NOTA DE PRENSA
Comercio local, estacionalidad de los alimentos y
no a los productos ultra-procesados: las
recomendaciones del CGCODN y la Academia para
una “gastronomía responsable”
Los malos hábitos alimentarios suponen una de las principales causas que provocan
enfermedad y mortandad
Ambas entidades hacen un llamamiento con motivo del Día Mundial de la Gastronomía
Sostenible, que se celebra el 18 de junio
El concepto de “gastronomía responsable” implica cuidar al alimento, a quien lo produce
y a quien lo consume
16 junio 2021 – El 18 de junio se celebra el Día Mundial de la Gastronomía Sostenible.
Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (CGCODN) y la
Academia Española de Nutrición y Dietética (la Academia), se quiere aprovechar esta jornada
para reivindicar y promover la importancia de llevar a cabo una “gastronomía responsable”.
“Entendemos por Gastronomía Responsable la que se ocupa de cuidar al alimento, a
quien lo produce y a quien lo consume, a través de una alimentación equilibrada,
coherente, adaptada a las necesidades de cada una y cada uno, y respetuosa con los
principios básicos de la gastronomía”, explica la presidenta del CGCODN, Alma Palau.
Cuidar al alimento implica proteger y promover la biodiversidad, recuperar y potenciar especies
extinguidas, y también reducir el desperdicio a través del uso y consumo de todas las piezas,
sin desechar las que no sean “perfectas”.
Cuidar al que lo produce es una cuestión de ética y de justicia; “estaríamos hablando aquí,
entre otras cosas, del comercio justo, tan necesario en nuestro sistema alimentario
actual”, argumenta Palau.
Giuseppe Russolillo, presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética, apunta
que “en los tiempos actuales, donde las principales causas de enfermedad están
asociadas a factores de riesgo nutricional y malos hábitos alimentarios, cuidar lo que se
come es probablemente el aspecto más novedoso incorporado a la gastronomía, y está
del todo necesario y justificado. Consiste en tener como fin el cuidado, la curación o la
recuperación de una persona frágil, vulnerable o enferma.”
Uno de los principales enemigos de la gastronomía responsable son los alimentos ultra-
procesados. Es fundamental limitar su consumo y, en su lugar, promover una alimentación más
saludable, consciente y respetuosa con el entorno.
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Alma Palau afirma que “el primer paso y fundamental es promover el comercio local y de
proximidad, para acortar así los canales de distribución y reducir lo máximo posible el
número de intermediarios”. “De este modo -añade Russolillo- obtenemos un mayor
beneficio nutricional, debido a que se respetan los ciclos naturales de producción y
consumo del alimento. Además, el cultivo local respeta la estacionalidad de cada fruto y
planta, conservando mejor la calidad del suelo”.
Sensibilizar a la ciudadanía es clave para conseguir estos objetivos. En el Foro Nacional de
Alimentación Responsable, que anualmente celebran ambas entidades, se concluyó cómo
podemos utilizar la educación y la pedagogía para informar, divulgar y sensibilizar a la
población general y a profesionales del sector (políticos, profesores, profesionales de la
alimentación, etc.) en temas de consumo responsable, comercio justo, apadrinamiento y
economía circular como parte del modelo de sistema alimentario. Por ello, resulta además
relevante que tanto empresas (públicas y privadas) como instituciones sirvan de ejemplo a la
ciudadanía.
En este sentido, la gastronomía responsable procura no solo proporcionar placer a los
sentidos, sino que busca positivamente el bienestar físico, psíquico y emocional del consumidor
o del usuario del servicio, restableciendo o promoviendo su salud física o mental a través de
una alimentación equilibrada, coherente, adaptada a sus necesidades, y respetuosa y
cumplidora de todos los principios básicos de la gastronomía.
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