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Bioética y universidades en la ecología

Este documento presenta dos artículos sobre temas de bioética. El primer artículo discute el peligro potencial de que plantas de energía nuclear ucranianas sean usadas como armas de bioterrorismo y propone un análisis de la rentabilidad de la prevención y respuesta impulsadas por la inteligencia artificial. El segundo artículo examina el papel de las universidades en el cuidado del medio ambiente desde una perspectiva de bioética y ecología integral.
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Bioética y universidades en la ecología

Este documento presenta dos artículos sobre temas de bioética. El primer artículo discute el peligro potencial de que plantas de energía nuclear ucranianas sean usadas como armas de bioterrorismo y propone un análisis de la rentabilidad de la prevención y respuesta impulsadas por la inteligencia artificial. El segundo artículo examina el papel de las universidades en el cuidado del medio ambiente desde una perspectiva de bioética y ecología integral.
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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como

armas de bioterrorismo: ética computacional, equidad en salud y análisis


de la rentabilidad en la prevención y respuesta impulsadas por la IA
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as
bioterrorism: AI driven Computational Ethics, health equity, and cost
effectiveness analysis of prevention and response
Dominique J Monlezun, Oleg Sinyavskiy, Nathaniel J Peters,
Lorraine Steigner, Timothy Aksamit, Alberto García,
Cezar Iliescu, Colleen Gallagher

Bioética y ecología integral: el papel de las 2022 / 3


universidades en el cuidado de la casa común Julio - Septiembre
Bioetihcs and integral ecology: The role of July - September
universities in the care of the common house
Martha Sofía Solís Jonapá
ISSN revista digital
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto 2594-2166
Citizen initiative versus decriminalization of abortion
Martha Leticia Barba Morales, Francisco Javier
Aznar Sala, Carlos Andrés Mesa Jaramillo

Algunos problemas de la objeción de conciencia


Some problems of conscientius objection
Francisco Javier Marcó Bach

Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad.


El equilibrio de principios desde una perspectiva
bioética global frente a la pandemia del COVID-19
Vaccination: Between autonomy and solidarity.
The balance of principles from a global bioethical
perspective in the face of the COVID-19 pandemic
Sabina Girotto

Bioética clínica: una breve introducción


Clinical bioethics: A brief introduction
Jhosue Hernández González

Ética cosmopolita / Cosmopolitan ethics


José Enrique Gómez Álvarez
Instituto de Humanismo Centro de Investigación
en Ciencias de la Salud en Ciencias de la Salud

@medicinayetica

[Link]
[Link]/mexico/EscuelasyFacultades/bioetica/revista-medicina-y-etica
RECTOR
Dr. Cipriano Sánchez García, L.C.

VICERRECTORES ACADÉMICOS
Dra. Lorena Rosalba Martínez Verduzco
Mtro. Jorge Miguel Fabre Mendoza

DIRECTOR DE LA FACULTAD DE BIOÉTICA


Dr. Fernando Fabó Martín

DIRECTOR DE INVESTIGACIÓN
Dr. José Pozón López

COORDINADORA DE PUBLICACIONES ACADÉMICAS


Mtra. Alma E. Cázares Ruiz

Medicina y Ética está incluida en el Directorio de Latindex,


en el Catálogo Latindex 2.0, en la base de datos Sherpa Romeo,
en Bibliografía Latinoamericana en revistas de investigación
científica y social (BIBLAT), en The Philosopher’s Index y en MIAR.
Asimismo, en las Top 100 Bioethics Journals in the World de
la Bioethic Research Library, Georgetown University (Washington D.C., USA).
DIRECTOR
Fernando Fabó Martín, PhD

DIRECTOR EJECUTIVO
Juan Manuel Palomares, PhD

COORDINADORA EDITORIAL
María Elizabeth de los Ríos Uriarte, PhD

ADMINISTRACIÓN ELECTRÓNICA
Antonio Muñoz, PhD

DISEÑO DE PORTADA
Priscilla Camargo Bacha

TRADUCCIÓN Y CORRECCIÓN DE ESTILO


Sara Palatchi

COMPOSICIÓN TIPOGRÁFICA
Paideia Empresarial

MEDICINA Y ÉTICA
Revista Internacional de Bioética,
Dentología y Ética Médica

BIOETHICS AND MEDICINE


The International Journal of Bioethics,
Dentology and Medical Ethics

Volumen XXXIII
2022/3
Julio - Septiembre
July - September

Consejo Científico
Agazzi Evandro, Cabrera Antonio, Carrillo José Damián, Ferrer Jorge,
García Gómez Alberto, Gallagher Coleen, León Francisco, Miranda Gonzalo,
Revello Rubén, Ruiz de Chávez Manuel Hugo, Serra Van Dunem José Octavio,
Simpore Jacques, Ten Have Henk, Tham Joseph, Viesca Treviño Carlos.

Comité Editorial
García Fernández Dora, Hall Robert, Jiménez Piña Raúl, Kalkach Mariel, Llaca Elvira,
Lunstroth John, Marcó Bach Francisco Javier, Muñoz Torres Antonio, Palazzani Laura,
Postigo Solana Elena, Ruiz Claudia, Tarasco Michel Martha, Templos Luz Adriana,
Velázquez González Lourdes, Weingerz Mehl Samuel, Zonenszein Laiter Yael.
Medicina y Ética. Revista Internacional de Bioética, Dentología y Ética Médica,
Vol. XXXIII, julio - septiembre 2022, es una publicación trimestral editada por Investigaciones
y Estudios Superiores S.C. (conocida como Universidad Anáhuac México),
a través de las Facultades de Bioética y Ciencias de la Salud.
Av. Universidad Anáhuac núm. 46, Colonia Lomas Anáhuac,
C.P. 52786, Huixquilucan, Estado de México. Tel.: 55 5627 0210.
[Link]
Editor responsable: Dr. Fernando Fabó Martín.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del Título:
04-2021-061709535800-203, ISSN electrónico: 2594-2166,
otorgados por el Instituto Nacional de Derechos de Autor.
Responsable de la última actualización de este número,
Facultad de Bioética, Dra. María Elizabeth de los Ríos Uriarte,
Av. Universidad Anáhuac núm. 46, Colonia Lomas Anáhuac,
C.P. 52786, Huixquilucan, Estado de México. Tel.: 55 5627 0210,
Fecha de la última modificación: 30 de junio de 2022.

El contenido de los artículos es total responsabilidad


de los autores y no refleja el punto de vista del
Editor ni de la Universidad Anáhuac México.

Se autoriza la reproducción total o parcial de los textos


aquí publicados siempre y cuando se cite la fuente completa
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Todo el contenido intelectual que se encuentra en la presente


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de Creative Commons©, salvo que el autor de dicho contenido hubiere
pactado en contrario o limitado dicha facultad a “Medicina y Ética©” o
“Universidad Anáhuac México©” por escrito y expresamente.

Medicina y Ética se distribuye bajo una Licencia Creative Commons


Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Índice
Editorial ................................................................................................................................................... 595
Introduction ........................................................................................................................................... 601

Artículos:
Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas
de bioterrorismo: ética computacional, equidad en salud y análisis de la
rentabilidad en la prevención y respuesta impulsadas por la IA .................................................... 607
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as
bioterrorism: AI driven Computational Ethics, health equity, and cost
effectiveness analysis of prevention and response .................................................................. 639
Dominique J Monlezun, Oleg Sinyavskiy, Nathaniel J Peters, Lorraine
Steigner, Timothy Aksamit, Alberto García, Cezar Iliescu, Colleen Gallagher

Bioética y ecología integral: el papel de las universidades


en el cuidado de la casa común........................................................................................ 667
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities
in the care of the common house ................... .............................................................. 685
Martha Sofía Solís Jonapá

Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto .......................................... 701


Citizen initiative versus decriminalization of abortion ............................................ 737
Martha Leticia Barba Morales, Francisco Javier
Aznar Sala, Carlos Andrés Mesa Jaramillo

Algunos problemas de la objeción de conciencia ............................................ 771


Some problems of conscientius objection ..................................................... 805
Francisco Javier Marcó Bach

Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio


de principios desde una perspectiva bioética global frente
a la pandemia del COVID-19 ..................................................................... 837
Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance
of principles from a global bioethical perspective in the face
of the COVID-19 pandemic ............................................................................. 861
Sabina Girotto

Reseñas:
Bioética clínica: una breve introducción .................................................................. 883
Clinical bioethics: A brief introduction ...................................................................... 889
Jhosue Hernández González

Ética cosmopolita ........................................................................................................... 895


Cosmopolitan ethics ......................................................................................................... 905
José Enrique Gómez Álvarez
Editorial

EDITORIAL
-

La rapidez con la que cambian los escenarios mundiales y las rela-


ciones geopolíticas, aunada a la aún presente crisis mundial deri-
vada de la pandemia causada por el COVID-19, demuestran una vez
más que los seres humanos son frágiles y vulnerables.
En los albores de la guerra entre Rusia y Ucrania, que ha dejado
millones de personas desplazadas, incrementado el número de per-
sonas migrantes en el mundo, sumado cantidades alarmantes de
fallecidos y que ha dado indicios de un posible uso de armas nu-
cleares que representan una amenaza de grandes dimensiones, segui-
mos pensando, con más urgencia que antes, cómo y desde dónde
abrir nuevos caminos para el diálogo y para la acción ética y bioé-
tica frente a la vida humana.
En tal contexto, este número presenta una variedad de temas,
algunos de larga data, pero que no dejan de estar presentes en el
debate bioético, y que intentan brindar reflexiones que orienten ca-
minos de búsqueda para lograr el igual reconocimiento de la digni-
dad humana en todas las circunstancias, como piedra angular de la
paz mundial.
El primer artículo, «Plantas de energía nuclear ucranianas en pe-
ligro de ser usadas como armas de bioterrorismo», de Dominique
Monlezun et al., hace un análisis profundo y sesudo de la amenaza
real de un ataque bioterrorista que podría desencadenarse a partir
de la invasión y de los ataques rusos a las plantas nucleares ucrania-
nas. Único en su tipo y en su metodología, el análisis echa mano de
la inteligencia artificial para construir un modelo matemático que
cuantifique los gastos en vidas humanas y pérdidas en infraestruc-
tura, además de los costos ecológicos en caso de que la amenaza
fuera real y se cumpliera el escenario devastador de un ataque nu-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 595


Editorial

clear. De esta manera, presenta la hipótesis que afirma que un final


pronto y eficaz del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, no sólo
es conveniente por sus efectos inmediatos del cese al fuego, sino
que es del todo deseable como mecanismo de protección del dere-
cho a la salud y a la vida de las personas.
El segundo artículo, «Bioética y ecología integral: el papel de las
universidades en el cuidado de la casa común», de Martha Sofía
Solís Jonapá, retoma la noción de universidad socialmente respon-
sable para complementarla con la visión, transmisión y vivencia
necesarias de una «ecología integral» en su interior. Para ello, reto-
ma dicho término de la encíclica Laudato si’ del papa Francisco, en
la que el enfoque no es únicamente medioambiental, sino también
social, el cual apunta a una necesaria interconexión entre la perso-
na humana y su entorno, y lleva al primero al cuidado del segundo,
en cuanto que representa su casa común e incluso su sobrevivencia.
Este enfoque, afirma la autora, tiene que incorporarse y vivirse
de manera transversal en todos los ámbitos de la universidad; a saber,
en el organizacional, educativo, social y en el del conocimiento e
investigación. Ello requiere compromiso, diagnóstico continuo, la
ejecución de acciones de mejora continua, además de la rendición
de informes claros a todos los grupos de interés involucrados.
Cuando esto se logra, señala la autora, el resultado se refleja en una
buena gobernabilidad, así como en una adecuada gestión de los
impactos sociales y medioambientales, además de en un diálogo
fluido con las partes y alianzas institucionales de fortalecimiento.
De esta manera, la universidad se convierte en un motor de trans-
formación social, al impulsar una cultura de responsabilidad social
y bioética.
En el tercer artículo, «Iniciativa ciudadana versus despenalización
del aborto», de Martha Leticia Barba, Francisco Javier Aznar y
Carlos Andrés Mesa, se retoma un tema fundamental de la bioética,
que es la despenalización del aborto, y se realiza un estudio sobre
la percepción de los habitantes de Aguascalientes, en México, so-
bre la despenalización de esta práctica. Una vez analizadas las pre-

596 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Editorial

misas biológicas, científicas, filosóficas, antropológicas y éticas en


torno al estatuto humano del embrión, los autores comparten los
resultados de su estudio, el cual arroja principalmente tres conclu-
siones: 1) que la mayoría de los habitantes de este estado de la
República Mexicana mayores de 15 años afirman y aceptan que la
vida humana empieza desde el momento de la fecundación; 2) que
el nonato es sujeto de derechos, y 3) que su vida debe protegerse,
rechazando la despenalización del aborto.
Este artículo brinda la oportunidad de reflexionar con sentido
crítico en si la despenalización de esta práctica parte del sentir co-
mún del ciudadano de a pie, o bien, de lineamientos y agendas
pendientes que imponen creencias falsas.
El cuarto artículo, «Algunos problemas de la objeción de con-
ciencia», de Francisco Javier Marcó Bach, ofrece un panorama muy
completo, acertado y pertinente sobre la objeción de conciencia. El
autor, después de hacer un breve recorrido por la historia y presen-
tar ejemplos en que se ha usado este recurso, afirma que la obje-
ción de conciencia sólo es posible en aquellas sociedades en las que
se privilegia la autonomía individual, pues surge de la percepción
de un conflicto de valores entre lo que se marca y obliga en la ley, y
la conciencia individual de cada persona, que tiene una jerarquía de
valores morales que dictan sus acciones.
El artículo hace una distinción muy pertinente entre los térmi-
nos de legalidad y legitimidad. Mientras que la primera hace refe-
rencia a la forma y al cumplimiento de los requisitos, la segunda
apunta al contenido y a sus virtudes, de tal manera que el piso sobre el
que descansa la objeción de conciencia es el de la legitimidad, no el
de la legalidad. De esta manera, la objeción de conciencia defiende
la integridad de la persona que objeta, frente a una ley que le impo-
ne un mandato contrario a sus convicciones morales.
El autor brinda, además, otras características distintivas de la
objeción de conciencia que alumbran la necesidad de avalar este re-
curso, sobre todo en áreas y situaciones en las que pareciera que el
derecho y la moral se contraponen a menudo. Algunas de éstas son

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 597


Editorial

descritas por el autor como, por ejemplo, la conciliación entre el


derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario con los
derechos de los pacientes, y cómo y cuándo es éticamente correcto
reclamar el derecho a la objeción de conciencia.
En el quinto artículo, «Vacunación: entre la autonomía y la soli-
daridad. El equilibrio de principios desde una perspectiva bioética
global frente a la pandemia del COVID-19», Sabina Girotto aborda
el dilema ético entre la autonomía individual y el bien común en el
caso de la vacunación contra el COVID-19.
La autora reflexiona sobre cómo se puede solucionar esta apa-
rente contradicción, no sin antes advertir que algo que ha retrasado
de forma considerable la tan anhelada «inmunidad del rebaño» ha
sido, por un lado, el creciente número de personas antivacunas que
rechazan vacunarse y, por el otro, la gran población de los países
con recursos económicos escasos, que no han podido comprar
cantidades suficientes de vacunas para la inmunización de su
población.
Respecto al dilema principal que se suele presentar, el artículo
desenmascara que haya tal dilema, ya que ninguna corriente liberalista
toleraría que, en caso de ser necesario, se priorizara la autonomía
individual por encima del bien común, como es el caso de la vacu-
nación contra la pandemia de coronavirus.
Esto, sostiene Girotto, se entiende mejor desde la óptica de la
bioética global y del principio de solidaridad, en donde la autono-
mía es necesariamente relacional y, por ende, incluye la responsabilidad
como elemento principal. Además, la solidaridad apela a la natural
sociabilidad de la persona humana, por lo que faltar a este princi-
pio en algo que nos afecta a todos por igual, no sólo es afectar la
vida de los otros, sino también la propia, ya que, como dice la
autora: «cada vida, es una vida en común».
Por último, las reseñas presentadas en este número se refieren a
libros de actualidad para aplicar los conocimientos de la bioética
clínica y de la bioética global.

598 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Editorial

La primera, realizada por Josué Hernández sobre el libro «Bio-


ética clínica: una breve introducción», de los autores Farías Trujillo
y Hall Robert, aborda temas clínicos con aristas bioéticos que si-
guen siendo complejos en su tratamiento, pero resalta que una de
las mayores virtudes del libro reseñado es la explicación y profun-
dización de estos temas a partir de casos clínicos. Dicho libro resulta,
entonces, una propuesta novedosa y bien fundamentada por los
autores, los cuales cuentan con amplia experiencia en bioética clínica y
se adaptan a la realidad mexicana y a su circunstancia particular.
La segunda reseña, elaborada por Gómez Álvarez sobre el libro
«Ética cosmopolita», de Adela Cortina, presenta una actualización
del pensamiento de esta filósofa a la luz de la pandemia, después
de la cual ha quedado en evidencia que la ética debe comprenderse,
en su enfoque esencial, como cosmopolita; es decir, como variada
y distinta pero igual, al igual que la humanidad, con hilos conduc-
tores universales que den cabida a actitudes como la «ética del cui-
dado», que invita a vernos unos a otros como iguales en dignidad y
necesidades.

Dra. María Elizabeth de los Ríos Uriarte


Coordinadora editorial
Universidad Anáhuac México, Facultad de Bioética, México
[Link]

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 599


Editorial

600 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Editorial
Introduction

INTRODUCTION

The rapidly changing global scenarios and geopolitical relations,


together with the still present global crisis resulting from the pan-
demic caused by COVID-19, demonstrate, once again, that human
beings are fragile and vulnerable.
At the dawn of the war between Russia and Ukraine, which has
left millions of people displaced, increased the number of migrants in
the world, added alarming numbers of deaths and has given indi-
cations of a possible use of nuclear weapons that represent a threat
of great dimensions. We continue to think, with more urgency
than before, how and from where to open new paths for dialogue
and for ethical and bioethical action in the face of human life.
In this context, this issue presents a variety of topics, some of
which are of long standing, but which are still outside the bioethi-
cal debate, and which attempt to provide reflections to guide the
search for ways to achieve equal recognition of human dignity in
all circumstances as a cornerstone of world peace.
The first article, «Ukrainian nuclear power plants in danger of
being used as weapons of bioterrorism», by Dominique Monlezun
et al. provides a thorough and thoughtful analysis of the real threat
of a bioterrorist attack that could be triggered by the Russian inva-
sion and attacks on Ukrainian nuclear power plants. Unique in its
type and methodology, the analysis makes use of artificial intelli-
gence to build a mathematical model that quantifies the costs in
human lives and infrastructure losses, as well as the ecological
costs in case the threat were real and the devastating scenario of a
nuclear attack were to come true. In this way, it presents the hypo-
thesis that a prompt and effective end to the war between Russia
and Ukraine is not only convenient for the immediate effects of

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 601


Introduction
Editorial

the ceasefire, but also desirable as a mechanism to protect people’s


right to health and life.
The second article, «Bioethics and integral ecology: the role of
universities in the care of the common home», by Martha Sofía
Solís Jonapá, takes up the notion of a socially responsible universi-
ty to complement it with the necessary vision, transmission and
experience of an «integral ecology» within it. To this end, she takes
this term from Pope Francis’ encyclical Laudato si’, in which the
focus is not only environmental, but also social, which points to a
necessary interconnection between the human person and his or
her environment, and leads the former to care for the latter, as it
represents their common home and even their survival.
This approach, says the author, must be incorporated and lived
in a transversal manner in all areas of the university, namely in the
organizational, educational, social, knowledge and research areas.
This requires commitment, continuous diagnosis, the implementa-
tion of continuous improvement actions, as well as clear reporting
to all stakeholders involved. When this is achieved, the author po-
ints out, the result is reflected in good governance, as well as in an
adequate management of social and environmental impacts, in
addition to a fluid dialogue with stakeholders and strengthening
institutional alliances. In this way, the university becomes an engine
of social transformation by promoting a culture of social respon-
sibility and bioethics.
The third article, «Citizens’ initiative versus decriminalization of
abortion», by Martha Leticia Barba, Francisco Javier Aznar and
Carlos Andrés Mesa, takes up a fundamental bioethical issue, whi-
ch is the decriminalization of abortion, and conducts a study on
the perception of the inhabitants of Aguascalientes, Mexico, on
the decriminalization of this practice. After analyzing the biologi-
cal, scientific, philosophical, anthropological and ethical premises
regarding the human status of the embryo, the authors share the
results of their study. The study yields three main conclusions:

602 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Introduction
Editorial

1) that the majority of the inhabitants of this Mexican state over


15 years of age affirm and accept that human life begins from the
moment of fertilization; 2) that the unborn child is a subject of
rights, and 3) that its life must be protected, rejecting the decrimi-
nalization of abortion.
This article provides an opportunity to reflect critically on whe-
ther the decriminalization of this practice is part of the common
feeling of ordinary citizens, or if it is part of pending guidelines
and agendas, that impose false beliefs.
The fourth article, «Some problems of conscientious objection», by
Francisco Javier Marcó Bach, offers a very complete, accurate and
pertinent overview of conscientious objection. The author, after
making a brief journey through history and presenting examples in
which this resource has been used, states that conscientious objec-
tion is only possible in those societies in which individual auto-
nomy is privileged. Since it arises from the perception of a conflict
of values between what is marked and required by law, and the in-
dividual conscience of each person, who has a hierarchy of moral
values that dictate their actions.
The article makes a very pertinent distinction between the
terms legality and legitimacy. While the former refers to form and
compliance with requirements, the latter points to content and its
virtues, so that the ground on which conscientious objection rests
is that of legitimacy, not legality. In this way, conscientious objec-
tion defends the integrity of the objecting person against a law
that imposes a mandate contrary to his moral convictions.
The author also provides other distinctive characteristics of
conscientious objection that highlight the need to endorse this re-
source, especially in areas and situations in which it seems that law
and morality are often opposed. Some of these are described by
the author, such as, for example, the conciliation between the right
to conscientious objection of health personnel with the rights of
patients, and how and when it is ethically correct to claim the right
to conscientious objection.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 603


Introduction
Editorial

In the fifth article, «Vaccination: between autonomy and solida-


rity. The balance of principles from a global bioethical perspective
in the face of the COVID-19 pandemic», Sabina Girotto addresses
the ethical dilemma between individual autonomy and the common
good in the case of vaccination against COVID-19.
The author reflects on how this apparent contradiction can be
resolved. First, not without warning that something that has consi-
derably delayed the long awaited «herd immunity» has been, on the
one hand, the growing number of anti-vaccine people who refuse
to be vaccinated. On the other, the large population of countries with
scarce economic resources, which have not been able to buy sufficient
quantities of vaccines for the immunization of their population.
Regarding the main dilemma that usually arises, the article un-
masks that there is such a dilemma, since no liberalist current
would tolerate that, if necessary, individual autonomy be prioriti-
zed over the common good, as is the case of vaccination against
the coronavirus pandemic.
This, Girotto argues, is best understood from the perspective of
global bioethics and the principle of solidarity, where autonomy is
necessarily relational and, therefore, includes responsibility as a
main element. In addition, solidarity appeals to the natural sociabi-
lity of the human person, so that to fail in this principle in some-
thing that affects us all equally, it is not only to affect the lives of
others, but also one’s own, since, as the author says: «each life is a
life in common».
Finally, the reviews presented in this issue refer to current
books to apply the knowledge of clinical bioethics and global bio-
ethics.
The first, carried out by Josué Hernández on the book «Clinical
bioethics: a brief introduction», by the authors Farías Trujillo and
Hall Robert, addresses clinical issues with bioethical edges that
continue to be complex in their treatment, but highlights that one
of the greatest virtues of the reviewed book is the explanation and
deepening of these topics from clinical cases. This book is, then, a

604 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Introduction
Editorial

novel and well-founded proposal by the authors, who have extensi-


ve experience in clinical bioethics and adapt to the Mexican reality
and their particular circumstances.
The second review, prepared by Gómez Álvarez on the book
«Cosmopolitan Ethics», by Adela Cortina, presents an update on
this philosopher’s thinking in light of the pandemic. After which it
has become clear that ethics must be understood, in its essential
approach, as cosmopolitan; that is, as varied and different but the
same, just like humanity, with universal threads that make room for
attitudes such as the «ethics of care», which invites us to see each
other as equal in dignity and needs.

Dr. María Elizabeth de los Ríos Uriarte


Editorial Coordinator
Anahuac University Mexico, Bioethics Faculty, Mexico
[Link]

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 605


Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser


usadas como armas de bioterrorismo: ética computacional,
equidad en salud y análisis de la rentabilidad en la
prevención y respuesta impulsadas por la IA

Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power


plants as bioterrorism: AI driven Computational Ethics,
health equity, and cost effectiveness analysis
of prevention and response

Dominique J Monlezun,1,3,4,5,* Oleg Sinyavskiy,2,*


Nathaniel J Peters,5 Lorraine Steigner,5 Timothy Aksamit,6
Alberto García,3,4 Cezar Iliescu,7 Colleen Gallagher,3,8,9

[Link]

1
The University of Texas MD Anderson Cancer Center, División de Medicina Inter-
na. Houston, TX, [Link].
2
Asfendiyarov Kazakh National Medical University, Departamento de Salud Públi-
ca. Almaty, Kazajstán.
3
Cátedra UNESCO de Bioética y Derechos Humanos. Roma, Italia.
4
Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, Facultad de Bioética. Roma, Italia. Uni-
versidad Anáhuac México. Ciudad de México, México.
5
Centro de Inteligencia Artificial y Equidad Sanitaria, Global System Analytics &
Structures. Nueva Orleans, LA, [Link].
6
Asfendiyarov Kazakh National Medical University, Departamento de Salud Públi-
ca. Almaty, Kazajstán. Clínica Mayo, Departamento de Medicina Pulmonar.
Rochester, MN, [Link].
7
Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, Departamento de
Cardiología. Houston, TX, [Link].
8
Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, Sección de Ética
Integrada. Houston, TX, [Link].
9
Academia Pontificia para la Vida. Roma, Italia.
* Ambos autores han contribuido a partes iguales en este trabajo.

Dominique J Monlezun: [Link] Correo electrónico:


[Link]@[Link]
Oleg Sinyavskiy: [Link]
Nathaniel J Peters: [Link]

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 607


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

Resumen
Durante los primeros 10 días de guerra, en febrero de 2022, la
invasión rusa de Ucrania provocó lo que las Naciones Unidas han
descrito como la crisis humanitaria con más rápido crecimiento
desde la Segunda Guerra Mundial, y el primer ataque militar con-
tra una planta de energía nuclear activa. Este análisis presenta el
primer análisis conocido de ética computacional (AICE), equidad
en salud y rentabilidad (CEA) impulsado por la Inteligencia Artificial
(IA) para la prevención y respuesta al terrorismo nuclear y al bio-
terrorismo (en medio de una creciente preocupación mundial por
el uso deliberado de armas nucleares tácticas). Aborda el riesgo
de operaciones de falsa bandera (encubiertas) para sabotear y,
por lo tanto, de usar como arma una central eléctrica ucraniana, y
el escenario relacionado con el ataque y ocupación continuos que
derivan en el peligro de un accidente en dicha planta, con un re-
sultado similar en ambos escenarios de una explosión nuclear y
de un potencial problema de salud en toda Europa, además de una
crisis humanitaria y ecológica. Usando datos, metodologías y
suposiciones ampliamente aceptadas y disponibles, este análisis
computacional demuestra que la prevención de dicho bioterroris-
mo en promedio produciría ahorros netos de $306.2 billones en
general, además de $493.7 billones ahorrados en inequidades
explosivas de salud relacionadas de otro modo. Dadas las entradas
de estos datos, el análisis ético computacional sugiere la conver-
gencia multicultural sustancial de los diversos sistemas de creen-
cias del mundo (incluidos el budismo, el cristianismo, el confucia-
nismo, el hinduismo, el islam, el judaísmo y el secularismo) sobre
el hecho de que la dignidad, los derechos y la justicia requieren la
prevención de dicho bioterrorismo y la rápida conclusión de este
conflicto, como la respuesta más eficaz y urgente para el sistema
de salud y para la salud pública ante esta crisis.

Lorraine Steigner: [Link]


Timothy Aksamit: [Link]
Alberto García: [Link] org/0000-0001-9090-0966
Cezar Iliescu: [Link]
Colleen Gallagher: [Link]
Recepción: 11 de marzo de 2022. Aceptación: 15 de abril de 2022.

608 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

Palabras clave: guerra de Ucrania, bioterrorismo, ética de la Inteli-


gencia Artificial (IA), equidad, rentabilidad, terrorismo nuclear.

1. Introducción

La invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, eclipsó la pande-


mia de COVID-19 como el reto más radical y urgente del siglo XXI
para la sanidad moderna y la salud pública. En la primera semana
de la guerra, el redactor jefe de The Lancet citó el informe del mile-
nio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), elaborado
por el economista y ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados, y afirmó que la seguridad humana es la base
de la asistencia sanitaria y de la salud pública, ya que no hay salud
si primero no hay vida, y no hay vida si primero no hay seguridad
humana (que respete la dignidad intrínseca e inviolable de cada
persona) (2, 3, 4). Sólo en los primeros 10 días del conflicto, la Or-
ganización de las Naciones Unidas (ONU) declaró que la guerra ya
ha desencadenado «la crisis de refugiados con más rápido creci-
miento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial», con casi dos
millones de civiles de Ucrania, Europa, África, Oriente Medio,
Asia y América que huyen de Ucrania (5). Miles de videos en las
redes sociales e informes de los medios de comunicación, así
como numerosos líderes mundiales (entre ellos el presidente y la
secretaria de Estado de Estados Unidos y el primer ministro del
Reino Unido) afirman que el ejército ruso está cometiendo un nú-
mero cada vez mayor de crímenes de guerra al «bombardear ciuda-
des hasta la sumisión» y mediante una «lenta aniquilación» (6, 7, 8,
9, 10). Dicha evidencia detalla que las fuerzas rusas piensan delibe-
radamente en la destrucción de la infraestructura civil (incluida la
red de energía necesaria para evitar que los civiles mueran congela-
dos), así como de los hospitales, escuelas y hogares, lo que ha pro-
vocado miles de víctimas civiles (incluidos decenas de niños) en
sus hogares, refugios y rutas de evacuación para, supuestamente,

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 609


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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

socavar la voluntad de resistencia ucraniana tan sólo durante las


primeras semanas de la invasión (11, 12, 13). La Organización
Mundial de la Salud (OMS) verificó al menos 16 ataques rusos a
instalaciones sanitarias en las dos primeras semanas, matando al
menos a 9 trabajadores sanitarios que atendían a los enfermos y
heridos (14). Estos hechos gráficos llevaron a 39 naciones a solici-
tar a la Corte Penal Internacional (CPI) que investigara los posibles
crímenes de guerra de Rusia, lo que empujó a la CPI a declarar que las
sólidas pruebas preliminares demostraban «una base razonable» de
que se estaban produciendo tales crímenes, y a permitir así que la
CPI procediera inmediatamente a su investigación formal (15). Al
mismo tiempo, 141 naciones con una unidad histórica, en una re-
solución conjunta de la ONU, condenaron la invasión rusa como un
intento no provocado de tomar el control de otra nación soberana,
sin tener en cuenta la catástrofe humanitaria resultante (1, 16).
La OMS, la ONU, la Unión Europea (UE), Estados Unidos y docenas
de naciones de todo el mundo se están apresurando a suministrar
apoyo a los hospitales ucranianos y a las comunidades civiles que
se encuentran bajo el creciente ataque y asedio de los militares ru-
sos. Sin embargo, no se ha producido ningún debate sustancial
para la prevención y la respuesta ante la creciente amenaza de una
catástrofe nuclear relacionada, que es la amenaza sanitaria conti-
nental más grave y urgente en la actualidad. El 4 de marzo de
2022, el embajador de [Link]. ante la ONU declaró solemnemente
ante el Consejo de Seguridad de la ONU: Por la gracia de Dios, anoche
el mundo evitó por poco una catástrofe nuclear (17). Estos comentarios se
produjeron tras el ataque con artillería pesada de Rusia a la central nu-
clear ucraniana de Zaporizhzhia, y que posteriormente incendió las
instalaciones (tras un bombardeo sostenido de la artillería rusa que
inicialmente impidió a los bomberos ucranianos acercarse a la central
durante varias horas). Un operador de la central nuclear ucraniana
señaló que el personal civil de la planta de Zaporizhzhia estaba tra-
bajando a «punta de pistola», lo que según el Organismo Interna-
cional de Energía Atómica (OIEA) es «una situación muy difícil de

610 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

mantener, muy frágil» (18). Se trata del primer ataque militar en la his-
toria de la humanidad a una central nuclear en funcionamiento
(que la embajada de Estados Unidos en Ucrania denunció como
«crimen de guerra» ruso en el marco de un «reino del terror», y el
presidente ucraniano alegó que se trataba de «terror nuclear») (19, 20).
A este suceso le siguió el incidente del 9 de marzo, en el que la empre-
sa estatal de energía de Ucrania, que gestiona sus centrales, incluida
la de Chernóbil, informó que la fuerza militar rusa de ocupación
hizo que Chernóbil se quedara sin energía eléctrica (necesaria para en-
friar el combustible nuclear y evitar su evaporación y posible esca-
pe de la central y su diseminación potencial por toda Europa) (21).
Hay una creciente preocupación internacional sobre el escenario
cada vez más verosímil de una operación rusa de bioterrorismo de
falsa bandera (encubierta) para sabotear y, por tanto, usar como
arma al menos una central eléctrica ucraniana bajo la ocupación
militar rusa (dada la presión creciente dentro del ejército ruso para
eliminar las defensas de Ucrania respaldadas por Occidente, las
cuales han frenado significativamente la conquista y ocupación
previstas; más aún, están creciendo), incluso a costa de hacer inha-
bitable una región más amplia durante un periodo prolongado.
Como señala la Interpol, el «bioterrorismo» se ha referido históri-
camente a los agentes tóxicos, víricos y bacterianos utilizados para
dañar a las personas, aunque su definición técnica también abarca
«otros agentes nocivos», como los agentes nucleares que pueden ser
significativamente más peligrosos y extendidos que los agentes men-
cionados, a pesar de la limitada investigación en tales escenarios. El
escenario relacionado con el resultado esperado de una explosión
nuclear sería la continuación de los ataques rusos contra la pobla-
ción civil y las infraestructuras civiles y su ocupación, lo que lleva-
ría accidentalmente a poner en peligro a las centrales nucleares.
Este análisis presenta la primera Ética Computacional dirigida
por la Inteligencia Artificial (AI Driven Computational Ethics o AICE),
así como la equidad y el Análisis de Rentabilidad (Cost Effectiveness
Analysis o CEA) para la prevención y la respuesta a este nuevo y mo-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 611


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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

derno desarrollo del terrorismo nuclear, entendido como bioterro-


rismo. Investigaciones anteriores relacionadas con el tema han demos-
trado los costos del bioterrorismo a la hora de guiar una preparación y
respuesta ante él (22, 23, 24), pero ninguna ha llegado hasta el te-
rrorismo nuclear ni ha integrado los análisis éticos o la Inteligencia
Artificial (IA), a pesar de la utilidad única demostrada con sus conoci-
mientos complementarios (25, 26). Por lo tanto, este artículo pretende
presentar un enfoque apolítico y no partidista, basado en datos,
para informar sobre políticas sanitarias optimizadas para los pa-
cientes, independientemente de su nacionalidad, en medio de este
desafío sin precedentes para los sistemas sanitarios, para la seguri-
dad de los pacientes y los derechos humanos.

2. Métodos

2.1. Datos epidemiológicos y económicos

El modelo del estudio se basó en los mejores datos epidemioló-


gicos disponibles sobre catástrofes nucleares anteriores, como la de
Chernóbil en la Unión Soviética (con al menos 10 millones de ex-
puestos, 350,000 personas evacuadas y 700,000 millones de dólares
de costos totales), y la de Fukushima en Japón (con al menos 32
millones de expuestos, 154,000 evacuados y 202,500 millones de
dólares de costos totales) (27, 28, 29). Los costos mencionados re-
flejan principalmente los costos individuales de limpieza y descon-
taminación, pero también incluyen la evacuación, la reubicación, la
respuesta de emergencia y el tratamiento médico (31). Las estima-
ciones de la OIEA sobre el consumo medio del combustible nuclear
de la central de Zaporizhzhia son de 44-49GWd/tHM (32). Se to-
maron en cuenta las condiciones meteorológicas y de viento medias
de marzo a mayo. Se asumieron las estimaciones actuales de los es-
pecialistas nucleares sobre la propagación de la radiactividad desde

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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

Zaporizhzhia en esas condiciones, incluyendo la estimación de la


propagación media, la cual abarca Ucrania, el sureste de Rusia, Bielo-
rrusia, Turquía y Europa (al norte, hasta Suecia; al noroeste, hasta
el Reino Unido, y al oeste, hasta Francia) (33). La mortalidad relacio-
nada con las explosiones y la radiación se estableció como resulta-
do epidemiológico primario, abarcando el traumatismo inmediato
de la explosión, el Síndrome de Radiación Aguda (SRA), y enferme-
dades cardiovasculares aceleradas e inducidas por la radiación y el
cáncer. Los insumos económicos se relacionan con los costos me-
dios de los tratamientos y controles siguientes. Se asumió que sólo
los pacientes expuestos y sintomáticos (casos) utilizarían los servicios
hospitalarios y ambulatorios, y que las poblaciones expuestas asin-
tomáticas o posiblemente expuestas (no-casos) utilizarían los servi-
cios posteriores a la exposición con una tasa del 86%. Los costos
de la mortalidad se calcularon utilizando la fórmula del capital hu-
mano, entendido como el valor monetario actual de la productivi-
dad futura perdida a causa de la mortalidad prematura.
Además, se hicieron las suposiciones necesarias y habituales del
modelo. Se partió de la base de que no habría una preparación sus-
tantiva de emergencia a nivel del sistema sanitario para este terro-
rismo nuclear (para el tratamiento hospitalario y ambulatorio) ni a
nivel de transporte, dada la amenaza sin precedentes de una lluvia
nuclear en todo el continente, la ausencia de planes sustantivos con
recursos de acompañamiento en cualquier parte del mundo a esta
escala, y la imposibilidad práctica de evacuar rápidamente el conti-
nente europeo y la región circundante. El total de población para
las regiones afectadas y mencionadas arriba se obtuvieron del Ban-
co Mundial, contando también la migración de los refugiados hasta
el 9 de marzo de 2022 (34). El modelo asumió que no existía una
profilaxis efectiva tras la exposición, dada la ausencia de una profi-
laxis de posradiación comúnmente aceptada y efectiva para los
traumatismos causados por una explosión de moderada a grave o
para el Síndrome de Radiación Aguda (SRA). Basándose en los datos

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 613


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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades


(CDC, por sus siglas en inglés) de [Link]., se consideró que el trata-
miento no tenía ningún beneficio en cuanto a mortalidad para las víc-
timas de los traumatismos provocados por la explosión, y tampoco
para los casos mínimos de SRA con síndrome de médula ósea
(hasta 10 unidades Gray [Gy]), que sería casi ausente para los casos
de RSA con síndrome gastrointestinal (más de 10 Gy), y ausente
también para los casos de RSA con síndrome cardiovascular o del
sistema nervioso central (más de 50 Gy) (35).
Para el escenario de prevención, los costos se calcularon sobre
la base de que las fuerzas de paz de la ONU o de la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) recuperasen la planta de
Zaporizhzhia ocupada por Rusia; de que hubiera apoyo defensivo
para proteger las plantas mientras durase la guerra, y una zona hu-
manitaria limitada de exclusión aérea (o al menos un puente o co-
rredores aéreos humanitarios, o un sistema de defensa contra misiles
tierra-aire S-300) basada en operaciones similares anteriores (36).
Estas acciones se consideraron las mínimas necesarias desde el
punto de vista táctico para evitar el colapso nuclear, teniendo en
cuenta lo siguiente: a) el consenso mundial sobre el fracaso de los
medios alternativos, incluidas las sanciones, para disuadir las ame-
nazas rusas contra las instalaciones mencionadas y la incapacidad
ucraniana hasta el momento para retomar estas instalaciones; b) la
amenaza de continuos ataques aéreos rusos, sin una zona de exclu-
sión aérea impuesta por la ONU o la OTAN o un sistema de defensa
S-300; c) la vacilación de la ONU y la OTAN hasta el momento para
imponer una zona militar de exclusión aérea por temor a precipitar
un conflicto directo mayor entre Rusia y la OTAN (ya que la zona
humanitaria no se enfrentaría directamente a los cazas rusos, ex-
cepto de forma defensiva, y el suministro de los misiles defensivos
S-300 podría ser utilizado únicamente por las fuerzas ucranianas
para proteger los corredores humanitarios, sin intervención directa
por parte de la OTAN, mientras que una zona militar de exclusión

614 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

aérea se enfrentaría potencialmente de manera directa a los cazas


rusos por parte de la OTAN, de forma ofensiva); d) la creciente pre-
sión internacional, la cual promueve la necesidad de, al menos, una
zona de exclusión aérea delimitada o un puente aéreo, o un sistema
S-300 para disuadir, en lugar de alentar, la confrontación rusa (incluida
la carta abierta firmada por el antiguo Comandante Supremo Aliado
en Europa de Estados Unidos y por otros 26 antiguos diplomá-
ticos de alto nivel, comandantes militares y asesores de la Casa
Blanca); e) el presidente ruso, Vladimir Putin, ya ha considerado
que las sanciones de Estados Unidos y de la UE contra Rusia equi-
valen a una «guerra económica»; f) el Director de la CIA ya ha con-
firmado la convicción de la comunidad de inteligencia de Estados
Unidos de que Putin utilizará cualquier medio necesario para «ga-
nar» su guerra contra Ucrania; g) y el éxito anterior del puente aéreo
de Berlín de 1948-1949, dirigido por Occidente, que rompió el blo-
queo soviético de alimentos y agua para con los civiles del oeste de
Berlín (evitando al mismo tiempo un conflicto militar y nuclear
directo entre los estadounidenses y los soviéticos) (37, 38, 39, 40).
Para los escenarios de tratamiento y control, los costos se ajustaron en
función de la zona inhabitable permanente prevista alrededor del
lugar del accidente nuclear, que requeriría la reubicación completa
de la población. Los valores máximos y mínimos se determinaron
en función del grado de eficacia de las intervenciones, del radio de
propagación de la explosión y de la radiactividad, y del tipo de re-
ducción del 3% y del 5% respectivamente en el valor actual de los
ingresos futuros previstos por el Centro de Control y Prevención
de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) (41, 42).

2.2. Análisis de la eficacia de los costos

Realizamos este análisis de costos utilizando la metodología adop-


tada por los CDC (43), con cifras comúnmente aceptadas como in-
sumos, y suposiciones extremas tanto de bajas como de altas para

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 615


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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

generar el resultado medio esperado de la Intervención A (preven-


ción) y de la Intervención B (tratamiento), en comparación con el
Control (ninguna prevención o tratamiento efectivo) basado en la
modelización y gestión estándar del bioterrorismo (señalada en la
Introducción anterior). La prevención implicaba las acciones colec-
tivas mencionadas anteriormente para evitar cualquier evento terro-
rista nuclear producido a través de: a) una operación de falsa bandera
(encubierta) de sabotaje de una central nuclear ucraniana que pro-
dujera un accidente nuclear similar al de Chernóbil; b) la ocupación
militar deliberada y continuada de la central, que aumentó la pro-
babilidad de una interrupción accidental de las operaciones y, por
tanto, de un mal funcionamiento y un accidente; es decir, a través
de la interrupción de la energía de la planta por un fallo o daño de
la red eléctrica o del generador, o por un daño infligido a los tan-
ques de refrigeración suficiente para vaciarlos; o c) un ataque mili-
tar deliberado e indiscriminado cerca de la planta que provocase
una interrupción accidental de las operaciones y, por tanto, un mal
funcionamiento y un accidente nuclear.
Las sanciones no se consideraron como parte de la prevención
dado: a) el consenso mundial sobre el fracaso histórico de las san-
ciones para alterar significativamente las acciones del Estado, en
particular las acciones militares (incluida la Unión Soviética y la
toma de la región ucraniana de Crimea por parte de Putin en
2014); b) la creciente preocupación de que las sanciones no logren
obligar a Putin a cesar la actual guerra de Rusia con Ucrania; c) la
ausencia de un efecto disuasorio discernible de la escalada de acciones
militares de Rusia (evidenciada por el ataque de Rusia a la planta de
Zaporizhzhia, por su continua ocupación de las centrales eléctricas
ucranianas, incluida la de Zaporizhzhia, y por sus crecientes y pre-
suntos crímenes de guerra y actos de terror contra civiles) (44). Se
consideró que el tratamiento era un programa eficaz de gestión de
las consecuencias según la gestión estándar del bioterrorismo, que
incluía: hospitalización y visitas ambulatorias posteriores a la hos-

616 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

pitalización para los pacientes de estos casos; seguimiento poste-


rior a la exposición de las poblaciones de los no-casos; evacuación
de emergencia para las poblaciones de los casos y de los no-casos,
y descontaminación ambiental. Los resultados económicos se ex-
presan en dólares estadounidenses.

2.3. Análisis de aprendizaje automático

El análisis anterior se complementó con el aprendizaje automático


(ML) para confirmar que las estimaciones eran suficientemente só-
lidas, amplificando los supuestos 1,000 veces para cada algoritmo,
volviendo a ejecutar el modelo con los algoritmos indicados a con-
tinuación, y compactando los resultados en resultados medios esta-
bles para confirmar el análisis estadístico tradicional anterior. Se
utilizaron 43 algoritmos de aprendizaje supervisado, con validacio-
nes cruzadas 10 veces, seleccionadas en función del tipo de datos.
El rendimiento de los algoritmos se evaluó sobre la base de una
mayor precisión, un menor Error Cuadrático Relativo (Root Relative
Squared Error o RRSE, por sus siglas en inglés), con la aceptabilidad
del modelo fijada en el 100% (para la comparación entre los algo-
ritmos de ML) y un menor Error Cuadrático Medio (Root Mean
Squared Error o RMSE), para la comparación con los resultados esta-
dísticos tradicionales. Se probaron los siguientes algoritmos por tipo:
Bayesiano (Bayes Net, Naive Bayes, Naive Bayes Multinomial Text y
Naïve Bayes Updateable); Funciones (Logística, Perceptrón multica-
pa, SGD, Texto SGD, Logística simple, SMO y Perceptrón votado);
Lazy (IBK, KStar y LWL); Meta (AdaBoostM1, Clasificador de atri-
butos seleccionados, Embolsado, Clasificación mediante regresión,
Selección de parámetros de CV, Optimizador de clasificador iterati-
vo, Logit Boost, Clasificador multiclase, Clasificador multiclase ac-
tualizable, Multiesquema, Comité aleatorio, Clasificador filtrado
aleatorio, Subespacio aleatorio, Apilamiento, Voto y Contenedor de
manejador de instancias ponderadas); Varios (Clasificador mapeado

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 617


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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

de entrada); Reglas (Tabla de decisión, JRip, OneR, Part y ZeroR) y


Árboles (Tocón de decisión, Árbol Hoeffding, J48, LMT, Bosque
aleatorio, Árbol aleatorio y Árbol REP).

2.4. Análisis de la equidad sanitaria

Se evaluaron los resultados sanitarios equitativos basándose en las


estimaciones oficiales disponibles de forma pública y relativas a los
grupos socioeconómicos y raciales, tal como se definen en la litera-
tura actual sobre energía nuclear, bioterrorismo, medicina y salud
pública, para determinar las posibles divergencias en los resultados
que no se explican adecuadamente por la biología y la fisiopatología,
sino que se hace de manera potencial por rasgos socioculturales
modificables. El modelo asumió que el impacto sanitario y econó-
mico desproporcionado del accidente nuclear recaería sobre las co-
munidades de menores ingresos, especialmente sobre las minorías
raciales, que dependen sobre todo de sectores económicos vulne-
rables como el turismo, la agricultura y la industria pesquera, que
se verían especialmente afectados (45, 46). El modelo asumió que
la catástrofe multinacional más cercana, con los datos más fiables
que pueden aproximarse a un accidente nuclear multinacional de
este tipo puede ser la pandemia de COVID-19, en términos de al-
cance, gravedad y duración de la interrupción sostenida de las ope-
raciones sanitarias, económicas y sociales. Por lo tanto, los costos
de la desigualdad sanitaria para el citado accidente se calcularon
mediante las estimaciones del Banco Mundial sobre el aumento de
la pobreza en Europa relacionado con el COVID-19 y sobre el costo
de la pobreza para la economía en general (47).

2.5. Análisis ético computacional

A continuación se llevó a cabo el análisis ético con AICE (Inteligen-


cia Artificial y Ética Computacional). Sus dos primeras fases inclu-
yeron, respectivamente, los análisis de costo-eficacia y de equidad

618 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

sanitaria mencionados anteriormente, para pasar a la tercera fase


del análisis ético concreto, con el fin de elaborar propuestas de
conclusiones y respuestas concretas a la situación en cuestión. Así
pues, el AICE se llevó a cabo integrando el análisis cuantitativo an-
terior con el marco bioético global del Contrato Social Personalista
(CSP) (48, 49, 50, 51). El CSP es una novedosa integración de la éti-
ca moderna (principalmente el contrato social rawlsiano del libera-
lismo político influido por el utilitarismo, delimitado por la deon-
tología kantiana e informado por la ética feminista, marxista, cons-
truccionista y ecológica) y la ética clásica (principalmente la ética
de la virtud tomista-aristotélica, articulada por la revisión del esse/
essence de William Carlo, y por el fuerte personalismo tomista de
Norris Clarke, que es una formulación derivada del tomismo que, a
su vez, es un desarrollo del aristotelismo) (52, 53, 54, 55, 56, 57, 58).
Las principales características estructurales de su marco son las
siguientes. Metafísicamente, incorpora un fuerte personalismo tomista
al estilo de Carlo, que reconoce a la persona en sus dimensiones
objetiva y subjetiva como aquella que es más completa, feliz y flo-
reciente en el don de sí misma a otras personas, especialmente en
el amor, y para otros seres en general en el cuidado responsable del
ecosistema no-persona. Como tal, implica una defensa ampliada de
una metafísica del multiculturalismo, que cita explícitamente los di-
versos sistemas de creencias del mundo (incluso en sus textos canó-
nicos, según proceda) y elabora el consenso sustantivo convergente
(no simplemente solapado como el de Rawls), como metafísica (no
simplemente política) de la identificación de la persona individual-
mente y, por tanto, los criterios de justicia y su consiguiente paz
comunitariamente. Este consenso es una concepción tridimensio-
nal de la dignidad humana, que se deriva intelectualmente de la
identidad metafísica de la persona humana fundamentada en el
bien. En su origen, orden y orientación, la persona puede ser en-
tendida (comúnmente a través de los sistemas de creencias y a tra-
vés de una exploración suficientemente respetuosa y cuidadosa de
esos sistemas de creencias) como poseedora de un valor intrínseco

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 619


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

y no finito (o arbitrariamente limitado). Llega a la existencia de


acuerdo con la esencia particular de la persona humana (pero no
por el poder de la persona individual) y, como tal, realiza cada vez
más su plena dignidad a través de conocer y querer cada vez más el
bien último y sus bienes instrumentales ordenados, en consecuencia,
como su medio apropiado (que incluye el bien común de la comuni-
dad humana, el cual constituye simultáneamente el bien individual
único de cada persona realizado en un don de sí mismo a la comu-
nidad, mientras que la comunidad sirve a los bienes instrumentales
o necesidades de la persona, incluyendo el más alto, que es conocer
plenamente y estar unido con el bien último). Este origen existencial y
el orden moral relacionado están orientados en última instancia al
bien último teleológico o fin que es la Bondad Misma (tal como lo
describió Aristóteles, pero redefinido según el relato tomista de
Clark del Esse o del Acto Puro de la Existencia o del Ser Mismo
[que es el Amor Mismo]; redefinido todavía más por la aclaración
tomista de Carlo del thick-esse/thin-essence, y por la receptividad me-
tafísica como perfección trascendental o fin último). De este fun-
damento metafísico se derivan racionalmente los principios teóricos
del CPS (definición y, por tanto, respeto de la dignidad individual y
de la cultura comunitaria [siendo esta última la búsqueda colectiva
y relacional del bien último como el más fundamental, humano y
personal de todos los esfuerzos y actos]); se derivan también sus
principios prácticos de solidaridad y subsidiariedad, y su principio
ético primario de la norma personalista wojtyliana (como una modifi-
cación del segundo imperativo categórico de Kant, que eleva el
principio ético minimalista de la Ilustración y el constructivista a la
dimensión personal, al defender el amor como esencia de una con-
cepción plena de la ética basada en la justicia, o lo que se debe a las
personas por parte de otras personas, ya que la «persona es un bien
hacia el que la única actitud propia y adecuada es el amor»). Estos
principios se ordenan relacionalmente en el marco pluralista que
emerge del anterior fundamento metafísico personalista-tomista,

620 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

incorporando una perspectiva única, en sus propias palabras, de los


diversos sistemas de creencias del mundo (incluyendo el budismo,
el cristianismo, el confucianismo, el daoísmo, el hinduismo, el is-
lam, el judaísmo y el secularismo [y prestando especial atención a
los matices y sutilezas entre estos marcos religiosos, incluyendo el
ateísmo y el agnosticismo]) (59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66).
Se eligió el CPS como marco ético principal por sus ventajas:
prácticas, políticas, y filosóficas. Y se hizo sobre los marcos com-
petidores porque:
a) En el plano práctico, se articula históricamente en el sistema
ético más dominante y citado del mundo (de derechos y deberes
basados en la dignidad humana), tal como se expresa paradigmáti-
camente en la Declaración de Derechos Humanos de la ONU de
1948, en el derecho internacional resultante y en las convenciones
éticas internacionales relacionadas.
b) En el plano político, es el único marco ético que da cuenta de
forma sustantiva y facilita la convergencia de las naciones del mundo
(incluso a través de la ONU, explícitamente basada en la DUDH) y de
los sistemas de creencias (incluidos los anteriores).
c) Finalmente, desde el punto de vista filosófico, corrige de forma
única los errores metafísicos fundacionales y las auto contradiccio-
nes lógicas resultantes de la ética moderna a través del tomismo
clásico derivado de Aristóteles y de su formulación personalista-
tomista, pero hecha inteligible en términos modernos, a la vez que
produce las conclusiones que la ética moderna intenta en gran me-
dida, pero no logra lógicamente alcanzar y defender (incluida la
protección del pluralismo y del multiculturalismo que la ética mo-
derna acaba truncando o excluyendo en gran medida).
La definición y la defensa extensas, detalladas y exhaustivas de
estas ventajas están fuera del alcance de este trabajo específico. Por
lo tanto, las referencias particulares anteriores se citan como rele-
vantes para su lectura adicional (en especial Monlezun 2020 y Monle-
zun 2022, ya que son como libros completos que proporcionan un

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 621


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

resumen sintético y una elaboración de lo anterior y de los trabajos


relacionados como parte de una definición y defensa más amplia
del CPS). De todos modos, una definición y defensa más amplia del
CPS se consideró superflua para este documento e irrelevante para
la gran mayoría de los lectores, dada la conclusión a la que se llegó
al final de los resultados, en gran medida no controvertida y gene-
ralmente aceptada, de que se requiere una respuesta multinacional
óptima para esta crisis a través de diversos sistemas de creencias, tan-
to por motivos económicos como éticos (incluso los motivos eco-
nómicos son considerados por este documento como un razona-
miento suficiente para apoyar la acción colectiva). Por tanto, en
este escrito el marco ético concreto que diversos lectores invocan
explícita o implícitamente para llegar a esta conclusión es irrelevan-
te. Su marco ético primario es, como mínimo, compatible con los
diversos marcos éticos de los lectores (una afirmación generalmen-
te aceptada) y, como máximo, se argumenta de forma más convin-
cente utilizando el marco del PSC del documento (una afirmación
generalmente menos aceptada que, sin embargo, no necesita ser
probada en los reducidos límites de este documento para que siga
siendo válido el final de la conclusión, independientemente de los
medios particulares que los diversos lectores puedan tomar para
llegar a ella).

3. Resultados

3.1. Análisis de rentabilidad

Desde el punto de vista epidemiológico, habría cero expuestos en


el escenario de prevención, y 943 millones expuestos por la propa-
gación de la radiactividad en los escenarios de tratamiento y con-
trol. En cuanto a la mortalidad, habría 39 muertes en el escenario
de prevención, 1,886 muertes en el escenario de tratamiento y
4,715 muertes en el escenario de control. Desde el punto de vista

622 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

económico, los costos de prevención serían de 37.2 millones de dóla-


res, los de tratamiento de 306.2 billones y los de control de 66.0
billones.
El análisis de costos indicó que existe una relación costo-efica-
cia en la prevención, frente al tratamiento de 165,800 millones de
dólares ahorrados por cada muerte evitada y un ahorro neto de
306.2 billones de dólares. La relación costo-eficacia de la preven-
ción frente al control es de 14,100 millones de dólares por cada
muerte evitada y un ahorro neto de 60 billones de dólares. El aná-
lisis de aprendizaje automático confirmó los resultados anteriores
comparables con el Error Cuadrático Medio (RMSE, por su siglas
en inglés: Root Mean Squared Error).

3.2. Análisis de la equidad sanitaria

Las comunidades de menores ingresos, en particular las minorías


raciales más pobres, soportarían una carga sanitaria y económica
desproporcionada del accidente nuclear, tanto en el escenario de
tratamiento como en el de control, debido a diversos factores; en
particular, a la disminución de la capacidad de las personas (para la
evacuación, el acceso al sistema sanitario para el tratamiento de las
complicaciones posteriores a la exposición y la reanudación de la
comorbilidad preexistente y el tratamiento de las enfermedades
agudas no relacionadas con la radiación, y la seguridad [alimentos,
vivienda, educación, empleo y no discriminación], exposición a la
violencia [incluida la de género]) y de los estados (para crear un au-
mento del sistema sanitario para el tratamiento posterior a la expo-
sición, reanudar las operaciones no relacionadas con la radiación,
recuperar la producción económica perdida y los costos de oportu-
nidad por la migración de talentos a estados más ricos y menos
afectados, y las capacidades relacionadas con la salud pública [in-
cluida la asistencia social, la educación, la infraestructura y la de-
fensa]). Estas desigualdades ascenderían a 493.7 billones de dólares
en 25 años.

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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

3.3. Análisis ético computacional del Contrato Social Personalista

Las aportaciones sanitarias y económicas anteriores sirvieron de


base para la fase final del análisis ético computacional. Los objetos
materiales primarios de este análisis ético fueron el armamento de
falsa bandera de una planta de energía nuclear activa ucraniana o el
ataque deliberado y la ocupación de una, con el subsiguiente peligro de
un accidente en sus operaciones (con cualquiera de las situaciones que
resulten de la explosión de la planta, del accidente nuclear y de la
propagación transcontinental de la radiactividad). Los objetos ma-
teriales secundarios eran la prevención (reconquista militar de dicha
instalación y zonas humanitarias de exclusión aérea estrechamente
delimitadas, o creación de un puente aéreo humanitario para evitar
la pérdida recurrente de la instalación o la captura de cualquiera de
las plantas relacionadas), el tratamiento (evacuación, respuesta de
emergencia, atención hospitalaria y seguimiento ambulatorio) y el
control (ninguno de los anteriores). El principal objeto formal o
marco analítico es el PSC.
En resumen, el PSC sostiene que los diversos sistemas de creen-
cias del mundo (incluidos el budismo, el cristianismo, el confucianis-
mo, el hinduismo, el islamismo, el judaísmo y el laicismo) convergen
sustancial, metafísica y éticamente en la convicción compartida de
la dignidad intrínseca e inviolable de toda persona humana. Esta
dignidad se deriva de su identidad biológica como ser humano (inde-
pendientemente de cualquier rasgo identificado artificial o arbitra-
riamente, como el sexo, la nacionalidad o el sistema de creencias).
Como tal, la persona es un animal racional dependiente desde la
concepción hasta la muerte, vinculado en interdependencias socia-
les que requieren y fomentan un trato virtuoso y, por tanto, justo
para todos los miembros de la comunidad humana a fin de sobre-
vivir y prosperar. La comunidad, a su vez, es necesaria para el pleno
florecimiento de la persona humana, que encuentra su realización
(unión con el bien mismo) en el deber de justicia que contribuye al
bien común de la comunidad, que a su vez salvaguarda el bien indi-

624 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

vidual de la persona (completado metafísicamente en la forma más


elevada de justicia que es el amor, el compromiso de la voluntad
con el bien objetivo de la otra persona como otro, ya que el amor
es, en última instancia, lo que se debe a la persona en cuanto per-
sona). El PSC define y defiende esa convergencia, que tiene su eco
y anclaje individual en los principios de los diversos sistemas de
creencias mencionados (la sila del budismo; la doctrina de la encar-
nación, pasión redentora y resurrección de Jesús del cristianismo;
el jen y el yi del confucianismo; el dharma del hinduismo; la doctrina
del islamismo y del judaísmo [junto con la del cristianismo] de que
la humanidad está hecha a imagen y semejanza de Dios, y desti-
nada a la unidad con Dios a través de una vida justa de amor; la
«justicia» política y pluralista entendida como equidad de tipo rawl-
siano propia del secularismo).
Aplicado a esta situación ética concreta, el argumento formal
del PSC es el siguiente.
Premisa 1. La invasión rusa de Ucrania es un ataque no provoca-
do contra otra nación soberana, de tal manera que priva indiscrimi-
nadamente a soldados y civiles de la vida, la libertad y la propiedad.
Premisa 2. La vida, la libertad y la propiedad son derechos indivi-
duales y estatales derivados de la dignidad de la persona humana.
Premisa 3. El respeto a la dignidad en el plano individual exige
respetar los derechos de la persona a los bienes necesarios, para
que se desarrolle virtuosamente a través de un compromiso justo y
estable con el bien común en el amor único a los demás y, por
tanto, a la comunidad.
Premisa 4. El respeto a la dignidad a nivel comunitario requiere
respetar otra cultura, como la manifestación comunitaria de sus in-
dividuos constitutivos que buscan, a través de la justicia, el bien co-
mún como el bien objetivo de la comunidad que conlleva el bien
objetivo del florecimiento individual (experimentado subjetiva-
mente como el bien individual último de la autorrealización, a tra-
vés de la justicia completada en el amor que une a la persona con
la comunidad unida en la bondad misma).

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Premisa 5. La invasión rusa no respeta los derechos de los indivi-


duos multinacionales de Ucrania (incluyendo ucranianos, europeos,
de Oriente Medio, africanos, asiáticos y americanos) y del Estado
de Ucrania.
Premisa 6. Los factores políticos y estratégicos, mencionados an-
teriormente en las secciones de Métodos y Resultados, detallan el
creciente consenso sobre el riesgo creciente de que Putin acelere su
intento de conquistar Ucrania mediante el bioterrorismo de falsa
bandera del terror nuclear o con la continuación de los ataques y la
ocupación indiscriminada de infraestructuras civiles y de la pobla-
ción civil (incluidas las centrales nucleares, que aumentan verosímil-
mente el riesgo de un accidente nuclear).
Premisa 7. Las acciones de prevención mencionadas anterior-
mente parecen ser en la actualidad las únicas acciones viables que
restan, y que son necesarias y suficientes para eliminar el riesgo
mencionado.
Premisa 8. Los factores enumerados en la Premisa 6, además,
son razonablemente esperables para acelerar estratégicamente las
defensas ucranianas, suficientemente equipadas por Occidente,
para repeler a las fuerzas de invasión rusas y, por tanto, para acele-
rar la negociación del alto el fuego y la conclusión de la guerra.
Premisa 9. Los costos sanitarios, económicos, sociales y ecológi-
cos sin precedentes para el tratamiento y la no prevención superan
varias veces lo que incluso la población y la economía mundial po-
drían permitirse (incluida Rusia), en medio de los crecientes costos
mundiales en energía y finanzas, y en medio de las limitaciones ali-
mentarias que afectan desproporcionadamente a las naciones de
menores ingresos.
Conclusión. Por lo tanto, se requiere la recuperación defensiva de
la ONU o de la OTAN de las centrales ucranianas y una zona huma-
nitaria limitada de exclusión aérea, un puente aéreo humanitario o
corredores humanitarios protegidos, o un sistema S-300 para elimi-
nar el injusto riesgo de terrorismo nuclear, acelerando incluso el

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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

pronto fin de la guerra (sin el cual el riesgo de terrorismo nuclear


sigue siendo excesivamente elevado).

4. Discusión

Nuestro estudio proporciona pruebas novedosas sobre el hecho de


que puede ser necesaria y decisiva una acción defensiva multinacio-
nal en Ucrania, para evitar que los eventos terroristas nucleares, de-
liberados o accidentales, así como el bioterrorismo, causen costos
sanitarios y económicos históricos muchas veces mayores que in-
cluso toda la economía mundial. Estos resultados se derivan del pri-
mer análisis computacional completo de ética, equidad y economía
del terrorismo nuclear, del bioterrorismo y de la guerra entre Rusia y
Ucrania (para informar sobre las intervenciones que optimizan la re-
sistencia del sistema de salud y de la salud pública, y la capacidad
de respuesta a las necesidades de los pacientes y de la población). Este
estudio es también el primero en utilizar una metodología integra-
da y complementaria impulsada por la IA que une la medicina, la
salud pública, la ética y la economía. Además, este análisis demues-
tra cuantitativamente el consenso general de que no existe una res-
puesta verosímil del sistema sanitario o de la salud pública ante un
evento multinacional de accidente nuclear transcontinental y con
propagación de radiactividad. No sólo superaría las capacidades actua-
les del sistema y de los estados, incluso tenuemente imaginadas,
sino que los 306.2 billones de dólares de costos del tratamiento tras
un accidente nuclear serían más de 3 veces el PIB de la economía
mundial. Tampoco hay ninguna forma verosímil de evacuar a Eu-
ropa en caso de colapso. Los 493.7 millones de dólares de costo de
las desigualdades sanitarias ante tal evento eclipsarían incluso las
estimaciones anteriores, haciendo retroceder las capacidades del
sistema de salud y de la sanidad pública, así como el desarrollo de
la humanidad, por lo menos durante varias décadas (con la carga
desproporcionada de tales desafíos recayendo sobre las comunida-

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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

des de menores ingresos, particularmente en las minorías raciales).


