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2 Sadaba 2008

Este documento describe la teoría del framing y su lugar en la teoría de la comunicación. Explica que el framing se ha utilizado ampliamente para analizar el comportamiento de la prensa y cómo encuadra diferentes temas. También discute cómo la teoría del framing surgió originalmente para explicar cómo las personas dan sentido a su entorno social a través de los medios de comunicación y los significados que generan.

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2 Sadaba 2008

Este documento describe la teoría del framing y su lugar en la teoría de la comunicación. Explica que el framing se ha utilizado ampliamente para analizar el comportamiento de la prensa y cómo encuadra diferentes temas. También discute cómo la teoría del framing surgió originalmente para explicar cómo las personas dan sentido a su entorno social a través de los medios de comunicación y los significados que generan.

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el encuadre de las noticias
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Teresa Sádaba

Framing: el encuadre
de las noticias
El binomio terrorismo-medios

La C r u j í a
ediciones
CAPÍTULO Il
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE
LA COMUNICACIÓN

n los últimos veinte años, la teoría del framing, del encuadre o de


los marcos, ocupa un lugar destacado en los estudios de los me-
dios de comunicación. Han sido y siguen siendo muchos los acadé-
micos que acuden a esta teoría para analizar el comportamiento de
la prensa. Bajo sus postulados se han explorado asuntos tan diversos
como el tratamiento de la corrupción política, la imagen de la mujer
en los medios, el movimiento antinuclear, elecciones de cualquier
parte del mundo, los discursos políticos, conflictos sociales, cuestio-
nes presupuestarias, etc., etc.

En sus orígenes, la teoría del framing busca dar respuesta al


modo en que los hombres conocen su entorno social y le otorgan
un significado. Una respuesta que, en esta época, pasa obligato-
riamente por una lectura de lo que sucede en el mundo desde los
medios de comunicación. ¿Cómo se ha conocido si no es a través
de los medios la historia de los últimos años? La caída del muro de
Berlín, los atentados en las Torres Gemelas o la Guerra de Irak se
han vivido en directo por millones de personas gracias a lo que se
contaba en la prensa, se escuchaba en la radio, aparecía en la tele-
visión y, últimamente, también en la red.

La capacidad de los medios para llegar a públicos masivos hace


que se considere prioritario profundizar en los encuadres que la au-
56 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

diencia considera tras su exposición ante ellos. Los encuadres de los


medios, se afirma, generan significados con los que los hombres tratan
y se manejan en el mundo. Así por ejemplo, si los medios comienzan
a difundir el tema del aborto y denominarlo “interrupción voluntaria
del embarazo”, la misma realidad se define de otro modo y se con-
vierte en un fenómeno diferente de cara al público. Por lo tanto, los
significados de la realidad difundidos desde los medios de comunica-
ción y su repercusión en los significados de esa misma realidad para
las audiencias se configuran como el principal objeto de estudio.

Una vez en el contexto de los medios, el desarrollo de la teoría


del framing aporta sugerentes análisis que llevan a cuestionarse si
el concepto de los marcos de organización de experiencias indi-
viduales o colectivas, utilizados en las interacciones cara a cara, se
ajusta del mismo modo para la interacción que se desarrolla en la
comunicación de masas.

En relación con la teoría del encuadre, la investigación en la


teoría de la comunicación ha profundizado en cuestiones de tipo
cognitivo e interpretativo, estrechamente unida a la tradición de
la sociología interpretativa. Sobre todo son los problemas deriva-
dos de los efectos de los medios en la opinión pública donde se
insertan la gran parte de las contribuciones de los analistas y donde
aparecen, por ejemplo, las explicaciones que conectan la teoría del
framing y de la agenda-sflting.

Pero no obstante, este no es el único enfoque desde el que se


estudia la teoría del encuadre en la investigación en comunicación.
Ligada al desarrollo del debate sobre el objetivismo como postura
epistemológica en las ciencias sociales, la teoría del framing ocupa
un lugar destacado en los estudios sobre medios de comunicación.
Se usa la teoría del encuadre para responder en cierto sentido a la
necesidad de ofrecer una solución a las prácticas profesionales y
teorías del objetivismo informativo, que se demuestran impractica-
bles. En este ámbito, la teoría del encuadre, tal y como empieza a
desarrollarla Gaye Tuchman, se adentra en los medios como orga-
nizaciones para descubrir sus modos de trabajo. Cabe cuestionarse,
como haremos a lo largo de este capítulo, la adecuación de esta
teoría a las exigencias de la comunicación en los medios.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 57

1. Ubicación de la teoría del framing en la teoría de la


comunicación
El desarrollo del framing en los estudios de comunicación es bastante
notable, sobre todo porque entronca con uno de los debates sempiter-
nos referido a los medios de comunicación: la posibilidad del periodista
de transmitir la realidad tal como es; o, dicho de otro modo, se trata de
la cuestión de la objetividad. Considerada como práctica periodística,
como actitud informativa o como referente ético, la objetividad respon-
de a unas premisas aceptadas para y por los periodistas y defendidas así
mismo por toda una corriente académica, el objetivismo, que ahora se
expone de forma que se pueda comprender mejor la receptividad de
los estudiosos de la comunicación hacia la teoría del framing.

Con esta reflexión no se afirma que el framing surge como res-


puesta directa al objetivismo informativo, pues como se ha explica-
do, sus orígenes responden a otros intereses. No obstante, su impor-
tante aceptación entre los analistas de los medios, se debe, en gran
parte, a que esta teoría enlaza con las respuestas a la cuestión de la
objetividad informativa. Más aún, su formulación encaja adecuada-
mente con las teorías subjetivistas del constructivismo, y como tal,
finalmente, no ofrecerá una contestación adecuada a la cuestión de
la objetividad periodística.'

1.1. La objetividad como práctica e ideal informativo

En el mundo periodístico, la objetividad, entendida como fal-


ta de intromisión del sujeto en el conocimiento, seguía la máxima
propuesta por el periodista Scott a principios de siglo, según la cual
“Los hechos son sagrados y las opiniones son libres”.? Conforme a
esta premisa, el periodista tenía que elaborar una información pu-

' Para conocer la postura subjetivista, véase: Muñoz-Torres, Juan Ramón: “Objeti-
vismo, subjetivismo y realismo como posturas epistemológicas sobre la actividad
informativa”, Comunicación y Sociedad, VU (2), 1995, págs. 141-171.
“Comment is free but facts are sacred”. Scott C.P., Manchester Guardian, 5 de Mayo,
mM

1921. La referencia está recogida en: Jay, Anthony: The Oxford Dictionary of Political
Quotations. Oxford University Press, Oxford, 1996, pág. 332.
58 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

ramente fáctica, debía distanciarse de los hechos y su cometido era


separarlos radicalmente de la opinión, reservada para una sección
propia de firmas concretas.

El objetivismo es, en definitiva, la aplicación al trabajo periodís-


tico de la pretensión decimonónica del positivismo científico y de
su precedente, el empirismo inglés, que establecía el reinado de los
criterios aplicados a las ciencias naturales para todo tipo de conoci-
miento, también el de las ciencias humanas y sociales.*

El valor supremo del saber científico pretendía la instauración de


un método de observación de los hechos, reducidos a meros datos,
con el que se pudieran detectar regularidades y enunciar leyes fun-
cionales. Así se afirmaba que los hechos, lo exterior al sujeto, tenían
en exclusiva la cualidad de ser objetivos, y por tanto, sólo ellos eran
verdaderos. Consecuentemente, lo subjetivo, lo propio del sujeto
eran las opiniones, que siguiendo este razonamiento, eran necesa-
riamente parciales y carentes de verdad.

El objetivismo científico tuvo su eco en la actividad profesional


de los periodistas. Esta postura se manifestó, y se ha seguido mani-
festando, en distintas prácticas profesionales muy afianzadas. Para
relatar la verdad de un hecho, el periodista “tenía que ser objetivo”,
es decir, mantenerse distante y aséptico en su trabajo. La distinción
entre géneros de*información y de opinión, el recurso a los datos,
a las estadísticas “que hablan por sí solas”, a la pirámide invertida,
a la impersonalidad de los textos, a la exclusión de los adjetivos, o
a las comillas para que sean otros los que entren a valorar, confor-
man las preceptivas con las que el periodista parece que se aleja de
cualquier incursión personal. De este modo, parece que la verdad
informativa está garantizada por el simple cumplimiento de unas

3 Desde el punto de vista de la aparición de la prensa como un actor político, el


objetivismo surge al amparo de la teoría liberal, según la cual, se concibe la prensa
como el Cuarto Estado o el Cuarto Poder, con una función de control sobre los
otros poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Para profundizar en esta idea,
véase: Canel, M? José y Sádaba, M*? Teresa: “La investigación académica sobre
las actitudes profesionales de los periodistas. Una descripción del estado de la
cuestión”, Comunicación y Sociedad XI (2), 1999, págs. 9-32.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 59

reglas, que están separando elementos supuestamente “objetivos”


de los “subjetivos”.

Con este modo de entender la comunicación, estos elementos sub-


jetivos se reducen muchas veces a los valores o a la ideología, de los
que, se predica, el periodista puede despojarse conscientemente.*

Sin embargo, implícitamente, como muchos autores coinciden


en señalar, la objetividad se ha convertido en una estrategia defen-
siva ante los posibles ataques del público. Tuchman sugiere, a este
respecto, que “los procedimientos informativos ejemplificados como
atributos formales son en realidad estrategias con las que los perio-
distas se protegen de las críticas y de la exigencia profesional de ob-
jetividad de los profanos, especialmente dado que su conocimiento
profesional especializado no es suficientemente respetado por los
consumidores de noticias y por tanto puede ser incluso la base de
un ataque crítico”.?

También se sugiere que la objetividad es en sí misma uno de los


aspectos más ideológicos del discurso de las noticias. Este aspecto
ideológico del recurso al objetivismo ha quedado demostrado, dice
Robert Hackett, en la cobertura de los medios norteamericanos en
la guerra de Vietnam.? Los medios parecen cumplir las reglas de la
objetividad cuando informan de las dos posturas del debate, entre
los que quieren conseguir la victoria sea como sea (hawks), y quienes
piensan que su coste es demasiado alto (doves). Sin embargo, la op-
ción de que si bien es posible ganar la guerra, no hay derechos mo-
rales ni legales para hacerlo, no aparece en los medios. El supuesto
equilibrio periodístico genera en este caso un sesgo de parcialidad.
En otro de sus trabajos, Hackett subscribe las ideas de Morley, ex-
puestas en su estudio sobre la cobertura del conflicto industrial en
Inglaterra, donde se demuestra que más importante que el equili-

* Cfr. Gans, Herbert J.: Deciding what “s news. Constable, Londres, 1980.
? Tuchman, Gaye: “La objetividad como ritual estratégico: un análisis de las nocio-
nes de objetividad de los periodistas”, CIC 4, 1999. El artículo se publicó origi-
nalmente en 1972 en el American Journal of Sociology, número 4 del volumen 77.
* Cfr. Hackett, Robert A.: “Decline of paradigm? Bias and objectivity in News Me-
dia Studies”, Mass Communication Review Year Book 5, 1984, págs. 251-271
60 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

brio periodístico es el trabajo de encuadre conceptual e ideológico a


través del cual se presentan los acontecimientos y que como resulta-
do llegan a tener un significado dominante. No obstante, además de
los elementos ideológicos, existen otros factores que pueden intro-
ducir algún tipo de “sesgo personal” en la noticia. A este respecto,
es interesante la valoración irónica de Tuchman quien afirma que la
objetividad es un ritual estratégico de protección del periodista ante
los peligros de su profesión, que le permite afirmar, por ejemplo,
“soy objetivo porque he usado comillas”.?

Conscientes de esto, otros autores no intentan depurar los hechos


hasta el punto de convertirlos en empíricamente demostrables, pues-
to que no pueden eludir que todo conocimiento es personal y por
tanto, contiene algo de subjetivo. Aunque de facto esto sucede así,
la pretensión objetivista ha calado tan hondo en la clase periodística
que se siguen sustentando sus principios, si bien se consideran más
un ideal al que deben tender sus informaciones, que una posibilidad
real.? Una de las formas de llegar a ser lo más objetivo posible, desde
esta perspectiva, sería presentar todos los puntos de vista de la noti-
cia, las causas y las consecuencias, y que sea el lector quien conceda
la razón a quien considere oportuno. El periodista es un analista de
la realidad y su finalidad es dar al ciudadano los elementos necesa-
rios para la comprensión de los temas. En este sentido, Juan Ramón
Muñoz "Torres hace un cgmentario de la “Doctrina de la Equidad”
(Fairness Doctrine), quetha guiado durante más de treinta años a los
profesionales norteamericanos con las proposiciones de informar so-
bre las cuestiones de interés general y de presentar puntos de vista
diferentes sobre temas públicos controvertidos. Para el autor, esta doc-
trina “presenta, entre otras cosas, esta grave deficiencia: ocuparse más
de garantizar el pluralismo que la verdad. Esto induce a pensar —casi
inconscientemente— que para informar basta con difundir distintas
versiones sobre un tema, para que el lector pueda elegir entre ellas,

7 Cfr. Tuchman, Gaye: “La objetividad como ritual estratégico: un análisis de las
nociones de objetividad de los periodistas”, CIC 4, 1999.
* Cfr McDonald, Donald: “Is Objectivity Possible?”, en Merril, J.C. and Barney,
R.D.: Ethics and the Press: readings in mass media morality. Hastings House, NJ, 1975,
págs. 69-88; Martín Algarra, Manuel: “La objetividad en los periodistas españo-
les”, Nuestro Tiempo, Octubre 1992, págs. 116-125.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 61

como si la verdad pudiera ser objeto de elección”.? El periodista, por


lo tanto, se sitúa en el terreno de la neutralidad, considerada como un
paso más hacia la utopía objetivista.

Sin embargo, esta solución sigue sin satisfacer a todos. Resulta muy
difícil, cuando no imposible, presentar las distintas fuentes en una no-
ticia sin incidir más en una que en otra, sin otorgar más valor a una
que otra, sobre todo cuando no lo tienen por igual.'” La solución de
dar voz a todas las fuentes o partes implicadas en un asunto, otorgán-
doles igual valor puede conducir a conclusiones equivocadas. A este
respecto, es clásico el ejemplo del comportamiento de los periodistas
con el senador McCarthy y su “caza de brujas” que transcribieron li-
teralmente sus declaraciones sobre un listado de comunistas, aún y
cuando estas acusaciones eran falsas. Como indica Muñoz-Torres: “Se
faltó gravemente a la verdad, pero eso era lo de menos: se había res-
petado el principio de objetividad de manera exquisita”.!'

Ante este reconocimiento, queda la opción de ser objetivo, co-


menta Catalán, “en el único sentido posible para un informador:
en el sentido de que, aun cuando lo que diga o escriba sea erróneo
debido a la subjetividad intrínseca de la relación de conocimiento y
descripción que hemos señalado, decir aquello que piensa que ha
ocurrido, y no algo diferente de o contrario a lo que piensa que ha
ocurrido”.!'* Una actitud de honradez intelectual, de rigor o sinceri-
dad, que tampoco cierra el debate, y que vuelve a plantear cuestio-

% Muñoz-Torres, Juan Ramón: “Objetividad, veracidad y pluralismo (a propósito


de la invalidación de la fairness doctrine)”, en López-Escobar, Esteban y Orihuela,
José Luis: La responsabilidad pública del periodista. Servicio de Publicaciones de la
Universidad de Navarra, Pamplona, 1988, pág. 428.
19 Sobre la contradicción interna de esta postura, véase: Sádaba, Teresa y Zurutuza,
Cristina: “Información sobre terrorismo: los casos de BBC y de TVE” Actas del
XVII Congreso Internacional de Comunicación, Profesionales para un futuro glo-
balizado. Eunate, Pamplona, 2003, págs. 425-436. Cfr. Semetko, Holli A. y Canel,
M? José: “Agenda-Senders versus Agenda-Setters: television in Spain's 1996 elec-
tion campaign”, Political Communication Journal 14 (4), 1997, págs. 457-479.
!! Muñoz-Torres, Juan Ramón: “Concepciones epistemológicas implícitas en los li-
bros de estilo de El País, El Mundo y ABC”, Zer. Revista de estudios de comunicación
9, 2000, págs. 277-318.
12 Catalán, Miguel: “Acerca de las nociones de verdad y objetividad en la informa-
ción”, Comunicación y Estudios Universitarios '7, 1997, pág. 144.
62 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

nes como la finalidad de la profesión periodística o sus dimensiones


éticas. Esta forma de concluir, en cualquier caso, resulta algo derro-
tista, puesto que presupone la incapacidad del hombre para conocer
la verdad de las cosas.

