Hacia ya tiempo que no contaba que era esta cosa que me convertí.
Era tan solo un niño
cuando sin avisar todo cambio para mí.
Era un niño cualquiera dentro de todo un mundo a blanco y negro, un mundo donde lo
cotidiano era regla lo monótono gobernaba, un rayo de color se apareció en mi vida su
nombre provenía del latín un nombre el cual no me tome el tiempo para investigar era un
nombre bastante raro para mí, los demás habitantes opinaban lo mismo siempre la
llamaron medicamente inestable, pero no se con que derecho lo dicen si los habitantes de
aquel mundo vestían como fantasmas, sus gorros eran extraños, cada que visitaban a
alguien lo hacían con guantes y por alguna extraña razón casi todo el tiempo escondían
su boca con una mini mascarilla extraño la verdad.
Yo siempre estuve acobijado por una manta blanca que solo me la podía quitar los
mismos habitantes, era una manta la cual era casi imposible que yo me lograra soltar por
mi cuenta, las historias del por qué la llevo puesta casi todo el tiempo es el cuento de que
le arrebate el rostro a un niño pequeño y lo use como mascara, solo reía a cargadas por
que el pequeño ya no tiene rostro, ellos en respuesta me miraban con desprecio y me
cambiaban el nombre llamándome de distintos nombres entre ellos solían decirme,
asesino, demente, maldito niño, lunático, psicópata, pero muy pocos me llamaban por mi
nombre. no recuerdo bien por qué es que llegue
Los encargados de mi los que ellos llaman “padres” estaban en un viaje cuando su nave
perdió el control y se estrelló, por alguna extraña razón yo soltaba un líquido rojo del cual
salía de mi cabeza, una nave más grande y escandalosa llego un par de minutos más
tarde y solo me recogió, ellos me trajeron a este aburrido plantea a decir verdad sentí
envidia de ver a mis encargados ir a dormir y que fueran llevados a un lugar llamado cielo.
Desde entonces estuve en ese horrible lugar desde mis 7 años hasta mis 9 años cuando
logré escapar gracias a la ayuda de una niña que su nombre no recuerdo pero la cual
siempre estaba triste, la llamaban depresión yo a decir verdad no quería hacerme amigo
de una persona que no cambia es capaz de cambiar su estado de ánimo.
Así que todos los sábados me llevaban al mismísimo infierno como castigo del cómico
cuento del bebe sin rostro, en aquella sala a la que me trasladaban ese día conocí
diversos niños molestos para mí, niños sin pelo, otros que actuaban muy extraño, otros
que lloraban sin razón aparente, su excusa de su irritante llanto era por que perdió a sus
padres y yo solo con una mirada fría y una voz antipática les respondía que solo los
buscara.
Entre los que estaban en ese montón de niños irritantes apareció esa chica la cual sigo
sin saber su nombre, ella era callada, pálida se escondía en los lugares donde no llegaba
el sol, la luz y los coloridos tapetes y juguetes ya no llegaban a esa zona era donde ella
habitaba. Comencé a hablarle por que ella no me molestaba así que solo hablé y ella no
respondía, al yo estar hablando por tanto tiempo obtuve respuesta de ella diciéndome:
- ¿Cómo es que cargas con una trágica historia y no estar triste? - Yo le respondí que mis
ojos no los presto a las lágrimas, mi mente odia a todas las emociones y lo veo como un
juego al azar las emociones que puedo llegar a sentir, ella me sonrió de repente los
doctores me volvieron a encobijar con esa odiosa manta blanca. Así que todas las noches
escuchaba el poder de la tristeza era capaz de tomar la razón humana y terminar con la
vida, la razón del por que lo se es muy simple ella era mi vecina de habitación y su ventila
era capaz de hacer que escuchara lo que pasaba.
Recordé que aquella agradable chica podría ser mi oportunidad de escape si lograba
hacer que su tristeza tomara conciencia y fuera justo el día en el que no tengo puesta mi
cobija, paso mucho tiempo y esfuerzo, pero no hay nada como mi talento innato para la
manipulación no pueda hacer.
