Perdón
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El perdón es disculpar a otro por una acción considerada como ofensa, renunciando
eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en
cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido
perdonante no queden mas o menos afectadas. El perdonante no "hace justicia" con su
concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia al renunciar a la venganza, o al justo
castigo o compensación, en aras de intereses superiores. El perdón no debe confundirse con
el olvido de la ofensa recibida. Tampoco perdona quien no se siente ofendido por lo que otras
personas considerarían una ofensa.Tampoco perdona quien deja de sentirse ofendido tras las
explicaciones del presunto ofensor que hacen ver la inexistencia originaria de ofensa alguna.
El perdón es obviamente un beneficio para el perdonado, pero también sirve al perdonante
(que también está interesado en ver recompuestas total o parcialmente sus relaciones con el
ofensor y en ocasiones cumple al perdonar una obligación moral o religiosa) y a la sociedad,
pues contribuye a la paz y cohesión sociales y evita espirales de venganzas, motivo por el que
religiones y diversas corrientes filosóficas lo recomiendan.
Índice
1Elementos del perdón
2Factores que facilitan la obtención del perdón
3Tipos de perdón
4Concepciones religiosas, espirituales o filosóficas del perdón
o 4.1Judaísmo
o 4.2Cristianismo
4.2.1Perdón entre los hombres en el Antiguo Testamento
4.2.2El perdón divino en el Antiguo Testamento
4.2.3El perdón en el Nuevo Testamento
o 4.3Iglesia católica
4.3.1Absolución de los pecados en la Iglesia católica
o 4.4Budismo
o 4.5Islam
5Perdón en el ámbito jurídico
o 5.1El indulto
o 5.2El perdón de deudas civiles o condonación
o 5.3El perdón del ofendido en los asuntos penales
5.3.1Consideraciones generales de política criminal.
5.3.2Derecho penal vigente español sobre el perdón del ofendido
6El Perdón en la política
o 6.1Leyes de punto final
o 6.2Leyes de amnistía y compensación
o 6.3La "clemencia" como muestra e instrumento del poder político.
o 6.4Las peticiones de perdón de políticos o autoridades. La ética protestante y las peticiones
de perdón de los políticos en los EEUU.
o 6.5La llamada "autocrítica" en los sistemas totalitarios.
7Véase también
8Referencias
9Bibliografía
10Enlaces externos
Elementos del perdón[editar]
La acción de perdonar conlleva la existencia de las siguientes situaciones o hechos:
1. Existencia de una ofensa de cualquier tipo;
2. Conocimiento de la ofensa por el ofendido, por la "confesión" del propio ofensor o por
otros medios;
3. El perjudicado por la ofensa se siente ofendido;
4. Se modifica la actitud del ofendido hacia el ofensor (resentimiento, situación de
enfado);
5. (eventualmente) conocimiento por el ofensor de la afectación de las relaciones entre
ofensor y ofendido;
6. (eventualmente) el ofensor siente y/o manifiesta su vergüenza y/o arrepentimiento;
7. (eventualmente) el ofensor reconoce su error y culpa y/o solicita el perdón y/o da una
satisfacción al ofendido para hacerse merecedor del perdón;quien pide perdón
reconoce ante sí mismo su propio error y culpa, vence su orgullo y se humilla ante el
ofendido, solicitándole la gracia del perdón (lo que puede afectar a la autoestima); se
arriesga a haber reconocido la culpa o responsabilidad para eventualmente no recibir
el perdón solicitado.
8. El ofendido decide perdonar al ofensor, y, (eventualmente) se lo comunica expresa o
tácitamente.
Factores que facilitan la obtención del perdón[editar]
Aunque el ofendido es teóricamente libre de perdonar o no, y el perdón es por tanto en teoría
un acto graciable que no puede ser exigido, de hecho aumentan para el ofensor las
posibilidades de ser perdonado:
- cuando el ofensor explicita su pesar o arrepentimiento,
- cuando ha solicitado el perdón, sobre todo si se lo hace públicamente,
- cuanto menos grave fuera la ofensa,
- cuando se ha compensado al ofendido por el daño,
- cuanto más importante sea su relación con el ofensor,
- cuando el ofensor manifiesta su ánimo de enmienda,
- cuando el ofendido considera el acto de perdonar como una obligación moral o religiosa.
Tipos de perdón[editar]
Perdón pleno/parcial: En el perdón pleno, el perdonante "perdona y olvida", es decir, no
sólo decide no odiar al perdonado, sino que recupera la relación de confianza o amor con
el perdonado, como si la ofensa no hubiera tenido lugar. En el perdón parcial, el
perdonante decide no odiar al perdonado por la ofensa recibida, pero no se recomponen
totalmente las relaciones preexistentes.
Perdón condicional/incondicional: En el perdón condicional, el perdonante subordina
algunos o todos los efectos del perdón al seguimiento por parte del perdonado de ciertas
reglas de conducta o al cumplimiento de cualquier otro tipo de condición.
Perdón expresado/tácito/no expresado: El perdonante puede optar por comunicar
expresamente al perdonado la concesión del perdón, o bien por hacérselo ver por hechos
más o menos concluyentes, o bien optar por no comunicarle de modo alguno la concesión
del perdón.
Perdón espontáneo/solicitado: El perdón solicitado es el que se produce tras la petición de
disculpas del ofensor, el espontáneo tiene lugar sin tal petición.
Perdón humano/divino: Según quién sea quien perdona, Dios o el ofendido, el perdón será
divino o humano.
Concepciones religiosas, espirituales o filosóficas del
perdón[editar]
Pitaco, Rey de Mitilene (640-568 a. C)., uno de los 7 Sabios de Grecia, dejó en libertad al
asesino de su hijo, expresando: «El perdón es mejor que el castigo».
Aristóteles, en su Ética a Nicómaco afirmó que "cuando un hombre da pruebas de juicio en las
cosas que son del dominio de la prudencia, es porque es inteligente, tiene buen sentido, y
caso necesario sabe ser indulgente y perdonar; porque los procedimientos honrosos y
benévolos son los que emplean todos los hombres verdaderamente buenos en sus relaciones
con los demás hombres".
El filósofo estoico romano Séneca, en su obra "De la Clemencia", desaconsejaba el perdón
como contrario a la justicia, pero sí que aconsejaba la clemencia: "Diré por qué no perdonar.