Cabe señalar que cada población de pacientes está constituida por
pacientes individuales, con nombres que representan a cada uno
como personas únicas, y que ninguna de las cuales puede reducirse
únicamente a una cantidad de dólares. Así, pues, este análisis preten-
de considerar económicamente las políticas sanitarias (según el punto
de vista estándar y requerido para cualquier decisión política que
afecte a las poblaciones), pero sin perder de vista la consideración
ética concurrente del valor intrínseco e igual de cada persona dentro
de esas poblaciones.
Éticamente, pueden ser necesarias acciones defensivas decisivas
a fin de prevenir tales escenarios catastróficos para proteger la dig-
nidad humana, los derechos y la justicia, no sólo para los ucrania-
nos, sino para los rusos (que también sufrirían significativamente
en tales escenarios), junto con la comunidad internacional. Nuestra
comunidad global ya está presente en esta situación cada vez más
urgente, ya que civiles de diversas naciones están siendo asesinados
y atrapados por la creciente embestida militar rusa y las consecuen-
cias económicas se extienden a todos nosotros. El ataque ruso con
misiles y con un impacto directo del 9 de marzo contra un hospital
materno-infantil ucraniano hizo que la Directora General de la
OMS abordara con urgencia el empeoramiento de la crisis sanitaria
y humanitaria ucraniana (con el sistema sanitario ucraniano que es-
taba luchando por continuar con el trabajo necesario para salvar vidas
víctimas de la guerra [además de seguir con la vigilancia y respuesta al
COVID-19] bajo el asedio y el ataque militar. Abordó también las con-
diciones de los más de 2 millones de refugiados que están luchando
por encontrar atención suficiente para la hipotermia, la congela-
ción, las enfermedades respiratorias, la salud mental, el cáncer y las
enfermedades cardiovasculares). En estas circunstancias concluyó
que «la única solución real a esta situación es la paz».
Siguiendo a la OMS y a la ONU, estas catástrofes médicas y de
salud pública que se están produciendo sugieren que la comunidad
sanitaria mundial ha de tener que considerar la paz (y su requisito

628 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

previo de la seguridad humana) como el componente necesario (y


el fundamento) del tratamiento médico moderno y de la preven-
ción de la salud pública. Por tanto, la paz puede ser la única res-
puesta sanitaria adecuada a una crisis de este tipo. Esto sugiere, en
un sentido concreto y urgente, que estas dimensiones sociales de
nuestros sistemas sanitarios no son preocupaciones accesorias,
sino necesarias para nosotros. Parece que, como trabajadores sani-
tarios, debemos convertirnos en pacificadores y defensores de la
paz si queremos que la salud continúe.
Sin embargo, parece que se está cerrando la ventana para que la
comunidad sanitaria e internacional responda a esta crisis, que ya
está afectando a todo el mundo. El consenso en la OTAN, que abarca
28 naciones europeas y 2 americanas, indica que Rusia está recu-
rriendo cada vez más a estas tácticas de terror durante su invasión,
paralizada en gran medida por una defensa ucraniana significativa-
mente más fuerte y unida de lo esperado a causa de la ayuda occi-
dental. Al mismo tiempo, las campañas de desinformación sobre el
conflicto armado se están acelerando por parte de los medios de
comunicación rusos controlados por el Estado, alegando sin prue-
bas que Ucrania está amenazando a Rusia con la fabricación de
una bomba nuclear sucia. Esto sigue a las repetidas y fallidas ope-
raciones rusas de falsa bandera anteriores a la invasión, en las que
Rusia intentó presentar a Ucrania como una fuerza agresiva que
amenazaba a los rusos (en las que Rusia escenifica incidentes como
atentados con coche bomba y luego los achaca a Ucrania para «jus-
tificar» su respuesta militar) (70). Putin aumentó aún más su desa-
fío al amenazar recientemente con una respuesta nuclear, al poner
sus fuerzas nucleares en «alerta máxima», una medida denunciada
universalmente como una escalada «imprudente» e innecesaria de
un conflicto que él mismo inició (71). La inteligencia de Estados
Unidos comunicó las conclusiones de su análisis en una audiencia
ante el Congreso el 8 de marzo de 2022, según las cuales, para Putin,
la de Ucrania es una «guerra que no puede permitirse perder», y

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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

para ello usará cualquier medio que considere necesario (incluidas


las armas nucleares, para negar siempre la victoria a Ucrania) (72).
En una carta abierta del 9 de marzo, el ex comandante del Mando de
Operaciones Especiales de Estados Unidos en Europa, el general
de división Mike Repass (que, con un contrato del gobierno esta-
dounidense, asesoró al ejército ucraniano durante 6 años), y otros
altos mandos militares estadounidenses y europeos retirados, abo-
gan urgentemente para que se suministren a Ucrania más sistemas
de defensa antimisiles S-300 (evitando así el riesgo de que una zona
de exclusión aérea impuesta por la OTAN desencadene una guerra
más amplia entre la OTAN y Rusia, y proporcionando al mismo
tiempo una defensa eficaz contra los misiles balísticos y de reac-
ción ofensivos de mediano y largo alcance) (73). Las crecientes
apuestas en materia de seguridad fueron reflejadas por el director
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Bill
Burns, el 14 de abril, quien subrayó cómo la CIA está vigilando
«muy intensamente» para asegurarse de que Putin no prepare armas
nucleares tácticas para lanzar ataques en Ucrania, dada la creciente
preocupación por su «potencial desesperación... [y] reveses milita-
res», a medida que su «apetito de riesgo ha crecido» (74). Estas op-
ciones defensivas para reducir riesgos tan significativos indican que
las naciones del mundo tienen una amplia gama de medios para
acelerar la desescalada del conflicto (proporcionando un apoyo de-
fensivo eficaz a Ucrania para reducir significativamente, no sólo la
catástrofe actual de allí, sino también la probabilidad de un acci-
dente nuclear más amplio, como daño colateral causado por este
conflicto en curso). Este estudio sugiere, además, a través de análisis
sanitarios, económicos y éticos, que no es factible responder a un
accidente nuclear usado como amenaza a nivel continental, por lo
que hay que dejar los medios estratégicos para evitar tales resultados a
las comunidades políticas y militares para que los implementen ur-
gentemente.
A la luz de los resultados, hay que tener en cuenta las siguientes
limitaciones del estudio. La exactitud y la precisión de las predic-

630 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser usadas como armas...

ciones del modelo pueden verse reducidas en función de la exacti-


tud y la precisión de las hipótesis y de los datos introducidos en el
modelo. Por lo tanto, el modelo de costos se construyó utilizando
una metodología estándar comúnmente aceptada (que se detalló
claramente y se incluyó como supuestos mínimos y razonables,
junto con datos actuales compartidos entre varias fuentes autoriza-
das). El análisis ético contó con los mínimos supuestos posibles,
detallando sus influencias metodológicas y socioculturales, y con
pasos argumentales claros para mejorar la transparencia y la vali-
dez, según las normas filosóficas generalmente aceptadas.

5. Conclusión

Los análisis éticos y económicos indican que pueden ser necesarias


intervenciones defensivas decisivas para prevenir eventos catastró-
ficos de terror nuclear bioterrorista (ya sea en operaciones de falsa
bandera que se conviertan en armas o en daños accidentales que
pongan en peligro a las centrales nucleares ucranianas, en medio de
la creciente preocupación mundial por el uso deliberado de armas
nucleares tácticas), junto con el peligro para la salud y la seguridad
de cientos de millones de personas de diversas naciones, sistemas
de creencias y sistemas de salud. Estas conclusiones se derivan del
primer estudio exhaustivo de ética, equidad sanitaria y rentabilidad
computacional guiado por la IA sobre este tema. Siguiendo a la
OMS y al editor jefe de la revista Lancet, es posible que las comuni-
dades médica y de salud pública deban considerar cada vez más la
seguridad humana y la paz sostenible como fundamentos necesa-
rios para la optimización eficiente, eficaz y equitativa de nuestra in-
vestigación, y su traducción en los desafíos sanitarios más urgentes
de nuestro mundo, en particular en la crisis sanitaria y humanitaria
de Ucrania.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 631


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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

Declaraciones financieras y conflictos de intereses

Ninguno de los autores. DJM proporcionó análisis pro bono.

Disponibilidad de datos

Los datos utilizados para respaldar las conclusiones de este estudio


están disponibles públicamente en las fuentes citadas.

Fuente de financiación

No procede.

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Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 637


[Link]
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power


plants as bioterrorism: AI driven Computational Ethics,
health equity, and cost effectiveness analysis
of prevention and response

Plantas de energía nuclear ucranianas en peligro de ser


usadas como armas de bioterrorismo: ética computacional,
equidad en salud y análisis de la rentabilidad en la
prevención y respuesta impulsadas por IA

Dominique J Monlezun,1,3,4,5,* Oleg Sinyavskiy,2,*


Nathaniel J Peters,5 Lorraine Steigner,5 Timothy Aksamit,6
Alberto García,3,4 Cezar Iliescu,7 Colleen Gallagher,3,8,9

[Link]

1
The University of Texas MD Anderson Cancer Center, Division of Internal Medi-
cine. Houston, TX, USA.
2
Asfendiyarov Kazakh National Medical University, Department of Public Health.
Almaty, Kazakhstan.
3
UNESCO Chair in Bioethics & Human Rights. Rome, Italy.
4
Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, Faculty of Bioethics. Rome, Italy. Univer-
sidad Anahuac México. Mexico City, Mexico.
5
Center for Artificial Intelligence and Health Equities, Global System Analytics &
Structures. New Orleans, LA, USA.
6
Asfendiyarov Kazakh National Medical University, Department of Public Health.
Almaty, Kazakhstan. Mayo Clinic, Department of Pulmonary Medicine. Rochester
MN, USA.
7
University of Texas MD Anderson Cancer Center, Department of Cardiology. Houston,
TX, USA.
8
The University of Texas MD Anderson Cancer Center, Section of Integrated Ethics.
Houston, TX, USA.
9
Pontifical Academy for Life. Rome, Italy.
* Both authors contributed equally to this work.

Dominique J Monlezun: [Link] Email: dominique.


monlezun@[Link]
Oleg Sinyavskiy: [Link]
Nathaniel J Peters: [Link]

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 639


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

Abstract
The February 2022 Russian invasion of Ukraine has resulted in
the first 10 days of war in what the United Nations described as
the fastest growing humanitarian crisis since World War II and the
first military attack on an active nuclear power plant. This analysis
presents the first known AI driven Computational Ethics (AICE ),
health equity, and cost effectiveness analysis (CEA) of prevention
of and response to nuclear terrorism as bioterrorism (amid moun-
ting global concern for the use of deliberate tactical nuclear wea-
pons). It addresses the risk of false flag operations to sabotage
and thus weaponize a Ukrainian power plant, and the related sce-
nario of continued assault and occupation resulting in accidental
plant compromise, with the similar outcome in both scenarios of
nuclear meltdown as a potentially Europe-wide health, humanita-
rian, and ecological crisis. Using widely accepted and available
data, methodologies, and assumptions, this computational analy-
sis demonstrates that prevention of such bioterrorism on average
would produce net savings of $306.2 trillion overall, in addition to
$493.7 trillion saves in otherwise explosive related health inequi-
ties. Given these data inputs, computational ethical analysis sug-
gests the substantive multicultural convergence from the world’s
diverse belief systems (including Buddhism, Christianity, Confu-
cianism, Hinduism, Islam, Judaism, and secularism) that dignity,
rights, and justice require prevention of such bioterrorism and
prompt conclusion of this conflict as the most effective and urgent
health system and public health responses to this crisis.

Keywords: Ukraine war, bioterrorism, Artificial Intelligence (AI) ethcis,


equity, cost effectiveness, nuclear terrorism.

Lorraine Steigner: [Link]


Timothy Aksamit: [Link]
Alberto García: [Link] org/0000-0001-9090-0966
Cezar Iliescu: [Link]
Colleen Gallagher: [Link]
Reception: March 11, 2022. Acceptance: April 15, 2022.

640 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

1. Introduction

The February 2022 Russian invasion of Ukraine eclipsed the COVID-


19 pandemic as the 21st century’s most radical and urgent challen-
ge to modern healthcare and public health (1). The Editor-in-Chief of
The Lancet within the first week of war quoted the United Nations
(UN) millennium report by the Nobel Prize economist and former
UN High Commissioner for Refugees to argue that human security
is the bedrock of healthcare and public health, for there is no health if
there is not first life, and there is no life if there is not first human
security (which respects the intrinsic and inviolable dignity of
every person) (2, 3, 4). In just the first 10 days of the conflict, the
United Nations (UN) declared the war has already triggered «the
fastest growing refugee crisis in Europe since World War II», with
nearly 2 million civilians from Ukraine, Europe, Africa, the Middle
East, Asia, and the Americas fleeing Ukraine (5). Thousands of social
media videos and media reports and numerous world leaders (in-
cluding the US President and Secretary of State and United Kingdom
[UK] Prime Minister) increasingly assert the Russian military is
committing a rapidly growing number of war crimes to «bombard
cities into submission» through «slow annihilation» (6, 7, 8 , 9, 10).
Such evidence detail Russian forces deliberating destroying civilian
infrastructure (including the energy grid required to keep civilians
from freezing to death), hospitals, schools, and homes resulting in
upwards of thousands of civilian casualties (including scores of
children) in their homes, shelters, and evacuation routes to suppo-
sedly undermine the Ukrainian will of resistance in just the first weeks
of the invasion (11, 12, 13). The World Health Organization (WHO)
verified at least 16 Russian assaults on healthcare facilities in the
first two weeks, killing at least 9 healthcare workers caring for the
sick and injured (14). Such graphic details prompted 39 nations to
petition the International Criminal Court (ICC) to investigate
Russia’s possible war crimes, leading to the ICC declaring that the
robust preliminary evidence demonstrate «reasonable basis» such

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 641


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

crimes are occurring, and so allowing the ICC to immediately pro-


ceed with its formal investigation (15). Concurrently, 141 nations with
historic unity in a joint UN resolution condemned the Russian inva-
sion as an unprovoked attempt to seize control of another sovereign
nation, regardless of the resultant humanitarian catastrophe (1, 16).
The WHO, UN, European Union (EU), US, and dozens of nations
globally are rushing to supply Ukrainian hospitals and civilian
communities under increasing assault and siege by the Russian mi-
litary. Yet no substantive discussion has occurred for the prevention
and response to the increasing threat of related nuclear catastro-
phe, the most severe and urgent continental health threat currently.
The United States (US) ambassador to the United Nations (UN) on
March 4, 2022, solemnly declared to the UN Security Council, «By
the grace of God, the world narrowly averted a nuclear catastrophe
last night» (17). These comments followed Russia’s heavy artillery
assault on Ukraine’s Zaporizhzhia nuclear power plant which subse-
quently set the facility ablaze (with sustained Russian artillery shelling
initially preventing Ukrainian firefighters from even approaching
the station for multiple hours). A Ukrainian nuclear power opera-
tor noted that the Zaporizhzhia plant’s civilian staff are working at
«gunpoint», which the International Atomic Energy Agency (IAEA)
urgently pleaded is «a situation that is very difficult to sustain, very
fragile» (18). This is humanity’s first military attack on an operating
nuclear power plant (which the United States Embassy in Ukraine
denounced as a Russian «war crime» as part of a «reign of terror»,
and the Ukrainian president alleged was «nuclear terror») (19, 20).
This event was followed by the March 9th incident in which
Ukraine’s state energy company which runs its plants including
Chernobyl reported that the occupying Russian miliary force cau-
sed Chernobyl to lose electrical power (required to cool the nuclear
fuel to prevent its evaporation and possible escape from the plant
and dissemination potentially throughout Europe) (21).
There are mounting international concerns about the increasin-
gly plausible scenario of Russian false flag bioterrorism operation

642 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

to sabotage and thus weaponize at least one Ukrainian power plant


under Russian military occupation (given the significant mounting
pressure within the Russian military to eliminate Western-backed
Ukraine defenses that have significantly stalled the intended con-
quest and occupation of the otherwise growing defense and insur-
gency, even at the cost of making the larger regional uninhabitable
for an extended period). As noted by Interpol, «bioterrorism» his-
torically has referred to toxin, viral, and bacterial agents utilized to
harm people, yet its technical definition also encompasses «other
harmful agents,» which can include nuclear agents that can be sig-
nificantly more dangerous and widespread than the above agents
despite the limited research in such scenarios. The related scenario
with a similar expected outcome of nuclear meltdown would be
continued Russian attacks against and occupation of civilians and
civilian infrastructure, leading accidentally to nuclear plant com-
promise. This analysis presents the first known AI Driven Compu-
tational Ethics (AICE), equity, and Cost Effectiveness Analysis (CEA)
for prevention of and response to this new modern development
of nuclear terrorism as bioterrorism. Prior related research has de-
monstrated proof-of-concept for bioterrorism cost analyses to guide
preparation and response (22, 23, 24), yet none have been extended to
nuclear terrorism, nor integrated ethical analyses or AI despite the
unique demonstrated utility of their complementary insights (25,
26). This paper therefore seeks to present a non-political, non-par-
tisan data-driven approach to inform optimized health policies for
patients regardless of nationality, amid this unprecedented challen-
ge to health systems, patient security, and human rights.

2. Methods
2.1. Epidemiological and economic inputs
The study model was based on the best available epidemiological
data on prior nuclear disasters including the Soviet Union’s Cher-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 643


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

nobyl (with at least 10 million exposed, 350,000 people evacuated


and $700 billion total costs) and Japan’s Fukushima (with at least
32 million exposed, 154,000 evacuated, and $202.5 billion total
costs) (27, 28, 29, 30). The above costs principally reflect individual
costs for clean-up and decontamination, but also entail evacuation,
relocation, emergency response, and medical treatment (31). The
IAEA estimates for the average fuel burn up for the Zaporizhzhia
plant nuclear fuel is 44-49GWd/tHM.32 Mean weather and wind
conditions for March to May were assumed. Current available nuclear
specialist estimates for radioactivity spread from Zaporizhzhia
under such conditions were assumed, including the mean spread
estimate spanning Ukraine, southeastern Russia, Belarus, Turkey,
and Europe (north to Sweden, northwest to the United Kingdom,
west to France) (33). Blast and radiation-related mortality was set
as the primary epidemiological outcome, encompassing immediate
blast trauma, Acute Radiation Syndrome (ARS), and radiation-indu-
ced and accelerated cardiovascular disease and cancer. Economic
inputs relate to the mean costs of the below treatments and control. It
was assumed that only symptomatic exposed patients (cases) would
utilize hospital and outpatient services and that asymptomatic ex-
posed or possibly exposed populations (non-cases) would use
post-exposure services at a rate of 86%. Mortality costs were cal-
culated using the human capital formula as the lost current mone-
tary value of future productivity from premature mortality.
There were additionally necessary and standard model as-
sumptions. It was assumed there would be no substantive emer-
gency preparedness at the health system level for nuclear terror
(for hospital and outpatient treatment) or transportation level gi-
ven the unprecedented threat of a continent-wide nuclear fallout,
the absence of any substantive plans with accompanying resources
anywhere in the world at this scale, and the practical impossibility
to rapidly evacuate at scale the European continent and surroun-
ding region. Population totals were obtained from the World Bank
for the above affected regions accounted for the refugee migration

644 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

up to March 9, 2022 (34). The model assumed there were no effec-


tive post-exposure prophylaxis given the absence of any common-
ly accepted and effective post-radiation prophylaxis for blast trauma or
moderate to severe ARS. Based on US Centers for Disease Control
and Prevention (CDC) data, treatment was considered to have no
mortality benefit for blast trauma victims, minimal ARS cases with
bone marrow syndrome (up to 10 Gray [Gy] units), nearly absent
for ARS cases with gastrointestinal syndrome (over 10 Gy), and
absent for ARS cases with cardiovascular or central nervous system
syndrome (over 50 Gy) (35).
For the prevention scenario, the costs were calculated based on
the UN peacekeeper force or North Atlantic Treaty Organization
(NATO) reclaiming of the Russian-occupied Zaporizhzhia plants,
defensive support to protect the plants for the duration of the war,
and limited humanitarian no-fly zone (or at least humanitarian air
bridge or corridors or S-300 surface-to-air missile defense system)
based on prior similar operations (36). These actions were deemed
the minimal tactically necessary actions to prevent nuclear meltdown
given the following: a) the global consensus about the failure of al-
ternative means including sanctions from deterring Russian threats
against the above facilities and the Ukrainian inability thus far to
retake these facilities; b) the threat of continued Russian air attacks
without a UN or NATO-enforced no-fly zone or S-300 defense
system; c) the UN and NATO hesitation thus far of enforcing a mi-
litary no-fly zone for fear of precipitating a direct Russian, NATO
hot conflict (as the humanitarian zone would not directly engage
Russian fighters except defensively, and the provision of the S-300
defensive missiles could be used solely by Ukrainian forces inclu-
ding could be solely used to protect humanitarian corridors
without operation by NATO actors, while a military no-fly zone
would potentially directly engage Russian fighters by NATO actors
offensively); d) the growing international pressure promoting the
necessity of at least such a focused no-fly zone or air bridge or S-300
system to deter rather than encourage Russian confrontation (in-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 645


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

cluding the open letter signed by the US’s former Supreme Allied
Commander of Europe and 26 other former top diplomats, military
commanders, and White House advisors); e) the Russian President,
Vladimir Putin, has already deemed US and EU sanctions against
Russia amounting to «economic war»; f) the US CIA Director already
confirmed the US intelligence community’s conviction that Putin will
use any means necessary to «win» his war against Ukraine; g) and
the prior success of the 1948-1949 Western-led Berlin Airlift brea-
king the Soviet blockage against food and water for western Berlin
civilians (while avoiding direct military and nuclear conflict be-
tween the Americans and Soviets) (37, 38, 39, 40). For the treat-
ment and control scenarios, costs were adjusted by the expected
permanent uninhabitable zone around the blast site requiring com-
plete population relocation. Maximum and minimum values were
determined based on varying degree of interventions’ effectiveness,
blast and radioactivity spread radius, and 3% and 5% discount rate
for present value of expected future earnings from the CDC (41, 42).

2.2. Cost effectiveness analysis

We performed this cost analysis utilizing the methodology adopted


by the CDC (43), commonly accepted figures as inputs, and both
low and high extreme assumptions to generate the mean expected
success of Intervention A (prevention) and Intervention B (treat-
ment) compared to Control (no prevention or effective treatment)
based on standard bioterrorism modelling and management (noted
in the above Introduction). Prevention entailed the above collecti-
ve actions taken to avoid the above nuclear terror event (produced
through, [a] a false flag operation sabotaging a Ukrainian nuclear
power plant producing a Chernobyl-like nuclear meltdown; [b] the
deliberate continued military occupation of the plant increasing
the likelihood of accidental disruption of operations and thus mal-
function and meltdown [i.e. through disruption of plant power
from power grid or generator failure or damage, or damage inflic-

646 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

ted on the cooling tanks sufficient to drain them]; or [c] deliberate


indiscriminate military assault near the plant resulting in accidental
disruption of operations and thus malfunction and meltdown).
Sanctions were not considered as part of prevention given: a) the
global consensus of sanctions’ historical failure to significantly al-
ter state actions particularly military actions (including the Soviet
Union and Putin’s 2014 seizing of Ukraine’s Crimea region); b) the
growing concern sanctions will fail to force Putin to cease Russia’s
current war with Ukraine; c) no discernible deterrent effect of Russia’s
escalating military actions (evidenced by Russia’s assault on the Za-
porizhzhia plant, its continued occupation of Ukrainian power
plants including Zaporizhzhia, and its growing alleged war crimes
and terror acts against civilians) (44). Treatment was deemed an
effective consequence management program per standard biote-
rrorism management including: hospitalization and post-hospitali-
zation outpatient visits for case patients, postexposure monitoring
for non-case populations, emergency evacuation for case and non-
case populations, and environmental decontamination. Economic
results are expressed in US dollars.

2.3. Machine learning analysis

The above analysis was augmented by machine learning (ML) to


confirm adequately robust estimates by amplifying the assumptions
1000-fold for each algorithm, re-running the model using the be-
low algorithms, and collapsing the results into stable mean results
to confirm the above traditional statistical analysis (43), supervised
learning algorithms were utilized with 10-fold cross validations se-
lected based upon the data type. Performance among algorithms
were assessed based on higher accuracy, lower Root Relative Squa-
red Error (RRSE) with model acceptability set at 100% (for compa-
rison among ML algorithms), and lower Root Mean Squared Error
(RMSE, for comparison to traditional statistical results). The follo-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 647


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

wing algorithms by type were tested: Bayesian (Bayes Net, Naive


Bayes, Naive Bayes Multinomial Text, and Naïve Bayes Updatea-
ble); Functions (Logistic, Multilayer perceptron, SGD, SGD Text,
Simple Logistic, SMO, and Voted Perceptron); Lazy (IBK, KStar, and
LWL); Meta (AdaBoostM1, Attribute Selected Classifier, Bagging,
Classification via Regression, CV Parameter Selection, Iterative
Classifier Optimizer, Logit Boost, Multiclass Classifier, Multiclass
Classifier Updateable, Multi-Scheme, Random Committee, Rando-
mizable Filtered Classifier, Random Sub-Space, Stacking, Vote, and
Weighted Instances Handler Wrapper); Miscellaneous (Input Mapped
Classifier); Rules (Decision Table, JRip, OneR, Part, and ZeroR),
and Trees (Decision Stump, Hoeffding Tree, J48, LMT, Random Fo-
rest, Random Tree, and REP Tree).

2.4. Health equity analysis

Equitable health outcomes were assessed based on publicly avai-


lable official estimates pertaining to socioeconomic and racial
groups as defined in the current nuclear, bioterrorism, medical,
and public health literature to determine possible divergences in
outcome not adequately explained by biology and pathophysiology
but potentially by modifiable sociocultural traits. The model assu-
med the disproportionate health and economic impact of the nu-
clear meltdown would be born by lower income particularly racial
minority communities who are particularly dependent upon such
vulnerable economic sectors as tourism, agriculture, and fishing
industries which would be particularly hard hit (45, 46). The model
assumed the closest multinational disaster with the most reliable
data that may approximate such a multinational nuclear meltdown
may be the COVID-19 pandemic, in terms of the scope, severity,
and duration of sustained disruption in health, economic, and so-
cietal operations. Health inequity costs for the above meltdown
were thus calculated by the World Bank estimates of COVID-19

648 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

related poverty increases and the cost of poverty to the larger


economy, relative to Europe (47).

2.5. Computational ethical analysis

Ethical analysis with AICE was then conducted. Its first two phases
respectively included the cost effectiveness and health equity analy-
ses above to inform the third phase of concrete ethical analysis to
produce proposed conclusions on concrete responses to the situa-
tion in question. AICE was thus conducted by integrating the above
quantitative analysis with the global bioethical framework of the
Personalist Social Contract (PSC) (48, 49, 50, 51). The PSC is a no-
vel integration of modern ethics (principally utilitarianism-infor-
med Rawlsian social contract of political liberalism, bounded by
Kantian deontology and informed by feminist, Marxist, decons-
tructionist, and ecological ethics) and classical ethics (principally
Thomistic-Aristotelian virtue ethics, articulated by William Carlo’s
esse-/essence revision of Norris Clarke’s Strong Thomistic Persona-
lism, a derivative formulation of Thomism which itself a develop-
ment of Aristotelianism) (52, 53, 54, 55, 56, 57, 58).
The core structural features of its framework are as follows.
Metaphysically, it incorporates a Carlo-refined Clark-style Strong
Thomistic Personalism that recognizes the person in her/his ob-
jective and subjective dimensions as being she/he who is most
complete, happy, and flourishing in a gift of self specifically to
other persons in love, and to other beings more generally in res-
ponsible care for the larger non-person ecosystem. As such, it en-
tails an extended defense of a metaphysics of multiculturalism that
explicitly cites the world’s diverse belief systems (including in their
canonical texts as applicable) and elaborates the substantive conver-
ging (not simply Rawlsian-like overlapping) consensus as metaphysical
(not simply political) of the identify of the person individually, and
thus the criteria for justice and its subsequent peace communally.
This consensus is a three-dimensional conception of human digni-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 649


[Link]
D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

ty that is intellectually derivative from the metaphysical identity of


the human person grounded in the good. In origin, order, and
orientation, the person can be understood (commonly across be-
lief systems and through sufficiently respectful and careful explo-
ration of those belief systems) to have intrinsic and non-finite (or
arbitrarily limited) value. She/he comes into existence according to
the particular essence of the human person (but not by the power
of the individual person) and as such increasingly realizes her/his
full dignity through increasingly knowing and willing the ultimate
good and its accordingly ordered instrumental goods as its appro-
priate means (which includes the common good of the human com-
munity which constitutes concurrently the unique individual good
of each person realized in a gift of self to the community, while
the community serves the instrumental goods or needs of the per-
son, including the highest which is to fully know and be united
with the ultimate good). This existential origin and related moral
order are ultimately orientated to the teleological ultimate good or
end which is Goodness Itself (as Aristotle described, but refined
according to the Thomistic Clark account of Esse or the Sheer Act
of Existence or Being Itself [which is Love Itself], further refined
by the Thomistic Carlo’s clarification of thick-esse/thin-essence and
metaphysical receptivity as transcendental perfection or comple-
tion). Rationally derivative from this metaphysical foundation is
the PSC’s theoretical principles (definition of and thus respect for
individual dignity and communal culture [the latter being the co-
llective and relational search for the ultimate good as the most fun-
damental, human, and personal of all endeavors and acts]), its
practical principles of solidarity and subsidiarity, and its primary
ethical principle of the Wojtylan Personalist Norm (as a modification
of Kant’s second categorical imperative elevating the Enlightenment’s
and constructivist minimalist ethical principle to the personal di-
mension by arguing for love as the essence of a full conception of
ethics based on justice or what is due to persons from other per-

650 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

sons, since the «person is a good towards which the only proper
and adequate attitude is love»). These principles are relationally or-
dered in the pluralistic framework emerging from the above Tho-
mistic Personalist metaphysical foundation by incorporating the
unique perspectives in their own words of the world’s diverse be-
lief systems (including Buddhism, Christianity, Confucianism,
Daoism, Hinduism, Islam, Judaism, and secularism [with particular
attention paid to the nuances and subtleties among and between
these religious frameworks including atheism and agnosticism])
(59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66).
The PSC was chosen as the primary ethical framework for its: a)
practical, b) political, and c) philosophical advantages over compe-
ting frameworks: a) practically, it is historically articulated in the
world’s most dominant and cited ethical system (of human dignity-
based rights and duties) as expressed paradigmatically by the UN’s
1948 United Nations Declaration of Human Rights and resultant
international law and related international ethical conventions; b)
politically, it is the only ethical framework that substantively ac-
counts for and facilitates the convergence of the world’s nations
(including through the UN explicitly grounded in the UDHR) and
belief systems (including the above); and c) philosophically, it uni-
quely corrects the foundational metaphysical errors and resultant
logical self-contradictions of modern ethics through the classic
Aristotelian-derived Thomism and its Thomistic Personalist for-
mulation, but made intelligible in modern terms, while producing
the conclusions that modern ethics otherwise largely attempts but
fails logically to reach and defend (including the protection of plu-
ralism and multiculturalism which modern ethics largely ultimately
truncates or excludes). The extended, detailed, and comprehensive
definition and defense of these reported advantages are outside
the scope of this focused manuscript; thus, the above references
are cited for additional reading as relevant for particualr readers
(especially Monlezun 2020 and Monlezun 2022 as full-length books

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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

providing synthetic summary and elaboration of the above and re-


lated works as part of a larger definition and defense of PSC).
Additionally, further definition and defense for the PSC was consi-
dered superfluous for this manuscript and irrelevant for the vast
majority of readers given the largely uncontroversial and generally
accepted conclusion reached at the end of the results that an opti-
mal multi-national response across diverse belief systems is requi-
red for this crisis on both economic and ethical grounds (but even
the economic grounds are considered by this paper to be sufficient
reasoning to support collective action). And so the particular ethi-
cal framework diverse readers invoke explicitly or implicitly to reach
this conclusion is irrelevant to the paper. Its primary ethical frame-
work is at least compatible with readers’ diverse ethical frameworks (a
generally accepted claim) and at most is more compellingly argued
using the paper’s PSC framework (a less generally accepted claim
that still does not need to be proven in the brief confines of this
paper for the end of the conclusion to still hold, regardless of the
particular means that diverse readers may take to arrive at it).

3. Results

3.1. Cost effectiveness analysis

Epidemiologically, there would be 0 exposed in the prevention sce-


nario and 943 million exposed from radioactivity spread in the
treatment and control scenarios. For mortality, there would 39 deaths
in the prevention scenario, 1,886 deaths in the treatment scenario,
and 4,715 deaths in the control scenario. Economically, the pre-
vention costs would be $37.2 million, treatment costs would be
$306.2 trillion, and the control costs would be $66.0 trillion.
Cost analysis indicated that there is a cost-effectiveness ratio for
prevention versus treatment of $165.8 billion saved per averted

652 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

death and net savings of $306.2 trillion. The cost-effectiveness ratio


for prevention versus control of $14.1 billion saved per averted
death and net savings of $60.0 trillion. Machine learning analysis
confirmed comparable above results by RMSE (Root Mean Squared
Error).

3.2. Health equity analysis

Lower income communities particularly poorer racial minorities


would bear the disproportionate health and economic burden of
nuclear meltdown in both the treatment and control scenarios
from diverse factors, particularly decreased capacity for individuals
(for evacuation, healthcare system access for treatment of post-ex-
posure complications and resumption of pre-existing comorbidity
and non-radiation acute management, and security [food, housing,
education, jobs, and non-discrimination], violence exposure [inclu-
ding gender-based]) and states (for building health system surge
capacities for post-exposure treatment, resuming non-radiation
operations, making up for lost economic output, opportunity costs
for talent migration to richer and less impacted states, and related
public health capacities [including welfare, education, infrastruc-
ture, and defense]). Such inequities would total $493.7 trillion over
25 years.

3.3. Personalist Social Contract computational ethical analysis

The above health and economic inputs then informed the final
phase of the computational ethical analysis. The primary material
objects of this ethical analysis were false flag weaponization of a
Ukrainian active nuclear power plan or deliberate assault and occu-
pation of one with subsequent accidental compromise of its opera-
tions (with either situation resulting in plant blast, nuclear meltdown,
and transcontinental radioactivity spread). The secondary material

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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

objects were prevention (military re-conquest of such facility and


narrowly focused humanitarian no-fly zones or humanitarian air
bridge to prevent recurrent loss of the facility or capture of any
related), treatment (evacuation, emergency response, hospital care,
and outpatient follow-up), and control (none of the above). The
primary formal object or analytic framework is the PSC.
In brief, the PSC argues that the world’s diverse belief systems
(including Buddhism, Christianity, Confucianism, Hinduism, Islam,
Judaism, and secularism) converge substantively, metaphysically,
and ethically in the shared conviction of the intrinsic and inviola-
ble dignity of every human person. This dignity is derivative from
her/his biological identity as a human being (regardless of any
artificially or arbitrarily identified traits such as sex, nationality, or
belief system). As such, the person is a dependent rational animal
from conception to death, linked in societal inter-dependencies re-
quiring and fostering virtuous and thus just treatment to all mem-
bers of the human community to survive and thrive. The community
in turn is required for the full flourishing of the human person
who finds her/his fulfillment (union with good itself) in the duty
of justice contributing to the common good of the community,
which in turn safeguards the individual good of the person (com-
pleted metaphysically in the highest form of justice which is love,
the commitment of the will to the objective good of the other
person as other, as love is ultimately what is due to a person inso-
far as she/he is a person). The PSC defines and defends such con-
vergence, which is individually echoed and anchored in the above
diverse belief systems’ principles (with Buddhism’s sila, Christianity’s
doctrine of Jesus’ incarnation and redemptive passion and resu-
rrection, Confucianism’s jen and yi, Hinduism’s dharma, Islam and
Judaism’s [along with Christianity’s] doctrine of humanity made in
the image and likeness of God and destined for unity with God
through a just life of love, and secularism’s Rawlsian-like political
and pluralistic ‘justice’ as fairness).

654 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

Applied to this concrete ethical situation, the formal PSC argu-


ment is as follows:
Premise 1. The Russian invasion of Ukraine is an unprovoked
attack against another sovereign nation in such a manner that in-
discriminately deprives soldiers and civilians of life, liberty, and
property.
Premise 2. Life, liberty, and property are individual and state
rights derivative from the human person’s dignity.
Premise 3. Respect for dignity at the individual level requires res-
pecting the person’s rights to goods necessary for the person to
virtuously develop through just and stable commitment to the
common good in unique love of others and thus the community.
Premise 4. Respect for dignity at the communal level requires
respecting another culture as the communal manifestation of its
constitutive individuals seeking through justice the common good
as the objective good of the community entailing the objective good
of individual flourishing (subjectively experienced as the ultimate
individual good of self-actualization through justice completed in
love uniting the person to the community united in goodness itself).
Premise 5. The Russian invasion fails to respect the rights of
multinational individuals in Ukraine (including Ukrainians, Euro-
peans, Middle Easterners, Africans, Asians, and Americans) and
the state of Ukraine.
Premise 6. The above political and strategic factors noted in the
Methods and above Results sections detail the growing consensus
about the increasing risk of Putin accelerating his attempted Ukrai-
nian conquest through false flag bioterrorism of nuclear terror or
continued indiscriminate civilian and civilian infrastructure assaults
and occupation (including of nuclear plants which plausibly increa-
se the known risk of nuclear meltdown).
Premise 7. The above prevention actions currently appear to be
the only viable remaining actions necessary and sufficient to elimi-
nate the above risk.

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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

Premise 8. The factors listed in Premise 6 additionally are reaso-


nably expected to strategically accelerate the sufficiently Western-
supplied Ukrainian defenses to repel Russian invasion forces and
thus accelerate the war’s cease-fire negotiation and conclusion.
Premise 9. The unprecedented health, economic, societal, and
ecological costs for treatment and non-prevention exceed multiple
times over what even the global population and economy could
afford (including Russia), amid mounting global costs already in
energy and finance and food limitations disproportionately impac-
ting lower income nations.
Conclusion. Therefore, UN or NATO defensive reclaiming of the
Ukrainian power plants and a limited humanitarian no-fly zones,
humanitarian air bridge or protected humanitarian corridors, or
S-300 system are required to eliminate the unjust nuclear terror
risk, including by accelerating the prompt end of the war (without
which the nuclear terror risk remains excessively elevated).

4. Discussion

Our study provides novel evidence that decisive multinational de-


fensive action in Ukraine may be required to prevent deliberate or
accidental nuclear terror events as bioterrorism causing historic
health and economic costs many times greater than even the global
economy. These results are derived from the first comprehensive
computational ethical, equity, and economic analysis of nuclear
terrorism as bioterrorism, the Russian-Ukraine War (to inform in-
terventions optimizing health system and public health resiliency
and responsiveness to patient and population needs), and the first
to use an AI-driven integrated and complementary methodology
uniting medicine, public health, ethics, and economics. This analy-
sis quantitatively demonstrates the general consensus that there is
no plausible health system or public health response to a multina-

656 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

tional transcontinental nuclear meltdown and radioactivity spread


event. Not only would this exceed even the dimly imagined capaci-
ties of system and states’ current capacities, but the $306.2 trillion
treatment costs post-meltdown would be over 3 times the global
economy’s GDP. Nor is there any plausible way to evacuate Europe
in the event of a meltdown. The $493.7 costs of health inequities
of such an event would eclipse even the above estimates, setting
back health system and public health capacities, as well as
humanity’s development, by at least decades (with the dispropor-
tionate burden of such challenges being shouldered by lower inco-
me particularly racial minority communities). It should be noted
here that every patient population is constituted by individual pa-
tients with names who are each unique persons, none of whom
can be solely reduced to a dollar amount. This analysis thus sought
to economically consider competing health-related policies (accor-
ding to the standard and required viewpoint for any policy deci-
sion affecting populations), without losing sight of the concurrent
ethical consideration of the intrinsic and equal value of each per-
son within those populations.
Ethically, decisive defensive actions may thus be required to
prevent such catastrophic scenarios to protect the human dignity,
rights, and justice not only for Ukrainians, but also Russians (who
would also significantly suffer historically in such scenarios) along
with the international community. Our global community is alrea-
dy present in this increasingly urgent situation, as civilians of di-
verse nations are being killed and trapped by the growing Russian
military onslaught and the economic fallout extends to us all. The
March 9th Russian direct hit missile strike on a Ukrainian maternal
and children’s hospital prompted the WHO Director-General to ur-
gently address what is described as the worsening Ukrainian health
and humanitarian crisis (with the Ukrainian health system strug-
gling to continue needed life-saving treatment [and ongoing COVID-19
surveillance and response] under military siege and assault, and the

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over 2 million refugees are struggling to find sufficient care for


hypothermia, frostbite, respiratory diseases, mental health, cancer,
and cardiovascular disease); thus, he concluded that «the only real
solution to this situation is peace» (67). Following the WHO and
UN, these unfolding medical and public health catastrophes sug-
gest that the global health community may have to consider peace
(and its prerequisite human security) as the necessary component
(and foundation) of modern medical treatment and public health
prevention. Peace therefore may be the only adequate healthcare
response to such a crisis. This suggests in a concrete and urgent
sense, such societal dimensions of our healthcare systems are not
ancillary but necessary concerns for us. It seems as healthcare wor-
kers we may need to become peacemakers and advocates if health
is to continue.
And there appears to be a closing window for the healthcare
and international community to respond to this crisis which is
already affecting the world over. Consensus in NATO spanning 28
European and 2 American nations indicates that Russia increasin-
gly is resorting to such terror tactics in the face of their invasion,
largely stalled by significantly stronger and more united than
expected Ukrainian defense and Western aid (68). Weaponized dis-
information campaigns are concurrently accelerating by state-con-
trolled Russia media outlets alleging without evidence that Ukraine
is threatening Russia by making a nuclear dirty bomb (69). This fo-
llows repeated failed Russian false flag operations prior to the inva-
sion in which Russia attempted to portray Ukraine as an aggressive
force threatening Russians (in which Russia stages incidents such
as car bombing and then blames them on Ukraine to «justify» mili-
tary response) (70). Putin increased the stakes further by recently
threatening nuclear response by placing put his nuclear forces on
«high alert», a move denounced universally as a «reckless» and un-
necessary escalation of a conflict he began (71). The US intelligence
community reported its analysis conclusions to a congressional
hearing on March 8, 2022, that for Putin, Ukraine is a «war he can-

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Weaponized or compromised Ukrainian nuclear power plants as bioterrorism...

not afford to lose» through any means deemed necessary (inclu-


ding nuclear weaponized means as long as it denies victory to
Ukraine) (72). A March 9th open letter by the former commander
of the US Special Operations Command in Europe, Major General
Mike Repass (who on US government contract advised the Ukrai-
nian military for 6 years), and other senior retired US and European
military leaders urgently advocate for more S-300 missile defense
systems to be supplied to Ukraine (thus avoiding the risk of a NATO-
enforced no-fly zone triggering a larger NATO-Russia war, while
still providing effective defense against mid-to-high altitude offen-
sive jet and ballistic missiles) (73). The mounting security stakes
were reflected by the US Central Intelligence Agency (CIA) Direc-
tor, Bill Burns, on April 14th who emphasized how the CIA is
«very intently» monitoring to ensure Putin does not ready tactical
nuclear weapons for attacks in Ukraine given the mounting con-
cern about his «potential desperation... [and military] setbacks» as
his «risk appetite has grown» (74). Such defensive options to redu-
ce such significant risks indicate that the world’s nations have a
wide range of means to accelerate conflict de-escalation (by provi-
ding effective defensive support to Ukraine to significantly reduce
not only the current catastrophe there, but also the likelihood of
wider nuclear meltdown as a collateral damage from this ongoing
conflict). This study further suggests through health, economic,
and ethical analyses that responding to a nuclear meltdown as a
continental level-threat is not feasible, leaving the strategic means
to avoid such outcomes to the political and military communities
to urgently implement.
The following study limitations require consideration in light of
the results. The accuracy and precision of model predictions may
be reduced based on the accuracy and precision of the model’s
assumptions and data inputs. Therefore, the cost model was cons-
tructed using a commonly accepted standard methodology (which
was clearly detailed and included as minimal and reasonable assump-
tions, along with current data shared among various authoritative

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 659


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D. J. Monlezun, O. Sinyavskiy, N. J. Peters, et al.

sources). The ethical analysis featured as minimal assumptions as


possible, detailing of its methodological and socio-cultural influen-
ces, and clear argumentative steps to improve transparency and va-
lidity according to generally accepted philosophical standards.

5. Conclusion
Ethical and economic analyses indicate decisive defensive interven-
tions may be required to prevent catastrophic bioterrorist nuclear
terror events (either false flag operations weaponizing or accidental
damage compromising Ukrainian nuclear power plants, amid
mounting global concern of the deliberate use of tactical nuclear
weapons), along with the compromised health and security of
hundreds of millions of peoples from diverse nations, belief
systems, and health systems. These conclusions are derived from
the first comprehensive AI-guided computational ethical, health
equity, and cost effectiveness study on this topic. Following the
WHO and Lancet Editor-in-Chief, the medical and public health
communities may need to increasingly consider human security
and sustainable peace as necessary foundations for the efficient,
effective, and equitable optimization of our research and its trans-
lation into our world’s most urgent health challenges, particularly
the health and humanitarian crisis in Ukraine.

Financial disclosures and conflicts of interest


None for all authors. DJM provided pro bono analyses.
Data availability
The data used to support the findings of this study are publicly
available from the cited sources.
Funding source
Not applicable.

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666 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

Bioética y ecología integral:


el papel de las universidades
en el cuidado de la casa común

Bioetihcs and integral ecology:


The role of universities in the care
of the common house
Martha Sofía Solís Jonapá*

[Link]

Resumen

El tema principal de este ensayo es, en primer lugar, describir


cómo se define una universidad que es socialmente responsable,
cuáles son sus características y cómo el factor de la ecología es
un elemento importante e indispensable para que se le pueda
brindar ese calificativo. En una segunda parte, se profundiza en
cómo el factor ecológico debe incluir el binomio «ecología am-
biental» y «ecología social», según describe la carta encíclica
Laudato si’, para que éste sea realmente integral.

Palabras clave: universidad socialmente responsable, educación


socio-ambiental, ecología integral, ecología ambiental y social.

* Universidad Anáhuac México. Correo electrónico: [Link]@[Link]


[Link]
Recepción: 11 de marzo de 2022. Aceptación: 15 de abril de 2022.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 667


[Link]
M. S. Solís Jonapá

1. Introducción

El presente ensayo es un estudio teórico descriptivo de la univer-


sidad socialmente responsable, en el que se destaca el factor socio-
ambiental, y se brindan soluciones para que las universidades
hagan un diagnóstico sobre su grado de responsabilidad social y
ambiental.
En la primera parte se empezará por describir qué es una uni-
versidad socialmente responsable y qué características debe tener
para que lo sea. Para esta primera parte me basaré principalmente
en las teorías de François Vallaeys.
En dicha descripción, nos daremos cuenta de que un factor muy
importante que no debe faltar en una universidad socialmente res-
ponsable es el cuidado de la ecología que tenga la universidad, ad-intra
y ad-extra. Después, en la segunda parte, se describirá ese proceso
de responsabilidad y cuidado ambiental que debe existir en las uni-
versidades socialmente responsables. A través de un caso práctico,
del Plan Vert –o Plan Verde, que es un programa de indicadores de
responsabilidad social universitaria implementado en las univer-
sidades en Francia–, se desarrollará cómo es posible incorporar
políticas públicas que ayuden a que la ecología sea parte del plan
estratégico de las universidades. Finalmente, se definirá el concepto
de «ecología integral», término acuñado por el papa Francisco en
su encíclica Laudato si’, que implica una ecología ambiental, pero
también una ecología «humana» o «social». Se demuestra, así, que
sin ambos conceptos, no se puede hablar de una completa y autén-
tica ecología integral.

2. La universidad socialmente responsable

Empezaremos por definir qué es una universidad socialmente res-


ponsable. En palabras de François Valley, entendemos que asumir su
compromiso y responsabilidad social es, para una universidad, un proceso per-

668 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

manente de mejora continua; el camino hacia un horizonte que nunca se puede


alcanzar en su totalidad. Ninguna universidad puede autoproclamarse social-
mente responsable, pero todas pueden responsabilizarse por sus vínculos e im-
pactos sociales... (1).
La responsabilidad social debe lograr colorear y «capilarizar» a
toda la universidad. Uno de sus valores más importantes es preci-
samente la coherencia institucional, que significa coincidencia a la
vez entre la acción y el discurso institucional, y consistencia entre
todas las áreas de la universidad (es decir, que no haya contradic-
ción entre lo que hace un área y lo que hace otra) (1).
Por lo tanto, el proceso de responsabilidad social alcanza las
cuatro áreas o ámbitos de la universidad:
– Ámbito organizacional, en cuanto que es una institución que
opera en torno a un proyecto universitario, con una estructura
que lo desarrolla y unas políticas concretas que lo promue-
ven. Es, además, una institución que consume, contrata, ge-
nera residuos, etcétera.
– Ámbito educativo: ya que es institución que se encarga de la
formación de sus estudiantes, con una vocación profesiona-
lizante y cívica.
– Ámbito del conocimiento: puesto que es una institución que in-
vestiga, produce saber y lo transmite.
– Ámbito social: en cuanto que es una institución que forma par-
te de la sociedad e interactúa con otros agentes, colectivos y
comunidades, tanto a nivel local como global (1).
El proceso que François Vallaeys describe en el 2009 para lograr
que una universidad sea socialmente responsable es el que se
muestra en la Figura 1, de la página siguiente.
Cómo se observa en la Figura 1, en primer lugar es vital que los
actores estén comprometidos con el proceso hacia una universidad
con responsabilidad social y organizar un equipo que lo lleve ade-
lante. En segundo lugar, debe realizarse un diagnóstico sobre el
estado en el que se encuentra la universidad con respecto a la res-
ponsabilidad social y fijar algunos pasos de análisis o de mejora. El

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 669


[Link]
M. S. Solís Jonapá

Figura 1. Los cuatro pasos de la responsabilidad social (Vallaeys, 2009).

• Convencer a los actores


• Comprometer a la institución
• Organizar un equipo a cargo
Paso 1
Compromiso
• Seleccionar las áreas de mejora
• Ejecutar los proyectos

Paso 2
Paso 3
Autodiagnóstico
Cumplimiento
participativo

Analizar:
• Gestión
• Formación
• Conocimiento
• Participación social
Paso 4
Rendición
de cuentas
• Reportar a los grupos de interés
• Recomenzar otra vez

Fuente: Vallaeys, de la Cruz y Sasia (2009).

tercer paso consistirá en la ejecución de las áreas de mejora selec-


cionadas. Por último, el paso 4 se refiere al reporte o informe so-
bre el proceso realizado que se da a los grupos de interés.
También por vía positiva, aunque sin descartar la negativa,
François Vallaeys (1) describe algunos atributos que definen la res-
ponsabilidad social en el Manual de primeros pasos para la responsabi-
lidad social en universidades. Destacan:
a) La buena gobernabilidad. Es decir, que la organización defina su
misión y se atenga a ella, implemente un código de ética y un comité
autónomo encargado de promoverlo, garantice el cumplimiento de
las leyes y los más exigentes estándares internacionales (laborales,
sociales, ambientales), asegure un buen clima laboral, luche contra
la discriminación y la desigualdad, proteja los derechos fundamen-
tales de las personas y se comprometa a rendir cuentas. El objetivo
de estas prácticas de buena gobernabilidad es evitar el riesgo de
corrupción en la organización.

670 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

b) La gestión de los impactos medioambientales y sociales. La organización


debe ser consciente de las consecuencias y efectos que sus procesos y
actuaciones provocan en los ámbitos humanos, sociales y ambien-
tales. Debe proveer que el funcionamiento normal de la organi-
zación no genere impactos negativos y, si lo hace, debe garantizar
que puedan mitigarse para llevarlos a niveles legal y socialmente
aceptables. La responsabilidad social es una política de gestión que
obliga a la organización a internalizar sus externalidades. Trata de
esta manera de evitar el riesgo de autismo de la organización.
Éste es el factor más importante a tomar en cuenta para fines
de este ensayo y que a veces se descuida en nuestras universidades.
La universidad debe incluir en sus planes estratégicos la gestión de los
impactos medioambientales y sociales que ésta genera. Entre ellos:
a) El diálogo con y la rendición de cuentas a las partes interesadas. En
una organización se entrecruzan los intereses de muchos actores
vinculados directa o indirectamente con ella, actores que se ven
afectados por su desempeño y que tienen a su vez la capacidad de
afectarla. La organización debe responder a los stakeholders (grupos
de interés, tal como traduciremos el concepto) y entablar con ellos
una relación transparente y democrática. Este proceso de regulación
socialmente responsable trata de evitar el riesgo de egocentrismo
de la organización.
b) Las alianzas para participar en el desarrollo sostenible. La organiza-
ción debe entenderse como parte de un entramado social amplio y
complejo, en el cual puede cumplir una tarea destacada de interme-
diación para acercar intereses complementarios. Trascender la mirada
de la propia institución para forjar alianzas incrementa el capital
social del entorno y le permite avanzar desde una lógica reactiva
(de adaptación) hacia una lógica proactiva (de innovación), creando
nuevas solidaridades para la solución de problemas sociales y am-
bientales. Así se evita el riesgo de egoísmo de la organización (1).
El camino más práctico para definir la responsabilidad social
universitaria pasa por considerar los impactos que la institución ge-
nera en su entorno. A grandes rasgos, estos impactos pueden ser

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 671


[Link]
M. S. Solís Jonapá

Figura 2. Cuatro tipos de impactos universitarios (Vallaeys, 2009).

Impactos
organizacionales
(laborales y ambientales)

Impactos Impactos
educativos cognitivos
(formación (investigación,
académica) epistemología)

Impactos sociales
(extensión, transferencia,
proyección social)
El eje vertical es común a cualquier organización (impactos internos y externos).
El eje horizontal es propio de las Universidades, por lo cual la RSU no puede
ser equiparada con la RSE, aunque la filosofía que las guía sea la misma.

Fuente: Vallaeys, De la Cruz y Sasia (2009).

agrupados en cuatro categorías: organizacional, educativa, cogni-


tiva y social. Éstos se muestran en la Figura 2.
Por tanto, una universidad socialmente responsable es aquella
que se preocupa no sólo por una gestión eficaz y por sus conteni-
dos (currículos), sino también por el perfil del egresado con un en-
foque de responsabilidad social, por la investigación que genera y
por el cuidado del medio ambiente.
Además, para que la RSU sea efectiva y eficaz debe ser transver-
sal en todas las áreas de la universidad. Los actores propios de la
universidad son un poco distintos de los de cualquier empresa; a
saber: el personal administrativo, los docentes, el alumnado; así
como sus áreas: la investigación, la extensión y los proyectos de
impacto social, entre otros. Todos los actores y áreas de la universi-
dad deben integrarse en el proceso de responsabilidad social para
lograr que este proceso permee integralmente.

672 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

En la Figura 3 se muestran las diversas áreas de la universidad y


cómo éstas se involucran en el proceso de responsabilidad social
universitaria, a través de un entramado de acciones que capacitan,
apoyan, enseñan, promueven, orientan y organizan el proceso,
creando una verdadera «reforma de responsabilidad social en la
universidad».
A lo largo de los años, se ha realizado investigación y desarrollo
sobre los procesos, atributos e indicadores de la RSU en universida-
des de América Latina, logrando nuevos modelos. En 2016 se creó
la Unión de Responsabilidad Social Universitaria para Latinoamérica
(URSULA).
Desde hace 15 quince años se empezaron a construir en Amé-
rica Latina y El Caribe nuevos modelos de compromiso social uni-
versitario bajo el nombre de Responsabilidad Social Universitaria
Figura 3. La reforma RSU en la universidad (Vallaeys, 2009).

LA REFORMA R.S.U.
DOCENTE Y PERSONAL
ADMINISTRATIVO EN LA UNIVERSIDAD
GESTIÓN DE LA UNIVERSIDAD
FORMADOS EN EL
COMO UNA ORGANIZACIÓN
ENFOQUE DE RSU
SOCIALMENTE EL APRENDIZAJE EN
RESPONSABLE EJEMPLAR PROYECTOS CON
(Doble aprendizaje: el estudiante IMPACTO SOCIAL
aprende en y de la Universidad)
Cultura democrática, Capacita
Gestión ecológica,
Bienestar social, Enseña
lucha contra segregaciones,
Organiza
imagen institucional
responsable, etcétera. EL
VOLUNTARIADO
R.S.U. Apoya
ESTUDIANTIL

Se da cuenta de
Promueve
LAS CRISIS DEL SABER Y
Orienta
DEL MUNDO ACTUAL
EL DESARROLLO DEL PAÍS
Fragmentación de los
(Proyección social,
saberes, crisis sociales,
extensión universitaria,
económicas, culturales, LA INVESTIGACIÓN HACIA LA
transferencia tecnológica,
ecológicas, necesidad de SOLUCIÓN DE PROBLEMAS
consultoría, asociación estratégica
control social de la SOCIALES
con municipios, capacitación de
ciencia... (interdisciplinariedad,
profesionales, funcionarios
investigación aplicada, desarrollo
públicos, docentes, etcétera.)
sostenible, desarrollo humano, etc.

Fuente: Valles (2006), Pontificia Universidad Católica del Perú.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 673


[Link]
M. S. Solís Jonapá

(RSU). Varias redes han buscado y buscan promover este enfoque


en la región: Universidad Construye País, en Chile; la Red de Uni-
versidades vinculadas con la Iniciativa Interamericana de Ética,
Capital Social y Desarrollo, del BID; la Red AUSJAL; la Red Latino-
americana de Cooperación Universitaria; la Red Iberoamericana de
Voluntariado Universitario (REDIVU)... También han nacido obser-
vatorios dedicados al tema: OIRSUD, ORSU, ORSALC, OMERSU... Este
auge hace eco a muchas iniciativas internacionales como, por ejem-
plo, la Red Talloires o el Manifiesto del Movimiento Europeo
EUUSR (University Social Responsibility in Europe). En la última
década, muchas universidades han rebautizado sus áreas de vincu-
lación social en términos de RSU y se han dedicado al tema un sin-
número de eventos académicos, publicaciones e investigaciones.
El modelo más reciente sobre la responsabilidad social univer-
sitaria en Latinoamérica es el que, en el 2019, plantean François
Vallaeys, David Solano y Marcos Oliveira a través de URSULA. Los
ámbitos que proponen son los mismos que planteó Vallaeys en el
2009, con algunas variantes en los nombres de las variables, pero
semejantes en su esencia, a saber: 1) gestión organizacional, 2) for-
mación, 3) cognición, y 4) participación social. Cada uno de estos
ámbitos de acción se expresa en el logro de tres metas de desem-
peño socialmente responsable. Las 12 metas de RSU responden al
cumplimiento de 66 indicadores en total. Estas 12 metas permiten
sintetizar los esfuerzos para promover una gestión transversal de la
RSU en las IES, encauzando la investigación sin constreñir la autonomía
de las instituciones participantes. Son una selección de medidas
deseables de gestión socialmente responsable de las IES, escogidas
con base en la teoría y la práctica de la RSU en América Latina, de
tal modo que sean fuente de estímulo y mejora continua para los
participantes, sus autoridades, docentes, administrativos y estudian-
tes. A continuación, en la Figura 4, se presenta el modelo más
reciente sobre RSU con base en la experiencia y aportaciones de
algunas universidades en Latinoamérica (2).

674 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

Figura 4. Modelo de Responsabilidad Social (URSULA 2019).

Fuente: [Link]

Después de constatar qué es una universidad socialmente respon-


sable, surgen las preguntas sobre qué aspectos abarca, cuáles acto-
res son los que se involucran en el proceso y cómo interactúan entre
ellos; cómo se institucionaliza el proceso en la universidad que esté
empezando el proceso de responsabilidad social.
Se institucionaliza como estrategia de mejora continua por me-
dio de tres preguntas:
a) ¿Cuáles son nuestros impactos negativos? (Autodiagnóstico
institucional participativo).
b) ¿Qué debemos hacer para poder suprimirlos? (Planificación
de la mejora continua entre todos los miembros de la comunidad
universitaria).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 675


[Link]
M. S. Solís Jonapá

c) ¿Con quién debemos asociarnos para lograrlo? (Constitución


de redes inter-organizacionales de corresponsabilidad social).
Cada institución que quiere ser socialmente responsable debe
plantearse estas tres preguntas como requisito mínimo para co-
menzar un proceso serio de reflexión acerca de este tema (3). Conocer
que existen uniones que reflexionan y realizan investigación sobre
el tema de responsabilidad, como URSULA, es una forma de realizar
una reflexión sistemática y empezar a dar pasos hacia la responsa-
bilidad social universitaria.
Como se puede observar, después de describir la responsabi-
lidad social en las universidades, ésta resulta incompleta sin el ele-
mento del cuidado ambiental. Una universidad que se califica
como «socialmente responsable» que no toma en cuenta el factor
socio-ambiental, no está siendo socialmente responsable en rea-
lidad. A este aspecto dedicaré la segunda parte del ensayo.

3. La ecología, factor importante e indispensable


para la responsabilidad social universitaria

En los umbrales del tercer milenio, con una revolución científica y


tecnológica capaz de impulsar un desarrollo social y económico de
grandes dimensiones, el deterioro ambiental expresa la crisis de un
modelo de civilización y de un estilo de desarrollo que se han carac-
terizado por el dominio del hombre sobre la naturaleza, la explotación
irracional de los recursos y la pobreza crítica. Como acertadamente
lo señala Édgar González Gaudiano (1993a, p. 18), a partir de los
planteamientos de la Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente
en América Latina y el Caribe, la pobreza es causa y efecto del dete-
rioro ambiental en América Latina (4).
De ahí que para la perspectiva ambiental los desafíos de la
sociedad contemporánea giren en torno al conflicto entre desarrollo y pre-
servación del medio ambiente, y entre la idea de progreso y el determinismo
ambiental (5).

