Propuesta didáctica para E/LE: léxico y cultura
Propuesta didáctica para E/LE: léxico y cultura
INTRODUCCIÓN
49. Nuestra propuesta didáctica está constituida por tres elementos: el diagrama de regulación graduada, el
modelo en espiral y el método reflexivo de proyección. En este artículo solo analizaremos el modelo en espiral, y, en
específico, uno de sus puntos de análisis, el nueve (Valor cultural).
50. Los conceptos Enfoque y Método se confunden a menudo, utilizándose de forma indistinta. Para algunos
investigadores de la didáctica de las lenguas, como por ejemplo, Aquilino Sánchez Pérez (Los métodos en la
enseñanza…), todas las corrientes metodológicas son Métodos: Método Tradicional, Método Situacional, Método
Natural, Método Comunicativo, etc.
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EL MÉTODO Y EL ENFOQUE
En el estudio de lenguas segundas, es determinante la conducta o metodología
adoptada por el profesor, o sea, la práctica pedagógica (Almeida Filho 13), en ge-
neral, tendrá un papel decisivo en la enseñanza y aprendizaje lingüísticos. En esa
actitud didáctica, debemos elegir y utilizar un método, mientras “conjunto pres-
crito, generalizado de especificações para a sala de aula de língua visando atingir
determinados objetivos (…) [através de um] caráter procedimental cristalizado”
(Almeida Filho 13).
El método significa el instrumentarium utilizable para llegar a un cierto resul-
tado. De esta forma, el método que utilicemos podrá facilitarnos el recorrido, va
a ponernos más dificultades – admitiendo que ya existen –, o nos aleja definitiva-
mente de nuestro propósito inicial. Él será la parte indispensable a cualquier acti-
vidad educativa que pretende evidenciarse por su rigor, pertinencia y objetividad.
Con una aplicación convicta del método o métodos más adecuados a determinada
circunstancia pedagógica, se conseguirán resultados proficuos.
El método es la herramienta a través de la que ponemos en acción nuestras
convicciones pedagógicas, tomando las decisiones necesarias sobre lo que se en-
En nuestra opinión, el Enfoque adopta como base una reflexión teórica sobre la lengua o sobre el aprendizaje, en él
hay más espacio para la interpretación y variación individual que habría en un Método. Como afirma Aquilino Sánchez
Pérez (46) en su obra Hacia un Método Integral en la enseñanza de idiomas, el Enfoque alude “a una direccionalidad
o tendencia general y global, no a la concreción práctica de esa direccionalidad. No estamos hablando, por tanto,
propiamente de método”. Por su parte, éste designa un todo cerrado, un conjunto de reglas basadas en principios teóricos
determinados que, de una manera sistemática, se aplica en la clase; contiene una sucesión de prescripciones de las tareas
a realizar en el aula. Debe permitir trabajar con todos los tipos de estudiante o grupo en cualquier contexto y situación
de aprendizaje. Compartimos la opinión de Anthony que define Enfoque como “un conjunto relacionado de supuestos
con respecto a la naturaleza de la enseñanza y el aprendizaje de la lengua. Un enfoque es axiomático. Describe la
naturaleza de la materia que se enseña” y Método como “un plan general para la presentación ordenada del material
lingüístico, en el que ninguna parte se contradice con otras y todas se basan en un enfoque seleccionado. […] El método
es procedimental”. (“Approach, method and technique”. English Language Teaching 17. (1963) 63-7. apud Richards,
Jack C. y Rodgers 28).
51. De los varios estudiosos, destacan Richards y Rodgers, A. S. Hornby y Harold Palmer, Caleb Gattegno,
Charles A. Curran, Charles Fries, Christopher Candlin y Henry Widdowson, E. A. Schenck, Georgi Lozanov, Howard
Gardner, James Asher, John Dewey, John Grinder y Richard Bandler, J. Willis y D. Willis, P. Rigg y Tracy Terrell.
52. Entre ellas, ponemos de relieve el Enfoque Oral, la Enseñanza Situacional, el Enfoque Léxico, el Enfoque
Natural y la Enseñanza de la Lengua basada en Tareas.
Propuesta didáctica para la enseñanza del español lengua extranjera: el... 161
EL MODELO EN ESPIRAL
Una parte elementar de nuestra propuesta metodológica para la enseñanza-
aprendizaje del léxico E/LE es el modelo en espiral53. Esta designación se basa en
la forma estética de la línea que le da el nombre: la espiral54. Realizamos tal aso-
ciación una vez que, en nuestra opinión, el formato de la espiral comparte varias
analogías con el trayecto pedagógico dedicado al estudio de una segunda lengua,
sea LE o L2. Creemos que recurriendo a la figura cónica, representada por una
línea en rotación, es posible ilustrar con evidencia la trayectoria a efectuar hasta
lograr el objetivo lingüísticamente pretendido.
