Relación Sujeto - Objeto en La Educación
Relación Sujeto - Objeto en La Educación
Asignatura:
Fundamentos epistemológicos de las Ciencias de
la Educación
Unidad 2:
La relación sujeto-objeto del conocimiento en
las Ciencias de la Educación Titulo unidad
PHD EN FILOSOFÍA
Página 0 de 22
Hoja de control de cambios
Página 1 de 22
Tabla de contenido
Página 0 de 22
1. Breve descripción del contenido
Página 1 de 22
2. Objetivos
Página 0 de 22
3. LA RELACIÓN SUJETO-OBJETO DEL
CONOCIMIENTO EN LAS CIENCIAS
DE LA EDUCACIÓN
a) El sujeto en educación
Se sigue en este apartado a José Rozo Gauta (Rozo Gauta, 2005), en su trabajo
titulado “Sujeto y Educación”.
La primera cuestión para dilucidar es la pregunta sobre el sujeto. ¿Quién o qué es el
sujeto? Edgar Morin (2007) afirma que la noción de sujeto es multidimensional y que
estas dimensiones son inseparables (Morin, El método 2: La vida de la Vida, 2007, pág.
232); es decir, es un concepto que tiene su “esqueleto” lógico-organizacional y su
“carne” ontológico-existencial.
1. El sujeto es un concepto lógico por su carácter distribuidor de valores.
2. Un sujeto es un concepto organizacional en el sentido de que es inherente y
necesario a la organización, que tenemos que reconocer ahora como auto-
organización.
3. El sujeto es un concepto ontológico en el sentido de que su afirmación individual
egocéntrica es inherente y necesaria para la definición del ser viviente.
4. El sujeto es un concepto existencial porque cada uno de sus rasgos constitutivos
comporta una dimensión existencial. La afectividad, desarrollo de esta dimensión
existencial los animales superiores, no constituye la definición primaria, sino una
de las emergencias supremas de la cualidad del sujeto. (Morin, El método 2: La
vida de la Vida, 2007, págs. 231-232)
Rozo Gauta (2005), citado a Morin, afirma que las distintas acciones de las cuales es
capaz el ser humano tienen un soporte o un sustrato. En efecto, el ser viviente que se
pasa la vida produciendo, estudiando, cuidando su vida, coincide con su unidad, con su
integridad, su identidad: su sí mismo.
Comúnmente se piensa que el sujeto es el individuo, pero sujeto es algo más que el
individuo; es esa parte constituyente de los individuos y de las colectividades que
estando dentro, los envuelve en todas y cada una de las acciones conductuales.
Siguiendo a Morin (2007), se entiende que la noción de sujeto está ligada a las nociones
de conocimiento y de vida, pues una vez que se lleva a cabo la emergencia de una
membrana, el sistema viviente empieza a realizar la distinción cognitiva Sí/No-sí, que es
una operación no sólo auto-ego-referente (el sujeto que se constituye en centro de
referencias), sino también ego-auto-céntrica (el sujeto se constituye en centro
privilegiado de su universo). Estos dos hechos configuran el comportamiento egoísta.
Además, el concepto de sujeto no sólo es multidimensional, sino que también es un
Página 0 de 22
macro-concepto complejo que comporta un gran número de conceptos constitutivos.
Ello implica la inclusión del conocimiento en la noción de sujeto y la inclusión de todo
sistema viviente en la cualidad de sujeto, desde la ameba al Homo Sapiens. De aquí que
“el proceso de conocimiento es propio de la vida y no exclusivo de los humanos” (Rozo
Gauta, 2005, pág. 284). No cabe duda de que los seres humanos han aportado a ese
proceso peculiares formas interventivas y formalizadas de educación de lo que se debe
ser, hacer, conocerse, desconocerse, amarse, odiarse, percibir, pensar y de las maneras
como se pueden comunicar el conocimiento, los saberes, las técnicas, los pensamientos,
las artes, las mitologías, las religiones, las formas de ver, comprender, explicar, describir
y manipular el mundo y sus eventos.
Bajo la guía de Morin, Rozo Gauta (2005), sostiene que el ego-auto-centrismo ubica
al sujeto en el centro de su universo excluyendo a cualquier otro y la ego-auto-referencia
lo ubica como centro de referencia de sí, de sus elementos y del mundo exterior.
Entonces ¿qué diferencia a los sujetos no humanos y humanos? Los sujetos no humanos
computan Sí / No-sí, es decir, un mundo real; los sujetos humanos, además de computar
mundos reales, piensan (cogitan), hablan y al mismo tiempo crean en el lenguaje
mundos imaginarios (sueños, mitos, religiones) y mundos simbólicos (ilusiones,
conocimientos) que toman por reales. De ahí la necesidad que tiene el educador de
acompañar los procesos de conocimiento y de estar alerta ante la ilusión y el error, pues
ambos se nos presentan como conocimientos verdaderos sobre la realidad del mundo.