676 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

Este escenario sitúa a los países de América Latina y el Caribe


ante una encrucijada histórica, ya que el proceso de globalización
les demanda una participación activa en el mercado mundial, lo
que implica la conformación de un sistema científico y tecnológico
vinculado al sistema productivo que logre incrementar la producti-
vidad. Sin embargo, también tiene como prioridad la gestión racio-
nal de su capital natural y del medio ambiente, puesto que la región
ya entró en la etapa en la que la explotación indiscriminada y abusiva de los
recursos existentes significaría un freno para el desarrollo y, por añadidura,
haría sentir sus efectos en un periodo no muy largo (CEPAL, 1991, p. 201).
Ante esta problemática de emergencia socioambiental surge la
tendencia ambientalista para que se le asigne a la educación una
función primordial en su política, y pugne por desarrollar una edu-
cación ambiental en los niveles formal e informal para capacitar
ciudadanos, cuya participación en la conservación del ambiente se
sustente en el conocimiento de las problemáticas ambientales y en
una toma de conciencia crítica y responsable.
La educación ambiental debiera entenderse como un proceso
orientado hacia el desarrollo, sin deteriorar el medio que sostiene
las dinámicas ecológicas y, por lo mismo, que asegure una distribu-
ción con equidad en el presente y disponibilidad de recursos para
las generaciones futuras (González, 1993b, pp. 215-216). Otra defi-
nición de educación ambiental es la que da Martínez Roger, de la
Universidad Nacional de Costa Rica: La educación ambiental viene a
constituir el proceso educativo que se ocupa de la relación del ser humano con
su ambiente (natural y artificial) y consigo mismo, así como las consecuencias
de esta relación. De esta manera, la educación ambiental debe constituir un
proceso integral, que juega su papel en todo el entramado de la enseñanza y el
aprendizaje. Para ello, es necesario establecer un proceso educativo que cues-
tione la relación de cualquier tema o actividad del ser humano, dentro de un
análisis de la importancia o incidencia en la vida social y ambiental, como es la
parte pedagógica y su esencia política.
La vinculación de las universidades con estas necesidades me-
diante programas de desarrollo ambiental enfocados al logro de la

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 677


[Link]
M. S. Solís Jonapá

calidad de vida sitúa a estas instituciones en un lugar privilegiado


en el contexto social, lugar desde el cual pueden contribuir no sólo
a la reproducción de la sociedad, sino también a impulsar una nueva
relación del hombre con la naturaleza y de los hombres entre sí, y
proponer estilos de vida diferentes (4).
Un ejemplo de cómo la universidad puede generar programas
de educación y desarrollo ambiental que sean eficaces, de enverga-
dura y que logren un impacto profundo y más duradero es el Plan
Vert –o Plan Verde, que es un programa de indicadores de respon-
sabilidad social universitaria– que se ha desarrollado en las Univer-
sidades en Francia. A través de políticas públicas, se ha desarrollado
un programa nacional para que las Universidades logren imbuir sus
realidades tomando en cuenta el factor ambiental.
La Ley Grenelle 1 sobre el medio ambiente, del 3 de agosto de
2009, impone a todos los establecimientos de enseñanza superior
franceses promover el desarrollo sostenible en sus dimensiones
económicas, sociales y medioambientales, bajo la denominación
Plan Verde.
Desde el 17 de junio de 2010, un referencial Plan Verde está siendo
promovido por la Conferencia de los Presidentes de Universidades
(CPU), asociada con la Conferencia de las Grandes Escuelas (CGE),
integrando los nueve desafíos de la Estrategia Nacional de Desa-
rrollo Sostenible 2010-2013 «hacia una economía verde y equitati-
va» del Ministerio del Desarrollo Sostenible. Estos nueve desafíos
son: consumo y producción sostenibles; sociedad del conocimiento;
buen gobierno; cambio climático y energía; transporte y movilidad
sostenibles; conservación y gestión sostenibles de la biodiversidad
y de los recursos naturales; salud pública, prevención y gestión de
los riesgos; demografía, inmigración e inclusión social; desafíos in-
ternacionales en materia de derechos humanos y de lucha contra la
pobreza en el mundo (Vallaeys, Presentación del Plan Vert para las
Universidades en Francia) (6).
El referencial Plan Verde es una herramienta de pilotaje institu-
cional que reúne las siguientes propiedades:

678 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

– una herramienta pedagógica de desarrollo sostenible y RS;


– una herramienta de comunicación y difusión de las buenas
prácticas;
– una guía estratégica (mejora continua a 1, 3 y 5 años, priori-
dad de las acciones por realizar) congruente con la ley france-
sa y la norma ISO26000;
– una herramienta de autodiagnóstico (puntos fuertes, puntos
débiles, acciones realizadas);
– un cuadro de seguimiento y evaluación de los procesos para
las direcciones operativas y los promotores del desarrollo
sostenible de cada establecimiento, y
– una base para el proceso de certificación.
De esta manera, se asegura que a nivel general y nacional se va-
yan implementado acciones concretas de cuidado ambiental en las
universidades. Es un excelente ejemplo de cómo se pueden ir im-
plementando estas políticas y prácticas en las universidades de
Latinoamérica.
Por otra parte, el concepto de ecología no puede desligarse del
factor social. La ecología integral debe tomarse en cuenta como
paradigma conceptual.
Desde un punto de vista conceptual, el papa Francisco asume el
término «ecología», no en el significado genérico y a menudo su-
perficial de alguna preocupación «verde», sino en el significado
mucho más profundo del enfoque a todos los sistemas complejos,
cuya comprensión requiere poner en práctica en primer plano la
relación de las partes individuales entre ellas y con el todo. La refe-
rencia es a la imagen del ecosistema (7). Una universidad que no
tome en cuenta la ecología integral como un todo, con visión ho-
lística, en realidad no está siendo plenamente ecológica. Ésta com-
prende el factor ambiental por un lado y el factor social, por otro.
La atención a los lazos y a las relaciones permite el uso de la
ecología integral también para leer la relación con el propio cuerpo
(n. 155), o la dinámica social e institucional en todos los niveles: Si
todo está en relación, incluso el estado de salud de las instituciones de una

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 679


[Link]
M. S. Solís Jonapá

sociedad tiene consecuencias para el medio ambiente y para la calidad de la


vida humana (n. 142). Por lo tanto, podemos hablar de una dimen-
sión social de la ecología, o más bien de una verdadera ecología social
[que] es necesariamente institucional y alcanza progresivamente las diferentes
dimensiones que van desde el grupo social primario, la familia, hasta la vida
internacional, pasando para la comunidad local y la nación (ibid).
Es importante, por tanto, que en las universidades se tome en
cuenta el factor ecológico social, empezando por el cuidado de los
profesores, alumnos y personal administrativo, con buenas prácti-
cas que velen por el cuidado de los mismos, ayudando también a los
más desfavorecidos. Y que después pase por los currículos, la inves-
tigación, la extensión y los proyectos sociales encaminados a favorecer
a la sociedad y al medio ambiente, donde se encuentra inmersa la
universidad.
En la encíclica Laudato si’, del papa Francisco, se reconoce la si-
guiente estructura:
Se inicia el texto (Capítulo 1: Qué le está pasando a nuestra casa) con
el momento de ver, en el que se plantea la problemática que guiará
el desarrollo discursivo; a continuación se pasa a una etapa que,
desde la tradición católica, se denomina iluminar (Capítulo 2: El
evangelio de la creación), en el cual se hace referencia a textos bíblicos
que brindan una fundamentación religiosa en torno al tema que se
desarrolla; sigue la etapa del juzgar (Capítulo 3: La raíz humana de la
crisis ecológica) que, después de la discusión, se dirige hacia una pro-
puesta teórica (Capítulo 4: La ecología integral) y a una propuesta me-
todológica (Capítulo 5: Algunas líneas de orientación y de acción), para
pasar finalmente a la etapa del actuar (Capítulo 6: Educación y espiri-
tualidad ecológica), en la cual se proponen acciones concretas a los
destinatarios del texto (8).
En el capítulo 6, después de una profunda reflexión, el docu-
mento pasa al actuar, y brinda algunos medios muy prácticos que se
pueden vivir desde el ámbito personal, aplicables también al
ámbito universitario.

680 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

Integrar y comprender completamente el alcance incluso de las


acciones diarias más pequeñas de atención al medio ambiente que
el papa Francisco propone: evitar el uso de plástico o papel, reducir el con-
sumo de agua, diferenciar los desechos, cocinar sólo lo que sea razonablemente
posible, tratar a otros seres vivos con cuidado, usar el transporte público o com-
partir el mismo vehículo entre varias personas, plantando árboles, apagando
luces inútiles, etcétera (n. 211). Cuando parten de motivaciones pro-
fundas, estos gestos no son «deberes verdes ascéticos», sino actos
de amor que expresan nuestra dignidad (7).
Hace cinco años, el Pontífice hizo notar que el verbo operativo
en la relación hombre-ambiente es custodiar: somos guardianes de la
Tierra. Rendimos cuentas al Creador de nuestros actos para con
los recursos naturales a nuestra disposición. Los católicos aceptan
el principio del destino común de la creación, del que se desprende
la consideración de nuestro Planeta como una «casa común». Si
hemos de cuidar del entorno material, ¿acaso no tenemos que cui-
dar, incluso con más ahínco, al prójimo? (9).
Por tanto, comenzando por pequeñas acciones en el ámbito per-
sonal y universitario, contando con políticas claras e institucionales,
se puede empezar por pequeños cambios que a la larga sean bene-
ficiosos para nuestro Planeta y para el futuro de las nuevas genera-
ciones. Asumir la responsabilidad social universitaria para capaci-
tar, enseñar y apoyar el proceso del cuidado ecológico integral,
debe ser un objetivo que se incluya en el plan estratégico de la
Universidad.

4. Conclusiones

En esta reflexión discursiva hemos visto cómo la responsabilidad


social universitaria tiene elementos propios que se deben diagnos-
ticar en las universidades y trabajar con acciones concretas. Una

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 681


[Link]
M. S. Solís Jonapá

parte importante de la RSU es el cuidado del medio ambiente; éste


es un imperativo para cuidar la creación y nuestro Planeta, que no
es renovable y que tiene un periodo de vida finito. Desde las uni-
versidades se puede hacer mucho, empezando por tener políticas
claras del cuidado ecológico. La ecología, para que sea integral, si
bien debe contener el factor ambiental y el del cuidado del medio
ambiente, no debe olvidar el factor social y humano, que incluye el
cuidado de los más pobres y marginados. Sólo así estaremos imple-
mentando programas de responsabilidad social universitario que
sean verdaderamente integrales.

Referencias bibliográficas

1. Vallaeys F. Responsabilidad Social Universitaria. Manual de primeros pasos.


McGraw Hill Interamericana. México D.F., 2009.
2. Vallaeys F. Segunda Investigación continental sobre el estado del arte de la
RSU. 2019. Disponible en: [Link]
3. Vallaeys F. La responsabilidad social universitaria: un nuevo modelo universita-
rio contra la mercantilización. Revista Iberoamericana de Educación Superior.
2014; V(12): 105-117. Disponible en: [Link]
[Link]
4. Ibarra RG. Las universidades ante el problema ambiental. Instituto de Investiga-
ciones sobre la Universidad y la Educación. Perfiles Educativos; octubre-diciem-
bre de 1997; XIX(78): 3. Francisco. Carta encíclica Laudato si’ (Alabado seas): so-
bre el cuidado de la casa común (Primera edición). Editorial Nueva Palabra. 2015.
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5. Maihold G. et al. Caminos hacia la sustentabilidad ambiental: Política económi-
ca y gestión estatal. En (Comp.): Ecología-Motivo de solidaridad. México. 1989;
197-211.
6. Vallaeys F. (sf). Presentación del Plan Verde para Universidades en Francia.
Disponible en: [Link]
7. Francisco. Carta encíclica Laudato si’ (Alabado seas) sobre el cuidado de la
casa común (Primera edición). 2015. Editorial Nueva Palabra.
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8. Ballinas Aquino ML, Ballinas Aquino MG. «El hilo se corta por lo más débil»:
Laudato si’, un discurso socioambiental. Sociedad y Ambiente. 2016; (11): 23-41.
Disponible en: [Link]
[Link]

682 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética y ecología integral: el papel de las universidades en el cuidado...

9. Grazio M. Fratelli tutti: La amistad y la globalización. CE Think Tank Newswire.


14 de octubre de 2020. Disponible en: [Link]
[Link]

Esta obra está bajo licencia internacional Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 683


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

Bioetihcs and integral ecology:


The role of universities in the care
of the common house

Bioética y ecología integral:


el papel de las universidades
en el cuidado de la casa común
Martha Sofía Solís Jonapá*

[Link]

Abstract

The main theme of this essay is, first, to describe how to define a
university that is socially responsible, what its characteristics are
and how the ecological factor is an important and indispensable
element for it to be given this label. In the second part, we will
examine in depth how the ecological factor must include the bino-
mial «environmental ecology» and «social ecology», as described
in the encyclical letter Laudato si’, in order for it to be truly inte-
gral.

Keywords: socially responsible university, socio-environmental edu-


cation, integral ecology, environmental and social ecology.

* Anahuac University Mexico. Email: [Link]@[Link]


[Link]
Reception: March 11, 2022. Acceptance: April 15, 2022.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 685


[Link]
M. S. Solís Jonapá

1. Introduction

This essay is a descriptive theoretical study of the socially respon-


sible university, in which the socio-environmental factor is highligh-
ted, and solutions are offered for universities to make a diagnosis
of their degree of social and environmental responsibility.
The first part will begin by describing what a socially responsi-
ble university is and what characteristics it should have in order to
be socially responsible. For this first part I will rely mainly on the
theories of François Vallaeys.
In this description, we will realize that a very important factor
that should not be missing in a socially responsible university is the
care of the university’s ecology, ad-intra and ad-extra. Then, in the
second part, we will describe the process of responsibility and en-
vironmental care that should exist in socially responsible universi-
ties. Through a practical case, the Plan Vert –or Green Plan, which
is a program of indicators of university social responsibility imple-
mented in universities in France–, it will be developed how it is
possible to incorporate public policies that help to make ecology
part of the strategic plan of universities. Finally, the concept of
«integral ecology» will be defined, a term coined by Pope Francis
in his encyclical Laudato si’, which implies an environmental ecolo-
gy, but also a «human» or «social» ecology. It is thus demonstrated
that without both concepts, it is not possible to speak of a com-
plete and authentic integral ecology.

2. The socially responsible university

We will begin by defining what a socially responsible university is.


In the words of François Valley, we understand that assuming its com-
mitment and social responsibility is, for a university, a permanent process of
continuous improvement; the path towards a horizon that can never be fully

686 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

reached. No university can proclaim itself socially responsible, but all of them
can take responsibility for their social links and impacts... (1).
Social responsibility must color and benefit the entire university.
One of its most important values is precisely institutional coheren-
ce, which means both coincidence between action and institutional
discourse and consistency among all areas of the university (that is,
there is no contradiction between what one area does and what
another does) (1).
Therefore, the process of social responsibility reaches the four
areas or spheres of the university:
– Organizational sphere, in that it is an institution that operates
around a university project, with a structure that develops it
and concrete policies that promote it. It is also an institution
that consumes, hires, generates waste, and so on.
– Educational sphere: Since it is an institution that is responsible
for the training of its students, with a professional and civic
vocation.
– Knowledge area: Since it is an institution that researches, produ-
ces knowledge and transmits it.
– Social sphere: In that it is an institution that is part of society
and interacts with other agents, collectives and communities,
both locally and globally (1).
The process described by François Vallaeys in 2009 to make a
university socially responsible is shown in Figure 1 on the next
page.
As shown in Figure 1, in the first place it is vital that the stake-
holders are committed to the process towards a socially responsi-
ble university and organize a team to carry it forward. Secondly, a
diagnosis should be made of the state of the university with respect to
social responsibility and some steps for analysis or improvement
should be established. The third step will consist of implementa-
tion in the selected areas of improvement. Finally, step 4 refers to
the report or report on the process carried out that is given to the
stakeholders.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 687


[Link]
M. S. Solís Jonapá

Figure 1. The four steps of social responsibility (Vallaeys, 2009).

• Convince the actors


• Compromise the institution
• Organize a team in charge
Step 1
Commitment
• Select areas for improvement
• Run the projects

Step 2
Participatory Step 3
self-assessment Compliance

Analyze:
• Management
• Training
• Knowledge
• Social participation

Step 4
Accountability

• Report to stakeholders
• Restart again

Source: Vallaeys, de la Cruz and Sasia (2009).

Also positively, although without ruling out the negative, François


Vallaeys (1) describes some attributes that define social responsibility
in the Manual of first steps for social responsibility in universities:
a) Good governance. This means that the organization defines its
mission and adheres to it, implements a code of ethics and an autono-
mous committee in charge of promoting it, ensures compliance
with laws and the most stringent international standards (labor, so-
cial, environmental), ensures a good working environment, fights
against discrimination and inequality, protects people’s fundamen-
tal rights and is committed to accountability. The objective of
these good governance practices is to avoid the risk of corruption
in the organization.
b) Management of environmental and social impacts. The organization
must be aware of the consequences and effects that its processes

688 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

and actions have on the human, social and environmental spheres.


It must ensure that the normal operation of the organization does
not generate negative impacts and, if it does, it must guarantee
that they can be mitigated to bring them to legally and socially ac-
ceptable levels. Social responsibility is a management policy that
obliges the organization to internalize its externalities. It thus tries
to avoid the risk of autism of the organization.
This is the most important factor to take into account for the
purposes of this essay and is sometimes neglected in our universi-
ties. The university must include in its strategic plans the manage-
ment of the environmental and social impacts it generates.
a) Dialogue with and accountability to stakeholders. In an organization,
the interests of many actors linked directly or indirectly to it are
intertwined, actors who are affected by its performance and who
in turn have the capacity to affect it. The organization must respond
to its stakeholders and establish a transparent and democratic rela-
tionship with them. This process of socially responsible regulation
seeks to avoid the risk of egocentrism of the organization.
b) Alliances to participate in sustainable development. The organization
must be understood as part of a broad and complex social net-
work, in which it can play an important intermediary role in brin-
ging complementary interests closer together. Transcending the
gaze of the institution itself to forge alliances increases the social
capital of the environment and allows it to move from a reactive
logic (of adaptation) to a proactive logic (of innovation), creating
new solidarities for the solution of social and environmental pro-
blems. This avoids the risk of organizational selfishness (1).
The most practical way to define university social responsibility
is to consider the impacts that the institution generates on its envi-
ronment. Broadly speaking, these impacts can be grouped into
four categories: organizational, educational, cognitive and social.
These are shown in Figure 2 on the next page.
Therefore, a socially responsible university is one that is concer-
ned not only with effective management and its content (curricu-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 689


[Link]
M. S. Solís Jonapá

Figure 2. Four types of university impacts (Vallaeys, 2009).

Organizational
impacts
(labor and environmental)

Educational Cognitive
impacts impacts
(academic (research,
training) epistemology)

Social impacts
(extension, transfer,
social projection)
The vertical axis is common to any organization (internal and external impacts).
The horizontal axis is typical of Universities, for which USR cannot be equated with
CSR, although the philosophy that guides it is the same.

Source: Vallaeys, De la Cruz and Sasia (2009).

la), but also with the profile of the graduate with a focus on social
responsibility, the research it generates and environmental care.
In addition, for USR to be effective and efficient, it must be
transversal in all areas of the university. The actors of the univer-
sity are a little different from those of any company are somewhat
different from those of any company, namely: administrative staff,
teachers, students, as well as its areas: research, extension and so-
cial impact projects, among others. All actors and areas of the uni-
versity must be integrated into the process of social responsibility
to ensure that this process permeates integrally.
Figure 3 shows the various areas of the university and how they
are involved in the process of university social responsibility,
through a network of actions that train, support, teach, promote,
guide and organize the process, creating a true «social responsibi-
lity reform» at the university.

690 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

Over the years, research and development has been carried out
on the processes, attributes and indicators of USR in universities in
Latin America, achieving new models. In 2016, the Union of Uni-
versity Social Responsibility for Latin America (USRLA) was created.
Since 15 fifteen years ago, new models of university social com-
mitment began to be built in Latin America and the Caribbean under
the name of University Social Responsibility (USR). Several networks
have sought and seek to promote this approach in the region: Uni-
versidad Construye País (University Builds Country) in Chile; the
Network of Universities linked to the Inter-American Initiative on
Ethics, Social Capital and Development of the IBD; the AUSJAL
Network; the Latin American Network of University Cooperation;
the Ibero-American Network of University Volunteers (REDIVU)...
Observatories dedicated to the subject have also been created: OI-
Figure 3. The RSU reform in the university (Vallaeys, 2009).

TEACHERS AND
THE RSU REFORM
ADMINISTRATIVE STAFF IN THE UNIVERSITY
MANAGEMENT OF THE
TRAINED IN THE USR
UNIVERSITY AS AN EXEMPLARY
APPROACH
SOCIALLY. RESPONSIBLE LEARNING BASED
ORGANIZATION ON PROJECTS WITH
(Double learning: the student learns SOCIAL IMPACT
in and from the university)
Democratic culture, ecological Traines
management, social welfare.
fight against segregation, Teaches
responsible institutional image,
Organizes
etcetera.

THE STUDENT
U.S.R. Supports VOLUNTEER

Realizes
Promotes
THE CRISIS OF
Orients
KNOWLEDGE AND
THE DEVELOPMENT
THE CURRENT WORLD
OF THE COUNTRY
Fragmentation of
(Social projection, university
knowledge, social, RESEARCH TOWARDS
extension, technology transfer,
economic, cultural, THE SOLUTION OF
consulting, strategic association
ecological crises, need for SOCIAL PROBLEMS
with municipalities, training of
social control of science... (Interdisciplinarity, applied research,
professionals, public officials,
sustainable development, human
teachers, etcetera.
development, etcetera)

Source: Source: Valles (2006), Pontificia Universidad Católica del Perú.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 691


[Link]
M. S. Solís Jonapá

RSUD, ORSU, ORSALC, OMERSU... This boom echoes many interna-


tional initiatives such as the Talloires Network or the Manifesto of
the European Movement EUUSR (University Social Responsibility
in Europe). In the last decade, many universities have rebranded
their areas of social engagement in terms of USR and countless
academic events, publications and research have been devoted to
the topic.
The most recent model on university social responsibility in La-
tin America is the one proposed in 2019 by François Vallaeys, Da-
vid Solano and Marcos Oliveira through URSULA. The areas they
propose are the same as those proposed by Vallaeys in 2009, with
some variations in the names of the variables, but similar in essen-
ce, namely: 1) organizational management, 2) training, 3) cogni-
tion, and 4) social participation. Each of these areas of action is
expressed in the achievement of three socially responsible perfor-
mance goals. The 12 USR goals respond to the fulfillment of 66 in-
dicators in total. These 12 goals allow synthesizing the efforts to
promote a transversal management of USR in HEIs, channeling
research without constraining the autonomy of the participating
institutions. They are a selection of desirable measures of socially
responsible management of HEIs, chosen based on the theory and
practice of USR in Latin America, so that they can be a source of
encouragement and continuous improvement for the participants,
their authorities, teachers, administrators and students. The follo-
wing is the most recent model on USR based on the experience and
contributions of some universities in Latin America (2).
After ascertaining what a socially responsible university is, ques-
tions arise as to what aspects it covers, which actors are involved in
the process and how they interact with each other; how the pro-
cess is institutionalized in the university that is starting the social
responsibility process.
It is institutionalized as a strategy for continuous improvement
through three questions:

692 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

Figure 4. Social Responsibility Model (URSULA 2019).

LATIN AMERICAN UNIVERSITY


SOCIAL RESPONSIBILITY UNION
TARGET 12 TARGET 1
PARTICIPATION IN LOCAL, GOOD WORKING ENVIRONMEN
NATIONAL AND INTERNATIO- AND FAIRNESS
NAL DEVELOPMENT AGENDA
TARGET 11 TARGET 2

IMPACT LASTING CO- SUSTAINABLE CAMPUS


CREATED PROJECTS
TARGET 10 TARGET 3
INTEGRATION OF ETHICS, TRANSPARENCY
SOCIAL PROJECTION AND INCLUSION
WITH TRAINING AND
RESEARCH
TARGET 9 TARGET 4

PRODUCTION AND LEARNING


DISSEMINATION OF SERVICE
USEFUL KNOWLEDGE
TARGET 5
TARGET 8 CURRICULUM INCLUSION
RESEARCH IN AND W ITH OF THE SUSTAINABLE
THE COMMUNITY DEVELOPMENT GOALS
(OSD)
TARGET 7 TARGET 6
INTER AND TRANS- MESHES DESIGNED WITH
DISCIPLINARITY EXTERNAL ACTORS

Mission action areas Performance goals in RSU

Source: [Link]

a) What are our negative impacts? (Participatory institutional


self-diagnosis).
b) What should we do to eliminate them? (Continuous improve-
ment planning among all members of the university community).
c) With whom should we partner to achieve this? (Constitution
of inter-organizational networks of social co-responsibility).
Every institution that wants to be socially responsible should
ask itself these three questions as a minimum requirement to begin
a serious process of reflection on this subject (3). Knowing that
there are unions that reflect and carry out research on the subject
of responsibility, such as USRULA, is a way to carry out a systematic

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 693


[Link]
M. S. Solís Jonapá

reflection and begin to take steps towards university social respon-


sibility.
As can be seen, after describing social responsibility in universi-
ties, it is incomplete without the element of environmental care. A
university that qualifies itself as «socially responsible» and does not
take into account the socio-environmental factor is not really being
socially responsible. I will devote the second part of this essay to
this aspect.

3. Ecology, an important and indispensable


factor in university social responsibility

On the threshold of the third millennium, with a scientific and tech-


nological revolution capable of promoting social and economic
development of great dimensions, environmental deterioration ex-
presses the crisis of a model of civilization and a style of develop-
ment that have been characterized by man’s dominion over nature,
irrational exploitation of resources and critical poverty. As Edgar
González Gaudiano (1993a, p. 18) rightly points out, based on the
proposals of the Commission on Development and Environment
in Latin America and the Caribbean, poverty is both cause and
effect of environmental deterioration in Latin America (4).
Hence, for the environmental perspective, the challenges of
contemporary society revolve around the conflict between development
and environmental preservation and between the idea of progress and environ-
mental determinism (5).
This scenario places the countries of Latin America and the Carib-
bean at a historical crossroads, since the globalization process de-
mands active participation in the world market, which implies the
creation of a scientific and technological system linked to the pro-
ductive system to increase productivity. However, it also has as a
priority the rational management of its natural capital and environ-
ment, since the region has already entered a stage in which the indiscri-

694 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

minate and abusive exploitation of existing resources would mean a brake on


development and, in addition, would make its effects felt in a not very long
period of time (ECLAC, 1991, p. 201).
Faced with this problem of socio-environmental emergency, the
environmentalist tendency arises so that education is assigned a
primordial function in its policy, and strives to develop environ-
mental education at the formal and informal levels to train citizens
whose participation in environmental conservation is based on the
knowledge of environmental problems and on a critical and res-
ponsible awareness.
Environmental education should be understood as a process
oriented towards development, without deteriorating the environ-
ment that sustains ecological dynamics and, therefore, ensuring an
equitable distribution in the present and availability of resources
for future generations (González, 1993b, p. 215-216). Another
definition of environmental education is given by Martínez Roger,
of the National University of Costa Rica: Environmental education is
the educational process that deals with the relationship of human beings with
their environment (natural and artificial) and with themselves, as well as the
consequences of this relationship. In this way, environmental education must
constitute an integral process, which plays its role in the whole framework of
teaching and learning. For this, it is necessary to establish an educational pro-
cess that questions the relationship of any subject or activity of the human
being, within an analysis of the importance or incidence in social and environ-
mental life, as is the pedagogical part and its political essence.
Linking universities to these needs through environmental deve-
lopment programs focused on achieving quality of life places these
institutions in a privileged place in the social context, a place from
which they can contribute not only to the reproduction of society,
but also to promote a new relationship between man and nature
and between men and women, and propose different lifestyles (4).
An example of how the university can generate environmental
education and development programs that are effective, large-scale
and that achieve a deep and lasting impact is the Plan Vert –or Green

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 695


[Link]
M. S. Solís Jonapá

Plan, which is a program of university social responsibility indica-


tors– that has been developed in universities in France. Through pu-
blic policies, a national program has been developed for universities to
imbue their realities by taking into account the environmental factor.
The Grenelle 1 Law on the environment of August 3, 2009,
requires all French higher education institutions to promote sustai-
nable development in its economic, social and environmental
dimensions, under the name Green Plan.
Since June 17, 2010, a referential Green Plan is being promoted
by the Conference of the Presidents of Universities (CPU), associa-
ted with the Conference of the Grandes Ecoles (CGE), integrating
the nine challenges of the National Strategy for Sustainable Deve-
lopment 2010-2013 «towards a green and equitable economy» of
the Ministry of Sustainable Development. These nine challenges
are: sustainable consumption and production; knowledge society;
good governance; climate change and energy; sustainable transport
and mobility; sustainable conservation and management of biodi-
versity and natural resources; public health, risk prevention and
management; demography, immigration and social inclusion; inter-
national challenges in terms of human rights and the fight against
poverty in the world (Vallaeys, Presentation of the Plan Vert for
Universities in France) (6).
The Green Plan is an institutional piloting tool with the follo-
wing properties:
– A pedagogical tool for sustainable development and SR;
– A tool for communication and dissemination of good practices;
– A strategic guide (continuous improvement over 1, 3 and 5
years, prioritization of actions to be taken) in line with the
French law and the ISO26000 standard;
– A self-diagnosis tool (strengths, weaknesses, actions taken);
– A process monitoring and evaluation table for the operatio-
nal management and sustainable development promoters of
each facility, and
– A basis for the certification process.

696 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

This ensures that concrete environmental care actions are im-


plemented at the general and national level in the universities. It is
an excellent example of how these policies and practices can be
implemented in Latin American universities.
On the other hand, the concept of ecology cannot be separated
from the social factor. Integral ecology must be taken into account
as a conceptual paradigm.
From a conceptual point of view, Pope Francis assumes the
term «ecology», not in the generic and often superficial meaning
of some «green» concern, but in the much deeper meaning of the
approach to all complex systems, the understanding of which re-
quires putting into practice in the foreground the relationship of
the individual parts among themselves and with the whole. The re-
ference is to the ecosystem image (7). A university that does not
take into account integral ecology as a whole, with a holistic vision,
is not really being fully ecological. This includes the environmental
factor on the one hand and the social factor on the other.
Attention to ties and relationships allows the use of integral
ecology also to read the relationship with one’s own body (No.
155), or the social and institutional dynamics at all levels: If
everything is in relationship, even the state of health of the institutions of a
society has consequences for the environment and for the quality of human life
(No. 142). Therefore, we can speak of a social dimension of eco-
logy, or rather of a true social ecology [which] is necessarily institutional
and progressively reaches the different dimensions ranging from the primary so-
cial group, the family, to international life, passing through the local commu-
nity and the nation (ibid).
It is important, therefore, that the universities take into account
the social ecological factor, starting with the care of teachers, stu-
dents and administrative staff, with good practices that take care
of them, also helping the most disadvantaged. And then it goes
through the curricula, research, extension and social projects ai-
med at favoring society and the environment, where the university
is immersed.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 697


[Link]
M. S. Solís Jonapá

Pope Francis’ encyclical Laudato si’ has the following structure:


The text begins (Chapter 1: What is happening to our house) with
the moment of seeing, in which the problematic that will guide the
discursive development is posed; then moves to a stage that, from
the Catholic tradition, is called illuminating (Chapter 2: The Gospel of
creation), in which reference is made to biblical texts that provide a
religious foundation around the theme that is developed; follows
the stage of judging (Chapter 3: The human root of the ecological crisis)
which, after the discussion, is directed towards a theoretical propo-
sal (Chapter 4: Integral ecology) and a methodological proposal (Chapter
5: Some lines of orientation and action), to finally pass to the stage of
acting (Chapter 6: Ecological education and spirituality), in which concre-
te actions are proposed to the addressees of the text (8).
In Chapter 6, after a profound reflection, the document moves
on to acting, and offers some very practical means that can be lived
from the personal level, applicable also to the university envi-
ronment.
Integrating and fully understanding the scope of even the sma-
llest daily actions of attention to the environment that Pope Francis
proposes: avoiding the use of plastic or paper, reducing water consumption,
differentiating waste, cooking only what is reasonably possible, treating other
living beings with care, using public transportation or sharing the same vehicle
among several people, planting trees, turning off useless lights, etc. (n. 211).
When they are deeply motivated, these gestures are not «ascetic
green duties» but acts of love that express our dignity (7).
Five years ago, the Pontiff noted that the operative verb in the
man-environment relationship is to guard: we are guardians of the
Earth. We are accountable to the Creator for our actions with re-
gard to the natural resources at our disposal. Catholics accept the
principle of the common destiny of creation, from which the con-
sideration of our Planet as a «common home» is derived. If we are
to care for the material environment, must we not care even more
for our neighbor? (9).

698 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioetihcs and integral ecology: The role of universities in the care...

Therefore, starting with small actions at the personal and uni-


versity level, with clear and institutional policies, we can begin with
small changes that in the long run will be beneficial for our Planet
and for the future of new generations. Assuming the university’s
social responsibility to train, teach and support the process of inte-
gral ecological care should be an objective included in the
University’s strategic plan.

4. Conclusions

In this discursive reflection we have seen how university social res-


ponsibility has its own elements that must be diagnosed in univer-
sities and worked with concrete actions. An important part of USR
is the care of the environment; this is an imperative to take care of
creation and our Planet, which is not renewable and has a finite life
span. Much can be done from the universities, starting by having
clear policies on ecological care. Ecology, in order to be integral,
although it must contain the environmental factor and care for the
environment, must not forget the social and human factor that in-
cludes care for the poorest and most marginalized. Only in this
way will we be implementing university social responsibility pro-
grams that are truly integral.

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McGraw Hill Interamericana. México D.F., 2009.
2. Vallaeys F. Segunda Investigación continental sobre el estado del arte de la
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2014; V(12): 105-117. Available at: [Link]
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Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 699


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M. S. Solís Jonapá

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Sobre el cuidado de la casa común (first edition). Editorial Nueva Palabra. 2015.
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This work is under international license Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

700 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

Iniciativa ciudadana versus


despenalización del aborto

Citizen initiative versus


decriminalization of abortion
Martha Leticia Barba Morales,* Francisco Javier Aznar Sala,**
Carlos Andrés Mesa Jaramillo***

[Link]

Resumen

La despenalización del aborto basada en una corriente reduccio-


nista del pensamiento favorece la destrucción de embriones, pro-
duciendo secuelas permanentes en la salud e inclusive la pérdida
de la vida de la madre. En este artículo se analiza el conocimien-
to de los habitantes de Aguascalientes, México, sobre la despe-
nalización del aborto y los efectos de éste en la madre, en apoyo
a la iniciativa de la Constitución Política de dicho Estado. La me-
todología es cuantitativa, no experimental, transeccional y des-
criptiva-explicativa. Los hallazgos afirman que el comienzo de la

* Universidad Cuauhtémoc Aguascalientes, Educación a Distancia. Aguascalien-


tes, Ags., México. Correo electrónico: mleticiabarbam@[Link]
[Link]
** Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, Sede La Ribera (Alzira).
Valencia, España. Correo electrónico: [Link]@[Link]
[Link]
*** Universidad Cuauhtémoc Aguascalientes, Educación a Distancia. Aguascalien-
tes, Ags., México. Correo electrónico: carlosandresmesajaramillo@[Link]
[Link]
Recepción: 11 de marzo de 2022. Aceptación: 15 de abril de 2022.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 701


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

vida humana se gesta en la fecundación; que el nonato es sujeto


de derechos equivalentes a un ser humano nacido y que debe
protegerse su vida, negando el aborto porque refuta el derecho a
la vida.

Palabras clave: aborto, despenalización, derechos, dignidad, salud de


la mujer, iniciativa ciudadana.

1. Introducción

Cuando se pretende fundamentar el estatuto ontológico del em-


brión humano se suele incurrir en dos graves errores: por una
parte, partir desde presupuestos excesivamente dogmáticos y, por
otra, desde ideologías netamente postmaterialistas. Para no caer en
esta polarización, la presente investigación se apoya exclusivamente
en lo que dice la ciencia acerca del inicio de la vida humana. Esta
cuestión tan importante se aborda desde el ámbito propio de la
biología y, cómo no, desde la vertiente antropológica, que también
tiene mucho que decir al respecto, pues no se trata de plantear la
cuestión desde una lectura meramente biologicista, sino que es la
razón humana la que también ofrece argumentos sólidos que se
suman a éstos. Cuando se afirma que el embrión humano es una
persona, se sobrepasa lo que la ciencia puede decir y pasa a ser en-
tonces un planteamiento propiamente filosófico, pero de un enor-
me calado legislativo y moral.
Inicialmente se piensa en la paradoja que se ha instalado en el
seno de la sociedad occidental. Por un lado, hay innumerables leyes
que defienden la vida humana y que se engloban en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (DDHH) de 1948) (1), en la
que se tipifica que «todo individuo tiene derecho a la vida» (Art. 3);
o en la misma Convención Americana de Derechos Humanos (1978)
(2), que manifiesta con claridad que «todo ser humano es persona»

702 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

(Art. 1). Pero, por otro, la práctica del aborto se ha ido extendien-
do en gran parte del mundo y con el apoyo de Naciones Unidas,
que en su momento impulsó la DDHH. Lo que ha ocurrido es que
han entrado en controversia dos derechos colindantes: por una
parte, el derecho a la autonomía individual de las personas y, por
otro, el derecho a la vida. Parece ser que el primero de estos derechos
se ha ido imponiendo al segundo. Se afianza con ello el llamado
principio de libertad reproductiva, basado en la autonomía perso-
nal, por encima del principio de beneficencia reproductiva, que
siempre debería proteger al niño concebido (3). Como indica muy
bien el doctor Navas, profesor de sociología de la Universidad de
Navarra, el aborto nace en una cultura que se extiende a todas partes y que
ahora posee un alcance global, en el que todos los debates son muy parecidos.
La aceptación social del aborto es lo más grave que ha ocurrido en el siglo XX
sin excepción (p. 11) (4).

2. El inicio de la vida humana

Alrededor del aborto tradicionalmente gravita un debate sobre cuál


es el verdadero comienzo de la vida humana. Muchas veces los ar-
gumentos se apartan de lo que la ciencia señala en sentido estricto
y se reviste de ideología. Para responder a esta pregunta se debe
acudir a la praxis científica médica. En este sentido, el doctor Justo
Aznar (5) indica que el embrión humano inicia su vida desde el pri-
mer día de la fecundación, al señalar lo siguiente: la vida de un ser
humano se inicia con la fusión de los pronúcleos, masculino y femenino; es
decir, con la fecundación y, por tanto, ese embrión primigenio es merecedor de
todo el respeto que a todo ser humano adulto se le debe (p. 21). Sin duda,
este primer dato ya resulta altamente esclarecedor y ofrece pocas
dudas acerca de la consideración del inicio, pues si no es interrum-
pida esta fase inicial alcanza una vida más adulta, pero no por ello
más humana. Una vez que se ha constituido un nuevo cigoto se ha
dado paso a un nuevo individuo de la especie humana (5-7).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 703


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

En el mismo sentido, el doctor en medicina Gonzalo Herranz


abordó la cuestión sobre el inicio de la vida humana a lo largo de
toda su trayectoria profesional, con la intención de dejar clara cuál
era la perspectiva médica a tal efecto. Según sus estudios, en los úl-
timos 50 años se ha pretendido debilitar el estatuto del embrión
humano nacido y de pocos días. Para poder alcanzar este objetivo
se han utilizado todo tipo de imágenes falsas que lo distorsionan.
Según indica este doctor en un libro que se ha hecho famoso y que
procura reabrir un debate que parecía cerrado y tasado, aquellos que
practican la reproducción asistida o experimentan con embriones humanos, uti-
lizan esta táctica [embrión humano] para generar una corriente de opinión fa-
vorable. Para ello utilizaron la nomenclatura de células o complejos biológicos
al hablar de un embrión humano (p. 7) (8).
De este modo la mayoría de los países han ido derivando su le-
gislación hacia una tipificación favorable al aborto. Por ello, el doc-
tor Herranz sostiene que toda esta reglamentación se ha construido
sobre bases poco sólidas y que no puede haber buena bioética sin una
buena base biológica (p. 9) (8). En consecuencia, apuesta por revisar la
cuestión del aborto de arriba abajo (p. 12). Como señala, los presupuestos
bioéticos y las legislaciones varias que dieron licitud a la práctica del aborto y a
la manipulación de los embriones son inválidos; más aún, están viciados (p.
13) (8). Para él todavía quedan muchas preguntas que son sustan-
ciales y que aún no han sido respondidas con la suficiencia cientí-
fica que merecen. Esto ha sucedido porque se han ido repitiendo
ciertas explicaciones previas sobre el tema en cuestión, inteligentes
y racionales, pero imaginadas, no fundadas en observaciones rigu-
rosas. Para el doctor Herranz, la vida humana tiene un inicio muy
obvio y su posición queda muy clara al respecto: El cigoto humano,
antes que nada, es ya un hijo, en el que se unen dos progenies, dos familias
humanas. Al reunir los genomas del padre y de la madre, se hace capaz de
adquirir y expresar determinados caracteres hereditarios que justo le entroncan
biológicamente con un pasado humano, con unas familias, y que determinan en
buena medida su futuro, humano también. Además, la fecundación no sólo
confiere al zigoto una herencia genética, y un dinamismo para que inicie el de-

704 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

sarrollo, sino que lo inserta en un ambiente del que recibe estímulos epigené-
ticos que le obligan a reaccionar, a adaptarse a situaciones nuevas, a desplegar
muchas posibilidades. Y, en el embrión humano, todo esto –genoma, dinamismo de
desarrollo, estímulos epigenéticos– es siempre específicamente humano (p. 127).
Por su parte, la prestigiosa doctora en biología Natalia López-
Moratalla, en una reciente conversación mantenida con los autores
de la presente investigación, con la intención de arrojar la suficien-
te luz sobre una cuestión tan importante y a la que ha dedicado
toda una vida de investigación, declara lo siguiente: La fusión es un
proceso temporal que se inicia y tarda unas 12 horas en terminar, y no 24.
Sólo entonces se ha terminado y se ha constituido un verdadero cigoto con mate-
rial genético en situación de arrancar a expresar los genes. Es el momento cero
de la vida; el tiempo, el proceso de fecundación es de fecundación, y no ha empe-
zado la vida hasta que esté el cigoto (9).
Por todo lo expresado cobra notable relevancia el hecho de que
poco después de la fusión de un espermatozoide con un óvulo, se observa cómo a
través del óvulo fecundado se extiende rápidamente una onda, denominada
«onda calcio», provocada por un aumento pasajero de la concentración intrace-
lular de iones de calcio y por la acción de la oscilina. Es la señal de la activa-
ción y del inicio del desarrollo embrionario (p. 270) (10, 11-14). En ese
preciso instante se ha constituido un ser biológico con 46 cromo-
somas y ya se determina el sexo del individuo con su identidad (15,
16), comienza un diálogo biológico, psicológico, mental y espiritual
con la madre (15).
La cuestión sobre el inicio de la vida humana indica que los de-
talles en el campo científico son de enorme relevancia. En tal sen-
tido, dos científicos de enorme calado detallan sus impresiones a la
luz de lo que indica la ciencia biológica. Por ello, la doctora López-
Moratalla añade, entrando en diálogo con el científico Justo Aznar,
y dando así una visión conjunta de enorme valor en el presente: El
doctor Justo Aznar y yo estamos de acuerdo en que la vida se inicia tras la
fecundación. Al terminar ésta, que es un proceso temporal (parece que unas 12
horas al menos) arranca la vida, otro proceso temporal, que no se confunde con
la fecundación (9).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 705


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

Para la doctora López-Moratalla no hay en el ser humano una


fusión de los núcleos en un solo núcleo, pues falta algo más para
que se pueda dar por terminada la fecundación. Además, hay que
añadir que el ADN de los gametos sufre una serie de modifica-
ciones químicas y estructurales y todo el contenido intracelular y
las membranas del óvulo se transforman y aparece entonces el ci-
goto. El cigoto, posee ya su propia vida, pues hay continuidad con
las siguientes etapas embrionarias. Hoy se sabe con bastante certe-
za cómo se estructura el embrión: En definitiva, hay que mostrar que el
cigoto es un cuerpo humano en fase de inicio. Sólo entonces se puede afirmar
que contiene lo que con razón atribuimos a los seres humanos: respeto a su
vida desde su concepción hasta la muerte, dignidad, etcétera (9).
De todo lo dicho y con base en la opinión de estos expertos en
la materia, y sin temor a equivocarse, se puede concluir que el ini-
cio de la vida humana se produce en el momento de la fecunda-
ción. Esto lo afirman autores de tanta autoridad como el doctor
Gonzalo Herranz (1931-2021), el doctor Justo Aznar (1937-2021),
el doctor en derecho y filosofía Alejandro Navas, y la doctora en
ciencias biológicas Natalia López-Moratalla. Los dos primeros
recientemente fallecidos.
Desde otras posturas se argüirá que el cigoto no tiene indepen-
dencia y que pertenece por completo a otro cuerpo –el de la madre–,
pero cabe señalar que el embrión humano es un sistema integrado,
capaz de autorregular su propio desarrollo, lo que indica que se
está ante un ser vivo completamente organizado con todas las pro-
piedades necesarias: crecimiento, diferenciación, capacidad de
reproducción, desarrollo y muerte (15, 17-20).
Como señaló en su momento el profesor Angelo Serra (13), de
esta nueva célula hay que subrayar dos aspectos principales: el primero, que el
cigoto tiene identidad propia, precisa; esto es, no es un ser anónimo; el segundo,
que está intrínsecamente orientado a un desarrollo bien definido; es decir, a for-
mar un sujeto humano con una forma corporal precisa (p. 270) (19, 21). La
pertenencia a la especie humana por parte de esta nueva célula es

706 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

incuestionable científicamente hablando, con su identidad biológica,


su programa codificado y de enormes potencialidades morfogené-
ticas: El embrión es siempre él mismo, distinto de la madre desde el inicio, y
con las características y propiedades específicas de un individuo humano en esa
fase concreta de su vida (p. 24) (15).
La pregunta que surge a raíz de esta primera exposición es si es
lícito u objetivo afirmar que en este periodo lo único que se halla
es un cúmulo de células débilmente organizadas o un complejo
biológico. Desde la ciencia hoy se sabe que la primera propiedad
del embrión es la coordinación en una secuencia que no se interrum-
pe a base de señales entre células y dentro de éstas desde el cito-
plasma al núcleo (10, 21).
Desde la ciencia, como lo afirma también el doctor Serra, el em-
brión humano no es un montón de células, sino más bien un embrión completo
en cada estadio (p. 275) (13). Por lo tanto, se da una continuidad que
no se interrumpe en ninguno de los estadios. No hay momentos
más decisivos que otros en este tránsito en que inicia la vida
humana.
Cuando los dos gametos se han unido podemos afirmar que un indi-
viduo humano real inicia su propia existencia o ciclo vital (p. 276) (13). A
partir de aquí se puede hablar de «hijo» o de «persona», pero ésta
ya es una cuestión antropológica que también es lícita plantearse,
llegados a este punto. Hoy, sin embargo, la despersonalización del
cigoto es la principal causa por la que el aborto está completa-
mente legalizado y aceptado acríticamente en prácticamente todos
los países del mundo, y lo que varían son los plazos en unos y en
otros (17, 18).

3. La vida humana desde un prisma filosófico

Todo ser humano posee una serie de características que le son pro-
pias y que la diferencian del resto de los seres vivos. Esta notable

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 707


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

diferencia es «un principio vital que llamamos alma» (p. 13) (22).
Los cambios, cuando son sustanciales, afectan al ser mismo y a su
substancia o identidad, pero en el embrión humano esto no sucede,
pues los cambios que en los distintos estadios se dan son acciden-
tales y no afectan a la substancia de éste. El mismo y único ser es
el que se desarrolla en línea de continuidad desde el inicio hasta el
fin último de su ciclo vital.
El concepto de alma, no obstante, no deja de ser un término
discutido y que no es convergente desde el punto de vista cientí-
fico, por no ser material y constatable empíricamente. Por ello,
para intentar acercar el concepto de «alma» que está enraizado en
el de la «dignidad de la persona», se recurre a argumentos que la
ciencia antropológica indica y que pueden servir de gran ayuda.
Una de las claves, aunque pueda parecer interesada a priori, es la
constatación del amor humano.
A quien ha amado o ama a fondo a alguien, no se le escapa la
verdad contenida en el célebre aserto de Gabriel Marcel; amar a al-
guien es decirle: ¡tú no morirás jamás! Es decir, a quien ha experimen-
tado un amor que, a pesar de todos los pesares, perdura a lo largo
del tiempo, no le resulta tan lejana ni tan opaca la creencia de ese
principio inmaterial que llamamos alma. [...] En relación con esto,
vale la pena traer a colación las palabras del filósofo danés Sören
Kierkegaard: sólo hay una prueba de la espiritualidad, y esta prueba es la
del espíritu mismo en cada uno de nosotros. El que quiera otras pruebas, qui-
zá logre hacer un acopio enorme de ellas, pero le servirán de poco, pues ya está
catalogado como falto de espíritu (p. 49) (23).
El amor humano, por tanto, es una realidad insuficientemente
valorada, aunque las bases de la corriente del personalismo francés
confiaran a esta cuestión gran parte de su discurso. Este amor po-
see unas características que no se pueden reducir a un prisma neta-
mente materialista, pues en sí es todo un misterio. Se trata de un
amor biográfico que perdura en el tiempo de forma única y exclu-
siva. Luego toda persona, desde el inicio de su vida, ha de ser trata-
da como un fin y no como un medio. Tal presupuesto kantiano

708 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

–propio de las éticas formales–, no dejaría de hacerse la misma


pregunta sobre cuál es el verdadero inicio de la vida humana, pero
hallada la respuesta, desde bases científicas, no se dudaría en de-
fender la vida humana desde el origen (24).
Hay elementos en la vida humana que la hacen distinta de la
meramente vegetativa o animal, y éste es un dato incontrovertible.
Por ello, reducir lo humano a lo meramente biológico, como se hace
desde muchas tribunas de pensamiento, no parece hacer justicia a
la naturaleza humana. Así lo atestigua el filósofo español José Ortega
y Gasset (1883-1955), al entender que hablar de lo humano desde
estos presupuestos resulta un reduccionismo desnaturalizante que
no distingue la cosa material de la vertiente anímica humana: ¿Qué es
nuestra vida, mi vida? Sería inocente y una incongruencia responder a esta pre-
gunta con definiciones de la biología y hablar de células, de funciones somáticas,
de digestión, de sistema nervioso, etcétera. [...] Mi vida no es lo que pasa en mis
células, como no lo es lo que pasa en los astros. [...] Cuanto se me diga, pues,
sobre mi organismo corporal y cuanto se me añada sobre mi organismo psí-
quico mediante la psicología, se refiere ya a particularidades secundarias que
suponen el hecho de que yo viva y, al vivir, encuentre, vea, analice, investigue
las cosas-cuerpos y las cosas-almas (p. 204) (24).
Así, pues, la razón y la comprensión de lo humano avala el he-
cho de que el ser humano sea tratado de forma distinta a como de-
biera ser tratada cualquier otra cosa. No se trata de despreciar el
resto de los seres vivientes, sino de atender lo humano en su parti-
cularidad. Por ello se hace referencia a cuestiones tan marcadamente
humanas como el amor o el alma, pues poseen una enorme corre-
lación con el mundo de los valores, permiten entender qué es la
vida humana y puede conducir a enormes sufrimientos. En el tema
del aborto, una mujer no suele abortar como si nada, pues en su
seno más profundo ya se ha iniciado este diálogo «madre-hijo»:
Para la inmensa mayoría de las mujeres embarazadas [...] el aborto resulta
un paso traumático que con frecuencia deja secuelas físicas y psíquicas (p. 16) (4).
Además, la realidad del aborto no sólo resulta un drama huma-
no en el plano personal e individual, sino que posee hondas raíces

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 709


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

sociales, pues el número de los no nacidos en el mundo es de gran


magnitud y ello incide de forma creciente en la percepción de que
la sociedad posee del valor de la vida y, especialmente, de las fluc-
tuaciones poblacionales: La generalización del aborto en el mundo, con
cientos de millones de víctimas, influye en la estructura poblacional de los países
(p. 17) (4).
Los valores, y especialmente el valor supremo de la vida, no
pueden ni deben dirimirse exclusivamente atendiendo a criterios
biologicistas –como se observa–, aunque también el dato biológico
ampare el valor de la vida humana desde el momento de su con-
cepción, sino también desde la sociología, pues el vínculo del amor
que se da entre la familia humana y la obligatoria protección de
unos para con otros, especialmente para con los más vulnerables,
reclama esta atención intergeneracional de amparo de unos con
otros. La vida humana es social por naturaleza y espera un recono-
cimiento del otro; de ahí que cobre tanta importancia el reconoci-
miento y acogida de la vida, pues el sujeto humano no es exclusivamente
un ser biológico y animal y, por tanto, su muerte no es un simple fenómeno
biológico, sino una condición existencial y humana (pp. 296-297) (25). No
atender a esta realidad en defensa de todo lo humano podría gene-
rar una patología social ampliamente generalizada (p. 17) (4).
No es dado como sociedad decidir sobre qué vida merece ser
vivida. No sólo la ciencia dirime el valor de toda vida humana
desde el inicio de su ciclo vital, sino que también la razón ofrece
argumentos sólidos de su dignidad (26, 27). Sin duda, se pueden
encontrar argumentos de razón en un sentido y en otro, pero si se
atienden criterios de excelencia, no se puede mirar hacia otro lado
y dejar de reconocer la dignidad de toda vida humana como una
realidad que se impone –desde su inicio a su fin último natural–.
Desgraciadamente, y aunque le pese al derecho internacional que la ha
defendido, la globalización no ha resultado en una globalización de la dignidad
(p. 60) (28). De modo que cabe resaltar la bondad de la vida frente
a postulados que no lo hacen, pero no como una dimensión mera-

710 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

mente estética, sino ética y científica. Un gran pensador, como es


Robert Spaemann, lo refiere de forma nítida, al señalar que el ser
personal del hombre parece que hoy se valora de forma muy diversa. Su digni-
dad como persona se pone en cuestión tanto al comienzo como al final de la
vida (p. 66) (29).

4. Derechos internacionales que amparan la vida


del nasciturus

El primer derecho que se tiene es el de la vida, y es un derecho


fundamental que abraza a todo ser humano; no está ligado a la ju-
ventud, a la salud psíquica, a la salud física o al vigor físico; no
puede medirse por la satisfacción subjetiva que produce ni por el
nivel de bienestar, de tal forma que uno de los momentos más vul-
nerables de la vida es antes de nacer y exige una protección espe-
cial para su preservación. Desafortunadamente se da la práctica del
aborto desde la mitad del siglo XX, cuando comenzó a experimen-
tarse con la vida humana en el laboratorio y a provocarse la muerte
del no-nacido con la ingesta de fármacos, dada la aparición de las
nuevas tecnologías biomédicas (30), como lo son la fecundación in
vitro, la clonación, los ensayos con células madre, la investigación
con embriones, entre otros (31). Todo esto provocó una serie de
debates, entre ellos los legales. A partir de ahí se estableció el esta-
tuto jurídico del embrión humano, para con él brindarle una total
protección jurídica, con diversos tratados internacionales como la
Convención de los Derechos del Niño (1990), la Declaración del
Parlamento Europeo sobre los Derechos del Niño (1980), el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que afirma que el de-
recho a la vida «es inherente a la persona humana». Por su parte, el
Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) menciona que
toda persona tiene derecho a la vida, y la Convención Americana
de Derechos Humanos (CADH) especifica contundentemente que

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 711


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el derecho a la vida estará protegido «en general», «a partir del momento de la


concepción» (32).
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclama-
da desde 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en
París, menciona, en su artículo tercero, que todo individuo tiene derecho
a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona (1), y que la sociedad
tiene el deber de cuidar y proteger la vida de quienes la conforman,
responsabilidad tanto de cada uno de los ciudadanos quienes integran
dicha sociedad, como del Estado, quien debe asumir las obligaciones
y deberes en virtud del derecho internacional de respetar, proteger, garantizar y
observar; estos dos últimos son lo que se conocen como «realizar» los derechos
humanos (33); así, el término de obligatoriedad atribuye a abstenerse de limi-
tar e interferir en el disfrute de los derechos humanos, como la obligación de
facilitar el disfrute de los mismos, a través de medidas positivas. Transgredir
algún derecho humano siempre repercutirá en los demás sin ex-
cepción, y uno de los derechos que tiene singular importancia es el
derecho a la vida, ya que sin él resulta imposible cumplir con los
demás. Se trata, entonces, del derecho que en ninguna circunstan-
cia puede ser interrumpido, retirado o suspendido. Con anteriori-
dad a la reforma de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos llevada a cabo en el 2005, en el artículo 14 se hace men-
ción explícitamente del concepto de vida:
Art. 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona
alguna. Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propieda-
des, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales pre-
viamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del pro-
cedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho (34).
De tal forma, se observa que el derecho a la vida es el derecho
por excelencia ya que, sin él, dejarían de existir todos los demás.
Además, en la misma Constitución (34) se observa la protección
del no nacido en el artículo 123, el cual reza de la siguiente forma:
[...] Las mujeres durante el embarazo no realizarán trabajos que exijan
un esfuerzo considerable y signifiquen un peligro para su salud en relación con

712 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

la gestación. [...] El patrón estará obligado a observar, de acuerdo con la natu-


raleza de su negociación, los preceptos legales sobre higiene y seguridad en las
instalaciones de su establecimiento, y a adoptar las medidas adecuadas para
prevenir accidentes en el uso de las máquinas, instrumentos y materiales de tra-
bajo, así como a organizar de tal manera éste, que resulte la mayor garantía
para la salud y la vida de los trabajadores, y del producto de la concepción,
cuando se trate de mujeres embarazadas. Las leyes contendrán, al efecto, las
sanciones procedentes en cada caso. [...] Las mujeres durante el embarazo no
realizarán trabajos que exijan un esfuerzo considerable y signifiquen un peli-
gro para su salud en relación con la gestación.

5. Contexto social de Aguascalientes respecto a la


vida humana

En el siglo XX, durante la presidencia de Plutarco Elías Calles (de


1924 a 1928), se estableció la educación laica en México, la cual había
quedado plasmada antes en la Constitución de 1917. Además, regía
la prohibición del uso de la vestimenta religiosa en la calle, de la
educación religiosa, y ordenó el enclaustramiento conventual, des-
encadenando la Guerra de los Cristeros o Cristiada (1926-1929).
Aguascalientes fue parte del territorio en donde se experimentó
con gran fuerza, especialmente en los años de 1927 y 1928 (35).
Más tarde, con la reforma constitucional de 1992 de los artículos 3,
5, 24, 27 (fracciones II y III) y 130, presentada por el grupo parla-
mentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y con la
fuerza discreta de los evangélicos, se reconoce jurídicamente a las
asociaciones y la libertad religiosas entre otros lineamientos, lo cual
favorece el reconocimiento y personalidad jurídica de las asociacio-
nes religiosas evangélicas, que desde entonces hasta el día de hoy
son organizaciones no gubernamentales interlocutoras entre el go-
bierno y los creyentes evangélicos, jugando un papel en la defensa
del régimen laico del Estado mexicano, el cual sigue garantizando
los derechos de los creyentes frente a la violencia religiosa, prote-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 713


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giendo la libertad religiosa, los desplazamientos y ganando visibili-


dad en el escenario político del país (35).
En el 2013, con el PRI en el gobierno, se lleva a cabo la reforma
del artículo 24 de la Constitución, en el que se incorpora el con-
cepto de libertad religiosa en lugar de libertad de culto, lo que pro-
duce un triunfo para la cúpula católica. Más tarde se da la unión de
los evangélicos con los católicos y el Partido Acción Nacional (36,
37), que asumen la postura provida y profamilia para proteger la
vida desde el momento de la concepción y, que también son apo-
yados por el Frente Nacional por la Familia, el cual está conformado
por Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de origen religio-
so, especialmente católico (37).
En el 2016, financiada por el evangélico Partido Encuentro Soli-
dario (PES) y en unión con el Frente Nacional por la Familia, se llevó a
cabo la «Marcha por la vida y la familia», que se le llamó «Iniciativa
ciudadana por la vida y la familia». Después de ella se entregaron a
los legisladores más de 30,000 firmas, con la iniciativa religiosa de
establecer constitucionalmente el respeto a la vida desde la concep-
ción, así como de establecer a la pareja heterosexual como el fun-
damento de la familia; es decir, al matrimonio, teniendo sólo ellos
la facultad de la adopción y evitando la ideología de género en los
contenidos educativos (38, 39).
Posteriormente, el 12 de febrero de 2021 se blinda en la Consti-
tución de Aguascalientes el derecho a la vida desde la concepción
hasta la muerte natural, con el apoyo de los diputados del PRI, del
Partido Verde Ecologista de México (PVEM), del Partido Nueva
Alianza (PANAL) y del PAN, con 18 votos a favor, 1 abstención y 7
en contra (40).
El resultado anteriormente mencionado se deriva del perfil de la
sociedad hidrocálida, con 1’159,832 habitantes mayormente
católicos, y con 42,202 de otros credos,1 en una población total de
1’425,607 habitantes (41). El efecto es una menor probabilidad de
transformación de la ley a favor de la despenalización del aborto,

714 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

además de que los partidos políticos concientizan el costo político


de promover el aborto en una región históricamente católica, to-
mando la decisión final de no someter la ley a cambios (42).

6. Estatuto jurídico del embrión

La razón del derecho es la naturaleza social de la persona humana,


y surge como un medio para su servicio en la custodia de los dere-
chos de las personas, premisas que en la actualidad no son del todo
aceptadas, ya que la actual corriente de pensamiento reduccionista
considera que la dignidad y el valor de la vida humana dependen
del desarrollo, de la autonomía o de la calidad de vida de la perso-
na. Sin embargo, como lo puntualiza Pastor, el comienzo y acepta-
ción de que la vida humana inicia en la fecundación no está sujeta
a la opinión sino a la ciencia, que evidencia experimentalmente su
existencia conforme a las características del cigoto (33). Por otro
lado, la concepción ontológica de la persona humana considera a
este cigoto valioso por quien es, no por las capacidades que posee
o por sus cualidades; así, el derecho a la vida es primordial, dado
que, sin él, se carece de los demás derechos. Al atentar contra la
vida humana, se produce una agresión a la dignidad (29, 36).
Ahora bien, según Alonso, hay que considerar el estatuto del
embrión humano con tres premisas: en primer lugar, ante su cons-
titución biológica y genética es un ser humano (33); en segundo
lugar, contradictoriamente, el pre-embrión y el embrión no se equi-
paran al resto de las personas por la carencia de la capacidad re-
flexiva y sensitiva; por último, por la condición del pre-embrión
desde la perspectiva ontológica y moral, no es equiparable con la
condición de persona. Es posible analizar las razones en contra y a
favor de su uso en la tecnología biomédica, pero es necesaria la po-
sición conciliadora de protección y respeto al embrión humano en
los procesos de investigación y en las aplicaciones terapéuticas (11).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 715


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A su vez, en la actualidad existen dos posturas frente a la vida


humana: una, desde el derecho positivo, que protege la vida gra-
dualmente y le concede personalidad jurídica, pero que queda des-
protegida totalmente ante disposiciones arbitrarias; y la otra, la
continuidad lógica, en la que se garantiza jurídicamente la protec-
ción de la vida humana. Así, la perspectiva gradual permite el aborto,
la donación y utilización de embriones y fetos humanos y la repro-
ducción asistida entre otras acciones, mientras que la de la conti-
nuidad lógica protege la vida humana desde su concepción hasta la
muerte natural, garantizando el libre desarrollo. Ésta última está
fundamentada en la ciencia, que comprueba que la vida humana
comienza desde la fusión de los gametos, femenino y masculino,
imposibilitando cualquier capricho que altere ese continuo desarro-
llo, y afirma que el embrión tiene un origen natural y es una reali-
dad única e irrepetible, «una persona humana con potencialidades
todavía no actualizadas» y, por lo tanto, sujeto de derecho (29). Por
eso, cuando se autorizan leyes para perjudicar la vida de la persona
humana y el bienestar común, carecen totalmente de auténtica vali-
dez jurídica (13).
De igual forma, las disposiciones legales en Aguascalientes otor-
gan al no-nacido la figura de persona y la protegen independiente-
mente del tiempo de gestación que se tenga en el seno materno, y
se sanciona a quien procure su muerte, lo cual está especificado en
el artículo 19 del Código Civil para el Estado de Aguascalientes: La
capacidad jurídica de las personas físicas se adquiere por el nacimiento y se
pierde por la muerte; pero desde el momento en que un individuo es concebido,
entra bajo la protección de la ley y se le tiene por nacido para los efectos decla-
rados en el presente Código (32).

7. Prisma científico

Evidentemente la ciencia ha confirmado que el cigoto es un ser


vivo y, debido a su estructura genética, un ser humano; por ende,

716 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

con sus propios derechos. Así que desde el momento de la concep-


ción hasta su muerte, dicho individuo posee genéticamente la mis-
ma secuencia de ADN (aun con posibles polimorfismos), que se
mantendrá durante toda su vida, lo cual le da la cualidad de ser úni-
co e irrepetible; sin embargo y, sobre todo, es un ser independiente
del cuerpo de la madre, quien lo alberga en su vientre durante el
embarazo en todo su proceso de desarrollo hasta el momento del
alumbramiento (13).
En México, se considera embrión hasta la decimosegunda semana
de gestación (36); no obstante, hoy la ciencia afirma categórica-
mente y se puede demostrar por quienes llevan a cabo la fecunda-
ción in vitro, que la vida humana comienza en el instante en el que
los gametos masculino y femenino se unen, generando entonces
un genoma humano (36), constituido por 46 cromosomas y, con ellos,
una persona humana, una unidad biológica autónoma que, desde el
cigoto, experimenta múltiples procesos de desarrollo gradual y
ordenado, lo cual dista de ser un simple conjunto de células y de
tejidos que forman parte del cuerpo de la madre (31, 43). Monge
afirma que las distintas fases del desarrollo conllevan un cambio morfológico,
pero nunca un cambio de naturaleza. [...] El hombre se define por su constitu-
ción y no por su morfología o funciones (p. 10-22) (44).
Actualmente existe una amplia discusión internacional sobre la
afectación del respeto debido a la dignidad de la persona humana y
lo que impacta a los derechos humanos, ya que la indiscriminada
experimentación con embriones humanos (45, 46) de cara a diver-
sos intereses económicos refleja un gran retroceso en la protección
de la integridad de la vida humana, lo cual se traduce en una paten-
te y clásica forma de explotación, y no tiene del todo presente la
opinión de los profesionistas de la salud (45).
Es al médico a quien le corresponde la salud de sus pacientes,
siendo ésta el único fin de la medicina, y es a la subespecialidad
materno fetal a la que le corresponde tratar al feto in útero, así
como las patologías que experimenta la madre y que, en conse-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 717


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cuencia, afectan al feto, de tal manera que atentar contra la vida del
feto es una acción contraria a la profesión médica, ya que el resul-
tado de la muerte del embrión o feto va en contra del objetivo de
la medicina (47), puesto que el cigoto es un ser humano, único e
irrepetible (48).
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consi-
dera el aborto como la expulsión espontánea o provocada, o la ex-
tracción del vientre materno del embrión o feto cuyo peso esté por
debajo de los 500 gramos, que tenga menos de 20 semanas de ges-
tación o ambos aspectos (17). Entre 2015 y 2019 se han producido
aproximadamente 73 millones de abortos por año (49).
El aborto inducido puede afectar a la mujer en diversos aspec-
tos, desde el filosófico, social, médico, jurídico, moral, demográ-
fico, hasta el familiar (48, 50). No obstante, siempre es un acto
complejo que depende en gran medida de las circunstancias que
envuelven a cada mujer para llegar a tomar esa decisión apoyada en
algunos países liberales y de «avanzada» (48), basados en la liberali-
zación del aborto, en aras de salvaguardar los derechos reproducti-
vos y sexuales de la mujer, de su libertad y de su derecho a decidir
con el supuesto bien de la mujer (50, 51), que hipotéticamente la
libera del sentido de culpa, de rechazar la responsabilidad del acto
humano cometido que generó una vida y que relativiza el valor de
la vida humana (48).
Las consecuencias del aborto inducido dejan huellas imborra-
bles, como resultado de desechar y conducir a la muerte al hijo
concebido, tras lo cual la mujer experimenta cuadros de depresión,
ansiedad, culpa y duelo conocido como Síndrome Post-Aborto
(SPA), dado que es un atentado directo contra el libre desarrollo de
la vida humana. Genera también secuelas profundas en la vida de
las mujeres que experimentan el aborto voluntario, entre las que se
encuentran diversos trastornos, tanto en la personalidad como en
las circunstancias sociofamiliares. Y dependiendo de las diferencias
culturales y de la consideración del momento en el comienzo de la

718 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

vida, dichos trastornos también pueden ser vividos por los hom-
bres, padres de los embriones sacrificados (48).
En algunos países el aborto es legal, y los motivos principales
para legalizarlo es salvaguardar la vida de la mujer, cuidar su salud
o cuando se dan casos de incesto, violación, daño fetal, razones so-
ciales y motivos económicos (18, 52). En relación con la violación,
diversos estudios demuestran que una mujer queda embarazada so-
lamente en casos extraordinarios debido a que, en ese evento, la
mujer pudo no haber quedado expuesta al semen del violador o,
bien, no estaba en un momento fértil dentro del ciclo menstrual, o
utiliza algún tipo de método de planificación familiar no natural,
además de que el estrés desencadena la infertilidad temporal, por
lo que la ovulación puede demorarse o, tal vez, la mujer ya había
ovulado. Otras causas por las cuales la mujer no puede quedar em-
barazada en una violación es por su edad, pues puede ser dema-
siado joven o madura, o bien ser estéril o ya estar embarazada. Por
otro lado, se encuentra también la situación del violador, que pue-
de ser estéril o tener disfunciones sexuales (53).
La situación económica en la que se encuentra la mujer es otro
factor que la lleva al aborto inducido (51), tanto para aquellas que
económicamente lo pagan y sortean los impedimentos legales con
su poder económico, como para las que, a consecuencia de una si-
tuación socioeconómica compleja, recurren al aborto para impedir
el nacimiento de sus hijos (54-56).
En relación con los defectos congénitos del feto, éstos se identi-
fican a través del estudio del Diagnóstico Prenatal (DPN) autoriza-
do por los padres del feto, por el que se perciben indirectamente el
fenotipo, o bien las probabilidades del genotipo fetal que dan a co-
nocer las condiciones genéticas o defectos congénitos del mismo,
confirmados por un Comité Clínico, lo que puede llevar a la deci-
sión del aborto eugenésico (17). Dicho estudio tiene como objeti-
vo reducir tanto los índices de mortalidad infantil por malforma-
ciones congénitas, como los gastos médicos para la salud pública

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 719


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originados por las malformaciones congénitas, que se traducen en


costosos tratamientos originados por las discapacidades físico-
motoras e intelectuales y por los diversos tratamientos quirúrgicos
correctivos (56). En algunos países, es aceptada legalmente la inte-
rrupción voluntaria del embarazo bajo las condiciones de malfor-
maciones genéticas del feto que causen alguna enfermedad materna
(17). Algunos países que autorizan legalmente la interrupción elec-
tiva de la gestación son: México, hasta las 20 semanas de gestación;
España, hasta las 22 semanas o hasta el final del embarazo si exis-
ten malformaciones tales que puedan ser incompatibles con la vida
del feto o tenga una enfermedad incurable o de extrema gravedad;
Cuba, desde las 26 hasta las 35 semanas de gestación, este último
dato siempre y cuando sea un caso excepcional (18).