La imagen espiriforme debe ser explotada como si tuviera vida. Es funda-
mental aprovechar sus características: la dinámica, la continuidad sistemática, la
interacción y la implicación propias del proceso lingüístico de enseñanza-apren-
dizaje55. En asociación con el estudio de un idioma, la espiral refleja el intenso y
permanente ejercicio articulatorio-complementario presente en la cadena formada
53. Los puntos de análisis del modelo que sugerimos tienen como referencia, sobre todo, la propuesta de
Marta Higueras, el heptágono de Gómez Molina (“El léxico y su didáctica…” y “La subcompetencia léxica…”) y la
investigación de Isabel Leiria.
54. Espiral es una “linha gerada por um ponto que se desloca sobre uma semi-reta, que sofre um movimento de
rotação em torno da sua origem” (Dicionário Universal da Língua Portuguesa 647). En nuestra opinión, esta actividad
cíclica reproduce fielmente la interacción de los varios puntos de análisis que integran el trayecto didáctico referente al
proceso de enseñanza-aprendizaje léxica.
55. Las características funcionales de nuestra propuesta, así como la totalidad de los puntos de análisis, llevan a
que se destaquen tanto las investigaciones referidas en la página anterior, como el triángulo semántico de S. Ullmann
presentado en 1965 – punto de partida para la elaboración del heptágono de Gómez Molina –, que representaba el
esquema triangular de C. K. Ogden e I. A. Richards creado en 1920.
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por los diferentes puntos de análisis56 que, tanto el profesor, como el alumno, deben
explotar con el objetivo de que conozcan las unidades léxicas.
A medida que se desarrolla la explotación de la espiral, ésta se estrecha, cir-
cunstancia que nos lleva a comparar dicha evolución analítica con la objetividad
exigible al proceso de enseñanza-aprendizaje del léxico. La constricción de la figu-
ra evoluciona, representando una actuación que busca continuamente el aprendi-
zaje de un saber especializado57, reflejo del trabajo didáctico intrínseco al progreso
léxico. Este movimiento descendente y los varios puntos de análisis se revisten
de un carácter perfectivo y traducen la naturaleza reguladora del proceso que el
profesor orienta.
Con la espiral, deseamos hacer una representación explicativa de la conducta
metodológica que el profesor de LE o L2 debe adoptar. Los diferentes puntos de
análisis surgen como indicadores didácticos que determinan los aspectos lingüísti-
cos y posibles actividades a desarrollar a lo largo de la enseñanza-aprendizaje léxi-
ca. A través del modelo en espiral, facultamos un instrumento de trabajo modélico,
sin limitar nunca la acción del profesor. Éste, con la adopción nuestra propuesta,
disfruta de una orientación metodológica útil para alcanzar los objetivos planea-
dos, que le permite efectuar una enseñanza léxica íntegra.
Los puntos directores existentes en la línea espiral funcionan como agentes
operativos que regulan el proceso de enseñanza del léxico, auxiliando su desarrollo
a través de su flexibilidad y amplitud. Basándose en esta disposición metodológi-
ca, el profesor elige el procedimiento didáctico que juzgue ser más adecuado al
contexto donde está integrado, pudiendo modificar su trayectoria y reorientarlo no
sólo en el sentido descendente, sino ascendente. La hipótesis de retroceder a uno
o a varios puntos de análisis del modelo permite hacer un nuevo abordaje léxico,
evitando, por ejemplo, la realización de aprendizajes incorrectos o el olvido a corto
plazo.
De acuerdo con nuestra experiencia docente, las unidades léxicas presentadas
en la clase son olvidadas con facilidad, de ahí la importancia de que el profesor use
el modelo en los dos sentidos –descendente y ascendente– intentando evitar el olvi-
do léxico y favorecer el paso de la memoria a corto plazo, para largo plazo. En este
sentido, al preparar las actividades lectivas, es fundamental desarrollar ejercicios
que, por su naturaleza, ayuden al alumno a establecer relaciones entre las unidades
56. Estos puntos orientadores de la actuación docente para el análisis léxico serán presentados, más adelante, en
simultáneo con la estructura del modelo didáctico en espiral.
57. A nuestro juicio, el saber léxico especializado es un conjunto amplio y consolidado de informaciones que
el hablante tiene sobre determinada unidad léxica y consigue adecuar a las necesidades lingüísticas más específicas/
técnicas. Ese conocimiento, apoyado en una base léxica consistente, le permite hacer actualizaciones correctas en los
diversos registros y contextos discursivos.
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léxicas nuevas y las que ya conoce. Esta conducta supone la repetición de activi-
dades y el respectivo control, la creación de redes de significados, la búsqueda y el
uso de las unidades estudiadas en contextos distintos, entre otros procedimientos58.