La individualidad de un individuo es biológica, cerebral, emocional, antropo-social,
psíquica, simbólica, lenguajeante, cognitiva, experiencial, lo que significa que cada
individuo-sujeto procesa, se emociona y piensa un Sí/No-sí que necesariamente ha
creado en su devenir como un sistema viviente humano en un entorno en el cual se
apropia de un lugar intransferible: sí mismo, el centro de su mundo, desde el cual realiza
las distinciones y demás acciones conductuales. Por ello, las computaciones-
cogitaciones que realiza este sujeto humano sobre sí mismo y sus elementos (auto-
referencia) son realizadas sobre la base de referencia a lo otro, lo externo (exo-
referencia) haciendo del proceso de referencia un proceso muy complejo que Morin
llama de auto-exo-referencia que es igual a conocimiento de sí (mundo incorporado) y
del mundo exterior a sí, de los elementos y la organización constituyentes de sí mismo
y del mundo: la otredad, todo aquello que el sujeto encuentra como No-sí, se halla fuera
de sus límites, pero también se halla dentro del sistema viviente, dado que los elementos
constituyentes de los sistemas en el entorno son también constituyentes del sí mismo
que los computa y/o cogita. Los elementos físicos, biológicos, antropo-sociales,
culturales y noéticos que el sujeto computa-cogita como externos son de doble
existencia, están afuera y están adentro, por lo tanto, influyen sobre él desde dentro y
desde fuera generando complejidad, adscripción e identidad del sujeto con los entornos
(Rozo Gauta, 2005).
Como escribe Rozo Gauta (2005), los animales sincronizan el mundo real; los
seres humanos sincronizan mundos imaginarios y simbólicos, y también los sincronizan
entre sí. Para los animales la percepción del mundo real, que es el conocimiento, ya les
es difícil de configurar, por lo tanto, caen en ilusiones y pagan sus errores. Los seres
humanos computan y piensan sobre el mundo real y al mismo tiempo crea mundos
simbólicos, los imagina e incluso puede llegar a concebirlos como reales, de ahí que el
error y la ilusión son parte inalienable de nuestras acciones conductuales y nuestro
conocimiento. No existe un ser humano programado para captar solo la objetividad
Página 1 de 22
material del conocimiento, prescindiendo de las imágenes, las fantasías y los errores.
Esto es necesario considerarlo y entenderlo en la práctica educativa. De aquí la
pregunta: ¿Qué mecanismos tenemos contra la ilusión y el error? Sobre este
cuestionamiento, Edgar Morin (1999), escribe:
Eso significa que el sujeto humano conoce el mundo con las descripciones de su
entorno sociocultural y con sus libertades y constricciones, o como dice Judith Revel
(2009), explicando los conceptos básicos de Foucault: “un análisis que pueda dar razón
de la constitución del sujeto y la trama histórica”. Y eso es lo que Foucault llama
“genealogía”, es decir, una forma de historia que cuenta de la constitución de los
saberes, los discursos, los dominios del objeto…, sin necesidad de referirse a un sujeto,
sea éste trascendente con respecto al campo de acontecimientos que se dan en la
historia (Revel, 2009).
Al no existir un dispositivo orgánico que controle el conocimiento, no queda otra
alternativa que controlarlo por medio de la racionalidad y esta sólo es aplicable al
conocimiento científico que es un proyecto de “sincronización simbólica” y no a las
doctrinas ideológicas o míticas que son proyectos de “sincronización imaginaria” (Rozo
Gauta, 2005). Esto significa que el mundo que conocemos es nuestra creación, o como
dice Maturana, “alumbramos un mundo” y lo hacemos desde el lugar del sujeto; de ahí
que para cada sujeto haya un mundo diferente, pero entendido el sujeto en sus
múltiples interacciones con sus entornos, en sus interpenetraciones, es decir,
configurado con partes de la sociedad, de la cultura, de las formas de pensamiento, de
la mentalidad, del lenguaje, entre otros aspectos, interacciones atravesadas por la
experiencia individual, y expresadas en un lenguaje que siempre es social, se da la
posibilidad de consensos por medio de conversaciones. Esos consensos, ya sea entre los
ciudadanos corrientes o entre los científicos y los educadores, es lo que se denomina
conocimiento, el cual, a su vez depende de las interacciones del sujeto con el objeto y
es expresado en un lenguaje.
Al intentar relacionar sujeto y objeto José Rozo Gauta (2005), citando a Jesús
Ibáñez, afirma que los dos
“son efectos del orden simbólico (...). El orden simbólico regula el intercambio
de objetos (economía política), de sujetos (economía libidinal) y de mensajes
(economía significante). Sujeto es el que intercambia, objeto es lo que se
intercambia. El orden simbólico preexiste a los sujetos y a los objetos: cuando
vienen a la existencia tienen allí señalado su lugar” (Rozo Gauta, 2005, pág. 287).
Página 2 de 22
El proceso pedagógico-educativo involucra las tres formas históricas de intercambio
(sujeto, objeto, mensajes), pero el orden establecido ha operado disyuntiva e
inconscientemente con el intercambio de mensajes informando y no comunicando,
problemas relacionados con la educación que se trataran más adelante.