8. Consecuencias del aborto en la mujer

Hay investigaciones que muestran que existen tasas elevadas de en-


fermedad mental en mujeres que han practicado el aborto, tanto en
aquellas que ya tenían factores de riesgo como en aquellas que no
las tenían antes de la práctica de éste. Particularmente, en el caso
del aborto voluntario, el daño a la salud mental de la mujer se
vincula específicamente al duelo y a las nociones de trauma (58).
Se evidencia un índice más elevado de enfermedades en la salud
mental en las mujeres que practicaron el aborto voluntario que en
aquellas que no lo hacen (12), y el riesgo es moderadamente mayor
durante la adolescencia tardía y en la edad adulta temprana (59).
Por otro lado, existen tasas de depresión cuyos resultados son dife-
rentes entre aquellas mujeres que practicaron el aborto voluntario y
a las que se les ha negado, así como también hay tasas de ansiedad
mayores en mujeres a las que se les niega la práctica del aborto vo-
luntario (44, 60). Ahora bien, si la razón del aborto voluntario está
motivada por la violación, por motivos de salud o por incesto, las

720 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

consecuencias son una depresión severa y un alto riesgo suicida


(48); en otras mujeres, dicha experiencia trae como consecuencia
dependencia del alcohol y de drogas ilegales, incluso durante em-
barazos posteriores (60).
Por otro lado, las consecuencias comunes en la salud y en la
vida de la mujer por el aborto provocado son la sepsis, hemorra-
gias, anemia, aborto incompleto, perforaciones y complicaciones
anestésicas hasta la muerte, o bien, en el largo plazo, son el proceso
inflamatorio pélvico crónico, la infertilidad y el embarazo ectópico
(33, 43, 61, 62), además de peritonitis, traumatismo de los órganos
reproductivos y abdominales (63), endometritis, shock, perforación
uterina, parto prematuro en embarazos posteriores, enfermedad
metabólica, perforación de cuello uterino, placenta previa en emba-
razos posteriores, coágulos de sangre, reacciones adversas a medi-
camentos, paro cardiaco, paro respiratorio, insuficiencia renal,
coma y líquido libre en el abdomen (61).

9. Metodología

La investigación tiene un enfoque cuantitativo, no experimental,


transeccional y con alcance descriptivo-explicativo. El paradigma
es positivista, donde los fenómenos sociales son estudiados por
medio de la medición, la recurrencia de hechos observables, el ha-
llazgo de tendencias y el planteamiento de hipótesis, donde la teo-
ría precede a la formulación de ésta y de los objetivos. Tiene un
diseño estructurado, secuenciado y cerrado, donde el interés cen-
tral está en la descripción y explicación de fenómenos sociales
desde una perspectiva objetiva y estadística (64).
En este estudio se utilizó un diseño no experimental que permi-
te observar el fenómeno en su contexto natural, sin la manipulación
de las variables de estudio (64). Esta investigación es transeccional,
ya que se caracteriza porque los datos se recogen en un solo mo-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 721


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mento para la descripción y análisis de los resultados en un pe-


riodo específico de tiempo (65); es descriptiva-explicativa en la me-
dida en que se describen las características personales, familiares y
académicas de los participantes de la investigación, además de
conocer el porqué del fenómeno (66, 67).
Los participantes fueron 407 habitantes de la capital de Aguas-
calientes, Ags., México, de un universo de 922,960 (41), con edades
de 15 años en adelante. La muestra fue obtenida mediante la calcu-
ladora del tamaño de muestra SurveyMonkey®, con un nivel de
confianza del 95% y un 5% de margen de error. La participación
fue estrictamente voluntaria, anónima y confidencial, y consistió en
contestar una encuesta que se sometió a pilotaje con el equivalente
del 10% de la muestra, instrumento validado por cinco expertos y
con una confiabilidad del 0.8 de Alpha de Cronbach, instrumento
aplicado a través de la herramienta Google formularios (https://
[Link]/MagXs8oCG8o62RSNA), y distribuido mediante la
aplicación WhatsApp a la población en general. Para el análisis de
los datos se usó el software Statistical Product and Service Solutions
(SPSS), el cual es de uso frecuente en investigaciones cuantitativas, y
tiene la ventaja de proporcionar datos precisos, ofrece una descrip-
ción numérica y figuras que posibilitan la interpretación y análisis
de los resultados.

10. Resultados

En este apartado se muestran los resultados más relevantes que se


obtuvieron mediante el software SPSS, al aplicar esta herramienta
para recolectar la información. Los análisis son de tipo descriptivos
y se obtuvieron de la muestra de la población escogida para anali-
zar los datos sociodemográficos. La identificación de los resultados
fue un proceso que dependió tanto de una recolección adecuada de
la información como de una interpretación exhaustiva. Es impor-
tante reconocer en cada dato su relevancia en relación con la inves-

722 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

tigación que se estuvo adelantando, con el fin de dar respuesta al


objetivo planteado.
Así, de los 407 participantes, el 32% tiene edades que oscilan
entre los 15-25 años; el 25% cuenta con edades entre los 26-36
años; el 15%, con edades de 37-47 años; el 20%, con edades de 48-
58 y, finalmente, el 8%, con edades de 59-74 años (Figura 1).
Figura 1. Estadísticas de respuestas.

Desv. Error
Sexo N Media Desviación promedio

¿Ha tenido embarazos? Mujer 312 2.37 1.590 0.090


Hombre 0a
¿Ha tenido algún aborto espontáneo
o no provocado? Mujer 312 0.21 0.407 0.023
Hombre 0a
¿Ha tenido algún aborto provocado? Mujer 307 0.08 0.279 0.016
Hombre 0a
¿Tiene hijos? Mujer 184 0.14 0.349 0.026
Hombre 95 0.45 0.500 0.051
¿Cuántos hijos tiene? Mujer 158 2.46 1.182 0.094
Hombre 52 2.92 1.152 0.160
¿Cuándo cree usted que comienza
la vida humana? Por favor, marque la
respuesta que más se aproxime
a su opinión. Mujer 312 0.95 1.255 0.071
Hombre 95 0.59 1.087 0.111
El embrión y el feto, ¿son etapas del
desarrollo del ser humano en el
proceso del embarazo? Mujer 312 0.26 0.653 0.037
Hombre 95 0.11 0.399 0.041
¿Es igual de importante la vida de
un ser humano nacido que aquel
que está en el proceso de desarrollo
en el vientre materno? Mujer 312 0.57 0.897 0.051
Hombre 95 0.36 0.757 0.078
Los términos «interrupción del
embarazo» y «aborto provocado»,
¿se refieren a la misma acción? Mujer 312 0.48 0.845 0.048
Hombre 95 0.73 0.928 0.095

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 723


[Link]
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¿Cuándo considera que pudiera


llevarse a cabo un aborto provocado?
Puede elegir varias opciones
de respuestas. Mujer 312 0.60 0.674 0.038
Hombre 95 0.62 0.717 0.074
¿Hay consecuencias negativas para
la vida de la mujer en un aborto
provocado? Mujer 312 0.58 0.875 0.050
Hombre 95 0.28 0.663 0.068
¿Hay consecuencias negativas
psicológicas en la mujer después
de un aborto provocado? Mujer 312 0.55 0.859 0.049
Hombre 95 0.24 0.631 0.065
¿Hay consecuencias negativas en
la salud de la mujer después un
aborto provocado? Mujer 312 0.62 0.870 0.049
Hombre 95 0.32 0.688 0.071
¿El embrión –se forma desde la
concepción hasta las ocho semanas–
es parte del cuerpo de la mujer como
cualquier otro órgano de su cuerpo? Mujer 27 0.19 0.396 0.076
Hombre 10 0.30 0.483 0.153
¿El aborto provocado niega el
derecho a la vida? Mujer 27 0.26 0.447 0.086
Hombre 10 0.20 0.422 0.133
¿Considera que desde el momento
de la concepción del embrión
–se forma desde la concepción
hasta las ocho semanas– es un ser
con derechos? Mujer 312 0.72 0.949 0.054
Hombre 95 0.48 0.823 0.084
¿Está a favor o en contra del aborto
provocado? Mujer 295 0.76 0.955 0.056
Hombre 90 0.48 0.824 0.087
¿Está a favor o en contra de la
protección de la vida del embrión
o feto en el proceso del embarazo? Mujer 296 0.66 0.907 0.053
Hombre 90 0.32 0.684 0.072
¿Considera que legalizar el aborto
es reflejo de la pérdida de los valores
en la sociedad? Mujer 27 0.30 0.465 0.090
Hombre 10 0.20 0.422 0.133

Nota: «t» no se puede calcular porque, como mínimo, uno de los grupos está vacío.
Fuente: Elaboración propia.

724 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

Figura 2. Sexo de los participantes. Porcentajes de respuesta


durante la implementación del instrumento.

77%

23%

Mujer Hombre

Fuente: Elaboración propia.

De acuerdo con los resultados obtenidos, de las 407 personas


encuestadas –76.7% mujeres y 23.3% hombres–, el porcentaje de
mujeres es mayor que el de los hombres (Figura 2). Éste se explica
dado que la percepción femenina es que ellas le dan más impor-
tancia al tema que los hombres. Lo consideran un tema casi exclu-
sivamente de la mujer. Sin embargo, algunos hombres también
contestaron la encuesta y respondieron desde su percepción.

Figura 3. Estado civil de los participantes.


Respuestas de los participantes en relación con el estado civil.

Estado civil

Casada/o Soltera/o Unión libre Viuda/o Divorciada/oo Separada/o

Fuente: Elaboración propia.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 725


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

El número promedio de embarazos es de 2.37 y el promedio de


hijos es de 2.69. En cuanto al aborto provocado, el 8.9% de las
mujeres encuestadas lo han experimentado. La mayoría de los par-
ticipantes en el estudio son soltero(a)s con el 44%; en segundo lu-
gar, están los casados con un 42%. Los otros estados civiles, como
unión libre, viuda(o), divorciada(o) y separada(o) representan una
menor proporción, y esto es el reflejo de la sociedad. Los divorcios
han aumentado de manera constante respecto de los matrimonios;
entre el 2000 y 2019 casi se quintuplicaron, al pasar de siete a 32
divorcios por cada 100 matrimonios (41) (Figura 3).
El 63.7% de los encuestados consideran que es en la fecunda-
ción cuando comienza la vida humana, mientras que el 19.2% con-
sideran que no hay un momento exacto en el que puedan decir que
comienza la vida humana. El 87% de los encuestados consideran
que el embrión y el feto sí son etapas del desarrollo del ser huma-
no en el proceso del embarazo. En cuanto a la importancia de la
vida de un ser humano nacido y la de aquel que está en el proceso
de desarrollo en el vientre materno, el 73.3% de los participantes
afirman que sí es igual. El 72.5% de los encuestados considera que
los términos «interrupción del embarazo» y «aborto provocado» sí
se refieren a la misma acción, frente al 24.1% que no lo considera.
El 49.7% de los encuestados afirman que en ninguna circunstancia
pudiera llevarse a cabo un aborto provocado, mientras que el
48.7% consideran que pudiera llevarse a cabo un aborto provocado
cuando la vida de la mujer está en peligro durante el embarazo;
finalmente, el 41.5% considera que el aborto provocado puede lle-
varse a cabo como resultado de una violación.
El 32.9% de los encuestados consideran que el aborto provoca-
do puede llevarse a cabo cuando el embrión o feto presenta alguna
enfermedad. El 68.1% de las personas encuestadas consideran que
sí hay consecuencias negativas en la salud de la mujer después de
un aborto provocado, mientras que el 22.3% consideran que no
(Figura 4). El 79% de los encuestados considera que el embrión no
es parte del cuerpo de la mujer como cualquier otro órgano de su

726 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

Figura 4. Consecuencias negativas en la salud de la mujer.


Datos obtenidos desde el conocimiento que se tiene en las consecuencias
negativas en la salud de la mujer después de un aborto provocado.

¿Hay consecuencias negativas en la salud de la mujer


después de un aborto provocado?

68%

23%

9%

SíSí No No sé

Fuente: Elaboración propia.

cuerpo, mientras que el 21% de los encuestados, sí. El 77% de los


encuestados consideran que el aborto provocado niega el derecho
a la vida, mientras que el 23% consideran que el aborto provocado
no niega el derecho a la vida.
Figura 5. Opinión de la ciudadanía sobre si el embrión es un ser con derechos.

¿Considera que desde el momento de la concepción del embrión (se forma


desde la concepción hasta las ocho semanas) es un ser con derechos?

65%

32%

3%

Sí No No sé

Fuente: Elaboración propia.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 727


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

El 71.2% de los encuestados consideran que hay consecuencias


negativas para la vida de la mujer en un aborto provocado, mien-
tras que el 22.5% no lo consideran así. El 73.3% de las personas
encuestadas consideran que sí hay consecuencias psicológicas en la
mujer después de un aborto provocado, mientras que el 21% no lo
consideran así. El 65.3% de los encuestados consideran que desde
el momento de la concepción del embrión (se forma desde la con-
cepción hasta las ocho semanas) es un ser con derechos (Figura 5
de la página anterior). El 63.4% de los encuestados están en contra
del aborto provocado, mientras que el 32.7% de los encuestados
está a favor del aborto provocado. El 67.9% de los encuestados
está a favor de la protección de la vida del embrión o feto en el
proceso del embarazo, mientras que el 25.6% no lo está (Figura 6).
El 74% de los encuestados consideran que legalizar el aborto es re-
flejo de la pérdida de los valores en la sociedad, mientras que el
26% consideran que no lo es.
Figura 6. Opinión sobre la protección del embrión o feto. Datos recabados
en porcentajes a favor o en contra de la protección de la vida.

¿Está a favor o en contra de la protección de la vida del


embrión o feto en el proceso del embarazo?

68%

26%

6%

A favor de la En contra de la No sé
protección de la vida proteccion de la vida

Fuente: Elaboración propia.

728 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

11. Conclusión

De acuerdo con los hallazgos encontrados en la presente investiga-


ción se concluye que más del 60% de las personas encuestadas
consideran que sí hay consecuencias negativas en la salud de la mu-
jer después de un aborto provocado, lo cual coincide con lo men-
cionado por Fernández (48), Ortega et al., (50), quienes afirman
que puede afectar a la mujer en diversos ámbitos, desde el filosófi-
co, social, médico, jurídico, moral, demográfico, hasta el familiar y,
en particular, puede experimentar el Síndrome Post-Aborto (SPA),
el cual se refleja en cuadros de depresión, ansiedad, culpa y duelo,
los cuales conducen a padecer trastornos de la personalidad, ya
que, finalmente, después de ocurrido el aborto voluntario, se con-
cientiza en el rechazo vivido y ante la responsabilidad de provocar
la muerte de su hijo, relativizando así el valor de la vida humana (48).
Con respecto a los resultados sobre considerar al embrión como
un ser con derechos, más del 60% de los encuestados mencionan
que sí lo es, dado que la sociedad hidrocálida reconoce que el co-
mienzo de la vida humana se gesta en el momento de la fecunda-
ción, a partir de la cual el nonato es sujeto de derechos equivalentes a
un ser humano nacido y a quien debe protegerse su vida. Esto
coincide con Aznar (15), al afirmar que todo embrión humano se
va desarrollando de manera autónoma y que implica la unicidad y
la singularidad de dicho embrión. También va en el mismo sentido
de lo que menciona Gevaert (25), sobre la importancia del recono-
cimiento del valor de la vida humana desde el momento de su con-
cepción. Es coincidente también con lo que afirma la Convención
Americana de Derechos Humanos (CADH), en la que se especifica
que el derecho a la vida estará protegido a partir del momento de
la concepción, instante en el que, conforme con la ciencia, comien-
za la vida humana, con entidad propia, dado que el cigoto es un ser
vivo que posee estructura genética humana y cuya secuencia de
ADN se mantendrá durante toda su vida, dándole la cualidad de un

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 729


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

ser único e irrepetible (10), con capacidad definida de crecimiento,


diferenciación, reproducción, desarrollo y, finalmente, con la muer-
te natural, diferenciación progresiva que implica unicidad y singula-
ridad del embrión humano (25).
En cuanto a los resultados sobre si se está a favor o en contra
de la protección de la vida del embrión o feto en el proceso del
embarazo, son claramente mayores los de las personas que están a
favor de la protección de la vida, lo cual coincide con lo expuesto
por Serra (13), quien menciona que no hay momentos más decisi-
vos que otros en el inicio de la vida humana. Transgredir los dere-
chos humanos, y en especial el derecho a la vida, repercute en los
demás sin excepción. Por lo cual, dicho derecho no puede ser inte-
rrumpido, retirado o suspendido en ninguna circunstancia (68).
En México se ratifica que no puede existir alguna ley que perju-
dique a la persona, comenzando por la que le prive de la vida, por-
que, se afirma, el derecho a la vida es el derecho por excelencia, ya
que, sin él, dejan de existir todos los demás (33). En Aguascalien-
tes, en el Código Civil se afirma que un individuo será protegido
por la ley desde el momento de la concepción, ya que al atentar
contra la vida humana se lleva a cabo una agresión a la dignidad
(30, 68), de tal forma que se recomienda hacer valer la iniciativa de
ley del día 15 de diciembre de 2020 de la Constitución Política del
Estado de Aguascalientes –originada por los resultados obtenidos
en la presente investigación–, en la que se adicionan un quinto y
sexto párrafos al artículo 2°, que tiene como objetivo reconocer el de-
recho a la vida en la Constitución local, como un derecho por excelencia que
hace posible la existencia y el disfrute de los demás derechos fundamentales,
pero sin afectar la esfera de otros derechos (35), ya que sin el derecho a la
vida, se pierden todos los demás, y es la voz demandante de la ciu-
dadanía con fuerte arraigo de valores cristianos quien lo solicita
para que los gobernantes enfoquen su trabajo en el bien común (42).

730 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Iniciativa ciudadana versus despenalización del aborto

Notas bibliográficas
1
Comprende católica ortodoxa, protestante, cristiano-evangélica, judía, islámica,
de origen oriental, new age y escuelas esotéricas; con raíces étnicas, raíces afro,
espiritualista, cultos populares, otros movimientos religiosos y sin adscripción reli-
giosa (INEGI, 2020, Censo de población).
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01_a7ac48a2-4339-47d4-841e-f34d0d2b3382&idrt=135&opc=t

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Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 735


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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

Citizen initiative versus


decriminalization of abortion

Iniciativa ciudadana versus


despenalización del aborto
Martha Leticia Barba Morales,* Francisco Javier Aznar Sala,**
Carlos Andrés Mesa Jaramillo***

[Link]

Abstract

The decriminalization of abortion based on a reductionist current


of thought favors the destruction of embryos, producing perma-
nent health consequences and even the loss of the mother’s life.
This article analyzes the knowledge of the inhabitants of Aguasca-
lientes, Mexico, about the decriminalization of abortion and its
effects on the mother, in support of the initiative of the Political
Constitution of that State. The methodology is quantitative, non-expe-
rimental, transactional and descriptive-explanatory. The findings
affirm that the beginning of human life is gestated at fertilization,

* Universidad Cuauhtémoc Aguascalientes, Distance Education. Aguascalientes,


Ags., Mexico. Email: mleticiabarbam@[Link]
[Link]
** Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, Sede La Ribera (Alzira).
Valencia, Spain. Email: [Link]@[Link]
[Link]
*** Universidad Cuauhtémoc Aguascalientes, Distance Education. Aguascalientes,
Ags., Mexico. Email: carlosandresmesajaramillo@[Link]
[Link]
Reception: March 11, 2022. Acceptance: April 15, 2022.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 737


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

the unborn child is subject to rights equivalent to a born human


being and its life should be protected, denying abortion because it
refutes the right to life.

Keywords: abortion, decriminalization, rights, dignity, women’s


health, citizen initiative.

1. Introduction

When one tries to establish the ontological status of the human


embryo, one tends to make two serious mistakes: on the one hand,
starting from excessively dogmatic presuppositions and, on the
other hand, from clearly post-materialistic ideologies. In order not
to fall into this polarization, the present research is based exclusi-
vely on what science says about the beginning of human life. This
important question is approached from the field of biology itself
and, of course, from the anthropological side, which also has
much to say in this regard, since it is not a question of raising the
issue from a merely biologistic reading, but it is human reason that
also offers solid arguments that add to these. When it is stated that
the human embryo is a person, it goes beyond what science can
say and becomes a philosophical approach, but one of enormous
legislative and moral significance.
Initially, one thinks of the paradox that has settled in the heart
of Western society. On the one hand, there are innumerable laws
that defend human life and are included in the Universal Declara-
tion of Human Rights (1948) (1), which states that «every indivi-
dual has the right to life» (Art. 3); or in the American Convention
on Human Rights (1978) (2), which clearly states that «every hu-
man being is a person» (Art. 1). But, on the other hand, the practi-
ce of abortion has been spreading in a large part of the world and
with the support of the United Nations, which at the time promo-
ted human rights. What has happened is that two adjacent rights

738 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

have come into controversy: on the one hand, the right to indivi-
dual autonomy of persons and, on the other, the right to life. It
seems that the first of these rights has been imposing itself on the
second. This strengthens the so-called principle of reproductive
freedom, based on personal autonomy, over the principle of repro-
ductive beneficence, which should always protect the conceived
child (3). As Dr. Navas, professor of sociology at the University of
Navarra, points out very well, abortion is born in a culture that is sprea-
ding everywhere and now has a global scope where all debates are very similar.
The social acceptance of abortion is the most serious thing that has happened
in the 20th century without exception (p. 11) (4).

2. The beginning of human life

Around abortion there is traditionally a debate about what is the


true beginning of human life. Often the arguments deviate from
what science indicates in the strictest sense of the word and are
clothed in ideology. To answer this question, one must turn to
scientific medical praxis. In this sense, Dr. Justo Aznar (5) indica-
tes that the human embryo begins its life from the first day of fer-
tilization, stating the following: the life of a human being begins with the
fusion of the pronucleus, male and female; that is, with fertilization and, the-
refore, that primordial embryo is worthy of all the respect due to all adult
human beings (p. 21). Undoubtedly, this first piece of information is
already highly enlightening and offers few doubts about the consi-
deration of the beginning, because if it is not interrupted this ini-
tial phase reaches a more adult life, but not for that reason a more
human one. Once a new zygote has been formed, a new individual
of the human species has been created (5-7).
Along the same lines, the medical doctor Gonzalo Herranz
addressed the question of the beginning of human life throughout
his professional career, with the intention of making clear what the
medical perspective was to this effect. According to his studies, in

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 739


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

the last 50 years there has been an attempt to weaken the status of
the human embryo, born a few days old. In order to achieve this
goal, all kinds of false images have been used to distort it. Accor-
ding to this doctor, in a book that has become famous and that
seeks to reopen a debate that seemed closed and closed, those who
practice assisted reproduction or experiment with human embryos use this tac-
tic [human embryo] to generate a current of favorable opinion. To this end,
they used the nomenclature of cells or biological complexes when speaking of a
human embryo (p. 7) (8).
In this way, most of the countries have been deriving their legis-
lation towards a classification favorable to abortion. For this rea-
son, Dr. Herranz maintains that all these regulations have been
built on a shaky foundation and that there can be no good bioethics
without a good biological basis (p. 9) (8). Consequently, he advocates re-
vising the issue of abortion from top to bottom (p. 12). As he points out,
the bioethical presuppositions and the various legislations that gave legality to
the practice of abortion and the manipulation of embryos are invalid; moreover,
they are flawed (p. 13) (8). For him there are still many substantial
questions that have not yet been answered with the scientific suffi-
ciency they deserve. This has happened because certain previous
explanations have been repeated on the subject in question, intelli-
gent and rational, but imagined, not based on rigorous observa-
tions. For Dr. Herranz, human life has a very obvious beginning
and his position is very clear in this respect: The human zygote, first of
all, is already a child, in which two progenies, two human families, are united.
By uniting the genomes of the father and the mother, it becomes capable of
acquiring and expressing certain hereditary characteristics that are biologically
linked to a human past, to certain families, and that determine to a large ex-
tent its future, which is also human. Moreover, fertilization not only confers on
the zygote a genetic inheritance and a dynamism to initiate development, but also
inserts it into an environment from which it receives epigenetic stimuli that force
it to react, to adapt to new situations, to unfold many possibilities. And, in the
human embryo, all this –genome, developmental dynamism, epigenetic stimuli–
is always specifically human (p. 127).

740 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

For her part, the prestigious doctor in biology Natalia López-


Moratalla, in a recent conversation with the authors of the present
research, with the intention of shedding sufficient light on such an
important question and to which she has dedicated a lifetime of
instigation, declares the following: Fusion is a temporary process that
starts and takes about 12 hours to finish, not 24. Only then is it finished and
a true zygote with genetic material in a position to start expressing genes has
been constituted. It is the zero moment of life; the time, the process of fertili-
zation is fertilization, and life has not begun until the zygote is present (9).
For all that has been said, the fact that shortly after the fusion of a
spermatozoid with an ovum becomes notable a wave called «calcium wave»,
caused by a temporary increase in the intracellular concentration of calcium
ions and by the action of osciline, spreads rapidly through the fertilized ovum,
is of remarkable relevance. This is the signal of activation and the beginning
of embryonic development (p. 270) (10, 11-14). At that precise moment
a biological being with 46 chromosomes is constituted and the sex
of the individual with its identity is already determined (15, 16),
begins a biological, psychological, mental and spiritual dialogue
with the mother (15).
The question about the beginning of human life indicates that
the details in the scientific field are of enormous relevance. In this
sense, two scientists of enormous importance detail their impres-
sions in the light of what biological science indicates. Therefore,
Dr. López-Moratalla adds, entering into dialogue with the scientist
Justo Aznar and thus giving a joint vision of enormous value in
the present: Dr. Justo Aznar and I agree that life begins after fertilization.
At the end of fertilization, which is a temporary process (it seems that it takes
at least 12 hours), life begins, another temporary process, which is not confused
with fertilization (9).
For Dr. López-Moratalla, there is no fusion of the nuclei into a
single nucleus in the human being, since something else is missing
for fertilization to be considered complete. Furthermore, it should
be added that the DNA of the gametes undergoes a series of che-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 741


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

mical and structural modifications and all the intracellular contents


and membranes of the ovum are transformed and the zygote appears.
The zygote already possesses its own life, since there is continuity
with the following embryonic stages. Today, it is known with
enough certainty how the embryo is structured: In short, it is neces-
sary to show that the zygote is a human body in the beginning phase. Only
then can we affirm that it contains what we rightly attribute to human beings:
respect for their life from conception to death, dignity, etcetera (9).
From all that has been said and based on the opinion of these
experts in the field and without fear of being mistaken, it can be
concluded that the beginning of human life occurs at the moment
of fertilization. This is affirmed by authors of such authority as
Dr. Gonzalo Herranz (1931-2021), Dr. Justo Aznar (1937-2021),
Dr. Alejandro Navas, PhD in Law and Philosophy, and Dr. Natalia
López-Moratalla, PhD in Biological Sciences. The first two have
recently passed away.
From other positions it will be argued that the zygote has no in-
dependence and that it belongs completely to another body –that
of the mother–, but it should be noted that the human embryo is
an integrated system, capable of self-regulating its own development,
which indicates that we are dealing with a completely organized
living being with all the necessary properties: growth, differentia-
tion, reproductive capacity, development and death (15, 17-20).
As Professor Angelo Serra (13) pointed out at the time, two main
aspects of this new cell must be emphasized: the first is that the zygote has its
own precise identity; that is, it is not an anonymous being; the second is that it
is intrinsically oriented towards a well-defined development, that is, to form a
human subject with a precise bodily form (p. 270) (19, 21). The belonging
to the human species on the part of this new cell is scientifically
unquestionable, with its biological identity, its codified program
and enormous morphogenetic potentialities: the embryo is always it-
self, distinct from the mother from the beginning, and with the specific characte-
ristics and properties of a human individual at that particular stage of its life
(p. 24) (15).

742 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

The question that arises from this first exposition is whether it


is licit or objective to affirm that in this period all that is found is
an accumulation of weakly organized cells or a biological complex.
From science it is now known that the first property of the embryo
is the coordination in a sequence that is not interrupted by signals
between cells and within these from the cytoplasm to the nucleus
(10, 21). From the scientific point of view, as Dr. Serra also states,
the human embryo is not a heap of cells, but rather a complete embryo at each
stage (p. 275) (13). Therefore, there is a continuity that is not interrup-
ted in any of the stages. There are no moments more decisive than
others in this transit in which human life begins.
When the two gametes have united, we can affirm that a real human
individual begins its own existence or life cycle (p. 276) (13). From this
point on, we can speak of «child» or «person», but this is an anthro-
pological question that is also legitimate to ask at this point. Today,
however, the depersonalization of the zygote is the main reason
why abortion is completely legalized and uncritically accepted in
practically all the countries of the world, and what varies are the
time limits in some countries (17, 18).

3. Human life from a philosophical point of view

Every human being possesses a series of characteristics that are


proper to him and that differentiate him from the rest of living
beings. This notable difference is «a vital principle that we call
soul» (p. 13) (22). The changes, when they are substantial, affect
the being itself and its substance or identity, but in the human em-
bryo this does not happen, since the changes that occur in the diffe-
rent stages are accidental and do not affect its substance. The same
and unique being is the one that develops in line of continuity
from the beginning to the last end of its vital cycle.
The concept of soul, however, does not cease to be a disputed
term and that is not convergent from the scientific point of view,

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 743


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

for not being material and empirically verifiable. Therefore, in or-


der to try to bring closer the concept of «soul», which is rooted in
that of the «dignity of the person», arguments are used that an-
thropological science indicates and that can be of great help. One
of the keys, even though it may seem interesting a priori, is the
confirmation of human love.
To one who has loved or loves someone deeply, the truth con-
tained in Gabriel Marcel’s famous assertion does not escape him;
to love someone is to say to him, You will never die! That is to say, to
one who has experienced a love that, despite all the sorrows, endu-
res over time, the belief in that immaterial principle we call the
soul is not so distant or so opaque. [...] In this connection, it is
worth bringing up the words of the Danish philosopher Sören
Kierkegaard: there is only one proof of spirituality, and this proof is the
proof of the spirit itself in each one of us. Whoever wants other proofs, may
be able to gather an enormous amount of them, but they will be of little use to
him, for he is already classified as lacking in spirit (p. 49) (23).
Human love, therefore, is a reality insufficiently valued, although
the foundations of the current of French personalism entrusted
much of its discourse to this question. This love possesses charac-
teristics that cannot be reduced to a purely materialistic prism,
since it is in itself a mystery. It is a biographical love that endures
in time in a unique and exclusive way. Therefore, every person,
from the beginning of his life, must be treated as an end and not
as a means. Such a Kantian presupposition –proper of formal
ethics–, would not fail to raise the same question about what is the
true beginning of human life, but once the answer is found, on
scientific grounds, there would be no hesitation in defending
human life from the origin (24).
There are elements in human life that make it different from
merely vegetative or animal life, and this is an incontrovertible fact.
For this reason, to reduce the human to the merely biological, as is
done in many tribunes of thought, does not seem to do justice to
human nature. This is attested to by the Spanish philosopher José

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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

Ortega y Gasset (1883-1955), who understands that to speak of


the human from these premises is a denaturalizing reductionism
that does not distinguish the material from the human soul: What
is our life, my life? It would be innocent and incongruous to answer this ques-
tion with definitions of biology and to speak of cells, somatic functions, digestion,
the nervous system, etcetera. [...] My life is not what happens in my cells, any
more than what happens in the stars. [...] Whatever is said to me, then, about
my bodily organism and whatever is added to me about my psychic organism by
means of psychology, already refers to secondary particularities that presuppose
the fact that I live and, in living, encounter, see, analyze, and investigate the
body-things and soul-things (p. 204) (24).
Thus, reason and the understanding of the human endorse the
fact that the human being is treated differently from the way any-
thing else should be treated. It is not a question of despising the
rest of living beings, but of attending to the human in its particu-
larity. This is why reference is made to such markedly human ques-
tions as love or the soul, since they have an enormous correlation
with the world of values, allow us to understand what human life
is and can lead to enormous suffering. On the subject of abortion,
a woman does not usually have an abortion as if it were nothing,
because this «mother-child» dialogue has already begun in her in-
nermost being: For the vast majority of pregnant women [...] abortion is a
traumatic step that often leaves physical and psychological after-effects (p. 16) (4).
Moreover, the reality of abortion is not only a human drama on
the personal and individual level, but also has deep social roots,
since the number of unborn children in the world is of great mag-
nitude and this increasingly affects the perception that society has
of the value of life and, especially, of population fluctuations: The
generalization of abortion in the world, with hundreds of millions of victims,
influences the population structure of countries (p. 17) (4).
Values, and especially the supreme value of life, cannot and
should not be determined exclusively on the basis of biological cri-
teria –as can be seen– even though the biological fact also supports
the value of human life from the moment of conception, but also

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 745


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

on the basis of sociology, since the bond of love that exists be-
tween the human family and the obligatory protection of one
towards the other, especially towards the most vulnerable, calls for
this intergenerational attention of protection of one towards the
other. Human life is social by nature and expects recognition of
the other; hence the importance of recognizing and welcoming
life, since the human subject is not exclusively a biological and animal being
and, therefore, death is not a simple biological phenomenon, but an existential
and human condition (pp. 296-297) (25). Not attending to this reality
in defense of all that is human could generate a widespread social
pathology (p. 17) (4).
It is not given to us as a society to decide which life deserves to
be lived. Not only does science decide the value of all human life
from the beginning of its life cycle, but also reason offers solid ar-
guments for its dignity (26, 27). Undoubtedly, arguments of reason
can be found in one sense or another, but if criteria of excellence
are taken into account, one cannot look the other way and fail to
recognize the dignity of every human life as a reality that is impo-
sed –from its beginning to its natural end.
Unfortunately, and despite the international law that has defended it,
globalization has not resulted in a globalization of dignity (p. 60) (28). So it
is worth highlighting the goodness of life in the face of postulates
that do not, but not as a merely aesthetic dimension, but as an ethi-
cal and scientific one. A great thinker, such as Robert Spaemann,
refers to this in a clear way, when he points out that man’s personal
being seems to be valued very differently today. His dignity as a person is ques-
tioned both at the beginning and at the end of life (p. 66) (29).

4. International rights protecting the life


of the unborn child
The first right that one has is that of life, and it is a fundamental
right that embraces every human being; it is not linked to youth,

746 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

psychic health, physical health or physical vigor; it cannot be mea-


sured by the subjective satisfaction it produces nor by the level of
well-being, in such a way that one of the most vulnerable mo-
ments of life is before birth and demands special protection for its
preservation. Unfortunately, abortion has been practiced since the
middle of the 20th century, when experimentation with human life
began in the laboratory and the death of the unborn was provoked
by the ingestion of drugs, given the appearance of new biomedical
technologies (30), such as in vitro fertilization, cloning, stem cell
trials, embryo research, among others (31). All this provoked a series
of debates, including legal ones. From then on, the legal status of the
human embryo was established, in order to offer it full legal pro-
tection, with various international treaties such as the Convention
on the Rights of the Child (1990), the Declaration of the European
Parliament on the Rights of the Child (1980), the International
Covenant on Civil and Political Rights, which affirms that the right
to life «is inherent to the human person». For its part, the Euro-
pean Convention on Human Rights (ECHR) mentions that everyo-
ne has the right to life, and the American Convention on Human
Rights (ACHR) forcefully specifies that «the right to life shall be
protected «in general», «from the moment of conception»» (32).
The Universal Declaration of Human Rights, proclaimed in
1948 by the General Assembly of the United Nations in Paris,
mentions, in its third article, that every individual has the right to life,
liberty and the security of his person (1), and that society has the duty to
care for and protect the life of its members, a responsibility of
each of the citizens who make up that society, as well as of the
State, which must assume the obligations and duties under international
law to respect, protect, guarantee and observe; these last two are what are
known as «realizing» human rights (33); thus, the mandatory term attributes
to refrain from limiting and interfering in the enjoyment of human rights, as
the obligation to facilitate the enjoyment of the same, through positive measures.
Transgressing any human right will always have repercussions on
the others without exception, and one of the rights that is of sin-

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gular importance is the right to life, since without it, it is impossi-


ble to comply with the others. It is, therefore, the right that under
no circumstances can be interrupted, withdrawn or suspended. Prior
to the reform of the Political Constitution of the United Mexican
States in 2005, Article 14 explicitly mentions the concept of life:
Article 14. No law shall have retroactive effect to the detriment of any
person. No one may be deprived of his life, liberty or property, possessions or
rights, except by means of a trial before the previously established courts, in
which the essential formalities of the procedure are complied with and in accor-
dance with the laws issued prior to the act (34).
Thus, it is observed that the right to life is the right par exce-
llence since, without it, all the others would cease to exist. In addi-
tion, in the same Constitution (34), the protection of the unborn is
observed in Article 123, which reads as follows: [...] Women during
pregnancy shall not perform work that requires considerable effort and means
a danger to their health in connection with gestation. [...] The employer shall be
obliged to observe, in accordance with the nature of his business, the legal pre-
cepts on hygiene and safety in the installations of his establishment, and to
adopt adequate measures to prevent accidents in the use of machines, instru-
ments and work materials, as well as to organize the latter in such a way as to
provide the greatest guarantee for the health and life of the workers, and of
the product of conception, in the case of pregnant women. The laws shall con-
tain, to this effect, the appropriate sanctions in each case. [...] Women during
pregnancy shall not perform work that requires considerable effort and repre-
sents a danger to their health in relation to gestation.

5. Social context of Aguascalientes


with respect to human life

In the XIX century, during the presidency of Plutarco Elías Calles


(from 1924 to 1928), secular education was established in Mexico,
which was embodied in the Constitution of 1917, which governed
the prohibition of the use of religious clothing in the street, religious

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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

education, and ordered the enclosure of the convent, triggering


the Cristeros War or Cristiada (1926-1929). Aguascalientes was part of
the territory where it was experienced with great force, especially
in 1927 and 1928 (35). Later, with the constitutional reform of
1992 of articles 3, 5, 24, 27 (fractions II and III) and 130, presented
by the parliamentary group of the Institutional Revolutionary
Party (PRI) and with the discreet strength of the evangelicals, reli-
gious associations and freedom are legally recognized among other
guidelines, which favors the recognition and legal personality of
the evangelical religious associations, Since then until today they
have been non-governmental organizations interlocutors between
the government and evangelical believers, playing a role in defense
of the secular regime of the Mexican State, which continues to
guarantee the rights of believers in the face of religious violence,
protecting religious freedom, displacements and gaining visibility
in the political scenario of the country (35).
In 2013, with the PRI in government, the reform of article 24
of the Constitution was carried out, in which the concept of reli-
gious freedom was incorporated instead of freedom of worship,
which produced a triumph for the Catholic leadership. Later, there
is the union of evangelicals with Catholics and the National Ac-
tion Party (36, 37) that assume the pro-life and pro-family position
to protect life from the moment of conception and, which are also
supported by the National Front for the Family, which is made up
of Non-Governmental Organizations (NGOs) of religious origin,
especially Catholic (37).
In 2016, financed by the evangelical Solidarity Encounter Party
(PES) and in union with the National Front for the Family, the
«March for Life and Family» was held, which was called «Citizens’
Initiative for Life and Family». After this, more than 30,000 signa-
tures were delivered to the legislators, with the religious initiative
to establish constitutionally the respect for life from conception, as
well as to establish the heterosexual couple as the foundation of the

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 749


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

family; that is, marriage, with only them having the power of adoption
and avoiding gender ideology in the educational content (38, 39).
Subsequently, on February 12, 2021, the right to life from con-
ception to natural death is shielded in the Constitution of Aguas-
calientes, with the support of PRI deputies of the PRI, the Green
Ecologist Party of Mexico (PVEM), the New Alliance Party
(PANAL) and the PAN, with 18 votes in favor, 1 abstention and 7
against (40).
The aforementioned result is derived from the profile of the so-
ciety of Aguascalientes, with 1’159,832 inhabitants, mostly catho-
lic, and 42,202 of other creeds,1 in a total population of 1’425,607
inhabitants (41). The effect is a lower probability of transforma-
tion of the law in favor of decriminalization of abortion, in addi-
tion to the fact that political parties become aware of the political
cost of promoting abortion in a historically Catholic region, ma-
king the final decision not to submit the law to change (42).

6. Legal status of the embryo

The reason for the law is the social nature of the human person,
and it arises as a means for its service in the custody of the rights
of persons, premises that are currently not fully accepted, since the
current reductionist current of thought considers that the dignity
and value of human life depend on the development, autonomy or
quality of life of the person. However, as Pastor points out, the
beginning and acceptance that human life begins at fertilization is
not subject to opinion but to science, which experimentally evi-
dences its existence according to the characteristics of the zygote
(33). On the other hand, the ontological conception of the human
person considers this zygote valuable for who it is, not for the ca-
pacities it possesses or for its qualities; thus, the right to life is pri-
mordial, since, without it, the other rights are lacking. By attacking
human life, an aggression against dignity is produced (29, 36).

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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

Now, according to Alonso, the status of the human embryo


must be considered with three premises: in the first place, given its
biological and genetic constitution, it is a human being (33); secon-
dly, contradictorily, the pre-embryo and the embryo are not equal
to the rest of the persons due to the lack of the reflective and sen-
sitive capacity; finally, due to the condition of the pre-embryo
from the ontological and moral perspective, it is not comparable to
the condition of a person. It is possible to analyze the reasons
against and in favor of its use in biomedical technology, but a con-
ciliatory position of protection and respect for the human embryo
in research processes and therapeutic applications is necessary (11).
In turn, there are currently two positions regarding human life:
one, from positive law, which protects life gradually and grants it
legal personality but which is totally unprotected against arbitrary
dispositions; and the other, the logical continuity, in which the pro-
tection of human life is legally guaranteed. Thus, the gradual pers-
pective allows abortion, the donation and use of human embryos
and fetuses, and assisted reproduction, among other actions, while
the logical continuity perspective protects human life from con-
ception to natural death, guaranteeing free development. The latter
is based on science, which proves that human life begins with the
fusion of the male and female gametes, making it impossible for
any whim to alter this continuous development, and affirms that
the embryo has a natural origin and is a unique and unrepeatable
reality, a human person with potentialities not yet actualized and, therefore,
a subject of law (29). Therefore, when laws are authorized to harm
the life of the human person and the common good, they have no
authentic juridical validity (13).
Likewise, the legal provisions in Aguascalientes grant the un-
born the figure of person and protect it regardless of the time of
gestation in the womb, and punish those who procure its death,
which is specified in Article 19 of the Civil Code for the State of
Aguascalientes: The legal capacity of natural persons is acquired by birth

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 751


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and lost by death; but from the moment an individual is conceived, he enters
under the protection of the law and is considered as born for the effects decla-
red in the present Code (32).

7. Scientific prism

Evidently science has confirmed that the zygote is a living being


and, due to its genetic structure, a human being; therefore, with its
own rights. Thus, from the moment of conception until its death,
said individual genetically possesses the same DNA sequence (even
with possible polymorphisms), which will be maintained throughout
its life, which gives it the quality of being unique and unrepeatable;
however, and above all, it is a being independent of the body of the
mother, who houses it in her womb during pregnancy throughout
its development process until the moment of birth (13).
In Mexico, it is considered an embryo until the twelfth week of
gestation (36); Nevertheless, today science categorically affirms
and it can be demonstrated by those who carry out in vitro fertiliza-
tion, that human life begins at the instant in which the male and
female gametes unite, generating a human genome (36), made up
of 46 chromosomes and, with them, a human person, an autono-
mous biological unit that, from the zygote, undergoes multiple
processes of gradual and orderly development, which is far from
being a simple set of cells and tissues that form part of the
mother’s body (31, 43). Monge states that the different phases of deve-
lopment entail a morphological change, but never a change of nature. [...]
Man is defined by his constitution and not by his morphology or functions
(p. 10-22) (44).
Currently there is a wide international discussion on the affecta-
tion of the respect due to the dignity of the human person and
what impacts on human rights, since the indiscriminate experimen-
tation with human embryos (45, 46) in the face of diverse economic
interests reflects a great setback in the protection of the integrity

752 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Citizen initiative versus decriminalization of abortion

of human life, which translates into a patent and classic form of


exploitation, and does not take into account the opinion of health
professionals at all (45).
It is the physician who is responsible for the health of his pa-
tients, this being the sole purpose of medicine, and it is the maternal-
fetal subspecialty that is responsible for treating the fetus in utero,
as well as the pathologies experienced by the mother and which,
consequently, affect the fetus, in such a way that the fetus is not
affected, Thus, to attempt against the life of the fetus is an action
contrary to the medical profession, since the result of the death of
the embryo or fetus goes against the objective of medicine (47),
since the zygote is a human being, unique and unrepeatable (48).
For its part, the World Health Organization (WHO) considers
abortion as the spontaneous or induced expulsion or removal from
the womb of an embryo or fetus weighing less than 500 grams,
weighing less than 20 weeks of gestation, or both (17). Between
2015 and 2019, there have been approximately 73 million abor-
tions per year (49).
Induced abortion can affect the woman in various aspects, from
the philosophical, social, medical, legal, moral, demographic and
family aspects (48, 50). However, it is always a complex act that
depends to a great extent on the circumstances surrounding each
woman to reach this decision supported in some liberal and «ad-
vanced» countries (48), based on the liberalization of abortion, in
order to safeguard the reproductive and sexual rights of women,
of her freedom and her right to decide for the supposed good of
the woman (50, 51), which hypothetically frees her from the sense
of guilt, of rejecting responsibility for the human act committed whi-
ch generated a life and which relativizes the value of human life (48).
The consequences of induced abortion leave indelible marks as
a result of discarding and leading to the death of the conceived
child, after which the woman experiences depression, anxiety, guilt
and grief known as Post-Abortion Syndrome (PAS), since it is a
direct attack against the free development of human life. It also

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 753


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

generates profound sequelae in the lives of women who experien-


ce voluntary abortion, among which are various disorders, both in
personality and in socio-family circumstances. And depending on
cultural differences and consideration of the moment at the begin-
ning of life, such disorders can also be experienced by men, fa-
thers of the embryos sacrificed (48).
In some countries abortion is legal, and the main reasons for le-
galizing it are to safeguard the life of the woman, to take care of
her health or in cases of incest, rape, fetal damage, social reasons
and economic reasons (18, 52). In relation to rape, several studies
show that a woman becomes pregnant only in extraordinary cases
because, in that event, the woman may not have been exposed to
the rapist’s semen or she was not at a fertile time in the menstrual
cycle, or she uses some type of unnatural family planning method,
in addition to the fact that stress triggers temporary infertility, so
ovulation may be delayed or, perhaps, the woman had already ovu-
lated. Other causes for which a woman cannot get pregnant in a
rape is because of her age, as she may be too young or too mature,
or she may be sterile or already pregnant. On the other hand, there
is also the situation of the rapist, who may be sterile or have sexual
dysfunctions (53).
The economic situation in which the woman finds herself is
another factor that leads her to induced abortion (51), both for
those who are financially able to pay for it and circumvent the legal
impediments with their economic power, and for those who, as a
result of a complex socioeconomic situation, resort to abortion to
prevent the birth of their children (54-56).
In relation to congenital defects of the fetus, these are identified
through the study of Prenatal Diagnosis (PND) authorized by the
parents of the fetus, by which the phenotype is indirectly percei-
ved, or the probabilities of the fetal genotype that reveal the gene-
tic conditions or congenital defects of the fetus, confirmed by a
Clinical Committee, which can lead to the decision of eugenic
abortion (17). The purpose of this study is to reduce both the in-

754 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Citizen initiative versus decriminalization of abortion

fant mortality rates due to congenital malformations, as well as the


medical expenses for public health caused by congenital malforma-
tions, which translate into costly treatments caused by physical-
motor and intellectual disabilities and by the various corrective
surgical treatments (56). In some countries, voluntary termination
of pregnancy is legally accepted under the conditions of genetic
malformations of the fetus that cause some maternal disease (17).
Some countries that legally authorize elective termination of preg-
nancy are: Mexico, up to 20 weeks of gestation; Spain, up to 22
weeks or until the end of pregnancy if there are malformations
such that they may be incompatible with the life of the fetus or it has
an incurable or extremely serious disease; Cuba, from 26 to 35 weeks
of gestation, the latter provided that it is an exceptional case (18).

8. Consequences of abortion for women

Research shows that there are high rates of mental illness in wo-
men who have had abortions, both in those who already had risk
factors and in those who did not have them before the abortion.
Particularly in the case of elective abortion, the damage to the
woman’s mental health is specifically linked to grief and notions
of trauma (58). There is evidence of a higher rate of mental health
illness in women who have had elective abortions than in those
who do not (12), and the risk is moderately higher during late ado-
lescence and early adulthood (59). On the other hand, there are
rates of depression whose results are different among women who
have had a voluntary abortion and those who have been denied, as
well as higher rates of anxiety in women who are denied voluntary
abortion (44, 60). However, if the reason for the elective abortion
is motivated by rape, health reasons or incest, the consequences
are severe depression and high suicidal risk (48); in other women,
such an experience results in alcohol and illicit drug dependence,
even during subsequent pregnancies (60).

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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

On the other hand, the common consequences of induced


abortion on the health and life of women are sepsis, hemorrhage,
anemia, incomplete abortion, perforations and anesthetic compli-
cations up to death, or, in the long term, chronic pelvic inflamma-
tory process, infertility and ectopic pregnancy (33, 43, 61, 62), as well
as peritonitis, trauma to the reproductive and abdominal organs
(63), endometritis, shock, uterine perforation, premature delivery
in subsequent pregnancies, metabolic disease, perforation of the
cervix, placenta previa in subsequent pregnancies, blood clots, ad-
verse drug reactions, cardiac arrest, respiratory arrest, renal failure,
coma and free fluid in the abdomen (61).

9. Methodology

The research has a quantitative, non-experimental, transactional


and descriptive-explanatory approach. The paradigm is positivist,
where social phenomena are studied by means of measurement,
the recurrence of observable facts, the finding of trends and the
formulation of hypotheses, where theory precedes the formulation
of theory and objectives. It has a structured, sequenced and closed
design, where the central interest is in the description and explana-
tion of social phenomena from an objective and statistical pers-
pective (64).
In this study a non-experimental design was used, which allows
observing the phenomenon in its natural context, without manipu-
lation of the study variables (64). This research is transactional,
since it is characterized because the data are collected at a single
moment for the description and analysis of the results in a specific
period of time (65); it is descriptive-explanatory to the extent that
the personal, family and academic characteristics of the research
participants are described, in addition to knowing the reason for
the phenomenon (66, 67).

756 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

The participants were 407 inhabitants of the capital of Aguas-


calientes, Ags., Mexico, out of a universe of 922,960 (41), aged 15
years and older. The sample was obtained using the Survey-
Monkey® sample size calculator, with a confidence level of 95%
and a 5% margin of error. Participation was strictly voluntary,
anonymous and confidential, and consisted of answering a survey
that was piloted with the equivalent of 10% of the sample, an ins-
trument validated by five experts and with a reliability of 0.8
Cronbach’s Alpha, instrument applied through the Google forms
tool ([Link] and distributed
through the WhatsApp application to the general population. The
Statistical Product and Service Solutions (SPSS) software was used
for data analysis, which is frequently used in quantitative research,
and has the advantage of providing accurate data, offering a
numerical description and figures that enable the interpretation
and analysis of the results.

10. Results

This section shows the most relevant results obtained using SPSS
software, when applying this tool to collect the information. The
analyses are descriptive and were obtained from the sample of the
population chosen to analyze the sociodemographic data. The
identification of the results was a process that depended on both
an adequate collection of information and an exhaustive interpre-
tation. It is important to recognize the relevance of each piece of
information in relation to the research that was being carried out,
in order to respond to the stated objective.
Thus, of the 407 participants, 32% were aged between 15-25
years; 25% were aged 26-36 years; 15% were aged 37-47 years;
20% were aged 48-58 years; and finally, 8% were aged 59-74 years
(Figure 1).

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 757


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

Figure 1. Response statistics.

Dev. error
Sex N Media Deviation average

Have you had pregnancies? Woman 312 2.37 1.590 0.090

Man 0a
Have you had a miscarriage
or unprovoked? Woman 312 0.21 0.407 0.023

Man 0 a

Have you had a miscarriage? Woman 307 0.08 0.279 0.016

Man 0a
Do you have children? Woman 184 0.14 0.349 0.026

Man 95 0.45 0.500 0.051


How many children do you have? Woman 158 2.46 1.182 0.094

Man 52 2.92 1.152 0.160


When do you think human life begins?
Please mark the answer that is closest
to your opinion. Woman 312 0.95 1.255 0.071

Man 95 0.59 1.087 0.111


The embryo and the fetus, are they
stages of the development of the human
being in the process of pregnancy? Woman 312 0.26 0.653 0.037

Man 95 0.11 0.399 0.041


Is the life of a born human being just
as important as one that is in the process
of development in the womb? Woman 312 0.57 0.897 0.051

Man 95 0.36 0.757 0.078


Do the terms «termination of pregnancy»
and «provoked abortion» refer to the
same action? Woman 312 0.48 0.845 0.048

Man 95 0.73 0.928 0.095


When do you think an induced abortion
could be carried out? You can choose
multiple answer options. Woman 312 0.60 0.674 0.038

Man 95 0.62 0.717 0.074


Are there negative consequences for
the woman’s life in an induced abortion? Woman 312 0.58 0.875 0.050
Man 95 0.28 0.663 0.068

758 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Citizen initiative versus decriminalization of abortion

Are there negative psychological


consequences for women after an
induced abortion? Woman 312 0.55 0.859 0.049
Man 95 0.24 0.631 0.065
Are there negative consequences
for women’s health after an induced
abortion? Woman 312 0.62 0.870 0.049
Man 95 0.32 0.688 0.071
Is the embryo –it is formed from
conception to eight weeks– a part of
the woman’s body like any other
organ of her body? Woman 27 0.19 0.396 0.076
Man 10 0.30 0.483 0.153
Does induced abortion deny
the right to life? Woman 27 0.26 0.447 0.086
Man 10 0.20 0.422 0.133
Do you consider that from the moment
of conception of the embryo –it is
formed from conception until eight
weeks– it is a being with rights? Woman 312 0.72 0.949 0.054
Man 95 0.48 0.823 0.084
Are you for or against induced abortion? Woman 295 0.76 0.955 0.056
Man 90 0.48 0.824 0.087
Are you for or against the protection
of the life of the embryo or fetus in the
process of pregnancy? Woman 296 0.66 0.907 0.053
Man 90 0.32 0.684 0.072
Do you think that legalizing abortion
is a reflection of the loss of values
in society? Woman 27 0.30 0.465 0.090
Man 10 0.20 0.422 0.133

Note: «t» cannot be calculated because at least one of the groups is empty.
Source: Own elaboration.

According to the results obtained, of the 407 people surveyed


–76.7% women and 23.3% men–, the percentage of women is
higher than that of men (Figure 2 on the next page). This is ex-
plained by the fact that the female perception is that women give

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 759


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M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

Figure 2. Sex of participants. Response rates


during the implementation of the instrument.

Sex

77%

23%

Woman Man

Source: Own elaboration.

more importance to the subject than men. They consider it to be


almost exclusively a woman’s issue. However, some men also
answered the survey and responded from their perception.
The average number of pregnancies is 2.37 and the average
number of children is 2.69. Regarding induced abortion, 8.9% of
the women surveyed have experienced it. The majority of the par-
ticipants in the study are single with 44%; in second place are ma-
rried with 42%. Other marital statuses, such as common-law, wido-
wed, divorced and separated represent a smaller proportion, and
this is a reflection of society. Divorces have steadily increased rela-
tive to marriages; between 2000 and 2019 they almost quintupled
from seven to 32 divorces per 100 marriages (41) (Figure 3).
63.7% of those surveyed consider that human life begins at ferti-
lization, while 19.2% consider that there is no exact moment at
which they can say that human life begins. Eighty-seven percent of
the respondents consider that the embryo and fetus are indeed sta-
ges of human development in the process of pregnancy. As for
the importance of the life of a born human being and that of a
human being in the process of development in the womb, 73.3%
of the participants affirm that it is the same. 72.5% of the respon-

760 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Citizen initiative versus decriminalization of abortion

Figure 3. Marital status of the participants.


Participants’ responses regarding marital status.

Civil Status

Married Single Free union Widow Divorced Separated

Source: Own elaboration.

dents consider that the terms «termination of pregnancy» and «in-


duced abortion» do refer to the same action, as opposed to 24.1%
who do not. 49.7% of respondents affirm that under no circum-
stances could an induced abortion be carried out, while 48.7%
consider that an induced abortion could be carried out when the
woman’s life is in danger during pregnancy; finally, 41.5% consider
that induced abortion can be carried out as a result of rape.
32.9% of those surveyed consider that induced abortion can be
carried out when the embryo or fetus presents some disease.
68.1% of those surveyed consider that there are negative conse-
quences for the woman’s health after an abortion, while 22.3%
consider that there are no negative consequences (Figure 4 on the
next page). 79% of respondents consider that the embryo is not
part of the woman’s body like any other organ of her body, while
21% of respondents do. 77% of respondents consider that indu-
ced abortion denies the right to life, while 23% consider that indu-
ced abortion does not deny the right to life.
71.2% of those surveyed consider that there are negative conse-
quences for the woman’s life in an induced abortion, while 22.5%
do not consider this to be the case. 73.3% of those surveyed con-
sider that there are psychological consequences for the woman

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 761


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

Figure 4. Negative consequences on women’s health.


Data obtained from the knowledge of the negative consequences
on women’s health after induced abortion.

Are there negative consequences for women's


health after an induced abortion?

68%

23%

9%

Yes No I don’t know

Source: Own elaboration.

after an induced abortion, while 21% do not consider this to be


the case. 65.3% of respondents consider that from the moment of
conception the embryo (it is formed from conception to eight

Figure 5. Citizen opinion on whether the embryo is a being with rights.


Percentage of opinion on whether the embryo is a being with rights.

Do you think that from the moment of conception of the embryo


(it forms from conception to eight weeks) is a being with rights?

65%

32%

3%

Yes No I don’t know

Source: Own elaboration.

762 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Citizen initiative versus decriminalization of abortion

weeks) is a being with rights. 63.4% of the respondents are against


induced abortion, while 32.7% of the respondents are in favor of
induced abortion (Figure 5). 67.9% of respondents are in favor of
protecting the life of the embryo or fetus in the process of preg-
nancy, while 25.6% are not (Figure 6). 74% of the respondents
consider that legalizing abortion is a reflection of the loss of va-
lues in society, while 26% consider that it is not.
Figure 6. Opinion on the protection of the embryo or fetus.
Data collected in percentages in favor or against the protection of life.

Are you for or against the protection of the life


of the embryo or fetus in the process of pregnancy?

64%

24%

11%

For the protection Against the I don’t know


of life protection of life

Source: Own elaboration.

11. Conclusion

According to the findings of the present study, it is concluded that


more than 60% of the people surveyed consider that there are ne-
gative consequences for women’s health after an abortion, which
coincides with the findings of Fernández (48), Ortega et al., (50),
who state that it can affect women in various areas, from the philo-
sophical, social, medical, legal, moral, demographic, to the family
and, in particular, they can experience Post-Abortion Syndrome

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 763


[Link]
M. L. Barba Morales, F. J. Aznar Sala, C. A. Mesa Jaramillo

(PAS), which is reflected in depression, anxiety, guilt and grief,


which lead to depression, guilt and grief, guilt and grief, which lead
to personality disorders, since, finally, after the voluntary abortion
has occurred, they become aware of the rejection experienced and
the responsibility of causing the death of their child, thus relati-
vizing the value of human life (48).
Regarding the results on considering the embryo as a being with
rights, more than 60% of those surveyed mentioned that it is, gi-
ven that the society of people of Aguascalientes recognizes that
the beginning of human life is gestated at the moment of fertiliza-
tion, from which the unborn child is a subject of rights equivalent
to a born human being and whose life must be protected. This
coincides with Aznar (15), when he affirms that every human em-
bryo develops autonomously and implies the uniqueness and sin-
gularity of said embryo. It also goes in the same direction of what
Gevaert (25) mentions, on the importance of recognizing the va-
lue of human life from the moment of conception. It also coinci-
des with what is stated in the American Convention on Human
Rights (ACHR), which specifies that the right to life will be protec-
ted from the moment of conception, the moment in which, accor-
ding to science, human life begins, with its own entity, given that
the zygote is a living being that possesses human genetic structure
and whose DNA sequence will be maintained throughout its life,
giving it the quality of a unique and unrepeatable being (10), with a
defined capacity for growth, differentiation, reproduction, develo-
pment and, finally, with natural death, progressive differentiation
that implies uniqueness and singularity of the human embryo (25).
Regarding the results on whether one is in favor or against the
protection of the life of the embryo or fetus in the process of
pregnancy, those in favor of the protection of life are clearly grea-
ter, which coincides with Serra (13), who mentions that there are
no moments more decisive than others in the beginning of human
life. Transgressing human rights, and especially the right to life, has

764 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Citizen initiative versus decriminalization of abortion

repercussions on others without exception. Therefore, this right


cannot be interrupted, withdrawn or suspended under any cir-
cumstances (68).
In Mexico it is ratified that no law can exist that harms the per-
son, beginning with the one that deprives him of life, because, it is
affirmed, the right to life is the right par excellence, since, without
it, all the others cease to exist (33). In Aguascalientes, the Civil Code
states that an individual will be protected by law from the moment
of conception, since by attacking human life an aggression to dig-
nity is carried out (30, 68), in such a way that it is recommended to
enforce the law initiative of December 15, 2020 of the Political
Constitution of the State of Aguascalientes –originated by the re-
sults obtained in the present investigation–, in which a fifth and
sixth paragraph are added to Article 2°, which aims to recognize
the right to life in the local Constitution, as a right par excellence
that makes possible the existence and enjoyment of other funda-
mental rights, but without affecting the sphere of other rights (35),
since without the right to life, all the others are lost, and it is the
demanding voice of the citizenship with strong roots in Christian
values who request it so that the rulers focus their work on the
common good (42).