Por iniciativa del profesor, el alumno es conducido a la realización de un
aprendizaje apoyado en los diversos puntos orientadores59, avanzando siempre en
el sentido de conseguir la especialización léxica ya mencionada. Además, la diná-
mica facultada por el modelo en espiral posibilita una amplia interacción didácti-
ca (vertical: profesor-alumno; y horizontal: alumno-alumno), donde el estudiante
asume un papel activo. Con la aplicación de esta metodología, pretendemos que el
discente sea el protagonista o agente/guía de su propio aprendizaje léxico.
En este sentido, la flexibilidad metodológica representa un todo funcional con
influencia sustancial en los factores que precondicionan el proceso de enseñanza-
aprendizaje del léxico. El hecho de que haya movimientos ascendentes y descen-
dentes implica una enseñanza promotora de más experiencias lingüísticas y, natu-
ralmente, un aprendizaje que disfruta de un enriquecimiento léxico más grande.
El proceso en causa va, de esta manera, viviendo una transformación cualitativa y
cuantitativa que contribuye para el perfeccionamiento de la competencia de comu-
nicación del alumno.
La confluencia de saberes intrínseca a nuestro modelo para la enseñanza y
aprendizaje del léxico transforma esta propuesta en un todo aglutinante que no
excluye la gramática y explota los aspectos formales, funcionales, semánticos y
pragmáticos de la lengua española. Él presenta relaciones con la Lingüística (for-
mación de palabras, estructuras léxicas, etc.), con la Lingüística Aplicada (ense-
ñanza-aprendizaje del léxico español), con la Lexicología (estudio de las unidades
léxicas), con la Lingüística Cognitiva (procesos cognitivos, estrategias de almace-
namiento y actualización del vocabulario, etc.), con la Psicolingüística (auxilio a
la superación de la interlengua), con la Etnolingüística (dimensiones inter, intra y
58. Pensando en formas de evitar el olvido léxico, Mª José Gelabert, Isabel Bueso y Pedro Benítez (57) proponen
las denominadas post-actividades. Los autores sugieren diversos ejercicios como “pedir al alumno que escriba frases
con las nuevas palabras que ha aprendido en clase. También pueden preparar tarjetas con la palabra por delante y la
definición y una frase que contextualice el término por detrás”. Ellos (58) aún refieren la utilización de juegos didácticos
como siendo instrumentos “muy productivos [que] motivan muchísimo”. Como sabemos, la realización de actividades
lúdicas (bingo, sopas de letras, crucigramas, entre otros) es una fuente de motivación que despierta el interés y la
atención de los estudiantes.
59. Los puntos de orientación léxico-analítica merecen la atención del profesor dependiendo del elemento nuclear/
estímulo y de la unidad léxica a enseñar. Aunque no todos los elementos faculten un desarrollo completo de la espiral
didáctica, lo importante es seleccionar los puntos más adecuados para alcanzar los objetivos delineados, dar respuesta
a las necesidades de los alumnos y realizar las actividades que la unidad objeto de estudio posibilite. Además, todas
las unidades que surjan motivadas por el elemento nuclear no deben ser desvaloradas, sino estudiadas, desarrollando
la espiral didáctica. En el aprovechamiento de estas unidades léxicas, el profesor debe tener en consideración factores
como la frecuencia, la polivalencia y la productividad, con el objetivo de perfeccionar las competencias lingüísticas del
alumno de manera integrada y realizar operaciones de descubierta, categorización, sistematización y conceptualización.
164 Ricardo M. Duarte Gaspar
60. Consideramos que es fundamental desarrollar las capacidades cognitivas del alumno en todos los niveles
de aprendizaje y destacamos esa importancia sobre todo en los iniciales. Al iniciar el estudio de E/LE, es esencial
crear hábitos de trabajo que ayuden a configurar las habilidades mentales indispensables al desarrollo lingüístico del
estudiante. Entre ellas, podemos destacar la capacidad de memorización, relacionamiento y producción creativa.
61. El modelo en espiral es, en primer lugar, un instrumento de organización para poder el profesor enseñar el
léxico español, pero usando el método reflexivo de proyección –no vamos a analizarlo en este artículo–, se presenta
también como mecanismo útil que el alumno deberá utilizar para desarrollar su autonomía, mientras sea hablante de E/
LE, y conseguir la deseada consolidación léxica.
62. Santamaría Pérez (13) considera que el dominio de una unidad léxica “constituye un
proceso cognitivo complejo en el que se aprende no sólo la forma y el significado sino también una
intrincada red de relaciones formales y semánticas entre esa unidad y otras palabras, así como su uso”.
