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Construcción Social y Relaciones Humanas

1) El documento trata sobre la construcción de la sociedad y las relaciones humanas desde las ciencias sociales. Explora conceptos como la construcción social de la realidad, la teoría de la Gestalt y cómo se forman las identidades individuales e identidades sociales a través de la socialización. 2) También cubre temas como las instituciones sociales y familias, los conceptos de individuo, personalidad y grupos. 3) Por último, analiza procesos culturales recientes y movimientos sociales, incluyendo los derechos humanos para la inf
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Construcción Social y Relaciones Humanas

1) El documento trata sobre la construcción de la sociedad y las relaciones humanas desde las ciencias sociales. Explora conceptos como la construcción social de la realidad, la teoría de la Gestalt y cómo se forman las identidades individuales e identidades sociales a través de la socialización. 2) También cubre temas como las instituciones sociales y familias, los conceptos de individuo, personalidad y grupos. 3) Por último, analiza procesos culturales recientes y movimientos sociales, incluyendo los derechos humanos para la inf
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MÓDULO 1:

Individuo, Familia y Sociedad


Contenido
Capítulo 1: La construcción de la Sociedad. ..................................................................... 4
Antecedentes desde las Ciencias Sociales .................................................................. 4
Relaciones Humanas ................................................................................................... 5
Construcción social de la Realidad. ................................................................ 5
Teoría de la Gestalt......................................................................................... 6
Leyes y principios de la Gestalt ...................................................................... 8
Percepción del Entorno .................................................................................. 9
Sistemas de Creencias .................................................................................. 11
Comunicación ............................................................................................... 11
Capítulo 2 : Organización Social. ................................................................................... 14
Instituciones sociales y familias ................................................................................ 14
Tipos de Familias .......................................................................................... 16
Funciones de las familias .............................................................................. 17
Crisis en las familias ...................................................................................... 17
Recuperación de la crisis. ............................................................................. 19
Concepto de Individuo .............................................................................................. 21
Ser Social....................................................................................................... 22
El derecho del niño a la identidad ................................................................ 23
El Individuo en Sociedad ............................................................................... 25
Personalidad ............................................................................................................. 29
Concepto de personalidad............................................................................ 29
Patrones de Personalidad ............................................................................. 30
Patología de la personalidad ........................................................................ 31
Grupos....................................................................................................................... 32
Formación de grupos .................................................................................... 32
Dinámica de Grupos ..................................................................................... 33
Capítulo 3: Movimientos Sociales. ................................................................................ 35
Procesos culturales del último siglo ......................................................................... 35
Derechos Humanos para la infancia ............................................................. 35
La familia chilena actual ............................................................................... 40
Clínica de Casos......................................................................................................... 44
Objetivo General........................................................................................... 44
Objetivos Específicos .................................................................................... 45
Metodología ................................................................................................. 45
Descripción de Resultados............................................................................ 46
Consideraciones finales. ............................................................................... 49
Alcances en Derechos Humanos............................................................................... 51
Glosario de Igualdad de Género, ONU MUJERES ......................................... 51
La interculturalidad y los derechos del niño, niña y adolescente ................ 55
Bibliografía ................................................................................................................ 61
Capítulo 1: La construcción de la Sociedad.
Antecedentes desde las Ciencias Sociales
Desde los inicios de las ciencias sociales, se han abierto diversos debates que se
concentran en la relación entre los individuos y la sociedad.

En primer lugar, un debate sobre si los agentes sociales son libres a la hora de
actuar o si están constreñidos, y hasta qué punto, por condicionantes
socioestructurales.

Un debate que se polariza, en los extremos, entre aquellos planteamientos que


mantienen que la estructura social es el resultado voluntario e intencionado de los
cursos de acción de los agentes o actores sociales, y aquellos que defienden que
la estructura social no deja espacio a la libertad de los agentes, de manera que
sus cursos de acción son completamente determinados por la estructura.

A la primera posición polar la denominamos voluntarismo y a la segunda


determinismo.

En este caso, ser parte de una estructura social, se comprende desde la


incorporación a un espacio compartido con otros, en un proceso de socialización
que ocurre en un proceso histórico, donde el ser humano se configura como
persona en el desarrollo de su identidad personal, incorporando una identidad
social que tiene un tiempo y un espacio determinado.

Relaciones Humanas
Construcción social de la Realidad.
Plantearnos las relaciones humanas como una construcción social, nos conduce a
mirar el entendimiento de nuestra realidad desde una nueva epistemología, que
nos aleja de los conceptos absolutistas y pone la objetividad “(entre paréntesis)”
como señala H. Maturana. Esta epistemología, reconocida como constructivismo
social, permite entender la realidad y explicarnos sus transformaciones, ya no
como una verdad en sí misma, sino como una co-construcción, una “experiencia”
de realidad, devenida, en primera instancia, por el ojo del observador y sus
posibilidades estructurales, determinadas por su condición humana –
biopsicosocial- para percibir el mundo de tal o cual manera.

“Nuestra capacidad de percepción tiene su origen de interpretación en


nosotros mismos”.

Por ello, antes de pensar en la rigurosidad de lo objetivo que tan científico y serio
nos parecía por estar sustentado en experimentaciones, teoría y leyes… debemos
tener en cuenta que previamente hay una observación del fenómeno delimitada
por las posibilidades de percepción de un observador a la base.

Hipótesis y preconcepciones se sostienen desde la operación perceptiva del


observador, esa limitada o determinada capacidad estructural para “captar” la
realidad, construyendo formas que reflejan su “aprehensión” del mundo. Es decir,
vemos lo que podemos ver… y siempre estamos construyendo desde nuestra
propia mirada la mirada de los otros.

Lo anterior, que pudiera parecernos tan ajeno en un contexto de mediación, es un


elemento fundamental para nuestras concepciones del ser y el deber ser: familia,
padres, hijos, mujer, hombre, ciudadanos en el horizonte de significados y
expectativas que atribuimos a las relaciones humanas en las que trabajamos.

Teoría de la Gestalt
La teoría de la Gestalt apareció en la Alemania de principios de siglo XX y ponía
énfasis en los efectos que el contexto familiar, y por extensión social y
cultural, tiene sobre nosotros. Los investigadores que se adscribían a la teoría
Gestalt se preocupaban básicamente por estudiar los procesos mentales que por
aquella época se consideraban algo fundamentalmente invisible, al no existir
herramientas para llegar a conocer bien lo que ocurría en el cerebro.

De este modo, la teoría de la Gestalt nos acerca a una concepción del ser humano
caracterizado por su papel activo a la hora de percibir la realidad y tomar
decisiones. Según los gestaltistas, todos creamos en nuestra mente imágenes
más o menos coherentes sobre nosotros y lo que nos rodea, y estas imágenes no
son la simple unión de las secuencias de información que nos llegan a través de
nuestros sentidos, sino que son algo más.

La palabra alemana Gestalt, que muchas veces se traduce al español como


"forma", representa este proceso por el que construimos marcos de percepción de
la realidad: todas las personas interpretamos la realidad y tomamos decisiones
sobre ella en base a estas "formas" o "figuras" mentales que vamos creando sin
darnos cuenta. La teoría de la Gestalt se centra en dar explicaciones acerca de
nuestra manera de percibir las cosas y tomar decisiones a partir de las "formas"
que creamos. Algunas escuelas de la psicología consideran que las
representaciones mentales que se crean en nuestra consciencia son la suma de
piezas de imagen, sonido, tacto y memoria. De este modo, el conjunto de estos
paquetes de información que van llegando desde los sentidos se sumarían en
nuestro cerebro y de esa superposición de unidades aparecería lo que
experimentamos.

La teoría de la Gestalt, sin embargo, niega que exista un "todo" perceptivo que
esté compuesto por el conjunto de datos que van llegando a nuestro cuerpo. Por
el contrario, propone que lo que experimentamos es más que la suma de sus
partes, y que por lo tanto existe como un todo, una figura que sólo puede ser
considerada entera. Así pues, lo que ocurre es que la globalidad de nuestras
"formas" mentales se impone a lo que nos va llegando a través de los sentidos, y
no al contrario.

Según este enfoque, aprendemos acerca de lo que nos rodea no sumando el


conjunto de piezas de información que nos llegan a través de los sentidos, sino a
partir de las "figuras" que se crean en nuestra mente. Así pues, según la teoría de
la Gestalt las personas no seríamos recipientes de sensaciones varias, sino que
nuestra mente estaría compuesta por diferentes totalidades. Para los gestaltistas
no es necesario centrarse en las piezas de las que parecen estar formadas
nuestras figuras mentales acerca de cualquier cosa para solucionar un conflicto o
adoptar una mentalidad más útil, sino que lo que hay que procurar es alcanzar una
comprensión estructural nueva de lo que ocurre.

En las siguientes imágenes podemos observar como la ley de cierre se presenta


en nuestra interpretación cognitiva, asociando a nuestra experiencia las primeras
interpretaciones de la forma asignada.
Leyes y principios de la Gestalt

● La ley de la figura-fondo: no podemos percibir una misma forma como


figura y a la vez como fondo de esa figura. El fondo es todo lo que no se
percibe como figura.

● Ley de la continuidad: si varios elementos parecen estar colocados


formando un flujo orientado hacia alguna parte, se percibirán como un todo.

● Ley de la proximidad: los elementos próximos entre sí tienden a percibirse


como si formaran parte de una unidad.

● Ley de la similitud: los elementos parecidos son percibidos como si


tuvieran la misma forma.

● La ley de cierre: una forma se percibe mejor cuanto más cerrado está su
contorno.

● Ley de la compleción: una forma abierta tiende a percibirse como cerrada.

A continuación, algunos ejemplos visuales:

Ley de la continuidad.
Figura y fondo.

Ley de la Proximidad.

Percepción del Entorno


Lo sustancial a lo descrito hasta ahora, es que podamos comprender que nuestra
capacidad de percepción tiene su origen de interpretación en nosotros mismos,
como individuos con una historia y formación, que sedimentan nuestras “pre”-
concepciones:
Elaboramos un mundo estructurado por categorías a las que les asignamos un
significado y sentido. De un amplio universo de alternativas realizamos un corte
arbitrario, el cual “aprehendemos” captándolo, como nuestro mundo el cual
establecemos como nuestra realidad, hasta incluso, en algunos casos como
“verdad”.

