Pero si tienes que ir a la escuela


de todos modos".

Las lecciones de piano a las que iba todos los sábados, era algo a
lo que lo había inscrito su hermano mayor. Por supuesto, tenía
que ir al hospital en lugar de eso. Hee-seo, que estaba deprimido
de nuevo, sonrió para él. "Es verdad" Dijo. Pero estaba pensando
que sería genial tener un día en el que se quedara durmiendo
junto con su hermano todo el tiempo.

"En fin, la clase de educación física ya va a comenzar.


Vámonos."

Como ciertamente la siguiente clase se trataba de deportes, el


salón ya estaba casi completamente vacío para ese momento.
Hee-seo, que estaba mirando alrededor, hizo contacto visual con
una persona no deseada así que rápidamente se alejó de allí a
toda prisa. Estaba sorprendido por lo que había hecho y
avergonzado de que hubiera sido precisamente él. Se sentía como
si los ojos de Hyeon-soo estuvieran constantemente apuñalando
la parte posterior de su cabeza, por lo que sacó su uniforme de
educación física y luego se fue a esconder detrás de su mejor
amigo. Sin embargo, cuando se movió, de repente comenzó a
sentir una extraña sensación de incongruencia. Era un malestar
que se extendía desde la parte inferior del abdomen hasta debajo
de sus testículos. El interior de su estómago palpitaba y sus
calzones, que tocaban su piel, estaban húmedos. ¡Fue lo mismo
que sintió la primera vez que la sangre fluyó de su entrepierna!

"Ah..."

Tan pronto como fue consciente de ello, incluso pareció poder


sentir como si las gotas de sangre estuvieran saliendo de un
espacio increíblemente estrecho. Hee-seo apretó su espalda y se
quedó muy, muy quieto. Tenía miedo de darse la vuelta y
descubrir que la sangre se había filtrado en sus pantalones. La
fecha que dijo su hermano, no era hoy. ¡No debería comenzar a
menstruar! Estaba aterrorizado y asustado y no sabía qué hacer.
Otro amigo le preguntó a Hee-seo, que tenía la cara palida: "¿No
te vas a cambiar de ropa?"

" Uh, yo... De repente me duele el estómago. ¿Puedes


decirle al maestro que fuí a la enfermería? "

"¿De verdad? Bueno, no te preocupes por eso."

"Sí... Gracias."

Hee-seo se dirigió apresuradamente al inodoro. El baño estaba


vacío porque la clase estaba en el pasillo contrario. Al igual que
hace unas horas, entró en el último compartimento, se aflojó el
cinturón y se miró los pantalones. Aunque había tenido la
sensación de algo goteando, sus calzones seguían siendo de un
blanco puro.

"Gracias a Dios..."

¿Fue solo un sentimiento? Por si acaso, frotó suavemente sus


dedos a través de las grietas que estaban debajo de los testículos
en un intento por atrapar toda la humedad que se había
acumulado en su carne. Pensó que tal vez era el moco de la
última vez, pero, cuando revisó, la sangre salió impresa en las
yemas de sus dedos. Esta vez, realmente sintió como si su
corazón se hubiera hundido. Experimentó una vaga ansiedad y un
terrible miedo, como si lo hubieran arrojado al mundo solo. ¿Qué
iba a hacer si ni siquiera tenía una toalla sanitaria? ¿Que iba a
pasar si tenía una fuga y luego alguien se enteraba? Sería su fin.
De verdad acabaría con todo. Hee-seo se secó rápidamente las
lágrimas y colocó un pañuelo de papel grueso entre sus piernas.
El lado blando encajó perfectamente con su pubis.

"Hermano..."

Quería llamar a su hermano de inmediato y pedirle que viniera a


buscarle, pero los teléfonos celulares los guardaban los profesores
siempre que llegaban a la escuela. ¡Ni siquiera podía tomar
prestadas toallas sanitarias como las otras chicas lo hacían porque
él era un hombre! Además, Hee-seo, que nunca había entrado al
baño de mujeres, ni siquiera sabía cómo utilizar la máquina
expendedora de toallas sanitarias. Y aunque supiera, era
vergonzoso. ¿Qué debería hacer? Vacilante, Hee-seo bajó a la sala
de salud cuando le vino a la mente la historia de que las niñas de
su clase podían tomar prestadas toallas sanitarias de allí.

Bajó a la enfermería, pero cuando pensó en qué excusa usaría


para conseguir la toalla sanitaria de manos de la maestra, volvió a
confundirse. No podía contarle su secreto y tendría suerte si no lo
trataban como un pervertido.

Hee-seo, que estaba confundido porque no podía hacer esto o


aquello, sintió algo caliente en su interior y se quedó nuevamente
en estado de shock. Si continuaba así, sus pantalones realmente se
mancharían de sangre y los rumores se esparcirían por toda la
escuela. Era todo un dilema. A regañadientes, Hee-seo abrió
levemente la puerta de la sala de salud y asomó la cabeza. No había
ningún maestro en el escritorio. Reunió el coraje suficiente para
abrir y reveló completamente una sala que no tenía estudiantes ni
maestros. Hee-seo dudó:

"¿Puedo tomarlo sin decir nada?"

Pero, ¿Por qué razón un estudiante varón agarraría una toalla


sanitaria? Hee-seo inmediatamente cambió de opinión y miró el
gabinete. Resultó que tenía que llevárselo antes de que llegara el
maestro.

Hee-seo, que había estado mirando a través de varios cajones al


azar, encontró finalmente un paquetito de toallas sanitarias.
Respiró profundo, sacó una y se la metió rápidamente en el
bolsillo antes de salir corriendo otra vez. El destino, por supuesto,
era el baño. Cualquier baño. De alguna manera, estaba tan
ansioso que subió al que estaba casi en el último piso. Los
alumnos de primer grado se habían ido de excursión ayer y todo
el piso, que era su área, estaba completamente vacío. Corrió por
el pasillo extrañamente silencioso y entró al baño de hombres.

"Ah, ah..."

Entró en el último compartimiento, se bajó los pantalones y revisó


sus calzoncillos. Afortunadamente, recién estaba comenzando a
menstruar por lo que no había tanta sangre. Se sintió aliviado
cuando desdobló la compresa sanitaria y la acomodó con cuidado
entre sus calzones. Luego, Hee-seo se sentó en el inodoro, con los
pantalones y los boxers sobre las rodillas, y después de que liberó
completamente la presión del momento, le vino la terrible
urgencia por comenzó a orinar. El sonido de la orina goteando se
extendió completamente en un baño donde no había nadie. Hee-
seo estaba agotado después de correr de arriba para abajo así
que evidentemente cerró los ojos.

Pero luego, en medio del silencio donde solo se escuchaba el


sonido de la orina, de repente unos pasos comenzaron a resonar
en el piso del baño. Fue un sonido fuerte así que Hee-seo abrió los
ojos en un completo estado de shock. Ni siquiera se había dado
cuenta de cuándo o como era que alguien había entrado en el
baño. Su corazón comenzó a latir con fuerza y sus piernas
quedaron increíblemente tensas, pero la orina que había estado
reteniendo durante mucho tiempo continuaba fluyendo. Se veían
unos pies en tenis deportivos debajo de la puerta del baño así que
Hee-seo apenas y soportó la terrible sensación de gritar.

Entonces se dio cuenta de que había un ojo entre la puerta y la


bisagra.

¡Bang!

La puerta que no estaba cerrada correctamente, se abrió de par


en par con una sola patada. Hee-seo se sobresaltó y comenzó a
temblar debido a la imagen terrible de Hyeon-soo, mirando de
arriba para abajo la manera en que orinaba. Un calor feroz
estaba pintado en sus ojos.

"Vaya Pero ¿qué tenemos aquí? Te ví sacando una toalla


sanitaria de la enfermería. ¿Será que eres un pervertido?"

"¡Oh no! Yo... Yo solo..."


Estaba tan asustado, avergonzado y triste que no pudo contener
las lágrimas La orina, que había estado goteando sin parar incluso
aunque era vergonzoso, se detuvo en ese momento y luego, Hee-
seo trató de levantar sus pantalones y calzones para cubrirse
correctamente entre las piernas. Pero su ropa fue pisada por el
enorme pie de Hyeon-soo. El chico colocó su zapato sobre la ropa
interior que estaba colgando de sus rodillas y la bajó con fuerza
hasta que llegó a frotarse por completo contra el piso. Su ropa
interior y los pantalones de Hee-seo cayeron hasta sus tobillos en
un instante así que Hee-seo finalmente rompió a llorar, asustado y
más aterrorizado que nunca antes. Sus piernas blancas y
desnudas temblaban y se arrugaban, pero se abrieron ante los
pasos de Hyeon.

"¿De verdad estás orinando de esa manera? ¿Qué clase de


chico eres? Oye, quita las manos. ¡Vamos!"

"Oye, no. No... ¿Por qué estás haciendo esto?"

Hee-seo se paró desesperadamente, bajando el dobladillo de su


camiseta para poderse cubrir. Luego tartamudeó: "Por favor, no
me hagas esto, ¿Por qué me haces daño?" Pero de inmediato,
¡Pas! Vio un destello de luz y luego, un dolor profundo comenzó a
llenarle la parte posterior de la oreja a la vez en que su mejilla
izquierda y su sien empezaban a arder terriblemente. Había sido
golpeado, y ahora parecía incapaz de decir nada. Las lágrimas
eran tan grandes como monedas y estaban goteando en dirección
al suelo. Hyeonsoo lo miró con ojos increíblemente brillantes
porque resultó que todo esto era muy emocionante para su propio
bien.

Hyeon-soo intentó abrir las piernas de Hee-seo con un pie. La


verdad era, que con solo mirar la suave piel de la parte interna de
su muslo había comenzado a imaginarse su textura. Su saliva
estaba goteando. Siempre pensó que se veía como una mariquita,
pero ahora que estaba haciendo esto, se sentía más estimulante
que el video pornográfico que había visto en su habitación la
última vez. El cuerpo del niño era tan increíblemente dulce que
incluso el deseo de molestarlo fue erosionado por el turbulento
deseo sexual hirviendo en su estómago. Había un montón de
aulas vacías a su alrededor así que, incluso si gritaba, su voz
quedaría encerrada en la puerta del baño y no podría llegar a los
pisos inferiores. No había freno para detenerlo. Hyeonsoo estiró
su mano audazmente y agarró su cabello.

"¡Ah!"

"Si no quieres que te golpee, guarda silencio."

Hee-seo intentó quitar la mano que sostenía su cabello


extendiendo todos los dedos y apoyando su peso en ambas
piernas, pero no tuvo éxito. Al final, lo sacó a rastras y lo arrojó
fácilmente junto al lavabo debido a la gran diferencia de fuerza
entre los dos. El niño ya no tenía el coraje de suplicarle a Hyeon-
soo. Estaba aterrorizado y asustado y su cuerpo temblaba como
una ramita. Alguien que no era su hermano mayor estaba
tratando de mirar dentro de algo que nunca le había mostrado a
nadie. Recordó la mano de su hermano que acariciaba
suavemente su cuerpo, y recordó también sus brazos cálidos y
seguros. Estalló en llanto al sentirlo tan diferente y luego llegó el
hipo. Hee-seo retorció sus miembros, tratando de escapar de la
violencia del chico que intentaba forzarle, pero como las veces
anteriores, fue todo en vano. Fue arrastrado y cuando gritó, fue
abofeteado nuevamente en la mejilla. Hyeon-soo aprendió
instintivamente que la violencia era la mejor manera de someter a
Hee-seo. Su cuerpo, sostenido por su enorme mano, temblaba
como un animalito al borde de la muerte.

Hyeonsoo sujetó sus tobillos con fuerza, como si estuviera a punto


de romperlos y luego los extendió a ambos lados. Su vello púbico
estaba expuesto entre sus piernas estiradas, también su pequeño
pene y sus testículos más pequeños que el puño de un bebé. Y
debajo de ellos... De repente, la violencia terrible de Hyeonsoo
pareció parar. Hee-seo, conociendo el motivo, lloró con fuerza y
se tocó los genitales que todavía tenían pegado un trozo de papel.

"No me mires, por favor no me mires."

La pequeña vulva debajo de sus testículos era claramente visible


desde su posición. ¡No importaba que tanto quisiera cerrar las
piernas! Hyunsoo seguía murmurando en un lenguaje terrible:

"Puta madre ¿De verdad es real esto? ¿De verdad eras una
maldita chica?"

"No, no ¡Basta! No hagas esto, no hagas esto, Hyunsoo. Por


favor, te lo ruego... Por favor."

Pero incluso si trataba de mover sus tobillos con fuerza, ni


siquiera podía liberarse un solo centímetro del agarre de Hyeon-
soo. La rudeza de una bofetada en su mejilla y la imagen de su
cara observando dentro de sus calzoncillos fue la primera muestra
de violencia sexual que Hee-seo experimentó en toda su vida. Era
diferente de los chistes habituales o de los pequeños toques.
Quería ver a su hermano. Quería llorar y decirle a su hermano
mayor que castigara al niño que lo atormentaba.

"Por favor, por favor..."

Al final, Hee-seo comenzó a llorar y a hundirse todavía más en el


suelo. Con sus mejillas enrojecidas y gimiendo como un niño, solo
hizo que Hyeon-soo sintiera un deseo todavía más incómodo de
apoderarse de él. También hizo que estuviera lleno de una lúgubre
sensación de logro. Como cuando derrotaba a un oponente en un
juego de mesa.
Hyeonsoo, que le había quitado los pantalones que le colgaban de
los tobillos, ahora estaba completamente sentado entre sus
piernas. Su ingle abultada y su cara se encontraron a centímetros
de distancia así que, incluso aunque fuera un niño ingenuo,
pareció evidente suponer lo que esto significaba. Hee-seo gritó
con todas sus fuerzas "¡Auxilio!" Pero la resistencia disminuyó
después de algunas bofetadas más.

"¡Cállate antes de que me hagas ponerte la toalla sanitaria en la


maldita boca!"

"..."

Hee-seo mantuvo los labios cerrados para contener las lágrimas.


Hyeon-soo miró su ropa interior, sacudiendo su cuerpo como un
niño que había desvestido a una muñeca. Fue una cruel curiosidad
y un mal deseo sexual que pareció estallar de pronto. Y después
de observar durante mucho tiempo la entrepierna del chico con
dos genitales unidos, extendió la mano para poderlo tocar. ¡Era la
primera vez que veía una vulva en la vida real! Y un calor
insalubre aumentó de inmediato dentro de su cuerpo.

"Mierda... ¿Quieres ir al baño de hombres incluso cuando


tienes una vagina pegada al cuerpo? ¿Te excita hacer pipí
mientras estás sentado en medio de un montón de
hombres?"

Hee-seo, que no notó el hosco deseo sexual que estaba fluyendo


de él, solo negó con la cabeza de un lado para otro. Estaba
disgustado por el calor, pero no había forma de que pudiera
escapar de eso. El cuerpo con hipo tembló, pero Hyeon-soo
pareció estar completamente perdido en el momento. La carne
fina, húmeda y de color rosa pálido pareció estar llamando por su
verga. Era demasiado provocativo para él, que era virgen, y que
estaba completamente dispuesto a llenarle el agujero.
"Si te mostraras como realmente eres, serías muy popular.
Ni siquiera tendrías que preocuparte por conseguir un
trabajo teniendo este cuerpo."

Cada palabra que decía, dolía tanto que las lágrimas parecieron
fluir sin parar. Hee-seo volvió la cabeza y cerró los ojos con
fuerza. Hubiera sido mejor si no pudiera ver ni escuchar nada. Si
se hubiera muerto.

"Ni siquiera necesitas a una mujer, porque puedes tocar tu


propia vagina. Y oye, incluso puedes tener un bebé. Eso es
interesante ¿No lo crees? Hasta dan ganas de probarlo."

Se escuchó un chasquido metálico. También se escuchó el sonido


de la cremallera bajando.

"¿Quieres que veamos si funciona tu vagina?"

Hee-seo, incapaz de entender una sola de sus palabras, de


repente se despertó con la desagradable sensación de una masa
de carne que tocaba sus muslos. Los pantalones de Hyeon-soo
estaban a la mitad entre sus piernas... Y un repugnante pene de
carne roja sobresalía de esa parte. Se sorprendió tanto que no
salieron gritos, pero se arrastró y trató de retroceder tanto como
pudo. El calor no escapó de su cuerpo tan fácil.

El sol brillaba con fuerza en el patio de recreo. El tiempo de


educación física era como un momento libre en donde le daban
unas vueltas al terreno y jugaban con la pelota. Si-woo, que
estaba practicando fútbol con sus amigos, no se estaba divirtiendo
en lo más mínimo por lo que decidió regresar al área que estaba
techada. Y mirando a los tres niños de su clase que siempre se
reunían en una pequeña mesita del fondo, descubrió que no podía
encontrar a la persona que más estaba buscando en ese instante.
Se preocupaba por en dónde y qué estaría haciendo y también, si
al menos se encontraría bien.

Si-woo se quitó el sudor de la cara y se acercó a las personas que


eran amigos de Hee-seo. Preguntó amenazadoramente: "¿Por qué
no está Woo Hee-seo aquí?"

"Fue a la enfermería porque algo le estaba doliendo."

"¿Algo le dolía? ¿Qué? ¿La cabeza?"

"No lo sé. Así que, por favor, no nos molestes y déjanos en


paz".

El muro que había construido a su alrededor, el de "un ser


violento", se derrumbó de inmediato ante las palabras que decían
que algo estaba ocurriendo con él. Estaba muy preocupado así
que pensó, que el amor ciertamente lo estaba volviendo muy
ridículo.

Después de correr hasta el punto en que se quedó sin aliento, Si-


woo llegó a la sala de salud para ver si todo estaba en orden con
Hee-seo... Aunque vaciló un segundo en la entrada y se miró
absolutamente incapaz de abrir la puerta. No sabía qué decir
cuando viera al niño. Es decir, solo de imaginar el rostro
inocentemente curioso de Hee-seo, mirando en su dirección y
preguntando cualquier cosa para hacer conversación, era
suficiente para dejarlo sin palabras y hacerlo sentir extrañamente
débil.

"¿Viniste a dejar un recado?"

Finalmente, cuando estaba a punto de regresar sin decir una


palabra, alguien le habló desde atrás y le tocó el hombro. Era la
enfermera.
"No. Pero mi compañero de clase está enfermo".

"¿Estás aquí para conseguir un medicamento?"

"Escuché que estaba adentro".

"Tal vez vino mientras iba al baño."

La enfermera, con la cabeza inclinada, abrió la puerta de


inmediato y entró como para verificar lo que había dicho Siwoo.
Dejó abierto de par en par porque había pensado que
definitivamente entraría tras de ella, pero el niño estaba lo
suficientemente preocupado por Hee-seo como para darse cuenta
de eso. Después de dudar, Si-woo pasó a la sala de salud diciendo
algo que sonó como un pequeño "Con permiso." Porque la sola
idea de ver su cara hizo que su corazón se acelerara y que
quedara tan mareado como para lograr pararse bien.

"Es extraño, no hay nadie aquí."

Si-woo, que estaba mirando hacia la ventana en un intento por


calmar sus nervios, volvió la cabeza de inmediato ante sus
palabras. En las camas, con las cortinas hacía abajo, no se veía la
cara del niño o la presencia de su cuerpo. Su corazón, que había
estado latiendo con fuerza, cayó de inmediato de una vez hasta
lograr que se sintiera totalmente decepcionado. Al final, salió de la
sala de salud sin dejar un saludo o agradecerle. ¡Era ridículo!
Siempre que se relacionaba con Woo Hee-seo, parecía cometer
equivocaciones completamente estúpidas y portarse como si
tuviera diez años. No podía apartar los ojos de él desde que eran
pequeños y, aunque después terminó acosándolo y tratándolo mal
como si ese fuera su único remedio, pensaba que el niño era
increíble y también, que tenía una personalidad honesta y
amistosa. Él era la basura de ese cuento.
"Pero ¿Por qué no está en clase?"

No había forma de que un niño tan nerd como él se perdiera de


las clases diciendo mentiras tan tontas como esa. Algo en eso le
llamó la atención. Estaba lo suficientemente enamorado como
para espiarlo todo el tiempo y era evidente que también se
preocupaba por Woo Hee-seo, quien había cambiado por completo
en estos días. También era cuestionable que el niño, que era
inesperadamente franco, débil y que normalmente se reía de
todo, se volviera más cauteloso y nervioso por cualquier pequeña
cosita. Pareció como si se hubiera vuelto así desde que fue
acosado por Kim Hyun-soo en el baño.

Hyunsoo Kim....

La ansiedad que había estado ignorando, comenzó a llenarlo como


si fuera agua. Ese bastardo, que siempre estaba persiguiendo al
niño como si lo quisiera golpear, no había entrado a la clase de
educación física el día hoy. Estaba desaparecido junto con él.

Si-woo Lee corrió escaleras arriba de inmediato sin detenerse a


pensar. Pasó por todos los pasillos del aula, revisó los baños en
cada piso y sintió alivio y ansiedad al mismo tiempo en que
descubría que Woo Hee-seo no entraba en su campo de visión.
Más bien, deseaba haber entendido mal, que lo que presentía no
fuera cierto y que él estuviera descansando tranquilamente en un
lugar seguro.

Mientras corría del segundo piso al tercer piso, y del tercero al


cuarto, se quedó sin aliento tan rápidamente que incluso comenzó
a jadear. Sin embargo, pensaba que no podía descansar hasta
que verificara su condición con sus propios ojos.

Al final, cuando llegó a un piso vacío, escuchó una voz cortada


mezclada con el sonido de una respiración poderosa y un par de
chasquidos. Era el mismo sonido que cuando alguien intentaba
gritar. Y en ese momento, por primera vez en su vida, Siwoo
sintió que se le caía el corazón y que el estómago se le oprimía.
Sin siquiera darse cuenta, su cuerpo comenzó a moverse por si
solo. Corrió hacia el baño, escuchando como el llanto se volvía tan
claro como para hacer que su pecho comenzara a doler como un
demente y, tan pronto como se paró frente a la puerta, abrió de
golpe y se aventó hacía adentro... El calor que había estado
circulando por su cuerpo subió hasta hacerle sentir que la cabeza
le podía explotar.

Con los ojos borrosos, corrió hacia Kim Hyun-soo y gritó:

"¡Maldito hijo de puta!"

Si-woo Lee quitó a Kim Hyun-soo del suelo y le dio un puñetazo


impresionante en la cara. La entrepierna de Hee-seo, quien se
sofocaba como si le faltara el aliento, estaba increíblemente
empapada de sangre roja.

"Su hermano estuvo involucrado en un incidente violento."

Tan pronto como contestó el teléfono, Hee-gyeom subió al coche


medio consciente y también, medio vestido. Era su pequeño
hermanito menor, el que crió con amor, tanto que no sabía
relativamente nada del mundo. Después de descubrir que era un
niño que menstruaba, tuvo cuidado de publicarlo por miedo a
tener problemas, pero, cuando sus temores se hicieron realidad,
se dio cuenta de lo impotente que en realidad estaba.

No sabía cómo había logrado conducir, pero cuando se dio cuenta,


Hee-gyeom ya estaba estacionando apresuradamente el auto en
el patio de la escuela y corriendo en dirección a la oficina del
director. Le dijeron que hubieron dos personas, sin contar a Hee-
seo, que se habían peleado terriblemente en el baño de la escuela
y que al parecer, el niño fue golpeado en el proceso. Cuanto más
pensaba en lo asustado que debió estar su pequeño hermanito
menor, involucrado en una discusión, temblando y llorando, más
se quemaba algo dentro de su estómago. Pareció imposible llegar
a calmarse alguna vez.

"¡Ah! Señor Hee. Lamento mucho tanta tardanza."

"No, no. Acabo de llegar ¿Qué pasó con Hee-seo? "

"El pobre estaba tan asustado que primero le dimos


primeros auxilios. Ahora está en la sala de maestros".

"¿Cuál sala?"

"Yo lo guiaré. Venga por aquí."

Hee-gyeom siguió ansiosamente a la encargada del aula.


Afortunadamente, la sala de profesores estaba justo al lado de la
oficina así que, tan pronto como abrió la puerta, Gyeom encontró
de inmediato a su pobre hermanito menor. Gritó:

"¡ Hee - seo !"

El hermano se limitó a encoger los hombros y a permanecer con


la cabeza completamente para abajo. Tenía las mejillas
enrojecidas e inflamadas así que sintió como si su corazón se
estuviera destrozando segundo a segundo. Heegyeom, que se
arrodilló frente a Hee-seo, levantó con cuidado la barbilla de su
hermano y le hizo verle directo a los ojos. El niño, que pareció
negar con la cabeza, no tuvo más remedio que seguir el rumbo de
su mano... Las lágrimas brotaron de unos ojos terriblemente
enrojecidos.

"¿Qué pasó? ¿Quién te hizo esto?"


"..."

"¿No le vas a decir nada a tu hermano?"

Hee-seo lamentó haber provocado que llamaran a su hyung por


culpa de un incidente tan vergonzoso y también, lamentó haberlo
preocupado tanto. Una simple pelea hubiera sido nada. Es decir,
era algo que pasaba a menudo con los chicos de su edad por lo
que no tendría que haber provocado más que una molestia en su
hermano. Pero esto fue muy, muy diferente. Fue terrible y sintió
que Gyeom lo estaba sospechando.

Hee-seo, que dudó durante mucho tiempo porque no podía hablar


bien, recitó la mentira que ya les había dicho a los profesores:

"Unos compañeros estaban peleando y yo... Yo estaba en


medio."

"¿En serio? ¿Eso pasó?"

"Sí. Estoy bien. No fue que me golpearan con fuerza es solo


la hinchazón la que es escandalosa."

"..."

Los ojos que miraban con valentía al hermano mayor estaban


llenos de agua y parecieron terriblemente adoloridos. Hee-gyeom
miró a su hermanito por un segundo y luego volvió la cabeza para
mirar a la profesora de aula. Ella respondió rápidamente:

"Correcto. Hee-seo terminó atrapado mientras trataba de


separar a los niños. El otro quedó... Muy mal. Fue lo
suficientemente grave como para ser llevado a la sala de
emergencias. Estamos tomando cartas en el asunto, no se
preocupe".

"Estoy realmente bien. Fue un golpe en la cara así que no


siento dolor en ningún otro lugar".

El hermano menor, maduro y amable, estaba tratando de


tranquilizar a su hermano mayor, que estaba sorprendido. Hee-
gyeom sintió pena y tristeza por el niño y descubrió que no
conocía cómo consolarlo en momentos importantes como estos.
Gyeom, quien cuidadosamente le secó las lágrimas con las manos,
abrazó a Hee-seo y le frotó con cuidado la piel de la espalda. El
hermano menor se estremeció, luego se aferró al hombre y ocultó
el rostro en su camisa. Ahora que no podía ver su rostro, se sintió
como si sus verdaderos sentimientos simplemente se comenzaran
a filtrar:

"... Quiero ir a casa. Quiero... Quiero irme de aquí y no


regresar jamás."

"Claro. Claro que nos vamos a casa."

Tan pronto como el hermano menor llegó a casa, fue al baño


diciendo que primero quería darse una ducha. Había rastros de
violencia impresos en el uniforme escolar que el niño se había
quitado así que Hee-gyeom ni siquiera fue capaz de imaginar la
violencia que le debieron haber infligido.

Después de lavar la ropa en la lavadora, Hee-gyeom se sentó en


una silla de su oficina simplemente... Para poder pensar en lo que
ocurrió. Hee-seo, por otra parte, pareció haberse bañado durante
mucho tiempo. Después, salió a la sala de estar en pijama y unas
pequeñas pantuflas que le había conseguido el día anterior. Su
piel blanca estaba roja por el agua calientey a pesar de que
llevaba una toalla, el agua goteaba de un cabello que no se había
secado completamente. Hee-gyeom se acercó a su hermano
menor, tomó la toalla y lo secó en su lugar.

"¿Hay algo que quieras comer para la cena? Cualquier cosa.


Lo que quieras comer yo lo conseguiré".

"... ¿Puedo comer lo que sea?"

"Por supuesto."

"Bueno, entonces un pollo con puré de papa".

"Comamos pollo con puré entonces".

Le daba verduras y vegetales todos los días así que al parecer


estaba emocionado de comer pollo. Hee-seo había hablado con
una voz brillante por primera vez desde lo ocurrido así que Hee-
gyeom sonrió ante la inocencia de su hermano menor.

Fingiendo secarle el pelo, lo aproximó un poco más a él para


poder besarle los dos hombros y también el cuello. El niño se
estremeció, como sorprendido, y luego se volteó para poder
abrazarlo otra vez. La razón por la que estaba mintiendo... Hee-
gyeom podía adivinar vagamente la razón. Estaba triste y enojado
por eso y sintió que no podía hacer nada más que tratar de
colocar una valla segura para evitar que eso sucediera en el
futuro.

" Hee - seo Woo, mírame".

Hee-gyeom murmuró esto mientras sostenía su pequeño


cuerpecito entre sus brazos. Irónicamente, Hee-gyeom estaba
infinitamente débil y sintió que era una estupidez tratar de darle
las fuerzas que no tenía. Desde el momento en que se quedaron
solos en el mundo, todas sus razones de vivir fueron su hermano
menor. Todo era por él. Dejó escapar un suspiro y tocó el
dobladillo de la manga larga de Hee-seo, mirando el moretón rojo
en el interior del brazo. Su mano le acarició la piel como si tratara
de quitarlo de esta manera.

"Ahora, tu hyung se encargará de todo".

"Sí..."

"No puedo obligarte a decir nada que no quieras decir...


Pero no me mientas. No puedo ayudarte si no me dices lo
que está mal."

"..."

"¿De acuerdo?"

El niño asintió levemente, así que Hee-gyeom abrazó a su


hermano menor todavía con más fuerza. Si tenía que sostenerlo
de esta manera para protegerlo, si tenía que quedarse pegado a
su piel para hacer que estuviera a salvo, entonces era un peso
que estaba dispuesto a llevar por el resto de su vida.

El fin de semana de Hee-seo pasó de una manera increíblemente


tranquila.

Su hermano, que siempre estaba ocupado con el trabajo, no


abandonó su lugar por ningún motivo y estuvo a su lado en todo
momento. Vieron una película juntos en la sala de su casa,
contaron historias y comieron juntos en el desayuno, comida y
cena. Ni siquiera le dio tiempo para caer en su antigua depresión.
Antes de que dijera que tenía miedo de dormir solo, lo llevó a la
cama y le dijo que estaría allí para cuidarlo.
Sin embargo Hee-seo, quien tomó la mano de su hermano y se
dirigió al dormitorio donde pasarían la noche, se sintió abrumado
por el objeto que le había ofrecido tan sorpresivamente. Era
demasiado grande y grueso para ser llamada simplemente una
toalla sanitaria. Era un pañal, para él y para cualquiera que lo
viera.

"¿Qué es esto?"

"Una toalla sanitaria para la noche. No gotea y será más


cómodo para ti a la hora de dormir."

"... Es un pañal".

"Discúlpame, yo también soy bastante inexperto en esto.


Creo que de tanto querer encontrar una solución terminé
por comprar algo muy extraño."

Era un tono que provocaba que Hee-seo aceptara todo fácilmente.


Después de todo, cada palabra que salía de su boca, era dulce.
Como si su lengua tuviera melaza. Irónicamente, el autoestima de
Hee-seo se estaba dañando por su tono casi dirigido a un niño de
tres años pero, pensó que eso era algo que al menos podía
soportar.

"Está bien... Es solo que, de verdad parece un pañal."

"Le pregunté a todos mis amigos. Es mucho más fácil y más


cómodo que las toallas anteriores. Te lo prometo."

"... Sí."

Las palabras de que no era un bebé y que solo los bebés


utilizaban pañales, no salieron de su boca. Era un rencor
demasiado inmaduro para enseñárselo a su hermano, que incluso
había investigado los tipos de toallas sanitarias por si mismo. Hee-
seo aceptó a regañadientes el pañal que le ofreció.

"¿Cómo lo pongo? No sé..."

"Tu hermano te enseñará. No llores, ¿De acuerdo? Ven


aquí, Hee - seo ".

Hee-seo, a quien le gustaba mucho su hermano, percibió que la


voz del hombre era lo suficientemente amigable como para
poderse negar. Gyeom lo había rodeado suavemente con sus
brazos y después, lo llevó hasta otro lugar para comenzar con la
explicación sobre "cuidado íntimo". Podía sentir el calor de su
palma abierta mientras su hermano mayor se arrodillaba frente a
él para tomarle de la cintura y los suaves que eran sus dedos,
metidos dentro de la banda de sus pantalones de pijama.
Dondequiera que tocaba, le hacía cosquillas. Tantas y tantas que
no lo podía soportar.

"Umm..."

Hee-seo cerró los labios y apretó los dedos de los pies, pensando
que se filtraría un sonido extraño si no lo soportaba. Era
agradable que su hyung lo tocara suavemente, incluso si luego
había comenzado a quitarle los pantalones de pijama y los
calzoncillos. Sus palmas, que palparon su carne, se deslizaron
hacia abajo desde sus nalgas hasta sus muslos y por supuesto
que al instante sintió un cosquilleo y también, un escalofrío.

"¡Mmm!"

La mano que estaba a punto de cubrir su boca aterrizó en el


hombro de su hermano. Su espalda y sus muslos temblaron
incontrolablemente y de pronto comenzó a pensar que aunque
deseaba que siguiera tocándole justo así, también quería que se
detuviera porque le daba muchísima vergüenza. El hermano
mayor fingió no darse cuenta de que la parte inferior de la pijama
de Hee-seo había comenzado a a abultarse debido a sus genitales.

"Siento cosquillas..."

"¿Cosquillas?"

Hee-seo asintió rápidamente y cerró los muslos con fuerza una


vez más. Era un hermanito inocente que no podía distinguir la
diferencia entre la estimulación sexual y las cosquillas por lo que
Hee-gyeom solo sonrió.

"Creo que soy bueno haciendo cosquillas."

Ahora, le abrió las piernas. Sus muslos blancos y regordetes


parecieron no poder parar de temblar.

"Voy a mover un poco tu ropa."

Agarró el dobladillo de su bata, la levantó hasta su cintura, y


solamente después de eso sus manos comenzaron a moverse
entre sus piernas y su cintura. Hee-seo recordó el día en que su
hyung le mostró como utilizar una toalla sanitaria por primera
vez. Era un hombre que lo cuidaba sin molestarse a pesar de que
seguía pidiendo prestada su mano porque no podía hacerlo solo.
¡Ni siquiera era capaz de imaginar lo que era cuidar a un niño tan
molesto como él!

El hermano se movió entre las piernas de su hermano menor,


envolvió el pañal alrededor de sus caderas y su entrepierna, y
ajustó la banda alrededor de su piel. El pañal estaba bien metido
en sus nalgas y su ingle así que, cuando Gyeom lo palmeó para
decirle que lo estaba haciendo increíblemente bien y que ya
estaba acomodado, el hermano menor rápidamente se bajó la
camiseta para que dejara de ver. El dobladillo de su ropa llegaba
hasta la parte ancha de su muslo.

"¿Cómo se siente?"

"Pues... Es como si llevara ropa interior".

"Entonces, ¿Estás bien? ¿Quieres ir ya a la cama?"

"Sí..."

El hermano menor, todavía considerablemente ignorante de su


situación, tomó la mano extendida de su hermano mayor para
poderse subir juntos a la cama. Como ya era costumbre, se
hundió en los brazos de Gyeom y se enredó entre sus piernas. Sus
muslos y pantorrillas se tocaron hasta compartir la misma
temperatura corporal y luego, un olor cálido impregnó
completamente cada parte de su piel. Olía como el mismo champú
que utilizaba, pero, al ser algo que emanaba de su hermano
mayor, también pareció ser extrañamente diferente. Era más
espeso y pegajoso y derritió su corazón de una sola vez.

Hee-seo miró a su hermano mayor para poder expresar las


emociones que se desbordaban de su pecho: "Es tan bueno
dormir con mi hermano. Sería genial estar juntos todos los días".

"A partir de ahora, podemos dormir así siempre".

"¡Quiero dormir contigo así! Necesito abrazarte todos los


días."

El hermano mayor se rió y abrazó al hermano menor


profundamente entre sus brazos.
CAPITULO 3

Ocho y media de la mañana.

Normalmente habría llegado el momento de despertar a su


hermanito menor y llevarlo a la escuela, pero Hee-gyeom se
levantó, se estiró y dejó a su hermano pequeño durmiendo en la
cama. El niño había dormido todo este tiempo entre sus brazos así
que comenzó a sentirlo como un hecho un tanto, desgarrador.
Estaba desilusionado consigo mismo por tener una lujuria
inapropiada por su hermano menor y junto con eso, la
menstruación que tenía que aguantar durante estos días tampoco
era del todo justa.

Como para sacudirse toda la negatividad del momento, Gyeom se


levantó de su asiento y preparó café en la cocina. Siempre que se
despertaba, bebía algo muy cargado y se sentaba en la terraza
mientras sentía el calor que la taza irradiaba entre sus manos.
Había dejado su teléfono sobre la mesa para intentar relajarse,
pero, por supuesto, eso no fue de gran apoyo para momentos tan
tensos como esos. Cuando sonó, descubrió que quien lo estaba
llamando era el maestro principal de Hee-seo. Quizá era porque el
niño no había ido a la escuela después del incidente. Y dado que
era una historia que ya se había terminado durante el fin de
semana, Hee-gyeom estaba reflexionando sobre si responder o
no.

"Hola ¿Es el tutor de Hee - seo ?"

"Sí."

"Hee-seo no asistió a la escuela hoy así que me preguntaba


si de verdad planeaba abandonarla después de lo ocurrido.
Digo, lo entiendo completamente, pero, tengo que decir
que la graduación está a la vuelta de la esquina. Hee-seo
tiene buenas notas y buenas amistades, así que..."

"..."

Entendió que, como maestro de aula, su deber era disuadirlo de


alguna manera para aceptar su trato. Hee-gyeom también
comprendió que Hee-seo no se quedaría quieto para siempre
porque, aunque lo cuidara, era orgulloso y valiente y
eventualmente lo superaría de alguna manera. Como siempre lo
hacía. Heegyeom estaba preocupado por la seguridad de Hee-seo
y, para ser todavía más precisos, la verdad era que a través de
esta serie de eventos desafortunados Heegyeom se dio cuenta de
que él dependía de su hermano menor tanto o más que lo que lo
hacía él. Fue algo un tanto patético.

"¿Qué pasará con los delincuentes?"

"Ellos estarán bajo vigilancia."

"No puedo dejarlo con esos tipos."

"Entonces él estará bajo nuestra protección en todo


momento. En ese caso, incluso si está ausente se contará
como asistencia."

"No importa lo que diga, mi opinión no va a cambiar. Voy a


sacarlo de esa escuela tan pronto como sea posible."

Hee-gyeom colgó el teléfono con un golpe poderoso y se apoyó en


el respaldo de su asiento. El deseo de esconder a su hermano
menor por completo entre sus brazos y la razón que decía que
debería llevarlo por el camino correcto, chocaron en su cabeza
hasta hacer todo un caos. Pero era evidente que aún así la
conclusión ya estaba tomada. Por mucho que le quitara la libertad
y la elección a su hermano menor, era más importante evitar una
desgracia mayor en un futuro. Necesitaba cuidarlo de
prácticamente todo el mundo.

Hee-gyeom bebió el resto de su café y entró en la habitación.


Después de darse una breve ducha y cambiarse de ropa hasta
parecer un poco más decente, se dirigió a la habitación donde
dormía su hermano menor y cerró la puerta con llave. Gyeom se
sentó en silencio junto al niño, que se había quedado
profundamente dormido, y lo miró a la cara durante mucho
tiempo. Con el dorso de la mano, acarició y tocó suavemente cada
uno de sus rasgos faciales. Sus pestañas rectas y densas, su
nariz, sus labios y sus mejillas abultadas. Mientras acariciaba su
pabellón auricular con las yemas de los dedos, bajó lentamente
por la forma de su mentón y se quedó un tanto perdido en las
líneas de su escote... Era un momento en el que solo se
escuchaba el sonido infinitamente tranquilo de la respiración de su
hermano así que fue inevitable que Hee-gyeom guardara todo el
oxígeno dentro de sus pulmones. Luego, igual a si nada hubiera
pasado, despertó al niño como si fuera el hermano mayor más
amigable del mundo entero:

"Bebé, tienes que levantarte ya".

"Umm..."

" Hee - seo ".

El murmullo del sueño se desvaneció y luego desapareció


completamente. Las líneas de su frente mostraron que estaba a
punto de quedarse dormido una vez más así que Hee-gyeom
esperó con paciencia hasta que estuviera listo. Poco después, el
hermano menor abrió los ojos casi por completo:

"Hyung..."
Hee-seo, que se estaba quedando dormido por segunda vez en lo
que iba del día, de repente levantó la cabeza como si algo le
hubiera dolido. Al parecer se había dado cuenta de que era un día
en el que tendría que haber ido a la escuela.

"¿Qué hora es? ¿Llego tarde?"

"Son las diez en punto".

"¿Por qué no me despertaste?"

Hee-gyeom intentó disuadir a su hermano menor de levantarse.


Lo agarró del hombro y lo acostó con cuidado en la cama,
haciendo contacto visual con él en todo momento. El hermano
menor, que básicamente acababa de despertarse, movió los ojos
de un lado para otro y luego pareció sentir que no tenía más
remedio que mirarlo directo a la cara. El agarre que había estado
envolviendo sus hombros se aflojó lentamente y luego pasó a
envolverse alrededor de él como si fuera una especie de abrazo
violento. Las mejillas de Hee-seo se calentaron de inmediato
gracias a esto.

" Hee - seo, ya no tienes que ir a la escuela".

"¿... Perdón?"

"Estudia en casa a partir de ahora. Así estaremos juntos


todos los días".

"... ¿No voy a la escuela ya nunca?"

"Sí, no vas a ir".


Hee-seo miró a los ojos de su hermano, incapaz de hacer o de
decir nada. Se preguntaba si acaso era por lo ocurrido o tal vez,
porque estaba preocupado por su comportamiento extraño de los
últimos días. Le destrozaba el corazón el simple hecho de
imaginar que su hyung fuera vagamente consciente del abuso que
pasó. No podía ni pronunciar una palabra para defenderse:

Hee-gyeom miró afectuosamente a su hermano silencioso: "¿Por


qué estás así?
¿Odias estar con tu hermano?"

"No es así."

"¿Entonces?"

"Solo..."

Hee-seo se lamió los labios mientras que su hermano mayor


esperaba pacientemente por sus palabras. Era un poco
vergonzoso enfrentarlo, y los ojos suaves que parecieron
terriblemente preocupados por él le hicieron dudar por un
momento. Tenía que dar una respuesta que hiciera que su
hermano lo entendiera todo de una manera lógica, pero, debido a
la mirada que lo recorría desde arriba y también, debido al calor
de sus brazos, la cabeza de Hee-seo se quedó en blanco
rápidamente. Su corazón latió de manera inestable:

"Estoy bien, no tienes que preocuparte por mi. Fue una


pequeña discusión únicamente." Las palabras que
necesitaba escupir, se evaporan tan pronto como observó
de nueva cuenta la cara de su hermano. Intentó moverse
para ocultar su vergüenza y dijo:
"Hermano, estás ocupado. Si me quedo en casa, solo voy a
estorbar. Y además... Ir a la escuela es divertido. Los niños
son buenos conmigo. La mayoría al menos."

Hee-seo comenzó a ponerse nervioso por la mirada que no se


apartaba de su rostro así que incluso su lengua pareció
endurecerse.

"Lo... Lo pensé mucho. Querer ir a la escuela no es algo


impulsivo."

"Pero..."

"De verdad estoy bien."

Hee-seo movió la cabeza. Su tono dulce se volvió tan decidido


como si fuera a entregar su alma en un ruedo y sus labios, que
habían estado poniendo excusas, parecieron estar en una línea
recta increíblemente calmada. Gyeom suspiró. Levantó a su
hermanito menor para acomodarlo entre sus brazos y mientras
tanto, barrió su cuerpo delicada y lentamente para intentar no
asustarlo. Hundió la frente en su pequeño hombro y trató de
ahogar el sonido desgarrador que brotó de su garganta. Pareció
como si de pronto estuviera siendo consolado por el niño en lugar
de que fuera al revés.

" Hee - seo ¿Sabes lo sorprendido que estaba cuando me


llamaron ese día? Me preguntaba que te había pasado y
yo... Yo comencé a pensar en cosas terribles. Creí que tal
vez iba a perderte."

Hee-gyeom estaba temblando. Pareció incapaz de hablar y


también, que solo los brazos que lo sostenían tenían fuerza. Hee-
seo se sobresaltó porque la respiración entrecortada del hombre
sonaba como un llanto. Fue la primera vez que descubrió la
debilidad de su hermano, quien siempre estaba tranquilo y
calmado frente a él. Y el hecho de que fuera quien rompió el duro
caparazón de Gyeom para exponer su carne blanda también fue
un hecho impactante.

"No quiero dejarte. No puedo dejarte ir porque estoy


preocupado, Hee-seo".

"Hermano..."

"Si algo te vuelve a pasar, entonces creo que podría


morirme. No quiero dejarte ir porque temo que no podré
protegerte de nuevo. Quédate conmigo. No salgas, quédate
con tu hermano, Hee-seo".

Pensaba que hubiera sido mejor si lo hubieran matado en ese


momento. Era doloroso ver a Gyeom sufrir y arrepentirse tanto
por su culpa. Era como si lamentara no tener la fuerza suficiente
como para protegerlo y como si gritara que era patético por no
salvarlo a tiempo.

"No digas eso. Yo también quiero estar contigo porque


siempre me haces sentir... Increíblemente feliz."

Hee-gyeom sonrió cuando su hermano menor comenzó a hablar.


Por supuesto, fue una sonrisa lo suficientemente pura como para
aliviar la mente tan culpable del niño.

El tiempo en el que no fue a la escuela, se sintió muy rápido. El


hermano mayor pasaba por un proceso de deserción mediante el
intercambio de llamadas telefónicas y documentos, y aunque no
hizo ningún trámite presencial, el hecho de que no iba a volver a
la institución fue tan evidente como el uniforme escolar de Hee-
seo llenándose de polvo en el fondo del armario. Su hermano lo
estaba ayudando con sus estudios mientras tanto. El amable e
inteligente Gyeom, guio a Hee-seo con cuidado al darle a conocer
hasta las más pequeñas partes que no entendía. Pero el niño, que
era un estudiante modelo en cada aspecto, sintió que estaba a
punto de fracasar debido a lo distraído que le hacía sentir el rostro
concentrado de su hermano mayor cuando se sentaba a su lado.

Le encantaba estar con él todos los días porque realmente lo


adoraba, pero, el corazón de Hee-seo siguió sintiéndose
preocupado porque no le había podido explicar adecuadamente a
sus amigos sobre esto. Para usar su teléfono celular, necesitaba
obtener el permiso de Gyeom y la verdad es que temía
enormemente que se molestara con él. Es decir, estaba seguro de
que no iba a poder soportar ver a su hermano mayor debilitarse a
causa suya.

Por supuesto, aunque sentía mucha curiosidad sobre lo que había


pasado con Hyeonsoo y Siwoo, pensó que incluso si los rumores
se extendían y perdía a uno o a varias personas queridas en el
proceso, no iba a sentirse vacío mientras tuviera todavía con el a
Hee Gyeom.

"Hermano, ¿De verdad tenemos que ir al hospital?"

"Tienes que ir si quieres vivir mucho tiempo con tu


hermano mayor."

"¿Qué tipo de pruebas van a realizar?"

"Ya, no te espantes. No habrá inyecciones ni nada de eso."

Hee-seo, quien terminó de arreglarse sin problemas y se quitó la


toalla sanitaria que parecía un pañal, llegó al hospital después de
un pequeño viaje en auto. Tenía miedo de ir allí, así que se quejó
en voz alta y trató de pelear con él todo el tiempo, aunque era
evidente que eso no iba a funcionar.
El hermano mayor llevó apresuradamente a su hermano menor al
consultorio. En lugar de que la enfermera tomara la iniciativa, el
pequeño siguió incondicionalmente los pasos, palabras e
instrucciones de Gyeom. Y usando un uniforme de paciente que
parecía más bien uno de maternidad, deambuló por el pasillo
hasta que finalmente llegó al sitio donde iban a realizarle una
ecografía. Le dieron mucha agua para que el estudio se realizara
de manera adecuada y luego, el médico le preguntó a Hee-seo,
quien había estado observando a su hermano todo el tiempo
porque estaba preocupado por su cuerpo expuesto:

"¿Alguna vez ha tenido relaciones sexuales?"

"¿Qué? Oh... ¿Yo?"

Era el tipo de pregunta que nunca pensó escuchar en su vida.


Hee-seo se sintió avergonzado e inmediatamente después lanzó
su mirada a su hermano mayor. Pero, cuando se puso rojo y
rápidamente negó con la cabeza, Hee-gyeom comenzó a hablar en
su lugar:

"Aún no."

"Veré si el útero está en su lugar. También verificaremos si


hay otros problemas con él o alrededor de esa área. Se ve
limpio en la foto, pero el niño es un caso especial. Aquí
vamos, está un poco frío".

Algo frío y resbaladizo le tocó la parte inferior del abdomen así


que Hee-seo no pudo evitar agitar las manos. Era una sensación
desagradable y estaba casi en pánico, así que su hermano mayor
le sujetó de la muñeca. Pero mientras se sentía aliviado por esta
pequeña acción también se sintió tan avergonzado como para
poder morir. Hee-seo rápidamente apoyó la cabeza entre sus
dedos para que no pudieran ver la expresión que estaba
haciendo:

"Bien... Los ovarios también están limpios. Crecieron bien


en este tiempo.
Dijo que tiene su período todos los meses, ¿Verdad?"

"Sí. Empezó hace dos meses. Dura tres días y se repite


cada... Dos semanas."

"Por supuesto. Ahora, a medida que vayan pasando los


meses, se irá estabilizando poco a poco hasta volverse más
regular. Los niveles hormonales también fueron normales
y, bueno, es un cliché, pero debes tener cuidado de no
estresarte demasiado".

El hermano mayor, que criaba a un niño que estaba menstruando,


hizo todo tipo de preguntas que le producían curiosidad y por
supuesto, el médico respondió muy amablemente. Se habló del
sexo que tendría al final... Mientras tanto, la cosa fría, blanda y
dura que había estado navegando por todo su vientre hasta hace
unos minutos, fue finalmente apartada de él. El médico le limpió a
fondo el gel que tenía en el estómago y envió a Hee-seo a
cambiarse junto a la sala de tratamiento. Hee-gyeom, que siguió
a su hermano menor, lo ayudó mientras le mostraba una sonrisa
completamente cálida. Hee-seo estaba tan sorprendido que ni
siquiera podía hablar.

"¿Sigues sorprendido?"

"Sí pero, ahora que me han hecho la prueba... Significa que


ya no voy a volver, ¿Verdad?"

"Lo más seguro es que regresemos para seguir con el


chequeo".
Su rostro, que se había iluminado un poco, rápidamente se puso
pálido otra vez debido a esto. Hee-gyeom sonrió y ató la bufanda
con cuidado en el cuello de su hermanito. Sintió que el alma le
había regresado al cuerpo cuando se resolvió el problema de salud
que más le preocupaba desde que se descubrió el secreto. No
sabía lo agradecido que estaba con todos los dioses de descubrir
que había crecido de manera segura y saludable incluso aunque
fuera tan descuidado con él.

De repente, Hee-seo vaciló y llamó a su hermano:

"Hermano..."

"Dime."

"Quiero ir al baño."

Después de dudar por un tiempo, era gracioso y lindo que la


palabra que se le había ocurrió primero fuera sobre ir al baño.
Tuvo que beber mucha agua para extender su vejiga y, gracias a
eso, le examinaron el útero y los ovarios mediante una ecografía
abdominal que duró algunos minutos. Pareció estar aguantando
bien, pero ahora estaba en su límite.

"Ahora que el tratamiento terminó , puedes ir".

"... Vamos juntos."

"¿Juntos?"

Hee-gyeom sonrió como si estuviera conmovido. El rostro de su


hermano menor ya estaba rojo hasta los oídos y lógicamente, eso
era más que encantador.
"Mi hermano es todavía un bebé, tanto que tiene que ir al
baño con su hermano para no perderse."

"No te burles de mí. Fue un momento horrible."

"Bien, bien. Vamos antes de que tengas que cambiarte la


ropa interior."

Hee-seo, que tenía la cara sonrojada, cerró la boca, agarró la


mano de Hee-gyeom cuando se la ofreció y caminó finalmente
junto con él.

Hee - seo estaba acostado con su hermano mayor.

Gyeom, que era doce años mayor que él, era lo suficientemente
grande como para sostenerlo en sus brazos igual a si fuera un
muñequito. Sintió un cuerpo duro detrás de su espalda y el calor
de su piel caliente se transfirió por completo hasta quitarle todo el
frío. Las extremidades que estaban a punto de retirarse quedaron
atrapadas en los brazos de su hermano y luego el hombre pareció
comenzar a frotarse los labios contra el lóbulo de su oreja una y
otra vez. Era casi como si estuviera jugando una broma. El sonido
de la suave risa de su hermano se extendió por sus oídos, la parte
inferior de su piel le hormigueaba insoportablemente y el aliento
que pareció correr por sus venas terminó en un golpe a su nuca.
Hee-seo se río entre dientes:

"¡Me haces cosquillas!"

Hee-seo giró la cabeza para tratar de escapar de las cosquillas de


su hermano mayor. Su pijama estaba desorganizado debido a que
se había movido entre sus brazos y la temperatura de su cuerpo
comenzó a incrementar una vez más sin que se diera cuenta. El
hermano mayor lo abrazó con fuerza y le acarició mientras tanto
la nuca y el vientre con los labios y las manos. Sonrió, y
nuevamente su corazón se aceleró como si fuera a explotar dentro
de él.

Hee-seo, que sostuvo el brazo de un hermano que había decidido


envolver su hombro, apretó los dedos de los pies hasta el punto
en que se estremeció. Le picaba tanto que no podía hacer nada al
respecto:

"Jajaja ¡De verdad son muchas cosquillas!"

"Pero si me dijiste que te dolía el estómago, hermanito.


Hyung se ocupará de ti para que mi bonito Hee - seo no se
enferme".

"No es un dolor tan fuerte..."

"Está bien. Tu hermano se encargará de todo ¿De


acuerdo?"

Una voz suave resonó en su oído. Hee-seo estaba sintiendo que


su hermano mayor estaba extendiendo las palmas de las manos
para frotar suavemente la parte inferior y media de su abdomen.
Era evidente que se estaba sintiendo aliviado solo con la
temperatura corporal que envolvía su espalda y aunque pareció
ser una mala idea, también pensó que al menos podía sentirse
afortunado de tener a alguien que lo cuidara y se preocupara
tanto por él. La sensación de estar completamente protegido por
su hermano, su voluntad de responsabilizarse por él, todo eso
hacía que sintiera una felicidad que llenaba por completo su
pecho.

Pero luego, en medio de su sueño sus ojos se abrieron de


repente.
Hee-seo sintió que su espalda baja estaba muy húmeda, por lo
que rápidamente levantó la manta y revisó la parte inferior de su
cuerpo. Había marcas de humedad en la parte delantera de sus
pantalones del pijama, probablemente porque había tomado
mucha agua antes de dormir. Pero, aunque trató de mantenerse
en calma, el impacto fue tan severo que se le llenaron los ojos de
lágrimas.

"¿Me oriné mientras dormía? Ni siquiera un niño más


pequeño que yo haría eso".

Hee-seo miró a su hermano, que estaba todavía acostado a su


lado. Afortunadamente era medianoche por lo que Gyeom ya se
había quedado profundamente dormido para ese momento.
Suspiró, y se levantó con cuidado de la cama para poderse
revisar. Solo había una pequeña cantidad de fluidos así que todo
lo que podía sentir era que las grietas bajo sus testículos estaban
resbaladizas y húmedas.

Hee-seo se coló en el baño, puso llave a la puerta y se bajó los


pantalones:
"Oh..."

Pero era extraño. Había un color blanco y un olor amargo en sus


calzoncillos. Por alguna razón su pene pareció estar cosquilleando
y también, tener una sensación increíblemente impresionante
dentro de él. Era mitad de la noche así que, todavía un tanto
confundido, Hee-seo reflexionó y recordó vagamente lo que había
escuchado durante la clase de educación sexual. Tuvo... Un sueño
húmedo. "Yo..."

Su hermano lo había estado tocando todo el tiempo así que había


tenido un sueño bastante extraño al respecto. Hee-seo se quitó
los pantalones y los calzoncillos, los puso en el fregadero y
comenzó a limpiarlos. Lo enjabonó lo suficiente como para
ocasionar burbujas y movió las manos con la esperanza de que no
quedara ni una sola prueba al respecto ¿Su hermano estaría
enojado si se enterara? Hee-seo sintió miedo en lugar de la
conmoción del sueño, temiendo que su hermano mayor, que se
había vuelto más afectuoso en estos días, pudiera volverse
estricto de nuevo.

Limpió sus lágrimas con las manos, pero de repente ni siquiera


podía abrir los ojos. Hee-seo abrió apresuradamente el grifo del
agua y por supuesto, después de lavarse la cara con muchísima
agua fría, se sintió tan renovado que pudo pensar. Lamentaba
haber lavado sus calzoncillos tan rápidamente porque ni siquiera
tenía ropa para cambiarse. Y si su hermano se despertaba con el
sonido del agua y tocaba la puerta del baño... Solo imaginarlo
había provocado que su corazón se acelerara una vez más.

Hee-seo, que cerró el grifo para que ni siquiera se escuchara el


sonido del agua, movió la mano de un modo bastante silencioso.
Era temprano en la mañana y evidentemente no había ningún
ruido en la casa, por lo que incluso el sonido de los ronquidos se
podía escuchar con bastante claridad desde su hueco en el baño.
Ya estaba llorando porque temía que su hermano se enterara, o
más precisamente, que ya no lo quisiera.

"¿Por qué tengo problemas todos los días?"

Hee-seo, quien se apresuró a lavar la ropa, se secó las lágrimas y


se apresuró a acomodarse, solo pudo salir del baño después de un
buen tiempo. Afortunadamente, Gyeom todavía estaba bien
dormido. Hee-seo bajó apresuradamente las escaleras, puso la
ropa en la secadora y buscó una ropa nueva que poder ponerse.
Luego esperó por minutos que parecieron interminables frente a la
secadora hasta que la ropa finalmente quedó lista.

Hee-seo tomó la ropa, como si fuera algo que nunca se había


usado, y luego la guardó en el armario de su habitación. Era la
primera vez que había estado tan frenético en medio de la noche.
Cuando regresó a la habitación, la luz azul que se filtraba siempre
que comenzaba a amanecer, empezó a elevarse lo suficiente como
para que fuera muy evidente. Hee-seo levantó con cuidado la
manta y se arrastró hasta quedar bien metido entre los brazos de
su hermano una vez más. Entonces se escuchó una voz
somnolienta detrás de él:

"¿Dónde has estado?"

"Solo fuí a beber agua porque tenía mucha sed."

"No bebas demasiado antes de acostarte ¿Qué pasa si


tienes algún accidente?"

Hee-seo odiaba a su hermano mayor cuando lo trataba como a un


niño, pero ni siquiera podía decir una palabra porque no sabía que
excusa poner. Hee-gyeom, que sintió como si exhalara un suspiro
bastante largo, jaló a Hee-seo hasta pegarlo mucho más contra su
pecho:

"Me voy a dormir. Hazlo tú también."

"De acuerdo."

Casi de inmediato, comenzó a escuchar un suave sonido de


"ronquidos" a sus espaldas. Hee-seo, que estaba muy nervioso,
pudo volver a dormirse solo después de que las palpitaciones
disminuyeron. Dormir hasta tarde fue una consecuencia natural.

"¿Sabes cómo resolver esto?"

"¿Eh? Ah, no. No lo sé ".

"¿Por qué pareces tan sorprendido? ¿Tienes miedo de que


tu hyung te regañe por no saberlo?"
Hee-gyeom le estaba prestando mucha atención a su hermano
menor, quien negó con la cabeza sin siquiera hacer contacto
visual con él. El niño, que sacaba 10 en cada boleta de
calificaciones que traía a casa, pareció no poder concentrarse en
absoluto cuando dejó de ir a la escuela. Pensó que era porque el
ambiente había cambiado, pero era evidente que hoy su condición
era particularmente terrible. Después de parecer aturdido, negaba
con la cabeza un montón de veces y además, su rostro, evitando
sus ojos, comenzaba a pintarse de un color completamente rojo.
Sintió que tenía que terminar la clase temprano para revisarle la
temperatura corporal.

"Por ahora, solo contesta lo que sabes."

"De acuerdo."

Hee-seo inclinó la cabeza y agarró el bolígrafo. Hee-gyeom se


sentó a su lado, con la barbilla recargada en su mano, y observó a
su hermano menor resolver el problema. Era obvio que no podía
concentrarse en absoluto porque agarró la pluma con fuerza,
comenzó a escribir la solución y luego hizo una pausa bastante
extensa. Hee-gyeom, que solo estaba mirando, de repente
extendió la mano y tocó la frente de su hermanito hasta levantarle
su flequillo. Hee-seo se endureció. "No tienes fiebre. ¿Por qué
estás tan extraño hoy? ¿Estás enfermo?"

"..."

No estaba enfermo, pero sus mejillas regordetas se llenaron de un


color verdaderamente brillante. Hee-seo no sabía cómo se veía su
cara al estar frente a él así que solo acarició su desordenado
flequillo y volvió a poner los ojos fijos en el papel del problema.
Un incómodo silencio cayó sobre los dos.
Hee-gyeom observó a su hermano menor cerrar obstinadamente
la boca mientras respiraba a profundidad por lo que se preguntó si
podría haberse sentido ofendido o enojado. También sintió una
extraña ira hacia el niño que pareció querer salirse del alcance de
su mano. Cada vez que esto sucedía, Hee-gyeom se daba cuenta
una vez más de que no era un hyung convencionalmente bueno.
Ni adecuado. No era... Confiable. Se rió, aparentando ser un buen
hombre:

"¿No te gustó que te tocara?"

"Yo..."

Hee-seo, que había estado en silencio, habló en una voz muy


bajita. Hee-gyeom esperó pacientemente al niño hasta que
decidió dejar de cepillarse el flequillo.

"Sigues... Mirándome."

"¿Qué?"

"Ya que hyung sigue mirándome, no puedo concentrarme


bien."

Hee-gyeom se sorprendió por un momento ante su inesperada


respuesta. Originalmente era un niño tímido. Al mismo tiempo,
era lo suficientemente alegre como para subirse al regazo de su
hermano sin importarle que fuera doce años mayor solo para
comenzar a actuar muy tierno. Pero hoy era diferente. Hee-seo
estaba actuando como un novato que tenía su primer amor.

"Oh."

Por un momento, Hee-gyeom se quedó sin palabras y sumergido


en un completo y terrible pánico genuino. El hábito de su hermano
menor de parpadear cada vez que se avergonzaba era algo que
también tenía el hermano mayor. Hee-gyeom parpadeó una y otra
vez mientras que el niño lo miraba un tanto inquieto. Tenía varias
emociones encima y, la más poderosa de todas era la sensación
de que su hermano menor, él que que crió con sus propias manos
desde muy joven, sentía algo por él más allá de la amistad
fraterna. Por supuesto, detrás de la preocupación estaba la
alegría. Era una preocupación tan superficial que hasta era algo
hipócrita.

"No, yo... Me estás enseñando a estudiar así que puedes


seguir mirando. Lamento haber dicho algo extraño".

Hee-seo estaba tan confundido que terminó por añadir una excusa
rara. Heegyeom, que había estado en silencio todo el tiempo,
apenas ocultó un suspiro cuando sonrió:

"No, si estás realmente incómodo... Miraré en otra


dirección."

"No... En serio está bien."

"Bueno, pues... Entonces vamos. Resuelve el problema


mientras yo reviso estos otros."

"De acuerdo."

Hee-gyeom le dio unas palmaditas en la espalda a Hee-seo, como


si nunca hubiera tenido sentimientos inmundos por él. Tenía un
terrible temblor en la palma de su mano.

¿Por qué su hyung apareció en su sueño?

Después de tener una imaginación tan extraña justo en medio de


la noche, Hee-seo estuvo preocupado por su hermano todo el día.
Su corazón se aceleraba demasiado ante las miradas y los toques
que eran agradables en su piel y además, no importaba cuanto lo
pensara, era imposible no prestar atención al hecho de que no
había sido orina lo que había mojado completamente sus
calzoncillos.