Establezcamos primeramente qué es el perdón, para convencernos de que el sabio no puede
concederlo. Perdón es remisión de castigo merecido. ¿Por qué no debe concederlo el sabio?
Ampliamente desarrolladas se encuentran las razones en los que han tratado de esto. Por mi
parte, lo diré con brevedad, como refiriendo opinión ajena. Se perdona al que debería ser
castigado: ahora bien, el sabio no hace nada de lo que no debe hacer, ni omite nada de lo que
debe realizar: así, pues, no remite la pena que debe imponer, pero lo que quiere obtenerse
por el perdón lo concede por camino mucho más honroso; porque el sabio tolera, aconseja y
corrige. Hace lo mismo que si perdonara y no perdona, porque perdonar es confesar que se
omite algo que debería hacerse. Reprenderá a uno, pero no le castigará, atendiendo a su
edad, que le permite enmendarse: a otro, a quien su crimen expone al odio público, asegurará
la salvación, porque delinquió seducido o embriagado. Despedirá a los enemigos con la vida
salva, algunas veces con elogios, si empuñaron las armas por honroso motivo, por la fe
jurada, por alianza, por la libertad. Estas cosas no serán obras de perdón, sino de clemencia.
La clemencia tiene libre albedrío: no juzga por fórmulas, sino por el bien y la equidad.
Permitido le está absolver y tasar los castigos en el precio que le conviene. Al obrar de esta
manera no pretende anular la justicia, sino que sus sentencias se ciñan a lo más justo. Ahora
bien, perdonar es no castigar lo que se juzga perdonable. Perdón es remisión del castigo
debido: el primer efecto de la clemencia es declarar que los indultados no debían padecer otra
pena. Es, por consiguiente, más completa y honrosa que el perdón. En mi opinión, esta es
controversia de palabras; pero se está de acuerdo en cuanto al asunto. El sabio remitirá gran
número de castigos; conservará considerable número de hombres de mente enferma, pero
que pueden sanar. Imitará al diestro agricultor, que no cultiva solamente los árboles rectos y
elevados, sino que aplica puntales para enderezar aquellos que una causa cualquiera ha
torcido. Poda los unos para que las ramas no detengan su crecimiento; abona a los débiles
que languidecen en suelo empobrecido, y a aquellos que están cubiertos por extraña sombra,
les abre el cielo. Siguiendo estos ejemplos, el sabio perfecto examinará de qué manera debe
tratarse cada espíritu para atraer al bien a los que se han pervertido"
Todas las "religiones universales" recomiendan:
a) Perdonar a los demás
b) Pedir perdón por las ofensas a los demás y
c) Solicitar el perdón divino de los pecados, así como no sentir rencor por los castigos
o designios divinos, eventualmente crueles o incomprensibles para los humanos.
Judaísmo[editar]
Artículo principal: Judaísmo
El Yom Kipur, o día del Perdón se celebra el 10 de Tishrei, 10 días después del
Año Nuevo. Es la festividad más solemne y respetada del calendario judío. Este
día se inicia como todas las fiestas judías la tarde del día anterior. Se observa un
ayuno riguroso, es un día que se dedica a la plegaria y al arrepentimiento por las
faltas cometidas durante el año, esperando el perdón de Dios, que ha de perdonar
a todos quienes se arrepienten sinceramente.
Cristianismo[editar]
Artículo principal: Cristianismo
Perdón entre los hombres en el Antiguo Testamento[editar]
El perdón como virtud no obligatoria
El Dios del Antiguo Testamento hace múltiples referencias al perdón de Dios, pero
no insiste en reclamar que los hombres se perdonen entre sí; se lo considera no
como un imperativo moral sino como algo loable pero realmente no exigible. En
las oraciones contenidas en los Salmos se contienen numerosas peticiones
de misericordia o perdón por los propios pecados, pero también peticiones de que
Dios castigue duramente a los inicuos o a los enemigos del orante o del Pueblo
de Israel
Él aplastará a nuestros enemigos
Salmo 108:15
[...] por tu amor, aniquila a mis enemigos, destruye a mis opresores, pues soy
tu siervo
Salmo 143:12-13
¡Entrega pues a sus hijos al hambre, abandónalos a merced dela espada!
¡Quédense sus mujeres sin hijos y sin maridos! ¡Mueran de peste sus hombres
y sus jóvenes atravesados por la espada en la guerra! ¡Óiganse salir gemidos
de sus casas cuando de improviso mandes tú contra ellos hordas de
saqueadores!
Jeremías 18,21
lo cual parece indicar la legitimidad de no perdonar a los ofensores, sino solicitar a
Dios su castigo, sobre todo cuando pertenecen a otros pueblos distintos de Israel.
Sin embargo, es loable perdonar. En Génesis 45,4 se ensalza la conducta de
José, al perdonar a sus hermanos:
Entonces José dijo a sus hermanos: -Acercaos a mí, por favor. Ellos se
acercaron, y él les dijo: -Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para
Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido acá,
porque para preservación de vida me ha enviado Dios delante de vosotros.
Apresuraos, id a mi padre y decidle: "Así dice tu hijo José: ’Dios me ha puesto
como señor de todo Egipto. Ven a mí; no te detengas. Habitarás en la zona de
Gosén, y estarás cerca de mí, tú, tus hijos, los hijos de tus hijos, tus rebaños,
tus vacas y todo lo que tienes. Allí proveeré para ti, pues todavía faltan cinco
años de hambre; para que no perezcáis de necesidad tú, tu casa y todo lo que
tienes.
Génesis 45:4-11
Pero José les respondió: -No temáis. ¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios?
Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien, para hacer
lo que vemos hoy: mantener con vida a un pueblo numeroso. Ahora pues, no
tengáis miedo. Yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así les confortó
y les habló al corazón."