Para comprobar aquello, investigaciones en neurociencias e informática, han


permitido observar que nuestra realidad es un operar dinámico de variables
condicionada por la estructura del sistema que distingue. Las posibilidades de
observación están procesadas por una clausura cognitiva, al mismo tiempo que
transforma por medio del aprendizaje, nuevas formas de operación dentro de las
posibilidades estructurales del sistema en relación con su ambiente. Es decir,
nuevamente, todo sistema tiene sus posibilidades de observación y operación en
el mismo sistema. Como seres humanos correspondemos a un sistema orgánico
y psíquico, que se desenvuelve en red con un sistema ecológico y social.

Igualmente, cada época tiene sus propias preguntas. Cada era tiene sus afanes y
desafíos, fruto de su historia, a veces de frágil memoria, pero por sobretodo
alardea en la manera de describirse y justificar a sí misma sus elecciones. Así
como en un periodo romano parecía tan apropiado el circo en el coliseo o la
distribución de tierras de los feudos en la edad media. Hoy en día, democracia es
un concepto que ordena y explica lo que esperamos de la sociedad, en sus
distintas facetas: educación, salud, trabajo e incluso familia. Este concepto ha
repercutido en varias semánticas o concepciones de nuestros relatos urbanos,
sedimentando nuevas formas de interpretar y entender la realidad que
construimos.

A continuación, indagaremos en el concepto de representaciones sociales y su


operar en la estructura social.
Sistemas de Creencias
En las elaboraciones de Denise Jodelet (1984) quien plantea que la noción de
representación social concierne a:

1. La manera en que nosotros, sujetos sociales aprendemos los


acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro medio
ambiente, las informaciones que en él circulan, a las personas de nuestro
entorno próximo o lejano.
2. El conocimiento espontáneo, ingenuo o de sentido común por
oposición al pensamiento científico.
3. El conocimiento socialmente elaborado y compartido, constituido a
partir de nuestras experiencias y de las informaciones y modelos de
pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la tradición, la
educación y la comunicación social.
4. Conocimiento práctico que participa en la construcción social de una
realidad común a un conjunto social e intenta dominar esencialmente ese
entorno, comprender y explicar los hechos e ideas de nuestro universo de
vida.
5. Son a un mismo tiempo producto y proceso de una actividad de
apropiación de una realidad externa y de elaboración psicológica y social
de esa realidad. Son pensamiento constitutivo y constituyente.

Comunicación
En 1986, Jodelet incorpora nuevos elementos a su definición refiriendo que son
“... imágenes condensadas de un conjunto de significados; sistemas de referencia
que nos permiten interpretar lo que nos sucede, e incluso, dar un sentido a lo
inesperado; categorías que sirven para clasificar las circunstancias, los
fenómenos y a los individuos con quienes tenemos algo que ver... formas de
conocimiento práctico que forja las evidencias de nuestra realidad consensual...”.
Algunas de las elaboraciones de Tomás Ibáñez nos plantean que:
“... las representaciones producen los significados que la gente necesita para
comprender, actuar y orientarse en su medio social. En este sentido, las
representaciones actúan de forma análoga a las teorías científicas. Son teorías de
sentido común que permiten describir, clasificar y explicar los fenómenos de las
realidades cotidianas, con suficiente precisión para que las personas puedan
desenvolverse en ellas sin tropezar con demasiados contratiempos. En definitiva,
las representaciones sociales parecen constituir unos mecanismos y unos
fenómenos que son estrictamente indispensables para el desarrollo de la vida en
sociedad”.

Según León (2002), las representaciones sociales cumplen diferentes funciones


que se hacen evidentes cuando comprendemos su naturaleza social.

Basada en investigaciones explica algunas de estas funciones, entre ellas:

• Hacer convencionales los objetos, personas y eventos que se encuentran en la


Vida cotidiana; otorgándole una forma definitiva, localizándolo en una categoría Y
establecerlo como modelo de cierto tipo, distinto y compartido por un grupo de
personas; es decir, convertir una realidad extraña en una realidad familiar.

• Propiciar la comunicación entre las personas, comunicación que implica tantos


puntos de vista compartidos como divergentes sobre diversas cuestiones.

• Promueve el pensamiento colectivo y la reflexividad de los grupos siendo estos


requisitos fundamentales para lo que se denomina identidad social; es decir, el
conocimiento del grupo al que se pertenece.

• Justifica las decisiones y conductas que se dan en las interacciones sociales.

Las representaciones son sociales por su carácter compartido, su génesis en la


Interacción y sus funciones. Según Jodelet, lo social interviene de diversas
maneras: por el contexto concreto en el cual están situadas personas y grupos,
por la comunicación que se establece entre ellos, por los cuadros de aprehensión
que les proporcionas un bagaje (conjunto de conocimientos) cultural; por los
códigos, valores e ideologías ligados a las posiciones o pertenencias sociales
específicas.

Según Moscovici (1961), las representaciones sociales nacen determinadas por


las condiciones en que son pensadas y constituidas, teniendo como principal
factor el hecho de surgir en momentos de crisis y de conflictos. Basado en las
comprobaciones hechas en su investigación de tres condiciones de emergencia: la
dispersión de la información, la focalización del sujeto individual y colectivo y la
presión a la inferencia del objeto socialmente definido.
Capítulo 2 : Organización Social.

Instituciones sociales y familias


Podemos decir que lo que caracteriza a las instituciones sociales es que cumplen
funciones necesarias para la propia existencia de lo social como tal, o en términos
más sencillos, como todo aquello que una sociedad tiene que tener para poder
continuar funcionando a un nivel macrosocial.

Algunos analistas entre ellos Parsons, coinciden en señalar que los elementos
fundamentales de la sociedad se centran en 4 componentes:

1. Unos sistemas de reproducción y socialización básica de los individuos.


2. Unas estructuras económicas, adquisitivas, instrumentales y de división
del trabajo.
3. Un sistema de poder, de articulación territorial.
4. Un sistema de creencias, de religión o de integración de valores.

Para realizar cada una de estas funciones, las sociedades, se han dotado de un
conjunto de instituciones sociales específicas, a través de las cuales regulan los
comportamientos de los individuos y los orientan al cumplimiento de fines
determinados. La necesidad de reproducción y socialización básica se cumple a
través de la institución de la familia (primaria), las familias cuentan con la
colaboración de otras instituciones socializadoras (secundarias). El sistema
educativo que permiten una más plena inserción social de los individuos y que
trasmiten los componentes culturales más complejos y sofisticados a través de
procesos educativos cada vez más largos. Las instituciones políticas regulan y
ordenan el ejercicio del poder. Finalmente las sociedades articulan sus sistemas
de creencias a través de distintas instituciones ideológicas expresivas, entre las
que las iglesias y las religiones han tenido un papel relevante.

Las instituciones sociales no son comportamientos estancos, sino piezas de un


entramado social complejo en que las sociedades de nuestro tiempo presentan
variadas interrelaciones e interdependencias.

Por su parte, la familia es una organización compleja donde confluyen de manera


transgeneracional sus distintos miembros. Una manera genérica para definir a la
Familia, la podemos entender como un grupo de personas que se organiza de un
modo determinado para cumplir ciertas tareas y funciones vitales para la sociedad
y para las personas que la componen.
Tipos de Familias
Estructuralmente podemos observar las siguientes composiciones de la familia:
A nivel parental:
1. Familia mono- parental: Constituida por un solo progenitor y sus hijos
2. Uni- parental: uno de los progenitores, y su prole.
3. Extendida: si a la familia uniparental se le agrega algún pariente o allegado.

A nivel de grupo:
1. Familia Simple: Constituida por los cónyuges y sus hijos. O Nuclear: la
familia se compone de ambos padres y los hijos.
2. Extendida: Padres e hijos con algún pariente o allegado.
3. Familia Compuesta: Constituida por dos o más familias nucleares.
4. Extensa: Cuando las familias nucleares que la integran están unidas por la
descendencia, como ocurre en el hogar donde conviven los padres y los
hijos casados con sus respectivos cónyuges e hijos.
5. Poligámica: cuando los diversos núcleos poseen un progenitor común.
a. Poliandria: Familia compuesta por una sola progenitora mujer, a
varios progenitores hombres, y sus respectivos hijos.
b. Poligamia: Familia compuesta por un progenitor varón, varias
progenitoras mujeres y sus respectivos hijos.
Funciones de las familias

Entre otras funciones se destacan:


Reproductiva: La familia es la principal institución mediante la cual las
sociedades organizan y regulan la satisfacción de los deseos sexuales de sus
miembros. Toda sociedad depende primariamente de la familia para la
concepción y nacimiento de nuevos seres.
Socialización: La Familia es la primera comunidad y grupo primario del niño. Allí
comienza el desarrollo de su personalidad. Es en la Familia donde se inicia el
proceso de socialización de un individuo, ya que ésta constituye su primer marco
de referencia conductual, que garantiza su funcionamiento en la sociedad.
Afectiva: Más allá de los requerimientos materiales fundamentales para
garantizar la existencia, todo ser humano requiere una respuesta íntima: sentirse
amado, considerado, respetado; formando parte de un conglomerado humano. La
mayor parte de las sociedades dependen casi por completo de la familia para
obtener una respuesta afectiva.
Definición de status: La Familia es la base primaria para la adscripción de status
de una persona relativos a la edad, sexo, lugar de orden de nacimiento, a la
religión, clase social, raza, tendencia política, entre otros.
Protección: Se espera que sea la familia la principal institución social que ofrece
a sus miembros niveles adecuados de protección física, psicológica y económica;
y con plena y total incondicionalidad.

Crisis en las familias

Durante las diferentes etapas del desarrollo familiar, la familia enfrenta diferentes
momentos críticos del ciclo evolutivo, que implican cambios tanto individuales
como familiares, los que pueden constituir un período de crisis.

En estos períodos de transición de una etapa del ciclo vital a otra hay indefinición
de las funciones, porque los miembros de la familia están asumiendo un nuevo rol.
El querer conciliar ambos funcionamientos produce en ocasiones fluctuaciones,
inestabilidades, transformaciones, que se expresan en ciertos niveles de
desorganización de la familia, y es lo que se denomina como crisis evolutiva.

Según Blaustein S. estas crisis son llamadas evolutivas, porque están en relación
con los cambios biológicos, psicológicos y sociales de cada uno de los miembros
de la familia, y con los cambios, en consecuencia, de las pautas de interacción en
el contexto familiar. En estas crisis evolutivas se cambian las viejas pautas de
interacción por otras nuevas que posibilitan, a cada uno de los miembros de la
familia, el desempeño de nuevas funciones en sus roles, poniendo de manifiesto
un desarrollo cada vez más acabado de individuación y de una estructura familiar
cada vez más compleja y diferente a la anterior, lo que da lugar al crecimiento y
desarrollo de la familia.