Así pues, dentro de la postura objetivista, hay una evolución que


va desde el “periodista científico” —que equipara su trabajo al de
las ciencias experimentales—, al “periodista analista” —que se afana
por otorgar igual valor a todos los puntos de vista, causas y conse-
cuencias desde un terreno que se dice neutral-, hasta el “periodista
honrado” —quien, asumiendo su incapacidad de llegar a la verdad,
se somete “al tribunal íntimo de su propia conciencia”—.

En todas estas visiones sigue predominando la visión objetivista,


criticada por eludir el proceso interpretativo al que se somete toda
realidad ante un sujeto, precisamente subrayada desde la sociología
interpretativa. Siguiendo a Robert Hackett, el objetivismo implica pre-
sunciones positivistas, como “el conocimiento directo de los hechos por
ellos mismos, la posibilidad de una correspondencia directa entre el
lenguaje y la realidad que se intenta describir, la posibilidad y deseo de
separar los hechos de las opiniones. Por el contrario, ignora la eficacia
del lenguaje, de las categorías cognitivas y de los “modos de ver” organi-
zados a través de los cuales consideramos algo verdadero (...). Implica
equivocadamente que el periodista puede permanecer fuera y aparte
de alguna realidad bacano cuando en realidad, el periodismo
inevitablemente participa en la construcción social de la realidad”.!*

También Tuchman incide en la idea de la interpretación del sujeto.


Considera que puesto que el comunicador tiene las mismas facultades
para el conocimiento que cualquier otro ser humano, la objetividad
del periodista podría verse como algo milagroso: “Podría parecer que
los juicios periodísticos son un conocimiento sagrado, una habilidad
secreta de los informadores, que los diferencia de otras personas”.'*

13: Hackett, Robert A.: News and Dissent. The Press and the Politics of Peace in Canada.
Alex Publishing Corporation, Norwood, New Jersey, 1995, pág. 81.
'1 Tuchman, Gaye: “La objetividad como ritual estratégico: un análisis de las nocio-
nes de objetividad de los periodistas”, CIC 4, 1999.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 63
Además de no tener en cuenta el proceso de interpretación en
el conocimiento humano, las posturas objetivistas han identificado
objetividad y verdad. Coincido con González Gaitano en considerar
que es un error la identificación de objetividad y verdad, e incluso
que la verdad no puede plantearse en términos de objetividad-sub-
jetividad pues el conocimiento es subjetivo.!? Por ello, no se puede
plantear el debate sobre el grado de fidelidad a la realidad desde el
periodismo en estos términos puesto que, si bien todo conocimiento
es de suyo subjetivo, es decir, del sujeto, esto no quiere decir que
todo conocimiento sea falso. En este caso, no se podría exigir del pe-
riodista una actitud profesional honrada, porque parece que nunca
su conocimiento puede adecuarse a la realidad. De ahí la necesidad
de reivindicar la interpretación, no la del denominado género inter-
pretativo, sino la que se necesita para dar significado a los hechos.
La interpretación, así, supone un descubrimiento de los valores de
los hechos y de las acciones humanas.

Tampoco se puede confundir objetividad con neutralidad. Si la


primera, como estamos diciendo, es una cualidad referida al cono-
cimiento O acercamiento a la realidad, la segunda es una postura
moral, un compromiso con la realidad.

De cualquier modo, conformarse con la honradez o la sinceri-


dad profesional, deja implícita la idea de que el hombre no tiene
capacidad para alcanzar la verdad. Si esto fuera así, ni siquiera esta
afirmación tendría sentido; es decir, todo lo que se está exponiendo
o, el decir que ahora estoy escribiendo, podría ser tan verdadero
como falso.

Tampoco soluciona el debate la postura del “periodista analista”,


que vuelve a caer en el mismo error que el objetivismo, al entender
que el periodista ofrece los distintos puntos de vista sin calibrarlos
de ningún modo, asépticamente, y que nunca se decanta por uno de
ellos. Es precisamente a este contrasentido al que responden en cier-
to modo los teóricos del framing cuando desarrollan una propuesta

15 González Gaitano, Norberto: “Hechos y valores en la narración periodística in-


formativa”, Comunicación y Sociedad 11 (2), 1989, págs. 31-60.
64 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

con la que entran a formar parte del debate sobre las prácticas obje-
tivistas en los medios de comunicación.

CASO ll. Objetividad en las informaciones sobre terrorismo.


El uso del lenguaje
Las acciones terroristas están encaminadas a publicitar unos de-
terminados objetivos; por eso su faceta propagandística está bastan-
te definida. Esto hace que los medios de comunicación se planteen
cómo informar de las acciones terroristas sin entrar al juego de la
propaganda. Los medios se han cuestionado el papel que en estos
casos tiene el periodista, la conveniencia de cubrir determinados he-
chos o el enfoque que hay que otorgar a las noticias. Incluso, se ha
llegado a especular sobre la necesidad de guardar silencio informati-
vo en estos hechos, postura que se ha desechado principalmente por
atentar con los principios del derecho a la información y porque el
denominado “apagón informativo” sólo alimentaría el rumor con la
posibilidad de un mayor agravamiento de la situación.

De este modo, la cuestión reside en “cómo ser objetivo” sin con-


tribuir al éxito de los fines terroristas.

Una de las cuestiones más conflictivas para cumplir esta supuesta


objetividad es el lenguafe que se utiliza, porque en muchas ocasiones,
el uso de determinados vocablos implica ya un juicio de los aconteci-
mientos, una valoración. Además, el uso de determinadas palabras en
el caso del terrorismo tiene una incidencia directa en la configuración
pública de los sucesos y por lo tanto, en su planteamiento político.
En España, la experiencia demuestra la relevancia de la cuestión ter-
minológica. Sólo hay que echar un vistazo a la prensa de los últimos
días de marzo de 1989 para descubrir la importancia que tuvo el len-
guaje utilizado en la ruptura de las conversaciones de Argel, cuando
Gobierno y organización terrorista no se pusieron de acuerdo en si
su objetivo era una “solución acordada y definitiva” o una “solución
política negociada”.

Los periodistas, como apunta Luis Veres, “a menudo minusvaloran


su propia herramienta de trabajo al considerar escaso el poder que po-
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 65
seen las palabras como instrumento persuasivo” y “cuelan” todos esos
términos, convirtiendo inconscientemente las informaciones en propa-
ganda.'” Algunas de las traslaciones de lenguaje más frecuentes son:

“Terrorismo de baja intensidad” para denominar la “violencia


callejera”.
“Tregua” o suspensión de hostilidades entre enemigos de una gue-
rra por “anuncio unilateral del cese de la actividad terrorista”.
“Diálogo”, por “negociación”.
«e
Impuesto revolucionario”
y > ”
por «
“extorsión
a ”

“Asesinato” por “ejecución” (dar muerte al reo condenado,


ajusticiar).
“Actos terroristas” como “acciones armadas” (en tiempo de
guerra)
“Robos” como requisas (recuento y embargo de cosas necesarias en
tiempo de guerra).
Pero incluso, la misma palabra “terrorismo” no se libra de esta
problemática. Lo que para algunos es un “luchador por la libertad”
para otros es un “terrorista”. La agencia Reuters recientemente se
ha enfrentado a este dilema y ha decidido no usar ninguno de ellos,
ya que “los términos emotivos no deberían usarse en aras de la obje-
tividad, sino que más bien los hechos tienen que presentarse de tal
modo que el lector sea capaz de decidir”.'”

El uso del lenguaje depende también de los contextos culturales,


y así, por ejemplo, la prensa británica no usará nunca el término *co-
mando” para hablar de banda armada porque este término está aso-
ciado a los comandos británicos que lucharon en la Segunda Guerra
Mundial y por lo tanto, les conferiría un aura de heroicidad.'*

15 Veres, Luis: “El signo perverso: sobre lenguaje, terrorismo y práctica periodísti-
ca”, Revista Latina de Comunicación Social 52, octubre-diciembre-2002.
7 Global Media News, Winter 2002, pág.11
18 Miller, A. H.: Terrorism. The media and the law. Transnational Publishers, Dobbs
Ferry, USA, 1982.
66 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

Conscientes de que parte de la batalla del terrorismo es una bata-


lla de lenguaje, algunos medios plantean códigos de estilo para este
tipo de informaciones.

La BBC tiene un código para la información sobre terrorismo en el


conflicto de Irlanda del Norte recogido en el capítulo 15 de la tercera
edición de su manual de estilo, fechada en 1996.'* El texto, con un mar-
cado tono jurídico, aclara que sobre el terrorismo protagonizado por el
IRA, se establece un criterio tajante: No debemos adoptar el lenguaje
terrorista como si fuera el nuestro propio”(...)”, pero también aclara que
no se pueden utilizar determinados términos por tener connotaciones
demasiado valorativas: “(...) incluso la palabra “terrorista* puede apa-
recer valorativa en partes del mundo donde no hay un consenso claro
sobre la legitimidad de los grupos políticos militantes”.

Televisión Española (TVE) adoptó unas “reflexiones” (aprobadas


el 15 de enero de 2002) con las que, por primera vez, el Ente Público
afrontaba el tema del tratamiento informativo del terrorismo de ETA
en los medios audiovisuales. En ellas, se advierte del contenido pro-
pagandístico que puede suponer para la organización terrorista la
inclusión de sus términos, aunque sean entrecomillados: “Términos
como “ejecutados”, “cárceles del pueblo”, “impuesto revolucionario”,
“comandos de información y de apoyo” o los “alias”, pretenden crear
una relación de familiaridad con los terroristas”.

En un régimen democrático y de libertades incide el texto, el


periodista no puede ser neutral ante el terrorismo.” “Los medios
de comunicación en un sistema democrático forman parte del mis-
mo y, por tanto, no pueden ser neutrales frente a quienes ponen
en peligro el sistema de libertades que es esencial para su función,

Terrorism and National Security”, en Producers' Guidelines, pp. 128-131


19...

20 “La neutralidad se puede convertir en complicidad cuando están en juego prin-


cipios esenciales de la democracia. Si no existe libertad, la “información tolerada”
que subsiste gracias a su complicidad con quienes impiden la libre expresión, que
aceptan la censura del miedo se convierte en propaganda que contradice esen-
cialmente el derecho a la información”. Consejo de Administración de RTVE,
Reflexiones sobre los medios de comunicación y el terrorismo, RTVE, Madrid, 15 de ene-
ro'de:2002, Pp: 7:
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 67
dentro del respeto por los principios de pluralismo y neutralidad de
quienes defienden posiciones y opciones diferentes por medios de-
mocráticos”. Esto no impide que busquen una información objetiva
y rigurosa aportando todos los datos necesarios para que el receptor
del mensaje tenga la exacta dimensión de lo que se trata (...), para
no ser inducido a error”, e implicando “opciones subjetivas de valo-
ración, titulación, extensión de la noticia, tratamiento de la imagen
y del sonido”. De acuerdo con los criterios de la cadena pública,
“el tratamiento aséptico, pretendidamente equidistante entre terro-
ristas y demócratas provoca un efecto contrario de la objetividad y
acaba siendo manipulador de la realidad sobre la que se informa”.

En definitiva, el lenguaje utilizado ante el terrorismo plantea


cómo informar teniendo en cuenta el peligro propagandístico. Sin
embargo, en aras de la objetividad, el uso de determinados términos
acaba por cuestionar su mismo significado y en definitiva, demues-
tra una vez más, la imposibilidad total del objetivismo informativo.
Sin embargo, también conviene aclarar la confusión que se mantiene
una y Otra vez en estas propuestas entre el concepto de neutralidad
y de objetividad.

1.2. El framing como respuesta a las pretensiones objetivistas

En el mundo periodístico al menos, las prescripciones del objeti-


vismo han topado con el producto informativo y con el propio perio-
dista. Según las declaraciones destacadas, según el lugar que ocupa
la noticia, según el lenguaje utilizado, la información varía tanto de
un medio a otro que, en casos extremos, no se puede identificar el
mismo acontecimiento bajo dos rúbricas que, en principio, tratan el
mismo tema. Por ejemplo, de igual manera que no es lo mismo ver
la botella medio llena que medio vacía, no es igual titular “Aznar
presenta de nuevo ocho “grandes” promesas que dejó de cumplir en
su mandato” (El País) que “Aznar responde a Almunia con ocho pac-
tos de Estado” (El Mundo) como sucedía el día 9 de marzo de 2000
en plena campaña electoral.

Lejos de incurrir en falsedad, es necesario comprender esta base


del pluralismo informativo. En la defensa del pluralismo, el uso de
68 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

los marcos o “definiciones de situación” —tal y como los denominaba


Goffman-, se constituye en el soporte de las distintas significacio-
nes que adquieren los hechos en los medios de comunicación, de la
pluralidad de perspectivas. De este modo, la respuesta que ofrece
la teoría del framing al objetivismo es negar sus postulados, ya que
argumenta que, cuando cuenta lo que sucede, el periodista encuadra
la realidad y aporta su punto de vista.

La réplica de los autores del framing, sin embargo, no resulta


del todo uniforme, puesto que la gran variedad de estudios que se
desarrollan bajo esta noción desde distintas disciplinas se corres-
ponde con una importante multiplicidad de conceptos, en ocasio-
nes discordantes, que llevan a autores como Entman a hablar del
framing como un paradigma fracturado. Característica ésta que si-
gue vigente, según comprueba Dietram Scheufele siete años más
tarde, al afirmar que los frames se han considerado tanto variables
dependientes como independientes, tanto elementos propios de
los medios como de los individuos.” También D'Angelo explica tres
posturas desde las que se ha estudiado el fenómeno del framing:*
una primera aproximación es la cognitiva, la segunda es la postura
construccionista y la tercera, la perspectiva crítica. Desde el enfoque
cognitivo interesa comprobar hasta qué punto influyen los frames en
los ciudadanos; es decir, hasta qué punto los lectores asumen esos
marcos, los jkacen propios, los reproducen, los reinterpretan o los
rechazan..La construccionista mantiene que los individuos negocian
los significados que los frames les aportan para luego forjar sus pro-
pias opiniones. Desde la perspectiva crítica, se concibe la profesión
periodística como parte dominada por el juego de poder de las éli-
tes y de los actores sociales poderosos, que utilizan los frames para
mantener su poder hegemónico.

En cualquier caso, partiendo del concepto de marco que usa


Goffman, el distanciamiento de la postura objetivista es total, al
afirmar que el sujeto, el periodista en este caso, se encuentra en la

21 Scheufele, Dietram A.: “Framing as a Theory of Media Effects”, Journal of Commu-


nication 49, 1999, págs. 103-122.
2 Cfr. D'Angelo, P: “News Framing as a Multiparadigmatic Research Program: A
response to Entman”, Journal of Communication, 52(4) 2002, págs. 870-888.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN | 69

misma noticia y que esa aparición se traduce en forma de frames. Y


más aún, se llega a plantear que la clasificación del periodista como
el científico, el analista o el honrado dejan de tener sentido, toda
vez que se llega a la postura de que ni siquiera las ciencias natura-
les son “objetivas”, porque también están hechas por hombres; toda
la naturaleza social es histórica, toda está construida por el sujeto.
Del positivismo científico, para el que todos los fenómenos pueden
objetivarse, se pasa al subjetivismo constructivista, según el cual, en
cuanto que la ciencia es algo fabricado por los hombres, tiene tam-
bién un carácter subjetivo, puesto que es el sujeto con su racionali-
dad e interpretaciones propias el que construye la ciencia.

