La antigua Roma o Roma antigua fue tanto la ciudad de Roma como el Estado que fundó en la Antigüedad.
La civilización romana, de origen latino,
se formó en el siglo VIII a. C. a partir de la agrupación de varios pueblos de la Italia central.1 Roma se expandió más allá de la península itálica y,
desde el siglo I hasta el siglo V, dominó el mundo mediterráneo y la Europa Occidental mediante la conquista y la asimilación de las élites locales.
Durante estos siglos, la civilización romana fue una monarquía, una república oligárquica y posteriormente un imperio autocrático. Su dominio dejó un
importante legado lingüístico, jurídico, artístico, religioso y cultural que contribuyó profundamente a dar forma a la civilización occidental.
La imagen de una ciudad en continuo progreso no se corresponde plenamente con la complejidad de los hechos. Su historia no ha sido de
crecimiento continuo: el progreso (a ritmos muy diferentes) ha sido seguido por el estancamiento y a veces incluso el retroceso. Sin embargo, los
romanos lograron resolver las dificultades internas nacidas de la conquista bajo la República transformando sus instituciones republicanas. El
establecimiento del Imperio marcó el inicio de un período en el que la conquista romana alcanzó los límites del mundo conocido en aquel tiempo.
A partir del siglo III, el mundo romano sufrió las grandes invasiones de los bárbaros del norte de Europa y Asia. Para resistirse a ellos, el Imperio tuvo
que crear una nueva estructura burocrática y militar. Este periodo coincidió con el establecimiento del cristianismo como religión del Estado y la
división del Imperio en una mitad occidental y oriental. Presa de la inestabilidad interna y de las invasiones germánicas, la parte occidental del
Imperio (que incluía Hispania, Galia, Britania, África del Norte e Italia) colapsó en el año 476. Sin embargo, la parte oriental del Imperio, gobernada
desde Constantinopla (que incluía Grecia, Anatolia, Siria y Egipto) sobrevivió a esta crisis. A pesar de la pérdida de Siria y Egipto por la expansión
musulmana, el Imperio oriental continuó desarrollándose hasta que fue finalmente destruido por el Imperio otomano en 1453. Este imperio medieval y
cristiano, llamado «Imperio romano» por sus habitantes, pero llamado «Imperio bizantino» por los historiadores modernos, es la última etapa
evolutiva y sin interrupción del poder imperial y la administración del Imperio romano.
La civilización romana se estudia a menudo en la Antigüedad clásica junto con la antigua Grecia, una civilización que inspiró gran parte de la cultura
de la antigua Roma. Además de su modelo original de ejercicio del poder (hay innumerables príncipes que quisieron imitarlo o se inspiraron en él), la
Roma antigua contribuyó en gran medida al desarrollo del derecho, las instituciones y leyes, la guerra, el arte y la literatura, la arquitectura y la
tecnología, así como los idiomas en el mundo occidental.
Fundación[editar]
Artículos principales: Rómulo y Remo y Fundación de Roma.
Fundación según la leyenda[editar]
Según la leyenda, la fundación de Roma en el año 753 a. C. se debió a los hermanos Rómulo y Remo, quienes
habían sido amamantados por la loba Luperca.
Según la tradición romana,a Rómulo (c. 771 a. C.-c. 716 a. C.) y su hermano gemelo Remo (c. 771 a. C.-c. 753 a. C.) fueron los fundadores
de Roma y del Senado romano. Parte sustancial de la investigación sigue siendo escéptica frente a esta tradición, fijando el origen de la ciudad a
finales del siglo VIII a. C.2 Las posibles bases históricas para la narración mitológica en su conjunto permanecen confusas y a debate.b
Numitor era el rey de una ciudad de Lacio llamada Alba Longa. Fue destronado por su hermano Amulio, quien lo expulsó de la ciudad y procedió a
matar a todos sus hijos varones excepto a su única hija Rea Silvia. Como no quería que Rea Silvia tuviera hijos, la obligó a dedicarse al culto
de Vesta, asegurándose de esta forma de que iba a permanecer virgen.
Rea Silvia se encontraba durmiendo a la orilla de un río y el dios Marte se quedó prendado de ella, la poseyó y la dejó embarazada. Como resultado
tuvo dos gemelos a los que llamó Rómulo y Remo. Antes de que el rey Amulio se enterara del suceso, colocó a sus hijos en una cesta en el
río Tíber para que no sufrieran el mismo destino que sus tíos. La cesta embarrancó y los pequeños fueron amamantados por una loba, Luperca, y
más tarde recogidos por el pastor Fáustulo y cuidados por su mujer, Aca Larentia. Se decía que habían sido educados en Gabio, localidad del Lacio;
más tarde estos decidieron fundar Roma.