No sabía lo que significaba soñar con eso, pero había oído que
todos los hombres lo pasaban en algún momento de su vida. Eran
sueños agradables y había escuchado un montón de historias de
sus amigos sobre eso. Todos dijeron que en su mente salía la
cantante o la actriz que les gustaba, pero él había tenido a su
hermano. Y sabía que esto no era un caso normal y también
entendía que no podía odiar a su subconsciente, que había
vinculado a su hermano mayor con algo sexual simplemente por
un par de caricias. ¡Y era sorprendente descubrir que a Hee-seo le
gustaba su hyung lo suficiente como para salir en un sueño
erótico!

Hee-seo, que estaba recordando el sentimiento de su sueño, de


repente sintió cosquillas en el estómago de un modo tal que
pareció encoger de inmediato todos los dedos de sus pies. Era tan
agradable que lo mimara todo lo que quisiera y también le
gustaba poder aceptar sus atenciones. Entonces, pensó que era
natural tener ese sueño. Es decir, ahora era un hermano mayor
infinitamente cariñoso, pero solía ser un hermano terriblemente
estricto. Hee-seo a menudo se enojaba porque parecía como si
quisiera llenar la vacante que habían dejado sus padres. Lo
golpeaba cuando hacía algo mal y decía sermones que parecían
interminables. Existieron muchas ocasiones en las que tuvo miedo
de él pero, cuando lo pensaba un poco más fríamente, podía decir
que, en general, lo quería lo suficiente como para temer perderlo.
Comenzó a entregarle su corazón de un modo tan adorable que
cuando se permitió sentarse en su regazo para que lo pudiera
consolar, se sintió como si toda la tristeza que había guardado
dentro de su cuerpo simplemente desapareciera hasta perderse. Y
como era el centro de su mundo, enamorarse de él era un
fenómeno natural y una consecuencia. Igual a sentirse atraído por
la gravedad. Todavía tenía miedo de sangrar todos los meses
pero, era evidente que pensaba que era muy afortunado por tener
un hermano que además se había vuelto su mejor amigo. Los
momentos en los que Gyeom, que siempre estaba ocupado, se
preocupaba por él, eran tan preciosos que quería llevarlos siempre
presentes en su cabeza. Era absurdo mantenerse alejado de su
hyung solo por un sueño extraño.

Hee-seo se paró frente a la puerta de su hermano mayor y,


después de dudar un rato, llamó y abrió para asomar la cabeza.
Gyeom pareció estarlo esperando desde hace mucho tiempo por lo
que sus preocupaciones y sus miedos se desvanecieron en un
instante como si fuera algodón de azúcar arrojado al agua.

"Hermano, ¿Podemos dormir juntos?"

"Sí. Sube."

El hermano mayor levantó la manta e hizo un lugar para su


hermano menor en el colchón. Hee-seo hurgó en la colcha que le
había proporcionado y se acomodó bajo de ella sin decir ninguna
otra palabra. Lo había estado evitando todo el día y la verdad era
que no podía hacerlo por más tiempo. Su hermano lo abrazó de
ese modo que siempre lograba ponerlo nervioso:

"¿Qué haces?"

"Es algo para que no se te ocurra escapar de mí."

"No voy a escaparme".

"Um, ¿En serio?"


"Me gustas, así que ¿Por qué me escaparía? Es solo que
últimamente... Me he sentido muy avergonzado a tu
alrededor."

"Jajaja ¿Sí?"

"Sí".

Hee-seo asintió y se movió entre los brazos de su hermano. Como


en el sueño, la temperatura de su cuerpo fluyó a través del suyo y
su olor corporal comenzó a llenarle completamente los pulmones.
Su aliento le rozaba los lóbulos de las orejas junto con el cuello y
las manos que se sentían suaves lo sujetaron entonces del
estómago hasta un punto en que comenzó a sentirse extraño de
nuevo. Fue tan bueno que todo estalló. Y era extraño que siempre
comenzara a sentirse así de bien con solo estar con su hyung y
hasta podía decir que se sentía avergonzado de que le gustara a
morir. Hee-seo suspiró de nuevo. Todo dentro de él se sentía
como si se estuviera calentando. Pensaba que quería que su
hyung tocara su cuerpo un poco más y que le hiciera tener las
mismas cosquillas de la última vez.

Hee-seo, que había estado dando vueltas y vueltas tímidamente y


con las piernas presionadas una contra la otra, de repente sintió
una sensación de incongruencia en las grietas bajo sus testículos.
Incluso la noche que tuvo ese sueño, esa parte estaba tan
húmeda que lo confundió con pipí. No solo hoy o ese día, pasaba
siempre que su hermano lo tocaba.

Después de dudar un rato y frotarse las piernas, Hee-seo le contó


sus preocupaciones al hermano mayor en quien tanto podía
confiar:

"Lo que pasa es que, a veces tengo sueños extraños."


"¿Cómo que?"

"Sueño... Cosas que me hacen sentir bien. Sale moco de


debajo de mi y se siente todo muy resbaladizo. Yo... No sé
si es normal."

A pesar de que le había explicado todos los síntomas que estaba


experimentando, solo un suave suspiro fluyó de la boca de su
hyung. Gyeom sostuvo a su hermano menor de mejor manera
entre sus brazos y se acomodó de tal forma que dejó de mostrar
su rostro. Preguntó con la voz apagada:

"¿Cuándo?"

"No lo sé."

Hee-gyeom sonrió.

"Cuéntame todo ¿De qué te avergüenzas tanto? No me


burlaré de ti así que, solo dímelo".

"Solo... Me pasa cuando..."

"¿Si?"

"Cuando hyung me abraza así."

"¿Si te abrazo?"

Hee-gyeom sonrió un poco más y juntó a Hee-seo nuevamente


contra su pecho. Al igual que cuando había comenzado a jugar
con él, sus labios cayeron sobre sus hombros y sobre su cuello así
que Hee-seo, un tanto confundido, comenzó a emocionarse lo
suficiente como para terminar por reír.
"Jajaja, me haces cosquillas."

Pareció que estaba bromeando, pero la sonrisa no regresó jamás


a la cara de su hermano. Hee-seo, que se había vuelto sensible al
punto de erizarse incluso por el aliento que fluía por los labios de
su hyung, apenas y podía calmar su extraña risa. Estaba
sintiéndose un poco tímido cuando lo dijo, pero, ahora pensaba
muy honestamente que había hecho un buen trabajo
preguntándole sobre lo que estaba mal con él. Gyeom sabía,
sobre todo, así que pareció que iba a informarle y
ayudarle tan bien como el día en que comenzó a menstruar. Hee-
seo abrazó a su hermano y esperó a que le dijera el motivo y lo
resolviera. El hermano mayor detuvo la mano que le hacía
cosquillas y abrazó a Hee-seo otro poquito más. Luego preguntó,
con una voz lo suficientemente baja como para despertarlo:

"¿Ya no quieres que te abrace así?"

Era un sonido pesado y caliente. Hee-seo no se estaba sintiendo


familiarizado con el tono que estaba colocando su hermano, por lo
que ni siquiera logró responder de manera adecuada. Con ambas
manos cuidadosamente colocadas en los antebrazos que lo
envolvían, sus dedos de los pies apenas y podían moverse
mientras enredaba sus piernas un poco más sobre las suyas. Le
dolió el corazón, la cara le ardió y llegó nuevamente esa picazón
que a menudo surgía cuando se cubría con una manta y se
frotaba la piel con la de su hermano.

"¿Por qué te estás poniendo tímido de nuevo?"

Un susurro amistoso recorrió su oreja. El inocente hermano


pequeño se sintió aliviado por eso y soltó la tensión que había
estado acumulando todo el tiempo dentro de su estómago. Pero
igual no pudo dar una respuesta adecuada a la pregunta. Era un
hyung dulce y maravilloso, y por eso mismo era frustrante que no
pudiera entender por qué estaba tan asustado con lo que ocurría
en el momento. No podía descifrar lo que decía su corazón.

"Lo que me pasa ¿No es esto extraño?"

"Es natural. Todo el mundo sufre de eso".

"Pero mi hermano... Cuando me abrazas y me acaricias,


cada vez que haces eso sigo goteando ¿Cómo voy a saber si
está realmente bien?"

"¿Cómo puedo hacer que Hee-seo crea en su hermano?"

El hermano mayor apoyó la cabeza en el hombro de Hee-seo y


pensó seriamente en esto. "¿Quieres ir con el doctor de
nuevo?"

"Estaría bien si miraras."

"¿Dónde?"

"En la parte que sigue mojándose ".

"..."

Hee-seo se quitó los pantalones del pijama, los calzoncillos y abrió


de inmediato las piernas para su hermano. Había recordado
vívidamente el latido de su corazón en el momento en que
esperaba con los muslos bien abiertos para que Gyeom pudiera
mirar por primera vez hacia un lugar que ni siquiera quería decirle
a los demás que existía. Su rostro se calentó rápidamente y
empeoró cuando la pierna de su hermano quedó atrapada en su
entrepierna.

"Ahora me siento nervioso."


"¿Estás avergonzado?"

Hee-seo asintió con la cabeza. Era vergonzoso ver a su hermano


desde esa posición, pero no tenía la confianza suficiente como
para explicarle todo eso de una buena manera. Simplemente
continuaba teniendo pensamientos extraños e imaginaciones que
ocasionaban que su cara estuviera infinitamente roja. Su hermano
se rió, tal vez sin saber cómo se sentía.

"¿Qué pasa si te pido que me digas todo lo que sientes?"

"Voy a avergonzarme todavía más..."

"Entonces, ¿Puedo tocarte para estar más seguro?"

"¿No sabes lo que tengo solo viendo?"

"Me gustaría apoyarme de los dedos."

¿Qué tenía que hacer? ¿Realmente lo tocaría su hermano? ¿Podía


saber que pasaba con él, tocando? Hee-seo dudó sobre que
debería responder mientras era todavía sostenido por su hermano
mayor. Obviamente, se avergonzaba de decir que con solo
imaginar que Gyeom lo tocara, ya se estaba emocionado hasta el
punto de temblar. Incluso se avergonzaba de admitir que siempre
era así cuando estaba a su lado.
Creció con un temperamento demasiado ingenuo debido a la
sobreprotección de su hermano, pero al menos tenía la percepción
de que no debía permitirle tocar sus genitales tan
imprudentemente. Entendía lo que significaba y hasta donde
podían llegar. Hee-seo luchó entre el impulso de darle algo a su
hermano mayor y su vago sentido común que gritaba que no era
algo que deberían de hacer tan como si nada. Y cuando más lo
hacía, más hervía por debajo. Estaba seguro de que esta extraña
congestión podía aliviarse de inmediato si su hermano mayor
tanteaba los huecos donde el calor y la humedad se acumulaban.

Hee-seo abrió la boca y luego la cerró. En lugar de la voz tensa de


siempre, terminó por decir que sí con un movimiento de su
cabeza.

"Eres fabuloso, mi lindo hermanito".

Hee-gyeom le dio un beso en el cabello que le olía a champú, y


luego deslizó lentamente la mano que le acariciaba el estómago,
un poco para abajo... Sus manos fluyeron lentamente dentro de
sus calzoncillos sin apresurarse, cuidando en todo momento que
su hermanito menor no se pusiera nervioso. Su piel suave y
flexible se endureció ante la tensión y luego escucho que las fosas
nasales del niño comenzaron a sonar por la falta de oxígeno.
Hee-seo era tan adorable que la tensión sexual comenzó a ser
insoportable para él. Quería dejar una marca dondequiera que sus
labios se tocaran, quería morderlo y comerlo tal y como estaba.
Sin embargo, dado que su hermanito menor era ingenuo y muy,
muy tímido, antes que nada, debía dejarle la impresión de que
entregar su cuerpo a su hermano mayor era un acto agradable.
Algo para mostrar sus sentimientos.

Lentamente, sus manos recorrieron el pene debajo de una ingle


cubierta de pelo. Cuando rodeó con la mano a su hermano menor,
que daba vueltas y vueltas como si se sintiera incómodo, el sonido
de su respiración se detuvo e inmediatamente pensó que estaba a
punto de perder la calma. Si lo frotaba con fuerza, escuchaba un
chirrido. Era como un gatito que se ponía arisco cuando le
tomaban de la cola.

"Ah... Ah, hermano..."

"Woo Hee Seo ¿Por qué tu pene está duro?"


"¡Ah! No lo sé..."

Por primera vez en su vida, su hermano menor estaba retorciendo


todo su cuerpo mientras chillaba. Y cuanto más sentía la emoción
de su hermano, menos Heegyeom podía soportarlo. Un pequeño
niño pequeño, que había dicho que le gustaba su hermano, no
solo con la boca sino con todo su cuerpo, era precioso cuando se
derretía contra la cama. Tal vez porque había sido criado
pasivamente en un ambiente cerrado, incluso su sexualidad
estaba dirigida hacia la única persona en la que podía confiar. Tal
vez prefería a hombres con una gran diferencia de edad o quizá
era mera curiosidad. Sin embargo, las preocupaciones que debería
tener como hermano mayor estaban bloqueadas por su apego a
controlar incluso los deseos más secretos del niño. Quería
masticar y tragar todos los deseos que tuviera así que, Hee-
gyeom, pareció no tener más remedio que admitir dócilmente la
lujuria anormal que tenía por su propia sangre. Había una sed
ciega dentro de él que no le dejaba sentir ningún remordimiento.

Hee-gyeom abrazó profundamente a su atrevido hermano


pequeño y movió sus manos hacia arriba y para abajo otra vez.
Su pene sin circuncidar, era claramente hermoso. Pero tal vez
porque tenía genitales femeninos, los masculinos no habían
crecido bien.

Hee-gyeom continuó con sus cariñosas caricias mientras cerraba


los ojos y besaba a un hermano menor que parecía no parar de
luchar:

"Ah, ah... Deja de tocar. Está sucio..."

"¿Qué está sucio?"

"Mi pene... Es para hacer pipí."


"Entonces, ¿Por qué no lo hago lento para que veas que
todo es normal?"

Hee-seo rápidamente asintió con la cabeza. Hee-gyeom no pudo


ocultar su sonrisa y, haciendo cosquillas cerca de su ombligo, el
hermano mayor dijo muy amablemente: "Pero tienes que abrir las
piernas para que pueda tocarte bien, bebé".

Sus muslos, que se habían encogido por la tensión, se abrieron


lentamente ante su orden. El sonido del agua fluyó
superficialmente cuando las piernas se separaron para que
pudiera ver los espesos hilos de moco que estaban colgando de
sus labios. Hee-seo estaba demasiado excitado como para notar
con atención el motivo de sus caricias.

"Yo..."

"Tranquilo."

Hee-gyeom movió su mano hacia el interior del muslo de su


hermano. Debajo de los diminutos testículos, del tamaño de una
nuez, tocó un pequeño órgano femenino que estaba
completamente lubricado para ese momento. Sus labios mayores,
que no tenían pelo, eran regordetes e hinchados así que no dudó
en poner un dedo allí para comenzar a frotar. La humedad
goteaba sobre las yemas de los dedos que subieron a lo largo de
las curvas de la abertura vaginal y también, sintió un pequeño
bultito que parecía ser más pequeño que las uñas de sus dedos
meñiques. A Hee-gyeom le sorprendió que un clítoris tan bien
formado estuviera escondido entre las piernas de su hermano y
bajo un pene real.
"¿Mi cuerpo está bien?" Hee-seo pareció querer que su
hermano terminara la prueba rápidamente. "Me siento tan
extraño..."

"No lo sé todavía ".

"¿No?"

"Creo que necesito tocarte más para saberlo, Hee-seo".

"..."

"¿No quieres?"

"No me desagrada, pero..."

"¿Entonces puedo hacerlo?"

A Hee-seo le gustó, así que realmente no sabía qué decirle. El


niño, quien torció su cuerpo ante el movimiento natural de su
antebrazo entre sus piernas, finalmente asintió con la cabeza y
dijo:

"Bueno, pero..."

"¿Tienes miedo?"

"No, no da miedo... Estoy avergonzado."

"Entiendo. Creo que me siento igual."

Unos dedos largos y suaves comenzaron a moverse entre sus


piernas.
Extrañamente, a pesar de que era una mano que lo tocaba todos
los días, pareció ser inusualmente grande en ese momento. Hee-
seo luchó contra su vergüenza y terminó por cerrar los ojos. Su
cuerpo seguía temblando y el cosquilleo de su estómago estaba
subiendo cada vez más.
El hermano mayor estaba frotando suavemente su hendidura con
uno de sus dedos. Aunque había estado acariciando solo la
superficie la primera vez, se deslizó dentro del moco y fluyó a la
perfección a través de sus grietas húmedas. Cuando tocó cierta
área, el niño se encogió tanto que pareció como si Gyeom
tampoco lo pudiera soportar.

Pensando que su hermano lo estaba sintiendo todo, sus mejillas


ardieron hasta estar a punto de explotar: "Hermano, sigue...
Sigue saliendo moco".

"¿Sí?"

"Sí. Lo estoy sintiendo. Si la manta se moja, ah... Yo no


quiero...."

"Si. Tendré que detenerlo de inmediato para que no se


moje".

Su dedo, el que solo había frotado suavemente, se deslizó


repentinamente hacia adentro. Hee-seo se sobresaltó en un
segundo y se puso rígido sin darse cuenta. No pasó mucho tiempo
antes de pensar que si había un agujero entre sus piernas que
permitía que la sangre fluyera, entonces eso también significaba
que podía poner algo a través de él. El calor se elevó en su cuerpo
y se sintió como si todos sus sentidos estuvieran concentrados en
un solo lugar. Hee-gyeom empujó suavemente sus dedos hacia
adentro mientras sostenía a su sorprendido hermanito menor.
Moviéndose como sumergiendo su dedo en un manantial lleno de
agua caliente.

"Hermano, ah, hermano... Esto es raro. Se siente raro."


"¿Te lastimo?"

"No lo haces, pero.... ¡Aah!"

El sonido del moco fluyó entre sus piernas hasta llegar a sus
oídos. Cuando estaba con su hermano mayor, a menudo sentía
que estaba muy resbaladizo entre sus piernas. Pero, así como era
la primera vez en todo este tiempo que se mojaba de una manera
tan extrema, también le resultaba anormal sentir el calor que
subía sobre la tierna piel de su ingle.
Cada vez que lo tocaba, la sensación de cosquilleo se extendía por
todos lados, no solo en su pecho sino también en la parte inferior
de su abdomen y en los muslos que su hermano estaba tocando
sin parar. Hee-gyeom besó el lóbulo de su oreja y le tocó los
genitales como si estuviera intentando apaciguar un dolor. Sus
dedos entraron profundamente en su abertura vaginal: "¡Ah!" Y
de repente, su espalda tembló muy intensamente. Era como si
hubiera caído un rayo dentro de él.

"¡Ahhh!"

Se quedó sin aliento y luego gritó de nuevo. La cintura de Hee-


seo, que había estado empujando la colcha con fuerza hacia
afuera al mismo tiempo en que movía los dedos de sus pies, saltó
para adelante sin que lo pudiera evitar. Aunque era su cuerpo, no
podía manejarlo como quería y aunque no era aterrador, igual
comenzó a llenarse de un montón de lágrimitas salvajes.

Hee-seo sintió que su pene se levantaba y que sus testículos


estaban calientes.

Cada vez que metía sus dedos había un sonido de salpicadura, como
si su interior estuviera lleno de agua. Y era igual a si tuviera un
interruptor en alguna parte porque en el instante mismo en que lo
tocaba, sus ojos se volvían blancos y un escalofrío golpeaba su
estómago desde todas direcciones hasta llegar al centro.
Hee-seo le gritó a su hermano: "¡Hermano! ¡Hermano!"

"Todo está bien, Hee - seo . Tu hermano está aquí."

"Ah, ah, ah, ah... ¡Ah!"

Cuando la voz del gentil hermano resonó en sus oídos, Hee-seo


alcanzó el primer clímax.

Atrapado en los brazos de su hermano, su cuerpo convulsionó y


se quejó con el resplandor del orgasmo. Cuando sacó el dedo que
le había metido, el moco y el agua que se había acumulado en su
interior, fluyeron a través del pequeño espacio hasta hacer que
Hee-gyeom cerrara los ojos con fuerza y besara las esquinas del
rostro desencajado de su hermanito como para decirle que lo
había hecho maravillosamente bien. Y mientras llevaba a su
hermano menor al clímax, el pene atrapado en su ropa interior
comenzaba a ponerse tan erecto como para poder insertarlo de
inmediato dentro de él.

Sin saber nada, el hermano menor frotó su trasero en la mano de


su hermano mientras lloraba:

"Hermano, hermano ¿Me estoy orinando?"

"No, pero es verdad que nuestro Hee-seo tiene mucha agua


guardada. Mis manos también están mojadas".

"¿Es orina?"

Hee-gyeom se echó a reír antes de limpiarle las lágrimas con los


labios. El afecto incondicional por su hermano menor se elevó
hasta las alturas. Y eso mismo hacía que quisiera consolarlo
todavía más.

"No, shhh. Tranquilo, bebé. No es orina ¿Estás muy


asustado?"

"No…"

"Entonces, ¿Estás llorando porque te sientes mal?"

Hee-seo negó suavemente con la cabeza. Al principio, no estaba


familiarizado con la sensación de hormigueo en su estómago o la
sensación de un calor que iba en aumento, pero ahora sabía que
este no era un mal sentimiento. En realidad, cuando su hermano
lo frotó y lo presionó, finalmente alivió la extraña sensación y lo
volvió en alguien tan feliz que incluso sintió una nueva vergüenza.

Hee-gyeom frotó suavemente el pequeño bulto con sus dedos


empapados en el jugo de su hermano.

"Dime, Hee - seo ."

"No sabía que sentir al principio pero, fue mejorando cada


vez más y...
Llegó un momento en que quería que mi hermano siguiera
tocándome ."

"Eres tan honesto".

Hee-gyeom sonrió como si el niño fuera demasiado lindo. Mientras


tanto, Hee-seo agitó y giró las caderas, sintiendo el agua
goteando por sus nalgas hasta caer en el colchón. Gyeom frunció
el ceño porque, cuando hacía eso, su propio cuerpo parecía
comenzar a estimularse por su cuenta.
"Ah... ¿Sabes qué es lo que ocurre con tu cuerpo? Cuando
te sientes bien, tu vagina se moja. Es algo que ocurre de
manera natural".

"¿Por qué?"

Hee-gyeom no tenía una respuesta sensata para una pregunta tan


inocente. Incluso se preguntó si tal vez este pequeño y peculiar
hermano pequeño lo sabía todo y solo lo estaba poniendo a
prueba. Era la excusa típica de un adulto travieso que quería jugar
con la lujuria del momento.

"Te diré después."

"¿Entonces no soy extraño?"

"Sí. No eres para nada extraño".

"De acuerdo."

Su hermano mayor estaba hablando seriamente, pero todavía lo


estaba tocando entre las piernas. Fue un sentimiento extraño. La
parte que se había vuelto blanda pareció hormigueaer bajó los
dedos de su hermano y los sentimientos erógenos que se habían
extinguido al llegar al clímax, volvieron a acumularse de nuevo en
todas partes de su piel. Era terrible y sorprendente que hubiera
un lugar en su cuerpo que se sintiera tan bien con tan solo tocar.

"¿Qué pasa?"

"Tengo otra vez... Ese sentimiento de cosquillas."

"¿Te toco de nuevo?"

"Sí... No tiene que ser demasiado. Solo, una vez más."


Hee-gyeom pareció no poder contener la risa, porque amaba a su
hermano menor cuando parecía tan romántico, pegajoso e
ignorante. Abrazó al niño, le mordió el sonrojado lóbulo de su
oreja y susurró como un hermano mayor sumamente dulce y
generoso: "Entonces, hagámoslo una vez más. Después nos
bañaremos."

El segundo clímax del hermano menor ocurrió cara a cara con


Gyeom. El hermano mayor movió su mano mientras miraba sus
adorables ojos completamente fijos en él. Lo acarició y presionó
suavemente la protuberancia del tamaño de una canica con el
dedo que ya estaba lo suficientemente mojado con sus
secreciones. Un destello de calor llenó su cuello y sus pestañas
húmedas comenzaron a moverse un montón de veces.

"Ah, ah..."

Hee-seo ni siquiera sabía que algo como esto podía ser posible, ni
que un lugar del que nunca había sido realmente consciente podía
aumentar tanto de tamaño o provocarle calor. Era como si todos
sus nervios estuvieran concentrados en la parte baja de su cuerpo
así que solo podía sentir su mano y el lugar que estaba tocando
con tanta atención. Existía una sensación de ardor que no se
podía aliviar fácilmente. El agua seguía saliendo de su vagina y
cada vez que retiraba los dedos, hacía un sonido de verdad
vergonzoso y un tanto aterrador. Hee-seo apenas y podía tolerar
que su cintura se levantara sola.

"Ah, hermano... ¿Por qué no mejora como antes? ¿Por qué


no me siento mejor?"

Lo había tocado justo como al inicio, pero no estaba llegando al


clímax. El pequeño hermanito estaba desesperado y realmente
pareció no saber qué hacer con tanto calor. Hee-seo terminó por
aferrarse al pecho de Gyeom mientras lloraba:
"Hermano".

"Aquí estoy."

"No lo soporto, ayúdame. Ayúdame como hace un


momento."

El hermano pequeño e ignorante, pareció ya no tener nada de que


avergonzarse para ese momento. Hee-gyeom estaba preocupado
por su hermano menor, que se comportaba justo como lo sentía.
Si era tan ingenuo, lo devorarían rápidamente donde sea que se
encontrara por lo que era evidente que no tenía más remedio que
hacerlo vivir entre sus brazos eternamente.
Hee-gyeom besó a su hermano menor, que estaba empapado en
lágrimas, y luego lo miró con unos ojos increíblemente
centelleantes.

"¿Hubiera sido mejor hacerlo más lento?"

"No... Me gusta mucho así."

"Bueno, pero no llores. Abre las piernas para que hyung


pueda darte algo mucho mejor".

Los muslos se le aflojaron. Hee-seo, que no sabía qué hacer más


que buscar ayuda, miró a su hermano mayor todavía con un
montón de lágrimas fluyendo por su cara.

Hee-gyeom le estaba sonriendo muy dulcemente mientras le


bajaba un poquito más los calzoncillos y los pantalones. Casi
hasta llegar a sus tobillos. Hee-gyeom deslizó su mano hacia
abajo, como quería su hermanito. Y entonces la pequeña vagina
del niño comenzó a empaparse y a hacer un sonido impresionante
de chapoteo.
"¡ Uuumm !"

El hermano menor entrecerró los ojos y comenzó a gemir. Hee-


gyeom, que estaba frotando la pared interior con el dedo medio,
insertó ahora su índice para darle una larga y muy extensa
caricia. Estaba emocionado de que sostuviera sus dos dedos sin
mayor dificultad.

"Hermano, ah... Es demasiado. Creo que estoy lleno..."

"Está bien, bebé. Estuviste de maravilla".

"Ah, hermano ¿Lo hice bien?"

"Encajaría algo más grande que esto en ti, pero mi


hermano pequeño todavía necesita acostumbrarse."

"Ah, ah..."

Hee-gyeom no se movió mientras lo masajeaba por dentro,


esperando a que su hermano menor se acostumbrara lo suficiente
como para que dejara de sufrir. Era una imagen encantadora. Y
después de esperar pacientemente, el hermano menor abrió los
ojos que había cerrado y miró a Hee-gyeom como si le dijera que
ya estaba listo:

"¿Estás bien?"

"Sí. Ah, hermano... Muévete."

Hee-gyeom obedeció y movió sus manos lentamente para no


llegar a sorprenderlo. La pared interior se apretó con fuerza y se
hizo nuevamente ese sonido de chapoteo de la vez anterior.
Cuanto más se movía para adelante y para atrás, más dulces eran
los sollozos de su hermano y más fuerte comenzaba a gritar. Y
cada vez que Hee-gyeom encontraba la manera de estimular
sexualmente al niño, más pareció llenarse de nuevas y más
fuertes emociones. Se había sorprendido de que todo ese asunto
del agujero en la entrepierna de su hermano menor fuera real y al
mismo tiempo, imaginaba muy claramente como sería el empujar
su pene dentro de esa vagina tan cálida y suave por toda una
noche. Era una imaginación que no debería de haber tenido nunca
y un deseo que no tendría que haber sacado a la luz. Quería
abrazar a su hermano pequeño, quería amarlo y codiciarlo tanto
como lo hacían ahora sus dedos entre sus genitales.

"Ah, ah, ah, ah..."

El sonido de su mucosidad vaginal comenzó a ser más fuerte. El


hermano menor, ahora concentrado en el placer que estaba
sintiendo por primera vez en su vida, se había puesto tan rojo
como una fruta madura. Abrió los ojos, los entrecerró, separó los
labios y dejó escapar un sonido suave desde el fondo de su
estómago. Hee-gyeom besó la mejilla de su hermano, resistiendo
la tentación de enrollar su lengua roja y suave con la suya,
chuparlo y consolarlo como si fuera un amante de verdad. Luego,
llevó al máximo aquella sensación erógena al frotar en el lugar
que sabía era el favorito de su hermano menor.

El sonido del chapoteo era más fuerte que los sollozos de su


hermano. Sus piernas, que se habían extendido hace un
momento, se crisparon y se encogieron otra vez:

"Ay, ah... Hermano. Hermano, se siente muy bien."

" Hee - seo . ¿Crees que cuanto más grande sea lo que
tienes en tu interior la sensación sea mejor?"

"¡Sí! Ah... Definitivamente es mejor cuando es más


grande."
El lindo hermanito menor ni siquiera sabía sobre los pensamientos
de su hermano o sobre las ideas obscenas que tenía en la cabeza.
Simplemente le gustaba el hyung que sonreía hermosamente para
él cada vez que respondía a sus preguntas. Hee-seo envolvió sus
brazos alrededor de los hombros de su hermano y enterró su
rostro contra su pecho. Los cuerpos de Hee-gyeom y Hee-seo
estaban enredados en un lío pegajoso y húmedo. Los genitales de
Hee-seo se frotaron contra sus muslos regordetes mientras se
acercaba el clímax y luego, solo pareció exhalar como si le
estuviera costando la vida entera. Un destello de pasión comenzó
a brotar de los ojos de Gyeom y, paradójicamente, la razón por la
que pareció no sucumbir a sus deseos era porque en definitiva no
deseaba hacerle sentir mal.

"Ah... ¡Ah! Creo que... Creo que voy... ¡Ah, por Dios!"

El tercer clímax de su hermano menor fue largo e intenso. En el


pico de sus sollozos, su cintura se agitó y sus muslos abiertos
temblaron con bastante fuerza. Hee-gyeom sacó un dedo de su
vagina y dejó que cada una de sus secreciones goteara casi hasta
anegar el suelo.

"Um, um... Ah."

Hee-gyeom abrazó tiernamente a su hermanito menor, que lo


veía incluso aunque tenía los ojos empapados y nublados. Y a
pesar de que la parte inferior de su cuerpo todavía estaba llena de
una evidente emoción, no dudó en fingir que nunca había tenido
un deseo inmoral por el niño. Acarició a su hermano menor y le
quitó los pantalones y los calzoncillos hasta dejarlo bien desnudo.
Luego, le susurró en voz baja, como lo haría con un bebé que
estaba a punto de dormir:

"Necesito lavarte ¿De acuerdo? ¿Recuerdas que


prometimos que lo haríamos?"
"Sí…"

"Si es difícil, puedes abrazarte de mi."

Hee-gyeom abrió los brazos, tomó a su hermano menor contra su


pecho y se dirigió al baño en un instante. Al sentarlo en la bañera,
comenzaron a destacar sus pálidos pezones que se habían
levantado debido a la excitación sobre su cuerpo blanco y también
un pequeño pene rojo y suave que estaba lleno de algo que
seguramente era semen. Todavía no podía salir del resplandor del
clímax y mientras tomaba una respiración profunda, su rostro se
llenó de amor mientras miraba únicamente a su hermano.

A Hee-gyeom le resultó más difícil de soportar ahora que cuando


abrió el cuerpo del niño con ambas manos. Su rostro juvenil,
todavía excitado, le hizo cosquillas en la raíz del estómago hasta
despertar un deseo que todavía estaba clavado justo allí.
Hee-gyeom, ignorando sus impulsos, fue al fregadero y se lavó las
manos empapadas en el líquido de su hermano menor. El niño,
que notó lo que estaba haciendo, miró hacia abajo con un nuevo
toque de vergüenza dentro de él.

"Lávate bien. Te espero afuera."

"¿Y tú?"

"Dijiste que te daba vergüenza ¿O crees poder hacerlo


conmigo aquí?"

Hee-seo rápidamente negó con la cabeza. Luego, cerró


rápidamente sus piernas y miró solo las partes que salían del
agua.
Hee-gyeom abrió el grifo del agua para ajustar la temperatura y le
dijo que ya podía entrar. Luego sostuvo el cabezal de la ducha con
ambas manos y lo llevó hasta empapar con él el cabello de su
hermanito. Besó su frente hasta que la cara de Hee-seo se puso
bien roja:

"¿Puedes hacerte cargo?"

"Sí."

"Perfecto."

La lluvia apareció de repente en el jardín.

El aire bochornoso se había calmado así que Gyeom le puso un


cárdigan a su hermanito. Era una tarde un tanto fresca porque las
estaciones finalmente estaban cambiando.

Hee-gyeom observó a Hee-seo mirar las flores que tenía en un


pequeño macizo de tierra. El niño, sentado en cuclillas y mirando
cada uno de los pétalos y ramas, pareció estar bastante feliz para
ese momento. También estaba lo suficientemente estable como
para no verse arrepentido de su decisión de no ir a la escuela por
tercera ocasión.

"Hermano, mira esto. ¡Es un caracol!"

"Sí, bebé. Hay un caracol. Debe haber estado lloviendo por


la mañana".

"Mucho tiempo sin verte, pequeño caracol."

Hee-seo pareció estar extrañamente feliz de ver al lindo caracol


arrastrándose sobre las hojas cubiertas de rocío. El niño
seguramente se pondría muy triste si se llegaba a enterar que el
jardinero, quien venía a menudo, estaba atrapando caracoles y
otras plagas para sacarlas del jardín.

"Si ya dejaste de jugar, entra. Es un día frío".

"Sí."

Cuando extendió su mano en su dirección, Hee-seo dudó por un


segundo antes de finalmente hacerle caso. Hee-gyeom sabía que
su hermano era tímido, pero fingió no estar enterado mientras lo
envolvía entre sus brazos para mantenerlo caliente. Un suspiro
lleno de emoción se extendió por la boca del niño.

Hee-gyeom preparó un almuerzo tardío para su hermano menor,


que se había quedado dormido como un muerto toda la noche.
Quizá los eventos de esa vez fueron demasiado estimulantes para
él, porque despertó mucho más tarde de lo habitual y ni siquiera
cepilló su cabello. Por supuesto, Hee-gyeom no se molestó en
levantarlo después de recordar que había tenido su primera
experiencia sexual a su lado y ni siquiera se burló de lo tímido que
se veía. Tenía que tratarlo como de costumbre para que pronto
todo volviera a la normalidad.

"¿Vamos a comer sándwiches hoy?"

"¿Por qué? ¿Quieres comer algo más?"

"No, me gustan los sándwiches."

Hee-seo, que estaba observando de cerca lo que hacía su


hermano mayor, también tomó un cuchillo para poder imitarlo.
Pero el hermano menor, que nunca había ocupado uno de esos en
su vida, cortó el sándwich en pedazos bastante mal hechos. Con
una pequeña sonrisa, Hee-gyeom tomó la mano de su hermano y
le enseñó a hacer un buen pan.
"Mira, es justo así."

El rostro del hermano menor, que miraba en su dirección, era tan


lindo como la de una joven enamorada.

"¿Entendiste?"

"Ah... Sí."

"¿A dónde quieres ir después de comer?"

"¿A dónde?"

"Ya sabes, por allí. ¿Vamos de compras juntos después de


ir al cine? Necesito comprar ropa de otoño para ti y para mí
también".

"Eso sería genial."

A Hee-seo le gustaba ir de compras tanto como lo hacía ir al


jardín para ver insectos. Luego lo miró y preguntó:

"¿No vamos a ir al hospital?"

" Hee - seo , eres lo suficientemente grandecito como para


engañarte y llevarte al hospital en su lugar".

"¡Ya lo sé! Es solo... Es solo que tenía curiosidad. Porque


dijiste que íbamos a volver y... ¡En realidad no quiero
hacerlo ya nunca!"

Hee-gyeom solía sentirse triste a pesar de que sus berrinches


eran lindos. Es decir, era completamente desgarrador que dijera
eso porque sabía muy bien que le tenía miedo a los hospitales
después del accidente que habían tenido sus papás. Hee-gyeom
puso un trozo de sándwich en la boca de su hermano como para
que dejara de hablar del tema.

"Umm..."

"¿Está sabroso?"

"¡Muy sabroso!"

"Come mucho. Ni siquiera desayunaste".

"Sí."

Hee-gyeom, que le tendió un plato, observó como su hermano


menor comenzaba a decir muchas veces que de verdad era lo más
rico que había probado en la semana. Su boca era tan pequeña
que incluso tragar un trozo del tamaño de una palma le llevaba
mucho tiempo y tuvo que darle leche para evitar que se le
obstruyera la garganta. Luego, Hee-seo tomo una pieza grande de
pan y se la tendió a Hee-gyeom para que también comiera.
Parecía preocupado de tener un hermano que estuviera
descuidándose por dárselo todo a él. Hee-gyeom sonrió, las
mejillas regordetas del niño se pusieron completamente rojas.

" Hee - seo ".

"¿Sí?"

"¿Sigues en contacto con tus amigos?"

Hee-seo pareció un poco perplejo ante una pregunta tan fuera de


lo común como esa. Parpadeó y negó con la cabeza:

"No porque... Bueno. Tú tienes mi celular."


"¿A sí?"

Hee-seo lo miró a los ojos y asintió con la cabeza. Gyeom


inmediatamente comenzó a tener lástima por su hermanito, que
no podía mantenerse en contacto con sus amigos porque había
olvidado que tenía su teléfono celular. Sin embargo, después de
todo lo que había pasado entre los dos, opinaba que aunque sus
amigos eran preciosos era mejor no contactar a nadie que pudiera
ponerlo nervioso. Más bien, él mismo estaba nervioso porque no
sabía que podía decir y que consecuencias traería eso para los
dos.

"Comamos esto y salgamos juntos ¿Bueno? ¿Hay alguna


película que quieras ver?"

"Oh... ¡Claro! Es una película de misterio que está basada


en una novela".

"¿Estás seguro de que no es una película de terror? A veces


son demasiado..."

"Sí, no da miedo. Lo busqué en internet."

"Entonces reservaré los boletos. Come despacio mientras


tanto."

Hee-gyeom sonrió y le dio unas palmaditas en el cabello. Hee-seo


estaba tan tímido que solo se encogió de hombros una vez más.
Sus mejillas aún estaban rojas.
CAPITULO 4

La luz del sol se derramó desde el cielo. Una brisa fresca entró por
la ventana y el salón de clases comenzó a llenarse con el sonido
de la voz de un maestro que intentaba ofrecer una clase.

"Aquí, el que recibe el mensaje entonces es llamado RECEPTOR."

Con la barbilla apretada por su mano, la mirada de Si-woo Lee


pareció centrarse en el único asiento vacío del salón: Habían
pasado dos meses desde que Woo Hee-seo dejó la escuela.
Cambiaron el uniforme escolar de verano a primavera y luego al
de otoño. Se realizaron exámenes parciales y después, el maestro
de aula, que había dejado el asiento vacío diciendo que Hee-seo
regresaría a la escuela en algún momento, comenzó a explicar sus
planes de quitar el escritorio y la silla para tener más espacio.
Quizá, rindiéndose. Incluso esos amigos, que estaban
particularmente preocupados por Hee-seo al principio, ya no
intentaban contactarse con él y ni siquiera hablaban al respecto.
Todo el mundo se estaba olvidando de él a tal punto en que Siwoo
Lee, que no era muy cercano, era el único que lo tenía siempre en
la cabeza. El único que no podía deshacerse de sus
arrepentimientos ni borrar u olvidar el último recuerdo que tenía
sobre él.

"¡No lo hagas, Si-woo!"

Hee-seo Woo, quien recuperó el sentido después de llorar, se


colgó de sus brazos y le dijo: "¡Alto! ¡Vas a matarlo!" Sus mejillas
estaban hinchadas y enrojecidas por los golpes y de todas
maneras, rogaba entre gritos por la vida del hombre que le había
hecho derramar sangre. En realidad, su imagen desesperada solo
avivó el fuego de su ira hasta un punto en que incluso dejó de
reconocerse a si mismo. Siwoo Lee agarró al hombre, cuyos ojos
estaban bien cerrados, y apretó los puños con fuerza hasta
escuchar como comenzaban a crujir. La ira no disminuyó incluso
cuando su carne estalló con el fuerte sonido de sus golpes. Era
como si la rabia le estuviera quemando el corazón y diciendo que
se vengara. Y estaba todavía más enojado por Woo Hee-seo,
quien estaba defendiendo a Kim Hyunsoo incluso después de
haberle hecho tanto daño.

Siwoo Lee, reviviendo la sensación de esa época, apretó los puños


y suspiró con pesar. El campus de la escuela, que había estado
abarrotado de una terrible violencia escolar, quedó en silencio
cuando llegó la semana siguiente y ni siquiera se había
mencionado hasta el día de hoy. El castigo de ir y venir con un
abogado también terminó y lo único que hicieron con él fue
volverlo parte del voluntariado escolar todas las semanas. El
mundo entero se olvidó del asunto y él era el único que se
arrepintió. Estaba resentido y preocupado por Woo Hee-seo, quien
no le respondió sin importar cuántas veces intentara contactarlo.
Se sintió miserable, tembloroso por el arrepentimiento y sin nada
que pudiera hacer para poderlo mejorar.

"Oye, Siwoo ¿Quieres ir a jugar videojuegos después de


que termine la escuela?"

"No lo sé. Tengo un par de asuntos."

Tan pronto como terminó la clase y casi ignorando al chico que


estaba hablando con él, Si-Woo Lee recogió su mochila y caminó
rumbo a la puerta. Su amigo lo miró atentamente todo ese tiempo.

"¿Qué pasa? ¿Es algo sobre las asesorías?"

Si-woo Lee simplemente negó con la cabeza.

Siempre que salía de la escuela, las miradas curiosas lo seguían y


luego se dispersaban en todas direcciones por temor a hacer
contacto visual con él. Sumado a eso, la calle frente a la escuela,
que siempre estaba llena de gente, era tranquila y segura porque
tampoco había autos yendo y viniendo a esas horas. Los pies de
Si-Woo Lee parecieron estar atascados frente a la puerta de la
entrada, incluso aunque su siguiente destino ya estaba decidido.
Después de todo, había llegado a una conclusión tras habérselo
pensado día y noche durante los últimos dos meses.
Simplemente... Deseaba ver a Woo Hee-seo con todas sus
fuerzas.

"Si me pregunta por qué vine, ¿Qué debería decir?"

Sabía que Woo Hee-seo, que tenía una personalidad amistosa, no


podía echarlo de su casa ni contestarle mal alguna vez. Sin
embargo, la situación de su amor no correspondido era siempre...
Algo que se sentía como un dolor punzante. Si-woo Lee, que
siempre estaba preocupado de que lo rechazara, estaba ansioso y
un tanto atemorizado con todo ese asunto de los sentimientos.
Aun así, sus pies caminaron por su cuenta guiados únicamente
por la codiciosa necesidad de querer estar a su lado.

En la tranquila calle que conducía a la zona residencial, Siwoo


podía ver esa extraña casa con forma de fortaleza rodeada por un
muro alto. Cuando miró hacia arriba, apenas y pudo ver el final
del árbol que tenían en el jardín y una parte de la ventana que
daba al ático. Aquí era donde vivía Woo Hee-seo. Por un
momento, Si-Woo Lee no pudo ocultar su vergüenza o su fuerte
nerviosismo. ¡Ni siquiera se sintió capaz de tocar el timbre de la
puerta, aunque había extendido la mano! Solo pudo mover las
piernas frente a la madera y caminar en un montón de círculos
muy desorganizados.

Entonces, escuchó una voz distante:

"Si-woo".
Si-Woo Lee giró la cabeza, sintiendo ese dolor que ocasionaba que
su corazón punzara y se apretara hasta dejarlo finalmente sin
oxígeno...
Un rostro hermoso con una sonrisa que pareció nunca abandonar
sus labios, le mostró que la persona que lo llamaba era nada más
y nada menos que Woo Hee Seo.

"¿Qué pasa?"

"Es Siwoo, el compañero que te mencioné antes. Siempre


estuvo en la misma clase que yo".

"¿Sí? ¿Son amigos?"

"¿Eh? Podría decirse."

Hee-seo dudó en darle una respuesta, sonrió tímidamente y


terminó por mirar a Lee Si-woo una vez más. Ahora que estaba
con su hermano, su rostro, que siempre estaba lleno de frescura,
había comenzado a brillar como si hubiera logrado hacer que se
olvidara de todos sus problemas en un segundo. Si-woo nunca lo
había visto tan radiante, así que dejó de intentar hablar.

"¡Hola! ¿Qué pasa?"

Que difícil fue decir una palabra. Decir "vine a ti porque estaba
preocupado" o "vine porque necesitaba decirte como me siento
antes de que deje de verte para siempre." Al final, Si-woo Lee,
que había estado pensando durante mucho tiempo, finalmente
dijo la razón más primitiva:

"Pasaba por aquí."

"Entonces acompáñanos un momento."


Al final, el hermano mayor de Woo Hee-seo lo llevó a la espaciosa
sala de estar en el primer piso. Algo que se sintió muy diferente
en comparación con lo que hacían los familiares de sus otros
amigos. Era una sala de estar cálida, completamente de color
trigo. Había mantas y cojines de personajes de caricaturas,
diplomas de Woo Hee-seo en la pared junto al sofá y también
había una chimenea que aún no se había encendido. Era un
espacio... Muy bonito. Lee Si-woo de repente pensó que era una
casa que se adaptaba a Woo Hee-seo.

"Por favor, ponte cómodo".

"... Muchas gracias."

El hermano mayor de Woo Hee-seo, que le había servido té de


limón caliente y galletas, pronto se dirigió a la terraza que se
conectaba a la sala de estar. Y a través de la ventana de vidrio,
podía ver la espalda del hombre mientras se fumaba un cigarrillo.
Era un lugar con una vista clara de la sala y era una distancia que
podía cruzar en cualquier momento. Supuso que esa era la
intención.

Si-woo Lee estaba incómodo cuando se sentó en el sofá así que


no tocó el té ni los bocadillos proporcionados por el hermano
mayor. En su lugar, miró al niño y
se permitió perderse un momento en él. Quería decirle que había
querido verlo desde hace mucho tiempo y se sintió honestamente
estimulado ahora que su cabeza estaba llena de su aroma. Lo
único inconveniente, por supuesto, fue el hermano mayor al que
evidentemente no le caía bien.

Hee-seo revolvió el té con una cucharita, como si no conociera el


extraño mensaje de amenaza que su hermano le estaba
mandando a su compañero de clase. En su lugar, levantó la
cabeza y parpadeó con un rostro desconcertado:
"¿No te gusta el té de limón? Puedo ofrecerte algo más..."

"No, yo... No tengo sed."

"Entonces pruébalo solo una vez. Este té fue hecho


completamente por mi hermano. Tenemos hojas de limón
en el jardín."

Hee-seo dejó la cucharita para poder beber el té. Si-woo dijo de


repente.

"A ti siempre te han gustado mucho las cosas calientes".

"¿Qué? Jajaja ¿Cómo sabes eso?"

"Porque siempre estuvimos en la misma clase."

En lugar de liderar la conversación de manera amena, Si-woo Lee


comenzó a sentirse patético por hablar como si se estuviera
burlando de él. Hee-seo evidentemente no se preocupaba por el
chico en absoluto y tampoco le importaba lo que dijera o no sobre
él. Fue evidente cuando solo sonrió y dijo:

"Cierto. Fue algo tonto."

Si-woo Lee observó a Hee-seo mientras abrazaba su taza caliente.


Era una cara completamente diferente de cuando lloró mientras
colgaba de sus brazos. Estaba cómodo y estable así que Siwoo se
sintió lo suficientemente aliviado como para sonreír.

Woo Hee-seo, que estaba tomando todavía de su té, de repente


dejó la taza en la mesita. Beber algo tan dulce había hecho que
sus labios se vieran suaves y brillantes como si estuvieran
repletos de un montón de melaza y azúcar. Si-woo se grabó cada
escena de él en la cabeza, para tenerlo presente incluso cuando
se fuera de allí. Hee-seo dijo:

"Yo... Gracias por ayudarme esa vez. Pensé que iba a


pasarme algo realmente malo, pero, por fortuna apareciste.
Hubiera sido terrible sin ti. Muchas gracias. Quería
decírtelo desde mucho antes pero no tuve la oportunidad."

Como era algo en lo que no había pensado en absoluto, Siwoo se


sorprendió por un momento. Y al mismo tiempo, se dio cuenta de
que el niño había estado albergando mucha culpa dentro de él.
Woo Hee-seo volvió a abrir la boca:

"¿No te metiste en problemas por ayudarme?"

"No. Porque tu hermano me ayudó a mí".

"¿Mi hermano?"

Parpadeó y preguntó sobre qué tenía que ver su hermano en todo


eso. Siwoo respondió sin rodeos, apretando y abriendo los puños
como si fuera una especie de tic:

"Hyunsoo admitió haberte hecho daño y, gracias a eso se


probó que yo actué así porque te defendí. Tú hermano
habló bien de mi en el comité y, bueno, incluso el abogado
que tuve también fue por obra suya."

"¿Un abogado?"

"Su mamá puso cargos en mi contra así que..."

"No lo sabía."

"Pues ya lo sabes, no te preocupes".


Si-Woo Lee recordaba perfectamente bien al hermano mayor de
Hee-Seo Woo, quien mostró su rostro en el comité que estaba
discutiendo su castigo. Sin embargo, si no fuera por el hábito que
tenía de mirar la cara de Woo Hee-seo de vez en cuando, no
habría sabido que era su hermano porque, a diferencia de Hee-
seo, que no era el más alto de la clase, el hombre era
considerablemente alto, grueso y tenía una atmósfera fría
alrededor. Por supuesto, podía decir que sus ojos y su nariz eran
muy similares. Incluso en esa breve reunión de menos de una
hora, demostró ser alguien que amaba mucho a su hermano
menor y que haría lo que fuera para defenderlo. Sin importarle
nada. Incluso ahora, recordarlo le daba un poco de miedo y
comenzaba a sentirse como un huésped no deseado. Era su culpa,
suponía. Algo que se había buscado a pulso.

Dejando todo lo que quería decir en la esquina, Siwoo Lee recogió


la mochila que había colocado en el suelo y se levantó del sillón.
Woo Hee-seo, que todavía estaba reflexionando sobre el hecho de
que su hermano había hecho todo eso por él, levantó la cabeza
con sorpresa y preguntó:

"¿Ya te vas? Pronto es la hora del almuerzo así que,


quédate a comer. A mi hermano no le importará."

"Está bien, solo quería verte."

"De todos modos, déjame hacer algo por ti. Yo solo te di las
gracias".

"Tu hermano ya lo hizo por ti".

"Con más razón hyung te regañará si te vas tan pronto."

"De ninguna manera haría eso."


Ante la ingenua idea de que su hermano mayor pudiera brindarle
algo del afecto que al parecer era exclusivo de Hee-seo, Siwoo
finalmente se echó a reír. Cuando miró hacia el otro lado, se
encontró con que el hombre lo estaba mirando desde la terraza
como si le dijera que no podía desperdiciar otro cigarrillo más
esperando por él. Podía sentir su apego, y era normal porque su
hermano menor había sufrido muchas cosas malas.

Pero aun así, no pensaba haber viajado en vano.

El chico se acercó impulsivamente a Woo Hee-seo y, antes de


dejarle decir cualquier otra cosa, lo agarró del hombro y lo besó
tiernamente en los labios. El beso ni siquiera emitió un sonido y se
rompió a los pocos segundos. Pero el persistente regusto del té de
limón, que nunca había tocado, quedó prendido en la boca de
Siwoo.

"No puedo actuar como si esto que siento por ti no


existiera".

"¿... Qué?"

Woo Hee-seo estaba hipnotizado por el beso tan grosero. En


realidad, le había sorprendido tanto que ni siquiera tuvo tiempo de
responder adecuadamente. Y luego, Si-woo Lee, que no pudo
dejar una palabra adecuada para despedirse, salió por la puerta
principal sin decir más nada o al menos dar las gracias.

El hermano mayor de Woo Hee-seo estaba de pie en la terraza


que conducía al jardín. Sus ojos lo seguían como si estuviera
juzgando su comportamiento así que incluso se paró en el borde
de la barandilla y lo miró hasta que estuvo lejos del marco de la
puerta. Luego, apagó su cigarrillo con los dedos. Como si
estuviera terriblemente enojado por el gesto de hace unos
segundos, se volvió con frialdad y caminó rápidamente hacia su
hermano. Y a través de las cortinas enrolladas de la ventana,
pudo verlo abrazar al niño con una fuerza que se sintió
increíblemente gentil. ¿Qué tipo de hermano mayor era tan
cariñoso para empezar? Siwoo Lee se dio cuenta de la extraña
sensación de incongruencia que había estado sintiendo todo el
tiempo y se echó a reír por segunda vez.

De todas maneras, diciéndole o no, amándole o no, nada


cambiaba. En primer lugar, se sintió como si ni siquiera hubiera
un lugar para él dentro de su cabeza.

Hee-gyeom cerró la puerta de la terraza y se dio la vuelta. El


hermano menor, que pareció estar ansioso por no llamar la
atención de su hermano mayor, estaba de pie, en silencio y con la
boca bien cerrada. A diferencia de él, quien supo desde el
principio que a Siwoo Lee le gustaba mucho su hermanito debido
a las diversas historias que Hee-seo ocasionalmente mencionaba,
el niño no pareció darse cuenta de eso en absoluto. Y como si
hubiera tenido un accidente inesperado, su rostro pálido estaba
lleno de una completa vergüenza.

En el momento en que vio que el tipo había llegado hasta su casa,


supo de inmediato que había tomado la decisión de ser honesto
con él. Gyeom tenía el control de su teléfono celular así que había
visto aparecer su nombre todos los días desde ese incidente. Los
chicos a los que solía llamar "mejores amigos", perdieron contacto
con él y comenzaron a olvidarse de su presencia. Pero Siwoo Lee
era un tipo muy persistente. Llegó hasta el punto en que pudo
expresar sus pensamientos honestos sobre lo mucho que lo
extrañaba, de que estaba muy preocupado por él y por el estado
de su cuerpo. Siempre estaba allí, preguntando y preguntando si
todo estaba bien o si podía hacer algo. Era demasiado para ser
solo un compañero de clase.
Si le hubiera mostrado este corazón desde un principio, incluso el
niño más torpe del mundo sabría que le gustaba. Obviamente no
tuvo el tiempo para hacer eso con Hee-seo.

Hee-gyeom lo miró desde la esquina. El niño, que llevaba doce


años por detrás de él, había crecido tan perfectamente bien como
para poder convertirse en el primer amor en la vida de alguien.
Pensó que era normal que estuviera confundido por eso.

"¿Hermano...?"

Hee-seo parpadeó. El hermano menor, que tenía un gran afecto


por el hermano mayor, pareció sentirse más frustrado que
emocionado por el beso y le mostró la torpeza de una persona
que tenía algo que quería ocultar. Era evidente que no sabía que
lo había estado observando todo este tiempo.

Hee-gyeom cubrió sus mejillas con las palmas de las manos

"¿Qué le pasó a tu amigo?"

"... Nada."

"Entonces, ¿Por qué estás actuando como si fueras a


llorar?"

"Yo..."

Hee-seo soltó torpemente una sola palabra. No quería mentir,


pero tampoco deseaba que su hermano malinterpretara la
situación cuando ni él mismo podía entenderla. No le gustaba que
su hyung hiciera conjeturas por su cuenta, pero tampoco tenía la
confianza para explicar lógicamente este sentimiento. Decidió
mantener la boca cerrada.

"No. Nada."
"Hee- seo , tienes que decírmelo todo ¿De acuerdo?"

Sus largas y bonitas manos rozaron suavemente sus mejillas y,


después, subieron para arreglarle el cabello desordenado detrás
de las orejas que ya tenía calientes. La voz del hermano mayor,
mientras consolaba a su hermano menor, se volvió apagada
cuando preguntó:

"¿Tu amigo te molestó? ¿Debo ir a regañarle?"

"¡Oh no! Él no hizo nada."

"¿Entonces? ¿Ocurrió algo más? ¿Te duele en alguna parte


o.…? ¿Hice algo que te molestó?"

Hee-seo negó con la cabeza. La manera en que lo acariciaba y la


mirada tan triste que le dedicó Gyeom, estaba haciendo que fuera
completamente incapaz de soportarlo. Dijo:

"Es solo..."

"Dime"

"No es gran cosa. Siwoo... Él vino y me besó de repente así


que, creo que eso me sorprendió un poco. Nunca pensé que
me jugaría una broma como esa". Los ojos de Hee-gyeom
se suavizaron al ver a su hermano menor, nervioso y
agregando palabras que no sabía que tenían otro
significado. "Es un idiota."

"Creo que le gustas ¿Sabes? A tu amigo".


"¿Qué? ¡No! Siwoo a sido bueno haciendo bromas desde el
principio. Le gusta meterse conmigo para ver como
reacciono".

"Hee- seo ¿Entonces estabas bromeando cuando me


besaste en la frente la última vez? ¿No es porque me
quieres?"

"¿Por qué eres así? Realmente te quiero ¡No juegues con


eso porque ni siquiera estoy hablando de ti!"

"De acuerdo, de acuerdo. Entonces ¿Por qué piensas que él


es del tipo que besaría a alguien que no le gusta? ¿No crees
que tiene el mismo caso que nosotros y solo quiere reflejar
como se siente?"

Hee-seo cerró la boca con un rostro que mostraba que no tenía


mucho que decir al respecto. Pero la idea de que tenía que
convencer a su hermano de alguna manera sobre lo complejos
que eran los sentimientos, le hizo sentir apresurado y también le
obligó a hablar más al respecto.

"Yo lo hago porque quiero que lo sepas."

El hermano mayor agarró la mejilla de su gordito hermano menor


y, entonces le dio un beso. Tocó sus labios de una manera muy
diferente a como lo había hecho con otras partes de su cuerpo
como, por ejemplo, cuando besaba su frente o sus manos. Era un
tacto suave, pero que consiguió provocar que Hee-seo se olvidara
de lo que había pasado con Siwoo hasta un nivel en que incluso su
cuerpo se puso increíblemente tieso.
No pareció poder respirar hasta que la mano que le había cubierto
la mejilla, sostuvo esta vez la parte posterior de su cabeza solo
para permitir que una lengua resbaladiza tocara el interior de una
boca completamente seca. Fue diferente al beso anterior, que no
dio más emoción que una breve sorpresa. E incluso aunque esa
vez se sintió como si su corazón se detuviera en un instante,
ahora estaba corriendo a una velocidad altamente peligrosa.

Los ojos de Hee-seo lo siguieron como si Gyeom fuera la luna, y


sus labios abiertos comenzaron a verse humedecidos y brillantes
debido a la extraña cantidad de baba que estaba mezclándose
entre los dos. Hee-gyeom preguntó, mientras frotaba la boca de
su hermano con el pulgar:

"No puedes respirar cuando tu boca está bloqueada por


mucho tiempo ¿No es cierto? Si quiero que mi hermano
viva a mi lado para siempre, entonces no puedo besarlo
tanto como lo deseo."

Fue entonces cuando Hee-seo contuvo el aliento. Un rubor


apareció en su rostro y la boca casi se le desencajó de la
mandíbula. Tenía los ojos húmedos y pareció que estaba a punto
de ponerse a llorar. Incapaz de controlar su vergüenza y sus
temblores, fue sostenido por su hermano mayor hasta que
finalmente pudo calmarse. No podía pensar en nada en absoluto,
solo en sus labios y en la forma poderosa en la que el hermano
mayor lo había tocado. Su cabeza estaba mareada así que Gyeom
se puso a reír:

"¿Te sorprendió mucho el beso?"

"... Muchísimo."

"Estabas nervioso y con los labios abultados así que, por


eso me dieron ganas de bromear contigo".

"¿Es una broma?"


Su rostro sonrojado se ensombreció instantáneamente y comenzó
a parecer bastante decepcionado con el momento. Sin embargo,
la inocencia de su preocupación por el hecho de que el beso de su
hermano había sido una broma sin sentido, era tan adorable y
encantadora que Hee-gyeom se echó a reír por segunda vez en el
encuentro. El cuerpo de Hee-seo estaba tenso, como si lo
hubieran regañando.

"¿No te gustan los besos en broma?"

La boca de Hee-seo se curvó hacia adentro ante la sutil pregunta


de su hermano. Se mordió el labio inferior, el labio superior y
movió los ojos con bastante nerviosismo. Al final, no tuvo más
remedio que expresar sus sentimientos honestamente:

"Todo lo que haces conmigo es bueno".

"¿Por qué?"

"Porque mi hermano, me gusta".

"¿Te gusto mucho?"

"Sí, mucho."

Hee-gyeom jaló de nuevo a su hermoso hermano menor hasta


que terminó por acomodarle amablemente entre sus brazos. Hee-
seo trató de calmar su corazón palpitante y, aunque antes había
estado muy triste por sus palabras, ahora se había quedado por
completo sin aliento.

"Hee- seo ..."

"Hyung..."
"Me gusta besarte porque eres mi Hee, así que por eso lo
hago. Me gustas como yo te gusto."

"¿Sí?"

En un segundo, los sentimientos tristes y salvajes de Hee-seo


fueron borrados como si siempre hubieran sido una mentira. Y al
mismo tiempo, se dio cuenta de por qué su hermano mayor lo
trataba siempre como si fuera un chiquillo. Era infantil e
increíblemente fácil de leer. Más ahora que se estaba sintiendo
como cruzar el cielo y el infierno a lo largo de una irregular gama
de emociones que crecían dentro de su pecho. Gyeom siempre
había sido hábil al momento de mover el estado de ánimo de Hee-
seo.

"¿Puedo besarte de nuevo? No en la mejilla, en tu boca".

"..."

Hee-seo miró a Hee-gyeom a los ojos y asintió apenas un poquito


con la cabeza.
Su cara estaba increíblemente roja, pero, como si algo dentro de
él no pudiera esperar, levantó las manos y lo abrazó para poder
recibir ese beso que le había prometido.
Cuando inclinó la cabeza hacia atrás, la mirada que estaba
clavada en Hee-gyeom comenzó a volverse más pequeñita y sus
labios se abrieron casi por si mismos. Gyeom abrazó gentilmente
a su hermano. Envolvió sus brazos alrededor de su cintura y
apoyó la parte de atrás de su cabeza con una mano para poder
hacer contacto visual a una distancia donde incluso le llegaba su
aliento No fue un beso profundo, fue solo, un toque de fricción
entre los labios. Algo de unos segundos únicamente. Aun así, el
hermano menor se volvió dulce como un niño enamorado y
suspiró una infinita cantidad de veces.
Hee-gyeom terminó por sonreírle a su hermano en lugar de
intentar juntar los labios de nuevo. En vez de un gesto descarado,
mantuvo la nariz pegada a la suya para susurrar una broma sin
sentido que pudiera deshacerse de su lujuria:

"¿Qué vas a hacer si dejas de respirar por culpa de esto,


Woohee - seo ?"

"... Desmayarme."

Hee-gyeom se echó a reír y besó a Hee-seo, que tenía una


expresión un tanto estúpida sobre la cara. El roce de los labios
que se tocaban entre si era extraño y cosquilleante y a pesar de
que era un toque difícil de mantener, su corazón latía como si
estuviera de verdad muy entusiasmado.

"Tienes que hacer esto con una persona que te guste,


recuérdalo."

El progreso de los novios, que el hermano menor podía recordar,


se trataba de tomarse de las manos y besarse en la boca por lo
que fue casi normal que un conflicto enorme, algo que no había
considerado incluso cuando su hermano mayor lo ayudó a
masturbarse, floreciera en la neblina de su cabeza para luego
comenzar a crecer. Pero, aunque era consciente de que era un
acto que no deberían estar haciendo al compartir la misma
sangre, no quería apartarlo ni hacer que se detuviera. Quería
mezclarse a su lado más profundamente. Deseaba sentir más y
con mayor fuerza.

