CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA
La contaminación atmosférica hace referencia a sustancias
que ocasionan daños directos sobre animales, plantas y
personas.
El alcance de este tipo de contaminación varía enormemente;
puede ocurrir en una escala muy pequeña, por ejemplo, las
cocinas alimentadas con leña y pobremente ventiladas.
La contaminación atmosférica puede ser local, como es el
caso de una fábrica o grupos de fábricas contaminantes en
una ciudad, regional, ocurre en una escala de hasta varios
cientos de Km2, como el neblumo o smog fotoquímico y
global como los clorofluocarburos (CFC) que disminuyan la
capa protectora de ozono en la estratosfera a los gases
como dióxido de carbono y metano que contribuyen al
calentamiento de todo el planeta (Manahan, 2007).
Algunos problemas que son el resultado de la contaminación
atmosférica, son tan grandes que pueden considerarse
amenazas a la atmósfera global y en los casos más
extremos, a la vida en la tierra tal como la conocemos.
Así pues, en este capítulo, se aborda la problemática de
los residuos más livianos, cuyo destino inicial es la
atmósfera, en donde pueden: desplazarse junto con las
masas de aire, transformarse por medio de reacciones
químicas, disolverse en el medio acuoso de las nubes,
precipitar y retornar otra vez a la superficie terrestre,
etc.
Ahora bien, ¿qué es la atmósfera?
La atmósfera,
envoltura gaseosa que
rodea la Tierra, es
transparente
e impalpable, y
no resulta fácil
señalar exactamente
su espesor, ya que no
posee una superficie
superior definida que
la limita, sino que se
va haciendo menos densa a medida
que aumenta la altura, hasta ser
imperceptible.
Algunos autores señalan que tiene 200 kilómetros de
espesor. La atmósfera constituye el principal mecanismo de
defensa de las distintas formas de vida.
Ha necesitado miles de millones de años para alcanzar su
actual composición y estructura que la hacen apta para la
respiración de los seres vivos que la habitan.
Una de las funciones más importantes de la atmósfera es
proteger a los seres vivos de los efectos nocivos de las
radiaciones solares ultravioleta.
La Tierra recibe todo un amplio espectro de radiaciones
procedentes del Sol, que terminarían con toda forma
posible de vida sobre su superficie de no ser por el ozono
y el oxígeno de la atmósfera, que actúan como un filtro
absorbiendo parte de las radiaciones ultravioleta.
Es importante destacar que, la atmósfera es un medio muy
complejo, en el que concurren fenómenos meteorológicos y
químicos que hacen incierto el comportamiento de los
residuos vertidos. Debido a la gran movilidad de los
compuestos en la atmósfera, sobretodo en relación a los
medios hídricos y edáficos, los efectos de los residuos
pueden alcanzar extensas zonas del planeta. Así que,
reflexionaremos sobre el impacto de los residuos en la
atmósfera, haciendo referencia a los posibles efectos a
nivel planetario (efecto invernadero y erosión de la capa
de ozono), regionales (lluvia ácida) o locales
(contaminación urbana), según sea la naturaleza química
del residuo
3.2 Estructura y composición química de la
atmósfera
Sabemos que no podemos ver las capas de la atmósfera con
nuestros propios ojos, pero los científicos miden algunos
cambios en las temperaturas, desde la superficie de la
Tierra a zonas de mayor altitud. Estos cambios de
temperatura, definen las capas de la atmósfera, en las que
pueden distinguirse cuatro zonas diferentes (dependiendo
del gradiente de temperatura que impere en cada una de
ellas). (Fig. 31).
La capa más baja es la troposfera, la cual comprende la
zona que va desde la superficie terrestre hasta una
altitud media de unos 10 a 17 km; la temperatura disminuye
desde los 15°C de media existente en la superficie
terrestre, hasta los –56°C.
Debido al gradiente negativo de temperatura, se produce una
mezcla constante de masas de aire, tanto en la dirección
vertical como en la horizontal, lo cual hace que la
troposfera sea una zona de gran actividad meteorológica.
Se le denomina la capa agitada de la atmósfera.