Cuando crecieron, descubrieron su origen, por lo que regresaron a Alba Longa, mataron a Amulio y repusieron a su abuelo Numitor en el trono. Este
les entregó territorios al noroeste del Lacio. En 753 a. C. los dos hermanos decidieron fundar una ciudad en ese territorio en una llanura del río Tíber,
según el rito etrusco, en el preciso lugar en donde embarrancó la cesta.6 Delimitaron el recinto de la ciudad (pomoerium) con un arado que sería la
supuesta Roma quadrata del Palatino.7 La ciudad fue levantada en el pomoerium palatino, y Rómulo quedó como único soberano. Creó el senado,
compuesto por cien miembros (patres) cuyos descendientes fueron llamados patricios y dividió la población en 30 curias. Para poblar la ciudad, se
aceptó todo tipo de gente (asylum): refugiados, libertos, esclavos, prófugos, etcétera. Rómulo juró matar a todo aquel que traspasara los límites sin
permiso.
Rómulo murió hacia el 716 a. C. Existen varias versiones de su muerte, ya arrebatado por los cielos en medio de una tempestad provocada por su
padre Marte o bien asesinado por un grupo de senadores o por su gemelo Remo. En realidad no existen datos de forma concreta. De cualquier
forma, en honor a la fecha de su desaparición se celebraban las fiestas Nonas Caprotinas. Acabará divinizado y adorado bajo la advocación
de Quirino. Tras su muerte se producirá un año de interregnum hasta que el senado elige como rey a Numa Pompilio.
En la cronología actual la fecha de la fundación de Roma se fijó el 21 de abril de 753 a. C. Esta fecha era el año 1 para Roma, ya que se la tomaba
como punto de referencia para fechar eventos en el mundo romano. Se lo aludía como el Nacimiento de Roma (200 aUC: Anno 200 ab Urbe
Condita: «En el año 200 desde la Fundación de la Urbe o del Nacimiento de Roma»).
En noviembre de 2007, se produjo el hallazgo de la cueva que en la Antigüedad se creía que habían sido amamantados los gemelos Rómulo y
Remo.8
Fundación según la historiografía[editar]
Expansión etrusca. 750 a. C.-500 a. C.
La ciudad de Roma surgió de los asentamientos de tribus latinas, sabinas y etruscas, situándose los primeros habitantes de Roma en las siete
colinas (Celio, Campidoglio, Esquilino, Viminale, Quirinale, Palatina y Aventina) en la confluencia entre el río Tíber y la Vía Salaria, a 28 km del mar
Tirreno. En este lugar el Tíber tiene una isla donde el río puede ser atravesado. Debido a la proximidad del río y del vado, Roma estaba en una
encrucijada de tráfico y comercio. Los historiadores romanos dataron la fundación en 753 a. C., y desde esa fecha contaron su edad o calendario
particular. Sin embargo, también existe una teoría crítica de la fundación de Roma aparte de la teoría legendaria. La teoría crítica, sostenida por
muchos autores viene a decir que Roma surge a partir del forum romanum.[cita requerida]
Monarquía electiva (753-509 a. C.)[editar]
Artículo principal: Monarquía romana
La naciente ciudad estado es gobernada por un rey (rex) elegido por un consejo de ancianos (senatus). Constituida en sus comienzos por tres
pueblos: Latinos, Sabinos y Etruscos. Los siete reyes míticos o semi-míticos son (en orden cronológico): Rómulo, Numa Pompilio, Tulo Hostilio, Anco
Marcio, Lucio Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio el Soberbio. Bajo los primeros cuatro reyes (Latinos y Sabinos) la economía romana fue
agrícola, basada en el cultivo de las tierras y el pastoreo.9 A partir de la dinastía Tarquinia, de origen etrusco, se transforma en comercial y
expansiva.10 El último de ellos, Lucio Tarquinio el Soberbio, fue derrocado en el año 509 a. C., tras lo cual se estableció la República romana.
Roma republicana (509-27 a. C.)[editar]
Artículo principal: República romana
Busto de Lucio Junio Bruto, fundador de la República romana en 509 a. C.