Crisis estructural: Estado en el cual la familia vivencia un reacomodo en sus


funciones y roles, ya sea por la ausencia de uno de los cónyuges, el crecimiento
de los hijos, ingreso al trabajo de la madre (quien antes era dueña de casa) y
ahora deben distribuirse las tareas del hogar, separaciones e integraciones de
familias, etc.

Crisis naturales: Toda aquella situación esperable de acuerdo a la etapa de ciclo


vital familiar, tal como: embarazos, desarrollo adolescente, enfermedades.

Crisis por golpe inesperado: Acontecimientos no previstos que impactan a la


familia forzándola a restablecer su funcionamiento, debiendo reparar y restaurar
las circunstancias vividas. Ejemplo: cesantía, terremotos, accidentes.

El enfoque evolutivo de las crisis familiares ha permitido cambios en su


conceptualización. Las crisis familiares no siempre tienen consecuencias
negativas, ni son referidas siempre a circunstancias traumáticas, sino que están
relacionadas también con acontecimientos normales del desarrollo familiar. La
familia en crisis no es siempre una familia disfuncional, son situaciones de cambio,
que implican transformaciones en el sistema familiar, pero si la familia es capaz de
asimilar estas reestructuraciones, pueden ser fuente de crecimiento y desarrollo
familiar.

El evento familiar, por sí solo, no genera crisis, depende siempre del significado
que le otorga la familia, y su repercusión va a estar relacionada, tanto con la
capacidad adaptativa de la familia, como con el resto de los recursos con que
cuenta la misma. Las acciones de prevención estarían orientadas
fundamentalmente a fomentar la capacidad adaptativa de la familia.

Recuperación de la crisis.

La resolución de la crisis está dirigida a la adaptación y a la recuperación del


equilibrio familiar y los pasos a seguir para lograr esa resolución de la crisis son
los siguientes:

1. Identificación de la fuente de estrés, detallar las causas que llevaron a la


familia a la crisis.
2. Analizar la situación como un problema de toda la familia, y no de algunos
miembros nada más.
3. Redimensionar la situación, manejando el significado y la gravedad del
problema; ayudar a minimizar los efectos de la desorganización.
4. Buscar opciones para la solución del problema con los propios recursos de
la familia, alentarlos en la búsqueda de nuevas soluciones.
5. Reforzar las soluciones positivas y destacar las habilidades familiares en la
solución de los problemas.
6. Tratar de que la familia integre las nuevas situaciones a los acontecimientos
cotidianos de la vida familiar.
7. Ayudar a la familia a recuperar la sensación de control, disminuyendo las
sensaciones de impotencia, y las creencias de la carencia de habilidades
para resolver los problemas.
8. Flexibilizar el sistema familiar.
9. Guiar y regular los esfuerzos adaptativos de la familia.

En síntesis, la familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos,


es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la
protección de la sociedad y del Estado. En muchos países occidentales, el
concepto de la familia y su composición ha cambiado considerablemente en los
últimos años, sobre todo, por los avances de los derechos humanos y de los
homosexuales. Los lazos principales que definen una familia son de dos tipos:
vínculos de afinidad derivados del establecimiento de un vínculo reconocido
socialmente, como el matrimonio que, en algunas sociedades, sólo permite la
unión entre dos personas mientras que en otras es posible la poligamia—, y
vínculos de consanguinidad, como la filiación entre padres e hijos o los lazos que
se establecen entre los hermanos que descienden de un mismo padre. También
puede diferenciarse la familia según el grado de parentesco entre sus miembros.

Los estudios históricos muestran que la estructura familiar ha sufrido pocos


cambios a causa de la emigración a las ciudades y de la industrialización. El
núcleo familiar era la unidad más común en la época preindustrial y aún sigue
siendo la unidad básica de organización social en la mayor parte de las
sociedades industrializadas modernas. Sin embargo, la familia moderna ha
variado, con respecto a su forma más tradicional, en cuanto a funciones,
composición, ciclo de vida y rol de los padres. El Instituto de Política Familiar (IPF)
expresa en su informe Evolución de la familia en Europa (2006) que: Las crisis y
dificultades sociales, económicas y demográficas de las últimas décadas han
hecho redescubrir que la familia representa un valiosísimo potencial para el
amortiguamiento de los efectos dramáticos de problemas como el paro, las
enfermedades, la vivienda, las drogodependencias o la marginalidad. La familia
es considerada hoy como el primer núcleo de solidaridad dentro de la sociedad,
siendo mucho más que una unidad jurídica, social y económica. La familia es,
ante todo, una comunidad de amor y de solidaridad. Otras funciones que antes
desempeñaba la familia rural, tales como el trabajo, la educación, la formación
religiosa, las actividades de recreo y la socialización de los hijos, en la familia
occidental moderna son realizadas, en gran parte, por instituciones
especializadas. El trabajo se realiza normalmente fuera del grupo familiar y sus
miembros suelen trabajar en ocupaciones diferentes lejos del hogar. La
educación, por lo general, la proporcionan el Estado o grupos privados.
Finalmente, la familia todavía es la responsable de la socialización de los hijos,
aunque en esta actividad los amigos y los medios de comunicación han asumido
un papel muy importante.

Concepto de Individuo
Saber: ¿Quién Soy Yo? es una necesidad vital hoy en día para orientar la vida.
Los seres humanos pueden ser semejantes o parecidos, pero nunca iguales, cada
ser humano es único e irrepetible. La identidad, pues es un conjunto de elementos
que definen al individuo.

Estos elementos, tan propios e individuales han sido construidos y legitimados en


un proceso de socialización, que junto a una base biológica de temperamento y
carácter, integran en el sujeto un conjunto de percepciones y funciones
constitutivas del Yo.
La identidad personal presenta cuatro características fundamentales:
1. Está referida a un mundo
2. Se afirma en la relación interpersonal
3. Es relativamente estable
4. Es producto de la sociedad como de la acción del propio individuo.

Ser Social
La identidad antes de su conformación atraviesa distintos escenarios de
socialización, distinguiendo los siguientes:
▪ Socialización lingüística: El individuo se vuelve persona social en
gran parte mediante el aprendizaje de un lenguaje. Cada lenguaje es
portador de significaciones compartidas por una comunidad y compartidas
en forma distinta por cada grupo social.
▪ Socialización moral: Consiste en la incorporación de aquellos
principios y valores que definen los fines y acciones de los miembros de
una sociedad, como actos “buenos y malos”; en el desarrollo de aquellas
virtudes y hábitos personales coherentes con esos principios y valores.
▪ Socialización sexual: Proceso por el cual se adquiere
biológicamente una identidad como hombre o mujer.
▪ Socialización de Género: Es una construcción sociocultural, que
construye los roles inherentes a ser hombre o mujer. Aparentemente
parecían ser lógicos, con una evidente diferenciación de roles, estatus y
poder. Actualmente la concepción de roles en torno al género ha dejado de
ser una lógica social, pasando a conformar un nuevo universo de
representaciones en torno a derechos y deberes.

En términos legales, la identidad en sí misma es un derecho fundamental.

El derecho a la identidad es uno de los derechos fundamentales de todo ser


humano, y es necesario para poder beneficiarse de los otros derechos
fundamentales.

El derecho del niño a la identidad


Desde el momento de su nacimiento, toda persona tiene derecho a obtener una
identidad. La identidad incluye el nombre, el apellido, la fecha de nacimiento, el
sexo y la nacionalidad.

Todos los niños tienen derecho a poseer una identidad oficial, es decir, a tener un
nombre, un apellido, una nacionalidad y a conocer la identidad de sus
progenitores.

Desde su nacimiento, el niño tiene derecho a tener un nombre y un apellido. Todo


niño debe ser registrado inmediatamente después de su nacimiento, ya que los
padres tienen la obligación de informar el nombre, el apellido y la fecha de
nacimiento del recién nacido.
Esta acción supone el reconocimiento inmediato por parte del Estado de la
existencia del niño, y la formalización de su nacimiento ante la ley. Además, su
registro permitirá al niño preservar sus orígenes, es decir, las relaciones de
parentesco que lo unen a sus padres biológicos.

Desde su nacimiento, un niño tiene derecho a adquirir una nacionalidad. Según las
circunstancias en que se adquiera la nacionalidad puede ser de dos tipos:

• Nacionalidad originaria o de sangre: el niño adquiere la nacionalidad de sus


padres desde el momento de su nacimiento.
• Nacionalidad por residencia: aunque sus padres posean otra nacionalidad, el
niño adquiere la nacionalidad del territorio en el que nace.

La nacionalidad se obtiene al registrarse en el Registro Civil. Es un elemento muy


importante, ya que, en primer lugar, supone el vínculo entre la persona y la
ciudadanía, y en segundo lugar, constituye la pertenencia de una persona a una
nación. Establece la calidad de una persona en razón del nexo político y jurídico
que la une a la población constitutiva de un Estado.

La identidad facilita la integración de los niños en la sociedad: La inscripción en el


Registro Civil y la concesión de la nacionalidad le proporcionará al recién nacido la
capacidad jurídica. Es decir, será reconocido como miembro de la sociedad, por lo
que tendrá una serie de derechos y obligaciones. Además, tendrá acceso a los
diferentes servicios necesarios para desarrollarse y construir su vida y su porvenir,
como la educación y la sanidad.

La identidad les permite a los niños beneficiarse de la protección legal, al ser


amparados por sus padres y el estado. Podrán beneficiarse del régimen de
protección de menores vigente en el país, que se encargará de protegerlos contra
las diferentes muestras de maltrato y explotación.

Casos de delincuencia en la niñez, también se beneficiarán del sistema de


protección de menores, un modelo penal adaptado a su edad, acorde a la
capacidad de discernimiento y el grado de madurez emocional del adolescente.
Por lo que ellos no serán sancionados con penas desproporcionadas o
excesivamente crueles para su edad (como la pena de muerte).

Las causas de la condición de apátrida son muy diversas. Para los niños y niñas,
cabe mencionar, la condición de refugiados de sus progenitores, la pérdida de la
partida de nacimiento o pertenecer a alguna minoría étnica o indígena.

Sin embargo, la principal causa de la condición apátrida entre los menores es el


hecho de no haber sido inscriptos en el Registro Civil cuando nacieron. La
inexistencia de una cédula de identidad personal se debe a factores muy diversos:
las dificultades económicas del Estado en el que residen o que este se encuentre
inmerso en un conflicto armado, por lo que la actualización de los libros del Estado
Civil pasa a un segundo plano. En algunos países, los padres no son conscientes
de que su deber de inscribir a sus hijos no es una mera formalidad legal, sino que
es de suma importancia para los menores. En ocasiones, la situación de pobreza y
creencias culturales de los padres facilita su abandono o explotación.