Otros investigadores (Gairns y Redman; Carter; McCarthy; Nation; Higueras; Gómez Molina; “El léxico y su
didáctica…” y “La subcompetencia léxico…”; Leiria) defienden que el conocimiento integral de una unidad léxica
presupone el dominio de varios aspectos, entre ellos, saber cómo pronunciarla y escribirla, poseer la información
gramatical y funcional (estructura, categoría, propiedades, frecuencia de uso) que permita su actualización discursiva,
saber cómo se relaciona con otras unidades que pueden aparecer en vez de ella (relaciones paradigmáticas) y como
se combina en el enunciado (relaciones sintagmáticas), conocer la información cultural que transmite, etc. Nosotros
estamos de acuerdo con este estudio multisectorial e intentamos evidenciar su funcionalismo didáctico a través del
modelo en espiral.
63. En la enseñanza del léxico, es imperativo atender siempre a diversos factores (edad, motivaciones,
experiencias anteriores, etc.).
Propuesta didáctica para la enseñanza del español lengua extranjera: el... 165
64. En este sentido, Gómez Molina (“La subcompetencia léxico…” 498) afirma que “Ante una unidad léxica
nueva se puede ir del significado a la forma o de la forma al significado. En esta última dirección existen varios medios
de transmisión del significado: por mostración o dibujos (objetos, gestos, fotografías, acciones, etc.) y por mostración
verbal (definición o paráfrasis, contextualizar la palabra por medio de frases o por medio de situaciones, traducción a
otro lenguaje, etc.)”. Estamos de acuerdo con el abanico de medios de transmisión de significado indicados por el autor
y que el docente puede utilizar en la enseñanza de unidades léxicas. Pero creemos que, al presentar su modelo didáctico
(“El léxico y su didáctica…” y “La subcompetencia léxico…”), la simple designación de Palabra (nuclear o estímulo)
es muy reductora e incongruente con la exposición hecha relativamente a los medios de transmisión de significado.
65. Jack C. Richards y Theodore S. Rodgers indican como enfoques comunicativos actualmente dedicados a la
enseñanza de idiomas la Enseñanza Comunicativa de la Lengua, el Enfoque Natural, el Aprendizaje Cooperativo de la
Lengua, la Instrucción Basada en Contenidos y la Enseñanza de la Lengua Basada en Tareas.
66. Son muchos los Métodos y Enfoques dedicados a la enseñanza de idiomas que comparten algunos principios
y procedimientos con el modelo en espiral. El carácter de integración de nuestra propuesta metodológica congrega
puntualmente ciertas actuaciones que, a través de una extensa multiplicidad de técnicas y estrategias, orientan, facilitan
y enriquecen la enseñanza-aprendizaje del léxico. Entre los diversos Métodos y Enfoques, y respectivas características,
que mantienen especificidades comunes a nuestro modelo, destacamos el Método de Gramática y Traducción
(memorización del vocabulario, traducción de enunciados para y desde la lengua objeto de estudio…), el Método Directo
(enseñanza del vocabulario a través de la demostración, objetos e imágenes, explotación de la comprensión auditiva
y lectora y de la expresión oral…), el Enfoque Oral y la Enseñanza Situacional de la Lengua (incluye los principios
sistemáticos de la selección, graduación y presentación; en la clase, la lengua de expresión es preferencialmente la
lengua objeto de estudio…), el Método Audiolingüístico (enseñanza auditiva, seguida de la pronunciación; valora el
acto de habla, la lectura y la escritura…), la Respuesta Física Total (coordinación del habla con la acción; enseñanza
de la lengua a través de la actividad física/ movimientos lúdicos…), el Método Silencioso (el alumno descubre o
crea lo que deberá aprender; aprendizaje acompañada por objetos…), el Aprendizaje Comunitario de la Lengua
(orientación a través de consejos y ayudas; las emociones y los sentimientos (el mundo afectivo) auxilian la resolución
de problemas y colmatación de necesidades; hay interacción dinámica entre los agentes…), la Sugestiopedia (creación
de un ambiente agradable, relajante y estimulante; conseguir un estado de armonía entre el racional, el cognitivo, el
físico, el analítico, el volitivo, el emocional, el artístico, el creativo, el intuitivo…), la Lengua Total (aprender a leer
y a escribir de forma natural, atendiendo a la comunicación real y a la lectura y escritura por placer; importancia
del significado; experiencias y actividades relevantes para la vida y necesidades de los alumnos…), las Inteligencias
Múltiples (formación y ejercitación de los tipos de inteligencias del cerebro; actividades de aprendizaje basadas en los
talentos de los alumnos…), la Programación Neurolingüística (desarrollo del sentido de autorrealización y de la propia
consciencia, como persona…), la Enseñanza de Idiomas Basado en Competencias (valoración del output en detrimento
del input; la instrucción se basa en el rendimiento lingüístico…), el Método Cognitivo (construcción del conocimiento
sobre la conceptualización explícita de los elementos objeto de aprendizaje; el alumno descubre las categorías en que se
organiza el Mundo exterior, la conceptualización de esas categorías y el establecimiento de relaciones entre ellas…) y el
Enfoque Cultural (los aspectos culturales se integran totalmente en el sistema de comunicación; el componente cultural
es lo que da sentido pleno a la conceptualización del mundo que cada hablante construyó en su mente…). (Richards y
Rodgers; Sánchez Pérez, La enseñanza de idiomas…).