La estratosfera, que es la siguiente capa, va más allá de
la troposfera hasta una altitud de unos 50 km, se produce
un gradiente positivo de la temperatura (20ºC). Ello
impide la ascensión de las masas frías de aire por encima
de las masas más calientes y, por tanto, menos densas. En
esta zona, tan sólo prevalece el movimiento horizontal de
las masas de aire, lo cual configura la estructura en
estratos característica de esta zona de la atmósfera.
La siguiente capa, la mesosfera, se extiende desde los 50
km de hasta los 85 km. de altitud. La temperatura varía
hasta –80°C. Al igual que la troposfera, el gradiente de
temperatura es negativo. No obstante, a diferencia de la
troposfera, la densidad en esta zona es muy baja, con lo
que los movimientos convectivos son prácticamente
inexistentes.
Finalmente, debe señalarse la termosfera, la cual comprende
la zona de la atmósfera situada entre los 85 km y los 500
km de altitud.
A esta última altitud la temperatura reinante es de 1200ºC,
lo cual implica que el gradiente de temperatura en esta
región es positivo, igual que el que impera en la
estratosfera.
En la imagen anterior se observa la ionosfera, la que los
científicos consideran una extensión de la termosfera. Se
encuentra ionizada permanentemente debido a la
fotoionización que provoca la radiación solar.
Esta representa menos del 0.1% de la masa total de la
atmósfera de la tierra. Contribuye esencialmente en la
reflexión de las ondas de radio emitidas desde la
superficie terrestre, posibilitando que éstas viajen
grandes distancias sobre la tierra gracias a las
partículas de iones (cargadas de electricidad) presentes
en esta zona.
También, la ionosfera es el hogar auroras (fenómeno en
forma de brillo o luminiscencia que aparece en el cielo
nocturno, usualmente en zonas polares) donde se
desintegran la mayoría de los meteoroides a una altura
entre 80 y 110 Km, debido al rozamiento con el aire dando
lugar a meteoros o estrellas fugaces.
Entre todas las capas existen determinados puntos en los
que cambia la tendencia de la temperatura, se denominan
“pausas”. Así, entre la troposfera y la estratosfera se
encuentra la tropopausa. Sobre la estratosfera está la
estratopausa. La mesopausa se encuentra entre la mesosfera
y la termosfera y se trata del punto más frío de la
atmósfera.
Al contrario que la temperatura, la presión y la densidad
del aire disminuyen continuamente con la altitud, ya que
el aire va disminuyendo.
Para un determinado volumen de aire, habrá 1,000 moléculas
de oxígeno si se encuentra cerca de la superficie
terrestre, pero a una altitud de 50 km, sólo habrá una
molécula de oxígeno.
Debido a que la densidad de la atmósfera disminuye mucho
con la altitud, prácticamente toda su masa se concentra en
la zona baja de la atmósfera.
En este sentido, alrededor de un 99% de la masa total de la
atmósfera se encuentra en los primeros 30 km de la
superficie terrestre. En esta zona, es donde van a parar
los residuos lanzados por el ser humano.
Interacción de la luz y el aire
La energía solar es absorbida por la superficie de la
Tierra, específicamente por los continentes y también por
los océanos.
Transforman tal energía en calor y, por ello, cuanto más
lejos nos encontramos del nivel del mar, más baja será la
temperatura. Este proceso es el que controla la tendencia
de la temperatura en la troposfera. ¿Qué hace que cambie
el sentido de esta tendencia de temperatura en la
estratosfera?
El aire puede calentarse si sus moléculas son capaces de
absorber energía por sí mismas. En la estratosfera, las
moléculas de ozono, de la ozonosfera, son las que absorben
la energía.
Las propiedades de tales moléculas son importantísimas para
nuestro clima. La cantidad de energía que absorbe una
molécula depende de la propia molécula y de la longitud de
onda (energía) de la luz. (Fig. 32)
Ejemplo:
• Las microondas sólo tienen un poco de energía. Hacen
que las moléculas roten, pero no rompen sus enlaces
químicos.
• La radiación Infrarroja (IR) es un poco más fuerte.
Hace que las moléculas vibren. Los átomos oscilan y
cambia la longitud de enlace. Esto ocurre cuando los
gases de efecto invernadero absorben la radiación de
calor emitida por la superficie terrestre.