El sujeto queda inmerso en el orden simbólico y por mediación de éste, a todos los
demás órdenes: económico, político, social, cultural, cognitivo, educativo, académico,
entre otros; a todo lo que dice y deja de decir la sociedad a la que pertenece. El sujeto
penetra en el orden simbólico que, a su vez, penetra en él configurándolo con las
descripciones culturales o relatos. Esto significa que la acción pedagógico-educativa,
para convertirse en una práctica actualizada, no puede dejar de tener en cuenta que
docente y discente están sujetados a los órdenes socio-históricos de la sociedad, pero
el docente se constituye en sujeto al tiempo que deja para el discente el estatuto de
objeto. Sin embargo, ambos y todos los actores y no del sistema educativo, estamos
sujetados o involucrados a un orden económico en cuyo entorno y relaciones se
constituyen como sujeto del enunciado o como sujeto de la enunciación, es decir con la
posibilidad de controlar, mandar, manipular, influir o, por lo contrario, con la otra
alternativa que es de obedecer, ejecutar, ser alienado; en definitiva la opción de ser
sujeto o de ser objeto, de intercambiar o de ser intercambiado, de informar o ser
informado. (Rozo Gauta, 2005). Este proceso de interrelaciones e intercambio de
mensajes entre sujeto y objeto necesita del contexto de las libertades y los derechos
básicos de la sociedad moderna y la democracia. Los sujetos deben estar ligados a los
órdenes de la propiedad, del libre intercambio mercantil; los sujetos deben estar ligados
a la comunidad, al mundo laboral competitivo.
Desde una visión realista (quizá reductiva) de las ciencias de la educación, sus tareas
objetivas han sido la de transformar los sujetos en objetos. Esto es de capital
importancia ya que una visión contemporánea de la educación ya no puede aislar el
proceso económico del proceso educativo, ni del proceso de intercambio tecnológico,
cognitivo. El solo hecho de mirar como objeto al discente lo liga a los procesos de
intercambio de objetos, sujetado a un orden socio-político; es decir, a un orden social,
de relaciones humanas, que en el momento actual aún es un orden excluyente de las
minorías: mujeres, niños, ancianos, homosexuales, trabajadores, campesinos, minorías
étnicas. Excluyente significa que estos grupos humanos son excluidos no sólo de la
riqueza obtenida socialmente, sino también de la educación, de la ciencia, del
conocimiento, del ascenso social, de la salud, de la técnica y del mismo proceso de
humanización que debería ser el verdadero programa educativo. Este orden social
tiende a reproducirse y para ello configura el programa de configuración de los sujetos
y de los objetos: el sistema educativo. (Rozo Gauta, 2005). La dualidad referencial
sujeto-objeto, en la generalidad de los sistemas educativos neoliberales, capitalistas y
consumistas, muchas veces se constituyen en el paradigma o modelo que siguen las
clases dominantes las cuales se educan en las instituciones privadas, capaces de
garantizar su rol de sujetos dominantes; en cambio, las clases dominadas se educan en
el sistema público de educación que en la generalidad de los casos crea personas
objetivadas dominadas. Es lo que Jesús Ibáñez, citado por Rozo Gauta (2005), compara
a los modelos de educación con la “doma y la domesticación” de animales, la doma para
los hijos de la clase dominante en escuelas y universidades privadas, la domesticación
para los hijos de las clases dominadas en escuelas y universidades públicas.
Página 3 de 22
A los miembros de la clase dominante se les educa (doma) para ser sujetos, para
hacer proyectos, proyectarse y mandar. Ellos tienen la posibilidad de una educación rica
con buenas bibliotecas, edificios, técnicas, aparatos, lenguas. Aprenden que no tienen
una dirección predeterminada y son proyectables en todas las direcciones,
fundamentalmente en las direcciones de dirigir, pues se les educa, programa y doma
para estar en el pico de la pirámide, donde otean y ordenan todo lo que queda abajo.
Ellos aprenden a aprender, a pensar, a procesar; su aprendizaje es comunicativo,
aprenden a observar, a lanzarse en todas las direcciones, a tomar decisiones, a dictar
interdicciones y normas, a poner orden, incluso a programar la educación de los
miembros de las clases dominadas, tienen escuelas y universidades privadas de alto
nivel dentro y fuera del país. A los miembros de las clases dominadas se les educa
(domestica) para ser objetos, su educación es pobre como ellos, carente de
actualización, de buenos locales y servicios técnicos y tendiente a aprender un oficio de
supervivencia. Su proceso de educación es informacional, no crítico, unidireccional, es
decir, que los forma en un solo sentido y una sola dirección que es la de obedecer. No
aprenden a aprender, a pensar, a tomar decisiones, a dispararse en cualquier dirección,
sólo memorizan los dictados, las interdicciones y las normas. A veces, ni siquiera tienen
acceso a ese tipo de educación y se educan en la escuela de la vida y su universidad es
la de la malicia indígena, una técnica política de supervivencia en las peores condiciones
y contextos (Rozo Gauta, 2005).
