Origen del coaching empresarial
Uno de los pioneros en llevar el coaching al mundo de la empresa fue John Whitmore. Quien
planteaba que, el coaching es una forma de despertar la conciencia de los desequilibrios existentes y
de ayudar a que la persona encuentre un camino hacia delante que resulte provechoso para su
trabajo. Esto suele implicar la creación de una visión de futuro, lo cual es algo muy distinto a luchar
para sobrevivir evitando los problemas.
A mediados de los años 70 Timothy Gallwey escribe su libro «El juego interior del tenis» en el que
indicaba que el peor enemigo de un deportista era su propia mente. Este método mostró unos
resultados sorprendentes, y a su vez, se transformó en fuente de inspiración para John Whitmore.
Como Whitmore comenta en su libro («Coaching, el método para mejorar el rendimiento de las
personas»), fue en busca de Tim Gallwey para que este le enseñara la metodología del juego interior,
y posteriormente, basándose en las ideas de este fundó el juego interior en el Reino Unido, una
escuela de entrenamiento deportivo donde aplicaba las técnicas de la obra de Gallwey.
Por ese entonces, formó un pequeño equipo de coaches del juego interior que en un principio
organizaban cursos de tenis interior y vacaciones de esquí interior. Esta escuela en un principio
trabajaba en el ámbito estrictamente deportivo, sin embargo, no transcurrió mucho tiempo antes de
que sus clientes deportistas empezaran a preguntarle si podían aplicar los mismos métodos a las
cuestiones más importantes de sus respectivas empresas. Y así lo hicieron.
A principios de la década de los 80 J. Whitmore funda Performance Consultants y se dedica a la
aplicación de su método en el mundo de la empresa, que luego con los años y la experiencia en el
ámbito empresarial desarrolla y reelabora aquellos primeros métodos y los adapta a las cuestiones y
condiciones del entorno empresarial actual, y esto dio como fruto el conocido modelo GROW.
Llegados a este punto, solamente era cuestión de tiempo que el coaching empresarial se adaptara a
la esfera personal y estuviera a disposición de todos.
¿Qué es el coaching empresarial?
El coaching empresarial es una disciplina que se enfoca en orientar y alentar a los empleados de una
empresa en la optimización de su desempeño como fuerza de trabajo. Lo realiza a través de la
identificación de los obstáculos a los que se enfrentan personalmente y en equipo, para superarlos y
establecer un nuevo margen de desempeño.
En esencia, el coaching empresarial es un proceso de acompañamiento enfocado en la creatividad y
la mejora del desempeño de los empleados, con la intención de alinear sus metas personales a las de
la empresa en la cual trabajan, pero sin perder de vista que son individuos con intereses y afectos
propios.
Cualquier proceso de coaching, ya sea empresarial o no, debe cumplir con las siguientes
características:
Es completamente personalizado.
Se basa en la empatía y la confianza mutua.
Está enfocado en el autoconocimiento.
Busca mejorar la vida del individuo.
Ahora veamos las características de su aspecto empresarial.
4 características del coaching empresarial
Características del coaching empresarial
La esencia de cualquier proceso de coaching son los resultados. Ahora bien, no se puede sacrificar a
la persona que está siendo entrenada por los resultados.
¿A qué nos referimos con esto? Es sencillo: un coach debe estar atento en todo momento a las
emociones, pensamientos y salud de la persona que se encuentra bajo su tutela, para evitar que se
vea afectada de forma negativa al tratar de alcanzar las metas que fueron establecidas al inicio del
proceso.
Esto nos lleva a la primera característica del coaching empresarial.
1. El enfoque en el proceso
El enfoque de cada proceso de coaching será distinto de acuerdo con el tipo de empresa y las metas
que busca. Estas metas empresariales deben empatar con las del equipo de alguna forma, de lo
contrario no es posible realizar el coaching. Este es el primer aspecto que debe analizar el coach para
enfocar su estrategia.
A partir de este punto, el coach tendrá que llevar a cabo diferentes técnicas para identificar las
conductas, hábitos, reacciones y otros aspectos del comportamiento que puede mejorar el
empleado en entrenamiento para alcanzar dichos objetivos compartidos con la empresa.