Génesis 50:19-21
El perdón divino en el Antiguo Testamento[editar]
La dialéctica Dios justiciero/Dios misericordioso
En su relación con los hombres, Dios en el Antiguo Testamento aparece en
ocasiones como justiciero, cruel y vengativo, y sin embargo también capaz de
perdonar. En Éxodo, 34, 6 y ss. se dice de él, de un modo algo paradójico para el
lector moderno, que es "clemente y misericordioso, tardo para la ira, y lleno de
lealtad y fidelidad, que conserva su fidelidad a mil generaciones y perdona la
iniquidad, la infidelidad y el pecado, pero que nada deja impune, castigando la
maldad de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta
generación". El Salmo 86-15 denomina a Dios "Señor misericordioso y
compasivo", pero luego también se lo denomina "Dios justiciero" (Salmo 94-1), y
se afirma de él que realiza castigos colectivos al pueblo de Israel por sus pecados
(Salmo 106, "culpas y castigos del pueblo"). En Jeremías 18, 7 afirma Dios:
A veces, yo decido, contra una nación o contra un reino, arancarlo, destruirlo o
aniquilarlo, pero si esa nación contra la que he hablado, se convierte de su
iniquidad, también yo me arrepiento del castigo que iba a ponerle
Jeremías 18, 7
Para obtener el perdón divino, el AT exige:
el reconocimiento y confesión de los pecados (2 Crónicas 7,14, Nehemías
9,2-37, Jeremías 18,7-11), con sinceridad (Isaías 58, 3-10)
penitencia, en forma de sacrificios o ayuno (Levítico 5 nº 15, 22.28, Samuel
12, 13-16)o limosna (Daniel 4, 24,; Tobías 4,7-11)
El perdón en el Nuevo Testamento[editar]
El perdón como imperativo moral, y ya no como mera virtud potestativa.
En el NT, Dios es misericordioso y está mucho más presente, y perdonarse los
unos a los otros se considera un imperativo moral, pues el perdón a quienes nos
ofenden y nos odian es uno de los mayores ejemplos de amor al prójimo; así
como en el Antiguo Testamento escasean las referencias al perdón entre los
hombres, éstas abundan en el Nuevo Testamento, que recomienda poner la otra
mejilla y amar a nuestros enemigos:
Jesús recomendó perdonar "setenta veces siete" (Mateo 18:22), es decir, no
cansarse de perdonar.
Rembrandt – “El Regreso del Hijo pródigo"
La Parábola del hijo pródigo enseña las diferencias del perdón entre los seres
humanos y su analogía con Dios como perdonador, para quienes buscan de su
perdón.1
Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a
nuestros ofensores. Y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal...
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial
también os perdonará a vosotros.
Mateo 6:12-14
Entonces Pedro se acercó y le dijo: -Señor, ¿cuántas veces pecará mi
hermano contra mí y yo le perdonaré? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: -No te
digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete.
Mateo 18:21-22
Mirad por vosotros mismos: Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente,
perdónale. Si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti
diciendo: "Me arrepiento", perdónale.
Lucas 17:3-4
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia, junto con
toda maldad. Más bien, sed bondadosos y misericordiosos los unos con los
otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros
en Cristo.
Efesios 4:31,32
Y cuando os pongáis de pie para orar, si tenéis algo contra alguien,
perdonadle, para que vuestro Padre que está en los cielos también os perdone
a vosotros vuestras ofensas.
Marcos 11:25-26
El amor tiene paciencia y es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es
ostentoso, ni se hace arrogante. No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No
se irrita, ni lleva cuentas del mal.
1 Corintios 13:4-5
Sobre todo, tened entre vosotros un ferviente amor, porque el amor cubre una
multitud de pecados.
1 Pedro 4:8
Hermanos, en caso de que alguien se encuentre enredado en alguna
transgresión, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con espíritu de
mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Gálatas 6:1
Si alguno ha causado tristeza, no me ha entristecido sólo a mí, sino en cierta
medida (para no exagerar) a todos vosotros. Basta ya para dicha persona la
reprensión de la mayoría. Así que, más bien, debierais perdonarle y animarle,
para que no sea consumido por demasiada tristeza. Por lo tanto, os exhorto a
que reafirméis vuestro amor para con él. Porque también os escribí con este
motivo, para tener la prueba de que vosotros sois obedientes en todo. Al que
vosotros habréis perdonado algo, yo también. Porque lo que he perdonado, si
algo he perdonado, por vuestra causa lo he hecho en presencia de Cristo; para
que no seamos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus propósitos.
2 Corintios 2:5-11
Iglesia católica[editar]
Artículo principal: Iglesia católica
Santo Tomás de Aquino, impresionado con la oración a menudo por él
mencionada y que es la oratio de la misa del X domingo después de Pentecostés,
que dice:"Deus qui omnipotentiam tuam parcendo maxime manifestas" "Oh Dios
que manifiestas tu omnipotencia sobre todo por el perdón..."), afirma que "el
perdón de Dios configura un poder superior al hecho de crear los cielos y la
tierra".
Las oraciones más importantes para el cristianismo, el "Kyrie Eleison", el "Credo"
de la Iglesia católica y el tradicional "Padrenuestro" mencionan el perdón de las
ofensas y de los pecados. En el "Credo" se dice, hacia el final: "Confieso que hay
un solo bautismo para el perdón de los pecados".
En el Padrenuestro se recogen estas palabras: perdona nuestras ofensas como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
El Kyrie Eleison (Señor, ten piedad) es uno de los cantos más antiguos del canto
gregoriano (esto se deduce por su texto en griego). Tiene una estructura de triple
exclamación:
a. Kyrie eleison.
b. Christe eleison.
a. Kyrie eleison.
Su texto es el siguiente:
Latín Castellano
(ed. Burntisland, 929) (traducción)
Kyrie, rex genitor ingenite, vera essentia, Señor, rey y padre no engendrado, verdadera esencia de Dios,
eleyson. ten piedad de nosotros.
Kyrie, luminis fons rerumque conditor,
eleyson. Señor, fuente de luz y creador de todas las cosas, ten piedad de
Kyrie, qui nos tuæ imaginis signasti nosotros.
specie, eleyson. Señor, Tú que nos has marcado con el sello de Tu imagen, ten
Christe, Dei forma humana particeps, piedad de nosotros.
eleyson. Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, ten piedad de
Christe, lux oriens per quem sunt omnia, nosotros.
eleyson. Cristo, sol naciente, a través de quien son todas las cosas, ten
Christe, qui perfecta es sapientia, piedad de nosotros.
eleyson. Cristo, Perfección de la Sabiduría, ten piedad de nosotros.