La República fue establecida el año 509 a. C., según los últimos escritos de Tito Livio, cuando el rey fue desterrado, y un sistema de cónsules fue
colocado en su lugar.11 Los cónsules, al principio patricios pero más tarde plebeyos también, eran oficiales electos que ejercían la autoridad ejecutiva,
pero tuvieron que luchar contra el senado romano, que creció en tamaño y poder con el establecimiento de la República.12 En este periodo se
fraguarían sus instituciones más características: el senado, las diversas magistraturas, y el ejército. Una nueva Constitución estableció un conjunto
de instituciones de control así como una clara separación de los poderes.
Los romanos sometieron, absorbieron, federaron y unificaron gradualmente a todos los pueblos de la península itálica,13 la mayoría de
ellos itálicos (de origen indoeuropeo, como, por ejemplo, los samnitas y los oscos), como los latinos y emparentados con los mismos romanos,14 pero
también etruscos (en Etruria) e italiotas (en la Magna Grecia); haciendo de toda la Italia peninsular su territorio metropolitano.1516 La última amenaza a
la hegemonía de Roma en Italia llegó cuando Tarento, una gran colonia griega, pidió ayuda a Pirro de Epiro en 282 a. C. en su lucha contra Roma.17
A partir del año 264 a. C., Roma se enfrentó con la Antigua Cartago en las guerras púnicas, conquistando Sicilia e Iberia. Después de derrotar
a Macedonia y al Imperio seléucida en el 146 a. C., el naciente estado logra una enorme expansión tanto política como económica, extendiéndose
por todo el Mediterráneo.18 Mientras tanto, los conflictos entre patricios y plebeyos caracterizaron la pugna política interna (ver Secessio plebis)
durante todo el periodo republicano, y solo paulatinamente lograrán los plebeyos la plena equiparación política (aunque no social).
La expansión trae consigo profundos cambios en la sociedad romana. La inadecuada organización política (pensada para una pequeña ciudad-
estado y no para el gran territorio que es ya Roma) se hace patente para algunos, pero todos los intentos de cambio son bloqueados por
la ultraconservadora élite senatorial. El enfrentamiento entre las diversas facciones produce en el siglo I a. C. una crisis institucional que conducirá a
diversas revueltas, revoluciones y guerras civiles.
Roma imperial (27 a. C.-476 d. C.)[editar]
Artículo principal: Imperio romano
El Imperio romano durante el gobierno de Trajano (117)
El vencedor ulterior de todas estas guerras civiles, César Augusto, abolirá de facto la República y consolidará un gobierno unipersonal y centralizado
conocido como el Imperio romano. A partir de este momento, la estabilidad política del Imperio quedará ligada al carácter de los emperadores que
sucederán a Augusto, alternándose los periodos de paz y prosperidad con las épocas de crisis.
Augusto, que inaugura la dinastía Julio-Claudia, representa el periodo de máximo esplendor del Imperio. A esta dinastía, terminada en el año 68 por
el infame Nerón, le seguirá el periodo de inestabilidad conocido como el año de los cuatro emperadores.19 Esta terminará con el ascenso
de Vespasiano, que inauguró la dinastía Flavia, de origen no patricio.20 Les seguirán del año 96 al 180 los llamados «cinco emperadores buenos»
(Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio), el periodo considerado como el máximo apogeo de Roma.
Con Septimio Severo comienza un periodo distintivamente militar y monárquico, y el fin de su estirpe llevará al periodo conocido como la anarquía
militar, que se prolonga durante el resto del siglo III hasta la llegada de Diocleciano. La crisis del siglo III fue un largo periodo de luchas internas por el
poder donde los emperadores, nombrados por sus legiones, se sucedieron ininterrumpidamente.
Véase también: Emperador romano
Caída del Imperio occidental[editar]
Artículos principales: Bajo Imperio romano y Caída del Imperio romano de Occidente.
Invasiones bárbaras del Imperio romano.
Diocleciano (r. 284-305) emprendió una gran reorganización del Imperio, instituyendo la Tetrarquía. Su sucesor Constantino I el Grande destacó por
legalizar el cristianismo (Edicto de Milán) y fundar la ciudad de Constantinopla como nueva capital. Poco después, en el 395, el emperador Teodosio
I el Grande dividió el Imperio entre sus dos hijos, Arcadio y Honorio, dando como resultado la división en el Imperio romano de Oriente, con sede
en Constantinopla, y el Imperio romano de Occidente, con capital en Rávena.