El Individuo en Sociedad
A lo largo de sus etapas de desarrollo físico, cognitivo y social, el individuo se
integra y participa de la sociedad con una concepción de sí mismo, que si bien es
en esencia transversal, va presentando modificaciones biopsicosociales que dan
cuenta de las tareas que en su entorno social ya estaría preparado para asumir.
Es así como las tareas de un preescolar, escolar, adolescente, adulto joven,
adulto, mayor y anciano; son relacionalmente distintas con su entorno,
demarcando distintas responsabilidades de acuerdo a sus roles.

La teoría de las etapas vitales de Erik Erikson se basa en la idea de que cada
ciclo parte de un conflicto que debemos superar para avanzar social y
psicológicamente. A través de su teoría, Erik Erikson, se convirtió en uno de los
precursores del estudio del ciclo vital. Nos permiten por ejemplo, comprender
cómo se desarrolla la personalidad del ser humano a lo largo de todo el ciclo vital.
En este aspecto, el avance teórico que supuso la teoría de las etapas vitales de
Erikson, destaca en los siguientes puntos:

✔ Que la personalidad continúa desarrollándose más allá de los 5


años.
✔ La personalidad depende de la resolución de las crisis existenciales
como la confianza, la autonomía, la intimidad, la individualidad, la
integridad y la identidad.
✔ La cualidad principal que presentan los diferentes estadios que
expuso Erikson fue su dicotomía. Cada uno de ellos estaría formado por
dos polos: uno positivo y otro negativo.
✔ El individuo deberá enfrentarse a estos polos emergentes en su
contexto social para lograr adaptarse a su contexto y desarrollar su
identidad de manera positiva.

Ante la vida y sus desafíos, la identidad humana, pude tener diversas respuestas,
podríamos entenderlas como frustrantes y adaptativas. La reacción a la
frustración de nuestra identidad, de los que somos y podríamos llegar a ser, se
refugia principalmente en las siguientes respuestas:

Respuestas inadecuadas y sus mecanismos de defensa ante la adversidad.


Compensación: neutraliza la frustración, se expresa en el refugio de la persona
en la fantasía (por ejemplo la televisión), el alcohol para evadir la realidad o
“borrarse” como dicen actualmente. El machismo, que permite vivir al hombre un
poder que en otros espacios carece, restituyendo su actitud de poder. Futbol,
donde los jugadores “prestan identidad” y es primariamente compensatorio en la
fantasía.
Agresividad: como modelo de conducta y expresión emocional de la rabia, el
miedo y el poder.
Conformismo: Presenta pasividad. Es la aceptación de vivir en frustración,
renuncia el individuo a generar cambios en sus condiciones de vida. Hay una
desesperanza aprendida.
Consumismo: permite comprar objetos como símbolos de estatus, de esta forma
la autoimagen del individuo se refuerza en la posesión material.
Los mecanismos de defensa asociados a estas respuestas son:

1. La negación: donde el individuo literalmente niega su autoimagen y


la posición social que representa, manteniendo un “doble estatus” ante los
otros.
2. Introyección: “internalizar” una semejanza con las otras clases, es
decir “aparentar” ser de determinada clase imitando estilos, objetos o
incluso actitudes que se adjudican a determinada clase social o estrato.
3. Proyección: Victimización ante la realidad y sus dificultades.
Externaliza su responsabilidad a otros, culpándolos por sus adversidades.

Lo anterior nos permite comprender la importancia de la autoimagen en la


identidad, muchas de estas respuestas compensatorias y mecanismos de defensa
son inconscientes y pretenden disminuir la angustia y reivindicar su posición en la
sociedad.

La posibilidad del individuo de adaptarse está en su resiliencia: capacidad de salir


adelante a pesar de las dificultades y de recuperarse ante la adversidad.

Las fuentes de la resiliencia, considera:


• Un ambiente facilitador.
• Fuerza intrapsíquica: autonomía, control de impulsos, sentirse querido y
empatía.
• Habilidades interpersonales: manejo de las situaciones, orientarse hacia la
solución de los problemas y capacidad de planeamiento.

Las capacidades de la resiliencia son:


1. Introspección: Capacidad de examinarse internamente, plantearse preguntas
y darse respuestas honestas. Saber lo que pasa a su alrededor, comprenderlo y
hacerse cargo de sus responsabilidades.
2. Independencia: Aptitud para vivir de forma autónoma y tomar decisiones por
uno mismo.
3. Interacción: habilidad para establecer lazos íntimos y satisfactorios.
4. Iniciativa: hacerse cargo de los problemas y ejercer manejo de ellos.
5. Creatividad: capacidad de poner orden y armonía a las situaciones de
dificultad o caos.
6. Ideología personal: se refiere a la conciencia moral, desarrollar valores
propios, lograr hacer juicios independientes de los otros. Logra discernir lo bueno
de lo malo con un sentido de compasión, entrega y lealtad.
7. Sentido del humor: ver el punto de optimismo, la oportunidad de la crisis,
saber reírse de los aprendizajes y vivir la adversidad como un desafío al
crecimiento.

Personalidad
Concepto de personalidad
El concepto de «personalidad» proviene del término «persona», denominación
que se utilizaba en el latín clásico para la máscara que portaban los actores de
teatro en la antigüedad. Sin embargo, ya en ese entonces se hablaba en un
sentido amplio y figurado de «personas» para referirse a los roles, es decir a
«como quién» o «representando a quién» actuaba un determinado actor teatral
tras su máscara. El concepto paulatinamente se transfirió a otras esferas de la
sociedad, más allá del teatro, pero en la Roma antigua, «personas» eran
solamente los ciudadanos, jurídicamente provistos de derechos (en contraste con
los esclavos que no eran considerados personas, puesto que no podían decidir
sobre su propio actuar, ni menos aún deliberar sobre el de los demás).

Este concepto de persona que ha pasado con algunas modificaciones, hasta


nuestros días, y que fundamenta que todo individuo de naturaleza humana es
persona, independientemente de circunstancias biográficas, genéticas, sociales o
económicas, y es un individuo dotado de una especial dignidad. En el transcurso
de los siglos, el concepto de «persona» se fue transformando gradualmente en
uno más general hasta llegar utilizarse en el sentido coloquial actual, es decir,
prácticamente como sinónimo de «ser humano».

Patrones de Personalidad
La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características o patrón
de sentimientos, emociones y pensamientos ligados al comportamiento, es decir,
los pensamientos, sentimientos, actitudes, hábitos y la conducta de cada
individuo, que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones
distinguiendo a un individuo de cualquier otro haciéndolo diferente a los demás.
Ambos aspectos de la personalidad, distinción y persistencia, tienen una fuerte
vinculación con la construcción de la identidad, a la cual modela con
características denominadas rasgos o conjuntos de rasgos que, junto con otros
aspectos del comportamiento, se integran en una unidad coherente que
finalmente describe a la persona. Ese comportamiento tiene una tendencia a
repetirse a través del tiempo de una forma determinada, sin que quiera decir que
esa persona se comporte de un modo autómata o predecible en todos los casos.
La personalidad será fundamental para el desarrollo de las demás habilidades del
individuo y para la integración con grupos sociales.
Patología de la personalidad
En el ámbito del desarrollo de la personalidad, el trastorno límite de la
personalidad (TLP), o borderline, es una enfermedad caracterizada por la dificultad
de la persona para la regulación de sus emociones. El malestar de esta patología
se encuentra en cambios significativos en el estado de ánimo, impulsividad e
inestabilidad, problemas de autoimagen, y relaciones interpersonales inestables.
Pueden darse intentos frenéticos para evitar situaciones de abandono real o
imaginario. El resultado combinado de vivir con trastorno límite puede
manifestarse en un comportamiento destructivo, como la autolesión (cortes) o los
intentos de suicidio.

Los síntomas del trastorno límite de la personalidad pueden incluir:

❖ Esfuerzos frenéticos para evitar ser abandonados por amigos y familiares.


❖ Relaciones interpersonales inestables que alternan entre la idealización -
"¡Estoy tan enamorado!" - y la devaluación - "la odio". Esto también se
conoce como "escisión".
❖ Autoimagen distorsionada e inestable, que afecta al estado de ánimo,
valores, opiniones, metas y relaciones.
❖ Conductas impulsivas que pueden tener resultados peligrosos, tales como
gasto excesivo, sexo no seguro, abuso de sustancias o conducción
temeraria.
❖ Comportamiento suicida y automutilación.
❖ Períodos de intenso estado de ánimo depresivo, irritabilidad o ansiedad que
duran unas pocas horas o unos pocos días.
❖ Sentimientos crónicos de aburrimiento o vacío.
❖ Ira inapropiada, intensa o incontrolable, a menudo seguido de vergüenza y
culpa.
❖ Síntomas disociativos: desconectarse de los pensamientos o sentimiento de
identidad, o tener sensación de estar "fuera del cuerpo", e ideación
paranoide relacionada con el estrés. Los casos graves de estrés también
pueden provocar episodios psicóticos breves.

El trastorno límite de la personalidad se caracteriza en última instancia por la


agitación emocional que provoca. Sienten las emociones intensamente y durante
largos períodos de tiempo, y es más difícil para ellos volver a una base estable
después de un episodio emocionalmente intenso. Las amenazas y los intentos de
suicidio son muy comunes en estas personas. Actos de automutilación, como
cortarse o quemarse, también son comunes.

Las causas del trastorno límite de la personalidad no se conocen completamente,


pero los científicos coinciden en que es el resultado de una combinación de
factores:

La genética. Si bien no se ha demostrado que ningún gen específico cause


directamente este trastorno, los estudios en gemelos sugieren que esta
enfermedad tiene fuertes vínculos hereditarios. El trastorno límite es
aproximadamente cinco veces más común entre las personas que tienen un
familiar de primer grado con el trastorno.

Los factores ambientales. Las personas que experimentan acontecimientos


traumáticos en su vida, tales como abuso físico o sexual durante la infancia o
negligencia y separación de sus padres, tienen mayor riesgo de desarrollar el
trastorno.

La función del cerebro. La forma en la que funciona el cerebro es a menudo


diferente en las personas con trastorno límite, lo que sugiere que existe una base
neurológica para algunos de los síntomas. Específicamente, las porciones del
cerebro que controlan las emociones y la toma de decisiones / juicio.