Kyrie, spiritus vivifice, vitæ vis, eleyson. Señor, espíritu vivificador y poder de vida, ten piedad de
Kyrie, utriqusque vapor in quo cuncta, nosotros.
eleyson. Señor, aliento del Padre y el Hijo, en a quien son todas las
Kyrie, expurgator scelerum et largitor cosas, ten piedad de nosotros.
gratitæ; Señor, purificador del pecado y limosnero de la gracia,
quæsumus propter nostras offensas noli te rogamos no nos abandones a causa de nuestras ofensas,
nos relinquere, consolador del alma dolorida, ten piedad.
O consolator dolentis animæ, eleyson.
El pecado es una ofensa a Dios, que por tanto también tiene algo que perdonar, a
través del sacramento de la confesión o penitencia. A través de los sacerdotes se
obtiene el perdón divino por medio de la llamada "absolución". La Iglesia católica
sostiene esta capacidad del sacerdote en las palabras que el evangelio pone en
boca de Jesús: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les
quedan perdonados. A quienes se los retengáis les quedan retenidos" (Jn 20, 23).
La Biblia destaca mucho más como obligación religiosa perdonar que pedir
perdón. Pese a la multitud de ocasiones en las que en la Biblia (particularmente
en el Nuevo Testamento) se recomienda perdonar a los demás, no se encuentran
referencias similares ordenando pedir perdón a los demás ofendidos, salvo a
Dios, por ejemplo en los Salmos.
Absolución de los pecados en la Iglesia católica [editar]
Como indicó la católica "Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos, en su circular de 20 de marzo de 2000: "La constitución divina del
Sacramento de la Penitencia comporta que cada penitente confiese al sacerdote
todos los pecados mortales, así como las circunstancias que lo especifiquen
moralmente y que recuerde después de un atento examen de conciencia [4]. Por
esta razón, el Código de Derecho Canónico establece con claridad que ‘la
confesión auricular y secreta y la absolución es el único medio ordinario por el que
un fiel que tenga conciencia de pecado mortal es reconciliado con Dios y con la
Iglesia. Sólo excusa de la confesión la imposibilidad física o moral. Al especificar
esta obligación, la Iglesia ha reiterado insistentemente que "todo fiel que haya
alcanzado el uso de razón está obligado a confesar fielmente sus pecados
mortales, al menos una vez al año". ‘Deben realizarse enérgicos esfuerzos para
evitar cualquier riesgo de que la práctica tradicional del Sacramento de la
Penitencia caiga en desuso’Por otra parte, en este Año Jubilar los católicos son
llamados de modo particular ‘para encontrarse con la experiencia únicamente
transformadora que es la confesión individual e íntegra y la absolución’. De
acuerdo con el derecho y la práctica de la Iglesia, el fiel debe confesar oralmente
sus pecados (confesión auricular), excepto en los casos de una verdadera
imposibilidad física o moral (por ejemplo, una mudez extrema, o una condición
física que inhiba del habla, impedimento en el habla, etc.). Esta disposición
excluye las celebraciones comunitarias del sacramento en las que los penitentes
son invitados a presentar una lista escrita con sus pecados al sacerdote confesor.
Se debe hacer notar que tales innovaciones también conllevan el riesgo de
comprometer el inviolable secreto de la confesión sacramental...El santo Padre ha
señalado que la naturaleza personal del pecado, conversión, perdón y
reconciliación como la razón por la que el Rito de la Reconciliación de varios
penitentes con confesión y absolución individual ‘pide la confesión personal de los
pecados y la absolución individual’. Como la confesión individual e íntegra de los
pecados es no sólo una obligación, ‘sino también un derecho inviolable e
inalienable’ del fiel, debe ser eliminada cualquier innovación que interfiera con el
cumplimiento de esta obligación, tales como invitar a los penitentes o
encarecerles a nombrar tan sólo un pecado o a nombrar un pecado
representativo"
El Catecismo exige para la obtención del perdón divino: 1.- Examen de
conciencia; 2.- dolor de corazón; 3.- propósito de enmienda; 4.- decir los pecados
al confesor, y 5.- cumplir la penitencia.
Budismo[editar]
Artículo principal: Budismo
En el Budismo, el perdón se concibe como una práctica para prevenir
pensamientos dañinos que puedan alterar nuestro bienestar mental.2
El budismo reconoce que los sentimientos de odio y rencor dejan un efecto
duradero en nuestra karma. De hecho, el budismo promueve el cultivo de
pensamientos que dejen una sensación sana-
"En la contemplación de la ley kármica somos conscientes de que no hay razón
para buscar venganza pero practicando el metta y el perdón, puesto que el
agresor es, realmente, el más desafortunado de todos".3 Cuando surge el
resentimiento, la visión budista tiene un proceder tranquilo hacia su dispensación
buscando la causa desde su raíz, este se centra en la liberación del sufrimiento y
el engaño, por medio de la meditación recibiendo con ella entendimiento de su
naturaleza. El Budismo cuestiona la realidad de las pasiones que hacen posible el
perdón y los objetos de esas pasiones.4 "si no perdonamos, continuamos creando
una identidad alrededor de nuestro dolor, y esta es la que renace continuamente,
esta es la que sufre."5
El Budismo pone mucho énfasis en los conceptos de Mettā (tierna
amabilidad), karuna (compasión), mudita (gozo compasivo),
y upekkhā (ecuanimidad), como medios para evitar el resentimiento en primer
lugar. Esas reflexiones son usadas para el contexto del sufrimiento en el mundo,
tanto el nuestro como los demás.
En respuesta del 9/11, Ajahn Jayasaro, un monje budista, les recordó a sus
alumnos, "cuando le damos una consideración seria a nuestra compañía en el
nacimiento, entrados en edad, en enfermedad, y muerte con los demás seres en
la tierra, nos da un una nueva perspectiva...."