Hee-seo miró a Hee-gyeom con ojos entrecerrados. Era un ángulo


desde el que nunca antes había estado. Siguió el ritmo del beso
lento y suave, el sentimiento de su mano corriendo por su piel y la
forma en que lo sujetaba casi contra su pecho. Estaba ansioso por
él y a la vez quería hacer que le quitara los labios de encima
porque apenas y podía respirar.
"Hermano... Me encanta."

En algún punto del encuentro, parecieron tan llenos de alegría que


ni siquiera les importó ser hermanos reales.

El recuerdo del primer beso que había tenido, el del chico que dijo
que le gustaba, estaba siendo borrado por su hermano mayor.

Para Gyeom, su hermano menor seguía siendo ese pequeño bebé


que envolvió fuertemente su dedo índice con una mano pequeña
cuando se lo mostró la enfermera del hospital. Cuando la cabeza
del niño apenas y le tocaba la cintura, ambos sufrieron una
perdida que pareció terriblemente traumante. Hee-gyeom, quien
miró con tristeza como sus ojos inocentes estaban llenos de
lágrimas, como un ternero a punto de morir, todavía no tenía bien
claro lo que se suponía que debería hacer para su futuro. Aún era
un estudiante en ese momento y era difícil tener que pensar en
cómo hacer que su hermanito pudiera tener una buena vida,
incluso sin importar que eso significara no tener tiempo para sí
mismo. El enorme legado que dejaron sus padres no fue una
barrera de protección, sino una enorme amenaza. El mundo
entero pareció no quererles darle el tiempo necesario para llorar
porque, en medio de leyes y documentos desconocidos, Hee-
gyeom y Hee-seo se ocuparon lo suficiente como para terminar
completamente secos de lágrimas. A veces, tener a su hermano
menor a su cargo era como una carga y, en ocasiones, siendo tan
mimado como de costumbre, terminaba por ser irónicamente
reconfortante.

"Hermano, ¿Vas a dormir ya?"

"No, dormiré más tarde".

"¿No podemos acostarnos juntos?"


El hermano menor, que sufrió la pérdida de sus padres, mostró
signos poderosos de ansiedad por separación. No quería alejarse
de su lado ni por un momento así que, dondequiera que iba,
agarraba las yemas de los dedos de su hermano y lo seguía como
si fuera un pequeño perrito. Después de enterarse de que Gyeom
solo lo ponía a dormir para desaparecer nuevamente en su oficina,
utilizó un montón de palabrotas para decirle que entonces
definitivamente ya no iba a acostarse jamás, que era mentiroso y
que ya no iba a confiar más en él. Luego, como todo un
chantajista profesional, lograba ser abrazado por su hermano para
meterse en la cama.

"Vamos juntos a la escuela, después al trabajo y luego


venimos a comer. Estamos juntos todo el tiempo, es
suficiente. Deja de ser terco y vete a dormir."

La rutina de Hee-gyeom era levantarse de su asiento para dormir


a su hermano menor, cubrirlo con la manta que le había hecho su
mamá y palmear su espaldita hasta que se durmiera. Un día sin
eso no lo iba a matar.

"¡No! ¡Quiero dormir contigo!"

"Luego."

"No puedo estar sin ti a mi lado".

"Hee-seo..."

"¡No quiero!"

"... De acuerdo. Iré pronto, ¿Está bien?"

"¿Es en serio? ¡No puedes mentir!"


Su hermano menor tenía una pronunciación muy torpe en ese
momento. Sus párpados revolotearon hacia abajo y el sonido de
un aliento entrecortado se filtró por entre sus labios hasta parecer
algo así como un zumbido. Incluso después de poner a dormir al
niño, Hee-gyeom se quedaba a su lado y lo miraba a la cara
durante mucho tiempo. Sentía una infinita pena por él, que había
perdido a sus padres a una edad tan temprana y en un accidente
así de "explícito". Pero, aunque el hermano menor, que solo lo
seguía para arriba y para abajo sin parar, era molesto la mayor
parte del tiempo, también era lindo y encantador y en cierto
sentido, podía decir que se trataba del legado más precioso que le
habían dejado sus padres. Fue una responsabilidad que se sintió
pesada, pero que al mismo tiempo le hacía olvidar los momentos
más difíciles. Es decir, incluso cuando quería rendirse, recordaba a
su hermano menor parado a sus espaldas y esperando a que le
diera la mano. Era el único que quedaba en su vida. La única
persona de la que podía depender en el mundo.

¿En dónde se estropeó este amor? ¿Cómo es que sus sentimientos


se distorsionaron hasta volverse en deseo? Hee-gyeom, que había
estado recordando los últimos meses, dejó de buscar un cigarrillo
y simplemente cerró el pequeño paquetito que tenía entre las
manos. No pasó mucho tiempo antes de que decidiera dejarlos,
por el bien de su hermano menor. Tiró todos los ceniceros y
cartones de cigarros que había dejado en la terraza, llenó sus
pulmones vacíos con aire frío y exhaló muy lentamente.

Cuando regresó a su habitación, se encontró con que su hermano


aún estaba durmiendo. El sonido de su respiración era
cosquilleante y, mientras miraba el rostro pacífico de su querido
niño, que se quejaba y bostezaba algunas veces, una sonrisa
brillante apareció de pronto en los labios de Hee-gyeom. La
pereza de Hee-seo, que se podía quedar dormido para siempre si
no lo despertaba, era particularmente linda. Frotó sus mejillas con
las yemas de los dedos y trató de tocar un poquito sus labios. No
pudo resistir el impulso sin escrúpulos por besarlo justo como lo
había hecho la noche anterior así que, cuando juntó su boca con
la suya, sonó un gemido que se escuchó particularmente alto.
Deseaba más. Mucho más de lo que había obtenido la última vez
que estuvo a su lado. Gyeom tomó mucha de su valentía, metió la
mano en su pijama y acarició suavemente cada parte de su
pecho. Su pequeño pezoncito, atrapado en la palma de su mano,
era tan adorable como lo era cada parte de él. Y lo fue mucho más
cuando mordió y chupó una y otra vez como si fuera un caramelo.
Quería ocasionar la presión y el dolor suficiente para que su
hermano dormido se despertara. Y para su fortuna, pronto sus
pequeños ojos cerrados comenzaron a parpadear.

"Hermano..."

"Sí, aquí estoy."

"Me quedé dormido..."

Una voz llena de somnolencia comenzó a salir de entre sus labios.


Mientras estaba durmiendo, la sensación erógena que le había
provocado su hermano mayor se había encendido hasta las
alturas así que Hee-seo no tuvo más remedio que torcer su
cintura sin saber si hacer esto o aquello o simplemente, tragarse
esa sensación de placer que le hacía cosquillas en el pecho.
Respiraron profundamente, se besaron, separaron los labios por
un momento y luego volvieron a hacer todo eso otra vez. Era
evidente que iba a comenzar a sentir calor entre sus piernas.

"Umm... Ah."

El hermano menor, que no sabía manejar la excitación, trató de


evitarlo a como diera lugar. Su cara estaba completamente roja,
estaba jadeando con fuerza y había comenzado a mojarse sin
darse cuenta. Cuando le frotó el labio inferior con el pulgar, su
mirada se alejó tanto de la suya que no pudo evitar sonreir con
ganas. Amaba demasiado al niño que pareció no poder
acostumbrarse al placer, por mucho que ya lo hubiera
experimentado antes.

"¿No te gusta?"

Podía ver claramente cada parte de su cuerpo y era gracioso que


él pareciera pensar que si bajaba la barbilla y cerraba los
párpados podría simplemente... Desaparecer. Hee-gyeom bajó
lentamente la mano de su hermano cuando comenzó a cubrirse la
cara, le dejó tomar aliento y lo tranquilizó tan perfectamente
como pudo. Su cuerpo acababa de despertarse de una buena
noche de sueño así que estaba cálido, suave, pero rígido por la
tensión que le había hecho sentir. Hee-gyeom retiró un poco la
manta y preguntó:

"¿Qué ocurre?"

"Mi pecho, lo estabas tocando así que... Siento muchas


cosquillas".

"Hee- seo, ¿Te hice cosquillas en los pezones?"

"Sí, tengo bastantes..."

Cuando hizo rodar su pezón con las yemas de los dedos, emitió un
gemido que se escuchó un tanto aterrador. Hee-gyeom le
arremangó el pijama hasta el pecho y le frotó la piel que estaba
abultándose en los lados. Sus pezones se levantaron hasta
mostrarle un bello color rosado.

"¿Qué estás haciendo?"


"Quería verte un poco mejor, porque eres hermoso Hee-
seo".

"..."

"¿Se lo enseñas a tu hyung, bebé?"

Hee-seo, cuyo rostro estaba sonrojado, dijo que sí con un


pequeño movimiento de su cabeza y luego volvió a subirse el
dobladillo de la bata para revelar una areola hermosamente
hinchada. El color era tierno y la textura bastante fina, por lo que
la envolvió alrededor de su mano como para comenzar a jugar con
él:

"Mi hermanito es precioso de verdad".

"... Cuando hayas visto todo mi cuerpo, ¿Puedo bajar de


nuevo mi ropa?"

"¿Te hago sentir muy incómodo?"

"Como mi hermano sigue actuando así, es algo


embarazoso."

"¿No te gusta?"

"Me gusta..."

Si había un momento en el que su pequeño hermano parlanchín


estuviera particularmente callado, era durante el contacto sexual.
Como para intentar que se relajara, Hee-gyeom lo besó con más
ternura que antes. Superponiendo sus labios lentamente para que
el hermano menor, que apenas estaba acostumbrándose a besar,
pudiera seguirlo incluso si era muy torpe.
El niño cerró los ojos con fuerza y se permitió mezclar la punta de
su lengua con la del hermano mayor. La mano, que se había
acomodado en la parte superior de su pecho, se encogió de pronto
y luego Hee-gyeom terminó el momento dejando un suave besito
en su barbilla.

Hee-seo, que se había relajado considerablemente mientras era


besado por el hombre que tanto le gustaba, parpadeó con los ojos
humedecidos y la boca bien abierta. Después del primer beso,
incluso después de cada día de besos, pareció como si su reacción
siempre fuera la misma dulce y derretida de costumbre.
Heegyeom bajó la cabeza y le mordió levemente el labio inferior:

"¿Se siente bien cuando te beso?"

"Sí... Muchísimo."

"¿Puedo probar hacer lo mismo con tu pecho? Tengo


curiosidad de como va a sentirse"

"... Hazlo. Puedes hacerlo ".

Cuando lo besó en la frente, el buen hermano menor se


arremangó un poco más la pijama para que a su hermano mayor
le resultara un poco más fácil tocarlo. Sus pechos pálidos
quedaron bien expuestos así que Hee-gyeom solo tuvo que
sostenerlo con ambos brazos, colocarlo en su regazo y enterrar la
cara en su suave abdomen. Era una piel suave que parecía hecha
de leche. Infinitamente hermosa. Hee-seo soltó una pequeña pero
rugiente risa, probablemente porque le había hecho cosquillas el
toque del aliento de su hermano mayor.

"Hace cosquillas..."
Hee-gyeom, que estaba casi completamente hipnotizado con el
olor corporal de su hermano menor, besó una areola antes de
pasar con la otra. Le lamió el pecho y comenzó a morderlo
únicamente con los labios antes de hacerlo con todo el ancho de
su lengua. La sonrisa de su hermano se detuvo de repente.

"¡Aaah!"

El cuerpo de Hee-seo, que estaba sentado tranquilamente en su


regazo, saltó. El niño no sabía qué hacer o cómo acomodarse
porque se sentía exactamente como el día en que Gyeom había
decidido meter los dedos justo dentro de él. Por supuesto, aunque
ahora no le estaba haciendo nada de eso, Hee-seo no podía evitar
sentir como si ambos escenarios fueran completamente iguales.

"Dijiste besos... Ah, era una mentira".

"Te estoy besando".

"No, ah... Solo estás actuando como un bebé. Estás


chupando como loco."

"Pero descubrí que a Hee- seo también le gusta mucho


chuparme la lengua mientras me besa. ¿No es verdad? Es
lo mismo."

"¡No! Eso y esto es diferente. Ah, ¡Tu lengua me está


haciendo cosquillas!" Hee-gyeom le mordió suavemente el
pezón que le había chupado segundos atrás así que el silbido de
su respiración se hizo considerablemente más fuerte. Le gustaba
mucho molestar los pezones que se le habían endurecido,
enrollarlos con la lengua y succionarlos como si realmente fuera
un bebé. En lugar de sostener su pijama con ambas manos, Hee-
seo abrazó la cabeza de Hee-gyeom y le sacó el pecho como si
pidiera por más. El dobladillo holgado de su ropa cubría la cabeza
del mayor así que, para cualquiera que lo viera, era evidente que
parecería una escena muy lujuriosa de algún vídeo de porno.

"Hermano, ay hermano. Muérdeme más... ¡Muérdeme!"

A petición de su hermano menor, Hee-gyeom mordió su pezón y


lo tiró un poco más hacia su lado. Y mientras una mano sostenía
firmemente su cintura y tocaba su entrepierna, la punta de los
dedos de la otra recorría su espalda hasta sacarle un gemido muy
parecido a un chillido de dolor:

"¡Oh, por Dios! Se siente... ¡Ah!"

En lugar de una respuesta, llegaron palabras extrañas. No podía


soportar la sensación erógena que le hacía cosquillas en los
pezones erizados y en el área de su pene así que, incluso aunque
el hermano mayor lo chupó y tocó tanto como pudo, la excitación
no culminó, sino que lo hizo sentir muchísimo más loco. Fue
extraño y desesperante porque cuanto más lo tocaba, más le
hacía cosquillas y más deseaba de su estimulación. Su espalda se
balanceó incontrolablemente y su cuerpo se retorció y giró:

"Ah, ah, ah..."

Su hermano mayor lo acarició detalladamente para poder hacerle


sentir bien por todos lados. En particular, el lugar que Hee-seo
estaba sintiendo insoportable era el pene que tenía atrapado en
sus pantalones de pijama. El hermano mayor, notándolo, agarró
su pilar endurecido y acarició su sensible punta con el pulgar y el
índice. Pero aun así, a primera vista era evidente que Hee-seo
sentía que le faltaba algo. ¡Era una sensación similar a la del
momento en que soñó que su hermano lo tocaba tanto como para
hacerle querer orinar! Cuanto más lo tocaba, más se daba cuenta
de que algo estaba a punto de filtrarse de dentro de él. No sabía
si saldría orina o semen cuando lo soltara así que Hee-seo tenía
demasiado miedo.
"Oye, espera. Espera por favor. Detente, hermano".

Hee-seo se estremeció y le dio una buena palmada en el hombro


a su hermano mayor. Hee Gyeom levantó la cabeza para poderlo
inspeccionar. Si lloraba, estaba seguro de que su hyung
prometería no volver a hacerlo jamás porque lo último que
deseaba era lastimarlo, pero ese fue solo un pensamiento sin
sentido. Rápidamente, palabras que se habrían mantenido en
secreto en otras circunstancias, salieron a raudales como si fueran
un gruñido:

"Quiero que tengamos sexo, hyung."

"¿Pero?"

"Siento que... Necesito un tiempo fuera."

En el momento en que exhaló, las mejillas de Hee-seo se pusieron


terriblemente rojas. Y cuando Hee-gyeom sonrió, su rostro ya
enrojecido se calentó como si estuviera a punto de explotar.

"¿Descansamos un momento, bebé?"

"¡No te burles de mí!"

"¿Quién se está burlando de ti? Tranquilo".

Hee-gyeom realmente había perdido el deseo de burlarse de él


después de todo lo que había ocurrido entre los dos. Es decir, su
hermanito a veces se parecía más a un niño de lo que pensaba. Y
era evidente en su falta de "carácter" y en el vocabulario tan
pobre que utilizaba frecuentemente, que no podía llegar hasta el
final sin ocasionar un daño en él. Lo deseaba, pero también quería
hacerle bien. Dejó su pijama en su lugar y comenzó a sacudirse la
pasión que estaba adherida a la parte inferior de su abdomen. Se
había vuelto salvaje en un instante así que no pudo notar lo
nervioso y asustado que se había sentido Hee-seo gracias al
encuentro.

Gyeom consoló tiernamente a Hee-seo:

"¿Qué tal si vamos al baño para que puedas relajarte?"

"¡Voy solo!"

El hermanito, enojado, se bajó de su regazo y fue inmediatamente


al baño. Incluso la forma en la que se molestaba era tan linda que
Hee-gyeom no pudo contener la risa. Parecía haber un leve sonido
de orina desde el interior de la puerta cerrada, y pronto el sonido
del agua corriendo en el fregadero lo cubrió para que no se
pudiera escuchar. El niño era tan sensible que no quería ni oír el
sonido de la orina, y eso le producía muchas cosquillas en el
estómago a Heegyeom. No había ni un solo rincón de él o de su
comportamiento que no amara.

Después de que se bañara y de permitirle desayunar, llegó el


momento de tener una cita en el hospital.

Tras lavar los platos, Hee-gyeom se secó el agua de las manos y


colgó el delantal en la silla que estaba junto a la mesa. Como un
niño que huía de un castigo aterrador, el hermano menor estaba
casi vuelto una bolita en el sofá de la sala. Por supuesto, era tan
obediente que cuando Hee-gyeom hizo un gesto con las manos,
corrió hacia él mostrando una cara particularmente "indiferente".
Gyeom tiró a su hermano, que quería huir de nuevo, entre sus
brazos, e hizo que sus mejillas se frotaran de un modo suave contra
su pecho:

"¿Por qué no estás listo todavía? Tenemos que irnos


ahora."
"Tengo miedo de ir."

"¿Quieres que tu hermano te cargue hasta allí?"

"..."

Hee-seo, cuyas mejillas estaban sonrojadas, negó con la cabeza


una y otra vez hasta que comenzó a verse muy gracioso. Pero,
aunque estaba avergonzado, los brazos que tenía alrededor de la
espalda de su hermano parecieron estar entrelazados con fuerza
porque definitivamente separarse de él era más aterrador.

"Si quieres que sigamos siendo cariñosos, entonces tienes


que ir al hospital."

Al contrario de su tono de voz decidido, sus ojos, mirando a su


hermano menor, eran increíblemente amables. Acarició al niño,
que se abrazó a él, y lo mantuvo firmemente sujeto contra su
pecho en todo momento. Su hermano naturalmente comenzó a
colgar de su cuello y rodeó incluso su cintura con dos de sus
piernas. Pareció no darse cuenta de que de esa manera era
mucho más fácil para Heegyeom cargarlo hasta el baño.

Hee-seo, que no quería caerse, colgaba de su cuello y lloriqueaba,


aunque apenas y habían dado dos pequeños pasos.

"¿Puedes lavarte solo?"

"Puedo hacerlo. ¡Lo que no quiero es ir al hospital! No


tengo dolor en ninguna parte".

" Woohee - seo, ya no eres un niño. ¿Qué pasaría si yo te


dijera que no quiero ir al hospital? ¿No sería un poco
ridículo?"
Cuando le frotó las mejillas con la palma de la mano, su expresión
hosca cambió a una un tanto divertida. No era que no supiera el
motivo por el que su hermano menor era tan terco, así que Hee-
gyeom terminó por intentar hablarle con una voz ligeramente más
suavizada:

"¿O es porque no quieres lavarte solo? ¿Me baño contigo?"

Hee-seo no respondió. Aún así, pareció no poder renunciar a su


terquedad de siempre ni tampoco dejar de aferrarse a él con cada
una las yemas de sus dedos. Cuando Hee-gyeom trató de quitarle
la ropa, el pequeño hermano menor se sorprendió y se echó hacia
atrás en un segundo. Debió haber sido un shock mayor que
chuparle los senos por la mañana. Se cubrió el pecho con ambas
manos y gritó:

"¡No quiero hacer eso!"

"¡Lávate y sal! Cuando hyung regrese, si no te has


preparado voy a enojarme mucho contigo ¿Entendido?"

"Ah..."

"¿Entendido?"

"¡Ya escuché!"

El hermano menor, que estaba ansioso por su inevitable visita al


hospital, salió y se escondió detrás de las cortinas del baño. Y
después de comprobar que había abierto la llave de la ducha,
Hee-gyeom finalmente salió de allí...

El frescor del otoño se convirtió en un frío agudo de invierno.


Gyeom, quien fue primero al garaje, encendió el auto y ajustó la
temperatura para su hermano menor, que era propenso a
resfriarse. Después de eso, subió a la habitación y eligió la ropa
que utilizaría su hermano para la visita. Y tras elegir un abrigo
grueso, bufanda y guantes, fue a su propio cuarto, se dio una
ducha rápida, se colocó su ropa para salir y luego esperó a que su
hermanito apareciera. El niño salió a los pocos minutos, con una
toalla puesta.

"¿Te lavaste todo?"

"Sí."

"Entonces vamos."

Hee-gyeom secó a fondo el cabello que su hermano menor


acababa de lavarse. Después de su ducha con agua caliente, la
nuca del niño estaba completamente roja. Y como era de esperar,
su cálida temperatura corporal y el dulce aroma que emanaba de
su cuerpo, estimularon una imaginación completamente
inapropiada. Hee-gyeom abrazó a su hermano menor y besó el
pabellón redondo de su pequeña oreja. Tenía una enorme
necesidad de revisar cada parte del cuerpo que había envuelto
suavemente entre sus brazos y pensó que, si no hubiera sido por
la cita que ya habían agendado en el hospital, entonces le hubiera
encantado tomarlo por completo y desnudarlo sobre la mesa. Ya
no negaba su obsceno deseo de atracción por su pequeño
hermano. En la medida en que le pareció inevitable ser
distorsionado de esta manera, sintió una extraña sensación de
seguridad ahora que se había transformado a merced de sus
deseos.

Después de disfrutar de la sensación del cabello deslizándose


sobre sus dedos y de haber absorbido el olor de su hermano
menor durante un buen rato, se levantó y preparó su mochila con
todo lo que necesitaban para una salida de un par de horas. Era
momento de ir, y tal vez ya habían tardado demasiado.
"Bueno, andando. Ponte la ropa y ven".

"De acuerdo."

Hee-seo, que temblaba de ansiedad en los brazos de su hermano


mayor, apenas y pudo recuperar el aliento. No quería ir al
hospital, incluso si se trataba de una forma completamente igual a
la de la vez anterior. Hee-gyeom le entregó la ropa
preseleccionada a su hermano menor y, una vez que estuvo
completamente listo, puso guantes en las manos del niño y lo
envolvió con una bufanda bastante gruesa. Hee-seo, que parecía
un muñeco de nieve, agarró la mano de Gyeom y
finalmente se subió a su vehículo. Como lo esperaba, el calor era
muy agradable dentro. Pero antes de que pudiera acomodarse el
cinturón de seguridad por su cuenta, el hermano mayor se acercó
al asiento de Hee-seo y lo abrochó hasta ajustarlo correctamente
sobre su cintura. El olor del perfume de su hermano se extendió
fuertemente hasta dejar una sutil reverberación en su nariz.

Hee-seo enrojeció sus mejillas y bajó de inmediato la mirada:


"¿Qué van a hacerme en el hospital?"

"Solo van a comprobar que todo esté en orden".

"¿Se va a acabar pronto?"

"No te preocupes, tu hermano mayor siempre va a estar


aquí contigo".

Hee-gyeom respondió gentilmente a cada una de sus preguntas


mientras lo miraba jugar con la hebilla de su cinturón. El coche
arrancó, y luego finalmente salió del garaje:
"Te han hecho pruebas antes. No dolió y se acabó
rápidamente, ¿No es verdad? No tengas miedo."

"No tengo miedo."

"Tu hermano está muy orgulloso de ti por lo fuerte que


eres".

Una voz, mezclada con una risa traviesa, salió de inmediato de


entre los labios de Hee-seo. El niño estaba jugueteando con sus
manos, mirando a su hermano mayor mientras conducía y
moviendo los pies como si no pudiera mantenerlos quietos ni un
segundo. Si bien, el niño se había estado quejando de que era una
lástima que lo tratara como a un bebé, en realidad estaba
recibiendo consuelo justo como si fuera uno. Y eso lo estaba
haciendo sentir muy, muy avergonzado.

El hospital no estaba lejos de su casa. Después de unos 20


minutos conduciendo, llegó el "fatídico" momento de llegar a la
puerta de la entrada. Hee-seo tomó la mano de su hermano y
caminaron juntos hasta llegar al ascensor que estaba en el
estacionamiento. Aunque sabía que no era un examen importante
y que ya lo había experimentado una vez, estaba tan nervioso que
no quería que llegara el momento. Por supuesto, a los pocos
segundos de entrar, su hermano tiró de él en su dirección para
susurrar que todo estaba completamente bien y después, lograr
que la ansiedad disminuyera de un modo muy rápido.

"¿Tengo que beber más agua?"

"Toma un vaso más".

Tan pronto como llegaron al consultorio, Hee-seo tuvo que beber


agua una y otra vez para que la prueba pudiera salir perfecta.
Originalmente, la ecografía, que se utilizaba para poder ver el
útero, consistía en insertar un instrumento en la vagina o
directamente a través del ano. Pero no podían hacer una ecografía
vaginal porque no tenía experiencia sexual y no podían hacer una
ecografía anal porque tenía miedo de como se sentiría. Hee-seo,
se había puesto completamente pálido ante la explicación que le
habían ofrecido sobre la varilla muy larga que pondrían adentro de
él para lograr ver su útero por lo que ahora le estaban haciendo
una ecografía abdominal. Un método para revisar el útero a través
de la parte inferior de su abdomen, bebiendo mucha agua para
llenar la vejiga de manera que pudiera retenerse la orina y
expandirse. Las niñas solían ser evaluadas de esta manera.

Los pacientes que acudían al Gineco obstetra eran, por supuesto,


mujeres. Heegyeom pidió comprensión ya que no podía poner a
su hermano menor en una sala de espera como esa sin provocar
que se sintiera ansioso.

Después de estar en la habitación vacía del hospital, lo llamaron y


lo dirigieron a la sala de tratamiento:

"¿Estás muy incómodo? Solo estoy revisando el estado del


útero, así que terminará pronto. Sé paciente."

El médico se acercó amistosamente a Hee-seo, que estaba


sentado en la silla de tratamiento, y comenzó a hablar con él
sobre todo lo que harían. El niño negó con la cabeza mientras
pensaba que más que "incómodo" se sentía terriblemente
necesitado por ir a orinar, aunque eso no significaba que fuera
insoportable.

El hermano mayor, que estaba sentado a su lado, cepilló su


flequillo y tomó su mano mientras un dispositivo frío y resbaladizo
frotaba suavemente la parte inferior de la piel de su abdomen. En
el monitor, comenzaron a aparecer un montón de imágenes que
no podía entender pero que el médico no dudó en explicar:
"Bueno, afortunadamente está limpio. Necesito hacer una
ecografía anal para comprobarlo en detalle... Pero, los
resultados de las pruebas hormonales también fueron
estables por lo que no debe haber ningún problema".

"¿Entonces no hay nada de lo que preocuparse?"

"Sí. Creo que puedes descansar tu mente unos segundos..."

Se trataba de su cuerpo, pero Hee-seo solo puso los ojos en


blanco y no dijo una sola palabra. Mientras posponía las cosas
para no tener miedo, su hermano mayor, que estaba mirando el
monitor, bajó la cabeza y lo besó en la frente un montón de veces
para que no volviera a tener pánico "Lo estás haciendo muy bien",
"ten paciencia" decía, con esa voz tan peculiar que derretía por
completo el corazón de Hee-seo. Tenía un impulso terrible de
mimarlo porque ahora estaba luchando y sufriendo a pesar de que
todavía era "soportable".

Después de la ecografía, recibió una breve consulta en la clínica.


Su abdomen inferior estaba en un estado de opresión insoportable
porque era un hecho que había llenado su vejiga con pura agua y
llevaba casi una hora resistiendo la necesidad de orinar. Y la
urgencia había llegado a su límite. Tan pronto como Hee-seo salió
de detrás de la cortina, se subió la ropa y agarró la mano de su
hermano para que le pusiera atención. Había olvidado por
completo que estaba avergonzado más temprano:

"Hermano, hermano. Quiero ir al baño."

"¿Puedes ir solo?"

"¿Vamos juntos?"
Hee-gyeom le estaba prestando mucha atención a su hermano
menor, quien había dicho que no podía ir al baño solo ni siquiera
estando en un hospital. Había algo que le molestaba de todo eso y
era porque, el lugar donde su hermano había tenido esa "pelea"
en la escuela, fue precisamente en un cubículo del baño. Y que
esta fuera una secuela repentina de lo que le había pasado con
ese niño, lo lastimaba. Su corazón temblaba, se ponía triste y
gritaba lleno de una ira que no se podía apagar.

"Sí, voy contigo".

Hee-gyeom sonrió y le tomó de la mano.

La consulta había tomado más tiempo de lo esperado porque llegó


el momento de comparar los resultados de la prueba de la última
visita con los resultados de la prueba de hoy. Aunque ciertamente
el contenido no había cambiado mucho que digamos. Solo enfatizó
un poco más en que no había ninguna anomalía, tanto visual
como por inspección, y luego comenzó a darles una charla
extensa sobre los cuidados que debían tener de ahora en
adelante. Hee-seo, que se sentó junto a su hermano y lo escuchó
a él y al médico, se sintió un tanto aliviado por dentro. Aunque no
importaba lo pésima que fuera su educación sexual, sabía que su
cuerpo no era el de un niño normal. Había una razón por la que
tenía tanto miedo.

"Oh, pero..."

El médico, que estaba explicando la condición de Hee-seo,


repentinamente cambió de tema.

"¿Ha tomado una decisión cómo su tutor? Ambos órganos


sexuales tienen una forma limpia y estable así que creo que
cualquiera de los dos dará buenos resultados. Por
supuesto, con la atención necesaria y hormonas por un
breve periodo de tiempo. Si el niño y usted nos autorizan,
entonces nosotros procederemos a extirpar lo que sobra y
a darle una buena forma a su cuerpo."

"No pienso que una operación sea lo que necesita en este


momento. Digo, sé que es lo mejor pero, no es un
procedimiento simple, ¿No es cierto? Y la verdad es que
estoy un poco preocupado de que..."

"¿Operación?" Hee-seo, que había estado escuchando en


silencio, levantó la cabeza casi de inmediato. "Hermano,
¿Me van a operar?"

"No. Lo malinterpretaste . Hee- seo no va a operarse".

"..."

Hee-seo se puso tan pálido como cuando escuchó por primera vez
que tenían que insertar un instrumento en su ano para una
ecografía. Hee-gyeom sintió lástima por el hermano pequeño,
asustado y tembloroso que estaba en sus brazos, y comenzó a
consolarlo de nuevo hasta que incluso el médico, que estaba
mirando a los dos, participó con una palabra:

"Bueno, no tienes que hacerlo si no quieres. Los resultados


de las pruebas son buenos y, supongo que tu condición
mental también es importante." "¿De verdad?"

"Sí. Si cambia de opinión, yo estaré aquí. Nunca es tarde".

"Gracias a Dios "

La sensación de traición hacia su hermano, que Gyeom había


sentido por un momento, fue lentamente lavada por las manos del
doctor, dándole unas ligeras palmaditas en el hombro para darle
ánimo.
Después de la consulta, Hee-seo se subió al auto de nuevo. Hee-
gyeom, que estaba sentado en el asiento del conductor, se inclinó
hacia el asiento del pasajero y le abrochó el cinturón de seguridad
como lo había hecho en un inicio. Luego, Hee-gyeom felicitó al
niño en un tono sencillo que decía:

"Trabajaste muy duro hoy".

Una mano grande le acarició la cabeza y luego cayó de nuevo


contra el volante. Hee-seo sintió que sus mejillas se habían puesto
excepcionalmente calientes y también, pensó que lo único que
merecía su reconocimiento era el hecho de que había mantenido
al margen sus ganas de orinar. El sonido de la risa de su hermano
calentó aún más las mejillas de Hee-seo.

"¿Tienes hambre? Vamos a comer algo delicioso hoy."

"¿Qué tan delicioso?"

"Pues... ¿Te gustaría comer tu pizza favorita? ¿O sushi?

"... Claro que sí."

Hee-gyeom observó a su hermano menor, considerando


seriamente el menú de la cena con unos ojos muy ilusionados.

"Hermano yo…"

Pero Hee-seo, que se había vuelto hacia su hermano mayor, cerró


la boca con desconcierto después de pronunciar esa pequeña
frase. Estaba sintiendo como si su cabeza se pusiera en blanco
cada vez que se miraban a los ojos. Se ponía avergonzado,
incluso cuando lo trataba como de costumbre, y notaba que no
podía detener que su pecho cosquilleara con fuerza. Hee-gyeom le
pasó el pelo a su hermano por encima de la oreja y esperó a que
volviera a hablar.

"Yo..."

Hee-seo, que había estado tonteando con las mismas palabras,


finalmente terminó su discurso.

"Quiero comer pizza de peperoní ".

"Entonces vamos a comer pizza".

Después de hablar, Hee-seo volvió a quedarse muy callado. Como


un niño tímido. Hee-gyeom pellizcó las suaves mejillas de su
hermano menor y tomó el volante de nuevo al poco rato. A pesar
de que había fingido ser tan fuerte, entendía lo difícil que debió
haber sido todo ese proceso así que quería compensarlo por eso
como lo merecía.
El médico lo había llamado, y le dejó un mensaje para que lo
visitara cuando Hee-seo cambiara de opinión y decidiera operarse.
Tal vez, porque sabía que no podía vivir en la sociedad en un
estado en el que tuviera los órganos reproductores tanto de
hombre como de mujer. Y Hee-gyeom de verdad que lo entendía.
Era solo que ya se había prometido a si mismo que lo apreciaría y
lo cuidaría en sus brazos por el resto de su vida. Hee-seo solo
tenía que preocuparse por vivir a salvo dentro de su casa, sin
dolor ni ninguna otra preocupación extra.

El vehículo se detuvo en una señal de alto. La gente pasó por el


cruce peatonal así que Hee-gyeom aprovechó este momento para
agarrar la mano de Hee-seo mientras esperaban que cambiara la
luz roja. Solo estaban allí, compartiendo su temperatura corporal
durante todo ese tiempo.
CAPITULO 5

Hee-gyeom, que organizó los documentos que había utilizado


durante la última reunión en un maletín pequeño, consultó su
reloj de muñeca para ver qué tanto le faltaba y lo mucho que
había avanzado en ese día.

Ya estaba entrando la noche para ese momento.

Su trabajo había ido disminuyendo gradualmente desde que Hee-


seo sufrió ese accidente en la escuela, pero igual esta era una
reunión a la que no podía darse el lujo de faltar.
Después de saludar al personal, Hee-gyeom se encontró con uno
de esos muchos representantes que acababan de regresar a la
oficina. Sostenía un porta café en ambas manos.

"¿Sigues trabajando, jefe? Mira, tengo uno de estos así


que... ¿Por qué no lo tomas mientras tanto? En lo que
descansas."

"Gracias. Nuestro Lee también trabajó duro para la reunión


de hoy. Vete a casa si quieres. Si tienes algún informe
pendiente, mándalo por correo electrónico".

"Está bien. ¡Tenga buena noche!"

"Ten buena noche."

Su presencia no le parecía particularmente agradable, pero no sé


trataba del tipo de hombre que se negara a los buenos actos de la
gente.
Hee-gyeom, que tomó el americano, se subió al ascensor que
siempre llegaba retrasado hasta su piso. Después de tomar un
solo sorbo, vació el contenido en la coladera, tiró el empaque al
basurero y se sentó en el asiento del conductor para revisar su
teléfono celular. Era un hábito que se formó gracias a su lindo
hermanito, que le enviaba mensajes de texto para preguntar
cuándo vendría y si tardaría demasiado. Claro, ahora ya no hacía
eso. Estaba sintiendo pena por el vacío que le estaba ocasionando
no tener sus mensajes cada día, pero, aunque pensó que tenía
que devolverle su teléfono celular, también era un poco
preocupante dado todo lo ocurrido.

En lugar de al teléfono celular de su hermano, Hee-gyeom llamó


directamente a casa. Esperó con paciencia, escuchó el pitido e
imaginó todo lo que estaría haciendo para llegar hasta la sala de
estar. Poco después, escuchó una alegre voz que gritaba:

"¡Hermano!"

"Sí, Hee- seo , soy yo. Llamé para decirte que ya voy a casa
¿Hay algo que quieras comer? Lo compraré de camino."

Solo después de que el hermano menor contestara el teléfono,


Hee-gyeom se abrochó el cinturón de seguridad y movió el
teléfono para que tuviera un altavoz abierto. De esta manera,
podía colocarlo en la base sin tener mayor problema u ocasionar
un accidente.

El hermano menor, que estaba emocionado por la llamada


telefónica de su hermano mayor, estaba haciendo ruidos de
"ummm", "um", "veamos", mientras pensaba en lo que deseaba
para comer. Hee-gyeom, quien encendió el motor y sacó el auto
del estacionamiento, finalmente se echó a reír:

"Dime lo que sea. Si son muchas cosas, entonces los


compraré todos".
"¿De verdad? ¡Un postre entonces!"

El sonido de su hermano menor, tarareando, levantó el estado de


ánimo de Hee Gyeom de una sola vez. No podía ocultar su risa
cuando imaginaba al niño, moviéndose de aquí para allá y
exudando una atmósfera suave y tremendamente cálida. Aunque
lo cierto era que esto solo lo hacía sentir como si se tratara de un
mal adulto que solo quería seducir y comerse a su hermano
después de atraerlo con dulces y bebidas.

Hee-gyeom salió del auto, sosteniendo una pequeña caja de


pastel en una de sus manos y su maletín en la otra. Hee-seo, que
estaba sentado en el sofá de la sala de estar mientras leía uno de
esos libros de historietas, escuchó el leve sonido del motor del
automóvil y se dirigió a las escaleras que conducían al garaje.
Incluso sin ponerse los zapatos. Una pequeña sonrisa apareció en
su carita cuando vio a su hermano mayor, saliendo del garaje y
acomodando los dedos para no dejar caer ni el maletín ni la caja.
Hee-seo abrazó con fuerza la cintura de su hermano.

"¡Hermano!"

"No vengas afuera, hace mucho frío."

"Estoy bien... Pero tú debes estarte congelando. Sube de


una vez."

Hee-seo frotó su mejilla entre sus brazos, sonrió y tomó la mano


de Hee-gyeom para llevarlo hasta la casa. Aunque era cierto que
el clima estaba por debajo del punto de congelación, la energía
fría se había derretido rápidamente de su abrigo debido a ese
largo viaje en automóvil. Además, Hee-gyeom era puras sonrisas
mientras lo veía acariciarlo con esas manos que eran mucho más
pequeñas que las suyas. Verificó que estuviera bien e incluso le
sacudió la nieve. Era una lástima que no pudiera seguir
comportándose como un buen hermano mayor para un hermano
menor tan lindo.

Hee-seo, que llegó a la sala de estar sosteniendo a su hermano de


la mano, abrió la boca enormemente cuando vio la caja que había
llevado solamente para él. Sus hoyuelos comenzaron a dibujarse
de manera natural arriba de sus comisuras.

"¡Guau! ¿De verdad lo compraste?

"¿Por qué iba a mentir sobre algo como esto?"

"Es que una vez me dijiste que comer dulces me


estropearía, por lo que no debería comerlos ya nunca.
También me dijiste que el pollo, la pizza y el tteokbokki
eran malos para el cuerpo. Comida chatarra. Y ahora me lo
traes seguido."

El rostro del niño se veía feliz. Hee-gyeom pellizcó sus mejillas:

"Fue porque en ese tiempo mi hermano menor no era tan


grande. Ahora, ya creciste. Aunque para alcanzarme tienes
que comer mucho más que solo un pollo."

"No puedo hacer eso ¡Tú eres muchísimo más alto que yo!"

A diferencia de Hee-gyeom, que ya media uno ochenta a la edad


que ahora tenía su hermanito menor, Hee-seo todavía era
bastante pequeño. Solía estar muy preocupado por eso, por
supuesto, pero ahora conocía más o menos la causa de todos esos
cambios.
Cuando abrazó al niño, besó su frente y le dijo que era
completamente perfecto justo como estaba, él se retorció en sus
brazos y se comenzó a quejar. Era tan lindo, que Hee-gyeom
presionó sus labios todavía más por todo el rostro de su hermano.
Olía, justo como al pastel.

"Oh, no hagas eso".

Con la cara roja, Hee-seo fingió estar muy enojado. La angustia


que le causó su hermano mayor al burlarse de él por no haber
crecido ya se había olvidado, pero todavía no podía acostumbrarse
del todo a esos ataques que le daba con sus labios. Pero, mientras
fingía estar enojado, sus ojos entrecerrados pronto se volvieron
hacía él porque era incapaz de ocultar su afecto.

"Pero me hace muy feliz que hyung haya comprado muchas


cosas deliciosas estos días".

"Siempre compro cosas deliciosas."

"Pero ahora se siente diferente."

Hee-seo se mordió los labios y vaciló. Ahora, incluso las pequeñas


cosas que hacía por él, le gustaban. Y se sentían tan románticas
que lo confesó de una manera un tanto indirecta.
Los ojos que miraban a su hermano menor se profundizaron con
un amor que no se podía expresar con palabras comunes así que,
Hee-gyeom, tímido y todo, terminó por susurrar suavemente una
palabra más. Como para intentar romper un poco esa burbuja:

"Lávate las manos y ven a comer".

Hee-seo asintió con la cabeza y corrió al baño. Después de lavarse


durante mucho tiempo y enfriar sus mejillas ardientes con
bastante agua fría, regresó a la sala de estar y preparó todos los
cubiertos. Mientras tanto, el hermano mayor estaba sentado en el
sofá con un atuendo bastante más prolijo después de cambiarse el
traje que utilizaba de costumbre. Y cuando sus miradas se
encontraron y Gyeom palmeó sus rodillas, Hee-seo se sentó en el
regazo de su su hermano tan naturalmente que incluso dio algo
de miedo.

Había una hoguera en la chimenea de la sala de estar y el sofá


estaba lleno de cojines y de mantas. Su hermano menor, que solo
hablaba de cosas encantadoras cada vez que abría su linda
boquita, era tan adorable que pareció no poder hacer nada más
que mirarlo y asentir. Cortó el pastel, se lo ofreció de comer y lo
vio masticar y masticar hasta que se asomó una linda lengua por
las rojas y suaves membranas mucosas de su boca. Se sintió
como si se hubiera apoderado de él una completa urgencia por
tomarlo. Y aunque no podía decir a ciencia cierta si era afecto o
lujuria, era natural que no pudiera soportarlo. Incluso aunque
había empezado a morderle la boca...

Su cuerpo, que lo recordaba a la perfección, se calentó con


facilidad mientras mezclaban sus lenguas. Su dulce hermano
pequeño se frotó las piernas que había recogido hasta su pecho y
luchó por resistir las pequeñas sensaciones erógenas que habían
crecido dentro de él. Su torso, que colgaba de entre los brazos de
su hermano mayor, se derritió como si fuera crema batida.

"Hermano..."

El sonido de llamar a su hermano mayor, era ligero. Los labios


que acababan de morder el pastel de chocolate se habían vuelto
tan dulces que pareció como si Hee-gyeom no pudiera dejar de
sostenerlo o de enrollar su lengua dentro de él. Y cada vez que lo
tocaba, Hee-seo se estremecía y se encogía y dentro de su boca
apretada, el interior pareció volverse completamente tenso. Sus
labios, que solían abrirse con naturalidad cuando se sentaba en su
regazo para comer de su merienda, ahora estaban completamente
abiertos para recibir su lengua. Y como pidiendo un beso
profundo, el hermano menor lo miraba mientras luchaba contra
un montón de pequeños temblorcitos. Gyeom le pregunto:
"¿Es agotador?"

"No. Pero la lengua de mi hermano es demasiado grande


así que..."

Hee-seo respiró profundamente, esperando que su hermano


mayor dijera alguna palabra al respecto. Como imitando los labios
de su hyung, mordió su boca y siguió hablando desde una
distancia en la que su aliento podía tocarlo. Sus ojos húmedos
brillaban:

"Tienes manos grandes y tienes, una lengua grande


también... Creo que es un beneficio ser alto."

Saboreando sus palabras inocentes, Hee-gyeom acarició el cabello


que se deslizaba suavemente entre sus manos.

"Pues mi hermano menor es demasiado pequeño. Manos


pequeñas, boca pequeña, pene pequeño..."

"Todavía estoy creciendo."

Hee-seo sintió un extraño rugido ante su respuesta. Era diferente


a cuando se burlaba de él o cuando comenzaba a hacer bromas.
Pero antes de que pudiera siquiera profundizar en la razón detrás
de ello, sus labios se encontraron de tal manera, que su lengua
comenzó a deslizarse lentamente por sus dientes hasta ocasionar
una sensación que logró que todos los vellos de su cuerpo se
pusieran de pie.

"Um..."

Hee-gyeom se inclinó lentamente, tomando todas las acciones de


su pequeño hermano menor entre sus manos. Hee-seo, que se
agarraba torpemente a sus hombros mientras cerraba los ojos,
comenzó a caer en un beso profundo y en una postura que
cambiaba gradualmente. El apetito que tenía por el pastel
comenzó a nublarse por su deseo sexual y de pronto, terminó por
opinar que era mil veces mejor lamer y frotar la lengua de su
hermano que tener un postre lleno de dulce.

Hee-seo, que había estado casi gimiendo mientras se aferraba a


su hermano con ambos brazos, recuperó el sentido solo después
de que su espalda comenzó a tocar lentamente el sillón. Sus ojos
se abrieron, luego vagaron por el techo y regresaron a su
hermano. "¿Por qué estamos acostados?" Preguntó. Su cabeza,
llena de sentimientos sexuales, había comenzado a girar
lentamente y sus nervios, que se habían concentrado en sus
labios y en sus membranas mucosas cuando hicieron contacto
entre si, se extendieron gradualmente hasta sus extremidades,
realizando una postura profundamente entrelazada. Entre sus
piernas palpitantes, se habían acomodado un par de muslos muy
firmes. Las manos que habían estado sosteniendo la parte
posterior de su cabeza y su cintura, se deslizaron lentamente
hacia sus nalgas y las agarraron con fuerza como para comenzar a
amasar. Su pene, que ya estaba erguido, fue aplastado por sus
dedos y gracias a que sus músculos estaban fuertemente unidos,
involuntariamente estalló un grito de dolor:

"¡Aaah!"

Su espalda, que nuevamente estaba bien sujeta por una mano


grande y ligeramente levantada, comenzó a temblar con fuerza y
luego también se llenó de un montón de gotas de sudor.

Antes de que comenzara a tocarlo, solo había estado sintiendo


una fuerte sensación de calor abrasador en su pecho. Por
supuesto, una vez que comenzó a masajearlo, fue como si su
cuerpo se retorciera, se moviera y pidiera todo el tiempo por más.
Hee-seo no sabía cómo controlar el placer en absoluto.
"¡Ah! Ahhh, por Dios. Realmente no puedo..."

La mirada de Hee-seo se volvió hacia la mano que frotaba su ingle


y luego volvió a fijarse en sus ojos. Se sentía increíblemente bien.
Es más, deseaba que presionara más fuerte para deshacerse por
completo de la sensación de hormigueo.
Su cintura ahora estaba completamente bajo la iniciativa de Hee-
seo. Ni siquiera había notado que la fuerza del agarre de su
hermano se había aflojado ahora que perseguía el placer.

"Ah, ah..."

"¿Te gusta tanto cuando te froto el pene, bebé?"

"Sí, umm... Se siente muy... ¡Ah!"

Hee-seo, que estaba inquieto mientras le frotaba la espalda,


disfrutaba mucho de mirarlo. Era difícil de creer que ni siquiera
sabía cómo masturbarse o lo bien que se sentía hasta que lo tocó.
Gyeom evidentemente comenzó a sentirse culpable y satisfecho
por haber abierto a su inocente hermano menor al deseo sexual...
Y como tal, era el momento de asumir responsabilidades.

"Oye..."

Hee-seo, quien ciertamente pareció seguir atrapado en un cuerpo


pequeño, tenía unas nalgas hermosas y circulares y un pene que
no tenía mucho volumen. También, a diferencia de las torpes
caricias que le proporcionaba de vez en cuando, que solo eran
curiosas, él levantó con firmeza sus muslos, le extendió la carne y
apretó cada parte de su piel para comenzar a penetrarlo con los
dedos.

"¡Aaah! Espera, espera... Hermano, yo... ¡Hermano! ¡Aaah!"


Hee-seo estaba subiendo constantemente hacia el clímax. La
mano que estaba alrededor del hombro de su hermano se encogió
y su pierna apretó con fuerza el muslo de Hee-gyeom. Antes ya
había alcanzado el clímax con solamente unos pequeños golpes a
su agujero, pero ahora la sensación era increíblemente diferente a
la de esa vez. La necesidad de orinar lo estaba poniendo tan
ansioso que, Hee-seo, asustado, negó con la cabeza y comenzó a
decir que no. "¡Detente!" Pero estaba más cerca de ser tierno que
de parecer enojado porque solo se estaba frotando suavemente
contra su hombro.

"¡Ah, vaya! Detente hermano ¡Por favor detente! Quiero un


tiempo fuera."

Trató de suplicar, recordando que una vez su hermano lo había


dejado ir después de decirle justamente esa frase. Pero esta vez,
solo regresó a él una pregunta mezquina:

"¿Quieres tomar un descanso? ¿No puedes hacerlo aquí


conmigo?"

"No, no... Es... ¡Ah! No... ¡Tengo miedo de que...!


¡Aaaaaaah!"

El sonido del llanto se convirtió al final en un gemido ahogado. Su


cuerpo, que se había estado frotando contra los brazos de Hee-
gyeom, temblaba debido a lo intenso que estaba siendo su
orgasmo y la entrepierna, que estaba en contacto con él, comenzó
a mojarse cada vez más y más. Hee-gyeom intentó calmar su
rostro enrojecido con sus manos y labios, incluso aunque todavía
estaba atrapado en un clímax estimulante.

"¿Qué quieres hacer, bebé? ¿Nuestro Hee- seo quiere


descansar?"
"Ah, ah... ¡Te odio!"

Con una voz que se desvaneció, Hee-seo vomitó palabras de puro


resentimiento. Incluso si entendía vagamente que no era orina, su
ropa interior estaba tan resbaladiza y la parte delantera tan
mojada que pareció haberle recordado su vergonzosa realidad.
Las lágrimas comenzaron a escurrir de inmediato, incluso antes de
que Gyeom lo besara:

"No es algo por lo que debas avergonzarte. ¿Por qué estás


llorando?"

"Umm..."

"Fue mi error. ¿Tus pantalones se mojaron mucho? ¿Puedo


ver?"

Hee-gyeom se levantó para poder inspeccionar los muslos que


Hee-seo había estado presionando contra los suyos. Las manchas
de semen y moco habían quedado completamente impresas en
sus calzoncillos y sus pantalones así que, Hee-seo, que pareció
estar llorando, finalmente estalló en un montón de terribles
lágrimas y gritos:

"¡Ya basta! ¡Te odio! Hiciste que yo... ¡Fue porque mi


hermano no me dejó ir que pasó esto! ¿Por qué me
molestas así?"

"Lo siento. Lo siento mucho. Tu hermano estaba


equivocado. No pude parar porque, te veías muy lindo..."

"Todos los días, solo bromeas y... Umm... ¡Ni siquiera sé


cómo fingir que mi hermano no sabe que me está
avergonzando o haciéndome sentir extraño!
¡¡No es como un adulto se comportaría!!"

"Tienes razón. Tienes razón en todo ¿De acuerdo? Eres mi


hermano menor, así que debería haberme comportado
mejor contigo. Hee-seo es más maduro que su hyung".

Hee-gyeom escuchó todas sus quejas mientras abrazaba a su


hermanito menor, quien lloraba profusamente mientras se
aferraba a la persona que le había causado ese berrinche en
primer lugar. Después de mucho tiempo y tras consolarlo como se
le ocurriera, Hee-seo finalmente dejó de llorar de poquito a
poquito. Limpió con cuidado las manchas de lágrimas alrededor de
sus ojos y sus mejillas y luego comenzó a besarlo. El hermano
menor seguía estando casi colgado contra él, pero, era un peso
que Hee-gyeom siempre estaba dispuesto a soportar.

Hee-gyeom lo besó, le acomodó el cabello y bajó los pantalones


de su hermano con una sola de sus manos.

"Estás mojado así que, deberías lavarte".

"Puedo solo... Quitármelo ".

"¿Quieres hacer eso?"

"..."

Hee-seo movió su barbilla y miró a su hermano, quien pareció no


poder renunciar a su cuerpo ni siquiera en esa situación. Se dio
cuenta de que la postura que solía sentirse completamente
estable ahora era una postura inestable que le hacía no poder
moverse. También se dio cuenta de que su hermano mayor quería
desnudarlo ahora mismo tanto como él quería desnudarse para él.
Hee-seo, que estaba atrapado entre el cuerpo grande y duro de su
hermano mayor, curvó los dedos de los pies y las yemas de las
manos antes de decir una palabra.

"Pero... Sería mejor si lo hago solo."

"¿Te sigue dando vergüenza?"

Hee-gyeom le limpió el frente con los dedos. Era una sensación


resbaladiza debido al semen así que Hee-seo, que apenas y había
contenido el aliento lo suficiente como para no estallar, asintió con
la cabeza de una manera rápida. Hee-gyeom sonrió, le dio un
beso en la frente y se levantó. Dijo que estaba bien, pero los ojos
que lo estaban mirando seguían sintiéndose completamente
profundos. Pareció como si su columna se tensara con solo
tocarla.

Luego, sin saber bien que hacer, Hee-seo se levantó de su asiento


y corrió al baño, escondiendo su pene.

Ahora, era el momento de dormir.

Cerró el libro que tenía en las manos y barrió el asiento vacío que
estaba a su lado. Durante los últimos meses, se había estado
acostando con su hermano todo el tiempo así que, por supuesto,
ya no le resultaba familiar dormirse solo. En realidad, era triste.
Más aún porque no había esperado que su tímido hermanito se
escondiera.

"Voy a mi habitación."

Y después de eso, dejó de aparecer a su lado ¿Fue tan vergonzoso


que le hiciera eyacular? Después de la cena, apenas y le dirigió la
palabra y ahora estaba encerrado en su habitación. Hee-gyeom,
que estaba profundamente enamorado de su hermano menor,
pronto sintió mucha pena por él. Guardó las cosas que necesitaba
en los bolsillos de sus pantalones y salió del dormitorio para
buscar a Hee-seo.

Con un pequeño golpe, Hee-gyeom abrió la puerta de su cuarto y


asomó un poco la cabeza. Hee-seo, quien estaba acostado en la
cama, abrazando al enorme osito de peluche que le había ofrecido
como regalo de cumpleaños a los trece, se levantó de un salto y
abrió la boca como si quisiera comenzar a hablar. Sus ojos se
agrandaron mientras lo miraba:

"¡Hermano!"

"¿Por qué estás tan sorprendido? ¿No podía entrar?"

"No, no. Es solo... Me sorprendió que hayas llegado de


repente".

Hee-gyeom, que se acercó casi a zancadas, empujó al pequeño


hermanito menor, que estaba a punto de levantarse de la cama,
para que se sentara de nuevo. Hee-seo, que estaba tratando de
adoptar una postura "defensiva" como para representar sus
sentimientos incómodos, se acomodó torpemente mientras
abrazaba todavía a su osito. Su cara estaba profundamente
enterrada en el muñeco, sus ojos parpadearon varias veces y
luego, solo se volvió hacia otro lado para comenzar a suspirar.
Hee-gyeom, que se sentó junto a él, acarició suavemente a Hee-
seo incluso aunque estaba evitando su mirada a como diera lugar.
Pareció un buen hermano, pero estaba completamente oscurecido
por sus pensamientos.

"¿Vas a dormir solo a partir de hoy?"

"¿A partir de hoy?"


Hee-seo se sorprendió de nuevo. Estaba avergonzado por haber
eyaculado en las manos de su hermano así que únicamente había
estado tratando de evitarlo por un tiempo. Al parecer terminó por
dar la idea de que dormiría solo para siempre.

"¡No! Pero es verdad que hoy quería dormir solo".

"Ahora que puedes dormir solo, ¿Ya no vas a querer seguir


haciéndolo con tu hermano?"

"Yo..."

Se quedó sin palabras, así que no pudo continuar. Hee-gyeom,


que fingió ser un "tipo amable que en definitiva no regañaba a su
hermano menor por algo como esto", estaba tan enamorado de
Hee-seo que fue muy paciente. Aunque llegar a él no era tan fácil
como parecía.

El rostro del niño, con la boca cerrada, estaba completamente


lleno de dolor y algún tipo de tristeza. Hee-gyeom le secó
delicadamente las comisuras de los ojos, como si esperara que el
dolor del corazón de su hermano fuera lo suficientemente
poderoso como para caer en forma de llanto. Sin embargo, Hee-
seo no lloró:

"¿Por qué estás así? ¿Hice algo malo?"

"No... Solamente déjame."

"No te estoy regañando, tampoco estoy enojado así que


puedes estar tranquilo. ¿Bueno? ¿Qué pasa?"

"Yo… Me gusta que estemos juntos. Todavía quiero


acostarme con hyung pero, es solo que hoy..."
De hecho, hoy se estaba sintiendo tan tímido que ni siquiera podía
verlo a la cara. Quería dormir completamente solo. Sin embargo,
Hee-gyeom simplemente le sonrió mientras ponía toda de su
energía para escucharlo y hacerle ver que no estaba en peligro.
Fue una sonrisa amistosa que derritió la ansiedad de Hee-seo.

"¿Vas a dormir con tu hermano todavía?"

"Sí..."

"¿Hoy también?"

"Hoy..."

En silencio, pareció confiarle su rostro a las manos que lo


acariciaban... Hee-seo agarró la manga de su hermano con las
yemas de los dedos y finalmente, las lágrimas brotaron como si
hubiera esperado por esto desde el principio. Incluso pareció que
solo estaba el ruido de sus pequeñas fosas nasales cada vez que
respiraba.
Cuando Hee-gyeom se daba cuenta de la inocencia de su hermano
menor, a menudo sentía mucho remordimiento. Contrariamente al
deseo de Hee-seo de que Gyeom fuera un buen hermano mayor y
un maravilloso ser humano, era un hombre sin escrúpulos y
absolutamente desenfrenado. Si hubiera sido un hermano mayor
realmente bueno, no habría hecho estas preguntas ni lo habría
tocado sabiendo que no podría negarse.

"Pero..." Hee-seo parpadeó, con la cabeza todavía


enterrada en la mullida forma del oso de peluche. "Si me
acuesto con hyung en el futuro, algo vergonzoso podría
volver a suceder".

Hee-seo, que había sido ignorante y tímido todo el tiempo, se


sintió lo suficientemente valiente como para hablar de sus
sentimientos. Todavía no había empezado nada y ya tenía miedo.
Estaba nervioso.
Hee-gyeom sonrió como para consolarlo y lentamente deslizó la
mano que acariciaba sus orejas, hacia abajo. Desde la nuca hasta
los omóplatos y la espalda donde se podía sentir una línea
cóncava, los dedos que lo estaban tocando fueron suaves y
ordenados, como si estuvieran trazando una línea recta en un
pizarrón. No era gran cosa, pero Hee-seo estaba muy emocionado
solamente con eso. Era igual a si estuviera acariciando su cuerpo
desnudo. El pecho se le hinchó después de tragar su aliento y
luego se hundió al mismo tiempo que soltaba un suspiro. El niño
ni siquiera podía levantarse del colchón así que, lo único que
alcanzó a hacer fue poner los ojos completamente en blanco.
Estaba claro que era reacio a lidiar con el contacto sexual.

Antes de tocar la suave curva de sus nalgas abultadas, sus palmas


se extendieron ampliamente sobre la piel de su cintura. Dado que
era un esqueleto que todavía no había crecido bien, era tan
delgado que pareció estar cubierta por sus dedos con tan solo uno
pequeño de sus toques. Y no, no estaba exagerando.

La mano bajó lentamente hacia su trasero, para no hacerle tener


miedo. Pero Hee-seo, que estaba conteniendo la respiración,
jadeó: "No..."

"¿No?"

"Oh, no es que no me guste." Hee-seo rápidamente negó


con la cabeza, temiendo que pudiera tomarlo como una
negativa cuando realmente lo quería... Era solo que tenía
un poco de miedo de adivinar lo que pasaría a
continuación. "Es que..."

"No tengas miedo. De ahora en adelante, vamos a


acercarnos de poco en poco."
Susurrando, Hee-gyeom puso su dedo en los calzones y
pantalones del pijama de Hee-seo para poder bajarlos muy
lentamente. Sus nalgas eran blancas y regordetas, como si fueran
de nieve. Cuando era un niño, recordaba haber visto a su madre
aplicar talco para bebés en su trasero cuando le cambiaba los
pañales, pero fue, por supuesto, una escena que vio por
casualidad y desde lejos. Algo que ya casi ni recordaba y que no
podía compararse con tenerlo allí.

"Hermano..."

Hee-seo había dejado escapar un suspiro tembloroso. Sus


pantalones y sus calzones, que continuaba tocando, terminaron
por colgar muy por debajo de sus nalgas. Se necesitaba mucho de
su coraje para sacar su trasero, dejar que lo tocara y aguantar la
mirada de su hermano mayor contra la suya mientras hacía todo
eso. Sus lágrimas ya estaban brotando sin que se diera cuenta así
que Hee-seo abrazó de nuevo a su oso y escondió su rostro justo
en la parte más abultada. Su cuerpo estaba temblando y sus
nalgas regordetas estaban bien apretadas.

Dos pares de pantuflas estaban esparcidas sobre la alfombra


mientras el peso de dos hombres se balanceaba sobre el colchón.
Y sentado en la cama, Hee-gyeom envolvió sus nalgas con ambas
manos y luego las juntó:

"¡Ah...!"

Enterrando su rostro en el arco de su ombligo, inhaló el olor a


"carne tierna" mientras iba descubriendo que su determinación de
mantener la calma sin importar lo que hiciera, se estaba haciendo
añicos en un instante. Miró en su dirección y luego solo llevó la
mano a su cadera.

"¡Hermano! ¿Por qué estás...?"


"Hee- seo , ¿Puedo jugar un poco con tu trasero?"

"..."

Sintió que podía morir de la vergüenza en ese momento, pero


logicamente no iba a decir que no. Pareció que, si lo empujaba, su
hermano nunca volvería a tocarlo otra vez por lo que, Hee-seo,
cuyo rostro estaba todavía muy dulce, pintó sus orejas de rojo,
hizo calentar su nuca y dijo que sí, aunque ya había comenzado a
tocar su ingle como para ocultarla de él.
Hee-gyeom envolvió suavemente su mano para quitarla:

"No te toques todavía. Quiero hacerte sentir bien."

Su hermano menor, que siempre hablaba mucho, era menos


hablador cuando estaba avergonzado. Hee-gyeom besó sus tensas
mejillas e intentó mostrarle tanto como le fuera posible que lo
amaba con toda su fuerza. Le quitó los pantalones del pijama y
los calzoncillos, que estaban colgados por la mitad, y le abrió las
piernas como si estuviera siendo castigado. Con ambas manos,
agarró la carne regordeta de su cuerpo y la separó, examinando la
entrepierna de su hermano porque era algo que nunca había
mirado tan de cerca. Eran dos pequeños agujeros. Con sus
gruesos labios mayores bien abiertos, Hee-gyeom observó su
carne rosa pálida y húmeda y un agujero que era del tamaño de la
uña meñique de su dedo. Pensó que apenas y cabría dentro de él.

Con solo mirarlo, la parte inferior de su abdomen se tensaba y le


hacía sentir con hambre. Como una bestia que deseaba comer
carne. Quería sacar su verga de inmediato y cavar en su vagina.
Quería poner semen en el vientre de su hermano menor y hacer
crecer su útero. El delirio llegó sin conocer sus límites y luego,
Hee-gyeom suspiró y hundió la cara en la entrepierna de su
hermano. La punta de su nariz presionó su perineo y los labios le
tocaron el área de su pubis. Hee-seo se estremeció, gritando
mientras era testigo de como metía su lengua puntiaguda en el
pequeño orificio de su vagina.

"¡¡Aaah!! Hermano, espera un minuto, espera... ¡Ah!"

