Que la joven descubra si es llamada al seguimiento de Jesús en el Carmelo
Descalzo.
Objetivo: superar en esta fase posibles lagunas en el camino de formación
humana y religiosa.
Joven: A partir de la Palabra de Dios, descubrir ese amor de Dios por ti
(historia personal de lo que te acuerdas y te han contado)
Maestra: Al escuchar a la joven que realidad o recuerdo, personas… te
causan dolor o alegría, dejar que la joven exprese sus sentimientos. Hablar
sobre la necesidad de llevar a la oración mi realidad, mi historia personal en
la que el Señor se hace presente para vivirla contigo y convertirla en historia
de Salvación.
Texto de apoyo:
Historia del Patriarca José. Él de todo sacó una posibilidad para descubrir el
amor de Dios que lo conducía por su vida.
CAPÍTULO 1 Y 2 DEL LIBRO DE LA VIDA DE LA SANTA MADRE, TERESA DE
JESÚS:
1. ¿Qué recuerdas positivamente de tu familia?
2. Qué aportes espirituales has recibido en tu ambiente familiar.
3. ¿De qué manera te has encontrado con la figura maternal de María?
4. ¿Qué signos manifiestan en la niñez tu vocación al Carmelo?
5. Acontecimientos den tu vida en los que se manifiesten fuertes deseos
de servir.
6. A partir de la experiencia vivida por la santa Madre, qué enseñanzas
sacas de las actitudes de tus padres. ¿Cómo te marcó para tu vida, lo
vivido o transmitido por ellos?
FICHA VOCACIONAL:
LEER LA HISTORIA DE ABRAHAM…
1. Cuál es tu Ur?
Ur de los Caldeos, en todo lugar, situación, estructura dónde te encontrabas
cuando el SEÑOR te llamó, cuando tomaste la decisión de ingresar en el
Carmelo, cuando algo cambió en ti, cuando tu vida se parte en dos, cuando
conociste a Jesucristo.
Ejemplo: trabajabas, estudiabas, tenías un proyecto, soñabas con hacer algo
específico en tu vida, no aceptabas tu familia, o alguna situación familiar,
estabas apegada a tu familia o abrigabas un proyecto, son las estructuras
formas de pensar, costumbres que adquiriste en tu familia.
2. ¿Sientes que el Señor te ha hecho una promesa?
3. ¿Cómo se llama la tierra que Dios te ha prometido?
4. ¿Cuál es el Isaac que debes sacrificar para responder mejor al Señor,
para crecer en tu fe, en tu seguimiento?
5. ¿Cómo está tu vocación actualmente, te ha faltado interceder por los
pecadores? Cuál y por quien es tu súplica?
y estructura de todo lo lugar cuando el Señor te llamó…
A partir de la Palabra de Dios, puntualizar sus motivaciones para la
búsqueda que ha emprendido.
Si sus motivaciones muestran que existe una búsqueda verdadera y sincera
de esa voluntad de Dios sobre su vida, conducirla a través de la Palabra de
Dios y de algunas experiencias de los santos a descubrir la alegría del
llamado y la belleza de la respuesta.
FICHA DE ORACIÓN:
1. Qué hace la oración en ti.
Te imprime la verdad: Vida 6,4. “Me hacía entender qué cosa es
amarle”.
VM. 1,2: “La oración te hace gozar del cielo en la tierra.
“Es necesario cavar hasta hallar este tesoro escondido”.
V11, 1: Nos convierte en siervos del amor, porque la oración es
dejarnos amar y amar.
V13, 15: La oración te debe lleva al conocimiento.
FICHA: ¿CÓMO ORAR EN EL CARMELO DESCALZO?
C. 26:
a. examinar la conciencia
b. decir el yo confiero.
c. santiguarse “Ya se sabe ha de ser lo primero”
- estamos bajo una condición: “Hija, pues estáis sola”
- qué hay que hacer? “Procurad luego tener compañía”.