2. La interacción entre el coach y el equipo
Podríamos decir que la base del enfoque de cualquier proceso de coaching es el tipo de interacción
que tiene el coach con la persona que está bajo su tutela. El intercambio de información, dudas,
expectativas, preguntas, avances, fracasos y otros aspectos de la relación son fundamentales cuando
se habla de la interacción. Facilitan que ambas partes (coach y alumno) se involucren de manera
entrañable. Vale la pena pensar en el tipo de relaciones que tienen los deportistas de alto
rendimiento con sus entrenadores. En este punto es donde los especialistas identifican el inicio del
coaching.
La interacción varía de acuerdo con el estilo personal de cada coach; algunos serán más agresivos en
la persecución de las metas, exigiendo de los empleados y colaboradores que den más del 100 % de
su esfuerzo; otros prefieren la comunicación como base de la interacción. En buena medida esto
depende de los objetivos que se hayan establecido al inicio del proceso y del consenso que logre
establecer el coach.
3. La responsabilidad mutua y compartida
Así como la interacción es continua y personalizada durante todo el proceso, la responsabilidad del
mismo es mutua y compartida. Al respecto, vale la pena hacer énfasis en que el contexto empresarial
puede ser muy competitivo y demandante cuando hablamos de mejorar el rendimiento de los
trabajadores. Por esta razón, cualquier proceso de coaching exige que el coach asuma la
responsabilidad como algo compartido. El fracaso del tutelado es el fracaso del coach.
Ahora bien, esto no significa que un fracaso sea del todo negativo. Siempre hay una enseñanza en la
derrota, y es responsabilidad del coach saber reconocer dicha lección. De ahí que la responsabilidad
sea mutua.
Además, compartir la responsabilidad significa que también la carga del trabajo es compartida. Un
buen coach lo sabe y se prepara de antemano para exigirse tanto o más que el equipo. En esto radica
la diferencia entre un coach eficiente y uno deficiente.
4. El respeto como base del proceso
Cuando hablamos de respeto no solo nos referimos a la deferencia que debe privar en la relación del
coach con el equipo. Hablamos también del respeto a los objetivos planteados desde el principio y a
la manera en que tratarán de optimizar el comportamiento y las costumbres del trabajador en su
sitio de labores.
Este aspecto está basado en la ética, a la cual debe guardar absoluto respeto el coach en su manera
de actuar. Los valores de la empresa deben ser respetados de la misma forma. Es decir, en esa
búsqueda del rendimiento no es lícito ni ético forzar a un empleado más allá de lo humanamente
posible. Un proceso de coaching no tiene como objetivo formar autómatas, sino ayudar a los
trabajadores a ser más eficientes en su trabajo, sin perder aquellas características que los distinguen
de sus compañeros.
Estas características son vitales para que un proceso de coaching tenga resultados óptimos en una
empresa.
Importancia del coaching empresarial
La importancia del coaching empresarial tiene dos vertientes. Por un lado reviste de valor el
desempeño de los trabajadores, colaboradores y emprendedores; por otro, genera valor para las
empresas. Veamos en qué consiste la importancia para cada uno de estos grupos.
La importancia para los trabajadores radica en que esta metodología se enfoca en el aprendizaje.
Esto consiste en mantenerse receptivos y dispuestos a la formación constantemente como
profesionales para estar al día con lo que las empresas requieren de los trabajadores. Aprender y
desaprender resulta esencial en un contexto empresarial en el que cada año surgen nuevas
tecnologías y herramientas que vuelven, por un lado, más eficiente el trabajo, pero también más
competitivo.
Por el lado de las empresas, el coaching despliega todo su potencial de inspiración y capacitación,
con miras a mejorar el rendimiento y la productividad, sin perder de vista el factor humano, el
contacto entre los trabajadores y sus metas profesionales y personales. Recordemos que guiar,
instruir y acompañar es la base de cualquier tipo de coaching, sin importar su designación comercial.
Para continuar, bajo este mismo orden de ideas, veremos los beneficios que un proceso de coaching
bien ejecutado puede acarrear a la empresa y, por ende, al trabajador.
Beneficios del coaching empresarial
Fomenta las relaciones laborales productivas.
Desarrolla las capacidades profesionales de los trabajadores.
Mejora el desempeño y la actitud de los equipos.
Fomenta una cultura de la asesoría y la capacitación.
Identifica problemas de desempeño y comportamiento.
Estimula el autocoaching.
A continuación hablaremos con mayor detalle de cada uno de estos beneficios.
1. Fomenta las relaciones laborales productivas
La International Coaching Federation dice que el coaching puede aumentar la productividad de una
empresa en un 70 % con las estrategias adecuadas.