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lugar, será la pista que conduce el alumno al descubrimiento de una o varias uni-
dades léxicas, objeto de análisis gradual y sistemático, en fases posteriores67. En
las situaciones en que el profesor decida presentar directamente la unidad como
elemento nuclear, la enseñanza léxica se realiza teniendo en cuenta esa palabra o
conjunto de palabras.
Basándose en el modelo propuesto, son dos las actuaciones didácticas que el
profesor puede adoptar con el objetivo de conducir al estudiante al conocimiento
integral de la unidad léxica elegida: la explícita y la inductiva. En el primer caso, el
docente presenta sonora y gráficamente68 la unidad69, mientras que, en la segunda
actuación, el alumno es invitado a descubrirla y a actualizarla.
La metodología inductiva constituye un acto productivo para el que el docen-
te debe contribuir activamente proveyendo datos pertinentes y objetivos, dotados
con características sonoras, cinésicas, olfativas, visuales, gustativas o táctiles que
auxilien al alumno en la tarea de descubrir la unidad léxica deseada. Teniendo el
propósito de seguir esta conducta, es esencial que el profesor haga una previsión en
armonía con los intereses de los alumnos, la frecuencia y la utilidad de las unidades
léxicas objeto de estudio para, a través del diagrama de regulación graduada, pla-
nificar con rigor, adecuación y objetividad el vocabulario de determinado campo
semántico.
En este contexto, el docente dispone de una metodología integral que desar-
rolla el raciocinio sistemático y propicia la enseñanza léxica apoyada en las capaci-
dades intrínsecas a la naturaleza del estudiante, entre ellas, se destacan la audición,
el olfato, la visión, el paladar y el tacto70. Con vistas a preparar su tarea, el profesor
no puede nunca olvidar las características de los alumnos con quienes va a trabajar.
67. A cada fase de la enseñanza-aprendizaje corresponde uno de los diez puntos de análisis. En este contexto,
es importante subrayar que el estudio de cierta unidad léxica no obliga a la realización de un análisis atento a todos
los puntos. La actuación del profesor, orientada por el modelo en espiral, dependerá siempre de las características de
la unidad en estudio. Si, por ejemplo, a nivel morfológico, hay una total correspondencia (español – boca, cintura;
portugués – boca, cintura), ciertamente no hay necesidad de trabajar con detalle el punto de análisis Tradução (3).
Sin embargo, semejante conducta sería impensable en el estudio de otras unidades, desprovistas de cualquier afinidad
morfológica con el portugués (español – jersey, bufanda; portugués – camisola, cachecol).
68. La metodología explícita lleva al profesor, en un primer momento, a apoyar su conducta, sobre todo,
en la presentación sonora y gráfica de la unidad léxica; éstas son, seguro, las formas más usuales para exponer el
vocabulario en una segunda lengua. De esta manera, el alumno conoce, desde el inicio del aprendizaje, el significante
en su dimensión física (articulatoria, acústica -expresión fónica de la lengua- y perceptiva -fenómeno físico capaz de
ser entendido por los oídos y ojos-) y psicológica (abstracción de las características importantes de la dimensión física
independientemente de su variabilidad, representación escrita).
69. Este procedimiento didáctico es, en nuestra opinión, menos significativo para el alumno. Ciertamente, la
memoria a corto plazo saldrá beneficiada en detrimento de la memoria a largo plazo, que no tendrá capacidad para
realizar actualizaciones temporalmente alejadas del contacto con la unidad léxica presentada.
70. Aunque en una actuación didáctica específica sea privilegiado determinado sentido, es fundamental que se
complemente, recurriendo, siempre que sea posible, al apoyo de los restantes y de esa forma enriquecer el proceso de
enseñanza-aprendizaje léxico.
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71. Al presentar el elemento nuclear, el docente deberá realizar un ajuste didáctico a las especificidades del
contexto educativo. En este ámbito, es esencial estar preparado para enseñar el léxico en distintas circunstancias:
trabajar con alumnos que tienen ciertas deficiencias (auditivas, visuales…) y disfrutar de un espacio de aula más o
menos equipado con las nuevas tecnologías (pizarra interactiva, ordenador, radio, grabadora, etc.) serán algunas de las
condicionantes a tener en cuenta.