Grupos
Formación de grupos
La dimensión social del hombre se proyecta desde su infancia y a lo largo de su
vida en el ámbito de un conjunto de grupos muy diferenciados desde la familia, la
pandilla de amigos, el grupo de vecinos, etc. Si uno se detiene a observar con
detalle toda la trama social, lo primero que se encuentra es que la sociedad está
formada por una tupida red de grupos sociales en los que los individuos se
encuentran implicados en diferente grado. Los grupos sociales son las células o
unidades básicas de la sociedad. El elemento definitorio fundamental de los
grupos sociales es que están formados por personas que tienen algún tipo de
relaciones sociales entre sí. De acuerdo con Homans para que un grupo social
exista como tal se necesita:

• Motivos (sentimientos) por parte de sus miembros


• Tareas (actividades) para que éstos las cumplan
• Y comunicación entre ellos.

Dinámica de Grupos
Los grupos sociales pueden ser clasificados de acuerdo a un gran número de
criterios, sin embargo la clasificación que tiene más alcance científico es la
distinción entre los grupos primarios y grupos secundarios.

Los grupos primarios, es ese conjunto de personas que determinan en lo


fundamental la identidad de una persona, y se caracteriza por las relaciones
estrechas y afectivas, por una comunicación personal y frecuente, y porque tiende
a generar el sentimiento de una unidad común vivida como “nosotros”. A la base
se define por 4 rasgos:

•El tamaño: tiene que ser lo suficientemente pequeño como para que sean
posibles las relaciones cara a cara entre sus miembros.

•El tipo de relaciones: han de ser personales y caracterizadas por cierto grado de
proximidad, intimidad y conocimiento mutuo.

•El sentido de conciencia social: en que las personas desarrollen un sentimiento


de pertenencia grupal que les permita hablar y verse a sí mismas en términos de
nosotros.

•La importancia para sus miembros donde se desarrolla la amistad, apoyo


reciproco, sentimientos de pertenencia, creencias y valores compartidos.

Puede entenderse que el grupo primario sea considerado como la más universal
forma de asociación existente hasta el punto de que casi<<no existe área de
comportamiento humano en cuyo seno no pueda hallarse- en primera instancia- el
grupo primario>>.

En los grupos primarios las personas realizan la mayor parte de sus tareas y
obtienen la mayor parte de sus gratificaciones por ello se suele decir que en los
grupos primarios está el magma profundo de lo social.

El grupo secundario es el que se corresponde con las asociaciones a gran escala


en las que las relaciones sociales están formalizadas y reguladas en diferentes
grados y formas. La persona se incorpora a sectores particulares de la
organización, tales como el colegio, la universidad, el trabajo; adquiriendo un
conocimiento específico para actuar en un rol especifico.

Las relaciones son impersonales, los vínculos son generalmente contractuales, lo


cooperación se produce de forma indirecta, existe un alto grado de división y
diferenciación de tareas y roles sociales, predominan los procedimientos
formalizados propios de la burocracia.
Capítulo 3: Movimientos Sociales.

Procesos culturales del último siglo


Derechos Humanos para la infancia
Haber logrado considerar a los niños como sujetos de derechos, es un paso
importante para visibilizar su participación en la sociedad. Con esto, estamos
regresándole ese espacio que el mismo vocablo “infancia” le quita ([in]-fancia, en
latin: [sin] habla o privado de palabra) … la posibilidad de hablar y expresarse.
Para los otros ámbitos de la sociedad, esta nueva concepción ha sido
incorporada, para nuestro caso en la mediación. El derecho, ha avanzado en
reformas legales de carácter orgánico y procedimental permitiendo la
incorporación de niños, niñas y adolescentes (NNA). Una transformación de las
antiguas concepciones de “objeto” de protección a “sujeto” de derechos.

La mediación, ciertamente es una política pública que reconoce, con el


beneplácito de los padres, el reconocimiento de la individualidad y participación
de niños, niñas y adolescentes NNA. Con esto, abre un espacio a la escucha de
su voz, haciéndose cargo en sus diseños de los cambios devenidos de la
transformación social.

En una revisión estadística, daremos cuenta de una distribución comprendida en


grupos etarios y quintil de ingreso para la experiencia de la infancia chilena. Datos
que para la mediación no son ajenos, ya que sus esfuerzos de acción están en
estrecha relación con las necesidades económicas, culturales y etapas de
desarrollo de cada individuo. En base a los datos, en un nivel económico, Chile
cuenta con 4,4 millones menores de 18 años de los cuales más de un millón vive
en hogares pobres.

Fuente: CASEN 2011. Ministerio de Desarrollo Social.

Levantar estos contextos, es hacer visibles los desafíos de la mediación, como


una política pública, que apuesta por el avance de la autonomía, empoderamiento
y ciudadanía. Mirar a nivel social la aplicación de una política pública como la
mediación, es porque está lejos de describir su aplicación entre las cuatro
paredes que lo convocan, porque si hablamos de construcción y democracia en
esta era de la Información, entonces debemos visibilizar en un entorno cada día
más global, los otros desafíos, conflictos e injusticias con las cuales dialoga la
mediación.

Además de visibilizar la población de NNA, debemos advertir que corresponde a


un grupo de la población que, como vemos, no solo es minoritario, sino que sigue
expuesto a la violencia en sus distintos modos.
En base a la siguiente distribución, tres cuartos de esta población pertenece a los
primeros tres quintiles. Denotando en el siguiente gráfico un significativo
porcentaje de niños entre 6 a 13 años parte de los dos primeros quintiles más
pobres.

Fuente: CASEN 2011. Ministerio de Desarrollo Social.

Además de la pobreza, existían otros aspectos de violencia en nuestro país,


dirigida con familiaridad hacia nuestros ciudadanos más pequeños. Aspectos que
antiguamente parecían naturales, en las transformaciones de la democracia, se
ha tendido a implementar radicales cambios de concepción y distribución de
derechos. En su competencia, el Poder Judicial ha realizado profundas reformas
en red con otros sistemas para comenzar a garantizar respetos humanos en
dignidad y oportunidades civiles. Al respecto, Nicolás Monckeberg, ex presidente
de la cámara de diputados de Chile durante el seminario Agenda Legislativa de la
Infancia (2012), señaló:
“… Sólo por enumerar algunas de esas decisiones, podemos mencionar la
reforma constitucional de 2003, que garantizó a todos los niños la escolaridad
completa y gratuita; la ley 19.585, que modificó el Código Civil en materia de
filiación, terminando con la distinción entre hijos legítimos e hijos ilegítimos,
reconociendo la igualdad de derechos de todos los hijos; la ley 19.968, que creó
los tribunales de Familia, instaurándose una nueva justicia en materia de familia,
que aborda los conflictos de naturaleza familiar de manera mucho más integral e
interdisciplinaria; la Ley de Violencia Intrafamiliar, creada para prevenir, sancionar
y erradicar los delitos ahí involucrados; la ley que establece el sistema de
responsabilidad adolescente para infracciones a la ley penal, y la ley que modifica
el Código del Trabajo en lo relativo a la admisión al empleo de los menores de
edad” (Agenda,2012;11).

De este modo, observamos, que incorporar a nuestra sociedad la CDN, ha exigido


al Poder Legislativo y al Ejecutivo, la labor de modificar la legislación interna en
materia de familia e infancia, y también hacer efectivos los derechos y deberes de
los niños a través de los procedimientos de tribunales. Este esfuerzo implica
movilizar cambios en las expectativas del funcionamiento administrativo del
derecho, para evitar que a pesar de los cambios, nada cambie y perduren
prácticas inconsecuentes que siguen tratando a NNA como objetos de propiedad
privada, y en el mejor de los casos de protección. Es decir, claramente y con
todas sus letras: “Una modificación en las prácticas significa reposicionar actores
y funciones, redefinir roles y repensar la forma de hacer las cosas, lo que implica
asumir la realización de un profundo cambio organizacional del sistema judicial”
(UDP-UNICEF, 2012:5). El artículo 12 de la CDN establece la obligación de los
estados de garantizar la libertad de pensamiento y expresión de NNA, el derecho
a ser escuchados tomando en cuenta su opinión en la medida que su autonomía
progresiva lo posibilite. Expresamente: “Con tal fin, se dará al niño la oportunidad
de ser escuchado en todo procedimiento judicial o administrativo que lo afecte, ya
sea directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, en
consonancia con las normas de procedimiento nacional”.
Esta exigencia cobra real sentido cuando las cifras de denuncias a Carabineros
de Chile revelan que el derecho de la protección de NNA se encuentra vulnerado
por su entorno más cercano, cifras que corresponden a “denuncias” haciendo la
aseveración del conducto que toma una dinámica de violencia para ser recién
visibilizada y representada como dato estadístico. Sabiendo de antemano en
investigaciones de la materia, la “naturalizada” presencia de la violencia
intrafamiliar (VIF) dificulta la asimilación de la problemática por parte de la familia
para su detección y tratamiento.

Aun así, estadísticamente hablando, de acuerdo al segundo informe del


Observatorio Niñez y Adolescencia (2014), encontramos que las denuncias por
VIF presentan una tasa País de 232,1 por cada 100.000 habitantes. Las más
afectadas en este tipo de delitos son niñas y adolescentes, concentrando un
62,7% de denuncias por VIF y un 79,2% por violencia sexual. A la vez, es
fundamental reconocer, en estas nuevas semánticas de visibilización y dignidad
individual, que debemos atender con plena competencia la denuncia de aquella
violencia que guarda un carácter simbólico, cuando la voz de NNA aparece
acallada en los intereses de los adultos, siendo testigos, sino cómplices de un
modo de violencia que atenta contra su identidad, porque: no permitimos el
desarrollo de su autonomía progresiva, ni la posibilidad de construirse como
sujetos en el habla, ni el ejercicio de su ciudadanía.

En este escenario, creemos que cobran especial relevancia las recomendaciones


del Observatorio (2014), cuando destaca la importancia de disponer de instancias
y mecanismos que posibiliten la participación de NNA en políticas públicas,
fortalecidas en un funcionamiento oportuno y pertinente, respetando los derechos
de niños, niñas y adolescentes. A nuestro entender, situamos estas
recomendaciones en la comprensión de integrar socialmente una nueva
concepción de ser humano, reconocido en su dignidad. Un sujeto al cual se
respeta en su autonomía y capacidad constructiva de su experiencia con el
mundo.
La familia chilena actual
Hablar de autonomía en nuestra sociedad moderna, no sólo se remite a la niñez,
también las políticas públicas movilizan acciones para que los adultos comiencen
a ejercer sus derechos con responsabilidad y protagonismo ciudadano. Este
cambio de escenarios se encuentra asociado a una serie de transformaciones en
nuestra sociedad, con especial implicancia el acceso de las mujeres al trabajo. Lo
cual es otro elemento de desafío, conflicto e injusticia que dialoga con los
procesos de mediación.