¿Cuál es la mejor compañía?
-“la del mismo Maestro que enseñó tener el pensamiento en quien
enderezó las palabras”
Se necesitan dos características:
a. Paciencia.
b. Costumbre.
Capítulo 26
En que va declarando el modo para recoger el pensamiento. -
Pone medios para ello. -Es capítulo muy provechoso para los
que comienzan oración.
1. Ahora, pues, tornemos a nuestra oración vocal para que se rece de
manera que, sin entendernos, nos lo dé Dios todo junto, y para -como
he dicho- (1) rezar como es razón.
La examinación de la conciencia y decir la confesión y santiguaros, ya
se sabe ha de ser lo primero.
Procurad luego, hija, pues estáis sola, tener compañía. Pues ¿qué mejor
que la del mismo maestro que enseñó la oración que vais a rezar?
Representad al mismo Señor junto con vos y mirad con qué amor y
humildad os está enseñando. Y creedme, mientras pudiereis no estéis
sin tan buen amigo. Si os acostumbráis a traerle cabe vos y El ve que lo
hacéis con amor y que andáis procurando contentarle, no le podréis -
como dicen- echar de vos; no os faltará para siempre; ayudaros ha en
todos vuestros trabajos; tenerle heis en todas partes: ¿pensáis que es
poco un tal amigo al lado?
2. ¡Oh hermanas, las que no podéis tener mucho discurso del
entendimiento ni podéis tener el pensamiento sin divertiros!,
¡acostumbraos, acostumbraos! Mirad que sé yo que podéis hacer esto,
porque pasé muchos años por este trabajo de no poder sosegar el
pensamiento en una cosa, y eslo muy grande. Mas sé que no nos deja el
Señor tan desiertos, que si llegamos con humildad a pedírselo, no nos
acompañe. Y si en un año no pudiéremos salir con ello, sea en más. No
nos duela el tiempo en cosa que tan bien se gasta. ¿Quién va tras
nosotros? Digo que esto, que puede acostumbrarse a ello, y trabajar
andar cabe este verdadero Maestro.
3. No os pido ahora que penséis en El ni que saquéis muchos conceptos
ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro
entendimiento; no os pido más de que le miréis. Pues ¿quién os quita
volver los ojos del alma, aunque sea de presto si no podéis más, a este
Señor? Pues podéis mirar cosas muy feas, ¿y no podréis mirar la cosa
más hermosa que se puede imaginar? Pues nunca, hijas, quita vuestro
Esposo los ojos de vosotras. Haos sufrido mil cosas feas y
abominaciones contra El y no ha bastado para que os deje de mirar, ¿y
es mucho que, quitados los ojos de estas cosas exteriores, le miréis
algunas veces a El? Mirad que no está aguardando otra cosa, como dice
a la esposa, sino que le miremos (2). Como le quisiereis, le hallaréis.
Tiene en tanto que le volvamos a mirar, que no quedará por diligencia
suya.
4. Así como dicen ha de hacer la mujer, para ser bien casada, con su
marido, que si está triste, se ha de mostrar ella triste y si está alegre,
aunque nunca lo esté, alegre (mirad) de qué sujeción os habéis librado,
hermanas), esto con verdad, sin fingimiento, hace el Señor con
nosotros: que El se hace el sujeto, y quiere seáis vos la señora, y andar
El a vuestra voluntad. Si estáis alegre, miradle resucitado; que sólo
imaginar cómo salió del sepulcro os alegrará. Mas ¡con qué claridad y
con qué hermosura! ¡Con qué majestad, qué victorioso, qué alegre!
Como quien tan bien salió de la batalla adonde ha ganado un tan gran
reino, que todo le quiere para vos, y a sí con él. Pues ¿es mucho que a
quien tanto os da volváis una vez los ojos a mirarle?