En el año 476, el general Odoacro depuso al usurpador Rómulo Augusto y envió las insignias imperiales a Oriente, reconociendo a Zenón como
único emperador de las 2 y siendo a su vez reconocido como Rey de Italia. Zenón, que estaba ocupado con los disturbios en Oriente, finalmente le
concedió a Odoacro el rango de patricio y lo aceptó como su virrey. Zenón, sin embargo, insistió en que Odoacro tuviera que rendir homenaje a Julio
Nepote, refugiado en Dalmacia, como el emperador legítimo del Imperio de Occidente. Odoacro nunca regresó cualquier territorio o poder real, pero
hizo emitir monedas en el nombre de Julio Nepote en toda Italia. El asesinato de Julio Nepote en 480 impulsó a Odoacro a invadir Dalmacia,
anexándola a su reino y acabando con el último territorio romano.
En 488, el emperador oriental autorizó a un caudillo godo problemático, Teodorico (más tarde conocido como «el Grande») a invadir Italia con su
ejército. Después de varias campañas, en 493 Teodorico y Odoacro acordaron gobernar conjuntamente. Celebraron su acuerdo con un banquete de
reconciliación, en el que los hombres de Teodorico asesinaron a los de Odoacro y Teodorico personalmente cortó a Odoacro en dos.21
Estructura social y política[editar]
La primera estructura social y política de los latinos fue la familia: el padre (pater familias), la esposa (unida al padre de familia por el rito sagrado de
la torta), los hijos, las esposas de los hijos, los hijos de los hijos, y las hijas no casadas. De la agrupación de algunas familias del mismo tronco,
surgieron las gens, y de un conjunto de familias surgieron las tribus.
La familia está formada por los más próximos (agnados) pero, a medida que la familia se extiende, se forma la gens o raza de un tronco común,
integrada por la familia completa propiamente dicha (adnati) y por los gentiles, todos aquellos procedentes del mismo antepasado. Era posible la
unión de los diversos grupos, ya sea de gens o de tribus. Cada grupo tiene un punto común de encuentro, generalmente para el culto religioso
(aunque no exclusivamente para tal fin), punto que constituye el embrión de las cívitas (ciudades).
Ciudad[editar]
Maqueta de la antigua ciudad de Roma, donde se aprecian el Teatro de Marcelo y el Teatro de Balbo.
La fundación de Roma se atribuye a tres tribus: los ramnes, los ticios y los lúceres. Estos tres grupos fundaron la llamada Roma Quadrata en
el Monte Palatino. Otra ciudad fundada por otro u otros grupos en el Quirinal, se unió a la Roma Quadrata, surgiendo así la civitas ('ciudad')
llamada Roma.
A los primeros ciudadanos romanos se les llama patricios (o patres), porque o bien son padres de familia (páter familias) o bien son hijos de padres
de familia vinculados a la obediencia paterna (los hijos varones no alcanzaban la condición de padre de familia hasta que el padre moría y se
independizaban, pero se daba por descontado que alcanzarían esta condición).
Los hijos de los patricios, al cumplir 17 años (más tarde la edad fue rebajándose hasta los 14 años) adquirían la condición de ciudadanos plenos (con
tal motivo celebraban una festividad en que dejaban de vestir la toga praetexta propia de los muchachos y se colocaban la toga virilis, propia de los
hombres), pero continuaban sujetos a la potestad del padre hasta que este moría.
A los patricios corresponde el derecho pleno de ciudadanía: forman el pueblo y son de entre los habitantes los de clase social más elevada. Sus
derechos eran: el sufragio, el desempeño de cargos públicos políticos o religiosos, el derecho a asignación de tierras públicas, los derechos civiles
propios de las gens (tutela, sucesión, potestad, etc.), el derecho de contraer matrimonio con otros miembros de las gens, el derecho de patronato, el
derecho de contratación (el único que se extendía también a los no patricios libres) y el derecho a hacer testamento (el conjunto de estos derechos
constituía el ius qüiritium o ius cívitatis). Como obligaciones citaremos: el servicio militar, y el deber de contribuir con ciertos impuestos al
sostenimiento del Estado.
Ciudades dependientes de Roma[editar]
Iniciada la expansión territorial romana muchas ciudades pasaron a depender de Roma. Cuando una ciudad se sometía a Roma a discreción, sus
ciudadanos quedaban con el estatuto jurídico de dediticios (Dediticius). Aunque la mayoría de las ciudades sometidas a discreción lo fueron después
de la primera guerra púnica, probablemente la institución es anterior.