A través de la guía del coach, los trabajadores aprenden a identificar procesos que ayudan a alcanzar
objetivos de manera eficiente, sin dañar su salud mental, física o emocional. Por eso mencionábamos
más arriba que es importante encontrar una conexión real entre lo que la empresa necesita de sus
colaboradores para alcanzar objetivos y las propias metas de las personas que forman parte de ella.
Si eso se logra, será más sencillo que los trabajadores se identifiquen positivamente con las labores
de las que son responsables y encuentren un propósito en sus funciones.
Al mismo tiempo, el coach ayudará a la empresa a encontrar las mejores recompensas, que en
verdad motiven y se sientan como un reconocimiento legítimo al esfuerzo invertido, para apreciar a
sus empleados. Así, los trabajadores no dudarán de su talento ni la importancia de sus aportaciones.
2. Desarrolla las capacidades profesionales de los trabajadores
No siempre es fácil reconocer todos los talentos que posee una persona, especialmente si se
desarrolla en un ambiente que no le da mucha libertad de explorarlos todos. La labor del coaching
empresarial se encarga de abrir la puerta a ese descubrimiento que puede eliminar trabas en el
crecimiento profesional de los trabajadores, que en ocasiones se presentan por la timidez, la falta de
asertividad o el miedo a establecer límites que dañan el rendimiento de sus labores.
Cuando se tiene un acompañamiento efectivo, que responde a las inquietudes de los colaboradores,
estos se sienten más seguros para probar cosas nuevas o ideas que consideraban demasiado
arriesgadas o poco valiosas. Una vez que se pierde el miedo a equivocarse, se encuentran caminos
interesantes para la empresa y la gente que la hace funcionar.
3. Mejora el desempeño y la actitud de los equipos
Otra ventaja del coaching es que logra contagiar a los participantes con formas más positivas de
colaborar, incluso cuando se presentan problemas con soluciones difíciles de alcanzar. El trabajo en
equipo puede ser difícil porque llegar a un acuerdo también significa reconocer las buenas ideas que
provienen de otras personas, o de plano admitir un error propio.
Un buen coach elimina el aspecto negativo o cargado de ego de estos procesos y resalta las
oportunidades de aprendizaje que llegan de los miembros del equipo y la importancia que cada uno
tiene para el éxito compartido. Si antes solo había competencia interna descarnada, se busca una
colaboración más sana, que no obstaculice el crecimiento individual, sino que ayude a encontrar un
equilibrio entre este y la suma de esfuerzos.
4. Fomenta una cultura de la asesoría y la capacitación
Para que la empresa no detenga su crecimiento debe seguir aprendiendo, y eso también aplica a sus
colaboradores. Siempre hay una habilidad que reforzar o una herramienta nueva que conocer que
permiten ejercitar la mente, aumentar la creatividad o descubrir una forma de hacer más sencilla
una tarea para enfocarse en otra con más detalle.
El coaching hace énfasis en la capacidad de las personas para superarse, y una forma de lograrlo es
continuar aprendiendo, sin conformarse con la información que ya tienen. Al mismo tiempo,
demuestra que la experiencia de una persona será valiosa para otra que va comenzando, sin
importar el número de credenciales. Esto es vital al interior de cualquier organización, ya que un
empleado que ya domina los procesos y conoce a fondo el ambiente laboral de la empresa puede
convertirse en mentor del talento que recién llega y no tiene conocimientos al respecto, lo que ayuda
a ahorrar tiempo en capacitación o recursos en curvas de aprendizaje.
5. Identifica problemas de desempeño y comportamiento
Gracias a las estrategias de coaching es posible llevar a cabo diagnósticos que señalen puntos de
mejora, tanto en la forma en que la empresa gestiona las labores y a sus empleados, como en la
manera en que los empleados trabajan, colaboran y alcanzan metas.
En virtud de que cada organización tendrá diferentes necesidades, es importante que el coach tenga
acceso a la información que le ayude a determinar dónde hay fricción en los procesos o qué es lo que
causa problemas de actitud en las personas. Es una buena manera de comprender si es necesario
modificar cómo se hacen las cosas o buscar nuevos perfiles que se unan a la fuerza laboral.