Citas (para mas citas wikiquote)
‘El abusó de mí, me golpeó, me venció, y robó’
— Y aquellos que albergan tales pensamientos el odio nunca cesará
‘El abuso de mí, me golpeó, me venció, y robó’
— Y en aquellos que no albergan tales pensamientos el odio cesará
(Dhammapada 1.3-4; trans. Radhakrishnan)
Islam[editar]
Artículo principal: Islam
De Dios (Alá) se predica constantemente que es El
Clemente, El Misericordioso (al-Rahman al-Rahim). El Corán,
la Escritura de los musulmanes, deja claro que Dios castiga,
pero también perdona. El islam enseña que Dios es "el
misericordioso", y la fuente original de todo perdón. El perdón
frecuentemente requiere el arrepentimiento de quienes han
de ser perdonados. Dependiendo del tipo de error cometido,
el perdón puede provenir directamente de dios, o del
ofendido. En el caso del perdón divino, la petición de tal
perdón y el arrepetimiento es relevante; en el caso del
perdón humano, es importante tanto perdonar como ser
perdonado.
El libro fundamental del Islam, el Corán, enseña que sólo hay
un pecado que Dios no perdona, la asociación de otros
dioses a Dios (politeísmo) si se mantiene hasta la muerte,
pero sí perdona a quien vuelve a Dios e implora
sinceramente perdón y abandona la adoración de los demás
dioses (Corán 4:116)
El Corán recomienda insistenteente pedir. Dios perdón por
los pecados: "…e implorad el perdón de Al-lah. Ciertamente
Al-lah es Absolvedor, Misericordioso." [Corán 2:199]; "Y os
exhorta a que pidáis perdón a vuestro Señor y os arrepintáis."
[Corán 11:3];; "Quien obre mal o cometa iniquidad y luego
pida perdón a Al-lah, encontrará que Al-lah es absolvedor,
misericordioso." [Corán 4:110]. El Profeta Nuh (Noé) dijo a su
gente "Implorad el perdón de vuestro Señor, pues es
remisorio". [Corán 71:10]. También el Profeta Saleh dijo:
"¿Por qué no pedís perdón a Allah para que se os tenga
misericordia?"[Corán 27:46]. El Profeta Shu’aib dijo "Pedid
perdón a vuestro Señor y arrepentíos, ciertamente mi Señor
es misericordioso, afectuoso" [Corán 11:90].“Quienes
controlan su cólera y perdonan a los hombres, sepan que
Allah ama a los benefactores” (3:134); “perdona [las faltas de
los hombres] con un perdón generoso” (15:85); “quien
perdone [a su enemigo] y haga las paces, su recompensa es
asunto de Dios –pues, ciertamente, Él no ama a los
malhechores.” (42:40). “Sabed que [Allah recompensará a
quien por tener entereza y resolución es paciente y sabe
perdonar” (42:43). "[¡Oh, Muhammad!] Ante todo, elige
perdonar, ordena el bien y apártate de quienes se comportan
contigo en forma ignorante.” (Corán 7:199)
Cuando alguien se convierte al Islam, Dios le perdona todos
sus pecados y malas acciones previas. Un hombre llamado
‘Amr llegó donde el Profeta Muhammad,, y le dijo: “Dame tu
mano derecha para que pueda jurarte lealtad”. El Profeta
estiró su mano derecha, entonces ‘Amr retiró la suya. El
Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, le dijo:
¿Qué sucede ‘Amr? El respondió: “tengo una condición”. El
Profeta pregunto: “¿Que condición pretendes?” ‘Amr dijo.
“Que Dios perdone mis pecados”. El Profeta, la paz y las
bendiciones de Dios sean con él, le dijo: “¿Acaso no sabes
que al abrazar el Islam se borran todos tus pecados
anteriores?”.
Aunque en ciertas ocasiones el Corán autoriza el ataque a
los infieles (por ejemplo 9:12), como norma general se
interpreta que se refiere a ataques de autodefensa. Cuando
es posible, el Corán aclara que es mejor perdonar que
atacar. El Corán describe a los creyentes (musulmanes)
como aquellos que "evitan pecados y el vicio, y cuando son
ofendidos perdonan" (42:37. El Corán, aunque acepta que un
justo castigo es razonable, afirma que "quienes perdonan y
mantienen la corrección son recompensados por Dios"
(42:40).
Sin embargo, "No corresponde que el Profeta ni los creyentes
pidan perdón por los idólatras aunque se trate de sus
parientes, después de que se evidenció que ellos serán
castigados en el Infierno". [Corán 9:113]
En a llamada "noche del perdón" (Laylat al-Barh), que se
celebra el décimo quinto día del octavo mes, Dios determina
el destino de cada persona para el siguiente año. La gente se
perdona los pecados mutuamente y pasa la noche en
oración.
Para ser perdonado por Dios, el Corán exige tres requisitos:
1. Reconocimiento de la ofensa ante uno mismo y ante
Dios
2. Proponerse no repetir la ofensa
3. Pedir a Dios el perdón
Perdón en el ámbito jurídico[editar]
Por perdón en el ámbito jurídico pueden entenderse tres
cosas bien distintas:
a) El perdón del ofendido por un delito o falta penales
b) El perdón de las deudas, técnicamente llamada "condonación"
c) El perdón de las penas concedido discrecionalmente por el Estado, por medio del
llamado "indulto"
El indulto[editar]
La facultad de castigar y perdonar se ha considerado
tradicionalmente como una de las prerrogativas
esenciales del soberano, y como muestra de civilización,
como contraria a una carácter justiciero o vengativo del
poder y como muestra de "clemencia", que evitaría
añadir al mal causado por el delito el mal causado por la
pena. El indulto (también conocido como perdón) es una
causa de extinción de la responsabilidad penal, que
supone el perdón de la pena. Lo concede un poder
soberano, como un rey o jefe de estado (hoy en día lo
conceden en realidad los gobiernos, aunque formalmente
lo haga el Jefe del Estado en la mayoría de los países).