Roma se reservaba la soberanía eminente sobre estas ciudades, pero les devolvía el usufructo, con excepción del ager publicus. Roma reconoció la
autonomía de alguna de estas ciudades pero sus tierras quedaron sometidas al diezmo de la cosecha, y en caso de exenciones, estas se daban a
título personal (por ejemplo a los habitantes de una ciudad aunque cultivaran tierras en otra ciudad). El diezmo se pagaba generalmente en especie y
el beneficio permitido al recaudador era limitado.
Las ciudades sometidas a Roma, con su territorio rural incluido, no tenían derecho a declarar la guerra por su cuenta, pero debían declararla
forzosamente cuando Roma lo hiciera. También tenían prohibido hacer convenios de ningún tipo con otros Estados o Ciudades. Además no
podían acuñar moneda y eran las monedas romanas las que tenían curso legal en todas estas ciudades.
Había varios tipos de ciudades vinculadas a Roma:
Ciudades de derecho romano: Inicialmente, en la primera etapa republicana, durante la expansión de Roma por Italia, algunas
ciudades itálicas recibieron el derecho completo de ciudadanía romana (civitas óptimo jure), especialmente las antiguas ciudades aliadas
de la Liga Latina, las ciudades sabinas y gran parte de las ciudades volscas. A ellas se añadieron otras colonias
romanas y municipios cum suffragio, que disfrutaban del derecho de ciudadanía, esparcidos por toda la península itálica y, tra la guerra
social y la Lex Plautia Papiria, la ciudadanía romana se otorgó a todos los habitantes de Italia. Posteriormente, y sobre todo en época
imperial, la ciudadanía romana empezó a ser otorgada a determinadas colonias y municipios de los territorios provinciales, es decir, de
los territorios fuera de Italia.22
Ciudades de derecho latino: Las ciudades sujetas al derecho latino fueron inicialmente las de Liga Latina que no habían recibido el
derecho de ciudadanía romana. Más tarde, siempre durante la primera etapa republicana, las colonias de derecho latino (es decir, las
colonias que no tenían derecho de voto y participación a la vida política), siguieron un procedimiento parecido al de las colonias de
derecho romano, esparciéndose inicialmente por Italia y, posteriormente, en las provincias; desapareciendo por completo dentro de Italia
cuando todos los itálicos adquirieron la ciudadanía romana y difundiéndose, principalmente en época imperial, en específicos lugares de
los territorios provinciales.23
Ciudades sin voto: Estaban en tercer lugar las ciudades con derecho de civitas pero sin voto (civitas sine suffragio), que aunque podían
llamarse ciudadanos, debían soportar todas las cargas cívicas (reclutamiento militar, impuestos ordinarios, servicios y contribuciones
especiales) sin compensación (sin derecho a votar). Estas ciudades estaban administradas para los asuntos judiciales por un Prefecto
anual designado por el Pretor de Roma. Su administración civil estaba en manos de sus propios magistrados locales, generalmente de la
aristocracia. Estas, de la misma manera que las colonias de derecho latino, abundaban, sobre todo durante el Imperio, en las provincias,
es decir, en los territorios fuera de Italia.
Ciudades confederadas : Inicialmente, al principio de la etapa republicana, se conocían como municipios de socii (aliados)
y foederati (confederados) todas las ciudades itálicas desprovistas de ciudadanía romana, cuyos derechos quedaban establecidos por los
tratados particulares concertados con cada una de ellas. Estas ciudades suministran contingentes al ejército en cuantía prefijada de
antemano e integrando las alae sociorum (tropas aliadas), diferentemente a los demás itálicos provistos de ciudadanía romana (los
cuales integraban las legiones), siendo el equipamiento del contingente a cargo de la ciudad confederada. Estaban gobernadas por
magistrados locales surgidos de la aristocracia. Esta categoría desapareció por completo en época republicana, cuando todos los itálicos
adquirieron la ciudadanía romana (y convirtiéndose todos en integrantes de las legiones); siendo reemplazada por una nueva categoría,
la de los auxiliares, reclutados entre indígenas provinciales desprovistos de ciudadanía.24
Rey[editar]
Roma es gobernada por un rey, representante de la institución monárquica, al que corresponde todo el poder (imperium) y dicta las órdenes
(dictador), el cual era elegido entre el pueblo como jefe de una gran familia política (magister populi).
Auxilian al rey los lictores, alguaciles que le precedían en sus actuaciones con el hacha y las varas. En su ausencia los poderes administrativos
correspondían a un delegado (praefectus urbis). Si el rey no designaba sucesor los ciudadanos designaban en el interregno, por un periodo de cinco
días, a un interrex, y después se elegía un nuevo rey, o bien se designaba un nuevo interrex por otros cinco días con facultad de designar nuevo jefe.