5. Si estáis con trabajos o triste, miradle camino del huerto: ¡qué
aflicción tan grande llevaba en su alma, pues con ser el mismo
sufrimiento la dice y se queja de ella! O miradle atado a la columna,
lleno de dolores, todas sus carnes hechas pedazos por lo mucho que os
ama; tanto padecer, perseguido de unos, escupido de otros, negado de
sus amigos, desamparado de ellos, sin nadie que vuelva por El, helado
de frío, puesto en tanta soledad, que el uno con el otro os podéis
consolar. O miradle cargado con la cruz, que aun no le dejaban hartar
de huelgo. Miraros ha El con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos
de lágrimas, y olvidará sus dolores por consolar los vuestros, sólo
porque os vayáis vos con El a consolar y volváis la cabeza a mirarle (3).
6. "¡Oh Señor del mundo, verdadero Esposo mío! -le podéis vos decir, si
se os ha enternecido el corazón de verle tal, que no sólo queráis
mirarle, sino que os holguéis de hablar con El, no oraciones
compuestas, sino de la pena de vuestro corazón, que las tiene El en muy
mucho-, ¿tan necesitado estáis, Señor mío y Bien mío, que queréis
admitir una pobre compañía como la mía, y veo en vuestro semblante
que os habéis consolado conmigo? Pues ¿cómo, Señor, es posible que
os dejan solo los ángeles, y que aun no os consuela vuestro Padre? Si es
así, Señor, que todo lo queréis pasar por mí, ¿qué es esto que yo paso
por Vos? ¿De qué me quejo? Que ya he vergüenza, de que os he visto
tal, que quiero pasar, Señor, todos los trabajos que me vinieren y
tenerlos por gran bien por imitaros en algo. Juntos andemos, Señor.
Por donde fuereis, tengo de ir. Por donde pasareis, tengo de pasar".
7. Tomad, hija, de aquella cruz. No se os dé nada de que os atropellen
los judíos, porque El no vaya con tanto trabajo. No hagáis caso de lo
que os dijeren. Haceos sorda a las murmuraciones. Tropezando,
cayendo con vuestro Esposo, no os apartéis de la cruz ni la dejéis.
Mirad mucho el cansancio con que va y las ventajas que hace su trabajo
a los que vos padecéis, por grandes que los queráis pintar. Y por mucho
que los queráis sentir, saldréis consolada de ellos, porque veréis son
cosa de burla comparados a los del Señor.
8. Diréis, hermanas, que cómo se podrá hacer esto, que si le vierais con
los ojos del cuerpo en el tiempo que Su Majestad andaba en el mundo,
que lo hicierais de buena gana y le mirarais siempre.
-No lo creáis, que quien ahora no se quiere hacer un poquito de fuerza a
recoger siquiera la vista para mirar dentro de sí a este Señor (que) lo
puede hacer sin peligro, sino con tantito cuidado), muy menos se
pusiera al pie de la cruz con la Magdalena, que veía la muerte al ojo.
Mas ¡qué debía pasar la gloriosa Virgen y esta bendita Santa! ¡Qué de
amenazas, qué de malas palabras y qué de encontrones, y qué
descomedidas! Pues ¡con qué gente lo habían tan cortesana! Sí, lo era
del infierno, que eran ministros del demonio. Por cierto que debía ser
terrible cosa lo que pasaron; sino que, con otro dolor mayor, no
sentirían el suyo.
Así que, hermanas, no creáis erais para tan grandes trabajos, si no sois
para cosas tan pocas. Ejercitándoos en ellas, podéis venir a otras
mayores (8).
9. Lo que podéis hacer para ayuda de esto, procurad traer una imagen o
retrato de este Señor que sea a vuestro gusto; no para traerle en el seno
y nunca le mirar, sino para hablar muchas veces con El, que El os dará
qué le decir. Como habláis con otras personas, ¿por qué os han más de
faltar palabras para hablar con Dios? No lo creáis; al menos yo no os
creeré, si lo usáis; porque si no, el no tratar con una persona causa
extrañeza y no saber cómo nos hablar con ella, que parece no la
conocemos, y aun aunque sea deudo, porque deudo y amistad se pierde
con la falta de comunicación.