6. Estimula el autocoaching
Así como promueve la capacitación continua y las asesorías entre colaboradores, también les da
herramientas a las personas para que continúen buscando métodos que les permitan enfrentar otros
retos que aparecerán más adelante: desde cambios en la gestión de la empresa que respondan al
entorno del mercado hasta situaciones imprevistas que causen disrupciones repentinas y exijan más
de las personas.
Ejemplos de coaching empresarial
De liderazgo o ejecutivo.
Organizacional.
Para la gestión de errores.
Para mejorar el ambiente laboral.
Para el desarrollo de equipos.
Para equilibrar la vida personal y la profesional de los colaboradores.
1. De liderazgo o ejecutivo
Todas las áreas de la empresa se pueden beneficiar con las estrategias del coaching, incluida la
dirección, para que las personas que ocupan esos puestos sean más conscientes de su rol como
líderes. Por ejemplo, para que sean más flexibles, que su autoridad sea más estable, que aprendan a
delegar más tareas y confiar en su equipo, sin que sus gustos o preferencias se interpongan a las
propuestas de sus integrantes, siempre y cuando sean valiosas.
2. Organizacional
Una de las herramientas que permiten evitar conflictos y unir a los equipos es la comunicación
directa, clara y respetuosa, pero que también sea efectiva para que los mensajes lleguen a las
personas adecuadas. El coaching organizacional se encarga de mejorar esta habilidad en los equipos
y entre diferentes áreas, porque una empresa es la suma de sus partes. Así, se eliminan las fricciones
en el curso del trabajo.
3. Para la gestión de errores
Como mencionamos antes, un buen coach ayuda a que los profesionales reconozcan que en cada
error hay una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, sobre todo porque dentro de la empresa es
común que existan complicaciones que deben resolverse de manera rápida.
Es de mucha utilidad, ya sea para pymes o empresas más grandes, porque a veces es importante
modificar algunas formas de pensar y de actuar que todavía permean en la gestión de las
organizaciones.
4. Para mejorar el ambiente laboral
Este es un objetivo importante porque un coach con experiencia es capaz de detectar la manera en
que los diferentes niveles de una empresa logran la colaboración entre equipos. Y no se trata
únicamente de fomentar la integración de las labores de cada persona para alcanzar objetivos
mayores, sino que además toma en cuenta los métodos que los líderes utilizan para dirigir proyectos.
A fin de cuentas, se trata de un proceso en conjunto que, si no se afina adecuadamente, daña a todo
el engranaje que mantiene a la organización avanzando.
5. Para el desarrollo de equipos
En ocasiones, ni siquiera una serie de recompensas ambiciosas son suficientes para que los equipos
se esfuercen un poco más, porque al estar integrados por diversas personas, es posible que cada una
tenga planes diferentes; a su vez, esto genera un conflicto entre lo que desean para su futuro y lo
que la empresa espera de ellas.
El coaching se encarga, tal y como ya mencionamos, de encontrar motivación y habilidades
inexploradas en los trabajadores que demuestran que existen formas de empatar la vida profesional
con la satisfacción personal. Sin embargo, en algún momento hará descubrimientos que señalarán
que algunos elementos del personal no son adecuados para la salud de la organización. Y representa
un beneficio, porque así se libera una vacante que podrá ocuparse por talento más adecuado, y
quien se va tendrá oportunidad de buscar otras opciones que vayan más acorde con su plan de vida.
Prácticamente cualquier empresa puede beneficiarse del coaching, sin embargo, tiene que tener en
cuenta las diferencias de enfoque y los estilos personales de cada coach. Por lo que siempre es
recomendable conocer de antemano en qué empresas ha trabajado un coach y qué éxitos ha
alcanzado con sus metodologías y herramientas.
Técnicas de coaching empresarial
Objetivos SMART
Lluvia de ideas
Conexión emocional
Línea de la vida
Cuestionario
Modelo GROW
Evaluaciones psicométricas
Neurociencia
1. Objetivos SMART
Es posible que una de las técnicas que se utilicen en una sesión de coaching sea definir objetivos que
cumplan con ciertas características para que se consideren alcanzables, medibles y acordes con los
planes de la organización, según las expectativas de crecimiento. En ocasiones es uno de los
problemas en la empresa, ya que no se toman en cuenta las necesidades, el contexto o el tipo de
industria a la que se pertenece. Y eso afecta también el desempeño de los trabajadores.
Recuerda que los objetivos SMART son específicos, medibles, alcanzables, relevantes y determinados
en el tiempo.