Bibliographic notes
1
It includes Orthodox, Catholic, Protestant, Christian-Evangelical, Jewish, Islamic,
of Eastern origin, New Age and esoteric schools; with ethnic roots, Afro roots, spiri-
tualist, popular cults, other religious movements and without religious affiliation
(INEGI, 2020, population census). [Link]
vos/?pxq=Religion_Religion_01_a7ac48a2-4339-47d4-841e-f34d0d2b3382&idrt
=135&opc=t

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 765


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770 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Algunos problemas de la objeción de conciencia

Algunos problemas
de la objeción de conciencia

Some problems of conscientius objection


Francisco Javier Marcó Bach*

[Link]

Resumen

Se plantean siete problemas sobre la objeción de conciencia


(OC): 1) Cómo gestionar la diversidad de convicciones éticas, con
legislaciones que obligan a realizar actos en contra de conviccio-
nes morales personales. 2) Cómo encajar el derecho a la des-
obediencia a una ley por OC, con la obligación de obedecer la ley.
3) Cómo considerar mejor la OC: cómo un derecho fundamental o
como una excepción tolerada por el sistema jurídico. 4) Algunos
consideran que la utilización masiva de la OC es una estrategia
colectiva para oponerse a leyes controversiales, produciéndose
un boicot a la ley y al Estado. 5) Existe posibilidad de fraude al
apelar a la OC, teniéndose que determinar si tiene un sustrato
verdadero. 6) Cómo conciliar la libertad de conciencia del perso-
nal sanitario con los derechos de los pacientes a una prestación.
7) Hay que determinar cuándo y cómo se debe manifestar la OC.
Para facilitar su discusión, se realizará previamente una breve
evolución histórica de la OC, su definición, sus características y
los fundamentos que amparan la OC.

* Universidad Anáhuac México, Facultad de Bioética. Ciudad de México, México.


Correo electrónico: jmarco@[Link] [Link]
Recepción: 11 de marzo de 2022. Aceptación: 15 de abril de 2022.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 771


[Link]
F. J. Marcó Bach

Palabras clave: libertad de conciencia y de religión, fundamentos y


características de la objeción de conciencia, principios éticos, dere-
chos humanos, integridad moral.

1. Introducción

Al oír el término de objeción de conciencia (OC), lo primero que se


piensa es en la negativa de los testigos de Jehová a las transfusio-
nes sanguíneas o en el rechazo del servicio militar obligatorio. Pero
en los últimos años se han multiplicado los casos de OC, a tal gra-
do que algunos autores hablan de un «big bang» de objeciones de
conciencia (1). El conflicto entre autoridad y conciencia es tan an-
tiguo como el hombre, y la OC se ha producido desde hace siglos
en la historia de la humanidad. En la Biblia aparece el caso de los
hermanos Macabeos (2), y está también el de los primeros cristia-
nos que se negaban a ofrecer sacrificios y dar culto al César (3).
Luego, en la Edad Media la sociedad se hace más homogénea, al
existir unos mismos valores éticos y religiosos, por lo que la OC se
reduce generalmente a la desobediencia a la autoridad ante leyes o
mandatos que se consideraban injustos. A partir del siglo XVI em-
pezó a incrementarse el pluralismo ético, de pensamiento, de con-
ciencia y de religión, con lo que fueron aumentando los conflictos
de conciencia, especialmente con casos de objeción al servicio militar
obligatorio. Así, Napoleón dispensó a los menonitas que objetaban
el servicio de armas en los países conquistados, destinándolos a
servicios auxiliares del ejército (4).
En el siglo XX empieza a utilizarse propiamente el término de
OC, muy ligado a los derechos humanos. También aparecen los pri-
meros ordenamientos jurídicos de OC en varios países, inicialmente
en relación con la negativa al servicio militar obligatorio, con base
en creencias religiosas o por razones pacifistas, humanistas, éticas
o filosóficas, incluso en no creyentes (5). La OC al servicio militar

772 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Algunos problemas de la objeción de conciencia

se aprueba vinculada a un servicio civil sustitutorio o militar no


armado (sanidad, intendencia, administrativo) en Suecia (1902),
Australia (1903), Sudáfrica (1912), Gran Bretaña (1916), Canadá,
Nueva Zelanda y Estados Unidos (1917), Rusia soviética (1919),
Noruega y Holanda (1922), Dinamarca (1933), Luxemburgo
(1953), Francia (1953), Austria (1955), Finlandia (1959), Bélgica
(1964), República Federal Alemana (1968), Italia (1970), Portugal
(1976), España (1978), Argentina (1985) y Paraguay (1992) (4, 6,
7). Actualmente, la sociedad se ha diversificado; cada vez es más
compleja y plural al existir una mayor diversidad de opiniones, de
identidades culturales, concepciones de pensamiento, ideas éticas,
filosóficas y creencias religiosas, por lo que los supuestos de OC se
han multiplicado. Por ello, es necesario legislar la posibilidad de la
OC, ya que es un tema relevante en el siglo XXI ante la diversidad
ética de las personas, y porque los derechos humanos obligan a respe-
tar la autonomía individual, la integridad moral y la dignidad de las
personas, teniendo en cuenta sus convicciones éticas y religiosas (8).
La OC sólo puede darse en sociedades que valoran la autonomía
individual, las convicciones y el pluralismo, lo que permite que
convivan personas con diferentes concepciones éticas y religiosas.
Eso es propio de países liberales, democráticos y laicos, por lo que
el derecho a la OC es relativamente reciente en la historia de la hu-
manidad. En cambio, es difícil que exista en países totalitarios o
que no reconocen los derechos individuales, la autonomía y el plu-
ralismo. Sin embargo, en las sociedades democráticas donde las leyes
surgen de votaciones legislativas mayoritarias, no siempre se garan-
tiza que las leyes sean justas o respeten las convicciones éticas o
religiosas de las minorías, con lo cual se pueden afectar las convic-
ciones profundas de los ciudadanos y su propia identidad (9).
Es necesario distinguir entre la legalidad y la legitimidad de una
ley. La legalidad es el cumplimiento de los requisitos necesarios
para que una propuesta legislativa tenga carácter de ley. Afecta a la
forma, a lo externo. En cambio, la legitimidad es la justicia, bon-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 773


[Link]
F. J. Marcó Bach

dad, razonabilidad de una ley, que tiene que estar de acuerdo con la
naturaleza de las cosas. Una ley que contradice la naturaleza de las
personas, aunque sea legal al aprobarse con todas las formalidades
por una mayoría legislativa, será una ley injusta. Si esa ley va en
contra de la conciencia de las personas, no se tendrá obligación de
obedecerla. Es el caso del ateniense Sócrates (400 a.C.), que prefi-
rió morir antes de obedecer un mandato injusto (10). También lo
planteó en el 441 a.C. la tragedia Antígona, de Sófocles (11), cuando
el tirano Creón de Tebas, después de una lucha entre Eteocles y
Polinices en la que ambos mueren, hace una ley para que el cuerpo
de Eteocles sea sepultado con honores, mientras que el de Polini-
ces quede insepulto, para que se lo coman las aves. Pero cuando su
hermana Antígona decide sepultarlo, y es apresada por desobede-
cer dicha ley, ella le contesta al tirano que esa ley es contraria a la
naturaleza de las cosas, y sólo es un mandamiento caprichoso que
nadie está obligado a obedecer. En nuestras sociedades, grupos
ideológicos mayoritarios han impuesto algunas leyes que son lega-
les, pero no justas. Fue el caso de las leyes nazis para el exterminio
de los judíos, o de los alemanes con defectos hereditarios o men-
tales (programa Aktion T4, de 1939), o las del apartheid en Sudáfrica
para la discriminación racial, o las de despenalización del tráfico y
consumo de drogas, o las de ciertos procedimientos que van con-
tra el derecho a la vida de los seres humanos.
Por lo tanto, una democracia debe tener mecanismos que garan-
ticen la OC, ya que una sociedad bien ordenada necesita la posibili-
dad de reconocer el derecho a objetar en conciencia, siempre y
cuando provenga de actitudes conscientes y específicas (12). Sólo
en los Estados laicos, que tienen un compromiso de neutralidad
ante las distintas convicciones religiosas y éticas, sin favorecer a
ninguna, es donde se puede dar la OC. Una parte del respeto a la
pluralidad religiosa y ética es permitir la libertad de pensamiento,
de conciencia y religión, siendo la OC una concreción de esas liber-
tades (9). Como dice Blancarte (13): Sólo en un Estado laico existe real-

774 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

mente la libertad religiosa y la libertad de conciencia, sea por motivos religiosos


o filosóficos. En los Estados confesionales lo que existe, en el mejor de los ca-
sos, es tolerancia hacia los credos minoritarios, pero no una real libertad de
creer, convertirse o hacer proselitismo, además de que no hay ni equidad en el
trato del Estado hacia las religiones, ni autonomía en lo político hacia lo reli-
gioso. Tampoco en los Estados oficialmente ateos o antirreligiosos existen dichas li-
bertades, ya que el ateísmo se vuelve una creencia (la de no creencia) establecida
oficialmente, y se genera no sólo inequidad en el trato, sino persecución religiosa. De
esta manera, únicamente el Estado laico garantiza la libertad de conciencia, y
con ello la posibilidad de la objeción de conciencia.

2. Definición y características de la objeción


de conciencia (OC)

Es difícil incluir con precisión los diversos aspectos de la OC, por


lo que existen muchas definiciones. Como punto de partida pro-
pongo la siguiente: Es la actitud personal basada en los principios de su
conciencia ética, por la que se siente obligado a incumplir una determinada dis-
posición legal o de un superior jerárquico, que le obliga a actuar en contra de su
conciencia o le impide obrar conforme a ella.
Hay otras definiciones más sencillas, como la negativa, por motivos
de conciencia, a realizar un acto o conducta que en principio resultaría jurídi-
camente exigible (14), o la resistencia personal a una prescripción jurídica por
ser contraria a una prescripción moral que se considera prevalente (15).
Otros la definen como una negativa de una persona a cumplir un manda-
to judicial concreto, al considerarlo incompatible con sus convicciones éticas fun-
damentales (8), o como una concreción de la libertad de conciencia que, dentro de
los justos límites, lleva a un individuo a incumplir una determinada disposición
legal que le obliga –bajo sanción o privación de un beneficio– a obrar en contra
de su conciencia o le impide obrar conforme a ella (5).
La OC puede presentarse en cualquier profesional que es obligado a
realizar un acto que va contra su conciencia. Algunos frecuentes se

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 775


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F. J. Marcó Bach

dan en periodistas, con la cláusula de conciencia ante imposiciones


de la empresa periodística; de servidores públicos que rechazan
realizar ciertos actos administrativos; de estudiantes e investigado-
res que se niegan a practicar o experimentar con animales; la nega-
tiva de padres a que sus hijos adolescentes acudan a determinadas
materias extracurriculares; la oposición de farmacéuticos a surtir
en su establecimiento determinados fármacos; el rechazo de estu-
diantes y profesores Testigos de Jehová en escuelas a saludar la
bandera y cantar el himno nacional, que en algunos países es obli-
gatorio. También se da en pacientes que en hospitales solicitan un
tipo de alimento de acuerdo con sus prescripciones religiosas; o se
niegan a recibir productos biológicos derivados de animales, como
insulina, válvulas cardiacas de cerdo; o en mujeres que por pudor
rechazan ser examinadas por médicos varones que no pertenecen a
su grupo religioso; o la negativa de Testigos de Jehová a recibir trans-
fusiones sanguíneas, incluso en situaciones de riesgo de muerte.
Por supuesto, se produce también en médicos y enfermeras,
pero también en matronas, camilleros e incluso personal adminis-
trativo de hospitales, que pueden negarse a intervenir en determi-
nadas técnicas permitidas por la ley, siempre que el paciente no
esté en una situación de urgencia con riesgo para su vida. Es el
caso de algunos procedimientos de salud sexual y reproductiva; de
anticipar el final de la vida, con suspensión de tratamientos o del
apoyo vital, y en países donde es legal, del suicidio asistido o de la
eutanasia; de la negativa a participar en investigaciones que destru-
yen embriones humanos, o en adultos con ciertos fármacos, u otro
tipo de experimentos permitidos por la ley, como los genéticos; del
rechazo a declarar la muerte, a pesar de presentarse muerte encefá-
lica; de la negativa a prescribir a petición del paciente fármacos no
indicados o contraindicados, o a realizar procedimientos fútiles,
como cirugías estéticas excesivas o de otro tipo en un mismo pa-
ciente, sin esperar una evolución positiva, o cuando están en estado
terminal; de algunas intervenciones de psicocirugía; de la alimenta-

776 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

ción forzada a huelguistas de hambre; de la cooperación con la po-


licía en la obtención de información; de participar en la ejecución
de la pena capital en los países donde existe; del rechazo de perso-
nal Testigo de Jehová a realizar transfusiones sanguíneas.
Una vez definida la OC, se van a describir cuatro características
esenciales:
a) Es fundamental para la integridad de conciencia de la persona objetora,
porque se basa en motivos de conciencia que afectan a sus convic-
ciones éticas, filosóficas o religiosas, que tienen una gran importan-
cia para él (8). La conciencia se entiende como la capacidad crítica
valorativa de los propios actos, en relación con la ley moral que la
naturaleza humana tiene en su interior. Se puede considerar como
la vivencia subjetiva de la ética. La OC conlleva la defensa de sus
convicciones personales, que le imposibilitan el cumplimiento de
un mandato legal (4).
La integridad moral de una persona está en juego cuando, con-
forme con su conciencia, no puede realizar una acción que está
obligado por una ley o una autoridad. La OC sería un intento de
mantener esa integridad de conciencia (9). Pero eso implica que la
persona tenga unos valores, que son parte integral de su identidad
o de la concepción que tiene de sí misma (16).
b) Es una acción privada y apolítica; es decir, un comportamiento in-
dividual, ya que el juicio de conciencia es personal, cuyo objetivo es
evitar la transgresión de un deber moral y mantener la integridad
de la conciencia ante una norma que contradice sus convicciones
fundamentales. Su fin no es que se elimine o cambie una ley, o bus-
car un cambio de política sobre un tema, sino que se solicita sólo
ser eximido de su cumplimiento por motivos de conciencia y sin
sufrir consecuencias legales (8).
Esto diferencia la OC de figuras similares, como la desobedien-
cia civil o la resistencia pasiva a una norma jurídica, que no se pue-
den confundir. Sin embargo, en ambas hay un rechazo a cumplir
una ley, pero en la desobediencia civil la justificación es distinta.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 777


[Link]
F. J. Marcó Bach

Mientras que ésta es un acto político público, un intento por parte del
agente para cambiar políticas, la objeción de conciencia es un acto privado hecho
para proteger al agente de la interferencia de parte de la autoridad pública
(17). La desobediencia civil puede ser algo individual o colectivo,
que busca afirmar su derecho a participar en decisiones colectivas
u objetar leyes que le parecen injustas, por lo que el individuo se
siente exento de cumplirlas (9). La finalidad suele ser el presionar
para que se modifique o derogue una ley, o una política del Estado
que se considera injusta, o bien, que se acceda a una demanda co-
lectiva. Sin embargo, a veces, la insumisión pacífica a una ley no
tiene nada que ver con la norma que se está desobedeciendo, que
en sí misma no se objeta, pero su desobediencia se utiliza como
medio de presión para que se acceda a sus demandas. Aquí la fina-
lidad es fundamentalmente política, y la conciencia no está prima-
riamente implicada (15). Es el caso de Gandhi en la India o de
Martin Lutter King con los derechos civiles en los Estados Unidos
de América, que buscaban un cambio social y político.
En cambio, la OC no tiene como fin la modificación de leyes,
sino únicamente la exención de cumplirlas y la protección de la es-
fera privada, ante una imposición que la persona considera contra-
ria a su conciencia y a sus principios éticos (9).
c) El motivo de la OC es la existencia de una obligación legal que se opo-
ne a las convicciones éticas o morales de la conciencia de una per-
sona, basada o no en creencias religiosas (14). Como consecuencia,
la persona siente el deber moral de obedecer a sus convicciones de
conciencia, por encima de la disposición legal o del mandato de
una autoridad. Sin embargo, los motivos no pueden ser de tipo
ideológico o político, ya que ésos no serían de conciencia. Tampo-
co basta que sea una ley considerada injusta, pero que no imponga
una conducta éticamente reprobable para esa persona.
En definitiva, se funda en la posible negatividad de una ley civil,
y se refiere al valor prioritario de la persona respecto del Estado
(15). Hay OC siempre que la autoridad pretende imponer un man-

778 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

dato que va en contra de las convicciones éticas y morales de una


persona. Las autoridades deben respetar las libertades básicas, que
forman parte de los derechos humanos de las personas.
Pero la conciencia humana puede estar informada por códigos
muy variados (religiosos filosóficos, culturales), que el derecho no
puede determinar de forma precisa. Es el elemento más difícil de
probar, al ser subjetivo (4). Muchas veces la única prueba directa
de las convicciones morales del objetor es su palabra que, por lo
general, debe darse por buena, salvo que existan razones para pen-
sar lo contrario (9). Los métodos que se utilizan en los países para
comprobar la sinceridad de los supuestos objetores son muy varia-
dos. Un ejemplo es la prestación social sustitutoria de igual magnitud
o más gravosa que la obligación general, que se utiliza en muchos
países en relación con la OC al servicio militar. Sin embargo, el que
la prestación social sustitutoria sea mayor, en vez de igual magni-
tud, ha sido cuestionada al considerarse una violación de la libertad
de conciencia y de la igualdad ante la ley (5).
La OC es más frecuente ante los preceptos legales positivos, que
obligan a unas determinadas conductas, con perjuicios en caso de
negarse. Pero también se puede dar ante preceptos negativos, que
prohíben una acción. Además, la OC es más factible cuando se tra-
ta de un precepto positivo, ya que su incumplimiento suele ser me-
nos grave y ocasionar menos alteraciones en el orden social, que
cuando hay una violación de un mandato prohibitivo, debido al
principio de libertad que existe en los estados democráticos (18).
d) La OC debe respetar unos límites justos, como el que no afecte de
forma grave a los derechos de terceros, ni lesione el orden público
o el bien común. Hay leyes que no son objetables al proteger debe-
res ineludibles de justicia. Por ejemplo, el objetar contra el pago de
impuestos, o el deber legal de dar alimentos y educación a los hijos
menores, o el deber del médico de atender a un paciente en situación
de urgencia, con riesgo para su vida. En cambio, hay otros deberes
legales que, aunque buscan el bien común, como toda ley, resuelven

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 779


[Link]
F. J. Marcó Bach

situaciones circunstanciales o de conveniencia en una situación,


pero que su incumplimiento conlleva consecuencias menores res-
pecto de los deberes ineludibles de justicia (5).

3. Fundamentos que amparan la objeción


de conciencia (OC)

Los derechos humanos son inherentes al ser humano, y la OC se


fundamenta en los derechos humanos, como una concreción del
derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión,
así como en la prohibición de discriminar por razones religiosas.
Estas libertades están reconocidas en casi todas las constituciones
y en diversos documentos jurídicos internacionales, que veremos
en este apartado.
Actualmente, cualquier persona puede objetar cuando la autoridad
le pide algo que su conciencia lo juzga como incorrecto, contra-
producente o no ético. Ninguna autoridad puede eliminar la liber-
tad de conciencia, y obligar a realizar algo que va contra nuestras
convicciones éticas y morales. Las autoridades tienen la obligación
de respetar las libertades básicas que forman parte de los derechos
humanos. Si un Estado no respeta o no permite la OC, entonces va
contra los derechos humanos y la libertad. Nunca se puede consi-
derar la OC como una conducta ilícita en un sistema democrático,
en donde existe una protección real de los derechos humanos. La
OC se entiende en la actualidad como una inmunidad de coacción
por parte de la autoridad o una norma jurídica, para que, dentro de
los justos límites, a nadie se le obligue a actuar en contra de su
conciencia o se le impida obrar conforme a ella. La OC es un refle-
jo de la inquietud actual para establecer límites a los Estados, cada
vez más invasivos, siendo un medio de resistencia a una intromi-
sión abusiva de la autoridad en la interioridad de las personas,
quienes pueden manifestar su oposición abierta a obedecer un
mandato legal (5).

780 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

Lo propio del ser humano es la libertad y la voluntad, lo que im-


plica la libertad de conciencia para pensar y escoger un tipo de ac-
ción. Si se anula la voluntad, ese ser humano ya no es libre. Por la
libertad de pensamiento, las personas pueden tener sus ideas en
cualquier campo, y escoger en conciencia con su voluntad un tipo
de decisión. Otra cosa diferente es la libertad de acción, ya que se
puede escoger algo, pero, a veces, no se consigue actuar. Nadie
puede coartar mi libertad de elección; en cambio, la libertad de ac-
ción está en el contexto de otras acciones humanas. Siempre se
dice que «mi libertad termina donde empieza la libertad de otra
persona», y eso afecta a la libertad de acción. El sistema legal limita
la libertad de acción, que puede estar reglamentada entre dos extre-
mos, lo obligatorio y lo prohibido. Pero en medio, hay un amplio
espacio para la libertad de acción. Otro aspecto que limita la liber-
tad de acción es la conciencia moral, que puede plantear el rechazo
a una acción y, en consecuencia, no se deberá realizar algo que la
autoridad quiere imponer. ¿Qué hacemos entonces? Hay diferentes
derechos, obligaciones, valores, y existe una gran variedad entre
las personas. Unas opciones las podemos compartir, pero otras no,
por la libertad de pensamiento o por estar en contra de nuestra
conciencia, debiéndose entonces ejercer la OC.
El derecho a la OC se justifica también con base en la protec-
ción de la autonomía y la integridad moral, que son parte de la dig-
nidad de la persona (16). La autonomía individual comprende la
autonomía moral de darse unos valores y principios éticos, con los
que decidimos guiar la vida y las acciones. Un Estado que obligara
a sus ciudadanos a una acción por medio del castigo y en contra de
su voluntad, en vez de por sentido del deber, no estaría respetando
la autonomía, ni estaría reconociendo su dignidad como seres hu-
manos. Respetar la autonomía individual implica una visión plura-
lista, que acepte que los ciudadanos tienen derecho a actuar según
sus convicciones éticas, siempre que exista una justificación sufi-
cientemente fuerte como para no exigirles el cumplimiento de una
norma con carácter obligatorio. Sin embargo, algunos objetan

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 781


[Link]
F. J. Marcó Bach

sobre la autonomía individual, diciendo que por sí misma no es ra-


zón para concluir que el juicio y la acción sean correctos. Por ejem-
plo, cuando uno decide actuar autónomamente según principios
neonazis o de discriminación racial. Ciertamente, para ser acepta-
bles los juicios y acciones personales, deben ser basados en princi-
pios éticos o religiosos razonables para la comunidad, y no por
conveniencia personal o por razones que vulneren gravemente los
derechos de otros (9).
Respecto a la justificación con base en la integridad de concien-
cia, como se expuso en la primera característica esencial de la OC,
la persona no podrá realizar una acción a la que está obligada, si va
en contra de la integridad de su conciencia, que es parte de su
identidad. El realizar esa acción implicaría que se disocie a sí mis-
mo, al actuar en contra de su propia identidad moral (9).
El derecho a la OC está reconocido legalmente en casi todos los
países, según puede verse en el mapa global de normas sobre obje-
ción de conciencia (19), siendo en la mayoría de los países un reco-
nocimiento con limitaciones, pero en otros es ilimitado (Angola,
Cuba, Estonia, Moldavia, Namibia, Zimbabue), y sólo está prohi-
bido en Bulgaria, Etiopía, Finlandia, Lituania, Suecia y Venezuela.
Hay otros países que no tienen leyes al respecto, ni a favor ni en
contra, tanto en Europa (Macedonia, Suiza, Turquía, Ucrania),
como en América (Bahamas, El Salvador, Guatemala, Haití, Hon-
duras, Nicaragua, República Dominicana), y en bastantes naciones
de Oriente medio, África y Asia.
El reconocimiento de la OC en la mayoría de los países no está
amparado a nivel constitucional, pero sí en leyes secundarias. La
OC tampoco está reconocida de forma explícita en los instrumen-
tos jurídicos internacionales, excepto el caso de la OC al servicio
militar obligatorio. Pero la gran mayoría de constituciones y los do-
cumentos internacionales recogen los derechos a la libertad de
pensamiento, conciencia y religión, de los cuales deriva, como con-
secuencia, el derecho a la OC. Además, este derecho está reforzado

782 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

por las disposiciones legales que prohíben la discriminación por


razones religiosas.
Sin embargo, para poder ejercer la OC no es estrictamente nece-
sario su reconocimiento por las leyes de un país; no depende de la
voluntad de los legisladores. Aunque la OC no esté reconocida en el
orden jurídico, está justificada automáticamente por los principios
éticos y el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia, reli-
gión, así como el de no discriminación por razones religiosas, que
están reconocidos en todas las constituciones y en diversos instru-
mentos jurídicos internacionales. Los derechos humanos se pue-
den entender como un tipo de derechos morales, que no surgen de
las normas del derecho positivo (9), sino, como indica Nino (20):
...se entiende que los derechos así creados constituyen sólo una consagración,
reconocimiento o medio de implementación de aquellos derechos que son lógica-
mente independientes de esta recepción jurídica. Se reclama el respeto de los
derechos humanos aun frente a sistemas jurídicos que no los reconocen y preci-
samente porque no los reconocen. Actualmente es insostenible el negarse
a aceptar la OC si, al mismo tiempo, se reconoce el derecho a la
libertad de conciencia. Si bien un sistema jurídico puede no reconocer
el derecho a la OC, se puede reclamar a partir de una justificación,
no sólo en términos de derechos humanos, libertad, autonomía,
integridad, dignidad, sino también a partir de estos derechos reco-
nocidos explícitamente en los instrumentos jurídicos internacio-
nales, que se describen a continuación (9):

1. Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU (21), que en


el artículo 18 dice: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento,
de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de reli-
gión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia,
individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñan-
za, la práctica, el culto y la observancia.
Además, el artículo 2.1 indica que la religión no puede constituir
un factor de discriminación para el disfrute de los derechos y liber-
tades individuales proclamados en la Declaración: Toda persona tiene

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 783


[Link]
F. J. Marcó Bach

todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción


alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición.

2. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU (22), que


es vinculante jurídicamente en los Estados que lo han adoptado,
entre ellos México, que dice en el artículo 18.1, de forma similar al
anterior documento: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensa-
miento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o de
adoptar la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de mani-
festar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público
como en privado, mediante el culto, la celebración de los ritos, las prácticas y la
enseñanza.
Además, el artículo 8.3 menciona la OC para el servicio militar.
El apartado «a» dice: Nadie será constreñido a ejecutar un trabajo forzoso
u obligatorio. Pero en el apartado «c» enumera varias actividades que:
No se considerarán como trabajo forzoso u obligatorio, a efectos de este párrafo.
Entre ellas, el inciso «ii» se refiere como excluido el servicio mili-
tar: El servicio de carácter militar y, en los países donde se admite la exención
por razones de conciencia, el servicio nacional se debe prestar conforme a la ley
por quienes se opongan al servicio militar por razones de conciencia.
Por otra parte, el artículo 26 mantiene el principio de no discri-
minación por motivos religiosos del art. 2.1 del anterior documento, y
dice: Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discrimi-
nación a igual protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discri-
minación y garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra
cualquier discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión,
opiniones políticas o de cualquier índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición social.

3. Convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discri-


minación racial de la ONU (23), vinculante jurídicamente en los Estados
que la han adoptado, entre ellos México. El artículo 5 prohíbe la

784 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

discriminación y garantiza la igualdad ante la ley: ...los Estados parte


se comprometen a prohibir y eliminar la discriminación racial en todas sus for-
mas y a garantizar el derecho de toda persona a la igualdad ante la ley, sin
distinción de raza, color y origen nacional o étnico, particularmente en el goce
de los derechos siguientes. Entre los diversos derechos que garantiza, en el
inciso «[Link]» está: El derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de
religión.

4. Convenio (número 111) Relativo a la Discriminación en Materia de Em-


pleo y Ocupación de la Organización Internacional del Trabajo (24), vincu-
lante jurídicamente en los Estados que lo han adoptado, entre ellos
México. El inciso «a» del artículo 1° indica lo que comprende el
término discriminación, y en el inciso «b» se explica el derecho a
reclamar en caso de una distinción, exclusión o preferencia:
a) Cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza,
color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que
tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el
empleo y la ocupación.
b) Cualquier otra distinción, exclusión o preferencia que tenga por efecto
anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo u ocupa-
ción, que podrá ser especificada por el miembro interesado, previa consulta con
las organizaciones representativas de empleadores y de trabajadores, cuando di-
chas organizaciones existan, y con otros organismos apropiados.

5. Convención Americana sobre Derechos Humanos, o Pacto de San José de


la Organización de Estados Americanos (25), vinculante jurídicamente
en los Estados que la han adoptado, entre ellos México. De forma
similar a los documentos anteriores, en el artículo 1.1 se refiere al
respeto de los derechos y libertades sin discriminación alguna: Los
Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y
libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda
persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos
de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 785


[Link]
F. J. Marcó Bach

índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra


condición social.
Por otra parte, el artículo 12 sobre libertad de conciencia y de
religión, vuelve a ratificar lo expresado en los documentos anteriores:
a) Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este
derecho implica la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de
religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o
sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado.
b) Nadie puede ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar
la libertad de conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de
creencias.
c) La libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias está
sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley y que sean necesarias
para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos
o libertades de los demás.

6. Convenio Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa (26),


vinculante jurídicamente para los Estados europeos que lo han
adoptado. El artículo 9 protege la libertad de pensamiento, de con-
ciencia y de religión, de forma similar a los anteriores documentos.
Como en los demás instrumentos jurídicos internacionales, tam-
poco reconoce el derecho general a la OC, excepto en el caso de la
OC al servicio militar, que lo indica en el artículo 4, de una forma
semejante al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de
la ONU (22).

4. Problemas que plantea la objeción de conciencia

Entre los problemas éticos y jurídicos que plantea la OC están:

a) Cómo gestionar la diversidad de convicciones éticas, con legislaciones que


obligan a realizar ciertos actos que van en contra de las convicciones morales
personales.

786 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

Las convicciones éticas, filosóficas o religiosas son un elemento


central de la personalidad moral del individuo. Esto implica que los
motivos de conciencia son fundamentales para la persona objetora,
tanto en creyentes como en no creyentes de una religión y, por lo
tanto, es muy diferente a una simple opinión, que siempre es mucho
más superficial y cambiante. La OC es una concreción del derecho
a la libertad de conciencia para escoger un tipo de acción, dentro
de unas justas limitaciones, lo que forma parte de los derechos hu-
manos y que está amparado en todas las legislaciones internacio-
nales y en la mayoría de los países. Las autoridades están obligadas
a respetar las libertades básicas que forman parte de los derechos
humanos, siendo actualmente la OC un mecanismo que permite
evitar la coacción de las autoridades en contra de la integridad de
conciencia de los ciudadanos, que es parte de su identidad profunda
(5). La OC exige armonizar la interpretación de las normas jurídicas
en cuanto a la aplicación de los derechos.
Por otra parte, las leyes de un Estado no se pueden concebir
siempre como neutras, o como resultados de una deliberación
puramente racional, ya que a veces surgen de un grupo dominante
de la sociedad en las cámaras legislativas, que tienen unos rasgos
ideológicos, sociales, culturales, históricos y religiosos. En conse-
cuencia, las minorías pueden tener rasgos diferenciados ante leyes
aprobadas; por ejemplo, cuando se determina un día festivo de la
semana con base en una religión predominante, para beneficiar a
los fieles de la confesión mayoritaria el que puedan practicar su
culto sin interferencias laborables o educativas. Pero eso penaliza a
los fieles de confesiones minoritarias, que deben tener derecho a
que se les autorice ausentarse del trabajo o de la escuela en un día
laborable (8).
En consecuencia, el derecho a la libertad de conciencia no debe
tener otros límites que el producir un perjuicio grave a otra perso-
na. Por ejemplo, el personal sanitario testigo de Jehová no puede
negarse a realizar una transfusión sanguínea cuando tiene un paciente

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 787


[Link]
F. J. Marcó Bach

en situación de urgencia vital, con riesgo de muerte. Sin embargo,


no hay razones para obligar o prohibir una conducta a una persona
objetora de conciencia, cuando no hay consecuencias importantes
para los demás.

b) Cómo encajar el derecho a la desobediencia a una ley por OC,


con la obligación de obedecer las normas jurídicas.

En la OC se solicita un trato especial por encima de las leyes por un


tema de conciencia, lo que implica introducir en el derecho la des-
obediencia a las leyes; es decir, oponerse a la autoridad del derecho
y a la obligación de cumplirlas. ¿El derecho puede amparar su pro-
pia desobediencia? En una postura muy formalistas del derecho se
llega a afirmar que, si se permite la desobediencia a las normas jurí-
dicas, el derecho mismo pierde su sentido. Para algunos no es fácil
admitir el régimen de excepción o privilegio que implica la OC,
siempre que exista un conflicto entre la conciencia personal y una
ley, llegando a pensar que el permitir la OC puede ser el primer
paso de una pendiente resbaladiza, que termine por anular la auto-
ridad del derecho (9). Respecto de este problema existen tres pos-
turas principales:
1. La inadmisibilidad. Se rechaza la posibilidad de la OC, al preva-
lecer el carácter obligatorio y coactivo de la norma jurídica. Un
ejemplo de esta postura es el artículo 61 de la actual Constitución
de Venezuela, que protege la libertad de conciencia, pero prohíbe
explícitamente la OC: Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia
y a manifestarla, salvo que su práctica afecte la personalidad o constituya un
delito. La objeción de conciencia no puede invocarse para eludir el cumplimiento
de la ley o impedir a otros su incumplimiento o el ejercicio de sus derechos (27).
Se basa en que la esencia del derecho es su carácter general, im-
personal, obligatorio y coactivo, buscando que sea obedecido para
garantizar la certeza jurídica y la estabilidad de la sociedad. No se
puede aceptar que las creencias personales tengan primacía sobre
las normas jurídicas. Esta postura suele incluir una defensa robusta

788 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

del orden social y político, ya que la ausencia de leyes o su deroga-


ción produce desórdenes, siendo un peligro para la estabilidad de
la sociedad, al no garantizar la certeza jurídica. También se suele
incluir el que las leyes en la democracia son un reflejo de la volun-
tad general, y surgen de un debate abierto y razonado, por lo que
no debe existir posibilidad de rechazo a las normas aprobadas (8).
Es una posición muy formalista del derecho e inadmisible, ya que
la OC no constituye ninguna autorización para desobedecer el dere-
cho, pues sería absurdo, sino que sólo es una cláusula en atención a
la conciencia del sujeto, que permite exentar del cumplimiento de
determinadas obligaciones o del padecimiento de las sanciones co-
rrespondientes (28).
2. La admisibilidad protegida. Esta postura considera que la OC es
un derecho fundamental que no puede ser negado, salvo por cir-
cunstancias excepcionales previstas por la ley. Se fundamenta en
que la autonomía y la libertad de conciencia personal están por en-
cima de la norma jurídica. También se basa en la libertad religiosa,
que es uno de los derechos humanos y un derecho constitucional.
En consecuencia, esta postura afirma que la norma civil ha de ce-
der ante las convicciones fundamentales de los objetores (27). Se
considera válida la OC, ya que el derecho es más que una serie de
disposiciones que obligan a las personas. El derecho también debe
crear espacios de libertad frente a la injerencia del Estado y de las
mayorías legislativas asociadas a grupos ideológicos o religiosos.
En los derechos humanos se reconoce la autonomía moral de las
personas, su identidad y su derecho a ser diferente frente a la intro-
misión del Estado (8). Hay especialistas que afirman que los dere-
chos humanos son la «carta del triunfo ante las mayorías», o «la ley
del más débil» (29).
3. Aceptación regulada. Esta postura trata de conciliar la autonomía y
la conciencia ética personal con las exigencias del ordenamiento
jurídico, especialmente en lo referente a los derechos ajenos. La re-
gulación de la OC debe cumplir con una serie de requisitos de
fondo y forma (27), como cualquier otro procedimiento legal. Pero

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 789


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F. J. Marcó Bach

la regulación debe ser mínima, ya que no se puede intentar regla-


mentar todos los aspectos para ejercer la OC; de intentarlo, sería
una sobrerregulación difícil de aplicar en la práctica, con todos los
problemas que conlleva el tratar de pensar todas las posibilidades y,
además, con los problemas que se crean al tratar de aplicar un regla-
mento demasiado específico (9). Tampoco la OC se puede reducir a
un conflicto entre los derechos de las personas, ya que se puede
caer en falsos dilemas, oponiendo derechos de personas que en sí
mismos son conciliables. Los motivos de conciencia deben ser rele-
vantes para el derecho, y constituyen un motivo legítimo para incum-
plir una determinada disposición legal (5). El autor de este trabajo
considera admisible la aceptación de una cierta regulación de la OC,
pero en grado mínimo, que debe ser aceptable siempre que no
exista una vulneración importante de los derechos humanos de los
demás, entre otros, del derecho a la vida que es el primero, o una
afectación importante al orden público y democrático de la sociedad.

c) ¿Cómo considerar mejor la naturaleza de la OC: ¿como un derecho


fundamental o como una excepción tolerada por el sistema jurídico?

La OC implica una tensión entre el deber jurídico y el deber moral,


que fundamentalmente se vincula al conflicto entre los deberes
profesionales y las convicciones personales (30). Por ello, hay dos
concepciones contrapuestas sobre la naturaleza de la OC. Unos la
consideran como un derecho fundamental de la persona objetora,
que se puede exigir ante un Estado o autoridad. Ello implica que la
libertad es la regla, y la regulación sería la excepción, que debe es-
tar muy bien justificada. La otra postura es la que considera la OC
como una excepción tolerada por el sistema jurídico, como parte
de la democracia y de la diversidad de la sociedad, aunque siempre
debe tener prioridad la ley sobre la conciencia individual. Ello im-
plica que la OC es una concesión a los objetores, y las autoridades
pueden poner todos los límites que crean oportunos para mante-

790 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

ner la norma jurídica, el orden social y evitar desórdenes sociales


extrajurídicos (9).
Pero como se expuso en la primera característica esencial de la OC,
ésta es fundamental para la integridad de la conciencia de la persona,
que es una parte importante de su individualidad y de la concep-
ción que tiene de sí misma (16). Por otra parte, la naturaleza jurídi-
ca de la OC es ser una modalidad del derecho humano a la libertad
de conciencia y, por lo tanto, su fundamento es el mismo que el de
los demás derechos humanos; es decir, la dignidad humana. En
consecuencia, al igual que las libertades de pensamiento, concien-
cia y religión deben respetarse en todos los casos, excepto si existe
una clara necesidad de su limitación por razones graves plenamen-
te justificadas, como establece la normativa internacional de los
derechos humanos (5).

d) Algunos consideran que la utilización masiva de la OC está siendo usada


como estrategia colectiva para oponerse a leyes controversiales, produciéndose un
boicot a la ley y al Estado, que debe prestar un servicio público.

Efectivamente, algunos afirman que la OC está siendo usada, no


sólo de manera personal para preservar la integridad de la concien-
cia, sino como una estrategia colectiva para desbaratar las políticas
públicas de salud e impedir a las mujeres acceder a un servicio (31).
Esto se parece un poco a las ideas de conspiración para justificar
su oposición a la OC, o para admitirla en otros ámbitos profesiona-
les, pero no en el campo sanitario. Tratar colectivamente de blo-
quear y cambiar una ley o una política pública es lo propio de la
desobediencia civil, que se caracteriza por ser colectiva y cuya fina-
lidad es conseguir un cambio político. Sin embargo, la OC es siem-
pre personal, y no tiene como finalidad ir contra el Estado, sino
únicamente solicitar una exención para defender su integridad de
conciencia personal.
Pero cuando se promulga una ley por una mayoría legislativa
con base en una ideología, que va en contra de criterios éticos,

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 791


[Link]
F. J. Marcó Bach

científicos, culturales o religiosos de una buena parte de los ciuda-


danos, se puede producir una OC individual simultánea de muchos
profesionales. Sigue siendo una OC a nivel personal, al afectar gra-
vemente esa ley en su conciencia personal ética o científica. Por
ejemplo, suele ocurrir entre profesionales de la salud cuando se
aprueba una ley de despenalización del aborto electivo.
Todos los datos científicos coinciden en que después de la fe-
cundación se inicia la vida del ser humano, y no hay un sólo dato
en contra, de forma que esto constituye un hecho científico perfec-
tamente probado (32). No hay ningún libro de medicina que nie-
gue que la vida humana comience con la fecundación. Sólo existen
argumentos ideológicos, que no están apoyados por datos científi-
cos. Por otra parte, la finalidad de un médico, desde el juramento
hipocrático (siglo IV a.C.), es salvar vidas (curar, o al menos paliar o
consolar), pero nunca su objetivo puede ser el eliminar una vida
humana. Ningún código de ética médica avala el aborto, y el jura-
mento hipocrático lo prohíbe explícitamente. En consecuencia,
ante ciertos tipos de leyes ideológicas, es lógico que un gran núme-
ro de profesionales se nieguen a realizar ese procedimiento electi-
vo, con base en sus conocimientos científicos y en sus principios
éticos. Esta oposición no es una desobediencia civil organizada,
sino una OC individual y aislada, en la que pueden coincidir bastan-
tes profesionales a título personal. Otra cosa es cuando el paciente
presenta una urgencia vital, con riesgo de muerte, que, por el deber
profesional, el médico no puede rechazar un procedimiento nece-
sario para salvar una vida por OC. Por ejemplo, ante un embarazo
ectópico o un aborto espontáneo incompleto, cuya obligación es
realizar un legrado terapéutico.

e) Existe la posibilidad de fraude al apelar a la OC, y hay que estudiar


cómo se puede determinar si tiene un sustrato verdadero.

La palabra del que solicita el derecho a la OC suele ser la única evi-


dencia directa de sus convicciones éticas. Por ello, existe la posibili-

792 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

dad de abusos, apelando a la OC para no realizar un acto, cuando el


verdadero motivo es realmente otro. Por ejemplo, podría ocurrir
que algunos médicos poco éticos de hospitales públicos, que sue-
len estar saturados de pacientes, apelen a la OC para no realizar de-
terminados procedimientos, siendo la verdadera razón el disminuir
su carga de trabajo, que suele ser muy grande (9). Por ello, hay que
discutir cómo se puede determinar si la OC tiene un sustrato verda-
dero, o es sólo un medio para reducir sus obligaciones laborales.
Lo primero es preguntarnos: ¿el derecho puede enjuiciar los da-
tos de conciencia íntima e impenetrable para cualquier persona aje-
na al objetor? ¿Se pueden hacer objetivos los parámetros subjetivos
del objetor? Para responder a la primera pregunta, son interesantes
las observaciones que hace Desantes a propósito de la cláusula de
conciencia (33): el derecho no juzga acerca de las intenciones ni sobre los
hechos que ocurren en el interior de la personalidad del hombre [...], pero el
que el hecho de conciencia tenga su origen y desarrollo en el interior del hombre,
no impide que, tras su manifestación externa, repercuta en la vida de la comu-
nidad cuyo ordenamiento, sin dejar de ser ético, es ya jurídico por naturaleza
[...]. La extrapolación del hecho interior de la conciencia a la esfera externa,
que ya cae bajo el imperio del derecho, se produce de varias formas [...]. Una
de ellas, porque el mismo hombre que ha vivido las experiencias sucesivas de la
conciencia, quiera exteriorizarlas o, al menos, exteriorizar sus efectos.
Por lo tanto, el derecho no puede determinar de forma precisa
los códigos de conciencia de un individuo, pero se ocupa de la
conciencia a través de las consecuencias de sus acciones. No puede
entrar en si la formación de su conciencia es correcta o incorrecta,
si su desenvolvimiento interno es cierto o dudoso, o si la decisión
de la voluntad coincide con el dictamen de su conciencia. El derecho
protege la intimidad y la conciencia libre del individuo, permitien-
do, por ejemplo, el secreto profesional del informador o de minis-
tros religiosos en un proceso civil. La justicia presupone siempre la
buena fe del informador, excepto que existan datos en contra, aun-
que siempre hay el riesgo de error (5).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 793


[Link]
F. J. Marcó Bach

Respecto de la segunda pregunta sobre si es posible objetivar


los parámetros subjetivos del objetor, hay que decir que es el ele-
mento más difícil de probar. Sólo se puede verificar la veracidad a
través de su propia conducta, sin que ello implique una violación al
derecho de la intimidad. Pero, por lo general, se debe dar por bue-
na la palabra del objetor, salvo que existan razones para pensar lo
contrario (9). Otra forma de asegurarse de que no haya un fraude
es sustituir la actividad que se objeta por otro tipo de trabajo de
igual magnitud. Es una forma de evitar que los compañeros sientan
que se les carga de trabajo por la OC de un colega.

f) Cómo conciliar la libertad de conciencia del personal sanitario, con los


derechos de los pacientes a recibir una prestación, como en el caso del aborto.

El problema se refiere a saber si el personal sanitario puede ante-


poner sus convicciones éticas y científicas a una petición legal por
parte de un paciente, que realiza con base en su autonomía. Como
se expuso en la cuarta característica esencial de la OC, ésta debe
respetar unos justos límites, de manera que no afecte de forma gra-
ve a los derechos de terceros. El médico tiene sólo los derechos
que el paciente le concede. Si el paciente libremente le confía su
curación, el médico es responsable de un servicio cualificado para
su salud, con base en su ciencia y conciencia. El paciente no puede
ser obligado a un procedimiento, ya que su conciencia no puede
violarse. Pero tampoco la conciencia del médico puede violarse por
el paciente, de forma que el médico no puede ser reducido a mero
instrumento de la voluntad de éste. La libertad y los derechos de
ambos son iguales. Nadie puede obligar a los médicos a restringir
sus derechos humanos, ya que son personas, y no un mero medio
de órganos administrativos.
Los médicos son personas libres y responsables, con unos valo-
res que norman su conducta profesional. Nadie puede obligarles a
realizar un acto que esté en contra de sus criterios médicos y éticos.

794 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

Cualquier personal de salud puede objetar cuando se le pide algo


que no es adecuado ética o científicamente. Si el paciente le solicita
un acto que considera contrario a su libertad científica o de con-
ciencia, puede negarse a actuar según el deseo del paciente en
nombre de su conciencia y ciencia, interrumpiendo la «alianza tera-
péutica». La única limitación para que un médico ejerza su OC es
no producir un perjuicio grave a terceros, como en el caso de una
urgencia médica, ya que está en riesgo la vida del paciente, según
establece la normativa internacional de derechos humanos. Por
ejemplo, el médico puede negarse a prescribir un fármaco que soli-
cita el paciente, por ser no indicado o contraindicado; a realizar
procedimientos fútiles o desproporcionados, que puede ocurrir en
pacientes terminales inconscientes a petición de los familiares, que
amenazan con demandas si no realiza la acción solicitada. Si el mé-
dico considera que esa petición es un claro ensañamiento terapéutico,
lo ético es explicarles que eso va en contra de los criterios médicos
y de su conciencia. Sin embargo, si persisten en su postura, se debe
hablar con el director de la institución para que les proponga que,
si no aceptan las convicciones científicas y éticas del médico tra-
tante, son libres para irse a otro hospital y buscar otro médico. Si
hubiese una demanda al médico por no aceptar la solicitud del
paciente, ésta no prosperaría.
Todo esto ha sido recogido en gran parte de los códigos de
deontología médica o de conducta del personal de salud de los dis-
tintos países, en los que la OC es una expresión del respeto absoluto a
la dignidad del médico (7). Estos códigos siguen las recomendaciones
de la Organización Mundial de la Salud, de la Organización Pana-
mericana de la Salud y de la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que se refieren al
establecimiento de guías o códigos nacionales de conducta ética en
medicina. Por citar los de algún país, en México está la Carta de
Derechos Generales de los Médicos (34), donde se especifica que
su primer derecho es: Ejercer la profesión en forma libre y sin presiones de

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 795


[Link]
F. J. Marcó Bach

ninguna naturaleza. El médico tiene derecho a que se respete su juicio clínico


(diagnóstico y terapéutico) y su libertad prescriptiva, así como su probable deci-
sión de declinar la atención de algún paciente, siempre que tales aspectos se sus-
tenten sobre bases éticas, científicas o normativas. De igual forma, el numeral
28 del Código de Bioética para el Personal de Salud de la Comisión
Nacional de Bioética de México (35) dice: El personal de salud podrá
rehusarse a aplicar medidas diagnósticas y terapéuticas que a su juicio pongan
en riesgo la vida, la función de los pacientes o su descendencia, bien sea a peti-
ción de los propios pacientes, de sus superiores jerárquicos o autoridades institu-
cionales, cuando se oponga a la práctica médica comúnmente aceptada, a los
principios bioéticos, a sus capacidades profesionales o a razones de objeción de
conciencia.
La situación más compleja se presenta cuando hay un conflicto
entre el derecho a la salud reproductiva de la mujer y el derecho del
personal sanitario a la OC, especialmente en el tema del aborto en
hospitales públicos, ya que el Estado debe garantizar esa prestación
en condiciones seguras. El desarrollo tecnológico en la medicina
permite en la actualidad que se presenten situaciones que van en
contra del fundamento de la profesión sanitaria. Son procedimien-
tos que, en vez de ir encaminados a la protección de la vida y de la
salud, tienen como finalidad el acabar directamente con la vida de
un ser humano, como el caso de la eutanasia o el aborto. Los médicos
han realizado un juramento para salvar las vidas de sus pacientes.
En casi todos los países con legislaciones despenalizadoras, la OC
viene reconocida como un derecho específico, con cláusulas que
prohíben la discriminación del personal de salud que se niegue a
participar en esas prácticas por motivos de conciencia (4). La OC
del personal de salud se produce ante un procedimiento que le es
solicitado por un paciente, y al cual estaría obligado profesional-
mente por ser legal, pero que a su conciencia le parece ilícito desde
el punto de vista ético (36), al ser contrario a las normas deonto-
lógicas, a los datos científicos, a su ética o a preceptos religiosos.
El problema de la OC médica ante la despenalización del aborto
se ha discutido en el problema 4, sobre si puede ser una estrategia

796 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

de boicot ante una ley controversial. Hay que añadir, que el Estado
es quien tiene que aportar las soluciones para que se respete el
derecho a la OC del personal sanitario, sin sanciones o discrimina-
ciones y, al mismo tiempo, garantizar que la paciente pueda some-
terse a una interrupción del embarazo electiva, en condiciones de
calidad suficiente. La primera forma de garantizarlo es que haya
suficiente personal de salud no objetor en los hospitales públicos.
Si resulta que un hospital público no tiene médicos no objetores,
se debe contratar nuevo personal no objetor. Si no lo consigue, las
pacientes tienen que ser transferidas a otros hospitales públicos de
la zona. Por último, si todos los hospitales públicos de una región
carecen de personal no objetor, se debe derivar a las pacientes a
clínicas privadas que realicen abortos, mediante un acuerdo econó-
mico con el Estado, siempre que sean clínicas registradas para
garantizar un servicio de suficiente calidad, seguridad e higiene. Lo
que en ningún caso se puede permitir, porque sería ilegal al ir con-
tra el derecho humano de la libertad de conciencia por no destinar
suficientes recursos, es que se fuerce al personal sanitario a realizar
abortos en contra de su conciencia, excepto en casos de urgencia
por riesgo para la vida del paciente. Pero nunca un aborto electivo
deseado por una paciente es un asunto de urgencia, ni de riesgo
para su vida, e incluso se puede considerar que no es realmente un
asunto de salud.

5. Hay que determinar cuándo y cómo se debe


manifestar la OC

Respecto de cuándo se debe manifestar la OC, lo ideal es no espe-


rar a que le soliciten realizar un procedimiento que va contra su
conciencia. Esto es especialmente importante en el personal de sa-
lud, ya que si el titular del centro o del servicio no sabe previamen-
te quién es o no objetor, pueden crearse conflictos importantes

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 797


[Link]
F. J. Marcó Bach

cuando se está de guardia. Lo primero es conocer bien lo que es la


OC. Luego, objetar previamente las prácticas concretas ante el
superior jerárquico, pero no de forma verbal, sino por escrito. Esto
se debe realizar cuando se comienza a trabajar en una institución o
cuando se aprueba una práctica que va contra sus convicciones
éticas personales. Al comunicarlo, el servicio podrá organizarse con
personal no objetor, y asignar al objetor otro tipo de procedimien-
tos. Si no es atendida la objeción, los siguientes pasos son:
a) El personal sanitario recurrirá ante el Comité Hospitalario de
Bioética, al cual le compete el tema de la OC, para asegurar la ho-
nestidad y coherencia del objetor. Pero no es su competencia el
determinar la eticidad del procedimiento que alega el objetor, ya
que nadie puede sustituir su conciencia.
b) Si el profesional está en nómina, puede recurrir también al sin-
dicato, cuya misión es defender los derechos humanos del trabajador.
c) Si no se acepta su OC y se le quiere obligar a realizar un pro-
cedimiento que objeta, mientras está transcurriendo el tiempo ante
las diferentes instancias, entonces se debe solicitar un amparo legal.
d) Para no enfrentar en solitario una negativa al derecho de la
OC, puede pedir el apoyo al consejo de la especialidad o a otros
colegas, para tomar decisiones conjuntas.
e) En el caso de los médicos residentes, que también pueden
ejercer el derecho a la OC, es bueno que los apoyen desde la univer-
sidad de procedencia, ya que son los más vulnerables por su juven-
tud e inexperiencia. Además, hay casos de presiones por parte de la
institución hospitalaria para que, como aprendizaje profesional,
realicen procedimientos que van contra su conciencia, como un
aborto. Pero eso se puede aprender perfectamente realizando le-
grados terapéuticos en abortos espontáneos, que son alrededor de
la mitad de los abortos en un hospital. No es necesario aprenderlo
con una interrupción voluntaria del embarazo, cuyo objetivo no es
salvar una vida, sino terminar con la vida de uno de los pacientes.
Es importante proteger el derecho a la intimidad del objetor,
para determinar si debe comunicar su OC sólo ante las autoridades

798 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Algunos problemas de la objeción de conciencia

de la institución donde labora o debe hacerse públicamente, lo cual


no sería lo adecuado. Si una normativa del gobierno exigiese a los
profesionales registrar su postura sobre la OC para un procedi-
miento, por ejemplo, para el aborto, dado que la gran mayoría ob-
jetaría por razones científicas y de coherencia ética respecto al fin
de su profesión, lo lógico es que se registren sólo los que son la
postura minoritaria. En el caso del aborto serían los no objetores,
ya que se evidenció en la Ciudad de México que, al aprobarse la ley
del aborto electivo hasta la semana 12, se declaró objetor alrededor
del 88.5% de los médicos y personal sanitario de trece hospitales
(37). Por último, no debe ocurrir que políticos no médicos preten-
dan restringir la OC en algún país, y que el personal de salud no se
persone para dar su opinión profesional, ya que, si no lo hacen, se
les podrá achacar su incomparecencia.
Para terminar, en relación con los documentos que se deben
presentar para solicitar una OC, el objetor entregará un escrito diri-
gido a su superior jerárquico, indicando su nombre, profesión o
especialidad, número de la célula profesional (que debe adjuntar en
copia simple), puesto de trabajo que desempeña, clínica donde
presta sus servicios, área donde labora, y los datos completos de su
domicilio para recibir notificaciones y documentos. A continua-
ción, debe solicitar que se le excuse de participar en una serie de
actos médicos (debe precisar el procedimiento médico, programa,
actividad, práctica, tratamiento, método o investigación, que le oca-
siona un conflicto de conciencia), por ser contrarios a su libertad de
pensamiento, de conciencia y religión. Por último, debe indicar
que: Todo ello, sin detrimento de mi compromiso profesional con la institución
médica que usted representa, así como la mejor disposición de mi parte para
que podamos encontrar en conjunto la prestación de un servicio alterno, que sea
compatible con mi área de conocimiento y experiencia, y resulte equivalente en
tiempo al acto o conducta objetada, con el ánimo de encontrar un equilibrio en
la carga de trabajo con mis compañeros.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 799


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Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 803


[Link]
Some problems of conscientious objection

Some problems
of conscientious objection

Algunos problemas
de la objeción de conciencia

Francisco Javier Marcó Bach*

[Link]

Abstract

Seven problems are raised about conscientious objection (CO): 1)


How to manage the diversity of ethical convictions, with laws that
require acts against personal moral convictions. 2) How to ac-
commodate the right to disobedience to a law by the CO, with the
obligation to obey the law. 3) What is the better way to consider
CO, as a fundamental right or an exception tolerated by the legal
system. 4) Some consider that the massive use of the CO is a co-
llective strategy to oppose controversial laws, producing a boycott
of the law and the State. 5) There is a possibility of fraud when
appealing the CO, having to determine if it has a true substrate. 6)
How to reconcile the freedom of conscience of health professio-
nals with the rights of patients. 7) It is necessary to determine
when and how the CO should be manifested. To facilitate its dis-
cussion, a brief historical evolution of the CO, its definition, its cha-
racteristics, and the foundations that support it, will be previously
described.

* Anahuac University Mexico, Faculty of Bioethics. Mexico City, Mexico.


Email: jmarco@[Link] [Link]
Reception: March 11, 2022. Acceptance: April 15, 2022.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 805


[Link]
F. J. Marcó Bach

Keywords: freedom of conscience and religion; fundamentals and


characteristics of conscientious objection; ethical principles;
human rights; moral integrity.

1. Introduction

When hearing the term conscientious objection (CO), the first


thing that comes to mind is Jehovah’s Witnesses’ refusal of blood
transfusions or refusal of compulsory military service. But in recent
years, CO cases have multiplied, to the point that some authors
speak of a «big bang» of conscientious objections (1). The conflict
between authority and conscience is as old as man, and CO has
been around for centuries in human history. In the Bible appears the
case of the Maccabean brothers (2), and there is also that of the
first Christians who refused to offer sacrifices and worship Caesar
(3). Then, in the Middle Ages, society became more homogeneous,
as there were the same ethical and religious values, so CO was ge-
nerally reduced to disobedience to authority in the face of laws or
mandates that were considered unfair. As of the 16th century, ethi-
cal pluralism of thought, conscience and religion began to increase,
with which conflicts of conscience increased, especially with cases
of objection to compulsory military service. Thus, Napoleon dis-
pensed the Mennonites who objected to the service of arms in the
conquered countries, assigning them to auxiliary services of the
army (4).
In the 20th century, the term CO began to be used properly, clo-
sely linked to human rights. The first CO legal ordinances also
appeared in several countries, initially in relation to the refusal of
compulsory military service, based on religious beliefs or for paci-
fist, humanist, ethical or philosophical reasons, even in non-belie-
vers (5). The CO to military service is approved linked to a substitute
civilian or unarmed military service (health, quartermaster, admi-
nistrative) in Sweden (1902), Australia (1903), South Africa (1912),

806 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

Great Britain (1916), Canada, New Zealand and the United States
(1917), Soviet Russia (1919), Norway and the Netherlands (1922),
Denmark (1933), Luxembourg (1953), France (1953), Austria
(1955), Finland (1959), Belgium (1964), Federal Republic of Ger-
many (1968), Italy (1970), Portugal (1976), Spain (1978), Argentina
(1985), and Paraguay (1992) (4, 6, 7). Today, society has diversified;
it is becoming increasingly complex and pluralistic with a greater
diversity of opinions, cultural identities, conceptions of thought,
ethical and philosophical ideas, and religious beliefs, so that CO
assumptions have multiplied. Therefore, it is necessary to legislate
the possibility of CO, since it is a relevant issue in the 21st century
in view of the ethical diversity of people, and because human
rights require respect for individual autonomy, moral integrity and
dignity of people, taking into account their ethical and religious
convictions (8).
CO can only occur in societies that value individual autonomy,
convictions and pluralism, which allows people with different ethi-
cal and religious conceptions to coexist. This is typical of liberal,
democratic and secular countries, which is why the right to CO is
relatively recent in the history of humanity. On the other hand, it
is difficult for it to exist in totalitarian countries or countries that
do not recognize individual rights, autonomy and pluralism. Howe-
ver, in democratic societies where laws emerge from majority legis-
lative votes, it is not always guaranteed that the laws are fair or respect
the ethical or religious convictions of minorities, which may affect
the deep convictions of citizens and their own identity (9).
It is necessary to distinguish between the legality and legitimacy
of a law. Legality is the fulfillment of the necessary requirements
for a legislative proposal to have the character of a law. It affects
the form, the external aspect. Legitimacy, on the other hand, is the
justice, goodness, reasonableness of a law, which must be in accor-
dance with the nature of things. A law that contradicts the nature
of persons, even if it is legal when approved with all the formali-
ties by a legislative majority, will be an unjust law. If that law goes

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 807


[Link]
F. J. Marcó Bach

against the conscience of the people, there will be no obligation to


obey it. This is the case of the Athenian Socrates (400 B.C.), who
preferred to die rather than obey an unjust mandate (10). It was
also raised in 441 B.C. in the tragedy Antigone, by Sophocles (11),
when the tyrant Creon of Thebes, after a fight between Eteocles
and Polynices in which both die, makes a law so that the body of
Eteocles is buried with honors, while that of Polynices remains
unburied, to be eaten by birds. But when her sister Antigone deci-
des to bury him, and is imprisoned for disobeying the law, she
answers the tyrant that this law is contrary to the nature of things,
and is only a capricious commandment that no one is obliged to
obey. In our societies, majority ideological groups have imposed
some laws that are legal, but not just. This was the case of the
Nazi laws for the extermination of the Jews, or of Germans with
hereditary or mental defects (Aktion T4 program, of 1939), or
those of apartheid in South Africa for racial discrimination, or those
of decriminalization of drug trafficking and consumption, or
those of certain procedures that go against the right to life of
human beings.
Therefore, a democracy must have mechanisms that guarantee
CO, since a well-ordered society needs the possibility of recogni-
zing the right to conscientious objection, as long as it comes from
conscious and specific attitudes (12). It is only in secular States,
which are committed to neutrality towards different religious and
ethical convictions, without favoring any that CO can occur. Part
of the respect for religious and ethical plurality is to allow freedom
of thought, conscience and religion, and CO is a concrete expres-
sion of these freedoms (9). As Blancarte (13) says: Only in a secular
state does religious freedom and freedom of conscience really exist, whether for
religious or philosophical reasons. In confessional States what exists, in the best
of cases, is tolerance towards minority creeds, but no real freedom to believe,
convert or proselytize, besides the fact that there is neither equity in the treat-
ment of the State towards religions, nor autonomy in the political sphere
towards the religious. Neither in officially atheist or anti-religious States do

808 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

such freedoms exist, since atheism becomes an officially established belief (that
of non-belief), and this generates not only inequity in the treatment, but also
religious persecution. Thus, only the secular state guarantees freedom of cons-
cience, and with it the possibility of conscientious objection.