Siguiendo aún el material de Rozo Gauta (2005), se constata que la mayoría de los
pensadores de la educación occidental y los principios que ellos proponen han
considerado que el ser humano es imperfecto, falible; pero también que es un ser
educable, perfectible. Sobre esta connatural educabilidad del ser humano quien es
poseedor de
Página 4 de 22
de intervención total, de inscripción en el cuerpo-cerebro-mente del sujeto-educando,
de aquellos roles, haceres y saberes que el poder necesita en su afán de perpetuarse en
posiciones de poder. Quien tiene el poder y enseña es el sujeto de la enunciación; quien
es enseñado es el sujeto del enunciado (Rozo Gauta, 2005).
La relación es de sujeto a objeto y el objetivo de la educación es in-formar, en el
sentido de dar forma al objeto, sin dotarle de los medios para ser sujeto. De ahí que en
los objetivos de los programas se usen palabras tales como capacitar, como si el
educando fuera incapacitado, formar, como si fuera deforme o informe.
El proceso enseñanza-aprendizaje como información (creación de forma en una
sustancia) es superior, autoritario, vertical. El conocimiento está ahí, el maestro lo
conoce y es un dictador de clase. En cambio, el estudiante es pasivo, tiene que aprender
de memoria lo dictado y luego recitarlo para obtener una calificación que coloca el
maestro, quien asume el papel de dictador, juez y parte.
Esto es lo que Paolo Freire ha denominado la educación bancaria o pedagogía de
la opresión. Para Eduardo Mendieta (2012), lo que caracteriza a la pedagogía de la
opresión es su visión del educando como repositorio o contenedor pasivo. Freire califica
este modo de entender la educación como “concepción bancaria”. Esta concepción
presupone la imagen de un sujeto y un objeto claramente diferenciados que se
encuentran en una relación profundamente asimétrica y jerárquica. La visión bancaria
de la educación opera desde una serie de dicotomías polarizantes y delimitadoras y
termina elevándolas al nivel de verdades ontológicas y mitos metafísicos. La claridad y
precisión con la que Freire presenta estas contradicciones no dialécticas justifica citarlo
íntegramente:
a. [...] el educador es siempre quien educa; el educando, el que es educado;
b. el educador es quien sabe; los educandos, quienes no saben;
c. el educador es quien piensa, el sujeto del proceso; los educandos son los objetos
pensados;
d. el educador es quien habla; los educandos, quienes escuchan dócilmente;
e. el educador es quien disciplina; los educandos, los disciplinados;
f. el educador es quien opta y prescribe su opción; los educandos, quienes siguen
la prescripción;
g. el educador es quien actúa; los educandos son aquellos que tienen la ilusión de
que actúan en la actuación del educador;
h. el educador es quien escoge el contenido programático; los educandos, a
quienes jamás se escucha, se acomodan a él;
i. el educador identifica la autoridad del saber con su autoridad funcional, la que
opone antagónicamente a la libertad de los educandos; son estos quienes deben
adaptarse a las determinaciones de aquél;
j. finalmente, el educador es el sujeto del proceso; los educandos, meros objetos
(Freire, 1970, pág. 74).
Página 5 de 22
libertad defiende que sólo hay relación educador-educando si los términos de la relación
pueden invertirse, transformándose en educando-educador. De este modo, el educador
es educado y el educando educa a la vez que el educando es educado por el educador,
que sólo educa con su propia educación. Esto significa que no hay individuos que puedan
considerarse exclusivamente educadores, y que uno nunca se educa solo, como un
Robinson Crusoe en la isla del conocimiento kantiano. Al contrario, nos educamos
juntos, en comunidad, en y por medio de una cultura histórica que transforma y es
transformada por un mundo natural y social (Mendieta, 2012).
La educación nos humaniza a través de la socialización, poniendo de manifiesto que
somos criaturas esencialmente dialógicas, relacionales y sociales. Desacralizar y
desmitificar el fetiche del educador partogénico de la pedagogía opresora requiere
reconocer la conexión entre la educación y el carácter dialógico-relacional de la
conciencia y existencia humana. Como afirma Martin Buber, el existir humano es
siempre relacional. Se existe sólo en relación con otro existir. En efecto, para Buber, la
interrelacionalidad, no es sólo un dato sociológico, sino que "el hombre con el hombre",
constituye un principio filosófico fundamental: “al comienzo está la relación como
categoría del ser" (Buber, Yo y Tú, 1998, pág. 30). Es decir que el punto de partida de
Buber constituye encuentro dialógico, intersubjetivo con el otro. Este hecho, constituye
un nuevo estilo de reflexión que, naturalmente comporta implicaciones educativas y
pedagógicas.