72. El profesor tiene la oportunidad de utilizar un conjunto diverso de actividades didáctico-pedagógicas
preverbales. Entre ellas, podemos enunciar la quema de incienso y aspersión de perfume (olfato); el vendaje del alumno
y palpación de objetos del aula, prendas de vestir, accesorios personales o frutos (tacto); visualización de fotografías
y utilización de powerpoints (visión); auscultación de canciones y de sonidos variados (imitadores de medios de
transporte, por ejemplo) (audición); vendaje del alumno y prueba de alimentos (paladar); realización de ejercicios
físicos (imitadores de acciones habituales: comer, cantar, saltar, leer, escribir, barrer, etc.; simular una comida, por
ejemplo; motricidad). La variedad y realismo de estos procedimientos son una excelente fuente de interés y motivación
léxica para el alumno; ellos son dotados, por inherencia, de una naturaleza didáctica fascinante que lleva a los agentes
del proceso de enseñanza-aprendizaje a concentrarse intensamente en el trabajo. Esta conclusión es fruto de mi reflexión
y experiencia profesional.
Propuesta didáctica para la enseñanza del español lengua extranjera: el... 169
pueda representar dificultades acrecidas para el alumno. Al ser realizada una ense-
ñanza dirigida, se economiza tiempo y se evitan posibles dispersiones resultantes
de la exposición a un número considerable de unidades léxicas.
En este ámbito, el foco didáctico controlado tiene la virtud de posibilitar al
docente la ejecución de procedimientos centrados en un léxico restricto73, permi-
tiéndole orientar con más justeza el proceso de enseñanza-aprendizaje, desde la
aplicación del diagrama de regulación graduada hasta los puntos que constituyen
el modelo en espiral. Ante un determinado campo léxico-semántico, hay así la
oportunidad de proyectar la enseñanza de unidades léxicas con más objetividad
y desarrollar la competencia de comunicación del alumno de E/LE en un periodo
temporal menos extenso, en comparación al necesario en la conducta inductiva.
A través de nuestra propuesta didáctica, queremos perfeccionar el dominio
léxico del estudiante de E/LE, o sea, la calidad de su vocabulario. Dicho enrique-
cimiento tiene como principal objetivo el refuerzo de la capacidad del alumno para
usar el léxico, estableciendo relaciones entre las unidades léxicas, tanto al nivel
semántico como pragmático. Además, las actividades realizadas por el alumno de-
ben contemplar las variedades significativas de cada unidad y su uso en diferentes
niveles y registros. Del mismo modo, el léxico que el discente aprende debe ser
actualizado periódicamente en los enunciados producidos.
Póngase de relieve también que el aprendizaje de la LE contribuye al proceso
de formación integral del alumno y representa mucho más que un simple apren-
dizaje de formas y estructuras lingüísticas en un código diferente de la LM. En
simultáneo con el aumento de la comprensión del lenguaje y respectivo funcio-
namiento, él también desarrolla una consciencia más aguda de la propia LM. Por
medio de la LE, se amplían sus capacidades de actuar discursivamente en el mundo
y de comprender otras manifestaciones socioculturales y lingüísticas exclusivas de
otro(s) pueblo(s).
73. Cuando aludimos a la restricción léxica, no defendemos una conducta metodológica que prive a los discentes
de producciones libres, solo queremos aclarar que existe la necesidad del profesor de enseñar el vocabulario más
frecuente, activa y pasivamente, más útil, eficaz y productivo, sin ignorar nunca las unidades circunstanciales. De esta
forma, con base en el estudio de M. de Greve y F. Van Passel (106-24), podrá adoptarse el método de la limitación léxica
objetiva en conjunto, o no, con el de la objetiva corregida. De acuerdo con los autores (10-1), estos métodos defienden
“la necesidad de enseñar el vocabulario más útil, aquél que el aprendiz va a tener que usar más frecuentemente tanto
de forma activa como pasiva, es decir, aquel vocabulario que va a tener que actualizar en la conversación y que en esa
misma conversación va a tener que descifrar al ser utilizado por el interlocutor”. O sea, es importante seleccionar con
atención las unidades léxicas que pueden utilizarse en un gran número de situaciones comunicativas diferentes. Además
de lo expuesto, el modelo de limitación objetiva corregida no se centra solamente en la frecuencia de la aparición del
léxico, sino también en su eficacia y productividad, dos factores determinantes en el estudio del E/LE. Las unidades más
eficaces ofrecen la posibilidad de empleo en muchos contextos (si hablamos de fútbol, jugador o futbolista sería más
eficaz que portero o delantero); las productivas son aquellas que pueden dar lugar a otras cuando juntamos, por ejemplo,
ciertos sufijos (luna, lunar, lunático).