2. Definition and characteristics of conscientious


objection (CO)

It is difficult to include precisely the various aspects of CO, so there


are many definitions. As a starting point, I propose the following:
It is the personal attitude based on the principles of his ethical conscience, by
which he feels obliged to disregard a certain legal provision or a hierarchical
superior, which forces him to act against his conscience or prevents him from
acting in accordance with it.
There are other simpler definitions, such as the refusal, for reasons
of conscience, to perform an act or conduct that in principle would be legally
required (14), or personal resistance to a legal prescription because it is contra-
ry to a moral prescription that is considered to prevail (15). Others define
it as a refusal of a person to comply with a specific judicial order, considering
it incompatible with his fundamental ethical convictions (8), or as a realization
of the freedom of conscience that, within the right limits, leads an individual
to fail to comply with a certain legal provision that obliges him –under penalty
or deprivation of a benefit– to act against his conscience or prevents him from
acting in accordance with it (5).
CO can occur in any professional who is forced to perform an
act that goes against his or her conscience. Some common exam-
ples are journalists, with the conscience clause in the face of impo-
sitions from the journalistic company; public servants who refuse to
perform certain administrative acts; students and researchers who
refuse to practice or experiment with animals; the refusal of parents to
allow their teenage children to attend certain extracurricular sub-
jects; the opposition of pharmacists to supply certain drugs in their
establishment; the refusal of Jehovah’s Witness students and

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 809


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F. J. Marcó Bach

teachers in schools to salute the flag and sing the national anthem,
which in some countries is obligatory. It also occurs in patients in
hospitals who request a type of food according to their religious
prescriptions; or refuse to receive biological products derived from
animals, such as insulin, pig heart valves; or in women who, out of
modesty, refuse to be examined by male doctors who do not belong
to their religious group; or the refusal of Jehovah’s Witnesses to
receive blood transfusions, even in life-threatening situations.
Of course, it also occurs in doctors and nurses, but also in mid-
wives, orderlies and even hospital administrative staff, who may
refuse to intervene in certain techniques permitted by law, as long
as the patient is not in a life-threatening emergency situation. This
is the case of some sexual and reproductive health procedures; of
anticipating the end of life, with suspension of treatments or life
support, and in countries where it is legal, of assisted suicide or
euthanasia; of refusal to participate in research that destroys human
embryos, or in adults with certain drugs, or other types of experi-
ments permitted by law, such as genetic ones; of refusal to declare
death, despite the presence of encephalic death; refusal to prescribe, at
the patient’s request, drugs that are not indicated or contraindi-
cated, or to perform futile procedures, such as excessive aesthetic or
other surgeries on the same patient, without waiting for a positive
evolution, or when they are in a terminal state; some psychosur-
gical interventions; forced feeding of hunger strikers; cooperation
with the police in obtaining information; participation in the exe-
cution of capital punishment in countries where it exists; refusal
of Jehovah’s Witnesses to perform blood transfusions.
Once CO has been defined, four essential characteristics will be
described:
a) It is fundamental to the conscientious integrity of the objector, because
it is based on reasons of conscience that affect his ethical, philoso-
phical or religious convictions, which are of great importance to
him (8). Conscience is understood as the critical evaluative capacity
of one’s own acts, in relation to the moral law that human nature

810 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

has within it. It can be considered as the subjective experience of


ethics. The CO entails the defense of his personal convictions, which
make it impossible for him to comply with a legal mandate (4).
The moral integrity of a person is at stake when, in accordance
with his conscience, he cannot perform an action that he is obliged
to do by law or authority. CO would be an attempt to maintain that
integrity of conscience (9). But this implies that the person has
certain values, which are an integral part of his identity or of the
conception he has of himself (16).
b) It is a private and apolitical action; that is to say, an individual be-
havior, since the judgment of conscience is personal, whose objec-
tive is to avoid the transgression of a moral duty and to maintain
the integrity of conscience in the face of a norm that contradicts
its fundamental convictions. Its purpose is not to have a law elimi-
nated or changed, or to seek a change of policy on an issue, but
only to be exempted from compliance for reasons of conscience
and without suffering legal consequences (8).
This differentiates CO from similar figures, such as civil disobe-
dience or passive resistance to a legal norm, which cannot be con-
fused. However, in both there is a refusal to comply with a law, but
in civil disobedience the justification is different. While the latter is
a public political act, an attempt on the part of the agent to change policies,
conscientious objection is a private act done to protect the agent from interfe-
rence on the part of the public authority (17). Civil disobedience can be
individual or collective, seeking to assert one’s right to participate
in collective decisions or to object to laws that seem unjust, so that
the individual feels exempted from complying with them (9). The
purpose is usually to press for the modification or repeal of a law
or a State policy that is considered unfair, or, that a class action
lawsuit is agreed. Sometimes, however, peaceful insubordination to
a law has nothing to do with the norm that is being disobeyed,
which in itself is not objected to, but its disobedience is used as a
means of pressure to get their demands acceded to. Here the pur-
pose is fundamentally political, and conscience is not primarily

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 811


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F. J. Marcó Bach

involved (15). This is the case of Gandhi in India or Martin Luther


King with civil rights in the United States of America, who sought
social and political change.
On the other hand, the purpose of the CO is not the modifica-
tion of laws, but only the exemption from complying with it and
the protection of the private sphere, in the face of an imposition
that the person considers contrary to his conscience and ethical
principles (9).
c) The reason for the CO is the existence of a legal obligation that oppo-
ses the ethical or moral convictions of a person’s conscience, whether
or not based on religious beliefs (14). As a consequence, the person
feels a moral duty to obey his or her conscientious convictions,
over and above the legal provision or the mandate of an authority.
However, the motives cannot be ideological or political, since
those would not be of conscience. Nor is it sufficient that it is a
law considered unjust, but which does not impose an ethically
reprehensible conduct for that person.
In short, it is based on the possible negativity of a civil law, and
refers to the priority value of the person with respect to the State
(15). There is CO whenever the authority intends to impose a man-
date that goes against the ethical and moral convictions of a per-
son. Authorities must respect basic freedoms, which are part of the
human rights of individuals.
But human conscience can be informed by very varied codes
(religious, philosophical, cultural), which the law cannot determine
precisely. It is the most difficult element to prove, being subjective
(4). Often the only direct proof of the objector’s moral convictions is
his word, which must generally be taken as good, unless there is
reason to believe otherwise (9). The methods used in the countries
to verify the sincerity of the alleged objectors are very varied. One
example is the substitute social benefit of equal magnitude or
more burdensome than the general obligation, which is used in
many countries in connection with CO to military service. However,

812 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

the fact that the substitute social benefit is greater, rather than
equal in magnitude, has been questioned as a violation of freedom
of conscience and equality before the law (5).
CO is more frequent in the face of positive legal precepts, which
oblige certain conduct, with prejudice in the case of refusal. But it
can also occur in the face of negative precepts, which prohibit an
action. Moreover, CO is more feasible when it is a positive precept,
since non-compliance is usually less serious and causes less disruption
to the social order than when there is a violation of a prohibitive
mandate, due to the principle of freedom that exists in democratic
states (18).
d) The CO must respect fair limits, such as not seriously affecting the
rights of third parties, or harming public order or the common
good. There are laws that are not objectionable because they pro-
tect inescapable duties of justice. For example, the objection
against the payment of taxes, or the legal duty to provide food and
education to minor children, or the duty of the physician to attend
a patient in an emergency situation, with risk to his life. On the other
hand, there are other legal duties that, although they seek the com-
mon good, like any law, resolve circumstantial situations or situations
of convenience in a situation, but their breach entails minor conse-
quences with respect to the unavoidable duties of justice (5).

3. Grounds for conscientious objection (CO)

Human rights are inherent to the human being, and CO is based on


human rights, as a concretization of the right to freedom of thought,
conscience and religion, as well as on the prohibition of discrimi-
nation on religious grounds. These freedoms are recognized in almost
all constitutions and in various international legal documents,
which we will see in this section.
Today, anyone can object when an authority asks him to do some-
thing that his conscience judges to be wrong, counterproductive or

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 813


[Link]
F. J. Marcó Bach

unethical. No authority can eliminate freedom of conscience, and


force us to do something that goes against our ethical and moral
convictions. The authorities have the obligation to respect the basic
freedoms that are part of human rights. If a state does not respect
or does not allow CO, then it is against human rights and freedom.
CO can never be considered unlawful conduct in a democratic sys-
tem, where there is real protection of human rights. CO is currently
understood as an immunity from coercion by authority or a legal
norm, so that, within just limits, no one is forced to act against his
conscience or prevented from acting in accordance with it. The CO
is a reflection of the current concern to establish limits to the in-
creasingly invasive States, being a means of resistance to an abu-
sive intrusion of the authority in the interiority of the people, who
can manifest their open opposition to obey a legal mandate (5).
What is proper to the human being is freedom and will, which
implies freedom of conscience to think and choose a type of action.
If the will is annulled, that human being is no longer free. By free-
dom of thought, people can have their ideas in any field, and choose
in conscience with their will a type of decision. Another different
thing is the freedom of action, since one can choose something,
but, sometimes, one does not manage to act. No one can restrict
my freedom of choice; freedom of action, on the other hand, is in
the context of other human actions. It is always said that «my free-
dom ends where someone else’s freedom begins,» and that affects
freedom of action. The legal system limits freedom of action, which
can be regulated between two extremes, the obligatory and the
prohibited. But in between, there is ample room for freedom of
action. Another aspect that limits the freedom of action is the mo-
ral conscience, which can raise the rejection of an action and, con-
sequently, one should not perform something that the authority
wants to impose. What do we do then? There are different rights,
obligations, values, and there is a great variety among people.
Some options we can share, but others we cannot, because of free-

814 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

dom of thought or because they are against our conscience, and so


we must exercise CO.
The right to CO is also justified on the basis of the protection
of autonomy and moral integrity, which are part of the dignity of
the person (16). Individual autonomy includes the moral autonomy
to give oneself values and ethical principles, with which we decide
to guide our lives and actions. A State that would force its citizens
to an action by means of punishment and against their will, ins-
tead of out of a sense of duty, would not be respecting autonomy,
nor would it be recognizing their dignity as human beings. Respec-
ting individual autonomy implies a pluralistic vision, which accepts
that citizens have the right to act according to their ethical convic-
tions, as long as there is a sufficiently strong justification for not
requiring them to comply with a mandatory rule. However, some
object to individual autonomy, saying that by itself it is not a reason to
conclude that judgment and action are correct. For example, when
one decides to act autonomously according to neo-Nazi principles
or racial discrimination. Certainly, to be acceptable, personal judg-
ments and actions must be based on reasonable ethical or religious
principles for the community, and not for personal convenience or
for reasons that seriously infringe on the rights of others (9).
Regarding justification based on the integrity of conscience, as
stated in the first essential characteristic of CO, a person cannot
perform an action to which he is obliged if it goes against the inte-
grity of his conscience, which is part of his identity. To perform
such an action would imply that he dissociates himself by acting
against his own moral identity (9).
The right to CO is legally recognized in almost all countries, as
can be seen in the global map of conscientious objection norms
(19), being in most countries a recognition with limitations, but in
others it is unlimited (Angola, Cuba, Estonia, Moldova, Namibia,
Zimbabwe), and is only prohibited in Bulgaria, Ethiopia, Finland,
Lithuania, Sweden and Venezuela. There are other countries that
have no laws either for or against it, both in Europe (Macedonia,

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 815


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F. J. Marcó Bach

Switzerland, Turkey, Ukraine), and in America (Bahamas, El Salva-


dor, Guatemala, Haiti, Honduras, Nicaragua, Dominican Republic),
and in quite a few nations in the Middle East, Africa and Asia.
Recognition of CO in most countries is not protected at the
constitutional level, but it is in secondary laws. Nor is CO explicitly
recognized in international legal instruments, except in the case of
CO to compulsory military service. However, the vast majority of
constitutions and international documents include the rights to
freedom of thought, conscience and religion, from which the right
to freedom of conscience and religion derives, as a consequence, the
right to conscientious objection. Moreover, this right is reinforced
by legal provisions prohibiting discrimination on religious grounds.
However, in order to be able to exercise CO, it is not strictly ne-
cessary for it to be recognized by the laws of a country; it does not
depend on the will of the legislators. Even if CO is not recognized
in the legal order, it is automatically justified by ethical principles
and the right to freedom of thought, conscience, religion, as well
as non-discrimination on religious grounds, which are recognized
in all constitutions and in various international legal instruments.
Human rights can be understood as a type of moral rights, which
do not arise from the norms of positive law (9), but, as Nino indi-
cates (20): ...it is understood that the rights thus created constitute only a con-
secration, recognition or means of implementation of those rights that are logically
independent of this juridical reception. Respect for human rights is demanded
even in the face of legal systems that do not recognize them and precisely be-
cause they do not recognize them. It is currently untenable to refuse to
accept CO if, at the same time, the right to freedom of conscience
is recognized. Although a legal system may not recognize the right
to CO, it can be claimed on the basis of a justification, not only in
terms of human rights, freedom, autonomy, integrity, dignity, but
also on the basis of these rights explicitly recognized in interna-
tional legal instruments, which are described below (9):
1. UN Universal Declaration of Human Rights (21), which in Article 18
states: Everyone has the right to freedom of thought, conscience and religion;

816 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Some problems of conscientious objection

this right includes freedom to change his religion or belief, and freedom, either
alone or in community with others and in public or private, to manifest his
religion or belief in teaching, practice, worship and observance.
Furthermore, Article 2.1 indicates that religion may not be a
factor of discrimination in the enjoyment of the individual rights
and freedoms set forth in the Declaration: Everyone is entitled to all
the rights and freedoms set forth in this Declaration, without distinction of any
kind, such as race, color, sex, language, religion, political or other opinion, na-
tional or social origin, property, birth or other status.

2. International Covenant on Civil and Political Rights of the UN (22),


which is legally binding in the States that have adopted it, including
Mexico, which states in Article 18.1, similar to the previous docu-
ment: Everyone has the right to freedom of thought, conscience and religion;
this right includes freedom to have or to adopt a religion or belief of his choice,
and freedom, either individually or in community with others and in public or
private, to manifest his religion or belief in worship, observance, practice and
teaching.
In addition, Article 8.3 mention CO for military service. Paragraph
«a» says: No one shall be compelled to perform forced or compulsory labor.
But in paragraph «c» it lists several activities that: Shall not be conside-
red as forced or compulsory labor, for the purposes of this paragraph. Among
them, subparagraph «ii» refers to military service as excluded: Ser-
vice of a military character and, in countries where exemption for reasons of
conscience is admitted, national service must be performed in accordance with
the law by those who are opposed to military service for reasons of conscience.
On the other hand, Article 26 maintains the principle of non-
discrimination on religious grounds of Art. 2.1 of the previous
document, and states: All persons are equal before the law and are entitled
without discrimination to the equal protection of the law. In this regard, the
law shall prohibit any discrimination and guarantee to all persons equal and
effective protection against discrimination on any ground such as race, color,
sex, language, religion, political or other opinion, national or social origin, pro-
perty, birth or other status.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 817


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F. J. Marcó Bach

3. UN International Convention on the Elimination of All Forms of Racial


Discrimination (23), legally binding in the States that have adopted
it, including Mexico. Article 5 prohibits discrimination and guaran-
tees equality before the law: ...States Parties undertake to prohibit and to
eliminate racial discrimination in all its forms and to guarantee the right of
everyone, without distinction as to race, color, or national or ethnic origin, to
equality before the law, notably in the enjoyment of the following rights.
Among the various rights it guarantees, in paragraph «[Link]» is: The right to
freedom of thought, conscience and religion.

4. Convention (number 111) concerning Discrimination in Respect of Employ-


ment and Occupation of the International Labor Organization (24), legally
binding in the States that have adopted it, including Mexico. Article 1,
paragraph «a» of Article 1 indicates what is meant by the term dis-
crimination, and paragraph «b» explains the right to complain in the
event of a distinction, exclusion or preference:
a) Any distinction, exclusion or preference based on grounds of race, color,
sex, religion, political opinion, national extraction or social origin that has the
effect of nullifying or impairing equality of opportunity or treatment in emplo-
yment and occupation.
b) Any other distinction, exclusion or preference which has the effect of nu-
llifying or impairing equality of opportunity or treatment in employment or
occupation, which may be specified by the member concerned, after consultation
with representative organizations of employers and workers, where such exist,
and with other appropriate bodies.

5. American Convention on Human Rights, or Pact of San José of the Orga-


nization of American States (25), legally binding in the States that
have adopted it, including Mexico. Similar to the previous docu-
ments, Article 1.1 refers to respect for rights and freedoms without
discrimination of any kind: The States Parties to this Convention under-
take to respect the rights and freedoms recognized herein and to ensure to all
persons subject to their jurisdiction the free and full exercise of those rights and

818 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

freedoms, without any discrimination for reasons of race, color, sex, language,
religion, political or other opinion, national or social origin, economic status,
birth or other status.
On the other hand, Article 12 on freedom of conscience and
religion reaffirms what was expressed in previous documents:
a) Everyone has the right to freedom of conscience and religion. This right
implies the freedom to maintain their religion or beliefs, or to change their reli-
gion or beliefs, as well as the freedom to profess and disclose their religion or
beliefs, individually or collectively, both in public and in private.
b) No one may be subjected to restrictive measures which would impair the
freedom to maintain his religion or belief or to change his religion or belief.
c) The freedom to manifest one’s religion and beliefs is subject only to such
limitations as are prescribed by law and necessary to protect public safety,
order, health, or morals, or the rights or freedoms of others.

6. European Convention on Human Rights of the Council of Europe (26),


legally binding on the European states that have adopted it. Article
9 protects freedom of thought, conscience and religion, similar to
the previous documents. As in the other international legal instru-
ments, it also does not recognize the general right to CO, except in
the case of CO to military service, which indicates it in Article 4, in
a manner similar to the UN International Covenant on Civil and
Political Rights (22).

4. Problems raised by conscientious objection

Among the ethical and legal problems raised by CO are the


following:
a) How to manage the diversity of ethical convictions, with legislation that
requires certain acts to be carried out that go against personal moral convictions.

Ethical, philosophical or religious convictions are a central element


of the individual’s moral personality. This implies that the motives

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 819


[Link]
F. J. Marcó Bach

of conscience, are fundamental for the objecting person, both in


believers and in non-believers of a religion and is therefore very
different from a simple opinion, which is always much more super-
ficial and changeable. The CO is a concretization of the right to
freedom of conscience to choose a type of action, within fair limi-
tations, which is part of human rights and is protected in all inter-
national legislation and in most countries. The authorities are obliged
to respect the basic freedoms that are part of human rights, and
the CO is currently a mechanism to avoid coercion by the authori-
ties against the integrity of conscience of citizens, which is part of
their deep identity (5). CO requires harmonizing the interpretation
of legal norms in terms of the application of rights.
On the other hand, the laws of a State cannot always be concei-
ved as neutral, or as results of purely rational deliberation, since
they sometimes emerge from a dominant group of society in the
legislative chambers, which have ideological, social, cultural, histo-
rical and religious traits. Consequently, minorities may have diffe-
rentiated features in the face of approved laws; for example, when
a holiday of the week is determined on the basis of a predominant
religion, in order to benefit the faithful of the majority confession
so that they can practice their worship without labor or educational
interference. But this penalizes the faithful of minority denomina-
tions, who should have the right to be allowed to be absent from
work or school on a working day (8).
Consequently, the right to freedom of conscience should have
no other limits than that of causing serious harm to another per-
son. For example, Jehovah’s Witness health care personnel cannot
refuse to perform a blood transfusion when they have a patient in
a life-threatening emergency situation. However, there is no reason
to compel or prohibit conduct by a conscientious objector when
there are no significant consequences for others.

b) How to fit the right to disobedience to a law by CO, with the obligation to
obey legal norms.

820 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Some problems of conscientious objection

In CO, a special treatment is requested above the laws as a matter


of conscience, which implies introducing disobedience to laws into
the law; that is, opposing the authority of the law and the obliga-
tion to comply with them. Can the law protect its own disobedience?
In a very formalist position of law, it is even claimed that, if dis-
obedience to legal norms is allowed, law itself loses its meaning.
For some it is not easy to admit the regime of exception or privi-
lege that CO implies, whenever there is a conflict between personal
conscience and a law, to the point of thinking that allowing CO
may be the first step of a slippery slope, which ends up annulling
the authority of the law (9). There are three main positions on this
problem:
1. Inadmissibility. The possibility of CO is rejected, since the man-
datory and coercive nature of the legal rule prevails. An example
of this position is Article 61 of the current Constitution of Vene-
zuela, which protects freedom of conscience, but explicitly prohi-
bits CO: Everyone has the right to freedom of conscience and to manifest it,
unless its practice affects the personality or constitutes a crime. Conscientious
objection may not be invoked to evade compliance with the law or to prevent
others from complying with it or from exercising their rights (27).
It is based on the fact that the essence of law is its general, im-
personal, obligatory and coercive character, seeking that it be obe-
yed in order to guarantee legal certainty and the stability of society.
It cannot be accepted that personal beliefs have primacy over legal
norms. This position usually includes a robust defense of the so-
cial and political order, since the absence of laws or their repeal
produces disorder, being a danger to the stability of society, by not
guaranteeing legal certainty. It is also usually included that laws in
democracy are a reflection of the general will, and arise from an
open and reasoned debate, so there should be no possibility of re-
jection of the approved norms (8). It is a very formalistic position
of the law and inadmissible, since the CO does not constitute any
authorization to disobey the law, since it would be absurd, but it is
only a clause in attention to the conscience of the subject, which

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 821


[Link]
F. J. Marcó Bach

allows exemption from the fulfillment of certain obligations or the


suffering of the corresponding sanctions (28).
2. Protected admissibility. This position considers that CO is a fun-
damental right that cannot be denied, except in exceptional circum-
stances provided for by law. It is based on the fact that personal
autonomy and freedom of conscience are above the legal norm. It
is also based on religious freedom, which is one of the human rights
and a constitutional right. Consequently, this position asserts that
the civil norm must yield to the fundamental convictions of objec-
tors (27). CO is considered valid, since law is more than a series of
provisions that bind people. The law must also create spaces of
freedom from interference by the State and legislative majorities
associated with ideological or religious groups. Human rights re-
cognize the moral autonomy of individuals, their identity and their
right to be different in the face of State interference (8). There are
specialists who affirm that human rights are the «trump card against
the majority», or «the law of the weakest» (29).
3. Regulated acceptance. This position attempts to reconcile perso-
nal autonomy and ethical conscience with the requirements of the
legal system, especially with regard to the rights of others. The re-
gulation of CO must comply with a series of substantive and formal
requirements (27), like any other legal procedure. But the regula-
tion must be minimal, since it is not possible to try to regulate all
aspects of the exercise of CO; if attempted, it would be an over-
regulation difficult to apply in practice, with all the problems invol-
ved in trying to think of all the possibilities and, in addition, with
the problems created by trying to apply a regulation that is too spe-
cific (9). Nor can CO be reduced to a conflict between the rights of
persons, since this can lead to false dilemmas, opposing rights of
persons that are in themselves reconcilable. The motives of cons-
cience must be relevant to the law, and constitute a legitimate rea-
son for not complying with a given legal provision (5). The author
of this work considers it admissible to accept some regulation of
CO, but to a minimum degree, which must be acceptable as long as

822 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

there is no significant violation of the human rights of others,


among others, the right to life, which is the first, or a significant
affectation of the public and democratic order of society.

c) How best to consider the nature of CO: as a fundamental right or as an


exception tolerated by the legal system?

CO implies a tension between legal duty and moral duty, which is


fundamentally linked to the conflict between professional duties
and personal convictions (30). Thus, there are two opposing con-
ceptions of the nature of CO. Some consider it as a fundamental
right of the objector, which can be demanded before a State or autho-
rity. This implies that freedom is the rule, and regulation would be
the exception, which must be very well justified. The other posi-
tion is that of considering CO as an exception tolerated by the legal
system, as part of democracy and the diversity of society, although
the law must always take precedence over individual conscience.
This implies that CO is a concession to objectors, and the autho-
rities can set all the limits they deem appropriate to maintain the
legal norm, social order and avoid extra-legal social disorders (9).
But as it was exposed in the first essential characteristic of the CO,
this is fundamental for the integrity of the conscience of the person,
which is an important part of his individuality and of the concep-
tion that he has of himself (16). On the other hand, the legal nature
of CO is to be a modality of the human right to freedom of cons-
cience and, therefore, its foundation is the same as that of other
human rights, i.e., human dignity. Consequently, like the freedoms
of thought, conscience and religion, it must be respected in all cases,
except if there is a clear need for its limitation, for serious and fully
justified reasons, as established by international human rights law (5).

d) Some consider that the massive use of CO is being used as a collective


strategy to oppose controversial laws, producing a boycott of the law and the
State, which should provide a public service.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 823


[Link]
F. J. Marcó Bach

Indeed, some claim that CO is being used, not only in a personal


way to preserve the integrity of conscience, but as a collective stra-
tegy to disrupt public health policies and prevent women from ac-
cessing a service (31). This is somewhat similar to conspiracy ideas
to justify their opposition to CO, or to admit it in other professio-
nal fields, but not in the health field. Trying collectively to block
and change a law or a public policy is characteristic of civil disobe-
dience, which is characterized as collective and whose purpose is
to achieve political change. However, CO is always personal, and
does not aim to go against the State, but only to request an
exemption to defend one’s personal integrity of conscience.
But when a law is enacted by a legislative majority based on an
ideology that goes against the ethical, scientific, cultural or religious
criteria of a good part of the citizens, a simultaneous individual
CO of many professionals can occur. It is still a CO on a personal
level, as this law seriously affects their personal ethical or scientific
conscience. For example, this usually occurs among health profes-
sionals when a law decriminalizing elective abortion is passed.
All scientific data agree that after fertilization the life of a hu-
man being begins, and there is not a single piece of information to
the contrary, so that this constitutes a perfectly proven scientific
fact (32). There is no medical textbook that denies that human life
begins with fertilization. There are only ideological arguments,
which are not supported by scientific data. On the other hand, the
purpose of a physician, since the Hippocratic Oath (4th century
B.C.), is to save lives (to cure, or at least to palliate or comfort), but
never can his aim be to eliminate a human life. No code of medi-
cal ethics endorses abortion, and the Hippocratic Oath explicitly
forbids it. Consequently, in the face of certain types of ideological
laws, it is logical that a large number of professionals refuse to per-
form this elective procedure, based on their scientific knowledge
and ethical principles. This opposition is not an organized civil dis-
obedience, but an individual and isolated CO, in which many pro-

824 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

fessionals may coincide in a personal capacity. Another thing is


when the patient presents a vital emergency, with risk of death,
which, because of professional duty, the physician cannot refuse a
procedure necessary to save a life by CO. For example, in the case
of an ectopic pregnancy or incomplete spontaneous abortion, the
obligation is to perform a therapeutic curettage.

e) There is a possibility of fraud when appealing to CO, and it is necessary


to study how to determine whether it has a true substrate.

The word of the person requesting the right to CO is often the


only direct evidence of his or her ethical convictions. Thus, there
is the possibility of abuse, appealing to CO for not performing an
act, when the true motive is really something else. For example, it
could happen that some unethical physicians in public hospitals,
which are usually saturated with patients, appeal to CO not to per-
form certain procedures, the real reason being to reduce their work-
load, which is usually very heavy (9). Therefore, it is necessary to
discuss how to determine whether PO has a real substrate, or is
only a means to reduce their work obligations.
The first question to ask ourselves is: can the law judge the data
of an intimate and impenetrable conscience for anyone outside the
objector? Can the subjective parameters of the objector be made
objective? To answer the first question, the observations made by
Desantes regarding the conscience clause are interesting (33): the
law does not pass judgment on the intentions nor on the facts that occur within
the personality of man [...], but the fact that the fact of conscience has its ori-
gin and development within man, does not prevent that, after its external ma-
nifestation, it has repercussions on the life of the community whose order,
without ceasing to be ethical, is already juridical by nature [...]. The extrapo-
lation of the inner fact of conscience to the external sphere, which already falls
under the rule of law, occurs in various ways [...]. One of them, because the
same man who has lived the successive experiences of the conscience, wants to
externalize them or, at least, to externalize their effects.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 825


[Link]
F. J. Marcó Bach

Therefore, law cannot determine precisely the codes of cons-


cience of an individual, but it deals with conscience through the
consequences of his actions. It cannot enter into whether the for-
mation of his conscience is right or wrong, whether his internal
unfolding is certain or doubtful, or whether the decision of the
will coincides with the dictates of his conscience. The law protects
the privacy and free conscience of the individual, allowing, for
example, the professional secrecy of the informant or of religious
ministers in a civil process. Justice always presupposes the good
faith of the informant, unless there is data to the contrary, although
there is always the risk of error (5).
Regarding the second question as to whether it is possible to
objectify the subjective parameters of the objector, it must be said
that this is the most difficult element to prove. The truthfulness
can only be verified through his own conduct, without this implying a
violation of the right to privacy. But, in general, the objector’s
word must be taken as good, unless there are reasons to believe
otherwise (9). Another way to ensure that there is no fraud is to
substitute another type of work of equal magnitude for the acti-
vity being objected to. This is one way to avoid colleagues feeling
that they are being burdened with work because of a colleague’s CO.

f) How to reconcile the freedom of conscience of healthcare personnel


with the rights of patients to receive a service, as in the case of abortion.

The problem is whether healthcare personnel can put their ethical


and scientific convictions before a legal request from a patient,
which they make on the basis of their autonomy. As stated in the
fourth essential characteristic of CO, it must respect fair limits, so
that it does not seriously affect the rights of third parties. The phy-
sician has only those rights that the patient grants him. If the pa-
tient freely entrusts his cure to him, the physician is responsible for
a qualified service for his health, based on his science and cons-
cience. The patient cannot be forced into a procedure, since his

826 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

conscience cannot be violated. But neither can the conscience of


the physician be violated by the patient, so that the physician can-
not be reduced to a mere instrument of the patient’s will. The
freedom and rights of both are equal. No one can force physicians
to restrict their human rights, since they are persons, and not a
mere means of administrative bodies.
Physicians are free and responsible persons, with values that go-
vern their professional conduct. No one can force them to per-
form an act that is against their medical and ethical criteria. Any
health personnel can object when they are asked to do something
that is ethically or scientifically inappropriate. If the patient re-
quests an act that he considers contrary to his scientific freedom
or conscience, he can refuse to act according to the patient’s wish
in the name of his conscience and science, interrupting the «thera-
peutic alliance». The only limitation for a physician to exercise his
CO is not to cause serious harm to third parties, as in the case of a
medical emergency, since the patient’s life is at risk, as established
by international human rights law. For example, the physician may
refuse to prescribe a drug requested by the patient, because it is
not indicated or contraindicated; to perform futile or dispropor-
tionate procedures, which may occur in unconscious terminally ill
patients at the request of relatives, who threaten lawsuits if the re-
quested action is not performed. If the physician considers that
this request is a clear therapeutic overkill, the ethical thing to do is
to explain to them that this is against medical criteria and their
conscience. However, if they persist in their position, they should
talk to the director of the institution to suggest that, if they do not
accept the scientific and ethical convictions of the treating physi-
cian, they are free to go to another hospital and look for another
physician. If there were a lawsuit against the physician for not
accepting the patient’s request, it would not succeed.
All this has been included in many of the codes of medical
deontology or codes of conduct for health personnel in different
countries, in which the CO is an expression of absolute respect for

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 827


[Link]
F. J. Marcó Bach

the dignity of the physician (7). These codes follow the recommenda-
tions of the World Health Organization, the Pan American Health
Organization and the United Nations Educational, Scientific and
Cultural Organization (UNESCO), which refer to the establishment
of national guides or codes of ethical conduct in medicine. To cite
those of some countries, in Mexico there is the Charter of General
Rights of Physicians (34), which specifies that their first right is: To
practice the profession freely and without pressure of any kind. The physician
has the right to have his clinical judgment (diagnostic and therapeutic) and his
prescriptive freedom respected, as well as his probable decision to decline the
care of a patient, provided that such aspects are based on ethical, scientific or
regulatory grounds. Similarly, numeral 28 of the Code of Bioethics
for Health Personnel of the National Bioethics Commission of
Mexico (35) states: Health personnel may refuse to apply diagnostic and
therapeutic measures that, in their judgment, put the life or function of pa-
tients or their offspring at risk, either at the request of the patients themselves,
their hierarchical superiors or institutional authorities, when this is opposed to
commonly accepted medical practice, bioethical principles, their professional
capacities or reasons of conscientious objection.
The most complex situation arises when there is a conflict be-
tween the woman’s right to reproductive health and the right of
health personnel to CO, especially in the case of abortion in public
hospitals, since the State must guarantee this service in safe condi-
tions. Technological development in medicine currently allows si-
tuations to arise that go against the fundamentals of the health
profession. These are procedures which, instead of being aimed at
the protection of life and health, are intended to directly end the
life of a human being, as in the case of euthanasia or abortion. Physi-
cians have taken an oath to save the lives of their patients. In almost
all countries with decriminalizing legislation, CO is recognized as a
specific right, with clauses prohibiting discrimination against health
personnel who refuse to participate in these practices on grounds
of conscience (4). The CO of health personnel is produced when
faced with a procedure that is requested by a patient, and to which

828 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

they would be professionally obliged to perform because it is legal,


but which in their conscience seems unlawful from an ethical point
of view (36), as it is contrary to ethical standards, scientific data,
their ethics or religious precepts.
The problem of medical CO in the face of the decriminalization
of abortion has been discussed in problem 4, as to whether it can
be a boycott strategy in the face of a controversial law. It should
be added that it is up to the State to provide solutions to ensure
that the right to CO of health personnel is respected, without sanc-
tions or discrimination and, at the same time, to guarantee that the
patient can undergo an elective termination of pregnancy under
conditions of sufficient quality. The first way to guarantee this is
to have sufficient non-objecting health personnel in public hospi-
tals. If it turns out that a public hospital has no non-objecting phy-
sicians, new non-objecting personnel must be recruited. If it fails
to do so, patients have to be transferred to other public hospitals
in the area. Finally, if all public hospitals in a region lack non-ob-
jecting staff, patients must be referred to private clinics that per-
form abortions, through an economic agreement with the State, as
long as they are registered clinics to ensure a service of sufficient
quality, safety and hygiene. What in no case can be allowed, because it
would be illegal as it would go against the human right of freedom
of conscience for not allocating sufficient resources, is to force health
personnel to perform abortions against their conscience, except in
cases of urgency due to risk to the patient’s life. But an elective
abortion desired by a patient is never a matter of urgency, nor of
risk to her life, and can even be considered not really a health issue.

5. It is necessary to determine when and how CO


should be manifested

Regarding when to express CO, ideally, do not wait to be asked to


perform a procedure that is against your conscience. This is espe-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 829


[Link]
F. J. Marcó Bach

cially important for healthcare personnel, since if the head of the


facility or service does not know in advance who is or is not an
objector, this can create major conflicts when on duty. The first
thing to do is to know what CO is. Then, object in advance to the
specific practices to the hierarchical superior, but not verbally, but
in writing. This should be done when you start working in an insti-
tution or when you approve a practice that goes against your per-
sonal ethical convictions. By communicating this, the service may
be organized with non-objecting personnel, and the objector may
be assigned other procedures. If the objection is not met, the next
steps are:
a) The health personnel will appeal to the Hospital Bioethics
Committee, which is responsible for the CO issue, to ensure the
honesty and consistency of the objector. But it is not their respon-
sibility to determine the ethicality of the procedure alleged by the
objector, since no one can replace their conscience.
b) If the professional is on the payroll, he can also appeal to the
union, whose mission is to defend the human rights of the worker.
c) If their CO is not accepted and they want to force them to
carry out a procedure they object to, while the time is running out
before the different instances, then a legal protection should be
requested.
d) In order not to face a denial of the right of CO alone, you
can ask for the support of the specialty council or other colleagues, to
make joint decisions.
e) In the case of resident physicians, who can also exercise the
right to CO, it is good that they receive support from their univer-
sity of origin, since they are the most vulnerable due to their youth
and inexperience. In addition, there are cases of pressure from the
hospital institution to perform procedures that go against their
conscience, such as an abortion, as a professional apprenticeship.
But this can be learned perfectly well by performing therapeutic
curettage in spontaneous abortions, which are about half of the

830 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Some problems of conscientious objection

abortions in a hospital. It is not necessary to learn it with a volun-


tary interruption of pregnancy, whose objective is not to save a
life, but to end the life of one of the patients.
It is important to protect the objector’s right to privacy, to de-
termine whether he/she should communicate his/her CO only to
the authorities of the institution where he/she works or whether it
should be done publicly, which would not be appropriate. If a go-
vernment regulation were to require professionals to register their
position on CO for a procedure, for example, for abortion, given
that the vast majority would object for scientific reasons and for
reasons of ethical coherence with respect to the purpose of their
profession, it would be logical to register only those who are in the
minority. In the case of abortion, it would be the non-objectors,
since it was shown in Mexico City that, when the law on elective
abortion up to 12 weeks was passed, around 88.5% of the physi-
cians and health personnel in thirteen hospitals declared themsel-
ves objectors (37). Finally, it should not happen that non-medical
politicians try to restrict CO in any country, and that health person-
nel do not come forward to give their professional opinion, since,
if they do not do so, they may be blamed for their failure to appear.
Finally, regarding the documents that must be submitted to re-
quest a CO, the objector will submit a letter addressed to his supe-
rior, indicating his name, profession or specialty, professional cell
number (which must be attached in a simple copy), job position,
clinic where he provides his services, area where he works, and full
details of his address to receive notifications and documents.
Next, you must request to be excused from participating in a series
of medical acts (you must specify the medical procedure, program,
activity, practice, treatment, method or research, which causes you
a conflict of conscience), for being contrary to your freedom of
thought, conscience and religion. Finally, you must indicate that:
All this, without detriment to my professional commitment to the medical insti-
tution you represent, as well as the best disposition on my part so that we can

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 831


[Link]
F. J. Marcó Bach

find together the provision of an alternative service, which is compatible with


my area of knowledge and experience, and is equivalent in time to the act or
conduct objected to, with the aim of finding a balance in the workload with my
colleagues.

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This work is under international license Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 835


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

Vacunación: entre la autonomía y la


solidaridad. El equilibrio de principios
desde una perspectiva bioética global
frente a la pandemia del COVID-19

Vaccination: Between autonomy and


solidarity. The balance of principles
from a global bioethical perspective
in the face of the COVID-19 pandemic
Sabina Girotto*
[Link]

Resumen

En las últimas décadas, la vacunación ha planteado importantes


cuestiones éticas; sobre todo ha sacado a la luz el conflicto entre
algunos intereses fundamentales, como la autonomía del indivi-
duo y el bien común. En la actual crisis sanitaria creada por la
pandemia de COVID-19, las vacunas vuelven a estar en el centro
del debate. Aunque son un «arma» fundamental contra la pande-
mia, no se puede vacunar a todas las personas, tanto por razones
voluntarias, como por causas independientes de la propia volun-
tad, impidiéndonos lograr así la llamada «inmunidad de rebaño».
Por un lado, la vacilación frente a las vacunas está muy extendi-
da; por otro, a nivel mundial, millones de personas que viven en

* Istituto Superiore di Scienze Religiose «Giovanni Paolo I». Treviso, Italia. Correo
electrónico: sabigir@[Link] [Link]
Recepción: 11 de marzo de 2022. Aceptación: 15 de abril de 2022.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 837


[Link]
S. Girotto

países de ingresos medios y bajos no tienen acceso a las vacu-


nas. Reconociendo el principio de solidaridad, junto con los valo-
res relacionados de cooperación, responsabilidad y respeto a la
vulnerabilidad como «eje» de discernimiento ético según la pers-
pectiva bioética global, se dará una respuesta a la crisis de salud
del COVID-19.

Palabras claves: COVID-19, pandemia, rechazo a la vacuna, solidari-


dad, bien común.

1. Introducción

La vacunación es un elemento clave en la crisis sanitaria contem-


poránea por la pandemia, ya que las vacunas son una de las princi-
pales «armas» contra el COVID-19. Sin embargo, la tasa de vacunación
no es suficiente para proteger de la propagación de la enfermedad,
tanto por razones voluntarias como no voluntarias, que impiden
alcanzar la llamada «inmunidad de rebaño». De esta manera, el
problema de la vacunación parece tener una dimensión no sólo
médica, sino también profundamente ética.
De hecho, por un lado, algunas personas son «antivacunas» o
«vacilantes ante las vacunas», y se niegan a ser inoculadas; por otro
lado, a nivel global, poblaciones enteras de países de ingresos me-
dios y bajos (PIMB) no pueden ser vacunadas por razones ajenas a
su voluntad, dependiendo de factores económicos, políticos y so-
ciales. En realidad, no se trata de un problema nuevo, ya que las
vacunas siempre se han enfrentado a retos similares, pero la crisis
sanitaria contemporánea ha puesto de manifiesto un problema no
resuelto a escala mundial.
Partiendo del análisis del concepto médico de inmunidad de re-
baño y de los obstáculos para alcanzarla, el supuesto central de este
artículo es que la solución frente a la crisis pandémica pasa en úl-
tima instancia por el reconocimiento y aplicación del principio de

838 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

solidaridad, tanto a nivel individual como a nivel nacional e inter-


nacional. Además, el principio de solidaridad implica el reconoci-
miento de la naturaleza relacional inherente a los seres humanos,
que fundamenta la dialéctica entre el interés individual y el común.
Sobre todo, es evidente la importancia de la perspectiva ética de la
Bioética Global y del modelo en el que se basa; a saber, en la De-
claración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (DUBDH),
que desafía el enfoque dominante

2. El concepto de inmunidad de rebaño

El concepto de inmunidad de rebaño tiene una larga historia (1). Fue


utilizado por primera vez por algunos veterinarios en 1910 en rela-
ción con una epidemia de abortos espontáneos que afectó al ga-
nado vacuno y ovino. En la década de 1920, el bacteriólogo Topley
dirigió epidemias experimentales en ratones, observando que la
prevalencia de animales inmunes detenía la epidemia, y la describió
como «inmunidad de rebaño», haciendo un paralelismo con las en-
fermedades infecciosas en los niños. Más tarde, en 1924, el médico
Doudley, reconociendo los descubrimientos de Topley, aplicó la
noción a los humanos, después de haber observado epidemias de
difteria en un gran grupo de estudiantes.
En la actualidad, el concepto se utiliza comúnmente para indicar
la protección indirecta contra la infección que se confiere a los individuos sus-
ceptibles cuando existe una proporción suficientemente grande de individuos in-
munes en una población (2). En efecto, en una población ingenua un
patógeno se propaga afectando a los huéspedes susceptibles. Sin
embargo, si un grupo grande de personas está inmunizado, la posibi-
lidad de contacto entre los individuos infectados y los huéspedes
susceptibles disminuye. Dos parámetros principales definen la
«gravedad» de la pandemia, en particular el R («el número medio de
infecciones secundarias causadas por un solo individuo infeccioso

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 839


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S. Girotto

introducido en una población completamente susceptible») y el R


(«el número medio de casos secundarios generados por un solo
caso índice durante un periodo infeccioso en una población par-
cialmente inmune»).
Hay dos formas de lograr la inmunización: de forma natural, si
la mayoría de la población está infectada; de forma médica, me-
diante la vacunación. La inmunidad del rebaño, en el caso de enfer-
medades graves y mortales como el COVID-19, no puede alcanzarse de
forma natural, ya que muchas personas enfermarían y morirían y
los costos en términos de vidas humanas serían muy elevados (1).
Sin embargo, la inmunidad adquirida a través de las vacunas puede
durar más o menos tiempo, condicionando el umbral de inmuni-
dad de la manada, que es el punto en el que la porción de individuos sus-
ceptibles cae por debajo del umbral necesario para la transmisión (2).
La mayoría de las vacunas proporcionan una inmunización limi-
tada en el tiempo y es necesario repetirla (2). Dado que las vacunas
COVID-19 utilizadas actualmente producen una protección de corta
duración y no parecen bloquear la transmisión, debería vacunarse a
casi toda la población para garantizar la interrupción de la transmi-
sión del virus, protegiendo así a los individuos más vulnerables y a
los que no pueden inocularse por razones médicas (3, 4). Por ejem-
plo, un nivel de inmunidad de rebaño entre el 60 y el 72% sería su-
ficiente sólo si la vacuna proporcionara una protección de por
vida; de lo contrario la tasa de vacunación debería ser mayor (3, 4).
Además, si la vacunación se distribuye de forma irregular, quedan
grupos peligrosos de huéspedes susceptibles (2).
Partiendo de las consideraciones médicas anteriores, hay dos
obstáculos éticamente relevantes que hay que superar para conse-
guir la inmunidad de rebaño en la pandemia contemporánea de
COVID-19: el consistente número de personas que deciden volunta-
riamente rechazar las vacunas y poblaciones enteras de países de
ingresos bajos y medianos que no pueden acceder a ellas. Es nece-
sario profundizar en ambas cuestiones.

840 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

2.1 Indecisión sobre las vacunas

La indecisión sobre la vacuna se define como el «retraso en la


aceptación o el rechazo de la vacunación a pesar de la disponibili-
dad de los servicios de vacunación». La indecisión en la vacunación
es compleja y depende del contexto, ya que varía según el tiempo,
el lugar y las vacunas. En ella influyen factores como la compla-
cencia, la conveniencia y la confianza (5).
Dado que las vacunas se han enfrentado a cierto nivel de oposi-
ción desde sus inicios en el siglo XIX, puede ser útil identificar las
razones que condicionan la elección individual de rechazarlas en
general y, específicamente, en el caso de las políticas de vacunación
contra el COVID-19.
Entre los principales factores generales que determinan las
dudas sobre las vacunas se encuentra el llamado «pensamiento
heurístico», que es un procedimiento mental apresurado que pro-
voca «atajos» que construyen ideas o conclusiones genéricas sobre
un tema. Paradójicamente, también el éxito de la vacunación pro-
voca indecisión porque, al reducirse la incidencia de la enfermedad,
la gente piensa que ya no necesita la vacuna. Otro pensamiento recu-
rrente entre los antivacunas es que la vacunación no es natural, ya
que incluye incipientes y otros adyuvantes, por lo que contraer la en-
fermedad parece ser más saludable en su opinión. Además, existe
un amplio escepticismo contra la ciencia, ya que la gente percibe la
incertidumbre científica como algo problemático, olvidando que la
medicina no es una ciencia exacta por su propia naturaleza y siem-
pre queda un porcentaje mínimo de riesgo. Además, la pérdida de
confianza del público afecta a las campañas de vacunación (6).
Otros elementos que pueden condicionar negativamente el cumpli-
miento de las vacunas son la fuerte afirmación del principio de au-
tonomía y las creencias religiosas (7).
Estas consideraciones generales subrayadas anteriormente se
aplican también a la vacunación contra el COVID-19. Un intere-
sante estudio también ha tratado de identificar las características

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 841


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S. Girotto

psicológicas de los antivacunas asociadas a la indecisión ante la vacuna


COVID-19, descubriendo que éstas son el interés propio, la descon-
fianza en la autoridad, las fuertes creencias religiosas, las creencias
conspirativas o paranoicas, el autocontrol, la preferencia por las so-
ciedades jerárquicas, la intolerancia contra los inmigrantes, la im-
pulsividad, la personalidad desagradable, la inestabilidad emocional
y la baja conciencia (8). Además de los elementos psicológicos, hay
otros factores que influyen en el cumplimiento de la vacuna CO-
VID-19, como el origen étnico (las personas de raza negra son más
reticentes), la situación laboral (los desempleados tienen un menor
cumplimiento y los trabajadores sanitarios tienen una mayor acep-
tación), la afiliación política (con un menor rechazo entre los de-
mócratas), el sexo (mayor cumplimiento entre los hombres), la
educación (las personas con una mayor educación también tienen
una mayor aceptación), la edad (una menor edad significa una me-
nor disposición), los ingresos (las personas con bajos ingresos son
más reticentes) (9).

2.2 Distribución desigual de las vacunas a nivel mundial

En el discurso de apertura de la Asamblea Mundial de la Salud del


24 de mayo de 2021, Tedros A. Ghebreyesus (10) afirmó que la ac-
tual crisis de las vacunas muestra una desigualdad escandalosa que está perpe-
tuando la pandemia, ya que más del 75% de todas las vacunas se han admi-
nistrado en sólo 10 países.
Está claro que extender la vacunación a toda la población mun-
dial, que en su mayoría vive en países de ingresos bajos y medios,
tiene una importancia fundamental no sólo por razones de justicia
y equidad, sino también por razones sanitarias. En efecto, no hay
otra manera de salir de la pandemia que permitiendo a los más
pobres acceder a la vacuna, ya que todas las personas están conec-
tadas (11).
Como señala acertadamente el filósofo Giubilini, con la gente que
viaja y se desplaza de una región, un estado o un continente a otro a un ritmo

842 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

sin precedentes, se hace cada vez más difícil identificar la comunidad pertinente
dentro de la cual debe lograrse la inmunidad de rebaño: en cierto sentido, el
mundo se ha convertido en una gran comunidad como no lo era hasta hace rela-
tivamente poco tiempo (12). Asimismo, un dictamen del Comité Italiano
de Bioética (13) Vacunas y COVID-19: aspectos éticos sobre la investiga-
ción, el costo y la distribución (27 de noviembre de 2020), subraya que a
nivel internacional, es necesario coordinar también el despliegue de las vacunas,
conscientes de que ningún país estará completamente protegido si el mundo no
lo está. En este sentido, también será necesario reflexionar sobre el deber de
cada país de donar dosis y en qué proporción a los países de bajos ingresos.
Por un lado, esta inequidad depende de los acuerdos bilaterales
firmados por los países de altos ingresos con las empresas farma-
céuticas para el desarrollo de las vacunas COVID-19, que les permi-
tieron recibir más dosis a un precio más bajo que los PBMI, aunque
miles de personas de los PBMI participaron en el proceso de experi-
mentación para el desarrollo de la vacuna COVID-19 (14, 15). De
hecho, para que la investigación realizada en un país en desarrollo
sea ética, los participantes y las comunidades deben disfrutar de los
beneficios derivados de ella (16).
Por otro lado, es causado por el nacionalismo de las vacunas,
que es el proceso mediante el cual los países obtienen vacunas y medicamentos
para abastecer a su propia población antes de que estén disponibles para las
naciones menos ricas (15). Como resultado, un país de altos ingresos
como Canadá ha comprado tantas dosis de vacunas que tiene la
posibilidad de vacunar a cada ciudadano 5 veces (14). El Secretario
General de la ONU, Antonio Guterres (17), ha criticado abierta-
mente el creciente nacionalismo de las vacunas, ya que perjudica a
la salud mundial, y ha hecho hincapié en la necesidad de un plan de
vacunación mundial coordinado. Sin embargo, algunos estudiosos
como Ferguson y Caplan (18) sostienen que un nacionalismo mode-
rado no es un obstáculo para la distribución justa de las vacunas, ya
que el Estado tiene un deber especial hacia sus ciudadanos, sin re-
chazar la obligación moral de apoyar a los no ciudadanos de las na-
ciones más pobres. En particular, critican que la visión nacionalista

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 843


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S. Girotto

se considere de forma simplista como un mal, sin distinguir sus di-


ferentes formas. En primer lugar, el «nacionalismo de la buena va-
cuna», que es el que reivindican, reconoce la igualdad de valor de
los individuos junto con las obligaciones generales globales hacia
ellos: esto significa que hay razones morales tanto para asignar la vacuna de
forma interesada a nivel nacional como para perseguir su distribución global.
En segundo lugar, el «nacionalismo de la vacuna ciega» reconoce
que las personas tienen igual valor, sin admitir la existencia de de-
beres o responsabilidades hacia los no ciudadanos. En tercer lugar,
el «nacionalismo feo de la vacuna» no reconoce la igualdad de valor
de las personas, avalando que sólo los intereses de los ciudadanos
son valiosos. Rechazando las formas ciegas o feas, Ferguson y Caplan
apoyan la necesidad de equilibrar las diferentes responsabilidades
reconociendo las reivindicaciones en competencia. Por otra parte,
el cosmopolitismo no da relevancia a las fronteras nacionales, por
un lado, avalando que los individuos son ciudadanos globales (19),
por lo que la justicia exige que los esquemas de asignación de vacunas igno-
ren las identidades nacionales y los lazos asociativos de los potenciales recepto-
res (18); por otro lado, apoyando que los argumentos a favor de la
priorización de los ciudadanos son débiles y no respetan los dere-
chos humanos (20).
Por último, los países de bajos ingresos sufren los efectos de la
insuficiencia de la cooperación internacional (21), aunque se han pro-
movido algunas iniciativas como COVAX, que es un programa codi-
rigido por más organizaciones internacionales: OMS (Organización
Mundial de la Salud), CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness
Innovations’), GAVI (Global Alliance for Vaccines and Immunisation)
y UNICEF (United Nations International Children’s Emergency
Fund). El objetivo de la alianza es producir vacunas COVID-19 y
proporcionar a los países de ingresos bajos y medios un acceso equita-
tivo a las mismas (22). En particular, COVAX pretende coordinar el
desarrollo y la distribución de las vacunas (23): cada país paga a un
fondo central, que se utiliza para financiar las vacunas candidatas,

844 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

un número de dosis suficiente para cubrir hasta el 20% de su po-


blación, dando por adelantado la mitad de la suma total y la parte
restante sólo si se desarrolla una vacuna eficaz. Así, por un lado, el
país individual no tiene pérdidas si la vacuna es ineficaz, ya que no
apoya una específica; por otro lado, este sistema permite una distri-
bución justa, ya que la vacuna se dará a los participantes indepen-
dientemente del lugar de producción. Además, los países de altos
ingresos pueden financiar las vacunas candidatas para distribuirlas
a los países de bajos y medianos ingresos que no puedan pagar la
suma total, cubriendo a los individuos de alta prioridad hasta un
máximo del 20% de su población. Por último, los países individua-
les pueden financiar candidatos a vacunas adicionales y firmar
acuerdos con las empresas para obtener más dosis. Por lo tanto, la
asociación COVAX equilibra las responsabilidades nacionales y
mundiales, vinculando los intereses de los países de altos ingresos
y los de los PBI y los PIM, creando así un sistema que responde en
cierta medida al «nacionalismo de la vacuna buena». De hecho, se-
gún Lie y Miller, en lugar de insistir en un esquema de asignación global
inviable, una alternativa más sensata sería un enfoque intermedio que utilice
los compromisos nacionales existentes para el desarrollo de vacunas, pero que
insista en que una parte de los compromisos nacionales se distribuya a través
de un marco internacional como COVAX (23).

3. La perspectiva ética: autonomía vs. solidaridad

Tanto las dudas sobre las vacunas como la injusta distribución de


las mismas a nivel mundial ponen en tela de juicio algunos princi-
pios éticos, destacando la oposición entre la libertad individual y el
beneficio colectivo (24). Este conflicto surge porque no se reconoce
suficientemente la naturaleza relacional del ser humano, sobre todo
en la cultura occidental, donde el individualismo es la ideología impe-
rante y el individuo se concibe como independiente y autónomo de
los demás, condenando cualquier injerencia en la esfera privada (11).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 845


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S. Girotto

Una vez reconocido el concepto de inmunidad de rebaño y la


necesidad de aumentar las tasas de vacunación, en el plano ético, a
pesar de las limitaciones psicológicas, culturales o religiosas, la
elección de no inocularse revela la preeminencia en la jerarquía de
valores personales de la autodeterminación, aunque ninguna de las
principales perspectivas éticas considera la libertad individual
como un valor absoluto.
De hecho, según el enfoque deontológico, que se basa en los
principios de universalidad, humanidad y autonomía, las creencias
personales pueden prescindir de ellas para perseguir el bien común.
La perspectiva liberal –aunque hay más puntos de vista, de
modo que el liberalismo parece fracturarse en una gama de visiones rela-
cionadas pero a veces opuestas (25)–, reconoce que el individuo tiene un
papel primordial como titular de las libertades civiles, y que el
Estado debe respetar la libertad del sujeto con una interferencia
limitada. Así, aunque reconoce más que cualquier otra perspectiva
filosófica el principio de autodeterminación, el liberalismo también
implica la necesidad de restringir la autonomía si causa daños a
otras personas. Por ello, algunos estudiosos, como Jason Brennan
(26), sostienen que incluso la vacunación obligatoria puede justifi-
carse dentro del enfoque libertario: Los libertarios, y los liberales en ge-
neral, no sostienen que todas las acciones moralmente incorrectas puedan ser
prohibidas coercitivamente. Por el contrario, sostienen que a veces tenemos dere-
cho a hacer el mal (...). Sin embargo, los libertarios (y los liberales en general)
sostienen que algunos deberes morales son exigibles. El Estado no puede utili-
zar la coacción para obligarme a dejar que mis padres visiten a sus nietos, pero
sí puede coaccionarme para que alimente a mis hijos (...). Sin ofrecer aquí una
teoría completa de por qué algunos deberes son coercibles y otros no, espero que
los libertarios sostengan que el Estado puede utilizar la coacción para impedir
que alguien propague activamente una enfermedad peligrosa. Sobre esta
base, Brennan respalda que, si un colectivo provoca actividades pe-
ligrosas, el individuo tiene el deber de no participar en ellas o reti-
rarse, y llama a esta obligación el «principio de las manos limpias».

846 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

También el principialismo, que hace hincapié en cuatro principios


prima facie (beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía), avala
que la autonomía puede ser superada si se cumplen algunas condi-
ciones específicas que protegen los principios concurrentes (24).
Además, muchos autores contemporáneos, como el filósofo ita-
liano Alberto Giubilini, reconocen la prioridad del interés social y
del bien común sobre la libertad individual en el caso de la vacuna-
ción contra las enfermedades infecciosas transmisibles. En el libro
La ética de la vacunación, Giubilini sostiene que la vacunación es una
obligación moral individual –salvo en caso de contraindicaciones
médicas– y que el Estado tiene la responsabilidad moral de garanti-
zar la salud pública incluso mediante la vacunación obligatoria. De
hecho, la ética trata, entre otras cosas, de si y en qué circunstancias debemos
tomar decisiones que no son (sólo) en nuestro propio interés, sino también o
incluso principalmente en el interés de otras personas (12). Como ya se ha
destacado, en el caso de las vacunas, especialmente las que inducen
una inmunidad de duración relativamente corta, como la vacuna
COVID-19, la cuestión central es lograr la inmunidad de rebaño, lo
que tiene una relevancia tanto médica como ética basada en el
equilibrio entre el interés individual y el público. Así, requiere que
el individuo tome una decisión en aras del bien público, en lugar de hacerlo
exclusivamente en aras de su propio beneficio individual (12), lo que exige
la contribución de cada agente moral individual. Sin embargo, la
obligación de lograr la inmunidad de los rebaños no es puramente
individual, ya que también depende de la colectividad, aunque los
grupos organizados no pueden considerarse del mismo modo que
los agentes individuales desde el punto de vista moral, siendo difí-
cil justificar una responsabilidad colectiva (12). La solución es afir-
mar la existencia de una obligación moral agregada, en la que el colectivo
tiene la obligación de realizar la inmunidad de la manada en el sentido de que
la obligación colectiva se cumple a través de las acciones «agregadas» de los
miembros del colectivo (12). En efecto, una obligación compartida ge-
nera obligaciones individuales, ya que la equidad exige que el indi-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 847


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S. Girotto

viduo perteneciente a la colectividad asuma su parte del peso de la


«carga» total de la vacunación (12).
En realidad, el interés individual entra en conflicto con el bien
común debido a la adopción de una concepción individualista de la
autonomía. Sin embargo, ésta no es la única interpretación posible.
Como subraya sabiamente Henk Ten Have (11), la oposición pare-
ce falsa cuando se asume el enfoque de la bioética global, ya que el
primer tipo de intereses debe ser reinterpretado, mientras que el último debe ser
tomado en serio. En otras palabras, la autonomía personal es, en últi-
ma instancia, una noción relacional, porque se origina y crece en un
contexto interpersonal y social. Además, los valores no son simple-
mente individuales, sino que se comunican a la sociedad, transmi-
tiéndose de generación en generación, por lo que la conducta
humana se basa en la racionalidad social. Por último, la autonomía
y la responsabilidad están vinculadas, ya que las acciones indivi-
duales afectan a la vida de otras personas.
Asimismo, el jesuita italiano y profesor de Teología Moral, Carlo
Casalone (27) subraya una concepción correspondiente de la auto-
nomía. Sostiene que comúnmente se concibe de manera defensiva,
como un medio para proteger al individuo de la intrusión del po-
der político, religioso o médico, por lo que la autodeterminación
significa la plena disposición de la propia vida. Sin embargo, la per-
sona humana está atravesada y constituida por las relaciones, reci-
biendo la vida de otra persona y experimentando desde el principio
estar situada en un contexto de relaciones. Así, Casalone concluye
que no se trata de volver al paternalismo, sino de introducir una
interpretación no absoluta, sino relacional y responsable, de la autonomía.
El reconocimiento de la naturaleza relacional inherente al ser
humano es el fundamento del principio de solidaridad, que está intrín-
secamente relacionado con los principios de cooperación, respon-
sabilidad y respeto de la vulnerabilidad, no sólo porque las personas
vulnerables necesitan solidaridad, sino también porque la condición de
vulnerabilidad pertenece ontológicamente a todo ser humano (28).

848 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

3.1 El principio de solidaridad

El concepto de solidaridad se refiere a un comportamiento opues-


to al individualismo, y tiene raíces antiguas. En la época de los anti-
guos egipcios existían códigos morales precisos que preveían el
cuidado y la responsabilidad hacia los más débiles, estableciendo
así vínculos especiales. Sin embargo, la solidaridad no debe con-
fundirse con otros conceptos que expresan significados similares.
En efecto, no es caridad, ni compasión, ni fraternidad, ni filantropía
(15). Encontrar una definición única de la solidaridad no es fácil.
Podemos distinguir tres formas principales: en primer lugar, la soli-
daridad de acción voluntaria, que no pretende transformar la vida
del beneficiario, sino resolver una necesidad temporal; en segundo
lugar, la solidaridad crítica, que implica al individuo necesitado en
el proceso y tiene como objetivo evitar cualquier paternalismo,
ayudando al beneficiario a ser un agente activo; por último, la soli-
daridad radical, que subraya las responsabilidades individuales, res-
paldando que cada individuo debe compartir su exceso de riqueza
con los más pobres (29).
Durante la pandemia de COVID-19, la insuficiencia de la coope-
ración internacional y la falta de solidaridad a nivel mundial salieron a
relucir claramente, demostrando que este principio se ha debilitado
en los últimos años debido al predominio de las políticas neolibe-
rales (11). Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS),
que es la principal agencia internacional responsable de la salud
pública internacional, ha revelado la necesidad de ser reformada y
reforzada para responder a las crisis sanitarias mundiales. De he-
cho, el problema de la falta de financiación debido a la dependencia de
las donaciones voluntarias, que no son suficientes, el limitado cum-
plimiento por parte de los Estados y la dependencia política, han
impedido que la OMS sea una agencia más solidaria y eficiente a la
hora de responder a los retos de la salud mundial (30).
Ante esta ausencia, más instituciones, religiosas y no religiosas,
apelaron a la solidaridad.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 849


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S. Girotto

La Pontificia Academia para la Vida de la Iglesia Católica Roma-


na ha señalado la relación entre el principio de solidaridad y la pan-
demia de Covid-19. El documento Humana communitas in the age of
pandemic: untimely meditations on life’s rebirth (31), destaca el significado
moral de la solidaridad, que está relacionado con la responsabilidad
hacia las personas necesitadas y con el reconocimiento de la digni-
dad humana. Así, subraya que cada uno está llamado a «hacer su parte» y
que «una comunidad responsable» es aquella en la que las cargas de la precaución
y el apoyo recíproco se comparten de forma proactiva con la mirada puesta en el
bienestar de todos (n. 2. 3).
En particular, con referencia al problema específico de la vacu-
nación COVID-19, la Comisión Vaticana COVID-19, en colaboración
con la Academia Pontificia para la Vida (32), elaboró el documento
Vacuna para todos. 20 puntos para un mundo más justo y saludable, que
afirma, sobre la base del principio de solidaridad, la responsabilidad
moral de someterse a la vacunación (n. 13) y pide a los Estados, a
las instituciones y a las empresas farmacéuticas que favorezcan una
distribución justa y equitativa de las vacunas superando los nacio-
nalismos. En cuanto al problema de las dudas sobre las vacunas, el
documento subraya la relación entre la salud pública y la individual,
haciendo hincapié en que rechazar la vacunación puede causar daños a
otras personas. En efecto, por un lado, las categorías de personas que no
pueden vacunarse (por ejemplo, los inmunodeprimidos) y que, por tanto, sólo
pueden confiar en la cobertura de vacunación de otras personas (y en la inmuni-
dad de grupo) para evitar el riesgo de infección, estarían más expuestas. Por
otro lado, enfermar conlleva un aumento de las hospitalizaciones, con la consi-
guiente sobrecarga para los sistemas sanitarios, hasta un posible colapso, como
ha ocurrido en varios países durante esta pandemia. En cuanto al naciona-
lismo de las vacunas y a las políticas de las empresas farmacéuticas,
el documento subraya que la vacuna es un bien común, por lo que
es necesaria la cooperación internacional para garantizar el acceso
equitativo a la vacunación a los países más pobres, especialmente a
través de la gestión de las patentes.

850 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

Igualmente, el Comité Italiano de Bioética (13), que llevó a cabo


una notable reflexión ética durante la pandemia produciendo nu-
merosos documentos, en el dictamen Vacunas y COVID-19: aspectos
éticos sobre la investigación, el costo y la distribución (ICB, 2020), subraya
tanto la responsabilidad individual como la nacional e internacional
hacia la vacunación. En efecto, el Comité reconoce que las vacunas
constituyen una de las medidas preventivas más eficaces, con una relación ries-
go/beneficio que se encuentra entre las más elevadas con respecto a los fármacos
disponibles en la actualidad, además de subrayar cómo la vacunación tiene un
valor no sólo sanitario, sino también un valor ético intrínseco muy importante.
Además, considera éticamente necesario que se realicen todos los esfuerzos
para alcanzar y mantener una cobertura de vacunación óptima mediante una
adhesión consciente, sin excluir la posibilidad de una inoculación obli-
gatoria en caso de necesidad (n. 4). A nivel nacional e internacional, el
Comité considera que la vacuna es un bien común, y sugiere que se
renuncie a las patentes de las vacunas y se refuercen los acuerdos
internacionales, para permitir que todos los países y todas las per-
sonas, especialmente las más pobres, se vacunen. Así, el Comité cree
firmemente en la oportunidad de construir la solidaridad internacional
para acabar con las graves limitaciones en la protección de la salud que todavía
existen en muchos países (n. 3).
Por último, una declaración conjunta del CIB (Comité Interna-
cional de Bioética) y de la COMEST (Comisión Mundial de Ética del
Conocimiento Científico y Tecnológico de la UNESCO), hace un llama-
miento a la equidad y a la solidaridad mundial en materia de vacu-
nas (33). El documento se centra en las personas vulnerables y en
la distribución justa de las vacunas. Rechaza el nacionalismo de las
vacunas, recomendando la regulación de los derechos de patente y
de propiedad, reconociendo las vacunas y la salud mundial como
«bienes comunes», subrayando el papel de la información y la edu-
cación transparentes para favorecer una participación libre en las
campañas de vacunación, y recordando que la limitación de los de-
rechos humanos en nombre de la salud pública debe ser necesaria,
proporcionada y respetuosa con el principio de legalidad.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 851


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S. Girotto

4. Solidaridad y derecho

El documento jurídico más importante que reconoce el principio


de solidaridad es la DUBDH, que constituye la Carta Magna de la
bioética mundial y del enfoque bioético basado en los derechos hu-
manos (24). Aunque no es un texto jurídico vinculante, la Declara-
ción respalda claramente el principio de solidaridad, que se afirma
junto con el principio de cooperación: Deben fomentarse la solidaridad
entre los seres humanos y la cooperación internacional con este fin (artículo
13). En particular, es el primer documento que incluye formalmente el
principio de cooperación en la bioética, estableciendo un vínculo
con el concepto de solidaridad. En realidad, esta conexión es suma-
mente interesante, ya que pone de relieve que la solidaridad no es
simplemente una acción individual o una virtud personal, sino que
requiere un compromiso social (29).
Aunque no se mencione explícitamente, también el artículo 21
subraya indirectamente la importancia de la solidaridad y la coope-
ración, especialmente cuando afirma que la investigación sanitaria
transnacional debe responder a las necesidades de los países anfitriones, y debe
reconocerse la importancia de que la investigación contribuya a aliviar los pro-
blemas sanitarios mundiales urgentes.
Asimismo, el artículo 24 reconoce tanto la solidaridad como la
cooperación. En efecto, en primer lugar, afirma que los Estados de-
ben fomentar la difusión internacional de la información científica y alentar la
libre circulación y el intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos; en
segundo lugar, deben promover la cooperación cultural y científica y concertar
acuerdos bilaterales y multilaterales que permitan a los países en desarrollo
aumentar su capacidad de participar en la generación y el intercambio de cono-
cimientos científicos, de los conocimientos técnicos conexos y de los beneficios co-
rrespondientes. En tercer lugar, deben respetar y promover la solidaridad
entre los Estados, así como entre los individuos, las familias, los grupos y las
comunidades, teniendo especialmente en cuenta a los que son vulnerables por
causa de enfermedades o discapacidades u otras condiciones personales, sociales
o ambientales, y a los que tienen recursos más limitados (29).