Tras habar con ella y llenar de ideas deprimentes, mentirle con que un fantasma sin rostro
rondaba por los pasillos, logre turbar la débil mente de esa agradable chica para hacer
que su tristeza dominara su razón fue interesante sus efectos porque ella ya no lograba
dormir, comer o hablar.
El último sábado que la vi le obsequie el objeto perfecto para ella una cuerda de saltar
para ver si ella lograba saltar hasta el cielo, ella trepo lo suficiente para amarrar un
extremo de la cuerda al pequeño ventilador, amarro como puedo la cuerda a su para
dejarse caer, el ventilador se rompió y su velocidad incremento mientras la chica caía el
ventilador hiso que regresara arriba, al parecer se atoro en un alguna parte del ventilador
asiendo que ella se acerque mas a las peligrosas aspas que a ese punto giraban más
rápido que mis ideas.
Fue decepcionante ver como ella no fue al cielo si no al suelo mientras el mismo liquido
rojo inundo la sala, y claro ella de la nada se partió en 2 una parte para la investigación y
la otra como un balón bueno eso creo yo, pero fue tan satisfactorio ver como ya tenia
hecha mi perfecta cortina de humo, los habitantes de inmediato entraron a la sala.
El llanto de los niños, la cara de horror que logro colocar mi pequeña idea fue perfecta.
Sin perder el tiempo logre salir de esa peque sala y correr hacia otra parte, conocía
perfectamente este pequeño mundo así que ocupe el pasillo de visitas para que los
mismos habitantes me expulsarán de ahí y tal como lo dije ellos me expulsaron de ese
pasillo y ante mis ojos la salida.
Antes de ese momento pensé que tenia la peor de las suertes ya que acabe en un mundo
lleno de extraños habitantes vestidos de fantasmas y estar todo el día encerrado, pero
ese día fue perfecto, ya que al momento que logre salir mi mente se abrió al conocer a mi
nuevo encargado.
Un prestigioso y refinado maestro que había perdido a su hijo, agradezco su desaparición
por que el grito que yo era idéntico a su hijo perdido, en ese momento me sentí incomodo
y un poco asqueado por la cantidad de afecto que me mostro, el al verme bien dijo que
estaba alucinando con el y se disculpo conmigo, obvio no quería dejar de la posibilidad de
que fuera mi encargado así que le dije con un clásico chantaje de niño que yo también
perdí a mis padres y que no tenia a donde ir, sobra decir que fingí un llanto para que no
me llevara de nuevo adentro de ese mundo el cual se llamaba hospital.
Logre ablandarle el corazón a esa persona el me adopto sin hacer el eterno papeleo, me
puso nombre y me llamo Areus, pues resulta que es fan de los nombres griegos.
Me educo pero el estaba extasiado por mi amplio conocimiento acerca de la psicología así
que me enseño gramática, algebra, química, geografía, historia y demás disciplinas para
estudiantes, estuve 3 años estudiando bajo su tutorado, el como docente y yo como
estudiante, el seguía asombrado por la velocidad con la aprendía y me daba por prodigio,
a decir verdad el me solo me observaba mas como objeto de investigación ya que el noto
que no era capaz de poder sentir una emoción como una persona normal descubrió que
era antipático y que muy rara vez notaba una emoción sincera.
El era astuto y para comenzar el experimento decidió inscribirme a una secundaria publica
donde los estudiantes estaban en pleno desarrollo emocional, yo estaba desagradado ya
que todo el mundo me observaba con asombro, nunca me considere vanidoso, pero a
decir verdad era mil veces mas atractivo que cualquier chico que estuviese en ese lugar.
Las maestras, alumnas y algunos chicos me llenaron de asco al decir que envidiaban mi
piel de manera “amable” sus comentarios como “tu piel es mas blanca que la leche”
“nunca conociste el sol” comentarios que a decir verdad solo daba una sonrisa basia y
falsa.
