Padre celestial, te damos gracias en este momento por el privilegio de reunirnos
como hijos tuyos.
Te agradecemos por tu amor incondicional, por la gracia que nos has concedido a
través de tu Hijo Jesucristo y por la oportunidad de estar aquí en comunión unos
con otros.
Señor, agradecemos por cada persona presente en este lugar y por las bendiciones
que has derramado sobre nuestras vidas. Reconocemos que cada día es un regalo
de tu amor y que cada encuentro es una oportunidad para crecer en nuestra
relación contigo y con nuestros hermanos fe.
Te agradecemos por tu guía constante, por la fuerza que nos brindas en los momentos
difíciles y por las alegrías que compartimos como comunidad. Que tu Espíritu Santo
nos dirija y guíe durante este tiempo, abriendo nuestros corazones y mentes a tu
Palabra.
Padre, te agradecemos por tu fidelidad y por el vínculo que compartimos en Cristo
Jesús. . En el nombre de Jesús oramos, amén.
INTRODUCCION
Versículo base: Salmo 133:1 "¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los
hermanos juntos en armonía!"
Es verdaderamente un gozo estar reunidos en esta mañana, compartiendo la Palabra
de Dios. En momentos como este, recordamos la importancia de la comunión y el
crecimiento espiritual juntos.
La Biblia enfatiza la importancia de adorar y honrar a Dios en todas las áreas de nuestra
vida, ya sea en el trabajo, en casa o en la comunidad.
En la Escritura, se destaca que Dios busca adoradores que lo adoren "en espíritu y en
verdad" (Juan 4:23-24). Esto implica una adoración genuina y sincera que proviene del
corazón, independientemente del momento o lugar. La adoración no está limitada a un
entorno específico, como un culto formal en una iglesia, sino que abarca toda nuestra
vida diaria.
Trabajar con integridad, tratar a los demás con amor y respeto, y cumplir nuestras
responsabilidades diarias de una manera que honre a Dios también son formas de
adoración. La Biblia nos insta a hacer todo, incluso el trabajo diario, "como para el
Señor" (Colosenses 3:23).
LA GRATITUD
En la historia de los 10 leprosos, encontramos que Jesús sana a estos hombres de
su enfermedad. Sin embargo, solo uno de ellos regresa para dar gracias y
reconocer el poder y la misericordia de Dios. Este relato nos enseña una valiosa
lección acerca de la gratitud y el reconocimiento hacia Dios en nuestras vidas
diarias como seguidores de Cristo.
En primer lugar, debemos ser conscientes de las bendiciones que recibimos
cada día. A menudo, TOMAMOS EN POCO muchas cosas en nuestra vida,
como la salud, el trabajo, la familia y los amigos.
No valoramos lo suficiente estas bendiciones y olvidamos que todo lo
bueno proviene de Dios.
Al igual que los leprosos, debemos reconocer que Dios es quien provee
todas estas cosas y expresar nuestra gratitud por ello.
En segundo lugar, debemos No se trata solo de dar gracias a Dios cuando
recibimos algo grande o cuando nuestras oraciones son contestadas de la
manera que esperamos. (EJEMPLO DE JOB)
Se trata de desarrollar un corazón agradecido en todo momento, incluso en
las dificultades y las pruebas. La Biblia nos dice en 1 Tesalonicenses 5:18: «Dad
gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en
Cristo Jesús». Debemos aprender a encontrar razones para agradecer en cada
circunstancia y confiar en que Dios está obrando en medio de ellas.
En tercer lugar, debemos expresar nuestra gratitud a Dios tanto en
palabras como en acciones. No basta con sentir agradecimiento en nuestro
corazón, sino que debemos expresarlo a Dios de forma constante. Esto
implica orar y alabar a Dios, reconociendo su bondad y amor hacia nosotros.
Además, debemos poner en práctica nuestra gratitud a través del servicio y
la generosidad hacia los demás. Como seguidores de Cristo, debemos reflejar
el carácter de Dios en nuestras vidas y mostrar agradecimiento compartiendo
con los necesitados y extendiendo la mano a aquellos que lo necesiten.
En conclusión, la historia de los 10 leprosos nos enseña la importancia de la
gratitud y el reconocimiento a Dios en nuestras vidas diarias como
seguidores de Cristo. Debemos ser conscientes de las bendiciones que
recibimos, cultivar una actitud de gratitud constante y expresar nuestra
gratitu+d tanto en palabras como en acciones. Al hacerlo, demostramos
nuestra confianza en Dios y damos testimonio de su amor y fidelidad.
En conclusión, el texto bíblico de los diez leprosos es un poderoso recordatorio de
la importancia de la gratitud y la fe en nuestras vidas. A través de esta historia,
podemos ver cómo solo uno de los diez leprosos regresó a Jesús para agradecerle por
su sanidad, mientras que los demás continuaron con sus vidas sin reconocer el milagro
que habían experimentado.
Este pasaje nos enseña la necesidad de ser agradecidos y reconocer las bendiciones
que recibimos de Dios. Nos hace reflexionar sobre cuántas veces podemos dar por
sentado los regalos divinos y olvidarnos de agradecer al dador de todas las cosas
buenas.
Además, también nos invita a reflexionar sobre nuestra fe y confianza en Dios. ¿Somos
capaces de confiar en Él cuando las cosas van mal? ¿Podemos ver más allá de nuestras
dificultades y creer en su poder para transformar nuestras vidas?
Dios nos llama a ser agradecidos y a confiar en Él en todas las circunstancias. Aunque a
menudo enfrentamos desafíos y pruebas, no debemos olvidar que Dios está presente y
dispuesto a obrar milagros en nuestras vidas.
Así como el leproso samaritano fue sanado y transformado por su fe y gratitud hacia
Jesús, también podemos experimentar sanidad y transformación cuando reconocemos
a Dios como el autor de nuestras bendiciones y depositamos nuestra confianza en Él.
Que este texto bíblico de los diez leprosos nos inspire a ser agradecidos en todo
momento y a confiar en el poder de Dios para obrar en nuestras vidas. Que podamos
recordar siempre que cada bendición que recibimos es un regalo de su amor y gracia
infinitos.