Como existentes, nos encontramos ya siempre en relación. La dialogicidad del ser
humano se cristaliza en la palabra. En y por la palabra actualizamos y obtenemos nuestra
humanidad. “Existir, humanamente, es pronunciar el mundo, es transformarlo. El
mundo pronunciado, a su vez, retorna problematizado a los sujetos pronunciantes,
exigiendo de ellos un nuevo pronunciamiento” (Freire, 1970, pág. 100). El diálogo como
peculiaridad existencial del ser humano es la toma de palabra con la cual nos
humanizamos humanizando nuestro mundo. Tomar la palabra es lo que Freire llama
concientización, o concienciación. Es decir, el despertar a la plenitud de una
autoconciencia integrada con su propia libertad y la de sus interlocutores.
Concienciación es tomar lugar conscientemente en un mundo histórico. La
concienciación nos devuelve a nuestra temporalidad, el proyecto existencial individual,
pero también a la temporalidad colectiva y dialógica: el mundo es nuestro, y en este
mundo pronunciamos la palabra que nos liga en un proyecto comunal y solidario. La
educación, por esta razón, es tanto una labor de coraje y valor como de amor y
generosidad. La pedagogía del oprimido, la educación como práctica de la libertad
comunicativa y dialógica es el verdadero fundamento de una política democrática.
Mientras que el despotismo, la dictadura, la oligarquía y el colonialismo paternalista se
erigen en una soberbia que no tolera la libertad del otro, la democracia se basa en la
confidencia y en la creencia en la excentricidad ontológica del ser humano. La
democracia como práctica de la libertad colectiva y comunal tiene como su
complemento esencial una pedagogía de la liberación (Mendieta, 2012).
Página 6 de 22
del lenguaje, de la cultura, de la mirada. Cuando esto ocurra habrá conversaciones en el
aula y no dictadura de clase y de clases. La conversación es democrática, de doble vía,
intersubjetiva, se da de igual a igual, se realiza un intercambio de conocimientos,
experiencias, emociones, dudas, ansiedades, expectativas y esperanzas.
Todo esto ocurre porque no se ha pensado el pensamiento, no se ha conocido el
conocimiento, no se ha enseñado a enseñar, no se ha aprendido a aprender y
desaprender.
Página 8 de 22
este mundo concreto. Emanuel Kant, ya había establecido, en su afamada obra titulada
Crítica de la Razón Pura, que la ciencia no se plantea problemas metafísicos acerca de
Dios, del alma, la inmortalidad u otras formas propias de la especulación filosófica,
religiosa o de distintos campos del conocimiento, como si lo hacen las ideologías, sino
de aquellos fenómenos y problemas educativos que se puede observar y experimentar,
es decir, que son real y efectivamente existentes y que afectan al mundo de la
educación.
En educación, son muchos y variados los objetos que se pueden estudiar y observar
mediante la experiencia; por ejemplo: los problemas políticos de la educación, los
tropiezos de la formación de docentes, las leyes y las normas educativas, los currículos,
los procesos de evaluación, las didácticas, los medios y mediaciones educativas, la
gestión en educación, entre otros aspectos (Marín Gallego, 2018, pág. 61).
El problema del conocimiento científico en educación no es solamente el problema
del método, al que por lo general se reduce en la enseñanza y aprendizaje, sino también
se trata de un problema del objeto, de la urgencia y pertinencia de una adecuada
fundamentación epistemológica, de la necesaria construcción de teorías coherentes y
bien estructuradas y de la aplicabilidad y utilidad social; juntamente con la necesaria
validación y aceptación de la comunidad científica.
Página 9 de 22
Lo anterior es una urgencia y necesidad porque, en la vida real, las posibilidades de
solución a los múltiples y complejos problemas que enfrenta el ser humano no pueden
provenir solo de la fría racionalidad tecnocientífica, ni de aquellas propuestas educativas
que confían, ciega e ingenuamente, en la aplicación rigurosa del método científico
experimental, el cual presupone teorías lógicamente construidas. Tampoco, solamente,
la fría y aislada interpretación de datos recolectados en procesos de investigación de
campo, con su consiguiente confrontación con marcos teóricos, encaminados a dar
respuesta a las necesidades reales de la comunidad, que podrán, aisladamente,
solucionar los poli-significativos y multidimensionales problemas que enfrenta la
educación humana.
La perspectiva de la complejidad propone otorgar importancia a aquellos aspectos
de la realidad en general y de la vida humana, en particular, que no son racionalizables
desde la ciencia y la lógica occidental, pero que son portadoras de una gran
significatividad y sensibilidad para los individuos y las colectividades. La naturaleza
ontológica y epistémica de estos aspectos, que son parte esencial de la realidad, tienen
un estatuto especial, al no someterse a las reglas rigurosas, secuenciales, lógicas y
utilitarias de las tecnociencias, no deben ser abandonadas o descuidadas por parte del
quehacer educativo, sino que precisan de un tratamiento especial: dialógico, abierto y
complementario.
Página 10 de 22
del objeto indagado que redunde en beneficio de una mayor calidad en la educación
para mejorar la vida del ser humano.
Una vez que los agentes educativos, académicos e investigativos tengan claro la
adopción de la perspectiva de la complejidad y posean esta habilidad, hay que trabajar
en la focalización del problema que está en la base de la delimitación y el planteamiento
del objeto de investigación para proceder, seguidamente, a su adecuada
caracterización. Es así como se desencadena el proceso educativo comprometido con
evitar visiones demasiadamente simplistas e incompletas.