Por supuesto, no hubo respuesta del hermano mayor. Y la única


cosa en la que pareció poder confiar Hee-seo, era en el osito de
peluche que ahora estaba tirado en el suelo. Había sido arrastrado
al azar por la extraña sensación erógena que estaba
experimentando por primera vez en su vida así que terminó por
tirarlo sin darse cuenta.
La carne caliente y blanda de sus dedos le ponían la piel de gallina
cada vez que lo tocaba. Y, cuando su columna finalmente se
estremeció, sus extremidades temblaron al mismo tiempo y no
pudo evitar parecer un contorsionista sobre la cama. Se sintió tan
bien que puso los ojos en blanco.

Y fue extraño.

"Ah... ¡Por Dios! Se siente raro, hermano. Se siente... ¡Ay!


¡¡Aaah!!"

Luego el agua salió a borbotones.

El hermano mayor juntó los labios y lo chupó, como si estuviese


bebiendo de una fuente. Su lengua chasqueaba y el sonido de
chupar carne empapada comenzó a explotar por las paredes del
cuarto. El gemido de Hee-seo también estaba allí.

"¡Oye! Ahhhh... ¡Hermano! ¡Hermano espera! ¡Ah, ah!"

Cuando el hermano mayor hizo rodar el pequeño bulto con la


punta de su lengua, un rayo cayó por todo su cuerpo hasta que,
lleno de algo muy parecido a la alegría, tembló hasta el punto en
que se le erizó cada uno de los vellos de su piel. Los dedos de los
pies se le enderezaron y luego se cayeron. Sintió que iba a perder
la cabeza y sin pensarlo, todos sus nervios persiguieron el placer
para que pudiera alcanzar el climax. Y por supuesto, a medida que
se acercaba a él, la sensación era mucho más que sofocante.

"¡Aaaaaaaaah! ¡Ah! hyung, ¿Qué hago? ¿Qué...? ¡Um!"

Su hermano menor, que no sabía qué hacer con las sensaciones


erógenas que estaban subiendo por su vientre, apretaba y
aflojaba la parte inferior de su cuerpo mientras se mordía la boca.
Hee-gyeom le había metido los dedos hasta el fondo. De hecho,
hubo un sonido muy similar al del agua al caer en una piscina. Y,
si metía la lengua en el agujero y la sacaba de golpe, un líquido
espeso y caliente fluía entonces completamente hacia abajo.
Como un resorte.

Hee-seo apretó las mejillas, frunció los labios e inmediatamente


después alcanzó un tremendo clímax: "Ah, ah, ah, ah..."

Agua clara salpicó de la vulva que estaba fuertemente apretada


por el orgasmo. Era como si el liquido que se había acumulado en
su vagina solo... Hubiera decidido salir.
Hee-gyeom, quien se secó los fluidos que le salpicaron en la
mejilla, pareció estar un poco avergonzado por lo que había
provocado en él. Escuchó que a veces las mujeres soltaban agua
transparente, pero era la primera vez que lo veía en persona. Y,
además, había sido su pequeño hermano quien se lo mostró.

Hee-gyeom habló mientras se inclinaba sobre el niño que ahora se


había derrumbado sobre el colchón: "Hee-seo, ¿Te sientes bien?"

"Ah, ah..."

El hermano menor seguía jadeando como si no pudiera salir


todavía del orgasmo. Sus mejillas estaban enrojecidas por el
calor, pero era diferente a la vergüenza, y las lágrimas
acumuladas en sus ojos habían comenzado a temblar.

Mirando a su hermano, con los ojos húmedos, Hee-seo comenzó a


mostrar honestamente sus sentimientos. Dijo: "Hermano,
bésame…"

"Saca tu lengua entonces".

Hee-gyeom lamió la lengua de su hermano y superpuso sus labios


con los suyos. Fue un beso que no pudo mezclarse profundamente
y que consiguió hacer que Hee-seo también comenzara a chupar.

"Ugh, hyung, la punta de tu boca está mojada y sabe raro".

"Es por culpa tuya".

"¡Eso es porque me lamiste! Me da vergüenza. ¡No me digas


eso!"

"¿No te gustó? ¿No me dejarás hacerlo la próxima vez?"

"..."

"¿Lo volveremos a hacer, verdad?"

No pudo responder, pero con una cara que pareció ser la de


alguien que estaba a punto de llorar, Hee-seo asintió con la
cabeza. Hee-gyeom le dio unas palmaditas en el pelo como si le
estuviera ofreciendo una recompensa a su honesto hermano. Lo
hizo durante mucho tiempo en realidad, hasta que cerró los ojos y
se movió para acomodarse mejor entre sus manos. Fue hermoso
y único. Quería tomarse su tiempo para amarlo durante
detenidamente y hacerlo sentir bien, pero, muy
desafortunadamente, Hee-gyeom no podía soportarlo más. Bajó la
banda de sus pantalones junto con su ropa interior y sacó el pene
que había estado atrapado durante todo el encuentro. Se le había
puesto tan erecto que pareció no poder crecer más y, tan pronto
como lo mostró, rebotó salvajemente y se pegó a su abdomen.

Originalmente, Hee-gyeom había planeado hacerle el amor hoy.

Organizó todo para estar a solas con su hermano, hizo una


atmósfera romántica y se preparó en la cama. Abriendo el condón
que había traído de antemano para finalmente ponérselo en la
verga. No importaba cuán urgente fuera, no podía abrazar a su
hermano de una forma imprudente. Incluso si sentía el deseo
feroz de arrojar semen en el útero del niño.

"¿Hermano?"

Hee-seo, notando el extraño silencio entre los dos, abrió los ojos
que había cerrado y buscó a su hermano mayor un poco a tientas.
Algo duro y pesado estaba presionando su trasero mientras Hee-
gyeom se acomodaba sobre él y lo besaba como si intentara que
se tranquilizara de nuevo. Era lindo que lo mirara con los ojos
completamente nublados así que, Gyeom, sin esperar un minuto
más, acarició a su hermano menor y le pidió que respirara.

El cuerpo se le abrió y, una voz profunda pero que estaba llena de


emoción, fluyó de una manera bastante tierna.

"Hee-seo. Después de esto, ¿Sabes lo que voy a hacer?"

"¿Sí?"

"Bueno, no deberías preguntarme".

Hee-gyeom se rió. Era algo salvaje que dejaba al descubierto toda


la lujuria que había sentido por él. Hee-seo, asustado y apretando
los muslos, se dio entonces cuenta de una presencia que nunca
había sentido hasta el momento. Era la pesadez en la parte
inferior del cuerpo que evidentemente estaba siendo ocasionada
por su hermano mayor.

"¿Qué...?

"Shh..."

Hee-gyeom acostó a su avergonzado hermano en la cama y


empujó su mano contra su ingle. Agarró sus piernas, las separó y
se acomodó naturalmente entre ellas. Y mientras se inclinaba
hacia su abdomen, su verga tocó la entrepierna ya bien preparada
de Hee-seo. El niño no podía ver lo que pasaba con su cuerpo
pero, frente a sus ojos, llamó su atención que su hermano mayor
tuviera una cara que no había visto nunca en su vida. Lo miraba
con unos ojos profundos y hundidos, como si estuviera
observando a la presa que se quería comer. Y tenía que admitir
que el hecho de que estuviera emocionado por él, hacia que su
columna comenzara a temblar de nuevo.

"Voy a tener sexo con mi hermano".

Susurrando, todavía con un rostro que nunca había visto antes y


una voz que no había escuchado jamás, el hermano mayor se
empujó por completo a través de su cuerpo. La vagina empapada
se resquebrajó violentamente para permitirle el paso y por
supuesto, se sintió como si le hubiera metido el puño completo. La
boca de Hee-seo se abrió ante el dolor inesperado y entonces
comenzó a gritar una y otra vez y otra vez mientras decía que
dolía. Tardíamente, se escuchó su voz diciendo: "Aaah, ah, ah,
hermano..."

Hee-gyeom superpuso sus labios para apaciguar a Hee-seo, que


estaba luchando con fuerza contra lo que le hacía sentir. Y
mientras se detenía la inserción, succionó su labio inferior y
presionó la boca por todo su rostro.

Estaba tan apretado que no fue fácil de seguir.

El sudor se había formado en la frente de Hee-gyeom porque el


niño le estaba apretando la verga. En cuanto al dolor, aunque él
estaba completamente bien, el hermano menor estaba casi en
blanco. Sin embargo, sabía que si se ponía a llorar, entonces no lo
tocaría nunca más en su vida. Y realmente no deseaba eso.

Hee-seo, que había estado conteniendo la respiración durante


todo este tiempo, levantó los párpados que ya tenía humedecidos
y dejó que enormes gotas de sudor comenzaran a resbalar por su
frente. Hee-gyeom acarició delicadamente el rostro de Hee-seo
con una mano lo suficientemente grande como para que pareciera
cubrirlo por completo y él, que se frotaba la mejilla contra su
brazo, extendió entonces los dedos y suplicó:

"Hermano… No pares. Más. ¡Quiero más!"

Su hermano había comenzado a hablar de una forma


completamente inesperada. Hee-gyeom masticó las palabras que
estaba a punto de soltar y movió la cintura tal y como lo quería.
Resistiendo el impulso de apresurarse y cavar hasta las
profundidades más escondidas de sus entrañas, entró lentamente
para que su hermanito no se sorprendiera. Sus cuerpos hicieron
un sonido "empapado", como cuando había colocado la cara en la
entrepierna de su hermano para chupar, y después, la paciencia
de Hee-gyeom se desvaneció en el interior del niño hasta que
cada parte de su piel se volvió muy sensible. Se acomodó en la
cama para no poner ningún peso sobre su hermano menor y
luego, la sangre le subió ferozmente por la cara.

"Ah, ah, hermano. Hermano..."


"Sí, Hee-seo".

El calor y la sangre se precipitaron hacia el centro de su cuerpo y


se retorcieron en un segundo. Su interior estaba tan caliente,
estrecho y resbaladizo que apenas y pudo agarrar la razón que
estaba a punto de acortarse. Movió su cintura hacia adelante y
hacía atrás una y otra vez y a medida que pasaba el tiempo, su
carne, que se había vuelto más sensible, también se fue abriendo
un poco más.

"¡Ah!"

El gemido, que era tan fuerte como un jadeo, se estaba volviendo


gradualmente más dulce. Hee-gyeom chupó los labios de Hee-seo,
mezcló su lengua con la suya y cuando se empujó hacia adentro,
el pene se frotó contra su pared interior hasta que pudo sentir a
Hee-seo temblar y encogerse. Los muslos que tenía abiertos,
temblaron y se sacudieron, haciéndole sentir feliz de que desde el
principio fuera un cuerpo con un buen sentido de llegar al clímax.

Hee-seo hizo un sonido parecido a un grito. "¡¡Ahhhh!!"

"Eres delicioso. Eres completamente delicioso, Hee-seo."

"¡Oh por Dios! Hermano... Ah, estoy lleno. Estoy muy...


¡Ah!"

Su verga, profundamente asentada, llenó su pequeña y estrecha


vagina hasta el punto en que Hee-seo, colgando de su hombro,
comenzó a llorar y a gritar: "Mi estómago está lleno, ¿Qué debo
hacer? ¿Qué pasa si algo sale mal?" Y frotaba un pene pequeño
que goteaba de un montón de semen tibio.

Cuanto más sentía la emoción de su hermano menor, más se


cortaba la paciencia de Hee-gyeom. Quería liberar este sentimiento
erógeno y tirar su cordura a la basura, como un novato que estaba
teniendo sexo por primera vez: "No te preocupes, mi amor. Todo
estará bien. Tu hermano se hará cargo de ti por el resto de su vida".

"¡Mmm! ¡Aaah! Yo... yo también. Con mi hermano... Quiero


estar con mi hermano para siempre ¡Ah!'

Hee-gyeom no podía tolerar o soportar sus impulsos. Cuando más


se frotaba, más parecía encontrar la parte que tanto le gustaba a
su hermano menor así que entonces se movía más rápido. No
lograba meter toda su verga en su estrecha y pequeña vagina así
que tenía que recorrer un largo camino hasta llegar al punto
exacto. No tenía más remedio que controlarse, por el bien de su
hermano menor,

"¡Ah! ¡¡Aaahh!! ¡¡¡Hermano!!!"

La mano envuelta alrededor de su hombro se aferraba a él


mientras temblaba y sus muslos habían comenzado a abrirse de
repente. Hee-gyeom estaba sintiendo el clímax de su hermano
menor, como una pared de carne que lo apretaba sin descanso. Y
mientras esperaba que las convulsiones disminuyeran hasta un
punto que fuera "seguro", lo besó en los labios, en la mejilla y
lamió las lágrimas de sus mejillas para ahogar su llanto. Hee-
gyeom se tragó los labios de su hermano menor antes de
comenzar a moverse de nuevo.

"¡Aaaaah!"

Hee-seo estaba sollozando. Su cuerpo, que había alcanzado su


punto máximo varias veces, se derritió y se abrió tan pronto como
Gyeom movió los dedos. Después, un rugido de agua pareció
brotar de debajo de su verga porque el hermano mayor había
conseguido que se le mojara la vagina al acelerar.
"¡Ah! Yo no ¡Ah, ah, ah, ah, ah! Hermano, mi trasero, siento
que yo...
¡¡Aaah!!"

Hee-seo suspiró e inclinó la cabeza en su dirección. El sexo le


había dado una sensación de satisfacción con la que podía
experimentar por primera vez en su vida. Y todo fue gracias al
hecho de abrir las piernas y aceptar profundamente a su hermano
mayor. Era diferente a frotar su pene y eyacular porque, en las
profundidades de su cuerpo, el intenso placer se extendió como
llamas que pronto se pusieron completamente fuera de control.
Igual a un incendio. Estaba sintiendo como si se estuviera
derritiendo desde el centro mismo de su cuerpo.

"Ahh, ¡Dios! Hee-seo. Maldita sea, ¿Cómo pude aguantar


esto hasta ahora?"

La intensa sensación que recorrió su centro, hizo que pudiera ver


los verdaderos colores de su hermano mayor. Su verga, llena de
sensaciones erógenas, se movía de un lado a otro en la vagina
apretada del niño, inflando su tamaño y haciendo que llorara.

"¡Ah! Ah, ah, ah, ah, ah..."

"Estás teniendo sexo con tu hyung justo ahora, ¿Te sientes


bien?"

"Ah, ah, sí... Me siento feliz..."

Hee-gyeom, que levantó la parte superior del cuerpo, cruzó los


brazos en forma de X para comenzar a quitarse la playera. Era un
cuerpo musculoso. En las cercanías de su fuerte vientre, justo en
la parte que conducía a la ingle, vio un pequeño camino de vellos
y algunas pequeñas venas que se engrosaban cuando Hee-gyeom
movía la cintura. Era similar al movimiento instintivo de un
animal.

"¡Aah! ¡Ah! Ah, ah."

El hermano mayor estaba apuñalando hábilmente a Hee-seo,


pegándole donde le gustaba y sacudiendo su espalda una y otra
vez hasta que su hermanito, incapaz de superar el placer, buscó
colgarse de su hombro y de su cuello hasta que finalmente abrazó
la parte posterior de su cabeza también. Hee-gyeom cayó en la
sensación de ser absorbido por el cuerpo completo de Hee-seo. Su
hermano menor lo estaba sujetando con fuerza, utilizando brazos
y piernas y comiéndoselo a través de su agujero. Y como si fueran
originalmente uno, en el momento en que mezclaron sus cuerpos,
se sintieron indescriptiblemente llenos.

Debido a que nacieron divididos, el momento de mezclarse fue


muy excitante.

"Ah, ah, Hee-seo, umm... ¡Hyung!"

Su hermano menor todavía estaba sacudiendo sus muslos cuando


Gyeom eyaculó. Besó su rostro, que estaba goteando en lágrimas,
comenzó a acariciarlo para hacer más llevadera la sensación de su
pene saliendo de su vagina y lo dejó quejarse y estremecerse
tanto como lo quisiera.
Su agujero, en el que habían metido una verga del tamaño de un
antebrazo, se hinchó rápidamente y luego ocasionó que un líquido
transparente comenzara a brotar hasta manchar las sábanas.
Estaba sangrando, y esa era una prueba contundente de que
había tenido su primera relación sexual.
Hee-gyeom se tranquilizó, se quitó el condón, lo tiró al suelo y
abrazó a su hermano menor para demostrarle que todavía estaba
allí con el. Sosteniéndolo. Limpió con cuidado su rostro sudoroso
con sus grandes manos y esperó a que las lágrimas se detuvieran
completamente.
"¿Fue muy difícil?"

"No, no... Al principio me dolió un poco pero, después...


Después estuvo
bien. "

"¿Entonces por qué estás llorando?"

"Porque me hizo muy, muy... Muy feliz."

Hee-seo, que estaba hablando de una manera entrecortada,


resopló e hizo zumbar su nariz debido a tanto llanto. Y entonces,
se dio cuenta de que algo le estaba presionando el muslo
nuevamente. Una cosa húmeda.
Al bajar la cabeza, descubrió que su pene, que había estado
entrando y saliendo de su cuerpo hasta hace un momento, lo
golpeaba de nuevo y como si quisiera jugar otra vez con él. Hee-
seo se sorprendió y dijo: "¿Por qué está tan grande?"

"Es grande porque me haces sentir bien".

"Yo... No sabía que era tan enorme".

"Si lo hubieras sabido, habrías tenido miedo".

"Sí..."

Hee-seo dijo esto porque era algo que no podía negarse. Cuando
lo penetró, Heegyeom desvío deliberadamente su atención para
que no pudiera ver lo que iba a pasar. Después de todo, pensaba
que si no sabía acerca de su pene, entonces definitivamente sería
menos doloroso.

"Te amo demasiado… Es lo único de lo que estoy seguro."


Hee-seo frotó su mejilla en los brazos de Hee-gyeom. Sus ojos
brillaban tan hermosamente que Hee-gyeom se preguntó si lo
había estado mirando de esa manera desde hace mucho tiempo.
Lamentaba todos los momentos en los que lo había tratado con
dureza y lamentaba hacerlo llorar por cosas diferentes al placer.
Sin embargo, mirando hacia atrás, a su vida con su hermano
menor, se convenció de que el proceso debía haber sido así de
todas maneras. Hee-gyeom también lo amaba, y muchísimo.
Desde el momento en que nació, Hee-seo fue su lindo hermano
pequeño, y ahora sería su única familia por el resto de su vida.
Era diferente de los sentimientos de encontrarse, separarse y
enfriarse que tendría en una relación normal porque compartían
sangre. Eran familia, hermanos.

"Woohee-seo, mi hermano pequeño... Te amo tanto."

Le cepilló el pelo empapado en sudor y besó la frente blanca de su


hermanito.
Hee-seo, cubierto de semen, sudor y besos, comenzó a sonreír
para el: "Me gustas. De verdad me gustas".

Eran ojos llenos de amor.


CAPITULO 6

"¿Tienes mucho sueño? No te preocupes, tu hermano se


hará cargo de todo."

Hee-seo, que había estado respirando con fuerza, de repente


pareció recuperar un poco la conciencia. Había logrado quedarse
dormido mientras insistía en que no tenía sueño. Debió haber sido
culpa de su hermano por haberlo abrazado en la bañera tan
amorosamente porque, cuando abrió los ojos, estaba acostado,
vestido y en la cama
No sabía cuánto tiempo había dormido y estaba enojado porque
su hermano no lo despertó. ¡Seguro fue muy vergonzoso de ver!

Hee-seo se subió el camisón y se levantó a la fuerza de la cama.


Miró a su alrededor, pero no pudo encontrar a Gyeom por ninguna
parte. Se estaba sintiendo triste por no verlo y tenía demasiadas
ganas de llorar por haberlo arruinado. Afortunadamente, su
hermano abrió la puerta y entró en el dormitorio antes de que las
lágrimas alcanzaran a ser evidentes.

Hee-gyeom se acercó al hermanito que estaba despierto. Dijo:


"¿Por qué estás así? Vuelve a acostarte." Y luego se sentó a su
lado y comenzó a desenredar lentamente el cabello que se le
había pegado a la cara. Hee-seo se frotó los ojos:

"¿Dónde estabas?"

"Lavando la ropa ¿Te sorprendió que no te tuviera


abrazando cuando te despertaste?"

"Sí. Lo odié."
Fue una noche en la que finalmente compartieron una relación
que solo lograban tener las personas que se amaban. No quería
dormir. Era algo que debería... Disfrutarse para que fuera
recordado por el resto de sus vidas. Quería abrazar a su hermano
mayor y no dejar de saborear la sensación de cosquillas que
subían por su vientre.

"Yo quería... Que fuera más especial."

"Fue especial, mi amor. Por eso te dejé descansar."

"Tenías que despertarme."

"¿Mi hermoso Hee-seo está enojado con su hyung?"

Pero, aunque era cierto que lo estaba, Hee-seo, quien apoyó la


mejilla contra la palma de su hermano, finalmente sonrió como si
lo hubiera perdonado por completo. Hee-gyeom tiró de su
hermano menor y lo acostó en la cama, cubriéndolo con una
manta antes de palmearle el pecho para aliviar su dolor. El niño
cerró los ojos, pero se despertó otra vez:

"No me quiero dormir..."

Cuando Hee-seo intervino entre sus movimientos, con la voz casi


bloqueada, Hee-gyeom se echó a reír.

"¿Por qué eres tan terco? Estás muriendo de sueño".

"Realmente estoy despierto. No me voy a dormir ".

"No vas a dormir, de acuerdo ¿Entonces qué quieres


hacer?"

"Solo hablar..."
Hee-seo, que estaba ahora sobre su hermano, agitando sus
piernas y haciendo un escándalo solo porque no quería volver a
dormir, de repente cerró la boca y abrió completamente los ojos.
Ahora que se había sentado sobre él, pudo ser testigo de que algo
se estaba presionando contra sus muslos. Era el bulto que solía
sentir al acomodarse en su regazo o abrazarlo con fuerza, pero
ahora Hee-seo sabía lo que realmente era. Y como se veía
también. Una cosa que no se podía comparar en absoluto con el
pequeño pene de Hee-seo.

"¿De qué quieres hablar?"

La cara del niño se puso completamente roja mientras


tartamudeaba su respuesta. Una vez que se había vuelto tan
consciente, el pene de su hermano pareció difícil de olvidar. Era
largo y grande, y lo recordaba parado y vestido con una vena
gorda. Y ahora, Hee-seo sabía lo emocionante que era cuando
hyung lo utilizaba para acariciarlo con él. También existía la
ingenua conciencia de que el acto solo podía ocurrir entre... Almas
gemelas.

Y entonces ellos definitivamente eran eso.

Hee-seo, que no podía moverse ahora que tenía los genitales de


su hermano pegados a sus muslos, movió lentamente sus piernas
y trató de separarse. Sus ojos habían comenzado a ponerse
borrosos.

"Hyung, ya no puedo sentarme sobre ti así. Me hace sentir


extraño."

Hee-gyeom suavizó sus labios ante unas palabras que solo podía
encontrar como absolutamente preciosas.
"Si es extraño, ¿Entonces que debemos hacer?"

"Quiero que, en lugar de solo sentarme sobre ti, me vuelvas


a hacer tuyo."

Hee-gyeom observó en silencio las lujuriosos oraciones de su


inocente hermano. Definitivamente no sabía lo que estaba
diciendo porque si hubiera sido por él, todavía estarían enredados
en la cama. Follando como locos, arañando, mordiendo y
haciéndose sangrar. Sin siquiera prestar atención a la falta de un
condón, hubiese empujado su verga hacia abajo, haciendo que el
semen fluyera fuera de la vagina de su hermano menor como si
fuera agua. Hubiese estado sacudiendo su espalda para satisfacer
su codicia sin dejar ir a su hermano, cansado y gritando. Llorando.
¿Estaba bien hacer eso? Más bien, Gyeom estaba asustado de las
cosas que podía llegar a hacer.

"Estás cansado, bebé. Vete a dormir. Yo te despertaré en la


mañana."

"No quiero."

"Estoy preocupado por ti, Hee-seo".

Hee-gyeom jaló a Hee-seo entre sus brazos y comenzó a ofrecerle


un montón de pequeñas palmaditas. El niño lo abrazó de mala
gana.

"Pero estoy bien".

"Yo sé que no."

Su hermano mayor sabía mejor que nadie la manera de poner a


dormir a su torpe hermanito. Le puso una almohada para el brazo,
le acomodó el cabello y palmeó suavemente su espalda, una y
otra vez y al compás del sonido de su respiración. Hee-gyeom
quitó el flequillo de su frente para comenzar a besarlo.

"Hee-seo..."

"..."

"Buenas noches, mi amor. Te veré mañana."

Luego hubo un ronquido.

Hee-seo se despertó de su sueño hasta que estuvo más cerca del


almuerzo que del desayuno. Las secuelas de su primera
experiencia parecieron estar intactas en su cuerpo y aunque
estaba somnoliento y derretido, como algodón empapado en
agua, su mente se despertó de inmediato ante la vista del sol.
Hee-seo levantó lentamente un cuerpo que había estado
acurrucado en una cálida manta. Su hermano no estaba allí
porque ya se había despertado y él, que siempre lo hacía más
tarde, tenía que empezar con un sentimiento de arrepentimiento
todas las mañanas.

"Despiértame… Tonto."

Mientras se sentaba en la cama, su camisón suelto comenzó a


deslizarse por sus hombros hasta casi caerse. Su hermano le
había quitado la pijama que siempre utilizaba así que, recordando
todo lo que había pasado durante la noche anterior, sus mejillas
se pusieron completamente rojas y sus dedos comenzaron a
temblar. Pensó que era un sueño, pero el dolor sordo que se
arrastraba desde abajo le recordó que en definitiva era real.

Hee-seo se quitó el camisón y sacó una camiseta del armario de


su hermano para comenzar a ponérsela. Sus mangas eran muy
largas así que para que no colgaran,
tenía que doblarlas hasta que quedaran a la altura de los codos.
Era lo suficientemente grande como para que no sintiera la
necesidad de buscar o ponerse boxers. Su ropa estaba recién
lavada y apilada en el armario, pero, de alguna manera, todavía
olía tanto a su hyung que Hee-seo la acercó a su pecho y respiró
hondo. Su corazón estaba haciendo cosquillas. Fue entonces
cuando se abrió la puerta: Hee-gyeom, que pensó que su
hermano menor todavía estaba durmiendo, vio a Hee-seo de pie y
con su ropa así que sonrió de una forma realmente hermosa. El
niño corrió y lo abrazó, como un cachorro que había sido
abandonado por su dueño durante horas para ir a trabajar. Hee-
gyeom sostuvo a su hermanito con ambos brazos y dejó caer los
labios sobre su rostro.

"Ya despierto ¿Eh? ¿Estás bien?"

"Si, estoy bien. ¿Y tú?"

"¿Estás preocupado por mí? Eres tan lindo que voy a


morir".

Hee-gyeom agarró la mejilla de su hermano menor y besó sus


labios una y otra vez, provocando que el sonido de su contacto
siguiera durante mucho tiempo. Hee-seo se sonrojó, abrazando la
cintura de su hermano y siguiendo el beso que solo tocaba su
boca. Le lamió como para avisarle que iba a ir más allá y luego le
dio un mordisco bastante poderoso. Hee-seo reunió todo el valor
que pudo obtener para chuparlo superficialmente y después, la
mano que colgaba de su cintura subió paso tras paso para
terminar por envolverse con fuerza alrededor de su espalda.

Hee-gyeom observó en todo momento a su angustiado hermano


menor. A medida que las manos que sostenían la cintura del niño
se aflojaban, sus dedos comenzaban a fluir naturalmente por todo
el largo de su cintura. Gyeom agarró las nalgas que estaban
torpemente ocultas bajo su camiseta y entonces, tan pronto como
su trasero fue atrapado, Hee-seo se endureció tal y como estaba y
comenzó a gemir. Preguntó:

"¿Por qué estás tocando mi trasero?"

"¿No puedo tocarte?"

"No es que no puedas... Se siente raro cuando lo haces".

"¿Crees que te mojarás si lo hago?"

"Sí."

El hermano menor estaba hablando de los problemas que alguna


vez le compartió. Pero ahora que entendía la razón por la que su
trasero estaba mojado, se mordió el labio porque le daba
vergüenza comenzar a hablar de eso tan a la ligera. La parte
inferior de su boca fue mordido por sus dientes superiores y
luego, cuando se soltó, apoyó la mejilla contra su hermano mayor
y lo miró, profundizando todo tipo de deseos dentro de él.

Hee-gyeom sintió la necesidad de llevar a su hermano menor a la


cama a pesar de que todavía no era un adulto. Deseaba...
Poseerlo.
Hee-gyeom acarició suavemente su cuerpo, le cepilló el cabello y
comenzó a intentar hacer crecer el deseo sexual que estaba
rondando entre los dos. Sin embargo, pensó que ya que se había
despertado muy tarde, seguramente el niño debería tener
muchísima hambre para ese momento. Ya había terminado de
preparar la comida, por eso subió a despertarlo en primer lugar:

"Seguramente tienes hambre así que ¿Por qué no bajamos


a comer? Hice muchas guarniciones de las que te gustan."

"¿Cómo... Rollos de huevo?"


"Hay huevos. Hice costillas al vapor para comer y
zanahorias en rodajas".

"¡Guau! Eso se escucha delicioso. Parece que ha pasado


mucho tiempo desde que comí costillas."

"¿Entonces está bien?"

"¡Muy bien!"

El hermanito, inocente como siempre, rápidamente iluminó su


cara ante la idea de esas deliciosas guarniciones. No le gustaban
las zanahorias, pero cuando las acompañaba con costillas al
vapor, eran más que ricas. Hee-gyeom sonrió y lo sujetó como si
fuera natural para los dos tomarse de la mano y caminar al mismo
paso.

Ya era invierno. Habían terminado de prepararse para el frío por lo


que el jardinero colocó algunas ramas secas en la entrada con las
que pudieran prender el fuego. Sin embargo, tenían que sentirse
afortunados de que al menos el sol todavía estuviera calentando
lo suficiente.
Hee-gyeom cerró la puerta que daba a la terraza y regresó a la
sala de estar para llevar el té. Y allí, frente a una cálida chimenea
y enterrado en unos cojines, el hermano menor parecía estar
roncando con muchísima fuerza. Tenía un libro colocado
cuidadosamente sobre su regazo, una manta cubriendo todo su
cuerpo y si escuchaba con atención, entonces podía percibir un
sonido de sibilancia muy lento. Sabía que se despertaría en
cualquier momento, pero Hee-gyeom de todos modos se sentó
con cuidado para que el sueño del niño no comenzara a
perturbarse. Cuando Hee-seo estaba dormido, parecía la cosa más
pacífica del mundo entero. Tan cálido y tierno.
Hee-gyeom observó su rostro durante mucho tiempo. Las
emociones complejas se cruzaban en él, como siempre ocurría
cuando estaba a su lado. Lamentaba no haber podido crear un
mejor entorno para el niño, pero estaba agradecido de que
hubiera nacido como su propio hermanito menor.

Hee-gyeom, que contenía la respiración y miraba a su hermano,


extendió la mano en su dirección para poder acariciarlo. Su
respiración lo tocó de inmediato y comenzó a sentirse tan caliente
que Hee-gyeom terminó por apretar los labios contra su boca
abierta y hundirse por completo dentro de él. Pareció no
importarle en absoluto si su hermano estaba dormido o despierto
y mezcló su lengua tanto como lo quería.

"Um..."

Había una arruga sobre su frente. Hee-seo todavía parecía incapaz


de despertar, pero al menos había logrado girar y estirar los
brazos en su dirección. Puso la mano cuidadosamente sobre el
hombro de su hermano mayor y comenzó a responder sacando la
lengua. Los dedos que descansaban sobre sus hombros estaban
envueltos entre si y entrelazados a tal punto que el libro que
había sido colocado en su regazo, estaba ahora completamente
esparcido por la alfombra. Salvajemente, Hee-gyeom separó los
labios cuando Hee-seo se despertó. Sonrió.

"¿Estas despierto ahora?"

"Ah... ¿Qué estás haciendo?"

"¿Qué dices? Parecías muy emocionado también".

"Fue mi hermano quien me besó mientras dormía…"

"¿Me odias por molestarte mientras duermes?"


"No... Estuvo bueno".

Hee-gyeom estalló en carcajadas ante su respuesta y luego volvió


a besarlo. Por supuesto, ahora y contrario a lo que pasaba hace
un momento, cerraba los ojos y anhelaba los labios de su
hermano mayor con todas sus fuerzas. Se colgó más profundo
que antes y comenzó a mezclar su lengua hasta moverla
básicamente en todas direcciones. Incluso sus muslos se frotaban
entre sí, como si tuvieran prisa.

Hee-seo, que había estado aguantando así durante mucho tiempo,


susurró con una expresión que gritaba que estaba a punto de
llorar: "Hermano..."

"Dime."

"Me mojé de nuevo..."

"¿Puedo ver?"

Hee-seo asintió con la cabeza. Hee-gyeom le dio un beso en la


frente, como si fuera un elogio, y luego deslizó la mano
completamente para abajo en un intento por volverlo a acariciar.
Se coló a través de la camiseta del niño y frotó su pene ya erguido
ocupando toda la palma hasta que sus muslos se abrieron con
lentitud:

"Te tocaré como te gusta, mi amor. Así que espera".

"Sí…"

Hee-gyeom hizo que su hermano levantara la pierna, como un


perro, y entonces comenzó a buscar alrededor de toda su
entrepierna expuesta. El camino entre sus labios ya estaba
húmedo cuando se deslizó.

"Ah... Hermano."

Era claramente visible que Hee-seo se movía hacia abajo, al


compás de las yemas de sus dedos. Su vientre, que estaba tenso,
se soltó cuando lo besó y el rostro que lo miraba con entusiasmo,
comenzó a parecer casi al borde de las lágrimas. El deseo de
cuidarlo y hacerlo feliz y las ganas que tenía de acosarlo y
penetrarlo, se cruzaron de pronto hasta hacer un caos. Una cosa
era segura: Se emocionaba mucho al burlarse de su inocente
hermanito menor. Hee-gyeom se dio cuenta de que no podía ser
un buen hermano mayor ni un buen amante.

"¿Por qué estás tan mojado aquí?"

"Es mi hermano... Besar me hace sentir extraño así que..."

"Si te mojas cada vez que nos besamos, entonces no


deberíamos hacerlo a menudo".

"Oh, no. Yo... Mi hermano me gusta muchísimo y... Pues, no


es tan malo mojarme seguido."

"¿En serio?"

"Sí... En serio."

Con la cara roja, como si todavía fuera a llorar, Hee-seo continuó


hablando desesperadamente. Y mientras besaba a Hee-seo, Hee-
gyeom metió de inmediato un dedo en un agujero que estaba
completamente lleno de agua. Se escuchó el sonido de sus
secreciones corriendo por sus muslos cuando movió los dedos
profundamente de un lado para otro.
"Ah, ah, ah, hermano..."

"Sí, Hee - seo . Estoy aquí".

"Hyung, te amo tanto. Tanto que sigo mojándome."

"¿No puedes soportarlo, mi amor?"

"No puedo soportarlo, ah, ah... No puedo."

"Me gustas, hermano. Me gustas muchísimo."

Hee-seo mantuvo las piernas bien abiertas, como le había dicho


su hermano que lo hiciera, y luego lo abrazó muy fuerte diciendo
que le gustaba todo lo que tenía que ver con él. El afecto ciego se
reflejó en sus ojos mientras miraba a su hermano y las lágrimas
se formaron en las comisuras de sus ojos fruncidos de placer.
Hee-gyeom sintió que había un límite en lo que podía soportar. No
podía tener paciencia con un hermanito tan lindo que decía que le
gustaba todo lo que hacía mientras se retorcía entre sus brazos.
Pero en lugar de sacar su pene, frotó obstinadamente la parte
favorita hasta que Hee-seo finalmente comenzó a gritar:

"¡Espera! ¡Por favor!"

"Está demasiado húmedo. ¿Puedes oír? ¿Escuchas el sonido


del agua entre tus piernas?"

"Sí, ah, suena como agua..."

Hee-seo respondió obedientemente a las palabras de su hermano


y juntó sus manos mientras apretaba con fuerza entre sus
piernas. Su lengua sobresalía de sus labios abiertos así que Hee-
gyeom comenzó a chuparlo a lamerlo y besarlo para que no
llorara ni un segundo más. Sus dedos giraban lentamente en su
vagina húmeda y un sonido espeso, como jugo, explotó una y otra
vez hasta hacer que Hee-seo comenzara a dilatarse. Quería que lo
hiciera rápido, pero su hyung seguía jugando con él.

"¿Por qué crees que está húmedo aquí?"

"Hermano, no me toques de esa manera. Ah, ah, ah, oye...


Me siento bien, ah... Pero quiero, quiero hacer algo que se
sienta mejor."

"¿Algo mejor?"

"Uf, sí. Que hyung, ponga su pene... Dentro de mí."

"Ah... ¿Se sintió bien tener mi pene?"

La voz se le volvió suave.

Con los dedos dentro, Hee-gyeom frotó el pequeño clítoris con su


pulgar hasta que, sin darse cuenta, Hee-seo se estremeció y
apretó su interior, concentrándose en esa parte que se sentía
bien.

Y estaba impaciente...

"Ah, hermano. Rápido, hermano..."

Hee-seo suavemente comenzó a sacudir su cintura hacia adelante


y hacia atrás para poder llegar a las áreas donde estaba ansioso.
Hee-gyeom observó la lujuria desatada de su hermano menor así
que presionó y acarició la pared interior que pareció estar casi
palpitando. Fue suficiente estímulo para llevar al hermanito al
clímax. Hee-seo se tragó el aliento y luego dejó escapar un sollozo
quejumbroso.
"¡¡Ahhhhh!!"

Su cuerpo tembló cuando comenzó a experimentar el orgasmo.


Apretó los dedos con fuerza, como si le temblaran las entrañas, y
su pene comenzó a gotear un montón de agua blanquecina. Hee-
gyeom se volvió loco cuando besó a su hermano menor y le sacó
los dedos. Después, lo que fluyó de su interior formó un charco
pequeño sobre la manta que tenía un olor casi amargo. Hee-seo
cerró los ojos y lamió los labios y la lengua de su hermano, como
si lo necesitara para poder respirar. Fue más como un gatito
lamiendo su boca para tomar leche.

"Ah, hermano... Mis piernas."

"¿Te duele? ¿Quieres parar?"

"Ah, no lo hace en absoluto. Me gusta."

Hee-gyeom pensó que su hermanito era particularmente lindo así


que una sonrisa enorme emergió cuando sus labios se aflojaron.
Hee-gyeom limpió la entrepierna de su hermano con un pañuelo
de papel que estaba sobre la mesa junto al sofá.

"Hoy es nuestro día de cita. Es normal mimarte."

Hee-seo, quien casi se atragantó con la palabra "cita" que su


hermano usó a propósito, finalmente volvió en sí.

"Hyung, entonces... Si es una cita ¿Por qué no...? ¿Por qué


me sigues tratando como si fuera tu hermano y ya? Yo te
dije que quería que tú y yo tuviéramos..."

Hee-seo tiró suavemente del dobladillo de la ropa de su hermano


para llamar su atención y hacer contacto visual con él. Sus
mejillas estaban rojas, tenía lágrimas corriendo por su bonito
rostro y también un montón de baba. Cuanto más mostraba una
actitud tan buena hacia el sexo y hacía su relación, la idea de
tratar de aliviar esa ansiedad con su cuerpo se volvía más grande.

"¿De qué estás hablando, bebé?"

"... Soy solo yo quien quiere que todo sea especial y creo,
que no te agrada tanto como a mí que sea así por lo que,
estoy preocupado".

"¿Piensas que no me gustas?"

Hee-seo, que dudó por un momento, asintió con la cabeza


después de un rato. Pareció que había dejado de intentar
encontrar una expresión que pudiera transmitir bien sus
sentimientos.

"¿Por qué? No, para nada. No digas eso."

Hee-gyeom limpió suavemente los ojos húmedos y las mejillas de


Hee-seo con una mano. Los sentimientos que compartió su
hermano menor eran demasiado hermosos como para que fueran
heridos por alguien como él. Le daban ganas de abrir el corazón
de su hermano y ver por su cuenta lo mucho que parecía amarlo.
De esa manera, lo sentiría un poco más real. Era un hermano
mayor malo que comenzaba a sentir calor en su ombligo ante la
inocencia de Hee-seo.

"Si tuviéramos sexo ¿Se sentiría mejor ? ¿Sería real para


ti?"

Hee-seo, que estaba cautivado por los ojos profundos de su


hermano, asintió rápidamente. Hee-gyeom no pudo evitar reír. Le
susurró:
"Entonces, ¿Te subirías encima de mí, Hee-seo?"

Grande. Esa era la palabra adecuada para comenzarlo a describir.

Hee-seo se sentó sobre su hermano mayor para que su ingle lo


tocara, pero había decidido bajar la mirada para ya no verlo otra
vez. Él fue quien habló con su hermano mayor para que tuvieran
sexo, pero no tenía el valor suficiente como para ponérselo de
frente ahora que lo aceptó. Siempre recibía ayuda de su hermano,
así que no estaba seguro de poder hacerlo sentir mejor por cuenta
propia.

Sus manos, acariciando sus mejillas arqueadas, comenzaron a


subir y a bajar para revolver un cabello pequeño que se había
escondido debajo de sus orejas. Intentó animar y hacer sentir
bien al inexperto Hee-seo por lo que, segundos después, Hee-
gyeom dijo sutilmente, como susurrándole a su vacilante
hermanito:

"¿No puedes?"

"No, si puedo."

"No hay necesidad de exagerar".

"¡No es mentira, si puedo hacerlo!"

Hee-seo bajó apresuradamente el pantalón de su hermano así que


un pene rojo, duro como un ladrillo, salió en un instante hasta
hacerlo sorprender por el tamaño completamente diferente al
suyo. Le asustó el color rojo y luego le sorprendió la pesadez
después de chocar contra él. Había logrado notar cosas que no
pudo ver con sus ojos durante la noche. Por ejemplo, la idea de
que ese era el pene que le había llegado profundo, le hizo sentir
bien y caliente como si hubiese estado bebiendo alcohol. Hee-seo
instantáneamente se puso rojo. Incluso sus oídos.

"Si tienes miedo, no lo hagas".

"No, no tengo miedo. Pero si es muy grande y... Si estoy


sorprendido."

"Va a doler cuando lo metas, Hee - seo ".

Su tono, más lánguido de lo habitual, pareció ser amistoso, pero


también completamente aterrador. Hee-seo levantó la mirada por
un momento, pero, cuando sus ojos se encontraron y sus manos
se entrelazaron, rápidamente se inclinó y se concentró en algo
más. Su hermano se rió un poco:

" Hee - seo . ¿Puedes tocarme?"

"Sí…"
Ni siquiera sabía lo que era la masturbación hasta que su
hermano se lo dijo. Por supuesto, Hee-seo no sabía como hacer
sentir bien a alguien más por lo que solo se había quedado
mirando fijamente sus genitales y su cuerpo y luego extendió la
mano para poderlo abrazar. La sensación de estar envuelto en la
palma de sus manos, era dura y pesada y hacía que su corazón
comenzara a palpitarle. Sus mejillas y orejas estaban tan calientes
que Hee-seo intentó enfriar el calor de sus mejillas con el dorso
de la muñeca antes de jugar con los genitales de su hermano
mayor. Cuando su corazón sobresaltado disminuyó un poco, el
cerebro de Hee-seo comenzó a procesar la situación de una
manera diferente: Quería que su hermano se sintiera bien. Quería
hacerlo sentir tan excitado como él lo había logrado con su
cuerpo. Tal vez doliera si lo sostuviera con demasiada fuerza, así
que Hee-seo aflojó intencionalmente su mano y lo acarició hacia
arriba y hacia abajo muy lentamente. Escuchó un sonido que no
sabía si era un suspiro o una risa.

"Puedes sujetarlo con más fuerza".

Hee-gyeom susurró esto en un hilo de voz y luego colocó su mano


sobre la de su hermano. Al aplicar fuerza, los que sostenían su
pene se encogieron como para adaptarse a la forma de su cuerpo
y luego, Hee-seo preguntó silenciosamente si sentía dolor en
alguna parte o si todo estaba bien. Hee-gyeom lamió los labios de
su hermano en lugar de responder. Estaban profundamente
enredados y tan emocionados que el líquido de su uretra comenzó
a filtrarse hacia la palma de su mano. Hee-seo sintió la emoción
de que la persona que más amaba se sintiera lo suficientemente
caliente y duro como para inflar su cuerpo bajo de él. Era como el
calor que tenía entre las piernas.

"Hermano, ¿Te sientes bien?"

"Estupendo, Hee - seo ".

Recibió una respuesta y una sonrisa maravillosa así que Hee-seo


se sonrojó y perdió las palabras de nuevo. Ahora podía apretar y
aflojar su pene con las manos sin que su hermano lo sostuviera o
lo guiara todo el tiempo. Y tanto como el deseo de hacerlo sentir
bien, el deseo de ser mejores juntos se disparó dentro su pecho.
Por alguna razón, estaba ansioso, emocionado e impaciente.
Como había hecho su hermano ayer, deseaba ponerlo dentro de él
y frotarlo para darle un poco de la satisfacción que le había
regalado. Hee-seo se atragantó con una voz que parecía la de
alguien a punto de llorar.

"Hermano, quiero ponerlo dentro de mí ahora."

"Si lo pones así, puedes llegar a tener un bebé".


"¿Bebé?"
Hee-gyeom envolvió la cintura de su hermano y comenzó a
consolarlo con un beso. Mientras sus labios caían sobre sus
párpados, Hee-seo cerró los ojos con fuerza y los abrió solo para
mostrarle que ya estaba llorando.

"Te amo mucho, hermano. Estaría bien para mí darte un


bebé."

" Hee - seo es mi propio bebé, no te imagino cuidando a


otro".

"No soy un bebé."

"Bueno, yo te veo como uno."

Hee-seo estaba tan enojado que su boca, que llevaba algún


tiempo cerrada, se abrió de una manera completamente
temblorosa.

"Lo dices porque te gusta burlarte de mí."

"Posiblemente ese sea el caso."

Hee-gyeom besó al hermanito menor que ni siquiera sabía que


estaba haciendo pucheros. Hee-seo sonrió un poco cuando le
mordió el labio inferior lo suficientemente suave como para no
lastimarle. De hecho, podía decirse que Gyeom no tenía la
intención de hacerle el amor a Hee-seo tan pronto. A menos no
por un tiempo. La vagina de su hermanito era pequeña y estrecha
y estaba apretada con solo insertar la punta de su pene. No era
una tarea fácil moverse lento para no lastimarlo en una situación
en la que su cabeza estaba tan excitada. Incluso si era un hombre
sin escrúpulos que estaba emocionado por su hermano menor, era
natural querer tratarlo amablemente.

"¿Entonces qué hacemos?"

"Para evitar eso, nos ponemos un condón. ¿No lo


aprendiste en la escuela? "

"Lo aprendí, pero... Era un hombre completo hasta hace un


tiempo. Nunca pensé que lo ocuparían para no
embarazarme a mí."

Hee-seo miró el papel cuadrado que sostenía su hermano mayor.


Le habían enseñado que necesitaba algo para el control de la
natalidad, pero nunca había visto como se veía uno de esos en
persona. Es más, si su hermano no se lo hubiera dicho, habría
pensado que era de todo menos un condón. Una curiosidad
irresistible brilló en los ojos de Hee-seo.

"¿Me lo quieres poner?"

"No sé cómo..."
"Tu hermano te enseñará".

Abrió el papel y luego Hee-gyeom sacó el condón. Le dijo que


tenía que ser cuidadoso para no romperlo así que estaba tan
concentrado que dejó los labios bien abiertos y las manos
moviéndose sobre su cuerpo de manera convulsiva. Era tan lindo
que no podía apartar los ojos de él.

"Ponlo en mi pene".

"Sí..."
Hee-seo movió sus dedos lentamente. Su piel estaba pálida, pero
sus mejillas estaban de un rojo puro. Era un color que quería
ponerse en la boca y chupar hasta mojar todos los lugares donde
ni siquiera había imaginado pasar antes.

Hee-gyeom, con un suspiro, puso el condón en la mano de su


hermano y le dio instrucciones detalladas sobre lo que tenía que
hacer a continuación: "Llévalo hasta el final, sí. Gira un poco y
deja la parte de la punta floja."

"¿Así?"

"Lo hiciste muy bien."

Puso sus manos sobre la goma que agarraba torpemente su


hermano, y la bajó un poco más para poder acomodarla en su
cuerpo. El condón se extendió y bajó hasta el fondo. Pero incluso
después de poner el material directamente sobre su gran verga,
Hee-seo estaba sosteniéndolo como si no lo pudiera creer. Pareció
estar extrañado y avergonzado por estar preparándose para tener
relaciones sexuales con su hermano mayor porque, a diferencia
de ayer, cuando Hee-gyeom no le mostró lo que iba a pasar para
que no tuviera miedo, hoy podía ver y tocar, por lo que las
emociones que no se sintieron en la primera experiencia ahora se
apresuraron hacía su pecho.

"¿Te da vergüenza?"

"Se siente raro…"

Hee-gyeom consoló a su hermano menor, que estaba casi


temblando entre sus brazos.

"Todo está bien. Me puse esto ayer también".


"Creo que es mejor hacerlo yo."

"¿En serio?"

"Porque así puedo hacerme a la idea."

Hee-seo, que había estado evitando su mirada, rodando los ojos


hacia abajo y moviendo las manos para todas direcciones cuando
comenzaba a cansarse, se mordió el labio inferior y levantó las
pestañas hasta que sus pupilas se encontraron de nuevo. El afecto
y la excitación rebosaban en su semblante.

"Oye, ¿Puedo ponerlo ahora?"

"¿Puedes? Realmente va a doler."

"Lo haré de todos modos. Quiero hacerlo con hyung."

Mientras trataba de agacharse, su camiseta comenzó a


interponerse en su camino así que rápidamente la agarró para
buscar a tientas los genitales que se habían cubierto con un
condón. Su pene estaba caliente y húmedo y un lugar en la misma
condición se abrió para él hasta hacer un sonido de "agua
corriente".

La punta de su verga se deslizó entre sus regordetes labios


menores.

"Ah..."

Hee-seo inmediatamente agarró a Hee-gyeom por el hombro. Su


mirada todavía estaba fija en él por lo que el mayor tuvo que
mirar para otro lado. Su expresión, que parecía poseída, era tan
linda que no podía soportarlo sin enloquecer. Luego, Hee-seo, que
todavía estaba frotando su vulva y su vagina, dejó que el sonido
del dolor fluyera a través de sus labios. Maldijo, se mordió y
comenzó a lamerle la lengua y los labios como si fuera un
cachorrito. Hee-gyeom envolvió suavemente sus brazos alrededor
de su cintura:

"Lentamente, Hee-seo. No intentes apresurarlo."

"No puedo. Quiero ponerlo ya."

Cada vez que su pene resbalaba, el sonido del agua estallaba sin
vergüenza por toda la habitación. Hee-seo estaba muy
avergonzada por eso así que apretó con fuerza la mano que
sostenía el hombro de su hyung y, con los ojos humedecidos, le
rogó a Hee-gyeom que hiciera algo para ayudarlo. Gyeom, que
respiraba con dificultad, agarró las nalgas de Hee-seo con un poco
de fuerza y comenzó a ayudarlo con la inserción para que no fuera
a desesperarse. La sensación de una verga grande, tocando su
agujero hasta hacer un desastre, provocó que Hee-seo temblara
como si ya hubiera alcanzado su clímax.

"Levanta el culo y apóyate en tu hermano".

"Uf, sí. Sí."

"Lo estás haciendo muy bien, mi amor. Tal y como estás


ahora, baja lentamente".

"Ah, ah, ah... Hermano."

Hee-seo bajó la espalda. La vagina apretada se abrió y el agua


brotó mientras se enganchaba con su verga. Estaba húmedo,
hasta el fondo de su piel. Dolía, pero todavía se sentía lo
suficientemente satisfecho como para que sus ojos estuvieran
nublados. Le gustaba abrazar a su hermano y le gustaba todavía
más tener relaciones sexuales con él, por lo que una dimensión
diferente de plenitud llenó todo su cuerpo.

Hee-seo cayó en un clímax superficial con solo la inserción.

"¡Ahhh!"

Su cuerpo temblaba. Aun así, la vagina estrecha se le tensó hasta


que tuvo que contener la respiración para no llegar a estallar.
Hee-gyeom dejó de insertarse y esperó pacientemente a que el
clímax de su hermano disminuyese lo suficiente como para llegar
a la normalidad. Lo besó, una y otra vez durante mucho tiempo:

"Uf, hermano".

"¿Se sintió bien ponerlo?"

"Sí, estuvo bien..."

Con sus brazos libres, Hee-seo abrazó los hombros de su hermano


mayor. Gracias a las amables palabras de su hyung, ahora
entendía que había una parte dentro de él que le hacía sentir bien
cuando la presionaba y la frotaba. La cintura, que está cubierta
por la camiseta, comenzó a temblar suavemente hacia adelante y
hacia atrás hasta que su dulce vagina se tensó y luego, se
escuchó un estallido.

"Ah, ah, ah, hermano. Ah, hermano. Hermano."

"Nunca antes había visto algo tan sexy como esto, mi amor. Estas
bien, eres fabuloso. Eres fabuloso mi Hee - seo ".

"¿Lo estoy haciendo bien? Ah, Hermano ¿Te hago sentir


bien?"
"Estupendo, Hee - seo ".

"Yo, yo también... Me encanta también."

Hee-seo, con las mejillas sonrojadas, sonrió suavemente. La


cintura, que había comenzado a moverse de un lado para otro, se
movió con lentitud otra vez hasta hacer que el sonido del agua se
mezclara con su respiración.

Hee-seo enrolló los extremos de su camiseta con ambas manos.


Su expresión facial estaba empañada por la sensación erógena
que se había acumulado en su cuerpo por completo. Dijo:
"Hermano..." Y entonces, mirando el rostro del niño, Hee-gyeom
metió la mano en la camiseta de Hee-seo para poder acariciarlo
un poco más.
Hee-seo hizo una mueca y sollozó mientras apretaba sus
entrañas. Su pared interior encajaba perfectamente con su verga
y lo hizo sentir tan mareado como para cerrar los ojos y sacudir la
espalda por segunda oportunidad. Gyeom saboreó los delicados
movimientos de los músculos que se agitaban en la palma de su
mano. Quería aventarlo sobre el colchón y tocar su delicada piel
hasta que ya no quedara nada que devorar.

"¡Hermano!"

" Hee - seo , ¿Querías hacer esto conmigo? ¿Es cómo lo


imaginaste?"

"¡Sí! Me gusta... Todos los días, quiero que todos los días
me hagas el amor."

"¿Quieres hacerlo con hyung todos los días?"

"Sí, sí, me gustas todos los días ¡Ahhh!"


Sollozó, como si estuviera a punto de quedarse sin aliento. Sus
pequeños testículos y su pene colgaban y se balanceaban
mientras Hee-gyeom lo observaba derretirse de placer sobre su
pecho. La mirada del hombre hizo que la emoción aumentara aún
más en él.

"Ah, más... ¡Hermano! ¡Más!"

El torpe gesto de subir y bajar en el regazo de su hermano se hizo


más urgente. Hee-seo sintió una plenitud en la parte inferior de su
abdomen y una sensación de impaciencia similar a la de orinar.
Estaba desesperado por deshacerse de eso de alguna manera
pero tenía tanto miedo de que se mojara la ropa que había
tomado prestada, que simplemente se desnudó.

"¡Vaya! Hee-seo, eres hermoso. Eres hermoso, mi amor."

"Hermano, hermano bésame."

Suplicó Hee-seo, mordiéndole la lengua cuando finalmente se


juntó a él para tocar sus labios. Hee-gyeom sintió una
abrumadora sensación de eyaculación contra la apretada pared
interior de su vagina y entonces, solo se corrió dentro de él...
Inmediatamente, pareció como si el impulso de molestar a su
hermano y empujarlo hasta la locura hubiera aumentado solo para
desaparecer de manera repentina. Después de todo, no importaba
cuán urgente fuera, Hee-seo tomó las riendas del encuentro y no
las soltó. Mantuvo su ritmo solo lo suficiente para alcanzar su
clímax.

Hee-seo, que le mordía y lamía los labios, actuando como un


cachorrito hambriento, comenzó a jadear: "Dime que me amas,
Hyung. Dime..."

"Te amo, Hee - seo . Muchísimo".


"Yo también, hyung. Te amo más que a nada."

Hee-seo alcanzó su clímax, con la cabeza enterrada en el hombro


de su hermano mayor todo ese tiempo. Sus muslos se hincharon
mientras su vientre temblaba, su vagina se apretaba y su verga
comenzó a aflojarse también. En línea con el clímax del hermano
menor sosteniendo las riendas, Hee-gyeom también alcanzó su
propio orgasmo segundos más tarde. Le acarició la espalda
lentamente mientras sostenía a su hermanito menor para que no
colapsara y sintió como su semen, que no pudo llegar al útero, se
acumulaba por completo en el condón. Hee-gyeom estaba
empapado, y cada vez que levantaba la cintura, sacaba la verga
de su vagina para provocar un sonido increíblemente grotesco.
Era un pene arrogante, atrapado en los azotes de un hermano
menor que se había desplomado en su regazo.

El niño, que sollozaba mientras gemía, habló de nuevo:

"Uf, de verdad te amo."

"¿Cuánto me amas?"

"De aquí a la luna."

Hee-seo sonrió, con un rostro terriblemente cansado después de


su encuentro. Hee-gyeom colocó los labios por todo el rostro de
su hermano, frente, párpados, mejillas, puente de la nariz y cada
lugar al que pudiera llegar. Hee-seo lo miró como si estuviera
pidiendo una respuesta a su confesión si que Hee-gyeom contestó
sobre sus labios:

"Mi hermano es el único en mi mundo."


Mientras sus lenguas y el aliento se encontraban, Hee-seo cerró
los ojos y sonrió otra vez.

El sol ya se estaba poniendo.

Hee-gyeom calculó aproximadamente la distancia a la casa y el


tiempo que se harían para llegar. Pensaba que podía estar allá
antes de las 9 y justo a tiempo para arropar a su hermano y
ponerlo a dormir. No era demasiado tarde para regresar, sino...
Más bien se trataba de la urgencia por cuidar de él de manera
adecuada.

El hermano menor, que dijo que no quería irse a casa, se durmió


en el momento mismo en que cerró los ojos. Hee-gyeom bajó el
volumen del radio para que no se despertara con facilidad, subió
la calefacción y después, un leve sonido de respiración uniforme
se extendió sobre el débil rugido del motor. Probablemente,
debido a que estaba triste porque su cita había terminado, siguió
insistiendo en ir a algún lado para pasar el tiempo junto a él.
Como... Amantes. Era demasiado lindo para ser llamado terco, y
además tenía el presentimiento de que no podía ser duro con él
como solía serlo en el pasado.

Al entrar en el centro de la ciudad desde los tranquilos suburbios,


las luces comenzaron a ser completamente abundantes y
escandalosas por igual. Hee-seo se despertó vagamente por el
ruido de los coches que iban y venían y luego, sus ojos enormes
se volvieron para mirar por la ventana antes de regresar a
Heegyeom.

"¿Ya nos vamos?"

"Sí, vamos a casa".

"Tengo mucho sueño".


"Te despertaré cuando lleguemos, así que sigue
durmiendo".

"No, creo que puedo aguantar un poco más".

Hee-seo, quien se vio obligado a abrir los ojos, bostezó con fuerza
antes de comenzar a frotarse la cara. Hee-gyeom opinaba muy
honestamente que su hermano menor, además de ser
extrañamente terco, era encantador y muy, muy hermoso.

De pronto, Hee-seo dejó escapar una risa absurda. Cuando miró


de reojo en su dirección, notó que los párpados que estaban
doblados por la mitad reflejaban unas pupilas que brillaban muy
dulcemente. También había unos pequeños hoyuelos creciendo en
unas mejillas que se volvían más gruesas a medida que las
comisuras de su boca se levantaban:

"¿Qué pasa?"

"Eres muy guapo."

"¿Te gusto porque soy guapo?"

Hee-seo murmuró en una voz lánguida, como si todavía tuviera


sueño.

"Yo tampoco lo sé. Me gustas porque... Eres amable. Me


gustas porque me cuidas... Me gustas porque eres guapo.
Creo que es todo de ti.
Simplemente... Me gustas desde que era muy pequeño".

"¿Lo hago?"
"Sí, siempre me ha gustado que seas mi hermano mayor así
que... Quería presumirte a todos los niños. Pero, ya sabes,
en estos días se siente muy diferente."

Hee-seo se río como si hubiera dicho algo gracioso. Bostezó un


poco, para demostrarle que su sueño no había desaparecido
todavía y, con la cabeza apoyada en la cabecera del asiento, Hee-
seo comenzó a mirar a Hee-gyeom igual a si no pudiera observar
otra cosa. Unas pequeñas lagrimitas brillaban en las comisuras de
sus ojos:

"Estoy tan contento de que seas mi hermano mayor".

"También yo, mi amor".

"¿Te alegra que seas mi hermano?"

"Me alegro de que Hee - seo sea mi hermano menor,


porque pienso en ti todos los días últimamente".

"Jaja... Me siento genial con eso."

Hee-seo, que sonrió, cerró de nuevo los ojos. Pareció estar


honestamente somnoliento, como si estuviera a punto de
quedarse dormido. Se estaba esforzando por no hacerlo durante
un buen rato, mirando a Hee-gyeom y hablando de cualquier otra
cosa. Pero habían estado ocupados todo el día, así que era
normal. Lo abordó diciendo que quería tener sexo, y lo abordó
para que salieran la próxima vez así que fueron a una cita en los
suburbios. No estaba en buena forma física, por lo que era
evidente que iba a estar muy cansado después. Hee-gyeom
condujo el coche sin molestar al niño, que se estaba quedando
dormido. Y pronto, otro ronquido se escapó de él.
Para cuando llegaron a casa, ya era de noche. Hee-gyeom abrió la
puerta del garaje, aparcó el auto y se desabrochó el cinturón para
poder salir. Hee-seo estaba durmiendo con la cabeza inclinada
hacia un lado. Silenciosamente se bajó del auto y se dirigió al
asiento del pasajero. No quería despertarlo así que le quitó el
cinturón poco a poco y lo sostuvo entre sus brazos, abrazando su
cuerpo flácido igual a si fuera un muñequito. Hee-gyeom se rió a
carcajadas cuando lo cargó.

Subió las escaleras hasta la habitación de su hermano: Los


edredones y muñecos que Hee-seo había manchado anoche, se
trasladaron a la lavandería así que ahora los había cambiado a
edredones nuevos y más calientitos. Esto, por supuesto, lo hizo
después de bañarlo y acostarlo por lo que ni siquiera lo notó.
Hee-gyeom colocó con cuidado a Hee-seo sobre una cobija nueva
y esponjosa. Le había quitado el abrigo antes así que todo lo que
tenía que hacer ahora era ponerle la pijama. Y mientras trataba
de levantarse, Hee-seo gimió como si tuviera dolor.

"No... No te vayas."

Y le pasó el brazo por el cuello.

Su pronunciación y su voz eran inexactas. Hee-gyeom pareció no


tener más remedio que arrodillarse junto a la cama e inclinarse
hacia el niño así que, como si estuviera satisfecho con la presencia
de la otra persona, los brazos finalmente se le aflojaron y una
sonrisa apareció en un rostro que tenía todavía los ojos bien
cerrados:

"Oye... Eres, el hombre más..."

Las palabras que estaban dando vueltas en su boca, simplemente


se dispersaron. Cuando Hee-gyeom se dio cuenta de que era un
cumplido para él, se echó a reír por lo absurdo que era.
Hee-seo sacó otro gemido: "Hermano..."

"¿Te volviste a despertar?"

"Cuando te despiertes... Despiértame también ¿De


acuerdo?"

"De acuerdo, cariño ¿Quieres dormir o lavarte antes?"

"Sí. Quiero lavarme..."

Hee-seo bostezó de nuevo. Hee-gyeom todavía estaba de rodillas


junto a la cama, observando la manera en la que su hermano
menor se ponía de pie. Después de parpadear un par de veces,
cerró los ojos, los abrió, y luego comenzó a enfocarlo. Hee-seo
asintió y se sentó por fin.

"¿Podemos hacerlo juntos?"

"¿Nos lavamos juntos, mi amor?"