10. También es gran remedio tomar un libro de romance bueno, aun
para recoger el pensamiento, para venir a rezar bien vocalmente, y
poquito a poquito ir acostumbrando el alma con halagos y artificio para
no la amedrentar. Haced cuenta que ha muchos años que se ha ido de
con su esposo, y que hasta que quiera tornar a su casa es menester
mucho saberlo negociar, que así somos los pecadores: tenemos tan
acostumbrada nuestra alma y pensamiento a andar a su placer, o pesar,
por mejor decir, que la triste alma no se entiende, que para que torne a
tomar amor a estar en su casa es menester mucho artificio, y si no es así
y poco a poco, nunca haremos nada.
Y tórnoos a certificar que si con cuidado os acostumbráis a lo que he
dicho (5), que sacaréis tan gran ganancia que, aunque yo os la quisiera
decir, no sabré. Pues juntaos cabe este buen Maestro, muy
determinadas a deprender lo que os enseña, y Su Majestad hará que no
dejéis de salir buenas discípulas, ni os dejará si no le dejáis. Mirad las
palabras que dice aquella boca divina, que en la primera entenderéis
luego el amor que os tiene, que no es pequeño bien y regalo del
discípulo ver que su maestro le ama.
FICHA:
CARACTERÍSTICAS PARA QUE SE DÉ LA ORACIÓN:
1. Procuarar soledad y silencio: V.6,2; 7,12: 8,8.
2. Determinada determinación: IM1,5.
3. Asiduidad y frecuencia.
4. Comunicación: Formar comunidad, fraternidad con personas que
hablen de lo mismo.
5. La Paz: ser dueño de uno mismo y de la vida.
FICHA:
¿A QUÉ SE PARECE EL REINO DE DIOS EN EL CARMELO?
Camino 26,3; 26, 1; 21,6; 2,6; 5,4; 3,2; 23,2; 15,1.
Vida 22,4; 21,5; 13,15; 15,11; 18,14; 10,5; 11,6; 27,11.
Fundaciones: 5,8.
7M3, 3; 4,6; 4,9.
TEXTO DE LA SAMARITANA: JUAN 4, 5-42
En aquel tiempo llegó Jesús a una de ciudad de Samaria llamada
Sicar, cerca de la heredad que y Jacob dio a su hijo José. Allí
estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del
camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora
sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice:
Dame de beber. Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a
comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: ¿Cómo tú,
siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer
samaritana? (Porque los judíos no se tratan con los
samaritanos.) Jesús le respondió: Si conocieras el don de Dios,
y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido
a él, y él te habría dado agua viva. Le dice la mujer: Señor, no
tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues,
tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre
Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus
ganados? Jesús le respondió: Todo el que beba de esta agua,
volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no
tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá
en él en fuente de agua que brota para viva eterna. Le dice la
mujer: Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y
no tenga que venir aquí a sacarla. Le dice la mujer: Señor, veo
que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y
vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe
adorar. Jesús le dice: Créeme, mujer, que llega la hora en que,
ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros
adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que
conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la
hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos
adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el
Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que
adoran, deben adorar en espíritu y verdad. Le dice la mujer: Sé
que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos
lo explicará todo. Jesús le dice: Yo soy, el que te está hablando.
Y fueron muchos más los que creyeron. Así que por sus
palabras, y decían a la mujer: Ya no creemos por tus palabras;
que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es
verdaderamente el Salvador del mundo.