En este apartado se sigue a Emilio Ortiz Torres (2012). De acuerdo a este autor,
desde el siglo XX, los niveles en el objeto de estudio en la educación actual se ha venido
desarrollando la denominada investigación mixta o multinivel, la cual aborda objetos de
estudio que se encuentran en diferente orden referidos a conceptos de jerarquías
distintas, con el objetivo de aportar resultados científicos más abarcadores; lo cual es
relevante para la investigación educativa porque contribuye a ofrecer una perspectiva
más global y holística de la realidad estudiada, como contraposición de los estudios
empírico-analíticos predominantes. Se valora la perspectiva multinivel al estudiar la
conducta organizacional, pues en ella participan agentes que ocupan distinto orden
conceptual y de inclusión. Los mismos se refieren a la investigación multinivel como la
que tiene en cuenta variables ubicadas en más de una jerarquía (Ortiz Torres, 2012).
Es preciso estudiar el individuo educable y los grupos educativos, analizando el
marco en el que convive, con varios niveles de explicación: intraindividual,
interindividual o situacional (posicional) e ideológico (social y cultural). Estas
consideraciones sobre la coexistencia de varios niveles en la investigación de objetos de
estudio educativo reflejan la necesidad de conocerlos más profundamente en su
dificultad e interconexión interna con otros fenómenos sociales y educativos. La
tradición investigativa en educación ha enfatizado en uno u otro nivel, lo cual ha sido
una necesidad como precedente obligado del conocimiento científico al ir de lo simple
a lo complejo. Si no se hubieran estudiado los niveles aislados primero, fuera imposible
llegar a estas indagaciones multinivel más profundas, las cuales han aportado resultados
científicos originales con el apoyo de técnicas estadísticas modernas y novedosas, que
trascienden las disciplinas particulares donde fueron realizadas al servir de referentes a
otras dentro de las ciencias de la educación. En las investigaciones que tienen por objeto
el fenómeno educativo en su complejidad y fuerte raigambre social, es importante
distinguir y delimitar explícitamente qué niveles se estudian para la determinación del
alcance de los resultados científicos y sus correspondientes generalizaciones (Ortiz
Torres, 2012).
En el proceso educativo escolarizado están presentes varios niveles de influencia
social, como son, el personal (subjetivo), interpersonal (intersubjetivo), el económico, el
grupal y el comunitario. Cada uno debe estar definido desde el punto de vista teórico y
con la posibilidad de ser seleccionados como objetos de investigación independientes,
aunque es imposible aislar o evitar las interacciones e interinfluencias que existen entre
ellos por su sistematicidad y complejidad (Ortiz Torres, 2012). Por ejemplo, en los
estudios sobre el aprendizaje se ha enfatizado en el nivel personal e interpersonal, pero
poco en los niveles grupal y comunitario. En la comunicación educativa proliferan
Página 11 de 22
investigaciones sobre el nivel interpersonal y grupal, pero no en los niveles intrapersonal
y comunitario. Sobre la formación de valores hay resultados científicos abundantes en
los niveles interpersonal, grupal y comunitario, pero no en el nivel intrapersonal. Y la
formación de competencias profesionales ha sido vista desde el nivel interpersonal,
pero no desde los niveles intrapersonal, grupal y comunitario. Como la investigación
científica es un proceso de abstracción, cada uno de estos niveles resulta un objeto de
estudio válido, teniendo siempre en cuenta las limitaciones que provoca restringirse a
un solo nivel, por lo que de los resultados científicos obtenidos no se deben hacer
generalizaciones que involucren a otros no investigados (Ortiz Torres, 2012).
Precisamente, las investigaciones educativas multinivel tratan de solventar los
impedimentos de los estudios de los niveles aislados para el logro de estudios más
integrales, los cuales reflejan mejor en su complejidad y dinámica los procesos y
fenómenos educativos estudiados.
La interdisciplinariedad, como tendencia científica predominante en las
investigaciones educativas actuales, constituye un soporte oportuno y efectivo en las
investigaciones multinivel, las cuales exigen de los investigadores gran preparación
cultural general previa de las disciplinas científicas confluyentes, agrupados mediante
proyectos de investigación con objetivos de largo alcance. A las investigaciones
multinivel se llega mediante el estudio previo de cada uno de los niveles implicados,
como un proceso paulatino de acercamiento sucesivo a objetos más complejos, cuyos
resultados científicos pueden ser más generalizados a la realidad y contribuir a la
solución de los problemas que promovieron su búsqueda. Estos resultados científicos
generales pueden provocar la aparición de nuevos principios, categorías o conceptos
más abarcadores que incluyen a otros particulares o parciales asociados a los niveles
previamente investigados (Ortiz Torres, 2012).