Hee-gyeom desabotonó la camisa de Hee-seo, que se había


acomodado sobre el colchón, y preguntó esto mientras lo miraba
a la cara. Hee-seo, quien vio la mano de su hyung moviéndose
sobre su pecho, asintió con fuerza incluso aunque sus mejillas se
habían vuelto completamente rojas.

"En cambio, esta vez no tienes permitido dormir".

"No me voy a dormir".

El hermano mayor, que le quitó la camisa, ahora le estaba


sacando los pantalones y los calcetines para dejar al descubierto
unos deditos blancos que se curvaban muy torpemente. Había,
además, unas piernas muy delgadas frente a él, una piel hermosa
y unas caderas muy bonitas... Por supuesto, a pesar de que había
prometido cuidarlo de todo y que no se sentiría tan tentado como
para lastimarlo, no sabía si podría llegar a cumplirlo teniéndolo así
en frente de él. Las mejillas de Hee-seo eran como ciruelas rojas y
brillantes:

"¿No estás cansado?"

"Soy un adulto, así que no estoy cansado en absoluto".

"Todavía eres joven. Eres mi bebé hasta que te vuelvas


mucho más grande.
Tal vez de mi edad."

Hee-seo abrazó a Hee-gyeom. Su cuerpo desnudo, ni siquiera con


boxers, estaba envuelto firmemente entre sus brazos porque
pareció como si Gyeom deseara mimarlo tanto como fuera posible
antes de llevarlo a bañar. Luego, el niño levantó la cabeza
mientras dejaba que acariciara su cabello:

"Quiero que te quites la ropa también".

Luego, con torpeza, Hee-seo comenzó a quitarle la chaqueta. Fue


divertido y lindo verlo intentar tan duro, así que Hee-gyeom
comenzó a hacerlo en su lugar. Hee-seo deambuló un poco a su
alrededor, tomó la ropa que se había quitado y la dobló para
acomodarla en el armario. Gyeom, que se había dado la vuelta,
envolvió nuevamente la cintura de su hermano menor entre sus
brazos y acunó con las manos su pequeña cara rojiza. Las suaves
palmas del niño tocaron el pecho de Hee-gyeom... Sus ojos
estaban húmedos mientras imaginaba lo que podían hacer
estando solamente los dos así que preguntó, acomodando el pelo
corto de su hyung por detrás de sus orejas:

"¿Te vas a quitar el resto de la ropa o no?"


"Sí. Me lo quitaré".

"¿Pero por qué tardas tanto?"

"Oye, espera un minuto. Dijiste que eres un adulto ¿No?


Para eso debes tener un poco de paciencia."

Hee-gyeom besó el rostro de su hermano menor mientras lo


escuchaba disculparse por hablar así. Era tan encantador que no
pudo evitar colocar los labios dondequiera que sus ojos se
posaran. Y mientras lo besaba en la barbilla, pareció que sus
miradas se encontraban por segunda vez:

"¿Cuándo vamos a tener una cita de nuevo?"

"Siempre que Hee-seo quiera hacerlo".

"... Pero dijiste que estabas ocupado con el trabajo todos


los días".

Hee-seo tenía una expresión sombría sobre la cara a pesar de las


agradables palabras que había pronunciado segundos atrás.
Incluso si habían estado juntos estos últimos días, pareció existir
en él un sentimiento de tristeza que se había estado acumulando
a lo largo de los años. Hee-gyeom le acarició suavemente la
mejilla y el cabello, como para intentar aliviar cualquier tipo de
sentimiento negativo que estuviese creciendo en la cabeza de
Hee-seo:

"Mira... Creo que puedo tomarme un descanso del trabajo


por un tiempo así que ¿Qué dices? ¿Quieres ir de viaje con
tu hermano mayor?"

"¿De verdad?"
"Sí, en serio."

Una sonrisa enorme comenzó a extenderse gradualmente por el


rostro de Hee-seo hasta el punto en que aparecieron esos bonitos
hoyuelos sobre él.

"¿A dónde quieres ir?"

"¡Cualquier lugar está bien!"

"De acuerdo, fijemos una fecha más tarde".

Hee-seo pareció estar muy feliz, como si hubiera perdido todo el


sueño debido a sus palabras. Se aventó contra sus brazos y dejó
sus mejillas presionadas contra su pecho todo el tiempo:

"¿Cuándo vamos? ¿Esta semana? ¿La próxima semana?


¡Mañana sería genial!"

El hermano menor, que se había emocionado tanto como para


hablar de sus planes, era lo suficientemente encantador como
para querer verlo por siempre... Pero la noche se estaba volviendo
más profunda mientras hablaban. Hee-gyeom se dio cuenta de
que Hee-seo había estado allí, desnudo en sus brazos aún y
cuando hacía tanto frío afuera.

"¿Cuánto tiempo estuvimos hablando? Estás helado.


Debimos hacerlo en otra ocasión."

Hee-seo se sentó en la bañera mientras Hee-gyeom hacía correr


el agua del grifo. Se había arremangado la camisa para dejar al
descubierto unos fuertes antebrazos, y comenzó a tomar entonces
el jabón, los trapos y todo lo necesario para proporcionarle un
baño adecuado. Y en todo ese tiempo, Hee-seo simplemente
comenzó a mirar los músculos de su hermano mayor y a
considerar que incluso esa leve desnudez era infinitamente
lasciva. El deseo sexual, que por un tiempo se había escapado de
él debido a la alegría que le había dado escuchar sobre un paseo
solo para los dos, se llenó de nuevo en su pecho hasta ocasionar
que el calor se acumulara.

"¿No quieres bañarte conmigo?"

"Claro. No veo el problema en hacerlo."

Hee-gyeom comprobó la temperatura del agua en la bañera y


después comenzó a quitarse la camiseta. La ropa subió por los
brazos que había cruzado en forma de X, y terminó por dejar al
descubierto unos abdominales bastante bien trabajados y gruesos.
Hee-seo, que no podía apartar los ojos de él, rápidamente juntó
las piernas, apoyó la barbilla sobre sus rodillas rectas, miró hacia
abajo y fingió no haber visto nada. Hee-gyeom extendió la mano
por encima de la bañera para cerrar el grifo y entonces, como si la
mirada de Hee-seo tuviera alguna clase de chip para detectar sus
movimientos, lo siguió todo el tiempo y hasta que se quedó
quieto.

"Hermano…"

Con una cara roja brillante, Hee-seo llamó a Hee-gyeom. Sus


manos mojadas estaban apuntando hacia sus pantalones así que
Gyeom tuvo que entrelazar los dedos con los suyos en un intento
por que se detuviera. Era obvio que el niño estaba imaginando el
interior de ellos, deseando volver a tener sexo una vez más. Hee-
gyeom preguntó:

"¿Qué es lo que pasa?"

"Quiero que te los quites."


"¿Y después?"

Hee-seo se lamió el labio inferior, pero no dijo ninguna otra


palabra. En cualquier caso, era un deseo basado en el
descubrimiento más profundo de sus propios sentimientos porque
Hee-seo, que solía preocuparse por mojarse cuando su hermano
mayor lo abrazaba o la acariciaba, ahora pensaba que era natural
dejarse atrapar tan fácilmente. Aunque Hee-gyeom fingía ser
estricto con él, Hee-seo era tan lindo y honesto que pareció no
tener más remedio que seguirle la corriente. Era interesante,
incluso.

"Tu hyung ya te había dicho que esto podía ser peligroso


para ti."

"Pero, mi hermano sigue tocándome ..."

"¿Estás culpando a hyung por lo que haces, Hee - seo?"

"Me gustas mucho así que, ¿Qué se supone que debo


hacer?"

Hee-seo, que había conseguido juntar todo el valor posible para


expresarse, le tomó la cara y la frotó tiernamente con los dedos.
Acarició el contorno de sus mejillas y luego comenzó a besarlo en
la boca mientras le decía que lo amaba de verdad. Hee-gyeom
apenas y podía aguantar la respiración así que, la mano que
sostenía la muñeca de su hermano, casi sin saberlo, se cayó hasta
un punto en que Hee-seo tuvo que entrelazar los dedos con los
suyos otra vez.

"... Solo con la boca ¿De acuerdo?"


Los ojos, que miraban hacia arriba, estaban húmedos y brillantes.
¡Hee-seo ni siquiera sabía que estaba apelando al sexo oral! Era
ingenuo, estaba necesitado y también... Lo deseaba. Lo quería
tanto que el plan de lavarlo rápidamente, ponerlo a dormir, comer
comida deliciosa al día siguiente, establecer un itinerario de viaje
y hablar sobre mudarse se derrumbó en un instante. Gyeom tenía
razón, llevaba muy poca paciencia dentro de él y era muy terco.
Aunque dijera ser ya un adulto.

"De acuerdo... Con la boca."

"Genial..."

Hee-seo sonrió ampliamente. Luego, tiñó sus mejillas de rojo una


vez más y, como si fuera un poco tímido, confesó en voz pequeña
que estaba de verdad fascinado con él. Era chistoso que se
pusiera tan nervioso cuando estaba tratando de tener sexo cada
vez que sus miradas se encontraban.

Era la razón por la que el hermano mayor, que trataba de


cuidarlo, pareció ser la marioneta de sus deseos más que el
titiritero.
CAPITULO 7

Nada más llegar al aeropuerto, el aire caliente los golpeó por


todas direcciones. Era el calor de la isla de indonesia, que era
cálida todo el año. Hee-gyeom se quitó el cárdigan, se lo colocó
en el brazo, sacó el equipaje de su hermanito y una maleta que
tenía el suyo. Hee-seo lo siguió con un paso que parecía volar y
después, una manita pulcra y fría envolvió todo su antebrazo.

Hee-seo estaba moviendo la cabeza hacia adelante y hacia atrás,


absorto en ver todo el paisaje exótico que se extendía frente a
ellos. Estaba completamente emocionado por el viaje así que sus
ojos estaban radiantes. Su semblante estaba lleno de alegría
hasta el punto de que lamentaba no haberlo llevado de viaje
desde muchísimo tiempo atrás.

"¿Estabas esperando por esto?"

"¡Sí! ¡Ha pasado mucho tiempo desde que estuve de viaje


con mi hermano!"

"Lo haremos a menudo".

"¡Es completamente genial!"

En lugar de besar la amplia sonrisa que tenía en su rostro, el


hermano mayor besó brevemente las manos que tenían
entrelazadas. Hee-seo tembló. Iban a permanecer en esta isla
durante un mes. Hee-gyeom era el presidente de una corporación
increíblemente importante así que reservó dos complejos
turísticos solamente para los dos. Y anticipándose a todo lo que se
vendría de la mano con este viaje, sacó una licencia provisional de
conducir y alquiló un vehículo. Era simplemente por conveniencia
de su hermano. Hee-seo no se iba a sentir cómodo en un
automóvil conducido por un extraño.

-Necesito un depósito, señor ¿Está bien?

-No importa.

-Entonces le traeré el coche en un segundo. Espere un


momento en el vestíbulo, por favor

Incapaz de soportar el momento de pagar, hablar y hacer un


montón de trámites, Hee-seo se escapó de la oficina para irse a la
sombra. Estaba lleno de vitalidad, a diferencia del momento en
que permanecieron en un vuelo de siete horas.

" Hee - seo , ven aquí".

Hee-seo, quien abrazaba un poste de madera, regresó con él en el


instante mismo en que escuchó su voz. Sus mejillas se habían
iluminado debido a la luz del sol porque no se había aplicado
protector solar de antemano. Gyeom sacó un sombrero de la
bolsa de lona que llevaba en el hombro y se lo colocó para que ni
siquiera se notara su cabello. Hee-seo sonrió mientras se dejaba
frotar las mejillas:

"Tu carita está roja, mi amor. Pensé que te pondrías


protector".

"Está bien. Ahora vamos a ir en coche así que, cuando


lleguemos al hotel me lo voy a aplicar."

"De acuerdo."

Hee-seo, que se paró frente a Hee-gyeom, no pareció querer


admitir que estaba avergonzado por haber olvidado el bloqueador.
Hee-gyeom, sonriendo, lo miró todo ese tiempo mientras dibujaba
una fecha en el suelo con la parte delantera de sus tenis para
correr. Luego se inclinó y simplemente lo besó de repente. Sus
labios y los suyos se tocaron ligeramente y luego cayeron con un
sonido húmedo. Los zapatos que rascaban el suelo se calmaron al
final.

El automóvil salió de un garaje que estaba al lado del edificio


principal. El empleado, que se bajó del asiento del conductor,
abrió el maletero, cargó la maleta y se acercó al hermano para
darle las instrucciones:

<El vehículo está listo. ¿Dijo que no necesita el servicio de


conductor?>

-Sí. Está bien. Manejaré por mi cuenta

<Entonces, que tenga un buen viaje.>

Hee-gyeom, a quien le entregaron la llave, fue el primero en abrir


la puerta del pasajero y poner a Hee-seo en el asiento. Le abrochó
el cinturón de seguridad y luego hicieron contacto visual de
nuevo.

"¿No estás cansado?"

"No, dormí bien en el avión".

La sonrisa de Hee-gyeom se profundizó completamente. No podía


recordar con qué frecuencia su hermano desempacó y volvió a
empacar su equipaje durante la semana en que se estaba
preparando para el viaje. Y después de aguantar sus
innumerables impulsos de abrazarlo debido a lo tierno que era,
Hee-gyeom se dirigió al asiento del conductor y miró el mapa.
Llegarían al pintoresco resort frente al mar en unos cuarenta
minutos, pero, primero que nada, tenían que registrarse.

El sol se estaba poniendo lentamente mientras circulaban por un


lugar con más baches que automóviles. Hee-seo, que estaba
mirando por la ventana, deslizó el cristal cuando entró en la
"carretera de la costera" solo para ser recibido por un montón de
edificios y palmeras enormes. El viento fresco estaba soplando
tanto que el sombrero terminó cayendo detrás de su cuello
cuando gritó:

"¡Hermano, vayamos al mar. ¡Vamos al mar!"

"Después del check- in, te lo prometo".

"¡Sí, está bien! Quiero pisar la arena y quiero sumergir los


pies en el mar por todo el día."

"Hay que comer primero."

Tan pronto como entraron en la carretera, fue fácil para ellos


llegar al complejo. Hee-gyeom rechazó la guía del portero, se
estacionó y sacó las dos maletas de la cajuela. El registro no tomó
mucho tiempo después de eso. Hee-gyeom, a quien se le entregó
la llave de tarjeta, llamó a Hee-seo, que estaba hurgando en
folletos turísticos en la recepción y tomando fotos de cada
pequeña cosa. Subieron al ascensor juntos.

"¿A dónde quieres ir?"

Hee-gyeom le preguntó esto gentilmente a Hee-seo, quien estaba


mirando todavía uno de esos folletos largos y coloridos. Hee-seo
negó con la cabeza.
"No te preocupes. Estaremos aquí por mucho tiempo así
que... Creo lo pensaré con cuidado porque quiero todo sea
perfecto. ¿Puede ser a donde más me guste?"

"Seguro."

"¿Juntos?"

"Por supuesto."

Hee-seo, que sonrió tímidamente, se levantó en puntitas y besó a


Hee-gyeom justo en la mejilla. Después, tan pronto como se abrió
la puerta del ascensor, salió corriendo como un niño pequeño,
emocionado y completamente feliz por todo eso del viaje y de
estar allí juntos. Hee-gyeom sonrió y se acercó a Hee-seo, abrió la
puerta con la llave de tarjeta y dejó que el niño entrara primero.

"¡Vaya, aquí hay una piscina!"

"¿Te gusta?"

"¡Por Dios, si! Es realmente algo muy bueno."

Tan pronto como ingresó a la habitación, pudo ver el jardín con


piscina que tenían justo de frente. Además, podía escuchar el
sonido de las olas a través de la ventana y la fresca brisa marina
comenzando a filtrarse hasta hacer que las cortinas de lino se
agitaran. Antes de que Hee-seo saltara en esa dirección,
Heegyeom le dijo que se quitara los zapatos.

"¡Puedo ver el mar desde aquí, hermano!"

"¿En serio?"

"Sí, ven y echa un vistazo".


Hee-seo estaba esperando a su hermano mayor, así que no salió
al jardín ni hizo nada más que mirar por la ventana. Era
maravilloso verlo tan emocionado así que Hee-gyeom aprovechó
este momento para organizar la maleta, las toallas, su billetera y
después se acercó junto al niño para poder ver. Realmente había
una vista espectacular del mar sobre el jardín, con los bungalows
y esa piscina hermosa. Hee-seo, que estaba cerca del cristal, se
pegó al lado de Hee-gyeom y lo miró. Estaba emocionado como
un loco, así que era hasta normal que sus mejillas se sonrojaran.

"¿No es bonito? El mar está muy cerca".

"Es para tu seguridad, ya sabes. Así no vas a tener que ir


buscando cada cosa".

"¡Sí! No te preocupes, me gusta mucho estar aquí."

"Entonces, ¿Está bien si después nos quedamos en la


habitación todo el día?"

Hee-seo abrió mucho los ojos, como si sintiera un ambiente


extraño a su alrededor debido a lo que acababa de decir. A pesar
de que él y su hermano, quien tanto le gustaba, vinieron de viaje
solos y ahora tenían planes de quedarse en un cuarto por todo el
día, no pareció pensar en nada espeluznante o pervertido al
respecto. Llegó incluso hasta el punto en que Gyeom sintió pena
por su hermanito menor tan inocente. Una mirada amistosa siguió
la mano que frotaba su mejilla:

"Bueno, pero no hay que preocuparnos de eso ahora. Hice


una reservación para ir a un restaurante muy popular y
además, tenemos el mar entero solamente para nosotros
dos."
Hee-seo, que todavía estaba reflexionando sobre el significado de
pasar todo el día en la habitación, cerró la boca como si hubiera
llegado a la conclusión de que su hermano mayor simplemente se
estaba burlando de él. Sin embargo, a pesar de todo esto, quería
ver el mar y pasar tiempo jugando en la arena por lo que asintió
con la cabeza y comenzó a decir que sería "más que fabuloso".

Aunque el sol se escondería pronto, la luz era tan potente que


Gyeom tuvo que agarrar a su hermanito para aplicarle un montón
de protector solar antes de salir. Hee-gyeom tomó la mano de
Hee-seo y bajaron entonces por un puente de piedra que estaba
cerca del resort. El sonido de las olas pareció oírse con fuerza y,
después de una corta caminata de menos de un minuto, llegaron
a la playa llena de arena blanca y un mar azul maravilloso. Una
sonrisa enorme apareció en un rostro que se escondía debajo de
un sombrero de ala.

"El mar está muy tranquilo."

"¿Quieres jugar en el agua?"

"No, no. Iremos al hotel después de esto ¿No? Jugaremos


en el agua estando allí."

Diciendo eso, tomó la mano de su hermano y la estrechó


suavemente entre las suyas. Como siempre, sus expresiones eran
inocentes y el hábito de parecer casi un ser angelical demostró
seguir presente en él incluso aunque ya no era el niño pequeño de
sus recuerdos. Hee-gyeom no pudo evitar sonreír debido a eso:

"Sí, hagámoslo".

Pasaron por la orilla de la playa para dirigirse al extremo en donde


las olas parecían estar más calmadas. Había arena hecha de polvo
fino de coral y pequeñas piedritas que comenzaban a filtrarse por
sus sandalias. Hee-seo observó todo esto mientras sonreía de esa
manera que provocaba que sus hoyuelos aparecieran sobre sus
mejillas, pero, inmediatamente después, las risas y el parloteo de
los dos fue interrumpido por el brutal sonido de las olas.

"Oh."

Las olas rompieron contra unas rocas así que, Hee-seo, que nunca
pensó que el agua llegaría hasta su lugar, terminó por mojarse
hasta la cintura. Hee-gyeom solo comenzó a reírse.

"Ah, estoy empapado".

"Dijiste que querías remojar tus pies".

"Sí, exactamente. Solo estaba tratando de mojar un poco


mis dedos. ¡Maldición!"

Su hermanito era lindo cuando se quejaba así que Gyeom solo se


rió con muchísima más fuerza. Al darse cuenta de que estaba
actuando como un niño, Hee-seo cerró la boca y miró los dedos de
sus pies. Estaba muy avergonzado y también, completamente
enojado con él por burlarse de nuevo. Sin dejar de sonreír, Hee-
gyeom agarró la mano de su hermano. Se encontraron con las
miradas y comenzaron a susurrarse entre si mientras caminaban
un poco más profundo. Entonces, antes de que pudiera responder
a sus disculpas, llegó otra ola gigantesca y mojó también la
cintura de Gyeom.

El sol ya estaba empezando a ponerse para ese momento.


Estaban mojados y pegajosos por la sal, pero Hee-seo igual
estaba más concentrado en intentar enjuagarse la arena que tenía
en las piernas. Con las sandalias en su mano y los pantalones
enrollados hasta su rodilla, comenzaron a caminar en dirección a
un lugar que estuviera... Más plano. Si hubiera sabido que esto
sucedería, habrían recogido una toalla en la recepción o llevado
otra muda.

" Hee - seo ".

"Dime."

"¿No tienes hambre? Vámonos ahora."

"Sí, está bien."

Hee-seo entonces volvió a ponerse las sandalias. Sus pies blancos


todavía tenían unos cuantos granitos de arena adheridos a ellos
así que Hee-gyeom solo se inclinó, y sacó un pañuelo del bolsillo
trasero de su traje. Su mano, que limpió desde el empeine del pie
hasta el dedo y la parte del arco, fue bastante meticuloso con él.
Hee-seo, quien había sido cuidado por su hermano mayor durante
toda su vida, ni siquiera se había dado cuenta de que había
crecido como un "total mimado." Aunque pensó que ya no podía
hacer nada para esas alturas.

Hee-seo agarró su mano:

"¿Qué vamos a comer?"

"¿Te gustaría que fueran mariscos? "

"¡Sí, sería delicioso!"

El restaurante de la playa, en el complejo, estaba lleno de gente


de todos los países del mundo. Y el ruido y la música los hizo
sentir como si el viaje estuviera finalmente completo.

Hee-seo miró la puesta de sol a través de la ventana y luego


pareció obsesionarse con cada nota en el menú. Su expresión era
seria, como si no pudiera elegir de inmediato. La última comida
fue a bordo del avión, así que ahora debería tener muchísima
hambre ¿Por qué se tomaba tengo tiempo? Hee-gyeom se inclinó
y miró el menú también, fingiendo estar pensando juntos. Pareció
difícil para él elegir entre brochetas de pulpo o pescado a la
parrilla.

Hee-gyeom preguntó amablemente:

"¿Estás preocupado por la comida?"

"Ambos se ven deliciosos. No puedo elegir".

"Puedes pedir ambas cosas así que, adelante. Lo que no te


acabes nos lo llevamos a la habitación."

"¿En serio?"

"¿Por qué no?"

Era emocionante, así que Hee-seo sonrió de un modo radiante


otra vez.

Hee-gyeom llamó al camarero y pidió comida y bebidas para los


dos. Pero ver a su hermano menor, tan encantado con lo que
había pedido, solo comenzó a revelar lo joven que en realidad era.
Es decir, había en él pequeños aspectos que despertaron la
conciencia de lo que había hecho con su cuerpo. Por supuesto, no
había nada que pudiera deshacerse ahora que habían llegado tan
lejos como para escaparse a una playa.

Hee-gyeom entrelazó sus dedos con los de su hermano, que


jugueteaba mientras esperaba a que le trajeran su orden. Y luego,
unos minutos más tarde, los platos que habían pedido
comenzaron a llegar a la mesa uno por uno y en porciones más
grandes de lo que pudieron imaginar. Hee-seo, que ni siquiera se
quejó de tener hambre, comenzó a mover diligentemente su
tenedor tan pronto como los platos llegaban frente a él. Su
pequeña boquita masticaba con fuerza, pero aún así tardaba
mucho en poder tragar. Gracias al hábito de comer con lentitud, la
carne, el pescado, el pulpo y las verduras que Hee-gyeom colocó
en el plato de Hee-seo, se amontonaron una tras otra.

"Come también, hermano. ¿No tienes hambre?"

"Tu hermano está comiendo".

"Mentira. No has tocado nada".

Hee-seo tomó la carne de su plato y las verduras para dárselas a


Hee-gyeom. De hecho, podía ver que estaba dándole las cosas
que no le gustaban. Era lindo y tierno a la vez, pero un poco
tramposo. Cuando Hee-gyeom sonrió, Hee-seo dijo rápidamente:
"Vamos, come." Y luego solo se rió.

El sol fuera de la ventana se había puesto por completo.


Contrariamente a su apetito, Hee-seo, que tenía la boca chiquita,
dejó el tenedor y bebió todo su jugo. Tenía un popote en la boca y
miraba otros lugares, pensando tal vez en el hotel o en las cosas
que harían después de eso. No tocó el pastel que le dieron de
postre así que comenzó a pensar que era un poco extraño.

"Hermano, quiero ir al baño…"

"¿Voy contigo?"

Asintió con la cabeza rápidamente. Hee-gyeom se levantó y se


dirigió al baño con Hee-seo. Por fortuna, no había nadie dentro así
que pudo dejar al niño dentro de un cubículo para poder esperarlo
afuera.
Hee-seo, que tardó más de lo normal, abrió la puerta, se lavó las
manos y salió. Su cara estaba completamente enrojecida por las
lágrimas así que Hee-gyeom se acercó y le preguntó:

"¿Qué pasó?"

"Yo... Es que..." Hee-seo dejó de hablar. Luego,


mordiéndose el labio inferior, gimió por última vez antes de
intentar calmarse y finalmente pronunciar otra palabra.
"Olvidé traer mis toallas sanitarias ¿Tienes una?"

Tan pronto como regresaron al hotel, Hee-seo se aventó sobre la


cama y comenzó a llorar con demasiada fuerza. Hee-gyeom, que
lo siguió, se sentó a su lado y lo comenzó a mirar con una clara
mueca de preocupación sobre la cara. Había instalado una
aplicación de "ciclo menstrual" en su teléfono inteligente para
verificar siempre los ciclos de su hermano por lo que, obviamente,
sabía muy bien que iba a comenzar a menstruar pronto. No
esperaba que fuera tan deprimente para él.

"Ah... Estoy tan enojado."

Un grito ahogado salió de entre su boca. Pareció estar muy triste


de que el tan esperado viaje con su hermano comenzara
precisamente con la noticia de su menstruación. Hee-gyeom, que
no sabía nada sobre lo que se sentía sangrar o tener cólicos,
consoló a su hermano menor con una de sus manos en lugar de
apresurarse a decir una palabra. Sus hombros, que habían estado
temblando, se calmaron gradualmente, y su cabeza, que había
sido enterrada por completo en la almohada, se volvió con lentitud
hasta quedar de frente a él. Hee-gyeom arregló sus cabellos
desordenados uno por uno y lo besó justo en la boca. Hee-seo
solo murmuró:

"Quería nadar..."
"Lo haremos más tarde, tenemos tiempo".

"Quiero decir, quería hacerlo hoy..."

Era una voz triste que pareció a punto de estallar en llanto. Hee-
gyeom limpió suavemente el área húmeda de sus ojos con el
pulgar y comenzó a acariciarlo como siempre lo había hecho. Hee-
seo se quejó de su hermano mayor y le pidió que se detuviera.

"¡No es solo nadar! Quería darme un baño en la bañera de


hidromasaje. Y mañana... No puedo. No puedo hacerlo al
día siguiente o al día siguiente. No puedo hacer nada."

"Sí, por eso Hee-seo está tan triste. Lo entiendo".

"No, no entiendes. ¡Es molesto! Además, me temo que


mancharé las sábanas cuando duerma aquí y... De verdad
es tan..."

Hee-seo encogió los pies. Al contrario de cuando trataba de fingir


ser un adulto, ahora estaba lo suficientemente enojado como para
intentar tranquilizarse o encontrar las palabras correctas que decir
ante la situación. Hee-gyeom hubiese deseado retrasar su
período, pero, por supuesto, era imposible.

"¿Trajiste toallas?"

"Lo hice".

Pero cuando le dijo eso, solo se echó a llorar con mayor


intensidad. Y fue ese el momento exacto en que sintió que todo el
trabajo duro que había estado haciendo para consolarlo fue una
enorme perdida. Es decir, a menudo lloraba o se quejaba, pero
nunca lo había visto tan desconsolado como ahora. Hee-gyeom
habló muy despacito, como si estuviera avergonzado:

" Hee - seo ..."

"Te odio, hyung. Soy un hombre, ¿Entiendes? Soy un


hombre y de todos modos menstruo y... No quiero hacerlo.
Y tú estás allí, mirando y solo... Solo siento que te estás
burlando de mí como si no fuera ya lo suficientemente
difícil."

"Perdón."

"Ah..."

Las lágrimas cayeron gota a gota sobre sus mejillas rojas y


brillantes. Heegyeom, sin saber que hacer, abrazó rápidamente a
su hermano menor y comenzó a frotarle la espalda en pequeños
circulitos. Sin preocuparse por mojarse las manos, se enjugó con
cuidado las lágrimas que fluían y luego trató de tragarse incluso el
hipo. El corazón de Hee-gyeom pareció latir con más fuerza ante
los ojos húmedos que lo estaban mirando como si le pidieran una
solución.

"Si sigues llorando, hyung se enfadará. Ya no lo hagas."

El labio inferior del hermanito, que tenía hipo, tembló mientras


trataba de contener el llanto con todas sus fuerzas. Nunca había
visto al niño llorar así. El pecho de Hee-gyeom se estaba
debilitando y volviéndose débil como una gelatina.

"Todo va a estar bien ¿De acuerdo? Hee-seo solo está


cansado. Vayamos a la cama temprano esta vez. Te daré
algo para el dolor. No llores, ¿De acuerdo? No llores."

"Umm... Sí."
"Entonces cepíllate los dientes y lávate la cara. ¿Está bien?
¿O vas a llorar un poco más?

Preguntó Hee-gyeom, tocando unas mejillas que se habían


calentado debido a la fiebre del llanto. El hipo había continuado a
pesar de que se había mordido el labio inferior para intentar que
desapareciera y el temblor de sus manos era completamente
evidente incluso pese al calor que intentó darle.

Sosteniendo a Hee-seo, colgando de sus brazos, Hee-gyeom le


acarició suavemente la espalda una vez más.

Comenzó a calmarse.

Podía sentir el calor desde el sitio a su lado. Hee-seo lo buscó


entre sueños, entrelazó sus piernas desnudas (sin importarle la
toalla) y hundió la cabeza en sus cálidos brazos. Le gustaba la
sensación de que su flequillo se deslizara con el toque de su mano
y de sus labios bajando por toda su piel, así que cerró los ojos por
un momento y luego, jadeó. La débil conciencia se le fue
aclarando gradualmente hasta volverse brillante. Hee-seo
parpadeó y finalmente abrió los ojos: Hee-gyeom, que ya estaba
despierto, lo miraba fijamente junto a él. Al parecer, acababa de
llegar de una ducha matutina porque estaba usando una bata de
baño.

"¿Despertaste ya?"

"Sí…"

Hee-seo comenzó a pegarse contra su pecho. Opinaba que su


cuerpo recién lavado olía delicioso, pero Hee-gyeom simplemente
comenzó a pensar en lo lindo que era su hermanito cuando
actuaba justo como un bebé.
"Yo te veo todavía muy cansado".

Hee-gyeom pareció querer esperar pacientemente a que el niño se


despertara. Escaneó la suave y esponjosa curva de su cuello con
las yemas de los dedos y comenzó a decir todo el tiempo que no
podía amarlo más de lo que ya lo hacía. Su hermanito, que estaba
tratando de aguantar las cosquillas, terminó por ponerse a reír:

"Jajajaja, no. Basta ¡Ya te dije que hace cosquillas!"

Cuando Hee-gyeom finalmente lo soltó, Hee-seo, que había


estado comportándose perezosamente entre sus brazos, se
levantó como si de pronto se hubiese cargado de muchísima
energía. Incluso su rostro pareció iluminarse de una vez al decir:

"Buenos días, hermano."

"Buenos días. Ya es hora del almuerzo. ¿No quieres que


comamos algo rico?"

"Pues... Sí. Creo que si tengo un poco de hambre".

"Pidamos el servicio a la habitación entonces. Las críticas


parecen ser buenas".

"¡Sí!"

Pareció estar dando respuestas brillantes... Pero de repente su


espíritu murió.

"Hyung, ¿Fue por mí que no has logrado comer nada hasta


ahora? Me desperté muy tarde así que..."

"No, yo acabo de despertar también".


"¡Por eso te digo que me despiertes la próxima vez! Cuando
tengo mi período, siento que duermo mucho más que de
costumbre así que, si hyung no me despierta, voy a
continuar hasta navidad."

"De acuerdo. Te despertaré la próxima vez".

Hee-gyeom soltó una carcajada. Hee-seo sonrió tímidamente en


respuesta y se acomodó una vez más entre los brazos de su
hermano mayor. El cabello, que se lavó con champú antes de irse
a la cama, ahora se le había convertido en un enorme nido de
urracas que Hee-gyeom intentó desenredar con todas sus fuerzas.
El niño murmuraba pequeñas cosas y sacaba ruiditos por la nariz,
como un gato que estaba de buen humor. Pareció que tenía
cosquillas incluso con el toque más pequeño al lóbulo de su oreja
así que no pudo evitar reírse de nuevo:

"Jajaja... Hermano."

Hee-seo, que estaba a punto de decir unas palabras más, se


detuvo abruptamente. Fue solo después de sentir los labios y las
caricias de su hermano mayor que recordó todo lo que había
sucedido anoche. ¡Era extraño que se hubiera olvidado por
completo de eso! Estaba enojado con Gyeom un momento y al
siguiente ya no era así por lo que sus mejillas se pusieron rojas.
No había sido culpa de su hyung que hubiese comenzado a
menstruar, pero no sabía por qué se había sentido tan triste y
resentido con él. También le avergonzaba estar siendo tan
mimado por su hermano mayor cuando había tenido tantas
dificultades para apaciguarlo ayer. Hee-seo, que hablaba menos
que antes, acarició suavemente los dedos de Gyeom. Era como su
forma de pedir disculpas.

"Yo..."
"Solo elige el menú que más te guste y hyung lo pedirá
para ti. ¿Quieres bañarte en lo que esperas?"

Hee-gyeom cambió de tema, como si no hubiera pasado nada


desde un principio. Hee-seo, que había estado decidido a
disculparse por ser tan infantil, decidió que era mejor cerrar la
boca. Sin embargo, incluso si no tenía nada que decir, podía ver lo
que había dentro de su cabeza con su simple mirada. Hee-gyeom
preguntó con ternura:

"¿Está bien, amor?"

Hee-seo apenas asintió. Las puntas de sus orejas se pusieron


rojas ante el suave sonido que le estaba haciendo cosquillas en la
nuca.

La comida del servicio a la habitación era muy sabrosa. Como se


había saltado el desayuno, sus papilas gustativas se volvieron aún
más sensibles que al inicio a un punto en que hasta pareció
olvidar lo deprimido que se sentía. Los pies, que había colocado
debajo de la mesita, temblaban suavemente así que Hee-gyeom
no pudo apartar los ojos de su lindo hermanito en todo ese
tiempo.

"¿Está sabroso?"

"¡Sí, es delicioso!"

Hee-gyeom limpió las comisuras de los labios de su hermano, que


hablaba incluso aunque tenía crema en todos lados.

"¿Comemos esto y nos vamos a nadar juntos?"

"¿Qué? Pero yo..."


"Oye, le pregunté a mi amigo. Dice que puedes ocupar un
tampón".

"¿Un tampón?"

Era obvio que no lo podía entender. Bueno, su hermano ni


siquiera sabía que tenía un agujero en su entrepierna para
empezar. Hee-gyeom iba a ser honesto con el y contarle todo,
pero decidió guardar sus palabras porque no quería que tuviera
miedo.

"Hablamos después de comer. ¿De acuerdo?"

"Sí."

Hee-seo mordió un tomate Cherry con una expresión de


desconcierto impresionante en su cara. Y conociendo que Hee-seo
no comía mucho, Heegyeom decidió servir su propia porción de su
plato al de su hermano.

"Oye, no puedo con todo esto."

"Come lo más que puedas. No tienes que acabarlo, solo


probar."

Hee-seo asintió, llevando ahora su tenedor a la boca. No valía la


pena ni siquiera pensar en los disturbios de la noche. Fue tan
triste y lamentable que comenzó a opinar que sería mejor si
simplemente... Lo olvidara.

Hee-gyeom movió el tenedor y el cuchillo según la velocidad a la


que comía su hermano menor. Y finalmente, después de mucho
tiempo, pudo quitar los platos y darle una servilleta para que
limpiara su boca.
El paisaje fuera de la ventana estaba despejado y era lo
suficientemente hermoso como para adivinar la razón por la que
su hermanito menor estaba muy desanimado de no poder jugar
en el agua. De hecho, esa noche también fue impactante para él.
Nunca había visto a su hermano, que siempre era amable, tan
avergonzado y molesto con él. Llorando y gritando con rabia. Y
eso se sintió peor cuando cayó en cuenta de que no podía hacer
nada al respecto. Incluso había comprado un tampón para aliviar
su estado de ánimo. Pero hoy, finalmente el pequeño niño estaba
actuando tan tolerante como de costumbre.

Hee-gyeom fue al baño y sacó la envoltura del tampón.

" Hee - seo , deberías venir aquí con tu hermano".

" Ujum ."

Hee-seo, que había estado dudando en la puerta, se acercó


lentamente y asomó la cabeza. Hee-gyeom golpeó ligeramente la
bañera de mármol con la punta de sus dedos para que fuera junto
a él. El mueble fue diseñado lo suficientemente ancho como para
que entraran dos personas en su interior, por lo que no tendría
que haber ningún problema para que Hee-seo, que tenía una
cadera pequeñita, se sentara.

Hee-seo se acomodó, con las piernas cubiertas solo por la tela de


sus boxers. Luego, comenzó a tirar del dobladillo de su pijama
como para cubrirse:

"No seas tímido, tienes que mostrárselo a hyung para que


te ayude".

"Pero, está saliendo mucha sangre."


"Quieres jugar en el agua ¿No es cierto? Lloraste mucho
ayer."

"Sí pero... Ahora es diferente."

Hee-seo sonrió, tirando de su pijama un poquito más para


adelante. Era un lugar que ya le había mostrado a su hyung,
incluso en lo más profundo. Pero ahora era más como... Una
enorme vergüenza por mostrarle la forma en que la sangre
comenzaba a bajar desde dentro de él. Es decir, incluso no quería
que viera las manchas de sangre en la manta.

" Hee - seo ".

Hee-gyeom colocó su mano sobre las rodillas que estaban una al


lado de la otra y segundos más tarde, comenzó a deslizarse
lentamente desde ese punto hasta sus muslos regordetes. Hee-
seo tembló y juntó nuevamente las rodillas. Cuando Gyeom llegó
a la línea de sus bóxers, el niño ya lo estaba mirando con una
cara que le decía que estaba a punto de llorar:

"No, espera... No lo hagas. Yo... Seré paciente ¿Está bien?


Me meteré al agua cuando termine de menstruar. No es
necesario."

"¿Eres tímido con esto?"

"Sí… Me da vergüenza."

"Esta parte ya me la mostraste la última vez ¿Por qué


tienes vergüenza entonces?"

Hee-gyeom besó suavemente el rostro que ya se le había puesto


rojo brillante, pero Hee-seo todavía comenzó a quejarse de lo
avergonzado que se sentía al respecto. La mano de Gyeom llevó
sus boxers al frente y luego tocó un pene pequeño que ya estaba
comenzando a ponerse muy duro. Hee-gyeom, quien apenas y
soportó las ganas de molestarlo, susurró suavemente:

"Hagamos esto... Y luego juguemos en el agua todo el día.


¿Sí? También es mi sueño estar en una piscina con mi Hee-
seo. No creo que pueda resistir tres días sin ti."

"Yo también quiero estar con hyung..."

"Entonces, ¿Hacemos esto y vamos juntos a nadar?"

"..."

Hee-seo asintió con la cabeza.

Hee-gyeom comenzó a acariciar las nalgas gordas y redondas de


su hermano con
las puntas de sus dedos y después, le levantó lentamente las
caderas, tranquilizándole en todo momento con palabras muy
suaves para que no fuera a echarse a correr:

" Hee - seo , ¿Puedes sostener tus piernas?"

"Um..."

Cuando Hee-seo colocó sus manos en sus muslos para poder


hacerle caso, las lágrimas comenzaron a escurrir como si
estuviera llevando toda su vergüenza hasta el límite. Él tampoco
era tan inescrupuloso como para mirar fijamente la entrepierna de
su hermano menor y en realidad, solo quería que lo viera igual a
una "especie de ayuda inocente."

Como había practicado de antemano, Hee-gyeom agarró el


tampón y se lo fue metiendo lentamente a su hermano. Había
elegido un producto con un tubo de plástico ya que era lo más
fácil para un principiante, pero pareció que de todos modos algo
desconocido era doloroso para él. Hee-seo cerró los ojos con
fuerza y comenzó a gemir. Hee-gyeom detuvo lo que estaba
haciendo y preguntó:

"¿Duele, Hee-seo?"

"No. No es doloroso... Pero se siente tan raro."

"Terminará pronto, solo ten paciencia. ¿De acuerdo?"

"De acuerdo…"

El niño respondió de una manera bastante amable, pero igual


tenía una expresión temblorosa en el rostro. Era como un bebé
que se preparaba mentalmente para recibir una inyección. Hee-
gyeom, conteniendo la risa, notó que incluso su pene ya se había
vuelto flojo.

Comenzó a acariciarlo.

" Ahh , hermano..."

"¿Qué?"

"Oye, ¿Por qué estás tocando mi pene?"

"Shh... Solo estoy intentando que te sientas bien."

"Uf, de acuerdo. De acuerdo, sigue tocando. Ah, ah..."

La respiración de su hermanito menor comenzó a suavizarse


gradualmente. Cuando el niño se concentró en el placer que
sentía en los genitales en lugar de en la vaga ansiedad que le
daba lo que sea que le estuviera haciendo, sus músculos se
relajaron y Hee-gyeom finalmente empujó el tampón hasta el
fondo. El plástico se retiró con cuidado y se ocultó rápidamente en
un papel de envoltorio. Sus piernas blancas descansaron sobre
sus hombros así que Hee-seo comenzó a mirarlo con una cara
bastante caliente. Ahora su ansiedad no tenía nada que ver con su
entrepierna ensangrentada.

"¿Qué pasa, Hee-seo?"

"Más… Quiero que lo hagas más".

"¿Qué? ¿Quieres que meta todo el tampón ya?"

"No, no eso..."

El rostro de Hee-seo comenzó a parecer increíblemente triste. Si


comenzaba burlándose de él, seguramente iba a ponerse a llorar.

"Ya, lo entiendo."

Hee-gyeom agarró ligeramente su pene. Cuando miró hacia


arriba, sus ojos se encontraron hasta que comenzaron a parecer
increíblemente deslumbrantes. Moviendo su mano y girando las
partes que estaban humedecidas, su bonito rostro comenzó a
desvanecerse de placer hasta un punto en que cerró los ojos y
sacó un poco más la lengua. Pareció lo suficientemente lascivo
como para poder dejarlo así.

"Ah..."

"¿Te gustó cuando te toqué aquí?"

"Sí, demasiado..."
Cada vez que tocaba la punta de su pene, Hee-seo comenzaba a
sollozar. Y cuanto más hablaba, más tiraba de la parte inferior de
su cuerpo hasta hacer que su piel desarrollará sensaciones
todavía MÁS erógenas que al inicio. Quizás, simplemente podía
tratarse de que su hermano menor era particularmente sensible.

"Sí, ah... Sí..."

Hee-gyeom acarició a su lindo hermano menor, quien incluso


tenía un pene bastante bonito. El color de su cuerpo era claro, por
lo que cuando estaba emocionado podía verse un vivido color
rosado en la punta. Era como un melocotón empapado en agua.
Aunque sabía que no era posible, la saliva que fluía debajo de su
lengua después de besarlo o chuparlo sabía dulce, como si
realmente pudiera sentir la fruta en la boca.

Frotó la punta de su pene con los labios. No había necesidad de


resistir el impulso ahora que ambos habían dicho que se amaban.
Y justo después de eso, Hee-gyeom se tragó la verga de su
hermano de un solo bocado.

"Ah, ah, ah, hermano. Hermano..."

Una mucosa húmeda y suave comenzó a envolver las zonas más


sensibles de su cuerpo. Fue un placer vertiginoso que nunca había
sentido en su pene así que Hee-seo literalmente se atragantó y
comenzó a llorar.

"¡Oh, por Dios! Ah, ah, ah, ah... Ah."

La mano que agarró el cabello de Hee-gyeom se aflojó debido al


placer y luego se apretó repetidamente. Los muslos le sostuvieron
la cabeza con fuerza y el clímax del placer hizo que su espalda se
curvara y que sus ojos brillaran hasta el punto de gritar. Hee-se
estaba atrapado en la sensación de querer que le chupara con la
boca y el miedo a que orinara en la lengua de su hyung. Con la
parte inferior del vientre apretada, bajó la cintura y volvió a
levantarla casi como si hubiese tenido un calambre.

Sintió que realmente iba a orinar

Por supuesto, no sabía si esto era un sentimiento de eyaculación o


una necesidad real. Hee-seo le dio una palmada en el hombro a
Hee-gyeom con ambos brazos y luego comenzó a gritar: "Oh, Dios
mío, hermano. Yo... ¡¡Aaaaah!!! Ah, ah.
Espera. Espera un minuto. No más... ¡No! ¡Quiero parar!"

Le dijo claramente que necesitaba un descanso, pero su hermano


no escupió su pene aún así. Más bien, hizo que los ojos de Hee-
seo se volvieran blancos mientras chupaba con fuerza y le frotaba
los testículos utilizando toda la palma. Su espalda temblaba y su
estómago comenzaba a apretarse hasta que finalmente todo
explotó en un clímax intenso.

"Aaaah..."

Su cuerpo temblaba y temblaba por el largo orgasmo. Hee-seo ya


no tenía energía, así que solo pudo mirar a Hee-gyeom entre sus
piernas y abrir la boca. Se sintió tan bien que la sensación de su
lengua aún persistía en su pene ¿Cómo es que ese hombre sabía
sobre tantas formas de hacerle sentir bien? Sintió un poco de
celos por una razón desconocida.

Hee-seo miró a Gyeom cuando finalmente le soltó el pene. Luego,


el hermano mayor, que sonrió amablemente, abrió la boca...
Había un montón de semen en su lengua:

"¡No, escúpelo! ¡No hagas eso!"


Extendió la mano para que pudiera escupirlo, pero se lo tragó.
Después de ver que la úvula de su hermano se había movido,
Hee-seo finalmente rompió a llorar:

"Ah, hermano. ¡Hermano eres un idiota! ¡No! ¡Yo te dije que


lo escupieras! ¡Te lo dije! Ah..."

"¿Por qué no puedo hacerlo? ¿Qué tiene de malo?"

"Es que... Es que está sucio."

"No está sucio en absoluto, mi amor ¿Qué cosa sucia podría


salir de mi
Hee-seo cuando es tan bonito?"

Era una voz muy amistosa para ser de una persona que se había
atrevido a chupar su pene. Hee-gyeom trató de besar a su
hermano, que sollozaba, pero Hee-seo, que tenía los labios
apretados, volvió la cabeza y le dijo que no. Hee-gyeom preguntó,
fingiendo estar muy triste: "¿Ahora ni siquiera me vas a dejar
besarte porque piensas que estoy sucio?"

"Oh, no… ¡Tú no estás nada sucio!"

"Entonces deberías darle un beso a tu hermano ¿Qué


dices?"

"..."

Hee-seo, que volvió la cabeza para evitarlo, miró a Hee-gyeom en


secreto. Su rostro estaba completamente enrojecido y tenía
lágrimas aún acumulándose en las mejillas. Hee-seo besó a Hee-
gyeom y esta vez, le chupó la lengua. Heegyeom le tragó los
labios porque era tan lindo que no podía ocultar su buena
apariencia incluso cuando estaba fingiendo estar tan enojado con
él. Frotó sus labios repetidamente y lo mordió como si fuera un
caramelo. Al final, con la mano apoyada en la bañera, Hee-gyeom
aceptó en silencio todos los sentimientos que su hermano menor
tenía por él:

"Ah..."

Hee-seo lamió a Hee-gyeom como si fuera un cachorrito. Las


pestañas mojadas le dejaron agua en el pulgar cuando lo limpió y
sus ojos parecieron estar fijos en el flujo de su pecho, subiendo y
bajando, para ver si el llanto finalmente se había calmado o tenía
que consolarlo un poco más...

"¿Te sientes bien?"

"No... Así que promete que no te burlarás de mí en el futuro


y que vas a tratarme con más amabilidad."

Hee-gyeom soltó una carcajada. Con sus frentes pegadas entre sí,
susurró como un buen hermano mayor: "Te lo prometo."

"... Muy bien."

"Entonces, ¿Jugamos en el agua hasta que te canses?"

"Sí. Quiero hacer eso."

Ante la risa de Hee-gyeom, las mejillas de Hee-seo se pusieron


rojas y sus labios parecieron hacer otro puchero.

El baño de la suite estaba al lado del jardín. Fue diseñado


especialmente para que pudieran ver el mar desde la bañera.

Hee-gyeom, que estaba emocionado con esa gran tina repleta de


agua, comprobó la temperatura hundiendo solamente una de sus
manos. Hee-seo miró la puerta que conducía al jardín y recordó
entonces las palabras que decían que podía entrar a la piscina
ahora que tenía su tampón. Escuchó que utilizarlo le haría no
sangrar, pero no podía borrar la preocupación de que las bacterias
o alguna cosa "peligrosa" pudiera entrar en una vagina tan
sensible como la suya. Hee-gyeom llamó a su hermano:

"Hee-seo, ¿Abrimos una bomba de baño?"

"¡Sí!"

Hee-seo, que se acercó rápidamente hasta él, tomó una bomba de


baño del estuche que habían comprado en el aeropuerto y se la
pasó para que la pudiera hacer explotar. La bomba era redonda,
en forma de bola y tan grande como un puño. Hee-seo le
preguntó a su hermano, con la boca bien abierta:

"¿Se sumerge todo?"

"Sí. Dice aquí que tiene pétalos adentro."

"¿De verdad?"

Hee-seo sumergió cuidadosamente la bomba de baño en el agua


caliente. La bola, que comenzó a hacer un sonido extraño y
similar al de los granitos de azúcar chocando entre si, comenzó a
burbujear y a deshacerse. El agua de la bañera, teñida de un
bonito color lavanda, olía a un montón de flores fragantes.

"¡Vaya, el color es hermoso!"

"Juguemos aquí hoy y nademos más tarde en alguna


alberca del hotel".

"Sí. Me parece estupendo."


Hee-gyeom tomó la mano de su hermanito y lo ayudó a sentarse
en la bañera para que no fuera a resbalar. Era una tina lo
suficientemente grande como para que Hee-seo jugara allí tanto
como lo quisiera así que lo primero que hizo fue apoyarse en el
barandal de la bañera y mirar unos instantes por la ventana.
Inclinó la parte superior de su cuerpo y levantó un poco las nalgas
y las piernas.
Realmente podía ver el mar más allá del paisaje del jardín.
La mirada de Hee-seo volvió a caer en la de su hermano cuando
Gyeom comenzó a envolver sus brazos lentamente alrededor de
sus hombros:

"¿Saldremos al mar por la noche?"

"¿Al mar?"

"Sí, para que mojes tus pies como lo hiciste ayer. Claro
que, si estás muy cansado, podemos quedarnos aquí para
ver una película."

El amor comenzó a destellar en los ojos de Hee-seo. Se lamió los


labios por un momento como si se hubiera olvidado de las
palabras que iba a decirle y después, negó con la cabeza.

"No, vamos al mar. Quiero que solo seamos nosotros dos."

"¿En serio?"

"Sí. Podemos hacerlo hoy y podemos hacerlo mañana


también. Es lo bueno de haber organizado un viaje largo".

Con una sonrisa tímida, sus redondas mejillas se sonrojaron hasta


que pareció estar teniendo una oleada de fiebre. Desde el primer
día del viaje, se había estado preocupando de que solo se
hubieran acumulado malos recuerdos para los dos. Por supuesto,
después de una buena noche de sueño, se sintió lo
suficientemente bien como para querer remediarlo de alguna
manera. Hee-gyeom se sintió aliviado de verlo así, pero Hee-seo
solo estaba inquieto. Como si estuvieran juntos por primera vez,
Hee-gyeom sonrió mientras observaba a Hee-seo golpear
suavemente el agua con los dedos de los pies.

"¿No es incómodo el tampón?"

"Nop. No siento nada de nada. Pero también pensé que


sería un problema."

"Si esto es más cómodo, ¿Qué me dices de mejor utilizar


tampones en el futuro?"

"¿Qué? ¡Oh, no! No creo..."

Hee-seo se apresuró a encogerse de hombros. Las compresas


sanitarias eran autoadhesivas, pero los tampones no. Si tuviera
que pedir ayuda a su hermano mayor cada vez que lo colocaba y
lo sacaba, se moriría de vergüenza. ¡Realmente moriría! Solo
imaginarlo hizo que sus mejillas ardieran hasta que Hee-seo no
tuvo más remedio que presionar su cara con el dorso de la mano.
Hee-seo agregó de nuevo, con una expresión de llanto:

"No, solo utilizaré lo que ya conozco."

"De acuerdo. Sigamos con las cosas con las que Hee - seo
se sienta cómodo".

"Sí…"

Gyeom dejó de jugar con el agua y se sentó un poco más cerca de


Hee-seo. Limpió sus mejillas, como ciruelas, con las yemas de los
dedos y dejó que el aroma de las flores emanara de sus manos
completamente mojadas. El niño dejó escapar un pequeño
suspiro:

"Tu mano huele tan bien. Es como el olor de las flores de


jazmín".

"Tú también hueles a eso".

"¿En serio? Jajaja. Después de todo estamos nadando en


una bomba de baño. Supongo que es normal."

Hee-seo levantó la mano que estaba sumergida en el agua y


comenzó a oler la piel de su dorso. Luego sonrió, diciendo que era
un aroma realmente delicioso, e hizo que los pétalos flotantes
revolotearan debido al aire que salía de su voz. Hee-gyeom tocó el
lóbulo de su oreja y su nuca porque el niño, que volvió a ser
tímido a su lado, era gracioso cuando se ponía tan a la defensiva.

Hee-seo miró los pétalos, dando vueltas y vueltas junto a él: "Lo
compramos en el aeropuerto ¿Podemos comprar otros cuando
volvamos a casa?"

"Sí… Todo lo que quieras, mi amor."

Las mejillas y la nuca de Hee-seo se habían puesto


completamente rojas. Había un poco de resentimiento en los ojos
que lentamente miraron a Hee-gyeom:

"¿Por qué sigues tocándome de manera extraña?"

"¿Eso hice?"

"Eres bueno haciendo cosquillas sabiendo que... Si sigues


tocándome así, yo..."
"¿Qué?"

"... Te odio, hermano".

"Jajaja. Lo siento, Hee - seo. ¿Estás enojado otra vez?"

Hee-seo lo abrazó gentilmente mientras lo tomaba entre sus


brazos. Dejó que enterrara su cabeza contra su piel y envolvió sus
dedos alrededor de sus pequeños hombros. Confiando en Hee-
gyeom para que su cuerpo flotara en el agua, inclinó el cuello y
dejó que sus extremidades flotaran como si fuera un muñequito.

"¿Cómo puedo hacer que mi lindo Hee - seo deje de estar


de mal humor?"

"No estoy de mal humor."

"Entonces, ¿Por qué no me muestras tu carita? Solo haces


que me preocupe por ti."

"..."

Hee-seo levantó su cara para mostrarle una piel al rojo vivo.


Agarró la mano que había tocado su mejilla y la arrastró hacia
abajo, dentro del agua y hasta su vientre.

"Hyung, todo esto es porque me tocaste."

La mano de Hee-gyeom comenzó a hacer pequeños circulitos en


su piel. Hee-seo pareció estar muy triste, diciendo que no era
porque él fuera travieso o revelador, sino que se debía a que su
hermano lo tocaba a cada momento. Hee-gyeom se echó a reír,
bajando los dedos hasta que pudo tocarle el pene.

"¿Te volviste así por tu hermano?"


"Ah, ah... Estoy así porque... Porque mi hermano sigue
siendo travieso."

"¿Quién dijo que se sentía bien cuando te puse en mi


boca?"

"También es por culpa tuya..."

"Has estado de pie desde que te quitaste los pantalones.


Solo imaginarte conmigo, sentado en la tina y abriendo las
piernas para mí hizo que tu pene se viera así ¿No es
verdad?" Luego, agregó en un tono más suave. "Es culpa
tuya, Hee-seo".

"No digas eso. Solo... Solo ponlo dentro de mí."

Hee-gyeom se quedó momentáneamente sin palabras. Hee-seo


todavía era un niño inofensivo y lindo que no sabía el efecto que
podían tener sus palabras para él cuando suplicaba y lo veía con
unos ojos tan húmedos como esos. Y no sabía por dónde empezar
a explicárselo a su hermanito...

"No. Estás menstruando".

"Pero… Yo quiero hacer el amor contigo. Quiero decir, he


estado aguantando las ganas desde ayer".

Al escuchar esas palabras, pudo adivinar el motivo por el que


había llorado tanto anoche. Pareció que esperaba con ansias el
viaje con su hermano mayor y que esperaba... Hacer todas esas
cosas que le daban un poco de miedo experimentar en casa. Hee-
gyeom, quien hizo una expresión dura, finalmente se echó a reír:
" Hee - seo, mi amor. Te daba vergüenza que te pusiera el
tampón ¿Pero mi pene está bien?"

"Sí... Es diferente. Sabes que es diferente."

" Hee - seo , creo que sería malo para tu cuerpo si tenemos
sexo así."

Durante la menstruación, la vagina se volvía más sensible y más


fácil de lastimar.
Y la verdad es que no estaba completamente preparado para
hacer eso con él.
Hee-gyeom tomó a Hee-seo en sus brazos, pero Hee-seo decidió
seguir hablando:

"Entonces, entonces no lo metas en mi vagina. Soy... Sigo


siendo un hombre, hyung. Y los hombres lo hacen desde
otro lugar."

Hee-seo deslizó lentamente su mano envuelta alrededor de su


cintura, hacia abajo. Colocó sus dedos sobre sus suaves nalgas
metidas en un traje de baño y lo miró como pidiendo un favor.
Estaba hablando de tener sexo anal. Hee-gyeom estaba realmente
sorprendido y sin palabras. No podía creer que su inocente
hermanito supiera que el sexo anal también era posible. Al
recordar el incidente en la escuela, pensó en si existía la
posibilidad de que ese niño en el baño hubiese ido demasiado
lejos en ese momento. Hee-gyeom exhaló lentamente y preguntó
en voz baja;

"¿Dónde aprendiste esto?"

Era una voz fuerte, por mucho que intentara volverla suave. Hee-
seo se estremeció:
"Lo ví en internet."

"¿Internet?"

"Ya te lo dije, somos hombres. Solo quería ver... Como


podíamos hacerlo."

Hee-gyeom, cuyo pulso estaba más relajado que al principio, dejó


escapar un suspiro que se escuchó un poco exagerado. La ira que
había subido a lo alto de su cabeza por un momento, se
desvaneció hasta hacerlo estallar en risas. Hee-seo solo parpadeó,
pero igual le habló con cautela:

"Hyung... ¿Estás enojado?"

"Um, un poco."

"¿Qué hice mal…?"

"No, nada. Es problema de tu hermano".

Hee-gyeom le acomodó tiernamente el cabello. A pesar de que lo


estaba consolando de un modo amable, de alguna manera
mostraba un signo de ira que no pasó desapercibido para él. Hee-
seo, que opinaba que últimamente estaba siendo muy amable y
atento, se asustó lo suficiente como para mirar para otra
dirección. Hee-gyeom lo agarró por el trasero, donde su traje de
baño estaba ajustado, con un agarre más fuerte de lo que lo
planeó en un inicio.

"¡Ah!"

"Entonces, Hee - seo , ¿Quieres que lo ponga justo aquí?"


"No. No quiero."

"¿No?"

Hee-seo rápidamente negó con la cabeza. No sabía bien lo que


había pasado, pero después de que dijera eso, su hermano se
enfureció hasta ponerse rojo. Heegyeom, que vio que su hermano
había perdido su espíritu "romántico", también comenzó a
suspirar. Decidió besarle en la boca:

"¿Tu hermano te asustó?"

"Sí... No fue mi intención que tú... No voy a pedirlo más así


que, no te enojes."

"Perdón. No es culpa de Hee - seo lo que pasó. Hyung se


enojó por otra cosa".

Hee-gyeom sostuvo a Hee-seo entre sus brazos y presionó sus


labios contra sus párpados y mejillas un montón de veces. Hee-
seo comenzó a llorar debido a todo el alivio que había sentido y
Hee-gyeom limpió suavemente las esquinas de sus ojos mientras
tanto:

" Hee - seo , te amo. Te amo y por eso quiero hacerte feliz.
Pero tienes un trasero pequeño y por eso estoy muy
preocupado por ti. Te dolió mucho cuando lo metí en tu
vagina, y el ano no se puede extender."

"Todavía quiero… Incluso aunque duela, todavía está bien."

Hee-seo, quien insistió en que nada malo pasaría, miró a Hee-


gyeom con una sonrisa enorme. Era difícil saber cómo tratarlo.
Incluso si le decía mil veces que era difícil y doloroso, su terco
hermanito menor, que se parecía a él, no se convencería hasta
que él mismo lo experimentara. Sin embargo, tampoco quería
hacerlo vaginal. Hee-gyeom sugirió algo:

"¿Qué tal si nos frotamos?"

"… ¿No lo vas a meter?"

"No. No lo voy a hacer. Aunque te prometo que así también


te sentirás bien.
¿De acuerdo?"

"Sí…"

"Entonces mira hacia atrás, Hee - seo . Acomódate ".

Hee-seo se volvió hacia atrás. Se paró junto a la ventana, con el


jardín completamente brillante frente a sus ojos, se apoyó en la
barandilla y levantando la espalda para él. El traje de baño
mojado se le pegó a la piel desnuda, dejando al descubierto el
montículo dentro de sus nalgas y el área de sus testículos. Era
muy, muy difícil apartar la vista de eso. Cuando Hee-gyeom no
respondió, Hee-seo miró hacia atrás en silencio.

"¿Está bien así?"

"Sí, bien hecho amor".

Hee-gyeom se inclinó, colocando sus manos sobre la mano de


Hee-seo, que estaba todavía recargado en la barandilla.

Gyeom le quitó el traje de baño a su hermano menor mientras


besaba su espalda desnuda. Sus nalgas blancas y gordas
quedaron bien expuestas para él y el traje de baño apenas y se le
enganchaba a los muslos. Hee-seo tensó la parte inferior del
abdomen y apretó el trasero. Ya era muy difícil respirar.
"Ah, hyung."

Incapaz de soportarlo, Hee-seo movió suavemente sus nalgas.


Hee-gyeom sacó su pene erecto de su propio traje y frotó su
cabeza contra el grueso montículo del niño. Cuando frotaba el
espacio entre sus muslos abiertos, podía escuchar el sonido del
agua y de las secreciones que ya habían comenzado a salir de él.
Hee-seo sacudió la espalda y gimió:

"Ay, ¡Ah, hermano!"

"Junta tus muslos, Hee-seo. Sigue así".

Hee-seo apenas y pudo juntar sus muslos decentemente debido al


temblor de esas palabras en su oído. Después de entrar en un
espacio tan estrecho, Hee-gyeom lentamente comenzó a mover su
cintura de atrás para adelante y en un movimiento conjunto.
Literalmente, era solo frotar. Aún así, cada vez que Hee-seo
comenzaba a moverse, se sentía como si estuviera insertando su
pene muy dentro de él. Podía deberse mayormente a su postura o
a la superposición de sus cuerpos. Su estómago se estaba
calentando y apretando constantemente sin que lo pudiera evitar.
Su pecho se quemaba...

"Ay. Hermano. Es tan, tan bueno. ¡Es tan bueno!"

Cada vez que le daba una palmada profunda en la cintura, sus


nalgas y sus testículos comenzaban a chocar. Era una presión
pesada pero encantadora por lo que hasta pareció como si sus
muslos se juntaran por si solos. El aliento que salía de la boca del
hermano mayor comenzó a penetrarle en el oído y todo su cuerpo
comenzó a reaccionar con una increíble sensibilidad. Era como si
cada parte de él se hubiera convertido en una zona erógena:
"¡Oye...! Ah, ah, ¡Ay!"