Preguntas desde el texto:
“El pozo, en la sociedad de entonces, era fuente de la vida,
condición básica de sobrevivencia”: “Jesús, cansado por el viaje,
se sentó cerca del pozo”
1. ¿Eres capaz de identificar tus pozos, esos lugares y momentos,
esas provocaciones y preguntas o situaciones y acontecimientos,
donde inevitablemente te has encontrado o te encuentras?
2. ¿Dónde primero o luego, has pasado con tus ánforas vacías, con
tus preguntas sin explicitar, con tus sueños mal interpretados, con
tus deseos inhibidos o a veces torcidos, con un aire de suficiencia
espléndido sólo en apariencia, con tu deseo profundo e incansable
de autenticidad?
“Llegó una mujer de Samaria, para sacar agua”.
1. ¿Has tenido sed de qué?
2. ¿Tus búsquedas te han dejado saciada o por el contrario con más
sed?
3. Pon nombre a tu sed.
“Le dice Jesús: Dame de beber” La propuesta vocacional comienza
con un pedido, no es en lo inmediato una oferta de respuesta, sino por
el contrario, una atribución de responsabilidad que es ante todo un
mensaje de estima por alguna cosa concreta que tú puedes hacer. Es
como si Jesús te dijera: “Tengo necesidad de ti, y de algo que
solamente tú puedes hacer”.
1. ¿Cómo podrías calmar la sed de Jesús?
2. “Tengo necesidad de ti, y de algo que solamente tú puedes hacer”.
¿Qué sentimientos suscita en ti, éste deseo de Jesús?
“Pero la samaritana le dice: ¿Cómo tú, que eres judío, me pides
que te dé de beber?”
1. ¿Sientes que es una locura lo que Jesús te pida lo que te pide?
2. ¿Es más… ¿estarías dispuesta a saciar su sed?
3. ¿Cómo?
4. ¿Si será necesario, dar eso que sientes en tu corazón que debes
darle, o no es para tanto?
“Jesús le responde: Si conocieses el don de Dios...”. Estamos en el
centro de la acción que lleva a excavar-escalar el deseo y la pregunta.
Con esta expresión Jesús coloca nuevamente el misterio en el centro de
tu atención. …si tú simplemente comenzases a abrir tu vida más
allá de las pequeñas preocupaciones y temores cotidianos, en
dirección de algo que te supera y que además está hecho para ti,
ya que es tu identidad y tu felicidad, como cambiaría tu historia,
como se extendería el horizonte de tu vida...
1. ¿Qué dices al respecto?
“Y quién es el que te dice: Dame de beber...”.
1. ¿Eres consciente que es Jesús el de la iniciativa, es Él quien llama
y el que te “primerea” en este camino.
TEXTO DE APOYO:
HISTORIA DEL PATRIARCA JOSÉ.
El de todo sacó una posibilidad para descubrir el amor de Dios que lo
conducía por su vida
Capítulo 1 y 2 del libro de la Vida de la Santa Madre, Teresa de Jesús:
1. ¿Sientes que el Señor te ha hecho una promesa?
2. ¿Cómo se llama la tierra que Dios te ha prometido?
3. ¿Cuál es el Isaac que debes sacrificar para responder mejor al Señor,
para crecer en tu fe, en tu seguimiento?
4. ¿Cómo está tu vocación actualmente, te ha faltado interceder por los
pecadores? ¿Cuál y por quien es tu súplica?
5. ¿Qué recuerdas positivamente de tu familia?
6. Qué aportes espirituales has recibido en tu ambiente familiar.
7. ¿De qué manera te has encontrado con la figura maternal de María?
8. ¿Qué signos manifiestan en la niñez tu vocación al Carmelo?
9. Acontecimientos den tu vida en los que se manifiesten fuertes deseos
de servir.
10. A partir de la experiencia vivida por la santa Madre, qué enseñanzas
sacas de las actitudes de tus padres. ¿Cómo te marcó para tu vida, lo
vivido o transmitido por ellos?
A partir de la Palabra de Dios, puntualizar sus motivaciones para la
búsqueda que ha emprendido.