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74. Hay variadas técnicas de enseñanza léxica. Santamaría Pérez (49-53) refiere la utilización de soportes visuales
(fotos, dibujos, diapositivas, etc.); la representación, a través de gestos, de estados de ánimo como estar triste, alegre
o enfadado; verbos de acción como saltar, correr, reír, etc.; el uso de objetos reales (ropa, herramientas, comida, etc.);
por ejemplo. Además, la autora aconseja también la utilización de tablas, para presentar las diferencias y similitudes
entre un grupo de entradas léxicas o para aprender las combinaciones sintagmáticas de las palabras; el uso de escalas,
para presentar significados relacionados, que pueden ordenarse de acuerdo con cierta gradación; el recurso a sinónimos;
la elaboración de mapas semánticos; por ejemplo. Utilizando las opciones didácticas del primer grupo, el profesor
analiza el significado de la unidad léxica aislada, mientras que, aplicando las del segundo, el docente desea presentar
las relaciones existentes entre unidades léxicas. Al utilizar el abanico de técnicas posibles, podremos tener en cuenta
diferentes principios como la ausencia o presencia del contexto -defendemos la realización, siempre que sea oportuno,
de una enseñanza contextualizada-, la observación del análisis contrastivo (su valor reside en el descubrimiento de
las similitudes y diferencias entre la LM y la lengua en estudio). Desde el punto de vista descriptivo, es interesante
la aportación de la lingüística contrastiva ya que en el análisis de la comparación interlingüística, en el ámbito del
léxico, permite hacer una reflexión sustancial que corresponde a la determinación de los significados utilizados en
lenguas diferentes para designar la misma realidad. También es fundamental considerar los valores pragmático y
contextual y, por eso, incluir en la comparación interlingüística las relaciones de variación pragmática funcional y
textual. Las posibilidades didácticas basadas en el análisis contrastivo, y especialmente en el textual, son sugestivas:
características de la tipología textual básica, procedimientos de coherencia y cohesión, el vocabulario de organización
textual –conectores–... (Gómez Molina, “El léxico y su didáctica…” 75), el desarrollo progresivo del léxico mental (su
procesamiento gradual es necesario para facilitar la comprensión y actualización de las nuevas unidades léxicas), entre
otros.
75. Partiendo de la información léxica cedida por el docente, cabe al alumno la tarea de enriquecer ese saber
a través del análisis autónomo de manuales, diccionarios, compendios, revistas, páginas web específicas, programas
televisivos, etc.
76. La definición de lexicultura que Galisson (Lexiculture et… 6) expone elucida muy bien la capacidad de
vehicular el léxico relativamente a los aspectos culturales en él presentes y por él transmitidos, y al lugar de la cultura,
Propuesta didáctica para la enseñanza del español lengua extranjera: el... 171
ne pas séparer artificiellement langue et culture, de mener leur approche de pair, d’accéder
à la culture partagée par la langue, spécialement par le lexique. L’ hypothèse étant que si
la langue est toute pénétrée de culture, elle ne l’est pas de manière uniforme. Les mots,
en tant que réceptacles préconstruits, donc stables et économiques d’emploi par rapport
aux énoncés à construire, sont des lieux de pénétration privilégiés pour certains contenus
de culture qui s’y déposent, finissent par y adhérer, et ajoutent ainsi une autre dimension
à la dimension sémantique ordinaire des signes.
que, a solas, nunca se constituye como objeto de estudio: “la culture mobilisée et actualisée dans et par les mots de tous
les discours dont le but n´est pas l´étude de la culture pour elle-même”.
77. Más adelante, en este punto de análisis, desarrollaremos la hipótesis de analizar enunciados fraseológicos.
78. Por ejemplo, Canale y Swain (“Theoretical bases…”) y Canale (“De la competencia comunicativa…”)
engloban la subcompetencia sociolingüística en la competencia comunicativa.
79. Van Ek amplía la propuesta de Canale y Swain y distingue seis competencias: discursiva, sociolingüística,
lingüística, estratégica, sociocultural y social.
Las propuestas de Canale y Swain y de Van Ek, al nivel terminológico, no coinciden totalmente. Sin embargo,
las áreas de estudio que los autores se proponen abarcar con las respectivas clasificaciones son las mismas. De esta
manera, atendiendo al objetivo del punto de análisis en cuestión –Valor/información cultural de la unidad léxica–, solo
aclaramos que la subcompetencia sociolingüística de Canale y Swain abarca los aspectos sociales y socioculturales de
las competencias sociocultural y social propuestas por Van Ek. Al definir la competencia sociocultural, este investiga-
dor (35) refiere que “Every language is situated in a socio-cultural context and implies the use of a particular reference
frame which is partly different from that of the foreign language learner; socio-cultural competence presuppose a certain
degree of familiarity with the context”.
172 Ricardo M. Duarte Gaspar
…el lenguaje tiene sentido solo en su contexto (cultural) y […] comunicar significa ne-
gociar significados, a partir de un conocimiento dado del mundo (culturalmente condicio-
nado) y de unas suposiciones o expectativas (culturalmente condicionadas). Es por esta
razón que hablar de competencia comunicativa supone una competencia sociolingüística,
lo cual sitúa al componente cultural en el propio centro de la clase de L2, como parte
integrante del contenido que se enseña y se aprende.