"Solo estoy tocando tu pene y mira. Mira lo emocionado


que estás."

"Um..."

"¿Tomamos un descanso?"

"Está bien, quiero seguir así que... ¡Ah! Quiero hacerlo con
hyung...
¡Quiero...! ¡Diablos!"

"¿Se siente bien, mi amor?"

"Uf, ah, ah. Ah... Lo que me hace hyung es tan bueno."

Hee-seo pareció estar agotado y no saber qué hacer. Su cuerpo


estaba excitado y completamente ansioso por alcanzar su clímax.
Su pequeño trasero estaba en el aire y el pene, que acababa de
eyacular, estaba erguido de nuevo y goteando un montón de
semen. Hee-seo también se masturbó.

"Ah, ah, ah, um, ah".

Cada vez que su lindo hermanito hacía un gesto de torpeza, el


agujero en el que estaba metida su verga también parecía
comenzar a contraerse. Hee-gyeom lo sacudió con lentitud,
besando el lóbulo de su oreja y enseñándole mientras tanto la
manera correcta en la que se tenía que masturbar.

"Oh, Dios... Hermano..."

Hee-gyeom ayudó amablemente a su hermano menor a buscar el


placer. Tocó, acarició, besó y provocó todos los sentimientos
erógenos que podía proporcionar. Luego, Hee-seo, que estaba
todavía moviéndose, inmediatamente arrojó un nuevo montón de
semen en los dedos de Hee-gyeom.

"Um... ¡Ummm!"

Hee-seo, que había alcanzado el clímax, estaba sacudiendo sus


muslos, sus piernas y sus pies de tal modo que no podía pararse
correctamente. El niño, que pareció a punto de colapsar, envolvió
a Hee-gyeom entre sus brazos y lo juntó completamente hacía su
pecho. Hee-seo lo miró:

"Uf, hermano... Hermano, hermano..."

" Hee - seo , ¿Te sientes bien?"

"Sí, muy bien."

"Es agradable incluso si no hay penetración ¿Verdad?"

"Sí... Pero aún así, prefiero que me lo metas."

"Testarudo."

Hee-gyeom retiró lentamente su pene de la entrepierna de Hee-


seo. Sus genitales, que no habían soltado nada, estaban rojos e
hinchados y mientras todavía estaba recostado en la bañera, Hee-
gyeom comenzó a masturbarse como si fuera un espectáculo
privado para su hermanito menor. Sus manos estaban manchadas
con el semen del niño y sus ojos, cautivados por la lujuria y por la
crudeza del momento, no podían dejar de escanear
pervertidamente a Hee-seo.

"Ah, Hee-seo."
A medida que aumentaba la sensación de eyaculación, comenzó a
exhalar y a abrir mucho la boca. Bloqueó la entrada para que no
le cayera el semen en la cara y curvó la espalda para atrás hasta
recargarse en la bañera. Hee-seo, que apenas y podía respirar, lo
miró con los ojos empapados en alegría:

"¿Te sentiste bien, hermano?"

Hee-gyeom sonrió un poco. El regusto de la situación no había


desaparecido.

"Sí, estuvo bien".

"Ah. Como mi hermano acaba de frotarse, tengo un


hormigueo aquí otra vez..."

Hee-seo se volvió para mirarlo y tocó el interior de sus muslos y


su entrepierna, que estaban hinchados e increíblemente
enrojecidos. No era bueno que se viera así.

"Primero tenemos que tratar eso. ¿Tienes dolor? Entremos


a buscar un medicamento para la irritación y luego
podemos jugar otra vez".

"Jaja, está bien."

"¿Quieres un poco de agua o necesitas algo?"

"No… Justo ahora solo quiero ir a la cama."

Hee-seo, que era muy mimado, tenía un rincón dentro de él que


era somnoliento como el de un gatito bebé. Gyeom abrazó a Hee-
seo, que pareció desear seguir entre sus brazos, y le dio unas
pequeñas palmaditas en el trasero y en la espalda. Preguntó un
poco sarcásticamente:
"¿Me abres las piernas para que te saque el tampón?"

"¡No! ¡Lo haré solo!"

Sorprendido, Hee-seo rápidamente negó con la cabeza y se separó


de él. Debió haber tenido muchísima vergüenza de que lo hiciera
por él y también de que lo mencionara. Hee-gyeom dijo, como
para disculparse:

"Entonces ve a vestirte y tomemos una siesta juntos"

Era fascinante sentir la textura de la piel de un cuerpo recién


lavado. Había sido un buen día, así que era una completa pena
estarse quedando dormido incluso a pesar de eso. Hacía un buen
tiempo para pasear y el clima era perfecto para matar el tiempo
haciendo algo. Hee-seo quería pasar algunos momentos
entretenidos con su hermano mayor, pero estaba más
concentrado en tratar de despertarse a la fuerza.

"Demonios, no quiero dormir."

"Ve a dormir, bebé. Yo también lo haré cuando lo hagas."

"¡Para nada! No quiero hacer eso." Aunque tenía sueño, Hee-seo


abrió los ojos como si estuviera completamente triste por lo que
acababa de decir. "Estoy muy contento de haber venido de viaje
con mi hyung así que... Por eso quiero hacer muchas cosas a tu
lado ¿Tú no estás feliz de estar conmigo?"

"¿De qué estás hablando, mi amor? Tu hyung está


completamente feliz de haber venido de viaje con su
hermoso Hee-seo".

"¿De verdad?"
"¿Por qué mentiría?"

Todavía estaba empeñado en fingir estar enojado con él, por lo


que Hee-seo reprimió la sonrisa antes de que se extendiera
completamente por sus labios. Sin embargo, sus hoyuelos
florecieron junto a las comisuras de su boca.

"Te amo. Pero en realidad, todavía lo siento mucho."

"¿Hablas sobre la vez en que te chupé?"

"¡Oh, no! ¡No! ¡Yo no hablaba sobre eso, tonto!"

Hee-gyeom se echó a reír. Hee-seo se puso rojo hasta la punta de


las orejas y golpeó a Hee-gyeom con el puño un montón de veces
y justo encima de su pecho. Realmente no lo odiaba o estaba
enojado con él, y eso fue evidente en la manera tan relajada en la
que hacía que sus manos lo tocaran. Más bien, pareció muy triste.

"Yo, yo me enojé con hyung ayer... Así que solo estaba


tratando de pedirte perdón. No debí decir nada de eso ni
gritarte."

"¿Estás arrepentido?"

"Lo lamento muchísimo..."

Hee-seo tenía ojos grandes y claros, por lo que incluso si lloraba


solo un poquito, las lágrimas caerían sobre su rostro de un modo
muy evidente. El niño tenía la mala costumbre de llorar por culpa
de su hermano y Gyeom la costumbre de consolarlo después de
que lo hiciera. Abrazó a su hermanito menor y le acarició
suavemente esas pequeñas mejillas que parecían ciruelas
maduras y calientes. Lo besó y dijo:
"No tienes que lamentar eso ¿Bueno? No hay nada que
perdonar."

"Pero yo..."

"Puedes ser honesto conmigo y enojarte tanto como


quieras con tu hermano mayor. Somos familia, Hee-seo".

Pasó su flequillo detrás de sus orejas y luego Hee-gyeom besó su


frente un montón de veces. Hee-seo siempre había estado
honestamente agradecido de saber que el hombre más adorable
del mundo, era precisamente su hermano sanguíneo. Sintió que
su relación con él estaba protegida por esta valla tan segura y
fuerte que habían formado desde el momento en que nacieron y
que cualquier ansiedad sería insignificante. Era una relación que
no se podía alterar.

"Gracias a Dios te tengo."

Hee-seo se río suavemente. Sus párpados, que estaba dejando


abiertos para no dormir, parpadearon y se cerraron hasta que de
repente, se escuchó su respiración y un pequeño ronquidito.
Hee-gyeom miró a su hermano dormir durante mucho tiempo,
dándole palmaditas en el pecho con una mano para que pudiera
descansar cómodamente.

La tarde en el resort fue tranquila después de eso.


Extra 1 – Día tranquilo

La casa estaba tranquila.

Había llegado antes de lo esperado, por lo que debió coincidir con


la hora de la siesta de su hermanito menor.

Hee-gyeom colocó la caja de un pastel sobre la mesa y se dirigió


de inmediato a la habitación. Cuando abrió la puerta, con
muchísimo cuidado para no hacer ruido, vio a Hee-seo, dormido y
roncando con fuerza. Al parecer, se había quedado dormido
mientras escribía su diario porque la pequeña libreta estaba
todavía junto a su almohada. Sentado en la cama, Hee-gyeom lo
abrió: Hee-seo había decidido llevar un diario todos los días desde
que se enteró que estaba esperando un bebé. En las hojas,
estaban las imágenes de sus ultrasonidos organizados
meticulosamente por fecha junto con un montón de dibujitos y
pequeñas notas sobre lo feliz que estaba de sentirlo crecer. El
corazón de su hermano menor, que estaba emocionado ante la
idea de conocer a su niño, estaba todo contenido allí.

<Siempre me pregunto ¿A quién te parecerás más? ¿A mí o a mi


hermano mayor? Quiero que te parezcas más a mi hermano que a
mí pero, seguramente y sin importar como te veas, serás la
personita más bonita del mundo ¡Quiero verte pronto!>

Había comenzado a reír mientras lo leía.

Avanzando un poco más, leyó sus escritos sobre como le dolía el


pecho y, a medida que su útero estaba creciendo, descubrió un
artículo en donde se quejaba de que tenía que ir mucho al baño
porque el bebé presionaba su vejiga. Aun así, Hee-seo escribió
con mucha felicidad en cada hoja, diciendo que estaba muy
contento de tener a su hermano y a su propio bebé. Era una
terquedad que Heegyeom, que se oponía todavía al embarazo, no
podía superar.

"¿Hermano?"

Hee-gyeom dejó el diario y miró a Hee-seo. Sus ojos somnolientos


parpadearon antes de volverse hacia él una vez más. Después de
quedar embarazado, se encontró con que dormía mucho y
siempre que tenía la oportunidad. Hee-gyeom susurró
suavemente mientras le acariciaba las mejillas:

"Puedes dormir más, mi amor".

"No. Estaba a punto de levantarme de todos modos".

Hee-gyeom ayudó a Hee-seo a rodar sobre la manta para que


pudiera levantarse. Cuando su vientre comenzó a aparecer
lentamente, Hee-seo se sintió incómodo y muy avergonzado por
su apariencia. Ahora, incluso sobre la ropa de maternidad tan
amplia, se veía una curvita bastante clara y prominente y, debido
a que todavía no se completaba el periodo de gestación, adivinó
que vendrían más situaciones como estas en el futuro. Hee-
gyeom, que comprobó lo lleno que estaba todos los días desde el
momento en que le mostró la prueba con dos líneas, comenzó a
reír.

"¿Por qué te ríes?"

Hee-seo, que se apoyaba en él mientras se frotaba los ojos,


preguntó esto antes de mirarlo una vez más. Hee-gyeom negó
con la cabeza, diciendo que no era nada, y luego besó
suavemente sus mejillas y la punta de su nariz.

"Solo admiraba lo lindo que eres, cariño. Por cierto, todavía


te ves cansado
¿Has estado durmiendo bien?"

"Sí. De hecho, me quedé dormido después de que hyung se


fue."

"¿Escribiste en tu diario?"

"Sí... ¿Lo viste?"

Su rostro confuso y somnoliento se puso completamente pálido.


Hee-seo, que solía escribir su "diario de embarazo" una vez al día,
no quería mostrarle nada de eso a Hee-gyeom. La razón de esto
se debía a que se avergonzaba al pensar que era un poco... Cursi.
Hee-seo cambió de tema rápidamente:

"¿Recuerdas la aplicación de maternidad que descargué?


Antes de acostarme leí que ahora el bebé también puede
escuchar lo que decimos."

"Entonces es seguro que está escuchando todo lo que dice


mamá".

"También lo que dice su padre."

Hee-seo sonrió ampliamente. Como un niño que llevaba un


uniforme escolar por primera vez, pareció sentirse orgulloso cada
vez que lo llamaba "mamá" y mencionaba que su hermano mayor
era el padre. Era un hábito encantador. Lo suficientemente
hermoso como para que sonriera también.
"Tu hermano te compró un pastel para comer ¿Sabes?"

"¿Un pastel?"

"Sí, el que pediste".


"Seguro está delicioso. Tengo hambre".

"¿Te gustaría comer un poco de pastel antes de la cena?"

"Sí."

Hee-seo pareció haberse escapado de la sensación de sueño


mientras hablaba del postre. Sus ojos eran deslumbrantes y su
piel se había coloreado de un bonito rojo. En las primeras etapas
del embarazo, luchó con las náuseas matutinas y el asco, pero
ahora su apetito había regresado por completo y el peso que
perdió finalmente estaba volviendo a él. Hee-gyeom le tocó las
mejillas con las yemas de los dedos, como si estuviera tocando un
pétalo muy delicado. Una sonrisa continuó extendiéndose por sus
labios.

"Vamos a comer ¿Bueno? Luego nos damos un baño los


dos."

Después de despertarse, Hee-seo se comió un enorme trozo de


pastel de un solo bocado. Era como si tuviera mucha hambre.

Hee-gyeom, que estaba viendo a su hermano pequeño murmurar


con su boquita toda manchada de crema, se levantó y fue a la
cocina para lavar las fresas que originalmente eran su postre. Las
fresas sin tallo, que todavía tenían un poco de tierra, se
desinfectaron, se pusieron en un tazón pequeño y se presentaron
frente a Hee-seo. Incluso cuando tenía náuseas matutinas, comía
muchas de estas pequeñas fresas. Era evidente que ahora, que ya
aguantaba estar días enteros sin vomitar, las fresas se habían
vuelto parte de su vida diaria.

Hee-seo le dio un mordisco a la fresa que Hee-gyeom había


pinchado para él con un tenedor y luego, le limpió las migas de
pan que tenía pegadas a los labios. Su mirada desbordaba puro
amor:
"¿Hay algo más que quieras comer?"

"¿Eh? No. Ahora estoy lleno y no puedo pensar en nada".

"Si quieres algo de comer, puedes pedirlo. No tengas


vergüenza".

"¡Estoy realmente lleno ahora mismo! De todos modos,


vamos a cenar más tarde ¿No?"
Hee-seo sonrió con un poco de vergüenza.

Su hermano, que parecía un niño, tenía un corazón profundo y lo


suficientemente amable como para no querer compartir las
dificultades de su embarazo. Un día se despertó al amanecer y lo
encontró llorando, así que lo consoló un buen rato solo para
descubrir que lo hacía porque quería comer un helado de calamar.
Recordaba haber conducido a Gangwon-do esa mañana, sin
cambiarse el pijama. Hee-gyeom no era quien tenía un bebé
dentro de él, así que no podía imaginarse cuán grande o molesto
era el malestar. Aún así, entendía que no era fácil. Si pudiera
aliviar la incomodidad y las dificultades, estaba dispuesto a darle
un baño o darle de comer lo que fuera.

"¿Estás seguro?"

Hee-gyeom le preguntó gentilmente a Hee-seo, quién dejó el


tenedor sobre la mesa mientras comenzaba a asentir.

"Sí. Creo que comí demasiado. ¿Qué pasa si no puedo


cenar?"

"No creo que tengas problemas. ¿Me llevo los platos?"

"No, yo tenía planeado lavarlos hoy".


Hee-gyeom detuvo ligeramente a su hermano menor, que estaba
a punto de levantarse para limpiar los platos. Gentilmente, colocó
su mano sobre el hombro de Hee-seo y susurró mientras besaba
su mejilla:

"Lo limpiaré por ti, así que siéntate y espera un minuto".

"¿Qué? De acuerdo..."

Apoyando su estómago hinchado, Hee-seo volvió a caer de


inmediato en el sillón. Su hermano mayor, que solía hacer las
tareas domésticas siempre que volvía a casa, ahora le estaba
impidiendo incluso tocar el agua o manipular el jabón. Cuando no
había nada qué hacer, Hee-seo había comenzado a practicar
punto de cruz para hacer ropita. Sorprendentemente, incluso así
las yemas de sus dedos estaban descuidadas y a menudo le salían
ampulas.

Hee-seo se sentó en silencio y observó mientras Hee-gyeom se


colocaba el delantal y lavaba los platos. Por cierto, Gyeom llevaba
su traje del trabajo y aún no se había desatado la corbata. Sentía
mucho cargarlo de tanto, pero le agradecía de todo corazón por
estar a su lado en cuanto llegaba a casa. Incluso aunque estuviera
muy cansado.

A veces se sentía muy indigno como para ser amado de esa


manera.
Hee-seo, que lo miraba todavía con los ojos bien abiertos, se
acercó al hombre que estaba terminando de lavar los platos. Sus
largas pestañas y sus bonitas uñas hicieron que su corazón
comenzara a latir con fuerza sin que pudiera evitarlo y luego, saltó
de nuevo ante la vista de Hee-gyeom con delantal:

"Hee-seo".
"Ah ¿Qué?"

"Vamos a bañarnos ahora".

"Sí…"

Su voz se volvió ronca. Era obvio que no podía fingir no saber lo


que iba a pasar cuando entraran, así que simplemente pareció
echarse a reír.

Hee-gyeom agarró sus mejillas sonrojadas y lamió sus pequeños


labios. Hee-seo se había enamorado del suave toque de sus bocas
mientras se besaban repetidamente así que fue casi un accidente
que sus pestañas cayeran y las yemas de los dedos comenzaron a
clavarse en su piel para no caerse. Hee-gyeom se inclinó sobre la
mesa para que Hee-seo pudiera tomarlo tanto como lo quisiera y
pudiera sentir lo mucho que lo amaba desde el fondo de su
corazón. Ni siquiera fue su primer beso, pero era casi mágico
tener ese olor afrutado extendiéndose por su lengua.

Cuando el estómago de su hermano comenzó a hincharse, Hee-


gyeom ya no lo dejaba entrar solo al baño. Era, por supuesto,
porque se preocupaba de que el niño tropezara y cayera hasta
lastimarse o lastimar al pequeño bebé dentro de él. Hee-gyeom
no consideró lo molestia que era para él quitarle la ropa cada vez
que lo hacían.

"Todavía estoy bien. Puedes ayudarme más tarde, cuando


mi estómago se agrande un poco más".

Hee-seo, que ya había llegado al baño para sentarse en la silla


junto a la tina, susurró abiertamente que no le gustaba tanta
atención. Sin embargo, todavía había un enorme cariño en los
ojos que lo estaban mirando.
"Quiero hacer de todo por ti".

"Aún así, estás cansado justo después de trabajar."

"No es un trabajo difícil, así que está bien".

Hee-gyeom frotó suavemente el cuello de Hee-seo con un estropajo


esponjoso. Lo agarró del brazo y le llenó la espalda con muchísima
espuma, incluso lo frotó con menos fuerza de lo habitual.
Hee-seo mordió su labio inferior con una expresión
completamente extraña. Los dedos de sus pies se curvaron y
finalmente, cuando la mano de Hee-gyeom le rozó a un lado de la
ingle, el niño apretó las piernas y gimió:

"¡Hermano! Ah… Haces cosquillas otra vez."

"¿Te hice cosquillas?"

"Sí. Ah... Necesito tocarme para..."

"No puedes alcanzar. Tu hermano lo hará por ti".

El estropajo barrió su costado y humedeció la parte blanda e


interna de su muslo. Las mejillas de Hee-seo comenzaron a
teñirse de rojo y luego, empezó a cubrirse la parte inferior del
cuerpo con las manos para que ya no lo pudiera ver. Hee-gyeom,
que estaba sosteniendo la ducha plegable en su dirección, solo
abrió el grifo un poco más y preguntó: "¿No está muy caliente el
agua?"

Hee-seo se mordió el labio inferior y negó con la cabeza. Hee-


gyeom lavó cada rincón y grieta del cuerpo de su hermanito con
un suave chorro de agua y permitió que las burbujas se deslizaran
sobre el cuerpo desnudo y blanco del niño. Hee-seo, que era
tímido con sus emociones, miró los dedos de sus pies todo el
tiempo. Observando a Hee-gyeom solo después de que la emoción
comenzara a disminuir. Gyeom sonrió:

"Tranquilo."

Hee-gyeom, que disolvió sales de baño con aroma a limón, se


arrodilló a los pies del niño. En estos días y ya que Hee-seo había
comenzado a hinchar sus piernas, su hermano le daba un masaje
cada vez que tenía la oportunidad.

Acariciando sus dedos con las manos, Hee-gyeom examinó a Hee-


seo solo para encontrarse con su mirada completamente fija en él.
Hee-seo se sonrojó y sonrió así que Hee-gyeom preguntó con una
nueva voz amistosa:

"¿Lo presioné demasiado?"

"No, no duele en absoluto".

"Si te sientes mal o mareado, dímelo de inmediato ¿Bien?"

"Sí."

Aun así, Hee-seo se rió como si se estuviera divirtiendo en el


baño. Sus mejillas blancas, con hoyuelos anchos, eran tan lindas
que no pudo apartar los ojos de ellas en un buen tiempo. Y luego,
finalmente se acabó el baño.

Hee-seo, que solía dormir frecuentemente, no podía soportar la


somnolencia por mucho tiempo después de quedar embarazado.
Pero en lugar de Hee-seo, que estaba adormilado, Hee-gyeom
limpió el agua de su cuerpo y secó su cabello con muchísimo
cuidado. Luego, susurró mientras apoyaba suavemente su cabeza
contra la suya.
"¿Nos vamos a dormir ya, mi amor?

"Sí…"

Hee-seo, que abrió los ojos un momento, se apretó los párpados


con el dorso de la mano. Hee-gyeom besó a Hee-seo en la mejilla:

"Espera un minuto, voy a ponerte crema en la pancita antes


de que te duermas."

"¿Vamos a dormir juntos?"

"Por supuesto que sí. ¿O te gustaría dormir solo?"

Con cara de sueño, Hee-seo sonrió ampliamente y comenzó a


hablar mientras arrastraba la punta de sus palabras.

"No. Pero, antes de dormir ¿Puedes leer un libro para el


bebé?"

"Bueno. Leeré el libro que me pidas, Hee-seo".

Hee-gyeom, que volvió a besar sus cálidas mejillas, se levantó


para traer la crema para su estómago. Hee-seo, que se había
quedado solo, se acomodó en la cama por su cuenta. Se desató
los cordones del pantalón para que su vientre redondo quedara
expuesto y se quedó dormido con la cabeza de lado.

El hermano mayor, que había traído la crema desde un cajón en la


sala de estar, agarró su bata, la abrió y besó sus pequeños
pezones antes de dejar otro besito en su boca. Había una mezcla
de risa en su voz:

"Necesito ponerte la crema, aguanta un poco."


"Lo estoy haciendo... Todavía no tengo mucho sueño."

"Mentiroso."

Hee-gyeom jaló a Hee-seo directamente a sus brazos. Apoyó la


barbilla en su hombro y envolvió suavemente su cálida piel. Tomó
la crema en su palma, la esparció con todos sus dedos y la calentó
con su propia temperatura corporal. Y, a medida que la crema
comenzaba a templarse, empezó a frotar suavemente la crema en
todo su estómago hinchado.
La mano que acariciaba y frotaba su creciente barriga de
embarazo, se movía tan tiernamente que Hee-seo no pudo hacer
más que cerrar los muslos:

"¿Qué pasa? ¿Es porque te hago cosquillas?"

"Sí, un poco..."

"¿No quieres que lo haga más?"

Hee-seo soltó las piernas en lugar de responder. Como si se le


hubiera escapado el sueño que le había ido llegando lentamente a
lo largo del día, sus ojos comenzaron a verse bastante claros y
enormes. Después de que las náuseas matutinas terminaron y el
apetito regresó, Hee-seo comenzó a ganar un peso considerable
en sus muslos y en las nalgas. Y la textura de la piel que llenaba
la palma de su mano tenía una sensación bastante rica debido a la
crema que le había untado.
Hee-gyeom acarició naturalmente la piel interior de su hermano
menor y luego, la pierna que apenas se había aflojado, se
estremeció y volvió a abrirse por completo.

"Ah..."
El pene de su hermano estaba bien erguido, como cuando le
estaba echando espuma en el baño. El niño siempre sollozaba
insoportablemente cuando lo ayudaba a bañarse o le masajeaba el
estómago por lo que había pensando que no tenía necesidad
alguna de intensificar intencionalmente los sentimientos erógenos
del niño. Gyeom retiró la mano que acariciaba su estómago
hinchado y se separó lo suficiente como para ver a Hee-seo
mordiéndose la boca.

"¿Lo vas a hacer otra vez? Creo que es suficiente..."

Preguntó Hee-seo, sorprendido de ver como colocaba más crema


en sus manos. Hee-gyeom respondió:

"También tengo que ponerte en los senos".

"¿En serio?"

"Duelen ahora que están creciendo ¿No es verdad?"

"Quiero parar… Tengo sueño."

Hee-seo mintió mientras miraba a los ojos de Hee-gyeom. Gyeom,


quien había criado a su hermano menor (por 12 años) por una
cantidad de años considerables, sabía manejar fácilmente sus
quejas. Dijo:

"Tienes que relajarte un poco, cariño ¿De acuerdo? Tu


hermano lo terminará pronto".

"Ah... Bueno."

Hee-seo cerró la boca porque no podía dejar de quejarse del


hermano mayor que estaba masajeando y aplicando crema en
cada parte de su piel. Pero mientras bajaba la mirada, pudo ver
que sus senos estaban un poco más diferentes que antes. No
hacía mucho tiempo, empezaron a formarse bultos chiquitos en su
torso. Sus pechos, que solo eran planos, se volvieron gruesos, y
las areolas se le hincharon y se volvieron oscuras. A veces, era un
lugar que ni siquiera podía tocar por sí mismo porque sentía un
hormigueo y muchísimo dolor. Después de contarle este hecho,
cada vez que aplicaba la crema, Gyeom intentaba masajear
suavemente sus apretados senos para aflojarlos un poco. Su
corazón siempre se enternecía con su delicadeza, pero hoy,
precisamente hoy, estaba avergonzado. Odiaba su cuerpo sensible
en momentos como estos.

"Me daré prisa para que podamos dormir".

Sus labios tocaron su oído, dejando una voz amistosa cavando


dentro de él. La crema, que calentó a la temperatura de sus
manos, comenzó a frotarse suavemente en ambos senos de arriba
para abajo hasta que Hee-seo pareció no tener más remedio que
tensar la cintura. A estas alturas, las ganas de dormir estaban
muy lejos de volver. Gyeom había envuelto suavemente su
pequeño pecho conforme al tamaño de la palma de su mano para
poderlo acariciar. Dolía mucho y también hacía un montón de
cosquillas. Hee-seo mintió para ocultar un cuerpo completamente
excitado.

"Oh, duele..."

"Lo siento, ¿Duele mucho? Seré rápido, ¿Está bien?"

"Hermano..."

Ahora, incluso el aliento que pasaba por sus mejillas había


ocasionado que sus hombros se encogieran. Pero sin darse cuenta
de su corazón nervioso, el hermano mayor aflojó su pecho una y
otra vez hasta que la leche comenzó a formarse en la punta. Hee-
seo se encogió de hombros porque estaba avergonzado de eso.
Incluso las lágrimas brotaron.

"Oye, detente ahora. Tengo sueño de verdad..."

"¿Ya?"

"Sí, porque... Porque me estás tocando."

Hee-seo le contó en secreto sus verdaderas emociones. De hecho,


estaba arrepentido de encontrarse en un estado en el que no
podía satisfacer sus deseos de manera correcta. Desde el día en
que supo que estaba embarazado, nunca se habían tocado o
llegado más allá de un par de besos. Pero aunque había llegado al
límite de la paciencia, Hee-seo fue quien le rogó a su hermano
mayor por tener un bebé. No podía quejarse. Hee-seo derramó un
montón de lágrimas porque era injusto y triste que tuviera que
soportarlo a pesar de que estaba tan ansioso por él.

"Hermano…"

"¿Qué pasa cariño?"

Hee-seo se volvió lentamente para mirar a Hee-gyeom:

"Yo, yo quiero hacerlo con mi hermano. El doctor dijo que


ahora es un embarazo estable así que ¿Podemos... Tener
sexo?"

Hee-seo hablaba tristemente, como un niño que necesitaba


atención mientras tiraba de sus mangas. Pero incluso si frotaba el
cuerpo de su hermano por aquí y por allá, no tenía intención
alguna de tener un sexo tan rudo. Por supuesto, al verlo sin
respuesta, Hee-seo comenzó a llorar como si estuviera
preocupado.
"¿Sí? Hermano... Solo una vez ¿No podemos hacerlo solo
una vez? Si tenemos sexo, ya no te pediré que leas más
libros de bebés antes de dormir.
Podemos saltarlo."

"Hee-seo..."

Dijeron que el apetito y el deseo sexual de su hermano


aumentaría conforme pasara el tiempo, y esa afirmación era
completamente correcta.
Al contrario de los tímidos mimos que él le ofrecía, Hee-seo había
decidido mover suavemente sus nalgas y frotar sus genitales con
sus propias manos. Sus nalgas, más gordas que antes, crujieron
cuando golpearon contra él como para pedirle atención... Y
entonces Hee-gyeom recordó que también había sido muy
paciente.

Hee-gyeom cambió de opinión sobre acostar temprano a su


hermano menor.

Tocó su pantalón y sacó el pene que llevaba de pie desde hace


mucho tiempo. Hee-seo tomó aire y luego escuchó a Hee-gyeom,
apenas reprimiendo el impulso de insertarlo en el interior húmedo
y estrecho de él:

"Acuéstate de costado para no asustar al bebé"

Acostó al niño en la cama, apoyando la cabeza en el hombro de su


hermano mientras que las yemas de sus dedos comenzaban a
jugar con su trasero. Los fluidos habían comenzado a gotear sobre
sus manos así que Hee-seo solo atinó a apretar un poco más las
piernas.

Cuando la verga de su hermano tocó su trasero, Hee-seo movió


los brazos por las sábanas sin saber exactamente qué hacer.
"¡Ah!"

"¿Cuándo te mojaste tanto, Hee-seo? Si acabo de darte un


baño hace un momento..."

"Desde que estábamos en la tina..."

"¿En serio lo haces tan rápido? Mamá, ¿Tienes permitido


ser tan travieso incluso aunque el bebé pueda enterarse?"

"Oye, no digas eso del bebé."

Hee -gyeom soltó una carcajada.

El hermano mayor había comenzado a frotar suavemente el


pequeño cuerpo de su hermano y a presionar los lugares húmedos
utilizando toda su verga. Y después de deslizarse unas cuantas
veces entre su piel y sus apretados pliegues, pronto explotó en la
habitación un sonido bastante parecido al "chapoteo del agua".
Hee-seo comenzó a murmurar un montón de palabras
incomprensibles, pero Hee-gyeom, todavía sosteniendo a su
hermano menor, estaba lo suficientemente ocupado en meterse
dentro de él como para reparar en ello. El agua que se había
estado acumulando dentro de su vagina, se filtró de una sola vez.

"Ah, ah..."

Su hermanito abrazó con fuerza el brazo de Hee-gyeom mientras


lloraba.

Gyeom había dejado de insertarse a la fuerza y en su lugar besó y


chupó la parte blanca de su cuello. Había tenido mucho cuidado a
la hora de manipularlo porque estaba embarazado y la vagina que
apenas se estaba adaptando a estos cambios seguramente se
llenaría antes de completar la inserción. De hecho, la sensación de
éxtasis que no había sentido en meses estaba muy lejos de
saciarse, pero no podía moverse como lo necesitaba. Hee-gyeom
estaba prestando mucha atención para que la inserción no se
hiciera tan profunda, incluso cuando la excitación ya estaba en la
punta de su cabeza.

Hee-seo, que estaba jadeando, lo miró con un montón de lágrimas


brotando de sus pequeños ojos: "Oye, ¿Por qué no te metes
más? Hazlo más profundo. Hazlo más fuerte."

La razón a la que se había aferrado todo este tiempo finalmente


estaba rota. Heegyeom empujó su verga hasta el fondo sin
detenerse a pensarlo y clavó las uñas en el antebrazo de Hee-seo:

"¡Ah, ah!"

Con la cabeza inclinada hacia abajo, Hee-seo tembló con una


fuerza completamente anormal. Su vagina, que ya había
alcanzado su propio clímax, se contrajo y se tensó y Hee-gyeom
aprovechó entonces este momento para abrazar nuevamente a su
hermanito. Había intentado no caer en la tentación de cavar hasta
hacer que elevara la cintura, pero definitivamente no había tenido
suerte en conseguirlo. Estaba atrapado, sudoroso y sin la más
mínima oportunidad de dar marcha atrás.

"¿Deberíamos parar e ir a dormir?"

"No, no... Todavía no estoy satisfecho..."

Hee-seo entrecerró los ojos como si todavía estuviera metido en


una neblina que no lo dejaba respirar. Hee-gyeom sonrió y volvió
a preguntar si necesitaba un descanso, porque su hermanito
menor era tan lindo como para hacer lo que fuera por él. Incluso
si parecía imposible:
"¿Páramos?"

"No ¡No! Solo ponlo. Ponlo dentro de mi. ¡Frota mi cuerpo


con él!"

"Si eres codicioso, vas a hacerte daño."

"No soy codicioso... Es solo que yo... ¡Ah!"

Hee-gyeom, que molestaba a su hermano menor con palabras


sobre detenerse aún y cuando no tenía la intención de hacerlo,
empujó lentamente su verga hasta que la vagina apretada del
niño se abrió para ofrecerle un disparo de agua. La sensación de
estar entrelazado con la pared interior caliente y húmeda de su
hermanito fue completamente asombrosa así que incluso comenzó
a preguntarse cómo era que había aguantado algo como eso hasta
ahora. Hee-gyeom se tragó un suspiro que estaba a punto de
estallar en algo parecido a un grito.

"Ah, hermano..."

"Ah, Hee-seo."

La inserción no era muy profunda cuando estaban de lado. Ni


siquiera podía penetrarlo tanto como lo deseaba por miedo a
hacerle daño al bebé. Era angustioso y un poco cansado intentar
tener cuidado de no soltar los lazos de la razón más de la cuenta.
Y Hee-seo, sin darse cuenta de los problemas internos de su
hermano, solo estaba dejando que su propia hambre se
descontrolara tanto como le fuera posible.

"Ah, ah, ah, hermano. Ah, es tan bueno... Me encanta, me


encanta que metas tu pene dentro de mi"
"El bebé está escuchando, ¿Está bien usar palabras tan
obscenas?"

"Deja de intentar... Utilizar al bebé para burlarte de mi"

Los dedos de sus pies se curvaron. Pensando que el bebé en su


útero lo estaba escuchando a él y a las palabras sucias de su
hermano, tuvo miedo de emitir un nuevo sonido que se escuchara
todavía peor. Era una idea en la que odiaba pensar, pero que
Gyeom puso casualmente en su boca para burlarse de él
utilizándola.

Hee-seo, que estaba conteniendo la respiración mientras se


mordía el labio inferior, finalmente estalló de nuevo: "Ah, no
quiero.... No quiero que mi bebé lo escuché."

"Ah, ¿Tanto te preocupa que el bebé escuche a mamá y a


papá tener sexo?"

"Ah, espera ¡Espera!"

Hee-seo sintió que sus ojos estaban dando vueltas debido a que
su hermano mayor estaba presionando en un lugar
completamente agradable. No podía controlar la sensación de
flotar o de derretirse en sus manos, así que, por supuesto, no
puedo controlar el sonido que salió de su boca. Tampoco podía
morderse porque su hermano sostenía sus brazos con fuerza hacia
los lados. El bebé no debería de escuchar, pero, mientras pensaba
así, Hee-seo soltó un grito que sonó honestamente desgarrador.

"Ah, ah, ah, ah."

Cuanto más se esforzaba Hee-seo por contener sus gritos, más


estimulaba Heegyeom su capacidad sexual.
Movió su cintura lentamente mientras pasaba sus labios por el
escote blanco de su hermano, entendiendo con exactitud dónde le
gustaba a Hee-seo y de qué manera le hacía sentir bien. Cuando
frotaba la parte blanda de su cuerpo con su punta, Hee-seo
gritaba o provocaba ruidos que salían al aire incluso con los labios
cerrados.

"Ah, ah, de nuevo... Ah. Una vez más..."

"¿Quieres que lo haga de nuevo?"

"Ah, sí... Yo quiero... Hermano, continúa metiendo tu pene.


Allí, quiero tu pene justo allí. ¡Ah!"

"El bebé está escuchando ¿Sabes eso? ¿Qué va a pasar si


sigues utilizando palabras tan obscenas?"

Hee-seo apretó el interior de su cuerpo mientras murmuraba, y


buscaba a tientas un lugar desconocido de su cuerpo.

"Es porque soy una mamá traviesa."

Hee-seo sollozó de repente, como si estuviera muy avergonzado


por eso, incluso mientras coqueteaba en la oscuridad y se
permitía seguir la corriente. Hee-gyeom se echó a reír.
Suavemente, comenzó a morder el lóbulo de la oreja de Hee-seo
con los dientes y apuñaló tenazmente la parte que lo volvía tan
loco. Hee-seo no sabía qué hacer o para donde moverse, así que
solo se quedó muy quietecito. Podía sentir la impaciencia antes
del clímax, así como la extraña urgencia justo antes de la
eyaculación. Las lágrimas corrieron por sus mejillas mientras
gritaba:

"Ahhh… Hermano, hermano espera. Tengo que ir al baño."


"¿Estás listo para tomar un descanso?"

Hee-seo rápidamente asintió con la cabeza. A medida que la casita


del bebé crecía, le oprimía la vejiga y le hacía doler la cadera
también, por lo que últimamente Hee-seo iba y venía del baño
varias veces. No esperaba que también afectara al sexo, así que
su cara excitada también se llenó de un montón de vergüenza.
Pareció descabellado que Hee-seo pudiera contener la orina
estando tan embarazado así que Hee-gyeom solo bajó la mano
que tocaba su estómago y agarró su pene erecto.

Y mientras lo estaba haciendo, la bata comenzó a mojarse como si


su uretra estuviera abriéndose de pronto.

"Ah, hermano ¡Realmente necesito ir al baño! No me


toques, yo ya...."

"Está bien. Puedes descansar."

"No, no. Aquí no. Aquí ¡Ah!"

Su pene penetró a través de la vagina caliente y apretada del


niño. Los ojos de Hee-seo brillaron intensamente como si ya no le
interesara orinar y luego Hee-seo sollozó y lloró por el clímax que
se acercaba hasta su punto más alto. Un escalofrío vertiginoso
recorrió su cuerpo.

"¡Hermano!"

Trató de forzar la parte inferior de su abdomen y contener la


orina, pero fue en vano. Hee-seo cayó en un clímax poderoso en
el momento justo en que se dio cuenta de que había comenzado a
mojar la mano de su hermano. Por supuesto, el placer de aliviar
las ganas de orinar y el placer de aliviar la sensación sexual de
hace semanas comenzaron a entrelazarse hasta que su cuerpecito
se estremeció. Fue la culminación perfecta para unos meses sin
tener nada.

Hee-seo, que había estado confuso mientras rociaban semen en


su trasero y limpiaban su frente húmedo a la vez, comenzó a
llorar después de un rato:

"Ah, hermano. Hermano. Hermano..."

"¿Por qué lloras? ¿Qué es lo que te hizo sentir mal, Hee-


seo?"

Hee-seo hipó tristemente ante su amistosa pregunta.

"Ahora soy madre y... Um, ni siquiera puedo controlar mi


orina. ¿Qué clase de persona soy? El bebé va a...
Avergonzarse de mí."

Hee-gyeom se vio obligado a abrazar a Hee-seo, porque después


de todo había sido culpa suya que no pudiera entrar al baño. Sin
embargo, al parecer el objeto de su resentimiento fue
completamente equivocado porque Hee-seo se estaba culpando a
si mismo. Gyeom se acercó cariñosamente a Hee-gyeom, beso
sus mejillas y orejas y acarició suavemente su vientre hinchado
hasta que Hee-seo pareció dejar de llorar.

Hee-seo, que todavía estaba tratando de fingir ser una madre


perfecta, fue consolado por alguien que todavía lo miraba como si
fuera su hermano menor.

"Lo mantendré en secreto. El bebé no va a enterarse de lo


que pasó aquí."

"¿De verdad…? No te burles de mi más tarde porque si


no..."
"No me burlaré de ti, mi amor. Es una promesa ¿De
acuerdo?"

Hee-seo suspiró y le tendió la mano. Hee-gyeom hizo entonces


una promesa con él, utilizando su dedo meñique y un par de
palabras amistosas.

"Ah, espera."

En ese momento, su estómago hinchado comenzó a retorcerse


con fuerza. Hee-seo, que todavía no estaba del todo familiarizado
con el movimiento fetal, se sobresaltó por las patadas del bebé
hasta un punto en que incluso tembló. Heegyeom le dio unas
palmaditas a su sorprendido hermanito.

"Veo que el bebé está enojado. Quiere dormir y no dejamos


de hacer ruido. Mamá, ¿Te vas a dormir con hyung y con el
niño?

En estos días, mientras le leía libros a Hee-seo, su voz había


aprendido a volverse más suave. Hee-seo, que ya había dejado de
llorar, asintió levemente con la cabeza y dejó que Hee-gyeom
limpiara sus mejillas empapadas de lágrimas hasta que se
volvieron de un rojo brillante. Susurró sobre su oído:

"Hoy, te leeré un libro para niños de esos que a Hee-seo le


gustan tanto".

Pareció estar muy concentrado en elegir la historia que quería


contar mientras acariciaba todavía al niño en su estómago. Le
avergonzaba la consideración que le mostraba todos los días y le
maravillaba que lo tratara de tal manera que su corazón y alma
comenzaban a ahogarse. Hee-seo, que no dejaba de imaginarse a
su hermano mayor en su papel de padre, estaba muy preocupado
de que se convirtiera realmente en un "papá perfecto." Temía que
la atención y el afecto que se derramaban sobre él se cortaran
cuando naciera el bebé.
Hee-seo se deprimió un poco cuando se dio cuenta de que todavía
quería ser tratado como su pequeño hermanito. Deseaba quitarse
de encima esa etiqueta, pero no era algo que pudiera olvidar tan
fácilmente. Simplemente estaba sintiéndose infantil de estar
celoso de un bebé por nacer después de pedirle a su hermano
mayor un hijo tan desesperadamente.

"Si te sientes mejor y estás de acuerdo con el plan para


hoy, besa a tu hyung,
Hee-seo."

"..."

Hee-seo cerró los ojos con fuerza y le besó en la mejilla,


avergonzado de haber estado pensado en un montón de
estupideces segundos atrás. Hee-gyeom agarró entonces al niño y
lo besó también en la mejilla, en el puente de la nariz y en sus
pequeños labios. Finalmente, el sentimiento de tristeza
desapareció hasta dejar solo la sensación de un cosquilleo
emocionante.
Hee-seo lo abrazó y se apoyó en su mano para dejar que limpiara
suavemente la suciedad de sus fluidos. El hermano mayor seguía
siendo la única familia de Hee-seo. Y hasta que la familia creciera
hasta volverse de 3, Hee-seo decidió que se entregaría por
completo a los mimos de su hermano mayor. Su mirada regresó a
él mientras tiraba de la mano de Gyeom, que estaba limpiando su
entrepierna. "Hermano…"

"¿Quieres besarme?"

Todavía no había dicho nada, pero al parecer lo había entendido


de inmediato. Hee-seo parpadeó, abrió los ojos y asintió con la
cabeza. Había llorado tanto que había un montón de manchas
rojas por todas direcciones y también, estaba lo suficientemente
mojado como para adivinar a lo que sabría su piel. Hee-gyeom río
en voz baja, inclinándose y cubriéndole los labios con los suyos.
Calientes y completamente suyos.

Fue uno de esos días normales, nada especial.


COSECHA DE CEREZAS
TOMO 2
CAPITULO 8

Después de regresar de un largo viaje de vacaciones, Hee-gyeom


decidió vender la casa en la que habían estado viviendo. El barrio,
donde estuvieron caminando desde que estaban con sus padres,
estaba repleto de elementos que siempre parecieron disminuir el
espíritu completo de Hee-seo. Recordaba a sus amigos, la escuela
a la que iba, y también dentro de esas paredes, existían recuerdos
que podían considerarse horribles.

Por eso Hee-gyeom estuvo buscando lentamente un lugar


adecuado para mudarse con él.
El sitio que Hee-seo había elegido de una lista en el periódico, fue
una casa en un tranquilo pueblo suburbano. Pareció que le
gustaba mucho el hecho de que tuviera un jardín con césped y
una pequeña terraza, como la vieja casa. Era un lugar remoto
donde tenían que conducir durante mucho tiempo solamente para
ir a un cine así que, Hee-seo, pareció sentir la obligación de
esperar por Gyeom cada día por el puro hecho de hacerlo moverse
tanto solamente para ir a trabajar.

"Ayer, iba a esperar a que vinieras. Lamento haberme dormido"


La cálida luz del sol se estaba derramando sobre la terraza para
ese momento así que Hee-seo decidió sentarse al lado de su
hermano mayor, en una mecedora redonda desde donde podía
mirar hacia las plantas como si estuviera hablando con ellas en
lugar de con él. "Lo siento mucho."

Hee-gyeom, que siempre había estado a su lado desde que Hee-


seo dejó de ir a la preparatoria, iba rumbo al trabajo todos los
días sin importar lo mucho que le costara o lo increíblemente
cansado que se sintiera en ese instante. Y Hee-seo siempre lo
estaba esperando, como un buen hermanito y como un perfecto y
amoroso amante. Además, era lo menos que podía hacer después
de que le hiciera salir más tarde de lo habitual debido a sus ganas
por besarlo. Sin embargo, la mayor parte del tiempo se dormía en
el sofá porque estaba muy cansado de esperar. Incluso pareció
que una de sus rutinas diarias en estos días era hacer que Hee-
gyeom lo llevara a la cama después de regresar.

Gyeom susurró mientras veía a su hermano pequeño jugar con


sus manos:

"No te preocupes. Si tienes sueño, está bien que vayas a


dormir primero".

"Yo siempre quiero dormir contigo... Es terrible que llegues


tan tarde. Es lo menos que puedo hacer".

Después de bajar la mirada, Hee-seo pareció presionar sus dedos


hasta el punto en que pensó que los iba a romper si seguía
actuando con tanta fiereza. Frunció los labios, hinchó las mejillas
y pareció como que el regreso tardío que se había repetido
durante los últimos días finalmente consiguió hacer romper su
corazón.

Hee-gyeom agarró suavemente su mano, la besó e hizo que Hee-


seo levantara las pestañas para poderlo mirar... Cada vez que
encontraba el amor en esos ojos, Hee-gyeom pareció volverse
más indulgente.

"Esperaste por mucho tiempo. Perdón por llegar tarde, mi


hermoso Hee-seo. Debes estar cansado de esto".

"No es así… No mucho, un poco".

"¿Estás un poco cansado?"

"Un poco".
Tan pronto como lo consoló, sonrió y finalmente lo abrazó
utilizando todas sus fuerzas.

El hermano menor, el que había criado Hee-gyeom, era


naturalmente del tipo que le gustaba ser mimado. Podía decir que
lo hacía incluso desde que había empezado a atar los cordones de
sus zapatos o desde que comenzó a pedir que fuera por él a la
escuela. Ahora que ni siquiera tenía la oportunidad de mirar a sus
amigos y darse cuenta de que lo que existía entre los dos era
REALMENTE extraño, tal vez tuviera que mimar a su hermano
durante bastante tiempo en el futuro para seguir ablandando su
piel.

Hee-gyeom cepilló el cabello de Hee-seo, quien estaba todavía


oculto entre sus brazos, e hizo que sus pequeños pelitos se
deslizaran de un modo calmado alrededor de cada uno de sus
dedos. Hee-seo le pidió más caricias e ingenuamente susurró todo
el afecto que le tenía a su hermano mayor, a quien seguía tanto,
sin saber que había un deseo increíblemente insidioso acechando
dentro de él.

Hee-gyeom tocó sus suaves mejillas con las yemas de los dedos:
"Es fin de semana, ¿A dónde quieres ir?"

"Solo quiero estar con mi hermano. En casa. Tú y yo


solamente..."

"Tú y yo ¿Qué estaríamos haciendo en casa?"

"Nosotros dos… Solo...."

No tenía pensamientos lascivos, pero Hee-gyeom había susurrado


de manera extraña sobre pasar tiempo juntos así que Hee-seo se
avergonzó y sus mejillas comenzaron a ponerse muy calientes.
Tuvo un pensamiento terrible y no sabía qué decir para
defenderse de eso. Los dedos de sus pies se curvaron con fuerza
así que Hee-gyeom rápidamente lo tocó como para preguntar
"¿Estás bien?" Y lo besó de nuevo. El cabello suave y esponjoso
que le hacía cosquillas en las yemas de los dedos le recordó la
edad de su hermano menor.

"Tus orejas están rojas."

"Hermano… Es porque me haces sentir raro".

"¿Tu hermano dijo algo extraño?"

"Lo dijiste de manera extraña."

Hee-seo entrecerró los ojos y murmuró como si tuviera el corazón


todavía herido. Gentilmente juntó sus manos, que habían estado
tocando la carne de su hermano sin ningún sentido de distancia, y
suspiró igual a si hubiese estando aguantando todo el aliento en
sus pulmones desde hace un buen rato. En momentos como esos,
Hee-gyeom ya no podía actuar como un adulto mayor.

Bajó la voz y susurró.

"¿Pensaste en tener sexo?"

"No pensé en eso..."

"Yo creo que lo hiciste."

Hee-seo, que había parpadeado un montón de veces, levantó


suavemente la cabeza para examinar las intenciones de Hee-
gyeom.
Cuando le tocó el lóbulo de la oreja, sintió como si algo le hubiera
hecho cosquillas en la panza así que por eso se había emocionado
más de lo necesario. En el pasado, no podía entender por qué
pasaba esto cada vez que lo tocaba. Pero ahora era mayor. Solo
un poco, pero si había pelo en su entrepierna significaba que
estaba pasando por una metamorfosis importante, y que ya había
crecido lo suficiente como para ser conciente de estas pequeñas
cosas. Hee-seo ahora podía decir abiertamente lo que sentía:

"No puedes burlarte de alguien que te gusta haciendo


preguntas como esas".

Hee-gyeom se echó a reír.

"¿Tu hermano se burló de ti?"

"Estabas bromeando..."

"Era sincero, ¿Pero estabas molesto porque pensaste que


me estaba burlando de ti?"

"... ¿No estabas bromeando?

"De ninguna manera."

Hee-gyeom abrazó gentilmente a un tímido Hee-seo y lo colocó de


inmediato encima de su regazo. Hee-seo, incapaz de decidir qué
hacer o al menos qué decir, envolvió sus manos alrededor de los
hombros de Gyeom y juntó sus piernas de un modo casi
cuidadoso. Sus muslos blancos y suaves se estiraron debajo de los
pantalones cortos que usaba para andar cómodamente en casa y
después, fue testigo de como la gran mano de Gyeom, con la que
acababa de jugar, comenzaba a clavarse entre sus piernas para
acariciarle cada parte de la piel. La temperatura corporal de sus
dedos se sentía bien, así que Hee-seo pareció no tener más
remedio que tragarse un suspiro.
Gyeom susurró en un tono amistoso:

"¿Tenemos sexo, hermano?"

"… ¿Aquí?"

"Nadie puede ver".

"Todavía estamos afuera..."

La mano que estaba acariciando la suave carne del interior de su


muslo se metió de inmediato en sus pantalones. Hee-seo respiró
hondo y abrazó a Hee-gyeom. A pesar de que estaban rodeados
por una cerca, Hee-seo no estaba familiarizado con hacer esto en
el jardín cuando el sol estaba justamente en lo alto. Sus mejillas y
orejas ardían de calor así que Hee-seo terminó por preguntar en
voz baja, como un niño que recién había hecho cosas malas:

"Hermano, ¿De verdad estás haciendo esto?"

"Si Hee-seo no emite ningún sonido, nadie lo sabrá".

"Um..."

Al decir que no hiciera ningún sonido, su caricia se volvió más


explícita y ocasionó que Hee-seo se mordiera la boca. Las palmas
grandes de Gyeom se movieron suavemente alrededor de sus
genitales, de su escroto y de su perineo. Solo que lo abrazara
suavemente y susurrara para él en voz baja, había provocado que
su parte inferior se humedeciera hasta la locura. Sin embargo,
cuando fue acariciado en ese "lugar secreto", un calor vertiginoso
se extendió por todo su cuerpo hasta hacer que no tuviera más
remedio que ponerse a jadear. Sintió que no podía recuperar el
aliento, así que se aferró a su hermano y aumentó la fuerza con la
que se mordía la boca. Hee-gyeom consoló gentilmente a su
hermanito, diciendo:

"¿Estás preocupado de que se moje tu ropa?"

"Sí..."

"Entonces deberías quitarte todo esto."

A Gyeom le encantaba la forma en que se mordía el labio inferior


y sacudía ligeramente la cabeza para decir que si. El aliento que
fluía a través de sus dientes, temblaba, y el inocente hermanito
pronto pareció haber aceptado el dicho de que no debía emitir
ningún sonido para evitar ser encontrados.

Hee-gyeom hundió la cara en la nuca de su hermano y bajó los


pequeños pantalones que le cubrían las nalgas. Hee-seo, que se
había inclinado sobre él con bastante torpeza, levantó las caderas
y le ayudó a desprenderse también de sus calzoncillos. Fue un
gesto que estimuló el insidioso deseo de un adulto. La voz que
cayó hacia el hermano menor se volvió muchísimo más gruesa
cuando dijo:

" Hee - seo , necesito sacar mi ropa también".

Hee-seo, que se había aferrado a Hee-gyeom con ambos brazos,


levantó la cabeza. La nuca se le había puesto completamente roja
cuando tanteó por el espacio, sin saber dónde poner su mirada o
que decir para hacerle saber lo emocionado que estaba ahora. En
realidad, cada vez que su hermano menor actuaba de manera tan
inocente, Hee-gyeom parecía morir por querer mostrar toda su
naturaleza lasciva frente a él. Quería decirle que le gustaba, lo
mucho que lo deseaba y hacer un montón de cosas prohibidas
para hermanos como ellos. Incluso después de darse cuenta de la
profundidad de su relación tabú, sintió el terrible impulso de medir
la mente de su hermano para ver si estaban en sintonías
diferentes.

Hee-seo apretó la mano que estaba sobre el hombro de Hee-


gyeom y luego bajó lentamente los dedos por su brazo. Mientras
lo hacía, su mirada había comenzado a fluir naturalmente a lo
largo de su cuerpo para rodear la gruesa y caliente entrepierna
del hombre. Luego, contuvo la respiración cuando miró el
contorno que ya se estaba haciendo cada vez más grande bajo su
pantalón.

Hee-gyeom, que estaba observando los curiosos gestos de su


hermano menor, tomó su mano y la llevo hasta su cuerpo para
que pudiera apretarle el pene. Hee-seo se tragó un grito.

"¿No tenías curiosidad por esto?"

"Es grande..."

"¿Quieres que entre todo en tu coño ?"

"Sí."

Mientras hablaba, Hee-gyeom llevó la mano de Hee-seo hacia el


interior de sus pantalones. Y después de pasar por los pelos que
cubrían su ingle, Hee-seo movió la mano hasta que finalmente
pudo alcanzar su pene. El niño estaba experimentando la extraña
necesidad de apretar sus palmas y llenarlas por completo con su
verga, incluso si no lo hacía con la suficiente fuerza como para
provocarle algo de placer.
Con un rostro pálido y medio avergonzado, llenó su curiosidad
apretando y aflojando sus suaves y finas manos encima de su
cuerpo.

Hee-gyeom contuvo el aliento.


Hee-seo, que estaba preocupada solamente por jugar con la verga
de su hermano, levantó la mirada con sorpresa y lo escuchó
murmurar:

"Sácalo y sujétalo bien".

"Sí… "

Hee-seo rápidamente sacó una enorme verga de los pantalones


de su hermano y la agarró entre sus dos manos. Hee-gyeom tomó
un condón, agarró la mano de su hermano y le enseñó a ponerlo
de forma correcta. Hee-seo, quien fue atrapado por él,
suavemente bajó los dedos, parpadeó inocentemente y lo miró,
preguntándose si lo estaba haciendo de la manera correcta. Hee-
gyeom no tardó mucho en colocar sus brazos entre las caderas y
axilas de su hermano y atraerlo hacia él para abrazarlo
nuevamente.

El brazo envuelto alrededor de su hombro se tensó. Sus ojos se


encontraron por un momento y luego, comenzaron a sonreír:

"Lo haces muy bien."

El corazón de Hee-seo hizo cosquillas una vez más ante su actitud


llena de infinito afecto. Es decir, podía quejarse y decir que odiaba
que lo trataran como a un niño. Pero en momentos como ese...
Solo quería seguir siendo su pequeño hermanito menor.

Un grueso trozo de carne se deslizó debajo de Hee-seo, quien


estaba mirando fijamente a Hee-gyeom con las mejillas
sonrojadas. Gyeom sostuvo al niño, lo acomodó y comenzó a
frotar la hendidura húmeda de su vagina hasta que finalmente
terminó cavando dentro de su pequeño agujero. Hee-seo abrió los
labios y enterró las uñas sobre sus propias piernas como si esa
fuera su estrategia para contener el sonido. Ahora, estaba
batallando con la sensación de que una parte de él estuviera bien
abierta y por supuesto, era tan extraño como infinitamente
encantador.

"Ah, ah..."

Un glande grueso presionó contra un lugar bastante diferente al


de la mañana.

Hee-seo, que acababa de aprender correctamente sobre el sexo,


pareció comenzar a derretirse cada vez que sentía los diferentes
estímulos que tenía su hermano para cada posición. Los dedos de
sus pies se encogieron de nuevo y luego comenzó a sollozar con
todas sus fuerzas. Contrario a eso, su hermano, que siempre
había sido alguien tan maduro como guapo, frunció el ceño y
respiró con muchísima calma. Dijo:

"¿Estás bien, Hee-seo?"

Su voz pareció ser más ronca de lo habitual, ocasionando en el


niño un montón de cosquillas en la base de la oreja. Hee-seo se
mordió el labio y comenzó a apretar el trasero que todavía estaba
lleno con el pene de su hermano mayor. Quería que lo hiciera un
poco más fuerte y también, más profundo. Sin embargo, como
ignorando esto, su hermano solo lo balanceaba suavemente e
igual a si estuviera tratando de consolar a un bebé.

"Más... Más profundo."

"¿Más profundo?"

"Sí… Entra. ¡Mucho más!"


En un instante, comenzó una penetración que era lo
suficientemente profunda y rica como para producir un sonido de
chapoteo entre ambas pieles. Sus nalgas desnudas chocaron con
los firmes muslos de Hee-gyeom y sus pies, balanceándose en el
aire, se tensaron y se extendieron hacia adelante mientras
gritaba:

"¡¡Ah!!"

" Hee - seo , ah, ah... Eres delicioso. Lo estás haciendo muy
bien ¿Te sientes mejor?"

"Sí, así. Es estupendo. ¡Esta bien justo así!"

Cada vez que su hyung bajaba profundamente, sentía una


sensación increíblemente extraña. Como si tocara una parte
dentro de su abdomen. Hee-seo cerró los ojos y sacó un enorme
gemido debido a esto. Se sentía tan bien y la parte inferior seguía
apretando tanto que estaba seguro de que podía perder la cabeza.
Fue lo suficientemente emocionante como para quejarse cada vez
que movía suavemente la cintura para hacer una penetración
todavía más profunda. Los ojos de Hee-gyeom brillaron mientras
miraba a su hermano menor perseguir su propio placer.

"Respira, Hee - seo . Respira profundo".

"¡Ah!"

Hee-gyeom miró a Hee-seo mientras le abrazaba de la cintura.


Hee-seo, que había estado sollozando todo este tiempo, abrió los
ojos cuando dejó de entrar y salir. "¿Por qué te detuviste?",
Preguntó silenciosamente con los ojos humedecidos. Hee-gyeom
besó su barbilla y susurró:

"Quiero que sostengas tus piernas un momento."


Al contrario de su voz amistosa, sus ojos comenzaron a parecer
increíblemente feroces. Hee-seo siempre sentía una extraña
sensación de tensión cuando su hermano mayor lo miraba de esa
manera y comenzaba a acariciarlo. Su espalda temblaba y su
estómago hormigueaba por su propia cuenta. Gyeom miró a Hee-
seo como si estuviera siendo poseído por él y luego lo acomodó de
mejor manera entre sus brazos... La penetración se había
profundizado tanto en ese momento que definitivamente no podía
comparar el sexo de cuando sus piernas estaban extendidas a
cuando las tenía cuidadosamente recogidas y con las rodillas bien
levantadas.

Hee-seo clavó las uñas en su propia piel. Era una posición precaria
así que se sintió igual a si fuera a caer en cualquier momento. Sus
ojos estaban húmedos de desesperación.

"Hermano, creo que me voy a caer..."

"Está bien. Tu hermano te atrapará".

Respondió mientras comenzaba a moverse, sosteniendo la esbelta


cintura de su hermano con ambas manos.

"¡Ah!"

Hee-seo gritó, pero luego logró aguantarlo con una nueva mordida
a su boca. En realidad, cada vez que sacaba el pene de su vagina
completamente empapada y lo empujaba hacia adentro, se
escuchaba un sonido de chapoteo impresionante y obsceno. Las
manos, ahora envueltas alrededor de sus hombros, se pusieron
tensas una vez más.

"Ah, ah, hermano... ¡Hermano!"


Cuando su hermano lo agarraba y se sacudía, su cabello
cuidadosamente recortado comenzaba a revolotear de un lado
para otro. Había comenzado a moverse como en una mecedora en
sincronía con los gestos de su hyung así que había tensión en
cada parte de su cuerpo y un miedo mucho más intenso de caer al
suelo.
Hee-seo, que siempre había tenido relaciones sexuales con la
sensación de estar seguro y protegido entre los acogedores brazos
de su hermano, dejó de sentirse familiarizado con el sexo que
estaba teniendo justo ahora. Hee-seo sollozó:

"¡Ah!"

"Haciéndolo afuera te pone caliente. Ja, supongo que se


adapta a tu gusto."

"Oh no… A mí no..."

"No, ¿Entonces por qué tu coño está apretando tanto mi


verga?"

"Yo no..."

Hee-gyeom lo hizo moverse lentamente hacia atrás mientras lo


empujaba de un modo mucho más profundo. El agua ya estaba
goteando de las comisuras de sus ojos así que su hermano pensó
que era honestamente encantador escucharlo sacar un gemido
con los labios casi entrecerrados y respirar con dificultad
solamente por su causa. Aunque quería hacer que se sintiera
cómodo, Hee-gyeom no se atrevió a resistir el impulso de
molestarlo.

" Ugh , ugh , ugh ".


Hee-seo lloró y se quedó inmóvil mientras agarraba su delgada
cintura y la levantaba profundamente en el aire. Gyeom, quien
había estado cuidando a su hermano menor desde que era joven,
ahora estaba feliz de conocer el profundo interior que tenía
escondido entre las piernas. Incluso su gusto por empujarlo con
fuerza, como si estuviera a punto de tocar la entrada de su útero,
era asombrosa y el resultado de estarlo trabajando
cuidadosamente.

Hee-gyeom miró a Hee-seo, que se aferraba desesperadamente a


él, y comenzó a hablar incluso con una respiración tan agitada:
"Hee-seo, ¿Quieres que alguien más escuche tu voz?"

"Hermano... Hermano, no. No quiero..."

"Mi amor, entonces aguanta."

"Ah, por dentro... Es que estás apretando tanto por dentro


que..."

Hee-seo abrió los ojos y susurró algunas palabras fragmentarias.


Sus apretados genitales se movieron bajo el dobladillo suelto de
su bata y comenzaron a mojar el resto de la ropa que no se había
quitado. Hee-gyeom soltó la mano que sostenía todavía su cintura
y puso su brazo debajo de la entrepierna que tenía bien abierta.
Cuando el agradable movimiento se detuvo, Hee-seo abrió
finalmente los ojos cerrados y miró a Hee-gyeom. Él estaba
sonriendo.

"Te estoy abrazando fuerte, estoy aquí contigo".

"Sí… Ah, ah... Hermano."

Hee-gyeom se levantó mientras sostenía a su hermano entre los


brazos. Hee-seo, sorprendido, lo abrazó también y parpadeó
incluso con los ojos completamente humedecidos y borrosos. Era
la primera vez que lo cargaba durante el sexo. Por supuesto, a
diferencia de Hee-seo, que colgada con fuerza de sus hombros por
temor a que fuera a caer, Hee-gyeom lo estaba abrazando
gentilmente mientras aprovechaba para acomodarle la cadera un
poco más a su gusto.