Si sus motivaciones muestran que existe una búsqueda verdadera y sincera
de esa voluntad de Dios sobre su vida, conducirla a través de la Palabra de
Dios y de algunas experiencias de los santos a descubrir la alegría del
llamado y la belleza de la respuesta.
LIBERTAD DE QUÉ (POSTULANTADO)
“ayudarle al joven a comprender que la formación comienza justamente con este
costoso proceso de conocerse a sí mismo, de identificar los propios monstruos, y
de aceptar las propias heridas; es preciso que abandone lo antes posible toda
presunción sobre sí mismo y todo tipo de autosuficiencia; que entienda que la
formación es duro viaje hacia Jerusalén; que se convenza de que su libertad
empieza con el descubrimiento de sus esclavitudes, y de que el hombre maduro,
es también un hombre herido.
Hay una muerte que afronta: la muerte de los sueños de perfección, de la
pretensión de ser ya suficientemente bueno y santo…. Es el momento de la
desestructuración: cambio estructural y radical, de un modo de verse y obrar.
Signo vocacional: la disponibilidad y el coraje de la persona en este viaje interior al
yo, al descubrimiento de lo que en él hay de inmaduro e inconstante”
Pensemos cuánto más productivo y eficaz sería el noviciado si todo el mundo
llegara a él conociéndose un poco a sí mismo y conociendo más la raíz de su
egoísmo. ¡Cuánto tiempo se ahorraría y cuántas crisis se evitarían!
LIBERTAD EN: (NOVICIADO)
Importancia de itinerarios bíblicos que ayuden a encontrar referencias e iluminar
los procesos.
Aspirantado:
Un hombre se perdió en el desierto. Estaba a punto de perecer de sed, cuando
aparecieron algunas mujeres donde él. Él les pidió agua, pero ellas discutían
entre sí en qué darle el agua, si en jarra de plata o de oro. Mientras discutían
las mujeres, el hombre agonizaba por falta de agua.
En la vida nos ocurre con frecuencia lo mismo. Mientras hay muchas personas
que mueren de hambre o de sed, hablamos de cosas que no tienen
importancia y lo más trágico es que nosotros mismos desfallecemos sin
saberlo.
La vida está amasada de encuentros y desencuentros. El Evangelio está lleno
de encuentros de Jesús con distintas personas: Nicodemo, Jairo, Zaqueo, la
hemorroísa, el centurión, la mujer cananea, la pecadora, el ciego de Jericó, los
pescadores del lago, los doce, los 72 discípulos, los hermanos de Betania, la
gente.
También acompaña al grupo de los 72 discípulos para prepararlos para la
misión.
Jesús y la Samaritana (Jn 4, 42). Jesús toma la iniciativa y enfrenta a la mujer
con su verdad. No la condena y la invita a una adhesión personal a Cristo. Me
quiero detener en una reflexión de este encuentro.
La Samaritana es una mujer. Cincuenta años después de Cristo, el historiador
judío Flavio Josefo, que vivió en ambiente romano, afirma que, en general, el
pensamiento hebreo acerca de la unión matrimonial: “La mujer es inferior al
hombre en todo". En las plegarias de los hebreos el hombre daba gracias a
Dios por no haber nacido infiel, mujer, esclavo o ignorante.
Jesús se relaciona con la mujer con una atención afectuosa y la ennoblece
haciéndola, en alguna forma, protagonista de sus enseñanzas de salvación.
Habla con la Samaritana (Jn 4, 1-42); cuando los discípulos de regreso de
buscar alimentos en la aldea vecina, encuentran a Jesús sentado en el pozo
hablando con una mujer de Samaria,"se sorprendieron de que hablara con una
mujer”.