El problema empeoro cuando notaron que en mis ojos eran color avellana, no pude
contener mas mi enojo y desagrado así que solo dije que: - es desagradable ver como
todos a mi alrededor son tan inferiores-.
quizás no fue la idea que quise dejar en claro la mejor manera de decirlo, pero disfruté
mucho ver como el enojo se reflejó en sus rostros. Afortunadamente el dulce sonido del
timbre de inicio de clases sonó, y ahí me demostró lo increíblemente mediocre que era la
educación pública, la mirada de las chicas para criticar el comentario que hice saber a los
que me observaban, los chicos tan tontos que creyeron que me rebajaría a tener un
interés amoroso hacia sus “novias” era repugnante para mí.
Después de vivir el infierno de mi vida por toda una tarde tuve que caminar devuelta a
casa ya que mi encargado no pudo recogerme. Camine un rato y note la presencia de 2
hombres, estaban siguiéndome, lejos de sentir miedo comencé mi primer experimento,
juagando un poco con ellos y su subconsciente empecé a actuar como perdido, pase a
una ferretería a comprar un cúter y una cuerda delgada.
El experimento consistió en hacerles ver que tenia dinero, su estupidez por deducir que la
diferencia de edad seria una enorme ventaja para completar su robo seria la oportunidad
perfecta para descargar todo el desgrado que tenia dentro de mi al seguir caminando
encontré un callejón obscuro con un par de botellas de vidrio rotas en el suelo.
Así que decidí entrar al callejón, al ver que los sujetos taparon la única entrada y salida
decidí amarar el cúter a la cuerda y que la navaja estuviese en un punto sólido, cuando el
primero de ellos se acercó saco una navaja y con una voz baja y segura me dice: -si
valoras tu vida entrégame tus pertenencias- yo de inmediato ocupe mi cuerda como látigo
para que la navaja del cúter rasgara la mano, el cúter hiso el suficiente daño para que el
hombre soltara la navaja, cuando intento levantar la navaja un segundo latigazo ya venia
de mi parte, esta vez la hoja afilada del cúter penetro el brazo del sujeto y solo se atoro,
su acompañante al ver los que su compañero se retorcía de dolor decide entrar pero este
estaba armado.
Mi mente estaba en éxtasis por ver un arma que puede acabar de inmediato con la vida,
decidí aventar directo a la cara una de las botellas de vidrio que están tiradas por el suelo,
el efecto solo causo que el primer disparo diera directo en el pie de su compañero, de
nuevo se retorcía de dolor.
El sujeto con el arma esta limpiando su cara de los trozos de vidrio que estaban
molestando, de inmediato tome la navaja y me cubrí detrás de un basurero, por primera
vez una sonrisa real en mí, decidí esperar lo suficiente a que el hombre con el arma de
fuego se acercara.
cuando lo tuve cara a cara el noto mi sonrisa de inmediato antes de que el pudiera
reaccionar yo le arroje la navaja directo a su ojo el efecto fue tan bueno que soltó su
arma, en lugar de darles un disparo en la cabeza y terminar de una vez todo decidí
divertirme mas.
Con el arma de fuego dispare a sus rodillas, retire la navaja de la cara del atacante la
navaja trajo consigo un ojo, mi premio, decidí seguir teniendo premios, por fin sentía una
emoción de verdad una sonrisa nada falsa los sujetos solo gritaban de dolor, yo disfrutaba
de esos gritos al retirar los ojos con la navaja de cada uno decidí tomar el arma y la
navaja y guardarlas en mi mochila, la navaja al estar ensangrentada la metí en la bolsa de
la ferretería, el arma le coloque seguro y decidí meter todo en la mochila.
Mi primer experimento solo demostró que no importo mi corta edad de 12 años para
arrebatarle la vida a dos adultos experimentados en robo. En mi cabeza rondaba la
palabra no hay ni habrá un adulto de hacerme daño. Llegue 10 minutos tarde a casa pero
mi encargado no estaba a si que aproveche para lavar mis manos y lavar el suéter que
estaba lleno de tierra, afortunadamente fui cuidadoso para no manchar la camisa.