En las concepciones de la escuela histórico cultural de Vigotsky ya están latentes
estos multiniveles cuando se aborda el origen social de los procesos psicológicos
superiores, el proceso dialéctico de lo interpsicológico a lo intrapsicológico y el papel de
la sociedad, de la cultura, de las demás personas en general y de los maestros y
coetáneos en particular, en el desarrollo psicológico personal expresado en el concepto
de zona de desarrollo próximo y situación social del desarrollo para el sujeto como
individuo en su tiempo histórico (biográfico) y generacional (Ortiz Torres, 2012),
Las investigaciones sobre los objetos de estudio educativo, un tanto
desarticuladas, cada una especializada y cerrada en su ámbito, han contribuido limitada
y fragmentadamente a la solución de algunos problemas educativos. Pero, es evidente
que necesitan de estudios multinivel para que aporten conocimientos más integrales
para una solución más holística y duradera a los diversos problemas que afectan al
quehacer educativo.
Las exigencias del desarrollo social contemporáneo exige la realización de la
investigación compleja, con la participación de variables pertenecientes a más de un
nivel, con la aplicación de varios métodos y técnicas y la consiguiente obtención de
múltiples datos y hechos científicos que son necesarios analizar e interpretar
concienzudamente, de acuerdo con las posiciones teóricas de partida, de lo que se
infieren las dificultades en su realización, las exigencias a los investigadores que
participan, la logística necesaria y el tiempo requerido (Ortiz Torres, 2012). Sin embargo,
dentro de las investigaciones multinivel actual existe una tendencia empirista
predominante que acentúa la utilización de técnicas estadísticas de nueva generación,
Página 12 de 22
las cuales son capaces de discriminar las relaciones significativas entre múltiples
variables participantes. Si bien es innegable su valor y pertinencia como apoyatura
metodológica en la búsqueda de nuevos conocimientos científicos, no deben ser las que
decidan la calidad de los resultados obtenidos, ya que les corresponde a los
investigadores la misión de interpretar esa realidad numérica factual y brindarle la
elaboración teórica final, al elevarse por encima de lo empírico para llegar a lo teórico
que es lo más difícil en el proceso investigativo. Las investigaciones multinivel requieren
de estudios transversales y longitudinales que permitan ofrecer la certeza científica en
las explicaciones del objeto de estudio complejo elegido, porque su esencia no radica
en la simultaneidad del estudio de todos los niveles, sino en las constataciones y las
descripciones paulatinas de los niveles implicados, los cuales constituyen resultados
fragmentados que necesitan de un conocimiento científico posterior más abarcador
(Ortiz Torres, 2012).
La investigaciones multinivel, mixtas, multidisciplinarias, que consideran la
complejidad de los objetos de estudio, tienen las siguientes características:
✓ Asumir el objeto de estudio como un todo sin su desmembramiento.
✓ Tomar en consideración las peculiaridades del objeto y no solo su caracterización
general.
✓ Aceptar el tiempo como algo inherente y no externo al objeto de estudio. Se
debe estudiar al objeto en su integridad y en su devenir.
✓ Considerar las aportaciones a otros campos disciplinares que pueden contribuir
a la comprensión y solución de los diferentes problemas educativos.
Es decir, desde la propia asunción del objeto de investigación con sus
determinaciones esenciales, su evolución temporal y sus relaciones con otros
fenómenos y procesos, se transparentan los niveles que pueden ser elegidos por los
investigadores de acuerdo con sus intereses científicos. A veces algunas de estas
declaraciones teórico-generales aparecen en los supuestos de partida de las
investigaciones, pero no siempre se es consecuente con ellas a través de las
aportaciones teóricas obtenidas y sus correspondientes instrumentaciones prácticas
(Ortiz Torres, 2012).
En definitiva, los niveles teóricos y metodológicos en las investigaciones educativas
tienen una existencia y relevancia indiscutibles en el descubrimiento y aporte de nuevos
conocimientos científicos para perfeccionar el proceso formativo escolarizado. Su
carácter latente requiere explicitarlos a través de la argumentación correspondiente en
las concepciones teóricas aceptadas y en los diseños metodológicos derivados. En las
investigaciones multinivel se revelan como una condición inexcusable para el logro de
resultados científicos más abarcadores e integrales de la compleja realidad educativa
actual. Los investigadores tienen el derecho y la libertad de elegir en qué nivel teórico y
metodológico realizan sus estudios, pero con plena conciencia de ello y con el
conocimiento de las bondades y restricciones que posee cada uno en la búsqueda de
resultados científicos cada vez más abarcadores, holísticos e integrales, lo que obliga a
la posesión de una cultura investigativa que trascienda los marcos disciplinares en que
desarrolla su labor (Ortiz Torres, 2012).
Página 13 de 22
3.3. La relación sujeto-objeto en
educación
Página 14 de 22
por medio de los cual el sujeto se transforme integralmente y desarrolle su personalidad
consciente y creadora, a través del trabajo educativo, con el objetivo de constituir una
práctica pedagógica y educativa centrada en el desarrollo integral de las potencialidades
del sujeto que aprende (Correa, 2009).