Senado[editar]
Representación de una sesión del Senado: Cicerón denuncia a Catilina. Fresco de Cesare Maccari (Palazzo
Madama, Roma, 1880).
Frente al rey se erige la institución del Consejo de Ancianos (senatus) para contrabalancear a la institución real. Los primeros senadores son los
representantes designados por cada gens. Tienen carácter vitalicio. Como el número de gens es invariable (las sucesivas familias surgen siempre de
un tronco común y por tanto se integra en alguna de las gens existentes) también es invariable el número de senadores.
No obstante, había una excepción: cuando un senador moría el rey estaba facultado para nombrar un sustituto temporal (hasta la designación del
sustituto designado por la gens). La costumbre del nombramiento real acabó concediendo al rey la elección de los senadores.
El senado era un órgano meramente consultivo, pero siendo emanado del pueblo, el rey lo convocaba a menudo y consideraba sus propuestas. Sus
reuniones se celebraban en el comitium (foro) en una sala llamada bule.[cita requerida] Más adelante había un grupo de gente que decidía quien iba a
enfrentar al rey y quien manejaría las entradas del dinero.
Divisiones de la población romana: las gens, las curias y las tribus[editar]
La división de la población se hacía desde las gens:
10 gens constituían una curia.
10 curias constituían una tribu.
10 tribus constituían una civita.
El sistema decimal está presente en otros aspectos de la sociedad romana:
Cada gens contribuía con diez soldados de infantería (miles o milicia), uno de caballería (eqües) y un senador.
En las ciudades sometidas por Roma se establecía un Consejo de Cien Ancianos (céntum-viri), cada uno de los cuales era el cabeza de
diez casas (diez gens = una curias), de donde surge la denominación de decuriones.
El sistema decimal pues rige en la sociedad romana, aunque, si bien al principio debieron responder a una realidad, con el tiempo derivaron en una
mera división teórica: pronto fue inexacto hablar de curias con diez gens al introducirse nuevas familias, que aumentaban el número de gens de
las curias existentes y más tarde el número de curias. Tampoco correspondía a cada decurión el mando sobre diez casas. En cambio la aportación al
ejército se mantiene básicamente. Así pues, al pasar los años, los números primitivos dejan de corresponderse con la realidad pero se mantiene la
tradición y así las gens y familias son aumentadas o divididas por decreto, pero la realidad se impone y la división deja de ser geométrica e inflexible.
Así, cuando el número de senadores quedó fijado en trescientos, no quería decir que existieran solo trescientas gens, sino que entre todas las
existentes (cuyo número podía ser mayor o menor) se designaban únicamente trescientos senadores. Las curias dejaron de ser diez para pasar a un
número indeterminado (hasta 30), cuyo conjunto formaba la ciudad. También los 3000 infantes y 300 caballeros que formaban el ejército salían del
conjunto, y no considerando cada gens (así unos aportaban más y otros menos). La misma situación se reprodujo en las ciudades sometidas a
Roma.
Las curias (diez gens) constituyeron muy pronto la base de la ciudad. Las curias se reunían en una asamblea dirigida por el curio, y en presencia de
un sacerdote (flamen curialis). El reclutamiento y los impuestos se hizo desde muy pronto sobre la base de las curias.
Los miembros de las curias eran los ciudadanos que votaban, y a las votaciones se las llamaba «comicios curiales», celebrándose las votaciones por
separado en cada curia. Normalmente se celebraban comicios el 24 de marzo y 24 de mayo de cada año.
Los ciudadanos romanos estaban divididos en treinta y cinco tribus diferentes; cuatro eran en origen urbanas, propias de la ciudad de Roma
(Collina, Esquilina, Palatina y Suburana) y diez rurales, de los alrededores de la ciudad. Durante la conquista de la península itálica se fueron
agregando el resto de itálicos inscritos en ulteriores tribus. En el año 395 a. C. existían ya veintiuna tribus y veinticinco en el año 389 a. C.; pasó
finalmente a treinta y cinco en el año 241 a. C. Las tribus se dividían en grupos de votos en los diferentes comitia, desde las que se elegían
magistraturas y oficiales que se pondrían al servicio del estado. Algunas tribus tenían más poder de voto que otras, por ejemplo la Palatina era una
de las más importantes e influyentes. Estas treinta y cinco tribus eran:
Aemilia, Aniense, Arnensis, Camilia, Claudia, Clustumina, Collina, Cornelia, Esquilina, Fabia, Falerna, Galeria, Horatia, Lemonia, Maecia, Menenia, O
ufentina, Palatina, Papiria, Pollia, Pomptina, Publilia, Pupinia, Quirina, Romilia, Sabatina, Scaptia, Sergia, Stellatina, Suburana, Terentina, Tromentina
, Velina, Voltina y Voturia.