El perdón es diferente a la amnistía, que supone
renunciar a perseguir el delito; sólo puede indultarse a
quien ya ha sido condenado, en cambio puede
amnistiarse a quien no lo ha sido. Hoy en día, el perdón y
el indulto se conceden en muchos países cuando los
individuos llegan a demostrar que han pagado su deuda
con la sociedad, o cuando por otras razones los
encargados de concederlos entienden que son
merecidos (por ejemplo cuando se sospecha un error
judicial o se entiende que la ley penal por la que se
condenó era injusta). El perdón es concedido por ello en
ocasiones a personas a las que se ha acusado
injustamente. No obstante, puesto que suele ser requisito
para el indulto que el condenado o un tercero lo solicite, y
la solicitud constituye implícitamente la aceptación de
una falta, en ocasiones el ofrecimiento es rechazado. El
indulto puede ser total (de toda la pena) o parcial. El
indulto parcial supone la remisión de alguna o algunas de
las penas impuestas o su conmutación por otras menos
graves. A su vez puede ser general (se le concede a un
tipo de criminales) o particular (a favor de una persona
determinada). En España están prohibidos los indultos
generales. El indulto total comprende la remisión de
todas las penas a que hubiere sido condenado el reo y
que aún no hubieren sido cumplidas. En Argentina, la
Constitución Nacional incluye el indulto como una de las
atribuciones del Presidente, en delitos sujetos a la
jurisdicción federal con excepción de los casos de
acusación por la Cámara de Diputados, es decir, en caso
de juicio político.6
El perdón de deudas civiles o
condonación[editar]
Perdonar a un deudor una deuda de modo gratuito es
equivalente a una donación, por lo que se la denomina
"condonación" en ocasiones asimilable a cancelación de
la deuda o desendeudamiento.
El perdón del ofendido en los asuntos
penales[editar]
Consideraciones generales de política criminal.
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En la mayoría de los delitos (los llamados delitos
"públicos" o "perseguibles de oficio", basta con que la
autoridad conozca la existencia del delito para que esté
obligada a perseguirlo y a castigarlo, incluso sin denuncia
del ofendido y aunque el ofendido no coopere con la
persecución mediante su testimonio, e incluso si el
ofendido manifiesta su falta de voluntad de que se
persiga el hecho. Ello se debe a que el llamado "ius
puniendi" (derecho a castigar) es en el Derecho Moderno
un derecho del Estado, no de los particulares, que sólo
tienen derecho en su caso a denunciar, y si el
correspondiente ordenamiento así lo prevé, a participar
activamente como partes acusadoras en el
procedimiento penal y solicitar una indemnización como
víctimas. En los "delitos públicos", el perdón del ofendido
no tiene efectos jurídicos, o como mucho puede equivaler
a la renuncia a la exigencia de responsabilidades civiles
(indemnización y/o recuperación de las cosas objeto del
delito). En los delitos "semipúblicos", es precisa la
denuncia del ofendido para que pueda persequirse el
delito, pero el perdón de la víctima no extingue la
responsabilidad penal. En los llamados "delitos privados",
la denuncia del ofendido y su voluntad de que se persiga
al autor se configuran como requisito imprescindible para
que el Estado pueda perseguir y castigar, y el perdón del
ofendido extingue la responsabilidad penal.
La regulación de los efectos del perdón del ofendido es
una delicada decisión que ha de adoptar el legislativo de
cada estado. Éste ha de decidir si configura cada uno de
los delitos como públicos, semipúblicos o privados, y
cuáles serán los efectos que consiguientemente haya de
atribuirse a la concesión del perdón del ofendido o
víctima del delito, y si exige o no con carácter general o
en ciertos casos la autorización judicial del perdón como
medida de precaución; igualmente ha de decidir el
legislador si el perdón puede tener lugar sólo antes de
que el delincuente haya sido condenado, o si los efectos
del perdón pueden tener lugar también tras la condena
penal. Para decidir si se otorga efectos al perdón del
ofendido hay que considerar a) hasta qué punto están
implicados los intereses públicos en la persecución del
delito y b) hasta qué punto puede entenderse que dar
efectos al perdón puede someter a la víctima a nuevas
presiones del delincuente para obtener de la misma el
perdón. Ejemplo: El delito de injurias es en muchas
legislaciones, por ejemplo en España, un delito privado,
pues se entiende que el interés fundamental de que se
persigan es el del ofendido (por ello sólo se puede
perseguir penalmente previa denuncia del ofendido) y
dada la relativamente escasa gravedad del hecho, no es
de esperar que el denunciante retire la denuncia por
presiones del ofendido. En los delitos de malos tratos
familiares, sin embargo, el Derecho Español ha optado
(sin que falten críticas por ello) por calificarlo como delito
público, de modo que el perdón de la mujer maltratada
no produce efecto alguno. Se estimó que la misma, por
su situación de dependencia económica, y dependencia
emocional, podría no sentirse lo suficientemente libre
para perdonar con entera libertad, por lo que el legislador
no le atribuye efecos a su perdón (sin embargo, en la
práctica forense vemos que muchas mujeres, que han
denunciado a sus esposos, "retiran las denuncias" y se
niegan a declarar contra sus esposos (La Ley de
Enjuiciamiento Criminal española les concede eses
derecho por ser esposas) cuando los ven detenidos y
conocen que por su denuncia ellos podrían ser
condenados a una pena de prisión y prohibición de
acercamiento a la esposa, con los tremendos efectos
familiares de tal hecho; en tales casos, la práctica
forense suele archivar los asuntos - sobreseimiento
provisional por falta de pruebas- siempre que no existan
lesiones no pruebas distintas de la declaración de la
esposa). Por ello algunas voces solicitan que las esposas
maltratadas puedan ser legalmente obligadas a declarar
como testigos incluso contra sus esposos; otros se
oponen, afirmando que con ello se obligaría a las mismas
a cometer falso testimonio para proteger a sus esposos.
Otros piensan que la imposibilidad de conceder el perdón
destroza familias que podrían salvarse, y que quedan
destruidas si el esposo resulta ser condenado a prisión
(dejando al resto de la familia sin sustento) o a una pena
de alejamiento (alejamiento no querido por la esposa,
que pasa a ser una víctima de la justicia en vez de ser
protegida por la misma). Este ejemplo revela lo complejo
de la decisión del legislador de conceder o no al perdón
efectos jurídicos.