Hee-seo dejó escapar un suspiro de cansancio. "Umm..."

Y entonces, un enorme pene lo penetró otra vez.

Hee-seo sintió como si estuviera siendo invadido aún más


profundamente por su carne. Era como si le estuviera frotando el
pene donde no debería haber existido una presión en primer
lugar, y estaba aterrorizado por eso. Las lágrimas brotaron y
cayeron por sus mejillas junto con un montón de pequeños
murmullos.

"Ah, ah ah, esto, yo, ah..."

"Shh... Van a escucharnos."

"Pero, ah, mi estómago, mi estómago está siendo


desgarrado."

"¿Fuí demasiado profundo?"

"Sí, ah... Es extraño, es extraño hyung."

Hee-seo, que estaba colgado del hombro de su hermano,


balanceándose en el aire y gritando, no podía alejarlo estando así
ni mucho menos intentar detener sus acciones. El sonido del
"agua" surgió de debajo de la abertura resbaladiza de su vagina y,
cada vez que presionaba en la parte que sentía más profunda,
comenzaba a ponerse muy mareado y caliente. Lejos de tener
miedo de ese sentimiento desconocido, estaba un poco ansioso
por lo que eso podía significar para los dos más adelante. Hee-seo
dejó escapar un suspiro, como un grito, y luego el cuerpo entero
de Hee-gyeom tembló igual a si tuviera un tic nervioso.
Comenzó a convulsionar diciendo "Ah, ah, hermano."

"Hyung..."

Un líquido transparente goteó sobre el suelo de madera de la


terraza. Hee-seo, incapaz de superar la presión o el dolor, dejó
escapar un gruñido y luego bajó un poco las pestañas para
permitirse cerrar los ojos. La respiración se le aceleró así que
Gyeom, quien besó suavemente sus labios, se permitió susurrar
mientras juntaba la punta de la nariz con la suya:

"Saca la lengua, mi amor."

Hee-gyeom besó gentilmente a su hermano menor, quien


obedeció y comenzó a sacar la lengua para él. Incluso sus
membranas mucosas, rojas y suaves, fueron lamidas y chupadas
por su hermano como si esta fuera su manera de intentar aliviar
toda la carga y el miedo que estaba dentro de él. Sus fosas
nasales, completamente locas, se calmaron lentamente hasta un
punto en que pudo abrir los ojos. Las lágrimas salieron.

"Uf, hermano..."

"Nos lo vamos a tomar con calma, amor. No tengas miedo


¿Bueno?"

"Sí… Despacio..."

Hee-gyeom se echó a reír. Había decidido entrar y salir muy


lentamente, como quería su hermano. Lo acarició, lo besó y
pronto la eyaculación se acercó y la verga que se había hinchado
hasta el límite llenó todos los lugares sensibles de su hermano. Lo
frotó con suavidad, sujetándolo con firmeza para no sacudirlo de
más y al final, lo capturó contra su pecho y le dijo que todo
estaría muy bien. Dentro de él, estaba sintiendo todo tan
empapado que no fue una sorpresa cuando el agua goteó cada
vez que sacaba su pene.

Hee-gyeom llevó gentilmente al niño hasta el clímax.

"Ah, ah, ah, ah..."

Comparado con el pequeño cuerpo de su hermano menor, su pene


se retorcía con fuerza antes de vomitar un montón de semen muy
espeso. Hee-seo tenía todo el cuerpo tembloroso y repleto de
sudor, probablemente porque la historia de amor, que continuó
entre los dos desde la mañana, se estaba volviendo
completamente difícil conforme pasaban las horas. Luego, tras
calmarse lo suficiente como para poder enderezarse sin caer,
abrió los ojos y lo miró como si estuviera todavía muy borracho.
Una pequeña lengua sobresalió de entre sus labios abiertos.

Hee-gyeom, que había entrado en la sala de estar sosteniendo a


su hermano menor, sonrió en voz baja:

"¿Quieres un beso?"

"Sí..."

No había ninguna razón para ser malo con su lindo hermanito y


decirle que no. Ni siquiera si era para jugar.

Cuando bajó los labios, Hee-seo sacó la lengua un poco más y


comenzó a gemir. Pareció tener tantas dificultades para tragar su
propia saliva que simplemente dejó que todo se acumulara debajo
de su boca hasta que finalmente corrió por su barbilla. Y luego, la
sangre corrió a la mitad inferior de su cuerpo incluso cuando
ahora no había penetración.

Hee-seo, que se había aferrado a él con los ojos cerrados, miró a


Hee-gyeom en silencio. Sabía que las personas que supieran de su
relación dirían que era una persona muy mala que había abusado
de él aprovechándose de su estado, pero Hee-seo no pareció
lograr odiarlo por mucho que lo mirara a la cara. La inocencia de
susurrar amor a un hombre mayor que compartía su propia
sangre pero que de todas maneras lo penetraba, era adorable. Sin
embargo, sabía que a medida que envejeciera, era un hecho que
incluso el ingenuo Hee-seo pensaría en darle fin a esta relación
inmoral ¿Hee-seo desearía vivir escondido en los brazos de Hee-
gyeom por el resto de su vida incluso ante tantas miradas
apuntando hacia él? De repente, Hee-gyeom pareció asustado por
el crecimiento de Hee-seo.

Hee-seo levantó lentamente los párpados. Sus labios, húmedos de


saliva, brillaban maravillosamente bajo la lámpara de la sala así
que Hee-gyeom chupó su boca e hizo contacto visual una vez más
con él. El niño dijo:

"Hermano."

"Dime."

"Me sentí muy, muy bien".

Cada vez que se miraban a la cara, una tímida confesión fluía de


la boca de su hermano como si ya no tuviera nada de pena sobre
lo que diría de él. Hee-gyeom colocó gentilmente a su hermano
menor sobre la mesita de centro:

"¿En serio, Hee-seo?"


"En serio. Te amo."

"¿Cuánto?"

"Tanto que... Quiero tener un bebé contigo. Ya te lo había


dicho pero... Siento que ahora estoy realmente listo para
eso".

Hee-gyeom se quedó en silencio. Luego, sacó un suspiro y


finalmente, le mostró una sonrisa. El semen, que se podía verter
profundamente en la vagina de Hee-seo para producir el bebé que
tanto quería, se había acumulado en el condón hasta parecer un
tanto exagerado. El hermano ató el látex y lo tiró a la basura,
Hee-seo lo miró todavía con las piernas bien abiertas.

"¿Hermano? ¿Tú no me amas?"

"Te amo. Lo suficiente como para que quiera vivir con Hee-
seo por el resto
de mi vida. Te amo mucho."

"Bueno, entonces nosotros y el bebé vamos a... "

"No."

Cuando fue rechazado antes de que pudiera terminar de hablar,


Hee-seo comenzó a sentirse increíblemente confundido. Bajó la
mirada y frunció los labios:

"Siempre dices que no..."

" Hee - seo ".

"¿No te hago sentir satisfecho?"


Hee-gyeom se quedó sin habla por un momento. ¿Si no estaba
insatisfecho? Fue una pregunta que le sorprendió escuchar de su
hermanito menor. Estaba tan enamorado de la inocencia de su
Hee-seo que ni siquiera pensó que diría algo como eso alguna vez.

Hee-gyeom, quien golpeó la punta de la nariz de Hee-seo como si


estuviera amonestando a un cachorro travieso, lo regañó
diciendo: "¿Dónde aprendiste esa palabra?"

"Eso no es importante, sino que siempre dices que no


quieres tener un bebé conmigo incluso aunque dices que
me miras como un amante. ¡Hyung siempre se detiene en el
medio y lo saca para eyacular fuera! Y te pones condón."

Hee-seo miró la parte inferior del cuerpo de Hee-gyeom y luego


volvió a levantar la cara. Fue una connotación explícita. Hee-
gyeom se sorprendió.

"No... Eso es porque eyaculo lento."

Hee-gyeom tomó un pañuelo y comenzó a limpiar la entrepierna


abierta de Hee-seo. La piel, que se había empapado tanto como
para mojar el suelo de la terraza, estaba caliente y se despertaba
en respuesta a la suave limpieza que le daban sus manos. Tenía
demasiado deseo sexual, pero no la energía para soportarlo.
Heegyeom, que sonrió por un momento, tocó juguetonamente la
punta rosada de su pene hasta que Hee-seo pareció no tener más
remedio que separar sus piernas una vez más.

"En todo caso ¿No es Hee-seo muy rápido?"

"... Yo no sé cómo soy. Nunca había hecho algo así con


nadie porque no soy tú".
Hee-gyeom estaba realmente sorprendido por sus palabras así
que miró a Hee-seo por un momento. Hablaba suave, pero igual
pareció celoso mientras tanteaba su pasado. Hee-gyeom pareció
envolverse en un extraño sentimiento cada vez que encontraba el
lado "malo" de su gentil y amable hermano menor.

"Si hice algo como esto en el pasado con otra persona, te


prometo que no fue gran cosa. Ahora no es así, estoy muy
enamorado de mi hermano".

Envolvió sus brazos alrededor de la mejilla de su hermano y lo


besó en la frente un montón de veces. Mientras besaba las cejas y
los párpados del niño, Hee-seo abrazó suavemente su hombro y le
preguntó, bajando la voz como si estuviera contando un secreto:

"… Pero, ¿Soy realmente tan rápido?"

En respuesta a esa pregunta, Hee-gyeom solo pudo echarse a


reír. Chupó los gruesos labios de su hermanito y lo miró mientras
decía ahora:

"Tu hermano estaba bromeando".

"¿De verdad?"

"En verdad. ¿Qué comes para ser tan lindo, hermanito?"

"Mi hermano también come lo mismo que yo. Si soy lindo,


entonces hyung también".

"No. Hee - seo es un hermano precioso. El más lindo del


universo."

Hee-seo le mostró sus hoyuelos, pero sonrió como si estuviera


todavía muy triste.
Hee-seo a menudo hablaba sobre tener su propio bebé. La
primera vez pensó que podía hacerlo pasar por una tontería, pero
la idea de lograrlo se estaba volviendo más clara para él a medida
que crecía. Hee-gyeom estaba preocupado por Hee-seo, que
todavía era joven a sus ojos y sintió pena por el hecho de que
estuviera obsesionado con la forma estereotipada de una familia
en la que tenía que haber un niño allí. Se sintió como si tuviera
que llenar el vacío para que Hee-seo no sintiera la necesidad.

Hee-gyeom ignoró la terquedad de su hermano y lo besó.

****

Todos los miércoles eran los días en que Hee-seo tomaba


lecciones de violín. Era un pasatiempo que su hermano organizó
para el niño, a quien le resultaba difícil pasar tiempo solo en casa
después de perder conexión con todos sus amigos. Hee-gyeom
conducía el automóvil todos los miércoles y lo dejaba frente a la
sala de lecciones. Luego, pasaba el tiempo hasta que terminaba
sus clases, sentado en un café cercano mientras revisaba sus
notas.

Hee-seo había ganado mucha habilidad rápidamente, tal vez


porque recordaba lo que había aprendido brevemente cuando era
más joven. Incluso en casa, trabajó duro en la cuerda del arco y
ahora había logrado aprender a tocar música hermosa.

[Hermano, ya terminé.]
[(fotografía)]
[Toqué esta canción hoy.]
[Me elogiaron por aprender rápidamente].
Hee-gyeom sonrió mientras revisaba las notificaciones del
teléfono celular.

Después de la lección, Hee-seo había ocupado todo el tiempo


desde el ascensor hasta el café donde estaba su hermano,
enviando mensajes sobre la lección de ese día y todo lo que había
aprendido. Gyeom cerró el libro que estaba leyendo y se puso de
pie. El dueño del café, que conocía su rostro desde hacía ya varios
meses, se le acercó con una actitud amistosa y sonrió mientras
decía:

"Te vas temprano hoy".

"Sí, la clase de mi hermano ya terminó."

"Mira, horneé esto hoy. Deberías comerlo con tu hermano


menor cuando lleguen a casa."

"Ah. Muchísimas gracias."

Hee-gyeom, que tenía una expresión confusa en su rostro, tomó


la bolsa de papel entre sus manos y contestó sus palabras sobre
lo agradecido que estaba por verlo venir tan a menudo. Todo el
paquete estaba lleno de dulces, como macarons y brownies, que
eran del completo gusto del niño. Por supuesto, eso hacía más
difícil rechazar el regalo.

"A mi hermano le gustará".

De todos modos, tan pronto como dijo eso, hubo un traqueteo y el


sonido impresionante de la puerta moviéndose hacia adelante.
Hee-seo, con un estuche de violín en la mano, entró al café
colocando una expresión bastante inocente sobre la cara.
"¡Hermano!" Luego, se acercó rápidamente a él, haciendo
los ojos más pequeños debido a su sonrisa "¿Que estas
haciendo?"

"El jefe me regaló unas galletas para que las podamos


comer".

"Wow ¿En serio? Muchas gracias, señor."

Hee-seo, quien lo saludó cortésmente, tomó el sobre de manos de


su hermano mayor para poder ver lo que tenía adentro. El
pequeño paquete pareció bastante grande cuando se posó sobre
sus manos así que, comúnmente, Gyeom no pudo evitar pensar
en lo mucho que le faltaba por crecer. Hee-gyeom envolvió el
hombro de su hermanito con un brazo y con la otra mano acarició
la parte delantera de su cabello para poderlo acomodar. Luego,
después de agradecerle al jefe una vez más, se dieron la vuelta y
salieron del café tomados de la mano.

Su auto siempre estaba acomodado en el estacionamiento del


sótano del edificio principal. Hee-gyeom, que bajó del ascensor
antes que él, abrió la puerta del pasajero y dejó que Hee-seo, que
estaba lleno de equipaje, subiera al coche y se pusiera tan
cómodo como pudiera hacerlo. Mientras colocaba una bolsa de
papel con bocadillos y un estuche de violín en la parte de atrás,
Hee-gyeom se sentó en el asiento del conductor, revisó los
espejos y, como de costumbre, abrochó el cinturón de seguridad
de su pequeño hermanito. Hee-seo, que estaba sentado en
silencio, lo miró como si quisiera decirle algo importante. Sin
embargo, cuando hicieron contacto visual, el niño no pudo hacer
más que ponerse a sonreír.

"¿Qué pasa? ¿Quieres besarme, Hee-seo?"

"¿Aquí?"
"¿Por qué eres tan tímido para hacerlo aquí?"

"Porque alguien puede vernos, tonto."

Hee-gyeom, que se echó a reír, besó a Hee-seo en la frente antes


de frotar sus labios como lo había planeado en un inicio. Hee-seo,
que solo había movido las pestañas en una actitud completamente
avergonzaba, separó los labios y agarró el dobladillo de su
camiseta como si no supiera que hacer para mantener las manos
quietas.
El sonido de la piel húmeda, frotándose entre si continuamente,
resonó por todo el coche hasta que Hee-gyeom decidió que ya
había pasado mucho tiempo. Limpió los labios de su hermano
menor y borró las pequeñas manchas de saliva que habían
empezado a correr desde sus comisuras.

Hee-seo, quien lo había estado mirando con unos ojos


especialmente emocionados, de repente suspiró y dijo: "Mi
hermano es muy popular".

"¿De qué estás hablando?"

"En el café …"

Hee-seo apoyó la frente en su hombro y luego levantó


suavemente la mirada. Sus ojos parecieron haberse puesto
particularmente tristes en un instante.

"Te esperé como de costumbre. ¿Por qué pareces


preocupado?"

"Mi hermano no parece darse cuenta".

"¿De qué?"
"Cuando salimos a algún lado, todos se te quedan viendo…
Incluso el jefe parece quererte demasiado."

Hee-gyeom solo miró al niño, quien había expresado


honestamente que estaba comenzando a tener celos debido a él.
Una mano amistosa acarició de inmediato la cabeza del lindo
hermano menor. Sin embargo, Hee-seo habló de nuevo. Como si
no pudiera dejar de quejarse de un malestar difícil de quitar.

"A veces solo quiero esconderte en un lugar que nadie


conozca."

"... Cuando hablas así, recuerdo lo lindo que eres, Woo Hee
- seo ".

Hee-gyeom, que se quedó sin habla por un momento, finalmente


se echó a reír debido a cada una de sus palabras. Para él, que de
por si estaba enredado en deseos tan oscuros como
completamente poderosos, los celos y la lujuria por monopolizarlo
que le había confesado su hermano menor, eran muy tiernos y
hasta un tanto inocentes.
Hee-gyeom no arrancó el coche de inmediato. En su lugar, había
decidido pasar un rato más allí con él. Al menos lo suficiente como
para que sus labios quedaran húmedos y bien hinchados.

Vivían en un barrio tranquilo, lejos de los rascacielos, edificios


grandes y donde la noche siempre parecía llegar temprano.
Después de alimentar a su hermano menor, que siempre tenía
mucho apetito, y de ordenar la casa, la oscuridad pareció caer
fuera de la ventana de tal forma que era imposible distinguir las
cosas más allá de la primera farola de la calle. Hee-gyeom, que
había estado organizando sus archivos del trabajo, miró el reloj
que estaba sobre su muñeca:
Ya eran pasadas las diez, y eso significaba que era la hora en que
Hee-seo se acercaba a él para pedirle que fueran a dormir. Gyeom
se echó a reír de nuevo. A Hee-seo, que tenía la costumbre de
perseguirlo desde que había aprendido a caminar, todavía le
gustaba que lo sostuviera entre sus brazos mientras dormía.
Incluso recordaba vividamente que el día en que hizo una
habitación separada para Hee-seo, que recién ingresaba a la
preparatoria, fue como si el mundo se hubiera derrumbado
completamente para él.

Una sonrisa apareció en la boca de Hee-gyeom, quien recordó al


joven Hee-seo en su memoria.

Al final, como esperaba, se escuchó un golpe en la puerta de la


habitación y Hee-seo, con la cabeza despeinada, se asomó para
mirar a Hee-gyeom:

"Hermano, ¿No vas a dormir?"

"Supongo que en algunas horas más ¿Tú tienes mucho


sueño?"

Hee-seo se quejó, siguiendo la mano de su hermano mientras


organizaba una enorme carpeta de archivos. El niño, que estaba
todavía en la puerta, preguntó:

"¿No vamos a dormir juntos?"

"Voy a terminar pronto, lo prometo. Así que lávate primero.


Te alcanzo en un segundo".

"¡De acuerdo!"

Entonces su expresión se iluminó de nuevo, cerró la puerta y se


dio la vuelta para correr en dirección al baño. Aunque ya iba a
cumplir los 18, todavía era muy joven ante sus ojos así que, Hee-
gyeom, que dejó la carpeta de archivos sobre el escritorio,
comenzó a reír en una voz increíblemente bajita. Era encantador.

La nueva casa tenía habitaciones separadas. Era solo que a Hee-


seo no le gustaba estar solo, a diferencia de un adolescente
normal. Mirando con atención a su pasado y a lo que estaba
haciendo justo ahora, descubrió que era sorprendentemente
dependiente de él. Durante el día, se sentaba en el regazo de
Hee-gyeom y, por la noche, por supuesto, se metía en su cama
para abrazarlo todo el tiempo. Su posición era claramente
diferente a la de sus conocidos, que se quejaban de que su
hermano menor o su hijo de repente comenzaba a distanciarse.

Ellos definitivamente no eran de esos.

Hee-gyeom limpió el estudio y se dirigió al dormitorio. Hee-seo,


quien dijo que se iba a lavar primero, al parecer había bajado al
baño del primer piso. A pesar de que habían vivido bajo un mismo
techo todo este tiempo, todavía sentía vergüenza por el sonido de
su orina en el baño por lo que dejaba el agua corriendo cuando lo
hacía.

Y después de terminar su ducha, Hee-seo, en bata de baño, se


había sentado en la cama y cruzado las piernas para esperar por
él. Hee-gyeom, que también había terminado, se sacudió el agua
restante del cabello y se acercó para preguntar:

"¿Me estabas esperando?"

"Sí."

A pesar de que el hermano mayor se había sentado de inmediato


junto a él, Hee-seo bajó la mirada con la completa intención de no
caer para su lado. Cuando Gyeom siguió hacia abajo, vio que los
dedos de sus pies se habían juntado completamente. Estaban
redondos y teñidos de rojo debido al resplandor del agua del baño
y siendo consciente de que lo estaba viendo, apretó los pies
todavía más y se balanceó de izquierda a derecha y luego de atrás
para adelante. Hee-gyeom no podía ocultar su risa cada vez que
se enfrentaba a un hermano menor, que era terriblemente malo
para ocultar su timidez.

"¿Estás enojado porque tu hermano llegó tarde?"

"No, no estoy enojado".

"¿Entonces por qué estás actuando así?"

Hee-gyeom observó al hermano menor, vacilando. El dobladillo


delantero de su bata mostraba un pecho plano que tenía solo unos
pequeños pezoncitos destacándose y si miraba hacia abajo,
solamente un poquito más abajo, podía ver que sus piernas, lisas
y rectas, también se balanceaban hacia la izquierda y hacia la
derecha como si estuviera muy, muy impaciente por hacer algo.
Después de permanecer en el agua tibia durante mucho tiempo, la
piel se le había vuelto toda húmeda y rojiza.

Y Gyeom sabía mejor que nadie lo suave que se ponía su carne


cuando salía de la bañera.

" Hee - seo , mírame."

"De acuerdo".

Mientras extendía las palmas de las manos sobre sus muslos y


enrollaba suavemente la bata, los dedos de sus pies dejaron de
curvarse y sus piernas se quedaron completamente quietas. El
hermano menor todavía no sabía como ocultar sus sentimientos
de manera correcta así que era difícil. Por supuesto, su inocencia
podría haberse superado si hubiera salido con sus compañeros en
lugar de estar con su hermano mayor todo el bendito tiempo.

Gyeom le susurró cariñosamente a su hermano menor, quien


pareció no saber que hacer con su excitación hasta el punto en
que solo había puesto su cuerpo completamente rígido:

"Me dijiste que estabas cansado después de tu clase".

"Fueron palabras vacías".

Hee-seo murmuró esto en voz baja. Al parecer, porque tenía


miedo de que no accediera a acostarse con él. Su mirada, que
había estado clavada en los dedos de sus pies todo este tiempo,
lentamente se levantó y se posó ahora en la cara de su hermano.
Se formó un calor húmedo en sus mejillas:

"... Me preparé para ti".

"Um, ¿Cómo lo hiciste?"

"Detrás..."

"¿En serio?"

"Si... Mi hermano aún no lo ha puesto allí".

Ser ingenuo significaba, en otras palabras, no saber sobre algo.


Hee-gyeom quería decirle eso a él, pero se detuvo ante la idea de
que pudiera tomarlo a mal. El niño pareció poder recordar
vívidamente las excusas que había utilizado para apaciguarlo el
día que había pedido sexo anal por primera vez. Posiblemente,
todavía le daba vergüenza.

"Hermano, ¿Podemos hacerlo?"


Cuando finalmente había sentido que estaban en una "relación de
pareja", no dudó en evocar al sexo incluso sobrepasando el tema
de su vergüenza. Heegyeom miró a su hermano menor con ojos
preocupados. El niño se inclinó hacia él y le suplicó a su hermano
nuevamente: "¿Podemos hacerlo?" Y entonces, la bata, que se
había puesto toscamente con toda la intención de quitársela de
todos modos, hizo un ruido suave cuando se resbaló para
mostrarle su cuerpo.

Su hermano menor quería hacer muchas cosas, pero Gyeom no


tenía la paciencia para eso.

Su hermano menor se arrastró entre sus brazos, mostrando un


pene medio levantado en una entrepierna a la que apenas le había
empezado a crecer el pelo.
Suspiró, lo miró con la cara roja pero no se retiró jamás. Su
expresión estaba llena de emoción, como si pudiera escuchar los
latidos del otro incluso aunque estuvieran separados.

"Por favor..."

"Si haces eso... No voy a poder detenerme después".

"No importa".

Dijo en voz baja.

No había suficiente tiempo como para entrenarlo, por lo que


pareció encenderse dondequiera que sus manos lo tocaban. Por
supuesto, el hermano menor siempre animaba a su hermano
mayor a que lo hiciera como quisiera sin preocuparse por él.
Hee-seo miró a Hee-gyeom con ojos llorosos. En poco tiempo,
susurró una palabra peculiar con una sonrisa que tenía la típica
alegría de un joven:
"No quiero dormir esta noche".

La bata cubría la cama.

Mientras Hee-seo abrazaba una almohada, todos sus nervios


parecieron estar concentrados en el hermano mayor que estaba
detrás de él. Después de todo, era la primera vez que practicaba
sexo anal y estilo perrito.

El hermano mayor, que siempre decía cosas agradables para


relajarlo, solo miraba entre sus piernas sin decir ni una sola
palabra. Estaba nervioso así que no sabía que hacer o de que
manera mover las manos ¿Tenía que verlo? ¿Debería ver para el
frente?

"Aquí, ¿ Hee - seo jugó con esto?"

Hee-gyeom lo agarró por las nalgas. Le gustaba demasiado la


sensación de sus dedos dentro de él así que Hee-seo tragó un
suspiro. Se sentía, igual a tener un calor resbaladizo comiéndoselo
todo...

"Ajá."

"Tu hermano ni siquiera te enseñó algo como eso, ¿Qué


hiciste?"

"Puse mis dedos dentro. Lo hice como lo hace mi hermano


en mi vagina"

"Así que por eso el baño tomó tanto tiempo".

"Sí."
Con solo tener sus caderas levantadas en alto, Hee-seo se
estremeció y pareció gatear un poco hacía adelante. Había un
sonido vergonzoso de sus membranas mucosas cuando
empezaban a adherirse entre si para ocasionar una fricción.

"Ya estás mojado".

Cuando frotó su grieta, Hee-seo se tensó y comenzó a apretar


fuertemente las sábanas. Era divertido que se asustara tanto
incluso después de haberlo estado seduciendo con tanta audacia.

El hombre frotó el área que su hermano había tocado en secreto


cuando tomó un baño... No era nada probable que su ano se
abriera fácilmente para recibirlo así que una sensación de "culpa
tardía" le hizo cosquillas en la base del estómago. El niño, quien
debió haber estado jugueteando torpemente con el agujero
escondido entre sus piernas, tal vez pensaba que sería tan fácil
como sentir sus dedos o similar a lo que pasaba con la parte de
enfrente.
Fue gracias a su influencia que el hermano menor, que no sabía
nada, había hecho despertar el deseo que sentía por él de este
modo tan descarado. Pero igual sabía que incluso el sentimiento
de culpa era el combustible que intensificaba sus ganas de tener
sexo.

Su voz se volvió un poco más reservada:

" Hee - seo , ¿Tocaste el interior?"

"Si, lo hice…"

"¿Te sentiste bien?"


Hee-seo negó con la cabeza, que estaba todavía bien enterrada en
la almohada, y comenzó a decir que en realidad no había sentido
nada. Cuando se tocó, su ano no se abrió fácilmente y no se
mojó, por lo que fue un poco doloroso.

Hee-seo deseaba poder sentir algo más intenso o similar a lo que


pasaba cuando tocaba su vulva.

El hermanito contuvo la respiración y levantó las nalgas, como un


gato estirándose. Todos sus nervios estaban concentrados en el
hombre que estaba detrás de él así que Hee-seo respiró fuerte,
como un niño que intentaba calmar un desmayo oliendo un paño
de alcohol, y luego, casi sin que se diera cuenta, fue testigo de
como unos labios comenzaron a tocarle en la espalda.

"¡Ummm!"

Se sorprendió hasta el punto en que su parte baja comenzó a


temblar. Se mordió la boca, sacudió sus caderas y aunque estaba
diciendo que no le gustaba que hiciera eso tan de la nada,
permitió que Hee-gyeom lo sostuviera con ambas manos para
poderlo acomodar encima del colchón.

El cariñoso hermano mayor disfrutaba mucho de hacer sentir bien


a su hermano menor. Ya fuera chupándolo en los labios,
mordiendo sus pechos o abriendo sus piernas para que pensara
en cualquier otra cosa que pudiera relajarlo. Ahora Hee-seo, que
ya se había acostumbrado a que le chuparan la vagina, incluso
aunque todavía era tímido, pareció estar completamente absorto
en sentir la lengua que mojaba su trasero.

La mano que sostenía la almohada se hizo más fuerte:

"Uf, hermano... Como me lames es tan... ¡Ah!"


Gyeom chupó el agujero de su hermano como un animal
despiadado y sucio, provocando, lógicamente, que se escuchara
un sonido vergonzoso de agua en su piel cuando cambiaba de
posición. Su vagina y su agujero trasero se estremecieron y la
mucosidad se condensó hasta mezclarse con el semen que salía
desde su verga. De alguna manera, estaba ansioso y no podía
respirar bien.

"Ah, ah, ah..."

Podía sentir a la perfección la lengua que lamía ampliamente entre


sus nalgas. Como un perro con un mal hábito. Sus ojos no
brillaban con tanta intensidad como cuando jugaba con su pene o
su vagina, pero el calor seguía acumulándose y volviéndose más
insoportable cada vez.
Hee-seo apretó y aflojó su agujero mientras sacudía su cintura,
todavía con las nalgas bien levantadas en dirección a su hermano.
La lengua puntiaguda de Gyeom se movía de dentro hacía afuera
y marcaba los lugares que no hubiera conocido de no ser porque
había decidido aventurarse por si mismo.

El cosquilleo subió por su estómago y finalmente, hizo que sus


lágrimas brotaran hasta derramarse. Hee-seo, murmuró de una
manera completamente suplicante:

"Se siente tan... ¡Es tan profundo!"

La sensación de su boca, moviéndose en su agujero, empujó a


Hee-seo muy cerca de su clímax. Sin embargo, no fue suficiente
estimulación para aliviar un calor tan infinitamente ardiente como
el que le estaba haciendo sentir. Casi pareció como si estuviera
frotando su trasero descaradamente en la cara de su hermano.

"Me gusta, hermano... Me gusta."


El sonido de frotar y de chupar estalló de manera obscena por el
cuarto.

A Gyeom parecía gustarle mucho eso de acariciarle por detrás y


frotarle las nalgas. De hecho, cada vez que tenía sexo con él,
había una sensación de alivio, de amor profundo e incluso los
amargos celos que alguna vez se acumularon en su pecho,
comenzaban a evaporarse hasta que ya no quedaba nada. Ese era
el elemento que más excitaba a Hee-seo. Que lo abrazara y lo
consolara incluso cuando no estaba familiarizado con eso.

"¡¡Ah!!"

Hee-seo finalmente cayó en un orgasmo.

La parte superior de su cuerpo, que se había derrumbado sobre la


sábana, tembló con fuerza y se volvió en algo que estaba
completamente a merced de Heegyeom. El hermano, que había
besado sus nalgas rojas y maduras mientras las amasaba hacía
arriba y hacia abajo, se levantó, le dio la vuelta al niño y se sentó
finalmente entre sus piernas. Y ya que lo había agarrado por el
tobillo para dejarle al descubierto el pubis, Hee-seo terminó por
mirarlo con unos ojos increíblemente asustados:

"Ah, en esta posición... Yo no..."

"Te gusta que tu hermano te abrace ¿No es verdad?"

"Sí. Me gusta eso, pero..."

Sin embargo, su hermano consiguió abrazarlo con fuerza justo


antes de que pudiera hablar. Después de eso, los labios de Hee-
gyeom se aflojaron en una sonrisa que revelaba lo mucho que
pensaba que el niño, que estaba siendo increíblemente honesto
con él, era lindo hasta un nivel de verdad incomprensible.
Gyeom se bajó los pantalones y se frotó unos genitales que ya
tenía bien levantados para ese momento. Por supuesto, se veía
muy diferente al pene que estaba colgado de la parte inferior del
abdomen de Hee-seo:

"Vamos a ir paso por paso, ¿Lo recuerdas? No tienes que


parecer tan espantado, mi amor."

Hee-gyeom rasgó el envoltorio del condón con los dientes. Pareció


como si Hee-seo estuviera revelando abiertamente todo el deseo
sexual que sentía por él.

Gyeom sonrió: "¿Puedo ponerlo?"

"Sí. Ponlo. Hazlo rápido, por favor."

"Es la primera vez que lo hago de esta forma y quiero que


sea perfecto."

Gyeom besó tiernamente a su hermano y comenzó a deslizar su


pene por entre la grieta de su culo. Todo estaba empapado de
líquidos y secreciones que hacían todavía más evidente el
movimiento del orificio de su ano, cerrando, aflojando y apretando
con fuerza una y otra vez hasta que pareció completamente
insoportable de mirar y de sentir.

Hee-gyeom besó sus labios tan pronto como miró a su lindo


hermanito, quien había bajado sus pestañas para... Dejarse llevar.
Luego, pareció soltar un suspiro y cuando finalmente presionó sus
genitales contra su agujero, Hee-seo sollozó una vez más:

"Ay..."
El agujero que Hee-seo tocó en secreto en el baño y que Hee-
gyeom aflojó con su lengua, se estaba abriendo a la perfección
para poder recibirlo. Hee-gyeom tomó con cuidado el cuerpo
desnudo de su hermano menor, que seguía haciendo muecas, e
hizo que envolviera sus delgadas piernas alrededor de su cintura
para hacerle más fácil la inserción:

"Hee-seo, ah ¿Estás bien?"

"Sí, ah... Estoy muy bien."

"Eres terco".

Cuando presionó un poco más la cintura en su dirección, un


glande completamente abultado comenzó a abrirse camino entre
sus nalgas. Hee-seo, que estaba tan nervioso como si fuera su
primera vez teniendo sexo, tragó saliva y comenzó a quejarse
otra vez. Parecía sorprendido y asustado a partes iguales así que
Hee-gyeom movió lentamente su cintura para que su hermano
menor pudiera relajarse, de modo que pudo entrar finalmente en
un agujero que nunca antes había usado.

En respuesta al gesto de frotar suavemente entre sus piernas, la


pared interior, que pareció estar bien cerrada, se le abrió de una
manera casi perfecta. Hee-seo se aferró a él:

"Ah, ah, hermano."

"Dime si te duele, Hee-seo. No intentes aguantarlo todo."

"No es doloroso así que, ah..."

El hermano mayor, que estaba excavando lentamente en el sitio


secreto de su hermano menor, comenzó a parecer un poco más
desesperado que al inicio. De hecho, cada vez que tiraba de su
espalda y la levantaba, la inserción se profundizaba tan
considerablemente que comenzó a parecer estar inmerso por
completo en él. Era tanto así que apenas y dejó escapar un
gemido.
Sin embargo, aunque la sensación de un gran y grueso trozo de
carne entrando por su vagina era familiar para Hee-seo, la
sensación de golpear su agujero trasero era completamente
desconocido. Estaba tan confundido como cuando le abrió el
cuerpo por primera vez.

"Ah, ah, ah, hermano... ¡Hermano! Espera, espera un poco.


Espera."

"¿Por qué? Hee-seo me suplicó que lo pusiera aquí,


¿Verdad?

La inserción comenzó a ganar velocidad gradualmente. Hee-


gyeom, que en otras circunstancias habría apaciguado con ternura
a su hermano menor quejumbroso, no lo cuidó y se dirigió de
inmediato a tomar lo que quería.
La carne, que había empujado hacia las profundidades, se aflojó
lentamente y comenzó a frotarse como para alcanzar su propia
estimulación.

Conteniendo la respiración, terminó por hundir su pene todavía


más profundo.

"¡Oh por...!

Las piernas blancas, que lo estaban envolviendo, no pudieron


resistir el momento de placer y se estiraron por completo sobre la
cama. Hee-seo se aferró a su hermano mayor con ambos brazos,
murmuró un montón de palabras incomprensibles y terminó por
sollozar. El pene, que le había llegado a algún lugar del interior,
giraba alrededor de la parte baja de su estómago y en algún
momento, incluso se sintió como si se hubiera pegado de la
misma manera en la que el suyo lo hacía con la parte inferior de
su abdomen debido a tanto semen.

Cada vez que su hermano lo penetraba, el estímulo en el interior


comenzaba a ser tan emocionante que el sonido salía muy alto

"Ah, ah, ah, hermano. Hermano."

"Ah, Hee-seo".

"Me siento tan bien..."

Era otro lugar desde donde su hermano lo estaba haciendo sentir


bien, pero el moco seguía fluyendo desde su vagina como si
estuviera esperando por tener su pene. El líquido era resbaladizo
y ahora estaba cayendo hacia sus pliegues así que, lógicamente,
había un sonido vergonzoso cada vez que lo follaba. Heegyeom,
que frunció el ceño, soltó una breve carcajada.

"Estás demasiado húmedo, mi amor. Ah, ni siquiera sé


desde donde te estás mojando".

"Ah, hermano."

"Hee-seo... Pareces sentirlo bien sin importar el hoyo en el


que lo ponga. Ah, ¡Dios mío!"

"Ugh, ¿Qué debo hacer, hermano? ¿Qué debo hacer? Se


siente... ¡Um!"

Perdió tanto la cabeza que dejó abierta la boca. Era igual a si sus
palabras no estuvieran siendo procesadas correctamente por su
cabeza.
Hee-seo, que estaba débil de placer, era tan lindo que Hee-gyeom
no pudo hacer nada más que darle la vuelta lentamente y besarle
en el costado. A eso, le siguió un suave ruido de piel contra piel y
entonces, los lloriqueos y regaños de Hee-seo comenzaron a
aparecer uno tras otro.
Gyeom sostuvo a su hermano pequeño en sus brazos y frotó el
área donde más le gustaba. Dijo: "Todo va a estar bien."

"Ahhhhhhhhhhh..."

Cuando sus cuerpos quedaban superpuestos, se sentía igual a si el


hermano mayor se estuviera comiendo al hermano más pequeño.
Solo las manos, que colgaban de la espalda de Hee-gyeom, y sus
piernas, temblorosas y separadas, eran las únicas que podían
hablar honestamente sobre lo mucho que le encantaba que
estuviera enterrado dentro de él. Lo feliz que era de que le hiciera
el amor. Los ojos de Hee-gyeom, mirando a Hee-seo, se volvieron
más afectuosos debido a esto:

"Hermano, ¿De verdad estás bien? ¿Te sientes bien?"

"Está bien, hermano. Estoy bien..."

Hee-seo no podía controlar la emoción de su voz. No sabía que


sería tan encantador que lo penetrara por el culo.

En realidad, cada vez que lo metía profundamente y lo comenzaba


a frotar, se filtraba un sonido completamente vergonzoso desde
su boca. La parte inferior de su abdomen se apretaba, la parte
inferior de su espalda se levantaba y sus nalgas comenzaban a
temblar con demasiada fuerza. Hee-seo siguió sus instintos. Bajó
la mano que se aferraba a su hermano y tocó de inmediato la piel
de su entrepierna. Sin darse cuenta de que Gyeom se había
quedado quieto como para mirar lo que estaba haciendo, llenó el
espacio vacío con sus dedos y comenzó a acariciarse.
"Um, um, hyung, ah."

"Hee-seo seo ¿Tu coño se siente muy vacío?"

Riendo como loco, el hermano agarró una de sus manos y las


separó para ser solamente él quien comenzara a masturbarlo
utilizando los dedos. Su vagina, que no dejaba de chupar y
succionar, pareció abrirse tanto que lloró muy fuerte.

"Ah ¡Hermano! ¡¡Hermano!!"

"¿Se siente bien poner ambos?"

"Uf, es tan bueno... Está delicioso cuando lo haces así."

Mientras su pene entraba y salía lentamente de su agujero,


comenzó a sentir un montón de deseos apresurados por tocarse
más fuerte la vagina. Originalmente, era un niño honesto con sus
necesidades, pero cuando aprendió que podía sentirse bien,
entonces pareció como si hubiera dejado de tener miedo de abrir
la boca para pedir.

"Necesito más."

Hee-gyeom sacó los dedos de su vagina y decidió agarrarle la


barbilla en su lugar. Luego, cuando lo atrajo hacia él para besar
su cuello, lo atravesó tan profundamente que gimió:

"¡Ah! Hermano..."

La espalda de Hee-seo se sacudió. A demás de en su "zona


erógena", Hee-seo, a quien le gustaba que lo penetraran
profundo, acababa de llegar a su clímax con solo sentirlo en su
trasero.
Hee-gyeom miró a su hermano, que estaba conteniendo la
respiración, sacó su pene durante un largo rato y luego lo volvió a
insertar hasta hacer que el hermanito menor, que ya había
derramado un montón de lágrimas, finalmente llorara:

"¡Ah! ¡Ah, por Dios!

"Hee-seo. Mi amor, abre los ojos."

"Ya no puedo más, ya no puedo... ¡Acabo de correrme! Ah,


ah..."

Su hermano menor, que tenía un período de transformación


impresionante, estaba creciendo sin parar. Era muy honesto y
sexy y estaba pensando que los días en los que podía consolarlo
con lindas palabras ya estaban quedando completamente atrás.
En realidad, le preocupaba que algún día se diera cuenta de la
realidad y se fuera de sus brazos para descubrir su sexualidad por
su cuenta. Hee-gyeom se volvía loco mientras más se enamoraba.
Ese era un hecho.

"Voy a... Voy..."

"Ah, Hee-seo, Hee-seo..."

Hee-gyeom, que codiciaba a su hermano menor, respiraba con la


misma dificultad con la que lo estaba haciendo el niño. Bajo sus
cuerpos, había un sonido continúo de fricción húmeda y luego, los
ojos de Hee-seo se pusieron blancos ante la sensación de que su
hyung entraba profundamente, lo tocaba y lo frotaba sin parar ni
una sola vez. Apenas y respiraba a través de sus labios
entreabiertos.

Nunca imaginó que sería tan bueno.


En el futuro, cada vez que tuviera relaciones sexuales con su
hermano mayor, no sabría donde decirle que lo metiera.

Mirando a su hermano, todavía con una visión increíblemente


borrosa, Hee-seo dejó que su emoción se revelara por completo
en sus facciones. Sus ojos fruncidos, las gotas de sudor y los
gestos apresurados intensificaron la sensación sexual entre los
dos. Y Gyeom podía decir muy honestamente que siempre que
veía a su hermano, gemir y querer más de lo que le daba, sentía
en su interior un éxtasis emocionante. La motivación que
necesitaba para meterlo más adentro y hacerlo mejor.

"Ah, ah, ah."

El hermano menor, que siempre parecía estar detrás de su


hermano mayor, estaba siempre por delante en cuanto al sexo.
Hee-seo ya había alcanzado el orgasmo, pero Hee-gyeom,
aferrándose a sus delgadas piernas, empujó y empujó en un
intento por conseguir lograr lo mismo. La pared interior del niño
pareció retorcerse.

"Ah, hermano ¡Ay, hermano!"

"Todo está bien, todo está bien mi amor."

"Ah, me voy a morir ¡Ahhh! Voy a morir."

Hee-seo inclinó la cabeza y dejó escapar un sonido bastante


ronco. En el momento en que su piel chocó con fuerza contra su
trasero, se sintió como si hubiera sido invadido hasta una
profundidad a la que no hubiera tenido que llegar en primer lugar.
Y tardíamente, un líquido delgado comenzó a fluir desde un pene
que ya parecía estar muy cansado de tanta acción.
Hee-gyeom se movió lento, agarrando a su hermano menor
mientras todavía estaba temblando contra él. Y Hee-seo, que
había sentido que ese enorme pene se retorcía dentro de su culo,
comenzó a experimentar la agradable sensación de tener a su
hermano eyaculando sin salirse.

Hee-gyeom suspiró:

"¿Cómo estás, Hee-seo?"

"Bien..."

Hee-gyeom se inclinó y besó a su hermano una y otra vez porque


realmente no podía evitar amar al pequeño niñito que era
honesto. Hee-seo sacó la lengua y respondió al gesto igual a como
lo hacía normalmente. La mano que acariciaba su cuerpo desnudo
era cautelosa, pero las huellas rojas, ocasionadas por sus
movimientos rudos durante el sexo, permanecían en su clavícula,
en la cadera y en los lugares a la que se había aferrado todo este
tiempo para hacer que no se separara de él.

Hee-seo lo miró atentamente mientras el hermano mayor, que


había dejado de estar entre sus piernas, tiraba el condón al bote
de basura. Tenía una expresión tan cansada que Hee-gyeom se
acercó otra vez, lo acarició y preguntó en voz bajita, como si
susurrara la historia de algún libro:

"¿Dónde crees que es mejor poner mi pene?"

Hee-seo, que se había emborrachado con el beso amistoso de su


hyung, parpadeó y miró hacia arriba. Era una pregunta que no se
había imaginado escuchar inmediatamente después de tener sexo.
Cuanto más lo pensaba, las respuestas más vanas llegaban a su
mente y la conclusión de que sería mejor si llenaba el frente y la
parte posterior al mismo tiempo, parecieron tomar mayor fuerza.
"Ambos."

"¿Sientes que es aburrido tener la vagina vacía durante el


sexo?"

"Solo… Pienso que se sentiría mejor."

"Entiendo."

Debido a que era una voz llena de afecto, Hee-seo se olvidó por
un momento de la vergüenza y sonrió también. Una mano grande
le acarició suavemente la mejilla y la oreja enrojecida. Le
acomodó el cabello e hizo que la somnolencia después de un sexo
satisfactorio creciera hasta el extremo.
Hee-seo cerró los ojos e inclinó la cabeza contra el agradable
toque. Hee-gyeom, que estaba mirando todo en silencio, suspiró
una vez más y luego, contrario a lo que creía que iba a hacer,
agarró el pene de Hee-seo entre los dedos y lo estrujó.

"¡Ahhh!"

"¿Ya te vas a dormir?"

"Oh, no. Si quieres hacerlo de nuevo... Entonces yo también


quiero."

"Jaja, ¿Estás de acuerdo?"

Las mejillas de Hee-seo se enrojecieron cuando el hermano mayor


se limitó a sonreír.

Hee-gyeom se levantó un poquito de la cama y besó un montón


de veces una mejilla que ya estaba roja, como un melocotón
maduro. Los ojos de Hee-seo fluyeron a lo largo de la mano de
Hee-gyeom solamente para notar que estaba sacando un condón
del cajón de la mesita de noche. Abrió los labios, como si
estuviera a punto de decir algo importante, pero luego los cerró.
Con los ojos hacia abajo, murmuró una palabra que no pudo
escucharse bien y, finalmente, tras pensarlo demasiado, sacó una
frase apresurada ante el sonido del papel rompiéndose:

"¿No podemos hacerlo sin condón?"

Fue una petición tímida pero segura. Incluso entonces, cuando sus
ojos se encontraron con los de Hee-gyeom, su impulso no murió.

"Si lo haces atrás, ni siquiera existiría la posibilidad de


tener un bebé."

Hee-gyeom miró a su hermano menor, quien hablaba en voz baja


aunque igual decía exactamente lo que deseaba hacer. Tiró el
condón que había estado a punto de ponerse en el pene y acarició
el cuerpo desnudo de su hermano de arriba para abajo. Hee-seo,
que se estremeció a un punto en que incluso apretó muchísimo
más los muslos, lo miró y luego abrió sus propias piernas para
hacerle entender que estaba bien para él.

El hermano comenzó a frotarse en su trasero.

" Hee - seo . ¿Lo pongo así?"

"Ah... Sí."

Sus genitales, que no estaban cubiertos con nada, presionaron el


estrecho espacio entre sus piernas. Hee-seo, que había tragado el
aliento para no caer ante la presión, se relajó lentamente y
comenzó a cerrar los ojos para entregarse a lo que sea que
deseara hacer con su cuerpo. Su agujero, que ya se había aflojado
debido a las acciones de hace un momento, aceptó su pene sin
importar lo duro o grande que se hubiera puesto esta vez e
incluso pareció poder sentir la temperatura corporal de su
hermano, firme y pesada, y cada parte de su carne golpeando
desde dentro.

Confundido por el placer, Hee-seo agarró la almohada de nuevo.


Las piernas atrapadas por Hee-gyeom, temblaban tanto que hasta
se veía en la curvatura de los dedos de sus pies.

"¿Te gustan tanto las vergas desnudas?"

"Uf, hermano, hermano..."

"Ah, ya veo que es verdad."

Lo que se había estado moviendo en su interior fue ganando


fuerza gradualmente. A medida que aceleraba, cavaba con mayor
profundidad y luego comenzaba a golpear y a golpear como si
quisiera perforar cada parte de su culo. Y tal vez había sido
porque estaba consciente de que no estaba usando condón, pero
comenzó a sentirse más caliente y más duro que de costumbre.

En realidad, Hee-seo pareció no poder soportar la forma en que


apuñalaba solo los lugares que eran agradables para él. Es decir,
en el sexo que habían tenido anteriormente, el cuerpo que iba
rápido había llevado a Hee-seo hasta el clímax en un segundo.
Ahora iba lento y constante.

"Ah, ah, ah, ah, ah..."

"Dijiste que querías probarlo sin condón, Hee-seo. No


puedes arrepentirte."

"No, no lo... Ah, es que se siente bien. Se siente bien."


"Sí. Y como hyung lo hace lentamente, eso quiere decir que
vamos a tener más tiempo para disfrutarlo."

Hee-gyeom no demoró en penetrarlo mientras besaba su rostro.


El hermano menor, que aún no había salido completamente del
primer clímax, aceptaba a su difícil hermano mayor entre
gemidos, gritos, maldiciones y sonidos que apenas y se podían
aguantar debido a la intensidad con la que los estaba dando. En
broma, Gyeom se quejó de que sus labios bonitos se estaban
volviendo molestos así que le apretó las mejillas y le metió la
lengua.

Hee-gyeom, por supuesto, no se dio cuenta de la presencia o


ausencia de la película de 0,02 mm en su pene mientras se movía.
La sensación de su interior, abriéndose y apretando, siempre fue
tan fantástica como para hacerlo sentir completamente mareado.
Quizás, solo el deseo de monopolizarlo acababa de tomar mayor
control sobre él gracias a esto.

"Hee-seo... Ah, Hee-seo, mi amor."

"Hermano, ah… Más rápido. ¡Ve más rápido!"

Los sonidos de sus fluidos brotaron desde abajo mientras entraba


y salía de su ano. Los hermanos, buscando placer el uno en el
otro, perdiendo el aliento y luego intentando respirar una vez
más, se agarraron de las manos incluso pese a que antes Hee-seo
había sujetado una almohada. Se miraron, se frotaron la lengua y
se tocaron los lugares más íntimos de cada uno. Y en el momento
en que comenzaron a perseguir el placer, solo quedó el sonido de
su respiración, sus latidos y sus jadeos.

Conforme avanzaba el tiempo, solo existió el sonido del clímax de


los dos.
"Ah, ah, ah, hermano. Hermano."

"Ah, Hee-seo."

El orgasmo les pegó fuerte en la cabeza. Hee-seo entregó su


cuerpo tembloroso a su hermano mayor y estiró los brazos
mientras que Hee-gyeom lo abrazaba fuertemente y disfrutaba del
persistente regusto que le había dejado la eyaculación.

Con cuidado, Gyeom sacó los genitales y secó la frente sudorosa


de Hee-seo. El semen fluyó de inmediato por las grietas de su
trasero...

Hee-seo, que sollozaba sin siquiera abrir los ojos, bajó lentamente
la mano hasta la parte inferior de su vientre. Cuando su hermano
mayor se salió, había logrado sentir claramente el semen que se
había esparcido por el interior hasta fluir entre sus piernas. Sus
párpados temblorosos se abrieron un poco más y, con la cara
completamente enrojecida, Hee-seo sonrió y dijo:

"Estar de esta manera con mi hermano… Hace que sienta


como si fuéramos un matrimonio."

Hee-gyeom de repente dejó escapar un suspiro bastante pesado.


Abrió de par en par el cuerpo desnudo de su hermano e
imprudentemente excavó dentro de su culo una vez más. Hee-
seo, que exhaló de alivio por un momento, tembló, con las piernas
bien abiertas, y gimió diciendo que lo que estaba haciendo era
demasiado difícil de manejar. Sin embargo, Hee-gyeom continuó
haciendo lo mismo sin tener en cuenta sus quejas o lo que
pudiera llegar a sentir. El interior de su hermanito estaba mojado
con semen y sus genitales parecieron empaparse de nuevo con
moco.

" Hee - seo . ¿Tú quieres casarte conmigo?"


"Por supuesto. Quiero hacer eso con mi hyung."

"Entonces debes ser fuerte. Deberíamos aprender a tener


sexo como pareja."

Hee-gyeom agarró suavemente a su hermano pequeño, lo sentó


encima de él y comenzó a penetrarlo tan profundo como lo había
querido en un inicio. Hee-seo apenas y pudo estirar los brazos
para sostenerse de él...

En medio de un placer vertiginoso que era difícil de controlar, Hee


Gyeom era el único en quien podía apoyarse. El único en el mundo
a quien podía darse el lujo de amar.

"Sí… Seré fuerte por ti."

La respuesta fue absorbida por su hermano de inmediato.

Hee-seo, que había estado ocupado en exceso durante toda la


noche, estaba profundamente dormido incluso aunque ya era más
de mediodía.
Hee-gyeom, que abrió los ojos mucho antes que él, tomó a su
hermano entre sus brazos y lo acarició suave y pausadamente...

La calidez de su pequeño cuerpo, que llenaba su torso, y el dulce


aroma que fluía de su piel, hacían que su corazón palpitara como
loco cada mañana. No quería separarse ni por un momento de él
así que evidentemente, era uno de esos momentos en que sentía
todavía más miedo de que su hermano se independizara alguna
vez. Después de todo, tras la pérdida de sus padres a una edad
temprana, los hermanos dependían de ellos mismos para
sobrevivir. Era un procedimiento natural para ambos ese de
arraigarse profundamente en el centro del otro.

Y era gracias al amor entre los dos que el mayor pareció poder
ocultar su obsesión anormal y el menor, cuidar un poco de su
mente.

Pero eran hermanos que mezclaban sus cuerpos. No pasaría mucho


tiempo antes de darse cuenta de que la felicidad que podían mostrar
al mundo, era muy limitada. Estaba feliz, pero muy asustado por el
crecimiento de su hermano porque, un día, el niño se daría cuenta
de que su relación no tenía futuro y trataría de huir. Le preocupaba
no poder proporcionar ni siquiera esa simple felicidad que
necesitaba y si eso pasaba, Hee-gyeom entonces solo quería que
Hee-seo lo quisiera como su hermano mayor.

"Um..."

Hee-seo apretó los ojos mientras la mano de su hermano


acariciaba su mejilla. El niño, que tenía el hábito de dormir
tranquilo y sin pausas durante mucho tiempo, se encogió y gimió
cuando comenzó a sentirlo. Hee-gyeom observó mientras tanto
como su hermano menor se despertaba lentamente de su sueño
solo para mirarlo con unos ojos repletos de amor.

"Hermano..."

"¿Ya estás despierto?"

"Sí..."

"Tu garganta suena terrible".

Hee-seo parpadeó mientras lo miraba. Sus ojos estaban


enrojecidos por haber llorado durante toda la noche.
"Tu hyung va a prepararte un té de menta y manzanilla así
que ¿Te gustaría dormir más, amor?"

"Sí... Por favor."

"Espera. Vendré pronto."

Pero Hee-seo lo agarró antes de que se levantara de la cama. Sus


ojos, lánguidos y como mostrando que iba a dormir de nuevo, se
volvieron hacia él y le mostraron lo determinado que estaba por
quedarselo. Hee-gyeom lo enfrentó:

"¿Qué pasa?"

"¿Puedes quedarte hasta que me duerma?"

"De acuerdo. Estaré a tu lado hasta que vuelvas a dormir."

"Perfecto…"

Hee-seo dejó escapar un gemido mientras hundía la cara en su


almohada. Luego, lentamente, volvió la cabeza para mirar a su
hermano mayor:

"El día de ayer…"

"Dime."

"Adentro de mí... Dios, eso fue genial."

Gyeom estalló en carcajadas ante sus comentarios.

"Tan pronto como abres los ojos, empiezas a hablar de


cosas muy lascivas".
"A partir de ahora, lo vamos a hacer siempre de esta
manera ¿Verdad?"

"¿Es eso lo que querías decir con estar casados?"

"Sí, porque ya somos una pareja".

Hee-seo, que era obstinadamente terco, sostuvo a Hee-gyeom


entre sus brazos para pedirle que lo volviera a besar. Era un
hermano tan pequeño y encantador que pensó que
definitivamente podía hacer cualquier cosa que le pidiera, pero
últimamente solo hacía sugerencias que le hacían sentir en
problemas.

Sin embargo, el deseo de estar unidos en cualquier forma, era


básicamente el mismo.
CAPITULO 9

Sopló una leve brisa mientras abría la ventana de la terraza. Una


melodía lenta, pero constante, había comenzado a fluir desde la
sala de estar.

Hee-gyeom miró a su hermano menor, que tocaba el violín bajo el


sol de primavera. A pesar de que su desempeño era
completamente sorprendente, pareció esforzarse mucho por
mejorar en las partes que le resultaban más complicadas.
Además, se notaba que se divertía mucho tocando el instrumento
y ensayando todas las canciones que se le podían ocurrir.

Hee-seo, que había estado sosteniendo el arco durante un par de


horas, finalmente bajó su instrumento y lo miró también.

"Sigo haciéndolo mal".

"Aún así, has crecido mucho. Solo sigue practicando."

"Entonces deberías alentarme un poco más, hyung".

Hee-seo abrazó su cintura y frotó su frente entre sus brazos. A


diferencia de las historias de sus compañeros, que hablaban de
como sus hermanos cerraban sus puertas con llave y comenzaban
a distanciarse de su familia, ellos estaban más fuertes que nunca
antes. Era tan tierno y atento con él que, invariablemente, lograba
levantar el estado de ánimo de Hee-gyeom en un mil por ciento.

Él le acarició el cabello con un toque más delicado que de


costumbre, Hee-seo sonrió de oreja a oreja.

"¿Vamos a ir a la boda de Yooni hyung hoy, verdad? "

"Sí, será como tener una cita".


"Jajaja, ya muero por ir."

Las mejillas de Hee-seo se curvaron mientras el abrazo se


intensificaba. Y finalmente, cuando Hee-gyeom, quien lo agarró
por las mejillas, lo besó por toda la cara, Hee-seo se echó a reír y
dijo que realmente era suficiente para un día porque no podía
soportar tantas cosquillas.

Era la temporada en que las invitaciones de boda empezaban a


volar. Las flores plantadas en el complejo estaban en plena
floración y parecía que los árboles emitían una especie de
vibración primaveral que se sentía con solo abrir las ventanas.
Desde el día en que se anunció la temporada de floración en las
noticias de la noche, Hee-seo le rogó a Hee-gyeom que fueran a
ver las flores juntos para tener una especie de "día de campo
romántico." El hermano menor, que tenía una pareja romántica
por primera vez en su vida, quería hacer cualquier cosa con su
hermano mayor y compartir todo tipo de experiencias. Y
lógicamente, Hee-gyeom era ese tipo de hombre inusual que
deseaba complacerlo en cualquier cosa. De hecho, hasta hizo
planes para tomarse unas vacaciones y relajarse con su hermano
en una hermosa zona forestal.

"Por cierto, ¿Qué debo ponerme para la boda?"

"Lo que te parezca mejor."

"De acuerdo ¿Y qué debo ponerme para nuestra cita?"

"No es necesario que cambies tu atuendo para eso."

"Entonces ¿Le echas un vistazo a lo que escogí?"


Hee-seo lo agarró de la mano y lo arrastró de inmediato a su
habitación. El gesto de tomar sus dedos con fuerza y caminar
escaleras arriba mientras se besaban, estaba lleno de alegría y de
una picardía que era difícil de ocultar.

***

Antes del amanecer del día siguiente, los hermanos subieron a su


vehículo.

Hee-seo, que había estado esperando el momento, llevaba una


bolsa enorme que no parecía nada adecuada para ir a una "boda
formal." Aunque Hee-gyeom estuvo a su lado todo el tiempo para
verificar su equipaje, no pudo controlar la emoción de su hermano
menor ni tampoco seguir atentamente todo lo que hacía con sus
manos. Aunque tenía que admitir, que había sacado muchas cosas
que no necesitaba de su bolsa cuando no estaba atento.

"Um... Guardé muchas cosas, pero se siente extrañamente


ligero".

Hee-seo, que vestía el traje corto que su hermano había elegido


para él y que llevaba el cabello todo peinado para atrás, inclinó la
cabeza y comenzó a agitar la bolsa como para cerciorarse de lo
que estaba adentro mediante el sonido. Heegyeom se abrochó el
cinturón de seguridad y se elevó de hombros:

"Tal vez Hee-seo se volvió más fuerte."

"¿Lo crees? Tal vez dejé algunas cosas en el suelo sin


darme cuenta."

"Yo te ví empacar, te prometo que todo está bien."

"... De acuerdo."
El lugar de la boda, que estaba escrito en la invitación, era
Gangneung. Escuchó que solo le había notificado sobre la
ceremonia a las personas más cercanas a la pareja y que luego
tendrían un pequeño banquete en un salón de bodas que tenía
vista al mar. Hee-seo, que había estado muy emocionado por esto
y aquello desde la noche y muy temprano por la madrugada, no
pudo soportar el cansancio y comenzó a cabecear hasta quedarse
pegado contra la puerta del vehículo. Heegyeom bajó el volumen
del radio y dejó que el sonido de la respiración de su hermano,
que dormía profundamente, fuera lo único que se pudiera
escuchar.

Sang-yoon, el protagonista de la boda de hoy, era el compañero


de clase de Heegyeom en la escuela preparatoria. Cuando Hee-
seo era más joven que ahora, recordaba que se transformaba en
un buen amigo que solía venir a jugar a su lado.
El niño, que se ocultaba detrás de la espalda de Hee-gyeom para
no hablar con él, suavizó su timidez con su personalidad tan
animada y ante lo mucho que parecían gustarle los niños.
Reunirse con el hombre sería un buen estímulo para él, quien
había estado sumido en la tristeza desde que abandonó la escuela
y dejó de lado la idea de ir a la universidad.

El coche estuvo viajando durante mucho tiempo hasta que


finalmente llegó al lugar de la boda. Hee-gyeom, quien estacionó
el auto en el estacionamiento subterráneo, miró el asiento junto a
él antes de inclinarse para soltarle el cinturón. Hee-seo abrió los
ojos por su cuenta, pero igual pareció que podía dormir por una
hora más.

Hee-gyeom preguntó, con una voz mezclada con risas:

"Hee-seo, ¿Tienes mucho sueño?"

"No..."
"Si no puedes levantarte, entonces espera en el auto. Es
solo una ceremonia rápida así que tú hermano estará aquí
pronto".

"No. Quiero ir contigo."

Hee-seo se obligó a abrir los ojos y se levantó un poquito del


asiento. Estiró los brazos hacia abajo y los estiró para arriba
también. Gyeom esperó pacientemente hasta que el
enrojecimiento de su rostro se desvaneció junto con su sueño.

Al salir del estacionamiento hacia el salón de bodas, el azul del


mar se extendió hasta hacer que la vista fuera increíblemente
deslumbrante. El cielo estaba despejado y era perfecto para tener
una ceremonia al aire libre. Hee-seo estaba cautivado por como
se veía el agua en primavera pero, cuando entró al salón, quedó
más fascinado todavía por lo hermoso que habían arreglado todo
para la ocasión. Era... Como un jardín inmenso.

Hee-gyeom tiró de su manita y susurró:

"Seguramente podremos llevarnos un par de arreglos de


aquí para ponerlos en la casa".

"Eso sería genial."

Hee-seo, emocionado por la respuesta, comenzó a sonreír


mientras iba de un lado para otro solamente para poder verlo todo
un poco mejor. Y entonces, casi de la nada, una mano gruesa
comenzó a pegar un par de veces sobre su hombro...

Cuando se dio la vuelta y quitó los ojos de los guantes blancos


que lo tocaban, miró hacia arriba y se dio cuenta de que
Sangyoon estaba parado frente a él completamente enfundado en
un esmoquin blanco. Sonrió.

"Ha pasado un tiempo, Hee-seo. ¿Cómo estás?"

"Ah, hola..."

"Lo siento. Estoy avergonzado porque de seguro no te


acuerdas de mí."

"Sí, realmente se sintió como una eternidad. Ven aquí, Hee-


seo".