En el área del periodismo, la teoría del framing se fundamenta


además en la tradición que atribuye a los medios de comunicación
un papel mediador entre el hombre y la sociedad, a través del cual se
dan a conocer las noticias. Los medios se sitúan como intermedia-
rios entre el mundo exterior y las audiencias, puesto que en muchas
ocasiones son el único modo de acceso a lo que sucede “ahí fuera”.
Pero los medios transforman las dimensiones de los acontecimientos
en productos informativos que pasan por una serie de filtros hasta
llegar a la audiencia, como explicaba Walter Lippmann.** La teoría
de la mediación, para la que “el periódico es un intérprete y el pe-
riodismo un método de interpretación de la realidad”, considera que
los medios representan los acontecimientos pasándolos por el filtro del
periodista, por sus rutinas profesionales o por la organización para la
que trabaja.** La filtración realizada desde los medios demuestra que

2 Lippmann, Walter: Public Opinion. Macmillan Company, New York, 1950.


24 Sobre la teoría de la mediación, véase: Anderson, James A. y Meyer, Timothy P.:
Mediated Communication. A social action perspective. Sage, Newbury Park, 1988; Da-
der, José Luis: Periodismo y pseudocomunicación política. Contribuciones del periodismo
a las democracias simbólicas. Eunsa, Pamplona, 1983; Martín Serrano, Manuel: La
mediación social. Akal, Madrid, 1977; Martín Serrano, Manuel: “La mediación de
los medios de comunicación”, en Moragas, Miguel de: Sociología de la comunicación
de masas, vol. I: escuelas y autores. Gustavo Gili, Barcelona, 1985, págs. 141-162;
Gomis, Lorenzo: El medio media. Seminarios y Ediciones, Madrid, 1974; López-
Escobar, Esteban y Sánchez de la Yncera, Ignacio: “Contexto y selección infor-
mativa”, Comunicacióny Sociedad YM, 1990, págs 135-169; Shoemaker, Pamela ]. y
Reese, Stephen: Mediating the message. Theories of influences on Mass Media Content.
Longman, New York, 1991.
“JO FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

la mediación no es un mero enlace del medio con la sociedad, sino


que en el proceso comunicativo se asume un impacto de la lógica y del
formato de los medios sobre los contenidos.

Los medios se consideran administradores de mediación que, al


hacer públicos algunos acontecimientos, proponen determinados
frameworks para la interpretación de éstos, modulando y estructu-
rando nuestra conciencia en modos política y socialmente conse-
cuentes. Los medios no están reflejando una realidad pasivamen-
te, sino que son parte de una realidad social a la que contribuyen
con sus propios marcos. Según “Tony Bennett, los medios definen
la realidad social. Esto quiere decir que “qué acontecimientos” son
reportados por los medios y “el modo” en el que adoptan su signi-
ficado orientan la forma de percibir el mundo y actuar en él.” Así
se afirma que los medios son agencias de mediación, de las que el
autor subraya por encima de todo su componente ideológico. Sin
embargo, esto no significaría que la comunicación tenga que servir
a fines propagandísticos, por ejemplo, sigue Bennett, como sucede
en la información sobre la guerra civil española, donde la prensa
dice lo que quiere según los intereses políticos. Es más, de algún
modo el framing hace operativo el proceso de mediación puesto que
aporta las propiedades, peculiaridades y modos en los que se da la
mediación informativa.

En su tarea mediadofá, los periodistas otorgan a las noticias un


enfoque o encuadre determinado (frame), entendiendo por encua-
dre “la idea central organizadora del contenido de las noticias que
aporta un contexto mediante un proceso de selección, énfasis, exclu-
sión y elaboración” o también la “idea central organizadora que da
sentido a los acontecimientos y sugiere cuál es la cuestión tratada”.”

23 Bennett, Tony: “Media, “reality”, signification”, en Gurevitch, Bennett, Curran y


Wollacott (eds): Culture, Society and the Media. Menthuen, Londres, 1982.
25 Tankard, James: Media Frames: Approaches to Conceptualization and Measurement.
Ponencia presentada en Communication Theory and Metodology Division As-
sociation for Education in Journalism and Mass Communication Convention,
Boston, 1991, pág. 5.
27 Gamson, William A.: “News as Framing”, American Behavioral Scientist 33 (2),
19839; pág:.157.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 7

Desde estas “ideas centrales”, con las que se “definen las situaciones”
de la sociología interpretativa, se subrayan determinados aspectos
de los problemas a través de recursos informativos como los titula-
res, los ladillos, las fotos y las citas. Con los frames se estructura así
tanto el mundo del periodista, que aporta su propio discurso, como
el de su audiencia, que se expone al mensaje periodístico con un
sistema cultural y cognitivo previo. De modo análogo a los marcos
para las organizaciones de acción colectiva, el framing sería por tan-
to “el proceso por el que una fuente de comunicación, por ejemplo
una organización de noticias, define y construye un asunto político o
controversia pública”.?** La definición de los sucesos se articula en el
proceso de construcción de la agenda de los medios, en los momen-
tos de decisión de qué asuntos publicar y el modo de hacerlo.

Desde una perspectiva teórica y como han expuesto Zhongdang


Pan y Gerald M. Kosicki, los frames o marcos de los medios de comu-
nicación se han explicado por dos corrientes diferenciadas: la psi-
cologista y la sociologista.** Una división lógica y que responde a los
orígenes de la teoría, donde las contribuciones provenían teniendo
en cuenta los estudios realizados desde la psicología y la sociología
sobre el acercamiento del hombre a la realidad que le rodea.

En las posturas psicológicas, la información se llega a entender como


un proceso individual de elección y selección, coincidente o no con las
necesidades del periodista y la audiencia. La postura psicologista está
representada, por ejemplo, por Shanto Iyengard, quien se refiere a los
marcos o enfoques como las “sutiles alteraciones en la formulación o
presentación de los problemas que se juzgan o seleccionan”.*” En el exa-
men que este autor realiza de los efectos de la televisión en la opinión
pública, se propone una clasificación de estos marcos como “episódicos”
y “temáticos”. Son marcos “episódicos” los que ilustran el problema des-

28 Nelson, Thomas; Clawson, Rosalee A. Y Oxley, Zoe M.: “Media Framing of a


Civil Liberties Conflict and its Effect on Tolerance”, American Political Science
Review 91 (3), 1997, pág. 567.
22 Cfr. Pan, Zhongdang y Kosicki, Gerald M.: “Framing analysis: an approach to
news discourse”, Political Communication 10, 1993, págs. 55-75.
30 Iyengar, Shanto: 7s Anyone Responsible? How television frames political issues. The
University of Chicago Press, Chicago, 1991, pág. 11
72 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

cribiendo hechos concretos; son casos particulares, descontextualizados,


de un marco político, que presentan la cobertura en la escena de las ma-
las noticias y a menudo suelen ser visualmente impactantes. Son marcos
“temáticos” los que sitúan los asuntos y eventos políticos en un contexto
más general, explicados de modo más analítico, con presentación de
datos y tratamiento de realidades más abstractas. Estas dos categorías
no son del todo excluyentes, ya que existen marcos mixtos en los que se
mezclan hechos particulares y datos del contexto. Los marcos, concluye
el autor, interactúan con factores psicológicos del periodista y de su au-
diencia de modo que, cuanto más acorde sea el marco a estas caracterís-
ticas personales, más efectos tendrá la cobertura en el receptor.

También, dentro del área de la psicología se entienden los frames


como esquemas conservados en la mente de los individuos que se
proyectan sobre la realidad o sobre un texto.*! Para Woong Rhee,
el framing es el proceso por el que características textuales de las
historias de las noticias establecen límites sobre el conocimiento en
la construcción de un modelo de discurso, es decir, la estructura del
mensaje de los textos de noticias restringe el modo en el que la gente
usa su conocimiento en el proceso de interpretación.” El autor crea
así un modelo discursivo con tres subprocesos: la recepción de las
noticias (construye una representación narrativa de una situación
caracterizando agentes, acciones dramáticas, acontecimientos y po-
sibles implicaciopes), la integración en conocimiento (se tiende a su-
brayar las motivaciones e intereses personales) y la construcción del
modelo discursivo (imagen mental de representaciones de actores,
acciones y consecuencias sobre la situación).

9 Para una mayor profundización en los mecanismos psicológicos que mueven a


la persona a aceptar unos enfoques de conocimiento y no otros, véase: Bleis, H.,
Betsch, T, y Franzen, A.; “Framing the framing effect: The impacto f context cues
on solutions to the “Asian desease' problem”, European Journal of Social Psychology
28, 1998, págs.287-291; Kuhberger, A.; “The framing of decisions: A new look
at old problems”, Organizacional Behavior and Human Decision Processes 62, 1995,
págs. 230-240; Wang, X.T.; “Framing effects: Dynamics and task domains”, Orga-
nizacional Behavior and Human Decision Processes 68, 1996, págs.145-157.
* Rhee, June Woong: “Strategy and issue frames in elections campaign coverage:
a social congnitive account of framing effects”, Journal of Communication 47 (3),
1997, págs 26-48.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 73

En general, estas propuestas psicologistas, deudoras de los axio-


mas cartesianos, estipulan finalmente que la comunicación se subs-
trae a una especie de ejercicio telepático. Pero el proceso informati-
vo, en su esencia, no se reduce a destrezas mentales e individuales,
sino que remite continuamente a lo social y cultural. La comunica-
ción, que deriva del concepto latino communicare y de su significado
de hacer común cualquier cosa a cualquiera, de participar junto a
los otros de la misma realidad de sentido, apela a la exterioridad de
la persona, versa sobre el hombre en cuanto que es parte integrante
de la sociedad y reclama al entorno en el que convive. Se trata de un
intercambio de significados públicos sobre los hechos públicos, no
de un proceso privativo entre dos mentes.

Por eso, dentro del ámbito periodístico, lógicamente se adaptan


mejor las posturas sociológicas que las psicológicas, y entre ellas, con
gran fortuna, las que explicaban los teóricos de los movimientos so-
ciales. Los marcos vinculados a culturas políticas o identidades apa-
recen como una posible solución al debate objetivista, puesto que los
marcos aportan significados propios a la realidad social, en la que se
mueve constantemente el periodista.

Hechas las puntualizaciones sobre el objetivismo y la teoría del


encuadre, se procederá a continuación a describir otro ámbito de in-
vestigación en comunicación donde ha cobrado interés creciente la
teoría del framing, el de la investigación de las agendas, donde tam-
bién resulta necesaria una precisión de las aportaciones realizadas.

1.3. La relación entre el concepto frame y el concepto “agenda”

En su sentido etimológico, agenda significa “las cosas que se han de


hacer”. Agendas políticas, agendas públicas y agendas de los medios
se componen de asuntos que, de algún modo, también son cuestiones
por resolver. De ahí la importancia de que un tema esté presente en la
agenda, puesto que su mera presencia marca prioridad de intereses:
lo que aparece en la agenda tiene preferencia sobre lo que no está.

De origen latino, el término agenda se ha introducido con éxi-


to en la investigación de las ciencias sociales, en parte porque se
adapta indistintamente, con una única traducción, en varias lenguas
74 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

occidentales (el término agenda se utiliza por igual, al menos, en


castellano, inglés, francés e italiano). Agenda política, agenda de los
medios y agenda pública se han convertido en parte del vocabulario
habitual de sociólogos, politólogos y comunicadores.

Por agenda política se entiende el repertorio de temas que confor-


man los contenidos electorales, legislativos o gubernamentales. Una
las definiciones de agenda política más empleada en los estudios de
comunicación es la que aportan Roger W. Cobb y Charles D. Elder.
Para ellos, la agenda es “un conjunto general de controversias políticas
que serán tratadas en algún momento entre la lista de cuestiones legíti-
mas que merecen la atención de la política”.** Los asuntos que afectan
a gran parte de los ciudadanos componen la agenda pública. En la
agenda de los medios o agenda mediática, estos asuntos adquieren una
mayor relevancia pública al ser difundidos de modo masivo. Estos tres
tipos de agendas se transforman en dimensiones fácilmente operativas
a través de distintos métodos cuantitativos y cualitativos de investiga-
ción: análisis de contenido en el caso de la agenda de los medios, en-
cuestas para la agenda pública y la verificación de las políticas efectivas
en la agenda política.** La idea de la agenda tiene la capacidad de
traducirse a magnitudes mensurables, aspecto que ha contribuido, en
gran medida, al extraordinario desarrollo de su estudio.

El método, tal y como lo presentan Maxwell McCombs y Dixie


Evatt, es el siguiente: “en primer lugar está la medición de la opi-
nión pública, que puede basarse en datos acumulados o individua-
les. Luego está la medición de la “agenda” en términos de temas o
asuntos. Los temas pueden ser vistos uno a uno, o estudiados como
conjuntos. A partir de estas opciones se puede componer una pa-
rrilla de dos columnas dobles en la que se representan las cuatro
posibilidades metodológicas”.**

3% Cobb, Roger W. y Elder, Charles, D.: Participation in American Politics. The Dyna-
macs of Agenda-Building. The Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1972,
pág. 14.
9 Cfr. Dearing, James W. y Rogers, Everett M.: Agenda-Selting. Sage, Thousand
Oaks, California, 1996.
?* McCombs, Maxwell y Evatt, Dixie: “Los temas y los aspectos: explorando una nue-
va dimensión de la agenda-selting”, Comunicación y Sociedad VÍ (1), 1995, pág. 14.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 75

Las agendas recogen el juego de los agentes sociales en la arena


pública. Aunque cada agenda mantiene su propia estructura y diná-
mica, las tres mantienen una estrecha relación. Por un lado, existe
una alimentación recíproca de cuestiones en las que convergen los
intereses de todas ellas. Por otro lado, hay una competencia para
conseguir que las proposiciones que cada una tiene por fundamen-
tales, lo sean también para el resto de los actores públicos. Tanto
la retroalimentación continua como el posible conflicto entre las
agendas dejan implícita la idea de que los agentes construyen “lo
social” con el suministro de temas, donde las visiones no siempre
son coincidentes. Dicho aprovisionamiento supone también que la
realidad pasa por el filtro interpretativo de los agentes públicos
y que cada uno adopta su propio proceso de enmarcado de los
acontecimientos. La “enmarcación” supone, en este caso, una deli-
mitación de la realidad según un sujeto, de la misma forma que el
marco de un cuadro delimita su contenido pictórico aislándolo del
resto de un panel. Los marcos con los que los actores públicos enca-
ran la realidad social son elementos que determinan decisivamente
sus correspondientes agendas. Por eso, también se han relacionado
los estudios de los movimientos sociales con las agendas, de ma-
nera que conocer quién construye la agenda y cómo se realiza esa
construcción ha de acompañarse necesariamente de un estudio del
concepto de marco.

Los estudios de agendas en el ámbito de la comunicación pública


han girado en torno a la teoría de la agenda-setting. Esta teoría, en su
enunciado originario, se centra exclusivamente en el estudio de la
agenda de los medios de comunicación y en como ésta establece o
fija la agenda del público. Posteriores desarrollos de esta teoría con-
ducen a prestar atención también a otras agendas, la política princi-
palmente, y como éstas influyen también en la agenda de los medios
(agenda building). En el desarrollo de la agenda building se refleja la
competencia de significados en la sociedad, que hace que actores
políticos, asociaciones, ciudadanos, etc., se disputen un lugar en la
agenda de los medios. Por eso, para esta teoría resulta interesante
conocer quién se hace con el acceso efectivo y configura los conte-
nidos y los puntos de vista que aparecen finalmente en los medios
de comunicación. Tanto una como otra teoría tratan de atraer el
76 | FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

framing hacia sus explicaciones, si bien será la construcción de las


agendas el lugar más propicio para el uso de los frames.

1.3.1. Framing y el establecimiento de una jerarquía de cogniciones:


agenda-setting
La teoría de la Agenda-Setting surge como respuesta a las posturas
imperantes en los años cincuenta y sesenta que caracterizan como
limitados los efectos que causan los medios de comunicación en las
audiencias.

En relación con las posturas sobre los efectos de los medios, es


interesante señalar que se desarrolló una importante evolución en la
investigación. Hasta 1940, se consideraba que los medios tienen efec-
tos muy poderosos sobre los ciudadanos, idea alentada por los logros
obtenidos por la propaganda durante la Primera Guerra Mundial. De
1940 a 1960 las investigaciones que comprueban la escasa incidencia
de las campañas en el comportamiento electoral hacen que se vean
estos efectos de modo muy limitado. Desde 1960, se vuelven a valorar
los efectos como poderosos, si bien de modo más cauto pues conside-
ra a la audiencia activa ante la recepción de los mensajes.?