San Juan (4,5-42) nos relata el encuentro de la samaritana con el Señor. Llegó
una mujer samaritana a sacar agua del pozo de Jacob. Esta mujer se sentía sin
horizonte, sola, angustiada, sin saber por qué vivía, sufría, buscaba felicidad y
no la encontraba. Acudía cada día al pozo para saciar su sed y la de los suyos.
Bebían, pero volvían a tener sed. La sed de la samaritana es búsqueda e
insatisfacción. La samaritana andaba sedienta de paz, de felicidad, de vida.
Había buscado, pero no había encontrado; había perdido sus raíces, no sabía
de dónde venía ni a dónde iba. No se resignaba a seguir bebiendo del agua
turbia.
Y allá estaba, Jesús, “cansado del camino, sentado junto al manantial”,
esperando a la samaritana, pues siempre es Jesús el que salía al encuentro de
los pecadores y sedientos. "Antes me muero de sed que pedirle un vaso de
agua", se dice en algunos sitios. Sin embargo Jesús se adelanta y pide a una
samaritana, de otra cultura enemiga: "Dame de beber". Jesús se hace el
encontradizo con aquella mujer en la vida de cada día, junto al pozo, allí donde
la mujer va a sacar agua para su casa. Y Jesús es el agua viva, esa que apaga
la sed para siempre, comienza la conversación mendigando un sorbo de agua a
la mujer. La mujer pone dificultades. Y Jesús dice: "el agua que yo le daré se
convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna".
La revelación progresiva del mismo Cristo: "yo soy", el Mesías, el que habla
contigo. El que beba del agua que yo le daré...
En el diálogo con la samaritana, Jesús la va llevando del agua material al agua
del Espíritu. Jesús habla a la samaritana de adorar al Padre en espíritu y
verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que
le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad (Jn, 4, 21-24).
Después del encuentro con Cristo, la samaritana se transforma, deja su
cántaro y corre entusiasmada al pueblo y va diciendo a todos: “Venid a ver a
un hombre”, que es el Hijo del hombre, el Mesías que esperamos. Muchos de
los samaritanos fueron y creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba
testimonio. Y los samaritanos confesaron su fe: "Ya no creemos por lo que tú
dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el
Salvador del mundo" (Jn 4,42).
Lo sucedido con la samaritana se repite en nuestra vida. San Agustín también
conocía la sed , hastiado al fin de tanta aventura tras el placer, la sabiduría y
la belleza dijo : “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto
hasta que descanse en Ti”. Porque tanto la sed de la samaritana como la de
Agustín eran , inconscientemente, sed de Dios. Dice Cabodevilla: “Cualquier
forma de sed es sed de Dios”.
También nosotros tenemos sed, sed de felicidad, de éxitos, de verdad, de
amor, de plenitud, de vida; el que no tiene sed, no busca fuentes de agua. El
doctor Alexis Carrel escribió: “El ser humano tiene necesidad de Dios, como del
agua y del oxígeno”. Realmente tiene más necesidad aún, al menos en un
orden ontológico. San Agustín, dirigiéndose a Dios, le dice: “Quiere alabarte el
hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le provocas a ello, haciendo
que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para Ti y nuestro corazón
está inquieto hasta que descanse en Ti”.
Uno de los símbolos más frecuentes en la historia de la salvación es el agua. El
agua es una necesidad vital y permanente, tanto para los hombres como para
los animales y las plantas. El agua limpia, purifica, es vida, aunque en
ocasiones es desgracia, destrucción y muerte, en las tormentas y las
inundaciones… Desde el diluvio hasta el bautismo, pasando por la roca del
Horeb, el agua se asocia en la Biblia a la presencia del Espíritu de Dios, que
purifica, da vida y recrea, como el agua, elemento tanto más estimable en
tierras cálidas y secas. El pueblo de Dios esperaba que en los tiempos
mesiánicos se concedería en abundancia el don del Espíritu. En el Nuevo
Testamento es el evangelio de san Juan el que insiste más en esta relación
entre el agua y el Espíritu Santo.