La lengua forma parte del sistema cultural y adquiere significado propio como expec-
tativa de comportamientos compartidos, como conjunto de técnicas de comunicación y
estructuras lingüísticas que son parte del conocimiento social transmitido y heredado a
través de procesos de socialización lingüísticos. La cultura, por tanto, supone un proceso
de interacción entre los seres humanos, de significados compartidos, que tiende a la con-
figuración de los sistemas simbólicos.
ser capaz de y estar dispuesto a: Relacionarse con miembros de otras culturas. Intentar
entenderse con ellos. Comportarse de manera positiva con ellos. […] En este proceso
se pasa del etnocentrismo al relativismo cultural e implica una redefinición de la propia
identidad. Se siente la necesidad de incorporar la perspectiva de la cultura propia para
abordar la cultura meta, puesto que no puede darse la comprensión de la segunda sin
hacer antes una reflexión, al mismo tiempo, sobre la primera.
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part of a broader foreign speaker competence, identifies the ability of a person to behave
adequately and in a flexible manner when confronted with actions, attitudes and expecta-
tions of representatives of foreign cultures. Adequacy and flexibility imply an awareness
of the cultural differences between one’s own and the foreign culture and the ability to
handle cross-cultural problems which result from these differences. Intercultural com-
petence includes the capacity of stabilising one’s self-identity in the process of cross-
cultural mediation and of helping other people to stabilise their self-
identity.
Pour accéder à la culture, quelle qu’elle soit, le meilleur truchement est le langage, par-
ce qu’il est à la fois véhicule, produit et producteur de toutes les cultures. – Il est leur
véhicule «universel» dans la mesure où, par l’intermédiaire des signes que sont les mots,
il peut rendre compte, au plus prés, de tout ce qui les concerne, qu’il s’agisse de litté-
ratures, d’arts, de sciences… des mythes, de rites,… ou de comportements. – Il est leur
produit, parce que, pour être un véhicule fidèle, il doit s’adapter, évoluer avec elles, être
constamment un porteur approprié des significations, des valeurs, des charges nouvelles
80. La cultura de cualquier pueblo es un conjunto vasto de legados difícil de caracterizar, de ahí la existencia
de numerosas nociones que buscan hacerlo. De entre muchas, atendemos al contexto que nos interesa: la enseñanza de
lenguas, y elegimos tres definiciones, que pueden ayudarnos a entender la riqueza encerrada en este concepto. Clifford
Geertz (27) afirma que la cultura es un “sistema de significados sociales que se organizan según códigos implícitos, pero
al mismo tiempo compartidos, por lo que habría que explicar su funcionamiento para poder llegar a comprenderlos”.
La explicación del funcionamiento de esos ‘códigos implícitos’ es la delicada tarea que cabe al profesor de segundas
lenguas. Por su parte, Asunción V. Hermida y Juan C. Benavente (2) declaran que la cultura es un “conjunto aprendido/
adquirido socialmente de tradiciones, estilos de vida y modos pautados y repetidos de pensar, sentir y actuar”. Y, por
último, M. ª Carmen Alonso (47) entiende que ‘cultura’ es “un conjunto de conocimientos correspondientes a diferentes
disciplinas, principalmente humanísticas, y centrado, sobre todo, en la acumulación de datos históricos y de catálogos,
a modo de inventarios, de los varios objetos que constituyen las referidas ciencias”.
174 Ricardo M. Duarte Gaspar
81. En este momento, es importante aclarar lo que la investigadora entiende por ‘tópicos’. De esta forma,
Romero Gualda (390) declara que, en el ámbito didáctico, los ‘tópicos’ son “aquellas preocupaciones relevantes
desde el punto de vista social que posibilitan establecer una conversación y a través de las cuales podemos conocer
una determinada cultura y civilización”. Otros estudiosos como, por ejemplo, Beltrán y Yáñez, Gómez Molina (“Las
unidades fraseológicas…”) y Serradilla Castaño consideran también la fraseología como un área léxica extremamente
útil al desarrollo de la competencia comunicativa, y en consecuencia a la competencia sociolingüística/sociocultural,
del alumno.
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BIBLIOGRAFÍA
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de lenguas extranjeras. Madrid: Edelsa, 1995. 63-82.
84. Al nivel metodológico, con vistas a una rentabilidad más grande de la enseñanza-aprendizaje, casi todas
las actividades deberían desempeñar múltiples funciones, y los materiales pedagógicos deberían ser suficientemente
versátiles. De esta manera, la clase de E/LE, y de todas las segundas lenguas en general, puede ser un espacio de estudio,
aún más, interactivo, dinámico e instructivo. De igual modo, conviene no olvidar la incorporación de la experiencia
personal del profesor con relación a la cultura de la segunda lengua, pues es un factor de extrema importancia que
complementa los materiales utilizados.
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