A la llamada de Gyeom, Hee-seo corrió hasta perderse en unos


brazos que estaban completamente abiertos para él. Luego,
mientras sostenía a su hermano con fuerza, volteó y miró a Sang-
yoon de arriba para abajo como si no le gustara mucho que
hubiese llegado para hablarles. Había cambiado muchísimo en
estos años así que, Hee-gyeom, que pareció conocer a la
perfección los pensamientos del niño, se rió brevemente y exhortó
a su hermanito a saludar. Aunque no hubo resultados.

"Jajaja ¿Qué pasa? ¿Odias a ese hyung con solo echarle un


vistazo?"

"Pensé que Hee - seo había crecido, pero todavía es un


niño. Corre hacia su hermano igual a como lo hacía cuando
te conocí."

"Ha pasado un tiempo y él es bastante tímido con las


personas. Como dices, realmente pasó mucho tiempo desde
que vio tu cara."
"Sí, es verdad. Ahora que lo pienso, ¿Qué tal si vienes
conmigo para saludar a mi familia? Ya sabes que siempre
preguntan por ti."

Ellos realmente parecían ser muy cercanos así que, el único


consuelo que tenía Hee-seo, era que parecía imposible que
hablaran durante mucho tiempo cuando la ceremonia ya estaba a
punto de empezar. Hee-gyeom dijo que lo alcanzaría después y
fue al auditorio con Hee-seo de inmediato.

Hee-seo, quien se despidió de Sang-yoon muy brevemente, tomó


la mano de su hermano y lo siguió completamente entre el mar de
invitados. El rostro de Hee-seo, que ahora estaba menos hablador
que de costumbre, le recordaba a esos días en los que tenía
reuniones escolares siendo el niño nuevo. Parecía, entre
avergonzado y sumamente ansioso.

Hee-gyeom se instaló en un lugar apartado para hacer sentir


mejor a su hermano menor, que era muy tímido, y dejó que se
sintiera lo suficientemente cómodo como para volver a hablar con
él. Y en medio del ruido de los invitados riendo y charlando, Hee-
gyeom finalmente bajó la voz y preguntó:

"Él es un hyung cercano a nosotros así que ¿Por qué


fingiste no saberlo?"

"Creo que esto es... Un poco incómodo para mí. A pasado


tiempo, ya sabes.
No me siento bien con las personas, discúlpame."

Hee-seo miró hacia arriba mientras agarraba la mano que estaba


sobre su regazo. Sus ojos de color claro reflejaban a Hee-gyeom
con tanta transparencia como si fuera un espejo y además, no
pareció poder ocultar el hecho de que sus dedos ahora estaban
temblando.
Después del desafortunado accidente en su escuela, Hee-seo
había desarrollado el hábito de no confiar en nadie. No podía
culparlo por eso.

"Voy a felicitar a Yoon-hyung ¿Quieres entrar al hotel y


relajarte allá un rato? Tal vez puedas ver las flores."

"No. Quiero quedarme para ver la boda. El restaurante es


hermoso así que..."

"¿En serio? ¿Te gusta?"

"Sí, creo que sería genial casarse en un lugar como este".

Los ojos de Hee-seo brillaron intensamente, diciendo en pocas


palabras que envidiaba terriblemente a Yoon-hyung. Ahora que lo
miraba, tal vez la razón por la que sus mejillas estaban calientes y
se comportaba de esa forma tan errática, era porque no sabía la
manera correcta de controlar su emoción. Después de todo, era la
primera boda a la que asistía y parecía que la atmósfera y la
cantidad de personas era sobre estimulante para él.

Una luz traviesa brilló en sus ojos mientras miraba a su hermanito


con atención.

"Te gusta hacer cosas al aire libre, ¿No es cierto, mi amor?"

En el silencio que se generó, Hee-seo miró a su hermano


directamente a la cara. En su rostro, mordiéndose el labio inferior,
pareció llegar esa chispa que decía que estaba a punto de
regañarlo por hablar de más.

"... ¿Acabas de decir algo sexual?"

"Jajaja ¿Qué? Yo nunca."


Las mejillas de Hee-seo se pusieron de un rojo brillante al
recordar que un día, su hermano y él hicieron el amor en la
terraza. Hee-seo miró a su alrededor y susurró:

"¿Y si alguien nos oye?"

"Nadie piensa que sea una pregunta extraña, solo tú".

"..."

Hee-seo, que tenía las mejillas hinchadas, miró a Hee-gyeom una


vez más para mostrarle que estaba de verdad enojado. Él sonrió,
y luego abrazó al niño porque no había logrado resistir ese
impulso de consolarlo, mimarlo y decir que solo estaba jugando
para que no se pusiera nervioso.

Por supuesto, la ceremonia comenzó mientras los dos tenían una


conversación secreta. Después de que todos los invitados se
sentaron en las mesas que estaban acomodadas en dos columnas,
se sirvieron aperitivos, champán sin alcohol, champán normal y
muchas otras bebidas alcohólicas y dulces. La música adecuada
para la ocasión se tocó suavemente y cuando sopló la fresca brisa
del mar, el sonido de las flores y las hojas decoradas chocando,
continuó hasta hacer un chirrido. Hee-seo, que miró a los novios
frente al podio, tenía un rostro que gritaba que había olvidado por
completo lo que había estado diciendo su tonto hermano mayor.
Después de todo, las bodas eran muy dulces.

La recepción, que se llevó a cabo con solo algunas personas,


terminó en un ambiente agradable y tierno. Las flores frescas, que
decoraban brillantemente el salón de bodas, se convirtieron en
pequeños ramos y se distribuyeron a los invitados para que
pudieran llevarlos a su hogar. Justo como Gyeom había planeado
en un inicio. Las flores, en hermosos tonos pastel, armonizaban
muy bien con los manteles y las paredes, y el aroma se podía
sentir incluso aunque no respiraras profundo.

Hee-seo no podía apartar los ojos de las rosas. Originalmente, era


un niño al que le gustaba mucho tener macetas o conseguir sus
propios árboles frutales. Heegyeom, que había tomado
deliberadamente el camino a la carretera costera, se rió en
silencio al ver que Hee-seo mostraba más interés en lo que tenía
entre las manos que en su conversación con él.

"En el futuro, tu hermano te traerá muchos ramos como


esos."

"¿Wow en serio?"

"Por supuesto, porque Hee-seo ama mucho las flores."

"Pues, las flores son bonitas. Pero yo..."

Hee-seo no había logrado expresar correctamente con sus


palabras sobre lo emocionado que estaba con la boda y lo ansioso
que estaba por tener la suya. La pareja de Yooni-hyung, que no
ocultaba su amor por él, se veía genial, linda, emocionada y por
supuesto, le gustaba la calidez de la gente que se había reunido
para celebrar su unión y el inicio de su vida juntos. Era un día
bendecido, rodeado de seres queridos y flores. Si pudiera
materializar la palabra felicidad, pensó que definitivamente sería
la escena que había visto hoy así que se sintió como si estuviera
caminando sobre nubes.

"Solo que... Ya que todos se ven felices hoy, yo también me


siento bien".

"Me alegra mucho."


" Yooni hyung usaba un esmoquin hermoso así que fue
realmente genial. Era como una persona diferente".

"Sí, supongo que es la magia del amor."

Hee - seo sonrió al final de sus palabras.

Condujeron por la carretera de la costa y finalmente llegaron


hasta el lugar en el que se quedarían por todo el fin de semana.
Era un hotel recientemente construido que emana un ambiente
limpio y sofisticado. Un lugar más visitado por parejas que por
familias.

Después de registrarse, Hee-gyeom, que entró en el ascensor


tomándole de la mano, miró a Hee-seo mientras sentía una nueva
sensación de satisfacción subiendo dentro de él: Las mejillas de su
hermano, que tenía todavía un ramo de flores entre las manos, se
habían sonrojado de anticipación por el rumbo que estaba
tomando todo el asunto del viaje.

Hee-gyeom se rió.

"Parece que tú eres el novio."

"Entonces, ¿Estamos en nuestra luna de miel?"

Hee-gyeom, que se había estado burlando de él, perdió las


palabras por un momento ante su pregunta. Hee-seo aprovechó el
cierre de las puertas para aproximarse:

"Creo que ahora también sé que decir para molestarte".

"Deberías dejar de crecer tan rápido".

"Es todo culpa de mi hermano mayor".


"Eso veo."

La habitación que reservaron estaba al final del pasillo. Hee-


gyeom, que abrió la puerta con una llave de tarjeta y dejó entrar
a Hee-seo primero, acomodó el equipaje en una esquina y
comenzó a buscar el interruptor de la luz.

"Que habitación tan hermosa."

" Hee - seo , ponte las pantuflas".

"Sí."

Hee-gyeom se arrodilló y comenzó a quitarle los zapatos a Hee-


seo antes de hacerlo también con él. A pesar de que había crecido
lo suficiente como para burlarse y tener vello en el pubis, todavía
parecía bastante pequeño como para depender de él en casi todos
los aspectos de su vida.

Gyeom besó la oreja de su hermano pequeño.

"Jaja, sabes que eso me hace cosquillas."

"¿Entonces vas a huir?"

"Claro que no."

Hee-gyeom corrió la cortina en la ventana y tomó a su hermano


menor entre sus brazos hasta hacer que ambos terminaran por
caer sobre el colchón. Hee-seo estaba a punto de pedirle que se
detuviera, pero, cuando vio la manera en que su hyung lo estaba
mirando, finalmente se avergonzó y terminó por cerrar la boca.
Sintió que estaba actuando como un bebé en lugar de como
alguien que siempre pedía la oportunidad de demostrar que eran
pareja.

Hee-gyeom sonrió.

"¿No querías algo como esto, mi amor?"

"Yo..."

"¿O quieres ir a cenar primero?"

Hee-seo vaciló en responder. Gyeom le había hablado de sus


planes de viajar para visitar un bonito café que estaba pegado al
mar. Especialmente, porque había dicho que los pasteles que se
vendían allí eran muy deliciosos.

Negó con la cabeza.

"No, podemos ir más tarde. Después de todo, las bodas son


bastante agotadoras."

"Mucho."

"Y merecemos descansar un poco."

"Me encanta descansar contigo, amor."

Sus labios presionaron contra los suyos. Sus cuerpos temblaban


de placer, sus brazos y piernas chocaban todo el tiempo y
entonces, pareció que habían comenzado a perseguir la emoción
al mismo tiempo entre jadeos, rasguños y mordidas. Había un
aroma fresco en cada gesto. Mucho calor.

"Hermano... Tócame".
Esta vez, no hubo más culpa ni vacilación por parte de Gyeom.

****

El camino del muro de piedra, donde las luces del atardecer


comenzaban a filtrarse, era encantador. Allí, las flores parecían
florecer a cada paso y el sonido de las olas, rompiendo en la
playa, sonaba poderosamente.

A Hee-seo todo esto le estaba recordando al viaje que habían


hecho hace algunos meses. Es decir, no era solo el paisaje, sino
que ambos estaban como... Separados del mundo. No estaba
cansado o aburrido de la situación y su corazón estaba latiendo
con mucha fuerza. Y como deseaba sentir esa agradable emoción
durante mucho tiempo, incluso se sintió como si sus pasos se
ralentizaran.

" Hee - seo ".

La expresión de su lindo hermanito siempre reflejaba el enorme


afecto que tenía por él.

"Dime."

"¿No te duelen las piernas de caminar por tanto tiempo?


¿Nos tomamos un descanso en el café?"

"Sí ¿Algo con vista al mar?"

"Sí, comamos el pastel que Hee-seo tanto quería".

"¡Genial!"

Las mejillas de Hee-seo se pusieron rojas lentamente. El niño,


quien era el primero en planearlo todo, estaba demasiado
conmovido por cada palabra que decía y cada acción que realizaba
con el fin de hacerlo feliz. Es más, el solo hecho de escuchar la
palabra "descansar un rato" le recordaba cuanto tiempo habían
estado acostados en la cama simplemente observándose.
Los hermanos salieron del hotel al atardecer. El horario que
habían planificado estaba completamente estropeado para ese
momento y aún así, Hee-seo no podía simplemente culpar a
Gyeom. Al fin y al cabo, fue él quien hizo que su hermano mayor
se sintiera aturdido por el placer y fue él quien hizo que todo se
convirtiera en energía sexual. Vergonzosamente, podía decir que
cuando estaba con su hermano mayor no podía controlarse. Ahora
tenía que actuar como un adulto, pero seguía siendo muy
impulsivo.

"¿Qué quieres comer?"

"Uno que tenga queso y chocolate. Oh, ¡Todos se ven tan


deliciosos que es difícil elegir!"

"Entonces compremos todo lo que quieras y compartamos".

"¡Sí!"

Había sido un corto paseo desde el paseo marítimo cerca del


hotel, hasta la cafetería que estaba en la esquina. E incluso
después de elegir sus bebidas y sus pasteles favoritos, Hee-seo se
quedó mirando los distintos menús que estaban presentados en el
estante.

Hee-gyeom puso la barbilla sobre la cabeza redonda de su


hermanito menor y comenzó a hablar a través de su cabello:
"¿Quieres subir a sentarte? Tu hermano se ocupará de todo".

"No, lo haré yo."


Hee-seo se dio cuenta de que lo había dicho de un modo bastante
agresivo así que rápidamente añadió otras palabras:

"Es que quiero que apartes un lugar donde podamos ver el


mar ¿Está bien?
Eres muy bueno para esas cosas."

"De acuerdo."

Hee-gyeom sonrió de inmediato. Y cada vez que recibía una


mirada así de cariñosa, Hee-seo parecía comenzar a experimentar
esa fuerte sensación de ser un "idiota sin medidas". Era un poco
vergonzoso. El afecto incondicional que le daba llenó la falta de su
familia y al mismo tiempo, lo volvió un inútil.

Definitivamente quería demostrarle lo capaz que era sin él.

"Iré pronto".

"No tardes."

"No te preocupes tanto".

Pero la bandeja con dos pasteles y dos bebidas, una al lado de la


otra, ciertamente estaba pesada. Hee-seo, cuya confianza había
decaído, finalmente subió las escaleras hasta llegar a su destino.
Tenía que hacer cualquier cosa por si mismo para entender como
lograrlo sin fallos y hacerlo sentir más que orgulloso la próxima
vez.

Cuando se puso el sol, la terraza exterior comenzó a vaciarse.


Muy probablemente debido al clima. Las luces naranjas iluminaron
las maderas y lo convirtió todo en el lugar perfecto para poder ver
la puesta de sol. Soplaba una fresca brisa marina...
"Hace un poco de frío."

"Si hace frío, ¿Quieres entrar?"

"No, es bueno que no haya gente aquí".

Hee-seo dejó la bandeja en una mesita y se sentó en el sofá,


tomando al frío como excusa para abrazarse un poco más a él.
Hee-gyeom, que se envolvió alrededor de la cintura de su
hermano pequeño, tiró de él hacia su pecho y besó en su mejilla
una y otra vez y otra vez hasta que comenzó a sentir como si
quisiera llegar a hacer más. Él había empezado primero, pero
Hee-seo miró a su alrededor con sorpresa y bajó la voz:

"Hermano, ¿Y si alguien nos ve?"

"Pensé que Hee-seo quería besarme".

"Porque no hay nadie cerca. Pero..."

"Deberíamos hacer cosas más arriesgadas que un beso."

Y luego Hee-gyeom pellizcó juguetonamente la mejilla de un niño


que solo había atinado a ponerse muy rojo. Hee-seo comenzó a
decir que no le gustaba que se burlara de él de esa manera y
luego lo insultó con una vocecita que apenas y era audible. Por
supuesto, incluso eso resultó ser muy lindo.

Tal vez era cierto que no había forma de que pudiera confiar en la
conciencia de un hombre que se atrevía a hacer algo así con su
hermano menor para empezar, pero Hee-seo siempre había
confiado en él bastante ingenuamente. Incluso ante una relación
sin escrúpulos como esta, había logrado hacer que su corazón
palpitara para recordarle lo perdido que estaría sin él.
Los dos pasaron un rato relajado en la terraza, donde nadie más
podía verlos. Era una cita por la que Hee-seo había estado tan
ansioso desde su llegada así que decidió disfrutarla tanto como le
fuera posible. Tuvieron conversaciones animadas e incluso
compartieron chistes que los hermanos normales no dirían. Y
cuando solo quedaba la punta de la tarta de chocolate, el sol rojo
comenzó a hundirse en el mar...

Hee-seo, que se estaba quedando dormido lentamente sobre el


hombro de su hermano, de repente tuvo un recuerdo:

"Cuando fui a Bali con mi hermano, el mar también era


hermoso".

"Podemos irnos de vacaciones allí más tarde".

"Sí, esa vez estuve más en el hotel que en la playa".

"Porque te cansas rápidamente, mi amor."

Ese viaje había sido el primero que hicieron después de que se


convirtiera en una
"relación oficial". Sin embargo, mirando hacia atrás, Hee-seo se
sintió avergonzado cuando recordó que era como si todos los días
tuvieran sexo en una tina.

Hee-seo se dio la vuelta.

"¿A dónde va a ir Yooni hyung en su luna de miel?"

"Él dice que va a viajar por el mundo. Quería hacerlo desde


que era más joven".

"¿De verdad? Wow, eso es genial. ¡Lo envidio!"


Hee-gyeom le susurró a Hee-seo, quien estaba emocionado de ir a
algún lugar en sus próximas vacaciones, que definitivamente lo
llevaría a conocer los países más bonitos del planeta. Hee-seo
rápidamente olvidó su timidez y comenzó a hablar sobre todo lo
que haría con él cuando eso se volviera realidad.

Al regresar al hotel, estaba muy oscuro. Hee-gyeom cargó a su


hermano menor, que no quería levantar ni una sola mano, y lo
llevó al baño para intentar que al menos lavara su cabello. Hee-
seo se estaba quedando dormido porque había sido terriblemente
agotador sentarse en el coche desde la mañana, y luego quedarse
a una ceremonia religiosa que pareció durar una eternidad.

Hee-gyeom, quien lo besó de nuevo, preguntó:

"Hee-seo, ¿Tienes sueño?"

"Sí. Después de bañarme siento que es peor."

Hee-gyeom agarró su pequeña barbilla, como si quisiera


comprobar que realmente estuviera somnoliento, y besó sus
labios una y mil veces más hasta dejarlos muy inflamados.
Después, metió la lengua con cuidado y se enredó torpemente con
la suya hasta que los ojos del niño finalmente se cerraron. Estaba
a punto de quedarse dormido.

Hee-gyeom se echó a reír.

"Ni siquiera puedes abrir los ojos, eres como un bebé.


Vamos a dormir juntos".

"Sí, vamos a dormir."

Sin cambiarse la ropa, Hee-seo hurgó en el edredón que tenía a


su lado y se aventó. Hee-gyeom apagó todas las luces de la
habitación, dejando solo la iluminación de la lamparita de noche y
extendió los brazos hacía él. Después de todo, su hermano menor
siempre lo buscaba cuando dormían así que no había ni un solo
día en que no se acomodara en el hueco de su pecho.

Gyeom observó a su hermano pequeño, que había caído en un


sueño profundo, y luego un silencio igual de sereno envolvió toda
la cama.

Mientras el crepúsculo del amanecer se filtraba por la rendija de la


cortina, Heegyeom, que había estado dando vueltas y vueltas en
sueños, finalmente abrió los ojos. Incluso cuando su conciencia
estaba tan adormecida, podía sentir un calor suave en la parte
inferior de su cuerpo. Era algo extraño y un tanto incómodo.
Aunque el sueño no había desaparecido de inmediato, intentó
volver en si tan rápido como pudo. Estiró las manos y los dedos y
a medida que los cinco sentidos se le aclaraban, la forma en que
algo parecía estar calentando su parte baja se hizo más evidente.

Parpadeó para intentar aclarar su visión.

"Um..."

La sensación que había estado molestando la parte inferior de su


cuerpo se detuvo por un momento. Hee-gyeom, que se quejó
entre dientes, finalmente quitó la manta que cubría su
entrepierna... Y rápidamente colocó sus manos en el pilar de
carne con el que había estado jugando su hermano menor. Estaba
somnoliento porque lo observó hasta que se hizo muy tarde así
que ni siquiera notó cuando se durmió también. Mucho menos
cuando empezó a masturbarlo. Estaba excitado, pero un poco
confundido también.
Hee-gyeom suspiró y luego apartó su cabello. Por supuesto,
rápidamente comenzó a escuchar un montón de excusas.
"Me desperté para ir al baño y mi hermano ya estaba
parado de allí . Por eso es que lo toqué un poco. Realmente,
realmente te acabo de tocar hace un rato. Es solo que
hyung se despertó en un mal momento."

"No voy a regañarte".

Incluso sus palabras eran tan absurdas que le pareció algo lindo.
Era lindo, pero ¿Por qué había tenido ganas de hacer eso para
empezar? El hermano menor, que creció suavemente en sus
brazos, ya no parecía dispuesto a ocultar su intensa curiosidad
sexual ni siquiera durante la madrugada. Tal vez era propio de la
adolescencia.

Mientras miraba a su hermano, sonrió.

"¿Qué intentabas hacer, Hee-seo?

"No te burles de mi. Yo también puedo hacerte sentir bien".

"¿Cómo?"

"..."

Hee-seo, que había perdido su espíritu, ahora miraba a Hee-


gyeom con una expresión triste e injusta en su rostro. Luego,
como si hubiera tomado una decisión final, se inclinó y comenzó a
frotar con la palma de su mano la verga que estaba a punto de
comenzar a pararse. Solo eran caricias, por supuesto, pero tenía
un rostro muy serio mientras lo hacía.

Hee-gyeom se apoyó en la cabecera de la cama y observó lo que


hacía su hermano menor. Los gestos torpes con sus manos y sus
expresiones serias en esa cara de bebé, eran muy tiernas. No
pudo contener la risa que se le escapó.
"¿No te gusta?"

Hee-seo estaba triste.

No hacía falta decir que Gyeom siempre era quien tocaba cuerpo
para provocar una excitación en él. Quería hacer algo para
demostrar que también podía ser "sexy", pero su hermano mayor
siempre influía y no lo dejaba avanzar. Era frustrante.

Hee-seo bajó la cabeza. Hee-gyeom, que había estado pensando en


burlarse de su lindo hermanito por un tiempo más, se levantó y lo
tomó de la barbilla para besarlo.

"Mi amor..."

Hee-seo, que recibió un mordisco, no abrió la boca a pesar de que


estaba a punto de ponerse a llorar de la vergüenza. Después,
volviendo a capturar todo el coraje del mundo, su pequeña cabeza
comenzó a moverse lentamente entre las piernas de su hyung
hasta que sintió que le agarraba del cabello. No pudo darle
ninguna fuerza, por lo que lo soltó en un segundo. No obstante,
Hee-seo abrió las rodillas y encontró una posición un poco más
cómoda que le permitiera seguir encargándose de él. Hee-gyeom
se sorprendió cuando el niño, quien ciertamente todavía era muy
pequeño, pareció saber exactamente qué hacer. Miró a su
hermano menor de un modo desconcertado, pero rápidamente
recobró el sentido.

"Espera, no tienes que esforzarte tanto. Detente ahora,


Hee-seo".

Pero incluso colocando una voz fuerte, Hee-seo sostuvo su pene


con ambas manos y murmuró algo que no pudo escucharse bien
porque tenía los labios completamente pegados en la punta. Tragó
saliva, como si estuviera comiendo helado, y luego lo chupó con
suavidad hasta recordar lo que su hermano solía hacer con él.
Hee-gyeom dejó escapar un suspiro.

"Hee-seo... Um..."

Fue un acto que ni siquiera hubiera pensado ver en su hermano


menor. La conmoción que sintió estaba mezclada con una
emoción fascinante así que, quitando el cabello de los ojos de su
hermanito e incluso dando unas pequeñas palmaditas en sus
mejillas y orejas, Gyeom lo miró a la cara...

Su pene se puso muy gordo en un instante.

"¡Um!"

Hee-seo escupió sus genitales, que no cabían en su boca, y se


chupó el labio inferior que había logrado humedecerse. Su pene,
que estaba empapado en saliva, palpitó y se movió hasta
provocar que los ojos del niño, que se abrieron, pronto se
doblaran en forma de media luna.

"Tu pene creció".

"Lo ves todos los días, creí que ya lo sabías."

Hee-seo, que estaba completamente emocionado, volvió a bajar la


cabeza para prepararse. Frotó la punta con los labios y la lengua y
acarició el duro pilar utilizando toda su palma. Trató su verga, que
creció ruidosamente, entre sus dedos, y remarcó sus venas como
si fuera un juguete fascinante. Hee-gyeom lo observó todo el
tiempo:

"Hee-seo."
Hubo un sonido húmedo proveniente de la parte donde los labios
y su verga se unían. Hee-gyeom ya no tenía intención de detener
a Hee-seo así que acarició su cabeza y decidió que tal vez sería lo
mejor concentrarse en el placer.

"Hee-seo, no intentes meterlo todo..."

El sonido de su respiración entre sus palabras se hizo


gradualmente más áspero. Hee-seo, que aún no era experto,
apenas se tragó solo el glande y movió la lengua con fuerza para
abajo en un intento por no dejar ninguna parte sin mojar. La
saliva y el líquido preseminal se mezclaron hasta mantenerse en
su boca así que, cada vez que intentaba tragarlo, separaba un
poco más los labios y volvía a contener la respiración.

Hee-seo notó que la gran mano que acariciaba su cabello, ponía


fuerza.

"Um..."

La postura sentada de Hee-seo, cambió lentamente. El niño juntó


sus piernas abiertas y se frotó como si estuviera montando la
cama. Debajo del culo de su hermano menor, que sostenía su
verga con una mano y chupaba con fuerza utilizando su boca, sus
blancos y pequeños dedos de los pies se habían vuelto en garras.
A Gyeom le gustaba que fuera completamente sensible a la
excitación.

"Um, espera. Hee-seo, detente..."

Hee-seo, que era terco, no retrocedió y se concentró todavía más


en acariciar justo donde le gustaba. El interior de su boca estrecha
estaba caliente y húmedo mientras presionaba contra él una y
otra vez en lo que Hee-gyeom, que obviamente estaba
experimentando una sensación de eyaculación terrible, se tragaba
un suspiro y echaba por completo la cabeza para atrás. Agarró y
soltó el cabello de Hee-seo para tratar de reprimir su excitación,
pero no pudo superar la estimulación que se vertió en sus
genitales repletos de sangre. El pene, justo antes de su
eyaculación, se hinchó tanto que fue difícil soportarlo por más
tiempo.

Hee-gyeom sacó a la fuerza su verga de la boca de su hermano


menor, el semen salpicó igual a una fuente.

"Ah, ah, ah..."

El semen se esparció por la cara de Hee-seo.

Hee-seo cerró los ojos y esperó a que cayera lo que estaba en sus
pestañas. Heegyeom, que respiró hondo, secó las manchas en los
ojos de su hermano y lo dejó parpadear mientras se aseguraba de
no haberlo lastimado. De alguna manera, su cuerpo estaba
relajado ahora.

"Hermano, ¿Te sientes bien?"

"Si Está bien, Hee-seo".

Hee-gyeom levantó a su hermano y lo sentó en su regazo.


Cuando limpió las salpicaduras en los labios del niño, que estaba
casi como poseído, su lengua salió y lamió su mano para
limpiarlo.

"Eww... Sabe horrible".

"¿Pensaste que estaría delicioso?"

"Veo que mi hermano lo come todos los días… ¿Por qué


haces eso?"
"Porque es tuyo".

Hee-seo, quien sonrió, lo besó cariñosamente. Colocó sus labios


sobre su boca húmeda y presionó lentamente la punta de su
lengua para adentro. ¿Cómo se le había ocurrido la idea de
hacerle una mamada con una boca tan pequeña? Su hermano
menor, que era tan ingenuo para la mayoría de las cosas, ahora lo
estaba sorprendiendo haciendo algo tan atrevido como eso. Por
supuesto, aún así opinaba que era lo suficientemente hermoso
como para desear ponerlo fuera del alcance de la gente para
siempre.

"¿De quién aprendiste esto? Yo nunca te lo enseñé".

Los besos se derramaron rápidamente en sus ojos, nariz y labios.


Hee-seo, que estaba preocupado por seguir el ritmo, más tarde
notó que su hermano estaba desatando el nudo de su bata... Y
era obvio hacia dónde iba dirigida la mano de Hee-gyeom en esta
ocasión.

"Hice lo que mi hermano me hizo. Además, una vez hyung


me tocó cuando estaba durmiendo".

"Jajaja, ¿Por eso te vengaste de tu hermano?"

"Sí… Pero no me gusta tocarte cuando estás durmiendo. No


soy tan paciente".

"Es lindo que lo digas".

No fue fácil contenerse frente a su hermano menor, que era


bueno para excitarlo. Su verga, que ya había expulsado todo su
semen una vez, se puso rígido y tocó el vientre plano de Hee-seo
para mostrarle lo impaciente que estaba por entrar de inmediato
en su cuerpo y hacerlo suyo las veces que fuera necesario.

Hee-seo lo miró mientras abría el cajón del escritorio y lo besaba


suavemente en la mejilla. Dijo:

"Ni siquiera vas a poder encontrarlo. Lo escondí."

Quedó atónito por un momento debido al impactante comentario.


Le había dicho que no usara condones antes, pero nunca había
sido tan valiente como para actuar por su cuenta. ¿De dónde
había salido esa frase? La risa llenó el lugar y luego, lo hizo un
susurró suave y el golpeteo de sus dedos sobre sus nalgas.

"¿Por qué?"

"Así puedo sentirte mejor."

El hombre sin escrúpulos que no dudó en tocar a su hermanito,


aceptó tranquilamente la petición de hacerlo sin condón. Su verga
se había vuelto lo suficientemente dura como para poder aguantar
e incluso, le dolía. Movió la mano y le tocó la espalda. El fluido
que corría de su vagina hinchada estaba manchando sus piernas
así que imaginó que no sería difícil excavar dentro de él.

Hee-seo dejó escapar un gemido: "¡Hermano!", puso su otra


mano en su muslo y agarró su pene para poderse acariciar.
Gyeom lo estaba mirando de una forma lasciva y anticipada antes
de frotar la punta en un enorme que parecía bastante estrecho.
Luego, se deslizó hacia la parte que tenía más húmeda, agarró su
cintura y lo levantó muy fuerte. Pero fue después de que la punta
ya hubiera entrado en el pequeño agujero que Hee-seo suspiró y
sollozó, sin saber si era de dolor o placer.

"¡Um!"
"Joder... Hee-seo, ¿Te gusta más por el coño?"

Su voz, rebosante de emoción, sonó como un gruñido. La pared


interior, húmeda y estrecha que mordió la punta de su pene, se
retorció y apretó el agujero hasta hacer que Hee-gyeom sintiera a
la emoción quemar su cabeza hasta volverla blanca. Quería
colocar su semen tan profundamente como su hermano menor lo
deseaba.

"Hermano, hermano... "

"¿Quieres tener un bebé, Hee-seo?"

"Lo quiero ¡Quiero que mi hermano me embarace!"

"Mierda… Me estás volviendo loco."

Hee-seo apretó y aflojó su ansiosa vagina. Quería que lo colocara


justo como estaba, así que frotó la cintura que tenía levantada y
luego dejó que lo sostuviera con ambos brazos para que fuera
más fácil mostrarle todo lo que sentía por él. Hee-gyeom no sabía
cómo lidiar con su hermano menor, que era atrevido.

"¿Y si tienes un bebé? ¿Puede Hee-seo realmente volverse


una mamá ?
Quiero decir... Para mí, tú sigues siendo mi niño."

"Como hyung va a ser el padre, no vamos a tener


problemas."

"Oye, Hee-seo... ¿Tú quieres casarte conmigo?"

"Sí. Quiero hacerlo... "


Era un niño que siempre insistió en tener un bebé. Hee-gyeom
sabía que Hee-seo decía eso porque no conocía el proceso del
embarazo correctamente y sin embargo, simpatizaba con el deseo
original de estar firmemente unidos.

Lo que apenas había llegado a la punta, comenzó a excavar


lentamente en su interior hasta que se abrió paso por un camino
húmedo y caliente y estalló en un sonido ahogado.

"¡Ah!"

Hee-seo se apoyó en su hombro y movió su cintura a la vez. El


sonido del moco y el semen se podía escuchar desde el interior
mientras la bata blanca volaba hacia el piso y el cuerpo se le
movía lentamente para arriba. Y cuando finalmente frotó el pene
que colgaba de su entrepierna, las palmas de sus manos
comenzaron a temblar y sus entrañas se convulsionaron
terriblemente. Aunque había abierto su cuerpo innumerables
veces para el, pareció como si Hee-gyeom no pudiera controlar su
emoción en este momento. Tal vez era porque nunca había sido
tan fiel a sus deseos como ahora.

"Ah, ah, ah…"

Sosteniendo a su tembloroso hermano entre los brazos, Gyeom


tiró de su cintura un poco más para adelante hasta hacer que
Hee-seo soltara un gemido más parecido a un llanto potente. Sus
párpados, tan húmedos como sus ojos, no mostraban signos de
querer levantarse.

"Hee-seo, ah, tu hyung necesita hacerlo una vez más..."

"Ah, espera... Por favor espera."


Sus pestañas temblaron y luego subieron. Tenía tantas lágrimas
en los ojos que no sabía si lo estaba mirando a él o al aire. Hee-
gyeom lo acomodó lentamente y lo besó mientras sentía cuán
profundamente unidos estaban los dos.

El amor pareció brillar en sus pupilas. Por supuesto, tenía que ser
honesto y decir que una de las razones para cometer incesto, fue
esa mirada y la primera expresión satisfecha que vio cuando lo
tocó.

Incapaz de contener su emoción ahora, acostó a su hermano.

"Hermano, hermano."

"Hee-seo..."

La vagina de su hermano había estado apretando y abriéndose


como si fuera algo que estuviera especialmente hecho para él.
Cuanto más jugueteaba con su cintura, más agua salía desde
abajo y unas enormes gotas de sudor se acumulaban en su
barbilla tras estar largo rato completamente inmerso en la acción.
Hee-seo no parecía poder soportar el placer que se derramaba
desde su pecho.

"Yo, ah... Ya no puedo más. Ya no..."

"Está bien. Tu hermano está aquí ¿Sí? Espera un poco, Hee-


seo".

"Hermano, hermano, hermano..."

El sexo de este momento estaba lejos de parecerse al sexo que


Hee-seo había estado teniendo hasta ahora. El niño, que
finalmente alcanzó su clímax nuevamente, sintió que su visión
brillaba y que el interior, que sintió un orgasmo seco, se encogió
para presionar el pene de su hermano muchísimo más fuerte. Un
profundo suspiro salió de él.

"¡Ah!"

Hee-seo movió su cintura para inducir su eyaculación. E incluso


con sus torpes balanceos, su estrecha vagina se apretó
vertiginosamente hasta hacer que Heegyeom, que ya había
llegado al límite, dejara escapar un gemido increíble.

"¡Hee-seo!"

Su verga se retorció salvajemente y arrojó semen varias veces en


el interior de su hermano pequeño. Su rostro, sintiendo placer,
estaba ferozmente distorsionado y su cuerpo completamente
maduro temblaba con un placer un tanto abrumador. A diferencia
de su hermano mayor, Hee-seo tenía una expresión que parecía
exultante de felicidad. En definitiva era el mejor momento de su
vida.

"Se sintió tan bien…"

"Woo Hee-seo, tú... De verdad eres..."

"Así definitivamente voy a tener un bebe... ¿No es verdad?"

Fue una sonrisa gentil que no encajó bien con sus palabras.
Tomando una respiración larga y lánguida, lentamente sacó su
pene de adentro de él y dejó que el semen mezclado con el fluido
de su vagina se esparciera a través del espacio entre los dos. Fue
un espectáculo para la vista.

"Ah."
Cuando Hee-gyeom recobró el sentido y metió los dedos para
sacar el semen, Hee-seo se quejó mientras miraba una bata que
estaba completamente sucia en el suelo.

"El esperma de mi hermano ya debe estar nadando


dentro..."

Hee-gyeom suspiró por segunda vez. Se secó las manos con un


pañuelo de papel y besó la mejilla de su hermano menor, quien
incluso en momentos así, era lindo. Dijo:

"¿Y esas palabras de dónde salieron?"

"De un libro."

"Cuando elijas un libro en el futuro, muéstrale a tu hyung


primero".

"¿Qué debo elegir para que te guste?"

"Uno que tenga palabras más decentes".

Los labios de Hee-gyeom se deslizaron hacia abajo, desde la nuca


blanca del niño hasta su cuello. Luego, Hee-gyeom limpió
suavemente el cuerpo desnudo con otro trozo de papel y
superpuso sus manos con las suyas. A veces se sentía como si sus
preocupaciones tuvieran su base en el anhelo y el miedo a
perderse. Por más desesperados que estuvieran, la falta de Hee-
gyeom y Hee-seo, el uno del otro, era su mayor debilidad. Uno
temía que su hermano mayor no fuera serio y el otro que su
hermano menor algún día dejara de confiar en él. Bastaba con
que todos fueran fieles a sus deseos para pasar un momento
como el de ahora.
Hee-seo fue guiado suavemente por los dedos que estaban
abriendo su cuerpo. Hee-seo, a quien le gustaba que su hermano
mayor lo sostuviera, se acercó y lo abrazó otro poquito. Su nuevo
amor por él se estaba revelando claramente en sus gestos.

"Si tenemos un bebé, será porque lo hicimos en la luna de


miel de tu amigo. Si tengo un bebé hoy, será un bebé de
luna de miel".

Hee-gyeom respondió con un beso a la pequeña voz susurrante de


su hermano.

Besándose y frotándose los labios repetidamente, compartieron


ese "contacto cosquilleante" que solo podía hacerse entre novios.
Hee-gyeom lo mordió:

"Pero para nuestra luna de miel, iremos a un lugar


muchísimo mejor que este. Siempre haré lo mejor por mi
hermano pequeño".

El amanecer se filtró por los huecos de las cortinas que colgaban


de las ventanas, tan blancas como el velo de una novia.
EXTRA 1.1: Otra vez, un día tranquilo

Durante el día, el interior de la casa era tan silencioso que incluso


se podía escuchar el sonido del polvo al flotar por el aire.

Hee-seo acababa de despertar. Estaba escribiendo un diario


personal así que no pareció extraño que la cinta adhesiva todavía
estuviera atorada en la punta de sus dedos.

Sacudiendo la cabeza para quitarse el sueño de encima, comenzó


a adjuntar imágenes de sus ultrasonidos y también de sus
medidas. Estaba pensando que las fotos estaban un tanto
torcidas, así que las inclinó para la dirección opuesta, las quitó, las
puso abajo y después las volvió a pegar. Aun así, no le gustó. Sin
importar lo que hiciera, la forma de sus letras y la alineación del
bebé parecían bastante extrañas.

"Internet está lleno de gente que hace diarios hermosos,


pero ¿Por qué yo no puedo...? Quiero mostrarle esto al
bebé cuando sea grande".

Pero al parecer, simplemente no tenía talento para este tipo de


manualidades. Hee-seo negó con la cabeza por segunda vez y
murmuró un:

"Que terrible."

El niño, que había empujado la cinta y el bolígrafo lejos de la


cama, regresó al escritorio para recoger un plumón de un color un
poco más vibrante y un par de calcomanías con forma de corazón.
Más tarde, cuando Green, su bebé, creciera, seguramente la
mayoría de los niños tendrían los diarios de embarazo de sus
madres y no podía dejar que se quedara sin ser parte de ese
terrible grupito. Eran una tradición en Corea así que incluso
cuando él era muy joven, solía abrir el diario de embarazo de su
mamá cada vez que pensaba en ella.

Cuando naciera Green, Hee-seo quería hacer todas las cosas que
él no había logrado experimentar con sus padres. Algo como,
hacer un viaje al extranjero con su familia o preparar un almuerzo
para llevar y hacer un picnic. Parecía divertido ver una película o ir
de compras empujando un carrito.
Hee-gyeom era el hermano mayor, sincero y amable del que se
había enamorado tanto Hee-seo, pero había momentos en que
sentía que era demasiado joven como para cubrir la vacante de
sus padres.

Hee-seo, que estaba mirando hacia atrás a las cosas que todavía
eran desconocidas para él, de repente deseo que Gyeom
apareciera.

"Quiero que Green se parezca a mi hermano mayor."

Su hermano trabajaba en casa tanto como podía para quedarse a


su lado, pero había días en los que tenía que ir a la oficina para
encargarse de las reuniones, como ahora. Si Green se pareciera a
su hermano mayor, ¿No sería perfecto? Es más ¿No sería menos
solitario? Hee-seo abrazó la almohada con fuerza porque quería
imaginar la situación solamente... Un poquito más.

"Ah".

Pero aunque apenas se había despertado, estaba teniendo


muchísimo sueño otra vez. Hee-seo movió el plumón mientras
levantaba a la fuerza unos párpados que estaban intentando
caerse. Movió la cabeza como lo había hecho al inicio y volvió a
revisar la estructura del cuaderno. Sus habilidades de escritura y
destreza no eran muy buenos, pero se consolaba al pensar que
seguramente el bebé apreciaría su esfuerzo cuando fuera mayor.
No obstante, la cara de Hee-seo estaba somnolienta, su cuerpo
estaba somnoliento también y la cama era muy, muy cómoda.

Hee-seo, que había estado postergando las cosas en el futón,


pronto fue absorbido por el calor y bostezó de nuevo.

De alguna manera, pareció pasar solo un segundo de eso hasta


que sus ojos se abrieron otra vez. Un olor familiar estaba en la
punta de su nariz así que, cuando miró hacia un lado y descubrió
que Hee-gyeom estaba sentado justo allí, Hee-seo sintió que la
somnolencia que había estado atacando su cabeza finalmente
desapareció.

"¿Hermano?"

"Puedes dormir más".

"No. Estaba a punto de levantarme".

Mientras trataba de levantarse por su cuenta, Hee-gyeom lo


ayudó de una manera bastante amable. Hee-seo se apoyó en su
brazo e inclinó la cara hacia él. Después de quedar embarazado,
dormía muchísimo más que al inicio e incluso pareció que cuanto
más crecía su estómago, más difícil era cuidarlo. Si le dolía algo,
pedía que lo tocara, le decía que leyera un libro infantil para que
su bebé lo escuchara todas las noches, pedía que masajeara sus
pantorrillas porque parecían hinchadas y la mayoría de las veces,
soltaba un montón de excusas porque simplemente deseaba estar
con su hermano mayor toda la tarde. Hee-gyeom lo sabía, pero
pareció fingir que no para hacerlo sentir feliz.

Hee-gyeom, que siempre tenía una sonrisa en su rostro cada vez


que veía a su adorable hermanito, por alguna razón se rió a
carcajadas esta vez. Hee-seo, que había sido sostenido en silencio
entre sus brazos, levantó la cabeza y preguntó:
"¿Por qué te ríes?"

Hee-gyeom negó en silencio, besando la punta de su nariz y


recorriendo su mejilla con la mano que tenía desocupada:

"Solo admiraba lo lindo que eres, cariño. Por cierto, todavía


te ves cansado
¿Has estado durmiendo bien?"

"Sí, de hecho me quedé dormido después de que hyung se


fue."

"¿Escribiste en tu diario?"

"Sí... ¿Lo viste?"

Hee-seo se mordió el labio después de darse cuenta de que se


había quedado dormido mientras escribía las notas sobre su bebé.
De hecho, se estaba quedando dormido mientras colocaba todas
las cosas que pasaron hoy así que no pudo decorarla bien y la
escritura estaba completamente desordenada. Las mejillas de
Hee-seo se volvieron tan rojas como ciruelas mientras jugueteaba
con los botones de las mangas de la camisa de Hee-gyeom. Temía
que sus vergonzosas habilidades de escritura y sus pensamientos
superficiales pudieran convertirse en un tema del que él se
pudiera burlar.

"¿Recuerdas la aplicación de maternidad que descargué?


Antes de acostarme leí que ahora el bebé también puede
escuchar lo que decimos."

Incluso si se trataba de un tema sin sentido, como siempre, su


hermano respondió con muchísima amabilidad y le dedicó una de
esas sonrisas que parecían saberlo todo.
Mientras movía lentamente la cabeza y miraba hacia abajo, Hee-
gyeom le susurró a su hermano menor, como para consolarlo:

"Tu hermano te compró un pastel para comer ¿Sabes?"

En realidad, tenía muchísima hambre porque se quedó dormido


profundamente justo antes de comenzar el almuerzo.

El rostro de Hee-seo, que se había sentido apenado hace un


momento, ahora pareció brillar con muchísima más vitalidad.
Cuando terminó el período doloroso y cansado de las náuseas
matutinas, el apetito aumentó por si solo.

"¿Un pastel?"

"Sí, el que pediste."

"Seguro está delicioso, tengo hambre."

"¿Te gustaría comer un poco de pastel antes de la cena?"

"Sí."

"Vamos a comer ¿Bueno? Luego nos damos un baño los


dos".

Y la sonrisa que apareció en su rostro segundos después, pareció


tan cálida que no pudo evitar sentirse tímido y también, con la
cabeza completamente perdida mientras pensaba en lo
maravilloso que era.

En realidad, la mirada de Hee-seo, siguiendo a Hee-gyeom como


si estuviera poseído, estaba completamente fija en él.
No había forma alguna de que el hermano mayor no se hubiera
dado cuenta de lo descarado que era.
Antes de pasar por la puerta, Gyeom agarró a su hermanito y lo
besó profundamente.

Fue uno de esos días normales, nada especial.

FIN.
EXTRA 2: Antes del embarazo

Los hermanos dieron la bienvenida a una nueva temporada desde


su tranquila casa en los suburbios. Originalmente, sería el
momento en que Hee-seo se tendría que preparar para ir a la
universidad. El niño, que ya había crecido, se encontraba ahora en
el período de transición en el que incluso su voz había engrosado
un poco. Los pelos púbicos comenzaron a aparecer por cada parte
de su piel hasta cubrir cuidadosamente su pequeña ingle y su
cuerpo delgado comenzó a formar una bonita silueta.

Hee-gyeom abrazó a Hee-seo, que estaba durmiendo, y lo acarició


por completo como lo había estado haciendo todas las mañanas.
Después de todo, el crecimiento de su hermano menor había sido
encantador en todo sentido. La nuca, donde había enterrado su
nariz, olía a fresas y los pequeños pelos de su entrepierna
parecieron comenzar a rizarse suavemente bajo sus dedos.

Hee-seo, que dormía mucho por las mañanas, se despertó en


medio del duro acoso de su hermano mayor:

"Um... Hermano."

"¿Dormiste bien?"

"Todavía tengo sueño…"

Hee-seo, que ni siquiera podía abrir los ojos correctamente,


suspiró de nuevo antes de volver a hacerse una pequeña bolita
sobre la cama. Hee-gyeom sonrió, y abrazó el cuerpo de su
hermanito un poquito más, enterrando su cabeza en la base de su
cuello y frotando una verga bastante endurecida sobre sus
pequeñas nalgas. Y por supuesto, su pene, que todavía no había
crecido como su cuerpo, comenzó a endurecerse gradualmente
bajo la mano que se movía a tientas alrededor de su pubis.

"Estoy aburrido, hermano. Levántate y juega con tu hyung


un rato más
¿Umm?"

Anoche, Hee-seo, que se había quedado dormido en el sofá


esperando que su hermano llegara a casa, ahora estaba en la
cama y en medio de un abrazo bastante caliente.

Hee-gyeom siempre había sentido una estabilidad indescriptible


cuando sostenía a su hermano menor. El hecho de que tuviera un
hogar al que regresar y que tuviera precisamente una familia
esperándolo, llenó de orgullo el vacío que no pensó que tuviera
todavía en su corazón.
Y por eso no podía soltar a su hermano menor de entre sus
brazos. En realidad, si era posible, quería compartir cada
momento con él y mantenerlo a salvo para que lo suyo no se
rompiera.

Hee-gyeom besó suavemente su mejilla y acarició una vez más el


cuerpo entero de su hermano. El niño había dejado escapar un
gemido impresionante mientras sentía la manera tan amable en la
que comenzaba a sujetar sus genitales con una sola de sus
manos. Incluso abrió sus piernas para él y apartó la sábana para
dejarle más espacio de movimiento.

"Um... Ay, hermano..."

"Sí, Hee - seo ".

"¿Cuándo llegaste...?"

"Por la noche. Cuando estabas durmiendo."


Cuando Hee-gyeom contestó esto y le frotó los genitales una vez
más, Hee-seo soltó un doloroso gemido. Los ojos que miraban a
su hermano estaban húmedos y brillantes.

Hee-gyeom sonrió:

"¿Estás bien despierto ahora?"

"Sí… Pero, um... No..."

"¿No?"

"Que me toques desde tan temprano, es trampa."

Sin embargo, Hee-seo pareció aceptar correctamente la mano de


su hermano mayor, que tocaba y acariciaba mientras le hacía
teñir de rojo su nuca y sus orejas. Mantuvo las piernas bien
quietas y se concentró en la cálida temperatura corporal que
pareció estarlo envolviendo desde todas direcciones El hermano
mayor masajeó suavemente su diminuto escroto, jugueteando con
su vello con el pulgar y recorriendo de vez en cuando por todo lo
largo de su pubis...

Hee-seo se encogió de hombros ante el placer que le estaba


ocasionando tantas cosquillas. Sus mejillas comenzaron a arder.

"Ah, me gustaría hacerte cosas como estas todos los días."

"¿Todos los días?"

"Sí, porque eres increíblemente lindo."

"No..."
Hee-seo frunció los labios y negó con la cabeza suavemente.
Cuando comenzó a tener pelo en la ingle por primera vez, tenía
curiosidad... Pero no quería mostrarlo abiertamente porque su
hyung tenía "esa mirada" que decía que quería comenzar a jugar
de inmediato con él.
Hee-gyeom ya era muy mayor. Era alto y fuerte y a diferencia de
Hee-seo, que apenas tenía 17, llevaba encima una constitución
bastante rica. Era, en todos los sentidos, un adulto maduro. Muy
diferente a él, que acababa de empezar a tener vello púbico.

Por eso era vergonzoso que el hombre lo tocara con tanta


confianza.

"Ah, ah...."

"¿Por qué tienes las orejas tan rojas? ¿Estás


avergonzado?"

"Ah, solo... Solo suelta..."

" Hee - seo , tu piel puede tener vello ahora... Pero sigue
estando tan suave como un melocotón ".

"¡Ah! ¡Ah, Dios mío solo...! Hermano, alto, tengo


cosquillas."

Hee-gyeom se llevó las esponjosas orejas rojas de su hermano


menor a la boca para comenzar a chuparlo. A diferencia de Hee-
seo, que no estaba familiarizado con todo lo que se podía hacer
con la lengua, la del hombre se deslizaba como una serpiente que
rozaba con bastante habilidad su pabellón auricular hasta
humedecer incluso su pequeño agujero. Luego, Hee-gyeom
abrazó de nuevo a su hermano menor y frotó su pene contra su
pequeño y suave trasero.
Hee-seo, que había estado sollozando y agitándose, se endureció
en su lugar y gritó:

"¡Ah! ¡Hermano!"

"Ah... Eres muy lindo, Hee - seo ".

" Ugh , uh ..."

Su suave aliento impregnó unos oídos que estaban empapados de


saliva y su gran mano frotó un escroto que parecía tan pequeño
como una uva.

Hee-seo no podía moverse de su lugar así que pareció que solo


estaba concentrándose en respirar muy hondo. Su entrepierna se
había humedecido simplemente con sentir un poco de
estimulación entre sus nalgas e incluso si no fue algo intencional,
la sensación de que el hermano mayor entraba en su trasero bien
abierto había comenzado a parecer bastante... Excitante.

"Oye, hermano... "

"¿Estás bien?"

"Ah, estoy bien... Estoy bien."

"Eres tan lindo".

Los hermanos se abrazaron con fuerza debajo del edredón. La


fresca luz del sol, que señalaba la mañana, había comenzado a
filtrarse a través de las cortinas y el sonido de las sábanas
crujiendo debajo pareció sonar por todas direcciones.

Hee-seo había apretado en secreto su interior cada vez que lo


frotaba.
Y por supuesto, cada vez que pasaba eso, la sensación de
cosquilleo aumentaba más y más hasta el punto en que Hee-seo,
que estaba jadeando silenciosamente mientras sostenía el
antebrazo de su hermano, no pudo soportarlo más y terminó por
decir como si se le faltara el oxígeno:

"Hermano… Creo que voy a correrme."

"Está bien, cariño. Está bien. Puedes venirte en mi mano".

"Ah, ah..."

Hee-seo alcanzó el clímax mientras se imaginaba los genitales que


se frotaban entre sus nalgas. El semen había comenzado a
acumularse en la palma de su mano y Hee-seo, que estaba
envuelto en el resplandor de la excitación, finalmente negó con la
cabeza y cerró con fuerza los ojos.
Hee-gyeom sostuvo el cuerpo de su hermanito y lo besó
dondequiera que sus labios se encontraran. El niño abrió
lentamente los ojos y luego, una lengua pequeña y rosada asomó
de entre su boca hasta que Hee-gyeom, que solo sonrió, pareció
saber justo lo que estaba pidiendo que hiciera. Sus lenguas se
mezclaron, se frotaron y exhalaron casi al mismo tiempo.

El deseo brilló de nuevo en sus grandes ojos castaños.

"Hermano… Me encantó."

"¿Te sentiste bien?"

"¿Y tú?"

"Sí, todo lo que tenga que ver contigo me gusta."


Las mejillas de Hee-seo, que había llegado a su clímax, estaban
teñidas de un color completamente brillante. Los genitales del
niño se sintieron resbaladizos y el interior de su entrepierna
pareció estar temblando hasta volverse realmente intenso. Estaba
ansioso, así que incluso sintió que sus rodillas no podían quedarse
en paz.
La mano de su hermano, empapada de semen, se deslizó por su
escroto y comenzó a apretarse contra su piel utilizando más
fuerza de la que necesitaría para momentos como ese. Hee-seo se
estaba haciendo más y más pequeñito en su lugar:

"Ah, hermano."

"¿No te gusta que te toque?"

"No es eso... Pero, ah. Ah, quiero que lo pongas dentro."

"¿Tienes muchas ganas, amor?"

Hee-gyeom mordió levemente su oreja, la chupó y luego la soltó


para mostrarle una enorme sonrisa. Sus manos enredadas bajo el
edredón le quitaron hábilmente los pantalones cortos y los
calzoncillos hasta hacer que Hee-seo sintiera que su cuerpo
hormigueaba solamente con la pura anticipación. A Hee-gyeom le
gustaba bromear sobre la "emoción juvenil" de su hermano.

"Vamos a ir con cuidado ¿De acuerdo?"

"Uf, estoy seguro de que lo que hagas va a gustarme."

"Jaja. Voy a morir de ternura por mi hermanito".

Hee-gyeom, que recogió un condón del buró junto a la cama, bajó


rápidamente hasta ponerse al final entre sus piernas. Cuando el
papel de envoltura fue desgarrado y sacó el látex para ponerlo en
sus genitales, Hee-seo se tensó y tomó una pose que le pareció
mucho más cómoda. El hermano menor, que ingenuamente
mojaba su vagina cada vez que lo tocaba y que no sabía muchas
de las tácticas de adultos, pareció acostumbrarse perfectamente a
todo ese proceso que llevaba el sexo.

Y Gyeom amaba todo el proceso de crecimiento que tenía su


hermano.

Gyeom agarró la pelvis de Hee-seo y comenzó a frotar de nuevo


sus genitales entre esas pequeñas nalgas regordetas. El líquido
lubricante del condón se deslizó sobre su piel así que Hee-seo
gimió y sujetó su almohada con muchísima más fuerza. Sacó un
silbido desde lo profundo de su pecho, se movió y jadeó pero Hee-
gyeom igual siguió entrando, mordiendo su oreja sonrojada como
para que lograra pensar en algo más.

Hee-seo dejó escapar un suspiro:

"Ah..."

"Tu coño está todo mojado, mi amor."

"Sí, ah, hermano..."

Hee-seo, que estaba hipnotizado por la fuerte presencia que


estaba atravesando su cuerpo, apretó sus entrañas igual a si
quisiera estrangular un poco más esa verga dentro de él. En algún
momento, su hermano mayor había comenzado a referirse a su
vagina con otras palabras un poco más... Extrañas. Si no
recordaba mal, probablemente había sido desde el momento en
que su pelo púbico había comenzado a crecer.
Hee-seo, al que no le gustaban los términos vulgares, era
ignorante hasta el punto en que solo podía imitar el tono y el
coqueteo de su hermano mayor de una manera bastante mala. Y
sin saber por qué eso animaba a su hermano mayor, susurró
inocentemente una oración más obscena que lo que se imaginó:

"Mi coño está encantado de verte así que, hazme sentir


bien."

"¿No te dije que lo haríamos con calma?"

"Sí, pero... Pero ahora quiero que lo pongas muy


profundo."

Hee-gyeom le subió la cintura mientras encerraba a su travieso


hermano menor entre sus brazos. Acababa de lubricarse por su
cuenta así que, cuanto más lo empujaba, más obsceno pareció
comenzar a sonar.

Hee-seo suspiró con fuerza.

Sus orejas redondas y su nuca, que apenas se veían debajo de un


cabello cuidadosamente recortado, eran de un rojo bastante
brillante. Hee-gyeom movió lentamente su cadera hacia adelante
y hacia atrás y besó cada parte de la carne que quedaba expuesta
debajo de él.

"¿Tuviste un sueño travieso? Hoy estás tan dispuesto que...


¿Es porque tu hermano te tocó antes de que despertaras?"

"Fue porque mi hermano me tocó y ya..."

Hee-gyeom frotó suavemente sus genitales contra la vagina de su


hermano. Luego, la mano grande que estaba sosteniendo su
pelvis se envolvió suavemente alrededor de la parte inferior de su
abdomen para hacer que la inserción se profundizara hasta seguir
un movimiento de vaivén.
"Oh, Dios. Hyung..."

"¿Alguna vez pensaste en hacerle algo como esto a tu


hermano?"

"Uf, lo hice. Lo hice muchas veces" .

El sonido del agua en su vagina se filtró por debajo de su cuerpo.


Los días en que su hermano menor coqueteaba seguían
pareciendo muy tiernos, pero el joven ya había crecido lo
suficiente como para que no le costara trabajo decir que le
gustaba demasiado el sexo que tenía con su hermano mayor.
Cada vez que Hee-gyeom veía a su hermanito, sentía una
sensación de saciedad que no debería estar allí. Incluso podía
percibir un vínculo más fuerte que el de la sangre.

"Ah, ah, hermano..."

"Vas bien, mi amor. Vas muy bien."

Hee-gyeom, que estaba abriendo lentamente la vagina apretada


de su hermano, aumentó lentamente la velocidad de sus
embestidas. Extendió las palmas de las manos para lograr
sostener su ingle tierna y velluda, y frotó mientras tanto los labios
contra su nuca.
Su pene grueso y largo comenzó a llenar la frágil pared interior de
Hee-seo sin necesidad de meterse completamente hasta el fondo
y sin embargo, el niño se había echado a llorar ante la ilusión de
que su hermano mayor hubiera entrado en la parte más sensible
de él. Le temblaban los párpados y pareció incluso que cuanto
más lo miraba, más ansioso se ponía y menos podía quedarse
quieto sobre el colchón. Hee-gyeom metió la mano a través de los
pliegues de su vulva:

"Ah, hermano..."
Cuando Hee-gyeom se movió una vez más y luego volvió a entrar,
su empapada pared interior se le abrió con facilidad y comenzó a
calentarse.

A Hee-seo pareció gustarle mucho la sensación de presión en la


parte inferior de su abdomen así que, como en otras ocasiones,
comenzó a arquear los dedos de sus pies hasta que se enredaron
entre las sábanas. Y cada vez que descubría que su hermano
estaba bien erecto debido a él, Hee-seo comenzaba entonces a
sentirse completamente reconfortado después de tener una
ansiedad que provenía de la diferencia de 12 años de edad que
existía entre los dos. Incluso cuando lo tocó en la mañana, estaba
tan emocionado que su cuerpo se calentó en un segundo.

"Ah, ah, ah, hermano."

"Ah... Estás demasiado apretado, Hee - seo ".

"Ah, sácalo... Sácalo un momento."

Hee-seo comenzó a llorar, diciendo que relajaría su cuerpo y lo


haría sentir más cómodo si solo le daba unos segundos para
respirar. Sin embargo, Hee-gyeom, que gimió en voz baja, solo se
detuvo un momento para comenzar a perforar profundamente una
vez más al instante siguiente.

"Ah... Ah, ah, ah ¡Ah!"

Cada vez que entraba y salía, se oía el crujir de las sábanas y el


sonido de su piel llena de agua.

Hee-seo estaba llorando mientras enterraba la cara contra su


almohada. No estaba triste, pero las lágrimas habían terminado
por brotar cuando su hyung finalmente presionó el interior de su
cuerpo con su gran pene. Después de todo, la sensación erógena
era tan vertiginosa que fue difícil de soportar.

Hee-seo miró lentamente en su dirección:

"Ah, me siento bien ¡Me siento muy bien!"

"¿Quieres que continúe?"

"Sí, ah... ¡Sigue hyung!"


Hee-gyeom sonrió antes de entrar de nuevo en Hee-seo. Le
encantaba su inocencia al decir que se sentía muy bien y le
gustaba como explicaba a su manera el momento en que estaba
subiendo lentamente hasta llegar al clímax. Además, la lengua
que pronunciaba torpemente sus ideas también era muy linda.

Hee-gyeom agarró su rostro cuando se giró y le besó lentamente


las comisuras de los ojos y también sobre la frente. Y mientras le
frotaba los genitales, la pared interior empapada de agua estalló
con un sonido bastante "imprudente" que hizo que el hermano
menor se pusiera a sollozar:

"Ah, no puedo... Ya voy a... ¡Ya voy a correrme!"

"Un poco... Solo aguanta un poquito más..."

"¡No puedo! No puedo de verdad... Ah."

El deseo de alcanzar el clímax junto con su hermano menor hizo


que Hee-gyeom se apresurara todavía más en sus movimientos.
Entró en ese lugar estrecho y húmedo y lo abrió casi hasta un
punto que pareció exagerado. Hee-seo resopló. Extendió las
palmas de las manos sobre los muslos de su hermano mayor y los
empujó hacia abajo, haciendo gestos increíblemente descuidados
con la cara y con el resto de su cuerpo también. Se sintió tan bien
que incluso pensó que seguramente se veía como si sus ojos
estuvieran brillando de un modo terrible. Las lágrimas
comenzaron a escurrir.

"Ah, hermano ¡Hermano!"

"Ah, Hee-seo."

Hee-gyeom abrazó a su hermano menor, que había alcanzado el


clímax, y rápidamente le levantó la cintura como para intentar
hacer que durara otro rato. Golpeó contra su pared interior sin
prestar atención a otra cosa y despertó al niño con un grito
incomprensible que se escapó de entre sus labios.

Hee-gyeom sostuvo a Hee-seo en su lugar mientras eyaculaba


dentro de él.

"¡Hee-seo!"

Sus genitales se retorcieron salvajemente y vomitaron un montón


de semen blanquecino. El líquido que no había logrado llegar al
útero de su hermano se acumuló en la goma con la que estaba
cubierto y luego, permitió que Hee-seo se moviera mientras
sollozaba y sacudía un cuerpo que estaba todavía debajo del de
él. Un fluido viscoso siguió corriendo del pene que se había
pegado al estómago de Hee-seo pero, curiosamente, ahora
pareció haber aprendido la forma correcta de eyacular sin
mancharse la cara.

"Ah, ah, ah, hermano."

"Hee-seo, ¿Estás bien?"

"Uf, solo estoy un poco..."


Hee-seo, que todavía no podía salir del resplandor de su orgasmo,
abrió los ojos que parecieron estar cerrados casi con pegamento.
Hee-gyeom acarició su cuerpo sin sacar su pene y luego comenzó
a frotar su pecho para seguir el flujo de su respiración tan
acelerada. Hee-seo hizo un sonido enfermizo cuando Gyeom
presionó su oreja con los labios:

"¿Crees que vayas a quedarte así por un rato?"

"Sí..."

Hee-seo todavía era demasiado joven para aceptar los profundos


y oscuros deseos de Hee-gyeom. Miró a su hermanito, que
respiraba con dificultad, con ojos afectuosos y preguntó:

"¿Cuándo vas a crecer más, mi amor?"

Crecer más.

Hee-seo ni siquiera supo que decirle a su hermano mayor, que


evidentemente era un adulto hecho y derecho. En cambio, apretó
la mano que tocaba la parte inferior de su abdomen y le dedicó
una suave sonrisa que hizo que todo se iluminara.

De verdad esperaba hacerlo pronto.

FIN DE LOS EXTRAS

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