Derecho penal vigente español sobre el perdón del
ofendido[editar]
(Actualizado a julio de 2012).- El art. 130 del Código
Penal Español dispone que "la responsabilidad criminal
se extingue (...) por el perdón del ofendido, cuando la Ley
así lo prevea. El perdón deberá ser otorgado de forma
expresa antes de que se haya dictado sentencia, a cuyo
efecto el juez o tribunal sentenciador deberá oír al
ofendido por el delito antes de citarla. En los delitos o
faltas cometidos contra menores o incapacitados, los
jueces tribunales, oído el Ministerio Fiscal, podrán
rechazar la eficacia del perdón otrogado por los
representantes de auéllos, ordenando la continuación del
procedimiento, con intervención del Ministerio Fiscal, o el
cumplimento de la condena. Para rechazar el perdón a
que se refiere el párrafo anterior, el juez o tribunal deberá
oír nuevamente al representante del menor o incapaz". El
legislador, la regular con carácter general los efectos
jurídicos del perdón en el Derecho Penal, exige que la
concesión del perdón tenga lugar antes de la sentencia,
pero posteriormente, al regular los delitos concretos,
según veremos, prevé casos en los que se extinguen
también las penas ya impuestas en sentencia.
Art. 191 del Código Penal: "El perdón del ofendido en
delitos contra la libertad sexual no extingue la acción
penal ni la responsabilidad penal". El legislador de 1995
ha cambiado la concepción tradicional de perdón en los
delitos sexuales, en los que el perdón del ofendido solía
extinguir toda responsabilidad. El art. 201,3 del Código
Penal, que sanciona el delito de descubrimiento o
revelación de secretos dispone que hace falta la
denuncia del ofendido para poder perseguir tal delito, y
que el perdón del ofendido extinguirá la acción penal "o
la pena impuesta". El art. 215 CP. dispone que en los
delitos de calumnia e injuria se exigirá querella del
ofendido para posibilitar la persecución penal; y el
culpable de calumnia o injuria "quedará exento de
responsabilidad penal mediante el perdón de la persona
ofendida por el delito o su representante legal". De
conformidad con el art. 267 CP., en el delito de daños
(por cuantía de más de 80.000 €) causados por
imprudencia grave ( si no llegan a tal cuantía los daños
imprudentes no son delito), se exige denuncia del
ofendido como condición de perseguibilidad, y el perdón
del ofendido extingue la "pena o la acción penal". Art.639:
"El perdón del ofendido en las faltas perseguibles sólo a
instancias de la persona agraviada" (que son la falta de
injurias y vejaciones, y la falta de lesiones por
imprudencia) extinguirá la acción penal o la pena
impuesta".
El Perdón en la política[editar]
Leyes de punto final[editar]
Diversos países han sufrido períodos de convulsiones
sociales o de opresión dictatorial durante los que se
producen graves violaciones de los derechos humanos.
Restablecida la situación normal, se plantea cómo
proceder con los autores de crímenes generalizados en
tales situaciones excepcionales. El castigo ordinario de
los culpables es en ocasiones imposible, por el gran
número de responsables o porque se dejaría al país sin
posibilidades de recuperación; en otras ocasiones, los
criminales gozan de un cierto apoyo social o entre las
fuerzas armadas, o su castigo podría producir nuevas
rebeliones o el resurgimiento de movimientos terroristas.
Además, en otras ocasiones, el castigo podría impedir la
reconciliación entre las diversas facciones de un previo
conflicto civil, y el perdón podría servir para negociar el
fin de movimientos terroristas. Para tales casos se dictan
la llamadas "leyes de punto final", que suponen una
amnistía total o parcial (por ejemplo, perdón a los que no
hayan cometido "delitos de sangre"), condicionada o no,
a los autores de los delitos referidos, o prevén sanciones
distintas a las ordinarias para los delitos cometidos.
Ejemplo de las anteriores, la legislación de
desnazificación alemana tras la II Guerra Mundial, la "Ley
de Punto Final" chilena aprobada para regular la
situación posterior a la dictadura de Pinochet y las
"desapariciones" (secuestros, asesinatos, rapto de
menores, etc) de aquella época, la Ley de Amnistía
española tras la muerte del dictador Franco (Real
Decreto-ley 10/1976, de 30 de julio, sobre Amnistía, y
Ley 46/1977,7 de 15 de octubre, de Amnistía, o la Ley
sudafricana dictada tras el fin del apartheid, que exige la
previa confesión de los crímenes en comisiones de
reconciliación nacional como requisito para el perdón, o
la legislación británica relativa al proceso de paz con el
IRA. En este tipo de leyes, si bien sufre la justicia en el
sentido propio, importantes consideraciones de utilidad
general aconsejan renunciar a la potestad sancionadora
del Estado o moderarla. La legitimidad y eficacia de estas
leyes es sin embargo discutible cuando son los mismos
criminales quienes estando aún en el poder las dictan,
con el fin de procurarse la impunidad tras la cesión o
pérdida del poder (caso chileno), lo cual ha dado lugar a
alguna declaración de nulidad de tales leyes.
En Argentina, la Ley 23.492 de Punto Final estableció la
paralización de los procesos judiciales contra los
imputados como autores penalmente responsables de
haber cometido el delito complejo de desaparición
forzada de personas (que involucró detenciones ilegales,
torturas y homicidios agravados o asesinatos) que
tuvieron lugar durante la dictadura militar del
autodenominado Proceso de Reorganización Nacional de
1976–1983. Fue presentada por los diputados Juan C.
Pugliese, Carlos A. Bravo y Antonio J. Macris, y
promulgada el 24 de diciembre de 1986 por el
presidente Raúl Alfonsín.1 El Congreso la declaró nula
en 2003. La ley dictaminaba que "se extinguirá la acción
penal contra toda persona que hubiere cometido delitos
vinculados a la instauración de formas violentas de
acción política hasta el 10 de diciembre de 1983". Dado
que sancionaba la impunidad de los militares por la
desaparición de varios miles de opositores y guerrilleros
de izquierda (casi 9.000 según el informe del Nunca
Más de 1984 y hasta unos 30.000 de acuerdo a los
organismos de Derechos Humanos), fue en su momento
objeto de una viva y acalorada polémica. Sólo quedaban
fuera del ámbito de aplicación de la ley los casos de
secuestro de recién nacidos, hijos de prisioneras políticas
destinadas a desaparecer, que eran por lo general
adoptados por militares, quienes les ocultaban su
verdadera identidad biológica. La ley, junto con su
complementaria, la de Obediencia debida, fueron
anuladas por el Congreso Nacional en 2003. Esta
anulación fue convalidada por la Corte Suprema de
Justicia, que las declaró inconstitucionales el 14 de junio
de 2005. Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida,
junto a los indultos realizados por Carlos Menem (1989–
1990), son conocidas entre sus detractores como leyes
de impunidad.8
En Sudáfrica, en una Ley de 1994, para sanar y curar las
heridas del país entero durante los años del apartheid,
estableció un organismo (Comisión para la Verdad y la
Reconciliación), semejante a un tribunal de Derecho,
cuyo objetivo era la reconciliación nacional. No se
mencionaba en aquella norma la necesidad de lograr el
perdón personal de las víctimas a sus verdugos, ni se
expresaba principio religioso alguno, pero se proponía
que unos y otros relatasen sus experiencias en sesiones
de carácter público. Para los primeros se creó el Comité
para las Violaciones de Derechos Humanos; para los
segundos, el Comité de Amnistía, presididos por el
arzobispo anglicano Desmond Tutu, y que contaban con
otras figuras religiosas del país. Las audiencias, en la
que los miembros de la Comisión estimulaban y
alababan las peticiones y concesiones públicas de
perdón, se retransmitieron en directo por televisión y
contaron con una atención completa de todos los medios
de comunicación.