852 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

Además, como corolario del principio de solidaridad, la DUBDH


establece la necesidad de proteger a las personas vulnerables: Al
aplicar y hacer avanzar los conocimientos científicos, la práctica médica y las
tecnologías conexas, debe tenerse en cuenta la vulnerabilidad humana. Se debe
proteger a los individuos y grupos especialmente vulnerables y respetar su inte-
gridad personal (artículo 8).
A nivel nacional, el grupo de trabajo italiano Un diritto gentile
(34), redactó un notable documento que recuerda los derechos
fundamentales que están en juego en la vacunación contra el CO-
VID-19. Se centra en las políticas de vacunación y especifica las
condiciones de la vacunación obligatoria contra el COVID-19. Tras
destacar los valores fundamentales de la convivencia humana arrai-
gados en todo sistema democrático (dignidad, libertad, igualdad,
salud individual y pública, solidaridad), el grupo reconoce la necesi-
dad de equilibrar los derechos individuales y colectivos. En algunas
circunstancias, es posible limitar la libertad individual en nombre
de la salud pública, siempre y cuando el sacrificio sea proporcionado,
según la Constitución italiana, que establece que la República tutela la
salud como derecho fundamental de la persona y como interés colectivo (artícu-
lo 32). Así, la imposición de la vacunación obligatoria es legítima
–con la excepción de las personas con contraindicaciones médicas–,
siempre y cuando se proponga como una medida proporcionada
frente a la gravedad de los riesgos derivados del desarrollo de la
pandemia en el contexto mundial. Por otra parte, el documento re-
cuerda la necesidad de la solidaridad internacional, especialmente
para dar a los países de bajos ingresos el acceso a las vacunas, dis-
tribuyéndolas de acuerdo con las licencias obligatorias. En efecto, el
artículo 31 del Acuerdo sobre los ADPIC (Acuerdo sobre los Aspectos
de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el
Comercio), especificado por el artículo 31 bis, identifica las condi-
ciones necesarias para obligar al titular del monopolio a conceder
un uso no exclusivo al Estado o a otras entidades en caso de emergencia
nacional u otras circunstancias de extrema urgencia o en casos de uso público
no comercial (artículo 31, b).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 853


[Link]
S. Girotto

5. Conclusión

El punto de partida de este trabajo es el análisis médico del con-


cepto de inmunidad de rebaño, que no sólo tiene un valor cientí-
fico sino también una dimensión moral. En efecto, los obstáculos
que impiden lograr la inmunidad de rebaño y, por lo tanto, detener
la pandemia a través de las vacunas, tanto a nivel individual como
internacional, acaban revelando la falta de solidaridad y coopera-
ción, junto con la concepción errónea del principio de respeto a la
vulnerabilidad.
Sin embargo, la pandemia nos está enseñando que salirse de los
lazos de solidaridad significa no sólo dañar a otras personas sino
también autodestruirse, ya que la naturaleza relacional es una dimen-
sión antropológica fundamental, que implica la verdadera correspon-
dencia entre humanidad y relacionalidad, aunque la dependencia
mutua también significa estar expuesto a la vulnerabilidad (11).
Como subraya con razón la Academia Pontificia para la Vida (35)
Nunca hemos sido llamados a tomar conciencia de la reciprocidad que está en
la base de nuestra vida tanto como en esta terrible emergencia. Comprender
que cada vida es una vida en común, que juntos formamos la vida y que la
vida viene del «otro». Sobre todo, a nivel mundial, debemos ser cons-
cientes de que el riesgo de una epidemia mundial requiere, en el marco de la
responsabilidad, la introducción de una coordinación global en los sistemas de
atención sanitaria, reconociendo que la fuerza del proceso está determi-
nada por su eslabón más débil.
Al mismo tiempo, el rechazo voluntario a la vacunación por par-
te de las personas que tienen la oportunidad de ser inoculadas es
un «lujo» que no encuentra justificación en ningún planteamiento
ético, ni siquiera en el más liberal que reconoce el deber de no da-
ñar a otros individuos (12). Si muchos condicionamientos internos
y externos pueden influir en las elecciones de un sujeto, es esencial
reconocer que quien actúa moralmente está llamado a discernir lo
que es bueno de lo que es malo, teniendo como horizonte el bien
para sí mismo y para los demás, superando sus condicionamientos

854 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

en nombre de un objetivo mayor. En efecto, especialmente en caso


de crisis de salud pública, como las pandemias, el objetivo de la va-
cunación es la protección de la sociedad en su conjunto, de modo
que la apelación al interés propio no puede separarse de la preocupación por
los intereses de los demás (11).
Este rechazo es aún más grave desde el punto de vista moral si
se tiene en cuenta que millones de personas se ven privadas a priori
de esta posibilidad sólo por la falta de recursos, debido a sistemas
políticos, sociales y económicos injustos, junto con la deficiencia
de solidaridad y cooperación por parte de los estados más ricos
(12). A decir verdad, incluso en países de bajos ingresos como
África ha habido dudas sobre las vacunas en algunas pequeñas par-
tes de la población, como resultado de la desinformación y la mani-
pulación dirigida por grupos internacionales antivacunas surgidos
en los países occidentales y penetrados en las zonas urbanas, donde
hay una mayor posibilidad de utilizar los medios sociales (36). A
pesar de estas limitadas excepciones debidas a la globalización, te-
niendo en cuenta las comprensibles vacilaciones de personas larga-
mente explotadas, que viven en sistemas ambientales y culturales
alejados de los occidentales, y acostumbradas a buscar respuestas
en la naturaleza más que en la ciencia, parece evidente que el ma-
yor mal a combatir es el nacionalismo vacunal, al menos en sus
formas «ciegas» y «feas».
La perspectiva ética contemporánea que más reconoce la necesi-
dad de la solidaridad, junto con los principios de cooperación, res-
ponsabilidad y respeto de la vulnerabilidad, es la Bioética Global,
que hunde sus raíces en los principios reconocidos por la Declara-
ción Universal de Bioética y Derechos Humanos. Como escribió
Henk Ten Have (28) en el libro fundamental Global Bioethics. An in-
troduction, la solidaridad es un principio moral y jurídico esencial, ya
que cada persona individual es impotente frente a los problemas globales; pero
juntos pueden tener un impacto. Así, la noción demuestra que los seres hu-
manos son fundamentalmente seres sociales. Ellos (por tanto, nosotros) sólo

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 855


[Link]
S. Girotto

pueden vivir y prosperar entre otras personas con las que están (estamos) conec-
tados. La solidaridad no puede explicarse con el lenguaje del interés propio.
Para entender cómo el principio de solidaridad es fundacional,
basta con pensar que puede leerse en clave «biocéntrica», que se re-
fiere a ser solidario con toda la vida y todas las formas de vida, en
sintonía con el pensamiento de Jahr (37).
Por lo tanto, debe convertirse en un elemento indispensable de
discernimiento ético que determine un equilibrio diferente de los
intereses en juego, junto con los reconocidos por la corriente prin-
cipialista de la bioética, como la beneficencia, la no maleficencia, la
justicia y la autonomía. En particular, el reconocimiento del princi-
pio de solidaridad –que se convierte en un «eje» de una constelación
de otros principios como la cooperación, la responsabilidad y el
respeto de las personas vulnerables–, permitiría superar una visión
ética reduccionista y parcial, que a menudo ve el triunfo de la auto-
suficiencia (38).
Como ha afirmado magistralmente la Pontificia Academia para
la Vida (35), somos parte de la humanidad y la humanidad es parte de noso-
tros. Debemos aceptar esta dependencia y apreciar la responsabilidad que nos
hace partícipes y protagonistas de ella. No hay derecho que no tenga su corres-
pondiente deber: la convivencia de quienes son libres e iguales es una cuestión
exquisitamente ética, no técnica.

Declaración

El autor declara no tener ningún conflicto de intereses con respec-


to a la investigación, la autoría y/o la publicación de este artículo.
Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados en este
artículo pertenecen exclusivamente al autor.

856 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Vacunación: entre la autonomía y la solidaridad. El equilibrio de principios...

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Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 859


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Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

Vaccination: Between autonomy and


solidarity. The balance of principles
from a global bioethical perspective in
the face of the COVID-19 pandemic
Vacunación: entre la autonomía y la
solidaridad. El equilibrio de principios
desde una perspectiva bioética global
frente a la pandemia del COVID-19
Sabina Girotto*
[Link]

Abstract

In the past decades, vaccination has raised important ethical is-


sues, above all bringing out the conflict between some fundamen-
tal interests, such as individual autonomy and common good. In
the contemporary health crisis due to the pandemic, vaccines are
again at the center of the debate. Although they are a fundamen-
tal «weapon» against pandemic, they cannot be inoculated to all
individuals, both for voluntary reasons and for causes indepen-
dent of the will of the subjects, thus preventing us to achieve the
so called «herd immunity». On the one hand, vaccine hesitancy is
widespread; on the other hand, at global level, millions of people
living in middle, and low-income countries have no access to vac-

* Istituto Superiore di Scienze Religiose «Giovanni Paolo I», Treviso, Italy. Email:
sabigir@[Link] [Link]
Reception: March 11, 2022. Acceptance: April 15, 2022.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 861


[Link]
S. Girotto

cines. Acknowledging the principle of solidarity, along with con-


nected values of cooperation, responsibility, and respect of vulne-
rability as the «axis» of the ethical discernment according to the
global bioethical perspective, would give a response to the COVID-
19 health crisis.

Keywords: COVID-19, pandemic, vaccine refusal, solidarity, common


good.

1. Introduction

Vaccination is a key element in the contemporary health crisis due


to the pandemic, since vaccines are one of the major «weapons»
against COVID-19. However, vaccination rate is not enough to protect
from the spread of the disease, both for voluntary and non-
voluntary reasons that prevent to achieve the so called «herd im-
munity». In this way, the problem of vaccination appears to have
not only a medical, but also a deeply ethical dimension.
Indeed, on the one hand, some people are «anti-vaxxers» or
«vaccine-hesitant», refusing to be inoculated; on the other hand, on
a global level, entire populations of middle- and low- income
countries (LMICs) cannot be vaccinated for reasons beyond their
will, depending on economic, political and social factors. Actually,
this is not a new problem, since vaccines have always faced similar
challenges, but the contemporary health crisis has highlighted an
unresolved problem on a global scale.
Starting from the analysis of the medical concept of herd im-
munity and obstacles to achieve it, the core assumption of this article
is that the solution in response to the pandemic crisis ultimately
lies in the acknowledgment and application of the principle of solida-
rity, both at an individual and at a national and international level.
Moreover, the principle of solidarity implies the acknowledgment
of the inherent relational nature of human beings, which grounds

862 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

the dialectic between individual and common interest. Above all, it


is evident the significance of the ethical perspective of Global
Bioethics and the model on which it is based, namely the Universal
Declaration on Bioethics and Human Rights (UDBHR), which challen-
ges the mainstream approach.

2. The concept of herd immunity

The concept of herd immunity has a long history (1). It was first
used by some veterinarians in 1910 in relation to an epidemic of
spontaneous miscarriage that affected cattle and sheep. In the
1920s, the bacteriologist Topley managed experimental epidemics
in mice, observing that the prevalence of immune animals stopped
the epidemic, and described it as «herd immunity», making a parallel
with infectious diseases in children. Later, in 1924, the physician
Doudley, recognizing Topley’s discoveries, applied the notion to
humans, after having observed epidemics of diphtheria in a large
group of students.
Nowadays, the concept is commonly used to indicate the indirect
protection from infection conferred to susceptible individuals when sufficiently
large proportion of immune individuals exist in a population (2). Indeed, in
a naive population a pathogen propagates affecting susceptible
hosts. However, if a large group of people is immunized, the pos-
sibility of contact between infected individuals and susceptible
hosts decreases. Two main parameters define the «seriousness» of
the pandemic, particularly R («the average number of secondary in-
fections caused by a single infectious individual introduced into a
completely susceptible population») and R («the average number
of secondary cases generated by a single index case over an infec-
tious period in a partially immune population»).
There are two ways to achieve immunization: naturally, if the
majority of population is infected; medically, trough vaccination.
Herd immunity, in case of serious and mortal diseases such as CO-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 863


[Link]
S. Girotto

VID-19, cannot not be reached naturally, since many people would


get sick and die and costs in terms of human lives would be very
high (1). Yet, immunity acquired through vaccines can last longer
or shorter, conditioning the herd immunity threshold, which is
«the point at which the portion of susceptible individuals falls be-
low the threshold needed for transmission» (2).
The majority of vaccines gives a time-limited immunization and
needs to be repeated (2). Since COVID-19 vaccines currently used
produce a short duration of the protection and they do not seem
to be transmission-blocking, almost all population should be vacci-
nated in order to guarantee the interruption of the transmission of
the virus, thus protecting the most vulnerable individuals and the
ones who cannot be inoculated for medical reasons (3, 4). For
example, a level of herd immunity between 60 and 72% would be
enough only if the vaccine provided life-long protection, otherwise
the rate of vaccination should be higher (3, 4). Moreover, if vacci-
nation is distributed irregularly, dangerous groups of susceptible
hosts remain (2).
Starting from the above medical considerations, there are two
ethically relevant obstacles to overcome in order to achieve herd
immunity in the contemporary COVID-19 pandemic: the consistent
number of people who voluntarily decide to refuse vaccines and
entire populations of low- and middle-income countries that can-
not access vaccines. Both issues need to be deepened.

2.1 Vaccine hesitancy

Vaccine hesitancy is defined as the «delay in acceptance or refusal


of vaccination despite availability of vaccination services. Vaccine
hesitancy is complex and context specific, varying across time,
place and vaccines. It is influenced by factors such as complacency,
convenience and confidence» (5).
Since vaccines have faced some level of opposition from the
beginning in the 1800s, it can be useful identifying reasons condi-

864 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

tioning the individual’s choice to refuse them in general and speci-


fically in the case of COVID-19 vaccination policies.
Among major general factors determining vaccine hesitancy,
there is the so called «heuristic thinking», which is a hasty mental
procedure causing «shortcuts» that build up generic ideas or con-
clusions on a topic. Paradoxically, also the success of vaccination
causes hesitation because, reducing the incidence of the disease,
people think that they no longer need vaccination. Another recu-
rring thought among anti-vaxxers, is that vaccination is unnatural,
including incipients and other adjuvants, thus contracting the di-
sease seems to be healthier in their view. Moreover, there is a wide
skepticism against science since people perceive scientific uncer-
tainty as problematic, forgetting that medicine is not an exact
science by its very nature and a minimum percentage of risk
always remains. Furthermore, the loss of public confidence affects
vaccination campaigns (6). Other elements that may negatively
condition vaccine compliance are a strong affirmation of the prin-
ciple of autonomy, and religious beliefs (7).
These general considerations underlined above apply to COVID-
19 vaccination too. An interesting study has also tried to identify the
psychological features of anti-vaxxers associated with COVID-19
vaccine hesitancy, discovering that these are self-interest, distrusting
of authority, strong religious beliefs, conspirational or paranoid be-
liefs, self-control, preference for hierarchical societies, intolerance
against migrants, impulsivity, disagreeable personality, emotional
instability, and low awareness (8). Besides psychological elements,
other factors influence COVID-19 vaccine compliance, such as ethni-
city (black people are more hesitant), working status (unemployed
people have a lower compliance and healthcare workers have a higher
acceptance), political affiliation (with less refusal among democrats),
gender (more compliance among men), education (people with a
higher education have also a higher acceptance), age (lower age
stands for lower willingness), income (people with low income are
more hesitant) (9).

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 865


[Link]
S. Girotto

2.2 Unequal distribution of vaccines at global level

In the opening remarks at the World Health Assembly on 24 May


2021, Tedros A. Ghebreyesus (10) affirmed that the ongoing vaccine
crisis is a scandalous inequity that is perpetuating the pandemic, since more
than 75% of all vaccines have been administered in just 10 countries.
It is clear that extending vaccination to the entire world popula-
tion, the majority of whom live in low- and middle-income coun-
tries, is of fundamental importance not only for reasons of justice
and equity, but also for health reasons. Indeed, there is no other
way to exit the pandemic than allowing the poorest to access the
vaccine since all people are connected (11).
As the philosopher Giubilini rightly points out: With people trave-
lling and moving from one region, state, or continent to the other at an unprece-
dented rate, it becomes increasingly difficult to identify the relevant community
within which herd immunity should be achieved: in one sense, the world has
become one big community in a way in which it was not until relatively recently
(12). Likewise, an opinion of the Italian Committee for Bioethics (13)
Vaccines and Covid-19: ethical aspects on research, cost and distribution (27
November 2020), emphasizes that at international level, coordination
must also be provided for the deployment of vaccines, in the awareness that no
country will be completely protected if the world is not protected. In this sense
it will also be necessary to reflect on the duty of each country to donate doses
and in what proportion to low income countries.
On the one hand, this inequity depends on bilateral agreements
signed by high-income countries with pharmaceutical companies
to develop COVID-19 vaccines, that allowed them to receive more
doses at a lower price than LMICs, although thousands of people
of LMICs participated in the experimentation process for COVID-19
vaccine development (14, 15). Indeed, for research conducted in a
developing country to be ethical, participants and communities
should enjoy benefits deriving from it (16).
On the other hand, it is caused by vaccine nationalism which is
the process whereby countries secure vaccines and medicines to supply their own

866 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

population before they become available to less wealthy nations (15). As a re-
sult, a high-income country like Canada has bought so many doses
of vaccines that it has the possibility to vaccinate every citizen 5
times (14). The UN Secretary General Antonio Guterres (17) has
openly criticized the growing vaccine nationalism, since it damages
global health, emphasizing the need for a coordinated global vacci-
nation plan. However, some scholars like Ferguson and Caplan
(18) argue that a moderate nationalism is not an obstacle to the fair
distribution of vaccines, since the state has a special duty towards
citizens without rejecting the moral obligation to support non-
citizens of the poorest nations. Particularly, they criticize that the
nationalistic view is simplistically considered an evil, without dis-
tinguishing its different forms. First, «good vaccine nationalism»,
which is the one they claim, recognizes the equal worth of indivi-
duals along with global general obligations towards them: this means
that there are moral reasons both to allocate the vaccine in a nationally self-
interested way and to pursue its global distribution. Second, «blind vaccine
nationalism», acknowledges that persons have equal worth, without
admitting the existence of duties or responsibilities towards non-
citizens. Third, «ugly vaccine nationalism» does not recognize the
equal worth of individuals, endorsing that only citizens’ interests
are valuable. Rejecting blind or ugly forms, Ferguson and Caplan
support the need to balance different responsibilities recognizing
competing claims. Otherwise, cosmopolitanism does not give any
relevance to national borders, on the one hand, endorsing that indivi-
duals are global citizens (19), thus justice demands that vaccine allocation
schemes disregard potential recipients’ national identities and associative ties (18);
on the other hand, supporting that arguments in favor of prioriti-
zation of citizens are weak and not respectful of human rights (20).
Finally, low-income countries suffer the effects of the insuffi-
ciency of international cooperation (21), although some initiatives
have been promoted such as COVAX, which is a program co-led by
more international organizations: WHO (World Health Organiza-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 867


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S. Girotto

tion), CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations’),


GAVI (Global Alliance for Vaccines and Immunisation) and UNI-
CEF (United Nations International Children’s Emergency Fund).
The goal of the alliance is producing COVID-19 vaccines and pro-
viding to LMICs an equitable access to them (22). Particularly, COVAX
aims to coordinate the development and the distribution of vaccines
(23): each country pays into a central fund, which is used to finan-
ce vaccine candidates, for a number of doses sufficient to cover up
to 20% of its population, giving in advance half of the total sum and the
remaining part only if an effective vaccine is developed. Thus, on
the one hand, the individual country has no losses if the vaccine is
ineffective since it does not support a specific one; on the other
hand, this system allows a fair distribution, since the vaccine will
be given to participants irrespective of the place of production.
Moreover, high-income countries can finance vaccine candidates
for distribution to low- and middle-income countries that cannot
pay the full sum, covering high-priority individuals up to a maxi-
mum of 20% of their population. Finally, individual countries can
fund additional vaccine candidates and sign agreements with com-
panies to obtain more dosages. Therefore, the COVAX partnership
balances national and global responsibilities, linking interests of
high-income countries and the ones of LMICs, thus creating a system
responding to some extent to «good vaccine nationalism». Indeed,
according to Lie and Miller, rather than insisting on an unworkable glo-
bal allocation scheme, a more sensible alternative would be a middle-ground
approach that utilizes the existing national commitments to vaccine
development but insists that a portion of the national commitments be distri-
buted through an international framework like COVAX (23).

3. The ethical perspective: autonomy vs. solidarity

Both vaccine hesitancy and the unfair distribution of vaccines on a


global level call into question some ethical principles, emphasizing

868 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

the opposition between individual liberty and collective benefit


(24). This conflict arises because the relational nature of the human
being is not sufficiently recognized, especially in Western culture
where individualism is the prevailing ideology and the individual is
conceived as independent and autonomous from others, condem-
ning any interference with the private sphere (11).
Once acknowledged the concept of herd immunity and the
need to increase vaccination rates, on an ethical level, despite psy-
chological, cultural or religious constraints, the choice not to be
inoculated reveals the preminence in the personal hierarchy of values
of self-determination, although none of major ethical perspectives
considers individual liberty an absolute value.
Indeed, according to the deontological approach, which is based
on principles of universalizability, humanity and autonomy, perso-
nal beliefs can be disregarded in order to pursue common good.
The liberal perspective, although there are more views so that
liberalism seems to fracture into a range of related but sometimes competing
visions (25), recognizes that the individual has a primary role being
holder of civil liberties, and that the state should respect subject’s
freedom with a limited interference. Thus, even if it acknowledges
more than any other philosophical perspective the principle of
self-determination, liberalism also entails the need to restrict auto-
nomy if it causes harms to other people. Therefore, some scholars,
like Jason Brennan (26), argue that even mandatory vaccination
can be justified within the libertarian approach: Libertarians, and li-
berals in general, do not hold that all morally wrong actions may be coercively
prohibited. Instead, they hold that we sometimes have the right to do wrong
(...). However, libertarians (and liberals in general) hold that some moral
duties are enforceable. The state cannot use coercion to make me let my parents
visit their grandchildren, but it can coerce me into feeding my kids (...).
Without here offering a full theory of why some duties are coercively enforce-
able and others not, I expect libertarians would hold that the state can use
coercion to stop someone from actively spreading a dangerous disease. On this

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 869


[Link]
S. Girotto

basis, Brennan endorses that, if a collective causes dangerous acti-


vities, the individual has the duty not to participate to them or
withdraw, and he calls this obligation the «clean hands principle».
Also principlism, that emphasizes four prima facie principles (bene-
ficence, nonmaleficence, justice and autonomy), endorses that auto-
nomy can be overcome if some specific conditions protecting
competing principles are met (24).
In addition, many contemporary authors, such as the Italian
philosopher Alberto Giubilini, acknowledge the priority of social
interest and common good over individual liberty in case of vacci-
nation against communicable infectious diseases. In the book The
ethics of vaccination, Giubilini supports that vaccination is an indivi-
dual moral obligation –except in case of medical contraindications–
and that the state has the moral responsibility to guarantee public
health even trough obligatory vaccination. Indeed, ethics is, among
other things, about whether and under what circumstances we should make
choices that are not (only) in our self-interest but also or even primarily in the
interest of other people (12). As it has already been highlighted, in case
of vaccines, especially the ones that induce relatively short-lived im-
munity like COVID-19 vaccination, the core question is achieving
herd immunity, which holds both a medical and an ethical relevan-
ce rooted in the balance between individual and public interest.
Thus, it requires the individual to make a choice for the sake of the pu-
blic good, rather than exclusively for the sake of their own individual benefit
(12), calling for the contribution of every individual moral agent.
However, the obligation to achieve herd immunity is not purely in-
dividual, since it also depends on collective, even if organized
groups cannot be considered in the same way as individual agents
from the moral point of view, being difficult to justify a collective
responsibility (12). The solution is affirming the existence of an
aggregate moral obligation, in which the collective have an obligation to rea-
lize herd immunity in the sense that the collective obligation is fulfilled trough
the aggregate actions of collective members (12). Indeed, a shared obliga-

870 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

tion generates individual obligations, since fairness requires the in-


dividual belonging to the community to take his or her own part of
the weight of the total «burden» of vaccination (12).
Actually, individual interest conflicts with common good becau-
se of the adoption of an individualistic conception of autonomy.
Yet, this is not the only possible interpretation. As Henk Ten Have
(11) wisely emphasizes, the opposition appears false when assu-
ming the approach of global bioethics, since the first type of interests
must be reinterpreted, while the last should be taken seriously. In other
words, personal autonomy is ultimately a relational notion, because
it originates and grows in an interpersonal and social context. Mo-
reover, values are not simply individual but they are communicated
into the society, being transmitted from generation to generation,
thus human conduct is based on social rationality. Finally, auto-
nomy and responsibility are linked, since individual actions affect
other people life.
Likewise, the Italian Jesuit and professor of Moral Theology
Father Carlo Casalone (27) underlines a corresponding conception
of autonomy. He supports that it is commonly conceived in a de-
fensive way, as a means to protect the individual from the intrusion
of political, religious or medical power, thus self-determination
means full disposition of one’s life. However, the human person is
crossed and constituted by relationships, receiving life from so-
meone else and experiencing from the beginning to be placed in a
context of relationships. Thus, Casalone concludes that this does
not mean returning to paternalism but to introduce a not absolute,
but relational and responsible, interpretation of autonomy.
The acknowledgment of the inherent relational nature of the
human being is the foundation of the principle of solidarity, which
is intrinsically connected to the principles of cooperation, respon-
sibility and respect of vulnerability, not only because vulnerable
individuals need solidarity, but also because the condition of vul-
nerability ontologically belongs to every human being (28).

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 871


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S. Girotto

3.1 The principle of solidarity

The concept of solidarity refers to a behavior opposing to indivi-


dualism, and it has antique roots. At the time of the ancient Egyp-
tians there were precise moral codes that provided for care and
responsibility towards the weakest, thus establishing special bonds.
However, solidarity should not be confused with other concepts
that express similar meanings. Indeed, it is not charity neither com-
passion, nor fraternity, or philanthropy (15). Finding a unique defi-
nition of solidarity is not easy. We can distinguish three different
major forms: first, voluntary-action solidarity, which does not aim
to transform the beneficiary’s life but is intended to resolve a tem-
porary need; second, critical solidarity, that involves the individual
in need in the process and has the goal to avoid any paternalism,
helping the beneficiary to be an active agent; finally, radical solida-
rity, which underlines individual responsibilities, endorsing that
each individual should share his excess wealth with the poorest (29).
During COVID-19 pandemic, the insufficiency of international
cooperation and the lack of solidarity on global level clearly emer-
ged, showing that this principle has been weakened in recent years
because of the prevalence of neoliberal policies (11). For example,
the World Health Organization (WHO), which is the major interna-
tional agency responsible for international public health, has revea-
led the need to be reformed and strengthened in order to respond
to global health crises. Indeed, the problem of underfunding due
to the dependence on voluntary donations, which are not suffi-
cient, the limited compliance by states, and the political dependen-
ce, have prevented the WHO from being a more supportive and
efficient agency in responding to challenges of global health (30).
In the face of this absence, more institutions, religious and not,
appealed for solidarity.
The Pontifical Academy for Life of the Roman Catholic Church,
has pointed out the relationship between the principle of solidarity
and Covid-19 pandemic. The document Humana communitas in the

872 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

age of pandemic: untimely meditations on life’s rebirth (31), highlights the


moral meaning of solidarity which is connected to responsibility
towards individuals in need, and to the acknowledgment of human
dignity. Thus, it emphasizes that everyone is called to do their part and
that a responsible community is one in which burdens of caution and recipro-
cal support are shared proactively with an eye to the well-being of all (n. 2. 3).
Particularly, with reference to the specific problem of COVID-19
vaccination, Vatican COVID-19 Commission in collaboration with
the Pontifical Academy for Life (32) arranged the document Vacci-
ne for all. 20 points for a fairer and healthier world which affirms, on the
basis of the principle of solidarity, the moral responsibility of un-
dergoing vaccination (n. 13) and it calls on states, institutions and
pharmaceutical companies to encourage a fair and equal distribution
of vaccines overcoming nationalism. Regarding the problem of
vaccine hesitancy, the document highlights the relationship between
public and individual health, emphasizing that refusing vaccination
can cause harms to other people. Indeed, on the one hand, those catego-
ries of people who cannot be vaccinated (e.g. immunosuppressed) and who can
thus only rely on other people’s vaccination coverage (and herd immunity) to
avoid the risk of infection, would be more exposed. On the other hand, beco-
ming ill leads to an increase in hospitalizations, with subsequent overload for
health systems, up to a possible collapse, as has happened in various countries
during this pandemic. As to vaccine nationalism and to policies of phar-
maceutical companies, the document underlines that the vaccine is
a common good, thus international cooperation is needed in order
to guarantee the equitable access to vaccination to the poorest coun-
tries, especially trough the management of patents.
Equally, the Italian Committee for Bioethics (13), which carried
out a remarkable ethical reflection during the pandemic producing
many documents, in the opinion Vaccines and Covid-19: ethical aspects
on research, cost and distribution (ICB, 2020) stresses both the indivi-
dual and the national and international responsibility towards vac-
cination. Indeed, the Committee recognizes that vaccines constitute one of
the most effective preventive measures, having a risk/benefit ratio which is

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 873


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S. Girotto

among the highest with regard to drugs currently available, as well as underli-
ning how vaccination is of value not only to health but it also has an extremely
important intrinsic ethical value. Moreover, it considers it ethically necessary
for all efforts to be made to achieve and maintain optimal vaccination coverage
through conscious adhesion, without excluding the possibility of man-
datory inoculation in case of necessity (n. 4). On a national and inter-
national level, the Committee considers the vaccine a common good,
suggesting to waive vaccine patents and to strengthen international
agreements, in order to allow every country and every individual, es-
pecially the poorest ones, to be vaccinated. Thus, the committee
strongly believes in the opportunity to build international solidarity in
order to end to the serious limitations in the protection of health that still exist
in many Countries (n. 3).
Finally, a joint statement by the IBC (International Bioethics
Committee) and the COMEST (UNESCO World commission on the
Ethics of Scientific Knowledge Technology), calls for global vacci-
nes equity and solidarity (33). The document focuses on vulnerable
individuals and fair distribution of vaccines. It rejects vaccine na-
tionalism, recommending the regulation of patenting and owner-
ship rights, recognizing vaccines and global health as «common
goods», underlying the role of transparent information and educa-
tion in order to favor a free participation to vaccination campaigns,
and recalling that limitation of human rights on behalf of public
health should be necessary, proportionate and respectful of the
principle of legality.

4. Solidarity and law

The most important legal document acknowledging the principle


of solidarity is the UDBHR, which is the Magna Charta of global
bioethics and of the bioethical approach based on human rights
(24). Although it is not a binding legal text, the Declaration clearly
endorses the principle of solidarity, which is affirmed together

874 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

with the principle of cooperation: Solidarity among human beings and


international cooperation towards that end are to be encouraged (article 13).
Particularly, it is the first document that formally included the prin-
ciple of cooperation in bioethics, establishing a link with the con-
cept of solidarity. Actually, this connection is extremely interesting,
since it emphasizes that solidarity is not simply an individual action
or a personal virtue, but it requires a social commitment (29).
Even if it is not explicitly mentioned, also article 21 indirectly
highlights the importance of solidarity and cooperation, especially
when it affirms that transnational health research should be responsive to
the needs of host countries, and the importance of research contributing to the
alleviation of urgent global health problems should be recognized.
Likewise, article 24 recognizes both solidarity and cooperation.
Indeed, first, it affirms that states should foster international dissemina-
tion of scientific information and encourage the free flow and sharing of scien-
tific and technological knowledge; second they should promote cultural and
scientific cooperation and enter into bilateral and multilateral agreements ena-
bling developing countries to build up their capacity to participate in generating
and sharing scientific knowledge, the related know-how and the benefits thereof;
third, they should respect and promote solidarity between and among States,
as well as individuals, families, groups and communities, with special regard
for those rendered vulnerable by disease or disability or other personal, societal
or environmental conditions and those with the most limited resources (29).
Moreover, as a corollary of the principle of solidarity, the
UDBHR states the need to protect vulnerable people: In applying and
advancing scientific knowledge, medical practice and associated technologies, hu-
man vulnerability should be taken into account. Individuals and groups of
special vulnerability should be protected and the personal integrity of such indi-
viduals respected (article 8).
On a national level, the Italian working group Un diritto gentile
(34), wrote a noteworthy document that recalls fundamental rights
at stake in COVID-19 vaccination. It focuses on vaccination policies,
and specifies conditions for COVID-19 compulsory vaccination. After
having highlighted fundamental values of human coexistence

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 875


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S. Girotto

rooted in every democratic system (dignity, freedom, equality, indi-


vidual and public health, solidarity), the group acknowledges the
need to balance individual and collective rights. In some circum-
stances, limiting individual freedom in the name of public health is
possible, if and only if the sacrifice is proportionated, according to
the Italian Constitution, which states that the Republic safeguards health as
a fundamental right of the individual and as a collective interest (article 32).
Thus, the imposition of compulsory vaccination is legitimate –with
the exception of individuals with medical contraindications–, if
and in so far as it is proposed as a measure proportionate in front
of the seriousness of risks arising from the development of the
pandemic in the global context. Moreover, the document recalls
the need for international solidarity especially giving low-income
countries the access to vaccines by distributing them according to
compulsory licenses. Indeed, article 31 of the TRIPS agreement
(Agreement on Trade-related Aspects of Intellectual Property
Rights), which was specified by article 31 bis, identifies conditions
required for obliging the holder of the monopoly to grant non-
exclusive use to the state or other entities in the case of a national
emergency or other circumstances of extreme urgency or in cases of public non-
commercial use (article 31, b).

5. Conclusion

The standing point of this work is the medical analysis of the con-
cept of herd immunity, which has not only a scientific value but
also a moral dimension. Indeed, obstacles that prevent to achieve
the herd immunity and thus to stop pandemic trough vaccines,
both on an individual and on an international level eventually re-
veal the lack of solidarity and cooperation, along with the miscon-
ception of the principle of the respect of vulnerability.
However, the pandemic is teaching us that getting out of bonds
of solidarity means not only harming other people but also self-

876 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

destruction, since the relational nature is a fundamental anthropo-


logical dimension, implying the true correspondence between hu-
manity and relationality, although mutual dependency also means
being exposed to vulnerability (11). As the Pontifical Academy for
Life (35) rightly highlights: Never have we been called on to become aware
of the reciprocity that is at the basis of our life as much as we have during
this terrible emergency. Realizing that every life is a life in common, together
we make up life, and life comes from «the other». Above all, on a global
level, we need to be conscious that the risk of a global epidemic requi-
res, in the context of responsibility, the introduction of global coordination in
health care systems», acknowledging that «the strength of the process is deter-
mined by its weakest link.
At the same time, the voluntary refusal of vaccination by people
having the opportunity to be inoculated is a «luxury» that does not
find justification on any ethical approach, not even the most liberal
one that recognizes the duty not to harm other individuals (12). If
many inner and outer conditioning can influence choices of a sub-
ject, it is essential to recognize that the one who acts morally is ca-
lled to discern what is good from what is evil having as his horizon
the good for himself as well as for others, overcoming its conditio-
ning in the name of a greater goal. Indeed, especially in case of
public health crises such as pandemics, the goal of vaccination is
the protection of society as a whole, so that appeals to self-interest cannot
be separated from concerns with the interests of others (11).
This rejection is even more morally serious considering that
millions of people are deprived a priori of this possibility just for
the lack of resources, due to unfair political, social and economic
systems, along with the deficiency of solidarity and cooperation by
wealthier states (12). To be honest, even in low-income countries
such as Africa there has been vaccine hesitancy in some small parts
of the population, as a result of misinformation and manipulation
led by international anti-vaxxers groups risen in Western countries
and penetrated in urban areas where there is a greater possibility to

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 877


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S. Girotto

use social media (36). Despite these limited exceptions due to glo-
balization, considering the understandable hesitation of people
long exploited, living in environmental and cultural systems far
from the Western ones, and accustomed to seek answers in nature
rather than in science, it seems evident that the major evil to fight
is vaccine nationalism, at least in «blind» and «ugly» forms.
The contemporary ethical perspective most acknowledging the
need for solidarity, along with principles of cooperation, responsi-
bility and respect of vulnerability, is Global Bioethics, which is
rooted in principles recognized by the Universal Declaration of
Bioethics and Human Rights. As Henk Ten Have (28) wrote in the
fundamental book Global Bioethics. An introduction, solidarity is an
essential moral and legal principle since «each individual person is
powerless in the face of global problems; but together they can
have an impact». Thus, the notion demonstrates that human beings are
primarily social beings. They (thus we) can only live and flourish among other
people with whom they (we) are connected. Solidarity cannot be explained in
the language of self-interest.
To understand how the principle of solidarity is foundational,
just think that it can be read in a «biocentric» key, which refers to
being in solidarity with all life and all forms of life, in tune with
Jahr’s thought (37).
Therefore, it should become an indispensable element of ethical
discernment determining a different balance of interests at stake,
together with the ones recognized by the mainstream bioethics
such as beneficence, non-maleficence, justice and autonomy. Parti-
cularly, the acknowledgment of the principle of solidarity, becoming
an «axis» of a constellation of other principles such as coopera-
tion, responsibility, and respect of vulnerable people, would make
it possible to overcome a reductionist and partial ethical view,
which often sees the triumph of self-sufficiency (38).
As the Pontifical Academy for Life (35) has masterfully affir-
med: We are part of humanity and humanity is part of us. We must accept

878 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Vaccination: Between autonomy and solidarity. The balance of principles from...

this dependency and appreciate the responsibility that makes us participants


and protagonists in it. There is no right that does not have a resultant corres-
ponding duty: the coexistence of those who are free and equal is an exquisitely
ethical question, not a technical one.

Disclosure

The author declares no potential conflicts of interest with respect


to the research, authorship, and/or publication of this article. The
views, thoughts, and opinions expressed in this article belong solely
to the authors.

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Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 881


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S. Girotto

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(March 30, 2020). (Accessed on December 18, 2021). Available at: https://
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This work is under international license Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

882 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Bioética clínica: una breve introducción

Bioética clínica:
una breve introducción

Clinical bioethics:
A brief introduction
Jhosue A. Hernández González*

[Link]

Farías Trujillo E, Hall Robert T. Bioética clínica: una breve introduc-


ción. México: Comisión Nacional de Bioética. 2020, 132 pp.

Haciendo uso de su vasto conocimiento de la bioética clínica,


Robert Hall –doctor en filosofía y sociología con experiencia en
comités de bioética clínica tanto en Estados Unidos como en
México–, y Eduardo Farías Trujillo –profesor de ética aplicada,
teología y ciencias patrísticas–, describen en esta obra los funda-
mentos teóricos de la bioética actual vistos desde la práctica clínica.
Exponen diversas situaciones y sus respectivos abordajes éticos en
forma de casos clínicos, destacando la diversidad de temas que se
abordan en los 31 casos clínicos presentados. Tienen como eje co-
mún la denominada «reflexión ética» y su empleabilidad dentro de
la ética práctica, por encima del conocimiento teórico o de las
especulaciones sobre la moralidad biomédica.
La obra explica el giro y evolución de la ética en relación con la
ética clínica y su empleabilidad en los diversos comités hospita-

* Hospital de la Sociedad de la Beneficencia Española. Ciudad de México, Méxi-


co. Correo electrónico: jhosue899@[Link]
[Link]
Recepción: 11 de marzo de 2022. Aceptación: 15 de abril de 2022.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 883


[Link]
J. A. Hernández González

larios para la resolución de problemas ético-morales, así como el


papel que juegan los pacientes en la reflexión ética y en la delibera-
ción de decisiones.
Uno de los puntos mejor desarrollados por el Dr. Hall y el Dr.
Farías Trujillo es el pilar que representa la Iglesia católica para el
surgimiento de la bioética como disciplina inter, trans y multidis-
ciplinaria, pues, como se menciona en la obra, la bioética es capaz de
combinar diversos tipos de conocimientos de filosofía, teología, historia y derecho
con la medicina, la enfermería, las políticas de salud y las humanidades médi-
cas (pp. 14-15) para su constante actualización como promoción y
protección de la dignidad ontológica individual.
En el contexto de los casos clínicos planteados se exponen di-
versos temas; entre ellos está el encarnizamiento terapéutico en
pacientes en estado terminal, estado crítico o sin oportunidad de
buena calidad de vida. El libro destaca como motivo de conflicto
la perspectiva médica que suele adoptarse en estos casos, y la per-
severancia por «cumplir con su trabajo», entendiendo erróneamen-
te la «labor médica» como una búsqueda por preservar la vida en la
medida de lo posible y de lo permitido, bajo las regulaciones esti-
puladas por la ley. Por tal motivo, ante la probabilidad de que se
puedan repetir situaciones similares en la práctica clínica, los auto-
res describen la promulgación de leyes como la «Living Will» (De-
claración de Voluntad Anticipada), como alternativa en aquellos
pacientes que se encuentran en una situación de enfermedad que
no responde a tratamiento curativo, previendo esta situación, pues
estas conductas de preservación de la vida a cualquier costo, mu-
chas veces olvidan el principio de autonomía de los pacientes. Este
último permite, en uso de sus facultades, decidir aceptar o rechazar
un procedimiento médico-quirúrgico, en el caso de que ellos o sus
familiares consideren no prolongar más la vida. Esta decisión se
debe respetar no sólo por su implicación legal, sino como acto de
respeto a los valores bioéticos, que se deben cumplir como parte
de una atención médica éticamente correcta.

884 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética clínica: una breve introducción

Los valores bioéticos, como el de autonomía previamente men-


cionado, surgen a partir de la descripción del Informe Belmont,
como una formulación teórica de los principios para la ética de las
investigaciones al igual que para la bioética clínica. Este principio
es el predecesor de los principios bioéticos actuales: no maleficencia,
beneficencia, autonomía y justicia. El principio bioético de no maleficencia
nace del principio hipocrático primum non nocere (ante todo, no hacer
daño), estableciendo como prioridad médica, ante la necesidad de
cualquier técnica o tratamiento médico, evitar que éstos produzcan
daños o riesgos aún mayores que la misma enfermedad, por lo cual
se busca mantener la integridad física y psicológica del paciente.
Por el contrario, el principio de beneficencia, como su nombre lo in-
dica, busca como finalidad el bienestar del paciente y que el trata-
miento propuesto sea en beneficio de su salud.
Por otra parte, la autonomía es el derecho básico de todo indivi-
duo de tomar sus propias decisiones, incluyendo el rechazo o acep-
tación del tratamiento, siempre y cuando se encuentre en pleno
uso de sus facultades mentales.
Finalmente, el principio de justicia se diferencia del resto por su
relación con las personas que viven en sociedad, y tiene como fina-
lidad establecer una distribución equitativa de los servicios y bienes
sanitarios para todos los seres humanos.
Sin embargo, tal como se explica en el libro, los principios bio-
éticos presentan una dificultad al momento de ser aplicados en la
práctica clínica, y esa es la jerarquización entre ellos mismos. En
efecto, hay que decidir cuál tiene mayor peso al momento de tomar
decisiones, incluso cuando se intenta «individualizar» cada caso en
particular, pues en ocasiones parece casi imposible discernir qué
principio debe primar sobre otro debido a la complejidad de los
hechos. Por este motivo surgen las metodologías en la toma de de-
cisiones, como un modelo que facilite el camino para la reflexión
ética del caso. Sin embargo, aun cuando el objetivo de todas las
metodologías es el mismo, el método y el razonamiento para con-
seguirlo es diferente. Tal es el caso de la metodología casuística,

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 885


[Link]
J. A. Hernández González

personalista y de deliberación, las cuales permiten llegar a una deli-


beración moral a partir de una normativa distinta en la toma de
decisiones.
En este sentido, los autores manifiestan que una corriente no es
mejor que otra, sino que sólo es distinta de las demás. Así lo ponen
en evidencia cuando, al final del segundo capítulo (pp. 37-39),
muestran dos casos relacionados con la toma de decisiones a partir
del conocimiento de las distintas metodologías, y la dificultad en la
deliberación sobre qué principio bioético sobreponer al resto.
En primer lugar, se exponen situaciones en las que el paciente
es incapaz de tomar una decisión respecto a su tratamiento por sí
mismo, por lo que la deliberación sobre su atención queda a cargo
del familiar responsable y de los médicos. Esto permite al médico
tomar ciertas decisiones, sin llegar a adoptar un rol paternalista, lo
cual resultaría en conductas sesgadas en la deliberación ética. Los
autores explican que lo mismo ocurre con los tutores responsables,
por lo que se debe hacer una valoración objetiva de las decisiones
del familiar responsable o tutor, y hay que considerar los paráme-
tros o pautas para designar o remover a un tutor por decisión del
Comité Hospitalario de Bioética.
En efecto, cuando los deseos o decisiones del familiar respon-
sable son opuestos a las intenciones del médico, se deben respetar
siempre y cuando sean a favor del bienestar del enfermo o se res-
pete su voluntad previamente solicitada. En caso de no llegar a un
acuerdo en el seguimiento de la atención entre ambas partes, el
Comité Hospitalario de Bioética tendrá que intervenir para llegar a
un acuerdo, a partir de las responsabilidades y funciones tanto del
representante designado como del médico tratante.
En el siguiente capítulo, los autores resaltan el seguimiento de
las políticas institucionales como medida de seguridad para realizar
prácticas éticamente apropiadas, a partir del conocimiento empí-
rico de casos similares ocurridos en el pasado. En este caso hay
que considerar factores como los representantes, los deseos escri-
tos del paciente, el juicio por sustitución de acuerdo con los deseos

886 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Bioética clínica: una breve introducción

conocidos del paciente y los mejores intereses del mismo. Ello per-
mitirá tanto al Comité de Bioética como al médico saber manejar
los casos subsecuentes que sean similares, sin perder el énfasis indi-
vidual en cada uno.
Una aportación valiosa de la obra es que, en el capítulo «El con-
sentimiento informado y la capacidad de decidir» (pp. 54-68), los
autores afirman que no solamente los pacientes se encuentran
«vulnerables» en situaciones de dilemas bioéticos. También el personal
médico se encuentra expuesto muchas veces ante los riesgos y
complicaciones de los procedimientos. Por ello surge el consenti-
miento informado como herramienta de protección ante la vulne-
rabilidad tanto del paciente como del médico, frente a la necesidad
de cualquier intervención médica, ya sea preventiva, diagnóstica y/
o terapéutica.
Sin embargo, los autores explican la invalidez del consentimien-
to en caso de emergencia o en situaciones en que el Comité puede
apelar ante la ley con la intención de salvar la vida, como sucede en
el caso del rechazo a una transfusión sanguínea en menores de
edad. No obstante, aun cuando el paciente ha aceptado recibir al-
gún tratamiento, e inclusive haya firmado un consentimiento pre-
viamente, éste es capaz de retirar o suspender el tratamiento recibido,
pues si los daños son mayores que el beneficio, continuar con el
tratamiento se considera poco ético, ya que viola el principio bio-
ético de beneficencia.
No obstante, aun cuando los criterios para el rechazo y suspen-
sión de un tratamiento están bien definidos, se menciona la dificul-
tad en la toma de decisiones respecto de menores de edad, pues
éstos carecen de capacidad para el ejercicio de su autonomía. En este
caso, los padres hacen ejercicio de su propia voluntad, aun cuando
signifique suspender un tratamiento necesario para la sobreviven-
cia del menor.
En el capítulo «La privacidad y la confidencialidad», se presen-
tan seis casos clínicos con el propósito de describir los criterios de
confidencialidad y derechos del paciente, la importancia del con-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 887


[Link]
J. A. Hernández González

sentimiento informado para la difusión de información en situa-


ciones de negligencia médica, al mismo tiempo que se ejemplifican
situaciones y criterios bajo los cuales hay excepciones a la norma
de confidencialidad del expediente médico en función de la bioéti-
ca clínica. Ejemplo de ello es el reporte que se debe dar a las
autoridades en situaciones especiales. Está también el deber de in-
formar a todas aquellas personas en peligro de sufrir violencia o al-
gún tipo de infección por exposición.
El libro concluye con los capítulos de «Salud sexual» y de «Cui-
dados paliativos». A pesar de ser títulos completamente distintos,
ejemplifican la relevancia de un abordaje integral e interdisciplina-
rio por parte del Comité Bioético Hospitalario, en el que se requie-
re, como elementos centrales en la deliberación, el conocimiento
teórico sumado a la reflexión ética que considere la relación médico-
paciente, así como las necesidades terapéuticas y los principios cul-
turales que definen al individuo.
Este trabajo reúne de manera concisa situaciones bioéticas coti-
dianas a las que se pueden enfrentar los profesionales de la salud.
En este sentido, permite tener una visión panorámica de la bioética
clínica, en donde factores como la edad, religión o cultura personal
de cada paciente, se logran integrar en el análisis de las distintas situa-
ciones clínicas, sin perder el enfoque de la bioética general, de
manera que la toma de decisiones sea un eje integral, multidiscipli-
nario y metódico en la práctica clínica a partir del conocimiento
teórico.

Esta obra está bajo licencia internacional Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

888 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Clinical bioethics: A brief introduction

Clinical bioethics:
A brief introduction

Bioética clínica:
una breve introducción
Jhosue A. Hernández González*

[Link]

Farías Trujillo E, Hall Robert T. Clinical bioethics: A brief introduc-


tion. México: Comisión Nacional de Bioética. 2020, 132 pp.

Using their vast knowledge of clinical bioethics, Robert Hall, a


doctor of philosophy and sociology with experience in clinical bio-
ethics committees in both the United States and Mexico, and
Eduardo Farías Trujillo, a professor of applied ethics, theology
and patristic sciences, describe in this book the theoretical founda-
tions of current bioethics as seen from clinical practice. They pre-
sent various situations and their respective ethical approaches in
the form of clinical cases, highlighting the diversity of issues
addressed in the 31 clinical cases presented. The common axis is
the so-called «ethical reflection» and its applicability within prac-
tical ethics, above theoretical knowledge or speculations on biome-
dical morality.
The work explains the turn and evolution of ethics in relation
to clinical ethics and its employability in the various hospital com-

* Hospital de la Sociedad de la Beneficencia Española. Mexico City, Mexico.


Email: jhosue899@[Link] [Link]
Reception: March 11, 2022. Acceptance: April 15, 2022.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 889


[Link]
J. A. Hernández González

mittees for the resolution of ethical-moral problems, as well as the


role played by patients in ethical reflection and in the deliberation
of decisions.
One of the points best developed by Dr. Hall and Dr. Farías
Trujillo is the pillar represented by the Catholic Church for the
emergence of bioethics as an inter, trans and multidisciplinary dis-
cipline, since, as mentioned in the work, bioethics is capable of combi-
ning different types of knowledge from philosophy, theology, history and law
with medicine, nursing, health policies and medical humanities (pp. 14-15)
for its constant updating as promotion and protection of indivi-
dual ontological dignity.
In the context of the clinical cases presented, various issues are
discussed; among them is the therapeutic intemperance in patients
in a terminal or critical state, or with no chance of a good quality
of life. The book highlights as a source of conflict the medical
perspective that is usually adopted in these cases, and the perseve-
rance to «do one’s job», erroneously understanding «medical work»
as a search to preserve life as far as possible and as permitted un-
der the regulations stipulated by the law. For this reason, given the
probability that similar situations may be repeated in clinical practi-
ce, the authors describe the enactment of laws such as the «Living
Will» (Declaration of Advance Directive), as an alternative for tho-
se patients who are in a situation of illness that does not respond
to curative treatment, preventing this situation, since these beha-
viors of preservation of life at any cost, often forget the principle
of patient autonomy. The latter allows, in the use of their faculties,
to decide to accept or reject a medical-surgical procedure, in the
case that they or their relatives consider not to prolong life any
longer. This decision must be respected not only because of its le-
gal implications, but also as an act of respect for bioethical values,
which must be complied with as part of ethically correct medical
care.
Bioethical values, such as the previously mentioned autonomy,
arise from the description of the Belmont Report as a theoretical

890 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Clinical bioethics: A brief introduction

formulation of principles for research ethics as well as for clinical


bioethics. This principle is the predecessor of the current bioethical
principles: non-maleficence, beneficence, autonomy and justice. The bioethi-
cal principle of non-maleficence stems from the Hippocratic principle
of primum non nocere (above all, do no harm), establishing as a medi-
cal priority, when faced with the need for any medical technique or
treatment, to prevent these from producing harm or risks even
greater than the disease itself, thus seeking to maintain the physical
and psychological integrity of the patient. On the contrary, the
principle of beneficence, as its name indicates, seeks the patient’s wel-
fare and that the proposed treatment is for the benefit of the
patient’s health.
On the other hand, autonomy is the basic right of all individuals
to make their own decisions, including the refusal or acceptance of
treatment, as long as they are in full use of their mental faculties.
Finally, the principle of justice differs from the rest because of
its relationship with people living in society, and its purpose is to
establish an equitable distribution of health services and goods for
all human beings.
However, as explained in the book, bioethical principles present
a difficulty when applied in clinical practice, and that is the hierar-
chy among them. Indeed, it is necessary to decide which has greater
weight when making decisions, even when trying to «individualize»
each particular case, because sometimes it seems almost impossi-
ble to discern which principle should take precedence over another
due to the complexity of the facts. For this reason, decision-ma-
king methodologies emerge as a model that facilitates the path to
ethical reflection on the case. However, even though the objective
of all methodologies is the same, the method and reasoning to
achieve it is different. Such is the case of the casuistic, personalis-
tic and deliberative methodologies, which make it possible to reach
a moral deliberation based on a different set of rules for decision
making.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 891


[Link]
J. A. Hernández González

In this sense, the authors state that one current is not better
than another, but only different from the others. They make this
clear when, at the end of the second chapter (pp. 37-39), they
show two cases related to decision-making based on knowledge of
different methodologies, and the difficulty in deliberating on which
bioethical principle to superimpose on the others.
Firstly, situations are presented in which the patient is incapable
of making a decision regarding his or her treatment on his or her
own, so that deliberation regarding his or her care is left to the res-
ponsible family member and the physicians. This allows the physi-
cian to make certain decisions, without adopting a paternalistic
role, which would result in biased behavior in ethical deliberation.
The authors explain that the same is true for responsible guar-
dians, so that an objective assessment should be made of the deci-
sions of the responsible relative or guardian, and the parameters or
guidelines for appointing or removing a guardian by decision of
the Hospital Bioethics Committee should be considered.
In fact, when the wishes or decisions of the responsible family
member are opposed to the physician’s intentions, they should be
respected as long as they are in favor of the patient’s welfare or his
or her previously requested wishes are respected. In the event of
failure to reach an agreement in the follow-up care between both
parties, the Hospital Bioethics Committee will have to intervene to
reach an agreement, based on the responsibilities and functions of
both the designated representative and the treating physician.
In the next chapter, the authors highlight the monitoring of ins-
titutional policies as a safety measure for ethically appropriate
practices, based on empirical knowledge of similar cases that have
occurred in the past. In this case, factors such as proxies, the patient’s
written wishes, surrogate judgment in accordance with the patient’s
known wishes and the patient’s best interests must be considered.
This will enable both the Bioethics Committee and the physician
to know how to handle subsequent cases that are similar, without
losing the individual emphasis on each one.

892 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Clinical bioethics: A brief introduction

A valuable contribution of the book is that, in the chapter on


Informed consent and decision-making capacity (pp. 54-68), the authors
state that it is not only patients who are «vulnerable» in situations
of bioethical dilemmas. Medical personnel are also often exposed
to the risks and complications of procedures. Thus, informed consent
emerges as a tool to protect both the patient’s and the physician’s
vulnerability when faced with the need for any medical interven-
tion, whether preventive, diagnostic and/or therapeutic.
However, the authors explain the invalidity of consent in case
of emergency or in situations in which the Committee can appeal
to the law with the intention of saving life, as in the case of refusal
of a blood transfusion in minors. However, even when the patient
has agreed to receive treatment, and has even previously signed a
consent form, the patient is able to withdraw or suspend the treat-
ment received, because if the harm outweighs the benefit, conti-
nuing with the treatment is considered unethical, as it violates the
bioethical principle of beneficence.
However, even when the criteria for refusal and discontinuation
of treatment are well defined, the difficulty in decision making
with respect to minors is mentioned, since they lack the capacity to
exercise their autonomy. In this case, the parents exercise their own
free will, even if it means suspending a treatment necessary for the
survival of the minor.
In the chapter Privacy and confidentiality, six clinical cases are pre-
sented with the purpose of describing the criteria of confidentia-
lity and patient rights, the importance of informed consent for the
dissemination of information in situations of medical negligence,
while at the same time exemplifying situations and criteria under
which there are exceptions to the rule of confidentiality of the
medical record in terms of clinical bioethics. An example of this is
the report that must be given to the authorities in special situations.
There is also the duty to inform all those persons at risk of suffe-
ring violence or any type of infection due to exposure.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 893


[Link]
J. A. Hernández González

The book concludes with chapters on Sexual Health and Palliative


Care. Despite being completely different titles, they exemplify the
relevance of an integral and interdisciplinary approach by the Hos-
pital Bioethics Committee, which requires, as central elements in
the deliberation, theoretical knowledge added to ethical reflection
that considers the doctor-patient relationship, as well as the thera-
peutic needs and cultural principles that define the individual.
This work brings together, in a concise manner, everyday bio-
ethical situations that health professionals may face. In this sense,
it provides a panoramic view of clinical bioethics, where factors
such as age, religion or personal culture of each patient are inte-
grated in the analysis of the different clinical situations, without
losing the focus of general bioethics, so that decision making is an
integral, multidisciplinary and methodical axis in clinical practice
based on theoretical knowledge.

This work is under international license Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

894 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Ética cosmopolita

Ética cosmopolita

Cosmopolitan ethics
José Enrique Gómez Álvarez*

[Link]

Cortina A. Ética cosmopolita. México: Paidós. 2021; 206 pp.

En este libro Adela Cortina explora algunas implicaciones que la


pandemia de COVID-19 ha generado en el mundo. Comienza anali-
zando e interpretando la realidad humana con distintas categorías
como son el cuidado, la fragilidad, la interdependencia, la demo-
cracia, entre otras. Insiste en que lo que a menudo se presenta
como dilemas generados por la pandemia –como escoger entre se-
guridad y libertad– no son auténticos dilemas, sino problemas a los
cuales podemos darles solución. El libro, a mi parecer, busca
(como lo señala al final del primer capítulo): diseñar una ética desde la
cordura, desde el sentido de la justicia, prudente y lúcido; desde la indeclinable
aspiración a la libertad y desde la compasión, que es el verdadero camino del
corazón humano. Y en un mundo global, ese camino apunta, como una brúju-
la, hacia la construcción de una sociedad cosmopolita, en la que todos los seres
humanos sean ciudadanos sin exclusión (p. 26).
En el capítulo I (pp. 19-26), «De la muerte al cuidado de la
vida», se señala la importancia de la ética, que se ocupa de los fines

* Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV), División de Bioética. Queré-


taro, México. Correo electrónico: jegomezalvarez@[Link]
[Link]
Recepción: 11 de marzo de 2022. Aceptación: 15 de abril de 2022.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 895


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

de la vida humana y que sirve para superar la razón instrumental.