Siguiendo estos datos, la última encuesta CASEN 2011, en su indicador “Mujer y


Familia”, evidencia importantes transformaciones de la familia chilena, destacando
los cambios de aquella familia tradicional padre y madre, por un tipo de hogar que
aumenta en lo unipersonal y monoparental. Encontrando que los hogares
biparentales caen de 71,8% en el año 2000 a 61% en el año 2011.

Fuente: CASEN 2011. Ministerio de Desarrollo Social.

Otros datos contextuales con los cuales dialoga la mediación, son los cambios
experimentados por la familia estos últimos 10 años. Esto corresponde a resaltar
la disminución de mujeres casadas de un 36% a 27,1%, mientras que se triplican
las convivientes de 3,5% a 10,6% y las separadas o anuladas se duplicaron de
3,8% a 6,9%.

Estas cifras son relevantes cuando además se suma que se ha triplicado el rol de
la mujer como pilar principal para el ingreso económico familiar, y es además
“jefa” de hogar en condiciones laborales que siguen marcando desigualdad.

Fuente: CASEN2011. Ministerio de Desarrollo Social.

También los hogares que reciben pensión de alimentos aumentaron en 150.000


casos los últimos años, denotando un incremento del 64%. Es posible desprender
de los datos, que estos hogares monoparentales, constituidos principalmente por
mujeres, han aumentado las solicitudes de pensión de alimentos cercanas a los
300.000 casos. Tres veces más en relación a las solicitudes hechas por hombres
que bordean los 90.000 casos. Esta situación, ciertamente replantea la
articulación actual en las formas de ser familia dentro/fuera del núcleo hogar.
Estos cambios de la sociedad, pueden tener distintas interpretaciones y
argumentaciones según el marco ideológico que utilicemos como prisma de
comprensión. En nuestro caso, solo nos atenemos a visualizarlos como ejemplos
de transformación de una sociedad, de la cual comienzan a emerger múltiples
formas de ser familia bajo el alero de la democracia, diversidad y globalización.
Presionada en nuestra realidad regional por las demandas de un sistema de libre
mercado.

El corazón de la familia, estaría en nuestra sociedad moderna, adscrito al código


de la intimidad, el amor y el respeto legítimo. Lejos de antiguas concepciones que
concebían el matrimonio como un acuerdo de conveniencia, sobrevivencia o
estatus social. Un ejemplo literario de esta nueva interpretación de los lazos
familiares son descritos por Sheakspear en “Romeo y Julieta”, donde el amor es
el centro de su encuentro y necesidades mutuas. Teóricamente, Luhmann (1987)
describe la familia como aquel sistema social especializado en las relaciones
íntimas. Este tiene como criterio de constitución, es decir, hoy en dia se espera
que su constitución sea arraigada en el amor. En base a Luhmann, el amor, en
términos modernos, invita a un comportamiento de disposición para que el otro
encuentre sentido en él (citados en Rodríguez y Haz, 1989). Es parte de la
modernidad, que la conformación de los lazos familiares se encuentren
codificados en la forma amor/no amor, reflejando el carácter de intimidad como
base para la institucionalización de la familia actual.
Lo anterior, diversifica polifacéticamente sus posibilidades de constituirse como
familia. Esto es, dado que aumenta sus alternativas, al mismo tiempo que vuelve
más improbable su integración. Ciertamente, podemos encontrar diversidades
para su composición, al perder explicación o fundación externa, para constituir su
propio modo de hacer familia. A modo de consenso, rescatando lo último, el amor,
la legitimidad y respeto parecen ser los pilares que orientan el valor estructural del
sistema familiar en la expectativa de intimidad familiar moderna y democrática.
Las familia, se configura como un espacio en que la persona, sea valorada como
un todo integral permitiéndole la reconstrucción de su imagen día a día
(Rodríguez, 1982).

Es decir, estaría dentro de las expectativas que, las construcciones comunicativas


de los miembros, estén estructuradas en el respeto, valoración y legitimación de
las partes. En su opuesto, al rechazo, en la búsqueda del poder y control de la
productividad del encuentro para fines de interés propio. Es aquí donde las
comunicaciones familiares pudieran tomar la forma colaborar/competir, en que las
bases estructurales de la interacción serán determinantes para la comunicación
que pudiera tomar la forma de colaboración o anulación violenta entre las partes.

Para efectos de la mediación, es fundamental atender la contingencia actual que


repasamos anteriormente en datos estadísticos, representaciones concebidas en
democracia y significados de individuo. Atender o considerar dichos elementos
pudieran ser un gran aporte para comprender cada caso y orientarnos con la
mayor ética profesional para relacionarnos con el otro como un individuo
autónomo en sus derechos y deberes civiles.

En este escenario, atenderemos a un documento que se adjunta de manera


abreviada a continuación, correspondiente al reciente análisis de las clínicas de
casos realizadas a lo largo del país en el propósito de reflexionar en torno a una
nueva forma de abordaje de los procesos de mediación con enfoque de derechos
humanos.
Clínica de Casos

Con base al informe Final de Clínicas de Casos de Mediación 2018 del Sistema
Nacional de Mediación Familiar, conocido como unidad de mediación (UMED)
señala que una de las formas a través de la cual la UMED procura velar la entrega
adecuada de sus servicios y generar estrategias para su mejora en virtud de la
calidad, considera la realización de clínicas de casos de mediación como
herramienta apropiada para la retroalimentación de los procesos, además de otras
instancias e instrumentos de medición de la calidad, las clínicas de casos
posibilitan revisar y aunar criterios técnicos de intervención con los mediadores y
mediadoras pertenecientes a los Centros de Mediación contratados por el
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos a nivel nacional. El proceso de revisión
busca enfatizar tanto en aspectos técnicos de la mediación como una revisión
práctica de la aplicabilidad de los principios de la mediación en distintas comunas
y zonas del país, de acuerdo a lo establecido en la Ley N°19.968 que crea Los
Tribunales de Familia.

Objetivo General
Analizar con los mediadores y mediadoras pertenecientes a los Centros de
Mediación contratados por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la
aplicación dentro de los procesos de mediación familiar, de técnicas de mediación
provenientes de los distintos modelos de mediación existentes, a fin de propender
a mejorar la calidad en la prestación del servicio de mediación familiar.

Objetivos Específicos
Reflexionar en torno a las características y técnicas de los principales modelos de
mediación, a fin de incorporar sus técnicas y principios en la práctica de los
mediadores y mediadoras pertenecientes a los Centros de Mediación contratados
por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Revisar conjuntamente y de forma coordinada con los mediadores y mediadoras


de una misma región o zona del país, la aplicación de técnicas de mediación de
los principales modelos de mediación, en conformidad a los principios de
mediación establecidos en la ley N°19.968 que Crea los Tribunales de Familia.

Establecer criterios técnicos comunes de intervención en casos complejos,


adecuados al contexto social, económico y cultural de cada región.

Metodología
Los participantes seleccionaron un caso real de mediación en el que intervinieron
y que consideraron complejo por diversos motivos, tales como su grado de
dificultad y la necesidad de contrastar con sus pares las distintas técnicas de
mediación utilizadas en ellos. Los casos se analizaron desde distintas miradas,
revisando los aspectos situacionales, económicos, personales y culturales del
conflicto descrito.
Descripción de Resultados
Entre las principales temáticas se destacan los siguientes aspectos a considerar
como elementos críticos o esenciales de atención durante un proceso de
mediación.

Diversidad sociocultural en los procesos de mediación: Los mediadores y


mediadoras relevaron la existencia de zonas rurales y aisladas en donde aún
predomina un contexto machista que dificulta el trabajo de principios importantes
en derecho de familia, como lo es el principio de corresponsabilidad parental. Se
analizaron los cambios culturales, la nueva forma de entender los roles paterno y
materno cuando los padres viven separados, teniendo como núcleo central el
interés y beneficio de los hijos. Se trabajó en la respuesta a la siguiente pregunta:
¿Cómo trabajar los factores personales, situacionales y culturales en un
proceso con diversidad cultural? siguiendo al autor Carlos Giménez, se enfatizó
en que el mediador es un facilitador de la comunicación por lo que debe centrarse
en el canal más adecuado para lograr los objetivos de la mediación, identificando
los factores presentes y analizando su interrelación, no exagerando las diferencias
y no exacerbando el peso de lo cultural a fin de comprender cada realidad
intentando no atacar posiciones que han sido construidas en un proceso previo y
ajeno a la mediación y que tienen que ver con la identidad de las personas. Es
fundamental manejar intervenciones que legitimen esos aspectos y que ayuden al
individuo a redefinir o reencuadrar el problema en términos aceptables para él y su
forma de entender el mundo.

Pensiones de alimentos: Se analizó el actual escenario de la justicia de familia,


en donde existen dificultades en la fijación de las pensiones alimenticias. El grueso
de los casos involucra ingresos mínimos o medios y una solución relativamente
sencilla, pero existen casos en donde existen múltiples necesidades de las
familias que hacen más compleja la determinación de las cuantías. Sobre todo en
los casos en donde el alimentante es "independiente". Existe un elemento que es
subjetivo que es el ¿Que se entiende por necesidades reales del hijo o hija? Al
respecto se concluyó que no se debe confundir la capacidad económica con
ingreso en materia de alimentos, porque la capacidad económica es más amplia:
bono anual, comisiones, ingresos de cualquier naturaleza.

Suspensión de relación directa y regular del padre o madre con sus hijos/as:
El artículo 229 del Código Civil, en armonía con la Convención Internacional de los
Derechos del Niño, establece como imperativo legal y deber del Estado velar por
el resguardo y derecho de los niños. Niñas y/o adolescentes, de mantener
vínculos permanentes con sus progenitores, relación que no sólo implica una
obligación para estos, sino un deber para con aquellos, que mira a la formación
futura e integral de los jóvenes. En tal sentido, y por consiguiente, sólo se podrá
negar, restringir o suspender la comunicación directa y personal de los padres con
sus hijos, cuando existan causas graves que así lo aconsejen.