Pues bien, en este contexto, y conforme a la sentencia de Bernard


Cohen, “quizá los medios no dicen a la gente qué tienen que pensar
pero sí los temas sobre los que hay que pensar”,* Maxwell McCombs
y Donald Shaw pwóponen la idea de que los medios, por su selección
de noticias, determinan las materias sobre las que el público piensa
y habla, lo que denominan agenda-setting.*

Hay que señalar que con anterioridad al estudio de McCombs y


Shaw, la hipótesis de la influencia de la agenda de los medios en la
agenda pública se había enunciado, aunque no había sido contrastada
empíricamente. Así, en 1958 Norton Long indicaba: “La prensa es la
primera en establecer la agenda territorial. Tiene una parte impor-

35 Klapper, Joseph: Efectos de la comunicación de masas: poder y limitaciones de los medios


modernos de difusión. Aguilar, Madrid, 1974.
7 Cohen, Bernard: The Press and Foreign Policy. Princeton University Press, NJ,
1963, pág. 13.
* Cfr. McCombs, Maxwell y Shaw, Donald: “The Agenda-Setting Function of the
Mass Media”, Public Opinion Quarterly 36, 1972, págs. 176-187.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 717

tante en señalar lo que mucha gente dirá, los hechos en los que mucha
gente pensará y lo que la gente atenderá como problemas a tratar”.**

La primera investigación sobre agendas de McCombs y Shaw se


realizó en 1972. Se analizó la cobertura de las elecciones de 1968 en
Chapel Hill (North Carolina) en nueve medios y se contrastó con un
sondeo realizado entre sus habitantes en el que se les preguntaba cuál
creían que era el problema más importante que debía afrontar el país.
El estudio demostraba la existencia de una importante correlación —uti-
lizando la operación estadística— entre la relevancia que otorgaban los
medios a determinadas cuestiones y lo que la mayoría de la sociedad
consideraba como los problemas más importantes del país. Los medios,
concluyeron, establecen la agenda del público. En un estudio posterior
de McCombs y Shaw se intentaba determinar cuál era la dirección de la
influencia de la agenda. Es decir, se quería saber si eran los medios los
que influían al público, o por el contrario, si era la agenda pública la
que llevaba los temas a los medios. Mediante entrevistas a los habitantes
de Charlotte durante, antes y después de la campaña electoral y con
un análisis del contenido de la prensa y la televisión se concluyó que
los medios influyen en las opiniones sociales en mayor medida que las
opiniones de un colectivo inciden en los contenidos de los medios.*”

A partir de estas investigaciones, otros estudios han intentado pre-


cisar esta teoría matizando aspectos sobre la influencia de la agenda-
setting. El efecto de la agenda de los medios varía según el tipo de
medio (prensa o televisión); según el espacio y el tiempo dedicados;
según se trate de temas que la audiencia puede o no contrastar de
modo directo; o según las características sociodemográficas.* Incluso

32 Long, Norton: “The local community as an ecology of games”, American Journal of


Sociology 44, 1958, pág. 253.
10 Cfr. McCCombs, Maxwell y Shaw, Donald: The Emergence of American Political Issues.
West, St. Paul, 1977.
11 Cfr. Benton, Marc y Frazier, P. Jean: “The agenda setting function ofthe mass me-
dia at three levels of “information holding””, Communication Research 3 (3), 1976,
págs. 261-274; Funkhouser, Ray G.: “The Issues of the Sixties: an exploratory stu-
dy in the dynamics of public opinion”, Public Opinion Quarterly 37, 1973, págs. 62-
75; Zucker, Harold G.: “The variable nature of news media influence”, en Brent
D., Ruben (ed.): Communication Yearbook 2. Transaction Books, New Brunswick,
New Jersey, 1978, págs. 225-240.
78 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

los propios impulsores de esta teoría argumentaban en 1977 que el


receptor acusa más los efectos de la agenda cuando necesita orienta-
ción. Todos estos estudios se sitúan en el denominado primer nivel
de la agenda-setting, en el que se señala la transferencia del grado de
importancia de un asunto de los medios a la agenda pública.

Un segundo nivel de la agenda-setting intenta ir más allá de las me-


ras cogniciones temáticas y explorar los juicios o los atributos especí-
ficos de un tema. En 1995 McCombs y Evatt señalan que los medios
no sólo consiguen transferir la prioridad de determinados temas,
sino que también se transmite la primacía que los medios otorgan a
determinados rasgos, cualidades o atributos de los temas.**? Es decir,
los medios resaltan o esconden aspectos y elementos particulares
de las cuestiones, con el subsiguiente impacto en la agenda públi-
ca. De este modo, algunas investigaciones, como la de McCombs y
Ghanem, han visto en el framing una fase más del desarrollo de la
agenda-setting y han equiparado su segundo nivel, el de los atributos,
con los estudios sobre el encuadre: “Los medios son tremendamente
exitosos en decirnos sobre qué pensar. Una atención mayor al se-
gundo nivel, el de los atributos, sugiere también que los medios nos
dicen cómo pensar sobre determinadas cosas. Es aquí donde agenda
setting y framing comparten un mismo campo”.*

2 El moja nico y Evatt de 1995 compondría una cuarta fase dentro de


los estudios sobre la Agenda-Selting. La primera se corresponde con el estudio
de 1972 en el que se comprueba la hipótesis original sobre la transferencia de
temas importantes desde los medios a la audiencia; la segunda con el estudio de
Charlotte en 1977 donde se analizan las condiciones contingentes que atenúan o
incrementan la influencia de la agenda; la tercera, en 1981 con el análisis de Wea-
ver, Graber, McCombs y Eyal sobre la agenda del candidato y la de los intereses
políticos como alternativas a las de los medios; y la cuarta integra los estudios di-
rigidos a conocer las fuentes de la agenda de los medios. Cfr. McCombs, Maxwell:
“Explorers and Surveyors: Expanding Strategies for Agenda-Setting Research”,
Journalism Quarterly 69 (4), 1992, págs. 813-824.
5 McCombs, Maxwell y Ghanem, Salma H.; “The Convergence of Agenda Setting
and Framing”, en: Reese, Stephen; Gandy, Oscar y Grant, August (eds.): Framing
Public Life: perspectives on media and our understanding of the social world. Lawerence
Erlbaum, Mahwah, NJ, 2001, p.63. Cfr. También Jasperson, Amy E.; Shah, Dha-
van V.; Watts, Mark; Faber, Ronald J.; Fan, David P.: “Framing and The Public
Agenda: media effects on the importance of the federal budget deficit”, Political
Communication 15, 1998, págs. 205-224.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 19

No obstante, otros han manifestado su disconformidad con esta


analogía y han optado por marcar las similitudes y diferencias. Por
ejemplo, Pan y Kosicki afirman que, respecto a la agenda-setting, el
framing supone un avance en la investigación, ya que se detiene más
en el proceso del discurso de las noticias y la conceptualización de
las cuestiones políticas. "También Amadeo argumenta que, aunque
tanto el framing como la agenda-setting analizan la función de la defi-
nición de la realidad por parte de los medios, los frames no son me-
ros atributos de los temas, sino ideas más amplias que recorren toda
la noticia.* Además, el framing concibe al individuo de modo más
activo —en cierta medida, participante del proceso de enmarcado-,
mientras que para la agenda-setting, los medios fijan los temas en las
mentes de los individuos.*

No es el momento ahora de entrar a debatir estas posturas, si


bien, como quedará patente más adelante, el tratamiento que recibe
el framing a lo largo de los siguientes capítulos es claramente dife-
renciador respecto a la teoría de la agenda-setting, sobre todo porque
se consideran los frames o marcos como los elementos con los que se
elaboran las agendas, y por tanto se sitúan en el ámbito de la crea-
ción de las noticias más que en el de sus efectos. La agenda-setting
está relacionada con la transferencia y la accesibilidad; el framing
con la interpretación del mundo. Además, si la agenda-setting de-
muestra básicamente la transferencia de la agenda de los medios a
la agenda del público, se supone que las percepciones de la gente
sobre los asuntos públicos derivan sólo de su exposición ante los
medios de comunicación. Pero, sin embargo, las reinterpretaciones
de la agendas a través de redes interpersonales y sociales también
influyen en la importancia que confieren los grupos sociales a deter-
minado asunto, así como la experiencia individual y cultural de la
que hablaba Gamson, aspectos que, además, resultan indispensables
para el análisis del framing.

14 Cfr. Amadeo, Belén: La aplicación de la teoría del framing a la cobertura de la co-


rrupción política en Argentina (1991-1996). Tesis inédita, Universidad de Navarra,
Pamplona, 1999.
15 Cfr. Scheufele, Dietram A.: “Agenda-Setting, Priming, and Framing Revisted: an-
other look at cognitive effects of political communication”, Mass Communication
and Society 3 (283), 2000, págs. 297-316.
80 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

Visiones integradoras han considerado la agenda-setting como un


proceso compuesto de la agenda de los medios, la agenda pública y
la agenda política, además de las interrelaciones entre las tres. Estos
estudios interinstitucionales han llevado a la realización de análisis so-
bre las relaciones públicas y los gabinetes de comunicación dentro de
los partidos políticos, por ejemplo. La agenda-setting sería una teoría
que abarcaría tanto la fijación de agendas, donde los medios juegan
un papel fundamental para dar a los problemas relevancia pública,
como su construcción por medio de distintas fuentes sociales, aspecto
este último que se explica bajo el nombre de agenda building.

1.3.2. Framing y construcción de contenido en las informaciones:


agenda building =
La construcción de la agenda, o agenda building, supone un paso
más en el análisis del conocimiento del trabajo de los medios. Se
considera que los efectos de la agenda de los medios varían depen-
diendo de cómo se presentan las noticias. La atención se pone ahora
en los contenidos de los medios, en cómo se crean y cómo se presen-
tan. Los primeros estudios se centran en la agenda política. Aunque
en los primeros estudios sobre agenda building se trata de conocer
únicamente cómo los problemas sociales pasan a recibir la atención
de los políticos, el interés por los medios es ya latente, puesto que
se reconoce que los medios son la fuente de conocimiento de los
problemas soCiales por parte de los políticos.

En este contexto aparece la investigación de Lang y Lang, para


quienes, “decir que establecen la agenda es decir demasiado y dema-
siado poco al mismo tiempo sobre los medios de comunicación”.**
Estos autores detectan con esta sentencia una de las cuestiones que
plantea la teoría de la agenda-setting en su formulación original: los
medios no sólo establecen una agenda en la audiencia, también la
construyen, con lo que se dice poco sobre su papel; pero a la vez, no
son únicamente los medios quienes establecen la agenda pública,
con lo que, entienden estos autores, desde la agenda-setting se les

1% Lang, Gladys y Lang, Kurt: “Watergate. An exploration of the Agenda-Building


Process”, en Wilhoit, G.C. y DeBock, H. (eds): Mass Communication Review Yearbook
2. Sage, Beverly Hills, CA,1981, pág. 465.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 81

atribuye un protagonismo exagerado. Es decir, según interpretacio-


nes críticas, las investigaciones que se han llevado a cabo bajo la
teoría de la agenda-setting no han explorado suficientemente cómo y
quién establece la agenda de los medios.*

El papel de los medios, que filtran la realidad al seleccionar conteni-


dos o presentarlos de un modo determinado, así como la concurrencia
de actores sociales e instituciones son factores que deben considerarse
para precisar quién está influyendo realmente en la agenda pública.
Además, la agenda de los medios no se puede tomar únicamente como
variable independiente respecto a las otras agendas; la dirección de la
agenda de los medios no siempre lleva a la agenda pública, sino que,
a veces, la agenda pública es la que se introduce en la de los medios
con el fin de ingresar en la agenda política. El trabajo de los gabine-
tes de comunicación en empresas o asociaciones, por ejemplo, trata de
instalar sus temas en los medios para ser escuchados por los políticos.
"También los políticos marcan el ritmo del trabajo de los medios con sus
campañas, mensajes y operaciones. Aquí se insertan los análisis del ga-
tekeeping (no hay una traducción exacta del término, la más aproximada
sería las “actividades que realiza el guarda-barreras”) que han tratado
de demostrar qué temas de los que aparecen en el espectro social pe-
netran en los medios y cuáles no. Se han detenido sobre todo en las
barreras impuestas por los “guardianes” de los medios, por los procesos
de selección de las noticias.* Los teóricos del framing, sin embargo, se

17 En 1976, McCombs ya se cuestionaba si los medios son realmente quienes establecen


la agenda o si sólo reflejan una serie de fuentes informativas. Si bien es cierto que en
estos momentos no se desarrolló un trabajo empírico, de similares características al
de la Agenda-Selting para la Agenda Building, sin embargo, la preocupación por este
tema era ya evidente y manifiesta. Así se demuestra en posteriores desarrollos del
estudio de las agendas, como en el elaborado por López-Escobar, Llamas y Rey. Cfr.
López-Escobar, Esteban; Llamas, Juan Pablo y Rey, Federico: “La agenda entre los
medios: primero y segundo nivel”, Comunicación y Sociedad YX, 1996, págs. 67-89. Cfr,
también, Weaver, David y Elliot, Swanzy Nimley: “Who sets the Agenda for the Me-
dia? A Study of Local Agenda-Setting”, Journalism Quarterly 62, 1985, págs. 87-94.
18 Para la teoría del Gatekeeping, véase: Manning White, David: “The “Gate Keeper”: a
case study in the selection of news”, Journalism Quarterly 27, 1950, págs. 383-390;
Bass, Abraham: “Redefining the 'Gatekeeper' concept: a radio case study”, Journal-
ism Quarterly 46, 1969, págs. 69-72; Brown, Richard: “The Gatekeeper reassessed:
a return to Lewin”, Journalism Quarterly 56, 1979, 595-601; López-Escobar, Esteban
82 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

detienen más en las interrelaciones entre las agendas y su influencia en


la configuración del producto informativo.

Algunos estudios han intentado ir en la otra dirección, tomando


la agenda de los medios como variable dependiente. Por ejemplo,
hay investigaciones sobre la influencia de la agenda presidencial en
la agenda de los medios en el caso del informe sobre el estado de
la Unión o sobre la cobertura que se hace de una reunión munici-
pal donde se aprecia la influencia de las rutinas profesionales en la
noticia. Este último caso es el que representa el estudio de Weaver
y Elliot donde se llega a la conclusión de que dependiendo de los
temas, existe una variación en el papel de filtro que se otorga a los
medios. Así, en los temas sociales y recreativos los medios establecen
un filtro mayor que en los temas económicos. Esto sucede, según es-
tos investigadores, debido a una serie de rutinas profesionales que se
aplican a las informaciones económicas, tales como la confianza en las
fuentes oficiales, la ausencia de otras fuentes, la presión del tiempo
sobre el periodista que tiene que escribir su noticia para el día siguien-
te, la norma de objetividad que lleva a dar voz a todas las fuentes, o
el valor periodístico que da prioridad al conflicto y a la controversia.
Otro dato que aportan los autores de este estudio respecto al papel de
los medios y la agenda-setting, es el rechazo de algunos profesionales a
utilizar este concepto como modo de explicar su trabajo. Entrevistado
el periodista que cubrió la rgunión examinada, prefería hablar de fil-
tros antes que de agenda-setting. La razón de esta preferencia era su
argumentación de que si hablaba de agenda-setting, daba a entender
que era el medio el que creaba los temas, mientras que con el término
filtro se ofrecía la idea de que el profesional estaba intentando reflejar
varias fuentes, y hacer juicios sobre su noticiabilidad.*

Lang y Lang afirman que respecto a los asuntos que pertenecen


a la experiencia personal, los medios ayudan a hacerlos de domi-
nio público. Sin embargo, en otros asuntos como el Watergate, es

y Sánchez de la Yncera, Ignacio: “Contexto y selección informativa”, Comunicación


y Sociedad 1, 1990, págs 135-169; Shoemaker, Pamela J.: Gatekeeping. Sage, New-
bury Park, 1991.
*% Weaver, David y Elliot, Swanzy Nimley: “Who sets the agenda for the media? A
study of local Agenda-Setting”, Journalism Quarterly 62, 1985, págs. 87-94.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 83
necesaria la atención de los periodistas para que el tema salga a la
luz. Este interés de los medios por determinados temas no surge de
modo aislado, sino que recibe influencias, por ejemplo, de la agen-
da política. Por lo tanto, la agenda-butlding es un proceso colectivo
con cierto grado de reciprocidad. Lang y Lang sintetizan el trabajo
de los medios en un proceso continuo de cuatro etapas, en las que
quedan englobadas las teorías de agenda-setting y agenda-building, y
donde aparecen los marcos o frames. En la primera fase, los medios
resaltan algunos acontecimientos, personalidades, grupos, etc. para
destacarlos sobre el resto. Aquí se hace una interesante diferencia
entre los acontecimientos que se destacan en los medios y los que
no. En este sentido, se distingue entre topics e issues. Los autores de-
fienden que “un topic, un problema o una cuestión clave a la que los
líderes políticos están o deberían estar prestando atención no es to-
davía un ¿ssue. "Tampoco el conocimiento o la importancia percibida.
Es en tanto que los medios prestan su atención a un asunto lo que
configura un ¿ssue”.*% La segunda fase consiste en el enmarcado del
objeto que constituye el foco de atención. Aquí los medios pueden
subrayar o esconder aspectos de este objeto. La tercera es la unión
entre el objeto y determinados símbolos de modo que el asunto pase
a convertirse en parte de un paisaje político reconocido. Finalmente,
en una cuarta etapa aparecen los portavoces que pueden articular
demandas y que intentan llamar la atención de los medios. La pri-
mera etapa se correspondería con el establecimiento de la agenda;
la segunda, tercera y cuarta con la construcción de la agenda. Así, el
enmarcado sería parte integrante de la agenda building.