Leyes de amnistía y compensación[editar]
La finalización de una dictadura precisa la creación de
unas condiciones que permitan la celebración de
elecciones en libertad, lo que implica la previa liberación
de los presos políticos, por medio de la correspondiente
legislación ad hoc.
Igualmente una vez finalizada una situación de opresión
dictatorial, se plantea usualmente la cuestión de cómo
compensar a las víctimas de condenas injustas
impuestas por regímenes dictatoriales. Las distintas
legislaciones de amnistía intentan por un lado, perdonar
a los criminales cuya persecución podría perjudicar el
restablecimiento de la normalidad, y por otro lado,
cancelar penas, antecedentes penales u otras
desventajas sufridas injustamente por personas
sometidas a un régimen injusto (particularmente en
relación con los llamados "delitos políticos"); así por
ejemplo, en España, se extiguieron responsabilidades
penales y administrativas derivadas de delitos políticos
cometidos durante el franquismo, y se dictaron normas
complementarias en matera de Seguridad Social,
pensiones, compensaciones por situaciones injustas de
prisión, etc. para compensar en parte a los perjudicados.
La "clemencia" como muestra e instrumento
del poder político.[editar]
El Emperador romano Marco Aurelio mostrando clemencia
anta las tribus vencidas, Museo Capitolino, Roma
La facultad de imponer sanciones penales ha sido
históricamente una de las prerrogativas esenciales de los
soberanos. Sin embargo, la facultad de perdonar,
renunciando por tanto a hacer justicia, mostraba
paradójicamente de un modo aún más patente el poder
del soberano que la de hacer cumplir las leyes, pues a)
no era una actividad reglada como la de sancionar, sino
discrecional; y b) mostraba públicamente que el
soberano "se podía permitir" tales actos de clemencia.
Por ello, los actos públicos de clemencia han sido
utilizados tradicionalmente para mostrar poder y ganarse
el aprecio de los súbditos, con el fin político último de
ayudar a los mandatarios a mantenerse en el
poder.Rome)]]
Las peticiones de perdón de políticos o
autoridades. La ética protestante y las
peticiones de perdón de los políticos en los
EEUU.[editar]
"Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a
ocurrir". Estas once palabras pronunciadas en abril de
2012 por Juan Carlos I, Rey de España, con gesto
apesadumbrado (tras ser descubierto por la prensa con
su amante en una carísima cacería de elefantes en
Botswana, en plena crisis económica española y siendo
presidente de honor de una organización ecologista de
ámbito mundial) hicieron que todos los medios llevaran a
sus portadas el hecho insólito y sin precedentes entre los
monarcas españoles de que uno de ellos hubiera pedido
públicamente perdón.
Que los políticos o autoridades pidan perdón por hechos
cometidos en el ejercicio de sus funciones o en su vida
privada o empresarial es infrecuente en casi todos los
países, pues se suele entender la petición de perdón
únicamente como la humillante prueba definitiva de la
culpa o el error (necesaria sólo para aplacar la ira del
público contra el político o su partido, pero sin esperar
que sirva para recuperar la carrera política de quien
reconoce su culpa), o como explicación debida de los
motivos de una dimisión, que suele retrasarse lo más
posible. Que los políticos pidan perdón por sus errores es
propio de democracias avanzadas con gran control
público de sus actividades y conducta; pero por motivos
culturales y la tradición ética protestante es
particularmente frecuente en los EEUU., donde se
espera ejemplaridad en los políticos también en su vida
privada y que se muestren capaces de aprender de los
errores y superarlos encuentra aprecio público, y donde
la cultura política vigente permite al político sinceramente
arrepentido esperar mayor indulgencia que en otras
culturas políticas y pedir a los votantes que le den una
nueva oportunidad. En los EEUU. es por ello frecuente
ver a políticos y personalidades disculparse
emotivamente en público por infidelidades matrimoniales,
visitas a prostitutas, consumo de drogas en la juventud,
etc., pudiendo obtener de tales confesiones incluso
réditos políticos, al mostrarse cercanos, humanos,
humildes, susceptibles de pensamientos morales, o
incluso como "cristianos renacidos". La frecuencia y
sinceridad con la que en el ámbito político se pide perdón
en los EEUU. es un reflejo de la fecuencia y sinceridad
con la que igualmente se pide perdón en privado en las
sociedades del ámbito cultural protestante, en
contraposición a las católicas, en las que se pide perdón
a Dios en privado o a través del sacramento de la
confesión.
La llamada "autocrítica" en los sistemas
totalitarios.[editar]
Determinados sistemas dictatoriales han utilizado
históricamente las confesiones y peticiones públicas de
perdón de disidentes (obtenidas por medios coactivos y
previas a su castigo ejemplar y brutal) como medida de
represión política. Los casos paradigmáticos son los del
estalinismo y la China maoísta. Las confesiones sirven al
sistema para justificar públicamente la necesidad de
represión y para propagar el terror preciso para el control
social, y las peticiones públicas de perdón sirven como
mucho a los detenidos para evitar la pena capital.
Véase también[editar]
Amabilidad
Arrepentimiento
Autoreflexión
Clemencia (diosa) fue la diosa del perdón y
la misericordia en la Mitología romana.
Condición humana
Compasión
Contrición