Cuidado Personal Compartido: Los mediadores han informado que existen


criterios dispares en torno a la aprobación de acuerdos de cuidado personal
compartido en sede judicial, lo que impacta en la expectativa que tienen los
usuarios y usuarias del servicio de mediación, en cuanto a la rapidez y eficacia del
mismo. Respecto a la materia “cuidado personal compartido” el Código Civil lo
regula en su artículo 225, señalando que: “si los padres viven separados podrán
determinar de común acuerdo que el cuidado personal de los hijos corresponda al
padre, a la madre o a ambos en forma compartida. El acuerdo se otorgará por
escritura pública o acta extendida ante cualquier oficial del Registro Civil y deberá
ser subinscrito al margen de la inscripción de nacimiento del hijo dentro de los
treinta días subsiguientes a su otorgamiento.” Por un lado, se ha interpretado que
la falta de una norma expresa que incluya al acta de mediación de cuidado
personal compartido como instrumento de atribución, impide que ésta sea
aprobada por el juez. Por otro lado, se ha interpretado que no es necesaria una
norma expresa que lo autorice, y que pueden ser aprobadas dichas actas,
atendido a que el artículo 106 de la Ley N°19.968 que Crea los Tribunales de
Familia, menciona al cuidado personal como una de las materias que debe
someterse a un procedimiento de mediación previo a la interposición de la
demanda, sin distinción.

Cuidado Personal a Terceros: En relación a los acuerdos sobre cuidado


personal de los hijos a que arriben los padres a favor de un tercero, también
existe disparidad de criterios para su aprobación judicial. Por un lado, existe la
interpretación de que manifestada la voluntad de los padres en algún sentido, el
juez, en principio, no podría modificar aquella decisión voluntaria de éstos. Por
otro lado, existe la interpretación que señala que sólo pueden ser partes del
acuerdo sobre cuidado personal del hijo o hija los padres del mismo, por lo que no
cabría un acuerdo pactado entre los padres a favor de un tercero en ningún caso.
Lo anterior fundamentado en el artículo 226 del Código Civil que autoriza al juez a
otorgar el cuidado personal de los hijos a un tercero en el caso de inhabilidad
física o moral de ambos padres, es así como señala “Podrá el juez, en el caso de
inhabilidad física o moral de ambos padres, confiar el cuidado personal de los hijos
a otra persona o personas competentes.”

Competencia de los Tribunales de Familia: La Ley N° 19.968 que Crea los


Tribunales de Familia y demás normativa, no señalan norma expresa de
competencia de los Tribunales de Familia para conocer de los acuerdos de
mediación que se le presentan o respecto de la admisibilidad de los certificados de
mediación frustrada que se acompañan a la demanda en los casos en que una de
las partes decide proseguir con la vía judicial. Ante dicha ausencia de norma
procesal, existen criterios dispares en torno a la aprobación de acuerdos o
admisibilidad de certificados de mediación frustrada, en los casos en donde uno o
ambas partes tiene un domicilio distinto al territorio jurisdiccional del tribunal de
familia ante el cual se presentan.

Término de la mediación: Respecto al acta que pone término al proceso de


mediación -certificado de mediación frustrada-, regulada en el artículo 111 de la
Ley N°19.968 que Crea los Tribunales de Familia, han surgido dificultades
relacionadas a su admisibilidad como documento que habilita a las partes para
iniciar el procedimiento judicial. Los motivos de inadmisibilidad de certificados de
mediación frustrada informados, serían principalmente porque el certificado de
mediación frustrada fue emitido por un mediador que no pertenece al territorio
jurisdiccional del Tribunal ante el cual se presenta o porque el certificado de
mediación frustrada no se encuentra vigente.

Casos de mediación precedidos por medidas de protección en favor de los


niños/as: Las medidas de protección son aquellas que se interponen a favor de
los niños, cuando ellos se encuentran en situaciones de peligro por diferentes
motivos. Por lo mismo se requiere que éstos sean intervenidos de manera
inmediata por un juez, de modo que éste pueda velar por su integridad física
o psicológica (casos de maltrato, abuso, abandono, etc.) En las distintas clínicas
realizadas, se conversó en torno a si los mediadores debieran intervenir en casos
precedidos por las llamadas “causas P”, sobre todo cuando el artículo 106 inciso
quinto señala: “No se someterán a mediación los asuntos relativos al estado civil
de las personas, salvo los casos contemplados por la Ley de Matrimonio Civil; la
declaración de interdicción; las causas sobre maltrato de niños, niñas o
adolescentes, y los procedimientos regulados en la Ley N°19.620, sobre
adopción.” Se concluyó que la medida de protección que antecede al caso es un
dato fundamental para el abordaje de los casos que se presentan, por lo que se
debe tener a la vista la normativa vigente y la igualdad de los participantes dentro
del proceso, antes de considerar intervenir en un proceso con estas
características. Asimismo se consideró importante que el mediador contara con
conocimientos previos respecto de las medidas de protección, tales como ante
qué tribunal se debe interponer una medida de protección, las medidas de
protección que se pueden solicitar en familia, algunas normas de procedimiento y
la duración de las mismas.

Consideraciones finales.
En general, en las distintas clínicas de mediación realizadas y luego que se
trataban la casuística de los casos expuestos, se reflexionaba en torno a las
preguntas: ¿Qué implica que la mediación sea una alternativa? ¿Implica que
lo vemos todo? ¿Cuáles son nuestros límites? ¿Cómo trabajo la expectativa
de los participantes? ¿Qué tan útil es que aborde todos los casos? La
conclusión recurrente era que si una situación no está expresamente regulada en
la ley y existen dudas sobre si una materia es mediable o no, el o la mediador/a es
responsable de identificar si el conflicto que las partes traen a la mediación puede
ser abordado.

Para intervenir en un caso, el o la mediador/a debe analizar sus límites, el de la


materia u objeto del conflicto y los límites de los propios participantes, sobre todo
en cuestiones de orden público, como lo serían las materias prohibidas
establecidas expresamente en la normativa vigente. La mediación familiar es una
práctica social que goza de cierta autonomía, los procesos de mediación son
confidenciales en conformidad al artículo 105 letra c) de la Ley N°19.968 que Crea
los Tribunales de Familia (el mediador debe guardar reserva de todo lo dicho o
visto y los participantes no podrán invocar lo dicho en el subsiguiente
procedimiento judicial, en caso de haberlo), por lo que hay avances en la labor
mediadora, que no son de público conocimiento. Lo cierto es que la ley puede
enmarcar una actividad, pero es la práctica la que le da vida a la normas, por lo
que el mediador o mediadora a cargo del proceso tiene una gran responsabilidad
en cuanto a concretizar en la conducción de dichos procesos de mediación, los
principios legales de la mediación y en especial el interés superior de niños/as y
adolescentes.
Alcances en Derechos Humanos
Glosario de Igualdad de Género, ONU MUJERES
1) Análisis de género: El análisis de género consiste en un examen crítico de
cómo los roles, actividades, necesidades, oportunidades y derechos/prerrogativas
afectan a hombres, mujeres, niñas y niños en ciertas situaciones o contextos. El
análisis de género examina las relaciones entre mujeres y hombres y su acceso y
control de los recursos, así como las limitaciones de unas con respecto de los
otros. En todas las evaluaciones sectoriales o análisis situacionales se debe
integrar un análisis de género para asegurar que las intervenciones no exacerben
las injusticias y desigualdades de género y que, cuando sea posible, se promueva
mayor igualdad y justicia en las relaciones de género.

2) Autonomía: El concepto de autonomía se refiere a la capacidad de las


personas de tomar decisiones libres e informadas sobre sus vidas, que les
permitan actuar según sus propias aspiraciones y deseos en un contexto histórico
propicio. La autonomía de las mujeres suele conceptualizarse con tres
dimensiones: Autonomía física (la libertad de tomar decisiones acerca de su
sexualidad, reproducción y el derecho a vivir una vida libre de violencia);
Autonomía económica (derecho a trabajar y ganar su propio ingreso, distribución
del trabajo remunerado y no remunerado entre mujeres y hombres); y Autonomía
en la adopción de decisiones (participación de las mujeres en todos los poderes
del gobierno, firma del protocolo facultativo de la CEDAW, establecimiento del
aparato nacional para el adelanto de la mujer).

3) Acceso y control de los recursos: Este concepto consta de tres partes:


recursos, acceso y control. El primero, recursos, se refiere a los medios y los
recursos, incluidos los económicos (ingresos familiares) o medios de producción
(tierra, equipos, herramientas, trabajo, crédito); medios políticos (capacidad de
liderazgo, información y organización); y tiempo. El acceso y el control tienen
significados levemente diferentes. El acceso se refiere a la capacidad de utilizar y
beneficiarse de recursos específicos (materiales, financieros, humanos, sociales,
políticos, etc.) mientras que el control de los recursos también implica poder tomar
decisiones acerca del uso de ese recurso. Por ejemplo, el control de las mujeres
sobre la tierra significa que pueden acceder a la tierra (usarla), ser sus propietarias
(tener los títulos legales), y tomar decisiones sobre si vender o arrendar la tierra.
El acceso y el control de los recursos son elementos clave para el
empoderamiento de las mujeres y, en consecuencia, para lograr la igualdad de
género).

4) Cadenas globales de cuidados: Este es un concepto que se usa para


describir las formas en las que las responsabilidades de cuidados se transfieren
de un hogar a otro, a través de las fronteras nacionales, formando cadenas. En la
medida en que las personas se mueven, el trabajo del sector de cuidados se
internacionaliza. A través de esas cadenas, los hogares de distintos lugares del
mundo están interconectados, transfiriendo tareas de cuidados de un hogar a otro
con base en jerarquías de poder tales como el género, la etnia, la clase social, y el
lugar de origen. Las cadenas globales de cuidados son un fenómeno que tiene
lugar en el contexto de la globalización, feminización de la migración, y la
transformación de los estados de bienestar social. Las cadenas están formadas
por mujeres que emigran para trabajar en el sector de los cuidados (trabajo
doméstico, personal de los servicios médicos, etc.), al mismo tiempo que
transfieren el trabajo de cuidados de sus propios hogares de origen, y a veces de
destino, a otras mujeres).

5) Ceguera de género: Este término se aplica cuando no se reconoce que a los


hombres/niños y a las mujeres/niñas se les adjudican roles y responsabilidades en
contextos y antecedentes sociales, culturales, económicos y políticos específicos.
Los proyectos, programas, políticas y actitudes que son ciegos al género no tienen
en cuenta ni los roles ni las necesidades diferentes. Mantienen el status quo y no
ayudan a transformar la estructura desigual de las relaciones de género.