Este tipo de aproximación a la agenda está más relacionada con


el origen de las noticias que con sus efectos o su vínculo con la au-
diencia y, en ese sentido, tampoco es del todo equivalente al segun-
do nivel de la agenda-setting. Es cierto que este segundo nivel es un
primer paso hacia la agenda buzlding en la medida en que se concibe
que no sólo resulta relevante la cantidad de información transferida,

% Lang, Gladys y Lang, Kurt: “Watergate. An exploration of the Agenda-Building Pro-


cess”, en Wilhoit, G.C. y DeBock, H. (eds): Mass Communication Review Yearbook 2.
Sage, Beverly Hills, CA,1981, pág. 466. En este libro issue se traducirá como pro-
blema y topic como tema o asunto, y adoptan las mismas connotaciones que las que
apuntan Lang y Lang, es decir, los asuntos destacados por los medios son los issues.
84 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

sino también los argumentos con los que se presentan los temas, co-
nectando cogniciones y juicios. Sin embargo, el segundo nivel de la
agenda-setting, sigue siendo un análisis de estructuras cognitivas —no
de comportamientos o efectos en las acciones— que responden ante
unos contenidos elaborados. Estas estructuras suponen la existen-
cia de ciudadanos que procesan los datos siguiendo la misma lógica
de los medios, pero como más adelante se expondrá, esta aproxi-
mación racionalista no tiene en cuenta ni la estructura propia del
mundo, ni el modo de conocer desde los medios. Además, el estudio
de la agenda-setting continúa bastante pegado a las “páginas de la
prensa”, es decir, al producto noticioso ya manufacturado. La agen-
da building, no obstante, trata de inspeccionar precisamente el paso
previo: cómo se genera la noticia, proceso en el que se realizan los
enmarcados o el framing.

2. El empleo de la teoría del framing en la teoría de la


comunicación
Hasta el momento se ha examinado el contexto teórico en el que
aparecen las explicaciones de los frames periodísticos, tanto los mar-
cos de la acción colectiva en los que se sustentan, como las premisas
objetivistas a las que tratan de responder y la tradición de análisis de
agendas con la que también se ha comparado. Es la ocasión ahora
de analizar detenidámente la teoría del framing en los medios de
comunicación, de conocer sus aciertos y sus carencias, y de poder
pasar a proponer soluciones a estas limitaciones.

Los estudios realizados con la teoría del framing en el ámbito de


la comunicación han llegado a considerar los distintos enfoques de
las informaciones como parte esencial y legítima de los modos de co-
municar. Los enfoques, lejos de resultar una limitación o incluso de
parecer inadmisibles para el trabajo de los periodistas, resultan de
un valor político, social y cultural indiscutible y son un componente
genuino de la profesión. Ahora se piensa que el periodismo pue-
de tornarse incomprensible sin tener en cuenta los enfoques, pues-
to que éstos aparecen y reaparecen continuamente en el quehacer
diario de los medios de comunicación, de modo que se constituyen
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 85

como una de las claves para entender la profesión periodística. La


profesión del periodista se explica en contextos de pluralismo, en
los que precisamente los distintos enfoques de la realidad aportan
una riqueza cultural a la sociedad. Por eso, la teoría del framing se
hace operativa de modo natural en el trabajo de los periodistas.

Partiendo del concepto de Goffman se han desarrollado multitud


de estudios que relacionan los marcos con los medios de comunicación,
algunos de los cuales ya se han mencionado al analizar los movimientos
sociales. Pero, no obstante, será Gaye Tuchman quien primero aborde
el framing desde la particularidad de los medios de comunicación o, lo
que es lo mismo, desde la creación de las noticias, teniendo en cuenta
todo el proceso informativo, las estructuras en las que se desarrolla y
las dinámicas que genera. A partir de este momento, son muchos los
trabajos que se publican sobre este tema hasta el punto de que Robert
Entman en 1993 propone hacer del framing un paradigma de la inves-
tigación en comunicación. Sin embargo, hay que subrayar que incluso
entre quienes hablan de frames desde la comunicación, el rastro psico-
lógico de Bateson o el sociológico de Goffman permanecen, y resulta
problemático desvincularse de estas disciplinas y considerar el framing
como una teoría genuina de la comunicación.

Aunque ya se han analizado algunos autores de los movimientos


sociales que hablan del framing en los medios, ahora se estudiarán
los que lo hacen propiamente desde la comunicación social, de ma-
nera que se pueda avanzar en el concepto de frame para contrastar
así su validez para el trabajo informativo. El interés radica por tanto
en dar a conocer cuáles son las cuestiones que implica el abordar el
tratamiento informativo desde la teoría del framing.

Para la exposición del framing en los medios se hará un análisis de


la propuesta de Gaye Tuchman, iniciadora de las explicaciones de los
frames desde el trabajo informativo. Su influencia, unida a la de los
autores de los movimientos sociales, hace que en los años ochenta se
desarrollen bastantes investigaciones sobre esta cuestión en las que se
percibe una visión del frame como un modo de conocimiento similar
al esquema mental. Otros análisis señalan el papel determinante de
la ideología en estos esquemas, subrayando la facilidad de los frames
para funcionar como legitimadores de los poderes establecidos.
86 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

2.1. La propuesta de Gaye Tuchman

La propuesta de Gaye Tuchman sobre los frames se apoya en al-


gunas de las concepciones hasta ahora examinadas; la explicación
de los marcos de Goffman, o la convicción de que el hombre cons-
truye y constituye los fenómenos sociales son temas recurrentes en
Making news, publicado en 1978 e inscrito dentro de la corriente del
constructivismo social.

Este libro, sin embargo, introduce una importante novedad en


los estudios del framing, ya que traslada las ideas de la sociología
interpretativa al modo de entender el trabajo de los periodistas y del
proceso de elaboración de una noticia. Es decir, esta investigación
penetra en las redacciones, en las conversaciones de los periodistas
con sus fuentes o en la dinámica de los consejos de redacción de un
periódico. Se trata de un punto de vista interno, muy distinto al que
sostenían los investigadores de la acción colectiva, quienes se acer-
caban a los medios en su dimensión exterior, como agentes sociales
que competían con otros actores en la esfera pública.

Ya antes de que muchos de los autores de la acción colectiva in-


vestigaran sobre los marcos, Tuchman recogía el concepto de Erving
Goffman e introducía su ya clásica metáfora de la noticia como una
ventana por la que se miran los acontecimientos: “La noticia es una
ventana al mufido (...). Pero la vista desde una ventana, depende de
si ésta es grande o pequeña, de si su cristal es claro u opaco, de si da
a la calle o a un patio. La escena desarrollada también depende de
dónde se sitúa cada uno, lejos o cerca, estirando el cuello o mirando
todo recto, con los ojos paralelos al muro donde está la ventana”.?!

Esta metáfora ha sido criticada por eludir el hecho de que mientras


la ventana da a una realidad independiente del observador, los medios
seleccionan intencionalmente la realidad. No obstante, “Tuchman no
olvida el proceso de selección o filtro cuando habla de las características
de la ventana y además, también es cierto que hay una relación más
estrecha entre la realidad exterior y la que ofrece el periodista. Los me-

* Tuchman, Gaye: Making News. Free Press, New York, 1978, pág. 1.
EL ÉxiTO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 87

dios no deciden q qué está p pasando de modo unilateral, sino que tienen
que atenerse a la realidad, que es la que finalmente se impone.

En definitiva, la metáfora de la ventana viene a explicar que se-


gún las características de ésta, su tamaño, su colocación o su for-
ma, la realidad se observa de una manera determinada. Del mismo
modo, los marcos de la noticia producen y limitan el significado de
las cosas. El encuadre o el frame genera formas diferentes de ver la
realidad, así como de constituirla y se sitúa al margen de los pos-
tulados objetivistas afirmando la pluralidad de puntos de vista y la
creación de la realidad que genera la información.

Para Tuchman, los elementos que determinan los frames de los


medios de comunicación son su organización y las actitudes pro-
fesionales de los periodistas que trabajan en ellos. Por eso, en una
analogía de la definición “goffmaniana”, los marcos serían las nor-
mas transmitidas y compartidas por los miembros de una redacción
a través de las cuales se mira la realidad sobre la que se informa. La
noticia se constituiría como un proceso de socialización, ya que daría
forma a los sucesos de modo que éstos pudieran ser compartidos
socialmente y se definiría como “un producto de los informadores
que actúan dentro de procesos institucionales y de conformidad con
prácticas institucionales” .*? El proceso informativo es un método de
recogida, selección y difusión de información vinculado a la organi-
zación en la que se trabaja y a las entidades ya consolidadas. Por eso,
según la autora, la noticia legitima el statu quo de las instituciones
sociales.

Por tanto, el recurso de Tuchman a los frames no parte tanto de


un interés cognoscitivo del individuo, en el mismo sentido en que
lo era para Goffman, en cuanto organización de la experiencia coti-
diana, sino que más bien su objetivo es la introspección en la orga-
nización y normativa de un medio. En lugar de hablar de los encua-
dres que ponen un orden en la vida cotidiana de los individuos, se
explica ahora que son los periodistas quienes organizan la realidad
para crear las noticias. La organización y las rutinas aceptadas por

2 Tuchman, Gaye: Making News. Free Press, New York, 1978, pág. 4.
88 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

los profesionales se convierten en los elementos que determinan los


enfoques de las noticias, los que llevan a seleccionar unos temas y a
callar otros, a darlos en forma de noticia o reportaje.

Su análisis, por consiguiente, se detiene en los factores que re-


percuten sobre las organizaciones. Concretamente, Tuchman analiza
como elementos que influyen en los enfoques de la noticia: el lugar
desde dónde se cubre la noticia (si es local o nacional, por ejemplo); la
organización de las secciones; quién decide qué se cubre; el momento
en el que suceden los acontecimientos y las tipificaciones o clasifica-
ciones. Estas tipificaciones son un modo de anticipar los recursos a los
sucesos, de saber cómo cubrir un hecho según se clasifique como no-
ticia dura O blanda. Las noticias duras tratan sobre cuestiones impor-
tantes, de interés para los seres humanos, que a su vez pueden clasifi-
carse en noticias súbitas (hechos inesperados) o en desarrollo (hechos
emergentes, que continúan desarrollándose). Las noticias blandas son
de interés porque tratan de la vida de los seres humanos. Estos tipos
permiten prever y organizar el contenido de las informaciones.

Factores de influencia en los enfoques, según Tuchman

Lugar de Cobertura: Internacional, Nacional, Local..


Organización Secciones: Cultura, Sociedad, Política...
Seleccionador de la noticia: Jefe de sección, Jefe de Redacción, Redactor...
Momento de la noticia: Ahora, ayer, hace una hora..
Tipificaciones: Noticias duras (súbitas/en desarrollo) o Noticias Blandas

El medio así es visto como una organización en la que hay esta-


blecidos unos roles y modos de trabajar que influyen directamente
en el producto que se manufactura: la noticia.?* En cuanto a la pro-

% En la obra de Henry Mintzberg, ya clásica para el estudio de las organizaciones


empresariales, el medio periodístico ha sido contemplado como una “adhocra-
cia” que produce noticias. En esta organización coexisten un trabajo flexible y
dinámico, con un producto cambiante de día a día o incluso de minuto a minuto,
con otro trabajo más burocrático como ocurre con las tareas de impresión, distri-
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 89
fesionalidad de los periodistas, también se encuentra influida por las
fuentes con las que cuenta, los recursos de credibilidad y objetividad
que maneja, el estilo, el lenguaje o la ideología.

Todos estos condicionamientos ayudan al periodista a moldear


el mundo social y a ofrecerlo a su público. Constituyen el marco a
través del cual el comunicador mira los acontecimientos. A la vez,
mediante este marco la noticia define y da forma al propio suce-
s0, porque, “tomado en sí mismo, un hecho no tiene significación.
Indudablemente, hasta el dos más dos igual a cuatro es fáctico sólo
dentro de ciertos sistemas matemáticos. Es la imposición de un mar-
co de otros hechos ordenados la que permite el reconocimiento de
la facticidad y la atribución de significado”.** Por tanto, el significa-
do de los hechos lo otorga el periodista. Esta explicación sobre la
facticidad y la atribución de significado no equivale a la demanda
de contextualización e interpretación de los hechos. En el primer
caso, el que indica "Tuchman, se refiere a que los hechos de por sí
no tienen significado. En el segundo caso, sería no equiparar he-
chos con los datos exactos y apelar a la necesidad del sentido de los
acontecimientos. Esta última idea, que los hechos en cuanto datos
exactos no tienen sentido, la desarrollan algunos autores, como José
Francisco Sánchez: “la exactitud del dato no es otra cosa que la mera
exactitud. La exactitud de por sí es mostrenca, necesita ser explicada
y revelada, y precisamente de ahí deriva la alethera griega. No basta
con que el hecho, exactísimo, sea aislado y purificado, sino que para
manifestar su verdad debe ser correlacionado adecuadamente en
una cadena de causas y efectos que le confieran sentido”.**

bución, emisión, etc. Mintzberg llama “adhocracias” a las organizaciones caracte-


rizadas por los siguientes elementos: una estructura orgánica; una coordinación
mediante la adaptación mutua y directivos funcionales; una especialización hori-
zontal o preparación formal con pequeños equipos con una estructura matricial;
no respetar los principios básicos de la gestión como, por ejemplo, la unidad de
mando, y por carecer de trabajos repetitivos. Cfr. Mintzberg, Henry: La estructura-
ción de las organizaciones. Ariel, Barcelona, 1988.
% Tuchman, Gaye: Making News. Free Press, New York, 1978, pág. 88.
35 Sánchez Sánchez, José Francisco: “Objetividad y verdad en el discurso periodísti-
co”, en Estudios de periodística 2. Y1 Congreso de la Sociedad Española de Periodís-
tica, Barcelona, 1994, pág. 19.
90 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

Para explicar el funcionamiento de estos marcos que aportan sig-


nificado a los hechos, Tuchman toma prestados dos conceptos de
la sociología cognitiva: la reflexividad y la indexividad. Reflexividad
e indexividad son dos nociones que desarrolla la etnometodología
de Garfinkel, en parte basado en las ideas de Alfred Schutz. Para
Schutz, en la vida cotidiana no se pone en cuestión que las cosas qui-
zá no sean lo que parecen y los objetos del mundo social están cons-
tituidos dentro de un marco de familiaridad y preconocimiento. De
ahí que se asuma que los hechos que se nos muestran son la realidad.
A ello apunta el concepto de reflexividad. En cuanto a la indexi-
vidad, Garfinkel indica que las explicaciones ordinarias se ajustan
laxamente a las circunstancias que describen. El término indéxico
deriva de la literatura lógica y lingúística donde se usa para descrl-
bir expresiones (tales como “él”, “esto”, “hoy”, etc.) que requieren
un conocimiento del contexto para saber cuáles son sus referentes.
Garfinkel amplia este sentido al sugerir que “todo uso del lenguaje
sin excepción está marcado por dependencias textuales”.*

En Tuchman, con la reflexividad se apunta al hecho de que los


relatos se encuentran empotrados en la misma realidad que caracte-
rizan, registran o estructuran; organizan o dan sentido al mundo en
el que se encuentran para hacerlos accesibles. La reflexividad sugiere
que los marcos convierten en suceso discernible a los acontecimientos
no reconocibles. La indexividad es la facultad por la que se pueden
atribuir significados aparte del contexto donde fueron producidos y
procesados pero necesitan de un contexto propio. La autora explica
estos conceptos con el ejemplo del debate surgido en torno a la trage-
dia de My Lai, en Vietnam. My Lai tuvo lugar el 16 de marzo de 1968
cuando -una división norteamericana asoló dicha población en el sur
de Vietnam, causando más de 300 muertes. La opinión pública norte-
americana conoció el asunto un año más tarde, cuando el periodista
Seymour Hersh publicó la historia. La difusión del suceso a través
de los medios de comunicación contribuyó a crear una determinada
imagen de la guerra, del ejército norteamericano y del pueblo vietna-

% Heritage, John: “Etnometodología”, en Giddens, Anthony y Turner, Jonathan H.:


La teoría social hoy. Alianza Editorial, Madrid, 1990, pág. 321.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 91

mita; además, ayudó a dar definición pública al suceso. Si la noticia


no se hubiera sacado a la luz a través de los medios, el significado del
acontecimiento hubiera sido distinto al que finalmente tuvo.