Aparece la necesidad de un diseño de instituciones locales y globa-
les que permitan enfrentar las pandemias, ya que la de COVID-19
no será la última. Hay que reconocer la fragilidad, el sufrimiento y
la muerte como parte de la realidad humana. En la situación actual
de la pandemia se ha hecho presente la necesidad de un ethos y la
presencia de las virtudes éticas que, unidas con el Estado y la eco-
nomía, son la claves para superar los desafíos contemporáneos que
la pandemia ha puesto en primer término.
En «La experiencia de la vulnerabilidad» (pp. 27-40), la Dra.
Cortina muestra que la vulnerabilidad, entendida como la capaci-
dad de ser herido moral o físicamente, es constitutiva de los seres
humanos y que la pandemia lo ha mostrado con claridad. Esa vul-
nerabilidad hay que asumirla, más que evadirla, como parte de un
proyecto de vida buena. Insiste en que, desde la ética del cuidado,
de la responsabilidad y de la cordialidad, es una cuestión de justicia
atender a los más vulnerables. La ética del cuidado nos muestra
que los humanos somos seres colaborativos y cooperadores por
excelencia. En la ética de la responsabilidad se hace énfasis en el
cuidado, no sólo de los cercanos por parentesco, sino de toda per-
sona vulnerable. Y la ética de la cordialidad insiste en la ética del
diálogo. Ese diálogo no sólo es racional en el sentido de que los
interlocutores expongan razones para buscar acuerdos: El vínculo co-
municativo no descubre sólo una dimensión argumentativa, sino también una
dimensión cordial y compasiva...; la virtud humana por excelencia es la cordu-
ra, en la que se dan cita la prudencia, la justicia y la «kardía», la virtud del
corazón lúcido (p. 40).
En el tercer capítulo, «Cuidar la democracia, el peso de lo intan-
gible» (pp. 41-52), la Dra. Cortina plantea la crisis de las democra-
cias o, como ella lo señala, la «recesión democrática». La solución,
o al menos parte de ella, consiste en reforzar el «capital ético de las
sociedades democráticas» (p. 42). La democracia, o el mejor tipo
de ella, la democracia social, no sólo debe atender los derechos po-
líticos, como la libertad, sino también las exigencias económicas,

896 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Ética cosmopolita

sociales y culturales. La ética debe permear en las democracias:


debe existir una ética cívica que vaya más allá del ámbito legal. El
ethos democrático, a su juicio, debe trabajarse en tres niveles: a) las
personas que constituyen los partidos políticos deben comprome-
terse para proteger las instituciones básicas del Estado; b) el segundo
nivel consiste en fomentar una ciudadanía madura con capacidad
de discernimiento, y c) el tercer nivel ha de crear amistad cívica y
proyecto común para generarla.
En el capítulo sobre «¿Seguridad frente a libertad?» (pp. 53-66),
Cortina plantea que no es un auténtico dilema, sino un problema
en donde se pueden, creativamente, generar nuevos caminos que
contengan parte de las dos opciones anteriores, pero superándolas.
En nuestro mundo actual ha crecido la tendencia de primar la se-
guridad sobre la libertad, y esto se ha manifestado en los diversos
populismos nacionalistas que han surgido en los últimos años, in-
cluso en países democráticos. La autora cuestiona la eficacia de los
regímenes totalitarios o de las medidas autoritarias para controlar
la pandemia de COVID-19: ...para cuidar de la vida podría parecer que el
autoritarismo es más eficiente que la democracia... Sin embargo, lo cierto es
que el autoritarismo no sólo es iliberal, no sólo atenta contra la libertad..., sino
también es ineficiente para salvar vidas: oculta las muertes y abandona a su
suerte –a su mala suerte– a los vulnerables (pp. 60-61). Las soluciones al
problema planteado en el capítulo pueden delimitarse en cuatro
pasos: a) fortalecer las democracias; b) eliminar el uso político de la
pandemia; c) atender el desarrollo de los pueblos que da auténtica
seguridad, y c) promover una ciudadanía madura y corresponsable.
Otro problema que surge con la pandemia es la preservación de la
privacidad frente a la necesidad de dar seguimiento a las personas
para controlar o disminuir los contagios. Si se atiende a principios
éticos como la voluntariedad, la temporalidad y la reversibilidad,
entre otros, se puede superar el falso dilema entre seguridad y pri-
vacidad. Hay que distinguir también entre privacidad e intimidad:
la privacidad es de corte ético-legal; en cambio, la segunda es más
bien un concepto antropológico (la intimidad es lo más propio de

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 897


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

una persona). El principal peligro para la persona es renunciar a la


intimidad y vivir en la «extimidad»; o sea, gobernarse con lo que se
transmite en las redes sociales y medios de comunicación.
En el capítulo 5, «No hay vida sin buena economía» (pp. 67-88),
se plantea el aparente dilema de «salvar vidas o salvar la economía».
No hay dilema, ya que se requieren cuidar simultáneamente la sa-
lud y la economía. La pandemia de COVID-19 da una oportunidad
a las empresas de reforzar sus valores éticos. Las empresas y la so-
ciedad deben comprender que la generación de bienes es crucial
para tener una sociedad justa. Las empresas, al combatir la pobreza
y buscar eliminarla, se convierten en promotoras de la justicia. De
nuevo es necesaria la sinergia del Estado, de la ciudadanía y del
mundo empresarial para combatir la injusticia que la pandemia
hizo patente.
¿Cómo actuar? Adela Cortina señala que hay que sostener (ga-
rantizar la actividad de las empresas), recuperar la ruta de creci-
miento económico y transformar las empresas desde dentro; por
ejemplo, invirtiendo en investigación y desarrollo. También señala
el papel de la Unión Europea, en donde la identidad se da en una
socialdemocracia política. Es crucial, para lograr la identidad, una
cierta autosuficencia de Europa y reforzar sus vínculos con Ibero-
américa. Cortina apunta que es esencial para Europa atender a los
más vulnerables, como pueden ser los inmigrantes. Posteriormen-
te, en el mismo capítulo, se estudia la importancia de las ciudades
en el desarrollo de las naciones, siendo las ciudades las más afecta-
das por la pandemia. Hay que construir un discurso ético sobre la
ciudad. La reconstrucción de las ciudades no es sólo material, sino
que también debe darse en construir ciudades justas. Las ciudades
no sólo tienen valor de cambio, sino también valor de uso. En las
ciudades moralmente pluralistas conviven lo justo y lo felicitante
(distintas propuestas de ser feliz). Lo primero implica unos míni-
mos de justicia que todos deben compartir para permitir la cons-
trucción de la ciudad. La pandemia mostró varios pendientes de
atención en las ciudades: la falta de infraestructura y de personal

898 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Ética cosmopolita

sanitario, la deficiente atención de los ancianos, la desigualdad en la


calidad de los espacios en las viviendas y en los barrios, el problema
del empleo, las personas sin hogar, la necesidad de un ingreso mí-
nimo para subsistir, el empoderamiento de las personas y la necesi-
dad de hospitalidad. El capítulo cierra con unas reflexiones sobre
la «televida» que se generó e incrementó en la pandemia. Se señala
la utilidad de la misma así como sus limitaciones, reconociendo
que no hay modo de sustituir por completo el encuentro personal
ya que: ...somos diálogo y no podemos renunciar a la relación cordial sin
perder calidad humana (p. 88).
En el capítulo «Gerontofobia: un atentado suicida contra la
dignidad humana» (pp. 89-103), se plantea, en primer lugar, la «geron-
tofobia» o la discriminación por la edad de las personas (el «edadis-
mo»). Este fenómeno se ha expresado entre otras instancias en los
criterios de selección de personas en las unidades de cuidados intensi-
vos. A los ancianos se les olvida y se atenta contra su dignidad. El
uso de vocablos como «viejo» ilustra esta discriminación. Los an-
cianos han sido despreciados en estos tiempos de pandemia por
tres supuestas razones: a) por considerarlos improductivos; b) por-
que el mundo envejece enormemente afectando a todos, y c) porque la
desaparición de los ancianos rejuvenecería las sociedades. Cortina
muestra que ninguna de estas ideas es correcta. Posteriormente,
discute las dificultades de delimitar las edades de las personas; es
decir, el carácter arbitrario de cuándo considerar a una persona
como anciana, por ejemplo, con la edad de jubilación. El aumento
de la longevidad es bueno, ya que permite extender los proyectos
de vida y la vida activa de las personas. Un problema bioético seña-
lado en el capítulo es el «triaje»; es decir, seleccionar el acceso a los
recursos sanitarios cuando no es posible proporcionárselos a todos,
como es el caso de los ventiladores mecánicos. La pandemia ha
mostrado la insuficiencia de recursos sanitarios. No obstante, es
crucial planificar de manera proactiva ampliando los recursos y
agotar todas las posibilidades para salvar vidas. En caso de que se

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 899


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

llegue al triaje, hay que evitar el edadismo o discriminación por la


edad y priorizar según ...la mayor esperanza de vida con calidad (p. 100).
La evaluación, en pocas palabras, debe ser individualizada y no
considerar a los ancianos como personas irrecuperables. La
pandemia también ha mostrado, en España, la insuficiencia de las
residencias o centros de atención de ancianos. Se debe comprender
que los centros son hogares y no centros sanitarios.
En el capítulo 7, «Humanidades y tecnociencias: juegos de suma
positiva» (pp. 105-116), se analiza el papel de las humanidades y de
las ciencias en la conformación de una cultura política. Se analizan
los argumentos del supuesto declive de las humanidades. Se analiza
las observaciones de C. P. Snow sobre la dificultad en la relación
entre ciencias y humanidades. La Dra. Cortina resume las objecio-
nes de Jerome Kagan acerca de las debilidades de las humanidades
de la siguiente manera: han caído en descrédito porque cuentan con hechos,
pero no los describen, y explican por causas, por eso no permiten predecir fenó-
menos futuros y aplicar los conocimientos para resolver problemas; no recurren
a un método controlable... ni tampoco expresan sus resultados mediante un
lenguaje objetivo y unívoco (p. 108). Además, según este autor, la prácti-
ca de las humanidades por parte de minorías y de mujeres es signo
de decadencia. Adela Cortina muestra que las supuestas razones
aducidas no son ciertas. Señala que una objeción común es que las
humanidades no incrementan el PIB y, por eso, no influyen en el
desarrollo de las naciones y son saberes inútiles. Analiza la validez
de la idea de que la inutilidad de las humanidades las convierte en
disciplinas valiosas, ya que no se buscan por otras cosas, sino por
el valor de ellas mismas. La autora realiza una distinción entre utili-
dad y fecundidad. La fecundidad hace que las humanidades impreg-
nen el carácter de las personas y de los pueblos haciéndolos crecer (p. 111).
Las humanidades son útiles en cuanto proporcionan beneficio eco-
nómico, y también son fecundas porque diseñan marcos de sentido que
permiten a las sociedades autocomprenderse... (p. 112). Las humanidades
pueden ayudar a generar una sociedad cosmopolita en donde se

900 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


[Link]
Ética cosmopolita

pueda generar la paz. Las humanidades hacen posible diversas ac-


tuaciones como el fomentar la investigación creadora o superar la
trampa del individualismo y, así, reconocernos como personas.
En el siguiente capítulo, «Cuidar la palabra» (pp. 117-126), se
indica que la palabra sirve para tender puentes entre las personas
(hablantes y oyentes), pero debe tener cuatro pretensiones de vali-
dez (en la dimensión pragmática del lenguaje): a) la inteligibilidad;
b) la veracidad del hablante; c) la verdad, y d) la justicia de las nor-
mas. Actitudes como la posverdad y la construcción ideológica de
la realidad son simplificaciones de la realidad, en donde se plantean
simples opciones de «uno o lo otro», y se utilizan palabras carentes
de contenido, pero emotivamente atractivas a los oyentes. Se había
planteado, a finales del siglo XX, la necesidad de un periodismo éti-
co con metas que le dieran legitimidad social. La meta consistía
...en ayudar a aumentar la libertad de las personas, ofreciendo informaciones
contrastadas, opiniones razonables e interpretaciones plausibles (p. 121). En
pocas palabras, el periodismo debía ser una actividad profesional
que poseyese responsabilidad en sus contenidos para generar con-
fianza. En el siglo actual se ha producido la revolución digital, que
ha generado un «periodismo del ciudadano», debido a la participa-
ción de los ciudadanos en las redes sociales. Las redes sociales juegan
un papel importante en la política como, por ejemplo, en las elec-
ciones de EUA de 2016. Debe haber una regulación de la informa-
ción que circula en las redes, sin caer en la censura, pero lo que es
más importante es el fomento y existencia de una ética cívica, para
evitar los abusos en el manejo y difusión de la información. Los
medios sociales, que en teoría son un medio de fortalecer la demo-
cracia, en la práctica, la perjudican. Las noticias que ponen al alcan-
ce suelen estar distorsionadas o ser falsas. Con respecto a este tema de
consolidar la democracia se deberían implementar, según Adela
Cortina, cuatro medidas: a) fomentar un periodismo profesional;
b) cultivar la poliarquía de los medios de comunicación de modo que
la ciudadanía pueda elegir entre ofertas cuya adscripción ideológica se conozca

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 901


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

(p. 126); c) crear regulaciones en la defensa de los derechos digita-


les, y d) educar a la ciudadanía para el mundo de la comunicación,
de modo que sea lúcida y responsable.
En el capítulo 9, «Ciudadanía democrática: razones y emociones»
(pp. 127-141), se estudia el papel de las emociones en la configura-
ción de un ciudadano democrático. Se analizan cuatro modelos que
pueden ayudar a delimitar el papel de las emociones en los ciuda-
danos: a) el modelo liberal clásico; b) el nacionalismo de corte ro-
mántico; c) los populismos, y c) la democracia radical que, según
Adela Cortina, es la respuesta más adecuada. Esa democracia radi-
cal permite reconocer las emociones y la razón. Señala la autora:
...considero que una ética de la razón cordial, que hundiera sus raíces en el
reconocimiento cordial de los interlocutores en un diálogo, podría llevar a cabo
esa tarea en la medida en que no se referiría sólo al reconocimiento mutuo
lógico formal, ni tampoco únicamente al reconocimiento emocional (p. 141).
En el capítulo 10, «Ética cosmopolita. El momento kantiano»
(pp. 143-157), Cortina afirma que se requiere una ética cosmopo-
lita para enfrentar el reto globalizador actual. Revisa algunas con-
cepciones a favor y en contra del cosmopolitismo. Pero, ¿qué signi-
fica este término? ...se refiere a la idea de que los seres humanos pertenecen
a una única comunidad, en la que todos deben ser incluidos y que debe ser cul-
tivada (p. 146). El cosmopolitismo, aunque varía según la corriente
filosófica que lo proponga, tiene cuatro rasgos comunes: a) es glo-
bal; b) incluye elementos de un universalismo normativo; c) se cen-
tra en las personas más que en las naciones, y c) la comunidad global
ha de cultivarse intentando comprender las culturas diferentes de la propia y
convivir con ellas, acogiendo un cosmopolitismo cultural (p. 147). Según
Adela Cortina, la mejor propuesta cosmopolita es la kantiana, que
fomenta una ilustración, más necesaria que nunca en nuestra época
de posverdad.
El capítulo 11, «Un cosmopolitismo arraigado y cordial» (pp.
159-172), plantea la propuesta que se ha estado señalando antes:
una ética acorde a nuestros tiempos de globalización. Proponer
una gobernanza global y una sociedad cosmopolita es la respuesta

902 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Ética cosmopolita

ideal para el mundo globalizado. Cortina señala que ya hay elemen-


tos que apoyan la creación de una sociedad cosmopolita. En pri-
mer lugar, un cosmopolitismo epistemológico; es decir, tener un
sentido del mundo y de cómo debería ser una sociedad cosmopo-
lita. En segundo lugar, la Declaración de los Derechos Humanos
constituye ya un elemento de cosmopolitismo, aunque hay que
crear una gobernanza global para su aplicación en el mundo. En
tercer lugar, la sociedad civil y empresarial han construido organi-
zaciones que van más allá de un Estado, como pueden ser la Cruz
Roja o Amnistía Internacional. En cuarto lugar, las soberanías es-
tratificadas y compartidas ya son parte de la realidad humana. La
Unión Europea es un ejemplo de ello. En quinto lugar, ...un grupo de
pensadores desarrolla el proyecto político de una democracia cosmopolita que
globalice la democracia (p. 164). En sexto lugar, desde un punto de vis-
ta jurídico, se han ido conformando elementos que no sólo son de
los Estados, sino que son supranacionales y protegen a los indivi-
duos más allá de una nación específica. Se perfila un constitucio-
nalismo cosmopolita. Un séptimo elemento es la meta de no sólo
evitar la guerra y buscar la paz, sino de generar condiciones de de-
sarrollo humano de todas las naciones. Como octavo elemento, la
necesidad de construir una sociedad cosmopolita implica aceptar el
principio de hospitalidad que se aplica a la crisis de las migraciones.
Y, por último, se va gestando un cosmopolitismo intercultural que
no consiste en imponer una cultura sobre otra, sino que brota des-
de culturas híbridas; es decir, ...con distintos bagajes culturales (p.165).
Distintas teorías han tratado de fundamentar la ética cosmopoli-
ta. La Dra. Cortina afirma que la teoría más fiel a lo que realmente ocu-
rre es la que se percata de que las decisiones ante los problemas que afectan a
todos deberían tomarlas dialógicamente los afectados, poniendo en juego su ca-
pacidad de argumentar y de «com-padecer» (p. 168). Así, los seres huma-
nos nos constituimos a través del diálogo, sin descuidar la vida no
humana, que también posee un valor.
Aunque el multilateralismo no se ha dado del todo en el mundo
actual, hay que buscar o fomentar el mismo. Se debe realizar una

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 903


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

narrativa común. Al final de libro, Cortina señala ...precisamente por-


que los retos son planetarios, las respuestas deben venir de los afectados por
ellas. Potenciar la democracia en los países democráticos, impulsarla en los no
democráticos e ir poniendo las bases de una democracia liberal-social cosmopo-
lita es el camino más adecuado para hacer frente con altura humana a los retos
planetarios (p. 172). Lo anterior constituye, según Adela Cortina,
una esperanza secular.
El libro es rico en referencias y alusiones literarias que enrique-
cen y fortalecen el discurso de la autora. Asimismo, expone una
enorme cantidad de autores con los cuales matiza, corrige y reela-
bora sus ideas, apoyándose en una bibliografía muy amplia en cada
tema abordado. Digamos que el método procede en espiral: los
conceptos se utilizan y reutilizan continuamente, como el concepto
de «democracia», ajustándolos a las diversas situaciones planteadas
por la autora. Es verdad que el libro no agrega muchos elementos
nuevos al debate, pero sí que explota al máximo los conceptos, que
muestra las fructíferas y fecundas que siguen siendo las categorías
éticas en las circunstancias actuales de pandemia y, como ella lo
llama, de «post esta pandemia».

Esta obra está bajo licencia internacional Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

904 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


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Cosmopolitan ethics

Cosmopolitan ethics

Ética cosmopolita
José Enrique Gómez Álvarez*

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Cortina A. (2021). Cosmopolitan Ethics. Mexico: Paidós. 2021; 206 pp.

In this book Adela Cortina explores some implications that the


COVID-19 pandemic has generated in the world. She begins by
analyzing and interpreting human reality with different categories
such as care, fragility, interdependence, democracy, among others.
She insists that what are often presented as dilemmas generated by
the pandemic –such as choosing between security and freedom–
are not real dilemmas, but problems to which we can find solu-
tions. The book, in my view, seeks (as he points out at the end of
the first chapter): Design an ethic from sanity, from the sense of justice,
prudent and lucid; from the indeclinable aspiration to freedom and from com-
passion, which is the true path of the human heart. And in a global world,
that path points, like a compass, towards the construction of a cosmopolitan
society, in which all human beings are citizens without exclusion (p. 26).
Chapter I (pp. 19-26), «From death to the care of life», points
out the importance of ethics, which deals with the ends of human
life and serves to overcome instrumental reason. The need arises

* Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV), Division of Bioethics, Queré-


taro, Mexico. Email: jegomezalvarez@[Link]
[Link]
Reception: March 11, 2022. Acceptance: April 15, 2022.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 905


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J. E. Gómez Álvarez

for the design of local and global institutions to confront pande-


mics, since the COVID-19 pandemic will not be the last. Fragility,
suffering and death must be recognized as part of human reality.
In the current pandemic situation, the need for an ethos and the
presence of ethical virtues, together with the State and the econo-
my, are the keys to overcoming the contemporary challenges that
the pandemic has brought to the forefront.
In «The experience of vulnerability» (pp. 27-40), Dr. Cortina
shows that vulnerability, understood as the capacity to be morally
or physically wounded, is constitutive of human beings and that
the pandemic has clearly demonstrated this. This vulnerability
must be assumed, rather than avoided, as part of a good life pro-
ject. She insists that, from the ethics of care, responsibility and
cordiality, it is a matter of justice to care for the most vulnerable.
The ethics of care shows us that humans are collaborative and
cooperative beings par excellence. The ethics of responsibility em-
phasizes care, not only for those close to us by kinship, but for all
vulnerable people. And the ethics of cordiality insists on the ethics
of dialogue. This dialogue is not only rational in the sense that the
interlocutors put forward reasons to seek agreement: The communi-
cative bond discovers not only an argumentative dimension, but also a cordial
and compassionate dimension...; the human virtue par excellence is sanity, in
which prudence, justice and «kardia», the virtue of the lucid heart, come
together (p. 40).
In the third chapter, «Caring for democracy, the weight of the
intangible» (pp. 41-52), Dr. Cortina discusses the crisis of demo-
cracies or, as she puts it, the «democratic recession». The solution,
or at least part of it, consists in strengthening the «ethical capital
of democratic societies» (p. 42). Democracy, or the best type of it,
social democracy, must not only address political rights, such as
freedom, but also economic, social and cultural demands. Ethics
must permeate democracies: there must be a civic ethic that goes
beyond the legal sphere. The democratic ethos, in her opinion, must
be worked on at three levels: a) The people who constitute the po-

906 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


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Cosmopolitan ethics

litical parties must commit themselves to protect the basic institu-


tions of the State; b) The second level consists of fostering a mature
citizenship with the capacity for discernment, and c) the third level
must create civic friendship and a common project to generate it.
In the chapter on «Security versus freedom?» (pp. 53-66), Corti-
na argues that this is not a real dilemma, but a problem in which
new paths can be creatively generated that contain part of the two
previous options, but overcoming them. In our world today, the
tendency to prioritize security over freedom has grown, and this
has manifested itself in the various nationalist populisms that have
emerged in recent years, even in democratic countries. The author
questions the effectiveness of totalitarian regimes or authoritarian
measures to control the COVID-19 pandemic: ...to take care of life it
might seem that authoritarianism is more efficient than democracy.... However,
the truth is that authoritarianism is not only illiberal, not only infringes on
freedom..., but it is also inefficient in saving lives: it conceals deaths and aban-
dons the vulnerable to their fate, to their bad luck (pp. 60-61). The solu-
tions to the problem posed in the chapter can be delimited in four
steps: a) strengthening democracies; b) eliminating the political use
of the pandemic; c) attending to the development of peoples that
gives authentic security, and c) promoting a mature and co-respon-
sible citizenship. Another problem that arises with the pandemic is
the preservation of privacy versus the need to monitor people in
order to control or reduce contagion. If you attend to ethical prin-
ciples such as voluntariness, temporality and reversibility, among
others, you can overcome the false dilemma between security and
privacy. A distinction must also be made between privacy and inti-
macy: privacy is of an ethical-legal nature, whereas the latter is
more of an anthropological concept (intimacy is what is most pro-
per to a person). The main danger for the individual is to renounce
intimacy and live in «extimacy»; in other words, to be governed by
what is transmitted on social networks and in the media.
In chapter 5, «No life without good economics» (pp. 67-88), the
apparent dilemma of «saving lives or saving the economy» is po-

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 907


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

sed. There is no dilemma, as both health and the economy need to


be taken care of simultaneously. The COVID-19 pandemic provides
an opportunity for companies to reinforce their ethical values. Busi-
ness and society must understand that the generation of goods is
crucial for a just society. Businesses, by fighting poverty and see-
king to eliminate it, become promoters of justice. Once again, the
synergy of the State, citizens and the business world is necessary
to combat the injustice that the pandemic has brought to light.
How can we act? Adela Cortina points out that it is necessary to
sustain (guarantee the activity of companies), recover the path of
economic growth and transform companies from within; for
example, by investing in research and development. She also points
out the role of the European Union, where identity is given in a
political social democracy. A certain self-sufficiency of Europe and
the strengthening of its links with Latin America are crucial to
achieve identity. Cortina points out that it is essential for Europe
to take care of the most vulnerable, such as immigrants. Later, in
the same chapter, the importance of cities in the development of
nations is studied, cities being the most affected by the pandemic.
It is necessary to construct an ethical discourse on the city. The re-
construction of cities is not only material, but must also take place
in building just cities. Cities not only have exchange value, but also
use value. In morally pluralistic cities, the just and the felicitous (dif-
ferent proposals for being happy) coexist. The former implies a
minimum of justice that everyone must share in order to allow the
construction of the city. The pandemic revealed several pending
issues to be addressed in cities: lack of infrastructure and health
personnel, poor care for the elderly, inequality in the quality of
spaces in housing and neighborhoods, the problem of employ-
ment, homelessness, the need for a minimum income to survive,
the empowerment of people and the need for hospitality. The
chapter closes with some reflections on the «tele life» that was ge-
nerated and increased in the pandemic. It points out its usefulness
as well as its limitations, recognizing that there is no way to com-

908 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Cosmopolitan ethics

pletely replace the personal encounter since: ...we are a dialogue and we
cannot renounce the cordial relationship without losing human quality (p. 88).
In the chapter «Gerontophobia: a suicidal attack on human dig-
nity» (pp. 89-103), first of all, «gerontophobia» or discrimination
based on age («ageism») is discussed. This phenomenon has been
expressed, among other things, in the criteria for the selection of
persons in intensive care units. The elderly are forgotten and their
dignity is violated. The use of words such as «old» illustrates this
discrimination. The elderly have been scorned in these pandemic
times for three supposed reasons: a) because they are considered
unproductive; b) because the world is aging enormously, affecting
everyone; and c) because the disappearance of the elderly would
rejuvenate societies. Cortina shows that none of these ideas is
correct. She then discusses the difficulties of delimiting people’s
ages; that is, the arbitrary nature of when to consider a person as
old, for example, with retirement age. Increased longevity is a
good thing, as it makes it possible to extend people’s life projects
and active lives. A bioethical problem pointed out in the chapter is
«triage», i.e., selecting access to health resources when it is not pos-
sible to provide them to everyone, as is the case with mechanical
ventilators. The pandemic has shown the inadequacy of healthcare
resources. However, it is crucial to plan proactively by scaling up
resources and exhausting all possibilities to save lives. In the event
that triage is reached, ageism or age discrimination must be avoi-
ded and prioritization according to ...the highest quality life expectancy
(p. 100). Assessment, in short, should be individualized and not
consider the elderly as irrecoverable. The pandemic has also
shown, in Spain, the inadequacy of nursing homes or care centers
for the elderly. It should be understood that the centers are homes
and not health centers.
Chapter 7, «Humanities and techno sciences: positive-sum
games» (pp. 105-116), analyzes the role of the humanities and the
sciences in shaping a political culture. Arguments for the alleged
decline of the humanities are analyzed. C. P. Snow’s observations

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 909


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

on the difficulty in the relationship between the sciences and the


humanities are analyzed. Dr. Cortina summarizes Jerome Kagan’s
objections about the weaknesses of the humanities as follows: they
have fallen into disrepute because they have facts, but do not describe them, and
explain by causes, therefore they do not allow predicting future phenomena and
applying knowledge to solve problems; they do not resort to a controllable me-
thod... nor do they express their results by means of an objective and univocal
language (p. 108). Furthermore, according to this author, the practice of
the humanities by minorities and women is a sign of decadence.
Adela Cortina shows that the alleged reasons given are not true.
She points out that a common objection is that the humanities do
not increase GDP and, therefore, do not influence the development
of nations and are useless knowledge. She analyzes the validity of
the idea that the uselessness of the humanities makes them valua-
ble disciplines, since they are not sought after for other things, but
for the value of themselves. The author makes a distinction be-
tween utility and fecundity. Fecundity makes the humanities permea-
te the character of individuals and peoples, making them grow (p. 111). The
humanities are useful insofar as they provide economic benefit,
and they are also fruitful because they design frameworks of meaning
that allow societies to understand themselves... (p. 112). The humanities
can help to generate a cosmopolitan society where peace can be
generated. The humanities make possible diverse actions such as
fostering creative research or overcoming the trap of individualism
and, thus, recognizing ourselves as persons.
In the following chapter, «Taking care of the word» (pp. 117-
126), it is pointed out that the word serves to build bridges between
people (speakers and listeners), but it must have four claims to
validity (in the pragmatic dimension of language): a) intelligibility;
b) the truthfulness of the speaker; c) the truth, and d) the justice
of the norms. Attitudes such as post-truth and the ideological
construction of reality are simplifications of reality, where simple
«either/or» options are put forward, and words devoid of content,
but emotionally attractive to listeners, are used. At the end of the

910 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Cosmopolitan ethics

20th century, the need for an ethical journalism with goals that
would give it social legitimacy had been raised. The goal was ...to
help increase people’s freedom by offering contrasted information, reasonable
opinions and plausible interpretations (p. 121). In short, journalism had
to be a professional activity that possessed responsibility in its con-
tents in order to generate trust. The current century has seen the
digital revolution, which has generated a «citizen journalism», due
to the participation of citizens in social networks. Social networks
play an important role in politics as, for example, in the 2016 US
elections. There must be a regulation of the information circula-
ting in the networks, without falling into censorship, but what is
more important is the promotion and existence of civic ethics, to
avoid abuses in the management and dissemination of informa-
tion. Social media, which in theory are a means of strengthening
democracy, in practice, harm it. The news they make available is
often distorted or false. According to Adela Cortina, four measu-
res should be implemented to consolidate democracy: a) promote
professional journalism; b) cultivate media polyarchy so that citizens
can choose from among offers whose ideological affiliation is known (p. 126);
c) create regulations to defend digital rights; and d) educate citi-
zens for the world of communication, so that they are lucid and
responsible.
Chapter 9, «Democratic citizenship: reasons and emotions» (pp.
127-141), studies the role of emotions in shaping a democratic
citizen. Four models are analyzed that can help to delimit the role
of emotions in citizens: a) the classical liberal model; b) romantic
nationalism; c) populism, and c) radical democracy, which, accor-
ding to Adela Cortina, is the most appropriate response. This radi-
cal democracy allows for the recognition of emotions and reason.
I believe that an ethics of cordial reason, rooted in the cordial recognition of
the interlocutors in a dialogue, could carry out this task to the extent that it
would not only refer to formal logical mutual recognition, nor only to emotional
recognition (p. 141).

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 911


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

In chapter 10, «Cosmopolitan Ethics. The Kantian Moment»


(pp. 143-157), Cortina argues that a cosmopolitan ethic is required
to face the current globalizing challenge. She reviews some con-
ceptions for and against cosmopolitanism. But what does this
term mean? ...it refers to the idea that human beings belong to a single com-
munity, in which all must be included and which must be cultivated (p. 146).
Cosmopolitanism, although it varies according to the philosophical
current that proposes it, has four common features: a) it is global;
b) it includes elements of a normative universalism; c) it focuses
on people rather than on nations, and c) the global community must be
cultivated by trying to understand cultures different from one’s own and to co-
exist with them, embracing a cultural cosmopolitanism (p. 147). According
to Adela Cortina, the best cosmopolitan proposal is the Kantian
one, which fosters an enlightenment, more necessary than ever in
our post-truth era.
Chapter 11, «A rooted and cordial cosmopolitanism» (pp. 159-
172), puts forward the proposal that has been pointed out before:
an ethics in accordance with our times of globalization. Proposing
global governance and a cosmopolitan society is the ideal response
to the globalized world. Cortina points out that there are already
elements that support the creation of a cosmopolitan society.
First, an epistemological cosmopolitanism; that is, having a sense
of the world and what a cosmopolitan society should be like. Se-
condly, the Declaration of Human Rights is already an element of
cosmopolitanism, although global governance must be created for
its implementation in the world. Thirdly, civil society and business
have built organizations that go beyond a State, such as the Red
Cross or Amnesty International. Fourth, layered and shared sove-
reignties are already part of human reality. The European Union is
an example of this. Fifth ...a group of thinkers is developing the political
project of a cosmopolitan democracy that globalizes democracys (p. 164). Sixth,
from a legal point of view, elements have been taking shape that
not only belong to states, but are supranational and protect indivi-

912 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Cosmopolitan ethics

duals beyond a specific nation. A cosmopolitan constitutionalism


is emerging. A seventh element is the goal of not only avoiding
war and seeking peace, but also of generating conditions for the
human development of all nations. As an eighth element, the need
to build a cosmopolitan society implies accepting the principle of
hospitality applied to the migration crisis. And, finally, an inter-
cultural cosmopolitanism is emerging, which does not consist of
imposing one culture on another, but which springs from hybrid
cultures; that is to say, ...with different cultural backgrounds (p.165).
Different theories have tried to support cosmopolitan ethics.
Dr. Cortina states that the theory most faithful to what really happens is
the one that realizes that decisions about problems that affect everyone should
be taken dialogically by those affected, bringing into play their capacity to argue
and to «com-passionate» (p. 168). Thus, human beings are constituted
through dialogue, without neglecting non-human life, which also
has a value.
Although multilateralism has not been fully realized in today’s
world, it must be sought or encouraged. A common narrative must
be developed. At the end of the book, Cortina points out ...precisely
because the challenges are planetary, the answers must come from those affected
by them. Strengthening democracy in democratic countries, promoting it in non-
democratic countries and laying the foundations of a cosmopolitan liberal-social
democracy is the most appropriate way to face planetary challenges with human
stature (p. 172). This constitutes, according to Adela Cortina, a
secular hope.
The book is rich in literary references and allusions that enrich
and strengthen the author’s discourse. Likewise, she exposes an
enormous number of authors with whom she qualifies, corrects
and reworks her ideas, relying on a very extensive bibliography in
each topic addressed. The method proceeds in a spiral: concepts
are continually used and reused, such as the concept of «demo-
cracy», adjusting them to the various situations raised by the author.
It is true that the book does not add many new elements to the

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 913


[Link]
J. E. Gómez Álvarez

debate, but it does exploit the concepts to the full, showing how
fruitful and fertile the ethical categories continue to be in the
current circumstances of pandemic and, as she calls it, of «post
this pandemic».

This work is under international license Creative Commons Reconocimiento-No-


Comercial-CompartirIgual 4.0.

914 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


[Link]
Criterios para los colaboradores
de Medicina y Ética
A. Políticas de la Revista

1. Objetivo, identidad y misión de la Revista

Medicina y Ética es una publicación especializada en el campo de la


Bioética, que está enfocada a la difusión académica de la investiga-
ción entre los profesionales afines a las temáticas y discusiones
actuales en este campo.
La revista no está circunscrita a una visión única de la Bioética,
siempre que los artículos cumplan con rigor la metodología propia
de la Bioética, que consiste en explicar el problema ético en estu-
dio y establecer la fundamentación de la antropología filosófica
que sostenga a una jerarquía de valores, contra los que se confron-
tará el problema, para así llegar a una conclusión ética. De acuerdo
con lo anterior, las opiniones y posiciones son responsabilidad ex-
clusiva del autor, y no reflejan necesariamente la posición de la
Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac México. No se
presupone, en ningún caso, que la institución de origen o de quien
da actualmente empleo al autor, suscribe las posiciones de éste,
vertidas en el artículo correspondiente.
Medicina y Ética tiene independencia editorial. El Comité Edito-
rial sólo está interesado en la calidad y eticidad de las publicaciones
de la revista.
Medicina y Ética es trimestral, gratuita y no contiene publicidad.
El Comité Editorial siempre tiene como objetivo publicar
artículos de calidad en la Revista y, junto con el Consejo Científico,
implementará sistemas novedosos que vayan surgiendo, como nue-
vas plataformas o instrumentos electrónicos, así como la búsqueda
de mejores revisores.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 915


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

2. Políticas de contenidos

La Revista contará con dos secciones: primera, artículos inéditos


originales y segunda, reseñas.
Las políticas puntuales de cada sección se especifican en el apar-
tado de «Envíos», en «Directrices para los autores».
Los artículos y reseñas deberán escribirse en español o inglés, de
manera clara y concisa; en fuente Arial con 12 puntos, a 1.5 de inter-
lineado, en formato electrónico Word. Deberá enviarse directa-
mente por el Open Journal Systems de la Revista.

3. Proceso de revisión y evaluación por pares

a) El Editor seleccionará los artículos que correspondan con la


línea editorial de la Revista.
b) Se revisará que el texto cumpla con todas las indicaciones de
forma, señaladas en la entrega de los originales.
c) Los artículos serán dictaminados por uno o dos académicos
de competencia relevante para el tema (revisión entre pares a doble
ciego) en un plazo máximo de tres meses. Los nombres, tanto de
los dictaminadores como del autor, permanecerán en el anonimato.
El resultado puede ser:
1. Publicable. En ese caso, el artículo seguirá el proceso de tra-
ducción y publicación. Las decisiones de aceptar un artículo
no serán revertidas, a menos que posteriormente se identifi-
quen problemas importantes.
2. Publicable, sujeto a modificaciones. El autor realizará las
modificaciones o correcciones, y lo someterá nuevamente a
dictamen, sin que por ello la Revista se comprometa a publi-
carlo. Si en esta segunda ocasión fuera rechazado nuevamen-
te, el artículo ya no podrá ser presentado de nuevo.
3. No publicable. En caso de respuesta negativa, el autor reci-
birá un dictamen con las opiniones de los dictaminadores.

916 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

La negativa a la publicación siempre será por el artículo, y no


por la persona. El artículo rechazado no podrá ser enviado
nuevamente a la revista en un periodo de seis meses.
d) Los juicios de los dictaminadores deben ser objetivos y no
deben tener ningún conflicto de intereses.
e) Los artículos revisados deben ser tratados confidencialmente
antes de su publicación.

4. Política antiplagio

Medicina y Ética mantiene una política antiplagio para garantizar la


originalidad de todos los manuscritos mediante el uso del software
Turnitin, que es una solución de detección de similitud de conteni-
dos. Cualquier similitud total o parcial no debidamente citada, será
motivo de rechazo.

5. Política de acceso abierto


Medicina y Ética brinda acceso abierto a su contenido, con el princi-
pio de que la investigación esté disponible gratuitamente para el
público que apoya un mayor intercambio global del conocimiento.
Todo el material de Medicina y Ética está publicado bajo la Licencia
Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0
Internacional.

6. Código de ética de la Revista


Lineamientos éticos. Tienen la misión de favorecer la integridad
académica.
a) Los artículos, además de ser aprobados en su metodología,
formato, marco teórico y aspectos técnicos por el Coordinador
Editorial, se someterán a una aprobación desde el punto de vista
ético por el Comité Editorial. En caso de surgir alguna controver-

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 917


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

sia, se remitirá a una segunda instancia, al Comité General de Ética


de la Universidad Anáhuac México, quien emitirá su opinión libre-
mente y aceptará o rechazará el artículo con base en su contenido
ético.
Los artículos, además de ser aprobados en su metodología, for-
mato, marco teórico y aspectos técnicos por el Coordinador Edito-
rial, se someterán a una aprobación desde el punto de vista ético
por el Comité Editorial y, en caso necesario, por el Comité General
de Ética de la Universidad Anáhuac México.
b) En los artículos en los que hubiera datos de pacientes u otros
sujetos de investigación, se guardará la confidencialidad de dicha
información. Los autores que quieran publicar este tipo de artícu-
los deberán contar con los formatos de consentimiento informado.
c) Además, se requerirá, de forma indispensable, el número o
folio de aprobación de un Comité de Ética en Investigación. En caso
de no contar con uno, la Universidad pone a disposición del autor
el Comité de Ética en Investigación Institucional bajo las formas,
procedimientos y lineamientos que éste establezca, y en ningún
momento se compromete a aprobar la investigación del autor. Dicha
información se puede consultar en la siguiente página web:
[Link]
d) Todos los autores están obligados a proporcinar retractacio-
nes o correcciones, en caso de detección de errores.
e) Se prohíbe la publicación de la misma investigación en más
de una revista.
f) Siendo esta Revista gratuita para el lector, también lo es para
el autor. Por lo que los autores cuyos trabajos sean aceptados, no
realizarán ningún pago a la Revista.
g) El conflicto de interés no es una falta ética. Pero debe men-
cionarse al inicio del artículo, en caso de existir.
h) Todos los autores deben haber contribuido significativamen-
te a la investigación.

918 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

7. El Comité Editorial
a) Revisará que los artículos cumplan con los lineamentos estable-
cidos por las guías éticas aceptadas internacionalmente (Code
of Conduct, COPE, y Office of Research Integrity, ORI).
b) Tiene a su cargo detectar, en la medida de lo posible, e impedir
la publicación de artículos en los que se haya encontrado mala
conducta en investigación. En caso de que se detecte posterior-
mente dicha conducta, el artículo en cuestión se retractará. Si
hubiera existido algún error menor, se corregirá. Nunca consi-
derará la retracción como una acción personal, sino que se basará
exclusivamente en la calidad y/o errores del artículo en cuestión.
c) Estará a cargo de detectar y sancionar la mala conducta. En
caso de que se reciban acusaciones de mala conducta, se solici-
tará al autor principal una explicación. El autor deberá contestar
a dicha solicitud. De no ser aceptable, el artículo se retractará
pero, además, se enviará una carta a los empleadores del investi-
gador sobre el caso.
d) No alentará en ningún caso la mala conducta en investigación.
A continuación, se enlistan algunos tipos de mala conducta en in-
vestigación:
1) El plagio es una conducta de mala práctica en investigación.
No basta poner el nombre de un autor para que se considere
no plagiado. Deberá obtener ideas de la referencia bibliográ-
fica, pero no escribir la misma información. Los artículos
aportados serán verificados en un sistema antiplagio. Si a pos-
teriori, algún lector comunicara algún plagio encontrado, se
verificará el mismo, y el artículo aparecerá sólo con el título
como retractado.
2) La autoría inexacta es también una mala práctica. Deberá
aparecer en primer lugar quien haya trabajado más en la ela-
boración del artículo, y así sucesivamente. Poner el nombre
de quien no ha escrito nada es antiético. Si a posteriori alguna

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 919


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

persona comunicara este hecho a la Revista, dicho autor no


podrá volver a publicar en la misma.
3) Si el trabajo que se publica como artículo recibió financiamien-
to, es indispensable poner este dato después del(los) nombre(s)
de los autores. En caso de no hacerlo, serán los autores los
únicos responsables ante la entidad financiadora por omitir el
dato. La revista Medicina y Ética no será responsable de esto.
4) El conflicto de interés no es una mala práctica. Pero hay
que especificarlo en el resumen y en el artículo. Por ejemplo,
si una empresa produce algún fármaco que se analiza ética-
mente en el artículo, debe señalarse que puede haber conflic-
to de interés, ya que el autor ha recibido apoyo de cualquier
índole por parte de la empresa. Esto es para que los lectores
puedan juzgar la objetividad del estudio.
5) La Oficina de Integridad en Investigación (ORI) de Estados
Unidos define también como mala conducta investigadora a la fa-
bricación de datos, resultados y/o el reporte de los mis-
mos. En caso de que eso suceda, el artículo será retractado.
6) También es fraude la falsificación y la fabricación de da-
tos. La fabricación de datos se refiere a que, por ejemplo, en
una encuesta se cambien los datos de sujetos, o se dupliquen
las encuestas con otros nombres. La falsificación de datos
implica omitir resultados no deseables, modificar datos que
no convienen en los resultados, etcétera.
7) Se pueden consultar las siguientes ligas para evitar incurrir en
estas malas prácticas:
[Link]
research_misconduct.htm
[Link]
8. Índices, directorios, bases de datos
Medicina y Ética está incluida en los siguientes directorios y bases de
datos: The Philosopher’s Index, Catálogo 2.0 de Latindex, Directorio de

920 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

Latindex; Bibliografía Latinoamericana en revistas de investigación científica


y social (BIBLAT); en MIAR y Sherpa Romeo. Asimismo, en las Top 100
Bioethics Journals in the World de la Bioethic Research Library, George-
town University (Washington D.C., USA).
9. Derechos de autor
El autor se comprometerá a firmar una carta de autorización a la
Revista para que el manuscrito sea reproducido en formato elec-
trónico.
a) Carta de originalidad
Todos los autores y coautores deben firmarla y otorgar sus datos.
[Link]
lidad_Revistas-[Link]
b) Autorización para comunicación pública de obra literaria (artículo)
[Link]
para%20comunicacion%20publica%20de%20obra%20lite
raria_Revistas%20 Univ%20Anahuac%[Link]
Todo el contenido intelectual que se encuentra en la presente
publicación periódica se licencia al público consumidor bajo la
figura de Creative Commons©, salvo que el autor de dicho conte-
nido hubiere pactado en contrario o limitado dicha facultad a
Medicina y Ética© o Universidad Anáhuac México© por escrito y
expresamente.
Medicina y Ética se distribuye bajo una Licencia Creative Commons
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
El autor conserva los derechos patrimoniales sin restricciones y
garantiza a la revista el derecho de ser la primera publicación del
trabajo. El autor es libre de depositar la versión publicada en
cualquier otro medio, como un repositorio institucional o en su
propio sitio web.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 921


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

10. Redes sociales


Facebook: Medicina y Ética, @bioeticaAnahuac

B. Directrices para los autores


1. Envíos
Los originales se enviarán directamente a través de la plataforma
Open Journal Systems (OJS), en la siguiente dirección electrónica:
[Link] Para ello, los autores ne-
cesitan registrarse y enviar sus contribuciones acompañadas de la
Carta de originalidad y la Licencia de comunicación pública.
La revista contará con dos secciones: artículos originales y reseñas.
Los artículos y reseñas deberán escribirse en español o inglés, de
manera clara y concisa; en fuente Arial con 12 puntos, a 1.5 de
interlineado, en formato electrónico Word.
2. Artículos
Los artículos deberán contar con los siguientes requisitos:
a) Extensión mínima de 15 cuartillas y máxima de 30. Deben ser
solamente monográficos.
b) Título en español y en inglés.
c) Debajo del título debe venir el nombre y los apellidos del/los autores.
d) Resumen en español de aproximadamente 150 a 300 palabras y su
versión en inglés (abstract).
e) Palabras clave: de tres a cinco palabras clave no contenidas en el
título y su versión en inglés (key words).
f) Datos del autor. Nombre de cada autor con asterisco, señalando
su lugar de adscripción laboral y país, así como su código ORCID.
Debe incluir su correo electrónico. Esto debe ser para cada autor.
Ejemplo:
Nombre, Apellidos
Nombre de la institución y país
[Link]

922 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

g) El primer autor deberá enviar su correo electrónico.


h) La Coordinación Editorial se reserva el derecho de omitir
títulos excesivos. Ejemplo:
Nombre, Apellidos.
Director asistente del Centro de Oncología Pediátrica (del Servicio
de Pediatría), del Hospital X.

i) El nombre del primer autor deberá corresponder a quien más


haya intervenido en la elaboración del artículo, no por cargos
académicos o clínicos.
j) En caso de existir conflicto de interés, los autores deben seña-
larlo en la publicación.
k) Las tablas nunca deben ser pegadas o tomadas de una fotogra-
fía. El autor debe elaborarlas personalmente aunque provengan
de otra fuente, y citar la fuente de la que provienen.
l) En caso de que la tabla sea de elaboración personal, poner al pie
de la misma lo siguiente. Fuente: nombre del autor del artículo.
m) Si su artículo es de carácter cuantitativo y su estudio se llevó a
cabo con personas o animales, es necesario que nos proporcione,
además de todos los datos solicitados en las políticas y normas
editoriales, el número de folio o constancia de que su trabajo fue
aprobado por un Comité de Ética en Investigación. Sin este docu-
mento, NO podemos proceder a darle el seguimiento editorial.
Si usted no cuenta con dicha probación, puede recurrir al Comi-
té de Ética en Investigación de la Universidad Anáhuac México,
quien le dará el seguimiento correspondiente. El correo de con-
tacto es: precomite@[Link]

3. Reseñas

Las reseñas deberán incluir el título del trabajo que se expone con
su referencia bibliográfica. Además, el nombre, institución de tra-
bajo, correo electrónico y código ORCID del autor de la reseña.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 923


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

La reseña es una crítica académica, respetuosa, y debe señalar


los límites y los aportes del trabajo en cuestión.
Su extensión no deberá superar las cinco páginas.

4. Bibliografía
Las referencias de cada artículo deberán incluir su DOI, en caso de
que lo tengan. Éste deberá mostrarse con el enlace URL completo
([Link] y no estar precedido sólo por la palabra DOI.
Ejemplo: Chen W, Huang Y. To protect healthcare workers better, to
save more lives. Anesth Analg. 2020; 131(1): 97-101. [Link]
10.1213/ANE.0000000000004834

a) Libro completo
Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año. Bell
J. Doing your research project. 5th. ed. Maidenhead: Open University
Press; 2005.

b) Volúmenes independientes de libros


— Volúmenes con título propio pero de los mismos autores/editores
Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año.
Páginas. Vol. nº. Título del capítulo.
Cicchetti D, Cohen DJ, editors. Developmental psychopathology. Vol. 1,
Theory and methods. New York: Johon Wiley & Sons, Inc.; c1995. 787 p.

— Monografías seriadas
Autor/es. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año.
Páginas. (Autor/es. Título de la serie. Vol. nº.)
Stephens D, editor. Adult audiology. Oxford (UK): Butterworth-Heinemann;
c1997. 657 p. (Kerr AG, editor. Scott-Brown’s otolaryngology. Vol. 2).

c) Capítulos de libros
Autor/es del capítulo. Título del capítulo. En: Director/Coordinador/Editor
del libro. Título del libro. Edición. Lugar de publicación: Editorial; año.
página inicial-final del capítulo.

924 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

Franklin AW. Management of the problem. En: Smith SM, editor. The
maltreatment of children. Lancaster: MTP; 2002. p. 83-95.

d) Artículo de revista
Autor/es. Título del artículo. Abreviatura internacional de la revista. año;
volumen(número): página inicial-final del artículo.
Dawes J, Rowley J. Enhancing the customer experience: contributions
from information technology, J Business Res. 2005; 36(5): 350-7.
e) Actas de congresos y conferencias (se citan como un libro)
Harnden P, Joffe JK, Jones WG, editors. Germ cell tumours V. Procee-
dings of the 5th Germ Cell Tumour Conference; 2001 Sep 13-15;
Leeds, UK. New York: Springer; 2002.

f) Comunicaciones y ponencias
Autor/es de la comunicación/ponencia. Título de la comunicación/po-
nencia. En: Título oficial del Congreso. Lugar de publicación: Edito-
rial; año. página inicial-final de la comunicación/ponencia.
Anderson JC. Current status of chorion villus biopsy. Paper presented
at: APSB 1986. Proceedings of the 4th Congress of the Australian Pe-
rinatal Society, Mothers and Babies; 1986 Sep 8-10; Queensland,
Australian. Berlin: Springer; 1986. p. 182-191.

g) Recursos en internet
— Libros
Autores. Título [Internet]. Lugar: Editor; año [revisión; consultado]. Dis-
ponible en: dirección electrónica.
Richardson ML. Approaches to differential diagnosis in musculoskeletal
imaging [Internet]. Seattle (WA): University of Washington School of
Medicine; 2007-2008. [Revisión 2007-2008; consultado 29 de marzo
de 2009]. Disponible en: [Link]
[Link]

— Artículos de revistas (todas las revistas citadas que tengan DOI, éste
debe ser agregado al final de la referencia)
Autor. Título. Nombre de la revista abreviado [Internet]. año. [Consulta-
do]; volumen(número): páginas o indicador de extensión. Disponible
en: dirección electrónica.

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 925


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

Abood S. Quality of imrovement initiative in nursing homes. Am J Nurs


[Internet]. 2002. [Consultado 22 de noviembre de 2012]; 102(6).
Disponible en: [Link]

h) Sitios web
Autor/es. Título [Internet]. Lugar de publicación: Editor; Fecha de publi-
cación. [Revisado; consultado]. Disponible en: dirección electrónica.
European Space Agency. ESA: Missions, Earth Observation: ENVISAT. [Inter-
net]. [Consultado 3 de julio 2012]. Disponible en: [Link] [Link]/

i) Parte de un sitio web


Medline Plus [Internet]. Bethesda (MD): U.S. National Library of Medicine;
c2009. Dental health; 6 de mayo de 2009. [Citado 16 de junio de
2009]; [about 7 screens]. Disponible en: [Link]
dlineplus/[Link]

j) Datos de investigación
Veljiæ M, Rajèeviæ N, Bukvièki D. A Revision of the Moss Collection of
the University of Belgrade Herbarium (Beou) From The Ostrozub
Mountain in Serbia [Internet]. Zenodo; 2016. Disponible en: https://
[Link]/10.5281/ZENODO.159099

k) Citas en el texto
Las citas en el texto se efectúan a través de llamadas con números
arábigos entre paréntesis.
Cada trabajo citado en el texto debe tener un único número
asignado por orden de citación. Si se cita una obra más de una vez,
conservará el mismo número.
Las citas de un autor se pueden realizar por un número o inte-
grando el nombre del autor seguido de un número en el texto.
Cuando en el texto se menciona un autor, el número de la referen-
cia se pone tras el nombre de éste. Si no se nombra al autor, el nú-
mero aparecerá al final de la frase.
Los tumores se extienden desde el pulmón a cualquier parte (1)…
Como indicó Lagman (2), los cuidados de la diabetes…

926 Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3


Criterios para los colaboradores de “Medicina y Ética”

Si la obra tiene más de un autor, se citará en el texto el primer


autor y luego se pone et al. (en cursiva).
Simona et al. (5) establecen que el principio…
Para citar una obra que no tiene un autor conocido, se debe usar lo
que se denomina como «autor corporativo». Por ejemplo, una
organización o una entidad.
El Ministerio de Sanidad (4) recientemente ha estimado que la hepatitis…
El número de personas que sufren de hepatitis en España ha crecido un
14% en los últimos 20 años (4) …

Algunos libros contienen capítulos escritos por diferentes autores.


Cuando se cita el capítulo se citará al autor del capítulo, no al edi-
tor literario o director de la obra.
Bell (3) identificó que entre las personas que sufren de diabetes mellitus
dos requieren unos cuidados alimentarios estrictos…

Cuando hay más de una cita, éstas deben separarse mediante co-
mas, pero si fueran correlativas, se menciona la primera y la última
separadas por un guion.
Modern scientific nomenclature really began with Linnaeus in botany (1),
but other disciplines (2, 5) were not many years behind in developing
various systems (4-7) for nomenclature and symbolization

Cita directa: Debe ser breve, de menos de cinco renglones, se inser-


ta dentro del texto entre comillas, y el número correspondiente se
coloca al final, después de las comillas y antes del signo de puntua-
ción, se incluye la paginación.
«…has been proven demonstrably false» (4, p. 23).

Medicina y Ética - Julio-Septiembre 2022 - Vol. 33 - Núm. 3 927


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

Criteria for publication in the


Medicina y Ética
A. Policies of the Journal

1. Purpose, identity, and mission of the Journal

Medicina y Ética is a publication specialized in the Bioethics field,


focused on the academic dissemination of research between pro-
fessionals working on current topics and discussions in this field.
The Journal is not limited to a unique vision of Bioethics, as
long as the articles rigorously comply with the inherent methodology
of Bioethics, which consists of explaining the ethical issue being
studied and establishing the fundamentals of the philosophical an-
thropology sustaining a hierarchy of values against which the pro-
blem is to be addressed in order to reach an ethical conclusion. Conse-
quently, opinions and positions are the exclusive responsibility of
the author and do not necessarily reflect the position of the Colle-
ge of Bioethics of the Universidad Anáhuac México. It is not assu-
med, in any case, that the institution from which the author emanates
or which is currently the author’s place of work subscribes to the
author’s own positions reflected in the article.
Medicina y Ética is an independent publisher. The Editorial
Board is only concerned with the quality and ethics of the journal’s
publications.
Medicina y Ética is a quarterly, cost-free, advertisement-free pu-
blication.
The Editorial Board constantly aims to publish quality articles
in the journal and, together with the Scientific Board, implements
innovative systems as they arise, such as new platforms or electro-
nic instruments, and continuously searches for the best reviewers.

928 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

2. Content policy
The Journal has two sections: firstly, original unpublished articles,
and secondly, reviews.
The timing policies for each section are specified in the subsec-
tion «Submissions» under «Guidelines for authors».
Articles and reviews must be written in Spanish or English in a
clear, concise style, using 12-point Arial font, with 1.5 paragraph
spacing, and be submitted in electronic Word format. It must be
submitted directly through the journal’s Open Journal Systems.

3. Peer review and analysis process


a) The Editor selects articles in line with the editorial requirements
of the journal.
b) The text will be checked for compliance with all indications
as stated for submission of original articles.
c) Articles are decided upon by one or two academics of a relevant
field with respect to the topic (double-blind peer review) in a period
of at most three months. The names of the peer reviewers and the
author are kept anonymous. The result will be one of the following:
1) Publishable. In this case, the article will follow the process of
translation and publication. Decisions to accept an item will not
be reversed unless major problems are subsequently identified.
2) Publishable, subject to modifications. The author must
carry out the changes or corrections and resubmit the article
for peer review, with the understanding that this does not
guarantee that the journal will publish it. If it is rejected a se-
cond time, the article may not be resubmitted again.
3) Not publishable. In the case of a rejection, the author shall
receive an explanation of the peer reviewers’ opinion. The refu-
sal to publish will always be for the article and not for the person.
The rejected article may not be resubmitted to the journal for
a period of six months.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 929


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

d) The judgments of the judges must be objective and must not


have any conflict of interest.
e) The reviewed articles should be treated confidentially before
publication.

4. Anti-plagiarism policy

Medicina y Ética enforces an anti-plagiarism policy in order to gua-


rantee the originality of each manuscript through the use of the
Turnitin software, which is a solution for the detection of similari-
ties in the contents of works. Any total or partial similarity that is
not duly cited shall be reason for rejection.

5. Open access policy

Medicina y Ética maintains its contents under open access with the
principle of making research freely available to the public and su-
pporting a larger global exchange of knowledge.
All the Medicina y Ética material is published under the License
of Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareA-
like 4.0 International Licence.

6. Ethical code of the Journal

Ethical guidelines. Mission to promote academic integrity.


a) The Publishing Coordinator approves articles based on their
methodology, format, theoretical framework, and technical as-
pects; these are also subjected to approval from an ethnical stan-
dpoint by the Editorial Board and, if necessary, by the General
Ethical Board of the Universidad Anáhuac México.
b) The articles, in addition to being approved in their methodo-
logy, format, theoretical framework and technical aspects by the
Editorial Coordinator, will be submitted for approval from the

930 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

ethical point of view by the Editorial Committee. If any contro-


versy arises, it will be sent to a second instance, to the General
Ethics Committee of the Universidad Anáhuac México, which will
issue its opinion freely and will accept or reject the article based on
its ethical content.
c) For articles that include information about patients or other
research subjects, said information shall be kept confidential. Au-
thors wishing to publish this type of articles must have informed
consent formats. In addition, the approval number or folio of a
Research Ethics Committee will be required. In case of not having
one, the University makes available to the author the Institutional
Research Ethics Committee under the forms, procedures and gui-
delines that it establishes and at no time commits itself to approve
the author’s research. This information can be consulted on the fo-
llowing website:
[Link]
d) All authors are obliged to provide retractions or corrections,
in case of error detection.
e) The publication of the same research in more than one jour-
nal is prohibited.
f) As this Magazine is free for the reader, it is also free for the
author. Therefore, the authors whose works are accepted will not
make any payment to the Magazine.
g) The conflict of interest is not an ethical fault. But it should
be mentioned at the beginning of the article, if it exists.
h) All authors must have contributed significantly to the research.
7. Editorial Board
a) Review that the articles comply with the guidelines established
by internationally accepted ethical guidelines (Code of Conduct,
COPE, and Office of Research Integrity, ORI).
b) Is responsible for detecting, as far as possible, and preventing
the publication of articles in which research misconduct has been

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 931


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

found. If such misconduct is subsequently detected, the article in


question will be retracted. If there has been any minor error, it will
be corrected. The retraction will never be considered as a personal
action, it will be based exclusively on the quality and/or errors of
the article in question.
c) Will be in charge of detecting and sanctioning misconduct.
In the event that accusations of misconduct are received, the main
author will be asked for an explanation. The author must respond
to such a request. If not acceptable, the article will be retracted,
but in addition a letter will be sent to the researcher’s employers
about the case.
d) Under no circumstances will research misconduct be en-
couraged.
Some types of research misconduct are listed below:
1) Plagiarism is a research misconduct. Including an author’s
name is not sufficient to rule out plagiarism. It is acceptable
to acquire ideas from the bibliographical references, but not
to write the same information. Articles cited shall be checked
in an anti-plagiarism system. If, a posteriori, a reader detects
and reports plagiarism, it shall be checked and the title of the
article will appear as retracted.
2) Inexact authorship is also misconduct. The first name must
be the person who worked most on writing the article, and
the rest in successive order. To include the name of a person
who has not written anything is unethical. If, a posteriori, the
journal is made aware of this occurrence, the author will be
banned from publishing in the journal again.
3) If the work published as an article received financial support,
it is necessary to indicate this fact after the name(s) of the
author(s). If this is omitted, the author(s) will be the sole respon-
sible party(ies) before the financing entity regarding the omis-
sion of this fact. Medicina y Ética journal shall not be made liable.
4) Conflicts of interest do not constitute malpractice. Howe-
ver, they must be specified in the abstract and in the article.

932 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

For example, if a company produces a drug ethically analy-


zed in the article, it must be stated that there may be a con-
flict of interest, as the author received support of any kind
from the company. This allows readers to form their own
opinions on the objectivity of the study.
5) The Office of Research Integrity (ORI) in the United States
of America also defines research misconduct as the fabrication
of data, results or the reporting of results. If this is de-
tected, the article shall be withdrawn.
6) The falsification and fabrication of data also constitute
fraud. The fabrication of data refers to, for example, chan-
ging the subject data from a survey or duplicating surveys
with other names. The falsification of data entails omitting
undesirable results, modifying data judged inconvenient for
the results, etcetera.
7) Please visit the following links to avoid misconduct:
[Link]
research_misconduct.htm
[Link]

8. Tables of content, directories, databases

Medicina y Ética is included in the following directories and data-


bases: The Philosopher’s Index, Catálogo 2.0 de Latindex, Directorio de
Latindex; Bibliografía Latinoamericana en revistas de investigación científica
y social (BIBLAT); in MIAR and Sherpa Romeo. Also, in the Top 100 Bio-
ethics Journals in the World de la Bioethic Research Library, Georgetown
University (Washington D.C., USA).

9. Copyright notice

The author will undertake to sign a letter of authorization to the


Journal for the manuscript to be reproduced in electronic format.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 933


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

a) Declaration of originality
Must be signed by all authors and co-authors, who must pro-
vide their information.
[Link]
dad_Revistas-[Link]
b) Authorization for public communication of literary work (article)
[Link]
[Link]
All the intellectual content found in this periodical publication
is licensed to the consumer public under the figure of Creative
Commons©, unless the author of said content has agreed
otherwise or limited said faculty to Medicine and Ethics© or Uni-
versidad Anáhuac México© in writing and expressly.
Medicine and Ethics is distributed under a Creative Commons Attri-
bution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.
The author retains the economic rights without restrictions and
guarantees the journal the right to be the first publication of the
work. The author is free to deposit the published version in any
other medium, such as an institutional repository or on his own
website.
10. Social media
Facebook: Medicina y Ética, @bioeticaAnahuac

B. Guidelines for authors


1. Submission
Original articles must be submitted through the Open Journal Sys-
tems (OJS) platform at the following link: [Link]

934 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

[Link]/bioetica/ For this, the authors need to register and


send their contributions accompanied by the Letter of Originality
and the Public Communication License.
The Journal consists of two sections: original articles and reviews.
Articles and reviews must be written in Spanish or English in a
clear, concise style, using 12-point Arial font, with 1.5 paragraph
spacing, and be submitted in electronic Word format. It must be
submitted directly through the journal’s Open Journal Systems.

2. Articles
Articles must meet the following requirements:
a) Length must be at least 15 and at most 30 typeset pages of
approximately 250 words. Only monographs should be sub-
mitted.
b) Title in Spanish and English.
c) Underneath the title, it must include the first and last names of the
author(s).
d) Abstract in Spanish of approximately 150 to 300 words and its
English version.
e) Key words: three to five key words not contained in the title and
its English version.
f) About the author(s): name of each author with an asterisk, inclu-
ding their place of work, country and their ORCID ID and email
address. This must be included for each author.
Example:
First name, last name(s)
Name of the Institution
Country
[Link]

g) The first author must indicate their email address.


h) The Editorial Management reserves the right to omit excessive
titles. Example:

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 935


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

First name, Last name(s).


Assistant Director at the Pediatric Oncology Center (at Pediatrics
Services), of X Hospital.

i) The first author named must be the person who had the most
involvement in writing the article, not in order of academic or
clinical titles.
j) If there are conflicts of interest, the authors must disclose it in
the publication.
k) Tables should never be pasted images. The author must manua-
lly create them even if taken from a different source, citing the
source from which they are obtained.
l) If the tables are created by the author, put at the foot of it the
next. Source: name of the author of the article.
m) If your article is quantitative in nature and your study was ca-
rried out with people or animals, it is necessary that you provide
us, in addition to all the data requested in the editorial policies
and regulations, the folio number or proof that your work it
was approved by a Research Ethics Committee. Without this
document, we CANNOT proceed with editorial monitoring.
If you do not have such approval, you can appeal to the
Research Ethics Committee of the Universidad Anáhuac México,
who will give you the corresponding follow-up. The contact
email is: precomite@[Link]

3. Reviews

Reviews must include the title of the work reviewed with biblio-
graphic references, as well as the name, work institution, email
address, and ORCID ID of the author of the review. Reviews are
academic critiques which respectfully highlight the limits and con-
tributions of the work in question.
The length must not be more than five pages.

936 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

4. Bibliography

The references of each article should include its DOI, if they have
one. This should be shown with the full URL link (https: //[Link] /...),
and not be preceded only by the word DOI.
Example: Ejemplo: Chen W, Huang Y. To protect healthcare workers
better, to save more lives. Anesth Analg. 2020; 131(1): 97-101.
[Link]

a) Full book
Author(s). Book title. Edition. Place of publication: Publishing house; year.
Bell J. Doing your research project. 5th. ed. Maidenhead: Open Univer-
sity Press; 2005.

b) Independent volumes of books


— Volumes with their own title from the same author(s)/editor(s)
Author(s). Book title. Edition. Place of publication: Publishing house;
year. Pages. Vol. nº. Chapter title.
Cicchetti D, Cohen DJ, editors. Developmental psychopathology. Vol. 1,
Theory and methods. New York: Johon Wiley & Sons, Inc.; c1995. 787 p.

— Serial monographs
Author(s). Book title. Edition. Place of publication: Publishing house;
year. Pages. (Author(s). Series title. Vol. nº.)
Stephens D, editor. Adult audiology. Oxford (UK): Butterworth-Heinemann;
c1997. 657 p. (Kerr AG, editor. Scott-Brown’s otolaryngology. Vol. 2).

c) Book chapters
Chapter author(s). Chapter title. En: Book Director/Coordinator/Editor.
Book title. Edition. Place of publication: Publishing house; year. First-
last pages of the chapter.
Franklin AW. Management of the problem. En: Smith SM, editor. The
maltreatment of children. Lancaster: MTP; 2002. p. 83-95.

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 937


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

d) Journal article
Author(s). Article title. International abbreviation of the journal. Year; vo-
lume (number): First-last pages of the article.
Dawes J, Rowley J. Enhancing the customer experience: contributions
from information technology, J Business Res. 2005; 36(5):350-7.

e) Conference and convention proceedings (cited as a book)


Harnden P, Joffe JK, Jones WG, editors. Germ cell tumours V. Procee-
dings of the 5th Germ Cell Tumour Conference; 2001 Sep 13-15;
Leeds, UK. New York: Springer; 2002.

f) Notices and lectures


Author(s) of the notice/lecture. Title of the of the notice/lecture. En: Offi-
cial title of the conference. Place of publication: Publishing house;
year. First-last pages of the statement/lecture.
Anderson JC. Current status of chorion villus biopsy. Paper presented
at: APSB 1986. Proceedings of the 4th Congress of the Australian Pe-
rinatal Society, Mothers and Babies; 1986 Sep 8-10; Queensland,
Australian. Berlin: Springer; 1986. p. 182-191.

g) Internet resources
—Books
Author(s). Title [Internet]. Place: Publishing house; year [revised; consul-
ted]. Available at: link to website.
Richardson ML. Approaches to differential diagnosis in musculoskeletal
imaging. [Internet]. Seattle (WA): University of Washington School of
Medicine; 2007-2008. [Revised 2007-2008; accessed March 29, 2009].
Available at: [Link] htmlpA

— Journal articles (for all cited journals with a DOI number, it must be
included at the end of the reference)
Author. Title. Abbreviated journal name [Internet]. Year. [Accessed]; volu-
me (number): pages or length indication. Available at: link to website.
Abood S. Quality of improvement initiative in nursing homes. Am J Nurs
[Internet]. 2002. [Accessed November 22, 2012]; 102(6). Available at:
[Link]

938 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

h) Websites
Author(s). Title [Internet]. Place of publication: Publishing house; Publi-
cation date [revised; accessed]. Available at: link to website.
European Space Agency. ESA: Missions, Earth Observation: ENVISAT. [In-
ternet]. [Accessed July 3, 2012]. Available at: [Link]

i) Part of a website
Medline Plus [Internet]. Bethesda (MD): U.S. National Library of Medici-
ne; c2009. Dental health; May 6, 2009. [Cited July 16, 2009]; [about 7
screens]. Available at: [Link]

j) Research data
Veljiæ M, Rajèeviæ N, Bukvièki D. A Revision Of The Moss Collection
Of The University Of Belgrade Herbarium (Beou) From The Ostrozub
Mountain In Serbia [Internet]. Zenodo; 2016. Available at: https://
[Link]/10.5281/ZENODO.159099

k) Citations in the text


Citations in the text must be indicated with Arabic numerals in
parentheses.
Each work cited in the text must have a unique number assig-
ned according to the order of citation. If a work is cited more
than once, it must keep the same number.
Author citations can be indicated with a number or by including
the author’s name followed by a number in the text. When the text
mentions an author, the reference number is placed after the name.
If the author is not named, the number should be placed at the
end of the phrase.
Tumors can extend from the lungs to any part of the body (1) …
As Lagman explains (2), treating diabetes…

If the work has more than one author, the citation in the text must
be «First author et al.» (on italic).
Simona et al. (5) established that the beginning…

Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3 939


Criteria for publication in the «Medicina y Ética» Journal

To cite a work with an unknown author, a «corporate author» must


be used. For example, an organization or organism.
The Ministry of Health (4) recently estimated that hepatitis…
The number of people suffering from hepatitis in Spain grew by 14 % in
the last 20 years (4)…

Some books contain chapters written by different authors. When


citing the chapter, the author of the chapter must be cited, not the
editor or coordinator of the work.
Bell (3) identified that people suffering from diabetes mellitus 2 require
strict nutritional care…

When there is more than one citation, they must be separated by


commas, but if they are correlational, the first and last are separa-
ted by a dash.
Modern scientific nomenclature really began with Linnaeus in
botany (1), but other disciplines (2,5) were not many years behind
in developing various systems (4-7) for nomenclature and symbo-
lization.
Direct citation: must be brief, at least five lines long, must be
inserted in the text in quotation marks, and the corresponding
number must be placed at the end, after the quotation marks and
before the punctuation mark, page numbers must be included.
«…has been proven demonstrably false» (4, p. 23).

940 Medicina y Ética - July-September 2022 - Vol. 33 - No. 3

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