• La luz ultravioleta (UV) tiene incluso más energía y
puede romper los enlaces químicos. Esto es lo que
ocurre si el ozono de la ozonosfera absorbe la energía
del sol. Cuando el ozono absorbe de la energía del sol,
ésta se conserva en dicha capa, razón por la que
aumenta la temperatura con la altitud. Esto es similar
al proceso que tiene lugar en la termosfera, pero en
ésta son el oxígeno y el nitrógeno los que absorben aún
más radiación energética del sol. La radiación es tan
energética que no sólo rompe los enlaces, sino que
también hace que se carguen los átomos y las moléculas
conocidas como iones. Esto es por lo que esta capa
también se conoce como ionosfera.
Composición Química de la Atmósfera
La atmósfera está formada por una mezcla de gases
generalmente estables, ya que éstos se encuentran en una
homogénea proporción y más aún si hablamos de las
proximidades a la superficie de La Tierra. Domenéch (1997)
afirma que, la composición química de la atmósfera situada
por debajo de los 90 Km. no varía, con la altitud. Por la
importancia de la parte baja de la atmósfera, en relación
a los procesos naturales que se desarrollan en la
superficie del planeta, sólo se va a considerar esta
región y más específicamente, la zona que se extiende
hasta los primeros 50 Km. de altitud, porque ahí hay mayor
incidencia antropogénica.
Dicha zona gaseosa del planeta, conforma la capa externa de
la Tierra, siendo además la capa más extensa y con menor
densidad de la Tierra. Los gases que forman la atmósfera,
son muy diversos y varían su concentración en relación a
la altura, dichos gases son absolutamente esenciales para
la vida. La mezcla de gases, es conocida comúnmente con el
nombre de aire, y se encuentra formada por una
concentración de un 78% de nitrógeno, un 0.9 % de argón y
21% de oxígeno de la composición total de la atmósfera. El
mismo es el gas más importante de desde el punto de vista
biológico.
Como sabemos, el oxígeno es utilizado por casi todos los
seres vivos en la respiración celular, mediante la cual
obtenemos la energía necesaria realizar para todas las
funciones que exige nuestra existencia. Así también,
interviene en la absorción de las radiaciones ultravioleta
del Sol que, de llegar a la Tierra en toda su magnitud,
destruirían la vida animal y vegetal.
El 0.1 % restantes lo forma una gran variedad de compuestos
gaseosos a muy baja concentración, los que juegan un papel
muy importante en las reacciones químicas que ocurren en
esta región de la atmósfera. En la tabla que siguiente
aparecen estos compuestos minoritarios, los más
significativos, en cuanto a su concentración y
estabilidad, indicando los niveles por término medio, en
partes por millón (ppm). Tabla 6. Concentraciones de
compuestos gaseosos.
Para algunos componentes se pueden encontrar localmente
valores muchos más elevados, como es el caso del O3 que, en
zonas ecuatoriales del planeta o bien en ambientes
polucionados, puede aumentar más de cinco veces su nivel
medio.
Es importante subrayar que la concentración de algunos de
estos gases ha cambiado mucho en la actualidad debido a
las actividades antropogénicas, que han liberado a la
atmósfera enormes cantidades de dióxido de carbono junto
con otros gases contaminantes, tal es el caso del dióxido
de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos
halogenados, entre otros.
Esto ha traído consecuencias altamente negativas para el
ambiente (por ejemplo, el smog de las grandes ciudades, el
agujero de ozono, el efecto invernadero).
Otro gas que se encuentra en la troposfera es el vapor de
agua, el cual está presente en cantidades muy variables en
el tiempo, y también en la altitud y en la latitud. En
concreto, se encuentra en proporciones comprendidas entre
un 4% de la composición química total cerca de las zonas
tropicales, a tan sólo unas décimas en las regiones
polares y en los desiertos.
También, en la atmósfera existen partículas sólidas y
líquidas en suspensión. El tiempo de residencia de éstas
en la atmósfera depende de su tamaño, de manera que cuanto
más pequeña es la partícula, menor es su velocidad de
sedimentación. (Domenéch, 1997).
Como pudimos ver, la composición química de la atmósfera es
importante por varias razones, pero principalmente por las
interacciones entre la atmósfera y los seres vivos. Esta
composición ha estado cambiando a causa de las actividades
antropogénicas y más de algunos de estos cambios podrían
convertirse en amenazas potencialmente peligrosas para el
bienestar humano, los cultivos, los ecosistemas y la
infraestructura.