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El Estado: Perspectivas y Transformaciones

El autor aborda tres perspectivas sobre el Estado: 1) una visión conservadora que propone que el Estado está perdiendo relevancia, 2) una visión que ve al Estado como "petrificado" sin evolucionar, y 3) una perspectiva que destaca las transformaciones de los últimos 30 años que han llevado a una tensión entre la soberanía estatal y ámbitos supraestatales. El autor argumenta que esta última perspectiva es la más acertada, especialmente en América Latina donde los Estados han retomado su centralidad a través de gobiernos pro

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El Estado: Perspectivas y Transformaciones

El autor aborda tres perspectivas sobre el Estado: 1) una visión conservadora que propone que el Estado está perdiendo relevancia, 2) una visión que ve al Estado como "petrificado" sin evolucionar, y 3) una perspectiva que destaca las transformaciones de los últimos 30 años que han llevado a una tensión entre la soberanía estatal y ámbitos supraestatales. El autor argumenta que esta última perspectiva es la más acertada, especialmente en América Latina donde los Estados han retomado su centralidad a través de gobiernos pro

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¿Que plantea el autor en relación al posicionamiento conservador del Estado?

¿cuáles son sus


razones y argumentos, cuales son las consecuencias de este posicionamiento?

El autor plantea que hay una lectura conservadora que propone que estaríamos asistiendo a
los momentos casi de la extinción del estado, casi a la irrelevancia del estado. Esta lectura
argumenta que los estados han perdido su importancia como cohesionadores territoriales.

El autor argumenta que esta lectura es falsa y equivocada, y que los hechos demuestran que
son los estados los que al final se encargan de privatizar los recursos, de disciplinar la fuerza
laboral al interior de cada estado territorialmente constituido, de asumir con los recursos
públicos del estado los costos, los fracasos, o el enriquecimiento de unas pocas personas.

Las consecuencias de este posicionamiento conservador son la desaparición del estado como
un actor relevante en la sociedad, lo que llevaría a la privatización de los recursos y a la
concentración del poder en manos de unas pocas personas. El autor argumenta que esta
lectura es falsa y que los estados siguen siendo importantes como cohesionadores
territoriales.

2- El autor aborda una concepción de un Estado caracterizado como petrificado. ¿qué


elementos tiene esta perspectiva? ¿Cuáles serían los límites de dicha perspectiva del Estado

El autor aborda una perspectiva que argumenta que los estados no han perdido su importancia
como cohesionadores territoriales, y que estarían petrificados en su forma actual. Esta
perspectiva sostiene que los estados no han evolucionado para adaptarse a los cambios en la
sociedad y en la economía, y que siguen funcionando de la misma manera que en el pasado. 9
Los límites de esta perspectiva del Estado son que no toma en cuenta los cambios en la
sociedad y en la economía, y que no reconoce la necesidad de transformar el Estado para
adaptarse a estos cambios. El autor argumenta que la transformación del Estado es necesaria
para superar la maquinalidad y la idealidad presentes en nosotros, que son frutos de luchas del
estado, en el estado y para el estado. 11 Además, el autor sostiene que la superación del
estado en un horizonte pos capitalista no puede ser meramente un hecho de voluntad o de
decreto, sino que debe ser un largo proceso de deconstrucción de la estatalidad en su
dimensión ideal, material e institucional en la propia sociedad.

3- Teniendo en cuenta la tercera perspectiva que plantea en la cual recupera las


transformaciones ocurridas en los últimos 30 años, analizá y explicá la misma, dando cuenta de
sus elementos centrales a la luz de la experiencia Latinoamericana y teniendo en cuenta el
concepto de bi dimensionalidad.

La tercera perspectiva que plantea el autor se enfoca en las transformaciones ocurridas en los
últimos 30 años, y argumenta que estas transformaciones han llevado a una tensión entre la
reconfiguración de la soberanía territorial del Estado y la existencia y presencia de ámbitos de
decisión supraestatales. 9 En América Latina, en particular, el autor sostiene que en los últimos
5 a 10 años hemos asistido a un regreso, a una retoma, de la centralidad del Estado como actor
político-económico. 9 Esto se debe en gran parte a la emergencia de gobiernos progresistas y
de izquierda en la región, que han buscado fortalecer el papel del Estado en la economía y en
la sociedad. El concepto de bi-dimensionalidad se refiere a la idea de que el Estado tiene una
dimensión material y una dimensión ideal. La dimensión material se refiere a las instituciones,
las leyes, los recursos y las políticas que conforman el Estado, mientras que la dimensión ideal
se refiere a las ideas, los valores y las creencias que sustentan al Estado. 9 En la experiencia
latinoamericana, el autor argumenta que la transformación del Estado ha sido bi-dimensional,
en el sentido de que ha implicado tanto cambios en la dimensión material como en la
dimensión ideal. En la dimensión material, se han implementado políticas de redistribución de
la riqueza, de nacionalización de recursos naturales, de fortalecimiento de la educación y la
salud públicas, entre otras. En la dimensión ideal, se ha buscado construir un Estado más
democrático, participativo y pluralista, que reconozca la diversidad cultural y étnica de la
región. 9 En resumen, la tercera perspectiva del autor destaca la importancia de las
transformaciones ocurridas en los últimos 30 años en América Latina, y argumenta que estas
transformaciones han llevado a una tensión entre la reconfiguración de la soberanía territorial
del Estado y la existencia y presencia de ámbitos de decisión supraestatales. Además, el autor
destaca la importancia de entender al Estado como una entidad bi-dimensional

4- Así mismo plantea la existencia de la dimensión material del Estado y la dimensión ideal del
mismo. Caracteriza cada una de ellas y procura dar ejemplos.