Comicios[editar]
Las decisiones en Roma se adoptaban en los comicios, es decir en las votaciones de las asambleas. Los comicios más antiguos son los comitia
calata, convocados por el rey para solemnizar ciertos actos religiosos. Los comicios políticos eran aquellos en los que votaba la población organizada
en curias (inicialmente una curia eran diez gens). Se convocaban el 24 de marzo y 24 de mayo y cuando el rey lo consideraba conveniente. Decidían
sobre la elección de monarca, asuntos políticos importantes y la concesión del derecho de ciudadanía. El convocante presentaba una propuesta y los
ciudadanos de la curia con derecho (probablemente un voto por cada padre de familia) la votaban. Cada curia era un voto y se precisaba el de
16 curias (de un total de 30) para la aprobación.
Ciudadanos plenos, honorarios y clientes[editar]
Junto a los ciudadanos plenos o patricios —entendiéndose como tales los cabeza de familia (páter familias) y sus hijos varones— estaban los
ciudadanos «honorarios», invitados de otras ciudades que renunciaban a su antigua ciudadanía y aceptaban la ciudadanía honoraria romana.
También estaban los clientes de los patricios y los esclavos.
El grupo de los clientes estaba formado básicamente por esclavos liberados por sus amos patricios, y que después de su liberación permanecían
vinculados (ellos y sus descendientes) a su antiguo amo (y a sus herederos), quien ejercía sobre ellos cierta tutela y proteccionismo paternalista, a
cambio de ciertos servicios y lealtades. En este grupo se integraron también algunos extranjeros (habitantes de ciudades derrotadas a los que no se
permitía residir en su ciudad pero tampoco habían sido declarados esclavos, y que constituían como un grupo cliente de toda la ciudad de Roma) y
exilados sujetos al patronazgo de un patricio.
Ejército[editar]
Artículo principal: Ejército romano
Instrucción y entrenamiento[editar]
Durante cuatro meses los nuevos reclutas de la Roma Antigua eran sometidos a un entrenamiento implacable. Al concluir este período los
supervivientes ya podían llamarse soldados —milites—. Los que no podían resistir el entrenamiento eran rechazados.
Primero se les enseñaba a desfilar marcando el paso. Luego se les llevaba de marcha, forzándolos al máximo hasta que fueran capaces de recorrer
20 millas romanas —30 km— en cinco horas. Después tendrían que recorrer la misma distancia cargados con todo su equipo, que
incluía armas y armaduras, utensilios de cocina, estacas para la empalizada, instrumentos para cavar y provisiones para varios días, pues al final de
cada marcha tenían que levantar un campamento con terraplenes y fosos de defensa.
Recreación de soldados romanos de 70 a. C. en formación de ataque
En un principio los legionarios utilizaron bestias de carga y carros para transportar el equipo. Pero el célebre general Cayo Mario impulsor de grandes
reformas en el ejército, les obligó a transportar personalmente casi toda la impedimenta necesaria para reducir el tamaño de las caravanas de
intendencia (los llamaban "las mulas de Mario"). El equipo completo debía pesar por lo menos 30 kg, y las armas y armaduras más de 20.
Los legionarios realizaban marchas tres veces al mes durante 25 años. Este entrenamiento y capacidad de desplazamiento fue una de las causas
por la que el ejército romano fuera tan superior a otros ejércitos. Esto era solo parte de la instrucción, puesto que el programa de entrenamiento
también incluía carreras, saltos, equitación y natación. Cuando se consideraba que se encontraba en buena forma física comenzaba la instrucción en
el manejo de las armas.
Los reclutas aprendían a atacar a una gruesa estaca clavada en el suelo con una pesada espada de madera y un escudo de mimbre que pesaba el
doble que un escudo normal. Se les insistía en que golpearan de frente, sin describir arcos con la espada, que pueden evitarse con más facilidad.
También se les entrenaba en el lanzamiento de pesadas jabalinas de madera contra las estacas.