En este esfuerzo, nunca debe perderse de vista que los sujetos inmersos en el acto
educativo siempre serán fines en sí mismos y nunca medios u objetos. Una manera como
se puede evitar la objetivación e instrumentalización del sujeto educativo es a través de
la perspectiva dialógica o intersubjetiva. En este intento de una mayor subjetivación del
sujeto educativo, el pensador Martin Buber considera esencial y primaria la relación con
el otro: "El hecho fundamental de la existencia humana es el hombre con el hombre"
(Buber, 1995, pág. 146) y un poco más adelante este pensador afirma que «podemos
aproximarnos a la respuesta a la pregunta ¿Qué es el hombre? si acertamos a
comprenderlo como el ser en cuyo dialógico, en cuyo "estar-dos-en-recíproca
presencia" se realiza y se reconoce cada vez el encuentro del "uno" con el "otro"»
(Buber, 1995, págs. 150-151). Más aún, este "estar-dos-en recíproca-presencia", podría
enunciarse en una verdad ontológica que puede expresarse de la siguiente manera: es
imposible que el hombre sea miembro de un grupo humano sin la presencia del otro y,
sin la presencia del otro, el yo no se constituye, por lo tanto, la finalidad última del
proceso educativo (la mayor humanización del hombre) se torna inalcanzable.
En el proceso de constitución dialógica e intersubjetiva de los sujetos educativos,
tanto el docente como el estudiante, son interlocutores activos. Consecuentemente, la
síntesis pedagógico-educativa debe realizarse en la interacción inclusiva de sus
actividades orientadas hacia el cumplimiento de un objetivo educativo común que, para
los estudiantes es el aprendizaje significativo y para los docentes es la enseñanza
encaminada hacia este aprendizaje. Por lo tanto, este proceso es de doble vía, es
dialéctico, es dialogal, dinámico, democrático y respeta la autonomía y la unicidad del
maestro y del estudiante. Dicha relación dialogal interactiva, se caracteriza por el
proceso de transformación en doble vía, sin que medie la subordinación objetivizante,
propia de la relación comunicativa de la enseñanza tradicional.
Al analizar el objeto de la actividad pedagógica, hay que tener en cuenta que la
formación de la personalidad del estudiante tiene lugar en los grupos humanos donde
interactúa; sobre todo, en aquellos en donde es más intensa y significativa la interacción
como son la familia y la escuela, sin desconocer la relación intersubjetiva en el contexto
de otros grupos y otros niveles de interacción intersubjetiva y dialógica. De tal manera,
que el resultado de la actividad pedagógico-educativa es la transformación de la
personalidad del estudiante; es decir, un cambio en la calidad de su formación,
manifestada en sus competencias cognoscitivas, habilidades, hábitos, valores y procesos
psíquicos superiores con los cuales logra elevarse en el plano de sus responsabilidades
y convicciones respecto al papel que debe asumir consigo mismo y con la colectividad.
Página 15 de 22
4. Referencias
Trabajos citados
Axeldod, R. (2004). La complejidad de la cooperación. Modelos de cooperación y
colaboración basados en los agentes. Buenos Aires: Fondo de cultura
económica.
Buber, M. (1995). ¿Qué es el hombre? México: Fondo de Cultura Económica.
Buber, M. (1998). Yo y Tú. Madrid: Caparrós.
Calles-García, J., & González-Pérez, P. (2011). La Biblia del Footprinting.
Correa, C. (2009). Currículo dialógico, sistémico e interdisciolinar: subjetividad y
desarrollo humano. Bogotá: Magisterio.
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.
García Amilburu, M., & García Gutiérrez, J. (2013). FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN
Cuestiones de hoy y de siempre. Madrid: Narcea.
Marconi, D. (1988). Oggetto. En AA.VV., Enciclopedia Garzanti di Filosofia (págs. 656-
657). Milano: Garzanti.
Marín Gallego, J. (2018). Investigar en Educación y Pedagogía. Sus fundamentos
epistemológicos y metodológicos. Magisterio.
Mendieta, E. (2012). Educación liberadora. En AA.VV., & G. Hoyos Vázquez (Ed.),
Filosofía de la educación (págs. 341-354). Madrid: Trotta.
Morin, E. (1994). Introducción al pensamiento complejo. (M. Pakman, Trad.) Madrid:
Gedisa.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. (M. Vallejo-
Gómez, Trad.) París: Santillana.
Morin, E. (2007). El método 2: La vida de la Vida (7 ed.). (A. Sánchez, Trad.) Madrid:
Cátedra.
Ortiz Torres, E. (2012). La dialéctica en las investigaciones educativas. La Habana:
Editorial univesitaria. Obtenido de
https://bibliotecas.ups.edu.ec:2708/lib/bibliotecaupssp/reader.action?docID=3
203554&ppg=93
Revel, J. (2009). Diccionario de Foucault. Buenos Aires: Nueva Visión.
Rozo Gauta, J. (2005). Sujeto y Educación. Educação, 56(2), 283-296.
www.elhacker.net. (s.f.). www.elhacker.net. Obtenido de
https://www.elhacker.net/trucos_google.html
Página 0 de 22