El autor plantea que el Estado tiene una dimensión material y una dimensión ideal. La
dimensión material se refiere a las instituciones, las leyes, los recursos y las políticas que
conforman el Estado. Por ejemplo, el gobierno, el parlamento, la justicia, la cultura, la
educación, la comunicación, son todas instituciones que conforman la dimensión material del
Estado. 10 En la dimensión material, el Estado se manifiesta como una "máquina del Estado",
es decir, como un conjunto de instituciones que tienen como objetivo administrar y regular la
sociedad. Esta dimensión material del Estado es la que se encarga de la gestión de los recursos
públicos, la implementación de políticas públicas, la regulación de la economía, entre otras
funciones. 10 Por otro lado, la dimensión ideal del Estado se refiere a las ideas, los valores y las
creencias que sustentan al Estado. Esta dimensión ideal se manifiesta en las concepciones,
enseñanzas, saberes, expectativas y conocimientos que se tienen sobre el Estado. Por ejemplo,
la idea de la democracia, la justicia, la igualdad, la libertad, son todas concepciones que
conforman la dimensión ideal del Estado. 10 En la dimensión ideal, el Estado se manifiesta
como una entidad que representa los intereses de la sociedad, que busca el bien común y que
promueve la justicia social. Esta dimensión ideal del Estado es la que se encarga de la
construcción de una sociedad más justa, más igualitaria y más democrática. 10 En resumen, el
autor caracteriza la dimensión material del Estado como las instituciones, las leyes, los
recursos y las políticas que conforman el Estado, mientras que la dimensión ideal del Estado se
refiere a las ideas, los valores y las creencias que sustentan al Estado.

5- Sin embargo, la mirada sobre el estado no se limita a esas dos dimensiones ya que se
plantean dos dimensiones más ¿Cuáles son? Explica y caracteriza su importancia origen e
interrelaciones con las demás dimensiones.

Además de las dimensiones material e ideal del Estado, el autor plantea dos dimensiones más:
la dimensión relacional y la dimensión de la bi-dimensionalidad.

La dimensión relacional se refiere a las relaciones y jerarquías entre personas sobre el uso,
función y disposición de los bienes del Estado. Esta dimensión se manifiesta en las luchas de
poder y en las tensiones entre los diferentes actores sociales y políticos que interactúan con el
Estado. Por ejemplo, las luchas entre los grupos de poder económico y los movimientos
sociales por el control de los recursos del Estado son una manifestación de la dimensión
relacional del Estado.

La dimensión de la bi-dimensionalidad se refiere a la idea de que el Estado tiene una


dimensión material y una dimensión ideal, y que ambas dimensiones están interrelacionadas.
Esta dimensión se manifiesta en la tensión entre la maquinalidad y la idealidad presentes en
nosotros, que son frutos de luchas del estado, en el estado y para el estado.

La importancia de estas dos dimensiones radica en que permiten entender al Estado como una
entidad compleja y dinámica, que está en constante interacción con la sociedad y con otros
actores políticos y económicos. La dimensión relacional nos permite entender las tensiones y
luchas de poder que se dan en torno al Estado, mientras que la dimensión de la bi-
dimensionalidad nos permite entender la complejidad de las relaciones entre la dimensión
material y la dimensión ideal del Estado.

En resumen, el autor plantea que el Estado tiene cuatro dimensiones: la dimensión material, la
dimensión ideal, la dimensión relacional y la dimensión de la bi-dimensionalidad. Cada una de
estas dimensiones es importante para entender la complejidad del Estado y su relación con la
sociedad y con otros actores políticos y económicos.

6- Elabora una reflexión a sobre la siguiente afirmación de Álvaro Linera teniendo en cuenta lo
trabajado y

“no basta tumbar la máquina del estado para cambiar al estado: porque muchas veces el
estado es uno mismo, son las ideas, los prejuicios, las percepciones, las ilusiones, las
sumisiones que uno lleva interiorizadas, que reproducen continuamente la relación del estado
en nuestras personas.”

La afirmación de Álvaro Linera es muy interesante y nos invita a reflexionar sobre la


complejidad del Estado y su relación con la sociedad. En su afirmación, Linera nos recuerda
que el Estado no es solo una máquina, una estructura material que se puede tumbar o cambiar
fácilmente. El Estado también es una entidad simbólica, una construcción social que está
presente en nuestras ideas, prejuicios, percepciones, ilusiones y sumisiones. Esta dimensión
simbólica del Estado es muy importante porque nos muestra que el Estado no es algo externo
a nosotros, sino que forma parte de nuestra propia subjetividad y de nuestra relación con el
mundo. En otras palabras, el Estado no solo nos gobierna desde afuera, sino que también nos
gobierna desde adentro, a través de nuestras propias ideas y creencias. Por lo tanto, si
queremos cambiar al Estado, no basta con tumbar la máquina del Estado o cambiar sus
estructuras materiales. También es necesario cambiar nuestras propias ideas y creencias,
nuestras propias percepciones y prejuicios, para poder construir un Estado más justo, más
igualitario y más democrático.

En conclusión, la afirmación de Álvaro Linera nos invita a reflexionar sobre la complejidad del
Estado y su relación con la sociedad. Nos muestra que el Estado no es solo una estructura
material, sino también una construcción simbólica que está presente en nuestras propias ideas
y creencias. Por lo tanto, si queremos cambiar al Estado, es necesario cambiar también
nuestras propias ideas y creencias, para poder construir un Estado más justo y más
democrático.

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