Las dos características son así componentes integrantes de la


transformación de los sucesos en acontecimientos informativos. La
noticia se acerca a los recursos sociales y culturales para presentar re-
latos y ella misma es un recurso para los actores sociales. Los marcos
de la noticia, dentro de los entramados institucionales, producen y
a la vez limitan el significado. De este modo, Tuchman apunta que
la noticia no sólo redefine, constituye y reconstituye significados so-
ciales, sino que también define, redefine, constituye y reconstituye
maneras de hacer las cosas.

La propuesta de "Tuchman, por tanto, es contemplar los mar-


cos dentro de un complejo institucional que da forma a los acon-
tecimientos. Si bien se trata de una aproximación en la que cabe
cuestionarse si los métodos establecidos para el procesamiento de la
información y su conversión en noticia permiten al periodista pro-
ducir relatos verídicos sobre la vida social.” Es la primera vez que
un teórico del framing observa los medios de comunicación no como
agentes sociales todopoderosos sino en su funcionamiento interno,
en un intento de comprensión del trabajo informativo.

Aunque no ofrece en ningún momento una definición concreta


de los frames, la obra de Tuchman influye en algunos investigadores
del framing que destacan los modos de organizar la información que
tienen los medios. Su aportación resulta de gran interés, puesto que

57 Para Tuchman, decir que la noticia es indexiva y reflexiva, “desbarata la preten-


sión de los periodistas de producir relatos verídicos sobre la vida social, pone en
cuestión si los relatos son justos porque la profesionalidad de la noticia se basa
en métodos establecidos de reunir y procesar la información y no reflexiona so-
bre esos métodos como empresas humanas colectivas”. Tuchman, Gaye: Making
News. Free Press, New York, 1978, pág. 209. A mi entender, esta afirmación no es
del todo cierta. Si bien los periodistas encuentran en su trabajo métodos institu-
cionalizados, esto no significa que las noticias que se producen bajo esos métodos
tengan que ser, en consecuencia, falsas. Las informaciones, resultado del modo
de trabajar en los medios de comunicación, pueden ser una forma de acercarse a
la verdad, y en algunos casos, la única.
92 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

si se quiere llegar a una definición de los frames válida para el trabajo


periodístico, resulta imprescindible avanzar por el camino propio
de los medios, partiendo de sus peculiaridades y de su esencia; en
definitiva, de un proceso de mediación entre una realidad que no
percibimos directamente, contada por profesionales a los que no co-
nocemos en persona, y una audiencia con la que no convivimos sino
virtualmente. Es cierto que todos estos elementos, de un modo u
otro, aparecen en casi todos los análisis de los marcos de los medios,
pero la gran diferencia es que no se consideran como el punto de
partida desde el que hay que desarrollar el estudio de los frames, sino
como unos factores más que intervienen en la competencia social
por imponer sus propios marcos, semejantes a los de los trabajos
sobre la acción colectiva.

2.2. El desarrollo de la teoría del framing

La mirada de Tuchman a través de los medios lleva a considerar


la noticia como un modo de conocimiento. Al perfilar significados
de la realidad, la noticia y sus frames ofrecen visiones del mundo que
el público asume de algún modo, consciente o no del entramado
institucional al que se someten los acontecimientos. La reflexividad
de la noticia hace que se ordene la realidad para hacerla accesible a
las audiencias; la indexividad convierte a la noticia en un significado
para los que la leen, escuchan o ven.

En este contexto, se aprecia un giro cualitativo en el modo de


entender el framing. Los estudios de los movimientos sociales consi-
deraban que la elaboración del sentido de los acontecimientos era
una construcción social de la cual formaban parte los medios. Las
investigaciones en comunicación sugieren que son los medios los
que crean el significado de lo que ocurre en la sociedad. La creación
de significados por parte de los medios lleva a considerar que las
noticias también son creadoras de realidad. Esta tesis, llevada al ex-
tremo, se materializó por ejemplo el 30 de octubre de 1938, cuando
tuvo lugar la famosa emisión radiofónica de La guerra de los mun-
dos con la que Orson Welles provocó el pánico entre sus oyentes. El
programa de la CBS era una adaptación de la novela de H.G. Wells
en la que se hablaba de que los marcianos habían invadido la tierra.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 93

Debido a los efectos y declaraciones, los oyentes creyeron que la his-


toria era cierta y salieron de sus casas para afrontar la invasión que
creían auténtica.

Desde los medios de comunicación, el framing se reconoce como


una manera de comprender el proceso de definición y construcción
de los temas públicos, a través de las organizaciones informativas.

Aceptadas las indicaciones de Tuchman, y frente a las tesis del


objetivismo informativo, los distintos autores se preguntan ahora
cómo visualizar los frames, cómo transformar la teoría en una serie
de dimensiones operativas con las que se concrete el modo en el que
los medios realizan el proceso del framing.

James W. Tankard y sus colegas proponen un método para iden-


tificar los frames en el que hay que seguir cuatro pasos. Primero,
seleccionar una muestra de diez o veinte artículos del tema que se
quiere examinar. Segundo, tener un mínimo de tres personas que
lean esos artículos y que identifiquen los argumentos en favor y en
contra de cada cuestión. Para ayudar a ello, usar los mecanismos
de encuadre. Tercero, apuntar los frames que se han identificado.
Muchos de ellos adquieren la forma de “pro” o “anti”. Y cuarto, una
vez que los posibles frames se han identificado, eliminar los que apa-
recen con poca frecuencia. Después, volver a mirar los artículos para
determinar qué lenguaje específico y qué argumentos sirven como
indicadores de cada frame. Este método, utilizado para analizar la
opinión social en torno al aborto, no consigue desarrollar una medi-
ción fidedigna de los frames, como los propios autores indican. Uno
de los desaciertos de este método es la necesidad de bipolarizar todo
tipo de realidades, algo que no siempre resulta tan sencillo como en
el ejemplo que proponen los autores

No obstante, en el mismo estudio precisan que en el análisis del


formato y contenido de las noticias se detectan unos mecanismos en
los que se encuentran los frames o los enfoques de una determinada
noticia, tales como los titulares, antetítulos, subtítulos, fotografías,
pies de foto, lead, fuentes, citas, logos, estadísticas, tablas y gráficos.
Con todos y cada uno de estos elementos integrantes de la noticia se
subrayan unas ideas y se esconden otras, se caracterizan los sucesos
94 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

o se reducen los hechos a sus hitos fundamentales. Para ellos, el fra-


ming es “la idea central organizadora del contenido de las noticias
que aporta un contexto mediante un proceso de selección, énfasis,
exclusión y elaboración”.?” Así pues, el framing es en gran medida
selección de información.

Ahora bien, como ya se ha sugerido en otros trabajos, este tipo


de análisis sólo identifican los enfoques que se presentan de algún
modo en los componentes visuales y verbales de la información.”*
Estos estudios argumentan, por ejemplo, que si a una noticia se le
dedica bastante espacio se entiende que tiene prioridad sobre otras,
o también que si aparece una buena fotografía de un personaje, se
refleja simpatía hacia él. Este modo de entender el framing, respon-
de a una visión basada únicamente en el contenido manifiesto del
mensaje y en la que, por lo tanto, no se captan las tensiones entre los
elementos expresados del significado ni entre lo que se dice y se deja
de decir. En otras palabras, en el proceso de elaboración de la noti-
cia hay otras muchas cuestiones que no se reflejan directamente en
el producto noticioso pero que resultan decisivas para comprender
cómo y por qué se redactan de una determinada forma las informa-
ciones, como por ejemplo, la relación del periodista con sus fuentes
y con sus superiores, el mimetismo que ejercen las notas de prensa
enviadas por gabinetes de relaciones públicas, o el tiempo que tiene
un redactor para elaborar su información.

Sin embargo, los frames como ideas organizadoras no se reducen


a los textos ni a los elementos visuales, si bien determinadas pala-
bras, connotaciones y formas podrían ser indicadores fidedignos del
frame. Siguiendo a Doris Graber, las noticias tienen “contenidos ma-
nifiestos que están basados en el diccionario. Pero también significa-
dos latentes derivados en el modo en el que el mensaje se expresa,

% Tankard, James: Media Frames: Approaches to Conceptualization and Measurement. Po-


nencia presentada en Communication Theory and Metodology Division Associa-
tion for Education in Journalism and Mass Communication Convention, Boston,
1991, pág.5.
%% Canel, M* José y Sádaba, M* Teresa: “La investigación académica sobre las actitu-
des profesionales de los periodistas. Una descripción del estado de la cuestión”,
Comunicación y Sociedad XM1 (2), 1999, págs. 9-32.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 95

los símbolos y connotaciones insertos en el mensaje y la experiencia


de comunicadores y receptores del mensaje”.

Si los frames, que aportan significado a los hechos, son también


el contenido latente de la noticia, para descubrirlos no resulta sufi-
ciente el análisis del contenido de los textos informativos, titulares,
leads o cualquier otro mecanismo; se hace necesaria una lectura de
las noticias que remita a contextos más amplios.

En un intento de superar el mero análisis textual en la


descripción de los frames, otros autores como Graber, Cohen, Wolfsfeld
y Entman indican que los frames no sólo aparecen en los textos, sino
que de algún modo se encuentran también en el emisor, el receptor
y la cultura donde aparece el mensaje. Los mensajes establecen
significados que las audiencias comprenden en el mismo contexto
cultural. De hecho, en la comunicación el intercambio de contenidos
sería imposible sin esos significados compartidos. Así los productores
de noticia, que deben transmitir rápidamente información a una
audiencia heterogénea, usan un vocabulario audiovisual compartido,
así como descripciones y analogías familiares al espectador. Los
productores de televisión conocen los tipos de esquemas que tienen
las audiencias de distintas culturas para la interpretación de la historia
y el contexto en el que la historia es recibida. Los significados son
aprehendidos por la audiencia de un modo natural, puesto que
también los frames implícitos tienen un sentido para ellos.

Lugares donde se encuentran los frames, según Entman

Cultura

Emisor E md Audiencia

6% Graber, Doris: “Content and meaning. What's it all about?”, American Behavioral
Scientist, 33 (2), 1989, pág. 144.
96 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

La ubicación de los frames en estos cuatro lugares del proceso de


comunicación refuerza la función de los enfoques al seleccionar y su-
brayar aspectos de la realidad. Para Entman, los periodistas deciden
qué comunicar guiados por sus propios esquemas de conocimiento;
los textos contienen frames en los que se manifiesta la ausencia o
presencia de determinadas palabras clave, fuentes de información
o imágenes; los receptores también tienen sus propios esquemas
de conocimiento, coincidentes o no con los de los periodistas y con
los textos; finalmente, la cultura es como un almacén de los frames
que se invocan comúnmente. Se trata de esquemas compartidos que
subyacen en las actitudes de los periodistas, que organizan la infor-
mación; en los receptores, que son capaces de comprenderla; en los
textos en los que se esconden y en la cultura en la que se generan.
En definitiva, son tanto principios mentales de procesamiento de la
información como características textuales.

De esta manera entienden el framing Akiba Cohen y Gadi Wolfsfeld,


en su estudio sobre la intifada, nombre que recibe el conflicto árabe-
israelí desde 1987.* Señalan que la herramienta de organización que
permite a los ciudadanos procesar y almacenar los datos es el frame o
esquema. En estos esquemas toman parte tanto los antagonistas y el
público, como los medios en interacción y en este caso, los enfoques
se proyectan sobre una realidad conflictiva. Concebir el frame como
esquema de cogocimiento tanto del periodista como de su público
supone su interés por descubrir los efectos de estos frames en las au-
diencias. Introduciendo al público en el proceso de comunicación, se
pretende conocer hasta qué punto los enfoques de los medios deter-
minan los significados que el público acepta como auténticos.

Aún estando en estos cuatro lugares —periodistas, receptores, tex-


tos y cultura— Entman, sin embargo, subraya de nuevo que los frames
periodísticos están ligados a los textos noticiosos en cuanto que el
mismo verbo to frame, indica para el autor, “la selección de algunos
aspectos de la realidad percibida y hacerlos más prominentes en un

$1 Cohen, Akiba A. y Wolfsfeld, Gadi: Framing the Intifada. People and the Media. Ablex
Publishing Corporation, Norwood, New Jersey, 1993.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 97

texto comunicativo, de manera que promuevan definiciones par-


ticulares de los problemas, interpretaciones causales, evaluaciones
morales y/o recomendaciones para el tratamiento del asunto des-
crito”.% Es ésta una de las definiciones del framing que más impacto
han tenido en los estudios de comunicación, a tenor de la cantidad
de veces que aparece citada.”

En uno de sus últimos artículos, referidos a la cobertura del 11-S,


Entman subraya que esa selección se realiza por los periodistas y por
la clase política de manera que una comunicación política eficaz re-
quiere utilizar frames que favorezcan sus puntos de vista, como ya
decían los estudios de los movimientos sociales.**

Así, en la línea de Tankard y sus colegas, Entman concibe el fra-


ming como una selección de la realidad. A través de lo que el pe-
riodista pone de manifiesto, se da una imagen determinada de lo
que sucede en el mundo, porque de algún modo, al seleccionar esa
realidad la está haciendo más notable ante su audiencia. En este sen-
tido, el framing sí que se puede equiparar con el segundo nivel de la
agenda-setting (atributos seleccionados) como afirma Takeshita, pues-
to que los medios resaltan o esconden atributos de las cuestiones con

%2 Entman, Robert M.: “Framing: toward clarification of a fractured paradigm”, Jo-


urnal of Communication 43(4), 1993, pág. 52.
63 Siguiendo la línea de Entman, entre otros, De Vreese ofrece una panorámica del
framing como un amplio proceso, resultado de la construcción del mensaje (frame
building) en el que influyen factores internos, propios de la profesión periodística,
y presiones externas, fruto de las negociaciones y acciones conjuntas con las elites
y los actores sociales, así como del establecimiento del frame (frame setting): fruto
de la interacción entre los marcos ofrecidos por los medios y las predisposiciones
y actitudes con las que el público las recibe. Esta reflexión lleva al autor a definir
el framing o los frames de la siguiente manera: “a frame, then, is an emphasis in sa-
lience of some aspects of a topic”. De Vreese, Claes H.; Framing Europe: Television news
and European integration, Aksant, Amsterdam, 2003, p.27. También autores como
Semetko y Valkenburg afirman que los encuadres que ofrecen los medios son, a
la vez, resultado de un pacto entre medios y público, pues sirven para conformar
un juicio ante un hecho determinado. Semetko, Holli A. y Valkenburg, Patti M.;
“Framing European Politics: A Content Analysis of Press and Television News”,
Journal of Communication 50, 2000, págs. 93-109.
% Entman, Robert M.: “Cascading activation: contesting the White house's Frame
after 9/11”, Political Communication 20, 2003, págs. 415-432.
98 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

el subsiguiente impacto en la agenda pública. También, en cuanto


que selección, la idea del framing se acerca a la del gatekeeping, ya que
precisamente esta función selectiva es la que se atribuye al gatekeeper
informativo.

