EL REINO VISIGODO
Los godos no son un pueblo único sino una amalgama, un conglomerado de gentes
(greutungos, tervingios, ostrodogos… llamados “goti” por los romanos) que procedían
del norte del Danubio y no dejaron historiografía o sistematización de su historia, de
manera que dependemos de la visión grecorromana. Entran en la órbita romana a
través de las guerras del colosal imperio y del poder militar romano a partir del siglo III.
En el 376 llegan a un pacto con el emperador romano Valente (que gobernaba en las
provincias orientale, mientras que su hermano Valentiniano lo hizo en las occidentales)
consistente en permitir que atraviesen el Danubio y penetren en el imperio para
trabajar en tropas auxiliares pues Valente planeaba una ofensiva contra su gran
enemigo: el imperio persa sasánida y proporcionar mano de obra “barata”. Las
autoridades romanas no cumplieron los pactos y los godos se rebelaron y los vencieron
en la terrorífica batalla de Adrianópolis en el 378: “esta es la pero batalla que hemos
tenido desde la de Cannae” (Adriano Marcelino). A fines del siglo IV (395 d C.) se
produce la “partitio imperii” en época del emperador hispano-romano Teodosio:
occidente para su hijo Honorio -cancillería de Ravena) y oriente para su hijo Arcadio
(cancillería de Constantinopla). Los godos aprovecharán la rivalidades entre las
cancillerías y un jefe militar, Alarico, los aglutina llegando a ciertos acuerdos:
- un generalato para ser el general supremo (Magister Utrisque Militia)
- tierras para que sus gentes cultiven (con estipendios, entregas de oro, de
especies, de tejidos caros…)
Alarico llevará a cabo el Saqueo de Roma (410 d C.) sin perpetrar una destrucción total
pero produciendo un shock psicológico entre la intelectualidad romana especialmente
en los círculos del Senado cuyos miembros pensaron que dicho saqueo se debió a un
castigo divino por la impetas o abandono de las religiones precedentes por la
declaración de Teodosio del cristianismo como religión oficial. Teodosio era
oficialmente católico desde hacía dos décadas, pero en el Senado romano había
muchos partidarios de los cultos tradicionales.
El sucesor de Alarico, Ataúlfo, en torno a los años 409-411 asienta a los godos en la
Galia y entran en Barcino (actual Barcelona) donde ya se habían establecido otros
pueblos bárbaros: alanos, suevos y vándalos.
El emperador recurre a los godos para que guerreen en nombre de Roma (romani
nominis causa) en Hispania contra los demás bárbaros con el premio de reconocer un
regnum gotorum desde el sur de la Galia (con capital en Toulouse, Tolosa). La
inteligencia militar goda va acumulando experiencia y se empiezan a establecer en
hispaias sedes (Mérida, Barcino, Tortosa…) adquiriendo un gran conocimiento sobre la
península ibérica donde se establecerán a lo largo del siglo V, conseguirán expulsar a
alanos y vándalos y a finales del siglo VI a los suevos.
Característica principal fue la fusión religioso-política (se verá en los numerosos
cánones de los concilios de Toledo) especialmente tras la conversión de Recaredo del
arrianismo al catolicismo.
Aunque no fue una entidad muy duradera en Hispania (reparemos en que la conquista
árabo-bereber musulmana es del 711), paradójicamente la memoria del llamado
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“goticismo” (tesis del reino “godo” como antecedente de las monarquías españolas)
perduró y se fue haciendo fuerte desde la Edad Media y el nacionalismo católico
español de los siglos XIX y XX vio en los visigodos la forja de la unidad política y
espiritual española.
Hasta principios del siglo VI (año 507) los territorios visigodos en Hispania se
integraban en el reino de Toulouse; así, tuvieron que combatir en el norte, de forma
casi permanente, sobre todo contra los vascones. Leovigildo (569-586) implantó
después su autoridad con centro en Toledo dotando a su reino del ceremonial y la
burocracia propios de una monarquía y liquidando los enclaves suevos y bizantinos. La
conversión de Recaredo fue otro factor de unión. El espléndido código legal de
inspiración romana llamado Liber iudiciorum (654) fue otro sistema de unidad general.
Límites del estado visigodo:
- Exigüidad demográfica
- Naturaleza electiva de la sucesión monárquica (la invasión musulmana del 711
fue resultado de una expedición militar del las tropas del gobernador del norte
de África (Musa ben Nusayr) en apoyo a una de las facciones nobiliarias
visigodas en guerra civil por la sucesión de Witiza (702-7910). Nadie pudo haber
previsto la conquista árabo-bereber de Hispania: el islam ni siquiera existía
antes del 622.
- Debilidad económica
- Ruralización y protofeudalización
- Decadencia de la vida urbana
- Colapso de la economía comercial-monetaria y de la minería
El latín siguió siendo la lengua oficial. El término Hispania, que es latino, (no germánico
y por tanto ni godo ni visigodo) continuó usándose. Una de las figuras más importantes
de la raíz visigoda cristianizada fue san Isidoro de Sevilla.