Una vez superado este paso, se les consideraba dignos de empuñar armas auténticas forradas de cuero para evitar accidentes, que les parecerían
ligerísimos en comparación con las pesadas armas de madera.
Efectivos[editar]
Una legión estaba formada por diez cohortes de 480 hombres cada una, a no ser que fuera una corte de asalto o invasión (formadas por unos 20 o
30 hombres), lo que da la cifra de 4800 hombres en total; eso en teoría, ya que no parece seguro que las legiones hayan estado con sus cuadros
completos, ni mucho menos.
Normalmente cada centuria formaba como un cuadro de 10 x 8 hombres. Como la segunda centuria de cada manípulo bajaba para cerrar el hueco,
la profundidad de la línea de combate de la legión era de 8 hombres. Puesto que tres eran las líneas que una legión podía presentar, el frente de
combate quedaba estructurado como una sucesión de líneas con ocho hombres de profundidad. Recordemos que en Cannas los manípulos
formaron con su profundidad doblada, es decir, con 16 hombres; un experimento que costó a los romanos 50 000 muertos. Puesto que el secreto
táctico de la legión no era otro que su flexibilidad, la línea de combate con ocho hombres de profundidad era la más racional y la que mejor se
adaptaba a esa característica esencial. Pero si había que reducir la profundidad, esa misma flexibilidad operaba el milagro de permitir «adelgazar»
las líneas.
Clases sociales[editar]
Ruinas del Foro Romano
La sociedad romana, como muchas otras sociedades antiguas, se basaba en la desigualdad.
Las clases que se distinguieron fueron cinco: patricios, plebeyos, esclavos, clientes y libertos. La tensión entre patricios y plebeyos y las rebeliones
de los esclavos fueron las más importantes noticias políticas; las tres primeras fueron las clases con mayor actividad política; las otras dos, menos.
Esta organización social no fue estática durante toda la historia de la Roma Antigua. Hubo tensiones, cambios, evolución.
Véase también: Esclavitud en la Antigua Roma
En la Monarquía[editar]
En los primeros tiempos la desigualdad social se basaba en el nacimiento y en la religión. La sociedad romana presentaba dos grandes tipos de
ciudadanos: los libres y los no libres (los esclavos, lat. serví).
Los ciudadanos libres, a su vez, se dividían en privilegiados (los patricios, en lat. patricii) y en no privilegiados.
Figura ilustrativa de un Patricio Romano
Los ciudadanos no privilegiados podían ser independientes (los plebeyos, en lat. plebeii) o dependientes (los clientes y los libertos, en lat. liberti).
Patricios
Eran las primeras familias asentadas en Roma y sus descendientes. Cada una pretende descender de un antepasado más o menos divinizado
(pater). Los que tienen un mismo pater forman una gens, llevan el mismo apellido (nomen gentilicium) y celebran un mismo culto (sacra gentilicia).
Desde el principio de Roma, los patricios y sus familias constituyen el primer eslabón social. Estos patricios poseían esclavos, muchas veces en gran
número. Los patricios están en la base de la fundación de Roma y, por tanto, son ciudadanos romanos. Tiene la exclusiva de los cargos públicos, y
dirigen la vida de Roma.
Más tarde el derecho de ciudadanía se extiende a las llamadas minores gentes, es decir a los que procedentes de otras ciudades o dentro de la
misma ciudad sin ser patricios, adquirieron la ciudadanía romana. Los patricios decían que eran los parientes de los fundadores de Roma.
(Rómulo fue el fundador y primer rey de Roma).
Clientes
Los clientes eran los extranjeros o refugiados pobres, sujetos a patronazgo de un patricio, el cual le brindaba ayuda económica, lo defendía ante la
ley, y lo dejaba participar de las ceremonias religiosas a cambio de que este lo acompañe durante la guerra y lo ayude en todos los trabajos en el que
el patricio lo solicitara. Los patricios se enorgullecían de tener clientela grande o importante.
Plebeyos
Constituyen la mayor parte de la población (la multitud), compuesta también con extranjeros, refugiados pobres o clientes que se habían enemistado
con sus «patronos». Eran considerados hombres libres, por lo que no podían participar en lo político ni en lo religioso.
Esclavos
Es el destino normal de los presos de guerra. Legalmente, carecían de todo derecho: eran instrumentum vocale («herramienta que habla»). Hacían
gratis los peores trabajos y de por vida. El trato dependía del carácter personal del amo. Llegaron a ser muy numerosos con la expansión de Roma.
En la República[editar]
En esta etapa (509-27 a. C.) hubo fuertes tensi