Esta visión del framing concibe la “definición de la realidad”


como una cuestión de selección. Lo que aparece manifiestamente
en los medios es lo que realmente sucede en el mundo. Pero sin em-
bargo, casi siempre las noticias definen la realidad tanto por lo que
seleccionan como por lo que dejan de seleccionar. A veces, la igno-
rancia de una noticia es señal de cómo concibe el mundo un medio
o también, la idea más importante de una noticia puede no aparecer
textualmente pero sí de modo insinuado.

La selección de una noticia puede generar además en sí misma


una rutina en la cobertura. Es decir, con las rutinas periodísticas, los
formatos adoptados determinan entonces la cobertura del resto de su-
cesos similares, ya sea porque la acción representada, el lugar del su-
ceso o los personajes son de características parecidas. Este es el modo
de entender el framing de Hans-Bernd Brosius y Peter Eps, quienes
hablan de los frames como “unidades mentales que organizan y guían
nuestra construcción y comprensión sobre la realidad social”.* En su
estudio, aplican este concepto a un análisis de contenido de las noti-
cias sobre violencia contra los extranjeros en Alemania. Manejan tres
hipótesis: fue son más representados los hechos de acciones similares,
los hechos acontecidos en el mismo lugar y los hechos con el mismo
tipo de víctima. Concluyen que hasta que no se presenta un key event,
hay temas que no tienen un esquema periodístico para su cobertura.

Los key events funcionan como prototipos de cobertura al poseer


un esquema informativo establecido y consiguen que hechos simila-
res. tengan más probabilidad de seleccionarse que otros. Cuando un
hecho adquiere relevancia y por tanto, atrae una mayor cobertura,
se convierte en key event, hecho clave, porque genera esquemas pe-
riodísticos propios y prioritarios. Por ejemplo, un mitin electoral es

% Brosius, Hans-Bernd y Eps, Peter: “Prototyping through key events”, European


Jorunal of Communication, 10 (3), 1995, pág. 396.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 99

un key event de la campaña, con unos personajes y argumento que


adopta unas formas propias de cobertura: declaraciones del candi-
dato en el titular, datos de asistencia en el lead, etc. Este key event
reorganiza la fórmula de cobertura de los siguientes “sucesos” que
tengan sus mismas cualidades. El lector adopta así unas pautas, un
“esquema” para la recepción de esa información.
Los frames aquí están en la mente de los periodistas; son esquemas
que fijan coberturas y que guían el modo de entender y de narrar los
acontecimientos. También, cuando Gitlin indica que los frames son persis-
tentes, está queriendo decir que los frames iniciales tienden a determinar
cómo se presentarán las cuestiones referidas al mismo tema en el futuro.
Refiriéndose al mismo tipo de sucesos, autores como Richard
Pride hablan de critical events.” Ahora bien, su definición añade al-
gunos matices: son acontecimientos que por romper las rutinas ha-
bituales y la normalidad, atraen la atención. Al cubrirlos, los perio-
distas compiten con otras fuerzas sociales al otorgar un significado
y crear esquemas interpretativos que ayudan a llegar a definiciones
colectivas sobre los asuntos públicos.
Los frames, en cuanto estructuras capaces de reducir la información
disponible, organizan el mundo a sus audiencias, indicando cómo tie-
nen que pensar sobre él. Stephen Reese diferencia entre microframes
y macroframes para distinguir el grado de organización que llegan a
alcanzar.” Un ejemplo de microframes sería el utilizado en el análisis de
Kahneman y Tversky en el que los frames se desarrollan en términos de
salvar vidas o evitar muertes. Merece la pena detenerse en el trabajo de
estos autores por su influencia en la investigación del framing.
Kahneman y Tversky realizaron un experimento para conocer
cómo operan los frames informativos en la gente." Se trataba de

66 Cfr. Pride, Richard A.: “How activist and media frame social problems: critical events
Vs performance trends for schools”, Political Communication 12, 1995, págs. 5-26.
67 Cfr. Reese, Stephen; Gandy, Oscar y Grant, August (eds.): Framing Public Life:
perspectives on media and our understanding of the social world. Lawerence Erlbaum,
Mahwah, NJ, 2001.
%8 Kanheman, D. y Tversky, A.: “Choice, values and frames”, American Physchologist
39 (4), 1984, págs. 341-350.
100 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

una encuesta en la que se tenía que reponder a la siguiente cues-


tión: “Imagine que los Estados Unidos se están preparando para
la llegada de una enfermedad asiática extraña con la que se espera
que morirán 600 personas. Se han propuesto dos programas alter-
nativos para combatirla (A y B). Las estimaciones científicas de las
consecuencias de los programas son las siguientes. Si se adopta el
programa A, 200 personas se salvarán. Si se adopta el programa B,
hay un tercio de posibilidades de que las 600 personas se salven y
dos tercios de que no se salve ninguna”. En este caso, el 72% de los
encuestados eligió el programa A y el resto, un 28%, el programa
B. La siguiente pregunta presentaba las mismas opciones pero en-
focadas en términos de muertes más que de vidas: “Si se adopta el
programa C, 400 personas morirán. Si se adopta el programa D, hay
un tercio de posibilidades de que nadie muera y dos tercios de que
600 mueran”. Un 22% escogió el C y un 78% el D. Por lo tanto, las
cifras se invierten según el frame se presente como vidas para salvar
o muertes a evitar, según como se plantee la cuestión.

Los microframes como los utilizados en este experimento tienen


impacto en la audiencia, pero según Reese, no organizan tanto como
otros macroframes, tales como la “guerra fría”, frame en el que se
presumen una serie de ideas profundamente arraigadas. Los frames
manifestarían los contenidos latentes que se encuentran bajo la eti-
queta “gyerra fría”. En cuanto que esquemas, influirán en cómo la
gente Conoce la guerra fría y la retiene en su memoria.

En este sentido, es interesante comprobar cómo se han intentado


medir los frames de los medios. Se puede distinguir entre frames ge-
nerales (aquellos que los expertos afirman que sirven para estudiar
la cobertura y tratamiento de cualquier tipo de suceso) y los frames
específicos, que pertenecen a temas o eventos específicos. Los fra-
mes generales se pueden aplicar por tanto a muchos temas, y en
tiempos y contextos culturales diversos, mientras que los específicos
sólo sirven para determinado tema, contexto y lugar.

2 De Vreese, C., Jochen, P. y Semetko, H.A.; “Framing Politics at the launch of the
Euro: A Cross- National Comparative Study of Frames in the News”, Political Com-
munication, 18, 2001, págs. 107-122.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 101

De estos frames específicos, se encuentran múltiples y variados


ejemplos. Norris y Sanders los aplican al tratamiento de la campaña
electoral británica de 2001” o Shah, Watts, Domke y Fan”' lo hacen
para estudiar las razones del apoyo popular a Clinton tras el escán-
dalo Lewinsky.

Tipos de frames en los medios de comunicación


(distintas aportaciones)

1. Generales vs. Específicos


Episódicos vs. Temáticos
DORIAN

Estratégicos vs. Temáticos


Microframes vs. Macroframes
A favor vs. En contra

De definición, de interpretación causal,


de evaluación moral y de recomendación
7. Dominantes vs. No dominantes

Una de las categorías de frames generales con más éxito ha sido


la dibujada por Neuman, Just y Crigler en 1992. Según esta tipifi-
cación, los frames pueden ser: de conflicto, de interés humano, de
consecuencias económicas y de juicio moral. Más adelante otros es-
tudios incluirán una nueva categoría: la de atribución de responsabi-
lidad.”? Los distintos análisis tratarán de ver cuál es el más utilizado
y por qué tipo de medios.

79 Norris, P. y Sanders, D.: “Message or Medium? Campaign Learning During the


2001 British general Election”, Political Communication .20, 2003, págs. pp-233-262.
71 Shah D. H., Watts M.D., Domke, D., Fan, D.P; “News framing and cueing of issue
regimes. Expalining Clinton “s public approval in spite of scandal”, Public Opinion
Quarterly, 66, 2002, págs.339-370.
22 Neuman, W.R., Just, M.R. and Crigler, A.N.: Common Knowledge, University of
Chicago Press, 1992.
102 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

Frames generales

a) De conflicto: conflictos entre individuos, grupos o


instituciones y

b) De interés humano: cara humana o ángulo emocional de


un asunto
c) De consecuencias económicas: enmarca un
acontecimiento subrayando las consecuencias económicas
para un individuo, grupo, región o país.

d) Dejuicio moral: se enmarca el asunto, tema o problema


en el contexto de prescripciones morales o religiosas.

e) De atribución de responsabilidad: se atribuye


responsabilidad por la causa o consecuencia del
acontecimiento al gobierno, a un individuo, a un grupo.

En definitiva, siguiendo a Reese, los frames son “los principios


de organización compartidos socialmente, persistentes en el tiempo,
y que trabajan simbólicamente para estructurar con significado el
mundo social”.”* La definición de Reese incluye los siguientes ele-
mentos: 1) principios (tras la noticia hay un principio que produ-
ce un modo desencuadrar un problema); 2) organizativos (hacen al
mundo coherente, estructuran el significado); 3) socialmente com-
partidos (insertos en las culturas); 4) persistentes en el tiempo (se
usan de modo continuado) y 5) que trabajan simbólicamente para
dar una estructura de significado.

Por tanto, para Reese el framing no es una cuestión de selección


de realidades, ni de lo que aparece de modo más frecuente en los
medios. Los principios de organización a los que hace referencia no

7% Cfr. Reese, Stephen: “Prologue. Framing public life. A bridging model for media
research”, en Stephen Reese, Oscar Gandy, and August Grant (eds.): Framing Pu-
blic Lafe: Perspectives on Media and our Understanding of the Social World., Lawerence
Erlbaum, Mahwah, NJ, 2001, págs. 7-31.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN | 103

tienen por qué ser manifiestos y aparecer en el texto de la noticia,


si bien los textos representan la máxima evidencia de los frames. En
los frames se puede adivinar cuáles son los principios que rigen y
ordenan la noticia. Reese indica que estos principios se basan en las
relaciones entre frames, fuentes e intereses, es decir, el framing estruc-
tura el conocimiento social y este conocimiento está sujeto a deter-
minados intereses, pues sólo algunos se constituyen como fuentes
para los informadores.

Se vuelve, por tanto, a un modo de comprender la teoría del framing


vinculado a una ideología similar al que concebían los investigadores
de los movimientos sociales. Para éstos, la creación de marcos con los
que conseguir adhesión y movilización daba lugar a un concepto de
marco ideológico, con el que se abanderaban posturas determinadas
ante los problemas sociales. En su interés por acceder a la agenda
de los medios, los movimientos se encontraban con la dificultad de
hacerse un hueco entre las fuentes oficiales ya institucionalizadas, así
como con unos marcos ya establecidos desde el poder.

En el proceso comunicativo, “Tuchman incluía elementos orga-


nizativos y personales, y entre ellos, la ideología. Porque, como in-
dicaba la autora, “para ser noticia, ser accesible no es suficiente, la
cuestión debe ser sociológica y psicológicamente congruente con la
comprensión del mundo de un reportero”.”*

La ideología desde este punto de vista no se comprende tanto


como partidismo, sino como la capacidad legitimadora de algunos
elementos para tener una amplia y persistente implantación social.
Por ideología se entiende un sistema o discurso racional que plantea
una explicación global de la realidad, haciendo que ésta encaje con
las ideas preconcebidas.

El Glasgow University Media Group sugiere en este sentido que so-


bre los periodistas existe una presión ideológica invisible. Más im-
portantes que otros filtros por los que pasa la noticia, la ideología de
la sociedad en la que el periodista trabaja delimita lo que puede de-

71 Tuchman, Gaye: Making News. Free Press, New York, 1978, pág. 138.
104 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

cir y lo que debe callarse. El ejemplo de la cobertura sobre la guerra


civil española sirve a este grupo de investigadores para corroborar
su hipótesis de la ideología dominante, puesto que afirman que la
prensa inglesa en ningún momento hizo alguna referencia favorable
sobre los anarquistas españoles, debido a la mala imagen del anar-
quismo tenía entre los ingleses. También resulta paradigmática la
cobertura sobre la guerra del Golfo que, aunque seguida en directo
las veinticuatro horas del día por la cadena norteamericana CNN,
no ofreció un conocimiento de la situación por trabajar para una
ideología concreta. La información en este tipo de casos se convier-
te en propaganda —omo explicaba Walter Lippmann-— y la noticia,
como modo de conocimiento, colabora precisamente a desdibujar el
conocimiento de la realidad.”?

La ideología así vista no es el resultado de la práctica informativa,


sino que es un factor que le viene dado al medio de comunicación
desde el exterior. Ahora bien, según estas explicaciones, los medios
la asimilan como propia al recurrir en su trabajo diario a las fuentes
de poder que defienden una concepción del mundo singular. De
este modo, cuando el framing se entiende como el enfoque o punto
de vista de las fuentes institucionales, adopta una función legitima-
dora del status quo, como definía Tuchman. Las rutinas profesionales
que hacen a los periodistas acudir a determinados expertos en asun-
tos concretos refjerzan todavía más el carácter de estos personajes
como autoridades en la materia.

Esta idea también es defendida por Hackett en su análisis de la


objetividad, donde señala que la ideología es un sesgo que actúa de
acuerdo con la motivación de los comunicadores.”* La ideología en los
medios de comunicación va mas allá del mero favoritismo en los con-
tenidos; también se expresa cuando un determinado político ocupa
más tiempo o espacio, o se le confiere más status. Este encuadre no es

75 Cfr. Eldridge, John: “News, Truth and Power”, en The Glasgow University Media
Group: Gelting the Message. Routledge, Londres, 1993, págs. 3-33.
78 Cfr. Hackett, Robert A.: “Decline of paradigm? Bias and objectivity in News Me-
dia Studies”, Mass Communication Review Year Book 5, 1984, págs. 251-271.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 105

necesariamente un proceso consciente, es más una absorción incons-


ciente de postulados del mundo social en el que las noticias deben ser
insertadas para ser inteligibles para su audiencia. Para Hackett, parte
del trabajo de la televisión, por ejemplo, consiste en presentarse como
entes no ideológicos, públicos y de interés nacional. Este modo de
actuar presume, según el autor, que el público no es ideológico y que
la televisión representa una especie de sentido común. Amparado en
las normas de la objetividad, el medio refuerza su componente ideo-
lógico, al reproducir los frames dominantes y entender a la audien-
cia como observadora pasiva y consumidora. Finalmente, los frames,
siguiendo a Allan Rachlin, reflejan el punto de vista dominante de
la sociedad. Rachlin realiza también un análisis de la cobertura del
derribo del vuelo de las Aerolíneas Coreanas número 007, ocurrido
el 1 de septiembre de 1983.”” El autor concluye que los medios se li-
mitaron a reproducir la versión de los hechos que ofreció el gobierno
norteamericano. Incluso, acusa a los periodistas de Estados Unidos
de que, aunque tenían información que podía reducir la impresión de
culpabilidad que se atribuyó a la URSS, escondieron esa información
y reforzaron el papel de enemigo de los soviéticos.