2. Lluvia de ideas
Una buena manera de colaborar con equipos y encender su creatividad es una sesión de lluvia de
ideas o brainstorming, como se conoce en inglés. En ella, los integrantes se reúnen para compartir
sugerencias para resolver un problema en particular o llevar a cabo una tarea con mejores
resultados. Lo importante es que personas de distintas áreas pueden involucrarse y, por lo tanto,
compartir lo que desde su propia experiencia consideran conveniente.
El papel del coach es importante aquí, porque además de dirigir las dinámicas y registrar lo más
relevante, debe evitar que exista demasiada crítica o limitaciones, ya que es apenas una etapa inicial
para el desarrollo de un proyecto. Así que además de moderar y asegurarse de que todos tengan
oportunidad de hablar, debe vigilar que haya espacio y libertad para lograrlo, sin perder el camino.
3. Conexión emocional
Otra herramienta para construir un equipo es buscar la forma en que sus integrantes logren
comunicarse efectivamente. La conexión emocional ayuda, sobre todo cuando todavía existen
personas a las que les cuesta abrirse frente a sus compañeros. No se trata de crear una conexión
instantánea, sino favorecer que se inicie, al menos para que el trabajo fluya sin problemas.
4. Línea de la vida
Para comprender mejor a los demás y hacer un ejercicio de autoconocimiento, la línea de la vida es
ideal. Con ella, cada persona realiza un recuento de los acontecimientos más importantes de su vida,
profesional y personal, para luego indagar un poco sobre lo que significa para cada individuo, cuáles
fueron las consecuencias y qué aprendizajes obtuvo. Eso también sirve para comprender ciertas
emociones, modos de actuar u opiniones que la gente tiene frente ante las circunstancias que
pueden generar conflictos. Al tener un mayor contexto de las experiencias de los compañeros, es
más sencillo encontrar puntos en común para resolverlos.
5. Cuestionario
Antes de una sesión o al final de una, los cuestionarios ayudan al coach a tener un mejor panorama
de lo que los pupilos aprenden o reflexionan sobre lo que acaban de compartir o conocer las
expectativas de la siguiente reunión. Es posible que se usen como un diagnóstico general previo al
curso completo, lo que también da un vistazo sobre lo que los trabajadores perciben acerca del
ambiente laboral, el trabajo en equipo y el papel que las personas en puestos de liderazgo
desempeñan de manera positiva y negativa en la empresa.
6. Modelo GROW
Este modelo, creado por Grahan Alexander y Alan Fine, consta de cuatro pasos que pueden tomarse
al pie de la letra o haciendo énfasis en lo que el coach considere:
Goal (objetivo): identificar objetivos.
Reality (realidad): análisis de la situación y realidad descrita por el cliente.
Options (opciones): identificación de opciones enmarcadas en esa realidad. En el modelo original, el
coach podía aportar herramientas para crear opciones nuevas (como la lluvia de ideas).
Will (futuro): acciones futuras concretas.
7. Evaluaciones psicométricas
Estos son tests que permiten evaluar si los trabajadores coinciden con los valores de la empresa, si
están de acuerdo con los objetivos que se esperan de ellos o si sus habilidades son las que la
organización busca (en el caso de reclutamiento, por ejemplo). Además funciona para conocer si los
líderes poseen inteligencia emocional, si sus capacidades de liderazgo están bien desarrolladas y si
son capaces de empatizar con las personas a su cargo.
8. Neurociencia
Algunos conceptos de la neurociencia se aplican a las estrategias del coaching para modificar
conductas que dañan el desempeño de los profesionales o que se interponen en la toma de
decisiones que son más convenientes en el desarrollo de las personas. Busca estrategias para
mejorar la concentración, activar la creatividad, ejercitar la memoria y otras que son parte de la
salud mental y emocional de la gente.
Estas técnicas pueden utilizarse combinadas, según lo crea conveniente el coach a cargo, ya que
dependerá de lo que la empresa desea lograr y los retos que se deban sortear, según cómo se
encuentren los equipos.
Quizá el primer paso sea encontrar un coach empresarial que le convenga a la empresa. Así que, sin
mencionar otros aspectos en particular de cada organización, los siguientes consejos funcionan como
un mapa que lleva a configurar un perfil valioso.
Tips para elegir a un buen coach empresarial
1. Asegúrate de que lo que necesitas es un coach empresarial
Esto lo mencionamos porque no siempre un coach es la mejor opción. Por eso debes analizar en
detalle lo que deseas mejorar en tu empresa o tus colaboradores, e investiga si eso se logra con las
estrategias del coaching empresarial.