6) Culpabilización de la víctima: En todas las formas de violencia existe cierto


grado de "culpabilización de la víctima". Con el fin de no cuestionar la seguridad
del mundo que nos rodea, cuando escuchamos acerca de un incidente violento,
podemos estudiar el comportamiento de la víctima y convencernos de que si
evitamos tales riesgos y comportamientos (por ej. estar solas tarde de noche,
aventurarnos en ciertas áreas, dejar la puerta sin tranca, vestirnos
"provocativamente") evitaremos la violencia. Sin embargo, este acto natural de
autodefensa psicológica, dirige nuestra atención hacia la responsabilidad percibida
de la víctima, y puede omitir cuestionar cabalmente la conducta del agresor. Al
desplazar la culpa hacia la víctima de violencia de género, la atención recae sobre
la víctima, que con frecuencia es una mujer, y su comportamiento, en lugar de
hacerlo sobre las causas estructurales y las desigualdades en el trasfondo de la
violencia cometida contra ella.

7) Derechos reproductivos: Los derechos reproductivos descansan en el


reconocimiento del derecho básico de todas las parejas y personas de decidir libre
y responsablemente la cantidad de hijas/os que tendrán, en qué momento y su
espaciamiento, y de tener la información y los medios para hacerlo, y el derecho
de lograr el nivel más alto de salud sexual y reproductiva. También incluyen el
derecho de tomar todas las decisiones acerca de la reproducción libre de
discriminación, coerción y violencia.

8) Derechos sexuales: Los derechos sexuales abarcan derechos humanos ya


reconocidos en el derecho internacional, documentos internacionales de derechos
humanos y otros documentos consensuados. Incluyen el derechos de todas las
personas, libre de coerción, discriminación y violencia, a: el nivel más alto posible
de salud en relación a la sexualidad, incluido el acceso a servicios asistenciales de
salud sexual y reproductiva; buscar, recibir e impartir información sobre la
sexualidad; educación sexual; respeto por la integridad física; elegir pareja; decidir
tener una vida sexual activa o no; relaciones sexuales consentidas; matrimonio
consentido; optar por tener hijas/os o no, y cuándo; y procurar una vida sexual
segura y placentera.

9) Discriminación contra las niñas y las mujeres: La discriminación contra las


niñas y las mujeres significa tratar directa o indirectamente a las niñas y las
mujeres de forma diferente que a los niños y los hombres, de modo que les impida
disfrutar de sus derechos. La discriminación puede ser directa o indirecta. La
discriminación directa contra niñas y mujeres generalmente es más fácil de
reconocer ya que es bastante obvia. Por ejemplo, en algunos países, las mujeres
no pueden poseer tierra legalmente; se les prohíbe tener ciertos trabajos; o las
costumbres de una comunidad pueden no permitir que las niñas continúen con sus
estudios a nivel terciario. La discriminación indirecta contra niñas y mujeres puede
ser difícil de reconocer. Se refiere a situaciones que pueden parecer justas pero
en las que, en realidad, el tratamiento de niñas y mujeres es desigual.

10) Violencia de género (VG): La VG es un término genérico para cualquier acto


perjudicial incurrido en contra de la voluntad de una persona, y que está basado
en diferencias socialmente adjudicadas (género) entre mujeres y hombres. La
naturaleza y el alcance de los distintos tipos de VG varían entre las culturas,
países y regiones. Algunos ejemplos son la violencia sexual, incluida la
explotación/el abuso sexual y la prostitución forzada; violencia doméstica; trata de
personas; matrimonio forzado/precoz; prácticas tradicionales perjudiciales tales
como mutilación genital femenina; asesinatos por honor; y herencia de viudez.
La interculturalidad y los derechos del niño, niña y adolescente1
La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) se aplica integralmente a todos
los niños, niñas y adolescentes y es el primer tratado de derechos humanos que
se refiere expresamente a los derechos de la infancia indígena, reconociendo la
importancia de las tradiciones y valores culturales de cada pueblo para la
protección y el desarrollo armonioso de la niñez. La CDN obliga a los países que
la suscriben —Chile, entre ellos— a crear las condiciones para que todos los
niños, niñas y adolescentes puedan ejercer sus derechos en el ámbito legislativo,
así como en el de políticas públicas y prácticas institucionales, en la familia y en
toda la sociedad. Los niños y niñas indígenas continúan siendo objeto de graves
discriminaciones en una serie de materias, en particular, en su acceso a una
educación de calidad; en el derecho que tienen a tener su propia vida cultural, a
profesar y practicar su propia religión y a emplear su propio idioma; además del
derecho a ser oídos en las decisiones que les conciernen y a participar en la vida
de su comunidad. El reconocimiento y respeto a la diversidad cultural, a la
identidad y a la no discriminación constituyen derechos, y es deber de todos —
especialmente del Estado— garantizarlos y promoverlos. La interculturalidad
propicia el reconocimiento de la diferencia como un recurso para el desarrollo y la
participación de todos los ciudadanos y es, por tanto, condición para la realización
del conjunto de los derechos. La infancia indígena requiere medidas positivas para
eliminar las condiciones que dan lugar a la discriminación y para que pueda gozar
de servicios culturalmente apropiados en los ámbitos de salud, educación,
recreación, protección social, vivienda, saneamiento y justicia juvenil. La
construcción de una nueva forma de convivencia entre culturas diferentes sólo es
posible en la interacción con otros en un plano de relaciones interculturales. Al
priorizar dichos esfuerzos en la niñez, favoreciendo experiencias de vida que
expongan a los niños y niñas a la comunicación en la diversidad y al
reconocimiento de las diferencias como un valor, estaremos construyendo actores
capaces de privilegiar el diálogo sobre el conflicto, el encuentro sobre la

1Texto original: INSTRUMENTO PARA LA MEDICIÓN DE CRITERIOS INTERCULTURALES EN LOS PROGRAMAS


QUE TRABAJAN CON INFANCIA (2013).
intolerancia y la discriminación. Si bien este es un desafío que requiere de
esfuerzos multidimensionales, en materia de políticas públicas de infancia existe
consenso acerca de la necesidad de avanzar hacia una mejor pertinencia cultural
y territorial de la oferta de programas, que considere en su diseño, contenidos y
gestión, la realidad identitaria y cultural de los niños, niñas y adolescentes
indígenas, en el marco de su cosmovisión. Sin embargo, la sola declaración de
intenciones sobre la consideración de la dimensión cultural en los programas no
es suficiente. Una de las condiciones para que los programas de infancia
resguarden la identidad, cultura, no discriminación y sentido de pertenencia de
niños y niñas pertenecientes a pueblos indígenas, es la incorporación de criterios
mínimos de interculturalidad, tanto en la planificación y gestión de los programas
como en los recursos humanos responsables de su ejecución.

En Chile, el 8,7% de la población menor de 18 años es indígena. El 26,5% de ella


se encuentra bajo la línea de la pobreza, cifra bastante superior si se compara con
el 21,7% de la población no indígena. En la región de La Araucanía, el 35% de los
niños, niñas y adolescentes es indígena y pertenece al pueblo mapuche; el 38,4%
de ellos es pobre. Su condición de pobreza incide en el cumplimiento de sus
derechos en diversas dimensiones, como son la educación, la vivienda, los
ingresos y otras que afectan sus oportunidades de inclusión social. Junto con ello,
muchos niños y niñas mapuche sufren discriminación y violencia en distintos
ámbitos de sus vidas y en la sociedad en general. La construcción de relaciones
interculturales en contextos de diversidad cultural es uno de los principales
desafíos que las sociedades globalizadas deben enfrentar en la actualidad. La
discriminación, la exclusión y la desigualdad son expresiones de la creciente
complejidad de la coexistencia social en países en donde la diversidad cultural es
tratada como un obstáculo para la cohesión social y no como una riqueza. El
reconocimiento de la diversidad es el inicio para avanzar en el diálogo y la
convivencia de distintas representaciones, concepciones y prácticas a partir de las
que se configuran las relaciones sociales en distintos grupos y pueblos. Sin
embargo, el sólo reconocimiento de la diversidad no resuelve las tensiones
derivadas de la coexistencia de distintos pueblos y culturas. Así, la
interculturalidad propone que el reconocer implica otorgar legitimidad a las
representaciones y concepciones culturalmente distintas como también a sus
prácticas. Para ello, las relaciones interculturales deben estar enmarcadas en un
proceso constante de diálogo y apertura a repensar nuestras propias
concepciones y prácticas sociales a partir de las del otro. La interculturalidad se
plantea como un enfoque teórico-metodológico que promueve y protege los
derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas, en tanto sostiene que
para que exista un real diálogo es necesario previamente resolver las asimetrías
de poder que se dan entre sujetos culturalmente distintos. Para ello, en la medida
en que se avanza en la aplicación de los derechos humanos y de los derechos de
los pueblos indígenas —especialmente, en el derecho al reconocimiento cultural, a
la no discriminación y el derecho a la preservación de la identidad cultural—, se
construye una ciudadanía que convive a partir de relaciones cada vez más
horizontales, se generan espacios de participación igualitarios y se promueve el
intercambio de saberes2.

2 Acceso al texto completo en:

[Link]
Bibliografía
Agenda Legislativa (2012). Agenda Legislativa de la infancia: Estado, avances y
prioridades.

Castoriadis, C. (2010) La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets Editores.


Buenos aires.

Dockendorff, C. (2006) Evolución de la cultura: la deriva semántica del cambio


estructural. Persona y Sociedad. Universidad Alberto Hurtado. Vol. XX / Nº 1. 45-
73

Instituto de Política Familiar (2006) Evolución de la familia en Europa.


MIDEPLAN (2011) Transformaciones en las estructuras familiares en Chile.
Ministerio de planificación. Gobierno de Chile.

Luhmann, N. (2006). La sociedad de la sociedad. Ed. Herder

Observatorio niñez y adolescencia (2014) Segundo informe observatorio niñez y


adolescencia. Infancia cuenta en Chile.

Rodríguez, D. (1982). Familia y amor, en: CPU estudios sociales N°32.

UDP-UNICEF (2010). Informe final estudio. Niños, niñas y adolescentes en los


tribunales de familia. Santiago, Chile.
UNICEF (2013) Instrumento para la medición de criterios interculturales en los
programas que trabajan con infancia. Universidad Católica de Temuco.
UMED (2018) Informe Final de Clínicas de Casos de Mediación 2018. Sistema
Nacional de Mediación Familiar.
UMED (2017) Protocolo de atención de casos de mediación familiar en contexto
de violencia intrafamiliar.
Hasta Pronto…
¡Y mucho éxito en este nuevo camino como mediador/a!

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