Así pues, algunas visiones de la teoría del framing en comunica-


ción subrayan el aspecto ideológico del trabajo del periodista a tra-
vés de los frames. No obstante, este tratamiento de los frames resulta
reduccionista, pues si bien es cierto que los frames plasman la con-
gruencia compartida de los significados dominantes, su elaboración
no se puede substraer a las relaciones de poder. En primer lugar,
porque entonces estaríamos afirmando la imposibilidad de que un
periodista recoja otras fuentes distintas a las consagradas como au-
ténticas por su medio. En segundo lugar, porque en la creación de
la noticia, además de los motivos ideológicos, influyen otros factores
como la necesidad de cubrir un espacio determinado o de conside-
rar qué publica la competencia.

Tanto los investigadores de los frames periodísticos como los de


los marcos de la acción social hablan de la ideología como conse-

77 Cfr. Rachlin, Allan:: News as Hegemonic Reality: American Political Culture and the
Framing of News Accounts. Praeger, New York, 1988.
106 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

cuencia directa de su postura constructivista. Si el sujeto coloca sus


categorías para conocer la realidad, resulta que “nuestro conoci-
miento es siempre relativo a un marco”.”9 Y por extensión de este
argumento, cada uno tiene unos marcos distintos según su cultura
o nacionalidad, según una ideología previa. De este modo, se hará
imposible responder con estas explicaciones de la teoría del framing
a la cuestión de la objetividad periodística sin caer en una postura
meramente relativista.

Pero como se ha considerado a lo largo de estas páginas, este


no es el único problema que soporta el framing en comunicación.
Su consideración de elementos manifiestos de los mensajes, de es-
quemas estructurales o de marcos productivos de la noticia tiene
connotaciones cognoscitivas que en gran parte se derivan de sus orí-
genes sociológicos. Desde la propuesta de Tuchman a los desarrollos
posteriores, se arrastran cuestiones que hacen necesario recapacitar
sobre si el paso de este concepto a la ciencia de la comunicación se
ha realizado de modo oportuno.

CASO Ill. Cobertura del terrorismo, tipologías de frames


A través del análisis de contenido comparativo de dos casos de
terrorismo sinpilares: el secuestro y asesinato de José M* Ryan en
1981 y el de Miguel Angel Blanco, sucedido dieciséis años después,
se quiere explorar qué tipos de frames se han utilizado en la cobertu-
ra del terrorismo. Las variaciones en la prioridad y enfoques de las
informaciones de ambos casos repercutieron en la opinión pública y
en los propios medios de modo diferente.

El análisis de contenido se realiza a través de una lectura com-


parada de dos periódicos que se publicaban tanto en 1981 como en
1997: El País y Deia (un representante de la prensa nacional y otro
regional respectivamente, que se difundían en ambos períodos). Los
días analizados corresponden en los dos casos a la fecha de los se-

7 Lichtenberg, Judith: “In defense of Objectivity”, en Curran, James y Gurevitch,


Michael: Mass Media and Society. Arnold, Londres, 1997, pág. 219.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 107

cuestros y a las posteriores manifestaciones: ocho días en el caso de


Ryan, (del 30 de enero al 8 de febrero de 1981)? y cinco en el de
Blanco, (del 11 al 15 de agosto de 1997).

De estos dos acontecimientos resultan 292 unidades de análisis


en las que se pretende comprobar por un lado, su caracterización
como key event, es decir un suceso al que se le da prioridad y que
adopta un esquema propio de cobertura.

a) Para medir la prioridad se toman las siguientes variables: núme-


ro de unidades de análisis, extensión, número de unidades con
fotografía y distribución por secciones.

b) Para la presencia de un esquema, nos fijamos en la redacción de


los titulares y en la identificación de personajes.

En segundo lugar, nos basamos en los frames episódicos y temáti-


cos. El episódico, aplicado al caso, es un suceso concreto ligado a una
persona y aislado del contexto político y social. El marco temático pone
énfasis en el contexto político del problema terrorista, haciendo abs-
tracción de los datos específicos. Las variables que usamos son aquellas
relacionadas con la contextualización de la información: fuentes utiliza-
das y repercusiones que se mencionan del acto terrorista.

a. Prioridad

1. Número de noticias dedicadas. 226 al caso Blanco (en los cinco


días de análisis) y 65 al de Ryan. El primero triplica con creces las
dedicadas al caso Ryan (a pesar de que se cubrió en ocho jornadas).
La explicación a esta diferencia quizás se encuentra en que el acto
terrorista de 1981 pudo estar solapado por otras noticias como el

79 No hay cobertura el día 9 porque en aquella época existía la Hoja del Lunes, por lo
que no se publicaban los diarios, ni el día 10 debido a que no hubo prensa por la
convocatoria de huelga con motivo de este asesinato. El secuestro del ingeniero José
M? Ryan por ETA tiene lugar el 29 de enero de 1981, el mismo día en el que Suárez
presenta su dimisión como presidente del Gobierno. Los terroristas ponen siete días
de plazo para que Iberduero, la empresa propietaria de la central nuclear de Lemó-
niz en la que trabaja Ryan, haga saltar por los aires los 130.000 millones de pesetas
108 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

viaje de los Reyes o la sustitución de Suárez por Calvo Sotelo, hechos


que, efectivamente, recibieron un tratamiento más extenso. Con
Blanco, sin embargo, no hubo “competidores informativos”, antes
bien lo contrario, en las redacciones, como suele suceder en verano,
escaseaban las noticias. De cualquier modo, ante un secuestro de es-
tas características la diferencia de atención prestada por los medios
resulta, cuando menos, llamativa.

2. Extensión. Los datos demuestran que un 33,2 % de las unidades


analizadas en el caso Blanco ocuparon más de media página; por
el contrario, sólo ocurrió lo mismo con un 16,9% en el caso Ryan.
Además, el valor conferido al caso Blanco se aprecia en que, cuando
sale en portada, la noticia llena la primera página totalmente un
20% de las veces, como ocurre en los dos periódicos el 12 de julio,
mientras que en Ryan esto no sucede en ninguna ocasión.

3. Acompañamiento gráfico. Un 83,6% de las unidades analizadas


del caso Blanco llevan acompañamiento gráfico, cifra que se reduce
a un 31,2% para Ryan. No podemos eludir en este punto el hecho
de que en 1997 la prensa cuenta con más medios tecnológicos y los
formatos son más flexibles que dieciséis años atrás. Pero, probable-
mente, este dato esté expresando la distinta prioridad concedida a
los dos acontecimientos.

4. Distribución por secciones. Destaca la creación de una sección


propia bajo cintillos para los secuestros. En el año 1981, un 10,8%
de las noticias referidas al suceso aparecen en este apartado; en julio
de 1997 la cifra sube hasta el 33,2%. Y en esta ocasión no sólo se
trata de secciones especiales, sino que a veces, como hace Deia, se
publican auténticos cuadernillos separados del resto del periódico.

que lleva invertidos en las obras de la central. El 4 de febrero tiene lugar la histórica
visita de los Reyes a la Casa de Juntas de Guernica y un día después, decenas de
miles de personas se manifiestan en Bilbao para pedir la libertad del secuestrado.
Pero el viernes día 6, a las nueve y media de la noche, los terroristas dan a conocer en
un comunicado que han acabado con la vida del ingeniero. El 9 de febrero millares
de personas se manifiestan en Bilbao y San Sebastián en protesta por lo sucedido. A
los pocos días, aparece muerto en Carabanchel el miembro de ETA José Arregui, y
varios policías son acusados de tortura y consecuentemente encarcelados.
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN 109

Se demuestra, por lo tanto, que hay un aumento de la presencia


del tema tanto cualitativa como cuantitativamente hablando; ade-
más de producirse un mayor número de noticias, éstas aparecen
completadas gráficamente, reciben un trato exclusivo y ocupan una
mayor extensión.

b. Esquema propio

1. Titulares. Se han clasificado los titulares como informativos


o dramáticos. Y se entiende por informativo una redacción pura-
mente fáctica, estructurada en una sentencia de sujeto y predicado,
y que se correspondería con la función enunciativa del lenguaje; y
por dramático, el estilo de los titulares que se saltan las reglas de la
redacción clásica (la denominada de “las tres ces”: clara, concisa y
correcta) con omisiones de elementos sintácticos, exclamaciones, in-
terrogaciones o efectos gráficos encaminados a cumplir una función
expresiva, conativa O poética. Significativamente, los datos revelan
que los titulares dramáticos de Blanco cuatriplican a los de Ryan
(un 6,2% frente a un 26,4%). Aunque se hace necesario recordar que
los cambios técnicos de las redacciones posibilitan nuevos formatos
y estructuras acordes con un lenguaje más llamativo, titulares como
“¡Miguel, te esperamos!” o “Un solo grito en Ermua: ¡A por ellos!”
en El País, “No lo matéis” o “A las 12, en Bilbao” en Deia contrastan
poderosamente con los de 1981: “El EBB responde a ETA militar
sobre la central nuclear” (Deia) o “El Gobierno vasco opina que el
secuestro es una acción netamente fascista” (El País).

2. La identificación de personajes de la noticia nos indica también cuál


es el esquema de cobertura, puesto que supone fijar la atención del
lector en determinados puntos a los que se les da carácter de protago-
nistas.Los datos indican claramente que el mensaje de los medios en
el caso Blanco resulta más cercano a la gente de la calle. Es decir, se re-
coge el clamor popular con una frecuencia tres veces superior a la del
caso Ryan (un 9,1% frente a un 27,9%). Además, mientras que en el
caso del ingeniero las movilizaciones se narran con titulares como “Se
forma un comité de liberación de Ryan” (redacción impersonal) o “El
pueblo vasco pedía José María askatu” (redacción en tercera persona),
en el de Blanco la redacción adopta un estilo directo y de interpela-
mo FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

ción, como dirigido deliberadamente a impulsar la protesta popular:


“Miguel Ángel no está solo, ETA sí está sola”, “Todo el país contra
ETA”, “Solidaridad en toda España”, “La calle contra ETA”, “Mil qui-
nientos metros libres”. De este modo, el medio se convierte en el per-
sonaje principal de las noticias cuando impulsa iniciativas, se adhiere
a posturas concretas o presenta las suyas propias. En el caso Blanco,
esto sucede en un 16,2% de los titulares, mientras que sólo ocurre lo
mismo en un 6,2% de los titulares de Ryan. En este punto, hay que
recordar que en el verano de 1997 los medios cobraron protagonismo
al promover acciones como la colocación de un lazo azul en las porta-
das y en las pantallas, o con el denominado “minuto de la esperanza”,
antes de vencer el ultimátum, durante el cual todas las televisiones
cortaron su emisión y colocaron un lazo azul con un “Miguel, te es-
peramos”. Por otra parte, la prensa, como si estuviera en un “todos a
una” con otros medios, dedicó un amplio espacio a explicar cómo se
había desarrollado la cobertura televisiva (El País, 12.V11.1997). En el
caso Ryan, como era costumbre por aquel entonces, se publicaron ma-
nifiestos de condena de sindicatos y de organizaciones políticas, a los
que se sumó la prensa. No obstante, el porcentaje de implicaciones en
este caso responde más bien a posturas expresadas en los editoriales,
como el que se publica el 8 de febrero bajo el título “A los asesinos”
(Deza). Por el contrario, la implicación del medio en el caso Blanco no
se limita a las páginas de opinión, sino que se extiende por todo el
periódico,-y con titulares de piezas informativas como “No le matéis”
o “ETA: está más sola que nunca”. Asimismo se llega a hacer uso en los
titulares de verbos en primera persona, recurso que nunca había sido
utilizado en el caos Ryan e incluso se hacen llamadas explícitas a la
movilización. Estos son algunos ejemplos: “A la calle para gritar por la
libertad”, “A las 12, en Bilbao”, “Manifestarse más que nunca”.

c. Episódicos vs. Temáticos

1. Fuentes utilizadas. Se demuestra, en primer lugar que la contex-


tualización del caso Blanco a través de las fuentes es mayor que la
del caso Ryan, donde incluso en un 26,5% de las noticias ni siquiera
se recogen testimonios. En segundo lugar, los datos en las fuentes
políticas, revelan una significativa diferencia de “cabezas parlantes”
en el caso Blanco: un 39,1% de las noticias, frente a un 26,6% para
EL ÉXITO DEL FRAMING EN LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN m1

Ryan. Hay que destacar, además, que el gobierno central aparece en


un 6,4% de los casos como fuente citada en el año 1997 y se omite
totalmente dieciséis años atrás. Dentro de las fuentes “ciudadanos”,
adquieren importancia los testimonios de la gente de la calle para
Blanco y los de los trabajadores de la central con Ryan. Así, las decla-
raciones del caso Ryan se limitan a la familia, a los trabajadores de la
central y a los políticos del País Vasco, siendo la fuente más citada el
Gobierno Vasco y los políticos nacionalistas, probablemente debido
a que la central nuclear era un proyecto impulsado por ellos. Esto
hace que el discurso de 1981 sea más regional y el de 1997 amplíe
su ámbito a todo el Estado.

2. Repercusiones. Cuando el medio habla de consecuencias de los


hechos, ayuda a situar el tema en un marco más genérico. En primer
lugar, llama la atención que en la mitad de las noticias sobre el caso
Blanco se apuntan repercusiones, y esto ya sea en géneros informa-
tivos Oo de opinión. Además, como veíamos con el uso de las fuentes,
tras lo sucedido con Ryan, se apunta más a factores regionales o de la
propia banda terrorista. Con Blanco, se extienden las repercusiones
al resto de España, con un encuadre del problema más amplio. Hay
que destacar que cuando se habla de terroristas, las repercusiones al-
canzan incluso a Herri Batasuna, coalición política de la que se llega a
hacer una identificación directa con ETA en un 32,1% de los casos en
los que se nombra. Estamos, por lo tanto, ante un discurso más valora-
tivo que en el año 1981, donde vemos que en un 69,6% de las noticias
ni siquiera se mencionan posibles resultados futuros. Hay que indicar
que cuando en este caso se nombran repercusiones suelen concen-
trarse en las páginas de opinión, como el editorial “Un secuestro que
interpela a la sociedad” en Deia, no así en el caso de Blanco.

La cobertura de 1997 se corresponde así con una ampliación del


abanico de fuentes y de consecuencias que, por un lado, ayudan a
la comprensión de los hechos en su contexto, y por otro, permiten
múltiples puntos de vista insertados a lo largo de todo el periódico y
no sólo en las páginas de opinión.

El análisis de la cobertura de los dos casos de terrorismo rea-


lizado demuestra que los periodistas enfocan sus informaciones al
darles una prioridad determinada, al expresar sus propias posturas,
m2 FRAMING: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS

así como al escoger un tipo de fuentes o detenerse en unas conse-


cuencias específicas.

Se rechaza que el caso Ryan sea un key event porque no introduce


pautas seguidas por casos posteriores como el caso Blanco y se afir-
ma que el caso Blanco es un key event en cuanto que adquiere prio-
ridad en los medios (en la cantidad de noticias, el acompañamiento
gráfico, las secciones especiales y portadas exclusivas o la extensión),
y un esquema propio (por sus titulares dramáticos y el protagonis-
mo de la calle y de los medios). Queda para futuras investigaciones
comprobar si el key event Blanco asienta realmente las pautas de la
cobertura de los asesinatos posteriores.

En cuanto al predominio de enfoques episódicos o temáticos, se


demuestra que se generan más marcos en el caso Blanco, aunque
con ello no queremos negar el enfoque que se da en el caso Ryan,
un enfoque que se podría catalogar como el de pirámide invertida.
Además, se tiene que rechazar la hipótesis de que el caso Blanco esté
dominado únicamente por marcos episódicos, puesto que la contex-
tualización demostrada (con variedad de fuentes y de repercusiones)
hace pensar en una mezcla de marcos tanto episódicos como temá-
ticos. Es decir, enfocar episódicamente, en este caso a partir de la
persona de Blanco, no impide dar un contexto político a los sucesos.
Los marcos mixtos pueden resultar por el contrario, muy eficaces
para el lector. P

En este análisis de la cobertura del terrorismo se explica que la


ausencia de key event está acompañada por una menor presencia de
enfoques, y al contrario, el key event aparece con la sobrerepresenta-
ción de marcos.

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