2. Busca recomendaciones de colegas
Si no sabes por dónde empezar la búsqueda, acércate a las personas que ya han solicitado este tipo
de servicios para que te recomienden profesionales y compartan su propia experiencia. Quizá no
encuentres de inmediato a quién acudir, pero sí a quién no buscar.
3. Comprueba las credenciales del coach que te interesa
Es importante que busques la guía de personas que se han formado en el coaching de manera seria.
Existen asociaciones como ASESCO y AECOP (en España, por ejemplo), la ICF (International Coach
Federation) o por la ICC (International Coaching Community) que respaldan los conocimientos de sus
profesionales. También te recomendamos que averigües cuáles son las que existen en tu localidad y
revisar los directorios actualizados para acudir a las personas adecuadas.
4. Abre las opciones con profesionales a distancia
No siempre tienes que trabajar con personas frente a frente, y quizá exista la posibilidad de tener
algunas sesiones a distancia y otras de forma presencial. Eso también depende de tus necesidades,
aunque nunca está mal considerar esta opción, especialmente si encuentras a un coach que tenga el
perfil que buscas y solo exista la opción de contratarlo bajo esta modalidad.
5. Solicita una entrevista o prueba gratuita antes de tomar una decisión
Esto es clave para que tengas una idea de cómo sería trabajar con la persona: cómo trata a otras
personas, si comparte los valores que promueves en tu empresa, qué tan sencillo es identificarse con
sus estrategias y si hay una buena conexión con su personalidad. Lo cierto es que,
independientemente de su formación y credenciales, el nivel de simpatía sí importa. Si este no existe
o es muy bajo, será difícil que los trabajadores colaboren con buen ánimo en sus sesiones.
Dicho esto, tampoco se trata de sacrificar la eficiencia, así que sigue tu instinto.
6. Comprueba que su experiencia y testimoniales son reales
En la búsqueda de un buen coach te enfrentarás a charlatanes o gente que intentará parecer lo que
no es. Si en sus sitios web o tarjetas de presentación presumen haber trabajado con ciertas empresas
o personalidades, intenta comprobar que sea cierto y, de ser posible, conocer cómo fue su
desempeño.
7. Investiga sus métodos y entrega de resultados
Ya que se trata de contratar los servicios de un profesional, es importante que resuelvas dudas antes
de firmar un contrato. Porque, y esto también es clave, debe existir un convenio entre las dos partes
para que haya garantía de resultados. Si no pueden ofrecerte eso, entonces no estás ante un
profesional con la experiencia que necesitas. Asegúrate de que te expliquen métodos, qué los
respalda, horas de trabajo necesarias, material que dará en las sesiones y cómo medirá que los
objetivos se alcanzan. Busca siempre que sea transparente en los datos, ya que eso quiere decir que
no hay nada que ocultar y que es alguien en quien puedes confiar.
Esperamos que estos consejos sean la guía que necesitas para entender mejor los beneficios del
coaching empresarial y que encuentres al coach indicado para tus objetivos.
El coaching, en su acepción más amplia, es un método de empoderamiento personal. En esencia,
consiste en una serie de herramientas enfocadas en la resolución de problemas personales o
profesionales.
Aspectos como la autoestima, el autoconocimiento, el autocuidado y las relaciones interpersonales
entran en el espectro de acción del coaching. No así problemas clínicos como la ansiedad, la
depresión y otras afecciones de la mente, para las cuales hay que contemplar la ayuda de un
especialista en salud mental.
Ahora bien, el coaching requiere un facilitador o un acompañante a lo largo de todo el proceso. Este
coach o entrenador se encargará de hacer el acompañamiento, hombro con hombro, para que logres
esos cambios que te has propuesto al inicio del proceso.
No es otra cosa que un profesional de la psicología, con experiencia en procesos de entrenamiento
personal para el empoderamiento. Generalmente es una persona que ha puesto a prueba estas
herramientas consigo mismo. En gran medida, utiliza su experiencia para encontrar los beneficios de
su propio autoconocimiento.
A raíz del éxito que ha tenido el coaching ayudando a las personas a mejorar sus vidas, las empresas
decidieron implementar esta disciplina en su estructura organizativa. Lo que nos lleva al concepto
que trataremos en este artículo: el coaching empresarial.